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dc.contributorCongreso Internacional de Higiene y Demografía (8è : 1894 : Budapest)ca
dc.contributor.authorRodríguez Méndez, Rafael, 1845-1919ca
dc.date.accessioned2010-06-21T10:20:51Z-
dc.date.available2010-06-21T10:20:51Z-
dc.date.issued1895ca
dc.identifier.urihttp://hdl.handle.net/2445/13113-
dc.description.abstractLa infección, ó lo que es lo mismo la enfermedad infecciosa, es un efecto, que ha menester, como todos, espacio en que realizarse, tiempo para producirse, causa que la motive y materia que la sufra. A estas condiciones hay que anadir otrosfactores que la favorecen, dificultan ó imposibilitan. Sobre el espacio y el tiempo no podemos influir por modo directo, pero logramos cierto dominio en muchos casos, y á las veces los avasallamos, obrando sobre la causa y la materia: así reducirnos la extensión de una epidemia, endemia, padecimiento infectivo; así acortamos la duración de una enfermedad infecciosa, sea cualquiera su forma y diseminación. Quien evita la propagación de un micro-organismo patógeno, aminora el espacio y abrevia el tiempo, trátese de que no cunda una incipiente epidemia (primeras y eficaces medidas profilácticas), trátese de una infección local que es detenida y aniquilada (úlcera venérea sin bubón, supuración sin pioemia, etc.) La causa y la materia (semilla y terreno) son modificables por modo directo y ellas son el campo de estudio del médico. La causa, para el higienista como para el clínico, es el sér invasor y sus productos, mal llamados excreta. La materia, en cambio, es diversamente interpretada por el clínico y el higienista: el clínico sólo admite la materia humana y, todo lo más la materia animal y la materia vegetal (veterinaria - zootecnia y fitotecnia), en una palabra, el sér vivo; el higienista acepta el hecho tal como se lo ofrece la naturaleza y admite no sólo la materia del clínico en la más lata extensión (sér vivo) sino también cualquiera otra substancia capaz de recibir el germen morboso, de retenerlo, de ser modificada por él mismo (materias organizadas, en general, suelo, aguas, atmósfera, etc.) El clínico sólo estudia el estado infeccioso del sér vivo y el higienista ha de abarcar el de éste y con él los estados infectivos del suelo, de las aguas, en una palabra dé todo lo infectable.-
dc.format.extent36 p.ca
dc.format.mimetypeapplication/pdfca
dc.language.isospaca
dc.publisher[s.n.]ca
dc.relation.isformatofReproducció digital del document publicat en format paperca
dc.relation.urihttps://cercabib.ub.edu/iii/encore/record/C__Rb1592603ca
dc.rightsDomini públic / Public domainca
dc.rights.urihttp://creativecommons.org/publicdomain/mark/1.0/eng
dc.subject.classificationSalut públicaca
dc.subject.classificationGovernca
dc.subject.otherSegle XIX-
dc.titleLos Gobiernos y la salud pública: comunicaciones presentadas al VIII Congreso Internacional de Higiene y Demografía celebrado en Budapest en septiembre de 1894ca
dc.typeinfo:eu-repo/semantics/bookca
dc.rights.accessRightsinfo:eu-repo/semantics/openAccess-
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