Cultura y cr?tica literaria en "Tele/eXpr?s" (1964-1980) Alberto Cabello Hern?ndez ADVERTIMENT. La consulta d?aquesta tesi queda condicionada a l?acceptaci? de les seg?ents condicions d'?s: La difusi? d?aquesta tesi per mitj? del servei TDX (www.tdx.cat) i a trav?s del Dip?sit Digital de la UB (diposit.ub.edu) ha estat autoritzada pels titulars dels drets de propietat intel?lectual ?nicament per a usos privats emmarcats en activitats d?investigaci? i doc?ncia. No s?autoritza la seva reproducci? amb finalitats de lucre ni la seva difusi? i posada a disposici? des d?un lloc ali? al servei TDX ni al Dip?sit Digital de la UB. No s?autoritza la presentaci? del seu contingut en una finestra o marc ali? a TDX o al Dip?sit Digital de la UB (framing). Aquesta reserva de drets afecta tant al resum de presentaci? de la tesi com als seus continguts. En la utilitzaci? o cita de parts de la tesi ?s obligat indicar el nom de la persona autora. ADVERTENCIA. La consulta de esta tesis queda condicionada a la aceptaci?n de las siguientes condiciones de uso: La difusi?n de esta tesis por medio del servicio TDR (www.tdx.cat) y a trav?s del Repositorio Digital de la UB (diposit.ub.edu) ha sido autorizada por los titulares de los derechos de propiedad intelectual ?nicamente para usos privados enmarcados en actividades de investigaci?n y docencia. No se autoriza su reproducci?n con finalidades de lucro ni su difusi?n y puesta a disposici?n desde un sitio ajeno al servicio TDR o al Repositorio Digital de la UB. No se autoriza la presentaci?n de su contenido en una ventana o marco ajeno a TDR o al Repositorio Digital de la UB (framing). Esta reserva de derechos afecta tanto al resumen de presentaci?n de la tesis como a sus contenidos. En la utilizaci?n o cita de partes de la tesis es obligado indicar el nombre de la persona autora. WARNING. On having consulted this thesis you?re accepting the following use conditions: Spreading this thesis by the TDX (www.tdx.cat) service and by the UB Digital Repository (diposit.ub.edu) has been authorized by the titular of the intellectual property rights only for private uses placed in investigation and teaching activities. Reproduction with lucrative aims is not authorized nor its spreading and availability from a site foreign to the TDX service or to the UB Digital Repository. Introducing its content in a window or frame foreign to the TDX service or to the UB Digital Repository is not authorized (framing). Those rights affect to the presentation summary of the thesis as well as to its contents. In the using or citation of parts of the thesis it?s obliged to indicate the name of the author. 1 2 3 AGRADECIMIENTOS Debo dar las gracias, en primer lugar, al tutor que ha guiado este trabajo, el catedr?tico Adolfo Sotelo V?zquez, por sus sabios consejos y orientaciones, y a la doctora Marisa Sotelo V?zquez, coordinadora del programa de Doctorado, por el ?nimo y la pasi?n que infunde a sus alumnos. Mi agradecimiento tambi?n para el cr?tico y novelista Robert Saladrigas, ?nico superviviente del equipo fundador de ?Tele/eXpr?s Literario?, cuya memoria ha iluminado el presente y el futuro de mis investigaciones. Del mismo modo, mi reconocimiento al catedr?tico Pere Oriol Costa, subdirector durante muchos a?os de Tele/eXpr?s y profesor que me inici? en el mundo del Periodismo, y al catedr?tico Manuel Par?s i Maicas, impulsor de las facultades de Periodismo y Publicidad en la Universitat Aut?noma de Barcelona y estudioso de la cr?tica cultural en la ?poca de Tele/eXpr?s. Tampoco olvidar? la amabilidad con que me atendi? la profesora Ana Rodr?guez Fischer, el novelista Juan Mars? y el cr?tico Josep Maria Castellet; su testimonio oral sirvi? para complementar la visi?n de una ?poca extraordinariamente compleja. Mi agradecimiento tambi?n para Fernando Valls, por sus orientaciones en el g?nero del cuento y porque juntos seguimos la pista de Pascual Maisterra, protagonista enigm?tico de Tele/eXpr?s. Gracias a la doctora Blanca Ripoll, solidaria en la soledad del investigador, por sus orientaciones pr?cticas en el inicio, el durante y el tramo final de esta aventura. La burocracia y el papeleo se llevan mejor cuando te aconsejan delante de un caf?. Gracias a Alba Ramos, Jos? Mar?a Exp?sito y Bricio Segovia, por su amistad y porque siempre est?n ah? aunque no los vea, y a Carlos Saldarriaga, por la portada de esta tesis y por sacar tiempo a altas horas de la madrugada. Por ?ltimo, estoy en eterna deuda con mi familia, especialmente con mis padres, con mi hermana y con mi novia, por su apoyo incondicional en cuantos retos me he propuesto a lo largo de esta vida. Mi gratitud nunca ser? suficiente. 4 5 A veces tendemos a creer que el presente es el ?nico estado posible de las cosas Marcel Proust Recordar es, sobre todo, recordar en sociedad Maurice Halbwachs Debemos imitar a las abejas y distinguir cuantas ideas acumulamos de diversas lecturas (pues se conservan mejor diferenciadas); luego, aplicando la atenci?n y los recursos de nuestro ingenio, fundir en sabor ?nico aquellos diversos jugos, de suerte que aun cuando se muestre el modelo del que ha sido tomado, no obstante aparezca distinto de la fuente de inspiraci?n S?neca 6 7 ?ndice 0. Introducci?n 13 1. ?Tele/eXpr?s?: un diario, tres etapas 17 1.1. Jaume Castell Lastortras (1964-1968) 17 1.2. El conde de God? (1968-1977) 20 1.3. Sebasti? Auger (1977-1980) 21 2. Las p?ginas culturales 24 2.1. Un primer tanteo: las secciones literarias 27 2.1.1. ?Letras a la vista? 27 2.1.2. ?Arte y Letras? 28 2.1.3. ?Los jueves, Letras? 31 2.1.4. ?Los mi?rcoles, Letras? 32 2.2. El inconfundible color sepia: ?Tele/eXpr?s Literario? 34 2.2.1. El referente de Informaciones 34 2.3. ?Letras? y ?Catalunya/Cultura?: la miscel?nea local 38 3. La redacci?n de Tele/eXpr?s 41 3.1. El cr?tico de Tele/eXpr?s: un retrato robot 41 3.2. Un estilo de cr?tica: concisi?n, contexto y veredicto 45 3.3. Una redacci?n h?brida: de los inicios al suplemento 49 3.3.1. Ignacio Agust? y el diario para todos 49 3.3.2. El maestrazgo de Manuel Ib??ez Escofet 54 3.3.3. Gim?nez-Front?n: del mundo editorial al suplemento 55 3.3.4. Josep Maria Carandell, el barcelon?s que ven?a de fuera 58 3.3.5. Robert Saladrigas: pasi?n por la literatura extra?a 63 3.3.6. Jaume Melendres, autor brechtiano 68 3.3.7. Pascual Maisterra, cr?tico y censor 71 3.4. Una redacci?n con fama de conflictiva: del suplemento a las secciones 77 3.4.1. Jaume Fabre: el periodismo a pie de calle 78 3.4.2. Esther Bartolom? Pons y la cr?tica acad?mica 80 3.4.3. Jos? Miguel M?nguez y la lengua de Goethe 82 4. El contexto educativo-cultural 85 4.1. El mundo editorial 85 4.1.1. La supuesta bonanza 86 4.1.2. La supuesta crisis 90 4.1.2.1. La pol?tica crediticia: se apaga el motor 91 4.1.2.2. El comercio del petr?leo y la inflaci?n 92 8 4.1.3. El proceso editorial 93 4.1.4. Visita a las editoriales: la edici?n en catal?n 96 4.1.4.1. El catal?n, una oportunidad de negocio 97 4.1.4.2. Edici?n generalista: Editorial Vergara 98 4.1.4.3. Edici?n infantil y juvenil: Editorial Bruguera 99 4.1.4.4. Edici?n literaria: Editorial Aym? y Edicions 62 101 4.1.4.5. Edici?n religiosa: Nova Terra y Estela 104 4.1.4.6. Edici?n de libros de texto y acad?micos: Editorial Vicens Vives 108 4.1.4.7. Otras editoriales: Editorial AC 109 4.1.5. La especializaci?n 110 4.1.5.1. Galba edicions, La Magrana y Undarius 110 4.1.5.2. Edicions Catalanes de Paris 112 4.1.6. Inconvenientes de la diversidad editorial 113 4.1.6.1. Oferta excesiva de editoriales 114 4.1.6.2. La validez del fondo editorial en catal?n 115 4.1.6.2.1. Salvador Espriu y la recuperaci?n pol?tica de los cl?sicos 117 4.1.6.2.2. El magma editorial catal?n 119 4.2. El combate contra los bajos niveles de lectura 122 4.2.1. Lectores de libros 122 4.2.2. Lectores de diarios 124 4.2.3. La influencia de la cr?tica 125 4.2.4. Los medios de difusi?n cultural: ?poco ruido y pocas nueces? 127 a. La estafeta literaria 128 b. ?nsula 129 c. Cuadernos Hispanoamericanos 130 d. Rese?a 131 e. Revista de Occidente 132 f. Papeles de son Armadans 133 g. El Urogallo 134 h. Camp de l?Arpa 134 5. El contexto socio-pol?tico 136 5.1. La Ley Fraga y la censura previa 136 5.1.1. Las autoridades medias y el telefonazo del gobernador 137 5.1.2. La apertura informativa 138 a. Inicios del libro pol?tico 142 b. El tab? sexual 142 c. El rojo eclesi?stico 143 d. Ruedo Ib?rico 144 e. La inflaci?n de la letra impresa 145 5.1.3. Las secuelas de la censura: la mente deformada 146 5.2. La supresi?n del art?culo 2: el Real Decreto-Ley 24/1977 148 5.2.1. La falta de planificaci?n de las instituciones 151 9 5.2.2. Consejo de Guerra contra Els Joglars 153 5.2.3. El desfase intelectual 154 5.3. Los primeros meses de la Constituci?n 155 5.3.1. La realidad diferencial catalana 155 5.4. Leer y escribir entre l?neas 156 5.4.1. Los eufemismos 158 5.4.2. El mensaje obl?cuo 158 5.4.3. Las alusiones 161 6. El di?logo literario y la memoria colectiva 163 7. El suplemento ?Tele/eXpr?s Literario? 166 7.1. El dise?o literario del suplemento: un modelo dial?gico 177 7.1.1. Poes?a 177 7.1.1.1. El retorno a las vanguardias 178 7.1.1.2. La Generaci?n del 27 y los poetas hispanoamericanos 183 7.1.1.2.1. Lezama Lima y Luis Cernuda 185 7.1.2. Novela 187 7.1.2.1. El referente extranjero 189 7.1.2.1.1. El despegue de la novela alemana 190 7.1.2.1.2. Franz Kafka 191 7.1.2.2. La influencia hispanoamericana 192 7.1.2.2.1. El referente: Mario Vargas Llosa 201 7.1.2.2.2. Los olvidados: Macedonio Fern?ndez y Felisberto Hern?ndez 204 7.1.2.3. Tres novelistas ejemplares 207 7.1.2.3.1. Juan Goytisolo y la rabia hacia la patria espa?ola 210 7.1.2.3.2. Juan Mars? y la memoria colectiva 211 7.1.2.3.3. Luis Goytisolo y la autonom?a literaria 212 7.1.2.4. Eduardo Mendoza y la irrupci?n del caso Savolta 214 7.1.3. Cuento 216 7.1.3.1. Un g?nero breve pero no menor 216 7.1.3.2. Ignacio Aldecoa y Felisberto Hern?ndez 222 7.1.4. La obra del exilio 225 7.1.4.1. La generaci?n truncada 229 7.1.4.2. Autobiograf?as, memorias y diarios 231 7.1.4.2.1. La disidencia interior: Carlos Barral y Gil de Biedma 232 7.1.4.2.2. El exiliado en Espa?a: Juan Gil-Albert 235 10 7.1.4.2.3. El exiliado en el extranjero: Rafael Alberti y Corpus-Barga 236 7.1.4.2.4. El vencedor exiliado: Ignacio Agust? 239 7.1.4.2.5. El escritor no profesional 242 7.1.5. Teatro 243 7.1.5.1. La historia de una ausencia 243 7.1.5.2. El pacto t?cito y el teatro del consenso 244 7.1.5.3. El cine, teatro de las clases populares 246 7.1.6. Ensayo literario 247 7.1.6.1. El ensayo sobre poes?a 248 7.1.6.1.1. El Surrealismo y la Generaci?n del 27 248 7.1.6.1.2. Antolog?as 251 7.1.6.1.3. El Modernismo literario 252 7.1.6.1.4. Miguel Hern?ndez y Antonio Machado 254 7.1.6.2. El ensayo sobre novela 257 7.1.6.2.1. La novela en el siglo XX 257 7.1.6.2.2. La novela en el siglo XIX 261 7.1.6.3. El ensayo sobre los g?neros 262 7.1.6.4. Las traducciones 265 8. ?Letras? y ?Catalunya/Cultura? 268 8.1. El dise?o literario de la secci?n: un modelo posmoderno 268 8.1.1. Poes?a 268 8.1.1.1. La fragmentaci?n po?tica 269 8.1.1.2. La publicidad generacional 271 8.1.2. Novela 274 8.1.2.1. El auge de la novela alemana 274 8.1.2.1.1. Musil, Hofmannsthal y Broch 275 8.1.2.1.2. Thomas Mann y el concepto dial?gico de prejucio 277 8.1.2.2. El best-seller extranjero 278 8.1.2.3. El revival hispanoamericano 279 8.1.2.3.1. Manuel Puig y Guillermo Cabrera Infante 279 8.1.2.3.2. El boom y la narrativa brasile?a 280 8.1.2.4. El tab? sexual: Fern?ndez Santos y Juan Goytisolo 282 8.1.2.5. La novela polic?aca 283 8.1.2.5.1. V?zquez Montalb?n y la serie Carvalho 284 8.1.2.6. El feminismo y la narrativa de mujeres 286 11 8.1.2.6.1. El deconstruccionismo: en busca de un lenguaje propio 288 8.1.2.6.1.1. La mujer y la novel?stica espa?ola del siglo XX 289 8.1.2.6.1.2. La mujer y la novel?stica catalana del siglo XX 290 8.1.2.6.2. El relato y lo posmoderno 293 8.1.2.6.3. Virginia Woolf y Doris Lessing 294 8.1.2.6.4. La mujer y el canon de Tele/eXpr?s 295 8.1.3. Cuento 298 8.1.3.1. Aire fresco: ?lvaro Pombo y Cristina Fern?ndez Cubas 300 8.1.4. Teatro 302 8.1.4.1. ?Teatro/eXpr?s?, una reflexi?n sobre el g?nero 302 8.1.4.2. Los motivos de la crisis teatral 303 8.1.5. Ensayo 305 8.1.5.1. El ensayo pol?tico 306 8.1.5.1.1. El boom del libro pol?tico 307 8.1.5.1.2. El Franquismo, ?xito de ventas 312 8.1.5.2. El ensayo literio 314 9. El dise?o period?stico de Tele/eXpr?s 316 9.1. El dise?ador como productor real de mensajes 317 9.2. El lector como ?insecto polinizador? 318 9.3. El p?blico objetivo 331 9.3.1. El perfil intelectual o pol?tico 331 9.3.1.1. La ?Gauche Divine? 332 9.3.2. El perfil vivencial 335 9.3.3. Un lector motivado 336 10. Ep?logo 338 11. Bibliograf?a 344 12. Anexo 374 12 13 0. Introducci?n En la Espa?a franquista, los medios de comunicaci?n no empezaron a ejercer como tales hasta la ?ltima etapa del dictador, entre finales de los sesenta y mediados los setenta. Relajados hasta cierto punto los mecanismos de control y represi?n dictatorial, el periodismo m?s combativo fue capaz de hallar los resquicios necesarios para ofrecer una visi?n veraz de la realidad social, pol?tica, econ?mica y cultural de la Espa?a del momento. Es en ese contexto cuando nace y act?a Tele/eXpr?s, el primer diario privado de Catalu?a tras la Guerra Civil Espa?ola, que de no haber quebrado en 1980 por una mala gesti?n, ahora cumplir?a 50 a?os. El peri?dico, de edici?n vespertina y cobertura en Barcelona, actu? como puente y propici? el di?logo en diferentes niveles: entre la Espa?a de preguerra y de posguerra; entre la Espa?a del exilio y la interior; entre la oficialidad del R?gimen y la cultura alternativa, minoritaria, de las denominadas lenguas perif?ricas o de la narrativa de mujer; entre la literatura aut?ctona y la extranjera, especialmente, la alemana, la inglesa y la hispanoamericana? En un momento clave para la sociedad espa?ola, Tele/eXpr?s apost? por un productivo y sutil di?logo entre estos y otros interlocutores, actores que, silenciados a?n por la censura, se expresaban como pod?an en la tribuna del papel. El contexto para el di?logo no fue el m?s propicio desde luego. La tipolog?a del mundo editorial en Catalu?a, los bajos niveles de lectura, la ausencia de una cultura democr?tica, la Ley Fraga y las secuelas de la censura, o la endeblez de los medios de difusi?n cultural, parec?an jugar en contra de una sociedad que, pese a todo, persegu?a con ah?nco la libertad. Sin embargo, la dificultad propici? la astucia, la represi?n despert? a la creatividad, y Tele/eXpr?s fue capaz de enlazar con el sector m?s cr?tico de lectores, ?vidos de renovaci?n. Este proceso es el que nos interesa analizar aqu?, con el di?logo como hilo conductor de un trabajo que, contextualizado en el tardofranquismo, permite tambi?n extraer conclusiones aplicables al siglo XXI o a otro tipo de sociedades1. Nuestra investigaci?n parte del vaciado de las informaciones culturales y literarias del diario, desde su fundaci?n en 1964 hasta su extinci?n en 1980. De este proceso resulta un importante material distribu?do en tres frentes: 1 Nos referimos aqu? al concepto dial?gico actualizado por David Bohm, en el seno de una comunidad impersonal, que no requiere del conocimiento directo y personal entre los interlocutores: Bohm, David, Sobre el di?logo, Kair?s, Barcelona, 1996, p?g. 63. Junto a ?l, el modelo dial?gico de Hans-Georg Gadamer va a servirnos de gu?a para muchos de los an?lisis que ofrecemos en el presente trabajo. 14 a) Una extensa base de datos en que se rese?an todas las informaciones y que ofrecemos en soporte electr?nico como anexo a este trabajo. b) Un fondo documental digitalizado, en el que se encuentran gran parte de las p?ginas culturales y literarias del diario, especialmente las que se publicaron desde enero de 1974 a diciembre de 1980, esto es, desde la creaci?n del suplemento literario hasta las posteriores secciones culturales2. c) Un fondo documental en formato papel que consiste en una selecci?n de, aproximadamente, 2.800 p?ginas distribuidas en 6 tomos y que han constituido una importante herramienta de trabajo3. Constituye este un primer paso fundamental para facilitar el acceso a un diario cuya colecci?n en papel s?lo est? completa en el Archivo Hist?rico de la Ciudad de Barcelona, nuestro lugar de trabajo durante meses4. Gran parte de las informaciones que analizamos en la tesis se contextualizan mediante el cotejo con otras publicaciones del momento, bien de prensa diaria o mensual, bien de ensayos o de creaci?n literaria. Adem?s, el corpus de art?culos que constituye nuestra fuente primaria tambi?n se contrasta con entrevistas personales a personajes que, en alg?n momento u otro, fueron protagonistas de la historia del diario. Nos referimos a Josep Maria Castellet, Juan Mars?, Robert Saladrigas, Pere Oriol Costa o Manuel Par?s i Maicas, entre otros. Todo este material nos permite analizar cu?les son los resortes period?sticos de una publicaci?n que, alej?ndose poco a poco de la versi?n oficial, fue capaz de conectar con el sector m?s cr?tico de lectores. Esa conquista cabe enmarcarla a lo largo de tres etapas 2 Este material se encuentra en nuestro archivo personal, accesible a quien lo desee previo acuerdo con el autor. Ofrecemos en soporte electr?nico, tambi?n como anexo, una selecci?n de las p?ginas que nos han parecido m?s interesantes. 3 Especial inter?s tiene la reproducci?n facs?mil del suplemento literario. Hasta la fecha, que se conozca, s?lo disponen del original completo los familiares de su fundador y director, Jos? Luis Gim?nez-Front?n, y el Archivo Hist?rico de la Ciudad de Barcelona. Nuestro material se encuentra en nuestro archivo personal, accesible a quien lo desee previo acuerdo con el autor 4 Existe otra colecci?n en papel, ?sta incompleta, en la Universitat de Barcelona (Pavell? de la Rep?blica). Por otro lado, el ?nico trabajo existente hasta la fecha sobre Tele/eXpr?s es un monogr?fico universitario de Imma Lizondo (1994), que se conserva en la biblioteca de la Facultad de Periodismo de la barcelonesa Universitat Pompeu Fabra. Lizondo realiza una primera aproximaci?n descriptiva que, aunque breve, nos sirve como importante punto de partida. Otro trabajo de inter?s, tambi?n centrado en la ?poca del tardofranquismo, es la tesis doctoral de Civit Llort, Ramon, Destino i la cultura catalana a les acaballes del franquisme (1966-1975), Universitat de Barcelona, Departament d?Hist?ria Contempor?nia, 2012. 15 claramente diferenciadas: la primera, bajo la propiedad de Jaume Castell Lastortras (1964 ? 1968); la segunda, en manos del conde de God? (1968 ? 1977); y la tercera, dirigida por el empresario Sebasti? Auger (1977 ? 1980). Destaca la etapa intermedia de Tele/eXpr?s. El diario, convertido en el hermano menor de La Vanguardia, tiene como director m?s destacado a Manuel Ib??ez Escofet. Es en este intervalo cuando se apuesta claramente por un talante antifranquista y, capeando el temporal, se ofrece una l?nea literaria innovadora, arriesgada y en sinton?a con el p?blico m?s cr?tico de la ciudad. Sinton?a que tambi?n se estableci? con los escritores hispanoamericanos, que vieron en Barcelona la capital espa?ola m?s europea. El inter?s de esta etapa reside, por otra parte, en la creaci?n del suplemento ?Tele/eXpr?s Literario?, que pronto se erigi? en referente cultural de la progres?a barcelonesa. Para entender la l?nea editorial del suplemento conviene analizar el camino previo que siguieron las secciones literarias de Tele/eXpr?s, primeros tanteos de una cr?tica que cuajar?a despu?s en el producto m?s period?stico del ?Tele/eXpr?s Literario?. El diario volver?a a las secciones en su tramo final, cuando la salud econ?mica de la empresa se resent?a y, con ella, la calidad media de sus colaboraciones. La inercia del suplemento, sin embargo, mantuvo viva la v?tola de diario cr?tico de referencia. Nuestro trabajo recoge esa trayectoria, desde los inicios en 1964 hasta la extinci?n del peri?dico. Hasta aqu?, todo lo dicho queda recogido en los cap?tulos 1 y 2. Resultar? ?til indagar en los perfiles literarios que motivaron la publicaci?n, recogidos en el cap?tulo 3. Tras la postura m?s conservadora de los inicios, con el novelista Ignacio Agust? a la cabeza, destaca la definitiva apuesta de Manuel Ib??ez-Escofet por una redacci?n joven y beligerante ?hasta donde se pudo? con lo establecido por el R?gimen. Desde tal perspectiva se analizan las figuras de Jos? Luis Gim?nez-Front?n, Josep Maria Carandell, Robert Saladrigas y Jaume Melendres. Especial atenci?n merece el perfil de Pascual Maisterra, que compagina su tarea de censor con la de cr?tico literario. La peculiar combinaci?n de tareas no impide que su pluma imparta lecciones de justicia literaria en muchas de sus columnas, donde es capaz, por ejemplo, de defender al expresidente Aza?a de los insidiosos ataques de la derecha espa?ola o de rubricar una de las mejores y m?s tempranas cr?ticas sobre Cien a?os de soledad. Se ofrece tambi?n un segundo an?lisis de los cr?ticos posteriores al suplemento literario entre los que se encuentran Esther Bartolom? Pons, Jaume Fabre y Jos? Miguel M?nguez. Los puntos 4 y 5 centran su atenci?n en el contexto educativo-cultural y socio- pol?tico en que se movi? el cuerpo de redactores de Tele/eXpr?s. Dos son los caballos de 16 batalla: por un lado, el bajo ?ndice de lectura, tanto de libros como de diarios, y por el otro, el f?rreo marcaje de la censura franquista y de las propias empresas propietarias: el grupo God? primero, el Grupo Mundo despu?s. Tele/eXpr?s hubo de emplearse a fondo para sortear ambos obst?culos y ofrecer un producto literario veraz, acorde con la sensibilidad cultural del momento y que, precisamente por ello, motiv? al sector m?s inquieto de la ciudad condal. Aqu? es donde entra en juego la potencialidad del di?logo como herramienta para conectar diferentes memorias colectivas, las alternativas a la oficialidad del R?gimen. Analizamos este mecanismo en el punto 6. En esta l?nea, el punto 7 ofrece una radiograf?a de las preferencias literarias del suplemento, desgranadas en los principales g?neros que centraron la atenci?n del peri?dico: poes?a, novela, cuento, autobiograf?as, memorias, diarios y ensayo. El teatro, pr?cticamente ausente en esta etapa, tambi?n se analiza en este apartado, pues su ausencia es s?ntoma de una preferencia cultural determinada y explicaci?n a la vez de una dolencia del diario: la falta de cr?ticos especializados en este sector. En el punto 8 se realiza esa misma radiograf?a pero centrada ya en la ?ltima etapa de las secciones literarias, desaparecido el suplemento: poes?a, novela, cuento, teatro y ensayo son ahora los g?neros preferidos. En esta etapa, la dramaturgia s? adquiere cierto relieve con la secci?n expl?cita de ?Teatro/eXpr?s?. Nos hallamos ante un acercamiento en gran parte panor?mico, sumario algunas veces, de los diferentes g?neros y estilos. La propia esencia de la denominada cr?tica militante as? como el objetivo del presente trabajo, que no es otro que el an?lisis de la divulgaci?n cultural y literaria a lo largo de una ?poca trascendental, no permiten detenerse en el detalle. Constituye nuestra propuesta una especie de mapa para el visitante cultural y literario en el que se se?alan las principales rutas y puntos de inter?s. El repertorio de g?neros literarios se complementa, en el punto 9, con otra interesante selecci?n: la de los recursos period?sticos que hacen del diario un producto atractivo para su lectura. Aqu? se analizan las claves de un dise?o period?stico innovador que, a la altura de los contenidos y las reflexiones cr?ticas del diario, logr? acercar la cultura a sectores cualitativamente muy importantes. Todo ello propici? que, desde las p?ginas de Tele/eXpr?s, se avanzara una realidad cultural y social que habr?a de confirmarse a?os despu?s, tras la muerte del dictador, en los a?os de la Transici?n y en la consolidaci?n de la democracia. 17 1. ?Tele/eXpr?s?: un diario, tres etapas El primer n?mero de Tele/eXpr?s sali? a la calle la tarde del 16 de septiembre de 1964, siendo el primer peri?dico privado que se editaba en Catalu?a tras la Guerra Civil Espa?ola. Naci? como diario vespertino y tuvo, en sus diecis?is a?os de existencia, tres propietarios: Jaume Castell Lastortras, el conde de God? y Sebasti? Auger. 1.1. Jaume Castell Lastortras (1964 ? 1968) Tele/eXpr?s naci? con la responsabilidad de ser el primer diario privado que aparec?a en Catalu?a desde de la contienda civil. La buena sinton?a de Jaume Castell con el R?gimen posibilit? que el ministro Manuel Fraga Iribarne diese luz verde al proyecto. Como recuerda Josep Maria S?ria ?lo que pes? m?s en la ins?lita concesi?n fue la amistad de Castell con el yerno del dictador, el marqu?s de Villaverde, con el que acud?a a cazar a ?frica5?. Tambi?n ser?a fundamental la buena relaci?n del ministro con el novelista Ignacio Agust?, otro de los impulsores de Tele/eXpr?s junto al empresario Castell. El perfil de Castell correspond?a al de un nuevo capitalismo espa?ol que, sin poner todav?a en tela de juicio al R?gimen, buscaba abrir sus fronteras. Entre sus ocupaciones, Castell destacaba como principal accionista del Banco de Madrid, del Banco Catal?n de Desarrollo, de la industria alimentaria La Piara y de la cinematogr?fica Cinesa. Seg?n recoge S?ria, este primer Tele/eXpr?s fue ideado a semejanza del popular France Soir, present?ndose en formato s?bana y, adem?s, incorporando como novedad el color, con el azul del logotipo, el rojo de los filetes y el uso masivo del negativo. ?Recuerdo muy bien los recelos que inspir? la llegada del nuevo diario entre los medios de la competencia?, destaca el periodista Roger Jim?nez, que revive la siguiente an?cdota: En aquellos tiempos yo trabajaba en El Correo Catal?n, donde sali? publicado este anuncio: ?Tele/eXpr?s, traper?a de electrodom?sticos?. Nunca fue posible individualizar su procedencia, pero esta poco amable acogida no impidi? que varios periodistas de El Correo pasaran a formar parte de la flamante Redacci?n, situada entonces en la calle Arag?n, y que el subdirector [de El Correo], Manuel Ib??ez Escofet, llegara a dirigir Tele/eXpr?s cuatro a?os despu?s6. 5 S?ria, Josep Maria, La Vanguardia, ?El aire fresco de Tele/eXpres?, 19 de septiembre de 2004, p?g. 12. 6 Jim?nez, Roger, ?Cuarenta a?os de Tele/Expr?s?, Blog Belvedere, 3 de junio de 2004. http://www.lavanguardia.es/premium/publica/publica?COMPID=51243818074&ID_FORMATO=9&ID_PA GINA=22780&PARTICION=91&SUBORDRE=3 18 Castell eligi? como primer director a Andreu Avel?l? Art?s, m?s conocido como Sempronio, ?que no ten?a nada que ver con el franquismo y que entroncaba con la tradici?n del periodismo republicano7?. Sobre esta base, Sempronio form? una redacci?n mixta en la que conviv?an tres perfiles: ?J?venes antifranquistas [?] que formar?an el n?cleo del diario?, como Pere Oriol Costa, Mateo Madridejos, Dar?o Vidal o Ricardo Mazo; periodistas del sistema ?como el televisivo Federico Gallo, el censor Pasqual Maisterra o el polic?a R?mulo Horcajada?; y ?antiguos colegas [de Sempronio], algunos llegados del exilio?, como su primo Avel?l? Art?s-Gener, m?s conocido como T?sner, Jaume Miravitlles o Josep Maria Llad?. Pese al equilibrio que se trat? de conseguir entre lo nuevo y lo establecido, la balanza antifranquista puso contra las cuerdas al diario cuando se public? un art?culo en que se criticaba al obispo de Lleida, monse?or Aurelio del Pino, que era confesor de Carmen Polo de Franco8. Tal desaf?o le cost? la direcci?n a Sempronio9. ?Seg?n pudimos saber?, recuerda Pere Oriol Costa, ?el general Franco irrumpi? enfadad?simo en el despacho de Fraga y le espet?: ?Pero Manuel, ?se puede saber qu? ha pasado, qui?n es ese director rojo de Barcelona??. Y Fraga, acorralado, sali? del paso diciendo: ?Tranquilo, mi caudillo, tranquilo, que Sempronio ya est? cesado?. Sin que esto, realmente, hubiera sucedido?. Fraga habr?a de presionar despu?s al empresario Castell, chantaje?ndolo con sus intereses cinematogr?ficos: ?O destitu?a al director o la pel?cula Campanadas a medianoche, de Orson Welles, producida por Cinesa, no representar?a a Espa?a en Cannes?, recuerda S?ria. Sempronio, entonces s?, fue relevado en el cargo por Ignacio Agust?. El perfil republicano de Sempronio constrataba con el conservadurismo de Agust?. S?lo dos a?os antes de fundarse Tele/eXpr?s, el autor de Mariona Rebull se reafirmaba en la necesidad del alzamiento del 18 de julio con la publicaci?n del art?culo ?Recordando 7 S?ria, Josep Maria, op. cit., 2004. 8 El art?culo es de monse?or Josep Montserrat Torrents y se titula ?Los peque?os Santos Oficios? [Tele/eXpr?s, abril de 1966]. El autor explica a?os despu?s, en un blog, c?mo se quebr? su trayectoria period?stica a partir de aquel suceso: ?Desafecto al R?gimen?, http://finestral.blogspot.com.es/2008/01/desafecto-alrgimen.html. La Vanguardia recoger?a las demandas que Montserrat Torrents presentar?a contra los directores del diario Arriba y de la Agencia Pyresa por difundir la informaci?n de que el Vaticano hab?a reducido al sacerdote al estado laical, dato incierto. La informaci?n sobre las demandas aparece en La Vanguardia, el 21 de julio de 1966, p?g. 13. Ram?n Garriga Alemany tambi?n recoge este episodio en La se?ora del Pardo, Planeta, Barcelona, 1979. El propio Tele/eXpr?s publica una cr?tica sobre ese libro el 5 de mayo de 1979, en la p?gina 9. Sobre el art?culo de Montserrat Torrents, cons?ltese tambi?n Crexell, Joan, La manifestaci? dels capellans de 1966, Publicacions Abadia de Montserrat, Biblioteca Serra d?Or, Barcelona, 1992, p?g. 117. 9 El propio Tele/eXpr?s, en 1979, analiza este momento con motivo de la publicaci?n del libro La se?ora del Pardo, de Ram?n Garriga Alemany (Planeta, 1979): Fabre, Jaume, ?Carmen Polo hizo cesar al director de Tele/eXpr?s?, Tele/eXpr?s, 5 de mayo de 1979, p?g. 9. 19 unos hechos?, en el semanario El Espa?ol, del que era director. En 1956 Agust? hab?a intentado publicar el mismo art?culo en Destino, pero choc? con la negativa de Josep Verg?s y Josep Pla10. Seis a?os despu?s, se manten?a en sus trece. Hubo, bajo la direcci?n del novelista en Tele/eXpr?s, un segundo patinazo; ?sta vez por el malestar generado en el propio p?blico del diario. Agust? calific? de ?bonzos incordiantes? y de ?estampa guerrillera muy antigua y conocida en Espa?a? a los curas que se hab?an manifestado por la V?a Layetana de Barcelona en contra de las torturas policiales al estudiante Joaquim Boix. El autor comparaba la actitud de los curas con ?las turbas que saquearon en igual d?a del a?o 1931 los primeros conventos y algunas iglesias de Madrid?. El art?culo dividi? a la opini?n p?blica. ?Cuando lo escrib?, como cualquier otro de mi secci?n, no cre? que pudiera levantar tantas ampollas. Recib? cerca de mil cartas, la mitad a favor y la otra mitad en contra del art?culo?, explica el propio Agust? en sus memorias11. Sergio Doria se refiere tambi?n a este momento en su excelente biograf?a sobre el padre de Mariona Rebull, tal como lo vio uno de sus redactores m?s pr?ximos, Pasqual Maisterra: ?Yo vi y viv? aquellos d?as de acoso en un despacho min?sculo de la calle Arag?n, en los que s?lo las voces amigas de Juan Ram?n Masoliver, de Pepe Cruset, de Carlos Pena y otras pocas que ahora no recuerdo nos tra?an alivio y comprensi?n?12?. Tras este incidente, Castell puso a Carlos Sent?s al frente de Tele/eXpr?s. En esta primera etapa, el diario organiz? sus contenidos literarios en variopintas p?ginas culturales bajo el t?tulo de ?Letras a la vista? y ?Arte y Letras?, de claras reminiscencias decimon?nicas, donde se combinaban sin jerarqu?a de compaginaci?n todo tipo de noticias, cr?ticas, comentarios, rese?as o editoriales. Pese a todo, es posible destacar algunos espacios fijos como ?Visita a las editoriales?, que se analizar? en el apartado 4.1. del presente trabajo. 10 Recogido en Donate, Irene, Ning?n d?a sin l?nea: el catalanismo espa?ol, F?rcola ediciones, Madrid, 2013, p?g. 59. 11 Agust?, Ignacio, Ganas de hablar, Editorial Planeta, Barcelona, 1974, p?g. 408. Nos referimos antes al art?culo ?Recordando los hechos?, publicado en El Espa?ol. En este mismo semanario, aparece despu?s un pol?mico art?culo titulado ?Soploner?a, equ?voco y subversi?n? que, como recoge Irene Donate, ?despierta la indignaci?n del catalanismo separatista y [?] responde abiertamente a una carta que las juventudes del Frente Nacional de Catalu?a (FNC) ?partido nacionalista de inspiraci?n socialista fundado en Par?s en 1940 por exiliados catalanes? han enviado a Manuel Fraga con reivindicaciones catalanistas?. La fama anticatalanista de Agust? deriva en la ?ltima gran pol?mica, la de los bonzos incordiantes en 1966, que acaba con su cese como director de Tele/eXpr?s. 12 Recogido en Doria, Sergio, Ignacio Agust?, el ?rbol y la ceniza, Ediciones Destino, Col. ?Imago Mundi?, vol. 244, Barcelona, 2013, p?g. 314. Se refiere Doria a la necrol?gica que public? Pascual Maisterra sobre Ignacio Agust?. 20 1.2. El conde de God? (1968 ? 1977) En 1968, Jaume Castell vendi? la mitad del diario al conde de God?, propietario de La Vanguardia. Bajo la direcci?n de Manuel Ib??ez Escofet, y pese a encontrarse ahora en el seno del grupo God?, fundamentalmente conservador, Tele/eXpr?s apost? por el perfil antifranquista de su primera etapa. Ib??ez Escofet tuvo como sudirector a Pere Oriol Costa e incorpor? a una nueva generaci?n de autores entre los que destac? Robert Saladrigas, Joan de Sagarra, Terenci Moix, Manuel V?zquez Montalb?n, Ramon Barnils, Montserrat Roig o Jaume Perich. ?[El cambio] imprimi? a la publicaci?n un aire rompedor que se convirti? en un referente en aquella ansiosa Barcelona, culta, politizada y divertida, de finales de los sesenta y setenta?, recuerda S?ria13, quien a?ade que ?el tono informativo riguroso se alternaba con una opini?n desenfadada y provocativa, lo que fideliz? un p?blico ?vido de modernidad?. Fue en esta etapa cuando, seg?n Casas?s i Roig14, el diario ?logr? captar al p?blico lector m?s inquieto e inteligente de Catalunya y al m?s politizado en el sentido nacional y progresista?. Y fue entonces tambi?n cuando naci? el suplemento literario de Tele/eXpr?s, el ?Tele/eXpr?s Literario?, a petici?n del poeta y editor Jos? Luis Gim?nez-Front?n. Era un cuadernillo de color sepia en el que ten?an cabida, al final, unas p?ginas sobre literatura catalana escritas ?ntegramente en catal?n. Tambi?n en esta segunda etapa, el choque con los intereses del Franquismo desemboc? en la sustituci?n del director. Fue en el verano de 1975, cuando el periodista Josep Maria Huertas Claver?a public? un art?culo sobre la prostituci?n en Barcelona bajo el t?tulo ?Vida er?tica subterr?nea?, en el que se alud?a al estamento militar. En este caso no hubo destituci?n alguna, pero s? un evidente desgaste en la salud de Ib??ez Escofet, que dej? el cargo tras un infarto de coraz?n. Huertas fue detenido y condenado a dos a?os de prisi?n en consejo de guerra, sentencia que provoc? la primera huelga de posguerra, a cargo de la prensa de Barcelona. Huertas saldr?a de la c?rcel despu?s de ocho meses y veinte d?as, momento que fue recogido con efusividad por Tele/eXpr?s15: Este hecho constituye, adem?s de un acto de justicia con toda la nobleza que ello implica, un elemento de distensi?n que valoramos profundamente. La prensa [?] ha jugado en ocasiones el papel de chivo expiatorio y algunas veces hemos sentido la tentaci?n de cre?rnoslo. Y la situaci?n de nuestro compa?ero Huertas, muy a pesar suyo, constitu?a un elemento importante de esta realidad. Como Josep M. Huertas, todos sus compa?eros queremos ?nicamente ser unos profesionales de la 13 S?ria, Josep Maria, op. cit., 2004. 14 Casas?s, Josep Maria, Periodisme catal? que ha fet hist?ria, Editorial Proa, Barcelona, 1996, p?g. 187. 15 Redacci?n, ?Josep M. Huertas Claveria, en llibertat provisional?, Tele/eXpr?s, 13 de abril de 1976, p?g. 7. 21 informaci?n. Y hoy, que es un d?a de j?bilo para todos nosotros, queremos desde aqu? volverlo a decir bien alto. Ib??ez Escofet, el director que m?s tiempo estuvo en el cargo, acab? siendo sustituido por Pere Oriol Costa. ?Se abri? entonces una nueva etapa, optamos por abandonar el lado m?s sensacionalista del diario y apostar por una f?rmula seria?, recuerda Costa. Como subdirector, le acompa?aba Jaume Guillamet. 1.3. Sebasti? Auger (1977 ? 1980) La muerte del dictador signific? el inicio de una nueva etapa para el pa?s y, por supuesto, para el periodismo. Como explica S?ria, ?asumir la nueva situaci?n no fue f?cil [?] [y] Tele/eXpr?s fue adquirido en 1977 por el peculiar grupo de Sebasti? Auger [Grupo Mundo]?. Ya por entonces el rotativo catal?n ten?a 13 a?os de vida y, en 1977, Tele/eXpr?s incomodaba a los propietarios de La Vanguardia. As? que el Grupo God? opt? por vender y comenzaron negociaciones con Ediciones Z, interrumpidas formalmente por no haber garantizado el comprador la continuidad de la plantilla. De manera que Auger se aprovech? de la situaci?n y adquiri? la cabecera a muy buen precio o, seg?n la versi?n de un ex directivo, ?regalado16?. V?zquez Montalb?n recordar?a aquella y otras adquisiciones a?os despu?s, cuando Auger fue detenido por la polic?a tras huir por los problemas econ?micos que tuvo en su etapa final del Grupo Mundo: Nos maravill? a muchos que aquella criatura de Escriv? de Balaguer no se limitara a financiar prensa liberal, sino que se jugara loa capitales propiciando prensa de izquierda, dentro de lo que cab?a en aquella Barcelona de la gauche divine. Algunos d?as a?oro poder leer por las ma?anas el Mundo Diario de Sebasti?n Auger y por las tardes el Tele/eXpres de Ib??ez Escofet. En estos asuntos, sin duda, aquel tiempo pasado fue mejor. Ambos diarios eran el reflejo de la existencia de una sociedad ingenuamente democr?tica que reclamaba lecturas de transici?n, antes que la transici?n se pactara en las trastiendas de restaurantes o en la compleja geograf?a de todas las casas de las praderas donde la beautiful people trabajaba y trabaja lampedusianamente para que algo cambie sin que nadie cambie17 [El subrayado es del autor]. 16 P?mies, Oriol, El Grup mundo: pecats i penit?ncies d'una premsa de transici?, Diputaci? de Barcelona: Col?legi de Periodistes de Catalunya, Barcelona, 1993, p?g. 75. 17 V?zquez Montalb?n, Manuel, ?Auger?, Obra period?stica II, 1974 ? 1986. Del humor al desencanto, Debate, Barcelona, 2011, p?gs. 436 - 437. Edici?n a cargo de Francesc Salgado. 22 El Grupo Mundo est? formado por las editoras de cuatro peri?dicos barceloneses (Mundo Diario, Tele/eXpr?s, Catalunya Expr?s y 4-2-4); la propietaria de la industria de impresi?n INGEMESA, la distribuidora DISCONSA; la editorial de libros de documentaci?n period?stica DOPESA; la editora del semanario Mundo; y la inmobiliaria IMUSA, propietaria del edificio que albergaba a todas las empresas del grupo. El 13 de noviembre de 1977, con Miguel ?ngel Bastenier como director, la redacci?n se instala en un primer piso de la calle Cardenal Reig. A la ma?ana siguiente sale el primer n?mero de la era Auger con un texto en primera p?gina, ?El porqu? de un cambio de imagen18?, donde Bastenier avanza los nuevos prop?sitos: una mayor atenci?n a la est?tica para conseguir una coherencia entre fondo y forma, la reducci?n del formato para moderar costes, la separaci?n estricta de informaci?n y opini?n, y la identificaci?n con Barcelona y Catalunya19. Del editorial, interesa destacar los siguientes fragmentos: [Ser?] un diario de tarde donde lo sensacional encuentre su esca?o, pero que no pretender? de las piedras sacar pan; un buen escaparate en el que honradamente se expondr? el mejor material posible de la manera m?s llamativa, pero sin ceder a la tentaci?n del alarido. [?] [En lo pol?tico, se sit?a] en el centro de un arco de opini?n pluralmente dem?crata, [?] [aunque] ser? radical cuando haga falta, y en la eterna reivindicaci?n de la escasez ante la opulencia, de la igualdad ante la discriminaci?n, de la justicia ante el privilegio, la opini?n sabr? siempre d?nde encontrarnos. Los primeros a?os Tele/eXpr?s mantuvo el prestigio de sus inicios y, gracias a la macro- secci?n de Catalunya, su equipo de reporteros recibi? el Premi Ciutat de Barcelona concedido por el Ayuntamiento de Barcelona el 11 de septiembre de 1978. Por otro lado, Tele/eXpr?s fue el primer diario en implantar la premaquetaci?n: las p?ginas eran dibujadas por los compaginadores antes de que los redactores se pusieran a escribir, de manera que ?stos se ce??an luego al espacio final de la pieza. Sin embargo, a pesar de los premios y de los avances t?cnicos, el diario cay? en una mala gesti?n econ?mica que lo fue desprestigiando poco a poco. En opini?n de Manuel Campo Vidal, ?en casa de los God?, aunque nuestra puerta de entrada era por la calle Tallers, ?ramos el hermano pobre y progre de una familia rica, mientras que en el Grupo 18 Tele/eXpr?s, ?El porqu? de un cambio de imagen?, Tele/eXpr?s, 14 de noviembre de 1977, p?g. 1. 19 P?mies, op. cit., p?g. 76. 23 Mundo form?bamos parte de una familia donde todo era puro voluntarismo. Salir del Grupo God? supuso entrar en un proceso de degradaci?n, perdimos colaboradores y medios, y todo el prestigio que hab?amos acumulado20?. El 11 de enero de 1980 Tele/eXpr?s public? el que parec?a su ?ltimo n?mero. Tras una breve pausa, reaparece en marzo de 1980 y sobrevive hasta extinguirse el 23 de diciembre de ese mismo a?o, cuando el diario cumpl?a su n?mero 4.976. La direcci?n del Grupo Mundo publicaba justo el d?a de antes un editorial bajo el t?tulo ?Lluitarem tota la vida21?. Aparte la mala gesti?n, que el diario obviamente omite, la direcci?n analiza cu?les son las causas de la deriva del grupo: ?Los precios de las materias primas, en alza constante, la debilidad del mercado lector y publicitario, las dificultades generales de orden financiero y los fuertes costes de n?minas, as? como las conocidas discriminaciones del Gobierno de Madrid en materia de ayuda a la prensa?. A lo que debe unirse, seg?n la direcci?n, la mala praxis del abogado laboralista Albert Fina, que ?intenta ?subrayemos que se trata s?lo de un intento que est? bien lejos de hacerse realidad? hundir una empresa, mejor dicho varias empresas, y dejar en la calle a m?s de trescientos trabajadores22?. Iron?as del destino, el ?ltimo Te/eXpr?s se despide con dos esquelas por la muerte de Sebasti? Auger de Pons, padre del presidente del Grupo Mundo. 20 Recogido en P?mies, op. cit., p?g. 77. 21 Tele/eXpr?s, ?Lluitarem tota la vida?, Tele/eXpr?s, 22 de diciembre de 1980, p?g. 9. 22 Explica Jaume Fabre, responsable de las p?ginas culturales en la ?ltima etapa de Tele/eXpr?s: ?El derrumbe del Grupo Mundo fue un golpe muy fuerte para todos los trabajadores. Eran cuatro diarios que de golpe dejaron en la calle a muchos periodistas y muchos trabajadores en general. De la noche a la ma?ana, el mercado de trabajo conoci? un exceso de mano de obra. La gente sobraba y las cotizaciones de los buenos profesionales bajaron. Suerte que apareci? EL PA?S, pero incluso as? se qued? colgada mucha gente. [?] Todo sea dicho, que la mayor?a de gente de TELE/EXPR?S vuelve a estar bien colocada, lo que demuestra que fue una buena escuela. Es curioso que este diario no era de los que m?s vend?a, pero es recordado como un gran diario?. Febr?s, Xavier, Josep Maria Huertas Claveria / Jaume Fabre, Editorial Laia, Ajuntament de Barcelona, Col. ?Di?legs a Barcelona?, Barcelona, 1986, p?g. 43. 24 2. Las p?ginas culturales Escasos son los medios de comunicaci?n que se hacen eco de la realidad cultural y literaria del momento. ?La radio y la televisi?n no malgastan su tiempo con ella?, asegura Vilumara en un monogr?fico que el propio Tele/eXpr?s dedica a los medios de difusi?n cultural23. En televisi?n, este autor destaca Galer?a, un programa que se pasa una vez a la semana por la segunda cadena y que supone la ?honrosa excepci?n?, pues la mayor?a de espacios televisivos literarios se emiten ?a horas de reducid?sima audiencia [?] [y son] de realizaci?n y direcci?n torp?simas?. Lo mismo ocurre con los diarios nacionales: ?Es evidente que todos ellos dedican por lo menos una p?gina a la semana a la literatura y mantienen un cr?tico literario entre sus redactores. Pero, en realidad, s?lo dos vespertinos, Informaciones (Madrid) y Tele/eXpr?s (Barcelona) mantienen un suplemento literario digno de tal nombre?. Por ?ltimo, por lo que se refiere a los semanarios de informaci?n general, destacan Triunfo y Destino, ?que mantienen secciones de cr?tica literaria en mayor abundancia que la mayor?a de las publicaciones europeas similares?. Con Tele/eXpr?s estamos, efectivamente, ante una publicaci?n de informaci?n general, dirigida hacia un p?blico amplio e indiferenciado cuyos contenidos, se supone, interesan a todos los lectores, independientemente de cual sea la tem?tica de la secci?n. As?, el lector, tras una lectura m?s o menos r?pida de todo el peri?dico, puede hacerse una idea de lo m?s importante del d?a. Seg?n Carmen Herrero, en los diarios de informaci?n general pueden detectarse dos niveles: en el primero se situar?an los temas pol?ticos y econ?micos; en el segundo, estar?an los ?contenidos particulares, m?s especializados y dirigidos a sectores emergentes de p?blicos cada vez m?s diferenciados24?. En este contexto conviene ubicar las p?ginas culturales de Tele/eXpr?s que, antes de dar paso al suplemento literario, distribuy? sus contenidos en secciones del tipo ?Letras a la Vista?, ?Arte y Letras?, ?Los jueves, Letras? y ?Los mi?rcoles, Letras?. Despu?s habr?a de retomarse el formato de secci?n con ?Letras? y ?Catalunya/Cultura?. Tales espacios se distribuyen as? a lo largo de los 16 a?os del diario: 23 Vilumara, Mart?n, ?Poco ruido y pocas nueces?, Tele/eXpr?s, 13 de noviembre de 1974, p?gs. 15-16. Vilumara es el pseud?nimo de Jos? Batll?, colaborador de Tele/eXpr?s y editor. 24 Herrero, Carmen, ?Las secciones como principios de ordenaci?n tem?tica de los contenidos del periodismo cient?fico?, Prensa y Periodismo Especializado (historia y realidad actual), Ayuntamiento de Guadalajara, Guadalajara, 2002, p?g. 27. 25 Una aproximaci?n te?rica al t?rmino ?peri?dico? nos ayudar? a entender la importancia que Tele/eXpr?s dio, ya en sus inicios, a la tem?tica cultural. Seg?n recoge Herrero: El t?rmino peri?dico, naturalmente, remite a un significado de regularidad temporal; pero tambi?n alude a la frecuencia con la que se repite algo (en qu?mica, se utiliza en la expresi?n Tabla Peri?dica de los elementos) y, en este sentido, equivale a forma de ordenaci?n. El periodismo, as? entendido, no es s?lo informaci?n que se publica en intervalos regulares de tiempo, sino tambi?n publicaci?n que ordena sus contenidos, que ordena la realidad siguiendo unos criterios estables25. El criterio de ordenaci?n de estos contenidos es ya indicativo de la importancia que el rotativo otorga a las diferentes tem?ticas. En sus inicios, Tele/eXpr?s ubicaba su secci?n cultural en las primeras p?ginas, generalmente en la n?mero 4, justo despu?s de la secci?n ?Nuestra ciudad?, de tem?tica general aunque abarcaba sobre todo temas de sociedad y pol?tica, centrados en Barcelona. Despu?s colocar? las p?ginas culturales en espacios estrat?gicos, justo despu?s de la informaci?n pol?tica y antes de los deportes, por ejemplo. A su vez, la ordenaci?n de los contenidos period?sticos se corresponde con una divisi?n del trabajo dentro de las empresas period?sticas, con el objetivo de rentabilizar y agilizar el trabajo de producci?n informativa. ?Por eso, el t?rmino Secci?n sirve para 25 Herrero, Carmen, op. cit, p?g. 27. 26 nombrar tanto un conjunto de textos publicados como un departamento concreto de la plantilla de trabajadores?, concreta Herrero. En este sentido, el redactor responsable o jefe de secci?n en Tele/eXpr?s fue, en un primer momento, Jos? Fernando Aguirre para despu?s pasar el testimonio a Pascual Maisterra y, finalmente, durante el per?odo del suplemento literario, a Jos? Luis Gim?nez-Front?n. En ?pocas posteriores asumir?n el cargo Jaume Fabre o Marc Soler, entre otros. Todos ellos planificaban, coordinaban, repart?an y supervisaban el trabajo entre un equipo de redactores por el que pasaron Carlos Carrero, Mateo Madridejos, Mart? Farreras, Robert Saladrigas, Terenci y Ana Maria Moix, Jaume Melendres, Josep Maria Carandell, entre muchos otros. En la distribuci?n de un diario, debe distinguirse entre ?rea, secci?n y bloque. Seg?n los criterios de Herrero Aguado, ?stas son las delimitaciones: a) El ?rea hace referencia, sobre todo, a un ?mbito de trabajo, de racionalizaci?n de los recursos dentro de la propia empresa, variable de unas a otras y que se basa en un principio de divisi?n del trabajo para conseguir eficacia. A veces puede coincidir con el nombre de una secci?n. Por ejemplo, en algunos medios existen ?reas que agrupan secciones como Pol?tica y Sociedad, Cultura y Espect?culos, etc., pero tambi?n existen otras ?reas que no son propiamente una agrupaci?n de secciones: por ejemplo, Especiales y Monogr?ficos, Informaci?n General, etc. b) La secci?n tiene una dimensi?n laboral y de organizaci?n interna en las redacciones, pero sobre todo se refiere al conjunto de textos e im?genes, agrupados bajo un denominador com?n que puede ser geogr?fico o tem?tico y que cumple funciones de presentaci?n y ordenaci?n de lectura. c) Finalmente, est?n los bloques que son, asimismo, grupos de textos dentro de las secciones, con una afinidad mucho mayor entre s?. Tienen su propio lenguaje, fuentes y estrategias diferenciadas y son el campo propicio para la especializaci?n. Un bloque es un subcampo concreto dentro de la informaci?n donde el periodista es capaz de desarrollar su trabajo de forma ?ptima. Se habla de periodistas en Econom?a ?que ser?a la secci?n o el ?rea? cuando, dentro del ?mbito econ?mico, es posible distinguir subcampos muy diversos, como la Agricultura, la Industria, el Turismo, la Bolsa, la Hacienda, las empresas, Trabajo, etc. El mismo caso es v?lido para el ?rea Cultura, donde es posible distinguir entre Cine, Literatura, M?sica, 27 Pintura, Teatro? O incluso, como sucede en Tele/eXpr?s, dentro de la secci?n o ?rea Literatura es posible distinguir entre Novela, Poes?a, Ensayo, Biograf?a, etc. ?La especializaci?n?, concluye Herrero Aguado, ?se da sobre todo en los bloques, menos en las secciones y pr?cticamente nada en las ?reas?. 2.1. Un primer tanteo: las secciones literarias Tres son, como dijimos, las secciones literarias que tuvo Tele/eXpr?s antes de que el suplemento literario fuese una realidad: ?Letras a la Vista?, ?Arte y Letras? y ?Los jueves, Letras? (que finalmente pasar?a a los mi?rcoles). La secci?n que tuvo mayor rigor y estabilidad fue esta ?ltima, cuya duraci?n es de 68 meses, desde noviembre de 1968 a diciembre de 1973. Tanto ?Letras a la Vista? como ?Artes y Letras? son m?s bien un tanteo de lo que posteriormente acabar? cristalizando en la secci?n de los jueves y los mi?rcoles. Pese a todo, no ser? hasta la llegada del suplemento que la informaci?n cultural, y m?s concretamente la literaria, adquirir? una estructura coherente y con verdadera vocaci?n divulgativa. Para analizar las diferentes secciones literarias seguiremos, en parte, la pauta de Herrero26. 2.1.1. Secci?n: ?Letras a la Vista? Esta secci?n se publica durante 34 meses, desde enero de 1965 a noviembre de 1967. a) Criterio seguido por la secci?n. Tem?tico, literario. b) Extensi?n. Una sola p?gina del formato s?bana27. Si bien, en los especiales del D?a del Libro, la secci?n ten?a m?s de cinco. c) Orden. Al principio, esta secci?n sol?a ocupar una posici?n fija dentro del conjunto del peri?dico, en la p?gina 11. Sin embargo, pasados los primeros meses, la secci?n literaria salt? indistintamente a las p?ginas 6, 15, 4, 13, 17, 12, 19, 16, 18, 14, 9, 20 y 23. d) Ubicaci?n. Al principio, cuando se mantiene un orden, esta secci?n se ubica despu?s de la informaci?n pol?tica nacional y local. e) Primera p?gina. ?nica. 26 Herrero, Carmen, op. cit., p?gs. 28 y ss. 27 Tele/eXpr?s abandon? este formato el 24 de octubre de 1967, cuando dio paso al formato tabloide. 28 f) Bloques que se pueden diferenciar. Ninguno. Contenido aleatorio. g) Repertorio de acontecimientos. Presentaciones de libros y de nuevas ediciones; efem?rides; muertes de escritores. h) Protagonistas. Cl?sicos, escritores contempor?neos espa?oles y extranjeros. Editoriales catalanas. 2.1.2. Secci?n: ?Arte y Letras28? Esta secci?n se publica durante 8 meses, desde diciembre de 1967 a agosto de 1968. 28 De reminiscencias barcelonesas y decimon?nicas, esta secci?n tom? como t?tulo el binomio Arte-Letras, que a menudo se lig? en diferentes ?mbitos culturales, entre ellos, el de las revistas literarias. As?, entre 1881 y 1882 existi? la revista y editorial Arte y Letras, de tendencia naturalista (a este respecto, cons?ltese Bartolom? Pons, Esther, ?El Naturalismo cumple cien a?os?, Tele/eXpr?s, 19 de mayo de 1980, p?g. 18). La misma denominaci?n tuvo durante a?os la secci?n de cr?tica de la revista Destino. Tambi?n en Madrid se repite la f?rmula, donde el suplemento literario de Informaciones se titula ?Informaciones de las Artes y las Letras?. 29 a) Criterio seguido. Tem?tico: literario y artes pl?sticas. b) Extensi?n. De una a dos p?ginas, en formato tabloide. Si bien, en los especiales del D?a del Libro, la secci?n ten?a m?s de cinco. c) Orden. La secci?n literaria empieza indistintamente en las p?ginas 20, 21, 18, 16, 14, 15, 22, 23? Si bien, mayoritariamente, se ubica en las p?ginas 16 y 17. d) Ubicaci?n. Siempre que se ubica en las p?ginas 16 y 17, esta secci?n va entre la informaci?n deportiva y la econ?mica. e) Primera p?gina. La secci?n se estructura, mayoritariamente, en una doble p?gina, a modo de un ?nico espacio horizontal en el que no cabe diferenciar primera p?gina. f) Bloques que se pueden diferenciar. Literatura y artes pl?sticas. g) Repertorio de acontecimientos. Exposiciones en museos; presentaciones de libros y de nuevas ediciones; efem?rides; muertes de escritores y artistas. h) Protagonistas. Arte: pintores y escultores espa?oles y extranjeros. Letras: cl?sicos, escritores contempor?neos espa?oles y extranjeros. 30 31 2.1.3. Secci?n: ?Los jueves, Letras? Esta secci?n se publica durante 20 meses, desde noviembre de 1968 a julio de 1970. a) Criterio seguido. Tem?tico, literario. La secci?n anterior, ?Arte y Letras?, se divide ahora en dos. Los jueves se publica la secci?n literaria, mientras que los viernes se publica ?Los viernes, Arte?. b) Extensi?n. De una a dos p?ginas, en formato tabloide. Si bien, en los especiales del D?a del Libro, la secci?n ten?a m?s de cinco. c) Orden. La secci?n literaria empieza indistintamente en las p?ginas 16, 14, 12, 13, 11, 15 y 17. Si bien, mayoritariamente, se ubica en las p?ginas 14, y 16 y 17. d) Ubicaci?n. Siempre que se ubica en las p?ginas 14, y 16 y 17, esta secci?n va entre la informaci?n deportiva y la econ?mica. e) Primera p?gina. La secci?n se estructura, mayoritariamente, en una doble p?gina, a modo de un ?nico espacio horizontal en el que no cabe diferenciar primera p?gina. f) Bloques que se pueden diferenciar. Ninguno. Contenido aleatorio. g) Repertorio de acontecimientos. Presentaciones de libros y de nuevas ediciones; efem?rides; muertes de escritores. h) Protagonistas. Letras: cl?sicos, escritores contempor?neos espa?oles y extranjeros. 32 2.1.4. Secci?n: ?Los mi?rcoles, Letras? Esta secci?n se publica durante 48 meses, desde septiembre de 1970 a diciembre de 1973. a) Criterio seguido. Tem?tico, literario. b) Extensi?n. De una a dos p?ginas, en formato tabloide. Si bien, en los especiales del D?a del Libro, la secci?n ten?a m?s de cinco. c) Orden. La secci?n literaria empieza indistintamente en las p?ginas 12, 14, 18, 13, 16, 30, 15, 17, 27, 23, 24? Si bien, mayoritariamente, se ubica en la p?gina 14, y 16 y 17. 33 d) Ubicaci?n. Siempre que est? en la p?gina 14, esta secci?n aparece entre la informaci?n deportiva y la econ?mica. e) Primera p?gina. La secci?n se estructura, mayoritariamente, en una doble p?gina, a modo de un ?nico espacio horizontal en el que no cabe diferenciar primera p?gina. f) Bloques que se pueden diferenciar. Ninguno. Contenido aleatorio. g) Repertorio de acontecimientos. Presentaciones de libros y de nuevas ediciones; efem?rides; muertes de escritores. h) Protagonistas. Cl?sicos, escritores contempor?neos espa?oles y extranjeros. 34 La composici?n un tanto ca?tica de estas primeras secciones acaba por estructurarse a partir del suplemento ?Tele/eXpr?s Literario?, donde el dise?o period?stico juega un papel fundamental y ya es posible distinguir unos bloques determinados. Ve?moslo. 2.2. El inconfundible color sepia de ?Tele/eXpr?s Literario? Tele/eXpr?s dio un salto cualitativo al incorporar el suplemento ?Tele/eXpr?s Literario?, cuyas p?ginas de color sepia pronto se convirtieron en el referente informativo del p?blico m?s cr?tico de Barcelona. Los suplementos literarios se encartan en un medio de informaci?n general que abarca secciones y tem?ticas tan variadas como la pol?tica, la econom?a, los espect?culos, el deporte o los temas sociales. El p?blico potencial al que puede accederse, pues, no tiene por qu? estar especializado en la realidad literaria, un punto que deber? tenerse en cuenta a la hora de abordar el suplemento. 2.2.1. El referente de ?Informaciones de las Artes y las Letras? El suplemento se publica durante 26 meses, desde enero de 1974 a marzo de 1976. La estructura, seg?n la propuesta de Herrero, es la siguiente: a) Criterio seguido. Tem?tico: literario. b) Extensi?n. Cuatro p?ginas, en formato tabloide. Si bien, en los especiales del D?a del Libro, el suplemento literario ten?a m?s de cinco. c) Orden. El suplemento literario empieza mayoritariamente en la p?gina 15 o 17. d) Ubicaci?n. Ocupa las p?ginas centrales y se diferencia del resto del diario por su color sepia. Este color desaparecer?a en los ?ltimos n?meros. e) Primera p?gina. El suplemento se inicia con la secci?n ?Tema en juego?, donde se analiza en profundidad un tema o autor, con rese?as, cr?ticas, informes, perfiles, cat?logos, etc. f) Bloques que se pueden diferenciar. Literatura espa?ola; literatura en otras lenguas peninsulares; literatura extranjera; Llibres i cultures, dedicado al libro en catal?n. g) Repertorio de acontecimientos. Presentaciones de libros y de nuevas ediciones; efem?rides; muertes de escritores y artistas. h) Protagonistas. Letras: cl?sicos, escritores contempor?neos espa?oles y extranjeros. 35 El suplemento literario de Tele/eXpr?s tuvo como referente el que ya se redactaba desde Madrid, ?Informaciones de las Artes y las Letras?, seg?n explica el cr?tico y novelista Robert Saladrigas, quien junto a Josep Maria Carandell, Jos? Luis Gim?nez-Front?n y Jaume Melendres, se encarg? de llevar adelante este proyecto. ?nico superviviente de aquella ?poca, Saladrigas explica c?mo se reun?an en la cafeter?a Bagatela, en la avenida Diagonal de Barcelona a la altura de la calle Tuset. ?Hab?a all? una terraza muy agradable en la que nos reun?amos para comer o tomar caf? una vez al mes. En ese tipo de encuentros nac?a la inspiraci?n de cada suplemento?, recuerda. 36 El contexto social, seg?n recoge Roger Jim?nez29, cabe hallarlo en una ?Barcelona [que] viv?a entonces periodos de euforia como la capital econ?mica y cultural de Espa?a, y [en] la Ley de Prensa promulgada por Fraga Iribarne [?] [, que] llev? a la profesi?n period?stica a vislumbrar un horizonte repleto de esperanzadores proyectos?. ?Eran tiempos de la cinematogr?fica Escuela de Barcelona?, concreta Jim?nez, ?de la gauche divine, de Boccaccio y de la calle Tuset, convertida en un rom?ntico bulevar de la aventura y donde j?venes profesionales de Tele/eXpr?s trasegaban lo que pod?an y segu?an haciendo periodismo por otros medios?. El propio Sempronio, en la primera etapa de Tele/eXpr?s, escrib?a un editorial titulado ?Meditando en Tuset?, donde puede leerse: ?Pido a Dios que nos conserve ?Tuset Street?, y a veces me pregunto qu? secretos designios le impelieron a localizar precisamente en aquel rinc?n de San Gervasio, y no en otro paraje, el reducto de la moderna juventud inconformista30?. En ese marco joven e inconformista cabe ubicar los encuentros literarios de Gim?nez-Front?n, Carandell, Melendres y Saladrigas. As? naci? el proyecto, seg?n recoge Gim?nez-Front?n en sus memorias Los a?os contados: Le ped? audiencia al director de mi vespertino, Manuel Ib??ez Escofet ?nunca, que yo sepa, la neg? absolutamente a nadie?, y le propuse editar un suplemento para la difusi?n, cr?tica y comentario de las novedades editoriales, que un amplio p?blico lector ?la generaci?n de la transici?n? segu?a con excitaci?n y apasionamiento. El suplemento habr?a de constituir la gu?a cr?tica de consulta obligada de los lectores de Barcelona y contar con la m?s gloriosa n?mina intelectual de colaboradores31. [El subrayado es del autor]. El poeta explica que Manuel Ib??ez, en una conversaci?n que apenas durar?a diez minutos, aprob? el proyecto sin m?s y garantiz? ?la m?s absoluta libertad intelectual a los directores?. S?lo puso dos condiciones: [?] el dramaturgo y ensayista Jaume Melendres hab?a de incorporarse al equipo rector, y deb?amos garantizar al novelista y cr?tico riguroso Robert Saladrigas una colaboraci?n semanal?. El suplemento se autofinanci? con la publicidad que consegu?a el propio Gim?nez-Front?n, reconvertido en agente de ventas gracias a sus contactos. 29 Jim?nez, Roger, op. cit. 30 Sempronio, ?Meditando en Tuset?, Tele/eXpr?s, 16 de octubre de 1968, p?g. 2. 31 Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, Los a?os contados, Bruguera, Barcelona, 2008, p?gs. 173-174. Entre los colaboradores, se cuentan los hermanos Ana Maria i Terenci Moix, Joan de Sagarra o V?zquez Montalb?n, entre otros. 37 Antes hemos dicho que el referente de ?Tele/eXpr?s Literario? fue el madrile?o ?Informaciones?, que coordinaba Pablo Corbal?n con la asistencia de Rafael Conte. Seg?n recoge Mary Luz Vallejo, ?la intenci?n de los directores [de Informaciones] era conectar y atraer a las nuevas generaciones de lectores, especialmente al p?blico universitario32?. En palabras del propio Conte, los criterios fundamentales del suplemento eran: a) La recuperaci?n de autores olvidados. b) El rescate de autores latinoamericanos. c) El rescate de escritores espa?oles cuya obra estuviera escrita en catal?n, gallego y vasco. d) La recuperaci?n de los cl?sicos de la cultura universal que no hab?an entrado todav?a en la Espa?a de Franco. e) La recuperaci?n de los escritores espa?oles que ven?an del exilio. El patr?n, efectivamente, se cumple en el suplemento de Tele/eXpr?s. La recuperaci?n de autores olvidados, por ejemplo, se analiza ampliamente en el monogr?fico ?La generaci?n truncada?, el 16 de enero de 1974. Del mismo modo, el diario atiende a figuras clave del exilio, como Juan Gil-Albert, Max Aub, Ram?n J. S?nder, Corpus-Barga o Rafael Alberti. El rescate de autores latinoamericanos se dar?, sobre todo, a partir de La ciudad y los perros, de Vargas Llosa; y de Cien a?os de soledad, de Gabriel Garc?a M?rquez. Pascual Maisterra y Robert Saladrigas son los cr?ticos que acostumbran a tratar las obras hispanoamericanas en Tele/eXpr?s. El diario barcelon?s se preocup? tambi?n de rescatar las entonces denominadas ?literaturas perif?ricas?. En el caso de la catalana, el suplemento literario reserv? dos de sus p?ginas a un bloque denominado ?Llibres i cultura?, redactado enteramente en catal?n. La literatura extranjera ocup? un lugar muy destacado en las p?ginas de Tele/eXpr?s, especialmente los cl?sicos de la literatura alemana (Goethe, H?lderlin, Novalis?) e inglesa, con Shakespeare por encima de todos. El 6 de marzo de 1974, el diario dedica un especial a los cl?sicos de la literatura, con art?culos que firman Josep Maria S?ria, Josep Perarnau, Joaqu?n Marco, Jos? Carlos-Mainer y Josep Maria Carandell. En junio de 1975, Robert Saladrigas celebra la llegada de la colecci?n ?Erasmo?, dirigida por J. I. Ciruelo Borge y A. Verjat Massnan y respaldada por la Casa Editorial Bosch. 32 Vallejo, Mary Luz, La cr?tica literaria como g?nero period?stico, EUNSA, Pamplona, 1994, p?g. 127. 38 ?[Esta colecci?n] estar? dedicada a recoger textos cl?sicos de la literatura universal, present?ndolos en edici?n biling?e, debidamente estudiados, prologados, anotados, y por supuesto, cuidadosamente traducidos33? [El subrayado es del autor]. El primer t?tulo publicado, Baudelaire: Petits poemes en prose, despierta el optimismo del cr?tico, quien subraya los principales logros que inspiran la colecci?n: Su utilidad reside en el hecho de ser mucho m?s que un manual [?], [aunque] puede llegar a cumplir a la perfecci?n el cometido de tal introduciendo Baudelaire al estudiante espa?ol, hu?rfano de textos literarios rigurosos y ?tiles sobre los que poder trabajar. [?] Estimo que la colecci?n podr?a adquirir notable trascendencia si no se conformara con s?lo estudiar y presentar cl?sicos m?s o menos ortodoxos ?o asimilados por la ortodoxia? y decide abordar con el rigor [?] [del] primer t?tulo, autores que son tambi?n cl?sicos modernos pero sobre quienes pesa todav?a el anatema de malditos. [?] Pienso en Blaise Cendrars, Henri Michaux, Artaud, Ezra Pound, Ginsberg? [El subrayado es del autor]. En definitiva, seg?n resume Saladrigas, en Tele/eXpr?s se hac?a ?una cr?tica progresista?. ?El suplemento?, a?ade, ?era muy profundamente literario pero quer?amos que la elecci?n de los libros que se comentaban marcase una etapa. As?, por ejemplo, ten?an cabida los temas de drogas, contracultura, homosexualidad? Siempre ten?as que confiar, eso s?, en la complicidad del lector, en que ?l entender?a lo que quer?as y pod?as decir. Y creo que supimos salir victoriosos de aquel reto?. Y concluye: ?Actu?bamos casi a empujones, sobre un material virgen y llevados por el propio entusiasmo de la juventud?. 2.3. ?Letras? y ?Catalunya/Cultura?: la miscel?nea local Tras la fruct?fera etapa del suplemento ?Tele/eXpr?s Literio?, que dur? algo m?s de dos a?os, en marzo de 1976 se vuelve a la tradicional secci?n de ?Letras?, convertida en una miscel?nea sin orden aparente34. Esta secci?n se transformar?, en 1978, en ?Catalunya/Cultura?, m?s centrada en la cobertura de Catalunya y Barcelona. La secci?n cierra el encuadre y centra su atenci?n en Catalunya, e incluso en temas excesivamente locales. Todo empieza en 1977, cuando el director Miguel ?ngel Bastenier asienta las bases de un cambio de imagen que conlleva, necesariamente, un cambio de contenidos. El editorial que aparece en portada, el 17 de noviembre de 1977, apunta cu?l es la nueva l?nea 33 Saladrigas, Robert, ?Dos colecciones: Acracia y Erasmo?, Tele/eXpr?s, 4 de junio de 1975, p?g. 18. 34 El 29 de agosto de 1979, el dise?o de Tele/eXpr?s se moderniza, con una l?nea m?s seria y ordenada. 39 de trabajo en Tele/eXpr?s, extensible a lo cultural y lo literario: ?Barcelona, Catalunya, los Pa?sos Catalans y el resto de Espa?a en un orden no tanto de inter?s como de l?gica intensidad en nuestros esfuerzos, constituir?n los c?rculos conc?ntricos del quehacer diario. De igual forma se primar?n los g?neros m?s espec?ficamente vespertinos como son el reportaje, la entrevista, el informe, y la colaboraci?n tanto pol?tica como cultural, y en general se atender? a la progresiva ornamentaci?n de nuestro peri?dico con firmas de las que daremos oportuna noticia, en el curso de una renovaci?n ya comenzada35?. [El subrayado es del autor]. A ra?z de esta nueva orientaci?n, por ejemplo, Tele/eXpr?s incrementa el n?mero de p?ginas del bloque ?Llibres i Cultura? dentro de la secci?n ?Letras?. Hasta que el 17 de mayo de 1978, el diario inaugura la secci?n ?Catalunya/Cultura?, que tambi?n mantiene el bloque ?Llibres i Cultura?. Ambas secciones, en su conjunto, se publican durante 57 meses, desde marzo de 1976 a diciembre de 1980. a) Criterio seguido. Tem?tico: literario y artes pl?sticas. b) Extensi?n. Dos p?ginas, en formato tabloide. Si bien, en los especiales del D?a del Libro, la secci?n ten?a m?s de cinco. c) Orden. La secci?n literaria empieza indistintamente en las p?ginas 20, 21, 18, 16, 14, 15, 22, 23? d) Ubicaci?n. No es estable. e) Primera p?gina. La primera p?gina se estructura, habitualmente, como una miscel?nea sin tema de obertura o principal. En algunos casos, esta primera p?gina se dedica a un ?nico tema. f) Bloques que se pueden diferenciar. Literatura espa?ola; literatura en otras lenguas peninsulares; literatura extranjera; Llibres i cultura, dedicado al libro en catal?n. El dise?o period?stico y la compaginaci?n, sin embargo, no delimitan claramente todos los bloques. g) Repertorio de acontecimientos. Presentaciones de libros y de nuevas ediciones; efem?rides; muertes de escritores y artistas. h) Protagonistas. Letras: cl?sicos, escritores contempor?neos espa?oles y extranjeros, escritores catalanes, con especial preferencia del ?mbito barcelon?s. 35 Tele/eXpr?s, ?El porqu? de un cambio de imagen?, Tele/eXpr?s, 14 de noviembre de 1977, p?g. 1. 40 41 3. La redacci?n de Tele/eXpr?s 3.1. El cr?tico de Tele/eXpr?s: un retrato robot Explica Mary Luz Vallejo que ?el cr?tico funciona en el engranaje como intermediario entre los editores, autores y p?blico, pero ello no impide que desempe?e su funci?n social como int?rprete privilegiado de esos valores art?sticos, est?ticos y humanos36?. Por eso el cr?tico ?atiende a lo nuevo sin despreciar ning?n fen?meno, pertenezca a la cultura popular o a las bellas artes, como fuente de interpretaci?n de la sociedad actual?. Vallejo destaca los requisitos que debe reunir todo cr?tico de prensa37: a) Ser un lector cualificado, con autoridad para emitir un juicio, pero armonizando la erudici?n con la espontaneidad para resultar inteligible al p?blico amplio, sin dejar de ponerse a la altura de la obra que comenta. El propio Tele/eXpr?s se ocupa de este tema en un art?culo firmado por Jaume Melendres38: ?Quien escribe sobre libros p?blicamente, no s?lo lee de forma distinta a la de los dem?s, sino que goza de la (si se quiere m?nima) autoridad que confieren la letra impresa y el hecho de recibir un salario, autoridad que lo distingue del vulgar lector a que se refer?a hace unas semanas M. A. Capmany en uno de sus art?culos?. b) Poseer las cualidades que exige el oficio period?stico, siendo a la vez cronista, reportero, juez y creador, m?s que un simple agente de tr?fico de los valores literarios. c) Poseer una s?lida formaci?n cultural, conciencia de los m?todos para descifrar el texto y situarlo en su contexto, valores ?ticos y est?ticos, un esp?ritu independiente e insobornable, una vasta experiencia como lector y facilidad para la escritura. d) Poseer un olfato fino para apreciar lo mejor, una mente abierta y libre de prejuicios, un conocimiento del p?blico al que intenta persuadir y una visi?n amplia que le permita comprender el significado de los comportamientos humanos y fen?menos culturales contempor?neos que se reflejan en la literatura. ?Esta amplitud de miras 36 Vallejo, Mari Luz, op. cit. 37 Vallejo, Mari Luz, op. cit. 38 Melendres, Jaume, ?Lectores profesionales?, Tele/eXpr?s, 12 de diciembre de 1973, p?g. 15 42 le lleva a explorar otras literaturas aparte de la propia, y dentro de la literatura nacional, aquellas que est?n escritas en otras lenguas, las literaturas marginales y m?s desconocidas?, concluye esta estudiosa. Esta aproximaci?n gen?rica, de mediados de los 90, nos sirve para enmarcar otro estudio de la ?poca de Tele/eXpr?s. Entre 1975 y 1976, el profesor Manuel Par?s i Maicas, de la Universitat Aut?noma de Barcelona, realiz? una encuesta para dibujar el retrato robot del cr?tico cultural en los medios de comunicaci?n espa?oles. Llu?s Bassets recoge para Tele/eXpr?s los principales datos de este estudio39. Es una muestra representativa y lo suficientemente amplia como para englobar, bajo el concepto de cr?tico cultural, diferentes perfiles del gremio. La ficha t?cnica nos deja los siguientes datos: N?mero de encuestados: 83. La muestra se reparte entre cr?ticos de Barcelona y cr?ticos de Madrid. La mayor?a son hombres; s?lo hay cinco mujeres. Especializaci?n: 14 cr?ticos literarios, 14 de teatro, 25 de cine, 12 musicales, 5 de arte, 3 de historia, 2 de poes?a, 2 de televisi?n y uno de especialidades varias, desde la fotograf?a a la religi?n. Cinco no tienen una especializaci?n concreta. Sobre esta base, es posible establecer un perfil mayoritario, atendiendo a los siguientes ?tems. a) Formaci?n y titulaci?n. La mayor?a de los encuestados no poseen carnet de periodista; s?lo el 22%. Por el contrario, la mayor?a s? poseen estudios de Filosof?a y Letras o de Periodismo40, el 19 y el 20% respectivamente. Casi todos admiten carencias en la difusi?n cultural que existe en Espa?a. Los m?todos para suplir estas lagunas son, en un 69%, los viajes al extranjero y la adquisici?n de publicaciones o libros extranjeros; para un 21% basta la adquisici?n de dichos libros y 39 Bassets, Llu?s, ?Un retrato robot del cr?tico cultural?, Tele/eXpr?s, 30 de junio de 1976, p?g. 13. 40 Pudimos contrastar estos datos con el propio autor del estudio, Manuel Par?s i Maicas, con quien mantuvimos una interesante conversaci?n en 2013. ?l fue el encargado de poner en marcha, en la Universitat Aut?noma de Barcelona (UAB), las facultades de Periodismo (1971) y de Publicidad (1972). La facultad de Periodismo servir? para modernizar y democratizar los sistemas de aprendizaje respecto de las antiguas Escuelas de Periodismo. Pese a todo, Par?s i Maicas confirma que en aquellos a?os la formaci?n era insuficiente y constata que hac?a falta ?una formaci?n complementaria fuera de las aulas, siempre necesaria, incluso a?n en nuestros d?as?. ?Los viajes al extranjero, y a?n mejor la prolongaci?n de los estudios universitarios fuera de Espa?a, permit?a ensanchar el horizonte intelectual de los profesionales que trabajaban o acabar?an trabajando en los medios de comunicaci?n?, explica Par?s, que pese a su papel fundamental en el ?mbito de la Comunicaci?n, tiene formaci?n acad?mica en otra disciplina; es Doctor en Derecho por la UAB y Catedr?tico em?rito. Entre otros cargos, ha sido coordinador de la c?tedra UNESCO de Comunicaci?n desde el a?o 1989 y miembro del Consell de la Informaci? de Catalunya. 43 publicaciones, y para un 1,4 bastan los viajes. S?lo un 8,44% no cree necesarios ninguno de los dos m?todos. b) Experiencia profesional. Los encuestados poseen en su mayor?a m?s de cinco a?os de ejercicio profesional. Un 14% lleva m?s de 20 a?os en la profesi?n; un 32%, entre 11 y 20 a?os; un 25%, entre 6 y 10; y s?lo un 28% hace menos de 5 a?os que ejerce. < 20 a?os 20 - 11 a?os 10 - 6 a?os > 5 a?os c) Situaci?n laboral. El 82% de los cr?ticos culturales tiene categor?a de colaborador en el medio de comunicaci?n. Esto hace que el cr?tico deba compaginar su tarea en el medio con otras actividades, con el fin de conseguir suficientes ingresos econ?micos. S?lo el 14% supera las 20.000 pesetas de ingresos mensuales. Otro 14% se situa entre 10.000 y 20.000 pesetas al mes. El 18% entre 5.000 y 10.000. Un 8% gana entre 3.000 y 5.000 pesetas al mes. El mayor porcentaje, un 25, tiene unos ingresos de entre 1.000 y 3.000 pesetas. Casi el 10% percibe menos de 1.000. ?Con ganancias inferiores en su mayor?a a lo que ser?a un salario base para una actividad que necesita de una alta cualificaci?n, es dif?cil pensar que los niveles de calidad de la cr?tica en Espa?a puedan ser altos?, explica Bassets, quien a?ade: ?La prueba evidente es la principal fuente de ingresos. S?lo un 18% contesta afirmativamente?. 44 < 20.000 20.000 - 10.000 10.000 - 5.000 5.000 - 3.000 3.000 - 1.000 d) Medio en el que trabajan. La mayor?a ?un 33,2%? lo hace en revistas, y un 28% en diarios y revistas a la vez. En cuanto al contexto en que se produce la cr?tica y los factores que inciden sobre ella, un 27% considera que la ideolog?a es el factor determinante a la hora de emitir un juicio. Un 20%, en cambio, cree que es el gusto est?tico. Los restantes factores ?formaci?n cultural, estatus profesional? alcanzan puntuaciones menores. e) Nivel de satisfacci?n. A pesar de las condiciones laborales, el 82% cree que su trabajo es gratificante, y s?lo un 1,4% lo considera frustrante. Igualmente, un 43,4% considera su labor socialmente efectiva, y s?lo un 1,4% lo considera in?til socialmente. Por ?ltimo, comenta Bassets, ?es curioso constatar que, aunque la mayor?a parece estar contenta de su trabajo, todos los encuestados coinciden en considerar como escasa la atenci?n que los medios de informaci?n conceden a la funci?n de la cr?tica?. Adem?s, la mayor?a de cr?ticos afirman estar condicionados por la censura y por la autocensura en sus diversos grados. Si hubiera que trazar, a grandes rasgos, un retrato robot del cr?tico cultural de la ?poca, el dibujo ser?a el de una persona formada en las facultades de Filosof?a y Letras o Periodismo que suple sus carencias culturales con viajes al extranjero41 o con la adquisici?n de libros de otros pa?ses. Destaca su larga experiencia profesional y, aunque escasamente retribu?do ?hecho que le obliga a trabajar en otros sectores o en varios diarios y revistas?, el cr?tico se 41 A este respecto, luego veremos el reconocimiento que reciben destacados cr?ticos de Tele/eXpr?s en otros pa?ses. Tal es el caso de Jos? Luis Gim?nez-Front?n, condecorado como Chevalier de l?Ordre National du Merite de la Rep?blica Francesa (2001), y de Jos? Mar?a Carandell, que obtuvo la medalla Goethe de la Rep?blica Federal de Alemania (1993). Los perfiles de ambos est?n recogidos en el punto 3.3. de este trabajo, ?Una redacci?n h?brida: de los inicios al suplemento?. 45 muestra satisfecho de su tarea, que valora como efectiva socialmente pese a estar condicionada por la censura y la autocensura. 3.2. Un estilo de cr?tica: concisi?n, contexto y veredicto Los cr?ticos de Tele/eXpr?s cumplen sobradamente con el perfil, pero adem?s es necesario ubicarlos seg?n el estilo de cr?tica que practiquen, en funci?n de si centran sus an?lisis en la obra literaria o m?s bien en el autor. Con este objetivo, abordarmos el art?culo de Jaume Melendres42, referido m?s arriba y donde se traza una comparaci?n entre Mari? Manent y Josep Faul?. Melendres establece los siguientes ?tems: a) Espacio y valoraci?n. Faul? est? sometido a ?la f?rrea disciplina de la limitaci?n de espacio?, por lo que su cr?tica suele ser ?breve y concisa?, aceptando el riesgo de la valoraci?n sin ambig?edades, bien para alabar bien para reprochar. Manent, en cambio, ofrece trabajos de mayor amplitud y ?rehuye de toda caracterizaci?n somera?. ?Acaso porque [este cr?tico] se enfrenta exclusivamente con un g?nero m?s dif?cilmente criticable, la poes?a?, precisa Melendres, quien a?ade que los ?trabajos [de Manent] son, ante todo, comentarios de texto, perfectamente acordes con el modelo tradicional, que pretenden explicitar los temas tratados por el poeta y, a veces, desarrollados por cuenta propia?. Las cr?ticas suelen ser positivas, pues, seg?n Melendres, ?se basan en la identificaci?n entre el cr?tico y la obra y, en ?ltimo extremo, entre aqu?l y el escritor?. b) Obra frente a autor. Para Faul? lo importante es el conjunto de la obra, y s?lo en ese contexto puede hallarse el verdadero sentido de cada obra concreta. ?A diferencia de los estructuralistas que afirman que cada libro, cada poema, es un universo cerrado que contiene en s? mismo todas las claves necesarias para interpretarlo cient?ficamente, Faul? parece postular, como universo b?sico, la totalidad de las obras del autor?, concreta Melendres. Frente a este modelo, el de Manent considera que lo realmente importante es el autor. As?, los elementos biogr?ficos del escritor son muchas veces ?la clave que permite comprender y explicar ?criticar? el texto?. Se trata de un enfoque psicologista, frente a la l?nea 42 Melendres, Jaume, ?Lectores profesionales?, Tele/eXpr?s, 12 de diciembre de 1973, p?g. 15. 46 sociologista. Melendres traza la divisi?n con dos ejemplos. Primero, el del propio psicologista Manent, que asegura que ?si un poeta conegut meu [?] compongu? aleshores fr?gils versos d?amor no fou pas perqu? governava Primo de Rivera, sin? perqu? el poeta s?havia enamorat??. Y segundo, el del sociologista L. Goldmann, seg?n el cual ?ning?n estudio psicol?gico podr?a explicar por qu? Racine escribi? precisamente el conjunto de sus dramas y tragedias y por qu? no habr?a podido, en ning?n caso escribir los de Grneille o de Moli?re?. As?: Cr?tica de Josep Faul? -Limitaci?n de espacio: cr?tica breve y concisa -Valoraci?n sin ambig?edades, para alabar o reprochar -Lo importante es el conjunto de la obra Frente a los estructuralistas Cr?tica de Mari? Manent -Amplitud de espacio: comentarios de texto -Valoraci?n positiva. Identificaci?n entre cr?tico y obra, cr?tico y escritor -Lo importante es la biograf?a del autor Frente a los sociologistas La cr?tica literaria de Tele/eXpr?s se aproxima mucho m?s al perfil de Josep Faul?, si bien tratan de equilibrar la importancia de la obra y la biograf?a del autor, sin otorgar un peso decisivo a ninguno de los dos aspectos, sino m?s bien tratando de conjugarlos. Destaca, en esta l?nea, el posicionamiento de uno de los cr?ticos m?s activos en Tele/eXpr?s, Jos? Mar?a Carandell, quien refiri?ndose a la obra De la barbarie y la imaginaci?n (Tusquets Editor), de Rafael Humberto Moreno-Dur?n, declara: Soy juez y parte al hablar de Rafael Humberto Moreno-Dur?n, y m?s parte que juez, lo que no me parece inconveniente a la hora de opinar sobre su obra, debido a mi tendencia, abominable seg?n la cr?tica que yo considero abominable, de implicar a la persona en la obra y a la obra en la persona, como implico a la pera en el peral y al le?n en el desierto. [?] El error de cierta investigaci?n que relaciona a las obras con sus autores, estriba en que establece una relaci?n de efecto a causa [sic.], cuando la gracia est? contrariamente, en la sorpresa y en la falta de l?gica. S?lo por la costumbre llegamos a enlazar lo humano, vivo y concreto, con sus obras. En 47 resumen, el le?n es espejismo del desierto, siendo ambos son tan distintos como extraordinarios43. En otro ?mbito, Saladrigas profundiza a?n m?s y diferencia netamente la cr?tica que pueda hacerse en una revista literaria de la que pueda publicarse en un diario generalista. ?En la revista literaria, especializada, no hace falta que expliques qui?n es Faulkner, o lo haces pero muy brevemente, mientras que en un diario es obligatorio aportar datos suficientes antes de adentrarte en la obra?, concreta el novelista, y a?ade: ?Por otro lado, el espacio del diario es mucho m?s limitado y el p?blico m?s heterog?neo, apenas lo conoces. Por ?ltimo, mientras que el lector de una revista especializada tiene m?s n?meros de haber le?do ya la obra que se comenta, el lector de los diarios normalmente acude a las p?ginas del suplemento buscando recomendaciones para leer?. As?: 43 Carandell, Jos? Mar?a, ?B?rbaro imaginario?, Tele/eXpr?s, 7 de abril de 1976, p?g. 15. La obra objeto de cr?tica es de Moreno-Dur?n, Rafael Humberto, De la barbarie a la imaginaci?n, Tusquets Editor, Barcelona, 1976. 48 Revista especializada Datos m?nimos del autor Espacio amplio P?blico especializado, ha podido leer la obra Suplemento en diario generalista Datos suficientes del autor Espacio limitado P?blico heterog?neo, busca recomendaciones 49 3.3. Una redacci?n h?brida: de los inicios al suplemento Tele/eXpr?s ?dec?amos en otro apartado? logr? combinar la presencia de periodistas del R?gimen con j?venes redactores que le dieron un impulso renovador. Junto a los beligerantes Gim?nez-Front?n o Robert Saladrigas, por ejemplo, tambi?n hubo lugar para el novelista Ignacio Agust? y para el censor Pascual Maisterra, una combinaci?n l?gica para una ?poca, la tardofranquista, que navegaba entre dos aguas. La cara m?s disidente fue la que acab? primando y la que imprimi? un sello marcadamente innovador a las p?ginas literarias del peri?dico, especialmente, al suplemento literario, del cual analizaremos los principales cr?ticos. 3.3.1. Ignacio Agust? y el diario para todos Ignacio Agust? (Lliss? de Vall 1913 ? Barcelona 1974) fue declarado mon?rquico desde su ni?ez44, curs? estudios b?sicos en los escolapios y los jesuitas, e inici? en 1930 la carrera de Derecho en la Universidad de Barcelona. Sus primeros escritos, siendo todav?a universitario, fueron en catal?n: su poemario El veler (1932) y sus art?culos en La Veu de Catalunya (1933)45. En 1935 coquete? con el teatro y estren? una obra en el Novedades, Benaventurats els lladres46, que se sum? a la representaci?n de La Coronela, escenificada en el Teatro Estudio, de Masriera, junto a una singular obra de Mart? de Riquer, titulada Spinoza i els gentils47. En sus a?os universitarios, fue compa?ero de Salvador Espriu en la Facultad de Derecho y frecuent? los camerinos de Margarita Xirgu junto a Federico Garc?a Lorca y su amigo Josep Maria Llad?, que recuerda las largas horas de tertulia de un grupo que acabar?a truncado por el drama espa?ol: ?[Convers?bamos en] mesas modestamente provistas de caf? o de caf? con leche (cincuenta c?ntimos consumici?n), que a?os m?s tarde se convertir?an en mesas 44 La inclinaci?n mon?rquica de Agust?, seg?n recoge Irene Donate, procede de varias v?as: ?por una parte, de una tradici?n familiar profundamente mon?rquica y, por otra, del convencimiento de que es la soluci?n m?s adecuada para ?desatar el entonces embrollado nodo de ideolog?as y discrepancias de la posguerra espa?ola?. A ?l y a una serie de espa?oles les parece que la monarqu?a de don Juan de Borb?n es ?la ?nica soluci?n viable para pacificar el pa?s y encaminarlo a un porvenir m?s seguro??. Recogido en Donate, Irene, Ning?n d?a sin l?nea: el catalanismo espa?ol, F?rcola ediciones, Madrid, 2013, p?g. 45. 45 Agust? llega a Destino justo cuando se confeccionaba el n?mero 5 de la revista, que sale a la calle el 3 de abril de 1937 [Donate, Irene, op. cit., p?g. 32]. El autor se sorprende en ese momento de su dominio literario del castellano, lengua que ya no abandonar? en el terreno profesional. ?All? reencontr? de pronto el castellano que no hab?a vuelto a cultivar literariamente desde los a?os de mi infancia. Me asombr? que reapareciera tan fresco sin apenas asomo de contagio o impureza?. Agust?, Ignacio, Ganas de hablar, Editorial Planeta, Barcelona, 1974, p?g. 325. 46 Llad?, Josep M., ?Recuerdos de un amigo?, Tele/eXpr?s, 27 de febrero de 1974, p?g. 7. 47 Sempronio, ?El padre de Mariona Rebull?, Tele/eXpr?s, 27 de febrero de 1974, p?g. 7. 50 mejor provistas, en los bares de la parte alta de la ciudad. Y ya con whisky, porque ?ramos unos hombrecitos48?. En 1942 Ignacio Agust? se marcha a Suiza, donde ejercer?a como corresponsal de La Vanguardia y escribir?a su novela Mariona Rebull (1944). Ser?a la primera de las cuatro que completar?an el ciclo La ceniza fue ?rbol: junto a El viudo Rius (1945), Desiderio (1957), 19 de julio (1965) y Guerra Civil (1972). En 2008, Sergi Doria se refiere al significado ?ltimo de este ciclo, que para ?l ser?a el de la expiaci?n de la burgues?a catalana que ?sali? de la Guerra Civil con la mala conciencia de haber hecho algo mal49?. Donate, que se hace eco de esta interpretaci?n, expone que toda la historia novelesca ?se puede ver como un intento de explicar ?en clave de ficci?n? c?mo se lleg? en Catalu?a al enfrentamiento civil de 1936 y as? intentar justificar tambi?n la actitud de quienes ?como Agust?? vivieron instalados en el nuevo r?gimen con cierta paz y armon?a?. A partir de 1944, establecido ya en Espa?a, Agust? desarroll? una intensa vida intelectual. As? se recoge en la presentaci?n de sus memorias, Ganas de hablar: Fund? el Premio Nadal en 1944, fue uno de los principales orientadores de Destino hasta que se separ? del grupo de esta revista en 1957, fue librero y editor (1957-1971), dirigi? El Espa?ol en Madrid, en 1963 fund? en Barcelona Tele/eXpr?s [el peri?dico sale a la calle en 1964] y en 1965 el semanario catal?n Tele/estel, mientras colaboraba en publicaciones como Triunfo (desde 1957) y obten?a numerosos premios: el de periodismo Francisco Franco en 1940, el Mariano de Cavia en 1955, el Nacional de Literatura, el de la Cr?tica y el Ciudad de Barcelona en 1967. Conviene destacar el recibimiento que tuvo su novela Mariona Rebull, espectacular, teniendo en cuenta que ?la ?nica propaganda previa que se hizo de la obra fue la reproducci?n del cap?tulo de la bomba del Liceo en un par de p?ginas del n?mero de Destino inmediatamente anterior a la aparici?n del libro50?. La primera edici?n tuvo una tirada de unos 3.000 ejemplares y s?lo dos semanas m?s tarde hubo de publicarse una segunda, ?sta ya de 5.000. Tal fue la difusi?n que alcanz? la novela que, seg?n Agust?, 48 Llad?, Josep M., ?Recuerdos de un amigo?, Tele/eXpr?s, 27 de febrero de 1974, p?g. 7. ?Ignacio entraba siempre en los caf?s, en los bares, en los escenarios, en las redacciones, de puntillas. Como si temiera molestar. Como si, con su presencia, pudiese interrumpir el trabajo de quienes ya estaban all?. Y hablabla acompasadamente, poni?ndote siempre la mano en el hombro, sin utilizar jam?s otro tono que el menor. Ni siquiera cuando nos pele?bamos, porque, en tales casos, siempre llegaba la reconciliaci?n, lo que es prueba evidente de buena amistad?, recuerda Llad?. 49 Doria, Sergio, Ignacio Agust?, el ?rbol y la ceniza, Ediciones Destino, Col. ?Imago Mundi?, vol. 244, Barcelona, 2013, p?g. 20. 50 Agust?, Ignacio, Ganas de hablar, Editorial Planeta, Barcelona, 1974, p?g. 155. 51 en la inauguraci?n de la temporada del Liceo, ?hab?a en la sala una especie de latente expectaci?n, como si la gente estuviera, cincuenta a?os despu?s del suceso, pendiente de la bomba que pudiera estallar51?. Agust? se explica este ?xito no s?lo por la destreza literaria, sino porque Mariona era ?un s?mbolo de una Barcelona herida, proscrita, vapuleada? e incluso los que hab?an luchado del lado de Franco se sent?an acosados. As?, la novela lleg? ?en un momento dulce en que cualquier piropo a la ciudad ser?a bendecido?. Pero no s?lo el p?blico catal?n, tambi?n el maestro Azor?n lanzar?a elogios a Mariona Rebull en una carta personal a Agust?, de la que extraemos el siguiente comentario: ?Todo un periodo de la historia de Barcelona ha entrado en nosotros. Y ha entrado con m?s fuerza, con m?s emoci?n, con caracteres m?s indelebles que en la verdadera historia. Y es porque la poes?a vence a la realidad. Por fin, tenemos un novelista52?. Sus compa?eros de Tele/eXpr?s ofrecen al escritor encendidos elogios el d?a despu?s de su muerte. Pascual Maisterra lo define como ?el iniciador de la novela espa?ola, que estaba en una dif?cil situaci?n en nuestra posguerra. [?] Fue un gran escritor enraizado en la literatura realista de la que se enorgullec?a ser un continuador; a pesar de sus inicios experimentales, Ignacio quer?a ser el Gald?s barcelon?s53?. Y Sempronio asegura que Mariona Rebull fue ?un acierto [?] [porque] el aliento po?tico del autor, su despierta sensibilidad, supieron combinarse perfectamente con los postulados del realismo novelesco. Valientemente, Agust? no desde?aba los efectismos, como en la antol?gica secuencia de la boma del Liceo54?. Alabanzas a las que se suman Sebasti? Juan Arb? ??Su serie de novela es de lo mejor que se ha publicado en Espa?a despu?s de la guerra55?? y Carmen Kurtz: ?Como escritor debo decir que era de los mejores. Fue el primer escritor catal?n que escribi? en castellano. Luego seguimos los dem?s. Si mira la historia de la literatura catalana del siglo pasado ver? que no existen escritores catalanes en castellano y ninguno de primera categor?a56?. 51 Marino G?mez-Santos e Irene Donate se refieren al origen de esa escena, que cabr?a ubicar en los relatos de la t?a Pepita Muntadas, prima de la madre de Agust?. ?La conocida escena de la bomba del Liceo que cierra Mariona Rebull surgir? de los recuerdos de su t?a; y aunque Agust? ser? consciente de que ?en realidad, y en comparaci?n con los artilugios subversivos y mort?feros de hoy, aquella fue una bomba de aficionado?, para ?l ?confesar? a?os despu?s?, ?la versi?n que Pepita Muntadas me daba de aquel suceso era, a mi modo de ver, la versi?n novelesca que tienen los hechos cuando han pasado los a?os y se ven al trasluz de la melancol?a?. G?mez-Santos, Marino, 12 hombres de letras, Editora Nacional, Madrid, 1969, p?gs. 4-5. Recogido en Donate, Irene, Ning?n d?a sin l?nea: el catalanismo espa?ol, F?rcola Ediciones, Madrid, 2013, p?gs. 18-19. 52 Recogido en Agust?, Ignacio, Ganas de hablar, Editorial Planeta, Barcelona, 1974, p?gs. 163-164. 53 Maisterra, Pascual, ?El Gald?s barcelon?s?, Tele/eXpr?s, 27 de febrero de 1974, p?g. 7. 54 Sempronio, ?El padre de Mariona Rebull?, Tele/eXpr?s, 27 de febrero de 1974, p?g. 7. 55 Arb?, Sebasti? Juan, ?Encuesta de urgencia?, Tele/eXpr?s, 27 de febrero de 1974, p?g. 7. 56 Kurtz, Carmen, ?Le conoc?a desde los once a?os?, Tele/eXpr?s, 27 de febrero de 1974, p?g. 7. 52 A?n en el cap?tulo literario, destaca el impulso de Agust? en la fundaci?n del premio Nadal. Todo empez? cuando le presentaron, en el Caf? Gij?n (Madrid), a Mar?a Dolores Boixadors, una escritora novel. Aunque no con demasiada destreza, Boixadors hab?a escrito sobre la Guerra Civil, y result? que los avatares que ella contaba eran para Agust? ?pura novedad, absolutamente desconocidos?. Exist?a una guerra distinta a la que Ignacio Agust? hab?a vivido y lo m?s probable es que hubiera muchas m?s guerras por contar. La conclusi?n fue clara: ?Deb?amos convocar un premio de novela para sacar a la luz todas esas posibilidades?. Agust? entabl? buenas relaciones con el Ministro de Informaci?n y Turismo, Manuel Fraga Iribarne. Su amplio conocimiento de la sociedad barcelonesa, volcado en la antol?gica serie de Mariona Rebull, le vali? la fama de consultor, como recuerda Sempronio: ?Desde aquel momento, puesto en las nubes por toda la cr?tica espa?ola que ve?a en Mariona Rebull el renacimiento de la novela nacional, fue Agust? por antonomasia el genuino int?rprete lierario de Barcelona. Siempre que surg?a la necesidad de una encuesta, siempre que se planteaba un problema barcelon?s, requer?ase de Madrid su opini?n57?. Mientras el escritor se ba?aba en su piscina de Sitges (Barcelona), recibi? una llamada del ministro que le solicitaba opini?n sobre la realidad catalana, que atravesaba por entonces los a?os 60. Tras un encuentro con Fraga en Madrid58, Agust? resumir?a su posici?n en una carta59 de la que seleccionamos los siguientes extractos: Existe en Catalu?a un potencial enorme de gente, el que podr?amos considerar mayor?a del sentir de la Regi?n, que no tiene por qu? dejar de apoyar y de sostener la pol?tica del Gobierno del General Franco. Esta enorme masa de catalanes es la que corresponde a la tradici?n invariable del pa?s, la cual est? hecha desde hace siglos de respeto al poder constituido y de amor a un sentido patrimonial y patriarcal de la Sociedad. [?] Lo que es cierto es que las tropas del General Franco entramos en Barcelona en 26 de enero de 1939; llegamos a una ciudad dispuesta a todo por apoyar al Nuevo R?gimen y solidificar su situaci?n de base. [?] 57 Sempronio, ?El padre de Mariona Rebull?, Tele/eXpr?s, 27 de febrero de 1974, p?g. 7. 58 La entrevista la mantienen el 14 de julio de 1962 y es propiciada por Laureano L?pez Rod? [Donate, Irene, op. cit., p?g. 72], Comisario del Plan de Desarrollo en 1962 y posterior ministro en 1965. 59 Agust?, op. cit., p?gs. 402-406. 53 Yo no vengo aqu?, querido Ministro, a abogar a favor de una lengua [el catal?n] que profesionalmente no utilizo y que, por lo que a m? respecta, desde la infancia ha sido compartida siempre con la lengua espa?ola. No le hablo de esto, sino de un hecho que puede volver a presentar en su d?a refracciones pol?ticas, cosa que, naturalmente, los hombres de Gobierno deben prever y considerar a tiempo. La lengua catalana es una pirueta de la lengua latina y un don de Dios, y s?lo se convierte en instrumento pol?tico adverso o mal?volo cuando grupos adversos o mal?volos la utilizan para ese fin. [?] Las lenguas no son un fin, sino un medio; [?] un medio de expresi?n, un idioma, no tiene matiz pol?tico en s? mismo; y [?] s?lo desligando a esa lengua, de una vez para todas, de la pol?tica, lograr?n hacerla viva y virtual. En resumen: en lugar de ignorar ese hecho o de soslayarlo, lo que yo har?a es afrontarlo, canalizarlo y servirme de ?l en lo posible60. Por todo lo expuesto, Agust? concluye que lo mejor ser?a agrupar a las instituciones culturales catalanas (como, por ejemplo, el Institut d?Estudis Catalans o la Fundaci? Bernat Metge) en una entidad superior, una especie de ?Alto Centro de Estudios? o una ?Universidad de la Lengua Catalana?. El novelista propone incluso a su director, el ya prestigioso Mart?n de Riquer. Se tratar?a de una entidad que, ?en lugar de minar al estado Espa?ol y a sus Instituciones lo har?an resplandecer por todo el mundo?. A ra?z de este contacto, se estrecharon las relaciones de Agust? con el ministro, hasta el punto de que Fraga posibilit? el lanzamiento del nuevo diario Tele/eXpr?s. Sin embargo, seg?n reconoce Agust?, ?la empresa no sali? a la medida de mis deseos?. A?os despu?s, el escritor se mostrar?a poco satisfecho en su balance de esta iniciativa empresarial: ?Sali? con la divisa de Diario para todos. Pretender hacer un diario para todos es exponerse a hacer un diario para nadie. De hecho, as? ocurri?. Lo ?nico bueno para m? de aquella ?poca fue la serie de art?culos que, durante cuatro a?os consecutivos, escrib? diariamente en sus p?ginas con el t?tulo de ?Todos los d?as?61? [El subrayado es del autor]. 60 Agust? ya defend?a esta posici?n en plena Guerra Civil. El 18 de julio de 1938 publica en Destino el art?culo ?Un siglo de Catalu?a?, donde defiende que el uso del catal?n no debe vincularse a los afanes independentistas. El art?culo puede consultarse en Donate, Irene, op. cit., p?g. 323. En 1962, cuando Agust? se entrevista con el entonces ministro Manuel Fraga, todav?a lamenta que ?las pretensiones separatistas de algunos alienten la desconfianza del Gobierno hacia todo lo catal?n y, m?s concretamente, hacia su lengua, tan vapuleada y marginada en esos a?os y tan cargada de connotaciones de rebeld?a?. Recogido en Donate, Irene, op. cit., p?g. 73. 61 Agust?, op. cit., p?g. 408. 54 En su mayor?a, estos art?culos part?an de un suceso concreto del d?a pero, con claro estilo literario, lo trascend?an para convertirse en peque?as obras de arte, con inter?s atemporal. Sin embargo, como ya se coment? en otro apartado, algunos art?culos centraron su inter?s en pol?micas del d?a a d?a, como en el caso de los ?bonzos incordiantes?. A la postre, este art?culo acabar?a defenestrando al director. 3.3.2. El maestrazgo de Manuel Ib??ez Escofet Manuel Ib??ez Escofet (Barcelona, 1917 ? 1990) aterriza en Tele/eXpr?s como director en 1968, procedente de El Correo Catal?n. Su papel es clave a la hora de cohesionar una redacci?n h?brida que finalmente se decant? hacia propuestas renovadoras, dentro del gris informativo del R?gimen. No nos detendremos en exceso en su perfil por varios motivos. Primero, porque su trayectoria es sobradamente conocida y porque su obra, La mem?ria ?s un gran cementiri62, resulta un valioso documento para recomponer su perfil personal y period?stico. Y segundo, porque su experiencia personal en Tele/eXpr?s se analiza mejor cuando abordamos otros apartados de la presente tesis y observamos, por ejemplo, las encendidas discusiones del director con sus redactores, o la defensa a ultranza de los mismos ante la empresa y la censura, y la intuici?n period?stica que tuvo a la hora de confeccionar los equipos de trabajo. Ya cuando estaba en El Correo Catal?n, Josep Maria Huertas destacaba de ?l su maestrazgo y su gran sensibilidad para descubrir nuevos valores. ?Fue el hombre que apoy? la entrada de Joan Anton Benach, Pere Pascual Piqu?, Vicen? Gr?cia, Rafael Pradas, la m?a propia y la tuya [Jaume Fabre] poco despu?s, la de Gonz?lez Ledesma, Josep Mart? G?mez, Jaume Serrats, etc. Tambi?n incluy? la figura del comentarista especializado en temas que los otros periodistas no entend?amos, como por ejemplo la Econom?a63?. Ib??ez Escofet apost? por la juventud y por el periodismo de proximidad. Suya fue la idea de crear la secci?n ?Barcelona especial?, en El Correo, que inclu?a dos entrevistas y un peque?o reportaje sobre temas de la ciudad. Incorporado a Tele/eXpr?s, Ib??ez Escofet confi? la redacci?n cultural a j?venes valores como Jos? Luis Gim?nez-Front?n y Robert Saladrigas, y dio entrada a colaboradores de la talla de Joan de Sagarra o Terenci Moix. Bajo su direcci?n se crea 62 Ib??ez i Escofet, Manuel, La mem?ria ?s un gran cementiri, Edicions 62, Barcelona, 1990. Premi Cr?tica Serra d?Or de biografies i mem?ries, 1991. 63 Febr?s, Xavier, Josep Maria Huertas Claveria / Jaume Fabre, Editorial Laia, Ajuntament de Barcelona, Col. ?Di?legs a Barcelona?, Barcelona, 1986, p?g. 8. 55 el suplemento ?Tele/eXpr?s Literario? y se viven momentos especialmente tensos como el Consejo de Guerra y el posterior encarcelamiento de Josep Maria Huertas. Su principal logro, sin duda, fue el de abrir paso en tiempos dif?ciles. El propio Huertas, a?os despu?s de abandonar el diario, constataba: ?No hace falta decir que sigue habiendo muy buenos profesionales, pero aquella media global del Tele/eXpr?s, cuesta encontrarla, sinceramente. El background de los actuales profesionales, a veces da miedo. [?] Por otro lado, se ha perdido la idea que yo encuentro m?s valiosa de Ib??ez Escofet: el maestrazgo. Las escuelas de Periodismo pueden formar t?cnicamente, pero no pr?cticamente64?. 3.3.3. Jos? Luis Gim?nez-Front?n: del mundo editorial al suplemento Abogado de formaci?n, Jos? Luis Gim?nez-Front?n (Barcelona, 1943 ? 2008) abandon? pronto los bufetes para cultivarse en la esfera cultural. Su puerta de entrada fue la industria editorial, que ?empezaba por aquel entonces a incentivar algunas significativas aventuras culturales en consonancia con el crecimiento de las minor?as lectoras65?. Los contactos que hab?a hecho en la Facultad de Derecho, en el campus de Pedralbes, facilitaron su acceso: As?, por intervenci?n de un persuasivo profesor ayudante de derecho constitucional de la facultad, Luis del Castillo [?] fui acogido en el seno ambiguamente patriarcal [?] de Sigfried Blume. ?ste era un editor ?antifranquista? [?] que supuso mi bautismo de fuego en las reglas de juego de lo que ?l denominaba ?el mundo real?: el que hac?a que las cosas ?dec?a? funcionaran con su correspondiente balance de p?rdidas y ganancias al margen del presupuesto p?blico y de las teor?as universitarias. Desde 1966 y hasta su marcha a la Universidad de Bristol, Gim?nez-Front?n fue de editorial en editorial, ?con avances y desesperantes retrocesos, prisiones, posadas y constantes cambios de domicilio y de pareja66?. Finalmente, junto a Blume y Francesc Casamaj?, entre otros emprendedores, se embarc? en la aventura editorial de Ediciones de Cultura Popular, a trav?s de la cual entr? en contacto con otros j?venes editores de Barcelona: Beatriz de Moura, Jorge Herralde, Esther Tusquets y Carmen Balcells. En 64 Febr?s, Xavier, Josep Maria Huertas Claveria / Jaume Fabre, Editorial Laia, Ajuntament de Barcelona, Col. ?Di?legs a Barcelona?, Barcelona, 1986, p?g. 45. 65 Gim?nez-Front?n, Los a?os contados, Bruguera, Barcelona, 2008, p?g. 136. 66 Gim?nez-Front?n, Los a?os contados, Bruguera, Barcelona, 2008, p?g. 137. 56 Madrid, se relacion? con los hermanos Garc?a S?nchez (editorial Visor), Alberto Coraz?n, Jes?s Mun?rriz y Alberto M?ndez. Todos estos contactos habr?an de ser claves, a?os despu?s, para tirar adelante el suplemento ?Tele/eXpr?s Literario?. La selecci?n de las obras en Ediciones de Cultura Popular era ?un poco sin orden ni concierto?. Publicaban [?] cualquier cosa que juzg?ramos interesante y que oliera a antifranquismo, desde textos hist?ricos de Jean Jaur?s o de Federico Urales, hasta una de las primeras y personal?simas incursiones en el ensayo sociol?gico del joven periodista V?zquez Montalb?n, pasando por un aut?ntico ladrillo de erudici?n que fue el manual en el que Miquel Porter-Moix revelaba las portentosas excelencias del cine sovi?tico. Tambi?n nos permit?amos debilidades, como la de El aula sin muros, el primer McLuhan publicado en Espa?a [?]67. Tras la quiebra de Ediciones de Cultura Popular, Gim?nez-Front?n colabor? en m?ltiples editoriales con informes de lectura, traducciones y hasta la redacci?n de una enciclopedia taurina. Su trayectoria desembocar?a en la editorial Kair?s, de Salvador P?niker. As? define aquella etapa Gim?nez-Front?n: ?Como el nombre de la editorial bien indica, la incorporaci?n a Kair?s supuso para m? un aut?ntico y amistoso gui?o de los dioses, pues me brind? la oportunidad de embarcarme profunda y felizmente en el tipo de vida intelectual por la que hab?a apostado todos mis recursos al renunciar al ejercicio del derecho68?. Por dicha editorial pasaron personalidades tan diversas como Eugenio Tr?as, Salvador Clotas, Alan Watts, Jos? Luis Guarner, Theodor Roszak, Terenci Moix o V?zquez Montalb?n. Gim?nez-Front?n lograr?a editar, entre otros muchos t?tulos, Los ocho nombres de Picasso, el primer libro de poemas de Rafael Alberti publicado en Espa?a desde que se exiliase en 1939. Posteriormente, ser?a lector de las universidades de Bristol y Oxford y, durante quince a?os, fue el director de la Fundaci?n Caixa de Catalunya. Entre otros cargos, Gim?nez-Front?n ostent? el de vicepresidente del Centro Espa?ol de Derechos Reprogr?ficos (CEDRO), el de cofundador, presidente y secretario general de la Asociaci?n Colegial de Escritores de Catalunya (ACEC) y fue miembro de la Asociaci?n Internacional y la Asociaci?n Catalana de Cr?ticos de Arte. Su trayectoria 67 Gim?nez-Front?n, Los a?os contados, Bruguera, Barcelona, 2008, p?g. 139. 68 Gim?nez-Front?n, Los a?os contados, Bruguera, Barcelona, 2008, p?g.: 146. 57 cultural en el mundo franc?s le vali? la condecoraci?n de Chevalier de l?Ordre National du Merite de la Rep?blica Francesa (2001). En lo creativo, se hizo con el Premio Ciudad de Barcelona de Literatura en lengua castellana en dos ocasiones, por su poemario Las voces de Laye (1981) y por la novela Se?orear la tierra (1991). Pilar G?mez Bedate recogi? cuatro poemarios suyos (La sagrada familia, Amor omnia, Las voces de Laye y El largo adi?s) en Astrolabio. Antolog?a 1972-1988 (1989). En 2006 el propio Gim?nez-Front?n recogi? su obra po?tica en La ruta de Occitania, Poes?a reunida (1972 ? 2006). En los ?ltimos a?os, tambi?n hab?a publicado los poemarios Zona cero (2003), Requiem de las esferas (2006), por el que obtuvo el Premio Esqu?o de Poes?a, y Tres eleg?as (2007). En el ?mbito ensay?stico y de divulgaci?n cultural, destacan obras como El Surrealismo (primera versi?n, 1978), Camilo Jos? Cela: texto y contexto (1984) y la gu?a-cat?logo del Museu Teatre-Dal? de Figueres (1994). Mientras que en la escritura memorial?stica, destac? su obra Woodstock road en Julio. Notas y diario (1996), donde recogi? algunos detalles de su ?poca en la universidad de Oxford. Poeta, narrador, ensayista, traductor y cr?tico literario, Gim?nez-Front?n sum? a su trayectoria cultural una important?sima experiencia editorial que lo convirti? en el hombre id?neo para tirar adelante el suplemento literario de Tele/eXpr?s. Como tal, interesa apuntar aqu? cu?l es su concepci?n de la cr?tica: ?Yo soy de los que piensa que cada g?nero, que cada concepci?n de la literatura hecha obra, impone su propia metodolog?a cr?tica. Sin novela decimon?nica, no hubiera podido surgir la cr?tica piscologista, ni la formalista sin la aventura textual de los vanguardismos. [?] Cierto que los sacerdotes de uno y otro m?todo lo quieren exclusivo y que incluso se precipitan a quitarle el pan y la sal cient?ficas a los restantes. Pero eso es todo69?. Castellet, a quien Gim?nez-Front?n da la palabra en el primer n?mero del suplemento como uno de sus inspiradores te?ricos, tambi?n apunta en esta direcci?n. Lo recog?a en los a?os setenta Robert Saladrigas, en sus famosos mon?logos de Destino: El que no existeix ?s un sol m?tode d?aproximaci? a les obres, sin? que, naturalment, s?n diversos, i com que tots contenen la seva part positiva, el valor consisteix en la suma de tots ells. Si et limites a adoptar-ne un de sol, violes els altres. En canvi, si reculls el millor de cadascun i els fas servir tots, sens dubte enriqueixes la projecci? de l?obra. Aix? no vol dir que prediqui un m?tode diguem-ne ecl?ctic, sin? que em sembla benefici?s, per a l?obra que s?analitza i per al 69 Gim?nez-Front?n, J. L., ?La narraci?n recuperada?, Tele/eXpr?s, 2 de marzo de 1977, p?g. 13. 58 p?blic a qui es trasllada aquesta an?lisi, que el cr?tic procuri assumir el millor de tots els instruments que t? a l?abast. El que passa ?s que hi ha obres que per les seves peculiaritats demanen un m?tode espec?ficament sociol?gic, mentre que d?altres l?exigeixen estructural o formal70. 3.3.4. Josep Maria Carandell, el barcelon?s que ven?a de fuera Licenciado en Filosof?a, Josep Maria Carandell (Barcelona, 1934 ? 2003) fue otro de los motores de ?Tele/eXpr?s Literario?. Su perfil, de hecho, cuadraba mucho m?s con la reposada materia cultural que no con la acelerada informaci?n del d?a a d?a. As? que siempre se mostr? ?poco preocupado [en sus art?culos] por la actualidad inmediata71?. Tanto es as? que, pese a colaborar en m?ltiples medios, Carandell nunca se sinti? periodista, sino escritor. Su perfil carec?a de ?la velocidad que exige [?] [el periodismo] o [?] [de] la admiraci?n por el hecho concreto?. En conversaci?n con su hermano Lu?s Carandell, explicaba: Quiz? es la diferencia de los escritores, elaboramos una cosa m?s a la larga, porque un hecho concreto se nos morir?a en seguida como tema. ?nicamente en el recuerdo le podemos devolver toda su fuerza. El debate parlamentario concreto sobre la Ley del aborto me interesa menos que saber qu? representa un aborto. No me interesa tanto la Ley sobre las pensiones, como sus consecuencias. Vosotros [los periodistas] vais m?s sobre la marcha del d?a, que tambi?n es una capacidad de vivir. En cambio, para m?, vivir quiz? quiere decir una actividad posterior a la de haber vivido, como un rehacer la vida vivida, reconsiderarla, repensarla72. Por ello, la mayor?a de sus art?culos se centraron en lo cultural o en cuestiones que sobrepasaban la actualidad inmediata. As?, por ejemplo, sus reflexiones sobre la ciudad de Barcelona, ?una ciudad que me apasiona, que me divierte, que estoy intentando vivir porque la considero como una proyecci?n de mi alma y mi alma como una proyecci?n de la ciudad73?. Todo, efectivamente, marcado por la introspecci?n psicol?gica m?s propia del escritor, que contrastaba con la manera de ver las cosas desde fuera propia 70 Saladrigas, Robert, ?Entrevista a Josep Maria Castellet?, Paraules d?escriptors. Mon?legs amb creadors catalanas del setanta, C?rculo de Lectores, Galaxia Gutemberg, Barcelona, 2014, p?gs. 117 ? 121. 71 Febr?s, Xavier, Llu?s Carandell / Josep Maria Carandell, Editorial Laia, Ajuntament de Barcelona, Col. ?Di?legs a Barcelona?, 1986, p?g. 64. 72 Febr?s, Xavier, Llu?s Carandell / Josep Maria Carandell, Editorial Laia, Ajuntament de Barcelona, Col. ?Di?legs a Barcelona?, 1986, p?g. 67. 73 Febr?s, Xavier, Llu?s Carandell / Josep Maria Carandell, Editorial Laia, Ajuntament de Barcelona, Col. ?Di?legs a Barcelona?, 1986, p?g. 67. 59 del cronista, propia de su hermano Lu?s. Barcelona se convirti? en una obsesi?n para Josep Maria Carandell, en gran parte, porque siempre se sinti? desarraigado respecto de esa ciudad por la vacuidad que experiment? en su infancia, asentado en la clase burguesa catalana de los ?nuevos ricos?, que poco ten?a que ver con la esencia de la antigua burgues?a, con mucha m?s categor?a y personalidad. Los ?nuevos ricos? viv?an en una Barcelona de mentira, ?trataban de demostrar siempre que ten?an mucho dinero de la manera m?s desvergonzada posible. Eran capaces de dejar deliberadamente la etiqueta del precio encima del abrigo de pieles74?. El oficio de su padre, abogado, le llev? a frecuentar constantemente esos c?rculos. Por eso, en lugar de encontrar su patria en la infancia, Carandell explica que la encontr? en la madurez, cuando regres? a Barcelona tras haber visitado otros sitios como Madrid, Jap?n, Alemania o, sin ir m?s lejos, el Baix Camp de su madre, o la Figueres natal de su padre. Fue entonces cuando se despert? en ?l el af?n de estudiar Barcelona, porque de alguna manera era ?un barcelon?s que ven?a de fuera?. ?Si yo hubiera sido un barcelon?s aut?ntico, seguramente no tendr?a esta obsesi?n de estudiar Barcelona?. Hoy Josep Maria Carandell ser?a uno de esos columnistas privilegiados que, pese a tener una columna diaria, podr?a escapar de la actualidad m?s inmediata. Algo que ya ejerci? en El Noticiero Universal, cuando en su secci?n diaria, ?en lugar de mirar el d?a en concreto, buscaba el ?mbito en el que se produc?an cosas, [?] [analizando el] trasfondo de los hechos, que me ayudan a colocarlos, a interpretarlos, a comprender c?mo ha ido cambiando la historia75?. Adem?s de El Noticiero Universal, Carandell colabor?, entre otros, con los siguientes medios: La Gu?a del Ocio, hablando de Barcelona cada semana, durante m?s de once a?os; Tele/eXpr?s, donde adem?s de la literatura, trat? las modas, las nuevas actitudes de la ?poca, etc.; El Peri?dico, en el que ?tambi?n tuvo una secci?n de comentario tem?tico sobre Barcelona, que me costaba una trabajo terror?fico y me pagaban s?lo 1.500 pesetas?; y L?Hora de Catalunya, con una secci?n fija de cr?tica literaria. Fue en esta ?ltima publicaci?n donde prob? los sinsabores del cr?tico literario ?porque dec?a lo que a m? me parec?a que deb?a decir en cada ocasi?n, sin agresividad?. Seg?n Carandell, en Espa?a no se estaba acostumbrado a la cr?tica, sino m?s bien a una ?doble conducta: a ser muy generosos con el escritor cuando escribimos sobre su libro y 74 Febr?s, Xavier, Llu?s Carandell / Josep Maria Carandell, Editorial Laia, Ajuntament de Barcelona, Col. ?Di?legs a Barcelona?, 1986, p?g. 8. 75 Febr?s, Xavier, Llu?s Carandell / Josep Maria Carandell, Editorial Laia, Ajuntament de Barcelona, Col. ?Di?legs a Barcelona?, 1986, p?gs. 72-73. 60 enormemente cr?ticos, hasta destrozarlo, cuando hablamos en privado con otros?. Y concluye: ?Tambi?n pasa que los cr?ticos que todo lo encuentran magn?fico, un buen d?a se levantan de mala luna y hacen una cr?tica rebentista despiadada? [El subrayado es del autor]. Carandell quiere escapar, no obstante, del estrellato del periodista, aqu?l que acaba interponi?ndose entre la realidad y el lector. ?l es de los que piensa que el medio debe ser, precisamente, un medio y no una finalidad. ?Quiz? ahora son m?s importantes el medio y el mediador que no la realidad. A m? me gusta mucho la realidad y tengo la impresi?n de que el medio de comunicaci?n me la mediatiza excesivamente?, concreta. Sin embargo, su hermano le llama la atenci?n sobre un hecho, el de la manipulaci?n period?stica, que, entendida en la acepci?n correcta, ser? clave para salvar los obst?culos de la censura, tal como sucedi? en la etapa de Tele/eXpr?s. La realidad es una materia cruda que debe cocinarse para que el lector la pueda digerir. El periodista, durante la dictadura, fue el encargado de ?dar al lector unas claves de interpretaci?n, porque no pod?amos decir todo lo que pasaba?. Y a?ade: ?Hab?a que sugerir y conseguimos hacer entender al lector aquello que quer?amos decir a trav?s de nuestra trascripci?n de la realidad?. Lu?s Carandell pone como ejemplo a Eduardo Haro Tecglen, que escrib?a sobre pol?tica internacional con una lectura nacional, as? que cuando al lector se le hablaba de Egipto, Italia o Portugal, ?ste lo extrapolaba r?pidamente a la realidad espa?ola del momento. Y lo mismo sucedi?, seg?n Lu?s Carandell, en las secciones de Tele/eXpr?s cuando Manuel Ib??ez Escofet estuvo como director. Josep Maria Carandell goz? de una s?lida formaci?n cultural, primero, por su trayectoria familiar, y despu?s por sus viajes. En cuanto al primer aspecto, conviene destacar sus estancias en la casa de Reus, donde dispon?an de la colecci?n Bernat Metge, con las obras de Josep Maria de Sagarra, Jacint Verdaguer y Joan Maragall: Mam? nos le?a, a menudo por la noche, alguna obra, por ejemplo, fragmentos del Comte Arnau, alguna cosa de moss?n Cinto. Sobre todo a m?, porque viv?a con ella en Reus. Los que me gustaban m?s eran Maragall y Sagarra. Una ?poca extraordinaria fue cuando mam? le?a entero a Esquilo, S?focles, Eur?pides, en la versi?n de la colecci?n Bernat Metge. Pas?bamos de un 61 catal?n barcelon?s corrupto a las cimas m?s altas de la lengua catalana en las traducciones de Carles Riba76. Todo eso sucedi? cuando no se pod?a hablar catal?n en p?blico, ?e incluso mucha gente catalanista no hac?a uso de su catalanismo en casa, por miedo a que el ni?o hiciese alg?n comentario contraproducente al d?a siguiente en la escuela?. Por eso, a?os m?s tarde, lo realmente dif?cil fue tener que recuperar el catal?n partiendo de Riba, que era el referente, y no de lecturas m?s llanas. Josep Maria Carandell tambi?n se enriquecer?a culturalmente a trav?s de tertulias y encuentros, como por ejemplo, los que organizaba Am?rica Cazes, la vecina del piso de Barcelona, al lado del cine Montecarlo, por donde pasaron Adolf Schulten, Pedro Salinas, Antonio Tovar, Carles Riba, Clementina Arderiu, Maria Aur?lia Capmany, Al?cia de Garrocha, el doctor Pericot, Juan Germ?n Schroeder, Josep Clar? y Mario Lacruz, entre otros. Era a finales de los a?os cuarenta cuando ya pod?a encontrarse alg?n ambiente cultural de este tipo. ?Aunque no era nada f?cil?, se?ala Carandell, quien recuerda que ?una vez do?a Am?rica me explic? que necesitaba permiso de la polic?a para organizar este tipo de encuentros en su casa?. ?Era como una isla y hab?a unas cuantas en Barcelona del mismo estilo, tres o cuatro muy interesantes?, concluye el escritor. En cuanto a sus viajes, Carandell siempre se defini? como ?un viajero muy a mi pesar?. Si viaj?, fue porque se sinti? obligado a escapar de esa Barcelona artificial que lo privaba de la realidad. En 1950, con 16 a?os, aterriza por primera vez en la reci?n creada Rep?blica Federal de Alemania, pa?s que visitar? en repetidas ocasiones y donde acabar? cursando el doctorado en Fenomenolog?a; en 1954 se ir? a Madrid, donde residir? dos a?os y medio y ampliar? sus estudios de Filosof?a; finalmente, tras pasar una corta estancia en Reus (Tarragona), ser? reclamado por su hermano Luis en Jap?n (1956). De 1961 a 1965, residir? nuevamente en Madrid hasta que a principios de los setenta se establece definitivamente en Barcelona, renovada su visi?n por tal peregrinaje. En la Rep?blica Federal, Carandell se gan? la vida con trabajos de traducci?n y con la direcci?n de algunas clases, pero tambi?n descargando cajas de naranjas, vendiendo pan y trabajando en una f?brica de relojes. ?Era durante la posguerra y me 76 Febr?s, Xavier, Llu?s Carandell / Josep Maria Carandell, Editorial Laia, Ajuntament de Barcelona, Col. ?Di?legs a Barcelona?, 1986, p?g. 86. 62 encontr? un pa?s con un cine pujante, un teatro, una gente dispuesta a discutir de todo, una libertad, unos paisajes nuevos, una tierra diferente??, recuerda77. Desde entonces, sus v?nculos con Alemania son cada vez m?s intensos, hasta el punto de que en 1993 obtiene la medalla Goethe78 de la Rep?blica Federal de Alemania en reconocimiento a su labor de difusi?n cultural. Suyas son la mayor?a de cr?ticas, rese?as y reportajes en Tele/eXpr?s sobre autores de lengua alemana. Madrid lo sorprendi? porque all? se conserv? mucho m?s la cultura anterior al Franquismo, la mentalidad de la Instituci?n Libre de Ense?anza cuyo magisterio se asent? en personajes de la talla de Juli?n Mar?as, Ortega y Gasset, P?o Baroja o Azor?n. Una continuidad que no fue posible en Barcelona, puesto que la intelectualidad catalanista fue ?totalmente escondida?. Como prueba, un bot?n: ?En Madrid, siempre alg?n ministro era el primo hermano, el hermano o el sobrino de alguien de la Instituci?n Libre de Ense?anza. En Barcelona, no ten?an nada que ver la cultura y el poder?, recuerda Carandell79. Madrid le permiti? ampliar sus estudios de filosof?a pura gracias a figuras como Jos? Luis L?pez Aranguren, cuya c?tedra obtenida en el Madrid de los a?os cincuenta demostraba que la capital era entonces mucho m?s liberal que Barcelona. A?os m?s tarde, Aranguren criticar?a fuertemente el franquismo hasta el punto de que en 1965, participar?a en una marcha de protesta por la falta de libertad de asociaci?n, junto a Enrique Tierno Galv?n, Agust?n Garc?a Calvo, otros profesores y numerosos estudiantes. Ser?a sancionado y apartado de la universidad espa?ola80. Casado con la pintora alemana Christa Gottschewsky, Carandell se estableci? despu?s en el Baix Camp y ejerci? como profesor en el Instituto de Reus, en las materias de Lat?n y de Historia de Roma. Apenas se hab?a asentado, cuando su hermano le ofreci? irse a Jap?n a trabajar en una radio. All? qued? impresionado por dos aspectos: primero, ?los europeos ?ramos un pueblo b?rbaro, una gente mal educada?; y segundo, ?que todos los europeos vamos a misa, que vivimos en un dogmatismo que all? no conocen. All? domina una niebla, unas sugerencias que no admiten el dogmatismo, 77 Febr?s, Xavier, Llu?s Carandell / Josep Maria Carandell, Editorial Laia, Ajuntament de Barcelona, Col. ?Di?legs a Barcelona?, 1986, p?g. 24. 78 Carandell recibi? la medalla, junto con el director de teatro Patrice Ch?reau, el novelista Michel Tournier y el fil?sofo polaco Adam Krzeminski, el 29 de marzo de 1993. 79 Febr?s, Xavier, Llu?s Carandell / Josep Maria Carandell, Editorial Laia, Ajuntament de Barcelona, Col. ?Di?legs a Barcelona?, 1986, p?g. 25. 80 En 1971, Aranguren confesaba a Ana Mar?a Moix: ?La seriedad, en filosof?a como en todo, se ha refugiado en Madrid. Aqu?, en Barcelona, la gente est? m?s desatada, en el sentido de pensar m?s libremente. Hay j?venes ya importantes hoy: Tr?as, Ruvert [sic. Rubert] de Vent?s. En Madrid, igual: Muguerza, S?nchez de Zabela [sic. Zavala], Paco Gracia??. Moix, Ana Mar?a, ?24 horas de la vida de Jos? Luis Aranguren?, 24 x 24, Ediciones Pen?nsula, Barcelona, 1972, p?g. 88. 63 aunque pueda haber alg?n grupo social japon?s dogm?tico en determinados aspectos81?. Esto le despert? mucho m?s su inter?s por Europa, por descubrir las claves de una sociedad mal educada, agresiva y fuertemente dogm?tica. Por otro lado, Carandell pudo descubrir c?mo la Edad Media europea se parec?a enormemente al Jap?n de entonces, ?con el sentido de gremio, de comunidad, de no tener el yo personal que en Europa comienza de una manera fuerte con el Renacimiento, al concluir la Edad Media82? [El subrayado es del autor]. 3.3.5. Robert Saladrigas: pasi?n por la literatura extra?a Robert Saladrigas naci? en Barcelona el 12 de febrero de 1940. Tras estudiar Profesorado Mercantil, ya a los 16 a?os dio forma a sus primeros escritos y a los 19 consegu?a publicar cuentos en las p?ginas de El Noticiero Universal. Tras viajar a Francia, Inglaterra y los pa?ses n?rdicos, Saladrigas asume una s?lida formaci?n cultural que lo habilitar?, en a?os posteriores, como uno de los cr?ticos referentes en la obra literaria extranjera. En 1961, una novela suya ser? seleccionada en el Premio Nadal. Sin embargo, no la publica, como tampoco publicar? sus tres novelas siguientes en a?os sucesivos porque los escr?pulos lo contienen; no se siente preparado para afrontar la publicaci?n. En 1966, Saladrigas toma la determinaci?n de escribir en catal?n y publica, entonces s?, la novela corta El Cau (1966) y la novela larga Entre Juliol i Setembre (1967), galardonada con el Premio Joaquim Ruyra 1966. De hecho, toda su obra de creaci?n est? escrita en catal?n, salvo Ara?as (1967). Su conjunto de narraciones Boires (1970) obtuvo el premio V?ctor Catal? en 1969, el m?s importante que se concede en Catalu?a a las narraciones cortas. Adem?s de las ya citadas, destacan: L??lex, el 8 i el 10; 52 hores a trav?s de la pell; El viatge prodigi?s de Ferran Pinyol; Aquell gust agre de l?estel; Hist?ria a mig cam?; Pel cam? ral del nord; Imatges del meu mirall; S?c Emma; Memorial de Claudi M. Broch (Premio Nacional de la Cr?tica 1986), El Sol de la tarda (Premi Sant Jordi i Premi Crexells 1992), La mar no est? mai sola (Premi Carlemany 1996) y La llibreta groga (Premi Josep Pla 2004). 81 Febr?s, Llu?s Carandell / Josep Maria Carandell, Editorial Laia, Ajuntament de Barcelona, Col. ?Di?legs a Barcelona?, 1986, p?g. 35. 82 Febr?s, Xavier, Llu?s Carandell / Josep Maria Carandell, Editorial Laia, Ajuntament de Barcelona, Col. ?Di?legs a Barcelona?, 1986, p?g. 36. 64 Para Saladrigas su obra ?lo es todo, lo contiene todo, lo explica todo?. As? que para este autor los datos biogr?ficos sirven m?s bien poco en el intento de establecer la identidad personal: En mi caso concreto, el haber nacido en el seno de una familia de la peque?a burgues?a, haber vivido la escuela deplorable de la ?poca ?aunque laica?, haber sufrido las consecuencias hist?ricas de una esquizofrenia ling??stica, haber escogido una carrera que una vez acabada arrincon?, haber sido rebelde y luchador con tal de conformar mi propio futuro, todo junto no es m?s que un conjunto de detalles que aclaran relativamente poca cosa del individuo que soy en funci?n del escritor que aun as? he llegado a ser83. Sobre esta base, se entender?n muchos de los art?culos de Saladrigas, que ponen el ?nfasis en la lectura y la escritura como ?un instrumento maravilloso para adentrarse poco a poco en el territorio del autoconocimiento?. As?, al escritor ?se le ha de conocer no por aquello que dice o hace en su d?a a d?a como ciudadano, sino por aquello que escribe como consecuencia del encaramiento consigo mismo, o sea, por su obra?. Seg?n recoge ya en 1992 Fernando Valls, ?la trayectoria narrativa de Saladrigas es una de las m?s ambiciosas de la literatura catalana de las ?ltimas d?cadas84?. La raz?n es que su obra supone ?un intento de explorar y de comprender los problemas individuales y colectivos de nuestro mundo?. De modo que su novel?stica, ?basada en un s?lido conocimiento de la historia y de la cultura contempor?neas, y apuntalada por las diferentes tradiciones literarias y t?cnicas narrativas? ayuda no s?lo a entender qui?n es Robert Saladrigas, sino tambi?n al individuo y la sociedad de su ?poca. Los inicios literarios de Saladrigas pueden encuadrarse en el Realismo comprometido de la narrativa catalana de posguerra85. Pr?ximo al PSUC, aunque nunca lleg? a militar en ?l, Saladrigas retrata en su primera novela, El Cau, ?la explotaci?n inhumana de los campesinos andaluces a manos de los terratenientes86?. La familia protagonista, asfixiada en los campos andaluces, decide seguir el rumbo de uno de los hijos, emigrado a Barcelona. Al establecerse en la ciudad condal, desembocan en el poblado de barracas de Can Tunis, cuyo fiel retrato proviene de la experiencia directa de 83 Saladrigas, Robert, ?Qui s?c i per qu? escric?, Robert Saladrigas. L?escriptor del mes. Novembre de 1992, Generalitat de Catalunya, Barcelona, 1992, p?gs. 4-5. 84 Valls, Fernando, ?La traject?ria narrativa de Robert Saladrigas?, Robert Saladrigas. L?escriptor del mes. Novembre de 1992, Generalitat de Catalunya, Barcelona, 1992, p?gs. 6-10. 85 Simbor, Vicent, La Narrativa catalana del segle XX, Institut Internuniversitari de Filolog?a Valenciana, Alzira, Bromera, Val?ncia, 2005, p?g. 284. 86 Simbor, Vicent, op. cit., p?g. 284. 65 Saladrigas en su trabajo como periodista. El hijo es conocedor de que ni ?l ni su familia escapar?n a la explotaci?n en la ciudad, pero al menos, como destaca Simbor, tendr?n ?m?s oportunidades de sobrevivir y de llevar un vida m?s digna?. La culpa de esta situaci?n es, en gran parte, de la Guerra Civil Espa?ola: ?Es la guerra. Igual que entonces. Los ca?ones. Las balas. La sangre. Aquello ya ha pasado. Muchos han ganado con el cambio. Pero como yo tambi?n hay muchos. Hemos perdido sin tener culpa. Y las mujeres. Y los ni?os. Hemos perdido la tierra. Hemos vivido sin tierra87?. Boires y Aquell gust agre de l?estel supondr?n ya una clara ruptura con el Realismo comprometido de los primeros a?os, para apostar por diversas t?cnicas experimentales que, pese a continuar denunciando la realidad opresiva, ofrecen una realidad deformada. Sobre esta base, conviene abordar Pel cam? ral del nord (1980), donde dos personajes, nieto y abuela, presente y pasado, buscan las ra?ces en un viaje a la casa de Sotelesfonts. Sin embargo, cuando llegan, nada queda de la casa ni del entra?able pueblecito catal?n. Como detecta ?lex Broch, el autor destruye ?el mito del retorno al pasado? y ?ste, ?m?s que liberarnos, nos encarcela?, de tal modo que ?m?s que sentirnos ligados a un pasado com?n y solidario nos rompe esta posibilidad88?. Tal fue el impacto que supondr?a, para Robert Saladrigas, la Guerra Civil Espa?ola. Ejemplar es tambi?n el Memorial de Claudi M. Broch, que obtuvo el Premio de la Cr?tica en 1986. Para Fernando Valls en la vida de Claudi M. Broch y en el de su entorno familiar quedan reflejados algunos de los episodios m?s significativos de la historia contempor?nea: la guerra civil espa?ola, la segunda guerra mundial, la revoluci?n cubana, Vietnam [?]. Adem?s, su existencia se orienta, desde la infancia, hacia la fascinaci?n del arte y en ella colaboran tanto las representaciones teatrales en Villa Mercedes, como el descubrimiento del poder cautivador de la palabra89. Una d?cada despu?s, El sol de la tarda (1992, Premi Sant Jordi en la Festa de Santa Ll?cia de 1991) ahondar?a en el autoconocimento del escritor, esta vez a trav?s del erotismo y ?la concepci?n de la vida como una lucha a muerte90?. 87 Saladrigas, Robert, El cau, Alfaguara, Barcelona, 1966, p?gs. 61-62. 88 Broch, ?lex, ?Cr?tica literaria. Pel cam? ral del nord, de Robert Saladrigas?, Avui, 3 de diciembre de 1980, p?g. 14. 89 Valls, Fernando, ?La traject?ria narrativa de Robert Saladrigas?, Robert Saladrigas. L?escriptor del mes. Novembre de 1992, Generalitat de Catalunya, Barcelona, 1992, p?gs. 6-10. 90 G?ell, Lourdes, ?Cr?tica literaria. El sol de la tarda, de Robert Saladrigas?, El Observador, 2 de abril de 1992. 66 Para entender su arte po?tica, es clarificador el cuento ?En apagar la llum?, del conjunto Imatges del meu mirall (1983): ?En este texto, [Saladrigas] viene a sugerirnos que cuando se acaba el reflejo de las im?genes en el espejo, cuando desaparece la realidad, s?lo queda el lenguaje, las palabras?, la literatura destilada, en el estado m?s puro91?. Igualmente, el resto de narraciones ahonda en el hecho de que ?en el hombre m?s insignificante o an?nimo puede encontrarse escondido un pasado misterioso, un destino complejo o bien una grandeza, que nos invita a la reflexi?n sobre aquello que hay detr?s de la fachada, de la apariencia de las personas?. Del novelista catal?n destaca tambi?n su faceta ensay?stica, con apuestas valientes como el extenso an?lisis de Las confesiones no cat?licas en Espa?a, editado en 1972 cuando el r?gimen franquista profesaba la religi?n cat?lica; y con reflexiones literarias y culturales en su ensayo Literatura i societat a Catalunya (1974). Saladrigas colabora con el diario Solidaridad Nacional mientras reside en Francia, en 1960. En 1964 comenzar? a escribir en El Correo Catal?n y a?os m?s tarde, de la mano de Manuel Ib??ez Escofet, aterriza en Tele/eXpr?s. En los a?os 80, Saladrigas fue jefe de la secci?n literaria de La Vanguardia, as? como el director de su suplemento ?Libros?, y dirigi? varios programas literarios en el circuito catal?n de Televisi?n espa?ola: ?Signes? (1978-1982) y ?Veus i Formes? (1982-1983). La lectura, mucho antes que la escritura, es la verdadera pasi?n de Robert Saladrigas, seg?n nos confiesa el propio autor en una conversaci?n personal: ?Si me dieran a elegir entre una u otra posibilidad, ni me lo pensaba. Leer es mucho m?s placentero que escribir y, ya s?lo por eso, se desactivan las acusaciones de que los escritores cr?ticos somos escritores frustrados92?. En este sentido, Saladrigas se define a s? mismo como ?un escritor que habla de otros escritores y, por tanto, puede entender bastante bien aquello que se ha escrito?. Sin embargo, de acuerdo a los principios ?ticos de su profesi?n, opt? siempre que pudo por no escribir sobre autores coet?neos de lengua catalana, por ser ?l tambi?n parte interesada del mercado editorial. La contribuci?n de Saladrigas al suplemento literario de Tele/eXpr?s resultar?a fundamental, sobre todo en el apartado de literatura extranjera. El novelista catal?n trajo nuevos aires con autores y obras que, hasta entonces, hab?an tenido poca cabida en los medios de comunicaci?n. ?Establecimos un sistema de valores, porque de canon, en 91 Valls, Fernando, op. cit., p?gs. 6-10. 92 Las reflexiones aqu? recogidas provienen de conversaciones directas con Robert Saladrigas, que nos atendi? en diferentes ocasiones entre 2009, 2012 y 2014. 67 aquella ?poca, no hablaba nadie. Adem?s, el material del que hablabas era el que buenamente te llegaba o el que pod?as conseguir por tus propios medios del extranjero?, recuerda. El principal objetivo del suplemento era ?dar a conocer nuevos escritores, literaturas extra?as. Descubr?amos al lector ciertas cosas que, en verdad, est?bamos descubriendo nosotros mismos. Y aqu? estaba el entusiasmo?. A?os despu?s, ese entusiasmo es el que aplicar?a tambi?n al dirigir, por ejemplo, la secci?n de Cultura de La Vanguardia: ??Te interesa un escritor? Bien, entonces habla de ?l, crit?calo para bien o para mal, pero siempre parte del inter?s por ese libro o por ese autor?. En este sentido, Saladrigas es partidario (y ?sa fue la l?nea que se sigui? en Tele/eXpr?s) de hablar sobre aquellas obras o autores a los que se les presupone un cierto nivel. ?S?lo conviene hablar de algo que no te interesa si ese libro ya ha tomado suficiente importancia como para obviarlo. Seg?n que booms, necesitas dar tu punto de vista. Aunque en ese caso, yo me controlo bastante?. En contra de la opini?n de muchos, la experiencia le ha demostrado que el p?blico se interesa por la cr?tica literaria: ?En el caso del cine, por ejemplo, yo he tenido cr?ticos que me han ense?ado a amarlo. Y con los libros pasa igual. Tengo much?simas cartas de lectores que han llegado a leer un libro gracias a mis cr?ticas. Eso s?, siempre intento dejar claro al lector que mi cr?tica es una apreciaci?n personal, no algo absoluto. Por eso prefiero no crear afirmaciones rotundas, y emito mis juicios con expresiones como yo creo, yo pienso, considero? Porque entre otras cosas, ?estamos hablando de gustos!?. Y a?ade: ?Lo que no puedes hacer con el lector es darle gato por liebre. Si el libro es muy complicado, se lo debes sugerir, no explic?rselo pero s? suger?rselo?. La cr?tica de Saladrigas pretende ?dar pistas al lector, no explicarle el libro?. ?Es por eso que no me gustan nada los pr?logos, porque ya te est?n determinando desde un principio, y s? los ep?logos, porque es un contrapunto de una lectura que t? ya has hecho?, concreta. Por ?ltimo, Saladrigas destaca la pasi?n como ingrediente imprescindible de sus cr?ticas: ?Si logras transmitirla al lector, es seguro que ?ste acabar? leyendo el libro?. Y concluye record?ndonos la siguiente an?cdota: Recuerdo que le? en un fin de semana Cien a?os de soledad y me sorprendi? tanto, que r?pidamente lo coment? con el fil?sofo Josep Ferrater Mora. Fue ?l quien me present? a Garc?a M?rquez a los tres d?as y escrib? sobre ?l en la secci?n ?Mon?logo con??, de Destino. Pues 68 bien, cuando sal? de la casa de Garc?a M?rquez, en Barcelona, me hart? de regalar libros de Cien a?os de soledad. Y lo mismo me sucedi? con Julio Cort?zar. La pasi?n con que escribes una cr?tica es indispensable para transmitir al lector unos conocimientos. Si el libro no te motiva pasi?n, entonces no lo transmites. ?sta es la cr?tica que me ha interesado siempre93. Recientemente, se han publicado estos emblem?ticos mon?logos de Destino en sendas obras Rostros escritos94, sobre escritores espa?oles de los setenta, y Paraules d?escriptors95, sobre autores catalanes de esa misma ?poca. En este tipo de piezas, mezcla de entrevista y mon?logo, Saladrigas consigue la s?ntesis de sus dos profesiones: el periodismo y la literatura. Con tan s?lo una libreta y un bol?grafo, el joven cr?tico recog?a las impresiones de charlas que pod?an durar hasta cuatro o cinco horas y despu?s sintetizaba la esencia de ese di?logo, salpicando las citas del entrevistado con an?lisis, descripciones f?sicas y an?micas, acotaciones, etc. que trasladaban al lector ? todav?a hoy? una viva idea del personaje y su obra. ?Mi plan de trabajo era el siguiente. Previo a entrevistar a alguien, deb?a haber le?do toda su obra, al menos la que estaba a mi alcance. Durante la entrevista, se establec?a una suerte de pacto basado en la sinceridad y en un tratamiento riguroso de las informaciones. Y por ?ltimo, ya en mi mesa de trabajo, colocaba todas las notas que hab?a tomado y, al lado, una fotograf?a del personaje. Entonces me dejaba llevar??, explica el autor. Algunos de estos mon?logos nos servir?n para complementar la visi?n que ofreci? Tele/eXpr?s y el propio Saladrigas sobre obras clave de la literatura tardofranquista. 3.3.6. Jaume Melendres, autor brechtiano Jaume Melendres (Martorell, 1941 ? 2009) se licenci? en Ciencias Econ?micas. Al finalizar sus estudios universitarios, se estableci? en Par?s y vivi? all? durante cinco a?os. Su idea era doctorarse, pero acabar?a dedic?ndose por entero a la literatura y, m?s concretamente, al teatro. Poeta y dramaturgo de una nueva generaci?n, Jaume Melendres cultiv? sobre todo la literatura catalana en sus cr?ticas y art?culos. En el apartado teatral, se calific? a s? mismo ?aunque no s?lo? como autor brechtiano, ?de 93 Robert Saladrigas nos recuerda ?sta y otras experiencias en una entrevista personal que mantuvimos con ?l en enero de 2009. 94 Saladrigas, Robert, Rostros escritos. Mon?logos con creadores espa?oles de los setenta, C?rculo de Lectores, Galaxia Gutemberg, Barcelona, 2014. 95 Saladrigas, Robert, Paraules d?escriptors. Mon?legs amb creadors catalanas del setanta, C?rculo de Lectores, Galaxia Gutemberg, Barcelona, 2014. 69 principios inamovibles y con una irrenunciable vocaci?n did?ctica96?. En el pr?logo a El collaret d?algues vermelles, los coautores Melendres y Abell?n analizan ?la real dificultad de los dramaturgos catalanes a la hora de inventar historias? y concluyen que se trata de ?una situaci?n circunstancial, ligada a la evoluci?n de la sociedad, a la transformaci?n pol?tica y cultural?. Sin embargo, el fen?meno es general, seg?n detectan en la mayor?a de autores en la d?cada de los setenta: Repasemos, si no, la n?mina: el largo silencio de Jordi Teixidor (el m?s profesionalizado de los dramaturgos catalanes), la larga siesta de autores como Xavier Romeo, Ramon Gomis, Alexandre Ballester. Otros contin?an escribiendo, claro. Pero Josep M. Benet i Jornet o bien reincide en sus viejos, conocidos temas o, en su ?ltima obra, Descripci? d?un paisatge, se refugia en un argumento inventado por un griego, difunto desde hace siglos. Salvador Espriu recopia, con la caligraf?a que le es propia, el viejo mito de Fedra. Y lo mismo hace, en lengua castellana (pero siempre desde Catalu?a), Ram?n Gil Novales. No. No sabemos inventar historias. O no nos atrevemos. Y quiz? no es nada malo97. En base a ello, Melendres y Abell?n intentan abordar el viejo teatro de los sentimientos, pero desde una perspectiva diferente a la que utiliz? ?la dramaturgia m?s c?mplice con la situaci?n pol?tica dictatorial?. Fijan su referente en la Manon Lescaut, del abate Antoine Fran?ois Pr?vost, porque se trata de una novela de sentimientos pero con una estructura ?pica, y no aristot?lica. Eso supon?a que se configuraba a ?cada personaje como si en cada momento pudiera convertirse en el protagonista?: Los dramaturgos [?] han instrumentalizado aquello que se llama personajes secundarios, haci?ndolos vivir s?lo en la justa (o injusta) medida en que conven?a a los intereses esc?nicos del h?roe o hero?na. Intentar modificar este h?bito dram?tico no ha sido, en nosotros, un acto dictado por preocupaciones democr?ticas o igualitaristas. Es, m?s bien, el resultado del convencimiento de que aquella pr?ctica tiende a empobrecer la obra dram?tica, comporta una brutal reducci?n del mundo y de la riqueza y complejidad de los seres que la habitan98. Melendres recibir?a el Premi Josep Maria de Sagarra 1966 por su obra Defensa ?ndia de rei, que explica, seg?n el propio autor, ?la historia de una integraci?n, el proceso por el 96 Melendres, Jaume y Abell?n, Joan, ?Un viatge, un desig?, El collaret d?algues vermelles, Edicions 62, Barcelona, 1979, p?g. 7. 97 Melendres y Abell?n, op. cit., p?gs. 12-13. 98 Melendres y Abell?n, op. cit., p?g. 12. 70 cual un individuo puede pasar de una situaci?n de marginaci?n voluntaria a una forzada colaboraci?n con todo aquello que antes hab?a combatido99?. ?Pretende, en otras palabras, poner de manifiesto algunos de los mecanismos que la sociedad utiliza con tal de obtener esta integraci?n?, concreta Melendres. La censura y los problemas econ?micos impedir?an su representaci?n hasta que en 1970 Ricard Salvat la rescat? para el Teatre Nacional de Barcelona, ?despu?s que le fuera desaconsejado el estreno de Meridians i paral?lels?, otro texto de Melendres que todav?a tuvo m?s problemas con el R?gimen. Esta ?ltima obra, Meridians i paral?lels, recibi? el Premi Josep Aladern del Centro de Lectura de Reus, en 1970. La portada de su primera edici?n destaca que se trata de ?una obra sobre la cuesti?n nacional, hasta ahora repetidamente prohibida?. Si en Defensa ?ndia de rei la apuesta fue fundamentalmente en el terreno de los procedimientos y las t?cnicas esc?nicas, ahora, en 1970, Melendres dio un paso m?s y arriesg? tambi?n en el contenido pol?tico de la obra. ?Encontramos en su teatro (decididamente pol?tico) una laboriosa y meditada penetraci?n dentro de la psicolog?a social de unos personajes que son, a la vez, expresi?n de unas actitudes colectivas y de unas experiencias individuales, vividas por el autor?, explica Feliu Formosa en el pr?logo a la primera edici?n100 [El subrayado es del autor]. Para ello, Melendres transpone la realidad pol?tica espa?ola a unos pa?ses imaginarios, un artificio m?s obligado que voluntario ?con tal de poder interpretar nuestra historia reciente y expresar mediante el teatro el anhelo profundo de transformaci?n?, concreta Formosa, quien destaca as? una de las caracter?sticas fundamentales del teatro en los a?os sesenta, el teatro en clave, ?una clave que siempre es demasiado f?cil de descifrar y que mantiene este teatro en una situaci?n de catacumbas101? [El subrayado es del autor]. Posiblemente, esta estrategia tuvo algo que ver con el denominado Verfremdung Efekt brechtiano, traducido por el propio Melendres como ?Efecto de Extra?amiento? en los siguientes t?rminos: Verfremdung no significa ni distanciamiento ni distanciaci?n, sino extra?amiento en el sentido de la palabra m?s af?n al de extranjero. M?s a?n, efecto no equivale a resultado o consecuencia, sino a condici?n previa. Se trata, para Brecht, de crear en el espectador una actitud receptiva similar a la que adoptamos cuando viajamos a un pa?s distinto al nuestro: al abandonar el paisaje 99 Melendres, Jaume, ?Pr?leg?, Defensa ?ndia de rei, Edicions 62, 1975, p?g. 5. 100 Formosa, Feliu, ?Pr?leg?, Meridians i paral?lels, Edicions 62, Barcelona, 1977, p?g. 6. 101 Formosa, op. cit., p?g. 8. 71 habitual ?f?sico y humano?, nuestra mirada se transforma, se vuelve interrogativa; nuestros ojos se convierten en radares que barren la nueva realidad para detectar las diferencias [y las similitudes tambi?n] con la realidad de siempre, poniendo de relieve de este modo nuestras rutinas mentales y perceptivas102 [El subrayado es del autor]. El resultado, seg?n Melendres, es que Bertolt Brecht invita al espectador a realizar una especie de ?viaje astral? para que ?ste pueda verse desde fuera sin dejar de estar dentro de s? mismo, ?convirti?ndonos en objeto sin tener, por ello, que abandonar nuestra condici?n de sujeto?. As?, Meridians i paral?lels representa el choque entre dos pa?ses diferentes: por un lado, Santiam?n, dominado por un r?gimen olig?rquico de signo agrario, y por otro, un pa?s an?nimo dominado por la burgues?a industrial de tendencias monopolistas. En realidad, lo que Melendres pretende es mostrar los dos grupos de fuerzas que coexisten en un mismo pa?s industrializado, ?dos maneras diferentes de entender el hecho nacional?, seg?n recoge Formosa. En medio, el personaje de la Nena Inmaculada, ?representa la ambig?edad del ser que queda fuera de los grupos humanos en pugna y que no consigue la conciliaci?n, porque son inconciliables?. Otra de sus obras, el conjunto de narraciones Cinco mil metros mariposa recoge la rivalidad entre individuos, la feroz lucha entre personas que tienen objetivos opuestos. Lo sorprendente es que esta rivalidad no desemboca siempre en choques violentos, sino que en ocasiones puede conducir a la solidaridad. Jaume Melendres ha sido responsable, entre otras, de la revista ADE. Antes de morir, en noviembre de 2009, era profesor y director de teatro del Institut del Teatre de Barcelona. 3.3.7. Pascual Maisterra, cr?tico y censor Es Pascual Maisterra (1925? ? Barcelona, 2009) un personaje de claroscuros. Brillante cr?tico, fue considerado por muchos un personaje pol?mico y de poco fiar. De hecho, Maisterra combinaba sus tareas period?sticas con las de censor, por lo que nunca fue bien visto por la mayor?a de redactores y colaboradores del rotativo catal?n. ?l se 102 Melendres, Jaume, ?El padoxothropos o la mirada relativa?, Teor?as dram?ticas del siglo XX (Una leve introducci?n a la pr?ctica y a la teor?a brechtianas), Escuela Navarra de Teatro: Universidad P?blica de Navarra, Pamplona, 1995, p?g. 9 72 encarg? de analizar la mayor?a de ensayos literarios que se publicaron en los dos primeros a?os de suplemento103. Siendo justos, conviene abordar primero ese lado amable del cr?tico, cuya noble tarea qued? confirmada con numerosas y justas rese?as sobre varios ensayos literarios y, especialmente, sobre la Generaci?n del 27 y sobre literatura hispanoamericana. En La llegada de los b?rbaros, Jordi Gracia destaca el olfato literario de este veterano cr?tico que, estando en Tele/eXpr?s, fue de los primeros en ofrecer ?una extensa y solvente rese?a de Cien a?os de soledad [?] con una s?ntesis cronol?gica altamente escrupulosa y justa, adem?s de muy inusual104?. Reproducimos aqu? uno de los fragmentos m?s interesantes de la citada cr?tica, recogido tambi?n por Gracia: Tras ellos [Ciro Alegr?a, Mallea, Mart?n Luis Guzm?n y Borges], ya en l?nea militante y en olor a [sic.] multitud, los j?venes y maduros que unidos en l?nea de respeto con los dos colosos, Asturias y Carpentier, constituyen el exponente de ese hit sensacional de las letras latinoamericanas: Vargas Llosa, Juan Rulfo, Vicente Le?ero, Julio Cort?zar, Carlos Fuentes, Juan Carlos Onetti, Cabrera Infante, la sombra grande de Lezama Lima y, desde hace muy poco, ese fabulador excepcional, ese escritor tremendo que es Gabriel Garc?a M?rquez105 [El subrayado es del autor]. Profesor de la Escuela de Periodismo de Barcelona, Maisterra fue tambi?n censor, entre otros, de Siglo 20 y Serra d?Or, seg?n recoge J. Francesc Salgado de Dios en su tesis, donde explica: ?Sobre los peri?dicos la tarea de control era sistem?tica y urgente porque aparec?an cada d?a. Sobre las revistas, sin embargo, los controles de las galeradas se pod?an revisar dos o tres veces por n?mero106?. Por otro lado, advierte Justino Sinova: ?Los [censores] dedicados a vigilar la Prensa diaria durante el franquismo eran unos 103 Maisterra colabor? en la revista falangista El Bruch, La Estafeta Literaria y en El Correo Catal?n. Public? una gu?a de Barcelona (1967), reeditada en numerosas ocasiones y traducida a varias lenguas. En 1970 obtuvo el premio Eugenio D?Ors, que conced?a la Asociaci?n de la Prensa de Barcelona, y en 1971 el premio de cuentos Ciudad de Badalona, con ?El fatal error de C?tulo Montesinos?. Form? parte del jurado del Premio de la Cr?tica entre 1965 y 1972. En 1961 se cas? con Montserrat Blanc. Los datos aportados en este pie de p?gina han sido proporcionados por Fernando Valls, que trabaja actualmente en una obra sobre el Premio de la Cr?tica. 104 Gracia, Jordi y Ruiz, Miguel ?ngel, La Espa?a de Franco (1939-1975). Cultura y vida cotidiana, S?ntesis, Madrid, 2004, p?g. 58. 105 Maisterra, Pascual, ?Cien a?os de soledad: un regalo fabuloso de Gabriel Garc?a M?rquez?, Tele/eXpr?s, 28 de noviembre de 1968, p?gs. 16-17. [Ver anexo, punto 0, p?g. 377]. 106 Salgado de Dios, J. Francesc, La construcci? de la identitat period?stica de Manuel V?zquez Montalb?n. De la censura a la transici? (1960 - 1978), Departament de Comunicaci? Universitat Pompeu Fabra. Barcelona, Bienni 2003-2005, mayo de 2009, p?g. 99. Tesis dirigida por Jaume Guillamet Lloveras. 73 hombres sometidos a fuertes presiones, vigilados ellos mismos por sus superiores jer?rquicos. Estaban obligados a trabajar en condiciones muchas veces deplorables y eran discutidos con frecuencia por los directores de los peri?dicos, quienes, en materias que no pod?an originar fuertes sanciones, trataban de esquivar sus ?rdenes107?. Efectivamente, personajes como Pascual Maisterra eran ?verdugos y v?ctimas a la vez? y ?no eran infrecuentes los castigos a quienes no tachaban con aplicaci?n o dejaban pasar noticias que deb?an haber sido prohibidas o intervenidas, seg?n el lenguaje un tanto policial de la censura? [El subrayado es del autor]. As?, Maisterra se gan? la antipat?a de revistas como El Viejo Topo, que arremeti? contra ?l tras una cr?tica del censor en Diario de Barcelona, donde se refer?a a la publicaci?n como ?revistilla contracultural?, ?papel anarcoide y tontito?. El cr?tico- censor tambi?n se refer?a a unas jornadas de debate organizadas por El Viejo Topo como ?guateque? y ?parranda? y finalizaba su escrito dirigi?ndose al Delegado de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona solicitando que le fuera retirada la subvenci?n a la revista. El Viejo Topo, en su n?mero 26 (noviembre de 1978), responde en los siguientes t?rminos: Los abajo firmantes, participantes en calidad de invitados a las jornadas de debate organizadas por El Viejo topo [sic.] durante los d?as 29 y 30 de setiembre y 1 de octubre, manifestamos nuestra repulsa por el tono y contenido de la mencionada nota muy acordes uno y otro con el pasado (y el presente) fascistas del se?or Maisterra y expresamos nuestro anhelo de que jornadas de debate democr?tico y plural como las celebradas contribuyan a abrir paso a una sociedad en la que con la desaparici?n de la opresi?n y la explotaci?n cotidianas carezcan de raz?n de ser las rid?culas gacetillas de D. Pascual Maisterra108. Los ?abajo firmantes? eran: Christine Buci-Clucksmann, Alain Krivine, Pilar Brabo (PCE), Fernando Claudin, Alfonso Guerra (PSOE), Lucio Colletti, Carlos Franqui, Giovanni Jervis, J. L. F?bregas, K. S. Farol, Jorge Sempr?n, A. G?nder Frank, Etienne Balibar, Eluterio S?nchez, Lucio Magri, Ludolfo Paramio, Jorge Reverte, Joaqu?n Leguina, Javier S?daba, Ram?n Zallo (LCR), Vicente ?lvarez (OIC), Eugenio del R?o (MC), Marc Palm?s, Magda Oranich, Rafael Rib?, Francisco Letamendia, J. Francisco Pl?, Julio Segura, Valent?n Corc?s, Enrique Gonz?lez Duro, Dolors Calvet, Cristina 107 Sinova, Justino, La Censura de prensa durante el franquismo, 1936-1951, Espasa-Calpe, Madrid, 1989, p?g. 142. 108 El Viejo Topo, noviembre de 1978, p?g. 26. 74 Alberdi, Empar Pineda, Jos? Acosta, Jos? Maria Carandell, Jos? Agust?n Goytisolo y Avel?l? Art?s109. Frente a este episodio, sorprende, grata y parad?jicamente, la toma de posici?n que Maisterra adopta en muchas de sus cr?ticas literarias. Una de las m?s destacadas es el elogio que realiza de la figura del ?ltimo presidente de la Segunda Rep?blica, Manuel Aza?a, con motivo de la publicaci?n de La velada de Benicarl?, en su versi?n ?ntegra (editorial Castalia, 1975). Reproducimos uno de los fragmentos m?s jugosos del an?lisis de Maisterra: Intelectualmente culto, europeo de primera l?nea, tan buen jurista como pulcro escritor, Aza?a mereci? mejor prensa. [?] [A su menosprecio contribuy?] ?c?mo no! la cerrilidad de la derecha hist?rica incapaz, entonces y ahora, de considerar cualquier reforma fuera del ?mbito de la pura agresi?n. [Ahora] la historia est? mostrando [?] junto a los defectos humanos del personaje tan ominosa e injustamente escarnecido, [?] el reconocimiento de sus virtudes110. La cr?tica concluye asegurando que el libro La velada de Benicarl? ?puede ser capaz, por s? solo, de rectificar no pocos excesos de juicio formulados contra un hombre que prescindiendo de sus ideas ?opinables como todas? fue espa?ol cabal y figura clave de su tiempo?. Otra referencia a Maisterra la encontramos en La Vanguardia Espa?ola del 10 de julio de 1975 (p?gina 27), donde puede leerse el siguiente titular: ?La Junta de la Facultad de Ciencias de la Informaci?n lamenta la renuncia de los profesores se?ores Vigil y Maisterra111?. Se trata de una nota universitaria enviada al rotativo catal?n en la que la Junta de la Facultad dice contemplar ?con estupor los argumentos presentados por los se?ores Manuel Vigil y Pascual Maisterra para justificar su renuncia como profesores de nuestra Facultad?. As?, se ?lamenta que los renunciantes hayan hecho p?blicos dichos argumentos sin que en ninguna ocasi?n los hubiesen expuesto ante el claustro de profesores ni en ninguna otra reuni?n de la Facultad?. Hecha esta aclaraci?n, la nota se centra en Maisterra en los siguientes t?rminos: ?De una manera especial la Junta debe salir al paso de la acusaci?n formulada por el se?or Pascual Maisterra en el 109 N?tese que entre los intelectuales que fueron objeto de cr?tica por parte de Maisterra figuran dos compa?eros habituales de Tele/eXpr?s: Josep Maria Carandell y Avel?l? Art?s. 110 Maisterra, Pascual, ?Reencuentro con Manuel Aza?a?, Tele/eXpr?s, 12 de marzo de 1975, p?g. 16. 111 Facultad de Ciencias de la Informaci?n, ?La Junta de la Facultad de Ciencias de la Informaci?n lamenta la renuncia de los profesores se?ores Vigil y Maisterra?, La Vanguardia Espa?ola, 10 de julio de 1975, p?g. 27. 75 sentido de que hubiese sido objeto de coacci?n. Esta acusaci?n podr?a da?ar no s?lo a los profesores de nuestra Facultad, sino m?s ampliamente a todos los profesores de nuestra Universidad Aut?noma?. ?La Junta considera gratuito que se argumente contra las facultades de Ciencias de la Informaci?n en nombre de lo que de positivo tuvieron las antiguas Escuelas de Periodismo; facultades y escuelas, sin desmerecerse mutuamente, responden a momentos hist?ricos y a demandas sociales y acad?micas distintas?. Las desavenencias entre Maisterra y la Facultad de Bellaterra, efectivamente, podr?an explicarse por la diferente concepci?n del mundo universitario, marcadamente democr?tico, frente a la antigua Escuela de Periodismo de Barcelona, ?rgano af?n al R?gimen franquista112. As?, seg?n analiza Josep Maria Orta, la Escuela Oficial de Periodismo (tanto la de Madrid como sus diferentes delegaciones) ?desempe?aron una importante tarea de control: era la encargada de conceder el Carnet Profesional de Prensa, un documento que el estado consider? como imprescindible para ejercer la profesi?n113?. Se apart? de la profesi?n a periodistas fieles a la Rep?blica, mientras que el carnet se concedi? ?sin excesivas trabas a personas adictas al denominado Movimiento Nacional, aunque no hubiesen trabajado nunca en prensa?, simplemente como ?recompensa de los servicios prestados durante la guerra o como f?rmula para facilitar la entrada de franquistas en las redacciones de los diarios? [El subrayado es del autor]. Es cierto, sin embargo, que durante los primeros a?os de la universidad rein? el caos y, concretamente, las facultades de Ciencias de la Informaci?n nacieron ?sin un previo planteamiento riguroso?, como concreta Orta: [Las facultades] surgieron sin una preparaci?n y una adecuaci?n del profesorado (y con la contradicci?n de que los profesores formados en las escuelas, y por tanto sin tener la condici?n de licenciados universitarios, deb?an impartir las asignaturas y dar la condici?n de licenciados a sus alumnos); sin resolverse los problemas pedag?gicos que planteaba la ubicaci?n universitaria; sin tener en cuenta las expectativas reales de salidas a lugares de trabajo en los a?os siguientes; [?] y sin disponer de los medios m?nimos indispensables114. 112 Pascual Maisterra fue secretario y subdirector de la Escuela Oficial de Periodismo de Barcelona y, tiempo despu?s, profesor de la Facultad de Ciencias de la Informaci?n de la Universidad Aut?noma de Barcelona. 113 Orta, Josep Maria, ?La formaci? del periodista?, Congr?s de periodistas catalans, Col?legi de Periodistes de Catalunya, Barcelona, febrero de 1978, p?g. 4. 114 Orta, op. cit., p?gs. 6-7. 76 Algo que la propia Junta de la Facultad reconoce en su escrito a La Vanguardia: La Junta lamenta que se argumente contra nuestra Facultad sin mencionar las causas y las responsabilidades de fondo de su actual situaci?n. Por el contrario, los profesores presentes aceptan las Responsabilidades [sic.] que les corresponden, y de las cuales no pueden eximirse los renunciantes, y quieren dejar patentes las que provienen de la actual estructura universitaria y que afectan a nuestro centro: falta de locales propios, falta de Plan de Estudios elaborado democr?ticamente por los integrantes de la Facultad, problemas generales de los numerarios ? especialmente grave por la insuficiencia presupuestaria para atender a las necesidades de profesorado?, carencia de laboratorios y estudios de Televisi?n, Radio, Cine y Redacci?n Period?stica, etc. La facultad de Bellaterra se masific? por encima de sus posibilidades y el itinerario curricular se configur? a salto de mata, con pocas asignaturas propiamente period?sticas y un amplio n?mero de materias de formaci?n general que serv?an para rellenar m?s que otra cosa. Empezamos nuestro perfil con los aciertos de Maisterra como audaz conocedor de la literatura hispanoamericana del momento, para despu?s centrarnos en la faceta m?s pol?mica de censor. Conviene destacar por ?ltimo otro de los episodios por los que hubo de pasar ?igual que muchos otros redactores? Pascual Maisterra. Me refiero a la represalia que el propio censor sufri? en sus carnes, cuando una de sus cr?ticas, la referente a la obra El establishment, de Rodrigo Royo, le cost? su colaboraci?n regular en Mundo Diario. Su cr?tica se public? en Tele/eXpr?s el 16 de octubre de 1974, y el 27 de noviembre aparec?a, tambi?n en Tele/eXpr?s, el siguiente escrito de apoyo a Maisterra, ?viejo compa?ero ?no en edad, sino en tiempo? en las tareas de TELE- EXPRES y que ejerce en la actualidad la noble, dif?cil y libre tarea de cr?tico en nuestras p?ginas literarias de los mi?rcoles?: [?] Seg?n le comunic? el director [de Mundo Diario] al prescindir de sus art?culos semanales, las razones de la empresa para tomar esta decisi?n son las alusiones a un famoso instituto secular, que objectivamente [sic.] e informativamente recogi? Pascual Maisterra del libro de Rodrigo Royo, en la cr?tica que no fue demasiado benevolente para su autor. El cr?tico opina sobre el libro, no sobre los hechos que narran sus p?ginas. Y a pesar de ello, puede salir 77 perjudicado. Noble y dif?cil dedicaci?n? ?pero libre? De momento, Pascual Maisterra ha sido una v?ctima. Incomprensible, pero es as?115. 3.4. Una redacci?n con fama de conflictiva: del suplemento a las secciones El affair Josep Maria Huertas acaba con la baja por infarto del director Ib??ez Escofet. Cuando las aguas vuelven a su cauce y el periodista, ya liberado, se incorpora a Tele/eXpr?s el panorama era diferente, con Pere Oriol Costa como director. Esta es la radiograf?a de Huertas: Me reencontr? con un Tele/eXpr?s con una direcci?n nueva y la pretensi?n de hacer un periodismo m?s serio, menos popular y m?s pol?tico. Adem?s del nuevo director, mandaba b?sicamente un grupo de periodistas, Xavier Roig, Josep Maria Casas?s, Jaume Guillamet y Josep Maria S?ria. Quedaba otro grupo, m?s arrinconado, de Ib??ez-escofistas convictos y confesos, entre los cuales hab?a Joaquim Ibarz, Enric Ba?eres y otros. En este panorama reaparezco yo, cansado y sin ganas excesivas de decantarme a favor de uno y otro grupo116. Mientras tanto se opera un cambio importante en el tratamiento cultural del diario. Desaparece el suplemento y se vuelve a las antiguas secciones culturales y literarias. Pere Oriol Costa, presionado por el f?rreo marcaje del Ministro de Informaci?n y Turismo de la ?poca, Reguera Guajardo, anuncia su dimisi?n y se desencadena un periodo convulso en el que la redacci?n de Tele/eXpr?s se gana la fama de conflictiva117. As? lo recuerda Josep Maria Huertas: ?Quedamos paralizados por la sorpresa. La sustituci?n fue inmediata, con C?sar Molinero como nuevo director. No se enter? de nada de la situaci?n real del diario durante todo su mandato, hasta el punto de que los dos hombres que hab?a tra?do con ?l para secundarlo en la direcci?n, Miguel 115 Redacci?n, ?Pascual Maisterra, una v?ctima de la cr?tica libre?, Tele/eXpr?s, 27 de noviembre de 1974, p?g. 16. 116 Febr?s, Xavier, Josep Maria Huertas Claveria / Jaume Fabre, Editorial Laia, Ajuntament de Barcelona, Col. ?Di?legs a Barcelona?, Barcelona, 1986, p?g. 31. 117 En abril de 1977, la redacci?n de Tele/eXpr?s secunda la huelga del sector de prensa en favor de la cuarta paga extra anual. Se quedar?n solos, pues los compa?eros del taller son los mismos que imprimen La Vanguardia y el grupo God? decide seguir con la actividad habitual. ?Aqu? la redacci?n del Tele/eXpr?s acab? de consolidar su fama de conflictiva, la cual constituy? la gloria y la muerte, ya que vendieron el diario al Grupo Mundo?, recuerda Josep Maria Huertas en Febr?s, Xavier, Josep Maria Huertas Claveria / Jaume Fabre, Editorial Laia, Ajuntament de Barcelona, Col. ?Di?legs a Barcelona?, Barcelona, 1986, p?g. 40. [El subrayado es del autor]. 78 ?ngel Bastenier y Rafael Wirth, se le giraron y se pusieron de nuestra parte?118. Tambi?n dimite Molinero y toma las riendas Jaume Guillamet, hasta que el diario cambia de propietario. El grupo God? lo vende a Sebasti? Auger a finales de 1977. Tras la votaci?n de los 40 redactores del momento, se elige a Miguel ?ngel Bastenier como nuevo director. La secci?n cultural ya se ha consolidado119. 3.4.1. Jaume Fabre: el periodismo a pie de calle Periodista e historiador, Jaume Fabre (Barcelona, 1948) aterriza en Tele/eXpr?s en enero de 1978 y tras unos meses se convierte en el responsable directo de la p?gina semanal en catal?n y en el jefe de la secci?n cultural. Se inicia en el periodismo a mediados de los sesenta, en El Correo Catal?n, donde trabaja hasta 1976. All? se encuentra con una redacci?n joven e ilusionada, pilotada por el t?ndem Ib??ez Escofet i Andreu Rosell?, que apuestan por las entrevistas y los reportajes a pie de calle. ?Comenzamos a salir a la calle a hacer informaci?n. [?] Nuestros reportajes nuevos chocaban claramente con el antiguo periodismo que se hac?a eco sobre todo de la actividad oficial. Hicimos una peque?a revoluci?n?, recuerda Josep Maria Huertas120, colega de redacci?n que tambi?n se inici? en El Correo Catal?n, en 1964. Huertas habr?a de ser para Jaume Fabre un referente: ?Muchos periodistas entramos en aquel Correo porque t? nos llevaste, de la misma manera que a Signo, a Cuadernos para el Di?logo, a Oriflama, etc. Has tenido un papel protagonista m?s all? de la Redacci?n del Correo, entre periodistas j?venes en general e incluso en el ?mbito de tu barrio del Poble Nou. Algunos periodistas nos identificamos con tu empuje profesional y humano, que no encontramos en otros colegas121?. De hecho, la vida profesional de Jaume Fabre corre paralela a la de Huertas. Entre 1971 y 1974, ambos coinciden en la combativa Oriflama (1966 ? 1977), revista juvenil que ya acumulaba 15 expedientes del ministerio de Informaci?n y Turismo. Josep Maria Huertas corr?a el riesgo de ser invalidado para el ejercicio de la profesi?n y 118 Febr?s, Xavier, Josep Maria Huertas Claveria / Jaume Fabre, Editorial Laia, Ajuntament de Barcelona, Col. ?Di?legs a Barcelona?, Barcelona, 1986, p?g. 39. 119 En esta nueva etapa, continuar?n cr?ticos de las primeras ?pocas. Tal es el caso de Josep Maria Carandell, que abandona Tele/eXpr?s en mayo de 1979, Jos? Luis Gim?nez-Front?n, que lo hace en noviembre de 1977, o Robert Saladrigas, en enero de 1979. 120 Febr?s, Xavier, Josep Maria Huertas Claveria / Jaume Fabre, Editorial Laia, Ajuntament de Barcelona, Col. ?Di?legs a Barcelona?, Barcelona, 1986, p?g. 11. 121 Febr?s, Xavier, Josep Maria Huertas Claveria / Jaume Fabre, Editorial Laia, Ajuntament de Barcelona, Col. ?Di?legs a Barcelona?, Barcelona, 1986, p?g. 27. 79 Fabre decidi? tomar las riendas de la publicaci?n para cubrir a su compa?ero y amigo. Juntos tambi?n publican la voluminosa obra Tots els barris de Barcelona122, entre 1976 y 1977. Iniciativa ins?lita, ambos partieron casi desde cero, clarificando los l?mites de cada barrio y distrito, entrevistando a personajes relevantes de cada zona, adentr?ndose libreta en mano en las barracas, indagando en archivos nunca antes consultados para tal fin? La compenetraci?n es m?xima, hasta el punto de que parte de la obra se gesta mientras Huertas Claveria est? en la c?rcel Modelo procesado por injurias al Ej?rcito. As? lo recuerda Fabre: ?[Fue] una proeza de coordinaci?n y en una situaci?n bien singular de trabajo en equipo. Pudimos mantener una intensa correspondencia que en princio era de trabajo, pero que tambi?n inclu?a muchos elementos personales destinados a ayudarte a aguantar la situaci?n. Establecimos todo un lenguaje criptobarracologista bien especial. Hablando de barrios, te informaba de muchas otras cosas123? [El subrayado es del autor]. Fabre abandonar? el Correo tras un conflicto con el director Andreu Rosell?, a ra?z de la publicaci?n de un reportaje sobre la tala irregular de ?rboles en el parque nacional de Aig?es Tortes. Pasar? al diario Avui, donde trabaja desde 1976 a 1978, un tanto decepcionado por el cariz ideol?gico, pr?ximo a Converg?ncia Democr?tica, del nuevo rotativo. Durante aquella ?poca, tambi?n form? parte del equipo124 que dirigi? el primer telediario en catal?n de Televisi?n Espa?ola, en 1977. Se emit?a a mediod?a bajo el t?tulo de Miramar. Tampoco la experiencia fue satisfactoria: Un mes antes del retorno del presidente Tarradellas, los responsables de TVE se dieron cuenta de que los informativos no pod?an continuar como antes y apa?aron r?pidamente una mejora. Llamaron a Ricard Fern?ndez Deu, como director del programa, y le encargaron que buscara precipitadamente un equipo de periodistas capaces de hacer un telediario catal?n presentable con tal de poder salvar la cara ante la nueva situaci?n. [?] Preparamos el telediario de la manera m?s alucinante. La ?nica reuni?n preparatoria fue dos o tres d?as antes en un bar tumultuoso y todos de pie. No nos enteramos de nada ni pudimos preparar nada. El lema del director parec?a que fuera: ?Vosotros mismos??125 122 Jaume Fabre y Josep Maria Huertas presentar?n los vol?menes I y II en el Especial del D?a del Libro en Tele/eXpr?s, en abril de 1976, p?gina 5 del suplemento. 123 Febr?s, Xavier, Josep Maria Huertas Claveria / Jaume Fabre, Editorial Laia, Ajuntament de Barcelona, Col. ?Di?legs a Barcelona?, Barcelona, 1986, p?g. 37. 124 El equipo lo dirige Ricard Fern?ndez Deu, que llam? a Alfred Rexach y este incorpor? al nuevo programa a Jaume Fabre junto a Toni Rodr?guez, Antoni Ribas, Albert Garrido, Laura Palm?s y Anna Balletb?. 125 Febr?s, Xavier, Josep Maria Huertas Claveria / Jaume Fabre, Editorial Laia, Ajuntament de Barcelona, Col. ?Di?legs a Barcelona?, Barcelona, 1986, p?gs. 49-50. 80 Fabre aguant? siete meses y decidi? dar carpetazo al asunto. Es entonces cuando aterriza en Tele/eXpr?s, en enero de 1978, donde coincide de nuevo con Josep Maria Huertas. ?De toda mi trayectoria, posiblemente la ?poca m?s bonita fue la del Tele/eXpr?s con Bastenier de director y t? [Josep Maria Huertas] de jefe de secci?n?, recuerda Fabre, que en pocos meses pas? a dirigir la secci?n cultural. Su amplio conocimiento de la realidad barcelonesa dio a las p?ginas un cariz local muy importante. La llegada del nuevo director, Trist?n de la Rosa, incomoda a Fabre: ?Hizo una mala entrada. [?] Me quiso utilizar a m? para desbancarte a ti [Josep Maria Huertas], ignorando que ?ramos viejos amigos [?] y lo dej? en evidencia delante de todo el mundo. Afortunadamente para ?l, el diario se derrumb? conjuntamente con todo el Grupo Mundo y no se vio en la obligaci?n de dimitir126?. Destacamos, por ?ltimo, una de sus obras en solitario, Periodistes uniformats: diaris barcelonins dels anys 40: la represa i la repressi?. Resulta de gran inter?s la radiograf?a que realiza sobre la profesi?n de la ?poca: los directores de los diarios permanec?an en el puesto durante d?cadas y las redacciones era reducidas, con una media de 20 redactores por diario. Fabre ofrece all? la doble visi?n del gremio: ?Si uno hace caso de algunos periodistas que hubieron de exiliarse en enero de 1939, la miseria humana m?s absoluta rein? en las redacciones de los diarios barceloneses de los a?os cuarenta. Si uno hace caso de los que se quedaron y pudieron continuar trabajando, su trabajo segu?a siendo period?stico, con todas las grandezas y miserias de la profesi?n, a pesar del estricto control que la censura gubernamental ejerc?a sobre lo que no se pod?a decir y lo que s?127?. 3.4.2. Esther Bartolom? Pons y la cr?tica acad?mica Esther Bartolom? Pons (Barcelona, 1952) corresponde al grupo de redactores que se incorpora a Tele/eXpr?s en 1980, justo en la recta final del diario cuando la empresa 126 Febr?s, Xavier, Josep Maria Huertas Claveria / Jaume Fabre, Editorial Laia, Ajuntament de Barcelona, Col. ?Di?legs a Barcelona?, Barcelona, 1986, p?g. 43. 127 Fabre, Jaume, Periodistes uniformats. Diaris barcelonins dels anys 40: la represa i la repressi?, Col?legi de Periodistes de Catalunya, Col. ?Vaixells de Paper?, 19, Barcelona, 1996. Fabre tambi?n ha publicado, entre otros, libros como Hist?ria del fotoperiodisme a Catalunya, 1885 ? 1976 (Col?legi de Periodistes, Barcelona, 1990), Carrers de Barcelona. Com han evolucionat els seus noms (Edhasa, 1982) y La construcci?n d?una ciutat: Barcelona, 1888 ? 1998 (Plaza i Jan?s, Barcelona, 1989), los dos ?ltimos en colaboraci?n con Josep Maria Huertas. 81 pasa por su peor momento. El diario se tambalea, pero persiste la calidad media de rese?as, cr?ticas, entrevistas y reportajes. A ello contribuyen los monogr?ficos que firma esta profesora agregada de Literatura Espa?ola en el Instituto Jaume Balmes de Barcelona, que combina la labor docente con la cr?tica en prensa y acad?mica. Su perfil profesional y acad?mico explica el tipo de colaboraciones que firma en el diario, la mayor?a sobre cl?sicos como Benito P?rez Gald?s, Leopoldo Alas Clar?n o Antonio Machado, y sobre movimientos literarios como el Naturalismo, el Realismo o el Modernismo. -Bartolom? Pons, Esther, ?El Naturalismo cumple cien a?os?, Tele/eXpr?s, 19 de mayo de 1980, p?g. 18 -Bartolom? Pons, Esther, ?La Regenta, obra cumbre de un Clar?n que fue algo m?s que un novelista?, Tele/eXpr?s, 25 de junio de 1980, p?g. 16. -Bartolom? Pons, Esther, ?Actualidad de Gald?s?, Tele/eXpr?s, 28 de mayo de 1980, p?g. 17. Destaca la certera visi?n panor?mica del poli?drico Leopoldo Alas, ?el hombre que fue capaz de escribir la novela m?s naturalista que sali? de la pluma hispana: La Regenta?. Extraemos, del amplio reportaje de Tele/eXpr?s, el fragmento dedicado a la novela: Leopoldo Alas dej? escritas s?lo dos novelas propiamente dichas, La Regenta (1884-85) y Su ?nico hijo (1890), que ha sido suficiente, sobre todo la primera, para colocar a su autor entre las figuras cumbres de la novel?stica espa?ola de todos los tiempos. He dicho dos, pero en realidad son tres. De 1890 a 1891 se public? por entregas una novela semiautobiogr?fica e intelectualista, hoy olvidada, con el significativo t?tulo de Cuesta abajo. En ella, pueden apreciarse, a?n m?s que en las anteriores, rasgos anticipatorios de la t?cnica reflexiva de Proust y ciertos precedentes del estilo de Joyce. En la parcela del ensayo m?s acad?mico, en 1979 esta autora publica un amplio estudio sobre Miguel Delibes y su guerra constante128. En 1984 aparece en Barcanova su estudio sobre Francisco Quevedo129, en la serie ?El Autor y su Obra?. Y un a?o 128 Bartolom? Pons, Esther, Miguel Delibes y su guerra constante, ?mbito Literario, Barcelona, 1979. 129 Bartolom? Pons, Esther, Quevedo, Serie ?El Autor y su Obra?, Barcanova, Barcelona, 1984. 82 despu?s, junto a Juventino Caminero, firma el ensayo sobre La rebeli?n de Barcelona130. En sus an?lisis, aqu? y all?, Bartolom? Pons ofrece las claves de su manera de entender la cr?tica. ?No basta conocer la historia social y literaria de un pueblo, ni la psicolog?a de un personaje clave en esas dos historias. Lo fundamental ?si es que hay algo fundamental separado de su contexto hist?rico-pol?tico, biogr?fico y cultural? es la obra del Quevedo escritor?, explica la autora, para quien leer es ?la ?nica v?a posible de conocimiento efectivo?. Cuando el debate cr?tico se polariza para acercarse a la imagen t?pica, acudir directamente a los textos es la soluci?n que Bartolom? nos propone. As? ocurre con la antolog?a cr?tica sobre el Modernismo de Ricardo Gull?n: ?La clave del estilo modernista no son las innovaciones m?tricas o el preciosismo formal o la sensorialidad musical y crom?tica? sino la gestaci?n de un lenguaje unitario que articula una expresi?n adecuada y nueva a un contenido anticonvencional, revulsivo, her?tico. ?Y qui?n puede ilustrar esto mejor que los propios modernistas? De ah? la pertinencia de una antolog?a ?tan limitada y discutible como todas las antolog?as? que agrupe unos textos bien escogidos para servir al fin previsto131?. De Bartolom? Pons tambi?n es el estudio sobre la vida y la obra del poeta del Siglo de Oro Gabriel Boc?ngel (editorial Devenir, Col. ?Cl?sicos?, Barcelona, 1984). Se echa en falta ?aunque no es este su cometido en el diario? una mayor dedicaci?n a la cr?tica de actualidad, centrada en autores del momento. Dos son los art?culos que destacan en este sentido: uno dedicado a Carme Riera y otro a las novedades editoriales del relato fant?stico132. Cuando Bartolom? se adentra en la actualidad m?s inmediata, tambi?n demuestra un agudo y riguroso olfato literario. 3.4.5. Jos? Miguel M?nguez y la lengua de Goethe Jos? Miguel M?nguez (Huesca, 1936) aterriza en Tele/eXpr?s a inicios de 1980 y es el encargado de analizar la literatura extranjera, especialmente la de lengua alemana. Antes de llegar al diario, recorre un largo camino de formaci?n en la lengua de Goethe. 130 Caminero, Juventino y Bartolom? Pons, Esther, La rebeli?n de Barcelona, Universidad de Deusto- Reichenberger, Bilbao-Kassel, 1984. Bartolom? Pons firma el ap?ndice ?Un libelo contra los catalanes?. 131 Bartolom? Pons, Esther, ?Una antolog?a cr?tica del Modernismo?, Tele/eXpr?s, 23 de julio de 1980, p?g. 17. 132 Bartolom? Pons, Esther, ?La eclosi?n del relato fant?stico?, Tele/eXpr?s, Barcelona, 1 de diciembre de 1980, p?g. 16; y ?Palabra y memoria de Carme Riera?, Tele/eXpr?s, 8 de octubre de 1980, p?g. 18. 83 En 1967 se doctora por la Universidad de Barcelona con la tesis Traducciones de ?Don Quijote? al alem?n y la novela moderna alemana133. Entre 1965 y 1975, publica varias ediciones prologadas, traducidas y comentadas sobre cl?sicos como Goethe, Schiller, Hauptmann, Eichendorff, Los Nibelungos? En 1982, publica el que quiz? es su ensayo m?s importante: Musil, en la serie ?El Autor y su Obra?134. En la introducci?n a este estudio, M?nguez expone: De un modo general, podemos decir que toda literatura es expresi?n y de alg?n modo sublimaci?n m?s o menos intelectualizada del ambiente en que fue generada. Para m?, esta afirmaci?n contiene una de las posibles explicaciones de mi aproximaci?n a la obra de Robert Musil. Porque esta aproximaci?n fue, en su primer momento, producto de experiencias personales (fundamentalmente, mi estancia en Viena, por motivos de estudio, entre 1962 y 1964) o mejor a?n, de la sutil filtraci?n de esas experiencias desde lo vital-sensible hacia la intelectualizaci?n, a medida que intentaba obtener alguna claridad sobre el mundo profuso y evanescente que me rodeaba aquellos a?os135. La aparente frivolidad vienesa, con sus valses y operetas, esconde para M?nguez una fragilidad psicol?gica que intuye ya en sus primeros a?os de formaci?n y que clarifica a lo largo de toda una d?cada, con numerosas lecturas, relecturas e investigaciones. Su primera aproximaci?n a Musil es El hombre sin atributos, que lee en 1968 y le impacta profundamente. El autor austr?aco es capaz de intuir en sus primeras obras la disoluci?n del s?lido mundo burgu?s, mucho antes de la guerra: Las visiones de pesadilla son ahora, en 1914, realidad mundial y no s?lo aventura privada de un escritor. Aquellos oscuros dramas de destinos individuales han cristalizado en el drama colectivo. [?] Y la consecuencia para ?l es decisiva: aquel estado de indeterminaci?n general suyo de su tiempo, del que la publicaci?n de Uniones no le hab?a sacado (como ?l hab?a cre?do en un principio), una vez pasado el primer momento de delirio patri?tico, se volatiliza. Se da cuenta de que ha estado acertando con sus libros, sin saber hasta qu? punto; ahora lo sabe136. 133 El tribunal de tesis lo forman los doctores Castro y Calvo, Romano, Antonio Vilanova, Mart?n de Riquer y Jos?-Manuel Blecua, siendo decano Juan Tusquets Terrats. La calificaci?n es de sobresaliente cum laude. 134 M?nguez, Jos? Miguel, Musil, ?El Autor y su Obra?, Barcanova, Barcelona, 1982. 135 M?nguez, Jos? Miguel, Musil, ?El Autor y su Obra?, Barcanova, Barcelona, 1982, p?g. 7. 136 M?nguez, Jos? Miguel, Musil, ?El Autor y su Obra?, Barcanova, Barcelona, 1982, p?gs. 81-82. En otro apartado, M?nguez se?ala: ?Lo que hace es rastrear la labilidad del equilibrio s?quico en las gentes de los a?os anteriores a la primera guerra mundial. La hab?a sentido antes en s? mismo, aquella labilidad. Peque??simos cambios de perspectiva en la visi?n del mundo pueden desembocar en aquella inversi?n de todos los valores (recu?rdese el postulado de Nietzsche)? [El subrayado es del autor]. Op. cit., p?g. 76. 84 Es lo que se conoce como el ?avisador de incendio? en la terminolog?a de Walter Benjamin, escritores que gracias a su intuici?n e inteligencia literarias son capaces de husmear la cat?strofe originada por la misma sociedad en la que viven, mucho antes de que acontezca. ?No son gritos desgarradores, ni advertencias apocal?pticas, los que realizan estas figuras, sino muestras de serenidad y lucidez que en el fugaz instante de un art?culo, de un relato, de un poema, de una sola met?fora cifran una explicaci?n que el tiempo ir? desplegando, demasiado tarde pero haciendo comprensible la barbarie inherente a la cultura, e incluso su tr?gica, moral materializaci?n?, describe Antoni Mart? al respecto137. Destaca en M?nguez la capacidad de s?ntesis a la hora de enlazar figuras tan relevantes como Musil, Hermann Hesse, Hofmannsthal, Hermann Broch, Thomas Mann, Gerhardt Hauptmann... As? lo hace en su ensayo sobre al autor de T?rless y en muchos de sus art?culos de Tele/eXpr?s, de los que destacamos: -M?nguez, Jos? Miguel, ?Hofmannsthal, amigo de Musil?, Tele/eXpr?s, 24 de mayo de 1980, p?g. 18. -M?nguez, Jos? Miguel, ?La moderna literatura austr?aca tiene conexiones con la ciencia?, Tele/eXpr?s, 20 de noviembre de 1980, p?g. 16. -M?nguez, Jos? Miguel, ?Robert Musil (1880 ? 1942) en nuestras aulas?, Tele/eXpr?s, 20 de noviembre de 1980, p?g. 16. -M?nguez, Jos? Miguel, ?Hermann Broch o la disoluci?n del mundo burgu?s?, Tele/eXpr?s, 3 de diciembre de 1980, p?g. 17. Aparte de su pasi?n por la literatura alemana, M?nguez tambi?n guarda una estrecha relaci?n con Chile. En 1970 publica una Antolog?a del cuento chileno (Bruguera), en 1971 obtiene el premio de la Sociedad de Escritores de Valpara?so, y en 1995 edita el ensayo Acuarela sangrienta (?La Quintrala?), sobre el personaje hist?rico Catalina R?os Lisperger. 137 Mart?, Antoni, ?Avisadores de incendio: Benedetto Croce y Arturo Farinelli?, Llovet, Jordi et al., Teor?a literaria y literatura comparada, Ariel, Barcelona, 2005, p?g. 353. 85 4. El contexto educativo-cultural El equipo de redactores de Tele/eXpr?s hubo de lidiar con una situaci?n educativa y cultural poco propicia para la divulgaci?n literaria, marcada por una supuesta bonanza editorial que, parad?jicamente, no se ve?a respaldada por niveles de lectura ?de libros y tambi?n de diarios? ?ptimos. 4.1. El mundo editorial Los a?os sesenta y setenta fueron realmente fruct?feros en cuanto a la producci?n editorial. Seg?n los datos del Instituto Nacional del Libro Espa?ol (INLE) analizados extensamente por Jos? Manuel Gal?n, es posible establecer dos etapas138: a) De 1960 a 1970, se detecta una fuerte expansi?n. Si la posguerra estuvo marcada por ?ndices baj?simos de edici?n, a causa del r?gimen de autarqu?a y por las dif?ciles condiciones para producir y difundir los libros, durante los sesenta el sector fue creciendo exponencialmente. Al final de este per?odo se alcanz? alrededor de los 20.000 t?tulos/a?o. b) De 1970 a 1980, de principio a final de per?odo, se experimenta un incremento en la oferta de t?tulos del 63%, salvados un par de retrocesos en 1975 y en 1978. En este per?odo se detecta tambi?n que la producci?n editorial est? fuertemente concentrada en Madrid y Barcelona. Si bien al principio de la d?cada Madrid superaba a la edici?n producida en Barcelona, en los ?ltimos a?os es la ciudad condal la que pasa a ocupar el primer lugar en la edici?n de libros espa?oles. Centr?ndonos ya en el per?odo exacto que abarca los quince a?os de vida de Tele/eXpr?s, puede concretarse el porcentaje de las materias editadas respecto del total de t?tulos editados. As?, la Literatura ocupa el primer puesto con una media del 32,06%, alcanzando el pico m?ximo en el per?odo 1965-1969 con el 36,6%, y el m?nimo en 1975-1979, con el 24,7%. En segunda posici?n, con un crecimiento progresivo, se sit?a la tem?tica Generalidades, con el 8,6%; seguida de Historia y Biograf?a, que registra el 6,7%, y Religi?n y Teolog?a, con el 6,4%. 138 Gal?n, Jos? Manuel, An?lisis estructural del sector editorial espa?ol, Ediciones Pir?mide, Madrid, 1986, p?g. 86. 86 El dibujo que queda, pues, es el siguiente: la tem?tica literaria es sin duda la m?s importante de todas, si bien en los ?ltimos a?os se detecta un descenso de t?tulos. Por otro lado, el n?mero de t?tulos englobados en la tem?tica Generalidades, en segunda posici?n, crece progresivamente. El resto de materias apenas si sufren modificaci?n digna de se?alarse, no influyen en forma decisiva en la estructura de la producci?n editorial139. Tele/eXpr?s recoger? una distribuci?n similar en sus p?ginas, a lo largo, primero, de las diferentes secciones literarias (?Letras a la Vista?, ?Arte y Letras?, ?Los jueves, Letras?, etc.) y, despu?s, con el suplemento ?Tele/eXpr?s Literario?. La Literatura ?no pod?a ser de otro modo? fue la preocupaci?n primera del diario, pero siguieron despu?s, por ejemplo, las gu?as tur?sticas de ciudades, g?nero que trat? especialmente Pascual Maisterra; los ensayos historiogr?ficos140; o el arriesgado estudio de Robert Saladrigas sobre las confesiones no cat?licas que se profesaban por entonces en Espa?a141. En la etapa posterior del suplemento, aparte del tratamiento destacado de la literatura, goz? de especial atenci?n el ensayo y el libro pol?tico, habida cuenta del momento pol?tico de la transici?n y los primeros atisbos de la democracia. Destaca, pues, el acierto period?stico de un rotativo que logr? reflejar, en un esquema aproximado, lo que ofrec?a la realidad editorial del momento. 4.1.1. La supuesta bonanza Resulta interesante constatar c?mo se recibieron estas cifras de expansi?n editorial en Tele/eXpr?s, justo los mismos a?os en que se produc?a esa supuesta bonanza que, como veremos, se puso en tela de juicio en m?s de una ocasi?n. Jos? Fernando Aguirre, en un art?culo de 1965142, trata de analizar cu?l es el verdadero peso de la literatura en las editoriales espa?olas, pues ?estos d?as se ha hablado mucho, y por voces autorizadas, de la industria editorial, que representa uno de los renglones m?s sustanciosos de la econom?a?. Seg?n el cr?tico, esa supuesta bonanza econ?mica de las editoriales no se corresponde con la promoci?n real de la cultura: 139 Gal?n, Jos? Manuel, op. cit., p?g. 104. 140 Tele/eXpr?s, 5 de enero de 1971, p?g. 13. 141 Robert Saladrigas hizo una primera reflexi?n en Tele/eXpr?s, con su art?culo ?Las confesiones no cat?licas de Espa?a?, 14 de julio de 1971, p?g. 14. Sus an?lisis se recogen, m?s extensamente, en su libro con id?ntico t?tulo, Pen?nsula, Barcelona, 1971. 142 Aguirre, Jos? Fernando, ?El escritor, eso que molesta?, Tele/eXpr?s, 16 de junio de 1965, p?g. 4. 87 Al parecer el negocio va viento en popa, pues si nos atendemos [sic.] a lo publicado por nuestro propio diario, Cuba ha comprado libros por valor de 84 millones de pesetas. [?] Claro que habr?a que discriminar qu? se entiende por Editorial. Es posible que en esta baraunda [sic.] de cifras [?] se sumen y se igualen tanto las obras de creaci?n e investigaci?n con los folletos de aventura, los tebeos y dem?s subproductos de la imaginaci?n143 [El subrayado es del autor]. Ante tal situaci?n, el cr?tico teme que haya ?m?s paja que grano en el negocio editorial?: Se edita mucho y se edita bien, se edita por los cuatro costados de la naci?n. ?Pero qu? se edita? Eso es otro cantar. ?Que un lector desea o necesita leer o consultar los cl?sicos? Pues para eso est?n las bibliotecas. ?Que precisa datos o informaci?n sobre las ?ltimas corrientes del pensamiento? Pues para eso est?n las librer?as extranjeras que le servir?n lo deseado en el idioma original [?]. Creo que nos estamos enga?ando que da gusto. Adem?s, en todo el entramado editorial, el escritor tiene muy poco peso, m?s bien molesta, seg?n Aguirre: Salvo las excepciones de costumbre, al montar una editorial se cuenta con el capitalista, el agente comercial, los planning y alg?n que otro profesional de disciplinas totalmente ajenas a las letras [?] ?Y el escritor? Ese no cuenta. [?] El pobre es un lujo de la sociedad, un lujo venido a menos y, en resumidas cuentas, un ser molesto, nervioso, antip?tico, que pretende ganar un poquito de dinero, casi nada, cuando se barajan tantos millones [El subrayado es del autor]. La industria editorial del momento, pese a editar muchos t?tulos, se encontr? con el problema de las tiradas muy bajas. Con lo que el coste que supon?a producir y difundir un libro, luego no se ve?a totalmente recompensado por el escaso n?mero de ventas. Como destaca Gal?n, el sistema falla a causa del escaso h?bito de lectura: ?La secular falta de una adecuada pol?tica de fomento de la lectura es una de las causas fundamentales del bajo ?ndice de aceptaci?n de la lectura, lo que, a su vez, hace inviable que los editores puedan soportar tiradas de importancia144?. De manera que, como expone uno de los editoriales de la secci?n ?Letras a la vista?, nos encontramos ante la ?parad?jica situaci?n de un pa?s que aparentemente edita con normalidad, pero no lee lo que edita?. As?: 143 Aguirre, Jos? Fernando, op. cit., p?g. 4. 144 Gal?n, Jos? Manuel, op. cit., p?g. 110. 88 La estad?stica nos dice, por ejemplo, que cada d?a se editan m?s libros, en general, y m?s libros en lengua catalana, entrando ya en lo particular. [?] Las editoriales proliferan, los t?tulos se atropellan, las novedades manan sin cesar. [?] Pero es bien sabido que todo tiene cara y cruz. Esos mismos editores lanzados a una tan impresionante carrera, no se recatan demasiado en confesar abiertamente que el n?mero de libros que venden sigue siendo irrisorio; y la tirada de sus ediciones est? en prudente consonancia con esa realidad145. Las tiradas, efectivamente, son demasiado bajas. Quiz? no tan exageradamente bajas como admite otro editorial de Tele/eXpr?s cuando un editor afirma que se tiran 1.500 ejemplares146, pero s? en un nivel inferior al que corresponder?a para un pa?s europeo. He aqu? los datos registrados por el Instituto Nacional de Estad?stica (INE): Evoluci?n de la tirada total N?mero total de ejemplares editados (miles) ?ndice Media 1965-1969 19.160 100,0 Media 1970-1974 21.606 112,7 Media 1975-1979 24.161 126,1 Media 1980-1984 30.807 160,8 Evoluci?n de la tirada media N?mero de ejemplares por t?tulo ?ndice Media 1965-1969 6.319 100,0 Media 1970-1974 8.349 132,1 Media 1975-1979 8.352 132,2 Media 1980-1984 9.039 143,0 145 Redacci?n, ?Libros para nadie?, Tele/eXpr?s, 7 de abril de 1965, p?g. 15 146 Vidal, Dar?o, ?La crisis del libro?, Tele/eXpr?s, 4 de noviembre de 1970, p?g. 13. 89 Las tiradas medias son bastante bajas, sobre todo si, como destaca Gal?n, se tiene en cuenta por ejemplo que a principios de los 80 ?existe un mercado con una demanda potencial muy alta, que, descontada la poblaci?n analfabeta y la de menos de cinco a?os, puede estimarse en torno a los 30-32 millones de posibles lectores147?. Si nos fijamos en la tirada media seg?n la materia del libro [ver cuadro], conviene destacar aquellas tem?ticas que tienen una tirada media por t?tulo superior a la media nacional. As?, en los diferentes per?odos, la situaci?n es la siguiente: 147 Gal?n, Jos? Mauel, op. cit., p?g. 108. 90 1965-1969 1970-1974 1975-1979 -Religi?n. Teolog?a. -Generalidades -Generalidades -Ense?anza. Educaci?n. -Ense?anza. Educaci?n. -Ense?anza. Educaci?n. -Comercio. Comunicaci?n. -Etnograf?a. Usos y costumbres. -Ling??stica. Filolog?a. Transportes. -Ling??stica. Filolog?a. -Matem?ticas. -Ling??stica. Filolog?a. -Matem?ticas. -Econom?a dom?stica. -Matem?ticas. -Econom?a dom?stica. -Literatura. -Ciencias naturales. -Literatura. -Geograf?a. Viajes. -Econom?a dom?stica. -Literatura. -Geograf?a. Viajes. La literatura, en todos los periodos, se mantiene por encima de la media. Si bien es cierto que respecto a la mayor?a de pa?ses europeos, estas tiradas siguen siendo muy bajas, ?propias de pa?ses con ?ndice cultural inferior al nuestro148?. 4.1.2. La supuesta crisis Hubo otro fen?meno que distorsion? la realidad editorial de la ?poca. De la euforia, muchos pasaron al profundo pesimismo a causa de la intranquilidad que gener?, por un lado, la pol?tica credit?cia del R?gimen, y por otro, la crisis del petr?leo. Sin embargo, el panorama no era tan pesimista como algunos lo quisieron pintar, por ejemplo, en 1970, cuando se habl? de la crisis de las editoriales. El mismo Tele/eXpr?s publicaba el 30 de septiembre de ese a?o un informe bajo el t?tulo ?Crisis en la industria editorial?, donde se habla de la suspensi?n de pagos de cinco editoriales: editorial C?clope S.A., con un pasivo de 34 millones de pesetas; editorial Codex, con 236 millones; Distribuidora Europea de Publicaciones, con 174 millones de deuda; editorial EPos, con 20 millones; y editorial Vergara, con 257 millones149. Pero s?lo un mes despu?s, Dar?o Vidal rebate ese informe de su diario con una tertulia en la que expone la opini?n de varios editores espa?oles. Vidal inicia su pieza con el siguiente aviso: ?Las editoriales quiebran. La industria del libro ha fracasado. He aqu? dos afirmaciones absolutamente falsas que han ido extendi?ndose como una mala hierba durante las ?ltimas semanas, favorecidas por no se sabe qu? raro viento150?. Lo cierto es que las cifras hablan por s? solas. El propio Vidal se acoge al censo de 1969, donde aparecen 901 firmas editoriales establecidas en Espa?a de la siguiente manera: Madrid (390), Barcelona (313), Valencia (36), Bilbao (32) y en el resto del pa?s (130). Pues 148 Gal?n, Jos? Manuel, op. cit., p?g. 110. 149 S?ria, Josep Maria, ?Crisis en la industrial editorial?, Tele/eXpr?s, 30 de septiembre de 1970, p?g. 15. 150 Vidal, Dar?o, ?La crisis del libro?, Tele/eXpr?s, 4 de noviembre de 1970, p?g. 13. 91 bien, de esas 901 empresas, presentaron suspensi?n de pagos ?unas once, seg?n unos, y cuatro en opini?n de otros?. Por otro lado, seg?n los datos que maneja Vidal, los editores espa?oles lanzaron al mercado en 1969, un total de 125 millones de vol?menes y 13.041 t?tulos, mientras que en los ?ltimos cuatro a?os la tirada media aument? en un 59,7%, situ?ndose en los 9.585151 ejemplares. El problema econ?mico de las editoriales existe, es cierto, y es fundamentalmente de exportaci?n, pero ni mucho menos puede hablarse de crisis econ?mica en el mundo editorial de entonces. Bas?ndose en las estad?sticas del INLE y la Federaci?n Espa?ola de C?maras del Libro, Gal?n establece la siguiente evoluci?n de las exportaciones, a trav?s de dos etapas152: 1960 ? 1970 y 1970 ? 1980. 4.1.2.1. La pol?tica crediticia: se apaga el motor El per?odo 1960-1970, marcado por la pol?tica de estabilizaci?n y liberalizaci?n que se llev? a cabo en 1959 y 1960, y que dio paso a la fase de despegue y desarrollo que dominan toda esta ?poca. As?, por ejemplo, se pas? de las 7.000 toneladas en 1960 a algo m?s de 35.000 en 1970, y no se produjo el m?s m?nimo retroceso en los a?os de esta d?cada. En este sentido, la pol?tica crediticia del R?gimen fue clave para fomentar las exportaciones al continente americano. Por eso, en 1970, cuando cesaron estos cr?ditos, se tambalearon algunas editoriales. Como explicaba Federico Rahola de Espona, director gerente de Editorial Teide: ?El peque?o esfuerzo del Estado dio un fruto tremendo porque los editores se volcaron. Pero ahora, una vez lanzados, sucede que nos han quitado el contacto, han apagado el motor. Y esa es la raz?n de tanta suspensi?n de pagos?. Unas suspensiones que, como dijimos, cabe matizar. El propio Rahola se pregunta por qu? se habla tanto de las suspensiones de pagos de las editoriales y no de las de otras empresas: ?Porque resulta que este a?o se ha batido el record de suspensiones de pagos en empresas metal?rgicas y de electrodom?sticos y nadie ha dicho nada153?. La situaci?n que atraviesa en 1970 el mundo editorial la recoge Eduardo Nolla, secretario general del Instituto Nacional del Libro de Espa?a (INLE), en una explicaci?n bastante aclaratoria que reproducimos en su total extensi?n: 151 N?tese c?mo el dato que ofrece Vidal no coincide con el de la fuente utilizada por Gal?n (ver cuadro en p?gina 88). 152 Gal?n, Jos? Manuel, op. cit., p?g. 201. 153 Vidal, Dar?o, op. cit., p?g. 13. En el anexo (punto 1) se reproducen algunas de las intervenciones m?s interesantes de la tertulia que Tele/eXpr?s organiz? entre los editores de las principales empresas del momento, as? como tambi?n de expertos en el mundo editorial. Los fragmentos que se destacan pueden contextualizarse con la consulta de la tertulia en su totalidad, que tambi?n se ofrece en el anexo al presente trabajo, en la p?gina. 379. 92 La actual coyuntura econ?mica por la que atraviesa Espa?a se refleja intensamente en el negocio editorial. Hay que pensar siempre que el libro es un bien de consumo no permanente. Por desgracia se considera como un art?culo semisuperfluo, del que se prescinde en seguida, en cuanto aparece el menor s?ntoma de recesi?n. Las especiales caracter?sticas del libro se tuvieron ya en cuenta en el I Plan de Desarrollo, y entonces se le dio a la industria editorial el car?cter de sector prioritario en materia de cr?dito. A esta pol?tica proteccionista se debe, en buena parte, el auge que ha alcanzado en los ?ltimos a?os la producci?n y consumo de libros espa?oles, tanto por parte del cliente nacional como del extranjero. Pero al llegar el a?o 1970 los editores se han encontrado con un gran problema: que deben unos quinientos millones de pesetas (que recibieron en concepto de cr?dito a tenor del car?cter prioritario de su industria). Por otro lado est? el hecho de que el sector a?n no ha recibido la partida crediticia correspondiente al presente y que se estima en cuatrocientos millones de pesetas. La liquidez de un grupo de editoriales se ha quebrado en este desfase154. 4.1.2.2. El comercio del petr?leo y la inflaci?n Al desasosiego por los cr?ditos editoriales, cabe sumar ahora, en el per?odo 1970 ? 1980, la nueva pol?tica de comercializaci?n del petr?leo por parte de los pa?ses productores y la consecuente crisis econ?mica que surgi?, sobre todo, en las econom?as de los pa?ses hispanoamericanos. As?, como detecta Gal?n, ?el tonelaje de exportaci?n alcanzado en 1972, a?o anterior a la crisis, no se recupera hasta cinco a?os despu?s, si bien hacia 1979 y 1980 los env?os recobran nueva vitalidad y se alcanza el mayor volumen de exportaci?n de libros155?. Tres testimonios recogidos por Tele/eXpr?s nos sirven para constatar esta evoluci?n. En 1976, Josep Maria Moya, director literario de Plaza & Jan?s, explica lo siguiente: ?Atravesamos una fuerte crisis econ?mica con una inflaci?n creciente156, que hace que el posible lector se lo piense dos veces antes de comprarse un libro que cuesta ya varios centenares de pesetas. Por eso el libro de bolsillo no se ha resentido tanto de esta situaci?n, pr?cticamente no ha experimentado ninguna baja?. Se trata de un amplio reportaje en que Tele/eXpr?s157 recaba diferentes opiniones de editores y libreros. En el caso espa?ol, el rotativo catal?n detecta nuevas dificultades en el sector: 154 S?ria, Josep Maria, ?Crisis en la industrial editorial?, Tele/eXpr?s, 30 de septiembre de 1970, p?g. 15. 155 Gal?n, Jos? Manuel, op. cit., p?g. 201. 156 En el caso del libro de arte, el problema se agudiza. Tele/eXpr?s trata este tema en un amplio reportaje, en el que Manuel de Murga y Joan de Murga, due?os y directores de la casa editorial Pol?grafa, explican su experiencia: ?La inflaci?n que sufre la econom?a espa?ola nos afecta de manera muy negativa porque obliga a una continua subida de precios. Este tipo de libros ya salen caros por las limitaciones de tirada, y aunque al p?blico le parezca que ha de pagar precios excesivos, no hay ning?n negocio. A nosotros nos resulta muy dif?cil competir en el mercado exterior porque los pa?ses anglosajones hacen tiradas mucho mayores y pueden ofrecer precios m?s baratos?. Ibarz, Joaquim, ?La inflaci?n hace peligrar la edici?n de libros de arte?, Tele/eXpr?s, 4 de agosto de 1976, p?g. 11. 157 Ibarz, Joaquim y Echarri, T?nia, ?El libro de verano se pasa al campo pol?tico?, Tele/eXpr?s, 21 de julio de 1976, p?g. 13. 93 Muchas editoriales atribuyen la bajada de ventas a la inestabilidad pol?tica y social. Tambi?n se nos ha sugerido que el ?boom? de las revistas pol?ticas ha influido en una menor venta de libros, porque aparte de que el dinero que iba a la librer?a se destina ahora en buena parte al kiosko tambi?n hay que tener en cuenta el mayor inter?s de peri?dicos y publicaciones semanales que hace que el lector apenas tenga tiempo para dedicar al libro. Y en todo caso se buscan libros de actualidad, que encajan con las preocupaciones o problem?tica del momento. A pesar de las dificultades coyunturales de esta segunda d?cada, el mundo editorial logr? reafirmarse en su clara y tradicional tendencia exportadora. El esfuerzo por parte de las empresas editoriales se vio finalmente recompensado por la colaboraci?n de la Administraci?n. En este contexto se encuadran las palabras del segundo testimonio, Antoni Comas, a Tele/eXpr?s en agosto de 1979158. El entonces director general de Seix Barral y presidente del gremio de editores de Catalunya precisa que el sector editorial espa?ol se encuentra en un momento espectacular dentro del marco europeo y latinoamericano: ?En Espa?a existen unas trescientas empresas editoriales que en el transcurso del ?ltimo a?o lanzaron unos veinte mil t?tulos literarios, es decir, dieron a conocer a nuevos autores o nuevas obras de escritores consagrados?. Por ?ltimo, el rotativo catal?n confirmar? el alza en las exportaciones hacia 1979, especialmente en el mercado europeo. Es nuestro tercer testimonio: ?La exportaci?n de art?culos de la industria editorial y de las artes gr?ficas ha experimentado a lo largo de 1978 y 1979 incrementos sin precedentes, con lo que el conjunto de dichos productos se encuentra entre los 15 primeros art?culos de la exportaci?n espa?ola [?] En 1971, Iberoam?rica absorv?a el 81% del total exportado mientras que en 1979 s?lo representaba el 68%. Por el contrario los pa?ses europeos que en 1974 s?lo representaban el 12% han pasado al 23,7% en 1979?, explica el periodista que redacta el informe159. 4.1.3. El proceso editorial Pascual Maisterra analiza, junto al escritor y director literario Mario Lacruz, cu?l es el proceso editorial que se sigue desde que el autor concibe la obra hasta que ?sta es expuesta en las librer?as160. As?, el autor espa?ol suele llevar el original directamente a las editoriales, mientras que los escritores extranjeros conf?an la presentaci?n a un agente literario. Caso 158 V?zquez, ?scar, ?Comas, optimista ante la situaci?n editorial?, Tele/eXpr?s, 22 de agosto de 1979, p?g. 18. 159 Redacci?n, ?El mercado europeo se abre al libro espa?ol?, Tele/eXpr?s, 14 de junio de 1980, p?g. 18. 160 Maisterra, Pascual, ?El director literario figura clave de la edici?n?, Tele/eXpr?s, 21 de octubre de 1965, p?g. 4. 94 aparte es el del escritor ya consagrado, que entrega la obra a una sola editorial, la suya, o bien ?sta le es encargada directamente por el editor. Este original pasa al denominado ?comit? de lectura?, formado por un grupo de tres, cuatro o hasta seis lectores an?nimos que gozan de la confianza del editor. Dicho comit? emite un informe con la sinopsis de la obra, el an?lisis de su estilo y t?cnica, las influencias, etc. ?Algo as? como una cr?tica amplia del original?, detalla Lacruz. Se trata de un comit? que cobra por cada informe que emite. Y es el director literario, una persona a sueldo del editor, el que, en definitiva, acepta o rechaza el informe o quien, en determinados casos, solicita ampliaciones. En el caso de que el comit? de lectura y el director literario den su aprobaci?n, autor y editorial pueden formalizar tres tipos de contrato: a) Compra de los derechos a perpetuidad. En esta modalidad, ?injusta para el autor?, ?ste cobra una cantidad y se desentiende totalmente de la obra, mientras que el editor se la queda en exclusiva hasta que prescribe la propiedad intelectual, esto es, cincuenta a?os despu?s de la muerte del autor, en el extranjero, y casi un siglo en Espa?a. ?Imag?nate lo que esto supon?a ?caso que como sabes ha ocurrido algunas veces?, si la obra as? cedida obten?a ?xito. Por eso desde hace cosa de diez o doce a?os esta modalidad ha ca?do totalmente en desuso?, a?ade Lacruz. b) La modalidad forfait. El autor recibe una suma para la edici?n de un n?mero determinado de ejemplares, que suelen ser los que integran una primera edici?n. ?Esta cantidad?, concreta Lacruz, ?puede llegar casi al diez por ciento del precio de tapa del n?mero de ejemplares que se acuerde?. c) Porcentaje sobre los ejemplares vendidos. Esta ?ltima modalidad consiste en fijar un tanto por ciento del denominado ?precio fuerte?, es decir, del precio de tapa de los ejemplares que se vendan, ?a cuenta de lo cual se entrega un anticipo al autor?. El tanto por ciento suele oscilar en Espa?a entre un ocho y un doce, mientras que en el extranjero suelen alcanzarse porcentajes mayores: ?Alg?n autor ?Simen?n, por ejemplo? se dice que lleg? a cobrar m?s de un 15 por ciento?, explica Maisterra. El periodista y Lacruz convienen que se trata del sistema m?s justo. ?Y por eso es, en la pr?ctica, el m?s frecuente. El autor se convierte aqu? un poco en socio del editor, ya que corre el riesgo y la ganancia conjuntamente con ?l?, a?ade el director literario. 95 Las tiradas en Espa?a, seg?n Lacruz, sol?an rondar entre los 2.500 y 3.000 ejemplares161 ese a?o, ?que son los tirajes que en el extranjero, en Europa concretamente, suele hacerse de autores poco conocidos y que aqu? es lo normal para autores con cierto nombre?. ?Esto explica?, a?ade Lacruz, ?que para que entre nosotros pueda hablarse de un ?xito editorial basten 10.000 ejemplares y en Inglaterra, Francia o Italia, esta cifra se eleve a los 50.000?. En cuanto a los precios, seg?n Maisterra, ?es bien sabido que el coste total del libro, en edici?n corriente, viene a suponer una cuarta parte del precio que marca la tapa?. Del resto, ha de salir la participaci?n del distribuidor y del librero, lo pagado al autor, la publicidad y el beneficio para el editor. ?De ah? la necesidad de grandes tirajes, pero esto depende a su vez de infinidad de factores muy complejos que caen fuera del negocio editorial?, apunta el periodista. En caso de que el libro sea extranjero, una vez acordado el contrato con el autor, interviene la figura del traductor. Si se trata de un original literario, ?ste cobra por palabras; mientras que si el original es cient?fico o t?cnico, cobra un tanto alzado. Las cantidades son muy flexibles, ?ya que como traductores act?an desde profesionales hasta quienes traducen como complemento de otras actividades?. El libro pasa entonces a las linotipias y se realiza una correcci?n tipogr?fica de pruebas. Tras esta comprobaci?n, se compagina y en ese momento el autor tiene la oportunidad de corregir de nuevo su obra. El siguiente paso es confeccionar la portada, en la que puede intervenir el ?portadista?, ?una especializaci?n relativamente reciente, pero muy importante, ya que el libro entra tambi?n por los ojos?. ?ste, o se lee el libro, o m?s frecuentemente trabaja sobre una sinopsis o sobre sugerencias verbales del editor o del director literario. Seg?n Maisterra, cada vez cobra m?s importancia en las editoriales el director art?stico, que es quien corre con todo lo relativo a la presentaci?n del libro. Por ?ltimo, llega el momento de la impresi?n, que puede hacerse en tipograf?a o en ofset. En cuanto al distribuidor, ?ste ?adquiere los ejemplares en firme o parte en firme y parte en dep?sito si quiere la exclusiva para una zona determinada, nacional, comarcal o local?. Pero si el distribuidor no se ha quedado la exclusiva, ?el editor puede acudir a otros distribuidores o ir directamente a los libreros?. 161 N?tese que Mario Lacruz se queda bastante lejos de la media que registra, para el per?odo 1965-1969, el Instituto Nacional de Estad?stica: 6.319 [Ver cuadro de la p?gina 83]. Lacruz se refiere a la tirada media de 1965, por lo que pudiera ser que en a?os sucesivos la tirada anual ascendiese, compensando as? el bajo ?ndice de 1965. Cosa, por otro lado, bastante extra?a. 96 4.1.4. Visitas a las editoriales: la edici?n en catal?n Durante los a?os sesenta y setenta, se incrementa el n?mero de nuevas editoriales en el panorama catal?n y espa?ol. Se trata de peque?as y medianas empresas que, con el tiempo, adquirir?n mayor magnitud en el sistema econ?mico del pa?s pero que por entonces adoptan modelos m?s reducidos. Ello se debe, en gran parte, al propio sector cultural y, m?s concretamente, al mundo editorial. Es cierto que las grandes unidades de producci?n, que permiten optimizar costes y comercializar mucho mejor los productos, se muestran eficaces en la mayor?a de sectores industriales. Sin embargo, seg?n analiza Gal?n, las editoriales son un caso particular que acaba optando por la peque?a y mediana empresa para tirar adelante sus negocios: La explicaci?n m?s razonable que puede darse a esta situaci?n estructural puede estar basada, por un lado, en la propia diferenciaci?n del producto ?cada libro es un producto diferente y distinto?, que exige una problem?tica de distribuci?n muy especializada y acorde con las caracter?sticas y peculiaridades propias de cada libro; por otro lado, las grandes empresas editoriales trabajan en base a conceptos puramente econ?micos ?rentabilidad?, lo que, en algunos supuestos, hace que el factor cultural no sea el motor b?sico sobre el que se mueve la edici?n162. En l?neas generales, siguiendo a Gal?n, puede decirse que la peque?a empresa edita el libro menos comercial, pero, al mismo tiempo, m?s innovador en cuanto a contenido. Adem?s, este tipo de empresa asegura una aut?ntica ?democracia cultural? al lograr una oferta amplia y variada, ?servida por personas f?sicas o jur?dicas con diferentes ideas e ideolog?as?. Como explica Sergio Vila-Sanju?n las grandes empresas o grupos empresariales son ?el m?sculo [?] [que] garantiza la viabilidad del sector?, mientras que las peque?as firmas son ?el laboratorio de investigaci?n y desarrollo cultural del libro espa?ol163?. Entre las peque?as y medianas editoriales, por aquel entonces, se encuentran Nova Terra y Estela (de inspiraci?n religiosa), Aym? y Edicions 62 (de vocaci?n m?s cultural) y Editorial Vicens Vives (centrada en el libro de texto). Entre las grandes empresas cabe contar a Vergara (edici?n generalista) y Bruguera (sectores infantil y juvenil). Tal entramado se pone de manifiesto en la serie ?Visita a las editoriales? que coordina durante un a?o Mart? Farreras, en la secci?n literaria de Tele/eXpr?s ?Letras a la vista?, en las p?ginas 4 y 11 dependiendo del n?mero. Son visitas a las principales editoriales de Barcelona y se centran, fundamentalmente, en la publicaci?n de libros en catal?n. Un breve repaso a 162 Gal?n, Jos? Manuel, op. cit., p?g. 140. 163 Vila-Sanju?n, Sergio, Pasando p?gina: autores y editores en la Espa?a democr?tica, Destino, Barcelona, 2003, p?g. 664. 97 estas visitas sirve para percatarse de la diversidad de propuestas que, s?lo en el ?mbito del libro en catal?n, existe en la ciudad de Barcelona164. 4.1.4.1. El catal?n, una oportunidad de negocio Pero antes de entrar en materia, lo primero que cabe preguntarse es por qu? este acento sobre la edici?n en catal?n. Aparte la vocaci?n activista de algunas editoriales, muchas intuyeron que el catal?n empezaba a ser una oportunidad de negocio165. Ya en 1946 la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial propici? en Catalunya los primeros permisos para editar en catal?n. El R?gimen recel? de g?neros como el ensayo, la historia y, especialmente, de las traducciones de obras extranjeras, pero afloj? la cuerda en las producciones de ficci?n de autores aut?ctonos166. En 1965, cuando se publica la serie ?Visita a las editoriales?, el libro catal?n experimenta un salto importante. En 1964 el Instituto Nacional del Libro (INLE) registraba 294 t?tulos en catal?n aparecidos en la totalidad del ?rea ling??stica; en 1965 se pasa a los 453, y en 1966 a los 488. Es en estos a?os, por ejemplo, cuando Vergara inicia su colecci?n ?Isard? o cuando Bruguera inaugura cuatro colecciones en catal?n de forma pr?cticamente simultanea. De todo ello, y de m?s logros editoriales, se da cuenta en la serie ?Visita a la editoriales?, que se convierte en un informe detallado de los diferentes fondos bibliogr?ficos de la ?poca. A partir de 1966, las cifras se mueven mayoritariamente por encima de los 400 t?tulos en catal?n, hasta que se produce un nuevo salto en 1974 (577). Habr? que esperar hasta 1976 para recuperar las cifras de antes de la guerra: cerca de 900 t?tulos en catal?n167. Estos a?os coinciden con la aparici?n y consolidaci?n del suplemento cultural ?Tele/eXpr?s Literario? dirigido por Gim?nez-Front?n, donde tambi?n se da buena cuenta de las novedades del libro en catal?n y de su importancia cada vez mayor en el sector y entre los lectores. 164 Ver Anexo, punto 2, p?g. 382. 165 Vila-Sanju?n, Sergio, op. cit., p?gs. 255-276. 166 Llanas, Manuel, Sis segles d?edici? a Catalunya, Eumo Editorial, Vic (Barcelona), 2007, p?g. 176. 167 En 1978 y 1979, el salto es ya notable. El propio Tele/eXpr?s, con datos recogidos por el Instituto Nacional del Libro Espa?ol, informa que en 1979 hay 1.370 t?tulos en catal?n, por 1.178 del a?o anterior. En 1975 eran 590. En cinco a?os, pues, la cifra se hab?a duplicado. [Datos recogidos en Tele/eXpr?s, 14 de diciembre de 1979, p?g. 21]. En t?rminos comparativos, Edicions 62 ofrece un dato revelador en la primera edici?n de Mil llibres en catal?, cuyo pr?logo explica que en 1961, justo antes de que Ramon Bastardes y Max Cahner fundaran la editorial, se publicaron 57 libros en catal?n (un 0,83% dentro de la producci?n librera espa?ola) mientras que en 1978 se publicaron 1.132 t?tulos, cifra que representa casi un 5% de la producci?n global del Estado. N?tese que la cifra de t?tulos de 1978 recogida por Edicions 62 var?a ligeramente respecto de los datos del Instituto Nacional del Libro que ofrecemos en esta misma nota al pie. Sobre el auge del libro en catal?n, puede resultar de inter?s el reportaje ?M?s venta de libros en catal?n que otros a?os?, Tele/eXpr?s, 24 de abril de 1980, p?g. 17. Tambi?n es importante la experiencia personal que ofrece Francisco Candel en su art?culo ?C?mo me inici? en la lectura del libro catal?n?, Tele/eXpr?s, 16 de julio de 1977, p?g. 2. 98 Tele/eXpr?s, atento a la realidad de su ?poca, supo retratar los movimientos de la industria editorial en catal?n, s?ntoma de un cambio de sensibilidad creciente en la sociedad barcelonesa de los ?ltimos diez a?os del Franquismo. A continuaci?n se detalla el panorama que, gracias a la serie ?Visita a las editoriales?, es posible describir en 1965. La visita a cada editorial se complementar? con algunas informaciones de a?os posteriores, que nos permitir?n ver con cierta perspectiva el desarrollo de cada empresa. 4.1.4.2. Edici?n generalista: Editorial Vergara D?a de la visita: 24 de marzo de 1965168 A?o de fundaci?n: 1949 ? 1950 Primeros propietarios: el librero y distribuidor Josep M. Esteve, gracias a la aportaci?n econ?mica de un grupo financiero que contralaba, entre otras, la empresa Aiscondel. A finales de los 50 la propiedad pasa a Nicolau Sur?s169. Ya en 1965 la editorial Vergara dispon?a de una compleja empresa que contemplaba la edici?n de discos, grandes colecciones monogr?ficas y enciclopedias, entre otros productos. Si bien la secci?n m?s completa es la literaria. La visita de Tele/eXpr?s se centra en su colecci?n de libros ?Isard?, la ?nica que posee la editorial en lengua catalana y ?a la que vemos caracterizarse por una notable diversidad?. El director de la editorial, J. M. Boix i Selva, llama la atenci?n sobre el t?tulo concreto de la colecci?n: ?Col?lecci? Isard, Biblioteca universal en llengua catalana. Obres representatives de tots els g?neres literaris i de diverses ?poques i cultures?. Y concreta: ?No se ha querido que fuera una colecci?n de novelas, de ensayos o de biograf?as; ni una colecci?n de autores de aqu?, ni de autores de all?. [?] aspira a ir publicando obras cl?sicas y modernas, de autores importantes de cualquier parte, y, por lo tanto, tambi?n de aqu??. As?, en ?Isard? aparecieron novelas de tres Premios Nobel: La pesta, de Albert Camus, en traducci?n de Joan Fuster; Ther?se Desqueyroux, de F. Mauriac, en traducci?n de Joan Sales; y Barrab?s, de Lagerkvist, en traducci?n de N?ria Sales. Tambi?n se publicaron dos Premios Goncourt: El darrer just, de Schwarz-Bart, en traducci?n de Joan Oliver; y D?u ha nascut a l?exili, de Vintila Horia, en traducci?n de Rossend Llates. En cuanto a autores catalanes, la editorial Vergara public? L?Aperitiu, de Josep Maria de Sagarra; La veu dels joves, del monje Miquel M. Estrad?; Proses b?rbares y Els herois, de 168 Redacci?n, ?Editorial Vergara y su colecci?n ?Isard??, Tele/eXpr?s, 24 de marzo de 1965, p?g. 6. 169 Llanas, Manuel, L?edici? a Catalunya: el segle XX (1939-1975), Gremi d?Editors de Catalunya, Barcelona, 2006, p?g. 91. 99 Prudenci Bertrana; precedidas estas dos por Una vida, de Aurora Bertrana, que contar? la vida de su padre. La mayor?a de obras publicadas hasta el momento en ?Isard? pertenec?an a autores extranjeros. Seg?n Boix, ?esta es la hora de las traducciones, el momento de recuperar tiempo perdido y de quemar etapas?. Y a?ade: ?Le aseguro a usted que si nos fuera dado publicar obras de autores catalanes de tanta envergadura como un Huxley, un Joyce, un Graham Green, un Hemingway [?] no publicar?amos obras extranjeras?. El director editorial se apoya en la reflexi?n que, tiempo atr?s, hizo Josep Pla. Y afirma: En la ?poca que nos ha tocado vivir, la literatura catalana no habr? dado alguna obra importante de creaci?n. Habr? sido, en cambio, una ?poca de traducciones important?simas. El bien que estas traducciones habr?n hecho a la lengua restaurada habr? sido incalculable, magn?fico. A trav?s de estas traducciones se habr? podido hacer una obra de consolidaci?n de una profundidad y de una intensidad sin precedentes170. Boix concluye asegurando que ?en ?Isard? dif?cilmente estar?n todos los que quieran, puesto que haremos todo lo posible porque [sic.], para un autor catal?n, publicar una obra en ?Isard? sea poco menos que una consagraci?n, o el reconocimiento de una consagraci?n, y, para el p?blico, una garant?a de excelencia?. A parte de la colecci?n ?Isard?, hasta esa ?poca, Vergara hab?a explotado especialmente tres sectores: las obras ilustradas de gran formato, la literatura y la historia. 4.1.4.3. Edici?n infantil y juvenil: Editorial Bruguera D?a de la visita: 9 de junio de 1965171 A?o de fundaci?n: 1939 Primeros propietarios: Pantale? i Francesc Bruguera Gran?, hijos de Joan Bruguera Teixid?, fundador de El Gato Negro y fallecido en 1933. Dedicada tradicionalmente al libro en castellano, la editorial Bruguera puso en marcha, en tan s?lo un a?o (1964), cuatro colecciones en lengua catalana: 170 Recogido en Tele/eXpr?s. Redacci?n, ?Editorial Vergara y su colecci?n ?Isard??, Tele/eXpr?s, 24 de marzo de 1965, p?g. 6. 171 Redacci?n, ?La veterana Bruguera y sus ediciones en lengua catalana?, Tele/eXpr?s, 9 de junio de 1965, p?g. 4. 100 a) ?Hist?ries?. La editorial Bruguera inici? sus publicaciones en catal?n con esta colecci?n, integrada por t?tulos como Joana d?Arc, Quo Vadis?, La cabanya de l?oncle Tom, Ben-Hury, Les mil i una nit, Les aventures de Tom Sawyer o Un capit? de 15 anys. ?Por su especial presentaci?n ?cada volumen contiene 250 ilustraciones? ha sido una de las colecciones mejor acogidas?, explica el autor del art?culo aparecido en Tele/eXpr?s. b) ?Sageta?. Iniciada con la obra Fora del temps, del espele?logo franc?s Michel Siffre, esta colecci?n abre un campo nuevo en las letras catalanas: el libro de viajes, los reportajes de aventura. El segundo libro de la colecci?n fue A les meves muntanyes, del alpinista italiano Walter Bonatti. c) ?Els llibres de la llar?, colecci?n destinada ?al servicio de la familia?. El primer libro se titula precisamente ?El llibre de la llar? y, seg?n explica el reportero, ?trata desde la limpieza del hogar hasta el cuidado de los ni?os, pasando por todos los aspectos relativos a la vida de la casa y de la familia?. La obra cuenta con m?s de 200 ilustraciones y 48 l?minas en negro y en el margen del texto. Aparte, la editorial anuncia las siguientes obras: El llibre de la decoraci? moderna, de S. Pev; El llibre dels pares, de Jer?nimo Moragas; El llibre de la salut, de J. Paluzie-Borrell; El llibre del matrimoni, de Frederik K?ning; y El llibre de la vida comercial, de Esteban Ferrer. d) ?Biblioteca Catalunya?, que se especializa en obras de memorias, biograf?as e historia. La colecci?n se inici? con De Paris, el fel i la mel, obra p?stuma de Fernando Canyameras. ?El libro, que recoge las memorias de L?home del Moulin Rouge, es una sabrosa cr?nica del Par?s del 14 al 18?, concreta el periodista. El segundo volumen de la colecci?n fue Rialles, ll?grimes i vedettes, las memorias del popular c?mico Alady y result? ?uno de los cinco primeros ?xitos editoriales de la pasada Fiesta del Libro?. Entre las obras de inmediata aparici?n, destacaba Hist?ria de la Prensa Catalana, de Juan Torrent y de Rafael Tasis, prologada por Agust?n Pedro Pons. Tras ?m?s de cuarenta a?os de investigaci?n paciente y concienzuda [?] [esta historia se convierte] en la primera tentativa para rellenar un hueco inexistente en nuestra bibliograf?a?. Al margen de estas cinco colecciones, en 1965, el director editorial Juan Agut ya preparaba una sexta colecci?n titulada ?Quaderns de cultura?, una colecci?n de libros de bolsillo a precios verdaderamente populares. 101 4.1.4.4. Edici?n literaria: Editorial Aym? S.A. y Edicions 62 a. Editorial Aym? SA D?a de la visita: 27 de enero de 1965172 A?o de fundaci?n: 1942 Primeros propietarios: Jaume Aym? i Ayala y Jaume Aym? i Mayol, padre e hijo. La presencia de los fundadores se acaba en 1962, a?o en que compra la editorial Joan Baptiste Cendr?s. Es entonces cuando Aym? se funde con otras editoriales y colecciones: Proa, Els Llibres de l??ssa Menor o Quaderns de Teatre. La visita a esta editorial se produce en enero de 1965 y es guiada por su director literario, el escritor Joan Oliver. El entrevistado empieza destacando la extraordinaria difusi?n de Ian Fleming, cuya obra se reproducir? en catal?n y en castellano: El lanzamiento de Ian Fleming ocupa un primer puesto en nuestra actual actividad. Esa obra, de fabulosa difusi?n (en esta misma p?gina se habla del ?fen?meno? Fleming y de su incorporaci?n al catal?n) tiene unas caracter?sticas bien concretas y perceptibles a trav?s de su lectura, pero en ?ltima instancia cabe pensar en la existencia de alg?n elemento de dif?cil clasificaci?n, para hacernos explicable su gran ?xito mundial173 [El par?ntesis es del autor]. De Fleming se publicar?n tres t?tulos: Des de R?ssia amb amor, Casino Royale y El Golfhinger, en traducciones de Ferm? Verg?s. Por otro lado, destaca la colecci?n ?A tot vent, Ediciones Proa?, con tres primeros t?tulos: Crim i c?stig, de Dostoievski, traducida por Andreu Nin; Sota la xarxa, de Irish Murdoch, traducida por Montserrat Abell?; y La meva illa, de Elsa Morante, traducida por el propio Joan Oliver. A lo largo de 1965, Proa prev? catorce t?tulos m?s, ?con nombres de prestigio mundial, como por ejemplo, Sartre, Dos Passos, Montheriale o Hemingway; autores catalanes como Pedrolo y Porcel, y primeras publicaciones en nuestra lengua de autores tan importantes como Kafka o Pavese; as? El diable als turons y El proc?s, en traducciones respectivas de Edmon Vall?s y Gabriel Ferrater?. El responsable de la selecci?n de los t?tulos fue Joan Oliver, acompa?ado por el mecenas Josep Cendr?s que fue compensando las 172 Farreras, Mart?, ?Visita a las editoriales, Editorial Aym??, Tele/eXpr?s, 27 de enero de 1965, p?g. 11. 173 Farreras, Mar?, op. cit., p?g. 11. 102 p?rdidas econ?micas de Proa con los beneficios de la marca Flo?d, tambi?n gestionada por ?l174. Entre los futuros proyectos, Oliver destaca la recuperaci?n de la colecci?n de ensayos ?La mirada?, que ?l recuerda como ?una aventura sabadellense de mis a?os mozos?. El pistoletazo de salida lo dar? Les mots, de Sartre, al que seguir?n Abans del naufragi, de Dom?nech Guans?, ?una revisi?n de nuestros ambientes culturales con la evocaci?n de las figuras m?s destacadas en los mismos, desde Fabra a Espriu?; y Guanyar-se la vida, ?un libro interesant?simo, muy vivo y actual, de Carles Mu?oz Espinalt?. Aparte, Oliver avanza que en enero y febrero de 1965 se reeditar?n dos obras ?hoy pr?cticamente desaparecidas? de Josep Maria de Sagarra: All y salobre y Vida privada. A la editorial Aym? se debe la creaci?n del Premi Joanot Martorell, en 1947, nacido como contrapeso al Premio Nadal, para evitar que ?los escritores pasaran en masa a escribir en castellano175?. Desde 1951, el Joanot Martorell lo organizar?n alternativamente las editoriales Aym? y Selecta, hasta que en 1960 es sustituido por el Premio Sant Jordi176. b. Edicions 62177 D?a de la visita: 24 de febrero de 1965178 A?o de fundaci?n: 1962 Primeros propietarios: Ramon Bastardes y Max Cahner Edicions 62 cuenta por entonces con dos a?os de vida, en los que ha alcanzado la cifra de 70 t?tulos, distribuidos hasta el momento en cuatro colecciones: ?A l?abast?, ?La cua de palla?, ?Blanquerna? y ?Estudis i documents?. a) La m?s popular, y por otro lado la m?s novedosa, es ?La cua de palla?, la primera colecci?n de literatura polic?aca en catal?n. En ella destacan obras de Simenon, D?trematt y Dashiell Hammet. Esta colecci?n fracasar?a en sus inicios, como recuerda su entonces director Manuel de Pedrolo: ?Aquella colecci?n fue prematura. Las aspiraciones culturales de la ?poca 174 Sobre este y otros aspectos de Proa, cons?ltese Fabre, J., ?Proa: 50 anys a tot vent?, Tele/eXpr?s, 11 de octubre de 1978, p?g. 9 y Sempronio, ?La nadala de Cendr?s?, Tele/eXpr?s, 13 de enero de 1979, p?g. 9. 175 Llanas, Manuel, op. cit., 2006, p?g. 224. 176 Josep Faul? trata en Tele/eXpr?s sobre la creaci?n del Joanot Martorell. Cons?ltese Faul?, Josep, ?1947: Creaci? del ?Joanot Martorell??, Tele/eXpr?s, 4 de octubre de 1978, p?g. 11. 177 Sobre Edicions 62, cons?ltese tambi?n Fabre, Jaume, ?Edicions 62 arriba al 1.000?, Tele/eXpr?s, 6 de diciembre de 1979, p?g. 23; y Fabre, Jaume, ?Edicions 62: Mil obres, disset anys i una crisi?, Tele/eXpr?s, 27 de diciembre de 1979, p?g. 17. 178 Redacci?n, ?Edicions 62 marchan viento en popa?, Tele/eXpr?s, 24 de febrero de 1965, p?g. 11. 103 no pasaban por la novela polic?aca, que se consideraba, entonces, un g?nero inferior. Su clientela hab?a de ser la gente que compraba normalmente subliteratura, pero result? que prefer?a comprarla en castellano, porque era m?s barata. Ahora [1979] los gustos han cambiado y el g?nero se ha puesto de moda entre los intelectuales179?. b) ?A l?abast?, por entonces con 20 t?tulos, es una colecci?n de ensayos. Seg?n precisa uno de los fundadores de la editorial, Ram?n Bastardes, se trata de una colecci?n ?atenta en especial a las cuestiones que puedan contribuir a perfilar una visi?n moderna de nuestro pa?s, matiz que ha merecido una muy buena acogida por parte del p?blico?. Uno de los t?tulos, Els altres catalans, de Francisco Candel, alcanz? en solo un a?o la sexta edici?n. c) ?Blanquerna?, del mismo formato que ?A l?abast?, aspira a englobar obras y autores de tendencia espiritualista. Los t?tulos publicados son: Di?legs de Carmelites y Diari d?un rector de poble, de Bernanos; el estudio de J. Gal? sobre Saint-Exupery o la llibertat de l?esperit; el Misteri dels Sants Innocents, de Peguy; y La vida i el pensament de Teilhard de Chardin, de Nicol?s Corte, ?uno de los m?s completos estudios sobre la figura del pensamiento contempor?neo, acompa?ado de un texto interesant?simo del padre Eusebio Colomer, titulado L?obra de Teilhard i els seus int?rprets?. d) En la colecci?n ?Estudis i documents?, la editorial hab?a publicado hasta el momento los dos primeros vol?menes de la obra de Pierre Vilar, Catalunya dins l?Espanya moderna, ?que ha sido excelentemente recibido por el p?blico?. Ese mismo a?o la editorial prev? crear nuevas colecciones: a) ?El balanc??, donde se agrupar? lo m?s destacado de la novel?stica contempor?nea: Faulkner, Norman Mailer, Michel Butor, Italo Calvino, etc. Los tres primeros t?tulos ser?an Cr?nica dels pobres amants, de Vasco Patrolini; Un dic contra el Pac?fic, de Marguerite Duras; y La ruta del tabac, de Erskine Caldwell. En a?os sucesivos, esta colecci?n dar? a conocer en catal?n a escritores como John Dos Passos, William Faulkner, Heinrich B?ll, Graham Green, Francis Scott Fitzgerald, Italo Calvino o Bertolt Brecht, entre otros. 179 Recogido en Fabre, Jaume, ?A?n no hay libertad de expresi?n?, Entrevista a Manuel de Pedrolo, Tele/eXpr?s, 22 de mayo de 1979, p?g. 22. 104 b) ?El Trapezi?, que agrupar?, seg?n explica Bastardes, libros ?especialmente id?neos para un tipo de lector que, superadas las obras juveniles puede ya enfrentarse con la novel?stica dirigida al p?blico adulto?. Aqu? tendr?n cabida autores como Alain Fournier, William Saroyan o Maksim Gorki. c) La ?Antologia Catalana?, dirigida por Joaquim Molas y que ser?a una colecci?n de peque?os vol?menes antol?gicos de la cultura catalana de todas las ?pocas, con textos de historiadores, economistas, pol?ticos, pensadores, poetas y ensayistas. Los primeros t?tulos fueron Teatre revolucionari, de Josep Robre?o; El llibre de les b?sties, de Ramon Llull; Narracions, de Salvador Espriu; Poesia catalana rom?ntica y La societat catalana en temps de la Restauraci?, de Narc?s Oller. d) ?Pensament cristi?? y ?Oikoumene?, dirigidas por Jos? Perarnau. La primera acoge la obra de autores cat?licos, mientras que la segunda se centra en los protestantes, ortodoxos orientales y jud?os. El objetivo es tratar los problemas del acercamiento y unidad del mundo cristiano. Entre los primeros autores est?n Calvez, Schillebeeck, Maritain, Rahner, Cullmann y Max Thurian. Al margen de todos estos proyectos, en febrero de 1965 Edicions 62 preparaba la serie ?Cl?ssics catalans del segle XX?, cuyo primer volumen ser?a Obres completes de Carles Riba. Luego vendr?an Lloren? Villalonga, Salvador Espriu, Joan Fuster? Tambi?n por entonces se prepara Hist?ria del Pa?s Valenci?, obra de Sanchis Guarner, Josep Camarena, Miquel Tarradell, Joan Fuster y Joan Regl?. El pr?logo corri? a cargo de Mart?nez Ferrando. Cuando Tele/eXpr?s visita Edicions 62, ?sta ya cuenta con la presencia del director literario Josep Maria Castellet, que se embarca en la aventura editorial en 1964 y tiene entre sus asesores a Joaquim Molas. En 1965, cuando se produce la visita de Tele/eXpr?s, Max Cahner inicia su proyecto de crear una gran enciclopedia catalana, que estuvo a punto de acabar con Edicions 62180. 4.1.4.5. Edici?n religiosa: Nova Terra y Estela a. Nova Terra 180 Tele/eXpr?s dedica varios art?culos y reportajes a la Enciclopedia Catalana. Cons?ltese Fort i Bufill, Xavier, ?Sobre la continuaci?n de la gran enciclopedia catalana?, Tele/eXpr?s, 20 de diciembre de 1972, p?g. 15; Huertas Claveria, Josep Maria, ?Nueve a?os y cinco tomos de la Enciclopedia Catalana?, Tele/eXpr?s, 27 de marzo de 1974, p?g. 15. 105 D?a de la visita: 10 de febrero de 1965181 A?o de fundaci?n: 1958 Primeros propietarios: Nova Terra la funda un grupo de religiosos y laicos integrado por Josep Artigal, Joan Carrera, Josep Casta?o, Josep Comas, Josep Espin?s, Miquel Juncadella, Antoni Munn?, Lleonard Ram?rez y Josep Verdura. M?s tarde se incorporar?a, entre otros, Alfons Carles Com?n. Verdura y Com?n son los miembros m?s destacados y, tras presiones de todo tipo, el Ministerio de Informaci?n fuerza su marcha de la editorial en 1970. Acabar?n en las filas de Estela182. Ant?n Ca?ellas fue el ?ltimo de los propietarios, cuya etapa acab? en la bancarrota. Los primeros a?os se distribuye bajo el sello editorial de la Joventut Obrera Cristina (JOC), hasta que en 1963 se hizo la constituci?n formal de una sociedad an?nima con el nombre de Editorial Nova Terra. Tele/eXpr?s visita la que es por entonces una de las editoriales m?s j?venes del pa?s y, por otro lado, una de las que m?s r?pidamente ha crecido. Es en 1954 cuando Nova Terra debuta con la edici?n de un Can?oner de tipo popular, bajo el t?tulo Can?oner a flor de llavi183, ?que obtuvo una gran aceptaci?n, repiti?ndose en a?os sucesivos y que ha alcanzado ya las catorce ediciones?. La progresi?n fue especialmente significativa en los dos ?ltimos a?os: en 1963 aparecieron 37 t?tulos, y en 1964 fueron 75. Al final de su trayectoria, en 1979, hab?an salido a la luz m?s de un millar de obras en catal?n y en castellano. Las m?s exitosas, los Can?oners y El diari de l??nima, de Joan XXIII. Durante la visita a la sede de la calle Ba?os Nuevos, junto a Nostra Senyora del Pi, Farreras conoce las novedades que la editorial prepara en catal?n. El director Josep Verdura precisa: ?Conviene no olvidar que nuestras ediciones son biling?es [?] pero ?ltimamente hemos intensificado de un modo notable la edici?n en catal?n, esfuerzo, dicho sea de paso, que no se ha correspondido por los posibles lectores. Da en cierto modo la impresi?n de que unos determinados temas, precisamente los de proyecci?n m?s universalista, no alcanzan la apetecida resonancia al ser editados en catal?n?. Dichas obras son El Medi Div?, de Teilhard de Chardin; Les grans amistats, de Raissa Maritain; Cuba, de Ren? Dumont, ?un libro audaz y fuera de serie que no ha producido ni por asomo el impacto que era l?cito esperar?; y Rodes de mol?, de Antoni Jutglar, ?uno de nuestros m?s positivos valores j?venes, que se encuentra 181 Farreras, Mart?, ?Los proyectos de Nova Terra?, Tele/eXpr?s, 19 de febrero de 1965, p?g. 11. 182 Llanas, Manuel, op. cit., 2006, p?g. 116. 183 Le siguieron otros can?oners similares como Plantem cantant ?que marcaron un hito renovador en los cantos colectivos juveniles, abrieron v?as al movimiento ?folk? y han ido consiguiendo reediciones sucesivas que en conjunto les han situado en tirajes superiores a los 100.000 ejemplares?, recuerda Tele/eXpr?s en 1979, cuando Nova Terra desaparece. Ver Redacci?n, ?La editorial Nova Terra ya no existe?, Tele/eXpr?s, 5 de junio de 1979, p?g. 8. 106 dentro de la l?nea universalista apuntada aun cuando esa obra se centre en el an?lisis de nuestra burgues?a y que tampoco ha logrado la acogida de curiosidad que d?bamos por segura?. Gran acogida tuvo El diari de l??nima, de Juan XXIII, ?el mayor ?xito de nuestra edici?n en catal?n?. La editorial Nova Terra distribuye el trabajo a trav?s de tres grandes planes: Fiesta del Libro, Verano y Navidad; el primero y el ?ltimo, los de mayor trabajo. Para antes del D?a del Libro, Nova Terra prev? nuevos t?tulos en todas sus colecciones. Seg?n detalla Verdura: 1. Colecci?n ?L?Home Nou?: nueve t?tulos. 2. Colecci?n ?El Gra de mostassa?: cuatro t?tulos. 3. Colecci?n ?S?ntesi?: tres t?tulos. Verdura los destaca: L?empresa socialista a Iugosl?via, de Georges Lasserre; Pla de lluita contra la fam, de Gabriel Ardant; e Ind?stria i creaci? col?lectiva, de Fran?ois Perroux. 4. Colecci?n ?Quaderns de Nadal?: cinco t?tulos. 5. Colecci?n ?Actituds?: seis t?tulos, de los que Verdura destaca Ciutadella y Carta a un jueu, de Saint-Exupery. La primera novela exitosa de esta colecci?n fue La m? contra l?horitz?, de Manuel de Pedrolo. 6. Colecci?n ?Nadal?: cinco t?tulos. 7. Colecci?n ?M?n rural?: cuatro t?tulos. Estas colecciones se agrupan en torno a tres ?mbitos tem?ticos, seg?n Llanas184: a) Sindicalismo, sociolog?a, econom?a, pol?tica y literatura: colecciones S?ntesis / S?ntesi; y Actitudes / Actituts. b) Religi?n (concilio, fe, ecumenismo, di?logos entre cristianos y marxistas, teolog?a): L?Home Nou; y Temps de Concili, que se crear? m?s adelante. c) Pedagog?a, educaci?n, familia y tiempo libre: Nadal; y el Gra de Mostassa. Aparte, en 1965 la editorial prev? otros libros fuera de colecci?n, de los que destaca Tota aquesta gent, de Ram?n Folch, ?ltimo Premio Sant Jordi. En 1971, la editorial crea la colecci?n ?Joanot Martorell?, que tendr? una vida de cinco a?os en los que se editan 24 t?tulos. La colecci?n, dirigida por Maria Aur?lia Capmany, se dedicaba a la novela catalana actual y cl?sica, as? como a ?t?tols estrangers que cal 184 Llanas, Manuel, op. cit., 2006, p?g. 119. 107 llegir185?. La propia directora y Jaume Melendres186 denuncian, como motivo del cierre, la decisi?n unilateral de la empresa, que no quiere apostar por una literatura, la catalana, que s? es rentable para otras colecciones como ?El balanc??, d?Edicions 62, ?on s?n precisament ?els escriptors catalans? el suport financer d?altres col?leccions, per damunt dels estrangers consagrats?, o como ?El Club dels novel?listes?, d?Aym?, y la editorial Galba, creada precisamente en 1976, cuando se finiquita la ?Joanot Martorell?. En la n?mina de escritores que pasaron por la tambi?n conocida como ?JM?, figuran autores de la talla de Manuel de Pedrolo, Riera Llorca, la propia Capmany y Puig i Ferrater, entre otros. En total, hasta su extinci?n en 1979, Nova Terra publica cerca de 750 t?tulos, ?grosso modo, 400 en castellano y 350 en catal?n, originales y traducidos a partes muy similares187?. b. Editorial Estela D?a de la visita: 26 de mayo de 1965188 A?o de fundaci?n: 1958 Primeros propietarios: Estela surge de un grupo de seglares y religiosos de la di?cesis de Barcelona y Tarragona, entre los que cabe destacar a Josep M. Pinyol i Font, Mari? Vila d?Abadal y al padre Ramon Muntanyola. En 1970, se incorporan, procedentes de Nova Terra, Alfons Carles Com?n y Josep Verdura. La orientaci?n marxista y la literatura de car?cter m?s combativo que imprimen los reci?n llegados, motiva continuos choques con la censura. En mayo de 1971, el Ministerio de Informaci?n cancela la inscripci?n de Estela en el registro de empresas editoriales, hecho que supone su desaparici?n. Editorial Estela se especializ? en contenidos religiosos, distribuidos en un total de 15 colecciones: ?Espiritualitat?, ?Biblioteca del seglar?, ?El m?n avui?, ?La vida i l?amor?, ?Concili Vatic? II?, ?Documents del Concili?, ?Con?ixer la Biblia?, ?Pastoral i Lit?rgia?, ?Pedres vivents?, ?Llibres de butxaca?, ?Llibres infantils?, ??lbums b?blics?, ?Enc?cliques?, ?Q?estions de vida cristiana? y ?Obres diverses?. Explica M. Xanc?, encargado de guiar la visita de Tele/eXpr?s, que el objetivo de la editorial es ?dar a conocer el pensamiento cristiano bajo sus m?s diversos aspectos: teolog?a, 185 El peso de las traducciones en la colecci?n ?Joanot Martorell? es del 15% aproximadamente, por lo que debe considerarse como una colecci?n b?sicamente dedicada a la literatura catalana del siglo XX, con un claro predominio de contempor?neos y una notable presencia de ?nov?simos?. Recogido en Melendres, Jaume, ?Tamb? maten els cavalls?, Tele/eXpr?s, 14 de abril de 1976, p?g. 19. 186 Melendres, Jaume, ?Tamb? maten els cavalls?, Tele/eXpr?s, 14 de abril de 1976, p?g. 19. 187 Llanas, Manuel, op. cit., 2006, p?g. 119. 188 Redacci?n, ?Estela, un meritorio esfuerzo en pro de la divulgaci?n?, Tele/eXpr?s, 26 de mayo de 1965, p?g. 11. 108 liturgia, ecumenismo, Biblia, misi?n, sociolog?a, reflexi?n sobre nuestra civilizaci?n t?cnica, etc. Todas estas materias tienen un denominador com?n, transmitir la fe, en sus dos caracter?sticas b?sicas de luz y di?logo?. Xanc? destaca el ?xito obtenido por la colecci?n ?Espiritualitat? y la fuerte dedicaci?n de la editorial a los temas conciliares, concretados en dos colecciones. Entre los libros publicados en 1964, varios son los ?xitos de venta, sobre todo en ?Espiritualitat?, con t?tulos como ?Preg?ries? y ?Reeixir?, que llegan a la sexta edici?n con m?s de 30.000 ejemplares cada uno. Estela publica cerca de 600 t?tulos (325 en castellano y 250 en catal?n) y coedita, con la Abad?a de Montserrat, varios n?meros de la revista Q?estions de vida cristiana189. En el plano religioso, el ideario de Estela sintoniza con los objetivos que siguieron las secciones literarias de Tele/eXpr?s y su suplemento literario: entroncar con Europa y situarse en la vanguardia. En palabras de Pinyol, se trataba de ?recuperar el tiempo perdido y publicar en catal?n obras que cubriesen la tem?tica religiosa siempre sintonizando con la evoluci?n del pensamiento cristiano europeo a partir de la Segunda Guerra Mundial?. Igualmente, el fundador de la editorial destaca ?la relaci?n de la editorial novel con los movimientos de vanguardia religiosa y, sobre todo, con los editores franceses y la convicci?n que exist?a una demanda de obras progresistas por parte de las nuevas levas de militantes cristianos190?. 4.1.4.6. Edici?n de libros de texto y acad?micos: Editorial Vicens Vives a. Editorial Vicens Vives D?a de la visita: 12 de mayo de 1965191 A?o de fundaci?n: 1961, a partir de una escisi?n de la editorial Teide Primeros propietarios: Roser Rahola y su hijo mayor, Pere Vicens Esta vez Mart? Farreras es recibido por Roser Rahola, esposa del difunto Jaume Vicens Vives. La editorial, ubicada en la avenida de Sarri?, pone en marcha la colecci?n ?Biografies Catalanes?, en dos series, la hist?rica y la de ensayos. Seg?n explica Rahola: ?La colecci?n naci? del deseo de mi marido, el doctor Jaime Vicens Vives, de renovar la visi?n hist?rica tradicional del pasado de Catalu?a. En el pr?logo del primer volumen, aparecido en 1958, justificaba la iniciaci?n de la colecci?n, por la necesidad de divulgar entre el gran p?blico los 189 Llanas, Manuel, op. cit., 2006, p?g. 122. 190 Llanas, Manuel, op. cit., 2006, p?g. 120. 191 Farreras, Mart?, ?La editorial Vicens Vives sigue fiel a la pauta?, Tele/eXpr?s, 12 de mayo de 1965, p?g. 11. 109 conocimientos y conclusiones a que hab?an llegado los historiadores catalanes en el per?odo posterior a 1939?. En esta colecci?n colaboran especialistas de las diferentes etapas hist?ricas de Catalunya: Miquel Tarradell, Ramon d?Abadal, Ferran Soldevila, Santiago Sobrequ?s, J. Rubi?, Jes?s Ernest Mart?nez-Ferrando, Joan Mercader, Joan Regl?, Enric Bagu?, Rafael Tasis i Marca, y el propio Vicens Vives. A pesar del car?cter cient?fico de la colecci?n, que dispone de numerosas notas cr?ticas y de orientaci?n bibliogr?fica, la idea que preside es ?dar a conocer a todos los lectores de lengua catalana, y de una manera asequible, nuestra historia, para adentrarse en el terreno m?s amplio de nuestro pensamiento y vida cultural?, concreta Rahola, quien a?ade que proyectan la obra Olivares y Catalu?a. La revolta de 1604, a cargo del historiador ingl?s J. H. Elliot. Dos fechas ser?n fundamentales para el definitivo impulso de la editorial, seg?n recoge Manuel Llanas192: 1967, con la reforma del bachillerato; y 1970, con la nueva ley de la ense?anza, a?os en los que se definieron las l?neas a seguir en los nuevos libros de texto y hubo que editar muchos ejemplares de golpe. 4.1.4.7. Otras editoriales: Editorial AC Editorial AC D?a de la visita: 8 de julio de 1965193 A?o de fundaci?n: 1965 Primeros propietarios: - En julio de 1965, Mart? Farreras visita la editorial AC guiado por el director Armando Carab?n, nacionalista catal?n que llegar?a a ser, a?os despu?s, vicepresidente del FC Barcelona. El primer proyecto de editorial AC fue la ?Col?lecci? Cara i Creu?, cuyos primeros t?tulos fueron: Diccionari per a ociosos y Cansar-se d?esperar, de Joan Fuster; Les bonhomies, de Josep Carner; y L?home, de Jean Rostand. El objetivo de esta colecci?n es dar ?la sensaci?n m?s completa del todo?, ?la cara y la cruz de las monedas?, en palabras del propio Carab?n, quien define ?Cara i Creu? ?como una colecci?n de ensayos de pensamientos, de f?rmulas para comprender el hoy?. 192 Llanas, Manuel, op. cit., 2006, p?g. 170. 193 Farreras, Mart?, ?AC prepara la edici?n de Sagarra?, Tele/eXpr?s, 8 de julio de 1965, p?g. 4. 110 En los siguientes meses, la editorial publicar?a Poblaci? i Societat a l??rea catalana, del doctor en Ciencias Sociales Joaqu?n Maluquer (Universidad de Ginebra), ?un libro serio pero sin sequedad erudita, apto para todos los p?blicos que quieran comprender la formaci?n y la actualidad de la poblaci?n de los pa?ses de habla catalana?. Asimismo, tambi?n reeditar?a Caf?, copa i puro, de Josep Maria de Sagarra, una obra ?que recoge una de las m?s brillantes etapas de sus art?culos period?sticos?, puesta al d?a y revisada por Joan de Sagarra y Joan Fuster. Del mismo g?nero, ser?a la publicaci?n de La corda fluixa, de Manuel Ib??ez Escofet, un colecci?n de los art?culos period?sticos aparecidos en la prensa local bajo el t?tulo gen?rico de ?Esquina?. Entre los escritores extranjeros, la editorial AC centr? sus primeros esfuerzos en difundir a Simone de Beauvoir. 4.1.5. La especializaci?n En 1976, y ante el inter?s que centra este negocio, varias editoriales se deciden a publicar s?lo libros en catal?n y predominantemente de autores en catal?n. 4.1.5.1. Galba Edicions, La Magrana, Undarius Tele/eXpr?s recoge la iniciativa194 de tres editoriales y destaca, en palabras de Jaume Fuster, la filosof?a que inspira a los tres proyectos empresariales, encaminados ?a servir i adre?ats als Pa?sos Catalans?. As? son los inicios de las tres editoriales. Galba Edicions. Su director literario es Robert Saladrigas y presenta tres colecciones: una de narrativa catalana, otra de ensayo pol?tico, hist?rico y sociol?gico, y otra de testimonios vitales. a) Narrativa catalana. Los primeros t?tulos que se publican son Detall d?una acci? rutin?ria y Per qu? ha mort una noia, de Manuel de Pedrolo; Gent del meu exili, de Teresa P?mies; Tingues mem?ria de mi, de Guillem Viladot; Tert?lia a ciutat, de Jaume Vidal Alcover; y Monstruari fant?stic, de Joan Perucho. b) Ensayo. Entre las primeras obras, destaca La revoluci?n y los intelectuales, de Santiago Albert?; y Cine en pedazos, de Jaume Picas. 194 Roma, Pepa, ?Informaci? i documentaci?, obsessions de tres noves editorials?, Tele/eXpr?s, 26 de julio de 1976, p?g. 15. 111 c) Testimonios vitales. La editorial debuta con L?ombra d?un n?vol, de Josep Desumvila; y Amor clandest?, de Teresa P?mies. La Magrana. Su director literario es Jaume Fuster, que apuesta decididamente por el g?nero del manual. ?Aquests manuals seran prims i resumits, de preu molt popular ?unes cent pessetes? perqu? siguin a l?abast de tots els p?blics?, explica Fuster, que especifica que todos los manuales se refieren a problemas de los Pa?sos Catalans. Entre los primeros t?tulos destaca Manual d?Economia dels Pa?sos Catalans, de diversos autores. La editorial se present? el d?a de Sant Jordi de 1976, con tres t?tulos Un pa?s sense pol?tica, de Joan Fuster; S?ntesi d?Hist?ria dels Pa?sos Catalans, de Jordi Moners; y Les den?ncies, d?Antoni Mus. Tambi?n destaca la publicaci?n de Qualsevol Cosa Ficci?, de Josep Albanell. Undarius. Su director literario es Jaume Sobrequ?s i Callic? y se centra sobre todo en la publicaci?n de documentos b?sicos, como el Estatut de 1932, del que en apenas tres meses se venden 14.000 ejemplares. ?Intentem a trav?s de la publicaci? de documents b?sics, tant del passat recent com actuals, proporcionar punts de reflexi? i eines per a la construcci? del futur pol?tic del pa?s?, explica Sobrequ?s. As?, por ejemplo, La defensa de l?Estatut d?Autonomia de Catalunya, por F?lix Cucurull; Catalunya i l?Estatut d?Autonomia y L?Onze de Setembre i Catalunya, las dos a cargo del propio Sobrequ?s; La Generalitat a Catalunya I. Els Governs. Programes i crisis al Parlament, edici?n a cargo de Ismael E. Pitarch; y el Manifest del Partit Comunista, introducido por Manuel Serra i Moret y Joan Comorera. Como en el caso de La Magrana, tambi?n aqu? las publicaciones ser?n populares, con un precio aproximado de cien pesetas. ?Donats els d?ficils guanys comercials que podem esperar, l??nic que podem pretendre ?s que la s?rie se subvencioni ella mateixa. S?ha d?acabar amb el finan?ament privat, bancari o patri?tic. Si el poble ho vol i ho necessita, les publicacions s?han d?autofinan?ar?. A estos tres proyectos habr?n de sumarse muchos m?s195. Por citar s?lo alguno, centramos la atenci?n en Quaderns Crema, que hasta 1979 se integraba en la editorial Antoni Bosch editor S. A. y que decide transformarse en editorial aut?noma exclusivamente en catal?n. Su director es Jaume Vallcorba Plana, que apuesta por un triple camino: por un lado, la edici?n de la revista Quaderns Crema, y por el otro la creaci?n de dos colecciones, una dedicada a la 195 Sobre este aspecto, cons?ltese Soler, Marc, ?Los cl?sicos medievales catalanes, en libro?, Tele/eXpr?s, 11 de septiembre de 1979, p?g. 21; Soler, Marc, ?Leer en catal?n a los cl?sicos de aventuras?, Tele/eXpr?s, 14 de septiembre de 1979, p?g. 21; Soler, Marc, ?L?editorial Quaderns Crema, presentada ahir?, Tele/eXpr?s, 21 de diciembre de 1979, p?g. 16. 112 poes?a y otra a la novela y el ensayo. Prestar? especial atenci?n a los cl?sicos medievales: el primer t?tulo ser? la obra completa de Ausi?s March, a cargo de Joan Ferrat?. Otras obras son Manual de m?trica, de Salvador Oliva; Preludi, de Toni Mar?; y Noucentisme, de Narc?s Comadira y Josep Murgades, entre otros t?tulos. 4.1.5.2. Edicions Catalanes de Par?s En el extranjero destac? la iniciativa Edicions Catalanes de Par?s. Fundada en 1969 por Rom? Planas, ?ngel Castanyer, Josep Benet y Albert Manent, se dedic? a la publicaci?n de libros en catal?n especialmente cr?ticos con el R?gimen. ?La idea surgi? en 1965, pero solamente empez? a germinar en 1968. La necesidad de crear una editorial que permitiera llenar el vac?o de la cultura catalana producido por la censura implacable del r?gimen fascista era cada vez m?s imperiosa?, explica a Tele/eXpr?s, en 1976196, uno de los trabajadores de la editorial, que prefiere mantenerse en el anonimato. La peque?a oficina situada en un segundo piso de la calle Jobb? Duval sirvi? de cobijo a un equipo editorial que se dirigi? sobre todo a ?las universidades, institutos cient?ficos, academias y bibliotecas especializadas, a los exiliados europeos y americanos y naturalmente a los catalanes del interior?, explica el entrevistado. La primera obra de Edicions Catalanes de Par?s sali? a la luz el 20 de noviembre de 1969: Poesia catalana de la Guerra i de la Resist?ncia, del ingl?s Stephen Cartwright. Los inicios de la editorial coinciden con el tramo final del Franquismo, etapa durante la cual se editan 27 vol?menes distribuidos en cuatro colecciones. a) Colecci?n ?Frontera oberta?, creada en 1969. A ella pertenece la obra de Cartwright, y tambi?n otros t?tulos como Els moviments d?emancipaci? nacional. L?aspecte te?ric i la soluci? pr?ctica de la q?esti?, de Andreu Nin; Les classes socials a Catalunya en el decurs de l?Era Industrial, de Josep Marimon i Cairol; Al servei de Catalunya i de la Rep?blica, de Frederic Escofet; y Marxisme catal? i q?esti? nacional catalana, de Roger Arnau, entre otros libros. b) Colecci?n ?Fets i documents?, creada en 1970. El objetivo fue ?continuar la lucha pol?tica del pa?s?. Entre sus t?tulos, La franqu?ssima Gr?cia: proc?s de Burgos, de Andr?s V?zquez de Sola; y La vaga de l?Harry Walker de Barcelona (desembre 1970 ? febrero 1971), de Joan Font. 196 Sol, Quica, ?Les Edicions Catalanes de Par?s contin?an?, Tele/eXpr?s, 8 de diciembre de 1976, p?g. 14. 113 c) Colecci?n ?Indessinenter?, creada en 1971. Basada en la literatura de testimonio, public? Preguntes i respostes sobre la vida i la mort de Francesc Layret, advocat dels obrers de Catalunya, de Maria Aur?lia Capmany. d) Colecci?n ?Els llibres blancs?, creada en 1971. Se editan, entre otros, Le Vatican et la Catalogne: une affaire de l'apr?s-concile; y Catalunya sota el r?gim franquista, de Josep Benet. ?La distribuci? estava assegurada per diferents canals. A l?interior, els germans De Puig, Llu?s Maria i Jaume (el Jaume s?incorporaria a l?equip de Par?s en una fase ulterior), havien organitzat grups de joves que portaven els llibres a trav?s de la frontera en motxilles, fent-se passar per excursionistes ?la qual cosa, ben mirat, tamb? ho eren!?, explica ?ngel Castanyer197, que detalla adem?s la colaboraci?n entre librer?as y otras empresas editoras: Les llibreries franceses especialitzades: Maspero, la Llibreria Espa?ola de Soriano a Par?s, la llibreria de l?escriptor Pere Cerd? de Perpiny?, les del Perthus i d?Andorra i algunes altres m?s les aten?em Rom? Planas i jo, aix? com les d?Am?rica Llatina i les universitats anglosaxones. Ruedo Ib?rico tamb? va ajudar en la tasca de distribuci? dels nostres llibres. Marianne Brull, companya de Jos? Mart?nez, el fundador de Ruedo Ib?rico, fou la nostra c?mplice en aquell temple de la literatura antifranquista. 4.1.6. Inconvenientes de la diversidad editorial La diversidad editorial implicaba un peligro para el sector, ya que las peque?as y medianas empresas acostumbraban a tener, en proporci?n, mayores gastos que las grandes editoriales. La soluci?n, seg?n Gal?n, podr?a ser ?la agrupaci?n o fusi?n de editoriales peque?as y medianas, con lo que se lograr?a una mayor capacidad de penetraci?n en el mercado y una reducci?n importante de costes, tanto fijos como variables198?. De este modo, se acabar?a con una proliferaci?n de editoriales que deriv? en excesiva y produjo trastornos en la situaci?n econ?mica del sector, como detecta m?s recientemente Xavier Moret en su Tiempo de editores199. Mientras no lleg? esa fusi?n, se presentaron algunas fallas que, en lugar de favorecer la riqueza cultural, deriv? en la desorientaci?n entre lectores. 197 Castanyer, ?ngel, ?Apunts per a una hist?ria de les Edicions Catalanes de Par?s?, Blog d?un temps, d?un pa?s? http://www.museuimaginari.net/blog/edicions-catalanes-de-paris/ 198 Gal?n, Jos? Manuel, op. cit., p?g. 141. 199 Moret, Xavier, Tiempo de editores: historia de la edici?n en Espa?a, 1939-1975, Destino, Barcelona, 2002. 114 4.1.6.1. Oferta excesiva de editoriales Tele/eXpr?s se hac?a eco del estudio de Antoni M. G?ell y Modest Reixach sobre la producci?n editorial en el ?rea catalana, patrocinado por la Fundaci? Jaume Bofill. Uno de los resultados m?s destacados de este estudio, que juega con datos recogidos en 1970, es el que destaca el titular del rotativo catal?n: ?Pa?sos Catalans: una editorial para cada 2.400 lectores?200. La tirada de ejemplares, l?gicamente, se vio frenada por la proliferaci?n de editoriales. Tras el boom del libro pol?tico, hacia finales de 1978, Tele/eXpr?s se refiere a esa contenci?n en el sector editorial de libros en catal?n201. Les editorials no gosen llen?ar al mercat m?s de 2.000 a 2.500 exemplars d?un llibre en catal? per terme mig. En edicions de butxaca ?que s?n m?s aviat poques?, si es treballa amb textos ja publicats, el risc pot arribar als 5.000 exemplars, com ?s el cas d? ?El Cangur?, d?Edicions 62, que publica reedicions de llibres que tingueren ?xit i que s?han exhaurit. [?] Editors de poca volada quant a estructura, com ara Curial, encara van m?s sobre segur, i publiquen 1.500 exemplars per all? de picar-se els dits. L?editor- que-tot-s?ho-fa-ell no sovinteja massa, per? hi ha encara que funcionen aix? per estalviar qualsevol risc de muntatge que gravi la feblesa de l?empresa. La mayor salida se encontraba en el libro de bolsillo, que los editores en catal?n descubrieron tarde respecto a los editores en castellano202. Se trataba de reimprimir en formato de bolsillo y encuadernaci?n r?stica t?tulos de ?xito publicados anteriormente, junto a algunos de nueva creaci?n, breves y de ?xito seguro. Ello supone una mayor garant?a de ventas, con el consiguiente aumento de la tirada de ejemplares, y abaratar costes. Tele/eXpr?s dedica a este tema un amplio reportaje203, en el que recoge las impresiones de libreros y editores: ?Ahora es el momento de publicar libros populares en catal?n?, en opini?n del librero Josep Porter, consultado por este peri?dico. En id?ntico criterio han coincidido otros libreros consultados sobre la situaci?n actual de ventas del libro catal?n. El ?xito de las pocas colecciones populares existentes y el boom de venta de las colecciones de thriller de bolsillo en castellano hacen a?orar la desaparecida ?La Cua de palla?. En la librer?a Publia, ?nica de Barcelona que vende solamente libros en catal?n, nos han informado que el aumento de ventas de libros catalanes es progresivo, sin saltos bruscos atribuibles a las 200 Redacci?n, ?Pa?sos Catalans: una editorial para cada 2.400 lectores?, Tele/eXpr?s, 25 de noviembre de 1978, p?g. 8. 201 Redacci?n, ?El llibre espera l?escola. Nom?s nous lectors poden revifar de deb? l?edici? en catal??, Tele/eXpr?s, 25 de octubre de 1978, p?g. 10. 202 El estudio de la Fundaci? Jaume Bofill, se?alado m?s arriba, atribuye ?la grave crisis del 67-72 a las deficiencias de montaje empresarial de editoras y distribuidoras y a la expansi?n que registr? la venta de libros en castellano gracias a la novedad de las ediciones de bolsillo, novedad a la que los libros catalanes no supieron o no pudieron acogerse?. 203 Redacci?n, ?Boom del libro de bolsillo en catal?n. El ?xito de algunas colecciones abre nuevas perspectivas?, Tele/eXpr?s, 23 de enero de 1979, p?g. 9. 115 recientes medidas normalizadoras. La misma afirmaci?n han hecho en Hogar del Libro y la librer?a Catal?nia, que junto a la Porter son de las que tienen en Barcelona una secci?n de libro catal?n m?s amplia y al d?a. Tele/eXpr?s pone de ejemplo las dos colecciones de Edicions 62 cuyos libros no superan las 175 pesetas: ?El Cangur? y ?Les millors obres de la literatura catalana204?. ?Cualquier otro libro fuera de esas dos colecciones se va enseguida a las cuatrocientas pesetas, precio que limita enormemente su difusi?n. As? y todo, el ?ndice de ventas se mantiene en incremento?, explica el diario. En un posterior art?culo de Sempronio205, en abril de 1979, el peri?dico ratifica esa tendencia al alza: de los 483 t?tulos editados en 1973 se pasa a los 1.126 en 1978. ?Nos estamos recuperando. [?] [Pero] las tiradas catalanas son bajas, como bajas son las castellanas y comparadas con las inglesas o las alemanas?. No habr? que esperar mucho para que la l?nea apuntada por Tele/eXpr?s cobre cuerpo en experiencias como la de Editorial Laia y su colecci?n ?Les eines de butxaca?, edici?n de bolsillo dedicada a la reedici?n de cl?sicos y que inicia su andadura en mayo de 1979206. La f?rmula es la siguiente: aparecer?n 10 libros cada a?o y se har? una tirada de 6.000 ejemplares, notablemente superior a la media de ediciones catalanas, como vimos. Una vez al a?o se incluir? una reedici?n de obras significativas de autores j?venes actuales. El precio del libro nunca sobrepasar? las 250 pesetas207. 4.1.6.2. La validez del fondo editorial catal?n La diversidad de editoriales y su apuesta por el libro en catal?n no se tradujo necesariamente en una oferta plenamente v?lida. Justo en esa ?poca, voces tan autorizadas como la de Salvador Espriu afirmaban: ?Jo, francament, rellegeixo m?s que no pas llegeixo, i si llegeixo ?s per comprom?s. Un o altre deu dir que aquest ?s un moment interessant de la cultura catalana. Sincerament, jo no ho veig. S?, hi ha molts noms, per? ?arriben a les altures dels consagrats208?? [El subrayado es del autor]. Seg?n Manel Oll?, la presencia del catal?n en la literatura, a lo largo de las tres ?ltimas d?cadas del franquismo, fue escasa y ?con una indeleble connotaci?n pol?tica y resistencial?, 204 Caso excepcional el de esta ?ltima colecci?n, que logra un promedio de 15.000 ejemplares de tirada, seg?n recoge Tele/eXpr?s en Soler, Marc, ?L?objectiu era trobar l?equilibri entre divulgaci? i especialitat?, 10 de noviembre de 1980, p?g. 16. 205 Sempronio, ?En 1978, 1.126 libros en catal?n?, Tele/eXpr?s, 19 de abril de 1979, p?g. 7. 206 Fabre, Jaume, ?Una nova col?lecci? d?obres cl?ssiques?, Tele/eXpr?s, 9 de mayo de 1979, p?g. 7. Meses despu?s, Laia crear? la colecci?n ?Cl?ssics de la filosof?a?, tambi?n de bolsillo. 207 Meses despu?s nace en Alella otra colecci?n de libros de bolsillo en catal?n, Pleniluni, que seguir? similar esquema: tiradas de como m?nimo 4.000 ejemplares a un precio de venta al p?blico de 200 pesetas. Cons?ltese Bonada, Llu?s, ?Nova editorial de llibres de butxaca?, Tele/eXpr?s, 29 de marzo de 1980, p?g. 18. 208 Gal?n, Joaqu?n, ?Salvador Espriu o la fidelidad a la palabra?, La Estafeta Literaria, n?m. 596, Madrid, 1976. Recogido en Tele/eXpr?s, 13 de octubre de 1976, p?g. 15. 116 de manera que ?durante largo tiempo determinadas obras, autores, g?neros y temas quedaron en un segundo plano por su irrelevancia hist?rica o ret?rica en el relato nacional209?. Reflexi?n similar la realiza Tele/eXpr?s, 30 a?os antes, en la pluma de Robert Saladrigas y Jaume Melendres. Por este orden: Aquest d'ara ?s un moment for?a singular pel que fa al m?n editorial catal?. Gosaria dir que s'est? produ?nt un cert capgirament de les orientacions liter?ries, com a conseq??ncia de les pressions exercides per les sol?licitacions del p?blic lector que es decanta m?s cap al llibre de divulgaci? hist?rica o essencialment pol?tic de testimoniatge immediat que no pas cap a la investigaci? responsable o la creaci? pura tot i les implicacions de signe pol?tic que aquestes puguin comportar210. Creix dia a dia el ritme de publicaci? de llibres que responen a una finalitat principal: recuperar un temps perdut: recuperar un temps per a molts definitivament perdut i per a altres congelat durant molts anys. S?n o b? textos de contingut directament pol?tic o b? textos eminentment literaris que, moltes vegades, per circumst?ncies diverses ?caiguda en desgr?cia del seu autor, veto a l?obra en q?esti?? han adquirit un valor suplementari, d?ordre tamb? pol?tic211. Y cita Melendres, entre otras, las siguientes obras: - Puig i Ferrater, El cercle m?gic, Edicions Proa, Barcelona, 1975. Ganadora del primer ?Creixells?, el premio oficial de la Generalitat de Catalunya, a partir de 1934, junto con el ?Ignasi Iglesias?, de teatro, el ?Joaquim Folguera?, de poes?a, y el ?Narc?s Oller?, de cuentos. Todos ellos dejaron de ser convocados en 1938. - Mir, Gregori, Hist?ria i pol?tica, Edicions 62, Col. ?Antologia catalana?, n?mero 79, Barcelona, 1975. Es una colecci?n de 30 art?culos del periodista Miquel dels Sants Oliver, director del Diario de Barcelona y codirector de La Vanguardia, adem?s de representante del Regeneracionismo. - Alba, V?ctor, El marxisme a Catalunya, vol. 4, Editorial P?rtic, Col. ?N?rtex?, Barcelona, 1975. Volumen dedicado al comunista Joaquim Maur?n. Tele/eXpr?s, por medio de Robert Saladrigas, denunciar? la falta de un criterio m?s amplio a la hora de seleccionar las obras por parte de las editoriales en los 70. Se soprende el cr?tico de 209 Oll?, Manel, ?Estrategias para el combate literario en Catalu?a?, en R?denas, Domingo et al., La cr?tica literaria en la prensa, Marenostrum, Madrid, 2003, p?g. 170. 210 Saladrigas, Robert, ?Sobre els llibres ?circumstancials??, Tele/eXpr?s, 11 de agosto de 1976, p?g. 13. 211 Melendres, Jaume, ?Operacions de rescat?, Tele/eXpr?s, 11 de febrero de 1976, p?g. 15. 117 que cat?logos como el de la colecci?n ?Quaderns Literaris?, editada por La Rosa dels Vents y dirigida por Josep Jan?s, quedasen completamente en el olvido durante toda la dictadura. Jo diria que, precisament, no ?s gaire l?gic que en aquesta darrera etapa del nostre desenvolupament cultural s?hagi negligit l?exist?ncia d?un cat?leg literari de primer rengle, i que ning? no hagi pensat en re-llan?ar [sic.] aquelles obres cl?ssiques, admirablement tradu?des, que a hores d?ara s?n tan vigents com ho foren quaranta anys enrera. No veig clares les motivacions per les quals una cultura conflictiva com ho ?s la nostra, assetjada constantment per la movedissa inestabilitat, que es va fent dia rera dia gr?cies als esfor?os de tots per modestos que siguin, prescindeix ben?volament d?una tasca ja portada a terme, feta a consci?ncia i que pot esdevenir util?ssima als lectors d?ara212. Se refiere Saladrigas a traductores de la talla de Carles Riba, Joaquim Ruyra, Josep Jan?s, Andreu Nin, Farran i Mayoral? Pero tambi?n a originales catalanes que, incomprensiblemente, son desconocidos a?n en 1976: Crim, de Merc? Rodoreda; Elisenda, de Maria Teresa Vernet; El petit Rovira, de Mart?nez Ferrando; El cel i altres coses, de Joan Sacs; L?esguard al mirall, de Miquel Llor; L?hostal de la bolla, de Miquel dels Sants Oliver; La ciutat male?da y Hores en blanc, de Sebasti? J. Arb?; La vida d?Olga, de Benguerel; El primer Arlequ?, de Pere Calders; Llibre d?Hist?ries, de Raimon Casellas; Tina i la Guerra Gran, d?Eugeni d?Ors; La fira de Montmartre, de Alfons Maseras? 4.1.6.2.1. Salvador Espriu y la recuperaci?n pol?tica de los cl?sicos Ejemplo de este tipo de recuperaci?n pol?tica lo hallamos en la figura de Salvador Espriu. En esta l?nea conviene analizar, por ejemplo, qu? obras fueron las que centraron mayor atenci?n, y qu? perfiles se ofrecieron del poeta y dramaturgo catal?n. La mayor?a de referencias a Espriu se centran en su Pell de brau, poema cr?tico con la Espa?a de posguerra que, adem?s, se aborda desde la perspectiva m?s pol?tica y social, simplificando el logro de una obra que cabe emmarcar en el conjunto de la producci?n espriuana. Se obvia, pues, la parte metaf?sica de la Pell de brau, su simbolog?a, su imaginer?a, la referencia permanente al tema de la muerte, omnipresente en toda la obra del poeta. ?D?aquesta manera tenim al m?s metaf?sic dels nostres poetes d?avui arrossegat al bell mig de la m?s f?sica de les disputes: Espanya? Les Espanyes? Ib?ria? Nacions? Regions??, explica Tele/eXpr?s, en una cr?nica fechada en octubre de 1976, 16 a?os despu?s de la publicaci?n de la Pell de brau213. Como si todo cuanto encierra la Pell de brau fuera un mero an?lisis sociopol?tico de la Espa?a de la ?poca. Tele/eXpr?s, que se hace en este caso eco de la entrevista a Espriu en La Estafeta Literaria, 212 Saladrigas, Robert, ?Literatura a l'abast?, Tele/eXpr?s, 24 de marzo de 1976, p?g. 15. 213 B., R., ?Espriu, entre la monarquia i la mort?, Tele/eXpr?s, 13 de octubre de 1976, p?g. 15. 118 olvida sin embargo la parte en que el propio poeta pone el acento en lo m?s universal de la obra: ?Yo ?s?? defiendo y he defendido la lengua y el esp?ritu de Catalu?a. Que nadie olvide, sin embargo, que lo mejor m?o es lo que tiene un aire intemporal214?. Tele/eXpr?s se encuadra, pues, en un tipo de cr?tica que triunf? sobre todo en la d?cada de los sesenta, a pesar de que ya por entonces Joan Fuster introduc?a el concepto de complejidad, tal como explica Ol?via Gassol215 en su an?lisis sobre el recorrido cr?tico de la obra espriuana: ?[Joan Fuster] comen?? a identificar i destriar aquells temes o imatges que remeten al col?lectiu i que, per tant, tenen com a referent la Guerra Civil i la realitat immediata, d?aquells que prenen la categoria de veritats universals i, en darrera inst?ncia, s?n m?s coherents amb la seva poesia, diguem-ne l?rica?. En los setenta, a pesar de que cr?ticos como Castellet o Arthur Henry apuestan ya decididamente por una visi?n compleja de La pell de brau, persiste la visi?n m?s simplista, que se extiende incluso hasta los ochenta y que considera a esta obra como algo desligado, incluso menor ?no llega Tele/eXpr?s a este tipo de afirmaciones? respecto del conjunto po?tico espriuano. Se trata de lecturas que ponen su acento en lo pol?tico y lo social. Soprende, en fin, que casi todas las apariciones de Espriu en Tele/eXpr?s tengan que ver con La pell de brau y, cuando no, con el perfil m?s pol?tico y combatiente del poeta. Tangencialmente, se ocupa Tele/eXpr?s de rese?ar otra visi?n m?s profunda. En el acto de investidura como Doctor Honoris Causa por la Universitat de Barcelona, se hace referencia en una cr?nica216 al estudio que Antoni Comas realiza sobre el poeta catal?n, cuyo tema central es la muerte en Cementiri de Sinera (1946), Les hores (1952), El caminant i el mur (1954) y Final del laberint (1955). En otra ocasi?n, Tele/eXpr?s asiste a la lectura de poemas de Espriu en la Universitat de Barcelona217 y testimonialmente recoge las palabras del presentador del acto, Josep Maria Castellet, del que se afirma que ?relativitz? l?obra de l?Espriu poeta civil en considerar-la b?sicament for?ada des de l?exterior del poeta: un marc que privava de la possibilitat de comunicaci? i relaci? en la propia paraula, llengua, del pa?s?. Y se cita textualmente de Castellet: ?Tanmateix, el fet ha vingut a oferir una originalitat en l?obra d?Espriu: la bipolaritzaci? entre aquesta obra que en diem civil i la que hem de suposar m?s propera a la intr?nseca personalitat d?Espriu, la de l?entotsolament metaf?sic?. Las referencias m?s destacadas a Espriu en Tele/eXpr?s, son: 214 Gal?n, Joaquim, op. cit. Recogido en Gassol, Ol?via, La pell de brau de Salvador Espriu o el mite de la salvaci?, Publicacions de l?Abadia de Montserrat, Barcelona, 2003, p?g. 20. 215 Gassol, Ol?via, op. cit., p?g. 20. 216 M. S., ?El rector Badia defens? la unitat del catal? en l'homenatge a Espriu?, Tele/eXpr?s, 11 de octubre de 1980, p?g. 19. 217 J. M. D. C., ?Espriu llegit a la Universitat?, Tele/eXpr?s, 4 de diciembre de 1980, p?g. 17. 119 - Ibarz, Joaquim, ?La pell de brau es un himno a la civilizaci?n?. Entrevista a Salvador Espriu. Tele/eXpr?s, 8 de mayo de 1974, p?g. 6. - R.B., Espriu, entre la monarquia i la mort, Tele/eXpr?s, 13 de octubre de 1976, p?g. 15. - Ibarz, Joaquim, ?Salvador Espriu per l'Estatut i la unitat catalana?. Entrevista a Salvador Espriu. Tele/eXpr?s, 26 de enero de 1977, p?g. 13. - Melendres, Jaume, ??Una altra Fedra, si us plau?, en llibret?, Tele/eXpr?s, 15 de marzo de 1978, p?g. 19. Peque?a referencia a esta pieza teatral, que s?lo merece un breve en las p?ginas literarias de Tele/eXpr?s. - Redacci?n, ?Culturas en peligro tendr?n congreso?, Tele/eXpr?s, 13 de julio de 1978, p?g. 9. Del 22 al 25 de julio, se celebra en el Palacio de Congresos de Barcelona, el s?ptimo Congreso de la Asociaci?n Internacional para la Defensa de las Lenguas y Culturas Amenazadas, bajo el patrocinio del Ayuntamiento de Bacelona. Se nombra la presencia destacada de Salvador Espriu, presidente internacional de la asociaci?n, y de Heribert Barrera, diputado entonces de ERC, como secretario territorial en Espa?a. - M. S., ?Espriu fou investit ahir Doctor Honoris Causa?, Tele/eXpr?s, 10 de octubre de 1980, p?g. 18. - M. S., ?El rector Badia defens? la unitat del catal? en l?homenatge a Espriu?, Tele/eXpr?s, 11 de octubre de 1980, p?g. 19. - Ibarz, Joaquim, ?Espriu no merece el Nobel para Brossa?, Tele/eXpr?s, 4 de noviembre de 1980, p?g. 19. - J. M. D. C., ?Espriu llegit a la Universitat?, Tele/eXpr?s, 4 de diciembre de 1980, p?g. 17. 4.1.6.2.2. El magma editorial catal?n En el a?o 2000, Sergi P?mies se refer?a a la ?gran plaga? de la literatura catalana con estas palabras: ?Una extraordinaria capacidad para hacer peque?o lo que es grande, y para hacer 120 grande lo que es peque?o218?. Tele/eXpr?s, en 1976, nos ofrece ya un caso destacado de este tipo de pr?ctica: el premio de poes?a Amadeu Oller, instituido por la parroquia de Sant Medir, en el barrio de la Bordeta de Barcelona. El premio pretende promocionar a poetas de menos de 30 a?os que nunca hayan publicado ninguna obra. Tras doce ediciones, cuatro de las cuales quedaron desiertas, los sucesivos jurados han premiado la obra de: Isidre Molas (1965), Alvar Valls (1969), Miquel Desclot (1971), Ramon Pinyol (1972), Joaquim Sala (1973), Francesc Codina (1974), Albert Rossich (1975) y Teresa d?Arenys (1976). El jurado de ese ?ltimo a?o lo formaba Joan Oliver, Ramon Fuster, Alfons Romeu, Mart? Saur?, Joan Colomines, Ramon Pinyol y Alvar Valls. ?Tot plegat?, analiza Robert Saladrigas en Tele/eXpr?s219, ?em sembla que d?na una idea for?a aproximada del rigor amb qu? ?s concebut i el paper certament important que assumeix el premi Amadeu Oller. L??nic que segons el meu parer li falta, ?s una m?s gran capacitat de projecci??. Y a?ade: ?Aix? ?s evident que implicaria la necessitat de replantejar-se no el car?cter del premi sin? la recerca d?un sistema promocional m?s adient, donat que la import?ncia assolida fa cada vegada m?s indispensable que les obres guardonades puguin guadir d?un ress? aut?nticament p?blic que ara com ara no tenen?. Caso paradigm?tico el que tambi?n denuncia Tele/eXpr?s, sobre la Col?lecci? Popular Barcino. ?Si un vol donar una ullada als t?tols de les grans col?leccions que apleguen el bo i millor de l?activitat cultural catalana, no t? cap altra sortida que anar a raure a les llibreries especialitzades. [?] [Aix?] ?s demostratiu de la projecci? minsa que obt? un esfor? editorial d?aquesta naturalesa, ja que no tothom t? ?ni ha de tenir? vocaci? de rata de llibreria?, explica Saladrigas, quien concluye que ?llavors, la Col?lecci? Popular Barcino no arriba a qui hauria i podria arribar, es pot ben dir que no ?s coneguda llevat de les minories exquisides que romanen alertes a tot el que produeix el pa?s en mat?ria de cultura220?. Al contrario, en el auge del libro catal?n, el propio Robert Saladrigas detecta tendencias que ?l mismo padece en la editorial que dirige, Galba Edicions, la cual se nutre ?predominantment d?autors catalans, encara que tamb? tractarem de traduir autors estrangers, quan el p?blic ho demani. Per? sembla que en aquests moments t? m?s ?xit un autor catal? de quarta fila que no un d?estranger de primera221?. El resultado de todo este proceso, a gran escala, es lo que Vicen? Villatoro define en los a?os 90 como el magma editorial catal?n, ?donde materiales valiosos y materiales irrelevantes conviven en pie de igualdad, sin jerarqu?as ni vertebraci?n222?. 218 Minet, Carla y Oll?, Manel, ?Entrevista a Sergi P?mies?, El Peri?dico, 29 de septiembre de 2000. 219 Saladrigas, Robert, ?El premi Amadeu Oller?, Tele/eXpr?s, 18 de junio de 1976, p?g. 17. 220 Saladrigas, Robert, ?La col?lecci? popular Barcino?, Tele/eXpr?s, 15 de junio de 1977, p?g. 15. 221 Roma, Pepa, op. cit., p?g. 15. 222 Villatoro, Vicen?, L'ofici de mirar: dietari 1989-1997, Edicions 62, Col. ?El Balanc??, n?m. 335, Barcelona, 1998. Recogido en Oll?, op. cit.: 175. 121 A?adamos para concluir que el esfuerzo editorial que relanz? el libro en catal?n no tuvo su paralelismo en el sector del teatro. Y hubo, como explica Jordi Teixidor, dos grandes oportunidades ?en que la confluencia de nuestros mejores hombres y mujeres de teatro del momento configuraban equipos como el Grup de Teatre Independent y la Escola d?Art dram?tic Adri? Gual, capaces de ofrecer, sin ayudas ni subvenciones, espect?culos tan dignos como La Diada boja, Els baixos fons, Ronda de mort a Sinera o Tot amb patates223?. * Apuntamos, como nota final de este apartado, un dato interesante en torno a la relaci?n entre diario y editoriales. Tele/eXpr?s intent? mantenerse al margen de las presiones de ?stas. Buena prueba de ello es el conflicto que gener? el fallo del Premio Biblioteca Breve en 1971, cuando el diario barcelon?s desvel? que la novela premiada ?Son?mbulo del sol, de Nivaria Tejera? ya hab?a sido publicada con anterioridad al certamen224. La editorial Seix Barral replicar?a al d?a siguiente con un art?culo en la secci?n ?Mirador? en el que defend?a su decisi?n, ya que la publicaci?n de la novela ?que asume? se ha llevado a cabo en otro pa?s225. El cruce de declaraciones lo cierra un nuevo art?culo, aparecido tambi?n en el ?Mirador?, el jueves 20 de mayo, donde Tele/eXpr?s se reafirma en su denuncia226. 223 Teixidor, Jordi, ?El teatro catal?n bajo el franquismo?, Tele/eXpr?s, 19 de julio de 1977, p?g. 20. 224 S?ria, Josep Maria, ?La novela premiada del Biblioteca Breve ya estaba publicada?, Tele/eXpr?s, 18 de mayo de 1971, p?g. 4. 225 Ferrat?, Joan, ?Seix Barral nos contesta?, Tele/eXpr?s, 19 de mayo de 1971, p?g. 5. 226 Tele/eXpr?s, ?El caso del premio "Biblioteca Breve?, Tele/eXpr?s, 20 de mayo de 1971, p?g. 5. 122 4.2. El combate contra los bajos niveles de lectura Tele/eXpr?s hubo de emplearse a fondo para batallar contra los bajos niveles de lectura de la ?poca, tanto en lo que se refiere a libros como a los propios diarios. Las causas de esta situaci?n las analiza Tele/eXpr?s en varios monogr?ficos. Lo all? comentado se completar? ahora con informaciones de fuentes externas al diario. 4.2.1. Lectores de libros El presidente del Gremio de Editores, Francisco Bruguera, asegura en 1967 que ?en Espa?a no hay suficientes lectores para permitirnos hacer tiradas rentables?. Su an?lisis es el siguiente: Lamentablemente los espa?oles leen poco, y no siempre porque sus medios econ?micos no se lo permitan. [?] Es cierto que son necesarias las campa?as de alfabetizaci?n y la elevaci?n del nivel cultural de algunos millones de espa?oles, y para conseguir ambos objetivos se est?n realizando grandes esfuerzos. Es cierto tambi?n que el poder adquisitivo de los espa?oles se eleva. Pero no lo es menos que este incremento se dedica preferentemente a cubrir necesidades inmediatas y reales y tambi?n otras creadas por una propaganda pujante y avasalladora raramente asequible a los editores227. Ahora bien, cabr?a preguntarse si el problema de las editoriales es, efectivamente, culpa de la falta de lectores. Las condiciones pol?ticas y econ?micas, seg?n admite Bruguera, no son las m?s id?neas para el despegue editorial en Espa?a: ?Los editores no deseamos nada m?s pero tampoco nada menos que una producci?n a costo internacional, una producci?n de competencia [?] que permita incluso editar en franc?s, ingl?s o italiano, y exportar a aquellos mercados libros impresos en su lengua, como lo hacen sus editores en la nuestra, inundando nuestro mercado y haci?ndonos cada d?a la vida m?s dif?cil?. Dos son las medidas que se proponen desde el gremio: primero, que se pueda adquirir el papel al precio que lo obtienen los editores de otros pa?ses; y despu?s, que se concedan m?s cr?ditos baratos, ?pues las cuantiosas inversiones que el editor debe hacer para cubrir los mercados de Hispano-Am?rica, las recupera ?y no siempre lo consigue? a un promedio de 18 meses, y a?n m?s cuando sus ventas, cada d?a m?s generalizadas, son a plazos?. Adem?s, por otro lado, deben tenerse en cuenta otros factores que le comen terreno, cada vez m?s, al libro y a la lectura. Gal?n228 destaca la llegada de la televisi?n y la radio, competencia antes inexistente; la falta de inversi?n p?blica en libros y en bibliotecas; y la renta disponible por individuo junto a las elevadas tasas de inflaci?n, que repercuten en el 227 Redacci?n, ?Los espa?oles leen poco?, Tele/eXpr?s, 21 de abril de 1967, p?g. 23. 228 Gal?n, Jos? Manuel, op. cit., p?gs. 111-114. 123 precio del libro. Tele/eXpr?s analiza ampliamente los dos ?ltimos puntos. Respecto a la deficiencia de las bibliotecas, el rotativo se hace eco de las protestas que se originan a ra?z de la publicaci?n del Libro Blanco de la Ense?anza. El diario barcelon?s publica ?raro ejercicio ?ste? unos fragmentos del editorial que aparece por la ma?ana en La Vanguardia: Fondos anticuados, exiguas consignaciones, escasez de personal t?cnico, son males de la enorme mayor?a de nuestras bibliotecas, las docentes y a?n las de investigaci?n, sin excluir el centenar de las adscritas al propio Consejo Superior de Investigaciones Cient?ficas. Y aun la misma Nacional, el mayor dep?sito de libros de las lenguas hisp?nicas, pero cuyas ?lagunas son enormes en lo que se refiere a libros extranjeros sobre Espa?a y a traducciones de obras espa?olas?, por insuficiencia de consignaci?n. Y que ?digamos con el informe? ?no atiende las demandas de lectura y de estudio de la sociedad actual?. Como, en general, las restantes bibliotecas p?blicas, principalmentre destinadas a los 21 millones de espa?oles que componemos la poblaci?n no escolarizada, y que entre todas no re?nen ni 4 millones de vol?menes, casi la mitad de los cuales perdieron su valor. Aqu? el d?ficit, hasta el recomendado promedio de 2,5 libros por habitante, bordea la escalofriante magnitud de 50 millones de libros229. Cinco a?os despu?s, Tele/eXpr?s sigue detectando la misma situaci?n, cuando organiza una mesa redonda con libreros, editores y especialistas del sector230. Pedro Altares, gerente de Cuadernos para el Di?logo, se queja: El problema nace en la escuela. Y luego en que no hay bibliotecas p?blicas. Aqu? lo que realmente se ha pretendido es que hubiese treinta millones de bibliotecas particulares, tantas como habitantes, lo cual es un aut?ntico disparate. En Gran Breta?a, en cambio, cualquier edici?n de un libro m?nimamente interesante tiene colocados dos mil ejemplares inmediatamente en las bibliotecas p?blicas, lo cual da un respiro al editor. En cambio, en nuestro pa?s yo siempre he dicho que las industrias del mueble y del libro se complementan. La gente compra muebles y despu?s ha de llenarlos con libros. En cuanto al precio de los libros, la misma mesa redonda sirve para denunciar la desproporcionada subida de los costes. Rafael Soriano, gerente de Distribuidora de Enlace, analiza el estado de la cuesti?n: ?El papel de los libros de bolsillo ha subido un cien por cien. El resto de costes se ha elevado en un 25 por cien. En conjunto los libros de las ocho editoriales que distribuyo han elevado sus precios en un 25 o en un 30 por ciento231?. A lo que Carlos Plaza, hijo del fundador de Plaza & Jan?s, a?ade: ?Lo peor es preguntarse hasta 229 Redacci?n, ?Bibliotecas y libros?, Tele/eXpr?s, 20 de marzo de 1969, p?g. 13. 230 Huertas, Josep M., ?El libro, siempre en crisis?, Tele/eXpr?s, 9 de octubre de 1974, p?gs. 15-16. 231 Conocida como la distribuidora de las editoriales de la gauche divine, Libros de Enlace estaba integrada por Barral Editores, Anagrama, Lumen, Tusquets Editor, Edicions 62, Pen?nsula, Laia y Cuadernos para el Di?logo. 124 cu?ndo los lectores seguir?n pagando los precios que no paramos de aumentar?. El descenso de ventas no se hace esperar, a tenor de lo que explica Pablo Bordonova, propietario de la librer?a Cinc d?Oros: ?Nuestro cliente es un consumidor habitual de libros. Los compra como instrumento de trabajo. En septiembre se han notado, sin embargo, casos de gente que llevaba una lista de cuatro libros que necesitaban para una tesina o para el estudio, y al saber el precio correg?an: ?No, ?ste no me lo ponga. Me llevar? los otros tres??. Interesa destacar, por ?ltimo, cu?les son los libros m?s vendidos los a?os del suplemento ?Tele/eXpr?s Literario? y de las posteriores secciones culturales y literarias. Tomando como base el an?lisis de Sergio Vila-Sanju?n en Pasando p?gina232, el ranking es el siguiente: en 1974, Confieso que he vivido, de Pablo Neruda; en 1975, El oto?o del patriarca, de Gabriel Garc?a M?rquez; y en 1976, curiosamente, un libro de humor, El diccionario de Coll, de Jos? Luis Coll. Estando en lo esencial de acuerdo con Rafael Conte acerca de las fallas que presentan las listas de los libros m?s vendidos233, lo cierto es que este tipo de rankings s? captan un cambio de tendencia. As?, junto a Vila-Sanju?n, debe constatarse que estas listas reflejaban ?cambios significativos en la mentalidad del pa?s?, con autores claramente antifranquistas o con libros que hablaban de la decadencia de un dictador o con obras en que el humor parec?a ser la mejor terapia para los momentos de tensi?n colectiva234. 4.2.2. Lectores de diarios En cuanto a la lectura de diarios, el panorama es desolador, seg?n detecta Carlos Sent?s en su editorial de portada en Tele/eXpr?s, tras una conferencia de John Dodge sobre la situaci?n de la prensa inglesa del momento. El poco p?blico que asiste al acto le hace preguntarse por el inter?s que despiertan en Catalunya los diarios, ?que algunos han llamado nuestro pan ? intelectual? de cada d?a235?. Y se responde taxativo: ?Dig?moslo sin ambages: en Barcelona, en Catalu?a, se leen pocos peri?dicos tanto en cifras absolutas como relativas?. Madrid se sit?a, en este sentido, por encima. Aun as?, cabe decir que toda Espa?a es poco lectora de diarios, si se compara al resto de Europa. 232 Vila-Sanju?n, Sergio, op. cit., p?gs. 18-26. 233 Rafael Conte cr?tica tres deficiencias en este tipo de listas: primero, que no se consulta a los lectores, pues s?lo puede investigarse sobre los compradores; segundo, que ning?n libro lanzado al mercado proporciona cifras de venta fiables antes de un mes despu?s de su lanzamiento; y tercero, que la selecci?n de los puntos de venta consultada suele ser completamente arbitraria, ?y que adem?s ?soy testigo de ello? sus respuestas acostumbran a facilitar cifras que est?n de acuerdo por lo general con la publicidad desarrollada previamente: responden tan s?lo por lo que leen en la prensa, seg?n los anuncios y las cr?ticas aparecidas en cada momento, sin ning?n rigor estad?stico ni comercial, ni desde luego cient?fico?. Conte, Rafael, ?El oficio de la cr?tica?, recogido en R?denas, Domingo et al, La cr?tica literaria en la prensa, Marenostrum, Madrid, 2003, p?gs. 101-120. 234 Vila-Sanju?n, Sergio, op. cit., p?gs. 18-26. 235 Sent?s, Carlos, ?Los diarios que no leemos?, Tele/eXpr?s, 28 de abril de 1967, p?g. 1. 125 Sent?s establece la comparaci?n con Inglaterra. Seg?n las estad?sticas del momento, los diarios ingleses lanzan 17 millones de ejemplares al d?a, mientras que las ediciones dominicales o de fin de semana casi alcanzan los 24 millones. Sobre esta base, si en Inglaterra hay 54 millones de habitantes, el porcentaje de compradores de diarios equivaldr?a al 31,4% (ediciones entre semana) y al 44,4% (ediciones de s?bado y domingo). En Espa?a, en cambio, la tirada no alcanza los 2 millones de ejemplares diarios, mientras que el censo es algo superior a los 32 millones de habitantes. El resultado, ?en el pa?s del mundo donde los diarios son m?s baratos?, es que la proporci?n de compradores apenas supone el 6% de la poblaci?n total. 4.2.3. La influencia de la cr?tica Ante tal situaci?n, la pregunta que se impone es: ?En un pa?s donde se lee tan poca prensa y tan pocos libros, qu? peso o influencia puede tener la denominada cr?tica militante, que emite precisamente juicios literarios desde las p?ginas de los peri?dicos? Contra esa losa deber? esforzarse una cr?tica que, en la ?poca que nos ocupa, no recibe los mejores elogios, ni por parte del propio sector ?Batll?, alias ?Vilumara?, y Castellet hablan de una cr?tica que no est? a la altura de las circunstancias, como se ver? m?s adelante?, ni por parte de muchos escritores. En este sentido, Max Aub niega cualquier tipo de influencia por parte de la cr?tica. En una entrevista con Mar?a-Cruz Hern?ndez236, Aub se refiere a las pocas ventas de su pol?mica novela Jusep Torres Campalans, y asegura que su libro fue famoso ?hasta cierto punto?. ?Desde luego, en cuanto a cr?ticas y comentarios sobre ?l, s?lo le adelanta Lolita. Pero le aseguro a usted que se ha vendido bien poco. En donde se demuestra que la cr?tica no tiene ning?n peso?, concreta el escritor, quien asegura que llegaron a Espa?a 500 vol?menes de su obra y, al cabo de un a?o, el distribuidor quer?a devolver los 400 que le quedaban. ?Le dije que los regalara?, sentencia. De hecho, como destaca la periodista, en su controvertida obra puede leerse este p?rrafo: ?La verdad art?stica nunca est? escondida o disfrazada. Los cr?ticos creen que deben descubrir o desenmascarar esa verdad en las expresiones formales. De ah? que se metan siempre en camisa de once varas y no sepan lo que dicen?. Todo esto en el caso de que la cr?tica, efectivamente, llegue a ser le?da por el grupo potencial de lectores. Porque como explica Abraham A. Moles, ?la idea general de difusi?n de masas, o de micromasas, consiste en que las publicaciones, por el hecho de que se imprimen y se compran, ser?n le?das, en que el fen?meno esencial es la difusi?n y en que si ciertos textos 236 Hern?ndez, Mar?a-Cruz, ?Max Aub: 30 a?os ausente?, Tele/eXpr?s, 11 de septiembre de 1969, p?g. 17. 126 no se leen es un accidente lamentable pero de poca importancia237?. En este punto interviene como elemento fundamental el dise?o period?stico y la compaginaci?n, los cuales tratan de atraer la atenci?n del lector e incluso guiar la lectura por los temas que se consideran m?s importantes. Tal estrategia se analizar? al final del presente trabajo, en el cap?tulo 9. En todo caso, no perdamos de vista que la cr?tica literaria, la acad?mica pero tambi?n la militante, cumplen una labor testimonial fundamental, caracter?stica ?sta m?s propia de las publicaciones cient?ficas. Siguiendo a Moles, la comunidad cient?fica que publica sus hallazgos y conclusiones piensa que, en la mayor?a de ocasiones, los textos no ser?n le?dos ?pero que se los debe redactar como si eso fuera a ocurrir y poner a disposici?n de la sociedad como una especie de materia prima en bruto, no directamente utilizable salvo por gente, los especialistas, que de cualquier manera se halla fuera del circuito de comunicaci?n propiamente dicho238?. Este valor testimonial es el que, a?os despu?s de la desaparici?n de Tele/eXpr?s, nos permite a nosotros, los investigadores, acercanos a sus p?ginas para indagar en la cr?tica del momento. ?Y el escritor? ?Tiene alg?n peso el escritor en la sociedad del tardofranquismo? Para Juan Mars?, autor ya reconocido en 1974, la influencia del escritor se pierde si no existen los medios expresivos que faciliten su difusi?n: ?Somos algo ex?tico y extra?o en nuestro propio pa?s [?]. Si consideramos al escritor como un elemento cultural de la vida del pa?s, debe tener cierta influencia en cuanto testimonio de su propia sociedad. Es decir, deber?an existir unos medios que facilitaran esta repercusi?n. Y el hecho de que estos medios falten, me hace sentir marino de guerra en Suiza239? [El subrayado es m?o. Mars? hace referencia a una cita de Ledesma Miranda]. Pese a todo, la inutilidad del escritor, seg?n Mars?, viene dada por su propia esencia: ?Si el escritor es escritor es porque hay en ?l una postura cr?tica frente a la sociedad. Se automargina [?] en cierto modo. Se viste de marino de guerra en Suiza? [?dem]. Manuel V?zquez Montalb?n coincide en el an?lisis con su colega Mars? y asegura que ?todo conspira para que el intelectual deje de tener influencia hist?rica240?. A la espera de una conciencia cr?tica global, los intelectuales deben batallar solos contra el sistema: 237 Moles, Abraham A., Sociodin?mica de la cultura, Paid?s, Buenos Aires, 1978, p?g. 202. 238 Moles, Abraham A., Sociodin?mica de la cultura, Paid?s, Buenos Aires, 1978, p?g. 202. 239 S?ria, Josep Maria, ?Juan Mars?, marino de guerra en Suiza?, Tele/eXpr?s, 6 de febrero de 1974, p?g. 15 240 Bassets, Llu?s, ?Manuel V?zquez Montalb?n, en busca de sus se?as de identidad?, Tele/eXpr?s, 10 de abril de 1974, p?g. 15. Cuatro a?os antes, en una entrevista con Josep Maria S?ria, el autor del Manifiesto subnormal afirmaba lo siguiente: ?Primero, [?] antes se cre?a que la literatura era un instrumento eficaz de transformaci?n. Ahora sabemos que esto no es cierto, porque existen los mass-media. Segundo, la organizaci?n de la cultura, en la actualidad, est? mucho m?s controlada. Ahora es mucho m?s eficaz un texto de tercer grado de primaria, o un programa de Amestoy por la TV, que cualquier cosa que pueda hacer yo?. Recogido en S?ria, Josep Maria, ?Nuevo libro. V?zquez Montalb?n?, Tele/eXpr?s, 29 de enero de 1970, p?g. 7. 127 A nivel te?rico concibo que llegar? un momento en que todos los ciudadanos ser?n la conciencia cr?tica de la sociedad. De momento no conozco ninguna realidad hist?rica que indique que este momento se ha producido. Entonces la conciencia cr?tica del intelectual se convierte en algo as? como en un intento de aprehender un proceso de cambio. Yo creo que el incordio constante entre el poder y el intelectual deriva de ah?. El intelectual adquiere distancia respecto a las realizaciones que le hace detectar los fallos. Esta lucidez est? al alcance de las masas, pero por unos determinados condicionamientos el intelectual es quien est? dotado de un lenguaje para expresarla241. Tele/eXpr?s trata de convertirse en ese medio de difusi?n necesario, que d? respuestas a las exigencias del escritor m?s contestario y que a la vez atraiga a una masa de lectores dormidos, a los que conviene espolear con la lectura de libros y peri?dicos. 4.2.4. Los medios de difusi?n cultural: ?poco ruido y pocas nueces? El diario vino a ocupar un hueco en la divulgaci?n cultural de la ?poca. Tanto Josep Maria Castellet como Josep Batll? destacan la escasez de medios expresivos como la causa principal de la endeble cr?tica literaria espa?ola. Para Castellet, ?la cr?tica literaria ni ha estado ni est? a la altura de las circunstancias. Lo que hubiera podido ser una cr?tica orientadora ?ya que su objetivo no es mirar m?s lejos? no se ha producido242?. As?, la cr?tica acad?mica ?sigue siendo acad?mica, entre comillas, y tiende hacia la erudici?n y el estudio del pasado?, mientras que ?hay muy poca cr?tica militante ?como dicen los italianos a la cr?tica que aparece en revistas con periodicidad y constancia? debido probablemente a que no existen los medios propios de expresi?n, que no son ni los peri?dicos, ni las revistas de informaci?n general, sino las revistas literarias?. Estas son ?pocas y malas?. Id?ntico diagn?stico el de Josep Batll?, quien precisamente en un monogr?fico sobre las revistas literarias, titula su reportaje ?Poco ruido y pocas nueces?: Una revista literaria es (y aqu? es debe leerse por deber?a ser) una publicaci?n peri?dica editada y redactada por escritores que trata de los problemas que se plantean en la profesi?n e informa al p?blico en general de las novedades y caracter?sticas que se producen en la literatura de todo el mundo o de un 241 El intelectual, seg?n otras visiones recogidas por Tele/eXpr?s, se ve contagiado por el poder. As? lo diagnostica Amando de Miguel, seis a?os despu?s de la declaraci?n de Manolo V?zquez: ?Lo t?pico, lo que distingue a los intelectuales espa?oles, es que todos ellos desear?an firmar en el Bolet?n Oficial del Estado [?] Y ello en raz?n de que no es una revoluci?n lo que ha ocurrido aqu?. Esto se confirma cuando encontramos a la mayor?a de los intelectuales en las esferas del poder, en lo que podr?amos llamar situaci?n del poder. Representan a este, tienen acceso a ?l o son alternativa del mismo. Las planas mayores de los partidos van llenas de ellos? [El subrayado es del autor]. Soler, Marc, ?Poder e intelectuales van juntos? (Entrevista a Amando de Miguel), Tele/eXpr?s, 23 de mayo de 1980, p?g. 17. Soler entrevista a De Miguel con motivo de la publicaci?n de Los intelectuales bonitos, Editorial Planeta, Barcelona, 1980. 242 Bassets, Llu?s, ?Jos? Mar?a Castellet habla de los males de nuestra literatura?, Tele/eXpr?s, 2 de enero de 1974, p?g. 15. 128 ?rea ling??stica, nacional, regional, comarcal o local (o las sucesivas divisiones que se les ocurran a ustedes) cualquiera243 [El subrayado es del autor]. Dicho lo cual, ?si aplicamos esta definici?n a rajatabla, veremos que la reducida n?mina que ten?a preparada para este art?culo queda considerablemente mermada?. Ocho son las publicaciones ?y no todas casan plenamente con la definici?n? que pueden acogerse bajo el paraguas de ?revista literaria?. Tampoco los diarios de informaci?n general, como vimos en el cap?tulo 2, dispon?an de suplementos culturales que hicieran honor a tal nombre. Informaciones y Tele/eXpr?s fueron las honrosas excepciones. Su papel divulgativo complet? el que realizaron las revistas literarias, de menor difusi?n. a. La estafeta literaria244 Formato. 23 x 33 cm. Periodicidad. Quincenal. Subt?tulo. Revista quincenal de libros, artes y espect?culos. Edita. En principio estuvo editada por el Ateneo de Madrid; en 1974 corre a cargo de Editora Nacional. Aparece desde 1944. Directores/redactores. Est? dirigida por Ram?n Sol?s, que cuenta con la colaboraci?n de Juan Emilio Aragon?s (subdirector), Eladio Caba?ero (redactor jefe), Leopoldo Azancot (secci?n bibliogr?fica) y Manuel R?os Ruiz (secretario de redacci?n). Contenido/secciones. Hay secciones fijas dedicadas a la Artes Pl?sticas, al Cine, a la M?sica. Contiene una abundante informaci?n bibliogr?fica, anulada en parte por una 243 Vilumara, Mart?n, op. cit., p?gs. 15-16. 244 Un a?o despu?s de la publicaci?n de este art?culo, Tele/eXpr?s se hace eco del cierre de La estafeta literaria, a los 30 a?os de cumplido su nacimiento. Las razones son econ?micas. A lo que Pascual Maisterra replica: ?Alguien dec?a el otro d?a que acaso los gastos del reciente desplazamiento al Ir?n del ministro secretario general del Movimiento ?que no es el ministro de Asuntos Exteriores, ni el de Industria, ni el de Comercio, ni el de Planificaci?n del Desarrollo? hubieran, tal vez, posibilitado durante alg?n tiempo la continuidad de La Estafeta?. Tambi?n se queja de que, ante la inminente apertura informativa, el Ministerio de Informaci?n y Turismo cierre el grifo a la publicaci?n. Pero su cr?tica va m?s all? y se lamenta de que ?los Ateneos de toda Espa?a y multitud de otras entidades ?desde la Direcci?n General de Bellas Artes hasta los Gremios de Editores y Libreros, sin descontar la iniciativa privada? no [?] [hayan sido capaces] de mancomunar esfuerzos para evitar ese inoportuno cerrojazo y hasta para remozar decididamente una revista cuyas l?neas maestras est?n ya m?s o menos trazadas?. 129 evidente parcialidad de los comentarios que la complementan. Tiene 48 p?ginas, incluida la cubierta, algunas de ellas a todo color, m?s 8 p?ginas de cr?ticas y rese?as de libros y 4 que constituyen el llamado ?pliego suelto de la Estafeta?, que recoge una obra de creaci?n (poes?a o prosa). Distribuci?n/precio. Supera el medio millar de n?meros y cuenta con una subvenci?n estatal. Es decir, es la revista literaria oficial. Adem?s es la que cuenta con mayor distribuci?n en quioscos y librer?as de todas las revistas de su g?nero y su precio de venta al p?blico es el m?s bajo: 20 pesetas. b. ?nsula Formato. 32 x 43 cm. Periodicidad. Mensual. Subt?tulo. Revista bibliogr?fica de ciencias y letras. Edita. Editada por un librero, Enrique Canito, en determinados momentos de su historia ?nsula fue la ?nica publicaci?n literaria independiente del pa?s. Existe una errata en el art?culo de Vilumara, ya que seg?n el autor, esta publicaci?n se edita por primera vez en 1929, cuando la fecha correcta es 1946. Estuvo suspendida durante un a?o con motivo de un n?mero especial dedicado a Jos? Ortega y Gasset, a ra?z de su muerte en 1955. Directores/redactores. La dirige Enrique Canito, aunque el alma de la publicaci?n es Jos? Luis Cano, que durante muchos a?os apareci? como secretario de la revista y que en 1974 desempe?a el cargo de subdirector (antes inexistente), pasando el de secretario a Antonio Nu?ez. Por sus p?ginas, pasan Juan Ram?n Jim?nez, Pedro Salinas, Guillermo de Torre, Luis Cernuda, Max Aub, Gregorio Mara??n o Blas de Otero, entre otros. Contenido/secciones. Mantiene secciones fijas dedicadas a las Artes Pl?sticas, al Cine y al Teatro como espect?culo. Publica tambi?n poes?a y narraci?n. La revista tiene un 130 acusado tono profesoral, a menudo incluso erudito y est? abierta a todas las ideas y posiciones (siempre dentro de un orden), especialmente a las defendidas por los escritores andaluces y los hispanistas de las cinco partes del mundo. Tiene 16 p?ginas m?s las 4 de informaci?n bibliogr?fica. Distribuci?n/precio. Su distribuci?n en librer?as y quioscos es deficiente, aunque cuenta con un buen n?mero de suscriptores en toda Espa?a y el extranjero, especialmente universidades y colleges norteamericanos. Se vende al precio de 50 pesetas. c. Cuadernos Hispanoamericanos Formato. 17 x 24 cm. El n?mero de p?ginas va de las m?s de 200 en un n?mero normal, a las m?s de 500 en algunos extraordinarios. Periodicidad. Mensual. Subt?tulo. Revista mensual de cultura hisp?nica. Edita. Instituto de Cultura Hisp?nica, con subvenci?n estatal. Aparece desde 1949. Directores/redactores. Su director en 1974 es Jos? Antonio Maravall y el jefe de redacci?n, F?lix Grande. Su n?mina de colaboradores, ampl?sima, recoge a buena parte de los hispanoamericanos afincados o de paso en Espa?a y a casi la totalidad, en uno u otro momento, de los escritores nativos no anquilosados en posiciones irreductibles o excesivamente extremistas. Contenido/secciones. El cuerpo de la publicaci?n se divide en dos partes: en la primera, titulada ?Arte y pensamiento?, se recogen ensayos de cierta extensi?n sobre cualquier tema que entre, de alguna manera, en el enunciado, am?n de trabajos de creaci?n; la segunda, titulada ?Notas y comentarios?, presenta ensayos m?s breves y rese?as o cr?ticas sobre libros. Ha publicado numerosos monogr?ficos de extraordinario inter?s. En general, Vilumara tiene ?la impresi?n de que es una revista que se lee mucho menos de lo que merece, en parte porque su presentaci?n no 131 predispone a la lectura de una revista, sino la de un libro y de considerable tama?o. Admite publicidad, que publica al final de cada n?mero en p?ginas aparte?. Distribuci?n/precio. Su distribuci?n es pr?cticamente nula y su precio var?a de acuerdo con su volumen. El n?mero medio cuesta 70 pesetas. d. Rese?a Formato. 15 x 23 cm, 64 p?ginas m?s cubiertas. Periodicidad. Bimestral. Subt?tulo. ?? de arte, literatura y espect?culos?. Y a?ade una breve explicaci?n: ?Revista de actualidad art?stica en todas sus facetas: novela, teatro, cine, poes?a, ensayo, artes pl?sticas y musicales, etc. Revista selectiva que analiza todos los aspectos de aquellas obras que pueden ejercer influjo en la mentalidad actual?. Edita. Casa de Escritores de los Sacerdotes Jesuitas. Aparece desde 1963. Directores/redactores. Est? dirigida por Antonio Blanch Xir?, que cuenta con un redactor jefe (Norberto Alcocer), un consejo de redacci?n de siete miembros y otro consejo de direcci?n de seis, contando al propio director. Contenido/secciones. En muchos n?meros, el peso fundamental no se lo lleva la literatura, sino el cine, el teatro o cualquiera de las otras artes. Seg?n Vilumara, los contenidos ?se nos presentan como seglares y la revista no tiene mayor tufillo religioso que alguna otra no tan abiertamente afiliada?. ?Por otra parte?, a?ade, ?es la ?nica de la que puede afirmarse con completa seguridad que no est? subvencionada por el Opus Dei, lo que no es poco en estos tiempos que corren?. Escasa publicidad, generalmente de publicaciones afines. Distribuci?n/precio. Tiene una distribuci?n deficiente y se vende a 50 pesetas. 132 e. Revista de Occidente Formato. El formato es el mismo de la primigenia Revista de Occidente que fundara Ortega y Gasset (14x21 cm), y el n?mero de p?ginas oscila alrededor de las 150. Periodicidad. Mensual (publica once n?meros al a?o). Subt?tulo. - Edita. Est? editada y dirigida por Jos? Ortega Spottorno, hijo del fil?sofo, editor de pro. En su nueva edici?n, aparece desde 1962. Sin duda, es la menos literaria de las ocho revistas que se publican en la ?poca de Tele/eXpr?s. Vilumara explica que la ha incluido en su monogr?fico ?para hinchar un poco el esqueleto? [El subrayado es del autor]. Seg?n el cr?tico, es la presunta continuadora de la celeb?rrima Revista de Occidente que fundara y dirigiera Ortega y Gasset y que tanta repercusi?n e influencia habr?a de tener en el ?mbito cultural hisp?nico en el periodo de entreguerras. Directores/redactores. Los secretarios de redacci?n son, en 1974, Jaime Salinas (hijo del poeta Pedro Salinas y ?editor de no menos pro?) y Jos? Varela Ortega. Contenido/secciones. M?s que una revista literaria, es una revista de pensamiento, filos?fica, aunque incluye en todos los n?meros (excepto en los monogr?ficos que no traten el g?nero) secciones de creaci?n literaria y notas cr?ticas de libros de diversas disciplinas, aparte de ensayos espec?ficamente literarios. ?Por su tono, debe de ser le?da, aparte de sus propios colaboradores, casi exclusivamente por individuos con, por lo menos, un doctorado honoris causa de universidad europea?, remata Vilumara. Admite publicidad, que casi siempre es de la casa. Distribuci?n/precio. Tiene una distribuci?n regular y se vende al precio de 60 pesetas. 133 f. Papeles de son Armadans Formato. 14 x 25 cm, entre 100 y 150 p?ginas. Periodicidad. Mensual. Subt?tulo. ?Revista mensual dirigida por Camilo Jos? Cela?. Edita. Camilo Jos? Cela. Aparece desde hace 19 a?os (1955). Vilumara destaca el hecho de que ?sta es ?la primera de las revistas que cumple con la definici?n hecha m?s arriba, por cuanto su editor es un escritor (su director)?. Directores/redactores. Camilo Jos? Cela fue su director y tuvo, como sucesivos secretarios, a Josep Maria Llompart, Jos? Mar?a Caballero Bonald, Sergio Vilar y A. F. Molina. Contenido/secciones. Seg?n Vilumara, ?a veces la revista se resiente de la abundancia y singularidad de las colaboraciones de hispanistas, capaces de escribir sobre el tema m?s inveros?mil con el mayor desparpajo y extensi?n?. Sin embargo, ?la colecci?n de la revista es indispensable para conocer buena parte de la obra de su director y editor, as? como infinidad de trabajos sobre la misma?. Algunos de sus n?meros monogr?ficos han sido ?memorables?. Sus temas no son, tampoco, como en las anteriores revistas que hemos visto, exclusivamente literarios, aunque s? la mayor parte: bajo ep?grafes eruditos, muy del gusto del director, se ofrecen ensayos, poemas, narraciones y prosas varias, junto con una demasiado breve y arbitraria secci?n de cr?tica (?Tribuna del viento?). Admite publicidad en unas p?ginas de color, al final de cada n?mero. En determinadas ?pocas fue la revista del g?nero m?s inquietante y avanzada del pa?s. Distribuci?n/precio. La distribuci?n es pr?cticamente nula, hasta el punto de que no figura el precio de venta al p?blico, sino s?lo el de suscripci?n [Vilumara no dice cu?l es]. ?Debe de tener buena acogida en universidades y centros donde se estudie lengua y literatura espa?ola a lo ancho del mundo?, concluye. 134 g. El Urogallo Formato. 20 x 22 cm, con una media de 100 p?ginas. La composici?n o diagramaci?n es espesa (caracter?stica com?n a todas las revistas analizadas por Tele/eXpr?s). Periodicidad. Bimestral. Subt?tulo. ?Revista literaria bimestral? Edita. Aparece desde hace 5 a?os (1969). Directores/redactores. Est? dirigida por Elena Soriano, que cuenta con la asidua colaboraci?n de escritores como Francisco Ayala, Manuel And?jar, Andr?s Amor?s, etc. Contenido/secciones. Se nos presenta como ?revista literaria bimestral?, lo cual no es rigurosamente cierto, ya que incluye con frecuencia trabajos sobre temas no espec?ficamente literarios e incluso ha dedicado alg?n n?mero monogr?fico a temas en principio tan alejados de la literatura como el ?Tercer Mundo? o ?La vivienda humana actual?. Buena parte de sus 100 p?ginas se dedican a la creaci?n literaria. Los dos ?ltimos n?meros son dobles, dedicados respectivamente a la ?Intelligentsia U.S.A.? y al Surrealismo. Son dos n?meros con abundancia de colaboraciones interesantes, cosa que no siempre suced?a en los n?meros normales, que un poco daban la impresi?n de caj?n de sastre. Distribuci?n/precio. La distribuci?n es deficiente y se vende a 75 pesetas. h. Camp de l?Arpa Formato. 21 x 31 cm, 32 p?ginas. Periodicidad. Bimestral. Aunque a partir del n?mero 13, comienza a ser mensual. Subt?tulo. - 135 Edita. Jos? Batll?. El propio Batll?, que es quien realmente se esconde bajo el pseud?nimo de Vilumara, explica que el editor es ?personaje ya conocido como promotor de empresas similares y que a este paso acabar? millonario?. La revista aparece en 1972. En diciembre de 1977, Batll? deja el testimonio a Frederic Pag?s, que elabora un nuevo equipo con la incoporaci?n de Llu?s Porcel, J. A. M?ndez y Francesc Miravitlles. Directores/redactores. Est? dirigida por Juan Ram?n Masoliver, cr?tico literario entonces de La Vanguardia. Contenido/secciones. El inter?s de los n?meros aparecidos es muy irregular, dependiendo en gran parte de la calidad de sus colaboradores, que no parecen ser fijos salvo dos o tres excepciones. Se diferencia de las siete revistas anteriores en que se ocupa exclusivamente de literatura y en que pretende una presentaci?n m?s ?gil, aunque la irregularidad en este apartado es tambi?n notoria. Mantiene una secci?n de poes?a que es lo m?s coherente y regular de la publicaci?n a lo largo de los 13 n?meros aparecidos. Admite publicidad. En 1977, Pag?s introduce una importante novedad: la publicaci?n de temas monogr?ficos. As?, ya en el primer n?mero que dirige (revista n?mero 47), aparece el estudio ?La mujer en la literatura?, en el que se incluye un trabajo sobre Virginia Woolf perteneciente a su libro La torre inclinada245. Distribuci?n/precio. Se vende a 50 pesetas, con una mala distribuci?n. 245 Woolf, Virginia, La torre inclinada, Lumen, Barcelona, 1980. Traducci?n de Andr?s Bosch. 136 5. El contexto socio-pol?tico En la esfera socio-pol?tica, el periodismo de la ?poca luch? contra la censura en sus sucesivas formas y colores, desde la prohibici?n directa y expl?cita de los primeros a?os, a la Ley Fraga y su censura previa y a los mecanismos m?s sutiles de represi?n en ?pocas supuestamente m?s propicias para la libertad. 5.1. La Ley Fraga y la censura previa La Ley de Prensa de 1966, conocida como Ley Fraga en honor al ministro que la ingeni?, despert? en sus inicios un relativo optimismo entre escritores, editores y periodistas, pues eliminaba la censura previa. Sin embargo, pronto se vio la trampa de una ley que, ya en su art?culo segundo, dejaba bien claro que continuaba existiendo una l?nea roja que conven?a no pasar: La libertad de expresi?n y el derecho a la difusi?n de informaciones reconocidas en el art?culo primero no tendr?n m?s limitaciones que las impuestas por las leyes. Son sus limitaciones: el respeto a la verdad y a la moral; el acatamiento a la Ley de Principios del Movimiento Nacional y dem?s Leyes Fundamentales, del orden p?blico interno y de la paz exterior; el debido respeto a las Instituciones y a las personas en la cr?tica de la acci?n pol?tica y administrativa; la independencia de los Tribunales y la salvaguarda de la intimidad y del honor personal y familiar. Gim?nez-Front?n, que adem?s de director del ?Tele/eXpr?s Literario? tambi?n fue editor, destac? los perjuicios que la ley supuso para las editoriales: ?La supresi?n de la censura, que se supon?a deb?amos agradecer a Fraga Iribarne, acab? de apuntillarnos, porque antes de la Ley Fraga, si un libro no pasaba censura y no se editaba, el editor casi no arriesgaba dinero; pero con la liberalizaci?n, a los viejos censores del Ministerio les bastaba con el secuestro judicial de un par de t?tulos en distribuci?n para provocar la suspensi?n de pagos o el cierre definitivo de una peque?a editorial sospechosa246?. Hubo, sin embargo, quien vio una oportunidad ante la posibilidad del secuestro editorial. En declaraciones a Tele/eXpr?s, Jorge Herralde explica cu?l fue su estrategia en la editorial Anagrama247: En los dos primeros a?os [Anagrama se funda en 1969] segu? la tradici?n imperante: enviar los originales al Ministerio de Informaci?n y Turismo, a la llamada ?consulta voluntaria?. Resultado: se cargaron, o en su terminolog?a burocr?tica, ?desaconsejaron?, el 80% de los t?tulos presentados. A partir 246 Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, Los a?os contados, Bruguera, Barcelona, 2008, p?g. 140. 247 Soler, Marc, ?Anagrama contribuy? a la lucha antifranquista (Entrevista a Jorge Herralde)?, Tele/eXpr?s, 8 de diciembre de 1979, p?g. 21. 137 de ah?, decid? enviar los libros a ?dep?sito?, es decir ya impresos y a esperar el resultado. Era una especie de pulso con el Ministerio: con la consulta voluntaria la cosa quedaba entre el editor y el Ministerio, y de la prohibici?n no se enteraba nadie. En cambio, el secuestro de un libro aparec?a en la prensa y en ocasiones motivaba campa?as de editores e intelectuales de otros pa?ses con lo que la imagen m?s liberal que se pretend?a dar del r?gimen quedaba perjudicada y se lo pensaban bastante antes de secuestrar un libro. 5.1.1. Las autoridades medias y el telefonazo del gobernador La Ley Fraga desplaz? el poder censorial hacia las denominadas ?autoridades medias?, como algunas grandes familias de Barcelona. ?Ten?as la impresi?n de que cualquier peque?a autoridad o cualquier delegaci?n local de la Creu Roja ten?a derecho a publicar en el diario que t? eras un incompetente. Los directores temblaban ante estas autoridades medias?, recuerda el periodista Josep Maria Huertas Claveria248. En este sentido, explicaba Jaume Fabre c?mo se decidi? a abandonar El Correo despu?s de publicar un reportaje sobra la tala irregular de ?rboles en el parque nacional de Aig?estortes, propiedad de la familia Ventosa: ?Los Ventosa se quejaron al director y Andreu Rosell? cedi?, aunque sab?a que yo ten?a raz?n y que pod?a demostrar mis afirmaciones. Public? una nota de r?plica en la que el diario me desautorizaba. Me lo tom? muy mal. Me limit? a vegetar, a partir de aquel d?a, hasta que encontr? otro trabajo al aparecer el diario Avui249?. Se puso tambi?n de moda la t?cnica del telefonazo por parte de Gobernaci?n, ?un crimen que no dejaba huella?, como recuerda Huertas. Cuando algo no gustaba o pod?a resultar peligroso para el R?gimen, el gobernador civil telefoneaba a los diarios: En octubre de 1971, el obrero de la Seat Antonio Ruiz Villalba muere por una bala durante una carga de la polic?a en el interior de la factor?a de la Seat. El gobernador civil telefone? personalmente a los diarios con una orden bien sencilla: ?Que no se publique nada, excepto la nota que enviar? Gobernaci?n?. Si ahora fu?semos a buscar los diarios del d?a, encontrar?amos en todos la misma nota, con la ?nica diferencia del t?tulo o del lugar de colocaci?n en la p?gina. La Vanguardia la puso en la p?gina de necrol?gicas, claro250. 248 Febr?s, Xavier, Josep Maria Huertas Claveria / Jaume Fabre, Editorial Laia, Col. ?Di?legs a Barcelona?, Barcelona, 1986, p?g. 31. 249 Febr?s, Xavier, Josep Maria Huertas Claveria / Jaume Fabre, Editorial Laia, Col. ?Di?legs a Barcelona?, Barcelona, 1986, p?g. 30. 250 Febr?s, Xavier, Josep Maria Huertas Claveria / Jaume Fabre, Editorial Laia, Col. ?Di?legs a Barcelona?, Barcelona, 1986, p?ga. 47-48. 138 5.1.2. La apertura informativa Pese a todo, empezaron a abrirse ciertas rendijas por las que colar la cr?tica y la disensi?n con el R?gimen. Pere Oriol Costa, director de Tele/eXpr?s tras la muerte de Franco, define la situaci?n en los siguientes t?rminos: Las secciones de noticias y comentarios pol?ticos estuvieron muy directamente controladas, pero la nueva sociedad democr?tica fue emergiendo a trav?s de otros espacios del diario, mucho menos controlados por la dictadura. El mundo de la cultura o del espect?culo, las secciones de sociedad e incluso la misma econom?a constitu?an cada vez m?s el espejo de una sociedad real que no soportaba por m?s tiempo el cors? de aquel autoritarismo251. A partir de la Ley de Prensa, por ejemplo, ganaron presencia los periodistas gr?ficos, como Pere Mon?s, Jordi Socias, Manuel Armengol, Pepe Encinas, Paco Elvira, etc. Y tambi?n los especialistas en vi?etas, como Cesc o T?sner252. Por otro lado, Javier Mu?oz Soro explica: ?Con el tiempo, los autores fueron desplazando los l?mites subjetivos que marcaba la ley, recurriendo a la met?fora, la elipsis y todo tipo de recursos connotativos del lenguaje, precisamente para devolver a este su primigenia funci?n denotativa de representar la realidad tras a?os de ret?rica vac?a y violencia de frases apod?cticas253?. Para este estudioso, la argumentaci?n abstracta fue una de las estrategias m?s frecuentes para eludir la censura, pues seg?n una sentencia de la sala Tercera del Tribunal Supremo: Las formulaciones de tesis abstractas o concebidas a un nivel te?rico, generalmente indiferentes desde el punto de vista del il?cito administrativo previsto en la Ley de Prensa, pueden asumir caracteres de infracci?n en aquellos casos que por hacer, adem?s, referencia concreta a situaciones espec?ficas, puedan constituir una cr?tica que trascienda en vilipendio u ofensa para las personas e Instituciones afectadas254. As?, seg?n Plaza, el franquismo lleg? a tolerar durante sus ?ltimos a?os la publicaci?n de algunos textos marxistas y socialistas por primera vez desde la guerra, siempre que se mantuvieran en lo te?rico y no hicieran 251 Alemany Joan et al., Periodisme en temps dif?cils, Diputaci? de Barcelona, Col. ?Vaixells de paper?, Barcelona, 1989, p?g. 39. 252 N?mina extra?da de Febr?s, Xavier, Josep Maria Huertas Claveria / Jaume Fabre, Editorial Laia, Col. ?Di?legs a Barcelona?, Barcelona, 1986, p?g. 48-49. 253 Mu?oz Soro, Javier, ?Vigilar y censurar. La censura editorial tras la Ley de Prensa e Imprenta. 1966-1976?, recogido en Ruiz Bautista, Eduardo et al. Tiempo de censura. La represi?n editorial durante el franquismo, Ediciones Trea, Gij?n, 2008, p?gs. 111-142. 254 Mu?oz Soro, op. cit., 2008, p?g. 133. 139 referencia a la realidad espa?ola. Hasta el punto de que, en la segunda mitad de la d?cada de los sesenta y primera de los setenta, las multas, secuestros o suspensiones no impidieron el desarrollo de una corriente cultural de izquierda radical en plena era de Franco255. Claro ejemplo de esta situaci?n son los monogr?ficos que Tele/eXpr?s publica en diferentes suplementos literarios, como por ejemplo: -Huertas Claveria, Josep Maria, ?Historiadores del movimiento obrero?, Tele/eXpr?s, 20 de febrero de 1974, p?g. 16. -De Carreras, Francesc, ?Krausismo, liberalismo y socialismo?, Tele/eXpr?s, 5 de febrero de 1975, p?g. 16. -Mart?n-Ramos, Jos? L., ?Ojeada sobre la historia del movimiento obrero?, Tele/eXpr?s, 2 de abril de 1975, p?g. 15. En febrero de 1976, Jos? Mar?a Carandell publica un art?culo en Tele/eXpr?s bajo el t?tulo ?Marxismo, literatura y arte?, en el que se sorprende de la enorme cantidad de t?tulos al respecto. ?Las causas de esta s?bita frecuencia son obvias: la relajaci?n de la censura as? como la popularizaci?n del marxismo en nuestra ?poca?, constata. Varias son las obras que rese?a: - Marx, K. y Engels, F., Cuestiones de arte y literatura, Ediciones Pen?nsula, Barcelona, 1975. Selecci?n, pr?logo y notas de Carlos Salinari; traducci?n de Jes?s L?pez Pacheco. - Lenin, V. I., Escritos sobre literatura y arte, Ediciones Pen?nsula, Barcelona, 1975. Selecci?n y pr?logo de Jean Fr?ville. Versi?n castellana de Jaume Fuster y Maria-Ant?nia Oliver. - Lenin, V. I., Sobre arte y literatura, Editorial J?car, Col. ?Sind?resis?, Madrid, 1975. Edici?n preparada por Miguel Lendinez. - Gorki, M., Lenin, Nostromo, Madrid, 1974. Traducci?n y notas de Jos? Fern?ndez S?nchez. - Mao, Tse Tung, Intervenciones en el foro de Yenan sobre arte y literatura, Cuadernos Anagrama, Barcelona, 1974. - Mancuso, Girolano, Mao Tse Tung. Poemas, Ediciones J?car, Col. ?Los poetas?, n?m. 15, Madrid, 1975. Introducci?n de Alberto Moravia. - Benjamin, Walter, Tentativas sobre Brecht. Iluminaciones 3, Taurus, Madrid, 1975. Traducci?n y pr?logo de Jes?s Aguirre. - Benjamin, Walter, ?Los escritores y el comunismo?, en Bassolas, Carmen, La ideolog?a de los escritores. Literatura y pol?tica en ?La Gaceta Literaria? (1927 ? 1932), Editorial Fontamara, Barcelona, 1975. - Hormig?n, Juan Antonio et al., Brecht y el realismo dial?ctico, Alberto Coraz?n Editor, Madrid, 1975. 255 Recogido en Mu?oz Soro, Javier, La raz?n rom?ntica. La cultura pol?tica del progresismo espa?ol a trav?s de Triunfo (1962-1975), Biblioteca Nueva, Madrid, 1999, p?g. 22. 140 - Raddatz, Fritz J., Georg Luk?cs. En testimonios personales y documentos gr?ficos, Alianza Editorial, Bolsillo, Madrid, 1975. - Slonim, Marc, Escritores y problemas de la literatura sovi?tica. 1917 ? 1967, Alianza Editorial, Bolsillo, Madrid, 1974. - Zima, Pierre V., Goldmann. Una sociolog?a dial?ctica, Ed. Mandr?gora, Barcelona, 1975. - Fern?ndez Santos, ?ngel, Maiakowski y el cine, Tusquets editor, Barcelona, 1974. - Jay, Martin, La imaginaci?n dial?ctica. Una historia de la Escuela de Frankfurt, Taurus, Col. ?Ensayistas?, n?m. 112, Madrid, 1974. En 1977, Ernest Udina se refiere a la ?irrupci?n editorial del eurocomunismo256? y cita ejemplos destacados como257: - Berlinguer, Enrico, La cuesti?n comunista, Fontamara, Barcelona, 1977. Pr?logo de Jordi Sol?-Tura. - Carrillo, Santiago, Eurocomunismo y Estado, Grijalbo, Barcelona, 1977. - Yag?e, Mar?a Eugenia, Santiago Carrillo. Perfil humano y pol?tico, Cambio 16, Madrid, 1977. - Vidal Sales, Jos? Antonio, Biograf?a de Santiago Carrillo, ATE, Barcelona, 1977. - Claud?n, Fernando, Eurocomunismo y socialismo, Siglo XXI (Biblioteca del Pensamiento Socialista), Madrid, 1977. Existen, en cambio, algunas obras que s? bajan del plano te?rico-abstracto al de los hechos concretos. Lo explica Guillamet en ?Los hombres, las ideas, los hechos?, donde rese?a dos obras ?que hace un a?o hubieran tenido que refugiarse en las editoriales del exilio?. Se trata de: - Mart? G?mez, Jos?, y Ramoneda, Josep, Rafael Calvo Serer: el exilio y el reino, Editorial Laia, Barcelona, 1976. - Clemente, Josep Carles, y S?nchez Costa, Carles, Montejurra 76, encrucijada pol?tica, La Gaya Ciencia, Barcelona, 1976. Deteng?monos en la figura de Calvo Serer, para comprender lo arriesgado en la decisi?n del t?ndem Mart?-Ramoneda a la hora de entrevistar a un personaje lleno de contrastes durante su vida intelectual y pol?tica, y tan poco estimado por el R?gimen en los ?ltimos a?os. A Calvo Serer se le consider? uno de los legitimadores intelectuales del Franquismo por su obra Espa?a sin problema, que escribi? en 1949 como respuesta al libro de Pedro La?n Entralgo, 256 Udina, Ernest, ?Irrupci?n editorial del eurocomunismo?, Tele/eXpr?s, 18 de mayo de 1977, p?g. 20; Udina, Ernest, ?Eurocomunismo y socialismo?, Tele/eXpr?s, 29 de junio de 1977, p?g. 17. 257 Tambi?n destaca la profusi?n de libros sobre el anarquismo. Para consultar esta tem?tica, ver Carandell, Jos? Mar?a, ?El anarquismo en libro?, Tele/eXpr?s, 10 de agosto de 1977, p?g. 15; Huertas, Josep Maria, ?Durruti: El mundo nuevo que nunca lleg??, Tele/eXpr?s, 19 de abril de 1978, p?gs. 16-17; Huertas, Josep Maria, ?La moda de los libros anarquistas?, Tele/eXpr?s, 22 de abril de 1978, p?g. 15. 141 Espa?a como problema. El libro de Calvo Serer aglutina los trabajos publicados entre 1947 y 1949 y sus reflexiones, como recoge Adolfo Sotelo, quieren ser una superaci?n del problema de Espa?a a trav?s de la figura de Men?ndez Pelayo: ?[?] en la reconstrucci?n que ?l hizo de la conciencia espa?ola, siguiendo la l?nea de pensamiento contrarrevolucionario, est?n las bases firmes para la ?nica soluci?n valedera de tan fundamental disyuntiva258?. El primer gobierno de Franco, antes de finalizar la Guerra Civil, ordena la publicaci?n de Edici?n Nacional de las Obras Completas de Men?ndez Pelayo. Al frente de este proyecto estaba Sainz Rodr?guez, Ministro de Instrucci?n P?blica, que motiva as? su decisi?n: [?] percib?a yo que aquel alzamiento nuestro ten?a que dar como resultado un Movimiento Nacionalista; as? lo reconoc?a toda Europa. Cuando se hablaba del Gobierno de Burgos y de los sublevados contra la Rep?blica, se les llamaba los Nacionales; quiere decirse que hab?a algo de nacionalismo en ese movimiento. Entonces me entr? el temor de que ese ?mpetu nacionalista que hab?a ido a desembocar nada menos que en una guerra civil, cuando tuviese que estructurarse intelectualmente cayese en el mimetismo de las formas extranjeras en vez de buscar sus ra?ces nacionales procurando en ellas una filosof?a del nacionalismo que no signifique aislamiento y que nunca fuese antieuropea259. Cuando La?n atac? las bases de esa estructuraci?n ideol?gica, Calvo Serer sali? en defensa de la herencia menendez-pelayesca y de sus posibilidades reales de vertebrar la Espa?a de Franco, sin perder la esencia espa?ola ante la comunidad europea. Hasta aqu? todo correcto. Pero en el libro-entrevista que analiza Tele/eXpr?s, el de Mart?-Ramoneda, se repasa la trayectoria de Calvo Serer como primer representante de la derecha espa?ola que pact? con los comunistas y form? la conocida Junta Democr?tica. La coalici?n antifranquista, promovida por el Partido Comunista de Espa?a y los mon?rquicos liberales partidarios de don Juan de Borb?n, defend?a la idea de un gobierno dirigido por Santiago Carrillo. La segunda de las obras, un libro-reportaje, habla tambi?n sobre la Junta Democr?tica pero centra su atenci?n en un suceso inmediato, el dram?tico acto terrorista de la romer?a de Montejurra el 9 de mayo de 1976. Esta romer?a de car?cter anual estaba organizada por el Partido Carlista, miembro a su vez de la Junta Democr?tica. En aquella romer?a estaban invitados, entre otros, el PCE, el PSUC, el PSOE? El denominado b?nker franquista abri? fuego contra la comitiva y resultaron muertos Ricardo Garc?a Pellejero y Aniano Jim?nez 258 Recogido en Sotelo, Adolfo, ?El pensamiento y la obra de Men?ndez Pelayo: acci?n y dique en la dictadura de Franco (1939-1952), Bolet?n de la Biblioteca Men?ndez Pelayo, LXXXVIII, N? 1, 2012, p?g. 458. La cita es de Calvo Serer, Espa?a, sin problema, Madrid, Rialp, 1949, p?g. 10. 259 Recogido en Sotelo, Adolfo, ?El pensamiento y la obra de Men?ndez Pelayo: acci?n y dique en la dictadura de Franco (1939-1952), Bolet?n de la Biblioteca Men?ndez Pelayo, LXXXVIII, N? 1, 2012, p?g. 449. 142 Santos, aparte de varios heridos. Los autores del libro son el historiador del carlismo Josep Carles Clemente y el periodista experto en extrema derecha Carles S?nchez Costa. Ambos estuvieron presentes por motivos profesionales en el lugar de los hechos. Por lo dem?s, la apertura informativa supuso una cierta permisividad en temas hasta entonces tab? como la pol?tica, el sexo o la cr?tica a la religi?n. Abierta la brecha, la disensi?n con el R?gimen se manifest? en varios frentes y de diversas maneras, que tratamos de resumir en los siguientes apartados: a) Inicios del libro pol?tico Tele/eXpr?s analiza extensamente el boom del libro pol?tico, cuyo germen cabe hallar en 1966, a partir de la Ley Fraga. ?Con lentitud, con retrocesos como el del estado de excepci?n de 1969 ?en que fueron retirados gran n?mero de libros autorizados anteriormente? se ha llegado a la situaci?n actual, en que cualquier ciudadano tiene acceso a las obras de Lenin, Mao, Stalin, o a las figuras hasta ahora casi olvidadas de Salvador Segu?, Peir?, Pablo Iglesias o Anselmo Lorenza?, explica en su art?culo Llu?s Bassets260. El florecimiento del libro pol?tico, sin embargo, convive entonces con dos situaciones an?malas: la mala calidad en la traducci?n de algunas obras, y la ausencia flagrante de t?tulos a?n no publicados en Espa?a: ?Obras fundamentales sobre la guerra civil no han sido a?n editadas en Espa?a ?Hugh Thomas, Gabriel Jackson, Brou?-Th?mine?; autores de distinto signo como Joaqu?n Maurin, Andreu Nin, Jos? D?az, Dolores Ib?rruri, o el mismo Aza?a ?y son s?lo ejemplos? a?n no han sido objeto del atrevimiento de los editores?, se?ala Bassets, quien recuerda tambi?n prohibiciones imperdonables en el cap?tulo de la novela: Si te dicen que ca?, de Juan Mars?, a?n estaba prohibido en la Espa?a de 1976. b) El tab? sexual Tambi?n se relaja la censura en temas antes tab? como el sexo o la homosexualidad261. Jos? Maria Carandell, en su art?culo ?Homosexualidad y literatura262?, detecta un incremento de obras, sobre todo literarias, ?cuyo tema central o casi central es el de la relaci?n sexual entre 260 Bassets, Llu?s, ?El boom del nuevo libro pol?tico?, Tele/eXpr?s, 12 de mayo de 1976, p?g. 13. 261 Existen, sin embargo, notables excepciones. En mayo de 1977, el juzgado de instrucci?n n?mero 11 ordena el secuestro de la novela The Buenos Aires affaire, del escritor argentino Manuel Puig. Se alegan motivos de ?esc?ndalo p?blico concretamente por los conceptos sobre la homosexualidad que en el mismo se vierten? [Redacci?n, ?Secuestro de un libro de Manuel Puig?, Tele/eXpr?s, 1 de junio de 1977, p?g. 18]. Tambi?n en mayo de 1977, se secuestr? la versi?n espa?ola de la Historie d?O, de Pauline Reage, editada por Plaza & Jan?s. Se acus? a la empresa editora de esc?ndalo p?blico por el supuesto contenido pornogr?fico. En abril de 1978 es secuestrada la obra Las once mil vergas (Icaria, diciembre de 1977), de Guillaume Apollinarie y traducida al castellano por Jos? Rafael Macau, tambi?n acusada de esc?ndalo p?blico [Tele/eXpr?s, 2 de diciembre de 1978, p?g. 8]. 262 Carandell, Jos? Mar?a, ?Homosexualidad y literatura?, Tele/eXpr?s, 26 de mayo de 1976, p?g. 16. 143 individuos del mismo sexo, relaci?n que a veces excluye, y a veces incluye, la heterosexual?. Varios son los t?tulos que destaca Carandell: - Oraison, Marc, El problema homosexual, Taurus, Col. ?Ensayistas?, 140, Madrid, 1976. - Gil-Albert, Juan, Valent?n (Homenaje a W. Shakespeare), Editorial La Gaya Ciencia, Barcelona, 1974. - Moix, Terenci, Sad?stic, esperp?ntic i ?dhuc metaf?sic, Dopesa, Col. "Pinya de Rosa", 24, Barcelona, 1976. - Mesquida, Biel, L?adolescent de sal, Edicions 62, Barcelona, 1975. - Goytisolo, Juan, Reivindicaci?n del conde don Juli?n, Seix Barral, Barcelona, 1976. - Goytisolo, Juan, Juan sin tierra, Seix Barral, Barcelona, 1976. - Morgan Forster, Edward, La vida futura, Alianza Editorial, col. ?Alianza Tres?, Madrid, 1976. - Forster, Edward Morgan, Maurice, Planeta, Col. ?Biblioteca Universal Planeta?, 45, Barcelona, 1973. - Forster, Edward Morgan, La mansi?n, Planeta, Col. "Biblioteca Universal Planeta", Barcelona, 1975. c) El rojo eclesi?stico En el plano religioso, la censura ?y la sociedad? evolucion? lo suficiente como para permitir la publicaci?n ?ntegra de La fiel infanter?a, del falangista Rafael Garc?a Serrano. El libro obtuvo en 1943 el Premio Nacional de Literatura Jos? Antonio Primo de Rivera, pero tras su publicaci?n fue retirado por la censura eclesi?stica. Ahora, en 1974, la novela se publica ?ntegramente ?con los subrayados en rojo de la censura? bajo el sello de Organizaci?n Sala Editorial. Pero adem?s el libro incorpora un sustancioso pr?logo donde el autor analiza las numerosas trabas que le impuso la censura del momento. Pr?logo que, seg?n destaca Pascual Maisterra, ?a estas alturas vale tanto o m?s que la novela en s??263. Y es que ?la retrasada edici?n de Organizaci?n Sala Editorial [?] pone en manos de muchos un libro antiguo como totalmente nuevo con la a?adidura de ese pr?logo valiente y desgarrado y ?cosa in?dita en el pa?s? con el documental testimonio de cu?les fueron los criterios censores que durante mucho tiempo aqu? imperaron y quienes tambi?n fueron los inspiradores de tal censura264?. Es el arzobispo de Toledo el encargado, el 15 de enero de 1944, de establecer los criterios censores, entre los que destacan eliminar ?los pecados de lujuria en la juventud (p?gs. 195 y 302)?; las escenas de cabaret y de prost?bulos, ?crudas e indecorosas? (p?gs. 65- 66 y 134-135); ?las expresiones indecorosas y obscenas? (p?gs. 76, 86, 96, 155, 263, 276?); y los sentimientos religiosos ?que aparecen como algo rutinario? y las ?expresiones de sabor esc?ptico volteriano y de regusto anticlerical, aun en labios de soldados nacionales? (p?gs. 97, 113, 118, 207, 218, 275, 295?). 263 Se hace dif?cil dar con un ejemplar de dicha edici?n, por lo que en el anexo de este trabajo ofrecemos algunas de las p?ginas m?s sustanciosas del pr?logo en cuesti?n [Ver anexo, puntos 3 y 4, p?gs. 384 - 390]. 264 Maisterra, Pascual, ?De un viejo libro con un pr?logo nov?simo?, Tele/eXpr?s, 23 de enero de 1974, p?g. 15. 144 d) Ruedo Ib?rico Algo empezaba a moverse en el entramado editorial espa?ol. La primera semana de julio de 1976, los diarios catalanes, entre ellos Tele/eXpr?s, se hac?an eco de la autorizaci?n, por parte del gobierno espa?ol, de algunas de las obras publicadas por Ruedo Ib?rico, la editorial espa?ola ubicada en Par?s. Hasta ese momento, los lectores deb?an viajar al pa?s vecino para comprar los libros prohibidos en Espa?a o bien adquirirlos de forma clandestina, en la venta ambulante. Uno de los primeros libros que se comercializa abiertamente en Espa?a es La CNT en la revoluci?n espa?ola, de Josep Peirats, ?que ha llegado a ser quiz? la pluma m?s ilustre del movimiento libertario en los a?os de la posguerra265?. Secretario general de la CNT en 1948 y en 1951, Peirats fue el encargado de iniciar la historia de la organizaci?n. Redact? los dos primeros vol?menes, que se publicaron en 1951 y 1953 (Toulouse Ed.) y se agotaron r?pidamente. Inencontrables durante a?os, Ruedo Ib?rico decidi? reeditarlos en 1971 y sumar un tercero. Ahora, aparec?an todos en Espa?a. Otro de los t?tulos de Ruedo Ib?rico, de venta legal por fin en territorio espa?ol, es Revoluci?n y contrarevoluci?n en Espa?a, de Joaqu?n Maur?n, m?ximo dirigente del Partido Obrero de Unificaci?n Marxista (POUM) durante la Guerra Civil, atrapado en la zona franquista. Publicado por primera vez en 1935, lo reedit? Ruedo Ib?rico en 1966 (Par?s) y ahora por fin era de f?cil acceso para el lector espa?ol. Camino similar recorre el libro de Abel Paz Durruti: el proletariado en armas, sobre el c?lebre l?der de la Federaci?n Anarquista Ib?rica (FAI). Publicado por primera vez en Francia (Colecci?n ?T?te de feuilles?, 1972), aparecer? despu?s en Espa?a, en 1978, de la mano de Editorial Bruguera. El contrato se firma en septiembre de 1976, justo cuando florec?an los libros prohibidos en anteriores ?pocas y se ve?a en ellos una nueva veta para el mercado editorial. Otros ejemplos significativos recogidos por Tele/eXpr?s son: - Castelao, Sempre en Galiza, Akal editor, Madrid, 1976. Publicado en Buenos Aires (Edici?n As Burgas, 1944 y 1961; Ediciones Galicia, del Centro Gallego de Buenos Aires, 1971), por fin en 1976 Akal editor se decide a publicar esta obra, ?ligeramente mutilada?. Aunque ?las mutilaciones no llegan ?seg?n se dice en la nota editorial de Akal? ?a d?as p?xinas en total? y ?non mancan nin imprecisan ning?n dos planteamientos de Castelao266?. 265 Huertas Claveria, J. M., ?J Peirats: Del Bolet?n del ladrillero a Memorias?, Tele/eXpr?s, 1 de septiembre de 1976, p?g. 13. 266 Costa Clavell, Xavier, ?Sempre en Galiza, de Castelao?, Tele/eXpr?s, 20 de octubre de 1976, p?g. 14. 145 - Benet, Josep, Catalunya sota el r?gim franquista, Blume, Barcelona, 1978. La primera edici?n aparece en 1973 en las Edicions Catalanes de Par?s promovidas por Albert Manent, Jordi Pujol i Josep Benet. De la primera edici?n se tiraron 4.500 ejemplares, agotados en poco tiempo267. e) La inflaci?n de la letra impresa La apertura conllev? un exceso de informaci?n, dif?cilmente absorbible para muchos lectores. Como advierte en 1976 Jaume Guillamet: Vivimos una clara inflaci?n de letra impresa. Despu?s de cuarenta a?os de forzada sequ?a ha ca?do, cae y seguir? cayendo por alg?n tiempo una fuerte y provechosa tormenta sobre quioscos y librer?as. El ciudadano que durante mucho tiempo tuvo que llegarse a Perpiny? para encontrar determinada literatura, empieza a poder prescindir de aquellos viajes y aunque, hoy por hoy, la libertad de edici?n no sea a?n homologable a la europea, el problema es la falta de tiempo, de capacidad material para echarse al cerebro todo lo interesante que se publica y recuperar el tiempo perdido268. Con el paso de los meses, nacen nuevas apuestas editoriales, especializadas en la recuperaci?n de textos marginados hasta el momento. Ma ?ngels Llin?s, con motivo de la fundaci?n de Icaria, insiste en lo apuntado por Guillamet: A pesar de que se editan m?s libros de los que se venden, y se leen menos de los que la gente compra esto no es un obst?culo para que siga creciendo el n?mero de editoriales. En este pa?s que empieza a rehacerse culturalmente nos quedan todav?a muchos por leer, algunos que no son totalmente desconocidos y otros que nos fueron marginados por razones pol?ticas e incluso comerciales. Quedan todav?a textos, por ejemplo, de Ernst Fisher, Cristopher Hill, Ulrike Meinhof, Robert Escarpit, Marcuse, Pasolini y una lista interminable de autores extranjeros conocidos s?lo en los medios m?s intelectualizados y que todav?a no se han traducido ni siquiera al castellano. Icaria, una nueva editorial que surgi? en manos de intelectuales el pasado noviembre, se ha propuesto cubrir ese hueco del mundo editorial269. El director literario de Icaria fue Rafael Argullol, que cont? con colaboradores como Ram?n Garrabou, Jordi Maluquer, Jaume Carbonell, Llu?s Lalucat, Pedro Madrigal y Feliu Formosa, entre otros. 267 Saladrigas, Robert, ?Benet, geol?gic. Perfil a ploma?, Tele/eXpr?s, 28 de junio de 1978, p?g. 8. 268 Guillamet, Jaume, ?Los hombres, las ideas, los hechos?, Tele/eXpr?s, 8 de septiembre de 1976, p?g. 14. 269 Llin?s, Ma ?ngels, ?Los textos marginados desde el marxismo al anarquismo?, Tele/eXpr?s, 13 de julio de 1977, p?g. 14. 146 5.1.3. Las secuelas de la censura: la mente deformada Pese a todo, las secuelas que dej? la censura har?an mella en la sociedad literaria espa?ola durante mucho tiempo. ?He padecido la censura durante muchos a?os, hasta el punto de que me ha deformado la mente?, explicaba Torrente Ballester en 1976, poco antes de ingresar en la Real Acamedia270. Saladrigas, que se hace eco de tal confesi?n, asume en ese mismo art?culo lo siguiente: ?No ha sido precisamente f?cil salir adelante sin tracionarse a uno mismo de forma irreparable. Todav?a no puede hablarse del ?ltimo obst?culo salvado. Y el pago irreversible ha sido, para muchos, el verse obligados a reconocer sin circunloquios, que han llegado a la etapa de su madurez ?ltima con la mente deformada? [el subrayado es del autor]. La Ley Fraga, explica Anthony L. Geist, reafirma que la censura es un mecanismo plenamente interiorizado: ?Lo viene a corroborar una triste realidad diez a?os despu?s: entre 1975 y 1977 no aparecieron, como muchos esper?bamos, de todos los rincones de Espa?a magn?ficos manuscritos que no se hab?an podido publicar bajo Franco. Y no aparecieron porque no exist?an. Tardar?n algunos a?os en hacerse sentir en la cultura espa?ola los efectos de la desaparici?n de la dictadura271?. Hecho que constata Tele/eXpr?s en 1979, en una encuesta bajo el t?tulo ?Los motivos de la crisis teatral272?, en la que intervienen autores, directores, cr?ticos, escen?grafos, etc. del teatro del momento. Salvador Espriu explica: ?En nuestros d?as nos encontramos con la dificultad de sacarnos de encima la dura noche de esos cuarenta a?os. Mucha gente todav?a lleva la inercia de la dictadura. A veces, para contrarrestar este miedo nos pasamos de rosca y algunos escriben textos demasiado atrevidos, casi pornogr?ficos273?. Si bien es cierto que otro autor en la misma encuesta, Melendres, ya destaca que en 1979 ?escribimos de manera diferente a como lo hac?amos antes?. La apertura informativa y la censura convivieron en un tira y afloja constante. Tele/eXpr?s se mostr? atento en la denuncia de los casos m?s flagrantes. Para Sant Jordi de 1976, se hab?a autorizado la publicaci?n de Els darrers dies de la Catalunya Republicana. Mem?ries sobre l??xode catal?, de Antoni Rovira i Virgili (Edicions Curial). El libro fue secuestrado antes de acceder a las librer?as y s?lo algunos ejemplares llegaron a manos de cr?ticos y lectores274. En ?l se narraban, ?dia a dia i a sang calenta?, las vicisitudes vividas por el autor, junto con miles y miles de catalanes, desde el domingo 22 de enero hasta el domingo 270 Saladrigas, Robert, ?Con la mente deformada?, Tele/eXpr?s, 12 de febrero de 1976, p?g. 3. 271 Geist, Anthony L., ?Poes?a, democracia, posmodernidad: Espa?a, 1975-1990. Recogido en Monle?n, Jos? B. et. al. Del franquismo a la posmodernidad. Cultura espa?ola. 1975-1990, Akal, Madrid, 1995, p?g. 145. 272 La encuesta est? elaborada por Joaquim Ibarz y Tom?s Delcl?s y se publica los d?as 11, 12 y 13 de junio de 1979, en la secci?n ?Espect?culos?. Ibarz, Joaquim y Delcl?s, Tom?s, ?Los autores catalanes no estrenan?, Tele/eXpr?s, 11 de junio de 1979, p?g. 25; ?Los autores, en la lista de espera?, Tele/eXpr?s, 12 de junio de 1979, p?g. 27; ?Los cuarenta a?os siguen pesando?, Tele/eXpr?s, 13 de junio de 1979, p?g. 25. 273 Ibarz, Joaquim y Delcl?s, Tom?s, ?Los cuarenta a?os siguen pesando?, Tele/eXpr?s, 13 de junio de 1979, p?g. 25. 274 Saladrigas, Robert, ?El llibre negre de Rovira i Virgili?, Tele/eXpr?s, 14 de julio de 1976, p?g. 17. 147 5 de febrero de 1939: esto es, el ?xodo desde el Rossell? hasta el Llenguadoc. Los hechos remit?an, pues, a una ?poca relativamente lejana, de ah? que Saladrigas considere ?absurda la tend?ncia a jutjar l?obra segons par?metres no estricament hist?rics?. Tambi?n se queja el cr?tico de que en 1976 todav?a no se haya autorizado la aparici?n de los seis vol?menes de la Hist?ria del Nacionalisme Catal?, de F?lix Cucurull, publicados en Edicions Catalanes de Par?s. D?as despu?s, el 22 de septiembre, en la XXV edici?n de la Fira del Llibre Vell i d?Ocasi?, los libreros daban un paso al frente y arriesgaban con sus propuestas de libros y carteles prohibidos durante los ?ltimos cuarenta a?os. En los diferentes estands, seg?n referencia Ll?cia Oliva, es posible hallar el libro de Rovira i Virgili, Catalunya i Espanya, en la edici?n de Buenos Aires de 1939275. El entonces presidente del gremio, Pi Caparr?s, explica que ?libreros que en otros a?os no se hubieran atrevido a exponer determinados ejemplares y se hubieran contentado con venderlos per sota el taulell, animados por la demanda, se han decidido a presentarlos al p?blico?. As?, por ejemplo, se venden 160 carteles de la guerra civil, firmados por los diferentes partidos pol?ticos activos en aquel momento. Y tambi?n libros de La bandera roja, subtitulados ?Las grandes revoluciones desde Espartano a Lenin?, editados en Barcelona por Araluce, en 1933. ?En efecto, nos comentaba un librero que una de las caracter?sticas de la exposici?n de este a?o es que pod?an encontrarse m?ltiples ejemplares editados en los a?os treinta, de filosof?a, literatura, econom?a y otras materias, muy dif?ciles de encontrar hasta estos ?ltimos tiempos?, narra la periodista. Libros como: - S?nder, Ram?n J., Im?n. Novela de la guerra de Marruecos, Edici?n Popular, Barcelona, 1933. - Blasco Ib??ez, La Catedral, F. Sempere y C?., Editores, Valencia, 1903. - Garc?a Lorca, Federico, Romancero Gitano. Edici?n popular de homenaje, Editorial Nuestro Pueblo, Barcelona, 1937. - Camb?, Francesc, Las dictaduras, Espasa-Calpe, Barcelona, 1929. En teatro, los censores pon?an serias dificultades todav?a en 1976 a la representaci?n de tres obras de Joan Salvat-Papasseit, en la I Semana de Teatro de L?Hospitalet: Nocturn per acordi?, del grupo Dagoll-Dagom; Salvat-Papasseit, d?Ovidi Montllor; y Per? la iaia ?s meva, de Ricard Salvat. Hasta ese momento, s?lo se hab?an reprensentado fragmentariamente ante espectadores universitarios. Ahora se intentaba abrir al gran p?blico pero el espect?culo chocaba con la censura. ?Que ello ocurra en estos momentos es sencillamente incre?ble. La 275 Oliva, Ll?cia, ?La predemocracia alcanza al libro viejo de ocasi?n?, Tele/eXpr?s, 22 de septiembre de 1976, p?g. 13. Se refiere la autora a Rovira i Virgili, Antoni, Catalunya i Espanya, Catalunya, Buenos Aires, 1939. 148 capacidad de la censura para seguir buscando tres pies a los tr?podes parece tan grande como su misma perniciosidad social?, se queja Jaume Melendres276. La censura fue la culpable, pero tambi?n el pacto t?cito, seg?n supo ver Jos? Monle?n277, que se estableci? a finales de los sesenta y principios de los setenta entre los sectores m?s moderados de los dos bandos establecidos: la burgues?a conservadora y la izquierda antifranquista. Este acuerdo hizo triunfar, por ejemplo, a Bertolt Brecht y a Valle Incl?n, cuyas representaciones supon?an una conquista para los d?scolos y una prueba de apertura para los conservadores. Se condenaba, en cambio, a las propuestas m?s radicales de los grupos independientes de la izquierda y a las obras blaspi?aristas, de derechas278. Apuntemos, para finalizar, la an?cdota que se recoge en la secci?n ?Teatro/eXpr?s? del 20 de enero de 1976279, que da muestra de lo kafkiano de la censura en algunas situaciones. La vivencia la explica Xavier F?bregas y hace referencia al ensayo general del Edip rei, en puesta en escena de Pere Planella y presentado en 1970 en San Sebasti?n: El censor pas? p?gina y cada vez parec?a m?s molesto por algo que yo no acertaba a adivinar. Pronto advert? que al hojear el libro empezaba a leer, o intentaba leer, por la p?gina que quedaba a la izquierda. Se aplicaba las gafas de forma diversa, pegaba la nariz al papel, desconfiaba del vidrio que le hab?an puesto, refunfu?aba, y una de las veces se volvi? hac?a m? realmente enfadado: ?A los catalanes, ni la letra se les entiende ?me espet?. Entonces comprend? lo que ocurr?a: como todo el mundo sabe, los vol?menes de la Bernat Metge son biling?es y tienen el texto original a la izquierda y el catal?n a la derecha. El censor, pues, se peleaba con la algarab?a que para ?l representaba el alfabeto griego. Al fin opt? por mirar lo que ocurr?a en escena. Su aire era adusto y al acabar el espect?culo me dijo: ?No he entendido nada de lo que han dicho. ?Yo tampoco ?le respond?a, un poco para subirle la moral. ??C?mo? ?Usted es catal?n y tampoco lo ha entendido? As? lo autorizo. 5.2. La supresi?n del art?culo 2: el Real Decreto-Ley 24/1977 La Ley para la Reforma Pol?tica se somet?a a refer?ndum el 15 de diciembre de 1976. Particip? el 77% del censo electoral y el resultado fue: el 80% a favor, s?lo el 20% en contra. 276 Melendres, Jaume, ?La hora de Salvat-Papasseit?, Tele/eXpr?s, 1 de junio de 1976, p?g. 26. 277 Monle?n, Jos?, ?El teatro del consenso?, Del franquismo a la posmodernidad. Cultura espa?ola 1975-1990, Akal Ediciones, Madrid, 1995. 278 Explica Monle?n, defensor de esta tesis, que los ?nicos grupos independientes que se abrieron camino fueron aquellos que supieron madurar un estilo propio e innovador, m?s all? de sus ideolog?as. Comediants, Joglars y La Cuadra, entre los m?s destacados. Monle?n, Jos?, ?El teatro del consenso?, Del franquismo a la posmodernidad. Cultura espa?ola 1975-1990, Akal Ediciones, Madrid, 1995. 279 Tele/eXpr?s, ?Un censor con Edipo?, Tele/eXpr?s, 20 de enero de 1976, p?g. 24. 149 Se iniciaba el camino hacia la regeneraci?n democr?tica y hacia la normalizaci?n cultural del pa?s. El 1 de abril de 1977, en el marco de la Ley de Reforma Pol?tica, se aprovechaba para desmantelar el aparato comunicativo de los medios del Movimiento y se acababa con el famoso art?culo 2 de la Ley Fraga, que impon?a a escritores y periodistas el respeto a los valores del R?gimen. Adem?s, el secuestro de publicaciones quedaba limitado a tres casos concretos: cuando se pusiera en entredicho la Monarqu?a, el Ej?rcito y la unidad de Espa?a. Los inicios fueron esperanzadores, pero no pod?a pasarse de un estadio a otro con total normalidad. Hasta abril de 1977, Tele/eXpr?s denuncia situaciones como las de Editorial Akal, que a lo largo de 1976 es v?ctima de 14 secuestros entre administrativos y judiciales. ?De ellos, no menos de cinco corresponden al tiempo que lleva en funciones la Reforma tendencia Su?rez. Todos a denuncia del Ministerio de Informaci?n y Turismo, y por el Juzgado de Orden P?blico280?. Los t?tulos son: - ?lvarez Dorronsoro, Javier, Coordinaci?n Democr?tica en la c?rcel. - Torres, Jos? (coordinador), Perspectiva del movimiento obrero. - Gallo, Max y Debray, R?gis, Ma?ana Espa?a, conversaciones con Santiago Carrillo. - Xirinacs, Luis Mar?a, Diario de una huelga de hambre. - Rodr?guez Castelao, Alfonso, Galicia M?rtir (facs?mil de la edici?n de 1937). En teatro, muchos se las promet?an felices al comenzar la temporada teatral de 1977 con la proximidad de estrenos de obras de Lorca, Alberti y Valle-Incl?n. Hubo exceso de euforia por parte de algunos empresarios y cr?ticos, que anunciaban como hito democr?tico la representaci?n de estos autores, esperando obtener ping?es beneficios. A decir verdad, ?s?lo Los cuernos de don Friolera, obra escrita por Valle en 1925, revest?a el car?cter de estreno tras a?os de prolongada cuarentena y se?alaba el comienzo del fin absurdo de la censura teatral281?. Se exageraba en otros casos: ni La casa de Bernarda Alba ni El adefesio eran novedades absolutas; hab?an sido representadas a?os atr?s en Madrid y en Barcelona ?en montajes respectivos de Bardem y Mario Gas, sin problemas de censura precisamente?. El problema era mucho m?s profundo, sutil, se registraba en diferentes niveles y de muy distintas maneras. No se enga?e nadie, denunciaba Melendres poco antes de la Ley de Reforma Pol?tica: La mayor?a ignora que sigue habiendo teatro clandestino [?]. En estos tiempos en que incluso se autoriza a don Ram?n del Valle Incl?n y con sumo placer, en que Fernado Arrabal puede llegar a los 280 Redacci?n, ?Catorce secuestros reformantes?, Tele/eXpr?s, 19 de enero de 1977, p?g. 14. 281 Hormig?n, Juan Antonio, ?Suprimir la censura no resuelve los problemas?, Tele/eXpr?s, 18 de enero de 1977, p?g. 26. 150 escenarios madrile?os cuando todav?a no se ha dilu?do la expectaci?n que provocara la p?blica aparici?n asociada de Rafael Alberti y Mar?a Casares, en estos tiempos, sigue habiendo zonas de la expresi?n terriblemente peligrosas, terminantemente prohibidas282. Tele/eXpr?s alerta: en plena Transici?n, la censura act?a de un modo sutil y pernicioso. M?s vale ser permisivos con una obra clandestina, en un espacio reducido, con pocos medios t?cnicos y escaso auditorio, que reprimirla. ?El teatro clandestino ya casi no es teatro y adem?s s?lo lo ven los iniciados. La represi?n violenta ser?a redundante. Si los chicos son discretos, no pasa nada?, explica Melendres [el subrayado es del autor]. Saladrigas secunda la tesis: ?Tan sols ha canviat el sistema de censura. Els efectes subsisteixen. Ara, els mitjans s'han fet m?s subtils, tenen una aparen?a m?s democr?tica. En aquests moments ?s el Ministeri de Cultura que s'encarrega de denunciar una obra al ministeri fiscal i aquest, esclar, assumeix les seves funcions i la segresta per tal de sotmetre-la a la llum del Codi Penal?283. De hecho, denuncia Saladrigas en su art?culo, desde las elecciones generales del 15 de junio de 1977, se producen cuatro secuestros de libros: dos pol?ticos y dos er?ticos284. - Garc?a Salve, Francisco, Yo creo en la clase obrera, Sedmay, Madrid, 1977. - Iztueta, Paulo y Apalategi, Jokin, El marxismo y la cuesti?n vasca, Editorial Itxaropena, Zar?uz, 1977285. - Schroeder-Devrient, Wilhelmine, Memorias de una cantante alemana, Tusquets, Col. ?Sonrisa vertical?, Barcelona, 1977. - Marqu?s de Sade, Cuentos e historias, ATE, Barcelona, 1977. Desaparecido el Ministerio de Informaci?n y Turismo, asumir? gran parte de sus competencias el Ministerio de Cultura. Sin embargo, la libertad de expresi?n contin?a amenazada286: 282 Melendres, Jaume, ?Todav?a hay teatro clandestino?, Tele/eXpr?s, 4 de enero de 1977, p?g. 23. Sobre este tema, cons?ltese tambi?n Ibarz, Joaquim, ?Los cuarenta a?os siguen pesando?, Tele/eXpr?s, 13 de junio de 1979, p?g. 7. 283 Saladrigas, Robert, ?Censura encara?, Tele/eXpr?s, 28 de diciembre de 1977, p?g. 19. 284 Olvida Saladrigas el secuestro de The Buenos Aires affaire, de Manuel Puig. A parte, muchos otros t?tulos fueron denunciados en 1977. Para m?s informaci?n sobre los libros denunciados en esta etapa, cons?ltese La represi?n cultural durante la Transici?n: los ?ltimos libros ?prohibidos? (1975-1979), de Francisco Rojas Claros, Universidad de Alicante. http://www.represura.es/represura_3_mayo_2007_articulo6.html#_edn1 285 Sobre el conflicto vasco, cons?ltese Redacci?n, ?Protestas por el secuestro de un libro de Euskadi?, Tele/eXpr?s, 12 de octubre de 1979, p?g. 18. Un grupo de 18 catalanes, coautores del libro Euskadi, la paz es posible, hacen p?blica su protesta en una nota firmada que difunde Europa Press. Los autores son: Xavier Benguerel, Magda Capdevila, Carles Comas Giralt, Joan Crusellas, Josep Dalmau, Octavi Fullat, Enric Garriga Trullols, Jordi Gil, Jos? M. Ballar?n, Jos? Ignacio Gonz?lez Fauzs, Jos? M. Mestres-Quadreny, Maria Olerat, Magda Oranich, Antoni Ribas, Jaume Rodi, Eugeni Trias, Llu?s M. Xirinachs y Antoni Marzal. 286 Sobre la libertad de expresi?n y de edici?n, ya vigente la Constituci?n espa?ola, se pronuncia el Gremi d?Editors de Catalunya. Tele/eXpr?s recoge sus demandas el 1 de mayo de 1979, p?g. 16. En lo relativo a los 151 En el terreny espec?ficament cultural del llibre, no hem assolit la llibertat d?expressi?. Ni de bon tros. El llibre es considera encara un instrument ?perill?s?. ?s una qualificaci? dif?cil d?entendre, per? significativa. La llibertat d?expressi? editorial nom?s s?aconseguir? abolint el requisit del dip?sit previ, el control exercit sobre la literatura infantil i juvenil, i modificant aquells articles del Codi Penal que fan refer?ncia a ?l?esc?ndol p?blic?, i que incideixen molt directament sobre el contingut de les obres impresses287. 5.2.1. La falta de planificaci?n de las instituciones A parte, en el sector del teatro, exist?a un problema a?adido: una falta de planificaci?n por parte de las instituciones, que hac?a peligrar tambi?n el advenimiento de la democracia. En febrero de 1976, Manolo V?zquez se hace eco de una manifestaci?n de actores de Barcelona ?ante la desidia promocional de la Administraci?n288?. De 1.400 actores censados en Barcelona, s?lo diez est?n en activo. Los afectados solicitan al gobierno de Madrid ?una Ley del Teatro que contemple la reorganizaci?n del teatro en Catalunya dentro del marco de una aut?ntica autonom?a en asuntos culturales; la reconversi?n del Teatro Nacional de Barcelona en un Teatro de Catalunya, con la participaci?n de las diputaciones catalanas; la creaci?n de un Teatro Municipal del Ayuntamiento de Barcelona?. La supresi?n de la censura ?alertaba Tele/eXpr?s, a trav?s de Juan Antonio Hormig?n? no asegura el futuro del sector: [?] la libertad de acci?n no promueve por s? sola la acci?n. El ostracismo censorial liber? de su tajadera multitud de textos, pero pr?cticamente ninguno se convirti? en espect?culo. Quiz?s algunos comiencen a comprender ahora, por sufrirlo en su propia carne, que la desaparici?n de la censura no resuelve los problemas ni mucho menos. Su resoluci?n s?lo es posible transformando la estructura de la producci?n teatral, el sentido y funci?n del teatro, convirti?ndolo en una necesidad289. No pod?a abandonarse un bien cultural, poco rentable, en manos de la iniciativa privada. Y ya esto lo denuncia el rotativo barcelon?s al ver que la Direcci?n General de Teatro anuncia que su presupuesto para 1977 ser? el de 1972. ?[?] El teatro como mercanc?a tiene sus d?as contados y pasar? a convertirse en un subproducto de perfil sombr?o del que tenemos delitos de esc?ndalo p?blico, se denuncia que los art?culos 431 y 432 del C?digo Penal vigente en 1979, con los que se ha procesado a numerosos editores, ?permiten una interpretaci?n en exceso subjetiva y son limitaciones inadmisibles desde el punto de vista constitucional?. Los libreros de toda Espa?a tambi?n se re?nen con el ministro de Cultura, Ricardo de la Cierva, para mostrar su rechazo a los supuestos de censura previa en los libros infantiles [Redacci?n, ?Los libreros piden la supresi?n de la censura al ministro Ricardo de la Cierva?, Tele/eXpr?s, 1 de julio de 1980, p?g. 17]. 287 Saladrigas, Robert, ?Censura encara?, Tele/eXpr?s, 28 de diciembre de 1977, p?g. 19. 288 V?zquez Montalb?n, Manuel, ??Qui?n prohibir? prohibir??, Obra period?stica II, 1974 ? 1986. Del humor al desencanto, Debate, Barcelona, 2011, p?gs. 108 - 111. Edici?n a cargo de Francesc Salgado. 289 Hormig?n, Juan Antonio, ?Suprimir la censura no resuelve los problemas?, Tele/eXpr?s, 18 de enero de 1977, p?g. 26. 152 sobrados ejemplos ya en nuestras carteleras. El ?nico camino ?dig?moslo una vez m?s? es sustituir el concepto de beneficio por el de rentabilidad social. [?] Que se planifique un teatro de organizaci?n, repertorios, incidencia y sentido democr?tico?, concluye Hormig?n. M?s expl?cito se muestra este cr?tico en un art?culo que publica el 29 de marzo, bajo el t?tulo ?Teatro espa?ol durante el franquismo?, en el que trata sobre el necesario tema de analizar rigurosamente el pasado para asegurar as? un futuro democr?tico en el sector. Y en ese pasado, Hormig?n denuncia dos mecanismos de la dictadura para controlar el teatro: la censura, pero tambi?n el sistema de mercado. ?La censura fue desde luego uno de sus instrumentos ?quiz?s el m?s viable y lesivo? de control. Pero el problema de fondo consiste en la reducci?n estricta a mercanc?a, abandonada a las leyes de mercado, a que redujo su papel290?. Para Hormig?n, el principal logro del franquismo fue desvirtuar la esencia del teatro: El teatro ha perdido as? su naturaleza de necesidad social, bien de cultura y medio de comunicaci?n para convertirse ?fueran cuales fueran las intenciones de quienes lo produc?an? en producto intercambiable sin otra ley que la del beneficio rigiendo sus destinos. En la medida en que no consigamos superar este exclusivismo mercantil por una clara conciencia del lugar y responsabilidad del teatro, el franquismo, aunque las apariencias enga?en, seguir? en pie. En este sentido, como explica Jos? Monle?n, ?la nueva libertad acab? con la mayor parte de grupos independientes, desasistidos de p?blico. [?] [S?lo] se salvan aquellos grupos que, adem?s de su actitud pol?tica, alcanzaron una madurez est?tica y un estilo propio, como son los casos de Comediants, Joglars y La Cuadra291?. Por lo dem?s, Espa?a no dispone de una Ley del Teatro y, por lo que se observa en las l?neas program?ticas de los partidos pol?ticos, no hay visos de cuidar esta parcela de la cultura. Jaume Melendres, en su art?culo ?El teatro y los partidos pol?ticos292?, denuncia: ?Pol?ticamente, se cree poco rentable toda inversi?n en el terreno de la diversi?n, es decir, de la cultura. [?] Pocos son ?hay excepciones? los partidos pol?ticos que osan explicitar, previa reflexi?n y debate, bajo qu? formas nuestra cultura catalana podr? ser verdaderamente nacional y democr?tica?. Tele/eXpr?s adopta una postura clara al respecto. El Franquismo ?concluyen la mayor?a de cr?ticos y periodistas? a?n sigue muy presente en la realidad cultural de Espa?a, al 290 Hormig?n, Juan Antonio, ?Teatro espa?ol durante el franquismo?, Tele/eXpr?s, 29 de marzo de 1977, p?g. 26. 291 Monle?n, Jos?, ?El teatro del consenso?, Del franquismo a la posmodernidad. Cultura espa?ola 1975-1990, Akal Ediciones, Madrid, 1995, p?g. 243. 292 Melendres, Jaume, ?El teatro y los partidos pol?ticos?, Tele/eXpr?s, 29 de marzo de 1977, p?g. 26. 153 menos en la teatral. Mensaje ?ste que tambi?n se recoge en la entrevista a Fernando Arrabal. Hab?a rumores de que, despu?s de 20 a?os de exilio, Arrabal vendr?a a Barcelona a presenciar el estreno de su obra El arquitecto y el emperador de Asiria, el 1 de abril en el Treatro T?voli. El director no volver?, de momento293: Quiero se?alar con mi ausencia en el d?a del primer estreno de una obra m?a en Espa?a que a?n quedan reliquias del pasado en este pa?s. ?Ten?a tantas ganas de venir a Espa?a! Pero resulta que como los presos no salen yo no vuelvo a Espa?a hasta que no salgan. Mi exilio, como el de tantos otros no tiene otra motivaci?n que esta tan modesta. S?lo volver? a Espa?a cuando salgan todos los encarcelados o condenados por su oposici?n a la dictadura del general Franco, desde Eva Forest hasta Izco de la Iglesia294. 5.2.2. Consejo de Guerra contra Els Joglars No en vano, en 1978, contin?an existiendo casos de flagrante violaci?n. La aprobaci?n de una obra por parte del Ministerio de Cultura no supon?a una garant?a total. Todav?a el Ej?rcito ten?a capacidad de decisi?n en algunas situaciones. El 28 de febrero de aquel a?o, por ejemplo, se llev? a cabo un Consejo de Guerra contra Els Joglars de Albert Boadella, tras representarse la obra La Torna en Reus, ?por un delito de injurias a las Fuerzas Armadas comprendido en los art?culos 315 y 317 del C?digo de Justicia Militar295?. La obra estaba autorizada por el Ministerio de Cultura, pero se sucedieron varias amenazas por parte de algunos sectores del ej?rcito, molestos por la imagen de algunos militares. El actor Arnau Vilardeb? recuerda la llamada telef?nica que recibi? el grupo justo antes de subir al escenario en Reus: ?Ya ver?n ustedes un consejo de guerra en el que los militares no est?n borrachos?. El actor, con tono amargo, se queja en Tele/eXpr?s: ?Su planteamiento ha sido err?neo, han actuado como en tiempos del franquismo. La verdad es que todos esper?bamos que Boadella saliera de la c?rcel hace mucho tiempo. La estrategia del pasillo y el telefonazo no ha servido de nada?. Tras conocerse la sentencia, dos a?os de prisi?n, Tele/eXpr?s muestra su decepci?n en la secci?n de opini?n del diario. Lo hace en un art?culo que firma Francisco Candel: ??De qu? ha servido la desaparici?n del antiguo r?gimen? ?Nunca se podr?n publicar los mil chistes contra Franco, mil??. Y pone en entredicho el proceso del juicio, a cargo de ?siete hombres que no hab?an presenciado una obra teatral [?]; no la hab?an visto, pero ten?an un informe de 293 Fernado Arrabal vuelve oficialmente a Espa?a en junio de 1978, tras 22 a?os de ausencia. Hace su primer acto p?blico en Barcelona, el 20 de junio, para presentar en Zeleste dos libros: su Carta al general Franco y Carta a un militante comunista. 294 Llin?s, Ma. ?ngels, ?No volver? si no salen los presos? Entrevista a Fernando Arrabal, Tele/eXpr?s, 29 de marzo de 1977, p?g. 26. 295 Redacci?n, ?Consejo de Guerra contra Boadella y Els Joglars?, Tele/eXpr?s, 27 de febrero de 1978, p?g. 3. 154 otra persona que tampoco la hab?a visto, aunque s? hab?a tomado declaraci?n a tres personas que s?. ?Personas elegidas al azar? ?Personas entendidas en teatro??. Como juez instructor estaba designado el coronel Enrique Nieto y el tribunal lo formaban: como presidente, el coronel de Artiller?a, Luis Morano Magdaleno; como vocales, el capit?n de Ingenieros, Rom?n Escudero Ot?n; el capit?n de Artiller?a, Antonio de Lizaur y Utrilla; el capit?n de Caballer?a, Vicente Calvo Huguet; figurando como vocales suplentes F?lix Berrocal Mart?n, Luis Parareda Valc?rcel y como vocal ponente el comandante auditor Jos? Antonio Hern?ndez Barrios. Albert Boadella simula estar enfermo para ser internado en el Hospital Cl?nic de Barcelona. Justo el d?a anterior al Consejo de Guerra, el actor protagoniza una sonada fuga y se exilia en Francia. Debido a su ausencia se suspendi? el consejo. Sin embargo, los actores que permanecieron en Espa?a se presentaron de forma voluntaria a juicio y se dict? una sentencia de dos a?os para cada uno. En enero de 1979 ser?n indultados por el rey Juan Carlos. El caso se cierra en febrero de 1981, cuando la Audiencia Territorial de Barcelona dicta un a?o de c?rcel para Albert Boadella por quebrantamiento de condena. No se har? efectivo por la suma de tiempo ya pasado en reclusi?n. 5.2.3. El desfase intelectual En 1977, Espa?a recib?a un aluvi?n de obras hasta entonces prohibidas y que llegaban al lector espa?ol, en algunos casos, con desfases de hasta quince o diecis?is a?os. Tal es el caso de La Rep?blica espa?ola y la guerra civil, de Gabriel Jackson (New Jersey, 1961). Pascual Maisterra se refiere a este t?tulo, publicado ahora por Grijalbo y que ya se edit? en M?xico en versi?n espa?ola en 1967. ?Estamos ante un libro [?] cl?sico, uno de los m?s importantes que sobre nuestra historia inmediata se escribieron; pero en este pret?rito est?, lo repetimos, su fallo. Sus p?ginas han quedado amarillentas por culpa de una censura un tanto cerril y tambi?n de esta terquedad por parte del autor de no poner al d?a su obra?, escribe el cr?tico de Tele/eXpr?s, censor ?no lo olvidemos? en ?pocas recientes [el subrayado es del autor]. Y a?ade: ?Con todo es libro imprescindible en todo anaquel culto y preocupado por este tema interminable y para bien o para mal vigente, que es la pen?ltima historia inquieta y sangrante de nuestro pa?s296?. La mente se deform? en los autores, como vimos m?s arriba, pero tambi?n en los lectores, que descubrieron resignados la estafa cultural del Franquismo cuando empezaron a recuperarse numerosos libros prohibidos. Caso destacado fue el estudio del Guernica 296 Maisterra, Pascual, ?La Segunda Rep?blica espa?ola y la guerra?, Tele/eXpr?s, 23 de marzo de 1977, p?g. 15. 155 realizado por el poeta Juan Larrea297, que llega a Espa?a con 38 a?os de retraso. Jos? Luis Gim?nez-Front?n destaca: La sensaci?n de estafa y de tiempo perdido y m?s que perdido, robado, por todos estos a?os de penitencia cultural franquista. Una sensaci?n perfectamente asumida, pero que, ante textos como el de Larrea, se hace de pronto nuevamente punzante y ciertamente dolorosa. Qu? terriblemente lamentable, y bochornoso, resulta tener que descubrir ahora un texto clave sobre el que se viene discutiendo desde 1947 en cualquier contexto cultural digno de tal nombre298 [El subrayado es del autor]. 5.3. Los primeros meses de la Constituci?n Controvertida fue tambi?n la etapa constitucional, sobre todo en sus primeros meses. Una cosa es lo que se recog?a en la Constituci?n y otra muy diferente el esp?ritu represivo que todav?a reinaba en algunos sectores de la sociedad espa?ola, especialmente en casos como el de la realidad diferencial catalana. 5.3.1. La realidad diferencial catalana En mayo de 1979, el novelista Manuel de Pedrolo todav?a se quejaba de la falta de libertad de expresi?n: ?Como escritor debo recorrer todav?a a los s?mbolos para tocar seg?n qu? temas, como el independentismo o la religi?n. Todav?a no se pueden atacar seg?n qu? cosas, aqu?, ni defender determinados principios. A?n no hay plena libertad de expresi?n299?. Un mes despu?s, Pere Fages se quejaba de la censura a que fue sometida Montserrat Roig en Televisi?n Espa?ola. El d?a que estaba prevista su aparici?n en el programa Encuentro con las letras, para dirigir una secci?n de entrevistas a personajes catalanes, se decidi? substituirla. Pere Fages define la decisi?n como un ?ajuste de cuentas entre la direcci?n de TV en Barcelona para la que no han pasado ni 15 de junios ni 3 de marzos ni 11 de septiembres y que sigue exclusivamente anclada en un perenne 18 de julio, contra todo lo que pueda parecer d?scolo a la sinraz?n autoritaria, democr?tico o enraizadamente catal?n300?. Al d?a siguiente, Joaquim Ibarz entrevista a la escritora, que asegura: ?La represi?n no va dirigida s?lo contra m? sino contra la cultura catalana. Y eso lo sabe muy bien Jorge Arandes [Director Gerente de Radiotelevisi?n Espa?ola en Barcelona]. [?] Arandes niega a Catalunya la posibilidad de dar a conocer su cultura a los espa?oles301?. Montserrat Roig ya ten?a grabadas las dos primeras entrevistas: una a Josep Maria Castellet y otra al valenciano Vicent 297 Larrea, Juan, Guernica, Cuadernos para el Di?logo, Madrid, 1977. 298 Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?El Guernica de Larrea?, Tele/eXpr?s, 25 de enero de 1978, p?g. 20. 299 Fabre, Jaume, ?A?n no hay libertad de expresi?n?, Entrevista a Manuel de Pedrolo, Tele/eXpr?s, 22 de mayo de 1979, p?g. 22. 300 Fag?s, Pere, ?Represi?n contra Montserrat Roig?, Tele/eXpr?s, 15 de junio de 1979, p?g. 30. 301 Ibarz, Joaquim, ?Arandes persigue a Montserrat Roig?, Tele/eXpr?s, 16 de junio de 1979, p?g. 25 156 Andr?s Estell?s, ?este gran poeta que es pr?cticamente desconocido a nivel [sic.] estatal?. Para rizar el rizo, en lugar de la entrevista a Castellet, el programa dedic? un espacio a Ernesto Gim?nez Caballero, ?uno de los principales instigadores del intento de genocidio cultural contra Catalunya en el a?o de 1939?, en palabras del senador por Barcelona Josep Benet, que present? una interpelaci?n al Gobierno302. El director del programa, Carlos V?lez, defendi? a Montserrat Roig, pero la decisi?n de la direcci?n fue inapelable. Se truncaba as? la idea del propio V?lez de dar a conocer la cultura catalana, as? como la vasca y la gallega, que tambi?n entraban en sus planes303. P?blico defensor de la literatura catalana durante el Franquismo, Tele/eXpr?s sigui? esa l?nea editorial y se mostr? especialmente beligerante con la actitud de las instituciones estatales. As?, por ejemplo, en el caso del boicot oficial al poeta Josep Maria Llompart, que fue invitado por el Festival Europeo de Poes?a pero que no cont? con la aportaci?n econ?mica del Ministerio espa?ol de Asuntos Exteriores. El candidato propuesto por el estado fue el poeta asturiano Jos? Mar?a Garc?a Nieto. Finalmente, la presi?n intelectual y medi?tica posibilit? el viaje del poeta mallorqu?n. La asociaci?n de escritores del PEN catal?n financi? el viaje de Llompart a Lovaina (B?lgica)304. 5.4. Leer y escribir entre l?neas El periodista hubo de emplearse a fondo para sortear la censura en m?s de una ocasi?n, aprendiendo en la redacci?n lo que no pod?a ense?arse en las aulas. Margarita Rivi?re recordaba una vieja t?ctica que le ense?? ?lvarez Sol?s y que consist?a en jugar con los elementos titulares y textuales de la noticia: ?Si la informaci?n es dura, titula suave; si la informaci?n es blanda, titula fuerte305?. En 1974, un a?o antes de que muriera el dictador, la presi?n de la extrema derecha a?n era asfixiante. Rivi?re explica c?mo este colectivo ?enviaba cartas despiadadas [?] y nos saludaba con piedras, pilas, objetos contundentes e 302 Santos, F?lix, ?Benet interpela sobre TVE y su l?nea cultural?, Tele/eXpr?s, 21 de junio de 1979, p?g. 12. Tele/eXpr?s sigui? el caso con especial atenci?n. Sobre este tema, cons?ltese tambi?n Fages, Pere, ?Represi?n contra Montserrat Roig?, Tele/eXpr?s, 15 de junio de 1979, p?g. 30; Ibarz, Joaquim, ?Arandes persigue a Montserrat Roig?, Tele/eXpr?s, 16 de junio de 1979, p?g. 25. 303 Otra de las censuras destacadas por Tele/eXpr?s es la de TVE a Paco Ib??ez, concretamente en el espacio Pop-grama de la segunda cadena: ?El programa recibi? un inicial visto bueno hasta que m?s altas jerarqu?as del Prado del Rey se sintieron indignadas por las ?infamias? contenidas en tres de la piezas. En concreto all? sedijo que en uno de los poemas musicados de G?ngora ?se ataca tangencialmente al Rey Juan Carlos?, en una segunda pieza ?hay claras connotaciones antimilitaristas? y en uno de los poemas de Cernuda ?se ofende a los vencedores?? [Redacci?n, ?Paco Ib??ez, censurado?, Tele/eXpr?s, 2 de julio de 1979, p?g. 25]. 304 F. J., ?Protestes per el boicot oficial a J. M. Llompart?, Tele/eXpr?s, 21 de noviembre de 1979: 19; -, ?Lovaina ?s la capital europea de la poes?a?, Tele/eXpr?s, 6 de octubre de 1979, p?g. 20. 305 Alemany, Joan et al., op. cit., p?g. 33. 157 inveros?miles cuando sal?amos de la redacci?n [del Diario de Barcelona] por la calle Muntaner?. El relevo generacional que se produjo en las redacciones, con j?venes periodistas que nada o muy poco ten?an que ver con el R?gimen, ayud? a desentumecer el m?sculo informativo. Joan de Sagarra, Terenci i Ana Maria Moix, Robert Saladrigas, Josep Maria Carandell, Pere Oriol Costa? aportaron la sabia nueva a un rotativo que, bajo la inteligente direcci?n del Ib??ez Escofet de Tele/eXpr?s, supo capear el temporal. As?, seg?n recoge Salvador Alsius: El periodista joven y combativo ten?a un cierto margen de creatividad cuando se sentaba ante la m?quina de escribir. Le hac?a falta, por descontado, palpar el terreno por el que se mov?a: conocer las caracter?sticas de sus fuentes de informaci?n, qu? margen de maniobra le permit?a el medio en que trabajaba y de qu? pie calzaba el superior inmediato. El resto era ir practicando la t?ctica del ensayo- error, procurando aprovechar los momentos m?s oportunos y sin significarse demasiado306. El cuerpo de redactores en Tele/eXpr?s hab?a llegado a tener una lista de palabras prohibidas. ?Esto fue una dificultad a?adida, pero la verdad es que nos ense?? a escribir. Pese a las trabas, el lector sab?a lo que estaba leyendo. No era lo que realmente escrib?as, sino lo que estabas diciendo bajo esas palabras?, recuerda Saladrigas. En enero de 1975, tras repasar una larga lista de ensayos pol?ticos y sociol?gicos307, Josep Maria Carandell reconoc?a: Todos estos t?tulos e innumerables otros que podr?an a?adirse muestran con creces la vitalidad del pensamiento cr?tico espa?ol actual, la necesidad de revisi?n, la voluntad de poner sobre el tapete asuntos que hasta hace poco estaban debajo de la mesa. Esto no quiere decir, desde luego, que toda esta literatura pol?tica y sociol?gica (siempre pol?tica, en el fondo) pueda expresarse con la libertad que casi todos desear?amos. [?] se sigue notando la caracter?stica n?mero uno de nuestros textos pol?ticos: la escritura entre l?neas, esa ret?rica que los extranjeros notan enseguida al leer nuestras obras, presente en nuestros libros, aunque, sin duda, mucho m?s atenuada cada d?a. Pero hasta que no desaparezca por completo, seguiremos siendo un pa?s subdesarrollado, ideol?gicamente hablando. As? pues, la censura coart?, por un lado, la libertad del periodista, pero por otro incentiv? su creatividad y el ingenio para sortearla. Los redactores m?s combativos dispon?an de su 306 Alemany, Joan et al., op. cit., p?g. 84. 307 Figuran, entre otras obras, La penetraci?n norteamericana en Espa?a, de Manuel V?zquez Montalb?n; La condici?n emigrante, de Guillermo L. D?az-Plaja; Pensamiento espa?ol, de El?as D?az; El d?a que mataron a Carrero Blanco, de R. Borr?s; Espa?oles de mi tiempo, de Salvador de Madariaga; La quiebra de la Monarqu?a absoluta, de Josep Fontana; Al macho ib?rico, de Maria Aur?lia Capmany; Entre la espada y la pared (interrogatorio a los espa?oles), de Eduardo Haro Tecglen; y Movimiento obrero, pol?tica y literatura en la Espa?a contempor?nea, a cargo de Tu??n de Lara y J. F. Botrel. 158 particular librillo para evadir la censura. La mayor?a de recursos pasaban por el eufemismo, el mensaje oblicuo y las alusiones. 5.4.1. El eufemismo En la secci?n de pol?tica308, las huelgas eran ?paros?, los nacionalismos ?hecho diferencial?, las clases sociales se defin?an como ?estratos socioecon?micos?? Determinadas realidades no pod?an explicitarse y, en este sentido, Saladrigas protagoniz? con su director, Ib??ez Escofet, numerosas discusiones. La mayor?a acabaron con la publicaci?n del art?culo en cuesti?n, pero hubo que hacer, eso s?, cuantas salvedades fueran necesarias para sortear la censura. Traemos a colaci?n una cr?tica de Saladrigas sobre Montserrat Roig y sus tres Mundetes309: ?En cierta ocasi?n, me toc? escribir un art?culo sobre la burgues?a, referido a un libro de Montserrat Roig, y me las vi y me las dese? para no escribir precisamente esa palabra: burgues?a?. Los eufemismos que se utilizan son: ?una determinada clase social que les es com?n?, ?clase media barcelonesa?, ?las mujeres de su clase y respectiva generaci?n?, ?todo un estamento?. N?tese c?mo este recurso va ligado con frecuencia a otro muy com?n entonces, el de la inflaci?n verbal. Frente a la cr?tica tradicional, donde el periodista vierte directamente sus opiniones, el g?nero de la entrevista present? mayor margen de maniobra, puesto que las opiniones de mayor peso se pon?an en boca del entrevistado. Siguiendo con la obra de Montserrat Roig, sorprende ver c?mo titula su entrevista Josep Maria S?ria: ?Hay que ser un escritor burgu?s. La situaci?n no da para m?s?. Y ya dentro, en el cuerpo de la conversaci?n, la autora explica que ella es, ?ante todo, una escritora burguesa porque nuestra cultura es burguesa?. Y a?ade: ?Lo que narro a trav?s de Mundetes es la descomposici?n hist?rica de esta clase media de la que vengo y en la que indudablemente vivo310?. 5.4.2. El mensaje oblicuo Los periodistas no pod?an ser directos en aquellos temas que criticaban las bases fundamentales del R?gimen. En esas ocasiones, result? muy ?til lo que los hermanos Fast denominan ?mensaje oblicuo?; esto es, ?hablamos de alguna cosa en lugar de hablar de aqu?lla que realmente nos preocupa, y permitimos que nuestra ira, frustraci?n o infelicidad acumuladas se viertan en esa declaraci?n oblicua311?. As?, cuando Saladrigas se refiere en uno 308 Alemany, Joan et al., op. cit., p?g. 84. 309 Saladrigas, Robert, ?Las tres Mundetes de Montserrat Roig?, Tele/eXpr?s, 14 de marzo de 1973, p?g. 14. 310 S?ria, Josep Maria., ?Montserrat Roig se sirve de su pasado?, Tele/eXpr?s, 17 de marzo de 1971, p?g. 15. 311 Fast, Julius y Barbara, Hablando entre l?neas, Kair?s, Barcelona, 1981, p?g. 114. 159 de sus art?culos a los lenguajes totalitarios, habla de Hitler y Mussolini, pero se cuida de no identificar el totalitarismo con Franco. Sin embargo, el mensaje final es f?cilmente asimilable al caso espa?ol. Tanto, que el cr?tico alerta: ?La posibilidad de interpretar e identificar la naturaleza de un mensaje pol?tico, resulta siempre ?til con vistas cuando menos a guardarse de sus efectos. Con m?s justificados motivos en los momentos actuales, cuando en la hora cr?tica que vive nuestro mundo se dejan o?r de nuevo, con resonancias cada vez m?s claras, lenguajes totalitarios que suenan tr?gicamente familiares312?. Nuevamente, el formato entrevista explicitar? algunos de los pensamientos que el periodista debe guardarse. S?lo tres semanas m?s tarde, Tele/eXpr?s publica una entrevista con El?as D?az en la que ?ste habla del pensamiento oficial del R?gimen y, all? s?, se dice que el Franquismo es de ?signo marcadamente autoritario, resultado de la inspiraci?n conjunta [?] de dos principales filosof?as: una, la del integrismo cat?lico tradicional; otra, la del totalitarismo a que recurre una parte de la burgues?a conservadora europea en el primer tercio de nuestro siglo313?. El diario, m?s adelante, destacar? el fundamental papel que desarrollan nuevas colecciones como ?Acracia?, de Tusquets Editor, que cubre una parcela del pensamiento pol?tico moderno y concibe ?la edici?n de obras como un servicio a la colectividad que va mucho m?s all? de la simple rentabilidad comercial?. Robert Saladrigas valora la valent?a de esta colecci?n en un momento en el que ?el mundo occidental asiste a un gradual renacimiento de las ideas y actitudes antiautoritarias, pese a los afanes con que unos y otros, las derechas y las facciones de las izquierdas, han intentado negar su validez314?. El mismo caso se da cuando Carandell se refiere al golpe de Estado chileno y los lectores pueden hacer una lectura de los primeros a?os de represi?n franquista. El periodista escribe sobre el diario de Hern?n Vald?s, preso que estuvo durante un mes en un campo de concentraci?n de Chile. Y destaca que el autor chileno ?no era un escritor particularmente comprometido con la revoluci?n y, no obstante, fue apresado en su domicilio, conducido a un local para recibir la primera purga con los ojos vendados, donde fue colocado contra el pared?n para ser fusilado, aunque s?lo fuese de manera ficticia?. Es decir, que tanto en el caso de Vald?s como en el de la mayor?a de presos, ?no se trata tanto de recibir castigo por acciones realizadas, cuanto de ser vacunado contra la peste de la revoluci?n?. O por ejemplo, cuando Tele/eXpr?s dedica un monogr?fico de la literatura portuguesa, justo un mes despu?s de la Revoluci?n de los claveles. Uno de los art?culos se titula ?Portugal clandestino? y se refiere a la novela Los clandestinos, de Fernando Namora, donde se narra la 312 Saladrigas, Robert, ?La identificaci?n por el lenguaje?, Tele/eXpr?s, 8 de enero de 1975, p?g. 14. 313 Huertas, Josep Maria, ?El pensamiento espa?ol de los ?ltimos 35 a?os?, Entrevista a El?as D?az, Tele/eXpr?s, 29 de enero de 1975, p?g. 17. 314 Saladrigas, Robert, ?Dos colecciones: Acracia y Erasmo?, Tele/eXpr?s, 4 de junio de 1975, p?g. 18. 160 vida pol?tica e ?ntima de un intelectual izquierdista. Una obra en la que Namora ?no deja de recordar la brutalidad de la Polic?a portuguesa, las torturas, el terror y la valent?a de los presos ??Ricardo. El que se hab?a cortado la lengua con la hoja de afeitar para estar seguro de que las torturas no le iban a arrancar la denuncia inminente?315?. El tema volver? a tratarse, cuatro meses despu?s, en un art?culo que se titula ?Portugal: la muerte de un fascismo316?. El redactor, que se esconde bajo las siglas I. I., analiza la novela-reportaje de Xavier Roig, compa?ero de la redacci?n desplazado a Portugal para cubrir la Revoluci?n de los claveles. La obra se centra en la semana posterior al 25 de abril, ?cuando Portugal andaba los primeros pasos de una libertad recobrada tras casi cincuenta a?os de salazarismo?. Detr?s de todas estas informaciones est? lo que se conoce como la t?cnica del desplazamiento, que consiste en proyectar un contexto conceptual a la periferia o al exterior. Es lo que Freud denomina traslado al ?extranjero interior?, aludiendo con ello a que lo que alejamos de nosotros con tanta obviedad ?es sin embargo muy nuestro317?. As?, el gusto por la literatura allende el Oc?ano Atl?ntico tambi?n ofreci? dobles lecturas. No debe olvidarse que la novela hispanoamericana, lejos de lo que muchos puedan pensar, hubo de sortear tambi?n la censura franquista. N?ria Prats detalla una relaci?n de obras que fueron denegadas por la censura y que abarca, entre otras, a Paradiso, de Lezama Lima; Pedro P?ramo, de Juan Rulfo; El t?nel, de Ernesto Sabato; Este domingo, de Jos? Donoso; o El libro de Manuel, de Julio Cort?zar318. Sin olvidar el tortuoso camino que sigui?, por ejemplo, La ciudad y los perros, para poder publicarse. Parece claro, pues, que la apuesta literaria de Tele/eXpr?s por lo hispanoamericano tambi?n tuvo una intenci?n pol?tica. ?La reivindicaci?n profunda del valor de las letras hispanoamericanas obr? fuera del sistema franquista y fue empe?o, desde los a?os 70, de una clase intelectual de signo progresista319?, explica Gracia. En este sentido, Tele/eXpr?s fue uno de los referentes medi?ticos que aglutin? a esa clase de escritores, cr?ticos y lectores de Barcelona, referente cultural de modernidad europea. El manifiesto de protesta contra el caso Padilla, autor cubano que hubo de retractarse p?blicamente ante la coacci?n castrista, se redactar?a en Barcelona, en una reuni?n que cont? con Jos? Mar?a Castellet, Hans Magnus Enzensberger, Carlos Barral, Juan y Luis Goytisolo y Mario Vargas Llosa, entre otros320. 315 Carandell, Jos? Mar?a, ?Portugal clandestino?, Tele/eXpr?s, 5 de junio de 1974, p?g. 15. 316 I. I., ?Portugal: la muerte de un fascismo, Tele/eXpr?s, 2 de octubre de 1974, p?g. 19. 317 Recogido en Neusch?fer, Hans-J?rg, Adi?s a la Espa?a eterna. La dial?ctica de la censura. Novela, teatro y cine bajo el franquismo, Anthropos, Barcelona, 1994, p?g. 57. 318 Marco, Joaqu?n y Gracia, Jordi (eds.), La llegada de los b?rbaros. La recepci?n de la literatura hispanoamericana en Espa?a, 1960-1981, Edhasa, Barcelona, 2004, p?gs. 196-197. 319 Marco, Joaqu?n y Gracia, Jordi, op. cit., p?g. 52. 320 Marco, Joaqu?n y Gracia, Jordi, op. cit., p?g. 124. 161 Al margen de la indudable calidad literaria, a nadie se le escapa la implicaci?n pol?tica que tuvieron muchos de los autores hispanoamericanos durante la Guerra Civil Espa?ola, concretamente en el Congreso de Intelectuales Antifascistas de 1937 (Valencia), donde estuvieron Pablo Neruda, C?sar Vallejo, Ra?l Gonz?lez Tu??n, Vicente Huidobro, Nicol?s Guill?n y Octavio Paz. ?La alianza de la tradici?n liberal que perdi? la guerra con la resistencia cultural antifranquista no es, por tanto, equ?voca ni casual?, se?ala de nuevo Gracia, quien concluye: ?La memoria enterrada de ese pasado segu?a viva321?. Nos referimos al pasado antifascista de dichos autores, pero no debe olvidarse tampoco el elemento aglutinador que supuso, ya en la segunda mitad del siglo XX, la Revoluci?n Cubana. As?, junto a Ferrer Sol? y Carmen Sanclemente, debe se?alarse que ?la toma de posici?n de los escritores hispanoamericanos, a favor de Cuba y a la vez a favor de la renovaci?n del lenguaje, cautiv? a los escritores y agentes culturales (editores y cr?ticos) que en Espa?a dudaban de la utilidad pol?tica y est?tica del Realismo Social, pero que segu?an deseando una literatura con fuerza desalienadora322?. Desde la perspectiva del escritor, lo m?s interesante de todo fue la brillante manera con que los novelistas hispanoamericanos aunaron ambiciones pol?ticas de izquierda y creatividad literaria. ?Los mejores lectores y cr?ticos, los escritores m?s libres y quiz? tambi?n m?s solventes supieron leer entre l?neas de aquellas novelas la radiograf?a de lo que buscaban y no ten?an: libertad y oficio para escribir sobre la verdad, poder de invenci?n y los destellos de algo parecido a una modernidad hist?rica que hab?a sido muy esquiva?, destaca Gracia323. 5.4.3. Las alusiones Otro mecanismo v?lido fue el de las alusiones. Un ejemplo lo hallamos en la p?sima acogida que tuvo Los perros, el deseo y la muerte, de Boris Vian, cuando se edit? en Espa?a, en 1975. El p?blico franc?s tambi?n la hab?a rechazado con anterioridad en 1945 y en 1952. Si bien, seg?n Saladrigas, era algo que se pod?a esperar dado su car?cter antag?nico con la realidad francesa de la m?s inmediata posguerra. ?Lo dif?cil?, seg?n el cr?tico, ?es entender que veintitantos a?os m?s tarde, Boris Vian siga sin encontrar su hueco en la compresi?n del lector espa?ol, y mientras determinados sectores de la cr?tica responsable le califican de escapista de todo compromiso, otros le acusan de escandaloso y arbitrario. Quiz?s esa actitud 321 Marco, Joaqu?n y Gracia, Jordi, op. cit., p?g. 62. 322 Marco, Joaqu?n y Gracia, Jordi, op. cit., p?g. 109. 323 Marco, Joaqu?n y Gracia, Jordi, op. cit., p?g. 81. 162 colectiva de incomprensi?n e intransigencia, sirva de rasero con el que medir nuestra aut?ntica situaci?n cultural324? [El subrayado es del autor]. Se acus? a su obra de absurda, cuando el prop?sito de Vian fue el de hacer ver que lo realmente absurdo era continuar con aparente normalidad despu?s de la barbarie de dos guerras mundiales. El autor franc?s trat? de denunciar ?el mundo que acaba de emerger de uno de los m?s grandes absurdos de la historia, y pretend?a sobrevivir sin cambios, tratando de olvidar y de conservar las tradiciones como-si-aqu?-no-hubiese-pasado-nada?. ?Ah? es donde Vian, incapaz de comprender y menos a?n de aceptar las cosas como son elige el camino de la subversi?n?, concluye Saladrigas [El subrayado es del autor]. El cr?tico no hace sino poner de manifiesto la pasividad de un p?blico, el espa?ol, incapaz de comprender el verdadero alcance de una obra que propone el cambio, un cambio necesario tambi?n en la sociedad espa?ola tardofranquista, con anhelos democr?ticos. 324 Saladrigas, Robert, ?Cuentos escandalosos de Boris Vian?, Tele/eXpr?s, 5 de febrero de 1975, p?g. 18. 163 6. El di?logo literario y la memoria colectiva Amordazado el di?logo tradicional en el ?mbito p?blico, la literatura, y por extensi?n la cr?tica literaria, devinieron interlocutores sutiles de cuantos lectores ?vidos hab?a en la Espa?a disidente325. El autor y el cr?tico propusieron m?ltiples preguntas y tem?ticas en el papel que de otro modo hubieran sido presas del R?gimen. En el conocido cruce de horizontes propuesto por Gadamer entre obra y cr?tico, o entre obra y lector vulgar, se entabl? quiz?, y hasta donde se pudo, uno de los di?logos posibles y seguramente m?s productivos de cuantos se dieron en la dictadura. El trasvase comunicativo entre la Espa?a de preguerra y de posguerra; entre la Espa?a del exilio y la interior; entre la oficialidad del R?gimen y la cultura alternativa; o entre la literatura aut?ctona y la extranjera, es posible gracias a tribunas como las de Tele/eXpr?s. Pero toda esta tarea no habr?a sido posible si, en el entramado period?stico y social del diario, no hubiera coincidido una misma sensibilidad de modernizaci?n. El car?cter h?brido de su redacci?n ?integrada en un principio por periodistas afines al R?gimen, por periodistas republicanos y por j?venes que poco o nada ten?an que ver con ambos bandos? deriv? poco a poco en un cuerpo de redactores j?venes que, sin haber vivido directamente la Guerra Civil, imprimi? un aire moderno, europeo, progresista, al peri?dico que habr?a de convertirse en referente del p?blico m?s inconforme. Es aqu? donde interviene, de manera fundamental, la memoria colectiva propuesta por Maurice Halbwachs en las ciencias sociales. Durante mucho tiempo se pens? en la memoria como algo individual, personal?simo, un resorte de conocimientos, experiencias, impresiones? que el individuo almacenaba en alguna zona de su cerebro para ?d?as, meses, incluso a?os despu?s? recuperar en el momento presente, tambi?n durante un proceso 325 En lo privado, eran habituales los debates literarios entre intelectuales y colegas de la denominada Gauche divine, personalidades influyentes de los sesenta y setenta, como los que por ejemplo se establec?an en la sala de fiestas Bocaccio, del empresario Oriol Reg?s, o en el tradicional restaurante Ca l?Estevet (antigua Mariona), en el barrio barcelon?s del Raval. En este segundo caso, Alberto Villamandos recoge en su obra El discreto encanto de la subversi?n: ?En su mesa del fondo, siempre reservada, coincid?an desde mediados de los 50 hasta principios de los 60 Xavier Miserachs, Oriol Reg?s, Oriol Maspons, Colita y el poeta y artista Joan Brossa. Bohigas recuerda en sus memorias a los parroquianos: ?Me parece que eran tan reconocidos como objetos permanentes de la casa que casi siempre se les olvidaba pagar e iban acumulando deudas que deb?an de tener alguna influencia en la marcha econ?mica muy poco satisfactoria del restaurante, que, al final, cerr? sus puertas?. Para el arquitecto ?scar Tusquets, el lugar ?merecer?a un libro entero; si estuviese en Par?s, sin ninguna duda lo tendr?a ya. Me llev? all? Oriol Maspons, cuando yo estaba comenzando la carrera, y fue una aut?ntica revelaci?n??. Villamandos, Alberto, El discreto encanto de la subversi?n, Laetoli, Pamplona, 2011, p?g. 21. La avidez de di?logo e intercambio intelectual se constata tambi?n en episodios como los vividos por Josep Maria Castellet, en 1952, en la casa de Salvador Espriu. El cr?tico publica en la revista Alcal? de Madrid el art?culo ?Noticia y elogio de Salvador Espriu? y el poeta lo invita a su casa. ?Jo no sabia que l?Espriu utilitzava aquelles entrevistes privades per interrogar a fons els joves escriptors no solament sobre el que estaven escrivint, sin? per escoltar les seves opinions sobre literatura en general i, en particular, sobre literatura catalana i els seus autors. I, tamb?, amb molta discreci?, per qu? no?, sobre la seva concepci? del m?n i, de passada, sobre les idees pol?tiques. L?interrogatori a qu? em va sotmetre al pis del passeig de Gr?cia, 132, als Jardinets, va durar prop de quatre hores [?] i va ser molt dur perqu? no donava treva?. Castellet, Josep Maria, Mem?ries confidencials d?un editor. Tres escriptors amics, Edicions 62, Col. ?Bibliografies i mem?ries?, 50, Barcelona, 2012, p?g. 140. 164 individual. Pero, como propone Halbwachs, resulta que el individo que recuerda se halla siempre vinculado a un grupo social e incluso los recuerdos m?s ?ntimos existir?an con frecuencia en relaci?n con unos contextos sociales espaciales, temporales y ling??sticos determinados. Por consiguiente, ?la memoria no se referir?a s?lo a la afloraci?n de una experiencia vivida por el individuo en su pasado m?s propio y singular, sino tambi?n y sobre todo a la espec?fica reconstrucci?n que desde cada grupo social se har?a de ese pasado com?n326?. De ah? la sentencia de que ?recordar es, sobre todo, recordar en sociedad?, pues ?la memoria colectiva no surge s?lo de las vivencias individuales sino que siempre se forma tambi?n en relaci?n con unos marcos sociales m?s amplios, estables y estructurados?. Este mecanismo es especialmente importante en los reg?menes totalitarios, donde la memoria oficial, estable y unificada, pretende seguir estabilizando y unificando permanentemente en el tiempo, para no perder una serie de privilegios y concepciones del mundo que, desde el poder, se ha ido implantando. Larri?n describe el proceso en los siguientes t?rminos: [La memoria oficial] se genera y se consolida con el fin esencial de perpetuar un particular orden social y de unificar un colectivo que inicialmente pudo ser muy diverso, m?ltiple o heterog?neo. En nombre por tanto de la voluntad de los dioses, la naturaleza o los m?s remotos antepasados, la memoria establecida no se gu?a por el respeto, el di?logo y la interacci?n armoniosa entre las posibles memorias colectivas alternativas sino por la intolerancia, la confrontaci?n y una violencia narrativa y simb?lica claramente hegem?nica e incontestable327. El objetivo, pues, de la memoria oficial consiste en perpetuar determinado orden cognitivo. Y de ah? la presencia de ?robustos mecanismos de censura y represi?n?, mecanismos que comprobamos al tratar sobre La fiel infanter?a, de Rafael Garc?a Serrano o, como veremos m?s adelante, sobre las novelas de los hermanos Goytisolo, Juan Mars? y muchos de los novelistas hispanoamericanos. La labor de Tele/eXpr?s, como tratamos de se?alar a lo largo de esta tesis, es la de propiciar el di?logo y la interacci?n entre esas posibles memorias colectivas alternativas al R?gimen. As? se logr? sortear la censura desde las p?ginas de una novela o desde la secci?n literaria del diario barcelon?s, ?vido de dar al p?blico la otra cara de la realidad, la de una transici?n cultural que empez? a gestarse mucho antes que la transici?n pol?tica y que incluso 326 Larri?n, J?sean, ?El orden de la desmemoria. La condici?n social de la memoria fragmentada, las memorias combativas y la ignoracian de nuestro tiempo pasado?, Maurice Halbwachs. La memoria como proyecto, Anthropos, n?m. 218 (enero-marzo), Rub? (Barcelona), 2008, p?gs. 70. 327 Larri?n, J?sean, ?El orden de la desmemoria. La condici?n social de la memoria fragmentada, las memorias combativas y la ignoracian de nuestro tiempo pasado?, Maurice Halbwachs. La memoria como proyecto, Anthropos, n?m. 218 (enero-marzo), Rub? (Barcelona), 2008, p?gs. 72-73. 165 allan? el camino para que ?sta se diera. Se observa aqu? un primer rasgo de tratamiento posmoderno de la realidad, cuando Tele/eXpr?s, se rebela ?contra lo construido e impuesto en la cultura, lo que no es natural ni neutral sino constituido por discursos en ?ltima instancia fundados en la pol?tica, la ideolog?a, el poder328?. La tarea no fue f?cil, entre otras cosas porque lo habitual es que, en este tipo de reg?menes, la poblaci?n civil carezca de la educaci?n necesaria y est?, en ese sentido, anulada para cultivar un m?nimo pensamiento cr?tico. Explica D?noan que en todas sus investigaciones sobre contextos culturales autoritarios, verticales, opresores, se ha encontrado con la misma situaci?n: ?La prohibici?n impl?cita, y a veces hasta consciente, de superar los valores y el horizonte de su visi?n de la realidad aprendida afectivamente en la infancia329?. La familia, la religi?n, la educaci?n, los medios de comunicaci?n? socializan al individuo desde edades muy tempranas y hace falta ?tomar conciencia de que nuestros deseos, ideales o utop?as, para realizarse han de cambiar la base material de nuestra existencia?. Es lo que Manolo V?zquez describe brillantemente en su ?Cr?nica sentimental de Espa?a?: En los a?os cuarenta, la radio, la ense?anza, los cantantes callejeros y rurales, la prensa, la literatura de consumo se aprestaron a despolitizar la conciencia social. Lo consiguieron casi totalmente e introdujeron el reinado de la elipsis, t?citamente convenido, para expresar lo que no pod?a expresarse. Tambi?n el temple popular era el?ptico y en la dificultad de llamar al pan pan y al vino vino, a veces hay que buscar la clave en un acento, en un tono, en un silencio entre dos palabras330. Pieza clave en esa toma de conciencia son los medios de comunicaci?n, que ya en el tardofranquismo experimentan una diversidad m?s que destacada y propagadora de diferentes sensibilidades, diferentes memorias colectivas que buscan hacer frente a la memoria oficial. En 1970, Juan Beneyto escrib?a en Revista de Occidente: La informaci?n crea v?nculos que sin ella no existir?an, y consecuentemente instaura comunidades de pensamiento y de sentimiento. Si la mundializaci?n de la sociedad pasa por su fieri, ello se debe en t?rmino primer?simo a tales relaciones. La informaci?n conduce a una inserci?n activa en la vida de las comunidades humanas, tanto en la inmediata y local como en la distante y mundial. No solamente es as? 328 Ord??ez, Elizabeth J., ?Escribir contra el archivo: nueva narrativa de mujer?, Del franquismo a la posmodernidad. Cultura espa?ola 1975-1990, Akal Ediciones, Madrid, 1995, p?gs. 177. 329 D?noan, ?Laberintos: transcurso por la se?as de identidad?, Maurice Halbwachs. La memoria como proyecto, Anthropos, n?m. 218 (enero-marzo), Rub? (Barcelona), 2008, p?g. 219. 330 V?zquez Montalb?n, Manuel, ?Cr?nica sentimental de Espa?a?, Obra period?stica 1960 ? 1973. La construcci?n del columnista, Debate, Barcelona, 2010, p?g. 143. Edici?n a cargo de Francesc Salgado. 166 posible la civitas maxima ?ideal de los fil?sofos de la Edad Moderna?, sino que ?nicamente va a serlo gracias a la informaci?n331. El intercambio comunicativo es pues fundamental, porque sin ?l no hay memoria colectiva, y sin memoria colectiva la construcci?n identitaria se presenta como ?una empresa lastrada por un impedimento de considerable magnitud332?. Definitorias son, en este sentido, las palabras de uno de los directores de Tele/eXpr?s, Sempronio, quien explicaba en la revista Cap?alera (abril de 1991) la filosof?a de su redacci?n: ?Dar la espalda en lo posible al mundo oficial; abstenerse de comentarios laudatorios? En resumen: estar m?s atentos a los intereses y a los gustos de nuestros lectores que no a los gustos de los personajes que mandaban entonces333?. A continuaci?n veremos c?mo el suplemento y las secciones litearias y culturales de Tele/eXpr?s apostaron decididamente por el di?logo, evitando la inamovible confrontaci?n de ideas propia de los reg?menes totalitarios. 7. El suplemento ?Tele/eXpr?s Literario? Pese a las trabas culturales, educativas, pol?ticas y sociales, Tele/eXpr?s fue capaz de ofrecer un producto informativo alternativo a la oficialidad del R?gimen. El suplemento literario de Tele/eXpr?s naci? con el ambicioso reto de promover la lectura ?y tambi?n la escritura? de unas obras que, en base a la tradici?n truncada por la Guerra Civil, acabar?an renovando el panorama literario de los a?os sesenta y setenta. Al final de la dictadura, era mucho el tiempo a recuperar y, en este sentido, ?Tele/eXpr?s Literario? desarrollar?a un papel fundamental en la divulgaci?n de obras que marcar?an el devenir de la literatura en democracia. Ve?moslo. 331 Beneyto, Juan, ?Informaci?n y sociedad?, Revista de Occidente, Madrid, 1970, p?g. 17. 332 Casquete, Jes?s, ?Calendario y memoria colectiva?, Maurice Halbwachs. La memoria como proyecto, Anthropos, n?m. 218 (enero-marzo), Rub? (Barcelona), 2008, p?g. 111. 333 Recogido en Lizondo, Imma, Tele/eXpr?s, un diario progresista, Universitat Pompeu Fabra, 1994, p?g. 13. 167 Primer n?mero de ?Tele/eXpr?s Literario?, 2 de enero de 1974 168 Este primer n?mero es un ejemplo paradigm?tico del cuidado funcionamiento de un organismo, el period?stico, que busca la coordinaci?n de todos sus miembros en beneficio del conjunto. Se produce, ya en primer t?rmino, un fruct?fero di?logo en el seno del suplemento. Aunque no se da en cada n?mero, ?Tele/eXpr?s Literario? tiende hacia la armon?a y la interrelaci?n de todos sus bloques. En este caso, el tema de Portada se centra en la literatura catalana y castellana de los ?ltimos a?os, as? como en la cr?tica literaria que de ellas se ejerce desde los medios de comunicaci?n, sobre todo desde la prensa diaria. Los primeros art?culos los firman Jos? Mar?a Castellet, cr?tico ya de prestigio, y Jos? Luis Gim?nez-Front?n, director del suplemento. Tal es la carta de presentaci?n, el avance, de lo que Tele/eXpr?s va a trabajar y a desarrollar en los pr?ximos n?meros: esto es, cr?tica literaria militante, en la prensa diaria, y fundamentalmente sobre la literatura espa?ola y catalana. El ejercicio te?rico de Castellet y Gim?nez-Front?n, se concretar? despu?s en el ejercicio pr?ctico de la cr?tica. Esto, en el nivel macro-period?stico. Pero es que adem?s tal esquema se lleva a cabo ya en el primer suplemento. As?, en la p?gina 16 y 17 nos encontramos con cuatro art?culos interrelacionados: 169 -Saladrigas, Robert, ?Los ni?os y sus libros? -Bravo-Villasante, Carmen, ?Para una reivindicaci?n? -Carandell, Jos? Mar?a, ?Tendencias y autores espa?oles? -Gim?nez-Front?n, ?La poderosa llamada de Jack London? En el primer art?culo explica Saladrigas que la literatura infantil escapa a limitaciones estrictas, pues a ?ni?os de los 11 a los 14 a?os y seg?n sea el nivel de solidez intelectual alcanzado por cada lector, se le puede ofrecer una obra que por su naturaleza y estructura, se encuentre pr?cticamente a un paso de cualquier obra cl?sica para adultos334?. Esta visi?n la complementa Bravo-Villasante en el siguiente art?culo, al concluir: As? como en otros tiempos los ni?os se apoderaron de las obras de los adultos, haci?ndolas suyas ?ese es el caso del Robinson de Defoe, del Gulliver de Swift, dif?cil s?tira pol?tica, de los Cuentos de Perrault destinados en un principio a las damas de la corte de Luis XIV, y hasta los cuentos de los Grimm, escritos exclusivamente con un criterio de fil?logos folkloristas, y hasta de Platero y yo, que no fue concebido por Juan Ram?n Jim?nez como obra de ni?os?, ahora los adultos se apoderan de la literatura infantil que ha alcanzado la plenitud de la obra de arte335. La conclusi?n, hasta ahora, es que los ni?os pueden acceder a la literatura de los adultos, y que ?stos, los mayores, pueden saborear tambi?n cualquier cl?sico infantil. Pues bien, esta doble visi?n de Saladrigas y Bravo-Villasante encuentra su s?ntesis en el siguiente art?culo del suplemento, el de Jos? Mar?a Carandell, que podemos resumir con el siguiente p?rrafo: ?Con todo, cabe pensar, si no se est? llegando a un punto en que la literatura infantil entra en crisis, para ser substituida, como ya ocurre en el mundo del cine y de los comics [sic.], por una literatura general de la que participen simult?neamente los adultos y los ni?os, como en ?pocas pasadas. Los mayores ponen la experiencia, los ni?os la imaginaci?n336?. El itinerario lo cierra Jos? Luis Gim?nez-Front?n en la siguiente y ?ltima p?gina del suplemento, con su cr?tica ?La poderosa llamada de Jack London?. Si Carandell supon?a la s?ntesis te?rica de los art?culos anteriores, ahora nos hallamos ante una s?ntesis pr?ctica, concretada en un ejemplo real de literatura saboreada igualmente por ni?os y adultos. Se refiere el cr?tico a La llamada de la selva: 334 Saladrigas, Robert, ?Los ni?os y sus libros?, Tele/eXpr?s, 2 de enero de 1974, p?g. 16. 335 Bravo-Villasante, Carmen, ?Para una reivindicaci?n?, Tele/eXpr?s, 2 de enero de 1974, p?g. 16. 336 Carandell, Jos? Mar?a, ?Tendencias y autores espa?oles?, Tele/eXpr?s, 2 de enero de 1974, p?g. 16. 170 El desplazamiento f?sico del protagonista ?de sur a norte? coincide con un viaje, un proceso moral de reencuentro con una realidad cotidiana ?la ley del colmillo y del garrote? [?], proceso que culmina con la integraci?n de Buck en el universo ancestral de los de su raza. ?Historia para ni?os o para adultos? La pregunta es ociosa; la fuerza narrativa de Jack London capta por igual a ni?os y a adultos, e incluso dir?a m?s, que su fuerza es tal que hasta capta a los ni?os337 [El subrayado es del autor]. Con este tipo de interrelaciones, puede concluirse que este primer suplemento exalta por encima de todo la libertad de lectura y de creaci?n como formas de conocimiento, m?todo ?ste que se erige en la ant?tesis de la forma tradicional que tuvo el R?gimen de educar en las escuelas. Tal coordinaci?n, se sobreentiende, no es espont?nea, sino que est? claramente orquestada por el grupo de redactores con su director a la cabeza. El sistema, aplicable a cualquier redacci?n period?stica, recuerda a la denominada teor?a de los enjambres: ?Aunque las abejas de un enjambre a menudo discrepan acerca del lugar donde establecer una nueva colmena, el grupo suele elegir el mejor sitio. Las abejas toman la decisi?n reuniendo informaci?n, realizando evaluaciones independientes y celebrando una especie de votaci?n, las mismas pr?cticas que utilizan los corredores de bolsa en Chicago y que determinan la cotizaci?n de los futuros de soja338?. Las reuniones, seg?n vimos en otro apartado, se celebraban en la cafeter?a Bagatela de la calle Tuset; all? se gestaba este trabajo en equipo que luego cristalizaba en las p?ginas del suplemento. Para acabar de perfilar este an?lisis estructural, detallamos a continuaci?n los bloques y temas m?s importantes que compusieron el suplemento ?Tele/eXpr?s Literario? desde su nacimiento y hasta la muerte del General Franco, un per?odo que abarca un total de 23 meses339. N?mero Portada ?Tema en juego? Cr?ticas, comentarios 02.01.1974 Castellet habla de los males de nuestra literatura Literatura infantil La llamada de la selva, Jack London; ?s i funci? formativa de l?expressi? pl?stica, Esther Boix 09.01.1974 Pedrolo: ?Vivimos el momento novel?stico m?s importante de la La serie negra Camb?, Josep Pla; Cartas, 1926- 1950, Pavese; A la sombra de las 337 Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?La poderosa llamada de Jack London?, Tele/eXpr?s, 2 de enero de 1974, p?g. 17. 338 Milles, Peter, ?Teor?a de los enjambres. Hormigas, abejas y aves nos ense?an a hacer frente a un mundo complejo?, National Geographic, RBA revistas, Barcelona, julio de 2007, p?g. 96. 339 A partir del 3 de julio de 1974, el suplemento dedica una p?gina semanal a ?Llibres i cultura en Catalunya?. Obviaremos este apartado en el cuadro, el cual s? queda recogido, a modo de muestra, en el anexo [Ver punto 5, p?g. 391]. Del mismo modo, debe anotarse que el suplemento literario se paraliza con la llegada del verano, durante los meses de julio y agosto. 171 historia de la literatura catalana? muchachas sin flor, V. Montalb?n 16.01.1974 Lloren? Villalonga o el eterno miedo a los coches La generaci?n truncada La guerra de Espa?a, Rafael Casas de la Vega 23.01.1974 Jorge Edwards, ?persona non grata? (diplom?tico de Allende y escritor) El libro cient?fico en Espa?a Colecci?n de poes?a ?Llibres del Mall?, Ramon Pinyol, Miquel de Palol, Xavier Bru de Sala?; Ritual, de H?ctor Bianciotti 30.01.1974 Un esc?ptico que cree en la gente: Francisco Candel Poes?a vanguardista catalana El turisme a Catalunya, Antoni Farreras; La b?squeda del interlocutor, Carmen Mart?n Gaite 06.02.1974 Juan Mars?, marino de guerra en Suiza La comunicaci?n de masas Boman?, Lloren? Capell?; El Puente, Art Crane 13.02.1974 Las tres ?pocas de Ana Mar?a Matute Mujer y literatura Alguien a quien conoc?, Mar?a Luz Morales 20.02.1974 Vargas Llosa regresa al Per? Historiograf?a de posguerra La armon?a pasional del nuevo mundo, Fourier; Catoia l?enfarinat, Joan Bodon 27.02.1974 Brossa, el mago de las palabras Magia y Literatura Gu?as de Espa?a, tomo de Dionisio Ridruejo 06.03.1974 Ramon Guardans (?Bernat Metge?) y J. M. Casacuberta (?Els nostres cl?ssics?) Ediciones de cl?sicos Miau, Benito P?rez Gald?s; Compreu-vos una neurosi i sigueu feli?, Josep Albanell; El relato del peregrino, Ignacio de Loyola 13.03.1974 Rubert de Vent?s o la discreta angustia de la burgues?a Libros de Arte Infierno, Dante (traducci?n de ?ngel Crespo); Poemas, Dickinson (traducci?n de M. Manent); Cartas abisinias, Rimbaud 20.03.1974 Rotas las amarras, Manuel And?jar El cuento y la narrativa corta Memorias de Taha Husayn, Instituto de Estudios Isl?micos; Pudri?ndome con los ?rabes, Rodr?guez M?ndez; El libro gris de TVE, V. Montalb?n 27.03.1974 Nueve a?os y cinco tomos de la Enciclopedia Catalana Libros de pedagog?a El ?ltimo verano en Klingsor, Hermann Hesse; El Papa, Bruce Marshall 03.04.1974 Gimferrer, poeta de la tribu El surrealismo Los galgos verdugos, Corpus Barga; Societat catalana i reforma escolar, ?ngels Pascual et al. 10.04.1974 Manolo V?zquez Montalb?n, en busca de sus se?as de identidad Nueva narrativa castellana Heautontimoroumenos, J. Leyva; Las monedas contra la losa, Carlos Bouso?o 17.04.1974 La informaci?n sexual, objeto de consulta Libros de sexolog?a La Quaresma de 1413, Mestre Vicent; Galaxia Latinoamericana, Jean Michel Fossey; Los ?ltimos y los primeros, Ivy Compton-Burnett 22.04.1974 Especial D?a del Libro D?a del Libro D?a del Libro 08.05.1974 Isidre Molas, ex poeta y vicehistoriador Joven narrativa catalana Ganas de hablar, Ignacio Agust? 15.05.1974 Allende y Marilyn Literatura teol?gica y religiosa actual En medio de todo, Enrique Molina; Cuentos, Ignacio Aldecoa; Un d?a de 172 campo, J. L. Gim?nez-Front?n 22.05.1974 Teresa P?mies: ?S?lo s? hablar de lo que he vivido? La destrucci?n de los g?neros Confesiones de un millonario, Luis Cantero; Poes?a completa, Enrique Badosa; Del asesinato, T. de Quincey 29.05.1974 Mete?rico Ram?n J. S?nder Libros de filosof?a Les ungles del guant, Rimbaud (Brossa); Poes?a completa, Poe (Arturo S?nchez); Historia del Ej?rcito Popular de la Rep?blica, Salas Larraz?bal 05.06.1974 El Neorrealismo portugu?s Literatura portuguesa Visca la Revoluci?, Jaume Vidal; El futuro del ?xtasis, A. Watts; Gu?a espiritual, Miguel de Molinos (Jos? ?ngel Valente) 12.06.1974 Miguel ?ngel Asturias, uno de los fundadores del Realismo M?gico Marginaci?n y delincuencia La societat i l?organitzaci? del treball, Agust? Duran i Sanpere 19.06.1974 Mario Vargas Llosa Homenaje a Vargas Llosa Retah?las, Carmen Mart?n Gaite; Perduts al parking, V?ctor Mora; Los enemigos, Javier Tomeo 26.06.1974 Novelistas catalanes: A. Art?s, M. A. Capmany, T. P?mies, J. Vidal Alcocer, T. Moix Literatura desde Valencia 1 El compromiso en literatura y arte, Bertolt Brecht; Nada es f?cil y Todo se complica, Jean Jacques Semp?; Emp?docles, H?lderlin 03.07.1974 Manuel Ballestero y la cr?tica literaria Literatura desde Valencia 2 Ocatedro, Julio Cort?zar; Drama e identidad (o bajo el signo de interrogaci?n), Eugenio Tr?as; Antolog?a de Spoon River, Edgar Lee Masters 10.07.1974 Alexander Soljenitsin. Diez a?os de pol?mica Soljenitsin Confieso que he vivido, Pablo Neruda; Epistolario ?ntimo, Juan Valera 18.09.1974 - Diccionario literario del verano y de la ?rentree? Cervantes y Quevedo, Francisco Ayala; Los viajeros de la Ilustraci?n; Gaspar G?mez de la Serna 25.09.1974 Primer aniversario de la muerte de Pablo Neruda Pablo Neruda Diario del artista seriamente enfermo, Jaime Gil de Biedma; Da nuces pueril, Gabriel Ferrater; Obras completas, Pedro de Lorenzo 02.10.1974 Watergate, entre la intriga novelesca y la reflexi?n pol?tica. Robert Woodward y Carl Bernstein El libro-reportaje La balada?, Carson McCullers; Tupac Amaru, Ram?n J. S?nder 09.10.1974 El libro, siempre en crisis Libros de divulgaci?n cient?fica Vida de un hombre, Giuseppe Ungaretti; La invocaci?n a Luciano de Samosata, Fernando Savater 16.10.1974 - El cancionero hoy: Folk y pop El establishment, Rodrigo Royo; C?ndido y otros cuentos, Voltaire; La especulaci?n inmobiliaria, Italo 173 Calvino; Obra completa, Cernuda 23.10.1974 - Sociolog?a El esc?ndalo de Watergate, Woodward y Bernstein; El nacionalismo vasco, de sus or?genes a ETA, Stanley G. Pane 30.10.1974 - Encuesta sobre la poes?a de hoy Generaciones po?ticas de la posguerra, Jos? Luis Cano 06.11.1974 - El desaf?o oriental Aventura y genio de Picasso, Antoni T?pies et al.; Suma, Beatriz de Moura; C?ndido, Voltaire 13.11.1974 - Revistas literarias El bebedor de vino de palma, Amos Tutuola; Ecrits d?un sauvage, Paul Gauguin; P?o Baroja. El escritor y la cr?tica, Javier Mart?nez Palacio 20.11.1974 Especial 5? centenario de la impresi?n del primer libro en catal?n - - 27.11.1974 - Psicolog?a y psiquiatr?a Heydrich. Violinista de la muerte, G. Paillard y C. Rougerie; El caso Lysenko, Dominique Lecourt; El Topo, John Le Carr?; Joaqu?n Marco; Franz Kafka 04.12.1974 La literatura respirada: Macedonio Fern?ndez Los olvidados Salvador Dal?, Francesc Pujols 11.12.1974 Tu??n de Lara defiende su ?Espa?a del siglo XX? - Un g?tico diferente, varios; Sybil, Flora Rheta; Los a?os rojos. Espa?oles en los campos nazis, Mariano Constante 18.12.1974 - El enigma de la Ley del Libro Im?genes y s?mbolos, Mircea Eliade 24.12.1974 Josep Romeu i la investigaci? sobre les estructures profundes del folklore La energ?a. ?Los barones del petr?leo? Marilyn, Norman Mailer; Los inocentes, Hermann Broch; La se?ora Dalloway, Virginia Woolf 02.01.1975 - El feminismo Historia de los victorios?simos antiguos condes de Barcelona, fray Francisco Diago; Tejas verdes. Diario de un campo de concentraci?n de Chile, Hern?n Vald?s; Cr?tica del discurso literario, N??ez Ladeveze 08.01.1075 - El oficio de traducir Espa?oles de mi tiempo, Salvador de Madariaga; As? hablan los nazis, Pere Bonn?n; Los lenguajes totalitarios, Jean Pierre Faye; Autobiograf?a, Arthur Koestler 15.01.1975 Projectes i lleis autonomistes, recollits i analitzats per Gonz?lez Casanova ?Literatura de misterio? Manifiesto para la liberaci?n de la mujer, Victoria Sau; Tierras de Espa?a, Vila Valent? et al. 22.01.1975 - Las utop?as Noviazgo y matrimonio en la burgues?a espa?ola, Alejandra 174 Ferrandiz y Vicente Verd?; La comuna asturiana, Bernardo D?az 29.01.1975 El?as D?az. El pensamiento espa?ol de los ?ltimos 35 a?os - El surrealismo, G. Durozoi y B. Lacharbonnier; Ondina, Fouqu? 05.02.1975 Juan Mars? y la memoria colectiva Krausismo, liberalismo y socialismo Instrucciones para un viaje al infierno, Doris Lessing; El aficionado est? en ?offside?, Jes?s Pascual; Los perros, el deseo y la muerte; Boris Vian 12.02.1975 - Libros de cine Alicante 1936-1939, Emilio Chipont; Antolog?a de la poes?a norteamericana, Agust? Bartra; Bakakai, Witold Grombowicz 19.02.1975 Gilles Deleuze En torno a Gilles Deleuze La fabricaci?n de la locura, Thomas S. SAS; El alienista, Machado de Ass?s; El surrealismo y cuatro poetas de la generaci?n del 27, Carlos Marcial; Cuentos para leer despu?s del ba?o, Camilo Jos? Cela 26.02.1975 - Libros de Arte Escuela de Mandarines, Miguel Espinosa; Tragicomedia, Carlos Mu?iz 05.03.1975 - Notas sobre Narrativa Monta?a m?gica, Tomas Mann; Relatos italianos del siglo XX, Davico Bonino; Nuevos y viejos cuentos, Daniel Sueiro; Historia natural de los cuentos de miedo, Rafael Llopis 12.03.1975 Tres novelas ejemplares: J. Goytisolo, J. Mars? y Luis Goytisolo Notas sobre Narrativa 2 Concierto barroco, Alejo Carpentier; La velada en Benicarl?, Manuel Aza?a; Himnos a la noche, Novalis 19.03.1975 Eduardo Blanco-Amor Eduardo Blanco- Amor, un gallego recuperado La otra parte. Una novela fant?stica, Alfred Kubin; La victoria del gueto, Marc Dvorjetski; La por del porter davant del penalty, Peter Handke 26.03.1975 Las agencias literarias excluidas de La Ley del Libro - Materiales de la ciudad, Manuel de Sol? Morales; Flores, abejas, z?nganos, Francisco Mart?nez Ortas; Aullido de lic?ntropo, Carlos ?lvarez; Mi amigo Henry Miller, Alfred Perl?s 02.04.1975 Juan Gil-Albert: una cr?nica en mi mayor / Ojeada sobre la historia del movimiento obrero - La revoluci?n de 1934 en Asturias, S?nchez-Garc?a Sauco; Historia de almanaque, Bertolt Brecht; La protesta juvenil, Jos? M. Carandell 09.04.1975 El movimiento obrero en Catalunya - Diario, T?cnica y Llanto, Poes?a abierta, Carlos Edmundo de Ory; Dem?filo, Antonio Machado y ?lvarez 16.04.1975 Las memorias de Carlos Barral Novedades editoriales de autor - 175 extranjero 22.04.1975 Especial D?a del Libro D?a del Libro D?a del Libro 07.05.1975 - Derecho y pol?tica Mujercitas, N?ria Pompeia; Zhukov, A.P. Chaney; Los son?mbulos, Hermann Broch; El general Custer muri? por vuestros pecados, Vine Deloria 14.05.1975 - - El descr?dito de la realidad, Joan Fuster; Autobiograf?a de un asesino, Joel; La Viena de Wittgenstein, Allan Janik y Stephen Toulmin; Madame Bovary, Gustav Flaubert; El deseo de la palabra, Alejandra Pizarnik 21.05.1975 - Historia y testimonio La verdad sobre el caso Savolta, Eduardo Mendoza; A cuestas con mis personajes, Paco Candel 28.05.1975 - Fundacions culturals catalanes Ensayo sobre Cioran, Fernando Savater; Mis pecados capitales, D?az-Plaja; Manada de lobos, Vasil? B?kov; Abdizhamail Nurpe?sov, Sangre y sudor 04.06.1975 Antonio Machado: centenario y sugerencia / Miguel Labordeta y ?La escasa merienda de los tigres? Notas sobre Poes?a El oto?o del patriarca, Gabriel Garc?a M?rquez; Sobre esclavos, reclutas y mercaderes de quintos, Nuria Sales; Dos colecciones: ?Acracia? y ?Erasmo?. 11.06.1975 Thomas Mann, cien a?os - Jorge Guill?n. El escritor y la cr?tica, Birute Ciplijauskaite; Tristos tr?pics, Claude L?vi-Strauss; El sepulcro y otros relatos, H.P. Lovecraft; El libro era una fiesta, La Vanguardia Espa?ola 18.06.1975 - Notas sobre comunicaci?n Nietzsche y la filosof?a, G. Deleuze; Antolog?a de la ?Gaceta Literaria?, Carmen Bassolas; Debate sobre novela espa?ola, R. Saladrigas; El or?culo de Numeria, V?ctor Pozanco 25.06.1975 - Notas sobre antropolog?a Abadd?n el exterminador, Ernesto Sabato; Narrativa alemana de hoy, Fernando Herrero; Castelao, Alonso Montero 02.07.1975 Ridruejo desde Catalunya Cabrera Infante Al paso alegre de la paz, Manuel Barrios; En el pa?s de Jauja, Heinrich Mann 09.07.1975 Un nuevo Manuel Machado / Ra?l N??ez: A la deriva entre los ?ngeles / La novela de Meter R. Hawes Crist?bal Serra Los que no volvieron, Carlos Sampelayo 25.09.1975 La Clepsidra de Borges / Nueva Letras La Bauhaus, Gustavo Gili; Europa en 176 voz de Am?rica: ?scar Collazos latinoamericanas llamas, Jos? Mar?a Mundet et al. 01.10.1975 Nicol?s Guill?n, poeta cubano Libros de poes?a El Quijote como juego, G. Torrente Ballester; La verdad sobre el caso Savolta, Eduardo Mendoza 08.10.1975 - Panorama de ciencias sociales Modernismo literario. El escritor y la cr?tica, Lily Litvak; Las confesiones? y otros textos, Thomas de Quincey; Hacia una epistemolog?a del lenguaje, V?ctor S?nchez de Zavala 15.10.1975 Mailerianas (Norman Mailer) - Dolce Roma, Jean-Paul Tapie; Diez siglos de poes?a castellana, Vicente Gaos; Artaud: la enajenaci?n y la locura, G?rard Durozol 22.10.1975 Gertrude Stein, Laurence Sterne - El futuro de la novela, Roberto Yahni (sobre Henry James); Ollades no futuro, Ram?n Pi?eiro 29.10.1975 Donoso y la ?narrativa? / Lezama Lima, ?Voces en su centro henchido? - El formalismo ruso, V?ctor Erlich; Lawrence de Arabia, T.E. Lawrence La escritura en libertad, Fernando Mill?n y Jes?s Garc?a S?nchez 05.11.1975 Celebraci?n de Eugenio Montale - El miedo a la igualdad, Amando de Miguel; La tentaci?n de San Antonio, Gustave Flaubert; Tus amigos no te olvidan, Luis Carandell; Los trovadores. Historia literaria y textos, Mart?n de Riquer 12.11.1975 La lucidez y la podredumbre (El ?Cioran? de Savater) / Confucio seg?n Ezra Pound - Los solitarios, Jos? Luis Aguirre; Antolog?a, Ernesto Cardenal; Hacia el verdadero Miguel Hern?ndez, Mar?a de Gracia Ifach; Historias de amor, Bioy Casares 19.11.1975 Manuel Sacrist?n y el apache Ger?nimo - El concepto de filosof?a en Wittgenstein, K.T. Fann 03.12.1975 Rilke contra el amor / Shakespeare, una ordenada tempestad - Culminaci?n de Montoya, Luis Gasulla 10.12.1975 La ?sociolog?a del Arte?, de Arnold Hauser, o la descriptizaci?n de un lenguaje doblemente cr?tico Libros de Arte Macanaz, otro paciente de la Inquisici?n, Carmen Mart?n Gaite; La escritura en libertad, Fernando Mill?n y Jes?s Garc?a S?nchez 17.12.1975 Avel.l? Art?s-Gener, tras las huellas de los vencidos - La ca?da del Jap?n, William Craig; A cruces de Pedra na Galiza, Alfonso R. Castelao 24.12.1975 El rescate de Curros Enr?quez / Eugenio Tr?as: ?Busco la s?ntesis entre el deseo y la producci?n? - La gran aventura de los cow-boys, M. J. Stammel; Kakfa, Max Brod 31.12.1975 Prometeo prosificado (Antonio- - El nuevo Amad?s, Goethe; Ron, 177 Prometeo Moya) / El ?lbum de historia catal?n de Edmond Vall?s Blaise Cendrars; Ensayos de Ling??stica General, Roman Jakobson 7.1. El dise?o literario del suplemento: un modelo dial?gico La distribuci?n de temas entre los cr?ticos, aunque no era estricta, sol?a hacerse en funci?n del g?nero. Jos? Luis Gim?nez-Front?n gustaba m?s de la poes?a; Carandell, de los ensayos y de la literatura alemana; Pascual Maisterra, de los ensayos literarios espa?oles; Saladrigas, de la mayor?a de literatura extranjera aunque tambi?n de algunos t?tulos espa?oles y catalanes, y Melendres, de la literatura en catal?n y del teatro en general. La cr?tica literaria del suplemento quer?a marcar una l?nea y, por este motivo, no evitaba los juicios expl?citos. La f?rmula lo convirti? en un referente literario, seg?n recuerda Sergio Vila-Sanjuan, que habla de ?las obligadas p?ginas literarias de Tele/eXpr?s, diario barcelon?s de referencia entre el p?blico inquieto de los a?os de la transici?n?, en un art?culo con motivo de la muerte de Jos? Luis Gim?nez-Front?n, publicado en La Vanguardia el 21 de diciembre de 2008. El dise?o literario del suplemento busc? la conexi?n con el pasado truncado por la Guerra Civil Espa?ola y estableci? lazos con las letras extranjeras que pod?an llenar el hueco devastador de 40 a?os de dictadura. 7.1.1. Poes?a El ideario po?tico de Tele/eXpr?s casa bastante bien con la visi?n ofrecida aquellos a?os por Pere Gimferrer. Sostiene el poeta que desde y durante el Franquismo se fabric?, manipulando la realidad literaria del momento, una falsa ruptura o, dicho de otro modo, una ?rotura?: [?] pienso que la historia de la literatura espa?ola de postguerra [sic.], en el per?odo franquista, puede y debe definirse en t?rminos de sucesivas roturas de la tradici?n. [?] Pero una rotura no es siempre ?si me es l?cito jugar as? con las palabras? una ruptura. La regresi?n rompe con el pasado inmediato para postular un ayer anacr?nico, enmascarado con la car?tula de un Hoy marchito e irrisorio que suplanta al verdadero Hoy340 [El subrayado es del autor]. As?, el aparato cultural de la dictadura fabric? una serie de roturas que Gimferrer resume en tres movimientos esenciales: neogarcilasismo, existencialismo y poes?a del realismo hist?rico, seg?n orden cronol?gico. El objetivo no era otro que aparentar una cultura propia. A partir del 340 Gimferrer, Pere, ?La literatura?, La cultura bajo el franquismo (edici?n a cargo de Jos? Mar?a Castellet), Laia/Ediciones de Bolsillo, Barcelona, 1977, p?gs. 108-109. 178 neogarcilasismo, se hac?a t?bula rasa para negar el pasado vanguardista anterior a la Guerra Civil Espa?ola, ligado al republicanismo pol?tico. Vanguardia que s? supon?a, ya entonces, una aut?ntica ruptura, esto es, una evoluci?n natural del panorama literario del momento que abr?a nuevos caminos de creaci?n. Esa aut?ntica ruptura es la que se empieza a recuperar ahora, entre finales de los sesenta y principios de los setenta, ?poca que retrata el suplemento literario de Tele/eXpr?s. Es aqu? donde el diario entabla, si atendemos a la terminolog?a de Hans-Georg Gadamer, uno de los di?logos m?s interesantes. Como sabemos, el modelo dial?gico busca integrar en el presente un pasado vivo, que cobra nueva signifcaci?n a la luz experiencial del lector del momento. Se trata de una relaci?n que requiere de la recepci?n activa por parte de los lectores, pues se establece ?una continuidad que siempre parte de la ruptura con el pasado, que siempre da por perdido el mundo que vio surgir aquellas obras que han llegado a nuestro tiempo341?. Como si pasado y presente tirasen de cada extremo del hilo, buscando al otro, hasta encontrarse ambos en un punto, el texto. Se produce entonces un doble conocimiento. Y es que Gadamer, como refiere Robert Caner, ?procura establecer v?nculos de uni?n entre el presente y el pasado que no se reduzcan a ser conocimiento museal de lo que fue, sino un saber vivo en el cual la compresi?n del otro signifique siempre, en primer lugar, conocimiento acerca de la cuesti?n tratada en los textos y, en segundo lugar, comprensi?n de uno mismo342?. Desde este punto de vista, la cr?tica de Tele/eXpr?s democratiza el acceso, la comprensi?n compartida de la obra, cuya significaci?n ya no depende de un valor eterno ni de la autoridad inapelable de un estudioso. Cambia adem?s el m?todo de aprehensi?n, pues la obra ya no se asimila como una pasiva acumulaci?n de datos, basada en la memorizaci?n de algo dado y objetivo, de un saber ya completo que nos viene de fuera. Ese saber requiere del esfuerzo compartido entre autor y lector, o entre cr?tico y lector si la lectura se mediatiza en la columna de un diario o una revista. 7.1.1.1. El retorno a las vanguardias En la entrevista inaugural del suplemento, Jos? Mar?a Castellet detecta un retorno a las vanguardias. Cuando el periodista le pregunta ??Qu? l?neas va a seguir nuestra literatura en los pr?ximos a?os??, el ya por entonces prestigiado cr?tico responde: ?Es curioso rese?ar un retorno a las actitudes de vanguardia de los a?os 20. Entre los nuevos elementos que ya se 341 Caner, Robert, ?Hermen?utica y di?logo: Hans-Georg Gadamer?, Llovet, Jordi et al., Teor?a literaria y literatura comparada, Ariel, Barcelona, 2005, p?g. 226. 342 Caner, Robert, ?Hermen?utica y di?logo: Hans-Georg Gadamer?, Llovet, Jordi et al., Teor?a literaria y literatura comparada, Ariel, Barcelona, 2005, p?g. 225. 179 incorporan est? el tratamiento de la lengua, en la b?squeda de una m?xima expresividad343?. Pocos d?as despu?s, Miguel Arimany habla del vanguardismo en Catalu?a y reafirma esa posici?n: ?Durante tres decenios (de los a?os 30 a los 60) pareci? que el vanguardismo era un episodio cerrado de la evoluci?n de la poes?a de entreguerras. Nosotros [?] [mantenemos] la tesis contraria. Efectivamente, a partir de los a?os 60 se manifiestan por todo el mundo corrientes vanguardistas (Gomringer, el nombre m?s sonado)344?. Por el mecanismo del rechazo, los autores m?s j?venes que crecieron en el seno del Franquismo ven en la poes?a una v?a de liberaci?n. As? lo explica Jordi Gracia: ?Toda su experiencia intelectual se ha fraguado en el interior de la Espa?a de la posguerra y, sin embargo, los modos de expresi?n verbal, la est?tica literaria que buscan, desaf?a esas convenciones y la mayor parte del gusto literario del tiempo345?. Los referentes para la nueva generaci?n son los maestros del 27 ?Aleixandre, Guill?n, Lorca, Cernuda? ?como est?mulos poderosos para reanudar el vanguardismo de antes de la guerra [?]?. Se produce en este punto la conocida fusi?n de horizontes referida por Gadamer, en que la lectura transforma al mismo tiempo al sujeto que conoce y al objeto conocido. ?El puente que une con el pasado?, explica Caner, ?sit?a la obra estudiada en un contexto nuevo y es, por ello, comprensi?n de lo otro y, a la vez, autocomprensi?n del propio presente346?. El cr?tico de Tele/eXpr?s, lector profesional, entabla ese di?logo con el texto y ejerce de puente entre pasado y actualidad, favoreciendo la comprensi?n del texto, del otro, y la autocomprensi?n del presente, de uno mismo. Luego veremos, al referirnos a la novela, c?mo Saladrigas destaca el impacto del Surrealismo en su generaci?n: la libertad de creaci?n, sin cortapisas morales ni de ning?n otro tipo, ensancha el horizonte del escritor, amordazado en Espa?a durante a?os. Este parece ser el mensaje central de Tele/eXpr?s a sus lectores, habida cuenta de la cantidad de cr?ticas y rese?as al respecto: el Surrealismo ?y tambi?n las vanguardias en general? dominan el panorama literario del peri?dico. El an?lisis cuantitativo que nos dejan los dos primeros a?os de suplemento es bastante sintom?tico. De las m?s de cincuenta piezas m?s o menos extensas que se dedican a hablar de poes?a, casi la mitad se centran en las vanguardias, el Surrealismo o la poes?a experimental. As?, t?tulos tan expl?citos como: -?Poetas surrealistas? (9 de enero de 1974, p?g. 16). 343 Bassets, Llu?s, ?Jos? Mar?a Castellet habla de los males de nuestra literatura?, Tele/eXpr?s, 2 de enero de 1974, p?g. 15. Ver anexo, punto 6, p?g. 392. 344 Arimany, Miguel, ?Vanguardismo y poes?a concreta y-o visual en Catalunya?, Tele/eXpr?s, 30 de enero de 1974, p?g. 19. 345 Gracia, Jordi y Ruiz, Miguel ?ngel, La Espa?a de Franco (1939-1975). Cultura y vida cotidiana, S?ntesis, Madrid, 2004, p?g. 369. 346 Caner, Robert, ?Hermen?utica y di?logo: Hans-Georg Gadamer?, Llovet, Jordi et al., Teor?a literaria y literatura comparada, Ariel, Barcelona, 2005, p?g. 227. 180 -Poes?a vanguardista catalana (30 de enero de 1974, p?g. 18). -Vanguardismo y poes?a concreta y-o visual en Catalu?a (30 de enero de 1974, p?g. 19). -C?mo leer un texto surrealista (3 de abril de 1974, p?g. 16). -El surrealismo en el poder (3 de abril 1974, p?g. 16). -Surrealismo y libertad (3 de abril 1974, p?g. 17). -La hora del surrealismo (29 de enero 1975, p?g. 18). -La escritura rebelde (29 de octubre de 1975, p?g. 14). Y tambi?n rese?as sobre autores ligados de una u otra manera a esta rama po?tica: -Alan Watts y Jos? ?ngel Valente (5 de junio de 1974, p?g. 17). -Cansado de gritar sin voz, sobre Ungaretti (9 de septiembre de 1974, p?g. 18). -Cernuda: fin de un mito; consolidaci?n de un reino (16 de octubre de 1974, p?g. 18). -Tiempo cero, sobre Joaqu?n Marco (27 de noviembre de 1974, p?g. 18). -Recensi?n sobre ?El deseo de la palabra?, sobre Alejandra Pizarnik (14 de mayo de 1975, p?g. 16). -Miguel Labordeta y ?La escasa merienda de los tigres? (4 de junio de 1975, p?g. 15). -Lezama Lima, ?Voces en su centro henchido? (29 de octubre de 1975, p?g. 13). -Celebraci?n de Eugenio Montale (5 de noviembre de 1975, p?g. 13). El propio director del suplemento, Jos? Luis Gim?nez-Front?n, centra la mayor?a de sus cr?ticas en la poes?a de vanguardia y, m?s concretamente, en el Surrealismo347. En un comentario sobre la obra de Isidore Ducasse, falso conde de Lautre?mont, el cr?tico explica c?mo los setenta vuelven a recuperar el gusto vanguardista ?de los G?mez de la Serna, de los Casinos Asens, de los de Torre, aquella primera camada vanguardista de los a?os 20? que admir? como nadie la obra de Poe, el Dostoievski de las Memorias del subterr?neo o el de Los endemoniados, Melville, Baudelaire y, sobre todo, Isidore Ducasse. Y concluye: Cincuenta a?os m?s tarde de aquella sensibilidad vanguardista que revel? una larga serie de autores marginados, surge [?] otra generaci?n de sensibilidad parecida, uno de cuyos paralelismos es precisamente su gusto por la misma lista de autores que aqu?llos descubrieron y que quedaron sepultados por los imperativos de la realidad de la preguerra, de la guerra y de la larga posguerra civil348. 347 De hecho, este an?lisis del Surrealismo desembocar? en su libro Conocer el Surrealismo, Dopesa, Barcelona, 1978. All?, Jos? Luis Gim?nez-Front?n insiste en la larga influencia de este movimiento: ?[?] los surrealistas formularon una serie de principios de largu?simo alcance que el transcurso del tiempo ha ido confirmando. Ellos fueron profetas y precursores. Y en este sentido el esp?ritu surrealista se manifiesta hoy, entre nosotros, perfectamente vivo?. Y a?ade: ?El surrealismo realiz? toda una propuesta de relectura de la realidad y, en tanto que propuesta epistemol?gica, es posible seguir saboreando la acidez y frescura de sus frutos m?s all? del tiempo hist?rico en el que germinaron?. Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, Conocer el Surrealismo, Dopesa, Barcelona, 1978, p?gs. 8 y 13. 348 Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?700 ejemplares al a?o Isidore Ducasse?, Tele/eXpr?s, 4 de diciembre de 1974, p?g. 18. 181 Si bien, Gim?nez-Front?n alerta del peligro que esta recuperaci?n rom?ntico-surrealista- vanguardista se convierta en una moda pasajera, sin sustancia, m?s que en una verdadera ruptura con lo propugnado hasta entonces por el Franquismo. ?Cu?ntos lectores hay, realmente, de Ducasse?, se pregunta el cr?tico ante la abrumadora presencia del creador de Maldoror en las revistas literarias de los setenta. Dos meses m?s tarde de esta pregunta, en un art?culo cuyo t?tulo es La hora del surrealismo, Gim?nez-Front?n llega a la siguiente conclusi?n: ?El surrealismo es, sobre todo, una pr?ctica de eclosi?n del deseo que pasa por la revoluci?n, por el desciframiento del azar objetivo y, nada m?s ni nada menos, que ?por el ?xtasis amatorio! Lo cual limita el n?mero de nuestros surrealistas a tres que yo conozca. Pero no desesperemos? porque, sencillamente, la hora del surrealismo ha llegado349? [El subrayado es del autor]. El repertorio de Tele/eXpr?s lo completan aquellos poetas anteriores que, sin adscribirse a las vanguardias, el Surrealismo o la poes?a experimental, s? fueron referentes indiscutibles de un determinado modo, irracional, de hacer poes?a. Nos referimos a Rimbaud, H?lderlin, Novalis, Ducasse o Poe350. Todos ellos poetas extranjeros de los que el cr?tico extrae siempre alguna conclusi?n aplicable a las letras espa?olas. Tal es el caso, por ejemplo, de la antolog?a sobre poes?a norteamericana a cargo de Agust? Bartra. El cr?tico, Gim?nez- Front?n, centra su atenci?n en una evidente ?evoluci?n de la sensibilidad? al contrastar la primera edici?n de la antolog?a, publicada en M?xico en 1952, y la segunda que entonces aparece en Espa?a, en 1974351. La sensibilidad de Bartra en 1952 ?la sensibilidad de toda una generaci?n en 1952? s?lo ve en Poe artificio y vacuidad, huida de la realidad [?] pese a reconocerle la maestr?a del genio en su terreno y una influencia posterior v?a surrealismo franc?s. [?] Pero en el pr?logo de 1974, Bartra es consciente de un cierto cambio de sensibilidad po?tica de los tiempos recogiendo tambi?n la producci?n de las ?ltimas generaciones norteamericanas. Aparte de la inclusi?n de Corso, Ferlinghetti, Ginsberg y 349 Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?La hora del surrealismo?, Tele/eXpr?s, 29 de enero de 1975, p?g. 18. [Ver Anexo, punto 7, p?g. 393]. 350 Jordi Gracia se refiere a este aspecto en La Espa?a de Franco (S?ntesis, Madrid, 2004, p?g. 387): ?El tiempo se recuper? leyendo y editando lo que no hab?a podido leerse antes, que pod?a ser desde Joyce, Malcom Lowry o Robert Musil hasta los Cantos de Maldoror, de Lautr?amont, o buena parte de la obra de fundadores de la modernidad como Baudelaire o Rimbaud, adem?s de la propia tradici?n en Espa?a usualmente calificada de heterodoxa, fuese Miguel de Molinos (a quien estudia Jos? ?ngel Valente), fuese Jos? Mar?a Blanco White (en quien insiste Juan Goytisolo), fuese el mism?simo Manuel Aza?a escritor y memorialista en su etapa final como ministro primero y presidente de la Segunda Rep?blica despu?s?. La mayor?a de estos autores son protagonistas, efectivamente, en Tele/eXpr?s. Destaca ?ya se coment? en otro apartado? la elogiosa cr?tica que Maisterra dedica a Manuel Aza?a, con motivo de la publicaci?n, por primera vez en Espa?a, de la versi?n ?ntegra de La velada de Benicarl? [Tele/eXpr?s, 12 de marzo de 1975, p?g. 16]. 351 Bartra, Agust?, Antolog?a de la poes?a norteamericana, Col. ?Selecciones de Poes?a Universal?, Plaza Jan?s, Barcelona, 1976. 182 Kerovac, es muy sintom?tica la de Melville o la incorporaci?n de nuevos poemas de Emily Dickinson o de Eliot352. Tras lo cual, concluye Gim?nez-Front?n: ?Poe, sin embargo, contin?a ausente, lo que no deja de sorprender un poco en 1974. Sobre todo cuando Bartra deja traslucir en su introducci?n a la edici?n espa?ola que, en el terreno de la poes?a, cierta batalla ha sido ganada no por los disc?pulos de Whitman sino por Eliot, otro fugitivo de la realidad? [El subrayado es del autor]. Efectivamente, Bartra acabar? concediendo protagonismo a los continuadores de Poe, especialmente a T. S. Eliot, que en una de sus facetas fundamentales se revela con un arrebatado vanguardismo y experimentalismo literario. As?, casi el 75% de los comentarios, rese?as o cr?ticas sobre poes?a durante los dos primeros a?os de suplemento, se refieren a esa tradici?n irracionalista de la que nos venimos ocupando, frente a otra poes?a m?s racional, cuyos representantes son minor?a en las p?ginas del rotativo barcelon?s. En este punto, conviene destacar tambi?n la presencia de los siguientes an?lisis y ensayos: -Carandell, Jos? Mar?a, ?Magia rom?ntica?, Tele/eXpr?s, 27 de febrero de 1974, p?g. 17. -Maisterra, Pascual, ?El Surrealismo y cuatro poetas de la Generaci?n del 27?, Tele/eXpr?s, 19 de febrero de 1975, p?g. 16. -Maisterra, Pascual, ?Antolog?a de textos sobre el modernismo literario?, Tele/eXpr?s, 8 de octubre de 1975, p?g. 14. -Maisterra, Pascual, ?Antolog?a rom?ntica espa?ola?, Tele/eXpr?s, 3 de diciembre de 1975, p?g. 13. Incluso cuando Tele/eXpr?s se refiere al Realismo, lo hace para rescatar su vertiente m?s cr?tica y experimental. As?, se ocupa de la obra El compromiso en literatura y arte, de Bertolt Brecht (ed. Pen?nsula, Barcelona, 1974) para destacar que el autor alem?n propone un ?concepto de realismo m?s generoso, productivo e inteligente?, un concepto conforme al cual ?el arte no es irreal cuando deforma las proporciones? sino que, por el contrario, penetra mucho m?s profundamente en el ?ltimo sentido de la realidad, como en el caso del expresionismo de los a?os 20 que el propio Brecht esgrime frente a la producci?n naturalista de aquellos mismos a?os. Sin embargo, el autor de la rese?a, que es Jos? Luis Gim?nez- Front?n, admite que ?en ?ltimo extremo el ganador conceptual de la batalla realismo- naturalista, realismo-cr?tico-experimental, ha sido el primero?. Otro ejemplo lo encontramos en el art?culo que Jaume Melendres dedica a dos obras que destacan por su imaginaci?n: C?ndido y otros cuentos, de Voltaire, y Vida de Pedro 352 Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?Balance de una antolog?a?, Tele/eXpr?s, 12 de febrero de 1975, p?g. 18. 183 Saputo, de Braulio Foz. Ambos autores ?intuyen claramente que la ?nica obligaci?n que impone el punto de vista realista (el que desvela las causas reales de los comportamientos humanos) es ser imaginativo: respetar la realidad no significa someterse a ella, sino recrearla cr?ticamente353?. Gran conocedor de Bertolt Brecht, Melendres concluye: La necesidad de recurrir a lo fant?stico, a lo extraordinario, es perfectamente comprensible. Los grandes cultivadores de la literatura con fines did?cticos han utilizado siempre un mismo esquema, casi banal, que consiste en mostrar la excepci?n para denunciar la regla o, si se quiere, en inventar personajes y situaciones en los que las mismas causas operan de modo distinto que en los casos ordinarios a fin de poner de manifiesto las causas que act?an ordinariamente. Esa excepci?n es, forzosamente, fant?stica, irreal, infiel [El subrayado es del autor]. 7.1.1.2. La Generaci?n del 27 y los poetas hispanoamericanos La apuesta literaria de Tele/eXpr?s es, por tanto, clara: recuperar la tradici?n literaria que Gimferrer catalogaba como aut?ntica ruptura en las letras espa?olas. Y para llevar a cabo tal empresa, dos ser?n los frentes abiertos: por un lado, la recuperaci?n de los fundadores Juan Ram?n Jim?nez y los poetas del 27, y por el otro, el descubrimiento de los poetas hispanoamericanos, que asumieron libremente esta tradici?n m?s all? del Atl?ntico mientras aqu?, en la Pen?nsula Ib?rica, se corr?a una carrera de obst?culos. Es muy sintom?tico que Tele/eXpr?s dedique la primera portada de su suplemento, en enero de 1974, al cr?tico Jos? Mar?a Castellet. Aparte su indudable olfato literario, Castellet encarna una evoluci?n ejemplar de lo que busca el rotativo catal?n: el cambio de sensibilidad literaria que se oper? en los a?os sesenta y setenta. Gracia ha estudiado este aspecto, sintetizado as? en el siguiente fragmento que vale la pena reproducir por extenso: Castellet y algunos otros amigos hab?an armado una antolog?a como Veinte a?os de poes?a espa?ola, en 1959, y la hab?a refrendado un lustro despu?s, pero hacia 1970 es el mismo Castellet quien selecciona y prologa con un inteligente texto lo que ha de ser el relevo po?tico del tiempo, y firma la antolog?a Nueve nov?simos poetas espa?oles. Lo que va de uno a otro es posiblemente un problema de confianza en la palabra literaria. La deserci?n de la est?tica del realismo militante o socialista se convierte en confianza reduplicada en la aptitud del arte moderno para hacer la vida m?s habitable, pero con herramientas ajenas, indirectas: el modernismo de fin de siglo o la resurrecci?n en Espa?a del surrealismo y, en general, el cr?dito nuevo de las vanguardias son formas de entender que el arte y la literatura juegan en un terreno distinto del de la propaganda o las reivindicaciones hist?ricas e inaplazables354. 353 Melendres, Jaume, ?La fiel infidelidad?, Tele/eXpr?s, 16 de octubre de 1974, p?g. 18. 354 Gracia y Ruiz, op. cit., p?g. 369. 184 Dos son las funciones que desempe?a Tele/eXpr?s en este primer n?mero del suplemento. Por un lado, est? la funci?n otorgadora de status a la figura de Jos? Mar?a Castellet. Mediado el siglo XX, Paul Felix Lazarsfeld y Robert King Merton detectaron que los medios de comunicaci?n de masas confer?an categor?a a cuestiones p?blicas, personas, organizaciones y movimientos sociales. ?La experiencia corriente, as? como la investigaci?n, atestiguan que el prestigio social de personas o de pol?ticas sociales queda realzado cuando ?stas exigen una atenci?n favorable en los mass-media355?. As?, el reconocimiento por parte de prensa, radio, revistas o noticiarios ?testifica que uno ha llegado, que uno tiene la importancia suficiente como para destacar entre las grandes masas an?nimas, que la conducta y las opiniones de tal persona son lo suficientemente significativas como para requerir la atenci?n del p?blico356? [El subrayado es del autor]. Por otro lado, y siguiendo de nuevo a Lazarsfeld y King, est? la funci?n de la compulsi?n de normas sociales. Los medios de comunicaci?n de masas ?pueden iniciar una acci?n social exponiendo condiciones distintas respecto a lo establecido por la moral p?blica357? [El subrayado es del autor]. En lo literario, por ejemplo, las vanguardias se consideraron durante mucho tiempo como algo caduco, pero ahora se recuperan, en un movimiento que se detecta durante la d?cada de los setenta. A ello es que se refiere Castellet en su an?lisis. La tarea de recuperaci?n en Espa?a la llevar? a cabo, fundamentalmente, la generaci?n m?s joven del propio Gimferrer, es decir, aqu?lla que no vivi? la guerra ni los a?os m?s duros de la posguerra. Conviene no olvidar, sin embargo, la vital tarea del grupo barcelon?s de Laye (Carlos Barral, Jos? Agust?n Goytisolo, Jaime Gil de Biedma?), a los que Gimferrer destaca como eslab?n indispensable para la recuperaci?n de la vertiente m?s irracional de nuestra poes?a. Resumiendo, podr?a decirse que la Generaci?n del 50 pasar?a r?pidamente por el primer contacto con la aventura neogarcilasista. Pasan de largo tambi?n ante el existencialismo religioso y ante la primera poes?a social358. As?, por ejemplo, estos poetas ?no participan de la crispaci?n y el desmelenamiento cavern?cola con que el anatema contra la vanguardia hipoteca a muchos de sus precursores, como tampoco del engolamiento de cuello duro o el reaccionarismo agrario de los neogarcilasistas convertidos al iberismo trascendente?. Muy al contrario, seg?n destaca el poeta catal?n, ?leen al 27 con amor y respeto; se reconocen 355Lazarsfeld, Paul Felix y King, Robert, ?Comunicaci?n de masas, gustos populares y acci?n social organizada?, Sociolog?a de la comunicaci?n de masas. Estructura, funciones y efectos (vol. 2), Ed. Gustavo Gili, Barcelona, 1985, p?g. 30. 356 Lazarsfeld, Paul Felix y King, Robert, op. cit., p?g. 30. 357 Lazarsfeld, Paul Felix y King, Robert, op. cit., p?g. 31. 358 Gimferrer, Pere, ?La literatura?, La cultura bajo el franquismo (edici?n a cargo de Jos? Mar?a Castellet), Laia/Ediciones de Bolsillo, Barcelona, 1977, p?g. 115. 185 en Guill?n, Salinas, Lorca o Alberti; Aleixandre es, para todos, el maestro. El lastre de la represi?n cultural es para ellos mucho menor?. Sin embargo, la Generaci?n del 50 ?a excepci?n de ?ngel Valente? acabar? viendo la vanguardia como algo ya superado. Lo m?s interesante de todo es que su actitud no ser? beligerante, y dejar?n v?a libre para que los poetas m?s j?venes contin?en ese impulso renovador de la vanguardia. En su Historia de la poes?a espa?ola del siglo XX, Debicki se hace eco de la experiencia vital de Gimferrer, seg?n la retrat? en la antolog?a de Castellet, donde ?not? que hab?a pasado su juventud refugi?ndose en el arte y en la literatura, leyendo ocho horas al d?a y concentr?ndose en el modernismo, el surrealismo, la poes?a espa?ola del 27, Saint-John Perse, Eliot y Pound?. ?Todo esto?, a?ade Debicki, ?subraya su total devoci?n por las artes y por la experiencia est?tica como modos de hallar significado359?. Conviene no olvidar, por ?ltimo, el lenguaje unitario a que aspiraron poetas y artistas en general ?y no s?lo j?venes? que trataron de concebir el arte como un todo fundamental. ?No fueron extra?os en el tiempo los trabajos comunes de pintores y poetas, de poetas y m?sicos, de m?sicos y pintores como modos de romper las barreras de las artes y buscar una comunicaci?n m?s all? de la materia est?tica, como iba a hacer el mundo del teatro enseguida [?]360?. De hecho, el polifac?tico Joan Brossa, que se sinti? profundamente atra?do por la hornada de j?venes poetas (Ram?n Pinyol, Xavier Bru de Sala, Pere Gimferrer, T?pies-Barba, entre otros) sentenciaba en Tele/eXpr?s: ?Todas las artes son diferentes caras de una misma pir?mide, en cuya c?spide se encuentran todas ellas. Por ejemplo, no comprendo a los cr?ticos a los que les interesa el cine y se desinteresan por la literatura, y viceversa361?. 7.1.1.2.1. Lezama Lima y Luis Cernuda El aut?ntico eslab?n con la poes?a de vanguardia lo constituye la poes?a hispanoamericana de los Lezama Lima, Octavio Paz, Nicanor Parra? Tambi?n es aqu? Tele/eXpr?s reflejo de una ?poca, la que ve en los poetas hispanoamericanos un referente indispensable para entroncar con la verdadera tradici?n que dejaron en suspense los poetas del 27. Enrique Hegwewiez asegura en una de sus cr?ticas: ?La publicaci?n de la Poes?a Completa de Jos? Lezama Lima (Barral, Barcelona, 1975), ha sido el acontecimiento literario m?s importante ocurrido en los medios editoriales espa?oles en lo que va de a?o362?. Nadie como ?l ha explorado lo 359Debicki, Andrew P., Historia de la poes?a espa?ola del siglo XX. Desde la modernidad hasta el presente, Gredos, Madrid, 1997, p?g. 203. 360 Gracia, Jordi y Ruiz, Miguel ?ngel, op. cit., p?g. 369. 361 Ibarz, Joaquim, ?Brossa, el mago de las palabras?, Tele/eXpr?s, 27 de febrero de 1974, p?g. 15. 362 Hegwewiez, Enrique, ?Lezama, Voces en su centro henchido?, Tele/eXpr?s, 29 de octubre de 1975, p?g. 13. [Ver anexo, punto 8, p?g. 394] 186 desconocido, a trav?s de un personal?simo uso de la met?fora y la imagen, que el cr?tico resume as?: La poes?a de Lezama se mueve sobre los ejes de la met?fora y la imagen que permiten liberar por un instante la palabra de su esclavitud comunicativa. Aceptar este punto de partida es esencial para entrar en esa poes?a oscura. [?] Escribir sobre lo que ya conocemos es una p?rdida de tiempo; hay que meterse en lo desconocido, dice (cito de memoria, seguro que no es as?) Ezra Pound. Pues bien, Lezama es ese explorador de lo desconocido. [?] Hay un gozo del descubrimiento y un dolor porque el descubrimiento devuelve a la situaci?n previa, la de lo ya sabido. Y gozo de nuevo porque queda a?n mucho por descubrir, todo aquello que nadie nombra. Tambi?n recoge Tele/eXpr?s un momento clave de la poes?a espa?ola: la recuperaci?n de Luis Cernuda, que pas? de ser considerado por muchos como poeta secundario de la Generaci?n del 27, a la gran figura po?tica del siglo XX espa?ol. As? titula Gim?nez-Front?n su cr?tica a la obra completa del poeta sevillano (Barral Editores, ?Biblioteca cr?tica?, 1974): ?Cernuda: fin de un mito; consolidaci?n de un reino363?. Aparte la admiraci?n personal, el cr?tico basa sus argumentos en una reciente encuesta de la revista Cuadernos, realizada a 25 poetas consagrados y pertenecientes a escuelas y generaciones muy variadas. Una de las preguntas solicitaba a los encuestados que recomendasen tres poemarios de posguerra. J. M. ?lvarez, Elena Andr?s, Carlos Barral, Caballero Bonald, Gil de Biedma, Pere Gimferrer, J. A. Goytisolo, F?lix Grande, Joaqu?n Marco, Blas de Otero, Pere Quart y Jos? Mar?a Ull?n, recomendaron bien Desolaci?n de la quimera, bien La realidad y el deseo. Adem?s, como dato general, la revista se?alaba ?el reconocimiento general que se hace a la obra de Luis Cernuda, poeta al que exteriormente se tuvo como un segund?n de la Generaci?n del 27 y de cuya obra completa son muchos lo que afirman que es la m?xima obra po?tica espa?ola del presente siglo364?. El propio suplemento confirmar?a quince d?as despu?s tales apreciaciones. Ser?a tras otra encuesta ??sta suya, a editores de poes?a? en la que tambi?n se destaca como central la figura del poeta sevillano. Los encuestados son: -Enrique Badosa, director de las colecciones de poes?a de Plaza Jan?s, ?Selecciones de Poes?a Espa?ola?. -Jos? Batll?, fundador y director de la colecci?n de poes?a ?El Bardo?. 363 Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?Cernuda: fin de un mito; consolidaci?n de un reino?, Tele/eXpr?s, 16 de octubre de 1974, p?g. 18. [Ver anexo, punto 9, p?g. 395] 364 Recogido en Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?Cernuda: fin de un mito; consolidaci?n de un reino?, Tele/eXpr?s, 16 de octubre de 1974, p?g. 18. 187 -Jes?s Garc?a, director de la colecci?n ?Visor de Poes?a?. -Joaqu?n Marco, director de la colecci?n ?Ocnos?. -Cristina Peri Rosi, directora de la colecci?n ?Palabra Menor?, de Editorial Lumen. La respuesta de mayor consenso es la que se refiere a los poetas contempor?neos en lengua castellana que m?s influencia han ejercido o ejercen entre los poetas de posguerra. Gim?nez- Front?n resume, a modo de conclusi?n, la opini?n de los cinco editores: ?Insistencia general en las generaciones del 20 y del 27, as? como concreci?n sumamente significativa en los nombres de Cernuda y Aleixandre. S?lo Batll? cita como influyentes a poetas algo o muy posteriores: Celaya, Blas de Otero y Gimferrer365?. Este cambio en la recepci?n de la obra de Cernuda debe enmarcarse dentro de lo que Jenaro Talens defini? como una t?ctica de provocaci?n publicitaria366. En 1968, en plena eclosi?n de los nov?simos, Cernuda era descalificado por la cr?tica en tanto que conceb?a el poema como un relato m?s o menos expl?cito de una experiencia vivida. Talens vio en este tipo de interpretaciones, reduccionistas, una estrategia comercial que se propuso enfrentar a los nov?simos con los poetas de la Generaci?n del 50. ?La referencia se hac?a m?s a determinados recursos ret?ricos, l?xicos y superficialmente formales que a la concepci?n de la escritura subyacente [de Cernuda]. [?] Por ello la reivindicaci?n cernudiana acaecida inmediatamente despu?s, ya en los primeros a?os de la d?cada de los 70, no supondr?a, de hecho, un cambio de planteamiento global sino el triunfo de quienes luchaban por hacer volver las aguas a su cauce natural, el de toda la vida?, explica Jenaro Talens [el subrayado es del autor]. 7.1.2. Novela Tambi?n en el caso de la novela, las tesis de Gimferrer parecen guiar al suplemento. Si en poes?a se part?a de un falso punto cero (el neogarcilasismo), en la novela se parte, realmente, poco m?s que de la nada. La situaci?n, en certero retrato de Gimferrer, es la siguiente: Los grandes novelistas de esta generaci?n son en buena parte los del exilio, desde S?nder a Max Aub, Rosa Chacel o Francisco Ayala: de ellos, s?lo S?nder hab?a obtenido real resonancia como narrador ? los dem?s la ten?an como figura intelectual joven, no estrictamente ni necesariamente centrada en la 365 Redacci?n, ?Encuesta sobre la poes?a de hoy?, Tele/eXpr?s, 30 de octubre de 1974, p?gs. 17-18. [Ver Anexo, punto 10, p?g. 396]. 366 Talens, Jenaro, ?De la publicidad como fuente historiogr?fica: la generaci?n po?tica espa?ola de 1970?, Del franquismo a la posmodernidad. Cultura espa?ola 1975-1990, Akal, Madrid, 1995, p?gs. 57-84. 188 novela? antes de que estallara la guerra. Pero la recuperaci?n del exilio novelesco es tan lenta como la del po?tico, y acaso m?s todav?a: cuando estos escritores llegan con normalidad al p?blico peninsular, su obra ?muy valiosa en los cuatro casos que acabo de citar? se halla en la fase final de su evoluci?n367. De ah?, en gran parte, que los escritores peninsulares pongan su mira en la literatura extranjera, sobre todo en los autores hispanoamericanos pero tambi?n en la literatura francesa, inglesa y alemana. De hecho, como explica Robert Saladrigas, en la mayor?a de escritores espa?oles vanguardistas ?pueden descubrirse influencias claramente identificables que en cierta manera empa?an su originalidad y sugieren una cierta actitud mim?tica368?. Se refiere Saladrigas a autores como Jos? Mar?a Guelbenzu, Ram?n Hern?ndez, J. Leyva, Fern?ndez de Castro y Carlos Tr?as, cuyos referentes sit?a el cr?tico en Faulkner, Cort?zar, Burroughs? y cierta literatura underground anglosajona. Pese a todo, a?ade el cr?tico: ?[?] no me parece que esto deba ser motivo de reproche en nuestras circunstancias, si se tiene en cuenta que faltos como estamos de una tradici?n vanguardista aut?ctona [?] ha sido necesario que los est?mulos llegasen del exterior?. Se establece aqu? otro fruct?fero di?logo, en este caso no s?lo con un pasado perdido que ahora cabe recuperar, sino con una cultura diferente a la de la Espa?a tardofranquista. Abordamos el an?lisis sobre la novela y su recepci?n cr?tica partiendo del concepto de ?otredad? empleado en la literatura comparada. Mijail M. Bajtin afirmaba que el verdadero conocimiento se produce en las fronteras, cuando por contraste, dos culturas alcanzan su verdadera significaci?n: En la cultura, la extraposici?n viene a ser el instrumento m?s poderoso de la comprensi?n. La cultura ajena se manifiesta m?s completa y profundamente solo a los ojos de otra cultura (pero a?n no en toda su plenitud, porque aparecer?n otras culturas que ver?n y comprender?n aun m?s). Un sentido descubre sus profundidades al encontrarse y tocarse con otro sentido, un sentido ajeno: entre ellos se establece una suerte de di?logo que supera el car?cter cerrado y unilateral de estos sentidos, de estas culturas. Planteamos a la cultura ajena nuevas preguntas que ella no se hab?a planteado, buscamos su respuesta a nuestras preguntas, y la cultura ajena nos responde descubriendo ante nosotros sus nuevos aspectos, sus nuevas posibilidades de sentido369. [El subrayado es del autor]. 367 Gimferrer, Pere, ?La literatura?, La cultura bajo el Franquismo, Laia/Ediciones de Bolsillo, Barcelona, 1977, p?g. 119. 368 Saladrigas, Robert, ?Los investigadores de la narrativa?, Tele/eXpr?s, 10 de abril de 1974, p?g. 17. 369 Bajtin, Mijail M., Est?tica de la creaci?n verbal, M?xico, siglo XXI, 1982, p?g. 352. Recogido en Mart?, Antoni, ?La otredad de la literatura comparada?, Llovet, Jordi et al., Teor?a literaria y literatura comparada, Ariel, Barcelona, 2005, p?g. 382. 189 Lo interesante de este tipo de di?logo, de contacto entre culturas, es que ambas se influencian entre s?, se enriquecen, pero no pierden su autonom?a. La literatura y su recepci?n cr?tica se convierten en la frontera necesaria para propiciar este tipo de relaci?n con lo otro. 7.1.2.1. El referente extranjero Desde este prisma, se entiende mejor la atenci?n que presta el suplemento a otras literaturas. As?, del centenar de piezas m?s o menos extensas que se dedican a la novela, un total de 44 se centran en la literatura extranjera: 16 hablan de la hispanoamericana y 28 de la de otros pa?ses, preferentemente de habla alemana, pero tambi?n inglesa y francesa. La distribuci?n es la siguiente: 1. Piezas sobre novela espa?ola (peninsular): 51 2. Piezas sobre novela extranjera: 44 2.1. Novela hispanoamericana: 16 2.2. Novela de otros pa?ses: 28 El influjo hispanoamericano ?luego lo veremos? es relativamente f?cil de interpretar. Cabe preguntarse entonces qu? sentido tiene la preferencia del suplemento por la literatura extranjera en lengua inglesa, francesa o alemana. Ya por entonces, en la d?cada de los sesenta y setenta, la sociedad espa?ola puede acceder a la literatura extranjera ?en cantidades, formatos y tradiciones que hab?an faltado antes, aunque no siempre fiablemente traducidos370?. Conviene no olvidar, adem?s, que gran parte del p?blico de Tele/eXpr?s, as? como su cuerpo de redactores y tambi?n muchos de los escritores que empezaban a despuntar en aquella ?poca, correspond?an a un segmento de juventud que se sinti? fuertemente atra?do por la literatura extranjera. El motivo fundamental fue el de quererse alejar de la s?rdida posguerra. Seg?n recoge Gracia, esta actitud se traduce por parte de algunos en una descalificaci?n global de casi toda la literatura nacida tras la guerra (es el caso de Gimferrer), y en otros se expresa con un desd?n ol?mpico por cuanto proceda de la tradici?n inmediata o remota. El novelista Javier Mar?as confesar? no leer ni interesarse por la literatura espa?ola y, en efecto, su primera literatura viste ropas negligentemente cosmopolitas [?] de la misma manera que una novela emblem?tica de la nueva sensiblidad como El mercurio, de Jos? Mar?a Guelbenzu, de 1968, se nutre poco menos que en solitario de referencias extranjeras371. 370 Gracia, Jordi y Ruiz, Miguel ?ngel, op. cit., p?g. 316. 371 Gracia, Jordi y Ruiz, Miguel ?ngel, op. cit., p?gs. 370-371. 190 7.1.2.1.1. El despegue de la novela alemana Especial importancia tiene la literatura en lengua alemana, que empieza a despegar en Espa?a en esta ?poca. Su atractivo pudo residir en la desintegraci?n de la novela tradicional que protagoniz? aqu?lla, tal como la experiment? Hermann Broch y su generaci?n. Analizando la trilog?a Los son?mbulos, Saladrigas concluye: [?] lo admirable de Broch a lo largo de esta trilog?a es que al mismo tiempo que analiza la desintegraci?n de los valores de la sociedad europea, asume el experimento de desintegrar a su vez la estructura tradicional de la novela. [?] Para Broch hubiese resultado inimaginable que la muerte de un orden no llevase aparejada la muerte de la estructura literaria que le hab?a servido de soporte e instrumento para expresarlo372. ?No es esta desintegraci?n la que experimentan muchos a?os despu?s Benet, Mars?, los hermanos Goytisolo?? Aunque estos autores s? ofrecen una literatura esencialmente original, no puede obviarse el sustrato cultural europeo en el que se asientan los novelistas espa?oles. Como sucedi? con la poes?a, tambi?n aqu? se opera un interesante intercambio con el pasado, productivo para los autores y lectores de la Espa?a tardofranquista. Y el intercambio se realiza desde la igualdad, enmarcado en el caso tipo que se define como ?filia? en el que la realidad cultural extranjera es considerada positiva y encuentra su lugar en una cultura de acogida, considerada igualmente de forma positiva. Como recoge Mart?, ?ser? una suerte de reconocimiento mutuo de una valoraci?n positiva, en di?logo, que desarrollar?a procesos de evaluaci?n y reinterpretaci?n del extranjero373?. V?ctimas de la desintegraci?n tras una guerra, la europea y la espa?ola, ambas literaturas se siente solidarias, se compadecen y se sorprenden a la vez de su capacidad de recuperaci?n tras la tragedia. Josep Maria Carandell llama la atenci?n sobre otra interesante interrelaci?n entre la generaci?n de Broch y la generaci?n del 98, ambas ?con un problema parecido [?] aunque a nivel claramente distinto: la regeneraci?n moral de una sociedad que se encontraba atrapada en el vac?o de valores y reclamada por la est?tica, sin conseguir implicar la vida en las conquistas y logros espirituales374?. El cr?tico hace notar tambi?n la prol?fica producci?n austro-h?ngara, ya que al hablar de literatura alemana pensamos autom?ticamente en la que se escribi? en Alemania, ?olvidando que entre 1890 y 1933 Austria-Hungr?a, inclu?da Checoslovaquia, o los pa?ses desgajados del Imperio tras la Primera Guerra Mundial, dieron al 372 Saladrigas, Robert, ?El tiempo abierto de Hermann Broch?, Tele/eXpr?s, 24 de diciembre de 1974, p?g. 18. 373 Mart?, Antoni, ?La otredad de la literatura comparada?, Llovet, Jordi et al., Teor?a literaria y literatura comparada, Ariel, Barcelona, 2005, p?g. 388. 374 Carandell, Jos? Mar?a, ?La otra literatura alemana?, Tele/eXpr?s, 14 de mayo de 1975, p?g. 16. 191 mundo un n?mero extraordinario de autores de primera talla?. Se refiere a Robert Musil, Arthur Schnitzler, Hermann Broch, Peter Handke, Werfel, Max Brod, Luk?cs, Rilke, W. Reich, Karl Kraus, Wittgenstein, Mach, Krafft-Ebing, Stefan Zweig, Hofmannsthal, Weininger y K?rnberger, entre otros. Por otro lado, Josep Maria Carandell aporta interesantes razones extraliterarias que explicar?an el avance de la literatura en alem?n: Que las dos Alemanias ocupan en la escala de la econom?a mundial un lugar preponderante [?] es un hecho que invita a suponer que su cultura, y en concreto ahora, su literatura, superado el drama ingente del nazismo, la guerra y la dif?cil reconstrucci?n, gozan tambi?n de una posici?n de primer orden. Ambos pa?ses, desde luego, cada uno seg?n su sistema, dedican a la producci?n y reproducci?n literaria, a la creaci?n y a la difusi?n, una energ?a en consonancia con su fuerza econ?mica, a la que puede a?adirse la generada por Austria y por la Suiza de la lengua alemana375. El cr?tico, que pas? largo tiempo en la Rep?blica Federal Alemana, presenta una relaci?n m?s o menos representativa de los escritores de mayor proyecci?n, que fueron, por este orden: los suizos D?rrenmatt y Frisch, que se distinguieron durante la posguerra y la guerra fr?a; los alemanes Peter Weiss, Heinrich B?ll, Uwe Johnson, Martin Walser y G?nter Grass, todos ellos difundidos en la d?cada de los sesenta; y el austr?aco Peter Handke, a principios de los setenta. Y a?ade: Esta curiosidad ?los tres pa?ses en orden consecutivo? puede explicarse as?: Suiza era la ?nica que no estaba agotada por la guerra y pudo aparecer en primer lugar; Alemania Occidental experiment? una reconstrucci?n rapid?sima y logr? sus primeras obras nuevas hacia 1955; Austria, pa?s m?s pobre, aunque de gigantesca tradici?n literaria, ha llegado ahora. S?lo falta, en el orden de secuencia, la Alemania Democr?tica, largo tiempo dominada por consignas estatales y desconocida en Espa?a por motivos pol?ticos [El subrayado es del autor]. 7.1.2.1.2. Franz Kafka Sin embargo, el autor de lengua alemana m?s influyente en Tele/eXpr?s, como en toda Europa, fue Franz Kafka. Destaca el art?culo que Carandell escribe con motivo de los cincuenta a?os de la muerte del escritor de Praga, al que define como ?uno de los int?rpretes m?s pr?ximos de nuestra contemporaneidad376?. Kafka se adelant? al resto de mortales al convertir lo comprensible en incomprensible; no llega a comprender lo m?s sencillo, lo m?s 375 Carandell, Jos? Mar?a, ?Narrativa alemana de hoy?, Tele/eXpr?s, 25 de junio de 1975, p?g. 18. [Ver Anexo, punto 11, p?g. 397]. 376 Carandell, Jos? Mar?a, ?A los cincuenta a?os de la muerte de Kafka?, Tele/eXpr?s, 22 de abril de 1974, p?g. 5. 192 evidente. Tal es la sensaci?n que experimenta, a?os despu?s, el hombre contempor?neo. El ejemplo que propone Carandell es suficientemente explicativo: ?Antes la realidad trivial estaba fuera, inamovible; pero ahora el cine y la televisi?n han hecho presa de ella y la presentan de mil y una maneras, de forma que lo evidente se nos ha hecho problem?tico y, a la larga, incomprensible?. Adem?s, el relativismo cient?fico y filos?fico del siglo XX ?nos ha destruido cualquier seguridad, cualquier apoyatura y miramos con ojos no menos problem?ticos el universo y la existencia?. En otro art?culo, ?Kafkianas377?, Carandell da buena cuenta de la difusi?n del escritor de Praga, cuya obra de creaci?n hab?a editado ampliamente Alianza Editorial (a excepci?n de El proceso). Conocimiento que se completaba con una importante obra ensay?stica sobre Kafka: -Walser, Martin, Descripci?n de una forma, Editorial Sur, Buenos Aires, 1969. -Bl?cker, G., L?neas y perfiles de la literatura moderna, Guadarrama, Col. ?Punto Omega?, 75, Madrid, 1969. -Bataille, G., La literatura y el mal, Taurus, Madrid, 1971. -Benjamin, W., Angelus novus, La Gaya Ciencia, Barcelona, 1970. -Mayer, Hans, La literatura alemana desde Thomas Mann, Alianza, Madrid, 1970. -Muschg, Walter, La literatura expresionista alemana, Seix Barral, Barcelona, 1972. -Wilson, Edmund, Cr?nica literaria, en Barral, Barcelona, 1972378. Adem?s, justo en 1974, se publicaba: -Carta al padre, en Lumen. -Cartas a Milena, en Alianza. -Escritos de Franz Kafka sobre sus escritos, en Editorial Anagrama. 7.1.2.2. La influencia hispanoamericana En el caso de la novela en lengua alemana expusimos el caso tipo de la filia ?afici?n o amor a algo. Abordamos ahora otro tipo de relaci?n filial, la que se establece con la novela allende el Atl?ntico. Tele/eXpr?s se mantuvo atento a toda la literatura hispanoamericana y ?tuvo algo de casa propia para los hispanoamericanos379?. Ello ocurri? sobre todo en la etapa que nos ocupa, bajo la direcci?n empresarial del conde de God?, entre 1968 y 1977. Cuando 377 Carandell, Jos? Mar?a, ?Kafkianas?, Tele/eXpr?s, 27 de noviembre de 1974, p?g. 18. 378 Este libro, seg?n Carandell, tiene su inter?s por lo ?opuesto a la obra kafkiana?. 379 Marco, Joaqu?n y Gracia, Jordi, op. cit., p?g. 80. 193 [?] el director m?s importante de Tele/Expr?s, Manuel Ib??ez Escofet, acentu? los posibles resortes de modernidad y sinton?a juvenil. Ese nuevo tono y una suerte de jovialidad intelectual lo marcaron desde Joan de Sagarra y Jos? Mar?a Carandell hasta los hermanos Terenci y Ana Mar?a Moix, pero tambi?n dos buenos cr?ticos como Pascual Maisterra y Enrique Sordo o un joven escritor como Robert Saladrigas. Fueron atentos y entusiastas lectores de los hispanoamericanos [?]380. En cierto modo, Tele/eXpr?s reflej? lo que de ciudad abierta, moderna y europe?sta tuvo Barcelona desde 1968, frente a un Madrid que a?n no hab?a sabido ?sacarse de encima el paso tardo de una cultura de Estado: laber?ntica, funcionarial, de conferencia vespertina; lenta y carcomida de tiempos muertos y pesadumbre f?sica, por mucho que la actividad intelectual, cr?tica y editorial es incesante y efectiva381?. Se entiende as?, por ejemplo, el atrevimiento de Tele/eXpr?s al tratar temas hasta entonces tab?: la sexualidad, las drogas, la religi?n no cat?lica, lo camp? Conviene recordar que Ib??ez Escofet apost? desde un principio por un cuerpo de redactores j?venes y atrevidos. Como cualquier director, l?gicamente, supervisaba el suplemento antes de salir, sobre todo teniendo en cuenta que Tele/eXpr?s estaba sometido a una doble presi?n: la del R?gimen y la de la propia empresa. ?Pese a todo, los redactores no consult?bamos nada previamente con el director. La verdad es que el suplemento gozaba de bastante autonom?a?, explica Saladrigas382, que recuerda los enfrentamientos que m?s de una vez mantuvo con Ib??ez, ?discusiones brutales?: ?Yo quer?a publicar una art?culo sobre William Burroughs y se me dijo que era una exaltaci?n del mariconismo, las drogas, el vicio? Pero yo no lo entend?a. Si se pod?a hablar de la obra de Proust y ?ste era homosexual, ?por qu? no del novelista norteamericano??. Pod?an entenderse los recelos del director, ante un novelista como Burroughs cuya vida privada dejaba mucho que desear. Adicto a la hero?na, el pol?mico escritor mat? a su mujer por una caprichosa imprudencia: simular el tiro a la manzana cual Guillermo Tell. Lo importante, sin embargo, es que la argumentaci?n de Saladrigas fue suficiente para convencer a su superior. La cr?tica sobre Burroughs se publica el 17 de marzo de 1971, en la p?gina 14 de la secci?n literaria383. 380 Marco, Joaqu?n y Gracia, Jordi, op. cit., p?g. 80. 381 Marco, Joaqu?n y Gracia, Jordi, op. cit., p?g. 70. 382 Robert Saladrigas nos recuerda ?sta y otras experiencias en una entrevista personal que mantuvimos con ?l en enero de 2009. Ver tambi?n p?g. 63, nota 73. 383 [Ver Anexo, punto 15, p?g. 401]. Josep Maria Huertas tambi?n recuerda otro enervamiento de Manuel Ib??ez Escofet, este en El Correo Catal?n y antes de la Ley de Prensa del 66, cuando hab?a censura previa: ?Uno de mis reportajes de los primeros tiempos, sobre el mundo de los aprendices, volvi? censurado no por motivos pol?ticos, sino de tipo sexual, con el fat?dico l?piz rojo. Entonces Ib??ez Escofet empez? a gritar desaforadamente, como era su costumbre, esta vez contra los censores. Hasta el punto de que prescindi? de la censura y decidi? publicarlo tal cual lo hab?a escrito?. Recogido en Febr?s, Xavier, Josep Maria Huertas Claveria / Jaume Fabre, Editorial Laia, Ajuntament de Barcelona, Col. ?Di?legs a Barcelona?, Barcelona, 1986, p?g. 10. Otro de sus disc?pulos m?s destacados, Manolo V?zquez, escrib?a para Triunfo en 1976: ?Ib??ez hab?a 194 Es s?lo un ejemplo de la liberaci?n que empezaba a gestarse en una ciudad m?s propia de un pa?s democr?tico que de una dictadura. Por ello, en gran parte, ?los autores hispanoamericanos instalados en Barcelona participaron de esa efervescencia y de esa oxigenaci?n de actitudes y talantes?, explica Gracia, quien retrata as? la situaci?n pol?tica y social de los hispanoamericanos: Miran al extranjero, son pol?ticamente de izquierdas y menosprecian todo lo que retenga color ministerial o funcionarial. Saben simular una identidad moderna y muy europea que desaf?a las convenciones cejijuntas y muy castizas de la Espa?a religiosa del interior, del poder pol?tico y la prensa gris y previsible. Por eso su diario fue Tele/Expr?s, su revista de humor Por favor o Hermano Lobo, su local de copas Bocaccio o el m?s canalla Jamboree [?]384. Pero si Tele/eXpr?s se situ? en plano de igualdad, de filia, respecto de la literatura hispanoamericana, no as? otros cr?ticos, que manifestaron hacia ella una relaci?n de fobia. Como recoge Mart?, ?la realidad extranjera ser?a considerada inferior o negativa respecto de la cultura de origen, que pondr?a en movimiento una visi?n positiva de la cultura de origen, estructur?ndose entre las culturas jerarqu?as de valor, de superioridad e inferioridad385?. Saladrigas habr? de salir en defensa de los autores hispanoamericanos tras un debate que tuvo lugar en Madrid el 6 de junio de 1975, organizado por la fundaci?n March386. En ?l, tomaron parte Jos? Mar?a Mart?nez Cachero, Andr?s Amor?s, Gonzalo Torrente Ballester, Juan Benet, Dar?o Villanueva, Vicente Soto, Alonso Zamora Vicente y Gonzalo Sobejano. Durante el curso del debate, hubo quien puso en tela de juicio la obra de Rulfo, Carpentier, Sabato, Garc?a M?rquez, Asturias, Borges, Bioy Casares, Arguedas, Lezama, Onetti, Vargas Llosa? A lo que Saladrigas responde: ?La novela latinoamericana desempe?? una funci?n revulsiva, provoc? la ruptura definitiva con los viejos procedimientos y se?al? posibles caminos de salida que la novela espa?ola deb?a explorar por su cuenta387?. protagonizado una desigual, cotidiana lucha en pro de un periodismo independiente, cr?tico, servidor de la din?mica y no de la par?lisis de la sociedad catalana. [?] esa pol?tica le cost? dantescas batallas de palabra viva, de palabra telef?nica, de palabra escrita con toda clase de poderes. Temperamental, emotivo, candidato al infarto, Ib??ez lo tuvo, roto su coraz?n gigante, v?scera responsable de todos sus aciertos y de sus peque?os, perfectamente olvidables errores. As? lo reconoc?an los redactores, emocionados por la despedida de el viejo, un hombre con el que hab?an trabajado, con el que hab?an forcejeado, con el que incluso se hab?an peleado en esas dantescas peleas a gritos que Ib??ez desencadenaba como un dios de tormentas emotivas y pasajeras? [El subrayado es del autor], V?zquez Montalb?n, Manuel, ?Ib??ez Escofet o los riesgos del coraz?n?, Obra period?stica II, 1974 ? 1986. Del humor al desencanto. Debate, Barcelona, 2011, p?gs. 112 - 113. Edici?n a cargo de Francesc Salgado. 384 Marco, Joaqu?n y Gracia, Jordi, op. cit., p?g. 71. 385 Mart?, Antoni, ?La otredad de la literatura comparada?, Llovet, Jordi et al., Teor?a literaria y literatura comparada, Ariel, Barcelona, 2005, p?g. 388 386 Saladrigas, Robert, ?Debate sobre novela espa?ola?, Tele/eXpr?s, 18 de junio de 1975, p?g. 16. [Ver Anexo, punto 16, p?g. 402]. 387 Saladrigas, Robert, ?Debate sobre novela espa?ola?, Tele/eXpr?s, 18 de junio de 1975, p?g. 16. 195 Sin embargo, Saladrigas acierta al decir que la literatura no puede medirse en t?rminos competitivos, ni mucho menos plantear una lucha entre bloques latinoamericanos388 y el bloque espa?ol peninsular. Primero, porque dos a?os antes, en 1973, Tele/eXpr?s ya advert?a la variedad de la literatura hispanoamericana, en su cr?tica a la Galaxia Lationamericana, de Jean-Michel Fossey. El libro recog?a entrevistas a Miguel ?ngel Asturias, Lezama Lima, Nivaria Tejera, H?ctor Bianchiotti, N?stor S?nchez, Vargas Llosa, Manuel Puig, Jorge Edwards, Garc?a M?rquez, Luis Campodonica, Bryce Echenique, Severo Sarduy, Nicol?s Guill?n y Roberto Fern?ndez Retamar. Hay ausencias notables389, es cierto (destacan las de Cort?zar, Borges, Carpentier, Rulfo?), pero la obra de Fossey alecciona en dos aspectos fundamentales, seg?n sabe ver, una vez m?s, Saladrigas: Primero. El libro ofrece una amplia visi?n literario-pol?tica de la galaxia latinoamericana, ?conformada seg?n los ojos disparejos de un pu?ado de escritores entre los que se mezclan nacionalidades, credos ideol?gicos, opciones vanguardistas y cl?sicas, e incluso enfrentamientos generacionales390?. Y segundo. Fossey rompe ?la imagen falsa, y sin embargo tan difundida, de un bloque compacto y homog?neo? y permite entender la galaxia latinoamericana ?desde una ?ptica multiforme y realista?. Sobre esta base, el art?culo de Saladrigas sobre la fundaci?n March, publicado un a?o despu?s, concluye: El triunfo de los grandes novelistas latinoamericanos nada tiene que ver m?s que con el valor de sus propias obras, de la misma manera que el impacto internacional conquistado recientemente por las novelas de Juan Mars? y de Juan y Luis Goytisolo, no pueden ser explicadas ?nicamente en funci?n de la supuesta influencia recibida de sus colegas del otro lado del Atl?ntico391. Por otro lado, deben reconocerse sin m?s logros tan irrebatibles como la incorporaci?n del llamado Realismo m?gico por parte de los autores hispanoamericanos. ?Ni los europeos ni los 388 N?tese aqu? el uso del t?rmino ?latinoamericano?, con el que se da cabida a literaturas de sustrato latino: esto es, tambi?n el portugu?s, el franc?s y el italiano, adem?s del espa?ol. Con esta denominaci?n, promovida generalmente por c?rculos culturales franceses, se trat? de minar la influencia de la literatura en espa?ol. Finalmente, se acab? optando por el t?rmino de lo ?hispanoamericano?, en referencia a las literaturas de habla hispana en Am?rica. 389 A pesar de lo acertado en las conclusiones, el libro de Fossey tuvo poca influencia. S? goz? de ella, en cambio, Los nuestros (1966), del chileno Luis Harss, que entrevist? a los escritores clave del boom latinoamericano; y tambi?n Introducci?n a la novela hispanoamericana actual (1973), de Andr?s Amor?s. 390 Saladrigas, Robert, ?Fossey y la galaxia latinoamericana?, Tele/eXpr?s, 17 de abril de 1974, p?g. 17. 391 Saladrigas, Robert, ?Debate sobre novela espa?ola?, Tele/eXpr?s, 18 de junio de 1975, p?g. 16. 196 norteamericanos hab?an logrado antes ?ni lo han conseguido despu?s? romper las estructuras del realismo estricto?, explica Saladrigas en su art?culo ?Magia y paisaje392?, donde a?ade que, en cambio, ?el novelista latinoamericano no ha tenido que esforzarse apenas [?], le ha bastado con volver los ojos a s? mismo o recorrer la mirada de cuanto le rodeaba?. Tele/eXpr?s no se queda en el plano te?rico; analizar? estos aspectos en Los r?os profundos, de Jos? Mar?a Arguedas. El analista es en esta ocasi?n Mario Vargas Llosa, que centra su atenci?n en Ernesto y destaca el entusiasmo desmedido por la naturaleza, de ra?z compensatoria, [que] colinda con el embeleso m?stico. El espect?culo de la aparici?n del sol en medio de lluvias dispares deja al ni?o indeciso y anula en ?l la facultad de razonar. Ese arrobo contiene en s? una verdadera alienaci?n, entra?a en germen una concepci?n animista del mundo. Su sensibilidad exacerbada hasta el ensimismamiento por la realidad natural, llevar? a Ernesto a idealizar paganamente plantas, objetos y animales y atribuirles propiedades no s?lo humanas, sino tambi?n divinas: a sacralizarlas393. [El subrayado es del autor] Ante el apasionado debate que gener? el boom, Tele/eXpr?s adopt? una posici?n intermedia, lejos del manique?smo que redujo todo a una simple cuesti?n de interdependencia o enfrentamiento. Jos? Mar?a Castellet ofrece interesantes claves para explicar, junto al influjo hispanoamericano, el desarrollo de la novela peninsular. Ya en el primer n?mero de ?Tele/eXpr?s Literario?, se dice: ?[En la novela] se acusa tambi?n la crisis general que sufre el g?nero en todo el mundo. En l?neas generales se debe a que la novela tradicional se ha visto invadida en su terreno caracter?stico por el mundo de los mass media; cine, radio, televisi?n?394?. Y acto seguido, como ya vimos en Gimferrer y Clotas, el padre de los nov?simos hace el siguiente diagn?stico: 392 Saladrigas, Robert, ?Magia y paisaje?, Tele/eXpr?s, 27 de febrero de 1974, p?g. 17. 393 Vargas Llosa, Mario, ?Magia y enso?aci?n en Los r?os profundos?, Tele/eXpr?s, 27 de febrero de 1974, p?g. 16. El texto publicado en Tele/eXpr?s es un extracto de ?Tres notas sobre Arguedas?, en Nueva Novela Latinoamericana, 1, Paid?s, Buenos Aires. 394 En 1971 Ana Mar?a Moix recoge en su secci?n ?24 horas de la vida de?? diferentes opiniones al respecto de la crisis de la novela, debate que parece eterno. Max Aub, en la misma l?nea que Castellet, explicaba: ?El panorama es bastante negro, la verdad. La veo mal, como en el resto del mundo. Mira, hay demasiadas cosas para distraerse hoy en d?a. Gentes trabajadoras, como Mario Vargas Llosa por ejemplo, hay poca. Hoy, a la gente le gusta demasiado el f?tbol, la televisi?n, ya no hay tertulias, no se toma caf?. S?, s?, tomar caf?, hacer tertulia, hablar. Hoy s?lo hay diversiones, drugstores. ?Qui?n lee hoy los poemas de los dem?s? Hoy la gente baila, bebe, mira la televisi?n: no hay tiempo para escribir?. Moix, Ana Mar?a, ?24 horas de la vida de Max Aub?, 24 x 24, Ediciones Pen?nsula, Barcelona, 1972, p?g. 43. Para Mario Vargas Llosa, en cambio: ?Quienes dicen eso, quienes opinan que la novela ha muerto, est?n afectados de miop?a. En Europa, s? quiz?s est? en crisis, pero es una crisis del momento. En Latinoam?rica, la novela crece cada d?a con m?s fuerza. La novela naci? por razones de tipo hist?rico, social e individual, razones que siguen siendo v?lidas (a?n ahora), por lo tanto no creo en la muerte de la novela. S?lo desaparecer? cuando desaparezca la infelicidad o cuando exista una sociedad planificada donde la irracionalidad, como expansi?n individual, no tenga cabida?. Moix, Ana Mar?a, ?24 horas de la vida de Mario Vargas Llosa?, 24 x 24, Ediciones Pen?nsula, Barcelona, 1972, p?g. 106. 197 La realidad es, pues, que no puede hablarse de una gran novel?stica ni en castellano, ni en catal?n, ni en gallego. Puede hablarse, ?nicamente, de algunos autores que individualmente se salvan de la quema por motivos, adem?s, individuales. [?] En castellano hay tentativas que se inscriben dentro de la escritura textual ?las ?ltimas novelas de Juan Goytisolo, las de Juan Benet??395. Todas estas reflexiones se lanzan mediados los setenta, tras unos primeros a?os en que la recepci?n de lo hispanoamericano fue un tanto improvisada. Como describen Ferrer Sol? y Carmen Sanclemente, ?en la primera mitad de 1967 contin?a en buena medida la desinformaci?n de los a?os anteriores y es muy limitada la presencia de obras de autores hispanoamericanos en los cat?logos de editoriales espa?olas (hablamos de que es dif?cil localizar en total una docena de libros)?. Efectivamente, en los cuatro primeros a?os de Tele/eXpr?s, de septiembre de 1964 a noviembre de 1968, el diario barcelon?s tan s?lo publica nueve cr?ticas o rese?as sobre autores hispanoamericanos; la mayor?a vienen motivadas por los premios literarios, uno de los pocos escaparates de entonces: -Redacci?n, ?El ?ltimo premio Nadal: Eduardo Caballero Calder?n? 14 de abril de 1966, Tele/eXpr?s, p?g. 6. -Carrero, Carlos, ?Entrevista a Eduardo Caballero Calder?n?, Tele/eXpr?s, 23 de abril de 1966, p?g. 2. -Sent?s, Carlos, ?Rub?n Dar?o en Barcelona?, Tele/eXpr?s, 19 de enero de 1967, p?g. 1. -Maisterra, Pascual, ?Rese?a a Pablo Neruda (en el bloque gen?rico Libros)?, Tele/eXpr?s, 15 de marzo de 1967, p?g. 15. -Maisterra, Pascual, ?Otra vez Vargas Llosa?, Tele/eXpr?s, 12 de abril de 1967, p?g. 13. -Redacci?n, ?Nueva actualidad de Mario Vargas Llosa?, Tele/eXpr?s, 4 de agosto de 1967, p?g. 13. -Sordo, Enrique, ?Miguel ?ngel Asturias, premio Nobel?, Tele/eXpr?s, 20 de octubre de 1967, p?g. 14. -Redacci?n, ?Hemos le?do? Miguel ?ngel Asturias?, Tele/eXpr?s, 26 de enero de 1968, p?g. 19. -Redacci?n, ?El Premio Biblioteca Breve, Adriano Gonz?lez Le?n?, Tele/eXpr?s, 2 de marzo de 1968, p?g. 5. 395 Bassets, Llu?s, ?Jos? Mar?a Castellet habla de los males de nuestra literatura?, Tele/eXpr?s, 2 de enero de 1974, p?g. 15. 198 A partir de 1968, con el empuje que supuso la irrupci?n de Gabriel Garc?a M?rquez, la cr?tica afin? el olfato. Vimos al analizar la figura de Pascual Maisterra que Tele/eXpr?s fue uno de los primeros diarios en publicar una cr?tica sobre Cien a?os de soledad, complement?ndola con una acertada visi?n panor?mica de la literatura hispanoamericana. Eso fue en 1968 y a partir de entonces se percibe un incremento sustancial tanto del n?mero como de la calidad de cr?ticas relacionadas con autores hispanoamericanos, preferentemente novelistas. En los cinco a?os que siguen al art?culo de Maisterra, el n?mero de cr?ticas, rese?as y entrevistas sobre autores hispanoamericanos se multiplica por cuatro, superando la cuarentena. El ritmo se acelera en los dos primeros a?os de suplemento literario, cuando se publican cerca de 30 cr?ticas, entrevistas y rese?as. De este ?ltimo per?odo, destacamos algunos de los art?culos m?s interesantes, la mayor?a sobre cuento y novela: -S?ria, Josep Maria, ?Jorge Edwards, persona non grata?, Tele/eXpr?s, 23 de enero de 1974, p?g. 13. -Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?Un argentino en Par?s: H?ctor Bianciotti?, Tele/eXpr?s, 23 de enero de 1974, p?g. 15. -Bassets, Llu?s, ?Vargas Llosa regresa al Per??, Tele/eXpr?s, 20 de febrero de 1974, p?g. 15. -Vargas Llosa, Mario, ?Magia y enso?aci?n en ?Los r?os profundos??, Tele/eXpr?s, 27 de febrero de 1974, p?g. 16. [Ver Anexo, punto 17, p?g. 403] -Melendres, Jaume, ?Ciclista a la rueda?, Tele/eXpr?s, 6 de marzo de 1974, p?g. 19. Art?culo sobre la influencia de los autores hispanoamericanos en novelistas como Josep Albanell. -Sanz Villanueva, Santos, ?Uno de los fundadores del Realismo M?gico. Homenaje a Miguel ?ngel Asturias?, Tele/eXpr?s, 12 de junio de 1974, p?g. 15. [Ver Anexo, punto 18, p?g. 404] -Saladrigas, Robert, ?Paseo (recordado) con Miguel ?ngel Asturias?, Tele/eXpr?s, 12 de junio de 1974, p?g. 15. -Saladrigas, Robert, ?Julio Cort?zar, Octaedro?, Tele/eXpr?s, 3 de julio de 1974, p?g. 13. [Ver Anexo, punto 19, p?g. 405] -Carandell, Jos? Mar?a, ?Neruda: de las cosas a los hombres?, Tele/eXpr?s, 10 de julio de 1974, p?g. 16. -Redacci?n, ?Primer Aniversario de la muerte de Pablo Neruda?, Tele/eXpr?s, 25 de septiembre de 1974, p?g. 15. -Laplace, Jorge, ?Los ?ltimos d?as de Pablo Neruda?, Tele/eXpr?s, 25 de septiembre de 1974, p?g. 16. 199 -Couste, Alberto, ?La literatura respirada: Macedonio Fern?ndez?, Tele/eXpr?s, 4 de diciembre de 1974, p?g. 17. -Humberto Moreno, Rafael, ?Sobre un testimonio marginal: Felisberto Hern?ndez?, Tele/eXpr?s, 4 de diciembre de 1974, p?g. 18. -Cata?o, Jos? Carlos, ?El ?Concierto barroco? de Alejo Carpentier?, Tele/eXpr?s, 12 de marzo de 1975, p?g. 16. -Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?La vuelta de Garc?a M?rquez?, Tele/eXpr?s, 4 de junio de 1975, p?g. 16. [Ver Anexo, punto 20, p?g. 406] -Garc?a, Eligio, ?El m?s triste de los tigres?. Entrevista a Guillermo Cabrera Infante, Tele/eXpr?s, 2 de julio de 1975, p?g. 14. -Prometeo Moya, Antonio, ?O-subcultura?, Tele/eXpr?s, 2 de julio de 1975, p?g. 14. - Prometeo Moya, Antonio, ?La clepsidra de Borges?, Tele/eXpr?s, 24 de septiembre de 1975, p?g. 13. -Roy, Joaqu?n, ?Nueva voz de Am?rica: Oscar Collazos?, Tele/eXpr?s, 24 de septiembre de 1975, p?g. 13. -Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?Donoso y la narrativa?, Tele/eXpr?s, 29 de octubre de 1975, p?g 13. -Hegwewiez, Enrique, ?Lezama Lima, Voces en su centro henchido?, Tele/eXpr?s, 29 de octubre de 1975, p?g. 13. -Roy, Joaqu?n, ?Alicia en el Uruguay: Felisberto Hern?ndez?, Tele/eXpr?s, 26 de noviembre de 1975, p?g. 17. -?La cr?nica de Ernesto S?bato?, Tele/eXpr?s, 25 de junio de 1975, p?g. 18. Destaca por su acierto y concreci?n la relaci?n de obras con que Ana Mar?a Moix describe el devenir del boom desde 1958 a 1971. Reproducimos por extenso parte de la introducci?n a su entrevista con Mario Vargas Llosa, de la serie ?24 horas de la vida de??: En 1958, cuando Mario Vargas Llosa ganaba el premio Leopoldo Alas, para narraciones, Alfonso Grosso y sus berzianos debieron de [sic.] haber advertido el peligro. Cierto que era pronto, demasiado pronto, y que desde el centro de la meseta la visibilidad es reducida (sucede siempre que el centro est? 200 en una hoyo); de haberlo advertido, se hubieran ahorrado m?s de un disgusto. Porque a partir de 1962, cuando Mario Vargas Llosa gan? el Biblioteca Breve, con su novela La ciudad y los perros, ya ser?a tarde, demasiado tarde. En 1963, la misma novela obten?a el Premio de la Cr?tica (boom, boom, boom), en 1964 Cabrera Infante ganaba con Tres tristes tigres, el Biblioteca Breve (boom, boom, boom), en 1965 Vargas Llosa publicaba La casa verde y Carpentier El siglo de las luces. En 1966, Vargas Llosa obtiene el Premio de la Cr?tica por La casa verde. En 1967 Carlos Fuentes gana el Breve por Cambio de piel y aparece Cien a?os de soledad de Garc?a M?rquez (boom, boom, boom)396. [El subrayado es de la autora] Luego vendr? Adriano Gonz?lez Le?n con Pa?s port?til (Biblioteca Breve 1968), Jos? Donoso con El obsceno p?jaro de la noche (1970) y ?ediciones a porrillo de Asturias, Cort?zar, Onetti, Borges, Sabato, Rulfo? (boom, boom, boom)?. Con los a?os, el cr?tico aprendi? a discriminar y acogi? con criterio las obras hispanoamericanas. As? se explica la escasa difusi?n que tuvo en Espa?a el argentino Bianchiotti, de gran ?xito en Francia. La causa, seg?n Gim?nez-Front?n, ha de buscarse en el mimetismo franc?s de este autor, que recuerda mucho a Flaubert y a la literatura m?s cl?sica del pa?s vecino, no a la transgresora literatura hispanoamericana del boom. Cuando Tusquets edita la primera obra traducida al castellano, Ritual, en Francia ya exist?an tres traducciones: Detr?s del rostro que nos mira, Los desiertos dorados y el propio Ritual, publicadas por Maurice Nadeau en Les Lettres Nouvelles. Esto lleva a Beatriz de Moura, de Tusquets, a entonar el mea culpa por no haber descubierto antes a este autor. Gim?nez-Front?n le replica: ?Convendr?a no desmadrar la mala conciencia. [?] Desde el boom [?] no puede decirse que el mundo editorial espa?ol haya desatendido ni siquiera a los escritores noveles, sino todo lo contrario [?] Se me hace dif?cil creer que sus novelas [las de Bianchiotti] hayan podido ser rechazadas con anterioridad en Espa?a o en su pa?s natal, y cabe recordar que el inter?s por los escritores latinoamericanos por parte de los editores espa?oles tiene a?os de vida397?. Y al rev?s, tambi?n resulta extra?o al cr?tico que hayan sido precisamente los franceses los descubridores de un autor en lengua espa?ola, cuando en Francia s?lo suelen atenderse a los escritores en espa?ol ya consagrados. La lectura de Ritual sumada a la de algunas cr?ticas de los colegas franceses, lo lleva a la conclusi?n de que Bianchiotti, m?s que un mundo, quiere ?recrear morosamente un espacio moroso, un espacio en que tanta importancia tienen los hombres como aquella r?faga de viento nocturno que altera el reposo de objetos, animales y durmientes?. Y haci?ndose eco de las palabras de Wagender, cr?tico de 396 Moix, Ana Mar?a, ?24 horas de la vida de Mario Vargas Llosa?, 24 x 24, Ediciones Pen?nsula, Barcelona, 1972, p?g. 101. 397 Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?Un argentino en Par?s: H?ctor Bianchiotti?, Tele/eXpr?s, 23 de enero de 1974, p?g. 15. 201 Le Monde, Gim?nez-Front?n entiende que Bianchiotti ?es un argentino que se preocupa de no parecerlo?. ?Tenemos, pues, el hecho de que Bianchiotti es inteligible para los lectores franceses. Y tenemos tambi?n una actitud tradicional gala de barrer para adentro?, concluye el cr?tico de Tele/eXpr?s. 7.1.2.2.1. El referente: Mario Vargas Llosa Mario Vargas Llosa fue sin duda el autor hispanoamericano que centr? mayor atenci?n en Tele/eXpr?s. El suplemento literario le dedica un monogr?fico el 19 junio de 1974, donde pueden rese?arse los siguientes art?culos398: -Art?s-Gener, A., ?Homenaje de despedida a Mario Vargas Llosa. La vivencia?, p?g. 19. -Carandell, J. M., ?Mario Vargas y los otros?, p?g. 19. -Vargas Llosa, Mario, ?Extracto del pr?logo a Madame Bovary?, p?g. 19. -Clotas, Salvador, ?Despu?s de cenar con Mario?, p?g. 20. -Bassets, Llu?s, ?Vargas Llosa y la marginaci?n?, p?g. 21. Tele/eXpr?s destaca el papel revulsivo que tuvo la obra del novelista peruano, que gener? en Espa?a, a principios de los sesenta, un inter?s espectacular por la literatura hispanoamericana. Carandell lo resume as?: ?No es dif?cil recordar la sacudida que supuso en el campo literario espa?ol La ciudad y los perros, en un momento cr?tico de nuestras letras, al descubrirnos no s?lo a un escritor equiparable a los mejores de la tradici?n castellana, sino tambi?n al abrir una ventana a Am?rica y a una actitud, universal, que el provincianismo cultural espa?ol de la posguerra desconoc?a casi totalmente?. Uno de los atractivos de la obra, aparte el impecable estilo literario, pudo residir en el car?cter de microcosmos que engendraba la relaci?n explotador-explotado en el Colegio Militar Leoncio Prado, sobre todo entre el personaje de Ricardo Arana ?El esclavo? y ?El Jaguar?. El primero es de f?sico y esp?ritu d?bil, representa el papel del otro, del distinto, dentro del colegio, y por ello es el chivo expiatorio y objeto de todo tipo de vejaciones. Por el contrario, ?El Jaguar?, que desarrolla el papel de macho violento, somete a todo tipo de injusticias a su v?ctima, hasta el punto de que muchos lo se?alan como el asesino de ?El esclavo?. Tras esta acusaci?n, sucede que ?El Jaguar? se siente tan solitario como su v?ctima y, seg?n nos relata Alberto Fern?ndez ?acaso personaje intermedio entre ambos extremos?, el 398 Ver Anexo, punto 21, p?g, 407. 202 victimario es capaz de comprender a su esclavo, de sentir lo que ?l sinti?. Este esquema de poder / no poder, reducido en este caso al microcosmos del Colegio Militar Leoncio Prado, se da tambi?n en la sociedad civil. Es como si Vargas Llosa, escogiendo individuos de diferentes clases, zonas geogr?ficas y razas, hubiese querido concentrar todo en un recinto, a modo de laboratorio. En este sentido, Carandell destaca la ?proximidad incuestionable? que existe entre Vargas Llosa y Jos? Mar?a Arguedas, ?entre este mundo bestial del presidio de El Sexto y los cuarteles, las escuelas y los personajes del mundo de Vargas?. Ambas novelas encierran ?la violencia caracter?stica de la Am?rica Latina?. Tele/eXpr?s destaca la atenci?n que el propio Vargas Llosa puso en los autores hispanoamericanos399, de quienes fue amigo y defensor desde buen principio. As? ocurre, por ejemplo, en el pr?logo a la novela El Sexto, publicada dos a?os antes que La ciudad y los perros y reeditada en 1974 por Laia. Pero tambi?n est?, seg?n recoge Bassets en su art?culo400, el inter?s por el poeta maldito que fue Oquendo Amat y, sobre todo, el an?lisis de la obra de Sebasti?n Salazar Bondy, cuya figura sirve a Vargas para estudiar y argumentar su propio comportamiento como escritor, su condici?n. Salazar Bondy eligi? ser escritor a los 23 a?os: ?[?] la guerra s?lo estaba comenzando y ?l no pod?a ignorar, a estas alturas, que esa guerra que emprend?a estaba, m?s tarde o m?s temprano, fatalmente perdida. Porque todo escritor peruano es a la larga un derrotado401? [El subrayado es del autor]. ?Qu? sentido tiene ser escritor en un pa?s donde la mayor?a de ciudadanos no saben o no est?n en condiciones leer, mientras que los que s? saben, no quieren? Vargas Llosa encuentra una motivaci?n: ?En el dominio espec?fico de la literatura, aunque sus contempor?neos no lo lean, aunque deba superar dificultades muy grandes para publicar lo que describe, aunque s?lo se interesen por su trabajo y lo acepten y discutan otros poetas, otros narradores, y tenga la lastimosa sensaci?n de escribir para nadie, el joven tiene siquiera el dudoso consuelo de ser descubierto, le?do y juzgado p?stumamente402?. Diez a?os m?s tarde de La ciudad y los perros, otra publicaci?n de Mario Vargas Llosa gener? todo un acontecimiento literario: Pantale?n y las visitadoras. Tal fue la expectativa que levant? el novelista, que el giro humor?stico de su ?ltima novela decepcion? a m?s de un cr?tico. El propio Vargas Llosa se defend?a en Tele/eXpr?s, en la entrevista que manten?a con Bassets, donde argumentaba: ?Muchos cr?ticos han confundido la sencillez con 399 Parte de la cr?tica acus? a Mario Vargas Llosa de romper, a ra?z del caso Padilla, la generaci?n del boom. Tele/eXpr?s, en cambio, se mostr? siempre defensor del novelista peruano en todos los aspectos. No ser? ?sta la ?nica muestra; m?s adelante se ver?n opiniones, tambi?n favorables, en las firmas de Maisterra y Clotas. 400 Bassets, Llu?s, ?Vargas Llosa y la marginaci?n?, Tele/eXpr?s, 19 de junio de 1974, p?g. 21. 401 Vargas Llosa, Mario, ?Salazar Bondy y la vocaci?n del escritor en Per??, pr?logo a Escritos pol?ticos y morales (Per?: 1954-1965), Fondo Editorial, Lima, 2003, p?g. 18. 402 Vargas Llosa, Mario, ?Salazar Bondy y la vocaci?n del escritor en Per??, pr?logo a Escritos pol?ticos y morales (Per?: 1954-1965), Fondo Editorial, Lima, 2003, p?g. 19. 203 la superficialidad. Piensan que Pantale?n es m?s sencilla como historia y, por tanto, m?s superficial. Pero eso no significa que haya sido un esfuerzo menor. Al contrario. Nunca hab?a tratado el humor y eso me oblig? a esforzarme403?. Pese a todo, el objetivo ?ltimo del novelista era el de manifestar ?el retraso, la ignorancia, la estupidez??, rasgos que desgraciadamente pueden hallarse en cualquier comunidad humana: ?Dentro de una congregaci?n religiosa, dentro de un aparato burocr?tico, un partido ?nico, una estructura vertical, donde un individuo puede llegar a una penosa confusi?n entre el fin y los medios?. Por eso, para el Vargas Llosa de 1974 ?y aqu? est? otros de los atractivos para el lector de Tele/eXpr?s? ?el mejor servicio que puede prestar un intelectual a su pa?s y a su Gobierno, es no ser un incondicional, porque para eso ya est?n los funcionarios?. Y concluye: ?La literatura es un foco de cr?tica en cualquier sociedad y en cualquier r?gimen, incluso progresista como es el del Per?, donde pesa m?s lo positivo que lo negativo?. Entre los cr?ticos que le defendieron se encontraban Jos? Mar?a Castellet404 y tambi?n Salvador Clotas, que firma la cr?tica de esta novela en Tele/eXpr?s: ?Cada nuevo paso en la carrera de Vargas Llosa es como si todo el mundo desconfiara de sus posibilidades de seguir encontrando caminos para su creaci?n. [Es la suya] una literatura concebida dentro de la dificultad, del trabajo continuado y voluntarioso. Quiz? sea por eso que parte del p?blico y la cr?tica esperan signos de cansancio de este escritor. Su ?ltima novela defraudar? mucho esa expectativa405?. No fue ?sta la ?nica defensa que mostr? el diario barcelon?s. A?os antes, con motivo del Premio de la Cr?tica, Pascual Maisterra justificaba la pol?mica decisi?n de premiar dos veces a Mario Vargas con un mismo galard?n: en 1964 lo recib?a por La ciudad y los perros, y en 1967 por La casa verde. Maisterra406, miembro que vot? a Vargas Llosa, argumentaba: [?] creo que hemos premiado a un aut?ntico, excepcional escritor. Porque, amigos, escribir un libro no es dif?cil y ganar premios es ya inevitable en el lugar. Pero ser escritor hasta el l?mite, vivir en la raz?n ?nica y obsesionante de las ocho y de las nueve y de las diez horas de m?quina, un d?a, un a?o y as? siempre, con los domingos esperados para escribir, y la comida medida para escribir, y casi el amor puesto para escribir, y el Par?s pr?ximo y lejan?simo para escribir y el sufrimiento y el sue?o y la privaci?n y la noche metida dentro para escribir, es cosa que, bien pensada, denuncia cierta definitiva vocaci?n. 403 Bassets, Llu?s, ?Vargas Llosa regresa al Per??, Tele/eXpr?s, 20 de febrero de 1974, p?g. 15. 404 Recogido en Gracia, Jordi y Marco, Joaqu?n, op. cit., p?g. 151. 405 Clotas, Salvador, ?Despu?s de cenar con Mario?, Tele/eXpr?s, 19 de junio de 1974, p?g. 20. 406 Maisterra, Pascual, ?Otra vez Vargas Llosa?, Tele/eXpr?s, 12 de abril de 1967, p?g. 13. La cr?tica no est? firmada por Maisterra en la p?gina original del diario, pero tal como recoge Gracia [Gracia y Marco, op. cit., p?g. 404], este cr?tico era el encargado siempre de la parte castellana de la secci?n ?Letras a la vista?. 204 Efectivamente, Vargas Llosa es un escritor empedernido. Volviendo a su an?lisis sobre Salazar Bondy, se entiende mejor su arriesgada opci?n de ser escritor en el Per?, un pa?s subdesarrollado, es decir, una jungla donde hay que ganarse el derecho a la supervivencia a dentelladas y a zarpazos. El escritor se embarcar? en obligaciones que, fuera de no despertar su adhesi?n ?ntima, muchas veces repugnar?n a sus convicciones y le dar?n mala conciencia. Y, adem?s, absorber?n su tiempo. Dedicar? cada vez m?s horas al ?otro oficio? y por la fuerza de las circunstancias leer? poco, escribir? menos, la literatura acabar? siendo en su vida un ejercicio de domingos y d?as feriados, un pasatiempo: ?sa es tambi?n una manera de desertar o de ser derrotado407. El vaticinio de Maisterra no puede ser m?s certero, cuando finaliza su cr?tica asegurando que Vargas Llosa es el ?hombre joven que nuestros nietos estudiar?n en su Bachillerato?. 7.1.2.2.2. Los olvidados: Macedonio Fern?ndez, Felisberto Hern?ndez Tele/eXpr?s se preocup? de recuperar a aquellos escritores hispanoamericanos que precedieron ?y posibilitaron? el denominado boom. Pese a la marginaci?n que los acompa?a, Macedonio Fern?ndez y Felisberto Hern?ndez son definidos por el diario barcelon?s como los verdaderos maestros de Jorge Luis Borges o Julio Cort?zar, por citar los casos m?s destacados. El tema se trata en un monogr?fico titulado ?Los olvidados?, en el suplemento literario del 4 de diciembre de 1974408. El art?culo de Rafael Humberto Moreno-Dur?n sintetiza el mensaje principal de este n?mero: Sintom?ticamente toda la cultura se va gestando, en gran medida, con el acopio de obras marginales [?]. Ese curioso y a?n poco estudiado fen?meno que ha dado en llamarse el ?Boom? de la novela latinoamericana, sirvi?, entre muchas otras cosas, para promover la recuperaci?n de una serie de narradores que, parad?jicamente, son los aut?nticos maestros de los j?venes autores que empezaron a beneficiarse con el f?rtil esc?ndalo que el ?Boom? produjo. Maestros que, en fin, permanec?an alejados, marginados [El subrayado es del autor]. 407 Vargas Llosa, Mario, ?Salazar Bondy y la vocaci?n del escritor en Per??, pr?logo a Escritos pol?ticos y morales (Per?: 1954-1965), Fondo Editorial, Lima, 2003, p?gs. 19-20. 408 Cons?ltese los art?culos Couste, Alberto, ?La literatura respirada: Macedonio Fern?ndez?, K, 4 de diciembre de 1974, p?g. 17; y Humberto Moreno, Rafael, ?Sobre un testimonio marginal: Felisberto Hern?ndez?, Tele/eXpr?s, 4 de diciembre de 1974, p?g. 18. [Ver Anexo, punto 22, p?g. 408]. Meses despu?s, Jos? Mar?a Carandell se refiere a La casa inundada en Carandell, J. M., ?Lo real y lo so?ado?, Tele/eXpr?s, 3 de septiembre de 1975, p?g. 14. Hern?ndez, Felisberto, La casa inundada y otros cuentos, Lumen, ?Palabra Menor?, Barcelona, 1975. Pr?logo de Julio Cort?zar, dibujos y selecci?n de Glauco Cepozzoli. Selecci?n de Cristina Peri Rossi. 205 En los a?os sesenta, efectivamente, son muy pocos los lectores que conocen a Rulfo, Roa Bastos, Guimaraes Rosa o Marechal. Menos a?n los que conocen la obra de Macedonio Fern?ndez o Felisberto Hern?ndez. Ahora, en los setenta, empieza a impartirse justicia literaria. Un reconocimiento que, no obstante, ya hacen los propios autores del boom, como recoge otro art?culo que firma Alberto Couste, ?ste sobre la figura de Macedonio Fern?ndez: ?Lo admir? hasta el plagio?, confes? devotamente, refiri?ndose a ?l, Jorge Luis Borges, acaso el m?s ilustre de sus hijos. Tres generaciones de creadores argentinos ?que incluyen los nombres de Leopoldo Marechal, Julio Cort?zar, el grupo de Poes?a Buenos Aires, Francisco Urondo o N?stor S?nchez? no vacilaron en reconocer su magisterio. [?] Sin embargo, pocos autores han sido tan minuciosamente desconocidos como ?l409. Con el paso de los a?os, estos autores marginales son incorporados al canon hispanoamericano. De modo que, ahora s?, en los setenta, se da el clima literario necesario que permite una actitud relativamente receptiva ante su obra. En 1974 se editan en Espa?a los 10 vol?menes de las obras completas de Macedonio Fern?ndez; el mismo a?o, Lumen publica el relato Las Hortensias, de Felisberto, y un a?o despu?s, en 1975, aparece en el mercado espa?ol La casa inundada y otros cuentos, con pr?logo de Julio Cort?zar, selecci?n de Cristina Pieri y dibujos de Glauco Capozzoli. Con todo, la obra de ambos autores es compleja y se aparta doblemente de los c?nones que hab?an prevalecido en el siglo XIX y XX. De ah?, por otro lado, el atractivo que tuvo su obra para Tele/eXpr?s, interesado como vimos en las vanguardias. Resulta ?til, para situar a Macedonio y Felisberto, la s?ntesis que propone Julio Prieto en su ensayo sobre las vanguardias del R?o de la Plata: Si consideramos tanto la ficci?n vanguardista como las narrativas de la extra?eza como desv?os o erosiones m?s o menos radicales de la narrativa realista cl?sica ?seg?n los distintos modelos de la novela decimon?nica, de probada vigencia a lo largo del siglo XX, antes y despu?s de las cr?ticas sucesivas de la vanguardia y las narrativas de la extra?eza?, la escritura exc?ntrica de Macedonio (y, en menor medida, los textos tempranos de Felisberto que, en cualquier caso, nunca alcanzan la radicalidad anti-narrativa de aqu?l) constituir?a una instancia extrema de esa cr?tica [?]410. 409 Couste, Alberto, ?La literatura respirada: Macedonio Fern?ndez?, Tele/eXpr?s, 4 de diciembre de 1974, p?g. 17. 410 Prieto, Julio, Desencuadernados: vanguardias exc?ntricas en el R?o de la Plata. Macedonio Fern?ndez y Felisberto Hern?ndez, Beatriz Viterbo Editora, Rosario (Argentina), 2002, p?g. 33. 206 De manera que, situadas ya en el margen del canon ?esto es, en las vanguardias? tanto Macedonio como Felisberto pugnan por situarse en el extremo m?s extremo: Mi lectura no va encaminada a se?alar esta ?excentricidad? m?s o menos inherente a los modos narrativos de la vanguardia, sino m?s bien a rastrear un segundo o interior nivel de excentricidad, una tendencia centr?fuga en cuanto a esa excentricidad, por as? decir, ?de primer grado? ?a examinar, en otras palabras, c?mo las escrituras de Macedonio y Felisberto se dedican a hacer m?rgenes dentro del margen de la vanguardia (un ?margen? que, por lo dem?s, [?] no tarda en devenir ?centro?411. Pero ?en qu? punto se produce la radicalizaci?n de Macedonio y Felisberto? En el solapamiento de las vanguardias con la din?mica burguesa del mercado de consumo capitalista, ?en la econom?a libidinal del mercado moderno, contra la que surge en principio la vanguardia para acabar en ?ltima instancia subsumida en su interior412?. Una an?cdota ayudar? a entender esta toma de posici?n. Macedonio estaba solo en su ?poca. Y as? lo ejemplifica Couste en su art?culo de Tele/eXpr?s: ?Contempor?neo de las engoladas huestes de Leopoldo Lugones, no le quedaba otra salida que ejercer su secreto de la manera que lo hizo: escondiendo un poema que no podr?a haber escrito un hombre de su tiempo en una lata de galletas?. Hubo, por ello, quien acus? a Macedonio de falta de inter?s hacia la literatura. Todo lo contrario, seg?n detecta Prieto, quien ve ?una desmedida pasi?n por la escritura?. As?, lo que cuestiona Macedonio no es la actividad de escribir ?sino su articulaci?n p?blica: los mecanismos convencionales de su socializaci?n [?] a trav?s de categor?as o instituciones (autor, libro, empresa editorial) afectadas de anquilosamiento413?, esto es, el tener que entrar necesariamente en un proceso de producci?n y remuneraci?n. Fiel a la rebeld?a vanguardista original, Macedonio se automargin? hasta las ?ltimas consecuencias. Se trata, como sea, de obras adelantadas a su tiempo, que ?parecen escritas hoy o pasado ma?ana?, en palabras de Couste. En el siguiente apartado, cuando se analice la cuent?stica de Felisberto Hern?ndez, podr? verse el alcance de la propuesta exc?ntrica de estos autores. Baste ahora centrarnos en la producci?n de Macedonio, analizada exhaustivamente por Tele/eXpr?s. Tres son los Macedonios que distingue Alberto Couste: el visible, el entrevisto y el invisible. 411 Prieto, Julio, op. cit., p?g. 33. 412 Prieto, Julio, op. cit., p?g. 288. 413 Prieto, Julio, op. cit., p?g. 54. 207 1. El Macedonio visible. Macedonio fue durante la primera mitad de su vida un ser normal que se cas?, tuvo hijos y los mantuvo como pudo. Su ?nica extra?eza era escribir poemas de sintaxis incomprensible. Muere su mujer y entonces se convierte en una suerte de ?santo laico o maestro zen perpetuamente afable, conversador prodigioso, escritor de todos los g?neros?. Es entonces cuando lo descubre Borges. 2. El Macedonio entrevisto. Como poeta, Macedonio navega entre dos tiempos extra?os al que le toc? vivir. Se refiere el cr?tico a poemas como Suave encantamiento, escrito en 1904, o Elena Bellamuerte (su obra maestra, de 1917): ?Por un lado recuperan a G?ngora, Manrique, Garcilaso, entre el afrancesamiento impetuoso de los modernistas; por el otro prefiguran a Huidobro y al ?invencionismo? de Bayley o Aguirre?. 3. El Macedonio invisible. Es su propuesta narrativa la que destaca por encima de todo. ?Tendida entre dos manuscritos te?ricos (Adriana Buenos Aires, que iba a ser ?la ?ltima novela mala?, y la Eterna, que ser?a ?la primera buena?) esa propuesta es una de las reflexiones capitales que se hayan hecho sobre la literatura en este siglo?, concreta el cr?tico. Adriana supone un primer paso de excentricidad, al usar el autor el ?desconcertante procedimiento de meterse de rond?n en el libro (que fue escrito en los tempranos a?os 20) para desautorizar, apostillar, dar por supuesto, ahorrarse explicaciones, vi?ndose a la vez como el fabricante de una novela y el intermediario entre ese fabricante y el sufrido lector?. En la Eterna el entramado narrativo tradicional salta por los aires: la obra consta de 52 pr?logos y un cuerpo m?nimo. La m?xima preocupaci?n es la de comprobar la inutilidad de las palabras para captar la realidad: ?Macedonio realiz? sin pausas la denuncia de una literatura que hab?a renunciado a su destino aut?nomo, que, en lugar de ser vida, eleg?a quedarse en los melanc?licos arrabales de la servidumbre reproductora?. 7.1.2.3. Tres novelistas ejemplares Empez?bamos el apartado de novela se?alando la absoluta falta de referentes en la novela espa?ola de posguerra. Exiliados los mejores autores espa?oles y ante la ausencia de una base concreta, el principal reto de la novela peninsular fue querer narrar la realidad. La primera aproximaci?n la constituyen obras como Mariona Rebull, de Ignacio Agust?; Nada, de Carmen Laforet; o La familia de Pascual Duarte, de Camilo Jos? Cela. Sin embargo, ser? La colmena quien se?ale ?el primer caso p?blico en que un escritor, dentro del Estado espa?ol, 208 toma la decisi?n de narrar la realidad414?. Se produce, justo en ese momento, la ?gran rotura?, seg?n la tesis de Gimferrer. Mas no se trata de una verdadera ruptura, ?porque aquello que pide lo tiene de suyo ?y lo desecha? cualquier novela en otro pa?s415?. La ruptura habr? de venir m?s tarde, cuando la literatura de Borges, Cort?zar, Vargas Llosa? llegue a Espa?a y condene ?sin apelaci?n al anacronismo a la de la pen?nsula416?. As?: Tras el silencio cautelar, [vino] el estallido, como si, a la vuelta de algo m?s de un lustro de su aparici?n, Tiempo de silencio explotase como una bomba de relojer?a. El resultado ha sido absolutamente inesperado: ha emergido una zona de novela espa?ola ?la m?s avanzada? cuyo nivel de calidad media es uno de los m?s altos de las literaturas occidentales, y cuya vocaci?n transgresora y vitalidad imaginativa y cr?tica contrastan, por ejemplo, con el mortecino panorama de la autofagia ?rida de Francia, coto de caza de los te?ricos y purgatorio de los narradores. Groso modo, y sin estar completamente de acuerdo con la tajante afirmaci?n de Gimferrer y su condena de la literatura peninsular, s? es cierto que se produce en Espa?a una explosi?n transgresora del Realismo m?s tradicional. En un principio vino de la mano de Juan Benet, los hermanos Juan y Luis Goytisolo, y Juan Mars?. ?La literatura, la poes?a o el cine deb?an explorar, e iban a hacerlo a lo largo de estos a?os sesenta y setenta [?] [las] nuevas averiguaciones del arte, al margen de su utilidad pr?ctica o de su voluntaria o imposible subsidariedad pol?tica o ideol?gica?, explica Jordi Gracia417, quien a?ade: ?Cuando logran el equilibrio entre ambas instancias, los resultados son tan incuestionables como Si te dicen que ca?, de Juan Mars?, o el ciclo de ?lvaro Mendiola en el caso de Juan Goytisolo o algunas de las mejores novelas de Juan Benet?. Esto, que el cr?tico del siglo XXI analiza con perspectiva hist?rica, se destaca ya en las p?ginas de Tele/eXpr?s. De ah? que debamos valorar art?culos como el que firma Salvador Clotas en el suplemento del 12 de marzo de 1975. Bajo el t?tulo ?Tres novelas ejemplares418?, el cr?tico da en la diana al analizar la obra de: 1. Juan Goytisolo: Reivindicaci?n del conde don Juli?n (1970) 2. Juan Mars?: Si te dicen que ca? (1974) 3. Luis Goytisolo: Recuento (1974) 414 Gimferrer, op. cit., 122. 415 Gimferrer, op. cit., p?g. 123. 416 Gimferrer, op. cit., p?g. 125. 417 Gracia, Jordi y Ruiz, Miguel ?ngel, op. cit., p?g. 368. 418 [Ver Anexo, punto 12, p?g. 398] 209 Vaya por delante el aviso del propio Salvador Clotas, quien destaca que estamos antes ?tres libros muy dispares entre s? escritos al margen de cualquier entusiasmo teor?tico compartido, generados en larga y solitaria meditaci?n desde posturas marginales, tanto pol?tica como literaria y geogr?ficamente?. Sin embargo: [?] en las tres obras se trata de un ejercicio simult?neo de historia y de discurso [?]. Historia porque en las tres fluye con autonom?a una an?cdota autobiogr?fica o documental que gratifica enormemente a su autor, discurso porque esa historia es despedazada, rota, recompuesta, interpretada, interlineada, contextualizada por una escritura cont?nua cuya ?nica referencia es el mundo verbal del escritor419 [El subrayado es m?o]. Historia y discurso. He aqu? el equilibrio que vendr?a a salvar a la novela espa?ola de su lastre pol?tico. Pero hay m?s notas en com?n. Los tres autores publican sus respectivas novelas en M?xico: Juan Goytisolo, en 1970; Luis Goytisolo, en 1973; y Juan Mars?, en 1974. Los tres tuvieron muy claro, ya de inicio, que sus obras no iban a pasar, ni lo pretend?an, la criba de la censura420. Por lo que la fase de creaci?n estuvo marcada por la plena libertad creativa. En todas ellas est? la marca de Seix Barral y Antoni Comas, que propiciaron el rescate de estas novelas en Espa?a durante la segunda mitad de los setenta. En ellas vio Comas la singularidad de una novela que combinaba la experimentaci?n con el discurso pol?tico. Hasta ahora, en cap?tulos distintos, hemos tomado como referencia la visi?n de tres cr?ticos que, cada uno desde su posici?n, apuntan hacia una misma propuesta narrativa. Estando de acuerdo en lo esencial, el diagn?stico de Gimferrer, Clotas y Gracia difiere en un solo autor. Desde fuera de Tele/eXpr?s y a principios de los setenta, el poeta de Foc cec propone una decisiva terna compuesta por los hermanos Goytisolo y por Juan Benet. Si bien, tambi?n es cierto que tras esa triple explosi?n, Gimferrer no duda en destacar la obra de Juan Mars?, Si te dicen que ca?, como una de las m?s determinantes de la ?poca. Desde dentro de Tele/eXpr?s, Clotas apuesta por Juan Mars?, Juan Goytisolo y Luis Goytisolo. La presencia de Mars? puede justificarse por el tema base del art?culo: la innovaci?n de la literatura barcelonesa, que excluye, l?gicamente, al madrile?o Benet. Por otro lado, a lo largo del suplemento son varias las alusiones a la terna barcelonesa, tambi?n 419 Clotas, Salvador, ?Tres novelas ejemplares?, Tele/eXpr?s, 12 de marzo de 1975, p?g. 15. 420 Juan Mars? nos recibi? en junio de 2011. El autor, pese a reconocer que la censura establec?a un fuerte marcaje, dif?cil de sortear, recuerda el proceso creativo de Si te dicen que ca? como una liberaci?n art?stica y personal: ?Yo, realmente, no tuve en cuenta la censura a la hora de redactar la historia?. 210 referenciada por Robert Saladrigas en un art?culo sobre novela espa?ola contempor?nea421, como veremos enseguida. Por ?ltimo, ya en nuestro tiempo, Gracia deja fuera de la terna a Luis Goytisolo y propone a los tres Juanes: Goytisolo, Mars? y Benet. Al margen de n?minas, todos apuntan en una misma direcci?n: un fruct?fero cambio de tendencia en la novela peninsular. Lo que interesa destacar es c?mo Salvador Clotas pone el ?nfasis en las novedades m?s formales, en el discurso, obviando la historia de las tres novelas. Tal actitud podr?a achacarse a la presi?n que ejerc?a, todav?a en 1975, la censura. Teniendo en cuenta que las tres obras se publicaron fuera de Espa?a, a causa precisamente de la censura, parece l?gico que el cr?tico se viera obligado tambi?n a salvar ese obst?culo422. Ve?moslo. 7.1.2.3.1. Juan Goytisolo y la rabia hacia la patria espa?ola Reivindicaci?n del conde don Juli?n es una obra que destila, en todas sus p?ginas, una inusitada rabia hacia a la patria espa?ola, que desemboca en traici?n. Sin embargo, en la cr?tica de Clotas, s?lo se recoge la l?rica imprecaci?n con que acaba el segundo cap?tulo: ?tierra ingrata, entre todas espuria y mezquina, jam?s volver? a ti?. El resto se centra en se?alar la b?squeda de ?un antilenguaje que de alg?n modo representara una negaci?n de la plataforma ling??stica que se ha revelado in?til y apegada a una ideolog?a cultural caduca?. Adem?s, Clotas se plantea: ??Hasta qu? punto puede hablarse de novela cuando se trata de una obra sin personajes, sin trama, sin historia en el sentido tradicional de sus conceptos??. Para acabar concluyendo que ?es m?s rentable pensar que Juan Goytisolo ha escrito una obra [?] que bien podr?a ser una forma literaria futura: un g?nero a caballo entre la novela y el ensayo con el rigor ling??stico de la poes?a?. El avance formal es indiscutible. Pero, ?qu? hay del mensaje final de la obra? La cr?tica deja de lado fragmentos tan beligerantes y claramente expl?citos como: la patria es la madre de todos los vicios : y lo m?s expeditivo y eficaz para curarse de ella consiste en venderla, en traicionarla : venderla? : por un plato de lentejas o por un Per?, por mucho o por nada : a qui?n? : al mejor postor : o entregarla, regalo envenenado, a quien nada sabe ni quiere saber de ella [?] 421 V?ase Saladrigas, Robert, ?Las coordenadas de Juan Goytisolo?, Tele/eXpr?s, 17 de marzo de 1976, p?g.15. 422 En todo caso, no se pierda de vista que la opci?n por una forma determinada ya es un claro s?ntoma de rebeld?a, de desmarque respecto a lo establecido en la Espa?a dictatorial. La rabia ante la injusticia de la guerra y la represi?n, la nostalgia por la infancia perdida, el aislamiento en la autonom?a literaria de la novela, no pod?an encauzarse por las formas tradicionales del g?nero. Incidir en el an?lisis cr?tico de esa forma era tambi?n informar, indirectamente, de la actitud rebelde. 211 [?] a m?, guerreros del Islam, beduinos del desierto, ?rabes instintivos y bruscos! : os ofrezco mi pa?s, entrad en ?l a saco : sus campos, sus ciudades, sus tesoros, sus v?rgenes os pertenecen [?] que vuestra sierpe sediciosa se yerga en toda su longitud y, cetro soberbio y real, ejerza el poder tirano con silenciosa, enigm?tica violencia [?]. El cr?tico oficial de la Gauche Divine no pod?a, l?gicamente, recrearse en tales lindezas. El lector hab?a de leer entre l?neas cu?l era el sentido ?ltimo de Reivindicaci?n del conde don Juli?n, de ?la meditaci?n o desvar?o sobre un pa?s, el suyo, que al cabo de los a?os el personaje rememora, desprecia, impreca, blasfema contra ?l, como quien reniega de una religi?n423?. 7.1.2.3.2. Juan Mars? y la memoria colectiva Algo parecido sucede con la cr?tica a Si te dicen que ca?, que busca rescatar la memoria, la otra versi?n de la posguerra, la que Mars? y los de su generaci?n vivieron desde ni?os. El art?culo de Clotas, sin embargo, incide sobre todo en la novedad est?tica, expresiva, de esta novela que ?compone cada cap?tulo como una modulaci?n textual [?] [con] di?logos entrecortados, im?genes, sue?os, breves descripciones al margen de la unidad narrativa de tiempo-acci?n-lugar?. Y concluye: ?Es curioso observar que precisamente cuando el novelista empieza a medir sus distancias con la descripci?n meramente realista, es cuando su obra adquiere mayor valor de testimonio?. El lector ?as? nos lo propone en verdad Clotas? debe leer entre l?neas una cr?tica al R?gimen que el propio autor de la novela insist?a en destacar, s?lo un mes antes, en una entrevista con Josep Maria Carandell. Las declaraciones de Mars?, que vale la pena reproducir por extenso, responden a la pregunta de por qu? no se publica en Espa?a Si te dicen que ca?: En este pa?s se pretende usufructuar la memoria colectiva. Bast? que la apertura amenazara (es un decir, pobre apertura) la prerrogativa oficial de usufructuar esa memoria colectiva, para que muchos, ultras y no tan ultras, se pusieran a chillar hist?ricamente desde sus viejas trincheras del poder. La memoria de los espa?oles sigue pues en sus manos y mientras siga en sus manos, en Espa?a no florecer? la literatura. Porque el escritor, lo he dicho muchas veces, es ante todo memoria: anular esta memoria es la muerte de la novela y de cualquier expresi?n art?stica. [?] 423 Clotas, Salvador, ?Tres novelas ejemplares?, Tele/eXpr?s, 12 de marzo de 1975, p?g. 15 212 La apertura cultural (pues a esa me refiero yo, no s?lo a la informativa, que ah? s? creo que se ha movido algo la cosa) seguir? siendo un espejismo y un camelo mientras se mantenga anulada la memoria del novelista ?este es el problema de censura que plantea mi novela Si te dicen que ca?, el fundamental?, mientras se impida la revisi?n (que no el revisionismo, como temen algunos: yo no hago pol?tica, sino novelas) de un pasado que pertenece a todos los espa?oles, incluidos los nacidos 30 a?os despu?s de la terminaci?n de la guerra civil. Nada que hacer, por el momento. As? que m?s vale que hablemos de otra cosa y a esperar tocan424. El formato de la entrevista descargaba en parte de responsabilidad al peri?dico, que simplemente se hac?a eco de las impresiones del entrevistado. Era ?ste uno de los resquicios que dejaba la censura para dar salida a actitudes m?s cr?ticas con el R?gimen, opci?n m?s dif?cil de llevar a cabo en la cr?tica tradicional, la que firma semanas despu?s Salvador Clotas. A?os despu?s, en marzo de 1977425, Gim?nez-Front?n sal?a en defensa de Mars?. Tras el deslumbramiento incial que gener? su obra, alg?n cr?tico se queja de la falta de consistencia de los personajes y de la excesiva artificiosidad de la estructura narrativa. Front?n alega: ?Sospecho que esa falta de consistencia tiene mucho que ver con la ausencia de un protagonismo psicologista por un lado y con la crueldad del mismo retrato a lo largo y a lo ancho de sus galer?as de personajes por otro. [?] La misma supuesta artificiosidad del andamiaje era estrictamente necesaria para evitar la ca?da quiz? melodram?tica en un psicologismo protagonista o en un juicio gratificador?. 7.1.2.3.3. Luis Goytisolo y la autonom?a literaria El cr?tico destaca de ?l su capacidad para crear una realidad literaria aut?noma, que puede convertirse en referente porque posee entidad propia. Algo que queda claro en el cap?tulo IX, ?fin y principio, dantesco c?rculo donde el magma verbal de una experiencia y de unas obsesiones empieza a verterse en literatura?, en palabras de Clotas, que recoge el siguiente fragmento de la novela: ?Un libro que fuera, no referencia de la realidad, sino como la realidad, objeto de posibles referencias, mundo te?rico, sobre el cual un lector con impulsos creadores pudiera escribir a su vez una novela o un poema, liberados de temas y de formas, creaci?n de creaciones?. Esta declaraci?n de principios recuerda mucho al objetivo que se marcaron poetas mayores como Jos? ?ngel Valente o Claudio Rodr?guez que, en palabras de Gracia, apostaron 424 Carandell, Jos? Mar?a, ?Juan Mars? y la memoria colectiva?, Tele/eXpr?s, 5 de febrero de 1975, p?g. 15. [Ver Anexo, punto 13, p?g. 399]. Sobre este particular cons?ltese tambi?n V?zquez Montalb?n, Manuel, ?Mi ultim?tum?, Obra period?stica II, 1974 ? 1986. Del humor al desencanto, Debate, Barcelona, 2011, p?gs. 118 - 119. Edici?n a cargo de Francesc Salgado. V?zquez escribe en Mundo Diario: ?He contemplado c?mo solemnes majaderos se apropiaban de mi pasado colectivo, me lo falsificaban y trataban de que me lo creyera?. 425 Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?En torno a ?Si te dicen que ca???, Tele/eXpr?s, 16 de marzo de 1977, p?g. 13. 213 ?por una forma de arte que se organiza en torno a un lenguaje art?stico propio, independiente de su modo de representaci?n de la realidad porque aspira a crear otra realidad ajena, la realidad absoluta de la palabra literaria, el sonido, o el color y la materia pict?rica426?. Santos Sanz Villanueva explica c?mo a finales de los sesenta era evidente que se hab?a consumado el giro hacia la novela como creaci?n aut?noma en la cual la ficci?n ya no brinda el veh?culo m?s id?neo para interpretar el mundo, sino que el propio proceso de creaci?n ?al remedar, en alg?n sentido, los problemas de la creaci?n del mundo? revelaba los problemas de la vida. ?sta, la vida, de todos modos, ya no la cuenta la novela, sino que el relato crea una existencia propia e independiente la cual, a su vez, puede ser tomada como punto de partida para una creaci?n literaria427. En su cr?tica se olvida Clotas del trasfondo tem?tico. En noviembre de 1976, un a?o despu?s de muerto el dictador, Florencio Mart?nez Ruiz [La Estafeta Literaria, noviembre de 1976] describe al protagonista Ra?l como ?el parricida de la burgues?a? y destaca: Luis Goytisolo delata, sobre cualquier otra dimensi?n cr?tica, la crisis de identidad del hombre en unas circunstancias concretas. No hay otro tema m?s decisivo en la novela. El escritor no s?lo revisa las estructuras de la burgues?a catalana, sino su mala conciencia porque no trata de encontrar tanto las causas del remedio, sino la liberaci?n en el sentido freudiano de todo lo que se opone a su definici?n. [?] No podemos ocultar el impacto revisionista del novelista acerca de las sublimaciones de la vida espa?ola, su desmitificaci?n de personas y hechos hist?ricos, su corrosivo deterioro de las diferentes ortodoxias que han campeado a lo largo de la vida espa?ola. La novela de Luis Goytisolo explicita esa cr?tica en p?rrafos como los que siguen, que tampoco son destacados por Clotas: [?] el primitivo regionalismo federalista de algunos n?cleos intelectuales se iba trocando en nacionalismo separatista, de acuerdo con un fen?meno de radicalizaci?n que, entre alentado y retenido, no dej? de ser oportunamente esgrimido por los representantes pol?ticos de la alta burgues?a, no como aspiraci?n real, sino como instrumento de negociaci?n con Madrid, como chantaje o espantajo, mediatizando as? un ideal previamente hipostasiado en beneficio exclusivo de los intereses que representaban, comerciando con los sentimientos del pueblo, vendi?ndolo y vendi?ndose, decepcionantes realidades de la pol?tica que no pod?an menos que acabar de despolitizar a la ?nica clase 426 Gracia, Jordi y Ruiz, Miguel ?ngel, op. cit., p?g. 367. 427 Sanz-Villanueva, Santos, La novela espa?ola durante el franquismo, Gredos, Madrid, 2010, p?g. 336. 214 social totalmente ajena a los intereses en juego, la clase obrera, las masas trabajadoras de Catalu?a objetivamente forzadas al anarquismo y a la inadaptaci?n libertaria [?]428. La valent?a literaria de Clotas, no obstante, es indiscutible. No s?lo por lo arriesgado en el estilo de tres novelas que acabar?n haciendo historia, sino por el atrevimiento de dedicar toda una p?gina del diario a tres autores que estuvieron marcados muy de cerca por la censura. La lectura entre l?neas ?lo vimos en otro de los apartados? result? muchas veces la ?nica posible y, por lo dem?s, la m?s efectiva. 7.1.2.4. Eduardo Mendoza y la irrupci?n del caso Savolta Poco antes de que muriera Franco, Eduardo Mendoza irrumpi? en el panorama literario con su opera prima, La verdad del caso Savolta [Seix Barral], con nuevos aires que mediaron entre la narraci?n tradicional de anta?o y la novela m?s experimental de las ?ltimas generaciones. As? lo describe Santos Sanz Villanueva429: El prop?sito de Mendoza era bastante sencillo, y consiste, dicho de manera simple y aproximada, en acercar la sensibilidad postmoderna a una narrativa establecida sobre cimientos tradicionales. El ?xito inmediato obtenido por El caso Savolta se convierte en s?ntoma absoluto del nuevo estado de nuestra narrativa, zarandeada hasta hac?a poco por el realismo inmediato y el experimentalismo desmedido, y necesitada con urgencia de opciones art?sticas capaces de interesar. En efecto, Tele/eXpr?s acogi? con los brazos abiertos una obra de la que enseguida se destac? su originalidad. ?No estamos (por fin, por fin) ante la habitual masturbaci?n literaria de las m?s j?venes generaciones; s? estamos, en cambio, ante una obra de registro sumamente original?, se alegraba Gim?nez-Front?n en su cr?tica y se hac?a eco de los elogios lanzados a Mendoza por El Noticiero y El Correo430. Originalidad que se sustenta en el triple relato por el que opta la novela: el policial, el hist?rico y el social. ?Se trata, en suma, de un curioso intento que podr?a ser definido as?: retrato de las convulsiones hist?ricas y sociales de la Barcelona de la Gran Guerra, apoyado indirectamente en la estructura de suspense de la novela polic?aca y visto a trav?s de los ojos de un perfecto antih?roe a caballo entre la tradici?n picaresca y la lucidez barojiana?, concreta el cr?tico de Tele/eXpr?s [El subrayado es del autor]. 428 Goytisolo, Luis, Recuento (Antagon?a, volumen I), Plaza & Jan?s, Barcelona, 1975, p?g. 293. 429 Sanz-Villanueva, Santos, op. cit., p?gs. 539-540. 430 Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?El caso de El caso Savolta?, Tele/eXpr?s, 21 de mayo de 1975, p?g. 16. [Ver Anexo, punto 14, p?g. 400] 215 Lo barojiano, efectivamente, marca el modo de novelar de Mendoza, autor que muchos a?os despu?s, seg?n recoge Sanz Villanueva, ?ha reconocido que asumi? el reto de escribir una novela barojiana en un momento en que nadie se planteaba hacerlo. Estos mimbres explican su escritura: un relato que cuenta cosas y entretenido431?. Gim?nez-Front?n lo define en su pieza como ?un retablo?: Y s?lo si tenemos clarificada la intenci?n literaria de crear un retablo podremos hacernos cargo de estas fugas de la estructura polic?aca que pueden llegar a desorientar al lector puro de la serie negra. Desde esta ?ptica, el viaje del protagonista en persecuci?n de la esposa ad?ltera a trav?s de una Catalu?a convulsionada y paralizada por la huelga general, no s?lo no me parece una rotura del ritmo general de la obra ?como me apuntaba Juan Mars?? sino precisamente uno de los pasajes m?s logrados donde Mendoza desvela a pecho descubierto sus aut?nticas intenciones narrativas [El subrayado es del autor]. En 2010, Sanz Villanueva destaca el hecho de que ?se presenta una historia fraccionada, dispersa en secuencias un tanto aisladas, referida a trav?s de varios puntos de vista, y que contiene materiales diversos, entre ellos algunos documentos de apariencia real?. As?, el catedr?tico de la Universidad Complutense concluye: ?Esta construcci?n muy libre y de lectura exigente no supone nada parecido a los virtuosismos de las novelas vanguardistas y experimentales. La mezcla de narratividad de corte tradicional y de una forma de aire innovador era en verdad muy inusual y ten?a notable originalidad: estaba justificado que la obra llamase la atenci?n432?. Algo que logr? por m?ritos propios, seg?n rubrica en su cr?tica Gim?nez Front?n, cuando se felicita de ver ?c?mo una novela, cuando sobresale de la t?nica general, encuentra ella sola a sus cr?ticos (es todav?a pronto para decir que haya encontrado a su p?blico), pese a ser su autor un desconocido en el universo profesional de las letras y pese a la total ausencia de un m?nimo lanzamiento editorial?. Josep Maria Carandell, en una de sus columnas, hab?a avisado de la importancia de esta novela s?lo unas semanas antes del lanzamiento, que se produce el D?a del Libro de 1975433. Juicios que, sin embargo, conviene matizar con la opini?n de otra firma de Tele/eXpr?s. Cinco meses despu?s de la elogiosa cr?tica de Gim?nez-Front?n, aparece Robert Saladrigas y alude a la ?frialdad? de Eduardo Mendoza. Para Saladrigas, la novela es t?cnicamente perfecta, pero no logra atraparle en su lectura: 431 Sanz-Villanueva, Santos, op. cit., p?g. 540. 432 Sanz-Villanueva, Santos, op. cit., p?gs. 540-541. 433 Recogido en Vila-Sanju?n, Sergio, Pasando p?gina. Autores y editores en la Espa?a democr?tica, destino, Barcelona, 2003, p?g. 147. 216 En el terreno de la novela no experimental, el que ?sta acierte a traducir de alguna manera el calor humano de quien la ha creado, constituye un factor insustituible si se quiere conseguir que el lector no se sienta rechazado. [?] Si la novela no logra convertir al lector en un elemento activo integr?ndolo en el proceso de creaci?n, la obra, por perfecta que sea en el orden t?cnico es una novela esencialmente fallida. Un caso reciente de lo que digo me lo ha ofrecido la novela de Eduardo Mendoza, La verdad del caso Savolta434. Para el cr?tico, algo falla: el estilo, ?aparentemente irrecriminable, pero en el fondo [?] terriblemente despersonalizado, como si el autor se hubiese propuesto impedir que un solo miligramo de su capacidad de apasionamiento se entrometiera en los diferentes planos de la creaci?n?. Sea como fuere, interesa destacar la unanimidad de la cr?tica, entonces y ahora, a la hora de identificar la originalidad de un autor que marcar?a un antes y un despu?s. Junto a Sanz Villanueva, suscribimos el hecho de considerar a Mendoza como ?uno de los hitos del curso de la novela espa?ola de postguerra [sic.]; en cierto modo lo clausura y en cierto modo anticipa caminos futuros435?. Caminos que se extienden m?s all? de 1975, a partir de la muerte de Franco, y que analizaremos en el cap?tulo sobre las secciones ?Letras? y ?Catalunya/Cultura?. 7.1.3. Cuento Tele/eXpr?s dedic? especial atenci?n al cuento y a la narraci?n breve, tanto por sus cr?ticas y rese?as a las obras del momento, como por la posibilidad que concedi? a los autores de publicar sus textos en un espacio concreto: ?Taller de creaci?n?. A parte, el diario barcelon?s tambi?n dedic? dos extensos monogr?ficos a este g?nero, a menudo considerado menor y que los cr?ticos de Tele/eXpr?s tratan de situar al mismo nivel, si no mayor, que la poes?a y la novela. 7.1.3.1. Un g?nero breve pero no menor Los primeros art?culos monogr?ficos se publican en el suplemento del 20 de marzo de 1974, con an?lisis de Robert Saladrigas y de Ana Maria Moix436. El segundo especial, m?s extenso, se publica el 5 de marzo de 1975437. Vale la pena empezar por este ?ltimo, por la visi?n panor?mica que ofrece Antonio Beneyto en su art?culo introductorio, donde dibuja el estado 434 Saladrigas, Robert, ?La frialdad en la literatura?, Tele/eXpr?s, 1 de octubre de 1975, p?g. 14. 435 Sanz-Villanueva, Santos, op. cit., p?g. 539. 436 Cons?ltese Moix, Ana Maria, ?El cuento, esa narraci?n breve, pero no menor?, Tele/eXpr?s, 20 de marzo de 1974, p?g. 20; y Saladrigas, Robert, ?Cuento, narraci?n, confusionismo?, Tele/eXpr?s, 20 de marzo de 1974, p?g. 20. 437 Ver Anexo, punto 23, p?g. 409 217 de la cuesti?n. All? se destaca un triple desinter?s respecto al cuento por parte de la prensa diaria, las editoriales y los cr?ticos literarios. Para Beneyto ?es curioso y sorprendente al mismo tiempo que uno tenga que preguntarse por qu? la Prensa diaria o semanal apenas publica en sus p?ginas narraciones breves, o mejor peque?as historias, o concret?ndonos todav?a m?s, cuentos. [?] Y es que no existe la menor duda de que la narraci?n breve la cultivan todos los escritores438?. Como dijimos antes, Tele/eXpr?s trata de predicar con el ejemplo y, desde el segundo a?o de suplemento, publica obras de creaci?n pr?cticamente cada mes439. Algunas son: -Morales, J. E., El metropolitano, 12 de febrero de 1975 -Dip, Jorge Ernesto, La danza de los panecillos, 12 de marzo de 1975 -Quinto, Manel, Viajes, 2 de abril de 1975 -Fern?ndez Molina, Antonio, El tel?fono y otros relatos, 14 de mayo de 1975 -Rodr?guez, Argenis, Un paseo por las afueras, 21 de mayo de 1975 -Meneses, Carlos, El juego de los enamorados, 11 de junio de 1975 -Meneses, Carlos, El juego de los aut?grafos, 24 de septiembre de 1975 -Meneses, Carlos, El juego de ser madre, 29 de octubre de 1975 -Meneses, Carlos, El juego de florecer, 2 de diciembre de 1975 -Arias, Fernando, C?mo echarles margaritas a los cerdos, 17 de diciembre de 1975 Por otro lado, las editoriales del momento ?siguen sin apenas programaci?n en este g?nero, a no ser que sean autores de reconocido prestigio internacional?. A finales de los sesenta, destacan casos aislados como los de Seix Barral, Destino y Taurus, a las que se unen en los setenta las editoriales de Barral, Tusquets, J?car y Lumen, entre otras. ?Pero las poderosas econ?micamente ah? est?n, sin apenas enterarse de que el cuento espa?ol ?el autor de libros de cuentos? existe?, denuncia Beneyto. Con todo, el cr?tico trata de ver el vaso medio lleno y enumera las principales antolog?as que se han publicado por entonces en Espa?a: 438 Beneyto, Antonio, ?Consideraciones sobre la narraci?n breve en Espa?a?, Tele/eXpr?s, p?g. 17. 439 Si bien, es cierto que los encargados de esta secci?n no tuvieron demasiado olfato a la hora de seleccionar los cultivadores del g?nero. Excepto Antonio Fern?ndez Molina, el resto de cuentistas no tuvieron un alcance significativo. 218 -Garc?a Pav?n, Antolog?a de cuentistas espa?oles contempor?neos, Editorial Gredos, Madrid, 1? edici?n en 1959440. -Baquero Goyanes, Mariano, Antolog?a de cuentos contempor?neos, Editorial Labor, Barcelona, 1964. -Tijeras, Eduardo, ?ltimos rumbos del cuento espa?ol, Editorial Columba, Nuevos Esquemas, Buenos Aires, 1969. -Beneyto, Antonio, Narraciones de lo real y lo fant?stico, Ediciones Picazo, Barcelona, 1971. -Grande, F?lix, 22 narradores espa?oles de hoy, Monte ?vila (Prisma), Caracas, 1970. -Beneyto, Antonio, Manifiesto espa?ol o una antolog?a de narradores, Editorial Marte, Barcelona, 1973. Acaba Beneyto trazando la evoluci?n que ha seguido el g?nero en Espa?a, desde la Guerra Civil hasta principios de los 70, una evoluci?n similar a la que siguieron otros g?neros como la novela o la poes?a. ?La guerra civil espa?ola [?] indujo al escritor espa?ol a cultivar durante el per?odo de dos d?cadas, aproximadamente, 1945-1965, una literatura realista, testimonial, con t?rminos soterrados y de honda intenci?n pol?tica?, explica el cr?tico, que justifica la opci?n realista, ?ya que la represi?n que sufr?a por aquellas fechas el escritor espa?ol [?] [dejaba al cuento como] una de las pocas salidas de que dispon?a de no estar en silencio y denunciar unos hechos, unos momentos hist?ricos, a trav?s de sus relatos?. Beneyto no entra en detalles, por lo que se hace necesario profundizar en esta ?poca con la sint?tica y a la vez exhaustiva evoluci?n de Fernando Valls441, que reproducimos a continuaci?n: En Espa?a el auge del cuento empez? con el grupo del 50, encabezado por [?] Ignacio Aldecoa (El coraz?n y otros frutos amargos, 1959, me sigue pareciendo su mejor libro) as? como tambi?n por Rafael S?nchez Ferlosio (?Dientes, p?lvora, febrero?, no debe faltar en ninguna antolog?a del g?nero que se precie), Jes?s Fern?ndez Santos (Cabeza rapada, 1958), Medardo Fraile (A la luz cambian las cosas, 440 Contextualiza Fernando Valls la importancia de esta antolog?a, la m?s influyente de cuantas aqu? se recogen: ?En medio de la constante defensa del g?nero, la participaci?n y la b?squeda ?no siempre sencilla- de una editorial que apoyara sus obras narrativas breves (recu?rdese que los relatos de Aldecoa aparecieron en editoriales modestas), surgi? una recopilaci?n significativa e influyente, acogida por una casa editorial acad?mica, Gredos, la de Francisco Garc?a Pav?n, Antolog?a de cuentistas espa?oles contempor?neos (1959), que tuvo un par de ediciones m?s con ciertos cambios, en 1966 y 1976, aun cuando su excesiva benevolencia en la elecci?n de los autores impidiera una cierta jerarquizaci?n de nombres y obras?. Valls, Fernando, ?De Ignacio Aldecoa a Andr?s Neuman. Los zigzag de la historia reciente del cuento espa?ol?, Maga, 4? ?poca, 66-67, VII- XII, Panam?, 2010, p?g. 9. 441 Valls, Fernando, ?De Ignacio Aldecoa a Andr?s Neuman. Los zigzag de la historia reciente del cuento espa?ol?, Maga, 4? ?poca, 66-67, VII-XII, Panam?, 2010, p?gs. 8-9. 219 1959), Carmen Mart?n Gaite (Las ataduras, 1960), Ana Mar?a Matute (Historias de la Art?mila, 1961), Daniel Sueiro (Los conspiradores, 1963) y el heterodoxo Alfonso Sastre (Las noches l?gubres, 1964). Predominaba entonces el realismo, descarnado o l?rico, ir?nico, kafkiano o simb?lico, valga la paradoja, y los maestros m?s frecuentados sol?an ser Hemingway, Faulkner, Carson Mc Cullers, Truman Capote y el italiano Cesare Pavese. Ser? a partir de 1967 cuando el cuento tome nuevos rumbos en Espa?a, marcado por la fantas?a, el humor, los pa?ses on?ricos y surreales? y por una mayor preocupaci?n en torno al lenguaje, la forma. Dos son los motivos que apunta Beneyto para interpretar el cambio: ?Tal vez esto ser? una consecuencia de las nuevas leyes de prensa, tal vez por razones puramente biol?gicas [la guerra ya no est? tan cercana]; el caso es que el escritor espa?ol ampl?a su panorama de preocupaciones dentro de la sociedad?. Con todo, como explica de nuevo Valls ?entre mediados de los sesenta y setenta hubo unos a?os de un cierto decaimiento en la narrativa breve, cuya recuperaci?n empez? a producirse en los primeros ochenta, con la aparici?n de tres libros importantes pertenecientes a Juan Eduardo Z??iga (Largo noviembre de Madrid, 1980), Cristina Fern?ndez Cubas (Mi hermana Elba, 1980) y Esther Tusquets (Siete miradas en un mismo paisaje, 1981)442?. Jos? Mar?a Carbonell y Esther Bartolom? Pons ser?n los encargados de abordar el inicio de esta nueva etapa, como veremos m?s adelante en el cap?tulo 7.1.3. de las secciones ?Letras? y ?Catalunya/Cultura?. Por el alto nivel de la cuent?stica espa?ola, la cr?tica de Tele/eXpr?s considera injusto el trato que merece este g?nero, que se vende menos que la novela o el ensayo. Antonio Beneyto destacaba m?s arriba la Antolog?a de cuentistas espa?oles contempor?neos, a cargo de Garc?a Pav?n. El cr?tico selecciona un fragmento del pr?logo a dicha obra: Me atrever?a a afirmar, consciente del esc?ndalo de tal afirmaci?n en muchos lectores, que a pesar de los inconvenientes hallados en el camino de su vida catacumbaria, el florecimiento del cuento espa?ol actual es superior al de la novela. Desde 1939 hasta nuestros d?as, puede se?alarse la aparici?n de 6, 8, 10, hasta 12 novelas importantes, seg?n los gustos, que han valorado el g?nero narrativo mayor en nuestro pa?s. El n?mero de libros de cuentos excelentes y no digamos de cuentos sueltos, es, a mi entender, mucho mayor443. Exagera Garc?a Pav?n y no creemos que est? en lo cierto a la hora de comparar la calidad de cuentos y novelas. Sirven sus palabras, eso s?, para reflejar el malestar en torno a un tratamiento secundario del g?nero. Malestar que tambi?n expone Esther Bartolom? en 442 Valls, Fernando, ?De Ignacio Aldecoa a Andr?s Neuman. Los zigzag de la historia reciente del cuento espa?ol?, Maga, 4? ?poca, 66-67, VII-XII, Panam?, 2010, p?g. 10. 443 Beneyto, Antonio, ?Consideraciones sobre la narraci?n breve en Espa?a?, Tele/eXpr?s, 5 de marzo de 1975, p?g. 17. 220 diciembre de 1980: ?En Espa?a se ha descuidado el cultivo, cuanto m?s el estudio, de nuestra tradici?n cuentista [?]. [?] en la ?ltima d?cada, la protecci?n editorial del cuento ?no necesariamente su producci?n? ha disminuido de modo alarmante. Esto favorece el desconcierto y la p?rdida de modelos inmediatos, lo que explica en primera instancia el recurso a los grandes maestros europeos y americanos, de m?s f?cil acceso?444. Se entiende as? que, en 1977, la mayor?a de novedades editoriales del g?nero sean de procedencia exterior445: -Hesse, Hermann, El Balneario, Editorial Bruguera, Col. ?Libro amigo?, Barcelona, 1977. -De Paola, Luis, 10 narradores argentinos, Editorial Bruguera, Col. ?Libro amigo?, Barcelona, 1977. -Beneyto, Antonio, 10 autores espa?oles, Editorial Bruguera, Col. ?Libro amigo?, Barcelona, 1977. -Tello, Antonio, 10 narradores cubanos, Editorial Bruguera, Col. ?Libro amigo?, Barcelona, 1977. -Rama, ?ngel, Primeros cuentos de diez maestros latinoamericanos, Planeta, Barcelona, 1975. -Cort?zar, Julio, Relatos, Alianza Editorial, Madrid, 1976. -Benet, Juan, Cuentos completos, Alianza Editorial, Madrid, 1977. -Oquendo, Abelardo, Narrativa peruana 1950-1970, Alianza Editorial, Madrid, 1973. -Yahni, Roberto, Prosa modernista hispanoamericana, Alianza Editorial, Madrid, 1974. -Dar?o, Rub?n, Cuentos fant?sticos, Alianza Editorial, Madrid, 1977. -Garc?a del Real, Luciano, Tradiciones y leyendas espa?olas, La Gaya Ciencia, Col. ?Moby Dick?, Barcelona, 1976. -Joyce, James, Dublineses, Lumen, Barcelona, 1977. Traducci?n de Guillermo Cabrera Infante. -Panero, Leopoldo Mar?a, En el lugar del hijo, Tusquets Editor, Barcelona, 1976. -Bierce, Ambrose, Cuentos de soldados y civiles, Guadarrama, Col. ?Punto Omega?, Madrid, 1976. Traducci?n de Jorge Ruffinelli. 444 Bartolom?, Esther, ?La eclosi?n del relato fant?stico?, Tele/eXpr?s, Barcelona, 1 de diciembre de 1980, p?g. 16. 445 Carbonell, Jos? Mar?a, ?Los cuentos?, Tele/eXpr?s, Barcelona, 1 de junio de 1977, p?g.18. 221 -Bierce, Ambrose, F?bulas fant?sticas, Alfaguara, Col. ?Nostromo?, Madrid, 1977. -Bradbury, Ray, Cuentos del futuro, Lumen, Barcelona, 1976. Traducci?n de Beatriz Podest?. -D?Annunzio, Gabriele, Cuentos del r?o Pescara, Alianza Tres, Madrid, 1977. Traducci?n de ?ngel S?nchez Gij?n. En el primer monogr?fico que Tele/eXpr?s publica sobre el cuento, Ana Maria Moix expone la siguiente paradoja: En un pa?s donde se lee poco, parece que lo natural ser?a que el lector tendiera a consumir lecturas cortitas, cuya duraci?n no se alargue m?s que la del telefilm televisivo. [?] Pero no, resulta que sucede lo contrario: cuanto m?s gordote sea el libro, m?s se vende. [?] se confunde cantidad con calidad, como el turista por vocaci?n que ante una catedral g?tica, o en un museo, cree que cuanto m?s enorme sea el monumento m?s hist?rico y m?s g?tico ser?, y cuanto mayores sean las dimensiones de un lienzo m?s arte habr? dentro446. Para Moix, es intolerable que se considere al cuento como g?nero menor, cuando ?ste exige mayor concentraci?n y dominio por parte del escritor, mucho m?s que para escribir una novela. Obras maestras como El Quijote, o lo mejor de Stendhal, Tolstoi, Dickens? pueden permitirse deslices en su calidad literaria. ?En todos hallaremos lo que vulgarmente suele denominarse paja. Suprimimos algunas p?ginas y tal supresi?n no mengua la calidad de la novela (m?s bien dir?a que sale beneficiada)?, expone Ana Maria Moix. Y a?ade: ?Por el contrario, en un cuento, o narraci?n breve, de quince p?ginas, por ejemplo, sobran tres, o al autor se le va la pluma en una explicaci?n de m?s, y la obra se viene abajo?. La situaci?n, con todo, permite ser m?s optimistas en Espa?a que en otros pa?ses, si nos atenemos al comentario de Saladrigas respecto a la cuent?stica italiana. En Italia, el relato, que hab?a tenido maestros como Boccaccio o Pirandello, ?queda [ahora] incomprensiblemente relegado a un segundo plano, y lo mismo la cr?tica que el p?blico [?] llegan a considerar el relato como g?nero menor447?. Hasta aqu? la situaci?n es similar a la espa?ola, pero lo grave y singular en Italia es que all?, en cambio, el problema nace ya desde los propios escritores, pues existe en ellos lo que, en palabras de Guido Davico Bonino, es el ?complejo de la novela?. Todo se debe, seg?n Bonino, al ?xito obtenido entre 1820 y 1840, por la obra maestra de 446 Moix, Ana Maria, ?El cuento, esa narraci?n breve, pero no menor?, Tele/eXpr?s, 20 de marzo de 1974, p?g. 20. 447 Saladrigas, Robert, ?Relatos italianos?, Tele/eXpr?s, 5 de marzo de 1975, p?g. 18. 222 Manzoni, I promessi sposi. A partir de aquel momento, los escritores italianos buscan emular a Manzoni y ven en la novela el veh?culo id?neo para abarcar la totalidad y comprometerse ?ticamente con la sociedad. Por ?ltimo, Tele/eXpr?s destaca el cuento como un g?nero aut?nomo, que nada o muy poco tiene que ver con la novela y la distribuci?n de ?sta en cap?tulos. El debate surge con motivo de la presentaci?n de El lugar sin l?mites, de Jos? Donoso. Para Carlos Barral, encargado de la presentaci?n, ?muchas de estas obras breves no son sino producto de una obra total que, al no encontrar un lugar definitivo en ?stas, acaban por adquirir identidad propia?. Sin embargo, Jos? Luis Gim?nez-Front?n replica al editor y especifica que hay que diferenciar entre cuento y obra desgajada: La obra desgajada no es novela, ni novela corta, ni cuento largo. Es? obra desgajada, apunte de novela que no lo es, personaje o an?cdota marginal que se independiza, pero que el lector intuye se desarrolla y apuntala en un contexto m?s amplio que no se le ofrece en el texto, que no se le puede ofrecer en el texto desgajado. [?] Estas observaciones aclaran [?] esa sensaci?n que el lector puede sentir ?que yo he sentido al leer de un tir?n El lugar sin l?mites? de querer m?s y no recibirlo, esa sensaci?n frustrante de paladear un plato fuera de lo com?n y que se nos queda corto, esa sensaci?n de enfrentarse a la imperfecci?n dentro de la no discutida perfecci?n448. 7.1.3.2. Ignacio Aldecoa y Felisberto Hern?ndez Nos refer?amos antes a la evoluci?n que sigui? el cuento espa?ol tras la Guerra Civil Espa?ola, desde el corte m?s realista al m?s fant?stico y experimental. Por la coincidencia en el tiempo y tambi?n por la preferencia de Tele/eXpr?s hacia las nuevas tendencias literarias, la mayor?a de cr?ticas se centran en esta segunda etapa del cuento, con an?lisis de autores hispanoamericanos y espa?oles que experimentan a trav?s del lenguaje y la fantas?a. Los m?s destacados son Aldecoa, Cort?zar, Borges y Felisberto Hern?ndez, aunque no se olvidan los relatos m?s cl?sicos de Cela (Cuentos para leer despu?s del ba?o) o de Blanco-Amor, con su traducci?n al castellano de Os biosbardos (Las musara?as), o la variedad de registros de Carlos Murciano. Tambi?n destacan, por otro lado, autores en lengua extranjera, como Boris Vian y Witold Grombowicz. Especial atenci?n merecen para el rotativo barcelon?s las figuras de Ignacio Aldecoa y de Felisberto Hern?ndez, por lo avanzado de sus propuestas en el tiempo que les toc? vivir. Respecto al primero, Saladrigas destaca la edici?n completa de todos sus cuentos, hasta el momento dispersos en las p?ginas de m?ltiples peri?dicos y revistas. La antolog?a corre a 448 Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?Donoso y la narrativa?, Tele/eXpr?s, 29 de octubre de 1975, p?g. 13. 223 cargo de Alianza Editorial y est? dirigida por Alicia Bleiberg, que clasifica las narraciones seg?n un criterio tem?tico: oficios, clase media, bajos fondos, ?xodo rural a la gran ciudad, vidas extra?as? Es aqu? donde interviene el cr?tico para destacar que los temas son fundamentalmente de naturaleza social y que ello puede llevar a equ?voco, puesto que muchos identificaron a Aldecoa ?con el grupo de j?venes autores surgidos al amparo de los a?os 50, fuertemente influidos por el af?n de exponer y redimir los problemas de la comunidad mediante la expresi?n realista de la novela449?. Para Saladrigas, conviene no perder de vista el hecho diferenciador que mejor define a Ignacio Aldecoa: la honda preocupaci?n que sent?a por el lenguaje. ?[As?,] en las novelas y cuentos de Aldecoa la lengua desempe?a un cometido determinante ?todo lo contrario de lo que ocurre en los realistas a ultranza?, hasta el extremo de que resulta mucho m?s f?cil seguir su evoluci?n creadora a trav?s de la maduraci?n ling??stica que se echa de ver en la riqueza del l?xico y en la expresividad de su estilo, que en el tratamiento de los argumentos o en el enfoque psicol?gico a que son sometidos sus personajes?, concluye el cr?tico. En cuanto a Felisberto Hern?ndez, Tele/eXpr?s destaca su renovadora propuesta de quitar la m?scara a su pa?s, Uruguay, que durante muchos a?os fue vista como la democracia modelo, la ?Suiza sudamericana?, en palabras de Joaqu?n Roy, que firma la cr?tica de Tele/eXpr?s el 26 de noviembre de 1975450. Se refiere a la antolog?a La casa inundada y otros cuentos, a cargo de Cristina Peri. Seg?n propone el cr?tico, ?Hern?ndez parec?a resistirse a creer en esta imagen construida por un liberalismo europeo y decimon?nico, y se dedic? durante a?os a estructurar un mundo propio. Sus cuentos muestran la realidad tras el espejo de Alicia?. Y lo hacen a trav?s del elemento fant?stico, que Joaqu?n Roy distingue de lo maravilloso, es decir, de lo que se explica por una causa sobrenatural; y de lo extra?o, esto es, de lo poco habitual pero explicable por causas f?sicas, naturales: un eclipse, por ejemplo. ?Algo muy cotidiano puede convertirse en fant?stico: una casa inundada y budineras con velas que flotan en el agua, unos pol?ticos que narran cuentos, un concertista que vende medias, alguien que no cesa de llorar?, concreta Roy, que considera que en la literatura fant?stica ?algo aparentemente anormal es a la vez tolerable, [?] cre?ble por el arte de la escritura?. Esto es: [Maravilloso] [Fant?stico] [Extra?o] Causa sobrenatural Lo cotidiano anormal Causa natural 449 Saladrigas, Robert, ?Los cuentos de Aldecoa?, Tele/eXpr?s, 15 de mayo de 1974, p?g. 17. 450 Roy, Joaqu?n, ?La casa inundada y otros cuentos?, Tele/eXpr?s el 26 de noviembre de 1975, en la p?gina 13 224 El concepto fant?stico no satisface plenamente al cr?tico, ni tampoco a Julio Cort?zar, al que hace referencia tambi?n el art?culo. La raz?n cabe hallarla en el desfase que existe entre esta literatura fant?stica ?esto es, la hispanoamericana y la espa?ola? y la literatura fant?stica anglosajona. La primera se da en el primer tercio del siglo XX, mientras que la segunda es b?sicamente decimon?nica. El psicoan?lisis diferencia lo fant?stico hispanoamericano de lo fant?stico anglosaj?n. Como explica Julio Prieto, ?lo ?fant?stico? en el siglo XX (cualquiera que sea el contenido que asignemos al concepto) necesariamente ha de ser algo distinto, como consecuencia del antecedente discursivo del psicoan?lisis, a lo fant?stico en el siglo XIX (lo fant?stico sensu stricto, de acuerdo con Todorov451? [El subrayado es del autor]. As?, la literatura fant?stica de Inglaterra necesita de la met?fora para referirse a las perturbaciones m?s oscuras del ser humano, mientras que la literatura de un Felisberto Hern?ndez se refiere, ya sin tapujos, a las mismas perturbaciones. He ah? la principal diferencia y tambi?n el punto de confusi?n terminol?gica respecto a lo ?fant?stico?. Prieto lo resume del siguiente modo: El psicoan?lisis, como la literatura fant?stica [del siglo XIX], se ocupar?a de las perturbaciones m?s o menos aberrantes de la subjetividad y la sexualidad humana [?]. As?, por ejemplo, desv?os como el fetichismo, la necrofilia y los instintos s?dicos en general, que Freud analiza pormenorizadamente y sin tapujos ?ret?ricos?, a principios del siglo XIX s?lo eran representables por la v?a metaf?rica o indirecta de una figura monstruosa: el vampiro. Polidori introduce la figura del vampiro en 1816, al mismo tiempo que Mary Shelley crea el ?monstruo? del Dr. Frankenstein452. El psicoan?lisis, que tuvo gran acogida en Hispanoam?rica, permite afrontar lo fant?stico sin dobleces, a trav?s de las dos propuestas b?sicas que recoge el ensayo freudiano Das Unheimlische, de 1919: presentar lo anormal ?la perversi?n, el desv?o, la neurosis? como sustrato constituyente de lo normal en la sexualidad y la subjetividad humana; o bien presentar lo normal y familiar como extra?o y perverso453. Felisberto se especializa en la primera de las opciones. Tanto Las Hortensias como La casa inundada, obras analizadas por Tele/eXpr?s, ?parecen haber sido concebidas como una suerte de recreaci?n lib?rrima de la noci?n psicoanal?tica de neurosis obsesiva, que se manifiesta sintom?ticamente a trav?s de ceremoniales patol?gicos: actos cotidianos, ritual?sticos e insignificantes regidos por el doble 451 Prieto, Julio, op. cit., p?g. 36. 452 Prieto, Julio, op. cit., p?gs. 35-36. 453 Prieto, Julio, op. cit., p?g. 39. 225 eje de la repetici?n y la duda454? [El subrayado es del autor]. Vimos en otro apartado c?mo vanguardias y mercado capitalista se acaban solapando, algo que realmente obsesion? a Felisberto. As?, podr?a describirse como una verdadera obsesi?n compulsiva el ruido de las m?quinas que recorre todo el relato de Las Hortensias, un ruido que se asimila a ese sistema capitalista. Tal como concluye Prieto, este proceso de paulatina ?invasi?n? es escuetamente sugerido desde la frase que abre el relato: ?Al lado de un jard?n hab?a una f?brica y los ruidos de las m?quinas se met?an entre las plantas y los ?rboles?. Al final, esa intromisi?n ?industrial? en el id?lico locus amoenus de un deseo ?propio? es tan exhaustiva que Horacio es incapaz de disociar su deseo del ?ruido de las m?quinas? que en ?ltima instancia lo sustituye por completo ?que, fatalmente, lo constituye: ese ?ruido? ajeno que hipn?ticamente convoca a Horacio en la ?ltima frase no es sino la otredad de su propio deseo455 [El subrayado es del autor]. Tal actitud recuerda a casos cl?nicamente t?picos como el de la madre primeriza que tiene pensamientos obsesivos del tipo ?Voy a lastimar a mi hijo, no s? cuidarlo bien?. La obsesi?n gira en espiral y alcanza cuotas que la llevan a pensar, insistentemente, en el da?o que puede hacer a su peque?o con los cuchillos de cocina o las tijeras de coser. Ella sabe que no quiere lastimar a su hijo, pero la obsesi?n est? ah?, le persigue. 7.1.4. La obra del exilio Todav?a en 1965 era muy complicado hacerse con alg?n ejemplar de los principales autores del exilio. Explica Robert Saladrigas que entrar a una librer?a y pedir una obra de Max Aub supon?a un gasto de energ?as perfectamente in?til. Fue en la d?cada de los setenta cuando se tuvo mayor acceso a la obra de los exiliados, algunos de los cuales ya se hab?an establecido en Espa?a. Los intelectuales del interior establecieron puentes con la obra de estos autores para recuperar un legado cultural demasiado tiempo silenciado. Javier Qui?ones se refiere al ?insondable abismo? que el exilio abri? entre la Espa?a peregrina y la del interior. Abismo que Max Aub puso de manifiesto en su relato El remate, publicado en 1961: ?No, ya no somos nadie, ni sabe nadie qui?nes fuimos? [?]. Me han borrado del mapa?, se duele el protagonista, un escritor exiliado que asegura tambi?n: ?Ninguno de estos muchachos que empieza ahora ha le?do nada m?o, ni conocen el santo de mi nombre [?], tampoco en M?xico 454 Prieto, Julio, op. cit., p?g. 40. 455 Prieto, Julio, op. cit., p?g. 289. 226 somos nada456?. Una desaz?n que, todav?a en 1974, sienten los autores del exilio. As? lo manifiesta, por ejemplo, Avel?l? Art?s-Gener, en un art?culo que publica Tele/eXpr?s: ?Escribimos, publicamos mucho. Y amenazamos con lo que nos falta por dar a la prensa. Pero toda la alharaca es para disimular el vac?o de la fase perdida, aquella adolescencia no vivida [?]. Tenemos mucho que decir, pero, mientras, dicen y son escuchados quienes tuvieron adolescencia457?. El apremio con que exigen ser escuchados los autores del exilio queda perfectamente reflejado en unos versos inolvidables de Luis Cernuda: Un d?a, t? ya libre De la mentira de ellos, Me buscar?s. Entonces ?Qu? ha de decir un muerto? Tele/eXpr?s se preocup? de buscar, de tender conexiones con el exilio antes de que fuera demasiado tarde. Lo hizo a trav?s de rese?as y entrevistas a los principales autores: Max Aub, Ram?n J. S?nder, Juan Gil-Albert, Avel?l? Art?s-Gener? cuando el acceso a su obra era francamente d?ficil. Las entrevistas telef?nicas, en m?s de un caso, salvaron la distancia geogr?fica y las trabas del r?gimen franquista458. En este sentido, los primeros art?culos sobre autores del exilio, los m?s extensos, se publican en 1969: -Redacci?n, ?Ram?n J. S?nder: ?Bizancio??, Tele/eXpr?s, 1 de mayo de 1969, p?g. 13 -Hern?ndez, Mar?a-Cruz, ?Max Aub: 30 a?os ausente?, Tele/eXpr?s, 11 de septiembre de 1969, p?g. 17 [Ver Anexo, punto 24, p?g. 410] -Maisterra, Pascual, ?Ram?n J. S?nder?, Tele/eXpr?s, 16 de octubre de 1969, p?g. 7 [Ver Anexo, punto 25, p?g. 411] Pero adem?s, el rotativo barcelon?s abord? el tema del exilio directamente, en un monogr?fico que publica el 16 de enero de 1974. Este n?mero especial parte de una base que conviene destacar, por el doble acierto que supone a la hora de enfocar un tema tan complejo como el del exilio espa?ol de posguerra. El primero est? en tratar el exilio como un bloque heterog?neo: los intelectuales espa?oles s?lo eran la punta de un iceberg cuya mole se adentraba en las profundas aguas de 456 Recogido en Qui?ones, Javier, ?Desgarrada y amarga anda la Espa?a peregrina: los exiliados y la Espa?a franquista (1940-1975)?, El exilio literario espa?ol de 1939. Actas del 1er congreso internacional (vol. 2), Universitat Aut?noma de Barcelona, Bellaterra, 2004, p?g. 57. 457 Art?s-Gener, Avel?l?, ??Generaci?n perdida??, Tele/eXpr?s, 16 de enero de 1974, p?g. 17. 458 En 1974, Carles Guardia entrevista por tel?fono a Ram?n J. S?nder: ?La fecha del retorno de S?nder depende de su salud?, Tele/eXpr?s, 22 de mayo de 1974, p?g. 3. 227 la necesidad m?s inmediata. Junto a la desaz?n cultural de los escritores, hubo miles de obreros, campesinos, herreros? y tambi?n los propios escritores que padecieron el desarraigo m?s absoluto en su llegada al continente americano. Jaume Melendres ofrece esa otra perspectiva del exilio en su art?culo ?Melodrama de la generaci?n truncada?, donde analiza la obra de V?ctor Art?s. Cuando se habla de generaci?n truncada, se alude siempre, curiosamente, a sus elementos m?s enteros. [?] Pero detr?s de estos nombres, est? la verdadera generaci?n perdida, la que no tiene nombre. Detr?s de Calders, Ferran de Pol, Art?s Gener y Riera Llorca ?por no citar m?s que a los mejores narradores del exilio americano?, se extiende el cuerpo an?nimo de miles de emigrantes cuya historia nadie ha escrito todav?a459. Un avance de esa historia es la obra de V?ctor Art?s, L?aigua del riu Guaire no ?s bona per a beure, novela naturalista que presenta 19 historias de emigrantes espa?oles bajo un prisma pesimista, pues todas acaban decididamente mal, nadie se salva. ?Hay en V?ctor Art?s [?] la absoluta certeza de que el hombre es fundamentalmente malo. No son nunca las duras condiciones de vida, propias del exilio forzado, las que destruyen a los personajes y los empujan al delito o a la frustraci?n. La culpa es de la ambici?n. Y para que no quede duda, estos personajes ya llegan a Caracas cargados de miseria moral?, concluye Melendres en su an?lisis. Para equilibrar esa visi?n pesimista, conviene acudir a testimonios como el de Ferr?ndiz Albornoz que, en 1957, escrib?a lo siguiente en la revista Espa?a Republicana, de Buenos Aires: ?Junto con los intelectuales, se expatri? una multitud de personas m?s humildes, obreros y labradores, que tambi?n representan una merma sensible para la naci?n460?. Un a?o m?s tarde, es Avel?l? Art?s-Gener ?T?sner? el que habla en Tele/eXpr?s de su Di?spora republicana, libro originariamente escrito en catal?n y que Euros traduce al castellano: ?Un d?a me qued? gratamente sorprendido. Me hac?an un encargo: [?] Seguir los pasos de aquellos 500.000 espa?oles que de una forma o de otra salieron de Espa?a a ra?z del conflicto b?lico461?. ?T?sner? fue uno de ellos; el 13 de febrero de 1939 cruzaba la frontera francesa. ?Yo soy testimonio de una tercera parte del libro, pero no creo que pueda calificarse de libro testimonio ni de libro denuncia. M?s bien lo definir?a como un reportaje novelado. No 459 Melendres, Jaume, ?Melodrama de la generaci?n truncada?, Tele/eXpr?s, 16 de enero de 1974, p?g. 16. [Ver Anexo, punto 26, p?g. 412] 460 Recogido en Caudet, Francisco, ?Dialogizar en el exilio?, El exilio literario espa?ol de 1939. Actas del 1er congreso internacional (vol. 1), Universitat Aut?noma de Barcelona, Bellaterra, 2004, p?g. 31. 461 Nebot, Montserrat, ?Avel?l? Art?s-Gener, tras las huellas de los vencidos?, Tele/eXpr?s, 17 de diciembre de 1975, p?g. 13. 228 hay ni una sola cosa que no sea cierta, aunque la forma de narraci?n sea la novelesca para hacerlo m?s ameno?, concreta Art?s-Gener, quien confiesa que tard? en redactarlo s?lo nueves meses, ?cuando para hacer una novela necesito unos dos a?os?. Interesa no perder de vista ese otro exilio, que a menudo se obvi?, y se sigue obviando, en los an?lisis literarios. Y es en este punto donde cabe hallar el segundo acierto de Tele/eXpr?s. Como indica Caudet, ?incluso si se persiste en s?lo centrar la atenci?n en lo estrictamente literario, demasiado a menudo se pone poco o ning?n ?nfasis en que precisamente uno de los motivos por los que resulta tan sangrante y demoledor para los hombres de letras vivir exiliados es [?] la falta de un p?blico para quien escribir?. Porque ese otro exilio que acompa?? a la clase intelectual estaba incapacitado para leer, o bien no era la lectura su necesidad m?s inmediata. El cr?tico rese?a un art?culo de Francisco Ayala en 1949 [Cuadernos Americanos, 43, enero-febrero 1949], donde ?ste lamenta la ausencia de referentes. Pues bien, sobre ello profundiza Tele/eXpr?s cuando analiza la figura de Ayala en el art?culo ?Los extravagantes?, de Jos? Mar?a Carandell462. Diferencia Carandell entre los exiliados que marcharon de Espa?a con su obra ya definida (Machado, Le?n Felipe, Carner, Salinas, Alberti?) y aquellos otros que marcharon ?sin haber dejado obra sobresaliente que perpetuase su memoria?; es decir, ?esos hombres y mujeres de una difusa generaci?n del 36 ? Rosa Chacel, Merc? Rodoreda, Max Aub, Francisco Ayala?? a la que pertenecen algunos que quedaron aqu?, como Gerardo Diego y el gran Miguel Hern?ndez?. A este segundo grupo, cuyo seguimiento es mayor porque est?n a?n por descubrir, los denomina Ayala los ?extravagantes?, pues se les neg? el acceso a sus lectores naturales inmediatos, carentes de referencias concretas y s?lidas. Carandell reflexiona entonces: ??Puede expresarse mejor que con la voz ?extravagante? (que a la vez apunta, etimol?gicamente, a la condici?n de errante, y a la de figura grotesca, por faltarle la medida y las coordenadas), la situaci?n vagabunda en lo geogr?fico y en lo espiritual y cultural de estas personas??. T?sner, en su cr?tica a la obra de Albert Manent La literatura catalana a l?exili463, habla tambi?n de esta orfandad literaria, y cita ejemplos como el de Ramon Vinyes ?per esmentar-ne un de sol que ens serveixi d?exemple?, escrivint en la rebotiga de la seva petita llibreria de Bogot? una obra teatral rera l?altra, en unes llibretes escolars de paper quadriculat, infatigable, sense defalliments, sabedor aix? no obstant, que treballava per al no res, que omplia quaderns amb unes obres que mai no havien d??sser representades ni potser llegides per ning??. Lecci?n que tambi?n cabe extraer del exilio sudamericano. A ?l dedica Tele/eXpr?s un reportaje en el que se recoge, entre otras, 462 Carandell, Jos? Mar?a, ?Los extravagantes?, Tele/eXpr?s, 16 de enero de 1974, p?g. 16. [Ver Anexo, punto 26, p?g. 412] 463 Art?s-Gener, Avel?l?, ?Manent, investigador de fons?, Tele/eXpr?s, 29 de septiembre de 1976, p?g. 15. 229 la experiencia de Cristina Peri Rossi: ?Porque nos han condenado al peor de los exilios que es impedirnos la comunicaci?n con el lector464?. Desde otra perspectiva, hay quien ve en la escritura el arma del exiliado para luchar contra la soledad. Saladrigas, con motivo de la muerte de Segundo Serrano Poncela, explica: Tal vez no sea casual que Serrano Poncela iniciase su labor creadora m?s importante en el exilio, con plena conciencia de la repercusi?n escasa que obtendr?a en el interior del pa?s, pero impulsado a ella por la necesidad incontenible de contrarestar de alguna manera su doble soledad [la del escritor y la del exiliado]. [?] [Los exiliados catalanes] escribieron libros de todos los g?neros, crearon revistas, publicaciones, fundaron centro [sic.] culturales. Por un lado garantizaban as? la supervivencia de la lengua catalana y manten?an intacto el esp?ritu del pueblo, pero por el otro daban fe, ante su propia estimaci?n, de que segu?an vivos a pesar de las adversidades. Era una forma de no morir, en tanto aguardaban la oportunidad hist?rica del regreso465. 7.1.4.1. La generaci?n truncada El exilio hubo de buscar sus referentes, seg?n Carandell, ?en la universalidad que tuvo la cultura espa?ola antes de la tragedia [de la Guerra Civil]?. As?, ?por extra?o que parezca?, concluye el cr?tico, ?los extravagantes perdieron el pa?s pero no la cultura. No es err?neo pensar, en consecuencia, que los nuevos escritores viejos han aportado a la cultura espa?ola de hoy, a su regreso, la vieja universalidad? [El subrayado es del autor]. Entre los autores exiliados, cabe encontrar a los supervivientes menos afectados por la censura. ?Mucho me temo que sean pocos los que hayan logrado superar el agobio de las circunstancias sin ser tarde o temprano v?ctimas de su poder deformador. Quiz? tan s?lo los que optaron por romper amarras y llevaron a cabo su obra lejos del pa?s. O los que sin desarraigarse f?sicamente, se inclinaron dolorosamente por el silencio?, escribe Saladrigas466. Sobre esta base, Tele/eXpr?s presenta el estado de la cuesti?n en un extenso art?culo de Saladrigas, ?La generaci?n truncada. Los no recuperados467?. En la d?cada de los setenta, y en el ?mbito de las letras castellanas, se produce una gradual recuperaci?n de Ram?n J. S?nder y Max Aub, en un primer instante; y despu?s, primero con cierta timidez, Rosa Chacel, Francisco Ayala, Luis Cernuda, Serrano Poncela? Se trata de autores que, en palabras de Rafael Conte, ?pueden figurar con pleno derecho en la primera fila de nuestros narradores m?s actuales?. La n?mina de los escritores m?s destacados se recoge en Narraciones de la 464 Rogl?n, Joaqu?n, ?Escritores sudamericanos con estatuto de turista?, Tele/eXpr?s, 6 de octubre de 1978, p?g. 8. 465 Saladrigas, Robert, ?En torno a un escritor que muri? lejos?, Tele/eXpr?s, 4 de agosto de 1977, p?g. 12. 466 Saladrigas, Robert, ?Con la mente deformada?, Tele/eXpr?s, 12 de febrero de 1976, p?g. 3. 467 Saladrigas, Robert, ?La generaci?n truncada. Los no recuperados? Tele/eXpr?s, 16 de enero de 1974, p?g. 16. 230 Espa?a Desterrada, volumen antol?gico del propio Conte y publicado por Edhasa en 1970. Adem?s, est? el estudio de Jos? Ram?n Marra-L?pez, Narrativa espa?ola fuera de Espa?a, publicado en 1963 por Guadarrama. Sin embargo, Saladrigas piensa que el conocimiento del exilio literario es todav?a muy incompleto: ?Parece como si a todos los niveles, desde los estudiosos del fen?meno a los editores lectores, se conformasen con el contacto tard?o y a?n parcial que han logrado establecer con algunos de los escritores rescatados de la dispersi?n468?. Sin ?nimo de confeccionar listas exhaustivas, propone el rescate de Juan Ram?n Arana, Esteban Salazar Chapela, Rafael Dieste, Xavier Domingo, Michel de Salabert, Benjam?n Jarn?s o Sim?n Otaola469, entre otros. La n?mina de autores que podr?an englobarse bajo el membrete de ?generaci?n truncada? supera la cifra de los 80, por lo que Saladrigas matiza que ?no todas las obras salidas de sus plumas tienen que ser consideradas forzosamente importantes y ni tan siquiera aprovechables. Hay de todo: intentos fallidos, resultados mediocres y grandes ?xitos?. Al cr?tico corresponde acercarse a ese heterog?neo bloque del exilio para separar el grano de la paja. En enero de 1977, Tele/eXpr?s publica un amplio reportaje sobre el Pen Club de Catalunya, delegaci?n del Pen Club Internacional, sociedad de escritores con car?cter intelectual que vela por el normal desarrollo de la actividad creativa. Josep Palau i Fabre es el presidente y T?sner, el secretario de la junta catalana. Este ?ltimo recuerda la importancia que tuvo la sociedad, clandestina desde 1939, para los autores del exilio: ?A m? [el carnet del Pen] me sirvi? para conseguir el carnet de la Federaci?n Internacional de Periodistas470?. La organizaci?n del Pen, a?ade el articulista, Joaquim Ibarz, acogi? a muchos fugitivos y ex reclusos de los campos de concentraci?n, y en algunos casos les facilit? medios para pasar al otro lado del Atl?ntico. El reportaje de Tele/eXpr?s narra el dif?cil camino del Pen catal?n durante los a?os del Franquismo, y se recogen an?cdotas tan interesantes como la celebraci?n de asambleas en trayectos de autob?s, en el recorrido de ida y vuelta a l?Espluga de Francol?. T?sner y Palau Fabra recuerdan: Presidi? la asamblea rodante Jordi Carbonell, que lo hizo extraordinariamente. Despu?s de discusiones y votaciones democr?ticas se fueron aprobando los art?culos. Llegamos a l?Espluga cuando nos faltaba tan 468 Saladrigas, Robert, ?La generaci?n truncada. Los no recuperados?, Tele/eXpr?s, 16 de enero de 1974, p?g. 16. Debido a un error, Tele/eXpr?s reproduce este mismo art?culo tres a?os y medio despu?s, el 17 de agosto de 1977, en la p?gina 11. 469 En relaci?n a Otaola, se queja Saladrigas en 1972 de que no se haya abundado en este autor, que muchas veces ni es recogido en los estudios de narrativa espa?ola fuera de Espa?a. Ver ?Un escritor llamado Otaola?, Tele/eXpr?s, 25 de octubre de 1972, p?g. 15. 470 Ibarz, Joaquim, ?El Pen Club, en expansi?n?, Tele/eXpr?s, 19 de enero de 1977, p?g. 15. 231 s?lo discutir y aprobar el ?ltimo art?culo. La comida fue emocionante y tan s?lo tocamos tangencialmente el tema. En el viaje de vuelta completamos la aprobaci?n de los art?culos y elegimos al nuevo consejo directivo. El ch?fer, al darse cuenta de que ?bamos a llegar a Barcelona sin haber completado el trabajo, par? al lado de la carretera, como si tuviera una aver?a, para darnos m?s tiempo. La bibliograf?a de la ?poca sobre el exilio fue extensa. Sirva de antesala a nuestro an?lisis la diagnosis de Pascual Maisterra en Tele/eXpr?s: ?Gran parte de esta bibliograf?a es, forzosamente, de orden subjetivo: diarios, memorias, poes?a, etc.; otra parte es justificadamente tendenciosa y procede de visiones parciales situadas dentro o fuera de nuestras fronteras; alguna, la menos nutrida, estudia sociol?gicamente el fen?meno emigratorio en s?, con sus luces y sus sombras, con sus serias aportaciones a los pa?ses de anclada y con el profuso y confuso anecdotario de los diversos grupos y facciones en los que la emigraci?n espa?ola cristaliz?471?. 7.1.4.2. Autobiograf?as, memorias y diarios Explica Aleksandra Hadzelek que, en la literatura espa?ola, el recurrir por primera vez en gran escala al tipo de escritura autobiogr?fica ?parece coincidir con la ruptura de la integridad cultural del pa?s a ra?z de la Guerra Civil, y, en el caso de los escritores exiliados, con una ruptura m?s determinante que es la experiencia traum?tica del destierro472?. Es una manera de recuperar el pasado, con el objetivo de reafimar identidades individuales y colectivas en un momento en que ?stas quedaron anuladas, primero durante la Guerra Civil, y despu?s durante los a?os de la posguerra. Tele/eXpr?s presenta en este apartado una selecci?n de autores interesante por la casu?stica que ofrecen cada uno de los perfiles. As?, analizar? los g?neros memorial?sticos en autores del exilio que todav?a viven fuera de Espa?a (Rafael Alberti, Corpus-Barga), autores del interior cuya voz tambi?n es disidente con el R?gimen (Jaime Gil de Biedma y Carlos Barral) y autores que, pese a regresar del exilio, viven en un aislamiento literario total (Juan Gil-Albert). En estas tres posiciones se resume la situaci?n de la Espa?a disidente, que busc? en las memorias reconstruir una identidad rota por la Guerra Civil y los inmediatos a?os de la posguerra. Una reconstrucci?n basada en el di?logo del exiliado o del disidente consigo mismo, con su interior la mayor de las veces. ?Repetidamente Plat?n ha nombrado el pensar como una conversaci?n muda del alma consigo misma. Quien realmente 471 Maisterra, Pascual, ?El exilio espa?ol de 1939?, Tele/eXpr?s, 30 de marzo de 1977, p?g. 14. 472 Hadzelek, Aleksandra, ??Por qu? la autobiograf?a? El exilio en la autobiograf?a o la b?squeda de la identidad perdida?, El exilio literario espa?ol de 1939. Actas del 1er congreso internacional (vol. 1), Universitat Aut?noma de Barcelona, Bellaterra, 2004, p?g. 309. 232 ha pensado sabe que dentro de este curioso proceso hay un estadio en el que una instancia interior es interrogada y replicada?, analiza Martin Buber en Di?logo y otros escritos473. Se refiere Georg Simmel474 al s?mbolo de la puerta como representante de la dignidad humana, que debiera basarse en la libertad de todos los individuos para establecerse sus propias fronteras. La puerta est? ah? para delimitar al hombre, que se separa voluntariamente del exterior infinito para recogerse en una intimidad deseada, conocedor sin embargo de que ?l, y no otros, tienen la potestad para abrir y cerrar esa frontera cuando as? lo deseen. Cuando eso no es posible, cuando el hombre se ve forzosamente obligado a permanecer encerrado, ese s?mbolo se pervierte y el individuo pierde su dignidad. He aqu? el gran drama del exiliado. Pero tambi?n la gran oportunidad. Porque seg?n Sartre, el individuo no puede renunciar a ser libre y, en ?ltima instancia, tiene siempre la obligaci?n de escapar de un espacio o de s? mismo, de liberarse como el agua desbocada que, de forma natural, siempre busca la salida por muchos obst?culos que haya en su camino. La obra literaria, el di?logo con uno mismo que, a la postre, significa tambi?n el di?logo con la cultura de acogida y con los valores universales presentes en ella, permiti? al individuo franquear la frontera asfixiante del exilio franquista. 7.1.4.2.1. La disidencia interior: Carlos Barral y Gil de Biedma Antes de abordar la obra autobiogr?fica del exilio, conviene detectar, efectivamente, la crisis de identidad que se produjo tambi?n dentro del pa?s. Muchos autores sintieron la necesidad de publicar sus memorias, diarios y autobiograf?as. Tele/eXpr?s se hace eco, por ejemplo, de sendas obras a cargo de Jaime Gil de Biedma y Carlos Barral. En el an?lisis de esta ?ltima, Jos? Luis Gim?nez-Front?n se pregunta por qu? la generaci?n de Laye ha empezado a una edad tan temprana, superados apenas los cuarenta a?os, a escribir sus memorias: Debe haber alguna raz?n [?] [para que] se sumerjan abiertamente en su pasado, y no para utilizarlo como obligado fil?n narrativo. Ambos profesan de poeta, no de novelistas. Pienso que [?] se impone con urgencia el an?lisis de aquellos a?os, al decir de Carlos Barral, de penitencia. An?lisis paralelo y continuaci?n del que est?n llevando a cabo las ciencias sociales sobre los inmediatamente anteriores de la experiencia republicana y de la guerra civil475 [El subrayado es del autor]. 473 Buber, Martin, Di?logo y otros escritos, Riopiedras, Barcelona, 1997, p?g. 50. Traducci?n de C?sar Moreno M?rquez. 474 Simmel, Georg, El individuo y la libertad. Ensayos de cr?tica de la cultura, Ediciones Pen?nsula, Barcelona, 2001, p?g. 49. 475 Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?Las memorias de Carlos Barral?, Tele/eXpr?s, 16 de abril de 1975, p?g. 17. Gim?nez-Front?n tambi?n dedic? un poemario al grupo de Laye: Las voces de Laye, Hiperi?n, ?Poes?a Hiperi?n?, 32, Madrid, 1980. Uno de sus poemas, reza: ??Dime, extranjero, esta ciudad dolida / ?la tomas por 233 Gim?nez-Front?n introduce en su reflexi?n un aspecto interesante. Si bien los autores del exilio esperaron a edades m?s avanzadas para publicar sus autobiograf?as (Corpus-Barga, por ejemplo, empez? a redactarlas a los 76476), los autores del interior, esto es, las generaciones de la posguerra, sintieron la urgencia de publicar mucho antes, ?como impelidos a desenmascarar la trampa de la amnesia colectiva y el sutil embotamiento del nunca pasa nada? [El subrayado es del autor]. Urgencia que se debe tambi?n a la conciencia que tiene el grupo de saberse el fin de una especie. Como explicaba Laureano Bonet, los integrantes de Laye eran v?stagos de la burgues?a catalana, pactista o neutral con el R?gimen: ?V?stagos que, a su vez, record?moslo, se rebelan contra el padre (dictadura, burgues?a alta o media, familia, escuela) [?] con cierta conciencia de ser el fin de una raza (social) y, a la par, cobijando en tal decadentismo unas brasas de rebeld?a477? [El subrayado es del autor]. Seg?n Gim?nez-Front?n, es posible abarcar dentro de una misma mirada las siguientes obras: -El apunte de memorias, de Jaime Gil de Biedma -Los a?os de penitencia, de Carlos Barral -Los an?lisis subculturales, de V?zquez Montalb?n -La aventura narrativa, de Luis Goytisolo, centrada b?sicamente en Barcelona -Los ca?dos, de Juan Mars? Efectivamente, la memoria, como se vio en otro apartado, tambi?n est? presente en la novel?stica de los hermanos Goytisolo o de Juan Mars?. ?ste ?ltimo, se refer?a a su novela Si te dicen que ca? en los siguientes t?rminos: Con esta novela he pretendido reivindicar mi versi?n de los hechos, recuperar mi derecho a explicar que mi infancia, mi ciudad y mi barrio y mi calle eran as? y no como luego se dijo? No s? si me entiendes, esposa? / ?Qu? m?s quisiera yo que no fuese ya m?a, / toda huella negada en mi memoria. / ?Hombre orgulloso, loco, di, ?qui?n eres? / ?A veces soy Ca?n; tu hermano, siempre?. 476 Jos? Agust?n Goytisolo explica en Tele/eXpr?s c?mo fue su visita a Corpus-Barga, en el verano de 1971, a su casa de Lima. Si hasta ese momento Corpus-Barga hab?a basado su obra en las cr?nicas period?sticas, ahora ?hab?a dado rienda suelta a su vena creadora, se hab?a vuelto un aut?ntico creador?. Es la gran sorpresa: ?Su nacimiento a los ochenta a?os como uno de los grandes autores espa?oles del siglo? [Tele/eXpr?s, 16 de enero de 1974, p?g 17]. Y as? fue reconocido en la Espa?a peninsular, con el Premio de la Cr?tica 1974, y tambi?n, seg?n recoge Goytisolo, por los escritores lime?os, como J. M. Oviedo, Mario Vargas Llosa, G. Thorndike, C. Calvo, Cisneros, W. Delgado y otros. 477 Bonet, Laureano, La revista Laye. Estudio y antolog?a, Edicions 62, Barcelona, 1988, p?g. 29. En esta obra, Bonet tambi?n se hace eco de las palabras de Esteban Pinilla de las Heras, quien se refiere al enfrentamiento real o metaf?rico con el padre (dictadura, burgues?a alta o media, familia, escuela?) indicando, por ejemplo que, a menudo, ?los colaboradores de Laye sol?amos firmar nuestros art?culos con el apellido materno, como sugiriendo as?, de modo m?s o menos involuntario el siempre tan dificultoso di?logo con los progenitores?. Recogido en Bonet, Laureano, op. cit., p?g. 22. 234 nunca he sabido formular muy bien lo que escribo. Precisamente, en Si te dicen que ca? el relato no es un?voco, sino m?ltiple. M?ltiple tanto por lo que hace al enfoque narrativo (coexistencia de diversos narradores) como por lo que ata?e a la versi?n de los acontecimientos (coexistencia de verdades diversas)478. En cuanto a Jaime Gil de Biedma479, sus recuerdos sirven para poner sobre la mesa uno de los casos m?s destacados de injusticia po?tica en la historiograf?a literaria espa?ola. Tele/eXpr?s analiz? en 1974 el Diario del artista seriamente enfermo, editado por Lumen en ?Palabra menor?. Esta obra se limita al a?o 1956 cuando Jaime Gil ten?a de 26 a 27 a?os, ?en el principio de su carrera literaria y en un momento tan crucial para su generaci?n como 1968 lo fue para la que ahora comienza a madurar y a atomizarse [los nov?simos]480?. Esta observaci?n nos lleva al testimonio directo del propio poeta en las p?ginas de Tele/eXpr?s, con motivo de la muerte del compa?ero de generaci?n Alfonso Costafreda. All? confiesa c?mo ?Costafreda, el poeta establecido, menospreciaba mis poemas y eso me hac?a sufrir481?. Le saldr?a cara su actitud al poeta de T?rrega (Lleida). En 1960 se publica la antolog?a de Jos? Mar?a Castellet Veinte a?os de poes?a espa?ola (1939-1959) y resulta que algunos nombres, entre ellos el de Costafreda, fueron eliminados. El inductor fue Jaime Gil, y as? lo reconoce p?blicamente en este art?culo de despedida. Costafreda regresa a Barcelona tras una etapa en Par?s y Dubl?n, y es entonces cuando se produce el choque entre ambos poetas: Carlos Barral aprovech? aquella estancia para que nos reuni?semos los tres, en mi casa: quer?a que fu?semos amigos de verdad, ?l, que de verdad lo era de los dos. Nada funcion? bien. Costafreda explic? que so?aba llegar un d?a a una habitaci?n desconocida en una desconocida ciudad y encontrarse a s? mismo, y tambi?n entonces mi reacci?n fue de sorprendida incredulidad. Carlos me anim? luego a leer varios poemas m?os. A Costafreda le gust? uno, pero, a?adi? enseguida, que se sent?a capaz de mejorarlo en un cincuenta por ciento. Volvi? a marcharse y yo no se lo perdon?. A?os m?s tarde, lamentablemente, manej? una peque?a cantidad de poder literario, tuve oportunidad de vengarme y no la dej? pasar. Alfonso Costafreda viv?a en Ginebra, hac?a tiempo que no publicaba nada. De aquella mala pasada data mi aprecio por un rasgo suyo que Carlos Barral siempre hab?a elogiado: la nobleza. Cuando supo de d?nde ven?a el golpe, y por qu?, lo encaj? sin reproche. Fuimos, al fin, definitivamente amigos482. 478 Carandell, Jos? Mar?a, ?Juan Mars? y la memoria colectiva?, Tele/eXpr?s, 5 de febrero de 1975, p?g. 15. 479 En 1971, Jaime Gil de Biedma se refiere a los miembros de la Gauche Divine en los siguientes t?rminos: ?Son exiliados interiores. Creo que a quienes m?s se parecen es a los hijos de exiliados espa?oles que llegaron a M?xico, o que nacieron all??. Moix, Ana Mar?a, 24 horas con la Gauche Divine, Lumen, Col. ?Palabra en el Tiempo?, 321, Barcelona, 2002, p?g. 100. Bajo el membrete de ?Gauche Divine?, que analizaremos en el apartado 6.2.5., Ana Maria Moix recoge al propio Jaime Gil de Biedma, Carlos Barral, Josep Maria Castellet, Rosa Reg?s, Oriol Bohigas, Oriol Reg?s y Oscar Tusquets, entre otros. 480 Carandell, Jos? Mar?a, ?Gil de Biedma: diario?, Tele/eXpr?s, 25 de septiembre de 1974, p?g. 18. 481 Gil de Biedma, Jaime, ?A una sola carta?, Tele/eXpr?s, 22 de abril de 1974, p?g. 12. 482 Gil de Biedma, Jaime, ?A una sola carta?, Tele/eXpr?s, 22 de abril de 1974, p?g. 12. 235 Es 1974 y Jaime Gil reconoce su error p?blicamente, pero ya es demasiado tarde. A juicio de Jenaro Talens, aunque el hecho es conocido, ?ello no ha llevado a rectificar la posici?n de Costafreda en las historias can?nicas, donde pocas veces es ni siquiera citada, pese a que su obra sea, cuando menos, de igual calidad a las de sus compa?eros de generaci?n?. ?Perdido el carro publicitario generacional?, a?ade, ?rara vez se le dedica espacio espec?fico frente a otros poetas cuyo mayor apoyo bibliogr?fico vuelve su obra m?s asequible para la explicaci?n de clase483?. 7.1.4.2.2. El exiliado en Espa?a: Juan Gil-Albert El segundo de los perfiles corresponde al del exiliado que regresa a Espa?a, y se concreta en la figura de Juan Gil-Albert. Establecido en la pen?nsula desde 1947, el escritor valenciano publica en 1974 Cr?nica general (Barral Editores). Tele/eXpr?s define esta obra en palabras del cr?tico R. Ventura Meli?: ?Estamos ante un tipo muy sui generis de memorias, memorias literaturizadas, novelescas y bastante ensay?sticas. Porque no se trata solo de un pasado, el suyo, como de una g?nesis de un mundo, de un desarrollo hist?rico, y la memoria privada est? historizada484?. Con anterioridad, en diciembre de 1974, Jos? Santamar?a dedica un extenso art?culo al autor valenciano, bajo el sugerente t?tulo de ?Un exiliado en su tierra: Juan Gil-Albert?485. En efecto, a su llegada a Espa?a Gil-Albert se autoexili? en su tierra natal, manteni?ndose fuera de las corrientes literarias que predominaron en la ?poca. Su testimonio da buena prueba de c?mo el regreso f?sico no supuso nunca un regreso real a la actualidad literaria espa?ola. Qui?ones se hace eco de la correspondencia que cruz? el poeta valenciano con Max Aub. En una de esas cartas, fechada en Valencia en febrero de 1961, Gil-Albert le confesaba: ?Ver?s: he escrito mucho, en prosa y en verso, pero todo duerme en mis blocs. Vivo muy aislado. Mis escritos resultan, en esta atm?sfera, tan heterodoxos, que yo mismo me doy la impresi?n de haber aceptado el ostracismo literario486?. En 1980, con motivo de la publicaci?n del Breviarium vitae, Tele/eXpr?s insiste en la soledad como opci?n de vida en Gil-Albert: ?[En] ?ste su libro de m?ximas ?por emplear alguna palabra aproximativa? este poco amor por la masa deja traslucirse con frecuencia. [?] El mundo interior de Gil-Albert no tiene ninguna semblanza con el exterior, con el que nos toca vivir cada d?a. De ah? esa cierta amargura que se desprende de la lectura de Breviarium vitae487?. 483 Talens, Jenaro, ?De la publicidad como fuente historiogr?fica: la generaci?n po?tica espa?ola de 1970?, Del franquismo a la posmodernidad. Cultura espa?ola 1975-1990, Akal, Madrid, 1995, p?gs. 57-84. 484 Ventura Meli?, Rafael, ?Juan Gil-Albert: una cr?nica en mi mayor?, Tele/eXpr?s, 2 de abril de 1975, p?g. 15. 485 Santamar?a, Jos?, ?Un exiliado en su tierra: Juan Gil-Albert?, Tele/eXpr?s, 4 de diciembre de 1974, p?g. 18. 486 Recogido en Qui?ones, op. cit., p?g. 62. 487 Soler, Marc, ?La melancol?a de Gil-Albert?, Tele/eXpr?s, 13 de agosto de 1980, p?g. 17. 236 Jos? Luis Aranguren public? en 1953 un art?culo titulado ?La evoluci?n espiritual de los intelectuales espa?oles en la emigraci?n?, en la revista Cuadernos hispanoamericanos. All?, entre muchas otras reflexiones, analizaba el doble destino que esperaba al exiliado: ?Es un no poder vivir plenariamente ni all?, en el destierro, ni aqu?, en la patria. All? saben ellos muy bien, porque lo han aprendido a trav?s del dolor, que no pueden echar ra?ces. Pero aun cuando, en general, no lo sepan, ya est?n desarraigados tambi?n de aqu?. El tiempo y sus mudanzas no transcurren en vano488?. Una situaci?n extrapolable al Per? de Vargas Llosa. M?s arriba se recogieron algunas reflexiones sobre Salazar Bondy, que ahora tambi?n servir?n para entender esta suerte de exilio interior: La literatura es universal, qu? duda cabe, pero los aportes peruanos a ese universo son tan escasos y tan pobres, que se comprende que el joven escritor aplaque el apetito de la solitaria, en lo que a la lectura se refiere, sobre todo con libros y autores for?neos, que busque afinidades, consonancias, gu?a y aliento en la literatura no peruana. Nuestra realidad cultural no le deja otra escapatoria. Si se contentara con beber ?nica o preferentemente en las fuentes literarias nativas, ser?a, tal vez, una especie de patriota, pero tambi?n y sin tal vez, culturalmente hablando, un provinciano y un confuso. Por este camino se llega, sin desearlo, a ese exilio que llamaremos interior.489 Tele/eXpr?s analiza certeramente esta cuesti?n cuando Santamar?a explica la tard?a conexi?n entre el p?blico mayoritario y Gil-Albert. ?sta se debe, b?sicamente, al exilio de ultramar primero, y al autoexilio levantino despu?s. Pero a?ade el cr?tico otro factor: esto es, que ?durante mucho tiempo [han primado] en nuestros gustos literarios unos temas y estilo, tan cercanos a la ret?rica y al costumbrismo, y opuestos a los de Gil-Albert. [?] En efecto, Gil- Albert instaura un g?nero que entre nosotros no tiene antecedentes: la meditaci?n autobiogr?fica, a caballo entre el ensayo, la autobiograf?a, el poema en prosa y el homenaje literario?. Por el contrario, el mismo art?culo da buena fe de la irrupci?n del autor valenciano que, en s?lo un a?o, saca ?de su sombrero de copa la magia de libros como Concierto en mi menor, Valent?n, Los d?as est?n contados, La Meta-F?sica y [?] Cr?nica General?. Como Ventura Meli?, tampoco Jos? Santamar?a duda en destacar Cr?nica General como ?la obra m?s ambiciosa que ha escrito y la que mejor explicita todas las facetas de su narrativa?. 7.1.4.2.3. El exiliado fuera de Espa?a: Rafael Alberti y Corpus-Barga 488 Recogido en Qui?ones, op. cit., p?g. 62. 489 Vargas Llosa, Mario, ?Salazar Bondy y la vocaci?n del escritor en Per??, pr?logo a Escritos pol?ticos y morales (Per?: 1954-1965), Fondo Editorial, Lima, 2003, p?g. 22. 237 Abordamos el tercero de los perfiles, el de los exiliados que todav?a en 1975 permanecen fuera de Espa?a. Para ellos, m?s que para nadie, la memoria supuso una salvaci?n. Explica Caudet que ?la literatura, convertida en expresi?n de la traum?tica experiencia de haber perdido las ra?ces, se sirvi?, en efecto, profusamente de la memoria, un mecanismo o artificio generador de estructuras discursivas, en cualesquiera de los g?neros y modalidades490?. As?, la escritura autobiogr?fica fue una especie de ?ant?doto eficaz contra la fragmentaci?n o la dispersi?n?, tal vez tambi?n ?una forma de conjurar el tajo del tiempo o el hacha divisoria de la guerra, y de afirmar la continuidad de la vida? [El subrayado es del autor]. Dos son las figuras del exilio que destaca Tele/eXpr?s en el apartado memorial?stico: Rafael Alberti491 y Corpus-Barga. En el primer caso, Espa?a hubo de esperar hasta 1975 para ver publicada La arboleda perdida, memorias que corrieron a cargo de Seix-Barral. La obra se hab?a publicado fuera del pa?s con anterioridad, en 1942 y en 1950. Varios ejemplares de las dos ediciones llegaron a Espa?a pero, seg?n recoge Tele/eXpr?s en una de sus cr?ticas, ?su difusi?n fue muy pobre debido a su contenido que no era compatible con la situaci?n de la posguerra, [?] [ya que] Rafael Alberti es el primer miembro de la Generaci?n del 27 que ya desde un principio proclama abiertamente su compromiso pol?tico492?. Corpus-Barga es, por su parte, un autor para muchos todav?a desconocido en 1974. Pascual Maisterra493 es el encargado de analizar las memorias de Los pasos contados, distribuidas en cuatro vol?menes494: 1. Mi familia, el mundo de mi infancia (1963) 2. Puerilidades burguesas (1965) 3. Las delicias. Cr?nica madrile?a de 1906 (1967) 4. Los galgos verdugos (1973) Centra el cr?tico su atenci?n en el ?ltimo de los vol?menes, del que aventura que dar? mucho que hablar en la pr?xima convocatoria de los Premios de la Cr?tica, que tendr? lugar justo a finales de esa semana. Maisterra ?una vez m?s? vuelve a acertar en su pron?stico, pues Los 490 Caudet, Francisco, op. cit., p?g. 39. 491 Desde 1940, Rafael Alberti estuvo exiliado en Francia, Argentina y Chile. En la d?cada de los sesenta se exilia a Italia (Roma) y finalmente, en 1977, regresa a Espa?a. 492 Oliva, Ll?cia, ?Rafael Alberti: memorias. De la aristocracia al compromiso?, Tele/eXpr?s, 11 de junio de 1975, p?g. 15. 493 Maisterra, Pascual, ?El mejor libro de Corpus Barga?, Tele/eXpr?s, 3 de abril de 1974, p?g. 18. 494 Cons?ltese tambi?n J. F. F., ?Las memorias de Corpus Barga, por primera vez completas?, Tele/eXpr?s, 17 de septiembre de 1979, p?g. 13. All? se condensa cu?l fue la suerte que corri? esta obra en su larga traves?a editorial: ?En 1963 ten?a escritos tres vol?menes y ninguno hab?a encontrado todav?a editor. Lo encontr? ese mismo a?o para el primer volumen, y con intervalos de dos a?os para los dos siguientes. Pero su publicaci?n no tuvo ning?n eco. No fue hasta la publicaci?n, en 1973, del cuarto tomo en una colecci?n popular, que la obra hizo impacto en la cr?tica y los lectores. En 1975 mor?a, a los 88 a?os?. 238 galgos verdugos fue premiado por la cr?tica como la mejor novela publicada en Espa?a ese a?o. ?Aunque alguien pudiera alegar ?y alguna raz?n le asistir?a? que unas memorias no son novela. Yo le replicar?a ?no sin otras razones? que el precioso libro de Corpus Barga tampoco es biograf?a?, concluye el cr?tico. Tan difusa definici?n alude, por otra parte, al modelo memorial?stico que pareci? dominar en los autores del exilio y de la disidencia interior: la fabulaci?n entroncada con la realidad. Jaume Fabre, en 1979, tambi?n centra la atenci?n en este aspecto: Los pasos contados no tienen s?lo un valor informativo. Corpus Barga fue testigo de excepci?n de momentos clave de la historia de Europa, pero fue, como lo prueban sus memorias, un escritor excepcional. El primer volumen, al alcance ahora de todo el mundo, es un relato casi epopeico de la saga familiar del autor, comparable en cierto modo a Cien a?os de soledad. Resulta dif?cil distinguir d?nde termina la autobiograf?a y d?nde empieza la invenci?n, y hasta pasada la mitad de la obra no aparece el protagonista, el relato en primera persona de los recuerdos de la infancia. Los hechos cotidianos trascienden la banalizaci?n y se convierten en et?reos, forman parte de un mundo imaginativo m?s all? de la historia y del costumbrismo495. Una opci?n que puede explicarse gracias a la teor?a de Maurice Halbwachs y su memoria colectiva, de gran aceptaci?n en las ciencias sociales. Halbwachs rebate a Bergson, para quien la memoria nace de unas impresiones recibidas en el pasado, impresiones que generan ?un dep?sito de im?genes-sensaciones a las cuales acudimos en momentos de reflexi?n, en los que estamos aislados de todos y nos permite hacernos uno con el fluir continuo de la duraci?n de la consciencia496?. En el lado opuesto, Halbwachs sostiene que, si bien es cierto que la memoria nace de las impresiones que se tienen de hechos que se vivieron, lo cierto es que ?stas ?no se depositan en un fondo de im?genes acumuladas a las que acudimos cuando estamos solos?. Por el contrario, seg?n detalla Farf?n497, el mecanismo actua del siguiente modo: Toda impresi?n pasada est? sujeta a una continua reelaboraci?n a partir de experiencias que se tienen en el presente. Entonces resulta factible reconocer que existe una distancia entre la impresi?n que se busca evocar y el momento actual, por ende que por regla general el recuerdo se debilita a medida que se distancia del pasado. Por lo tanto, recordar no es reproducir una impresi?n o experiencia del pasado, es reconstruir ?sta a partir de experiencias que se viven en el presente y a trav?s de cuadros sociales que fijan el recuerdo con otros y a partir de otros. 495 J. F. F., ?Las memorias de Corpus Barga, por primera vez completas?, Tele/eXpr?s, 17 de septiembre de 1979, p?g. 13. 496 Farf?n, Rafael, ?Maurice Halbwachs y el deber (actual) de la memoria colectiva?, Halbwachs, Maurice, La memoria como proyecto, Anthropos, n?m. 218 (enero-marzo), Rub? (Barcelona), 2008, p?g. 60. 497 Farf?n, Rafael, op. cit., p?gs. 60-61. 239 No andaba, pues, equivocado Carlos Barral cuando dec?a dudar de la objetividad de la memoria, ?incluso referida a sus propios actos o a los actos de los que ha sido directo testigo498?. De ah? que puedan leerse las memorias como una novela. Y es que la distorsi?n del pasado que supone la reconstrucci?n del recuerdo en el presente, es ?parte constitutiva de la memoria, no un defecto de ella?, concluye Farf?n, quien a?ade que ?recordar no es reencontrar, es reconstruir una experiencia del pasado no tal y como ella fue, sino tal y como aparece reconfigurada a la luz del presente mediante cuadros sociales que act?an como filtros selectivos a trav?s de los cuales fluye el tiempo499?. Lo verdaderamente relevante desde el punto de vista social ?sostiene Casquete500? no es la veracidad de los acontecimientos hist?ricos, ?esto es, su grado de mimetismo con los sucesos y motivaciones subyacentes reales, ni si se trata de una reproducci?n fidedigna de acontecimientos del pasado (aspecto que m?s preocupa a los historiadores), sino m?s bien c?mo lo recordamos, por un lado, y los usos a los que sirve, por otro?. 7.1.4.2.4. El vencedor exiliado: Ignacio Agust? Consciente de que lo que aqu? digamos escandalizar? a muchos, es posible hablar en Espa?a de otro perfil de exiliado, una suerte de vencedor vencido cuya persecuci?n, llevada al extremo, deriva en el exilio psicol?gico e incluso f?sico: uno de los exponentes m?s claros es Ignacio Agust?. Los suyos lo invitaron a emigrar a Suiza a calmar sus ?nimos cuando, junto a Josep Verg?s, decidi? dar un giro a la revista Destino, orientada t?midamente hacia la causa aliada en la Segunda Guerra Mundial. Juan Aparicio, Director General de Prensa, public? en el diario falangista de Barcelona, Solidaridad Nacional, un aviso para navegantes: ?[La publicaci?n] equivoc? su destino de semanario espa?ol para inclinarse a la proclividad f?sica y metaf?sica del Vichy vencido. [?] Agust? se siente claramente aludido y decide prudentemente marcharse de Barcelona durante un tiempo. Carlos God? le va a prestar su apoyo nombr?ndole corresponsal de La Vanguardia en Suiza?, recuerda Irene Donate501. De rico empresario a viejo arruinado, roto por la enfermedad; de triunfador que entr? en Barcelona con las tropas de Franco a perseguido por la derecha m?s cerril de un R?gimen que no aceptaba la reconciliaci?n ni la paz definitiva; de novelista de ?xito, comparado al 498 Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?Las memorias de Carlos Barral?, Tele/eXpr?s, 16 de abril de 1975, p?g. 17. 499 Farf?n, Rafael, op. cit., p?g. 61. 500 Casquete, Jes?s, ?Calendario y memoria colectiva?, Maurice Halbwachs. La memoria como proyecto, Anthropos, n?m. 218 (enero-marzo), Rub? (Barcelona), 2008, p?gs. 113-114. 501 Donate, Irene, Ning?n d?a sin l?nea: el catalanismo espa?ol, F?rcola Ediciones, Madrid, 2013, p?gs. 43-44. 240 Gald?s de los Episodios Nacionales o al Proust de En busca del tiempo perdido502, a realista anticuado. Ignacio Agust? protagoniz? un vaiv?n injusto que lo convirti? en la figura del vencedor vencido, en tierra de nadie. Sergio Doria lo recoge as? en su excelente biograf?a Ignacio Agust?, el ?rbol y la ceniza: ?En 1993, el creador de Mariona Rebull estaba en el purgatorio: a algunos, como a m?, les sonaba por La saga de los Rius; la generaci?n que vivi? la posguerra le etiquetaba, sin m?s consideraciones, entre los catalanes que abrazaron el franquismo, o sea, de facha; y en los manuales al uso se le despachaba como un cultivador m?s de un realismo anticuado. Ah? estaba Inacio Agust? en 1993, ochenta a?os despu?s de su nacimiento: varado en el purgatorio503? [El subrayado es del autor]. Se produce en ?l una doble expulsi?n: la pol?tica pero tambi?n la literaria, cuando lo que triunfaba en su ?poca era el experimentalismo de la novela y ?l pec? por tan s?lo querer narrar una historia, la de Mariona Rebull, que reprodujo como nadie toda una ?poca de la sociedad barcelonesa. El d?a que enterraban a Ignacio Agust?, Ricardo Fern?ndez de la Reguera matizaba: ?No creo que su momento hubiera pasado, pese a que practicara una novela realista, de corte cl?sico. Era evidente que no segu?a las l?neas modernas de la novela, pero la buena novela es siempre v?lida y actual. La serie de novelas que comienza con Mariona est? en el estilo de unos Episodios Nacionales, de Gald?s504?. Y Sempronio avisaba de una incipiente renovaci?n en un autor para muchos trasnochado: ?Ignacio Agust? mostr?base consciente de su responsabilidad como narrador, y a la vez era lo suficiente avispado para ver que la novela espa?ola, de acuerdo con las nuevas corrientes mundiales, derivaba hacia derroteros alejados del realismo de s?lida tradici?n ?un Gald?s, un Oller? que hab?a sido la baza maestra de Mariona Rebull. Un amigo suyo que lo ve?a estos postreros tiempos, me cont? que le inquietaba esta cuesti?n, y de no llev?rselo la muerte, no me sorprende que le hubi?ramos visto, en obras futuras, novel?sticamente renovado505?. Recuerda Doria la experiencia que tuvo Baltasar Porcel cuando coincidi? con Agust? en una comida junto a Luis Mar?a Ans?n, semanas antes de la muerte del novelista: Le choc? que durante la comida ?hablara habitualmente en catal?n?, cuando la imagen que de ?l ten?a, o le hab?an inculcado, era la del Agust? franquista ?catal?n de Burgos?. El Porcel cercano al mao?smo y al anarquismo comprende, pese a sus cr?ticas acerbas y a su distanciamiento generacional, que Agust? moldeara una visi?n de la burgues?a catalana que confort? a la ?sociedad media que probaba de 502 Doria, Sergio, Ignacio Agust?, el ?rbol y la ceniza, Ediciones Destino, Col. ?Imago Mundi?, vol. 244, Barcelona, 2013, p?gs. 297 y 311. 503 Doria, Sergio, Ignacio Agust?, el ?rbol y la ceniza, Ediciones Destino, Col. ?Imago Mundi?, vol. 244, Barcelona, 2013, p?g. 16. 504 Fern?ndez de la Reguera, Ricardo, ?Autor de Nuevos episodios nacionales?, Tele/eXpr?s, 27 de febrero de 1974, p?g. 7. 505 Sempronio, El padre de Mariona Rebull, Tele/eXpr?s, 27 de febrero de 1974, p?g. 7. 241 afianzarse en la posguerra, que se sinti? catalana, pero no catalanista, que se encontraba bien con el r?gimen, pero sin acabar de casarse con ?l?506. Esta posici?n intermedia le vali? a Agust? las cr?ticas de uno y otro bando. Todav?a hoy su figura est? en la bruma de la indefinici?n cr?tica y social: a duras penas sale a la luz si no es por recientes trabajos como el de Doria o el de Irene Donate. Esta ?ltima, en la introducci?n a su antolog?a de art?culos period?sticos, refiere un art?culo de Miguel Garc?a-Posada en 2003 en el que lamentaba este injusto olvido de ra?z ideol?gica aseverando que, como Agust? hab?a militado ?en el bando de los vencedores?, la cr?tica literaria, la acad?mica al menos, hab?a decidido ?que es un pecado que debe purgar. Como lo siguen purgando Fox?, Panero, Ruano, S?nchez Mazas (pese a Cercas) o Miguel Villalonga, que no tuvieron tiempo de reciclarse seg?n otros507? [El subrayado es del autor]. Por todo lo cual, no es de extra?ar el tono defensor de las memorias de Ignacio Agust?, Ganas de hablar, en las que parece expiar su sentimiento de culpabilidad y justifica la posici?n de ?esa burgues?a catalana que sali? de la guerra civil con la conciencia de haber hecho algo mal508?. Tele/eXpr?s rese?aba la obra el 8 de mayo de 1974 y destacaba el ?xito conseguido en la pasada Fiesta del Libro. Lo hac?a su compa?ero y amigo Pascual Maisterra, quien destacaba esa posici?n intermedia de Agust?: ?Damos fe de su coraz?n inmenso donde hubo sitio para la equivocaci?n o el humano error, pero donde jam?s anid? el p?jaro negro y picudo del rencor. En sus aspectos m?s trascendentales Ganas de hablar sintetiza el amor que a Catalu?a y a Barcelona profes? siempre el autor de Mariona Rebull, sus denodados esfuerzos para tender puentes entre actitudes extremas e irreconciliables, su preocupaci?n ? obsesiva en Ignacio en sus ?ltimos d?as? sobre el porvenir de este pa?s nuestro siempre tan inmaduro y sorprendente509?. El propio Maisterra, tras la muerte de su amigo, conclu?a su necrogl?gica en Tele/eXpr?s: ?Ignacio era capaz de echar por la borda todos los honores y prebendas que se le ofrec?an. De no haber sido as? hubiera llegado a ser una figura p?blica nacional510?. 506 Ignacio Agust?, el ?rbol y la ceniza, Ediciones Destino, Col. ?Imago Mundi?, vol. 244, Barcelona, 2013, p?g. 317. 507 Recogido en Donate, Irene, Ning?n d?a sin l?nea: el catalanismo espa?ol, F?rcola Ediciones, Madrid, 2013, p?gs. 13. 508 Doria, Sergio, Ignacio Agust?, el ?rbol y la ceniza, Ediciones Destino, Col. ?Imago Mundi?, vol. 244, Barcelona, 2013, p?g. 20. 509 Maisterra, Pascual, ?El p?stumo testimonio de Ignacio Agust??, Tele/eXpr?s, 8 de mayo de 1974, p?g. 18. 510 Maisterra, Pascual, ?El Gald?s barcelon?s?, Tele/eXpr?s, 27 de febrero de 1974, p?g. 7. 242 7.1.4.2.5. El escritor no profesional Hasta aqu?, hemos abordado los g?neros memorial?sticos en lo que puede considerarse como la punta del iceberg confesional511. Porque como Jorge Fibla analiza en ?El boom de la literatura confesional512?, ?la mayor parte de esa riada memorial?stica no se debe a la pluma del escritor profesional sino generalmente a la casi siempre aficionada pluma del pol?tico?. Es este tipo de documento el que se pondr? de moda hacia finales de los setenta y el que centra la atenci?n de Tele/eXpr?s entonces, ya finalizado el suplemento. A?ade Fibla: Tal vez, la literatura confesional en su vertiente de g?nero literario, es decir, en su dimensi?n art?stica, carece de suficiente aceptaci?n. Quiz? cuando esa literatura es creada por escritores sin m?s, no por pol?ticos-literarios ni por personalidades escribientes, carece de ese timbre de importancia, de ese se?uelo del best-seller cuya lectura, por un momento, parece imprescindible y que suele presentarse bajo las candilejas publicitarias ?y de acuerdo con el momento hist?rico en que surgen? como una revelaci?n, la clave sin la que no vamos a poder estar, como se dec?a antes, ? la page. En esta l?nea, Melendres a?ade otra visi?n, cuando explica que ?l?allau memorial?stic s?intensifica i alhora es diversifica. Tothom escriu mem?ries, i amb objectius diferents?, explica en 1977513. Y apunta el cr?tico tres de los muchos estilos memorial?sticos: el filos?fico, el cultural y el pol?tico. Este ?ltimo se lleva la palma y Tele/eXpr?s, a lo largo de sus p?ginas, ofrece algunas muestras de ello. Tal es el caso de El ?xodo y Cent dies de la vida d?una dona, de Federica Montseny y que Pascual Maisterra define como ?textos de neto car?cter biogr?fico y pol?tico, cargados ambos de pasi?n y que el lector ?fuere cual fueren sus ideas? debe asumir con profundo esp?ritu cr?tico514?. En 1979, en el cat?logo de novedades que habitualmente ofrece Tele/eXpr?s para el D?a del Libro, destaca especialmente el apartado de Memorias y biograf?as. En la selecci?n, de Jaume Fabre, s?lo hay dos memorias de ?escritores profesionales?: Montauk, de Frisch Max, y Peque?as alegr?as, de Hermann Hesse. A su lado, figuran obras como Muertos por una causa muerta, de J. V. Ortu?o; El asesino de Pedralbes. Autobiograf?a y diario de c?rcel, de J. L. Cerveto; Mem?ries de la guerra i de l?exili. I: 1936 ? 1937, de Maurici Serrahima; Mem?ries de l?exili. II: 1954 ? 1958, de Carles Pi Sunyer; o El ?nico camino, de Dolores Ib?rruri. 511 Ver apartado 6.1.4.2. 512 Fibla, Jorge, ?El boom de la literatura confesional?, Tele/eXpr?s, 16 de marzo de 1977, p?g. 14. 513 Melendres, Jaume, ?Llibertat d?expressi? i de reuni? amorosa?, Tele/eXpr?s, 9 de febrero de 1977, p?g. 17. 514 Maisterra, Pascual, ?Testimonios del ?xodo y Memorias de la Montseny?, Tele/eXpr?s, 4 de mayo de 1977, p?g. 16. 243 7.1.5. Teatro 7.1.5.1. La historia de una ausencia El tratamiento del teatro en Tele/eXpr?s nos remite en parte a la historia de una ausencia. Durante los primeros a?os y hasta la extinci?n del suplemento ?Tele/eXpr?s Literario?, este g?nero no ocupa un espacio destacado. Las cr?ticas, cuando se hacen, aparecen en la secci?n ?Los espect?culos? con un tratamiento superficial y mezcladas con los conciertos de folcl?ricas y curiosidades varias sobre la vida de los famosos. A partir de 1977 cobra vida la secci?n ?Teatro/eXpr?s?, donde el g?nero teatral se analiza como se merece. Respecto a la primera etapa que mencionamos, de 1964 a 1977, podr?a pensarse que las obras realmente inc?modas para el R?gimen, aqu?llas que podr?an interesar m?s a Tele/eXpr?s, no llegaron a representarse. Seg?n esta tesis, las obras m?s cr?ticas con el R?gimen, y tambi?n las m?s interesantes est?ticamente, rara vez llegaban a las salas, fundamentalmente privadas, de Barcelona. Explica Jos? Monle?n que ?socialmente hablando, no hay m?s teatro que el ?posible?, ya sea para defender el aparato pol?tico e ideol?gico que ha establecido los l?mites de esa ?posibilidad?, ya sea para acomodarse a ella sin hacer cuesti?n de sus principios, o ya sea para discutirla dentro de los m?rgenes que la misma ha establecido515?. De lo cual, puede colegirse que el teatro que de verdad interes? a Tele/eXpr?s muy pocas veces dio el salto del texto dramat?rgico a los escenarios, muy pocas veces fue, realmente, teatro. Siguiendo la reflexi?n de Monle?n, ?lo otro, el situarse fuera de esa ?posibilidad?, el renunciar sea a aceptarla, sea a buscar pacientemente las fisuras reales por donde burlarla, acatando s?lo en apariencia las reglas de juego, es, sencillamente, renunciar al teatro ?es decir, a la representaci?n? para convertirse en escritor de dramas. [?] Porque sin actores, sin espacio esc?nico, sin p?blico, el teatro no existe?. Seg?n esta reflexi?n, podr?a pensarse que en un pa?s en el que predominaban las salas privadas, el p?blico ser?a elemento determinante para acabar decidiendo qu? obras sub?an a las tablas. Un p?blico que pertenecer?a, en t?rminos generales, a los vencedores en la Guerra Civil Espa?ola, viniendo a ser el teatro ?una expresi?n de sus necesidades de evasi?n, de ternurismo consolador, de comicidad mec?nica, de dosificado culturalismo, de conocimiento superficial de ?los grandes ?xitos internacionales?, etc. etc.516?. As?, seg?n ratifica Bonn?n Valls a?os despu?s, ?los autores de ese teatro evasivo ??de derechas?? de ?poca tard?a se dedican, como en los a?os anteriores, a la redacci?n de unas comedias entretenidas en las que 515 Monle?n, Jos?, ?Presente y futuro del teatro espa?ol?, La cultura bajo el Franquismo, Laia/Ediciones de Bolsillo, Barcelona, 1977, p?g. 242. 516 Monle?n, Jos?, ?Presente y futuro del teatro espa?ol?, La cultura bajo el Franquismo, Laia/Ediciones de Bolsillo, Barcelona, 1977, p?gs. 244-245. 244 predominan los conflictos amorosos o familiares, los vicios ?no demasiado graves? de la sociedad contempor?nea, o alguna de sus actitudes f?cilmente caricaturizables, de cuyos tratamientos se desprende la comicidad517?. Se entender?a as? la decisi?n de Tele/eXpr?s de ubicar las cr?ticas de teatro fuera de la secci?n literaria, fuera tambi?n del suplemento, para trasladarlas a la variopinta secci?n de ?Los espect?culos?. Un teatro que no fue cr?tico con el R?gimen, fundamentalmente porque su p?blico lo constituy? la peque?a burgues?a, vencedora en el conflicto. Pero esto s?lo fue as? hasta principios de los sesenta, cuando gran parte de la burgues?a vio que el sistema democr?tico se ajustaba mejor a sus intereses y cab?a dar entrada a otro tipo de piezas. Una somera lista de obras m?s arriesgadas, que se representaban tambi?n al lado de aquellas evasivas, servir? para constatar este cambio. Durante finales de los sesenta y la d?cada de los setenta, se representaron en los escenarios de la ?poca: Nuestra Natacha (Alejandro Casona), La corbata (Alfonso Paso), Yerma (Federico Garc?a Lorca), El tragaluz (Buero Vallejo), Divinas palabras (Valle-Incl?n)? En este sentido, D?az Larios518 recuerda la tensa situaci?n que se vivi?, d?as despu?s del atentado que acab? con la vida de Carrero Blanco, en la representaci?n de Luces de Bohemia, en Barcelona. ?M?s de uno tem?amos que en cualquier momento entraran las fuerzas del orden para arrasar con todos nosotros. El momento de m?xima tensi?n se produjo cuando Max Estrella pronunci? aquello de? ?Mateo, d?nde est? la bomba que destripe el terr?n maldito de Espa?a? De verdad temimos lo peor?, explica el catedr?tico. La explicaci?n a la ausencia del teatro en Tele/eXpr?s, la ausencia de un tratamiento riguroso, parece clara. No hab?a, en resumen, cr?ticos teatrales que estuvieran a la altura de los cr?ticos de otros g?neros. ?sta es, precisamente, la tesis que mantiene D?az Larios y, a tenor de lo expuesto arriba, parece la m?s convicente. 7.1.5.2. El pacto t?cito y el teatro del consenso Conviene no pasar por alto que en la d?cada de los sesenta, junto a ese teatro evasivo, empez? a surtir efecto el pacto t?cito entre los sectores m?s moderados del bando vencedor y del bando vencido. Explica Jos? Monle?n que de ?este pacto impl?cito surgieron ?salvo en los par?ntesis de radicalizaci?n franquista, cuando el poder cay? en manos del grupo que se resist?a al cambio? varios fen?menos teatrales, entre los que podr?an citarse la recuperaci?n de 517 Bonn?n Valls, Ignacio, El teatro espa?ol desde 1940 a 1980. Estudio hist?rico-cr?tico de tendencias y autores, Octaedro Universidad, Barcelona, 1998, p?g. 131. 518 Luis F. D?az Larios form? parte del tribunal que valor? la tesina, en 2010, sobre el mismo tema de esta tesis, ahora ampliado. 245 los autores de la generaci?n realista en el teatro comercial, los estrenos de Brecht, la reiterada representaci?n de Valle en los teatros oficiales519?. As?, los sectores conservadores m?s moderados, viendo las ventajas que ofrec?an Europa y la democracia, exigieron la presencia de una serie de dramaturgos fuertemente marcados por la censura. Tal fue el caso de Antonio Buero Vallejo y Jean Paul Sartre, a los que Tele/eXpr?s s? dedic? importantes art?culos, como por ejemplo: -Del Arco, Manuel, ?Mano a mano con Antonio Buero Vallejo?, Tele/eXpr?s, 10 de octubre de 1968, p?g. 2 -Farreras, Mart?, ?El ?xito en Madrid de El tragaluz bisado en Barcelona?, Tele/eXpr?s, 11 de octubre de 1968, p?g. 27 -Redacci?n, ?El teatro de Sartre, en catal?n?, Tele/eXpr?s, 6 de marzo de 1969, p?g. 13 Bertolt Brecht fue el otro gran autor al que Tele/eXpr?s sigui? la pista: -Antem, Mar?a-Luisa y S?ria, Josep Maria, ?Brecht en el Liceo (Mahagonny)?, Tele/eXpr?s, 5 de febrero de 1971, p?g. 7. -Sagarra, Joan de, ?Tranquilo, se?or Pamias, tranquilo?, Tele/eXpr?s, 5 de febrero de 1971, p?g. 7. No en vano Barcelona se acabar?a convirtiendo en la gran admiradora del dramaturgo austr?aco. A finales de los setenta, en la nueva secci?n ?Teatro/eXpr?s?, se describ?a la siguiente situaci?n: [?] de una forma no calculada, Barcelona se va a convertir en el lugar del mundo donde la presencia de Brecht es mayor. Como Proust, la profesi?n sale en b?squeda del tiempo perdido. A la ?Mahagonny? del Lliure habr? que a?adir pronto el espect?culo del Grupo F?bula Rasa ?Tractes s?n tractes?, que dirige Quim Vilar. El t?tulo, como se ve, es una parodia sutil de la pieza ?Man ist man?, la cual nos llega ahora mismo. ?Un home ?s un home?, de B. B. y en la B. B. B., seg?n la traducci?n de Feliu Formosa, estar? en la Sala Villarroel y a las horas habituales, en el montaje que la Companyia de Teatre Villarroel ha venido preparando durante largos meses520. Menci?n aparte merece una secci?n espec?fica que Tele/eXpr?s dedic? a figuras y curiosidades del teatro mundial, y que ubic?, una vez m?s, fuera de las secciones literarias y del suplemento. El espacio, publicado entre 1971 y 1973, se titul? ?El gran teatro del mundo de hoy?. De ?l rese?amos algunos de los art?culos m?s destacados: -Salvat, Ricard, ?Validez actual de Guimer??, Tele/eXpr?s, 9 de febrero de 1971, p?g. 26. 519 Monle?n, Jos?, ?El teatro del consenso?, Del franquismo a la posmodernidad. Cultura espa?ola 1975-1990, Akal Ediciones, Madrid, 1995. 520 Redacci?n, ?Bertoltbrechtiana Barcelona?, Tele/eXpr?s, 22 de febrero de 1977, p?g. 26. 246 -Salvat, Ricard, ?Sobre el estreno de Mahagonny?, Tele/eXpr?s, 16 de febrero de 1971, p?g. 26. -Salvat, Ricard, ?Primera aproximaci?n al teatro de Max Aub?, Tele/eXpr?s, 20 de julio de 1971, p?g. 24. -Salvat, Ricard, ?Consideraciones de Ram?n J. S?nder sobre don Juan?, Tele/eXpr?s, 26 de septiembre de 1972, p?g. 26. -Salvat, Ricard, ?Picasso y el teatro?, Tele/eXpr?s, 10 de abril de 1973, p?g. 26. 7.1.5.3. El cine, teatro de las clases populares La tesis de Monle?n s? podr?a explicar, en parte, la preferencia que Tele/eXpr?s mostr? por el cine. Reflexiona este autor: ?Todo ello [la hipot?tica ausencia de un teatro cr?tico] podr?a explicar el hecho de que, al menos durante alg?n tiempo, el cine fuera considerado como el ?nico teatro popular521?. Por su parte, Abraham Moles explica en 1978, en referencia a la ?pera, que ?la aparici?n del cine ?especialmente en color? y de la banda sonora de din?mica amplia, capaz de registrar un margen considerable de niveles entre los fortissimi y los pianissimi, parece anunciar la ca?da definitiva de ese tipo de obras, pues toda la parte visual que constitu?a uno de los encantos del espect?culo puede ser lograda infinitamente mejor con un lujo de recursos t?cnicos, trucos, fundidos, transformaciones, perspectivas, decorados cambiantes, panor?micas, etc?tera, de los cuales el mejor equipado de los teatros jam?s podr? disponer522?. Las sesiones teatrales no ten?an en cuenta los horarios laborales de las clases m?s populares, ni tampoco los precios se ajustaban a sus bolsillos, frente a un cine que s? reun?a esas caracter?sticas. Tanto el emplazamiento de los locales, como los programas de sesi?n continua, el precio de las entradas y ?aun el tono generalmente simple de decoraci?n ?frente al ornamentalismo significativo de los teatros? establec?an un conjunto de circunstancias mucho m?s pr?ximas a la vida de las clases populares que las del teatro523?. Y aqu? s?, con todo lujo de detalles, el suplemento literario de Tele/eXpr?s apost? fuerte por la gran pantalla. En su segundo a?o de existencia, ?Tele/eXpr?s Literario? dedic? un monogr?fico a los libros de cine524, a cargo de Joan Enric Lahosa y F?lix Fanes. Adem?s, desde septiembre de 1975, el suplemento dedicar? toda una p?gina al mundo cinematogr?fico, bajo el t?tulo ?Cine/eXpr?s?. Se dedican especiales a Krzysztof Zanussi, Lacombe Lucien, Rom?n Gubern, Dom?nech Font, Luigi Chiarini, Luis Bu?uel?; o se analiza en profundidad la XVII Semana 521 Monle?n, Jos?, ?Presente y futuro del teatro espa?ol?, La cultura bajo el Franquismo, Laia/Ediciones de Bolsillo, Barcelona, 1977, p?g. 249. 522 Moles, Abraham A., Sociodin?mica de la cultura, Paid?s, Buenos Aires, 1978, p?g. 227. 523 Monle?n, Jos?, ?Presente y futuro del teatro espa?ol?, La cultura bajo el Franquismo, Laia/Ediciones de Bolsillo, Barcelona, 1977, p?g. 249. 524 Lahosa, Joan Enric y Fan?s, F?lix, ?Hoy: libros de cine?, Tele/eXpr?s, 12 de febrero de 1975, p?gs. 15-16. 247 Internacional de cine de Barcelona. Especialmente interesante es el monogr?fico que se dedica a la I Semana Nacional del cine en formato reducido, esto es, en Super 8 y en Single 8, que Tele/eXpr?s publica el 8 de octubre de 1975. El diario se hace eco de las palabras de uno de los organizadores, Enrique L?pez Manzano: ?Existen 35 millones de realidades diferentes en nuestro suelo. Es para alguna de esas realidades, diferentes de las que estamos acostumbrados a ver u o?r en la tranquila pantalla de nuestro televisor o en las salas oscuras de los locales de cine, que he deseado ofrecer la pantalla libre de esta I Semana Nacional del Film Super y Single 8525?. Con todo, el articulista, Octavi Mart?, alerta sobre la posibilidad de que esa libertad, mal entendida, acabe derivando en populismo o en ciertas formas del neocapitalismo, seg?n las cuales todo el mundo debe poder decir su ?verdad? porque todo el mundo tiene algo que decir. Y la cosa no acaba aqu? sino que lleva a equiparar democratizaci?n de la cultura con la utop?a de que ?cada hombre es una artista?. Ni que decir tiene que este modo de solucionar la democratizaci?n de la cultura es tan falso como promover la compra del ?seiscientos? por parte de los ciudadanos para acabar con los problemas del transporte526. 7.1.6. Ensayo literario La censura hizo que Tele/eXpr?s partiera de una visi?n l?gicamente sesgada de la realidad. El ensayo literario, desarrollado en plena dictadura, hab?a de estar necesariamente contaminado por visiones pol?ticas que alteraban en exceso el esp?ritu cr?tico del ensayista. El propio diario, a trav?s de Saladrigas, aporta ejemplos sustanciales como los vol?menes cr?ticos de Literatura Espa?ola Contempor?nea, de Gonzalo Torrente Ballester, cuya primera edici?n aparece en 1949 [Afrodisio Aguado, Madrid]. ?Aquellas p?ginas conten?an juicios sobre algunos escritores tenidos entonces por m?s o menos conflictivos y se produc?an omisiones de nombres relevantes, que s?lo pueden entenderse si se considera que el autor del estudio oper? condicionado por unas reglas de juego sumamente restrictivas que le impidieron expresar libremente sus ideas acerca del valor estrictamente literario de cada escritor al margen de los esquemas pol?ticos operantes527?. La consecuencia l?gica, por extensi?n, fue el contagio de este desconocimiento literario al ?mbito internacional. Si nuestros propios cr?ticos comet?an omisiones imperdonables, qu? no har?a la cr?tica de otros pa?ses, en relaci?n a la literatura espa?ola de la ?poca. ?Resulta abrumador repasar los cat?logos de editoriales francesas, inglesas, alemanas, 525 Mart?, Octavi, ?Un arma sin balas?, Tele/eXpr?s, 8 de octubre de 1975, p?g. 16. 526 Mart?, Octavi, op. cit., p?g. 16. 527 Saladrigas, Robert, ?Con la mente deformada?, Tele/eXpr?s, 12 de febrero de 1976, p?g. 3. 248 italianas, norteamericanas, y darse cuenta que apenas figura rese?ado alg?n autor espa?ol. Significa que nuestra novela, como nuestra poes?a o ensayo, son incluso minoritariamente desconocidos en cualquiera de estos pa?ses?, alerta Saladrigas. 7.1.6.1. El ensayo sobre poes?a Acorde con lo visto en la cr?tica de Tele/eXpr?s ?esto es, la recuperaci?n de un pasado que trunc? la Guerra Civil? el suplemento tambi?n centr? la atenci?n en los ensayos que estudian esos periodos, con especial dedicaci?n a las vanguardias, el Surrealismo y la Generaci?n del 27. 7.1.6.1.1. El Surrealismo y la Generaci?n del 27 Un ensayo abre el camino a la investigaci?n de la veta surrealista en la Generaci?n del 27. Es el que firma Carlos Marcial de On?s bajo el expl?cito t?tulo de El Surrealismo y cuatro poetas de la Generaci?n del 27, del cual se hace eco Tele/eXpr?s en amplio art?culo de Pascual Maisterra, el 19 de febrero de 1975. Los cuatro poetas son Garc?a Lorca, Rafael Alberti, Luis Cernuda y Vicente Aleixandre. Maisterra destaca la validez del estudio como ?imprescindible entre nosotros?: ?Pues en la abundante bibliograf?a de los poetas neogongorinos se pasaba de reflexi?n sobre el tema o, simplemente, se orillaba por completo. [?] No ha faltado incluso quien, con muy atendibles razones, haya negado la existencia del surrealismo como escuela y, m?s precariamente, hasta como modo o manera caracter?sticos de los nietos del 98528?. Lo m?s interesante est? en observar qu? atrajo del Surrealismo a los poetas del 27, y qu? es lo que atrae ahora, en la d?cada de los 70, a cr?ticos, escritores y lectores. Carlos Marcial de On?s concluye que tanto Lorca, como Alberti, Cernuda y Aleixandre, adoptaron el Surrealismo para reaccionar contra el ultra?smo, la poes?a pura y el gongorismo, todo ello tendencias de un arte deshumanizado que estaba vigente en la primera d?cada de los a?os veinte. Si bien, seg?n On?s, el Surrealismo no adquiere en Espa?a el car?cter dogm?tico que s? tuvo en Francia, tom?ndose aqu? este movimiento como una ?simple actitud nueva que facilita ricas posibilidades expresivas?. Y es en este segundo aspecto, no en la reacci?n anti- deshumanizante, donde reside el mayor atractivo del surrealismo para el espa?ol de los a?os 70: en lo que ?supuso para la libertad formal y como acicate a la inspiraci?n creadora?, destaca Maisterra. El Surrealismo trajo la liberaci?n del subconsciente, pero tambi?n, y sobre todo, la liberaci?n del escritor para tomar cuantos recursos expresivos tuviera a su alcance. Punto de 528 Maisterra, Pascual, ?El Surrealismo y cuatro poetas de la Generaci?n del 27?, Tele/eXpr?s, 19 de febrero de 1975, p?g. 16. [Ver Anexo, punto 27, p?g. 413] 249 vista ?ste que coincide plenamente con la declaraci?n de principios que publicaba Saladrigas un a?o antes: En lo que a m? ata?e, [?] [considero] el surrealismo como una herencia, a la que en tanto que escritor debo expresar mi agradecimiento por haberla recibido. No me refiero tanto a la doctrina surrealista, cuando [sic.] al ejemplo que ofreci? [?]. En realidad, lo que los surrealistas ven?an a reclamar imperiosamente era el derecho a la libertad absoluta para la creaci?n. En el acto de crear todo est? permitido, voceaba Philippe Suopault respaldado con Vach? y con el asentimiento de Breton. Eso llevaba aparejada la abolici?n de reglas, limitaciones, fronteras, prejuicios y, sobre todo, el rescatarse de las servidumbres de la raz?n529 [El subrayado es del autor]. A partir de aqu?, el cr?tico se?ala el influjo que el Surrealismo tendr?a en autores como Burroughs, Borges, Cort?zar y Sabato, autores que si bien no son ?realmente surrealistas? s? deben a este movimiento ?el haber dejado en libertad absoluta el impulso del subconsciente o la imaginaci?n?. Y es que, por primera vez, ?el artista experimentaba el intraducible placer de saberse completamente libre, al poder utilizar todos los recursos a su alcance que le permitieran avanzar con pasos de gigante en la exploraci?n de la verdad? [El subrayado es del autor]. Gim?nez-Front?n coincide con Saladrigas en cuanto a la deuda surrealista: ?El surrealismo abri? a golpes y con toda osad?a unas profundas grietas en la masa compacta de la Realidad, resquebraj?ndola, e iniciando en aquellos vac?os un buceo experimental y anal?tico que hoy han rematado otras gentes que no siempre recuerdan la deuda contra?da. Estas grietas se llaman hoy antipsiquiatr?a, antropolog?a fenomenol?gica, realismo m?gico, contracultura o gauchismo, parcelaciones en definitiva de aquella propuesta de s?ntesis entre realidad exterior y universos interiores, entre arte y vida, entre sue?o y poes?a, entre Amor y Revoluci?n530?. El director del suplemento se referir? al influjo surrealista de determinados poetas j?venes, entre ellos V?zquez Montalb?n y F?lix de Az?a, de los que dice: ?El ep?gono siempre se sabe hijo o nieto y toma sus distancias. Imposible ante V?zquez Montalb?n o Az?a, hablar de escritura inconsciente y much?simo menos de escritura mec?nica o autom?tica. [?] me atrever?a a definirlos como medianamente surreales frente a quienes lo fueron de un modo visceral531? [El subrayado es del autor]. Y precisa: ?Medianamente, es decir, inteligentemente, sin arrebatos, sin excesos, con frialdad?. Estas caracter?sticas pueden ser vistas como defecto o como virtud. Defecto, porque supone una contenci?n para los sentimientos en poes?a. Virtud, 529 Saladrigas, Robert, ?Surrealismo y libertad?, Tele/eXpr?s, 3 de abril de 1974, p?g. 17. 530 Gim?nez-Front?n, Conocer el Surrealismo, Dopesa, Barcelona, 1978, p?gs. 8-9. 531 Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ??Poetas surrealistas??, Tele/eXpr?s, 9 de enero de 1974, p?g. 16. 250 seg?n el cr?tico, porque la mesura evita el mero epigonismo para ofrecer un humor triste, especialmente valioso en V?zquez Montalb?n y F?lix de Az?a. Al t?rmino medio entre lo consciente y lo inconsciente se refiere Joaqu?n Marco semanas despu?s en su art?culo ?C?mo se lee un texto surrealista532?. Puesto que la recepci?n de un poema surrealista no se ejecuta por los cauces del razonamiento l?gico, Marco se pregunta: ?c?mo saber si un texto surrealista es m?s puro, m?s bello, m?s surrealista que otro? La respuesta la encuentra en el ensayo Filosof?a del surrealismo, de Ferdinand Alqui?, quien asegura que ?al surrealismo no le gusta perder la raz?n; le gusta todo lo que la raz?n nos hace perder?. El poeta surrealista adopta, pues, una actitud semejante a la del creador infantil, punto medio entre la inconsciencia y la consciencia. El razonamiento de Joaqu?n Marco es el siguiente: La gran contradicci?n [del surrealismo] [?] es la posibilidad de realizar un arte sin la participaci?n del consciente del artista. Tradicionalmente, ven?a consider?ndose, precisamente, que la funci?n art?stica radicaba en la atenta conciencia del creador. Todo induce a suponer que el creador surrealista debe por consiguiente acercarse a la actitud creadora infantil, en la que la pintura o el relato, cuando surgen, aparecen sin las trabas de las inevitables represiones adultas [El subrayado es del autor]. Por todo lo dicho, un buen texto surrealista es aqu?l que, por ejemplo, aprecia los objetos in?tiles, favorece el humor, o act?a moral y pol?ticamente contra todo lo que suponga represi?n. Pese al protagonismo que se concedi? a la Generaci?n del 27, no debe pasarse por alto la opini?n que tienen algunos integrantes de la propia generaci?n, como Gerardo Diego. En una entrevista con F?lix Fan?s, el poeta sentencia: ?La generaci?n del 27 era solamente un grupo de amigos533?. El autor de Nocturno y El cipr?s de Silos concreta al periodista: ?Ver?; nosotros no fuimos un grupo al uso. Nunca atacamos a nuestros predecesores (como hab?an hecho por ejemplo los del 98). ?ramos de la broma, eso s?, pero sin hacer da?o a nadie. De hecho, entre nosotros hab?a escasas similitudes, y tampoco ten?amos ning?n jefe. En fin, que ?ramos un grupo por una raz?n de amistad, fundamentalmente?. La combinaci?n de tradici?n y vanguardia, de la que Gerardo Diego fue gran exponente, fue sin duda uno de los denominadores comunes de este grupo po?tico. Otro estudio, destacado ?ste por Pascual Maisterra534, es el que recoge el libro antol?gico La ideolog?a de los escritores. Literatura y pol?tica en ?La Gaceta Literaria? 532 Marco, Joaqu?n, ?C?mo leer un texto surrealista?, Tele/eXpr?s, 3 de abril de 1974, p?g. 16. 533 Fan?s, F?lix, ?Gerardo Diego en el Ateneo?, Tele/eXpr?s, 4 de diciembre de 1974, p?g. 4. 534 Maisterra, Pascual, ?Antolog?a de La Gaceta Literaria?, Tele/eXpr?s, 18 de junio de 1975, p?g. 16. 251 (1927-1931), de Carmen Bassolas. Su importancia reside, fundamentalmente, en deshacer la confusa idea de que tal revista, La Gaceta Literaria, hab?a sido una publicaci?n prefascista. Si bien pudo serlo en su ?ltima etapa, esta publicaci?n ocup? antes, en palabras de Maisterra, ?un lugar preclaro en las s?ntesis de las vanguardias literarias de la ?poca?. De tal manera que La Gaceta Literaria ?fue, tal vez, el ?ltimo encuentro pac?fico entre los hombres y las ideolog?as que poco despu?s dejar?an plumas y pinceles, c?maras y ficheros, para empu?ar las armas fraticidas?. Lo m?s interesante de todo est? en la conclusi?n final de Maisterra: Libro este apasionante que contiene no pocas claves desconocidas para las gentes de hoy no especializadas a quienes sorprender?, sin duda, enterarse de que el m?s bronco estilo que para muchos constituye algo as? como un hallazgo ?ltimo, estaba pr?cticamente superado por muchos en 1928, a?o en el cual, por ejemplo, Walter Benjamin hablaba de comunismo desde las p?ginas desenfadadas de La Gaceta Literaria entre caligramas, greguer?as, traducciones de Max Jacob y dibujos de ?ngeles surrealistas desgajados de las pizarras a?n no estrenadas de un Alberti precoz535. 7.1.6.1.2. Antolog?as En el cap?tulo de las antolog?as po?ticas, dos obras son destacadas por Tele/eXpr?s: Diez siglos de poes?a castellana (Alianza Editorial), de Vicente Gaos; y La escritura en libertad (Alianza Tres), a cargo de Fernando Mill?n y Jes?s Garc?a S?nchez. Pascual Maisterra se encarga de analizar la primera. El cr?tico valora positivamente el acierto de Gaos a la hora de presentar el extenso panorama de la poes?a espa?ola como un continuum que, ?al margen de apreciaciones cualitativas, constituye una entera trabaz?n y un eslabonamiento536?. La antolog?a recoge desde las jarchas moz?rabes de la primera mitad del siglo XI hasta las nanas de Miguel Hern?ndez. En este extenso panorama, Maisterra diferencia entre dos grandes secciones: por un lado, ?todos los per?odos aureos ?como el siglo y medio transcurrido entre Jorge Manrique y Quevedo, y el segundo renacimiento que ocupa, por lo menos, desde el 98 hasta la actualidad con el bache de nuestra immediata posguerra?, y por el otro, los per?odos ?de cierto oscurecimiento ?romanticismo y neoclasicismo (donde, por cierto, tampoco faltan individualidades poderosas)?. Dos semanas despu?s, aparece el art?culo de Robert Saladrigas sobre La escritura en libertad537, antolog?a cuyo registro es totalmente opuesto a lo recogido por Vicente Gaos y 535 La Gaceta Literaria. Madrid, 1927-1932. Ed. facsimilar, Topos Verlag/Turner, Vaduz/Madrid, 1980, III vols. Recogido en Tele/eXpr?s, 17 de noviembre de 1980, p?g. 19. 536 Maisterra, Pascual, ?Vicente Gaos y sus diez siglos de poes?a castellana?, Tele/eXpr?s, 15 de octubre de 1975, p?g. 14. 537 Saladrigas, Robert, ?La escritura en libertad?, Tele/eXpr?s, 29 de octubre de 1975, p?g. 14. 252 que casa m?s con la apuesta literatura de Tele/eXpr?s, marcadamente vanguardista. En este caso, se recopilan muestras de 149 autores pertenecientes a m?s de veinte pa?ses. Los ant?logos destacan la influencia que han tenido en todos ellos ?los cambios fundamentales sobrevenidos en los ?ltimos cincuenta a?os en el terreno de la comunicaci?n?. La mayor?a de los autores son poetas, pero tambi?n se incluyen pintores y m?sicos, al considerar que ?stos escriben textos pl?sticos y musicales. Como explica Saladrigas, tanto el pintor como el m?sico estar?an escribiendo textos con ?signos que poseen su propia expresividad al margen de las preceptivas tradicionales de la escritura, ante la que se rebelan y de la cual se liberan creando un orden nuevo; o, lo que viene a ser lo mismo, una nueva y voluntaria arbitrariedad?. As?, el lector deber?a aceptar ?el hecho de que una pintura vanguardista puede constituir al mismo tiempo un poema visual resultante de la aplicaci?n de un nuevo c?digo de escritura? [El subrayado es del autor]. Sin dejar de valorar la valent?a de estas propuestas, Saladrigas se plantea ?hasta qu? punto resulta factible afirmar que la misma escritura po?tica, [?] tras haber indagado todas o casi todas las posibilidades que le ofrec?an los nuevos planteos, no se encuentra abocada a una situaci?n l?mite, a una especie de angustioso cul-de-sac expresivo, que transforme su aparente libertad en motivo de frustraci?n al darse cuenta de que no puede llegar m?s lejos?. 7.1.6.1.3. El Modernismo literario Junto al Surrealismo, otro gran movimiento destaca en las p?ginas de Tele/eXpr?s, que apuntaremos someramente. Se trata del Modernismo, analizado en 1975 en el ya conocido estudio coordinado por Lily Litvak en la serie ?El escritor y la cr?tica? de la colecci?n ?Persiles?, de Taurus. De nuevo es Pascual Maisterra el encargado de la cr?tica y destaca el valor de una obra que, a setenta y tantos a?os vista, puede enjuiciar el Modernismo ?en todo cuanto tuvo de estirilizante y de renovador, de moda epid?rmica y de respuesta sociol?gica, de simple escuela formal y de ?como supo ver Juan Ram?n Jim?nez? actitud general538?. Antes de adentrarse en la obra de Litvak, el cr?tico traza el r?pido panorama sobre el que se asienta el Modernismo: La llamada crisis de fin de siglo pronosticada a?os antes por las escuelas pesimistas irrumpe en la Europa de 1890 con una profunda carga de escepticismo ante los incipientes logros industriales y la nueva sociedad que conforman. El arte en general y la literatura en particular se repliegan en s? mismo y reaccionan frente al historicismo imperante evadi?ndose de la realidad, acentuando los distanciamientos 538 Maisterra, Pascual, ?Antolog?a de textos sobre el modernismo literario?, Tele/eXpr?s, 8 de octubre de 1975, p?g. 14. 253 entre el artista y el destinatario, oscureciendo, dir?amos hoy, el proceso comunicador. Sobre materiales parnasianos y simbolistas se elabora un Neorromanticismo que afecta, singularmente, a la poes?a. El movimiento dura poco m?s de 20 a?os, aunque se extiende una d?cada m?s en Catalu?a y m?s concretamente en Barcelona. Pero, tal como a?ade Maisterra, ?va a dejar una honda y m?s perdurable huella en la literatura espa?ola e hispanoamericana y, al cabo del tiempo, despu?s de la Segunda Guerra Mundial, va a ser descubierto y revalorizado?. Hecha esta introducci?n, el cr?tico desgrana, cap?tulo por cap?tulo, la obra de Litvak. Contenido que puede estructurarse en cuatro grandes bloques: 1. En el primer bloque se realiza una caracterizaci?n m?s o menos gen?rica del movimiento. El primer cap?tulo corresponde a Valle-Incl?n, quien pone el acento en el incremento expresivo y sensorial. Eduardo Chavarri se?ala despu?s la naturaleza ruskiniana del movimiento. Lo sigue Rafael Ferreres, que aborda la contraposici?n entre Modernismo y Noventayochismo. Yerco Moretic profundiza en las ra?ces ideol?gicas del Modernismo en Hispanoam?rica. Shulman asume la cuesti?n conceptual del t?rmino. Y finalmente, Octavio Paz se preocupa de la traducci?n y de la met?fora en el Modernismo. 2. El segundo bloque se centra en las t?cnicas, muy parcamente tratadas, y en las tem?ticas, a cargo de Manuel D?az Rodr?guez, Luis Mongui? y Ernesto Mej?a S?nchez, aparte de un estudio sobre la mujer y la melancol?a en la tem?tica del novecientos, que corre a cargo de Ferreres. 3. El tercer bloque se ocupa de las figuras m?s destacadas del movimiento, tanto en Espa?a como en Am?rica. Los ensayos los firman Manuel Machado, D?ez-Canedo, Juan Ram?n Jim?nez, Arrieta y Mario Rodr?guez Fern?ndez. Otro cap?tulo se centra en las revistas literarias del momento, destacando Helios, La Revista Azul y La Revista Moderna. Pascual Maisterra echa en falta una introducci?n general as? como ?la cita obligada de revistas tales como La Revista de Am?rica, El Mercurio y La Habana Literaria?. 4. El ?ltimo bloque se centra en el movimiento antimodernista, con un art?culo de Deleito y Pi?uela que, seg?n Maisterra, ?resulta escasamente representativo entre los muchos, much?simos, que arremetieron contra la entonces atrevida corriente?. 254 7.1.6.1.4. Miguel Hern?ndez y Antonio Machado Cap?tulo destacado merecen tambi?n los ensayos dedicados a figuras clave de la poes?a espa?ola. Tal es el caso de Miguel Hern?ndez, cuya obra qued? truncada por la Guerra Civil. M?s arriba nos referimos a la denominada ?generaci?n truncada?, y ahora incidimos en el enorme atractivo que tuvieron aquellos autores cuya obra promet?a un largo y exitoso camino. Pascual Maisterra analiza el ?ltimo de los estudios sobre Miguel Hern?ndez, firmado por Josefina Escolano, m?s conocida bajo el seud?nimo de Mar?a de Gracia Ifach539. Hasta entonces hab?an analizado al poeta de Orihuela estudiosos como Claude Couffon, Guerrero Zamora, Concha Zardoya, Arturo del Hoyo, Luis Felipe Vivanco, Vicente Ramos, Carmen Conde, Manuel Molina y Manuel Mu?oz Hidalgo, entre otros. Pero el estudio de Ifach es, seg?n Maisterra, ?uno de los m?s totales y elaborados con m?s empe?o y amor?. La singularidad, y tambi?n la garant?a, de este trabajo est?n en la diversidad de fuentes empleadas. La autora hab?a analizado ya el teatro y la poes?a de Miguel Hern?ndez, y hab?a publicado art?culos en n?merosas revistas durante m?s de quince a?os. Ahora, ese trabajo lo complementa con el epistolario privado del poeta, el cual da noticia de los amigos de infancia y adolescencia, as? como de los contactos con sus amigos literarios: Pablo Neruda, Vicente Aleixandre, Federico Garc?a Lorca, Ernesto Gim?nez Caballero, Jos? Bergam?n? A parte est? el valioso contacto de la autora con el propio Miguel Hern?ndez, a quien conoci? de la mano de Concha Zardoya en el transcurso de la guerra. Tambi?n destaca el amplio art?culo que Tele/eXpr?s dedica a la figura de Antonio Machado, a ra?z del centenario de su nacimiento540. Diego Medina analiza el estudio de Jos? Mar?a Valverde sobre el poeta sevillano y destaca de ?l ?la virtud de provocar unas estimulantes sugerencias que invitan a releer la obra del autor de Soledades?. De hecho, el propio Valverde define su libro como un ?companion book?, es decir, una obra para ser le?da como compa??a de los poemas comentados. El ensayo de Valverde se estructura en funci?n de los siguientes ?tems: a) La refundici?n de Soledades en 1907, ya con el t?tulo de Soledades, Galer?as. Otros poemas. El periodista resume as? las conclusiones de este apartado: Para Valverde, el Machado de Soledades era ya un poeta que hab?a logrado la s?ntesis del Modernismo con el intimismo y la sobriedad expresiva heredados de B?cquer; por otra parte, 539 Maisterra, Pascual, ?Suma y sigue de Miguel Hern?ndez?, Tele/eXpr?s, 7 de abril de 1976, p?g. 15. Art?culo sobre Ifach, Mar?a de Gracia, Miguel Hern?ndez, Taurus, El escritor y la cr?tica, Col. ?Persiles?, Madrid, 1976. 540 Medina, Diego, ?Antonio Machado: centenario y sugerencias?, Tele/eXpr?s, 4 de junio de 1975, p?g. 15. 255 hab?a depurado el contrapunto paisaj?stico, legado rom?ntico, hasta llegar a suprimir en algunos casos el nexo l?gico de la correspondencia humor del poeta, entorno f?sico: el marco resultante, contin?a Valverde, a veces ni siquiera es referido al estado de ?nimo y queda como una vi?eta terminada en puntos suspensivos. Seg?n Valverde, el poeta se hallaba ante un ?callej?n sin salida?, pero dos poemas de Soledades le permiten abrir diferentes v?as. Son ?Oh, dime, noche amiga, amada vieja? y ?Yo escucho los cantos / de viejas cadencias?. Medina concreta su an?lisis: El primero le iba a sugerir la vocaci?n de alteridad de sus siguientes libros, gracias a la cual iba a poder resolver la crisis de sinceridad en su poes?a, como la diagnostica Valverde, paralela y contempor?nea de la crisis de autenticidad del yo rom?ntico. El segundo poema propondr?a a Machado el itinerario que va desde el valor intemporal de las canciones populares hasta la capacidad de transferencia emotiva de las mismas [El subrayado es del autor]. b) Las sucesivas etapas del cuaderno Los complementarios (1919-1924), con menci?n especial para el intento de recreaci?n del ambiente que Machado debi? encontrar a su llegada a Baeza, logrado gracias a la puesta en escena de los documentos que al respecto leg? el poeta. All? Machado rompe con la filosof?a de Bergson y comienza a desconfiar del valor de las instituciones, en beneficio, seg?n destaca Medina, ?de un escepticismo que no desde?ara el papel de la pura especulaci?n inteligente, aunque s?lo fuera por su valor para crear artificialidades?. c) Por ?ltimo, el estudio se centra en la etapa de los textos te?ricos sobre poes?a: Reflexiones sobre la l?rica (1925) y el Proyecto de discurso de ingreso en la academia de la lengua (1931). Machado se muestra partidario de un objeto po?tico a la vez particular y universal. En este sentido, para Medina ?esto se ve m?s claro en los citados textos te?ricos que en los poemas escritos por Machado en aquella ?poca?. En este punto, y para finalizar ya el apartado po?tico, resulta interesante la cr?tica que Mart?n Vilumara realiza de las denominadas coronas po?ticas, esa suerte de homenaje a t?tulo p?stumo que se rindi? por entonces a poetas como Pablo Neruda o Miguel Hern?ndez541. Se trata de las colecciones po?ticas Homenaje a Pablo Neruda (Ediciones Pen?nsula, Barcelona, 541 Vilumara, Mart?n, ?Sobre las coronas po?ticas?, Tele/eXpr?s, 4 de junio de 1975, p?g. 16. 256 1975) y Homenaje a Miguel Hern?ndez (Plaza & Jan?s, Barcelona, 1975). El primer recopilatorio pone de manifiesto un rasgo t?pico de las coronas po?ticas: la supuesta inutilidad de escribir ante la muerte del homenajeado, ?la conciencia del poeta de que su verbo es indigno de la figura cantada y las palabras nada valen ni sirven para la ocasi?n (a pesar de lo cual se escriben y se publican)?. La puntilla la pone Agust? Millares Sall: ?C?mo se puede escribir ahora sabiendo que la muerte paraliza tus dedos para siempre? A lo que Vilumara, con sorna, responde: ?Pues ya lo ven, c?mo se puede?. El homenaje a Miguel Hern?ndez tambi?n participa de ese rasgo, pero adem?s adolece de falta de criterio en la selecci?n de poetas. A cargo de Mar?a de Gracia Ifach y Manuel Garc?a Garc?a, el repertorio se ha visto disminuido por el editor. ?As? el lector puede pensar que dos poetas (citados por m?s se?as en el texto prologal de Ifach) que gozaron de la ?ntima amistad del homenajeado, como es el caso de Pablo Neruda y Ra?l Gonz?lez Tu??n, no figuran en la corona. Se hace necesaria una respuesta, ya que tanto el chileno como el argentino, cuya actuaci?n durante la Guerra Civil Espa?ola es bien conocida, escribieron hermosos poemas a la memoria del amigo ca?do?, concreta Vilumara y concluye que el mejor homenaje que se le puede rendir a un poeta es ?leerle (cosa que igual no han hecho algunos de los coronantes) y hacerlo leer por los dem?s? [El subrayado es del autor]. 257 7.1.6.2. El ensayo sobre novela Habr?n de pasar los a?os para que, tras la tragedia de la Guerra Civil, se recomponga la novela. Muchos m?s habr?n de pasar para empezar a confeccionar su historia. Este camino es el que recoge Tele/eXpr?s en dos de los ensayos m?s destacados sobre el g?nero: el primero, centrado en el siglo XX; y el segundo, en la novela espa?ola del siglo XIX. 7.1.6.2.1. La novela en el siglo XX Aunque anterior al inicio del suplemento literario, no puede obviarse la obra ensay?stica de referencia a inicios de los 70. Se trata de La novela espa?ola entre 1939 y 1969, de Editorial Castalia, dirigida por Jos? Mar?a Mart?nez Cachero542. Tres son las referencias b?sicas de este estudio: los autores del interior, cuya evoluci?n se repasa desde los a?os de la inmediata posguerra en adelante; los exiliados que regresan paulatinamente a Espa?a; y la irrupci?n de los autores hispanoamericanos, cuya entrada oficial marca la publicaci?n de La ciudad y los perros, de Mario Vargas Llosa, en 1963. Pascual Maisterra se encarga de analizar esta obra, en un extenso art?culo que se publica el 5 de diciembre de 1973543. El cr?tico pone el ?nfasis en las tres conclusiones m?s relevantes de Cachero, conclusiones que deshacen equ?vocos de la ?poca en torno al nivel literario de los autores espa?oles: 1. As?, por ejemplo, contra el extendido criterio de que nuestra guerra quebr? poco menos que un momento brillante de nuestra novel?stica, Mart?nez Cachero mantiene la endeblez cuantitativa y cualitativa de nuestra prosa a nivel del a?o tr?gico del 36; 2. as?, tambi?n contra otro lugar com?n, el autor mantiene que contra viento y marea, y a?n contra vendavales y avenidas, la andadura novel?stica que se emprende en la d?cada de los 40, posee una fuerza lo bastante considerable para hacer posible que el quehacer literario de medio siglo no parta, ni mucho menos, de un punto cero; 3. as?, en fin, cuando el historiador niega que toda la producci?n de los a?os 50 pueda encuadrarse groso modo en el tan tra?do y llevado Realismo comprometido y cuando afirma que la insistencia torpe de tal corriente promovi? una profunda renovaci?n a la que todav?a hoy estamos asistiendo. 542 Mart?nez Cachero, Jos? Mar?a (coordinador), La novela espa?ola entre 1939 y 1969, Editorial Castalia, Madrid, 1973. 543 Maisterra, Pascual, ?Historia de las tres ?ltimas d?cadas de nuestra novela?, Tele/eXpr?s, 5 de diciembre de 1973, p?g. 14. 258 Cuatro meses despu?s de la cr?tica a Mart?nez Cachero, Tele/eXpr?s hace balance de los ?ltimos quince a?os de novela espa?ola. Firma el art?culo Salvador Clotas544 y sorprende, de entrada, que el cr?tico no haga una sola referencia a la novel?stica hispanoamericana. Actitud ?sta que, como ya detect? Jordi Gracia en su an?lisis de Treinta a?os de literatura en Espa?a, obra tambi?n de Clotas, cabe interpretar como un signo de ?cortes?a intelectual? hacia los autores peninsulares. Se tratar?a de un ?mecanismo piadoso de fondo: su descalificaci?n de la novela espa?ola es completa y cabal545?. Mecanismo, sin embargo, que se descubre porque Clotas no se muerde la lengua en el exhaustivo an?lisis que publica Tele/eXpr?s y que, para empezar, se titula ?No existe una nueva novela espa?ola?. Se precipita Clotas. Ya por aquella ?poca despuntaban autores como Ana Maria Moix, Manuel V?zquez Montalb?n, F?lix de Az?a? Y como vimos en el cap?tulo 6.1.2., dedicado a la novela, en 1974 existen grandes hitos que marcan el nacimiento de nuevas tendencias: Juan Goytisolo publica en 1970 su Reivindicaci?n del conde don Juli?n; Luis Goytisolo, en 1973, Recuento; y Juan Mars?, en 1974, Si te dicen que ca?. De hecho, es el propio Clotas el que descubre este resurgir de la novela y apenas ha pasado un a?o de su anterior art?culo, el que ahora tratamos, marcado por el pesimismo546. En este art?culo Clotas traza dos etapas. La primera empieza con la publicaci?n de Tiempo de silencio (1962), de Lu?s Mart?n Santos, y llega hasta la publicaci?n de Recuento (1973), de Luis Goytisolo. La segunda tiene su hito en la publicaci?n de la antolog?a los Nueve nov?simos (1970), a cargo de Castellet y Gimferrer, la cual da carta de naturaleza a una nueva generaci?n de autores; y es que para Clotas ?la prosa de estos autores [mucho m?s que su poes?a] ha aportado algo m?s nuevo y serio a la escritura espa?ola?. El pesimismo de Clotas es total cuando, al analizar la primera etapa, admite que se equivoc? en su d?a al definir Tiempo de silencio como ?un peque?o Ulises nacional?, en el pr?logo de Ap?logos [1970]. ?Hoy me parece m?s serio reconocer que Tiempo de silencio no es la gran novela que cre?amos en un principio y siento confesar que la relectura actual del 544 Clotas, Salvador, ?No existe una nueva novela espa?ola?, Tele/eXpr?s, 10 de abril de 1974, p?g. 16. [Ver Anexo, punto 28, p?g. 414]. 545 Marco, Joaqu?n y Gracia, Jordi (eds.), La llegada de los b?rbaros. La recepci?n de la literatura hispanoamericana en Espa?a, 1960-1981, Edhasa, Barcelona, 2004, p?g. 76. 546 El pesimismo fue compartido, en 1972, tal como explica Sergio Vila-Sanju?n en Pasando p?gina: ?Bajo el interrogativo slogan ??Existe una nueva narrativa espa?ola?, el 16 de octubre de 1972 el editor de la barba y la pipa [Carlos Barral] y Jos? Manuel Lara Bosch presentaron en el hotel Ritz de Barcelona una propuesta conjunta de apoyo a la literatura emergente. Una colecci?n integrada por t?tulos procedentes de un combinado de autores nov?simos y otros un poco, s?lo un poco m?s conocidos. Eran: Ana Mar?a Moix, Carlos Tr?as, F?lix de Az?a, Javier Fern?ndez de Castro y Javier del Amo (los de Barral editores) y Ram?n Hern?ndez, Manuel V?zquez Montalb?n, Federico L?pez Pereira, Jos? Mar?a Vaz de Soto y Jos? Antonio Gabriel y Gal?n (los de Planeta). Pero la idea no funcion?. [?] A la pregunta del slogan promocional y vistos los resultados [pocas ventas, rese?as poco entusiastas] la sociedad parec?a responder con un sonoro no? [El subrayado es del autor]. Vila- Sanju?n, Sergio, Pasando p?gina. Autores y editores en la Espa?a democr?tica, destino, Barcelona, 2003, p?gs. 142-143. 259 libro me ha producido una impresi?n decepcionante547?, admite Clotas, quien acaba reduciendo los logros de la novela al concepto de ?excusa para que todos pudieran expresar su lasitud hacia una moda literaria que rozaba la estupidez?. Saladrigas complementa esta visi?n en un art?culo anexo, al admitir que Tiempo de silencio ser?a s?lo una ruptura formal, t?mida, con el escueto realismo precedente548. La prueba est? en que aquel mismo a?o Gonzalo Su?rez publicaba De cuerpo presente, ?novela en la que el autor, asent?ndose en el vac?o, destruye deliberadamente el artificio y la estructura novel?stica tradicional, para reconstruir la novela a partir de un nuevo orden que intentar? ir perfilando en sucesivas obras?. Gonzalo Su?rez peca con una novela ?excesivamente ambiciosa, en un instante en que ni la ?lite cultural del pa?s ni los propios escritores est?n preparados para asumirla y respaldarla. Todo lo m?s que toleran como s?ntoma de actividad progresista, es el paso dado por Mart?n Santos?, concluye Saladrigas [El subrayado es del autor]. Clotas otorga mayor relevancia a los autores del momento: ?Es dif?cil no reconocer que Juan Benet ha introducido con novelas dif?ciles y poco atractivas un modo literario mucho m?s sabio y riguroso y que Juan Goytisolo en sus ?ltimas novelas ha dado una pauta formal m?s revolucionaria y, sobre todo, una nueva forma de reflexi?n y de conciencia literaria?. Una obra de ?ste ?ltimo, por encima de todas, parece asentar las bases para un cambio sustancial: Reivindicaci?n del conde don Juli?n. El an?lisis de la segunda etapa, el de la generaci?n que inaugurar?an los nov?simos, es difuso y algo ca?tico. El propio Clotas admite que ?es dif?cil y quiz? no muy ?til extraer caracter?sticas comunes de este grupo de escritores, compuesto por personalidades tan diversas como V?zquez Montalb?n, Az?a, Moix, Mar?as o Juli?n R?os?. Como mucho, Clotas se limita a aglutinarlos en torno a su s?lida formaci?n cultural. Casi todos estos escritores poseen ?una informaci?n literaria muy superior a sus antecesores y su talento suele estar por encima de sus novelas?. ?En cambio?, asegura Clotas, ?me aburre un rigor mal entendido que frena su imaginaci?n y, m?s que nada, su cautela moral en abordar temas y problemas?. Otra caracter?stica com?n, quiz? la m?s destacada, es el total desinter?s por el tema pol?tico ?que denota m?s que un apoliticismo personal una voluntad consciente de contrariamente a sus mayores, crear literatura bajo supuestos puramente literarios?. Sobre esta base, es posible distinguir diferentes variantes. Por se?alar algunos ejemplos: 547 Sorprende el contraste de parecer que se establece con una ulterior relectura de Tiempo de silencio, ya en 2010, por parte del propio Clotas. En el n?mero 106 de Letra Internacional, publicaci?n que ?l mismo dirige, el cr?tico asegura: ?La novela no s?lo no ha perdido fuerza, sino todo lo contrario. Hoy aparece como un libro m?s claro, m?s rotundo?. Clotas, Salvador, ?Mart?n-Santos en su tiempo?, Letra Internacional, n?mero 106, Madrid, primavera 2010, p?g. 32. 548 Saladrigas, Robert, ?Los investigadores de la narrativa?, Tele/eXpr?s, 10 de abril de 1974, p?g. 17. 260 -Destacar?an por una select?sima y exquisita cultura literaria, F?lix de Az?a y Vicente Molina Foix. -Se nutrir?an descaradamente de fuentes period?sticas y cinematogr?ficas, V?zquez Montalb?n y Ana Maria Moix. -Entroncar?a con la novel?stica norteamericana, Javier Mar?as. Clotas cierra su balance con el amargo sinsabor que suele dejar este tipo de an?lisis, pues ?como lector no deja de parecerme un poco artificioso este breve panorama y seguramente en situaciones m?s serias, conversando con cualquiera de estos autores, por ejemplo, hubiera procurado ahorrar definiciones forzadas o aproximadas?. Opini?n que comparte, meses despu?s, Robert Saladrigas. Pese a poder identificar los grandes hitos de la novela espa?ola del momento, el novelista catal?n critica la visi?n panor?mica que ofrecen las revistas y suplementos literarios espa?oles, cuando realizan los denominados ?balances literarios?. Estos balances se confeccionan seg?n lo que hayan publicado aquellos autores que m?s o menos suenan: Cela, Delibes, Garc?a Hortelano, Benet, Mars?, V?zquez Montalb?n? El cr?tico se sorprende, sin embargo, de que que sean ?sistem?ticamente desechados los t?tulos aparecidos durante el a?o de gente nueva, los que mejor podr?an marcar la pauta de c?mo se desenvuelve y evoluciona la novela espa?ola y, asimismo, aquellas obras que por su car?cter eminentemente experimental o por otros condicionamientos diversos, se adscriben a un tipo de literatura underground549? [El subrayado es del autor]. Saladrigas est? pensando, por ejemplo, en Mariano Antol?n Rato o en Ram?n Nieto. Otra falla de estos balances es la que hace referencia a las denominadas literaturas ?regionales? o ?perif?ricas?: Desde el centro el silencio es absoluto, pero se hace doblemente absurdo cuando esa actitud de deliberada ignorancia la practican algunas publicaciones radicadas en la misma periferia. Que un diario o una revista gallega no se ocupen de incluir en sus balances la actividad desarrollada por las letras gallegas, y lo mismo cualquier publicaci?n hecha en Catalu?a respecto a la literatura catalana, plantea el contrasentido de una situaci?n dif?cil de asimilar. 549 Saladrigas, Robert, ?De balances literarios?, Tele/eXpr?s, 22 de enero de 1975, p?g. 16. 261 7.1.6.2.2. La novela en el siglo XIX Especial atenci?n merece para Tele/eXpr?s el estudio Los or?genes de la novela decimon?nica (1800-1830), a cargo de Juan Ignacio Ferreras550. Saladrigas se encarga de analizar esta obra en el suplemento literario del 29 de mayo de 1974551. Para el cr?tico, el principal valor de este estudio est? en demostrar que la novela decimon?nica espa?ola no queda reducida a las referencias obligadas de P?rez Gald?s, Leopoldo Alas ?Clar?n? y, muy en segundo plano ya, la obra de Juan Valera. Existe la creencia m?s o menos generalizada de que el siglo XIX fue un aut?ntico desierto novel?stico, con dos o tres oasis que sirvieron para calmar la sed. As?, seg?n analiza Robert Saladrigas, es cierto que en las primeras d?cadas del siglo XIX ?no se produce una novela espec?ficamente espa?ola, puesto que suelen imitarse modelos extranjeros, particularmente el follet?n franc?s, ni, por supuesto, alcanza niveles de calidad que la hagan sugestiva para ser aceptada y estudiada por los te?ricos, pero la novela existe y con tal abundancia, que la constataci?n no puede menos de estimular nuestro asombro?. El cat?logo que presenta Ferreras recoge, entre otros tipos de novela, los siguientes: 1. La novela educativa y moralizante ?para se?oritas bien educadas y de cierta posici?n econ?mica?. 2. La novela sensible y quiz? sentimental que ?comienza por reconocer la existencia propia de los sentimientos, llevados o no al grado de pasi?n, o amor-pasi?n, turbador y hasta descompuesto?. 3. La novela de terror, que tomando como punto de arranque la ghotic tale inglesa de finales del XVIII encuentra en Am?rica su m?xima expresi?n en Poe y Lovecraft, y entre nosotros es ejemplarizada por la famosa Galer?a F?nebre de P?rez Zaragoza. 4. La novela anticlerical, nacida con anterioridad al gran movimiento anticlerical que se manifiesta paralelamente a las Cortes de C?diz, y que ?basa su problem?tica en una visi?n del mundo anticat?lico e incluso ateo?. 550 Profesor de Literatura Espa?ola en La Sorbona de Par?s e investigador del Consejo Superior de Investigaciones Cient?ficas., Juan Ignacio Ferreras tambi?n publica, en 1976, El triunfo del liberalismo y de la novela hist?rica (1830-1870), Taurus, Ediciones 233, Madrid. 551 Saladrigas, Robert, ?La novela en la Espa?a del XIX?, Tele/eXpr?s, 29 de mayo de 1974, p?g. 15. 262 5. Y por ?ltimo, los primeros brotes de la novela hist?rica que ser? la de m?s halag?e?o porvenir, y que en 1834 alcanzar?a su c?nit con las aportaciones de Jos? de Espronceda, Mariano Jos? de Larra, Juan L?pez de Letona, etc. Tal cat?logo ?viene a decir Ferreras? era el ?nico posible en una sociedad que ven?a de un clima antinovel?stico total, el de los ilustrados, en el que ning?n intelectual ?hubiera osado descender de su pedestal para escribir una novela y siquiera perder su tiempo y malgastar su sensibilidad ley?ndolas?. Se trat? de buscar las tem?ticas que m?s pudieran interesar al p?blico de entonces, un p?blico que en gran parte se cre?, con el objetivo ?ltimo de engendrar nuevos lectores de novelas. As? Farreras imparte justicia literaria a todos aquellos escritores que posibilitaron un contexto literario m?s o menos propicio para la producci?n y recepci?n de los autores cumbre de este siglo, esto es, Gald?s, Clar?n y, mucho despu?s, Juan Valera. De no ser as?, explica Saladrigas, podr?a pensarse que ?la obra de estos autores surge poco menos que por generaci?n espont?nea, absolutamente desvinculadas de una tradici?n hist?rica que les respalda, contribuye a explicarlas y, a la vez, las justifica?. 7.1.6.3. El ensayo sobre los g?neros Un tema que centr? la atenci?n de Tele/eXpr?s es la evoluci?n que siguieron los g?neros tradicionales de novela, poes?a, ensayo, biograf?a, autobiograf?a? en un momento en el que empiezan a confluir adoptando soluciones h?bridas en numerosos autores del momento: como vimos en otros apartados, por ejemplo, los hermanos Goytisolo, Juan Mars?, Joan Brossa, Gil- Albert, Corpus-Barga? entre muchos otros. El suplemento dedica un monogr?fico el 22 de mayo de 1974, en las p?ginas 16 y 17552. Antes de abordar los sustanciosos an?lisis que all? hacen Dom?nec Font, Robert Saladrigas o Josep Albanell, una reflexi?n bastar? para situar el tema. La hace Camilo Jos? Cela en una entrevista que mantiene con Miguel ?ngel Rosell?553. Mediada la conversaci?n, el periodista le pregunta: ??Hasta qu? punto sus novelas no son exageradas??. Cela responde: ?Bueno, ?hasta qu? punto no es exagerada la vida misma? Yo creo que la literatura hay que hacerla con materiales narrables y posibles, aunque con frecuencia resultan inveros?miles. Por otra parte, la vida nos ha ense?ado y nos ha aleccionado por cauces no narrables e incre?bles?. 552 Dom?nec, Font, ?La destrucci?n de los g?neros?, Tele/eXpr?s, 22 de mayo de 1974, p?gs. 16-17 [Ver Anexo, punto 29, p?g. 415] 553 Rosell?, Miguel ?ngel, ?Camilo Jos? Cela: Espa?a es un pa?s de analfabetos?, Tele/eXpr?s, 27 de noviembre de 1974, p?g. 4. [Ver Anexo, punto 30, p?g. 416] 263 La reflexi?n casa perfectamente con el ep?grafe que abre el monogr?fico sobre los g?neros, seis meses despu?s, y que corresponde a Bertolt Brecht: ?Sobre cuestiones de forma hay que interrogar a la realidad, no a la est?tica?. En seguida lo veremos, pero la conclusi?n global de este n?mero es que la convergencia de g?neros, el experimentalismo que se da ya durante los a?os 60 y 70, no es un mero capricho de virtuosismo por parte de novelistas, poetas, dramaturgos, ensayistas? sino que responde a unas exigencias vitales. As?, tal como propone en su art?culo Josep Albanell, los g?neros ?que son la c?scara? cambian de forma, se rompen incluso, porque la vida ?esto es, la pulpa? cambia desde dentro, y no al rev?s. El s?mil tambi?n puede hacerse con unas cajas, como propone este cr?tico: De repente uno se da cuenta de que alg?n testimonio ha trastocado el orden de algunas cajas, mientras que otras han perdido su aspecto familiar y ya no presentan la forma de siempre: han reventado, deformado, se han fusionado: han adquirido una presencia diferente y, a veces, intranquilizadora. Cuesta entenderlo. Pero es obvio que este fen?meno ha tenido lugar, anteriormente, en algunos de los elementos que hab?a dentro de las cajas, los cuales se han transformado, fusionado, deformado, cambiado o podrido en el interior. Saladrigas, junto a Cela, reclama la libertad creadora por encima de normas y cors?s y, frente a los puristas del g?nero, exige para el artista ?poder saltar al vac?o sin paraca?das, ni cuerdas que le sujeten, ni cors?s que le opriman, porque s?lo as? [?] lograr? la aut?ntica creaci?n de la nada; o lo que viene a ser lo mismo, conseguir? construir en el mism?simo vac?o, que es la ?nica forma de que al resultado obtenido se le pueda colgar con todos los merecimientos la etiqueta de creaci?n?. El mundo ha dejado de ser esa plataforma firme y rasa sobre la que no se percib?a temblor alguno. Ahora, el transcurso de dos guerras mundiales, la lucha fraticida de 1936, la posterior posguerra y su dictadura? han socavado los cimientos de una sociedad que necesita de estructuras nuevas con las que entender la realidad. Desde entonces, la conjugaci?n de ficci?n y realidad marca de forma clara la obra literaria de la segunda mitad de siglo XX y los primeros decenios del XXI. Trasladando el debate al momento actual, resulta ?til abordar la obra de un autor coet?neo, Enrique Vila-Matas, que ha indagado precisamente sobre el abismo de la creaci?n. ?Dos horas despu?s, Forest-Meyer cubr?a en solitario, suspendido en el aire sobre su cuerda, la distancia entre la catedral y el edificio m?s cercano. Le recuerdo manteniendo, sin aparente esfuerzo, el equilibrio y observando desde las alturas, con una extraordinaria risa permanente, el vac?o espl?ndido de la misma luz que viera en su tiempo el pintor Vermeer?. Tal es la 264 descripci?n que nos ofrece Enrique Vila-Matas del enigm?tico funambulista que recorre gran parte de los cuentos de Exploradores del abismo554. Se refiere este fragmento al momento crucial en que Maurice Forest-Meyer, tras haber aparecido como una sombra en relatos anteriores, se nos muestra por fin en primer plano ejecutando su n?mero acrob?tico, curiosamente, ante un escaso n?mero de espectadores. Es como si el artista, met?fora inequ?voca del escritor que es Vila-Matas, hubiera querido afrontar en solitario, para s? mismo, el reto propuesto de cubrir las dos distancias separadas por el abismo. Como dice Vargas Llosa, ?la vida real, la vida verdadera, nunca ha sido ni ser? bastante para colmar los deseos humanos?. Hasta ahora ese anhelo se satisfac?a preferentemente con una buena dosis de verosimilitud, pero Enrique Vila-Matas da un paso m?s y propone vencer la insatisfacci?n del lector a base de verosimilitud y veracidad casi por partes iguales. Pero volvamos al an?lisis que propone Tele/eXpr?s. En todo este debate, existe un peligro real, seg?n detecta Dom?nec Font en su art?culo ?La destrucci?n de los g?neros. Ni carne ni pescado?. El riesgo est? en que buena parte de las tentativas de subversi?n del g?nero se conviertan en ?variaciones meramente formales?, es decir, que todo desemboque en ?una vanguardia s?lo interesada en fabricar fuegos artificiales?. Y es que muchos de los experimentos no se definen per se sino en contraposici?n a los g?neros tradicionales. El resultado de esta operaci?n intelectual suele llamarse antinovela, antipoes?a, antiliteratura en definitiva. Sus elementos aglutinantes suelen ser un retorno a las primeras vanguardias del siglo, Dad? y Surrealismo, y un tratamiento de la lengua como elemento expresivo siguiendo, de cerca o de lejos, el modelo ling??stico y signol?gico de un Barthes y, en general, de toda la corriente estructural francesa con algunos postulados ferozmente adial?cticos. El peligro consiguiente es el de la esterilidad. Por eso, y siguiendo de nuevo el s?mil que propon?a Albanell, lo normal es que la c?scara cambie porque la pulpa es otra, ?pero, en ocasiones, se tropieza con nueces vac?as o que apenas contienen unos granos impalpables, incoloros, que ni te manchan los dedos?. Ofrecemos por ?ltimo una serie de consideraciones que, pese a publicarse tras la desaparici?n del suplemento literario, vale la pena reproducir aqu? en tanto que recogen este mismo debate, pero centrado en los j?venes novelistas catalanes. El art?culo se titulo ?Hijos de Brecht? y extraemos los siguientes p?rrafos: Aquells escriptors que, creient en l?exist?ncia d?una crisi generalitzada de la novel?la, intenten o b? reformar-la, o b? transformar-la a fons, o b?, encara, destruir-la sense contemplacions (fins al punt de convertir-se en ?antinovel?listes? o ?escriptors textuals?), s?n els m?s fervents partidaris de la novel?la 554 Vila-Matas, Enrique, Exploradores del abismo, Anagrama, Barcelona, 2007. 265 total. I afegeixo ara: de la novel?la convencional. Aquest afegit ?s tautol?gic perqu? pressuposa que, justament, la novel?la convencional (al menys, la nova) ?s sempre una novel?la total, un g?nere a- gen?ric, ?s a dir, sense l?mits de cap mena [?] Paradoxalment, la ?il?lusi? de realitat? ?s una il?lusi? irrealista perqu?, simulant que descriu i explica aquella realitat, m?amaga els secrets m?s decisius i interessants, de la mateixa manera que una aquarel?la ben posada (per mal feta que estigui) pot amagar una taca a la paret. Bertolt Brech, en conseq??ncia, va ser el gran defensor de la ?visibilitat? total. L?espectador, no sols havia de veure tot l?aparell t?cnic (llums, cables, equip de so); no sols havia de ser conscient del car?cter artifici?s de la pr?ctica art?stica (canvis de vestuari, maquillatge o escenograf?a a la vista del p?blic o amb la complicitat ?vista intel?lectual? del p?blic, sin? que tamb? havia de veure, sempre, de quins materials es composa un text i quin ?s el ciment que els uneix. I Brecht va rec?rrer al collage: una t?cnica ?d?or?gen pl?stic? que utilitza materials heterogenis de tal manera que aquesta heterogene?tat sigui evident ?quedi subratllada en primer lloc. Una t?cnica que, prescindint del ?rebossat? de la fa?ana (la continu?tat dram?tica que Arist?til predicava, i amb ell, Racine i Paso), uneixi cada element al conjunt, separant alhora els uns dels altres. [?] Tamb? la nova narrativa pret?n mostrar qu? hi ha darrera una novel?la; pret?n ?distanciar? cada element: que el poema sigui poema; el di?leg, teatre; que la descripci? no s?avergonyeixi de descriure (negaci? d?escriure); que, gr?cies a la par?dia, no s?accepta el car?cter art?stic de determinades formes ?art?stiques? i es reivindiqui, en canvi, el car?cter at?stic de la foto de l?avi555. 7.1.6.4. Las traducciones Vimos en anteriores apartados la atracci?n que ejerce la literatura extranjera en los art?fices de ?Tele/eXpr?s Literario?. ?stos se encontraron a menudo con un obst?culo: las deficientes traducciones. El problema preocup?, y mucho, al suplemento, que dedic? varias rese?as a alertar de las deficiencias de un oficio que a?n estaba por explotar. V?ctor Pozanco explicaba el estado de la cuesti?n en ?Del caos de las traducciones556?, centrado ?ste en la poes?a. Tres son las fallas del sector: 1. Problemas para encontrar buenos traductores, pues ?la dificultad intr?nseca de toda traducci?n [?] exige no s?lo un conocimiento amplio (o muy pacientemente 555 Melendres, Jaume, ?Els joves narradors catalans, fills inconscients de Brecht??, Tele/eXpr?s, 7 de septiembre de 1977, p?g. 13. 556 Pozanco, V?ctor, ?Del caos de las traducciones?, Tele/eXpr?s, 8 de enero de 1975, p?g. 13. [Ver Anexo, punto 31, p?g. 417] 266 aplicado) de la lengua original, sino una capacidad de poetizaci?n que no desmerezca al autor traducido?. As?, entre un buen traductor y un buen poeta, es preferible este ?ltimo, quien garantizar? el mejor resultado, si bien ?con gran sacrificio en tiempo y dinero por su parte?. Gim?nez-Front?n aporta algunos ejemplos en otro art?culo, ?Tres apuntes sobre poes?a557?. All? ensalza la labor traductora de ?ngel Crespo (Infierno, de Dante) y Mari? Manent (los poemas de Dickinson), para criticar la mediocridad de Leopoldo Mar?a Panero (El ?mnibus, sin sentido, de Edward Lear). Los dos primeros optan por dar a conocer al poeta original a trav?s de un nuevo poema, el traducido: buscan paralelismos estructurales o equivalencias ling??sticas con el objetivo de captar la esencia del poeta original. Panero, en cambio, reivindica el anglicismo, el italianismo, en tanto que renovaci?n del lenguaje traductor, cuya obra no debe ser paralela al poema original sino tangencial. ?No hay que trasladar ?dice? de una lengua a otra el poema como si fuera un bolso, sino fundir las dos lenguas, hacer que se establezca entre ellas un contacto fruct?fero, y no superfluo como un apret?n de manos?, recoge Gim?nez-Front?n en su art?culo. 2. Escasa compensaci?n econ?mica. ?De ah? que (casi siempre el poeta) o traduzca por gusto y no cobre o (casi nunca el poeta) traduzca por dinero y lo haga mal?. Gil Novales, en otro art?culo del 8 de enero de 1975558, sit?a al traductor en la cola del mundo laboral: ?Pagado a tanto la p?gina ?al margen de las excepciones abundan todav?a los precios de aut?ntica burla?, desconocido por los lectores e ignorado por los cr?ticos, carente del m?nimo derecho sobre su trabajo, ha de ceder al editor, sin entidad profesional que lo proteja y por consiguiente al azar de los altibajos del mercado, este jornalero de la pluma ocupa uno de los ?ltimos escalones del mundo laboral?. 3. Falta de coordinaci?n entre editoriales. Hasta el punto de que existen, seg?n Pozanco, cinco o seis versiones de las mismas obras de un poeta, publicadas por distintas editoriales en el transcurso de pocos meses. El resultado es doblemente negativo, ?ya que por un lado se reducen las posibilidades de las dos tiradas y por otro se postergan otras traducciones?. La soluci?n, por inversi?n, consistir?a en: 557 Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?Tres apuntes sobre poes?a?, Tele/eXpr?s, 13 de marzo de 1974, p?g. 17. 558 Gil Novales, Ram?n, ?Del traducir y sus miserias?, Tele/eXpr?s, 8 de enero de 1975, p?g. 13. 267 1. Una mejor elecci?n de los traductores 2. Mayor compensaci?n econ?mica 3. Una adecuada coordinaci?n de los programas editoriales 268 8. ?Letras? y ?Catalunya/Cultura? El 17 de marzo de 1976 Tele/eXpr?s abandona la f?rmula del suplemento literario y vuelve a las antiguas secciones literarias, ahora bajo el nombre de ?Letras?, primero, y de ?Catalunya/Cultura?, despu?s. Se rompe la estructura de bloques, que en el suplemento diferenciaba claramente entre un tema monogr?fico, la entrevista a un escritor y el espacio de cr?ticas y rese?as. Estos mismos contenidos contin?an la mayor?a de las veces, pero se recogen ya bajo una f?rmula miscel?nica que, ante el aparente caos, encierra un ?ltimo sentido: la fragmentariedad propia de lo posmoderno. 8.1. El dise?o literario de la secci?n: un modelo posmoderno Una primera aproximaci?n puede llevar a la idea de que no existi? tal dise?o, tal planificaci?n, y que ?nicamente se constatan algunos aciertos gen?ricos, de reflexi?n sobre cada g?nero. Dos factores contribuyen a esta visi?n un tanto miope: el tratamiento excesivamente localista de la secci?n en algunos casos y el desorden en la distribuci?n de los contenidos. Ambos elementos impiden, en primera instancia, hacer una radiograf?a literaria del momento. Pero entra en juego lo posmoderno, cuya fragmentariedad ayudar? a entender algunos de los comportamientos del diario en la nueva etapa, as? como la aproximaci?n a los diferentes g?neros. 8.1.1. Poes?a Persiste Tele/eXpr?s en la atenci?n a las vanguardias. Art?culos como ?La vanguardia catalana, vista a trav?s de sus manifiestos?559 o ?Leo Geist estudia el vanguardismo del 27?560 son algunos ejemplos. Dos generaciones, la del 27 y la del 36, centran la atenci?n del peri?dico tras la desaparici?n del suplemento, en la etapa que va de 1976 a 1978. Por destacar algunos de los art?culos m?s interesantes, ofrecemos la siguiente relaci?n: En torno a la Generaci?n del 27, - Carandell, J. M., ?Generaci?n del 27. Bibliograf?a?, Tele/eXpr?s, 17 de marzo de 1976, p?g. 16. - Izquierdo, Luis, ?El retorno de Moreno Villa?, Tele/eXpr?s, 28 de julio de 1976, p?g. 13. - Carandell, J. M., ?Leopoldo de Luis sobre Aleixandre?, Tele/eXpr?s, 8 de septiembre de 1976, p?g. 13 - Izquierdo, Luis, ?Reivindicaci?n y actualidad del 27?, Tele/eXpr?s, 10 de noviembre de 1976, p?g. 13. - Carandell, J. M., ?Los poetas y la realidad?, Tele/eXpr?s, 17 de noviembre de 1976, p?g. 13. 559 Tele/eXpr?s, ?La vanguardia catalana, vista a trav?s de sus manifiestos?, Tele/eXpr?s, 30 de julio de 1979, p?g. 7. 560 Marc, Miquel de, ?Leo Geist estudia el vanguardismo del 27?, Tele/eXpr?s, 25 de abril de 1980, p?g. 18. 269 - Gim?nez-Front?n, J. L.,?En torno al Poeta de Nueva York?, Tele/eXpr?s, 8 de diciembre de 1976, p?g. 13. - Maisterra, Pascual, ?Pedro Salinas, en la actualidad y en el recuerdo?, Tele/eXpr?s, 29 de diciembre de 10976, p?g. 14. - Gim?nez-Front?n, J. L., ?Gil de Biedma frente a Ocnos y Variaciones?, Tele/eXpr?s, 14 de septiembre de 1977, p?g. 17. - Soler, Marc, ?Roma y el Mediterr?neo, parte esencial de su obra. Entrevista a Rafael Alberti?, Tele/eXpr?s, 13 de agosto de 1979, p?g. 17. En torno a la Generaci?n del 36, - Maisterra, P., ?Suma y sigue de Miguel Hern?ndez?, Tele/eXpr?s, 7 de abril de 1976, p?g. 15. - Gim?nez-Front?n, J. L., ?Una antolog?a poco convencional: generaci?n del 36?, Tele/eXpr?s, 29 de septiembre de 1976, p?g. 14. - Maisterra, Pascual, ?Antolog?a de la generaci?n po?tica del 36?, Tele/eXpr?s, 17 de noviembre de 1976, p?g. 14. - Saladrigas, Robert, ?Dionisio Ridruejo. Unas casi Memorias?, Tele/eXpr?s, 12 de enero de 1977, p?g. 13. - Tele/eXpr?s, ?Hubo presiones para no editar la obra de Hern?ndez?, Tele/eXpr?s, 5 de junio de 1980, p?g. 16. 8.1.1.1. La fragmentaci?n po?tica Sin embargo, un nuevo elemento, el de la fragmentaci?n, nos pone sobreaviso de la gran proliferaci?n po?tica que caracteriza a la reci?n nacida democracia, sobre todo a partir de 1979 y 1980. Se trata de un nuevo enfoque que ya no remite a la tradicional evoluci?n del p?ndulo, a la rotura/ruptura que analizamos en el cap?tulo 7.1.1. del presente trabajo. El propio Leo Geist, noticia de Tele/eXpr?s en 1980, nos ofrece la clave a?os m?s tarde, cuando alerta de que la diversidad de estilos, formas, l?neas ret?ricas e ideol?gicas, temas e idiomas en la poes?a espa?ola en los ?ltimos 15 a?os [de 1975 a 1990] [?] no deja de ser excepcional. Coincidiendo con la instauraci?n de la democracia en Espa?a, se ha producido una micronuclearizaci?n y descentralizaci?n po?ticas, fen?meno que, creo yo, ha de comprenderse como una expresi?n de la cultura de la posmodernidad561. Micronuclearizaci?n y descentralizaci?n. He aqu? las se?as de identidad de una nueva ?poca. Hasta entonces, y simplificando en exceso, el r?gimen franquista hab?a propiciado el choque entre la poes?a oficial del Garcilasismo de los 40 y la respuesta contestataria de la poes?a 561 Geist, Anthony Leo, ?Poes?a, democracia, posmodernidad: Espa?a, 1975-1990)?, Del franquismo a la posmodernidad. Cultura espa?ola 1975-1990, Akal Ediciones, Madrid, 1995. 270 social de los 50. A estas etapas, seguir?an la de los nov?simos y los posnov?simos, hasta situarnos a finales de los 80 con una eclosi?n po?tica de diversos estilos, temas, idiomas, tendencias, etc. Tal diversidad la detecta Tele/eXpr?s en sendas cr?nicas de Marc Soler y Dolors Oller, tras un encuentro de poetas en lengua castellana y catalana. En la parte castellana, se encuentran Luis Antonio de Villena, Ricardo Antonio Colinas, Jaime Siles, F?lix de Az?a y, a trav?s de un documento de adhesi?n, Luis Alberto de Cuenca y Guillermo Carnero. ?D?aquests poetes pot dir-se que s?n una continuaci? d?aquells altres que sortien de la famosa antologia de J. M. Castellet, Nueve Nov?simos. Recentment, i a l?editoral C?tedra, s?ha publicat un volum sobre la Joven poes?a espa?ola que aplega una selecci?n de poemes d?aquests autors juntament amb d?altres?, explica Soler. Por la parte catalana, a?ade, est?n los poetas Antoni Mar?, Francesc Parcerisas, J. Vallcorba Plana, Narc?s Comadira i Joan M. Puigvert. En pieza annexa, Dolors Oller explica que ?m?s enll? de diverg?ncies ling??stiques, difer?ncies ideol?giques o de pr?ctica po?tica, all? que va promoure aquesta trobada fou la necessitat d?establir un di?leg entre poetes i parlar de poesia per damunt i m?s enll? de tota frontera?. Digamos, por otro lado, que la reducci?n geogr?fica de la secci?n literaria de Tele/eXpr?s, centrada sobre todo en autores catalanes y barceloneses, excluye obras y autores clave exponentes de esa fragmentaci?n po?tica en la que, pese a todo, es posible definir tendencias y estilos como los de la llamada ?otra sentimentalidad?. Lu?s Garc?a Montero, ?lvaro Salvador, Javier Egea? no merecen un solo comentario en las p?ginas del diario barcelon?s. Existe, por el contrario, una descentralizaci?n po?tica que fija el an?lisis en la poes?a catalana, gallega y valenciana. En este sentido, y en contraste con la castellana, Tele/eXpr?s destaca la singular evoluci?n de la poes?a en catal?n, cuya supervivencia idiom?tica le hizo prescindir de la tradicional lucha de estilos. As? introduce su cr?nica Jaume Fabre, en palabras de Josep Maria Castellet: ?No ha existido, a partir de 1939, en Catalunya, ni una poes?a fascista como la que s? hubo en castellano, ni una poes?a de partido como la que practicaron Alberti o Celaya, con odas a determinadas personalidades. La imperiosidad de la lucha por la recuperaci?n de la lengua, tras la brutal represi?n de la posguerra, ha configurado a la poes?a catalana con unas caracter?sticas especiales, alejadas de aquellos dos extremos?. Esta conclusi?n de Castellet fue corroborada por los poetas que participaron en el posterior coloquio de la Universitat de Barcelona, y que eran Josep Palau i Fabre, Francesc Vallverd? y Ramon Pinyol562. 562 Fabre, Jaume, ?La poes?a, arma y refugio para la Catalunya de posguerra?, Tele/eXpr?s, 28 de noviembre de 1978, p?g. 9. 271 Sin embargo, Tele/eXpr?s perdi? la oportunidad de confrontar verdaderamente, desde el multiculturalismo, a las diferentes poes?as y literaturas de la pen?nsula. Un mal, por otra parte, que se achaca a la mayor?a de la cr?tica espa?ola, tal como denuncia Mart?: A nadie se le ocurre pensar que nuestro multiculturalismo pasar?a por reconstruir la relaci?n entre Unamuno y Maragall para preguntarse por qu? no prosper? su proyecto iberista, o interrogarse a la vez sobre la crisis del sujeto en Pessoa, Foix y Juan Larrea, realizar un estudio sobre el Madrid de Josep Pla ?escritor reiteradamente reivindicado como biling?e, pero que no consta en la historia de la literatura espa?ola? o sobre el efecto que tuvo en las respectivas vanguardias la relaci?n entre Salvat-Papasseit y Manuel Antonio, o sobre la relaci?n entre poes?a e historia en Antonio Machado y Carles Riba, o el papel de los escritores catalanes en los Congresos de Poes?a de Segovia, Salamana y Santiago, en los a?os cincuenta, o sobre la Trilog?a ib?rica (Castella endins, Portugal enfora y la pen?nsula inacabada) de Gaziel, o los encuentros anuales que bajo el nombre de Galeusca re?nen cada a?o a escritores catalanes, vascos y gallegos, recuperando una actividad iniciada en los a?os treinta, o sobre la narrativa del catal?n Juan Mars?. En 1977 Xavier Costa Clavell se quejaba de que ?las aproximaciones a la cultura gallega hayan quedado en meros intentos563?. Y no es hasta diciembre de 1979 que El Libro del A?o, una iniciativa de Salvat que anualmente recog?a lo m?s destacado de cada curso, incluye un informe sobre la literatura gallega. Alguna aportaci?n interesante se da, como mero destello, ese mismo a?o. En febrero de 1979, Alisma, revista literaria trimestral, se incorpora al mundo de las publicaciones culturales. Las colaboraciones se publican en la misma lengua en que han sido escritas, sea castellano, catal?n, gallego o vasco. Y en diciembre de 1979, El m?n del saber, Editorial Jaime Libros i Publicacions de l'Abadia de Montserrat lanzan una enciclopedia en catal?n, castellano, vasco y gallego. 8.1.1.2. La publicidad generacional Pero el movimiento pendular persiste en la cr?tica, cuyo reflejo apreciamos en las declaraciones de Leopoldo Mar?a Panero a Tele/eXpr?s, cuando se le pregunta si se siente un poeta frustrado, a lo que responde: ?Yo, en absoluto; yo estoy frustrado ?nicamente porque, como dec?a un poeta provenzal, la ?nica remuneraci?n de la poes?a, la mayor, es ser comprendida. Y la m?a no lo ha sido jam?s564?. En efecto, recogida su poes?a junto a la de V?zquez Montalb?n como una de las propuestas m?s radicales de la famosa antolog?a Nueve 563 Costa Clavell, Xavier, ?Una visi?n de Galicia y su cultura?, Tele/eXpr?s, 20 de julio de 1977, p?g. 13. 564 Caballero, Juan Jos?, ?Leopoldo [Mar?a] Panero: ?Forzar la vida es la ?nica manera de vivirla??, Tele/eXpr?s, 27 de octubre de 1976, p?g. 13. 272 nov?simos poetas espa?oles de Jos? Mar?a Castellet, pronto qued? enmascarada por la moda del momento565. El propio Manolo V?zquez, en 1985, escrib?a en El Pa?s: He tenido siempre la sensaci?n de que los nueve poetas reunidos por Castellet hemos pagado un duro precio por aquella selecci?n, mejor dicho, todos menos uno, Pere Gimferrer, t?citamente considerado y considerable como inmortal desde la adolescencia. Ah? es nada, Castellet, de un colectivo de 10.000 poetas j?venes, o los que fueran, seleccionaba nueve, con lo que sembraba 9.991 agravios, multiplicados por los agravios compartidos de los amigos, amigas, novios, novias, amantes, maridos, esposa, madres, padres, t?os, t?as, abuelos, abuelas de los 9.9991 no escogidos. La selecci?n de Castellet fue, adem?s, interpretada como la propuesta de un grupo coherente y de una tendencia; muy pocos se tomaron la molestia de deslindar las radicalmente diferentes po?ticas que exist?an en aquel libro [?]566. Como explica Jenaro Talens, Leopoldo Mar?a Panero y Manolo V?zquez desaparecieron ?del universo referencial de la cr?tica sobre esta generaci?n o grupo, en favor de otros nombres y otras obras m?s reducibles a una est?tica de lo comprensible, propia de la escritura dominante en el per?odo moderno567?. De Manolo V?zquez, por ejemplo, Tele/eXpr?s recoge sobre todo su obra novel?stica, period?stica y ensay?stica568. Apenas una breve rese?a de Una educaci?n sentimental el 28 de junio de 1967569 y un art?culo sobre la relaci?n entre su poes?a y el surrealismo en 1974570. Ese es el bagaje po?tico recogido por el diario catal?n, de un total de 30 piezas m?s o menos importantes que hablan sobre ?l. Talens da en la tecla: Tal parece que el problema se redujese a un flujo y reflujo de modas ?romanticismo y neorromanticismo, vanguardia y neovanguardia, modernistas y neomodernistas? y no hubiera en juego una cuesti?n epistemol?gica. La historia de la poes?a espa?ola de posguerra ser?a as? una especie de 565 Ana Maria Moix, en 1971, se refiere as? a los nov?simos: ?A ra?z de su antolog?a titulada Nueve nov?simos poetas espa?oles, a Josep Maria Castellet le nacieron nueve hijos. [?] S?lo ha transcurrido un a?o desde la publicaci?n de los nov?simos y ya Castellet pronuncia con melancol?a el nombre de los antologados: la mayor?a ha renegado de la antolog?a y se ha desperdigado por esos mundos de Dios. Guillermo Carnero, aislado en Valencia, entre naranjas y libros, estudiando la obra de obispos ingleses del siglo XVIII. Pedro Gimferrer se cas?, empez? a escribir en catal?n, se emple? en Seix Barral, se retir? de los salones y pas? a llamarse Pere. Vicente Molina Foix se march? a Londres con una francesa? Pero Castellet no desespera, si est? despechado, lo disimula [?]? [El subrayado es de la autora]. Moix, Ana Mar?a, 24 horas con la Gauche Divine, Lumen, col. ?Palabra en el Tiempo?, 321, Barcelona, 1971. 566 V?zquez Montalb?n, Manuel, ?Sobre los nov?simos y sus postrimer?as?, Obra period?stica II, 1974 ? 1986. Del humor al desencanto, Debate, Barcelona, 2011, p?gs. 423 - 425. Edici?n a cargo de Francesc Salgado 567 Talens, Jenaro, ?De la publicidad como fuente historiogr?fica: la generaci?n po?tica espa?ola de 1970?, Del franquismo a la posmodernidad. Cultura espa?ola 1975-1990, Akal, Madrid, 1995, p?g. 79. 568 Tele/eXpr?s ser?a el primer diario, de los muchos que vendr?an despu?s, en contratar los servicios de V?zquez Montalb?n como columnista pol?tico. 569 Redacci?n, ?Libros, libros, libros (breve rese?a sobre Una educaci?n sentimental)?, Tele/eXpr?s, 28 de junio de 1967, p?g. 14. 570 Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ??Poetas surrealistas?, Tele/eXpr?s, 9 de enero de 1974, p?g. 16. 273 historia de los distintos modos de decir lo mismo, esto es, de remitir a unos supuestos ?universales? est?ticos que cada per?odo o grupo no har?a sino reproducir bajo diferentes ropajes. En 1971, Ana Mar?a Moix desarticulaba la teor?a del p?ndulo con su habitual iron?a, en la introducci?n a la entrevista a Jaime Gil de Biedma para Tele/eXpr?s: El tiempo pasa y las modas cambian. La literatura lo mismo que el dise?o de las l?mparas o el calzado, tambi?n est? sujeta a cambios. No por razones puramente comerciales, claro est?. Una generaci?n sucede a otra, y la nueva (junto con elementos de la anterior cansados de permanecer encerrados en una piel que les ha quedado peque?a) hacen borr?n y cuenta nueva (a veces la cuenta nueva consiste en volver a empezar la cuenta que se ha tachado)571. A la historia pendular tambi?n contribuye, en parte, Tele/eXpr?s, cuando en noviembre de 1976 se anuncia la aparici?n de Nueve poetas del resurgimiento, de V?ctor Pozanco572. La n?mina all? recogida incluye a los poetas Jos? Santamar?a, Luis Su??n, Antonio Colinas, Cristina Peri Rossi, Luis Izquierdo, Jaime Siles, Antonio L. Bouza, Jos? Luis Gim?nez- Front?n y Manuel Benavides. Pero ni esta antolog?a, ni Poetas espa?oles postcontempor?neos de Jos? Batll? alteran, seg?n vio Talens, el panorama: ?Ambos libros a?aden nuevos nombres y, en el caso del segundo, buscan justificar la inclusi?n de los que integran su n?mina desde planteamientos bastante confusos que no consiguen articularse en propuesta alternativa coherente. Ninguno de los dos, sin embargo, pudo cuestionar los principios oficialmente definidores de la generaci?n573?. Baste para finalizar este apartado el an?lisis de Robert Saladrigas sobre la poes?a de Enrique Badosa, con motivo del poemario Dad este escrito a las llamas. En apenas un p?rrafo, el cr?tico aporta un nuevo dato en la pol?mica del discurso generacional en la historiograf?a literaria espa?ola: La independencia, sobre todo en un ?mbito cultural de las caracter?sticas del nuestro, abrumado por la angostura, condicionado por la terrible presi?n de la anormalidad que viene arrastrando a lo largo de los 571 Moix, Ana Maria, ?24 horas de la vida de Jaime Gil de Biedma?, 24 x 24, Ediciones Pen?nsula, Barcelona, 1972, p?g. 73. En otra entrevista, ?sta a ?ngel Gonz?lez, el poeta se queja a Ana Mar?a Moix: ??Mis canciones? Las que hoy denominan camp, son las que escuchamos de j?venes, las que bailamos un d?a, en fin, las nuestras. Creo, adem?s, que entre ellas hay obras maestras. Siento el paso del tiempo como una p?rdida irreparable. ?Sabes?? Esa utilizaci?n del mundo camp por parte de los nov?simos me ha sentado muy mal, s?, he reaccionado de un modo hep?tico, ha sido como una especie de despojo, como si esos poetas llegaran a mi casa y se disfrazaran con mis trajes?. Moix, Ana Mar?a, ?24 horas de la vida de ?ngel Gonz?lez?, 24 x 24, Ediciones Pen?nsula, Barcelona, 1972, p?gs. 185-186. 572 Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?Viejos y nuevos poetas?, Tele/eXpr?s, 10 de noviembre de 1976, p?g. 14. 573 Talens, Jenaro, op. cit., p?g. 73. A los nueve nov?simos de Josep Maria Castellet (Manuel V?zquez Montalb?n, Antonio Mart?nez Sarri?n, Jos? Mar?a ?lvarez, F?lix de Az?a, Pere Gimferrer, Vicente Molina Foix, Guillermo Carnero, Ana Mar?a Moix y Leopoldo Mar?a Panero), sigui? la propuesta de Mart?n Pardo Nueva poes?a espa?ola, en la que se manten?an los nombres de Gimferrer y Guillermo Carnero y se a?ad?an los de Antonio Colinas, Jaime Siles, Antonio Carvajal y Jos? Luis Jover. 274 ?ltimos cuarenta a?os y que ha obligado a replegarse en grupos para mejor defenderse y soslayar hasta d?nde [sic.] ha sido posible el grav?simo riesgo de la frustraci?n, constituye un lujo que paga cuantiosos r?ditos574. 8.1.2. La novela 8.1.2.1. El auge de la literatura alemana En el cap?tulo dedicado al suplemento ?Tele/eXpr?s Literario?, nos referimos al referente extranjero de la novela y al despegue entonces de la novela alemana. Ahora, hacia 1978, la literatura alemana triunfa entre los lectores espa?oles. En opini?n de Jos? Mar?a Carandell, dos factores parecen reforzar la preferencia por esa novela: el ?xito del nuevo cine alem?n, ?que se ha presentado como un movimiento compacto?, y la propaganda realizada por el Ministerio Alem?n de Exteriores575. Hay s?ntomas evidentes, como se?ala el cr?tico: ?El hecho de que una editorial como Dopesa, en su colecci?n ?Conocer?, dirigida por Higini Clotas, haya lanzado al mercado sus primeros libros de divulgaci?n sobre autores de fama internacional, en una proporci?n de tres alemanes por cada cinco, puede ser otro dato indicativo de la nueva boga?. A modo de cat?logo, Carandell destaca algunas de las obras aparecidas en los ?ltimos meses: - Grimmelshausen, Hans Jakob Christoffel, El aventurero Simplicissimus, Caralt Editores, Col. ?Biblioteca universal Caralt?, 133, Barcelona, 1978. - Mann, Heinrich, El ultra, Planeta, Barcelona, 1978. - Broch, Hermann, Esch o la anarqu?a, Lumen, Barcelona, 1977. - Hesse, Hermann, El juego de los abalorios, Alianza Editorial, Libro de bolsillo, Madrid, 1978. - Tr?as, Eugenio, Thomas Mann y su obra, Dopesa, Col. ?Conocer?, Barcelona, 1978. - Grass, G?nter, El tambor de hojalata, Alfaguara, Madrid, 1978. Traducci?n de Carlos Gerhard. - Bernhard, Thomas, Transtorno, Alfaguara, Madrid, 1978. Traducci?n de Miguel S?ez. Cabe a?adir a esta lista, la novelita de Hofmannsthal Andreas o los Unidos, de Barral Editores (Barcelona, 1978), con introducci?n de Jos? Miguel M?nguez576. Aparte el art?culo de Carandell, Tele/eXpr?s dedicar? destacados espacios a la literatura alemana y a personajes de 574 Saladrigas, Robert, ?La rabia po?tica de Enrique Badosa?, Tele/eXpr?s, 27 de octubre de 1976, p?g. 13. 575 Carandell, Jos? Mar?a, ?Literatura alemana, una moda merecida?, Tele/eXpr?s, 8 de julio de 1978, p?g. 8. 576 Cons?ltese M?nguez, Jos? Miguel, ?Hofmannsthal, amigo de Musil?, Tele/eXpr?s, 24 de mayo de 1980, p?g. 18. 275 la talla de Robert Musil, Hugo von Hofmannsthal o Hermann Broch, entre otros. Por destacar s?lo algunos: - Soler, Marc, ?Centenari del naixement de l?escriptor Robert Musil?, Tele/eXpr?s, 2 de mayo de 1980, p?g. 17. - Llovet, Jordi, ?Un cicle contra un segle?, Tele/eXpr?s, 2 de mayo de 1980, p?g. 17. - M?nguez, Jos? Miguel, ?Robert Musil (1880 ? 1942) en su aniversario?, Tele/eXpr?s, 9 de mayo de 1980, p?g. 16. - M?nguez, Jos? Miguel, ?Hofmannsthal, amigo de Musil?, Tele/eXpr?s, 24 de mayo de 1980, p?g. 18. - Soler, Marc, ?Auto de fe, una de las novelas fundamentales del siglo, traducida?, Tele/eXpr?s, 11 de julio de 1980, p?g. 16. - Maristany, Luis, ?Imagen posible de un escritor [Elias Canetti]?, Tele/eXpr?s, 11 de julio de 1980, p?g. 17. - M?nguez, Jos? Miguel, ?La moderna literatura austr?aca tiene conexiones con la ciencia?, Tele/eXpr?s, 20 de noviembre de 1980, p?g. 16. - M?nguez, Jos? Miguel, ?Robert Musil (1880 ? 1942) en nuestras aulas?, Tele/eXpr?s, 20 de noviembre de 1980, p?g. 16. - M?nguez, Jos? Miguel, ?Hermann Broch o la disoluci?n del mundo burgu?s?, Tele/eXpr?s, 3 de diciembre de 1980, p?g. 17. - Bartolom? Pons, Esther, ?Silencio en torno al aniversario de la muerte de Thomas Mann?, Tele/eXpr?s, 15 de diciembre de 1980, p?g. 14. - Alessanco, Mar?a, ?Musil, tras el saber absoluto?, Tele/eXpr?s, 16 de diciembre de 1980, p?g. 11. - Bartolom? Pons, Esther, ?Mi encuentro con Thomas Mann?, Tele/eXpr?s, 16 de diciembre de 1980, p?g. 17. 8.1.2.1.1. Musil, Hofmannsthal y Broch Nos refer?amos arriba a los motivos m?s superficiales o inmediatos del triunfo de la literatura alemana en Espa?a, seg?n lo vio Carandell. Pero existen causas m?s profundas que cabe hallar en la crisis de un modelo social y pol?tico, el del imperio Austro-H?ngaro, que a buen seguro se convirti? en centro de inter?s para intelectuales y lectores espa?oles. Tras d?cadas de dictadura, se derrumbaba en Espa?a la seguridad del orden establecido y cab?a encontrar nuevas formas de expresi?n, nuevas salidas con que afrontar la vida. Lecci?n que aprendieron, medio siglo antes, la hornada de escritores en lengua alemana: Robert Musil, Hugo von Hofmannsthal y Hermann Broch, entre otros. Jordi Llovet refirma as? en Tele/eXpr?s la rabiosa actualidad del autor de Un hombre sin atributos: ?Robert Musil ?s un escriptor de tal vig?ncia, que ?s sempre l?escriptor de la generaci? present, sempre del nostre temps. La qual cosa en vol dir dues: que la nostra 276 generaci? ?s una generaci? de crisi, com la seva, i que el nostre temps ?s el seu temps. Doncs que no hi ha hagut hist?ria entre Musil i nosaltres?577. Crisis que engendra un tipo de novela desestructurada, reflejo de la situaci?n vital. ?La hist?ria no va i l?individu tampoc funciona b? i la novel?la ?s l?escenari d?aquesta doble crisi?, concreta Llovet, en una entrevista con Marc Soler, anexa a su art?culo578. Y El hombre sin atributos no es sino la pieza m?s representativa, pero no la ?nica, de una generaci?n truncada en Europa: Ara em v?nen al cap, sobretot, el tan magn?fic com igualment discret Monsieur Teste [de Paul Val?ry], una altra novel?la paradoxal, i la figura de Virgili modelada per Hermann Broch, que vol destruir la seva obra al moment que ja no podr? adir-se amb ell mateix, el moment de la mort, sin? m?s aviat amb C?sar, amb l?Imperi, amb l?Estat. I aquell altre text espl?ndid: la Carta de Phillip Lord Chandos de Hofmannsthal: l?escriptura notarial d?una incapacitat (una indifer?ncia pat?tica?) d?escriure. Y he aqu?, efectivamente, la hoja de ruta que propone la secci?n cultural de Tele/eXpr?s en posteriores ediciones, cuya atenci?n centra en el tr?o literario Musil- Hofmannsthal-Broch. Todos tienen en com?n afrontar una situaci?n conflictiva, destructiva, de un mundo que se desintegra. Y para afrontarla, para referirse a ella, necesitan de nuevas formas de expresi?n. Al analizar la amistad que manten?an Musil y Hofmannsthal, Tele/eXpr?s destaca ?la vivencia de una lengua en la que las cosas mudas hablan?579, como principal punto de uni?n. ?Una prosa que traspasa conscientemente los l?mites convencionales entre sujeto-objeto, que los trastoca y establece nuevas relaciones entre sujeto y objeto, ampar?ndose en la relativizaci?n de conceptos propiciada por el vitalismo de Nietzsche y por el psicologismo de las teor?as freudianas?, concreta M?nguez en su art?culo. Meses m?s tarde, el mismo cr?tico cierra el c?rculo con un extenso art?culo sobre Hermann Broch y sus puntos de conexi?n con Musil y Hofmannsthal. La crisis del nuevo mundo exige una nueva forma de expresi?n, incluso un g?nero nuevo, a caballo entre lo ensay?stico y lo literario: ?Y por ello acaba desembocando, por un lado en poes?a, Poemas (1953), que son intentos de dar forma ling??stica a lo inexplicable (en lo que coincide con la poes?a de Hermann Hesse) y Ensayos (1955), en dos vol?mnes?580. 577 Llovet, Jordi, ?Un cicle contra un segle?, Tele/eXpr?s, 2 de mayo de 1980, p?g. 17. 578 Soler, Marc, ?Centenari del naixement de l?escriptor Robert Musil?, Tele/eXpr?s, 2 de mayo de 1980, p?g. 17. 579 M?nguez, J. M., ?Hofmannsthal, amigo de Musil?, Tele/eXpr?s, 24 de mayo de 1980, p?g. 18. 580 M?nguez, Jos? Miguel, ?Hermann Broch o la disoluci?n del mundo burgu?s?, Tele/eXpr?s, 3 de diciembre de 1980, p?g. 17. 277 8.1.2.1.2. Thomas Mann y el concepto dial?gico de prejucio Se queja finalmente Tele/eXpr?s del olvido en que cae Thomas Mann en el 25? aniversario de su muerte. ?Lo triste de estos casos es que una ideolog?a se superponga y determine una valoraci?n literaria. [?] El prejuicio, la desinformaci?n y la mala conciencia son causantes de que estos tres grandes nombres ?Wagner, Nietzsche y Mann? hayan sido ligados a tres manifestaciones art?stico-intelectuales ?la m?sica, la filosof?a y la novela? propulsoras y apolog?ticas del nazismo. Tremendo error?, se lamenta Bartolom? Pons581. Llegamos a este punto con la informaci?n necesaria para detectar, una vez m?s, que el di?logo con el pasado se opera desde una actitud activa por parte del lector de los a?os 70. Todo lo expuesto en este apartado nos sirve para introducir el concepto gadameriano de prejuicio o ?estructura de precomprensi?n propia de un sujeto al que, debido a su finitud, le resulta imposible hacer abstracci?n de todo lo que ya sabe cuando se interesa por alg?n objeto y empieza a estudiarlo582?. Esta forma de acercamiento se relaciona con lo propuesto por David Bohm, cuando asegura que ?las personas llevan consigo sus creencias a los grupos, que esas creencias terminar?n por salir a la superficie y que no hay que tratar de evitarlas ni suprimirlas ?sin creer ni dejar de creer en ellas, sin juzgarlas como buenas o malas? sino s?lo ponerlas en suspenso583?. La experiencia vivida por el individuo determina el acercamiento a unas obras y la b?squeda en ellas de la verdad. No se trata, nos dicen estos te?ricos, de eliminar nuestras creencias sino de hacerlas productivas para revisar con autocr?tica nuestra posici?n inicial y abordar el texto para extraer algo nuevo, que nos sirva para el autoconocimiento. Se opera, pues, un verdadero di?logo, de t? a t?, sin rangos totalitarios que impongan una verdad indiscutible, lejos del concepto de discusi?n en el que uno trata de imponer al otro. Seg?n esta perspectiva, el di?logo se concibe como la opci?n ineludible de encontrar algo nuevo a partir de las revisiones de nuestros propios prejuicios, estableciendo nuestra posici?n en un horizonte distinto, que coincidir? tambi?n con la posici?n del otro. Seg?n Bohm, ?el objetivo del di?logo no consiste en analizar las cosas, imponer un determinado argumento o modificar las opiniones de los dem?s, sino en suspender las propias creencias y observarlas, escuchar todas las opiniones, ponerlas en suspenso y darnos cuenta de su significado. Porque, cuando nos demos cuenta del significado de nuestras opiniones, seremos capaces de compartir un contenido com?n, aun cuando no estemos completamente de 581 Bartolom? Pons, Esther, ?Silencio en torno al aniversario de la muerte de Thomas Mann?, Tele/eXpr?s, 15 de diciembre de 1980, p?g. 14. 582 Caner, Robert, ?Hermen?utica y di?logo: Hans-Georg Gadamer?, Llovet, Jordi et al., Teor?a literaria y literatura comparada, Ariel, Barcelona, 2005, p?g. 227. 583 Bohm, David, Sobre el di?logo, Kair?s, Barcelona, 1996, p?g. 47. 278 acuerdo584? [El subrayado es del autor]. He aqu? el acercamiento que deber?a marcar al cr?tico literario en la obra de Thomas Mann y en la de cualquier otro autor. Y as? lo hace Jos? Miguel M?nguez, especializado en la literatura alemana. ?l es capaz de entender que la exaltaci?n de la guerra en 1914 por parte de Thomas Mann, Hermann Hesse, Gerhardt Hauptmann o Robert Musil se enmarca en un delirio colectivo, lleno de contradicciones y confusi?n: Thomas Mann habr?a luego de rectificar esas manifestaciones confusas, entusiastas, antidemocr?ticas y antihumanistas de entonces. Musil, que no escapa a ese delirio general, publica un trabajo titulado Europe?smo, guerra, alemanidad, lleno de contradicciones y perfecto muestrario de su total confusionismo y desmoralizaci?n en el terreno del an?lisis hist?rico. [?] En el escrito, Musil lamenta y se desconsuela ante el hecho b?lico, por un lado, y por el otro lo encuentra un alivio a sus frustraciones de intelectual lastrado por el peso ?excesivo, sin duda? de su tiempo585. 8.1.2.2. El best-seller extranjero Pero no s?lo lo alem?n triunfa en Espa?a. La novela extranjera en general gana adeptos a medida que se abren las fronteras comerciales y el tr?fico editorial se normaliza. En el especial del D?a del Libro de 1980, Tele/eXpr?s aborda este tema en un amplio informe en el que se destacan las principales novedades. El rotativo introduce as? el monogr?fico: ?Las novelas de autores extranjeros constituyen la parte cuantitativamente m?s importante de las novedades editoriales de la Fiesta del Libro que se celebra ma?ana, 23 de abril. Con mayor rapidez que a?os atr?s, aparecen en castellano los best-sellers mundiales. Al mismo tiempo que Lapierre y Collins ocupan el primer lugar de ventas en Francia con El quinto jinete, su obra aparece aqu? y lo mismo sucede con Graham Green?586. Las principales novedades son: -Greene, Graham, El doctor Fisher de Ginebra. O la reuni?n de la bomba, Argos-Vergara, Barcelona, 1980. -Bukowski, Charles, Factotum, Anagrama, Col. ?Contrase?as?, Barcelona, 1980. -Thompson, Hunter S., Los ?ngeles del infierno, Anagrama, Barcelona, 1980. -Tolkien, J. R. R., El Se?or de los Anillos III. El retorno del rey, Edhasa, ?Ediciones Minotauro?, Barcelona, 1980. -Mailer, Norman, La canci?n del verdugo, Argos-Vergara, Barcelona, 1980. -Faulkner, William, ?Desciende, Mois?s!, Argos-Vergara, Barcelona, 1980. -Cendrars, Blaise, El hombre fulminado, Argos-Vergara, Barcelona, 1980. 584 Bohm, David, Sobre el di?logo, Kair?s, Barcelona, 1996, p?g. 55. 585 M?nguez, Jos? Miguel, Musil, Serie ?El Autor y su Obra?, Barcanova, Barcelona, 1982, p?g. 78. 586 Tele/eXpr?s, ?Dominio de las novelas extranjeras?, Tele/eXpr?s, 22 de abril de 1980, p?g. 17. 279 -Roth, Philip, La vista del maestro, Argos-Vergara, Barcelona, 1980. -Lapierre, Dominique y Collins, Larry, El quinto jinete, Plaza & Jan?s, Barcelona, 1980. -Varios, Conversaciones con los escritores; Kair?s, Barcelona, 1980. El libro recoge una serie de entrevistas publicadas en The Paris Review entre 1974 y 1976. Los escritores son: Robert Graves, John dos Passos, Vladimir Nabokov, Jorge Luis Borges, Giorgos Seferis, John Steinbeck, Wystan Hugh Auden, Anthony Burgess, Jack Kerouac y John Updike. 8.1.2.3. El revival hispanoamericano A finales de los 80 la cr?tica ya daba por superado el boom hispanoamericano. Sin embargo, como detecta Jaume Fabre, ?la avalancha de ediciones y reediciones de autores nacidos al otro lado del charco no puede ser m?s impresionante?587. Los t?tulos destacados son: -Carpentier, Alejo, El reino de este mundo, Edhasa, Barcelona, 1978. -Carpentier, Alejo, Obras completas, Bruguera, Col. ?Libro Amigo?, Barcelona, 1978. -S?bato, Ernesto, Antolog?a, Edhasa, Barcelona, 1978. Estudio preliminar de Z. Nelly Mart?nez. -Vald?s, Hern?n, Tejas verdes, Laia, Barceloina, 1978. -Galeano, Eduardo, D?as y noches de amor y de guerra, Laia, Barcelona, 1978. Esta nueva oleada vendr? marcada por la preferencia de nuevos autores, como Manuel Puig o Cabrera Infante, y por la aparici?n de nuevas teor?as que sit?an el nacimiento del boom en la literatura brasile?a. 8.1.2.2.1. Manuel Puig y Guillermo Cabrera Infante Manuel Puig inaugur? su trayectoria novelesca con La traici?n de Rita Hayworth (1968) y Boquitas pintadas (1969), para consolidarse definitivamente con The Buenos Aires Affair (1973) y El beso de la mujer ara?a (1976). En la entrevista que mantiene con Tom?s Decl?s, el novelista, acostumbrado a la pol?mica, asegura: ?En Espa?a es donde mejor se me ha tratado. En Italia, Argentina, los Estados Unidos, he organizado mayores discrepancias. Al respecto le dir? que soy ambivalente. Me gustar?a gustar a todo el mundo, pero el rechazo de ciertos c?rculos dogm?ticos es muy buena se?al?588. Recordemos de nuevo lo que ocurri? con su novela The Buenos Aires Affair, secuestrada en Espa?a en 1977. Su siguiente novela, El beso de la mujer ara?a, es alabada por Tele/eXpr?s como ?una de las mejores [novelas] castellanas del a?o, y 587 Fabre, Jaume, ?Revival latinoamericano de bolsillo?, Tele/eXpr?s, 9 de diciembre de 1978, p?g. 8. 588 Delcl?s, Tom?s, ?Manuel Puig, cineasta que escribe novelas?, Tele/eXpr?s, 15 de junio de 1979, p?g. 9. 280 quiz?s la mejor de las escritas en el ?mbito cultural latinoamericano?589 en palabras de Gim?nez-Front?n. Y destaca del autor argentino que es ?uno de los contad?simos escritores capaz de insertar el redescubrimiento de lo pop y de lo kitch por parte de la alta cultura en el seno de una propuesta cr?tica?. Otro de los autores destacados, tambi?n muy vinculado al mundo cinematogr?fico, es el cubano Guillermo Cabrera Infante, que reaparece en 1979 tras quince a?os de silencio novel?stico590. Lo hace con su ?casi novela? La Habana para un infante difunto591. ?La preocupaci?n por entretener al lector, por captar su atenci?n a trav?s de las situaciones divertidas, grotescas, o fant?sticas est? presente en la obra, a diferencia de su anterior y ya lejana novela Tres tristes tigres?, explica Fabre, quien entronca al autor cubano con el Mario Vargas Llosa de Pantale?n y las visitadoras y con el Eduardo Mendoza de Misterio de la cripta embrujada. Una semana despu?s de la cr?tica de Fabre, Tom?s Delcl?s se entrevista con el autor cubano y ambos destacan el car?cter novelesco de La Habana para un infente difunto592. ?Cabrera Infante, aun cuando habla de cine, sin personajes, sin historia, hace narraci?n?, explica el cr?tico, quien a?ade: ?El cine que le gusta a Cabrera Infante, el cine americano, tiene el tab? del narrador, se ha de disfrazar, ha de dar la sensaci?n de que no existe. Sin embargo, la escritura de Cabrera Infante da mucho juego al narrador que en La Habana para un infante difunto hace constantes aclaraciones cuando el tiempo de la historia y el dialecto del narrador no coinciden. El narrador da los saltos temporales que hacen falta?. Y Cabrera Infante ahonda: ?Hay un narrador en este libro que no soy yo. En todo caso yo escribo a este narrador que me obliga a vivir sus experiencias. Le doy, por ejemplo, unas citas de Baudelaire para que pueda presumir de conocerlo y ligarse a una rubia fan de Baudelaire. De todos modos me interesa la primera persona y Tres tristes tigres lo demuestra?. 8.1.2.3. El boom y la narrativa brasile?a Hacia 1980 tambi?n se difunden nuevas teor?as sobre el origen del boom, que algunos estudiosos sit?an en la literatura brasile?a. Tele/eXpr?s se hace eco de esta tesis en una amplia entrevista con Basilio Losada, catedr?tico del Departamento de Lengua y Literatura galaico- 589 Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?Una gran novela de Manuel Puig?, Tele/eXpr?s, 22 de diciembre de 1976, p?g. 17. 590 En 1976, Tele/eXpr?s rese?a su obra Exorcismos de esti(l)o, ?una amplia entrega de divertimientos [?] [en los que] no s?lo est?n presentes muchos de los elementos de TTT, sino que estos son ampliados ?aunque no en el sentido de prolongaci?n lineal, sino de profundizaci?n, hasta el extremo, puede decirse, de agotarlos? y, en no pocas ocasiones, pueden iluminar la obra de Cabrera en general y aquella novela en particular?. Sargatal, Alfred, ?Los Exorcismos de esti(l)o de Cabrera Infante?, Tele/eXpr?s, 16 de junio de 1976, p?g. 16. 591 Fabre, Jaume, ?Cine, sexo, humor y nostalgia cubana?, Tele/eXpr?s, 23 de octubre de 1979, p?g. 23. 592 Delcl?s, Tom?s, ?Cabrera Infante y la Arcadia del cine?, Tele/eXpr?s, 30 de octubre de 1979, p?g. 25. 281 portuguesa de la Universidad de Barcelona: ?El boom latinoamericano parte de la narrativa brasile?a. Todos aquellos autores que lo protagonizaron hab?an le?do a Guimaraes de Rosa, a Jorge Amado? la lista ser?a demasiado larga para enumerarla. Y lo cierto es que el propio Vargas Llosa en estos momentos est? escribiendo un nuevo libro centrado sobre el nordeste de Brasil?.593 Losada destaca el mayor arraigo de la literatura brasile?a a sus or?genes, hecho que se debe, seg?n este especialista, a que la literatura hispanoamericana ?arrancaba de una actitud cosmopolita?: All? por los a?os 20 el movimiento de vanguardia se inspiraba en Par?s; por lo tanto, renunciaron en buena medida a una parte sustancial de ellos mismos. Los brasile?os, por el contrario, se llaman a s? mismos antrop?fagos. [?] El Brasil es una sociedad, como dicen ellos, miscenigenada, en la que no hay conflicto racial alguno. No hay una estratificaci?n social a causa del color o de la raza, como ha sucedido en otros pa?ses. Esto ha permitido asimilar la enorme riqueza de esa masa de emigrantes, esclavos de ?frica pertenecientes a un ?rea rica de la misma, como es Guinea, y que aportaron un acervo cultural impresionante, tanto verbal como religioso, etc?tera [El subrayado es del autor]. ?Por qu? no goza, pues, la literatura brasile?a de la difusi?n que s? tuvo el boom? Tele/eXpr?s toma parte en el debate y, en una pieza adjunta a la entrevista de Losada, Marc Soler denuncia la censura que impuso Madrid a todo aquello que no fuera castellano. Los intelectuales de la capital har?an bien en revisar ?algunos de los criterios de Joan Maragall sobre lengua, estado, naci?n y nacionalidades en el contexto peninsular, que con frecuencia alarmante han sido descaradamente manipulados?. ?Un caso muy concreto?, ejemplifica el cr?tico, ?lo supone el trato de Galicia en la prensa de la capital que ha venido ignor?ndola editorialmente como una de las nacionalidades hist?ricas ?como se dice ahora? que componen el Estado espa?ol? [El subrayado es del autor]. El caso es que, efectivamente, la literatura brasile?a goza de pocos adeptos en Espa?a, a pesar de que se publican destacadas traducciones al castellano, como La barca de los hombres, de Autran Dourado (Editorial Luis de Caralt, Barcelona, 1970). Explica el cr?tico que en Espa?a apenas se vendieron 500 ejemplares de este t?tulo, y a precio de saldo, mientras que en Alemania la misma obra alcanzaba los 150.000 ejemplares de venta. Se queja tambi?n Soler de que un escritor de la talla de Jorge Amado sea pr?cticamente desconocido en Espa?a. Traducido a m?s de 30 lenguas, incluida el castellano, el escritor brasile?o apenas tiene 593 Soler, Marc, ?Basilio Losada: ?La narrativa brasile?a es de las mejores que se hacen actualmente??, Tele/eXpr?s, 17 de noviembre de 1980, p?g. 19. Se refiere Losada a la novela de Mario Vargas Llosa La Guerra del fin del mundo, publicada en 1981. 282 difusi?n en la pen?nsula. En 1980 se publican dos de sus obras m?s destacadas: Tieta de Agreste, Editorial Plaza & Jan?s, y Los subterr?neos de la libertad, Editorial Bruguera. 8.1.2.4. El tab? sexual: Jes?s Fern?ndez Santos y Juan Goytisolo En 1979, Espa?a asume en lo literario, aunque no sin ciertas reticencias, la tem?tica homosexual y otros tab?es como la masturbaci?n o las relaciones extramatrimoniales. Puig y Cabrera Infante son buena muestra de esta tendencia entre los lectores y la cr?tica espa?ola. Tendencia que se oficializa, en diciembre de 1979, con el premio que concede el Ministerio de Cultura a Jes?s Fern?ndez Santos por su novela Extramuros, que trata de una historia de amor entre dos monjas en un convento, en el siglo XVII. Tele/eXpr?s se hace eco de las primeras palabras del escritor, tras conocerse el veredicto: ?Aunque es una caso de lesbianismo, no es de cruda exposici?n, y est? muy cerca de la m?stica espa?ola. [?] Creo que mi aportaci?n m?s importante a la literatura actual es la creaci?n de un estilo que, al narrar hechos del siglo XVII para ser entendidos hoy, debe integrar lo antiguo en lo nuevo, y yo lo he encontrado en el cl?sico m?stico espa?ol?594. Tambi?n remite al cl?sico de la literatura espa?ola la obra Makbara, de Juan Goytisolo, que recoge la relaci?n de amor de dos personajes, uno de sexo conocido y otro de tendencia sexual dudosa. As? lo describe a Tele/eXpr?s el novelista catal?n: Makbara est? muy relacionado con la lectura de El Libro del Buen Amor. Empec? la lectura de la obra del Arcipreste de Hita con la intenci?n de escribir un ensayo literario; este ensayo se fue llenando progresivamente para convertirse en una lectura del espacio de la plaza de Xedna?-el-Fna. [?] Es una f?bula de amor entre dos personajes. Uno, el paria, de sexo conocido y pertenenciente a la sociedad tercermundista, que pasea sus lacras por el mundo capitalista desarrollado. El segundo personaje es de sexo dudoso, se trata de un ?ngel aburrido de la burocracia celestial y que desciende en busca del amor595. Con todo, la tem?tica amorosa da paso, una vez m?s, a lo pol?tico. En Makbara hay una reflexi?n profunda de tres mundos posibles: el capitalista, el socialista y el denominado Tercer Mundo. ?Est? muy clara mi total aversi?n a los dos primeros y que mis simpat?as van por el tercero. Esta plaza de Xedna?-el-Fna es un islote de libertad y fiesta en un oc?ano de iniquidad?, explica Goytisolo, para quien ?cualquier tipo de literatura admite una lectura pol?tica dentro de la pluralidad que el lector puede hacer?. 594 Tele/eXpr?s, ?Fern?ndez Santos, premio Nacional?, Tele/eXpr?s, 18 de diciembre de 1979, p?g. 23. 595 Soler, Marc, ?Goytisolo: ?La civilizaci?n ?rabe, necesaria para conocer el pasado espa?ol??, Tele/eXpr?s, 2 de mayo de 1980, p?g. 16. 283 8.1.2.5. La novela polic?aca La novela polic?aca experimenta un notable crecimiento a finales de los 70 y principios de los 80. Alianza Editorial y, especialmente, Bruguera, apuestan por un g?nero cuyo auge se debe, seg?n Tele/eXpr?s, ?a la saturaci?n de libros sobre tem?tica pol?tica y a la crisis narrativa, as? como al hecho de que en la novela polic?aca, sobe todo en la norteamericana, se hallan fuertes cargas de cr?tica social?596. Pero hay causas m?s profundas, seg?n se recoge en las jornadas organizadas por Bruguera, que reune el 7 de marzo de 1979 a novelistas y expertos del g?nero. De la cr?nica de Jaume Fabre para Tele/eXpr?s, escogemos los testimonios m?s significativos597. Por un lado, el del escritor argentino Osvaldo Soriano, que explica: ?La novela negra s?lo se ha desarrollado en democracias burguesas. No es, pues, casualidad que se haya puesto de moda en Espa?a precisamente cuando se llega a esa situaci?n pol?tica?. En plena dictadura, las confesiones se sacan a golpe de tortura y con testigos ama?ados. La Transici?n y la democracia hacen prevalecer la ley y se abre para el detective un extenso campo de trabajo: el de la demostraci?n de los hechos delictivos mediante el raciocinio y la investigaci?n. Destaca, por otro lado, el testimonio del uruguayo Juan Carlos Onetti, que se?ala: ?Aqu? se pasa ahora por una situaci?n de crisis con fen?menos nuevos, como el aumento de la violencia en la calle, que aguardan cierta relaci?n con el nacimiento de la serie negra, despu?s del crac del 29?. Y por ?ltimo, el propio Fabre, que inicia la cr?nica con la siguiente reflexi?n: ?No es s?lo una operaci?n comercial ideada por editoriales ansiosas de forrarse. Hay algo m?s en ese s?bito boom de las novelas de la serie negra. El pa?s entra en una situaci?n pol?tica y social distinta, y los gustos del lector se dirigen hacia aquello que refleja situaciones m?s o menos posibles en su aqu? y ahora598?. El auge polic?aco alcanza tales visos que Joan de Sagarra alerta del peligro que supone una sobrevaloraci?n del g?nero. ?Nadie discute, y yo el primero, el importante papel que determinados autores de thrillers ?un Hammett, un Chandler, un McCoy, un Himes?? han jugado en la literatura norteamericana. [?] Ahora bien, lo que ya era m?s discutible es que a un autor de thriller de segunda, tercera o cuarta fila se le reconozca una categor?a que se niega 596 Tele/eXpr?s, ?La novela polic?aca se ?come? el mercado?, Tele/eXpr?s, 3 de enero de 1979, p?g. 8. 597 Fabre, Jaume, ?La serie negra, algo m?s que una moda?, Tele/eXpr?s, 8 de marzo de 1979, p?g. 9 598 Todos estos argumentos explican en parte que la novela polic?aca no se consolidase en etapas anteriores. As? sucedi?, por ejemplo, en la d?cada de los 60 cuando Edicions 62 lanz? su colecci?n ?La cua de palla?, la primera de este g?nero en catal?n y que no lleg? a cuajar. 284 a otros autores, bien superiores, que tuvieron la desgracia de no escribir novelas polic?acas. Y eso es lo que est? en trance de ocurrir?599. 8.1.2.5.1. V?zquez Montalb?n y la serie Carvalho Autor de primer orden, Manuel V?zquez Montalb?n supo describir el aqu? y el ahora de la sociedad barcelonesa a trav?s de su exitosa serie sobre Pepe Carvalho, detective de carne y hueso que, salvando las distancias, nos remite al Spade de Dashiell Hammett i al Maigret de Georges Simenon. Con ambos personajes, explica Jaume Fuster, ?es renova el g?nere que s?havia inventat ?sense saber-ho? Poe i Balzac, que havien consolidat Conan Doyle i Gaboriau i s?oposen als t?pics d?una Agatha Christie o d?un S. S. Van Dine. Spade i Maigret no s?n els milionaris dilettanti que viuen sense treballar i resolen misteris per passar l?estona600?. Del novelista barcelon?s, Jos? Mar?a Carandell destaca su dominio del g?nero y el valor a?adido de un contexto barcelon?s cercano al lector. ?Con elementos que podr?an encontrarse en Joan de Sagarra o en Mars?, V?zquez ha creado un personaje digno de llegar a ser un Maigret o un Spade, con la ventaja, para nosotros, de actuar en Barcelona, de ser de nuestros d?as, de vivir los mismos cambios que nosotros experimentamos, de frecuentar los mismos lugares, de presentar a personas que reconocemos y de disfrutar de una concepci?n del mundo que le libera de su situaci?n casi costumbrista?, explica el cr?tico con motivo de la novela La soledad del manager601[El subrayado es del autor]. Es esa capacidad de explicar lo universal encerrado en una urbe, en sus suburbios, lo que atrae de este autor ?amarrado a su barrio y a sus barrios, pero abierto por su curiosidad a la pol?tica internacional?. Apasionado tambi?n por Barcelona, Carandell concluye: ?Barcelona es en La soledad del manager un microcosmos por la compleja vida que revela y por ser una maqueta del microcosmos: mundo popular, intelectual, financiero, pol?tico, de clases medias y de multinacionales, voz y eco?. Pero me atrever?a a afirmar que el atractivo de V?zquez para Tele/eXpr?s puede conectarse con razones m?s profundas. La cr?tica de Carandell es de 1978, cuando el entusiasmo pol?tico se transforma en desencanto y florece la nostalgia de una realidad perdida. ?La busca de la autenticidad es un factor de la nostalgia por el pasado cuando ?ste se percibe irrecuperable. En la sociolog?a del gusto de Carvalho, la imagen de lo aut?ntico reaparece en su inter?s por las culturas gastron?micas populares?, explica Joan Ram?n 599 Sagarra, Joan de, ?La moda del thriller?, Tele/eXpr?s, 16 de mayo de 1979, p?g. 8. 600 Fuster, Jaume, ?Aniversari de Spade i Maigret?, Tele/eXpr?s, 19 de noviembre de 1979, p?g. 24. 601 Carandell, Jos? Mar?a, ?Pepe Carvalho est? en Barcelona?, Tele/eXpr?s, 11 de enero de 1978, p?g. 20. Sobre la serie Carvalho, cons?ltese tambi?n V?zquez Montalb?n, Manuel, ?Carvalho?, Obra period?stica II, 1974 ? 1986. Del humor al desencanto, Debate, Barcelona, 2011, p?gs. 434 ? 435. Edici?n a cargo de Francesc Salgado; y de la misma antolog?a, ?Asesinato en el comit? central?, p?gs. 297 ? 299. 285 Resina, que refiri?ndose a La Rosa de Alejandr?a, recuerda c?mo el detective considera el hot dog tan corruptor de la juventud como la droga602. Autenticidad que, en un plano m?s abstracto, el detective busca al luchar contra la funci?n superestructural de la cultura. ?Su guerra a la cultura la concibe como una cuesti?n de supervivencia, el proyecto desesperado de rescatar al sujeto originario enterrado bajo cascotes culturales, citas literarias e im?genes superpuestas a la conciencia progresivamente diferenciada del sujeto moderno?, concreta el cr?tico. No es otro el objetivo de Tele/eXpr?s desde la llegada de Ib??ez Escofet hasta el final de sus d?as. Sus preferencias tem?ticas y de estilo, su l?nea editorial en el suplemento y en las secciones culturales, ponen en evidencia las ya aludidas roturas (cap?tulo 6.1.1. del presente trabajo) con las que el R?gimen intent? sepultar la tradici?n anterior a la guerra. Robert Saladrigas, en su mon?logo con Manolo V?zquez, recoge tambi?n esta vertiente cultural alternativa del autor: ?Llega un momento, con los a?os, en que la subcultura y la cultura marchan paralelas, se relacionan y corresponden, y por lo tanto en nuestro caso, formados esencialmente a base de elementos de subcultura, es de vital importancia que estudiemos el car?cter que ha revestido esta subcultura y a qu? resultados ha dado lugar603?. Por entonces V?zquez Montalb?n ha publicado Yo mat? a Kennedy (1972), Tatuaje (1974) y La soledad del manager (1977). Despu?s vendr?n Los mares del sur (1979), Asesinato en el Comit? Central (1981), Los p?jaros de Bangkok (1983), La Rosa de Alejandr?a (1984)? En total una veintena de obras en las que aparece el singular detective, cuyo rastro perdemos en 2004 con la publicaci?n de Milenio Carvalho II. En las ant?podas, ya muerto su creador. Presagia Tele/eXpr?s este largo camino y lo anuncia ya en 1970, cuando Josep Maria S?ria define a V?zquez como ?el nuevo hombre de ?xito?604, al referirse a su Manifiesto subnormal. En 1977 Jorge Fibla establece un paralelismo entre V?zquez y Balzac que nos ayudar? a entender su proceso creativo: ?Escribe ensayos, novelas, poemas y otros libros que todav?a esperan una ampliaci?n de la lista de g?neros literarios, como su Manifiesto subnormal. V?zquez Montalb?n tiene unas enormes cualidades de narrador, tal vez inferiores a los de un novelista nato. Y eso se ha dicho, precisamente, de Balzac?605. Sus tent?culos de periodista lo abarcan todo, desde el ensayo y la cr?nica a la novela polic?aca: S?, la obra de V?zquez Montalb?n tiene un mundo, un mundo s?lidamente enraizado en el periodismo comprometido y su expansi?n. Y el autor de ese mundo trata de asumir por todos los medios a su 602 Resina, Joan Ram?n, ?El detective en la cultura del desencanto?, Del franquismo a la posmodernidad. Cultura espa?ola 1975-1990, Akal Ediciones, Madrid, 1995. 603 Saladrigas, Robert, ?Entrevista a Manolo V?zquez Montalb?n (1939 ? 2003)?, Rostros escritos. Mon?logos con creadores espa?oles de los setenta, C?rculo de Lectores, Galaxia Gutemberg, Barcelona, 2014, p?gs. 113 ? 118. 604 S?ria, Josep Maria, ?Nuevo libro. V?zquez Montalb?n?, Tele/eXpr?s, 29 de enero de 1970, p?g. 7. 605 Fibla, Jorge, ?Un Balzac del periodismo?, Tele/eXpr?s, 13 de abril de 1977, p?g. 14. 286 alcance ?desde el art?culo de urgencia al ensayo socioecon?mico, desde la vi?eta de sutil humor hasta la novela tambi?n pol?tica con ribetes detectivescos? esta realidad nuestra, realidad no ya espa?ola, sino planetaria, en la que los problemas parecen m?s urgentemente amenazadores que nunca, pero en la que tambi?n la esperanza parece m?s decidida que nunca a fagocitarlos. Con todo, la diagnosis m?s certera sobre V?zquez Montalb?n y su obra es la que publica Joaquim Rogl?n el 18 de octubre de 1979. Manolo V?zquez recibe el Premio Planeta por su novela Los mares del sur y admite que se present? al certamen para ?desbloquear? su imagen, para alcanzar cotas m?s altas de lectores. El cr?tico, despu?s de ofrecer una de las rese?as m?s completas y justas sobre toda su obra, sentencia lo siguiente: El desbloqueo le vendr? a MVM por su novela polic?aca, ahora premiada, [?]. Pero ya nadie recordar? a ese V?zquez Montalb?n que dio una bocanada de aire fresco a la novela espa?ola de post-guerra [sic.] con su l?cida Recordando a Darde ya en 1969, por su mit?mano Happy End (1975), o la alucinante parodia de Cuestiones marxistas (1974). Manuel V?zquez Montalb?n ha llenado una ?poca de vac?os y de miedos tanto literarios como period?sticos. [?] no parec?a necesitar un desbloqueo aunque ?l ha cre?do que s?. [?] De todas maneras el que necesita aqu? el desbloqueo es este pa?s en el que a?n hay que seguir luchando por lo que es evidente606. 8.1.2.6. El feminismo y la narrativa de mujeres Jos? Mar?a Carandell denunciaba el 2 de febrero de 1972 la injusticia que se hab?a cometido con Rosa Chacel: ?Es realmente muy gordo que en plenos setenta se descubra a una escritora de primera magnitud607?. La doble condici?n de mujer y exiliada la hizo pr?cticamente invisible a ojos de la cr?tica oficial espa?ola, hasta que en los setenta se produjo su gradual recuperaci?n. Poco despu?s, Ana Maria Moix se pregunta: ??Nueva escritora? S?, para nosotros, que tantas cosas desconocemos. Pero Rosa Chacel es un nombre que brill? ya en Espa?a, hace cuarenta a?os, junto con el de Rafael Alberti, Luis Cernuda, Juan Ram?n Jim?nez, Manuel Altolaguirre, Federico Garc?a Lorca, Vicente Aleixandre, en fin, quienes empezaron a dar forma a lo que se ha llamado generaci?n del 27608?. El de Chacel es, l?gicamente, un caso flagrante. Pero muchas autoras son las que sufren, fundamentalmente por su condici?n sexual, el ninguneo de cr?ticos y comentaristas. La situaci?n empieza a mejorar hacia finales de la d?cada. El 27 de julio de 1979, Tele/eXpr?s se hace eco de un informe elaborado por Efe en relaci?n a la literatura definida como feminista por la agencia, cuya conclusi?n principal es que este tipo de literatura 606 Rogl?n, Joaquim, ?El desbloqueo de Manuel V?zquez Montalb?n?, Tele/eXpr?s, 18 de octubre de 1979, p?g. 25. 607 Carandell, Jos? Mar?a, ?El p?blico y la cr?tica ante Rosa Chacel?, Tele/eXpr?s, 2 de febrero de 1972, p?g. 15. 608 Moix, Ana Mar?a, ?24 horas de la vida de Rosa Chacel?, 24 x 24, Ediciones Pen?nsula, Barcelona, 1972, p?g. 142. 287 atraviesa un buen momento. Pero antes de adentrarnos en el tema, conviene matizar la referencia al concepto ?feminismo?, muchas veces asociado, sin criterio, a la narrativa escrita por mujeres. Como recuerda Geraldine C. Nichols, no toda la narrativa escrita por mujeres en la etapa de la transici?n fue feminista. ?Entiendo como un texto literario feminista el que intenta lograr art?sticamente dos fines: primero, concientizar a su lector o lectora de las injusticias que conforman la vida de la mujer; y segundo, animar a esta persona a emprender el cambio o rechazo de algunas de estas condiciones609?, explica esta autora, para quien son muchas las obras que logran el primer objetivo, pero no el segundo. En el caso de Esther Tusquets, por ejemplo, sus cuentos y novelas remiten al concepto de ?esencialismo tr?gico?, de Judith Newton y Deborah Rosenfelt, seg?n el cual ?las relaciones de poder desiguales se estructuran de tal manera que resultan tr?gicas: invariables, universales, monol?ticas610?. ?Qu? sentido tiene, pues, la exhortaci?n al cambio, si no es posible? La narrativa de mujer, feminista o no, goz? del favor del p?blico hacia finales de los 70611. De abril a julio de 1979, seg?n Efe, los libros m?s vendidos son los de Esther Tusquets ?El mismo mar de todos los veranos?, Rosa Montero ?Cr?nica del desamor?, Montserrat Roig ?El tiempo de las cerezas? y Carmen Mart?n Gaite ?Cuarto de atr?s. En este punto tambi?n se da un interesante di?logo con las autoras de preguerra e inmediata posguerra. Tele/eXpr?s public? un monogr?fico por entregas bajo el t?tulo de ?La pres?ncia de la dona a la novel?l?stica catalana del segle XX612?. En esta serie se analizan las figuras de V?ctor Catal?-Caterina Albert, Maria Aur?lia Capmany, Merc? Rodoreda, Teresa P?mies, Mercedes Salisachs, Montserrat Juli?, Marina Ginest?, Maria Ant?nia Oliver, Carme Riera i Montserrat Roig. El di?logo con el pasado no se circunscribe necesariamente a la literatura de preguerra, anclada expl?citamente en la realidad pret?rita. La dictadura paraliz? la historia e hizo que el contacto durante los a?os del franquismo con la literatura femenina del momento, o con la literatura extranjera de ?xito en aquella ?poca y con las denominadas realidades perif?ricas gallega, catalana y vasca, supusiesen, a efectos pr?cticos, una relaci?n con otra ?poca, en la que el lector no estaba privado de libertades b?sicas y fundamentales. Sobre este prisma debe 609 Nichols, Geraldine C., ?Ni una, ni grande, ni liberada: la narrativa de mujer en la Espa?a democr?tica?, Del franquismo a la posmodernidad. Cultura espa?ola 1975-1990, Akal Ediciones, Madrid, 1995, p?gs. 197 ? 217. 610 Recogido en Nichols, Geraldine C., op. cit. p?g. 217. 611 Sobre el ?xito del feminismo en el g?nero del ensayo, cons?ltese el art?culo de Carandell, Jos? Mar?a, ?Actualidad del feminismo?, Tele/eXpr?s, 6 de julio de 1977, p?g. 15. Tambi?n resulta de inter?s Saladrigas, Robert, ?El alegato de Lidia Falc?n?, Tele/eXpr?s, 20 de julio de 1977, p?g. 12. 612 Oliva, Ll?cia, ?La pres?ncia de la dona a la novel?l?stica catalana del segle XX?, Tele/eXpr?s, 18 de agosto de 1976, p?g. 13; 25 de agosto de 1976, p?g. 13; 8 de septiembre de 1976, p?g. 15; y 15 de septiembre de 1976, p?g. 15. 288 abordarse, por ejemplo, el an?lisis de autoras co?taneas a Tele/eXpr?s como Carme Riera o Esther Tusquets. 8.1.2.6.1. El deconstruccionismo: en busca de un lenguaje propio Para Tele/eXpr?s, ?esta introspecci?n del feminismo en la narrativa cabe considerarlo como la b?squeda de un lenguaje propio, rompiendo de esta manera con el lenguaje forjado por los hombres en los diferentes campos de la literatura?613. Hist?ricamente, la humanidad occidental ha ordenado su pensamiento en torno a oposiciones jer?rquicas del tipo significado/significante, inteligible/sensible, contenido/expresi?n, alma/cuerpo, literal/metaf?rico, trascendente/contingente, masculino/femenino? en las que el primer polo es tenido como superior al segundo. Nora Catelli lo explica del siguiente modo: ?Si organizamos este juego de oposiciones en series, veremos que lo profundo y universal est? compuesto por la serie de: alma, literal, trascendente, masculino. La serie inferior en cambio agrupa todo lo que suele considerarse, hist?ricamente, como epid?rmico, no necesario y no universal: el cuerpo, metaf?rico, contingente, femenino. La Deconstrucci?n desmonta, en sus diversas estrategias de lectura, esos ?rdenes aparentemente indiscutibles614?. Esta interpretaci?n explica en parte por qu? el triunfo de la narrativa femenina no aconteci? hasta finales de los 70 y principios de los 80. Muerto el dictador, se crey?, como en tantos otros aspectos, que el surgimiento de la literatura femenina ser?a poco menos que inmediato. Tras el primer ?xito de Carme Riera y su Te deix, amor, la mar com a penyora, en 1975, el resto de obras destacadas se har?a de rogar. Como recogi? Mari Sarda en 1978, el problema era que ?el espejo de nuestra opresi?n est? poblado por el lenguaje del hombre. De ah? nuestra dificultad en romper a hablar615?. Y as? lo resume Esther Bartolom? Pons en una de sus cr?ticas a Carme Riera: Carmen Riera pertenece a esa pen?ltima generaci?n de escritores catalanes que nacieron despu?s de la guerra pero han crecido con su sombra (consecuencias) y obsesi?n (miedo) determinando cada uno de los pasos que daban. Las mujeres escritoras, sobre todo, han sido, tal com afirma Montserrat Roig ?otra catalana que busca el tiempo robado a trav?s de la recuperaci?n personal y social de la palabra? hijas y nietas del silencio. Un silencio impuesto por la doble opresi?n, primero, de un aparato social que frustra, aniquila y embrutece la dignidad humana (el franquismo); y, luego, del sistema patriarcalista, 613 Tele/eXpr?s, ?La narrativa, g?nero elegido por el feminismo?, Tele/eXpr?s, 27 de julio de 1979, p?g. 21. 614 Catelli, Nora, ?La Deconstrucci?n?, Llovet, Jordi et al., Teor?a literaria y literatura comparada, Ariel, Barcelona, 2005, p?g. 78. 615 Recogido en Ord??ez, Elizabeth J., ?Escribir contra el archivo: nueva narrativa de mujer?, Del franquismo a la posmodernidad. Cultura espa?ola 1975-1990, Akal Ediciones, Madrid, 1995, p?gs. 171-184. 289 reductor del alma femenina, que a?n subsiste tras el fugaz rayo de luz que fue la Segunda Rep?blica616. [El subrayado es de la autora] De ah?, la sensaci?n de libertad que describe la propia Carme Riera, cuando en Tele/eXpr?s nos habla de su primer libro: ?Escriure ?s per a mi un aventura vers la llibertat, un risc i pel que t? de risc m?atrau sobretot. M?interessa la recerca d?una forma, d?un llenguatge, per intentar traduir una experi?ncia de coneixement i un comprom?s amb la realitat. Intent buscar per damunt de tot la bellesa i quan al mirall es torna mentider, la mar sense transpari?ncies, tanc els ulls com les protagonistes dels meus contes, per inventar un paisatge nou617?. 8.1.2.6.1.1. La mujer y la novel?stica espa?ola del siglo XX Tard? todav?a m?s la correcta recepci?n cr?tica de este tipo de narrativa, ninguneada por la mayor?a de cr?ticos hasta bien entrada la democracia. En 1974 Robert Saladrigas denunciaba en Tele/eXpr?s la injusticia a que se somet?a la obra de la mujer en Espa?a. Cuando el cr?tico analiza el ?ndice de autores que se citan en el libro del marroqu? Jos? Corrales Egea, La novela espa?ola actual (1969), se asombra de que tan s?lo haya cinco escritoras: Concha Espina, Emilia Pardo Baz?n, Carmen Laforet, Carmen Mart?n Gaite, Ana Maria Moix y Elena Quiroga. ?Puede que me equivoque, pero parece como si los resortes del universo literario castellano, en manos masculinas, se inclinaran hacia la postura de no otorgar la importancia que merece la obra de esas escritoras o, en algunos casos, a mostrar hacia ellas un inter?s mediatizado por cierto resabio paternalista618?, aventura el cr?tico. No se equivoca, a tenor de los tres ejemplos que expone de la recepci?n cr?tica de Mart?n Gaite, Matute y la te?rica y lexic?grafa Empar Moliner. De la primera le asombra que la obra posterior a Entrevisillos, Premio Nadal de 1957, no se haya tenido en cuenta por parte de la cr?tica, ?una obra seria y trascendente desde el punto de vista de calidad y coherencia [que] sin embargo, no ha levantado los entusiasmos, ni ha motivado el reconocimiento que por mucho menos se vuelca sobre el producto de cualquier escritor mediocre?. De Ana Mar?a Matute constata que, pese a ser una autora que goza del favor editorial, sus obras obtienen mayor resonancia en las traducciones a lenguas extranjeras, que originariamente en castellano. Y respecto a Moliner, constata que ?nicamente su condici?n de mujer le impidi? entrar en la Real Academia. 616 Bartolom? Pons, Esther, ?Palabra y memoria de Carme Riera?, Tele/eXpr?s, 8 de octubre de 1980, p?g. 18. 617 Riera, Carme, ?Los autores hablan de sus libros: Te deix, amor, la mar com a penyora?, Tele/eXpr?s, 22 de abril de 1975, p?g. 9. Cons?ltese tambi?n Puig Mayolas, Eduald, ?Carme Riera: m?s enll? de la viv?ncia?, Tele/eXpr?s, 1 de octubre de 1975, p?g. 15. 618 Saladrigas, Robert, ?La escritora en Espa?a?, Tele/eXpr?s, 13 de febrero de 1974, p?g. 16. 290 La conclusi?n final de su art?culo es que, a pesar de ciertos avances, ?las palabras dichas hace un mont?n de a?os por Emilia Pardo Baz?n, refiri?ndose a que la mujer escribe para que el hombre, al leer la obra, men?e la cabeza y murmure ?no est? mal teniendo en cuenta que lo ha escrito una mujer?, siguen gozando de encubierta vigencia. A?n?. No ocurre, seg?n Saladrigas, lo mismo si nos referimos a la novel?stica catalana o gallega, pues su condici?n minoritaria obliga a no descartar cualquiera de los valores positivos, sea hombre o mujer: ?C?mo regatear m?ritos a la novel?stica de Merc? Rodoreda, o permitir que pase inadvertida Un lloc entre els morts de la Campany, o no prestar atenci?n al interesante alumbramiento de Maria Ant?nia Oliver, u olvidar la sensibilidad po?tica de una Clementina Arderiu? Conscientes o no de lo que ellas y otras suponen para el enriquecimiento de nuestra cultura, las letras catalanas saben que no puenden permitirse el lujo de rehusar semejantes contribuciones, de la misma manera que a Galicia no es posible minimizar la figura de Rosal?a, colocada a la misma altura po?tica que la de Pondal, Curros Enr?quez o Celso Emilio Ferreiro. 8.1.2.6.1.2. La mujer y la novel?stica catalana del siglo XX Pero tambi?n se cometen injusticias en la novel?stica catalana. Veamos c?mo se opera, por ejemplo, en la ya mencionada serie monogr?fica de ?La pres?ncia de la dona a la novel?l?stica catalana del segle XX?, a cargo de Ll?cia Oliva. Como dato positivo constatamos el tratamiento de esta narrativa no como un bloque homog?neo, sino con sus particularidades, aciertos y caracter?sticas singulares en funci?n de la autora que se trate. Tambi?n destaca el an?lisis de las autoras que escriben en catal?n, sector que pocos se molestaban en analizar habida cuenta de la doble condici?n minoritaria de mujer y escritora en lengua regional. Por el contrario, las referencias a las virtudes se definen, en m?s de una ocasi?n, como el acierto de la intuici?n femenina, como si el dominio del g?nero por parte de la escritora, a?n imperfecto, no pudiera depender tambi?n del control consciente de su oficio. Remont?ndose, por ejemplo, a la figura de V?ctor Catal?-Caterina Albert, la cr?tica concluye as? uno de los art?culos: ?L?objectivitat que d?na el temps ha perm?s, tot i reconeixent les seves contradiccions, apreciar la seva intu?ci? liter?ria i la qualitat de la seva obra en un moment en qu? la novel?la, ja fos per motius econ?mics i de professionalitzaci?, no arribava al nivel d?altres camps literaris619?. En esta misma pieza, en un repaso al primer tercio del siglo XX, Oliva centra su atenci?n en la terna V?ctor Catal?, Aurora Bertrana y C?lia Su?ol. Y afirma que ?totes tres s?han distingit pel seu esperit 619 Oliva, Ll?cia, ?La pres?ncia de la dona a la novel?l?stica catalana del segle XX?, Tele/eXpr?s, 25 de agosto de 1976, p?g. 13. 291 independent i una consci?ncia de la realitat, encara que no s?hi enfrentessin ni donessin una sortida original a all? que no els agradava?. Y de Montserrat Roig, en el art?culo que concluye la serie monogr?fica, se afirma: ?Montserrat Roig ?s, en opini? de molta gent, l?escriptora consagrada d?aquesta generaci?; va comen?ar a publicar a l?any [sic.] 1971 i les seves novel?les i narracions han estat for?a acceptades. [?] Per? hi ha una consideraci? general, que Montserrat Roig ?s encara a mig cam? de les seves possibilitats reals. Si destaca com a narradora, pot desenvolupar encara m?s el seu domini de l?estructura, es diu620?. Se olvida, en cambio, el dominio que esta autora tuvo del tema pol?tico, mucho antes de que ?ste fuera tema de estudio prioritario por parte de la cr?tica. Ll?cia Oliva toca el tema tangencialmente: ?L?ambient pol?tic a la Universitat de Barcelona en els anys seixanta, aix? com el trencament cultural, social i de costums que llavors tenia el seu punt fort, apareixen a les narracions de Montserrat Roig, tant com la genealogia de la burgesia catalana des de finals del s. XIX a la postguerra?. Sin embargo, como se?ala Nichols, ?aunque Montserrat Roig ha escrito varias novelas que incluyen la pol?tica espa?ola y catalana como elemento tem?tico para los cr?ticos no pasan de autobiograf?a621? [el subrayado es de la autora]. Detalle, no menor, es la continua referencia a las escritoras con el gen?rico masculino d? ?escriptors? o la reducci?n a objeto de las autoras con la inaceptable f?rmula, todav?a hoy utilizada, de anteponer el art?culo determinado al apellido: la Rodoreda, la P?mies, la Capmany, l?Oliver, la Roig? Peor es la recepci?n cr?tica que se opera en otro cr?tico de Tele/eXpr?s, Jaume Melendres, en su art?culo ?Dones febles, dones fortes622?, a ra?z de la publicaci?n de Jo pos per testimoni les gavines, de Carme Riera. En ?l se pone de manifiesto lo que Irigaray y Nichols623 definen como el sistema binario establecido, aquel en que el sexo masculino aparece como el polo visible y unitario, erigido como norma, mientras que el polo femenino se define siempre en ?oposici?n a?. ?La narrativa de mujer en Espa?a?, concreta Nichols, ?padece la misma binaria suerte que el sexo femenino en el discurso hegem?nico: no es narrativa, es narrativa femenina; es lo no-normal, lo anormal? [el subrayado es de la autora]. Y he aqu? la cr?tica de Melendres: ?s, el de la Riera, un llibre testimoni (com molt b? assenyala el t?tol, indirectament) sota la forma art?stica i moral del conte. Aquest car?cter testimonial confereix al llibre, crec, el seu valor m?s s?lid perqu?, a difer?ncia del que passa amb les hist?ries de dones escrites pels homes, ?s un testimoni des de 620 Oliva, Ll?cia, ?La pres?ncia de la dona a la novel?l?stica catalana del segle XX?, Tele/eXpr?s, 15 de septiembre de 1976, p?g. 15. 621 Nichols, Geraldine C., op. cit., p?g. 208. 622 Melendres, Jaume, ?Dones febles, dones fortes?, Tele/eXpr?s, 22 de junio de 1977, p?g. 17. 623 Nichols, Geraldine C., op. cit., p?g. 198. 292 dins mateix, ?s a dir, contradictori. Res m?s alli?onador, potser, que comparar les narracions de Carme Riera i els contes femenins d?Alberto Moravia. Les protagonistes de Moravia s?n, sempre, dones fortes, dones que superen l?home en la seva capacitat d?amor, d?abnegaci? o de sarcasme. No s?n dones- objecte, per? Moravia en fa l?objecte d?una admiraci?. [?] Les dones de Carme Riera, en canvi, s?n febles i fr?gils. Depenen dels homes, tant si s?enamoren d?ells, com si s?enamoren d?altres dones (?L?hostessa de la n?mero dotze?, o la narraci? que d?na nom al llibre) i no s?avergonyeixen d?aquesta depend?ncia: la denuncien amb complicitat i alhora amb lucidesa [el subrayado es m?o]. En la comparaci?n con el polo masculino, por supuesto, el sexo d?bil debe saber cu?l es su sitio. Seg?n Melendres, despu?s de leer Jo pos per testimoni les gavines, de Riera, y El temps de les cireres, de Montserrat Roig, es posible aventurar la siguiente hip?tesis, que reproducimos en toda su extensi?n porque no tiene desperdicio: La literatura femenina (?s a dir, la que escriuen les dones per a les dones i per als homes, sense distinci?) ?s, en el marc de la nostra cultura, la menys innovadora formalment. Pot ser, aix?, a causa d?un atzar o d?una inferioritat [el subrayado es del autor]. Pot ser tamb? (i ho subscric) una opci? deliberada. M? [sic.] Aur?lia Capmany, tant allunyada de l?experimentalisme ultrancer d?un Manuel de Pedrolo ?el seu contemporani?, ho confirma amb els seus llibres innombrables. La Roig, la Riera i la Capmany escriuen, simplement, hist?ries, sobretot de dones, i la necessitat d?explicar una experi?ncia (que ?s alhora personal i col?lectiva) passa per damunt de la necessitat ?molt m?s corporativa, podr?em dir? de transformar o modificar els modes de representaci? art?stica: s?n les escriptores catalanes, i no els escriptors, les que reivindiquen amb m?s for?a la validesa de la narrativa convencional. Com per als homes del XIX, la literatura segueix sent, per a les escriptores catalanes del XX, un mitj? (de vida i d?expressi?), i no un objectiu. L?art de viure, estimar i expresar-ho [sic.] ?s preferit a l?art d?escriure ent?s com una tasca aut?noma, a la manera d?un Rolan Barthes. Per a elles, la transformaci? de les formes art?stiques ser?, en tot cas, un subproducte. Tenen coses a dir i volen dir-les amb les eines que ara tenen a m?. I aquesta constataci? no ?s cap retret, sin? tot el contrari [los segundos subrayados son m?os]. Insiste Melendres en la comparaci?n cuando en su art?culo ?Literatura i feminisme? se refiere a la obra de Aur?lia Capmany, Maria Ant?nia Oliver y Montserrat Roig en los siguientes t?rminos: ?Elles han demostrat que podien escriure igual que els homes: tan b? i tan igual. Sense que es not?s la difer?ncia. Crec que han servit la causa feminista millor que ning? i, per escreix, la liter?ria624? [el subrayado es del autor]. El hombre siempre es referente para Melendres, cuyo diagn?stico elabora a ra?z de la publicaci?n de L?amor adult, de Helena Valent?. Seg?n ?l, esta autora es exponente ?d?una generaci? [que s?obre pas i] que vol que la difer?ncia es noti. No pas ??s clar? la difer?ncia que els homes esperen i voldrien?. Diferencia que el cr?tico no ve en las autoras mencionadas, ni tan siquiera en el exitoso Te deix, amor, la 624 Melendres, Jaume, ?Literatura i feminisme?, Tele/eXpr?s, 7 de diciembre de 1977, p?g. 21. 293 mar com a penyora, publicado dos a?os antes por la revolucionaria Carme Riera625. Adem?s, Valent?, que se aventura en ese nuevo camino, presenta para ?l numerosas deficiencias literarias. Con todo, esta actitud comparativa tambi?n se cr?tica en la propia mujer. En febrero de 1974, Ana Mar?a Matute se quejaba en Tele/eXpr?s: ?La situaci?n de la mujer yo la veo fatal. El noventa por ciento de las mujeres est? fatal. Hay que desincrustrar la idea de lo femenino y de que el hombre es un contrincante que est? en la orilla626?. 8.1.2.5.1. El relato y lo posmoderno La ponderaci?n viene de la mano de Esther Bartolom? Pons, cr?tica de la ?ltima etapa de Tele/eXpr?s, que valora en la justa medida los logros de autoras tan importantes como Carme Riera, que ?merece un lugar preeminente en la historia de la literatura espa?ola de los a?os 70627?. Sus narraciones en catal?n Te deix, amor, la mar com a penyora (Laia, 1975) y Jo pos per testimoni les gavines (Laia, 1977), as? como la posterior traducci?n al castellano, cosecha propia de Riera, en Palabra de mujer, suponen el nacimiento de una nueva generaci?n de narradoras. Aquellas que, seg?n recoge Kristeva en Le temps des femmes, disponen de una producci?n art?stica e investigadora que intenta ?romper el c?digo, despedazar el lenguaje, y encontrar un discurso espec?fico que se acerque al cuerpo y a las emociones, al innombrable reprimido por el contrato social628?. Bartolom? Pons define la obra de Riera como un grito de libertad: ?Libertad para ser (mujer independiente), libertad para amar (a otras mujeres), libertad para morir (el suicidio como asunto clave de varios cuentos)?. Y todo, efectivamente, con un discurso espec?fico, pues ?se somete el lenguaje a un retorcimiento (de resultado nada artificioso, pero s? preciosista) que alarga planos, multiplica secuencias, sin que resulte moroso el relato gracias a la dosificaci?n del suspense?. Modificaci?n del discurso que va m?s all? del plano estil?stico. Porque sobre esta base, y junto Ord??ez, es posible asegurar que los t?tulos de Carme Riera ?marcan una frontera en la transformaci?n del discurso narrativo posfranquista por mujeres espa?olas?. ?Constituyen?, seg?n esta estudiosa, ?un paso temprano a la plena y distintiva participaci?n de la mujer en un proceso cultural que hemos llegado a denominar posmodernismo629?. Y concluye: ?En su 625 El art?culo de Jaume Melendres dar? lugar a una r?plica de Montserrat Roig en Mundo Diario, el 20 de diciembre de 1977, en la secci?n ?Catalunya Endins (Dia a dia)?. Dos d?as despu?s, Melendres matiza sus reflexiones en ?Falsa pol?mica amb Montserrat Roig?, Tele/eXpr?s, 22 de diciembre de 1977, p?g. 11. 626 Bassets, Llu?s, ?Las tres ?pocas de Ana Mar?a Matute?, Tele/eXpr?s, 13 de febrero de 1974, p?g. 15. 627 Bartolom? Pons, Esther, ?Palabra y memoria de Carme Riera?, Tele/eXpr?s, 8 de octubre de 1980, p?g. 18. 628 Recogido en Ord??ez, Elizabeth J., op. cit., p?g. 174. 629 Ord??ez, Elizabeth J., op. cit., p?g. 177. 294 tendencia a recordar y rechazar la fidelidad a un campo intertextual (eso es, el de las tradicionales historias heterosexuales de amor, en su proceso de ensanchar las fronteras del deseo, y en su insistencia en la diferencia y el diferir del archivo discursivo (en sus ?reas textuales, sexuales, pol?ticas, econ?micas, y m?dicas), los cuentos de Riera engendran un compromiso posmodernista femenino que se desv?a de las formas o c?nones del archivo hegem?nico630?. 8.1.2.5.2. Virginia Woolf y Doris Lessing Iniciamos este apartado de la narrativa de mujeres con el informe de la agencia Efe. En lo referente a la literatura extranjera, el informe destaca una revalorizaci?n de Virginia Woolf, cuyas obras se venden cada vez m?s en Espa?a. As?, por ejemplo, el ?xito de La se?ora Dollaway y Las olas, editadas por Lumen. Meses despu?s, Tele/eXpr?s tambi?n destaca el triunfo de la novelista inglesa Doris Lessing, cuyas obras Un casamiento convencional, publicada por primera vez en 1954, y El cuaderno dorado (1962) llegan ahora a Espa?a631. La recepci?n de ambas autoras en Espa?a es progresiva. En el caso de Woolf, Robert Saladrigas explica: ?Ante el mundo literario de Virginia Woolf suelen producirse reacciones de signo radical: atrae poderosamente o es rechazado de lleno. Nunca provoca indiferencia. Eso quiz? contribuye a explicar, siquiera en parte, que en los ?ltimos a?os la obra de la Woolf se haya ido incorporando paulatinamente a la bibliograf?a espa?ola, y que al propio tiempo el inter?s del lector haya trascendido la obra literaria estricta para indagar en el complejo universo personal de la gran escritora inglesa632? [el subrayado es m?o]. Dos aspectos interesa apuntar en esta somera aproximaci?n a las autoras inglesas. En lo referente a Woolf, la visi?n panor?mica que de ella ofrece Robert Saladrigas en su cr?tica a la novela p?stuma Entre actos633: Between the acts es una novela cl?sica de Virginia Woolf. Cl?sica en el sentido de contener todas cuantas obsesiones se encuentran subyacentes en la totalidad de su obra. [?] en esta obra el famoso stream of consciousness, es decir, el flujo de conscienciaci?n [sic.] que abarca ?seg?n la interpretaci?n 630 Ord??ez, Elizabeth J., op. cit., p?g.178. 631 Pessarrodona, Marta, ?Doris Lessing: Mujer, compromiso pol?tico y relaciones humanas?, Tele/eXpr?s, 20 de octubre de 1979, p?g. 25. 632 Saladrigas, Robert, ?La muerte de Virginia Woolf?, Tele/eXpr?s, 7 de enero de 1976, p?g. 13. 633 Saladrigas, Robert, ?La novela p?stuma de Virginia Woolf?, Tele/eXpr?s, 7 de julio de 1976, p?g. 14. La primera edici?n de esta novela en versi?n castellana se titul? Entreactos (sin?nimo de ?intermedio?), firmada por Lenka Franulic y fechada en 1943, en Santiago de Chile. La versi?n que analiza Saladrigas es la traducida por Andr?s Bosch, cuyo t?tulo se modifica por Entre actos. Tambi?n resulta de inter?s consultar la cr?tica de Jos? Luis Gim?nez-Front?n, tambi?n titulada ?La novela p?stuma de Virginia Woolf?, Tele/eXpr?s, 21 de julio de 1976, p?g. 14. Se centra el cr?tico en el an?lisis del recurso shakespeariano de introducir una representaci?n teatral paralela al desarrollo del tema narrativo central. Las cr?ticas sobre la ?ltima novela de Woolf se complementan con la que Robert Saladrigas dedica a la opera prima Fin de viaje. Cons?ltese Saladrigas, Robert, ?La primera Virginia Woolf?, Tele/eXpr?s, 24 de noviembre de 1976, p?g. 15. 295 de Marta Pessarrodona? ?toda el ?rea de procesos mentales, incluyendo espacialmente los niveles anteriores, o precedentes, al habla?, se patentiza de una forma terminante y palpable como en sus m?s grandes novelas. Pienso particularmente en Mrs Dolloway, The Years y The Waves [el subrayado es del autor]. En cuanto a Lessing, centramos la atenci?n en la reflexi?n de Marta Pessarrodona, que asegura que ?ser?a un error pensar que [Lessing] va a gustar solamente a las mujeres y, m?s a?n, a las feministas?. ?Ya un cr?tico?, a?ade, ?lanz? un sos de feminista no, por favor hace un par de a?os cuando apareciera El cuaderno dorado en versi?n castellana. Tal vez este sea el triunfo de la autora: que unos cr?ticos la comparen a Thomas Mann y que en una bibliograf?a incluyan sus obras como excelente material para incipientes grupos de conscienciaci?n feminista?634. En este sentido, la propia Lessing explica a Tele/eXpr?s: ?No me gusta la histeria de muchos movimientos de mujeres. No me agradan ciertos aspectos antihombre que se dan en su seno. Naturalmente, estoy simplific?ndolo mucho, pero creo que las mujeres conseguimos mucho m?s haciendo cosas que hablando de ellas?. 8.1.2.5.3. La mujer y el canon de Tele/eXpr?s Hasta ahora, nos hemos referido al an?lisis cualitativo de la cr?tica de Tele/eXpr?s en lo referente a la narrativa de mujer. Conviene no pasar por alto el espacio que se dedica a este tema, por ejemplo, en los cat?logos del suplemento especial con motivo del D?a del Libro o en las rese?as panor?micas sobre novela espa?ola. En ambos casos se pone de manifiesto el peligro que conlleva la denominada cr?tica cultural, aquella que aparece en las revistas, peri?dicos, cadenas televisivas y radiof?nicas de car?cter general. Como ya alertara Nichols, ?la pr?ctica de equiparar las obras femeninas ?de meterlas todas en el mismo saco? les perjudica en las rese?as panor?micas, donde se reparten, pongamos por caso, dos mil?metros a novela negra (de hombres, se entiende); dos a novela hist?rica (de hombres), etc.; y dos, al final casi siempre, a narrativa femenina de todas las tendencias635?. Tomemos como referente 1976636, ya registrado el ?xito de las primeras narraciones de Carme Riera. En el suplemento de ese a?o, Tele/eXpr?s publica 52 piezas. S?lo 4 autoras merecen colarse en la selecci?n: Josefina De Silva, Teresa P?mies, Carmen Kurtz y Merc? Rodoreda. La lista es la siguiente: -Albert Ribas i Massana, La Universitat Aut?noma de Barcelona (1933-1939), Ed. 62, Col. Llibres a l'abast, Barcelona, 1976. Con el pr?logo de Josep Trueta. 634 Pessarrodona, Marta, op. cit. 635 Nichols, Geraldine, C., op. cit., p?g. 199. 636 Especial D?a del Libro, Tele/eXpr?s, 22 de abril de 1976, p?gs. 1-14 del suplemento. 296 -Josefina De Silva, La otra virginidad, Plaza Jan?s, Barcelona, 1975. -Manuel Cruells, La revolta del 1936 a Barcelona, Galba Edicions, Col. ?Punts de Refer?ncia?, Barcelona, enero de 1976 -Eugenio Tr?as, El artista y la ciudad, Anagrama, Barcelona, 1975 -Rafael Humberto Moreno-Dur?n, De la barbarie a la imaginaci?n, Tusquets Editor, Barcelona, 1976. -Jos? Hierro Pescador, La teor?a de las ideas innatas en Chomsky, Labor, Barcelona, 1976 -Xavier Rubert de Vent?s, Ensayos sobre el desorden, Kair?s, Barcelona, 1975 -Jaume Fabre, J. M. Huertas Claveria, Tots els barris de Barcelona. Vols. I i II, Edicions 62, Barcelona, 1976 -Avel?l? Art?s-Gener, La di?spora republicana, Editorial Euros, Barcelona, 1975 -J. M. Poblet, Mem?ries d'un Ramon, Editorial P?rtic, Barcelona, 1976 -Jos? Luis Alcofar Nassaes (no se indica el nombre del libro) -Josep Maria Poblet, Hist?ria de l'esquerra republicana de Catalunya, Dopesa, Barcelona, 1976 -Equipo L?mite, La agon?a de la Universidad franquista, Editorial Laia, Barcelona, 1976 -Ramon Garriga, Juan March y su tiempo, Ediciones Planeta, Barcelona, 1976 -Joan Llarch, Cipriano Mera: un anarquista en la Guerra de Espa?a, Editorial Euros, Barcelona, 1976 -Rafael Abella, La vida cotidiana durante la Guerra Civil. La Espa?a republicana, Editorial Planeta, Barcelona, 1973 -Hist?ria del Cercle Art?stic de Sant Lluc, ediciones Destino, Barcelona, 1976. -Rom?n Gubern, El cine espa?ol en el exilio, 1936-1939, Editorial Lumen, Barcelona, 1976 -Gabriel Janer Manila, Petita mem?ria d'un mestre del meu temps, Galba Edicions, Barcelona, 1976 -Adolfo Bueno, Memorias de un cenetista, Ariel, Barcelona, 1976 -Francisco Candel, Cr?nicas de marginados, Editorial Laia, Barcelona, 1976 -Eduardo Chamorro, Ignacio Fontes, Las bases norteamericanas en Espa?a, Editorial Euros, Barcelona, 1976 -Josep Desumbila, L'ombra del n?vol (Temps de Rep?blica), Galba Edicions, Barcelona, 1976 -Dom?nec Font, Del azul al verde: El cine espa?ol durante el franquismo, Editorial Avance, Barcelona, 1976 -Teresa P?mies, Gent del meu exili, Galba edicions, Barcelona, 1975 -Jos? Luis Gim?nez-Front?n, Gu?a secreta de la Costa Brava y Costas de Barcelona, Ediatorial Al- Borak, Madrid, 1976 -V?ctor Salmador, Don Juan de Borb?n, grandeza y servidumbre del deber, Editorial Planeta, Barcelona, 1976 -Terenci Moix, Sad?stic, esperp?ntic i adhuc metaf?sic, Dopesa, Barcelona, 1976 -Francisco Umbral, Las ninfas, Ediciones Destino, Barcelona, 1976 -Merc? Rodoreda, Obres completes, Edicions 62, Barcelona, 1976 -Jos? Mar?a Guelbenzu, El pasajero de ultramar, Galba Edicions, Barcelona, 1976 -Carmen Kurtz, El regreso, Editorial Planeta, Barcelona, 1976. -Ram?n Gomis, Vermell de xaloc i llum? d'or, Edicions 62, Barcelona, 1976 -Guillermo Cabrera Infante, Exorcismos de esti l o, Seix Barral, Barcelona, 1976 -Luis Goytisolo, Recuento, Seix Barral, M?xico, 1973 -Toni Turull, Cr?nica d'Isambard, Aym? Editora, Col. Tr?pics, Barcelona, 1976 297 -Jos? Luis Coll, Cosas m?as, Editorial Planeta, Barcelona, 1976 -Luis Berenguer, Juan Lob?n y otras historias, Dopesa, Barcelona, 1976. Es el primer volumen de las obras completas: El mundo de Juan Lob?n (Premio de la Cr?tica 1968), Marea escorada (Nacional de Literatura 1969) y Le?a verde (Premio Alfaguara 1972) -Carlos Perozzo, Hasta el sol de los venados, Editorial Planeta, Barcelona, 1974 -Guillem Viladot, Tingues mem?ria de mi, Galba edicions, Barcelona, 1976 -Manuel de Pedrolo, Proc?s de contradicci? suficient, Edicions 62, Barcelona, 1975 -Mauricio Wacquez, Excesos, Editorial Planeta, Barcelona, 1976 -Antonio-Prometeo Moya, Retrato del fascista adolescente, Seix Barral, Col. ?Nueva Narrativa Hisp?nica?, 1975. -Juan Goytisolo, Se?as de identidad, Seix Barral, Barcelona, 1976 -Jaume Fuster, Tarda, sessi? cont?nua, 3.45: Collita de Sang, Edicions 62, Barcelona, 1976 -Carlos Barral, Metropolitano y poemas (1973-1975), Linosa, Col. ??mbito?, Barcelona, 1976 -Juan Gil-Albert, Cantos rodados, Ed. Linosa, Col. ??mbito?, Barcelona, 1976 -Enrique Badosa, Dad este escrito a las llamas, 1971-1973, Barral editores, Col. ?Ocnos?, Barcelona, 1976 -Luis Izquierdo, Antonio Machado: antolog?a de urgencia, Ediciones Guadarrama, Madrid, 1976 -Jem Cabanes, A festes i aurores de pollancs, Edicions 62, Col. ?Els llibres de l'Escorp??, Barcelona, 1976 -Tom?s Garc?s, Obra po?tica de Josep Sebasti? Pons, Edicions 62, Barcelona, 1976 -Francesc Vallverd?, Poesia, 1956-1976, Edicions 62, Barcelona, 1976 El balance es similar para los siguientes especiales del D?a del Libro. En 1977637, s?lo merecen entrar en la n?mina de 44 rese?as o recomendaciones Teresa P?mies, Gl?ria Balbuena y Esther Boix. En 1978638, las autoras rese?adas son Judith Ib??ez y Rosa Mar?a del Valle, con su ensayo Pol?tica i feminisme, en una lista de 13 obras. En 1979639 y 1980640, el tradicional suplemento de Tele/eXpr?s para este d?a se reduce a dos p?ginas con un cat?logo de obras. Jaume Fabre, encargado de la selecci?n de 1979, destaca el apartado de memorias, rico en novedades, y recoge un total de 63 obras. Hay doce autoras. Seis se encuadran en el bloque ?Feminismo? y son: Antonia Rodrigo, Carme Alcalde, Evelyne Sullerot, Marilyn French y Mar?a Jos? Ragu?. El resto son Isabel-Clara Sim?, Maria ?ngels Anglada, Teresa P?mies, Susana Constante, Dolores Ib?rruri, Imma Tubella y Laura Conti. Finalmente, en la selecci?n de 1980 se rese?an 34 obras y s?lo figuran Patr?cia Gabancho y Aurora Bertrana. 637 Especial D?a del Libro, Tele/eXpr?s, 21 de abril de 1977, p?gs. 2 y 15-27. 638 Especial D?a del Libro, Tele/eXpr?s, 22 de abril de 1978, p?gs. 14-19 639 Especial D?a del Libro, Tele/eXpr?s, 20 de abril de 1979, p?gs. 12-13 640 Especial D?a del Libro, Tele/eXpr?s, 22 de abril de 1980, p?gs. 16-17 298 Caso aparte son las rese?as panor?micas en torno a la novela espa?ola del momento. Ya vimos en otro apartado641 c?mo Salvador Clotas analizaba la novela de los ?ltimos 12 a?os, desde Tiempo de silencio a 1974, y apuntaba las posibilidades del g?nero en el futuro inmediato. En la n?mina s?lo figuran dos autoras, Ana Maria Moix y Mar?a Luz Melc?n, junto a Luis Mart?n Santos, Juan Goytisolo, Juan Benet, Juan Mars?, Juan Garc?a Hortelano, Camilo Jos? Cela, Gonzalo Torrente Ballester, Luis Goytisolo, Manuel V?zquez Montalb?n, F?lix de Az?a, Javier Mar?as, Juli?n R?os, Vicente Molina Foix, Pedro Antonio Urbina, Javier del Amo, Jos? Mar?a Riera de Leyva, Carlos Tr?as, Javier Fern?ndez de Castro y Mariano Antol?n Rato. ?En tales circunstancias, no es de extra?ar que [los rese?istas] se apoyen en lugares comunes, que no hagan caso a los escritores de dif?cil clasificaci?n, que repitan de la narrativa femenina ?las pocas veces que la tratan? que es intimista, autobiogr?fica y, s?, muy parecida entre s??. Tal afirmaci?n, que pertenece a Geraldine C. Nichols642, es aplicable a la rese?a de Clotas. Al referirse a Julia, de Ana Maria Moix, el cr?tico la califica en los siguientes t?rminos: ?La obra [?] que cualquier amante de las palabras serias calificar?a de entra?able es una relato de tono autobiogr?fico que mantiene desde la primera a la ?ltima p?gina un mismo nivel de emotividad y una sinceridad y autenticidad perversas que excusan la inexperiencia t?cnica de su joven autora?. De Mar?a Luz Melc?n se dice que ?exhibe una personalidad de ni?a traviesa poco convincente aunque su novela, Celia muerde la manzana, tiene dosis de agresividad y cinismo poco comunes en los escritores espa?oles?. 8.1.3. Cuento Tras unos a?os de decaimiento, hacia finales de los 70 se inicia la recuperaci?n del cuento espa?ol. Junto a Fernando Valls, destacamos en anteriores cap?tulos obras significativas como Largo noviembre de Madrid (1980), de Juan Eduardo Z??iga; Mi hermana Elba (1980), de Cristina Fern?ndez Cubas; y Siete miradas en un mismo paisaje (1981), de Esther Tusquets. Este grupo de autores ?a?ade Valls? se consolidar?a, sobre todo, durante esa misma d?cada, junto a otros nombres y libros, como los de ?lvaro Pombo, Luis Mateo D?ez, Jos? Mar?a Merino, Enrique Vila-Matas, Ana Mar?a Navales, Javier Mar?as, Juan Jos? Mill?s, Pedro 641 Cons?ltese el apartado 7.1.7.2.1. ?La novela en el siglo XX? del presente trabajo, p?gs. 265 ? 269. El balance panor?mico de Clotas corresponde a la ?poca del suplemento ?Tele/eXpr?s Literario?. En la posterior secci?n de ?Letras? y ?Catalunya/Cultura? no hallamos este tipo de rese?as panor?micas, excepto en el caso puntual de Ventura Meli?, R., ?L?any literari valenci??, Tele/eXpr?s, 2 de febrero de 1977, p?g. 17. Tambi?n en este caso la presencia femenina es minoritaria. 642 Nichols, Geraldine C., op. cit. Tambi?n Robert Saladrigas alerta del peligro de las rese?as panor?micas y de los balances literarios en Saladrigas, Robert, ?De balances literarios?, Tele/eXpr?s, 22 de enero de 1975, p?g. 16. 299 Zarraluki e Ignacio Mart?nez643. La mayor?a de autores de este grupo publican sus cuentos entre 1989 y 2009. S?lo ?lvaro Pombo se adelanta, en 1977, con su Relatos sobre la falta de sustancia. Tele/eXpr?s desaparece en diciembre de 1980, pero antes de que eso ocurra registra hasta donde puede la importancia de aquellos que s? entraron en su margen temporal, como Z??iga, Fern?ndez Cubas o el propio ?lvaro Pombo, primer autor en aportar aire fresco al g?nero. Meses antes el diario catal?n realiza una panor?mica de cuanto se ha editado en torno al cuento, obras b?sicamente de autores extranjeros. La n?mina la realiza Jos? Mar?a Carbonell644: -Hesse, Hermann, El balneario, Bruguera, Col. ?Libro amigo?, Barcelona, 1977. -De Paola, Luis, Diez narradores argentinos, Bruguera, Col. ?Libro amigo?, 1977. -Beneyto, Antonio, Diez autores espa?oles, Bruguera, Col. ?Libro amigo?, 1977. -Tello, Antonio, Diez narradores cubanos, Bruguera, Col. ?Libro amigo?, 1977. -Yahni, Roberto, Prosa modernista hispanoamericana, Alianza, Madrid, 1974. -Rama, ?ngel, Primeros cuentos de diez maestros latinoamericanos, Planeta, Barcelona, 1975. -Benet, Juan, Cuentos completos, Alianza Editorial, Madrid, 1977. -Cort?zar, Julio, Relatos, Alianza, Madrid, 1976. -Oquendo, Abelardo, Narrativa peruana 1950-1970, Alianza, Col. ?El libro de bolsillo, Madrid, 1973. -Dar?o, Rub?n, Cuentos fant?sticos, Alianza, Madrid, 1976. -Garc?a del Real, Luciano, Tradiciones y leyendas espa?olas, La Gaya Ciencia, Col. ?Moby Dick?, Barcelona, 1976. -Joyce, James, Dublineses, Lumen, Barcelona, 1972. Traducci?n de Guillermo Cabrera Infante. -Panero, Leopoldo Mar?a, En el lugar del hijo, Tusquets, Barcelona, 1976. -Bierce, Ambrose, Cuentos de soldados y civiles, Guadarrama, Col. ?Punto Omega?, Madrid, 1976. Traducci?n de Jorge Ruffinelli. -Bierce, Ambrose, F?bulas fant?sticas, Alfaguara, Col. ?Nostromo?, Madrid, 1977. Traducido por Francisco Torres Oliver. -Bradbury, Ray, Cuentos del futuro, Lumen, Col. ?El libro de bolsillo?, Barcelona, 1977. Traducci?n de Beatriz Podest?. -D?Annunzio, Gabriele, Cuentos del r?os Pescara, Alianza Tres, Madrid, 1977. Traducci?n de ?ngel S?nchez Gij?n. La mayor?a de obras y antolog?as, dec?amos, pertenece a autores extranjeros. En 1980, Esther Bartolom? Pons se explica as? esta situaci?n: ?En la ?ltima d?cada, la protecci?n editorial del cuento ?no necesariamente su producci?n? ha disminuido de modo alarmente. Esto favorece 643 Valls, Fernando, ?De Ignacio Aldecoa a Andr?s Neuman. Los zigzag de la historia reciente del cuento espa?ol?, Maga, 4? ?poca, 66-67, VII-XII, Panam?, 2010, p?g. 10. 644 Carbonell, Jos? Mar?a, ?Los cuentos?, Tele/eXpr?s, 1 de junio de 1977, p?g. 18. 300 el desconcierto y la p?rdida de modelos inmediatos, lo que explica en primera instancia el recurso a los grandes maestros europeos y americanos, de m?s f?cil acceso645?. 8.1.3.1. Aire fresco para el cuento: ?lvaro Pombo y Cristina Fern?ndez Cubas ?lvaro Pombo y su Relatos sobre la falta de sustancia irrumpen en el panorama editorial para aportar aire fresco al g?nero. El autor c?ntabro salta a la fama en octubre de 1977 porque le conceden el premio Bardo de poes?a por su obra Variaciones. Pero Tele/eXpr?s ya segu?a el rastro a Pombo y a su narrativa breve, como explica Robert Saladrigas en su cr?tica: ?El nombre del autor poco me hubiera dicho de no ser porque record? que hace s?lo unos meses me hab?a llegado a las manos un libro suyo que inmediatamente me llam? la atenci?n por su t?tulo, Relatos sobre la falta de sustancia (La Gaya Ciencia, 1977), y que ten?a a la espera de turno para su lectura646?. Todos y cada uno de los personajes encarnan la marginaci?n social sin esperanza, son iconos de una humanidad rechazada hasta el momento por la oficialidad espa?ola y que, ahora al menos, cobran vida en la alternativa literaria. ?Las m?ltiples criaturas de ?lvaro Pombo, pese a las diferencias de sexo, de adscripci?n social, de tiempo y lugar, tienen en com?n el sentimiento-convicci?n de sentirse impotentes para incorporarse plenamente al medio social, en el que se desenvuelven ?el rechazo suele ser m?tuo? pero al mismo tiempo, y eso es lo m?s grave, son incapaces de alcanzar el suficiente equilibrio personal para enfrentarse con lucidez, conscientemente, al desaf?o de la vida?, explica Saladrigas. Tres a?os despu?s Tele/eXpr?s destaca el ?xito de Cristina Fern?ndez Cubas y su primer libro, Mi hermana Elba. Marc Soler recoge las impresiones de la autora en una amplia entrevista que titula ?Cristina Fern?ndez Cubas, o la fascinaci?n por narrar647?. El volumen est? integrado por cuatro relatos: ?Lunula y Violeta?, ?La ventana del jard?n?, ?El provocador de las im?genes? y ?Mi hermana Elba?. De la entrevista destacan las reflexiones en torno al g?nero. Cristina Fern?ndez apuesta por el cuento abierto, le fascina ?que la historia quede abierta a lo que uno quiera imaginar y, tambi?n, el narrar algo en un espacio tan corto?. Seg?n la clasificaci?n que ofrece Fernando Valls, cabr?a situar a Fern?ndez Cubas en la concepci?n cuent?stica de Ch?jov, Hemingway o Carver, que ven el cuento como ?un fragmento de vida, sin principio ni final648?. A su lado, la concepci?n m?s cl?sica del cuento cerrado, encabezada por Edgar Allan Poe y que remite a la tradici?n folkl?rica del g?nero. Julio Cort?zar 645 Bartolom? Pons, Esther, ?La eclosi?n del relato fant?stico?, Tele/eXpr?s, 1 de diciembre de 1980, p?g. 16. 646 Saladrigas, Robert, ?Sobre la falta de sustancia?, Tele/eXpr?s, 2 de noviembre de 1977, p?g. 14. 647 Soler, Marc, ?Cristina Fern?ndez Cubas, fascinaci?n por narrar?, Tele/eXpr?s, 1 de diciembre de 1980, p?g. 16. 648 Valls, Fernando, ?De Ignacio Aldecoa a Andr?s Neuman. Los zigzag de la historia reciente del cuento espa?ol?, Maga, 4? ?poca, 66-67, VII-XII, Panam?, 2010, p?g. 8. 301 comparar?a esta opci?n con ?la fotograf?a, que enmarca y recorta s?lo un fragmento de la realidad, pero que necesariamente debe tener suficiente significaci?n para amplific?rnosla, como si de una explosi?n se tratara649?. En tercera instancia estar?a la opci?n de los argentinos Jorge Luis Borges y Ricardo Piglia, en la que el cuento remite a dos historias: la m?s importante estar?a oculta tras el relato expl?cito y emerger?a al final, de manera sorpresiva. Posicionada en el g?nero, Fern?ndez Cubas defiende la autonom?a del cuento, su independencia respecto de la novela: ?Un buen novelista no ha de ser forzosamente un buen cuenstista, ni un buen cuentista ha de ser por fuerza un buen novelista. Son dos t?cnicas diferentes, los cuentos no son para m? un paso previo, un ensayo para llegar a la novela, no lo veo as? ni mucho menos?. La escritora explica, en ?ltimo t?rmino, c?mo es su proceso de creaci?n, experiencia que comparte con grandes art?fices del g?nero: ?Yo lo que hago es crear unas situaciones y el cuento se me va revelando por s? mismo hasta el punto de que a veces he pensado en unas soluciones y al final es la propia narraci?n quien impone las suyas?. Sin embargo, una pieza anexa a la entrevista de Marc Soler sirve de contrapeso a las opiniones de la autora. Nos referimos a la cr?tica de Esther Bartolom? Pons sobre Mi hermana Elba. Para Bartolom?, ?Cristina Fern?ndez Cubas entronca con la novela fant?stica y no con esas piedras preciosas, ?nicas en su especie, que son los cuentos de Borges y Cort?zar650?. Para esta cr?tica, ninguno de los cuatro t?tulos pertenece a la tradici?n cuentista cultivada desde tiempos ancestrales por los pueblos primitivos de Asia y Europa, sino a la m?s moderna originada en Italia durante los albores del Renacimiento de la novela-corta. Los cuentos de Cristina Fern?ndez, aunque predominen los personajes planos en torno a un eje clim?tico central, presentan un estrucutra abierta desplegada en infinitud de an?cdotas secundarias m?s propias de la novela. Tienen del cuento esa r?pida, creciente y sostenida gradaci?n del suspense; pero la multiplicaci?n de acontecimientos, la evoluci?n psicol?gica de alg?n personaje [?], y, especialmente, el descenso anticlim?tico tan anodino y decepcionante, que pone punto y final haci?ndonos pensar en una interrupci?n arbitraria y ansiosa del que no sabe c?mo ni cu?ndo acabar su historia, subrayan su car?cter de relatos abiertos, de novela-corta. [El subrayado es de la autora]. Bartolom? Pons no concibe, pues, el cuento m?s all? de la f?rmula tradicional, de reminiscencias folkl?ricas, y de ah? que excluya del g?nero a Mi hermana Elba. Pese a todo, la cr?tica de Tele/eXpr?s resulta interesante por cuanto dice de cada uno de los relatos, analizados al detalle por el diario barcelon?s. Interesa especialmente la red de influencias que 649 Valls, Fernando, ?De Ignacio Aldecoa a Andr?s Neuman. Los zigzag de la historia reciente del cuento espa?ol?, Maga, 4? ?poca, 66-67, VII-XII, Panam?, 2010, p?g. 8. 650 Bartolom? Pons, Esther, ?La eclosi?n del relato fant?stico?, Tele/eXpr?s, 1 de diciembre de 1980, p?g. 16. 302 detecta Bartolom? Pons respecto de los cl?sicos del relato fant?stico. Edgar Allan Poe, Boris Vian, el marqu?s de Sade, Henry James? aparecen, entre muchos otros, como ?pr?stamos obvios? en la obra de Fern?ndez Cubas. 8.1.4. Teatro 8.1.4.1. ?Teatro/eXpr?s?: una reflexi?n sobre el g?nero A partir de 1976, el g?nero teatral se concentra en la secci?n de ?Teatro/eXpr?s?, que abarca entre una y dos p?ginas651. La secci?n es intermitente y no aparece un d?a fijo a la semana. All? se analizan los principales estrenos y se dedica gran espacio a figuras y temas relevantes del g?nero. De hecho, el inter?s de estas p?ginas reside, m?s que en la actualidad inmediata, en los reportajes de fondo que analizan el propio sector. Por ejemplo: a) Art?culos sobre la autor?a teatral y los premios literarios: - Melendres, Jaume, ?Disminuyen los competidores y aumenta la competencia?, 13 de enero de 1976, p?g. 24. -Ventura Meli?, Rafael, ?La farsa del Premio Valencia de Teatro?, 22 de junio de 1977, p?g. 18. b) Art?culos sobre los problemas de la profesi?n, que constituyen el bloque m?s extenso: -Redacci?n, ?Los actores se manifiestan?, 27 de enero de 1976, p?g. 26. -Assemblea d?Actors i Directors, ?Declaraci? de l?AAD sobre el tancament de teatres?, 13 de julio de 1976, p?g. 25. -Melendres, Jaume, ??Estar?a hoy Larra en la Assemblea d'Actors i Directors??, 5 de octubre de 1976, p?g. 25. -Melendres, Jaume, ?Apertura espa?ola (de teatros)?, 19 de octubre de 1976, p?g. 25. -Melendres, Jaume, ?Teatre Lliure: un local que cae en Gracia?, 19 de octubre de 1976, p?g. 25. -Melendres, Jaume, ?En el Liceo no se admiten graffitis?, 21 de diciembre de 1976, p?g. 32. c) Art?culos sobre el tipo de p?blico que asiste a las salas: -Melendres, Jaume, ?Vender cervezas debe ser un gesto teatral?, 13 de julio de 1976, p?g. 25. -Delcl?s, Tom?s, ?El vanguardismo catal?n de los a?os veinte, al teatro?, Tele/eXpr?s, 30 julio de 1980, p?g. 21. -Melendres, Jaume, ?De las formas de aplaudir?, Tele/eXpr?s, 31 de agosto de 1976, p?g. 20. 651 Esta secci?n aparece por primera vez, espor?dicamente, en 1970. Ahora Tele/eXpr?s la recupera y se vigoriza. Sin embargo, pierde peso a finales de 1977 y desaparece definitivamente en 1978. 303 d) Art?culos sobre la censura: -Melendres, Jaume, ?Todav?a hay teatro clandestino?, 4 de enero de 1977, p?g. 23. -Hormig?n, Juan Antonio, ?Suprimir la censura no resuelve los problemas?, 18 de enero de 1977, p?g. 26. Soprende que, de estos art?culos de fondo, uno de los m?s jugosos aparezca publicado fuera de ?Teatro/eXpr?s?, en la secci?n ?Espect?culos?. Nos referimos al texto que firma Jordi Teixidor, ?El teatro catal?n bajo el franquismo652?, y que resulta esencial para entender el panorama de la profesi?n durante los 40 a?os de dictadura, especialmente en el teatro en catal?n. ?Estamos todav?a saliendo de una larga etapa de proscripci?n de nuestra cultura, etapa que se inicia con la depuraci?n y el exilio de los hombres y mujeres de nuestro teatro que se hab?an significado a favor de la legalidad democr?tica y de nuestras instituciones, o que eran m?nimamente representativos de la cultura catalana?, explica Teixidor en 1977. Y a?ade: ?Los efectos de esta dispersi?n de dos generaciones de actores y de autores se hacen sentir todav?a?. A este factor, contin?a el cr?tico, cabe a?adir el sistema con que oper? el teatro privado, que apost? por el desdoblamiento de empresas: por un lado, la empresa propietaria del local, y por el otro, la empresa de la compa??a de teatro. Esta nueva situaci?n permite a la empresa de local imponer unas condiciones de contrato que cargan con la mayor parte del riesgo que supone todo negocio teatral a la empresa de compa??a. Adem?s de asumir este riesgo, la empresa de compa??a debe afrontar los costos crecientes que aparecen con la introducci?n de t?cnicas escenogr?ficas m?s modernas, as? como las dificultades de orden administrativo ?censura m?s estricta? que supone una programaci?n en catal?n. En estas condiciones, no es dif?cil de entender que la empresa de compa??a catalana acabe por desaparecer y que los locales de Barcelona acaben siendo ocupados por compa??as de Madrid. 8.1.4.2. Los motivos de la crisis teatral Tambi?n fuera de ?Teatro/eXpr?s, en ?Espect?culos?, hallamos una serie monogr?fica a modo de encuesta y bajo el ribete ?Los motivos de la crisis teatral653?. Se compone de tres entregas: -Ibarz, Joaquim y Delcl?s, Tom?s, ?Los autores catalanes no estrenan?, Tele/eXpr?s, 11 de junio de 1979, p?g. 25. -Ibarz, Joaquim y Delcl?s, Tom?s, ?Los autores, en la lista de espera?, Tele/eXpr?s, 12 de junio de 1979, p?g. 27. 652 Teixidor, Jordi, ?El teatro catal?n bajo el franquismo?, Tele/eXpr?s, 19 de julio de 1977, p?g. 20. 653 Ya analizamos esta serie en el cap?tulo 5.2.1. ?Las secuelas de la censura?. Profundizamos ahora en los motivos de la crisis del teatro catal?n, seg?n la opini?n de 16 encuestados. 304 -Ibarz, Joaquim y Delcl?s, Tom?s, ?Los cuarenta a?os siguen pesando?, Tele/eXpr?s, 13 de junio de 1979, p?g. 25. En la encuesta se entrevista a los directores Llu?s Pasqual (del Teatre Lliure), Fabi? Puigcerver (director y tambi?n escen?grafo del Teatre Lliure), Joan Oll?, Yago Pericot (director y escen?grafo), Josep Anton Codina y Josep Muntany?s; a los cr?ticos Mart? Farreras, Kim Vilar (cr?tico y traductor de La bella Helena) y Xavier F?bregas (cr?tico e historiador); y a los autores Jaume Melendres, Jordi Teixidor, Rudolf Sirera, Maria Aur?lica Capmany, Salvador Espriu, Josep Maria Benet y al escritor Terenci Moix. Deteng?monos en algunas de las reflexiones m?s significativas. La encuesta gira en torno a la pregunta central de ?por qu? en nuestros escenarios se representan pocas obras de nuestros escritores?. Tele/eXpr?s constata que ?la desaparici?n del franquismo no ha propiciado nuevos estrenos y las perspectivas futuras no parecen muy optimistas?. Las conclusiones que podemos extraer, sin entrar a valorar al detalle cada una de las exposiciones, es la siguiente. Para empezar, el problema no parece exclusivo del teatro catal?n. ?Es cierto que no han aparecido grandes figuras en Catalunya, pero tampoco en Francia, Italia, Gran Breta?a y EE.UU. Es un fen?meno m?s general que no se puede localizar en Catalunya. La prueba est? en que el mismo Teatre Lliure casi no monta autores contempor?neos ya que su repertorio b?sico se basa en obras que tienen como m?nimo 50 a?os?, explica Melendres. Respecto a esto ?ltimo, Josep Benet i Aur?lia Capmany critican el hecho de que el Teatre Lliure, subvencionado con dinero p?blico, no apueste por dramaturgos catalanes. Llu?s Pasqual, director del Lliure, argumenta: ?No paro de leer obras catalanas pero no encuentro la que coincida con el momento teatral en que yo me encuentro. [?] A m? me traen bastantes piezas. ?Qu? les encuentro a faltar? Encuentro a faltar en los textos una adecuaci?n a las t?cnicas teatrales que estamos utilitzando y cierta ausencia de ductilidad?. Al margen de la pol?mica, otra de las conclusiones destacadas se refiere al concepto de autor?a, que no debe restringirse ?nicamente al creador del texto dramat?rgico. Jordi Teixidor explica: ?No me opongo a que se estrenen cl?sicos extranjeros porque tambi?n pertenecen a nuestra cultura, se incorporan a la misma. En torno al tema hay algunos que confunden texto con trabajo de dramaturgia. Una obra extranjera est? montada por gente de aqu?, por personas del teatro catal?n?. Del mismo modo, Fabi? Puigcerver reivindica: ?Yo pienso que los que dirigimos y hacemos escenograf?a somos tan creadores y tan catalanes como los autores. S?lo dan certificado de teatro catal?n a partir de un texto escrito en esta lengua. Pido y reivindico que mi trabajo aqu? sea considerado como el de un creador catal?n. No hemos de desvirtuar 305 las cosas hasta este extremo?. Lluis Pasqual, primero, y Yago Pericot654, despu?s, completan esta visi?n: ?Por qu? un Shakespeare montado en Catalunya por catalanes no es teatro catal?n? Si uno de los elementos que intervienen en el espect?culo, uno s?lo, no es catal?n, y adem?s tiene un argumento universal, [y por eso] ha de ser considerado como un montaje no catal?n, estoy en contra de esta apreciaci?n. [?] ?Qui?n es el autor? Todos. No se trata de rechazar el valor de la palabra sino de considerar la luz y el sonido y la imagen como lenguajes del mismo rango, como m?nimo, y no meras ilustraciones secundarias. La ?ltima entrega de la encuesta se despide con el mensaje esperanzador de que ?en un r?gimen de plena autonom?a? el teatro catal?n pueda desarrollarse ?sin las estrecheces y las angustias que ha vivido durante todos estos a?os?. Todos los encuestados apuntan hacia el trabajo colectivo de autores, directores, cr?ticos, escen?grafos, pol?ticos, etc. como soluci?n a tal crisis en los primeros a?os de la transici?n. 8.1.5. El ensayo Tras la muerte del dictador y a medida que se despertaba la sociedad de su larga anestesia, crece el inter?s por los g?neros no propiamente literarios. El boom del libro pol?tico lleva a Jaume Guillamet, en 1976, a afirmar lo siguiente: ?Por un momento la literatura estricta, las obras de creaci?n po?tica y novel?stica, han pasado a un discreto segundo plano del inter?s655. Junto al ensayo, la historia reciente, la divulgaci?n pol?tica, las memorias y la biograf?a, el libro period?stico, cuyo auge es paralelo a la elevaci?n del hecho expresivo en los medios de informaci?n, tiene un lugar destacado656?. Opini?n que tambi?n recoge Tele/eXpr?s en la calle, en el reportaje que realizan Joaquim Ibarz y T?nia Echarri, con motivo de la campa?a de verano de 1976. Editores, libreros, lectores? destacan la primac?a del libro pol?tico por encima del resto de g?neros. Un editor lo sintetiza as?: 654 Yago Pericot dirigi? en 1977, junto a Sergi Mateu, la obra Rebel Delirium, que fue representada en un t?nel abandonado del Metro barcelon?s. Siguieron este espect?culo, seg?n Pericot, unas once mil personas. 655 Recu?rdese, seg?n lo recogido en el cap?tulo 4.1. del presente trabajo, p?g. 91, que la Literatura ocupa el primer puesto de las materias editadas desde 1965 a 1979, con una media del 32,06%. Si bien, efectivamente, en el tiempo que ahora analizamos es cuando se registra su porcentaje m?nimo: el 24,7%, en 1975-1979. El pico m?ximo se produce en el per?odo 1965-1969 con el 36,6%. La inestabilidad pol?tica y social, seg?n vimos tambi?n en la p?g. 94, propici? entre los lectores la preferencia por las revistas pol?ticas y los libros de actualidad. 656 Guillamet, Jaume, ?Los hombres, las ideas, los hechos?, Tele/eXpr?s, 8 de septiembre de 1976, p?g. 14. 306 El libro pol?tico en buena parte cubre una clientela nueva, especialmente salida de la juventud. Tambi?n hay un p?blico lector que durante muchos a?os no ha podido leer libros pol?ticos y ahora de repente se encuentra ante un buen n?mero de t?tulos. Creo que habr? una regresi?n del libro pol?tico para cuando se establezca un sistema democr?tico y se normalice el ejercicio y disfrute de las librer?as. Ahora el p?blico se olvida un poco de la literatura, y esto se ha podido comprobar en la Fiesta del Libro de Barcelona y en la Feria del Libro de Madrid. La actualidad pol?tica lo domina todo657. Ibarz y Echarri, a modo de conclusi?n, cierran el reportaje con el siguiente razonamiento: La gente se est? despertando de un largo letargo en el que estaba sumergida desde hace a?os. Ante el panorama pol?tico que se viv?a en estos ?ltimos tiempos, los lectores se inclinaban por unas obras de evasi?n y, l?gicamente, prefer?an alejarse los problemas cotidianos y las novelas de suspense y pol?ciacas serv?an de estimulante para el olvido moment?neo. 8.1.5.1. El ensayo pol?tico Cuarenta a?os de dictadura provocan una seria distorsi?n, sobre todo, en el terreno del ensayo pol?tico. Carandell lo expresa as?, en su cr?tica a una serie de entrevistas del cineasta Jaume Camino a Dolores Ib?rruri: ?Los protagonistas de uno y otro lado han quedado igualmente desenfocados durante el franquismo, los unos por defecto, los otros por exceso658?. Y ahora, en palabras del cineasta Camino, ?hora es de dar a cada uno lo suyo y a cada persona su verdadero rostro?. Sempronio, en la misma l?nea, asegura: ?Se escriben y publican muchas historias del per?odo franquista. Generalmente las mueve una intenci?n apocal?ptica, hacen hincapi? sobre todo en el lado her?ico de la resistencia. No digo que carezcan de inter?s. Sin embargo, adolecen de no ofrecer sino una cara de la moneda. La etapa 1939-1975 fue bastante m?s compleja659?. Y al referirse al libro Por el imperio hacia Dios, de Rafael Abella, subraya: ?[El autor] se duele de que la tribulaci?n de unos y el gozo de otros que vivieron aquel per?odo lo ha recubierto de una nostalgia camp tan postiza como alejada de la realidad? [El subrayado es del autor]. Dos meses despu?s de morir Franco, Rosa Reg?s crea la Biblioteca de Divulgaci?n Pol?tica (La Gaya Ciencia), formada por 27 t?tulos encargados a expertos en el tema, ?fueran de derechas o de izquierdas?, siempre que ?aceptaran el juego democr?tico y no se 657 Ibarz, Joaquim y Echarri, T?nia, ?El libro de verano se pasa al campo pol?tico?, Tele/eXpr?s, 21 de julio de 19767, p?g. 13. 658 Carandell, Jos? Mar?a, ?Charlas con La Pasionaria?, Tele/eXpr?s, 15 de junio de 1977, p?g. 15. 659 Sempronio, ?Cuando los m?dicos pon?an cr?neos de Passy-Glass?, Tele/eXpr?s, 26 de julio de 1978, p?g. 9. 307 automarginaran660?. Reg?s explica a Tele/eXpr?s que ?o?a hablar y discutir a mucha gente sobre temas pol?ticos sin conocer exactamente el significado de muchos partidos o corrientes de pensamientos. Se daban muchas cosas por sabidas cuando la realidad era que una parte importante de los futuros electores ten?an una formaci?n pol?tica forzosamente escasa?. El vac?o se llen? progresivamente: primero fueron los peri?dicos los que, en noviembre de 1975, empezaron a publicar diccionarios de grupos pol?ticos y res?menes explicativos de la doctrina de los partidos. Luego se sumaron los semanarios, con reportajes m?s extensos. Y finalmente, tomaron el relevo las editoriales, con experiencias como las de Rosa Reg?s. Los primeros t?tulos de la Biblioteca de Divulgaci? Pol?tica, con una tirada de 25.000 ejemplares, se agotan en seguida. Se trata de libros de apenas 100 p?ginas, de buena presentaci?n y lectura ?gil. Algunas de las obras de esta colecci?n son: - Jim?nez de Parga, Manuel, Qu? es la democracia - Gonz?lez Casanova, Jos? Antonio, Qu? es la Rep?blica - Com?n, Alfonso Carlos, Qu? es el sindicalismo - De la Cierva, Ricardo, Qu? son las derechas - Montseny, Federica, Qu? es el anarquismo - Gonz?lez, Felipe, Qu? es el socialismo - Walker Garrigues, Joaqu?n, Qu? es el liberalismo - Satr?stegui, Joaqu?n, Qu? es la monarqu?a - S?nchez Montero, Sim?n, ?Qu? es el comunismo? 8.1.5.1.1. El boom del libro pol?tico En el cap?tulo dedicado a la censura, vimos c?mo el boom del libro pol?tico gest? su arranque hacia 1966, a partir de la Ley Fraga. El camino fue lento y con muchos obst?culos, pero la brecha se fue abriendo poco a poco hasta llegar a 1976, despu?s de la muerte del dictador, con unos m?nimos de variedad y calidad conseguidos. Domin?, sobre todo, el libro meramente informativo como el perfil de la serie de Rosa Reg?s. Llu?s Bassets se refiere a este tipo de ensayo en su art?culo El boom del nuevo libro pol?tico661: ?Todo empez? con dos libros fundamentales t?cticos ?o mejor, pre?ados por una muy necesaria visi?n t?ctica. Un proyecto de democracia para el futuro de Espa?a, de Ram?n Tamames [Cuadernos para el Di?logo, Madrid, 1975], y Les terceres vies [Nova Terra, Barcelona, 1975], donde se recogen las conferencias de Ca?ellas, Pallach, Pujol, Sol? Barber?, Ravent?s y Tr?as Fargas?. Bassets tambi?n se?ala como clave ?Cu?les son los partidos pol?ticos en Catalunya?, de Josep Maria Castellet y Llu?s M. Bonet [La Gaya Ciencia, 1976]. 660 Ibarz, Joaquim, ?Rosa Reg?s y el libro pol?tico de bolsillo?, Tele/eXpr?s, 12 de mayo de 1976, p?g. 13. 661 Bassets, Llu?s, ?El boom del nuevo libro pol?tico, Tele/eXpr?s, 12 de mayo de 1976, p?g. 3. 308 Las editoriales se apresuran a hacer campa?as para promover sus novedades. Bajo el reclamo de ?Libros para despu?s de una dictadura?, Editorial Cambio 16 anuncia los siguientes t?tulos662: - Gonz?lez, Fernando, Liturgias para un Caudillo. Manual de dictadores. - Caballero, ?scar, El sexo del Franquismo. - Costa Clavell, Xavier, Las dos caras de Galicia bajo el Franquismo. En el mismo suplemento, Editorial Akal destaca otros tantos: -Vidal Beneyto, Jos?., Del Franquismo a una democracia de clases. - Jimeno, Arsenio, Socialismo y Estado. Pr?logo de Felipe Gonz?lez. - Guti?rrez, Fernando, Curas represaliados en el Franquismo. Para las elecciones generales de 1977, se hacen necesarias gu?as did?cticas con las que llenar el vac?o de cultura democr?tica. En el art?culo ?Libro para elecciones663?, Tele/eXpr?s propone algunos t?tulos: - Cort?s, Josep M. i Lamolla, Jordi, ?A qui?n votar en Catalunya?, Edinform, Barcelona, 1977 - De Carreras, Francesc y Vall?s, Josep Maria, Las elecciones, Editorial Blume, Barcelona, 1977 Nos referimos arriba a la preferencia de los lectores por aquellos g?neros no propiamente literarios. Esta nueva tendencia se pone de manifiesto, por ejemplo, en el suplemento que Tele/eXpr?s dedica al D?a del Libro de 1977. De las 43 rese?as y art?culos que se publican, 34 son sobre ensayos, libros pol?ticos, memorias, biograf?as, epistolarios, libros-reportaje? S?lo cinco se dedican a la poes?a, tres a la novela, una al teatro y una m?s al ensayo literario. Autor T?tulo del art?culo G?nero Datos bibliogr?ficos Bloque de ensayo, libro pol?tico, memorias, etc. Montserrat Casals La lliga regionalista i el nacionalisme catal? Ensayo Borja de Riquer, Lliga Regionalista: la burgesia catalana i el nacionalisme (1898-1904)", Edicions 62, Col. "Cultura Catalana Contempor?nia", n? 5, Barcelona, 1977 M. A. Bastenier Del Grup de "L'Opini?" y el tiempo presente Ensayo Joan B. Culla i Clar?, El catalanisme d'esquerra: Del Grup de "L'Opini?" al Partit Nacionalista Republic? d'Esquerra, 1928-1936, Ed. Curial, Biblioteca de Cultura Catalana, 1977 662 Tele/eXpr?s, ?Especial D?a del Libro?, 21 de abril de 1977, p?g. 23. 663 Udina, Ernest, ?Libros para elecciones?, Tele/eXpr?s, 1 de junio de 1977, p?g. 18. 309 M. A. Bastenier J?venes, izquierdistas y autonomistas Ensayo Joan B. Culla i Clar?, El catalanisme d'esquerra: Del Grup de "L'Opini?" al Partit Nacionalista Republic? d'Esquerra, 1928-1936 M. C. Escuela sindical Ensayo Manuel Ludeviel, ?Qu? es y c?mo funciona un sindicato obrero democr?tico?, Editorial Avance, Barcelona, 1977 - "Los comunicados secretos de Franco, Hitler y Mussolini? Reportaje Jaume Miravitlles, Los comunicados secretos de Franco, Hitler y Mussolini, Plaza & Jan?s, Barcelona, 1977 J. P. Montserrat, juliol 1936 Reportaje en primera persona Narc?s Xifra Heras, Montserrat, juliol 1936, P?rtic, Barcelona, 1973 Robert Saladrigas Los derechos humanos en la informaci?n Ensayo C?sar Molinero, La informaci?n y los derechos personales, Dirosa, Barcelona, 1977 Robert Saladrigas Biografies de Llu?s Companys Biograf?a Josep Maria Poblet, Via i mort de Llu?s Companys, Editorial P?rtic, Col. "N?rtex", Barcelona, 1976 Edmon Vall?s Un testimoni de la guerra; epistolari de Joan Sales Epistolario Joan Sales, Cartes a M?rius Torres, 1976. Es el material sobre el cual Sales construy? la novela Incerta gl?ria. J. L. Gim?nez- Front?n "Nuevo periodismo" a la americana Periodismo Tom Wolfe, El nuevo periodismo, Traducci? de Jos? L. Guarner, Anagrama, Barcelona, 1977; Peter Haining, El Club del Haschisch, Taurus, Madrid, 1977; Terry Southern, A la rica marihuana y otros sabores. Trad. de Kosian Masoliver, Anagrama, Barcelona, 1977 J. P. Iglesia y sociedad en Espa?a 1939- 1975 Ensayo Fernando Urbina, Antonio Duato, Casimiro Mart?, Enrique Mart?nez, Rafael Belda, Jos? M. Totosaus, Jos? Bigord?, Jos? M. Rovira Belloso y Oriol Camps, Iglesia y sociedad en Espa?a 1939-1975, Editorial Popular, Madrid, 1977 Pepa Roma La mujer en la c?rcel Reportaje C. Weiss y D. James Friar, Terror en las prisiones, Editorial Dopesa, Col. "Testimonios de Actualidad", Barcelona, 1977 M. C. La proclamaci? de la Rep?blica Ensayo, historia Ferran Soldevila, Hist?ria de la proclamaci? de la Rep?blica de Catalunya, Ed. Curial; Col. "La mata de jonc", 8, Barcelona, abril de 1977 M. C. Ha sortit "L'Aven?" 1 Periodismo Rafael Rib? Sobre el fet nacional. Catalunya, Pa?sos Catalans Ensayo Rafael Rib?, Sobre el fet nacional: Catalunya, Pa?sos Catalans, Estat espanyol. Volumen 5 de L'avenc: S?rie politica. Editor, Avance, Barcelona, 1977 Josep M. Poblet El pol?mic Aiguader Biograf?a, ensayo Josep M. Poblet, Jaume Aiguader. Un vida amb Catalunya i per Catalunya, Teide, Barcelona, 1977. Premi del President Companys als Jocs Florals a Brusel?les l'any 1971; Josep M. Poblet, Hist?ria b?sica del Catalanisme, 2a edici?, P?rtic, Barcelona, 1977. Pedro Madrigal, traductor La tercera noche de Walpurgis Ensayo, s?tira Karl Kraus, La tercera noche de Walpurgis, Traducci?n de Pedro Madrigal, Icaria, Barcelona, 1977 Rom?n Gubern Primer volumen de una historia de cine espa?ol Ensayo Rom?n Gubern, El cine sonoro en la Segunda Rep?blica, 1929-1936, Lumen, Col. "Palabra en el tiempo", Barcelona, 1977 310 - Libros para despu?s de una dictadura Ensayo, libro pol?tico Interesa destacar este anuncio, en el que Cambio 16 recoge Liturgias para un Caudillo. Manual de dictadores (Fernando Gonz?lez); El sexo del Franquismo (?scar Caballero); Las dos caras de Galicia bajo el Franquismo (Xavier Costa Clavell) J. R. La Izquierda marxista se explica Ensayo, libro pol?tico Fernando Ruiz y Joaqu?n Romero, Los partidos marxistas. Sus dirigentes. Sus programas, Editorial Anagrama, Barcelona, 1977 Ram?n Tr?as Fargas Solucions per a Catalunya Ensayo Ram?n Tr?as Fargas, Solucions per a Catalunya, P?rtic, Barcelona, 1977 Gl?ria Bulbena Una Barcelona: la dels nostres avis Ensayo Gl?ria Balbuena, Barcelona. Trossos de vida i records de l'ahir, P?rtic, Barcelona, 1977 Antoni Farreras De la Setmana Tr?gica a la implantaci? del franquisme Ensayo, historia Antoni Farreras, De la Setmana Tr?gica a la implantaci? del franquisme, P?rtic, Barcelona, 1977 Albert Figuerola Campesino taxista y escritor Mem?ries Albert Figuerola, Mem?ries d'un taxista, P?rtic, Col. "Llibre de butxaca", n? 108, Barcelona, 1976; Xavier Garcia Pujades, Homenets catalans, P?rtic, Col. "Llibre de butxaca", n? 106, Barcelona, 1976; Teresa P?mies, Amor clandest?, Galba, Barcelona, 1976 Jordi Llimona "Humans tanmateix", un llibre controvertit Ensayo Jordi Llimona, Humans, tanmateix, P?rtic, "Llibres de butxaca, 85", Barcelona, 1973 Josep Maria Carandell "Esther Boix" y "La can?? de les balances" Biograf?a Josep Maria Carandell, Esther Boix, Artistas Espa?oles Contemporaneos, Madrid, 1976 Alberto Manuel Prieto La Historia como arma de la reacci?n Ensayo Alberto Manuel Prieto, La Historia como arma de la reacci?n, Akal, Madrid, 1976 Jos? Mar?a Gorris El juguete y el juego Ensayo Jos? Mar?a Gorris, El juguete y el juego, Avance, Barcelona, 1976 - Mi vida junto a Franco Memorias Francisco Franco Salgado-Araujo, Mi vida junto a Franco, Planeta, Barcelona, 1977 - Vinos y vi?as Ensayo Miguel A. Torres, Vino y vi?as, Blume, Barcelona, 1977 - La divisi? territorial de Catalunya Ensayo Varios, La divisi? territorial de Catalunya, Congr?s de Cultura Catalana Seix Barral, Barcelona, 1977 - Brenan en el laberinto personal Ensayo Gerald Brenan, El laberinto espa?ol, Alianza Editorial, Col. "Alianza Tres", Madrid, 1977 - Cartas a un estudiante Ensayo, ep?stola Alain Touraine, Cartas a un estudiante, Kair?s, Barcelona, 1977 - Tecnolog?a del fuego Ensayo Manuel Pascual Pons, Tecnolog?a del fuego, Editorial Marcial Pons, 1977 Poes?a Jaume Melendres Quan els noucentistes jugaven als escacs Poes?a Josep Carner, Auques i ventalls, Edicions 62, Col. "Els llibres de l'Escorp?", Barcelona, 1977. Reedici?n con pr?logo de Joan Ferrater Xavier Costa "Con p?lvora e magnolias", poes?a Poes?a Xos? Luis M?ndez Ferr?n, Con p?lvora e magnolias, Rompente, Santiago de 311 Clavell de M?ndez Ferr?n Compostela, 1976. Premio de la Cr?tica J. P. Pere Tuyet i Casafont: Poemes, diaris i altres Poes?a Pere Tuyet i Casafont, Poemes, diaris i altres escrits, cura de Josep Armengou i Climent Forner. Berga: Fam?lia Gendrau Tuyet, 1976 R. Ventura Meli? Essent com ?s, Vicent Andr?s Estell?s Poes?a Vicent Andr?s Estell?s, Manual de conformitats, Ed. Eliseu Climent, Val?ncia, 1977. Es el tercer volumen de sus obras completas Jos? Agust?n Goytisolo Taller de Arquitectura Poes?a Jos? Agust?n Goytisolo, Taller de Arquitectura, Blume, Barcelona, 1976 Novela Jos? Mar?a Carandell Un Epicuro modernista Novela Remy de Gourmont, Una noche en el Luxemburgo, Alfaguara-Nostromo, Madrid, 1977 V?ctor Mora Whisky amb napalm Novela V?ctor Mora, Whisky amb napalm, Editorial Laia, Col. "Les Eines", Barcelona, 1977 R. H. Moreno- Dur?n Juego de Damas Novela Rafael Humberto Moreno-Dur?n, Juego de Damas, Seix Barral, Barcelona, 1977 Teatro Josep Maria Carandell "Esther Boix" y "La can?? de les balances" Teatro Josep Maria Carandell, La can?? de les balances, Edeb?, Barcelona, 1977 Ensayo literario J. L. Gim?nez- Front?n Reflexi?n y poes?a Ensayo, poes?a Jos? Luis Gim?nez-Front?n, Seis ensayos heterodoxos, Editorial Mandr?gora, Barcelona, 1976; J. L. Gim?nez-Front?n, Amor omnia y otros poemas, ?mbito, Barcelona, 1976. Ese mismo a?o del suplemento del D?a del Libro, alerta Jos? Mar?a Carandell sobre el peligro del boom del libro pol?tico: ?[?] autores y editores se lanzan fren?ticamente a entrarle a saco, para agotar al p?blico antes de agotar el asunto, como sucedi? hace diez a?os con la novela latinoamericana y hace menos con las memorias de los a?os de posguerra y del franquismo en general, o con el humor664?. Es lo que el director editorial de Icaria, Rafael Argullol, define como el oportunismo del libro pol?tico: En estos dos ?ltimos a?os a las editoriales les ha interesado mucho sacar libros que se vend?an r?pidamente porque tocaban un oportunismo fruto de una coyuntura pol?tica que hemos vivido. Pero aunque esto ha sido un gran negocio estas mismas editoriales se encuentran hoy con stocks que ya no venden porque han dejado de interesar. Creemos que esto ha sido fruto de una fase coyuntural y que una vez superada volver? el p?blico que solicitar? libros m?s cient?ficos, de riguroso ensayo. Nosotros lo 664 Carandell, Jos? Mar?a, ?Actualidad del feminismo?, Tele/eXpr?s, 6 de julio de 1977, p?g. 15. 312 hemos visto a largo plazo. Por esto uno de nuestros principales objetivos es luchar contra este oportunismo y el eclecticismo editorial que ha tra?do, en donde se ha traducido textos cient?ficos, incluso de Marx y Lenin muy poco elaborados y copiados ?ntegramente de versiones directas de Mosc?665. En junio de 1978, Tele/eXpr?s detecta el inicio de una nueva etapa en el g?nero del ensayo y, m?s extensamente, en la reflexi?n por parte de la sociedad intelectual. La publicaci?n en castellano de los dos primeros tomos de la obra monumental de Georges Soria, Guerra y revoluci?n en Espa?a, ha coincidido con el ciclo de debates sobre la guerra civil organizado en Barcelona por el Centre de Treball y Documentaci?. La coincidencia de ambos acontecimientos junto con la libre importaci?n de otros libros hasta ahora prohibidos666, suponen el inicio de una nueva etapa en la reflexi?n colectiva sobre la etapa de nuestra historia que empez? con el levantamiento militar del 17 de julio de 1936 [sic.]667. El rotativo catal?n explica que ha llegado la hora de dar paso a los historiadores y ensayistas del pa?s, ?que han vivido en su carne la represi?n?, despu?s de a?os en los que el g?nero estuvo monopolizado por intelectuales extranjeros. Existe adem?s una generaci?n de historiadores del Estado espa?ol ?que no vivieron la guerra y que est?n en condiciones inmejorables para estudiar y dar a conocer lo que suposo, con todas sus consecuencias de muchos a?os ?y no s?lo tres? el levantamiento del 18 de julio?. 8.1.5.1.2. El franquismo, ?xito de ventas Lo dif?cil, en todo el proceso de recuperaci?n, fue separar el grano de la paja. La democratizaci?n no trajo necesariamente la veracidad ni el juicio ponderado. Pascual Maisterra, quiz? no el m?s indicado para reclamar objetividad, acierta sin embargo a la hora de alertar sobre un peligro evidente: la radicalizaci?n de las visiones. Caso ejemplar lo constituyen las biograf?as y memorias sobre el dictador. ?De ah? que de las numerosas biograf?as del general Franco pocas se salven por su objetividad y casi todas ellas puedan situarse en alguno de los dos polos antag?nicos que marcan el paneg?rico exaltado o el puro 665 Llin?s, Ma ?ngels, ?Los textos marginados desde el marxismo al anarquismo?, Tele/eXpr?s, 13 de julio de 1977, p?g. 14. 666 Tele/eXpr?s destaca en esta misma p?gina una veintena de libros sobre la Rep?blica, la Guerra Civil y el Franquismo. Cons?ltese el art?culo de Carandell, Jos? M., ?Lluvia de libros sobre la Rep?blica y la guerra?, Tele/eXpr?s, 23 de junio de 1978: 10. Tambi?n resultar? ?til la consulta de los siguientes art?culos: Nebot, Montserrat, ?Seguir? luchando contra las dictaduras? (Entrevista a Sergio Vilar, autor de La naturaleza del Franquismo, Ediciones Pen?nsula, Barcelona, 1977), Tele/eXpr?s, 23 de febrero de 1977, p?g. 15; Fabre, Jaume, ?La guerra sigue dando libros?, Tele/eXpr?s, 28 de diciembre de 1978, p?g. 9. 667 Fabre, Jaume, ?Guerra civil: se levanta la veda?, Tele/eXpr?s, 23 de junio de 1978, p?g. 10. 313 libelo668?. Rescata Maisterra cuatro t?tulos: El hombre y su naci?n, de George Hills (1968); Franco: Una biograf?a, de Brian Crozier (1967); Francisco Franco, un siglo de Espa?a, de Ricardo de la Cierva (1973); y el libro de entrevistas Testigos de Franco, de Mary M?rida (1977, Plaza & Jan?s). Especialmente exitoso fue Mis conversaciones con Franco, de Francisco Franco- Salgado Araujo, ?el primer libro publicado legalmente en Espa?a que da una imagen no precisamente favorable del fallecido jefe del Estado669?. En tan s?lo diez d?as, se vendieron sesenta mil ejemplares. A lo que Tele/eXpr?s a?ade: Dato interesante dentro de la cifra de ventas es la diferencia entre Madrid y Barcelona, en favor de la primera ciudad, cosa que no siempre ocurre, y que se debe fundamentalmente al gran n?mero de personas pertenencientes a las clases pol?ticas y funcionarias (altas) que se han lanzado sobre las librer?as para ver qu? tal parados quedan en las impresiones que Franco iba desgranando d?a a d?a, ante su primo hermano, sobre sus colaboradores, ministros, altos funcionarios, etc. Pero no s?lo biograf?as y memorias centraron la atenci?n sobre el dictador; tambi?n novelas, ensayos, libros-reportaje? Tele/eXpr?s analiza el ?xito de este tipo de obras en un art?culo titulado ?El franquismo vende libros?, de Josep Maria Huertas Claveria670. Cuatro son las caracter?sticas que definen a la mayor?a de publicaciones sobre el tema: a) Se ofrecen datos desconocidos, ?como el hecho de que uno de los primeros plantes obreros de la posguerra se produjeron en 1940 y en la f?brica de cervezas Moritz671?. b) Se profundiza poco en las investigaciones. Este tipo de obras est? m?s cerca del libro-testimonio o del libro-reportaje, en el que por ejemplo se obvian las fechas precisas672. 668 Maisterra, Pascual, ?A la busca del perfil de Franco?, Tele/eXpr?s, 29 de junio de 1977, p?g. 17. 669 O. L., ?Seg?n Planeta, no hay recortes fundamentales en las memorias de Franco-Salgado?, Tele/eXpr?s, 19 de octubre de 1976, p?g. 13. Semanas despu?s, Edmon Vall?s dedica un amplio art?culo de cinco columnas a la obra de Franco-Salgado Araujo: Vall?s, Edmon, ?A prop?sito de Mis conversaciones con Franco?, Tele/eXpr?s, 27 de octubre de 1976, p?g. 14. 670 Huertas Claveria, Josep Maria, ?El franquismo vende libros?, Tele/eXpr?s, 26 de julio de 1978, p?g. 9. Del libro Viva Franco (con perd?n), de Vizca?no Casas, se vendieron 80.000 ejemplares antes de su presentaci?n en Barcelona: Redacci?n, ?Vizca?no Casas: Historia a base de an?cdotas?, Tele/eXpr?s, 25 de noviembre de 1980, p?g. 10. 671 Recogido de Ferri, Llibert, Muix?, Jordi y Sanjuan, Eduardo, Las huelgas contra Franco, Planeta, Barcelona, 1978. 672 En el libro Por el imperio hacia Dios, de Rafael Abella (Planeta, 1978), se habla sobre el crimen de la prostituta de lujo Carmen Broto, que tambi?n centr? la atenci?n de Mars? en Si te dicen que ca?. Pues bien, como destaca Huertas Claveria, nada se dice de la fecha en que se produjo el asesinato. 314 c) No se identifican las fuentes informativas. La mayor?a de informaciones las proporcionan personajes o prensa clandestina. d) Abren el camino hacia estudios de mayor envergadura. Huertas Claveria salva este tipo de obras por el simple hecho de que, a pesar de los errores que puedan encontrarse en ellas, tienen el acierto innegable de que trabajan ?en terrenos casi v?rgenes que permitir?n el d?a de ma?ana continuar en la l?nea emprendida, rectificando errores y ampliando informaciones?. Jaume Fabre, al analizar Cien espa?oles y Franco673, tambi?n apunta en esta direcci?n: ?Si una conclusi?n puede sacarse de este libro, es que la personalidad de Franco no da ya m?s de s?, y que lo que hacen [sic.] falta ahora son libros que analicen m?s a fondo todo el entramado de intereses econ?micos que funcionaron mientras el caudillo firmaba sentencias de muerte a la hora del caf??. 8.1.5.2. El ensayo literario En mayo de 1980 aparecen los dos primeros vol?menes de la ya famosa Historia y cr?tica de la literatura espa?ola, concebida por Francisco Rico. Tele/eXpr?s aborda este lanzamiento con una entrevista al catedr?tico del Departamento de Literatura Hisp?nica y Medieval de la Aut?noma de Bellaterra (Barcelona), en la que se pone de manifiesto una nueva forma de hacer cr?tica literaria, desde la denominada ?periferia?. Rico lo explica as?: Soy catedr?tico de Hisp?nicas, es decir, lat?n, gallego, catal?n? Es fundamental tener una perspectiva peninsular de la historia literaria. No tiene sentido estudiar la poes?a medieval, sin darse cuenta de que forma una unidad o de que es necesario contemplarla como una unidad. Por ejemplo, El Libro del Buen Amor, hay que verlo en ese sentido, no podemos obviar toda la literatura latina de car?cter sat?rico y amoroso que se lee en la Pen?nsula. Tampoco hay que perder de vista al Capell? de Bolquera, a las Cantigas de escarnio y burla er?ticas gallegas, etc. Si uno no lee este libro d?ndose cuenta de todo esto no entender? nada. Y ?ste s?lo es un caso de los muchos que podr?amos ir citando674. Visi?n integral que tambi?n destaca Jos? Carlos-Mainer, al referirse al concepto de Modernismo: ?El modernismo catal?n es el inicio de la emancipaci?n de la literatura catalana de las castellanas. Maragall lo explicaba muy claramente en su epistolario. En realidad podemos decir que el movimiento es m?s coherente en Catalunya que en el caso espa?ol. Hay m?s voluntarismo, hay una idea m?s concreta de lo que hay que hacer?675. Del mismo modo, 673 Fabre, Jaume, ?Franco, hecho a?icos?, Tele/eXpr?s, 13 de marzo de 1979: 9, sobre el libro de entrevistas Cien espa?oles y Franco, de Jos? Mar?a Gironella y Rafael Borr?s, Planeta, Barcelona, 1979. 674 Tele/eXpr?s, ?Ambiciosa cr?tica de la literatura espa?ola?, Tele/eXpr?s, 9 de mayo de 1980, p?g. 17. 675 Tele/eXpr?s, ?Ambiciosa cr?tica de la literatura espa?ola?, Tele/eXpr?s, 9 de mayo de 1980, p?g. 17. 315 en esa entrevista, Mainer alerta de la necesidad de contextualizar la literatura espa?ola en relaci?n con la universal: Ver realmente lo que hay de concomitancias y parecidos con otras literaturas, relaciones no necesariamente literarias pero s? de similitudes con determinados fen?menos. El paralelismo con la literatura francesa, que es la m?s cercana, ser?a un ejemplo de los m?s claros. Con todo esto me gustar?a se?alar que los escritores e intelectuales se han complacido en creerse peculiares y que a la hora de la verdad resulta que no hay para tanto aun existiendo algo de verdad en ello. En mayo de 1980 aparecen los dos primeros vol?menes, de un total de ocho. Son los dedicados a la Edad Media, a cargo de Alan D. Deyermond, y al Modernismo y la generaci?n del 98, coordinado por Jos? Carlos-Mainer. En el ?ltimo trimestre del a?o aparecer?n los vol?menes de Siglos de Oro: Renacimiento, dirigido por Francisco L?pez Estrada y ?poca contempor?nea, de Domingo Yndurain. En los a?os posteriores, van apareciendo el resto de vol?menes: Romanticismo y Realismo676 (Iris M. Zavala, 1982); Siglos de Oro, Barroco (Aurora Gloria Egido Mart?nez, 1983); Ilustraci?n y Neoclasicismo (Jos? Miguel Caso Gonz?lez, 1983); ?poca contempor?nea: 1914-1939 (V?ctor Garc?a de la Concha, 1984)... hasta llegar pr?cticamente a la actualidad, con nuevos t?tulos y sucesivos suplementos que complementan primeras ediciones. Todos ellos, inspirados en el modo de entender la cr?tica por parte de Francisco Rico, que ya en 1980 anunciaba su cometido en los siguientes t?rminos: ?Lo que pretendo es dar, ofrecer, una comprensi?n total de la literatura, que se haga cargo o recoja tanto los valores art?sticos de un libro o un autor y lo relacione con los valores sociales o de la historia. No nos interesan ni una valoraci?n mecanicista ni una valoraci?n est?tica por ellas mismas. Lo que buscamos es algo que engarce estos dos aspectos?. 676 Sobre Realismo y Naturalismo, resulta de inter?s consultar el reportaje de Bartolom? Pons, Esther, ?El Naturalismo cumple cien a?os?, Tele/eXpr?s, 19 de mayo de 1980, p?g. 18. Bartolom? Pons se plantea en este art?culo la siguiente pregunta: ??Puede hablarse de un "naturalismo espa?ol? o, m?s bien -como quieren los preceptistas- de ?novelas naturalistas? e, incluso, de ?fragmentos naturalistas? de novelas originales de autores no naturalistas??. Cons?ltese tambi?n Bartolom? Pons, Esther, ?La Regenta, obra cumbre de un Clar?n que fue algo m?s que un novelista?, Tele/eXpr?s, 25 de junio de 1980, p?g. 16. 316 9. El dise?o period?stico de ?Tele/eXpr?s? Pero todo lo que hemos analizado hasta aqu? no tiene demasiado sentido si no se vehicula a trav?s de un dise?o period?stico eficaz, que de verdad logre transmitir los mensajes deseados al destinatario fijado. Como ya advertimos en otro cap?tulo677, conviene no olvidar que la tarea del investigador es muy distinta de la que llev? a cabo en su d?a el lector de Tele/eXpr?s. Si aqu?l se rige por un inter?s acad?mico, que todo lo escudri?a a base de horas y horas de lectura, ?ste, en cambio, aprehende el contenido del medio a trav?s de una lectura r?pida y selectiva. Sobre ella debe actuar el cr?tico que redacta las diferentes piezas literarias, pero tambi?n el dise?ador, distribuyendo esas piezas de tal manera que el lector pose sobre ellas su mirada y asimile los principales mensajes del suplemento. Es lo que se conoce como la compaginaci?n. El poder de un medio debe medirse por el impacto que ?ste tiene en sus lectores, al margen de lo que a?os despu?s pueda deliberar el investigador, con an?lisis m?s meditados. S?lo as?, con un impacto en los lectores, el medio ejerce su funci?n divulgativa y empieza a conseguirse lo que Georg Simmel define como la armonizaci?n entre la cultura objetiva, esto es, el conjunto de conocimientos que alcanza una sociedad, cada vez m?s complejos y fragmentados en disciplinas, y la cultura subjetiva, es decir, la aprehensi?n de esa cultura externa por parte del individuo que, una vez tratada en su interior, le permite crecer intelectual y espiritualmente m?s all? ?de la medida natural alcanzable puramente por s? mismo?: Ninguna pol?tica cultural puede suprimir esta tr?gica discrepancia entre la cultura objetiva aumentable ilimitadamente, y la cultura subjetiva, acrecentable s?lo muy lentamente; pero puede trabajar en su disminuci?n en la medida en que hace capaces a los individuos de convertir los contenidos de la cultura objetiva que exprimentamos, mejor y m?s r?pidamente que hasta el momento, en material de la cultura subjetiva, la cual, finalmente, porta por s? sola el valor definitivo de aqu?lla678. A falta de una pol?tica cultural democr?tica, los medios de comunicaci?n realmente cr?ticos con el R?gimen desempe?aron esa funci?n armonizante, vehiculando a trav?s de sus p?ginas el conocimiento plural, que contrastaba con la oficialidad monol?tica. C?mo hacer atractivos esos contenidos para la correcta aprehensi?n de un p?blico que, de repente, se encontr? con un vasto territorio que explorar, fue tarea conjunta de redactores y cr?ticos, en cuanto que la 677 Cons?ltese 4.2.3. La influencia de la cr?tica, p?g. 122. 678 Simmel, Georg, El individuo y la libertad. Ensayos de cr?tica de la cultura, Ediciones Pen?nsula, Barcelona, 2001, p?g. 202. 317 novedad de los temas que eleg?an ya era suficientemente interesante, pero tambi?n de dise?adores, pues fue necesario canalizar formalmente ese aluvi?n de conocimientos externos. 9.1. El dise?ador como productor real de mensajes Junto a Su?rez Carballo, no dudamos en destacar la importancia que tuvo Arfuch al se?alar que existe comunicaci?n cuando se certifica la comprensi?n por parte del receptor del mensaje informativo elaborado por el emisor. En este sentido, interesa el hecho de que ?se percibe una envergadura mayor del dise?ador gr?fico dentro del proceso de comunicaci?n, que trasciende las meras funciones de mediador, traductor o maquillador de la informaci?n y en el que, en la medida en que la forma interviene de manera decisiva en la generaci?n de contenidos, se erige en emisor y productor real de mensajes679? [El subrayado es del autor]. Por extensi?n, seg?n D?az Noci, el dise?o period?stico se convierte en ?parte consustancial de la efectividad del mensaje period?stico, con la misma efectividad que tiene la redacci?n del mensaje period?stico. El aspecto externo, en ocasiones muy cuidado y estudiado al mil?metro, de las publicaciones impresas es parte en s? mismo del mensaje period?stico680?. Fue a partir de la ley de prensa del 66 cuando algunos diarios vieron que era posible diferenciarse de la prensa m?s oficial y determinados profesionales del sector empezaron a cuidar m?s el dise?o. ?La lucha por hacer un diario m?s vistoso, por ejemplo, abri? la puerta a la fiebre de los recuadros. Aqu? todo se recuadraba, m?s por intuici?n que por otra cosa, pero ciertamente se consigui? dar una imagen diferente??, explica Orta681. De la intuici?n se pas? poco a poco a la sistematizaci?n de unas normas que facilitaron la lectura de los diarios y tambi?n su diferenciaci?n respecto a la competencia. Todo cuanto ahora analicemos deber? tener como referente el formato de la publicaci?n, es decir, el cuadro o superficie en el que se distribuyen, integran y relacionan los diferentes elementos de una p?gina period?stica. Tres son los formatos m?s difundidos682: -El s?bana o broadsheet, de grandes dimensiones: 380 x 560 mm, aproximadamente. Fue el primer formato de Tele/eXpr?s, desde sus inicios hasta el 24 de octubre de 1967. -El tabloide, de car?cter m?s vers?til, con medidas que oscilan entre 280 y 330 mm de ancho y los 395 y 445 mm de alto. Este formato se convierte en ?absoluto dominador 679 Su?rez Carballo, Fernando, Fundamentos del dise?o period?stico. Claves para interpretar el lenguaje visual del diario, Ediciones Universidad de Navarra, Pamplona, 2008, p?g. 59. 680 Recogido en Su?rez Carballo, Fernando, op. cit., p?g. 62. 681 Orta, Josep Maria, op. cit., p?g. 16. 682 Su?rez Carballo, Fernando, op. cit., p?gs. 86-87. 318 de la prensa espa?ola actual y [en] una de las tendencias m?s significativas de los medios internacionales?. Fue el segundo y definitivo formato de Tele/eXpr?s. La dimensi?n tabloide supuso una mejora de la usabilidad y una reducci?n de costes, adem?s de una renovaci?n a fondo de los contenidos, que pasaron de distribuirse en una o dos p?ginas a las cuatro que formaban el suplemento. Un editorial en portada explica que el cambio de formato se debe a una extendida petici?n por parte de los lectores: ?Nos han pedido que reduj?ramos el formato grande y a nuestros lectores, nos debemos. Los sondeos o tests fueron concluyentes: los diarios, especialmente los vespertinos, se leen a menudo en condiciones dif?ciles, ora en veh?culos de transporte com?n, ora en locales p?blicos donde el despliegue de un gran peri?dico puede ser inc?modo683?. -El berlin?s, formato intermedio entre el s?bana y el tabloide: 320 x 470 mm, aproximadamente. Sobre este tipo de cuadros o superficies, dec?amos, se distribuyen los diferentes elementos period?sticos: titulares, entradillas, cuerpo de letra de la cr?tica o noticia, fotograf?as, infograf?as, filetes, recuadros, etc. Del dise?ador depender?, en gran parte, que el lector fije su atenci?n en todos ellos, pues en lo que respecta al consumo de peri?dicos, Costa habla de una sociedad actual caracterizada por la ?distracci?n y superficialidad684?. 9.2. El lector como ?insecto polinizador? El objetivo del dise?ador no es otro que tratar de convertir la atenci?n selectiva ?es decir, aqu?lla que selecciona determinados elementos en detrimento de otros? en atenci?n sostenida, aquella que permanece sobre uno o determinados elementos period?sticos durante un per?odo relativamente largo de tiempo. Me gusta por ello referirme al ojo del lector como a una especie de insecto ?pongamos por caso una abeja? que decide posarse en determinadas flores y evitar otras. Pudiera parecer que tal decisi?n es aleatoria, pero la fisiolog?a vegetal nos desvela todo lo contrario: [?] las flores tuvieron que desarrollar medios de reclamo, particularmente de naturaleza ?ptica y qu?mica, capaces de establecer relaciones directas y regulares entre animales polinizadores y especies vegetales, lo que recibe el nombre de zoofilia. Especialmente relevante resulta el caso de las angiospermas, que han desarrollado diversidad de formas florales o de olores para, por una parte, atraer 683 Tele/eXpr?s, ?Nuevo formato?, Tele/eXpr?s, 24 de octubre de 1967, p?g. 1. 684 Recogido en Su?rez Carballo, Fernando, op.cit., p?g. 152. 319 a animales que necesitan su polen o n?ctar para alimentarse y, por otra, obligarlos a pasar por determinadas v?as para asegurar el contacto del polen con el estigma685. Las estrategias de la flor son varias. La m?s importante, el ofrecer alimento al polinizador: n?ctar, polen producido en exceso, etc. Pero adem?s, la atracci?n ejercida por los alimentos debe ser reforzada por unos est?mulos especiales, como por ejemplo el color rojo sucio y el olor de carro?a de ciertas flores, que atraen especialmente a las moscas de la carne. O, en el caso de la polinizaci?n por aves (colibr?es, p?jaros de la miel), las flores poseen a menudo coloraciones brillantes rojas, anaranjadas y azules. El paralelismo entre el ojo humano y los insectos polinizadores no es balad?, habida cuenta de las observaciones de Gubern, recogidas en Su?rez Carballo: ?Multitud de experimentos efectuados sobre las trayectorias oculares han revelado que los itinerarios de la mirada son escasamente caprichosos, y s? altamente funcionales. Se puede afirmar, en l?neas muy generales, que el ojo es escasamente libre en sus trayectorias, pues casi siempre acaba por seguir un itinerario guiado686?. As? como las flores emiten ciertas se?ales para dirigir los vuelos de la abeja, tambi?n el periodista y el dise?ador emiten otras con el objetivo de atraer al p?blico lector. Las se?ales del cr?tico se fundamentan, b?sicamente, en el inter?s de los temas sobre los que versan sus art?culos. Ning?n periodista escribir? sobre algo que no cree, ya de inicio, interesante; ni siquiera cuando se escribe sobre una obra que se considera deficiente o de poco inter?s para el lector, porque en esos casos la importancia de la pieza escrita se encuentra, precisamente, en alertar al p?blico sobre la necesidad de evitar tal obra, o al menos, ponerle sobre aviso antes de iniciar su lectura. En el caso del dise?ador, existe lo que se denomina una composici?n o sintaxis normativa, con reglas que gu?an la distribuci?n de los elementos period?sticos sobre la superficie de la p?gina. En este sentido, conviene destacar el salto cualitativo que se opera al iniciarse el suplemento literario de Tele/eXpr?s: donde antes reinaba el desorden, ahora prima el dise?o period?stico basado en principios tan asimilados por el periodismo actual como la ley de los tres tercios y la orientaci?n horizontal, que m?s tarde explicaremos. Valga para empezar, la comparaci?n gr?fica de estas dos p?ginas, correspondientes a diferentes etapas de Tele/eXpr?s687: 685 Azc?n-Bieto, J. y Tal?n M. (coord.), Fundamentos de fisiolog?a vegetal, Universitat de Barcelona (McGraw- Hill), Barcelona, 2000, p?g. 420. 686 Su?rez Carballo, Fernando, op. cit., p?g. 166. 687 En su ?ltima etapa, cuando Tele/eXpr?s ya es propiedad del Grupo Mundo, el diario barcelon?s es el primero en introducir la denominada ?premaqueta?, una p?gina con dise?o ya prestablecido sobre la que el periodista vuelca sus textos, ajust?ndolos al espacio preciso en el que luego ser?n impresos. Una iniciativa que se vio un tanto extra?a en aquel momento, se extender?a con ?xito en a?os sucesivos al resto de diarios y publicaciones. El 29 de agosto de 1979, el dise?o de Tele/eXpr?s se moderniza, con una l?nea m?s seria y ordenada. 320 Ejemplo n?mero 1: Tele/eXpr?s, 21 de octubre de 1965 321 Ejemplo n?mero 2: Tele/eXpr?s, 2 de enero de 1974 322 Si bien el lector tiene un margen de libertad, el dise?o period?stico conduce en gran parte su recorrido visual. Para ello, el dise?ador se vale de una serie de herramientas, entre ellas, la sintaxis normativa688. Las posibilidades de combinar todos los elementos de una p?gina period?stica son infinitas. Sin embargo, como explica Villafa?e, ?dentro de esta serie de infinitas opciones en la composici?n pl?stica, es preciso establecer una suerte de sintaxis normativa, basada en el sistema de organizaci?n perceptivo humano y fundamentada a su vez en algunos presupuestos como la simplicidad, la eficacia visual o el equilibrio689?. En este sentido, existen, seg?n recoge Su?rez690, dos teor?as que podr?an explicar el recorrido visual de un sujeto ante un dise?o dado: a) La primera sostiene que el lector gu?a su mirada a trav?s de un camino de lectura fijo y concreto en la superf?cie de la p?gina. Tal camino se concreta en el denominado Diagrama de Gutenberg. As?, la lectura de una p?gina partir?a del ?ngulo superior izquierdo, denominado ?rea ?ptica primaria (AOP) para dirigirse al ?ngulo opuesto, esto es, el ?rea terminal (AT). Aplicado este diagrama al dise?o de peri?dicos, el recorrido se concreta en la denominada F?rmula de las 10.30. As?, ?el dise?ador debe comenzar el dise?o de la 688 Para analizar todos los elementos que intervienen en el dise?o y la compaginaci?n, as? como las leyes y principios que los combinan, cons?ltese Su?rez Carballo, Fernando, op. cit., p?gs. 70 y siguientes. 689 Recogido en Su?rez Carballo, Fernando, op. cit., p?g. 118. 690 Recogido en Su?rez Carballo, Fernando, op. cit., p?gs. 167-168. Las dos teor?as se reproducen casi textualmente. Obviamos, por mayor agilidad, el entrecomillado de cuanta informaci?n se detalle en las teor?as a y b. AOP AT 323 p?gina desde el AOP (equivalente a las 10.30 de un hipot?tico reloj) y continuar dise?ando en el sentido de las agujas del reloj, colocando los pesos visuales m?s fuertes en los rincones est?riles o puntos de atenci?n secundaria691? [El subrayado es del autor]. b) Una segunda corriente, en cambio, sostiene que son los atributos f?sicos de los elementos visuales los que contribuyen a establecer los movimientos y direcciones oculares dentro de la p?gina. No creo que se trate de soluciones excluyentes. Al contrario, la fusi?n de ambas aconsejar?a distribuir el material period?stico siguiendo las agujas de un hipot?tico reloj y reforzar a la vez los diferentes elementos visuales con atributos f?sicos destacados, como por ejemplo, recuadros, fotograf?as, formas irregulares, etc. Esto es lo que justamente se lleva a cabo en la primera portada del suplemento literario de Tele/eXpr?s, dejando muy claro, ya de inicio, el sustancial cambio de criterio respecto a dise?os anteriores. Ve?moslo, concretado en el ejemplo n?mero 2 de la comparativa que establecimos al principio de este cap?tulo. 691 Su?rez Carballo, op. cit., p?g. 168. AOP AT 0 20 40 60 80 100 1er tri . 2do trim. 3er trim. 4to trim. Este Oeste Norte 324 325 Siguiendo la Ley de las 10.30, el recorrido visual que busca el dise?ador es: 1. Fijar la atenci?n en el titular. 2. Fijar la atenci?n en la fotograf?a. 3. Fijar la atenci?n en el destacado. 4. Fijar la atenci?n en el despiece de la noticia principal: ?El Papel de los premios?. Y 5. Fijar la atenci?n en el recuadro, esto es, en la pieza anexa que firma Gim?nez- Front?n y que viene a complementar lo dicho por el gran protagonista de la portada, Jos? Mar?a Castellet. El recorrido, aunque discutible a partir del tercer punto, establece un orden m?s o menos claro que sirve para orientar, para facilitar las cosas al lector. Sobre esta base, tal recorrido se pauta en base a varios principios. a) Titular. El t?tulo ?Jos? Mar?a Castellet habla de los males de la literatura? destaca, como vimos, por encima de los otros elementos period?sticos. Tal apreciaci?n se fundamenta, por ejemplo, en la ley de los tres tercios, pues se sit?a en el tercio superior de la p?gina, el m?s importante. Y es que, seg?n otro principio, el de la ubicaci?n, ?el peso de los elementos aumenta a medida que se alejan de la base de la p?gina?. Por otro lado, est? el tama?o, ya que el t?tulo ocupa el mayor n?mero de m?dulos posible, es decir, la extensi?n equivalente a las cinco columnas en que se divide la p?gina. b) La fotograf?a. Igualmente, este elemento se encuentra en el tercio superior, alejado por tanto de la base. Adem?s, se destaca del resto de elementos por romper con la monoton?a del texto, mayoritario en la p?gina. c) El destacado. Este elemento se encuentra en el segundo tercio de la p?gina, no tan alejado de la base como el t?tulo y la fotograf?a. Si bien, el destacado gana peso visual mediante tres caracter?sticas. La primera se refiere a la ubicaci?n, y es que, respecto a esos dos elementos, el destacado est? m?s desplazado a la derecha, cumpliendo con la premisa de la ley horizontal, seg?n la cual los elementos de una misma l?nea horizontal ganan m?s peso mientras m?s se sit?en a la derecha. La segunda caracter?stica alude al tama?o y se establece por comparaci?n al texto corrido: el destacado ocupa mayor 326 n?mero de columnas, un total de dos, mientras que su cuerpo de letra es mucho mayor. Por ?ltimo, la tercera caracter?stica nos lleva a hablar de la forma, en dos vertientes diferentes. La primera se refiere al sistema de alineaci?n del material tipogr?fico: la disposici?n centrada del texto rompe con la monoton?a del texto justificado y, por tanto, lo hace destacar del resto de la p?gina. La segunda vertiente de la forma se refiere al recuadro, elemento period?stico que destaca por el contorno, cuya funci?n es se?alizar, identificar y dividir el espacio. d) El despiece: ?El papel de los premios literarios?. Es en este elemento donde, seg?n creo, falla el dise?ador. Este elemento se encuentra en la denominada ?rea Terminal y exigir?a un mayor n?mero de atributos para destacarlo del resto, sobre todo respecto a la pieza contigua, ?La cr?tica y la prensa?. Dos son las caracter?sticas que le hacen ganar peso visual. Por un lado, el tama?o, pues el texto ocupa la extensi?n equivalente a dos columnas. Por otro, la forma, pues el t?tulo est? centrado. Tales atributos son, como digo, insuficientes, pudi?ndose haber destacado esta pieza con otros recursos como la negrita y la disposici?n en bandera, esto es, no justificada, del texto. e) La pieza complementaria: ?La cr?tica y la prensa?. Es este elemento el que m?s ingenio requiere por parte del editor, pues su ubicaci?n es la peor de todas: en la base y desplazado a la izquierda. Tiene a su favor, sin embargo, el tama?o, ya que ocupa el espacio correspondiente a tres columnas y su t?tulo es de un cuerpo mucho mayor al resto de elementos titulares de la p?gina, s?lo superado por el tama?o del t?tulo principal. N?tese adem?s que el espacio equivalente a tres columnas es ocupado por dos, mucho m?s anchas que el resto. Punto ?ste que se refuerza con la forma, delimitado el texto por un recuadro. Analicemos ahora el segundo de los ejemplos, correspondiente a los primeros dise?os de Tele/eXpr?s, en 1965. 327 328 Este dise?o es un claro ejemplo de lo que Skinner denominada ?excesiva fragmentaci?n visual de la p?gina692?. El resultado de ese exceso es que se debilita el efecto de los focos de atenci?n y, por lo tanto, se fomenta ?la desorganizaci?n, el caos compositivo y la aletoriedad selectiva?. As?, con Costa, debemos convenir que el n?mero de elementos marginales transmitidos ha de ser compatible con la capacidad de atenci?n de los receptores693. En este caso, siete son los supuestos focos de atenci?n de la p?gina, con el a?adido de que el texto se distribuye, mayoritariamente, a lo largo de siete columnas, n?mero excesivo. Si bien, como atenuante, debe tenerse en cuenta que el formato del primer Tele/eXpr?s era el s?bana, de gran envergadura. Sea como sea, si en todo caso se desea fragmentar la p?gina de forma compleja, ser? necesario indicar muy bien el orden de lectura694. Aspecto ?ste que no tiene en cuenta el organizador de nuestra p?gina, quien hace entrar en conflicto leyes fundamentales del dise?o period?stico. Ve?moslo. Dos piezas destacan por encima del resto, las que est?n recuadradas y en el tercio superior de la p?gina: -?Qu? hago con ?mi? libertad? -Santa Teresa de Jes?s La primera tiene a su favor el que se encuentra en el tercio superior (est?, por lo tanto, alejada de la base) y su tama?o es importante: por un lado, ocupa la extensi?n equivalente a tres columnas ordinarias; y por el otro, el cuerpo de letra del t?tulo, m?s o menos grande, est? en negrita. La segunda pieza, igualmente, se encuentra en el tercio superior. Si bien su tama?o es menor que el de la pieza anterior, el hecho de que est? desplazada a la derecha aumenta su peso visual. Adem?s, se trata de un conjunto que posee fotograf?a, elemento ?ste minoritario en la p?gina y que contribuye tambi?n a llamar la atenci?n sobre ?l. Hasta aqu?, por tanto, el recorrido puede estar m?s o menos definido, saltando la vista del primer objeto period?stico, titulado ??Qu? hago con ?mi? libertad??, al segundo, el tambi?n recuadrado ?Santa Teresa de Jes?s?. Pero entonces, el lector puede sentirse perdido entre tanta fragmentaci?n visual. Tres son las piezas a seguir: -El director literario figura clave de la edici?n 692 Recogido en Su?rez Carballo, Fernando, op. cit., p?g. 169. 693 Su?rez Carballo, Fernando, op. cit., p?g. 169. 694 Blanchard, recogido en Su?rez Carballo, Fernando, op. cit., p?g. 169. 329 -Anaquel de libros -La feria de Frankfurt El escaso criterio del dise?ador genera en el lector una suerte de conflicto que puede provocar en ?l el abandono de la lectura. As?, si bien la primera pieza tiene a su favor que se encuentra en el tercio superior y adem?s est? desplazada hacia la derecha, por el contrario, la segunda de las piezas gana en cuanto al n?mero de m?dulos que ocupan sus columnas, uno m?s. Para acabar de tensar la cuerda, tenemos un tercer elemento, ?La feria de Frankfurt?, que pese a su peque?a dimensi?n, dispone de fotograf?a y se refuerza con el recurso del recuadro. Los puntos a favor y en contra de las diferentes piezas informativas entran en un conflicto demasiado ajustado. El lector se encuentra, por decirlo as?, ante una encrucijada y con indicaciones poco claras de qu? camino elegir. A continuaci?n, ofrecemos una selecci?n de dise?os, correspondientes a dos etapas diferentes de Tele/eXpr?s, para que el lector pueda hacerse una idea de las directrices que primaron en una y otra. Frente a la excesiva fragmentaci?n visual y la ausencia de un recorrido evidente (1965), destaca una reducci?n de focos visuales y una gu?a visual m?s o menos l?gica (1974). Dise?os (1965-1966) Dise?os (1974-1975) 330 Pero debe hacerse una ?ltima consideraci?n, con el objetivo de ofrecer una visi?n certera del dise?o period?stico. Me refiero a las razonables dudas que se plantea K?pper cuando, tras mucho indagar en las claves del dise?o, concluye lo siguiente: ?Hasta ahora sigue siendo inclaro sobre todo c?mo utiliza el lector realmente el peri?dico. ?Sigue ?l los itinerarios que como dise?ador quiero prefijarle o, por el contrario, el lector sigue sus rutas propias no convencionales que no se le pueden preestablecer?695?. Hay de todo y, seguramente s?, muchos lectores opten por un recorrido no convencional. Todos tenemos en mente, por ejemplo, la man?a de muchos por empezar a leer el peri?dico de atr?s hacia adelante. El dise?o no es tan matem?tico ni obliga a un ?nico recorrido de lectura. Ello no impide, sin embargo, que el editor siga unas directrices m?nimas para promover una lectura c?moda y eficaz. La situaci?n-tipo ser?a, como explica Vilches, la siguiente: ?La imagen visual estimula al observador para que organice su trabajo de lectura de modo parecido a 695 Recogido en Su?rez Carballo, Fernando, op. cit., p?g. 167. 331 como una partitura musical se presenta ante un director de orquesta. Los signos est?n all? pero cada int?rprete tonaliza y temporaliza su propia m?sica696?. 9.3. El p?blico objetivo El recorrido se completa cuando el p?blico objetivo del peri?dico es capaz, efectivamente, de interpretar esa partitura. El dise?ador ?y por supuesto, tambi?n, el director y los redactores de la publicaci?n? deben concretar ya de inicio cu?l es ese p?blico objetivo y tenerlo en mente para todas sus actuaciones. Dos son las fases fundamentales que debe seguir la actuaci?n del dise?ador, seg?n Costa y Mart?nez-Val697: 1. Se preocupar?, en primer lugar, por aislar y determinar su p?blico objetivo, y se plantear? con rigor cu?l es el conjunto de conocimientos y cu?l es la capacidad de esfuerzo de los individuos que forman este bloque, adem?s de reflexionar sobre la utilidad del mensaje. 2. Finalmente, buscar? traducir visualmente el mensaje de tal forma que se adecue al nivel de inteligibilidad de este p?blico-objetivo, favoreciendo los comportamientos naturales e instintivos de aquellos a los que nos dirigimos, evitando hacerles pensar de manera forzada o adivinatoria. Tele/eXpr?s, como se dijo, se erigi? en el referente del progresismo catal?n en la Barcelona tardofranquista. Por entonces, la progres?a catalana se distribu?a en diferentes grupos y movimientos sociales, recogidos por Gracia y Ruiz en un excelente ejercicio de concreci?n, lejos de la t?pica imagen del ?universitario progre con barba y gre?as, aspecto desaguisado, supuestamente liberado en materia sexual y sesudamente filos?fico?. El repertorio de la progres?a, que trataremos de resumir aqu?, se puede consultar m?s ampliamente en el cap?tulo ?Tigres de papel. La cultura progre?, en La Espa?a de Franco698. 9.3.1. El perfil intelectual o pol?tico Dos son los grandes bloques en que puede inscribirse la progres?a catalana, en funci?n de diferentes perfiles: el m?s intelectual o pol?tico, y el m?s vivencial. Dentro del primero, se encontraban los siguientes colectivos: -La militancia cristiana de base. 696 Recogido en Su?rez Carballo, Fernando, op. cit., p?g. 170. 697 Su?rez Carballo, Fernando, op. cit., p?gs. 138-139. 698 Gracia, Jordi y Ruiz, Miguel ?ngel, op. cit., p?g. 348 y siguientes. 332 -La militancia, minoritaria pero creciente, de los partidos clandestinos de izquierda, como el Partido Comunista Espa?ol (PEC), las agrupaciones socialistas y el Frente de Liberaci?n Popular, entre otros. -La militancia universitaria, que a partir de mayo del 68 recibi? un fuerte influjo de la izquierda, generando grupos trotskistas, mao?stas y ?cratas. Este primer bloque, m?s intelectual o pol?tico, est? encarnado por los hijos de la clase media, en muchos casos hijos de los vencedores de la Guerra Civil. 9.3.1.1. La Gauche Divine Tambi?n en este bloque debemos referirnos a la et?rea pero emblem?tica Gauche Divine, que uno de sus miembros, el arquitecto Oriol Bohigas, defin?a en los siguientes t?rminos: ?Viene a ser algo as? como la primera versi?n de posguerra (deformada por las especiales circunstancias pol?ticas del pa?s) de una cierta constante catalana: una alta burgues?a liberal con superficial adhesi?n a lo progresivo699? [El subrayado es del autor]. Otra definci?n, m?s pragm?tica, es la que ofrece el mecenas Alberto Puig Palau: Cabr?a se?alar aspectos que abarcan desde la manera de vestir, a los restaurantes que se frecuentan, los locales donde se toman copas o los lugares donde se pasan los fines de semana. Qu? s? yo. Pienso en Cadaqu?s, en Llofriu, en el restaurante ?la antigua Mariona?, Bocaccio, Flash Flash, la boutique Saltar y parar? En practicar determinadas profesiones, como las relacionadas con el cine, o la arquitectura. Ser paciente del doctor Vidal Teixidor, ser modelo, pintor, editor. De todo hay en la vi?a de la divine700. Se trata de dos definiciones surgidas del mismo grupo, realizadas por miembros de la Gauche Divine en aquella ?poca. Desde fuera y con la necesaria perspectiva hist?rica que requiere abordar este asunto, Alberto Villamandos public? en 2011 un excelente trabajo sobre el grupo, donde ofrece una de las mejores catalogaciones: [La Gauche Divine pecaba de] un elitismo que exclu?a en raz?n de clase social ?con la excepci?n tal vez de los hermanos Moix, y especialmente de Mars? y V?zquez Montalb?n? y de militancia pol?tica, ya que quedaban excluidas las gentes del r?gimen, los militantes de izquierda y los nacionalistas. En esta actitud hab?a no s?lo un af?n de ?pater la bourgeoisie, clase a la que pertenec?an, sino tambi?n de rebelarse frente a la seriedad cariacontecida del progresismo ortodoxo y conectar la cultura espa?ola con 699 Moix, Ana Mar?a, 24 horas con la Gauche Divine, Lumen, col. ?Palabra en el Tiempo?, 321, Barcelona, 1971, p?g. 68. 700 Moix, Ana Mar?a, 24 horas con la Gauche Divine, Lumen, col. ?Palabra en el Tiempo?, 321, Barcelona, 1971, p?g. 84. 333 lo que suced?a m?s all? de sus fronteras, fueran los ecos de mayo del 68, el hippismo de dise?o de Ibiza, la revoluci?n sexual, el estructuralismo o el mao?smo. Sus miembros descubrieron escritores hoy cl?sicos, formaron nuevos lectores m?s exigentes, transformaron la narrativa y la poes?a, renovaron el dise?o y la arquitectura del pa?s, dieron al foto-reportaje un estatus de obra art?stica, teorizaron extensamente sobre la cultura contempor?nea y produjeron enigm?ticas pel?culas de vanguardia y de horror de serie Z701 [El subrayado es del autor]. El grupo, o la etiqueta, nacen hacia mediados de los sesenta. Sin ?nimo de ser exhaustivo, podemos extraer una nutrida n?mina resultado del cruce entre la lista de Villamandos y Ana Maria Moix702. Servir? para hacernos una idea del influjo de este colectivo: los escritores Terenci Moix, Pere Gimferrer, Luis Goytisolo, F?lix de Az?a, Juan Mars?, Manuel V?zquez Montalb?n o la propia Ana Maria Moix; los poetas Jaime Gil de Biedma y Gabriel Ferrater; los arquitectos Ricardo Bofill, Oriol Bohigas u ?scar Tusquets; los editores Josep Maria Castellet, Jorge Herralde, Beatriz de Moura, Esther Tusquets o Rosa Reg?s; los fot?grafos Oriol Maspons, Colita o Xavier Miserachs; los directores de cine Joaqu?n Jord?, Jacinto Esteva, Carlos Dur?n o Gonzalo Su?rez; autores de c?mic como Enric Si?; te?ricos como Rom?n Gubern; y cantantes como Guillermina Motta o Joan Manuel Serrat. De este grupo de editores, poetas, cineastas, artistas, arquitectos, mecenas? se dice que operaron una revoluci?n cultural que trajo un aire nuevo en el asfixiante sistema franquista. Hacia 1964 y 1965, cuando nace Tele/eXpr?s, se dan los condicionantes econ?micos para abandonar definitivamente la literatura social y apostar por nuevas v?as que persiguen, como objetivos fundamentales, la libertad de expresi?n, la libertad sexual, de clases, de razas? ?Pero no como una consigna encaminada a la acci?n sino como condicionantes inherentes a la mentalidad de uno y a su modo de vivir?, concreta Jaime Gil de Biedma703. Nos interesa especialmente este grupo de potenciales lectores porque, ante la dificultad de los diarios para alcanzar cotas altas de lectura, la Gauche Divine devino un grupo cualitativamente muy importante que actu? como correa de transmisi?n cultural entre el peri?dico y la sociedad barcelonesa. Muchos eran lectores habituales de Tele/eXpr?s y, de hecho, varias son las vinculaciones de este grupo con el diario. Para empezar, el t?rmino de 701 Villamandos, Alberto, El discreto encanto de la subversi?n, Laetoli, Pamplona, 2011, p?gs. 20-21. 702 Moix, Ana Mar?a, 24 horas con la Gauche Divine, Lumen, col. ?Palabra en el Tiempo?, 321, Barcelona, 2001. 703 Moix, Ana Mar?a, 24 horas con la Gauche Divine, Lumen, col. ?Palabra en el Tiempo?, 321, Barcelona, 1971, p?g. 97. Para el poeta barcelon?s, las bases de este giro intelectual ?las puso el programa de estabilizaci?n financiera del a?o 59, y el ?xito que alcanz?. Despu?s de 1961, cuando la econom?a del pa?s se dispar? hacia arriba, empez? a resultar cada m?s m?s dif?cil para el escritor espa?ol, o para cualquier persona de izquierdas con intereses intelectuales, contemplar su propia frustraci?n como una imagen, como un s?mbolo, de la general frustraci?n del pa?s?. Y concluye: ?Creo que fue eso lo que hiri? de muerte a la llamada literatura social?. Op. cit., p?g. 100. 334 Gauche Divine lo acu?? desde sus p?ginas Joan de Sagarra, en su columna ?rumbas?, en octubre de 1967. Por otro lado, varios son los miembros de la Gauche que escriben asiduamente en Tele/eXpr?s: Ana Maria Moix, con la emblem?tica secci?n de ?24 horas en la vida de??; su polifac?tico hermano Terenci Moix, con las memorables columnas sobre cine y teatro; Manuel V?zquez Montalb?n, que debut? en Tele/eXpr?s como columnista pol?tico; o el te?rico cinematogr?fico Rom?n Gubern, con sus monogr?ficos sobre cine espa?ol y novela negra704. Adem?s, el diario tambi?n se hizo eco de la producci?n intelectual de significativas personalidades de la Gauche Divine y ejerci? en este sentido de altavoz: las novelas de Juan Mars? y de Manolo V?zquez, los poemarios y las memorias de Jaime Gil de Biedma, los supuestos te?ricos del cr?tico por excelencia Josep Maria Castellet y del joven Pere Gimferrer, la labor editorial de Carlos Barral, Beatriz de Moura, Jorge Herralde y Rosa Reg?s, o la obra creativa de la fot?grafa Colita y de los dibujantes Enric Si? y Jaume Perich, por mencionar s?lo algunos, ocupan destacados y habituales espacios en las p?ginas del peri?dico. Tele/eXpr?s era consciente de la trascendencia cultural de este grupo que, no en vano, protagoniz? dos de las protestas antifranquistas con m?s resonancia medi?tica. La primera, en 1966, cuando muchos de ellos se encerraron en el convento de los capuchinos de Sarri? junto a unos 500 manifestantes entre los que se contaban estudiantes, profesores, sacerdotes, periodistas e intelectuales catalanes. Reivindicaban la creaci?n del Sindicato Democr?tico de Estudiantes de la Universidad de Barcelona y, tras tres d?as de encierro, la polic?a los desaloj? con una carga que, a la postre, dio m?s publicidad si cabe a la iniciativa. La segunda protesta fue la que tuvo lugar con el encierro en el monasterio de Montserrat, en diciembre de 1970. Un grupo de 300 escritores, periodistas, intelectuales y profesionales de diversos sectores se manifestaban contra el proceso de Burgos, en el que se condenaba a muerte a seis etarras. El encierro dur? dos d?as y, como regoce Villamandos, ?su repercusi?n internacional fue in?dita en la historia del franquismo?. Sin embargo, esta segunda protesta signific? un endurecimiento de la represi?n franquista que tuvo, como una de sus consecuencias, el final del car?cter reivindicativo y singular de la Gauche Divine. El grupo y su aureola de intelectualidad alternativa se difuminaron hasta desaparecer definitivamente, pese a los intentos de resucitarlos. El 23 de noviembre de 1977, Ramon Barnils firma un art?culo en Tele/eXpr?s bajo el t?tulo ?A?n es pronto para la regauche divine705?. El periodista se refiere al vano intento de recuperar aquel fen?meno intelectual: ?Han querido resucitar la gauche divine cuando t?cticamente no es el momento: faltan las elecciones municipales para acabar de conseguir las condiciones 704 Los textos firmados por estos autores pueden consultarse en la base de datos que ofrecemos como anexo a esta tesis doctoral. 705 Barnils, Ramon, ?A?n es pronto para la regauche divine?, Tele/eXpr?s, 23 de noviembre de 1977, p?g. 28. 335 requeridas, objetivas si se permite la integraci?n del ilustre y comprometido adjetivo?. La recuperaci?n de este grupo, tambi?n ef?mera, llegar?a demasiado tarde, en el a?o 2000, con una exposici?n fotogr?fica bajo el auspicio del Ministerio de Educaci?n y Cultura, cuyo responsable era entonces Mariano Rajoy. La exposici?n se aloj? en Madrid, en la Sala Miralles del Ministerio, y recog?a fotograf?as de Colita, Miserachs y Maspons, muchas pertenecientes a una primera exposici?n en Barcelona en 1971 y que fue prohibida ipso facto, al d?a siguiente de su inauguraci?n. El rescate del a?o 2000, seg?n constata Villamandos, es solo apariencia. El car?cter reivindicativo e insolente de la originaria Gauche Divine se redujo y estuvo marcado por un doble uso, seg?n quien se lo apropie: ?Por una parte, por la mirada nost?lgica e idealizadora de los antiguos miembros de la gauche divine; y por otra, por la manipulaci?n por parte del gobierno del Partido Popular, dispuesto a encontrar un antecedente liberal en la Espa?a de la dictadura ajeno, sin embargo, a la militancia antifranquista hegem?nica, ya fuera comunista, socialista o claramente catalanista706?. 9.3.2. El perfil vivencial El segundo bloque, basado en experiencias o vivencias m?s directas, contempla los siguientes colectivos: -El movimiento obrero encarnado en las Comisiones Obreras, ?que se fundan como tales por toda Espa?a en 1966, aunque existen precedentes desde fines de los cincuenta (Ruiz, 1988), cuando se forman los primeros grupos espont?neos de obreros para defender mejoras en las condiciones de trabajo no expl?citamente pol?ticas?. -El movimiento vecinal, que busc? canalizar las protestas populares ante la ausencia de servicios tan b?sicos como el agua, el alcantarillado o la luz, tras el r?pido crecimiento de poblaci?n que experiment? Barcelona, como muchas otras ciudades, y que deriv? en el fen?meno del barraquismo. Con todo, este bloque lo protagonizan la clase obrera o clases populares que se movilizan ante problemas como la ausencia de servicios b?sicos, pero tambi?n, como detectan Maspons y Miserachs, est?n las formas divinas de una izquiera criada en la alta burgues?a y cargada de mala conciencia, ganas de vivir y curiosidad intelectual despierta707. 706 Villamandos, Alberto, El discreto encanto de la subversi?n, Laetoli, Pamplona, 2011, p?g. 242. 707 Recogido en Gracia, Jordi y Ruiz, Miguel ?ngel, op. cit., p?g. 350. 336 9.3.3. Un lector motivado El repertorio que aqu? recogemos nos indica, como primera informaci?n, que estamos ante un lector potencial muy motivado, receptivo a la l?nea editorial que se plante? Tele/eXpr?s, diario que miraba m?s hacia Europa que a Madrid. Es obvio que el suplemento literario va a tener como principal p?blico objetivo a colectivos del primer bloque, el m?s intelectual, y sobre todo el universitario, pero conviene no olvidar el tir?n informativo que este diario tuvo entre otros colectivos, con monogr?ficos dedicados, por ejemplo, al Socialismo y al movimiento obrero, o con autores tan difundidos entre las clases m?s populares como Francisco Candel, cuya difusi?n fue escasa en otros medios, pese a su ingente y cualitativa obra literaria. As?, por ejemplo: -Un esc?ptico que cree en la gente: Francisco Candel. Tele/eXpr?s, 30 de enero de 1974 -Krausismo, liberalismo y socialismo. Tele/eXpr?s, 5 de febrero de 1975 -Ojeada sobre la historia del movimiento obrero. Tele/eXpr?s, 2 de abril de 1975 De este modo, las fallas que se puedan hallar en el dise?o period?stico seguramente quedaron suplidas por la motivaci?n extra de unos colectivos ?vidos de informaci?n, que buscaron en Tele/eXpr?s lo que otros medios no ofrec?an. El diario barcelon?s se preocup? por los efectos que la tarea comunicativa de masas pod?a tener en el p?blico lector. En este punto debe acudirse a la denominada Teor?a de la Comunicaci?n de Masas, para observar de qu? manera opera el proceso de env?o y recepci?n de mensajes en los medios de informaci?n general, al menos en la ?poca que estudiamos, desde 1964 a 1975. Uno de los monogr?ficos del propio Tele/eXpr?s indaga sobre ello. A modo introductorio, Pere Oriol Costa esboza la evoluci?n del denominado boom de la comunicaci?n, gracias al amplio y r?pido desarrollo de las tecnolog?as. En 1974, la situaci?n te?rica es de un grave desorden. Conceptos como ?mensaje?, ?significado?, ?informaci?n?, ?comunicaci?n?? se confunden y se intercambian sin ning?n criterio. As?, un primer paso para clarificar la situaci?n es diferenciar entre dos conceptos que el autor considera claves: ?informaci?n? y ?comunicaci?n?. El primer concepto, el de informaci?n, est? vinculado a ?la transmisi?n de mensajes y a la cantidad de novedad que estos mensajes aporten?. Mientras que el concepto de ?comunicaci?n? debe vincularse, adem?s de a todo lo anterior (transmitir algo novedoso), al ?significado de los mensajes y a la forma en que estos mensajes afectan al hombre o a la masa?. Hecha esta diferenciaci?n, la comunicaci?n debe considerarse, seg?n Costa, ?una materia interdisciplinaria?. Tres son las grandes ?reas que cabe se?alar: 337 a) ?rea sint?ctica (relativa a la transmisi?n de informaci?n). En este caso, a la hora de estudiar la transmisi?n de mensajes hay que hablar de Matem?ticas y Cibern?tica. b) ?rea sem?ntica (relativa a los significados). En este caso, a la hora de estudiar los significados, el te?rico se est? moviendo en el campo de la Ling??stica. c) ?rea pragm?tica (referida a los sujetos que intervienen en la comunicaci?n). Y aqu?, cuando se estudia el impacto en el hombre o la masa, uno debe moverse en el terreno de la Psicolog?a, la Sociolog?a y la Psicolog?a Social. En esta ?ltima ?rea debe centrarse el estudio de los medios de comunicaci?n de masas, cuya ?caracter?stica m?s esencial reflejada en casi todos los estudios que se refieren al tema, lo constituye el hecho de que se trata de una comunicaci?n unidireccional, de arriba abajo, sin que el receptor tenga serias posibilidades de retroalimentar a los que las estructuras actuales han situado como aut?nticos promotores de estos mensajes de masa?. En 1974, la visi?n de los te?ricos es bastante pesimista en cuanto a cambiar tal situaci?n, hasta el punto de calificarla como ?irreversible?, pues ?la comunicaci?n de masas se ha asentado en nuestra sociedad desarrollada absolutamente de la mano del avance tecnol?gico, tambi?n irreversible?. Es cierto, seg?n recoge Costa, que se han dado propuestas revolucionarias como el fen?meno contracultural, con el que se pretend?a recuperar la bidedireccionalidad de la comunicaci?n. ?Pero esta actitud s?lo puede tener efectos subjetivos pues en el ?mbito sociol?gico nos reafirmamos en que el proceso es irreversible?, sentencia el periodista. Tal es el contexto te?rico de 1974 y a ?l nos hemos referido impl?citamente a lo largo de este cap?tulo, matizando la supuesta pasividad de un lector, el universitario, que tambi?n condicion? la selecci?n de temas y el dise?o period?stico en la mente de los emisores del diario. 338 10. Ep?logo El 18 y 19 de septiembre de 2013 el Centro de Cultura Contemporanea de Barcelona (CCCB) acog?a unas jornadas bajo el t?tulo ?El sentido de la cultura?. Se citaban intelectuales, acad?micos, cr?ticos y profesionales del sector, entre otras autoridades, inquietos todos por la suerte que corre este bien tan preciado para la humanidad en una crisis econ?mica y social de consecuencias devastadoras. En un contexto muy diferente al que ha ocupado nuestra tesis, se buscaba respuesta a una misma pregunta: ?Cu?l es el papel de la cultura en una sociedad y por qu? debemos protegerla? La dictadura de Franco merm? desde 1939 y hasta bien entrada la democracia el potencial de un bien que, al margen de su goce est?tico, serv?a para hacernos m?s libres; ahora, la dram?tica crisis mundial afecta a esta esfera de la sociedad con importantes recortes econ?micos por parte de las administraciones y, adem?s, se eleva el precio de acceso a los bienes culturales. Aunque separados en el tiempo, ambos contextos sirven para plantearnos qu? hacer cuando la cultura se ve gravemente amenazada. No entraremos a analizar obviamente una actualidad que, habida cuenta de la magnitud de esta crisis, dar?a para un trabajo tanto o m?s extenso que el aqu? conclu?mos. Pero resulta provechoso comprobar que, tanto ahora como ayer, la cultura se est? viendo amenazada ?porque introduce en nuestra vida complejidad, nos hace m?s capaces de responder con instrumentos complejos a la complejidad de la existencia?, en palabras de Antonio Monegal, director de los debates que se plantearon en el CCCB y catedr?tico de Teor?a de la Literatura y Literatura Comparada en la Universitat Pompeu Fabra708. Monegal toma como referencia al especialista en pol?ticas culturales John Holden y a su obra, anterior a la crisis y centrada en la era Thatcher, El valor cultural y la crisis de legitimidad: ?Para Holden hay una contradicci?n en que la pol?tica acepte la cultura como un poder transformador beneficioso mientras minimiza o ignora su capacidad pertubadora, que es tambi?n parte de su valor p?blico?. La ecuaci?n es sencilla. Las posibilidades de la cultura, entendida como el conjunto de conocimientos que permite al individuo y a la sociedad desarrollar su juicio cr?tico, empiezan a cuestionarse cuando determinado orden pol?tico, de signo totalitario o de salvaje capitalismo, ve peligrar su poder establecido. De ah? el m?rito de experiencias como la que protagoniz? Tele/eXpr?s en un contexto nada propicio para el desarrollo cr?tico de la cultura. Como explica Monegal, s?lo desde la complicidad del sistema educativo, del pol?tico y de los medios de comunicaci?n se puede superar el d?ficit social de valoraci?n de la cultura: ?Es obvio que cualquier soluci?n pasa por 708 Monegal expone sus conclusiones en el suplemento cultural de La Vanguardia. Cons?ltese Monegal, Antonio, ?El sentido de la cultura?, La Vanguardia, Suplemento Cultura/s, 589, Barcelona, 2 de octubre de 2013, p?gs. 3-4. 339 el sistema educativo, y por la responsabilidad de los medios de comunicaci?n como creadores de opini?n p?blica, dos ?mbitos que las estructuras administrativas y las agendas pol?ticas mantienen separados del sistema cultural aunque los tres tienen funciones an?logas de servicio al conocimiento, construcci?n de imaginarios colectivos y, en teor?a, desarrollo de la capacidad cr?tica del ciudadano?. Ya hemos visto que el contexto educativo-cultural y socio-pol?tico del tardofranquismo no acompa?? a los medios de comunicaci?n en esa tarea de despertar la actitud cr?tica de la sociedad barcelonesa. Tele/eXpr?s lo tuvo francamente dif?cil para romper la voz ?nica, el mon?logo oficial del R?gimen, y propiciar el di?logo necesario que reflejase la pluralidad de la sociedad espa?ola. En la primera de estas esferas, la diversidad editorial del momento y la supuesta bonanza del sector no se tradujeron en una oferta de t?tulos plenamente v?lida ni en altos niveles de lectura, tanto de diarios como de libros. El problema nac?a en la escuela, que no fomentaba la lectura cr?tica, y se extend?a a la sociedad, falta de una red p?blica de bibliotecas. Por lo dem?s, la reputaci?n de la cr?tica literaria en los medios de comunicaci?n no pasaba por su mejor momento y se cuestionaba la influencia del tambi?n denominado lector profesional. En la esfera socio-pol?tica, el periodismo de la ?poca luch? contra la censura en sus sucesivas formas y colores, desde la prohibici?n directa y expl?cita de los primeros a?os, a la Ley Fraga y su censura previa y a los mecanismos m?s sutiles de represi?n en ?pocas supuestamente m?s propicias para la libertad. El Real Decreto-Ley 24/1977 suprimi? el famoso art?culo 2 de Fraga Iribarne pero hasta bien entrada la democracia las secuelas de la censura fueron tan profundas que Espa?a continu? pagando el pato en varios frentes: la realidad diferencial catalana continuaba en entredicho; la falta de planificaci?n de las instituciones acarre? problemas evidentes en el sector del teatro, que vivi? por otro lado uno de los momentos m?s tensos que se recuerdan en esa etapa: el Consejo de Guerra contra Els Joglars; y el desfase intelectual, en definitiva, que se produjo respecto de otras culturas en libertad supuso un lastre que habr?a de acompa?arnos por mucho tiempo. Cuando a uno lo retienen durante a?os en la l?nea de salida, emprender la carrera no es f?cil; supone un esfuerzo tit?nico alcanzar no ya a la cabeza de carrera, sino a los atletas m?s rezagados. Tele/eXpr?s, v?ctima tambi?n de ese contexto, dispuso sin embargo de la posici?n privilegiada del cr?tico e intelectual, formado en las aulas pero sobre todo en las librer?as de viejo y clandestinas, y en los viajes al extranjero. Este manten?a contactos, primero encubiertos, despu?s abiertamente declarados, con la realidad cultural del momento, la que se respiraba en democracia en otras latitudes. El diario, a la vez que ?l mismo descubr?a esos valores enterrados por la dictadura, animaba a sus lectores y a la sociedad barcelonesa del 340 momento en una carrera de obst?culos que se presum?a dif?cil pero tambi?n ilusionante. El pistoletazo de salida se hab?a dado demasiado tarde, pero la energ?a acumulada y la avidez de conocimiento fueron excelentes compa?eros de viaje para recuperar el tiempo perdido. El papel del cr?tico fue clave para encauzar esa ambici?n en muchos casos descontrolada. De repente uno sent?a que, tras 40 a?os encerrado en el claustrof?bico espacio de la dictadura, ahora exist?a la oportunidad de ser enteramente libre. En el cap?tulo del exilio nos referimos al s?mbolo de la puerta como representante de la dignidad humana, en tanto que elemento con que voluntariamente delimitamos el espacio infinito para hacerlo habitable, reconfortante, comprensible a nuestro esquema mental. El s?mbolo se pervierte cuando esa puerta se nos cierra a cal y canto sin que el individuo tenga la libertad de abrirla o cerrarla cuando quiera, para salir ?l o para dejar entrar a lo exterior e infinito. Tal perversi?n es la que tiene lugar en el sistema dictatorial y as? imper? en Espa?a durante 40 a?os. Pero como se dijo, y siguiendo a Jean Paul Sartre, el individuo no puede no ser libre, siempre existe un resquicio, una v?lvula de escape por la que ejercer un derecho inalienable al ser humano. El pasado anterior a la Guerra Civil, la realidad europea, la latinoamericana, los propios valores universales que existen en cualquier hombre? se convirtieron en la ventana ?otro s?mbolo de dignidad, seg?n supo ver Georg Simmel, aunque limitado por su ?nica direcci?n, pues este vano est? generalmente pensado para ver desde dentro hacia fuera? que permiti? aprehender la democracia desde la represi?n, la libertad desde la c?rcel. Y aqu? el cr?tico desempe?? un papel clave, con el di?logo como herramienta fundamental, entre presente y pasado, entre interior y exterior, incluso consigo mismo, y que sirvi? para forzar poco a poco y con precisi?n cirujana la cerradura del R?gimen. Tal proceso es el que hemos puesto de manifiesto en dos etapas destacadas del diario: la primera, con el suplemento ?Tele/eXpr?s Literario?, la segunda, con las secciones ?Letras? y ?Catalunya/Cultura?. En la primera, se evidencia la teor?a de Maurice Halbwachs y la necesidad de reconstruir el pasado a partir del presente mediante el di?logo entre memorias colectivas alternativas a la oficial del R?gimen709. No es otra la funci?n que desempe?a Tele/eXpr?s en sus p?ginas culturales y literarias, sobre todo a ra?z del suplemento. El retorno a las vanguardias y al Surrealismo, el admirativo rescate de la Generaci?n del 27, o el descubrimiento de la poes?a hispanoamericana de Lezama Lima? dan buena fe de una apuesta literaria que se propuso rescatar del olvido la tradici?n truncada por la Guerra Civil. Ello queda claro no s?lo por el mayoritario n?mero de cr?ticas que se firman al respecto; 709 Farf?n, op. cit., p?g. 58. 341 tambi?n por el cualitativo significado de proponer a Castellet como portavoz del ideario cr?tico que habr? de guiar los pasos del suplemento, ya desde el primer n?mero. Portavoz va a ser el propio Tele/eXpr?s de una sensibilidad literaria que pide a gritos mirar hacia Europa e Hispanoam?rica, para descubrir todo cuanto el franquismo neg? en los inmediatos a?os de posguerra y hasta bien entrados los 60. En el ?mbito de la novela, el diario recupera el tiempo perdido leyendo obras extranjeras, sobre todo en lengua alemana, pero tambi?n inglesa y francesa, y se descubre con gozo la literatura hispanoamericana, que se abord? primero desde la bruma, palpando a ciegas y con aciertos puntuales y brillantes ? recu?rdese la rese?a de Pascual Maisterra en Tele/eXpr?s sobre Cien a?os de soledad, una de las primeras y m?s completas que se tienen de la ?poca?, para afinar el olfato despu?s y convertir a Tele/eXpr?s en la casa de los autores m?s emblem?ticos del boom: Vargas Llosa, Garc?a M?rquez, Jos? Donoso? En su mirada a Espa?a, Tele/eXpr?s destaca por encima de todo la explosi?n antirealista de los hermanos Goytisolo y Juan Mars?, tremendamente cr?ticos con el R?gimen, pero tambi?n descubre a j?venes valores como Eduardo Mendoza, que apuntan hacia otro tipo de narrativa, menos experimentalista pero igualmente novedosa. A cuenta gotas primero, y con amplios monogr?ficos despu?s, se recupera la obra de los espa?oles exiliados y se ofrece un tratamiento complejo del fen?meno, analizando cuantos perfiles se dieron tras la contienda: los exiliados que vivieron fuera de Espa?a (Corpus Barga, Rafael Alberti); aquellos que, aun habiendo regresado, decidieron mantenerse al margen (Juan Gil-Albert); y los vencedores que, al pasar de los a?os, acabaron v?ctimas del sistema (Ignacio Agust?). En paralelo, se reintegra a las mal denominadas ?literaturas perif?ricas?, rescatando a autores catalanes, valencianos, gallegos y vascos. Por primera vez en las p?ginas literarias de un peri?dico barcelon?s, escritores y universitarios catalanes se expresan libremente en catal?n. Esta iniciativa, que toma forma con motivo del D?a del Libro de 1974, se consolidar? un a?o despu?s con un par de p?ginas bajo el t?tulo ?Llibres i cultura?, donde se analiza ?tambi?n en catal?n? la literatura catalana de cl?sicos y co?taneos. La misma recuperaci?n se produce en el plano metaliterario, tratando de hacer justicia con g?neros como el cuento y el relato corto, no s?lo con cr?ticas a los autores del momento sino publicando tambi?n obras de creaci?n. El suplemento ?Tele/eXpr?s Literario? desaparece en marzo de 1976 y es sustituido por la secci?n ?Letras? primero y ?Catalunya/Cultura? despu?s, hasta finales de 1980, fecha en que desaparece el rotativo. Durante toda esta etapa se observan indicios de un tratamiento posmoderno de la realidad cultural y literaria de la ?poca: ocaso de las vanguardias, reivindicaci?n de colectivos tradicionalmente exclu?dos como el de la mujer, las minor?as 342 sexuales, ?tnicas y culturales, la exaltaci?n de los valores corporales, la diversificaci?n y fragmentarizaci?n de la realidad a trav?s de la tecnolog?a y los nuevos medios de comunicaci?n de masas? Es en este marco que se percibe un tratamiento m?s complejo del fen?meno literario y cultural, visto no como una sucesi?n pendular de movimientos y generaciones, sino como una red de nudos que se interconectan los unos con los otros. Posmodernidad que ya se apuntaba en la primera etapa del diario, cuando Tele/eXpr?s se rebel? contra lo establecido por el r?gimen, o, como vimos con Elizabeth J. Ord??ez, ?contra lo construido e impuesto en la cultura, lo que no es natural ni neutral sino constituido por discursos en ?ltima instancia fundados en la pol?tica, la ideolog?a, el poder710?. Aun cuando sin darse cuenta el diario ca?a en el error de la tradici?n del p?ndulo, imponiendo tambi?n una tendencia a sus lectores: vanguardias, surrealismo, novela experimental? Podr?a decirse que el diario continua la hoja de ruta del suplemento, esto es, la de establecer un di?logo constante con aquellas memorias alternativas a la oficial del R?gimen, pero ahora la complejidad de una nueva etapa, cuyos a?os resultaron vertiginosos en todas las esferas, hace necesaria una vuelta de tuerca m?s. En las secciones Tele/eXpr?s subsiste la atenci?n a las vanguardias a la vez que se introduce un nuevo elemento, el de la fragmentarizaci?n po?tica que caracteriza a los albores de la democracia, sobre todo en 1979 y 1980. El diario entabla relaci?n con su diversidad m?s coet?nea, que se traduce en dos manifestaciones singulares: la micronuclearizaci?n y la descentralizaci?n. Hasta entonces, groso modo, el r?gimen franquista hab?a propiciado el choque entre la poes?a oficial del Garcilasismo de los 40 y la respuesta contestataria de la poes?a social de los 50. A estas etapas, seguir?an la de los nov?simos y los posnov?simos, hasta situarnos a finales de los setenta con una eclosi?n po?tica de diversos estilos, temas, idiomas y tendencias. Y esto es lo que se refleja ahora, junto a la autocr?tica tambi?n del gremio, que pone al descubierto las injusticias de la denominada publicidad generacional, rescatando a poetas postergados como Alfonso Costafreda, Leopoldo Mar?a Panero o Manolo V?zquez Montalb?n. En la novela, triunfa definitivamente la preferencia por lo alem?n y por aquellos autores que recuerdan a Espa?a su situaci?n actual, pues afrontan una situaci?n conflictiva, destructiva, de un mundo que se desintegra. Robert Musil, Hugo von Hofmannsthal, Hermann Broch? se convierten en referentes de una novel?stica que, para expresar el mundo que les rodea, necesitan de nuevas formas de expresi?n. Una vez m?s, el diario deber? rescatar de los prejuicios ideol?gicos de la cr?tica a figuras clave, caso paradigm?tico el de Thomas Mann. Pero lo m?s singular en esta nueva etapa de Tele/eXpr?s es, como dec?amos, la reivindicaci?n de colectivos, comunidades y literaturas tradicionalmente exclu?das. Se abord? la influencia 710 Ord??ez, Elizabeth J., op. cit., p?g. 177. 343 de la literatura brasile?a e incluso su car?cter fundacional en la gestaci?n del boom, y se denunci? a la oficialidad de la cr?tica centralista espa?ola, que censur? todo aquello que no fuera castellano. Sin abandonar, por otro lado, a los intocables Garc?a M?rquez y Vargas Llosa, que contin?an ocupando un puesto destacado en el diario, se abordaron figuras m?s pol?micas como las de Manuel Puig o Guillermo Cabrera Infante. En Espa?a se abre paso la tem?tica homosexual y otros tab?es como la masturbaci?n y las relaciones extramatrimoniales; triunfa la novela polic?aca, expresi?n directa de la democracia burguesa que se empieza a gestar en Espa?a; y la mujer se hace un hueco en la narrativa, pese al lastre de una visi?n paternalista a?n vigente. Y todo, como dec?amos, acompa?ado por un contexto educativo-cultural y socio- pol?tico que no fue capaz de promover lo suficiente la lectura de libros y peri?dicos. De ah? la importancia que debe darse a la apuesta del diario barcelon?s por conseguir un dise?o atractivo, marcado por el inconfundible color sepia del suplemento y por la inteligente distribuci?n de los elementos period?sticos. Si bien no se alcanzaron los ?ndices de lectura que hubieran sido deseables para una ciudad europea, el esfuerzo qued? recompensado por la fidelidad de un p?blico ?la progres?a barcelonesa y, especialmente, los j?venes universitarios y los miembros de la Gauche Divine? cualitativamente muy importante. En esos lectores, y en el cuerpo de periodistas que hizo posible ese oasis del periodismo barcelon?s, empez? a gestarse parte de la transici?n cultural que preceder?a ?y aun posibilitar?a? la transici?n pol?tica tras la muerte del general Franco. 344 11. Bibliograf?a 11.1. Ensayo y creaci?n -Aguirre, Jos? Fernando, ?El escritor, eso que molesta?, Tele/eXpr?s, 16 de junio de 1965, p?g. 4. -Agust?, Ignacio, Ganas de hablar, Editorial Planeta, Barcelona, 1974. -Alemany, Joan et al., Periodisme en temps dif?cils, Diputaci? de Barcelona, Col. ?Vaixells de paper?, Barcelona, 1989. -Alessanco, Mar?a, ?Musil, tras el saber absoluto?, Tele/eXpr?s, 16 de diciembre de 1980, p?g. 11. -Antem, Mar?a-Luisa y S?ria, Josep Maria, ?Brecht en el Liceo (Mahagonny)?, Tele/eXpr?s, 5 de febrero de 1971, p?g. 7. -Arimany, Miguel, ?Vanguardismo y poes?a concreta y-o visual en Catalunya?, Tele/eXpr?s, 30 de enero de 1974, p?g. 19. -Art?s-Gener, Avel?l?, ??Generaci?n perdida??, Tele/eXpr?s, 16 de enero de 1974, p?g. 17. -Art?s-Gener, Avel?l?, ?Homenaje de despedida a Mario Vargas Llosa. La vivencia?, Tele/eXpr?s, 19 de junio de 1974, p?g. 19. -Art?s-Gener, Avel?l?, ?Manent, investigador de fons?, Tele/eXpr?s, 29 de septiembre de 1976, p?g. 15. -Azc?n-Bieto, J. y Tal?n M. (coord.), Fundamentos de fisiolog?a vegetal, Universitat de Barcelona (McGraw- Hill), Barcelona, 2000. -Aznar, Manuel, El exilio literario espa?ol de 1939. Actas del 1er congreso internacional, Universitat Aut?noma de Barcelona, Bellaterra, 2004. -Caudet, Francisco, ?Dialogizar en el exilio?, El exilio literario espa?ol de 1939. Actas del 1er congreso internacional (vol. 1), Universitat Aut?noma de Barcelona, Bellaterra, 2004, pp. 31-55. -Hadzelek, Aleksandra, ??Por qu? la autobiograf?a? El exilio en la autobiograf?a o la b?squeda de la identidad perdida?, El exilio literario espa?ol de 1939. Actas del 1er congreso internacional (vol. 1), Universitat Aut?noma de Barcelona, Bellaterra, 2004, pp. 309-316. 345 -Qui?ones, Javier, ?Desgarrada y amarga anda la Espa?a peregrina: los exiliados y la Espa?a franquista (1940-1975)?, El exilio literario espa?ol de 1939. Actas del 1er congreso internacional (vol. 2), Universitat Aut?noma de Barcelona, Bellaterra, 2004, pp. 57-67. -B., R., ?Espriu, entre la monarquia i la mort?, Tele/eXpr?s, 13 de octubre de 1976, p?g. 15. -Barnils, Ramon, ?A?n es pronto para la regauche divine?, Tele/eXpr?s, 23 de noviembre de 1977, p?g. 28. -Bartra, Agust?, Antolog?a de la poes?a norteamericana, Col. ?Selecciones de Poes?a Universal?, Plaza Jan?s, Barcelona, 1976. -Bartolom? Pons, Esther, Miguel Delibes y su guerra constante, ?mbito Literario, Barcelona, 1979. -Bartolom? Pons, Esther, ?La eclosi?n del relato fant?stico?, Tele/eXpr?s, Barcelona, 1 de diciembre de 1980, p?g. 16. -Bartolom? Pons, Esther, ?El Naturalismo cumple cien a?os?, Tele/eXpr?s, 19 de mayo de 1980, p?g. 18 -Bartolom? Pons, Esther, ?Actualidad de Gald?s?, Tele/eXpr?s, 28 de mayo de 1980, p?g. 17. -Bartolom? Pons, Esther, ?La Regenta, obra cumbre de un Clar?n que fue algo m?s que un novelista?, Tele/eXpr?s, 25 de junio de 1980, p?g. 16. -Bartolom? Pons, Esther, ?Una antolog?a cr?tica del Modernismo?, Tele/eXpr?s, 23 de julio de 1980, p?g. 17. -Bartolom? Pons, Esther, ?Palabra y memoria de Carme Riera?, Tele/eXpr?s, 8 de octubre de 1980, p?g. 18. -Bartolom? Pons, Esther, ?Silencio en torno al aniversario de la muerte de Thomas Mann?, Tele/eXpr?s, 15 de diciembre de 1980, p?g. 14. -Bartolom? Pons, Esther, ?Mi encuentro con Thomas Mann?, Tele/eXpr?s, 16 de diciembre de 1980, p?g. 17. -Bartolom? Pons, Esther, Quevedo, Serie ?El Autor y su Obra?, Barcanova, Barcelona, 1984. -Bartolom? Pons, Esther, ?Un libelo contra los catalanes?, en Caminero, Juventino, La rebeli?n de Barcelona, Universidad de Deusto-Reichenberger, Bilbao-Kassel, 1984. -Bassolas, Carmen, La ideolog?a de los escritores. Literatura y pol?tica en ?La Gaceta Literaria? (1927-1932), Editorial Fontamara, col. De la Naturaleza de las Cosas, Barcelona, 1975. -Bassets, Llu?s, ?Jos? Mar?a Castellet habla de los males de nuestra literatura?, Tele/eXpr?s, 2 de enero de 1974, p?g. 15. 346 -Bassets, Llu?s, ?Las tres ?pocas de Ana Mar?a Matute?, Tele/eXpr?s, 13 de febrero de 1974, p?g. 15. -Bassets, Llu?s, ?Vargas Llosa regresa al Per??, Tele/eXpr?s, 20 de febrero de 1974, p?g. 15. -Bassets, Llu?s, ?Manuel V?zquez Montalb?n, en busca de sus se?as de identidad?, Tele/eXpr?s, 10 de abril de 1974, p?g. 15. -Bassets, Llu?s, ?Vargas Llosa y la marginaci?n?, Tele/eXpr?s, 19 de junio de 1974, p?g. 21. -Bassets, Llu?s, ?El boom del nuevo libro pol?tico?, Tele/eXpr?s, 12 de mayo de 1976, p?g. 13. -Bassets, Llu?s, ?Un retrato robot del cr?tico cultural?, Tele/eXpr?s, 30 de junio de 1976, p?g. 13. -Beneyto, Antonio, ?Consideraciones sobre la narraci?n breve en Espa?a?, Tele/eXpr?s, p?g. 17. -Beneyto, Juan, ?Informaci?n y sociedad?, Revista de Occidente, Madrid, 1970, p?g. 17. -Benito, ?ngel, La socializaci?n del poder de informar, Ediciones Pir?mide, Madrid, 1978. -Bohm, David, Sobre el di?logo, Kair?s, Barcelona, 1996. -Bonada, Llu?s, ?Nova editorial de llibres de butxaca?, Tele/eXpr?s, 29 de marzo de 1980, p?g. 18. -Bonet, Laureano, La revista Laye. Estudio y antolog?a, Edicions 62, Barcelona, 1988, -Bravo-Villasante, Carmen, ?Para una reivindicaci?n?, Tele/eXpr?s, 2 de enero de 1974, p?g. 16. -Broch, ?lex, ?Cr?tica liter?ria. Pel cam? ral del nord, de Robert Saladrigas?, Avui, 3 de diciembre de 1980. -Buber, Martin, Di?logo y otros escritos, Riopiedras, Barcelona, 1997, p?g. 50. Traducci?n de C?sar Moreno M?rquez. -Caballero, Juan Jos?, ?Leopoldo [Mar?a] Panero: ?Forzar la vida es la ?nica manera de vivirla??, Tele/eXpr?s, 27 de octubre de 1976, p?g. 13. -Caminero, Juventino y Bartolom? Pons, Esther, La rebeli?n de Barcelona, Universidad de Deusto- Reichenberger, Bilbao-Kassel, 1984. Bartolom? Pons firma el ap?ndice ?Un libelo contra los catalanes?. -Candel, Francisco, ?C?mo me inici? en la lectura del libro catal?n?, Tele/eXpr?s, 16 de julio de 1977, p?g. 2. -Carandell, Jos? Mar?a, ?El p?blico y la cr?tica ante Rosa Chacel?, Tele/eXpr?s, 2 de febrero de 1972, p?g. 15. 347 -Carandell, Jos? Mar?a, ?Tendencias y autores espa?oles?, Tele/eXpr?s, 2 de enero de 1974, p?g. 16. -Carandell, Jos? Mar?a, ?Los extravagantes?, Tele/eXpr?s, 16 de enero de 1974, p?g. 16. -Carandell, Jos? Mar?a, ?Corpus Barga, visto por J. A. Goytisolo?, Tele/eXpr?s, 16 de enero de 1974, p?g 17. -Carandell, Jos? Mar?a, ?Magia rom?ntica?, Tele/eXpr?s, 27 de febrero de 1974, p?g. 17. -Carandell, Jos? Mar?a, ?A los cincuenta a?os de la muerte de Kafka?, Tele/eXpr?s, 22 de abril de 1974, p?g. 5. -Carandell, Jos? Mar?a, ?Portugal clandestino?, Tele/eXpr?s, 5 de junio de 1974, p?g. 15. -Carandell, Jos? Mar?a, ?Mario Vargas y los otros?, Tele/eXpr?s, 19 de junio de 1974, p?g. 19. -Carandell, Jos? Mar?a, ?Neruda: de las cosas a los hombres?, Tele/eXpr?s, 10 de julio de 1974, p?g. 16. -Carandell, Jos? Mar?a, ?Gil de Biedma: diario?, Tele/eXpr?s, 25 de septiembre de 1974, p?g. 18. -Carandell, Jos? Mar?a, ?Kafkianas?, Tele/eXpr?s, 27 de noviembre de 1974, p?g. 18. -Carandell, Jos? Mar?a, ?Juan Mars? y la memoria colectiva?, Tele/eXpr?s, 5 de febrero de 1975, p?g. 15. -Carandell, Jos? Mar?a, ?Narrativa alemana de hoy?, Tele/eXpr?s, 25 de junio de 1975, p?g. 18. -Carandell, Jos? Mar?a, ?B?rbaro imaginario?, Tele/eXpr?s, 7 de abril de 1976, p?g. 15. -Carandell, Jos? Mar?a, ?Homosexualidad y literatura?, Tele/eXpr?s, 26 de mayo de 1976, p?g. 16. -Carandell, Jos? Mar?a, ?Charlas con La Pasionaria?, Tele/eXpr?s, 15 de junio de 1977, p?g. 15. -Carandell, Jos? Mar?a, ?Actualidad del feminismo?, Tele/eXpr?s, 6 de julio de 1977, p?g. 15. -Carandell, Jos? Mar?a, ?El anarquismo en libro?, Tele/eXpr?s, 10 de agosto de 1977, p?g. 15. -Carandell, Jos? Mar?a, ?Literatura alemana, una moda merecida?, Tele/eXpr?s, 8 de julio de 1978, p?g. 8. -Carandell, Jos? Mar?a, ?Pepe Carvalho est? en Barcelona?, Tele/eXpr?s, 11 de enero de 1978, p?g. 20. -Cata?o, Jos? Carlos, ?El ?Concierto barroco? de Alejo Carpentier?, Tele/eXpr?s, 12 de marzo de 1975, p?g. 16. -Carbonell, Jos? Mar?a, ?Los cuentos?, Tele/eXpr?s, Barcelona, 1 de junio de 1977, p?g.18. 348 -Casas?s, Josep Maria, Periodisme catal? que ha fet hist?ria, Editorial Proa, Barcelona, 1996. -Castellet, J. M. et al. La cultura bajo el Franquismo, Laia/Ediciones de Bolsillo, Barcelona, 1977, p?gs. 105- 155. -Gimferrer, Pere, ?La literatura?, La cultura bajo el Franquismo, Laia/Ediciones de Bolsillo, Barcelona, 1977, p?gs. 105-155. -Monle?n, Jos?, ?Presente y futuro del teatro espa?ol?, La cultura bajo el Franquismo, Laia/Ediciones de Bolsillo, Barcelona, 1977, p?gs. 241-259. -Castellet, Josep Maria, Mem?ries confidencials d?un editor. Tres escriptors amics, Edicions 62, Col. ?Bibliografies i mem?ries?, 50, Barcelona, 2012, p?g. 140. -Casquete, Jes?s, ?Calendario y memoria colectiva?, Maurice Halbwachs. La memoria como proyecto, Anthropos, n?m. 218 (enero-marzo), Rub? (Barcelona), 2008, p?gs. 110-119. -Caudet, Francisco, ?Dialogizar en el exilio?, El exilio literario espa?ol de 1939. Actas del 1er congreso internacional (vol. 1), Universitat Aut?noma de Barcelona, Bellaterra, 2004, p?gs. 31-55. -Civit Llort, Ramon, Destino i la cultura catalana a les acaballes del franquisme (1966-1975), Universitat de Barcelona, Departament d?Hist?ria Contempor?nia, 2012. -Clotas, Salvador, ?No existe una nueva novela espa?ola?, Tele/eXpr?s, 10 de abril de 1974, p?g. 16. -Clotas, Salvador, ?Despu?s de cenar con Mario?, Tele/eXpr?s, 19 de junio de 1974, p?g. 20. -Clotas, Salvador, ?Tres novelas ejemplares?, Tele/eXpr?s, 12 de marzo de 1975, p?g. 15. -Clotas, Salvador, ?Mart?n-Santos en su tiempo?, Letra Internacional, n?mero 106, Madrid, primavera 2010, pp. 32-38. -Costa Clavell, Xavier, ?Sempre en Galiza, de Castelao?, Tele/eXpr?s, 20 de octubre de 1976, p?g. 14. -Costa Clavell, Xavier, ?Una visi?n de Galicia y su cultura?, Tele/eXpr?s, 20 de julio de 1977, p?g. 13. -Couste, Alberto, ?La literatura respirada: Macedonio Fern?ndez?, Tele/eXpr?s, 4 de diciembre de 1974, p?g. 17. -D., J. M., ?Espriu llegit a la Universitat?, Tele/eXpr?s, 4 de diciembre de 1980, p?g. 17. -De Carreras, Francesc, ?Krausismo, liberalismo y socialismo?, Tele/eXpr?s, 5 de febrero de 1975, p?g. 16. 349 -Del Arco, Manuel, ?Mano a mano con Antonio Buero Vallejo?, Tele/eXpr?s, 10 de octubre de 1968, p?g. 2. -Delcl?s, Tom?s y Ibarz, Joaquim, ?Los autores catalanes no estrenan?, Tele/eXpr?s, 11 de junio de 1979, p?g. 25. -Delcl?s, Tom?s y Ibarz, Joaquim, ?Los autores, en la lista de espera?, Tele/eXpr?s, 12 de junio de 1979, p?g. 27. -Delcl?s, Tom?s y Ibarz, Joaquim, ?Los cuarenta a?os siguen pesando?, Tele/eXpr?s, 13 de junio de 1979, p?g. 25. -Delcl?s, Tom?s, ?Manuel Puig, cineasta que escribe novelas?, Tele/eXpr?s, 15 de junio de 1979, p?g. 9. -Delcl?s, Tom?s, ?Cabrera Infante y la Arcadia del cine?, Tele/eXpr?s, 30 de octubre de 1979, p?g. 25. -Delcl?s, Tom?s, ?El vanguardismo catal?n de los a?os veinte, al teatro?, Tele/eXpr?s, 30 julio de 1980, p?g. 21. -Dom?nec, Font, ?La destrucci?n de los g?neros?, Tele/eXpr?s, 22 de mayo de 1974, p?gs. 16-17. -Donate, Irene, Ning?n d?a sin l?nea: el catalanismo espa?ol, F?rcola Ediciones, Madrid, 2013. -Doria, Sergio, Ignacio Agust?, el ?rbol y la ceniza, Ediciones Destino, Col. ?Imago Mundi?, vol. 244, Barcelona, 2013. -Echarri, T?nia e Ibarz, Joaquim, ?El libro de verano se pasa al campo pol?tico?, Tele/eXpr?s, 21 de julio de 1976, p?g. 13. -F. F., J., ?Las memorias de Corpus Barga, por primera vez completas?, Tele/eXpr?s, 17 de septiembre de 1979, p?g. 13. -Fabre, Jaume, ?Guerra civil: se levanta la veda?, Tele/eXpr?s, 23 de junio de 1978, p?g. 10. -Fabre, Jaume, ?Proa: 50 anys a tot vent?, Tele/eXpr?s, 11 de octubre de 1978, p?g. 9. -Fabre, Jaume, ?La poes?a, arma y refugio para la Catalunya de posguerra?, Tele/eXpr?s, 28 de noviembre de 1978, p?g. 9. -Fabre, Jaume, ?Revival latinoamericano de bolsillo?, Tele/eXpr?s, 9 de diciembre de 1978, p?g. 8. -Fabre, Jaume, ?La guerra sigue dando libros?, Tele/eXpr?s, 28 de diciembre de 1978, p?g. 9. 350 -Fabre, Jaume, ?La serie negra, algo m?s que una moda?, Tele/eXpr?s, 8 de marzo de 1979, p?g. 9. -Fabre, Jaume, ?Carmen Polo hizo cesar al director de Tele/eXpr?s?, Tele/eXpr?s, 5 de mayo de 1979, p?g. 9. -Fabre, Jaume, ?Una nova col?lecci? d?obres cl?ssiques?, Tele/eXpr?s, 9 de mayo de 1979, p?g. 7. -Fabre, Jaume, ?A?n no hay libertad de expresi?n?, Entrevista a Manuel de Pedrolo, Tele/eXpr?s, 22 de mayo de 1979, p?g. 22. -Fabre, Jaume, ?Las memorias de Corpus Barga, por primera vez completas?, Tele/eXpr?s, 17 de septiembre de 1979, p?g. 13. -Fabre, Jaume, ?Cine, sexo, humor y nostalgia cubana?, Tele/eXpr?s, 23 de octubre de 1979, p?g. 23. -Fabre, Jaume, ?Edicions 62 arriba al 1.000?, Tele/eXpr?s, 6 de diciembre de 1979, p?g. 23. -Fabre, Jaume, ?Edicions 62: Mil obres, disset anys i una crisi?, Tele/eXpr?s, 27 de diciembre de 1979, p?g. 17. -Fabre, Jaume, Periodistes uniformats. Diaris barcelonins dels anys 40: la represa i la repressi?, Col?legi de Periodistes de Catalunya, Col. ?Vaixells de Paper?, 19, Barcelona, 1996. -Facultad de Ciencias de la Informaci?n, ?La Junta de la Facultad de Ciencias de la Informaci?n lamenta la renuncia de los profesores se?ores Vigil y Maisterra?, La Vanguardia Espa?ola, 10 de julio de 1975, p?g. 27. -Fag?s, Pere, ?Represi?n contra Montserrat Roig?, Tele/eXpr?s, 15 de junio de 1979, p?g. 30. -Fan?s, F?lix, ?Gerardo Diego en el Ateneo?, Tele/eXpr?s, 4 de diciembre de 1974, p?g. 4. -Faul?, Josep, ?1947: Creaci? del ?Joanot Martorell??, Tele/eXpr?s, 4 de octubre de 1978, p?g. 11. -Farf?n, Rafael et al., Maurice Halbwachs. La memoria como proyecto, Anthropos, n?m. 218 (enero-marzo), Rub? (Barcelona), 2008. -Casquete, Jes?s, ?Calendario y memoria colectiva?, Maurice Halbwachs. La memoria como proyecto, Anthropos, n?m. 218 (enero-marzo), Rub? (Barcelona), 2008, p?gs. 110-119. -D?noan, ?Laberintos: transcurso por las se?as de identidad?, Maurice Halbwachs. La memoria como proyecto, Anthropos, n?m. 218 (enero-marzo), Rub? (Barcelona), 2008, p?gs. 215-220. -Farf?n, Rafael, ?Maurice Halbwachs y el deber (actual) de la memoria colectiva?, Maurice Halbwachs. La memoria como proyecto, Anthropos, n?m. 218 (enero-marzo), Rub? (Barcelona), 2008, p?gs. 55-67. 351 -Larri?n, J?sean, ?El orden de la desmemoria. La condici?n social de la memoria fragmentada, las memorias combativas y la ignoracian de nuestro tiempo pasado?, Maurice Halbwachs. La memoria como proyecto, Anthropos, n?m. 218 (enero-marzo), Rub? (Barcelona), 2008, p?gs. 64-84. -Farreras, Mart?, ?Visita a las editoriales, Editorial Aym??, Tele/eXpr?s, 27 de enero de 1965, p?g. 11. -Farreras, Mart?, ?Los proyectos de Nova Terra?, Tele/eXpr?s, 19 de febrero de 1965, p?g. 11. -Farreras, Mart?, ?La editorial Vicens Vives sigue fiel a la pauta?, Tele/eXpr?s, 12 de mayo de 1965, p?g. 11. -Farreras, Mart?, ?AC prepara la edici?n de Sagarra?, Tele/eXpr?s, 8 de julio de 1965, p?g. 4. -Farreras, Mart?, ?El ?xito en Madrid de El tragaluz bisado en Barcelona?, Tele/eXpr?s, 11 de octubre de 1968, p?g. 27. -Fast, Julius y Barbara, Hablando entre l?neas, Kair?s, Barcelona, 1981. -Febr?s, Xavier, Llu?s Carandell / Josep Maria Carandell, Editorial Laia, Ajuntament de Barcelona, Col. ?Di?legs a Barcelona?, Barcelona, 1986. -Febr?s, Xavier, Josep Maria Huertas Claveria / Jaume Fabre, Editorial Laia, Ajuntament de Barcelona, Col. ?Di?legs a Barcelona?, Barcelona, 1986. -Ferrat?, Joan, ?Seix Barral nos contesta?, Tele/eXpr?s, 19 de mayo de 1971, p?g. 5. -Fibla, Jorge, ?El boom de la literatura confesional?, Tele/eXpr?s, 16 de marzo de 1977, p?g. 14. -Formosa, Feliu, ?Pr?leg?, Meridians i paral?lels, Edicions 62, Barcelona, 1977. -Fort i Bufill, Xavier, ?Sobre la continuaci?n de la gran enciclopedia catalana?, Tele/eXpr?s, 20 de diciembre de 1972, p?g. 15 -Fossey, Jean-Michel, Galaxia latinoamericana, Inventarios Provisionales, Las Palmas, 1973. -Fuster, Jaume, ?Aniversari de Spade i Maigret?, Tele/eXpr?s, 19 de noviembre de 1979, p?g. 24. -Gal?n, Joaqu?n, ?Salvador Espriu o la fidelidad a la palabra?, La Estafeta Literaria, n?m. 596, Madrid, 1976. Recogido en Tele/eXpr?s, 13 de octubre de 1976: 15. -Gal?n, Jos? Manuel, An?lisis estructural del sector editorial espa?ol, Ediciones Pir?mide, Madrid, 1986. 352 -Garc?a, Eligio, ?El m?s triste de los tigres?. Entrevista a Guillermo Cabrera Infante, Tele/eXpr?s, 2 de julio de 1975, p?g. 14. -Gassol, Ol?via, La pell de brau de Salvador Espriu o el mide de la salvaci?, Publicacions de l?Abadia de Montserrat, Barcelona, 2003, p?g. 20. -Gil de Biedma, Jaime, ?A una sola carta?, Tele/eXpr?s, 22 de abril de 1974, p?g. 12. -Gil Novales, Ram?n, ?Del traducir y sus miserias?, Tele/eXpr?s, 8 de enero de 1975, p?g. 13. -Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, Las voces de Laye, Hiperi?n, ?Poes?a Hiperi?n?, 32, Madrid, 1980. -Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, Los a?os contados, Bruguera, Barcelona, 2008. -Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?La poderosa llamada de Jack London?, Tele/eXpr?s, 2 de enero de 1974, p?g. 17. -Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ??Poetas surrealistas??, Tele/eXpr?s, 9 de enero de 1974, p?g. 16. -Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?Un argentino en Par?s: H?ctor Bianchiotti?, Tele/eXpr?s, 23 de enero de 1974, p?g. 15. -Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?Tres apuntes sobre poes?a?, Tele/eXpr?s, 13 de marzo de 1974, p?g. 17. -Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?Cernuda: fin de un mito; consolidaci?n de un reino?, Tele/eXpr?s, 16 de octubre de 1974, p?g. 18. -Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?700 ejemplares al a?o Isidore Ducasse?, Tele/eXpr?s, 4 de diciembre de 1974, p?g. 18. -Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?La hora del surrealismo?, Tele/eXpr?s, 29 de enero de 1975, p?g. 18. -Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?Balance de una antolog?a?, Tele/eXpr?s, 12 de febrero de 1975, p?g. 18. -Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?Las memorias de Carlos Barral?, Tele/eXpr?s, 16 de abril de 1975, p?g. 17. -Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?El caso de El caso Savolta?, Tele/eXpr?s, 21 de mayo de 1975, p?g. 16. -Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?La vuelta de Garc?a M?rquez?, Tele/eXpr?s, 4 de junio de 1975, p?g. 16. -Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?Donoso y la narrativa?, Tele/eXpr?s, 29 de octubre de 1975, p?g. 13. 353 -Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?La novela p?stuma de Virginia Woolf?, Tele/eXpr?s, 21 de julio de 1976, p?g. 14. -Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?Viejos y nuevos poetas?, Tele/eXpr?s, 10 de noviembre de 1976, p?g. 14. -Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?Una gran novela de Manuel Puig?, Tele/eXpr?s, 22 de diciembre de 1976, p?g. 17. -Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?La narraci?n recuperada?, Tele/eXpr?s, 2 de marzo de 1977, p?g. 13. -Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?En torno a ?Si te dicen que ca???, Tele/eXpr?s, 16 de marzo de 1977, p?g. 13. -Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, ?El Guernica de Larrea?, Tele/eXpr?s, 25 de enero de 1978, p?g. 20. -Gim?nez-Front?n, Jos? Luis, Conocer el Surrealismo, Dopesa, Barcelona, 1978. -G?mez-Santos, Marino, 12 hombres de letras, Editora Nacional, Madrid, 1969, p?gs. 4-5. -Goytisolo, Luis, Recuento (Antagon?a, volumen I), Plaza & Jan?s, Barcelona, 1975. -Gracia, Jordi y Ruiz, Miguel ?ngel, La Espa?a de Franco (1939-1975). Cultura y vida cotidiana, S?ntesis, Madrid, 2004. -Guardia, Carles, ?La fecha del retorno de S?nder depende de su salud?, entrevista a Ram?n J. S?nder, Tele/eXpr?s, 22 de mayo de 1974, p?g. 3. -Guillamet, Jaume, ?Los hombres, las ideas, los hechos?, Tele/eXpr?s, 8 de septiembre de 1976, p?g. 14. -G?ell, Lourdes, ?Cr?tica liter?ria. El sol de la tarda, de Robert Saladrigas?, El Observador, 2 de abril de 1992. -Hadzelek, Aleksandra, ??Por qu? la autobiograf?a? El exilio en la autobiograf?a o la b?squeda de la identidad perdida?, El exilio literario espa?ol de 1939. Actas del 1er congreso internacional (vol. 1), Universitat Aut?noma de Barcelona, Bellaterra, 2004, pp. 309-316. -Harris, Derek y Maristany, Luis, Poes?a completa de Luis Cernuda, Barral Editores, ?Biblioteca Cr?tica?, Barcelona, 1974. -Hern?ndez, Felisberto, La casa inundada y otros cuentos, Lumen, Barcelona, 1975. -Hern?ndez, Mar?a-Cruz, ?Max Aub: 30 a?os ausente?, Tele/eXpr?s, 11 de septiembre de 1969, p?g. 17. 354 -Herrero, Carmen, ?Las secciones como principios de ordenaci?n tem?tica de los contenidos del periodismo cient?fico?, Prensa y Periodismo Especializado (historia y realidad actual), Ayuntamiento de Guadalajara, Guadalajara, 2002. -Hegwewiez, Enrique, ?Lezama, Voces en su centro henchido?, Tele/eXpr?s, 29 de octubre de 1975, p?g. 13. -Hormig?n, Juan Antonio, ?Suprimir la censura no resuelve los problemas?, Tele/eXpr?s, 18 de enero de 1977, p?g. 26. -Hormig?n, Juan Antonio, ?Teatro espa?ol durante el franquismo?, Tele/eXpr?s, 29 de marzo de 1977, p?g. 26. -Huertas Claveria, Josep Maria, ?Historiadores del movimiento obrero?, Tele/eXpr?s, 20 de febrero de 1974, p?g. 16. -Huertas Claveria, Josep Maria, ?Nueve a?os y cinco tomos de la Enciclopedia Catalana?, Tele/eXpr?s, 27 de marzo de 1974, p?g. 15. -Huertas Claveria, Josep Maria, ?El libro, siempre en crisis?, 9 de octubre de 1974, p?gs. 15-16. -Huertas Claveria, Josep Maria, ?El pensamiento espa?ol de los ?ltimos 35 a?os?, Entrevista a El?as D?az, Tele/eXpr?s, 29 de enero de 1975, p?g. 17. -Huertas Claveria, J. M., ?J Peirats: Del Bolet?n del ladrillero a Memorias?, Tele/eXpr?s, 1 de septiembre de 1976, p?g. 13. -Huertas Claveria, Josep Maria, ?Durruti: El mundo nuevo que nunca lleg??, Tele/eXpr?s, 19 de abril de 1978, p?gs. 16-17. -Huertas Claveria, Josep Maria, ?El franquismo vende libros?, Tele/eXpr?s, 26 de julio de 1978, p?g. 9. -Huertas, Josep Maria, ?La moda de los libros anarquistas?, Tele/eXpr?s, 22 de abril de 1978, p?g. 15. -Humberto Moreno, Rafael, ?Sobre un testimonio marginal: Felisberto Hern?ndez?, Tele/eXpr?s, 4 de diciembre de 1974, p?g. 18. -I. I., ?Portugal: la muerte de un fascismo, Tele/eXpr?s, 2 de octubre de 1974, p?g. 19. -Ib??ez i Escofet, Manuel, La mem?ria ?s un gran cementiri, Edicions 62, Barcelona, 1990. Premi Cr?tica Serra d?Or de biografies i mem?ries, 1991. -Ibarz, Joaquim, ?Brossa, el mago de las palabras?, Tele/eXpr?s, 27 de febrero de 1974, p?g. 15. 355 -Ibarz, Joaquim, ?La pell de brau es un himno a la civilizaci?n?. Entrevista a Salvador Espriu. Tele/eXpr?s, 8 de mayo de 1974, p?g. 6. -Ibarz, Joaquim, ?Rosa Reg?s y el libro pol?tico de bolsillo?, Tele/eXpr?s, 12 de mayo de 1976, p?g. 13. -Ibarz, Joaquim y Echarri, T?nia, ?El libro de verano se pasa al campo pol?tico?, Tele/eXpr?s, 21 de julio de 1976, p?g. 13. -Ibarz, Joaquim, ?La inflaci?n hace peligrar la edici?n de libros de arte?, Tele/eXpr?s, 4 de agosto de 1976, p?g. 11. -Ibarz, Joaquim, ?El Pen Club, en expansi?n?, Tele/eXpr?s, 19 de enero de 1977, p?g. 15. -Ibarz, Joaquim, ?Salvador Espriu per l'Estatut i la unitat catalana?. Entrevista a Salvador Espriu. Tele/eXpr?s, 26 de enero de 1977, p?g. 13. -Ibarz, Joaquim y Delcl?s, Tom?s, ?Los autores catalanes no estrenan?, Tele/eXpr?s, 11 de junio de 1979, p?g. 25. -Ibarz, Joaquim y Delcl?s, Tom?s, ?Los autores, en la lista de espera?, Tele/eXpr?s, 12 de junio de 1979, p?g. 27. -Ibarz, Joaquim y Delcl?s, Tom?s, ?Los cuarenta a?os siguen pesando?, Tele/eXpr?s, 13 de junio de 1979, p?g. 25. -Ibarz, Joaquim, ?Arandes persigue a Montserrat Roig?, Tele/eXpr?s, 16 de junio de 1979, p?g. 25 -Ibarz, Joaquim, ?Espriu no merece el Nobel para Brossa?, Tele/eXpr?s, 4 de noviembre de 1980, p?g. 19. -Ifach, Mar?a de Gracia, Miguel Hern?ndez, Rayo que no cesa, Plaza & Jan?s editores (col. La vida es r?o), Barcelona, 1975. -Lahosa, Joan Enric y Fan?s, F?lix, ?Hoy: libros de cine?, Tele/eXpr?s, 12 de febrero de 1975, p?gs. 15-16. -Laplace, Jorge, ?Los ?ltimos d?as de Pablo Neruda?, Tele/eXpr?s, 25 de septiembre de 1974, p?g. 16. -Larrea, Juan, Guernica, Cuadernos para el Di?logo, Madrid, 1977. -Lazarsfeld, Paul Felix y King, Robert, ?Comunicaci?n de masas, gustos populares y acci?n social organizada?, Sociolog?a de la comunicaci?n de masas. Estructura, funciones y efectos (vol. 2), Ed. Gustavo Gili, Barcelona, 1985, pp. 22-49. -Litvak, Lily, El Modernismo literario, Taurus (El escritor y la cr?tica), Madrid, 1975. 356 -Lizondo, Imma, Tele/eXpr?s, un diario progresista, Universitat Pompeu Fabra, Barcelona, 1994. -Llanas, Manuel, L?edici? a Catalunya: el segle XX (1939-1975), Gremi d?Editors de Catalunya, Barcelona, 2006. -Llanas, Manuel, Sis segles d?edici? a Catalunya, Eumo Editorial, Vic (Barcelona), 2007. -Llin?s, Ma. ?ngels, ?No volver? si no salen los presos? Entrevista a Fernando Arrabal, Tele/eXpr?s, 29 de marzo de 1977, p?g. 26. -Llin?s, Ma ?ngels, ?Los textos marginados desde el marxismo al anarquismo?, Tele/eXpr?s, 13 de julio de 1977, p?g. 14. -Llovet, Jordi, ?Un cicle contra un segle?, Tele/eXpr?s, 2 de mayo de 1980, p?g. 17. -Maisterra, Pascual, ?El director literario figura clave de la edici?n?, Tele/eXpr?s, 21 de octubre de 1965, p?g. 4. -Maisterra, Pascual, ?Otra vez Vargas Llosa?, Tele/eXpr?s, 12 de abril de 1967, p?g. 13. -Maisterra, Pascual, ?Cien a?os de soledad: un regalo fabuloso de Gabriel Garc?a M?rquez?, Tele/eXpr?s, 28 de noviembre de 1968, p?gs. 16-17. -Maisterra, Pascual, ?Ram?n J. S?nder?, Tele/eXpr?s, 16 de octubre de 1969, p?g. 7. -Maisterra, Pascual, ?Historia de las tres ?ltimas d?cadas de nuestra novela?, Tele/eXpr?s, 5 de diciembre de 1973, p?g. 14. -Maisterra, Pascual, ?De un viejo libro con un pr?logo nov?simo?, Tele/eXpr?s, 23 de enero de 1974, p?g. 15. -Maisterra, Pascual, ?El mejor libro de Corpus Barga?, Tele/eXpr?s, 3 de abril de 1974, p?g. 18. -Maisterra, Pascual, ?El p?stumo testimonio de Ignacio Agust??, Tele/eXpr?s, 8 de mayo de 1974, p?g. 18. -Maisterra, Pascual, ?El Surrealismo y cuatro poetas de la Generaci?n del 27?, Tele/eXpr?s, 19 de febrero de 1975, p?g. 16. -Maisterra, Pascual, ?Reencuentro con Manuel Aza?a?, Tele/eXpr?s, 12 de marzo de 1975, p?g. 16. -Maisterra, Pascual, ?Antolog?a de La Gaceta Literaria?, Tele/eXpr?s, 18 de junio de 1975, p?g. 16. 357 -Maisterra, Pascual, ?Antolog?a de textos sobre el modernismo literario?, Tele/eXpr?s, 8 de octubre de 1975, p?g. 14. -Maisterra, Pascual, ?Vicente Gaos y sus diez siglos de poes?a castellana?, Tele/eXpr?s, 15 de octubre de 1975, p?g. 14. -Maisterra, Pascual, ?Antolog?a rom?ntica espa?ola?, Tele/eXpr?s, 3 de diciembre de 1975, p?g. 13. -Maisterra, Pascual, ?Suma y sigue de Miguel Hern?ndez?, Tele/eXpr?s, 7 de abril de 1976, p?g. 15. -Maisterra, Pascual, ?La Segunda Rep?blica espa?ola y la guerra?, Tele/eXpr?s, 23 de marzo de 1977, p?g. 15. -Maisterra, Pascual, ?El exilio espa?ol de 1939?, Tele/eXpr?s, 30 de marzo de 1977, p?g. 14. -Maisterra, Pascual, ?Testimonios del ?xodo y Memorias de la Montseny?, Tele/eXpr?s, 4 de mayo de 1977, p?g. 16. -Maisterra, Pascual, ?A la busca del perfil de Franco?, Tele/eXpr?s, 29 de junio de 1977, p?g. 17. -Marco, Joaquim, ?C?mo leer un texto surrealista?, Tele/eXpr?s, 3 de abril de 1974, p?g. 16. -Maristany, Luis, ?Imagen posible de un escritor [Elias Canetti]?, Tele/eXpr?s, 11 de julio de 1980, p?g. 17. -Mart?n-Ramos, Jos? L., ?Ojeada sobre la historia del movimiento obrero?, Tele/eXpr?s, 2 de abril de 1975, p?g. 15. -Mart?n Santos, Luis, Ap?logos y otras prosas in?ditas, Seix Barral, Barcelona, 1970. -Mart?nez Cachero, Jos? Mar?a (coordinador), La novela espa?ola entre 1939 y 1969, Editorial Castalia (col. Literatura y Sociedad), Madrid, 1973. -Medina, Diego, ?Antonio Machado: centenario y sugerencias?, Tele/eXpr?s, 4 de junio de 1975, p?g. 15. -Melendres, Jaume; Abell?n, Joan, ?Un viatge, un desig?, El collaret d?algues vermelles, Edicions 62, Barcelona, 1979. -Melendres, Jaume, ?Pr?leg?, Defensa ?ndia de rei, Edicions 62, Barcelona, 1975. -Melendres, Jaume, ?El padoxothropos o la mirada relativa?, Teor?as dram?ticas del siglo XX (Una leve introducci?n a la pr?ctica y a la teor?a brechtianas), Escuela Navarra de Teatro: Universidad P?blica de Navarra, Pamplona, 1995. 358 -Melendres, Jaume, ?Lectores profesionales?, Tele/eXpr?s, 12 de diciembre de 1973, p?g. 15. -Melendres, Jaume, ?Melodrama de la generaci?n truncada?, Tele/eXpr?s, 16 de enero de 1974, p?g. 16. -Melendres, Jaume, ?Ciclista a la rueda?, Tele/eXpr?s, 6 de marzo de 1974, p?g. 19. -Melendres, Jaume, ?La fiel infidelidad?, Tele/eXpr?s, 16 de octubre de 1974, p?g. 18. -Melendres, Jaume, ?Operacions de rescat?, Tele/eXpr?s, 11 de febrero de 1976, p?g. 15. -Melendres, Jaume, ?La hora de Salvat-Papasseit?, Tele/eXpr?s, 1 de junio de 1976, p?g. 26. -Melendres, Jaume, ?Todav?a hay teatro clandestino?, Tele/eXpr?s, 4 de enero de 1977, p?g. 23 -Melendres, Jaume, ?Llibertat d?expressi? i de reuni? amorosa?, Tele/eXpr?s, 9 de febrero de 1977, p?g. 17. -Melendres, Jaume, ?El teatro y los partidos pol?ticos?, Tele/eXpr?s, 29 de marzo de 1977, p?g. 26. -Melendres, Jaume, ?Dones febles, dones fortes?, Tele/eXpr?s, 22 de junio de 1977, p?g. 17. -Melendres, Jaume, ?Els joves narradors catalans, fills inconscients de Brecht??, Tele/eXpr?s, 7 de septiembre de 1977, p?g. 13. -Melendres, Jaume, ?Literatura i feminisme?, Tele/eXpr?s, 7 de diciembre de 1977, p?g. 21. -Melendres, Jaume, ?Falsa pol?mica amb Montserrat Roig?, Tele/eXpr?s, 22 de diciembre de 1977, p?g. 11. -Melendres, Jaume, ??Una altra Fedra, si us plau?, en llibret?, Tele/eXpr?s, 15 de marzo de 1978, p?g. 19. -Milles, Peter, ?Teor?a de los enjambres. Hormigas, abejas y aves nos ense?an a hacer frente a un mundo complejo?, National Geographic, RBA revistas, Barcelona, julio de 2007, p?gs. 92 ? 111. -Minet, Carla y Oll?, Manel, ?Entrevista a Sergi P?mies?, El Peri?dico, 29 de septiembre de 2000. -M?nguez, Jos? Miguel, ?Robert Musil (1880 ? 1942) en su aniversario?, Tele/eXpr?s, 9 de mayo de 1980, p?g. 16. -M?nguez, Jos? Miguel, ?Hofmannsthal, amigo de Musil?, Tele/eXpr?s, 24 de mayo de 1980, p?g. 18. -M?nguez, Jos? Miguel, ?La moderna literatura austr?aca tiene conexiones con la ciencia?, Tele/eXpr?s, 20 de noviembre de 1980, p?g. 16. 359 -M?nguez, Jos? Miguel, ?Robert Musil (1880 ? 1942) en nuestras aulas?, Tele/eXpr?s, 20 de noviembre de 1980, p?g. 16. -M?nguez, Jos? Miguel, ?Hermann Broch o la disoluci?n del mundo burgu?s?, Tele/eXpr?s, 3 de diciembre de 1980, p?g. 17. -M?nguez, Jos? Miguel, Musil, Serie ?El Autor y su Obra?, Barcanova, Barcelona, 1982. -Moles, Abraham A., Sociodin?mica de la cultura, Paid?s, Buenos Aires, 1978. -Moix, Ana Mar?a, 24 horas con la Gauche Divine, Lumen, col. ?Palabra en el Tiempo?, 321, Barcelona, 2001. -Moix, Ana Mar?a, 24 x 24, Ediciones Pen?nsula, Barcelona, 1972. -?24 horas de la vida de Max Aub?, p?g. 43. -?24 horas de la vida de Jaime Gil de Biedma?, p?g. 73. -?24 horas de la vida de Jos? Luis Aranguren?, p?g. 88. -?24 horas de la vida de Mario Vargas Llosa?, p?g. 101. -?24 horas de la vida de Rosa Chacel?, p?g. 142. -?24 horas de la vida de ?ngel Gonz?lez?, p?gs. 185-186. -Moix, Ana Maria, ?El cuento, esa narraci?n breve, pero no menor?, Tele/eXpr?s, 20 de marzo de 1974, p?g. 20. -Monegal, Antonio, ?El sentido de la cultura?, La Vanguardia, Suplemento Cultura/s, 589, Barcelona, 2 de octubre de 2013, p?gs. 3-4. -Monle?n, Jos? B. et al., Del franquismo a la posmodernidad. Cultura espa?ola 1975-1990, Akal Ediciones, Madrid, 1995. -Talens, Jenaro, ?De la publicidad como fuente historiogr?fica: la generaci?n po?tica espa?ola de 1970?, Del franquismo a la posmodernidad. Cultura espa?ola 1975-1990, Akal, Madrid, 1995, pp. 57- 84. -Resina, Joan Ram?n, ?El detective en la cultura del desencanto?, Del franquismo a la posmodernidad. Cultura espa?ola 1975-1990, Akal Ediciones, Madrid, 1995, pp. 109-121. -Geist, Anthony Leo, ?Poes?a, democracia, posmodernidad: Espa?a, 1975 ? 1990)?, Del franquismo a la posmodernidad. Cultura espa?ola 1975-1990, Akal Ediciones, Madrid, 1995, pp. 143-150. -Ord??ez, Elizabeth J., ?Escribir contra el archivo: nueva narrativa de mujer?, Del franquismo a la posmodernidad. Cultura espa?ola 1975-1990, Akal Ediciones, Madrid, 1995, pp. 171-184. 360 -Nichols, Geraldine C., ?Ni una, ni grande, ni liberada: la narrativa de mujer en la Espa?a democr?tica?, Del franquismo a la posmodernidad. Cultura espa?ola 1975-1990, Akal Ediciones, Madrid, 1995, pp. 197-217. -Monle?n, Jos?, ?El teatro del consenso?, Del franquismo a la posmodernidad. Cultura espa?ola 1975- 1990, Akal Ediciones, Madrid, 1995, pp. 237-250. -Monle?n, Jos?, ?Presente y futuro del teatro espa?ol?, La cultura bajo el Franquismo, Laia/Ediciones de Bolsillo, Barcelona, 1977, p?gs. 241-259. -Monle?n, Jos?, ?El teatro del consenso?, Del franquismo a la posmodernidad. Cultura espa?ola 1975-1990, Akal Ediciones, Madrid, 1995, pp. 237-250. -Moret, Xavier, Tiempo de editores: historia de la edici?n en Espa?a, 1939-1975, Destino, Barcelona, 2002. -Mu?oz Soro, Javier, La raz?n rom?ntica. La cultura pol?tica del progresismo espa?ol a trav?s de Triunfo (1962-1975), Biblioteca Nueva, Madrid, 1999. -Nebot, Montserrat, ?Avel?l? Art?s-Gener, tras las huellas de los vencidos?, Tele/eXpr?s, 17 de diciembre de 1975, p?g. 13. -Nebot, Montserrat, ?Seguir? luchando contra las dictaduras? (Entrevista a Sergio Vilar, autor de La naturaleza del Franquismo, Ediciones Pen?nsula, Barcelona, 1977), Tele/eXpr?s, 23 de febrero de 1977, p?g. 15 -Neusch?fer, Hans-J?rg, Adi?s a la Espa?a eterna. La dial?ctica de la censura. Novela, teatro y cine bajo el franquismo, Anthropos, Barcelona, 1994. -Mart?, Octavi, ?Un arma sin balas?, Tele/eXpr?s, 8 de octubre de 1975, p?g. 16. -O. L., ?Seg?n Planeta, no hay recortes fundamentales en las memorias de Franco-Salgado?, Tele/eXpr?s, 19 de octubre de 1976, p?g. 13. -Oliva, Ll?cia, ?Rafael Alberti: memorias. De la aristocracia al compromiso?, Tele/eXpr?s, 11 de junio de 1975, p?g. 15. -Oliva, Ll?cia, ?La pres?ncia de la dona a la novel?l?stica catalana del segle XX?, Tele/eXpr?s: serie monogr?fica de art?culos publicados el 18 de agosto de 1976, p?g. 13; el 25 de agosto de 1976, p?g. 13; el 8 de septiembre de 1976, p?g. 15, y el 15 de septiembre de 1976, p?g. 15. -Oliva, Ll?cia, ?La predemocracia alcanza al libro viejo de ocasi?n?, Tele/eXpr?s, 22 de septiembre de 1976, p?g. 13. -Orta, Josep Maria, ?La formaci? del periodista?, Congr?s de periodistes catalans, Col?legi de Periodistes de Catalunya, Barcelona, febrero de 1978. 361 -P?mies, Oriol, El Grup mundo: pecats i penit?ncies d'una premsa de transici?, Diputaci? de Barcelona: Col?legi de Periodistes de Catalunya, Barcelona, 1993. -Pessarrodona, Marta, ?Doris Lessing: Mujer, compromiso pol?tico y relaciones humanas?, Tele/eXpr?s, 20 de octubre de 1979, p?g. 25. -Pozanco, V?ctor, ?Del caos de las traducciones?, Tele/eXpr?s, 8 de enero de 1975, p?g. 13. -Pozuelo Yvancos, Jos? Mar?a, ?El canon en las teor?a sist?micas?, C?non literari: ordre i subversi?, edici? a cura de Jaume Pont i Josep M. Sala-Valldaura, Lleida, Institut d'Estudis Ilerdencs, Fundaci? P?blica de la Diputaci? de Lleida, 1998, pp. 65-94. -Pozuelo Yvancos, Jos? Mar?a, ?Canon: ?est?tica o pedagog?a??, ?nsula, n? 600, Madrid, diciembre 1996, pp. 3- 4. -Prieto, Julio, Desencuadernados: vanguardias exc?ntricas en el R?o de la Plata. Macedonio Fern?ndez y Felisberto Hern?ndez, Beatriz Viterbo Editora, Rosario (Argentina), 2002. -Prometeo Moya, Antonio, ?O-subcultura?, Tele/eXpr?s, 2 de julio de 1975, p?g. 14. -Prometeo Moya, Antonio, ?La clepsidra de Borges?, Tele/eXpr?s, 24 de septiembre de 1975, p?g. 13. -Puig Mayolas, Eduald, ?Carme Riera: m?s enll? de la viv?ncia?, Tele/eXpr?s, 1 de octubre de 1975, p?g. 15. -Qui?ones, Javier, ?Desgarrada y amarga anda la Espa?a peregrina: los exiliados y la Espa?a franquista (1940- 1975)?, El exilio literario espa?ol de 1939. Actas del 1er congreso internacional (vol. 2), Universitat Aut?noma de Barcelona, Bellaterra, 2004, p?gs. 57-67. -Redacci?n, ?Libros para nadie?, Tele/eXpr?s, 7 de abril de 1965, p?g. 15. -Redacci?n, ?Edicions 62 marchan viento en popa?, Tele/eXpr?s, 24 de febrero de 1965, p?g. 11. -Redacci?n, ?Editorial Vergara y su colecci?n ?Isard??, Tele/eXpr?s, 24 de marzo de 1965, p?g. 6. -Redacci?n, ?Estela, un meritorio esfuerzo en pro de la divulgaci?n?, Tele/eXpr?s, 26 de mayo de 1965, p?g. 11. -Redacci?n, ?La veterana Bruguera y sus ediciones en lengua catalana?, Tele/eXpr?s, 9 de junio de 1965, p?g. 4. -Redacci?n, ?Libros, libros, libros (breve rese?a sobre Una educaci?n sentimental)?, Tele/eXpr?s, 28 de junio de 1967, p?g. 14. -Redacci?n, ?Los espa?oles leen poco?, Tele/eXpr?s, 21 de abril de 1967, p?g. 23. 362 -Redacci?n, ?Bibliotecas y libros?, Tele/eXpr?s, 20 de febrero de 1969, p?g. 13. -Redacci?n, ?El teatro de Sartre, en catal?n?, Tele/eXpr?s, 6 de marzo de 1969, p?g. 13 -Redacci?n, ?Ram?n J. S?nder: ?Bizancio??, Tele/eXpr?s, 1 de mayo de 1969, p?g. 13 -Redacci?n, ?Pascual Maisterra, una v?ctima de la cr?tica libre?, Tele/eXpr?s, 27 de noviembre de 1974, p?g. 16. -Redacci?n, ?Primer Aniversario de la muerte de Pablo Neruda?, Tele/eXpr?s, 25 de septiembre de 1974, p?g. 15. -Redacci?n, ?Josep M. Huertas Claveria, en llibertat provisional?, Tele/eXpr?s, 13 de abril de 1976, p?g. 7. -Redacci?n, ?Secuestro de un libro de Manuel Puig?, Tele/eXpr?s, 1 de junio de 1977, p?g. 18. -Redacci?n, ?Catorce secuestros reformantes?, Tele/eXpr?s, 19 de enero de 1977, p?g. 14. -Redacci?n, ?Bertoltbrechtiana Barcelona?, Tele/eXpr?s, 22 de febrero de 1977, p?g. 26. -Redacci?n, ?Consejo de Guerra contra Boadella y Els Joglars?, Tele/eXpr?s, 27 de febrero de 1978, p?g. 3. -Redacci?n, ?Culturas en peligro tendr?n congreso?, Tele/eXpr?s, 13 de julio de 1978, p?g. 9. -Redacci?n, ?Apollinaire, en libertad provisional?, Tele/eXpr?s, 2 de diciembre de 1978, p?g. 8. -Redacci?n, ?Vizca?no Casas: Historia a base de an?cdotas?, Tele/eXpr?s, 25 de noviembre de 1980, p?g. 10. -Redacci?n, ?El llibre espera l?escola. Nom?s nous lectors poden revifar de deb? l?edici? en catal??, Tele/eXpr?s, 25 de octubre de 1978, p?g. 10. -Redacci?n, ?Pa?sos Catalans: una editorial para cada 2.400 lectores?, Tele/eXpr?s, 25 de noviembre de 1978, p?g. 8. -Redacci?n, ?Boom del libro de bolsillo en catal?n. El ?xito de algunas colecciones abre nuevas perspectivas?, Tele/eXpr?s, 23 de enero de 1979, p?g. 9. -Redacci?n, ?La editorial Nova Terra ya no existe?, Tele/eXpr?s, 5 de junio de 1979, p?g. 8. -Redacci?n, ?Paco Ib??ez, censurado?, Tele/eXpr?s, 2 de julio de 1979, p?g. 25 -Redacci?n, ?Protestas por el secuestro de un libro de Euskadi?, Tele/eXpr?s, 12 de octubre de 1979, p?g. 18. 363 -Redacci?n, ?El mercado europeo se abre al libro espa?ol?, Tele/eXpr?s, 14 de junio de 1980, p?g. 18. -Redacci?n, ?Los libreros piden la supresi?n de la censura al ministro Ricardo de la Cierva?, Tele/eXpr?s, 1 de julio de 1980, p?g. 17. -Riera, Carme, ?Los autores hablan de sus libros: Te deix, amor, la mar com a penyora?, Tele/eXpr?s, 22 de abril de 1975, p?g. 9. -R?denas, Domingo et al, La cr?tica literaria en la prensa, Marenostrum, Madrid, 2003. -Conte, Rafael, ?El oficio de la cr?tica?, Marenostrum, Madrid, 2003, p?gs. 101-120. -Oll?, Manel, ?Estrategias para el combate literario en Catalunya?, Marenostrum, Madrid, 2003, p?gs. 169-182 -Rogl?n, Joaqu?n, ?Escritores sudamericanos con estatuto de turista?, Tele/eXpr?s, 6 de octubre de 1978, p?g. 8. -Rogl?n, Joaquim, ?El desbloqueo de Manuel V?zquez Montalb?n?, Tele/eXpr?s, 18 de octubre de 1979, p?g. 25. -Roma, Pepa, ?Informaci? i documentaci?, obsessions de tres noves editorials?, Tele/eXpr?s, 26 de julio de 1976, p?g. 15. -Rosell?, Miguel ?ngel, ?Camilo Jos? Cela: Espa?a es un pa?s de analfabetos?, Tele/eXpr?s, 27 de noviembre de 1974, p?g. 4. -Roy, Joaqu?n, ?Nueva voz de Am?rica: Oscar Collazos?, Tele/eXpr?s, 24 de septiembre de 1975, p?g. 13. -Roy, Joaqu?n, ?La casa inundada y otros cuentos?, Tele/eXpr?s, 26 de noviembre de 1975, en la p?g. 13. -Roy, Joaqu?n, ?Alicia en el Uruguay: Felisberto Hern?ndez?, Tele/eXpr?s, 26 de noviembre de 1975, p?g. 17. -Ruiz Bautista, Eduardo et al., Tiempo de censura. La represi?n editorial durante el franquismo, Ediciones Trea, Gij?n, 2008. -Mu?oz Soro, Javier, ?Vigilar y censurar. La censura editorial tras la ley de Prensa e Imprenta, 1966- 1976?, Tiempo de censura. La represi?n editorial durante el franquismo, Ediciones Trea, Gij?n, 2008, p?gs. 111-142. -Sagarra, Joan de, ?Tranquilo, se?or Pamias, tranquilo?, Tele/eXpr?s, 5 de febrero de 1971, p?g. 7 364 -Sagarra, Joan de, ?La moda del thriller?, Tele/eXpr?s, 16 de mayo de 1979, p?g. 8. -Saladrigas, Robert, El cau, Alfaguara, Barcelona, 1966. -Saladrigas, Robert et al., Robert Saladrigas. L?escriptor del mes. Novembre de 1992, Generalitat de Catalunya, Barcelona, 1992. -Saladrigas, Robert, ?Qui s?c i per qu? escric?, Robert Saladrigas. L?escriptor del mes. Novembre de 1992, Generalitat de Catalunya, Barcelona, 1992, pp. 4-5. -Valls, Fernando, ?La traject?ria narrativa de Robert Saladrigas?, Robert Saladrigas. L?escriptor del mes. Novembre de 1992, Generalitat de Catalunya, Barcelona, 1992, p?gs. 6-10. -Saladrigas, Robert, Las confesiones no cat?licas de Espa?a, Pen?nsula, Barcelona, 1971. -Saladrigas, Robert, ?Las confesiones no cat?licas de Espa?a?, Tele/eXpr?s, 14 de julio de 1971, p?g. 14. -Saladrigas, Robert, ?Un escritor llamado Otaola?, Tele/eXpr?s, 25 de octubre de 1972, p?g. 15. -Saladrigas, Robert, ?Las tres Mundetes de Montserrat Roig?, Tele/eXpr?s, 14 de marzo de 1973, p?g. 14. -Saladrigas, Robert, ?Los ni?os y sus libros?, Tele/eXpr?s, 2 de enero de 1974, p?g. 16. -Saladrigas, Robert, ?La escritora en Espa?a?, Tele/eXpr?s, 13 de febrero de 1974, p?g. 16. -Saladrigas, Robert, ?Magia y paisaje?, Tele/eXpr?s, 27 de febrero de 1974, p?g. 17. -Saladrigas, Robert, ?Surrealismo y libertad?, Tele/eXpr?s, 3 de abril de 1974, p?g. 17. -Saladrigas, Robert, ?Los investigadores de la narrativa?, Tele/eXpr?s, 10 de abril de 1974, p?g. 17. -Saladrigas, Robert, ?Fossey y la galaxia latinoamericana?, Tele/eXpr?s, 17 de abril de 1974, p?g. 17. -Saladrigas, Robert, ?Los cuentos de Aldecoa?, Tele/eXpr?s, 15 de mayo de 1974, p?g. 17. -Saladrigas, Robert, ?Paseo (recordado) con Miguel ?ngel Asturias?, Tele/eXpr?s, 12 de junio de 1974, p?g. 15. -Saladrigas, Robert, ?La novela en la Espa?a del XIX?, Tele/eXpr?s, 29 de mayo de 1974, p?g. 15. -Saladrigas, Robert, ?Julio Cort?zar, Octaedro?, Tele/eXpr?s, 3 de julio de 1974, p?g. 13. -Saladrigas, Robert, ?El tiempo abierto de Hermann Broch?, Tele/eXpr?s, 24 de diciembre de 1974, p?g. 18. 365 -Saladrigas, Robert, ?La identificaci?n por el lenguaje?, Tele/eXpr?s, 8 de enero de 1975, p?g. 14. -Saladrigas, Robert, ?De balances literarios?, Tele/eXpr?s, 22 de enero de 1975, p?g. 16. -Saladrigas, Robert, ?Cuentos escandalosos de Boris Vian?, Tele/eXpr?s, 5 de febrero de 1975, p?g. 18. -Saladrigas, Robert, ?Relatos italianos?, Tele/eXpr?s, 5 de marzo de 1975, p?g. 18. -Saladrigas, Robert, ?Dos colecciones: Acracia y Erasmo?, Tele/eXpr?s, 4 de junio de 1975, p?g. 18 -Saladrigas, Robert, ?Debate sobre novela espa?ola?, Tele/eXpr?s, 18 de junio de 1975, p?g. 16. -Saladrigas, Robert, ?La frialdad en la literatura?, Tele/eXpr?s, 1 de octubre de 1975, p?g. 14. -Saladrigas, Robert, ?La escritura en rebelde?, Tele/eXpr?s, 29 de octubre de 1975, p?g. 14. -Saladrigas, Robert, ?La muerte de Virginia Woolf?, Tele/eXpr?s, 7 de enero de 1976, p?g. 13. -Saladrigas, Robert, ?Con la mente deformada?, Tele/eXpr?s, 12 de febrero de 1976, p?g. 3. -Saladrigas, Robert, ?Las coordenadas de Juan Goytisolo?, Tele/eXpr?s, 17 de marzo de 1976, p?g.15. -Saladrigas, Robert, ?Literatura a l'abast?, Tele/eXpr?s, 24 de marzo de 1976, p?g. 15. -Saladrigas, Robert, ?El premi Amadeu Oller?, Tele/eXpr?s, 18 de junio de 1976, p?g. 17. -Saladrigas, Robert, ?La novela p?stuma de Virginia Woolf?, Tele/eXpr?s, 7 de julio de 1976, p?g. 14. -Saladrigas, Robert, ?El llibre negre de Rovira i Virgili?, Tele/eXpr?s, 14 de julio de 1976, p?g. 17. -Saladrigas, Robert, ?Sobre els llibres ?circumstancials??, Tele/eXpr?s, 11 de agosto de 1976, p?g. 13. -Saladrigas, Robert, ?La rabia po?tica de Enrique Badosa?, Tele/eXpr?s, 27 de octubre de 1976, p?g. 13. -Saladrigas, Robert, ?La primera Virginia Woolf?, Tele/eXpr?s, 24 de noviembre de 1976, p?g. 15. -Saladrigas, Robert, ?La col?lecci? popular Barcino?, Tele/eXpr?s, 15 de junio de 1977, p?g. 15. -Saladrigas, Robert, ?El alegato de Lidia Falc?n?, Tele/eXpr?s, 20 de julio de 1977, p?g. 12. -Saladrigas, Robert, ?En torno a un escritor que muri? lejos?, Tele/eXpr?s, 4 de agosto de 1977, p?g. 12. 366 -Saladrigas, Robert, ?Sobre la falta de sustancia?, Tele/eXpr?s, 2 de noviembre de 1977, p?g. 14. -Saladrigas, Robert, ?Benet, geol?gic. Perfil a ploma?, Tele/eXpr?s, 28 de junio de 1978, p?g. 8. -Saladrigas, Robert, ?Entrevista a Josep Maria Castellet?, Paraules d?escriptors. Mon?legs amb creadors catalanas del setanta, C?rculo de Lectores, Galaxia Gutemberg, Barcelona, 2014, p?gs. 117 ? 121. -Saladrigas, Robert, Rostros escritos. Mon?logos con creadores espa?oles de los setenta, C?rculo de Lectores, Galaxia Gutemberg, Barcelona, 2014. -Salgado de Dios, J. Francesc, La construcci? de la identitat period?stica de Manuel V?zquez Montalb?n. De la censura a la transici? (1960 - 1978), Departament de Comunicaci? Universitat Pompeu Fabra. Barcelona, Bienni 2003-2005, mayo de 2009. Tesis dirigida por Jaume Guillamet Lloveras. -Salvat, Ricard, ?Validez actual de Guimer??, Tele/eXpr?s, 9 de febrero de 1971, p?g. 26. -Salvat, Ricard, ?Sobre el estreno de Mahagonny?, Tele/eXpr?s, 16 de febrero de 1971, p?g. 26. -Salvat, Ricard, ?Primera aproximaci?n al teatro de Max Aub?, Tele/eXpr?s, 20 de julio de 1971, p?g. 24. -Salvat, Ricard, ?Consideraciones de Ram?n J. S?nder sobre don Juan?, Tele/eXpr?s, 26 de septiembre de 1972, p?g. 26. -Salvat, Ricard, ?Picasso y el teatro?, Tele/eXpr?s, 10 de abril de 1973, p?g. 26. -Santamar?a, Jos?, ?Un exiliado en su tierra: Juan Gil-Albert?, Tele/eXpr?s, 4 de diciembre de 1974, p?g. 18. -Santos, F?lix, ?Benet interpela sobre TVE y su l?nea cultural?, Tele/eXpr?s, 21 de junio de 1979, p?g. 12. -Sanz Villanueva, Santos, ?Uno de los fundadores del Realismo M?gico. Homenaje a Miguel ?ngel Asturias?, Tele/eXpr?s, 12 de junio de 1974, p?g. 15. -Sargatal, Alfred, ?Los Exorcismos de esti(l)o de Cabrera Infante?, Tele/eXpr?s, 16 de junio de 1976, p?g. 16. -Sent?s, Carlos, ?Los diarios que no leemos?, Tele/eXpr?s, 28 de abril de 1967, p?g. 1. -Sempronio, ?Meditando en Tuset?, Tele/eXpr?s, 16 de octubre de 1968, p?g. 2. -Sempronio, ?La nadala de Cendr?s?, Tele/eXpr?s, 13 de enero de 1979, p?g. 9. -Sempronio, ?En 1978, 1.126 libros en catal?n?, Tele/eXpr?s, 19 de abril de 1979, p?g. 7. 367 -Sempronio, ?Cuando los m?dicos pon?an cr?neos de Passy-Glass?, Tele/eXpr?s, 26 de julio de 1978, p?g. 9. -Simmel, Georg, El individuo y la libertad. Ensayos de cr?tica de la cultura, Ediciones Pen?nsula, Barcelona, 2001, p?g. 49. -Sinova, Justino, La Censura de prensa durante el franquismo 1936-1951 (2? edici?n), Espasa-Calpe, Madrid, 1989. -Sol, Quica, ?Les Edicions Catalanes de Par?s contin?an?, Tele/eXpr?s, 8 de diciembre de 1976, p?g. 14. -Soler, Marc, ?Los cl?sicos medievales catalanes, en libro?, Tele/eXpr?s, 11 de septiembre de 1979, p?g. 21. -Soler, Marc, ?Leer en catal?n a los cl?sicos de aventuras?, Tele/eXpr?s, 14 de septiembre de 1979, p?g. 21. -Soler, Marc, ?L?editorial Quaderns Crema, presentada ahir?, Tele/eXpr?s, 21 de diciembre de 1979, p?g. 16. -Soler, Marc, ?Anagrama contribuy? a la lucha antifranquista (Entrevista a Jorge Herralde)?, Tele/eXpr?s, 8 de diciembre de 1979, p?g. 21. -Soler, Marc, ?Espriu fou investit ahir Doctor Honoris Causa?, Tele/eXpr?s, 10 de octubre de 1980, p?g. 18. -Soler, Marc, ?El rector Badia defens? la unitat del catal? en l'homenatge a Espriu?, Tele/eXpr?s, 11 de octubre de 1980, p?g. 19. -Soler, Marc, ?L?objectiu era trobar l?equilibri entre divulgaci? i especialitat?, Tele/eXpr?s, 10 de noviembre de 1980, p?g. 16. -Soler, Marc, ?La melancol?a de Gil-Albert?, Tele/eXpr?s, 13 de agosto de 1980, p?g. 17. -Soler, Marc, ?Goytisolo: ?La civilizaci?n ?rabe, necesaria para conocer el pasado espa?ol??, Tele/eXpr?s, 2 de mayo de 1980, p?g. 16. -Soler, Marc, ?Basilio Losada: ?La narrativa brasile?a es de las mejores que se hacen actualmente??, Tele/eXpr?s, 17 de noviembre de 1980, p?g. 19. -Soler, Marc, ?Centenari del naixement de l?escriptor Robert Musil?, Tele/eXpr?s, 2 de mayo de 1980, p?g. 17. -Soler, Marc, ?Auto de fe, una de las novelas fundamentales del siglo, traducida?, Tele/eXpr?s, 11 de julio de 1980, p?g. 16. -S?ria, Josep Maria y Antem, Mar?a-Luisa, ?Brecht en el Liceo (Mahagonny)?, Tele/eXpr?s, 5 de febrero de 1971, p?g. 7. 368 -S?ria, Josep Maria, ?El aire fresco de Tele/eXpr?s?, La Vanguardia, 19 de septiembre de 2004, p?g. 12. -S?ria, Josep Maria, ?Nuevo libro. V?zquez Montalb?n?, Tele/eXpr?s, 29 de enero de 1970, p?g. 7. -S?ria, Josep Maria, ?Crisis en la industrial editorial?, Tele/eXpr?s, 30 de septiembre de 1970, p?g. 15. -S?ria, Josep Maria, ?Montserrat Roig se sirve de su pasado?, Tele/eXpr?s, 17 de marzo de 1971, p?g. 15. -S?ria, Josep Maria, ?La novela premiada del Biblioteca Breve ya estaba publicada?, Tele/eXpr?s, 18 de mayo de 1971, p?g. 4. -S?ria, Josep Maria, ?Jorge Edwards, persona non grata?, Tele/eXpr?s, 23 de enero de 1974, p?g. 13. -S?ria, Josep Maria, ?Juan Mars?, marino de guerra en Suiza?, Tele/eXpr?s, 6 de febrero de 1974, p?g. 15. -Sotelo, Adolfo, ?El pensamiento y la obra de Men?ndez Pelayo: acci?n y dique en la dictadura de Franco (1939-1952), Bolet?n de la Biblioteca Men?ndez Pelayo, LXXXVIII, N? 1, 2012, p?gs. 447 - 468. -Su?rez Carballo, Fernando, Fundamentos del dise?o period?stico. Claves para interpretar el lenguaje visual del diario, Ediciones Universidad de Navarra, Pamplona, 2008. -Talens, Jenaro, ?De la publicidad como fuente historiogr?fica: la generaci?n po?tica espa?ola de 1970?, Del franquismo a la posmodernidad. Cultura espa?ola 1975-1990, Akal, Madrid, 1995, pp. 57-84. -Tele/eXpr?s, ?Nuevo formato?, Tele/eXpr?s, 24 de octubre de 1967, p?g. 1. -Tele/eXpr?s, ?El caso del premio Biblioteca Breve?, Tele/eXpr?s, 20 de mayo de 1971, p?g. 5. -Tele/eXpr?s, ?Especial D?a del Libro?, 21 de abril de 1977, p?g. 23. -Tele/eXpr?s, ?El porqu? de un cambio de imagen?, Tele/eXpr?s, 14 de noviembre de 1977, p?g. 1. -Tele/eXpr?s, ?Un censor con Edipo?, Tele/eXpr?s, 20 de enero de 1976, p?g. 24. -Tele/eXpr?s, ?La novela polic?aca se ?come? el mercado?, Tele/eXpr?s, 3 de enero de 1979, p?g. 8. -Tele/eXpr?s, ?La narrativa, g?nero elegido por el feminismo?, Tele/eXpr?s, 27 de julio de 1979, p?g. 21. -Tele/eXpr?s, ?Fern?ndez Santos, premio Nacional?, Tele/eXpr?s, 18 de diciembre de 1979, p?g. 23. -Tele/eXpr?s, ?Dominio de las novelas extranjeras?, Tele/eXpr?s, 22 de abril de 1980, p?g. 17. 369 -Tele/eXpr?s, ?Ambiciosa cr?tica de la literatura espa?ola?, Tele/eXpr?s, 9 de mayo de 1980, p?g. 17. -Tele/eXpr?s, ?Lluitarem tota la vida?, Tele/eXpr?s, 22 de diciembre de 1980, p?g. 9. -Teixidor, Jordi, ?El teatro catal?n bajo el franquismo?, Tele/eXpr?s, 19 de julio de 1977, p?g. 20. -Torrente Ballester, Literatura espa?ola contempor?nea, Afrodisio Aguado, Madrid, 1949. -Udina, Ernest, ?Irrupci?n editorial del eurocomunismo?, Tele/eXpr?s, 18 de mayo de 1977, p?g. 20. -Udina, Ernest, ?Libros para elecciones?, Tele/eXpr?s, 1 de junio de 1977, p?g. 18. -Udina, Ernest, ?Eurocomunismo y socialismo?, Tele/eXpr?s, 29 de junio de 1977, p?g. 17. -Vallejo, Mary Luz, La cr?tica literaria como g?nero period?stico, EUNSA, Pamplona, 1994. -Vall?s, Edmon, ?A prop?sito de Mis conversaciones con Franco?, Tele/eXpr?s, 27 de octubre de 1976, p?g. 14. -Valls, Fernando, ?De Ignacio Aldecoa a Andr?s Neuman. Los zigzag de la historia reciente del cuento espa?ol?, Maga, 4? ?poca, 66-67, VII-XII, Panam?, 2010. -Vargas Llosa, Mario, ?Magia y enso?aci?n en Los r?os profundos?, Tele/eXpr?s, 27 de febrero de 1974, p?g. 16. -Vargas Llosa, Mario, ?Extracto del pr?logo a Madame Bovary?, Tele/eXpr?s, 19 de junio de 1974, p?g. 19. -Vargas Llosa, Mario, ?Salazar Bondy y la vocaci?n del escritor en Per??, pr?logo a Escritos pol?ticos y morales (Per?: 1954-1965), Fondo Editorial, Lima, 2003, p?gs. 14-35. -V?zquez, ?scar, ?Comas, optimista ante la situaci?n editorial?, Tele/eXpr?s, 22 de agosto de 1979, p?g. 18. -V?zquez Montalb?n, Manuel, ?Cr?nica sentimental de Espa?a?, Obra period?stica I, 1960 ? 1973. La construcci?n del columnista, Debate, Barcelona, 2010, p?gs. 142 - 157. Edici?n a cargo de Francesc Salgado. -V?zquez Montalb?n, Manuel, ??Qui?n prohibir? prohibir??, Obra period?stica II, 1974 ? 1986. Del humor al desencanto, Debate, Barcelona, 2011, p?gs. 108 - 111. Edici?n a cargo de Francesc Salgado. -V?zquez Montalb?n, Manuel, ?Ib??ez Escofet o los riesgos del coraz?n?, Obra period?stica II, 1974 ? 1986. Del humor al desencanto, Debate, Barcelona, 2011, p?gs. 112 - 113. Edici?n a cargo de Francesc Salgado. 370 -V?zquez Montalb?n, Manuel, ?Mi ultim?tum?, Obra period?stica II, 1974 ? 1986. Del humor al desencanto, Debate, Barcelona, 2011, p?gs. 118 - 119. Edici?n a cargo de Francesc Salgado. -V?zquez Montalb?n, Manuel, ?Sobre los nov?simos y sus postrimer?as?, Obra period?stica II, 1974 ? 1986. Del humor al desencanto, Debate, Barcelona, 2011, p?gs. 423 - 425. Edici?n a cargo de Francesc Salgado. -V?zquez Montalb?n, Manuel, ?Auger?, Obra period?stica II, 1974 ? 1986. Del humor al desencanto, Debate, Barcelona, 2011, p?gs. 436 - 437. Edici?n a cargo de Francesc Salgado. -Ventura Meli?, Rafael, ?L?any literari valenci??, Tele/eXpr?s, 2 de febrero de 1977, p?g. 17. -Ventura Meli?, Rafael, ?Juan Gil-Albert: una cr?nica en mi mayor?, Tele/eXpr?s, 2 de abril de 1975, p?g. 15. -Vian, Boris, Los perros, el deseo y la muerte, Tusquets Editor, Barcelona, 1975. -Vidal, Dar?o, ?La crisis del libro?, Tele/eXpr?s, 4 de noviembre de 1970, p?g. 13. -Vila-Matas, Enrique, Exploradores del abismo, Anagrama, Barcelona, 2007. -Vila-Sanju?n, Sergio, Pasando p?gina: autores y editores en la Espa?a democr?tica, Destino, Barcelona, 2003. -Villamandos, Alberto, El discreto encanto de la subversi?n, Laetoli, Pamplona, 2011. -Villatoro, Vicen?, L'ofici de mirar: dietari 1989-1997, Edicions 62, Col. ?El Balanc??, n?m. 335, Barcelona, 1998. Recogido en Oll?, op. cit.: 175. -Vilumara, Mart?n, ?Poco ruido y pocas nueces?, Tele/eXpr?s, 13 de noviembre de 1974, p?gs. 15-16. -Vilumara, Mart?n, ?Sobre las coronas po?ticas?, Tele/eXpr?s, 4 de junio de 1975, p?g. 16. 11.2. Historias y ensayos de literatura -Bonn?n Valls, Ignacio, El teatro espa?ol desde 1940 a 1980. Estudio hist?rico-cr?tico de tendencias y autores, Octaedro Universidad, Barcelona, 1998. -Catelli, Nora, ?La Deconstrucci?n?, Llovet, Jordi et al., Teor?a literaria y literatura comparada, Ariel, Barcelona, 2005, p?g. 78. 371 -Caner, Robert, ?Hermen?utica y di?logo: Hans-Georg Gadamer?, Llovet, Jordi et al., Teor?a literaria y literatura comparada, Ariel, Barcelona, 2005. -Debicki, Andrew P., Historia de la poes?a espa?ola del siglo XX. Desde la modernidad hasta el presente, Gredos, Madrid, 1997. -De Vicente Hernando, C?sar, Poes?a de la Guerra Civil Espa?ola, Akal, Nuestros Cl?sicos, Madrid, 2007. -Garc?a Ruiz, V?ctor y Torres Nebrera, Gregorio, Historia y antolog?a del teatro espa?ol de posguerra, 1971- 1975 (vol. VII), Espiral/Fundamentos, Madrid, 2005. -Llovet, Jordi et al., Teor?a literaria y literatura comparada, Ariel, Barcelona, 2005. -Caner, Robert, ?Hermen?utica y di?logo: Hans-Georg Gadamer?, Llovet, Jordi et al., Teor?a literaria y literatura comparada, Ariel, Barcelona, 2005, p?g. 226. -Catelli, Nora, ?La Deconstrucci?n?, Llovet, Jordi et al., Teor?a literaria y literatura comparada, Ariel, Barcelona, 2005, p?g. 78. -Mart?, Antoni, ?Avisadores de incendio: Benedetto Croce y Arturo Farinelli?, Llovet, Jordi et al., Teor?a literaria y literatura comparada, Ariel, Barcelona, 2005, p?g. 353. -Mart?, Antoni, ?La otredad de la literatura comparada?, Llovet, Jordi et al., Teor?a literaria y literatura comparada, Ariel, Barcelona, 2005, p?g. 382. -Marco, Joaqu?n y Gracia, Jordi (eds.), La llegada de los b?rbaros. La recepci?n de la literatura hispanoamericana en Espa?a, 1960-1981, Edhasa, Barcelona, 2004. -Mart?nez Cachero, Jos? Mar?a, La Novela espa?ola entre 1939 y 1969, Castalia, Madrid, 1973. -Mart?nez Cachero, Jos? Mar?a, La Novela espa?ola entre 1936 y el fin de siglo: historia de una aventura, Castalia, Madrid, 1997. -Sanz Villanueva, Santos, La novela espa?ola durante el franquismo, Gredos, Madrid, 2010. -Simbor, Vicent, La Narrativa catalana del segle XX, Institut Internuniversitari de Filolog?a Valenciana, Alzira, Bromera, Val?ncia, 2005, p?g. 284. -Sobejano, Gonzalo, Novela espa?ola de nuestro tiempo. En busca del pueblo perdido. 1940-1974, Mare nostrum, Valencia, 2005. -Sull?, Enric, Teor?a de la novela. Antolog?a de textos del siglo XX, Cr?tica, Barcelona, 2001. 372 11.3. Documentaci?n electr?nica -Castanyer, ?ngel, ?Apunts per a una hist?ria de les Edicions Catalanes de Par?s?, Blog d?un temps, d?un pa?s? http://www.museuimaginari.net/blog/edicions-catalanes-de-paris/ -Jim?nez, Roger, ?Cuarenta a?os de ?Tele/Expr?s??, Blog Belvedere, 3 de juny de 2004 http://www.lavanguardia.es/premium/publica/publica?COMPID=51243818074&ID_FORMATO=9&ID_PAGI NA=22780&PARTICION=91&SUBORDRE=3 -L?pez, Esteban, ?Jos? Luis L?pez Aranguren: ?tica abierta a la religi?n?, enero de 2006. http://www.pensamientoycultura.com/aranguren.htm -Mart?nez Cachero, Jos? Mar?a et al., Novela Espa?ola Contempor?nea (mesa redonda), Fundaci?n March, Madrid, 07.06.1975: http://www.march.es/conferencias/anteriores/voz.asp?id=622 -Vila-Sanjuan, Sergio, ?Fallece Jos? Luis Gim?nez-Front?n, escritor y activista cultural?, La Vanguardia, 21.12.2008. http://www.lavanguardia.es/premium/publica/publica?COMPID=53604314702&ID_PAGINA=22088&ID_FOR MATO=9&turbourl=false -Mart?nez Ruiz, Florencio, ?El gran tono narrativo de ?Recuento?, La Estafeta Literaria, noviembre de 1976. http://www.luisgoytisolo.es/24064/39601.html - Rojas Claros, Francisco, La represi?n cultural durante la Transici?n: los ?ltimos libros ?prohibidos? (1975- 1979), Universidad de Alicante, mayo de 2007. http://www.represura.es/represura_3_mayo_2007_articulo6.html#_edn1 11.4. Testimonios Robert Saladrigas Juan Mars? Josep Maria Castellet Pere Oriol Costa Manuel Par?s i Maicas 373 Robert Saladrigas En Restaurant - Cafeteria La Farga, Gran Via de les Corts Catalanes, Barcelona Marzo de 2014 Juan Mars? En su domicilio, Barcelona Junio de 2011 374 Josep Maria Castellet En su despacho de Edicions 62, Barcelona Abril de 2011 Manuel Par?s i Maicas En su domicilio de Bellaterra, Barcelona Enero de 2014 375 ANEXO 376 Punto 0 (referencia en la p?gina 72) 377 378 Punto 1 (referencia en la p?gina 91) Opiniones de los editores a. Opini?n publicada el 30.09.1970, p?gina 15 Eduardo Nolla (secretario general del Instituto Nacional del Libro Espa?ol) La actual coyuntura econ?mica por la que atraviesa Espa?a se refleja intensamente en el negocio editorial. Hay que pensar siempre que el libro es un bien de consumo no permanente. Por desgracia se considera como un art?culo semisuperfluo, del que se prescinde en seguida, en cuanto aparece el menor s?ntoma de recesi?n. Las especiales caracter?sticas del libro se tuvieron ya en cuenta en el I Plan de Desarrollo, y entonces se le dio a la industria editorial el car?cter de sector prioritario en materia de cr?dito. A esta pol?tica proteccionista se debe, en buena parte, el auge que ha alcanzado en los ?ltimos a?os la producci?n y consumo de libros espa?oles, tanto por parte del cliente nacional como del extranjero. Pero al llegar el a?o 1970 los editores se han encontrado con un gran problema: que deben unos quinientos millones de pesetas (que recibieron en concepto de cr?dito a tenor del car?cter prioritario de su industria). Por otro lado est? el hecho de que el sector a?n no ha recibido la partida crediticia correspondiente al presente y que se estima en cuatrocientos millones de pesetas. La liquidez de un grupo de editoriales se ha quebrado en este desfase]. [?] En los ?ltimos a?os se ha aumentado notablemente el consumo del papel y se han incrementado los t?tulos de los cat?logos. Se han abierto unos mercados, pero si no nos permiten mantenerlos no podremos conservar las actuales tiradas ni seguir vendiendo a los precios de ahora. En definitiva, quien se resentir? es ese puente de cultura entre Europa y Am?rica que es Espa?a. b. Opiniones publicadas el 04.11.1970, p?gina 13: Jos? Manuel Lara (Editorial Planeta) La nueva ley que restringe las primas de exportaci?n es perjudicial para el editor y me parece err?nea. Planeta exportaba antes cuatro millones de pesetas; desde que cre? filiales en Hispanoam?rica aument? a sesenta millones anuales. Pero resulta que en Am?rica se compra a plazos todav?a m?s que aqu? y es posible que con estas medidas, ahora que se ha hecho lo m?s dif?cil, se venga todo al suelo. Yo creo que las editoriales hab?an respondido bien al apoyo estatal y hab?an utilizado adecuadamente sus cr?ditos. Que yo sepa no ha habido ni un esc?ndalo. Pero aun en el supuesto de que en una editorial se hubiese dado un ?caso Matesa? no creo que la respuesta adecuada sea cargarse a todas las editoriales. Carlos Barral (Editorial Barral) Am?rica es, m?s que un negocio, una inversi?n a largo plazo y se est?n notando ya los primeros efectos de las nuevas medidas. La exportaci?n espa?ola a Am?rica es insuficiente e irregular. [?] Por otra parte, si no se cubre todo el mercado hispanoparlante, los escritores hispanoamericanos que sepan de antemano que sus obras editadas en Espa?a no se van a recibir en Am?rica, desear?n partir sus derechos para que un editor de su pa?s pueda lanzar la obra a los otros pa?ses del continente. Piensen por un momento lo que supone una obra editada en diversos sitios, en distintas ediciones y a diferentes precios. Eso es un caos. [?] Una de las fuentes m?s importantes de divisas con que cuenta el Estado espa?ol son las exportaciones editoriales, adem?s es una de las m?s l?gicas. [?] Desde el punto de vista intelectual [la censura] es siempre nociva; y desde el punto de vista comercial, con vistas a la exportaci?n, tambi?n. [Lara a?ade: La censura, desde que se ha inventado la cosa esa del ?silencio administrativo? es una cosa terrible]. Lo que sucede es que antes el editor sab?a a qu? atenerse y ahora no. Como la de ahora no tiene criterios fijos, la gente se cura en salud. 379 Santiago Olives Canals (delegado del Instituto Nacional del Libro Espa?ol) Adem?s una empresa editorial planteada con un criterio serio no puede prescindir de Am?rica, a pesar del alto coeficiente de analfabetismo. No pueden compararse de ning?n modo las posibilidades de la industria editorial brit?nica con los trescientos millones y pico de angloparlantes de la Commonwealth y las de los doscientos millones de hispanoparlantes, muchos de los cuales no saben leer. Para dar una idea de la densidad de lectura en ingl?s les dir? que en 1958 la cifra de exportaci?n de libros brit?nicos a Australia era id?ntica a la cifra global de nuestras exportaciones. [?] Evidentemente se ha dado una inyecci?n a las exportaciones y se ha cortado de pronto. En 1969 se exportaron libros por valor de 3.600 millones de pesetas. En la delegaci?n del INLE de Catalu?a y Baleares el valor de las exportaciones ascendi? a 1.763 millones en 1969 y en los nueve meses que van de enero a septiembre de este a?o 1970 la cifra ascendi? a 2.166 millones. Ese 25 por ciento de incremento significa un proceso de crecimiento perfectamente sincronizado con el del a?o pasado, y a m? se me antoja un s?ntoma claro de que el cuerpo editorial goza de buena salud. No comprendo por qu? esa psicosis morbosa de suspensi?n de pagos. [?] Y en esta coyuntura o se reacciona pronto o se habr? perdido todo, porque los rusos est?n editando masivamente en castellano para Sudam?rica, sobre todo libros infantiles y juveniles, que es una cosa que cuidan mucho. Y por su parte los japoneses est?n introduciendo en el mercado americano libros barat?simos y excelentemente distribuidos. Aqu? las cantidades que la Administraci?n da para el libro son muy bajas. En cualquier pa?s son m?s sustanciosas las ayudas del Estado. La secretar?a general de la Asociaci?n para la Difusi?n del Libro Franc?s, dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores, aporta 900.000 francos ?unos once millones de pesetas? para favorecer la exportaci?n, para favorecer la traducci?n de autores franceses a otros idiomas, y mil cosas m?s. [?] Lo mismo puede decirse en el ?mbito brit?nico: el British Council es un verdadero ministerio de asuntos exteriores para la cultura que promueve no solamente los institutos Brit?nicos en el extrnejaero, sino la difusi?n de los libros y los autores brit?nicos m?s all? de las Islas. Federico Rahola de Espona (director gerente de Editorial Teide) Ha dicho antes una cosa Lara que me gustar?a comentar. Ha dicho que su editorial ha pasado de cuatro a sesenta millones de exportaci?n. Esto ha pasado en casi todas las editoriales y quiere decir que el peque?o esfuerzo del Estado dio un fruto tremendo porque los editores se volcaron. Pero ahora, una vez lanzados, sucede que nos han quitado el contacto, han apagado el motor. Y esa es la raz?n de tanta suspensi?n de pagos. ?Pero por qu? se habla tanto de las suspensiones de pagos de las editoriales y no de las de otras empresas? Porque resulta que este a?o se ha batido el record de suspensiones de pagos en empresas metal?rgicas y de electrodom?sticos y nadie ha dicho nada. 380 381 Punto 2 (referencia en la p?gina 97) 382 383 Punto 3 (referencia en la p?gina 143) 384 Punto 4 (referencia en la p?gina 143) 385 386 387 388 389 390 Punto 5 (referencia en la p?gina 170) 391 Punto 6 (referencia en la p?gina 178) 392 Punto 7 (referencia en la p?gina 180) Art?culos relacionados: ?Poetas surrealistas? 09.01.1974: 16 Poes?a vanguardista catalana 30.01.1974: 18 Vanguardismo y poes?a concreta y-o visual en Catalu?a 30.01.1974: 19 C?mo leer un texto surrealista 03.04.1974: 16 El surrelismo en el poder 03.04.1974: 16 Surrealismo y libertad 03.04.1974: 17 La hora del surrealismo 29.01.1975: 18 La escritura rebelde 29.10.1975: 14 393 Punto 8 (referencia en la p?gina 185) 394 Punto 9 (referencia en la p?gina 185) 395 Punto 10 (referencia en la p?gina 186) Para consultar la encuesta completa, ver: Tele/eXpr?s, 30.10.1074: 17 396 Punto 11 (referencia en la p?gina 190) Art?culos relacionados: El tiempo abierto de H. Broch, 24.12.1974: 18 A los 50 a?os de la muerte de Kafka, 22.04.1974: 5 397 Punto 12 (referencia en la p?gina 208) Art?culos relacionados: Juan Mars?, el tibur?n y su prima, 21.05.1970: 14 Lo grotesco en la literatura actual, 07.02.1973: 15 No existe una nueva novela espa?ola, 10.04.1974: 16 398 Punto 13 (referencia en la p?gina 212) Art?culos relacionados: Juan Mars?, marino de guerra en Suiza, 06.02.1974: 15 Juan Mars? o ?te acuerdas de Teresa?, 02.07.1970: 14 Los a?os treinta, 21.03.1973: 14 399 Punto 14 (referencia en la p?gina 214) Art?culo relacionado: La ?frialdad? en la literatura, 1 de octubre de 1975, p?g. 14. 400 Punto 15 (referencia en la p?gina 193) 401 Punto 16 (referencia en la p?gina 194) Art?culos relacionados: Fossey y la galaxia latinoamericana, 17.04.1974: 17 Magia y paisaje, 27.02.1974:17 Ciclista a la rueda, 06.03.1974: 19 402 Punto 17 (referencia en la p?gina 198) 403 Punto 18 (referencia en la p?g. 198) Art?culos relacionados: Miguel ?ngel Asturias, 20.10.1967: 14 Miguel ?ngel Asturias visto por su mujer, 05.02.1970: 14 Neruda y Asturias en Hungr?a, 21.11.1973: 18 404 Punto 19 (referencia en la p?g. 198) Art?culos relacionados: ?Ceremonias?, por Julio Cort?zar, 19.12.1968: 17 La torre vig?a, 18.08.1071: 13 Cort?zar y los cuentos, 11.04.1973: 14 Cort?zar despu?s de las aguas, 01.08.1973: 12 405 Punto 20 (referencia en la p?g. 198) Art?culos relacionados: Garc?a M?rquez representa a Colombia, 05.06.1969: 7 Garc?a M?rquez en Francia, 08.01.1970: 7 ?Cent anys de solitud?, de Gabriel Garc?a M?rquez, 18.06.1970: 14 Garc?a M?rquez, premio R?mulo Gallegos, 26.07.1972: 14 406 Punto 21 (referencia en la p?gina 201) Art?culos relacionados: Despu?s de cenar con Mario, 19 de junio de 1974, p?g. 20 Vargas Llosa y la marginaci?n, 19 de junio de 1974, p?g. 21 Vargas Llosa regresa al Per?, 20 de febrero de 1974, p?g. 15 Otras vez Vargas Llosa, 12 de abril de 1967, p?g. 13 407 Punto 22 (referencia en la p?gina 204) 408 Punto 23 (referencia en la p?gina 217) Art?culos relacionados: El cuento, esa narraci?n breve pero no menor, 20 de marzo de 1974, p?g. 20 Cuento, narraci?n, confusionismo, 20 de marzo de 1974, p?g. 20 409 Punto 24 (referencia en la p?gina 226) 410 Punto 25 (referencia en la p?gina 226) 411 Punto 26 (referencia en la p?ginas 227 ? 228) Art?culos relacionados: ?Generaci?n perdida?, 16.01.1974: 17 Corpus-Barga visto por J.A. Goytisolo, 16.01.1974: 17 Di?spora Republicana, 17.12.1975: 13 412 Punto 27 (referencia en la p?g. 248) 413 Punto 28 (referencia en la p?gina 258) 414 Punto 29 (referencia en la p?gina 262) 415 Punto 30 (referencia en la p?gina 262) 416 Punto 31 (referencia en la p?gina 265) 417 418