CYPSELA VI, 1987, Girona, pp. 125 a 131 Ensayo de interpretación del marco geomorfológico de un yacimiento del PaleolItico Medio catalán: Abric RomanI (Capellades, Anoia) IGNACIO MURO RAFAEL MORA (, EUDALD CARBONELL (*) y ARTUR CEBRIA (*) Les gisements appelés "Cingles del Capelló" constituent un complexe prehistorique qu'on connait déjà depuis le debut du XXème siècle. La fouille comença pendant les années 1909-1911 et était dirigé par A. Romani et l'abbé Font i Sagud. Plus tard, dans les années 1956-62, fut entreprise par E. Ripoll. Aujourd'hui et depuis le 1982, le CRPES a la direction de ces gisements. La situation de ce site dans la structure de contacte des unites de relief principal de Catalogne a introduit plusieurs difficultés a l'analyse géomorphologique de cette zone. Avec cet article nous essayons d'analyser les unites travertiniques qu'ont une signification special. L'analyse de la coupe principal de l'Abric RomanI a mis en evidence 12 metres d'ensemble stratigraphique et 10 niveaux archeologiques. Hablar del PaleolItico Medio en Catalufia es hacer referencia a dos complejos prehistóricos conocidos desde hace tiempo: Reclau Viver y los Cingles del Capelló. Del primero de ellos disponemos de los materiales obtenidos por el Dr. Corominas en el sondeo que efectuó en 1972 y de los diferentes trabajos realiza- dos con posterioridad (Just, 1980; Soler, 1978; etc.). Los niveles correspondientes al PaleolItico Medio to- davIa no se han excavado, trabajo que esperamos se efectde en los próximos aflos. El segundo complejo —los Cingles del Capelló—, serán el motivo del presente trabajo, ya que la vista de los Ciltimos resultados obtenidos en la investiga- ción de este complejo, y más concretamente en uno de sus yacimientos: Abric RomanI, nos permite reali- zar una nueva valoración del PaleolItico Medio en Catalufla. I. - HISTORIA DE LAS INTERVENCIONES EN LOS CINGLES DEL CAPELLO En la comarca del Anoia (Barcelona), y a la altura de Capellades, el rio Anoia discurre encajonado entre materiales sildricos y la toba travertInica. (*) Centre de Recerques Paleoecosocials. Museu d'HistOria de la Ciutat de Girona. Los travertinos presentan una potencia de 60 m. respecto del cauce actual del rio; en su parte superior y media dan lugar a una serie de abrigos y cuevas, tIpicos de este tipo de formaciones, que han sido uti- lizados sucesivamente por el hombre. Debido al interés por los temas de Arqueologia de D. Amador RomanI i Guerra, descubridor de la ver- tiente prehistórica del conjunto, se efectdan desde 1909 sucesivas intervenciones, que se concretan en las siguientes etapas: I. - 1909-1930. Durante estos 21 años el Sr. Amador RomanI, bajo Ia dirección del Sr. N. Font i Sagué y posteriormente del Sr. Ll. M. Vidal, y con el apoyo institucional del "Institut d'Estudis Cata- lans", efectüa diversos sondeos y excavaciones en la práctica totalidad de los lugares de ocupación del conjunto prehistórico, pero básicamente en dos de ellos: Abric Romani y Abric Agut. En el Abric RomanI se ilevaron a cabo dos son- deos; en uno de ellos se llega hasta una profundidad de 10 m., excavándose todo el PaleolItico Superior y algunos niveles musterienses, quedando dos testigos, uno de los cuales fue destruIdo posteriormente, des- conociéndose su existencia hasta la ültima etapa de la investigación (fig. 1). El Abric Agut se excava en su totalidad, hasta re- bajar cinco metros de potencia sedimentaria (fig. 2). Fig. I. - Aspecto del Abric Roman I en el primer cuarto del siglo XX. En Ia parte central está D. Amador Roman I sentado sabre el tesrigo nthn. 2; a su izquierda se puede ver el tesrigo nüm. 1, en forma de monolito, actualmente desinantalado. II. - 1956-1962. Motivado por el V Congreso del INQUA, el Dr. Ripoll Perelló emprende los trabajos de investigación en el Abric RomanI dispondrá de Ia colaboración de G. Laplace en 1959 y de H. de Lumleyen 1961. Durante los siete aflos que duran los trabajos se reexcava uno de los sondeos realizados por el Sr. Amador RomanI —Pou 1—, y se realiza el ensayo es- tratigrafico en uno de los extremos del yacimiento, dando por finalizada su potencia sedimentaria al lle- gar a los seis metros de profundidad (fig. 3). A esta época corresponde Ia primera sintesis del PaleolItico Medio en Catalulia (Lumley y Ripoll, 1965), diferenciándose de Ia anterior etapa principal- mente por Ia escasa documentación que se posee. Ill. - 1976-1978. Durante este periodo se efec- tüan trabajos puntuales y aislados, como Ia excava- ción del Dr. Freeman en 1976 en el Abric Agut. También se Ileva a cabo un ensayo estratigrafico en el Abric RomanI dirigido por el Sr. Llongueras, jun- to a otros colaboradores, que no ha sido publicado hasta Ia actualidad. IV. - A través de un proyecto de investigación del Pleistoceno Medio y Superior en Cataluña, se empe- zaron en 1983 los trabajos en el Abric RomanI, efec- tuando una tarea de contrastación empIrica entre los datos hasta ahora conocidos y Ia situación actual del yacimiento, asI como los trabajos concretos como el que ahora nos ocupa. el análisis estratigrafico. Las investigaciones prehistOricas normalmente van acompanadas de un análisis del entorno naturaU mu- chas veces, ambos estudios —entorno natural y prehistórico— son diacrónicos y carecen de la pers- pectiva que se obtiene del entorno como una reafir- macion del conocirniento prehistórico. Las relaciones del hombre con su medio son de carácter dialéctico. Las comunidades humanas apro- vechan de él lo que éste es capaz de ofrecerles, resul- tando de su acción. la transformación de éste en un medio histórico. Si revisamos, bajo esta perspectiva, la bibliografIa de que disponemos sobre el Abric RomanI. observa- mos Ia ausencia de este tipo de análisis, que se con- creta en: - Carencia de significacion del "entorno" del yacimiento, haciéndose ünicamente referencia a éI en Ia situación geogräfica. - Las descripciones estratigraficas del yaci- miento se concretan en una vision descriptiva de los depósitos de materiales culturales para Ia primera etapa y por el contrario en una des- cripción exhaustiva y rigurosa para Ia segunda. Ambas carecen de una contrastación del lugar de ocupación con el marco que le rodea y al que pertenece. - La publicación de plantas, secciones y cr0- quis, es muy escasa, conociéndose ünicamente las de LI. M. Vidal (1911-1912) que dan lugar a interpretaciones erróneas. AsI pues, creemos básico un estudio exhaustivo de las inmediaciones del complejo prehistórico de los Cingles del Capelló y que desarrollaremos mediante el siguiente esquema. En un primer punto nos ocupamos de sintetizar todo aquello que hace referencia al medio natural (inanimado). AsI, estudiamos eI carácter geomorfo- logico del area, tanto temporal como espacialmente; intentamos explicar la evolución de las diferentes es- tructuras ligadas al modelado que hoy observamos. Es este modelado y sus caracterIsticas propias (for- maciones travertInicas), el que tuvo el hombre prehistórico al habitar el area que nos ocupa. Los travertinos dan lugar a Ia formación de cuevas y abrigos de importancia significativa para el asenta- miento de comunidades en ellas. A través del estudio de estas estructuras, podemos reconocer aspectos tan diversos como Ia vegetación cuaternaria, la Paleonto- IogIa que vivIa en condiciones hIdricas especiales, y al mismo tiempo las manifestaciones culturales del hombre. Dentro ya de los estudios más concretos y porme- norizados, efectuamos Ia correlación estratigráfica del Abric RomanI. II. - CARACTER GEOMORFOLOGICO DEL AREA Dentro del estudio del complejo travertInico del Capelló, nos hemos planteado Ia prohleimtica del 'i....,zu Fig. 2. - Abric Agut, excaación de D. Ainaclor Roinanl a principios de siglo. Se pueden ver los niveles de cenizas actualnenre desaparecidos. 69 67 65 63 61 59 57 55 53 51 49 47 45 43 Fig. 3. - Planta del Abric RomanI (Capellades, Anoia), donde se han señalado los diferentes sondeos que se han Ilevado a término. funcionamiento geomorfologico del area comprendi- da por el valle del Anoia a su paso por la Cordillera Prelitoral. El valle del Anoia se sitüa en la confluencia de tres estructuras tectónicas bien diferenciadas: la Cor- dillera Prelitoral, la Depresión del Ebro y la del Pe- nedés. Esta circunstancia hace que posea una historia geológica muy interesante, pues participará de los cambios y estacionamientos de las tres, y sufrirá un encajonamiento, favorecido por el juego de las dislo- caciones y fallas que se han producido tardIamente en el Cuaternario, como testigos de los movimientos relictos de esta area. La Cordillera Prelitoral integra los materiales más antiguos: triásicos y paleozoicos; estos establecen el contacto con los materiales miocénicos de la Depre- sión del Penedés y los eocénicos de la Depresión del Ebro. Dichos materiales son principalmente pizarras siliiricas, entre las cuales existen filones de cuarzo y pórfido. Las intrusiones metamórficas aparecen en el contacto con los materiales paleozoicos, constatándo- se granitos con una estructura muy alterada. De la misma manera los materiales triásicos —margas ama- rillentas, calizas dolomfticas, conglomerados y are- niscas oscuras— se localizan en el contacto con el Paleozoico. Las calizas poseen en potencia estrati- grafica la mayor importancia, seguidas de las margas y los conglomerados (fig. 4). En la Depresión del Ebro aparecen margas eocéni- cas, a menudo en contacto con otras de origen triási- co, que contienen concreciones calizas y yesos. En el area de contacto de la Depresión del Penedés con la Cordillera Prelitoral, encontramos los siguien- tes materiales: conglomerados, areniscas y limos. Los primeros formados por unos cantos muy roda- dos, que están cimentados con caliza y muy bien concrecionados. El Cuaternario del area presenta diferentes morfo- logIas y caracterIsticas, que están relacionadas con su instalación y formación cronológica; asI distingui- mos tres tipos de Cuaternario bien definidos: a. - Formaciones travertInicas: ocupan un area amplia y continua, de forma triangular, siendo su parte más regular el llamado Pla de la Torre. Su base está constituIda por elementos detrIticos groseros y finos (arenas y limos), presentando una estratifica- ción irregular. Los restos paleontologicos que han aparecido, permiten datar esta formación como perte- neciente al Pleistoceno. En Capellades, las importantes surgencias hIdricas dan lugar a otro tipo de travertino de origen local y cronologicamente posterior al mencionado. b. - Cuaternario de terraza: Garcia Rodrigo (1957) ha identificado una terraza en el rio Anoia, en el area que analizamos. Se sitda a partir de "El Bar- doc", colgada a unos 20 metros sobre el penéltimo lecho del rio; contiene elementos rodados de natura- leza muy distinta, como calizas y granito. c. - Aluviones recientes: su morfologia es pareci- da a la de pequenos barrancos con posterior relleno de materiales paleozoicos o miocénicos; en la Depre- sión del Penedés este tipo de depósitos presenta can- tos apenas rodados de pizarra y de cuarzo. 11.1. DINAMICA DE LA TECTONICA GENERAL La Cordillera Prelitoral presenta una "dislocación transversal", aprovechada por el rio Anoia para su encajonamiento, que posee una dirección NNW- SSE, provocando que ésta quede dividida en dos zonas. La zona este deja entrever un Paleozoico dispuesto en pliegues de pizarras, produciéndose ca- balgamientos en su contacto con el Eoceno de la De- presión del Ebro, fruto de la plasticidad de sus mate- riales en contra de la rigidez de los paleozoicos. En la zona oeste, del mismo rio, aparece el Triásico con una disposición anticlinal, representando el zócalo de la Depresión del Ebro en esta parte de la cordillera. La zona que más intensamente se ha rellenado corresponde a la dovela hundida de la dislocación, la situada al oeste, que es además donde aparecen los materiales más modernos. Los ililtimos movimientos del Cuaternario han producido alteraciones en la es- tructura del area de Capellades, rompiendo aun más la parte oeste y originando la falla-satélite; dicha falla ha roto el travertino más consolidado, provocando su hundimiento y originando una cubeta que poste- riormente fue rellenada. A partir de este momento y de la estabilización del area es cuando aparecen las numerosas surgencias de agua, con una temperatura constante, y que son el origen del travertino de Cape- llades. El inicio de la actividad de la falla del Anoia es consecuencia de una fase tectónica descomprensiva, a comienzos del Mioceno, que fraccionó y flexionó los materiales travertInicos, deformándolos. El Abric RomanI debemos situarlo como posterior a esta acti- vidad. En lIneas generales el modelado coincide con las tres unidades estructurales, salvo en la Depresión del Penedés, en donde la distribución de sus materiales no coincide con el relieve. En la Depresión del Ebro los materiales eocénicos se han dispuesto en forma de "cuestas", con unos buzamientos que siguen la dirección oeste. En el "Pla de la Tone" (oeste del Anoia), coincide con el depó- sito suavemente inclinado hacia el oeste de la mesa travertInica de Capellades, formando un relieve tabu- lar. Al este del Anoia, sobre los sedimentos miocéni- cos se instala un relieve de erosion. Anticlinol volcado Sinclinal volcado -f-- Falta Frente de Cabalgandento ESCALAGRAFICA Fig. 4. - Piano geoiOgico del area de Capeilades. Travertino Cualemario aluvial Arcillas, gr000s y areniscas rojizos amarillentos Calizas detriticas Conglornerados, areniscas y orciflos Margas azoles y amarillentas con nunrnulites Arcillas rojas areniscas Caliras de alveclinas Arcillas p pesos del keeper Calizas dolorniticas del Moachelkalk superior Arcillas p roargas del Muschelkalk snedio Dotosnias del Muschelkalk inferior Margas p areniscas rojas del Bundsandstein Pizarros paleozcicas Granito Jill, I *irj :=- 0000 0 0000 5_Sr S A la altura de Capellades el rio atraviesa un estre- cho paso, entre unos materiales duros (pizarras y cuarzo) y una cornisa travertInica (Capelló) mucho más blanda. Los materiales cuaternarios también han sufrido cambios, asI sobre los de pendiente, que inicialmente formarIan rampas, se depositaron materiales de color rojo, sincrónicos a los travertinos de Capellades, Ca- brera y el Bardoc. Un periodo posterior de erosion arrastrará esta cobertura, destruyendo la antigua su- perficie de erosion. Cuando acaba la actividad tectó- nica se produce una segunda fase de sedimentación, en la que aparece el Cuaternario de pendiente de co- br gris, por encima de los depósitos rojos anteriores, originandose encajonamientos con los materiales miocénicos. Al instalarse la red de barrancos y rieras en la zona, se originan nuevas excavaciones y trasla- ciones de los materiales superficiales. III. - TRAVERTINOS DE CAPELLADES Hemos diferenciado dos zonas, que se correspon- den con dos tipos diferentes de material calcáreo, fruto de su distinto origen. En primer lugar, el area formada por el triangulo comprendido entre las poblaciones de Capellades, Pobla de Claramunt y Torre de Claramunt; con una altura que oscila entre los 200 y los 300 metros sobre el nivel del mar, observamos que dicho triángulo está cuarteado y fraccionado, dejando paso a! material pa- leozoico (pizarras), que forma parte de la Cordillera Prelitoral, y está separado de ella por la dislocación del rio Anoia. Si algo caracteriza a este material cua- ternario y a su modelado, es su regularidad altimétri- ca, como si formara una terraza o una antigua forma- ción lacustre, actualmente desaparecida. De hecho el proceso de travertinización necesita para la formación de las incrustaciones calcáreas una corriente de agua, con acumulaciones de restos vega- tales. Atribuiremos el nombre de travertino a la cali- za continental formada por la precipitación de carbo- nato cálcico a partir de aguas bicarbonatadas, y el de toba o tufo para los travertinos más esponjosos (Ju- ha, 1980). La distribucin esporádica de los depósitos traver- tInicos a lo largo de un curso de agua, implica que la presencia de éstas es un factor necesario, pero no suficiente. Si fuese asI, la formación de travertinos serIa homogenea a lo largo de su curso, siendo nece- sario un mecanismo que desplace la reacción hacia la deposición de carbonatos. Sincrónicamente a los Oltimos movimientos cua- ternarios, el paisaje cambiará notablemente, desalo- jando las aguas estancadas, que segOn la formación sedimentaria, hoy fósil, poseIa una inclinación hacia el oeste. Al originarse estos nuevos movimientos aparecieron las liamadas surgencias de Capellades, que dieron lugar a! segundo tipo de formación traver- tInica de la zona. Este travertino, aparentemente más esponjoso, p0- demos englobarbo dentro de una deposición calcárea en crecimiento. De ahI, esa morfobogIa caracterIstica del Capelló, en forma de sombrero. La caIda del SecciOn Sagital 44-45 Escala 1:100 Fig. 5. - Sección sagital del Abric RomanI, pou-2, donde se pueden ver las grandes unidades esrratigráficas. agua carbonatada formarIa los depósitos travertInicos diferentes, escalonados en el tiempo, asI como en el espacio. Por un lado los formados por el desarrollo de incrustaciones sobre restos vegetales, ya que ci agua al entrar en contacto con elios tiende a precipi- tar el carbonato, en el punto de su caIda. IV. - DINAMICA DE LAS CUEVAS, ABRIGOS Y UNIDADES ESTRATIGRAFICAS Numerosos factores condicionan la formación de cuevas y abrigos, además del agua, siempre presente —pero cuyas acciones erosivas pueden ser muy va- riables—; los principales son: la naturaleza de la roca, su grado de fracturación, la disposición topográfica, los climas pasados y actuales, ci tiempo necesario para su formación y finalmente, diversos factores biológicos, sin olvidar ci papel dcl hombre y ci me- dio ambiente gcografico. La formación de una cavidad, abrigo o cueva, está sometida a la influencia de los factores señalados, cuyo efecto consistirá en coimataria total o parcial- mente. Si la circulación hIdrica es activa, se esforza- rá por eliminar ci sedimento de mancra que su esta- do, en un momento determinado, será ci resultado de un cquilibrio entre relleno y drenaje sedimentario. En cambio, si ci agua es escasa, bien por un clima más seco, por ci hundimiento de las corrientes sub- terráneas, o por anulación temporal de la aportación hIdrica, ci relieno no conocerá limitación, y la cavi- dad podrá liegar a ser "fosil". El material aportado puede provenir del exterior y ser ci resultado: de un acarrco de formaciones resi- duales superficiales (arcillas de descalcificación), de coluviones pedregosos que se han deslizado por las pendientes, de aiuviones fluviales, cólicos o glacia- res, de restos de animales o vegetales, etc., bajo la influencia de Ia gravedad (caIda de bloques), y tam- bién a un acarreo por las infiltracioncs dcl agua. Diremos entonces quc se trata de una aportación alóctona. Pero ci reileno tambidn puede producirse "in situ", en ci interior de la cavidad. Sus bóvcdas puedcn hun- dirse, la corrosion de las paredes deja un residuo arc- noso o arcilloso, ci agua que circuia por su interior deposita ci exceso de bicarbonato de calcio (u otras substancias) bajo ia forma de concrecioncs sólidas, y los animales y vegetaics que viven en ella provocan acumuiacioncs orgánicas. AquI diremos que la apor- tación es autóctona. En la mayorIa dc ios casos se observan relienos mixtos o "poiigénicos", dc origen alóctono y autócto- no, asI como de origen dctrItico, orgánico y quImico en ci mismo punto, o en areas difercntcs dcl abrigo o cueva. En ci Abric RomanI hemos podido distinguir es- tructuras diferentes quc se concretan en una dinámica alterna de reilenos autóctonos y aióctonos (mixtos). Partiendo de la publicación de Lumicy y Ripoll (1965), en la que se distinguen trcs grandes depósi- tos, que se corresponden a: - Arenas limosas, rojas superficiaics. - Nivci dc tufos o de tobas. - Fragmentos crioclásticos, y quc como podemos ver en Ia figura 5, se sitdan por encima dc nuestro punto 0. Durante los trabajos de cxcavación en 1983, he- mos descubierto que la potencia sedimentaria dci ya- cimicnto es mucho más amplia, presentando nueve metros más de profundidad, sin haber licgado toda- via al substrato de la cavidad. A partir de este punto —0— se localiza ci paquete de fragmentos crioclásticos ya mencionados, que no- sotros le hemos dado ci valor de unidad —D—, y tres caidas dc bloqucs (unidades —C—), quc se alternan con las siguientes unidades: - Unidad —E—. Arenas finas con nóduios de concreción caicárea. - Unidad —F—. Travertinos muy alterados. - Unidad —G—. Arenas gruesas con fragmentos muy homogéncos. Si habiamos de un rclicno detritico-clástico, dcbc- mos distinguir ia forma y tamaño de los cicmcntos que lo constituycn, asI como su naturaleza iitológica, para poder ilegar a reconstruir la historia de la cavi- dad. Dc este modo, un relieno formado por grandes bloques y por fragmcntos de diversos tamaños, idén- ticos a la roca madre, dcmucstra quc los rclicnos au tóctonos han jugado un papel importante. En ci esquema (fig. 6) podcmos ver representadas tres caidas dc bloques. La primera de cilas se sitda entre los 5,80 y 6 m., sicndo la de menor potencia; la scgunda la encontramos entre 6,80 y 7,80 m., y la tercera entre los 9 y 10,40 m. Ambas son las de mayor cspesor y todas ellas correspondcn a hundi- mientos del techo o de la cornisa. Existe otra caIda localizada en la parte superior del sedimento, es de- cir, por encima del punto —0—. Por otro lado ünica- mente se ha localizado un paquete sedimentario de crioclastos (Unidad —D—), perteneciente a la desca- macion de las paredes del abrigo o cueva, pero de gran intensidad. Un clima hmedo y frIo, con una alternancia poco dilatada en el tiempo, dará lugar a este tipo de rellenos, por la acción del hielo-deshielo sobre las grietas de la roca madre, mientras que una acción muy dilatada (estacional) producirá la caIda de bloques mencionada, sin olvidar la importancia del factor gravitatorio o incluso sIsmico en ambos procesos. El aporte detrItico de materiales finos está repre- sentado por arenas, limos y arcillas. Su fácil trans- porte por las aguas permite una acumulación en zo- nas privilegiadas, ofreciendo un aspecto rItmico y estratificado. Su explicación nos hace plantearnos hi- pótesis diferentes: a) nos puede indicar que la sedi- mentaciOn se produce tras una violenta crecida o afluencia hIdrica momentánea, precipitándose prime- ro los elementos pesados, mientras que los finos se reparten en toda la acumulación; b) puede correspon- der a un ritmo estacional. Los perIodos más riguro- sos favorecen la deposición de arenas, mientras que en otros más benignos es más fácil que dejen huella los depósitos de limos y arcillas. El relleno quImico, que puede provocar Ia genesis de nuevas rocas, presenta una gran significacion en la formación de los sedimentos en cuevas o abrigos, ya que se trata del conjunto de depósitos resultantes de la cristalización de substancias transportadas por las aguas subterráneas en estado de solución. A estos depósitos se les denomina concreciones y las mayo- res son las de carbonato cálcico. Las unidades E, F y G, corresponden a la acciOn alternante de agentes qulmicos, rellenos detrIticos y descamaciones de menor intensidad. AsI, constata- mos la existencia de nódulos calcáreos, producto de una alteración quImica del paquete sedimentario. En Ia actualidad se está llevando a cabo un estudio minu- cioso de las diferentes unidades descritas. En el Abric RomanI encontramos formaciones es- talagmIticas, a menudo de gran tamaflo. El principal mineral de que se componen es la calcita (CO3Ca). En las zonas calcáreas, el agua se lieva transportado en disolución este mineral, que posteriormente lo de- posita bajo una forma más pura. De ahI que lo en- contremos con tal dureza, llegando a formar suelos estalagmIticos, revestimientos que poseen orientacio- nes bien distintas en el yacimiento. Normalmente aparecen por encima de las cadas de bloques recu- briéndolos, caracterizándose por presentar distinta pureza, textura, color y espesor. Una distension en la tectónica general favorece la estabilizaciOn del sis- tema de funcionamiento freático, cuyas altemancias unidas a las variaciones climáticas da origen a este tipo de formaciones diferenciadas. Los seres vivos en general, animales o vegetales, generan secuencias sedimentarias propias, por el he- cho de aportar o variar los elementos del espacio en que se desarrollan sus tareas productivas. Hemos localizado, además de los ya existentes, nueve niveles de ocupaciOn antrOpica, algunos de gran potencia, que evidentemente generan una apor- taciOn caracterIstica al conjunto de las unidades. Como hemos podido ver a lo largo de estas pági- nas, el lugar de ocupación, en nuestro caso abrigos o Nivel Arqueol6ico Limos Limos Asenosas Arenas Floss oo Elemenlos DetrIlicos Cnoc!astos Capa Estalagmitica 400- 680 - 991) 520 800 1080 280 - 500 860— 1140 340 .o - 920640 1200 400 1240 Fig. 6. - Secuencia esrrarigráflca del Abric RomanI, desde 1,60 hasta 12,40 m. obtenida en el Pou 2. cuevas, es producto de la dinámica propia del "entor- no", donde puede jugar un papel alternante, siendo cueva o abrigo en función de la diagénesis geomorfo- lógica y sedimentaria. El origen de los Cingles del Capelló ha sido estu- diado por diversos autores, apuntando hacia una for- macion de carácter lacustre en su cronologIa más antigua, y una formación de aportes hIdricos estacio- nales (surgencias termales, etc.) en sus épocas más recientes. Pero lo que creemos da mayor personali- dad al conjunto es la falla satélite que se origina entre las dos formaciones mencionadas, dando lugar a una ruptura en la sedimentación del area; es en este mo- mento cuando se forman todas las cavidades (cuevas y abrigos) que caracterizan al conjunto. Un análisis paleo-sedimentologico y paleo-botáni- co de las unidades discernidas, nos permitirá a un nivel detallado distinguir los momentos en que se efecttian las diversas ocupaciones humanas, asI como los distintos rellenos sedimentarios. BECH J. (1969) - La precipitación bioquimica de travertinos y calizas lacustres, P. Ins. Biol. Api., 46, CSIC, Barcelona, pp. 65-74. BECH J. (1970) - Genesis de los travertinos lacustres: el caso de Bañolas, Revista de GeografIa, IV, 2, pp. 141-158. CUSTODIO E. (1973) - Estudio de los recursos de agua subte- rrdnea en Ia cuenca de Ia riera del Carme v area de Capella- des. Airededores de Igualada (Barcelona), MOP. Direcc. 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