P?rdida auditiva por contaminaci?n ac?stica laboral en Santiago de Chile Ana Mar?a Salazar Bugue?o ADVERTIMENT. La consulta d?aquesta tesi queda condicionada a l?acceptaci? de les seg?ents condicions d'?s: La difusi? d?aquesta tesi per mitj? del servei TDX (www.tdx.cat) ha estat autoritzada pels titulars dels drets de propietat intel?lectual ?nicament per a usos privats emmarcats en activitats d?investigaci? i doc?ncia. No s?autoritza la seva reproducci? amb finalitats de lucre ni la seva difusi? i posada a disposici? des d?un lloc ali? al servei TDX. No s?autoritza la presentaci? del seu contingut en una finestra o marc ali? a TDX (framing). Aquesta reserva de drets afecta tant al resum de presentaci? de la tesi com als seus continguts. En la utilitzaci? o cita de parts de la tesi ?s obligat indicar el nom de la persona autora. ADVERTENCIA. La consulta de esta tesis queda condicionada a la aceptaci?n de las siguientes condiciones de uso: La difusi?n de esta tesis por medio del servicio TDR (www.tdx.cat) ha sido autorizada por los titulares de los derechos de propiedad intelectual ?nicamente para usos privados enmarcados en actividades de investigaci?n y docencia. No se autoriza su reproducci?n con finalidades de lucro ni su difusi?n y puesta a disposici?n desde un sitio ajeno al servicio TDR. No se autoriza la presentaci?n de su contenido en una ventana o marco ajeno a TDR (framing). Esta reserva de derechos afecta tanto al resumen de presentaci?n de la tesis como a sus contenidos. En la utilizaci?n o cita de partes de la tesis es obligado indicar el nombre de la persona autora. WARNING. 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CURS ACAD?MIC 2010-2011 P?RDIDA AUDITIVA POR CONTAMINACI?N AC?STICA LABORAL EN SANTIAGO DE CHILE. ANA MAR?A SALAZAR BUGUE?O DIRECTOR DR. PATRICIO RUBIO ROMERO BARCELONA, 2012 A C?sar por compartir conmigo estos 25 a?os maravillosos, porqu? en su compa??a las cosas malas se convierten en buenas, la tristeza se transforma en alegr?a y la soledad no existe. AGRADECIMIENTOS Mi m?s sincero y afectuoso agradecimiento al Profesor Doctor Patricio Rubio Romero, por guiarme en estos a?os, tanto en lo acad?mico, como en lo profesional. ?Mil gracias!. A mis profesores de todas las etapas de mi vida, desde la primaria hasta la universitaria, sin ustedes no habr?a logrado llegar hasta aqu?. A m? querida Escuela de Tecnolog?a M?dica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, representada por su Directora, Profesora Tecn?logo M?dico Leonor Armanet Bernales, quien me dio los espacios necesarios para la realizaci?n de mi investigaci?n doctoral. A mis compa?eros del Doctorado, por su compromiso y apoyo durante esta larga etapa, donde compartimos inquietudes y desvelos. A todos y cada uno de los Doctores de la Facultad de Geograf?a e Historia de la Universidad de Barcelona, que participaron en mi formaci?n, quienes me entregaron sus conocimientos, vivencias y experiencias d?ndome la oportunidad de crecer profesionalmente, mirar el medio ambiente desde una perspectiva distinta y entender que si no tenemos una visi?n de conjunto, en poco o nada podemos ayudar para su preservaci?n. A la Profesora Doctora Marcela Salinas Torres por su inestimable ayuda en la confecci?n de las cartograf?as. Finalmente, quisiera agradecer a mis padres por sus sabios consejos y formaci?n val?rica entregada, y tengo la certeza, que aunque ya no est?n a mi lado, este logro lo compartir?n conmigo. I ?NDICE P?gina INTRODUCCI?N. Cap?tulo I MEDIO AMBIENTE Y SONIDO. 1.1 Proyecto paisaje sonoro mundial. 13 1.2 Paisajes sonoros pluralistas. 17 1.3 Paisajes sonoros naturales. 19 1.4 Proyecto paisaje sonoro mundial y la composici?n con paisajes sonoros. 26 1.5 El surgimiento de los estudios sobre paisaje sonoro. 31 1.6 La bahaus y el paisaje sonoro actual. 34 1.7 Identidad sonora urbana. 37 1.8 Identidad sonora en ciudades espa?olas. 42 1.9 Estudios de paisaje sonoro en Uruguay. 47 1.10 Paisaje sonoro en Brasilia. 49 1.11 Paisaje sonoro en Chile. 51 1.12 Paisaje sonoro marino. 59 1.13 Ecolog?a ac?stica. 65 1.14 ?El sonido de la ciudad o la ciudad sonora? Degradaci?n de los paisajes sonoros. 72 1.15 Bibliograf?a espec?fica. 74 Cap?tulo II OBJETIVOS E HIP?TESIS. 2.1 Objetivo general. 80 2.2 Objetivos espec?ficos. 80 2.3 Hip?tesis. 80 Cap?tulo III CONTAMINACI?N AC?STICA Y ORDENAMIENTO TERRITORIAL. 3.1 Valor de la informaci?n ambiental en la planificaci?n territorial. 83 3.2 El sonido y el ruido como elemento del medio ambiente. 83 3.3 Mapas de ruido. 84 3.4 Directiva 2002/49 del Parlamento Europeo y del Consejo sobre evaluaci?n y gesti?n del ruido ambiental. 86 3.4.1 Indicadores de ruido y m?todos de evaluaci?n. 87 3.4.2 Aplicaci?n Directiva 2002/49/CE. 96 3.5 Mapas de ruido. Experiencia Chilena. 104 3.6 Medidas de control de ruido en la planificaci?n territorial. 112 3.7 Evaluaci?n y gesti?n de la contaminaci?n ac?stica. 113 3.7.1 Real Decreto 1367/2007, del 29 de octubre. 116 3.7.2 Etapas en la gesti?n de la contaminaci?n ac?stica. 119 3.8 Uso del suelo. Norma ISO 1996. 127 3.9 Bibliograf?a espec?fica. 130 II P?gina Cap?tulo IV CONTAMINACI?N AC?STICA Y SALUD. 4.1 Exposici?n a ruido como riesgo laboral. An?lisis hist?rico. 138 4.2 Efectos adversos del ruido sobre la salud. 161 4.2.1 Alteraciones auditivas producidas por el ruido laboral: p?rdida y deterioro de la audici?n. 161 4.2.2 Alteraciones no auditivas producidas por el ruido laboral. 167 4.3 Dimensiones del problema del ruido en el lugar de trabajo. 177 4.4 Problemas auditivos por contaminaci?n ac?stica en Santiago de Chile 196 4.5 La contaminaci?n ac?stica no solo produce impacto sobre la audici?n. 198 4.6 Bibliograf?a espec?fica. 199 Capitulo V PROPUESTA METODOL?GICA 5.1 Modelo metodol?gico. 211 5.1.1 Tipo de estudio. 213 5.1.2 Universo y muestra. 216 5.1.3 Recolecci?n de datos. 216 5.1.4 Base de datos. 218 5.1.5 Procedimientos espec?ficos. 219 5.1.6 Plan de tabulaci?n y an?lisis. 223 5.1.7 Resultados. 223 5.1.8 Cartograf?a. 224 5.1.9 Conclusiones. 230 5.2 Bibliograf?a espec?fica. 230 Cap?tulo VI APLICACI?N METODOL?GICA 6.1 Problemas metodol?gicos. 233 6.2 Selecci?n de la muestra. 234 6.3 Tratamiento epidemiol?gico - estad?stico 235 6.4 Uso software Stata versi?n 11 238 6.5 Bibliograf?a espec?fica. 245 Cap?tulo VII RESULTADOS 7.1 Caracter?sticas geogr?ficas y sociodemogr?ficas de la muestra. 249 7.1.1 Empresas. 249 7.1.2 Muestra 251 7.2 Caracter?sticas de la exposici?n a contaminaci?n ac?stica. 252 7.3 Impacto de la contaminaci?n ac?stica en la muestra estudiada. 254 7.4 Relaci?n entre sexo, edad, tiempo de exposici?n, nivel de presi?n sonora continuo equivalente y da?o auditivo. 255 7.5 Relaci?n entre da?o auditivo y edad, tiempo de exposici?n y nivel de contaminaci?n ac?stica. 257 III P?gina 7.6 Asociaci?n entre contaminaci?n ac?stica, tiempo de exposici?n, edad y p?rdida auditiva. 259 7.7 Efecto del tiempo de exposici?n, edad y nivel de exposici?n en la p?rdida auditiva. 262 7.7.1 Modelo de regresi?n log?stica simple o univariado. 262 7.7.2 Modelo de regresi?n log?stica multivariado. 265 7.8 Percepci?n de la contaminaci?n ac?stica como un problema. 273 7.9 Cartograf?a tem?tica ac?stica. 274 7.9.1 Distribuci?n espacial de las empresas por comuna. 274 7.9.2 Distribuci?n espacial de las empresas por sector econ?mico y comuna. 280 7.9.3 Distribuci?n espacial de los niveles de presi?n sonora al interior de la empresa por comuna. 283 7.9.4 Distribuci?n espacial de da?o auditivo por comuna. 291 7.9.5 Distribuci?n espacial de las empresas que producen da?o auditivo seg?n sector econ?mico. 299 Cap?tulo VIII TESIS FINAL 8.1 Objetivos. 307 8.1.1 Objetivo general. 307 8.1.2 Objetivos espec?ficos 308 8.2 Hip?tesis. 313 Cap?tulo IX CONCLUSIONES 9.1 Conclusiones espec?ficas. 322 9.1.1 Conclusiones cient?fico ? t?cnicas. 323 9.1.2 Conclusiones aplicadas. 323 9.1.3 Conclusiones acad?micas. 324 9.1.4 Conclusiones personales. 324 9.2 Bibliograf?a espec?fica. 325 ANEXO Anexo 1 LEGISLACI?N AMBIENTAL PARA EL RUIDO 10.1 Legislaci?n y normativa relativa a la exposici?n al ruido en el lugar de trabajo. 329 10.1.1 Legislaci?n a nivel europeo. 329 10.1.2 Legislaci?n en Estados Unidos de Am?rica. 338 10.1.3 Legislaci?n en el resto del mundo. 341 10.1.4 Normalizaci?n del ruido en el ambiente laboral. 343 10.1.5 Pol?ticas de control del ruido laboral en la Uni?n Europea. 345 10.2 Legislaci?n y normativa relativa al ruido ambiental. 348 10.2.1 Legislaci?n a nivel europeo. 348 10.2.2 Legislaci?n sobre las normas de emisi?n. 350 10.2.3 Normas de emisi?n y procedimientos de planificaci?n: Criterios de calidad del ruido. 355 10.2.4 Medidas infraestructurales. 357 10.2.5 Utilizaci?n de instrumentos econ?micos. 358 IV P?gina 10.2.6 Procedimientos operativos. 359 10.2.7 Apoyo comunitario a la investigaci?n sobre la reducci?n del ruido. 359 10.2.8 Informaci?n y educaci?n. 360 10.3 Hacia un nuevo marco para la pol?tica comunitaria de lucha contra el ruido. 360 10.3.1 El papel de la Comunidad Europea en el futuro. 360 10.3.2 Un marco para la evaluaci?n de la exposici?n al ruido. 361 10.3.3 Acci?n sobre las diferentes fuentes. 363 10.3.4 Contribuciones de la Comunidad a las acciones de reducci?n del ruido en los Estados miembros. Fomentar los intercambios de experiencias. 367 10.3.5 Sexto programa de acci?n de la Comunidad Europea en materia de medio ambiente. Medio ambiente 2010: el futuro est? en nuestras manos. 368 10.3.6 Directiva 2002/49/CE del Parlamento Europeo y del consejo de 25 de junio de 2002. Sobre evaluaci?n y gesti?n del ruido ambiental. 370 10.4 Legislaci?n Espa?ola. 371 10.4.1 Ley 37/2003, de 17 de noviembre, del Ruido. 371 10.4.2 Real Decreto 1513/2005, de 16 de diciembre, por el que se desarrolla la Ley 37/2003, de 17 de noviembre, del Ruido, en lo referente a la evaluaci?n y gesti?n del ruido ambiental. 378 10.4.3 Real Decreto 1367/2007, de 19 de octubre, por el que se desarrolla la Ley 37/2003, de 17 de noviembre, del Ruido, en lo referente a zonificaci?n ac?stica, objetivos de calidad y emisiones ac?sticas. 378 10.5 Legislaci?n Chilena. 380 10.5.1 Decreto Supremo N? 146 de 1997. 380 10.5.2 Decreto Supremo N? 129 de 2003. 382 10.6 ?Es necesaria una normativa para la gesti?n del ruido ambiental estandarizada y de aplicaci?n mundial?. 382 10.7 Bibliograf?a espec?fica. 383 ?NDICE DE FIGURAS P?gina Figura 1 Sonido ? hombre ? ambiente como mecanismo de comunicaci?n. 13 Figura 2 Complejidad de la informaci?n y motivaci?n (curiosidad). 15 Figura 3 Paisaje sonoro natural. 20 Figura 4 Modificaci?n del paisaje sonoro natural. 25 Figura 5 Grupo proyecto paisaje sonoro mundial (WSP). 27 V P?gina Figura 6 Materia sonora. 39 Figura 7 Mapa de la tierra mapuche. 52 Figura 8 Ng?ng?l, chungungo o gato de mar. 53 Figura 9 Andr?s Alba. 54 Figura 10 Paisaje sonoro de cinco villas europeas, WSP. 57 Figura 11 Esquema de tipos y grados del impacto sonoro en mam?feros marinos. 61 Figura 12 Fuentes sonoras ac?sticas naturales y antropog?nicas. 64 Figura 13 Los ciclos del paisaje sonoro natural de la costa oeste de la Colombia Brit?nica (Canad?), mostrando los niveles relativos de los sonidos (tomado de Truax, B., 1984: 142). 67 Figura 14 La relaci?n mediadora entre un individuo y el medio ambiente por medio del sonido (modificado de Truax 1984). 69 Figura 15 El generador de ruido. 70 Figura 16 Mapa de ruido de la ciudad de Madrid. 85 Figura 17 Mapa de ruido de la ciudad de Zaragoza. 97 Figura 18 Mapa de ruido de la ciudad de Valencia. Mapa de niveles sonoros Ldn. Fuente de ruido de tr?fico rodado. 99 Figura 19 N?mero total de personas expuestas por indicador en centenas (Lden, Ld?a, Ltarde y Lnoche) seg?n niveles de exposici?n. 99 Figura 20 Mapa de ruido de la ciudad de Vigo. Mapa de niveles sonoros Lden, fuente de ruido de carretera, ferrocarril e industria. 101 Figura 21 Mapa de ruido niveles sonoros Leq noche (LeqN). Criterio de Interferencia con el Sue?o seg?n USEPA. 105 Figura 22 Mapa de ruido niveles sonoros Nivel Equivalente Diario medido durante el per?odo de 24 horas (Leq24). Riesgo de P?rdida Auditiva a Largo Plazo seg?n USEPA. 106 Figura 23 Mapa de ruido niveles sonoros Nivel Equivalente d?a- noche (LeqDN). Aptitud Residencial seg?n HUD. 107 Figura 24 Mapa de Ruido. Comuna de Providencia 110 Figura 25 Mapa de Ruido. Comuna de Providencia. 111 Figura 26 Gesti?n de la contaminaci?n ac?stica. 116 Figura 27 Modelo de gesti?n de la contaminaci?n ac?stica. 120 Figura 28 Modelo de gesti?n del ruido. 121 Figura 29 Proceso para el desarrollo de una estrategia de gesti?n de la contaminaci?n ac?stica. 121 Figura 30 Bartholomeo Eustachi (1510-1574). 144 Figura 31 Sir Francis Bacon (1561-1626). 146 Figura 32 Thomas Willis (1621-1675). 147 Figura 33 Antonio Mar?a Valsalva (1666-1723). 148 Figura 34 Domenico Felice Antonio Cotugno (1736-1822). 148 Figura 35 Antonio Scarpa (1752-1832). 149 Figura 36 John Roosa (1839-1908). 151 VI P?gina Figura 37 H. Zwaardemaker (1857-1930). 152 Figura 38 Hallowell Davis. 156 Figura 39 Relaci?n entre el desplazamiento del umbral asint?tico (ATS) y el nivel de presi?n sonora centrado en la banda de octava de 4 KHz. 163 Figura 40 Recuperaci?n r?pida del desplazamiento temporal del umbral de varios sujetos y frecuencias. 164 Figura 41 Crecimiento de las p?rdidas auditivas inducidas por ruido en relaci?n al tiempo de exposici?n a un nivel sonoro de 95 dBA. 166 Figura 42 Modelo de conexiones causales entre exposici?n a ruido, reacciones, modificadores y efectos sobre la salud. 173 Figura 43 Distribuci?n de los trabajadores expuestos a ruido en Estados Unidos. 177 Figura 44 Porcentaje de utilizaci?n de protecci?n auditiva. 178 Figura 45 Trabajadores expuestos al ruido laboral en el puesto de trabajo en la UE. 190 Figura 46 Evoluci?n del n?mero de enfermedades profesionales declaradas en el per?odo comprendido entre el a?o 2000 y 2005. 193 Figura 47 Esquema metodol?gico general. 214 Figura 48 Ciclo de los estudios 215 Figura 49 Procedimiento de selecci?n de grupo expuesto y grupo control 220 Figura 50 Encuesta sobre ruidos molestos. 221 Figura 51 Listado de municipalidades. 222 Figura 52 Global Mapper. 225 Figura 53 Pantalla de configuraci?n Global Mapper. 226 Figura 54 Proceso para la generaci?n de s?mbolos proporcionales, los cuales indican la cantidad de empresas por rango 227 Figura 55 Resultado en la asignaci?n de rangos. 228 Figura 56 Mapa del tipo de sector econ?mico emplazado a nivel comunal. 228 Figura 57 Mapa del sector econ?mico al que pertenece la empresa. 228 Figura 58 Distribuci?n de los trabajadores seg?n edad. 239 Figura 59 Distribuci?n de los trabajadores seg?n da?o auditivo 239 Figura 60 Da?o auditivo seg?n sexo. 240 Figura 61 Da?o auditivo seg?n nivel de exposici?n. 241 Figura 62 Asociaci?n entre da?o auditivo y nivel de exposici?n. 242 Figura 63 Asociaci?n entre da?o auditivo y tiempo de exposici?n a contaminaci?n ac?stica. 242 Figura 64 Modelo regresi?n log?stico univariado. 243 Figura 65 Modelo regresi?n log?stica multivariado. 244 Figura 66 Modelo de gesti?n de la contaminaci?n ac?stica laboral. 322 VII ?NDICE DE GR?FICOS P?gina Gr?fico 1 Distribuci?n de los trabajadores por edad. Santiago de Chile 252 Gr?fico 2 Distribuci?n de los trabajadores seg?n tiempo de exposici?n a contaminaci?n ac?stica. Santiago de Chile. 254 Gr?fico 3 Probabilidad de da?o auditivo seg?n edad. Santiago de Chile. 263 Gr?fico 4 Probabilidad de da?o auditivo seg?n tiempo de exposici?n. Santiago de Chile. 264 Gr?fico 5 Probabilidad de da?o auditivo seg?n tiempo de exposici?n. Santiago de Chile. 264 Gr?fico 6 Probabilidad de da?o auditivo nivel de presi?n sonora continuo equivalente. Santiago de Chile. 265 Gr?fico 7 Probabilidad de da?o auditivo nivel de exposici?n. Santiago de Chile. 265 Gr?fico 8 Probabilidad de p?rdida auditiva para un rango de edad de 28 ? 35 a?os, seg?n NPS y tiempo de exposici?n. Santiago de Chile. 266 Gr?fico 9 Probabilidad de p?rdida auditiva para un rango de edad de 36 - 45 a?os, seg?n NPS y tiempo de exposici?n. Santiago de Chile. 267 Gr?fico 10 Probabilidad de p?rdida auditiva para un rango de edad de 46 - 54 a?os, seg?n NPS y tiempo de exposici?n. Santiago de Chile. 267 Gr?fico 11 Probabilidad de p?rdida auditiva para un rango de edad de 55 - 70 a?os, seg?n NPS y tiempo de exposici?n. Santiago de Chile. 268 Gr?fico 12 Probabilidad de p?rdida auditiva para un rango de tempo de exposici?n de 2 - 4 a?os, seg?n NPS y edad. Santiago de Chile. 268 Gr?fico 13 Probabilidad de p?rdida auditiva para un rango de tempo de exposici?n de 5 - 10 a?os, seg?n NPS y edad. Santiago de Chile. 269 Gr?fico 14 Probabilidad de p?rdida auditiva para un rango de tiempo de exposici?n de 11 - 20 a?os, seg?n NPS y edad. Santiago de Chile 269 Gr?fico 15 Probabilidad de p?rdida auditiva para un rango de tempo de exposici?n de 21 - 47 a?os, seg?n NPS y edad. Santiago de Chile. 270 Gr?fico 16 Probabilidad de p?rdida auditiva para un rango de edad de 28 ? 35 a?os, seg?n nivel de exposici?n (moderado = ?85 - <90 dBA; alto = ? 90dBA) y tiempo de exposici?n. Santiago de Chile. 271 Gr?fico 17 Probabilidad de p?rdida auditiva para un rango de edad de 36 ? 45 a?os, seg?n nivel de exposici?n (moderado = ?85 - <90 dBA; alto = ? 90dBA) y tiempo de exposici?n. Santiago de Chile. 272 VIII P?gina Gr?fico 18 Probabilidad de p?rdida auditiva para un rango de edad de 46 ? 54 a?os, seg?n nivel de exposici?n (moderado = ?85 - <90 dBA; alto = ? 90dBA) y tiempo de exposici?n. Santiago de Chile. 272 Gr?fico 19 Probabilidad de p?rdida auditiva para un rango de edad de 55 - 70 a?os, seg?n nivel de exposici?n (moderado = ?85 - <90 dBA; alto = ? 90dBA) y tiempo de exposici?n. Santiago de Chile. 273 ?NDICE DE MAPAS P?gina Mapa 1 Localizaci?n de Empresas. Regi?n Metropolitana de Chile. Sector norponiente. 275 Mapa 2 Localizaci?n de Empresas. Regi?n Metropolitana de Chile. Sector nororiente. 276 Mapa 3 Localizaci?n de Empresas. Regi?n Metropolitana de Chile. Sector surponiente. 277 Mapa 4 Localizaci?n de Empresas. Regi?n Metropolitana de Chile. Sector suroriente. 278 Mapa 5 N?mero de empresas por comuna. Regi?n Metropolitana de Chile. 279 Mapa 6 Sector econ?mico por Comuna. Provincias de Chacabuco, Cordillera, del Maipo, Melipilla y Talagante. 281 Mapa 7 Sector econ?mico por Comuna. Provincia de Santiago. 282 Mapa 8 Contaminaci?n ac?stica por Empresa. Regi?n Metropolitana de Chile. Sector norponiente. 284 Mapa 9 Contaminaci?n ac?stica por Empresa. Regi?n Metropolitana de Chile. Sector nororiente. 286 Mapa 10 Contaminaci?n ac?stica por Empresa. Regi?n Metropolitana de Chile. Sector surponiente. 288 Mapa 11 Contaminaci?n ac?stica por Empresa. Regi?n Metropolitana de Chile. Sector suroriente. 290 Mapa 12 Da?o auditivo por Empresa. Regi?n Metropolitana de Chile. Sector norponiente. 292 Mapa 13 Da?o auditivo por Empresa. Regi?n Metropolitana de Chile. Sector nororiente. 294 Mapa 14 Da?o auditivo por Empresa. Regi?n Metropolitana de Chile. Sector surponiente. 296 Mapa 15 Da?o auditivo por Empresa. Regi?n Metropolitana de Chile. Sector suroriente. 298 Mapa 16 Empresas que producen da?o auditivo seg?n sector econ?mico. Provincias de Chacabuco, Cordillera, del Maipo, Melipilla y Talagante. 300 Mapa 17 Empresas que producen da?o auditivo seg?n sector econ?mico. Provincia de Santiago. 302 IX ?NDICE DE TABLAS P?gina Tabla 1 Zonas de afecci?n por niveles Lden . 100 Tabla 2: Comparaci?n de la poblaci?n expuesta seg?n rangos de LEQN a?os 1989-2000. 108 Tabla 3 Comparaci?n de la poblaci?n expuesta seg?n rangos de LEQDN a?os 1989-2000. 108 Tabla 4 Comparaci?n de la poblaci?n expuesta seg?n rangos de LEQ24 a?os 1989-2000. 109 Tabla 5 Valores l?mites de inmisi?n de ruido aplicables a nuevas infraestructuras viarias, ferroviarias y aeroportuarias. 119 Tabla 6 Recomendaciones de medidas para gestionar la contaminaci?n ac?stica. 122 Tabla 7 20 Ideas para Combatir el Ruido a Nivel Local. 123 Tabla 8 Clasificaciones de usos de suelos seg?n diferentes normatividades. 128 Tabla 9 Efectos cr?nicos producidos por el ruido. 167 Tabla 10 Efectos del ruido sobre la salud a nivel sist?mico. 171 Tabla 11 Definici?n de da?o auditivo seg?n la Organizaci?n Mundial de la Salud. Modificado a partir de OMS 2004. 183 Tabla 12 Poblaci?n expuesta en diferentes subregiones. (Datos en tantos por uno). Modificado a partir de OMS 2004. 184 Tabla 13 Carga global de a?os de vida ajustados por discapacidad (DALYs.). 185 Tabla 14 Porcentaje de trabajadores expuestos a ruido 186 Tabla 15 Tasa de prevalencia de p?rdidas auditivas en Gran Breta?a. 190 Tabla 16 Tasa de prevalencia de p?rdidas auditivas en trabajadores del sector de la construcci?n en Alemania. 191 Tabla 17 Desglose del costo de enfermedades profesionales por grupo de enfermedad. Porcentaje del costo total por compensaci?n en el per?odo 1999-2001. 191 Tabla 18 ?ndice de incidencia estandarizado de hipoacusia por mill?n de trabajadores. Datos del 2001. 194 Tabla 19 Poblaci?n (en tantos por uno) expuesta en las subregiones de EUR-A y AME-A (Estados Unidos y Canad?). 194 Tabla 20 Evoluci?n del n?mero de indemnizaciones por sordera profesional seg?n actividad econ?mica en Jap?n. Per?odo 1987 a 1995. 196 Tabla 21 Operacionalizaci?n de las variables. 217 Tabla 22 Matriz o base para la recolecci?n de datos. 218 Tabla 23 Matriz de datos. 218 Tabla 24 Base de datos. 234 Tabla 25 Distribuci?n de las empresas seg?n comuna. Santiago de Chile 249 X P?gina Tabla 26 Distribuci?n de las empresas seg?n ubicaci?n geogr?fica. Santiago de Chile. 250 Tabla 27 Distribuci?n de las empresas seg?n clasificador Industrial Internacional Uniforme, CIIU Santiago de Chile. 250 Tabla 28 Distribuci?n de los trabajadores seg?n g?nero. Santiago de Chile. 251 Tabla 29 Distribuci?n de los trabajadores por edad. Santiago de Chile. 252 Tabla 30 Distribuci?n de los trabajadores seg?n caracterizaci?n de la exposici?n a contaminaci?n ac?stica. Santiago de Chile. 252 Tabla 31 Distribuci?n de los trabajadores seg?n nivel de presi?n sonora. Santiago de Chile. 253 Tabla 32 Distribuci?n de los trabajadores seg?n nivel de exposici?n. Santiago de Chile. 253 Tabla 33 Distribuci?n de los trabajadores seg?n tiempo de exposici?n a contaminaci?n ac?stica. Santiago de Chile. 253 Tabla 34 Distribuci?n de los trabajadores seg?n caracterizaci?n del tiempo de exposici?n a contaminaci?n ac?stica. Santiago de Chile. 254 Tabla 35 Distribuci?n de los trabajadores seg?n da?o auditivo. Santiago de Chile. 254 Tabla 36 Distribuci?n de los trabajadores seg?n sexo y edad. Santiago de Chile. 255 Tabla 37 Distribuci?n de los trabajadores seg?n sexo y tiempo de exposici?n. Santiago de Chile. 255 Tabla 38 Distribuci?n de los trabajadores seg?n sexo y categorizaci?n del tiempo de exposici?n. Santiago de Chile. 256 Tabla 39 Distribuci?n de los trabajadores seg?n sexo y nivel de presi?n sonora continuo equivalente. Santiago de Chile. 256 Tabla 40 Distribuci?n de los trabajadores seg?n sexo y nivel de exposici?n. Santiago de Chile. 256 Tabla 41 Distribuci?n de los trabajadores seg?n sexo y condici?n de exposici?n. Santiago de Chile. 257 Tabla 42 Da?o auditivo seg?n sexo. Santiago de Chile. 257 Tabla 43 Da?o auditivo seg?n edad. Santiago de Chile. 257 Tabla 44 Da?o auditivo seg?n tiempo de exposici?n. Santiago de Chile. 258 Tabla 45 Da?o auditivo seg?n tiempo de exposici?n. Santiago de Chile 258 Tabla 46 Da?o auditivo seg?n nivel de presi?n sonora. Santiago de Chile. 258 Tabla 47 Da?o auditivo seg?n nivel de exposici?n. Santiago de Chile. 259 Tabla 48 Da?o auditivo seg?n condici?n de exposici?n. Santiago de Chile. 259 XI P?gina Tabla 49 Asociaci?n entre nivel de presi?n sonora de da?o auditivo. Santiago ? Chile. 260 Tabla 50 Asociaci?n entre nivel de exposici?n y da?o auditivo. Santiago de Chile. 260 Tabla 51 Asociaci?n entre condici?n de exposici?n y da?o auditivo. Santiago de Chile 260 Tabla 52 Asociaci?n entre tiempo de exposici?n y da?o auditivo. Santiago de Chile. 261 Tabla 53 Asociaci?n entre tiempo de exposici?n y da?o auditivo. Santiago de Chile. 261 Tabla 54 Asociaci?n entre edad y da?o auditivo. Santiago de Chile. 262 Tabla 55 Resultados del modelo de regresi?n log?stica univariado. Santiago de Chile. 262 Tabla 56 Resultados del modelo de regresi?n log?stica multivariado. Santiago de Chile. 266 Tabla 57 Resultados del modelo de regresi?n log?stica multivariado. Santiago de Chile 270 Tabla 58 Resultados de encuesta aplicada. 273 Tabla 59 Escala de valorizaci?n de grado de cumplimiento 314 Tabla 60 Valorizaci?n del grado de cumplimiento de hip?tesis y objetivos generales y espec?ficos. 315 Tabla 61 Normas t?cnica de prevenci?n con relaci?n al ruido en el puesto de trabajo 337 Tabla 62 Comparaci?n entre reglamentaciones y recomendaciones sobre ruido laboral en Estados Unidos. 338 Tabla 63 Legislaciones sobre ruido laboral a nivel internacional. 342 Tabla 64 Normas ANSI sobre ruido laboral. 346 Tabla 65 Objetivos respecto del ruido del quinto programa de pol?tica y actuaci?n medioambiental de la CEE. 349 Tabla 66 Evoluci?n de los l?mites de emisi?n sonora en la CEE para veh?culos de motor. 351 Tabla 67 Evoluci?n de los l?mites de emisi?n sonora en la CEE para motocicletas y veh?culos de tres ruedas 351 Tabla 68 Evoluci?n de los l?mites de emisi?n sonora en la CEE para equipos de construcci?n y maquinaria corta c?spedes. 354 XII XIII RESUMEN La Organizaci?n Mundial de la Salud (OMS) ha estimado que, aproximadamente, 278 millones de personas presentan d?ficit auditivo en el mundo; que el 50% de las p?rdidas auditivas podr?an evitarse mediante prevenci?n, un diagn?stico precoz y una gesti?n eficaz y que, m?s de 4.000.000 de a?os de vida saludable se perdieron debido a las p?rdidas auditivas inducidas por ruido. Lo anterior hace necesario establecer un modelo para predecir la p?rdida auditiva por contaminaci?n ac?stica laboral, el cual permita adoptar las medidas preventivas necesarias para disminuir la prevalencia de esta patolog?a a nivel poblacional, y los impactos que ella genera. Se efectu? un estudio de casos y controles (retrospectivo, observacional y anal?tico). La muestra estudiada correspondi? a un total de 352 empresas y 3.654 trabajadores. Se realiz? un modelo multivariado de regresi?n log?stica para estimar la asociaci?n entre p?rdida auditiva y los factores de riesgos que la originan. El 92.1 % de la muestra son hombres (3.365 trabajadores) y el 7.9 % son mujeres (289 trabajadoras). No existen diferencias significativas entre hombres y mujeres respecto de su distribuci?n etaria y tiempo de exposici?n a contaminaci?n ac?stica (p>0.5), sin embargo, existen diferencias significativas entre hombres y mujeres respecto del nivel de contaminaci?n ac?stica (p<0.5). El 15.02 % de la poblaci?n estudiada, independientemente del sexo, presenta p?rdida auditiva por contaminaci?n ac?stica laboral, no existiendo diferencias significativas entre hombres y mujeres (p>0.05). El da?o auditivo var?a significativamente respecto de la edad, tiempo de exposici?n y nivel de contaminaci?n ac?stica (p<0.5). Existe una asociaci?n positiva entre da?o auditivo y edad, tiempo de exposici?n y nivel de contaminaci?n ac?stica, es decir, a medida que aumenta la magnitud de estas variables aumenta la probabilidad de p?rdida auditiva. El inicio de una condici?n de riesgo de p?rdida auditiva, se da a partir de: una edad igual o superior a 28 a?os (RM=2.489), un tiempo de exposici?n igual o superior a 5 a?os (RM=2.883) y un nivel de contaminaci?n ac?stica igual o superior a 85 dBA (RM=2.759). La distribuci?n de las empresas en el espacio geogr?fico, no muestra relaci?n con respecto del comportamiento propio de su actividad econ?mica al interior de sus dependencias, asociado al da?o auditivo que causa o no a sus trabajadores. XIV ABSTRACT The World Health Organization (WHO) has estimated that approximately 278 million people have hearing loss in the world that 50% of hearing loss could be avoided through prevention, early diagnosis, and adequate treatment. In addition, over four million years of healthy life were lost due to labor related noise pollution. These facts makes necessary to establish a model to predict hearing loss due to workplace noise that would enable to take preventive measures needed to reduce the prevalence of this pathology and its consequences in the population. We performed a case-control study (retrospective, observational and analytical). The population studied comprised a total of 352 companies and 3,654 workers. We performed a logistic regression model to estimate the association between hearing loss and the risk factors that cause it. 92.1% of the sample was men (3,365 workers) and 7.9% was women (289 workers). No significant differences was found between men and women with regard to age distribution and time of exposure to noise (p> 0.5), however, there was significant differences between men and women regarding the level of noise exposure (p <0.5). 15.02% of the population studied, regardless of sex, presented hearing loss due to workplace noise exposure, with no significant differences between men and women (p> 0.05). The hearing damage varies significantly with respect to age, exposure time and noise level (p <0.5). There is a positive association between hearing impairment and age, exposure time and noise level, i.e, increasing the magnitude of these variables increases the likelihood of hearing loss. The onset of a condition of risk for hearing loss is given from: age less than 28 years (OR = 2.489), an exposure time equal or higher than 5 years (OR = 2883) and a level of noise equal or higher than 85 dBA (OR = 2.759). The distribution of firms within the geographical space is independent of their business practices within their premises, with respect of hearing damage caused or not to their workers. INTRODUCCI?N 2 3 El hombre ha tenido conocimiento del efecto de la contaminaci?n ac?stica sobre su organismo, desde tiempos muy remotos, especialmente al relacionar ciertos tipos de profesiones con el riesgo de volverse sordos. A veces, por una causa brusca, una explosi?n con gran estruendo; otras, por la exposici?n prolongada al ruido, como ocurre en la mayor?a de las exposiciones a ruido laboral. Plinio el Viejo (28-79 DC) observ? que los nativos que viv?an y pescaban cerca de las cascadas y r?pidos del alto Nilo ensordec?an (Rosen, G., 1974). Hacia el a?o 1700, Bernardino Ramazzini (1633-1714) describ?a, en su obra ?De Morbis Artificum Diatriba?, los efectos del ruido sobre la audici?n de los artesanos del bronce en estos t?rminos: ?...Existen broncistas en todas las urbes y en Venecia se agrupan en un solo barrio; all? martillan el d?a entero para dar ductilidad al bronce y fabricar luego con ?l vasijas de diversas clases; all? tambi?n s?lo ellos tienen sus tabernas y domicilios, y causan tal estr?pito que huye todo el mundo de un paraje tan molesto. D??ese pues principalmente el o?do del continuo fragor y toda la cabeza por consiguiente; ensordecen poco a poco y al envejecer quedan totalmente sordos; el t?mpano del o?do pierde su tensi?n natural de la incesante percusi?n que repercute a su vez hacia los lados en el interior de la oreja debilitando y pervirtiendo todos los ?rganos de la audici?n...? (Werner, A. y col., 1995; Gonz?lez, A., 2000). La sordera atribuida al trabajo o sordera profesional o p?rdida auditiva inducida por ruido, fue defini?ndose en la historia seg?n su relaci?n con determinadas labores. As? se llam? ?sordera de los herreros? (Fosbroke, J., 1831), ?sordera de los caldereros? (Duchesne, E. A., 1857), y con posterioridad, en plena Revoluci?n Industrial, ?sordera de los ferroviarios? y ?sordera de los tejedores?. Maljutin, en Rusia en 1895, relacion? la intensidad de la sordera de los trabajadores textiles con el tiempo de exposici?n al ruido. Las investigaciones continuaron a trav?s de Habermann, F.A (1906), que encuentra las lesiones del ?rgano de Corti en la autopsia de un operario muerto, con antecedentes de haber trabajado en ambientes ruidosos; fen?meno confirmado por Wittmarck (1907) en cobayos; con las detalladas descripciones en Inglaterra, y tambi?n en la industria textil, de Legge y de Mc Kelvie (1927). Posteriormente, Davis y B. Larsen (1939), entre otros, continuaron con los estudios sobre la sordera profesional. Por otra parte, no s?lo la industria es fuente de emisi?n de ruidos peligrosos o da?inos para la audici?n; el tr?nsito en sus diversas formas, los equipos de audio cada vez m?s sofisticados y m?s potentes, los lugares de esparcimiento donde la juventud se congrega para escuchar su m?sica predilecta, tambi?n son fuentes de ruido que pueden da?ar el o?do humano; ?rgano caracterizado por su delicada estructura y por su extremada sensibilidad. A modo de ejemplo, podemos citar que el zumbido de la Tierra fue descrito por primera vez, en 1998 por investigadores nipones que sugirieron que podr?a ser 4 causado por las turbulencias del aire en la atm?sfera golpeando contra el suelo. Seis a?os despu?s, un grupo de investigadores dirigidos por B?rbara Romanowicz de la Universidad de California en Berkeley (EE.UU.) afirm? que en realidad, el zumbido era causado por el golpeteo de las olas en el fondo del mar, y no en el aire. Adem?s, el medio marino no se libra de la contaminaci?n ac?stica, ya que se han conocido los resultados de un estudio de un equipo de cient?ficos del Laboratorio de Aplicaciones Bioacusticas (LAB) de la Universidad Polit?cnica de Catalu?a en el que se ha elaborado un mapa ac?stico submarino de la costa catalana que registra los niveles de ruido submarino provocados por el tr?fico mar?timo actual. As? mismo, los avances tecnol?gicos han producido cambios dr?sticos en el paisaje sonoro de nuestros entornos. A principios del 1900, las preocupaciones en cuanto a las molestias originadas por la contaminaci?n ac?stica fueron b?sicamente por sonidos humanos y animales, es decir de fuentes org?nicas. En los a?os 30 las molestias eran producidas por las construcciones de edificios, las calles, los anuncios publicitarios, los aviones, el tr?fico. Algunos o muchos de los cuales, a?n siguen presentes en nuestras ciudades. La radio tambi?n fue un cambio importante en el paisaje sonoro. En general se han transitado caminos hacia el control de la contaminaci?n ac?stica a trav?s de leyes y normativas sobre niveles sonoros y l?mites. A lo largo del siglo 20 esto no fue completamente efectivo para disminuir la contaminaci?n ac?stica en las ciudades. M?s a?n hay estudios que demuestran que en los ?ltimos 20 a?os se ha duplicado el volumen ac?stico promedio de las ciudades. La audici?n es una funci?n esencial para la comunicaci?n entre los hombres, el intercambio de informaci?n y la identificaci?n de sonidos placenteros, as? como la voz de alerta ante situaciones de riesgo. Por eso, su deterioro o su carencia es de magnitud similar a la p?rdida de la visi?n, pero no existe una toma de conciencia social o individual de esta gravedad, como la que existe, por ejemplo, ante el temor a la ceguera. Todos juegan en alg?n momento de su infancia con la idea de quedarse ciegos, y como ser?a, en ese mundo de sombras, la identificaci?n de los objetos; pero casi nadie vive esa fantas?a con respecto a la posibilidad de volverse sordo. En el mismo Evangelio, se le devuelve la vista al ciego, pero no la audici?n al sordo. El ruido presenta algunas diferencias respecto de otros contaminantes ambientales. Los qu?micos, pueden detectarse, simult?neamente, por varios de nuestros sentidos, por el olfato, la vista e incluso el gusto. El ruido, en cambio solo puede ser detectado por nuestro ?rgano de la audici?n, y su acci?n negativa se desarrolla en el largo plazo, exceptuando el trauma ac?stico originado por detonaciones o fuertes explosiones. Son conocidos los efectos que la contaminaci?n ac?stica produce, no solo sobre el ?rgano de la audici?n, sino sobre otros elementos o componentes del organismo. Desde el punto de vista fisiol?gico el ruido act?a sobre el sistema auditivo, sistema card?aco, ritmo circulatorio, tensi?n arterial, sistema digestivo, sistema respiratorio y sistema neurovegetativo. Desde el punto de vista psicosocial, presenta efectos negativos sobre las diferentes fases del sue?o, sobre la comunicaci?n oral, sobre las relaciones personales, en el rendimiento laboral, produce estr?s, fatiga, irritabilidad, etc. Debido a la importancia de los efectos que la contaminaci?n ac?stica genera sobre el medio ambiente, se hace necesario desarrollar sistemas eficaces para su gesti?n. Para lograr esto es necesario en primer lugar conocer y comprender las propiedades f?sicas de las ondas sonoras, unidades de medici?n y formas de propagaci?n, interpretar los niveles sonoros medidos, comparar las t?cnicas de medici?n y de reducci?n de ruido, para determinar su factibilidad de implementaci?n y eficacia. 5 Una vez conocido, comprendido y aplicado los fundamentos b?sicos de las ondas sonoras, es necesario interpretar la interacci?n de las ondas sonoras con el ?rgano de la audici?n, para lo cual es necesario describir la anatom?a y fisiolog?a de la audici?n, analizar la propagaci?n del sonido en cada uno de los componente del ?rgano de la audici?n (o?do externo, o?do medio y o?do interno) e interrelacionar las variables que inciden en la agudeza auditiva, esto permitir? fundamentar posteriormente el impacto que origina contaminaci?n ac?stica sobre la audici?n humana, ver Anexo II Mecanismo de la audici?n. Las medidas para controlar la contaminaci?n ac?stica a nivel internacional y nacional, se han basado en la dictaci?n de leyes y normas t?cnicas de apoyo, esto debido a que se ha calculado que alrededor del 20% de los habitantes de Europa occidental est?n expuestos a niveles de ruido que los cient?ficos y los profesionales de la salud consideran inaceptables, que molestan a la mayor parte de las personas, que perturban seriamente el sue?o y que, incluso, se teme provoquen efectos nocivos en los sistemas cardiovasculares y psicofisiol?gicos. El n?mero creciente de quejas de la poblaci?n mundial asociadas con el ruido es una prueba de que el inter?s de los ciudadanos es cada vez mayor, respecto de determinar medidas para su mitigaci?n y control. Las medidas de la Uni?n Europea para abordar los problemas de la contaminaci?n ac?stica se han abordado desde dos aspectos, separando la exposici?n laboral a ruido de la del ruido ambiental. Es as? como, la Uni?n Europea viene integrando en sus pol?ticas la preocupaci?n por los riesgos derivados de la exposici?n al ruido en el puesto de trabajo desde finales de los a?os 70, a partir de un programa de acci?n de la Comunidad Europea en materia de seguridad y de salud en el lugar de trabajo, donde se preve?a la puesta en pr?ctica de procedimientos armonizados a nivel europeo relativos a la protecci?n de los trabajadores expuestos a ruido, los que han ido evolucionado a lo largo de los a?os, (ver Anexo III Legislaci?n ambiental para el ruido) Por otra parte, las medidas de la Uni?n Europea para abordar los problemas del ruido ambiental, existen hace m?s de veinticinco a?os y consisten fundamentalmente en la reglamentaci?n que fija niveles m?ximos de ruido para veh?culos, aeronaves y m?quinas con el objetivo de un mercado ?nico y no como parte de un programa medioambiental global de reducci?n del ruido. Los estados miembros han aplicado una serie de reglamentaciones suplementarias y otras medidas destinadas a reducir los problemas del ruido ambiental y, aunque existen algunas pruebas que demuestran que los niveles de ruido se han reducido en los llamados "puntos negros", datos recientes muestran que el problema del ruido en general empeora y que el n?mero de personas que vive en las llamadas "zonas grises" ha aumentado. En particular, el continuo aumento de todos los medios de transporte, junto con el desarrollo suburbano, han provocado altos niveles de exposici?n al ruido, cada vez mayor en el espacio y en el tiempo, y es en parte la causa de este empeoramiento. Adem?s, durante las dos ?ltimas d?cadas, las actividades de ocio y el turismo han creado nuevos puntos y nuevas fuentes de ruido. Como consecuencia de esta situaci?n, el impacto de las medidas pol?ticas aplicadas hasta ahora para abordar el problema del ruido est? siendo anulado, (ver Anexo III legislaci?n ambiental para el ruido). 6 CAP?TULO I MEDIO AMBIENTE Y SONIDO 8 9 El ruido est? claramente establecido como contaminante atmosf?rico, fundamentalmente en sociedades industrializadas y en v?as de desarrollo, pero sobre todo en los centros urbanos densamente poblados. Tanto la sensibilidad como la aceptaci?n del ruido presenta variaciones entre diferentes sujetos y entre diferentes culturas (no experimenta de igual forma el ruido un n?rdico que un espa?ol, ni dos espa?oles lo hacen tampoco igual). Sin embargo, los efectos nocivos del ruido no respetan patrones culturales. Sus efectos sobre la salud, entendida ?sta como ?el completo bienestar f?sico, mental y social y no como mera ausencia de enfermedad?, son numerosos e importantes. Los primeros sonidos a los cuales el o?do est? expuesto cuando ?ste se desarrolla son los sonidos humanos, y a partir de all? ser?n estos sonidos frente a los que seremos m?s sensibles como oyentes. El ser humano est? tan orientado a percibir sutilezas en la expresi?n y el reconocimiento de la voz, de la misma manera que est? orientado a reconocer rostros. El desarrollo de habilidades para la adquisici?n de la comunicaci?n auditiva, contin?a en toda nuestra vida, a?n cuando las habilidades b?sicas del lenguaje se hayan adquirido. El hacer sonoro humano establece las normas para la comunicaci?n ac?stica (Truax, B., 1978). Nuestro cuerpo ofrece diferentes resonancias en la voz. Algunas teor?as incluso asocian estas resonancias con estados de ?nimo. Somos capaces de detectar el estado o humor de una persona porque percibimos grandes o peque?as diferencias en su voz. Debemos destacar que en la producci?n de la voz intervienen, a partir de ciertas adaptaciones musculares, el aparato digestivo y el respiratorio. Por tanto, no debemos extra?arnos al pensar que la voz es una reflexi?n de toda la persona y que el quehacer sonoro es una significaci?n primaria de comunicaci?n, por la cual se establece la comunicaci?n entre la propia persona y los dem?s, el entorno. Pensemos ahora en una melod?a, imagin?mosla en diferentes espacios, una sala de concierto, una habitaci?n, el sal?n de clase. En cada uno de estos lugares sonar? de una manera diferente. Ahora, de la misma manera en que estos medio ambientes f?sicos ?colorean" un sonido, nuestro cuerpo y nuestros pensamientos colorean nuestra voz hasta ser una reflexi?n de la persona. A diferencia del acto pasivo de "ser visto", el "ser escuchado" requiere una actitud gestual, que ser? fundamental en el "ser propio" y de la imagen propia. El sonido es un est?mulo que necesita de una intervenci?n corporal activa. Die Zeit, uno de los importantes semanarios de Alemania, public? hace algunos a?os una serie de art?culos sobre ruido (Die Zeit, 9 de agosto de 2001), los cuales contienen informaci?n interesante. Por ejemplo, se menciona que el volumen de la sirena de un auto policial se ha elevado 40 decibeles desde el comienzo del siglo XX, este solo hecho puede darnos mucha informaci?n sobre el volumen de otros sonidos en las ciudades alemanas. Tambi?n, nos hemos enterado que durante los ?ltimos 10 veinte a?os, el nivel promedio del volumen ac?stico urbano se ha duplicado y que no existe ning?n indicador que muestre que esta tendencia vaya a disminuir. M?s del 65% de la poblaci?n se siente molesta por el ruido del tr?fico y m?s del 25% de la poblaci?n masculina de entre 14 y 25 a?os sufre de enfermedades auditivas. Pero al final de todos estos art?culos, no encontramos ninguna propuesta que nos diga qu? deber?an hacer la poblaci?n o los pol?ticos para reducir estos ruidos. Karlsson, H., 2000, nos han entregado importantes ideas sobre las barreras pol?ticas, econ?micas y cient?ficas que impiden la realizaci?n de cambios positivos, y se?ala que el tener un medio ambiente saludable desde el punto de vista ac?stico, sea declarado como un derecho p?blico. Para alcanzar esta meta pol?tica, es necesario elaborar una definici?n clara de ruido y sonido. Esto, por un lado, podr?a parecer sencillo. Sabemos que existe un l?mite psicol?gico para el volumen ac?stico, que es da?ino para una persona normal. Pero ?ste no es el caso normal. En la vida diaria, la calidad del medio ambiente ac?stico se diferencia entre confortable y no confortable. Y es a?n m?s dif?cil descubrir realmente cu?l medio ambiente es confortable y cu?l no lo es. Schafer, M., 1977, propuso cuatro tipos de definiciones de ruido, que van de ser subjetivas a objetivas, ?stas son:  Ruido no Deseado.  Sonido no Musical (definido como una vibraci?n no peri?dica).  Cualquier sonido fuerte.  Disturbios en cualquier sistema de se?ales. Como vemos, tres de ellas (no deseado, fuerte, disturbios) pertenecen a un mismo concepto psicol?gico: la frustraci?n. La frustraci?n es un concepto b?sico en el campo psicol?gico. La frustraci?n significa la interrupci?n del comportamiento a nivel de una persona. El sonido no deseado, el fuerte y los disturbios en un sistema de se?ales son factores independientes, que tienen una alta probabilidad de interrumpir un proceso de acci?n que se encuentra en marcha. La frustraci?n es la respuesta emocional a la interrupci?n de un proceso, de una acci?n o de un comportamiento, que podr?a satisfacer a una persona. Muchas veces la frustraci?n est? seguida de agresividad. Para dar un ejemplo: si un estudiante se concentra en la soluci?n de un problema matem?tico y en el mismo momento un beb? comienza a llorar, este ruido lo interrumpir?. Si el estudiante est? bajo tensi?n, este est?mulo ac?stico lo frustrar? e interpretar? el llanto del beb? como un ruido. Por otro lado, los padres del ni?o podr?n sentir que el mismo llanto es una se?al hermosa. Los indicadores del ruido, tanto cualitativo como cuantitativo, s?lo pueden entenderse dentro de un marco de referencia cultural. Hablando en forma general, la cultura define el sistema de se?ales y decodificadores bajo el cual se desarrollan todas las formas de comunicaci?n y, la cultura tambi?n define, el volumen aceptable de los medios ac?sticos. En la cultura griega, por ejemplo, se acepta un volumen m?s bien alto tanto en la ma?ana como en la noche, pero no en las tardes. En la cultura germana, se aceptan niveles altos a lo largo del d?a, pero no durante la noche. Las excepciones a estas reglas tambi?n est?n definidas culturalmente, por ejemplo los festivales populares en Alemania son, por as? decirlo, el "permiso" para un volumen m?s o menos alto, mientras que los domingos de ma?ana y de tarde, el nivel tiene que ser bajo. 11 En cada cultura, por otra parte, se pueden identificar, de diferentes maneras, varias subculturas, valores de grupos y preferencias individuales en relaci?n al ruido y al sonido, lo que significa que para la definici?n de sonido y ruido se podr?a tener en cuenta su nivel de aceptaci?n social. Estas diferencias subculturales o preferencias individuales se realizan en lugares especiales y en ?reas definidas. A los aficionados a las carreras de autos les gusta el sonido de los motores, pero en toda cultura este sonido est? restringido tanto en el tiempo como en el espacio. El sonido de las carreras de autos se acepta en la ciudad de Montecarlo, y en algunos lugares de dicha ciudad hasta gusta, pero se restringe a un cierto per?odo de tiempo. En caso que los j?venes realicen carreras de autos en otras partes de la ciudad o fuera de la temporada de carreras en la misma parte de la ciudad, la poblaci?n podr?a molestarse y hasta, podr?a ser necesario que, intervenga la polic?a. Podemos definir la diferencia entre sonido y ruido, tanto culturalmente como individualmente, por nuestros "gustos" o "disgustos", por los ambientes sonoros que buscamos o evitamos, por lo que nos excita o nos frustra. Lo dicho antes es muy similar a la noci?n de ruido como sonido no deseado, citada por M. Schafer en 1977. Pero tenemos que tener claro que sonido y ruido no pueden entenderse como una relaci?n dual sino como un continuo. Es por esto que el medio ambiente ac?stico "?ptimo" puede identificarse dentro de un rango muy amplio y complejo. Schafer, M, 1977, se?al? que ser?a necesario analizar todo el medio ambiente ac?stico, porque podr?a ser que no se trate de una sola se?al de sonido la que nos disgusta, sino una estructura compleja de varios sonidos. Por lo tanto, es necesario analizar todo el campo perceptivo, porque existe una gran interrelaci?n entre nuestras percepciones visuales, ac?sticas, olfativas y t?ctiles del medio ambiente. Se puede definir una "ecolog?a de la percepci?n" como el equilibrio de estos diferentes modos de los sentidos. De esa forma, cada sentido puede desarrollar su potencial ?ptimo dentro del nivel de percepci?n integrado. Esto nos conduce al concepto de situaci?n perceptiva, que incluye todos los est?mulos que afectan la forma individual de evaluar la calidad del medio ambiente ac?stico de una persona. Para poder entender porqu? a veces un est?mulo ac?stico espec?fico frustra a una persona y otras veces no, tenemos que analizar toda la situaci?n perceptiva. Algunos pueden argumentar que se trata simplemente de una sobrecarga de est?mulos ac?sticos lo que conduce a definir una situaci?n como frustrante, pero Ipsen, D., 2002, plantea que analizar la situaci?n perceptiva ser?a m?s exitoso para entender la diferencia entre sonido y ruido, y que a diferencia de la teor?a de Schafer no es la diferencia entre medios urbano y rurales lo que produce las altas y bajas fidelidades, sino el nivel de complejidad ac?stica que influye en la evaluaci?n del medio ac?stico. Por otra parte, dado que actualmente la ciudad y el dise?o urbano se encuentran dominados por condicionantes comerciales y de consumo superficial, es dif?cil encontrar un dise?o urbano proyectado hacia los sentidos de modo que desde el dise?o y la planificaci?n urbana se promueva una aut?ntica relaci?n entre la gente y la ciudad. La arquitectura parece no responder ya a las costumbres y caracter?sticas peculiares de una comunidad, sino que parece responder cada vez m?s a necesidades dictadas por modas, funcionando bajo la ley del consumo y la mirada de una quimera global. Desde este punto de vista, las ciudades pierden progresivamente 12 su identidad y especificidad, hasta el punto de que visitar una ciudad equivale a visitar otra cualquiera. Todo ello nos aleja de los componentes sensibles en la relaci?n hombre-medio ambiente urbano presente en el modelo tradicional de ciudad, componentes que pueden contribuir a dar un giro a la planificaci?n. El problema de la actual falta de atenci?n hacia los elementos sensoriales es especialmente claro en relaci?n al sonido. El an?lisis arquitect?nico y urban?stico se viene rigiendo casi exclusivamente por planteamientos visuales, a pesar de que nuestra percepci?n del medio, como la de otras especies, es multisensorial. Por lo tanto, el desarrollo de m?todos en los que se contemplen las variables sonoras ser? de gran utilidad para el dise?o de ambientes. Existe as? un campo de actuaci?n dentro del mundo del sonido que ha sido ignorado, tanto por los ac?sticos como por los urbanistas, y es precisamente el que se refiere a los sonidos concretos que envuelven la vida cotidiana. Cada cultura, cada sociedad, del mismo modo que produce una arquitectura propia, un lenguaje o un patrimonio musical, tambi?n elabora y selecciona con el paso del tiempo unas manifestaciones sonoras caracter?sticas diferenciadoras. El sonido puede tener otras connotaciones, otras dimensiones que difieren de la de ruido y su correlato de molestia. El sonido es algo m?s que un elemento opresivo que nos a?sla del medio, pudiendo erigirse en un importante elemento de relaci?n y comunicaci?n con el medio al proporcionar un contacto f?sico y din?mico con el mismo. El estudio del medio ambiente sonoro desde este planteamiento implica partir de un concepto fundamental, el de ecolog?a ac?stica, seg?n el cual el sonido no es entendido como un mero elemento f?sico del medio, sino como un elemento de informaci?n y de uni?n con el mismo. Desde este planteamiento se considera, tal como afirma Barry Truax que "hombre, sonido y medio constituyen un sistema de comunicaci?n". Ello conlleva a tener en cuenta dos variables hasta el momento ignoradas en la teor?a y en la praxis ambiental: la relaci?n afectiva y emocional con el sonido y la importancia del contexto en el que ?ste es percibido. Gran parte de la experiencia de los sujetos a lo largo de su existencia est? relacionada con el sonido; cada situaci?n, cada ?poca de nuestra vida va acompa?ada de un fondo sonoro. Los sonidos forman parte de nuestra experiencia y su escucha puede desencadenar asociaciones inconscientes y hacer surgir de la memoria impresiones e im?genes, ayudando a recuperar vivencias del pasado. El sonido puede llegar a ser un est?mulo cargado de significados. As?, la escucha de una frase musical, de determinadas voces o de sonidos vinculados al pasado de una persona puede hacer emerger con fuerza sentimientos, sensaciones y recuerdos que por su propia riqueza y expresividad pueden superar la propia realidad vivida. En este sentido, las escasas investigaciones (Southworth, M., 1969; Amphoux, P., 1991; Carles, J.L. y col., 1999) que han analizado el sonido desde una perspectiva integral, es decir, teniendo en cuenta no solo el polo ruido-molestia, sino tambi?n, el otro polo del continuo, sonido-sentimiento de bienestar, han comprobado c?mo el sonido puede contribuir al enriquecimiento y sentido de los diferentes lugares en los que el hombre desarrolla su vida. 13 La presencia del sonido contribuye al proceso mediante el cual los ambientes se convierten en "lugares", imprimi?ndoles una atm?sfera particular generadora de m?ltiples y variados sentimientos y sensaciones. Asimismo, estos estudios han constatado que la valoraci?n subjetiva del ambiente sonoro depende no, ?nicamente, de su intensidad sino tambi?n y, en mayor medida, de la informaci?n contenida en el mismo, del contexto en el que es percibido as? como de los significados sociales y culturales que le son atribuidos por los propios sujetos. Es decir, los resultados de estos estudios ponen de manifiesto la necesidad e importancia del an?lisis del medio percibido al mismo nivel que el ambiente real, dado que la respuesta ante un determinado est?mulo surge no solo de sus rasgos f?sicos sino del significado que le es atribuido por los propios sujetos. Es decir, los sujetos perciben y reconstruyen el mundo a trav?s de sus propios supuestos, valores y expresiones vitales (figura 1). Figura 1: Sonido ? hombre ? ambiente como mecanismo de comunicaci?n. La valoraci?n de un determinado ambiente sonoro est? relacionada con variables objetivas y subjetivas ?ntimamente relacionadas, lo que en la mayor?a de los casos dificulta su evaluaci?n objetiva. Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 1.1 Proyecto paisaje sonoro mundial. Desde sus comienzos, la calidad del ambiente ac?stico fue el tema m?s importante del Proyecto Paisaje Sonoro Mundial. Schafer, M., 1976, formul? una hip?tesis bastante simple y clara en relaci?n con la calidad del paisaje sonoro, "la transici?n de la vida rural a la urbana puede caracterizarse en forma general, como un pasaje del paisaje sonoro de alta fidelidad a uno de baja fidelidad", argumentando que la raz?n de esto es la p?rdida de los ritmos diarios y estacionarios de "belleza sincronizada", que pueden encontrarse en los medios naturales. En este sentido, los pueblos europeos, que fueron estudiados por el grupo de investigadores de Schafer, parecen pertenecer al medio natural, o su paisaje sonoro puede describirse por los mismos ritmos. Se argumenta que lo t?pico de los asentamientos urbanos es justamente lo contrario. "Un paisaje sonoro de baja fidelidad (urbano) es uno en el cual la informaci?n ac?stica trivial o conflictiva enmascara los sonidos que queremos o 14 necesitamos escuchar. Todo opera simult?neamente con mucha p?rdida de energ?a ac?stica y con la consecuente destrucci?n de nervios y t?mpanos", (Schafer, R.M., 1976). Adem?s de que esta formulaci?n tiene claramente una connotaci?n antimoderna y antiurbana (motivada principalmente por el sentimiento de sentirse apartado de los patrones "naturales" y familiares por el proceso de industrializaci?n y modernizaci?n), puede entenderse tambi?n dentro del marco de una teor?a general de motivaci?n, especialmente la teor?a de la complejidad, y que se puede utilizar para el an?lisis de la calidad ac?stica.  La Teor?a de la Complejidad. Ipsen, D., 2002, ejemplifica la teor?a de la complejidad al narrar la siguiente historia: un amigo me inst? a ir a un lugar especial en la ciudad para escuchar el hermoso sonido de un ruise?or que cantaba en el medio de un paisaje industrial urbano. Esa misma noche busqu? y encontr? el lugar descrito. Se trataba de un ?rea triangular entre dos v?as de tren y una autopista. Un pasaje angosto, para los trabajadores ferroviarios, pasaba por algunos arbustos y cierta cantidad de ?rboles peque?os. De noche pod?a escuchar el sonido de la ciudad, trenes pasando, las voces de hombres limpiando los vagones de un tren, el sonido r?tmico de un auto al salir de un t?nel y el canto de uno o dos ruise?ores. Al igual que mi amigo, pens? que este lugar era fascinante, porque la experiencia ac?stica parec?a ser contradictoria. Estoy acostumbrado a escuchar el canto de los ruise?ores en el campo, y lo relaciono con unas vacaciones en una granja y no, como all?, con el contexto de mi vida urbana diaria. Esta "contradicci?n" o anormalidad puede ser la raz?n por la cual el canto de un ruise?or urbano puede ser m?s atractivo para m?, que el de uno rural. Al analizar el relato anterior, se pueden inferir ciertas consideraciones te?ricas; una situaci?n ac?stica puede ser atractiva porque no encaja dentro de nuestras experiencias normales, tal como es el caso del canto del ruise?or. Pero sin duda, esto no es v?lido para todas las personas. El ruise?or urbano ser? atractivo para una persona que busca informaci?n nueva, inesperada, espl?ndida y compleja. Pero otra persona puede definir la situaci?n como no atractiva, por las mismas razones. Para esta persona podr?a ser demasiado inesperada, demasiado nueva, demasiado espl?ndida y demasiado compleja. Y una tercera persona podr?a sentir que la situaci?n no es atractiva porque ha tenido malas experiencias en la ciudad de noche. Esta persona podr?a sentir ansiedad en dicha localidad oscura y extra?a en medio de las v?as del tren y una autopista. Si la persona es t?mida, puede estar sometida a tensi?n y no es receptiva para recibir nuevas informaciones. Esto significa que necesitamos nuevos conocimientos te?ricos para aclarar las diferentes reacciones a situaciones ac?sticas id?nticas. La teor?a de la estimulaci?n parece ser de utilidad, para entender c?mo juzgan las personas su medio ambiente ac?stico. Berlyne, D. E., 1974, realiz? muchos trabajos en este campo, estableci? una hip?tesis y la demostr? con varios experimentos. La hip?tesis se refiere a que el valor motivacional de una situaci?n puede depender de la informaci?n que contiene. La relaci?n entre la calidad motivacional de una situaci?n y la complejidad de su informaci?n es una regresi?n no lineal. Es decir, si la complejidad de la informaci?n es m?s bien baja, encontramos una situaci?n menos atractiva. Lo mismo es v?lido si la complejidad es muy alta y por lo tanto no "legible". Entre estos dos extremos existe un nivel de complejidad que genera la m?s alta motivaci?n posible en un individuo. Esto se aplica a cualquier forma de informaci?n, incluyendo la informaci?n ac?stica (ver Figura 2). 15 Figura 2: Complejidad de la informaci?n y motivaci?n (curiosidad). Si la complejidad de la informaci?n es m?s bien baja, encontramos una situaci?n menos atractiva. Lo mismo es v?lido si la complejidad es muy alta y por lo tanto no "legible". Fuente: Ipsen, D., 2002. Lo anterior es aplicable a nuestra vida diaria, ya que si una situaci?n no tiene ning?n aspecto nuevo para nosotros, nos sentimos aburridos y no estaremos motivados a buscar este tipo de situaci?n. Por otro lado, si sentimos que una situaci?n est? recargada, tratamos de escapar. Es decir, la complejidad de una situaci?n b?sicamente determina la calidad de la situaci?n. Tambi?n sabemos, por nuestras experiencias diarias, que la forma en que la gente define una situaci?n es variable. Para distintos individuos el mismo nivel de complejidad puede ser atractivo o no atractivo. Esto muestra que la forma como se juzga la complejidad de una situaci?n depende de la adaptaci?n del individuo y de los rasgos de la situaci?n. Cuanto m?s se conoce una situaci?n, menos compleja es la informaci?n para esta persona. Una persona con un alto nivel de adaptaci?n necesita mayor complejidad para que una situaci?n sea atractiva, que otra persona con menor nivel de adaptaci?n. Pero a?n para un mismo individuo, el nivel de adaptaci?n no es estable, sino din?mico. Una persona puede percibir que una situaci?n es demasiado compleja en un momento, ma?ana se la puede juzgar como en su punto ?ptimo y al d?a siguiente puede ser demasiado simple. Todo esto encaja en nuestras experiencias diarias: conocemos un amigo que est? aburrido en una ciudad de la cual nosotros pensamos que es muy atractiva, y nos aburrimos si escuchamos la misma historia varias veces. Por lo tanto, la definici?n de la calidad del paisaje sonoro es parcialmente una funci?n de su complejidad. La complejidad misma es el resultado de una relaci?n din?mica entre el nivel de adaptaci?n de un individuo, por un lado, y las propiedades informativas de la situaci?n, por otro. Esta relaci?n var?a entre diferentes individuos y tambi?n entre grupos culturales diferentes. Tambi?n, var?a con el tiempo, en funci?n de experiencias colectivas y los conocimientos que los individuos o grupos adquieren a lo largo de sus vidas. 16 Si volvemos a la pregunta de para qui?nes el canto del ruise?or urbano es atractivo y para qui?nes no, vemos que para Ipsen, D., la calidad del ruise?or urbano puede explicarse simplemente a trav?s del car?cter innovador de la situaci?n. Eso eleva la complejidad a un nivel que hace que este paisaje sonoro urbano industrial, visual y ac?stico sea atractivo para ?l. Esta teor?a, tal como ha sido desarrollada hasta ahora, puede explicar tambi?n la hip?tesis de Murray Schafer: la percepci?n de la naturaleza o de un pueblo desde una perspectiva urbana, incluye una cantidad de elementos innovadores. En este sentido, eso puede ser la diferencia que causa la belleza. En el paisaje sonoro urbano no atractivo, el sentimiento de que existe una informaci?n conflictiva puede deberse a la falta de estructura, lo cual puede ser usado para entender este paisaje sonoro como una melod?a o, para hablar en t?rminos psicol?gicos, para entender el paisaje sonoro como una gestalt (forma / figura), que tiene sentido para nosotros. Volviendo al ejemplo dado por Ipsen, tenemos que, a un estudiante de est?tica urbana, a quien le gusta el ruise?or urbano y que conoce muchas ciudades y diferentes paisajes sonoros urbanos; y que a causa de sus experiencias con el tema ha alcanzado un alto nivel de adaptaci?n, para estar satisfecho necesita situaciones inesperadas y complejas. En cambio para otra persona que estudia el canto de los p?jaros de una manera pura, cada est?mulo ac?stico o de otro tipo le frustra porque distorsiona el canto del p?jaro; esta persona tambi?n posee un alto nivel de adaptaci?n, pero el foco de su inter?s la conduce a otra interpretaci?n de la situaci?n, o sea puede percibir el contexto urbano del canto del ruise?or como un ruido. Una tercera persona visita la ciudad luego de haber estado largo tiempo en un ?rea monta?osa muy tranquila; por lo que su nivel de adaptaci?n es m?s bien bajo, por lo tanto, interpretar? la situaci?n perceptiva del ruise?or urbano como una sobrecarga y definir? el medio ambiente ac?stico reinante all? en general como un ruido.  La situaci?n perceptiva. Una situaci?n perceptiva tiene tres componentes. El primero es el foco. En nuestra historia, el foco es el canto del ruise?or, es decir, es la raz?n por la cual el amigo invit? a Ipsen a visitar el lugar y ha sido la motivaci?n para que ?l se quedara all? una hora o m?s. El segundo componente es el contexto, las cualidades contextuales del ?rea triangular fueron el sonido de autos y tr?fico ferroviario, las voces de los trabajadores y el murmullo de la ciudad. Adem?s de los elementos ac?sticos, forman parte tambi?n del componente contextual las sombras arrojadas por algunas luces y la oscuridad de los ?rboles y arbustos. El tercer componente de la situaci?n perceptiva es el conocimiento; conocimiento que se obtuvo de experiencias pasadas en circunstancias similares, as? como sus historias asociadas. Estos elementos residuales son de gran importancia ya que no s?lo son el puente entre diferentes intervalos de tiempo en nuestra biograf?a, sino que conectan nuestras experiencias personales con el conocimiento colectivo de nuestra cultura. En nuestra historia, Ipsen record? los sonidos de los ruise?ores que hab?a escuchado antes en su vida y los relacion? con el campo y sus vacaciones. La atenci?n especial que le prest? al ruise?or se debi? al hecho excepcional de un p?jaro cantando durante la noche, y la importancia que este p?jaro ten?a para la atm?sfera de una noche estival en el medio de Europa. As? fue que su conocimiento anterior de un ruise?or cantando en el campo se ubic? dentro de un contexto urbano. Esta relaci?n crea un nivel de complejidad m?s o menos alto y conduce a una evaluaci?n positiva del canto urbano del ruise?or. 17 Para entender la complejidad, uno debe analizar la situaci?n total creada por el foco, el contexto y el remanente. Algunas veces no nos gusta un paisaje sonoro porque el contexto es agobiante, pero nos gustar?a escuchar el foco. Ipsen, se?ala que ?l cree que a eso se refer?a Schafer, cuando describe el paisaje sonoro urbano como "trivial". Algunas veces la calidad de una situaci?n se debe a que el contexto y el foco cambian continuamente. Esto es lo que sucede muy a menudo, si describimos una situaci?n urbana en un sentido positivo. En cualquier retrato sonoro de Manhattan se pueden encontrar las voces de personas de diferentes culturas ?tnicas y el sonido de sirenas de autos y de bomberos; el factor m?s importante para clasificar un paisaje sonoro es el elemento remanente. La memoria individual y colectiva traza el marco de referencia para la evaluaci?n de la situaci?n. Si una persona tiene una actitud antimoderna, antiurbana o antit?cnica, no intentar? encontrar sonidos interesantes en esa parte del mundo. No entender? a las personas que pasan sus fines de semana escuchando los sonidos de una carrera de autos. La mezcla del rap y el ritmo ac?stico de las patinetas ser? interpretada como ruido. Y si se tiene una actitud urbana y moderna, jam?s se entender? al granjero escuchando a las vacas rumiar en el establo. Estas actitudes son las partes fijas de las memorias, pero millones de asociaciones son una rica apuesta para crear nuevas melod?as y concebir una nueva forma. Si bien es cierto, estos argumentos simplifican el mundo real, que no es tan dual. El postmodernismo ha sido ?til para abrir las mentes y escapar del marco dual en el cual se ve?a el mundo anteriormente. Nuestras experiencias brindan la posibilidad de combinar contradicciones con nuevas im?genes. Pero todav?a es cierto que nuestras experiencias del pasado estructuran la percepci?n del presente. Cambiar el alcance de nuestra percepci?n no es f?cil, porque necesitamos un marco estable para mantener funcionando nuestro sistema de orientaci?n. Al buscar nuevas estrategias para crear m?s conciencia sobre los temas del medio ambiente, Ipsen desarroll?, en conjunto con un grupo de artistas, una instalaci?n sonora en el centro de Frankfurt. Las personas que hac?an compras en un centro comercial pod?an escuchar diferentes sonidos de agua, en lugares donde normalmente no se escucha el sonido del agua. La teor?a que sustentaba esta instalaci?n era cambiar la forma ac?stica normal del lugar y preparar las mentes para asociar la rutina urbana diaria con sentimientos o reflexiones sobre el uso del agua en la ciudad. El experimento no tuvo impacto en todas las personas que cruzaban la plaza en su camino a hacer compras. Pero por lo menos el 30% de las personas pasaron un tiempo, significativamente, m?s largo que el grupo de control en la plaza y la mayor?a de las personas que fueron entrevistadas brindaron opiniones sobre la relaci?n entre el medio ambiente urbano y el natural. A ra?z de esto, Ipsen plantea que, se puede ser optimista, si el ?xito y la posibilidad de cambiar el marco perceptivo de las personas se mide en base al n?mero de personas que pasaron m?s tiempo que el normal en el nuevo contexto de paisaje sonoro. 1.2 Paisajes sonoros pluralistas. Es posible pasar de las consideraciones te?ricas sobre la complejidad y sobre el valor de los paisajes sonoros, a la pregunta de c?mo puede describirse un medio ambiente ac?stico usando como gu?a la teor?a de la estimulaci?n y la idea de la complejidad. Vivimos en un mundo pluralista y la sociolog?a nos dice que en la mayor?a de los pa?ses occidentales crecer? la tendencia a vivir en conceptos individuales (Beck, U. y col., 1996). Esto nos conduce a desarrollar la idea de que es posible dise?ar el paisaje sonoro urbano de modo tal, que diferentes personas, grupos y culturas encontrar?n en sus vidas diarias sus niveles de complejidad propios y 18 adecuados. Existen tres tipos de modelos de paisaje sonoro que nos ayudar?n a desarrollar tal proyecto.  Paisaje sonoro dual. Es el m?s tradicional, se conoce como una estructura general de las ciudades hist?ricas europeas. Una imagen de la ciudad la constituyen el mercado atestado de gente y su calle principal. La iglesia o monasterio silenciosos, la plaza semiprivada de un barrio, el jard?n de una familia, en el otro lado. El paisaje sonoro dual se correlaciona con una organizaci?n dual de espacio y tiempo en general. Es as? que percibimos el espacio como urbano o como rural, el tiempo como d?a o noche, la vida como p?blica o privada, la estructura social como rica o pobre, la situaci?n demogr?fica como joven o vieja. Todos estos patrones duales est?n asociados con culturas de sonidos y paisajes sonoros espec?ficos, generalmente tradicionales. El paisaje sonoro de un pueblo ha sido asociado con cantos tradicionales, el repique de campanas de la iglesia y el ritmo de trabajo en una tienda de artesan?as. La ciudad se asocia con ruido de tr?fico, el sonido de personas corriendo y el de las grandes f?bricas. Bajo un modelo dual de paisaje sonoro f?cilmente se puede pasar de un nivel de complejidad a otro y hasta cambiar el tipo de gestalt. Pero de hecho, este modelo tradicional dual es cada vez m?s mixto y diferenciado. Las partes tranquilas de la ciudad, generalmente, van siendo tomadas por el turismo; el espacio privado se ve invadido por el ruido de radios, televisores y tel?fonos. Por otro lado, la esfera del p?blico se convierte en m?s privada con tel?fonos m?viles y organizaciones sociales altamente fragmentadas. Y esto tambi?n es cierto para la mayor?a de los otros pares duales, especialmente para la diferencia entre lo urbano y lo rural. Pero a?n en esta situaci?n, podemos analizar cualquier espacio, una ciudad, un pueblo, un suburbio, o una regi?n entera, y tratar de identificar el potencial de los paisajes sonoros duales. Algunas veces se necesitan solamente peque?as intervenciones para transformar una plaza en un lugar de contemplaci?n o para organizar un di?logo entre un peque?o jard?n privado y una calle con gran movimiento. Un buen ejemplo es la plaza interna del Louvre. El constante sonido de agua corriendo hace que esta plaza sea relativamente tranquila aunque all? est?n esperando miles de visitantes. Es posible intentar desarrollar partes de la ciudad para diferentes culturas y as? ayudar a diferenciar el paisaje sonoro y bajar el nivel de complejidad. El diferenciar el sonido con patrones de tiempo y espacio dar? a las ciudades un paisaje sonoro m?s pluralista.  Paisaje sonoro conversacional. Es un paisaje sonoro basado en di?logos, para entender el paisaje sonoro como conversacional, el medio ambiente ac?stico debe entenderse como un proceso. Un ejemplo muy conocido de este modelo lo dan las bocinas y sirenas de barcos y trenes en la regi?n de Vancouver. Algunas veces este di?logo comienza organiz?ndose a si mismo. Tambi?n, encontramos este fen?meno cuando los gallos de Atenas o El Cairo comienzan su d?a. Tan pronto como uno de ellos comienza a cantar, el pr?ximo le contesta y en pocos minutos se ha creado un paisaje sonoro conversacional. El equivalente moderno de estas ciudades, es el di?logo de los conductores de taxi tocando sus bocinas. Pero los di?logos pueden proyectarse. La ciudad de Hann M?nden realiz? una representaci?n sonora, construida como un di?logo entre el sonido proyectado y el paisaje sonoro organizado por si mismo o auto po?tico. La instalaci?n del sonido reacciona a la situaci?n ac?stica de la ciudad. 19  Paisaje sonoro sint?tico. Sint?tico significa una combinaci?n de diferentes im?genes y sonidos que normalmente no son afines. Al reunirlos se crea un nuevo paisaje sonoro, esto se conoce muy bien en el campo de la m?sica. Un buen ejemplo lo constituye la mezcla de la m?sica andaluza con la del Magreb. Otro ejemplo lo constituye la mezcla del ruido del tren con el canto de un ruise?or. En la medida en que nuestro mundo se vuelve m?s intercultural, mayor es la posibilidad de crear paisajes sonoros sint?ticos Los paisajes sonoros sint?ticos ser?n cada vez m?s experimentales y podr?n ajustarse mejor a los ambientes subculturales. Los tres tipos de paisaje sonoro tienen diferentes niveles de complejidad. El paisaje sonoro dual es el menos complejo; los modelos sint?ticos son los m?s complejos. Por otra parte, la situaci?n perceptiva en nuestros d?as tambi?n es muy diferenciada. Es as? como, diferentes individuos y diferentes subculturas necesitan diferentes niveles de complejidad. Si la zona urbana se concibe de modo que las personas puedan encontrar los diferentes modelos de paisajes sonoros en diferentes partes de la ciudad, entonces tendremos una situaci?n en la que las personas pueden elegir su lugar sonoro ?ptimo. As? un paisaje sonoro pluralista podr?a ser apropiado para una sociedad que se diferencia cada vez m?s. 1.3 Paisajes sonoros naturales. El investigador Bernie Krause, ha pasado m?s de la mitad de su vida grabando sonidos de organismos vivos y de h?bitats naturales. Provisto de diferentes sistemas de grabaci?n de sonido, un par de cascos, y micr?fonos, buscando aquellos lugares singularmente tranquilos, preparaba su equipo y se sentaba a esperar durante horas, silenciosa y pacientemente, a que esta sinfon?a de la naturaleza se manifestase ante ?l para poder capturar aquellos maravillosos momentos en cassette. Utiliz? estas grabaciones para estudiar de que modo los ruidos mec?nicos, que produce el ser humano, y la degradaci?n de los h?bitats afectan tanto a la sinfon?a interpretada por las voces de los animales, como a la experiencia que el ser humano tiene de la naturaleza en estado salvaje. Adem?s, ha abarcado el continuo estudio de la biofon?a, un t?rmino que acu?? para describir como las especies de ciertos h?bitats vocalizaban entre s? de un modo especial. Con el paso del tiempo, sin embargo, esta labor se volvi? mucho m?s complicada. En 1968, cuando empez? su aventura, pod?a grabar durante, aproximadamente, 15 horas y captar, m?s o menos, una hora de sonido ?til; una proporci?n aproximada de 15:1. Ahora para obtener esos sesenta minutos necesita casi 2.000 horas. ?A qu? se debe este cambio? Existen varias razones. La m?s determinante es, obviamente, la p?rdida inimaginable de h?bitats representativos. La segunda es el aumento del ruido mec?nico producido por el ser humano, la antropofon?a, que tiende a enmascarar las sutiles texturas auditivas de los ecosistemas ac?sticos que todav?a existen. Y la tercera, como una consecuencia directa de las dos anteriores, es el descenso de la capacidad vocal de ciertas especies, tanto grandes como peque?as, que componen los paisajes sonoros naturales. A causa de sus estudios en el ?mbito de la bioac?stica ha recorrido todo el mundo de polo a polo, transform?ndose su trabajo en una aventura excitante, especialmente cuando trabaja en aquellos lugares en los que investigan personas tan importantes como Jane Goodall (chimpanc?s), Dian Fossey en sus ?ltimos a?os en ?frica (gorilas de monta?a), Birute Galdikas en Borneo (orangutanes), y muchos otros bi?logos y naturalistas que trabajan en las regiones tropicales y templadas y en los 20 oc?anos de todo el mundo. Durante este tiempo ha presenciado cambios radicales en la biofon?a de pr?cticamente todo el planeta, observando desde la perspectiva de la bioac?stica, aquello que ha colaborado a la p?rdida de nuestros h?bitats olvidados y de las biofon?as.  Desaparici?n de los paisajes sonoros naturales. Uno de los recursos simples m?s importantes de la naturaleza es su voz o paisaje sonoro natural. El t?rmino paisaje sonoro hace referencia a cualquier ambiente ac?stico, ya sea natural, urbano, o rural, que est? formado por tres componentes: (1) la biofon?a: sonidos biol?gicos no humanos que se producen en un ambiente dado, (2) la geofon?a: sonidos ni humanos ni biol?gicos, como el efecto del viento, el agua, o el clima, y (3) la antrofon?a: el ruido que produce el ser humano por cualquier medio (figura 3). Figura 3: Paisaje sonoro natural. La integraci?n de la biofon?a, geofon?a y antrofon?a da como resultado el paisaje sonoro natural, su interacci?n determina la composici?n final del paisaje sonoro. Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. En su estado puro, donde no existe ning?n ruido producido por el hombre, los paisajes sonoros naturales son sinfon?as gloriosas. Sin embargo, la desaparici?n de estos h?bitats unido al aumento del clamor humano ha provocado situaciones en las que la comunicaci?n no humana, necesaria para la supervivencia de las especies a todos los niveles, est? en v?as de extinci?n. Al mismo tiempo, se le niega al ser humano una experiencia de la naturaleza salvaje esencial para la interacci?n con sus semejantes y con su entorno org?nicamente resonante. Adem?s, debido al casi siempre indeseable ruido, los seres humanos pierden con frecuencia la capacidad de comunicarse, incluso entre ellos, por medio del sonido. Los efectos sobre los paisajes pol?ticos, econ?micos y sociales de nuestra cultura han sido y contin?an siendo relevantes. En Nature & Madness (Sierra Club Books, 1982), uno de los primeros libros en los que se abordan las dimensiones humanas de la ecolog?a, el Dr. Paul Shepard, en sus ?ltimos a?os, describe c?mo ciertos s?ntomas de comportamiento humano patol?gico propios de la cultura occidental est?n directamente relacionadas con la p?rdida del h?bitat salvaje y de nuestra conexi?n con la naturaleza. Cuanto m?s nos alejamos del mundo natural, afirma, m?s patol?gicos somos como cultura. Comprendi? 21 con rapidez que las voces de los animales eran nuestra ventana a la naturaleza salvaje porque se trata de texturas ac?sticas fundamentales para nuestro lenguaje, para nuestras canciones y para nuestras danzas. Shepard, lamenta tanto la indiferencia hacia los paisajes sonoros naturales, tan importantes para nuestra existencia, como la significativa p?rdida de las voces de los animales en el transcurso del siglo XX. El compositor y escritor canadiense R. Murray Schafer, padre de la palabra paisaje sonoro y del concepto ecolog?a ac?stica, escribi? un libro sobre este tema a finales de los a?os 70 titulado Tuning of the World. En este trabajo, como en los posteriores, Schafer llama la atenci?n sobre el hecho de que el ruido que genera el hombre es un factor que contribuye a la desaparici?n del paisaje sonoro natural y al mismo tiempo es especialmente representativo de los modelos occidentales de poder. Schafer, ve estos s?mbolos como un intento por someter y reemplazar las evidentes voces de la naturaleza. Aqu? existen organismos de todos los tama?os: el trueno, el viento, hojas temblando en las ramas de los ?lamos, las olas del oc?ano en una tormenta, e, incluso, la vibraci?n de la tierra. Como James Watt, ex Secretario del Interior durante la legislatura del presidente de los EE.UU. Ronald Reagan, observ? en cierta ocasi?n: "Para la mayor?a de las personas el ruido y el poder van de la mano." Esta era una m?xima que Watt predic? obsesivamente. Del mismo modo que Watt, nosotros hemos aprendido a llenar nuestro vac?o interior con un ruido constante a expensas de aquellas voces que en realidad podr?an influir en nuestras vidas de forma m?s productiva. Hist?ricamente, y m?s all? del mandato b?blico, originalmente en arameo, de dominad y poblad la tierra, la aceleraci?n exponencial de este proceso comenz? a principios del siglo XVII cuando la filosof?a econ?mica y pol?tica europea socav? por completo el valor est?tico de la naturaleza. Por ejemplo, Ren? Descartes aborrec?a el mundo natural y parec?a tenerle un miedo considerable. Despu?s de elevar a los seres humanos a la omnipotencia racional, asever? que los animales, exceptuando al ser humano, no sent?an dolor, y carec?an de pensamiento racional y vida espiritual. Al otro lado del Canal de La Mancha, uno de nuestros h?roes culturales, Sir Francis Bacon, declar? en 1620: "Debemos torturar a la madre naturaleza hasta que suelte todos sus secretos". Esta m?xima mecanicista moderna, que hemos llevado hasta el extremo, es la responsable del deterioro de la atenci?n cuidadosa con el mundo natural. La Revoluci?n Industrial se caracteriz? por el poder sobre la naturaleza con el resultado del control sobre sus recursos. En el siglo XIX, incluso el escritor estadounidense Thoreau, el autor de Walden, escribi?, "Yo adoro la naturaleza no menos que a Dios", y poco despu?s, en el mismo cap?tulo, escribe: "La naturaleza es dif?cil de conquistar, pero debe ser conquistada". El hecho de que el ruido del ser humano repercute en el mundo natural no se podr?a expresar de mejor modo del que lo hace un art?culo publicado hace algunos a?os en el peri?dico Los ?ngeles Times. Este art?culo explicaba como se descubri? que la voz de la estrella de Rock Tina Turner era uno de los medios m?s eficaces para espantar a las aves de las pistas de aterrizaje del aeropuerto de Gloucestershire en Inglaterra. El personal del aeropuerto hab?a utilizado anteriormente grabaciones de cantos de peligro emitidos por las propias aves con escaso ?xito. Sin embargo, cuando reprodujeron las grabaciones de la afamada cantante de rock contemplaron inmediatamente un dr?stico efecto. El oficial jefe del cuerpo de bomberos del aeropuerto Ron Johnson explic?: "... los p?jaros realmente odian a Tina Turner.? El aeropuerto de Inglaterra occidental, se usa principalmente para aviones comerciales, helic?pteros y aviones privados, y est? muy cerca de la residencia de la familia real Brit?nica 22 Krause, a trav?s de los diferentes estudios que ha realizado, ha descubierto que en entornos naturales en los que no interviene el sonido producido por los humanos los animales vocalizan entre si exactamente como lo hacen los instrumentos en una orquesta. Especialmente en tierra, esta delicada estructura ac?stica est? casi tan bien definida como lo est?n las notas sobre una partitura cuando la examinamos gr?ficamente en forma de lo que a veces llamamos voice prints. Por ejemplo, en h?bitats sanos, ciertos insectos ocupan una zona ac?stica del ancho de banda, mientras que las aves, los mam?feros, y los anfibios ocupan otras todav?a libres y donde no existe competencia por el espacio ac?stico. Este sistema ha evolucionado as? para que cada voz pueda escucharse con claridad y para que cada especie pueda perpetuarse tanto a trav?s de su iteraci?n del mismo modo que lo hace en los dem?s aspectos de su existencia. Un proceso similar se produce en los entornos marinos. La Biofon?a es un instrumento imprescindible para medir la salud de un h?bitat, nos ofrece tambi?n informaci?n valiosa sobre su edad, su nivel de estr?s, y puede suministrarnos abundantes e interesantes datos tales c?mo, porqu? y de qu? modo han aprendido a bailar y cantar tanto los seres humanos como los no-humanos. Pero este milagroso concierto de la naturaleza est? actualmente bajo la seria amenaza de una completa aniquilaci?n. No s?lo vamos hacia una primavera silenciosa, sino tambi?n hacia un verano, oto?o e invierno silenciosos. (Krause, B., 2001). Esta fr?gil trama sonora que ha descrito Krause, de forma tan simple, est? siendo destruida por tres factores: uno es la incre?ble cantidad de ruido que nosotros, los seres humanos, producimos. El segundo, nuestro uso abusivo, en absoluto minimizado, de los preciados recursos naturales incluso incentivado por los tratados GATT (acuerdo general sobre aranceles y comercio) y TLC (tratado de libre comercio). Y por ?ltimo, parece que nos consume la ilimitada necesidad de conquistar el mundo natural m?s que la de encontrar una v?a para convivir en consonancia con ?l. Por ejemplo, si comparamos el hecho de que frente al 45% de los tranquilos bosques de Norte Am?rica que todav?a exist?an en 1968, en el a?o 2006, s?lo quedaba un 2%. Este fen?meno no es tan evidente en Europa cuyos h?bitats ya se pusieron en peligro hace tiempo, esta sobrecogedora situaci?n, combinada con el ruido de las motosierras, los sopladores de hojas, las motos de nieve, los todo terrenos, los quads, las bicicletas de trial, las motos de agua y los motores que impulsan embarcaciones cada vez m?s r?pidas por inmaculados lagos, ha creado un espacio para la tragedia. As? al menos los pa?ses excesivamente industrializados del mundo y Norte Am?rica, en particular, est?n deseando tomar la delantera y llevar a cabo un r?pido cambio sobre la pol?tica de uso de estos juguetes y sobre sus peligrosos efectos. S?lo en estos ?ltimos a?os han salido a la luz evidencias del da?o que producen estas fuentes de ruido. Con el auge del nuevo campo de la bioac?stica est?n surgiendo estudios, gracias a las nuevas t?cnicas de trabajo de campo, que confirman la p?rdida que algunos investigadores, especialmente sensibles con la naturaleza, ven?an presintiendo instintivamente desde hace tiempo. Los siguientes ejemplos ilustran este punto:  Algunas clases de ranas e insectos vocalizan juntos en un h?bitat concreto con el prop?sito de que ninguno de ellos sobresalga individualmente. Este coro crea una interpretaci?n sonora expansiva que los protege impidiendo que los depredadores localicen el lugar concreto del que emana el sonido. Las vocalizaciones de las ranas en sincron?a surgen, simult?neamente, de tantos lugares que parecen provenir de todas partes. Sin embargo, cuando estos patrones coherentes son devastados por el sonido de un avi?n a reacci?n que vuela dentro del ?rea de la laguna, la biofon?a especial de las ranas se 23 descompone. En un intento por restablecer el ritmo unificado y el sonido coral cada una de las ranas se asoma brindando a depredadores como coyotes o b?hos la oportunidad perfecta de conseguir comida. Por ejemplo, mientras Krause grababa en primavera a los curiosos sapos de espuela de los llanos (Spea intermontanus) en la orilla norte del lago Mono en las Eastern Sierras, a pocos kil?metros del parque nacional de Yosemite, ocurri? algo similar. Despu?s de desaparecer el sonido del avi?n militar a reacci?n, pasaron cuarenta y cinco minutos antes de que los sapos consiguieran restablecer su coro defensivo. Bajo la luz vespertina observ? como dos coyotes y un fenomenal b?ho se alimentaban en la orilla de la laguna. Debido a la manera especial en la que grab? y midi? el sonido, descubri? que el sonido relativamente intenso producido por un avi?n a reacci?n de bajo vuelo puede causar cambios en la biofon?a provocando que ciertas criaturas pierdan la protecci?n vital que son sus coros. En otra oportunidad, mientras investigaba la ac?stica de la cuenca amaz?nica, un reactor de varios motores paso a escasa altura sobre la selva interrumpiendo el canto de aves e insectos al amanecer, justo donde estaba grabando. Cuando regres? al laboratorio y revis? el efecto del ruido del reactor sobre el paisaje sonoro natural, descubri? que la interrupci?n causada por el reactor provoc? que muchas criaturas parasen sus vocalizaciones mientras otras las modificaban de forma significativa. La ruptura moment?nea de la integridad de la biofon?a causada por el reactor provoc? que muchas criaturas se convirtieran en v?ctima de depredadores oportunistas como halcones o mam?feros de la zona. Sin lugar a dudas, su comportamiento se modific? perceptiblemente.  Se ha observado que, debido al ruido que propagan a su alrededor los botes que viajan por la bah?a Glaciar en el parque nacional del sudeste de Alaska, las ballenas jorobadas huyen y se esconden detr?s de peque?os mont?culos de tierra o de grandes formaciones de hielo que se desprenden de los glaciares, aparentemente en un esfuerzo por situarse en zonas de "sombra" m?s silenciosas. En la bah?a donde abundaban las ballenas, en los ?ltimos a?os, se ven cada vez menos. Junto a otros factores como el modo especial en el que cierto ruido de los barcos es amplificado por el contorno geogr?fico especial de la bah?a, algunos bi?logos creen que el ruido producido por el ser humano es un ingrediente que contribuye de forma importante en este descenso.  En pradera Lincoln, a algunos kil?metros al este de Yuba Pass a la altura de la cumbre de Sierra Nevada a 3 horas y media en coche desde San Francisco, exist?a un h?bitat virgen repleto de gran variedad de aves de primavera, insectos y anfibios. Krause efectu? algunas grabaciones a finales de la primavera de 1988. Un a?o despu?s de su primera grabaci?n, el bosque que rodea Lincoln Meadow fue talado de forma selectiva aparentando a los ojos de la gente, salud y vigor y eliminando cualquier evidencia de destrucci?n que se percibir?a si se hubiese dejado un descampado. Sin embargo, el arroyo que corr?a por la pradera alpina quedo enturbiado tras la deforestaci?n y las truchas dejaron de esconderse en los hoyos que hab?a a los lados del torrente. La p?rdida de la biofon?a, todav?a resonante y palpable 18 a?os despu?s, es m?s evidente que todos los enga?osos indicios visuales. No hay densidad de aves. No hay insectos. S?lo en ocasiones aparece un tipo de rana de primavera. Por lo tanto, la introducci?n de ruido en paisajes sonoros naturales aumenta el valor de la p?rdida porque el ruido disminuye la experiencia humana de la naturaleza. El comportamiento de las especies se modifica como resultado directo del incremento 24 del estr?s. Teniendo en mente que las especies humanas y no humanas responden de forma diferente a tipos, volumen, o combinaciones de ruidos mec?nicos, estamos empezando a comprender que muchos de estos sonidos son perjudiciales para ambos mundos aunque las v?ctimas pueden no parecer conscientes del efecto o desconocen como deben reaccionar. Un experimento que se realiz? con humanos en Francia invitaba a varios sujetos a que durmiesen en el laboratorio. Despu?s de sucesivas noches de silencio, los participantes, durante 15 noches, eran sometidos mientras dorm?an, a las grabaciones de ruido producido por el tr?fico. Los sujetos dormidos eran conectados a instrumentos para medir el estr?s. Pulsaci?n cardiaca, amplitud de pulsaci?n en el dedo, y la velocidad de la onda del pulso, se midieron durante toda la noche, y cada uno de los participantes respondi? un cuestionario al despertar. Entre dos y siete noches m?s tarde, los sujetos afirmaban que el ruido ya no les molestaba (los sujetos se hab?an habituado a ?l). Sin embargo, los efectos del estr?s, ritmo cardiaco, etc. "medidos la noche n?mero quince eran id?nticos a los que se hab?an registrados al principio" (Science News, 121, June 5, 1982. 380). (Krause, B. L., 2001). En 2001, Scott Creel, un bi?logo de Montana State University situada en Bozeman public?, en colaboraci?n con un grupo de colegas, un estudio que relacionaba los niveles de estr?s de la enzima glucocorticoide en alces y lobos con la proximidad de las motos de nieve y el ruido que ?stas generaban en las poblaciones salvajes de Yellowstone y Voyageurs Parks. En el caso de los lobos del parque nacional de Yellowstone (Wyoming) comprobaron que durante la temporada en la que el tr?fico de motos de nieve aument? en un 25 %, los niveles de estr?s de las enzimas se incrementaron un 28 %. Por el contrario, en el parque de Voyageurs (Michigan), el descenso de un 37 % en el tr?fico de motos de nieve entre 1998 y 2000, se correspondi? con ese mismo descenso en los niveles de estr?s de las enzimas. Estas cifras son equiparables para los alces (Krause, B.L., 2001). Existen muchas razones importantes para reconsiderar los paisajes sonoros naturales inalterados como un recurso valioso. En primer lugar, est? claro que los paisajes sonoros naturales no se pueden reemplazar tal y como lo demuestra la p?rdida de casi un 40 % de las biofon?as de Norteam?rica que Krause ha ido catalogando en su biblioteca a lo largo de 38 a?os, concluyendo que estos son h?bitats que nadie podr? volver a escuchar. Ya que han sido silenciados para siempre, extinguidos por completo, o modificados dr?sticamente (figura 4). No obstante a?n, esta desoladora realidad, a?n hay esperanza, ya que el ser humano ha empezado a comprender que los paisajes sonoros naturales v?rgenes son reservas y recursos vitales para su disfrute, conocimiento, y comprensi?n de la naturaleza salvaje como lo hace con su propia historia y cultura. Sin estos v?nculos, una pieza fundamental del entramado de la vida se ve tristemente perjudicada. Esta es la raz?n por la que la Administraci?n de Parques Nacionales de los Estados Unidos (U. S. National Park Service) implant? un fuerte modelo, administrativo y educativo, con el fin de proteger los paisajes sonoros naturales como un valioso recurso. El paisaje sonoro en los parques de los Estados Unidos se considera en la actualidad como un elemento de gran valor que merece la pena conservarse tanto para los visitantes como para los animales. La reacci?n de los visitantes al ruido en parques nacionales convenci? a la administraci?n que escuchar y considerar los paisajes sonoros de forma cuidadosa era tan importante, para nuestro bienestar y nuestra salud, como la preservaci?n de la pureza del agua, la no poluci?n del aire o la no contaminaci?n de la tierra. 25 Figura 4: Modificaci?n del paisaje sonoro natural. Cambio del paisaje sonoro natural de la Alameda de las Delicias (Santiago- Chile, a?o 1800), actual Avenida Libertador Bernardo O?Higgins (Santiago- Chile, a?o 2007). P?rdida considerablemente de la biofon?a y geofon?a del lugar, prevaleciendo actualmente la antrofon?a, extingui?ndose el paisaje sonoro natural existente en el siglo XIX. Fuente: www.profesorenlinea.cl, 2011 Como dice Paul Shepard al final de Nature & Madness; "Los adultos expuestos a la m?sica equivocada, privados de su propio potencial, no son los mejores consejeros. El problema puede ser m?s dif?cil de comprender que de solucionar. Debajo de la apariencia de civilizaci?n [...] habita en nosotros una persona que conoce los beneficios de nacer en un entorno agradable, la necesidad de un ambiente no- humano rico, actuando como seres animales, la disciplina de la historia natural [...] las artes expresivas de recibir alimento como un regalo espiritual m?s que como un producto. Hay una personalidad secreta intacta dentro de cada uno [...] sensible a los momentos acertados de nuestra vida. La sociedad moderna los asimila todos pervirti?ndolos: nuestro profundo amor por los animales se proyect? en las mascotas, los zoos, la decoraci?n y el espect?culo; nuestra b?squeda de la totalidad po?tica fue condicionada por el modelo de la m?quina en lugar de por el del cuerpo: el momento del idealismo pueril fue desviado hacia el nacionalismo o a una religi?n exterior et?rea en lugar de hacia una cosmolog?a ecos?fica [...] la tarea no est? en empezar por recobrar el asunto de la reconciliaci?n con la tierra en toda su sutileza metaf?sica, sino en algo mucho m?s simple y directo que nos devuelva la salud metaf?sica?. Al final, antes de que mueran los ecos de los bosques, puede que deseemos escuchar atentamente los paisajes naturales que todav?a existen. Cuando lo hagamos descubriremos que no estamos aislados, sino que somos una parte esencial de un fr?gil espacio biol?gico. ?Cu?ntos hemos escuchado el mensaje del Jard?n del Ed?n a tiempo? El susurro de cada hoja y de cada criatura nos implora que protejamos el origen natural de nuestras vidas, el cual, en efecto, puede albergar secretos de amor para todos los seres vivientes, especialmente para nuestra propia humanidad. Esta m?sica divina est? desapareciendo a gran velocidad; se acerca el momento en que quiz? tengamos que testificar mientras los esp?ritus de los animales regresan para una caza final (Krause, B.L., 2001). 26 1.4 Proyecto paisaje sonoro mundial y la composici?n con paisajes sonoros. El concepto b?sico del Proyecto Paisaje Sonoro Mundial (WSP) y su establecimiento por parte de R. Murray Schafer, ocurri? en la Universidad Sim?n Fraser a fines de la d?cada de 1960 y principios de la del 1970. Los detalles de ello fueron documentados por Keiko Torigoe (1982). La idea surgi? del intento inicial de Schafer de llamar la atenci?n sobre el medio ambiente sonoro a trav?s de un curso sobre contaminaci?n sonora, as? como de su disgusto personal por los aspectos m?s oscuros del paisaje sonoro de Vancouver que cambiaba r?pidamente. Este trabajo tuvo como resultado dos peque?os libros educativos El nuevo paisaje sonoro (Schafer, R.M., 1969) y El libro del ruido (Schafer, R.M., 1970), adem?s de un compendio de reglamentos canadienses sobre ruido. No obstante, la aproximaci?n negativa que implica inevitablemente la contaminaci?n sonora, siempre en contra de algo, determin? la falta de comprensi?n acerca de lo que se pretend?a obtener como ejemplo positivo. Tampoco despert? demasiado entusiasmo entre los estudiantes, sino m?s bien cinismo y una actitud fatalista de que no se pod?a hacer mucha cosa. Deb?a encontrarse una aproximaci?n m?s positiva y el primer intento fue un largo ensayo de Schafer (1973) llamado La m?sica del ambiente, en el cual describe ejemplos de dise?o ac?stico, buenos y malos, bas?ndose en ejemplos de la literatura. El llamado de Schafer para establecer el WSP fue respondido por un grupo de j?venes compositores y estudiantes altamente motivados y, apoyados por la Fundaci?n Canadiense Donner, el grupo inici? al principio un estudio detallado del espacio local inmediato, publicado como El paisaje sonoro de Vancouver (WSP, 1978). En 1973 Bruce Davis y Peter Huse, realizaron una gira de grabaciones por todo Canad?. En 1975, con el apoyo de otra beca de investigaci?n, Schafer condujo a un grupo m?s grande en una gira europea que incluy? clases y talleres en muchas de las principales ciudades, y un proyecto de investigaci?n que hizo pesquisas detalladas del paisaje sonoro de cinco pueblos en Suecia, Alemania, Italia, Francia y Escocia. La gira complet? la biblioteca del WSP que incluye m?s de 300 cintas, grabadas en Canad? y Europa con un grabador est?reo Nagra, las cuales fueron catalogadas, adem?s de clasificar su tem?tica y analizar muchos sonidos con respecto a su espectro y nivel. El trabajo tambi?n produjo dos publicaciones, una descripci?n narrativa del viaje llamada Diario sonoro europeo y un detallado an?lisis de paisajes sonoros llamado Los paisajes sonoros de cinco pueblos (Schafer, R.M., 1977, 1978). Se prepararon fragmentos de las grabaciones de campo para acompa?ar ambos documentos, aunque s?lo se publicaron los correspondientes al ?ltimo. El texto definitivo de Schafer sobre paisaje sonoro, La afinaci?n del mundo (Schafer, R.M., 1977), y el libro de referencia sobre terminolog?a ac?stica y del paisaje sonoro llamado, el Manual de ecolog?a ac?stica de Barry Truax (1978), completaron la fase de publicaci?n del proyecto original (figura 5). A pesar de que el objetivo principal del WSP era el de documentar y archivar paisajes sonoros, describirlos y analizarlos y promover el incremento de la conciencia p?blica acerca del sonido ambiental a trav?s de la audici?n y el pensamiento cr?tico, una corriente paralela de actividad compositiva emergi? tambi?n creando, quiz?s menos intencionalmente, lo que se ha denominado el g?nero de la "composici?n con paisajes sonoros" (soundscape composition, en el original), (Truax, B., 1984). A?n cuando en la terminolog?a de Emmerson, S., 1986, la composici?n con paisajes sonoros haya sido descrita en t?rminos de "discurso mim?tico" y "sintaxis abstracta", lo que la caracteriza, definitivamente, es la presencia de sonidos ambientales y contextos reconocibles, cuyo prop?sito es invocar en el oyente asociaciones, recuerdos y la imaginaci?n en relaci?n con el paisaje sonoro. 27 Figura 5: Grupo proyecto paisaje sonoro mundial (WSP). De izquierda a derecha, R.M. Schafer, Jean Reed, Bruce Davis (parado), Peter Huse y Howard Broomfield. Fuente: http://www.sfu.ca/~truax/wsp.html El mandato de involucrar al oyente en una parte esencial de la composici?n, precisamente a efectos de completar su red de significados, surgi? naturalmente de la pretensi?n educativa del proyecto para fomentar la conciencia acerca del paisaje sonoro. Al principio, el simple ejercicio de "enmarcar" el sonido ambiental sac?ndolo de contexto (en donde es a menudo ignorado) y dirigiendo la atenci?n del oyente a trav?s de publicaciones o de la reproducci?n p?blica, implicaba que la t?cnica compositiva era m?nima, incluyendo s?lo la selecci?n, edici?n transparente y transiciones din?micas (cross-fading, en el original) no invasivas. En retrospectiva, este uso "neutral" del material estableci? uno de los extremos del continuo que ocupan las composiciones con paisajes sonoros, aquellas que est?n m?s cercanas al entorno original, y que pueden denominarse "composiciones encontradas". La est?tica propuesta por John Cage de tratar todo material como m?sica puede justificarse en el hecho de que enfatiza el proceso auditivo como si fuera musical, aunque no necesariamente el contenido inherente. No obstante, el WSP evit? proclamar cualquier distinci?n de ese tipo, en primer lugar, al no atribuir ninguna autor?a individual a dichas "composiciones" (aparec?an como de autor?a colectiva del grupo) y, en segundo lugar, al enfatizar la pretensi?n educativa m?s que la est?tica del ejercicio. Una extensi?n sutil pero importante de esta pr?ctica ocurri? con la secuencia Entry to the Harbour (Entrada al puerto) de las grabaciones del paisaje sonoro de Vancouver. En este caso para simular la experiencia de entrar al puerto de Vancouver en un barco, pasar las diferentes bocinas de niebla y boyas, no s?lo fue necesario comprimir el hecho en el tiempo, sino tambi?n mezclar todas las componentes grabadas separadamente, con apropiadas ilusiones de ingenier?a para su acercamiento y alejamiento. La grabaci?n de un viaje en barco hubiera estado dominada por el sonido del motor que hubiera enmascarado las se?ales sonoras y los sonidos naturales deseados. Por supuesto, este abandono del o?do como una ayuda navegacional en favor de la instrumentaci?n electr?nica moderna y la orientaci?n visual es verdaderamente sintom?tica de la experiencia moderna que nos aparta de la concientizaci?n del paisaje sonoro. En el documento escrito se incluyeron ejemplos hist?ricos extra?dos de reportes de historia aural de capitanes de barcos. Pero el prop?sito de la composici?n era estimular la conciencia sobre el paisaje sonoro presentando una experiencia aural posible, aunque fuera simulada. Siendo potencialmente familiar pero extra?amente imaginaria al mismo tiempo, la composici?n invoc? varios niveles de actividad auditiva, que abarcan desde la identificaci?n a la 28 comunicaci?n simb?lica. La pieza comienza con un di?fono resonante de baja frecuencia, lo que sugiere soledad, oscuridad y naturaleza primitiva, y culmina con una secuencia de descarga y de gente recibiendo su equipaje en una habitaci?n peque?a y confinada con una puerta chirriante. Esta forma sugiere una mayor transici?n metaf?rica tanto para la ciudad como para el individuo simbolizado en el viaje simulado. Cada sonido puede o?rse tal y como fuera grabado originalmente, pero el discurso del trabajo resultante no es meramente documental debido a los diversos niveles de significados posibles. Entre las giras de grabaci?n canadiense y europea, realizadas en 1974, los miembros del WSP produjeron una serie de 10 programas de radio de una hora de duraci?n para la CBC llamados Soundscapes of Canad? (Paisajes Sonoros de Canad?). Los mismos incluyeron, y definieron esencialmente por primera vez, todo el rango de composiciones con paisajes sonoros, desde los documentales naturalistas de autor?a colectiva del grupo, hasta composiciones "abstra?das" atribuidas a compositores individuales. En la primera categor?a hab?a documentales que inclu?an algunos con narraciones bastante tradicionales, como Signals, Keynotes and Soundmarks (Se?ales, Notas B?sicas y Marcas Sonoras), pero tambi?n una serie de ejercicios auditivos conducidos por Schafer a trav?s de los Six Themes of the Soundscape (Seis Temas del Paisaje Sonoro), que sustituye al narrador por tres voces independientes, cada una de las cuales presenta una perspectiva f?ctica, subjetiva y, literalmente, hist?rica sobre el tema en cuesti?n. Desde el punto de vista de la composici?n con paisajes sonoros, el documental m?s sobresaliente fue Summer Solstice (Solsticio de Verano), de autor?a colectiva, en el cual se combinaron fragmentos de dos minutos que representaban cada una de las horas de un d?a y una noche de mediados del verano, grabados junto a un estanque cerca de un monasterio rural en la afueras de Vancouver, conformando una composici?n de 50 minutos. A pesar de haber sido presentado con narraci?n y ejemplos en la versi?n radiof?nica, la pieza misma incluye s?lo un m?nimo de narraciones que identifican verbalmente cada hora (realizado durante la grabaci?n original). Las ediciones son transparentes, sin ning?n tipo de mezcla, de manera que el efecto es un espacio de tiempo comprimido que un individuo no estar?a jam?s en condiciones de experimentar. Tambi?n se realiz? una versi?n expandida de la secci?n matinal, llamada Dawn Chorus (Coro del Amanecer). La elecci?n del tiempo y el lugar fue dise?ada para presentar al oyente lo que podr?a denominarse ecolog?a ac?stica natural, alterada s?lo m?nimamente por la campana del monasterio, por un lado, y por aeronaves y distantes bocinas de trenes, por otro. El ejemplo m?s llamativo de lo intricado de dicha ecolog?a se observ? al amanecer cuando el cese de los sonidos de alta frecuencia de las ranas evit? la "colisi?n" aural con el coro del amanecer de p?jaros que produc?an sonidos en el mismo rango de frecuencias. Este es un peque?o ejemplo de lo que Bernard Krause (1993) llam? la "hip?tesis del nicho" de las especies naturales y sus patrones de comunicaci?n ac?stica, seg?n la cual cada especie ocupa una banda espec?fica de frecuencias o, como en el ejemplo del solsticio, una ventana diferente de tiempo. La "composici?n" del documental "Solsticio de Verano" fue realizada principalmente por fuerzas naturales, mientras que la manipulaci?n en el estudio intentaba evocar una apreciaci?n de dicha ecolog?a. Dos documentales interesantes, compuestos por el poeta y compositor Peter Huse, hicieron uso efectivo de grabaciones de campo con material del habla. El primero se llama Soundmarks of Canad? (Marcas Sonoras de Canad?) y presenta las 29 se?ales sonoras ?nicas del pa?s, identificadas por lugare?os o por quienes realizaron las grabaciones. El segundo es Directions (Direcciones) y est? compuesto enteramente por fragmentos de conversaciones de quienes realizaron las grabaciones con los lugare?os cuando preguntaban por direcciones. La estrecha yuxtaposici?n de se?ales sonoras y dialectos locales presenta un mapa aural del pa?s que se experimenta en un espacio corto de tiempo. Howard Broomfield, mont? un collage m?s denso a partir de material de radio encontrado, en su Radio Program about Radio Programs (Programa de Radio acerca de Programas de Radio). En esta pieza, por momentos extra?a, el compositor juega con la simultaneidad en las ondas a?reas de material no relacionado, usando ejemplos tanto hist?ricos como actuales, as? como el h?bito de la radio de saltar bruscamente entre diferentes temas de una manera subreal. La pieza trata el paisaje sonoro descorporizado del medio radiof?nico como un ambiente con sus propias convenciones y sintaxis, que el compositor satiriza amablemente. Otro experimento en yuxtaposiciones repentinas es el Maritime Sound Diary (Diario Sonoro Mar?timo) de Truax, en el cual tres "historias" tomadas de tres grabaciones originales son interpoladas por un proceso de cambio de se?al automatizado, en lugar de realizar una transici?n paulatina entre los materiales, que salta a la secuencia siguiente en una serie de duraciones cortas, pero crecientes. Los puntos de transici?n otorgan a ambos paisajes sonoros un alto relieve, y la l?nea narrativa se mantiene cuando el oyente recoge m?s tarde cada historia, a pesar de las interrupciones que se sucedieron. Muchas de las piezas de la colecci?n fueron m?s all? de lo descrito anteriormente al usar transformaciones de los sonidos ambientales escogidos. En este proceso se utiliz? todo el rango de t?cnicas anal?gicas de estudio, con un incremento inevitable del grado de abstracci?n. No obstante, la intenci?n fue siempre revelar un nivel m?s profundo de significado inherente al sonido e invocar las asociaciones sem?nticas del oyente sin obstruir la posibilidad de reconocimiento del sonido. Estas piezas incluyen el documental po?tico de Bruce Davis, Bells of Perc? (Campanas de Perc?) en el cual nubes de campanas filtradas y fragmentos de voces simbolizan las memorias que rodean las campanas hist?ricas en la regi?n de Gaspe en Qu?bec, tal como fueran descritas coloridamente por el p?rroco. El par de obras de Davis, Play (Juego) y Work (Trabajo) incluyen alteraciones r?tmicas y t?mbricas m?s elaboradas del material que realzan el car?cter de los sonidos que acompa?an a estas dos clases de actividad humana. Finalmente, Truax, en su Soundscape Study (Estudio sobre Paisaje Sonoro) toma un conjunto de sonidos con imaginario arquet?pico (como por ejemplo pasos, el tic-tac y la campana de un reloj, agua gorgojeando, un ?rbol siendo talado y campanas de iglesia llamando al ?ngelus), someti?ndolos a una serie de transformaciones en velocidad, altura y densidad textural (en general de manera independiente). La pieza invita al oyente a seguir los cambios resultantes en morfolog?a e imaginario que producen las transformaciones, y en consecuencia elevar su conciencia acerca de c?mo estas variables condiciona nuestras respuestas habituales al sonido ambiental. Schafer, no produjo directamente ninguna composici?n con paisajes sonoros, siendo la ?nica excepci?n la cinta cuadraf?nica Okeanos (1971), producida en colaboraci?n con Bruce Davis y Brian Fawcett, que es anterior al WSP y est? basada en el imaginario literario del mar. No obstante, los conceptos del paisaje sonoro influyeron muchas de sus obras instrumentales y vocales y, lo que es quiz?s m?s notable, ha producido piezas espec?ficas de un lugar, como Music for Wilderness Lake (M?sica para el Lago Desierto) (Westerkamp, H., 1981) que tiene lugar en el amanecer y en el crep?sculo, y muchas piezas de m?sica para obras de teatro montadas al aire libre o para ser interpretadas en ambientes no convencionales. Tambi?n continu? 30 escribiendo acerca de los estudios sobre paisajes sonoros, como su reciente colecci?n de ensayos Voices of Tyranny, Temples of Silence (Voces de la Tiran?a, Templos de Silencio) (Schafer, R.M., 1993). Por otra parte, toda la obra compositiva de Hildegard Westerkamp utiliza sonido ambiental (Zapf,D.,1981), usualmente grabado por ella misma, con la excepci?n de la pieza temprana Fantasie for Horns (Fantas?a para Bocinas, 1978) que utiliza principalmente la biblioteca del WSP para crear un collage musical basado en el sonido de varias bocinas y un riachuelo. M?s a?n, no todas sus obras est?n pensadas para ser interpretadas en concierto, muchas de ellas fueron dise?adas expl?citamente para la radio, incluidas aquellas que fueron presentadas como parte de su serie de programas Soundwalking (Realizando paseos sonoros) en una estaci?n comunitaria local (Westerkamp, H.,1994) y, m?s recientemente, para ser interpretadas por ella con el acompa?amiento de cinta, como en Cool Drool (1983), un s?tira sobre el Muzak, e India Sound Journal (Diario Sonoro de India, 1993), un diario de paisajes sonoros. Dado que la radio contempor?nea funciona a menudo como un ambiente "acompa?ante" artificial, se presta particularmente para presentar composiciones ambientales que inviten diferentes niveles y tramos de atenci?n. No obstante, el medio implica tambi?n que el oyente pueda entrar en la pieza en cualquier momento, por lo cual las formas lineales que dependan del reconocimiento de material o?do previamente pueden resultar inapropiadas. Usando una serie de poemas de Norbert Rubesaat como material, resuelve este problema en la obra m?s extensa, Cordillera (1980), en la cual una serie de im?genes des?rticas se relacionan como un paisaje con m?ltiples dimensiones y sin una carretera lineal que dicte la direcci?n del viaje. Una ventaja notable del medio electroac?stico, por otra parte, es la estratificaci?n de lo que podr?an llamarse diferentes "niveles de supresi?n", en los cuales el presente real, el presente grabado del comentario en curso, el pasado reactuado y recordado, as? como acontecimientos imaginados del pasado o futuro pueden coexistir con el oyente movi?ndose fluidamente entre ellos. Las presentaciones de Westerkamp explotan a menudo esta estratificaci?n de niveles al dejarnos o?r su voz tanto en vivo como grabada en un uso creativo de la "esquizofon?a". (Truax, B., 1996) Uno de los proyectos m?s ambiciosos fue la Harbour Symphony (Sinfon?a Portuaria) comisionada por el Pabell?n de Canad? durante la Expo 1986, interpretada por remolcadores en el puerto de Vancouver alrededor de la Plaza Canad?. Esta obra, al igual que toda su obra radiof?nica para ser interpretada en vivo, presenta la posibilidad de romper la barrera de la sala de conciertos y, consecuentemente, la divisi?n entre m?sica y paisaje sonoro, entre quienes asisten a conciertos y el p?blico en general. Temas sociales, culturales y pol?ticos pueden introducirse eficazmente dentro del dominio compositivo, como en His Master's Voice (La Voz de su Amo, 1985), Street Music (M?sica Callejera, 1982) y Under the Flightpath (Bajo la Ruta de Vuelo, 1981). Puede apuntarse al proceso mismo de la audici?n, con el resultado de un incremento de la conciencia, como sucede en su obra temprana Whisper Study (Estudio sobre Susurros, 1975) o la m?s reciente Kits Beach Soundwalk (Paseo Sonoro por la Playa Kits, 1989). No obstante, el nivel de complejidad en sus composiciones con paisajes sonoros sigue siendo el m?s alto en sus piezas para cinta sola. ?stas incluyen la pieza de texto-paisaje sonoro A Walk Through the City (Un Paseo a Trav?s de la Ciudad, 1981), basada en un poema y su lectura por Norbert Rubesaat, y su piezas recientes Cricket Voice (La Voz del Grillo, 1987) y Beneath the Forest Floor (Bajo el Piso de la Selva, 1992), que suavemente se desdoblan en lo que podr?a llamarse el hiperrealismo del paisaje sonoro compuesto, en el cual voces, tanto naturales como humanas, desarrollan una acci?n rec?proca. En todas estas piezas 31 Westerkamp explora las amplias posibilidades de la composici?n con paisajes sonoros, inspirada en el legado del Proyecto Paisaje Sonoro Mundial. La composici?n con paisajes sonoros, con el trasfondo conceptual interdisciplinario de los estudios sobre paisajes sonoros y la comunicaci?n ac?stica, y los medios t?cnicos de granulaci?n y estiramiento en el tiempo, ofrecen un modelo bien desarrollado para el uso musical del sonido ambiental. Los principios de la composici?n con paisajes sonoros son: a) se mantiene la capacidad del oyente de reconocer el material de partida, a?n cuando se realicen transformaciones posteriores; b) se invoca el conocimiento del oyente del contexto ambiental y psicol?gico del material de paisaje sonoro y se lo estimula a completar la red de significados atribuidos a la m?sica; c) se permite que el conocimiento del compositor del contexto ambiental y psicol?gico del material de paisaje sonoro influya sobre la forma de la composici?n en todos sus niveles y, en ?ltima instancia, la composici?n es inseparable de algunos o todos dichos aspectos de la realidad; e, idealmente, d) la pieza realza nuestra comprensi?n del mundo y su influencia se traslada a los h?bitos perceptivos cotidianos. En consecuencia, el objetivo real de la composici?n con paisajes sonoros es la re-integraci?n del oyente con el medio ambiente en una relaci?n ecol?gica balanceada. 1.5 El surgimiento de los estudios sobre paisaje sonoro. Hildegard Westerkamp, desde sus inicios de su trabajo con R. Murray Schafer y el Proyecto Paisaje Sonoro Mundial (WSP) en los a?os setenta tuvo claro que la bauhaus hab?a tenido una fuerte influencia en la forma en que surgieran los estudios sobre el paisaje sonoro como disciplina de estudio y en la cual ?stos fueran definidos. Schafer escribi?: "La m?s importante revoluci?n en la educaci?n est?tica en el siglo veinte fue la realizada por la bauhaus. Muchos pintores famosos ense?aron en la bauhaus, pero los estudiantes no se convirtieron en pintores famosos, dado que el prop?sito de la escuela era diferente. Juntando el arte con los oficios industriales, la bauhaus invent? el campo totalmente nuevo del dise?o industrial." (Schafer, R.M., 1977) Dos aspectos de la bauhaus atrajeron a Schafer. La naturaleza interdisciplinaria de su pr?ctica educativa y de dise?o, as? como la conexi?n que se realiz? entre el dominio t?cnico del oficio y la producci?n art?stica, el funcionalismo y la creatividad. En el trabajo del WSP, muchos de los participantes eran compositores y m?sicos, establecieron conexiones similares. No entend?an al compositor solamente como un dise?ador ac?stico de sonido musical en una composici?n, sino tambi?n, y lo m?s importante, como un dise?ador ac?stico de la vida cotidiana. Como resultado de ello estudiaron los diversos aspectos del sonido y los aplicaron a situaciones de la vida real. M?s que permanecer marginados produciendo m?sica culta inaccesible y abstracta destinada a audiencias exclusivas y reducidas, conceb?an al compositor como un contribuyente valioso en el manejo de asuntos del paisaje sonoro. Los compositores podr?an convertirse en los arquitectos sonoros o dise?adores ac?sticos, socialmente conscientes, de nuestras ciudades, edificios y pueblos. Fue precisamente 32 esta visi?n del artista / compositor como una persona con oficio, educado en todas las disciplinas del sonido y enteramente conectado con y ?til para el mundo real, lo que atrajo del WSP a Westerkamp. La concepci?n de Schafer iba m?s all?: "Actualmente se est? necesitando una revoluci?n equivalente entre los varios campos de los estudios sonoros. La revoluci?n consistir? en la unificaci?n de aquellas disciplinas que se ocupan de la ciencia del sonido y aquellas que se ocupan del arte del sonido. El resultado ser? el desarrollo de las interdisciplinas ecolog?a ac?stica y dise?o ac?stico". (Schafer, R.M., 1977). En otras palabras, los compositores no se familiarizaron, con los diversos aspectos cient?ficos del sonido, sino que concibieron su tarea como la unificaci?n de las diversas profesiones que se estaban ocupando ya de la ac?stica, el sonido y el ruido. Actualmente, 30 a?os despu?s, la concepci?n de Schafer de la unificaci?n de disciplinas pr?cticamente no ha echado ra?ces. Al igual que los miembros originales del WSP la mayor?a de las personas que est?n comprometidas en el campo de los estudios sobre el paisaje sonoro o la ecolog?a ac?stica son tambi?n compositores, m?sicos, artistas radiof?nicos y otros similares. Tambi?n, se han involucrado los arquitectos, ge?grafos, urbanistas, psic?logos, ingenieros ac?sticos, audi?logos y otros. Pero se trata generalmente de excepciones, estudiantes y profesionales que se animan a romper las fronteras de su propia especializaci?n y quieren acercarse a una visi?n m?s inter o multidisciplinaria del sonido. De manera que, en realidad, no puede hablarse a?n de la unificaci?n de disciplinas en la forma en que Schafer lo previ?. Sigue siendo una tarea importante y continua clarificar a los cient?ficos especializados del sonido que cualquier estudio e investigaci?n del sonido en el contexto de la ecolog?a ac?stica simplemente tiene que abandonar el laboratorio y debe ocurrir en el "campo". De la misma manera, muchos de quienes est?n ya ocup?ndose de la ecolog?a ac?stica como campo de estudio, deben entender que ello no puede ocurrir solamente dentro de los l?mites de la producci?n art?stica y que es efectiva y urgentemente necesario el conocimiento acerca de todos los aspectos del sonido, incluidos los aspectos cient?ficos. Es la ?nica forma de promover cambios e intercambios efectivos en un paisaje sonoro lleno de problemas ecol?gicos. Nadie preocupado por la calidad del medio ambiente sonoro puede esconderse detr?s de la especializaci?n, ya sea que est? localizada en la arena art?stica o cient?fica, sino que debe abarcar todos los aspectos del sonido. El sonido es la "voz" de una sociedad, de un paisaje, de un medio ambiente. Si comprendemos los significados del sonido comprenderemos lo que un lugar, una sociedad est?n diciendo acerca de s? mismos. Si comprendemos el comportamiento del sonido podremos o?r c?mo una sociedad se comporta en relaci?n con su medio ambiente. Si o?mos nuestra propia audici?n, tambi?n podremos o?r la manera en que nuestra propia producci?n de sonidos en la vida diaria influye sobre la calidad del paisaje sonoro. El t?rmino paisaje sonoro deriva de paisaje terrestre (en ingl?s "soundscape" deriva de "landscape"). El paisaje sonoro es la manifestaci?n ac?stica de "lugar", en donde los sonidos dan a los habitantes un sentido de lugar y la cualidad ac?stica del lugar est? conformada por las actividades y comportamientos de los habitantes. Los significados son creados precisamente debido a dicha interacci?n entre el paisaje sonoro y la gente. Por lo tanto, el medio ambiente sonoro (o paisaje sonoro), que es la suma de la totalidad de sonidos dentro de un ?rea definida, es un reflejo ?ntimo de, entre otros, las condiciones sociales, pol?ticas, tecnol?gicas y naturales del ?rea. 33 Cambios en las mencionadas condiciones implican cambios en el medio ambiente sonoro. Es as? como Westerkamp, se?ala, a modo de ejemplo, que su madre que naci? en Alemania en 1907, recuerda cuando oy? el primer autom?vil y, por supuesto, el primer avi?n. Recuerda la primera vez que oy? la radio, m?sica en un tocadiscos o una pel?cula sonora. Los cambios tecnol?gicos se sucedieron tan r?pidamente y fueron tan numerosos a lo largo de su vida, esto es, la mayor parte del siglo veinte, que resultaron en enormes cambios en el paisaje sonoro. Muchos de nosotros no sabemos lo que significa experimentar esos cambios tan profundos. Y es precisamente debido a dichos cambios que hubo un incremento en la densidad de sonido, ruido y m?sica, que hay comparativamente muy poco silencio en nuestras vidas y que, en ?ltima instancia, la preocupaci?n por la calidad del paisaje sonoro se convirti? en un tema de discusi?n. El paisaje sonoro y nuestra experiencia de ?l, especialmente en medio ambientes urbanos o tecnol?gicamente modernizados, est? fuera de balance y esa es la raz?n de que los t?rminos ecolog?a sonora o ecolog?a ac?stica sentar?n ra?ces en nuestro lenguaje y en nuestro pensamiento. Los estudios sobre el paisaje sonoro surgieron en un momento en el que la poluci?n por el ruido se hab?a convertido en un problema reconocido y ampliamente extendido. Sean cuales sean las acciones que se hayan tomado en contra del ruido, el problema no parece desaparecer. Las mediciones y legislaci?n aisladas no son suficientes. Se necesita otra cosa, activar nuestros o?dos, escuchar y encontrar caminos de comprensi?n del paisaje sonoro que nos rodea y nuestras formas de relacionarnos con ?l. En otras palabras, a trav?s de los estudios sobre el paisaje sonoro podemos comenzar a entender que el problema del ruido no radica fuera de nosotros, sino que est? intrincadamente ligado a nuestra relaci?n con nuestro medio ambiente, al grado de conciencia o inconciencia con el que escuchamos y producimos sonidos. Westerkamp, se?ala, que la experiencia enriquecedora de trabajar como miembro del Proyecto Paisaje Sonoro Mundial estuvo conectada con el esfuerzo sincero del grupo de combinar el conocimiento cient?fico con el conocimiento art?stico y perceptivo del sonido. Era precisamente en esta combinaci?n de investigaci?n, educaci?n, creatividad y activismo en la cual radicaba la energ?a del WSP, la que nos permiti? producir en relativamente corto tiempo un n?mero de documentos y proyectos pioneros. Adicionalmente, no s?lo investigaron el sonido a trav?s de diversas disciplinas sino que procuraron informaci?n intercultural de todo el mundo con el objetivo de entender diferentes formas de escuchar y producir sonidos en otras culturas. Esto se ha convertido en algo particularmente relevante en el mundo actual de expansi?n del turismo, viajes, migraciones, movimientos de refugiados, etc. Investigadores individuales en estudios culturales comenzaron a prestar atenci?n al trabajo sobre el paisaje sonoro y a la ecolog?a ac?stica desde su propia perspectiva. Pero la mayor parte de la exploraci?n sonora intercultural tiende todav?a a estancarse en las maravillas de la tecnolog?a moderna de grabaci?n. Raramente trasciende la grabaci?n de paisajes sonoros extranjeros para pasar a un estudio o an?lisis profundos. Los numerosos CDs disponibles actualmente de paisajes sonoros naturales y urbanos de muchos pa?ses del mundo se han convertido, en el mejor de los casos, en documentaci?n interesante, informaci?n aural, una historia, una especie de texto de otro lugar. En el peor de los casos se han convertido en un producto importado, un sonido "pulcro" sin ning?n significado real m?s all? de la experiencia del asombro, sin ninguna informaci?n acerca de los lugares en los cuales los sonidos se originaron. Se han convertido en una excusa para seguir no-escuchando, "muzak de la nueva era" 34 ("new age muzak" en ingl?s) u otro objeto m?s en nuestras caparazones (Westerkamp, H., 1999). No obstante, no hay nada malo en la grabaci?n de paisajes sonoros de otras culturas, mientras sea hecha para incrementar nuestra comprensi?n mutua y aprender a escucharnos. En el contexto actual de comunicaci?n global o globalizaci?n corporativa, debemos conocer m?s y comprender mejor el lenguaje del sonido en las diferentes culturas. Los viajes y la emigraci?n abren nuestra percepci?n auditiva porque nuestros o?dos est?n alertas ante lo desconocido, lo indescifrable, a la vez que extra?an lo familiar. La necesidad de decodificar los significados de los sonidos y paisajes sonoros no familiares nos hacen escuchar con atenci?n. En ning?n lugar se hace m?s claro que durante un viaje que o?r es una forma de supervivencia, un intento de orientarse en un lugar nuevo. Y cuando comenzamos a familiarizarnos con el paisaje sonoro de una nueva cultura comenzamos a sentirnos all? un poco m?s en casa, comenzamos a sentirnos m?s seguros. A menudo, en ese instante, tendemos a recordar conscientemente y quiz?s con nostalgia los paisajes sonoros de los que venimos. Posiblemente no sea sorprendente, dadas la expansi?n de las posibilidades de comunicaci?n a trav?s del globo, la creciente tendencia a viajar y a los intercambios culturales, que en 1993, algunos a?os despu?s de que el WSP cesara de existir como un grupo activo de investigaci?n, se formara una nueva organizaci?n, el Foro Mundial de Ecolog?a Ac?stica (WFAE), una asociaci?n internacional de organizaciones e individuos afiliados, que comparten la preocupaci?n por del estado de los paisajes sonoros mundiales. Al igual que el WSP, el WFAE entiende la ecolog?a ac?stica como la relaci?n entre organismos vivos y su medio ambiente sonoro o paisaje sonoro. Entiende que su tarea es llamar la atenci?n acerca de desbalances insanos en esta relaci?n, mejorar la ecolog?a ac?stica de un lugar cuando sea posible y preservar paisajes sonoros ac?sticamente balanceados. La idea com?n detr?s de estos planteamientos es la preocupaci?n y cuidado por el medio ambiente sonoro, es una relaci?n sentida. Querer cuidar el medio ambiente ac?stico en el sentido m?s profundo genera el deseo de escucharlo y viceversa, o?rlo genera el deseo, o quiz?s m?s all? a?n, resalta la urgente necesidad de cuidarlo, al igual que cuidar a nuestros hijos genera el deseo de escucharlos y viceversa. Al igual que el WSP, el WFAE aspira a combinar el conocimiento cient?fico y art?stico / perceptivo del sonido, investigaci?n y educaci?n, trabajo creativo y militante. 1.6 La bauhaus y el paisaje sonoro actual. A pesar de que la bauhaus pueda haber ejercido una fuerte influencia sobre las primeras aproximaciones a los estudios sobre el paisaje sonoro y las ideas de dise?o ac?stico, muchas de las consecuencias del dise?o de la bauhaus pueden no haber producido necesariamente resultados positivos sobre el paisaje sonoro mismo. Walter Gropius, arquitecto y fundador de la bauhaus, estaba interesado en la creaci?n de belleza en sus dise?os, derivada de adaptar la forma a una cultura tecnol?gica. El resultado fue una especie de dise?o mecanicista o arquitectura industrial. La bauhaus pretend?a ser un lugar que proporcionara un medio ambiente completo, f?sicamente homog?neo, en el cual todas las artes visuales tuvieran su lugar. Aprendiendo oficios pr?cticos y familiariz?ndose con herramientas, materiales y formas y, lo m?s importante, con la m?quina, los dise?adores / artistas deber?an estar mejor capacitados para resolver los problemas sociales de una sociedad industrial. 35 De manera similar, Schafer concibi? el Proyecto Paisaje Sonoro Mundial como una especie de paraguas para todas las disciplinas que se ocupan del sonido y la m?sica. Aprendiendo todo acerca de c?mo funciona el sonido y nuestra percepci?n auditiva en la sociedad, deber?amos estar mejor capacitados para resolver los problemas de la sociedad postindustrial con sus problemas medioambientales. En el contexto de su tiempo la bauhaus combin? el arte y la utilidad y busc? introducir la est?tica en el dise?o industrial y de maquinarias. No apuntaba a dise?ar objetos de lujo para la ?lite rica, sino producir objetos agradables desde los puntos de vista funcional y est?tico para la sociedad de masas. Sus resultados fueron, a pesar del corto per?odo de existencia, una extendida aceptaci?n del dise?o funcional y no ornamentado en objetos de uso cotidiano. De la misma manera en que la bauhaus buscaba liberar a la arquitectura y al dise?o visual de su sobrecarga ornamental o "ruido" visual, llevando a cabo una especie de limpieza de todo lo in?til que una sociedad tradicional puede crear, tambi?n los estudios sobre el paisaje sonoro o el dise?o ac?stico pretenden liberar al paisaje sonoro de su sobrecarga sonora, su ruido y todo el "perfume" ac?stico que, por ejemplo, la Corporaci?n Muzak ha introducido en el medio ambiente urbano. El deseo por la l?nea simple y limpia, la superficie libre de ornamento en la bauhaus, puedan tal vez equipararse al deseo de silencio como base para el dise?o ac?stico del paisaje sonoro. La bauhaus debe comprenderse en el contexto de su tiempo, cuando la l?nea perfilada, la eliminaci?n de lo innecesario e incluso la despersonalizaci?n eran una liberaci?n del manierismo burgu?s en el dise?o. En m?sica puede observarse algo similar en esa ?poca. Los compositores, como Sch?nberg con su aproximaci?n a la composici?n con doce sonidos, buscaban realizar una incisi?n a trav?s de la densidad musical wagneriana, llegando a una especie de claridad, simplicidad y transparencia en su m?sica; o, tal vez ideol?gicamente m?s cercano, el caso de Eric Satie con su musique d'ameublement (m?sica mueble), en la cual el acto de escuchar m?sica como forma art?stica estaba activamente desestimulado, debiendo el sonido mismo funcionar como el amueblamiento del lugar en el cual ten?a lugar, como un tel?n de fondo para la din?mica social de la ocasi?n. Poco pod?a imaginarse que la Corporaci?n Muzak desarrollar?a unos 15 a?os despu?s, exactamente, esa misma idea en un contexto social completamente diferente (es decir, en f?bricas y, posteriormente, en entornos comerciales), con tal ?xito que actualmente enormes segmentos de la sociedad en todo el mundo han sido condicionados para no escuchar. Poco pod?a imaginarse que la no audici?n ampliamente extendida se convertir?a en un h?bito ecol?gicamente peligroso. En el tiempo de la bauhaus la estandarizaci?n y la despersonalizaci?n eran deseables en el dise?o de edificios. Pero la arquitectura que se desarroll? a partir de ello se ha convertido en un estilo internacional de arquitectura urbana que se puede encontrar en cualquier parte del mundo en la que haya dinero corporativo. De hecho, la est?tica de la bauhaus, que estaba en extrema oposici?n a la est?tica burguesa de la ?poca, fue ampliamente utilizada y explotada por la ideolog?a capitalista. Cuando hoy observamos algunas de las consecuencias f?sicas actuales del dise?o de la bauhaus y sus concepciones, surgen ciertos problemas reales en relaci?n con el dise?o del paisaje sonoro y la ecolog?a ac?stica. Los marcos de acero y el vidrio eran sin?nimos de belleza funcional en el dise?o de la bauhaus. Junto con el hormig?n conforman hoy las superficies altamente reflejantes de los edificios de altura en los centros urbanos modernos. Ac?sticamente estos entornos crean el llamado efecto ca??n, en el cual el hormig?n, el acero y el vidrio sirven como enormes amplificadores 36 del sonido del tr?fico, sirenas de emergencia, sonidos de escape de los edificios, y as? sucesivamente. Aunque seguramente, no hab?a sido anticipado por los dise?adores de la bauhaus, el funcionalismo y la eficiencia en el dise?o de edificios se ha desarroll? hasta sus extremos durante el siglo veinte en la medida en que los bancos y corporaciones fueron erigiendo sus altas torres. El control artificial de aire y luz se ha convertido en un aspecto integral de este tipo de dise?o de edificios, en los que las ventanas no pueden abrirse y no entra la luz natural. Desde un punto de vista sonoro esto se traduce en zumbidos el?ctricos de la iluminaci?n artificial y en sonidos de banda ancha del aire acondicionado, y en poderosos sonidos de banda ancha producidos por los sistemas externos de escape de los edificios. Las ciudades modernas no s?lo est?n palpitando con los sonidos amplificados y reflejados del tr?fico, sino tambi?n con ?l "mal aliento", como lo llama Schafer, de los edificios de altura. De esta manera el internacionalismo en el dise?o urbano no s?lo result? en una similitud visual, sino tambi?n aural: los mismos materiales, las mismas estructuras, los mismos sonidos. Una extensi?n ac?stica m?s bien siniestra de esta similitud es la llamada m?sica funcional, la muzak, que puede o?rse en muchas partes del mundo con el prop?sito expreso de incrementar la producci?n y el beneficio. La m?sica funcional tuvo sus inicios con la Corporaci?n Muzak en los EEUU a principios de los a?os treinta, en el momento en que la bauhaus estaba siendo clausurada por el r?gimen nazi. Obtuvo reconocimiento durante la ?poca de la guerra bajo el impulso de la industria armamentista para acelerar la producci?n. Es producida en masas y distribuida en masas. Absorbe, mezcla, disuelve varios estilos de m?sica, m?sicas de diferentes culturas en un sonido uniforme de m?sica de fondo reorquestada. La intenci?n original la bauhaus era resaltar la esencia del dise?o industrial funcional como una especie de liberaci?n de la batahola de ornamentaci?n y tradici?n sobrecargada, pretendiendo revitalizar a trav?s de ello el dise?o urbano. Su internacionalismo en aquel momento se sinti? como una liberaci?n del provincianismo estrecho y las limitaciones del "lugar". La Corporaci?n Muzak es la representaci?n sonora de lo que sucede cuando la similitud funcional e internacional son llevadas a un extremo. Termina resaltando la blandura y falta de significado de la vida urbana eliminando la esencia de la vitalidad musical y cultural: los estilos particulares, las especificidades que caracterizan la m?sica de un lugar o cultura. De hecho es una especie de eliminaci?n ac?stica del lugar. Descontextualiza la conexi?n de la m?sica con una cultura espec?fica y produce un sonido "universal". A su trabajo de reorquestaci?n lo llama "dise?o ac?stico" y a su m?sica de fondo "m?sica ambiental muzak". Se ha convertido en el sonido internacional de los entornos comerciales. Su sonido orquestal y curva de est?mulo de 15 minutos se han convertido en el sin?nimo de los entornos artificiales de edificios de vidrio, hormig?n y acero. Una vez que uno entra a dichos edificios queda eliminado todo sentido de lugar. O, m?s bien, se elimina toda conexi?n con la realidad social, pol?tica y cultural fuera de sus paredes. A trav?s del sonido del muzak y por tel?fono, fax y correo electr?nico uno puede conectarse s?lo con otro edificio similar en cualquier parte del mundo, nunca con la calle inmediatamente afuera. Esta, por supuesto, nunca fue la intenci?n de la bauhaus. Los estudios sobre el paisaje sonoro surgieron en un momento en el que la belleza no estaba radicada ya en el funcionalismo. Los m?ltiples efectos da?inos de la sociedad industrial y el pensamiento corporativo desviaron hacia el medio ambiente 37 natural la percepci?n de la gente de la belleza y cuidado. El ruido de la sociedad industrial ya no es atractivo como sonido del progreso. El dise?o ac?stico en el contexto de los estudios sobre el paisaje sonoro se encuentra en oposici?n directa al llamado dise?o ac?stico de la Corporaci?n Muzak. Pretende trabajar desde la base de un medio ambiente de sonido transparente, no enmascarado, desde un lugar que pueda recibir nuevos sonidos en su espacio ya sea porque es silencioso o porque est? vivo y es energizante y variado desde un punto de vista sonoro, es decir, que tiene espacio para nuevos sonidos. Los lugares naturales m?s silenciosos en el mundo y los paisajes sonoros m?s agitados de la selva pueden brindar indicios valiosos de dicho dise?o ac?stico. Cualquier tipo de dise?o en el sentido de una bauhaus actual deber?a adaptarse a una sociedad ambientalmente consciente y deber?a ser sensible a dichos problemas. De manera similar, en tanto compositores trabajando a partir de los estudios sobre el paisaje sonoro, no pueden compartir las aproximaciones de Sch?nberg y otros compositores del siglo veinte a la composici?n como lenguaje musical abstracto, sino que pretenden hablar con el lenguaje concreto del sonido medioambiental en el contexto de la ecolog?a ac?stica y los problemas de nuestros entornos sonoros. Por lo tanto, tenemos una responsabilidad en el dise?o de composiciones, pero tambi?n de entornos con un sentido de cuidado de los paisajes sonoros. 1.7 Identidad sonora urbana. Podemos abordar el problema de la identidad sonora de un lugar desde dos ?pticas diferentes y complementarias. La primera refleja una mirada de orden patrimonial sobre un entorno. En ella albergamos los rasgos m?s expl?citos de esta identidad. Los elementos que la constituyen son aquellos objetos sonoros caracter?sticos de un lugar que podemos distinguir y nombrar: el ta?ido de una campana, las sirenas de un puerto, un acento espec?fico, etc. Estos sonidos pueden constituir en ocasiones un referente suficiente para reconocer ciertos entornos, ciertos tejidos urbanos, o incluso algunos lugares precisos. Nos encontramos aqu? en el terreno de la identidad patrimonial, sea esta nacional, regional o local, donde ciertas se?ales sonoras pueden cumplir funciones monumentales o de memoria colectiva. Pero en el contexto urbano actual, la globalizaci?n en curso tiende a uniformizar y estandarizar estas se?ales de identidad local. Existe sin embargo, otro conjunto de rasgos de identidad constituido por cuanto o?mos de forma distra?da, sin atenci?n particular, pues forman un continuo, un fondo sonoro al que estamos plenamente habituados. Contrariamente a las se?ales de identidad anteriores, no marcan ning?n acontecimiento, ni dividen la jornada; simplemente forman parte del tejido del lugar, modelado por los h?bitos y usos locales. Este ?fluir? sonoro nos habla del paso del tiempo en un espacio determinado. Es su ausencia m?s que su presencia, su silencio, lo que puede llamar nuestra atenci?n. Presencia que es ineludible en el contexto urbano, pudiendo llegar a ser buscada y reconocida como importante por ciertos urbanistas. Podr?amos denominar identidad ordinaria a esta manifestaci?n sonora de lo cotidiano. Los atributos que de ella hemos descrito anteriormente podr?an llevarnos a concluir la banalidad de esta forma de identidad. Y sin embargo, su presencia describe de forma precisa y directa para el ?o?do habitante? las temporalidades caracter?sticas de un lugar. No se trata aqu? de marcar un evento o un momento preciso de la jornada; este tiempo interrumpido, acentuado o quebrado, es m?s bien caracter?stico de 38 algunos elementos patrimoniales. El tiempo descrito en esta ocasi?n es el de la continuidad, el de la transici?n blanda entre las diferentes situaciones que se suceden progresivamente en un lugar. Si la identidad patrimonial nos habla esencialmente de un tiempo que ?fue?, y que tal vez ?es? a?n, la identidad ordinaria es por naturaleza transversal en el tiempo: se apoya en la experiencia para interpretar lo presente y para deducir y comprender cuantas situaciones futuras lleguen a nuestros o?dos. A trav?s de la identidad patrimonial podemos caracterizar fielmente un contexto preciso, su espacio sonoro, sus h?bitos y sus costumbres. La identidad ordinaria contiene sin embargo, un rasgo de desapego de su propio contexto que nos permite no limitarnos a la descripci?n del lugar, sino tambi?n ponerlo en relaci?n con otros espacios y otros momentos. Pasamos as? de la diferenciaci?n de cada situaci?n particular a la caracterizaci?n de configuraciones urbanas gen?ricas. El continuo sonoro urbano que configura esta identidad ordinaria dista de ser homog?neo e invariable. Sus timbres y sus din?micas evolucionan con el transcurso del d?a, pero tambi?n a lo largo de una semana o de las estaciones del a?o. Puede caracterizar un lugar, pero puede sobre todo describir una cierta configuraci?n urbana. Nos encontramos pues, a una escala que no distingue tanto fen?menos locales, como analog?as y divergencias entre diferentes disposiciones y pr?cticas espaciales, temporales y de usos. La naturaleza de este fondo sonoro urbano dista de ser un sonido timbrado n?tido. Pero no por ello podemos asimilarlo a un ruido blanco homog?neo. Este continuo sonoro tiene un color y una din?mica marcada por los diferentes usos de un lugar a lo largo del d?a. Estos rasgos dominantes del fondo sonoro destacan no tanto por su mayor intensidad como por una mayor variaci?n de dicha intensidad. Nuestra atenci?n ser? atra?da, prioritariamente, por aquellos sonidos que mayor variaci?n presenten. Otras frecuencias tienden sin embargo, a una gran estabilidad en funci?n de las propiedades de difusi?n del espacio en el que nos encontramos; dichas sonoridades son con frecuencia dif?cilmente perceptibles por su homogeneidad, pero constituyen una informaci?n espacial que empleamos continuamente de forma m?s o menos consciente. De este modo nace el concepto de variaci?n, inherente y fundador de todo fen?meno sonoro, constituye la primera condici?n de percepci?n, precediendo toda descomposici?n que pueda realizarse en t?rminos de intensidad, frecuencia, timbre o duraci?n. El concepto de variaci?n contiene una paradoja en s? mismo pues implica al tiempo estabilidad y cambio, permanencia en constante evoluci?n. Nuestra memoria sonora, cultivada en la repetici?n irregular, imperfecta, de un mismo fen?meno, nos permite comprender lo diferente a trav?s de lo ya conocido; si no hay un referente en el que podamos apoyarnos, dif?cilmente podr? haber comprensi?n de lo observado. Nuestra experiencia sonora se basa de este modo en un principio de repetici?n alterado donde toda interpretaci?n surge de la vivencia de situaciones anteriores equivalentes. Confrontados a configuraciones sonoras complejas como las urbanas, este concepto de variaci?n nos permite modificar nuestra escucha frente a cuanto nos rodea. Intuitivamente, podr?amos imaginar nuestro entorno como una pura conjunci?n aleatoria de infinidad de sonidos y ruidos. Sin embargo, al escucharlo desde el tamiz de la repetici?n y de la variaci?n, podemos desvelar sus cualidades compositivas. Nuestro entorno sonoro se construye a partir de imbricaciones sutiles e hilvanadas en 39 las que la arbitrariedad juega un papel limitado. Esta observaci?n acerca de la naturaleza del tejido sonoro urbano adquiere una mayor trascendencia a la hora de describir el fondo sonoro de nuestras ciudades. Necesitamos practicar otro modo de escucha de nuestros entornos cotidianos, basado esta vez en un nuevo ?o?do musical?. Si existe una disciplina capaz de abordar cuanto concierne a la memoria y al espacio sonoro, esta es la m?sica, entendida en su sentido amplio. La materia sensible de la que partimos es la misma en ambos casos, en el terreno urbano con el fin de interpretarla, en el musical para moldearla. Desde este punto de vista, la m?sica puede ser entendida como la expresi?n est?tica y ordenada de una experiencia sonora ordinaria anterior; la fuente primera de inspiraci?n, sea esta cercana o muy lejana, est? alimentada por los sonidos del entorno cotidiano. A este movimiento de inspiraci?n corresponde, especularmente, otro de expiraci?n en el que estos sonidos cotidianos pueden ser redescubiertos en funci?n de sus cualidades compositivas. El concepto musical de variaci?n puede de este modo ayudarnos a re-escuchar lo que hemos olvidado de nuestro propio entorno, ?in-audito? para nuestra conciencia sonora, a?n siendo nosotros mismos origen y parte integrante del fen?meno. Es un modo de escucha de nuestra propia interacci?n con el entorno, en el que tomamos conciencia de ser ?constructores? activos de nuestro contexto en comunidad y no meros espectadores pasivos. Figura 6: Materia sonora. Intrarelaciones e interrelaciones de los par?metros que configuran la materia sonora. Fuente: http://cvc.cervantes.es/artes/p_sonoros/ Podemos de esta forma caracterizar el continuo sonoro urbano a trav?s de la dial?ctica permanencia / variaci?n. Los modos en los que dicha paleta sonora var?a (figura 6) son capaces de describir espacialmente y temporalmente un lugar. Este fen?meno de variaci?n es intr?nseco a la propia materia sonora en tanto que fen?meno de naturaleza temporal; variaci?n, pues, que constituye el propio sonido, pero que 40 caracteriza igualmente cualquier otra ?escala sonora?: desde una breve secuencia hasta una jornada completa o un periodo m?s amplio. Variaci?n que responde a ciertos ritmos, tonalidades y secuencias que se reproducen indefinidamente alterando su apariencia, pero conservando siempre una misma esencia. Pero el estudio de esta variaci?n sonora dif?cilmente puede ser abordado globalmente y de forma un?voca. Los diferentes par?metros que configuran la materia sonora, intensidad, altura, timbre y duraci?n, no son, por lo general, percibidos por separado, siendo nuestra experiencia sonora el resultado de la interacci?n de todos ellos. Habitualmente percibimos un sonido y no un timbre o una intensidad. Esta univocidad del sonido, totalmente oportuna en el estudio de se?ales simples o en situaci?n de escucha atenta, comienza a perder su consistencia cuando de lo que nos ocupamos es de entornos sonoros complejos, ?o?dos? por lo general de forma banal, distra?da. Esto es especialmente marcado cuando confrontamos un contexto urbano a fondos sonoros relativamente homog?neos y estables. En este continuo sonoro, nuestra escucha tiende a perderse o a variar m?s a menudo su registro de atenci?n, lo que dif?cilmente ocurre frente a sonidos emergentes que destaquen claramente. El objeto sonoro emergente cautiva la atenci?n del espectador, exigiendo en primer lugar una interpretaci?n en t?rminos de significado. En el continuo sonoro cotidiano, esta imposici?n semi?tica puede dejar paso a otras sensibilidades en las que la propia materia sonora cobra importancia por s? misma. Esto es posible en gran medida gracias a que el significado ha sido aprendido y aprehendido previamente. Somos capaces de interpretar hasta las m?nimas inflexiones de nuestros entornos sonoros habituales. De la misma forma que distinguimos un paso o el sonido de una puerta en nuestro ?mbito dom?stico, tambi?n podemos ?leer? el sonido de cuanto nos rodea en el espacio p?blico. El punto extremo de esta situaci?n tiene lugar cuando calificamos de ?ruido? lo percibido, neg?ndole as? toda capacidad de significado m?s all? del desagrado; incluso en este caso, a pesar de esta negaci?n, los sonidos que lo componen siguen inform?ndonos sobre cuanto nos rodea. Pero sin llegar a este extremo, diferentes situaciones intermedias nos describen modos de escucha ?flotante? en el que ciertas sonoridades, timbres, tonalidades, destacan y quedan suspendidas en nuestra percepci?n.  Noci?n de identidad sonora. Diversos trabajos han mostrado c?mo las formas urbanas modelan el sonido e inciden en la percepci?n sonora, afectando ambas dimensiones a la identidad y al car?cter del espacio urbano. Se parte de la consideraci?n, de que existe una construcci?n organizada en la experiencia individual del lugar a trav?s de la experiencia sonora que da lugar a una riqueza y variedad de situaciones sonoras y a espacios sonoros particulares, los cuales son recogidos y analizados como: sonidos emblem?ticos de cada ciudad, situaciones sonoras representativas, conexiones entre lugares a nivel de la experiencia sonora individual y colectiva, etc. Centr?ndonos en el an?lisis urbano, cada ciudad posee unas situaciones sonoras representativas en la percepci?n del ciudadano determinando una manera de vivir la ciudad. Con este planteamiento se considera que, la ciudad no es s?lo ruido sino que en cualquier espacio urbano podemos encontrar lugares con un clima sonoro agradable, apreciado por la poblaci?n. 41 Las actividades de los administradores, t?cnicos y responsables del medio ambiente sonoro suelen basar la lucha contra el ruido en planteamientos defensivos convencionales, consider?ndolo como un mero factor f?sico de degradaci?n del medio urbano. Sin embargo, los nuevos enfoques en las investigaciones sobre el medio ambiente sonoro, realizadas a partir de los a?os 70, han desarrollado los m?todos de evaluaci?n del medio ambiente sonoro, del estudio de las molestias que produce el ruido en las poblaciones y de los medios de control del mismo, haciendo evolucionar los planteamientos centrados, principalmente, en diagn?sticos a partir de variables f?sicas hacia aproximaciones pluridisciplinares en las que las variables f?sicas son contempladas desde la perspectiva de las variables subjetivas ligadas a la percepci?n e interpretaci?n por parte de los sujetos. Con ello el campo de conocimiento, que se ocupa del estudio del medio sonoro, se ha ido ampliando variando de la noci?n de ruido y molestia hacia conceptos como el de control y el de calidad sonora. En efecto, el sonido, adem?s de ser un factor f?sico del medio, puede tener cualidades, por lo que en la lucha contra el ruido es necesario, junto a la utilizaci?n de las medidas cl?sicas, describir, estudiar y reforzar estas cualidades, recurriendo a aproximaciones interdisciplinares en las que se enfrenten conocimientos y procesos de diferente naturaleza. Lo anterior permitir?a desarrollar nuevas estrategias de gesti?n del medio ambiente sonoro pasando de actitudes defensivas a actitudes ofensivas. El problema de la calidad sonora urbana debe afrontar, por lo tanto, un conflicto doble: por un lado las actitudes de lucha contra el ruido de los responsables urbanos con planteamientos defensivos poco innovadores, m?s preocupados por soluciones f?ciles y convencionales, y por otro lado los trabajos de investigaci?n sobre las pr?cticas y representaciones del medio ambiente sonoro, que generalmente permanecen en un mero plano te?rico y no suelen dar lugar a soluciones aplicadas. El sonido puede cumplir diferentes funciones informativas, est?ticas, emocionales. Una de ellas es la de contribuir a determinar la identidad de un objeto, producto, lugar, incluso ciudad. El sonido de un motor o del cierre de una puerta de un coche, la sonoridad de un edificio o los emblemas sonoros de una ciudad pueden contribuir de manera determinante a la percepci?n, valoraci?n y, por tanto, a la identidad de dichos objetos o lugares, constituyendo lo que denominamos identidad sonora. Con relaci?n al ambiente urbano, diversos autores interesados por el an?lisis de la calidad sonora han mostrado el papel determinante del sonido en la representaci?n mental del espacio, ya que contribuye de manera decisiva a la lectura, organizaci?n e interpretaci?n del mismo (Amphoux, P., 1991; L?pez Barrios, I. y Carles J.L., 1996). Asimismo, algunos autores han mostrado como entre el espacio y las vidas de las personas se desarrollan unos significados personales estableci?ndose conexiones m?ltiples, no s?lo f?sicas sino tambi?n sociales, culturales, econ?micas, etc. Estos significados e interpretaciones del espacio urbano est?n en la base de lo que pod?amos denominar la identidad sonora de un lugar, es decir, aquello que define la uni?n de los habitantes con los sonidos de los espacios urbanos (Amphoux, P., 1991; Balay, O. y col., 1997). En la b?squeda de nuevas variables que expliquen las reacciones ante el medio ambiente sonoro, la noci?n de identidad sonora surge de un planteamiento nuevo en relaci?n con los problemas del medio ambiente sonoro urbano. El concepto de identidad sonora trata por tanto de definir el conjunto de caracter?sticas comunes a 42 un lugar partiendo de una hip?tesis inicial: la de que los espacios urbanos, las plazas, calles, rincones y patios de las ciudades son espacios vivos, sensibles, representativos. Esta identidad es la que hace que podamos reconocer e identificar una ciudad a trav?s del sonido diferenci?ndola de otras. El concepto de identidad sonora constituye un horizonte en principio inalcanzable, "jam?s podr? pretenderse delimitar la identidad de algo", la ciudad en su diversidad produce ambientes sonoros diferenciados: el mercado, la plaza, el parque, el barrio, etc. Cada uno de estos ambientes determina una serie de sonidos, momentos, situaciones o espacios que, en la medida en que son propios de una ciudad, le confieren una cierta identidad. (Amphoux, P., 1991). De la revisi?n de los trabajos realizados por Amphoux, P. (1991) y Balay, O. (1997) en relaci?n a la identidad sonora de ciudades suizas y francesas podemos establecer una aproximaci?n al concepto de identidad sonora el cual de modo general podemos definir como el conjunto de caracter?sticas sonoras comunes a un lugar, un barrio o una ciudad, es decir, el conjunto de sonidos que hace que la ciudad produzca un sentimiento de permanecer id?ntica a si misma, el conjunto de sonidos que permiten reconocerla, identificarla y, por consiguiente, diferenciarla de otra ciudad; en definitiva se trata del conjunto de sonidos ordinarios reproducidos en la vida cotidiana con los que el habitante se identifica. La identidad sonora de una ciudad depende por tanto de innumerables apreciaciones individuales, la mayor?a de las veces ocultas en una memoria profunda e inconsciente. 1.8 Identidad sonora de las ciudades espa?olas. Carles J.L., 1999, ha analizado el sonido desde una perspectiva integral, es decir, teniendo en cuenta no solo el polo ruido ? molestia, sino tambi?n, el otro polo del continuo, sonido ? sentimientos de bienestar, y ha comprobado como el sonido puede contribuir al enriquecimiento y sentido de los diferentes lugares en los que el hombre desarrolla su vida. La identidad sonora de una ciudad depende por tanto de innumerables apreciaciones individuales, la mayor?a de las veces ocultas en una memoria profunda e inconsciente. A partir de esto se desarroll? una investigaci?n dirigida al an?lisis de diversas ciudades espa?olas (Madrid, Valencia, Sevilla y Zaragoza) tratando de conocer c?mo los individuos definen y se identifican con los espacios sonoros urbanos. Desde un punto de vista general, el proceso debe responder a tres cuestiones (te?rica, metodol?gica y pr?ctica), distinguiendo tres etapas de trabajo en esta b?squeda de la identidad sonora de una ciudad, con lo que se trata de seleccionar un n?mero limitado de situaciones sonoras modelos que puedan considerarse representativas de la identidad sonora de cada ciudad. Partiendo de la memoria y experiencia sonora de los sujetos en relaci?n al ambiente sonoro de sus ciudades, se comprueba la existencia de situaciones sonoras representativas de la identidad de los espacios p?blicos, lugares cuya identidad sonora concierne a los habitantes y usuarios de cada ciudad. Se han determinado en este sentido diferentes espacios p?blicos interiores y exteriores, utilizados por el p?blico (plazas, calles, patios, rincones, parques, mercados, etc.) en los que se comprueba la 43 existencia de sonidos, ambientes y situaciones cuya identidad sonora es percibida por el habitante o el paseante ocasional afect?ndole por diversas razones, ya sea porque expresan la forma de vivir de un barrio o de una ciudad o porque constituyen situaciones sonoras sensibles.  Firmas y emblemas sonoros. Numerosos lugares urbanos ofrecen al ciudadano ambientes sonoros emblem?ticos, f?cilmente identificables merced a una escucha orientada en el espacio con la presencia de firmas sonoras caracter?sticas (tr?fico, sirenas, campanas, fuentes, p?jaros, paso de veh?culos, trenes, ruidos de obras, etc.). Las caracter?sticas sonoras que personalizan estos espacios est?n determinadas por el f?cil reconocimiento de los sonidos por parte de los habitantes de la ciudad, y destacan el papel que cumplen en la orientaci?n y ubicaci?n de los habitantes, ya que permiten percibir a trav?s del sonido la singularidad de los fen?menos urbanos: presencia de ejes de circulaci?n, caracter?sticas del espacio en que se mueven (zona o per?odo de obras, zona comercial, zona de carga y descarga, etc.), los ritmos diarios y estacionales o la existencia de firmas sonoras particulares (campanas, p?jaros, fuentes, etc.). Las "se?ales sonoras" constituyen por tanto un rasgo importante en el espacio sonoro de la ciudad. Algunas se valoran de forma muy positiva como es el caso de las campanas y de las peque?as fuentes, percibidas en mayor medida en las ciudades de menor tama?o. El sonido de las peque?as fuentes constituye un sonido claramente apreciado por la poblaci?n. En general, el sonido del agua (peque?as fuentes, lluvia, riego, etc.), posee un fuerte atractivo, aunque la valoraci?n es menor cuando se trata de grandes fuentes, que mueven un gran caudal de agua. A este tipo de fuentes, aunque se les reconoce un valor ornamental, se les otorga un escaso valor desde el punto de vista sonoro, asoci?ndolas con ruido. Otras se?ales poseen un car?cter marcadamente negativo, como es el caso de las se?ales de alarma, especialmente las sirenas de las ambulancias las cuales se valoran, aludiendo a su intensidad, como uno de los sonidos m?s agresivos.  Plazas, plazuelas, rincones y espacios protegidos. El comportamiento ac?stico de determinados espacios en los que la lejan?a del tr?fico, la existencia de una reverberaci?n media, y la presencia de algunos elementos naturales (p?jaros, ?rboles) constituye un elemento de atracci?n y de referencia sonora en algunos espacios, especialmente de los cascos hist?ricos, de nuestras ciudades. La calidad ac?stica de este tipo de espacios viene determinada, adem?s del tipo de sonido, por las caracter?sticas del dise?o espacial en el que la voz queda claramente resaltada. Es decir, la existencia de formas espaciales definidas por calles estrechas e irregulares, generalmente peatonales, con casas de peque?a altura, creando patios, plazas y peque?os espacios semicerrados protegidos de la circulaci?n, con presencia de materiales reflectantes como la piedra o el cemento, junto con elementos naturales absorbentes como el arbolado, crean un clima sonoro tranquilo relativamente protegido, propicio para actividades de ocio, encuentros sociales, conversaciones, etc. En algunos casos la presencia de sonidos naturales configura un ambiente sonoro con un intenso significado expresivo. 44 Las reacciones de defensa y huida que determina el ambiente sonoro de las zonas m?s ruidosas de la ciudad, son remplazadas en estos contextos por sentimientos de familiaridad y complacencia, simbolizando situaciones de calma.  Espacios de paso, zonas peatonales. En las zonas peatonales emergen los sonidos p?blicos (sociales, mec?nicos, naturales). En estos lugares, que recogen una gran actividad social y comercial (peque?os comercios, mercados, restaurantes, etc.), la atm?sfera sonora permite escuchar manifestaciones sonoras variadas y contrastadas, resultando positivamente valorado por los sujetos: ritmos cotidianos, presencia colectiva de los habitantes y usuarios a trav?s de pasos y voces. Las fuentes sonoras son claramente reconocidas as? como su proveniencia en el espacio La orientaci?n sonora es por tanto f?cil al no producirse enmascaramientos por un tr?fico intenso, d?ndose en la percepci?n de los sujetos una clara delimitaci?n del espacio. Las peque?as calles en las ciudades estudiadas, a pesar de poseer un car?cter sonoro muy variado, tienen un estilo com?n, estando conformado por peque?os acontecimientos en continua renovaci?n y claramente percibidos. El nivel de ruido de este tipo de espacios se sit?a en un nivel medio o medio alto, sin embargo, su escucha es juzgada de manera positiva, de manera muy diferente al zumbido continuo del tr?fico de las grandes avenidas. Esto se debe en gran medida al car?cter informativo de estos sonidos con relaci?n al espacio en el que son percibidos, que los convierte en se?ales y signos del ambiente.  Espacios verdes urbanos. Con caracter?sticas ac?sticas de campo libre se trata de espacios abiertos, ajardinados y por tanto caracterizados por la presencia de sonidos naturales (p?jaros, viento, ?rboles, etc.), sonidos humanos, acompa?ados en mayor o menor medida del ruido de fondo de tr?fico proveniente de calles pr?ximas a estos espacios. En todas las ciudades este ambiente sonoro aporta una calidad simb?lica de campo o naturaleza y crean un sentimiento de un espacio en el que se entra. En general estos espacios se caracterizan por su tranquilidad y adquieren en mayor medida su calidad de naturaleza. Su ambiente sonoro se asocia a la calma y tranquilidad y se percibe como un ambiente sonoro que se opone al ruido urbano que rodea normalmente estos espacios. El contexto sonoro de los parques y jardines resulta uno de los m?s apreciados y representativos de todas las ciudades lo que pone de manifiesto su importante papel en relaci?n a la configuraci?n de la identidad sonora. En todas las ciudades este ambiente sonoro aporta una calidad simb?lica de campo o naturaleza. Con caracter?sticas ac?sticas de campo libre, su ambiente sonoro se asocia a la calma y tranquilidad y se percibe como un ambiente sonoro que se opone al ruido urbano que rodea, normalmente, estos espacios.  Calles y avenidas. Las grandes calles, las avenidas, las plazas, arterias y grandes nudos de confluencia de las ciudades suelen configurar espacios en los que domina una fuente de ruido, el tr?fico, el cual invade el espacio impidiendo que otros sonidos (humanos, naturales, sociales, etc.) puedan escucharse ante este ruido de fondo permanente. 45 En la percepci?n de los habitantes, usuarios de estos espacios, el territorio se estructura esencialmente por la continuidad del ruido, percibi?ndose como l?neas o muros sonoros (debido al volumen, intensidad y densidad sonora en relaci?n al espacio) que separan o dividen el territorio en toda su longitud, constituyendo ambos lados de estas avenidas, espacios sonoros aut?nomos. En estos contextos las vivencias se organizan de espaldas a este espacio de ruido, caracteriz?ndose por reacciones de defensa que se manifiestan bien sea por la huida: (espacios en donde nadie se detiene m?s all? de lo indispensable) o por la protecci?n ante el ruido (cerrando las ventanas y refugi?ndose en las dependencias de la casa m?s alejadas de este eje de ruido). Son, por tanto, lugares de transici?n dada la tendencia a huir de ellos o a utilizarlos de manera muy funcional, quedando reducido su uso a desplazamientos obligados dentro de los mismos. La manera en la que el ciudadano experimenta la vivencia cotidiana de estos espacios no se corresponde con una representaci?n puramente visual sino que, por el contrario, resulta una vivencia marcada, esencialmente, por el ambiente sonoro.  Lugares sensibles. Generalmente, se trata de lugares de encuentro con momentos de gran actividad humana, social o comercial (bares, mercados, lugares festivos, de descanso o de ocio, etc.). En estos lugares pueden percibirse m?ltiples sonidos aunque ninguno se impone sobre los dem?s sino que aparecen y desaparecen con gran rapidez, creando un paisaje sonoro vivo y animado, proporcionando, a un espacio determinado, animaci?n, atractivo y posibilidades de mantener la atenci?n del escucha. Se trata de espacios con una sonoridad particular en los que, aunque en algunos casos (especialmente en bares y mercados) se han medido niveles superiores a 70 dBA, ello no significa una situaci?n de molestia para las personas all? presentes. La presencia de la voz humana proporciona un fuerte potencial de conexi?n sonora. Adem?s, los sonidos pr?ximos (voces, en el mercado, conversaciones, etc.) y los sonidos lejanos (tr?fico, campanas, etc.) provenientes de fuera son bien percibidos creando un ambiente sonoro rico y diverso.  La trasgresi?n de la norma. El ambiente de interacci?n social existente en algunos espacios urbanos espa?oles, positivamente valorado por su car?cter l?dico, de ocio, mediterr?neo, etc. puede adquirir en determinadas situaciones una vertiente negativa, la de las molestias nocturnas, la inseguridad y la degradaci?n. Se trata de situaciones como la "movida" nocturna o los ruidos excesivos de las motos consideradas como molestas, resalt?ndose la permisividad social en relaci?n a las mismas. Estas situaciones provocan un gran rechazo en las poblaciones vecinas a estos lugares de ocio, ya que provocan fuertes molestias, especialmente en el periodo nocturno, y conflictos intensos con los vecinos. Los ruidos de ocio nocturno y las motos sin silenciador constituyen un problema que se da en numerosas ciudades espa?olas: el de la trasgresi?n del l?mite entre lo privado y lo p?blico, de la invasi?n del territorio privado por el ruido. La presencia intensa de actividades de ocio urbano de fin de semana en las aceras y calles de las ciudades espa?olas hace que estos ambientes sean percibidos por los habitantes como un territorio invadido. Quiz?s en parte debido al clima favorable, pero tambi?n debido a cuestiones de control urban?stico del ruido de las actividades de ocio, ?ste no permanece en el interior de locales sino que escapen a las calles, generalmente estrechas y rodeadas de viviendas por lo que el ruido que provocan los grupos juveniles (voces, motos, m?sica que sale de coches y de locales, etc.) tiene unas connotaciones fuertemente negativas sobre los vecinos, al afectar 46 especialmente al per?odo nocturno. La voz humana, elemento positivo en otros contextos, en este caso puede convertirse en un elemento negativo  Sonidos y lugares urbanos representativos. Son diversos los tipos de lugares representativos en las ciudades estudiadas que focalizan de manera general los comentarios de las personas encuestadas. A grandes rasgos pueden agruparse en, por un lado, los espacios dominados por el tr?fico (grandes plazas y avenidas) y, por otro lado, los espacios dominados por la voz, altamente representativos de las cuatro ciudades estudiadas y de las ciudades espa?olas en general. Puede encontrarse en cada ciudad una serie de ambientes sonoros emblem?ticos reconocidos por los propios habitantes. Por ejemplo en Sevilla, se destaca la importante presencia de se?ales identificadoras de la cultura local en la que podemos encontrar se?ales sonoras como el agua de las fuentes, las campanas, el sonido de los cascos de los caballos, la guitarra, y sonidos festivos como los de la Semana Santa o la Feria de Abril, los cuales, seleccionados con el paso del tiempo, restituyen una memoria de la ciudad, imprimiendo fuerza y car?cter al paisaje sonoro. El sonido de las peque?as fuentes en el barrio de Santa Cruz, adquiere en Sevilla un valor arquitect?nico emblem?tico al ser parte de una herencia cultural, la del per?odo Isl?mico en Andaluc?a. El sonido de las campanas constituye asimismo una se?al sonora importante especialmente apreciada realzando el contexto que rodea Iglesias y Conventos. Un elemento emblem?tico com?n a las diferentes ciudades estudiadas es el de la situaci?n festiva en la que un barrio, incluso una ciudad entera, est? destinado a un uso festivo de gran tradici?n. Los fen?menos sonoros intervienen de manera clara en la organizaci?n de las vivencias festivas y en la determinaci?n de la identidad sonora urbana.  Se?ales sonoras del pasado. La escucha de determinados ambientes sonoros motiva la evocaci?n de situaciones representativas del ambiente sonoro del pasado de sus ciudades. Entre estos sonidos pueden se?alarse:  el sonido de los tranv?as, "el ?clin, clin! de la campanilla era un sonido con gracia".  las campanas de los antiguos coches de bomberos, "...antes los bomberos adem?s de la sirena y el claxon tocaban una campana y era muy t?pico".  el sonido de los carros de mano de alquiler y de los helados sonando en el empedrado, "...era un sonido que lo diferenciabas porque bajaban por la calle a todo cisco, luego los carros del helado por todo Madrid que los cargaban en Alberto Aguilera y los encerraban en San Vicente".  el sonido de la ruleta del barquillero y el crujir de los barquillos.  el sonido de los ni?os jugando en la calle, "A?oro el sonido de los chavales jugando en la calle, jug?bamos al tac?n, a las canicas, a la pelota...".  los m?ltiples pregones y voceos de los vendedores ambulantes.  el sonido de las campanas. Aunque en Sevilla y Valencia el sonido de las campanas forma parte del paisaje sonoro de sus barrios c?ntricos, la evocaci?n de este sonido en una ciudad de 47 gran tama?o como Madrid, siempre positiva, responde m?s a la memoria del pasado que a la realidad actual porque como reconoce alguno de los entrevistados: "El Madrid de las campanas desapareci? hace bastante tiempo porque ahora se oyen bastante poco". Por tanto, el valor conferido a este sonido se basa en su capacidad de restituir la memoria sonora de la ciudad, imprimiendo fuerza y car?cter al paisaje sonoro en el que se integran. La evocaci?n de estos sonidos, que basan su valor simb?lico en la referencia al pasado y en su relaci?n con la historia de la ciudad, traen a la mente la imagen de una ciudad tranquila recordada con a?oranza ?...la tranquilidad y la paz que hab?a entonces ahora no las encuentro". Por lo tanto, el an?lisis del medio ambiente sonoro debe integrar diferentes dimensiones. Junto a las variables ac?sticas deben incorporarse nuevas dimensiones, fundamentalmente la dimensi?n espacial (organizaci?n y dise?o del espacio), la dimensi?n social (reglas sociales y modos de vida) y la dimensi?n cultural (criterios est?ticos, culturales, etc.). A los criterios de la ac?stica tradicional deben unirse otros tipos de criterios, de tipo cualitativo. El concepto de Ecolog?a Ac?stica parte de la idea de que el ambiente sonoro es algo m?s que ruido y puede tener otras connotaciones adem?s de la de molestia. De hecho, el sonido es un factor importante de informaci?n y comunicaci?n con el medio dado que proporciona un contacto f?sico y din?mico con el mismo, pudiendo contribuir de manera significativa al enriquecimiento y a un mejor conocimiento de los diferentes espacios que nos rodean. 1.9 Estudios de paisaje sonoro en Uruguay. El Profesor Daniel Maggiolo y un grupo de investigadores, llevaron a cabo el proyecto Paisaje Sonoro Uruguayo (2000 ? 2004), para lo cual realizaron registros de paisajes sonoros de Montevideo y de otros lugares del pa?s, lo que correspondi? a un primer intento sistem?tico por documentar el paisaje sonoro uruguayo. El objetivo principal del proyecto fue investigar el paisaje sonoro uruguayo y sus contenidos de informaci?n. El paisaje sonoro es caracter?stico de la comunidad que lo genera, a la vez que la condiciona. Se trata de un fen?meno din?mico, sumamente sensible a las variaciones temporales o espaciales. Se transforma en la misma medida en que se transforma la comunidad a la cual est? asociado. El proyecto parti? de la base de que el ser humano mantiene una relaci?n dial?ctica, a la vez funcional y est?tica con la realidad en la que est? inmerso. Desde un punto de vista funcional, el paisaje sonoro contiene un caudal de informaci?n que est? siendo desaprovechado por el ser humano. La predominancia de lo visual en nuestra cultura es tal, que cada vez retraemos m?s nuestro intercambio con el mundo exterior a trav?s del sistema auditivo. Esto se traduce en un deterioro general de la capacidad de audici?n del individuo. Un mayor aprovechamiento de la informaci?n sonora presente en la realidad podr?a resultar en una mejora de la calidad de vida para los seres humanos. Por otra parte, desde el punto de vista est?tico, el individuo tambi?n juzgar? el entorno sonoro en el que est? inmerso seg?n ?ste le resulte agradable o no. El desarrollo desordenado y no planificado del paisaje sonoro, con la consecuente contaminaci?n ac?stica, hace que cada vez m?s personas rechacen el entorno sonoro 48 en el que habitan, buscando incluso mecanismos para aislarse de ?l. La planificaci?n y dise?o del paisaje sonoro puede contribuir a que el mismo se desarrolle de manera est?ticamente agradable y acorde con las necesidades del ser humano. Dentro de este contexto general, el proyecto impuls? dos l?neas de trabajo paralelas y complementarias: una l?nea de investigaci?n del paisaje sonoro y otra l?nea de creaci?n art?stica con paisajes sonoros. La l?nea de investigaci?n del paisaje sonoro en Uruguay tuvo tres componentes b?sicas, ?stos son:  Documentaci?n: el proyecto pretend?a generar un archivo con paisajes sonoros caracter?sticos de distintos lugares de Uruguay, comenzando por la ciudad de Montevideo. La conservaci?n de estos registros fonogr?ficos contribuir? a preservar una de las componentes de la identidad cultural de pueblo, permitiendo a generaciones futuras la posibilidad de conocer y estudiar tambi?n ese aspecto, caracter?stico de ese momento hist?rico y de esa comunidad.  An?lisis: es la consecuencia inmediata de la documentaci?n. El an?lisis pretende descubrir las caracter?sticas principales del paisaje sonoro uruguayo, sus contenidos de informaci?n, con el objetivo de extraer conclusiones que puedan marcar caminos, pautas o recomendaciones en la labor de dise?o ac?stico, concepto que a?n no ten?a mayor consolidaci?n en Uruguay.  Educaci?n: la predominancia de lo visual en nuestro intercambio con el mundo exterior tiene por consecuencia un deterioro cada vez mayor, no s?lo de los h?bitos, sino tambi?n de la capacidad de audici?n del ser humano. M?s a?n, podr?amos afirmar que el individuo desarrolla h?bitos auditivos perjudiciales. Uno de los mecanismos claves para revertir este proceso es la educaci?n. Una tarea nada f?cil si se tiene en cuenta que se deber?a comenzar por desarticular los mencionados h?bitos perjudiciales, antes de formar y desarrollar nuevas capacidades auditivas en el individuo. En tal sentido, es conveniente y recomendable que la educaci?n de h?bitos auditivos apropiados en el individuo comience a la menor edad posible. Los resultados logrados son: - Registros de paisajes sonoros de Montevideo y de otros lugares del pa?s, en lo que se entiende es el primer intento sistem?tico por documentar el paisaje sonoro uruguayo. - Dise?o de una base de datos, compatible con las que utilizan las bibliotecas de la Universidad de la Rep?blica, de los paisajes sonoros registrados. El objetivo es que en un futuro pueda colocarse la misma en la red. - Obtenci?n de documentaci?n sonora de proyectos similares en el mundo. - Recopilaci?n de un conjunto significativo de la literatura, ya sea escrita o en formato digital, que existe sobre el tema. - Desarrollado metodolog?as de educaci?n de la audici?n, principalmente a partir de las t?cnicas del paseo sonoro y la audici?n descontextualizada. - An?lisis de las diferencias metodol?gicas en la aplicaci?n de las t?cnicas mencionadas anteriormente de manera individual y de manera colectiva. 49 - Desarrollado ejercicios para la "limpieza de o?dos" y desarrollo de la audici?n, a partir del an?lisis y la aplicaci?n de los formulados por R. Murray Schaffer. 1.10 Paisaje sonoro en Brasilia. Brasilia no tiene ni siquiera 50 a?os. La parte en el mapa que se parece a un p?jaro, o m?s bien a un avi?n, es el llamado Plano Piloto (plan piloto). El plan maestro para el Plano Piloto fue dise?ado por Lucio Costa. Oscar Niemeyer fue el arquitecto que dise?? la mayor?a de los edificios y Burle Marx fue el arquitecto paisajista. El Plano Piloto, en el a?o 1987, fue declarado un sitio de patrimonio por la UNESCO y toda modificaci?n en ?l debe pasar por un riguroso proceso de revisi?n. Brasilia se extiende m?s all? de esas fronteras y de que las ciudades sat?lite que crecieron alrededor de su periferia en los ?ltimos 30 a?os son el resultado directo del plan maestro. Hablando gen?ricamente, se puede decir que cualquiera o cualquier cosa que no encaje dentro del plan maestro es acomodada en esas ciudades. El cuerpo del avi?n est? compuesto por el Eje Monumental a lo largo del cual encontramos de este a oeste la mayor parte de las instituciones gubernamentales, la catedral, el hospital, sectores comerciales, de hoteler?a y bancos, la torre de televisi?n, el mausoleo de Kubitschek, el sector militar y la estaci?n de buses y de trenes que conectan con el resto del pa?s. Las alas del avi?n, llamadas Ala Sur y Ala Norte, est?n compuestas por el Eje de la Autopista Residencial que se extiende de norte a sur. All? vive la mayor parte de la gente, en edificios de apartamentos de tres a seis pisos. Los dos ejes se juntan en la rodoviaria, la estaci?n central de buses. Este es el centro del Plano Piloto, la "plaza del mercado", donde la fuerza laboral arriba, y parte cada d?a de y hacia las ciudades sat?lites. Por un lado, es muy dif?cil escapar al sonido del tr?fico dentro del Plano Piloto, pero por otro lado uno no tiene que viajar muy lejos para dejarlo atr?s y acceder a un paisaje sonoro muy silencioso y natural. Pero el visitante, y quiz?s los residentes de Brasilia no est?n totalmente conscientes de ello, ya que no escuchan otra cosa que el tr?fico desde la habitaci?n de su hotel. Todos los hoteles est?n situados en los dos sectores de hoteles y ?stos est?n rodeados por amplias arterias de tr?fico, as? como por calles muy estrechas, lo que hace que, no haya una sola habitaci?n de hotel en toda la ciudad que est? libre de ese ruido. M?s tarde en la noche, cuando el tr?fico disminuye un poco, otra capa sonora emerge: el ruido del sistema de aire acondicionado de cada hotel. El tr?fico y el aire acondicionado funcionan como paredes sonoras, creando una barrera a la audici?n de distancia y silencio. La distribuci?n general de las arterias de tr?fico fue dise?ada alrededor del suave flujo del tr?nsito, pero poco parece haberse hecho para proteger a los residentes de su ruido. La pregunta obvia es, entonces, si en el gran esquema de dise?o del Plano Piloto existi? alguna idea sobre dise?o ac?stico. As? como el Eje Monumental y el Eje de la Autopista Residencial conectan a la gente entre uno y otro sector o entre el lugar de residencia y el lugar de trabajo, desde un punto de vista ac?stico conforman dos enormes barreras sonoras que dividen la ciudad. Las dimensiones del espacio ac?stico que ocupa el tr?fico en dichas arterias son mucho m?s extensas que sus dimensiones geogr?ficas. El ruido del tr?fico viaja a trav?s de los grandes espacios verdes hacia las habitaciones de los hoteles, oficinas, 50 iglesias, incluso escuelas y muchas de las ?reas residenciales. Los ojos pueden mirar a lo lejos, pero el o?do no puede o?r m?s all? de la inmediatez ac?stica del motor de los autom?viles. El Eje Monumental podr? ofrecer muchas oportunidades para sacar fotos, pero las grabaciones realizadas en los mismos lugares van a ofrecer muy poca variaci?n del incesante ruido del tr?fico. De manera similar, dentro del auto el conductor est? separado del paisaje sonoro exterior. De hecho, el parabrisas funciona como una pantalla de cine y el motor y la radio del auto como la banda sonora que lo acompa?a. Como todo se ve muy abierto, uno tiene la ilusi?n de espacio. Sin embargo, ac?sticamente uno est? encerrado. De lo anterior se deduce que, Brasilia tiene exactamente lo mismo que tienen otras ciudades no dise?adas tan conscientemente: much?simo ruido de tr?fico. Mientras tanto, en el lago cercano uno puede encontrar un silencio sereno. Es obvio ahora que Brasilia es un lugar de paisajes sonoros altamente contrastantes: ruido de tr?fico y sonidos naturales. Muy poco hay entremedio. Los contextos sociales humanos, como caf?s o restoranes, aparecen en peque?os racimos aislados, desparramados por toda la ciudad, y s?lo pueden conectarse en auto. Falta mayormente lo que define ac?sticamente a una comunidad: la calle regular, estrechas avenidas, peque?as plazas, viejos ?rboles que den sombra, plazas de mercado, caf?s de vecindario, aquellas esquinas ocultas que se desarrollan con el tiempo a medida que una ciudad va envejeciendo. Es en estos lugares m?s ?ntimos que la comunidad se desarrolla, donde en primer lugar se da la cultura, donde las personas est?n protegidas en su interacci?n social del ruido mayor de una ciudad y pueden crear peque?as islas de comunicaci?n no perturbada, una especie de voz interior o voz aldeana de la cultura urbana y la vida social. Las ?reas residenciales, parecen funcionar un poco como peque?as comunidades con sus propias caracter?sticas ac?sticas. En muchas de ellas el ruido del tr?fico se encuentra a una distancia saludable y el sonido de primer plano de las voces de las personas, p?jaros, grillos, cigarras son placenteros y variados. Se dice, aunque no hay ninguna referencia escrita, que la altura de los edificios de apartamentos (seis pisos) fue determinada parcialmente por razones ac?sticas: la comunicaci?n entre padres e hijos es posible hasta el sexto piso, pero no m?s arriba. De esa manera, idealmente, si alguno de los padres no est? escuchando la radio o la televisi?n o usando la aspiradora, se puede o?r al ni?o llamando desde el exterior hasta el sexto piso y viceversa. No obstante, las ?reas residenciales son vulnerables a las invasiones sonoras externas. Las escuelas atraen el tr?fico de autom?viles y, seg?n los residentes, mucho sonar de bocinas, cuando los padres vienen a recoger a sus hijos al mediod?a y al finalizar el d?a escolar. La legislaci?n reciente contra el ruido (1994) trata de proteger a los residentes de algunas intrusiones sonoras, estableciendo lineamientos estrictos para bares, restoranes, clubes nocturnos, etc., en lo referente al aislamiento ac?stico interior y niveles de ruido en el exterior. En las ?reas residenciales no se deber?n exceder los 45 dB despu?s de las 10 de la noche. Sin embargo, algunos de esos restoranes est?n muy cerca de los edificios de apartamentos y esto origin? que algunos establecimientos fueron cerrados como resultado de quejas por ruido. Sin embargo, hay ?reas residenciales que est?n construidas cerca de calles en las cuales no hay legislaci?n capaz de protegerlas contra el ruido del tr?fico, a menos que se cierren las calles al tr?fico. Otro tipo de sonido que define ac?sticamente una comunidad falta ampliamente en Brasilia: toda comunidad tiende a tener sus propias se?ales o rasgos sonoros que 51 dan voz a los sistemas de creencias, actividades y patrones de actividad de la comunidad y que brindan a los residentes, a menudo de manera inconsciente, un sentido de lugar. Visualmente el paisaje urbano de Brasilia est? lleno de hitos arquitect?nicos, brindando una forma monumental al plan maestro, pero el paisaje sonoro no est? definido por ning?n rasgo sonoro significativo. De hecho, la ciudad recibe al reci?n llegado con ninguna otra cosa que no sean las alarmas de autos, haciendo por lo tanto que sus o?dos no est?n curiosos acerca de su vida comunitaria. Por ejemplo, la catedral y otras iglesias peque?as tienen campanas, pero no son prominentes en el paisaje sonoro ni parecen serlo en la conciencia de la gente. Entonces, si Brasilia no es una ciudad de se?ales prominentes ni de lugares comunitarios ?ntimos, ?cu?les son las cualidades ac?sticas que brindan a esta ciudad su car?cter y a sus residentes un sentido de lugar?, ?Cu?l es su identidad ac?stica? Los sonidos que se pueden percibir en Brasilia son los sonidos de grillos y cigarras que atraviesan la densidad del ruido del tr?fico incluso en el sector de los hoteles. Parece haber una interminable variedad de ritmos y resonancias en dichos sonidos. Quiz?s sea precisamente el contraste entre el sonido an?nimo internacional de una ciudad y los sonidos de grillos y cigarras espec?ficos de este lugar lo que caracterice ac?sticamente a lo que a?n es Brasilia: una aventura pionera, un plan maestro, arquitectura urbana moderna con pretensi?n de internacionalismo, cortada en medio de la mata brasilera. En cierto sentido "emigr?" a un territorio extranjero y subdesarrollado para iniciar una nueva vida, para transformar el orden social y para negar y superar el subdesarrollo en el resto del pa?s. Los edificios est?n all? para testificar este ideal. Pero el paisaje sonoro revela que la psiquis humana no emigr? a la misma velocidad. El car?cter internacional de la ciudad es audible, exclusivamente, por el ruido de tr?fico, el peor aspecto del internacionalismo. 1.11 Paisaje sonoro en Chile. El programa de registros de paisaje sonoro nace en Chile, en 1999, cuando el Fondo Nacional para el Desarrollo de la Cultura y las Artes, aprueba la realizaci?n del proyecto Patrimonio Sonoro de la Provincia de Valdivia, a cargo de Luis Barrie, luego en 2004, cuando Barrie fue invitado por Barry Truax para asistir al curso de Comunicaci?n Ac?stica, en la Simon Fraser University, el Gobierno de Chile apoya nuevamente esta iniciativa financiando entonces el proyecto llamado oficialmente Programa Paisaje Sonoro. Barrie nos plantea que, ante la ausencia de grabadoras durante pr?cticamente toda la historia del hombre, una de las estrategias para acceder a anteriores paisajes sonoros es el documento escrito. Este tipo de investigaci?n permite, por ejemplo, comprobar el protagonismo de ciertos hitos sonoros en el Santiago de Chile del siglo pasado: ?El d?a estaba puntuado por las campanas de las iglesias en todos los barrios de la ciudad. Para alguien como el cronista, que vivi? buena parte de la infancia y la adolescencia en Santiago, en el cuadril?tero que forman, la Alameda por el norte, la calle Diez de Julio por el sur, Ej?rcito por el oeste y San Diego por el este, las horas iban siguiendo el ritmo de las campanas de San Ignacio, San Vicente, San L?zaro, tal vez otras de capillas y conventos. ?Y ahora, qu? pasa?, ?Acaso las iglesias ya no tocan sus campanas? Por cierto que las tocan pero ya no se escuchan, no las oyen ni las beatas de o?do m?s fino. Todo est? sumergido en el magma de los motores y la vida moderna?. Sin embargo, la relaci?n entre palabra y sonido va m?s all? de la literatura escrita. Parte importante del Programa de registro de Barrie, se basa en el trabajo de campo en comunidades mapuche donde no se gener? un sistema de lecto-escritura y la oralidad constituye, no s?lo la forma tradicional de educaci?n, sino el corpus 52 intangible de conocimiento, creencias y organizaci?n. La comunidad mapuche es el mayor y m?s representativo grupo ?tnico de Chile, y estuvo asentada originalmente en el sur del pa?s. Cuatro son los subgrupos dependiendo del ?rea geogr?fica, variantes que se reflejan adem?s en la lengua. Uno de estos subgrupos es el mapuche l?afkenche, ubicados desde el lago Budi por el norte hasta el r?o Valdivia por el sur. Figura 7: Mapa de la tierra mapuche. L?afkenche, subgrupos mapuche ubicados desde el lago Budi por el norte hasta el r?o Valdivia por el sur. Fuente: http://cvc.cervantes.es/artes/p_sonoros/barrie. A pesar de su ubicaci?n costera, su actual econom?a se basa principalmente en la agricultura, mientras su relaci?n con el mar se mantiene m?s bien distante, asociada al mito o a lo desconocido, sin embargo, es ampliamente reconocido su vasto conocimiento en plantas medicinales. 53 La tradici?n oral l?afkenche cuenta de un mundo paralelo que existe bajo el mar, el Sumpallwe, cuyos habitantes conviven cotidianamente de forma similar a los humanos y sus costumbres. Un ser especial que habita el Sumpallwe es el Ng?ng?l, con forma de chungungo gigante y la tradici?n cuenta que al revolcarse en el fondo del mar genera un estruendo que logra viajar varios kil?metros. Entonces, cuando el Ng?ng?l se ?revuelca? por el sur significa que el d?a ser? soleado, mientras que si lo hace por el norte anuncia la llegada de la lluvia (figura 8). Figura 8: Ng?ng?l, chungungo o gato de mar. Peque?a y t?mida nutria carn?vora de la familia de los must?lidos, en idioma mapuche Ng?ng?l. Fuente: http://google.com. El lago Budi se encuentra a pocos kil?metros de la costa Pac?fico y sus afluentes han cubierto las playas de ?huevillos? (piedras de r?o). Adem?s, geogr?ficamente este sector no presenta bah?a en una extensi?n de m?s de 100 kil?metros, recibiendo el oleaje de un mar bravo e imponente. Ambas caracter?sticas generan un sonido grave y continuo que se escucha a considerable distancia hacia el interior del territorio, especialmente en las zonas altas de los montes, variando su procedencia seg?n la direcci?n del viento. Para cualquier habitante del sur de Chile es bien sabido que el viento sur traer? buen clima y el norte la lluvia, pero lo que nadie imagina es que los azares del clima est?n bajo la voluntad del travieso Ng?ng?l. Pero a diferencia del faro en el Point Atkinson, el corno en la Escocia medieval y las campanas de las iglesias de Santiago de Chile, el Ng?ng?l no es una fuente sonora creada por el hombre y, pese a su origen natural, pertenece a la categor?a de hito sonoro. Esto es debido a que toda una poblaci?n decodifica este sonido como un mensaje consensuado, a trav?s del cual, se identifica geogr?ficamente y se representa como colectivo. Al sur del lago Budi se encuentra la zona costera de la Provincia de Valdivia, ?rea donde las comunidades l?afkenche han sufrido el mayor grado de aculturaci?n, reflej?ndose en el desinter?s por sus tradiciones y p?rdida de la lengua. A fin de rescatar y divulgar informaci?n sobre el canto l?afkenche, Barrie en conjunto con el antrop?logo David N??ez, recorrieron las comunidades de Pilolcura, Bonifacio y Curi?anco, hasta conocer y entrevistar en repetidas ocasiones a Andr?s Alba. Andr?s Alba es reconocido como gran conocedor y promotor de la lengua y tradici?n mapuche, es adem?s uno de los mejores interpretes del romanceo mapuche. 54 Figura 9: Andr?s Alba. Conocedor y promotor de la lengua y tradici?n mapuche y uno de los mejores int?rpretes del romanceo mapuche. Fuente: http://cvc.cervantes.es/artes/p_sonoros/barrie. La nota de campo de una de aquellas entrevistas dice: ?Una noche don Andr?s nos habl? sobre la antigua costumbre de ir al bosque nativo para buscar en la vertiente, el material para te?ir lanas y ropas. Esto se realizaba con motivo de una visita o reuni?n importante y antes de sacar el material, deb?an pedir la autorizaci?n del Ngen del barro. Adem?s de un buen color para sus mantas, tambi?n solicitaban protecci?n para el camino de regreso, especificando que a cambio, dejar?an el terreno igual como lo hab?an encontrado y as? otros pudieran venir para hacer lo mismo? Luego de esta explicaci?n, don Andr?s declam? una rogativa solicitando permiso al Ngen del barro, esta vez en lengua mapuche y tal como se hac?a antiguamente frente a la vertiente. A continuaci?n la trascripci?n y traducci?n de esta rogativa: Chaw m?leymi, t?fameu Padre Dios, t? est?s aqu? Fey, kintutuai? wi?o f?n Pues, hemos vuelto a buscar materiales M?lealu kawi?tun Habr? reuni?n Fey, masiaw wesayawlii? Entonces si nos va mal Ayelcheafui Seremos motivo de burla Nieai? kume apew i? amuam 55 Que tengamos buena compa??a a nuestro regreso Traw?n mew, fey rulpai? feychi troki? En la reuni?n, ya hemos pasado por lugares (?) Kim entunieai?, choapinu te?iai?, lama te?iai? Que sepamos obtener buen material para te?ir choapinos y lamas Ropa, feymew k?pai?, welu elumuai? k?me rof? Tambi?n ropa, por eso hemos venido, pero danos la buena tierra Fey ant? kay pediwlayai?, eluwai? Pues todo hoy no te pediremos, te dejaremos tierra Elai? tufamew, ki?emew La dejaremos aqu?, en un lugar Fey ka ngepatule cheka. Para otros cuando vengan. K?lliai? Chaw. Pagaremos Padre Dios. Wel?, f?renemuai? Danos la buena tierra (polvo) Feychiam Eso pues. Las nuevas generaciones desconocen las t?cnicas de te?ido, el proceso de recolecci?n de material, el reconocimiento de lugares para obtenerlo, y ni siquiera podr?an demostrar, de acuerdo a la tradici?n mapuche, el respeto frente al Ngen del barro. De manera similar al trabajo de Bruce David y el corno medieval, se utiliz? la descripci?n de Andr?s Alba sobre el lugar donde se realizaba esta rogativa, como criterio para identificar los elementos sonoros que compon?an la escenograf?a natural de aquella rogativa. De acuerdo a esto, se registraron los sonidos de la tradicional selva valdiviana, para luego editarlos y mezclarlos con la voz de don Andr?s, grabado en Pilolcura. Este material ha sido de apoyo para antrop?logos comprometidos con la organizaci?n de las comunidades del sur l?afkenche.  Paisaje sonoro y oralidad en el canto mapuche. En 1641, la corona espa?ola reconoce al pueblo mapuche como naci?n aut?noma, pero posteriormente el ej?rcito chileno independiente rompe el acuerdo y, en 1860, se apropia de sus territorios. Actualmente, la creciente migraci?n ind?gena a las principales ciudades los ha enfrentado a una permanente discriminaci?n ?tnico- racial. Una baja autoestima, la negaci?n de su condici?n de ind?gena y la indiferencia hacia el lenguaje, trajeron como consecuencia la progresiva p?rdida de la tradici?n oral, m?todo originario de ense?anza mapuche. Un giro en las pol?ticas econ?micas y culturales del Gobierno de Chile intenta revertir esta situaci?n buscando, principalmente, motivar un sentido de identidad local. La Reforma Educacional de 1997 mejor? las condiciones para el desarrollo de proyectos de investigaci?n dentro del territorio mapuche, pero es a?n incompleta cuando implementa sus resultados dentro de las propias comunidades. Por ejemplo, un inflexible m?todo de lecto-escritura es utilizado en el sistema p?blico de educaci?n ind?gena, actuando indirectamente en contra de la oralidad tradicional. Dado que la cultura mapuche no gener? escritura en su etapa precolombina, narrador y auditor se apropiaban de m?tricas espec?ficas para memorizar las 56 diferentes formas orales. De acuerdo con esto, el arte de hablar se considera de gran importancia social y requiere de altos niveles de conocimiento. Algunas veces, la palabra toma forma mel?dica y entonces es conocido como ?l que surge espont?neamente buscando realzar un instante espec?fico del relato. Describir la funcionalidad de un ?l espec?fico implica considerar el contexto en que ?ste oper?, defini?ndose as? la aplicaci?n pedag?gica del paisaje sonoro. Un proyecto de documentaci?n de textos orales enfatizando en el entorno, se distinguir? cualitativamente del registro aislado de la palabra, integrando elementos cuyo significado no s?lo contextualiza el material documentado, sino que adem?s, contribuye al proceso de apropiaci?n del producto final por parte de la comunidad donde estos registros se generaron. Identificada esta aplicaci?n del paisaje sonoro, se implement? un programa de registro cuyo objetivo central fue transmitir un mensaje de identidad desde una comunidad l?afkenche organizada hacia otra de alto nivel de aculturaci?n. En otras palabras, se utiliz? el soporte CD como puente sonoro entre la zona norte l?afkenche y el territorio sur l?afkenche, obteniendo como resultado una herramienta de alto contenido intracultural. El disco incluye cantos y entrevistas en lengua mapuche, donde las tem?ticas se presentaron en forma de representaci?n sonora que va desde la ma?ana a la noche. De esta manera, al comienzo se exponen los contenidos m?s generales, recorriendo el d?a gradualmente, para terminar en una reuni?n nocturna de cantores. En aquella sesi?n, finalmente aparecen las tem?ticas m?s relevantes, como la importancia de mantener la lengua y la funcionalidad del canto. La participaci?n de relevantes cantores del sector del lago Budi, permiti? hacer llegar a las comunidades del sur un importante documento que hasta ahora, contin?a motivando actividades y reuniones de intercambio. Pero adem?s, el paisaje sonoro demostr? generar una mayor familiaridad para el oyente mapuche, alcanzando no s?lo un notable nivel de aceptaci?n por parte de la comunidad, sino que adem?s, una actitud de apropiaci?n del disco.  Paisaje sonoro rapanui y el sue?o de Haumaka. Debido a los beneficios pr?cticos en la prospecci?n e interpretaci?n de datos, recientes proyectos de ac?stica ambiental han reemplazado las grandes ciudades, su tradicional ?rea de estudio, en favor de la caracterizaci?n del ruido comunitario en peque?os pueblos rurales. La primera de estas ventajas es el menor tiempo requerido para levantar un sistema completo de datos, incluyendo: mediciones, grabaciones y encuestas. La segunda es que, en este tipo de zonas el bajo nivel de ruido de fondo acusa con mayor exigencia la presencia de fuentes de emisi?n. Por ?ltimo, la interpretaci?n de la influencia de factores externos al modelo tradicional de transferencia de energ?a, se simplifica en comparaci?n a una gran ciudad, donde intervienen un sin n?mero de variables anexas. El primer estudio de estas caracter?sticas lo emprende en 1975, el WSP en cinco villas europeas. Cada una de estas villas ten?a menos de 3.000 habitantes y una actividad o instituci?n sobresaliente. Al sur de Suecia, Skruv un pueblo industrial relativamente moderno; Bissinger, al sur de Alemania, gradualmente convert?a su vida 57 agropecuaria por una m?s industrial; al norte de Italia, Cembra manten?a su tradicional vida agr?cola; al oeste de Francia, Lesconil un pueblo de pescadores; y Dollar, en las tierras bajas de Escocia, generaba su actividad alrededor de un reconocido centro de estudio (figura 10). Figura 10: Paisaje sonoro de cinco villas europeas, WSP. Cuatro de las cinco ciudades incluidas en el estudio. Fuente: http://www.sfu.ca/~truax/FVS/fvs.html. Posteriormente, en 1980, el Instituto de Investigaci?n de Sonido y Vibraciones de la Universidad de Southampton, Inglaterra, realiz? un proyecto similar esta vez aplicado a diez villas en las tierras de Hampshire y Wiltshire (Hawkins M.M.; 1980). Tanto el equipo canadiense como el ingl?s buscaron caracterizar el paisaje sonoro enfatizando su relaci?n con la estructura y vida de estos pueblos, pero fueron los ingleses quienes propusieron un dise?o espec?fico de encuesta. Pretender aplicar en comunidades ind?genas un proceso de prospecci?n apoyado en el an?lisis estad?stico de encuestas parece sin sentido, especialmente cuando lo que se busca es una respuesta que llevar? asociada una interpretaci?n cualitativa de la variable de estudio. El objetivo del ?ltimo proyecto de este programa fue documentar el paisaje sonoro en Isla de Pascua, basado en los principios y estrategias utilizadas en las villas de Europa. Sin embargo, desde un comienzo se privilegi? un estudio centrado en la idealizaci?n del territorio, basado en la tradici?n oral de la cultura rapanui y an?lisis estad?stico a trav?s de encuestas. La importancia del medioambiente para la construcci?n de la identidad est? relacionada a la forma en que la comunidad interpreta su territorio. La mayor?a de las comunidades en su ocupaci?n continua de un ?rea determinada, desarrolla una relaci?n ?ntima con su territorio y ciertos rasgos de aquella poblaci?n estar?n influenciados por la geograf?a de su medioambiente. Inversamente, esta misma comunidad utilizar? ese territorio espec?fico como una forma de definir su noci?n de identidad. Durante la entrevista con don Alberto Hotus, presidente del Consejo de 58 Ancianos, explicaba que seg?n la tradici?n, luego de la primera migraci?n ma?ori el rey orden? una distribuci?n territorial basada en la explotaci?n de la isla en funci?n de la especialidad de cada tribu. Ese fue el trabajo del rey Hotu Matu?a, mandar a dividir la tierra y entregar a cada tribu un cierto lugar. Cada tribu ten?a su forma de hacer las cosas, los Marama son los inteligentes, su trabajo era buscar, escribir en rongorongo, todas estas cosas. Desde Tahai para ac?, en la tierra de los Haumoana, esa no es zona de manavai, ellos eran pescadores no les interesaba construir manavai. Por ejemplo, los Ure o Hei son guerreros, los otros all? en Hotu Iti, en la parte de los Hiti ?Uira, eran los constructores de los moais. En resumen, cada tribu ten?a su trabajo espec?fico. Otro criterio utilizado en la b?squeda de sistematizar el proceso de registro, sin perder de vista la representaci?n del paisaje sonoro desde un sentido local, fue la relaci?n Lenguaje-Medioambiente. El antrop?logo Edward Sapir dirigi? en 1912, una investigaci?n orientada a verificar la influencia de las fuerzas f?sicas del medioambiente sobre el lenguaje, espec?ficamente fon?tica, gram?tica y vocabulario. Respecto a las dos primeras, concluy? que el uso casi mec?nico de los sonidos en la construcci?n de las palabras, supone una independencia de las condiciones medioambientales, y a su vez, una estructura gramatical separada del contenido parece m?s sensible a las fuerzas sociales que a elementos f?sicos. Donde encontr? una correlaci?n positiva fue en el vocabulario, sosteniendo que al operar como un complejo inventario de ideas, intereses y ocupaciones, el l?xico revelar?a el grado de familiaridad desarrollado por la comunidad frente a los diferentes elementos del medioambiente. Es decir, la tribu especializada en la pesca adaptar? su lenguaje a la descripci?n de la fauna marina y t?cnicas de pesca, m?s que la tribu que vive de la agricultura. El mismo don Alberto explica: ?Cada persona tiene su lugar y esa piedra lleva el nombre del due?o (?.) por lo menos yo conozco m?s de ocho mil nombres en la toponimia de la isla, porque hay un tavai donde uno puede sacar koreha, hay un pu kohiro donde uno puede sacar el kohiro, donde yo puedo pescar nunue, entonces en tres metros hay cinco nombres o seis. Y m?s afuera en el mar est?n los toka, akakainga, akanongoma??. Cabe destacar que la funci?n de asignar nombres a los lugares es tambi?n un aspecto del lenguaje, que a su vez est? asociado a la idea de mapa, entendido este ?ltimo no como una simple descripci?n de puntos en el espacio sino como un manifiesto de apropiaci?n sobre un territorio. Es decir, toponimia y propietario en una compleja narrativa de poder, territorio e identidad. Bajo este concepto, se utiliz? como criterio de registro sonoro un recorrido extra?do del mito fundacional de la cultura rapanui, conocido como Varua Haumaka, traducido normalmente como ?El sue?o de Haumaka?. Varua es una expresi?n rapanui que se traduce literalmente como ?esp?ritu?, pero que tambi?n est? asociado al concepto de ?sue?o?. Ambos mundos, el primero, la personificaci?n del alma intangible y el segundo, el sue?o como estado paralelo de conciencia, quedan integrados a trav?s de esta ?nica palabra. Complementando entrevistas con diferentes personas competentes en la cultura tradicional rapanui, se logr? el siguiente relato del mito: 59 Y fue que Haumaka, de quien se dice ten?a el poder del aire, conoc?a la habilidad de viajar durante sus sue?os. Debido a este poder, uno de los l?deres que gobernaba en Hiva, el rey Hotu Matu?a, le orden? buscar la isla que estaba entre el Sol y la Luna. Haumaka, consejero del rey, obedeci? sus ?rdenes y su esp?ritu lleg? a la tierra encomendada, la llam? Te Pito o te Kainga a Haumaka o Hiva. Arrib? por el suroeste vio los tres islotes y dijo: ??Oh!... los hijos de Ta?anga convertidos en roca, es por esto que no hab?an regresado?. Despu?s Haumaka encontr? el Pu Mahore, y lo llam? Pu Mahore a Haumaka o Hiva, el Mahore de Haumaka de Hiva, entonces escal? hasta Orongo desde donde divis? el Poko Uri y toda la tierra, dando nombre a cada lugar y cada cosa que desde ah? contempl?. Haumaka sigui? por Manavai hacia la costa sureste hasta el volc?n Poike. All? observ? toda la tierra y nombr? cada lugar y cada cosa que desde ah? vio. Al dejar Poike, Haumaka recorre la costa noreste donde encontr? la playa de Hanga Rau, en ese momento dijo ? ?Oh!, este es el mejor lugar para el rey, ?ste es el lugar predestinado?. La tarea estaba terminada y Haumaka volvi? a Hiva, donde ?l despert? lanzando un grito ??Ah!, he encontrado la isla para el rey?. Lo interesante de este relato es que los lugares por donde pasa Haumaka, y sobre los cuales designa un nombre, son aun identificables por la comunidad rapanui, lo que finalmente permiti? construir este mapa sonoro de estructura lineal, basada en el recorrido del m?tico personaje. En una segunda lectura, el relato permite verificar los aspectos pr?cticos que aparecen luego con la posterior divisi?n territorial, tales como el lugar sugerido para la pesca, el tipo de espacio ?ptimo para la agricultura y por supuesto el territorio estrat?gico para el asentamiento de la nobleza pol?tica. Concluyendo, se puede decir que la capacidad de ver, de escuchar, de mantener una relaci?n envidiable con la naturaleza, son aspectos que el Programa de registros de paisaje sonoro de Chile ha querido difundir hacia la comunidad chilena en general. El v?nculo que este proyecto cre? y mantiene con la comunidad mapuche y rapanui, ha permitido a partir de nuestras diferencias, enriquecer este concepto del paisaje sonoro nacido en Canad?, con aquellos rasgos propios de la diversidad cultural. A partir de esta experiencia, se propone el debate sobre un modelo que no s?lo ayudar?a a sistematizar un proceso de documentaci?n de un paisaje sonoro culturalmente ajeno, sino adem?s, desde esta diversidad hacer m?s fuerte el llamado a una nueva ?o ancestral? forma de escuchar el mundo. 1.12 Paisaje sonoro marino. El mar nunca ha sido el mundo del silencio; por lo menos, no de ese silencio que es sin?nimo de vac?o sensorial. El verdadero silencio se encuentra en medios no el?sticos donde no hay movimiento de part?culas capaces de transmitir vibraciones: en el espacio por ejemplo, otro lugar extra-terrestre. A lo mejor, en referencia al mar, se podr?a hablar de mundo de los silencios. Siempre ha existido ruido en el mar: natural, como el de las olas y de la lluvia, o del movimiento de placas tect?nicas y maremotos; biol?gico, como el que producen los organismos vivos, de invertebrados a cet?ceos. Todo este ruido forma un silencio tranquilo, milenario, que habita el medio natural y tranquiliza, como el ruido del campo, y se armoniza con el ritmo interior de la respiraci?n del que lo escucha o quiera o?rlo. 60 Principalmente el ser humano, ?nico mam?fero que se puede permitir el lujo de dejar fluir este ruido ?placentero? en su interior sin necesidad de analizarlo, simplemente para relajarse y aislarse de un ruido mental a veces mas contaminante. Este es el silencio que buscamos al sumergirnos en el agua. All?, nuestra percepci?n del mundo sonoro est? limitada por la capacidad de nuestro sistema sensorial ac?stico, originalmente dise?ado para codificar sonidos transmitidos en el medio a?reo. El cambio de fase agua-aire supone una ca?da en frecuencia e intensidad de cualquier estimulo que llega a la cadena auditiva humana y transforma en sordina ?deliciosa? el ruido ambiente natural o biol?gico. En esta percepci?n err?nea o troncada del mundo ac?stico marino est? probablemente el origen de nuestra falta de previsi?n o concienciaci?n hacia el posible impacto que podr?a producir la introducci?n de fuentes sonoras artificiales en este medio. Como es costumbre, la referencia sistem?tica a nuestras referencias no suele acercarse a la realidad. Pensamos que la imagen, visual o ac?stica, que recibimos del mundo es ?nica y verdadera y que desde luego no existe de ?l otra versi?n tan completa. Y, evidentemente, los otros organismos dotados de percepci?n percibir?n la misma, a no ser que sean inferiores en la escala evolutiva y no est?n dotados de esta capacidad. No existe un mundo ?nico cuya imagen completa s?lo pueden ver o percibir unos privilegiados. Cada especie, incluido el ser humano, ha desarrollado durante su evoluci?n los sentidos necesarios para su supervivencia, herramientas sensibles para percibir su mundo en sus dimensiones. Los sistemas sensoriales han evolucionado para permitir a los animales recibir y procesar informaci?n de su entorno. Para entender como funcionan los sistemas sensoriales, se tiene que saber como las caracter?sticas f?sicas del medio afectan a la informaci?n disponible, a su propagaci?n y su recepci?n. En otras palabras, debemos contemplar tanto el mensaje en s?, como el medio en el cual se encuentra. Las se?ales que vinculan la informaci?n en el medio marino pueden ser completamente diferentes de las se?ales en el aire: el medio marino cambia de muchas maneras y estos cambios tienen una influencia sobre el mensaje y su soporte f?sico. La evoluci?n en el medio acu?tico oblig? a los mam?feros marinos a adaptar sus sistemas sensoriales, desarrollados en la tierra, hacia la detecci?n y proceso de las se?ales en el agua. Funcionalmente hablando, los sistemas sensoriales de los mam?feros marinos son similares a los de los mam?feros terrestres en el sentido que act?an como tamices muy selectivos. En t?rminos generales, el concepto de sistema sensorial se refiere a los componentes perif?ricos del sistema nervioso que un animal utiliza para detectar y analizar una se?al. Existen cuatro funciones principales en cualquier sistema sensorial: captura de una se?al en el medio, filtraci?n de esta se?al, transducci?n de la se?al en un impulso neural y env?o de la informaci?n procesada al sistema nervioso central. Cada funci?n puede implicar m?s de un receptor o procesador perif?rico. Si toda la informaci?n disponible en el medio recibiera una atenci?n id?ntica, el cerebro estar?a probablemente desbordado por demasiado input sensorial. En cambio, los ?rganos sensoriales son filtros que seleccionan y atienden las se?ales que, seg?n criterios de la evoluci?n, han demostrado ser importantes para la especie. Es interesante considerar como el depredador y su presa est?n dirigidos a ser a la vez parecidos y diferentes sensorialmente, ya que sus actividades coinciden en el 61 tiempo y espacio, necesitan tener sensibilidades visuales similares pero campos de visi?n diferentes. El depredador tiene normalmente una visi?n binocular que le permite un juicio preciso de la distancia a la cual se encuentra la presa. La presa puede tener capacidades menores de visi?n binocular y de control de la profundidad a favor de una mayor capacidad de visi?n lateral, necesaria para detectar al depredador. Dos especies diferentes pueden tener rangos sensoriales que se solapan pero no existen dos especies que tengan unas capacidades sensoriales id?nticas. Por lo tanto, cada mundo que percibe una especie es ?nicamente una parte del mundo f?sico real, es decir, un modelo espec?fico a cada especie construido a partir de los bloques de datos que sus sentidos capturan. Esto incluye escalas diferentes de tiempo y de espacio. Si somos capaces de entender la informaci?n que captan otras especies, a trav?s del desarrollo de tecnolog?as que traduzcan estas informaciones a nuestro nivel sensorial, tendremos posiblemente acceso al mundo que estas especies perciben; y, desde la perspectiva de la Ciencia y bajo el prisma de esta visi?n privilegiada, podremos asesorar el impacto de fuentes sonoras de origen antropog?nico, as? como controlar los efectos negativos asociados a las actividades humanas en el h?bitat donde desarrollan sus actividades habituales. Sin embargo, y a pesar de t?cnicas de an?lisis cada vez m?s avanzadas, este d?a no termina de llegar. Y mientras tanto el hombre sigue penetrando sin control en este espacio que un d?a fue un mar de silencio, convirti?ndolo a gran velocidad en un mundo de ruidos letales. Figura 11: Esquema de tipos y grados del impacto sonoro en mam?feros marinos. El posible impacto de emisiones sonoras puede afectar tanto a los sistemas de recepci?n auditiva e intervenir a otros niveles sensoriales o sist?micos y resultar letal para el animal afectado. Fuente: http://citeseerx.ist.psu.edu/viewdoc/ Comprender sobre el posible impacto ac?stico de fuentes sonoras artificiales en el medio marino no es una tarea trivial. Por varios motivos, la primera, ya mencionada, es la relativa falta de informaci?n sobre el mecanismo de proceso y an?lisis de sonidos por parte de los organismos marinos, adem?s, y aunque somos capaces de grabar y catalogar la mayor?a de estas se?ales, no conocemos su papel e importancia en el equilibrio y desarrollo de las poblaciones. En segundo lugar, el posible impacto de emisiones sonoras no s?lo concierne a los sistemas de recepci?n 62 auditiva sino que puede intervenir a otros niveles sensoriales o sist?micos y resultar letal para el animal afectado. Si a estas dos razones de peso se a?ade el hecho que las consecuencias de una exposici?n puntual o prolongada a un ruido determinado puede tener consecuencias negativas a mediano y largo plazo y, por lo tanto, no observarse de inmediato, se entiende, sin excusar la falta de previsi?n ni de medios para investigar, la gran dificultad a la cual se est? confrontando la comunidad cient?fica para obtener unos datos objetivos que permitan controlar de forma efectiva la introducci?n de ruido antropog?nico en el mar. Para responder a algunas de estas interrogantes, la elecci?n de los cet?ceos, y el estudio exhaustivo de sus adaptaciones al medio marino a lo largo de su evoluci?n, no es fortuita. El medio marino, como todo medio natural, se rige en base al equilibrio de los organismos que lo habitan, cada uno de ellos situ?ndose a un nivel tr?fico espec?fico que permite el desarrollo de los niveles superiores. Un desajuste de cualquiera de estos niveles desequilibra la cadena, en los dos sentidos. Frente a un problema de conservaci?n, el reto de los cient?ficos es encontrar un organismo suficientemente representativo, es decir cuyo equilibrio y desarrollo pueden influir sobre el equilibrio y desarrollo del resto de la cadena tr?fica y utilizarlo como bioindicador frente a la fuente contaminante. Los cet?ceos, por su relaci?n de dependencia vital y casi exclusiva con la informaci?n ac?stica, representan hasta la fecha el mejor bioindicador de los efectos de la contaminaci?n ac?stica marina. El sistema auditivo de los cet?ceos est? caracterizado por una serie de adaptaciones morfol?gicas ?nicas: una de las m?s interesantes es la capacidad de seleccionar las frecuencias para la discriminaci?n fina de im?genes ac?sticas a trav?s de los canales auditivos que act?an como filtros de frecuencias (Supin, A. y Popov V.; 1990). En un organismo sano, esta selectividad de frecuencias del o?do, y por lo tanto de las se?ales ac?sticas que producen, est? evolutiva y directamente en relaci?n con el uso espec?fico de su h?bitat y caracteriza, por lo tanto, a cada especie de cet?ceos. Por otro lado, dentro de esta selectividad de frecuencias, la sensibilidad del o?do a algunas frecuencias permite medir el estado fisiol?gico y/o patol?gico del sistema auditivo de un determinado individuo y estimar su capacidad ac?stica para utilizar su h?bitat. Esta diversidad de se?ales ac?sticas intra e inter espec?ficas, existen en unas 80 especies de cet?ceos cada una con un repertorio ac?stico complejo, lo que dificulta el an?lisis en t?rminos de extracci?n de los componentes b?sicos de informaci?n necesarios a la supervivencia de un individuo o de una poblaci?n y, por lo tanto, limita considerablemente nuestra capacidad para estimar los efectos de una fuente sonora contaminante. Adem?s se a?ade el problema de una distorsi?n inmediata, y directamente proporcional a la distancia, que sufre cualquier sonido transmitido en el medio marino. Este fen?meno f?sico natural, o p?rdida de transmisi?n, afecta a la propagaci?n y a las caracter?sticas de la se?al que puede resultar completamente distinta a la recepci?n, dependiendo de la naturaleza de los caminos ac?sticos en los cuales se transmite y la posici?n del receptor en la columna de agua. En este contexto, si admitimos la existencia y necesidad de comunicaci?n entre miembros de un mismo grupo social de cet?ceos en todos sus actividades diarias (alimentaci?n, reproducci?n, orientaci?n, etc.), si aceptamos que las se?ales que producen constituyen el ?nico medio ac?stico detectado y disponible para intercambiar informaciones y si constatamos la fuerte distorsi?n que afecta la se?al durante su 63 propagaci?n, resulta evidente que ?el mensaje? transmitido no debe depender exclusivamente de la se?al ac?stica en s?. En otras palabras, como esta se?al no puede garantizar f?sicamente la transmisi?n correcta de una misma informaci?n en un mismo instante a todos los miembros del grupo, y por lo tanto, no es suficiente para mantener la cohesi?n del grupo, debe existir una variable en estas vocalizaciones, o en estas series de vocalizaciones, que no est? afectada por esta p?rdida de transmisi?n y llegue de manera id?ntica a cualquier individuo sea cual sea la distancia que le separa de su grupo. Trat?ndose de pulsos ac?sticos, producidos y transmitidos en el medio marino, el ?nico par?metro que permanece constante, independientemente de la distancia recorrida es el intervalo de tiempo entre dos se?ales consecutivas. Un par?metro temporal. A partir de esta constataci?n, se puede especular que gran parte de la informaci?n que se transmite est? contenida en la combinaci?n y sucesi?n de las se?ales (Andr?, M. y Kamminga, C.; 2000). Esta consideraci?n se aplica a todas las especies de cet?ceos (Andr? M. y col.; 1998) y permite el an?lisis de sus vocalizaciones desde un ?ngulo diferente, ?simplificando? la metodolog?a y los protocolos de investigaci?n y permitiendo homogeneizar los est?ndares de interpretaci?n de la informaci?n. A la vez que introduce un mayor grado de responsabilidad frente al umbral de tolerancia de estas especies expuestas a fuentes sonoras, si sus silencios son garant?as y v?nculos de vida. Los ?ltimos cien a?os han visto la introducci?n de ruido antropog?nico en el medio marino a una escala nunca experimentada a lo largo de los 10 millones de a?os de evoluci?n que cuenta el orden moderno de los cet?ceos. No cabe duda, por lo tanto, que en la ?ltima etapa de su historia, las ballenas, cachalotes y delfines no han desarrollado todav?a, si es que pueden lograrlo alg?n d?a, la capacidad de adaptar su sistema de audici?n a fuentes sonoras importantes cuyo impacto se desconoce en la funcionalidad de sus sistemas vitales. Las fuentes de contaminaci?n ac?stica marina producidas por las actividades humanas incluyen (ver figura 12): - el transporte mar?timo, - la exploraci?n y producci?n en alta mar (offshore) de gas y petr?leo, - los s?nares militares e industriales, - las fuentes de ac?stica experimental, - las cargas explosivas submarinas, militares o civiles, - las actividades de ingenier?a y el ruido de aviones supers?nicos. A pesar de que se han podido demostrar algunos de los efectos de estas fuentes en t?rminos de reacciones de huida y otros cambios de comportamiento, ha sido muy dif?cil determinar si el ruido producido por el hombre induce efectivamente la muerte (Richardson, W. J. y col.; 1995; Andr?, M. y col.; 1997; Andr? A. M. y Degollada E.; 2003; Degollada E. y col.; 2003). Sin embargo, esta situaci?n ha cambiado recientemente con la asociaci?n del varamiento en masa de varias especies de cet?ceos, particularmente de la familia de los zifios, con el uso de sonar militar (Evans, D.L. y England, G. R.; 2001; Jepson P. D. y col.; 2003; Evans, D. L. y Miller L.; 2003). Evidencias anat?micas indican que tales fuentes ac?sticas pueden causar lesiones en los ?rganos ac?sticos, suficientemente graves para ser letales (Evans, D. L. y England G. R.; 2001; Degollada E. y col.; 2003; Evans, D. L. y Miller L.; 2003). Se 64 sospecha que estas mismas fuentes pueden producir lesiones agudas inducidas f?sicamente o derivadas de cambios de comportamiento que conducir?an los animales a varar y morir (Houser, D. S. y col.; 2001; Jepson, P. D. y col.; 2003; Evans, D. L. y Miller, L.; 2003). De confirmarse esta sospecha, esto a?adir?a otro elemento a nuestra incapacidad de predicci?n para determinar que tipo de fuentes sonoras se tienen que considerar peligrosas para los mam?feros marinos. Actualmente, no se entiende del todo en que condiciones o circunstancias la exposici?n a sonidos de alta intensidad pueden causar lesiones irreversibles. Figura 12: Fuentes sonoras ac?sticas naturales y antropog?nicas. En este esquema (adaptado de Potter y Delory, 1999) se puede observar la presencia del ruido natural y antropog?nico en el mar donde se superpone la contaminaci?n ac?stica (rojo) a los sonidos naturales (azul) y biol?gicos (verde). 30 40 50 60 70 80 90 100 110 120 130 Frecuencia [kHz] 0.001 0.01 0.1 1 10 100 1 Hz 20 Hz 500 Hz 50 kHz Mareas Actividad seismica Burbujas individuales Interacci?n olas-olas Olas rompiendo Turbulencias Viento y ocenano Olas y Viento Ruido de animales marinos : cet?ceos, crust?ceos, etc. R uido A ntropogenico Tormentas Sonares Industrilaes y Militares Exploraci?n Sismica Trafico maritimo In te ns id ad : d B r e 1? P a2 /H z a 1m Lluvia, Nieve Fuente: www.sonsdemar.eu. Muchos factores pueden, potencialmente, estar involucrados en estos procesos: el nivel de la fuente sonora, su trasmisi?n a trav?s del agua, la posici?n del animal en la columna de agua, su comportamiento y estado fisiol?gico, as? como efectos sinerg?ticos, incluidos cualquiera lesi?n f?sica cr?nica. Todos pueden jugar un papel, pero se desconocen los par?metros b?sicos del mecanismo de impacto que permitir?an controlar los efectos negativos de esta contaminaci?n ac?stica y posteriormente legislar sobre la introducci?n de fuentes sonoras artificiales en el medio marino. A la luz de esta incertidumbre, el Consejo Superior de la Sociedad Europea de Cet?ceos (European Cetacean Society), sociedad que agrupa a los 500 cient?ficos europeos que dedican sus investigaciones a la biolog?a de los cet?ceos, a trav?s de un comunicado oficial con el que conclu?a el 17 congreso internacional de esta sociedad 65 celebrado en Las Palmas de Gran Canaria en marzo de 2003 bajo el tema principal Marine Mammals and Sound, se?ala que:  se necesita de forma urgente una investigaci?n sobre los efectos de la contaminaci?n ac?stica humana en el mar, la que se debe de conducir bajo los m?s altos est?ndares de credibilidad cient?fica, evitando los conflictos de intereses.  se deben de desarrollar e implementar lo antes posible unas medidas de mitigaci?n no intrusivas.  se tendr?a que limitar el uso de fuentes sonoras submarinas potentes hasta que se conozcan los efectos a corto, medio y largo plazo sobre los mam?feros marinos y evitar su uso en ?reas de concentraci?n de estas especies.  se deben desarrollar instrumentos legislativos que permitan ayudar a implementar las pol?ticas europeas y nacionales en materia de control de la contaminaci?n ac?stica marina. Estas son las cuestiones fundamentales que los cient?ficos, con el apoyo imprescindible de las instituciones, deben de contestar en un corto plazo si no se quiere que el desarrollo de las actividades humanas en el mar resulte sin?nimo de p?rdida irreversible del equilibrio marino natural, y que el mar pierda para siempre sus silencios. 1.13 Ecolog?a ac?stica. La Ecolog?a Ac?stica, conocida tambi?n como ecoac?stica, es su conciencia del sonido, espec?ficamente su nivel de conciencia del entorno sonoro en un momento determinado. La filosof?a en la cual se basa la Ecolog?a Ac?stica es simple, pero profunda: su autor R. Murray Schafer, un m?sico, compositor y ex Profesor de Comunicaci?n de la Universidad Simon Fraser en Burnaby, BC, Canad?, indica que tratamos de o?r el ambiente ac?stico como una composici?n musical y, m?s que eso, que tenemos responsabilidad en su conformaci?n (Schafer, R. M., 1977). Al igual que muchas ideas que surgen de la explosi?n de ideolog?as del final de la d?cada de los 60, la profundidad del mensaje de Schafer queda hoy escondida detr?s de un solo asunto tan de moda y f?cilmente comprensible: la poluci?n sonora. Esta conclusi?n es muy desafortunada, ya que Schafer tiene mucho m?s que ofrecer. Sin embargo, a m?s de 40 a?os de que sus ideas fueran ordenadas y publicadas, a?n son desconocidas para el p?blico en general y casi desconocidas para los que estudian ac?stica ambiental. Schafer es ampliamente conocido, dentro de la comunidad musical contempor?nea, por su amplia obra musical/teatral, usualmente relacionada con un sitio espec?fico, m?s que por su ecolog?a ac?stica. El compositor John Cage conoc?a ambos aspectos; si se le preguntaba si conoc?a alg?n gran profesor de m?sica, siempre contestaba "Murray Schafer de Canad?" (Truax, B., 1978). El punto de partida de Schafer fue haberse dado cuenta del incre?ble dominio que tiene en la sociedad el sentido de la vista, la "cultura del ojo" como fuera denominada en otras publicaciones, y descubrir que la habilidad de escuchar de los ni?os se estaba deteriorando. Schafer estaba tan preocupado por este problema, que realiz? una apasionada defensa para lograr que las habilidades de escuchar se incluyeran como parte integrante de los estudios nacionales. Schafer se dedic? a estudiar este tema, al cual denomin? "competencia sonol?gica", y lo demostr? por medio de ejercicios pr?cticos realizados trabajando con estudiantes de m?sica, tales como: "enumere cinco sonidos ambientales cualquiera (no musicales) que Ud. 66 recuerde haber escuchado hoy"; y "enumere cinco sonidos (no musicales) que le hayan gustado y cinco que no le hayan gustado". Kendall Wrightson catedr?tico de Tecnolog?a Musical, se?ala que frecuentemente comienza un ciclo lectivo con estos ejercicios y puedo confirmar la experiencia de Schafer, ya que muchos estudiantes no recuerdan "conscientemente" haber escuchado ning?n sonido durante el d?a, y muchos no logran completar la lista de sonidos, ni siquiera luego de 15 minutos. La respuesta de Schafer al problema fue desarrollar un conjunto de ejercicios para "limpiar los o?dos", los cuales incluyen "paseos sonoros", es decir, una caminata de meditaci?n en donde el objetivo es mantener un alto nivel de conciencia sonora. (Schafer, R., 1967 y 1969). Al comienzo de la d?cada de los 70, Schafer hab?a comprometido a sus colegas de la Universidad Sim?n Fraser en este trabajo, dando as? origen a su primer gran proyecto, el Proyecto Paisaje Sonoro Mundial, cuya primera concreci?n de importancia fue el estudio de campo del Paisaje Sonoro de Vancouver. Este estudio incluy? mediciones de niveles ac?sticos (con realizaci?n de mapas isoac?sticos), grabaciones de paisajes sonoros y la descripci?n de una clase de caracter?sticas ac?sticas. Otros estudios de campo del Proyecto Paisaje Sonoro Mundial condujeron a la publicaci?n de Five Village Soundscapes (Schafer, R. M., 1978) y European Sound Diary (Schafer, R. M., 1977). La obra de Schafer The Tuning of the World es todav?a hoy el texto sobre Ecolog?a Ac?stica m?s conocido y m?s abarcador. El libro The Tuning of the World, formaliz? la terminolog?a del paisaje sonoro que Schafer invent? en sus estudios de campo con el Proyecto Paisaje Sonoro Mundial; sonidos fundamentales que defini? como "t?nicas" (keynotes) (haciendo analog?a con la m?sica, en donde una t?nica identifica la tonalidad fundamental de una composici?n, alrededor de la cual se modula la m?sica); sonidos en primer plano (con los que se intenta llamar la atenci?n) que denomin? "se?ales sonoras" (sound signals). Los sonidos que son especialmente considerados por una comunidad y sus visitantes, se denominan "marcas ac?sticas" (soundmarks), en analog?a con los postes que se usan para se?alizar terrenos (landmarks). Como ejemplos naturales de estos ?ltimos podemos citar los g?iseres, los saltos de agua y el sonido del viento, mientras que como ejemplos culturales podemos incluir ciertas campanas caracter?sticas, as? como los sonidos de las actividades tradicionales. (Schafer, R. M., 1977; Truax, B., 1978; 1984). La terminolog?a de Schafer ayuda a expresar la idea de que el sonido de una localidad particular (sus t?nicas, se?ales sonoras y marcas sonoras), al igual que la arquitectura local, sus costumbres y vestimenta, puede expresar la identidad de una comunidad, al punto de que los pueblos pueden reconocerse y distinguirse por sus paisajes sonoros. Lamentablemente, desde la revoluci?n industrial, hay una cantidad cada vez mayor de paisajes sonoros ?nicos que o bien han desaparecido completamente o se han sumergido dentro de una nube de ruido homog?neo y an?nimo que constituye el paisaje sonoro de las ciudades contempor?neas, con su omnipresente t?nica: el tr?fico. El contraste entre los ambientes sonoros pre y post industriales se expresa perfectamente en el uso que da Schafer a los t?rminos "hi-fi" (alta fidelidad), para caracterizar al primero y "lo-fi" (baja fidelidad), para describir al segundo . Schafer define un paisaje sonoro hi-fi como un medio ambiente en el cual "el sonido se superpone menos frecuentemente; donde existe una mayor perspectiva ?frente y fondo". Al transcribir las grabaciones de ambientes hi-fi, el equipo de trabajo de 67 Schafer not? que el nivel de los sonidos de ambientes naturales, tales como el clima y los animales, variaba en forma de ciclos repetitivos. El equipo elabor? un diagrama rudimentario de nivel sonoro en funci?n del tiempo, determinando las caracter?sticas ac?sticas m?s prominentes del paisaje sonoro en un per?odo de tiempo de m?s de doce meses (figura 13). Figura 13: Los ciclos del paisaje sonoro natural de la costa oeste de la Colombia Brit?nica (Canad?), mostrando los niveles relativos de los sonidos (tomado de Truax, B., 1984: 142). Schafer concluy? que el intercambio oral entre las especies probablemente constituya una caracter?stica de los paisajes naturales. Fuente: www.eumus.edu.uy. Adem?s del balance r?tmico del nivel sonoro que Schafer identific? en h?bitats naturales, Krause, B., sugiere que tambi?n existe un balance manifiesto a lo largo del espectro de audio. La posibilidad de que exista un balance natural espectral se le ocurre a Krause durante sus largas estad?as en ambientes salvajes, intentando grabar vocalizaciones de ciertas especies animales. Al escuchar atentamente el paisaje sonoro para captar sonidos espec?ficos (muchas veces luego de esperas de hasta 30 horas en un mismo sitio), Krause not? que "cuando un p?jaro canta o un mam?fero o un anfibio emiten sonidos, parece que las voces encajaran en relaci?n a todos los dem?s sonidos naturales, en t?rminos de frecuencia y ritmo". (Krause, B., 1993). Los mapas espectrogr?ficos ac?sticos, transcritos luego de 2.500 horas de grabaci?n, confirmaron sus sospechas: las vocalizaciones de animales e insectos tienden a ocupar peque?as bandas de frecuencias dejando "nichos espectrales" (bandas de poca o ninguna energ?a), entre los cuales pueden encajar las vocalizaciones (fundamentales o formantes) de otros animales, p?jaros o insectos. En la medida en que las ?reas urbanas van creciendo, Krause sugiere que el ruido que las acompa?a puede "bloquear" o "enmascarar" los nichos espectrales y, al no poder escuchar los llamados de las posibles parejas, puede derivar en la desaparici?n de alguna especie (Krause, B., 1993). Es muy poca la investigaci?n que se ha hecho para confirmar La Hip?tesis del Nicho de Krause (o la teor?a de Schafer de que el intercambio ocurre en t?rminos de niveles de sonido), pero un estudio reciente de la 68 Sociedad Real para la Protecci?n de los P?jaros sugiere que los p?jaros que viven cerca de las carreteras "no pueden o?rse entre ellos, lo que tiene como consecuencia que sea dif?cil escuchar sus cantos y, as?, establecer comunicaci?n con potenciales parejas" (Barot, T., 1999). En ac?stica, la palabra "enmascaramiento" tiene un significado muy especial. La importancia de este efecto en el paisaje sonoro es que mientras que los sonidos menos intensos generalmente no se enmascaran unos a otros (a menos que sus frecuencias est?n muy cercanas), un paisaje sonoro hi-fi puede caracterizarse por la falta de enmascaramiento entre ruido y otros sonidos, con el resultado de que todos los sonidos de todas las frecuencias "pueden diferenciarse". La investigadora Hildegard Westerkamp, de la Universidad Simon Fraser expresa que, no existen "sonidos an?nimos". La falta de enmascaramiento facilita la propagaci?n de la "coloraci?n ac?stica" causada por ecos y reverberaciones que ocurren en la medida en que el sonido se absorbe y se refleja en las superficies del entorno, y debido a efectos relacionados con factores clim?ticos, tales como temperatura, viento y humedad. La coloraci?n resultante ofrece informaci?n significativa al oyente, proporciona conclusiones sobre la naturaleza f?sica del medio ambiente y expresa su tama?o en relaci?n al oyente. Esto suministra a los individuos un sentido de pertenencia, a medida que se mueven en la comunidad. Barry Truax, investigador de la Universidad Sim?n Fraser, maneja bien este concepto al afirmar "....el sonido que llega al o?do es an?logo al estado del medio ambiente f?sico, porque mientras la onda se desplaza, se va cargando con cada interacci?n con el medio ambiente". (Truax, B., 1984). Otra caracter?stica del paisaje sonoro hi-fi de la revoluci?n preindustrial es que el "horizonte ac?stico" se puede extender por muchos kil?metros. Por lo tanto, los sonidos que provienen de la propia comunidad del oyente pueden escucharse a considerable distancia, reforzando el sentido de espacio y localizaci?n y manteniendo la relaci?n con el hogar. Este sentido se refuerza a?n m?s cuando es posible escuchar sonidos que provienen de poblaciones adyacentes, estableciendo y manteniendo relaciones entre comunidades locales. En el paisaje sonoro lo-fi, los sonidos con significado (as? como cualquier coloraci?n ac?stica asociada), pueden ser enmascarados de manera tal que se produzca una reducci?n del "espacio auditivo" de los individuos. En aquellos casos en que el efecto es tan pronunciado que un individuo no puede escuchar m?s los sonidos reflejados de su propio movimiento o voz, el espacio auditivo se ha reducido efectivamente hasta encerrar al individuo, aislando al oyente del medio ambiente. Si el enmascaramiento de los sonidos reflejados o directos es tan severo que un individuo no puede escuchar sus propios pasos, lo cual es com?n en las calles de muchas ciudades, "...el espacio auditivo de las personas se ha reducido por debajo de las proporciones humanas" (Truax, B., 1984). Bajo condiciones tan extremas, o bien el sonido se asfixia (en el sentido de que no se escuchan ciertos sonidos particulares), o bien los sonidos se funden y la informaci?n ac?stica se transforma en la anti- informaci?n: "ruido". Mientras que el paisaje sonoro hi-fi es, como lo sugieren los ecologistas ac?sticos, un equilibrio entre nivel, espectro y ritmo, el paisaje sonoro lo-fi se caracteriza por un nivel casi constante. Esto crea una "pared sonora", Schafer, R. M., 1977, que a?sla al oyente del medio ambiente. Espectralmente hablando, el paisaje sonoro lo-fi contempor?neo se desv?a hacia el rango de bajas frecuencias, gracias a los motores y los sonidos relacionados con la corriente el?ctrica. Debido a la existencia 69 de una sociedad de 24 horas, los ritmos de la rutina diaria se han erosionado en forma significativa en muchas localidades.  El paisaje sonoro y la sociedad. Al describir la capacidad del paisaje sonoro para transmitir informaci?n, Truax, en 1984, describe al sonido como el mediador entre el oyente y el medio ambiente. Esta relaci?n se ilustra en la figura 14. Figura 14: La relaci?n mediadora entre un individuo y el medio ambiente por medio del sonido (modificado de Truax 1984). El sonido se debe considerar como una variable f?sico y de comunicaci?n que relaciona al individuo con su entorno. Fuente: www.eumus.edu.uy A medida que el paisaje sonoro se deteriora, disminuye proporcionalmente la conciencia de las sutilezas del medio ambiente sonoro. Como resultado, el significado que el sonido tiene para el oyente en los paisajes sonoros contempor?neos tiende a polarizarse en dos extremos: "ruidoso" o "silencioso"; apreciable o no apreciable; bueno (me gusta) o malo (no me gusta). Comparemos este nivel de conciencia sonora con los hombres Kaluli de Papua Nueva Guinea, quienes, seg?n Feld, pueden "... imitar el sonido de al menos 100 p?jaros, pero muy pocos pueden proporcionar una descripci?n visual de una cantidad similar de ellos". En otras palabras, los sonidos del medio ambiente para la tribu Kaluli abarcan un continuo ofreciendo un ilimitado rango de sutilezas. (Feld, S., 1994). En el mundo desarrollado el sonido tiene menos significado y la posibilidad de experimentar sonidos "naturales" decrece con cada generaci?n, debido a la destrucci?n de los h?bitats naturales. El sonido se convierte en algo que el individuo trata de bloquear, antes que escuchar; el paisaje sonoro lo-fi, de baja informaci?n, no tiene nada que ofrecer. Como resultado, muchos individuos tratan de bloquearlo por medio de la instalaci?n de ventanas dobles o de perfume ac?stico, la m?sica. La m?sica, el paisaje virtual, se usa en este contexto, como medio para controlar el medio ambiente ac?stico, en lugar de como su expresi?n natural. La transmisi?n de palabra y m?sica suministra la misma oportunidad de control, transformando el medio ambiente ac?stico en un bien de consumo. Las redes, transmisores y sat?lites extienden la 70 comunidad ac?stica a todo el planeta, hecho que ha sido utilizado para acciones buenas y malas. Schafer denomina a este uso del sonido como "imperialismo ac?stico". Una investigaci?n sobre las actitudes p?blicas frente al ruido, realizada en 1993 en el Reino Unido, enumera a los "vecinos" y, espec?ficamente, a las fuentes de transmisi?n o grabaci?n de sonido (a las cuales Schafer llama sonido "esquizof?nico) como la primera causa de irritaci?n, destronando al tr?fico del lugar n?mero uno que ocup? por muchos a?os (Grimwood, C.J., 1993). Tal como informa Slapper: "A nivel nacional, los concejos reciben cerca de 300 quejas al d?a por ruidos inaceptables producidos por los vecinos " y algo que es a?n m?s perturbador: "En los ?ltimos cuatro a?os han muerto 18 personas", debido a disputas entre vecinos por ruidos molestos?. (Slapper, G., 1996). El significado psicol?gico del sonido utilizado como fuerza de control, como arma (ofensiva) o como barrera (defensiva) en contra del paisaje sonoro, es que el medio ambiente y la comunidad se convierten en el enemigo. Igual que en cualquier guerra, el medio ambiente se convierte en campo de batalla y sufre tanto como sus habitantes. Schafer calcula que la batalla entre la expresi?n sonora y el control ha ayudado a incrementar los niveles de sonido ambiental en alrededor 0.5 a 1 decibel por a?o, un "generador de ruido" como se ilustra en la figura 15. Figura 15: El generador de ruido. La batalla entre la expresi?n sonora y el control ha ayudado a incrementar los niveles de sonido ambiental en alrededor 0.5 a 1 decibel por a?o. Fuente: www.eumus.edu.uy.  Ruido interno. Si la comunidad y el ruido ambiental son los enemigos externos, el ruido de pensamientos y sentimientos no deseados representa el enemigo interno. El uso del sonido como un "audioanalg?sico" (Schafer, R. M., 1977), una pared sonora usada para bloquear el incesante, y a menudo cr?tico, di?logo interno, as? como las inc?modas emociones que dicho di?logo revela, brinda la ilusi?n de poder dominar las 71 emociones. Un dogma b?sico de la psicoterapia es la noci?n que pensamientos y sentimientos no expresados pueden convertirse en acciones inapropiadas, que van desde un arranque de rabia por un hecho insignificante, hasta el tipo de incidentes horrendos que cada d?a m?s frecuentemente ocupan las primeras p?ginas de los peri?dicos del mundo entero. A pesar de que los principios de la psicoterap?utica se conocen cada d?a m?s, a?n predomina la creencia de que las emociones de alguna manera pueden ser controladas mediante la distracci?n. El costo f?sico y psicol?gico de una emoci?n no expresada es una enfermedad epid?mica relacionada con el estr?s, que refleja la lucha por adaptarse a una nueva forma de vida, la velocidad, la vida de la ciudad cada d?a m?s comercial y agitada. El contraste entre el tipo de vida en pueblos y ciudades, comparado con las zonas rurales y tranquilas, es tal que Newman y Lonsdale, denominan a los moradores de las ciudades como homo urbanus. Las descripciones del "zumbido" de una ciudad se refieren frecuentemente a su ruido, as? como a su velocidad y actividad (Newman, P. S, y Lonsdale, S., 1995). Mientras que la ciudad representa algarab?a, las zonas rurales, las praderas y los espacios salvajes se han convertido para muchos en algo aburrido e, incre?blemente, representan una desconexi?n con la vida, ya que la "vida" se asocia con el ruido y la actividad continuas. El corolario de esto es que los ambientes "silenciosos" y altamente diferenciados, caracter?sticas de los ambientes hi- fi, se equiparan con aburrimiento, conformidad, laxitud, falta de oportunidades "... y, lo m?s importante, ?un sentimiento de estar fuera de alcance" (Newman, P. S, y Lonsdale, S., 1995). La expresi?n anterior es un ejemplo magistral de sofister?a, ya que mientras se est? "en contacto" con el ruido de las opiniones y la tecnolog?a (objetividad), se deval?a o ignora la silenciosa realidad de c?mo "yo" me siento ahora (subjetividad). El ambiente hi-fi representa un profundo miedo psicol?gico para cualquiera cuyo prop?sito (consciente o inconsciente) sea evitar sus sentimientos. En una amplia gama de experimentos psicoterap?uticos, hemos vistos muchas veces, en uno mismo y en los dem?s, de c?mo el permanecer silencioso tiende a hacer que las emociones salgan a la superficie. Como psic?logo, James Swan, nos dice: "Tan solo sent?ndose silenciosamente en esa atm?sfera (un lugar silencioso) permite a la mayor?a de las personas procesar una cantidad de emociones y problemas que no pod?an manejar." (Gallagher, W., 1993) No es coincidencia que en arte y literatura se use a la naturaleza como s?mbolo de emoci?n: ambas son salvajes e incontrolables y la historia de la humanidad podr?a describirse en t?rminos de la necesidad de dominarlas. Esta dominaci?n ha tomado la forma de realidades ef?meras construidas a lo largo de la vida, tal como es. En el caso de la naturaleza, la construcci?n se refiere a comunidades con fuerza motriz el?ctrica, cuyo contenido ef?mero es funci?n de su fuente de poder. La sociedad contempor?nea no puede funcionar sin electricidad, si el obturador es apretado por la naturaleza, por terroristas o por el agotamiento de los recursos naturales, la sociedad colapsar?. En lo que respecta a la emoci?n, las construcciones ef?meras son los sonidos "esquizof?nicos", las pel?culas de televisi?n y eventualmente los trajes para la realidad virtual (data suits) y otras tecnolog?as cibersensoriales que est?n creando una realidad "virtual". Construida en la cima de la sociedad el?ctrica, la ciberrealidad es dos veces m?s ef?mera, doblemente m?s fr?gil. 72  La ecolog?a ac?stica hoy. Schafer sugiere que hay dos formas de mejorar el paisaje sonoro. Por un lado, incrementar la competencia sonol?gica por medio de un programa educativo que intente inculcar en las nuevas generaciones la valoraci?n del sonido ambiental; ?l cree que con esto se podr? desarrollar un nuevo acercamiento al dise?o, la segunda forma, que incorporar? una valoraci?n del sonido, reduciendo as? la p?rdida de energ?a que representa el ruido. Las ideas de Schafer son loables. Sin embargo, es vital que los ecologistas ac?sticos no subestimen lo que Schafer est? pidiendo; para poder o?r, tenemos que parar o al menos reducir el ritmo, f?sica y psicol?gicamente, transform?ndonos en seres humanos en vez de en "seres hacedores". "Est? aqu? ahora", es uno de los principales mensajes que surge durante la d?cada de los 60, y uno de los m?s importantes dogmas de la multitud de filosof?as orientales que fueron importadas a occidente desde ese entonces. Para el homo urbanus, el parar y escuchar es un llamado vigoroso, a?n cuando muchos lo siguen intentando. Para otros, el estar ac? ahora, escuchando el paisaje sonoro, evaluando el paisaje sonoro, es un anatema. Porteus, J. D., en 1990, lo confirma en su cr?tica a las investigaciones originales del Proyecto Paisaje Sonoro Mundial, diciendo que los "expertos" siempre traen consigo su propia agenda. En este caso, dice, la agenda es que los individuos deber?an evaluar el paisaje sonoro, espec?ficamente uno balanceado; las encuestas de opini?n p?blica, dice, indican que los individuos, los "inexpertos", no lo hacen. El inter?s por la ecolog?a ac?stica crece hoy en d?a, gracias a las actividades del Foro Mundial de Ecolog?a Ac?stica (WFAE), fundado durante la Primera Conferencia Internacional sobre Ecolog?a Ac?stica realizada en Banff, Alberta, Canad?, en agosto de 1993. El conocimiento de la ecolog?a ac?stica, as? como las actividades del Foro Mundial de Ecolog?a Ac?stica se han comenzado a difundir a una audiencia m?s amplia por medio de boletines, de conferencias regulares desde 1993 y, m?s recientemente, con una lista de correo electr?nico y un sitio en la red accesible a cualquiera que tenga ingreso a internet. Westerkamp, H., en 1995 informa que el Foro Mundial de Ecolog?a Ac?stica ha conseguido representantes para su comit? directivo en Europa, en la regi?n Asia-Pac?fico, en Am?rica Central y del Sur y en los Estados Unidos de Am?rica y que ha tenido una direcci?n internacional que funciona muy bien desde 1998. En resumen, los valores defendidos por la ecolog?a ac?stica, el valor de escuchar, la calidad del paisaje sonoro, constituyen valores que vale la pena difundir. Sin embargo, es vital que no subestimemos la magnitud de lo que estamos solicitando al final del siglo XX, m?s comercial y ruidoso, que la historia haya registrado e inicios de un siglo de similares caracter?sticas. 1.14 ?El sonido de la ciudad o la ciudad sonora? ?Degradaci?n de los paisajes sonoros? Las ciudades que habitamos, y que nos habitan, son una fuente sonora inagotable e inabordable. Del rumor continuo del tr?fico al bullicio de las voces o el redoble de los pasos, infinidad de sonidos pueblan sin tregua cada rinc?n y cada instante. La ciudad susurra, murmura, dialoga, discute o grita, pero no calla. En ocasiones es el bullicio quien nos convoca, en otras su ausencia. Pero incluso el silencio de la noche o el de alg?n lugar a?n rec?ndito est? tejido por infinidad de resonancias lejanas. El espacio sonoro urbano est? sometido a una paradoja. Por una 73 parte, sus limitados espacios abiertos semejan vac?os excavados en la masa compacta de lo construido; su espacio sonoro debiera estar fracturado, dividido en infinidad de peque?as situaciones. Pero la urbe es un espacio reflectante por naturaleza, condicionado por la dureza de sus materiales y la tersura y rotundidad de sus formas. El resultado es el rumor, el murmullo homog?neo y continuo que caracteriza todo tejido urbano. De la misma forma que el mar o el viento confieren su voz y sus inflexiones a ciertos entornos naturales, la ciudad posee su propio modo de expresi?n, su propio continuo sonoro. De todo este torrente continuo de informaci?n sonora solo somos capaces de retener una peque?a parte. Los criterios en funci?n de los cuales operamos esta selecci?n dependen en gran medida, del modo en el que escuchamos cuanto nos rodea. Una gran distancia media entre el simple ?o?r? distra?do de un recorrido cotidiano y la ?escucha tensa o atenta? de quien espera una se?al. Nuestra capacidad de atenci?n en estos entornos cotidianos responde con frecuencia a un modo de escucha distra?do, pero alerta frente a cuanto pueda suponer una alteraci?n de lo habitual. Contrariamente a nuestra percepci?n visual, no podemos renunciar al sentido del o?do, carecemos de ?p?rpados auditivos?. Nuestra escucha es adem?s omnidireccional, y tanto diurna como nocturna. Es por ello que, consciente o inconscientemente, la escucha constituye a menudo nuestro primer acercamiento y modo de comprensi?n del entorno. No es en vano que nos servimos de ella como de un ?radar? que nos informa de cuanto nos rodea y que nos indica en qu? hemos de fijar nuestra atenci?n, al tiempo que nos permite descartar muchas otras fuentes de informaci?n. Este comportamiento se acent?a en aquellos entornos que conocemos minuciosamente o que recorremos con frecuencia. Esta discriminaci?n ejercida sobre cuanto o?mos supone la existencia previa de un h?bito, de un conjunto de elementos sonoros caracter?sticos que rara vez captan ya nuestra atenci?n; son con frecuencia olvidados de inmediato, pero ?nicamente porque eran esperados, porque son parte indisociable de un lugar. Estos elementos constituyen la identidad sonora de dicho lugar. Quien lo habita puede tal vez identificarlo, reconocerlo a trav?s de los sonidos que lo caracterizan. M?s a?n, estos sonidos caracter?sticos le permiten integrarse emocionalmente en dicho lugar, es decir, sentirse parte de ?l, siendo capaz al mismo tiempo de hacerlo propio. No podemos comprender la identidad de un lugar sin conocer primero de qu? modo es habitado, recorrido y practicado un espacio. An?logamente, la identidad de cada persona estar? vinculada en gran medida a los espacios que habite. Esta doble interacci?n nos permite comprender la identidad de un lugar como la expresi?n cualitativa de un espacio a trav?s de sus modos de vida caracter?sticos. Este v?nculo indisociable entre modos de habitar e identidad se?ala uno de los rasgos fundamentales de este concepto: su car?cter evolutivo. No podemos restringir la identidad de un lugar a un sentido exclusivamente patrimonial, ni pretender fijarla en funci?n de un per?odo dado; la imagen identitaria no es de naturaleza universal, sino relativa, como fruto que es de una conciencia subjetiva, sea ?sta individual o colectiva. Desde este punto de vista, todo fen?meno de identidad no es sino el resultado de la tensi?n que se establece entre una memoria sonora y una escucha futura o proyectada. Por una parte, nuestra experiencia sonora condiciona sin remedio, nuestra percepci?n. Pero por otra, dicha experiencia se modifica continua y progresivamente a medida que se transforma nuestro entorno. Es un proceso din?mico tanto en las 74 periodicidades c?clicas de cada d?a o de cada estaci?n, como en la progresiva evoluci?n social y espacial de un lugar. Esta naturaleza din?mica de la identidad sonora abre as? sus puertas al proyecto urbano, pudiendo constituir no solo una herramienta de an?lisis de lo existente, sino tambi?n un instrumento de recuperaci?n o proposici?n de nuevas configuraciones urbanas. Cada fragmento del tejido urbano posee unos rasgos sonoros caracter?sticos que nos hablan de sus cualidades espaciales, de las temporalidades y de los usos que lo habitan. Estos rasgos constituyen su identidad ordinaria, cotidiana. El continuo sonoro de las ciudades no es un ?ruido? neutro y arbitrario; el estudio de sus atributos compositivos constituye un an?lisis cualitativo de las diferentes configuraciones urbanas. 1.15 Bibliograf?a espec?fica.  Amphoux, P., 1991. Aux ?coutes de la ville, Cresson. Rapport n? 94. Grenoble.  Andr?, M., Kamminga, C. and Ketten, D. 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Tanto a nivel local como internacional, los gobiernos han dedicado sus esfuerzos a fijar l?mites de exposici?n y no han abordado la problem?tica en forma integral, ya que no hay que olvidar que el hombre y el medio ambiente forman un todo y es sobre ?ste donde debemos actuar. En un principio, la lucha contra el ruido no se consider? una prioridad en materia ambiental, a diferencia, por ejemplo, de la reducci?n de la contaminaci?n atmosf?rica. Las consecuencias sobre la poblaci?n eran menos espectaculares y la degradaci?n de la calidad de vida era aceptada como una consecuencia directa del progreso tecnol?gico y la urbanizaci?n. Las primeras medidas a nivel mundial consistieron en la fijaci?n de los niveles m?ximos de ruido para ambientes laborales y determinados tipos de veh?culos (coches, aviones) con el objetivo de controlar las p?rdidas auditivas y a la realizaci?n del mercado ?nico, respectivamente. A la normativa internacional se a?adieron tambi?n marcos legislativos nacionales, sectoriales y/o locales. Una evaluaci?n del impacto de las medidas legislativas ha puesto de relieve una notable reducci?n del ruido emitido por determinadas fuentes. As?, el ruido causado por los veh?culos particulares se ha reducido en un 85% desde 1970. Sin embargo, el problema del ruido ambiental sigue estando de actualidad, debido principalmente al aumento del tr?fico. En relaci?n a las p?rdidas auditivas, se estima que a nivel mundial el n?mero de personas con p?rdida auditiva ha aumentado desde 120 millones, a?o 1995, a 250 millones, a?o 2004 Por otra parte, el impacto que el ruido provoca sobre el medio ambiente, tradicionalmente se ha investigado relacionando la exposici?n a ruido laboral y la p?rdida auditiva que esto conlleva, dejando de lado el impacto que ?ste contaminante ocasiona en la calidad del medio ambiente, es decir sobre el hombre, el paisaje, la fauna, etc. El estado actual del conocimiento entre la relaci?n de la p?rdida auditiva y la contaminaci?n ac?stica a?n presenta algunos interrogantes, los que se incrementan si a la exposici?n le sumamos otras variables como son: el tiempo de exposici?n y la edad, estado de salud, nivel hormonal, etc., de la persona expuesta; esto es lo que ha motivado la realizaci?n de esta investigaci?n, con la que se pretende dar respuesta a estos interrogantes. Una vez vistas las principales relaciones del sonido y el medio ambiente tras el desarrollo del cap?tulo I, m?s un conocimiento mayor de las posibles dimensiones de la 80 muestra y espacio a analizar que hemos ya en parte enunciado en la introducci?n de la tesis, m?s la idea de mantener las motivaciones que me impulsan a investigar este tema, nos encontramos en condiciones de presentar la hip?tesis, objetivo general y objetivos espec?ficos. 2.1 Objetivo general. A partir de la muestra analizada establecer un modelo para predecir la p?rdida auditiva por contaminaci?n ac?stica laboral, el cual permite adoptar las medidas preventivas necesarias para disminuir la prevalencia de esta patolog?a a nivel poblacional, y los impactos que ella genera. 2.2 Objetivos espec?ficos.  Analizar a nivel te?rico la relaci?n entre un individuo y el medio ambiente por medio del sonido.  Conocer a nivel conceptual los fundamentos te?ricos de la contaminaci?n ac?stica a nivel de grandes espacios y/o infraestructuras.  Inferir la relaci?n entre contaminaci?n ac?stica y p?rdida auditiva en escenarios bien definidos.  Dise?ar una propuesta metodol?gica para dar respuesta al problema y comprobar la hip?tesis.  Aplicar el software STATA para el an?lisis descriptivo, exploratorio y uni y bivariado de los datos.  Inferir la relaci?n entre tiempo de exposici?n a ruido y p?rdida auditiva.  Inferir la relaci?n entre la edad de la persona expuesta a ruido y p?rdida auditiva.  Inferir la relaci?n entre nivel de exposici?n a contaminaci?n ac?stica y p?rdida auditiva.  Comparar las p?rdidas auditivas entre personas con igual tiempo de exposici?n y diferentes niveles de contaminaci?n ac?stica.  Comparar las p?rdidas auditivas entre personas con igual edad y diferentes tiempos y niveles de contaminaci?n ac?stica.  Comparar las p?rdidas auditivas entre personas con igual tiempo de exposici?n y edad pero diferentes niveles de contaminaci?n ac?stica.  Establecer el peso relativo de las variables nivel de contaminaci?n ac?stica, tiempo de exposici?n y edad de la persona expuesta.  Conocer la distribuci?n espacial del fen?meno analizado.  Proponer ideas para la gesti?n del control de p?rdida auditiva atribuible a contaminaci?n ac?stica laboral. 2.3 Hip?tesis.  Como la contaminaci?n ac?stica incide en la duraci?n y la calidad de vida de la poblaci?n se le considera una carga de enfermedad que se manifiesta en p?rdida de a?os de vida, hecho que se puede controlar mediante marcos regulatorios de gesti?n de ruido ambiental, los cuales contribuyen a disminuir, mitigar y controlar los impactos generados. CAP?TULO III CONTAMINACI?N AC?STICA Y ORDENAMIENTO TERRITORIAL 82 83 El territorio urbano se enfrenta hoy a diversos problemas ambientales, producto del nivel y condici?n de desarrollo que a nivel mundial ha alcanzado, la resoluci?n de las necesidades de transporte, energ?a, alimentaci?n, tecnolog?a y comunicaci?n. Los costos derivados de estos procesos complejos y de los flujos de informaci?n, materia y energ?a, que se mueven desde y hacia las ciudades, implican a la vez un impacto en los territorios urbanos donde se satisfacen nuestras demandas, pero que a la vez producen efectos en contextos lejanos a trav?s de diversas formas de contaminaci?n: residuos s?lidos, residuos l?quidos, calor, erosi?n, contaminaci?n ac?stica, etc.. Estos residuos no deseados, afectan tambi?n nuestra condici?n de habitabilidad. En otras palabras, perturban la calidad de vida e interfieren dentro de los procesos naturales que permiten la existencia de la vida: el aire que respiramos, el agua y los alimentos que ingerimos, el ruido ambiental que permite desarrollar nuestras actividades de descanso, laborales, sociales, culturales; factores que condicionan el territorio y la posibilidad de su utilizaci?n para la residencia, la actividad productiva, agraria, industrial, el deporte y la recreaci?n y, en definitiva, para nuestro desarrollo pleno como sociedad. 3.1 Valor de la informaci?n ambiental en la planificaci?n territorial. La planificaci?n territorial permite el estudio de los factores y procesos presentes en el territorio para proyectarlos en una evoluci?n futura. Por ello, es preciso tener acceso a niveles precisos de evaluaci?n y/o diagn?stico de las variables existentes en los diversos espacios analizados. La informaci?n ambiental aparece como un input imprescindible dentro de la tarea de recopilaci?n de las caracter?sticas que posee el territorio, de manera de poder corregir, potenciar, disminuir o eliminar aquel ?ruido? o elemento no deseado, que afecta los dem?s procesos de planificaci?n. Por otra parte, la informaci?n ambiental nos permite entender el territorio como sistema complejo e interconectado, detectando claramente los elementos, componentes, procesos y relaciones que inciden en su funcionamiento y caracter?sticas. As?, cada tem?tica ambiental cuenta con una especificidad para ser detectada, posibilitando su control, determinando su concentraci?n, adecuando los m?todos de gesti?n de la misma y aplicando las medidas adecuadas para su resoluci?n. 3.2 El sonido y el ruido como elemento del medio ambiente. El sonido es un elemento relevante de nuestro medio ambiente f?sico. La distancia entre sonido y ruido radica en la calificaci?n negativa que hacemos de un sonido determinado. El ruido puede definirse, en forma simple, como todo sonido 84 molesto. Esta descripci?n implica ser consciente de las caracter?sticas propias del sonido: intensidad, frecuencia y duraci?n. Dependiendo del comportamiento de cada una de ellas, por ejemplo, podr? hablarse de sonido o ruido. As?, un sonido muy fuerte, o muy agudo, poco arm?nico, muy persistente o muy intermitente, puede ser catalogado de ruido. El sonido ambiente como valor y patrimonio ambiental es estudiado por expertos, cient?ficos y m?sicos en muchos lugares del mundo. A pesar de ser una materia nueva, se ha instalado la idea que el entorno sonoro es un valor ambiental. Es entendible con cierta facilidad que en la concepci?n de los espacios urbanos, por ejemplo, se deba incorporar el sonido como un elemento de dise?o. Hablamos de sonidos agradables que constituyen elementos protagonistas de un espacio (como las fuentes de agua), hasta el resguardo de los niveles de ruido que permitan que las actividades comunes de las personas se lleven a cabo saludablemente (caminar por una calle muy transitada sin soportar altos niveles de ruido, por ejemplo). Desde el punto de vista de la gesti?n ambiental, el ruido es una variable obligada en la mayor?a de los estudios de impacto ambiental y en el dise?o de nuevos proyectos y espacios. 3.3 Mapas de ruido Los mapas de ruido son una representaci?n gr?fica del perfil de ruido de un ?rea geogr?fica determinada, en la cual los niveles sonoros se indican como curvas de nivel, de manera similar a los contornos topogr?ficos en un mapa convencional, o las curvas isot?rmicas en un mapa meteorol?gico. Adicionalmente, estos mapas tambi?n pueden indicar c?mo varia la distribuci?n espacial de los niveles de ruido a lo largo del tiempo. Pueden elaborarse en base a mediciones de campo, mediante modelizaci?n de la propagaci?n del ruido o combinando ambas metodolog?as. La elecci?n de la metodolog?a a emplear depender? del objetivo del estudio, las caracter?sticas de las fuentes de ruido y la zona en estudio, y la informaci?n disponible. Mediante el empleo de mapas de ruido se pueden definir zonas aptas para distintos usos y construcciones, de acuerdo a los niveles de ruido ambiente. Los mapas de ruido son un m?todo efectivo y relativamente econ?mico de manejo, administraci?n y manipulaci?n de datos referidos al ruido y constituyen herramientas fundamentales de gesti?n, planificaci?n y control del ruido ambiental. Hacen que se reconozcan f?cilmente ?reas de alta exposici?n al ruido donde se requieren acciones, y ?reas menos expuestas donde el ruido no debe incrementarse. La finalidad o el prop?sito con el que se realizar? un mapa de ruido determinar?n, en gran medida, el tipo de mediciones a realizar. Algunos objetivos t?picos pueden ser:  Estimar la exposici?n al ruido de los habitantes de una regi?n determinada.  Comparar los niveles sonoros medidos con los niveles especificados en normas o legislaciones.  Determinar la necesidad de aplicar o extender medidas de control de ruido. Un mapa de ruido entrega informaci?n visual del comportamiento ac?stico de un ?rea geogr?fica (barrio, pueblo, ciudad, regi?n, pa?s), en un momento determinado. Es un conjunto de mediciones o modelaciones de ruido, distribuidas adecuadamente 85 en el espacio y en el tiempo, que debe reflejar la situaci?n ac?stica caracter?stica del lugar. Habitualmente los niveles de ruido son representados por medio de colores a modo de las curvas topogr?ficas (figura 16). Figura 16: Mapa de ruido de la ciudad de Madrid. El n?mero de personas expuestas a niveles superiores a 65 decibeles A, objetivo de calidad fijado en la legislaci?n espa?ola en per?odo diurno, se acerca a 182.200, lo que representa el 5,6% de los habitantes. En per?odo nocturno, el porcentaje se eleva al 20%, con 665.400 personas expuestas a m?s de 55 decibeles A, objetivo para la noche. O sea, 94,4% de los madrile?os est?n en situaci?n razonable de d?a, y el 80% de noche. Fuente: http://madridairio.es A pesar que desde los a?os sesenta se est?n realizando mapas de ruido, el verdadero inter?s internacional por utilizar obligatoriamente estas cartograf?as solo se manifest? claramente en 1996, en el Libro Verde de Lucha Contra el Ruido. La Uni?n Europea considera a los mapas de ruido como una t?cnica efectiva y relativamente barata para conocer la evaluaci?n de datos ac?sticos, como v?a de informaci?n al p?blico y como herramienta b?sica de planificaci?n. La presentaci?n de valores de exposici?n al ruido en un mapa coloreado permite reconocer f?cilmente los diferentes niveles de ruido e identificar las zonas donde es necesario actuar, y aquellas zonas tranquilas, donde se debe evitar el aumento de la exposici?n sonora. La Organizaci?n Mundial de la Salud tambi?n reconoce a los mapas de ruido como un componente crucial en la creaci?n de planes de reducci?n de ruido. Adem?s, sugiere que deben ser llevados a cabo mapas de ruido para todas las fuentes que impacten a la comunidad (tr?fico, aviones, trenes, industria, obras, festivales y actividad humana en general). Al hablar de mapas de ruido, la referencia obligada es la aparici?n en junio de 2002 de la Directiva 2002/49/CE sobre Evaluaci?n y Gesti?n de Ruido Ambiental del 86 Parlamento Europeo y del Consejo. Este documento establece un enfoque com?n destinado a evitar, prevenir o reducir con car?cter prioritario los efectos nocivos, incluyendo las molestias, de la exposici?n al ruido ambiental. Con este fin, el documento define que: a) debe determinarse la exposici?n al ruido ambiental mediante la elaboraci?n de mapas de ruidos, b) se debe poner a disposici?n de la poblaci?n la informaci?n sobre el ruido ambiental y sus efectos, y c) se debe adoptar planes de acci?n que sean definidos a partir de los resultados de los mapas de ruidos. 3.4 Directiva 2002/49 del Parlamento Europeo y del Consejo sobre evaluaci?n y gesti?n del ruido ambiental. En la Directiva 2002/49 se define mapa de ruido como la presentaci?n de datos sobre una situaci?n ac?stica existente o pronosticada en funci?n de un indicador de ruido, en la que se indicar? el rebasamiento de cualquier valor l?mite pertinente vigente, el n?mero de personas afectadas en una zona espec?fica o el n?mero de viviendas expuestas a determinados valores de un indicador. Un mapa estrat?gico de ruido es aquel dise?ado para poder evaluar globalmente la exposici?n al ruido en una zona determinada, debido a la existencia de distintas fuentes de ruido, o para poder realizar predicciones globales para dicha zona. Esta Directiva tiene por objeto establecer un enfoque com?n destinado a de la exposici?n al ruido ambiental. Con este fin, se aplicar?n progresivamente las medidas siguientes: a) la determinaci?n de la exposici?n al ruido ambiental, mediante la elaboraci?n de mapas de ruidos seg?n m?todos de evaluaci?n comunes a los Estados miembros; b) poner a disposici?n de la poblaci?n la informaci?n sobre el ruido ambiental y sus efectos; c) la adopci?n de planes de acci?n por los Estados miembros, tomando como base los resultados de los mapas de ruidos, con vistas a prevenir y reducir el ruido ambiental siempre que sea necesario y, en particular, cuando los niveles de exposici?n puedan tener efectos nocivos en la salud humana, y a mantener la calidad del entorno ac?stico cuando ?sta sea satisfactoria. Asimismo, tiene por objeto sentar unas bases que permitan elaborar medidas comunitarias para reducir los ruidos emitidos por las principales fuentes, en particular veh?culos e infraestructuras de ferrocarril y carretera, aeronaves, equipamiento industrial y de uso al aire libre y m?quinas m?viles La presente directiva se aplicar? al ruido ambiental al que est?n expuestos los seres humanos en particular en zonas urbanizadas, en parques p?blicos u otras zonas tranquilas en una aglomeraci?n, en zonas tranquilas en campo abierto, en las proximidades de centros escolares y en los alrededores de hospitales, y en otros edificios y lugares vulnerables al ruido. Por otra parte, no se aplicar? al ruido producido por la propia persona expuesta, por las actividades dom?sticas, por los vecinos, en el lugar de trabajo ni en el interior de medios de transporte, as? como tampoco a los ruidos debidos a las actividades militares en zonas militares. 87 En la Directiva 2002/49, se entregan una serie de definiciones que permitir?n tener un lenguaje com?n lo que facilitar? su aplicaci?n a los diferentes pa?ses miembros, entre las cuales tenemos las siguientes: a) ruido ambiental: el sonido exterior no deseado o nocivo generado por las actividades humanas, incluido el ruido emitido por los medios de transporte, por el tr?fico rodado, ferroviario y a?reo y por emplazamientos de actividades industriales como los descritos en el anexo I de la Directiva 96/61/CE del Consejo, de 24 de septiembre de 1996, relativa a la prevenci?n y al control integrados de la contaminaci?n. b) efectos nocivos: los efectos negativos sobre la salud humana. c) molestia: el grado de molestia que provoca el ruido a la poblaci?n, determinado mediante encuestas sobre el terreno. d) indicador de ruido: una magnitud f?sica para describir el ruido ambiental, que tiene una relaci?n con un efecto nocivo. e) evaluaci?n: cualquier m?todo que permita calcular, predecir, estimar o medir el valor de un indicador de ruido o el efecto o efectos nocivos correspondientes. f) aglomeraci?n: la porci?n de un territorio, delimitado por el Estado miembro, con m?s de 100 000 habitantes y con una densidad de poblaci?n tal que el Estado miembro la considera zona urbanizada. g) zona tranquila en una aglomeraci?n: un espacio, delimitado por la autoridad competente, que, por ejemplo, no est? expuesto a un valor de Lden, o de otro indicador de ruido apropiado superior a un determinado valor, que deber? determinar el Estado miembro, con respecto a cualquier fuente emisora de ruido. h) zona tranquila en campo abierto: un espacio, delimitado por la autoridad competente, no perturbado por ruido del tr?fico, la industria o actividades recreativas. i) valor l?mite: un valor de Lden o Lnight, o en su caso Lday y Levening, determinado por el Estado miembro, que, de superarse, obliga a las autoridades competentes a prever o a aplicar medidas. Los valores l?mite pueden variar en funci?n de la fuente emisora de ruido (ruido del tr?fico rodado, ferroviario o a?reo, ruido industrial, etc.), del entorno o de la distinta vulnerabilidad al ruido de los grupos de poblaci?n, y pueden ser distintos de una situaci?n existente a una nueva situaci?n (cuando cambia la fuente de ruido o el uso dado al entorno). j) planes de acci?n: los planes encaminados a afrontar las cuestiones relativas al ruido y a sus efectos, incluida la reducci?n del ruido si fuere necesario. k) planificaci?n ac?stica: el control del ruido futuro mediante medidas planificadas, como la ordenaci?n territorial, la ingenier?a de sistemas de gesti?n del tr?fico, la ordenaci?n de la circulaci?n, la reducci?n del ruido con medidas de aislamiento ac?stico y la lucha contra el ruido en su origen. l) poblaci?n: una o m?s personas f?sicas o jur?dicas y, con arreglo a la legislaci?n o pr?ctica nacionales, sus asociaciones, organizaciones o grupos. 3.4.1 Indicadores de ruido y m?todos de evaluaci?n. El nivel de ruido global durante el d?a, la tarde y la noche, Lden, es un indicador utilizado para determinar la molestia vinculada a la exposici?n al ruido; el nivel sonoro durante la noche, Lnight, es un indicador que determina las alteraciones del sue?o. Los indicadores de ruido Lden y Lnight se utilizan en la elaboraci?n de mapas de ruido estrat?gicos. 88  Nivel d?a-tarde-noche Lden El nivel d?a-tarde-noche Lden en decibelios (dB) se determina aplicando la f?rmula siguiente: Donde:  Lday es el nivel sonoro medio a largo plazo ponderado A definido en la norma ISO 1996-2: 1987, determinado a lo largo de todos los per?odos diurnos de un a?o,  Levening es el nivel sonoro medio a largo plazo ponderado A definido en la norma ISO 1996-2: 1987, determinado a lo largo de todos los per?odos vespertinos de un a?o,  Lnight es el nivel sonoro medio a largo plazo ponderado A definido en la norma ISO 1996-2: 1987, determinado a lo largo de todos los per?odos nocturnos de un a?o, Donde:  al d?a le corresponden 12 horas, a la tarde 4 horas y a la noche 8 horas. Los Estados miembros pueden optar por reducir el per?odo vespertino en una o dos horas y alargar los per?odos diurno y/o nocturno en consecuencia, siempre que dicha decisi?n se aplique a todas las fuentes, y que faciliten a la Comisi?n informaci?n sobre la diferencia sistem?tica con respecto a la opci?n por defecto,  el Estado miembro decidir? cu?ndo empieza el d?a (y, por consiguiente, cu?ndo empiezan la tarde y la noche) y esa decisi?n deber? aplicarse a todas las fuentes de ruido; los valores por defecto son 7.00-19.00, 19.00-23.00 y 23.00- 7.00 (hora local),  un a?o corresponde al a?o considerado para la emisi?n de sonido y a un a?o medio por lo que se refiere a las circunstancias meteorol?gicas, y donde:  el sonido que se tiene en cuenta es el sonido incidente, es decir, no se considera el sonido reflejado en la fachada de una determinada vivienda (en general, ello supone una correcci?n de 3 dB en caso de medici?n). La altura del punto de evaluaci?n de Lden depende de la aplicaci?n:  cuando se efect?en c?lculos para la elaboraci?n de mapas estrat?gicos de ruido en relaci?n con la exposici?n al ruido en el interior y en las proximidades de edificios, los puntos de evaluaci?n se situar?n a 4,0 m ? 0,2 m (3,8 m-4,2 m) de altura sobre el nivel del suelo en la fachada m?s expuesta; a tal efecto, la fachada m?s expuesta ser? el muro exterior m?s pr?ximo situado frente a la fuente sonora; en los dem?s casos, podr?n decidirse otras opciones,  cuando se efect?en mediciones para la elaboraci?n de mapas estrat?gicos de ruido en relaci?n con la exposici?n al ruido en el interior y en las proximidades 89 de edificios, podr?n escogerse otras alturas, si bien ?stas no deber?n ser inferiores a 1,5 m sobre el nivel del suelo, y los resultados deber?n corregirse de conformidad con una altura equivalente de 4 m,  en las dem?s aplicaciones, como la planificaci?n ac?stica y la determinaci?n de zonas ruidosas, podr?n elegirse otras alturas, si bien ?stas nunca deber?n ser inferiores a 1,5 m sobre el nivel del suelo; algunos ejemplos:  zonas rurales con casas de una planta, la preparaci?n de medidas locales para reducir el impacto sonoro en viviendas espec?ficas,  un mapa de ruido detallado de una zona limitada, que ilustre la exposici?n al ruido de cada vivienda.  Indicador de ruido en per?odo nocturno Lnigh El indicador de ruido en per?odo nocturno Lnight es el nivel sonoro medio a largo plazo ponderado A definido en la norma ISO 1996-2: 1987, determinado a lo largo de todos los per?odos nocturnos de un a?o. Donde:  la noche dura 8 horas,  un a?o corresponde al a?o considerado para la emisi?n de sonido y a un a?o medio por lo que se refiere a las circunstancias meteorol?gicas,  el sonido que se tiene en cuenta es el sonido incidente,  el punto de evaluaci?n es el mismo que en el caso de Lden. Finalmente, en algunos casos, adem?s de Lden y Lnight, y cuando proceda Lday y Levening, puede resultar conveniente utilizar indicadores de ruido especiales con los valores l?mite correspondientes. Por ejemplo:  La fuente emisora de ruido considerada s?lo est? activa durante una peque?a fracci?n de tiempo (por ejemplo, menos del 20 % del tiempo durante todos los per?odos diurnos, vespertinos o nocturnos de un a?o),  El n?mero de casos en que se emite ruido es, en uno o m?s de los per?odos considerados, en promedio muy bajo (por ejemplo, menos de un caso por hora, entendi?ndose por caso un ruido que dura menos de cinco minutos, por ejemplo el ruido del paso de un tren o de un avi?n), el contenido en bajas frecuencias del ruido es grande,  Lamax o SEL [nivel de exposici?n sonora (sound exposure level)] para la protecci?n durante el per?odo nocturno en caso de incrementos bruscos de ruido,  Hay protecci?n adicional durante el fin de semana o en un per?odo concreto del a?o,  Hay protecci?n adicional durante el per?odo diurno,  Hay protecci?n adicional durante el per?odo vespertino,  Se da una combinaci?n de ruidos procedentes de fuentes distintas,  Se trata de zonas tranquilas en campo abierto,  El ruido contiene componentes tonales fuertes,  El ruido tiene car?cter impulsivo 90  Evaluaci?n de los efectos nocivos. Las relaciones dosis-efecto se utilizar?n para evaluar el efecto del ruido sobre la poblaci?n. Las relaciones dosis-efecto se referir?n en particular a lo siguiente:  la relaci?n entre las molestias y los valores de Lden por lo que se refiere al ruido del tr?fico rodado, ferroviario, a?reo y de fuentes industriales,  la relaci?n entre las alteraciones del sue?o y los valores de Lnight por lo que se refiere al ruido del tr?fico rodado, ferroviario, a?reo y de fuentes industriales. En caso necesario, podr?n presentarse relaciones dosis-efecto espec?ficas para:  viviendas con aislamiento especial contra el ruido,  viviendas con fachada tranquila,  distintos climas o culturas,  grupos de poblaci?n vulnerables,  ruido industrial tonal,  ruido industrial impulsivo y otros casos especiales. Por otra parte, indicaba que a m?s tardar el 18 de julio de 2005, los Estados miembros deb?an comunicar a la Comisi?n informaciones relativas a los valores l?mite pertinente, vigente o previsto, expresados en Lden o Lnight y, llegado el caso, en Lday y Levening respecto al ruido del tr?fico rodado, a?reo y ferroviario y el ruido industrial.  Cartografiado estrat?gico del ruido. Un mapa estrat?gico de ruido permite evaluar globalmente la exposici?n al ruido en una zona sometida a distintas fuentes de ruido, as? como realizar predicciones generales para dicha zona. Los mapas estrat?gicos deben cumplir con prescripciones m?nimas descritas en el Anexo IV de la Directiva, ?stas son: 1. Un mapa estrat?gico de ruido es la representaci?n de los datos relativos a alguno de los aspectos siguientes:  situaci?n ac?stica existente, anterior o prevista expresada en funci?n de un indicador de ruido,  rebasamiento de un valor l?mite,  n?mero estimado de viviendas, colegios y hospitales en una zona dada que est?n expuestos a valores espec?ficos de un indicador de ruido,  n?mero estimado de personas situadas en una zona expuesta al ruido. 2. Los mapas estrat?gicos de ruido pueden presentarse al p?blico en forma de:  gr?ficos,  datos num?ricos en cuadros,  datos num?ricos en formato electr?nico. 3. Los mapas estrat?gicos de ruido para aglomeraciones har?n especial hincapi? en el ruido procedente de: 91  el tr?fico rodado,  el tr?fico ferroviario,  los aeropuertos,  lugares de actividad industrial, incluidos los puertos. 4. El cartografiado estrat?gico del ruido servir? de:  base para los datos que deben enviarse a la Comisi?n con arreglo al apartado 2 del art?culo 10 y el anexo VI,  fuente de informaci?n destinada al p?blico con arreglo al art?culo 9,  fundamento de los planes de acci?n con arreglo al art?culo 8. A cada una de estas funciones corresponde un tipo distinto de mapa estrat?gico de ruido. 5. En los puntos 1.5, 1.6, 2.5, 2.6 y 2.7 del anexo VI se establecen los requisitos m?nimos para los mapas estrat?gicos de ruido en relaci?n con los datos que deben enviarse a la comisi?n. 6. Por lo que se refiere a la informaci?n a la poblaci?n con arreglo al art?culo 9 y a la elaboraci?n de los planes de acci?n en virtud de su art?culo 8, se debe proporcionar informaci?n adicional y m?s detallada, por ejemplo:  una representaci?n gr?fica,  mapas que indiquen los rebasamientos de un valor l?mite,  mapas de diferencias que comparen la situaci?n vigente con posibles situaciones futuras,  mapas que presenten el valor de un indicador de ruido a una altura de evaluaci?n distinta de 4 m, en caso necesario. Los estados miembros pueden establecer normas sobre el tipo y formato de esos mapas de ruido. 7. Se elaborar?n mapas estrat?gicos de ruido de aplicaci?n local o nacional correspondientes a una altura de evaluaci?n de 4 m y a rangos de valores de Lden y Lnight de 5 dB como establece el anexo VI. 8. Con respecto a las aglomeraciones urbanas, se elaborar?n mapas estrat?gicos especiales sobre el ruido del tr?fico rodado, del tr?fico ferroviario, del tr?fico a?reo y de la industria. Pueden elaborarse tambi?n mapas sobre otras fuentes. 9. La comisi?n puede establecer orientaciones con indicaciones m?s amplias sobre los mapas de ruido, su elaboraci?n, y los programas inform?ticos de cartografiado, de acuerdo con el apartado 2 del art?culo 13. A m?s tardar el 18 de julio de 2005, los estados miembros deb?an hacer p?blicas las informaciones relativas a las autoridades y entidades responsables de la elaboraci?n y, en su caso, aprobaci?n de los mapas de ruido estrat?gicos. A m?s tardar el 30 de junio de 2005, y despu?s cada cinco a?os, los estados miembros deben informar a la comisi?n de los grandes ejes viarios cuyo tr?fico supere los seis millones de veh?culos al a?o, los grandes ejes ferroviarios cuyo tr?fico supere 92 los 60.000 trenes al a?o, los grandes aeropuertos y las aglomeraciones de m?s de 250.000 habitantes presentes en su territorio. A m?s tardar el 30 de junio de 2007, deber?n haberse elaborado y, en su caso, aprobado mapas estrat?gicos de ruido sobre la situaci?n del a?o anterior respecto de los alrededores de las infraestructuras y de las aglomeraciones indicadas anteriormente. A m?s el 31 de diciembre de 2008, los estados miembros deben informar a la comisi?n de todas las aglomeraciones de m?s de 100.000 habitantes y de todos los grandes ejes viarios y ferroviarios presentes en su territorio. A m?s tardar el 30 de junio de 2012 y despu?s cada cinco a?os, deber?n elaborarse y, en su caso, aprobarse los mapas de ruido estrat?gicos sobre la situaci?n del a?o anterior para esas aglomeraciones y ejes. Los mapas de ruido deben revisarse y, en su caso, modificarse cada cinco a?os.  Planes de acci?n. Los planes de acci?n tienen por objeto afrontar las cuestiones relativas al ruido y a sus efectos, incluida la reducci?n del ruido si fuera necesario. Deben cumplir las siguientes prescripciones m?nimas: 1. Los planes de acci?n incluir?n, como m?nimo, los elementos siguientes:  descripci?n de la aglomeraci?n, los principales ejes viarios, los principales ejes ferroviarios o principales aeropuertos y otras fuentes de ruido consideradas,  autoridad responsable,  contexto jur?dico,  valores l?mite establecidos,  resumen de los resultados de la labor de cartografiado del ruido,  evaluaci?n del n?mero estimado de personas expuestas al ruido, determinaci?n de los problemas y las situaciones que deben mejorar,  relaci?n de las consultas p?blicas organizadas,  medidas que ya se aplican para reducir el ruido y proyectos en preparaci?n,  actuaciones previstas por las autoridades competentes para los pr?ximos cinco a?os, incluidas medidas para proteger las zonas tranquilas,  estrategia a largo plazo,  informaci?n econ?mica (si est? disponible): presupuestos, evaluaciones coste- eficacia o costes-beneficios,  disposiciones previstas para evaluar la aplicaci?n y los resultados del plan de acci?n. 2. Algunas medidas que pueden prever las autoridades dentro de sus competencias son por ejemplo las siguientes:  regulaci?n del tr?fico,  ordenaci?n del territorio,  aplicaci?n de medidas t?cnicas en las fuentes emisoras,  selecci?n de fuentes m?s silenciosas,  reducci?n de la transmisi?n de sonido,  medidas o incentivos reglamentarios o econ?micos. 93 3. Los planes de acci?n recoger?n estimaciones por lo que se refiere a la reducci?n del n?mero de personas afectadas (que sufren molestias o alteraciones del sue?o, etc.). 4. La comisi?n puede elaborar orientaciones para brindar indicaciones m?s amplias sobre los planes de acci?n Las medidas concretas de los planes de acci?n quedan a discreci?n de las autoridades competentes pero deben afrontar en particular las prioridades que puedan determinarse como consecuencia de la superaci?n de determinados valores l?mite o seg?n otros criterios elegidos por los Estados miembros y deben aplicarse, en particular, a las zonas m?s importantes establecidas de acuerdo con los mapas estrat?gicos de ruido. A m?s tardar el 18 de julio de 2005, los estados miembros deben hacer p?blicas las informaciones relativas a las autoridades y organismos responsables de la elaboraci?n y, en su caso, aprobaci?n de los planes de acci?n. A m?s tardar el 18 de julio de 2008, deber?n haberse elaborado los planes de acci?n para los grandes ejes viarios cuyo tr?fico supere los seis millones de veh?culos al a?o, los ejes ferroviarios cuyo tr?fico supere los 60.000 trenes al a?o, los grandes aeropuertos y las aglomeraciones con m?s de 250.000 habitantes. A m?s tardar el 18 de julio de 2013, deben elaborarse planes de acci?n para el conjunto de grandes aglomeraciones y de grandes aeropuertos, ejes viarios y ejes ferroviarios. Los planes de acci?n se revisar?n cuando se produzca un cambio importante de la situaci?n existente del ruido y, en cualquier caso, cada cinco a?os.  Informaci?n de los ciudadanos. Los estados miembros deben velar por que, antes de que se aprueben los planes de acci?n, se realice una consulta p?blica y se tengan en cuenta sus resultados. Los estados miembros deben velar por que los mapas estrat?gicos de ruido y los planes de acci?n sean p?blicamente accesibles de conformidad con los Anexos IV y V de la Directiva 2002/49/CE y con lo dispuesto en la directiva sobre libertad de acceso a la informaci?n en materia de medio ambiente. La informaci?n debe ser clara, inteligible y f?cilmente accesible y deber? incluir un resumen en el que se recoger?n los puntos principales.  Informes sobre la directiva. La informaci?n que debe comunicarse a la comisi?n es la siguiente: 1. Sobre las aglomeraciones. 1.1 Breve descripci?n de la aglomeraci?n: ubicaci?n, dimensiones, n?mero de habitantes. 1.2 Autoridad responsable. 94 1.3 Programas de lucha contra el ruido ejecutados en el pasado y medidas vigentes. 1.4 M?todos de medici?n o c?lculo empleados. 1.5 N?mero estimado de personas (expresado en centenas) cuyas viviendas est?n expuestas a cada uno de los rangos siguientes de valores de Lden en dB a una altura de 4 m sobre el nivel del suelo en la fachada m?s expuesta: (55-59, 60-64, 65-69, 70-74, >75), distinguiendo entre el tr?fico rodado, el tr?fico ferroviario, el tr?fico a?reo y las fuentes industriales. Las cifras se redondear?n a la centena m?s pr?xima (por ejemplo: 5 200 = entre 5 150 y 5 249 personas; 100 = entre 50 y 149 personas; 0 = menos de 50 personas). Adem?s deber?a indicarse, si el dato se conoce y es pertinente, el n?mero de personas, dentro de cada una de las mencionadas categor?as, cuya vivienda dispone de:  aislamiento especial contra el ruido correspondiente, es decir, aislamiento especial de un edificio contra uno o varios tipos de ruido ambiental, junto con instalaciones de ventilaci?n o aire acondicionado que permiten mantener un alto grado de aislamiento contra el ruido ambiental,  una fachada tranquila, es decir, la fachada de una vivienda donde el valor de Lden a una altura de cuatro metros sobre el nivel del suelo y a una distancia de dos metros de la fachada, para el ruido emitido por una fuente espec?fica, es inferior en m?s de 20 dB al de la fachada con el valor m?s alto de Lden. Se explicar? tambi?n la contribuci?n a esos resultados de los grandes ejes viarios, grandes ejes ferroviarios y grandes aeropuertos correspondientes a la definici?n del art?culo 3. 1.6 El n?mero total estimado de personas (expresado en centenas) cuyas viviendas est?n expuestas a cada uno de los rangos siguientes de valores de Lnight en dB a una altura de 4 m sobre el nivel del suelo en la fachada m?s expuesta: (50-54, 55-59, 60-64, 65-69, >70), distinguiendo entre el tr?fico rodado, ferroviario, a?reo y las fuentes industriales. Estos datos podr?n evaluarse asimismo para el rango 45-49 antes de la fecha prevista en el apartado 1 del art?culo 11. Adem?s, deber?a indicarse, si el dato se conoce y es pertinente, el n?mero de personas, dentro de cada una de las mencionadas categor?as, cuya vivienda dispone de:  aislamiento especial contra el ruido correspondiente, seg?n la definici?n del punto 1.5,  una fachada tranquila, seg?n la definici?n del punto 1.5. Se explicar? tambi?n la contribuci?n a esos resultados de los grandes ejes viarios, grandes ejes ferroviarios y grandes aeropuertos. 95 1.7 En caso de presentaci?n gr?fica, los mapas estrat?gicos deber?n presentar, como m?nimo, las curvas de nivel de 60, 65, 70 y 75 dB. 1.8 Un resumen del plan de acci?n, de una extensi?n m?xima de 10 p?ginas, que aborde los aspectos pertinentes a que se refiere el anexo V. 2. Sobre los grandes ejes viarios, grandes ejes ferroviarios y grandes aeropuertos. 2.1 Descripci?n general del eje viario, del eje ferroviario o del aeropuerto: ubicaci?n, dimensiones y datos sobre el tr?fico. 2.2 Caracterizaci?n del entorno: aglomeraciones, pueblos, campo, etc., informaci?n sobre la utilizaci?n del suelo y sobre otras fuentes importantes de ruido. 2.3 Programas de lucha contra el ruido ejecutados en el pasado y medidas vigentes contra el ruido. 2.4 M?todos de medici?n o c?lculo empleados. 2.5 El n?mero total estimado de personas (expresado en centenas) fuera de las aglomeraciones cuya vivienda est? expuesta a cada uno de los rangos siguientes de valores de Lden en dB a una altura de 4 m sobre el nivel del suelo y en la fachada m?s expuesta: 55-59, 60-64, 65-69, 70- 74, >75. Adem?s, deber?a indicarse, si el dato se conoce y es pertinente, el n?mero de personas, dentro de cada una de las mencionadas categor?as, cuya vivienda dispone de:  aislamiento especial contra el ruido correspondiente, seg?n la definici?n del punto 1.5,  una fachada tranquila, seg?n la definici?n del punto 1.5. 2.6 El n?mero total estimado de personas (expresado en centenas) fuera de las aglomeraciones cuyas viviendas est?n expuestas a cada uno de los rangos siguientes de valores de Lnight en dB a una altura de 4 m sobre el nivel del suelo y en la fachada m?s expuesta: 50-54, 55-59, 60-64, 65- 69, >70. Estos datos podr?n evaluarse asimismo para el rango 45-49 antes de la fecha prevista en el apartado 1 del art?culo 11. Adem?s deber?a indicarse, si el dato se conoce y es pertinente, el n?mero de personas dentro de esas categor?as cuya vivienda dispone de:  aislamiento especial contra el ruido correspondiente, seg?n la definici?n del punto 1.5;  una fachada tranquila, seg?n la definici?n del punto 1.5. 96 2.7 La superficie total (en km2) expuesta a valores de Lden superiores a 55, 65 y 75 dB, respectivamente. Se indicar?, adem?s, el n?mero total estimado de viviendas (en centenares) y el n?mero total estimado de personas (en centenares) que viven en cada una de esas zonas. En esas cifras se incluir?n las aglomeraciones. Las curvas de nivel correspondientes a 55 dB y a 65 dB figurar?n tambi?n en uno o varios mapas, que incluir?n informaci?n sobre la ubicaci?n de las ciudades, pueblos y aglomeraciones situadas dentro de esas curvas. 2.8 Un resumen del plan de acci?n, de una extensi?n no superior a 10 p?ginas, que aborde los aspectos pertinentes indicados en el anexo V. 3 Orientaciones. La comisi?n, conforme al apartado 2 del art?culo 13, podr? elaborar orientaciones para brindar indicaciones m?s amplias sobre la comunicaci?n de toda esta informaci?n. El 10 de marzo de 2004, la comisi?n remiti? al parlamento y al consejo un informe sobre las medidas comunitarias vigentes relativas a las fuentes de ruido ambiental. Por lo tanto, los estados miembros deben recopilar los mapas de ruido y los planes de acci?n. Deben enviar a la comisi?n la informaci?n incluida en los mapas de ruido y un resumen de los planes de acci?n. Cada cinco a?os, la comisi?n debe publicar un informe de s?ntesis sobre los datos recogidos en los mapas de ruido y los planes de acci?n. El primer informe debe presentarse el 18 de julio de 2009. A m?s tardar el 18 de julio de 2009, la comisi?n debe presentar al parlamento y al consejo un informe sobre la aplicaci?n de la directiva. En el informe se evaluar? en particular la necesidad de llevar a cabo otras acciones comunitarias en relaci?n con el ruido ambiental y, si resulta conveniente, se propondr?n estrategias de aplicaci?n. Incluir? una revisi?n de la calidad ac?stica ambiental en la comunidad. El informe debe revisarse cada cinco a?os. 3.4.2 Aplicaci?n Directica 2002/49/CE. Antes del a?o 2007 los pa?ses de la Uni?n Europea debieron elaborar mapas de ruido estrat?gicos de todas las ciudades con m?s de 250.000 habitantes y los grandes ejes viarios (tr?fico vehicular, ferroviario, aeropuertos). Tambi?n se estableci? un plazo m?ximo hasta el 30 de junio de 2012, y despu?s cada cinco a?os, para que se hayan elaborado y aprobado mapas estrat?gicos de todas las aglomeraciones urbanas y a todos los grandes ejes viarios. A continuaci?n presentaremos a modo de ejemplo los resultados de los mapas estrat?gicos de ruido exigidos por la Directiva de las ciudades de Zaragoza, Valencia y Vigo, as? como tambi?n, los planes de acci?n que de ellos se han derivado.  Mapa estrat?gico de ruido ciudad de Zaragoza. El mapa de ruido elaborado permite, no s?lo disponer de un diagn?stico ac?stico del municipio, sino tambi?n identificar las zonas de actuaci?n ac?stica prioritaria e identificar los focos de ruido principales en la configuraci?n del ambiente sonoro de Zaragoza y sobre los que hay que actuar para mejorar la calidad ac?stica 97 del municipio. La figura 17 muestra uno de los mapas estrat?gico realizado en la ciudad de Zaragoza. Desde este planteamiento, gran parte de la informaci?n necesaria para el desarrollo del plan de acci?n se extrae del mapa de ruido. Figura 17: Mapa de ruido de la ciudad de Zaragoza. Nivel equivalente d?a (NED) y Nivel equivalente noche (NED): corresponden a la expresi?n en un solo n?mero del valor del ruido en un determinado punto entre las 7:00 y las 23:00 y entre las 23:00 y las 7:00 h respectivamente. (La Ley del Ruido incorpora el indicador LDEN que corresponde al valor equivalente del ruido en un punto en 24 horas penalizando las horas vespertinas con +5 dBA y las nocturnas con +10 dBA) Fuente: http://zaragoza.es No obstante, el plan de acci?n contra el ruido presenta un enfoque m?s amplio y desarrollar? los siguientes aspectos: - Objetivos generales para la gesti?n del ruido en la ciudad: Estrategia para la gesti?n del ruido - Medios y herramientas necesarias y disponibles para dar respuesta al plan. - Interrelaciones del ruido con otros elementos que definen la ciudad. - Posibles actuaciones para la lucha contra el ruido. - Acciones a corto plazo: responsables, presupuestos y mejoras 98 El desarrollo de estos aspectos va a conllevar una serie de tareas y tomas de decisiones asociadas al Plan: - Definir el modelo de ciudad de Zaragoza: objetivos de calidad ambiental de la ciudad. - Desarrollo del sistema de gesti?n de ruido de Zaragoza: responsables del seguimiento de la calidad y del establecimiento de las relaciones entre los distintos departamentos y administraciones relacionadas con el ruido. - Medios, herramientas y presupuestos a disposici?n del Plan de Acci?n El objetivo principal en cuanto a la gesti?n del ruido en el Ayuntamiento de Zaragoza es el de mejorar la calidad ac?stica del municipio .Para la consecuci?n de este objetivo las actuaciones se centran en 3 l?neas principales: 1. INTEGRAR EL RUIDO EN LA GESTI?N MUNICIPAL: est? orientado a que el ruido sea una variable m?s en las tomas de decisiones sobre el dise?o de ciudad especialmente en lo que se refiere al planeamiento. licencias y exigencia en obras municipales del uso de maquinaria de bajo nivel sonoro. 2. REDUCIR EL IMPACTO DE LAS ZONAS AFECTADAS: est? destinado a reducir el impacto de los focos existentes y evitar la generaci?n de futuras situaciones problem?ticas. 3. PRESERVAR LAS ZONAS TRANQUILAS: est? destinado a mantener los niveles de ruido en las zonas tranquilas objeto de protecci?n y mejorar su ambiente sonoro.  Mapa estrat?gico de ruido ciudad de Valencia. En el caso de Valencia los mapas de ruido elaborados nacieron de las 13 unidades de mapa estrat?gicos, UME, definidas por el propio municipio. A partir de la informaci?n recabada se elaboraron los mapas de niveles sonoros, mapas de exposici?n y mapas de afecci?n. La figura 18 muestra uno de los mapas de ruido obtenidos. 99 Figura 18: Mapa de ruido de la ciudad de Valencia. Mapa de niveles sonoros Ldn. Fuente de ruido de tr?fico rodado. Se visualiza claramente una v?a de circulaci?n de tr?fico rodado con un Ldn superior a 75 dBA, observ?ndose adem?s el decaimiento del nivel sonoro a medida que nos alejamos de ella. Por otra parte, existe una alta influencia de los niveles sonoros generados por el tr?fico rodado en las instalaciones aleda?as a dicha v?a. Fuente: www.valencia.es A continuaci?n, en la figura 19 se presentan los datos de niveles de exposici?n. Figura 19: N?mero total de personas expuestas por indicador en centenas (Lden, Ld?a, Ltarde y Lnoche) seg?n niveles de exposici?n. Para el indicador Lden 4.800 personas est?n expuestas a niveles entre 70 ? 74 dBA y 2.400 a niveles superiores a 75 dBA. Fuente: http://www.cedex.es 100 La tabla 1 muestra la superficie afectada, en n?mero de viviendas (expresado en centenas) y el n?mero de centros sanitarios y docentes (expresado en unidades) para diferentes niveles del indicador Lden. Tabla 1: Zonas de afecci?n por niveles Lden . En relaci?n a las viviendas observamos que 93.300 viviendas est?n sometidas a niveles superiores a 55 dBA, 19.200 a niveles superiores a 65 dBA y 3.700 a niveles sobre 75 dBA. En el caso de los centros sanitarios 10 est?n sometidos a niveles sobre 55 dBA y 2 a niveles sobre 65 dBA. En el caso de los centros docentes 171 est?n sometidos a niveles sobre 55 dBA, 31 sobre 65 dBA y 3 sobre 75 dBA. Fuente: http://www.cedex.es Teniendo en consideraci?n los resultados obtenidos, se han tomado una serie de medidas, observ?ndose que todos los programas o planes de acci?n que se han puesto en marcha desde el pasado, arrancan sobre todo desde 1996, a?o en el que entr? en vigor la Ordenanza Municipal de Ruido y Vibraciones, aprobada por acuerdo plenario de 28/6/1996 (BOPV de 23/7/96) y las medidas que se exponen se han venido realizando en el periodo 2002- 2007. Todos estos programas y medidas est?n implementados para obtener una disminuci?n en los efectos de la contaminaci?n ac?stica que se produce por la principal fuente contaminante de esta aglomeraci?n, que es el tr?fico rodado. - Medidas en infraestructuras: Utilizaci?n de pavimentos fonoabsorbentes en v?as de mucho tr?fico, peatonalizaci?n de calles en el centro hist?rico, repavimentaci?n de calles ya peatonales con mejoras en el tipo de pavimento y mejoras en calles adoquinadas del centro hist?rico. - Medidas contra el ruido de veh?culos: Utilizaci?n de veh?culos con sistemas de insonorizaci?n mejorados. Desde el 1 de noviembre de 2005 se utilizan camiones recolectores de los residuos generados en la aglomeraci?n, 100% m?s silenciosos gracias al consumo de combustibles compuestos por gas natural comprimido en una proporci?n de 38%. Utilizaci?n de veh?culos el?ctricos de recogida ?de papel? en el centro urbano. - Campa?as sonom?tricas de comprobaci?n del ruido emitido por ciclomotores y motocicletas. - Reducci?n de la propagaci?n del ruido: Utilizaci?n de paneles fonoabsorbentes en pasos subterr?neos y utilizaci?n de vallas con dicho material en obras. Plantaci?n de especies arb?reas m?s frondosas, con el fin de crear ?apantallamientos ac?sticos? en los jardines. Reducci?n de la masa arb?rea podada, disminuyendo la frecuencia de poda, para mantener las pantallas ac?sticas. Puesta en marcha de un nuevo sistema de pasos semaf?ricos de invidentes con sonorizaci?n atenuada. - Medidas en Edificios: Se exige en el Proyecto arquitect?nico el cumplimiento de la Ordenanza y se comprueba en el momento de la concesi?n de la ?Licencia de Obras de Edificaci?n? y en la fase de Licencia de Ocupaci?n se realiza una verificaci?n del aislamiento efectivo logmediante la aportaci?n de certificados t?cnicos pertinentes efectuados en base a unos ensayos normalizados ?in situ?. 101 - Gesti?n del Tr?fico: Ordenaci?n de la circulaci?n en las v?as urbanas, pasando de dos sentidos de circulaci?n a un solo sentido, con lo que sus intensidades circulatorias disminuyen y por este motivo tambi?n se aminoran los niveles sonoros alcanzados. - Creaci?n de nuevas infraestructuras viarias, como pasos inferiores y cinturones de Ronda, alejando el tr?fico y el ruido del n?cleo urbano residencial. Control de los permisos de circulaci?n de veh?culos pesados en el T?rmino Municipal. Control de los horarios de carga y descarga de estos veh?culos en v?a p?blica.  Mapa estrat?gico de ruido ciudad de Vigo. En el caso de Vigo la figura 20 muestra uno de los mapas de ruido y exposici?n y el plan de acci?n que se implementar? a partir del an?lisis de los resultados obtenidos. Figura 20: Mapa de ruido de la ciudad de Vigo. Mapa de niveles sonoros Lden, fuente de ruido de carretera, ferrocarril e industria. El 57 % de la poblaci?n del Municipio (166.0000 de 293.000 habitantes) presentan niveles Lden superiores a 55 dBA, siendo el 5% sw la poblaci?n (15.000 habitantes) la que presenta niveles superiores a 75 dBA. Fuente: http://hoxe.vigo.org 102 Las actuaciones previstas para los pr?ximos cinco a?os (2010 ? 2015) dentro del Plan de Acci?n de Ruido son las siguientes: - Actuaciones de tipo preventivo: para evitar la generaci?n de nuevas situaciones a corregir. Se efectuar?n Estudios de Impacto Ac?stico para todos los proyectos de nuevo desarrollo o de modificaci?n de ?reas sensibles al ruido y de focos de ruido. El grado de alcance de estos an?lisis depender? de la importancia relativa de la variable ac?stica en las zonas objeto de desarrollo. - Actuaciones de tipo correctivo: para la reducci?n de los impactos ac?sticos ya existentes en el Concello. Se consideran en primera instancia las situaciones que superan los Objetivos de Calidad Ac?stica debido a focos de ruido de gesti?n municipal cuya dotaci?n presupuestar?a y toma de decisiones ?nicamente depende del propio Concello.  Gesti?n del Ruido de Industria: identificaci?n de las instalaciones industriales generadoras de impacto y definici?n de la estrategia y actuaciones necesarias para la reducci?n del mismo en las viviendas impactadas.  Actuaciones sobre el viario urbano: identificaci?n de los proyectos de ciudad en los que se prev? modificaci?n del viario urbano para integrar en estas actuaciones la variable ac?stica en la toma de decisiones y procurar la reducci?n de los niveles sonoros generados por este foco.  Definici?n y actuaciones en las zonas de preservaci?n ac?stica (Zonas Tranquilas). Actuaci?n centrada en el mantenimiento de la calidad ac?stica en zonas concretas del Concello y el desarrollo de actuaciones para la mejora del ambiente sonoro existente en las mismas. - Actuaciones de tipo administrativo: tareas que facilitan la gesti?n de la variable ruido por parte del Ayuntamiento y que son necesarias para dar soporte al Plan de Acci?n.  Formaci?n de los recursos humanos del departamento en la variable ac?stica, considerando las recientes modificaciones de la legislaci?n a nivel estatal y los nuevos requisitos para la gesti?n del ruido ambiental.  Definici?n de los procedimientos municipales para la gesti?n del ruido, lo que implica la definici?n de los pasos necesarios para el desarrollo de actuaciones municipales con incidencia ac?stica, tales como: obtenci?n de licencias de actividades, obtenci?n de licencias de nuevas instalaciones industriales o de nuevos desarrollos urban?sticos y su control; la gesti?n de quejas; el desarrollo de proyectos con incidencia en la calidad ac?stica del municipio; y la definici?n y puesta en marcha de los Planes 103 Zonales. Esta tarea conlleva la revisi?n de la Ordenanza Municipal de Ruido.  Aprobaci?n de la Zonificaci?n Ac?stica como tr?mite administrativo que incorpora el ruido a la toma de decisiones sobre el desarrollo de la ciudad.  Coordinaci?n institucional: comprende el establecimiento de los contactos con los gestores de los focos de ruido que, impactando en Vigo, no son de gesti?n municipal. Se corresponden principalmente con las carreteras, los ferrocarriles y el puerto. En estos casos, una vez identificadas las Zonas de Protecci?n Ac?stica Especial se deben establecer los Planes Zonales de mejora, en coordinaci?n con los gestores de los focos que impacten en la misma.  Recalcular el mapa de ruido y an?lisis de edificios de car?cter sensible: con el objetivo de cumplir los plazos detallados en el RD 1513/2005 se debe recalcular el Mapa de Ruido del Concello de Vigo. El objetivo perseguido con este mapa es doble, por un lado analizar la eficacia del Plan de Acci?n contra el ruido que se desarrolle y, por el otro, incorporar focos de ruido no analizados en el Mapa de Ruido anterior. Por otro lado, a lo largo de los distintos a?os de desarrollo del Plan est? previsto el desarrollo de tareas de seguimiento y vigilancia del mismo para analizar si se obtienen los objetivos ambientales de mejora previstos. Finalmente las Estrategias a largo plazo que se fija el Concello de Vigo para la gesti?n del ruido se articulan en los siguientes puntos: - L?nea Estrat?gica 1: Actuaci?n sobre la planificaci?n del suelo y el dise?o urbano. Los ejes que articulan esta estrategia son:  Eje 1.1.: Aumentar la importancia relativa del ruido en la planificaci?n de los usos del suelo.  Eje 1.2.: Velar por el cumplimiento de los Objetivos de Calidad Ac?stica fijados por el RD 1367/2007.  Eje 1.3.: Atender a la preservaci?n de las Zonas Tranquilas destinadas al esparcimiento o de inter?s natural. - L?nea Estrat?gica 2: La actuaci?n contra el ruido: aunar esfuerzos e identificar cambios previstos o planes con los que encontrar sinergias. Los ejes que articulan esta estrategia son:  Eje 2.1.: Definir procedimientos administrativos para la gesti?n del ruido. 104  Eje 2.2.: Definici?n de la Comisi?n de Seguimiento para la gesti?n del ruido con otros departamentos municipales.  Eje 2.3.: Coordinaci?n de la actuaci?n con otras administraciones y gestores de focos de ruido. - L?nea Estrat?gica 3: Aumento de la participaci?n y sensibilizaci?n de la ciudadan?a. Los ejes que articulan esta estrategia son:  Eje 3.1.: Gesti?n de las quejas.  Eje 3.2.: Informaci?n a la ciudadan?a del diagn?stico de la situaci?n ac?stica y de la actuaci?n municipal contra el ruido. Todas las actuaciones que se acometan en el municipio deber?an considerar estas l?neas estrat?gicas y deber?an valorarse como una oportunidad para la mejora de la calidad ac?stica del Concello de Vigo. Las Herramientas que van a ser de utilidad para el desarrollo de cada una de estas l?neas y ejes Estrat?gicos para la gesti?n del ruido son las siguientes: - Herramientas de Diagnosis y seguimiento: son de utilidad para evaluar la eficacia de las actuaciones desarrolladas y para analizar distintos escenarios temporales en cuanto a la calidad ac?stica. - Herramientas Administrativas: constituidas por los procedimientos administrativos, y desarrollo de legislaci?n, as? como por los medio humanos y t?cnicos existentes en el municipio para abordar la gesti?n del ruido. Dentro de estas herramientas destaca el compromiso institucional concebido como requisito indispensable para la mejora de la calidad del municipio y para definir el alcance y los objetivos perseguidos en el Concello en cuanto a este tipo de contaminaci?n. - Herramientas Presupuestarias: es necesario dotar al Plan de una partida presupuestar?a cuyo alcance puede variar en funci?n de las tareas planificadas anualmente pero que debe ser mantenida en el tiempo. 3.5 Mapas ruido. Experiencia Chilena.  Mapa ruido Santiago de Chile. En la ciudad de Santiago de Chile, el a?o 1989 se efectu? un primer estudio, que ten?a por objetivo evaluar y analizar el ruido comunitario exterior en una zona que cubri? cerca de 280 Km2 del Gran Santiago, detectando los sectores donde la contaminaci?n es importante y detectar los posibles riesgos a los cuales est? sometida la poblaci?n desde los distintos aspectos que se contemplan en normativas tanto nacionales como internacionales. Esta cobertura espacial involucr? aproximadamente una poblaci?n de 2.702.315 millones de personas distribuidas en 180 distritos censales con datos obtenidos del censo de poblaci?n del a?o 1982 (Instituto Nacional de Estad?stica, INE), correspondiendo a 23 comunas de la Regi?n Metropolitana. 105 Teniendo en consideraci?n que el a?o 2000, el ?rea de estudio ten?a una poblaci?n de 2.752.341 de acuerdo al censo de poblaci?n de 1992. (fuente INE), es decir, que en el ?rea de estudio la poblaci?n aument? en un 1,85 %, se considero necesario efectuar una actualizaci?n del Estudio Base de Generaci?n de Niveles de Ruido del Gran Santiago, realizado el a?o 1989, de modo de tener una herramienta actualizada para adoptar las pol?ticas de control de este tipo de contaminante que toda sociedad contempor?nea experimenta en las grandes ciudades. Los indicadores utilizados fueron: - Nivel Equivalente Diario medido durante el per?odo de 24 horas (Leq24): con este descriptor se puede determinar el Riesgo de P?rdida Auditiva a largo plazo en v?as principales, el cual seg?n la Agencia de Protecci?n Ambiental de los Estados Unidos de Norteam?rica (USEPA) se puede manifestar a partir de un Nivel de Presi?n Sonora Continuo Equivalente en base a 24 horas Leq24 con valores superiores a 70 dB(A). Figura 21. Figura 21: Mapa de ruido niveles sonoros Nivel Equivalente Diario medido durante el per?odo de 24 horas (Leq24). Riesgo de P?rdida Auditiva a Largo Plazo seg?n USEPA. El 16,3 % de la poblaci?n (448.524 personas) se encuentra en lugares en donde el criterio dice que no existe riesgo de p?rdida auditiva. Un 72,1 % de la poblaci?n (1.985.059 personas) se encuentra en lugares en donde el criterio es superado hasta en 5 dB(A). Un 10,9 % (301.134 personas) se encuentra en lugares en donde el criterio es superado hasta en 10 dB(A). Fuente: www.Conama.cl 106 - Nivel Equivalente Noche denotado Leq noche (LeqN): con este descriptor se puede determinar aquellos distritos que presentan el criterio Interferencia con el Sue?o dado por la Agencia de Protecci?n Ambiental de los Estados Unidos de Norteam?rica (USEPA), en el cual establece que existe interferencia con el sue?o en aquellos lugares en los cuales se registran Niveles de Presi?n Sonora Equivalentes Nocturnos LeqN superiores a 50 dB(A).Figura 22. Figura 22: Mapa de ruido niveles sonoros Leq noche (LeqN). Criterio de Interferencia con el Sue?o seg?n USEPA. El 0,7 % de la poblaci?n (18.691 personas) se encuentra en lugares en donde el criterio es superado hasta en 10 dB(A). Un 72,9 % de la poblaci?n (2.005.761 personas) se encuentra en lugares en donde el criterio es superado hasta en 20 dB(A). Un 25,8 % (710.265 personas) se encuentra en lugares en donde el criterio es superado en m?s de 20 dB(A). Fuente: www.Conama.cl - Nivel Equivalente d?a-noche denotado DNL (LeqDN): con este descriptor se puede determinar el criterio Aptitud Residencial de acuerdo a lo que establece el Departamento de Desarrollo de Vivienda y Urbanismo de los Estados Unidos de Norteam?rica, HUD. Es decir, si de acuerdo a los valores de LeqDN registrados ese sector es apto o no 107 para el desarrollo de viviendas, considerando que esta no tiene acondicionamiento ac?stico adicional a una vivienda normal. Figura 23. Figura 23: Mapa de ruido niveles sonoros Nivel Equivalente d?a-noche (LeqDN). Aptitud Residencial seg?n HUD. El 1,7 % de la poblaci?n (46.758 personas) se encuentra en lugares en donde el criterio es superado hasta en 5 dB(A). Un 27.9 % de la poblaci?n (768.361 personas) se encuentra en lugares en donde el criterio es superado hasta en 10 dB(A). Un 65,3 % (1.798.383 personas) se encuentra en lugares en donde el criterio es superado hasta en 15 dB(A). Un 4,4, % (121.225 personas) se encuentra en lugares en donde el criterio es superado en m?s de 15 dB(A). Fuente: www.Conama.cl Analizando los datos proporcionados por el estudio realizado el a?o 2000- 2001 y luego de comparar los datos con los resultados del estudio del a?o 1988-1989, se puede inferir que los grados de contaminaci?n han tenido el siguiente comportamiento en los ?ltimos 11 a?os para cada uno de los tres criterios presentados:  Criterio interferencia con el sue?o. La tabla 2 muestra una comparaci?n de los resultados que fueron obtenidos en ambos estudios. 108 Tabla 2: Comparaci?n de la poblaci?n expuesta seg?n rangos de LEQN a?os 1989-2000. En ambos estudios no existe poblaci?n expuesta a niveles sonoros inferiores a 50 dBA. La poblaci?n expuesta niveles sonoros sobre 70 dBA se ha duplicado en el estudio realizado el a?o 2001. LeqN dBA Poblaci?n (%) 1989 2001 <50 0.0 0.0 50 - 60 6.8 0.7 60 - 70 80.4 73.3 >70 12.7 26.0 Fuente: www.Conama.cl De la tabla anterior, se puede decir que en los estudios no existe poblaci?n en el ?rea de estudio que no est? expuesta a Interferencia con el Sue?o. Adem?s, para el rango que puede considerarse con un nivel medio bajo de contaminaci?n (Leq Noche entre 50 y 60 dBA), el porcentaje de poblaci?n expuesta en el a?o 1989 era peque?o (6.8%), disminuyendo a un 0.7% en el estudio del a?o 2001. Para el rango considerado medio alto de contaminaci?n (Leq Noche entre 60 y 70 dBA), se observa una disminuci?n comparado con el a?o 1989, pero a?n existe un gran porcentaje de poblaci?n expuesta a este criterio (73.3%). Para el rango considerado de alta contaminaci?n (Leq Noche superior a 70 dBA) el porcentaje de poblaci?n expuesta ha aumentado al doble. Por lo tanto, se puede decir que el grado de contaminaci?n ac?stica para el criterio Interferencia con el Sue?o aument? en el a?o 2001 respecto de 1989.  Criterio aptitud uso residencial del suelo. La tabla 3 muestra una comparaci?n de los resultados obtenidos en ambos estudios. Tabla 3: Comparaci?n de la poblaci?n expuesta seg?n rangos de LEQDN a?os 1989-2000. En ambos estudios no existe poblaci?n expuesta a niveles sonoros inferiores a 65 dBA. La poblaci?n expuesta niveles sonoros entre 70 - 75 dBA disminuy? en el estudio realizado el a?o 2001.Por el contrario, la poblaci?n expuesta niveles sonoros entre 75 ? 80 dBA aumento el a?o 2001 respecto de 1989. LeqDN dBA Poblaci?n (%) 1989 2001 <65 0.0 0.0 65 - 70 2.0 1.7 70 - 75 32.3 28.1 75 - 80 57.8 65.8 >80 7.8 4.4 Fuente: www.Conama.cl De la tabla anterior, se puede decir que en ambos casos no existe poblaci?n en el ?rea de estudio cuya vivienda se encuentre en un sector apto para ella de acuerdo a los niveles de ruido registrados. Adem?s, para el rango comprendido para un LeqDN entre 65 y 70 dBA la poblaci?n cuya vivienda se encuentra en esos sectores disminuy? el a?o 2001 respecto de 1989. Para el rango comprendido para un LeqDN entre 70 y 75 dBA el a?o 2001 respecto de 1989, pero a?n existe un gran porcentaje de poblaci?n expuesta a este criterio (28.1%). Para el rango comprendido para un 109 LeqDN entre 75 a 80 dBA el porcentaje de poblaci?n expuesta el a?o 2001 ha aumentado en una cantidad importante cercana al 12 %. Para el rango que supera los 80 dBA de LeqDN el a?o 2001 experiment? un leve descenso. Por lo tanto, se puede decir que el grado de contaminaci?n ac?stica para el criterio Aptitud de Uso Residencial del Suelo aument? el a?o 2001 respecto de 1989.  Criterio riesgo de p?rdida auditiva a largo plazo. La Tabla 4 muestra una comparaci?n de los resultados obtenidos en ambos estudios. Tabla 4: Comparaci?n de la poblaci?n expuesta seg?n rangos de LEQ24 a?os 1989-2000. El a?o 2001 se observa un claro aumento de la poblaci?n expuesta a niveles sonoros entre 70 ? 75 dBA. Por otra parte el porcentaje de poblaci?n expuesta niveles sonoros entre 75 ? 80 dBA disminuyo a la mitad el a?o 2001 respecto de 1989. Leq24 dBA Poblaci?n (%) 1989 2001 <70 18.5 16.4 70 - 75 57.7 72.6 75 - 80 22.3 11.0 >80 1.4 0.0 Fuente: www.Conama.cl De la tabla anterior, se puede decir que la poblaci?n expuesta a niveles sonoros bajo 70 dBA (valor criterio) disminuyo el a?o 2001 respecto de 1989, en aproximadamente un 2%. La poblaci?n expuesta niveles sonoros entre 70 ? 75 dBA aumento en un 14.9% respecto de 1989 y la poblaci?n expuesta a niveles sonoros entre 75 ? 80 dBA disminuyo a la mitad el a?o 2001 respecto de 1989. En el a?o 2001 no existe poblaci?n expuesta a niveles sonoros sobre 80dBA Por lo tanto, se puede decir que el grado de contaminaci?n ac?stica para el criterio P?rdida Auditiva a largo plazo disminuy? el a?o 2001 respecto del a?o 1989, sin embargo el 83.6% de la poblaci?n est? expuesta a niveles sonoros que superan los 70 dBA (valor criterio)  Mapa de ruido comuna de Providencia. En la comuna de Providencia de la ciudad de Santiago, el a?o 2009 se realiz? un estudio que ten?a por objetivo elaborar mapas de ruido urbano para un caso piloto, mediante la aplicaci?n de un modelo de predicci?n de ruido. Los mapas de ruido obtenidos se muestran en las figuras 24 y 25. Del an?lisis de los resultados obtenidos se determin? que Providencia tiene un 31,6% de su superficie sobre los 65 dBA en el d?a y un 64,1% de la superficie con niveles sobre 55 dBA en la noche. La condici?n de mayor nivel se concentra sobre las v?as troncales que tienen por funci?n el dar cabida al flujo del transporte p?blico y la conexi?n a trav?s de los ejes principales oriente-poniente de la ciudad de Santiago. Por otra parte, el nivel d?a-noche promedio es de 72.0 dBA, estableci?ndose que el porcentaje de personas altamente molestas por el ruido de tr?fico alcanza al 32,67% del total de la poblaci?n de la comuna, Figura 24: Mapa de ruido Comuna de Providencia. Niveles de ruido nocturno, Ln, altura 4m. Fuente de ruido de tr?nsito. Fuente: www.sinia.cl 111 Figura 25. Mapa de Ruido Comuna de Providencia. Niveles de ruido LDN, altura 4 m. Fuente de ruido tr?nsito vehicular. Fuente: www.sinia.cl. 112 En relaci?n a la distribuci?n del uso del suelo del Municipio los resultados son coincidentes con la concentraci?n de las ?reas de comercio y servicio donde a su vez se presentan los mayores niveles de flujo vehicular motorizado en v?a de perfil de 15 m o superior. A su vez, los sectores residenciales y de oficina con trama menor y con calles de perfiles menores a 12 m presentan una disminuci?n del nivel de ruido. En la condici?n nocturna, la disminuci?n del nivel general de ruido es notoria. Si bien sobre los ejes troncales, longitudinales oriente-poniente y transversales norte-sur, la presencia constante de transporte motorizado presenta altos niveles, entre dichas v?as principales la condici?n de ruido es inferior a la condici?n diurna. 3.6 Medidas de control de ruido en la planificaci?n territorial. El desarrollo urbano y la planificaci?n territorial deben reconocer la particularidad de cada comunidad, la cultura e idiosincrasia vinculada al territorio y su gente. En este sentido, no es factible enumerar una lista de medidas de planificaci?n que garanticen eliminar los problemas de ruido ambiental. Sin perjuicio de lo anterior, es posible definir algunas acciones que pueden ser orientadoras en t?rminos generales. En la planificaci?n territorial y el desarrollo urbano, se debe considerar la influencia que los proyectos de infraestructura de transporte puedan generar por sus emisiones de ruido. Se incluyen en este tipo de proyectos las v?as de tr?fico tales como: autopistas, autov?as, v?as expresas y troncales, l?neas ferroviarias, aeropuertos (especialmente en el trazado de trayectorias a?reas de los aviones), y otros proyectos similares. Debe privilegiarse la creaci?n de zonas o franjas de terreno de transici?n ac?stica, desde lugares menos sensibles al ruido a lugares m?s sensibles. Estas franjas tienen el objetivo de ofrecer una protecci?n ac?stica por medio de usos de suelo de sensibilidad intermedia al ruido, alejando las fuentes de ruido de ?reas que requieren mayor protecci?n. Los lugares de menor sensibilidad est?n constituidos por proyectos de infraestructura de transporte y aquellas zonas con industrias. Los lugares m?s sensibles son las zonas residenciales exclusivas, y otras como aquellas con equipamiento de salud y educacional. Una zona intermedia podr?a estar destinada al comercio, por ejemplo. El objeto de una franja de protecci?n es delimitar los usos de suelo permitidos, los permisos de loteo y los permisos de edificaci?n a aquellos lugares adyacentes a zonas industriales o a las v?as de transporte (o los trayectos del tr?fico), o que cuenten con fuentes fijas de ruidos molestos. En las franjas de transici?n deben cumplirse los requisitos necesarios para que exista compatibilidad ac?stica entre el ruido emitido por las v?as (o en las trayectorias), las fuentes de ruido y los receptores. Deben evitarse lugares vecinos con grandes diferencias en cuanto a la protecci?n y sensibilidad ac?stica entre ellos. Las zonas vecinas con exigencias ac?sticas muy dispares, son potencialmente un conflicto ambiental (una zona de restaurantes y discotecas adyacente a una zona residencial).Sobran ejemplos de ?reas de alto tr?fico vecinas a un colegio o un hospital. Todo proyecto de infraestructura que pueda generar ruidos a la comunidad, deber?a considerar la aptitud de uso residencial de los terrenos donde exista o est?n proyectadas instalaciones de car?cter habitacional. Particularmente, se debe cautelar 113 cumplir con las exigencias establecidas para el aislamiento ac?stico respecto del nivel de ruido ambiente exterior del lugar. Finalmente, la posibilidad de planificar el uso de suelo y el dise?o urbano de nuestros espacios sobre la base de la variable ac?stica, permite enfrentar la tarea de la resoluci?n de los problemas urbanos desde una perspectiva m?s hol?stica, desde el punto de vista de los agentes y tem?ticas que actualmente se est?n tomando en cuenta en la planificaci?n ambiental. Los mapas de ruido, la determinaci?n de las islas de calor, la concentraci?n de la poluci?n y contaminaci?n atmosf?rica, los ?ndices de contaminaci?n lum?nica, pasan a ser hoy elementos relevantes dentro de los procesos de toma de decisiones, y se convierten en variables interrelacionadas que dependen unas de otras. En este sentido, cabe mencionar la importancia del trabajo interdisciplinario entre ingenieros, planificadores, urbanistas, t?cnicos y cient?ficos, de forma de abordar las problem?ticas ambientales y de planificaci?n, con visiones que cohesionen propuestas y soluciones eficientes, integrales y transversales a las tem?ticas del ordenamiento del territorio, su dise?o, construcci?n, implementaci?n y gesti?n 3.7 Evaluaci?n y gesti?n de la contaminaci?n ac?stica. El objetivo de la evaluaci?n y gesti?n de la contaminaci?n ac?stica (ruido ambiental) es para mejorar la calidad de vida de la ciudadan?a y esto quiere decir proteger a las personas de la molestia y p?rdida de salud derivada de la exposici?n a ruido ambiental excesivo y adem?s es para proporcionar espacios tranquilos que sean accesibles y atractivos a las personas. Referente a la magnitud del problema, se sabe, por ejemplo que el ruido ambiental es una de las primeras prioridades residenciales en las ciudades espa?olas, respecto a otras problem?ticas que se valoraban adem?s del ruido ambiental, como la calidad de aire, los servicios sanitarios o el transporte p?blico. Sobre la dimensi?n del problema, se ha visto tambi?n que se ha producido un incremento de la sensibilidad social: se valora m?s el silencio y es verdad que la gente antes se quejaba menos y que quiz?s hab?a m?s ruido. Por otra parte, la relaci?n con la salud no es directa, pero existe y quiz? hay que reforzar la existencia de esta relaci?n, en el sentido de dar mayor importancia a la molestia por ruido ambiental. El ruido ambiental causa p?rdida de salud en algunas situaciones y de forma m?s gen?rica, es responsable de la imposibilidad de que el ser humano, por ejemplo, se recupere otros factores estresantes que afectan su salud. Por lo tanto, es fundamental, para mantener el estado de salud poder acceder a ambientes tranquilos, lo que supone subrayar el concepto de zonas tranquilas en evaluaci?n y gesti?n. Respecto de la evaluaci?n, es necesario plantear un equilibrio entre dos enfoques de la evaluaci?n, el enfoque objetivo o el cuantitativo y el enfoque subjetivo o cualitativo. Este equilibrio tiene que ser diferente en dos etapas diferentes del proceso: en la evaluaci?n por un lado, y en el dise?o de las mejoras. En la evaluaci?n hay que tener en cuenta lo cualitativo, actualmente no se considera suficientemente y hay que empezar a incorporarlo, aunque el enfoque objetivo-cuantitativo debe ser lo definitivo en la evaluaci?n. Adem?s en la evaluaci?n cuantitativa se tiene en cuenta lo subjetivo, ya que el decibelio A, la ponderaci?n A, est? simulando lo que perciben las personas. 114 Pero en la etapa de evaluaci?n el peso fundamental debe estar centrado en los resultados cuantitativos, porque al final necesitamos una l?nea fina, necesitamos que las personas tengan claro cu?ndo hay problema y cu?ndo no, cu?ndo se incumple un valor objetivo y cu?ndo no. Lo cualitativo nos puede dar mucha informaci?n complementaria a la evaluaci?n de una situaci?n sonora, pero lo fundamental es lo objetivo como resultado final. En cambio, en la etapa de dise?o de mejoras del ambiente sonoro el planteamiento debe ser contrario, hay que empezar por la evaluaci?n objetiva de la situaci?n y de la eficacia de las alternativas de mejora, pero el peso de lo subjetivo-cualitativo tiene mucha importancia, porque si se quiere mejorar la calidad de vida de las personas tenemos que tener en cuenta la percepci?n y la parte cualitativa. En relaci?n a la evaluaci?n, la pregunta es: ?la evaluaci?n hasta d?nde y para qu?? Lo importante es que este proceso de diagn?stico tiene que ir asociado al proceso de toma de decisiones de planes de acci?n, por lo tanto, es necesario tener un diagn?stico preciso para: justificar las prioridades de actuaci?n, justificar las decisiones que se adopten, dise?ar mejor las actuaciones e incrementar su eficacia, visualizar la eficacia de las medidas correctoras implementadas de cara a que de verdad se lleven a cabo y tambi?n, porque hay que responder de forma rigurosa a las denuncias de la ciudadan?a. En cuanto a la gesti?n de la contaminaci?n ac?stica, la primera pregunta a plantear es: ?queremos o debemos reducir el ruido o queremos o debemos mejorar la calidad sonora?, lamentablemente hay conflictos de intereses, por lo que en algunas oportunidades creemos se quiere y en otro escenario creemos que se debe. Por lo que, es importante que se ejerza presi?n sobre los gestores de los focos principales de ruido; presi?n que al final viene por diferentes partes: el empuje social, una presi?n subjetiva referida a menudo a problemas puntuales; otro es el empuje legislativo, y tambi?n es muy importante la acci?n de la administraci?n para proteger a la ciudadan?a, la autoridad ambiental. Pero no hay consonancia entre esos diferentes agentes de presi?n, tienen diferentes intereses, diferente formaci?n, existen desajustes y en cuanto a la coordinaci?n de estas acciones, la administraci?n tiene que formar a la ciudadan?a, y a veces tambi?n poner l?mites a su exigencia, porque es posible que una persona siga molesta a?n cumpli?ndose los l?mites de ruido y eso la administraci?n tiene que hacerlo entender. Y m?s que eso, la administraci?n debe forzar a los gestores de los focos para busquen y logren una mejora progresiva de la situaci?n sonora, la autoridad ambiental deber?a marcar tiempos y plazos concretos que permitan promover un avance progresivo. Para lograr lo anterior es necesario tener una visi?n global del tema, una visi?n integral de la ciudad. Si queremos actuar en este marco, primero tenemos que conocerlo y saber cu?les son las relaciones entre los diferentes ?mbitos, y ver adem?s de la calidad de vida, la estructura urbana, el dinamismo econ?mico y la din?mica territorial. Si queremos actuar en mejorar la calidad de vida tambi?n hay que tener en cuenta otras cosas que est?n muy cerca de la poblaci?n, ocio, identidad, exigencias de accesibilidad, el empleo y la renta, el acceso a vivienda, el precio de la vivienda y el uso del suelo. Hay que tener en cuenta todo esto para poder actuar de forma eficaz para mejorar la calidad de vida desde el punto de vista de mejorar la calidad sonora del entorno y de forma que se acepten las propuestas que se plantean (figura 26). Si se quiere hacer un salto importante en la mejora de calidad sonora de nuestro entorno hay que plantear un cambio de modelo, un cambio de actitudes. Es necesario pensar en el modelo de ciudad y apostar por cambiar o por mantener el modelo que en algunos casos ya existe hist?ricamente. Hay que valorar la ciudad compacta y las 115 zonas heterog?neas. Apostar por un modelo de transporte y ah? nace la pregunta de si es posible desacoplar el incremento exponencial del transporte del dinamismo econ?mico, y la pregunta de c?mo se puede plantear este desacople. En este cambio de modelo el cambio de actitudes est? complicado. Las pol?ticas de gesti?n de la contaminaci?n ac?stica, a nivel internacional se han basado en los siguientes principios: a) El principio de precauci?n: El ruido debe ser reducido al nivel m?s bajo posible. Cuando exista una posibilidad razonable de da?o a la salud, deben tomarse en forma inmediata las medidas correctivas. b) El que contamina paga: Los costos totales asociados a la contaminaci?n ac?stica (incluida la vigilancia, la gesti?n, reducci?n de los niveles y la supervisi?n) deber?n ser asumidos por el responsable de la(s) fuente generadora(s) de ruido. c) El principio de prevenci?n: Se deben adoptar medidas para reducir el ruido, cuando sea factible, en la fuente. La planificaci?n del uso del suelo deber? estar basada por un estudio de impacto ambiental, que considere el ruido al igual que otros contaminantes. Una pol?tica gubernamental marco, es la base para una buena gesti?n de la contaminaci?n ac?stica. Sin una adecuada pol?tica marco y una legislaci?n que la sustente es dif?cil mantener y gestionar con ?xito un programa de gesti?n. Una pol?tica marco debe incluir la planificaci?n, pol?ticas de desarrollo y medio ambiente. Los objetivos son m?s f?ciles de conseguir si las pol?ticas son claras y est?n interrelacionadas, y coordinadas. 116 Figura 26: Gesti?n de la contaminaci?n ac?stica. Visi?n integral del problema. Resistencia uso TP GESTI?N /ADMINISTRACI?N OCIO / IDENTIDAD RECEPTORES EMISORES INFRAESTRUCTURAS Y SERVICIOS TRANSPORTE E INFRAESTRUCTURAS ACTIVIDADES ECONOMICAS DINAMICA TERRITORIAL Precio suelo / uso D IN A M IS M O E C O N O M IC O C A LI D A D D E V ID A ESTRUCTURA URBANA accesibilidad de la poblaci?n empleabilidad /renta gesti?n oferta/ demanda de movilidad POBLACI?N VIVIENDA CALIDAD AMBIENTAL Accesibilidad Ciclo Materia/ Energ?a Transporte de pasajeros: TP/Privado Construcci?n / obras Puertos Conectividad territorial Demanda movilidad Transporte de mercader?as infraestructuras asociadas al transporte Modos de transporte Actividades comerciales Servicios generales/ Municipales: limpieza, recogida de basura, etc. espacio p?blico zonas naturales zonas verdes zonas mar?timas turismo Paisaje (urbano) biodiversidad Equidad en el Acceso a vivienda Calidad / confort Eficiencia / aislamiento salud calidad del aire Edificaci?n sostenible densidad tiempo Fuente: http://www.cedex.es 3.7.1 REAL DECRETO 1367/2007, de 19 de octubre, por el que se desarrolla la Ley 37/2003, de 17 de noviembre, del Ruido, en lo referente a zonificaci?n ac?stica, objetivos de calidad y emisiones ac?sticas. Tiene por objeto establecer las normas necesarias para el desarrollo y ejecuci?n de la Ley 37/ 2003, de 17 de noviembre, del Ruido en lo referente a zonificaci?n ac?stica, objetivos de calidad y emisiones ac?sticas. La Ley 37/2003, de 17 de noviembre, del Ruido, que incorpora parcialmente al derecho interno las previsiones de la citada Directiva, regula la contaminaci?n ac?stica con un alcance y un contenido m?s amplio que el de la propia Directiva, ya que, adem?s de establecer los par?metros y las medidas para la evaluaci?n y gesti?n del ruido ambiental, incluye el ruido y las vibraciones en el espacio interior de determinadas edificaciones. Asimismo, dota de mayor cohesi?n a la ordenaci?n de la contaminaci?n ac?stica a trav?s del establecimiento de los instrumentos necesarios para la mejora de la calidad ac?stica de nuestro entorno. As?, en la citada Ley, se define la contaminaci?n ac?stica como ?la presencia en el ambiente de ruido o vibraciones, cualquiera que sea el emisor ac?stico que los origine, que implique molestia, riesgo o da?o para las personas, para el desarrollo de sus actividades o para los bienes de cualquier naturaleza, incluso cuando su efecto sea perturbar el disfrute de los sonidos de origen natural, o que causen efectos significativos sobre el medio ambiente?. 117 Posteriormente, el Real Decreto 1513/2005, de 16 de diciembre, por el que se desarrolla la Ley 37/2003, de 17 de noviembre, del Ruido, en lo referente a la evaluaci?n y gesti?n del ruido ambiental, complet? la transposici?n de la Directiva 2002/49/CE y precis? los conceptos de ruido ambiental y sus efectos sobre la poblaci?n, junto a una serie de medidas necesarias para la consecuci?n de los objetivos previstos, tales como la elaboraci?n de los mapas estrat?gicos de ruido y los planes de acci?n o las obligaciones de suministro de informaci?n. Por ello el presente real decreto tiene como principal finalidad completar el desarrollo de la citada Ley. As?, se definen ?ndices de ruido y de vibraciones, sus aplicaciones, efectos y molestias sobre la poblaci?n y su repercusi?n en el medio ambiente; se delimitan los distintos tipos de ?reas y servidumbres ac?sticas definidas en el art?culo 10 de la Ley 37/2003, de 17 de noviembre; se establecen los objetivos de calidad ac?stica para cada ?rea, incluy?ndose el espacio interior de determinadas edificaciones; se regulan los emisores ac?sticos fij?ndose valores l?mite de emisi?n o de inmisi?n as? como los procedimientos y los m?todos de evaluaci?n de ruidos y vibraciones. El cap?tulo I, ?Disposiciones generales?, contiene los preceptos que establecen el objeto de esta norma y una serie de definiciones que permitan alcanzar un mayor grado de precisi?n y seguridad jur?dica a la hora de aplicar esta disposici?n de car?cter marcadamente t?cnico. Dentro de las definiciones citadas, a continuaci?n se indican las siguientes: - Efectos nocivos: los efectos negativos sobre la salud humana o sobre el medio ambiente. - Molestia: el grado de perturbaci?n que provoca el ruido o las vibraciones a la poblaci?n, determinado mediante encuestas sobre el terreno. - Valor l?mite: un valor de un ?ndice ac?stico que no debe ser sobrepasado y que de superarse, obliga a las autoridades competentes a prever o a aplicar medidas tendentes a evitar tal superaci?n. Los valores l?mite pueden variar en funci?n del emisor ac?stico, (ruido del tr?fico rodado, ferroviario o a?reo, ruido industrial, etc.), del entorno o de la distinta vulnerabilidad a la contaminaci?n ac?stica de los grupos de poblaci?n; pueden ser distintos de una situaci?n existente a una nueva situaci?n (cuando cambia el emisor ac?stico, o el uso dado al entorno). - Objetivo de calidad ac?stica: conjunto de requisitos que, en relaci?n con la contaminaci?n ac?stica, deben cumplirse en un momento dado en un espacio determinado, incluyendo los valores l?mite de inmisi?n o de emisi?n. El cap?tulo II establece los ?ndices para la evaluaci?n del ruido y de las vibraciones, en los distintos periodos temporales de evaluaci?n, de los objetivos de calidad ac?stica en ?reas ac?sticas o en el espacio interior de edificaciones y de los valores l?mite que deben cumplir los emisores ac?sticos. Aqu? se indica que, para la evaluaci?n del ruido, adem?s de los establecidos en el Real Decreto 1513/2005, de 16 de diciembre, se deber?n usar los siguientes ?ndices: - LAmax, para evaluar niveles sonoros m?ximos durante el periodo temporal de evaluaci?n. - LAeq, T para evaluar niveles sonoros en un intervalo temporal T. 118 - LKeq, T para evaluar niveles sonoros en un intervalo temporal T, con correcciones de nivel por componentes tonales emergentes, por componentes de baja frecuencia o por ruido de car?cter impulsivo. - LK,x para evaluar la molestia y los niveles sonoros, con correcciones de nivel por componentes tonales emergentes, por componentes de baja frecuencia o por ruido de car?cter impulsivo, promediados a largo plazo, en el periodo temporal de evaluaci?n ?x?. Adem?s indica que, en la evaluaci?n del ruido, para verificar el cumplimiento de los valores l?mite aplicables a los emisores ac?sticos, que se establecen en los art?culos 23 y 24, se aplicar?n los ?ndices ac?sticos que figuran en las correspondientes tablas del anexo III, tal como se definen en el anexo I del Real Decreto 1513/2005, de 16 de diciembre, y en el anexo I de este real decreto respectivamente, evaluados de conformidad con lo establecido en el anexo IV En el cap?tulo III se desarrolla, por una parte, la delimitaci?n de las ?reas ac?sticas atendiendo al uso predominante del suelo, en los tipos que determinen las comunidades aut?nomas y, por otra, la regulaci?n de las servidumbres ac?sticas, entendi?ndose como tal, las destinadas a conseguir la compatibilidad del funcionamiento o desarrollo de las infraestructuras de transporte viario, ferroviario, a?reo y portuario, con los usos del suelo, actividades, instalaciones o edificaciones implantadas, o que puedan implantarse, en la zona de afecci?n por el ruido originado en dichas infraestructuras. Adem?s se prev? que los instrumentos de planificaci?n territorial y urban?stica incluyan la zonificaci?n ac?stica y se establecen objetivos de calidad ac?stica aplicables a las distintas ?reas ac?sticas y al espacio interior habitable de las edificaciones destinadas a vivienda, usos residenciales, hospitalarios, educativos o culturales. Los valores de los ?ndices ac?sticos que no deben superarse para el cumplimiento de los objetivos de calidad ac?stica en ?reas urbanizadas existentes. El cap?tulo IV regula el control de las emisiones de los diferentes emisores ac?sticos, incluidos los veh?culos a motor, para los que se prev?, adem?s, un r?gimen espec?fico de comprobaci?n de sus emisiones ac?sticas a veh?culo parado. Asimismo, se fijan los valores l?mite de inmisi?n de ruido aplicable a las infraestructuras nuevas viarias, ferroviarias y aeroportuarias, as? como a las infraestructuras portuarias y a actividades. La disposici?n adicional segunda establece las actividades e infraestructuras que tienen la consideraci?n de nuevas. Por ejemplo el art?culo 23 fija los valores l?mites de inmisi?n de ruido aplicables a nuevas infraestructuras viarias, ferroviarias y aeroportuarias (tabla 5). De este modo, se pondera de forma equilibrada el tratamiento de las infraestructuras preexistentes y nuevas, pues aun cuando las obligaciones establecidas en las declaraciones de impacto ambiental de las infraestructuras preexistentes han supuesto un nivel de protecci?n ac?stica adecuado, el progreso del conocimiento cient?fico y del desarrollo tecnol?gico hace posible y razonable alcanzar un nivel m?s ambicioso de protecci?n contra el ruido a la hora de proyectar y acometer la construcci?n de nuevas infraestructuras. 119 Tabla 5: Valores l?mites de inmisi?n de ruido aplicables a nuevas infraestructuras viarias, ferroviarias y aeroportuarias. Ld: nivel sonoro medio a largo plazo ponderado A definido en la norma ISO 1996-2:1987,determinado a lo largo de todos los per?odos d?a de un a?o; Le: nivel sonoro medio a largo plazo ponderado A definido en la norma ISO 1996-2:1987,determinado a lo largo de todos los per?odos tarde de un a?o; Ln: nivel sonoro medio a largo plazo ponderado A definido en la norma ISO 1996-2:1987,determinado a lo largo de todos los per?odos noche de un a?o. Tipo de ?rea ?ndices de ruido Ld Le Ln e Sectores del territorio con predominio de suelo de uso sanitario, docente y cultural que requiera una especial protecci?n contra la contaminaci?n ac?stica. 55 55 45 a Sectores del territorio con predominio de suelo de uso residencial. 60 60 50 d Sectores del territorio con predominio de suelo de uso terciario distinto del contemplado en c. 65 65 55 c Sectores del territorio con predominio de suelo de uso recreativo y de espect?culos. 68 68 58 b Sectores del territorio con predominio de suelo de uso industrial. 70 70 60 Fuente: Real Decreto 1513/2005, del 16 de diciembre. Asimismo, para atender los costos derivados de la aplicaci?n de este Real Decreto a las infraestructuras de competencia estatal, en la disposici?n final tercera se prev? la adopci?n de las medidas presupuestarias necesarias para que los Ministerios responsables de su aplicaci?n puedan afrontarlos sin menoscabo de la ejecuci?n de los planes que tengan establecidos. El cap?tulo V regula las condiciones de uso respecto de los objetivos de calidad ac?stica de los m?todos de evaluaci?n de la contaminaci?n ac?stica, as? como el r?gimen de uso de los equipos de medida y procedimientos que se empleen en dicha evaluaci?n. Un aspecto relevante es que en su art?culo 30 se?ala que, Los instrumentos de medida y calibradores utilizados para la evaluaci?n del ruido deber?n cumplir las disposiciones establecidas en la Orden del Ministerio de Fomento, de 25 de septiembre de 2007, por la que se regula el control metrol?gico del Estado de los instrumentos destinados a la medici?n de sonido audible y de los calibradores ac?sticos, El anexo IV fija los m?todos de evaluaci?n para los ?ndices ac?sticos definidos en este real decreto. Por ?ltimo, la regulaci?n de mapas de contaminaci?n ac?stica se contiene en el cap?tulo VI, en aplicaci?n de la habilitaci?n prevista en el art?culo 15.3 de la Ley 37/2003, de 17 de noviembre. 3.7.2 Etapas en la gesti?n de la contaminaci?n ac?stica. Para gestionar la contaminaci?n ac?stica se requiere de un marco legal claramente definido, que determine los actores y responsabilidades de cada uno de ellos as? como tambi?n, sus niveles de intervenci?n. Existen diferentes modelos de gesti?n, en las figuras 27 y 28, a modo de ejemplo, se muestran dos de ellos. 120 Figura 27. Modelo de gesti?n de la contaminaci?n ac?stica. Este modelo muestra las seis etapas del proceso de desarrollo y aplicaci?n de pol?ticas de gesti?n de la contaminaci?n ac?stica. Para cada escenario de la pol?tica, hay grupos de "agentes" que lo ideal es que participen en el proceso. Fuente: Hede 1998. Cuando las metas y las pol?ticas se han desarrollado, la siguiente etapa es el desarrollo de la estrategia o plan, la figura 29 resume las etapas implicadas en el desarrollo de una estrategia de gesti?n de la contaminaci?n ac?stica. Las 19 medidas espec?ficas de reducci?n se muestran en la tabla 6. 1.- Agenda setting (noise problem identification) 2.- Problem analysis (noise impact assesment) 3.- Policy formulation (noise control option) 4.- Policy adoption (decision on noise regulation) 5.- Implementation (operation of noise regulation) 6.- Policy evaluation (evaluation of noise regulation) Politicians, Political advisers, technology officials, policy analysts, comunity, researchers, interest groups, acoustics professionals. Technology officials, acoustics professionals, researches, community, interest groups. Politicians, political advisers, technology officials, policy analysts, community, researchers, interest groups, acoustics professionals Politicians, political advisers Technology officials, acoustics professionals, community, interest gropus Technology officials, policy analysts, researchers, acoustics professionals, community, interest groups POLICY STAGES POLICY PLAYER GROUPS 121 Figura 28. Modelo de gesti?n del ruido. La metodolog?a para la gesti?n del ruido es una filosof?a, un modo de trabajo y aprovechamiento de las herramientas y medios a su disposici?n. Se trata de una estructura circular basad en la generaci?n de resultados y reintroducci?n de los mismos en el sistema. Fuente: www.elruido.com/portal/web/miranda-de-ebro/metodologia-para- la-gestion-del-ruido. Definici?n del problema Mapa de niveles Quejas Encuestas ConflictosObjetivos Reuniones Comuni- caciones Mapa de niveles Niveles Valoraci?n del Impacto Seguimiento Quejas Encuestas Simulaci?n Implantaci?n de Acciones Estrategias de disminuci?n Actuaciones ?reas de actuaciones Fuente: Elaboraci?n propia. Figura 29: Proceso para el desarrollo de una estrategia de gesti?n de la contaminaci?n ac?stica. El proceso se inicia con la elaboraci?n de normas de ruido o directrices. Idealmente, tambi?n deber?a incluir la identificaci?n y mapeo de las fuentes de ruido y comunidades expuestas. Fuente: http://www.oms.org. El proceso descrito en la figura 29 comienza con la elaboraci?n de normas de ruido o directrices. Idealmente, tambi?n deber?a incluir la identificaci?n y mapeo de las Health Efects cost Noise exposure Transmission Noise source Noise Management Stategy Noise mitigation Cost & Benefits Infraestructure & Behavioural Changes 122 fuentes de ruido y comunidades expuestas. Seguimiento de condiciones meteorol?gicas y los niveles de ruido en condiciones normales. Estos datos pueden ser utilizados para validar la salida de los modelos que estiman los niveles de ruido. Las normas de ruido y los resultados del modelo se pueden considerar en el dise?o de t?cnica de control de ruido destinadas para alcanzar los niveles de ruido. Inicialmente, las medidas de control deben ser revisadas, y si es factible alcanzar los est?ndares que se requieren. Si los est?ndares no se logran despu?s de un per?odo razonable, puede ser necesario revisar las medidas de control de ruido. Las normas nacionales de ruido est?n basadas en una revisi?n de las directrices internacionales, que consideran las relaciones dosis-respuesta de los efectos del ruido sobre salud. Tabla 6: Recomendaciones de medidas para gestionar la contaminaci?n ac?stica. La gesti?n exitosa de la contaminaci?n ac?stica involucra aspecto formativo y legal, medidas de ingenier?a y la educaci?n e informaci?n. Legal measures Examples Control of noise emissions Emission standars for road and off- road vehicles; emission standars for construction equipment; emission standars for plants; national regulation: EU directives Control of noise transmission Regulations on sound ? obstructive measures. Noise mapping and zoning around roads, airports, industries Initiation of monitoring and modeling programmes Control of noise inmissions Limits of exposure levels such as national inmission standards; noise monitoring and modeling; regulations for complex noise situations; regulations for recreational noise. Speed limits Residential areas; hospitals Minimun requirements for acoustical properties of buildings Construction codes for sound insulation of building parts. Emission reduction by source modification Type profiles; low-noise road surfaces; changes in engine properties. New engine technology Road vehicles; aircraft: construction machines Transmission reduction Enclosure around machinery; noise screens. Orientation of buildings Designs and structuring of tranquille uses; using buildings for screening purposes. Traffic management Speed limits; guidance of traffic flow by electronic means. Passive protection Ear plugs; ear muffs; insulation of dwellings; fa?ade design. Implementation of land- use planning Minimum distance between industrial; Busy roads and residential areas; location of tranquility areas; BY-pass roads for heavy traffic; separating out incompatible functions. Education and information Raising public awareness Informing the public on the health impacts of noise; enforcement action taken; noise levels; complaints. Monitoring and modeling of soundscapes Publication of results Sufficient number of noise experts University or highschool curricula Initiation of research and developmnet Funding of information generation according to scientific research needs. Initition of behaviour changes Speed reduction when driving; use of horns; use of loudspeakers for advertisements. Fuente: http://www.EPA.gov 123 Las normas nacionales deben tener en cuenta los aspectos tecnol?gicos, sociales, econ?micos, pol?ticos y otros espec?ficos para cada pa?s. En muchos casos, el seguimiento puede mostrar que los niveles de ruido son considerablemente m?s altos que los establecidos por las directrices. Esto puede ser particularmente cierto en los pa?ses en desarrollo, y la cuesti?n es si las normas nacionales deben reflejar los niveles ?ptimos para proteger la salud humana, cuando este objetivo es improbable que se consiga a corto o medio plazo con los recursos disponibles. En algunos pa?ses las normas de ruido se establecen en niveles que sean realmente posibles en virtud de los avances tecnol?gicos imperantes, las condiciones sociales, econ?micas y pol?ticas, a pesar de que pueden no ser plenamente coherentes con los niveles necesarios para proteger la salud humana. En tales casos, el programa de reducci?n de ruido debe aplicarse para alcanzar la salud ?ptima con niveles de protecci?n a largo plazo. Por otra parte, el proyecto SILENCE, cofinanciado por la Comunidad Europa, ha desarrollado despu?s de 3 a?os de investigaci?n una metodolog?a para el control del ruido de transporte de superficie en zonas rurales, y es dentro de este contexto que en la tabla 7 se presentan un grupo de medidas que contribuyen a reducir los niveles de ruido en los puntos de conflicto y que podr?an implementarse en el ?mbito local. Tabla 7: 20 Ideas para combatir el ruido a nivel local. Medida de control de ruido Proyecto SILENCE Breve explicaci?n de la medida 1. Superficies viales de baja emisi?n Disminuir el ruido de interacci?n neum?tico/carretera. Aqu? los factores relevantes en la emisi?n ac?stica son la textura de la superficie, el patr?n de textura, y el grado de porosidad de la estructura de la superficie. Se ha observado una reducci?n inicial del ruido de hasta 3 dB en relaci?n con el hormig?n de asfalto denso. 2. Mantenimiento de las superficies viales Las irregularidades y discontinuidades suponen una amenaza para el rendimiento de todas las superficies viales en lo que respecta al ruido. Por eso es necesario siempre un buen mantenimiento, a fin de que el nivel de ruido sea el m?nimo posible, sobre todo en puntos que se identifiquen m?s conflictivos. Por ejemplo, los antiguos badenes irregulares de adoquines rugosos o una serie de plataformas reductoras de velocidad (a 30 y 50 km/h) pueden reducir de 8 a 10 dBA. 3. Rieles m?s silenciosos para los tranv?as El ruido de rodadura es la principal fuente emisora de ruido en los tranv?as. Se ha comprobado que existen putos conflictivos de ruido cuando se usan v?as en placa flotante para reducir la transmisi?n del ruido a los edificios pr?ximos. La diferencia entre v?as gravemente onduladas y v?as uniformes es de hasta 20 dB. 4.- Dep?sitos de trenes y tranv?as. El funcionamiento de un garaje genera diferentes tipos de ruido que causan distintos tipos de molestia. Pueden adoptarse medidas de distribuci?n, como mantener las fuentes emisoras lejos de los vecinos y construir edificios alrededor del dep?sito que act?en como barreras, y otras medidas en los procesos, como reducir el n?mero de movimientos o buscar alternativas a las bocinas, y otras medidas asociadas a la conducta de los usuarios, como aplicar potencia m?nima en funcionamiento y en parada, o acelerar gradualmente. 124 5. T?neles y pantallas ac?sticas Las barreras o pantallas ac?sticas son un medio eficaz para reducir el ruido a lo largo de las carreteras o l?neas de ferrocarril. La barrera debe tener una altura y longitud adecuada. La efectividad de una barrera puede llegar a 15 dBA, y en edificios cercanos a las carreteras la reducci?n puede alcanzar entre 5 a 10 dBA. Las barreras tienen problemas en su alto costo y la intervenci?n visual del entorno. Los t?neles tambi?n son alternativas que en ciertos casos deben considerarse como una pantalla cerrada de la v?a. 6. Aislamiento de los edificios La insonorizaci?n de ventanas y paredes exteriores de un edificio, debe ser considerada la ?ltima opci?n de control de ruido ambiental. Las ventanas aisladas s?lo reducen el ruido cuando est?n cerradas, y debe resolverse con un sistema de ventilaci?n especial o fachadas de vidrio adicional con ventilaci?n independiente. Actualmente se considera necesario cuando el sonido exterior supera los 55 dB durante el d?a y los 45 dB por la noche. Las ventanas dobles pueden proporcionar unos 30 dBA y hasta 40 dBA de aislamiento. Los costos por vivienda son elevados. 7. Tranv?as y trenes m?s silenciosos En comparaci?n con los tranv?as viejos (se puede considerar que la vida ?til de los tranv?as es de 30 a?os), los tranv?as modernos generan aproximadamente 10 dB menos. Los costos son relevantes, pero pueden incorporarse en el momento de la renovaci?n de los trenes. 8. Renovaci?n de la flota del transporte p?blico Los tranv?as y autobuses modernos en general emiten mucho menos ruido que las unidades de parque m?vil antiguo. Por tanto, la renovaci?n de la flota puede contribuir en gran medida a la reducci?n del ruido. La idea es que al renovar las flotas, las autoridades establezcan acuerdos con los operadores de transporte e incluir criterios relativos al ruido en las licitaciones. 9. Veh?culos de recogida de basura m?s silenciosos En muchas ciudades la recogida de basura se realiza por la noche o a primera hora de la ma?ana para reducir la congesti?n de tr?fico, es decir, en horas de bajo ruido de fondo y mayor sensibilidad al ruido por parte de los vecinos. Se ha observado una reducci?n de hasta 25 dB(A) en veh?culos que han adoptado medidas de reducci?n de ruido. 10. Identificaci?n de veh?culos ruidosos Los veh?culos dotados de silenciadores ilegales pueden generar una emisi?n de ruido excesiva, sobre todo las motocicletas. Es necesario realizar controles en los talleres para reducir el impacto ac?stico. La reducci?n por este control en motocicletas es de 5 a 10 dB(A) 11. Reparto de mercanc?as m?s silencioso en horario nocturno Para evitar problemas de congesti?n, es posible que sea preferible realizar el reparto en horario nocturno. El uso de equipos de carga y descarga y veh?culos de baja emisi?n, junto con la formaci?n del personal, puede hacer que las operaciones se efect?en de una forma silenciosa y por tanto tolerable durante la noche. 12. Gesti?n del tr?nsito: relaciones b?sicos ruido? tr?nsito. El cambio en el volumen de tr?nsito afecta a los niveles de ruido. Si los par?metros de composici?n del tr?fico, velocidad y conducci?n permanecen invariables, el car?cter logar?tmico de la escala de dB implica que una reducci?n del 50% en el volumen de tr?fico genera una reducci?n de 3 dB en los niveles de ruido. Sin embargo, 125 la reducci?n del volumen de tr?fico puede generar un aumento de la velocidad, por lo que se deben adoptar medidas complementarias. Otro factor relevante es la composici?n del tr?fico. Un veh?culo pesado puede generar un gran impacto en horario nocturno, por lo tanto la gesti?n de rutas y horarios tambi?n es relevante. Otros factores relevantes de considerar son la velocidad y el estilo de conducci?n. Por esto mismo, la gesti?n del tr?nsito debe verse como un proceso integrador y complejo, y no como medidas aisladas de reducci?n de flujo o velocidades. 13. Reducci?n e imposici?n de los l?mites de velocidad Las reducciones de velocidad por medio de se?ales var?an de un sitio a otro, y por tanto los efectos sobre el ruido tambi?n variar?n. Cabe esperar reducciones de hasta 3 dB(A). La imposici?n de estas medidas deben estar apropiadamente planificadas, de modo de buscar, adem?s, el cumplimiento de las mismas. 14. Badenes y plataformas Un modo eficaz y muy com?n de reducir la velocidad, y por esto posiblemente los niveles de ruido, son las desviaciones verticales en forma de badenes o plataformas. Sin embargo, su dise?o debe ser elegido con cuidado, de manera de no entorpecer el flujo vehicular, pues algunos conductores no se preocupan por la presencia de estos elementos, lo que generar?a un aumento en el nivel de ruido. 15. Chicanas Entendidas por sinuosidades y curvas que permiten la reducci?n de la velocidad. Tambi?n pueden ser generadas a partir de discontinuidades en el trazado de la calzada a trav?s del ensanche de las aceras y ?rea para el peat?n o la incorporaci?n de bandejones, jardineras, ?rboles, topes, luminaria, ciclo-v?as y ?reas de estacionamiento. Pueden ubicarse en uno o en ambos carriles. Los conductores tienen que frenar para comprobar el tr?nsito que viene antes de introducirse en el ?rea de la chicana. Para este tipo de modificaciones es necesario estudiar todos los factores que intervienen en su eficacia y dise?o. Cuanto m?s tr?nsito hay en la v?a con este tipo de chicanas, con m?s frecuencia tendr?n que acelerar y desacelerar los veh?culos, lo que puede aumentar el nivel de ruido y el tipo de sonido transform?ndose en m?s perceptible y m?s molesto. 16. Redise?o del espacio de las calles Para los conductores, la claridad y dominio sobre el recorrido de una v?a determina la seguridad y velocidad con que por ella se transita. Lo anterior tiene que ver por ejemplo con la posibilidad de supervisar una gran parte de la calle, la anchura de la misma, el espacio destinado a los distintos medios de transporte, etc. Algunas de las posibles medidas son el estrechamiento de los carriles destinando m?s espacio a los peatones, los ciclistas o el aparcamiento, la plantaci?n de ?rboles para crear la sensaci?n de calle estrecha, el estrechamiento de carriles en las intersecciones, carriles-bici y senderos para peatones, etc. Seg?n el volumen de tr?fico y su composici?n, habr? que calcular los niveles en cada caso antes de implementar ninguna medida. 17. Dise?o de los cruces El dise?o de un cruce (rotondas, intersecciones ordinarias con o sin sem?foros) influye sobre las emisiones ac?sticas. Las reducciones obtenidas en las 126 rotondas en comparaci?n con los cruces depender?n del tr?nsito y de la ubicaci?n tanto del cruce como de la rotonda. Las mini-rotondas si tienen un dise?o adecuado, pueden reducir el ruido como consecuencia de la disminuci?n de la velocidad y de un estilo de conducci?n m?s constante. A partir de estos datos, parece que el ruido (LAeq) se puede reducir en un m?ximo de 4 dB. 18. Ondas verdes para aliviar el tr?nsito Las ondas verdes son definidas como aquellas v?as en las cuales existe una secuencia de se?ales coordinadas en algunas intersecciones, para que el tr?fico fluya en una direcci?n sin tener que detenerse en los sem?foros rojos. Este hecho facilita una conducci?n m?s suave y por tanto, es probable tambi?n que las emisiones ac?sticas sean m?s bajas. Sin embargo, el potencial de esta medida depende mucho del estado de la red de carreteras locales y del dise?o de los programas de onda verde vigentes. As?, los niveles LAeq pueden disminuir 4 dB en las intersecciones, pero tambi?n que pueden aumentar hasta 3 dB entre una intersecci?n y otra como consecuencia del aumento de la velocidad y del incremento del flujo de tr?fico. 19. Reducir el volumen de tr?nsito La reducci?n del volumen de tr?nsito puede contribuir a disminuir el ruido tambi?n. Sin embargo, es necesario reducir dr?sticamente el volumen de tr?nsito para obtener una reducci?n considerable del ruido (e.g. una reducci?n del 50% para que el ruido baje 3 dB). Por otro lado, es necesario analizar detenidamente que un peaje urbano, por ejemplo, y otras medidas para reducir el volumen de tr?fico disminuyan los niveles de ruido si la reducci?n del flujo y congesti?n genera un aumento de la velocidad en los veh?culos. 20. Prohibiciones sobre los camiones La prohibici?n de circulaci?n de camiones (durante un horario definido, permitiendo ?nicamente la carga/descarga en horario matinal por ciertas carreteras o en zonas m?s amplias apenas influir? la mayor?a de las veces en los niveles LAeq, pero probablemente reducir? el n?mero de peak sonoros y por tanto las alteraciones en el sue?o y la molestia de las personas que viven junto a las carreteras. Tanto los efectos por el d?a como los efectos por la noche dependen de las condiciones del tr?fico local. En algunos pa?ses se proh?be a los camiones circular de noche, y los muestran efectos sobre los niveles Laeq durante la noche (22.00- 05.00) de hasta 7,2 dB. Otros estudios con modelaciones entregan resultados en reducci?n de 6 dB aproximadamente en los niveles Lden. Fuente: www.silence-ip.org De las recomendaciones dadas en la tabla 7, podemos se?alar lo siguiente:  Todas las medidas se?aladas son de car?cter complementarias, es decir ninguna de ellas pueden ser aplicada de manera individual.  Debe existir una coordinaci?n entre los diversos actores locales (municipio con sus direcciones de obras, asesor urbanista, direcci?n de administraci?n y patentes, direcci?n de tr?nsito, aseo y ornato, unidad de medio ambiente, etc.; 127 las empresas sanitarias, de electricidad, telefon?a y televisi?n por cable; los organismos p?blicos encargados de la urbanizaci?n y el estado de las calles y la infraestructura de la urbe; los organismos de gesti?n ambiental; las inversiones a nivel de comuna por parte del Gobierno regional; adem?s de la participaci?n de las organizaciones comunitarias y la comunidad en general.  En el mismo sentido se debe aprovechar la ocasi?n de reparaci?n, sustituci?n, canalizaci?n o pavimentaci?n como una OPORTUNIDAD de coordinaci?n de intereses y recursos, minimizando los costos de ejecuci?n e implementando soluciones complementarias que permitan resolver problemas diversos del medio ambiente urbano y la calidad de vida de la poblaci?n.  Muchas de las medidas tiene costos que no requieren de grandes recursos, sino m?s bien de una adecuada planificaci?n que permita ir sumando acciones concertadas y acordadas que permitan mejorar la calidad ac?stica del territorio comunal.  Muchas de estas medidas y recomendaciones permiten iniciar un estudio serio y profundo para la implementaci?n de una pol?tica de control del ruido, lo que podr?a devenir en una reglamentaci?n ac?stica.  Instrumentos como los mapas de ruido, permiten monitorear el estado del territorio respecto a su condici?n ac?stica, que al ser complementado con indicadores que demuestran la cantidad de personas afectas a niveles sonoros significativos y molestos, permiten prevenir sus consecuencias y corregir las acciones a implementar. 3.8 Uso del suelo. Norma ISO 1996. La segunda parte de la norma ISO 1996, Obtenci?n de Informaci?n Relacionada con el Uso del Suelo, menciona que el objeto de la norma es el de proporcionar m?todos para la obtenci?n de informaci?n que describa el ruido medio ambiental. Utilizando esta informaci?n como base y de acuerdo con los respectivos niveles de ruido, las autoridades pueden establecer alg?n sistema para determinar el uso apropiado del suelo de un ?rea espec?fica, o que las fuentes de ruido existentes o que se planee instalar dentro de dichas ?reas, est?n de acuerdo con el respectivo uso establecido del suelo. As? mismo, esta norma describe los m?todos para la obtenci?n de informaci?n del ruido ambiental de una forma uniforme, en un ?rea espec?fica del suelo y que permita evaluar la compatibilidad de cualquier actividad existente o proyectada acorde con el mismo uso del suelo. La norma ISO 1996 define como uso del suelo a cualquier uso, existente o proyectado para el futuro, de un ?rea delimitada del suelo. Para los prop?sitos de obtenci?n de informaci?n de ruido relacionada con el uso del suelo, se requiere de la siguiente informaci?n b?sica:  Descripci?n geogr?fica del ?rea en consideraci?n,  Descripci?n de las principales caracter?sticas de las fuentes de ruido relacionadas con el ?rea.  Descripci?n de la situaci?n del receptor, como localizaci?n, ocupaci?n, uso y caracter?sticas de los alrededores m?s cercanos. 128 Tanto a nivel internacional como nacional, existen algunas orientaciones con respecto a los usos del suelo y en las investigaciones sobre los efectos del ruido en la salud humana se incluyen estos conceptos con alusiones muy d?biles y puntuales (zona hospitalaria, zona escolar, etc.), sin embargo, no se encuentra una unidad de criterio que permita efectuar una comparaci?n entre ellas. Todas las clasificaciones por usos del suelo son muy dis?miles o no existen y dependen de las apreciaciones particulares de la autoridad que emite la respectiva normativa. En la tabla 8 se presenta un resumen de las clasificaciones de usos de suelos incluidas en algunas normatividades a nivel general, pa?s o local. Tabla 8: Clasificaciones de usos de suelos seg?n diferentes normatividades. Se observa que no existe uniformidad respecto de la clasificaci?n de los usos de suelo. Normativa Clasificaci?n ISO 1996, General Las autoridades pueden establecer alg?n sistema para determinar el uso apropiado del suelo de un ?rea espec?fica. Directiva 2001/49/CE Parlamento Europeo. General Recomienda hacer ordenamientos territoriales para planificaciones ac?sticas. Ley de ruido 37/2003 Espa?a. General Residencial recreativo y de espect?culos, terciario, sanitario, docente y cultural, generales de infraestructuras de transporte, u otros equipamientos p?blicos que os reclamen, espacios naturales. Adem?s, libertad para efectuar las clasificaciones y relimitaciones de las ?reas ac?sticas correspondientes. Norma Oficial Mexicana NCM- 081-ECOL-1994. Particular. No establece ninguna relaci?n con los usos de suelo o zonas de ruido Ley 435.Reglamento de prevenci?n de la contaminaci?n ambiental por ruido. Ecuador. Particular. No menciona la clasificaci?n por usos de suelo o aplicaciones de terreno Decreto ejecutivo N? 306 de 2002 Panam?. Particular Reglamento para el control de los Ruidos en espacios p?blicos, ?reas residenciales o de habitaci?n, as? como en ambientes laborales. No posee ninguna referencia a usos del suelo distintos a los ya mencionados, no posee relaci?n alguna con planes de ordenamiento o similares. Decreto 326/2003, Junta de Andaluc?a. Espa?a. Particular Tipo I: ?rea de silencio, alta sensibilidad, sanitario, docente, cultural, espacios naturales protegidos, salvo zonas urbanas. Tipo II: ?rea levemente ruidosa, considerable sensibilidad, residencial, zonas verdes, no incluye zonas de transici?n, adecuaciones recreativas, Campamentos de turismo, aulas de la naturaleza y senderos. Tipo III: ?rea tolerablemente ruidosa, moderada sensibilidad, hospedajes, oficinas o servicios, comercial, deportivo, recreativo. Tipo IV: ?rea ruidosa, baja sensibilidad ac?stica, industrial, portuaria, Servicios p?blicos, no comprendidos en los tipos anteriores. Tipo V: ?rea especialmente ruidosa, nula sensibilidad ac?stica, sectores del territorio afectados por servidumbres sonoras a favor de infraestructuras de transporte, autov?as, autopistas, rondas de circunvalaci?n, ejes ferroviarios, aeropuertos y ?reas de espect?culos al aire libre. 129 Decreto Supremo N? 085-2003- PCM Rep?blica del Per? Particular Zona Residencial, Zona Comercial, Zona Industrial, Zona Mixta y Zona de Protecci?n Especial Reglamento General sobre el Ruido Brasil Particular Zonas sensibles, zonas mixtas: ?reas destinadas a uso habitacional, existentes o previstos, as? como para las escuelas, hospitales, espacios de recreaci?n y ocio y otros espacios utilizados como los lugares de retiro o recogimiento. Zonas existentes o previstas en los instrumentos de planeaci?n territorial cuya destinaci?n se ha cambiado a otros usos distintos para los cuales fueron asignados inicialmente en las respectivas ?reas sensibles, como por ejemplo para el comercio o los servicios. Ley de Protecci?n contra la Contaminaci?n Ac?stica Generalitat Valenciana Particular ?reas para efectos de elaboraci?n de mapas: Principales v?as de comunicaci?n.  ?reas industriales y recreativas  ?reas residenciales y comerciales. ?reas especialmente protegidas por estar destinadas a usos sanitarios y docentes. ?reas especialmente protegidas por los valores ambientales que residen en las mismas y que precisan estar preservados de la contaminaci?n ac?stica. ?reas de los centros hist?ricos De acuerdo con el uso dominante: Sanitario y Docente; Residencial; Terciario; Industrial; Cultural; Recreativo; Docente; Comercial; Administrativo y Oficinas. Ley de Protecci?n Contra la Contaminaci?n Ac?stica Galicia Particular Zona de alta sensibilidad: ?reas sanitarias, docentes, culturales o espacios protegidos. Zona de moderada sensibilidad: viviendas, hoteles o zonas de especial protecci?n como los centros hist?ricos. Zona de baja sensibilidad: restaurantes, bares, locales o centros comerciales. Zona de servidumbre: sistemas de infraestructuras viarias, ferroviarias u otros equipos p?blicos que las requieran. Ley de Control de la Contaminaci?n Ac?stica Ciudad Aut?noma de Buenos Aires Particular Ambiente exterior: Tipo I: ?rea de silencio, zona de alta sensibilidad ac?stica, hospitalario, educativo, ?reas naturales protegidas y ?reas que requieran protecci?n especial. Tipo II: ?rea levemente ruidosa, zona de considerable sensibilidad ac?stica, residencial. Tipo III: ?rea tolerablemente ruidosa, zona de moderada sensibilidad ac?stica, comercial. Tipo IV: ?rea ruidosa, zona de baja sensibilidad ac?stica, industrial. Tipo V: ?rea especialmente ruidosa, zona de muy baja sensibilidad ac?stica, sectores afectados por infraestructuras de transporte (p?blico automotor de pasajeros, automotor, autopistas, ferroviario, subterr?neo, fluvial y a?reo) y espect?culos al aire libre. Ambiente interior Tipo VI: ?rea de trabajo, zona del interior de los ambientes de trabajo. Tipo VII: ?rea de vivienda, zona del interior de las viviendas y usos equivalentes. Ley 16/2002 de Protecci?n contra la Zona de sensibilidad ac?stica alta (A): protecci?n alta contra el ruido. 130 Contaminaci?n ac?stica Generalidad de Catalu?a Particular Zona de sensibilidad ac?stica moderada (B): percepci?n media de ruido. Zona de sensibilidad ac?stica baja (C): percepci?n elevada de ruido. Decreto Supremo N? 146.Norma de emisi?n de ruidos molestos generados por las fuentes fijas Chile Particular Zona I: Aquella cuyo uso de suelo permitido corresponde a habitacional y equipamiento a escala vecinal. Zona II: Aquella comprendida por Zona I y equipamiento a escala comunal y regional. Zona III: Aquella comprendida por Zona II y que adem?s permite industria inofensiva. Zona IV: Aquella cuyo uso de suelo permitido corresponde a Industria inofensiva y o molesta. Fuente: IDEAM 2005. 3.9 Bibliograf?a espec?fica.  Antillanca, P, 2005. Influencia de la actividad tur?stica en el ruido ambiental de una ciudad peque?a. Caracterizaci?n ac?stica de Castro. Universidad Austral de Chile.  Bruel y Kjaer. 2000. Sound & Vibration measurement A/S. Ruido Ambiental. Divisi?n of Spectris Espa?a, S.A.  Directiva 2002/49/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de junio de 2002. Diario Oficial n? L 189 de 18/07/2002 p. 0012 ? 0026.  Environmental Protection Agency. Equivalent Sound Level and Its Relationship to Other Noise Measures, Appendix A in Information on Levels of Environmental Noise Requisite to Protect Public Health and Welfare with an Adequate Safety Margin, U.S., (EPA/ONAC 550/9-74-004). 1974.  Harris Cyril M.,1995. Manual de medidas ac?sticas y control del ruido. 3? ed. McGraw Hill. Espa?a.  Hede A 1998. Environmental noise regulation: A public policy perspective. In N.L. Carter and R.F.S. Job (eds.) 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Real Decreto 1367/2007, de 19 de octubre, por el que se desarrolla la Ley 37/2003, de 17 de noviembre, del Ruido, en lo referente a zonificaci?n ac?stica, objetivos de calidad y emisiones ac?sticas  World Health Organization,1999. Guidelines for Community Noise Edited by Birgitta Berglund , Thomas Lindvall, Dietrich H Schwela. Geneve. Suiza.  www.oms.org  www.EPA.gov 131  www.zaragoza.es  www.madilario.es  www.ecoamerica.cl  www.valencia.es  http://hoxe.vigo.org  www.Conama.cl  http://www.cedex.es  www.sinis.cl  www.elruido.com/portal/web/miranda-de-ebro/metodologia-para-la-gestion-del- ruido. 132 CAP?TULO IV CONTAMINACI?N AC?STICA Y SALUD 134 135 F?sicamente, no hay distinci?n entre el sonido y el ruido. El sonido (lat. sonitus) es una sensaci?n producida en el ?rgano auditivo por el movimiento vibratorio de los cuerpos, transmitido en un medio el?stico, como el aire (Su?rez, E.A., 2002). El hombre se encuentra expuesto a muchos est?mulos sonoros de manera cotidiana. Alguna de estas ondas sonoras que inciden sobre nuestros o?dos contienen informaci?n deseada y ?til, otras por el contrario no son deseadas ni agradables. El conjunto de estos sonidos no deseados reciben el nombre de ruido (lat. rugilus). La definici?n de ruido ha sido abordada por numerosos autores a lo largo las ?ltimas d?cadas. Seg?n Harris, C.M., 1998, ruido es un sonido no deseado. Para Kryter. K.D, 1994, el ruido se define como la energ?a ac?stica audible (o sonido) que no es deseada porque tiene efectos adversos, auditivos y no auditivos, psicol?gicos o fisiol?gicos sobre las personas. La definici?n de ruido como sonido no deseado debe ser matizada y completada, ya que no todos los ruidos son percibidos como "sonidos no deseados". El concepto de ruido tiene una componente subjetiva y en ?l influyen factores psicol?gicos y sociales, aunque tambi?n factores fisiol?gicos. Existen sonidos, que aunque deseados y agradables en el momento de la exposici?n, provocan efectos adversos sobre la salud. Existe una diversidad de efectos provocados por el ruido en el ser humano. Algunos de ellos son f?ciles de identificar y cuantificar, mientras que el conocimiento de otros presenta serias dificultades, ya sea por problemas pr?cticos, metodol?gicos, tecnol?gicos o ?ticos. Tradicionalmente, el efecto fisiol?gico resultante de la exposici?n al ruido m?s conocido y estudiado es la p?rdida auditiva, debido a que la relaci?n causa efecto es bastante directa, ya que se trata de una patolog?a detectable y evaluable con la tecnolog?a m?dica y ac?stica disponible, a?n no conoci?ndose perfectamente todos sus mecanismos. Sin embargo, en las ?ltimas d?cadas se han identificado otros efectos, tanto fisiol?gicos como psicol?gicos, de car?cter extra-auditivo, provocado por la exposici?n al ruido conocido, como son las alteraciones no otol?gicas producidas por el ruido. Si bien es cierto, la Contaminaci?n Ac?stica es un problema actual, no podemos considerarlo como nuevo. Desde hace casi 2000 a?os se conoce que la exposici?n a ruidos intensos produce p?rdida auditiva. Plinio el Viejo, naturalista y escritor romano, en su Historia Natural describi? la sordera de los pobladores pr?ximos a las cascadas del r?o Nilo (Tolosa, F., 2003). Otra referencia destacada a este respecto, es la del ingl?s Lord Francis Bacon quien, en 1627, describe varios de los efectos que acontecen tras una exposici?n prolongada a una intensa fuente sonora. As? textualmente comenta: 136 "Yo mismo, estando cerca de un ruido estridente, (similar al usado para llamar a un halc?n) tuve, de repente, una sensaci?n como si algo se hubiese roto o dislocado en mi o?do, e inmediatamente despu?s un zumbido intenso,... Yo tem? alguna sordera. Pero, tras aproximadamente un cuarto de hora, desapareci?..." Tratando de las consecuencias irreversibles de la exposici?n al ruido, Bacon dice: "Un ruido intenso y pr?ximo es la semilla de muchas sorderas". Fue este mismo autor quien describi? el fen?meno de enmascaramiento: "Los sonidos se alteran y distorsionan unos a otros. A veces son ahogados por otros ruidos haci?ndolos inaudibles; a veces chirr?an entre s? llevando a la confusi?n al oyente y, en ocasiones, se acoplan mutuamente constituyendo una armon?a". C.H. Parry, en 1825, describe casos de p?rdida parcial o total de la audici?n de forma temporal o permanente ocasionados por el ruido. Es conocida tambi?n la descripci?n del caso del almirante Rodney, qui?n qued? casi completamente sordo durante 40 d?as tras la descarga de los 80 ca?ones de su nav?o "Formidable". La historia habla de un oficial que result? con una sordera total y permanente debido a los repetidos disparos de un ca??n a su mando durante la batalla de Copenhague, en 1782. Existen, pocas o ninguna duda de que previo a la Era Industrial fueran perfectamente conocidos los efectos traum?ticos del ruido. La primera cita de sordera, en concepto de enfermedad laboral, se encuentra en la obra cl?sica sobre enfermedades profesionales de Ramazzini, en el a?o 1700. A partir del siglo XIX, con la Revoluci?n Industrial, la culminaci?n de la industria pesada, el incremento de los medios de transporte, la utilizaci?n del ruido en las actividades l?dicas y el aumento de la densidad de la poblaci?n, han hecho que los niveles sonoros hayan ido creciendo, convirti?ndose en un importante problema medioambiental. Aparentemente, la p?rdida progresiva de la audici?n, asociada a la exposici?n repetida a ruidos no demasiado intensos, no es reconocida hasta la llegada de la Era Industrial de la que hablamos, que es cuando comienza a ser considerada como una enfermedad ocupacional. Ya en 1854, Prusia requiri? de los empleados que contribuyeran a los fondos de la asociaci?n para la enfermedad. En 1884, Alemania adopt? el primer sistema de compensaci?n, basado fundamentalmente sobre la tesis que la lesi?n industrial formaba parte del costo de manufactura que deb?a a?adirse al precio del producto. Inglaterra en el a?o 1897 dict? una ley al respecto. No obstante, lo anterior Estados Unidos, aprob? en 1908 la primera ley de compensaci?n, la cual cubr?a a los empleados civiles del gobierno federal. En 1910, la primera ley estatal hab?a sido formulada, y en 1915, 30 estados pose?an leyes de compensaci?n. Fundamentalmente a partir de los ?ltimos 25 a?os la preocupaci?n por el ruido se ha hecho m?s patente, es as? como, en 1977, la Organizaci?n Mundial de la Salud (OMS) crea un grupo de trabajo que expone en Bruselas los Criterios de Salud Ambiental aplicables al ruido. La Comunidad Econ?mica Europea (C.E.E.) declara a 1987 como A?o Europeo del Medio Ambiente y se crean una serie de normas para la prevenci?n y medios de protecci?n del mismo, incluy?ndose un apartado que hace relaci?n al ruido como uno de los agentes contaminantes medioambientales de mayor importancia. 137 Por otra parte, el Libro Verde de la Comisi?n Europea (Bruselas, 1996), indica que el ruido ambiental, causado por el tr?fico y las actividades industriales y recreativas, constituye uno de los principales problemas medioambientales en Europa, y es el origen de un n?mero cada vez mayor de quejas por parte del p?blico. Sin embargo, por regla general, las acciones destinadas a reducir el ruido ambiental han sido menos prioritarias que las destinadas a combatir otros tipos de contaminaci?n, como por ejemplo la atmosf?rica o la del agua. El Quinto Programa de pol?tica y actuaci?n medioambiental de 1993 empez? a corregir esta situaci?n e incluy? una serie de objetivos b?sicos con respecto a la exposici?n al ruido que se deber?an alcanzar en el a?o 2000, mientras que la reciente propuesta de revisi?n del Quinto programa (COM (95) 647) anuncia el desarrollo de un programa de reducci?n del ruido con acciones destinadas al cumplimiento de estos objetivos. El Libro verde representa el primer paso para desarrollar dicho programa y aspira a estimular el debate p?blico sobre el planteamiento futuro de la pol?tica sobre el ruido. Pasa revista a la situaci?n global del ruido y las medidas comunitarias y nacionales adoptadas hasta ese momento y establece un marco de actuaci?n que permitir? mejorar la informaci?n y su comparabilidad y examinar las opciones futuras para la reducci?n del ruido procedente de diversas fuentes. El ruido ha sido estudiado desde diferentes puntos de vista en funci?n de las lesiones que puede ocasionar: Alteraciones fisiol?gicas, psicol?gicas e incluso sociol?gicas, encontr?ndose entre ellas la hipoacusia, la depresi?n, el estr?s, la irritabilidad ante la familia o la sociedad, etc. Se calcula que es, directa o indirectamente, el responsable del 11 % de los accidentes laborales, y que la hipoacusia que desencadena ocupa el tercer lugar en lo que a enfermedades profesionales se refiere. Esto se debe a que las conexiones indirectas entre el sistema auditivo y los sistemas nerviosos central y neuroendocrino, desencadenan una cascada de fen?menos que justifican la gran variedad de afecciones que hemos rese?ado y que no se limitan, exclusivamente, a la alteraci?n auditiva. El t?rmino ruido se usa habitualmente para designar un sonido no deseado, inc?modo o molesto, cuya intensidad y consecuencias son objetivables. La naturaleza de dicha definici?n presupone una amplia gama de reacciones por parte de las distintas personas de un grupo ante el mismo sonido, pero si el sonido es suficientemente molesto o duradero, o ambas cosas a la vez, o si posee alguna determinada peculiaridad en su calidad o ritmo, ser? considerado como desagradable por la mayor?a de los oyentes. El criterio es, desde luego, subjetivo a la hora de calificar un sonido como ruido. Ya dec?a Napole?n que la m?sica era el menos desagradable de los ruidos, aunque ruido al fin. El t?rmino ingl?s "annoyance", con sus equivalentes en castellano de molestia, incomodidad, fastidio o engorro, representa el desplacer o la situaci?n de malestar o resentimiento ocasionado por el ruido, por su presencia f?sica misma o por las implicaciones a que da lugar. Partiendo de este concepto, es evidente la falta de m?todos directos de medida de dicha incomodidad como tal, aunque s? se podr?a establecer, a falta de m?todos de estudio directos, unas valoraciones indirectas de la misma, mediante el empleo de encuestas de poblaci?n sobre las reacciones ante el ruido, e intentar deducir as? algunas de las indicaciones cuantitativas de la forma en 138 que el ruido interfiere en el tipo de vida. Audiol?gicamente hablando, se define como ruido aquel sonido excesivamente alto que es capaz de da?ar la audici?n. 4.1. Exposici?n a ruido como riesgo laboral. An?lisis hist?rico. La relaci?n del hombre, tanto con los sonidos, como con la enfermedad laboral, es tan antigua como su propia existencia. En el caso de los sonidos de la m?sica y de la palabra, su presencia se encuentra profundamente arraigada en el pasado evolutivo del hombre. Los primeros instrumentos musicales se remontan al Paleol?tico, construidos en un primer momento a partir de materiales de origen vegetal y animal, y posteriormente, utilizando piedra, madera y cuero. Posiblemente el primer instrumento inventado fue el raspador. Uno de los m?s antiguos se encontr? en el yacimiento de Schulen (norte de B?lgica). En el Paleol?tico superior su distribuci?n era muy amplia y en el Neol?tico era ya pr?cticamente mundial. A finales del Neol?tico nacen las primeras culturas bajo las civilizaciones fluviales de Mesopotamia y Egipto, apareciendo nuevos instrumentos como el sistro, el cr?talo: el arpa, la lira, el sabit, y otros instrumentos de viento. La interacci?n de la cultura egipcia con otras culturas como la griega y posteriormente la romana, hizo que ?stas importaran los conocimientos musicales adquiridos por los egipcios, que a su vez se hab?an nutrido del saber de asirios, babil?nicos y sumerios. En lo que respecta a la preocupaci?n de nuestros antepasados por el conocimiento de las enfermedades de los trabajadores, tambi?n se remonta a la antig?edad. Los primeros antecedentes los encontrarnos en los pocos papiros sobre medicina egipcia que han sobrevivido hasta hoy. Algunos de ellos sugieren que pudo haber habido algunos m?dicos que se ocuparon de la audici?n en el antiguo Egipto. El documento cient?fico mas antiguo conocido, el Papiro M?dico de Edwin Smith (1700 a. C), incluye descripciones de las lesiones producidas en una batalla en los huesos temporales, y c?mo estas lesiones afectaron a la audici?n y a la voz del herido. En un tratado de medicina y farmacolog?a de 1500 a.C, conocido como Papiro de Ebers, existe un cap?tulo sobre medicamentos para personas con problemas auditivos (Hawkins, J.E., 2004a). Siglos m?s tarde, Hip?crates (siglo V a.C.), cuyo principal aporte para el conocimiento de la ciencia m?dica fue el descartar los argumentos religiosos en la etiolog?a de la enfermedad y considerar diferentes elementos relacionados con la aparici?n de padecimientos, fue el primero en proponer tratamientos para enfermedades y accidentes presentados por trabajadores mineros y metal?rgicos, cuyas peligrosas actividades evidenciaban la relaci?n entre el trabajo realizado y sus efectos nocivos para la salud (Palacios, M.E., 2002). La ciencia del sonido, como tal, tuvo su origen en el estudio de la m?sica y de las cuerdas vibrantes por parte de Pit?goras (570-497 a.C.). Este fil?sofo y su maestro, Tales de Mileto (640-546 a.C.), fueron los pioneros intelectuales que introdujeron las matem?ticas en la cultura de la antigua Grecia. Las primeras referencias sobre el ruido, como agente molesto, se realizan en la antigua ciudad griega de S?baris, hacia el a?o 600 a.C., los artesanos que trabajaban con el martillo eran obligados a realizar sus trabajos en el exterior del per?metro amurallado de la ciudad para evitar molestias al resto de ciudadanos. De la misma manera, se prohib?a la tenencia de gallos u otros animales que perturbasen el reposo 139 nocturno (Garc?a, B. y col., 2003). Se trata de la primera "protolegislaci?n" orientada a la clasificaci?n de actividades en funci?n de la molestia ocasionada por ?stas (Gil-- Carcedo, L.M., y col., 1993). En los textos antiguos aparecen evidencias de cierto conocimiento de los problemas y fen?menos de los que actualmente se ocupa la ac?stica arquitect?nica. Sirva como ejemplo el conocimiento de las propiedades absorbentes de los materiales que se cita en el Antiguo Testamento, donde se describe como hab?an de colocarse las cortinas de pelo de cabra en el Tabern?culo, superando en mucho la longitud del per?metro del Templo (?xodo xxvi, 7-13), o en el tratado aristot?lico Problemata, donde se plantean cuestiones acerca de las propiedades absorbentes de la paja depositada en el suelo de los escenarios, o de la reverberaci?n en las casas encaladas (Vera, J., 2005). La escuela J?nica fundada por Tales de Mileto, y la Pitag?rica dominaron el progreso cient?fico e intelectual a lo largo de un milenio. Los seguidores de Pit?goras formaron un selecto grupo entre los que no estaba permitida la revelaci?n de los secretos de su filosof?a a personas ajenas a su grupo, bajo el principio de "seguridad bajo secreto". Debido a este secretismo, los documentos existentes que trataron la doctrina pitag?rica son fragmentos atribuidos a Filolao de Cr?tona (S. V a.C.). Las contribuciones de la escuela pitag?rica a la ciencia del sonido se ocuparon, en primer lugar del estudio de los intervalos musicales, la rama de la musicolog?a mencionada con frecuencia en los escritos antiguos bajo el nombre de "harmon?a". Las consonancias musicales conocidas como la octava, la quinta y la cuarta se conoc?a con anterioridad a Pit?goras, pero el ?xito de Pit?goras fue el identificar dichas consonancias mediante n?meros enteros simples. Los primeros experimentos se basaron en juicios auditivos. Posteriormente se utiliz? como elemento de juicio para interpretar todos los fen?menos las matem?ticas (Hunt, F.V., 1992). En la Grecia antigua, al igual que anteriormente ocurri? en Egipto, se practicaban observaciones del cuerpo humano. A Aleme?n de Cr?tona (S. V a.C.) se le considera como el primer neuroanatomista, ya que realiz? disecciones observando los nervios craneales. Algunos autores sugieren que pudo haber descubierto el Tubo de Eustaquio. La c?clea probablemente fue descubierta por Emp?docles de Akragas (495-435 a.C.), que impresionado por su forma, le dio el nombre de ???o?? en honor a la caracola de mar de la que se extra?a el tinte p?rpura de Tyrian (Hawkins, J.E., 2004a). Retomando la evoluci?n hist?rica del estudio del sonido y de la ac?stica, la Escuela Pitag?rica intent? atribuir harmon?a musical a la organizaci?n de los cuerpos celestes. Arist?teles (384-322 a.C.) teoriz? sobre el ruido que deber?an producir los cuerpos celestes al moverse. El mismo Arist?teles estableci? la teor?a del "Aer Implantus" para tratar de explicar el mecanismo de la audici?n, seg?n la cual las vibraciones del aire resultantes de las colisiones entre cuerpos era identificadas como sonidos al producir una vibraci?n en el aire contenido en el o?do, considerando que la c?clea actuaba de manera similar a una caracola (Mu?iz, J.F.,2005). M?s adelante, Alejandro de Afrodisias (S. III a.C.) teoriz? sobre el tipo de sonido que deber?an emitir los planetas, siendo, seg?n ?l, el de los planetas grandes un sonido grave al describir movimientos lentos y el de los planetas peque?os sonidos agudos, al describir movimientos r?pidos, concluyendo que el efecto combinado de ambos produc?a harmon?a (Hunt, F.V., 1992). 140 La contribuci?n m?s duradera que hizo Pit?goras sobre la teor?a ac?stica fue el establecimiento de la proporcionalidad inversa entre el tono y la longitud de una cuerda vibrante. Pit?goras y sus disc?pulos observaron que el sonido producido por los martillos al golpear el yunque variaba con el peso de los mismos; a partir de este fen?meno descubrieron que exist?a una relaci?n entre las cuerdas vibrantes y el tono que los sonidos emit?an (Recuero, M., 1999a). Existen dudas acerca de s? Pit?goras lleg? a comprender verdaderamente el significado de la frecuencia. Dos disc?pulos suyos, Architas de Tarento (430-384 a.C.) y Eudoxo de Cnido (400-347 a.C.) alcanzaron cierta comprensi?n cualitativa sobre esta relaci?n. De alguna manera relacionaron movimiento y tono, afirmando que un movimiento r?pido se correspond?a con un tono agudo, porque viaja a trav?s del aire de forma m?s r?pida y continua, y un movimiento lento correspond?a con un tono grave, porque es menos activo. El mismo Architas de Tarento afirmaba que la generaci?n del sonido "es imposible a menos que ocurra un golpe de un objeto contra otro" (Hunt, F.V., 1992). La escuela pitag?rica cre?a que la velocidad del sonido variaba con la frecuencia. En la ?poca de Arist?teles (384-322 a.C.) esta teor?a comienza a ser cuestionada. Teofrasto de ?reso (372-288 a.C.) razon?: "la velocidad de la nota m?s elevada no difiere de la m?s baja, ya que si lo hiciera antes reteniendo la propagaci?n, entonces no ser?an concordantes. Si son concordantes, ambas notas tiene la misma velocidad". Precisamente esta misma l?nea de razonamiento fue utilizada por Jean Henri Hassenfratz (1755-1827) cuando demostr? mediante experimentaci?n directa que los sonidos concordantes de dos campanas golpeadas de forma simult?nea pod?an escucharse a una distancia de medio kil?metro sin modificaci?n de la consonancia. El mismo Teofrasto de Tieso, en su Tratado sobre los sentidos, afirmaba que "la audici?n depende de la penetraci?n del sonido al cerebro"..."El ?rgano de la audici?n est? unido, f?sicamente con el aire, y porque est? en el aire, el aire dentro se mueve al mismo tiempo que el aire de fuera" (Hunt, F.V., 1992). Plat?n (428-347 a.C.) por su parte no realiz? grandes aportes a la ciencia del sonido, si bien si lo hicieron en cambio disc?pulos suyos como Arist?teles, aunque ?ste teoriz? sobre las causas que origina la audici?n: "Podemos, en general, asumir que el sonido es un soplido que pasa a trav?s de los o?dos, y se transmite a trav?s del aire, los cerebros y la sangre hasta el alma. Y lo escuchado es la vibraci?n de ese soplido que comienza en la cabeza y termina en la regi?n del h?gado... El sonido que se mueve r?pidamente es agudo, y el sonido que se mueve lentamente es grave, y el que es regular es uniforme y liso y el reverso es discordante." Alcme?n de Cr?tona (S. V a.C.) desarroll? igualmente teor?as propias acerca de los mecanismos y causas que posibilitan la audici?n, afirmando que: ?la audici?n se realiza por medio de los o?dos, porque su interior es un espacio vac?o, y ese espacio vac?o resuena" (Hunt, F.V., 1992). Sorprenden estas afirmaciones del h?gado como ?rgano receptor y del vac?o existente en el interior del o?do en contraste con el elevado conocimiento adquirido, para los medios existentes en la ?poca, sobre la anatom?a del esqueleto y del sistema circulatorio, entre otros. Arist?teles, o m?s bien alg?n autor de la escuela Aristot?lica, realiz? las primeras aportaciones sobre la reflexi?n de los sonidos bas?ndose en los conocimientos de ?ptica y geometr?a. En el Tratado del Alma, Arist?teles hace la 141 siguiente descripci?n: "lo que se requiere para la producci?n del sonido es un impacto de dos s?lidos uno con otro y contra el aire. La ?ltima condici?n queda satisfecha cuando el aire que golpea por encima no se retira del soplido, por ejemplo si no es disipado por ?l. Esto es porque de ser golpeado con un soplido agudo repentino, debe sonar, el movimiento del azote debe correr m?s que la dispersi?n del aire". En el mismo ensayo trata sobre el eco: "Un eco ocurre cuando... el aire es inicialmente golpeado por el cuerpo golpeador y se pone en movimiento por rebotes... como una pelota contra la pared" (Hunt, F.V., 1992). La herencia del conocimiento griego sobre los sonidos la recogen los romanos, que realizaron grandes teatros bas?ndose en la tipolog?a griega. Una muestra de ello es el Teatro Romano de M?rida, que se construy? en el a?o 15-16 a.C., siguiendo importantes criterios ac?sticos (Recuero, M., 1999a). Los romanos Lucrecio (96 a.C. - 55 a.C.) y Vitruvio (S. I ac?) resumieron la filosof?a natural griega y estudiaron la ac?stica de la transmisi?n y recepci?n de la palabra y la influencia de las formas de los recintos. As?, Marco Vitruvio Polio, escrib?a: "La voz es un aliento que fluye, haciendo sensible al ?rgano de la audici?n por los movimientos que produce en el aire. Se propaga en un n?mero infinito de zonas circulares, exactamente como cuando una piedra se lanza en un charco de agua estancada... Conforme a la misma ley, la voz tambi?n genera movimientos circulares, pero con una distinci?n, que en el agua los c?rculos sobre la superficie, se propagan solamente de forma horizontal, mientras que la voz se propaga horizontal y verticalmente" (Hunt, F.V., 1992). En el concepto de transmisi?n sonora existente hasta la fecha se revelaba una carencia conceptual sobre la compresi?n del medio. Lucio Anneo S?neca (4 a.C - 65 d.C), retom? la cuesti?n pregunt?ndose: "?Qu? es la voz excepto tensi?n del aire moldeada por un golpe de lengua hasta llegar a ser audible?"..." ?Qu? canci?n se puede cantar sin la tensi?n de la respiraci?n? (Hunt, F.V., 1992). En la antigua Roma ya exist?an problemas de contaminaci?n ac?stica. Sirva de ejemplo la ep?stola LVI de S?neca enviada a Lucilio, en la que ?ste se quejaba del ruido producido por la actividad de unos ba?os situados bajo su domicilio. En el Epigrama 57 del libro 12 de Valerio Marcial (40-104) ?ste se quejaba del ruido producido por "los pedagogos durante la ma?ana, los panaderos durante la noche, los caldereros con sus golpes, los cambistas reti?endo las monedas en sus mostradores y los majadores sacudiendo el lino" (Recuero, M.,1999a). Plinio el Viejo (23-79) dej? constancia en su tratado Naturalis Historia, la observaci?n que hizo de personas que viv?an junto a las cataratas del Nilo, muchas de las cuales desarrollaban sordera. Aulus Cornelius Celsus (25 a.C. - 50 d.C.) fue el primer m?dico romano en describir tratamientos para el tinnitus, otitis, sordera y los cuerpos extra?os en el interior del o?do, as? como los m?todos quir?rgicos para tratar lesiones en el pabell?n auditivo (Hawkins, J.E., 2004a). A esa ?poca corresponden numeroso instrumental otol?gico hallado en excavaciones arqueol?gicas de villas romanas, como esp?culos, ganchos para la extracci?n de cuerpos extra?os, curetas, ten?culas, pinzas, etc. (Vall?s, H., 2005). Galeno (129-201), m?dico del emperador Marco Aurelio (121-180), en el curso de sus numerosas disecciones de perros y monos, se interes? por el o?do interno, maravill?ndose por su intrincada estructura. Los criterios arbitrarios impuestos por Galeno para el tratamiento de los s?ntomas de enfermedades, entre las que se inclu?a la otitis, tinnitus y la p?rdida auditiva, fueron seguidos religiosamente durante los siguientes 14 siglos (Hawkins, J.E., 2004a). 142 Galeno tambi?n hizo algunas observaciones referentes a la salud laboral, mencionando la penosa situaci?n de los esclavos y presos que extra?an cobre en las minas de Cartagena (Sureste de Espa?a), "encadenados y sofocados por el calor o los vapores". Estas observaciones las realiz? en un tono costumbrista, y no describiendo un escenario patol?gico (Rodr?guez, E., 2005). La edad dorada de la antigua Grecia y el esplendor del imperio romano desembocaron en la alta edad media, dominada por el feudalismo y el oscurantismo, propiciado por el choque entre la fe religiosa, tendente al inmovilismo y el racionalismo cient?fico mucho m?s din?mico. La continuidad de las primeras investigaciones sobre la ciencia ac?stica y la medicina se quebr? en el mundo occidental, pero en contrapartida, continu? en el mundo Isl?mico, alcanzando su apogeo en los siglos X y XI. Muchos de los testimonios escritos originales de los autores Greco-Romanos se perdieron y han llegado a nuestros d?as a trav?s de la traducci?n al ?rabe de los manuscritos griegos durante los siglos VIII y IX y su nueva traducci?n al lat?n en los siglos XII y XIII, cuando se retom? en la cultura occidental. Los m?sicos ?rabes Al-Kind? (800-874), Al-Sarakhs? (m. 900) tradujeron tratados musicales de la antigua Grecia. Durante el mismo per?odo, en el oeste cristiano, encontramos a un monje benedictino, Hucbald (~840-930), que propuso una notaci?n alfab?tica y fue uno de los primeros en ocuparse de la m?sica polif?nica. En la ?ltima d?cada del siglo IX, se form? una sociedad secreta al estilo de las antiguas escuelas griegas en la ciudad de Al Basra (Sur del actual Irak) denominada kw?n al-Saf? Esta sociedad se encarg? de compilar m?s de cincuenta tratados sobre filosof?a y ciencias naturales conocidos en su tiempo (Hunt, F.V.,1992). Algo parecido ocurri? con los conocimientos m?dicos alcanzados hasta entonces en el mundo occidental. Los primeros movimientos del renacimiento cient?fico en occidente comienzan a aparecer durante el siglo decimoprimero. La contribuci?n m?s importante al campo de la m?sica y del sonido fue probablemente realizada por Guido de Arezzo, conocido tambi?n por Guido Aretinus (990-1050), responsable de la mayor reforma en los m?todos de ense?anza y escritura de la m?sica. Existe un amplio debate acerca de si fue Guido de Arezzo el primero en proponer la designaci?n de notas musicales mediante s?labas habladas, o si por el contrario fueron los ?rabes (Hunt, F.V., 1992). Existe una leyenda que atribuye a Guido la utilizaci?n los fonemas incluidos en las s?labas iniciales de cada hemistiquio del himno de San Juan: ? Ut queant laxis Resonare fibras Mira truorum Famuli gestorum Solve polluti Labii reatum Sancte Iohannes ? La s?ptima nota, si, se a?adi? a la escala durante el siglo decimotercero y la designaci?n de la nota ut, se cambi? por do en el siglo XVII. Se considera que, desde que en la batalla de Niebla (S. XIII), donde se comenz? a utilizar la p?lvora con fines militares y la posterior aparici?n de gran variedad de armas de fuego, todas ellas generadoras de elevados niveles sonoros, surgi? una nueva patolog?a auditiva, espec?fica por adici?n de traumas sonoros agudos, que se conoci? c?mo sordera de los artilleros (Gil-Carcedo, L.M. y col., 1993). 143 El fraile dominico Alfredo Magno (1206-1280) introdujo en Europa las ense?anzas aristot?licas recogidas en textos musulmanes. Como consecuencia de esto, el conocimiento sobre la ac?stica en la Europa occidental avanz? muy poco desde la ?poca de Arist?teles hasta el siglo XIII, pero los conocimientos fueron recibidos y reintroducidos. Con respecto a la medicina laboral, durante la edad media la ciencia regres? a la concepci?n m?gico-religiosa de la enfermedad. Para la medicina del trabajo, esto signific? un importante retroceso. No fue hasta el a?o 1473, en el que Ulrich Ellembog (1440-1499) defini? los s?ntomas de envenenamiento por plomo y mercurio, cuando se continu? con el estudio de las enfermedades laborales (Palacios, M.E.,2002). La preocupaci?n m?dica continu? en las comarcas mineras centroeuropeas a comienzos del siglo XV. Las primeras enfermedades derivadas del trato con metales, se describieron a comienzos de la edad moderna. En un manuscrito compuesto alrededor de 1473 e impreso en 1524, Ulrich Ellenborg mostr? los efectos nocivos del trabajo de los orfebres de Augsburgo (Baviera). A la par, otros autores prestaban atenci?n a la abundancia de accidentes traum?ticos y de enfermedades respiratorias entre la poblaci?n minera (tratado de miner?a de Georg Bauer, conocido como Agr?cola (1494-1555) ?De Re Metallica? de 1566; Obra de Paracelso ?Sobre la epidemia de los mineros y otras enfermedades en las minas? de 1567). Estos estudios se materializaron en el marco de las preocupaciones renacentistas por las ?enfermedades nuevas? (Rodr?guez, E. y col., 2005). El lugar com?n de referencia, para situar el comienzo de una nueva era, tanto en el caso de la ac?stica, como en el caso de la medicina, se puede ubicar en el contexto del Renacimiento, y mas concretamente en la figura de Leonardo da Vinci (1452-1519), que aparte de sus trabajos sobre pintura, escultura, arquitectura e ingenier?a, tambi?n realiz? experimentos sobre anatom?a y ac?stica, investigando la propagaci?n de las ondas en el agua, realizando observaciones sobre el ?eco?, la velocidad del sonido y las resonancias. La preocupaci?n de la medicina por la salud de los trabajadores es un rasgo propio del mundo moderno. Debido al auge del comercio y a la implantaci?n de la econom?a monetaria en Europa, surgi? una creciente demanda de metales, lo que unido a la aparici?n de armas de fuego, increment? la actividad de las industrias mineras y sider?rgicas durante la ?poca renacentista (Men?ndez, A. y col., 2005). Existe menci?n de m?dicos adscritos a minas desde, al menos, el siglo XV, cre?ndose en 1700, en los pa?ses centroeuropeos, un puesto oficial denominado Bergrmedicus, m?dico de las minas. Al menos desde mediados del siglo XVI, las minas de cinabrio de Almad?n contaron con un m?dico y un barbero asalariados y tambi?n con el suministro gratuito de medicinas y una enfermer?a para asistir a los trabajadores (Rodr?guez, E. y col., 2005). Uno de los mejores ejemplos de los primeros espacios asistenciales destinados a los trabajadores son los vinculados a las grandes construcciones, como es el caso del hospital para ?laborantes? habilitado durante la construcci?n del Monasterio del Escorial (1563-1599) (Maganto,E., 1992). En el campo de la anatom?a, resurge con fuerza el inter?s por el estudio del o?do. As?, Jacobo Berengario da Carpi (~1479-1540) fue al parecer el primero en observar los huesos del yunque y martillo (Hawkins, J.E., 2004a). En 1551 el f?sico, 144 fil?sofo y matem?tico italiano Girolama Cardano (1501-1576), escribi? en De Subtilitate acerca de la conducci?n ?sea del sonido, analizando c?mo se transmit?a el sonido mediante los huesos a partir del movimiento producido por una astilla sujeta con los dientes. Philippus Ingrassia (1510-1580) fue el primero en describir el hueso del estribo, aunque su descubrimiento no est? claro y algunos autores se lo atribuyen a Bartolomeo Eustachi (~1500-1574), Andreas Vesalius (1514-1564) o a Gabriello Fallopio (1523-1562) (Hawkins, J.E., 2004a). Bartholomeo Eustachi, figura 30, hizo la primera descripci?n exacta de la membrana timp?nica, compar? la cavidad del o?do medio con un tambor y lo denomin? tympanum, del lat?n tympanum auris. Reconoci? el nervio Timp?nico como tal y no corno un vaso sangu?neo, como hasta entonces se cre?a. En su tratado De morbo gallito describi? el zumbido insoportablemente ruidoso que suele aparecer durante la ?ltima etapa de la s?filis. Los disc?pulos de Eustachi, Girolamo Fabrizi (1537-1619) y Casseri (1556-1616), continuaron con los estudios de ?ste, subrayando la necesidad de una adecuada iluminaci?n para el tratamiento del o?do, mediante luz solar enfocada, o bien mediante velas. Continuaron el estudio anat?mico de los huesecillos del o?do de animales, investigaron el m?sculo estapedial, practicaron las primeras traqueotom?as y compararon la membrana timp?nica con el diafragma de la retina (iris) en los casos de sobreestimulaci?n (Hawkins, J.E., 2004a). Galileo Galiley (1564-1642) impuls? de nuevo el estudio de la ac?stica, poniendo de manifiesto que el tono depend?a de la frecuencia de las oscilaciones que originan los sonidos, de la masa del cuerpo vibrante, de la longitud y de la tensi?n a la que estaba sometido (Recuero, M., 1999b). El propio Galileo calcul? por primera vez la velocidad del sonido de forma sencilla: un artillero dispar? una salva de ca??n y Galileo se situ? en un cerro a unos 3.500 metros, contabilizando el tiempo transcurrido desde el disparo con un "pulsilogium" de su invenci?n. La velocidad del sonido estimada por Galileo fue de 350 m/s (Tecnociencia, 2005). Figura 30: Bartholomeo Eustachi (1510-1574). Investigador que hace la primera descripci?n exacta de la membrana timp?nica. Fuente: Hawkins, J.E., 2004a. El franciscano franc?s Mar?n Mersenne (1588-1648), alumno de Galileo, estudi? la frecuencia de las diferentes notas, descubriendo que las cuerdas al vibrar a su propia frecuencia producen simult?neamente, arm?nicos superiores al fundamental (Recuero, M., 1999b). Al igual que Galileo, Mersenne trat? de determinar la velocidad de propagaci?n del sonido en el aire, midiendo el tiempo de retorno de un eco, cometiendo un error menor a un 10%. 145 Los estudios anat?micos de o?do continuaron durante el siglo XVII. A la luz del nuevo conocimiento desarrollado sobre la estructura interna del o?do durante el siglo anterior, se generaliz? una tendencia cada vez mayor, especialmente entre los franceses, a especular acerca de su fisiolog?a. El f?sico, m?dico y arquitecto Claude Perrault (1613-1688), en su ensayo sobre el ruido "Du Bruit" identific? la "membrana espiral" de la c?clea como el verdadero ?rgano de audici?n, indicando que pod?a da?arse por las fuertes vibraciones ocasionadas por ruidos intensos, y en una edad avanzada pod?a llegar a secarse (Hawkins, J.E., 2004a). Los fen?menos ?pticos de la refracci?n, difracci?n e interferencia fueron por primera vez estudiados durante el siglo XVII y a cada uno de ellos se le otorg? importancia, tanto desde el punto de vista de la ?ptica, como de la ac?stica. Willebrorg Snel (15911626), Ren? Descartes (1596-1650), Pierre de Fermat (1601-1665), Francesco Mar?a Grimaldi (1618-1663) fueron algunos de los protagonistas de los experimentos sobre estos fen?menos. A partir de este momento, el conocimiento del sonido se increment? mucho m?s r?pidamente que el conocimiento de los fen?menos de la luz, m?s dif?ciles de observar y medir. El jesuita alem?n Athanasius Kircher (1602-1680) public? numerosos tratados sobre el sonido. En Musurgia Universalis disertaba sobre si el sonido podr?a escucharse en el vac?o, describ?a numerosos instrumentos, estudiaba la propagaci?n del sonido e incluso trataba sobre la anatom?a de la audici?n. En 1673 escribi? Phonurgia Nova, donde se ilustran numerosos instrumentos para la audici?n (Hunt, F.V., 1992). La obra de Bernardino Ramazzini (1633-1714) ?Tratado de las enfermedades de los artesanos" (De morbis artificum diatriba; 1? ed., M?dena. 1700; 2? ed., P?dua, 1713) se considera como la obra de la tradici?n cient?fica de la higiene y medicina del trabajo. En esta obra Ramazzini revis? 42 oficios en su primera edici?n y 54 en la segunda, analizando los riegos derivados de la pr?ctica de cada uno de ellos, as? como las medidas de prevenci?n convenientes para aminorarlos (Rodr?guez, E., 2005). Merece la pena citar uno de los p?rrafos de morbis artificum diatriba, donde Ramazzini describe los efectos sobre la audici?n de los broncistas: ?...Existen broncistas en todas las urbes y en Venecia se agrupan en un solo barrio; all? martillean el d?a entero para dar la ductilidad al bronce y fabricar luego con ?l vasijas de diversas clases; all? tambi?n s?lo ellos tienen sus tabernas y domicilios, y causan tal estr?pito que huye todo el mundo de un paraje tan molesto. Da?arse pues principalmente el o?do del continuo fragor y toda la cabeza por consiguiente; ensordecen poco a poco y al envejecer quedan totalmente sordos; el t?mpano del o?do pierde su tensi?n natural de la incesante percusi?n que repercute a su vez hacia los lados, en el interior de la oreja, debilitando todos los ?rganos de la audici?n...?. (Mu?iz, J.F., 2005). En 1660, los cient?ficos ingleses Robert Boyle (1627-1691) y Robert Hook (1635-1691) demostraron que el sonido necesitaba un medio gaseoso, l?quido o s?lido para su transmisi?n, comprobando que suspendiendo en el vac?o una campana su sonido era inaudible. Francis Hauksbee (m. 1713) retom? el estudio del comportamiento del sonido en el vac?o cincuenta a?os despu?s y realiz? varias modificaciones con respecto a los experimentos realizados por Boyle y Hook., Hook invent? algunos dispositivos como el estetoscopio y un dispositivo dentado rotatorio para la producci?n de tonos (Hunt, F.V., 1992). 146 El tratamiento matem?tico de la teor?a del sonido con el f?sico brit?nico Isaac Newton (1643-1727). En su Philosophiae Naturalis Principia Matem?tica en (1687), Newton demostr? que la propagaci?n del sonido a trav?s de cualquier fluido depend?a de sus propiedades de elasticidad y densidad. Al igual que otros muchos trat? de hallar la velocidad del sonido, pero esta vez a trav?s del c?lculo te?rico, lo que se conoce como inferencia deductiva (Hunt, F.V., 1992). Una de las primeras mediciones de la velocidad del sonido llevadas a cabo por cient?ficos espa?oles se realiz? cerca de un siglo despu?s, en 1738, cerca de Quito (Ecuador). Esta medida de la velocidad del sonido se realiz? bajo unas condiciones singulares, debido a la elevaba altitud de la zona, teniendo gran influencia en la velocidad de propagaci?n del sonido. Los resultados obtenidos por Juan Jorge (1713- 1773) y Antonio Ulloa (1716-1795) fueron de 339,0 m/s y 347,8 m/s, respectivamente (Vaquero, J.M. y col., 2002). Joseph Guichard Du Verney (1648-1730) en su Trait? de I'Organe de l'Ouie, contenant la structure, les usages et les maladies de toutes les parties de l'oreille, realiz? una serie de dibujos de disecciones del o?do interno, afirmando que el sonido se transmit?a, no por conducci?n a?rea a la ventana oval, sino mediante la cadena osicular. Se trat? del primer texto sobre otolog?a, editado en 1683, consider?ndose una referencia obligada para cualquier m?dico de la ?poca que quisiera tratar la patolog?a del o?do (Vall?s, H., 2005). Du Verney demostr? que el conducto delgado externo parte del anillo timp?nico y que las c?lulas a?reas mastoideas se comunican con la cavidad timp?nica. Fue lo que primero aport? a la teor?a de la audici?n, que posteriormente desarroll?, y se atribuyo, a Helmholtz. A partir del estrechamiento gradual de la l?mina espiral ?sea desde la base hasta la parte apical, ?ste infiri? que la parte basal responde a las bajas frecuencias y el ?pice a las altas (Hawkins, J.E., 2004a). Figura 31: Sir Francis Bacon (1561-1626). Fil?sofo y estadista de la corte que escribi? sobre la audici?n, el lenguaje y fen?menos ac?sticos, incluidos la p?rdida auditiva. Fuente: Hawkins, J.E., 2004a. En la Inglaterra del siglo XVII coexistieron dos cient?ficos que aportaron luz a los estudios sobre la audici?n, Sir Francis Bacon (1561-1626), figura 31, fil?sofo y estadista de la corte y Thomas Willis (1621-1675), figura 32, m?dico de Oxford y fundador de la neurolog?a. Bacon escribi? sobre la audici?n, el lenguaje y otros 147 fen?menos ac?sticos, incluyendo los efectos perjudiciales de sonidos intensos, mencionando un instrumento auditivo de origen espa?ol, quiz? la primera pr?tesis auditiva diciendo que "esto ayudar? algo a los que son duros de o?do". Willis fue el primero en reconocer que la c?clea era el verdadero ?rgano auditivo. Tambi?n escribi? sobre la diplacusia y la paracusia, y al igual que Duverney, sugiri? una distribuci?n te?rica de altas y bajas frecuencias en la c?clea (Hawkins, J.E., 2004a). Figura 32: Thomas Willis (1621-1675). M?dico fundador de la neurolog?a. Reconoce a la c?clea como el ?rgano de la audici?n. Fuente: Hawkins, J.E., 2004a. En el Per?odo preindustrial correspondiente al siglo XVIII se sentaron las bases para un acercamiento m?dico sistem?tico a la patolog?a laboral, producto del auge de los planteamientos mercantilistas que concedieron a la salud un creciente valor econ?mico (Men?ndez, A. y col., 2005). Los estudios otol?gicos en el siglo XVIII fueron dominados por los cient?ficos italianos, sobre todo de Bolonia. El primero de ellos fue Antonio Maria Valsalva (1666- 1723), figura 33, disc?pulo del histolog?sta Marcello Malpighi (1628-1694). En su "Tractatus de aure humana" se diseccionaron m?s de 1.000 cabezas de seres humanos. Una secci?n de su texto era anat?mica y otra fisiol?gica. En un caso de sordera, ?l demostr? que exist?a una dislocaci?n de la articulaci?n incudo-estapedial, y en otro caso, una anquilosis de los estribos. Tambi?n localiz? las terminaciones del nervio auditivo en la porci?n membranosa del laberinto antes que en la l?mina espiral ?sea y se refiri? a ellos como los receptores de sonidos, compar?ndolos con arpas provistas de cuerdas de diferentes longitudes. Puede decirse de esta forma que Valsalva tambi?n se anticip? a Helmholtz (Hawkins, J.E., 2004a). Giovanni Battista Morgagni (1682-1771) a parte de concluir la obra de Valsalva, escribi? una serie de veinte Epistolae anatomicae, dedicando siete de ellas al estudio del o?do. En una de ellas, describ?a la perforaci?n experimental de la membrana timp?nica en un perro y la poca importancia que ten?a para la audici?n dicha perforaci?n. En su extenso trabajo sobre patolog?a, De causis et sedibus morborum, consider? la relaci?n existente entre otitis media y la infecci?n y el absceso cerebral, concluyendo, en contra de muchos de sus contempor?neos, que la otitis era el 148 proceso inicial, y el absceso cerebral correspond?a a un proceso secundario (Hawkins, J.E., 2004a). Figura 33: Antonio Mar?a Valsalva (1666-1723). Cient?fico italiano, su obra ?Tractatus de aure humana? fue publicada en Bolonia despu?s de su muerte, en el a?o 1740. Fuente: Hawkins, J.E., 2004a. El descubrimiento de los l?quidos que ba?an el o?do interno se ha atribuido tambi?n a dos cient?ficos italianos. Domenico Felice Antonio Cotugno (1736-1822), figura 34, fue el primero en identificar la perilinfa, describi?ndolo en De aquaeductibus auris humane internal. Antonio Scarpa (1752-1832), figura 35, en Anatomical disquisitiones de auditu et olfactu, describi? la endolinfa y dibuj? las ramas del nervio auditivo y sus terminaciones en diferentes lugares del laberinto (Hawkins, J.E., 2004a). Figura 34: Domenico Felice Antonio Cotugno (1736-1822). Cient?fico italiano, fue el primero en identificar la perilinfa. Fuente: Hawkins, J.E., 2004a. Bernardino Ramazzini y Johann Meter Frank (1745-1821) contemplaron la actividad productiva, desde una ?ptica ilustrada, como generadora de enfermedad y reivindicaron el medio laboral como propicio para la intervenci?n sanitaria. El primer cap?tulo de su obra estaba dedicado a las enfermedades de los mineros, y los nueve siguientes cap?tulos se dedicaban a analizar profesiones expuestas a las bien conocidas morbi metallici (Men?ndez, A. y col., 2005). 149 Figura 35: Antonio Scarpa (1752-1832). Cient?fico italiano, describi? la endolinfa y dibuj? las ramas del nervio auditivo. Fuente: Hawkins, J.E., 2004a. La visi?n del problema por parte de los autores de la ?poca se basaba en la percepci?n caritativa de la desdichada situaci?n de la poblaci?n trabajadora. La preocupaci?n caritativa se tom? en filantr?pica con la aparici?n de un nuevo pensamiento m?dico sobre la salud de las poblaciones, lo que se denominaba ?higiene o salud p?blica? o ?polic?a m?dica?, en el caso de los pa?ses centroeuropeos. La primera aportaci?n relevante a la Medicina del Trabajo en Espa?a la hizo Francisco L?pez de Ar?valo (m. 1765) en junio de 1755, remitiendo una carta al m?dico franc?s Francois Thi?ry (n. 1719), donde se describ?an los padecimientos de los mineros de Almad?n (Rodr?guez, E., 2005). Su sucesor en el cargo como m?dico de las minas de Alrnad?n, Jos? Par?s y Franquees, inici? un programa de descripci?n sistem?tica de la patolog?a laboral de estas minas, recogido en "Cat?strofe morboso de las minas mercuriales de la Villa de Almad?n del Azogue. Historia de lo perjudicial de dichas reales minas a la salud de sus operarios: y exposici?n de las Enfermedades corporales, y medico - Morales de sus Fossores, con la curaci?n respectiva de ellas" (1778), (Rodr?guez, E., 2005). Durante el transcurso del siglo XVIII comenzaron a aparecer investigaciones e informes sobre salud p?blica en diferentes ?mbitos completando las aportaciones realizadas por Francisco L?pez de Ar?valo y Jos? Par?s y Franqu?s. En Junio de 1784, el Conde de Floridablanca encarg? al m?dico Jos? Masdevall la elaboraci?n de un informe sobre la salubridad de las f?bricas de algod?n de Barcelona. En 1790 el m?dico sevillano Ambrosio Mar?a Xim?nez de Lorite public? un trabajo donde se analizaba los efectos que provocaban las tener?as, las f?bricas de velas de sebo y las f?bricas de almid?n sobre la poblaci?n, a partir de las quejas vecinales surgidas por la existencia de malos olores y otras molestias (Men?ndez, A. y col., 2005). En 1797 Juan Naval, m?dico de la familia del Rey Carlos IV, public? su "Tratado F?sico-M?dico quir?rgico de las enfermedades de los O?dos". En este sentido, hay que considerar a Juan Naval como el primer autor de la Otolog?a Espa?ola (Vall?s, H., 2005). Con anterioridad a estos acontecimientos, en 1752, se fund? el Real Hospital de Mineros, destinado a la recuperaci?n de la capacidad productiva de los mineros inhabilitados, ya que constitu?an una mano de obra cualificada y las posibilidades de sustituci?n no cumpl?an con los criterios productivistas imperantes. 150 La preocupaci?n mostrada en Espa?a en torno a las condiciones laborales de la miner?a a finales del siglo XVIII desaparece de la opini?n m?dica durante alrededor de 100 a?os y su resurgimiento vendr? provocado por el per?odo de discusi?n sobre la legislaci?n social (Rodr?guez, E. y col., 2005a). Un estudio bibliom?trico realizado sobre publicaciones relativas al higienismo espa?ol en el per?odo comprendido entre 1808 y 1939, coincide en se?alar esta falta de inter?s por la medicina laboral por parte de los m?dicos en el per?odo comprendido entre las ?ltimas d?cadas del siglo XVIII y a mitad del siglo XIX. Entre 1808 y 1939 se publicaron en Espa?a 7.333 t?tulos sobre literatura m?dica, de ?stos, solamente 45 obras literarias estaban dedicadas a la medicina o higiene laboral, siendo 43 de ellas originales y 2 de ellas traducidas. Hasta 1850 no aparece el primer t?tulo sobre higiene laboral. El per?odo m?s prol?fico tuvo lugar entre 1930 y 1936 con la aparici?n de 18 vol?menes. En este incremento del n?mero de publicaciones influy? la mejora de la legislaci?n laboral y las relaciones de trabajo que se experimentan a partir de principios de siglo, y posteriormente con la proclamaci?n de la II Rep?blica (Alcalde, R., 1999a). En Europa, durante las primeras d?cadas del siglo XIX se estaba gestando lo que posteriormente se denominar?a doctrina higi?nica o higiene cient?fica a partir de dos grandes teor?as, una ambiental basada en el estudio de los focos de enfermedad, y otra que consideraba la enfermedad como un fen?meno de car?cter social. La uni?n de ambas corrientes de pensamiento dio lugares a enormes cantidades de estudios m?dicos geogr?ficos, conocidos bajo el nombre gen?rico de topograf?as m?dicas. Estos estudios constituyeron uno de los primeros intentos de an?lisis de las interrelaciones existentes entre el hombre y el ambiente en el que se desenvuelven (Alcalde, R., 1999a). La literatura m?dica en Espa?a durante el siglo XIX sobre higiene laboral o industrial, naci? bajo la influencia francesa. Los m?dicos decimon?nicos escribieron comport?ndose como espectadores ajenos a la realidad social. La excepci?n a esta actitud la constituyeron los m?dicos relacionados con la miner?a, que conoc?an los riesgos de la actividad (Rodr?guez, E. y col., 2005a). En Alemania, el pionero de la fisiolog?a experimental fue Johannes M?ller (18011858), atrayendo muchos alumnos, entre los que se encontraba Helmholtz. M?ller se interes? por todos los aspectos de los sentidos, incluyendo la audici?n, y fue el primero en hacer un experimento sobre la transici?n de las ondas ac?sticas del medio a?reo al l?quido. Entre los anatomistas contempor?neos a M?ller se encontraba Rosenthal (1780-1829), cuyas disecciones revelaron el canal modiolar, que contiene un ganglio de forma espiral y que todav?a lleva su nombre. Emil Huschke (17971858) descubri? la zona dentada del limbo cuando examin? el o?do interno de diferentes aves, pensando que hab?a encontrado las verdaderas terminaciones de las fibras del nervio auditivo (Hawkins, J.E., 2004a). Con posterioridad a este incremento en el inter?s cient?fico por la anatom?a y funci?n del ?rgano auditivo, se sucedieron varios pseudocient?ficos, que desprestigiaron e hicieron caer el inter?s por la otolog?a. William Wilde (1815-1876) y Joseph Toynbee (1815- 1866) retomaron de nuevo los estudios cient?ficos en el campo de la otolog?a, rescat?ndola de las manos de charlatanes y curanderos. Ambos publicaron sus investigaciones en sendos tratados, Wilde public? Aural Surgery en 1853 y Toynbee Diseases of the hear en 1860, en donde describi? varios casos de p?rdidas auditivas inducidas por el ruido, se?alando 151 que los casos m?s comunes se daban en exposiciones largas y continuadas en el deporte de tiro (Hawkins, J.E., 2004b; Hawk?ns J.E. y col., 2005). Alfonso Cort? (1822-1888) anatomista italiano, se relacion? con numerosos microscopistas europeos de las universidades de Londres, Paris, Edimburgo. W?rzburg, Utrecht y Berna. En 1851 encontr? una estructura que se enrollaba a lo largo del conducto coclear, desde entonces llamada ?rgano de Corti. Tambi?n identific? miles de c?lulas pilosas y sus estereocilios (Hawkins, J.E., 2004c). La patolog?a coclear relativa a la p?rdida auditiva inducida por ruido fue descrita por primera vez por Habermann (1890) en un estudio realizado sobre los huesos temporales de un ex-calderero que hab?a sido atropellado por un tren y no hab?a escuchado las se?ales de advertencia. Habermann tambi?n examin? la audici?n da?ada de caldereros vivos en dos talleres y observ? que en el taller de mayor tama?o y m?s ruidoso era donde se encontraban las personas con mayor afecci?n por sordera (Hawkins, J.E., y col., 2005). El primer m?dico en relacionar la p?rdida auditiva con la edad fue el ot?logo St. John Roosa (1838-1908), figura 36. En un breve art?culo que present? en 1885 en una reuni?n de la American Otological Society, propuso el nombre de presbiacusia, acu?ado a partir del griego  , "anciano", y   `"o?r", para nombrar a la p?rdida gradual de la audici?n a medida que la persona envejece. Anteriormente, en 1873, hab?a observado que "los trabajadores empleados en martillar grandes chapas de hierro como los utilizados en hacer las calderas de motores a vapor, son muy propensos a perder mucho de su poder auditivo. En muchos de estos casos se encontr? que la "sordera de los caldereros" figuraba corno una enfermedad aparte, en los informes de una de nuestras instituciones donde se tratan las enfermedades aurales". Posteriormente, Roosa intent? identificar la lesi?n responsable de la p?rdida de audici?n, se?alando al laberinto y atribuyendo como causa, una sacudida de las fibras del nervio auditivo (Schacht, J. y col., 2005; Hawkins, J.E. y col., 2005). Figura 36: John Roosa (1839-1908). M?dico ot?logo de Nueva York, fue el primero en relacionar la p?rdida auditiva con la edad, se le considera uno de los padres de la presbiacusia. Fuente: Hawkins, J.E. y col., 2005. Giuseppe Conte Gradenigo (1852-1926) identific? diferentes grupos de trabajadores afectados por p?rdidas aditiva, como alba?iles y molineros, denominando a la enfermedad "otitis interna profesional" (Hawkins, J.E. y col., 2005). 152 H. Zwaardemaker (1857-1930), figura 37, divulg? el primer estudio sistem?tico sobre la capacidad auditiva de ni?os y adultos para escuchar sonidos de alta frecuencia generados con el silbato Galton, demostrando que a medida que la edad aumentaba se perd?a capacidad auditiva gradualmente, denominando a este fen?meno "ley de la presbiacusia". Zwaardemaker cre?a que las p?rdidas auditivas a edades avanzadas se deb?an a una degeneraci?n anat?mica del sistema auditivo. Investigaciones m?s recientes han mostrado que existen otros procesos responsables de la perdida de la audici?n (Schacht, J. y col., 2005). Figura 37: H. Zwaardemaker (1857-1930). Fisi?logo, demostr? que a medida que la edad aumentaba se perd?a capacidad auditiva gradualmente, llam? a este fen?meno "ley de la presbiacusia". Fuente: Hawkins, J.E. y col., 2005. En Espa?a, durante el denominado Bienio Liberal (1854-1856) se estableci? un programa higi?nico inspirado en programas de otros pa?ses europeos, donde se suger?an actuaciones sobre la industria, sobre el medio urbano y medidas de educaci?n para la clase obrera (Rodr?guez, E. y col., 2005a). Para hacer referencia al contexto en el que se desarrollaron en Europa los primeros intentos de intervenci?n del estado en el campo sociolaboral se suele utilizar la expresi?n ?cuesti?n social?, como expresi?n que defini? la conflictividad social generada por la industrializaci?n y la urbanizaci?n asociada. Esta situaci?n provoc? que los gobiernos de la ?poca se planteasen la necesidad de tomar medidas con el objeto de controlar el conflicto social, que pon?a en peligro la estabilidad social y pol?tica de la ?poca. Esta problem?tica comienza a emerger en la d?cada de los 30 del siglo XIX, obligando al estado a intervenir mediante pol?ticas sociales. Se considera que la reforma social espa?ola arranca en la d?cada de lo 80 del siglo XIX, emergiendo una corriente de opini?n favorable al intervencionismo social del Estado, oponi?ndole a la filosof?a del Liberalismo individualista imperante del laissez-faire (Marrauz, G., 2003). La econom?a Espa?ola experiment? un per?odo de fuerte expansi?n entre 1876 y 1886, en el marco de una coyuntura internacional favorable. Durante esa d?cada se intensific? el proceso de industrializaci?n, afectando a los sectores textil, sider?rgico y minero, concentrados en la periferia peninsular. Esta expansi?n econ?mica tuvo lugar a pesar de las dificultades estructurales del sector agr?cola y de los graves desajustes demogr?ficos, con elevadas tasas de mortalidad, originadas por la deficiente organizaci?n sanitaria, las pr?cticas antihigi?nicas y la malnutrici?n (Buj, J.A., 1994). 153 El proceso de industrializaci?n agrav?, en sus primeras fases, las condiciones laborales y de vida de las clases trabajadoras como consecuencia del hacinamiento y del deterioro de las condiciones higi?nicas. Existen numerosos estudios realizados en la ?poca, que narran las condiciones a las que se encuentran sometidos los trabajadores en el per?odo inmediatamente anterior a la restauraci?n. Destacan los trabajos de Ildefonso Cerd?, Monograf?a estad?stica de la clase obrera de Barcelona, en 1856; de Pedro Felipe Monlau y Roca, Higiene industrial. ?Qu? medidas higi?nicas puede dictar el Gobierno a favor de las clases obreras?, de J. Salarich, Higiene del Tejedor o sean medios f?sicos y morales para evitar las enfermedades y procurar el bienestar de los obreros ocupados en hilar y tejer el algod?n (Buj, J.A., 1994). Las personalidades m?dicas de ideolog?a liberal m?s importantes de la ?poca. Monlau entre otros, mantuvieron un continuo contacto con los cient?ficos Europeos m?s influyentes, tanto en Inglaterra, cuna del higienismo de car?cter social, como en otros pa?ses con tradiciones basadas en los preceptos marcados por el despotismo ilustrado. El exilio protagonizado por los liberales a partir de la vuelta al trono de Fernando VII en 1824, puede explicar una de las causas que favorecieron esos contactos, as? como la falta de estudios en determinados per?odos de este siglo (Alcalde, R., 1999b). En el contexto internacional, las consecuencias que tuvo para la salud de los trabajadores la ejecuci?n de la gran obra p?blica de construcci?n de los t?neles alpinos de San Gotardo (1882) y de Sempione (1906), causando muchas muertes por anquilostomias?s y accidentes, provoc? que se iniciaran en Italia movimientos para el estudio y la prevenci?n de enfermedades laborales. Se aprovech? una exposici?n internacional en Mil?n, en 1906, para convocar un Congreso Internacional de Enfermedades del Trabajo. De all? surgi? una Comisi?n Internacional Permanente para el Estudio de las Enfermedades Profesionales, con sede en Mil?n (Actualmente denominada International Commission on Occupational Health). Esta Comisi?n Internacional promovi? un programa de congresos (Bruselas, 1910; Viena, 1914), que se vio truncado por la Primera Guerra Mundial (Rodr?guez, E. y col., 2005a; ICOH, 2004). En Espa?a, esta situaci?n deficiente en cuanto a condiciones higi?nicas entre las clases trabajadoras, ocasiona que a los testimonios de m?dicos, higienistas e ingenieros se sume la acci?n del Estado, creando "una Comisi?n con objeto de estudiar las cuestiones que directamente interesan a la mejora o bienestar de las clases obreras, tanto agr?colas como industriales, y que afectan a las relaciones entre el capital y el trabajo" tal y como se citaba textualmente en el Real Decreto de 5 de diciembre de 1883, por el que se crea la Comisi?n de Reformas Sociales. En la exposici?n de motivos de dicho Real Decreto se hace referencia al atraso de la sociedad espa?ola en cuestiones de legislaci?n social (Buj, A., 1994). La creaci?n en 1883, por iniciativa de Segismundo Moret, de la Comisi?n de Reformas Sociales, tambi?n denominada Comisi?n Moret, signific? el primer intento de institucionalizar en Espa?a la llamada cuesti?n social. Sus or?genes derivan de la incipiente sociedad industrial, con la aparici?n de las f?bricas, del proletariado y el surgimiento de la ciudad industrial (Buj, A., 1994). La industria minera y la incipiente industria sider?rgica espa?ola del ?ltimo tercio del siglo XIX fueron los sectores en los que apareci? la asistencia sanitaria. La legislaci?n que regul? el sector minero, incorpor? desde 1873 la obligaci?n de contratar a un m?dico y dotar a las explotaciones de botiquines. El Reglamento de Polic?a Minera 154 de 1897 (Real decreto de 15 de Julio) ampli? las obligaciones de los empresarios y los medios asistenciales. En C?novas, Canalejas y Dato, se perfilan las ideas intervencionistas que habr?an de plasmarse institucionalmente en el proyecto de Instituto del Trabajo y en el Instituto de Reformas Sociales (Montoya, A., 2003). El primero en promover la intervenci?n social del estado fue Eduardo Dato, Ministro de la Gobernaci?n en el Gabinete de Silvela. Dato logr? la aprobaci?n en 1900 de la Ley de accidentes de trabajo y de la Ley de condiciones de trabajo de las mujeres y los ni?os, marcando un punto de inflexi?n en la pol?tica social espa?ola (Marrauz, G., 2003). Esta primera Ley de accidentes de trabajo, conocida como "Ley Dato", puede considerarse como pionera en relaci?n con lo que hoy conocemos c?mo prevenci?n en el trabajo. Su publicaci?n se realiz? en la Gaceta de Madrid, antecedente del actual Bolet?n Oficial del Estado, el 31 de enero de 1900. A?os despu?s de su aprobaci?n, la Ley de Accidentes de Trabajo de 30 de enero de 1900 ha sido considerada ?la primera disposici?n que se dicta en Espa?a regulando el accidente de trabajo, creando el Seguro para el mismo y adoptando la doctrina del riesgo profesional" y "no s?lo la primera norma de Seguridad Social, sino una de las primeras importantes del Derecho del Trabajo en nuestro pa?s", que supone "la aceptaci?n de la teor?a del "riesgo profesional", la transformaci?n de la realidad social y, en fin, una gran influencia en la construcci?n de los conceptos b?sicos del Derecho del Trabajo" (Pic, P., 2003). La Ley Dato trataba de paliar, de alguna manera, las consecuencias econ?micas que los accidentes de trabajo ten?an para los trabajadores y sus familias en caso de incapacidad o muerte. En su art?culo tercero, realizaba una extensa relaci?n de las industrias y actividades objeto de la Ley. El art?culo cuarto realizaba una clasificaci?n de las situaciones incapacitantes sobrevenidas como consecuencia del trabajo y fijaba las indemnizaciones correspondientes (Cegarra, C., 2001). Esta Ley trataba de establecer unas l?neas de actuaci?n en materia preventiva que podr?an calificarse de esencialmente modernas (Cegarra, C., 2001). Cre? una Junta t?cnica encargada del estudio de los mecanismos para prevenir los accidentes de trabajo, encarg?ndole la redacci?n de un cat?logo "de los mecanismos que tienen por objeto impedir los accidentes de trabajo". En el art?culo octavo se preve?a el desarrollo reglamentario de la misma a trav?s la redacci?n de futuros "reglamentos y disposiciones que se dicten para cumplir la ley, los casos en que deben acompa?ar a las m?quinas los mecanismos protectores del obrero o preventivos de los accidentes del trabajo, as? como las dem?s condiciones de seguridad e higiene indispensables a cada industria". El art?culo noveno se?alaba la necesidad de crear un "Gabinete de experiencias, en que se conserven los modelos de los mecanismos ideados para prevenir los accidentes industriales, y en que se ensayen los mecanismos nuevos, e incluir? en el cat?logo los que recomiende la pr?ctica" (Fern?ndez, L., 2000). Las referencias a dichos "mecanismos protectores del obrero" suponen el origen de lo que actualmente conocemos como equipos de protecci?n individual. Empezaba de esta forma un siglo con una l?nea de actividad nueva, de entrada en un cierto proteccionismo del Estado, en el germen de lo que posteriormente se generaliz? como Seguridad Social (Fern?ndez, L., 2000). 155 El comienzo de esta l?nea de actividad surgi? como resultado de un largo proceso iniciado y desarrollado durante el siglo XIX. Por un lado, se encontraban las reivindicaciones y luchas de diferentes movimientos sociales y pol?ticos, y por otro lado, como consecuencia de los movimientos anteriores, el proceso de institucionalizaci?n del propio Estado (Fern?ndez, L., 2000). Este ?ltimo tiene lugar en Espa?a, como en otros pa?ses europeos, durante el siglo XIX. As?, el precedente de todo este entramado jur?dico-proteccionista debemos buscarlo en nuestro pa?s en la Comisi?n de Reformas Sociales, o Comisi?n Moret, establecida en 1883, antecedente del Instituto de Reformas Sociales, creado en 1903, que fue el impulsor de la legislaci?n social posterior. La creaci?n, en 1908 del Instituto Nacional de Previsi?n, organismo vertebrador del sistema espa?ol de Seguridad Social, es un paso crucial en este proceso (Fern?ndez, L., 2000). En 1903 la Comisi?n de Reformas sociales dio paso al Instituto de Reformas Sociales, antecesor directo del Ministerio de Trabajo, establecido en 1920. El Instituto de reformas Sociales fue creado por iniciativa de Antonio Maura, Ministro de la Gobernaci?n del Gabinete de Francisco Silvela (Marrauz, G., 2003). Paralelamente, durante los primeros a?os del Siglo XIX, comenzaban a realizarse los primeros estudios experimentales en animales sobre las perdidas auditivas inducidas por ruido. ?stos comenzaron alrededor de 1907 a cargo de Wittmaack, quien expuso a una serie de cobayas al ruido producido por una campana el?ctrica, silbatos, sirenas, tubos de ?rgano y disparos. En 1912 Hossli (1912) utiliz? un dispositivo que denomin? "hammerwerk" que simulaba el ruido producido en una calderer?a para exponer a una serie de cobayas a ?ste, y obtuvo una serie de preparaciones microsc?picas en las que se apreciaban perfectamente los efectos del trauma ac?stico (Hawkins, J.E. y col., 2005). Con anterioridad al estallido de la Primera Guerra Mundial, ning?n investigador obtuvo resultados satisfactorios cuando intentaron cuantificar la intensidad de los diferentes tipos de exposiciones sonoras que utilizaron en sus experimentos, ni tampoco estimando el grado de cambios auditivos producidos. Hallowell Davis comenz? a dise?ar en 1943 unos experimentos sobre p?rdidas auditivas inducidas por ruido con seres humanos en Harvard, en los que utilizaba equipamiento electroac?stico y audiom?trico, figura 38. Los individuos participantes en los experimentos fueron sometidos a diferentes exposiciones sonoras: tonos puros de 500 Hz a 4 kHz, ruido de banda ancha, niveles de presi?n sonora de 110 a 140 dBA, duraciones desde 1 hasta 64 minutos, etc. Se midieron los umbrales auditivos audiom?tr?camente, y se llevaron a cabo diferentes tests utilizando listas de palabras (logotomos). Se realiz? un seguimiento de la recuperaci?n audiom?trica de cada participante durante horas e incluso d?as, hasta llegar al umbral de los o?dos no expuestos. La gravedad de las p?rdidas auditivas vari? con la intensidad, duraci?n y con la frecuencia del ruido al que fue expuesto cada participante. El ruido de banda ancha produjo p?rdidas auditivas en una gama de frecuencias mucho mayor que los tonos puros. Los umbrales en el tono de 4 kHz eran los que m?s tardaban en recuperarse. Estudios similares se realizaron durante la Segunda Guerra Mundial en Suiza por R?edi y Furrer (Hawkins, J.E. y col., 2005). 156 Figura 38: Hallowell Davis. El investigador en los experimentos que realiz? en la Universidad de Harvard se tomo su propio audiograma post exposici?n a ruido. Fuente: Hawkins, J.E. y col., 2005. En 1917 Espa?a sufre los efectos de la crisis econ?mica, aumentando las tensiones y los conflictos sociales, agrav?ndose a principios de 1920. La creciente complejidad de la pol?tica social y su integraci?n con otras ?reas de la pol?tica, necesitaba de la presencia de un representante en el Consejo de Ministros. Ante estas circunstancias, el Gobierno de Dato fund? el 5 de mayo de 1920 el primer Ministerio de Trabajo, cuya cartera recay? en Carlos Ca?al. En la exposici?n de motivos del Real Decreto de 8 de Mayo de 1920, por el que cre? dicho Ministerio, se hac?a referencia a que la conclusi?n de la Primera Guerra Mundial as? como el Tratado de Versalles vinieron a favorecer el surgimiento del Ministerio (Marrauz, G.,2003). Al culminar la Primera Guerra Mundial, tras la Paz de Versalles y a trav?s de la Declaraci?n XIII del Tratado de Versalles, se creo la Organizaci?n Internacional del Trabajo (OIT) surgida de la Sociedad de Naciones. Este hecho signific? la consolidaci?n de las pol?ticas sociales para proteger a los trabajadores ante todo tipo de riesgos. La OIT fue la ?nica instituci?n Internacional que sobrevivi? de la Segunda Guerra Mundial, al encontrarse ubicada en Canad? (Rodr?guez, E. y col., 2005a). En la gestaci?n del Ministerio de Trabajo influyeron numerosos motivos, a parte de la crisis econ?mica iniciada en 1917 y de la finalizaci?n de la Primera Guerra Mundial, desde 1914 se ven?a estudiando la posibilidad de su creaci?n por parte del Instituto de Reformas Sociales. Igualmente influy? la existencia de Ministerios especializados en cuestiones laborales en los pa?ses de nuestro entorno: en B?lgica se fund? en 1894, Estados Unidos y Nueva Zelanda en 1903, Francia en 1906, Noruega en 1913 y Portugal e Italia en 1916 (Marrauz, G., 2003). En 1919 la OIT adopta el primer convenio internacional. El Convenio por el que se limitan las horas de trabajo en las empresas industriales a ocho horas diarias y cuarenta y ocho semanales, conocido como Convenio C1 sobre las horas de trabajo, 1919 fijaba la duraci?n del trabajo diario de 8 horas y la duraci?n semanal de 48 horas como m?ximo (OIT 1919). Espa?a ratific? el convenio el 22 de Febrero de 1929, durante la segunda etapa de la dictadura de Primo de Rivera, tambi?n conocida como Directorio Civil. El Directorio Civil inici? una pol?tica social y econ?mica intervensionista que logr? ?xito debido a la bonanza econ?mica internacional. Se llev? a cabo una fuerte represi?n con los sindicatos m?s radicales, ilegaliz?ndose la CNT, no as? la UGT, que incluso lleg? a contar con un consejero de estado entre sus filas: Francisco Largo Caballero. Durante este per?odo se llevaron a cabo las reformas sociales que 157 introdujeron mejoras en la vida laboral: seguros de enfermedad, descanso dominical, viviendas de protecci?n oficial, etc. Sin embargo, este no ser?a el primer convenio internacional ratificado por el estado espa?ol. El primer convenio ratificado por Espa?a fue el C14 relativo a la aplicaci?n del descanso semanal en las empresas industrial. Este convenio se adopt? en 1921 y Espa?a lo ratific? el 20 de Junio de 1924, durante la primera etapa de la dictadura de Primo de Rivera, conocida como Directorio Militar. En 1932 se redact? la denominada ?Ley Largo Caballero?, que ven?a a modificar algunas cuestiones de la legislaci?n sobre accidentes delo trabajo (Ley Dato). Ese a?o se cre? la Caja Nacional de Seguros de Accidentes de Trabajo, como consecuencia de la ratificaci?n del Convenio C24 relativo al seguro de enfermedad de los trabajadores de la industria, del comercio y del servicio dom?stico, Espa?a ratific? este convenio el 29 de septiembre de 1932, en plena etapa reformista dentro de la Segunda Rep?blica. Este convenio instaur? el seguro de accidentes haci?ndose obligatorio para la mayor?a de las actividades econ?micas y se creo un fondo nacional para asegurar el pago cuando los empleadores no pod?an hacer frente a los pagos. En 1934, Antonio Oller crea el Servicio de Higiene del Trabajo mediante la Orden de 29 de septiembre, y la Inspecci?n M?dica del trabajo adscrita a la Direcci?n General de Sanidad del Ministerio de Trabajo (Bartolom?, A.,2004). La creaci?n del departamento de inspecci?n se realiz? con bastante retraso con respecto al resto de pa?ses europeos (B?lgica en 1895, Inglaterra en 1898, Alemania en 1905, Holanda en 1912 e Italia en 1914). En Estados Unidos los primeros servicios estatales de inspecci?n surgieron hacia 1905 en Massachussets, surgiendo posteriormente la Oficina Federal de Higiene Industrial en 1919. La apuesta por mantener un cuerpo de inspecci?n m?dica del trabajo fue truncada por la Guerra Civil, cuando el R?gimen Franquista reorganiz? los servicios de inspecci?n. En el entorno cient?fico internacional, continuaban las investigaciones fisiol?gicas del aparato auditivo. En una investigaci?n llevada a cabo por S. Crowe, se revel? la atrofia del ?rgano de Corti y del nervio auditivo en la parte basal de la c?clea. Por su parte, S. Guild demostr?, a partir de una serie de medidas efectuadas con un audi?metro, la relaci?n entre cambios histopatol?gicos en el o?do interno y la capacidad de discernir entre diferentes frecuencias. Tanto en el estudio de Crowe, como en el de Guiad, no se distinguen los cambios causados por el envejecimiento de otros efectos, asociados a la gen?tica, a la exposici?n al ruido, a las sustancias otot?xicas, o a enfermedades infecciosas (Schacht, J. y col., 2005). En Espa?a, el estallido de la Guerra Civil, seguido del aislamiento internacional al per?odo franquista, la pobre financiaci?n de la sanidad, una formaci?n acad?mica inadecuada y las deficiencias t?cnicas de los servicios m?dicos, junto a la escasa prioridad dada a la investigaci?n cient?fica marcaron las cuatro d?cadas siguientes. El modelo de medicina del trabajo que se adopt? vino marcado por una ruptura radical con el pasado y una negaci?n de cualquier continuidad hist?rica con las anteriores pol?ticas republicanas. El nuevo modelo se bas? en los servicios m?dicos de empresa (Men?ndez et al. 2003). La concepci?n de la medicina del trabajo durante el R?gimen Franquista se circunscribi? a la vertiente asistencial, reparatoria y compensatoria, dejando de lado la vertiente preventiva. En 1940 se aprueba el Reglamento General de Sanidad e Higiene del Trabajo. (Orden Ministerial del Ministerio de Trabajo de 31 de enero de 1940) (BOE, 1971a). 158 En 1947 se funda el Instituto Nacional de Medicina y Seguridad del Trabajo vinculado al Instituto Nacional de Previsi?n. El mantenimiento del Instituto Nacional de Previsi?n constituy? una de las escasas muestras de pol?tica continuista con respecto al estatus anterior. Un a?o despu?s se fund? la Escuela Nacional de Medicina del Trabajo, mediante Decreto de 16 de enero de 1948. Esta escuela, ligada a la Universidad Complutense de Madrid, se concibi? como un centro de formaci?n especializado para ortopedistas, cirujanos, especialistas en rehabilitaci?n y sobre todo para los futuros m?dicos de empresa, quienes formar?an la base profesional del nuevo esquema de la medicina del trabajo. Ambas instituciones se encuentran actualmente dentro del Organigrama del Instituto de Salud Carlos III. Mientras, en el ?mbito internacional, se fundaban las Naciones Unidas el 24 de octubre de 1945 mediante la firma de la carta por los 51 Estados Miembros fundadores. En 1948 se aprueba la Declaraci?n fundamental de los Derechos Humanos, que en su art?culo 25 proclama el derecho de toda persona a contar con un nivel adecuado de salud (ONU,1948). El 18 de abril de 1951 se firmaba en Paris el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea del Carb?n y del Acero, organismo fundador de la actual Uni?n Europea. En el art?culo tercero del tratado de constituci?n se hac?a referencia a la promoci?n de la salud y del trabajo en los siguientes t?rminos: "Las instituciones de la Comunidad deber?n, en el marco de sus respectivas competencias y en inter?s com?n:... promover la mejora de las condiciones de vida y de trabajo de los trabajadores, a fin de conseguir su equiparaci?n por la v?a del progreso, en cada una d e las industrias de su competencia" (SCADPLUS, 2007). Seis a?os despu?s, el 25 de marzo de 1957, se firma el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea (DO, 2002). En Espa?a, en el a?o 1956 se crean los servicios m?dicos de empresa mediante el Decreto de 21 de Agosto. ?stos surgieron a partir de las recomendaciones de la OIT R97 (Recomendaci?n sobre la protecci?n de la salud de los trabajadores en los lugares de trabajo de 1953) y R112 (Recomendaci?n sobre los servicios de medicina del trabajo en los lugares de empleo de 1959). Los servicios m?dicos de empresa son una figura desaparecida actualmente y sustituida por los Servicios de Prevenci?n. En 1961 se aprob? mediante Decreto de Presidencia de Gobierno de 30 de Noviembre de 1961 el Reglamento de Actividades Molestas, Nocivas, Insalubres y Peligrosas, conocido como RAMIN. Los valores l?mite de este RAMIN fueron copia de los TLV (threshold limit value) existentes en Estados Unidos en la d?cada de los 60. Leo L. Beraneck, en su libro "Acoustic", publicado en 1954 describ?a los primeros criterios para determinar los niveles capaces de producir da?os en el sistema auditivo. Georg Von B?kesy postul? en 1960 la teor?a de la onda viajera, demostrando que la membrana basilar se comportaba como un analizador mec?nico de frecuencias, (B?kesy 1960), renovando de esta manera la teor?a de la resonancia realizada por Von Helimoltz un siglo antes. Schuknecht (1964), en base a estudios realizados sobre los huesos temporales de gatos de edad avanzada, as? corno tambi?n en seres humanos, defini? cuatro tipos de presbiacusia: (1) Sensorial, en la que se produce una p?rdida de c?lulas ciliares y una degeneraci?n neural secundaria, (2) neural, con una degeneraci?n primaria de las neuronas cocleares, (3) metab?lica, en la que se produce una atrofia de la estr?a vascular, y se detecta por un audiograma plano de p?rdida auditiva, y (4) mec?nica, afectando a las caracter?sticas mec?nicas de la membrana basilar. 159 La comunidad cient?fica acelera su actividad investigadora gracias al desarrollo de las t?cnicas de microscop?a electr?nica de barrido en la d?cada de los 70. Utilizando dichas t?cnicas, Johnssonn y Hawkins, realizaron estudios histopatol?gicos mediante preparaciones de tejidos finos cocleares a partir de micro disecciones de huesos temporales humanos. La mayor?a de las preparaciones mostraron una degeneraci?n neurosensorial severa en la espira basal inferior. La degeneraci?n de las fibras nerviosas parec?a secundaria con respecto a la p?rdida de c?lulas ciliares. En muchos individuos exist?a desvascularizaci?n y atrofia de la estr?a y del ligamento espiral, especialmente en las zonas superiores. En algunos individuos, los capilares que alimentaban a la membrana basilar hab?an desaparecido. Gracias a estos resultados, Johnssonn y Hawkins definieron la existencia de un tipo de presbiacusia avascular, que afecta a la estr?a y al ligamento espiral, pero no est? correlacionado necesariamente con la desaparici?n de c?lulas ciliares (Johnssonn, L.G. y col., 1972). Los estudios llevados cabo por Rosen (Rosen, R. y col., 1962) en ?reas de Sud?n, donde la afecci?n de factores ambientales externos deb?a de haber sido m?nima, marcaron el inicio de las teor?as y estudios sobre las condiciones y agentes otot?xicos. Los estudios m?s recientes a nivel molecular se han centrado en explicar la presbiacusia como una manifestaci?n de los procesos generales del envejecimiento. Estudios realizados sobre el nematodo Caenorhabditis elegans han establecido una contribuci?n entre la presencia de radicales libres y la muerte de c?lulas y tejidos. La concentraci?n de radicales libres aumenta en todos los tejidos durante el transcurso de la vida de un organismo, produciendo mutaciones y muerte celular (Schacht, J. y col., 2005). Las primeras teor?as sobre los radicales libres se desarrollaron en la d?cada de los 60 y a?n hoy se contin?a investigando sobre los procesos oxidativos que dan lugar a la muerte celular, y por ende, a la p?rdida de audici?n. Los estudios sobre los problemas asociados a exposiciones prolongadas a elevados niveles de ruido fueron continuados por autores como W. Passchier-Vermer, K. D. Kryter o R. P. Hamernik. Esta inquietud cient?fica por dar respuesta a los problemas que planteaba la sociedad del momento dio pie a que comenzaran a suscribirse numerosos tratados internacionales sobre salud laboral, y que por un lado los comit?s internacionales de normalizaci?n, a trav?s de la redacci?n de normas, y por otro lado, las diferentes administraciones, mediante la actividad legislativa, empezaran a sensibilizarse ante los nuevos retos planteados por la comunidad cient?fica y la sociedad (Passchier-Vermer, W. 1968; Kryter, K.D., 1970; Hamernik, R.P. y col., 1974). La primera norma internacional en tratar el ruido laboral aparece en el a?o 1975, con el t?tulo ?ISO 1999. Acoustics - Determination of occupational noise exposure and estimation of noise-induced hearing impairment". Esta norma propon?a la determinaci?n del riesgo auditivo por exposici?n a ruido. Como criterio de da?o auditivo se utilizaba un aumento promedio del umbral auditivo de 25 dB en las bandas de 500, 1.000 y 2.000 Hz. y el par?metro que consideraba como nivel de exposici?n era el nivel sonoro continuo equivalente referido a un per?odo de trabajo de 40 horas semanales (ISO 1975). Actualmente se encuentra en vigor la segunda edici?n de dicha norma con el t?tulo "ISO 1999:1990 (E). Acoustics - Determination of occupational noise exposure and estimation of noise-induced hearing impairment". La actual norma no trata de determinar directamente el riesgo de p?rdida auditiva, sino de describir la distribuci?n estad?stica del da?o auditivo (ISO,1990a). El 16 de diciembre de 1966 marca otro hito en lo que a los derechos fundamentales del las personas se refiere, firm?ndose el Pacto Internacional de 160 Derechos Econ?micos, Sociales v Culturales en la Asamblea General de las Naciones Unidas. En su art?culo 12 se reconoce el derecho de toda persona a gozar del m?s alto nivel de salud f?sica y mental (ONU, 1966). En el mismo 1966, se redacta la Ley de Seguridad Social de 21 de abril de 1966. En esta ley se creaban los Servicios Generales de Seguridad e Higiene en el Trabajo del Ministerio de Trabajo. Cuatro a?os m?s tarde, en 1970, mediante orden de 7 de abril, se encargaba a este departamento la realizaci?n del Plan Nacional de Higiene y Seguridad en el trabajo (BOE, 1970) y como consecuencia de esto surg?a en 1971 la segunda disposici?n despu?s de 31 a?os sobre seguridad e higiene laboral: la Ordenanza General de Seguridad e Higiene en el Trabajo (BOE, 1971a). Esta ordenanza, es su art?culo 31, trataba sobre los ?ruidos, vibraciones y trepidaciones". Se trata del primer texto legal en fijar un valor l?mite, por encima del cual se deber?a utilizar obligatoriamente protecci?n auditiva. Este l?mite se fij? en 80 decibelios (BOE, 1971a). Con la transici?n pol?tica iniciada en 1975, la llegada de la Democracia y la aprobaci?n, mediante refer?ndum, de la Constituci?n Espa?ola el 6 de diciembre de 1978, se incorporaron al ordenamiento jur?dico espa?ol numerosos derechos y libertades. En lo referente a la salud p?blica y seguridad y salud en el trabajo, la Constituci?n Espa?ola, en su Art?culo 40.2 se?ala que "...los poderes p?blicos..., velar?n por la seguridad e higiene en el trabajo...". As? mismo, en el Art?culo 43 reconoce el derecho a la protecci?n de la salud y se?ala que los poderes p?blicos ser?n los encargados de organizar y tutelar la salud p?blica a trav?s de medidas preventivas (BOE, 1978a). Con anterioridad a la aprobaci?n de la Constituci?n Espa?ola, el 20 de junio de 1977, en la Conferencia General de la Organizaci?n Internacional del Trabajo, se adopt? la Recomendaci?n R156 y el Convenio C148 sobre la protecci?n de los trabajadores contra los riesgos profesionales debidos a la contaminaci?n del aire, el ruido y las vibraciones en el lugar de trabajo. El Estado Espa?ol no ratifico dicho convenio internacional hasta el 24 de noviembre de 1980 (OIT, 1977a; OIT, 1977b). Paralelamente, en la Uni?n Europea, la preocupaci?n por el ruido laboral nace de manera institucional, como consecuencia de las resoluciones del consejo de 29 de junio de 1978 y 2 de febrero de 1984, referentes a un programa de acci?n de la Comunidad Europea en materia de seguridad y salud en el trabajo (DO, 1978), como resultado de lo cual vieron la luz numerosas directivas sobre estas materias. En 1986 se aprueba la Ley 14/1986 General de Sanidad (LGS), de 25 de abril. En su art?culo 21 se especificaba, entre otros aspectos, que "La actuaci?n sanitaria en el ?mbito de la salud laboral comprender? los siguientes aspectos: a) Promover con car?cter general la salud integral del trabajador. b) Actuar en los aspectos sanitarios de la prevenci?n de los riesgos profesionales... e) Vigilar la salud de los trabajadores para detectar precozmente e individualizar los factores de riesgo y deterioro que puedan afectar a la salud de los mismos." (BOE, 1986). Tanto en la constituci?n Espa?ola, en el Convenio C148 y en la LGS de 1986 aparecen nuevos t?rminos como: riesgos profesionales, salud integral, salud laboral, factores de riesgo, en consonancia con las tendencias internacionales en materia de riesgos laborales. En 1986 se produce otro hecho hist?rico, que marcar? el futuro de las pol?ticas de prevenci?n de riesgos: el ingreso de Espa?a en la CEE. Dicho ingreso signific? la adopci?n paulatina de las diferentes Directivas Europeas al ordenamiento jur?dico espa?ol (BOE, 1985a). 161 Pero fue en 1995 cuando la normativa cambi? radicalmente con el fin de que todas las actuaciones tuvieran como finalidad la prevenci?n, de tal forma que la reparaci?n del perjuicio sufrido ha pasado a segundo plano. Dicho cambio fue provocado por la aparici?n de la Ley Prevenci?n de Riesgos Laborales 31/95 (BOE, 1995). Actualmente el marco de referencia en lo que al ruido laboral se refiere, se encuentra regido por la Directiva 2003/10/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 6 de febrero de 2003 sobre las disposiciones m?nimas de seguridad y de salud relativas a la exposici?n de los trabajadores a los riesgos derivados de los agentes, f?sicos (ruido) y por el Real Decreto 286/2006, de 10 de marzo, sobre la protecci?n de la salud v la seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposici?n al ruido (BOE, 2006a), que transpone la Directiva 2003/10/CE al ordenamiento jur?dico espa?ol. Las investigaciones cient?ficas que se est?n llevando a cabo en la actualidad se est?n centrando en los diferentes factores que influyen sobre la exposici?n al ruido en el trabajo. destacando entre ellos los estudios epidemiol?gicos de poblaciones expuestas, los efectos del ruido y compuestos otot?xicos sobre la audici?n de los trabajadores, caracterizaci?n de protectores auditivos, nuevas metodolog?as de medida y valoraci?n de la exposici?n sonora, as? como en las t?cnicas de valoraci?n de la incertidumbre asociada a la medida del ruido laboral, entre otras. 4.2. Efectos adversos del ruido sobre la salud. La exposici?n al ruido no solo provoca efectos sobre el sistema auditivo, tambi?n provoca efectos adversos sobre diferentes elementos, tanto en el plano fisiol?gico, como psicol?gico. Desde el a?o 1973 existe una comisi?n internacional (Internacional Commission on Biological Effects of Noise - ICBEN) que se encarga de estudiar los efectos que el ruido produce sobre la salud. El ICBEN tiene 8 grupos de trabajo, encargados cada uno de ellos de estudiar diferentes efectos del ruido, desde el punto de vista fisiol?gico, psicol?gico y social. 4.2.1 Alteraciones auditivas producidas por el ruido laboral: p?rdida y deterioro, de la audici?n. La mayor?a de los sonidos producidos en la naturaleza son de intensidad moderada, siendo dif?cil encontrar fuentes naturales de energ?a sonora capaces de producir da?os en los seres vivos. Algunas fuentes de ruido como truenos, volcanes, tempestades y grandes cataratas pueden llegar a producir elevados niveles sonoros, pero su presencia es limitada en el espacio y en el tiempo (Gil-Carcedo, L.M. y col., 1993). El o?do humano ha evolucionado para detectar sonidos de una gama de intensidades y rango de frecuencias acorde con el ambiente sonoro de la naturaleza (Gigirey, L.M. y col., 2001). La alteraci?n auditiva m?s com?n entre los trabajadores expuestos al ruido laboral es la hipoacusia inducida por ruido. La hipoacusia inducida por ruido es la m?s com?n de las formas prevenible de hipoacusia, y las fuentes emisoras que pueden causar esta alteraci?n de la salud pueden situarse en el ruido urbano, el ruido recreativo y el ruido laboral. El efecto del ruido laboral sobre la salud humana se conoce desde tiempos antiguos, remont?ndose a la aparici?n de las primeras fuentes de ruido 162 antropog?nicas, cuando surgieron ocupaciones como la herrer?a, calderer?a y otras industrias metal?rgicas.  Factores que influyen en la hipoacusia inducida por ruido. Numerosos estudios han demostrado que el v?nculo existente entre la exposici?n al ruido laboral y p?rdida auditiva es biol?gicamente obvio. Esta relaci?n est? apoyada en investigaciones epidemiol?gicas que comparan la prevalencia de la p?rdida auditiva entre diferentes tipos de ocupaciones y los niveles a los que se encuentran expuestos los trabajadores (Melnick, W., 1998; Polyvios, C.E., 2002; Edeltraut, E. y col., 2005). La susceptibilidad individual a la hipoacusia inducida por ruido es muy variable. Ciertas personas toleran niveles elevados de ruido durante per?odos prolongados, mientras otras sometidas al mismo ambiente tienden a perder audici?n r?pidamente. La susceptibilidad individual est? aceptada como un factor de riesgo, pero existen numerosas dificultades para demostrar su grado de influencia debido a la cantidad de variables que intervienen en el desgaste fisiol?gico de la c?clea (CNCT, 1991). Los procedimientos audiol?gicos destinados a diagnosticar la susceptibilidad individual ante la hipoacusia inducida por ruido comenzaron con la realizaci?n de pruebas de fatiga auditiva y la posterior recuperaci?n, como las llevadas a cabo por Hallowell Davis en Harvard en 1943 (Hawkins, J.E. y col.,2005). Estas pruebas fueron abandonadas paulatinamente y se comenz? a utilizar nuevas t?cnicas, como el test Tone decay y el test de Watson & Tolan, hasta que se desarrollaron las t?cnicas de audiometr?a de alta frecuencia (Mu?iz, J.F., 2005). Los factores que influyen en mayor medida en la lesi?n auditiva inducida por ruido son los relativos a las caracter?sticas de la exposici?n al ruido, determinados por la intensidad, la frecuencia, el tiempo de exposici?n y la naturaleza y tipo de ruido, entre otros. Si una persona se ve afectada por una ?nica exposici?n a niveles muy altos de presi?n sonora, ?sta puede sufrir un trauma ac?stico, entendido c?mo un da?o org?nico inmediato del o?do debido a una excesiva energ?a sonora. El nivel sonoro excesivamente intenso puede llegar a superar los l?mites fisiol?gicos de las estructuras del o?do, produciendo roturas y alteraciones de diferentes partes del ?rgano auditivo (Menick, W., 1998). Al contrario de lo que ocurre en una lesi?n producida por trauma ac?stico, cuando se produce una exposici?n continuada al ruido pueden desarrollarse otro tipo de lesiones, cuyos mecanismos son fisicoqu?micos, al incrementarse la tasa metab?lica de las c?lulas por sobre estimulaci?n, causando como resultado final una disfunci?n celular. Esta disfunci?n puede producir una p?rdida de audici?n temporal, o en el caso de ser m?s severa y repetida puede llegar a ser permanente (Melnick, W., 1998). Cuando una persona se expone a niveles de ruido elevados durante un intervalo de tiempo prolongado, puede llegar a producirse un desplazamiento temporal del umbral de audici?n (TTS: Temporary Threshold Shift). Este desplazamiento consiste en una elevaci?n del ?nivel umbral' causado por la presencia de ruido, produci?ndose posteriormente una recuperaci?n total de la capacidad auditiva al cabo de un tiempo, siempre que no vuelva a repetirse la exposici?n al ruido antes de que se haya recuperado totalmente la audici?n normal. Los desplazamientos temporales del umbral auditivo se estiman 2 minutos despu?s del cese de la exposici?n al ruido. (TTS2) (Trittipoe, W.J., 1957; Trittipoe, W.J., 1958). 163 El valor del desplazamiento del umbral, as? como la frecuencia en que se produce y el tiempo de recuperaci?n del valor inicial son funci?n del nivel, de las caracter?sticas espectrales y de la duraci?n de la exposici?n al ruido (Recuero, M., 2002). Existe una interacci?n de suma importancia entre el nivel de presi?n sonora y la duraci?n del mismo en la generaci?n del TTS, acentuando el concepto de exposici?n. El nivel TTS crece seg?n el nivel de exposici?n sonora, presentando unos l?mites inferior y superior (Spieth, W. y col., 1958). El l?mite inferior es el nivel de presi?n sonora (SPL) que no producir? un desplazamiento de umbral medible a los 2 minutos de finalizar la exposici?n (TTS2). A este SPL se le denomina "silencio efectivo". El l?mite inferior depende de la componente espectral de la se?al. En las bandas de octava de baja frecuencia (250 / 500 Hz), el l?mite inferior se sit?a entorno a 75 dB, mientras que para las bandas de octava de 1, 2 y 4 KHz, el l?mite inferior se encuentra situado entorno de 70 dB. El tiempo de exposici?n se relaciona de forma logar?tmica con el TTS en el caso de exposiciones de entre 80 y 105 dB para cada banda de octava, hasta cierto l?mite temporal y posteriormente se estabiliza. Al nivel estabilizado se le denomina desplazamiento de umbral asint?tico (ATS: Asyrnptotic Threshold Shift), figura 39. Las bandas de frecuencias en las que se produce el TTS suelen ser las mismas bandas que contiene el est?mulo sonoro al que la persona ha sido expuesta. Cuando se producen exposiciones a tonos puros, el desplazamiento del umbral se origina a frecuencias relativamente m?s altas a medida que va aumentando el nivel de presi?n sonora de la se?al, desplaz?ndose entre media y una octava por encima de la frecuencia del sonido que produce el desplazamiento (Melnick, W., 1998). En el caso de ruidos de banda ancha, el desplazamiento m?ximo se suele encontrar en el entorno de los 4 kHz, coincidiendo con la zona de m?xima sensibilidad auditiva (Recuero, M., 2002). Figura 39: Relaci?n entre el desplazamiento del umbral asint?tico (ATS) y el nivel de presi?n sonora centrado en la banda de octava de 4 kHz. Fuente: Mills, J.H. y col., 1981. En el instante siguiente que sigue al cese de una exposici?n al ruido, se produce una r?pida recuperaci?n del umbral, posteriormente, alrededor de un minuto despu?s se alcanza un m?nimo y un minuto m?s tarde, el TTS vuelve a alcanzar un 164 m?ximo (TTS2), figura 40. A ?ste m?ximo secundario se le denomina efecto de recuperaci?n. Figura 40: Recuperaci?n r?pida del desplazamiento temporal del umbral de varios sujetos y frecuencias. Fuente: Hirhs, I.J. y col., 1952. Cuando la exposici?n al ruido es m?s frecuente, la recuperaci?n del umbral es m?s dif?cil, necesitando m?s tiempo para ello, hasta llegar a un punto en el que ya no se produce la total recuperaci?n de la audici?n que ha sido perdida. A partir de este punto, las sucesivas exposiciones a elevados niveles van produciendo p?rdidas irreversibles sobre la capacidad auditiva. A estas p?rdidas se las denomina desplazamiento permanente del umbral de audici?n (PTS, Permanent Threshold Shift). La variaci?n del PTS con la duraci?n de la exposici?n no es tan sencilla como la relaci?n con el TTS, ya que el proceso se desarrolla a lo largo de a?os y aparte de la p?rdida auditiva provocada por la exposici?n al ruido, se va produciendo una degeneraci?n del sistema auditivo debido a la edad. La regi?n de los 3 - 4 kHz es la primera que se ve afectada, produci?ndose un incremento del umbral a los pocos a?os del inicio de la exposici?n, mientras que en frecuencias en torno a 2 kHz, la p?rdidas auditivas comienzan a tener lugar despu?s de mucho m?s tiempo de exposici?n para un mismo nivel. Al igual que ocurre con el TTS, si el tipo de ruido al que se ve expuesto una persona es de banda estrecha o bien es un tono puro, el PTS tendr? lugar en una frecuencia localizada alrededor de media octava por encima de la frecuencia de exposici?n, mientras que si el tipo de ruido es de banda ancha, el m?ximo PTS se localiza en 4 kHz. Para explicar la aparici?n inicial de p?rdidas auditivas a la frecuencia de 4 kHz existen tres teor?as:  Teor?a de Larsen: La membrana basilar, como cualquier ?rgano, necesita mantener una irrigaci?n sangu?nea constante para desempe?ar sus funciones vitales. Hay un vaso sangu?neo que recorre la membrana basilar 165 longitudinalmente y llegado a un punto, coincidente con la zona donde se produce la transducci?n a 4 kHz, el vaso sangu?neo se bifurca en dos vasos capilares con menor secci?n, y por lo tanto, menor caudal sangu?neo. Esto produce que, al recibir la c?lulas ciliadas menor aporte sangu?neo, y por ende, menor cantidad de ox?geno, mueran m?s f?cilmente ante las agresiones externas (Barr?, R., 2001).  Teor?a de R?edi y Furrer: Explica el fen?meno de la aparici?n de una distensi?n en la membrana basilar en direcciones opuestas, lesionando la zona intermedia, al igual que en el caso anterior, coincidente con la zona m?s sensible a los 4 kHz (R?edi, L. y col., 1947).  Teor?a de Kobrak: Se produce un cambio en la direcci?n de la corriente endolinf?tica que genera un cambio en la transmisi?n desde la cadena de huesos hacia la ventana redonda, zona m?s sensible a los 4kHz (Kobrak, H.G., 1947). Las investigaciones realizadas hasta el momento sugieren que, a diferencia del TTS, para el PTS tan solo influye el total de energ?a sonora recibida por una persona, es decir, no es dependiente de la variaci?n temporal de la exposici?n sonora, ni de la forma del espectro. Este criterio, denominado Criterio de la Energ?a Equivalente (Bas, P., 1997) o Principio de Igualdad de Energ?a (Recuero M., 2002), establece que:  Una misma cantidad de energ?a sonora causa la misma p?rdida de audici?n.  Existe una correlaci?n entre el nivel de ruido y el tiempo de exposici?n. La energ?a sonora total recibida se calcula con el producto de ?stos.  La p?rdida de audici?n es proporcional a la energ?a sonora total recibida por el o?do. En el desplazamiento permanente del umbral de audici?n influye, no solo la exposici?n a determinado nivel de energ?a sonora, sino tambi?n otros factores no menos importantes, como son la edad y la interacci?n con agentes otot?xicos. La p?rdida de capacidad auditiva en funci?n de la edad se conoce con el t?rmino de presbiacusia, acu?ado por St. John Roosa en 1885 (Schacht, J. y col., 2005). Existen 4 tipos de presbiacusia (Schuknecht, H., 1955), ?stas son:  Presbiacusia sensorial: Debida a la atrofia del ?rgano de Corti traduci?ndose en una ca?da brusca a altas frecuencias. Su aparici?n esta relacionada con el incremento de la edad del individuo.  Presbiacusia nerviosa: Debida a la atrofia del ganglio espiral. Normalmente se inicia de forma m?s tard?a y se asocia a una deficiente discriminaci?n verbal.  Presbiacusia por atrofia de la estr?a vascular: Normalmente es de tipo hereditario, y se caracteriza a grandes rasgos debido a que la curva audiom?trica presenta unas caracter?sticas de horizontalidad.  Presbiacusia de conducci?n coclear: Provocada por un incremento de la rigidez de la membrana basilar. Se inicia normalmente a edad media de la persona que la presenta, y las caracter?sticas de la curva audiom?trica se representan de forma de una ca?da en alta frecuencia. 166 El Principio de Igualdad de Energ?a se desarroll? a partir de estudios de audiogramas de individuos expuestos a distintos niveles de ruido y durante diferentes per?odos a lo largo de su vida laboral. En este principio se basa la norma internacional ISO 1999:1990 (ISO, 1990a) y su versi?n equivalente espa?ola (UNE 74-023-92; AENOR, 1992). En un principio, en la primera versi?n de la norma, se propon?a un m?todo para la determinaci?n del riesgo auditivo por exposici?n a ruido, tomando como criterio de da?o auditivo un aumento promedio del umbral de 25 dB en las bandas de 500, 1.000, 2.000 y 4.000 Hz. La versi?n actual de la norma se ocupa ?nicamente de describir la distribuci?n estad?stica del da?o auditivo. Define pautas para calcular el d?ficit auditivo (o discapacidad) y el riesgo de d?ficit auditivo, pero no propone l?mites para el nivel umbral de audici?n por encima del cual se supone que existir?a un d?ficit auditivo, dejando esta decisi?n en manos de las autoridades y legisladores de cada pa?s. El Principio de Igualdad de Energ?a, a?n siendo el m?s aceptado en Europa y en aquellos pa?ses que utilizan las recomendaciones de la norma ISO 1999:1990, no est? consensuado en todo el ?mbito cient?fico. Algunos autores han propuesto modelos distintos al utilizado por la norma ISO 1999:1990. La figura 41, muestra alguno de los modelos utilizados para simular desplazamiento permanente del umbral de audici?n inducido por ruido en funci?n del n?mero de a?os de exposici?n a un nivel de 95 dBA. Figura 41: Crecimiento de las p?rdidas auditivas inducidas por ruido en relaci?n al tiempo de exposici?n a un nivel sonoro de 95 dBA. Los estudios de Baughn, Evans (Hong Kong) y NIOSH son datos reales. Las curvas de Kryter (1980) e ISO (1990) son modelos. Fuente: Johnson. 1991. Independientemente de c?mo definan las normas el concepto de riesgo y de c?mo valoren las diferentes legislaciones la discapacidad provocada por p?rdidas auditivas, es conocido que una exposici?n prolongada a niveles de ruido elevados 167 afecta a numerosos elementos estructurales de las c?lulas auditivas, incluyendo a su membrana celular y a los procesos bioqu?micos intracelulares (Kopke, R.,1999). Dichos cambios en la bioqu?mica intracelular pueden provocar la formaci?n de radicales libres, sobre todo de especies reactivas de ox?geno y nitr?geno y destruir los mecanismos internos antioxidantes y de detoxificaci?n (Seidman, M.D. y col., 1993; Yamane, H. y col., 1995). Uno de los peligros del incremento de radicales libres y la disminuci?n de la capacidad antioxidante, es que ?stos tienen capacidad de oxidar l?pidos, da?ando la membrana de los ?rganos intracelulares c?mo las mitocondrias y n?cleos y produciendo posteriormente Otro de los efectos provocados por la exposici?n al ruido es un proceso de vasoconstricci?n local en los vasos sangu?neos cocleares. La subsiguiente disminuci?n del flujo sangu?neo produce hipoxia celular y predisposici?n, nuevamente, a la formaci?n de radicales libres. Este proceso es conocido como estr?s oxidativo (Seidman, M.D. y col, 1993). Estos procesos se ven amplificados por la presencia de determinadas sustancias denominadas otot?xicas. La ototoxicidad, es una lesi?n que afecta a la c?clea y/o al vest?bulo producida por algunos f?rmacos o sustancias qu?micas, dando lugar a hipoacusia neurosensorial y a alteraciones hematol?gicas, del comportamiento y de la visi?n. La ototoxicidad puede diferenciarse en toxicidad coclear, cuyo s?ntoma mas com?n es la p?rdida de audici?n, y toxicidad vestibular, expres?ndose en forma de tinnitus y v?rtigos. Existe otra subdivisi?n, la toxicidad a nivel del sistema de conducci?n del o?do medio, pero esta ?ltima es bastante infrecuente. A nivel coclear, son las c?lulas ciliadas externas las primeras en verse afectadas, alterando en primer lugar la transducci?n en altas frecuencias, en torno a 4 kHz. Posteriormente se ven afectadas las c?lulas ciliadas internas y las c?lulas de soporte, siendo el nervio auditivo el ?ltimo en verse afectado (Da Silva, M.V., 2004). 4.2.2 Alteraciones no auditivas producidas por el ruido laboral. En la tabla 9, se puede observar un resumen de lo efectos no auditivos que produce el ruido seg?n diferentes organizaciones internacionales. Tabla 9: Efectos cr?nicos producidos por el ruido. Seg?n los an?lisis realizados por el ICBEN, todos los efectos cr?nicos presentados tienen alg?n tipo de relaci?n con la exposici?n al ruido. Evidencias suficientes : ++ HCN: Health Council of the Netherlands Evidencias no concluyentes: +/- WHO: World Health Organization Evidencias insuficientes : - IEH: Institute of Environment and Health (UK) n.a. = no valorado Tipo de efecto /da?o HCN WHO IEH ICBEN 1994 1995 1997 1998 Enfermedad card?aca isqu?mica ++ +/- +(+) +(+) Presi?n arterial: adultos ++ +/- +/- +/- Presi?n arterial: ni?os +/- +/- +/- +(+) Respuestas hormonales al stress: adultos +/- - +/- +/- Respuestas hormonales al stress: ni?os n.a. - +/- +/- Salud psicol?gica +/- +/- +/- +/- Peso al nacer +/- +/- +/- +/- Embarazo - - - - Bajas por enfermedad +/- n.a. n.a. +/- Accidentes n.a. n.a. n.a. +/- Respuesta del sistema inmunol?gico +/- - - - Fuente: International Commission on Biological Effects of Noise, ICBEN, 2002. 168  Interferencia con la comunicaci?n y la seguridad. Es sabido que el ruido puede entorpecer o enmascarar tanto la comunicaci?n hablada, como las se?ales de alarma. Diferentes experiencias han demostrado que con niveles de ruido superiores a 80 dBA es preciso alzar la voz, y que por encima de los 85 dBA es necesario gritar para hacerse entender. En ambientes cercanos o los 95 dBA es necesario acercarse al interlocutor para poder comunicarse. En los casos en los que los trabajadores necesitan comunicarse dentro de ambientes con los niveles anteriormente citados, y ?stos no disponen de sistemas de comunicaci?n diferentes al del habla, pueden desarrollarse diferentes afecciones de la voz, como son los n?dulos, afon?as y otras anomal?as en las cuerdas vocales. Por otra parte, niveles elevados de ruido pueden comprometer la seguridad de los trabajadores, debido a la dificultad para escuchar alarmas, advertencias y avisos y a la generaci?n de distracciones durante la actividad laboral. En este sentido, se puede afirmar que el ruido es un factor de riesgo de accidentes. Adem?s, los efectos de la p?rdida auditiva inducida por ruido, junto con la necesidad de utilizar protecci?n auditiva para contrarrestar dichos efectos, contribuyen de forma indirecta a incrementar la tasa de accidentalidad debido a la interferencia con las se?ales sonoras. Este problema ha sido documentado en escasos trabajos, debido a su dificultad de estudio (Wilkins, P.A 1982; Mol? Van Charante, A.V., 1990; Cordeiro, R. y col., 2005). La Directiva Europea 2003110/CE (DO,2003), especifica que al evaluar los riesgos se deber? prestar especial atenci?n a todos los efectos indirectos para la salud y la seguridad de los trabajadores, derivados de la interacci?n entre el ruido y las se?ales ac?sticas de alarma u otros sonidos a que deba atenderse para reducir el riesgo de accidentes.  Molestia. Aunque desde el punto de vista laboral, pueda parecer que este aspecto no es el m?s peligroso, si que se trata de uno de los efectos negativos m?s frecuentes y uno de los menos tenidos en cuenta en el inundo laboral. El t?rmino molestia puede ser definido de diferentes formas, pero en lo que a molestia por ruido se refiere, puede definirse c?mo "el grado de perturbaci?n que provoca el ruido a la poblaci?n" (BOE, 2005). Puesto que el t?rmino molestia lleva impl?cita en su definici?n la componente subjetiva es dif?cil determinar el grado de la misma mediante mediciones de los niveles de ruido ?nicamente. Estas mediciones se deben complementar con otros m?todos de valoraci?n, como pueden ser encuestas, auto-evaluaciones y monitorizaci?n de las funciones fisiol?gicas en trabajadores expuestos a diferentes tipos de ruido. La molestia ha sido muy estudiada en el campo del ruido ambiental (Sommerhoff, J., 2006; Sommerhoff, J., 2004; Su?rez, E.A., 2002), de hecho, existe una norma internacional que estandariza el tipo de preguntas que han de realizarse en encuestas socio-ac?sticas e incluye cuestiones sobre los efectos del ruido, normalizando el tipo de preguntas, las escalas de las respuestas, etc. (ISO, 2003a). La molestia producida por exposici?n al ruido no ha sido tan estudiada en el campo laboral como en el ambiental, si bien han sido publicados algunos estudios sobre molestia en ambientes laborales. En 1995 se llev? a cabo un estudio en 439 centros de trabajo, con diferentes tipos de situaciones laborales y ruidos de diferente 169 caracter?sticas frecuenciales y niveles. El an?lisis de dosis - respuesta entre molestia y nivel sonoro, mostr? que las personas expuestas a ruido con componentes tonales identificables mostraban la misma molestia que personas expuesta a niveles de banda ancha 6 dB m?s elevados (Landstr?m, U. y col., 1995). Por otra parte, en diferentes ?mbitos se han realizado numerosas encuestas sobre condiciones laborales (NIOSH, 1988a; NIOSH, 1988b; NIOSH, 1990; INSHT, 2004; (EUROFOUND, 2006a), aunque dichas investigaciones no han sido realizadas exclusivamente desde la perspectiva ac?stica, por lo que ?sta cuesti?n se encuentra todav?a lejos de quedar resuelta.  Efectos sobre el sue?o. El ruido ambiental produce trastornos del sue?o importantes. Puede causar efectos primarios durante el sue?o y efectos secundarios que se pueden observar al d?a siguiente. El sue?o ininterrumpido es un prerrequisito para el buen funcionamiento fisiol?gico y mental. Los efectos primarios del trastorno del sue?o son dificultad para conciliar el sue?o, interrupci?n del sue?o, alteraci?n en la profundidad del sue?o, cambios en la presi?n arterial y en la frecuencia card?aca, incremento del pulso, vasoconstricci?n, variaci?n en la respiraci?n, arritmia card?aca y mayores movimientos corporales. La diferencia entre los niveles de sonido de un ruido y los niveles de sonido de fondo, en lugar del nivel de ruido absoluto, puede determinar la probabilidad de reacci?n. La probabilidad de ser despertado aumenta con el n?mero de eventos de ruido por noche. Los efectos secundarios o posteriores en la ma?ana o d?a(s) siguiente(s) son percepci?n de menor calidad del sue?o, fatiga, depresi?n y reducci?n del rendimiento. Para descansar apropiadamente, el nivel de sonido equivalente no debe exceder 30 dBA para el ruido continuo de fondo y se debe evitar el ruido individual por encima de 45 dBA. Para fijar l?mites de exposici?n al ruido durante la noche, se debe tener en cuenta la intermitencia del ruido. Esto se puede lograr al medir el n?mero de eventos de ruido y diferenciar entre el nivel de sonido m?ximo y el nivel de sonido de fondo. Tambi?n se debe prestar atenci?n especial a las fuentes de ruido en un ambiente con bajos niveles de sonido de fondo; combinaciones de ruido y vibraciones y fuentes de ruido con componentes de baja frecuencia. Se pueden clasificar los efectos del ruido sobre el sue?o en tres grupos principales, seg?n su momento de aparici?n. En primer lugar, el ruido puede producir interferencias sobre el mecanismo normal del sue?o en t?rminos de dificultad para su inicio, alteraciones del patr?n o intensidad del sue?o e interrupciones del mismo. Este conjunto de efectos se denominan alteraciones primarias del sue?o. Se incluyen tambi?n otros efectos primarios de naturaleza nerviosa vegetativa que se manifiestan durante el sue?o con exposici?n a ruido, tales como aumento de la presi?n arterial, aumento del ritmo card?aco, arritmia cardiaca, vasoconstricci?n, cambios en la frecuencia respiratoria y movimientos corporales. Los efectos que aparecen la ma?ana o el d?a despu?s de la exposici?n al ruido durante el sue?o se denominan alteraciones secundarias, e incluyen reducci?n en la calidad percibida del sue?o, fatiga, modificaciones del car?cter y el comportamiento y alteraci?n del bienestar y de la actividad general. Por ?ltimo, se ha se?alado tambi?n la posible existencia de efectos a largo plazo, menos conocidos, que pueden manifestarse despu?s de largos per?odos de exposici?n al ruido durante el sue?o. 170 Potencialmente, los efectos de la alteraci?n del sue?o por el ruido pueden dar lugar gradualmente a la aparici?n de enfermedades funcionales que con el tiempo pueden llegar a establecerse como enfermedades org?nicas progresivas e irreversibles. En relaci?n con todo ello, se ha recomendado que durante la noche los niveles sonoros equivalentes (Leq) exteriores no deben sobrepasar los 45 dBA (Garc?a, A., 2002).  Efectos sobre las funciones fisiol?gicas. La exposici?n al ruido puede tener un impacto permanente sobre las funciones fisiol?gicas de los trabajadores y personas que viven cerca de aeropuertos, industrias y calles ruidosas. Despu?s de una exposici?n prolongada, los individuos susceptibles pueden desarrollar efectos permanentes, como hipertensi?n y cardiopat?a asociadas con la exposici?n a altos niveles de sonido. La magnitud y duraci?n de los efectos se determinan en parte por las caracter?sticas individuales, estilo de vida y condiciones ambientales. Los sonidos tambi?n provocan respuestas reflejo, en particular cuando son poco familiares y aparecen s?bitamente.  Sistema nervioso central. El ruido provoca modificaciones en las corrientes cerebrales, reduciendo las ondas alpha-1, e incrementando las ondas theta (Yuan, Q., 2000). Por otra parte, diferentes estudios con t?cnicas de Magnetoencefalograf?a han constatado que la presencia de ruido afecta al procesado auditivo y ling??stico de diferente forma en cada hemisferio cerebral (Shtyrov, Y., y col., 1993; Herrmann, C., y col., 2000; Kim, W.S., y col., 2003). Una exposici?n a ruido laboral a largo plazo altera la organizaci?n cortical del procesado de los sonidos en el cerebro causando una alteraci?n de la lateralizaci?n hemisf?rica del mismo. Otras respuestas ante niveles de ruido elevados son el incremento de la presi?n del l?quido cefalorraqu?deo ante ruidos inesperados y alteraci?n de la coordinaci?n del sistema nervioso central (Recuero, M., 2002).  Sistema cardiovascular. Existen considerables evidencias de que una elevada exposici?n al ruido puede influir en las funciones cardiovasculares y en los niveles de catecolaminas. Diversos estudios epidemiol?gicos sugieren adem?s que el ruido puede ser un factor de riesgo, aunque en la literatura m?dica y en las diferentes publicaciones se encuentran numerosas contradicciones. En una revisi?n de las publicaciones m?dicas realizadas hasta 1989, Kristensen revis? 47 estudios epidemiol?gicos encontrando en 23 de ellos una relaci?n positiva entre exposici?n al ruido y problemas cardiovasculares (Butler, M.P. y col., 1988). En entornos con exposici?n sonora excesiva est? comprobado, desde los a?os 70, la intensificaci?n de las caracter?sticas agregantes de plaquetas y leucocitos (Kellerhals, B., 1972; Cocchiarella, L.A., 1995). En un estudio llevado a cabo en 1991 se confirm? la existencia de hiperviscosidad sangu?nea en trabajadores expuestos a ruido laboral intenso con mayores p?rdidas auditivas. Esto se asoci? a la generaci?n de reactantes de fase 171 aguda con efecto proagregante eritrocitario, del tipo del fibrin?geno y la fibronectina (Solerte, S.B. y col., 1991). La hiperviscosidad sangu?nea dificulta el adecuado aporte de ox?geno a ?rganos y sistemas, predisponiendo as? a la aparici?n de des?rdenes sensoriales como la hipoacusia perceptiva. La contaminaci?n ac?stica de los entornos laborales puede perfectamente incrementar esta incapacidad para el suministro de ox?geno en el o?do interno ejerciendo un efecto complementario y potenciador de la sordera (Garc?a, J. 2004). Por otra parte, algunas investigaciones relacionan la exposici?n a elevados niveles de ruido en ambientes laborales (LAeq > 95 dBA durante varios a?os), con el incremento de secreciones de hormonas del estr?s como son la epinefrina, norepinefrina y cortisol. A su vez la presencia de estas hormonas representa un factor de riesgo cardiovascular (Basbisch, W. y col., 2001). En la tabla 10 se enumeran algunos de los sistemas que pueden verse afectados y los efectos susceptibles de aparecer. Tabla 10: Efectos del ruido sobre la salud a nivel sist?mico. La exposici?n a ruido origina una serie de efectos sobre sistemas, aparatos y ?rganos. Sistema Afectado Efecto Sistema Nervioso Central Sistema Nervioso Aut?nomo Aparato Cardiovascular Aparato Digestivo Sistema Endocrino Aparato Respiratorio. Aparato Reproductor - Gestaci?n ?rgano de la Visi?n. Aparato Vestibular. Hiperreflexia y alteraciones en el EEG Dilataci?n pupilar Alteraciones en la frecuencia cardiaca, e hipertensi?n arterial (aguda). Alteraciones en la secreci?n gastrointestinal. Aumento del cortisol y otros efectos hormonales Alteraciones del ritmo. Alteraciones menstruales, bajo peso al nacer, prematur?dad, riesgos auditivos del feto. Estrechamiento del campo visual y problemas de acomodaci?n. V?rtigos y nistagmus Fuente: International Commission on Biological Effects of Noise, 2000.  Otros efectos. El ruido tambi?n afecta al sistema endocrino. Los mecanismos mediante los cuales ?ste se ve afectado por la exposici?n al ruido son complicados. La mayor?a de los efectos demostrados han sido testados mediante ensayos con mam?feros, por lo que es de suponer que la afecci?n en el ser humano sea similar (Recuero, M., 2002). La presencia de ruido afecta a la respuesta de la hip?fisis, de las gl?ndulas suprarrenales, y produce alteraciones de la concentraci?n de glucosa en sangre. La exposici?n al ruido provoca tambi?n efectos sobre el aparato respiratorio, incrementando la frecuencia respiratoria, sobre el aparato digestivo, produci?ndose lesiones ante elevados niveles de baja frecuencia (Tomei, F., 1994; Da Fonseca, 2006), sobre el equilibrio (Golz, A. y col., 2001), sobre la visi?n (Harazin, C. y col., 1990) y sobre el embarazo, donde se han documentado casos de anomal?as cong?nitas en fetos cuyas madres estuvieron expuestas a elevados niveles de ruido, diferentes efectos negativos sobre los nonatos (Brezinka, C., 1997), y sobre los neonatos (Kawada 2006). 172  Efectos sobre funciones psicol?gicas. El ruido produce molestia, y ciertos signos de molestia pueden manifestar el desarrollo de psicopatolog?as. El grado de molestia o psicopatolog?as a menudo refleja caracter?sticas psicosociales del individuo, no solo el nivel de ruido. De forma general, se puede relacionar el ruido con un incremento de la molestia y a su vez ?sta con determinados efectos psicopatol?gicos (Butler, M.P. y col., 1988). Diferentes estudios han demostrado que el ruido suele tener escasos efectos sobre tareas repetitivas y mon?tonas (Suter, A. H., 2001), aunque las tareas que requieren concentraci?n pueden verse afectadas por la presencia de ruido (Rentzsch, M. 1990; Banbury, S.P. y col., 2005). Aunque no existen conclusiones significativas que hayan conseguido relacionar todas las caracter?sticas del ruido (variabilidad, continuidad, repetitividad, intensidad y componentes frecuenciales), s? se tiene constancia de que algunas de ellas por separado producen alteraciones en el desarrollo de ciertas tareas, sobre todo en funci?n de la demanda mental, de la demanda sensomotriz y de la complejidad que exija la tarea (CSP, 2000). Los trabajadores que se encuentran afectados por cierto grado de hipoacusia tienden a ser propensos a padecer estr?s y ansiedad producidos por sus problemas de audici?n y comunicaci?n. Debido a que estos individuos se muestran reacios a mostrar sus problemas de audici?n, se encuentran atemorizados ante la posibilidad de no poder afrontar situaciones o de cometer errores graves (H?tu, R., 2001), afectando esto a la salud mental de los trabajadores (Chubarov, I.V., 1999). El ambiente de ruido presente en el lugar de trabajo provoca obst?culos a la integraci?n social, dificultando la comunicaci?n de tal forma que ?sta se limita al m?nimo imprescindible. Se produce de ?sta forma un deterioro de la comunicaci?n informal, que a su vez disminuye la calidad de vida laboral (H?tu, R., 2001). Esta situaci?n se hace especialmente adversa para aquellos trabajadores que padecen alg?n grado de p?rdida auditiva, produci?ndose un aislamiento de ?stos por parte de los compa?eros. Los obst?culos a la integraci?n social pueden derivar en obst?culos a la promoci?n profesional, e influir en las actividades sociales de las personas afectadas por una p?rdida auditiva de origen profesional e incluso afectar a la vida familiar (H?tu, R., 2001). El afectado por una p?rdida auditiva de origen laboral tiende a enmascarar su problema en sus relaciones sociales, tratando de evitar las situaciones dif?ciles. Esto provoca la necesidad de desahogar la ansiedad generada en el ?mbito familiar, trasladando los problemas a los familiares y obligando a ?stos a adaptarse al d?ficit auditivo, generando frustraci?n, enfado, malentendidos y resentimiento (H?tu, R.,2001; Reis, M. y col., 2001). Otros efectos sobre funciones psicol?gicas provocados por el ruido son:  Alteraciones en la conducta y en el bienestar (muy relacionado con el t?rmino molestia).  Efectos negativos sobre la memoria (Santisteban, C. y col., 1990). atenci?n y procesado de la informaci?n (Recuero 2002). A este respecto, se han desarrollado algunas investigaciones sobre los efectos del ruido en la concentraci?n (Banbury, S.P. y col., 2005), sobre la productividad y eficiencia en el trabajo (Becker 1995; Dylan, M. y col., 1998), y como causante de fatiga, sobre todo en bajas frecuencias (Landstrom, V., 1990), demostr?ndose que bajo 173 determinadas condiciones de nivel, frecuencia y caracter?sticas temporales, influye sobre estos aspectos. Tambi?n se tiene constancia, de que la interferencia producida en la comunicaci?n oral por la presencia de ruido en determinadas situaciones laborales, puede desembocar en accidentes de trabajo debido a malentendidos, instrucciones no entendidas, incapacidad para escuchar las se?ales de alarma, la cercan?a de veh?culos, ca?das de objetos, etc. (ISO, 1997; ICBEN, 2002). Los efectos que el ruido provoca sobre las personas est?n influenciados tanto por la sensibilidad, como por la susceptibilidad de cada individuo. En la figura 42 se muestra un esquema de las complicadas interrelaciones provocadas por la exposici?n al ruido, tanto ambiental, corno laboral. Figura 42: Modelo de conexiones causales entre exposici?n a ruido, reacciones, modificadores y efectos sobre la salud. No existe en la actualidad un consenso absoluto sobre qu? caracter?sticas del ruido provocan seg?n que efectos, ya que ?stos dependen de un gran n?mero de variables. Fuente: Job, R.F., 1996. Por otra parte, es necesario subrayar el hecho de que los estudios sobre, efectos del ruido llevados a cabo hasta la fecha son dispares en cuanto a metodolog?a seguida, individuos analizados (en algunos casos seres humanos, en otros casos animales en laboratorio), niveles de ruido a los que ?stos han sido expuestos, tipo de ruido (banda ancha, tonos puros, bajas frecuencias, altas 174 frecuencias), impulsividad, tiempo de exposici?n y caracter?sticas temporales del ruido, e interacci?n con otro tipo de sustancias o agentes f?sicos. Unos efectos son instant?neos, otros cr?nicos, otros tienen una duraci?n temporal limitada finalizado el tiempo de exposici?n y algunos tardan en manifestarse incluso a?os. Los efectos del ruido sobre la salud pueden verse incrementados como consecuencia directa de la exposici?n al ruido, o bien pueden aparecer de forma directa por la simple exposici?n a ?ste (Job, R.F., 1996). Muchos de los efectos causados por la exposici?n a ruido est?n relacionados entre si y no pueden ser estudiados ni entendidos de forma aislada.  Efectos sobre el rendimiento. Se ha demostrado que el ruido puede perjudicar el rendimiento de los procesos cognitivos, principalmente en trabajadores y ni?os. Si bien un incremento provocado del ruido puede mejorar el rendimiento en tareas sencillas de corto plazo, el rendimiento cognoscitivo se deteriora sustancialmente en tareas m?s complejas. Entre los efectos cognoscitivos m?s afectados por el ruido se encuentran la lectura, la atenci?n, la soluci?n de problemas y la memorizaci?n. El ruido tambi?n puede actuar como est?mulo de distracci?n y el ruido s?bito puede producir un efecto desestabilizante como resultado de una respuesta ante una alarma. La exposici?n al ruido tambi?n afecta negativamente el rendimiento. En las escuelas alrededor de los aeropuertos, los ni?os expuestos cr?nicamente al ruido de aviones tienen problemas en la adquisici?n y comprensi?n de la lectura, en la persistencia para completar rompecabezas dif?ciles y en la capacidad de motivaci?n. Se debe reconocer que algunas de las estrategias de adaptaci?n al ruido de aviones y el esfuerzo necesario para desempe?ar adecuadamente una tarea tienen su precio. Los ni?os que viven en ?reas m?s ruidosas presentan alteraciones en el sistema nervioso simp?tico, lo que se manifiesta en mayores niveles de la hormona del estr?s y presi?n sangu?nea m?s elevada en estado de reposo. El ruido tambi?n puede producir deficiencias y errores en el trabajo y algunos accidentes pueden indicar un rendimiento deficiente. Es evidente que cuando la realizaci?n de una tarea necesita la utilizaci?n de se?ales ac?sticas, el ruido de fondo puede enmascarar estas se?ales o interferir con su percepci?n. Por otra parte, un ruido repentino producir? distracciones que reducir?n el rendimiento en muchos tipos de trabajos, especialmente en aquellos que exijan un cierto nivel de concentraci?n. En ambos casos se afectar? la realizaci?n de la tarea, pareciendo errores y disminuyendo la calidad y cantidad del producto de la misma. Algunos accidentes, tanto laborales como de tr?nsito, pueden ocurrir debido a este efecto. En ciertos casos las consecuencias ser?n duraderas, por ejemplo, los ni?os sometidos a altos niveles de ruido durante su edad escolar no s?lo aprenden a leer con mayor dificultad sino que tambi?n tienden a alcanzar grados inferiores de dominio de la lectura (Tolosa, F., 2003).  Efectos sociales y sobre la conducta. El ruido puede producir varios efectos sociales y conductuales, as? como molestia. Esos efectos a menudo son complejos, sutiles e indirectos y son resultado de la interacci?n de diversas variables no auditivas. El efecto del ruido urbano sobre la 175 molestia se puede evaluar con cuestionarios o estudios del trastorno de actividades espec?ficas. Sin embargo, se debe reconocer que niveles similares de ruido de tr?nsito o de la industria causan diferentes grados de molestia. Esto se debe a que la molestia en las personas var?a no s?lo con las caracter?sticas del ruido, incluida la fuente del ruido, sino que depende en gran medida de muchos factores no ac?sticos de naturaleza social, psicol?gica o econ?mica. La correlaci?n entre la exposici?n al ruido y la molestia general es mucho mayor en un grupo que en un individuo. El ruido por encima de 80 dBA tambi?n puede reducir la actitud cooperativa y aumentar la actitud agresiva. Asimismo, se cree que la exposici?n continua a ruidos de alto nivel puede incrementar la susceptibilidad de los escolares a sentimientos de desamparo. Se han observado reacciones m?s fuertes cuando el ruido est? acompa?ado de vibraciones y componentes de baja frecuencia o impulsos, como un disparo. Las reacciones temporales m?s fuertes ocurren cuando la exposici?n aumenta con el tiempo, en comparaci?n con una exposici?n constante. En la mayor?a de casos, LAeq,24h y Ldn son aproximaciones aceptables de la exposici?n al ruido relacionada con la molestia. Sin embargo, es necesario evaluar individualmente todos los par?metros del componente en las investigaciones de exposici?n al ruido, al menos en los casos complejos. No existe consenso sobre un modelo para la molestia total debido a la combinaci?n de fuentes de ruido ambiental.  Interferencia en la comunicaci?n. El nivel de presi?n sonora que genera una conversaci?n moderada, a un metro del locutor, es entre 50 dBA y 55 dBA. Hablando a gritos se puede alcanzar a 75 dBA u 80 dBA. Por otro lado, para que un mensaje oral posea una inteligibilidad del 80% se requiere que ?ste supere en alrededor de 12 dBA al ruido de fondo (Meyer Sound, 2006). Por lo tanto, un ruido de fondo con niveles superiores a 40 dBA provocar? dificultades en la comunicaci?n oral que s?lo podr?n resolverse, parcialmente, elevando el tono de voz. A partir de 65 dBA de ruido, la conversaci?n se torna extremadamente dif?cil. Un caso de mucha importancia hoy en d?a es el que se presenta al interior de las salas de clases. En establecimientos educacionales cercanos a v?as con un alto tr?nsito vehicular, aeropuertos o zonas industriales, se ha detectado un retraso en el aprendizaje de la lectura. Para lograr una buena comunicaci?n entre el profesor y los alumnos, es b?sico que el ruido de fondo no supere los 55 dBA; sin embargo, este nivel suele ser superado ampliamente (colegios ubicados en el centro de la capital est?n expuestos a 60 dBA y, en algunos casos, a 70 dBA), dificultando la comprensi?n, aumenta la falta de concentraci?n y la baja en el rendimiento de los alumnos, adem?s del desgaste de las cuerdas vocales, sordera por exposici?n acumulativa al ruido y s?ntomas relacionados con el estr?s, la irritabilidad, p?rdida de concentraci?n y fatiga en los profesores.  Efectos combinados del ruido de fuentes mixtas sobre la salud. Muchos ambientes ac?sticos constan de sonidos provenientes de m?s de una fuente; es decir, existen fuentes mixtas y es com?n la combinaci?n de efectos. Por ejemplo, el ruido puede interferir la comunicaci?n oral durante el d?a y perturbar el sue?o durante la noche. 176 Estas condiciones se aplican sin duda a zonas residenciales con alta contaminaci?n por el ruido. Por consiguiente, es importante considerar todos los efectos del ruido sobre la salud durante las 24 horas y aplicar el principio preventivo para el desarrollo sostenible.  Subgrupos vulnerables. Cuando se recomiendan reglamentos sobre ruidos o de protecci?n contra ruidos, se deben considerar los subgrupos vulnerables de la poblaci?n. En cada subgrupo, se deben considerar los diferentes efectos del ruido, sus ambientes y modos de vida espec?ficos. Ejemplos de subgrupos vulnerables son las personas con enfermedades o problemas m?dicos espec?ficos (por ejemplo, hipertensi?n); los internados en hospitales o convalecientes en casa; los individuos que realizan tareas cognitivas complejas; ciegos; sordos, fetos, beb?s, ni?os peque?os y ancianos en general. Las personas con problemas de audici?n son las m?s afectadas en lo que se refiere a la interferencia en la comunicaci?n oral. La sordera leve en la banda sonora de alta frecuencia puede causar problemas con la percepci?n del habla en un ambiente ruidoso. La gran mayor?a de la poblaci?n pertenece al subgrupo vulnerable a interferencias en la comunicaci?n oral.  Sociales y econ?micos. La combinaci?n de todos los factores anteriormente descritos ha convertido en inh?spitas muchas ciudades, deteriorando en ellas fuertemente los niveles de comunicaci?n y las pautas de convivencia. En consecuencia, un n?mero creciente de ciudadanos ha fijado su residencia en lugares inicialmente m?s sosegados. Seg?n la DG de Medio Ambiente de la Comisi?n de la UE, "en la actualidad, principios de 2001, las p?rdidas econ?micas anuales en la Uni?n Europea inducidas por el ruido ambiental se sit?an entre los 13.000 y los 38.000 millones de euros. A esas cifras contribuyen, por ejemplo, la reducci?n del precio de la vivienda, los costos sanitarios, la reducci?n de las posibilidades de explotaci?n del suelo y el coste de los d?as de abstenci?n al trabajo". Ejemplos de efectos no incluidos en la estimaci?n son la baja productividad laboral, la disminuci?n de los ingresos por turismo de ciertas ciudades hist?ricas, los da?os materiales producidos en edificios por sonidos de baja frecuencia y vibraciones, etc.  Sobre la fauna salvaje. Este aspecto no ha sido explorado a?n suficientemente. Los resultados de las investigaciones disponibles apuntan a efectos negativos sobre la nidificaci?n de las aves, los sistemas de comunicaci?n de los mam?feros marinos y otros peor definidos. Es de temer que s?lo estemos viendo el peak del iceberg y que ?stos no sean sino unos pocos ejemplos de un efecto mucho m?s general y que puede estar ocurriendo a gran escala: la contribuci?n del ruido al desplazamiento de muchas especies animales de sus h?bitats y rutas naturales, as? como a la creaci?n de impedimentos a sus costumbres de reproducci?n y alimentaci?n. 177 4.3 Dimensi?n del problema del ruido en el lugar de trabajo.  Grupos vulnerables. Los grupos de trabajadores con mayor probabilidad de sufrir exposiciones sonoras elevadas, y por ende, padecer alguno de los efectos originados por la exposici?n a ruido son aquellos que desarrollan su actividad laboral en entornos t?picamente ruidosos. La literatura cient?fica ha tratado desde hace a?os este problema, estudiando los niveles sonoros a los que se encuentran expuestos los trabajadores de numerosos sectores industriales. En la figura 43, se muestra un gr?fico con el n?mero de trabajadores expuestos a niveles de ruido diarios superiores a 85 dBA en Estados Unidos, seg?n los distintos sectores industriales en las que desarrollan su actividad laboral. Por otro lado, se muestra una estimaci?n del n?mero de trabajadores expuestos a dichos niveles en cada una de las industrias. Numerosos estudios se han encargado de describir los niveles sonoros en las diferentes industrias, as? como de estudiar los niveles a los que se encuentran expuestos los trabajadores y de intentar aportar soluciones en este campo. Figura 43: Distribuci?n de los trabajadores expuestos a ruido en Estados Unidos. Los sectores profesionales de la fabricaci?n y energ?a, el transporte, el sector militar, el sector constructivo, la agricultura y la miner?a, presentan en Estados Unidos el mayor n?mero de empleados expuestos a ruido laboral. Fuente: Suter A.H, 2001. Uno de los trabajos m?s relevantes en cuanto a la extensi?n temporal, fue realizado en la industria manufacturera de Estados Unidos desde 1972 hasta 1989, en el cual se estudi? la tasa de utilizaci?n de protectores auditivos entre los trabajadores del conjunto de dicha industria a partir de tres encuestas realizadas en 1972-1974, 1981-1983 y 1989 (Davis, R. y col., 1998). La tendencia de la tasa de utilizaci?n de protectores auditivos fue creciente, pasando de una tasa de utilizaci?n del 6,3% en el per?odo 1972-1974, al 43% en 1989 (figura 44). En Tailandia tambi?n se realiz? un estudio sobre la relaci?n entre los niveles sonoros y las p?rdidas de audici?n permanentes en trabajadores del sector textil y manufacturero, destacando los elevados niveles de ruido presentes en el sector, con 178 un rango entre 101,3 ? 2,7 dBA y 89,8 ? 5,3 dBA, y la elevada tasa de no utilizaci?n de protectores auditivos entre los empleados, donde un 38,6% de los trabajadores nunca utilizaba protectores auditivos (Chavalitsakulchai, P., 1989). Figura 44: Porcentaje de utilizaci?n de protecci?n auditiva. La tendencia de la tasa de utilizaci?n de protectores auditivos fue creciente, pasando de una tasa de utilizaci?n del 6,3% en el per?odo 1972-1974, al 43% en 1989. Fuente: Davis, R. y col., 1998. Muchas ocupaciones clasificadas como "ruidosas" han sido estudiadas, destacando la ocupaci?n militar, donde, sobre todo en Estados Unidos, se han realizado multitud de trabajos de gran envergadura en lo que a la poblaci?n de estudio se refiere. Destacan los trabajos llevados a cabo por Bohnker y col., sobre los cambios en el umbral auditivo en soldados de la marina con un total de 83.000 audiogramas realizados (Bohnker, K. y col., 2004), o los trabajos realizados por el mismo equipo sobre los umbrales auditivos de la tropa de la marina en funci?n del sexo y edad, con una muestra de m?s de 68.000 individuos (Bohnker, K. y col., 2002). El sector forestal, agr?cola y ganadero tambi?n ha sido objeto de estudio desde el punto de vista de la salud auditiva de sus trabajadores. Destaca un estudio longitudinal desde 1953 hasta 1995 sobre el uso de protecci?n auditiva en los sectores forestal, molinero y astillero realizado en Finlandia (Toppila, E., 2005). En un estudio llevado a cabo por The Health and Safety Executive (HSE), responsable de la regulaci?n de salud y de seguridad en Gran Breta?a, sobre trabajadores del sector agr?cola y hortofrut?cola, se estim? que en Gran Breta?a existe un total de 17.000.000 jornadas laborales anuales equivalentes sometidas a niveles de ruido superiores a 85 dBA, lo que traducido a n?mero de trabajadores, ser?an alrededor de 70.800 personas expuestas al a?o. Por otro lado, m?s de 33.300 trabajadores se encontrar?an expuestos a niveles diarios superiores a 90 dBA y algo m?s de 3.000 expuestos a niveles superiores a 100 dBA (HSE,1989). La relaci?n entre exposici?n al ruido y p?rdida auditiva tambi?n ha sido estudiada en el sector del transporte. Ya en 1978 se realiz? un estudio sobre cambios temporales en el umbral de audici?n (TTS) en personas expuestas al ruido de diferentes medios de transporte a?reo y rodado, demostrando que a determinados niveles de ruido de tr?fico se producen cambios temporales en el umbral de audici?n (Kabuto, M., 1979). En otro trabajo realizado en Sao Paulo entre 624 agentes 179 encargados de la regulaci?n del tr?fico se encontr? que un 28,5% de la poblaci?n examinada sufr?a p?rdidas auditivas debido a los elevados niveles de ruido ambiental, que en este caso tambi?n es laboral (Melo, A. y col., 2005). Los tres sectores que tradicionalmente se han relacionado en mayor medida con los niveles m?s elevados de ruido y con las mayores tasas de p?rdida auditiva entre sus empleados han sido la metalurgia, la construcci?n y la miner?a. En el sector metal?rgico, una de las caracter?sticas principales de ruido al que suelen estar expuestos los trabajadores es su caracter?stica impulsiva como consecuencia de los impactos producidos entre metales. En una investigaci?n realizada sobre 716 remachadores y estampadores se registraron niveles de exposici?n diarios de 99 dBA y 108 dBA, respectivamente. Comparando la audici?n de estos trabajadores con la de un grupo de control de 293 individuos, se observ? que aquellos trabajadores con m?s de 10 a?os empleados en esa actividad desarrollaban p?rdidas auditivas superiores a lo esperado debido a las caracter?sticas del ruido al que se encontraban expuestos (Taylor, W. y col., 1984). En otro trabajo realizado sobre 332 trabajadores del metal, se buscaron 2 ambientes similares en cuanto a niveles de presi?n sonora, pero muy diferentes en cuanto a los niveles peak e impulsividad. Las p?rdidas auditivas medidas y calculadas seg?n la norma ISO 1999:1990 difirieron en 2 dB como consecuencia de la presencia de ruido impulsivo (Suvorov,G. y col., 2001). Se estima que en Estados Unidos existe un mill?n y medio de trabajadores de la construcci?n expuestos a niveles de ruido peligrosos para la salud auditiva (Suter, A.H., 2002). El principal problema de este sector es el rechazo a la utilizaci?n de equipos de protecci?n individual en general y de protectores auditivos en particular, ya que interfieren en la comunicaci?n oral y dificultan la audici?n de se?ales de alarma y aviso. Dentro del sector de la construcci?n, se han realizado diversos estudios de la exposici?n sonora a la que se encuentran expuestos diferentes profesiones del sector. En el caso de electricistas (Seixas, N. y col., 2001) se observ?, sobre una muestra de 174 trabajadores, que el 67,8% superaba niveles diarios de 85 dBA y un 27% superaba los 90 dBA. O el trabajo de Neitzel (Neitzel,R. y col.,1999), en el que se estudiaron los niveles de ruido de carpinteros, alba?iles, encofradores y oficiales en diferentes obras, mostrando unos porcentajes de trabajadores expuestos niveles diarios superiores a 85 dBA del 67,9%, 79,0%, 97,1% y 93,1%, respectivamente, y a m?s de 90 dBA del 49,1%, 37,3%, 57,6% y 34,2%, respectivamente. Otro de los problemas que plantea el sector de la construcci?n, es la dificultad de valorar de forma homog?nea las tareas que llevan a cabo los operarios que ocupan un mismo puesto de trabajo, ofreciendo resultados de medida poco repetitivos, variando enormemente de una jornada laboral a otra en funci?n de las tareas que realice el trabajador. Este problema fue abordado en un trabajo en el que se analizaban, desde el punto de vista ac?stico, las diferentes tareas que realizaban distintos trabajadores de la construcci?n a lo largo de su jornada laboral completa, intentando caracterizar cada una de las tareas en cuanto a su duraci?n y niveles (Kerr, M. y col., 2002). En lo que respecta al sector minero, aunque la miner?a se encuentra reconocida como una ocupaci?n de entre las m?s ruidosas, existen muy pocos 180 estudios en los que se hayan examinado los niveles de exposici?n al ruido entre los mineros. En la literatura especializada en ac?stica aparecen pocas rese?as en este sentido. En cambio, en lo que respecta a estudios relacionados con la funci?n auditiva de los trabajadores de la miner?a, aparece un n?mero considerable de trabajos que relacionan la p?rdida de audici?n con el sector de la miner?a. Estos trabajos presentan diversos enfoques y metodolog?as, siempre desde el punto de vista m?dico. Muchos de ellos se limitan a realizar estudios bibliogr?ficos de las investigaciones publicadas anteriormente (McBride, D.I., 2004), otros realizan estimaciones del riesgo de p?rdida auditiva a partir de datos de niveles existentes, y de datos estad?sticos sobre mano de obra, poblaci?n, distribuci?n de edad y sexo, etc., aplicando diferentes m?todos de estimaci?n (Waronski, K., 1999). En otros trabajos se han estudiado los conocimientos y actitudes con respecto a la p?rdida auditiva inducida por ruido y el uso de protectores auditivos por parte de trabajadores de la miner?a interior, mediante cuestionarios y encuestas (Kahan 1994; McBride 1993). Otro de los enfoques realizados en estos trabajos fue el de valoraci?n de los umbrales auditivos, como es el caso del trabajo de Hessel, llevado a cabo sobre un total de 2.667 mineros sudafricanos, donde se encontr? un incremento del umbral auditivo en el 21,6% de los trabajadores de mayor edad (Hessel,P.A.,1987). La generaci?n de tan elevado n?mero de trabajos evidencia la relaci?n existente entre la actividad laboral desarrollada en el sector minero y el riesgo de p?rdida auditiva. No solo los trabajadores que desarrollan su actividad en entornos ruidosos presentan riesgo de sufrir los efectos que el ruido provoca sobre la salud. Es necesario considerar tambi?n sectores identificados por la mayor?a de la gente como poco ruidosos, como puede ser una oficina, o un estudio de producci?n de radio o televisi?n. Estos ambientes laborales suelen presentar bajos niveles de ruido "ambiental", pero en determinados puestos de trabajo se pueden estar sufriendo exposiciones sonoras muy elevadas. Este es el caso de telefonistas, teleoperadores, operadores de c?maras, personal de producci?n, etc., que para desarrollar su actividad laboral necesitan del uso de auriculares, situ?ndose la fuente de ruido muy cercana al o?do. Estos puestos de trabajo deben ser evaluados mediante t?cnicas especiales para determinar la inmisi?n sonora de fuentes sonoras colocadas cerca del o?do, denominadas t?cnica MIRE (AENOR, 2003) y t?cnica HATS o T?cnica que utiliza un maniqu? (AENOR, 2005).  Situaci?n actual seg?n la Organizaci?n Mundial de la Salud ? Organizaci?n Internacional del Trabajo. La Organizaci?n Mundial de la Salud (OMS) ha estimado que existen aproximadamente 278 millones de personas con d?ficit auditivo en el mundo. El 80% de las personas con problemas auditivos viven en pa?ses subdesarrollados o en v?as de desarrollo. El 50% de las p?rdidas auditivas podr?an evitarse mediante prevenci?n, un diagn?stico precoz y una gesti?n eficaz. Para la OMS, las afecciones auditivas y la sordera son serias incapacidades que pueden llegar a imponer una fuerte carga social y econ?mica sobre los individuos, familias, comunidades y pa?ses (OMS, 2006). 181 La OMS ha dise?ado varias acciones y actividades para prevenir y controlar afecciones auditivas y la sordera (OMS, 2006). Estas acciones incluyen:  Desarrollo de una base de datos global sobre sordera y p?rdidas auditivas para demostrar la dimensi?n y el costo del problema, que sirva para ayudar a realizar un an?lisis de coste-beneficio de las diferentes intervenciones posibles.  Desarrollo y distribuci?n de directrices contra las principales causas de da?o auditivo.  Creaci?n de un programa de concienciaci?n acerca de los niveles y costos de la p?rdida auditiva y de los beneficios de la prevenci?n.  Animar a los pa?ses miembros a establecer programas nacionales de prevenci?n. Todas estas acciones no solo est?n enfocadas a las p?rdidas de audici?n por exposici?n al ruido, sino a todas las causas posibles de sordera. En 1997 la OMS public? un informe sobre prevenci?n de las p?rdidas auditivas inducidas por ruido en el marco de un programa de definici?n de las estrategias para la prevenci?n de la sordera y de los da?os auditivos (OMS, 1997). En este detallado informe, se reconoc?a a las p?rdidas auditivas inducidas por ruido como un importante problema de salud p?blica, debido al incremento de la esperanza de vida y al crecimiento de la industrializaci?n. La p?rdida auditiva es la decimoquinta causa de carga global de a?os de vida ajustados por discapacidad (Disability Adjusted Life Years - DALYs). Los a?os de vida ajustados por discapacidad se calculan para cada enfermedad y son el resultado de sumar los a?os vividos con discapacidad en ambos sexos y para todas las edades. En el mismo informe de 1997, se pon?a de manifiesto que en los pa?ses desarrollados, los niveles de ruido excesivos eran la causa, al menos de forma parcial, de m?s de un tercio de los da?os auditivos (OMS 1997). El costo total de estas afecciones se estima en un rango que oscila entre el 0,2% y el 2% del Producto Interior Bruto (PIB) de cada pa?s. Este rango de porcentaje no solo incluye los da?os auditivos causados por ruido laboral, sino tambi?n los causados por ruido ambiental y por exposici?n al ruido en per?odos de ocio. En los pa?ses desarrollados, el riesgo por exposici?n al ruido social (socioacusia) est? vi?ndose incrementado. En los pa?ses en desarrollo existe una falta de legislaciones efectivas contra el ruido, tanto ambiental, como laboral, as? como programas para prevenir la p?rdida auditiva inducida por ruido. Igualmente, existe una seria falta de informaci?n epidemiol?gica exacta y precisa sobre la prevalencia, los factores de riesgo y los costos de la p?rdida auditiva inducida por ruido. La OMS define, exclusivamente para fines de investigaci?n, la afecci?n auditiva seg?n el siguiente criterio (OMS, 2004): a) Historial de exposici?n al ruido: exposici?n equivalente a 83 dBA durante 40 horas semanales y 50 a?os de exposici?n. b) Criterio audiom?trico: Aplicable adem?s del criterio de historial de exposici?n. 182 c) La afecci?n es principalmente neurosensorial, valorada mediante audiometr?a por v?a a?rea a 1, 2 y 4 kHz con una media menor a 15 dBHL. d) La afecci?n no es unilateral (asimetr?a media a 1, 2 y 4 kHz menor de 15 dBHL). e) Se encuentra una indicaci?n adicional sobre la contribuci?n del ruido sobre las p?rdidas auditivas, si el umbral a 0,5 kHz es menor a 50 dBHL y si la diferencia entre el umbral medio a altas frecuencias (3, 4 y 6 kHz) y a bajas frecuencias (0.5, 1 y 2 kHz) es igual o mayor de 15 dB en aquellas edades menores de 50 a?os (OMS, 1997). Seg?n el documento de la OMS (OMS, 1997), a partir de dos estudios llevados a cabo entre 1995 y 1996 (Davis, A. 1995; Quaranta, A. y col., 1996) en los que se identific? la prevalencia de las p?rdidas auditivas en Gran Breta?a e Italia, se realiz? una estimaci?n de la prevalencia en el conjunto del mundo y haciendo una estimaci?n conservadora, se calcul? que existen al menos 441 millones de personas con un d?ficit auditivo de 25 dBHL en su mejor o?do (para las frecuencias de 0,5, 1, 2 y 4 kHz). Esta estimaci?n disminuye hasta cerca de 127 millones de personas con un d?ficit auditivo de al menos 45 dBHL y 39 millones de personas con p?rdidas auditivas de 65 dBHL. Al menos un tercio de estos es producido por exposiciones al ruido laboral equivalente a LAeq,40h80 dBA durante 50 a?os. Estas estimaciones se han realizado con los datos de partida mencionados anteriormente, pero en los pa?ses menos desarrollados, al existir mayor n?mero de trabajadores manuales, existe una mayor proporci?n de trabajadores expuestos a m?s de 90 dBA. Si se asumen estas premisas, el n?mero de personas con problemas auditivos puede llegar a ser de 580 millones de personas. Las evidencias descritas hacen que las afecciones auditivas deber?an tener una alta prioridad en las pol?ticas de salud p?blica de cada estado debido a su alta prevalencia. En el informe de la OMS Occupational Noise del a?o 2004 (OMS, 2004), se defin?a una metodolog?a para realizar una valoraci?n global y llevar a cabo estimaciones detalladas del n?mero de personas afectadas por p?rdidas auditivas provocadas por ruido laboral a niveles nacionales y regionales. Los resultados del informe se expresaron en incidencia de p?rdidas auditivas inducidas por ruido (NIHL incidente) y en carga global de a?os de vida ajustados por discapacidad (DALYs). En este informe se identificaban una serie de ocupaciones con elevado riesgo de padecer p?rdidas auditivas inducidas por ruido, destacando las profesiones relacionadas con las manufacturas, transporte, miner?a, construcci?n, agricultura y militar. Para realizar las estimaciones, en primer lugar se establecieron los criterios de qu? es lo que se entiende por da?o auditivo. La OMS fij? unos criterios para definir el concepto de da?o auditivo en el a?o 1991 (OMS, 1991). Estos criterios se muestran en la tabla 11. 183 Tabla 11: Definici?n de da?o auditivo seg?n la Organizaci?n Mundial de la Salud. Modificado a partir de OMS 2004. Se entrega una relaci?n cuantitativa y cualitativa para cada grado de da?o auditivo. Grado de da?o auditivo Valor audiom?trico ISO Desarrollo 0 ? Sin da?o  25 dB Ninguno o leves problemas auditivos. Puede escuchar susurros 1 ? da?o leve 26 ? 40 dB Puede escuchar y repetir palabras habladas en voz normal a 1 metro. 2 ? Da?o moderado 41 ? 60 dB Puede escuchar y repetir palabras habladas en voz alta a 1 metro. 3 ? Da?o severo 61 ? 80 dB Puede escuchar algunas palabras gritadas cerca del mejor o?do. 4 ? Da?o Profundo - Sordera  80 dB No puede escuchar ni entender palabras gritadas cerca del o?do. Fuente: OMS, 2004. Para poder realizar las estimaciones del n?mero de personas afectadas por p?rdidas auditivas provocadas por ruido laboral, se utiliz? el grado de da?o auditivo 2 (da?o moderado) y los superiores. Como indicador de exposici?n sonora se escogi? el nivel sonoro continuo equivalente ponderado A durante una jornada laboral de 8 horas (Laeq,8h) y se clasific? la exposici?n en tres niveles: - Exposici?n sonora m?nima: < 85 dBA. - Exposici?n sonora moderada: 85 dBA 90 dBA. - Elevada exposici?n sonora: > 90 dBA. Posteriormente, se calcul? el porcentaje de poblaci?n expuesta a los diferentes niveles, en base a diferentes investigaciones y estudios epidemiol?gicos. Finalmente se calcul? el porcentaje de impacto (proporci?n de carga de enfermedad en una poblaci?n que puede ser atribuido a un factor de riesgo espec?fico, en este caso ruido laboral). Con estos datos se estim? la proporci?n de poblaci?n en edad de trabajar expuesta a diferentes niveles de ruido en el trabajo, por sexo y subregiones. En la tabla 12 se muestra un resumen de la poblaci?n expuesta en diferentes regiones. De forma generalizada, se observa en esta tabla que la poblaci?n masculina se encuentra expuesta a mayores niveles sonoros que la poblaci?n femenina, para cualquier grupo de edad y para todas las subregiones. En los pa?ses m?s pobres, con niveles de salud muy deficientes, como pueda ser el caso del grupo AFR-E, entre los que se encuentran estados como Botswana, Tanzania, Ruanda, o Zimbabwe, entre un 12% y un 16% de la poblaci?n masculina en edad de trabajar, se encuentra expuesta a niveles superiores a los 85 dBA, y un 4% se encuentra expuesto a niveles superiores a 90 dBA. 184 Tabla 12: Poblaci?n expuesta en diferentes subregiones. (Datos en tantos por uno). Modificado a partir de OMS 2004. De forma generalizada, se observa que la poblaci?n masculina se encuentra expuesta a mayores niveles sonoros que la poblaci?n femenina, para cualquier grupo de edad y para todas las subregiones. Subregiones: AFR= .?frica; AMR=Am?rica, EUR=Europa; A: Muy baja natalidad, mortalidad adulta muy baja, B: Baja natalidad, baja mortalidad adulta, C: Baja natalidad, elevada mortalidad adulta, E: Elevada natalidad, mortalidad adulta muy elevada. Subregi?n Sexo Nivel de exposici?n Grupos de edad (a?os) 15 - 29 30 - 44 45 - 59 60 - 69 AFR-E hombres  85 dBA 85 ? 90 dBA  90 dBA 0.87 0.09 0.04 0.84 0.12 0.04 0.84 0.11 0.04 0.86 0.10 0.04 mujeres  85 dBA 85 ? 90 dBA  90 dBA 0.92 0.07 0.01 0.90 0.09 0.01 0.90 0.09 0.01 0.92 0.07 0.01 AMR-B hombres  85 dBA 85 ? 90 dBA  90 dBA 0.90 0.05 0.06 0.87 0.06 0.07 0.88 0.06 0.07 0.89 0.05 0.06 mujeres  85 dBA 85 ? 90 dBA  90 dBA 0.958 0.03 0.02 0.94 0.03 0.03 0.94 0.04 0.03 0.95 0.03 0.02 EUR-A hombres  85 dBA 85 ? 90 dBA  90 dBA 0.92 0.05 0.03 0.90 0.06 0.04 0.90 0.06 0.04 0.91 0.06 0.03 mujeres  85 dBA 85 ? 90 dBA  90 dBA 0.96 0.03 0.01 0.96 0.03 0.01 0.95 0.03 0.01 0.97 0.02 0.01 EUR-C hombres  85 dBA 85 ? 90 dBA  90 dBA 0.88 0.04 0.08 0.85 0.05 0.10 0.85 0.05 0.10 0.87 0.04 0.09 mujeres  85 dBA 85 ? 90 dBA  90 dBA 0.93 0.02 0.04 0.92 0.03 0.05 0.92 0.03 0.05 0.94 0.02 0.04 Fuente: OMS, 2004. El caso de pa?ses Americanos con un nivel de salud medio (regi?n AMR-B), como es el caso de Argentina, Chile. Costa Rica, Brasil, existen diferencias con respecto al apartado anterior. Si bien el porcentaje de poblaci?n expuesta a niveles diarios mayores de 85 dBA oscila entre un 11% y un 13%, el porcentaje de personas expuestas a m?s de 90 dBA diarios se eleva hasta el 6% - 7%, seg?n los grupos de edad. Este hecho puede explicarse debido a un mayor desarrollo industrial pero a un bajo nivel de desarrollo en cuanto a pol?ticas preventivas. Este hecho puede corroborarse comparando los resultados anteriores con los niveles de los pa?ses de la regi?n EUR-A caracterizada por tener elevados niveles est?ndares de salud, entre los que se encuentran pa?ses como Dinamarca, Francia, Alemania y Espa?a, entre otros, con un 8% - 10% de la poblaci?n expuesta a niveles mayores a 85 dBA y con un 3% - 4% expuestos a niveles de m?s de 90 dBA. Esta subregi?n est? caracterizada por tener un tejido industrial muy desarrollado, al igual que sus pol?ticas preventivas. El porcentaje de poblaci?n expuesta a los niveles m?s altos ocurre en los pa?ses pertenecientes al grupo EUR-C (Estonia, Hungr?a, Lituania, Federaci?n Rusa y Ucrania, entre otros), con un 8% - 10% de poblaci?n expuesta a niveles diarios superiores a 90 dBA, derivado de una elevada industrializaci?n y un nivel muy bajo de desarrollo de la prevenci?n de riesgos en el trabajo. 185 A partir de los datos de poblaci?n expuesta por grupos de edad y sexo y conociendo la prevalencia de la enfermedad por sectores, se calcul? la carga global de a?os de vida ajustados por discapacidad (DALYs) atribuida al da?o auditivo por exposici?n al ruido laboral para cada subregi?n. En la tabla 13 se observa la carga global de a?os de vida ajustados por discapacidad ordenados por subregiones. Podemos observar que, la exposici?n al ruido laboral no produce muertes, pero s? morbilidad a trav?s de la sordera, con una mayor proporci?n entre hombre (22%), que entre mujeres (11 %). Aproximadamente el 89% de la carga total se produce en grupos de edad entre 15 a 59 a?os. En total, m?s de 4.000.000 de a?os de vida saludable se perdieron debido a las p?rdidas auditivas inducidas por ruido. Las subregiones SEAR-D (Bangladesh, India, Nepal...) y WPR-B (Camboya, China, Vietnam...) suman m?s de la mitad de los a?os de vida saludable perdidos, debido a su elevada poblaci?n y la tasa relativamente alta de ocupaciones con elevadas exposiciones. Tabla 13: Carga global de a?os de vida ajustados por discapacidad (DALYs.). En total, m?s de 4.000.000 de a?os de vida saludable se perdieron debido a las p?rdidas auditivas inducidas por ruido. Subregi?n DALYs atribuibles a ruido laboral (a?os) Porcentaje total de DALYs atribuibles a ruido laboral en la Subregi?n AFR ? D AFR ? E AMR ? A AMR ? B AMR ? D EMR ? B EMR ? D EUR ? A EUR ? B EUR ? C SEAR ? B SEAR ? D WPR ? A WPR - B 158.000 187.000 123.000 165.000 21.000 81.000 230.000 164.000 142.000 224.000 404.000 1.102.000 48.000 1.100.000 10% 10% 30% 20% 10% 40% 20% 30% 40% 40% 70% 30% 30% 40% TOTAL Mundial 4.149.000 30% Fuente: OMS, 2004.  Situaci?n actual en la Uni?n Europea. Seg?n los resultados de la Tercera encuesta europea sobre condiciones de trabajo, realizada a lo largo del a?o 2000 y publicada en el 2001, alrededor de un 20 % de los trabajadores europeos se encuentran expuestos a un nivel de ruido tan elevado que deben alzar la voz para hablar con otras personas, el 29% est?n expuestos a elevados niveles de ruido durante al menos un cuarto de la jornada laboral y el 10% durante la totalidad de la jornada. En la misma encuesta se estima que alrededor de un 7% de los trabajadores europeos consideran que su trabajo afecta a su salud auditiva. Una extrapolaci?n a los 25 Estados Miembros actuales de la Uni?n Europea (UE-25) arrojar?a una cifra de alrededor de 40 millones de trabajadores expuestos a niveles de ruido elevados y algo m?s de 13 millones de trabajadores estimar?an que su trabajo est? afectando a su salud auditiva (EASHW, 2005). 186 Seg?n la Comisi?n Europea, a partir de una extrapolaci?n realizada con datos del Reino Unido, se ha calculado que 22,5 millones de europeos sufren da?o auditivo y alrededor de dos millones sufren sordera profunda. Estos datos se refieren a toda clase de da?o auditivo, no solo a aquellos tipos provocados por el trabajo. Seg?n diversas investigaciones, el ruido es la principal raz?n de que la poblaci?n comience a desarrollar sorderas o d?ficit auditivos, apareciendo como principal causa de sordera en el 33,7% de los casos (EASHW, 2005). En 1999 en una encuesta realizada sobre la mano de obra europea se puso de manifiesto que el 0,1% de los entrevistados padec?a problemas auditivos y de acuerdo con su propia opini?n, este problema se hab?a causado o se hab?a visto incrementado por su actividad laboral. Extrapolando estos resultados a la UE-25, se alcanzar?a una cifra cercana a los 300.000 trabajadores afectados por p?rdidas auditivas como consecuencia de la exposici?n al ruido en el trabajo (EASHW, 2005). Las fuentes de informaci?n con las que cuenta la Uni?n Europea sobre todo lo relativo a la salud y la seguridad en el trabajo se centraliza a trav?s de dos organismos: EUROFOUND (Fundaci?n Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y de Trabajo) y OSNA (Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo). EUROFOUND es la entidad encargada de armonizar las estad?sticas laborales en la Uni?n Europea con car?cter general, de forma compartida con EUROSTAT, aunque la primera se ocupa de temas de salud y condiciones laborales exclusivamente. A su vez, EUROFOUND se nutre con los datos aportados por las diferentes Agencias Nacionales sobre Seguridad e Higiene en el Trabajo de los distintos pa?ses miembros (en el caso de Espa?a el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo) y de armonizar el tipo de encuestas a realizar. EUROFOUND realiza encuestas sobre las condiciones de trabajo entre los Estados Miembros de la Uni?n Europea. En realidad estas encuestas quinquenales son el resultado de la comparaci?n de parte de los cuestionarios armonizados en las diferentes encuestas nacionales. La mayor?a de las encuestas nacionales de los Estados Miembros incluyen alguna pregunta armonizada sobre ruido en el trabajo, con el fin de hacerlas comparables entre si. Este factor de riesgo es analizado b?sicamente a partir de preguntas sobre la exposici?n y/o el tiempo de exposici?n al ruido. En algunos casos se realizan preguntas sobre la valoraci?n que el trabajador hace sobre la peligrosidad de este factor (INSHT, 2006a). En la Tercera Encuesta Europea sobre Condiciones Laborales (EUROFOUND, 2001), ?ltima encuesta publicada por EUROFOUND, se puso de manifiesto que la percepci?n que los trabajadores tienen del problema del ruido en el puesto de trabajo est? aumentando paulatinamente desde la primera encuesta de 1990 (tabla 14). Tabla 14: Porcentaje de trabajadores expuestos a ruido. Se observa un aumento en el tiempo de exposici?n en al a?o 2000 respecto de los a?os anteriores. Pregunta 11.2 Ruido 1990 1995 2000 Exposici?n  25% del tiempo Exposici?n  25% del tiempo 27% 10% 28% 10% 29% 11% Fuente: EUROFOUND, 2001. En el a?o 2001, alrededor del 35 % de los trabajadores de los nuevos estados miembros estaban expuestos al ruido en el trabajo durante m?s de un cuarto de su 187 jornada laboral. Este porcentaje de trabajadores expuestos al ruido var?a de un pa?s a otro, desde 31,7% en Letonia al 44,1% en Eslovaquia. En general los trabajadores informan que est?n m?s expuestos al ruido que a otros agentes f?sicos, exceptuando las posturas inc?modas y trastornos musculares (EASHW, 2006a). Seg?n los datos sobre exposici?n a ruido laboral (EASHW, 2006a) y sobre p?rdidas auditivas relacionadas con el trabajo (EASHW, 2006b) del Observatorio Europeo de Riesgos, la situaci?n en los pa?ses europeos es muy dispar. En Alemania entre 1992 y 1999 el porcentaje de trabajadores que declararon estar expuestos a ruido se ha reducido en un 10%. En 1999 un 20% estaba expuesto a ruido durante toda la jornada laboral. Los empleados de la construcci?n (50%), manufacturas y miner?a (48%) son los m?s expuestos al ruido, seguido de los trabajadores de agricultura y transportes (26-27%). En 1999 el 44% de los trabajadores que declararon estar expuestos a ruido en su trabajo afirmaron utilizar protecci?n auditiva. La sordera profesional es la segunda enfermedad laboral m?s frecuente despu?s de las enfermedades cut?neas en Alemania. Despu?s de un per?odo de crecimiento, en 1995 el n?mero de casos reconocidos de p?rdidas auditivas provocadas por ruido laboral se estabiliz?. En el 2001 se reconocieron 10.861 casos y en el 2003 la cifra descendi? a 9.918 (EASHW, 2006a; EASHW, 2006b). En B?lgica los resultados de la encuesta del a?o 2000 revelan una tendencia creciente en la exposici?n al ruido en los puestos de trabajo. En el a?o 2000, alrededor del 25% de los trabajadores se encontraban expuestos a ruido al menos durante un cuarto de la jornada de trabajo. Esto supone un incremento del 5% comparando con los datos de 1995. Tambi?n se produce un descenso del 4% en los trabajadores que nunca se encuentran expuestos a ruido en el trabajo con respecto a 1995. La construcci?n y el sector manufacturero son lo dos sectores que muestran las mayores tasas de exposici?n al ruido. Tambi?n en los sectores del transporte y comunicaciones, hosteler?a, sector energ?tico y agr?cola los porcentajes de trabajadores expuestos han subido. La mayor prevalencia de exposici?n al ruido se observa en trabajos agr?colas, artesanos y operarios de maquinaria. El ruido parece ser el principal problema para el sector de edad de entre 25 y 39 a?os. Con respecto a la distribuci?n de sexos, en todos los pa?ses la tendencia es la misma, los hombres est?n m?s expuestos al ruido que las mujeres y aquellos con contratos temporales est?n m?s expuestos que los trabajadores con contratos indefinidos. El 5% de los trabajadores belgas sufre problemas auditivos debido a su trabajo. En B?lgica es la segunda enfermedad laboral despu?s de las enfermedades producidas por vibraci?n (EASHW, 2006a; EASHW, 2006b). En la Rep?blica Checa, en abril de 2005, un total de 220.000 trabajadores estaban desarrollando su trabajo en condiciones ruidosas, de los cuales el 19% eran mujeres. Los sectores con mayor n?mero de trabajadores expuestos son la metalurgia, fabricaci?n de veh?culos y maquinaria, procesado de madera, producci?n textil, seguidos de construcci?n, producci?n de pl?sticos y gomas, industria alimentaria y forestal. Entre el a?o 2000 y 2002 se produjo una importante disminuci?n en el n?mero de casos de p?rdida auditiva profesional reconocida (40%), pero en el a?o 2003 el 188 n?mero de casos volvi? a crecer y a alcanzar el n?mero de casos de 1996 (EASHW, 2006a; EASHW, 2006b). Dinamarca registr? un incremento de trabajadores expuestos al ruido del 5%, pasando del 25% en 1990 al 30% en el 2000, situ?ndose en el 32% de los trabajadores y el 28% de las trabajadoras. El grupo de edad de mayor exposici?n es el de 18 a 29 a?os, con un 34%. Los grupos que mayoritariamente se quejan de los niveles de ruido soportados son los trabajadores de manufacturas, construcci?n y agricultura. Es necesario destacar el incremento de quejas producido en el sector educativo, sobre todo entre mujeres. En el a?o 2002 se recibieron 1.639 notificaciones de potenciales afecciones auditivas relacionadas con el trabajo en Dinamarca (EASHW, 2006a; EASHW, 2006b). En Eslovaquia, seg?n la encuesta sobre condiciones de trabajo de los pa?ses candidatos del a?o 2001, el 20% de los trabajadores est?n expuestos a niveles tan ruidosos que tienen que elevar el nivel de voz para comunicarse en el trabajo. En conjunto, algo m?s de un 45% de los trabajadores est?n expuestos a diferentes niveles de ruido en el trabajo (EUROFOUND, 2003). En Eslovenia un 17% de los empleados est? expuesto a niveles de ruido elevados y cerca de un 35% est? expuesto a diferentes niveles de ruido en el trabajo. Los sectores en los que los trabajadores sufren las exposiciones m?s elevadas son las industrias met?licas y de la madera, la agricultura, la industria textil y la construcci?n. Una media del 14% de los trabajadores est? expuesta a niveles de entre 85 y 90 dBA (EASHW, 2006a). En Finlandia alrededor de un 25% del total de trabajadores est? expuesto a alguna clase (al menos durante un cuarto del tiempo laboral) de niveles elevados de ruido. Al igual que en la mayor?a de los pa?ses de la UE, la tendencia indica el aumento del n?mero de trabajadores expuestos. Los trabajadores de la agricultura, construcci?n, hosteler?a y sectores manufactureros sienten encontrarse m?s expuestos que el resto de sectores. El grupo de edad con mayor exposici?n es el de 25 a 39 a?os. El n?mero de casos de enfermedad profesional ha descendido a menos de 1.000 casos anuales (EASHW, 2006a; EASHW, 2006b). En Francia, de acuerdo con la encuesta de condiciones de trabajo francesa (Enquet? sur les condicions de travail), entre 1984 y 1998 se produjo un ligero incremento del porcentaje de trabajadores expuestos a ruido. En el a?o 2003, m?s de tres millones de trabajadores declararon estar expuestos a niveles que exced?an los 85 dBA. La situaci?n es similar a otros pa?ses europeos. Los sectores con mayores problemas de ruido son la construcci?n, la industria, la agricultura y los transportes. El n?mero de indemnizaciones por p?rdidas auditivas provocadas por ruido ha descendido en un 43% entre 1988 y 2002, aunque en lo que respecta al resto de enfermedades profesionales sigue creciendo. Las p?rdidas de audici?n producidas por ruido continuaba siendo la quinta causa de enfermedad laboral en el a?o 2002 (EASHW, 2006a; EASHW, 2006b). En Holanda, el porcentaje de trabajadores expuestos de forma frecuente a niveles sonoros perjudiciales ha permanecido estable en un 17% durante la ?ltima d?cada. Aproximadamente un tercio de los trabajadores expuestos son mujeres y dos tercios hombres. El sector de la construcci?n muestra un notable incremento de trabajadores que declaran estar expuestos a niveles perjudiciales, pasando de un 4% a un 16% y posteriormente un 20%. Los sectores en los que sus empleados se 189 encuentran de forma regular expuestos al ruido son la construcci?n, agricultura, forestal, pesquero, manufacturero, energ?a, transportes y comunicaciones. Las afecciones auditivas por exposici?n al ruido representan un 25% del total de enfermedades profesionales declaradas, situ?ndose en el segundo lugar en importancia. Las p?rdidas auditivas de origen laboral son particularmente frecuentes entre los empleados de mayor edad. M?s del 45% es mayor de 50 a?os. El 80% supera la edad de 40 a?os (EASHW, 2006a; EASHW, 2006b). En Hungr?a, de acuerdo con las fuentes de datos europeas, alrededor del 18% de los trabajadores est?n expuestos a niveles tan ruidosos que tienen que elevar el nivel de voz para comunicarse en el trabajo. En conjunto, un 33% de los trabajadores est?n expuestos a diferentes niveles de ruido. La exposici?n al ruido por encima de los valores l?mite se ha incrementado del 4,2% en 1995 al 9,7% en 2003. Aproximadamente el 9,6% de los trabajadores h?ngaros declaran sufrir problemas auditivos (EASHW, 2006a). Aunque no se aportan datos cuantitativos, los sectores de la miner?a y canter?a presentan las tasas de incidencia m?s elevadas de sordera profesional (EASHW, 2006b). En Polonia se estima que m?s de 200.000 trabajadores superaban en el a?o 2003 una exposici?n diaria de 85 dBA. Desde 1995 hasta el 2003 el n?mero de empleados expuestos ha disminuido, sin embargo, en el a?o 2003 m?s de un 4,5% se encuentran expuestos a niveles excesivamente elevados. Seg?n la Primera Encuesta Europea sobre Condiciones de Trabajo, un 15% de los trabajadores polacos est?n expuestos a niveles sonoros tan elevados que tienen que elevar el nivel de voz para comunicarse en el trabajo por lo menos durante toda la jornada laboral. Aproximadamente el 39% de los trabajadores est?n expuestos (a diferentes niveles) al ruido laboral. Los niveles m?s elevados han sido encontrados en la miner?a, canter?a, seguido de las manufacturas, energ?a (electricidad, gas y agua) y construcci?n. Desde 1980 hasta 1990 el n?mero de casos reconocidos de hipoacusias producidas por ruido laboral se increment? de 17 a 22 casos por cada 10.000 trabajadores. Desde 1993 a 2003 este n?mero ha disminuido sensiblemente hasta los 5 casos cada 10.000 personas. La mayor?a de los casos registrados lo han sido en los sectores de la miner?a y canter?a, seguidos de manufacturas y construcci?n (EASHW, 2006a). En el Reino Unido, a principios de los a?os 80 el Health and Safety Commision estim? que solo en la industria brit?nica unos 600.000 trabajadores se encontraban expuestos a niveles perjudiciales para la salud (90 dBA). Actualmente se estima que m?s de 2 millones de trabajadores brit?nicos est?n expuestos a elevados niveles de ruido. Alrededor de 1,7 millones est?n expuestos a niveles superiores de los considerados como seguros. M?s de 1,1 millones est?n expuestos a niveles de m?s de 85 dBA (700.000 entre 85 y 90 dBA y 440.000 por encima de 90 dBA) y otro mill?n m?s se encuentra trabajando diariamente entre 80 y 85 dBA (EASHW, 2006a). Las profesiones con mayor riesgo incluyen la construcci?n, el sector metal?rgico, el textil, pero tambi?n la ense?anza y la hosteler?a. El mayor riesgo se produce en el metal, superando 3 veces y media al promedio. El n?mero de personas que sufre problemas auditivos como resultado de la exposici?n al ruido en el trabajo se estim? en 509.000 en el a?o 1998. En estimaciones m?s recientes esta cifra se ha rebajado a 81.000 (EASHW, 2006a). En la figura 45 se presenta un gr?fico del tanto por ciento de trabajadores expuestos a ruido por sectores en la Uni?n Europea. Se realiza una diferenciaci?n 190 entre trabajadores expuestos durante la totalidad de la jornada laboral o trabajadores expuestos durante al menos un 25% de la jornada laboral. Figura 45: Trabajadores expuestos al ruido laboral en el puesto de trabajo en la UE. En la UE el 30% de los operadores de m?quina y el 24% de los trabajadores manuales, est?n expuestos a ruido durante toda su jornada laboral. Fuente: Modificado a partir de EUROFOUND, 2001. En Europa se han realizado estudios concretos de poblaciones expuestas a ruido y sus efectos sobre la salud auditiva de los trabajadores. En Gran Breta?a por ejemplo, se realiz? un estudio en el a?o 2001 para conocer la tasa de prevalencia del da?o auditivo entre la poblaci?n (Palmer, K., 2001). En dicho estudio se clasificaba el da?o auditivo en dos categor?as, severo, cuando se necesitan elementos de refuerzo auditivo, o se ten?a gran dificultad en ambos o?dos para escuchar una conversaci?n en una habitaci?n tranquila (equivalente a m?s de 45 dBHL) y moderado, cuando existe una dificultad moderada para seguir una conversaci?n en una habitaci?n tranquila (equivalente a 45 dBHL). Los resultados resumidos del estudio se muestran en la tabla 15. Tabla 15: Tasa de prevalencia de p?rdidas auditivas en Gran Breta?a. En ambos casos los hombres presentan una tasa de prevalencia mayor que las mujeres. Definici?n de da?o auditivo Grupo Tasa de prevalencia Severo Hombres 2.90 Mujeres 1.80 Moderado Hombres 3.60 Mujeres 2.90 Fuente: Modificado a partir de Palmer, K., 2001. 191 En Alemania la minusval?a por p?rdida auditiva inducida por ruido se establece cuando las p?rdidas auditivas son mayores a 105 dBHL a las frecuencias de 2, 3 y 4 kHz (corresponde a una p?rdida por bandas mayor de 35 dBHL). En estudios llevados a cabo en Alemania sobre p?rdidas auditivas en diferentes oficios de la construcci?n, se determinaron los porcentajes de trabajadores con p?rdida auditiva. Los resultados se muestran en la tabla 16. Tabla 16: Tasa de prevalencia de p?rdidas auditivas en trabajadores del sector de la construcci?n en Alemania. En forma global en la construcci?n existe una tasa de prevalencia de 1.5. Grupo Tasa de prevalencia 95% IC Carpinteros Trabajadores no especializados Fontaneros Pintores Alba?iles Obreros 1.77 1.75 1.49 1.20 1.29 1.00 1.48 ? 2.12 1.47 ? 2.09 1.19 ? 1.75 0.96 ? 1.49 1.05 ? 1.59 ---- TOTAL 1.50 1.29 ? 1.82 Fuente: Modificado a partir de Arndt, V y col., 1996. El costo anual para el conjunto de pa?ses de la UE-15 (datos del a?o 2001), en t?rminos de p?rdida de productividad, educaci?n especial y atenci?n m?dica, como resultado de la p?rdidas auditivas de origen laboral no tratadas, podr?a estimarse en 92 millones de euros, equivalente a un costo anual per c?pita de 228 euros (EASHW, 2005) Seg?n la agencia francesa EUROGIP, la p?rdida de audici?n producida por la exposici?n al ruido ocupa el cuarto lugar en cuanto a los costes generados por las distintas enfermedades m?s comunes en Europa. En la tabla 17 se muestra un extracto del costo de algunas de estas enfermedades en distintos pa?ses europeos. Tabla 17: Desglose del costo de enfermedades profesionales por grupo de enfermedad. Porcentaje del costo total por compensaci?n en el per?odo 1999-2001. En Italia la sordera profesional representa el 29.9% del costo total de las compensaciones, por el contrario en Francia representan el 0.5%. Pa?s Tipo de enfermedad incluido c?ncer ca us ad as p or ex po si ci ?n a po lv o de a sb es to D e la p ie l D e la s v? as re sp ir at or ia s (e xc ep to a sb es to y s? lic e) D el a pa ra to lo co m ot or S or de ra p or r ui do C au sa da p or ex po si ci ?n a s ?li ce TOTAL Alemania B?lgica (2002) Dinamarca (2000. 2002) Francia Italia Suiza 2.05% 4.7% 17.6% 48.0% 17.7% 30.2% 10.9% 4.3% 15.4% 0.3% 12.7% 17.9% 8.8% 9.0% 1.7% 2.0% 5.9% 10.8% 8.1% 25.6% 37.6% 35.0% 11.6% 5.2% 13.9% 4.8% 2.5% 0.5% 29.9% 10.2% 22.9% 37.5% 0.9% 1.5% 6.4% 3.5% 85.1% 85.9% 75.6% 87.3% 84.1% 77.8% TOTAL 23.1% 10.2% 6.3% 20.5% 10.3% 12.1% 82.5% Fuente: EUROGIP, 2004. 192  Situaci?n actual en Espa?a. En Espa?a existe un serio d?ficit de datos cuantitativos en cuanto al n?mero de trabajadores expuestos al ruido laboral, en lo relativo a la incidencia de las p?rdidas auditivas, as? como a los niveles y tiempos de exposici?n. En realidad, existen ingentes cantidades de datos relativos a niveles sonoros, poblaci?n expuesta, edad, sexo, distribuci?n por sectores de actividad, tasas de utilizaci?n de protectores auditivos, datos audiom?tricos, etc., pero la gesti?n de toda esta informaci?n est? en manos de las entidades encargadas de la gesti?n de la prevenci?n de riesgos laborales en las empresas, ya sean Servicios de Prevenci?n propios y ajenos de las mismas, Servicios M?dicos de Empresa o Mutuas de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales de la Seguridad Social. Estas entidades se encuentran reguladas mediante Real Decreto 39/1997, de 17 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevenci?n (BOE, 1997a). Los resultados de las medidas de vigilancia y control de la salud de los trabajadores tienen car?cter confidencial. La difusi?n de los mismos se encuentra regulada mediante la Ley .31/1995, de 8 de noviembre, de Prevenci?n de Riesgos Laborales (BOE, 1995) y la Ley Org?nica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protecci?n de Datos de Car?cter personal (BOE, 1999b). La Ley 31/1995 establece en su art?culo 22 que "Las medidas de vigilancia y control de la salud de los trabajadores se llevar?n a cabo respetando siempre el derecho a la intimidad y a la dignidad de la persona del trabajador y la confidencialidad de toda la informaci?n relacionada con su estado de salud. .. El acceso a la informaci?n m?dica de car?cter personal se limitar? al personal m?dico y a las autoridades sanitarias que lleven a cabo la vigilancia de la salud de los trabajadores, sin que pueda facilitarse al empresario o a otras personas sin consentimiento expreso del trabajador" (BOE, 1995). Por otro lado, la Ley Org?nica 15/1999, en su art?culo 8 indica que "...las instituciones y los centros sanitarios p?blicos y privados y los profesionales correspondientes podr?n proceder al tratamiento de los datos de car?cter personal relativos a la salud de las personas que a ellos acudan o hayan de ser tratados en los mismos, de acuerdo con lo dispuesto en la legislaci?n estatal o auton?mica sobre sanidad." (BOE, 1999b). Lo que ambos art?culos vienen a indicar es la imposibilidad de acceder por parte de terceros a ning?n tipo de datos mediante los cuales se pueda relacionar la identidad de una persona (nombre, DNI, n?mero de afiliaci?n a la seguridad social, etc.) con diagn?stico o historiales m?dicos, ni con resultados de mediciones de variables y factores de riesgo laboral que afecten a la salud. Si es posible en cambio, el acceso a datos globales y estad?sticas elaboradas por parte de las entidades encargadas de la gesti?n de la prevenci?n de riesgos laborales, sin embargo, es raro que ?stas se elaboren y m?s raro a?n que se publiquen y divulguen. Las administraciones p?blicas tampoco poseen estad?sticas sistem?ticas ni datos globales sobre las diferentes variables del ruido laboral. Sin embargo existe informaci?n relativa a los efectos finales que la exposici?n a diferentes factores de riesgo provocan: las enfermedades profesionales. La informaci?n relativa a las enfermedades profesionales se presenta anualmente en el Resumen Estad?stico de Siniestralidad Laboral (RESL) que elabora el Ministerio de 193 Trabajo y Asuntos Sociales a trav?s de las delegaciones provinciales. En este registro se incluye la distribuci?n de enfermedades profesionales ocurridas a los trabajadores afiliados a alguno de los reg?menes de la Seguridad Social que incluyen esta contingencia (R?gimen General, R?gimen Especial para la Miner?a del Carb?n, R?gimen Especial Agrario y R?gimen Especial del Mar) clasificadas por tipo de enfermedad seg?n el cuadro oficial de enfermedades profesionales. (MTAS, 2006). La herramienta b?sica para la elaboraci?n del Resumen Estad?stico de Siniestralidad Laboral (RESL) es el parte de enfermedad profesional. En la figura 46 se presenta la evoluci?n de la declaraci?n de enfermedades profesionales desde el a?o 2000 al 2005. Figura 46: Evoluci?n del n?mero de enfermedades profesionales declaradas en el per?odo comprendido entre el a?o 2000 y 2005. La l?nea azul oscura muestra la evoluci?n de la declaraci?n de enfermedades profesionales totales, la l?nea azul clara muestra la evoluci?n de la declaraci?n de enfermedades profesionales producidas por agentes f?sicos y la l?nea roja muestra la evoluci?n de las hipoacusias laborales. Fuente: MTAS, 2006. Podemos observar que, la declaraci?n de enfermedades profesionales tiene una tasa anual de crecimiento m?s o menos constante del 5,78% a lo largo del per?odo de estudio. La tasa de crecimiento anual de la declaraci?n de hipoacusias es del 7,23% en el per?odo comprendido entre el a?o 2000 y el 2003 y a partir de ah?, experimenta un ascenso pasando a una tasa de crecimiento anual del 11,15%. Si comparamos los datos de incidencia estandarizados de la declaraci?n de hipoacusia profesional en Espa?a con algunos de los pa?ses de nuestro entorno, puede intuirse una notable subdeclaraci?n de hipoacusias profesionales, muy lejos de los 653 casos por cada mill?n de trabajadores de Finlandia, o de los 285 casos de Dinamarca, pa?s con amplia tradici?n en PRL y en campo de la ac?stica (tabla 18). 194 Tabla 18: ?ndice de incidencia estandarizado de hipoacusia por mill?n de trabajadores. Datos del 2001. En varios pa?ses de la UE existe una subdeclaraci?n de las hipoacusias profesionales. P a? s B ?l gi ca A le m an ia D in am ar ca E sp a? a Fi nl an di a Fr an ci a Ir la nd a In di a P or tu ga l S ue ci a R ei no U ni do Casos de Hipoacusia por mill?n de trabajadores 90 223 285 14 653 67 1 202 221 213 22 Fuente: Programa Europeo de Armonizaci?n Estad?stica.  Situaci?n actual en Estados Unidos. La situaci?n en Estados Unidos es muy simular a lo que sucede en Europa. Si se observan los datos de la tabla 19, los porcentajes de poblaci?n expuesta a distintos niveles de ruido, ordenados por grupos de edad son id?nticos para ambas subregiones (OMS, 2004). Tabla 19: Poblaci?n (en tantos por uno) expuesta en las subregiones de EUR-A y AME-A (Estados Unidos y Canad?). No existen diferencias respecto de la poblaci?n expuesta a diferentes niveles de ruido entre Europa y Estados Unidos. Subregi?n Sexo Nivel de Exposici?n Grupos de edad (a?os) 15 - 29 30 - 44 45 - 59 60 - 69 EUR - A Hombres  85 dBA 85 ? 90 dBA  85 dBA 0.92 0.05 0.03 0.90 0.06 0.04 0.90 0.06 0.04 0.91 0.06 0.03 Mujeres  85 dBA 85 ? 90 dBA  85 dBA 0.96 0.03 0.01 0.96 0.03 0.01 0.95 0.03 0.01 0.97 0.02 0.01 AME - A Hombres  85 dBA 85 ? 90 dBA  85 dBA 0.92 0.05 0.03 0.90 0.06 0.04 0.90 0.06 0.04 0.91 0.06 0.03 Mujeres  85 dBA 85 ? 90 dBA  85 dBA 0.96 0.03 0.01 0.96 0.03 0.01 0.95 0.03 0.01 0.96 0.03 0.01 Fuente. Modificado a partir de OMS 2004. La mayor?a de los estudios realizados en diferentes estados muestran una tendencia ascendente de las demandas de compensaci?n por p?rdidas auditivas. Por ejemplo, en el estado de Washington las demandas de compensaci?n por p?rdidas auditivas producidas por ruido laboral se multiplicaron por dos en el per?odo comprendido entre 1984 y 1991 (William, 2002). En este per?odo se aceptaron 27.019 demandas. En el per?odo comprendido entre 1984-1998, las demandas se multiplicaron por doce. La incidencia anual de las p?rdidas auditivas provocadas por ruido alcanz? el 2,6 %o a lo largo de todo el estado y 70 %o en las industrias con mayor impacto. El 90 % de los demandantes recibi? una pensi?n por invalidez parcial permanente. El coste de estas indemnizaciones alcanz? en 1998 los US $ 57.000.000 195 No existe evidencia de que el aumento de demandas haya tenido una relaci?n directa con el incremento de niveles en las diferentes industrias o con el incremento de poblaci?n laboral expuesta a ruido. Por el contrario, s? existen indicios que llevan a pensar en que este aumento de demandas es debido a la conjunci?n de dos posibles causas, por una parte a que las afecciones auditivas producidas por ruido son mucho m?s comunes de lo que se piensa, y por otra parte, por la informaci?n que los trabajadores han recibido en los ?ltimos a?os.  Situaci?n actual en el resto del mundo. En ?frica la mayor?a de los empleados trabajan en peque?as industrias como pueden ser talleres de reparaci?n de veh?culos, carpinter?as, artesan?a del metal, molinos de ma?z y ca?a de az?car, etc. En este tipo de trabajos se producen exposiciones repetidas a elevados niveles de ruido. Existen algunas grandes factor?as manufactureras en determinados estados, sobre todo de la industria textil y de procesado de coco y yute, situadas en Ghana, Kenya, Nigeria, Sud?frica, Tanzania, Swazilandia y Zimbabwe. La miner?a y la canter?a est? localizada principalmente en Ghana, Sud?frica, Swazilandia y Zimbabwe y todos lo pa?ses tienen m?s o menos peso laboral en el sector de la construcci?n. El desarrollo legislativo es pr?cticamente nulo en cuanto a PRL, exceptuando Sud?frica y algunos estados como Seychelles y Swazilandia. En Latinoam?rica, mediante determinados estudios aislados se ha puesto de manifiesto una elevada prevalencia de la p?rdida auditiva inducidas por ruido. Existen muchos desaf?os a tratar en Latinoam?rica:  Existen problemas de valoraci?n de la magnitud del problema con exactitud debido a dificultades para llevar a cabo un historial sobre exposici?n, realizar estudios longitudinales, adem?s de la escasez de registros armonizados.  Existe un d?bil desarrollo legislativo en cuanto a ruido laboral, lo que es un indicador de las pol?ticas llevadas a cabo.  Escasos sistemas de comunicaci?n entre empleados y empleadores. A?n as?, los servicios de salud laboral est?n, de forma general, mejorando gracias a la participaci?n de los trabajadores y a los esfuerzos en las modificaciones legislativas. Se ha detectado que las empresas est?n confiando fuertemente en la protecci?n de los trabajadores mediante equipos de protecci?n individual (protectores auditivos) en lugar de realizar controles de la exposici?n, pasando por alto la importancia de la educaci?n y formaci?n. Igualmente se echan en falta herramientas para la valoraci?n de riesgos y para la promoci?n de la prevenci?n. En Oriente medio y la zona este del Mediterr?neo no existen pr?cticamente estudios sobre ruido laboral. Existen algunos ejemplos documentados de la situaci?n puntual de determinados colectivos laborales en pa?ses concretos. La OMS ha publicado algunos resultados de estudios realizados en pa?ses de esta regi?n. En estudios realizados en factor?as textiles de Karachi (Pakist?n) se encontr? que los niveles de ruido variaban entre 85 y 112 dBA, con una media de 99,1 dBA. En la 196 industria metal?rgica paquistan?, el 8% de los trabajadores sufren p?rdidas auditivas por ruido y en la industria textil, la cifra se eleva al 22% (OMS, 1997). La legislaci?n paquistan? para la conservaci?n auditiva de los trabajadores industriales y para el pago de compensaciones por sordera producida por ruido es inexistente. Existen otros ejemplos de estudio llevados a cabo sobre trabajadores del sector metal?rgico en Egipto con resultados similares. En la regi?n del sureste asi?tico existen algunos estudios sobre la incidencia y la etiolog?a de las enfermedades auditivas. En la India, el Indian Council of Medical Research public? en 1983 un informe oficial en el que se estimaba que la proporci?n de afecciones auditivas era de un 10,7%. En un estudio sobre p?rdidas auditivas en 430 pacientes de una planta metal?rgica, se encontr? una incidencia del 37% de p?rdidas auditivas neurosensoriales tanto leves, como severas. En otros pa?ses del sureste asi?tico, como es el caso de Tailandia, se han llevado a cabo estudios de afecciones auditivas en varios grupos laborales y se encontr? un porcentaje de afecci?n entre 21,1% a 37% seg?n los grupos (OMS 1997). En Jap?n, la legislaci?n actual es muy parecida a la legislaci?n existente en Europa hace unos tres a?os atr?s. El l?mite de exposici?n para todos los trabajadores es de LAeq,8h de 90 dBA, pero a partir de 85 dBA se tienen que tomar una serie de medidas en aquellos lugares o puestos de trabajo en que se superen dichos niveles. Se hacen mediciones de ruido y audiometr?a a los trabajadores cada seis meses (JICOSH 1992). En la tabla 20 se muestra la evoluci?n de las indemnizaciones por sordera profesional por sectores econ?micos, desde 1987 hasta 1995. Tabla 20: Evoluci?n del n?mero de indemnizaciones por sordera profesional seg?n actividad econ?mica en Jap?n. Per?odo 1987 a 1995. El n?mero total de indemnizaciones por sordera ha decrecido en el per?odo 1987 a 1993, observ?ndose un aumento en los a?os 1994 y 1995. Sector Indemnizaciones por sordera profesional 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 Forestal Miner?a Construcci?n Manufacturas Astilleros Transporte Varios 1 28 45 1123 682 2 137 0 38 43 752 552 2 129 3 17 38 340 178 1 31 0 32 29 183 80 2 50 2 32 37 173 68 1 45 4 27 47 172 62 1 35 1 22 67 128 49 1 26 5 35 118 132 69 1 29 3 21 162 173 89 1 38 TOTAL 1336 962 430 296 290 286 244 317 397 Fuente: OMS, 1997. 4.4 Problemas auditivos por contaminaci?n ac?stica en Santiago de Chile. En Chile, en el ?mbito laboral la p?rdida auditiva es una de las enfermedades profesionales m?s frecuentes, de hecho, el Sistema Automatizado de Informaci?n en Salud Ocupacional del Ministerio de Salud (SAISO) mostr? que entre 1997 y 2000, el primer lugar de las atenciones laborales correspond?a a enfermedades del ?rgano de la audici?n, con un 38%. En un estudio efectuado en la Asociaci?n Chilena de Seguridad, se se?ala que la hipoacusia causada por la exposici?n al ruido es uno de los principales problemas de salud en los trabajadores de sus empresas afiliadas, siendo la tercera causa de consultas despu?s de las dermatitis y las lesiones m?sculo- 197 esquel?ticas. Adem?s, es la principal causa de indemnizaciones y pensiones otorgadas por la instituci?n, representando el 80% de las incapacidades permanentes por enfermedades profesionales (Ot?rola, F. y col., 2006). Seg?n datos obtenidos durante el a?o 2005, la cantidad de trabajadores en vigilancia m?dica por exposici?n al agente ruido asciende a 77.117 personas, de las cuales 26.171 (33,9%) fueron examinadas en PROVIMEP (Programa de Vigilancia M?dica de Enfermedades Profesionales), el cual tiene como objetivo detectar esta hipoacusia neurosensorial en la forma m?s precoz posible, para as? poder adoptar las medidas de protecci?n oportunas. De este total fueron pesquisados con alg?n grado de da?o 2.922 trabajadores (11,16% de los examinados), de los que finalmente se diagnostic? hipoacusia inducida por ruido a 199 casos (Ot?rola, F. y col, 2006). Teniendo en consideraci?n que la p?rdida auditiva por exposici?n laboral a ruido es un problema de gran magnitud, es que se estima necesario buscar indicadores biol?gicos que permitan detectar precozmente estas p?rdidas, Por lo que, la aplicaci?n de las emisiones otoac?sticas producto de distorsi?n (EOAPD) tiene importancia en la patolog?a auditiva por exposici?n a ruido debido a su caracter?stica de an?lisis frecuencial, adem?s, por su especificidad y sensibilidad ser?an capaces de evidenciar el da?o de las c?lulas ciliadas externas precozmente, lo que permitir?a prevenir el desarrollo de hipoacusia por exposici?n a ruido. Con este prop?sito se compararon las amplitudes de las EOAPD de 36 individuos entre 20 y 30 a?os de edad, expuestos a ruido ocupacional por un per?odo m?nimo de un a?o, que usaron protectores auditivos durante toda su jornada de trabajo, con las amplitudes de las EOAPD de 36 individuos entre 20 y 30 a?os de edad no expuestos a ruido ocupacional; ambos grupos cumplieron con la caracter?stica de ser otol?gicamente normales. A cada uno se les realiz? un estudio consistente en: otoscopia, audiometr?a cl?nica, impedanciometr?a y EOAPD. Se verific? que el ruido tiene influencia en las amplitudes de las EOAPD (p ? 0,05); los a?os de exposici?n a ruido ocupacional no tienen influencia significativa en las amplitudes de las EOAPD y las frecuencias m?s afectadas corresponden a 5 y 6 KHz Por lo tanto, el estudio de la funci?n coclear por medio de las EOAPD permite evidenciar da?os finos y tempranos de la c?clea no observable con audiometr?a convencional, siendo de gran utilidad en la detecci?n precoz y prevenci?n de da?o auditivo ocasionado por la acci?n del ruido ocupacional (Salazar A.M. y col, 2003). En relaci?n a exposici?n sonora no ocupacional, con el fin de conocer los h?bitos de uso del personal est?reo y determinar si afecta la audici?n de las altas frecuencias, provocando un descenso de los umbrales auditivos, cuya magnitud estar?a en directa relaci?n con el tiempo de utilizaci?n de tales aparatos, se realiz? un estudio que consisti? en la aplicaci?n de una encuesta a un grupo de 72 j?venes universitarios, de los cuales se obtuvo una muestra de 22 sujetos de ambos sexos, otol?gicamente normales, cuyas edades fluctuaron entre los 21 y 27 a?os, quienes participaron voluntariamente en la evaluaci?n experimental del uso del personal est?reo, consistente en la realizaci?n de una audiometr?a entre 125 a 16.000 Hz, antes y despu?s de utilizar el personal est?reo a niveles que fluctuaron entre los 60 dB(A) y 84 dB(A), durante 30 minutos en una primera sesi?n, y 60 minutos en la segunda, con un intervalo m?nimo de 24 horas entre ambas. Los resultados confirman la popularidad del personal est?reo, entre los j?venes encuestados, siendo adem?s utilizado frecuentemente en ambientes con altos niveles de ruido, y sugieren que el uso del personal est?reo, bajo las condiciones planteadas en este estudio, produce un descenso significativo de los umbrales auditivos a nivel de 198 las altas frecuencias (9.000 a 16.000 Hz) y de las frecuencias evaluadas en audiometr?a convencional (125 a 8.000 Hz), sin evidenciarse la influencia del tiempo de utilizaci?n de tales aparatos. El an?lisis estad?stico de los datos se efectu? mediante la prueba t de Student para muestras pareadas con un nivel de significaci?n de un 5% (Salazar, A.M. y col, 2006). 4.5 La contaminaci?n ac?stica no solo produce impacto sobre la audici?n. No existe en la actualidad un consenso absoluto sobre qu? caracter?sticas del ruido provocan un determinado efecto, ya que ?stos dependen de un gran n?mero de variables, en lo que si existe un consenso mayor, es que la permanencia en ambientes con elevados niveles de ruido durante tiempos de exposici?n m?s o menos prolongados y con determinadas caracter?sticas frecuenciales, produce numerosos efectos negativos sobre la salud de la persona que se ve expuesta. Por otra parte, la relaci?n causa ? efecto de la contaminaci?n ac?stica, mayoritariamente se ha abordado desde el punto de vista de la salud ocupacional y no de la salud p?blica como ser?a el caso de los efectos originados por la contaminaci?n ac?stica ambiental, originada tanto por fuentes ocupacionales o no ocupacionales. Sin embrago, no existe discusi?n respecto de que el ruido es un factor degradante del medio ambiente, que impacta sobre todos las personas y el medio ambiente, por lo tanto es necesario tomar acciones, para combatir esta plaga que se inicio en el siglo XX con el fin de mejorarla durante el presente siglo. Es fundamental para gestionar los impactos originados por la exposici?n a ruido, tanto en ambientes laborales como no laborales, contar con estudios que permitan relacionar niveles de exposici?n con grados de molestia, con p?rdida de habitabilidad, con nivel de estr?s, etc. Solo as? se podr?n establecer niveles l?mites de exposici?n espec?ficos y determinar la cobertura que ?stos tendr?n. La gesti?n de la contaminaci?n ac?stica debe constituir un elemento esencial de las pol?ticas de medio ambiente dentro e la ordenaci?n del territorio para la mejora de la calidad de vida, lo que exige que se encuentre suficientemente integrada a ?stas. Por otra parte, hay que considerar que la existencia de una multiplicidad de fuentes hace que la gesti?n del ruido sea compleja desde el punto de vista normativo, exigiendo soluciones diferentes a las adoptadas cl?sicamente para otros tipos de contaminantes, asimismo esa diversidad de fuentes implica que un gran n?mero de organismos p?blicos y privados participen en la gesti?n de la contaminaci?n ac?stica, lo que exige que se de gran coherencia en sus formas de actuar y una particular vigilancia en la puesta en pr?ctica de las reglamentaciones para que estas sean eficaces. En el marco de actuaci?n de la gesti?n de ruido ambiental las soluciones t?cnicas deber?an centrarse menos en el suelo y m?s en los focos de ruido. Existen cinco l?neas de soluciones t?cnicas, ?stas son: planificaci?n, medidas centradas en el foco, gesti?n del tr?fico, medidas en el camino de propagaci?n y medidas socioecon?micas. En las soluciones t?cnicas referidas a la planificaci?n de los focos de ruido, se debe utilizar con criterio las herramientas de evaluaci?n ambiental de programas, planes y proyectos, por lo tanto, hay que valorar de verdad trazados alternativos e innovar en el dise?o de infraestructuras menos ruidosas. En este sentido hay menos presi?n desde el punto de vista legislativo. En cuanto a las medidas de reducci?n de ruido centradas en el foco, estas medidas en el ?mbito europeo, ya hacen referencia a 199 la industria automovil?stica, la industria ferroviaria, entre otras. Las medidas en el camino de propagaci?n, pantallas, hay que adaptar el dise?o a cada caso y no olvidar que el objetivo ?ltimo es mejorar la calidad de vida, no bajar el decibelio, Es muy importante la percepci?n de la mejora respecto de la expectativa creada, especialmente en pantallas, y hay que trabajarlo y conseguir que no se quede en un ?peor el remedio que la enfermedad?, y trabajar para garantizar la aceptaci?n de la soluci?n final de la pantalla. Se deber?a innovar tambi?n en el proceso de implantaci?n de pantallas, incorporando todo el tema de percepci?n cualitativo y de aceptaci?n, innovaci?n en el dise?o est?tico. Finalmente si se quieren obtener resultados en el corto o mediano plazo, se deben desarrollar programas nacionales, que tengan objetivos claros, precisos y cuantificados para cada una de las etapas, teniendo en consideraci?n la disponibilidad econ?mica, siendo los temas claves a desarrollar la planificaci?n en todos los ?mbitos, el financiamiento y la puesta en marcha de las medidas a adoptar. 4.6 Bibliograf?a espec?fica.  AENOR, 1992. Asociaci?n Espa?ola de Normalizaci?n y Certificaci?n. Determinaci?n de la exposici?n al ruido en el trabajo y estimaci?n de las p?rdidas auditivas inducidas por ruido. UNE 74-023-92. Madrid.  AENOR, 2005. Asociaci?n Espa?ola de Normalizaci?n y Certificaci?n. Determinaci?n de la inmisi?n sonora de fuentes sonoras colocadas cerca del o?do. Parte 2: T?cnica que utiliza un maniqu?. UNE-?N ISO 11904-2. Madrid: AENOR, 2005.  Alcalde, R., 1999a "Las publicaciones sobre higienismo en Espa?a durante el per?odo 1736 -1939: Un estudio bibliom?trico". Scripta Nova. 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A lo largo de la historia de la ciencia han surgido diversas corrientes de pensamiento tales como el empirismo, el materialismo dial?ctico, el positivismo, la fenomenolog?a y el estructuralismo, las cuales han originado diferentes rutas en la b?squeda del conocimiento. Sin embargo, y debido a las diferentes premisas que las sustentan, desde la segunda mitad del siglo XX tales corrientes se han polarizado en dos enfoques principales: el enfoque cuantitativo y el enfoque cualitativo de la investigaci?n. En t?rminos generales los dos enfoques utilizan cinco fases similares y relacionadas entre s? (Grinnell, 1977): a) Llevan a cabo observaci?n y evaluaci?n de fen?menos. b) Establecen suposiciones o ideas como consecuencia de la observaci?n y evaluaci?n realizadas. c) Prueban y demuestran el grado en que las suposiciones o ideas tienen fundamento. d) Revisan tales suposiciones o ideas sobre la base de pruebas o an?lisis. e) Proponen nuevas observaciones y evaluaciones para esclarecer, modificar, cimentar y/o fundamentar las suposiciones e ideas; o incluso para generar otras. Sin embargo, aunque ambos enfoques comparten las etapas descritas, cada uno tiene sus propias caracter?sticas. El enfoque cuantitativo utiliza la recolecci?n y el an?lisis de datos para contestar preguntas de investigaci?n y probar hip?tesis establecidas previamente y conf?a en la medici?n num?rica, el conteo y en el uso de la estad?stica para establecer con exactitud patrones del comportamiento en una poblaci?n. Las caracter?sticas del enfoque cuantitativo son:  Las hip?tesis se generan antes de recolectar y analizar los datos. 212  La recolecci?n de datos se fundamenta en la medici?n. Esta recolecci?n o medici?n se lleva a cabo utilizando procedimientos estandarizados y aceptados por la comunidad cient?fica.  Las mediciones se transforman en valores num?ricos que se analizan por medio de la estad?stica.  Se busca el m?ximo control para lograr que otras explicaciones posibles, distintas a las propuestas en el estudio (hip?tesis), sean desechadas y se excluya la incertidumbre y minimice el error.  Se fragmentan los datos en partes para responder al planteamiento del problema. La interpretaci?n constituye un explicaci?n de c?mo los resultados encajan en el conocimiento existente (Creswell, 2005).  Los fen?menos que se observan y/o se miden no deben ser afectados por el investigador.  Siguen un patr?n predecible y estructurado, por otra parte, las decisiones cr?ticas son efectuadas antes de recolectar los datos.  Pretenden generalizar los resultados encontrados en un grupo (muestra) a una colectividad mayor (poblaci?n o universo).  Pretenden explicar y predecir los fen?menos investigados.  Las conclusiones generadas contribuir?n a la generaci?n del conocimiento.  Utiliza la l?gica o razonamiento deductivo. Por otra parte, el enfoque cualitativo, utiliza la recolecci?n de datos sin medici?n num?rica para descubrir o afinar preguntas de investigaci?n y puede o no probar hip?tesis en su proceso de investigaci?n. Sus caracter?sticas m?s relevantes son:  El investigador plantea un problema, pero no sigue un proceso claramente definido.  Se utiliza para descubrir y afinar preguntas de investigaci?n (Grinnell, 1997).  Se fomenta en un proceso inductivo (explorar y describir; y luego generar perspectivas te?ricas).  En la mayor?a de estos estudios no se prueban hip?tesis, ?stas se generan durante el proceso y van refin?ndose conforme se recaban m?s datos o son un resultado del estudio.  No se efect?a una medici?n num?rica, por lo tanto el an?lisis no es estad?stico.  La recolecci?n de datos se hace por observaci?n no estructurada. Entrevistas abiertas, revisi?n de documentos, discusi?n en grupo, etc.  Eval?a el desarrollo natural de los sucesos.  Se fundamenta en una perspectiva interpretativa.  Postula que la realidad se define a trav?s de interpretaciones de los participantes en la investigaci?n respecto de sus propias realidades.  El investigador se introduce en las experiencias individuales de los participantes y construye el conocimiento.  No pretende generalizar de manera probabil?stica los resultados a poblaciones m?s amplias ni necesariamente obtener muestras representativas. En s?ntesis podemos decir que, el enfoque cualitativo busca principalmente ?expansi?n o dispersi?n? de los datos e informaci?n, mientras que, el enfoque 213 cuantitativo pretende intencionalmente ?acotar? la informaci?n (medir con precisi?n las variables del estudio). Por lo tanto, la investigaci?n cualitativa ofrece la posibilidad de generalizar los resultados, otorga control sobre los fen?menos, posibilidad de r?plica y un enfoque sobre puntos espec?fico de un fen?meno, y adem?s, facilita la comparaci?n entre estudios similares. Por su parte, la investigaci?n cuantitativa proporciona profundidad a los datos, dispersi?n, riqueza interpretativa, contextualizaci?n del ambiente o entorno, detalles y experiencias ?nicas. Desde luego, el m?todo cuantitativo ha sido el m?s usado por ciencias, como la F?sica, Qu?mica o Biolog?a, o sea de las ciencias llamadas exactas o naturales. El cualitativo se ha empleado m?s bien en disciplinas human?sticas como la Antropolog?a, la Etnograf?a o la Psicolog?a Social. En nuestro caso se utilizar? el enfoque cuantitativo ya que lo que requerimos es ver asociaciones entre variables, generalizar los resultados, comparar los resultados con estudios similares y entregar algunas recomendaciones para la toma de decisiones en materia de gesti?n de la contaminaci?n ac?stica, La figura 47 se muestra como se llevar? a cabo la investigaci?n, as? como tambi?n el desglose de cada una de sus etapas, fases y caracter?sticas. 5.1.1 Tipo de estudio. En esta fase fue necesario conocer los diferentes dise?os de estudios, con el fin de poder seleccionar el m?s recomendable para el logro de los objetivos de mi investigaci?n. A continuaci?n se hace una breve rese?a de cada uno de ellos. Los estudios se clasifican atendiendo a diferentes dimensiones, por ejemplo la intenci?n para la cual se realiza el estudio, la asignaci?n de la exposici?n, el seguimiento de las personas o sujetos en el tiempo, el momento del comienzo del estudio y el sentido del an?lisis  Intenci?n al realizar el estudio. Todo estudio o investigaci?n, se inicia con la descripci?n de ciertos fen?menos, estudios descriptivos, por ejemplo, existencia de grupos que se diferencian en sus tasas de p?rdida auditiva, por consiguiente. El investigador al examinar los datos se puede preguntar por las razones que conducen a cualquier diferencia observada, a partir de lo cual se generan hip?tesis cient?ficas que se confirmar?n o refutar?n, seg?n sea el caso. Por el contrario, los estudios anal?ticos, corresponden a investigaciones planificadas de antemano para aceptar o rechazar hip?tesis planteadas, as? como tambi?n, permiten generar nuevas hip?tesis de trabajo para futuros estudios descriptivos o anal?ticos (figura 48). 214 Figura 47: Esquema metodol?gico general. Determinaci?n de las estrategias y procedimientos para dar respuesta al problema y comprobar la(s) hip?tesis. Se observa una aplicaci?n de la l?gica deductiva, en que cada etapa en s? es un proceso que, precede a la siguiente en orden riguroso. ETAPAS FASES CARACTER?STICAS 5.1.1 Tipo de estudio. 5.1.2 Universo y muestra. 5.1.3 Recolecci?n de datos. 5.1.4 Base de datos. 5.1.5 Procedimientos espec?ficos. 5.1.6 Plan de tabulaci?n y An?lisis. 5.1. 7 Resultados. 5.1.9 Conclusiones. Retrospectivo. Longitudinal. Casos y controles. Anal?tico. Observacional Universo: todos los trabajadores en programa de vigilancia. Muestra: trabajadores RM. Confecci?n instrumento Escala de medici?n Operacionalizaci?n variables Planilla Excel con variables de Inter?s: sexo, edad, NPSeq ,etc. Determinaci?n de la exposici?n. Determinaci?n da?o auditivo. Percepci?n de la contaminaci?n ac?stica. Seleccionar programa a utilizar. Explorar datos Estad?stica inferencial. Tablas. Gr?ficos. Mapas Etc. Recomendaciones pragm?ticas. D is e? o pr ec on ce pt ua l In ve nt ar io A n? lis is D ia gn ?s tic o P ro n ? st ic o 5.1. 8 Cartograf?a Evaluaci?n situaci?n actual. Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 215 Figura 48: Ciclo de los estudios. Existe una relaci?n entre ambos tipos de estudio, lo que hace que sea un ciclo continuo. Estudios Descriptivos Formulaci?n de Hip?tesis Estudios Anal?ticos An?lisis de resultados y generaci?n de nuevas hip?tesis Fuente: De Irala, J. 2004. Los estudios descriptivos tienen por objetivo principal, estudiar y cuantificar las caracter?sticas generales y la distribuci?n poblacional y espacio temporal de un determinado evento. Las caracter?sticas poblacionales pueden incluir variables como la edad, el sexo, la escolaridad, etc. Las caracter?sticas espaciales se refieren a la distribuci?n geogr?fica del evento. Es por eso que los estudios descriptivos, son de gran utilidad para la administraci?n de los recursos y el desarrollo de programas de prevenci?n, no obstante no permiten determinar relaciones de causalidad (causa- efecto). Sin embargo, hay que tener presente que, aunque un estudio sea descriptivo, pueden existir componentes anal?ticos aunque ?stos sean impl?citos. Por otra parte, en los estudios anal?ticos la comparaci?n es expl?cita y busca responder directamente a una pregunta de tipo etiol?gico (causa-efecto). El uso de un grupo comparativo v?lido y el dise?o adecuado permitir?n valorar directamente la hip?tesis de causalidad y factores de riesgo. La diferencia fundamental entre ambos tipo de estudio, es que el descriptivo tiene como objetivo generar hip?tesis, en cambio el anal?tico se dise?a espec?ficamente para que las comparaciones sean correctas y poder llegar a conclusiones etiol?gicas.  Asignaci?n de la exposici?n. Existen dos metodolog?as b?sicas para valorar una hip?tesis de causalidad, el m?todo experimental y el m?todo observacional. En un estudio experimental, el investigador controla la asignaci?n de la exposici?n a varios grupos de personas o animales de laboratorio y valora el impacto de esta exposici?n sobre la aparici?n de alg?n evento adverso. En los estudios observacionales (no experimentales), el investigador no asigna el factor de exposici?n, se limita a observar y a valorar si las diferencias est?n relacionadas con la exposici?n a factores de riesgo.  Seguimiento en el tiempo. Existen, los estudios transversales y longitudinales, en los primeros se realiza una observaci?n instant?nea. Se mide a la vez, la frecuencia del evento y de la exposici?n, es decir no hay un seguimiento en el tiempo de las personas. En contraposici?n, en los estudios longitudinales, se hace un seguimiento a las personas. 216  Sentido del an?lisis Tenemos los estudios de cohortes y los estudios de casos y controles. Corresponde a un estudio de cohortes, si lo primero que se hace es identificar a las personas expuestas y no expuestas al factor de inter?s, o a personas con diferentes grados de exposici?n cuando todas est?n expuestas, antes de realizar el an?lisis de los datos, para posteriormente medir y comparar la frecuencia del evento entre ambos grupos. Por el contrario, si lo primero es identificar a las personas que presentan el evento y otras que no lo tienen, con el fin de medir y comparar la prevalencia de la exposici?n entre ambos grupos en ?pocas anteriores, el dise?o corresponde a un estudio de casos y controles.  Comienzo del estudio. Se habla de estudios prospectivos o retrospectivos seg?n se haya o no producido el efecto al momento del inicio del estudio. Cuando el factor de riesgo y el evento se han producido antes de iniciarse el estudio hablamos de estudio retrospectivo. Por el contrario, cuando el efecto se produce despu?s de iniciado el estudio, hablamos de estudio prospectivo. Teniendo en consideraci?n lo anterior, la presente investigaci?n seg?n el tiempo de ocurrencia de los hechos y registros de la informaci?n, corresponder? a un estudio de tipo retrospectivo, de acuerdo al per?odo y secuencia del estudio, a un estudio de tipo longitudinal, seg?n el control que tiene el investigador en el grupo de individuos, la investigaci?n se clasificar? como de casos y controles; por otra parte, seg?n intenci?n, an?lisis y alcance de los resultados, la investigaci?n ser? de tipo anal?tico y finalmente, como nos limitaremos a observar quienes est?n expuesto y quienes no lo est?n, la investigaci?n ser? de tipo observacional. 5.1.2 Universo y muestra. El universo corresponder? a trabajadores incorporados al programa de vigilancia m?dica de trabajadores expuestos a ruido de una de las administradoras del seguro de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales existentes en Chile, el que tiene cobertura nacional, es decir considera a trabajadores de todas las Regiones que conforman el territorio nacional, dentro de la cual en este estudio solo se considerar?n los trabajadores de la Regi?n Metropolitana (Santiago de Chile). Teniendo en consideraci?n lo anterior, la poblaci?n sometida a estudio corresponder? a trabajadores de diferentes empresas manufactureras de Santiago de Chile (Regi?n Metropolitana), las que est?n codificadas de acuerdo al Clasificador Industrial Internacional Uniforme, CIIU. En el universo de trabajadores, se excluir?n aquellos que no consideren todas las variables de inter?s para el estudio, o sea aquellos cuyos datos eran incompletos a no confiables, por ejemplo no se indicaba su edad, tiempo de exposici?n, etc. 5.1.3 Recolecci?n de datos. La recolecci?n de datos implica elaborar un procedimiento que permita reunir datos con un prop?sito espec?fico, esto incluye determinar:  ?Cu?les son las fuentes de donde se obtendr?n los datos?  ?En d?nde se localizan tales fuentes?  ?A trav?s de que medio o m?todo se recolectar?n los datos? 217  ?De qu? forma se van a prepara lo datos para analizarlos y responder al planteamiento del problema? Por otra parte el plan se nutre de diversos elementos, tales como:  Las variables, conceptos o atributos a medir  Las definiciones operacionales: la forma en la que se han operacionalizado las variables es fundamental para determinar el m?todo para medirlas, lo que a su vez, es esencial para realizar la inferencia de los datos.  Los recursos disponibles: tiempo, apoyo institucional, econ?micos, etc. Por lo tanto, en esta fase fue fundamental elaborar un plan que permitiera determinar las fuentes de donde se obtendr?an los datos de las variables a estudiar, seleccionar un m?todo confiable, v?lido y objetivo para su recolecci?n y prepararlos para su posterior an?lisis (operacionalizaci?n de variables, tabla 21). Tabla 21: Operacionalizaci?n de las variables. La forma en la que se operacionalizan las variables es fundamental para determinar el m?todo para medirlas y para realizar la inferencia de los datos. Variable Tipo de variable Escala de medici?n Definici?n operacional Nivel de presi?n sonora Cuantitativa discreta Categor?as 0 = < 80dBA 1 = 80 ? 84 dBA 2 = 85 ? 89 dBA 3 = 90 ? 94 dBA 4 = 95 ? 99 dBA 5 = 100 ? 104 dBA Nivel de exposici?n sonora Cuantitativa discreta categor?as 0 = Leve < 85 dBA 1 = Moderado ? 95 < 90 dBA 2 = Alto ? 90 dBA Exposici?n a ruido Cualitativa nominal dicot?mica 0 = No ( < 80 dBA) 1 = Si ( ?80 dBA) Edad Cuantitativa discreta categor?as 0 = 17 ? 27 a?os 1 = 28 ? 35 a?os 2 = 36 ? 45 a?os 3 = 46 ? 54 a?os 4 = 55 ? 70 a?os Tiempo de exposici?n Cuantitativa discreta categor?as 0 = 0 ? 1 a?os 1 = 2 ? 4 a?os 2 = 5 ? 10 a?os 3 = 11 ? 20 a?os 4 = 21 ? 47 a?os Caracterizaci?n tiempo exposici?n Cuantitativa discreta categor?as 0 = < 5 a?os 1 = ?5 ? 10 a?os 2 = >10 a?os Sexo Cualitativa nominal dicot?mica 0 = Femenino 1 = Masculino P?rdida auditiva Cualitativa nominal dicot?mica 0 = No 1 = Si Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. En esta fase, es imprescindible la confiabilidad y la validez de los instrumentos de recolecci?n de datos as? como su forma de registro y valor a asignar, es decir su codificaci?n (asignaci?n de un valor num?rico que represente a los datos para su 218 an?lisis cuantitativo). Por otra parte, para obtener una cartograf?a de la contaminaci?n ac?stica de la empresa, como variable cualitativa se utilizar? su comuna de ubicaci?n. Para la recolecci?n de datos se confeccionar? una matriz o base, con filas y columnas; las filas representan los casos o sujetos en la investigaci?n, y en las columnas se registrar?n los valores de las variables a estudiar. En la tabla 22 se muestra un esquema de lo indicado. Tabla 22: Matriz o base para la recolecci?n de datos. En las filas se representan los casos o sujetos y en las columnas las variables en estudio, con los valores de cada una de ellas (codificados). Columna 1 Columna 2 Columna 3 ????. Columna n Caso 1 Valores de cada variable Caso 2 Caso 3 ???. Caso n Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 5.1.4 Base de datos. Los resultados para cada variable a estudiar se transferir?n a la matriz (planilla Excel), esto generar? un archivo con los datos recolectados y codificados, denominado base o matriz de datos, es decir, en esta fase, los datos se capturar?n en un archivo permanente y estar?n listos para ser analizados. La tabla 23 muestra; a modo de ejemplo, parte de la base de datos a utilizar, cada una de las variables estudiadas se encuentra operacionalizadas seg?n lo indicado en tabla 21. Tabla 23: Matriz de datos. La operacionalizaci?n de las variables nos permite determinar lo que significa cada d?gito. CIIU DIRECCI?N EMPRESA COMUNA EMPRESA Edad Sexo T.Exp NPS Da?o Nivel Exp. Tiempo Expuesto 51 LIBERTAD 58 Maip? 0 1 0 0 0 0 0 0 51 AV.QUILIN 3700 Macul 0 1 0 0 0 0 0 0 15 BALMACEDA 2051 Lo Espejo 0 1 0 0 0 0 0 0 52 LOS ESPI0S 2616 Macul 0 1 0 0 0 0 0 0 75 RUPANCO 202 La Florida 0 1 0 0 0 0 0 0 25 ?UBLE 154-156 Santiago 0 1 0 0 0 0 0 0 52 LOS ESPI0S 2616 Macul 0 1 0 0 0 0 0 0 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 219 5.1.5 Procedimientos espec?ficos.  Determinaci?n de la exposici?n a contaminaci?n ac?stica. El procedimiento para evaluar en forma integral la exposici?n a contaminaci?n ac?stica de los trabajadores consistir? en:  Realizar un estudio previo: permite caracterizar de manera integral la exposici?n a contaminaci?n ac?stica laboral del trabajador y en consecuencia planificar eficientemente la medici?n de los niveles de ruido, seleccionando la metodolog?a m?s adecuada para ello.  Seleccionar el instrumento de medici?n: las mediciones de niveles de ruido continuo equivalente, se efectuar?n con un son?metro integrador promediador marca Quest, modelo 1900, que cumple con las exigencias se?aladas para un instrumento Tipo 1, establecidas en las normas IEC 651?1979, IEC 804?1985, IEC 60651, IEC 60804, IEC 61672; y con un dos?metro marca Quest, modelo Q-400 que cumple con la norma IEC 61252. Con el fin de dar confiabilidad y trazabilidad a las mediciones efectuadas, ambos instrumentos, son?metros y dos?metros, fueron calibrados con un calibrador ac?stico marca Quest, modelo QC-10, que cumple con las normas IEC 942, IEC 60942. Por otra parte, tanto los instrumentos de medici?n, como su respectivo calibrador ac?stico, contaban con su certificado de calibraci?n vigente.  Calibraci?n del instrumento: previo a efectuar la medici?n, el instrumento utilizado (son?metro y/o dos?metro) ser? calibrado en terreno (calibraci?n inicial) y posterior a su uso ser? verificada su calibraci?n (calibraci?n final). Si la diferencia entre la calibraci?n inicial y final es mayor a 1 dB, se descartar? la medici?n y se enviar? el instrumento de medici?n al servicio t?cnico respectivo.  Ubicaci?n del instrumento: En caso de efectuar la evaluaci?n de la exposici?n a contaminaci?n ac?stica con un dos?metro, se colocar? el instrumento de medici?n en el trabajador seleccionado, ubicando el micr?fono aproximadamente a 10 cm de la entrada del o?do m?s expuesto a ruido del trabajador, pero no a m?s de 30 cm. En aquellas evaluaciones realizadas con son?metro, las mediciones se efectuar?n, de preferencia sin la presencia del trabajador, ubic?ndose el micr?fono del instrumento de medici?n en la posici?n que ocupa usualmente la cabeza del trabajador (sentado o de pie, seg?n corresponda), manteniendo siempre el micr?fono a la altura y orientaci?n en la que se encuentra el o?do m?s expuesto del mismo. En los casos donde no fuera posible efectuar la medici?n sin presencia del trabajador, el micr?fono del instrumento se instalar? en una esfera imaginaria de 60 cm de di?metro, la cual rodear? la cabeza del trabajador.  Tiempo de medici?n: Bas?ndose en los antecedentes obtenidos durante el estudio previo, como tareas realizadas, ciclos de trabajo definidos, participaci?n de las fuentes de ruido, estabilidad de la condici?n de ruido, etc., se seleccionar? un tiempo de medici?n representativo de la jornada laboral correspondiendo en promedio a un tiempo igual o superior a 220 2 horas, para el caso de mediciones con dos?metro. En cambio cuando se utilizar? como instrumento de medici?n un son?metro, se utilizar? el criterio de estabilizaci?n, entendi?ndose por estabilizaci?n de la lectura cuando la diferencia aritm?tica entre dos valores de NPSeq, anotados consecutivamente en cada intervalo de 5 minutos, sea menor a 1 dB(A), quedando como valor representativo para el tiempo y actividad medida el NPSeq correspondiente al ?ltimo intervalo considerado. En todo caso el tiempo m?nimo de medici?n ser? de 15 minutos y no mayor a 30 minutos.  Determinaci?n de grupos expuesto y no expuesto a contaminaci?n ac?stica: El grupo expuesto estar? conformado por trabajadores cuyo nivel de exposici?n a ruido, NPSeq, sea superior o igual a 80 dBA y el grupo no expuestos corresponder? a trabajadores expuestos a un NPSeq inferior a 80 dBA. Figura 49: Procedimiento de selecci?n de grupo expuesto y grupo control. El diagrama de flujo permite visualizar cada una de las etapas del proceso. Reconocimiento de riesgos Planificaci?n y coordinaci?n medici?n Preparaci?n equiposCalibraci?n Medici?n Clasificaci?n trabajadores > 75 dBA Examen audiom?trico No expuestos a ruido < 80 dBA Expuestos a ruido ? 80 dBA Si No Fin > 25 dB Si Con da?o auditivo Sin da?o auditivo Audi?metro calibrado No Fuente: Elaboraci?n propia, 2011.  Evaluaci?n auditiva de los trabajadores. La evaluaci?n de la audici?n de los trabajadores se realizar? a trav?s de un examen audiom?trico efectuado en c?mara silente, siguiendo los procedimientos indicados por el Instituto de Salud P?blica, ISP, en su Gu?a t?cnica para la evaluaci?n de los trabajadores expuestos a ruido y/o con sordera profesional (ISP, 2005). Por otra 221 parte, se entender? que un trabajador presenta p?rdida auditiva (da?o auditivo) cuando el promedio de audici?n en ambos o?dos en las frecuencias de 1, 2, 3, 4 y 6 KHz sea superior a 25 dB (MINSAL, 1984). En la Figura 49 se muestra el procedimiento de selecci?n del grupo expuesto, grupo control y de trabajador con da?o auditivo.  Medici?n del riesgo El riesgo se medir? a trav?s de medidas de asociaci?n y medidas de impacto potencial. Las medidas de asociaci?n estiman la magnitud de la relaci?n entre un factor (exposici?n) y de un efecto o consecuencia potencial de ese factor (desenlace, evento, enfermedad, etc.). Consisten por lo tanto, en comparaciones relativas entre dos magnitudes. Mientras mayor sea la magnitud de la comparaci?n relativa, o sea de la medida de asociaci?n, existe mayor probabilidad que se trate de una relaci?n causal. Las medidas de impacto potencial estiman, una vez asumida la causalidad, cu?l es la carga de enfermedad que es atribuible a ese factor y cu?l ser?a el beneficio (impacto potencial) de las acciones dirigidas a controlar o eliminar la exposici?n.  Percepci?n de la contaminaci?n ac?stica. Con el fin e tener una aproximaci?n de la percepci?n de la magnitud del problema que representa la contaminaci?n ac?stica y de la existencia de regulaci?n a nivel municipal en la ciudad de Santiago de Chile y su coherencia con la normativa a nivel pa?s, se confeccion? una encuesta para estos fines. La encuesta empleada se muestra en la figura 50 y las municipalidades a las que se enviar? dicho instrumento se indican en la figura 51. Figura 50: Encuesta sobre ruidos molestos. La encuesta elaborada se enfoca en 4 focos bien espec?ficos. ENCUESTA SOBRE RUIDOS MOLESTOS 4.- La ordenanza municipal est? basada en el D.S. N?146? 1.- Las denuncias o reclamos por ruidos molestos son un problema para su comuna? 2.- Cu?l es la actividad o rubro ec?mico que genera el mayor n?mero de reclamos o denuncias? 3.- Existe una ordenanza municipal sobre ruidos molestos? SI NO SI NO SI NO Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 222 Figura 51: Listado de municipalidades. Centros encuestados. MUNICIPALIDAD ?REA ENCARGADA NOMBRE DE CONTACTO E-MAIL SITIO WEB Alhue. No posee Carabineros de Chile * http://www.comunaalhue.cl/ Buin. Departamento de Higiene Ambiental Carmen Ramirez higieneambiental@buin.cl http://www.buin.cl/ Cerro Navia. Departamento de Higiene Ambiental Nelson Aguilera Molina hambiental@mlagranja.cl http://www.municipalidadlagranja.cl/ Chicureo. no especifica contacto en p?gina * * http://chicureo.com/Directorio/municipal.h tm Colina. Medio Ambiente Alicia Argomedo aargomedo@colina.cl http://www.colina.cl/htm/servicios/medioa .htm Conchal?. Desarrollo Comunitario Marco Antonio Hurtado Zapata mhurtado@conchali.cl http://www.conchali.cl/des_comuni.html El Bosque. Dir. de Seguridad y Convivencia Ciudadana No disponible en Web ww.imelbosque.com/elbosque/contahttp://www.imelbosque.com/ Estaci?n Central. Inspecci?n General Gonzalo Zanhueza gonzalosanhueza@estacioncentral.chttp://www.estacioncentral.cl/depto_inspe ccion2009.html Isla de Maipo. Direcci?n de Obras Luis Sandoval Cabrera lsandoval@islademaipo.cl * http://www.islademaipo.cl/ La Cisterna. Contacto por Web-mail * p://www.cisterna.cl/webmail/envio2.phttp://www.cisterna.cl/index1.html La Florida. Departamento de Higiene Ambiental Doctor Hendel hhendel@laflorida.cl http://www.laflorida.cl La Granja. Higiene Ambiental Nelson Aguilera Molina hambiental@mlagranja.cl http://www.municipalidadlagranja.cl/Secci on1/Index.asp?Id_Seccion1=110 La Pintana. Gesti?n Ambiental Manuel Valencia http://www.pintana.cl/index.php?option=c om_contact&catid=68&Itemid=3 Las Condes. Seguridad Cuidadana e Inspecci?n Rolando De La Rivera rdelarivera@lascondes.cl http://www.lascondes.cl/ Lo Prado. Departamento de Higiene Ambiental Diana Donoso Pineda * http://www.loprado.cl/index.php?id=94 Macul DIDECO Mar?a Luisa Espa?a directoradideco@munimacul.cl http://www.munimacul.cl Maip?. Direcci?n Inspecci?n Municipal Patricio Zapata pzapata@maipu.cl http://portal.maipu.cl/w13/index.php?opti on=com_content&task=view&id=70&Item id=104 Melipilla. Direcci?n Inspecci?n Municipal Carlos Zavala Godoy inspeccion@melipilla.cl http://www.melipilla.cl/v1.0/index.php?opt ion=com_content&task=view&id=19&Ite mid=38 ?u?oa. Seguridad Cuidadana e Inspecci?n Hern?n Guerrero hguerrero@nunoa.cl http://www.nunoa.cl/municipalidad/direcci ones.tpl Paine. Departamento de Inspecci?n * http://www.paine.cl/ Pe?aflor. Departamento de Inspecci?n Felipe Cordova fcordova.uv@gmail.com http://www.penaflor.cl/?layer=deptos Pe?alolen. Direcci?n de Operaciones e Inspecci?n Comuna Vera Espinoza http://www.penalolen.cl/index.php?id=350 &no_cache=1 Providencia. Departamento de Higiene Ambiental Mar?a Arellano marrellano@providencia.cl http://www.providencia.cl Puente Alto Inspecci?n General Jorge Guzman jorge.guzman@mpuentealto.cl http://www.mpuentealto.cl Quilicura. Direcci?n de Salud Jaime Brieba Vasquez jbrieba@quilicura.cl http://www.quilicura.cl/salud.html Lo Espejo Departamento de Fiscalizaci?n * fiscalizadores@loespejo.cl http://www.loespejo.cl/ Quinta Normal. Departamento de Fiscalizaci?n * * http://www.quintanormal.cl/ Reina. Seguridad y Emergencia Carlos Espinoza. seguridadyemergencia@mlareina.c http://www.lareina.cl/ Renca. Departamento de Higiene Ambiental * http://www.renca.cl/ San Bernardo. DIDECO Lorena Oviedo dideco@sanbernardo.cl http://www.sanbernardo.cl/ San Joaqu?n. Direcci?n de Higiene y Medio Ambiente Sr. Luis Donoso Santana luisdonoso@sanjoaquin.cl http://www.sanjoaquin.cl/sj2010/ San Miguel. No especifica en p?gina web * * http://web.sanmiguel.cl/home.html Santiago. Direcci?n de Inspecci?n * contacto@munistgo.info http://www.municipalidaddesantiago.cl Vitacura. Direcci?n de Medio Ambiente * medioambiente@vitacura.cl http://www.vitacura.cl/ Calera de Tango Departamento de Higiene Ambiental Macarena Roa mroa@calera-detango.cl http://www.calera-detango.cl Cerrillo Departamento de Gesti?n Ambiental Jaime Quezada gestionambientalcerrillos@terra.cl http://www.mcerrillos.cl/home/gestionam b/default.aspx Pudahuel No especifica en p?gina web * ontus_pudahuel/site/artic/20100705/http://www.impudahuel.cl/ Talagante Departamneto de Emergencia Hector Maturana Bravo emergencia@munitalagante.cl http://www.munitalagante.cl/ Padre Hurtado Direcci?n de Inspecci?n/Seguridad P?blica * seguridadpublica@mph.cl www.mph.cl/ Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. En la figura 50, observamos que con la pregunta 1 podremos determinar cualitativamente si las denuncias por ruidos molestos representan un problema a 223 nivel comunal. La pregunta 2 permitir? tener una aproximaci?n respecto de la actividad(es) o rubro(s) econ?micos(s) que la municipalidad identifica como m?s molestos a partir de las denuncias efectuadas por la poblaci?n. Con la pregunta 3, determinaremos si a nivel local (municipal) existe una ordenanza propia respecto de ruidos molestos. Finalmente con la pregunta 4, veremos si existe coherencia entre la normativa existente a nivel local con la existente a nivel pa?s (decreto supremo N?146, 1997). 5.1.6 Plan de tabulaci?n y an?lisis. Una vez que los datos se han codificado, transferido a una matriz, guardado en un archivo y limpiado de errores, el investigador procede a analizarlos. Actualmente el an?lisis cuantitativo de los datos se realiza mediante la utilizaci?n de un paquete o programa estad?stico. En esta fase es necesario:  Seleccionar programa de an?lisis: Actualmente existen diferentes programas para analizar datos, cuyo funcionamiento es muy parecido, dentro de los cuales los m?s conocidos son. Programa estad?stico para las ciencias sociales; SPSS, desarrollado por la Universidad de Chicago, y el programa Stata desarrollado por StataCorp. Ambos programas tienen varias versiones, trabajan en forma sencilla y le permiten al investigador abrir y analizar su matriz de datos. En la presente investigaci?n se utilizar? para el an?lisis de datos el programa estad?stico STATA, versi?n 11, ya que era el paquete estad?stico que el investigador conoce y utiliza frecuentemente para analizar datos.  Explorar los datos: esta etapa, que es inmediata a la ejecuci?n del programa, es donde se inicia el an?lisis descriptivo de los datos por variable y visualiza los datos por variable.  Efectuar an?lisis estad?stico inferencial: esto permite probar hip?tesis y estimar par?metros. Es decir, el investigador a trav?s de la prueba de hip?tesis determina si ?sta es congruente con los datos obtenidos en la muestra (Wiersma y Jurs, 2005). Hay dos tipos de an?lisis estad?sticos para probar hip?tesis, an?lisis param?tricos y an?lisis no param?tricos. En esta investigaci?n se efectuar? un an?lisis univariado no param?trico en relaci?n a la variable p?rdida auditiva (da?o auditivo) y las variables independientes. Adem?s se realizar? un an?lisis multivariado a trav?s de la aplicaci?n de regresi?n log?stica, teniendo como variable dependiente el da?o o p?rdida auditiva. 5.1.7 Resultados. Son el producto del an?lisis de los datos y se presentar?n en tablas, gr?ficos, y mapas de ruido; por otra parte, se efectuar? una descripci?n de cada hallazgo. Es importante se?alar que no se incluir?n conclusiones ni sugerencias, as? como tampoco se explicar?n las implicancias de la investigaci?n realizada. Por lo tanto, en esta fase se deber?: 224  Revisar cada resultado: an?lisis general, an?lisis espec?fico, valores resultantes, etc.  Organizar los resultados: primero los descriptivos por variables y posteriormente los inferenciales.  Cotejar diferentes resultados.  Priorizar la informaci?n m?s valiosa.  Comentar o describir brevemente la esencia de los an?lisis de valores, tablas, gr?ficos, figuras. 5.1.8 Cartograf?a. Se puede definir la Cartograf?a como el conjunto de estudios, operaciones cient?ficas y t?cnicas que intervienen en la producci?n o an?lisis de mapas, modelos en relieve o globos que representan la Tierra, parte de ella o cualquier parte del Universo. Los Sistemas de Informaci?n Geogr?fica, SIG, han sido un gran aporte para esta disciplina. El uso de los SIG, se empez? a generalizar a partir de la d?cada de los 80, sin embargo, su gestaci?n y desarrollo se remonta dos d?cadas atr?s. Entre los a?os 1960 y 1964 se desarroll? el Canadian Geographic Information System (C.G.I.S.), con el objeto de gestionar los bosques y superficies marginales de Canad?. Bajo una estructura r?ster y vectorial que combinaba la cartograf?a con los datos necesarios para la gesti?n forestal, se realizaban estudios sobre volumen maderable, pistas de saca y, tambi?n, se realizaban los informes de explotaci?n para la administraci?n forestal del pa?s. Este sistema ha ido evolucionando y sigue en uso en la actualidad. Un SIG se puede definir como aquel m?todo o t?cnica de tratamiento de la informaci?n geogr?fica que nos permite combinar eficazmente informaci?n b?sica para obtener informaci?n derivada. Para ello, contamos tanto con las fuentes de informaci?n como con un conjunto de herramientas inform?ticas (hardware y software) que nos facilitar?n esta tarea; todo ello enmarcado dentro de un proyecto que habr? sido definido por un conjunto de personas, y controlado, as? mismo, por los t?cnicos responsables de su implantaci?n y desarrollo. En definitiva, un SIG es una herramienta capaz de combinar informaci?n gr?fica (mapas) y alfanum?rica (estad?sticas) para obtener una informaci?n derivada sobre el espacio.  Cartograf?a tem?tica. Un mapa tem?tico es aquel que, sobre una base cartogr?fica simplificada, representa fen?menos geogr?ficos, tanto cualitativos como cuantitativos. Un mapa tem?tico es en buena medida el final del proceso de investigaci?n. De esta forma el mapa ser? la suma de las fuentes y de la propia aportaci?n o interpretaci?n personal del investigador. Dentro de las fuentes tenemos: estad?sticas, otros mapas, encuestas, trabajo de campo, im?genes, etc. En la cartograf?a tem?tica, es relevante el uso de s?mbolos y colores, los que estar?n dise?ados para actuar como un ?medio de comunicaci?n? de los objetivos de la investigaci?n realizada. Sus caracter?sticas de rigurosidad y legibilidad ser?n fundamentales para el logro de los objetivos. Existe una gran variedad de programas computacionales para la realizaci?n de mapas, dentro de los cuales, en la presente investigaci?n se utilizaron los siguiente Software ArcGis 9.3, Global Mapper 10 y Google Earth Pro. En cada uno de los mapas 225 se analizar? su situaci?n actual, y de la comparaci?n entre ellos se efectuar? una evaluaci?n de la contaminaci?n ac?stica y la p?rdida auditiva asociada de su poblaci?n expuesta.  Software Google Earth Pro: a trav?s del software Google Earth Pro se localizaron cada una de las empresas en estudio, ya que se contaba con la direcci?n de cada una de ellas. Una vez localizadas estas fueron guardadas en formato kmz (formato de Google Earth). Luego ?stas fueron trabajadas en el software Global Mapper 10 donde se le asign? la proyecci?n cartogr?fica (georreferenciaci?n) y se transformaron los archivos a formato shapefile, para ser le?dos en el software ArcGis 9.3, donde posteriormente se realizar? el dise?o cartogr?fico.  Software Global Mapper 10: El software Global Mapper es capaz de exhibir formatos de r?ster, vectores y datos de elevaci?n. Global Mapper convierte, edita, imprime, registra pistas GPS y permite usar toda la funcionalidad SIG de una base de datos a un bajo costo y f?cil manipulaci?n. El Global Mapper puede acceder a m?ltiples fuentes de imagen, mapas topogr?ficos y grids de terreno online, lo que significa acceso a las im?genes coloridas de alta resoluci?n y acceso completo a la base de datos de im?genes de sat?lite USGS y mapas topogr?ficos TerraServer USA sin ning?n costo (figura 52). Tambi?n, puede acceder f?cilmente a fuentes de datos WMS, incluyendo acceso directo a los datos de elevaci?n e im?genes coloridas de todo el mundo, adem?s de visualizar datos de elevaci?n en 3D a partir de la degradaci?n del r?ster por modelos de elevaci?n. Por lo tanto, es un software completo y rico en funcionalidades, polivalente y de uso muy f?cil e intuitivo. Por esta raz?n, se recomienda utilizarlo en el ?rea de geo-tecnolog?as, como software de procesamiento de im?genes (PDI), SIG (Sistema de Informaciones Geogr?ficas) y utilitario de conversi?n y manipulaci?n de datos. Figura 52: Global Mapper. Software de gran versatilidad y aplicabilidad. Fuente: www.geosoluciones.cl En la opci?n Display Settings/Projection se proceder? a georreferenciar la informaci?n, en este caso corresponde a la proyecci?n UTM huso 19S (figura 53) 226 Figura 53: Pantalla de configuraci?n Global Mapper. Ofrece un sinn?mero de posibilidades de georeferenciaci?n. Fuente: www.geosoluciones.cl Una vez que se otorga la proyecci?n se proceder? a exportar los datos a shapefile y se iniciar? la confecci?n del dise?o cartogr?fico en ArcGis 9.3. A continuaci?n se indica la metodolog?a utilizada en cada mapa: A) Mapas 1, 2, 3 y 4: se llam? el shapefile antes mencionado y se proceder? a generar la simbolog?a e informaci?n marginal de los cuatro mapas realizados (escala, norte, leyenda, grilla, coordenadas, t?tulo, entre otros). Gener?ndose as?: Mapa 1: Localizaci?n de Empresas. Regi?n Metropolitana de Chile. Sector norponiente. Mapa 2: Localizaci?n de Empresas. Regi?n Metropolitana de Chile. Sector nororiente. Mapa 3: Localizaci?n de Empresas. Regi?n Metropolitana de Chile. Sector surponiente. 227 Mapa 4: Localizaci?n de Empresas. Regi?n Metropolitana de Chile. Sector suroriente. Esta primera agrupaci?n de cartograf?as corresponder? a la localizaci?n de cada una de las empresas en estudio por cada una de las comunas que conforman la Regi?n Metropolitana de Chile. Se dividir? en cuatro partes debido a la cantidad de empresas localizadas, de esta manera se obtendr? un mejor detalle de ellas. La ubicaci?n de cada una de las empresas fue obtenida de la base de datos del organismo administrador de la ley 16.744. B) Mapa 5: N?mero de empresas por comuna. Regi?n Metropolitana de Chile. Este mapa indicara visualmente donde se encuentra el mayor y menor n?mero de empresas agrupadas en rangos (n?mero de empresas por comuna) para obtener una mejor percepci?n de los datos. La figura 54 muestra el proceso utilizado, y la figura 55 el resultado en la asignaci?n de rangos. Figura 54: N?mero de empresas por comuna. Proceso para la generaci?n de s?mbolos proporcionales, los cuales indican la cantidad de empresas por rango. Fuente: Pantalla software Global Mapper Figura 55: N?mero empresas por comuna. Resultado en la asignaci?n de rangos. Fuente: Pantalla software Global Mapper. 228 Finalmente se proceder? a la elaboraci?n de la informaci?n marginal, obteni?ndose: C) Mapa 6: Sector econ?mico por Comuna. Provincias de Chacabuco, Cordillera, del Maipo, Melipilla y Talagante. D) Mapa 7: Sector econ?mico por Comuna. Provincia de Santiago. Los mapas 6 y 7 indicar?n el sector econ?mico a nivel comunal de todas las empresas analizadas, como se puede observar en la figura 56 aparece en blanco la zona de la provincia de Santiago (mapa 6), esto se extrajo y es mostrado en el mapa 7 ya que, al ser las comunas de la provincia mencionada muy peque?as se produce un traslape de la informaci?n Figura 56: Mapa del tipo de sector econ?mico emplazado a nivel comunal. Permite visualizar la distribuci?n espacial las empresas por sector econ?mico. Fuente: Pantalla software Global Mapper. Por otra parte, la informaci?n respecto al sector econ?mico al cual pertenecen ser? representada a trav?s de grafico de tortas (Figura 57). Figura 57: Mapa del sector econ?mico al que pertenece la empresa. Representaci?n del sector econ?mico de las empresas mediante c?digo de colores y gr?fico tipo torta. Fuente: Pantalla software Global Mapper. 229 E) Mapas 8, 9, 10 y 11: mostrar?n la contaminaci?n ac?stica interior por empresa a nivel comunal, indic?ndose a trav?s de un c?digo de colores los rangos de niveles siguientes: a. 80 ? 84 dBA b. 85 ? 89 dBA c. 90 ? 94 dBA d. 95 ? 99 dBA e. 100 ? 104 dBA Esto permitir? visualizar r?pidamente aquellas comunas que presentan un mayor nivel de contaminaci?n ac?stica. La identificaci?n de cada uno de los mapas es: Mapa 8: Contaminaci?n ac?stica por Empresa. Regi?n Metropolitana de Chile. Sector norponiente. Mapa 9: Contaminaci?n ac?stica por Empresa. Regi?n Metropolitana de Chile. Sector nororiente. Mapa 10: Contaminaci?n ac?stica por Empresa. Regi?n Metropolitana de Chile. Sector surponiente. Mapa 11: Contaminaci?n ac?stica por Empresa. Regi?n Metropolitana de Chile. Sector suroriente. F) Mapas 12, 13, 14 y 15: mostrar?n la distribuci?n del da?o auditivo; a nivel comunal originado; por contaminaci?n ac?stica, identific?ndose a trav?s de un c?digo de colores lo siguiente: a. Sin da?o auditivo: color verde b. Con da?o auditivo: color rojo. Esto permitir? visualizar r?pidamente aquellas comunas que presentan una distribuci?n mayor de personas con da?o auditivo asociado a la exposici?n a contaminaci?n ac?stica. La identificaci?n de cada uno de los mapas es: Mapa 12: Da?o auditivo por Empresa. Regi?n Metropolitana de Chile. Sector norponiente. Mapa 13: Da?o auditivo por Empresa. Regi?n Metropolitana de Chile. Sector nororiente. Mapa 14: Da?o auditivo por Empresa. Regi?n Metropolitana de Chile. Sector surponiente. Mapa 15: Da?o auditivo por Empresa. Regi?n Metropolitana de Chile. Sector suroriente. G) Mapas 16 y 17: mostrar?n la distribuci?n del da?o auditivo por sector econ?mico y n?mero de empresas que lo originan. Informaci?n que se presenta en un gr?fico de torta con c?digo de colores para identificar el sector econ?mico, y a nivel comunal se representa el n?mero de empresas que 230 originan o no da?o auditivo, tambi?n, a trav?s de un c?digo de colores. La identificaci?n de cada uno de los mapas es: Mapa 16: Empresas que producen da?o auditivo seg?n sector econ?mico. Provincias de Chacabuco, Cordillera, del Maipo, Melipilla y Talagante. Mapa 17: Empresas que producen da?o auditivo seg?n sector econ?mico. Provincia de Santiago. 5.1.9 Conclusiones. En esta fase se no se trata de repetir los resultados, sino de resumir las principales ideas generadas a partir del an?lisis de los resultados m?s destacados; lo m?s importante es que las conclusiones deben ser congruentes con los datos. Por lo tanto, aqu?:  Se presentar?n los principios, relaciones y generalizaciones que los resultados indican.  Se se?alar?n las excepciones o faltas de correlaciones, y delimitar?n los aspectos no resueltos.  Se comparar?n los resultados con otras investigaciones.  Se expondr?n las consecuencias t?cnicas de la investigaci?n realizada y sus posibles aplicaciones pr?cticas.  Se resumir?n las pruebas que respaldan cada conclusi?n. 5.2 Bibliograf?a espec?fica.  Creswell, J., 2005. Educational research: Planing, conducting, and evaluating quantitative and qualitative Research. (2a.ed.). Upper Saddle River: Pearson Education Inc.  De Irala, J. y col., 2004 Epidemiolog?a Aplicada. Ariel Ciencias M?dicas.  Grinnell, R.M. 1997. Social work research and evaluation: Quantitative and qualitative approaches. 5a.ed, Itaca: E.E. Peacock Publisher.  Instituto de Salud P?blica. 2004. Instructivo de aplicaci?n del DS 594/99 del MINSAL, T?tulo IV, P?rrafo 3?, agentes F?sicos-Ruido.  Instituto de Salud P?blica. 2005. Gu?a T?cnica para la Evaluaci?n de los Trabajadores Expuestos a Ruido y/o con Sordera Profesional.  ISO 8253-1 1989. Acoustic-Audiometric test methods-Part 1: Basic pure tone air and bone conduction threshold audiometry.  Ministerio de Salud, 1983, Circular 3G/40: ?Instructivo para la calificaci?n y evaluaci?n de la enfermedades profesionales del reglamento D.S. N?109/1968 de la Ley 16.744?.  Ministerio de Salud. 1999. Decreto Supremo 594 aprueba reglamento sobre Condiciones Sanitarias y Ambientales B?sicas en los Lugares de Trabajo. Modificado por decreto N?201. Diario Oficial del 05 de julio de 2001.  Ministerio Secretar?a General de la Presidencia (MINSEGPRES). 1997. Norma de Emisi?n de Ruidos Molestos Generados por Fuentes Fijas. Decreto Supremo N? 146 del 24 de Diciembre de 1997. Chile.  www.ispsch.cl/saludlaboral/riesgosf?sicos CAP?TULO VI APLICACI?N METODOL?GICA 232 233 La aplicaci?n del dise?o metodol?gico se realiz? en un conjunto de 312 empresas de diferentes rubros manufactureros, emplazadas en las diferentes comunas que conforman la ciudad de Santiago de Chile. La muestra estuvo constituida por un total de 3.654 personas, a las cuales se les midieron sus niveles de exposici?n a contaminaci?n ac?stica seg?n se indica en 5.1.5 Procedimientos espec?ficos. Determinaci?n de la contaminaci?n ac?stica. Los ex?menes audiom?tricos fueron efectuados en c?mara silente, marca IAC 400, para la determinaci?n de los umbrales auditivos se utiliz? un audi?metro cl?nico, marca MAICO, modelo MA 41 con su certificado de calibraci?n vigente. Los datos de sexo, edad y tiempo de exposici?n se sacaron de la historia ocupacional de cada persona. (5.1.5 Procedimientos espec?ficos. Evaluaci?n auditiva de los trabajadores). Con toda la informaci?n recolectada se elabor? la base de datos, y a continuaci?n se procedi? a su an?lisis. Por otra parte, se efectu? la confecci?n de las diferentes cartograf?as definidas. 6.1 Problemas metodol?gicos Para la obtenci?n del modelo, el mayor problema lo constituy? la elaboraci?n de la base de datos, ya que los datos de los trabajadores de Santiago de Chile, formaban parte de la base general (nivel nacional) del Organismos Administrador de la Ley 16.744, por lo tanto, en primer lugar fue necesario seleccionar los trabajadores del programa de vigilancia m?dica asociados a contaminaci?n ac?stica, y luego a aquellos que correspond?an a la Regi?n Metropolitana. A continuaci?n se verific? la calidad metrol?gica de cada dato de las variables de inter?s, observ?ndose que, los datos estaban incompletos, por ejemplo no figuraba la edad del sujeto, su resultado audiom?trico, o exist?a inconsistencia entre los datos de un mismo sujeto; por ejemplo, en la historia ocupacional figuraba que una persona ten?a m?s de 100 a?os o menos de 13 a?os, lo que no coincid?a al hacer su correlaci?n con el tiempo de exposici?n a contaminaci?n ac?stica; esto oblig? a revisar para cada persona evaluada, cada una de las variables de inter?s (edad, sexo, tiempos de exposici?n, nivel de ruido, etc.). Esta fase, demor? mucho tiempo ya que hubo que revisar para cada sujeto su datos individuales, esto permiti? limpiar la base de datos, es decir eliminar aquellos sujetos que no ten?an consignada la informaci?n de las variables en estudio, sacar todas aquellas variables confundentes que podr?an influir en la asociaci?n entre da?o auditivo y contaminaci?n ac?stica tales como: hipoacusia de transmisi?n, hipoacusias mixtas, etc. Por otra parte, como al interior de las empresas puede existir la presencia de m?s de un contaminante, hubo que ver que no existiera otro tipo de contaminante presente en el ambiente y que tambi?n produce p?rdida auditiva, como es el caso de las sustancias otot?xicas. Una vez revisada toda la informaci?n, se codific? cada una cada las variables, seg?n lo indicado en la tabla 21 y luego a trav?s de un muestreo aleatorio se confirm? la codificaci?n de los datos, comparando el dato real con su 234 correspondiente c?digo. Esta etapa fue vital, ya que determina la validez interna y externa de la investigaci?n. Por otra parte, la preparaci?n de los datos para efectuar los productos cartogr?ficos, tambi?n tom? tiempo ya que para cada empresa exist?an diferentes niveles de ruido que representaban las caracter?sticas de emisi?n sonora de las fuentes contaminantes existentes en sus instalaciones, por lo que, hubo que buscar un solo dato (nivel de presi?n sonora continuo equivalente) que representara su nivel de contaminaci?n ac?stica, esto llev? a un procesamiento y c?lculo de un valor que represent? el nivel de contaminaci?n ac?stica de dicha empresa, determin?ndose que el mejor indicador era el nivel de presi?n sonora continuo equivalente promedio. En cada uno de los mapas realizados, 17 cartograf?as en total, se analiz? su situaci?n actual, y de la comparaci?n entre ellos se efectu? una evaluaci?n de la contaminaci?n ac?stica y la p?rdida auditiva asociada de su poblaci?n expuesta. 6.2 Selecci?n de la muestra. Lo primero que se hizo fue definir la unidad de an?lisis, en este caso correspondi? a trabajadores expuesto a contaminaci?n ac?stica (NPSeq?80dBA), trabajadores casos, y no expuestos a contaminaci?n ac?stica (NPSeq<80dBA), trabajadores controles, adscritos al programa de vigilancia m?dica de trabajadores expuestos a ruido, de uno de los organismos administradores del seguro de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales existentes en Chile, de diferentes empresas de la Regi?n Metropolitana (Santiago de Chile). Una vez definida la muestra, en ambos grupos (casos y controles) se excluyeron aquellos trabajadores que presentaban alguna patolog?a auditiva de ?ndole com?n, por ejemplo: otitis media, ruptura timp?nica, sordera de transmisi?n, etc., con el fin de considerar solo las perdidas auditivas atribuibles a contaminaci?n ac?stica, por lo tanto, ambos grupos fueron comparables en cuanto a edad y tiempo de exposici?n, la ?nica variable diferenciadora fue la exposici?n a contaminaci?n ac?stica. Teniendo en consideraci?n lo descrito, se trat? de una muestra no probabil?stica, ya que la elecci?n de las unidades de an?lisis no dependi? de la probabilidad sino de las causas relacionadas con las caracter?sticas de la investigaci?n (p?rdida auditiva por contaminaci?n ac?stica). Tabla 24: Base de datos. A modo de ejemplo se presentan los 12 primeros casos de la base de datos. Todas las variables est?n operacionalizadas seg?n lo indicado en tabla 21. Edad Sexo T.Exp NPSeq Da?o Nivel Exp. Tiempo Expuesto 0 0 0 0 0 0 0 0 0 1 0 0 0 0 0 0 0 1 0 0 0 0 0 0 0 1 0 0 0 0 0 0 0 1 0 0 0 0 0 0 0 1 0 0 0 0 0 0 0 1 0 0 1 0 0 0 0 1 0 0 0 0 0 0 0 1 0 0 0 0 0 0 0 1 0 0 0 0 0 0 0 1 0 0 0 0 0 0 0 1 0 0 0 0 0 0 Fuente: Elaboraci?n propia. 235 6.3 Tratamiento epidemiol?gico ? estad?stico.  An?lisis descriptivo: en primer lugar se realiz? un an?lisis descriptivo de los datos obtenidos para cada variable en estudio (sexo, nivel de exposici?n, etc.), a trav?s de una distribuci?n de frecuencias, lo que se presenta en tablas y gr?ficos, seg?n corresponde.  An?lisis de casos y controles: se midi? el antecedente de exposici?n (contaminaci?n ac?stica) a partir del c?lculo de los momios de exposici?n para los casos y controles, esto fue comparar la posibilidad de ocurrencia de da?o auditivo con la posibilidad que no ocurriese bajo las mismas condiciones en cada uno de los grupos. Luego comparando los momios de ocurrencia de la exposici?n en los casos y controles se obtuvo la raz?n de momios (RM), tambi?n conocida como odds ratio (OR), raz?n de ventaja, raz?n de disparidad o raz?n de productos cruzados (RPC) La RM se calcul? por medio de la obtenci?n del cociente de los productos cruzados de una tabla tetrac?rica: bc ad db ca RM  / / Donde: Exposici?n presente ausente casos a b Total de casos controles c d Total de controles Total de expuestos Total de no expuestos El resultado se interpret? de la siguiente forma: Valor = 1 indica ausencia de asociaci?n, no asociaci?n. Valores < 1 indica asociaci?n negativa, factor protector. Valores > 1 indica asociaci?n positiva, factor de riesgo. Para cuantificar la precisi?n de la asociaci?n, se realiz? el c?lculo de los intervalos de confianza, para un nivel de confianza de un 95%, esto es, si se repitiera el mismo estudio n veces, bajo las mismas suposiciones estad?sticas, en el 95% de los casos el estimador puntal de la RM estar?a contenido dentro de los l?mites estimados. Cuando la RM tuviese un valor por arriba del valor nulo (uno) y los intervalos de confianza no abarquen dicho valor, se calcul? el impacto de la exposici?n.  Medidas de diferencia: expresan la diferencia existente en una misma medida de frecuencia entre dos poblaciones. Las medidas de diferencia indican el riesgo de enfermar que podr?a evitarse si se eliminara la exposici?n. La m?s importante de ellas es el riesgo atribuible. 236 El riesgo atribuible (RA), es una medida que permite conocer en t?rminos absolutos cuanto mayor es la frecuencia de enfermedad en el grupo expuesto en comparaci?n al no expuesto, asumiendo una relaci?n causal entre la exposici?n y el desenlace. Su c?lculo est? determinado por la diferencia entre la incidencia de expuestos y no expuestos. RA = Ei ? E0 Donde: Ei = es la frecuencia de enfermar en el grupo expuesto y E0 = es la frecuencia de enfermar en el grupo no expuesto. El resultado se interpreta de la siguiente forma: Valor = 0 indica no asociaci?n. Valores < 0 indica asociaci?n negativa. Valores > 0 indica asociaci?n positiva.  Medidas de impacto potencial: Las medidas de impacto potencial estiman, una vez asumida la causalidad, cu?l es la carga de enfermedad atribuible a un determinado factor y cu?l ser?a el beneficio (impacto potencial) de las medidas o acciones tomadas para controlar o eliminar la exposici?n. Las principales medidas de impacto son el riesgo atribuible proporcional (RAP), que se estima cuando el factor de exposici?n produce un incremento en el riesgo (RR>1), y la fracci?n prevenible, relacionada con factores que producen una disminuci?n del riesgo (RR<1). En este caso se utiliz? el riesgo atribuible proporcional en el grupo expuesto (RAPexp), ya que estima la proporci?n de eventos en el grupo expuesto que pueden atribuirse a la presencia del factor de exposici?n, es una proporci?n, por lo que toma valores entre cero y uno, e indican la importancia relativa de la exposici?n al factor en estudio, en relaci?n con el total de eventos. En otras palabras, refleja el efecto que podr?a esperarse en el grupo expuesto de la poblaci?n en estudio, si se eliminara el factor de riesgo en cuesti?n (Hern?ndez, M., 2009). El RAPexp se estim? a partir de la siguiente f?rmula: RAPexp = (RM -1)/RM Donde: RAPexp = riesgo atribuible proporcional en el grupo expuesto RM = raz?n de momios.  An?lisis de regresi?n log?stica: es un modelo matem?tico formulado con el fin de predecir el comportamiento de una variable dependiente en funci?n de una o m?s variables independientes. El modelo de regresi?n log?stica es no lineal en el sentido que los datos no se ajustan a una l?nea recta. Su prop?sito es predecir la ocurrencia de un evento o suceso, definida una variable dependiente que asume el valor uno cuando ocurre el suceso o evento (p?rdida auditiva, en este caso) y cero en ausencia del suceso o evento. En rigor, la regresi?n log?stica es una derivaci?n de la regresi?n lineal para 237 situaciones en que la estimaci?n de los valores de la variable dependiente se realiza en t?rminos de probabilidad. En opini?n de Jovell (1995) los objetivos del modelo log?stico son: ?determinar la existencia o ausencia de relaci?n entre una o m?s variables independientes y la variable dependiente, medir la magnitud de dicha relaci?n y estimar o predecir la probabilidad de que se produzca un suceso Y=1 en funci?n de los valores que adopten las variables independientes Xi?. El t?rmino regresi?n no tiene significado sustantivo o estad?stico, fue utilizado en el a?o 1952 por Francis Galton en estudios sobre herencia para se?alar que en general los hijos de padres altos, suelen ser m?s bajos que sus padres y los hijos de padres bajos, m?s altos que sus padres. Esta tendencia a igualdad en torno a un valor central lo denomino regresi?n a la media (Silva, C., 1995). Dado que, en este caso, la variable dependiente es dicot?mica, en primer lugar se realiz? un an?lisis univariado a trav?s de un modelo de regresi?n log?stica simple (regresi?n log?stica univariado) y regresi?n log?stica multivariable (regresi?n log?stica multivariado). El modelo de regresi?n log?stica simple o univariado es un modelo matem?tico que expresa relaciones entre variables. Las predicciones se hacen en valores entre uno y cero, y var?an en funci?n de los valores que asuma la variable independiente. Mediante la variable independiente o predictora (Xi) se estim? la probabilidad de ocurrencia del suceso Y=1. El modelo que predijo la variable dependiente dicot?mica en t?rminos probabil?sticos se presenta a continuaci?n. )( )( 10 10 exp1 exp )( x x xP    Donde: ?0, ?1 = par?metros del modelo exp = denota la funci?n exponencial El valor del coeficiente ?1 refleja la inclinaci?n de la curva, la cual modela la fuerza de asociaci?n entre la exposici?n y la probabilidad de ocurrencia del evento. El coeficiente ?0 juega un papel equivalente a la ordenada al origen en un modelo de regresi?n lineal. La regresi?n log?stica multivariable o multivariada es una extensi?n del modelo simple, realizada con el prop?sito de aumentar la capacidad explicativa del modelo. En rigor el modelo es multivariado cuando incluye m?s de dos variables explicatorias. Dado que en nuestro caso, se tienen k variables, la probabilidad, P(x), se calcul? a partir de: )............( )............( 110 110 exp1 exp )( xx xx xP kk kk    Donde: ?0, ?1, ?, ?k = par?metros del modelo exp = denota la funci?n exponencial 238 Los par?metros del modelo se calcularon mediante el procedimiento de m?xima verosimilitud. Seg?n esta l?gica se realizaron c?lculos iterativos con el prop?sito de maximizar un valor V, que asumi? el valor uno cuando todos los elementos estuvieron correctamente clasificados. Siendo V una funci?n de los coeficientes del modelo se encontraron los valores de ?0 y ?1 que generaron para V, el valor m?s cercano a uno posible. Mediante un procedimiento iterativo (algoritmo de Newton Raphson) se calcul? secuencialmente el valor de V deteni?ndose las iteraciones cuando ?ste no aument? significativamente. Los valores finales de los coeficientes constituyeron las estimaciones m?ximo veros?miles de los coeficientes ?0 y ?1. Por otra parte, se valid? el modelo de regresi?n log?stica (uni o multivariado), contrastando hip?tesis respecto a los par?metros y en relaci?n al modelo. Se evaluaron los par?metros para establecer la capacidad explicativa de cada variable independiente y se evalu? el modelo para conocer la capacidad predictiva de ?ste. Una vez realizado lo anterior, se estudi? la intensidad de asociaci?n entre variable, mediante la raz?n de momios (RM), tambi?n conocida como odds ratio (OR). 6.4 Uso de software Stata versi?n 11. La base de datos se analiz? haciendo uso del paquete estad?stico Stata versi?n 11, software r?pido y f?cil de utilizar. En primer lugar se exploraron los datos y se obtuvo un an?lisis descriptivo de ?stos por caracter?sticas geogr?ficas y sociodemogr?ficas de la muestra, caracter?sticas de la exposici?n a contaminaci?n ac?stica e impacto de la contaminaci?n ac?stica, en las figuras 58 y 59, se muestra a modo de ejemplo la distribuci?n etaria de la muestra y su condici?n de da?o auditivo.; luego se efectu? una relaci?n entre las variables sexo, edad, tiempo de exposici?n, nivel de exposici?n a contaminaci?n ac?stica y da?o auditivo; en las figuras 60 y 61 se muestran ejemplos de los se?alado; a continuaci?n se determino la asociaci?n entre las variables contaminaci?n ac?stica, tiempo de exposici?n, edad y p?rdida auditiva, figuras 62 y 63. Finalmente a trav?s de un an?lisis de regresi?n log?stica univariado y un modelo de regresi?n log?stica multivariado se obtuvieron los modelos para predecir la p?rdida auditiva por contaminaci?n ac?stica laboral, en las figuras 64 y 65 se muestran ejemplos de lo se?alado. 239 Figura 58: Distribuci?n de los trabajadores seg?n edad. El 56.76% de los trabajadores tienen edades iguales o inferiores a 35 a?os. ___ ____ ____ ____ ____ (R) /__ / ____/ / ____/ ___/ / /___/ / /___/ 11.1 Copyright 2009 StataCorp LP Statistics/Data Analysis StataCorp 4905 Lakeway Drive Special Edition College Station, Texas 77845 USA 800-STATA-PC http://www.stata.com 979-696-4600 stata@stata.com 979-696-4601 (fax) Single-user Stata license expires 31 Dec 9999: Serial number: 71606281563 Licensed to: STATAForAll STATA running C:\Documents and Settings\Cesarpc\Escritorio\Stata11\profile.do ... unable to change to D:\Research\CRA\ r(170); . *(8 variables, 3654 observations pasted into data editor) . tab edad Edad | Freq. Percent Cum. ------------+----------------------------------- 0 | 1,183 32.38 32.38 1 | 891 24.38 56.76 2 | 810 22.17 78.93 3 | 491 13.44 92.36 4 | 279 7.64 100.00 ------------+----------------------------------- Total | 3,654 100.00 Fuente: Salida Stata, 2011. Figura 59: Distribuci?n de los trabajadores seg?n da?o auditivo. El 15.02% de la muestra presenta da?o auditivo. ___ ____ ____ ____ ____ (R) /__ / ____/ / ____/ ___/ / /___/ / /___/ 11.1 Copyright 2009 StataCorp LP Statistics/Data Analysis StataCorp 4905 Lakeway Drive Special Edition College Station, Texas 77845 USA 800-STATA-PC http://www.stata.com 979-696-4600 stata@stata.com 979-696-4601 (fax) Single-user Stata license expires 31 Dec 9999: Serial number: 71606281563 Licensed to: STATAForAll STATA running C:\Documents and Settings\Cesarpc\Escritorio\Stata11\profile.do ... unable to change to D:\Research\CRA\ r(170); . *(8 variables, 3654 observations pasted into data editor) . tab dao Da?o | Freq. Percent Cum. ------------+----------------------------------- 0 | 3,105 84.98 84.98 1 | 549 15.02 100.00 ------------+----------------------------------- Total | 3,654 100.00 Fuente: Salida Stata, 2011. 240 Figura 60: Da?o auditivo seg?n sexo. En relaci?n al sexo, el 85.47% de las mujeres y el 84% de los hombres no presentan da?o auditivo. __ ____ ____ ____ ____ (R) /__ / ____/ / ____/ ___/ / /___/ / /___/ 11.1 Copyright 2009 StataCorp LP Statistics/Data Analysis StataCorp 4905 Lakeway Drive Special Edition College Station, Texas 77845 USA 800-STATA-PC http://www.stata.com 979-696-4600 stata@stata.com 979-696-4601 (fax) Single-user Stata license expires 31 Dec 9999: Serial number: 71606281563 Licensed to: STATAForAll STATA running C:\Documents and Settings\Cesarpc\Escritorio\Stata11\profile.do ... unable to change to D:\Research\CRA\ r(170); . *(8 variables, 3654 observations pasted into data editor) . tab sexo dao,row co +-------------------+ | Key | |-------------------| | frequency | | row percentage | | column percentage | | Da?o Sexo | 0 1 | Total -----------+----------------------+---------- 0 | 247 42 | 289 | 85.47 14.53 | 100.00 | 7.95 7.65 | 7.91 -----------+----------------------+---------- 1 | 2,858 507 | 3,365 | 84.93 15.07 | 100.00 | 92.05 92.35 | 92.09 -----------+----------------------+---------- Total | 3,105 549 | 3,654 | 84.98 15.02 | 100.00 | 100.00 100.00 | 100.00 Fuente: Salida Stata, 2011 241 Figura 61: Da?o auditivo seg?n nivel de exposici?n. El 22.95 % de los da?ados tiene un nivel de exposici?n leve, el 24.04% moderado y el 53.01 un nivel de exposici?n alto. __ ____ ____ ____ ____ (R) /__ / ____/ / ____/ ___/ / /___/ / /___/ 11.1 Copyright 2009 StataCorp LP Statistics/Data Analysis StataCorp 4905 Lakeway Drive Special Edition College Station, Texas 77845 USA 800-STATA-PC http://www.stata.com 979-696-4600 stata@stata.com 979-696-4601 (fax) Single-user Stata license expires 31 Dec 9999: Serial number: 71606281563 Licensed to: STATAForAll STATA running C:\Documents and Settings\Cesarpc\Escritorio\Stata11\profile.do ... unable to change to D:\Research\CRA\ r(170); . *(8 variables, 3654 observations pasted into data editor) . tab nivelexp dao,row co +-------------------+ | Key | |-------------------| | frequency | | row percentage | | column percentage | +-------------------+ | Da?o Nivel Exp. | 0 1 | Total -----------+----------------------+---------- 0 | 1,756 126 | 1,882 | 93.30 6.70 | 100.00 | 56.55 22.95 | 51.51 -----------+----------------------+---------- 1 | 627 132 | 759 | 82.61 17.39 | 100.00 | 20.19 24.04 | 20.77 -----------+----------------------+---------- 2 | 722 291 | 1,013 | 71.27 28.73 | 100.00 | 23.25 53.01 | 27.72 -----------+----------------------+---------- Total | 3,105 549 | 3,654 | 84.98 15.02 | 100.00 | 100.00 100.00 | 100.00 Fuente: Salida Stata, 2011. 242 Figura 62: Asociaci?n entre da?o auditivo y nivel de exposici?n. Existe asociaci?n positiva entre nivel de exposici?n y da?o auditivo, ya que al aumentar el nivel de exposici?n a contaminaci?n ac?stica aumenta el riesgo de da?o auditivo. __ ____ ____ ____ ____ (R) /__ / ____/ / ____/ ___/ / /___/ / /___/ 11.1 Copyright 2009 StataCorp LP Statistics/Data Analysis StataCorp 4905 Lakeway Drive Special Edition College Station, Texas 77845 USA 800-STATA-PC http://www.stata.com 979-696-4600 stata@stata.com 979-696-4601 (fax) Single-user Stata license expires 31 Dec 9999: Serial number: 71606281563 Licensed to: STATAForAll STATA running C:\Documents and Settings\Cesarpc\Escritorio\Stata11\profile.do ... unable to change to D:\Research\CRA\ r(170); . *(8 variables, 3654 observations pasted into data editor) . tabodds dao nivelexp, or --------------------------------------------------------------------------- nivelexp | Odds Ratio chi2 P>chi2 [95% Conf. Interval] -------------+------------------------------------------------------------- 0 | 1.000000 . . . . 1 | 2.934002 70.18 0.0000 2.252857 3.821089 2 | 5.617069 259.17 0.0000 4.431042 7.120552 --------------------------------------------------------------------------- Test of homogeneity (equal odds): chi2(2) = 254.50 Pr>chi2 = 0.0000 Score test for trend of odds: chi2(1) = 254.45 Pr>chi2 = 0.0000 Fuente: Salida Stata, 2011. Figura 63: Asociaci?n entre da?o auditivo y tiempo de exposici?n a contaminaci?n ac?stica. Existe asociaci?n positiva significativa entre da?o auditivo y tiempo de exposici?n a contaminaci?n, ya que al aumentar el tiempo de exposici?n aumenta el riesgo de da?o auditivo. __ ____ ____ ____ ____ (R) /__ / ____/ / ____/ ___/ / /___/ / /___/ 11.1 Copyright 2009 StataCorp LP Statistics/Data Analysis StataCorp 4905 Lakeway Drive Special Edition College Station, Texas 77845 USA 800-STATA-PC http://www.stata.com 979-696-4600 stata@stata.com 979-696-4601 (fax) Single-user Stata license expires 31 Dec 9999: Serial number: 71606281563 Licensed to: STATAForAll STATA running C:\Documents and Settings\Cesarpc\Escritorio\Stata11\profile.do ... unable to change to D:\Research\CRA\ r(170); . *(8 variables, 3654 observations pasted into data editor) . tabodds dao texp,or --------------------------------------------------------------------------- texp | Odds Ratio chi2 P>chi2 [95% Conf. Interval] -------------+------------------------------------------------------------- 0 | 1.000000 . . . . 243 1 | 1.839256 1.79 0.1806 0.743421 4.550401 2 | 4.757086 17.53 0.0000 2.123732 10.655709 3 | 12.670690 66.79 0.0000 5.771950 27.814930 4 | 59.130320 294.68 0.0000 24.943650 140.171736 --------------------------------------------------------------------------- Test of homogeneity (equal odds): chi2(4) = 726.59 Pr>chi2 = 0.0000 Score test for trend of odds: chi2(1) = 538.25 Pr>chi2 = 0.0000 Fuente: Salida Stata, 2011. Figura 64: Modelo regresi?n log?stico univariado. Permite calcular la probabilidad de da?o auditivo seg?n el tiempo de exposici?n a contaminaci?n ac?stica laboral. La probabilidad de da?o auditivo aumenta a medida que aumenta el tiempo de exposici?n __ ____ ____ ____ ____ (R) /__ / ____/ / ____/ ___/ / /___/ / /___/ 11.1 Copyright 2009 StataCorp LP Statistics/Data Analysis StataCorp 4905 Lakeway Drive Special Edition College Station, Texas 77845 USA 800-STATA-PC http://www.stata.com 979-696-4600 stata@stata.com 979-696-4601 (fax) Single-user Stata license expires 31 Dec 9999: Serial number: 71606281563 Licensed to: STATAForAll STATA running C:\Documents and Settings\Cesarpc\Escritorio\Stata11\profile.do ... unable to change to D:\Research\CRA\ r(170); . *(8 variables, 3654 observations pasted into data editor) . logit dao _Itiempo_1 _Itiempo_2 Iteration 0: log likelihood = -1546.1393 Iteration 1: log likelihood = -1337.1861 Iteration 2: log likelihood = -1304.2351 Iteration 3: log likelihood = -1302.8385 Iteration 4: log likelihood = -1302.8356 Iteration 5: log likelihood = -1302.8356 Logistic regression Number of obs = 3654 LR chi2(2) = 486.61 Prob > chi2 = 0.0000 Log likelihood = -1302.8356 Pseudo R2 = 0.1574 ------------------------------------------------------------------------------ dao | Coef. Std. Err. z P>|z| [95% Conf. Interval] -------------+---------------------------------------------------------------- _Itiempo_1 | 1.186954 .2617364 4.53 0.000 .6739603 1.699948 _Itiempo_2 | 2.997347 .2219108 13.51 0.000 2.56241 3.432285 _cons | -3.937159 .2152698 -18.29 0.000 -4.35908 -3.515238 ------------------------------------------------------------------------------ Fuente: Salida Stata, 2011. 244 Figura 65: Modelo regresi?n log?stica multivariado. Permite calcular la probabilidad de da?o auditivo por contaminaci?n ac?stica laboral a partir del conocimiento de la edad de la persona, tiempo de exposici?n a contaminaci?n ac?stica laboral y nivel de contaminaci?n ac?stica. __ ____ ____ ____ ____ (R) /__ / ____/ / ____/ ___/ / /___/ / /___/ 11.1 Copyright 2009 StataCorp LP Statistics/Data Analysis StataCorp 4905 Lakeway Drive Special Edition College Station, Texas 77845 USA 800-STATA-PC http://www.stata.com 979-696-4600 stata@stata.com 979-696-4601 (fax) Single-user Stata license expires 31 Dec 9999: Serial number: 71606281563 Licensed to: STATAForAll STATA running C:\Documents and Settings\Cesarpc\Escritorio\Stata11\profile.do ... unable to change to D:\Research\CRA\ r(170); . *(8 variables, 3654 observations pasted into data editor) . xi: logit dao i.edad i.nps i.texp i.edad _Iedad_0-4 (naturally coded; _Iedad_0 omitted) i.nps _Inps_0-5 (naturally coded; _Inps_0 omitted) i.texp _Itexp_0-4 (naturally coded; _Itexp_0 omitted) Iteration 0: log likelihood = -1546.1393 Iteration 1: log likelihood = -1144.5693 Iteration 2: log likelihood = -1048.2191 Iteration 3: log likelihood = -1014.9632 Iteration 4: log likelihood = -1014.4093 Iteration 5: log likelihood = -1014.407 Iteration 6: log likelihood = -1014.407 Logistic regression Number of obs = 3654 LR chi2(13) = 1063.46 Prob > chi2 = 0.0000 Log likelihood = -1014.407 Pseudo R2 = 0.3439 ------------------------------------------------------------------------------ dao | Coef. Std. Err. z P>|z| [95% Conf. Interval] -------------+---------------------------------------------------------------- _Iedad_1 | .9118733 .3078791 2.96 0.003 .3084414 1.515305 _Iedad_2 | 1.536784 .3168846 4.85 0.000 .9157014 2.157866 _Iedad_3 | 2.695832 .3317696 8.13 0.000 2.045576 3.346089 _Iedad_4 | 3.706967 .35424 10.46 0.000 3.01267 4.401265 _Inps_1 | .4206593 .206602 2.04 0.042 .0157268 .8255917 _Inps_2 | 1.015067 .1773411 5.72 0.000 .6674845 1.362649 _Inps_3 | 1.72995 .1860642 9.30 0.000 1.36527 2.094629 _Inps_4 | 1.935836 .2012863 9.62 0.000 1.541322 2.330349 _Inps_5 | 2.239744 .2459385 9.11 0.000 1.757713 2.721774 _Itexp_1 | .4862636 .4704663 1.03 0.301 -.4358334 1.408361 _Itexp_2 | 1.059214 .42852 2.47 0.013 .2193304 1.899098 _Itexp_3 | 1.309505 .4327241 3.03 0.002 .4613813 2.157628 _Itexp_4 | 1.706665 .444448 3.84 0.000 .8355627 2.577767 _cons | -5.755442 .4310364 -13.35 0.000 -6.600258 -4.910626 ------------------------------------------------------------------------------ Fuente: Salida Stata, 2011. 245 6.5 Bibliograf?a espec?fica.  Hern?ndez, M. 2009. Epidemiolog?a. Dise?o y an?lisis de estudios. Instituto Nacional de Salud P?blica. Editorial M?dica Panamericana.  Silva, C. 1995. Excursi?n a la regresi?n log?stica en ciencias de la salud. Ed. Diaz de Santos, S.A. 246 CAP?TULO VII RESULTADOS 248 249 En las siguientes p?ginas se muestran los resultados obtenidos en la investigaci?n, present?ndose las caracter?sticas geogr?ficas, sociodemogr?ficas, de exposici?n y las asociaciones entre las variables en estudio (edad, tiempo de exposici?n, nivel de exposici?n y p?rdida auditiva), para finalmente obtener el modelo que permita determinar la probabilidad de da?o auditivo al conocer la magnitud de cada una de las variables estudiadas. 7.1 Caracter?sticas geogr?ficas y sociodemogr?ficas de la muestra. 7.1.1 Empresas. La tabla 25 muestra la distribuci?n de las empresas seg?n la comuna en la cual se encuentran emplazadas, observ?ndose que del total de empresas evaluadas (312), el 13.78 % est? ubicada en la comuna de Santiago, el 12.82% en la comuna de San Bernardo y el 10.26% en la comuna de San Joaqu?n. Tabla 25: Distribuci?n de las empresas seg?n comuna. Santiago de Chile. El 13.78% de las empresas se encuentran emplazadas en la comuna de Santiago. Comuna N Frecuencia (%) Comuna N Frecuencia (%) Alhu? 1 0.32 ?u?oa 6 1.92 Buin 6 1.92 Padre Hurtado 5 1.60 Calera de Tango 2 0.64 Paine 2 0.64 Cerrillos 5 1.60 Pe?aflor 6 1.92 Curacav? 1 0.32 Pe?alol?n 1 0.32 El Bosque 2 0.64 Pirque 2 0.64 El Monte 7 2.24 Providencia 3 0.96 Estaci?n Central 9 2.88 Pudahuel 15 4.81 Hospital 1 0.32 Puente Alto 11 3.53 Isla de Maipo 11 3.53 Quilicura 6 1.92 La Cisterna 5 1.60 Quinta Normal 6 1.92 La Florida 10 3.21 Renca 3 0.96 La Granja 11 3.53 San Bernardo 40 12.82 La Pintana 3 0.96 San Joaqu?n 32 10.26 La Reina 3 0.96 San Jos? de Maipo 1 0.32 Lampa 5 1.60 San Miguel 8 2.56 Las Condes 1 0.32 San Pedro 2 0.64 Los Espejo 4 1.28 Santiago 43 13.78 Macul 10 3.21 Talagante 11 3.53 Maip? 3 0.96 TOTAL 312 100.0 Melipilla 9 2.88 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 250 La tabla 26 muestra la ubicaci?n geogr?fica de las empresas, respecto del centro de la ciudad de Santiago de Chile, observ?ndose que el 36.54% (114 empresas) se sit?a al sur, el 13.46% (42 empresas) al centro y el 12.18 (38 empresas) al poniente. Si consideramos la zona sur en su totalidad (sur, sur poniente y sur oriente), vemos que el 58.34 % de las empresas se encuentra en dicho sector. Tabla 26: Distribuci?n de las empresas seg?n ubicaci?n geogr?fica. Santiago de Chile. El mayor porcentaje de empresas (36.54%) se encuentran emplazadas al sur de la ciudad de Santiago. Ubicaci?n Geogr?fica N Frecuencia (%) Centro 42 13.46 Norte 11 3.53 Sur 114 36.54 Poniente 38 12.18 Nor Oriente 13 4.17 Nor Poniente 26 8.33 Sur Oriente 34 10.90 Sur Poniente 34 10.90 Total 312 100.00 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. En relaci?n al Clasificador Industrial Internacional Uniforme, CIIU, en la tabla 27 observamos que, el 11.86% (37 empresas) se dedican a la fabricaci?n de productos elaborados de metal, excepto maquinaria y equipo; el 11.22% (35 empresas) a la elaboraci?n de productos alimenticios y bebidas; el 8.33% (26 empresas) al comercio al por menor, excepto el comercio de veh?culos automotores y motocicletas, reparaci?n de efectos personales y enseres dom?sticos; el 7.37% (23 empresas) a la fabricaci?n de productos de caucho y pl?stico; el 7.05% ?(22 empresas) al comercio al por mayor y en comisi?n, excepto el comercio de veh?culos automotores y motocicletas y el 6.41% (20 empresas) a la agricultura, ganader?a, caza y actividades de servicios conexos. Tabla 27: Distribuci?n de las empresas seg?n clasificador Industrial Internacional Uniforme, CIIU Santiago de Chile. El 11.86% de las empresas se dedican a la fabricaci?n de productos elaborados de metal, excepto maquinaria y equipo. C?digo CIIU N Frecuencia (%) 01 Agricultura, ganader?a, caza y actividades de servicios conexos. 14 Explotaci?n de otras minas y canteras. 15 Elaboraci?n de productos alimenticios y bebidas. 17 Fabricaci?n de productos textiles. 18 Fabricaci?n de prendas de vestir; adobo y te?ido de pieles. 19 Curtido y adobo de cueros; fabricaci?n de maletas, bolsos de mano, art?culos de talabarter?a y guarnicioner?a, y calzado. 20 Producci?n de madera y fabricaci?n de productos de madera y corcho, excepto muebles; fabricaci?n de art?culos de paja y de materiales trenzables. 21 Fabricaci?n de papel y productos del papel. 22 Actividades de edici?n e impresi?n y de reproducci?n de grabacio- nes. 24 Fabricaci?n de sustancias y productos qu?micos. 25 Fabricaci?n de productos de caucho y pl?stico. 26 Fabricaci?n de otros productos minerales no met?licos. 20 9 35 10 3 2 13 13 10 14 23 5 2 6.41 2.88 11.22 3.21 0.96 0.64 4.17 4.17 3.21 4.49 7.37 1.60 0.64 251 27 Fabricaci?n de metales comunes. 28 Fabricaci?n de productos elaborados de metal, excepto maquinaria y equipo. 29 Fabricaci?n de maquinaria y equipo n.c.p. 31 Fabricaci?n de maquinaria y aparatos el?ctricos n.c.p. 33 Fabricaci?n de instrumentos m?dicos, ?pticos y de precisi?n y fabricaci?n de relojes. 34 Fabricaci?n de veh?culos automotores, remolques y semirremolques. 36 Fabricaci?n de muebles; industrias manufactureras n.c.p. 40 Suministro de electricidad, gas, vapor y agua caliente. 45 Construcci?n. 50 Venta, mantenimiento y reparaci?n de veh?culos automotores y motocicletas. 51 Comercio al por mayor y en comisi?n excepto el comercio de veh?culos automotores y motocicletas. 52 Comercio al por menor, excepto el comercio de veh?culos automotores y motocicletas; reparaci?n de efectos personales y enseres dom?sticos. 55 Hoteles y restaurantes. 60 Transporte por v?a terrestre; transporte por tuber?as. 63 Actividades de transporte complementarias y auxiliares; actividades de agencias de viaje. 64 Correo y telecomunicaciones. 65 Intermediaci?n financiera, excepto la financiaci?n de planes de seguros y de pensiones. 71 Alquiler de maquinaria y equipo sin operarios y de efectos personales y enseres dom?sticos. 73 Investigaci?n y desarrollo. 74 Otras actividades empresariales. 75 Administraci?n p?blica y defensa; planes de seguridad social de afiliaci?n obligatoria. 80 Ense?anza. 92 Actividades de esparcimiento y actividades culturales y deportivas. 37 14 4 1 4 14 3 2 3 22 26 3 2 1 1 1 1 1 5 4 3 1 11.86 4.49 1.28 0.33 1.28 4.49 0.96 0.64 0.96 7.05 8.33 0.96 0.64 0.32 0.32 0.32 0.32 0.32 1.60 1.28 0.96 0.32 TOTAL 312 100 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 7.1.2 Muestra. En relaci?n al sexo, en la tabla 28 se observa que el 92.1 % de la muestra es del sexo masculino (3.365 trabajadores) y s?lo el 7.9% corresponde al sexo femenino (289 trabajadoras). Tabla 28: Distribuci?n de los trabajadores seg?n g?nero. Santiago de Chile. El 92.1% de la muestra son hombres. Sexo N Frecuencia (%) Mujer Hombre 289 3.365 7.9 92.1 Total 3.654 100.00 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. Respecto de la edad, la tabla 29 muestra que el 56.76% de la muestra (2.084 trabajadores), tienen edades inferiores o iguales a 35 a?os y que el 7.64% (29 trabajadores) tiene edades que fluct?an entre 55 y 70 a?os. 252 Podemos observar que se trata de una poblaci?n laboral relativamente joven, ya que el 78.93% (2.884 trabajadores) tiene edades inferiores o iguales a 45 a?os. Tabla 29: Distribuci?n de los trabajadores por edad. Santiago de Chile. El 56.76% de los trabajadores tiene edades iguales o inferiores a 35 a?os. Edad (a?os) N Frecuencia (%) Frecuencia acumulada (%) 17 ? 27 28 ? 35 36 ? 45 46 ? 54 55 ? 70 1183 891 810 41 29 32.38 24.38 22.17 13.44 7.64 32.80 56.76 78.93 92.36 100.00 TOTAL 3.654 100.00 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. Por otra parte, el gr?fico 1 muestra que a medida que aumenta la edad, disminuye la poblaci?n expuesta a contaminaci?n ac?stica, bajando de un 32% (17 ? 27 a?os) a un 8% (55 ? 70 a?os). Gr?fico 1: Distribuci?n de los trabajadores por edad. Santiago de Chile. Los trabajadores que conforman la muestra son j?venes, 78.93% tienen edades inferiores o iguales a 45 a?os. 32% 24% 22% 14% 8% 17 - 27 28 - 35 36 - 45 46 - 54 55 - 70 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 7.2 Caracter?sticas de la exposici?n a contaminaci?n ac?stica. En t?rminos generales, la tabla 30 muestra que, en la muestra estudiada, s?lo el 32.38% de ella (1.183 trabajadores), se puede considerar como no expuestos a ruido, es decir, son trabajadores que durante su ejercicio laboral est?n expuestos a niveles de presi?n sonora continuo equivalente, NPSeq, inferiores a 80 dBA (grupo control). Por otra parte, el 67.62% de ellos, 2.471 trabajadores, se considera expuesto a ruido, con NPSeq ? a 80 dBA (grupo expuesto). Tabla 30: Distribuci?n de los trabajadores seg?n caracterizaci?n de la exposici?n a contaminaci?n ac?stica. Santiago de Chile. El 67.62% de los trabajadores se considera expuesto a ruido (NSeq?80 dBA). Expuesto a ruido N Frecuencia (%) Si (NPSeq?80 dBA) No (NPSeq<80 dBA) 2.471 1.183 67.62 32.38 TOTAL 3.654 100.00 Fuente: Elaboraci?n propia. 2011. 253 En relaci?n a los niveles de ruido a los que se encuentran expuestos, en la tabla 31, se observa que el 32.38% est? expuesto a NPSeq inferiores a 80 dBA; el 19.07% a NPSeq entre 80 y 84 dBA; el 20.77% a NPSeq entre 85 y 89 dBA; el 13.41% entre 90 y 94 dBA; el 9.14% entre 95 y 99 dBA y s?lo el 5.23% a NPSeq entre 100 y 104 dBA. Por otra parte, en la tabla 31 se observa que el 51.45% de los trabajadores est?n expuestos a NPSeq inferiores al l?mite m?ximo permitido de 85 dBA, establecido por el marco legal vigente en Chile (DS N?594/MINSAL). Tabla 31: Distribuci?n de los trabajadores seg?n nivel de presi?n sonora. Santiago de Chile. El 51.45% de los trabajadores est? expuesto a NPSeq inferiores al l?mite m?ximo permitido de 85 dBA. NPSeq (dBA) N Frecuencia (%) Frecuencia acumulada (%) < 80 80 ? 84 85 ? 89 90 ? 94 95 ? 99 100 - 104 1.183 697 759 490 334 191 32.38 19.07 20.77 13.41 9.14 5.23 32.38 51.45 72.22 85.63 94.77 100.00 TOTAL 3.654 100.00 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. Al efectuar una jerarquizaci?n del nivel de exposici?n, la tabla 32 muestra que el 51.51% presenta un nivel de exposici?n leve (1.882 trabajadores), un 20.77% un nivel moderado (759 trabajadores) y un 27.72% un nivel de exposici?n alto (1.013 trabajadores). Tabla 32: Distribuci?n de los trabajadores seg?n nivel de exposici?n. Santiago de Chile. El 27.72% de los trabajadores est? expuesto a un nivel de exposici?n alto (NPSeq ? 90 dBA). Nivel de exposici?n (dBA) N Frecuencia (%) Frecuencia acumulada (%) < 85 (leve) ?85 - < 90 (moderado) ? 90 (alto) 1.882 759 1.013 51.51 20.77 27.72 51.51 72.29 100.00 TOTAL 3.654 100.00 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. En relaci?n a la caracterizaci?n respecto del tiempo de exposici?n a contaminaci?n ac?stica, se observa en la tabla 33 que el 53.34% (1.949 trabajadores) presenta un tiempo de exposici?n igual o inferior a 10 a?os. Tabla 33: Distribuci?n de los trabajadores seg?n tiempo de exposici?n a contaminaci?n ac?stica. Santiago de Chile. El 31.47% de los trabajadores han estado expuestos a contaminaci?n ac?stica laboral por un tiempo igual o inferior a 5 a?os. Tiempo Exposici?n (a?os) N Frecuencia (%) Frecuencia acumulada (%) 0 ? 1 2 ? 4 5 ? 10 11 ? 20 21 - 47 528 622 799 928 777 14.45 17.02 21.87 25.40 21.26 14.45 31.47 53.34 78.74 100.00 TOTAL 3.654 100.00 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 254 El gr?fico 2 muestra que el 15% de la muestra presenta un tiempo de exposici?n igual o inferior a 1 a?o y el 21% entre 21 y 47 a?os. Gr?fico 2: Distribuci?n de los trabajadores seg?n tiempo de exposici?n a contaminaci?n ac?stica. Santiago de Chile. El 53.34% (1.949 trabajadores) presenta un tiempo de exposici?n igual o inferior a 10 a?os. 15% 17% 22% 25% 21% 0 - 1 2 - 4 5 - 10 11 - 20 21 - 47 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. Por otra parte, el 31.47% de la muestra ha estado expuesta a contaminaci?n ac?stica por un tiempo inferior a 5 a?os, el 21.87% entre 5 y 10 a?os y el 46.66 % por un tiempo superior a 10 a?os, tabla 34. Tabla 34: Distribuci?n de los trabajadores seg?n caracterizaci?n del tiempo de exposici?n a contaminaci?n ac?stica. Santiago de Chile. El 53.34% de los trabajadores ha estado expuestos a contaminaci?n ac?stica por un per?odo igual o inferior a 10 a?os. Tiempo Exposici?n (a?os) N Frecuencia (%) Frecuencia acumulada (%) < 5 ?5 ? 10 >10 1.150 799 1.705 31.47 21.87 46.66 31.47 53.34 100.00 TOTAL 3.654 100.00 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 7.3 Impacto de la contaminaci?n ac?stica en la muestra estudiada. El impacto de la contaminaci?n ac?stica sobre los trabajadores, se midi? a trav?s de la presencia o ausencia de da?o auditivo. La tabla 35, muestra que el 15.02% (549 trabajadores) presentan dicha patolog?a y que el 84.98 % (3.105 trabajadores) no la ha desarrollado. Tabla 35: Distribuci?n de los trabajadores seg?n da?o auditivo. Santiago de Chile. El 15.02% de los trabajadores presenta da?o auditivo. Da?o auditivo N Frecuencia (%) Sin Con 3.105 549 84.98 15.02 TOTAL 3.654 100.00 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 255 7.4 Relaci?n entre sexo, edad, tiempo de exposici?n, nivel de presi?n sonora continuo equivalente y da?o auditivo. En la tabla 36 se observa que no existen diferencias significativas entre hombres y mujeres respecto de su distribuci?n etaria (p>0.05). El 58.13 % de las mujeres tiene edades inferiores o iguales a 35 a?os, en el caso de los hombres, en este grupo etario se encuentra el 56.64% de ellos. S?lo el 5.54 % de las mujeres y el 7.82% de los hombres pertenece al grupo etario de 55 a 70 a?os. Tabla 36: Distribuci?n de los trabajadores seg?n sexo y edad. Santiago de Chile. No existen diferencias significativas entre hombres y mujeres respecto de la edad (p>0.05). Edad (a?os) Mujer Hombre N fi (%) Fi (%) N fi (%) Fi (%) 17 ? 27 96 33.22 33.22 1.087 32.30 32.30 28 ? 35 72 24.91 58.13 819 24.34 56.64 36 - 45 67 23.18 81.31 743 22.08 78.72 46 ? 54 38 13.15 94.46 453 13.46 92.18 55 ? 70 16 5.54 100.00 263 7.82 100.00 Total 289 100.00 3.365 100.00 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. En relaci?n al tiempo de exposici?n, la tabla 37 muestra que no existen diferencias significativas entre hombres y mujeres respecto del tiempo de exposici?n a contaminaci?n ac?stica (p>0.05). El 55.71% de las mujeres y el 53.13% de los hombres han estado expuestos a contaminaci?n ac?stica por un tiempo inferior o igual 10 a?os. Tabla 37: Distribuci?n de los trabajadores seg?n sexo y tiempo de exposici?n. Santiago de Chile. El 55.71% de las mujeres y el 53.13% de los hombres han estado expuestos a contaminaci?n ac?stica por un tiempo inferior o igual 10 a?os. Tiempo exposici?n (a?os) Mujer Hombre N fi% Fi% N fi% Fi% 0 ? 1 45 15.57 15.57 483 14.35 14.35 2 ? 4 54 18.69 34.26 568 16.88 31.23 5 ? 10 62 21.45 55.71 737 21.90 53.13 11 ? 20 72 24.91 80.62 856 25.44 78.57 21 - 47 56 19.38 100.00 721 21.43 100.00 Total 289 100 3.365 100.00 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. Adem?s, en la tabla 37 se observa que el 44.29% de las mujeres y el 46.87% de los hombres ha estado expuestos a contaminaci?n ac?stica por un per?odo igual o superior a 11 a?os. La tabla 38 muestra que el 34.26% de las mujeres tiene un tiempo de exposici?n a contaminaci?n ac?stica inferior a 5 a?os, el 21.45% entre 5 y 10 a?os y el 44.29% superior a 10 a?os. En el caso de los hombres, el 31.23% ha estado expuesto por un tiempo inferior a 5 a?os, el 21.90% entre 5 y 10 a?os y el 46.87% por un tiempo superior a 10 a?os. 256 Tabla 38: Distribuci?n de los trabajadores seg?n sexo y categorizaci?n del tiempo de exposici?n. Santiago de Chile. El 46.87% de los hombres y el 44.29% de las mujeres han estado expuestos por m?s de 10 a?os a contaminaci?n ac?stica laboral. Tiempo exposici?n (a?os) Mujer Hombre N % N % < 5 99 34.26 1.051 31.23 ? 5 - 10 62 21.45 7737 21.90 >10 128 44.29 1.575 46.87 Total 289 100.00 3.365 100.00 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. En relaci?n al nivel de exposici?n a contaminaci?n ac?stica la tabla 39 muestra que, el 28.72% de las mujeres est? expuesta a NPSeq inferiores a 80 dBA y el 22.84% a NPSeq entre 80 y 84 dBA. Por otra parte, el 48.44% est? expuesta a NPSeq iguales o superiores al 85 dBA, que es el l?mite m?ximo permisible para una jornada laboral de 8 horas. En el caso de los hombres, el 32.69% est? expuesto a NPSeq inferiores a 80 dBA, el 18.75% a NPSeq entre 80 y 84 dBA y el 48.56% a NPSeq iguales o superiores a 85 dBA. Tabla 39: Distribuci?n de los trabajadores seg?n sexo y nivel de presi?n sonora continuo equivalente. Santiago de Chile. Los hombres presentan niveles de contaminaci?n ac?stica laboral m?s altos respecto de las mujeres. NPSeq dBA Mujer Hombre N % N % < 80 83 28.72 1.100 32.69 80 ? 84 66 22.84 631 18.75 85 ? 89 75 25.95 684 20.33 90 ? 94 40 13.84 450 13.37 95 - 99 13 4.50 321 9.54 100 - 104 12 4.15 179 5.32 Total 289 100.00 3.654 100.00 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. En la tabla 40 se muestra que existen diferencias significativas entre hombres y mujeres respecto del nivel de exposici?n a ruido (p<0.05). Adem?s, se observa que un mayor porcentaje de hombres (28.17%) est? expuestos a niveles de exposici?n altos (> 90 dBA) en relaci?n a las mujeres (22.49%). Tabla 40: Distribuci?n de los trabajadores seg?n sexo y nivel de exposici?n. Santiago de Chile. Existen diferencias significativas entre hombres y mujeres respecto del nivel de exposici?n a ruido (p<0.05). Nivel de exposici?n dBA Mujer Hombre N % N % < 85 (leve) 149 51.56 1.733 51.50 ?85 - < 90 (moderado) 75 25.95 684 20.33 ? 90 (alto) 65 22.49 948 28.17 Total 289 100.00 3.365 100.00 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. En la tabla 41, se observa que en el caso de las mujeres, el 71.28% de ellas se puede considerar expuesta a ruido, es decir est?n expuestas a NPSeq ? 80dBA, situaci?n que el caso de los hombres disminuye al 67.31%. 257 Tabla 41: Distribuci?n de los trabajadores seg?n sexo y condici?n de exposici?n. Santiago de Chile. El 32.69% de los hombres y el 28.72% de las mujeres se encuentran expuestos a ruido. Expuesto a ruido Mujer Hombre N % N % Si 83 28.72 1.100 32.69 no 206 71.28 22.65 67.31 Total 289 100.00 3.365 100.00 Fuente: Elaboraci?n propia. 2011. La tabla 42 muestra que en relaci?n al da?o auditivo, no existen diferencias significativas entre hombres y mujeres (p>0.05). El 85.47% de las mujeres estudiadas no presenta da?o auditivo, en el caso de los hombres el 84.93% no presenta da?o auditivo. El 15.02% de la poblaci?n estudiada, independientemente del sexo, presenta da?o auditivo. Tabla 42: Da?o auditivo seg?n sexo. Santiago de Chile. En relaci?n al da?o auditivo, no existen diferencias significativas entre hombres y mujeres (p>0.05). Da?o auditivo Mujer Hombre N % N % Si 42 14.53 507 15.07 no 247 85.47 2.858 84.93 Total 289 15.02 3.365 84.98 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 7.5 Relaci?n entre da?o auditivo y edad, tiempo de exposici?n y nivel de contaminaci?n ac?stica. En la tabla 43, se observa que el porcentaje de personas con da?o auditivo aumenta a medida que aumenta la edad, observ?ndose un fuerte incremento, de 9.7% para el rango de edad de 28 ? 35 a?os, a un 20.40% para el rango de edad de 36 a 45 a?os. Por otra parte, el porcentaje de personas que no presenta da?o auditivo disminuye a medida que aumenta la edad, desde un 37.52 % (17 ? 27 a?os) a un 3.12% (55 ? 70 a?os), lo que indica una p?rdida auditiva asociada a la socioacusia, es decir presbiacusia y contaminaci?n ac?stica. El 15.02% de la poblaci?n estudiada, independientemente del sexo, presenta da?o auditivo. Tabla 43: Da?o auditivo seg?n edad. Santiago de Chile. El porcentaje de trabajadores que presentan da?o auditivo aumenta con la edad. Edad (a?os) Sin da?o auditivo Con da?o auditivo N % N % 17 ? 27 1.165 37.52 18 3.28 28 ? 35 839 27.02 52 9.47 36 - 45 698 22.48 112 20.40 46 ? 54 306 9.86 185 33.70 55 ? 70 97 3.12 182 33.15 Total 3.105 100.00 549 100.00 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. En la tabla 44, en relaci?n a da?o auditivo y tiempo de exposici?n a contaminaci?n ac?stica, se observa que el porcentaje de personas con da?o auditivo 258 aumenta a medida que aumenta el tiempo de exposici?n a contaminaci?n ac?stica, produci?ndose un claro aumento a partir de los 11 a?os, ya que var?a de un 8.74% (5 ? 10 a?os) a un 24.59% (11 ? 20 a?os) y luego a un 62.66% (21 ? 47 a?os). El da?o auditivo var?a significativamente respecto del tiempo de exposici?n (p<0.5). Tabla 44: Da?o auditivo seg?n tiempo de exposici?n. Santiago de Chile. El porcentaje de trabajadores con da?o auditivo aumenta a medida que aumenta el tiempo de exposici?n. Tiempo exposici?n (a?os) Sin da?o auditivo Con da?o auditivo N % N % 0 ? 1 521 16.78 7 1.28 2 ? 4 607 19.55 15 2.73 5 ? 10 751 24.19 48 8.74 11 ? 20 793 25.54 135 24.59 21 - 47 4.33 13.95 344 62.66 Total 3.105 100 549 100.00 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. Por otra parte, la tabla 45 muestra que del total de las personas que presentan da?o, el 8.74% corresponde a personas que han tenido un tiempo de exposici?n entre 5 y 10 a?os y el 87.25 % de ellas un tiempo de exposici?n superior a 10 a?os. Tabla 45: Da?o auditivo seg?n tiempo de exposici?n. Santiago de Chile. El 87.25% de los trabajadores que han estado expuestos por m?s de 10 a?os presentan da?o auditivo. Tiempo exposici?n (a?os) Sin da?o auditivo Con da?o auditivo N % N % < 5 1.128 36.33 22 4.01 ? 5 - 10 751 24.19 48 8.74 >10 1.226 39.48 479 87.25 Total 3.105 100.00 549 100.00 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. La tabla 46 muestra que el 12.57% de las personas que presentan da?o auditivo est?n expuestas a NPSeq inferiores a 80 dBA (grupo control), el 10.24% a NPSeq entre 80 y 84 dBA. El porcentaje de personas da?adas aumenta considerablemente a partir de NPSeq iguales o superiores a 85 dBA, observ?ndose un descenso entre 100 y 104 dBA. Adem?s se observa que las personas que no presentan da?o auditivo se encuentran mayoritariamente en los NPSeq inferiores o iguales a 89 dBA (76.71%). Por otra parte, s?lo el 4.44% de las personas que no presentan da?o auditivo se encuentran expuestas a NPSeq entre 100 y 104 dBA. El da?o auditivo var?a significativamente con el NPSeq (p<0.05). Tabla 46: Da?o auditivo seg?n nivel de presi?n sonora. Santiago de Chile. El da?o auditivo var?a significativamente con el NPSeq (p<0.05). NPSeq dBA Sin da?o auditivo Con da?o auditivo N % N % < 80 1.114 35.88 69 12.57 80 ? 84 641 20.64 56 10.20 85 ? 89 627 20.19 132 24.04 90 ? 94 364 11.72 126 22.95 95 - 99 221 7.12 113 20.58 100 - 104 138 4.44 53 9.65 Total 3.105 100.00 549 100.00 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 259 La tabla 47, muestra que en el 56.55% de las personas que no presentan da?o auditivo, su nivel de exposici?n es leve (<85 dBA), por el contrario en el 53.01% de las personas que presentan da?o auditivo, su nivel de exposici?n es alto (?90dBA). Tabla 47: Da?o auditivo seg?n nivel de exposici?n. Santiago de Chile. A medida que aumenta el nivel de contaminaci?n ac?stica aumenta el porcentaje de trabajadores que presentan da?o auditivo. Nivel de exposici?n dBA Sin da?o auditivo Con da?o auditivo N % N % < 85 (leve) 1.756 56.55 126 22.95 ?85 - < 90 (moderado) 627 20.19 132 24.04 ? 90 (alto) 722 23.25 291 53.01 Total 3.105 100.00 549 100.00 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. En la tabla 48 se observa que del total de personas que presentan da?o auditivo el 87.43% de ellas se considera expuesta a ruido (NPSeq?80 dBA, grupo expuesto) y el 12.57% corresponde al grupo control o no expuesto a ruido (NPSeq<80dBA). Tabla 48: Da?o auditivo seg?n condici?n de exposici?n. Santiago de Chile. El 87% de los trabajadores expuestos a ruido presenta da?o auditivo. Expuesto a ruido Sin da?o auditivo Con da?o auditivo N % N % no 1.114 35.88 69 12.57 si 1.991 64.12 480 87.43 Total 3.105 100.00 549 100.00 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 7.6 Asociaci?n entre contaminaci?n ac?stica, tiempo de exposici?n, edad y p?rdida auditiva. En la tabla 49 se observa una asociaci?n positiva entre da?o auditivo y nivel de presi?n sonora continuo equivalente, ya que al aumentar el nivel de presi?n sonora aumenta el riesgo de p?rdida auditiva, es as? como, la probabilidad de p?rdida auditiva en el grupo de trabajadores expuestos entre 80 y 84 dBA, es 1.4 veces mayor que en el grupo control (<80 dBA) y en el rango de 95 a 99 dBA es 8.3 veces m?s que en el grupo control. Esta asociaci?n es significativa ya que los IC 95% no abarcan el valor nulo para todos los rangos de NPSeq, excepto para el rango de 80 ? 84 dBA. Por otra parte, se observa que a medida que aumenta el nivel de contaminaci?n ac?stica aumenta el n?mero de casos de perdidas auditivas asociadas a la exposici?n a este agente contaminante, es as? como vemos que en las personas expuestas a un nivel de contaminaci?n ac?stica entre 100 y 104 dBA, dicha exposici?n es responsable del 83.9% de los casos de da?o auditivo, en contraposici?n con quienes est?n expuestas a un nivel de contaminaci?n ac?stica entre 80 y 84 dBA, donde solo el 29.0% de ellas presentan dicha patolog?a. 260 Tabla 49: Asociaci?n entre nivel de presi?n sonora de da?o auditivo. Santiago ? Chile. Existe una asociaci?n positiva significativa entre da?o auditivo y nivel de presi?n sonora continuo equivalente. NPSeq (dBA) RM IC 95% RAexp <80 1.000 80 ? 84 1.410 0.978075 - 2.034044 0.290 85 - 89 3.399 2.486339 - 4.646485 0.707 90 - 94 5.589 4.017927 - 7.773356 0.821 95 - 99 8.256 5.782528 - 11.784925 0.879 100 - 104 6.201 4.096801 - 9.384711 0.839 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. En la tabla 50, se observa una asociaci?n positiva entre nivel de exposici?n y p?rdida auditiva (da?o auditivo), evidenci?ndose que la probabilidad de p?rdida auditiva es 2.93 veces mayor en el grupo expuesto a un nivel moderado y de 5.62 veces mayor en el nivel de exposici?n alto, respecto del nivel de exposici?n leve (NPSeq<85dBA). Esta asociaci?n es significativa ya que los IC 95% no abarcan el valor nulo para todos los niveles de exposici?n. Tabla 50: Asociaci?n entre nivel de exposici?n y da?o auditivo. Santiago de Chile. Existe una asociaci?n positiva significativa entre nivel de exposici?n y p?rdida auditiva (p<0.05). Nivel de exposici?n (dBA) RM IC 95% RAexp leve (<85) 1.000 Moderado (?85 - <90) 2.934 2.252857 - 3.821089 0.659 Alto (>90) 5.617 4.431042 - 7.120552 0.822 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. Adem?s, la tabla 50 muestra que cuando tenemos un nivel de exposici?n moderado, el 65.9% de los casos el da?o auditivo es atribuible a dicha exposici?n, por el contrario, si existe un nivel de exposici?n alto el 82.2% de los casos de da?o auditivo es atribuible a dicha exposici?n. En la tabla 51, se observa que existe una asociaci?n positiva significativa entre exposici?n a ruido (contaminaci?n ac?stica) y p?rdida auditiva. La probabilidad de adquirir p?rdida auditiva fue 3,89 veces mayor en el grupo expuesto a ruido (NPSeq?80dBA) que en el grupo control (NPSeq<80dBA). Esta asociaci?n es significativa ya que el IC 95% no abarca el valor nulo. Por otra parte muestra que en el 74.3% de los casos, el da?o auditivo, es atribuible a una exposici?n a contaminaci?n ac?stica igual o superior a 80 dBA. Tabla 51: Asociaci?n entre condici?n de exposici?n y da?o auditivo. Santiago de Chile. Existe una asociaci?n positiva significativa entre exposici?n a ruido (contaminaci?n ac?stica) y p?rdida auditiva Expuesto a ruido RM IC 95% RAexp no 1.000 si 3.892 2.979982 - 5.083918 0.743 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. En relaci?n al tiempo de exposici?n, la tabla 52 muestra que existe una asociaci?n positiva significativa entre la p?rdida auditiva y el tiempo de exposici?n a ruido, ya que al aumentar el tiempo de exposici?n aumenta el riesgo de p?rdida 261 auditiva, por ejemplo, la probabilidad de p?rdida auditiva en el grupo de trabajadores con tiempos de exposici?n entre 5 y 10 a?os, es 4,757 veces mayor que en el grupo con tiempos de exposici?n entre 0 y 1 a?o y en el rango entre 21 y 47 a?os la probabilidad es 59,13 veces mayor que en el grupo con tiempos de exposici?n entre 0 y 1 a?o. Esta asociaci?n es significativa ya que los IC 95% no abarcan el valor nulo para todos los rangos de tiempos de exposici?n, excepto para el rango de 2 a 4 a?os. Por otra parte, se observa que el 79% del da?o auditivo es atribuible a un tiempo de exposici?n a ruido entre 5 y 10 a?os, aumentando sobre el 92% para tiempos de exposici?n iguales o superiores a 11 a?os. Tabla 52: Asociaci?n entre tiempo de exposici?n y da?o auditivo. Santiago de Chile. Existe una asociaci?n positiva significativa entre la p?rdida auditiva y el tiempo de exposici?n a ruido Tiempo exposici?n (a?os) RM IC 95% RAexp 0 ? 1 1.000 2 ? 4 1.840 0.743421 - 4.550401 0.456 5 ? 10 4.757 2.123732 - 10.655709 0.790 11 ? 20 12.671 5.771950 - 27.814930 0.921 21 ? 47 59.130 24.943650 - 140.171736 0.983 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. Al caracterizar el tiempo de exposici?n, en la tabla 53 se observa que existe una asociaci?n positiva significativa entre la variable da?o auditivo y tiempo de exposici?n, por ejemplo las personas que tienen tiempos de exposici?n entre 5 y 10 a?os presentan una probabilidad 3,28 veces mayor que las que tienen tiempos de exposici?n inferior a 5 a?os. Para tiempos de exposici?n superiores a 10 a?os la probabilidad es 20,032 veces mayor respecto de 5 a?os. Adem?s, muestra que el 95% del da?o auditivo es atribuible a un tiempo de exposici?n a ruido mayor a 10 a?os. Tabla 53: Asociaci?n entre tiempo de exposici?n y da?o auditivo. Santiago de Chile. Existe una asociaci?n positiva significativa entre da?o auditivo y tiempo de exposici?n. Tiempo exposici?n (a?os) RM IC 95% RAexp < 5 1.000 ?5 - 10 3.277 1.961992 - 5.473665 0.65 > 10 20.032 12.96703 - 30.94.727 0.950 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. La tabla 54, muestra que existe una asociaci?n positiva significativa entre la edad y da?o auditivo, por ejemplo las personas que tienen entre 36 y 45 a?os tienen una probabilidad de da?o auditivo 10,39 veces mayor que las que tienen entre 17 y 27 a?os, aumentando esta probabilidad significativamente a medida que aumenta la edad de la persona. A partir del grupo etario de 35 a 45 a?os, se ve que m?s del 90% del da?o auditivo es atribuible a la edad. Esta asociaci?n es significativa ya que los IC 95% no abarcan el valor nulo para todos los rangos de edad. 262 Tabla 54: Asociaci?n entre edad y da?o auditivo. Santiago de Chile. Existe una asociaci?n positiva significativa entre la edad y da?o auditivo. Edad (a?os) RM IC 95% RAexp 17 ? 27 1.000 28 ? 35 4.011 2.320715 - 6.93374 0.751 36 ? 45 10.385 6.158858 - 17.51184 0.904 46 ? 54 39.129 21.925660 - 69.83204 0.974 55 - 70 121.438 56.271975 - 262.067997 0.992 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 7.7 Efecto del tiempo de exposici?n, edad y nivel de exposici?n en la p?rdida auditiva. 7.7.1 Modelo regresi?n log?stica simple o univariado. En la tabla 55, se observan para un modelo de regresi?n log?stica simple o univariado los valores del coeficiente ?1 que reflejan la inclinaci?n de la curva, la cual modela la fuerza de asociaci?n entre la variable a estudiar y la probabilidad de ocurrencia de da?o auditivo. El coeficiente ?0 juega un papel equivalente a la ordenada al origen en un modelo de regresi?n lineal. Adem?s, se muestra la probabilidad de da?o auditivo para cada una de las variables estudiadas en forma individual, se ve que la probabilidad de da?o auditivo aumenta a medida que aumenta la edad, el tiempo de exposici?n y el nivel de exposici?n. De las variables estudiadas, en el modelo de regresi?n log?stica simple o univariado, su orden de importancia, considerando la probabilidad y raz?n de momio entregada por el modelo, es: edad, tiempo de exposici?n y nivel de presi?n sonora continuo equivalente (NPSeq). Por otra parte, en el caso del tiempo de exposici?n la probabilidad de da?o auditivo se hace evidente a partir de los 5 a?os (RM=4.759); para el nivel de presi?n sonora, esta condici?n se da a partir de exposiciones iguales o superiores a 85 dBA (RM= 3.397) y para la edad a partir de edades superiores o iguales a 36 a?os (RM= 10.381). Tabla 55: Resultados del modelo de regresi?n log?stica univariado. Santiago de Chile. De las variables estudiadas, en el modelo de regresi?n log?stica simple o univariado, su orden de importancia, considerando la probabilidad y raz?n de momio entregada por el modelo, es: edad, tiempo de exposici?n y nivel de presi?n sonora continuo equivalente (NPSeq). Variable ?0 ?1?..k P (%) IC95% RM Edad (a?os) 17 ? 27 28 ? 35 36 ? 45 46 ? 54 55 - 70 -4.170 1.389 2.340 3.667 4.799 1.5 5.8 13.8 37.7 65.2 0.8458471 - 1.932428 0.833912 - 2.846857 3.166845 - 4.166906 4.272692 - 5.326108 4.011 10.381 39.134 121.389 Tpo. Exposici?n (a?os) 0 ? 1 2 ? 4 5 ? 10 11 ? 20 21 ? 47 -4.310 0.6094 1.560 2.539 4.080 1.3 2.5 6.8 14.5 44.3 -0.2953922 - 1.514115 0.758824 - 2.360446 0.771533 - 3.30705 3.320671 - 4.838817 1.839 4.759 12.667 59.145 NPSeq (dBA) <80 -2.782 5.8 263 80 ? 84 85 ? 89 90 - 94 90 ? 99 100 ? 104 0.3439 1.223 1.721 2.111 1.825 8.0 17.4 25.7 33.8 27.7 -0.0217384 - 0 .7095947 0.9162963 - 1.530626 1.404249 - 2.037219 0.778417 - 2.443245 1.425346 - 2.223942 1.410 3.397 5.590 8.256 6.203 Nivel de exposici?n Leve (<85 dBA) Moderado (?85-<90 dBA) Alto (?90 dBA) -2.635 1.076 1.726 6.7 17.3 28.7 0.8157831 - 1.336951 1.499543 - 1.952077 2.933 5.618 Expuesto a ruido No = 0 (< 80 dBA) Si = 1 (?80 dBA) -2.782 1.359 5.8 19.5 1.096218 - 1.621781 3.892 Tiempo exposici?n (a?os) < 5 ?5 ? 10 >10 -3.937 1.187 2.997 1.91 6.00 28.1 0.6739603 - 1.699948 2.56241 - 3.432285 3.277 20.025 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. El gr?fico 3 muestra la probabilidad de da?o auditivo seg?n la edad de la persona, independientemente del nivel de contaminaci?n ac?stica y tiempo que haya estado expuesta a dicho contaminante. Se observa que, a medida que aumenta la edad aumenta la probabilidad de da?o auditivo, por otra parte, a partir de los 36 a?os esta relaci?n se hace m?s evidente. Gr?fico 3: Probabilidad de da?o auditivo seg?n edad. Santiago de Chile. A medida que aumenta la edad aumenta la probabilidad de da?o auditivo. 0 10 20 30 40 50 60 70 17-27 28-35 36-45 46-54 55-90 Probabilidad de da?o auditivo seg?n edad. Edad (a?os) Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. El gr?fico 4 muestra la probabilidad de da?o auditivo seg?n el tiempo de exposici?n, independientemente de la edad y nivel de contaminaci?n ac?stica al que haya estado expuesta la persona, observ?ndose que a medida que aumenta el tiempo de exposici?n aumenta la probabilidad de da?o auditivo, adem?s existe un aumento de la pendiente por sobre los 10 a?os de exposici?n. 264 Gr?fico 4: Probabilidad de da?o auditivo seg?n tiempo de exposici?n. Santiago de Chile. A medida que aumenta el tiempo de exposici?n aumenta la probabilidad de da?o auditivo. 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 0 - 1 2 - 4 5 - 10 11 - 20 21 - 47 Probabilidad de da?o auditivo seg?n tiempo de exposici?n. Tiempo de exposici?n (a?os) Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. Al efectuar una categorizaci?n del tiempo de exposici?n, el gr?fico 5 nos muestra que el tiempo de exposici?n cr?tico, respecto del desarrollo de la p?rdida auditiva, es 10 a?os. Gr?fico 5: Probabilidad de da?o auditivo seg?n tiempo de exposici?n. Santiago de Chile. La probabilidad de da?o auditivo aumenta a medida que aumenta el tiempo de exposici?n. 0 5 10 15 20 25 30 <5 ?5 - 10 >10 Probabilidad de da?o auditivo seg?n tiempo de exposici?n Tiempo de exposici?n(a?os) Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. El gr?fico 6 muestra la probabilidad de da?o auditivo seg?n el nivel de presi?n sonora continuo equivalente al que haya estado expuesta la persona, independiente de su edad y tiempo de exposici?n, observ?ndose que a medida que aumenta el nivel de presi?n sonora continuo equivalente aumenta la probabilidad de da?o auditivo, excepto para el rango de 100 ? 104 dBA donde se observa un descenso respecto del rango anterior. 265 Gr?fico 6: Probabilidad de da?o auditivo nivel de presi?n sonora continuo equivalente. Santiago de Chile. A medida que aumenta el nivel de presi?n sonora continuo equivalente aumenta la probabilidad de da?o auditivo, excepto para el rango de 100 ? 104 dBA. 0 5 10 15 20 25 30 35 40 <80 80 - 84 85 - 89 90 - 94 95 - 99 100 - 104 Probabilidad de da?o auditivo seg?n NPSeq. NPSeq (dBA) Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. El gr?fico 7 muestra que en relaci?n al nivel de exposici?n a ruido, el da?o auditivo aumenta a medida que aumenta el nivel, lo que hace necesario tener especial cuidado con esta variable. Gr?fico 7: Probabilidad de da?o auditivo nivel de exposici?n. Santiago de Chile. El da?o auditivo aumenta a medida que aumenta el nivel de exposici?n a contaminaci?n ac?stica. 0 5 10 15 20 25 30 35 Leve Moderado Alto Probabilidad de da?o auditivo seg?n nivel de exposici?n P (% ) Nivel de exposici?n Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 7.7.2 Modelo regresi?n log?stica multivariado. En la tabla 56 se observan los resultados del modelo de regresi?n log?stica multivariado, a partir de lo cual se pudo calcular la probabilidad de da?o auditivo controlando por la variable edad, tiempo de exposici?n y nivel de presi?n sonora continuo equivalente. Se observa que el inicio de una condici?n de riesgo de da?o auditivo, se dar?a a partir de una combinaci?n de una edad igual o superior a 28 a?os (RM=2.489), un tiempo de exposici?n igual o superior a 5 a?os (RM=2.883) y un nivel de presi?n sonora continuo equivalente igual o superior a 85 dBA (RM=2.759). 266 Tabla 56: Resultados del modelo de regresi?n log?stica multivariado. Santiago de Chile. La variable que m?s aporta a la probabilidad de da?o auditivo la edad. Variable ?1?..k IC95% RM Edad (a?os) 17 ? 27 28 ? 35 36 ? 45 46 ? 54 55 - 70 0.912 1.537 2.696 3.707 0.3084414 - 1.515305 0.9157014 - 2.15786 2.0455760 - 3.346089 3.01267 - 4.401265 2.489 4.651 14820 40,731 Tiempo Exposici?n (a?os) 0 ? 1 2 ? 4 5 ? 10 11 ? 20 21 ? 47 0.486 1.059 1.309 1.707 -0.4358334 - 1.408361 0.2193304 - 1.899098 0.4613813 - 2.157628 0.8355627 - 2.577767 1,626 2,883 3.702 5,512 NPSeq (dBA) <80 80 ? 84 85 ? 89 90 - 94 90 ? 99 100 ? 104 0.421 1.015 1.730 1.936 2.240 0.0157268 - 0.8255917 0.6674845 - 1.362649 1.36527 - 2.094629 1.541322 - 2.330349 1.757713 - 2.721774 1.523 2.759 5,641 6.931 9.393 ?0 -5.755 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. A partir del modelo se pudo calcular la probabilidad de da?o auditivo de cualquier combinaci?n posible entre estas tres variables. En los gr?ficos 8, 9, 10 y 11 se observa la probabilidad de da?o auditivo para diferentes rangos de edades seg?n niveles de presi?n sonora continuo equivalente, para diferentes tiempos de exposici?n. Gr?fico 8: Probabilidad de p?rdida auditiva para un rango de edad de 28 ? 35 a?os, seg?n NPS y tiempo de exposici?n. Santiago de Chile. La probabilidad de p?rdida auditiva aumenta a medida que aumenta el nivel de contaminaci?n ac?stica y el tiempo de exposici?n. 0 5 10 15 20 25 80-84 85-89 90-94 95-99 100-104 2- 4 5- 10 11- 20 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. En el gr?fico 8 observamos que independientemente del tiempo de exposici?n, en el grupo etario de 28-35 a?os la probabilidad de p?rdida auditiva aumenta a medida 267 que aumenta el nivel de contaminaci?n ac?stica, esta relaci?n se hace m?s evidente a partir del rango de 85-89 dBA, por otra parte, las curvas correspondientes a los rangos de 5-10 a?os y de 11-20 a?os de exposici?n siguen un comportamiento similar. Gr?fico 9: Probabilidad de p?rdida auditiva para un rango de edad de 36 - 45 a?os, seg?n NPS y tiempo de exposici?n. Santiago de Chile. La probabilidad de p?rdida auditiva aumenta a medida que aumenta el nivel de contaminaci?n ac?stica y el tiempo de exposici?n. 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 85-89 90-94 95-99 100-104 2- 4 5- 10 11- 20 21-47 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. En el gr?fico 10, se observa que, al igual que en el caso anterior, la p?rdida auditiva para el rango etario de 36-45 a?os aumenta a medida que aumenta el nivel de presi?n sonora, independientemente del tiempo de exposici?n. Por otra parte, para un mismo nivel de presi?n sonora la probabilidad de p?rdida auditiva aumenta a medida que aumenta el tiempo de exposici?n. Adem?s, el comportamiento de todas las curvas es similar. Gr?fico 10: Probabilidad de p?rdida auditiva para un rango de edad de 46 - 54 a?os, seg?n NPS y tiempo de exposici?n. Santiago de Chile. La probabilidad de p?rdida auditiva aumenta a medida que aumenta el nivel de contaminaci?n ac?stica. 0 10 20 30 40 50 60 70 80 80-84 85-89 90-94 95-99 100-104 2- 4 5- 10 11- 20 21-47 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 268 En el gr?fico 11, se muestra que para el grupo etario de 46-54 a?os, se mantiene el comportamiento descrito anteriormente, observ?ndose una probabilidad de p?rdida mayor que en los casos anteriores. Gr?fico 11: Probabilidad de p?rdida auditiva para un rango de edad de 55 - 70 a?os, seg?n NPS y tiempo de exposici?n. Santiago de Chile. La probabilidad de p?rdida auditiva aumenta a medida que aumenta el nivel de contaminaci?n ac?stica y el tiempo de exposici?n. 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 80-84 85-89 90-94 95-99 100-104 2- 4 5- 10 11- 20 21-47 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. En el gr?fico 11, se observa un comportamiento similar, sin embargo, a diferencia de los grupos etarios anteriores, en el rango de 55-70 a?os, existe un acercamiento entre las curvas correspondientes a los tiempos de exposici?n iguales o superiores a 5 a?os. En los gr?ficos 12, 13, 14 y 15 se observa la probabilidad de da?o auditivo para diferentes rangos de tiempos de exposici?n, seg?n niveles de presi?n sonora para diferentes rangos de edades. Gr?fico 12: Probabilidad de p?rdida auditiva para un rango de tiempo de exposici?n de 2 - 4 a?os, seg?n NPS y edad. Santiago de Chile. La probabilidad de p?rdida auditiva aumenta a medida que aumenta el nivel de presi?n sonora y la edad de la persona. 0,0 10,0 20,0 30,0 40,0 50,0 60,0 70,0 80-84 85-89 90-94 95-99 100-104 28-35 36-45 46-54 55-70 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 269 En el gr?fico 12 se observa que para un tiempo de exposici?n entre 2 y 4 a?os, la probabilidad de p?rdida auditiva aumenta a medida que aumenta el nivel de presi?n sonora y la edad de la persona, por otra parte, la magnitud del riesgo aumenta considerablemente para edades mayores de 45 a?os, adem?s, a partir de esta edad se ve un fuerte incremento del riesgo a niveles de presi?n sonora mayores o iguales a 90 dBA. Gr?fico 13: Probabilidad de p?rdida auditiva para un rango de tiempo de exposici?n de 5 - 10 a?os, seg?n NPS y edad. Santiago de Chile. La probabilidad de p?rdida auditiva aumenta a medida que aumenta el nivel de presi?n sonora y la edad de la persona. Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. En el gr?fico 13 se observa un comportamiento similar, sin embargo, la diferencia est? dada en que el riesgo es mayor, para tiempos de exposici?n entre 5 y 10 a?os que para 2 y 4 a?os. Gr?fico 14: Probabilidad de p?rdida auditiva para un rango de tiempo de exposici?n de 11 - 20 a?os, seg?n NPS y edad. Santiago de Chile. La probabilidad de p?rdida auditiva aumenta a medida que aumenta el nivel de presi?n sonora y la edad de la persona. 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 80-84 85-89 90-94 95-99 100-104 28-35 36-45 46-54 55-70 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. En el gr?fico 14, vemos que para tiempos de exposici?n entre 11 y 20 a?os, la probabilidad de p?rdida auditiva aumenta respecto al rango anterior, manteni?ndose la 270 misma tendencia, es decir, la probabilidad aumenta, independientemente del rango de edad, a medida que aumenta el nivel de presi?n sonora, con un claro incremento a partir de los 90 dBA y con edad superior a 45 a?os. Gr?fico 15: Probabilidad de p?rdida auditiva para un rango de tiempo de exposici?n de 21 - 47 a?os, seg?n NPS y edad. Santiago de Chile. La probabilidad de p?rdida auditiva, en cada grupo etario, aumenta a medida que aumenta el nivel de presi?n sonora continuo equivalente. 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 80-84 85-89 90-94 95-99 100-104 36-45 46-54 55-70 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. Para tiempos de exposici?n entre 21 y 47 a?os, gr?fico 15, la tendencia y comportamiento de las variables se sigue manteniendo, y al igual que en los casos anteriores, se observa que independientemente del rango de edad la probabilidad de p?rdida auditiva aumenta a medida que aumenta el nivel de presi?n sonora continuo equivalente, y que para un mismo nivel de contaminaci?n ac?stica la probabilidad de p?rdida auditiva aumenta a medida que aumenta la edad de la persona expuesta. Tabla 57: Resultados del modelo de regresi?n log?stica multivariado. Santiago de Chile. De acuerdo a este modelo, la variable que m?s peso relativo tiene es la edad de la persona expuesta a contaminaci?n ac?stica. Variable ?1?..k IC95% RM Edad (a?os) 17 ? 27 28 ? 35 36 ? 45 46 ? 54 55 - 70 0.8998 1.5778 2.9090 3.9691 0.2951593 - 1.504549 0.958596 - 2.197083 2.272767 - 3.545301 3.299118 - 4.639128 2.459 4.844 18.338 52.937 Nivel de exposici?n Leve (<85 dBA) Moderado(?85-<90 dBA) Alto (?90 dBA) 0.8375 1.7230 0.5387882 - 1.136274 1.459069 - 1.987 2.311 5.601 Tiempo exposici?n (a?os) < 5 ?5 ? 10 >10 0.6698 1.0460 0.1146861 - 1.224907 0.4955098 - 1.59647 1.954 2.846 ?0 -5.2392 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 271 La tabla 57, muestra los resultados del modelo de regresi?n log?stica multivariado que se utiliza en aquellas situaciones en las cuales no se cuenta con un an?lisis detallado de las variables tiempo de exposici?n y nivel de exposici?n. En los gr?ficos 16, 17, 18 y 19 se observa la probabilidad de da?o auditivo para diferentes rangos de edades seg?n niveles de presi?n sonora, para diferentes tiempos de exposici?n. Gr?fico 16: Probabilidad de p?rdida auditiva para un rango de edad de 28 ? 35 a?os, seg?n nivel de exposici?n (moderado = ?85 - <90 dBA; alto = ? 90dBA) y tiempo de exposici?n. Santiago de Chile. La probabilidad de p?rdida auditiva en este grupo etario aumenta a medida que aumenta el tiempo de exposici?n a contaminaci?n ac?stica. 5,7 7,9 12,5 17,2 - 5,0 10,0 15,0 20,0 5- 10 >10 Moderado Alto Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. En el gr?fico 16, observamos que independientemente del nivel de exposici?n, en el grupo etario de 28-35 a?os la probabilidad de p?rdida auditiva aumenta a medida que aumenta el tiempo de exposici?n, por otra parte, la probabilidad de p?rdida auditiva para un mismo tiempo de exposici?n aumenta al aumentar el tiempo de exposici?n a contaminaci?n ac?stica, por ejemplo para un tiempo de exposici?n entre 5 -10 a?os, la probabilidad de p?rdida auditiva, calculada a partir del modelo, aumenta de 5.7% a 12.5 %. 272 Gr?fico 17: Probabilidad de p?rdida auditiva para un rango de edad de 36 ? 45 a?os, seg?n nivel de exposici?n (moderado = ?85 - <90 dBA; alto = ? 90dBA) y tiempo de exposici?n. Santiago de Chile. La p?rdida auditiva en este grupo etario aumenta a medida que aumenta el tiempo de exposici?n. 10,4 14,5 22,0 29,1 - 5,0 10,0 15,0 20,0 25,0 30,0 35,0 5- 10 >10 moderado alto Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. En el gr?fico 17, se observa que, al igual que en el caso anterior, la p?rdida auditiva para el rango etario de 36-45 a?os aumenta a medida que aumenta el tiempo de exposici?n, independientemente del nivel de exposici?n. Adem?s, el comportamiento de ambas curvas es similar. Gr?fico 18: Probabilidad de p?rdida auditiva para un rango de edad de 46 ? 54 a?os, seg?n nivel de exposici?n (moderado = ?85 - <90 dBA; alto = ? 90dBA) y tiempo de exposici?n. Santiago de Chile. En este grupo etario se observa una probabilidad de p?rdida mayor que para los otros grupos etarios estudiados. 30,5 39,0 51,6 60,8 - 10,0 20,0 30,0 40,0 50,0 60,0 70,0 5- 10 >10 moderado alto Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. En el gr?fico 18 se muestra que para el grupo etario de 46-54 a?os, se mantiene el comportamiento descrito anteriormente, observ?ndose una probabilidad de p?rdida mayor que en los casos anteriores, adem?s, bajo las mismas condiciones de exposici?n a contaminaci?n ac?stica (igual nivel de exposici?n y tiempo de exposici?n) la probabilidad de p?rdida auditiva, en este grupo, es superior en un 100% del grupo etario de 36 ? 45 a?os. 273 Gr?fico 19: Probabilidad de p?rdida auditiva para un rango de edad de 55 - 70 a?os, seg?n nivel de exposici?n (moderado = ?85 - <90 dBA; alto = ? 90dBA) y tiempo de exposici?n. Santiago de Chile. La probabilidad de p?rdida auditiva en este grupo etario, independientemente del tiempo de exposici?n y del nivel de exposici?n a contaminaci?n ac?stica es mayor al 55%. 55,9 64,9 75,5 81,7 40,0 45,0 50,0 55,0 60,0 65,0 70,0 75,0 80,0 85,0 5- 10 >10 moderado alto Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. En el gr?fico 19, se observa que las curvas tienen un comportamiento similar al mostrado por los grupos etarios anteriores, sin embargo, en el rango de 55-70 a?os, independientemente del tiempo de exposici?n y del nivel de exposici?n, la probabilidad de p?rdida auditiva es mayor al 55%. 7.8 Percepci?n de la contaminaci?n ac?stica como un problema. Se envi? un total de 39 encuestas a los municipios que conforman la Regi?n Metropolitana, de las cuales, s?lo 20 municipios enviaron su respuesta, lo que arroj? una tasa de respuesta de un 51.3%. Los resultados de la aplicaci?n de la encuesta se muestran en la tabla 58. Tabla 58: Resultados de encuesta aplicada. El 80% de las denuncias por ruidos molestas son un problema para el municipio que las recibe. Pregunta Respuesta Las denuncias o reclamos son un problema para su comuna? Si = 85% (17) No = 20% (3) Existe ordenanza municipal sobre ruidos molestos? Si = 80 % (16) No = 20% (4) La ordenanza municipal est? basada en el D.S. 146? Si = 68.8% (11) No = 31.2% (5) Cu?l es la actividad o rubro econ?mico que genera el mayor n?mero de reclamos o denuncias? Talleres artesanales. Talleres mec?nicos. Construcci?n. Centros de entretenci?n (pub, discotecas, etc.). Iglesias. Fiestas de vecinos. Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 274 De la tabla anterior, se observa que las denuncias por ruido molestos en el 80% de los municipios representa un problema, por otra parte, el 80% de los municipios cuenta con una ordenanza municipal, la que en el 68.8% de los casos est? basada en el decreto supremo 146. En relaci?n, a las actividades que generan el mayor n?mero de reclamos o denuncias, ?stas son: talleres artesanales, talleres mec?nicos, construcci?n y actividades no industriales. 7.9 Cartograf?a tem?tica ac?stica 7.9.1 Distribuci?n espacial de las empresas por comuna. Los mapas 1, 2, 3 y 4 muestran la localizaci?n de cada una de las empresas en estudio por cada una de las comunas que conforman la Regi?n Metropolitana de Chile y el mapa 5 muestra la distribuci?n espacial de empresas en todas las comunas de la Regi?n Metropolitana de Chile. 275 Mapa 1: Localizaci?n de las empresas del sector norponiente de la Regi?n Metropolitana de Chile. Compuesta geogr?fica y administrativamente por 29 comunas, de las cuales 6 contienen empresas en estudio. Se observa, una mayor densidad de empresas en las comunas de Quilicura, Pudahuel y Lampa. Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 276 Mapa 2: Localizaci?n de las empresas ubicadas en el sector nororiente de la Regi?n Metropolitana de Chile. Compuesta por 24 comunas, de las cuales 18 contienen empresas en estudio, observ?ndose una mayor densidad en las comunas de Santiago, San Joaqu?n, San Miguel y Estaci?n Central Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 277 Mapa 3: Localizaci?n de las empresas ubicadas en el sector surponiente de la Regi?n Metropolitana de Chile. Compuesta por 8 comunas, observ?ndose una mayor densidad en las comunas de El Monte, Isla de Maipo, Talagante y Pe?aflor. Cabe resaltar que en las 8 comunas existen empresas en estudio. Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 278 Mapa 4: muestra la localizaci?n de las empresas ubicadas en el sector suroriente de la Regi?n Metropolitana de Chile. Compuesta por 8 comunas, existiendo empresas en estudio en cada una de ellas. Se observa una mayor densidad en las comunas de San Bernardo y Puente Alto. Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 279 Mapa 5: N?mero de empresas por comuna de la Regi?n Metropolitana de Chile. El mayor n?mero de empresas (41 y m?s) se encuentra en la comuna de Santiago, sigui?ndole en magnitud las comunas de San Bernardo (entre 31 y 40 empresas) y San Joaqu?n (entre 31 y 40 empresas). Es importante resaltar la homogeneidad que arrojan los datos en torno a la provincia de Santiago, existiendo entre 0 y 10 empresas en cada una de las comunas perif?ricas. Esta tendencia, se interrumpe al Este, en la comuna de Pudahuel (entre 11 y 20 empresas) y al Sur, en la comuna de San Bernardo (31 y 40 empresas), como as? mismo en Puente Alto (entre 11 y 20 empresas) y San Joaqu?n. Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 280 7.9.2 Distribuci?n espacial de las empresas por sector econ?mico y comuna. En relaci?n al sector econ?mico al cual pertenecen las empresas, su distribuci?n espacial se muestra en los mapas 6 y 7. Cabe resaltar que el sector econ?mico comercio, es reiterativo a medida que se descentralizan los datos, pues su comportamiento indica que esta actividad se desarrolla en casi todas las comunas, lo que igualmente ocurre con el sector industrial. 281 Mapa 6: Sector econ?mico por comuna. Mayoritariamente las empresas emplazadas en las provincias de Chacabuco, Cordillera, del Maipo, Melipilla y Talagante pertenecen al sector industrial. Por otra parte existen comunas en las cuales sus empresas pertenecen a un solo sector econ?mico como es el caso de Curacav? (comercio); Pirque, Lampa y Padre Hurtado (industrial); Alhu? y San Jos? de Maipo (explotaci?n de minas y canteras). En cambio otras comunas presentan una gran diversidad de sectores econ?micos (Puente Alto, San Bernardo, Melipilla, El Monte, por nombrar algunas). Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 282 Mapa 7: Sector econ?mico por comuna. Provincia de Santiago. Las empresas emplazadas en la Provincia de Santiago, preferentemente son del sector industrial, observ?ndose adem?s que en las comunas de Las Condes y Pe?alol?n las empresas son, solamente, del sector comercio. Adem?s existen comunas donde las empresas s?lo son del sector industrial (Renca, Lo Espejo, La Reina, La Cisterna y El Bosque. Las comunas que presentan una mayor diversidad de empresas por sector econ?mico son Santiago y La Florida. Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 283 7.9.3 Distribuci?n espacial de los niveles de presi?n sonora al interior de las empresas por comuna. El Mapa 8 muestra que los niveles de presi?n sonora continuo equivalentes promedio generados al interior de las empresas ubicadas en el sector norponiente de la Regi?n Metropolitana de Chile, mayoritariamente son iguales o inferiores a 89 dBA. Sin embargo, en la comuna de Pudahuel existe una empresa cuyos niveles de presi?n sonora promedio, fluct?an entre 100 y 104 dBA y otra cuyos niveles promedios fluct?an entre 95 y 99 dBA. Interesante es comprobar que en este sector, s?lo la comuna de Pudahuel cuenta con empresas cuyos niveles de presi?n sonora continuo equivalentes promedios generados, son los m?s altos en la escala de rangos establecidos. Por otra parte, los niveles de presi?n sonora continuo equivalentes generados por las empresas emplazadas en la comuna de Maip?, fluct?an entre 80 y 84 dBA. 284 Mapa 8: Nivel de presi?n sonora al interior de la empresa. Sector norponiente. Los niveles de presi?n sonora continuo equivalentes promedio generados al interior de las empresas ubicadas en el sector norponiente de la Regi?n Metropolitana de Chile, mayoritariamente son iguales o inferiores a 89 dBA. Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 285 El Mapa 9 muestra que los niveles de presi?n sonora continuo equivalentes promedio generados al interior de las empresas ubicadas en el sector nororiente de la Regi?n Metropolitana de Chile, mayoritariamente se encuentran en el rango de 85 a 89 dBA y de 80 a 84 dBA. Sin embargo, en las comunas de Estaci?n Central, Santiago, Macul y San Joaqu?n existen empresas cuyos niveles de presi?n sonora continuo equivalentes promedio fluct?an entre 100 y 104 dBA, es decir de alto rango. 286 Mapa 9: Nivel de presi?n sonora al interior de la empresa. Sector nororiente. Los niveles de presi?n sonora continuo equivalentes promedio generados al interior de las empresas ubicadas en el sector nororiente de la Regi?n Metropolitana de Chile, mayoritariamente se encuentran en el rango de 85 a 89 dBA y de 80 a 84 dBA. Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 287 El Mapa 10 muestra que los niveles de presi?n sonora continuo equivalentes promedio generados al interior de las empresas ubicadas en el sector sur poniente de la Regi?n Metropolitana de Chile, mayoritariamente se encuentran en el rango de 85 a 89 dBA. Sin embargo, en la comuna de Alhu? existe una empresa cuyos niveles de presi?n sonora continuo equivalentes promedio fluct?an entre 100 y 104 dBA, el m?s alto rango. 288 Mapa 10: Nivel de presi?n sonora al interior de la empresa. Sector surponiente. Los niveles de presi?n sonora continuo equivalentes promedio generados al interior de las empresas ubicadas en el sector surponiente de la Regi?n Metropolitana de Chile, mayoritariamente se encuentran en el rango de 85 a 89 dBA. Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 289 El Mapa 11 muestra que los niveles de presi?n sonora continuo equivalentes promedio generados al interior de las empresas ubicadas en el sector suroriente de la Regi?n Metropolitana de Chile, mayoritariamente se encuentran en el rango de 85 a 89 dBA. Sin embargo, en la comuna de Buin existe una empresa cuyos niveles de presi?n sonora continuo equivalentes promedio fluct?an entre 100 y 104 dBA, el m?s alto rango. 290 Mapa 11: Nivel de presi?n sonora al interior de la empresa. Sector suroriente. Los niveles de presi?n sonora continuo equivalentes promedio generados al interior de las empresas ubicadas en el sector suroriente de la Regi?n Metropolitana de Chile, mayoritariamente se encuentran en el rango de 85 a 89 dBA. Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 291 7.9.4 Distribuci?n espacial de da?o auditivo por comuna. El Mapa 12 muestra que los trabajadores de las empresas ubicadas en el sector norponiente de la Regi?n Metropolitana de Chile, mayoritariamente no presentan da?o auditivo. Sin embargo, en la comuna de Pudahuel, Quilicura y Lampa existen trabajadores de algunas empresas que presentan da?o auditivo. Es importante destacar que en las comunas de Padre Hurtado, Curacav? y Maip? si bien es cierto existen empresas emplazadas en dichas comunas, sus trabajadores no presentan da?o auditivo. 292 Mapa 12: Da?o auditivo por empresa. Sector norponiente. Los trabajadores de las empresas ubicadas en el sector norponiente de la Regi?n Metropolitana de Chile, mayoritariamente no presentan da?o auditivo. Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 293 El Mapa 13 muestra que los trabajadores de las empresas ubicadas en el sector nororiente de la Regi?n Metropolitana de Chile, mayoritariamente no presentan da?o auditivo. Sin embargo, en todas las comunas que conforman el sector existen trabajadores de algunas empresas que presentan da?o auditivo, con excepci?n de las comunas de La Reina, San Ram?n y Cerrillos. 294 Mapa 13: Da?o auditivo por empresa. Sector nororiente. Los trabajadores de las empresas ubicadas en el sector nororiente de la Regi?n Metropolitana de Chile, mayoritariamente no presentan da?o auditivo. Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 295 El Mapa 14 muestra que los trabajadores de las empresas ubicadas en el sector sur poniente de la Regi?n Metropolitana de Chile, mayoritariamente presentan da?o auditivo, especialmente los de las comunas de Isla de Maipo, El Monte y Talagante. 296 Mapa 14: Da?o auditivo por empresa. Sector sur poniente. Los trabajadores de las empresas ubicadas en el sector sur poniente de la Regi?n Metropolitana de Chile, mayoritariamente presentan da?o auditivo. Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 297 El Mapa 15 muestra que los trabajadores de las empresas ubicadas en el sector suroriente de la Regi?n Metropolitana de Chile, mayoritariamente no presentan da?o auditivo. Sin embargo, en todas las comunas que conforman el sector existen trabajadores de algunas empresas que presentan da?o auditivo, con excepci?n de la comuna de Buin. 298 Mapa 15: Da?o auditivo por empresa. Sector suroriente. Los trabajadores de las empresas ubicadas en el sector suroriente de la Regi?n Metropolitana de Chile, mayoritariamente no presentan da?o auditivo. Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 299 7.9.5 Distribuci?n espacial de las empresas que producen da?o auditivo seg?n sector econ?mico. El Mapa 16 muestra que las empresas que presentan da?o auditivo que se encuentran emplazadas en las provincias de Chacabuco, Cordillera, del Maipo, Melipilla y Talagante, pertenecen preferentemente a los sectores industrial, explotaci?n de minas y canteras, agropecuario y comercio. Por otra parte, en la comuna de San Bernardo existen 13 y m?s empresas que presentan da?o auditivo originado por la contaminaci?n ac?stica existente en sus instalaciones. 300 Mapa 16: Empresas que producen da?o auditivo seg?n sector econ?mico. Provincias de Chacabuco, Cordillera, del Maipo, Melipilla y Talagante. Las empresas que presentan da?o auditivo pertenecen preferentemente a los sectores industrial, explotaci?n de minas y canteras, agropecuario y comercio. Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 301 El Mapa 17 muestra que las empresas que presentan da?o auditivo que se encuentran emplazadas en la provincia de Santiago pertenecen preferentemente a los sectores industriales y comercio. Por otra parte, en la comuna de San Joaqu?n existen 13 y m?s empresas que presentan da?o auditivo. En cambio en las comunas de Pudahuel, Estaci?n Central y Santiago, el n?mero de empresas que originan el problema son entre 5 y 8. 302 Mapa 17: Empresas que producen da?o auditivo seg?n sector econ?mico. Provincia de Santiago. Las empresas que presentan da?o auditivo que se encuentran emplazadas en la provincia de Santiago pertenecen preferentemente a los sectores industriales y comercio. Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. Es importante mencionar que en ciertos mapas, la distribuci?n de los datos, se?ala que la diversidad de actividades, como as? mismo, la cantidad de empresas, es independiente del sector comunal en el que se emplazan, con da?o auditivo o no. As? puede afirmarse adem?s, que de acuerdo a los resultados que arroj? cada producto cartogr?fico, la distribuci?n de las empresas en el territorio geogr?fico, es independiente del comportamiento propio de su actividad econ?mica al interior de sus dependencias, respecto del da?o auditivo que causa o no a sus trabajadores. Ser?a interesante conocer c?mo se relaciona la situaci?n ac?stica de cada una de ellas, con los usos de suelo que se?ala el plan regulador comunal, las ordenanzas municipales, los reglamentos y leyes sobre esta materia y la percepci?n tanto de quienes laboran en ella, como de quienes viven en las proximidades. Para ello, es imprescindible considerar la gran diferencia espacial entre zonas rurales y urbanas. 304 CAP?TULO VIII TESIS FINAL 306 307 En este apartado se intenta dar respuesta al cumplimiento de los objetivos general y espec?ficos, as? como tambi?n se demuestra la hip?tesis planteada, por otra parte se analizan los resultados encontrados y en aquellos casos que corresponda, se realiza una discusi?n de los hallazgos respecto de otros estudios. 8.1 Objetivos 8.1.1 Objetivo general A partir de la muestra analizada establecer un modelo para predecir la p?rdida auditiva por contaminaci?n ac?stica laboral, el cual permite adoptar las medidas preventivas necesarias para disminuir la prevalencia de esta patolog?a a nivel poblacional, y los impactos que ella genera. En relaci?n al objetivo general planteado, la presente investigaci?n logr? establecer un modelo univariado y multivariado que permite predecir la probabilidad de p?rdida auditiva a partir de una variable independiente (nivel de presi?n sonora continuo equivalente, edad o tiempo de exposici?n) o de la combinaci?n de variables independientes (nivel de presi?n sonora continuo equivalente, edad y tiempo de exposici?n), as? como tambi?n, determinar el impacto de las medidas de control o preventivas que se adopten para controlar la contaminaci?n ac?stica. En relaci?n al modelo univariado, por ejemplo, si a trav?s de alguna medida de control de la contaminaci?n ac?stica logramos disminuir el nivel de exposici?n de una persona de alto (NPSeq>90dBA) a moderado (NPSeq?85 a <90 dBA), aplicando el modelo univariado determinamos que la probabilidad de p?rdida auditiva disminuye de 5.618% a 2.933%, es decir, la probabilidad de p?rdida auditiva por contaminaci?n ac?stica laboral se reduce al 52.2%. Respecto del modelo multivariado, por ejemplo si tenemos un puesto de trabajo que tiene un nivel de contaminaci?n ac?stica de 90 dBA y la actividad la realizan 2 trabajadores, ambos de 30 a?os, de los cuales uno de ellos hace uso de un protector auditivo que le otorga una reducci?n de ruido de 10 dBA y el otro no, tendremos 2 condiciones de exposici?n, en el caso del trabajador que utiliza protecci?n auditiva, su nivel de presi?n sonora continuo equivalente efectivo es de 80 dBA, en cambio en el caso del trabajador que no utiliza protector auditivo, su nivel de presi?n sonora continuo equivalente efectivo es de 90 dBA, al estimar la probabilidad de da?o auditivo esperable despu?s de un tiempo de exposici?n de 8 a?os, en el primer caso, ?sta es de 3.3% y en el segundo caso de 11.4%, es decir la probabilidad de p?rdida auditiva aumento en un 345.5%. Lo anterior, nos permite determinar el impacto de cualquier medida de control que se adopte para disminuir el nivel de contaminaci?n ac?stica laboral, independientemente de los datos de entrada que se tengan. 308 8.1.2 Objetivos espec?ficos.  Analizar a nivel te?rico la relaci?n entre un individuo y el medio ambiente por medio del sonido. Este objetivo a trav?s de la revisi?n y an?lisis de la bibliograf?a disponible se cumpli? totalmente, ya que vemos que el sonido es algo m?s que un elemento opresivo que nos a?sla del medio, pudiendo erigirse en un importante elemento de relaci?n y comunicaci?n con el medio, al proporcionar un contacto f?sico y din?mico con el mismo. El estudio del medio ambiente sonoro desde este planteamiento implica partir de un concepto fundamental, el de ecolog?a ac?stica, seg?n el cual el sonido no es entendido como un mero elemento f?sico del medio, sino como un elemento de informaci?n y de uni?n con el mismo. Desde este planteamiento se considera que, "hombre, sonido y medio constituyen un sistema de comunicaci?n". Ello conlleva a tener en cuenta dos variables: la relaci?n afectiva y emocional con el sonido y la importancia del contexto en el que ?ste es percibido. Si tenemos en consideraci?n que, gran parte de la experiencia de los sujetos a lo largo de su existencia est? relacionada con el sonido, vemos que cada situaci?n, cada ?poca de nuestra vida va acompa?ada de un fondo sonoro. Los sonidos forman parte de nuestra experiencia y su escucha desencadena asociaciones inconscientes y hacer surgir de la memoria impresiones e im?genes, ayudando a recuperar vivencias del pasado. El sonido es un est?mulo cargado de significados. As?, al escuchar una m?sica, voces o sonidos vinculados al pasado de una persona, pueden emerger con fuerza sentimientos, sensaciones y recuerdos que por su propia riqueza y expresividad pueden superar la propia realidad vivida. Por lo tanto, podemos afirmar que, el sonido puede contribuir al enriquecimiento y sentido de los diferentes lugares en los que el hombre ha desarrolla su vida. La presencia del sonido colabora a que los ambientes se convierten en "lugares", imprimi?ndoles una atm?sfera particular generadora de m?ltiples y variados sentimientos y sensaciones.  Conocer a nivel conceptual los fundamentos te?ricos de la contaminaci?n ac?stica a nivel de grandes espacios y/o infraestructuras. De la revisi?n del estado del arte realizada, este objetivo se cumpli? a cabalidad ya que podemos decir que, las ciudades que habitamos, y que nos habitan, son una fuente sonora inagotable e inabordable. Del rumor continuo del tr?fico, al bullicio de las voces o el redoble de los pasos, infinidad de sonidos pueblan sin tregua cada rinc?n y cada instante. La ciudad susurra, murmura, dialoga, discute o grita, pero no calla. En ocasiones es el bullicio quien nos convoca, en otras su ausencia. Pero incluso el silencio de la noche o el de alg?n lugar a?n rec?ndito est? tejido por infinidad de resonancias lejanas. El espacio sonoro urbano est? sometido a una paradoja; por una parte sus limitados espacios abiertos semejan vac?os excavados en la masa compacta de lo construido; su espacio sonoro debiera estar fracturado, dividido en infinidad de peque?as situaciones; pero la urbe es un espacio reflectante por naturaleza, condicionado por la dureza de sus materiales y la tersura y firmeza de sus formas. El resultado es el rumor, el murmullo homog?neo y continuo que caracteriza todo tejido urbano. De la misma forma que el mar o el viento confieren su voz y sus inflexiones a ciertos entornos naturales, la ciudad posee su propio modo de expresi?n, su propio continuo sonoro. De todo este torrente 309 continuo de informaci?n sonora solo somos capaces de retener una peque?a parte. Los criterios en funci?n de los cuales hacemos esta selecci?n dependen en gran medida, del modo en el que escuchamos cuanto nos rodea. Una gran distancia existe entre el simple ?o?r? distra?do de un recorrido cotidiano y la ?escucha tensa o atenta? de quien espera una se?al. Nuestra capacidad de atenci?n en estos entornos cotidianos responde con frecuencia a un modo de escucha distra?do, pero alerta frente a cuanto pueda suponer una alteraci?n de lo habitual. Contrariamente a nuestra percepci?n visual, no podemos renunciar al sentido del o?do, carecemos de ?p?rpados auditivos?. Nuestra escucha es adem?s omnidireccional, y tanto diurna como nocturna. Es por ello que, consciente o inconscientemente, la escucha constituye a menudo nuestro primer acercamiento y modo de comprensi?n del entorno. No en vano, nos servimos de ella como de un radar que nos informa de cuanto nos rodea y que nos indica en qu? hemos de fijar nuestra atenci?n, al tiempo que nos permite descartar muchas otras fuentes de informaci?n. Este comportamiento se acent?a en aquellos entornos que conocemos o que recorremos con frecuencia. Esta discriminaci?n ejercida sobre cuanto o?mos supone la existencia previa de un h?bito, de un conjunto de elementos sonoros caracter?sticos que rara vez captan ya nuestra atenci?n; son con frecuencia olvidados de inmediato, pero ?nicamente porque eran esperados, porque son parte indisociable de un lugar. Estos elementos constituyen la identidad sonora de dicho lugar; quien lo habita puede tal vez identificarlo, reconocerlo a trav?s de los sonidos que lo caracterizan. M?s a?n, estos sonidos caracter?sticos le permiten integrarse emocionalmente en dicho lugar, es decir, sentirse parte de ?l, siendo capaz al mismo tiempo de hacerlo propio. No podemos comprender la identidad de un lugar sin conocer primero de qu? modo es habitado, recorrido y practicado un espacio. An?logamente, la identidad de cada persona estar? vinculada en gran medida a los espacios que habite. Esta doble interacci?n nos permite comprender la identidad de un lugar, como la expresi?n cualitativa de un espacio por sus modos de vida caracter?sticos. Este v?nculo indisociable entre modos de habitar e identidad se?ala uno de los rasgos fundamentales de este concepto: su car?cter evolutivo. No podemos restringir la identidad de un lugar a un sentido exclusivamente patrimonial, ni pretender fijarla en funci?n de un per?odo dado; la imagen identitaria no es de naturaleza universal, sino relativa, como fruto de una conciencia subjetiva, sea ?sta individual o colectiva. Desde este punto de vista, todo fen?meno de identidad no es sino el resultado de la tensi?n que se establece entre una memoria sonora y una escucha futura o proyectada. Por una parte, nuestra experiencia sonora condiciona nuestra percepci?n. Pero por otra, dicha experiencia se modifica, continua y progresivamente, a medida que se transforma nuestro entorno. Es un proceso din?mico tanto en las periodicidades c?clicas de cada d?a o de cada estaci?n, como en la progresiva evoluci?n social y espacial de un lugar. Cada fragmento del tejido urbano posee unos rasgos sonoros caracter?sticos que nos hablan de sus cualidades espaciales, de las temporalidades y de los usos que le dan sus habitantes. Estos rasgos constituyen su identidad ordinaria y cotidiana. El continuo sonoro de las ciudades no es un ruido neutro y arbitrario; el estudio de sus atributos 310 compositivos constituye un an?lisis cualitativo de las diferentes configuraciones urbanas.  Inferir la relaci?n entre contaminaci?n ac?stica y p?rdida auditiva en escenarios bien definidos. A trav?s de la determinaci?n del impacto de la contaminaci?n ac?stica en la muestra estudiada, se logr? dar cumplimiento a este objetivo, es as? como se determin? que en relaci?n al da?o auditivo (p?rdida auditiva): no existen diferencias significativas seg?n sexo (p>0.005), que var?a significativamente con la edad, tiempo de exposici?n y nivel de contaminaci?n ac?stica (p<0.05). Por otra parte, la cartograf?a tem?tica ac?stica nos permite visualizar el comportamiento espacial de los niveles de contaminaci?n ac?stica, de las personas da?adas por este agente contaminante, as? como tambi?n la tipolog?a de las empresas que la generan, respecto de lo se?alado, es importante mencionar que en ciertos mapas, la distribuci?n de los datos, se?ala que la diversidad de actividades, como as? mismo, la cantidad de empresas, es independiente del sector comunal en el que se emplazan, con da?o auditivo o no. As? puede afirmarse adem?s, que de acuerdo a los resultados que arroj? cada producto cartogr?fico, la distribuci?n de las empresas en el territorio geogr?fico, es independiente del comportamiento propio de su actividad econ?mica al interior de sus dependencias, respecto del da?o auditivo que causa o no a sus trabajadores.  Dise?ar una propuesta metodol?gica para dar respuesta al problema y comprobar la hip?tesis. Por medio del dise?o de un proceso metodol?gico se dio cumplimiento a este objetivo. En el proceso metodol?gico existen etapas definidas, cada una de ellas con sus correspondientes etapas y caracter?sticas; el desarrollo de ?stas permiti? conocer el impacto de las variables que inciden en la p?rdida auditiva por contaminaci?n ac?stica, as? como tambi?n, determinar un modelo para predecir la probabilidad de p?rdida auditiva asociada a cada una de ellas en forma individual o grupal.  Aplicar el software STATA para el an?lisis descriptivo, exploratorio y uni y bivariado de los datos. El cumplimiento de este objetivo, permiti? conocer las caracter?sticas geogr?ficas y sociodemogr?ficas de la muestra, por ejemplo, el 92.1% de las personas son del sexo masculino, el 58.34% de ellas pertenecen a empresas emplazadas en zona sur de la ciudad de Santiago de Chile, el 48.55% est? expuesta a niveles de contaminaci?n ac?stica superiores o iguales a 85 dBA y el 15.02% presenta p?rdida auditiva (da?o auditivo). Tambi?n se determin? la relaci?n entre variables (dependientes e independientes), medir su magnitud y estimar la probabilidad de p?rdida auditiva.  Inferir la relaci?n entre tiempo de exposici?n a ruido y p?rdida auditiva. A trav?s de la asociaci?n entre tiempo de exposici?n y p?rdida auditiva se cumpli? con el objetivo planteado, observ?ndose una asociaci?n positiva significativa entre ambas variables, ya que al aumentar el tiempo de exposici?n 311 aumenta el riesgo de p?rdida auditiva. Adem?s, el modelo de regresi?n log?stica univariado permite calcular para cada rango de tiempo de exposici?n la probabilidad de da?o auditivo asociada, variando desde 1.3% (0 - 1 a?o) hasta 44.3% (21 ? 47 a?os).  Inferir la relaci?n entre la edad de la persona expuesta a ruido y p?rdida auditiva. A trav?s de la asociaci?n entre edad de la persona expuesta a contaminaci?n ac?stica y p?rdida auditiva se cumpli? con el objetivo planteado, observ?ndose una asociaci?n positiva significativa entre ambas variables, ya que al aumentar la edad de la persona expuesta a contaminaci?n ac?stica aumenta el riesgo de p?rdida auditiva. Por otra parte, el modelo de regresi?n log?stica univariado permite calcula la probabilidad de p?rdida auditiva para diferentes rangos de edades, variando esta probabilidad entre 1.5% (17 ? 27 a?os) a 65.2% (55 ? 70 a?os).  Inferir la relaci?n entre nivel de exposici?n a contaminaci?n ac?stica y p?rdida auditiva. A trav?s de la asociaci?n entre nivel de contaminaci?n ac?stica y p?rdida auditiva se cumpli? con el objetivo planteado, observ?ndose que existe una asociaci?n positiva significativa entre exposici?n a ruido (contaminaci?n ac?stica) y p?rdida auditiva. Por otra parte, el modelo de regresi?n log?stica univariado permite calcula la probabilidad de p?rdida auditiva para diferentes niveles de contaminaci?n ac?stica, variando esta probabilidad entre 65.9% (nivel de exposici?n moderado) a 82.2% (nivel de exposici?n alto)  Comparar las p?rdidas auditivas entre personas con igual tiempo de exposici?n y diferentes edades y niveles de contaminaci?n ac?stica. El modelo de regresi?n log?stica multivariado permiti? dar cumplimiento a este objetivo, pudiendo calcular para cualquier combinaci?n entre variables la probabilidad de p?rdida auditiva asociada, lo que es fundamental para determinar el impacto de cualquier programa de vigilancia ambiental y m?dico. Por ejemplo, si tenemos 2 personas que han trabajado por 8 a?os, la primera tiene 30 a?os y ha estado expuesta a 93 dBA, la otra tiene 50 a?os y ha estado expuesta a 98 dBA. La probabilidad de da?o auditivo en el primer caso es de 11.4%, en cambio en el segundo es de 48.4%; por lo tanto, al aumentar la edad y nivel de exposici?n, segundo caso, y manteniendo constante el tiempo de exposici?n, la probabilidad de p?rdida auditiva es 4.4 veces mayor en el segundo trabajador respecto del primero.  Comparar las p?rdidas auditivas entre personas con igual edad y diferentes tiempos y niveles de contaminaci?n ac?stica. El modelo de regresi?n log?stica multivariado permiti? dar cumplimiento a este objetivo, pudiendo calcular para cualquier combinaci?n entre variables la probabilidad de p?rdida auditiva asociada. Por ejemplo, si tenemos 2 personas que tienen 45 a?os de edad, la primera ha estado expuesta por 10 a?os 93 dBA, la otra ha estado expuesta por 20 a?os a 98 dBA. La probabilidad de da?o auditivo en el primer caso es de 19.3%, en cambio en el segundo es de 27.4%; por lo tanto, al aumentar el tiempo y nivel de exposici?n, segundo caso, y manteniendo constante la edad 312 de la persona expuesta a contaminaci?n ac?stica, la probabilidad de p?rdida auditiva es 1.42 veces mayor en el segundo trabajador respecto del primero.  Comparar las p?rdidas auditivas entre personas con igual tiempo de exposici?n y edad pero diferentes niveles de contaminaci?n ac?stica. El modelo de regresi?n log?stica multivariado permiti? dar cumplimiento a este objetivo, pudiendo calcular para cualquier combinaci?n entre variables la probabilidad de p?rdida auditiva asociada Por ejemplo, si tenemos 2 personas que tienen 40 a?os de edad y han estado expuestas a contaminaci?n ac?stica durante 15 a?os; la primera ha estado expuesta 87 dBA y la otra ha estado expuesta a 95 dBA. La probabilidad de da?o auditivo en el primer caso es de 13.1%, en cambio en el segundo es de 27.4%; por lo tanto, al aumentar nivel de contaminaci?n ac?stica, segundo caso, y manteniendo constante la edad y tiempo de exposici?n de la persona expuesta a contaminaci?n ac?stica, la probabilidad de p?rdida auditiva es 2.09 veces mayor en el segundo trabajador respecto del primero.  Establecer el peso relativo de las variables nivel de contaminaci?n ac?stica (NPSeq), tiempo de exposici?n y edad de la persona expuesta. El modelo de regresi?n log?stica univariado permiti? dar cumplimiento a este objetivo, ya que al observar las razones de momios (RM) de las variables independientes, vemos que su orden de importancia es: edad, tiempo de exposici?n y nivel de presi?n sonora continuo equivalente (NPSeq). Por otra parte, el modelo de regresi?n log?stica multivariado permite establecer quela condici?n de riesgo de p?rdida auditiva (da?o auditivo), se da a partir de la siguiente combinaci?n de las variables estudiadas: edad ?36 a?os, tiempo de exposici?n ?5 a?os y un NPSeq ?85dBA.  Conocer la distribuci?n espacial del fen?meno analizado. La cartograf?a tem?tica ac?stica permiti? dar cumplimiento a este objetivo, por ejemplo, el mayor n?mero de empresas se encuentran emplazadas en la comuna de Santiago; el sector econ?mico industrial y comercio se desarrolla casi en todas las comunas y puede afirmarse adem?s, que de acuerdo a los resultados que arroj? cada producto cartogr?fico, la distribuci?n de las empresas en el territorio geogr?fico, es independiente del comportamiento propio de su actividad econ?mica al interior de sus dependencias, respecto del da?o auditivo que causa o no a sus trabajadores.  Proponer ideas para la gesti?n del control de p?rdida auditiva atribuible a contaminaci?n ac?stica laboral. A partir de la informaci?n recolectada y de su posterior an?lisis, se elabor? una propuesta de modelo de gesti?n de contaminaci?n ac?stica laboral cuyo objetivo es prevenir la p?rdida auditiva atribuible a ruido (figura xxx), la limitante del modelo propuesto es que est? orientado a la vigilancia ambiental, no se incluy? la vigilancia m?dica por estar fuera del alcance de esta investigaci?n. 313 Por lo tanto, se considera para este objetivo un grado de cumplimiento de un 85%. 8.2 Hip?tesis. Como la contaminaci?n ac?stica incide en la duraci?n y la calidad de vida de la poblaci?n se le considera una carga de enfermedad que se manifiesta en p?rdida de a?os de vida, hecho que se puede controlar mediante marcos regulatorios de gesti?n de ruido ambiental, los cuales contribuyen a disminuir, mitigar y controlar los impactos generados. Se pudo determinar que la prevalencia de p?rdida auditiva por contaminaci?n ac?stica laboral en la muestra estudiada es de un 15.02%, variando de acuerdo al sexo entre un 14.53% (mujer) y un 15.07% (hombre), lo que trae consigo repercusiones a nivel laboral y social, ya que dependiendo de la magnitud de la p?rdida auditiva, ?sta puede llegar a interferir o impedir una buena comunicaci?n del individuo con su entorno inmediato, lo que incluso puede aislarlo socialmente, con todas las repercusiones que esto significa (p?rdida de confianza, ostracismo, desmotivaci?n, baja autoestima, frustraci?n, malos entendidos, etc.). Adem?s, dependiendo del grado del da?o auditivo, que va desde leve a profundo, puede significarle al sujeto que la padece, en caso de un da?o leve, escuchar y repetir palabras habladas en voz normal a 1 metro, por el contrario de padecer un da?o profundo, no puede escuchar ni entender palabras gritadas cerca del o?do. Por otra parte la contaminaci?n ac?stica, no solo afecta al ?rgano de la audici?n, sino que tambi?n produce una serie de efectos no auditivos, tales como: irritabilidad, hipertensi?n, desconcentraci?n, etc. Todo lo descrito afecta su calidad de vida en todos los ?mbitos, ya que su discapacidad auditiva puede limitar sus opciones laborales, adem?s, de afectarlo en el plano personal y familiar, alterando la convivencia tanto con sus compa?eros de trabajo y amigos, como con los integrantes de su n?cleo familiar. Es decir, la contaminaci?n ac?stica laboral provoca obst?culos a la integraci?n social, dificultando la comunicaci?n, de tal forma, que ?sta se limita al m?nimo imprescindible produci?ndose un deterioro de la comunicaci?n informal, que a su vez disminuye la calidad de vida laboral. Se pudo verificar que existe una asociaci?n positiva significativa entre contaminaci?n ac?stica y p?rdida auditiva, ya que la probabilidad de adquirir p?rdida auditiva en el grupo expuesto (NPSeq ?80dBA) es 3,89 veces mayor que en el grupo control (NPSeq<80 dBA). Adem?s, se determin? que en el 74.3% de los casos la p?rdida auditiva (da?o auditivo), es atribuible a una exposici?n a contaminaci?n ac?stica igual o mayor a 80 dBA. Resultados que avalan lo se?alado en el p?rrafo anterior. Si bien es cierto a trav?s de la revisi?n bibliogr?fica se estableci? que, en el a?o 2004 la p?rdida de audici?n causada por contaminaci?n ac?stica represent? el 18% de todos los a?os de vida saludables perdidos debido a riesgos laborales, es decir, a nivel mundial se perdieron 4.320.000 a?os de vida saludable debido a las p?rdidas auditivas inducidas por ruido; espec?ficamente, en el caso de Chile, al encontrase en la subregi?n AMRB, el mismo estudio estim? que se perdieron 165.000 a?os de vida saludable debido a p?rdidas auditivas inducida por ruido (contaminaci?n ac?stica); en nuestro estudio no fue 314 posible calcular los a?os de vida saludable perdidos por esta patolog?a ya que no cont?bamos con todos los datos de entrada necesarios para su c?lculo. Por otra parte, la existencia de un marco regulatorio que fije l?mites m?ximos permitidos ayuda en la gesti?n de la contaminaci?n ac?stica, pero no basta para lograr los objetivos planteados, para ello es necesario incluir la identificaci?n y mapeo de las fuentes de ruido de las comunidades expuestas y el impacto que dicha contaminaci?n tiene sobre ellas (p?rdida auditiva en nuestro caso). El conocimiento de lo descrito, se utiliza para validar la salida de los modelos que estiman la p?rdida auditiva. Las normas de ruido y los resultados del modelo se pueden considerar en el dise?o de t?cnicas de control de ruido que permitan evitar los impactos de la contaminaci?n ac?stica. Inicialmente, las medidas de control deben ser revisadas, para determinar si permiten alcanzar los est?ndares (niveles l?mites permitidos) que se requieren. Si los est?ndares no se logran despu?s de un per?odo razonable de tiempo, puede ser necesario revisar las medidas de control de ruido adoptadas y proceder a tomar las acciones correctivas que sean necesarias. Por otra parte, en ocasiones, las normas de ruido establecen niveles en virtud de los avances tecnol?gicos imperantes, las condiciones sociales, econ?micas y pol?ticas, a pesar de que pueden no ser plenamente coherentes con los niveles necesarios para proteger la salud humana. Por lo tanto, los valores l?mites se deben establecer con un conocimiento real del impacto que la contaminaci?n ac?stica genera en la salud de la poblaci?n expuesta a ella. La investigaci?n desarrollada determin? que, la probabilidad de p?rdida auditiva en el grupo de trabajadores expuestos a un nivel de contaminaci?n ac?stica laboral entre 80 y 84 dBA, es 1.4 veces mayor que en el grupo control (<80 dBA). Es importante se?alar que, actualmente en Chile al L?mite M?ximo Permitido para exposici?n laboral es de 85 dBA. Teniendo en consideraci?n lo anteriormente expuesto, los modelos de regresi?n log?stica propuestos, as? como tambi?n las asociaciones entre variables permitir?n dise?ar un modelo de gesti?n de la contaminaci?n ac?stica laboral y determinar el impacto de cada una de las medidas de control e intervenci?n que el modelo de gesti?n contemple. Por lo anteriormente expuesto el grado de comprobaci?n de la hip?tesis fue de un 90%. La valorizaci?n del grado de cumplimiento de los objetivos general y espec?fico, as? como tambi?n de la hip?tesis planteada, se har? de acuerdo a la valorizaci?n que se indica en tabla 59, el resultado de su aplicaci?n se muestra en la tabla 60. Tabla 59: Escala de valorizaci?n del grado de cumplimiento. Evaluaci?n Grado de cumplimiento (%) En su totalidad ? 90 En buena parte ?70 a < 90 Parcialmente ?50 a < 70 Fuente: Elaboraci?n propia, 2011 315 Tabla 60: Valorizaci?n del grado de cumplimiento de la hip?tesis y objetivos general y espec?ficos. ?tem a evaluar Grado de cumplimiento Hip?tesis: Como la contaminaci?n ac?stica incide en la duraci?n y la calidad de vida de la poblaci?n se le considera una carga de enfermedad que se manifiesta en p?rdida de a?os de vida, hecho que se puede controlar mediante marcos regulatorios de gesti?n de ruido ambiental, los cuales contribuyen a disminuir, mitigar y controlar los impactos generados. En su totalidad. Objetivo general: A partir de la muestra analizada establecer un modelo para predecir la p?rdida auditiva por contaminaci?n ac?stica laboral, el cual permite adoptar las medidas preventivas necesarias para disminuir la prevalencia de esta patolog?a a nivel poblacional, y los impactos que ella genera. En su totalidad. Objetivo espec?fico 1: Analizar a nivel te?rico la relaci?n entre un individuo y el medio ambiente por medio del sonido. En su totalidad Objetivo espec?fico 2: Conocer a nivel conceptual los fundamentos te?ricos de la contaminaci?n ac?stica a nivel de grandes espacios y/o infraestructuras. En su totalidad. Objetivo espec?fico 3: Inferir la relaci?n entre contaminaci?n ac?stica y p?rdida auditiva en escenarios bien definidos. En su totalidad. Objetivo espec?fico 4: Dise?ar una propuesta metodol?gica para dar respuesta al problema y comprobar la hip?tesis. En su totalidad. Objetivo espec?fico 5: Aplicar el software STATA para el an?lisis descriptivo, exploratorio y uni y bivariado de los datos. En su totalidad. Objetivo espec?fico 6: Inferir la relaci?n entre tiempo de exposici?n a ruido y p?rdida auditiva. En su totalidad. Objetivo espec?fico 7: Inferir la relaci?n entre la edad de la persona expuesta a ruido y p?rdida auditiva. En su totalidad. Objetivo espec?fico 8: Inferir la relaci?n entre nivel de exposici?n a contaminaci?n ac?stica y p?rdida auditiva. En su totalidad. Objetivo espec?fico 9: Comparar las p?rdidas auditivas entre personas con igual tiempo de exposici?n y diferentes niveles de contaminaci?n ac?stica. En su totalidad. Objetivo espec?fico 10: Comparar las p?rdidas auditivas entre personas con igual edad y diferentes tiempos y niveles de contaminaci?n ac?stica. En su totalidad. Objetivo espec?fico 11: Comparar las p?rdidas auditivas entre personas con igual tiempo de exposici?n y edad pero diferentes niveles de contaminaci?n ac?stica. En su totalidad. Objetivo espec?fico 12: Establecer el peso relativo de las variables nivel de contaminaci?n ac?stica, tiempo de exposici?n y edad de la persona expuesta. En su totalidad. Objetivo espec?fico 13: Conocer la distribuci?n espacial del fen?meno analizado. En su totalidad. Objetivo espec?fico 14: Proponer ideas para la gesti?n del control de p?rdida auditiva atribuible a contaminaci?n ac?stica laboral En buena parte. Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 316 CAP?TULO IX CONCLUSIONES 318 319 En relaci?n a las variables sociodemogr?ficas, la muestra estudiada, mayoritariamente, est? conformada por hombres (92.1%, 3.375 trabajadores), esto se asocia al hecho de que la mayor cantidad de las empresas pertenecen al sector productivo (59.3%), siendo solo el 20.16% del sector comercio y servicio, que es donde se concentra la mano de obra femenina; y por otra parte, a que los hombres tienen una tasa de participaci?n mayor en la fuerza laboral de nuestro pa?s (72.6%, MINSAL, 2006). De la bibliograf?a consultada observamos que, Rabinowitz y col. (2007) encontraron que el 93.6% de los trabajadores eran hombres (5.820 trabajadores) y la European Agency for Safety and Health at Work, en reporte del a?o 2005 se?ala que el 97% de los casos con p?rdida auditiva atribuible a ruido informados corresponden a hombres, lo que no les sorprende ya que en los sectores industriales con altos niveles de ruido, la mano de obra, preferentemente, es masculina. Por lo tanto, podemos inferir que el comportamiento de la poblaci?n laboral chilena no difiere del resto de la poblaci?n mundial, en lo que respecta a la distribuci?n, por sexo, de la fuerza laboral en ambientes contaminados por ruido. Respecto de la edad, el 56.76% de la muestra tiene edades iguales o inferiores a 35 a?os y el 78.93% tiene edades inferiores o iguales a 45 a?os. Por lo tanto, se trata de una poblaci?n trabajadora relativamente joven. Daniell y col. (2002) en estudio efectuado en trabajadores de 10 fundiciones, encontraron una edad promedio de 37 a?os (33 ? 41 a?os); Dias y col. (2006) en estudio efectuado a 284 trabajadores de diferentes empresas, encontraron una edad promedio de 42.51 a?os, Rabinowitz y col. (2007) encontraron en la muestra estudiada una edad promedio de 40.8 a?os y Ribeiro y col. (2005), en estudio efectuado en trabajadores metal?rgicos encontraron que el 82.9% de ellos ten?a edades inferiores o iguales a 49 a?os. Respecto de la variable edad, en nuestra investigaci?n existe un comportamiento similar al demostrado en los estudios ya se?alados. Referente a la variable exposici?n a ruido, considerando la condici?n de expuesto (NPSeq?80 dBA) o no expuestos (NPSeq<80dBA), el 32.38% de la muestra se considera expuesto a contaminaci?n ac?stica, es decir, su nivel de exposici?n a ruido es mayor o igual a 80 dBA. Al hacer un an?lisis m?s detallado del nivel de contaminaci?n ac?stica, el 48.55% de la muestra est? expuesta a niveles de presi?n iguales o superiores a 85 dBA, siendo 85 dBA el l?mite m?ximo permitido legal vigente en Chile. En contraste, Landen y col., 2004, en estudio efectuado en trabajadores mineros no met?licos (grava y arena), encontraron que el 68.9% exced?an los 85 dBA, y Daniell y col. (2002) encontraron que, el 89% de los trabajadores de fundiciones exced?an los 85 dBA; discrepancias que est?n asociadas al hecho que los trabajadores en el caso de Davies y col., eran de empresa de minerales no met?licos y en el caso de Daniell y col., eran solo de fundiciones, en contraposici?n con los trabajadores del presente estudio quienes se desempe?an en diferentes rubros industriales, por lo que no son comparables sus niveles de contaminaci?n ac?stica laboral. 320 En relaci?n al tiempo de exposici?n a contaminaci?n ac?stica, el 31.47% presenta tiempos inferiores a 5 a?os, el 25.40% entre 11 ? 20 a?os y el 21.26% entre 21 ? 47 a?os. Ribeiro y col. (2005), en estudio efectuado en trabajadores metal?rgicos encontraron que en relaci?n a esta variable, el 48.6% de los trabajadores ten?a tiempos de exposici?n a contaminaci?n ac?stica entre 0 ? 5 a?os, el 17.3% entre 11 ? 20 a?os y el 17.9% m?s de 20 a?os. Las diferencias encontradas est?n relacionadas con el tipo de muestra estudiada, en nuestro caso multisectorial, y en el estudio de Ribeiro y col., unisectorial, y a la movilidad laboral, la que a su vez se relaciona con la especializaci?n de la actividad que el trabajador realiza y con factores sociales (movilidad interregional) y econ?micas (empleabilidad). Respecto del impacto de la contaminaci?n ac?stica laboral, sobre la persona expuesta, en forma global, este estudio determin? que en Chile la prevalencia de p?rdida auditiva atribuible a contaminaci?n ac?stica laboral (da?o auditivo) es de 15.02%, valor comparable a los encontrados por Ribeiro y col., 2005, de un 15.9% en Brasil y por Nelson y col., 2005 de un 16% a nivel mundial. Por otra parte, se demostr? una asociaci?n positiva entre da?o auditivo (p?rdida auditiva) y las variables independientes nivel de contaminaci?n ac?stica, edad y tiempo de exposici?n. No fue posible comparar los resultados obtenidos con otros estudios debido a que la metodolog?a para el c?lculo de las razones de momio (RM u OR) fueron diferentes, espec?ficamente en el valor de referencia utilizado para su c?lculo. No obstante esto, Ribeiro y col., 2005, encontraron una asociaci?n positiva entre p?rdida auditiva inducida por ruido y la edad y tiempo de exposici?n a ruido ocupacional (contaminaci?n ac?stica laboral), lo que es coincidente con nuestros hallazgos. Al modelar los datos con regresi?n log?stica (modelo univariado), se encontr? que la probabilidad de da?o auditivo aumenta considerablemente a partir de un tiempo de exposici?n mayor a los 5 a?os, por ejemplo, si una persona ha estado expuesta entre 5 y 10 a?os a contaminaci?n ac?stica, su probabilidad de adquirir p?rdida auditiva es 3.277 veces mayor respecto de una que ha estado expuesta por un tiempo inferior a 5 a?os. Ribeiro y col., encontr? que para un tiempo de exposici?n entre 6 y 10 a?os, la probabilidad de p?rdida auditiva es 4.52 veces mayor respecto de un tiempo de exposici?n igual o inferior a 5 a?os. Si bien es cierto, existen diferencias, ?stas las atribuimos a que existe una peque?a diferencia entre el rango etario utilizado en ambos estudios, no obstante ambos estudios reflejan la asociaci?n positiva entre ambas variables. Por otra parte, una persona con una edad entre 36 y 45 a?os, presenta una probabilidad de p?rdida auditiva 10.381 veces mayor respecto de una que tenga entre 17 y 27 a?os. Ribeiro y col., encontr? que, para un grupo etario de 30 a 39 a?os, la probabilidad de p?rdida auditiva es 6.00 veces mayor respecto de personas con edades inferiores o iguales a 29 a?os. Si bien es cierto, existen diferencias entre ambos estudios, ?stas se atribuyen a que los grupos etarios considerados son diferentes, no obstante muestran la tendencia entre las variables, es decir a medida que aumenta la edad aumenta la probabilidad de p?rdida auditiva. En relaci?n, al nivel contaminaci?n ac?stica, nuestro estudio demostr? que la probabilidad de p?rdida auditiva por contaminaci?n ac?stica aumenta a medida que aumenta el nivel de exposici?n, fluctuando las razones de momio entre 1.41 (80 ? 84 dBA) y 6.023 (100 ? 104 dBA). Davies y col., encontraron que el riesgo de p?rdida auditiva var?a directamente con la intensidad de la exposici?n, encontrando razones 321 de momio que fluctuaron entre 2.1 (80 - 85 dBA) y 6.6 (>100 dBA); observ?ndose un comportamiento similar entre ambos estudios; hay que tener en cuenta que en ambos estudios el grupo de referencia o control estuvo expuestos a un nivel de contaminaci?n inferior a 80 dBA. El modelo multivariado, permite determinar la probabilidad de p?rdida auditiva considerando todas las variables independientes (edad, tiempo de exposici?n y nivel de contaminaci?n ac?stica), por ejemplo, si tenemos un trabajador de 50 a?os que durante 30 a?os ha trabajado expuesto a un nivel de contaminaci?n ac?stica laboral de 100 dBA, su probabilidad de p?rdida auditiva es de un 70.8 %, en contraposici?n, el Centro Canadiense de Seguridad y Salud Ocupacional (CCOHS), para la situaci?n descrita estima que el 50% de las personas presentar?a una p?rdida auditiva. La diferencia presentada en ambos estudios, est? dada porque en nuestro caso, se considera p?rdida auditiva (da?o auditivo) cuando el promedio de audici?n en las frecuencias de 1000, 2000, 3000, 4000 y 6000 Hz es mayor a 25 dB, en cambio en el caso canadiense, se considera que existe p?rdida auditiva cuando el promedio de audici?n en las frecuencias de 500, 1000, 2000 y 3000 Hz es mayor a 25 dB. La cartograf?a tem?tica ac?stica nos permite tener un conocimiento de la distribuci?n espacial de las empresas seg?n su nivel de contaminaci?n ac?stica laboral, actividad econ?mica, n?mero de empresas emplazadas en cada comuna y el efecto de la contaminaci?n ac?stica laboral sobre sus trabajadores, informaci?n que es relevante para determinar el impacto de la contaminaci?n ac?stica asociada a actividades industriales en la ciudad de Santiago de Chile. A nivel pa?s, no existe un estudio de caracter?sticas similares, ya que los esfuerzos realizados hasta este momento han estado orientados a evaluar y analizar el ruido comunitario y/o elaborar mapas de ruido a nivel comunal o regional, en los cuales el foco principal ha sido la contaminaci?n ac?stica vehicular y el impacto que ?sta genera en la calidad de vida de las personas que habitan dichos lugares. A nivel mundial, si bien es cierto existen mapas de ruido que permiten evaluar el impacto de las actividades industriales en su lugar de emplazamiento, no podemos comparar los resultados obtenidos, ya que las mediciones se efectuaron al exterior de las empresas, en cambio, en nuestra investigaci?n las mediciones son internas. Del an?lisis de los resultados obtenidos en nuestra investigaci?n, en la figura 66 proponemos un modelo de gesti?n de la contaminaci?n ac?stica laboral, cuyo objetivo es prevenir las p?rdidas auditivas atribuibles a contaminaci?n ac?stica laboral, por otra parte, a partir del conocimiento de las variables ambientales y personales del trabajador expuesto, se podr? determinar la probabilidad de p?rdida auditiva con y sin la(s) medida(s) adoptada(s) para el control de la exposici?n, pudiendo determinar el impacto de ?stas. 322 Figura 66: Modelo de gesti?n de la contaminaci?n ac?stica laboral. El modelo propuesto est? orientado a obtener una evaluaci?n de la magnitud de la exposici?n laboral a contaminaci?n ac?stica. Inicio Identificaci?n del riesgo Fuentes Procesos Caracterizaci?n del ambiente Controles Caracterizaci?n Exposici?n Tiempo Puesto trabajo Turnos Uso PA Valoraci?n cualitativa Grupos homog?neos exposici?n (GHE) Caracterizaci?n Estrategia universo muestra Evaluaci?n exposici?n ocupacional ruido Son?metro NPSeq Dos?metros personales LMP Criterios de decisi?n Desviaci?n est?ndar geom?trica ?2 GHE aceptable Desviaci?n est?ndar geom?trica >2 GHE no aceptable Revise metodolog?a Dosis <0.5 Situaci?n controlada Reevaluaci?n peri?dica Dosis ?0.5 Situaci?n no controlada Control inmediato y vigilancia Vigilancia m?dica Fuente: Elaboraci?n propia, 2011. 9.1 CONCLUSIONES ESPEC?FICAS. En esta investigaci?n se ha llevado a cabo un extenso an?lisis del estado del arte, realizando una completa revisi?n bibliogr?fica de la literatura especializada, en lo referente a determinar la relaci?n medio ambiente y sonido, contaminaci?n ac?stica y ordenamiento territorial, as? como tambi?n, el impacto que la contaminaci?n ac?stica produce en la salud. Por otra parte, esta investigaci?n ha centrado su parte experimental en construir un modelo para predecir la p?rdida auditiva por contaminaci?n ac?stica laboral, que permita adoptar las medidas preventivas necesarias para disminuir la prevalencia de esta patolog?a a nivel poblacional, y los impactos que ella genera. Para lograr lo anterior, en una muestra de 312 empresas y 3.654 personas se midieron los niveles de contaminaci?n ac?stica laboral, se realiz? una historia ocupacional y un examen audiom?trico. Con los datos obtenidos y de acuerdo a la metodolog?a propuesta se efectu? un an?lisis cuantitativo de toda la informaci?n recabada. Tambi?n es este cap?tulo se entregar?n conclusiones espec?ficas que se han derivado de la investigaci?n realizada, separ?ndolas en tres ?reas: conclusiones cient?fico t?cnicas, son las derivadas del an?lisis de los datos, es decir de los hechos encontrados; conclusiones aplicadas, mostrar?n a trav?s de ejemplos la aplicaci?n de los hallazgo; conclusiones acad?micas, permitir?n proyectar los hallazgos al mundo de la docencia e investigaci?n y conclusiones personales. 323 9.1.1 Conclusiones cient?fico ? t?cnicas. El 58.34 % de las empresas se encuentra emplazada en la zona sur de la ciudad de Santiago de Chile. El mayor n?mero de empresas (41 y m?s) se encuentra en la comuna de Santiago, sigui?ndole en magnitud las comunas de San Bernardo (entre 31 y 40 empresas) y San Joaqu?n (entre 31 y 40 empresas). Por otra parte, no existe homogeneidad en cuanto al sector econ?mico al que pertenecen, ya que hay comunas en las cuales sus empresas pertenecen a un solo sector econ?mico, en cambio otras presentan una gran diversidad de sectores econ?micos. Las comunas que presentan una mayor diversidad de empresas por sector econ?mico son Santiago y La Florida. El 92.1 % de la muestra son hombres (3.365 trabajadores) y el 7.9 % son mujeres (289 trabajadoras). No existen diferencias significativas entre hombres y mujeres respecto de su distribuci?n etaria y tiempo de exposici?n a contaminaci?n ac?stica (p>0.5), sin embargo, existen diferencias significativas entre hombres y mujeres respecto del nivel de contaminaci?n ac?stica (p<0.5). El 15.02 % de la poblaci?n estudiada, independientemente del sexo, presenta p?rdida auditiva por contaminaci?n ac?stica laboral, no existiendo diferencias significativas entre hombres y mujeres (p>0.05). El da?o auditivo var?a significativamente respecto de la edad, tiempo de exposici?n y nivel de contaminaci?n ac?stica (p<0.5). Existe una asociaci?n positiva entre da?o auditivo y edad, tiempo de exposici?n y nivel de contaminaci?n ac?stica, es decir, a medida que aumenta la magnitud de estas variables aumenta la probabilidad de p?rdida auditiva. El inicio de una condici?n de riesgo de p?rdida auditiva, se da a partir de: una edad igual o superior a 28 a?os (RM=2.489), un tiempo de exposici?n igual o superior a 5 a?os (RM=2.883) y un nivel de contaminaci?n ac?stica igual o superior a 85 dBA (RM=2.759). La distribuci?n de las empresas en el territorio geogr?fico, es independiente del comportamiento propio de su actividad econ?mica al interior de sus dependencias, respecto del da?o auditivo que causa o no a sus trabajadores. 9.1.2 Conclusiones aplicadas. En Chile, actualmente, el marco legal vigente, Decreto Supremo 594/1999, fija un L?mite M?ximo Permisible de 85 dBA para una jornada laboral de 8 horas, bajo estas condiciones la probabilidad de p?rdida, es 3.399 veces mayor que para un nivel de contaminaci?n ac?stica menor a 80 dBA, y ser?a responsable del 70.7 % de los casos de p?rdida auditiva, en contraposici?n con quienes est?n expuestos a un nivel de contaminaci?n ac?stica entre 80 y 84 dBA, donde solo el 29.0 % de ellos presenta dicha patolog?a. Por lo expuesto se hace necesario efectuar una revisi?n de los valores l?mites establecidos, ya que ?stos se han mantenido desde el a?o 1978 (Decreto Supremo 199/1978). Dado el impacto que, la contaminaci?n ac?stica laboral genera en los trabajadores chilenos (15.02 % de ellos tiene p?rdida auditiva), se hace necesario contar con un modelo de gesti?n de la contaminaci?n ac?stica laboral, que permita recopilar la informaci?n clave para definir la estrategia de medici?n, determinar los grupos homog?neos de exposici?n y la magnitud de sus niveles de contaminaci?n ac?stica, con el fin de recomendar las medidas de control de la exposici?n apropiadas 324 a la magnitud de la exposici?n; por otra parte, el modelo de regresi?n log?stica multivariado permite conocer el impacto que ?stas tendr?n. Sin embargo, el logro de estos objetivos debe estar enmarcado dentro de un marco regulatorio, con directrices claras y actores con responsabilidades expl?citas y definido su marco de acci?n, para evitar dualidad de funciones, de no ser as? no se lograr? controlar el impacto de la contaminaci?n ac?stica laboral. Los productos de esta investigaci?n, servir?n de insumo para elaborar los procesos y actividades a desarrollar en el modelo de gesti?n propuesto. Se han propuestos modelos para predecir la probabilidad de p?rdida auditiva, los que ser?n de gran utilidad para los profesionales de Salud y Seguridad Ocupacional, ya que conociendo el perfil de exposici?n de un trabajador (edad, tiempo de exposici?n y/o nivel de contaminaci?n ac?stica) podr?n determinar su probabilidad de p?rdida auditiva. Por ejemplo, si se sabe que un trabajador de 20 a?os, ingresar? a trabajar a una empresa en la que el nivel de contaminaci?n ac?stica laboral en su puesto de trabajo es de 95 dBA, podemos estimar su probabilidad de padecer p?rdida auditiva transcurrido 10 a?os de exposici?n, sin haber tomado ninguna medida de control, ?sta ser?a de un 13.6 %, por el contrario, si la empresa tiene una cultura preventiva implementar? medidas de control de la exposici?n, logrando disminuir el nivel de contaminaci?n ac?stica a 83 dBA, por lo que bajo el mismo supuesto, la probabilidad de p?rdida ser? de 3.3 %. Por otra parte, desde el punto de vista del ordenamiento territorial, ser?a interesante conocer c?mo se relaciona la situaci?n ac?stica de las comunas que conforman la ciudad de Santiago de Chile, con los usos de suelo que se?ala el plan regulador comunal, las ordenanzas municipales, los reglamentos y leyes sobre esta materia y la percepci?n tanto de quienes laboran en ella, como de quienes viven en las proximidades. Para ello, es imprescindible considerar la gran diferencia espacial entre zonas rurales y urbanas. 9.1.3 Conclusiones acad?micas. Debido al amplio espectro de la tem?tica estudiada, esta investigaci?n pretende servir de documento de referencia, para las carreras de la salud (medicina, tecnolog?a m?dica, fonoaudiolog?a, etc.) y del ?rea t?cnica (ingenier?a en prevenci?n de riesgos, ingenier?a ac?stica, cartograf?a, ingenier?a ambiental, etc.). Por otra parte, el marco te?rico desarrollado permitir? elaborar apuntes de apoyo a la docencia, por ejemplo, dar a conocer el an?lisis hist?rico de los or?genes de la ac?stica, la contaminaci?n ac?stica y su impacto en salud, la relaci?n hombre y sonido, entre otros. Actualmente, se encuentra en elaboraci?n el documento de apoyo a la docencia denominado contaminaci?n ac?stica y su impacto en salud, que servir? de gu?a de aprendizaje para los alumnos de la Escuela de Tecnolog?a M?dica, menci?n otorrinolaringolog?a, de la Faculta de Medicina de la Universidad de Chile. As? como tambi?n, ser? un documento de lectura obligatoria para los alumnos del Mag?ster en Salud P?blica menci?n Salud Ocupacional, dictado por la Escuela de Salud P?blica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. 9.1.4 Conclusiones personales La investigaci?n realizada, me permiti? dar respuesta a una inquietud que ten?a desde hace muchos a?os, respecto de determinar el peso relativo de las variables que influyen en la p?rdida auditiva por contaminaci?n ac?stica laboral, si bien es cierto 325 exist?an algunos estudios al respecto, ?stos no eran extrapolables a la realidad Chilena, ya que existen diferencias respecto de los valores l?mites y de la definici?n de da?o auditivo, lo que limitaba el uso de ellos. Adem?s, el haber establecido un modelo univariado y multivariado que permite predecir la probabilidad de p?rdida auditiva a partir de una variable independiente (nivel de presi?n sonora continuo equivalente, edad o tiempo de exposici?n) o de la combinaci?n de variables independientes (nivel de presi?n sonora continuo equivalente, edad y tiempo de exposici?n), ser? un gran aporte para el pa?s y sus trabajadores, lo que desde el punto de vista profesional y personal es un logro. Por otra parte, esta investigaci?n me permiti? relacionar la salud ocupacional con ?reas, que antes de este programa de doctorado no las percib?a interrelacionadas, espec?ficamente que la interacci?n sonido ? hombre - espacio, si bien es cierto evidencia el desarrollo tecnol?gico experimentado, lo cual ha llevado a la destrucci?n de los h?bitats naturales y de los h?bitats propios del hombre que son los espacios urbanos. 9.2 Bibliograf?a espec?fica.  Daniell, W; Swan, S.; McDaniel, M.; Stebbins, J.; Seixas, N. and Morgan, M. 2002. Noise Exposure and Hearing Conservation Practices in an Industry with High Incidence of Workers? Compensation Claims for Hearing Loss. American journal of industrial medicine, 42: 309-317, 2002.  Dias, A; Cordeiro, R.; Corrente, J. y Giglio de Oliveira Gon?alves, C. 2006. Associa??o entre perda auditiva induzida pelo ru?do e zumbidos. Cad. Sa?de P?blica, Rio de Janeiro, 22(1):63-68, jan, 2006.  European Agency for Safety and Health at Work. 2005. Reducing the risks from occupational noise.  Nelson, D.; Nelson, R.; Concha, M. and Fingerhut, M. 2005. Global Burden of Occupational Noise-Induced Hearing Loss. American Journal of Industrial Medicine, 48:446?458 (2005).  Landen, D.; Wilkins, S.; Stephenson, M. and Linda McWilliams, L.2004. Noise Exposure and Hearing Loss among Sand and Gravel Miners. Journal of Occupational and Environmental Hygiene, 1: 532?541.  Rabinowitz, P.; Galusha, D.; Dixon-Ernst, C.; Slade, M. y Cullen, M. 2007. Do ambient noise exposure levels predict hearing loss in a modern industrial cohort?. Occup Environ Med 2007; 64:53?59. doi: 10.1136/oem.2005.025924.  www.ccohs.ca 326 ANEXO LEGISLACI?N AMBIENTAL PARA EL RUIDO 328 329 A pesar de que las medidas de reducci?n de la contaminaci?n ac?stica, en algunas oportunidades se efect?an sin mediar una exigencia externa de mejorar las condiciones de calidad de vida, por lo general, se realizan debido a exigencias legales. Por otra parte, el causante de contaminaci?n ac?stica, le resulta econ?micamente m?s ventajoso contaminar hasta verse obligado a detener el proceso productivo o tomar las medidas de control que le permitan reducir sus emisiones sonoras. Las leyes de control de las emisiones sonoras, no se limitan tan solo al ?mbito laboral, es as? como el uso de sonido amplificado con fines comerciales, en algunos pa?ses, est? sujeto a cumplir con determinadas regulaciones, as? como las actividades personales no lucrativas, por ejemplo, el funcionamiento de aparatos de audio y televisi?n durante la noche. Por lo tanto, podemos afirmar que el control de la contaminaci?n ac?stica se ha convertido en gran medida en una cuesti?n legal. Es as?, como la autoridad gubernamental, debe establecer los niveles de contaminaci?n ac?stica permitidos, y en la mayor?a de los casos debe utilizar los mecanismos jur?dicos para imponer su cumplimiento. A continuaci?n se abordar? en forma separada la legislaci?n aplicable a ruido ambiental y laboral, dado que su alcance y objetivos son diferentes, la primera se centra fundamentalmente en evitar los efectos no auditivos originados por contaminaci?n ac?stica, y la segunda tiene como foco de atenci?n prevenir al m?ximo el riesgo de sordera profesional. 10.1 Legislaci?n y normativa relativa a la exposici?n al ruido en el lugar de trabajo. 10.1.1 Legislaci?n a nivel europeo. La legislaci?n en materia de ruido en el lugar de trabajo no surge en la Uni?n Europea hasta 1980, con la aprobaci?n de la Directiva 80/1107/CEE del Consejo, de 27 de noviembre de 1980, sobre la protecci?n de los trabajadores contra los riesgos derivados de la exposici?n a agentes qu?micos, f?sicos y biol?gicos durante el trabajo. Esta directiva, a?n siendo muy gen?rica, inclu?a en sus art?culos 3 y 4 la posibilidad futura de fijar valores l?mite para el caso del ruido (DO, 1980). La Directiva 80/1107/CEE tuvo sus antecedentes en un programa de acci?n de la comunidad europea en materia de seguridad y de salud en el lugar de trabajo, donde se preve?a la puesta en pr?ctica de procedimientos armonizados para la protecci?n de los trabajadores expuestos a ruido en Europa (DO, 1978). 330 El 12 de mayo de 1986 se dicta la Directiva 86/188/CEE del Consejo, relativa a la protecci?n de los trabajadores contra los riesgos debidos a la exposici?n al ruido durante el trabajo, siendo la primera normativa a nivel europeo en establecer magnitudes e ?ndices de valoraci?n del ruido laboral y en fijar los l?mites m?ximos a los que puede estar expuesto un trabajador, y las medidas a adoptar en cada caso, de forma armonizada para todos los pa?ses miembros (DO, 1986). Esta puede englobarse dentro de las directivas de inmisi?n (L?pez, G., 1992). La variable ruido se fue incorporando paulatinamente al resto de la pol?tica de la Uni?n Europea, incluy?ndose en legislaciones sectoriales, como fue el caso de la "Directiva m?quinas" 89/392/CEE (DO, 1989b), posteriormente actualizada por la Directiva 98/37/CE relativa a la aproximaci?n de legislaciones de los Estados miembros sobre m?quinas (DO, 1998). Estas directivas, elaboradas seg?n el denominado "nuevo enfoque", pueden denominarse directivas de emisi?n, tratando sobre los requisitos esenciales de seguridad e higiene que debe cumplir la fabricaci?n y comercializaci?n de las m?quinas y los componentes de seguridad. El Comit? Europeo de Normalizaci?n (CEN), posteriormente se encarga de redactar las normas donde se especifican dichos requisitos. Esta directiva establece los siguientes principios respecto a ruido:  El ruido es una parte integral de la seguridad de las m?quinas.  La m?quina estar? dise?ada y fabricada para que los riesgos, que resulten de la emisi?n del ruido a?reo producido, se reduzcan al nivel m?s bajo posible teniendo en cuenta el progreso t?cnico y la disponibilidad de medios de reducci?n del ruido, especialmente en su fuente.  El fabricante proporcionar? un manual de instrucciones donde se detallar?n indicaciones sobre el ruido a?reo emitido por la m?quina, nivel de presi?n sonora, nivel de pico, nivel de potencia ac?stica, condiciones de funcionamiento, etc. La Directiva 86/188/CEE ha sido revisada a lo largo de todo su per?odo de vigencia, como consecuencia de esta revisi?n legislativa, naci? la segunda directiva relativa al ruido laboral, la Directiva 2003/10/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 6 de febrero de 2003, sobre las disposiciones m?nimas de seguridad y de salud relativas a la exposici?n de los trabajadores a los riesgos derivados de los agentes f?sicos (ruido) (DO, 2003). Se trata de la decimos?ptima Directiva espec?fica con arreglo al apartado 1 del art?culo 16 de la Directiva 89/391/CEE del Consejo, de 12 de junio de 1989, relativa a la aplicaci?n de medidas para promover la mejora de la seguridad y de la salud de los trabajadores en el trabajo (DO,1989a). Existe otra importante Directiva relacionada con la protecci?n de los trabajadores ante los riesgos, donde se detallan las condiciones y criterios para la selecci?n, uso y mantenimiento de los protectores auditivos. Esta es la Directiva 89/656/CEE del Consejo de 30 de noviembre de 1989 relativa a las disposiciones m?nimas de seguridad y salud para la utilizaci?n por los trabajadores en el trabajo de equipos de protecci?n individual (DO, 1989c). 331  Legislaci?n Espa?ola. Seg?n se indica en el art?culo 149 de la Constituci?n Espa?ola (BOE, 1978a), las competencias legislativas en materia laboral residen con car?cter exclusivo en el Estado, aunque las Comunidades Aut?nomas, mediante desarrollo de sus estatutos de autonom?a pueden adquirir competencias en materia laboral. La Constituci?n Espa?ola es la primera Ley del sistema constitucional vigente en abordar la tem?tica de prevenci?n de riesgos laborales, PRL, con car?cter general. En su art?culo 40, en el apartado 2 indica que "los poderes p?blicos... velar?n por la seguridad e higiene en el trabajo y garantizar?n el descanso necesario, mediante la limitaci?n de la jornada laboral, las vacaciones peri?dicas retribuidas y la promoci?n de centros adecuados". En el art?culo 43, se reconoce el derecho a la protecci?n de la salud y se indica que las competencias en materia de tutela de la salud p?blica competen a los poderes p?blicos. ?stos deben organizar y tutelar la salud p?blica a trav?s de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios (BOE, 1978a). El marco legal a partir del cual se fijan las normas reglamentarias y se concretan los aspectos m?s t?cnicos de las medidas preventivas lo constituye la Ley 31/1995 de 8 de noviembre de Prevenci?n de Riesgos Laborales (BOE, 1995). La Ley 31/1995 nace como resultado de la transposici?n de la Directiva 89/391/CEE del Consejo, de 12 de junio de 1989, relativa a la aplicaci?n de medidas para promover la mejora de la seguridad y de la salud de los trabajadores en el trabajo y a la ratificaci?n del Convenio 155 sobre seguridad y salud de los trabajadores y medio ambiente de trabajo, de la Organizaci?n internacional del Trabajo (OIT). La ley de Prevenci?n de Riesgos Laborales es un marco de referencia gen?rico, que no establece metodolog?as, ni l?mites para la evaluaci?n de los diferentes riesgos. En esta ley se establecen los objetivos a cumplir, las pol?ticas a desarrollar, se definen los conceptos b?sicos de PRL y se establecen los derechos, obligaciones y responsabilidades de los distintos actores. En un posterior desarrollo de la Ley de PRL, concretamente en el Real Decreto Legislativo 5/2000, de 4 de agosto, por el que se aprueba el texto refundido de la ley sobre infracciones y sanciones en el orden social, se hace menci?n a la necesidad de registrar los niveles de exposici?n a agentes f?sicos, qu?micos y biol?gicos, y a crear listas de trabajadores expuestos y expedientes m?dicos (BOE, 2000). La forma de registrar cada uno de estos niveles se detalla en diferentes disposiciones espec?ficas. En lo relativo al ruido en el puesto de trabajo, el primer antecedente legislativo lo constituye la Ordenanza General de Seguridad e Higiene en el Trabajo de 1971. Este texto legislativo incluy? el primer valor l?mite de ruido, por encima del cual exist?a la obligaci?n de adoptar diferentes medidas para reducir la exposici?n de los trabajadores. En el art?culo 31 se dice que ?A partir de los 80 decibelios, y siempre que no se logre la disminuci?n del nivel sonoro por otros procedimientos, se emplear?n obligatoriamente dispositivos de protecci?n personal tales como tapones, cascos, etc., y a partir de los 110 decibelios se extremar? tal protecci?n para evitar totalmente las sensaciones dolorosas o graves" (BOE 1971a). Se echa en falta en esta ordenanza una menci?n al indicador utilizado para valorar el nivel de ruido, as? como con qu? ponderaci?n deb?a hacerse. Esta disposici?n estuvo vigente durante 18 a?os, desde 1971 hasta 1989. Tambi?n en 1971 se aprob? el Decreto 792/1971, de 13 de abril, por el que se organiza el aseguramiento de las enfermedades profesionales y la obra de grandes 332 inv?lidos y hu?rfanos de fallecidos por accidentes de trabajo o enfermedad profesional (BOE, 1971b), en cuyo anexo se establec?a el cuadro de enfermedades profesionales y la lista de trabajos con riesgo de producirlas. Otro de los antecedentes de la actual legislaci?n sobre ruido en el puesto de trabajo lo forma la ratificaci?n del Convenio C148 sobre la protecci?n de los trabajadores contra los riesgos profesionales debidos a la contaminaci?n del aire, el ruido y las vibraciones en el lugar de trabajo, por parte del Estado Espa?ol en 1980 (OIT,1977a). En este convenio se hace menci?n a los conceptos de prevenci?n, protecci?n, eliminaci?n del riesgo en origen, vigilancia de la salud y formaci?n e informaci?n. No se establecen niveles ni criterios, pero se sientan las bases para que los estados que ratifiquen el convenio desarrollen legislaci?n al respecto. En 1978 se modific? en Decreto 792/1971 mediante el Real Decreto 1995/1978, de 12 de mayo, por el que se aprueba el cuadro de enfermedades profesionales en el sistema de la seguridad social (BOE, 1978b). En este Real Decreto se incluye una lista de enfermedades profesionales con las relaciones de las principales actividades capaces de producirlas. Dentro del apartado de enfermedades profesionales producidas por agentes f?sicos se encuentra la "hipoacusia o sordera provocada por el ruido" producida principalmente por aquellos "trabajos que se expongan a ruidos continuos de nivel sonoro equivalente o superior a 80 decibelios A, durante ocho horas diarias o cuarenta horas semanales y especialmente:  Trabajos de calderer?a.  Trabajos de estampado, embutido, remachado y martillado de metales.  Trabajos en telares de lanzadera batiente.  Trabajos de control y puesta a punto de motores de aviaci?n, reactores o de pist?n.  Trabajos con martillos y perforadores neum?ticos en minas, t?neles y galer?as subterr?neas.  Trabajos en salas de m?quinas de nav?os.  Tr?fico a?reo (personal de tierra, mec?nicos y personal de navegaci?n, de aviones a reacci?n, etc.).  Talado y corte de ?rboles con sierras port?tiles.  Salas de recreaci?n (discotecas, etc.).  Trabajos de obras p?blicas (rutas, construcciones, etc.) efectuados con m?quinas ruidosas como bulldozers, excavadoras, palas mec?nicas, etc.  Motores diesel, en particular en las dragas y los veh?culos de transporte de ruta, ferroviarios y mar?timos." El Real Decreto 1995/1978 fue derogado mediante el Real Decreto 1299/2006 de 10 de noviembre, por el que se aprueba el cuadro de enfermedades profesionales en el Sistema de la Seguridad Social y se establecen criterios para su notificaci?n y registro. Este decreto viene a modificar el sistema de notificaci?n y registro con el fin de "hacer aflorar enfermedades profesionales ocultas y evitar la infra declaraci?n de tales enfermedades". (BOE, 2006b). En el pre?mbulo justifica su necesidad para modificar "las deficiencias... producidas por un procedimiento que se ha demostrado ineficiente" (BOE, 2006b), procedimiento que se ha mantenido en vigor durante 28 a?os. El nuevo R.D 1299/2006 realiza dos importantes aportes: por una parte, viene a modificar el cuadro de enfermedades profesionales en el sistema de la Seguridad Social y por otro lado prev? un futuro modelo de parte de enfermedad profesional, as? como el procedimiento de tramitaci?n y los m?todos a seguir para realizarlo. 333 El RD 1299/2006 actualiza la lista de trabajos que pueden producir hipoacusia, incluyendo los mismos que en el RD 1995/1978 y a?adiendo 8 nuevos, ?stos son:  Recolecci?n de basura dom?stica.  Instalaci?n y pruebas de equipos de amplificaci?n de sonido.  Empleo de vibradores en la construcci?n.  Trabajo en imprenta rotativa en la industria gr?fica.  Molienda de caucho, de pl?stico y la inyecci?n de esos materiales para moldeo.  Manejo de maquinaria de transformaci?n de la madera, sierras circulares, de cinta, cepilladoras, tupies, fresas.  Molienda de piedras y minerales.  Expolio y destrucci?n de municiones y explosivos. El objetivo de dise?ar un nuevo parte de enfermedad profesional es que la Uni?n Europea, a trav?s de sus estados miembros y de la agencia Eurostat, realice estad?sticas coherentes y comparables entre las diferentes regiones. El nuevo parte de enfermedad profesional se define en la ORDENTAS/1/2007 de 2 de enero, por la que se establece el modelo de parte de enfermedad profesional, se dictan normas para su elaboraci?n y transmisi?n y se crea el correspondiente fichero de datos personales. (BOE, 2007). A partir de la fecha de entrada en vigor de esta orden, todas las declaraciones de enfermedades profesionales se deber?n realizar mediante una aplicaci?n inform?tica denominada CEPROSS (Comunicaci?n de Enfermedades Profesionales, Seguridad Social). Los datos contenidos en el parte de enfermedad profesional son los relativos a los datos personales del trabajador, los datos de la empresa, datos m?dicos, datos econ?micos de la situaci?n de incapacidad temporal y datos relativos a la enfermedad profesional. A ra?z de la ratificaci?n del Convenio C148 y como consecuencia de la aprobaci?n en la Uni?n Europea de la primera Directiva sobre ruido laboral (Directiva 86/188/CEE) (DO, 1986), surgi? en Espa?a el primer texto legislativo en tratar el ruido en el puesto de trabajo de forma exclusiva, el ya derogado Real Decreto 1316/1989, de 27 de octubre, sobre protecci?n de los trabajadores frente a los riesgos derivados de la exposici?n al ruido durante el trabajo (BOE, 1989). Este Real Decreto, vigente durante 17 a?os, supuso un punto de inflexi?n en lo relativo a las pol?ticas preventivas. El Real Decreto 1316/1989 ten?a por objeto la protecci?n de los trabajadores frente a los riesgos derivados de su exposici?n al ruido durante el trabajo, y particularmente para la audici?n. El objetivo principal en cuanto a la reducci?n de riesgos se centr? en reducir al nivel m?s bajo t?cnica y razonablemente posible, los riesgos derivados de la exposici?n al ruido. En primer lugar se especificaba la necesidad de evaluar la exposici?n de los trabajadores al ruido con el objeto de determinar si se superan los l?mites fijados. Las evaluaciones se clasificaron en tres tipolog?as diferentes, una evaluaci?n inicial de todos los puestos de trabajo, una segunda tipolog?a aplicable a cada nuevo puesto de trabajo creado, y un tercer tipo de evaluaciones peri?dicas, con una frecuencia distinta en funci?n del nivel registrado en cada puesto de trabajo. 334 Los ?ndices utilizados para valorar el nivel de ruido en cada puesto de trabajo fueron el Nivel diario equivalente (LAeq,d) y el Nivel de Pico, que en este Real Decreto se asimilaba con el nivel m?ximo (LMax). Se fijaron tres l?mites para valorar la exposici?n al ruido por parte de los trabajadores. El l?mite m?s permisible se fij? en un LAeq,d superior a 80 dBA, un segundo l?mite se situ? en la superaci?n de 85 dBA y el tercer l?mite es la superaci?n de un LAeq,d de 90 dBA y/o un LMax superior a 140 dB. En el caso de superar alguno de estos l?mites, se deb?an de adoptar una serie de medidas, seg?n el caso. En el caso de superar un LAeq,d de 80 dBA, exist?a la obligaci?n de proporcionar a cada trabajador una informaci?n y formaci?n sobre la evaluaci?n de su exposici?n al ruido y los riesgos potenciales para su audici?n, las medidas preventivas adoptadas, la utilizaci?n de los protectores auditivos, los resultados del control m?dico de su audici?n. Igualmente era obligatoria la realizaci?n de un control m?dico inicial de la funci?n auditiva de los trabajadores y controles peri?dicos cada cinco a?os. En el caso de superar un LAeq,d de 85 dBA, se ten?an que adoptar las mismas medidas preventivas que en el caso de superar 80 dBA, y adem?s se deb?a controlar la funci?n auditiva de los trabajadores con car?cter trianual y exist?a la obligaci?n de suministrar protectores auditivos a todos los trabajadores expuestos. El tercer supuesto era la superaci?n de un LAeq,d de 90 dBA y/o un LMax (nivel de pico seg?n el R.D. 1316/1989) de 140 dB. En este caso, se deb?an adoptar las mismas acciones preventivas que en el primer supuesto, y como medidas de protecci?n adicional se deb?a iniciar un programa de medidas t?cnicas destinado a disminuir la generaci?n o la propagaci?n del ruido, se deb?a informar a los trabajadores sobre esta situaci?n, el control de la salud auditiva de los trabajadores se deb?a realizar anualmente, el uso de protectores auditivos pasaba a ser obligatorio y se impon?a una obligaci?n de delimitar las ?reas con niveles superiores a los descritos y de restringir el acceso a las mismas. En el R.D. 1316/1989 tambi?n se establec?an las obligaciones de empleados y empleadores, las caracter?sticas de los protectores auditivos, as? como los descriptores de ruido a utilizar para la valoraci?n de la exposici?n sonora, los procedimientos de medici?n de ruido y los procedimientos de control de la funci?n auditiva de los trabajadores. En el a?o 1999 se aprob? el Real Decreto 1971/1999, de 23 de diciembre, de procedimiento para el reconocimiento, declaraci?n y calificaci?n del grado de minusval?a (BOE, 1999a). Su cap?tulo 13 est? dedicado a establecer criterios de valoraci?n de las discapacidades provocadas por p?rdida de audici?n. Este Real Decreto es de vital importancia, ya que define legalmente qu? se entiende por p?rdida de audici?n. El Real Decreto 1971/1999 no especifica los protocolos a seguir para valorar las p?rdidas de audici?n. Los m?todos para la valoraci?n de las p?rdidas auditivas se detallan en el Protocolo de Vigilancia Sanitaria Espec?fica sobre Ruido publicado en el a?o 2000 por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud perteneciente a la Comisi?n de Salud P?blica (CSP, 2000). Este documento, aunque no tiene car?cter legislativo, s? proporciona una gu?a de actuaci?n para la vigilancia sanitaria espec?fica de los trabajadores expuestos a ruido. En ?l se especifica que la detecci?n del umbral 335 auditivo deber? hacerse mediante audiometr?a liminar tonal por v?a a?rea y a su vez obtener el porcentaje de discapacidad a aplicar si fuese pertinente. El Real Decreto 1316/1989 ha sido sustituido en 2006 por el Real Decreto 286/2006, de 10 marzo, sobre la protecci?n de la salud y la seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposici?n al ruido (BOE, 2006a). Este documento establece una serie de disposiciones m?nimas que tienen como objeto la protecci?n de los trabajadores contra los riesgos para su seguridad y su salud derivados o que puedan derivarse de la exposici?n al ruido, haciendo hincapi? en los riesgos para la audici?n. Incide en las medidas encaminadas a evitar o a reducir la exposici?n, de manera que los riesgos derivados de la exposici?n al ruido se eliminen en su origen o se reduzcan al nivel m?s bajo posible. Los ?ndices utilizados para valorar el nivel de ruido en cada puesto de trabajo son el Nivel de exposici?n diario equivalente (LAeq,d) y el Nivel de Pico (Lpico), Los l?mites del antiguo Real Decreto 1316/1989 han sido modificados en esta nueva disposici?n, tanto en su valor, como en la metodolog?a de c?lculo y medida y en su denominaci?n, quedando de la siguiente forma:  Valores l?mite de exposici?n (VLE): LAeq,d = 87 dBA y Lpico = 140 dBC.  Valores superiores de exposici?n que dan lugar a una acci?n (VSE): LAeq,d = 85 dBA y Lpico = 137 dBC.  Valores inferiores de exposici?n que dan lugar a una acci?n(VIE): LAeq,d = 80 dBA y Lpico = 135 dBC. Los par?metros de medida se determinan de la misma forma que en la anterior disposici?n, pero la comparaci?n con los valores l?mite ha variado de forma considerable. A la hora de comparar los resultados de las medidas con los valores de exposici?n hay que diferenciar s? se supera el valor l?mite de exposici?n o no. Para hacer esta comparaci?n habr? de tenerse en cuenta la atenuaci?n que proporcionan los protectores auditivos. Adem?s de esto, existen numerosas y sutiles diferencias con respecto a su antecesora. Al igual que en su disposici?n precursora, se hace menci?n a la eliminaci?n de riesgos en origen, pero en el nuevo texto se enumeran una serie acciones para reducir el riesgo de exposici?n al ruido, estas son:  M?todos de trabajo que pueden reducir la necesidad de exponerse al ruido.  Elecci?n de equipos de trabajo que generen el menor nivel posible de ruido.  Concepci?n y disposici?n de lugares y puestos de trabajo teniendo en cuenta la variable ruido.  Informaci?n y formaci?n de trabajadores sobre la correcta utilizaci?n de equipos de trabajo.  Reducci?n t?cnica del ruido a?reo y ruido transmitido.  Programas de mantenimiento de equipos de trabajo. 336  Reducci?n del ruido mediante la organizaci?n del trabajo limitando la duraci?n de la exposici?n y ordenando adecuadamente el tiempo de trabajo. El nuevo Real Decreto 286/2006 permite realizar evaluaciones y mediciones mediante m?todos de muestreo. Otra de las novedades es que especifica la calificaci?n que debe tener el personal que ha de realizar las evaluaciones y mediciones, especificando que los t?cnicos deben ser t?cnicos en prevenci?n de riesgos laborales de nivel intermedio o superior. Otras de las novedades es la referencia que realiza a la toma en consideraci?n de todos los efectos para la salud y seguridad de los trabajadores derivados de la interacci?n entre el ruido y las sustancias otot?xicas relacionadas con el trabajo. Por otra parte, incluye la necesidad de valorar si existe una prolongaci?n de la exposici?n al ruido despu?s del horario laboral por responsabilidad del empresario. El principal cambio con respecto al Real Decreto 1316/1989 es la limitaci?n de la exposici?n, ya que se establece que en ning?n caso la exposici?n de un trabajador debe superar los valores l?mite de exposici?n (LAeq,d = 87 dBA y Lpico = 140 dBC). El contenido de la formaci?n a recibir por parte de los trabajadores expuestos a niveles superiores a los valores inferiores de exposici?n que dan lugar a una acci?n (LAeq,d = 80 dBA y Lpico = 135 dBC), detallando que se debe informar y formar sobre: la naturaleza de los riesgos; las medidas tomadas con objeto de eliminar o reducir al m?nimo los riesgos derivados del ruido; los resultados obtenidos en las evaluaciones y mediciones del ruido efectuadas, junto con una explicaci?n de su significado y riesgos potenciales; el uso y mantenimiento correcto de los protectores auditivos; la forma de detecci?n de lesiones auditivas; bajo qu? condiciones un trabajador tiene derecho a una vigilancia de su salud auditiva y las pr?cticas de trabajo seguras. El nuevo Real Decreto incluye la necesidad de elaboraci?n de una gu?a t?cnica y atribuye al Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo la responsabilidad de elaborarla y mantenerla. A diferencia del anterior Real Decreto, en el RD 286/2006 se incluyen menciones a la incertidumbre de medida, indicando que "cuando uno de los l?mites o niveles...se sit?e dentro del intervalo de incertidumbre del resultado de la medici?n podr? optarse: a) por suponer que se supera dicho l?mite, o b) por incrementar (seg?n el instrumental utilizado) el n?mero de las mediciones (tratando estad?sticamente los correspondientes resultados) y/o su duraci?n (llegando, en el l?mite, a que el tiempo de medici?n coincida con el de exposici?n) hasta conseguir la necesaria reducci?n del intervalo de incertidumbre correspondiente". Como se ha mencionado en p?rrafos anteriores, con la aprobaci?n del nuevo Real Decreto 286/2006 se ha producido una modificaci?n en los l?mites de exposici?n, pero lo m?s relevante radica en que para poder verificar si se superan o no dichos l?mites, es necesario la realizaci?n de estudios m?s detallados que los definidos en la anterior legislaci?n, puesto que habr? de tenerse en cuenta la exposici?n real del trabajador, tomando en consideraci?n la atenuaci?n proporcionada por la protecci?n auditiva utilizada por cada trabajador. Esto implica que no solo se han de realizar medidas de ruido de forma directa, sino que tambi?n habr?n de realizarse c?lculos, y ser? necesaria la utilizaci?n, no solo de son?metros integradores promediadores y medidores personales de exposici?n 337 sonora, sino tambi?n, en ocasiones, habr?n de utilizarse analizadores de espectro sonoro, con el fin de realizar una correcta evaluaci?n de la exposici?n real del trabajador al ruido. Otra de las novedades que plantea el RD 286/2006 tiene relaci?n, adem?s de con el equipamiento a utilizar para la realizaci?n de las medidas, con el nuevo escenario que se prev? a la entrada en vigor de la futura Orden Ministerial por la que se regula el control metrol?gico del estado sobre instrumentos de medida de sonido audible. Existen otros documentos, que aunque no tengan car?cter legislativo si tienen cierto car?cter de oficialidad. El Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo publica una serie de Normas T?cnicas de Prevenci?n (NTP), que vienen a unificar criterios que no se encuentran suficientemente desarrollados en los anexos de los diferentes textos legislativos. Las normas t?cnicas de prevenci?n sirven de gu?as t?cnicas con las que llevar a cabo las acciones no suficientemente definidas en los documentos legislativos. Las Normas T?cnicas de Prevenci?n que existen actualmente en relaci?n con el ruido en el trabajo se enumeran en la tabla 61. Tabla 61: Normas t?cnica de prevenci?n con relaci?n al ruido en el puesto de trabajo. Cada una de las normas t?cnicas elaboradas por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo tiene un objetivo y alcance espec?fico. NTP T?TULO NTP-270 NTP-284 NTP-285 NTP-287 NTP-366 NTP-503 NTP-638 Evaluaci?n de la exposici?n al ruido. Determinaci?n de niveles representativos. Audiometr?a tonal liminar: exploraciones previas y v?a a?rea. Audiometr?a tonal liminar: v?a ?sea y enmascaramiento. Hipoacusia laboral por exposici?n a ruido: Evaluaci?n cl?nica y diagn?stico. Envejecimiento y trabajo: audici?n y motricidad Confort ac?stico: el ruido en oficinas Estimaci?n de la atenuaci?n efectiva de los protectores auditivos. Fuente: http://www.mtas.es/inhst/ A modo de ejemplo podemos se?alar que:  En la NTP 270: Evaluaci?n de la exposici?n al ruido. Determinaci?n de niveles representativos, se especifican las metodolog?as a seguir para evaluar la exposici?n al ruido en el puesto de trabajo (INST, 1991). Esta Norma T?cnica de Prevenci?n se redact? para servir como gu?a t?cnica del Real Decreto 1316/1986. A la espera de la redacci?n de la nueva gu?a t?cnica para el Real decreto 286/2006, esta NTP 270 sigue en vigor.  La NTP 270 especifica la necesidad de llevar a cabo un estudio previo en el que se identifiquen los puestos de trabajo susceptibles de ser evaluados y se localicen las fuentes generadoras de ruido, estimando los puestos de trabajo afectados por ?stas. Por otro lado, propone dos m?todos de medida, el primero de ellos, denominado m?todo directo, con el que se deber? cubrir la totalidad del intervalo del tiempo considerado, y un m?todo de muestreo. Para este ?ltimo se indica un m?todo de c?lculo de la incertidumbre asociada en funci?n del n?mero de muestras. 338 10.1.2 Legislaci?n en Estados Unidos de Am?rica. La actividad legislativa en materia de ruido laboral en USA comenz? alrededor de 1955 en el ?mbito militar, estableciendo una normativa para los miembros de sus fuerzas armadas (U.S. Air Force, 1956). Hasta 15 a?os despu?s, en 1970, no se fundaron en USA las administraciones competentes en materia de seguridad y salud laboral: Occupational Safety and Health Administration (OSHA) y The National Institute for Occupational Safety and Health (NIOSH)). El primer documento a nivel nacional sobre ruido laboral, fue publicado por el NIOSH en 1972. Este documento tuvo por t?tulo "Criteria for a Recommended Standard: Occupational Exposure to Noise in 1972" (NIOSH, 1972). El primer criterio de exposici?n recomendado fue de 85 dBA evaluado como nivel sonoro medio con ponderaci?n temporal para 8 horas (8-hr TWA). La OSHA en 1981, adopt? como l?mite de exposici?n permisible un valor de 90 dBA (8-hr TWA), con una tasa de intercambio de 5 dB, y posteriormente en 1983 la OSHA corrigi? su norma de ruido rebajando el l?mite a 85 dBA. El nuevo l?mite no incluy? a todos los sectores industriales, por ejemplo excluy? a los trabajadores pertenecientes al sector transporte, trabajadores de plataformas petrol?feras y de gas, agricultura, construcci?n y miner?a. La industria de la construcci?n se incluy? en otra norma de la OSHA, la 29 CFR 1926.52, (OSHA, 1983). La industria minera se encuentra regulada por la norma 30 CFR PART 62 - Occupational Noise Exposure, elaborada por la Mine Safety and Health Administration, MSHA, (MSHA, 1999). Estas normas var?an en los requerimientos espec?ficos, en lo relativo a la forma de monitorizar la exposici?n de los trabajadores y con respecto a los programas de conservaci?n de la audici?n. Los niveles l?mite tratados anteriormente son aplicables solamente a tipos de ruido continuo. Para ruidos impulsivos, el l?mite que no se debe superar en ning?n momento es de 140 dB de nivel de presi?n sonora. En la tabla 62 se realiza una comparaci?n entre las principales reglamentaciones y recomendaciones sobre ruido laboral existentes en Estados Unidos, para la industria en general (OSHA, 29 CFR 1926.52), para el sector minero (MSHA, 30 CFR PART 62) y la recomendaciones realizadas por el National Institute for Occupational Safety and Health (NIOSH Pub. No. 98-126) (NIOSH 1998). Para tratar los requisitos legales de los que se considera p?rdida auditiva, se utiliza la norma 29 CFR 1904 - Recording and Reporting Occupational Injuries and lllness, de la OSHA. Tabla 62: Comparaci?n entre reglamentaciones y recomendaciones sobre ruido laboral en Estados Unidos. Permite una comparaci?n r?pida entre los marcos legales vigente, detectando sus semejanzas y diferencias m?s relevantes Asunto Descripci?n y definici?n OSHA 29 CRF 1910.95 MSHA 30 CRF Part 62 NIOSH Pub. N? 98-126 Nivel de acci?n (NA) El tiempo de exposici?n promedio ponderado (TWA) que requiere la inclusi?n en programas, pruebas de audici?n, formaci?n y protecci?n auditiva adicional. 85 dBA. Se supera el NA cuando el TWA  85 dBA, integrando todos los sonidos entre 80 y 130 dBA Similar a OSHA. Se integran todos los sonidos entre 80 y al menos 130 dBA No aplica. Tiene un l?mite de exposici?n recomendado (REL), para la prevenci?n de p?rdida auditiva, de ruido y EPI. 339 L?mite de Exposici?n Permisible (PEL) Cuando se supera el TWA se requieren medidas de ingenier?a viable y controles administrativos OSHA o MSHA y obligaci?n de uso de EPI PEL =90 dBA TWA. El l?mite de exposici?n se supera si TWA>90 dBA, integrando todos los sonidos de entre 90 y 140 dBA Similar a OSHA. Se integran todos los sonidos entre 9O y al menos 140 dB REL = 85 dBA TWA. El REL se supera cuando TWA  85 dBA integrando todos los sonidos de 80 a 140 dBA Tasa de intercambio Es la tasa a la que la exposici?n se acumula, el cambio en dB de TWA para dividir /doblar el tiempo permisible de exposici?n. 5 dB 5 dB 3 dB Nivel l?mite Es el l?mite sonoro por encima del cual los trabajadores no deben exponerse No exp. > 115 dBA: generalmente se interpreta como "exposiciones sin protecci?n Cualquier exposici?n con o sin protecci?n > 115 dBA. Cualquier exposici?n con o sin protecci?n a niveles continuos, variables, intermitentes o impulsivos > 140 dBA. Ruido impulsivo Ruido con una subida brusca y una r?pida ca?da de nivel, 1 seg. de duraci?n, y si se repite, ocurre a intervalos > 1 seg. Se integra con el resto de los niveles, pero no puede superar los 140 dB de pico SPL.. Se integra con el resto de medidas y todos los dem?s ruidos. Se integra con el resto de los niveles, pero no puede superar los 140 dB. Seguimiento Valoraci?n de la exposici?n sonora Una vez determinado el riesgo y la inclusi?n en Programas de conservaci?n de la audici?n El empresario minero deber? establecer el sistema de evaluaci?n de la exposici?n de cada minero para determinar el cumplimiento de la norma. Cada 2 a?os si se produce una exposici?n TWA 85 Control de ruido Investigaci?n e implementaci?n de medidas viables de ingenier?a y medidas de control administrativo Requeridos controles viables cuando TWA> 90 dBA: Posterior conformidad con el documento permiten comprobar la efectividad de los programas de conservaci?n de la audici?n en lugar de ingenier?a cuando TWA< 100 dBA Requeridos controles de Ingenier?a viable y administrativos para TWA > 90 dBA. Los controles administrativos deben entregarse a los mineros por escrito y por carta. Controles viables a partir de 85 dBA TWA Los controles administrativos no deben exponer a m?s trabajadores al ruido. Protecci?n auditiva Requisitos de la exposici?n y condiciones para el uso de los dispositivos de protecci?n auditiva EPI Opcional para TWA> 85 dBA. Obligatorio para TWA > 90 dB A . y para TWA > 85 dBA en trabajadores con cambios en el umbral auditivo. Las opciones deben incluir varios HPD. Se interpreta por lo menos un tipo de orejera y otro de tap?n. Igual OSHA, que pero las opciones deben incluir 2 orejeras y 2 tapones. Se requiere doble protecci?n auditiva (tapones y orejeras para exposiciones TWA> 105 dBA Obligatorio para TWA >85 dBA. Los protectores deben proteger hasta 85 dBA. Doble protecci?n recomendada para exposiciones > 100 dBA TWA. Evaluaci?n de la efectividad de la protecci?n auditiva M?todo para determinar idoneidad de los protectores. Uso de protectores etiquetados NRRs para determinar idoneidad, Estipula disminuir un 50% la No se incluye ning?n m?todo en la norma. El pre?mbulo de la norma indica que la gu?a de conformidad El etiquetado de protectores debe rebajarse un 25% para orejeras, un 50% para tapones de 340 atenuaci?n para los protectores para comparar su eficacia relativa. seguir? procedimientos sugeridos. espuma y un 70% para otros tapones a no ser que los datos est?n disponibles seg?n el m?todo B de la ANSI S12.6.1997 Supervisor de la prueba audiom?trica Persona que es responsable de realizar la prueba audiom?trica, de revisar los audiogramas. Licenciado o titulado en Audiolog?a, Otorrinolaringolog?a o M?dico Licenciado o titulado En Audiolog?a o M?dico. Audiologista o M?dico Audiometrista Persona que realiza la prueba audiom?trica y revisar de forma rutinaria los audiogramas bajo supervisi?n profesional. Responsable de la supervisi?n. Certificado CAOHC, Debe estar bajo direcci?n del supervisor. Certificado CAOHC o equivalente. Debe estar bajo direcci?n del supervisor_ Certificado CAOHC o equivalente Audiometr?a Test auditivo, iniciales y sucesivos utilizados para valorar la eficacia de las medidas de conservaci?n auditiva. Anualmente para todo trabajador expuesto 85 dBA TWA Audiograma de base cada 6 meses de exposici?n, 12 meses si se usa audi?metros port?tiles. Igual que OSHA, pero da la opci?n de realizar o no el audiograma a criterio del minero. Anualmente para todo trabajador expuesto 85 dBA TWA Repetici?n del audio grama de base a los 30 d?as de exposici?n. Para trabajadores expuestos a > 100 dBA TWA. 2 audiometr?as anuales. Per?odo previo reservado para audiograma de base. Per?odo de no exposici?n a ruido en el trabajo previo al audiograma de base. 14 hr. Utilizaci?n de protectores auditivos como alternativa. Igual a 0SHA. Ninguna exposici?n a ruido  85 dBA en las 12 hr anteriores. No se pueden utilizar protectores, auditivos como alternativa. Ruido de fondo Ruido permitido dentro de la cabina audiom?trica durante la prueba. 40 dB :500 y 1000 Hz 41 dB : 2.000 Hz 57 dB :4.000 Hz 62 dB : 8.000 Hz De acuerdo a los procedimientos cient?ficos validados. ANSI 53.1-1999; 19 dB m?s restrictiva que OSHA a 500 Hz y de 13 a 25 dB a otras frecuencias. Revisi?n del audiograma y notificaci?n al trabajador Acciones requeridas despu?s del audiograma. No especificado a menos que se detecten cambios en el umbral auditivo Los audiogramas de- ben ser repasados dentro de 30 d?as y enviar por escrito al minero en un plazo de 10 d?as. No especificado a menos que se detecten cambios en el umbral Cambio est?ndar del umbral (OSHA/MSHA). Cambio significativo del umbral (NIOSH). Cambio en el umbral de audici?n comparado con el audiograma de base que requiere una acci?n de seguimiento. Variaci?n media 10 dB en los niveles auditivos a 2.000 ? 3.000 y 4.000 Hz Igual a OSHA Variaci?n  15 dB para el peor audiograma base para cualquier frecuencia en cada o?do, confirmado mediante un seguimiento para el mismo o?do y frecuencia Pruebas sucesivas de Cambio del umbral Audiograma recordatorio permitido o requerido cuando se detecta un cambio inicial del umbral. Repetici?n del audio grama a los, 30 d?as Sustituible por audiometr?as anuales. Igual a OSHA Debe proporcionarse un audiograma de confirmaci?n en 30 d?as. Correcci?n por presbiacusia o edad Ajuste para los niveles auditivos debido a los efectos de la edad Permitido Igual a OSHA No permitido P?rdida de o?do declarable o denunciable Nivel de p?rdida auditiva para la publicaci?n en registros de lesi?n y enfermedad profesional Cambio medio 25 dB a partir del audiograma base a 2.000 3.000 y 4.000 Hz, en cada o?do, con correcci?n por edad. Igual a OSHA No lo indica. 341 Educaci?n y formaci?n Descripci?n de los planes de formaci?n y educaci?n anual que componen los programas de conservaci?n de la audici?n. Anual para todos los empleados expuestos 85 dB TWA. Debe incluir los efectos del ruido, protectores auditivos y prop?sitos y explicaciones de las audiometr?as. Igual que OSHA. Incluye responsabili- dades del minero en el mantenimiento y control de ruido. Igual que OSHA. Adem?s debe incluir efectos Psicol?gicos y responsabilidades. Se?alizaci?n y comunicaci?n de peligros Requerimientos de se?alizaci?n de ?reas ruidosas. Comunicaci?n en el lugar de trabajo Comunicaci?n solo sobre controles administrativos. Las se?ales se deben fijar en la entrada de las ?reas  85 dBA, Conservaci?n de registros Especificaciones sobre la conservaci?n de registros y transferencia de registros si el empleado abandona el trabajo. Inspecciones de ruido durante al menos 2 a?os. Audiometr?as durante la duraci?n del contrato y obligaci?n de transferir registros. Registros de exposi- ci?n al ruido y formaci?n y datos audiom?tricos de empleados con m?s de 6 meses trabajando. Obligaci?n de transferir registros. Inspecciones de ruido durante 30 a?os. Datos Audiom?tricos. Definido por la norma: 29CFR1919.20(h) Fuente: Elaboraci?n propia a partir de Holthouser, M., 2000. 10.1.3 Legislaci?n en el resto del mundo. Las estimaciones de la OIT indican que las tasas de accidente y enfermedad de los pa?ses industrializados avanzados es algo menos de la mitad de las tasas de Europa central y oriental, China e India. En la regi?n de Am?rica Latina y el Caribe, estos porcentajes son a?n m?s elevados, al tiempo que en el Medio Oriente y Asia (excluidas China e India) se registran unas tasas que cuadruplican las existentes en las naciones industrializadas. Algunas tareas, especialmente, riesgosas pueden implicar unos ?ndices de riesgo entre 10 y 100 veces mayores (OIT, 1999). En los pa?ses industrializados se ha producido un sustancial descenso del n?mero de lesiones graves resultantes de la transformaci?n estructural de la naturaleza del trabajo y de los esfuerzos efectivos por hacer del lugar de trabajo un lugar m?s sano y seguro (O1T, 1999); a esto han contribuido las pol?ticas llevadas a cabo, que se han plasmado en numerosos textos legislativos. La mayor?a de legislaciones de los diferentes pa?ses adoptan los 85 dBA y 90 dBA como niveles a partir de los cuales se han de realizar diferentes acciones, como la utilizaci?n de protectores auditivos (PA), el control de la funci?n auditiva de los trabajadores (CA) o el control de ruido (CR). Algunos pa?ses, como Jap?n y Suiza tienen legislaciones muy similares a la actual Directiva de la UE-25. Otros pa?ses, como es el caso de Noruega, poseen legislaciones muy restrictivas, en las que se diferencia el nivel de exposici?n permisible seg?n ocupaciones. En este caso, a partir de una exposici?n 85 dBA en la industria en general, se empiezan a realizar diferentes acciones. En sectores muy concretos, como son la comunicaciones, el l?mite m?ximo permisible se sit?a en 70 dBA, en trabajos en plataformas petrol?feras el l?mite es de 83 dBA a lo largo de turnos de 12 horas y en barcos es de 90 dBA. Los l?mites m?ximos de niveles de pico se suelen situar en 140 dB, con diferentes ponderaciones (A, L y C), en la mayor?a de los casos L y C. En determinadas legislaciones estos l?mites son sensiblemente m?s bajos, como en el 342 caso de la Columbia Brit?nica Canadiense con niveles de pico 135 dBA, o el caso de Noruega, con niveles de 130 dBC. La mayor?a de los documentos legislativos adoptan el criterio ISO con tasas de intercambio de 3 dB, aunque en ciertos pa?ses, aparte de Estados Unidos, se utiliza el criterio de la OSHA con tasas de intercambio de 5 dB, como es el caso de Brasil, algunas provincias de Canad? (Ontario), o Israel. En la tabla 63 se presenta una muestra de legislaciones existentes en diferentes pa?ses del mundo, en esta tabla intencionalmente se han omitido pa?ses pertenecientes a la Uni?n Europea (UE-25) debido a que sus legislaciones presentan una ra?z com?n, la Directiva 1003/10/CE. Tabla 63: Legislaciones sobre ruido laboral a nivel internacional. Permite una comparaci?n r?pida entre los marcos legales vigente, detectando sus semejanzas y diferencias m?s relevantes. Pa?s organizaci?n Norma N iv el C ri te ri o (d B ) Ta sa c am bi o (d B ) N iv el u m br al (d B ) P on de ra ci ?n Te m po ra l P on de ra ci ?n Fr ec ue nc ia N iv el m ?x im o Argentina MTESS Resoluci?n 295/3003 85 CA 90 CR 3 -- Slow A 115 dBA m?x 140 dBA pico Australia OASCC NOHSC:2009(2004) NOHSC:1007(2000) 85 3 -- -- A 140 dBA pico Australia (Western territory) OSHR 1996, P3; D4, 3.45 MSIR 1997,P7;D1 85 85 3 3 -- -- -- -- A A 140 dBC pico 140 dB pico Australia (South territory) OHSWR 85 3 -- -- A 140 dBC pico Australia (New South Wales) OHSR 2001, P 4.3 85 3 -- -- A 140 dBC pico Australia (Northern territory) WH (OHS), P7, D2, S56 85 3 -- -- A 140 dB pico Australia (Queensland) Noise (SL359 1998) 85 3 -- -- A 140 dBC pico Australia (Tasmania) (S.R. 1998, N? 152) P4, D4 85 3 -- -- A 140 dBC pico Australia (Victoria) OHSR Noise 2004 85 3 -- -- A 140 dBC pico Brasil Ministerio do Trabalho e Emprego NR 15 ? SHW, 3.214/1978 85 5 -- Slow A 115 dBA m?x 130 dB pico Canad? Federal Labour Operations Canada Occupational Health and Safety. Regulations Part 7. Levels of Sound 87 3 74 -- A 120 dBA max Canad? - Workers Compensation Board of British Columbia OHSR. General Hazard Requirements. Daily Exposure Limit. 85 3 Inferior a 80 Slow A 135 dBA pico Canad? ? Ontario Ministry of Labour Industrial Establishments (RRO.1990,Reg 851) Section 139 90 5 -- -- A 115 dBA 140 dB pico Canad? Saskatchewan Department of labour Occupational Health and Safety Regulations. 1996 (RRS.c.0-1.1,r) part VIII. Section 113) 80 PA 85 CA 90 CR 3 80 -- -- -- Chile Ministerio de Salud Decreto Supremo N? 594 85 3 80 Slow A 115 dBA max 140 dB pico China -- 70 - 90 3 -- Slow A 115 dBA max India Rules of the Factory Acts 90 -- -- Slow A 115 dBA max 140 dBA pico Israel -- 85 5 -- Slow A 115 dBA max 140 dBC pico 343 Jap?n Labour Standard Bureau Industrial Safety and Health Law N? 57, Article 88. 80 85 90 3 80 Slow A -- Nueva Zelanda Occupational Safety and Health Service Health and Safety in Employment Regulations 1995 ? Regulation 11. Noise 85 3 -- Slow A 115 dBA max 140 dB pico Noruega Norwegian STD NS 4814 Norwegian STD NS 4815 70 83 85 90 3 -- Slow A 110 dBA max 130 dBC pico Singapur Factories (Noise) Regulations, 1996 (S372/96) 85 CA 90 CR 3 -- -- -- 140 dBA pico Sud?frica Occupational Health and Safety Act. 85 -- -- -- A 135 dBA pico Suiza -- 85 87 3 -- Slow A 125 dBA max 140 dBC pico Tailandia Ministry of the Interior 80 CA 90 -- -- -- A -- Uruguay 90 3 -- Slow A 110 dBA max Fuente: Elaboraci?n propia a partir de Neitzel, A., y col., 2005. 10.1.4 Normalizaci?n del ruido en el ambiente laboral. El t?rmino normativa tiene diversas connotaciones distintas. Muchas veces se utiliza como sin?nimo de documentos con car?cter legislativo y otras veces como especificaciones t?cnicas aprobadas por organismos normalizadores sin car?cter vinculante. En este caso utilizaremos el t?rmino normativa para referirnos a aquellos documentos t?cnicos redactados y aprobados por instituciones internacionales de normalizaci?n y estandarizaci?n. Las instituciones internacionales m?s relevantes con respecto a las normas, que de una forma u otra, tienen influencia en diferentes aspectos del ruido en el puesto de trabajo son la International Organization for Standardization (ISO) que a trav?s de su Comit? T?cnico 43, Subcomit? 1, dividido a su vez en grupos de trabajo (TC 43/SC 1) son los encargados de redactar las normas sobre ac?stica; el European Committee for Standardization (CEN), organismo normalizador a nivel europeo donde, al igual que en ISO, los trabajos de normalizaci?n se encargan a los Comit?s T?cnicos, siendo el encargado de ac?stica el TC/211; y la International Electrotechnical Comisi?n (IEC), que se encarga de redactar las especificaciones relativas a instrumentos de medida. Con respecto a la valoraci?n del ruido en el puesto de trabajo, las normas de referencia son la norma ISO 1999:1990. Acoustics - Determinati?n of occupational noise exposure and estimation of noise-induced hearing impairment (Determinaci?n del ruido laboral y estimaci?n de las p?rdidas auditivas inducidas por el ruido) y la norma ISO 9612:1997. Acoustics - Guidelines for the measurement and assessment of exposure to noise in a working environment (Directrices para la medida y valoraci?n de la exposici?n al ruido en ambientes laborales). La primera de estas normas, ISO 1999:1990 se public? en su versi?n inicial en 1975 y posteriormente se modific?, quedando en su formato actual en 1990. En esta norma se detalla un m?todo estad?stico para estimar la p?rdida auditiva causada por la exposici?n al ruido en funci?n del nivel, del tiempo de exposici?n y de la edad. Con estos par?metros se calcula el desplazamiento permanente del umbral auditivo como consecuencia de la exposici?n al ruido laboral. La norma especifica claramente que los resultados se han de aplicar a grupos de poblaci?n y no sobre individuos aisladamente, aunque utilizando los datos de las 344 funciones estad?sticas puede llegar a realizarse una estimaci?n del riesgo de sufrir p?rdida auditiva, en tantos por ciento, para un individuo, conocida su edad, su nivel y tiempo de exposici?n. Los par?metros que se recomiendan medir, para el prop?sito de la norma son la exposici?n sonora ponderada A, el nivel de presi?n sonora continuo equivalente ponderado A y el nivel de exposici?n al ruido referido a una jornada laboral de 8 horas. Las estimaciones que se realizan sobre las perdidas auditivas sirven para las exposiciones a ruido de frecuencia audible con caracter?sticas estables, intermitentes, fluctuantes, irregulares e impulsivas, en un rango de niveles (LAeq,T) de entre 75 dBA y 100 dBA y para tiempos de exposici?n de entre 0 y 40 a?os. En las investigaciones que precedieron a la redacci?n de la norma, el m?todo se elabor? en base a ruido de banda ancha sin componentes tonales caracter?sticas. En el caso de que a la hora de utilizar la norma como referencia existan componentes tonales, se deja abierta la posibilidad de realizar una correcci?n sobre el nivel de evaluaci?n de 5 dBA. Esta correcci?n, al igual que cualquier extrapolaci?n que se realice, por ejemplo, aplicando mayores niveles de exposici?n, debe de efectuarse con reservas. La norma solo define la p?rdida auditiva en la concepci?n f?sica del t?rmino. Si se quiere conocer el riesgo de p?rdida auditiva seg?n los criterios legales, primeramente hay que calcular la p?rdida auditiva producida, conocer el d?ficit auditivo asociado a dicha perdida (concepto legal de d?ficit como discapacidad suficiente para afectar a la audici?n de una persona a partir de determinado l?mite de p?rdida establecido en la legislaci?n que sea de aplicaci?n) y posteriormente, indicar el riesgo de sufrir perdida auditiva c?mo probabilidad de sufrir d?ficit auditivo. La metodolog?a de medida, par?metros adicionales y otros conceptos se definen de forma detallada en la norma internacional ISO 9612:1997(E). Acoustics - Guidelines for the measurement and assessment of exposure to noise in a working environment (ISO, 1997). Esta norma describe c?mo se determinan los diferentes indicadores y el tipo y la localizaci?n de las medidas a realizar. El prop?sito es hacer una valoraci?n del ruido en el ambiente laboral con respecto a los diferentes efectos que produce en el trabajador como resultado de su exposici?n habitual. Los indicadores de medida que define c?mo "preferidos" son el nivel de presi?n sonora continuo equivalente ponderado A (LAeq,T) y la exposici?n sonora ponderada A (EA,T) Tambi?n da la opci?n de registrar otros indicadores adicionales como el nivel de presi?n sonora de pico con diferentes ponderaciones (LApk, LCPK y Lpk). Dependiendo del prop?sito de las medidas, ?stas se pueden realizar en posiciones fijas, o bien llevarlas a cabo sobre una persona durante su jornada laboral, aunque para una mayor precisi?n de los resultados, el m?todo de medida preferible es el segundo, portando el instrumento de medida el propio trabajador durante la jornada. La norma define de forma detallada las posiciones, tiempos, par?metros de medida y las aplicaciones de las mismas. Fuera de estas dos normas, que tratan directamente sobre la valoraci?n del ruido en el trabajo y de los efectos que este produce sobre la audici?n de los trabajadores, existen otras muchas normas con una relaci?n m?s o menos directa con el ruido en el trabajo. 345 Existen otras instituciones de normalizaci?n en el ?mbito internacional, sobre todo en el mundo anglosaj?n, que publican normas sobre determinados aspectos del ruido laboral. Por ejemplo, la American Society for Testing and Materials (ASTM) tiene publicada una Norma para la valoraci?n de los riesgos para la salud generados por la emisi?n de ruido de equipos (E2202-02, Standard practice for measurement of equipment generated continuous noise for assesment of health hazards). Otra importante entidad de normalizaci?n y estandarizaci?n es la American Nacional Standards Institute (ANSI), con numerosas normas publicadas sobre ac?stica. El listado de estas normas con su nombre original se muestra en la tabla 64. Tabla 64: Normas ANSI sobre ruido laboral. Se incluyen tambi?n normas sobre equipos de medida, protectores auditivos y emisi?n de ruido de m?quinas en el puesto de trabajo. NORMA TITULO ANSI S1.25-1991 (R2002) Specification for Personal Noise Dosimeters. ANSI S1.4-1983(R2006) ANSI S1.4a-1985 (R2006) American National Standard Specification for Sound Level Meters ANSI SI.43-1997 (R2002) Specifications for Integrating-Averaging Sound Level Meters ANSI S12.19-1996 (R2006) Measurement of Occupational Noise Exposure ANSI S12.43-1997 (R2002) American National Standard Methods for Measurement of Sound Emitted by Machinery and Equipment at Workstations and other Specified Positions ANSI S12.6-1997 (R2002) American National Standard Methods for Measuring the Real-Ear Attenuation of Hearing Protectors ANSI S3.44-1996 (R2001) Determination of Occupational Noise Exposure and Estimation of Noise-Induced Hearing impairment Fuente: Elaboraci?n propia. Aunque la American Nacional Standards Institute (ANSI) es miembro de ISO y muchas de sus normas coinciden con los est?ndares internacionales ISO y por lo tanto, tiene nomenclatura ANSI/ISO, otras muchas son est?ndares exclusivos norteamericanos, difiriendo en gran medida de los est?ndares internacionales, tanto en los par?metros de medida, como en las especificaciones de los equipos de medida. 10.1.5 Pol?ticas de control del ruido laboral en la Uni?n Europea. La Uni?n Europea viene integrando en sus pol?ticas la preocupaci?n por los riesgos derivados de la exposici?n al ruido en el puesto de trabajo desde finales de los a?os 70, a partir de un Programa de Acci?n de la Comunidad Europea en materia de seguridad y de salud en el lugar de trabajo, donde se preve?a la puesta en pr?ctica de procedimientos armonizados a nivel europeo relativos a la protecci?n de los trabajadores expuestos a ruido (DO,1978). Como consecuencia de dicho programa de acci?n surgieron las primeras Directivas encaminadas a la protecci?n de la salud de los trabajadores, as?, nace la Directiva 80/1107/CEE (DO, 1980), y posteriormente la Directiva 86/188/CEE (DO, 1986). Actualmente, las pol?ticas sobre riesgos laborales en la Uni?n Europea (UE-25) se rigen por la denominada "Directiva Marco sobre seguridad y salud en el trabajo? 346 (Directiva 89/391/CEE del Consejo, de 12 de junio de 1989, relativa a la aplicaci?n de medidas para promover la mejora de la seguridad y de la salud de los trabajadores en el trabajo) (DO, 1989). En 1995 la Comisi?n inici? un Programa Comunitario en el ?mbito de la seguridad la higiene y la salud en el lugar de trabajo (1996-2000) (COM, 1995), concediendo prioridad a los siguientes puntos:  Creaci?n de la Agencia Europea para la salud y la seguridad en el trabajo, con sede en Bilbao.  Correcta transposici?n de las directivas y su aplicaci?n pr?ctica (informes de evaluaci?n y control de la inspecci?n de trabajo).  Creaci?n de una cultura de seguridad en las empresas. Como continuaci?n del programa comunitario en el ?mbito de la seguridad la higiene y la salud en el lugar de trabajo (1996-2000), surgi? la estrategia comunitaria de salud y seguridad en el trabajo (2002-2006) (COM, 2002). Con esta estrategia, la UE-25 se propuso facilitar la aplicaci?n de la legislaci?n existente en materia de salud y seguridad en el trabajo y dar un nuevo impulso a la misma durante el per?odo de vigencia. La estrategia se basa en un an?lisis tras el cual la Comisi?n recuerda las tres exigencias que deben cumplirse para garantizar un entorno de trabajo seguro y saludable, ?stas son: 1. Una consolidaci?n de la cultura de prevenci?n de los riesgos, mejorando el conocimiento de los riesgos, por lo que se requiere educaci?n y formaci?n, sensibilizaci?n de los empresarios y anticipaci?n de los riesgos nuevos y emergentes. 2. Una mejor aplicaci?n del derecho existente. Para ello, la Comisi?n tiene previsto la elaboraci?n de unas gu?as de aplicaci?n de las directivas, y llevar a cabo acciones que favorezcan una aplicaci?n correcta y equivalente de las directivas mediante los servicios de inspecci?n de los Estados miembros. 3. Un planteamiento global del "bienestar en el trabajo", reduciendo las enfermedades profesionales y realizando una mayor prevenci?n de las enfermedades profesionales, en especial de las enfermedades causadas por el amianto, la p?rdida de audici?n y los trastornos m?sculo-esquel?ticos. Para satisfacer esas condiciones, la estrategia comunitaria propone tres grandes orientaciones: a) Adaptaci?n del marco jur?dico, actualizando las directivas existentes a la evoluci?n cient?fica y al progreso t?cnico, analizando los informes nacionales de aplicaci?n de las directivas para identificar las dificultades encontradas en su aplicaci?n. b) Apoyo a las "gestiones de progreso" (elaboraci?n de mejores pr?cticas, di?logo social y responsabilidad social de las empresas). Mediante "benchmarking" (evaluaci?n comparativa), se deber?a conseguir detectar trastornos y enfermedades por causa de diferentes agentes y desarrollar el 347 conocimiento y el seguimiento de los costos econ?micos y sociales derivados de los accidentes y las enfermedades profesionales. Se pretenden aplicar en las empresas primas de seguro en funci?n de las tasas de accidentes y de enfermedad, ya que se considera que esto representa un incentivo econ?mico real. c) Integraci?n de la problem?tica de la seguridad y la salud en el lugar de trabajo en otras pol?ticas comunitarias como la estrategia europea de empleo, la salud p?blica y la comercializaci?n de los equipos de trabajo, as? como con otras pol?ticas destinadas a la protecci?n que se basan en medidas preventivas (transporte, pesca y medio ambiente). Paralelamente, en el a?o 2004 se dio comienzo el Plan de Acci?n de Medio Ambiente y Salud (2004-2010), entre cuyos objetivos se encuentra, el proporcionar a la UE-25 informaci?n fiable respecto al impacto de los diferentes da?os ambientales sobre la salud humana y reforzar la cooperaci?n entre los distintos protagonistas en el ?mbito del medio ambiente, la salud y la investigaci?n (COM, 2004). El plan de acci?n se articula mediante una serie de acciones. Con respecto a la exposici?n a determinados agentes contaminantes, entre ellos el ruido, destacan las siguientes acciones a realizarse:  Acci?n 1: Elaborar indicadores de medio ambiente y salud.  Acci?n 5: Integrar y reforzar la investigaci?n europea sobre medioambiente y salud.  Acci?n 6: Centrar la investigaci?n de las enfermedades, los trastornos y las exposiciones.  Acci?n 7: Establecer sistemas metodol?gicos para analizar las interacciones entre medio ambiente y salud. Adem?s de las pol?ticas espec?ficas sobre prevenci?n de riesgos laborales, siguiendo el criterio de integraci?n de la problem?tica de la seguridad y la salud en el lugar de trabajo en otras pol?ticas comunitarias, han surgido directivas denominadas "de nuevo enfoque", que contienen "requisitos esenciales de seguridad y salud", incluyendo entre ?stos, informaci?n sobre emisi?n y/o potencia ac?stica de las m?quinas. Otras de las acciones que muestran el compromiso de la Uni?n Europea con la prevenci?n de la exposici?n sonora en el puesto de trabajo, as? como la vigencia de la problem?tica, son las distintas acciones que los diferentes organismos de la Uni?n Europea llevan a cabo. Prueba de ello es la celebraci?n de la Semana Europea de la Seguridad y Salud en el trabajo (24-28 de octubre de 2005) bajo el lema "?NO AL RUIDO!?, puede costarle m?s que su o?do", o la cumbre europea sobre ruido en el trabajo, celebrada en Bilbao en diciembre de 2005 por la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo. Otro de los compromisos de la Uni?n Europea con las pol?ticas de prevenci?n de riesgos laborales en general, y con la prevenci?n del ruido en el puesto trabajo en particular, se basa en la realizaci?n sistem?tica de encuestas de condiciones de trabajo por parte de EUROFOUD y de las diferentes Agencias Nacionales sobre Seguridad e Higiene en el Trabajo de los pa?ses miembros. 348 10.2 Legislaci?n y normativa relativa al ruido ambiental. 10.2.1 Legislaci?n a nivel europeo. Muchos europeos consideran el ruido ambiental, causado por el tr?fico y las actividades industriales y recreativas como su principal problema ambiental local, especialmente en las zonas urbanas. Se ha calculado que alrededor del 20% de los habitantes de Europa occidental est?n expuestos a niveles de ruido que los cient?ficos y los profesionales de la salud consideran inaceptables, que molestan a la mayor parte de las personas, que perturban seriamente el sue?o y que, incluso, se teme provoquen efectos nocivos en los sistemas cardiovasculares y psicofisiol?gicos. El n?mero creciente de quejas de la poblaci?n relacionadas con el ruido es una prueba de que el inter?s de los ciudadanos es cada vez mayor. Por ejemplo, la encuesta sobre medio ambiente del eurobar?metro de 1995 mostr? que el ruido era el quinto ?mbito por orden de importancia de quejas relacionadas con el medio ambiente local (despu?s del tr?fico, la contaminaci?n atmosf?rica, el paisaje y los residuos), pero era el ?nico problema que mostraba un aumento de las quejas de la poblaci?n desde 1992. La misma encuesta indicaba un aumento significativo de la voluntad de la opini?n p?blica de tomar medidas para reducir el ruido. Las medidas de la Comunidad Europea para abordar los problemas del ruido ambiental ya existen desde hace m?s de veinticinco a?os y consisten fundamentalmente en la reglamentaci?n que fija niveles m?ximos de ruido para veh?culos, aeronaves y m?quinas con el objetivo del mercado ?nico y no como parte de un programa medioambiental global de reducci?n del ruido. Los Estados miembros han aplicado una serie de reglamentaciones suplementarias y otras medidas destinadas a reducir los problemas del ruido ambiental y, aunque existen algunas pruebas que demuestran que los niveles de ruido se han reducido en los llamados "puntos negros", datos recientes muestran que el problema del ruido en general empeora y que el n?mero de personas que vive en las llamadas "zonas grises" ha aumentado. En particular, el continuo aumento del volumen de tr?fico de todos los medios de transporte, junto con el desarrollo suburbano, han provocado altos niveles de exposici?n al ruido, cada vez mayor en el espacio y en el tiempo, y es en parte la causa de este empeoramiento. Adem?s, durante las dos ?ltimas d?cadas, las actividades de ocio y el turismo han creado nuevos puntos y nuevas fuentes de ruido. Como consecuencia de esta situaci?n, el impacto de las medidas pol?ticas aplicadas hasta ahora para abordar el problema del ruido est? siendo anulado. Por regla general, las acciones comunitarias y de los Estados miembros en relaci?n con el ruido ambiental han sido menos prioritarias que las aplicadas para solucionar otros problemas, tales como la contaminaci?n atmosf?rica y del agua, a pesar de que las encuestas de opini?n muestran que el ruido se considera una de las principales causas de la disminuci?n de la calidad de vida. Ello puede explicarse en parte porque los responsables de tomar las decisiones no son conscientes de los problemas o no est?n familiarizados con los efectos del ruido, que no son espectaculares: el ruido no es catastr?fico, sino insidioso. En cuanto a la Comunidad, la escasa prioridad dada al ruido se debe en parte al hecho de que el ruido es, fundamentalmente, un problema local, que adopta formas muy variadas en las diferentes partes de la Comunidad en cuanto a la aceptaci?n del problema. Sin embargo, el origen de muchas de las causas del ruido ambiental no es local. Adem?s, a pesar de la dimensi?n local de los problemas del ruido ambiental, 349 existe un consenso a nivel internacional sobre los niveles de inaceptabilidad a los cuales la poblaci?n no debe estar expuesta para proteger la salud y la calidad de vida. En 1993, la Comunidad Europea anunci? el inicio de un cambio en la pol?tica relativa al ruido ambiental, conforme a las principales modificaciones de la pol?tica ambiental comunitaria, incluida en el quinto programa de pol?tica y actuaci?n medioambiental. Para el ruido, el programa establece como objetivo b?sico que ninguna persona deber? ser expuesta a niveles de ruido que pongan en peligro la salud y la calidad de vida. Presenta varios objetivos en t?rminos de niveles de exposici?n al ruido que se pretend?a lograr en el a?o 2000, tabla 65. Tabla 65: Objetivos respecto del ruido del quinto programa de pol?tica y actuaci?n medioambiental de la CEE. Se indican los objetivos a nivel comunitario para el a?o 2000 y las acciones a desarrollar para su logro. Objetivo Objetivos comunitarios hasta el a?o 2000 Acciones Calendario Ninguna persona deber?a estar expuesta a niveles de ruido que ponen en peligro la salud y la calidad de la vida Niveles de exposici?n nocturna en Leq dBA Los casos de exposici?n de la poblaci?n a niveles de ruido superiores a 65 deber?an desaparecer gradualmente; en ning?n momento debe superarse el nivel de 85 Inventario de los niveles de exposici?n en la CE antes de 1994 Programa de reducci?n del ruido a aplicar antes de 1995 El porcentaje de poblaci?n expuesta actualmente a niveles entre 55-65 no debe aumentar Nuevas reducciones de emisiones sonoras (autom?viles, camiones, aeronaves, gr?as, segadoras, etc...).Las directivas se presentar?n gradualmente, con el objetivo de que sean aplicadas antes del a?o 2000 antes de 1995 La proporci?n de poblaci?n expuesta actualmente a los niveles menos de 55 no deber?a sufrir ning?n aumento sobre ese nivel Normalizaci?n de la medici?n y clasificaci?n de los ruidos continuo Medidas para influir en el comportamiento, tales como la conducci?n de autom?viles, los procedimientos de vuelo y los procesos industriales durante el per?odo nocturno continuo Medidas relacionadas con las infraestructuras y la planificaci?n f?sica, tales como mejor definici?n en zonas pr?ximas a los aeropuertos, zonas industriales, carreteras y ferrocarriles principales continuo Fuente: http://www.ruidos.org. Para alcanzar los objetivos, el Quinto programa enumera varias medidas de aplicaci?n bajo la responsabilidad de los diversos actores de la Comunidad, dependiendo de sus responsabilidades y competencias, que incluyen cuestiones relacionadas con la informaci?n, la tecnolog?a, la planificaci?n, la econom?a y la educaci?n. Hay un reconocimiento claro, al igual que en otros ?mbitos de la pol?tica ambiental, de que la Comunidad necesita ampliar la variedad de instrumentos que debe aplicar, en vez de basarse solamente en la reglamentaci?n sobre las emisiones 350 en el origen, si se quiere avanzar en la protecci?n de la personas contra la creciente exposici?n al ruido. El reciente informe de actividad sobre el Quinto programa de pol?tica y actuaci?n (COM (95) 624) pidi? un mayor esfuerzo. De acuerdo con dicho informe, la propuesta de revisi?n del programa (COM (95) 647) anuncia que se prestar? una atenci?n particular al desarrollo de un programa de reducci?n del ruido, en el que se abordar? detalladamente la informaci?n al p?blico, la elaboraci?n de ?ndices comunes de exposici?n al ruido, los objetivos de calidad sonora y las emisiones sonoras de los productos. Con este fin, el programa de trabajo de 1996 de la Comisi?n anuncia el primer paso en el desarrollo de dicho programa mediante un Libro Verde destinado a estimular el debate p?blico sobre la pol?tica futura de lucha contra el ruido. El Libro Verde se centra en los ?mbitos en los que la Comisi?n considera que la implicaci?n de la Comunidad en cooperaci?n con los Estados miembros y las autoridades locales puede representar un valor a?adido y un beneficio particular para la poblaci?n en general. El Libro Verde incluye en el Cap?tulo 2 algunas informaciones b?sicas sobre el problema del ruido ambiental y sus efectos, seguidas de un breve an?lisis de la situaci?n actual del ruido en la Comunidad y la estimaci?n de los costos externos de la contaminaci?n sonora para la sociedad. El Cap?tulo 3 analiza los planteamientos aplicados hasta ahora en los Estados miembros y la Comunidad para la reducci?n del ruido. El Cap?tulo 4 resume las opciones de acci?n, incluyendo un marco para la evaluaci?n y la reducci?n de la exposici?n al ruido y la acci?n futura para la reducci?n del ruido procedente de diversas fuentes. 10.2.2 Legislaci?n sobre las normas de emisi?n. Durante m?s de veinte a?os, la pol?tica del ruido ambiental comunitaria ha consistido b?sicamente en la legislaci?n que fijaba niveles sonoros m?ximos para veh?culos, aeronaves y m?quinas con el objetivo de un mercado ?nico, junto con procedimientos de certificaci?n por terceros, para garantizar que los veh?culos y equipos nuevos cumplen, en el momento de su fabricaci?n, los l?mites de emisi?n sonora que establecen las directivas.  Veh?culos de motor: La legislaci?n que originalmente regulaba los niveles de sonido de los veh?culos de motor (coches, camiones y autobuses) se adopt? en 1970 (Directiva 70/157/CEE) y se ha modificado desde entonces nueve veces. La ?ltima modificaci?n tuvo lugar mediante la Directiva 92/97/CEE y entr? en vigor en 1996. La prueba de homologaci?n prevista en esta directiva tiene como objetivo limitar el ruido producido en una situaci?n t?pica de tr?fico urbano. Todos los veh?culos deben atenerse a los l?mites y, por lo tanto, los modelos de producci?n deben dise?arse para emisiones de 1dBA por debajo del l?mite para que haya margen para las tolerancias de producci?n. A medida que disminu?an los l?mites, fueron ganando en importancia los ruidos producidos por los neum?ticos, que con los nuevos l?mites se convirtieron en la fuente principal de ruido a velocidades superiores a los 50 km/h. En la actualidad, se ha llegado a una situaci?n en la que no ser? eficaz disminuir los l?mites si no se adoptan medidas para resolver el problema del ruido producido por el contacto del neum?tico con el suelo. Por este motivo, la modificaci?n de 1992 invita a la Comisi?n a presentar una propuesta con este objetivo. La 351 evoluci?n de los l?mites de emisi?n a lo largo de los a?os se muestran en la tabla 66. Tabla 66: Evoluci?n de los l?mites de emisi?n sonora en la CEE para veh?culos de motor. Independiente del tipo de veh?culo se observa una disminuci?n sostenida en los l?mites de emisi?n. Categor?a de veh?culo 1972 1982 1988/90 1995/96 Autom?vil de pasajero 82 dBA 80 dBA 77 dBA 74 dBA Autob?s urbano 89 dBA 82 dBA 80 dBA 78 dBA Cami?n pesado 91 dBA 88 dBA 84 dBA 80 dBA Fuente: http://www.ruidos.org.  Veh?culos de dos o tres ruedas: Desde 1978, existe una legislaci?n que establece l?mites para los niveles sonoros admitidos de las motocicletas (78/1015/CEE) y que ha sido modificada en varias ocasiones para introducir valores l?mite m?s bajos, la ?ltima en 1989 (89/235/CEE). En 1993, la Comisi?n propuso una propuesta de modificaci?n de la Directiva dentro de una propuesta global referente a la homologaci?n de los veh?culos de dos o tres ruedas (COM (93) 449). Esta propuesta har?a que los valores l?mite opcionales previstos en la segunda fase de la Directiva de 1989 fuesen obligatorios a partir del 1 de enero de 1997 y tambi?n, introducir?a disposiciones relacionadas con la lucha contra la manipulaci?n indebida de los silenciadores. El Consejo alcanz? una posici?n com?n respecto a esta propuesta en noviembre de 1995 y se espera que la adopci?n final tuviera lugar en 1996. La evoluci?n de los l?mites de emisi?n a lo largo de los a?os se muestran en las tabla 67. Tabla 67: Evoluci?n de los l?mites de emisi?n sonora en la CEE para motocicletas y veh?culos de tres ruedas. Independiente del tipo de la cilindrada se observa una disminuci?n sostenida en los l?mites de emisi?n. Motocicletas y veh?culos de tres ruedas 1980 1989 Propuesta < 80 cm3 78 77 75 > 80 < 175 cm3 80 ? 83 79 77 > 175 cm3 83 - 86 82 80 Fuente: http://www.ruidos.org. Como consecuencia de la ?ltima modificaci?n, la aplicaci?n de la legislaci?n tendr? como resultado una reducci?n del ruido del 85% para los autom?viles (8 dBA) y de m?s del 90% para los camiones pesados (11 dBA). Sin embargo, una serie de estudios han demostrado que la reducci?n real de los ruidos procedentes del tr?fico rodado debida a esta legislaci?n fue mucho menor: apenas 1-2 dBA. Las razones que explican esta escasa eficacia son: la aplicaci?n de l?mites m?s flexibles durante los primeros a?os, una lenta substituci?n de los veh?culos m?s antiguos, un crecimiento significativo del tr?fico y las limitaciones en t?rminos de posibilidades de reducci?n de los ruidos causados por la interacci?n entre el neum?tico y el suelo (Sandberg, 1993). Adem?s, el procedimiento de prueba (ISO R 362) no refleja las condiciones reales de conducci?n y, sin un procedimiento de inspecci?n regular que garantice el mantenimiento de las caracter?sticas ac?sticas, los niveles de ruido de los veh?culos pueden aumentar a lo largo del tiempo. Por ejemplo, la manipulaci?n indebida de los dispositivos de escape en las motocicletas puede aumentar los niveles de ruido en 10 dBA. 352 La Directiva 77/143/CEE establece las disposiciones b?sicas de los controles t?cnicos e incluye al ruido como uno de las caracter?sticas que se deben inspeccionar. Sin embargo, en este caso se trata solo, por regla general, de un control subjetivo para garantizar que los dispositivos de escape est?n intactos, no existiendo legislaci?n espec?fica como en el caso de la contaminaci?n atmosf?rica. Algunos pa?ses no comunitarios tuvieron ?xito en lo que se refiere a la inspecci?n de los ruidos en el control t?cnico. En Jap?n, por ejemplo, se efect?an inspecciones peri?dicas del ruido de los veh?culos que est?n en circulaci?n, mientras que en algunos estados australianos los veh?culos est?n sujetos a reconocimientos y controles en carretera (OCDE, 1991). En Nueva Gales del Sur se comprueban miles de veh?culos cada a?o y se ha logrado a un costo relativamente bajo reducciones medias de emisi?n de 9 dBA.  Transporte por ferrocarril: En 1983, la Comisi?n propuso una directiva sobre los niveles m?ximos permitidos de emisi?n sonora para los veh?culos sobre carriles. Esta propuesta, aunque fue aprobada por el Parlamento Europeo, fue retirada por la Comisi?n en 1993. La causa de su retiro se debi? en parte a los problemas t?cnicos no resueltos, pero el motivo principal fue el acceso sin restricciones de los veh?culos sobre carriles de terceros pa?ses, que no estaban sujetos a los niveles de emisi?n de la Comunidad Europea. Mientras tanto, algunos Estados miembros han empezado a considerar la introducci?n de sus propios controles sobre las emisiones sonoras de sus ferrocarriles. En 1993, Austria aprob? la legislaci?n aplicable a los vagones utilizados en las l?neas austriacas, que exige a partir de 1995 una reducci?n del ruido de 5 dBA para los vagones de transporte de mercanc?as.  Transporte a?reo: La Directiva 92/14/CEE, que entr? en vigor en abril de 1995, es la ?ltima de una serie de medidas legislativas iniciadas en 1979 (Directivas 80/51/CEE y 89/629/CEE) con el objetivo de limitar el ruido de las aviones. Estas directivas, al igual que lo que ocurre generalmente con la legislaci?n del mismo tipo aplicada en otros "estados que aplican medidas restrictivas contra el ruido" (la mayor?a de los pa?ses de Europa que no pertenecen a la UE, Jap?n, Australia, Nueva Zelanda y EE.UU.), utilizan las normas de referencia especificadas por la Organizaci?n de Aviaci?n Civil Internacional (OACI) en el Anexo de Protecci?n del medio ambiente (volumen I del Anexo 16) del Convenio de Chicago, del que forman parte la mayor?a de los pa?ses del mundo. Los valores l?mites para cada tipo de avi?n durante el despegue y el aterrizaje est?n especificados en t?rminos de "nivel efectivo de ruido percibido" (EPNL) en dBA, y dependen del peso y del n?mero de motores de los aviones. Los aviones de transporte a reacci?n m?s antiguos y ruidosos se denominan "sin certificado de ruido" (NNC), las caracter?sticas de la segunda generaci?n de aviones se contemplan en el Cap?tulo 2 del Anexo 16 y los aviones m?s modernos y silenciosos cumplen las normas del Cap?tulo 3. Los aviones subs?nicos sin certificado de ruido (NNC) fueron prohibidos en los aeropuertos hace varios a?os y, de conformidad con el Cap?tulo 2 de la Directiva 92/14, los aviones de m?s de 25 a?os est?n prohibidos en los aeropuertos de la Comunidad Europea desde abril de 1995, a no ser que se trate de excepciones que fueron concedidas para evitar dificultades econ?micas desmesuradas, por ejemplo, para las compa??as de transporte a?reo de pa?ses en v?as de desarrollo. Los aviones del Cap?tulo 2 fueron retirados de forma sistem?tica durante el per?odo de 1995 a 2002 y, a partir del de 1 de abril de 2002, solo los aviones del Cap?tulo 3 podr?n utilizar los 353 aeropuertos comunitarios. Mientras tanto, diversos estamentos internacionales, como por ejemplo, el Comit? sobre la protecci?n del medio ambiente (CAEP) de la OACI y la Conferencia europea de aviaci?n civil (CEAC) est?n considerando la posibilidad de aumentar las exigencias impuestas. Los aviones de hoy, al igual que los autom?viles, son mucho m?s silenciosos que los del mismo tama?o de hace veinte a?os. La zona alrededor de un aeropuerto expuesta al ruido de un avi?n moderno es nueve veces menor que la de un avi?n con tecnolog?a de los a?os 70. En el segmento de los turbopropulsores, el ruido en esta zona se ha reducido 4,5 veces durante los ?ltimos veinticinco a?os. En Europa, el cambio a una flota totalmente compuesta de aviones pertenecientes al Cap?tulo 3 no ha dejado de avanzar, pero al mismo tiempo el tama?o de los aviones sigue aumentando. Estos progresos, junto con el gran crecimiento anterior y las previsiones futuras de desarrollo, pueden significar que de la eliminaci?n progresiva de los aviones del Cap?tulo 2 solo se obtengan beneficios a corto y medio plazo, y que despu?s del a?o 2002 las emisiones sonoras globales y, por lo tanto, la zona global de ruido no se atenga a los ambiciosos objetivos que fueron establecidos y que se esperaba que pudiesen ser cumplidos en esa fecha.  Maquinaria y materiales de construcci?n, cortac?spedes: La pol?tica comunitaria de control del ruido de un n?mero determinado de tipos de equipo que se utilizan al aire libre ha consistido en directivas sobre los valores admisibles de emisi?n sonora, c?digos de ensayo de ruidos y etiquetado de los equipos con sus valores garantizados de emisi?n sonora. La mayor parte de los valores de emisi?n sonora fueron consolidados en una segunda fase y desde la entrada en vigor de las diferentes normas legislativas los niveles de emisi?n sonora de los tipos de m?quinas cubiertos se han reducido de 1 a 5 dBA. Este planteamiento ha tenido como resultado la creaci?n de seis directivas sobre el ruido de tipos espec?ficos de m?quinas y de equipo de construcci?n (moto compresores, gr?as de torre, grupos electr?genos de soldadura; grupos electr?genos de potencia; trituradores de hormig?n martillos picadores de mano; palas hidr?ulicas, palas de cables, topadoras frontales, cargadoras y palas cargadoras), y una relativa al ruido de las m?quinas cortadoras de c?sped. La Directiva 89/392/CEE, com?nmente conocida como la Directiva de las m?quinas, establece disposiciones sobre la salud y la seguridad referentes al dise?o y la construcci?n de las m?quinas, incluyendo las emisiones sonoras. Dicha Directiva indica que las m?quinas se dise?ar?n y fabricar?n de modo que se reduzcan al nivel m?s bajo los riesgos que resultan de la emisi?n de sonido aerotransportado, teniendo en cuenta los progresos t?cnicos y los medios disponibles para reducir el ruido, en especial en la fuente. Dado que se centra en el lugar de trabajo, la directiva no trata directamente la cuesti?n del ruido ambiental. La evoluci?n de los l?mites de emisi?n a lo largo de los a?os se muestra en la tabla 68. 354 Tabla 68: Evoluci?n de los l?mites de emisi?n sonora en la CEE para equipos de construcci?n y maquinaria corta c?spedes. Independiente del tipo de la cilindrada se observa una disminuci?n sostenida en los l?mites de emisi?n. Tipo de equipo Clasificaci?n 1986 1987 1991 motocompresores Flujo nominal de aire en m3/min: Q  5 5 < Q  10 10 < Q  30 Q > 30 101 102 104 106 100 100 102 104 Gr?as de torre 102 100 Grupos electr?genos de soldadura Corriente m?xima de soldadura:  200 A > 200 A 104 101 101 100 Trituradores de hormig?n, martillos picadores de mano Masa del equipo en kilos: m < 20 20 < m  35 m > 35 110 113 116 108 111 114 Cortadoras de c?sped Anchura de corte en cm.: L  50 50 < L  120 L > 35 96 100 105 Fuente: http://www.ruidos.org. Estas directivas solamente cubren una parte muy reducida del equipo ruidoso que se utiliza al aire libre y, en estos ?ltimos a?os, varios Estados miembros han solicitado la ampliaci?n de la legislaci?n para que contemple otros productos, en particular para garantizar que la legislaci?n nacional que se ha desarrollado sobre las emisiones sonoras de equipos utilizados al aire libre no provoque restricciones al comercio, ni cause problemas al funcionamiento del mercado ?nico. Por ejemplo, existe una legislaci?n que en Francia controla el ruido de las m?quinas de construcci?n y en Alemania regula el ruido de hormigoneras y bombas de hormig?n y controles, y en los Pa?ses Bajos de los ruidos de las sierras mec?nicas. Con objeto de abordar el problema del ruido de los equipos que se utilizan en el exterior de forma integrada, la Comisi?n, junto con expertos de los Estados miembros, han estado elaborando una nueva directiva marco con objeto de reunir los equipos ya contemplados en la legislaci?n comunitaria sobre el ruido y una amplia serie de otros productos.  Ruido industrial. No existe ninguna legislaci?n comunitaria que establezca l?mites de emisi?n sonora de las instalaciones industriales. Sin embargo, la directiva propuesta sobre la prevenci?n y reducci?n integradas de la contaminaci?n (IPPC), respecto a la cual el Consejo elabor? una posici?n com?n en 1995, es adecuada en t?rminos de reducci?n del ruido. Establece el control de las emisiones, incluidas las sonoras, mediante un permiso, teniendo en cuenta las circunstancias locales. La solicitud de permiso debe incluir una descripci?n de los probables efectos y tanto la solicitud como la concesi?n del permiso final estar?n sujetas al examen de la poblaci?n. Con la concesi?n del permiso, la autoridad competente se asegura el cumplimiento de todas las normas de calidad ambiental pertinentes. Por lo tanto, la IPPC constituir? un marco en el que las emisiones sonoras de la industria puedan controlarse si las circunstancias locales requieren tal control. Tambi?n establece que el Consejo adoptar? l?mites de emisi?n a nivel europeo si se considera necesario. 355 10.2.3 Normas de emisi?n y procedimientos de planificaci?n: Criterios de calidad del ruido. A lo largo de los a?os ha habido un amplio consenso internacional con respecto a los niveles de exposici?n al ruido que deben ser considerados inaceptables y a cu?les deben ser los niveles m?ximos de exposici?n para determinadas situaciones espec?ficas. A escala internacional, la Organizaci?n Mundial de la Salud y la OCDE son los principales organismos que obtienen datos y desarrollan sus propios m?todos de evaluaci?n sobre los efectos de la exposici?n al ruido ambiental. Teniendo como base de referencia estas evaluaciones se han sugerido valores de orientaci?n para los diferentes momentos del d?a y las diferentes situaciones. A mediados de los a?os 80, la OCDE (OCDE, 1986) present? los siguientes valores como umbral de ruido molesto ( L Aeq en per?odo diurno ): o a partir de 55-60 dBA el ruido causa molestia; o entre 60-65 dBA la molestia aumenta considerablemente; o por encima de 65 dBA surgen perturbaciones de los modelos de comportamiento, sintom?ticas del da?o grave causado por el ruido. La Organizaci?n Mundial de la Salud ha sugerido un valor est?ndar de orientaci?n para los niveles medios de ruido al aire libre de 55 dBA, que se aplica durante el per?odo diurno con objeto de evitar interferencias significativas con las actividades normales de la poblaci?n local. El Quinto programa de pol?tica y actuaci?n medioambiental estableci? una serie de objetivos generales para el LAeq nocturno, en los que basar las acciones hasta el a?o 2000: o reducir progresivamente los niveles medios de exposici?n por encima de 65 dBA; o garantizar que en ning?n momento se sobrepasa un nivel de 85 dBA junto con el objetivo de que no aumente el porcentaje de poblaci?n expuesta a niveles medios entre 55 y 65 dBA o el nivel de exposici?n en las zonas tranquilas no debe superar los 55 dBA.  Criterios de calidad sonora aplicados en los Estados miembros. Una encuesta sobre la situaci?n en los pa?ses comunitarios muestra que la mayor parte de los Estados miembros han adoptado medidas legislativas o recomendaciones con el objetivo de establecer l?mites de emisi?n en zonas sensibles similares a los valores de orientaci?n citados (INRETS, 1994). Las reglamentaciones nacionales se desarrollaron inicialmente en los a?os 70 y 80 en los Estados miembros septentrionales y un poco m?s tarde en los Estados miembros meridionales. Por regla general, los l?mites sobre las fuentes de ruido, la situaci?n actual del ruido y el tipo de zona de residencia est?n m?s pormenorizados y especificados que los valores de orientaci?n de la OMS. Estas reglamentaciones est?n cada vez m?s integradas en las legislaciones nacionales de reducci?n del ruido y se aplican en los planes de utilizaci?n del suelo. 356 Las normas de emisi?n del ruido que se aplican a los nuevos proyectos son elaboradas normalmente por las autoridades locales en el marco de la pol?tica de planificaci?n y utilizadas como referencia en la evaluaci?n del impacto ambiental. Sirven para garantizar que se adoptan las medidas apropiadas para minimizar el impacto del ruido en un lugar determinado. Cuando es imposible alcanzar niveles de ruido aceptables, el permiso de planificaci?n puede ser rechazado o puede exigirse la aplicaci?n de medidas de mejora para el aislamiento de las fuentes de ruido. En cuanto al ruido del tr?fico rodado, los l?mites se aplican generalmente a las nuevas infraestructuras y a las modificaciones importantes de carreteras existentes en las redes viales nacionales. Las carreteras secundarias y urbanas raramente est?n sujetas a valores l?mite, puesto que las autoridades locales tienen la posibilidad de imponer o no l?mites. Solamente algunos pa?ses han adoptado medidas para mejorar las situaciones cr?ticas provocadas por los ruidos en las carreteras ya existentes. Los problemas de financiaci?n de estas acciones han limitado su adopci?n. A nivel t?cnico, se adopt? el ?ndice LAeq (nivel equivalente de ruido) de forma casi universal para la evaluaci?n del ruido en carretera. Los l?mites de emisi?n se aplican generalmente a los per?odos diurno y nocturno, aunque las definiciones de d?a y noche var?an. La definici?n m?s com?n es de 6 h. a 22 h. para el d?a y de 22 h. a 6 h. para la noche. A veces se a?ade la tarde como tercer per?odo, pues es un per?odo sumamente sensible para los residentes. Los pa?ses n?rdicos utilizan un solo per?odo de 24 horas, incrementando los valores nocturnos en 10 dBA para calcular la media diaria. Adem?s del per?odo diurno, los l?mites de emisi?n sonora dependen de la sensibilidad de la zona donde se aplican: hospitales, escuelas, ?reas residenciales, ?reas industriales y ?reas comerciales, as? como de la fase de desarrollo de la infraestructura o los edificios. En las zonas sensibles existen frecuentemente diferencias en los l?mites de 10 a 15 dBA. Las situaciones en los diferentes Estados miembros son diversas y dif?ciles de comparar. Sin embargo, una evaluaci?n de la situaci?n en la Comunidad efectuada por la Comisi?n mostr? que los l?mites de 58 a 62 dBA medidos en LAeq en el per?odo diurno en las fachadas de los edificios y de 48 a 55 dBA durante la noche parecen cubrir una gama de valores l?mites b?sicos aplicados a las zonas que rodean las nuevas carreteras en las zonas residenciales. Muchas veces se observan tambi?n diferencias de 5 a 10 dBA entre los l?mites aplicados a los nuevos progresos y los aplicados para corregir situaciones existentes. Los l?mites aplicados al ruido ferroviario son similares a los aplicados al ruido en carretera en el sentido que tienen como objetivo proteger a las personas que viven cerca de las nuevas l?neas, se aplican durante per?odos similares del d?a y est?n generalmente basados en el ?ndice LAeq. Algunos pa?ses utilizan LAm?x, en especial durante el per?odo nocturno, para limitar los efectos del ruido durante el per?odo de sue?o. Otros pa?ses como Alemania, Austria y Suiza utilizan un valor Lr, que se calcula a partir de LAeq y restando la llamada prima ferroviaria, que se atribuye al ruido ferroviario fundamentalmente sobre la base de las encuestas que muestran que el ruido ferroviario en un LAeq dado se considera menos molesto que el ruido en carretera. De nuevo los l?mites dependen a menudo de la sensibilidad de la zona afectada. Para las nuevas l?neas ferroviarias en zonas residenciales, los l?mites examinados est?n en la gama de 62 a 69 dBA para el per?odo diurno y de 53 a 62 dBA para el nocturno. Se fijaron l?mites de ruido para el ruido de los aviones para garantizar que se cumplen las normas cuando se construyen nuevas residencias u otras instalaciones sensibles al ruido cerca de los aeropuertos ya existentes y para tener en cuenta la 357 capacidad de desarrollo del aeropuerto. Por regla general, las zonas se dise?an con objeto de distinguir la utilizaci?n del suelo y se lleva a cabo mediante una elaboraci?n de mapas de ruido y relacionando la utilizaci?n del suelo permitida con los niveles de ruido ambiental. A diferencia del ruido en carretera y del ruido ferroviario, existe una amplia variedad de ?ndices de ruido para tales normas o directrices. En general, se utilizan dos planteamientos b?sicos. Uno utiliza el LAeq de la misma forma que en los casos del tr?fico por carretera y el ferroviario, el otro utiliza ?ndices que tienen en cuenta el n?mero de movimientos de los aviones y el nivel de ruido m?ximo de cada movimiento, con la ponderaci?n en diversos per?odos del d?a. Dada la diversidad de ?ndices, es dif?cil comparar los l?mites de emisi?n. La mayor parte de los Estados miembros aplican l?mites de ruido a los establecimientos industriales ruidosos utilizando el ?ndice LAeq. A veces se aplican "penalizaciones" que tienen en cuenta el car?cter particular del ruido. En cuanto al ruido en carretera y el ruido ferroviario estos l?mites se aplican a los per?odos diurnos y nocturnos, y a veces al per?odo de la tarde, y var?a en funci?n de la sensibilidad de la zona. En las zonas residenciales los l?mites var?an de 45 a 55 dBA por el d?a y de 35 a 45 dBA por la noche. Una encuesta solicitada por la Comisi?n y otras encuestas similares muestran un considerable grado de convergencia entre los Estados miembros en el establecimiento de criterios de calidad con los l?mites de emisi?n en funci?n de su origen y de la situaci?n. Aunque existen diferencias entre los Estados miembros respecto a los l?mites concretos que aplican, la variedad de l?mites, especialmente para el tr?fico en carretera y los ruidos industriales de las nuevas instalaciones, es relativamente peque?a. Desde un punto de vista t?cnico, la adopci?n pr?cticamente universal del ?ndice LAeq para el ruido en carretera, ferroviario e industrial es un elemento importante de convergencia. Sin embargo, existen grandes diferencias entre los Estados miembros en cuanto a los m?todos utilizados para evaluar la exposici?n al ruido, lo que obstaculiza much?simo la comparaci?n de los datos. 10.2.4 Medidas infraestructurales.  Revestimientos de calzadas: Los revestimientos porosos de las calzadas de bajo nivel de ruido han sido objeto de intensa investigaci?n. Estos revestimientos porosos reducen la generaci?n y la propagaci?n del ruido a trav?s de una serie de mecanismos que pueden estar relacionados con la estructura abierta de la capa superior. Los resultados obtenidos han mostrado que los niveles de ruido pueden ser reducidos, en comparaci?n con los niveles de ruido generados en superficies equivalentes no porosas, de 3 a 5 dBA por t?rmino medio y pueden conseguirse reducciones a?n mayores si se optimiza el dise?o de la superficie. Actualmente, el costo del asfalto poroso es superior en casi 4,5 euros/m2 al de las superficies convencionales (aunque en el caso de nuevas calzadas el aumento del costo es marginal), pero podr?a disminuir a medida que los empresarios vayan adquiriendo experiencia en su utilizaci?n. El material es tambi?n menos duradero. No obstante, se est?n realizando mejoras con respecto a la durabilidad y en muchos pa?ses estos materiales ya se est?n utilizando en el proceso normal de construcci?n de calzadas en zonas sensibles al ruido (INRETS, 1994). La Comisi?n ha participado en algunas de las actividades de investigaci?n de superficies con bajo nivel de ruido y, actualmente, en 358 cooperaci?n con la Federaci?n de laboratorios europeos de investigaci?n vial, est? realizando trabajos de investigaci?n sobre las t?cnicas de proyecci?n y construcci?n de las calzadas que pueden ser la base de las normas futuras e incluyen la generaci?n de ruido. Tambi?n el organismo de normalizaci?n CEN est? trabajando en una norma para el asfalto poroso que incluir? el criterio del ruido. 10.2.5 Utilizaci?n de instrumentos econ?micos. La utilizaci?n de instrumentos econ?micos para la reducci?n del ruido no es muy com?n en Europa. La OCDE, en su informe "Combatir el ruido en los a?os 90" (OCDE, 1991), lleg? a la conclusi?n que los incentivos econ?micos para la reducci?n del ruido se hab?an demostrado eficaces con respecto a los veh?culos rodados en los pocos casos en que fueron utilizados y estaba a favor de su mayor utilizaci?n. Los impuestos sobre el ruido, excepto en el sector aeron?utico, han sido utilizados todav?a menos que los incentivos y cuando se han utilizado han sido generalmente demasiado bajos como para fomentar la reducci?n de ruido. Su funci?n principal ha sido aumentar los fondos para las medidas de control del ruido, tales como el aislamiento de edificios.  Impuestos y tasas: La inclusi?n de una tasa por ruido en los gastos de aterrizaje para los aviones es un instrumento econ?mico bastante utilizado. Se aplic? por primera vez en Europa en los a?os 70 y tiende a aumentar. Recientemente, 29 de los 99 aeropuertos examinados en Europa indicaban que aplicaban tasas relacionadas con el ruido y otros 27 se?alaban que ten?an la intenci?n de aplicar dichas tasas en un futuro pr?ximo como instrumento para fomentar la utilizaci?n de determinados tipos de aviones (ACI Europa, 1995). En la mayor parte de los pa?ses, los ingresos procedentes de la tasa por ruido se destinan a la financiaci?n de programas de aislamiento alrededor de los aeropuertos. El impacto de estas tasas en t?rminos de reducci?n del ruido ha generado controversia: la evaluaci?n realizada en 1990 por la OCDE se?ala que su eficacia ha sido baja y no ha influido en los tipos de aviones utilizados por las l?neas a?reas, mientras que los informes de Alemania indican que las tasas han ayudado a acelerar el paso a los aviones (Umweltbundesamt, 1996). En 1996, Austria piensa introducir una tasa de utilizaci?n de las calzadas que establezca una distinci?n seg?n las emisiones sonoras y de contaminaci?n atmosf?rica del veh?culo.  Incentivos econ?micos para fomentar la reducci?n del ruido: En Alemania y los Pa?ses Bajos se han aplicado incentivos bajo la forma de subvenciones para comprar veh?culos de transporte de mercanc?as con bajos niveles de ruido, pero dichos incentivos no se utilizan actualmente. En 1981, en los Pa?ses Bajos, los empresarios de veh?culos pesados de mercanc?as pod?an obtener una subvenci?n si compraban y utilizaban veh?culos equipados con "kits silenciosos" que permit?an obtener determinadas reducciones de los niveles de ruido. La subvenci?n era del 7,5% y el 5% para las reducciones de 6 dBA y 3 dBA, respectivamente. Los costos de las medidas de reducci?n del ruido corr?an a cargo de los empresarios. En 1988, debido a la reducci?n en la disponibilidad de fondos, solo los veh?culos pesados (m?s de 12 toneladas) con un nivel de ruido de 79 dBA o inferior pod?an acogerse a ellas, recibiendo una subvenci?n m?xima del 4,5%. M?s del 60% de los camiones que circulan actualmente 359 en los Pa?ses Bajos tienen niveles de ruido inferiores en 5 dBA a las actuales normas. 10.2.6 Procedimientos operativos.  Restricciones en la utilizaci?n de veh?culos y productos ruidosos: Las restricciones de este tipo m?s utilizadas han sido las limitaciones impuestas a los camiones, especialmente por la noche, en numerosas ciudades europeas. Las restricciones han sido totales o parciales. Pueden citarse como ejemplos el r?gimen de las ciudades silenciosas en Francia de los a?os 80; la prohibici?n de circulaci?n durante el per?odo nocturno, con excepciones para los veh?culos con bajo nivel de ruido , que se aplica en las localidades termales alemanas; una prohibici?n de circulaci?n de camiones en Salzburgo, de nuevo con excepciones para los veh?culos con bajo nivel de ruido; la prohibici?n de circulaci?n de camiones durante la noche y el fin de semana en el gran Londres, tambi?n con incentivos y la prohibici?n de circulaci?n de camiones durante la noche en la autopista de Tauern, Austria. La OCDE (OCDE, 1991) evalu? varios de estos reg?menes y concluy? que eran necesarias varias condiciones para que tengan ?xito: o un marco jur?dico que no est? en conflicto con la legislaci?n supranacional y que incluya una definici?n de los veh?culos de bajo ruido; o una clara delimitaci?n de la zona restringida e identificaci?n de los veh?culos exentos; o medios de vigilancia y aplicaci?n de las prohibiciones, en los que la poblaci?n tiene un papel importante que desempe?ar; o cooperaci?n con los fabricantes y empresarios; o sensibilizaci?n p?blica del problema del ruido, lo que podr?a ayudar a los empresarios de veh?culos con bajos niveles de ruido a tomar conciencia de los beneficios obtenidos de una mejora de sus relaciones p?blicas. 10.2.7 Apoyo comunitario a la investigaci?n sobre la reducci?n del ruido. A trav?s de las acciones del 3? y 4? Programas marco de investigaci?n y desarrollo se han apoyado cada vez m?s proyectos destinados a la comprensi?n de los conceptos fundamentales o al desarrollo de soluciones tecnol?gicas para los problemas relacionados con el ruido . En concreto, se apoyaron las siguientes actividades de investigaci?n:  medici?n del ruido y vibraciones en el marco del programa de Normalizaci?n, mediciones y ensayos  reducci?n del ruido de los equipos, especialmente de los veh?culos de motor, los ferrocarriles y los aviones, en el marco del programa Tecnolog?as industriales y de materiales  investigaci?n en el marco del programa de Aplicaciones telem?ticas para probar los efectos de las estrategias avanzadas de gesti?n del tr?fico rodado en los niveles de ruido y para apoyar proyectos piloto destinados a obtener informaci?n ambiental sobre los niveles de ruido en las zonas urbanas. 360 10.2.8 Informaci?n y educaci?n. Los programas de informaci?n y educaci?n han sido siempre un instrumento importante de las pol?ticas de los Estados miembros en materia de ruido . La OCDE, en 1991, inform? que la experiencia realizada en varios pa?ses demostraba que las campa?as en curso de ?mbito limitado y relacionadas con los progresos en la reducci?n del ruido eran m?s eficaces que las campa?as nacionales, importantes, pero ocasionales y ef?meras, sin ninguna relaci?n con los avances realizados y tambi?n que las campa?as de concienciaci?n emprendidas a nivel local eran m?s efectivas que las campa?as nacionales. 10.3 Hacia un nuevo marco para la pol?tica comunitaria de lucha contra el ruido. A continuaci?n se analizan las opciones con respecto a las medidas de car?cter pol?tico para el futuro. No obstante, es importante, en primer lugar, establecer claramente cu?l es el papel que la Comisi?n considera debe desempe?ar la Comunidad en la reducci?n del ruido. 10.3.1 El papel de la Comunidad Europea en el futuro. Quiz?s en un mayor grado que en cualquier otro tema ambiental incluido en el Quinto programa de pol?tica y actuaci?n medioambiental, la responsabilidad compartida es la clave de una pol?tica eficaz contra el ruido . El impacto local del ruido significa que la elaboraci?n y aplicaci?n de soluciones deben ser fundamentalmente de responsabilidad local. Sin embargo, las fuentes de los problemas derivados del ruido son diversas y, a menudo, no son de origen local. Por lo tanto, las organizaciones internacionales han participado desde siempre en la elaboraci?n de normas para productos y, cada vez m?s, en la cooperaci?n relacionada con la reducci?n del ruido de los productos y de los efectos de la exposici?n al ruido. Sin embargo, hasta ahora, esta responsabilidad compartida, que exige que todos los participantes trabajen en la b?squeda de un objetivo com?n, no ha funcionado eficazmente. Existen pruebas de falta de coherencia global en las diversas acciones desarrolladas para reducir el ruido. El trabajo realizado a nivel comunitario est? en cierto modo obstaculizado por el hecho de que no hay un programa global de reducci?n del ruido. Las responsabilidades de las acciones ambientales contra el ruido est?n dispersas en la Comisi?n y en las diferentes instancias del Consejo. La legislaci?n relativa a las normas de ruido para autom?viles, camiones, autobuses y motocicletas han sido tratadas por el Consejo de Asuntos econ?micos / mercado interior, la legislaci?n relativa al ruido de los las aeronaves la decide el Consejo de Transportes, mientras que el ruido de las m?quinas de construcci?n est? dirigido por el Consejo de Medio Ambiente. Adem?s, la eficacia de las medidas de protecci?n contra los ruidos se ha visto reducida por falta de datos fiables y comparables sobre la situaci?n global del ruido que pueden ser utilizados para la evaluaci?n de los progresos alcanzados y tambi?n por la insuficiente integraci?n entre las medidas adoptadas a escala comunitaria y las medidas adoptadas a escala nacional y local. La Comisi?n considera que es necesario examinar de nuevo el planteamiento actual de la pol?tica contra el ruido para aumentar su eficacia a trav?s de un aumento de la coherencia de las diferentes acciones emprendidas con respecto a las diferentes fuentes de ruido. Adem?s, es necesaria una mayor integraci?n y coordinaci?n para lograr que las acciones propuestas en el ?mbito de las pol?ticas comunitarias y que 361 pueden afectar directa o indirectamente el ?mbito sonoro contribuyan de forma positiva a la reducci?n del ruido. Reevaluaci?n y replanteamiento no significan ampliar las responsabilidades comunitarias para incluir acciones que se deciden mejor a escala nacional y local. Hay, sin embargo, varios ?mbitos, por lo que se refiere a la reducci?n del ruido, en que est? surgiendo un consenso a escala comunitaria respecto a la necesidad de un planteamiento com?n para lograr una acci?n m?s efectiva. Estos ?mbitos incluyen el establecimiento de m?todos comunes de evaluaci?n del ruido y la determinaci?n de ?ndices comunes de exposici?n como requisitos necesarios para mejorar la lamentable situaci?n actual del ruido ambiental y el intercambio de informaci?n sobre la exposici?n al ruido. La informaci?n al p?blico para aumentar la sensibilizaci?n y la participaci?n de los ciudadanos en acciones de reducci?n constituye otro ?mbito potencial de cooperaci?n. A mediano plazo podr?a tambi?n surgir un acuerdo sobre un n?mero limitado de valores objetivo para una calidad m?nima en t?rminos de ruido. El ?mbito principal de la participaci?n comunitaria continuar? siendo la acci?n relacionada con la reducci?n del ruido procedente de las diferentes fuentes. Por consiguiente, la Comisi?n considerar? detalladamente las opciones de combinaci?n rentable de instrumentos con arreglo a las disposiciones del Tratado y los principios del mercado ?nico que deban aplicarse a las diversas fuentes. Las posibilidades de utilizaci?n de instrumentos econ?micos para abordar los problemas del ruido originados por los transportes se mencionaron en el Libro Verde de la Comisi?n de 1995 "Fijaci?n justa y eficiente de los precios en el transporte". En el documento se sugiri? que una de las formas de lucha contra el ruido del tr?fico rodado podr?a ser la creaci?n de sistemas basados en impuestos anuales o el establecimiento de precios para la utilizaci?n de las infraestructuras viales, mientras que para los ferrocarriles deber?a estudiarse una modulaci?n de los impuestos ferroviarios en funci?n del ruido. En el documento tambi?n se menciona una iniciativa de la Comisi?n sobre las tasas en los aeropuertos. Otro ?mbito donde existen posibilidades de una mayor participaci?n de la Comunidad es el fomento del intercambio de experiencias de reducci?n del ruido que puede ayudar a los Estados miembros y a las autoridades locales a ejecutar las diferentes acciones. 10.3.2 Un marco para la evaluaci?n de la exposici?n al ruido. "Comparada con las medidas aplicadas y los datos que existen para algunos componentes del medio ambiente que afectan directamente al hombre, como por ejemplo el aire o el agua, la observaci?n del ?mbito sonoro sigue siendo muy insuficiente". Esta declaraci?n, que apareci? en el informe de la OCDE "Combatir el ruido en los a?os noventa", publicado en 1991, sigue siendo verdadera hasta el d?a de hoy. La medici?n de los niveles de exposici?n al ruido y de la exposici?n de las poblaciones es todav?a muy incompleta y los datos se actualizan espor?dicamente, a menudo, utilizando modelos simplistas. Sin una mejor informaci?n es imposible saber hasta qu? punto se est? avanzando hacia los objetivos globales, como los establecidos en el Quinto programa de pol?tica y actuaci?n medioambiental. As? se se?al? en el informe de 1995 sobre la situaci?n del medio ambiente de la Agencia Europea de Medio Ambiente. Por otro parte, sin una mejor informaci?n es mucho m?s dif?cil tomar decisiones sobre los instrumentos m?s eficaces en funci?n de los costos para la futura 362 acci?n, es decir, si continuar reforzando los l?mites de emisi?n a escala comunitaria o aumentar el alcance de las acciones locales. La Comisi?n considera que la mejora de los datos sobre el ruido, su comparabilidad y control y el suministro de informaci?n al p?blico constituyen las principales prioridades de la acci?n a corto y medio plazo y est? considerando la posibilidad de proponer medidas legislativas en forma de directiva para establecer un marco para dichas acciones. Los resultados de esta legislaci?n podr?an ayudar a superar las deficiencias mencionadas anteriormente y ayudar a las autoridades nacionales y locales y a la Comunidad a tomar decisiones m?s informadas sobre las medidas que se deben aplicar contra el ruido de las cuales son responsables. Por consiguiente, a la Comisi?n le gustar?a poner en marcha un debate sobre el alcance de una eventual legislaci?n. Los tipos de medidas que podr?an ser incluidas en una propuesta de directiva son: o El establecimiento de un ?ndice comunitario com?n de exposici?n al ruido para garantizar que los datos sobre la exposici?n al ruido ambiental se presentan utilizando siempre las mismas unidades de medici?n del ruido. La Comisi?n considera que el nivel equivalente continuo de presi?n ac?stica ponderado A LAeq,T en dBA, deber?a ser el ?ndice comunitario. ?ste es ya el modo m?s utilizado para medir la exposici?n y est? ganando adeptos en todo el mundo como escala para la medici?n de la exposici?n al ruido a largo plazo. o Disposiciones para el establecimiento y la utilizaci?n de m?todos armonizados de previsi?n y medici?n para evaluar el ruido ambiental de las diferentes categor?as de fuentes de ruido. La cooperaci?n en el desarrollo de m?todos comunes ya se realiza en algunos pa?ses europeos y deber?a tenerse en cuenta. o Disposiciones de intercambio de informaci?n comparable sobre la exposici?n al ruido entre los Estados miembros. Los datos podr?an ser recogidos y difundidos por la Agencia Europea de Medio Ambiente. o Evaluaci?n de la exposici?n al ruido ambiental por las autoridades competentes en los Estados miembros y difusi?n a la poblaci?n de la informaci?n sobre la exposici?n. La Comisi?n considera que la cartograf?a del ruido puede ser, en principio, un m?todo efectivo y relativamente barato para la evaluaci?n de los datos sobre el ruido, su presentaci?n al p?blico y su utilizaci?n como herramienta b?sica de planificaci?n. Estos mapas presentan los valores de exposici?n al ruido de una zona determinada, por ejemplo en intervalos de 5 dBA, utilizando diferentes colores. De esta forma es f?cil reconocer las diferentes exposiciones al ruido e identificar las zonas donde es necesario actuar y las zonas donde, aunque son tranquilas, no deben sufrir un aumento de la exposici?n. 363 Estas medidas podr?an ser propuestas junto con las acciones de armonizaci?n de los datos, como parte de una directiva o presentadas por separado en forma de recomendaciones a los Estados miembros. De forma alternativa, el requisito de informar al p?blico sobre la exposici?n al ruido podr?a formar parte de una segunda fase de acci?n dependiendo de la evaluaci?n de los resultados de la primera fase. La segunda fase podr?a tambi?n incluir el establecimiento de un n?mero limitado de valores objetivo m?nimos y la obligaci?n de tomar medidas al nivel m?s apropiado para resolver estos objetivos. 0.3.3 Acci?n sobre las diferentes fuentes. Se resumen brevemente las opciones futuras que la Comisi?n est? considerando en t?rminos de fuentes de ruido prioritarias, para las cuales ya existe legislaci?n comunitaria. Al evaluar estas opciones, la Comisi?n tendr? como objetivo la ampliaci?n de los distintos instrumentos, la eficacia en el rendimiento en funci?n de los costos y el principio de que "quien contamina paga". El marco para la mejora de los datos ser? una ayuda en la determinaci?n de las mejores opciones.  Opciones futuras para el ruido del tr?fico rodado. El establecimiento de valores l?mite de emisi?n sonora para los veh?culos es el principal ?mbito de participaci?n comunitaria en la reducci?n del ruido ambiental hasta la fecha, debido a la importancia del ruido del tr?fico rodado, cuyos valores l?mite son revisados aproximadamente cada cinco a?os. Una serie de estudios han demostrado que los nuevos valores l?mite de 1996 supondr?n una reducci?n media de los niveles de ruido del tr?fico rodado en zonas urbanas de 2 dBA, comparado con los valores l?mites anteriores a 1988. Esta reducci?n depende de la substituci?n completa del parque de veh?culos y, por lo tanto, tardar?a entre 10 y 15 a?os, pudiendo ser compensada parcialmente por el crecimiento del n?mero de veh?culos en circulaci?n. No habr?a ninguna reducci?n en zonas rurales y en zonas donde las velocidades son superiores a los 60 km/h, debido a la importancia del ruido neum?tico/suelo. Se calcula que los costos adicionales de veh?culos que est?n asociados a la introducci?n de estos l?mites son del 3% para los coches, el 2% para los autobuses y el 4% para los camiones. Las nuevas reducciones de los valores l?mite de 2 dBA son t?cnicamente posibles, aunque probablemente demasiado costosas. Una estimaci?n prev? que estos valores l?mite, que exigir?an una mayor utilizaci?n de aislamientos ac?sticos, podr?an representar un aumento del precio de los autom?viles del 5%, del 4% para los autobuses y del 7% para los camiones (Favre y Tyler, 1987), lo que representar?a un costo anual de unos 5.000 a 6.000 millones de euros a la industria. Esto podr?a tambi?n tener implicaciones en el peso de los veh?culos y, por lo tanto, el precio del combustible y las emisiones de CO2. Se solicit? a la Comisi?n que presentara una propuesta sobre el ruido de los neum?ticos y sus servicios est?n trabajando actualmente en la elaboraci?n de dicha propuesta, que deber? tener en cuenta, adem?s del ruido producido por los neum?ticos, la necesidad de respetar el equilibrio entre la reducci?n del ruido del neum?tico y el mantenimiento de la adherencia en suelos mojados. La Comisi?n considera que la acci?n futura para la reducci?n del ruido de los veh?culos exigir? que se analicen combinaciones rentables de instrumentos y, en especial, resolver los puntos d?biles del planteamiento actual. 364 Con este objetivo, la Comisi?n se centrar?, para la pr?xima fase de acci?n destinada a reducir el ruido del tr?fico, en la relaci?n costo / eficacia de una serie de opciones y adem?s de abordar la cuesti?n ruido de los neum?ticos / tipo de pavimento y de si es conveniente aplicar nuevos valores l?mite de emisi?n, considerar?: o en el contexto de la actual revisi?n de los impuestos que se aplican a los veh?culos, si una mayor diferenciaci?n en los actuales impuestos anuales sobre los veh?culos y el combustible que tenga en cuenta los costos del ruido constituir?a un instrumento eficaz. o la posibilidad de una revisi?n t?cnica del procedimiento de prueba (ISO R362) de modo que refleje de forma m?s realista las condiciones de conducci?n. o la posibilidad de modificar la legislaci?n comunitaria sobre los controles t?cnicos, con objeto de incluir pruebas espec?ficas del ruido de los veh?culos que est?n actualmente en circulaci?n. o acciones de fomento de la utilizaci?n de pavimentos con bajo nivel de ruido. Tal como se indic? anteriormente, la Comunidad apoya la investigaci?n en este campo y el CEN est? trabajando en la elaboraci?n de normas para los pavimentos. Este trabajo deber?a acelerarse. Adem?s, la Comunidad representa una fuente importante de financiaci?n para la construcci?n de carreteras a trav?s de los Fondos estructurales y de cohesi?n y de la l?nea presupuestaria "Redes transeuropeas", que deber?n ser construidas de conformidad con las normas ambientales y de seguridad lo m?s altas posible. Por consiguiente, la Comisi?n fomentar? la utilizaci?n de pavimentos de bajo nivel de ruido en los proyectos de carreteras situadas en zonas sensibles al ruido que reciban financiaci?n comunitaria, siempre que sea posible y rentable y que estas superficies ofrezcan las mismas garant?as en t?rminos de seguridad y durabilidad.  Opciones para reducir el ruido ferroviario. Una de las prioridades de la pol?tica comunitaria de transportes es lograr un mejor equilibrio entre los diferentes medios de transporte, lo que implica reforzar el papel del transporte ferroviario. Esto a su vez requerir? aumentar la capacidad y las infraestructuras en algunas zonas. Sin embargo, como las principales cr?ticas del p?blico con respecto al transporte por ferrocarril son el excesivo ruido , que podr?a aumentar con el desarrollo del tren de alta velocidad, existe en muchos sectores una oposici?n considerable a la expansi?n de las infraestructuras o de la capacidad. Por lo tanto, es necesario un mayor esfuerzo de reducci?n del ruido si se quiere conseguir una mayor aceptaci?n de la expansi?n de este tipo de tr?fico. Dos ?mbitos suscitan una preocupaci?n particular: el tren de alta velocidad y los vagones de mercanc?as. o El problema del ruido del tren de alta velocidad est? planteado en la Directiva del Consejo del 23.7.96 (D.O.C.E. n? L 235) sobre la interoperabilidad de la red de alta velocidad. Esta Directiva incluye una especificaci?n seg?n la cual, "la operaci?n de la red transeuropea del tren de alta velocidad debe atenerse a los l?mites estatutarios relativos al ruido . En ella se crea un organismo conjunto en representaci?n de los gestores de las infraestructuras, las empresas del transporte ferroviario y la industria, cuya tarea ser?, entre otras, proponer l?mites de emisi?n sonora para los trenes de alta velocidad, con vistas a una 365 decisi?n del comit? de representantes de los Estados miembros previsto por la directiva. o En el sector de las mercanc?as se ha avanzado menos que en el transporte de pasajeros. La Uni?n de industrias ferroviarias internacional (UNIFE) estableci? un objetivo a medio plazo sobre la reducci?n de emisiones sonoras de los vagones de mercanc?as entre 8 y 10 dBA, que considera posible, a pesar de que repercute de forma significativa en los costos. Seg?n lo mencionado en el Cap?tulo 3, algunos Estados miembros est?n considerando la posibilidad de introducir medidas legislativas nacionales para fijar niveles de emisi?n, y la industria y los empresarios ferroviarios han solicitado una acci?n a escala internacional. La reducci?n del ruido est? siendo desde hace tiempo uno de los temas importantes de la investigaci?n que apoya la industria ferroviaria y la Comunidad, que est? redoblando sus esfuerzos a trav?s del programa "Trenes y sistemas ferroviarios del futuro", tanto para los sistemas de transporte de mercanc?as, como de los pasajeros. Al mismo tiempo que se apoyan los trabajos de investigaci?n, la Comisi?n, en cooperaci?n con las partes interesadas y otras organizaciones internacionales investigar? la posibilidad de introducir nuevos instrumentos. Entre estas posibilidades se encuentran instrumentos econ?micos tales como un impuesto variable de utilizaci?n de las v?as que permitir?a que el costo de infraestructura que se cobra por la utilizaci?n de las mismas se diferenciara en funci?n de los niveles de ruido de los vagones, la legislaci?n sobre l?mites de emisi?n, un acuerdo negociado entre la industria ferroviaria y la Comunidad sobre objetivos de reducci?n de ruido y medidas para asegurar el mantenimiento del equipo actualmente utilizado. Una evaluaci?n considerar? las posibilidades de utilizar una combinaci?n de estos instrumentos. Un acuerdo sobre los m?todos armonizados de evaluaci?n y previsi?n del ruido ferroviario facilitar?a considerablemente la introducci?n de dichos instrumentos.  Opciones futuras para reducir el ruido de las aeronaves. En el transporte a?reo, as? como en los dem?s medios de transporte, la Comisi?n trata de desarrollar un enfoque integrado de reducci?n del ruido, basado en una evaluaci?n de una combinaci?n de instrumentos. La evaluaci?n incluir? valores de emisi?n m?s rigurosos y la utilizaci?n de instrumentos econ?micos para fomentar el desarrollo y utilizaci?n de aeronaves con menores niveles de ruido, as? como las contribuciones de medidas locales, tales como la planificaci?n territorial. En cuanto a los l?mites de emisi?n, desde hace varios a?os se est? estudiando la posibilidad de un mayor rigor a nivel internacional en el Comit? sobre la protecci?n del medio ambiente y la aviaci?n (CAEP), que tiene la tarea de presentar recomendaciones al Consejo internacional de la aviaci?n civil. La ?ltima sesi?n del CAEP, realizada a finales de 1995, no consigui? llegar a un acuerdo sobre una recomendaci?n de mayor severidad en el ruido de las aeronaves, a pesar de que una mayor?a de los pa?ses representados en el Comit? estaba a favor de adoptar medidas m?s rigurosas. Como consecuencia del fracaso del CAEP3, la Comisi?n tiene la intenci?n de publicar en un futuro pr?ximo un documento de consulta y continuar trabajando para obtener un acuerdo en los organismos internacionales sobre la aplicaci?n de normas m?s rigurosas de emisi?n y la armonizaci?n de la medici?n de las emisiones. 366 El documento de consulta tambi?n incluir? una consideraci?n sobre la contribuci?n que podr?a tener una planificaci?n territorial alrededor de los aeropuertos de conformidad con las disposiciones del Programa de acci?n com?n de los transportes (COM (95) 302), sobre el desarrollo de un marco com?n para las normas de aprovechamiento del suelo. En el sector del transporte a?reo, los instrumentos econ?micos en forma de impuestos de aeropuerto ya se utilizan ampliamente para fomentar objetivos ambientales, as? como para otros fines. Un an?lisis de los sistemas impositivos de los aeropuertos que se aplican en los aeropuertos de la Comunidad, realizado por la Comisi?n, puso en evidencia que muchos de los sistemas existentes no aseguraban una tratamiento justo y equitativo a todos los usuarios, como lo exige el mercado ?nico. Por lo tanto, en 1996 est? prevista una propuesta espec?fica de la Comisi?n sobre los impuestos aplicados en los aeropuertos en general, basada en los principios de no discriminaci?n, la relaci?n entre los impuestos y los costos y la transparencia e incluir? disposiciones para la modulaci?n de los impuestos, con objeto de contribuir a mejorar el medio ambiente, con medidas como las que tienen como finalidad reducir el ruido. Una clasificaci?n ac?stica de los tipos de aeronaves de conformidad con su ruido operativo real, basados en el ruido certificado, facilitar?a la aplicaci?n pr?ctica de esta modulaci?n y contribuir?a a la transparencia global del sistema impositivo. La Comisi?n, junto con los aeropuertos y los fabricantes, estudiar? las posibilidades de una clasificaci?n de este tipo.  Maquinaria al aire libre. Tal como se mencion? anteriormente, en estos ?ltimos a?os se ha solicitado a la Comisi?n que ampliara la legislaci?n relativa al ruido que se aplica actualmente a un n?mero limitado de tipos de equipo que se utilizan en el aire libre. Sin embargo, si la Comunidad utilizara el mismo planteamiento para controlar las emisiones sonoras de otros tipos de m?quinas que el de las siete directivas existentes, supondr?a un enorme aumento de la legislaci?n, lo que significar?a consumir mucho tiempo y no ser?a rentable en t?rminos de su impacto en la industria y en la utilizaci?n de la mano de obra. Adem?s, no existe ninguna garant?a de que tal planteamiento lograra las mejoras ambientales que la Comunidad est? buscando. Los servicios de la Comisi?n, por lo tanto, han estado trabajando con expertos de los Estados miembros en un nuevo planteamiento para controlar las emisiones sonoras de una variedad mucho m?s amplia de equipo al aire libre, lo que ampliar?, pero al mismo tiempo simplificar?, la legislaci?n. En 1997, la Comisi?n tiene la intenci?n de proponer una directiva marco que cubra a m?s de 60 tipos de equipo utilizados al aire libre, no s?lo material de construcci?n, sino tambi?n de jardiner?a, y equipo utilizado en determinados veh?culos (tales como veh?culos de recogida de basura y contenedores de vidrio) y que incorporar?a a las siete directivas existentes relativas al ruido del equipo al aire libre. La caracter?stica principal de la nueva directiva ser? la obligaci?n para los fabricantes de que etiqueten todo equipo que quieran comercializar con el nivel garantizado de emisi?n sonora. La OCDE inform? en 1991 que el etiquetado de productos con la informaci?n estandarizada sobre niveles de emisi?n sonora hab?a despertado el inter?s como un medio barato de crear un mercado para productos con bajo nivel de ruido (OCDE, 1991). Se propondr?n valores l?mite de ruido solamente para el equipo cubierto ya por la legislaci?n relativa al ruido y para una serie limitada de equipo 367 altamente ruidoso, bas?ndose en an?lisis apropiados de su eficacia y rentabilidad. La Directiva incluir? posteriormente disposiciones que permitir?n a?adir a la lista otros equipos. Otra caracter?stica importante ser? la obtenci?n de informaci?n sobre la gama de valores de emisi?n sonora del equipo en el mercado, su n?mero y contribuci?n a la exposici?n al ruido. Esto permitir?a, en caso de necesidad, adoptar posteriormente medidas adicionales, como por ejemplo nuevos valores l?mite, criterios para la concesi?n de premios de etiquetado ecol?gico o incentivos econ?micos. Adem?s, el etiquetado ayudar?a a los responsables a escala local a tomar decisiones sobre la utilizaci?n de determinado equipo en zonas sensibles al ruido. 10.3.4 Contribuciones de la Comunidad a las acciones de reducci?n del ruido en los Estados miembros. Fomentar los intercambios de experiencias. La planificaci?n territorial, la educaci?n y el aumento de la sensibilizaci?n son instrumentos de la pol?tica contra el ruido en los que la Comunidad puede desempe?ar un papel de ayuda a los Estados miembros y a las autoridades locales en la aplicaci?n de medidas de reducci?n de los ruidos, b?sicamente a trav?s del fomento de los intercambios de experiencias y la difusi?n de las buenas pr?cticas. En comparaci?n con otras cuestiones ambientales, parece haber menos intercambio de experiencias entre las autoridades locales de Europa por lo que respecta a las acciones aplicadas contra el ruido. No obstante, las diversas iniciativas de cooperaci?n sobre las cuestiones relacionadas con los transportes urbanos entre autoridades locales de Europa tendr?n un impacto positivo sobre la reducci?n del ruido. En el ?mbito de revisi?n del Quinto programa de acci?n ambiental, la Comisi?n, en cooperaci?n con expertos de los Estados miembros y las asociaciones de autoridades locales, tiene la intenci?n de preparar una gu?a relativa a la aplicaci?n del programa a escala local y sus implicaciones para las autoridades locales. La reducci?n del ruido ocupar? un lugar destacado en esta gu?a. La Comunidad dispone tambi?n de varios instrumentos financieros a trav?s de los cuales se apoyan iniciativas conjuntas con los Estados miembros y, en particular, con las autoridades locales, y a las que se podr?a dar una mayor prioridad para la reducci?n del ruido. Estas iniciativas incluyen:  El programa LIFE, instrumento financiero de la Comunidad para la protecci?n del medio ambiente, en el que se puede solicitar asistencia para acciones de demostraci?n, fomento y asistencia t?cnica por parte de las autoridades locales para fomentar la integraci?n de consideraciones ambientales en el desarrollo y la planificaci?n territorial. El ruido, junto con la atm?sfera, el agua y los residuos son los temas prioritarios.  Asistencia a medidas de sensibilizaci?n ambiental, con fondos procedentes de los recursos financieros disponibles para la pol?tica ambiental.  El sector medioambiental del programa de Aplicaciones telem?ticas, donde se aprueban proyectos piloto destinados a mejorar los sistemas de informaci?n medioambiental al p?blico y a los gestores del medio ambiente sobre cuestiones como el ruido. 368  Asistencia a proyectos de interconexiones y cooperaci?n entre las zonas urbanas y proyectos experimentales urbanos con arreglo al art?culo 10 del reglamento del Fondo Europeo de Desarrollo Regional, en los que la reducci?n del ruido podr?a estar incluida en los proyectos integrados para las zonas urbanas. Podemos concluir que, en el Libro Verde la Comisi?n presenta un planteamiento gradual posible del desarrollo de un nuevo marco para la pol?tica comunitaria contra el ruido que, hasta la fecha, no hab?a sido considerada parte de la pol?tica de medio ambiente y no hab?a recibido la atenci?n que merece. El problema del ruido es complejo y las medidas de reducci?n del ruido deben inscribirse en un contexto a largo plazo. Por consiguiente, uno de los objetivos del documento era abundar en los esfuerzos realizados en otros ?mbitos para que la reducci?n del ruido tenga una mayor prioridad en la elaboraci?n de la pol?tica medioambiental. El documento no intentaba presentar de forma pormenorizada toda la variedad de soluciones a los problemas del ruido ambiental, sino centrarse en los ?mbitos donde es conveniente y parece rentable que la Comunidad intervenga en cooperaci?n con los Estados miembros y las autoridades locales. Las opciones de acci?n por lo que respecta a los m?todos de medici?n, de control y del intercambio de informaci?n y su suministro al p?blico representan pasos importantes para el establecimiento de un marco global de acci?n. En particular, si se informa mejor a la poblaci?n se contribuir? a sensibilizarla m?s sobre la verdadera dimensi?n del problema y, con ello, se influir? en su propio comportamiento, siendo un ?mbito donde la cooperaci?n a trav?s de la Comunidad puede representar un importante valor a?adido. Adem?s, estas acciones podr?an ayudar a la Comunidad, a los Estados miembros y a las autoridades locales en la evaluaci?n de la combinaci?n ?ptima de instrumentos aplicables a las diferentes fuentes de ruido. Sin embargo, queda todav?a mucho trabajo por hacer para evaluar las combinaciones ?ptimas de instrumentos. 10.3.5 Sexto programa de acci?n de la Comunidad Europea en materia de medio ambiente. Medio ambiente 2010: el futuro est? en nuestras manos. Un medio ambiente sano es fundamental para mantener prosperidad y calidad de vida a largo plazo. Los ciudadanos europeos exigen un nivel elevado de protecci?n del medio ambiente. El crecimiento que va a registrarse en el futuro y el nivel de bienestar, cada vez m?s alto, van a ejercer una presi?n sobre la capacidad del planeta de sostener la demanda de recursos y de absorber la contaminaci?n. Adem?s, el hecho de disponer de normas medioambientales rigurosas supone un motor para la innovaci?n y abre oportunidades para las empresas. En general, la sociedad debe esforzarse en disociar impacto y degradaci?n ambiental, por un lado, y crecimiento econ?mico, por otro. Las empresas tienen que aumentar su rendimiento ecol?gico, en otras palabras, producir un volumen igual o superior de productos utilizando menos recursos y generando menos residuos, y los modelos de consumo tienen que hacerse m?s sostenibles. En la Uni?n Europea, treinta a?os de pol?tica de medio ambiente han desembocado en un sistema global de controles medioambientales. El V Programa de medio ambiente (1992- 1999), 'Hacia un desarrollo sostenible', adopt? nuevas medidas y abri? un compromiso m?s amplio para integrar la dimensi?n medioambiental en las 369 dem?s pol?ticas. La evaluaci?n global del programa lleg? a la conclusi?n de que, pese a los resultados conseguidos a la hora de reducir el nivel de contaminaci?n en algunas ?reas, segu?a habiendo problemas y el medio ambiente iba a seguir deterior?ndose a menos que: o se avanzara m?s en la aplicaci?n de la legislaci?n de medio ambiente en los Estados miembros, o se intensificara y profundizara la integraci?n del medio ambiente en las pol?ticas econ?micas y sociales que ejercen presiones medioambientales. o los ciudadanos y las partes interesadas se involucraran m?s en la labor de protecci?n del medio ambiente. o se diera nuevo impulso a las medidas destinadas a solucionar graves y persistentes problemas ecol?gicos y otros problemas nuevos que est?n empezando a aparecer. Este contexto ha condicionado la orientaci?n estrat?gica del VI Programa de medio ambiente, que establece los objetivos y prioridades medioambientales que van a formar parte de la estrategia de la Comunidad Europea a favor del desarrollo sostenible. El Programa determina las prioridades y objetivos principales de la pol?tica medioambiental para los pr?ximos cinco a diez a?os, y describe las medidas que deber?n adoptarse. La pol?tica de medio ambiente tiene que aplicar una estrategia innovadora y buscar nuevas maneras de trabajar con un amplio espectro de la sociedad. Es preciso mejorar la aplicaci?n de la legislaci?n medioambiental vigente. Las acciones judiciales en?rgicas en el Tribunal de Justicia deben combinarse con un apoyo a las mejores pr?cticas y con una pol?tica de informaci?n de la poblaci?n para poner nombre y apellidos a cumplidores e infractores de la normativa. Hay que profundizar la integraci?n de las preocupaciones medioambientales en las dem?s pol?ticas mediante, por ejemplo, una evaluaci?n exhaustiva, desde el punto de vista del medio ambiente, de todas las iniciativas pol?ticas de la Comisi?n. Los resultados deben medirse con indicadores y evaluaciones comparativas. Trabajar con el mercado a trav?s de los intereses de empresas y consumidores va a contribuir a una producci?n y unos modelos de consumo m?s sostenibles. No hay que limitarse a penalizar a las empresas en caso de incumplimiento; deben, tambi?n, introducirse sistemas para recompensar sus buenos resultados. Los consumidores necesitan informaci?n que les permita elegir productos respetuosos del medio ambiente y condicionar as? al mercado. Las subvenciones p?blicas deben servir para promocionar pr?cticas respetuosas del medio ambiente. Las subvenciones p?blicas que favorecen pr?cticas nocivas para el medio ambiente deben desaparecer. Es preciso animar a las empresas para que innoven, por ejemplo aprovechando las oportunidades que brindan el uso, desarrollo y difusi?n de las tecnolog?as no contaminantes. Los ciudadanos toman cada d?a decisiones que tienen un efecto directo o indirecto sobre el medio ambiente. La posibilidad de acceder con m?s facilidad a 370 informaci?n de mejor calidad sobre medio ambiente y cuestiones pr?cticas les ayudar? a formarse una opini?n y tomar una decisi?n. Las decisiones que adoptan los Estados miembros sobre planificaci?n y gesti?n de los usos del suelo pueden tener grandes repercusiones sobre el medio ambiente y provocar una fragmentaci?n de las zonas rurales y presiones en zonas urbanas y costeras. La Comunidad puede aportar ayuda promoviendo las mejores pr?cticas y a trav?s de los Fondos Estructurales. Estos planteamientos van a aplicarse a todas las cuestiones medioambientales. 10.3.6 Directiva 2002/49/CE del Parlamento Europeo y del consejo de 25 de junio de 2002. Sobre evaluaci?n y gesti?n del ruido ambiental. La Directiva 2002/49/CE tiene por objeto: establecer un enfoque com?n destinado a evitar, prevenir o reducir con car?cter prioritario los efectos nocivos, incluyendo las molestias, de la exposici?n al ruido ambiental. Con este fin, se aplicar?n progresivamente las medidas siguientes:  a determinaci?n de la exposici?n al ruido ambiental, mediante la elaboraci?n de mapas de ruidos seg?n m?todos de evaluaci?n comunes a los Estados miembros;  poner a disposici?n de la poblaci?n la informaci?n sobre el ruido ambiental y sus efectos;  la adopci?n de planes de acci?n por los Estados miembros, tomando como base los resultados de los mapas de ruidos, con vistas a prevenir y reducir el ruido ambiental siempre que sea necesario y, en particular, cuando los niveles de exposici?n puedan tener efectos nocivos en la salud humana, y a mantener la calidad del entorno ac?stico cuando ?sta sea satisfactoria.  sentar unas bases que permitan elaborar medidas comunitarias para reducir los ruidos emitidos por las principales fuentes, en particular veh?culos e infraestructuras de ferrocarril y carretera, aeronaves, equipamiento industrial y de uso al aire libre y m?quinas m?viles.. La Directiva 2002/49/CE se aplicar? al ruido ambiental al que est?n expuestos los seres humanos en particular en zonas urbanizadas, en parques p?blicos u otras zonas tranquilas en una aglomeraci?n, en zonas tranquilas en campo abierto, en las proximidades de centros escolares y en los alrededores de hospitales, y en otros edificios y lugares vulnerables al ruido. La Directiva no se aplicar? al ruido producido por la propia persona expuesta, por las actividades dom?sticas, por los vecinos, en el lugar de trabajo ni en el interior de medios de transporte, as? como tampoco a los ruidos debidos a las actividades militares en zonas militares. Los Estados miembros designar?n las autoridades y entidades competentes, en los niveles adecuados, responsables de la aplicaci?n de la presente Directiva, en particular las autoridades responsables de: 371  la elaboraci?n y, en su caso, aprobaci?n de los mapas de ruido y planes de acci?n para aglomeraciones urbanas, grandes ejes viarios, grandes ejes ferroviarios y grandes aeropuertos;  la recopilaci?n de los mapas de ruido y planes de acci?n. 10.4 Legislaci?n Espa?ola. 10.4.1 Ley 37/2003, de 17 de noviembre, del Ruido. El ruido en su vertiente ambiental, no circunscrita a ?mbitos espec?ficos como el laboral, sino en tanto que inmisi?n sonora presente en el h?bitat humano o en la naturaleza, no ha sido tradicionalmente objeto de atenci?n preferente en la normativa protectora del medio ambiente. Tratamos del ruido en un sentido amplio, y ?ste es el alcance de la Ley, comprensivo tanto del ruido propiamente dicho, perceptible en forma de sonido, como de las vibraciones: tanto uno como otras se incluyen en el concepto de contaminaci?n ac?stica cuya prevenci?n, vigilancia y reducci?n son objeto de esta Ley. En la legislaci?n espa?ola, el mandato constitucional de proteger la salud (art?culo 43 de la Constituci?n) y el medio ambiente (art?culo 45 de la Constituci?n) engloban en su alcance la protecci?n contra la contaminaci?n ac?stica. Adem?s, la protecci?n constitucional frente a esta forma de contaminaci?n tambi?n encuentra apoyo en algunos derechos fundamentales reconocidos por la Constituci?n, entre otros, el derecho a la intimidad personal y familiar, consagrado en el art?culo 18.1. Sin embargo, el ruido carec?a hasta esta Ley de una norma general reguladora de ?mbito estatal, y su tratamiento normativo se desdoblaba, a grandes rasgos, entre las previsiones de la normativa civil en cuanto a relaciones de vecindad y causaci?n de perjuicios, la normativa sobre limitaci?n del ruido en el ambiente de trabajo, las disposiciones t?cnicas para la homologaci?n de productos y las ordenanzas municipales que conciernen al bienestar ciudadano o al planeamiento urban?stico. La Uni?n Europea tom? conciencia, a partir del Libro Verde de la Comisi?n Europea sobre Pol?tica Futura de Lucha Contra el Ruido, de la necesidad de aclarar y homogeneizar el entorno normativo del ruido, reconociendo que con anterioridad la escasa prioridad dada al ruido se debe en parte al hecho de que el ruido es fundamentalmente un problema local, que adopta formas muy variadas en diferentes partes de la Comunidad en cuanto a la aceptaci?n del problema. Partiendo de este reconocimiento de la cuesti?n, sin embargo, el Libro Verde llega a la conclusi?n de que, adem?s de los esfuerzos de los Estados miembros para homogeneizar e implantar controles adecuados sobre los productos generadores de ruido, la actuaci?n coordinada de los Estados en otros ?mbitos servir? tambi?n para acometer labores preventivas y reductoras del ruido en el ambiente. En l?nea con este principio, los trabajos de la Uni?n Europea han conducido a la adopci?n de la Directiva 2002/49/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de junio de 2002, sobre evaluaci?n y gesti?n del ruido ambiental (la Directiva sobre Ruido Ambiental). La trasposici?n de esta Directiva ofrece una oportunidad id?nea para dotar de mayor estructura y orden al panorama normativo espa?ol sobre el ruido, elaborando una ley que contenga los cimientos en que asentar el acervo normativo en 372 materia de ruido que ya ven?a siendo generado anteriormente por las comunidades aut?nomas y entes locales. La Directiva sobre Ruido Ambiental marca una nueva orientaci?n respecto de las actuaciones normativas previas de la Uni?n Europea en materia de ruido. Con anterioridad, la reglamentaci?n se hab?a centrado sobre las fuentes del ruido. Las medidas tendentes a reducir el ruido en origen han venido dando sus frutos, pero los datos obtenidos muestran que, pese a la constante mejora del estado del arte en la fabricaci?n de estas fuentes de ruido, el resultado beneficioso de estas medidas sobre el ruido ambiental se ha visto minorado por la combinaci?n de otros factores que a?n no han sido atajados. Diariamente inciden sobre el ambiente m?ltiples focos de emisiones sonoras, con lo que se aprecia la necesidad de considerar el ruido ambiental como producto de m?ltiples emisiones que contribuyen a generar niveles de contaminaci?n ac?stica poco recomendables desde el punto de vista sanitario, del bienestar y de la productividad. La Directiva sobre Ruido Ambiental define dicho ruido ambiental como el sonido exterior no deseado o nocivo generado por las actividades humanas, incluido el ruido emitido por los medios de transporte, por el tr?fico rodado, ferroviario y a?reo y por emplazamientos de actividades industriales como los descritos en el anexo I de la Directiva 96/61/CE del Consejo, de 24 de septiembre de 1996, relativa a la prevenci?n y al control integrados de la contaminaci?n. En cuanto a los lugares en los que se padece el ruido, seg?n la Directiva sobre Ruido Ambiental ?sta se aplica al ruido ambiental al que est?n expuestos los seres humanos. Seg?n la Directiva, esto se produce en particular en zonas urbanizadas, en parques p?blicos u otros lugares tranquilos dentro de una aglomeraci?n urbana, en zonas tranquilas en campo abierto, en las proximidades de centros escolares y en los alrededores de hospitales, y en otros edificios y lugares vulnerables al ruido, pero no ?nicamente en ellos. Partiendo de la delimitaci?n de su ?mbito objetivo que ha quedado apuntada, la Directiva sobre Ruido Ambiental se fija las siguientes finalidades:  Determinar la exposici?n al ruido ambiental, mediante la elaboraci?n de mapas de ruidos seg?n m?todos de evaluaci?n comunes a los Estados miembros.  Poner a disposici?n de la poblaci?n la informaci?n sobre el ruido ambiental y sus efectos.  Adoptar planes de acci?n por los Estados miembros tomando como base los resultados de los mapas de ruidos, con vistas a prevenir y reducir el ruido ambiental siempre que sea necesario y, en particular, cuando los niveles de exposici?n puedan tener efectos nocivos en la salud humana, y a mantener la calidad del entorno ac?stico cuando ?sta sea satisfactoria. La Directiva sobre Ruido Ambiental impone a los Estados miembros la obligaci?n de designar las autoridades y entidades competentes para elaborar los mapas de ruido y planes de acci?n, as? como para recopilar la informaci?n que se genere, la cual, a su vez, deber? ser transmitida por los Estados miembros a la Comisi?n y puesta a disposici?n de la poblaci?n. 373 Estos prop?sitos son, de una parte, coherentes con la voluntad del legislador espa?ol, que deseaba dotar de un esquema b?sico y estatal a la normativa dispersa relacionada con el ruido que, en los niveles auton?mico y local, pueda elaborarse antes o despu?s de la promulgaci?n de esta Ley. Por otra parte, la Directiva sobre Ruido Ambiental pretende proporcionar la base para desarrollar y completar el conjunto de medidas comunitarias existente sobre el ruido emitido por determinadas fuentes espec?ficas y para desarrollar medidas adicionales a corto, medio y largo plazo. Para ello, los datos sobre los niveles de ruido ambiental se deben recabar, cotejar y comunicar con arreglo a criterios comparables en los distintos Estados miembros; es necesario tambi?n establecer m?todos comunes de evaluaci?n del ruido ambiental y una definici?n de los valores l?mite en funci?n de indicadores armonizados para calcular los niveles de ruido. El alcance y contenido de esta Ley es, sin embargo, m?s amplio que el de la Directiva que por medio de aqu?lla se traspone, ya que la Ley no se agota en el establecimiento de los par?metros y medidas a las que alude la directiva respecto, ?nicamente, del ruido ambiental, sino que tiene objetivos m?s ambiciosos. Al pretender dotar de mayor cohesi?n a la ordenaci?n de la contaminaci?n ac?stica en el ?mbito estatal en Espa?a, contiene m?ltiples disposiciones que no se limitan a la mera trasposici?n de la directiva y quieren promover activamente, a trav?s de una adecuada distribuci?n de competencias administrativas y del establecimiento de los mecanismos oportunos, la mejora de la calidad ac?stica de nuestro entorno. Frente al concepto de ruido ambiental que forja la directiva, y pese a que por razones de simplicidad el t?tulo de esta ley sea Ley del Ruido, la contaminaci?n ac?stica a la que se refiere el objeto de esta ley se define como la presencia en el ambiente de ruidos o vibraciones, cualquiera que sea el emisor ac?stico que los origine, que impliquen molestia, riesgo o da?o para las personas, para el desarrollo de sus actividades o para los bienes de cualquier naturaleza, incluso cuando su efecto sea perturbar el disfrute de los sonidos de origen natural, o que causen efectos significativos sobre el medio ambiente. En el cap?tulo I, Disposiciones generales, contiene los preceptos que establecen el objeto, ?mbito de aplicaci?n y finalidad de la Ley. Comienza la Ley por enunciar el prop?sito gen?rico de prevenir, vigilar y reducir la contaminaci?n ac?stica, todo ello a fin de evitar da?os para la salud, los bienes y el medio ambiente. El ?mbito de aplicaci?n de la Ley se delimita, desde el punto de vista subjetivo, por referencia a todos los emisores ac?sticos de cualquier ?ndole, excluy?ndose no obstante la contaminaci?n ac?stica generada por algunos de ellos. Ha de tenerse en cuenta que, a los efectos de la ley, el concepto de emisor ac?stico se refiere a cualquier actividad, infraestructura, equipo, maquinaria o comportamiento que genere contaminaci?n ac?stica. En particular, interesa justificar la exclusi?n del alcance de la Ley de la contaminaci?n ac?stica originada en la pr?ctica de actividades dom?sticas o las relaciones de vecindad, siempre y cuando no exceda los l?mites tolerables de conformidad con los usos locales. En la tradici?n jur?dica espa?ola y de otros pa?ses de nuestro entorno m?s pr?ximo, las relaciones de vecindad han venido aplicando a todo tipo de inmisiones, incluidas las sonoras, un criterio de razonabilidad que se vincula a las pr?cticas consuetudinarias del lugar. Parece ajeno al prop?sito de esta Ley alterar este r?gimen de relaciones vecinales, consolidado a lo largo de siglos de aplicaci?n, sobre todo teniendo en cuenta que el contenido de esta ley en nada modifica la plena vigencia de los tradicionales principios de convivencia vecinal. 374 Por otra parte, se excluye tambi?n la actividad laboral en tanto que emisor ac?stico y respecto de la contaminaci?n ac?stica producida por aqu?lla en el correspondiente lugar de trabajo, la cual seguir? rigi?ndose por la normativa sectorial aplicable, constituida principalmente por la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevenci?n de Riesgos Laborales, y su normativa de desarrollo, as? como el Real Decreto 1316/1989, de 27 de octubre, sobre protecci?n de los trabajadores frente a los riesgos derivados de la exposici?n al ruido durante el trabajo. Siguiendo la t?cnica legislativa habitual de las disposiciones comunitarias (y no se olvide que esta norma cumple, entre otros, el objetivo de trasponer al derecho interno la Directiva sobre Ruido Ambiental), se incluyen en el art?culo 3 una serie de definiciones de determinados conceptos que posteriormente aparecen a lo largo del texto, lo que redunda en un mayor grado de precisi?n y de seguridad jur?dica a la hora de la aplicaci?n concreta de la norma. El cap?tulo I contiene tambi?n, disposiciones relativas a la distribuci?n competencial en materia de contaminaci?n ac?stica. En cuanto a la competencia para la producci?n normativa, sin perjuicio de la competencia de las comunidades aut?nomas para desarrollar la legislaci?n b?sica estatal en materia de medio ambiente, se menciona la competencia de los ayuntamientos para aprobar ordenanzas sobre ruido y para adaptar las existentes y el planeamiento urban?stico a las previsiones de la Ley. Adem?s, se especifican las competencias de las diferentes Administraciones p?blicas en relaci?n con la distintas obligaciones que en la ley se imponen y se regula la informaci?n que dichas Administraciones han de poner a disposici?n del p?blico. El cap?tulo II contiene las previsiones del proyecto sobre calidad ac?stica, definida como el grado de adecuaci?n de las caracter?sticas ac?sticas de un espacio a las actividades que se realizan en su ?mbito. El Gobierno ha de fijar los objetivos de calidad ac?stica aplicables a cada tipo de ?rea ac?stica, de manera que se garantice, en todo el territorio del Estado espa?ol, un nivel m?nimo de protecci?n frente a la contaminaci?n ac?stica. Tambi?n se fijar?n por el Gobierno los objetivos de calidad aplicables al espacio interior habitable de las edificaciones. Las ?reas ac?sticas son zonas del territorio que comparten id?nticos objetivos de calidad ac?stica. Las comunidades aut?nomas gozan de competencias para fijar los tipos de ?reas ac?sticas, clasificadas en atenci?n al uso predominante del suelo, pero esta ley marca la tipolog?a m?nima de aquellos, y el Gobierno deber? establecer reglamentariamente los criterios a emplear en su delimitaci?n. En relaci?n con las ?reas ac?sticas, interesa mencionar dos supuestos especiales que son, de una parte, las reservas de sonidos de origen natural, y, de otra parte, las zonas de servidumbre ac?stica. La peculiaridad que ambas comparten es que no tienen consideraci?n de ?reas ac?sticas, debido a que en ning?n caso se establecer? para ellas objetivos de calidad ac?stica. En consecuencia, ambos tipos de espacios se excluir?n del ?mbito de las ?reas ac?sticas en que se divida el territorio. La representaci?n gr?fica de las ?reas ac?sticas sobre el territorio dar? lugar a la cartograf?a de los objetivos de calidad ac?stica. En la Ley, los mapas resultantes de esta representaci?n gr?fica se conciben como instrumento importante para facilitar la aplicaci?n de los valores l?mite de emisi?n e inmisi?n que ha de determinar el Gobierno. En cada ?rea ac?stica, deber?n respetarse los valores l?mite que hagan posible el cumplimiento de los correspondientes objetivos de calidad ac?stica. 375 No obstante lo anterior, la Ley se dota de la necesaria flexibilidad al objeto de prever situaciones en las cuales, con car?cter excepcional, pueda ser recomendable suspender la exigibilidad de los objetivos de calidad ac?stica, bien con ocasi?n de la celebraci?n de determinados eventos, a solicitud de los titulares de alg?n emisor ac?stico en determinadas circunstancias o en situaciones de emergencia, y, en este ?ltimo caso, sin ser precisa autorizaci?n alguna, siempre y cuando se cumplan los requisitos marcados por la Ley y, en particular, la superaci?n de los objetivos de calidad ac?stica sea necesaria. Un supuesto peculiar, ya enunciado anteriormente, es el de las zonas de servidumbre ac?stica, que se definen como los sectores del territorio situados en el entorno de las infraestructuras de transporte viario, ferroviario, a?reo, portuario o de otros equipamientos p?blicos que se determinen reglamentariamente. Todas las mediciones y evaluaciones ac?sticas a que se refiere la ley asumen la aplicaci?n de ?ndices ac?sticos homog?neos en la totalidad del territorio espa?ol respecto de cada per?odo del d?a. La Ley cuenta entre sus objetivos principales la fijaci?n de dichos ?ndices homog?neos, a trav?s de sus normas de desarrollo. A su vez, los valores l?mite, tanto de los ?ndices de inmisi?n como de los ?ndices de emisi?n ac?stica, se determinar?n por el Gobierno, si bien las comunidades aut?nomas y los ayuntamientos pueden establecer valores l?mite m?s rigurosos que los fijados por el Estado. La cartograf?a sonora prevista en la ley se completa con los denominados mapas de ruido. Los mapas de ruido son un elemento previsto por la Directiva sobre Ruido Ambiental y encaminado a disponer de informaci?n uniforme sobre los niveles de contaminaci?n ac?stica en los distintos puntos del territorio, aplicando criterios homog?neos de medici?n que permitan hacer comparables entre s? las magnitudes de ruido verificadas en cada lugar. El calendario de elaboraci?n de los mapas de ruido que se establece en la Ley se corresponde plenamente con las previsiones de la Directiva sobre Ruido Ambiental, sin perjuicio de que las comunidades aut?nomas puedan prever la aprobaci?n de mapas de ruido adicionales, estableciendo los criterios al efecto. Los mapas de ruido tienen por finalidad la evaluaci?n global de la exposici?n actual a la contaminaci?n ac?stica de una determinada zona, de manera que se puedan hacer predicciones y adoptar planes de acci?n en relaci?n con aqu?lla. Los tipos, contenido y formato de los mapas de ruido ser?n determinados por el Gobierno reglamentariamente, as? como las formas de su presentaci?n al p?blico. La combinaci?n de los mapas de ruido, que muestran la situaci?n ac?stica real y presente, con la cartograf?a de calidad ac?stica, que representa los objetivos de calidad ac?stica de cada ?rea ac?stica en que se divida el territorio, as? como las zonas de servidumbre ac?stica que se establezcan, sin duda ser? muy ?til para presentar de manera clara y atractiva la informaci?n m?s importante para planificar las medidas de prevenci?n y correcci?n de la contaminaci?n ac?stica. De este modo se alcanza el cap?tulo III de la Ley, con la r?brica Prevenci?n y correcci?n de la contaminaci?n ac?stica. Si las previsiones del cap?tulo II iban destinadas a proporcionar informaci?n y criterios de actuaci?n a las Administraciones p?blicas competentes, en este cap?tulo se enuncian ya los instrumentos de los que 376 tales Administraciones pueden servirse para procurar el m?ximo cumplimiento de los objetivos de calidad ac?stica. Las medidas se dividen, con car?cter general, en dos grandes bloques: la acci?n preventiva y la acci?n correctora. Dentro de la acci?n preventiva caben las siguientes facetas:  La planificaci?n territorial y planeamiento urban?stico, que deben tener en cuenta siempre los objetivos de calidad ac?stica de cada ?rea ac?stica a la hora de acometer cualquier clasificaci?n del suelo, aprobaci?n de planeamiento o medidas semejantes.  La intervenci?n administrativa sobre los emisores ac?sticos, que ha de producirse de modo que se asegure la adopci?n de las medidas adecuadas de prevenci?n de la contaminaci?n ac?stica que puedan generar aqu?llos y que no se supere ning?n valor l?mite de emisi?n aplicable. Es importante destacar que esta intervenci?n no supone en ning?n caso la introducci?n de una nueva figura de autorizaci?n administrativa, sino que la evaluaci?n de la repercusi?n ac?stica se integra en los procedimientos ya existentes de intervenci?n administrativa, a saber, el otorgamiento de la autorizaci?n ambiental integrada, las actuaciones relativas a la evaluaci?n de impacto ambiental y las actuaciones relativas a la licencia municipal regulada por el Decreto 2414/1961, de 30 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento de Actividades Molestas, Insalubres, Nocivas y Peligrosas o normativa auton?mica aplicable en esta materia. Tambi?n se debe se?alar que los cambios en las mejores t?cnicas disponibles que puedan reducir significativamente los ?ndices de emisi?n sin imponer costes excesivos pueden dar lugar a revisi?n de los actos de intervenci?n administrativa previamente acordados sin que de ello se derive indemnizaci?n para los afectados.  El autocontrol de las emisiones ac?sticas por los propios titulares de emisores ac?sticos.  La prohibici?n, salvo excepciones, de conceder licencias de construcci?n de edificaciones destinadas a viviendas, usos hospitalarios, educativos o culturales si los ?ndices de inmisi?n incumplen los objetivos de calidad ac?stica que sean de aplicaci?n a las correspondientes ?reas ac?sticas.  La creaci?n de reservas de sonidos de origen natural, que podr?n ser delimitadas por las comunidades aut?nomas y ser objeto de planes de conservaci?n encaminados a preservar o mejorar sus condiciones ac?sticas. La necesidad de acci?n correctora se hace patente de forma acusada en las zonas de protecci?n ac?stica especial y en las zonas de situaci?n ac?stica especial. Las primeras son ?reas ac?sticas en las que se incumplen los objetivos aplicables de calidad ac?stica, aun observ?ndose por los emisores ac?sticos los valores l?mite de emisi?n. Una vez declaradas, procede la elaboraci?n de planes zonales para la mejora ac?stica progresiva del medio ambiente en aqu?llas, hasta alcanzar los objetivos de calidad ac?stica correspondientes. No obstante, cuando los planes zonales hubieran 377 fracasado en rectificar la situaci?n, procede la declaraci?n como zona de situaci?n ac?stica especial, admitiendo la inviabilidad de que se cumplan en ella tales objetivos a corto plazo, pero previendo medidas correctoras encaminadas a mejorar los niveles de calidad ac?stica a largo plazo y asegurar su cumplimiento, en todo caso, en el ambiente interior. La Ley estipula, asimismo, unos instrumentos intermedios, que pueden ser tanto preventivos como correctores: los planes de acci?n en materia de contaminaci?n ac?stica, que es, nuevamente, materia regulada en la Directiva sobre Ruido Ambiental. Los planes de acci?n deben corresponder, en cuanto a su alcance, a los ?mbitos territoriales de los mapas de ruido, y tienen por objeto afrontar globalmente las cuestiones relativas a contaminaci?n ac?stica, fijar acciones prioritarias para el caso de incumplirse los objetivos de calidad ac?stica y prevenir el aumento de contaminaci?n ac?stica en zonas que la padezcan en escasa medida. En el cap?tulo IV de la Ley, Inspecci?n y r?gimen sancionador, la tipificaci?n de infracciones y sanciones se acomete, bajo la preceptiva reserva de ley, sin perjuicio de las competencias que disfrutan tanto las comunidades aut?nomas como los propios ayuntamientos para establecer infracciones administrativas adicionales. El cat?logo de infracciones en materia de contaminaci?n ac?stica puede, en alg?n punto, duplicar la tipificaci?n de una infracci?n ya prevista en alguna otra norma vigente; sin embargo, por razones de conveniencia y sistem?tica, se ha optado por no omitir la tipificaci?n en esta ley de las infracciones que pudieran resultar, de este modo, redundantes, a fin de evitar la dispersi?n, y eventuales discordancias, en el tratamiento normativo de aqu?llas. En aquellos supuestos donde unos mismos hechos fueran subsumibles en las normas sancionadoras previstas en esta ley y las establecidas en alguna otra norma que pudiera reputarse aplicable, habr?n de aplicarse las normas de concurso que, en su caso, estuviesen establecidas en la otra norma o, en su defecto, las normas de concurso generales. La atribuci?n de la potestad sancionadora recae, como principio general, preferentemente sobre las autoridades locales, m?s pr?ximas al fen?meno de contaminaci?n ac?stica generado. La Administraci?n General del Estado, en l?nea con este principio, ?nicamente ejercer? la potestad sancionadora en el ejercicio de sus competencias exclusivas. En cuanto a las labores inspectoras que en este mismo cap?tulo se contemplan, la Ley prev? que, de conformidad con lo preceptuado en el apartado 4 del art?culo 20 de la Ley 39/1988, de 28 de diciembre, Reguladora de las Haciendas Locales, las entidades locales puedan establecer tasas para repercutir el coste de las inspecciones sobre el titular del correspondiente emisor ac?stico objeto de inspecci?n. Esta Ley se completa con un elenco de disposiciones adicionales y transitorias, as? como con las oportunas disposiciones derogatorias. Adem?s del calendario de aplicaci?n de la Ley, las disposiciones adicionales contienen una serie de medidas que inciden sobre materias regidas por otras normas, como son la Ley de Ordenaci?n de la Edificaci?n, el C?digo Civil y la Ley del Impuesto de Sociedades, as? como la habilitaci?n al Gobierno para que por v?a reglamentaria establezca ciertos requisitos de informaci?n. El C?digo T?cnico de la Edificaci?n, previsto en la Ley 38/1999, de 5 de noviembre, de Ordenaci?n de la Edificaci?n deber? incluir un sistema de verificaci?n 378 ac?stica de las edificaciones. Esto se ve complementado por la afirmaci?n expresa de que el incumplimiento de objetivos de calidad ac?stica en los espacios interiores podr? dar lugar a la obligaci?n del vendedor de responder del saneamiento por vicios ocultos de los inmuebles vendidos. Ambas medidas han de resultar en una mayor protecci?n del adquirente o del ocupante en cuanto a las caracter?sticas ac?sticas de los inmuebles, en particular los de uso residencial. Por ?ltimo, esta Ley se dicta de conformidad con las competencias que al Estado otorga el art?culo 149.1.16 y 23 de la Constituci?n, en materia de bases y coordinaci?n de la sanidad y de protecci?n del medio ambiente. Ello sin perjuicio de que la regulaci?n sobre saneamiento y vicios ocultos en los inmuebles se fundamente en el art?culo 149.1.14, que las tasas que puedan establecer los entes locales para la prestaci?n de servicios de inspecci?n se basen en el art?culo 149.1.14 y que la regulaci?n de servidumbres ac?sticas de infraestructuras estatales y el r?gimen especial de aeropuertos y equipamientos vinculados al sistema de navegaci?n y transporte a?reo se dicte de conformidad con lo establecido en los p?rrafos 13, 20, 21 y 24 del apartado 1 del citado art?culo 149. 10.4.2 Real Decreto 1513/2005, de 16 de diciembre, por el que se desarrolla la Ley 37/2003, de 17 de noviembre, del Ruido, en lo referente a la evaluaci?n y gesti?n del ruido ambiental. Este real decreto tiene por objeto desarrollar la Ley 37/2003, de 17 de noviembre, del Ruido, en lo referente a evaluaci?n y gesti?n del ruido ambiental, estableciendo un marco b?sico destinado a evitar, prevenir o reducir con car?cter prioritario los efectos nocivos, incluyendo las molestias, de la exposici?n al ruido ambiental y completar la incorporaci?n a nuestro ordenamiento jur?dico de la Directiva 2002/49/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de junio de 2002, sobre evaluaci?n y gesti?n del ruido ambiental. Se aplicar? al ruido ambiental al que est?n expuestos los seres humanos, en particular, en zonas urbanizadas, en parques p?blicos u otras zonas tranquilas de una aglomeraci?n, en zonas tranquilas en campo abierto, en las proximidades de centros escolares, en los alrededores de hospitales, y en otros edificios y lugares vulnerables al ruido. No se aplicar? al ruido producido por la propia persona expuesta, por las actividades dom?sticas, por los vecinos, en el lugar de trabajo ni en el interior de medios de transporte, as? como tampoco a los ruidos debidos a las actividades militares en zonas militares, que se regir?n por su legislaci?n espec?fica. 10.4.3 Real Decreto 1367/2007, de 19 de octubre, por el que se desarrolla la Ley 37/2003, de 17 de noviembre, del Ruido, en lo referente a zonificaci?n ac?stica, objetivos de calidad y emisiones ac?sticas. La Directiva 2002/49/CE define el ruido ambiental como ?el sonido exterior no deseado o nocivo generado por las actividades humanas, incluido el ruido emitido por los medios de transporte, por el tr?fico rodado, ferroviario y a?reo y por emplazamientos de actividades industriales como los descritos en el anexo I de la Directiva 96/71/CE del Consejo, de 24 de septiembre de 1996, relativa a la prevenci?n y al control integrados de la contaminaci?n 379 La Ley 37/2003, de 17 de noviembre, del Ruido, que incorpora parcialmente al derecho interno las previsiones de la citada Directiva, regula la contaminaci?n ac?stica con un alcance y un contenido m?s amplio que el de la propia Directiva, ya que, adem?s de establecer los par?metros y las medidas para la evaluaci?n y gesti?n del ruido ambiental, incluye el ruido y las vibraciones en el espacio interior de determinadas edificaciones. Asimismo, dota de mayor cohesi?n a la ordenaci?n de la contaminaci?n ac?stica a trav?s del establecimiento de los instrumentos necesarios para la mejora de la calidad ac?stica de nuestro entorno. As?, en la citada Ley, se define la contaminaci?n ac?stica como ?la presencia en el ambiente de ruido o vibraciones, cualquiera que sea el emisor ac?stico que los origine, que implique molestia, riesgo o da?o para las personas, para el desarrollo de sus actividades o para los bienes de cualquier naturaleza, incluso cuando su efecto sea perturbar el disfrute de los sonidos de origen natural, o que causen efectos significativos sobre el medio ambiente?. Posteriormente, el Real Decreto 1513/2005, de 16 de diciembre, por el que se desarrolla la Ley 37/2003, de 17 de noviembre, del Ruido, en lo referente a la evaluaci?n y gesti?n del ruido ambiental, complet? la transposici?n de la Directiva 2002/49/CE y precis? los conceptos de ruido ambiental y sus efectos sobre la poblaci?n, junto a una serie de medidas necesarias para la consecuci?n de los objetivos previstos, tales como la elaboraci?n de los mapas estrat?gicos de ruido y los planes de acci?n o las obligaciones de suministro de informaci?n. En consecuencia, el Real Decreto 1513/2005, de 16 de diciembre, ha supuesto un desarrollo parcial de la Ley 37/2003, de 17 de noviembre, ya que ?sta abarca la contaminaci?n ac?stica producida no s?lo por el ruido ambiental, sino tambi?n por las vibraciones y sus implicaciones en la salud, bienes materiales y medio ambiente, en tanto que el citado real decreto, s?lo comprende la contaminaci?n ac?stica derivada del ruido ambiental y la prevenci?n y correcci?n, en su caso, de sus efectos en la poblaci?n. Por ello el presente real decreto tiene como principal finalidad completar el desarrollo de la citada Ley. As?, se definen ?ndices de ruido y de vibraciones, sus aplicaciones, efectos y molestias sobre la poblaci?n y su repercusi?n en el medio ambiente; se delimitan los distintos tipos de ?reas y servidumbres ac?sticas definidas en el art?culo 10 de la Ley 37/2003, de 17 de noviembre; se establecen los objetivos de calidad ac?stica para cada ?rea, incluy?ndose el espacio interior de determinadas edificaciones; se regulan los emisores ac?sticos fij?ndose valores l?mite de emisi?n o de inmisi?n as? como los procedimientos y los m?todos de evaluaci?n de ruidos y vibraciones. En este sentido, el cap?tulo I, ?Disposiciones generales ?, contiene los preceptos que establecen el objeto de esta norma y una serie de definiciones que permitan alcanzar un mayor grado de precisi?n y seguridad jur?dica a la hora de aplicar esta disposici?n de car?cter marcadamente t?cnico. El cap?tulo II establece los ?ndices para la evaluaci?n del ruido y de las vibraciones, en los distintos per?odos temporales de evaluaci?n, de los objetivos de calidad ac?stica en ?reas ac?sticas o en el espacio interior de edificaciones y de los valores l?mite que deben cumplir los emisores ac?sticos. En el anexo I se incluye la definici?n de cada uno de ellos. 380 En el cap?tulo III se desarrolla, por una parte, la delimitaci?n de las ?reas ac?sticas atendiendo al uso predominante del suelo, en los tipos que determinen las comunidades aut?nomas y, por otra, la regulaci?n de las servidumbres ac?sticas. Adem?s se prev? que los instrumentos de planificaci?n territorial y urban?stica incluyan la zonificaci?n ac?stica y se establecen objetivos de calidad ac?stica aplicables a las distintas ?reas ac?sticas y al espacio interior habitable de las edificaciones destinadas a vivienda, usos residenciales, hospitalarios, educativos o culturales. En el anexo II se fijan los valores de los ?ndices ac?sticos que no deben superarse para el cumplimiento de los objetivos de calidad ac?stica en ?reas urbanizadas existentes. El cap?tulo IV regula el control de las emisiones de los diferentes emisores ac?sticos, incluidos los veh?culos a motor, para los que se prev?, adem?s, un r?gimen espec?fico de comprobaci?n de sus emisiones ac?sticas a veh?culo parado. Asimismo, se fijan en el anexo III los valores l?mite de inmisi?n de ruido aplicable a las infraestructuras nuevas viarias, ferroviarias y aeroportuarias, as? como a las infraestructuras portuarias y a actividades. La disposici?n adicional segunda establece las actividades e infraestructuras que tienen la consideraci?n de nuevas. De este modo, se pondera de forma equilibrada el tratamiento de las infraestructuras preexistentes y nuevas, pues aun cuando las obligaciones establecidas en las declaraciones de impacto ambiental de las infraestructuras preexistentes han supuesto un nivel de protecci?n ac?stica adecuado, el progreso del conocimiento cient?fico y del desarrollo tecnol?gico hace posible y razonable alcanzar un nivel m?s ambicioso de protecci?n contra el ruido a la hora de proyectar y acometer la construcci?n de nuevas infraestructuras. Asimismo, para atender los costes derivados de la aplicaci?n de este Real Decreto a las infraestructuras de competencia estatal, en la disposici?n final tercera se prev? la adopci?n de las medidas presupuestarias necesarias para que los Ministerios responsables de su aplicaci?n puedan afrontarlos sin menoscabo de la ejecuci?n de los planes que tengan establecidos. El cap?tulo V regula las condiciones de uso respecto de los objetivos de calidad ac?stica de los m?todos de evaluaci?n de la contaminaci?n ac?stica, as? como el r?gimen de uso de los equipos de medida y procedimientos que se empleen en dicha evaluaci?n. El anexo IV fija los m?todos de evaluaci?n para los ?ndices ac?sticos definidos en este real decreto. Por ?ltimo, la regulaci?n de mapas de contaminaci?n ac?stica se contiene en el cap?tulo VI, en aplicaci?n de la habilitaci?n prevista en el art?culo 15.3 de la Ley 37/2003, de 17 de noviembre. 10.5 Legislaci?n Chilena. 10.5.1 Decreto Supremo N? 146 de 1997. El Decreto Supremo N? 146, de 1997, del Ministerio Secretar?a General de la Presidencia de la Rep?blica, publicado en el Diario Oficial el 16 de abril de 1998, es la primera norma ambiental promulgada por el mecanismo de Dictaci?n de Normas de Calidad Ambiental y de Emisi?n que coordina la Comisi?n Nacional del Medio Ambiente. Este decreto establece la Norma de Emisi?n de Ruidos Molestos Generados por Fuentes Fijas, Elaborada a Partir de la Revisi?n de la Norma de Emisi?n Contenida en el Decreto Supremo N? 286, de 1984, del Ministerio de Salud. 381 Los principales aspectos que permiten comprender el contenido, objetivo y funcionamiento de la nueva norma, son los siguientes:  ?Qu? se est? protegiendo con esta Norma?. Esta es una norma de emisi?n que protege a la comunidad que se ve afectada por problemas de contaminaci?n ac?stica, desde el punto de vista de la salud p?blica, y que son originados por las molestias generadas por el ruido producido por fuentes fijas. Espec?ficamente, protege a aquellas personas que pudieran estar afectadas por altos niveles de ruido generado por fuentes fijas, o que pudieran sufrir molestia, en lugares habitables tales como sus viviendas, su lugar de trabajo (por una fuente fija distinta a su propia fuente laboral), de descanso o de esparcimiento, entre otras.  ?Qui?nes est?n sujetos a cumplir esta Norma?. Toda actividad, proceso, operaci?n o dispositivo, que se realice dentro de una propiedad, sea p?blica o privada, y que genere o pueda generar ruidos molestos hacia la comunidad. Esto es independiente de las fuentes que involucre, sean estacionarias, m?viles, espor?dicas o permanentes.  ?Qui?nes son los encargados en la aplicaci?n de esta Norma?. Los organismos p?blicos asociados a la aplicaci?n de este reglamento, son los Servicios de Salud, y eventualmente las Municipalidades que celebren convenios de cooperaci?n entre ellas y los Servicios de Salud respectivos.  ?En qu? instancias se utiliza esta Norma?. Existen distintos escenarios en los cuales el reglamento entra en operaci?n. Entre ellos se pueden mencionar los siguientes: a. Denuncias por ruidos molestos: Estas denuncias pueden ser formuladas por las personas afectadas, a los Servicios de Salud respectivos o a las distintas Municipalidades, quienes evaluar?n si corresponde aplicar o no este reglamento. b. Peritajes de Certificaci?n: Son necesarios para que las fuentes de ruido afectas a la norma, eval?en el cumplimiento de la misma. c. Proyectos que se acogen al Sistema de Evaluaci?n de Impacto Ambiental, SEIA: Se utiliza como norma para la evaluaci?n y el control del impacto ac?stico que puede generar un proyecto determinado que se acoja a la definici?n de fuente fija emisora de ruido. d. Proyectos de reducci?n de emisiones de niveles de ruido: se utiliza cuando una fuente fija de ruido realiza un proyecto de reducci?n de emisiones de ruido, con el cual pretende asegurarse que sus emisiones no generar?n molestias a la comunidad vecina. 382 10.5.2 Decreto Supremo N? 129 de 2003. Teniendo en consideraci?n:  Que de acuerdo a lo preceptuado en la ley N? 19.300, es deber del Estado dictar normas para regular la presencia de contaminantes en el medio ambiente, de manera de prevenir que ?stos puedan significar o representar, por sus niveles, concentraciones y per?odos, un riesgo para la preservaci?n de la naturaleza, la conservaci?n del patrimonio ambiental, la salud de las personas o la calidad de vida de la poblaci?n.  Que el tr?nsito vehicular es reconocido internacionalmente como responsable de m?s del 70% de la contaminaci?n ac?stica de una ciudad, y de ?l, el mayor aporte lo representan los veh?culos de mayor tama?o, entre ellos, los que se usan con fines de la locomoci?n colectiva (que son tambi?n los m?s numerosos en esta categor?a).  Que es menester reducir la contaminaci?n ac?stica generada por los buses de locomoci?n colectiva, pues el ruido emitido por este tipo de fuentes m?viles es uno de los mayores aportes a la contaminaci?n ac?stica en las ciudades. Se espera que al reducir la emisi?n de ruido de los buses de locomoci?n colectiva (urbana y rural), disminuya la contaminaci?n ac?stica a que est?n sometidas las personas.  Que el decreto supremo N? 122 de 1991, del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, establece los niveles de ruido externos e internos que deben cumplir los veh?culos de locomoci?n colectiva. Sin embargo, determinadas regulaciones contenidas en dicho decreto, requieren actualizarse y perfeccionarse, a fin de obtener un instrumento jur?dico, eficaz y eficiente, que permita proteger adecuadamente a la comunidad de la creciente contaminaci?n ac?stica proveniente de los buses de locomoci?n colectiva. Dicha normativa no consideraba a los buses de locomoci?n colectiva rural que tambi?n aportan a la contaminaci?n ac?stica de las ciudades. El Ministerio de Transporte y Telecomunicaciones y la Subsecretar?a de Transporte dictaron el decreto supremo N? 129 que establece una norma de emisi?n de ruido para buses de locomoci?n colectiva urbana y rural. El decreto en su t?tulo I, define la terminolog?a utilizada en el decreto. En su t?tulo II, fija los niveles m?ximos permitidos. En su t?tulo III indica quien ser? el responsable de verificar el cumplimiento de las normas indicadas en el decreto. En su t?tulo IV indica los procedimientos de medici?n y en su t?tulo V se?ala el ?mbito de aplicaci?n territorial. 10.6 ?Es necesaria una normativa para la gesti?n del ruido ambiental estandarizada y de aplicaci?n mundial?. Si entendemos el ruido ambiental, como el sonido exterior no deseado o nocivo generado por las actividades humanas, incluido el ruido emitido por los medios de transporte, por el tr?fico rodado, ferroviario y a?reo y por emplazamientos de actividades industriales, se hace necesario integrar plena y adecuadamente el medio 383 ambiente en todos los aspectos de las relaciones exteriores a nivel mundial. El medioambiente es algo que los diferentes pa?ses deben abordar con seriedad y a lo que se deben destinar los recursos apropiados, con el fin de contar con instrumentos para la elaboraci?n, aplicaci?n y evaluaci?n de la pol?tica de gesti?n del ruido ambiental, basada en conocimientos cient?ficos s?lidos, datos e informaci?n actualizados y fidedignos y el uso de indicadores, lo que a nivel mundial actualmente no sucede, ya que los diferentes pa?ses cuentan con legislaciones y normativas que no son comparables, por otra parte, existe una falta de consenso en aspectos tan relevantes como son, los m?todos y t?cnicas de evaluaci?n y de los indicadores utilizados para determinar el real impacto en la poblaci?n de este contaminante atmosf?rico. La Uni?n Europea ha avanzado respecto de lo se?alado, es mas se ha fijado metas y objetivos claros para el a?o 2020. En cambio en Chile, solo se cuenta con el decreto supremo 146/1997, que regula la emisi?n de ruidos molestos generados por fuentes fijas, por lo que su alcance y campo de aplicaci?n es muy restringido, no acogiendo en muchos casos las denuncias que genera este contaminante, y que en la mayor?a de las veces est?n asociadas a fuentes m?viles, como es el caso del transporte. Adem?s, al haber una escasa fiscalizaci?n por parte del Estado, por falta de recursos materiales y humanos, no permite mitigar los impactos generados por fuentes fijas, lo que la convierte en un cuerpo legal obsoleto, con poca cobertura, ineficiente y vac?os t?cnicos importantes. Respecto de la exposici?n ocupacional al ruido, a nivel internacional y nacional, encontramos que existe un mayor consenso en cuanto a la fijaci?n de l?mites, m?todos de medici?n y estrategias de control, lo que est? asociado a que desde ?pocas muy remotas se conoce la relaci?n: exposici?n a ruido y p?rdida de la audici?n, motivo por el cual se han desarrollado estrategias bien definidas para evaluar el impacto que esto conlleva en la salud auditiva de los trabajadores y definir las medidas de control m?s apropiadas para cada caso. No obstante, esto no ha sido suficiente ya que a?n as? no hemos podido controlar eficazmente el riesgo de sordera profesional. 10.7 Bibliograf?a espec?fica.  ACI Europe, 1995. Environmental Handbook. Airports Council International.  BOE, 1971a. Bolet?n Oficial del Estado, 64 de 16 de marzo de 1971. Orden de 9 de marzo de 1971 por la que se aprueba la Ordenanza General de Seguridad e Higiene en el Trabajo.  BOE, 1971b. 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