«Chile en el corazón»: las relaciones de solidaridad política del Partido Comunista de España (PCE) y del Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC) con la democracia chilena (1970 – 1982) Pedro Salvador Marchant Veloz Aquesta tesi doctoral està subjecta a la llicència Reconeixement 4.0. Espanya de Creative Commons. Esta tesis doctoral está sujeta a la licencia Reconocimiento 4.0. España de Creative Commons. This doctoral thesis is licensed under the Creative Commons Attribution 4.0. Spain License. Facultad de Geografía e Historia Departamento de Historia y Arqueología Sección Historia Contemporánea y Mundo Actual Programa doctoral en Sociedad y Cultura: Historia, Antropología, Arte y Patrimonio «Chile en el corazón»: las relaciones de solidaridad política del Partido Comunista de España (PCE) y del Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC) con la democracia chilena (1970 – 1982) Tesis para optar al título de doctor, realizada por PEDRO SALVADOR MARCHANT VELOZ Directores: Dr. Andreu Mayayo i Artal y Dra. Cielo Zaidenwerg Tutor: Dr. Andreu Mayayo i Artal Enero de 2024 ¿Por qué crear comunidad desde la radio, la prensa, la poesía? Porque lo más humano es la solidaridad. No podríamos existir sin la solidaridad. Somos el animal más indefenso, el que no tiene garras, el que no tiene buenos colmillos, el que no tiene pelo. Es la solidaridad, es la unidad, es el amor entre nosotros los que nos mantiene vivos. (Guillermo Gatica, poeta chileno de la 502, Vers.o.s.) Resumen Esta investigación se centra en el estudio transnacional de la solidaridad política de las organizaciones comunistas españolas (Partido Comunista de España y Partit Socialista Unificat de Catalunya) hacia Chile desde el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 hasta el año 1982, junto a las relaciones existentes a partir del gobierno de la Unidad Popular, a partir de las lecciones y análisis sobre la experiencia de la vía chilena al socialismo. Esta opción es tomada para aportar en los estudios sobre la solidaridad existente con la oposición a la dictadura cívico-militar, especialmente dentro de los marcos europeos, así como la transferencia política desde las izquierdas gobernantes en el país sudamericano. En este sentido, la territorialidad hispana, además de las y los sujetos históricos, no ha sido estudiada de manera extensa, por lo cual es necesario la profundización desde los partidos señalados y sus militancias, en especial por su papel durante el tardofranquismo y la Transición española. Por ende, es central abordar los motivos por los que Chile tuvo una importancia solidaria y política desde el comunismo español y cómo las posturas internas del Partido Comunista de España y del Partit Socialista Unificat de Catalunya influyeron en estas acciones. De manera tentativa se plantea que Chile fue un foco solidario por el impacto de la Unidad Popular y del golpe de Estado en el comunismo español, principalmente en el análisis político sobre el devenir de una posible vía socialista en España. Además, las vicisitudes internas (estratégicas y teóricas) de las organizaciones comunistas, junto al contexto de cambio político desde la dictadura franquista a la transición democrática y las influencias del exilio chileno incidieron en los diversos repertorios de acción solidaria con la oposición democrática chilena. Para esto, el objetivo central es analizar las relaciones y formas de solidaridad política del comunismo español con Chile entre 1970 y 1982, desde la influencia de las posturas internas y contextuales en el seno del PCE y del PSUC y otras organizaciones relacionadas. Para ello, se abordan específicamente contextualizar el inicio de la solidaridad comunista española con Chile a partir de 1970; analizar la experiencia de la Unidad Popular y del golpe de Estado de 1973 desde prisma de las organizaciones comunistas estudiadas; explicar las relaciones políticas entre el comunismo español y la oposición chilena entre 1973 y 1976; analizar los cambios en los mecanismos de solidaridad comunista con Chile entre 1977 y 1982, desde las influencias contextuales y teóricas durante la transición hispana; establecer transversalmente los roles de género dentro de los repertorios de solidaridad; determinar el papel del exilio chileno en las acciones solidarias; evaluar las posturas del comunismo español entre 1976 y 1982 en relación con las visiones políticas del Partido Comunista de Chile; comprender el papel del eurocomunismo en las expresiones de solidaridad con Chile en el período estudiado y determinar los elementos que marcaron el descenso de solidaridad desde el comunismo español hacia Chile en los primeros años de la década de 1980, en especial a partir de las crisis internas del comunismo español de 1981 y 1982. Palabras claves: Comunismo español, Chile, historia transnacional, solidaridad política, tardofranquismo, Transición española. Abstract This research focuses on the transnational study of the political solidarity of Spanish communist organisations, Partido Comunista de España (Communist Party of Spain) and Partit Socialista Unificat de Catalunya (Unified Socialist Party of Catalonia), towards Chile from the coup d'état of 11 September 1973 until 1982, and the relations that have existed since the government of the Unidad Popular (Popular Unity), based on the lessons and analysis of the experience of the Chilean road to socialism. This contributes to studies on the existing solidarity with the opposition to the civil-military dictatorship, especially within European frameworks, as well as the political transfer from the ruling left in the South American country. In this sense, Hispanic territoriality, as well as the historical subjects, has not been extensively studied, which is why it is necessary to look in depth at the parties and their militancy, especially their role during the late Francoist period and the Spanish Transition. It is therefore central to address the reasons why Chile played an important solidarity and political role in Spanish communism and how the internal positions of the Partido Comunista de España and the Partit Socialista Unificat de Catalunya influenced these actions. It is tentatively argued that Chile was a focus of solidarity due to the impact of Unidad Popular and the coup d'état on Spanish communism, mainly in the political analysis of the future of a possible socialist path in Spain. Furthermore, the internal vicissitudes (strategic and theoretical) of communist organisations, the context of political change from Franco's dictatorship to the democratic transition and the influences of the Chilean exile influenced the different repertoires of solidarity action with the Chilean democratic opposition. The main objective is to analyse the relations and forms of political solidarity of Spanish communism with Chile between 1970 and 1982, based on the influence of internal and contextual positions within the PCE and the PSUC and other related organisations. Keywords: Spanish Communism, Chile, transnational history, political solidarity, late Francoism, Spanish Transition. ÍNDICE GENERAL Dedicatorias y agradecimientos ___________________________________________ 1 Abreviaciones y siglas __________________________________________________ 4 I. INTRODUCCIÓN _________________________________________________ 6 Planteamiento del problema ______________________________________________ 8 Objetivos e hipótesis ___________________________________________________ 15 Metodología _________________________________________________________ 17 Estructura de la tesis ___________________________________________________ 24 II. ESTADO DE LA CUESTIÓN Y MARCO TEÓRICO ____________________ 29 Solidaridad: enfoques sobre el estudio del tema _____________________________ 30 Las bases de la solidaridad: temporalidad, hitos y distinciones iniciales _______ 30 Solidaridad en los focos del exilio ____________________________________ 36 La solidaridad en el contexto europeo occidental _________________________ 39 Los marcos de solidaridad en Europa oriental ___________________________ 44 El sur de Europa: otro foco de solidaridades_____________________________ 49 La solidaridad desde el ámbito español ________________________________ 56 Teorización desde la política (historia/solidaridad) y lo transnacional ____________ 64 Historia política y las comprensiones sobre el comunismo _________________ 64 Solidaridad: diversidad conceptual y fenómeno histórico-político ____________ 73 Lo transnacional como trasfondo de las relaciones de solidaridad ____________ 84 PRIMERA PARTE ____________________________________________________ 93 CAPÍTULO 1. ORÍGENES DE LAS RELACIONES DE SOLIDARIDAD ENTRE CHILE Y ESPAÑA (1930-1970) _________________________________________ 94 1.1. A modo de apresto: los inicios de la década de 1930 y sincronía en el fin de dictaduras ___________________________________________________________ 95 1.2. La Segunda República y su impacto en Chile ____________________________ 98 1.2.1 La colonia española en Chile ante la Segunda República ___________ 99 1.2.2 La sociedad chilena ante la Segunda República __________________ 101 1.2.3 Golpe de Estado de julio de 1936 y Guerra Civil: nuevos espacios relacionales entre las izquierdas chilenas y españolas ____________________ 104 1.2.4 Neruda y el Winnipeg ______________________________________ 110 1.3. La posguerra: dispersión de la solidaridad y nuevas expresiones ____________ 113 1.3.1 Nuevos escenarios de solidaridad hacia la España republicana ______ 113 1.3.2 Los años sesenta y la nueva oleada de solidaridad chilena con España 117 1.3.3 Los inicios de la Unidad Popular y la solidaridad con España _______ 123 CAPÍTULO 2. LA UNIDAD POPULAR Y EL COMUNISMO ESPAÑOL: PROYECTOS POLÍTICOS, RELACIONES Y ANÁLISIS DE LA VÍA CHILENA AL SOCIALISMO ______________________________________________________ 128 2.1. La política del comunismo español: líneas de acción y prácticas (1956-1973) _ 129 2.1.1 Reconciliación nacional y acciones políticas en la década de 1950 ___ 129 2.1.2 Comunismo y movimientos antifranquistas en los años sesenta: movimientos obrero y estudiantil universitario __________________________ 136 2.1.3 Nuevas perspectivas: Pacto para la Libertad y cambios contextuales para el comunismo español _____________________________________________ 144 2.2. La Unidad Popular chilena _________________________________________ 155 2.2.1 La trayectoria del Partido Comunista de Chile (décadas de 1950 y 1960)_ _______________________________________________________ 155 2.2.2 El Partido Comunista de Chile ante la Unidad Popular ____________ 160 2.2.3 Programa de gobierno de la Unidad Popular ____________________ 164 2.3. El comunismo español ante la Unidad Popular __________________________ 170 2.3.1 La victoria de la Unidad Popular y las interpretaciones comunistas desde España _______________________________________________________ 170 2.3.2 El comunismo español y la primera etapa de la Unidad Popular (1970- 1971) _______________________________________________________ 180 2.3.3 Problemáticas de la Unidad Popular y nexos entre el comunismo español y el chileno (1972-1973) ____________________________________________ 192 CAPÍTULO 3. EL GOLPE DE ESTADO CHILENO Y NUEVO MARCO DE LA SOLIDARIDAD COMUNISTA ESPAÑOLA CON CHILE __________________ 209 3.1. El golpe de Estado chileno: lecturas y reacciones desde España ____________ 210 3.1.1 Los primeros momentos: una revisión general de las posturas de la prensa española sobre el golpe de Estado en Chile ____________________________ 211 3.1.2 Las reacciones desde la institucionalidad española _______________ 220 3.2. El golpe de Estado chileno y el comunismo español: reacciones y análisis ____ 224 3.2.1 Las reacciones iniciales tras el 11 de septiembre chileno __________ 224 3.2.2 El fin de la Unidad Popular ante los ojos del comunismo español: lecciones sobre la experiencia chilena ________________________________ 238 3.2.3 Otras revisiones sobre la experiencia chilena ____________________ 257 3.3. Solidaridad con Chile desde el comunismo español a partir de 1973 _________ 262 3.3.1 La personalización del caso chileno: Salvador Allende, Pablo Neruda y Luis Corvalán ___________________________________________________ 262 3.3.2 Solidaridad en nuevos espacios: de las proclamas a las acciones de movilización ____________________________________________________ 276 3.4. Solidaridad fuera de las fronteras españolas: redes de solidaridad y acciones del comunismo español __________________________________________________ 285 3.4.1 El origen de las redes de solidaridad transnacional con Chile _______ 285 3.4.2 El comunismo español en las redes de solidaridad: dinámicas de participación activa en Europa ______________________________________ 293 SEGUNDA PARTE __________________________________________________ 304 CAPÍTULO 4. CONTEXTUALIZACIÓN POLÍTICA DEL COMUNISMO ESPAÑOL Y LAS IZQUIERDAS CHILENAS (1974-1979) ___________________________ 305 4.1. Las estrategias del comunismo español, eurocomunismo y legalización (1974-1978) _______________________________________________________________ 306 4.1.1 Estrategias del comunismo español en el tardofranquismo y el inicio de la Transición ______________________________________________________ 307 4.1.2 El eurocomunismo y la influencia en las líneas internacionales del comunismo español _______________________________________________ 314 4.1.3 El comunismo español y su política internacional: el posicionamiento ante la solidaridad (1977-1978) _________________________________________ 320 4.1.4 La legalización comunista y el camino a las elecciones generales de junio de 1977 _______________________________________________________ 325 4.2. La revisión política de las izquierdas chilenas (1974-1979) ________________ 334 4.2.1 Estrategias políticas ante el nuevo escenario autoritario: PCCh entre 1974 y 1976 _______________________________________________________ 334 4.2.2 Las discusiones internas en el seno de las izquierdas chilenas. Los casos del PCCh y el PSCh (1977-1979) ____________________________________ 341 CAPÍTULO 5. ARTICULACIÓN DE LA SOLIDARIDAD COMUNISTA ESPAÑOLA CON CHILE HACIA EL FIN DEL FRANQUISMO (1974-1976) ___ 348 5.1. La solidaridad comunista con Chile en el tardofranquismo: repliegue y nuevos repertorios (1974-1976) _______________________________________________ 349 5.1.1 La denuncia a la represión dictatorial: apoyos desde el comunismo español en 1974 __________________________________________________ 349 5.1.2 ¿Repliegue de la solidaridad? Cambios en las acciones hacia Chile tras el primer año de dictadura ____________________________________________ 367 5.2. El papel político de la cultura: La Nueva Canción Chilena y actos masivos en Europa en el escenario compartido de la solidaridad _________________________ 385 5.2.1 Breves apuntes sobre el origen de la Nueva Canción Chilena _______ 386 5.2.2 La Nueva Canción Chilena y actos culturales: presencias en España y en solidaridad en Europa _____________________________________________ 389 5.2.3 La Nueva Canción Chilena como banda sonora de la resistencia dictatorial: discos y presencia musical en el comunismo español ___________ 397 CAPÍTULO 6. LA SOLIDARIDAD COMUNISTA HISPANA CON CHILE EN TIEMPOS DE LEGALIZACIÓN (1977-1979) _____________________________ 404 6.1. Un nuevo escenario de solidaridad a partir de 1977 ______________________ 405 6.1.1 La liberación de Corvalán y las tensiones político-teóricas _________ 405 6.1.2 Exilio: una nueva variable en las relaciones _____________________ 412 6.1.3 Nuevas expresiones de solidaridad: los espacios conjuntos entre el comunismo y otras fuerzas sociales y políticas __________________________ 419 6.1.4 La solidaridad en los espacios de apertura: las fiestas (1977-1978)___ 436 6.1.5 La solidaridad en las relaciones políticas _______________________ 445 6.2. La Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile (Madrid, 1978) __________ 454 6.2.1 Los antecedentes de la conferencia: la movilización por los derechos humanos en Chile y su impacto en España _____________________________ 454 6.2.2 La organización de la conferencia: tensiones y el rol del comunismo español _______________________________________________________ 460 6.2.3 La conferencia de Madrid y sus consecuencias en la solidaridad con Chile _______________________________________________________ 467 CAPÍTULO 7. COOPERACIÓN EN TIEMPOS TURBULENTOS: EL COMUNISMO ESPAÑOL Y LA SOLIDARIDAD CON CHILE HACIA EL FIN DE LA TRANSICIÓN (1979-1982) ____________________________________________ 479 7.1. La mantención de la solidaridad con Chile en los espacios comunistas españoles __ _______________________________________________________________ 480 7.1.1 Las intersecciones del mundo sindical y el comunismo español en la solidaridad con Chile (1979) ________________________________________ 481 7.1.2 Solidaridad del comunismo español a nivel partidista (1979-1980) __ 491 7.2. Fiestas y cultura: los repertorios de la mantención de la solidaridad comunista española con Chile (1979-1982) _________________________________________ 504 7.2.1 Las fiestas como espacio de mantención de la solidaridad _________ 505 7.2.2 Otras expresiones culturales solidarias _________________________ 513 7.3. La solidaridad con Chile ante la implosión del comunismo español: las crisis internas en el PSUC y el PCE y los estertores de la cooperación _______________ 520 7.3.1 El comunismo catalán y los debates sobre el eurocomunismo: V y VI Congresos (1981-1982) ____________________________________________ 522 7.3.2 Las disputas en el Partido Comunista de España y el nuevo escenario político español hacia 1982 _________________________________________ 527 7.3.3 Los proyectos de izquierdas chilenos en el cambio de década y su impacto en la solidaridad _________________________________________________ 532 7.3.4 Las últimas expresiones de la solidaridad hacia Chile durante la crisis del comunismo español _______________________________________________ 540 CONCLUSIONES ___________________________________________________ 547 FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA _________________________________________ 561 Fuentes documentales de archivos _______________________________________ 561 Publicaciones periódicas_______________________________________________ 562 Entrevistas y testimonios ______________________________________________ 564 Documentación primaria impresa y digital ________________________________ 565 Referencias musicales_________________________________________________ 567 Videos en línea ______________________________________________________ 567 Bibliografía y artículos académicos ______________________________________ 568 Trabajos finales de máster y tesis doctorales _______________________________ 597 ANEXOS __________________________________________________________ 599 Índice de tablas Tabla 1. Resultado de las elecciones presidenciales de 1970 .................................. 125 Tabla 2. Menciones a Chile (Unidad Popular y solidaridad) en Mundo Obrero (1970- 1974) ............................................................................................................................. 230 Tabla 3. Discos publicados de artistas de la NCCh en España entre 1974 y 1976 ...... ...................................................................................................................................... 399 Tabla 4. Estadística de asilados y salvoconductos por embajadas de países europeos en Chile (1973) ............................................................................................................ 413 Tabla 5. Ciudades que acogieron las exposiciones del MIRSA (1977-1979) ......... 426 Tabla 6. Organizaciones y/o cargos y delegados que confirmaron asistencia a la Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile (Madrid, 1978) ............................ 468 Tabla 7. Votaciones de España ante resoluciones sobre derechos humanos en Chile (1974-1977) .................................................................................................................. 475 Índice de ilustraciones Ilustración 1. Portada de Mundo Obrero en solidaridad con Chile ...................... 264 Ilustración 2. Manifestación en Barcelona en solidaridad con Chile. Septiembre de 1973 .............................................................................................................................. 280 Ilustración 3. Afiche de campaña del PSUC para las elecciones generales de 1977 ...................................................................................................................................... 332 Ilustración 4. Poema a Luis Corvalán por Peter Weiss .......................................... 354 Ilustración 5. Fotomontaje de Augusto Pinochet con el reflejo de Mussolini y Hitler en sus gafas .................................................................................................................. 364 Ilustración 6. Reunión de la IV Conferencia de la UJCE ....................................... 371 Ilustración 7. Publicidad de disco de Quilapayún ................................................... 401 Ilustración 8. Fotograma de la recepción de Brezhnev a Corvalán. Moscú, 25 de diciembre de 1977 ....................................................................................................... 407 Ilustración 9. Afiche de acto en homenaje a Pablo Neruda, Barcelona ................. 420 Ilustración 10. Afiche del MIRSA en Valencia. 1978 .............................................. 423 Ilustración 11. Público asistente al mitin de solidaridad en Vista Alegre, Madrid, junto a pancartas en apoyo a la causa chilena ......................................................... 432 Ilustración 12. Reunión de Antoni Gutiérrez Díaz y Gregorio López Raimundo con Hortensia Bussi ........................................................................................................... 465 Ilustración 13. Apoyo de los sectores obreros del Metal de CCOO a la semana de boicot contra Chile ..................................................................................................... 487 Ilustración 14. Adhesivo del PSUC en apoyo a la semana mundial de boicot contra la dictadura chilena (1979)......................................................................................... 491 Ilustración 15. Pabellón Chile, Fiesta del PCE, 1979 .............................................. 507 Ilustración 16. Arpillera adquirida por Domènec Martínez en estand chileno en el marco de las fiestas de Treball .................................................................................. 511 Ilustración 17. Publicidad de acto por los 60 años del PCCh en Madrid .............. 544 1 Dedicatorias y agradecimientos Es habitual que los agradecimientos sean lo último que se escribe en una tesis, aunque a quienes se dedica el trabajo de tantos años son realmente las primeras personas que están presentes en los afectos y memorias. Enfrentarse al desafío de una investigación es un trabajo individual, pero que sería insostenible si no existieran aquellos que te apoyan, levantan, divierten y aconsejan. Incluso, que logran tolerar y conducir las rabias, desánimos, las sensaciones de estar haciendo mal las cosas o las dudas respecto a si optar por este camino fue lo adecuado, a tantos kilómetros de distancia de Chile, en tierras catalanas. Ante este panorama, la primera persona que debo agradecer es a Pamela, mi esposa. Podría caer en la reducción de que es el amor por sí mismo lo que sostiene una relación, pero la comprensión, el apoyo, el interés genuino de estar conmigo, de tener siempre un abrazo, un beso y una sonrisa en la compañía de un desvelo o de una desazón demuestra tu bondad. Esta tesis debería tener tu coautoría porque sin ti todo este periplo no hubiera sido posible. Eres mi compañera de vida y solo nosotros sabemos lo hermoso que es esto. Aunque creo que no estas líneas no son suficientes, las gracias son eternas, porque somos familia (junto a Pancracio a la lejanía). También agradezco a mis familiares, que me han apoyado desde la distancia con su interés y cariño. En la gran amplitud que representa ser hijo de padres divorciados, tengo la ventaja de tener muchos afectos que están presentes. En primer lugar, mis palabras para Alicia y Pedro, mis padres, que desde su esfuerzo y todas las vicisitudes de la vida han sido un pilar fundamental en mi formación. Por los diálogos, consejos, sinsabores y alegrías que hemos vivido durante todos estos años. Es un orgullo ser su hijo. También extiendo mis pensamientos a mis hermanos Daniel y Javier. Son un referente directo para mí, desde la bondad y el trabajo político e intelectual. Mi abrazo para ustedes, porque sé que su cariño está presente en todo ámbito y momento. Lo mismo para mi otro papá, Jaime, que ha sido junto a Pedro quienes desde la ética comunista me han formado como persona. Las conversaciones de sobremesa con un cigarro mientras hablamos de política e historia son parte de mi vida y formación, algo que siempre valoraré junto al 2 cariño demostrado en estos breves últimos 33 años. Y el abrazo es extensivo a mi cuñada Elizabeth y mis sobrinos: Mateo y Renata. Para mis familiares del lado Marchant: mis tíos Pepe, Ani (y mi tío Fedor) y Rodolfo, mis primos Phillipo, Mauricio, Manuel y Daniel. También a Jimena, por estar con mi papá en todo momento. En especial un recuerdo a quienes ya no están, mi abuela Inés y especialmente mi tata, Pedro Marchant García. De uno de sus pilotos, va para usted este logro, porque siempre nos acompañó en todos estos eventos. Desde el recuerdo, sé que estará conmigo, orgulloso y con una copa de cerveza junto a una aspirina, como todos los sábados antes de almorzar. Para mi familia Veloz, a las hermanas de mi mamá, mis tías Celia, Mariana y Nadia, y mis tíos Juan y Sergio. Junto a ellos mis tíos Mauricio, Alejandro y Patricia. Mis cariños a ustedes, al igual que a mis primos. En especial, a mi abuelita Alicia le agradezco porque ha sido la demostración de la mayor altura moral y clase que he conocido en mi vida. Por las sacadas de cresta para mantener sola a una familia, por sus memorias y porque usted es el primer referente historiográfico en nuestra familia. Junto con los agradecimientos a mis suegros, Manola y Álvaro, y a mi cuñada Francisca, también abrazo a mi familia elegida, la de larga data y los nuevos que se han sumado en el camino. A Aníbal, Vecino, Albita, JM y Ricardo, porque se extrañan en demasía y espero que pronto nos veamos. Y en Barcelona, la compañía y apoyo en bares, terrazas, barbacoas y conversaciones que me han brindado grandes personas como Pablo, Nacho, Pía, JP, Bárbara, Carlos y Lore, y mis compañeros del máster, Carlos y Mari. Destaco también a ese lugar donde todos saben tu nombre que es el Xiloka y, en especial, a lo maravillosos que son Verónica, Mechi y Carmelo. Finalmente, al wachakismo: Vilma, Gatica, Verito y Carlos, además de Andrés Soto, el último representante de aquel viejo departamento de Historia del San Esteban que ahora está en Barcelona. Además, quiero agradecer el apoyo y consejos de mis directores de tesis: Andreu Mayayo y Cielo Zaidenwerg. Prefiero obviar el título de doctor porque mi primera valoración va para ustedes en su calidad humana, de estar con una disposición y guía durante estos cuatro años. Les agradezco también la revisión constante de esta investigación y la confianza para apoyarlos académicamente cuando me lo han solicitado. Del mismo modo, 3 a todas aquellas personas que han aportado de diversas formas a esta tesis: personal académico y administrativo, funcionarias y funcionarios de todos los archivos en que he trabajado y donde siempre hubo una disposición a apoyar mi trabajo. Por último, dar mi apreciación a la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) por financiar mis estudios e investigación doctoral mediante el programa Becas Chile – Doctorado en el Extranjero, convocatoria 2019 (72200243). 4 Abreviaciones y siglas AFDD: Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos. AD: Alianza Democrática (Chile). API: Acción Popular Independiente. CAI: Comisión de Asuntos Internacionales (PCE) / Comissió d'Afers Internacionals (PSUC). CCFPC: Comissió Coordinadora de Forçes Polítiques de Catalunya. CCOO: Comisiones Obreras. CDC: Convergència Democràtica de Catalunya. CIOSL: Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres. CiU: Convergència i Unió. CNR: Coordinadora Nacional de Regionales (PSCh). CNS: Coordinadora Nacional Sindical. CSE: Consejo Superior del Ejército. CUT: Central Única de Trabajadores. DI: Dirección Interior (PSCh). DICAP: Discoteca del Cantar Popular. DINA: Dirección Nacional de Inteligencia. DCI: Democracia Cristiana Italiana. EPK: Partido Comunista de Euskadi. ERC: Esquerra Republicana de Catalunya. ETA: Euskadi Ta Askatasuna. FDIM: Federación Democrática Internacional de Mujeres. FLN: Frente de Liberación Nacional. FLP: Frente de Liberación Popular. FMJD: Federación Mundial de Juventudes Democráticas. FNC: Front Nacional de Catalunya. FRAP: Frente de Acción Popular (Chile). FRAP (España): Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (España). FSM: Federación Sindical Mundial. HOAC: Hermandad Obrera de Acción Católica. ID: Izquierda Democrática. JCC: Joventut Comunista de Catalunya. JDE: Junta Democrática de España. JJCC: Juventudes Comunistas de Chile. JOC: Juventud Obrera Cristiana. JSE: Juventud Socialista de España. LCR: Liga Comunista Revolucionaria. MAPU: Movimiento de Acción Popular Unitaria. MAPU-OC: Movimiento de Acción Popular Unitaria-Obrero Campesino. MC: Movimiento Comunista (España). MCI: Movimiento Comunista Internacional. MDP: Movimiento Democrático Popular (Chile). MEMCh: Movimiento Pro-Emancipación de la Mujeres de Chile. MIR: Movimiento de Izquierda Revolucionaria (Chile). MIRSA: Museo Internacional de la Resistencia Salvador Allende. MSC: Moviment Socialista de Catalunya. 5 OCE-BR: Organización Comunista de España - Bandera Roja. ORT: Organización Revolucionaria de Trabajadores. OIC: Organización de Izquierda Comunista. OIT: Organización Internacional del Trabajo. OTAN: Organización del Tratado del Atlántico Norte. NCCh: Nueva Canción chilena. PCC: Partit dels Comunistes de Catalunya. PCCh: Partido Comunista de Chile. PCE: Partido Comunista de España. PCE (m-l): Partido Comunista de España (marxista-leninista). PCF: Partido Comunista Francés. PCI: Partido Comunista Italiano. PCUS: Partido Comunista de la Unión Soviética. PDC: Partido Demócrata Cristiano (Chile). PN: Partido Nacional. PNV: Partido Nacionalista Vasco. PRCh: Partido Radical de Chile. PRI: Partido Revolucionario Institucional (México). PRN: Política de Reconciliación Nacional. PRPM: Política de Rebelión Popular de Masas. PSC: Partit dels Socialistes de Catalunya. PSC-C: Partit Socialista de Catalunya-Congrés. PSCh: Partido Socialista de Chile. PSF: Partido Socialista (Francia) PSI: Partido Socialista Italiano. PSOE: Partido Socialista Obrero Español. PSP: Partido Socialista Popular (Chile). PSP (España): Partido Socialista Popular (España). PSUC: Partit Socialista Unificat de Catalunya. RFA: República Federal Alemana. RDA: República Democrática Alemana. SDEU: Sindicato Democrático de Estudiantes Universitarios. SDEUB: Sindicat Democràtic d’Estudiants de la Universitat de Barcelona. SEU: Sindicato Español Universitario. UCD: Unión de Centro Democrático. UDC: Unió Democrática de Catalunya. UGT: Unión General de Trabajadores. UJCE: Unión de Juventudes Comunistas de España. UP: Unidad Popular (Chile). URSS: Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. USO: Unión Sindical Obrera. 6 I. INTRODUCCIÓN Durante el proceso de redacción y revisión de esta tesis se conmemoraron los 50 años del golpe de Estado chileno. El recuerdo de este hito se hizo presente en Chile y también en el extranjero. En diversas ciudades se realizaron múltiples actividades que reconocieron a la figura de Salvador Allende, la importancia del proyecto político de la Unidad Popular (UP) chilena y la condena al inicio de la dictadura como uno de los períodos más complejos de la historia reciente del país sudamericano. Barcelona no estuvo ajena a estas expresiones. En la plaza Salvador Allende se llevó a cabo la principal concentración política, que se repite anualmente en los 11 de septiembre por la mañana.1 A diferencia de años anteriores, esta vez la multitud fue cuantitativamente numerosa Autoridades políticas, de diversos signos, estuvieron presentes con ofrendas florales y siendo parte del coro masivo que entonó aquellas canciones que marcaron, conjuntamente, la identidad política de las izquierdas chilenas y españolas, entremezcladas con las diversas nacionalidades que convergieron en este lugar. El Venceremos resonó en las alturas de los cerros de la ciudad condal, junto a los gritos en honor a Allende y a los caídos durante el golpe de Estado y la dictadura chilena. Situación similar se vivió el 24 de septiembre frente a la catedral de la capital catalana durante las celebraciones de La Mercè, en un multitudinario concierto en homenaje a Víctor Jara, cantautor chileno y militante comunista asesinado en el Estadio Chile días después del fin de los mil días del gobierno de la UP. Son 50 años, y la persistencia de la historia reciente chilena sigue como parte de las memorias de las izquierdas y los sectores democráticos. Entre la experiencia y el relato, pervive el conocimiento histórico y el compromiso político, junto al impacto en la cotidianeidad y los nexos con otras historias. Esta presencia de lo vivido en Chile evidencia un elemento particular: el impacto de la UP y la dictadura más allá de las fronteras del país sudamericano. El carácter transnacional de este proceso, desde las múltiples lecturas analíticas respecto a la vía chilena al socialismo hasta el golpe de 1 Cabe indicar que el 11 de septiembre es también la Diada de Catalunya, fiesta nacional del territorio catalán. Del mismo modo, la organización de la conmemoración por el golpe de Estado es hecha por el Centro Salvador Allende de Barcelona. 7 Estado y las condenas dispersas por diversas territorialidades, fueron parte de la amplia concepción del gobierno de Allende y cómo desde su particularidad levantó disímiles aproximaciones. Uno de los elementos que nos puede explicar la continuidad e interés sobre este tema radica en la identificación con la experiencia de la UP y con la causa democrática de la oposición chilena. En este sentido, debemos considerar que uno de los principales motores que movilizó y generó lazos hacia Chile estuvo ligada a la solidaridad desde su dimensión política. La empatía y las acciones colectivas, mediante diferentes repertorios, fueron una constante en diversos rincones del planeta, con magnitudes cambiantes, sentidos distintos según las militancias y las temporalidades que se adaptaron a cada realidad nacional. España fue parte de este marco, dentro de las excepcionalidades y restricciones del tardofranquismo, junto a los cambios aperturistas de la Transición. Pero esta solidaridad no emergió de manera súbita, ya que la presencia de vías de cooperación provino desde los años de la Guerra Civil española. La bidireccionalidad de la cooperación se fue tejiendo en el entrecruce de las historias y experiencias que configuraron una singularidad dentro de los sectores progresistas. Pero estas relaciones también se basaron en otros elementos. La transferencia política de la UP como una opción válida de intersección entre socialismo y democracia pasó a ser un elemento trascendental, ya que dentro de sectores del comunismo europeo occidental estaba especialmente en boga la revisión crítica de la situación soviética, a partir de la intervención contra los intentos reformistas en Checoslovaquia. Así como el Partido Comunista Italiano (PCI) fue uno de los principales referentes en los orígenes del eurocomunismo, el Partido Comunista de España (PCE) y el Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC) también tuvieron un papel activo en las nuevas formas de comprender los proyectos comunistas como opción válida para su contexto nacional en las postrimerías de la dictadura franquista. Estas organizaciones, que jugaron un papel importante en la oposición democrática contra el régimen, tuvieron un interés en el proceso chileno, en la alianza amplia de partidos de izquierdas y en una lectura novedosa de comprensión de las políticas marxistas. 8 La UP en su desarrollo y su fin fue un aliciente para el PCE y el PSUC. Por un lado, para profundizar las lecciones chilenas, pero además para desarrollar acciones de solidaridad. Justamente, la centralidad de esta investigación es analizar este proceso en el período que va desde 1970 a 1982, enfocada en estas organizaciones en el contexto hispano. Para esto, es necesario que expliquemos, en primer orden, una problematización respecto a esta temática, con los objetivos a trabajar, metodología y estructura de esta tesis. La invitación a las y los lectores es comprender este proceso de solidaridad con Chile desde el panorama comunista español, con sus profundidades, repliegues y articulaciones, focalizado en la integración a estas redes transnacionales de solidaridad que permearon el escenario de la década de 1970 a nivel global. Planteamiento del problema La estabilidad del sistema político chileno durante parte del siglo XX le dio un carácter diferenciador respecto al resto de países de América Latina, basado en la permanencia de una estructura democrática y por la amplia participación electoral que incluía a dos partidos marxistas institucionalizados ―Partido Socialista de Chile (PSCh) y Partido Comunista de Chile (PCCh)― que tuvieron acceso compartido al poder gubernamental, en distintos niveles y alianzas, entre 1938 y 1952.2 Este orden político, sin embargo, surgió de un proceso de crisis proveniente de la promulgación en 1925 de la nueva Constitución Política: la renuncia a la presidencia de Arturo Alessandri Palma, el peso de los militares en el escenario político y el surgimiento de la figura caudillista de Carlos Ibáñez del Campo,3 especialmente en el gobierno autoritario que lideró desde 1927 hasta 1931. Los efectos de la Gran Depresión en Chile junto a la movilización de diversos actores sociales ―estudiantes, obreros, profesionales, empleados públicos― incidieron en la caída de Ibáñez del Campo4 y el inicio de un bienio caracterizado por gobiernos de corta 2 Paul Drake, «Chile, 1930-1958», en Historia de América Latina. 15, ed. por Leslie Bethell (Barcelona: Editorial Crítica, 2002), 219. 3 Verónica Valdivia Ortiz de Zárate, «Yo, el León de Tarapacá. Arturo Alessandri Palma, 1915-1932», Historia 32, n.º 1 (1999): 539-540, https://revistahistoria.uc.cl/index.php/rhis/article/view/15975. 4 Drake, «Chile», 225. 9 duración. Desde 1932, con el retorno al poder de Alessandri Palma comenzó un proceso electoral democrático de amplia participación que se mantuvo hasta 1973, con excepciones como el período de la Ley de Defensa Permanente de la Democracia que prescribió al PCCh entre 1948 y 1958 o la falta de participación femenina que se revocó con la ampliación del derecho a voto a las mujeres en 1949. Así, el sistema político ofreció estabilidades, aunque desde un prisma social las demandas siguieron presentes: vivienda, educación, reforma agraria y la lucha por otros derechos fueron parte de las discusiones políticas durante la década de 1960, en que los proyectos políticos predominantes (derecha, centro e izquierda) buscaron dar respuesta a esta situación. El peso de las clases populares, junto al impacto de la Revolución Cubana, configuró nuevas lecturas en las izquierdas chilenas que derivó en la formación, a fines de los años sesenta, de la UP como un nuevo referente para plantear la vía al socialismo desde la particularidad nacional: con sabor a vino tinto y a empanadas. Tras la victoria de 1970, los vaivenes internos, la falta de compromiso democrático e institucional de las derechas y sectores de la Democracia Cristiana, así como la intervención externa configuraron un escenario que derivó en el martes 11 de septiembre de 1973. El golpe de Estado constituyó el quiebre de la democracia chilena, que dio paso a 17 años de dictadura cívico-militar, con la sistemática violación de derechos humanos y que conformó cambios profundos en la sociedad, política y economía, con diversos impactos durante el retorno a la democracia.5 Partir con esta breve reseña de la historia política de Chile nos sirve para enmarcar el hito del golpe de Estado de 1973 como una coyuntura crítica que dio paso a la dictadura, con una serie de consecuencias hasta la actualidad. Esto ha sido trabajado por la historiografía chilena e internacional de forma amplia, desde diversas interpretaciones. Desde estas revisiones surgió un elemento particular a ser considerado: la movilización transnacional que generó el violento fin del gobierno de la UP y los balances críticos en el seno de las izquierdas, tanto de la experiencia socialista en Chile como en los medios para condenar al régimen militar y apoyar en la demanda de recuperación de la democracia. Por ende, la realidad política del país del Cono Sur despertó interés en el ámbito progresista global y entre ellos en el europeo occidental, especialmente socialdemócrata, socialista y comunista. En primer lugar, porque la tradición democrática chilena hacía poco esperable 5 Tomás Moulian, Chile actual: anatomía de un mito (Santiago de Chile: LOM Ediciones, 1997), 13-148. 10 una salida militar como la que se materializó, lo que instaló la idea de que, si un golpe de Estado ocurría en un contexto de político de estabilidad democrática, estas acciones podrían repetirse en otros lugares con características institucionales similares. Y segundo, el 11 de septiembre fue un hito que tuvo un vasto alcance mediático, con el símbolo central del ataque al Palacio de La Moneda, que incidió en las amplias respuestas desde el escenario europeo, a nivel de debates y análisis políticos.6 El quiebre democrático chileno influyó directamente en el desarrollo de una movilización crítica contra el golpe de Estado y la dictadura chilena mediante un concepto transversal: la solidaridad. Esta se planteó por diversos motivos y generó objetivos variados: críticas a la represión ejercida por los militares, la situación de los derechos humanos, la llegada paulatina y focalizada de exiliados, entre otros. Marchas, protestas, llamados de apoyo, creación de comités y la ampliación de los movimientos por los DD.HH. se masificaron por el territorio europeo. Tanto en Europa del este como en Europa occidental, Chile transversalizó un interés común debido a que «las lógicas políticas que animaban al movimiento solidario se distanciaron a menudo de los parámetros de la confrontación bipolar, caracterizándose por la participación de actores ideológicos normalmente separados por la Guerra Fría».7 Sin embargo, esta idea de transversalización entre las dos almas hegemónicas europeas tiende a dejar de lado una espacialidad particular: Europa del sur. España, Portugal y Grecia eran países que se encontraban bajo dictaduras al momento del golpe de Estado chileno. Por tanto, el proceso de movilizaciones solidarias, en contextos abiertamente desfavorables para las organizaciones democráticas y de izquierda marxista, fue distinta a países con monarquías parlamentarias y repúblicas con democracias consolidadas y economías industriales desarrolladas. Asimismo, en la órbita soviética se establecieron redes de solidaridad desde la estructura estatal y la propaganda interna de apoyo al socialismo. Ninguno de estos mecanismos de acción fue factible, de manera masiva, en los países bajo regímenes autoritarios del sur europeo, aunque no implicó la inexistencia 6 Alan Angell, «Las Dimensiones Internacionales del Golpe de Estado Chileno», Política. Revista de Ciencia Política 51, n.º 2 (2013): 58-59, https://doi.org/10.5354/0719-5338.2013.30156. 7 Claudia Rojas Mira y Alessandro Santoni, «Geografía política del exilio chileno: los diferentes rostros de la solidaridad». Perfiles Latinoamericanos 21, n.º 41 (2013):127, https://doi.org/10.18504/pl2141-2013. 11 repertorios de solidaridad de diversos actores y formas, especialmente en el mundo de las izquierdas. Por este motivo, la investigación que proponemos busca entender y analizar las relaciones de solidaridad política que existieron en España con Chile tras el golpe de Estado de 1973 hasta 1982 junto a las lecturas de la UP a ojos del comunismo español desde 1970, centrado en el PCE y el PSUC,8 otras estructuras federadas y organizaciones juveniles como la Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE). La distinción de dos partidos comunistas en territorio hispano radica en un elemento particular, que se explica porque el Komintern aceptó la existencia de ambas organizaciones bajo su alero el 24 de junio de 1939.9 Elegir a estas orgánicas comunistas tiene distintas motivaciones. En primer lugar, es para que dilucidemos cómo se desarrolló la solidaridad comunista en un contexto dictatorial como el español con Chile, con foco en los orígenes de ésta, la identificación y análisis de la vía chilena al socialismo durante su existencia y tras su fin, la carga emocional del golpe de Estado y las reflexiones que generó este hecho. En segundo orden, en cómo se configuró la solidaridad con Chile como mecanismo de crítica opositora al franquismo y los cambios en los repertorios que se generaron por el paso de la clandestinidad a la legalización de las principales organizaciones comunistas españolas durante la transición política. Y, por último, otro motivo para trabajar con el comunismo español es teórico, referido a las críticas al modelo soviético y el surgimiento del eurocomunismo desde los partidos comunistas de Francia, Italia y España. En este ámbito, es necesario que planteemos las posturas del PCE y el PSUC, quienes consideraron «la caída de Allende para distanciarse de los modelos soviéticos de socialismo. Es bien conocida la historia de 8 Es necesario que destaquemos el uso que se hará en esta tesis sobre el término «comunismo español». En la historia política reciente de España hubo una diversidad de expresiones organizativas ligadas a posturas comunistas de diversa índole: marxistas-leninistas de líneas ortodoxas y soviéticas, maoístas, trotskistas, entre otros, fueron parte del panorama antifranquista y transicional. Para los fines de esta investigación, el uso de «comunismo español» estará en referencia directa con el PCE y el PSUC, además de aquellos partidos federados a nivel de comunidades y las estructuras juveniles. Esta explicación también es un reconocimiento a aquellos movimientos y partidos que desde la diversidad de las izquierdas jugaron diversos papeles en la movilización antidictatorial y que analizaron el caso chileno desde sus posturas. 9 Josep Puigsech Farràs, «El peso de la hoz y el martillo: la Internacional Comunista y el PCE frente al PSUC, 1936-1943», Hispania. Revista Española de Historia 69, n.º 232 (2009): 467, https://doi.org/10.3989/hispania.2009.v69.i232.111. 12 la crisis chilena, que junto a la indignación sobre el aplastamiento de la Primavera de Praga e 1968, inspiró el surgimiento del Eurocomunismo».10 La solidaridad fue el nexo entre el comunismo español y Chile. Estas relaciones ejercidas desde España se entienden a partir de las particularidades internas del PCE y del PSUC, tanto en su contexto como por sus posturas internas. Esto no significa dejar de lado al país andino en esta lógica, ya que al ser relacional implica una contraparte que recibe los apoyos, pero que también influye, dialoga y disiente. Ante esto, el papel de la oposición chilena y especialmente del PCCh también es de interés investigativo para comprender cómo se desarrollaron estas formas de solidaridad. Del mismo modo, este elemento basado en la interacción es un aporte al conocimiento historiográfico, tomado desde el carácter transnacional y la problematización conceptual de la solidaridad, especialmente desde un punto de vista político. La temporalidad por la que optamos para esta investigación responde a criterios de periodificación necesarios de justificar. Partir desde 1970 implica que generemos una explicación que proviene desde la misma experiencia de la UP. Esta elección es para definir la agenda propia del proyecto chileno que incidió en la transferencia de sus ideas políticas en otras territorialidades. Por ende, esto nos permite ver cómo el PCE y el PSUC revisaron la vía chilena al socialismo desde sus prismas particulares, los aprendizajes y lecciones, junto a una posible adecuación en las estrategias desarrolladas por las organizaciones comunistas durante los últimos años del franquismo. Posteriormente, el 11 de septiembre de 1973 nos presenta una particularidad como acontecimiento. Como se indicó previamente, marcó un quiebre en la historia chilena, tanto en el ámbito político como en lo social y económico. Es un hito que permite diferenciar dos etapas (democracia/dictadura) y a su vez marca el inicio de la construcción de nuevas reglas del juego para Chile. A la par, tiene un impacto global, desde la injerencia estadounidense en el golpe y en las modificaciones neoliberales,11 en los análisis desde las izquierdas, la relación entre antiguas y nuevas formas de movilización, 10 Kim Christiaens, «European Reconfigurations of Transnational Activism: Solidarity and Human Rights Campaigns on Behalf of Chile during the 1970s and 1980s», International Review of Social History 63, n.º 3 (2018): 418, https://doi.org/10.1017/S0020859018000330. 11 Eric Hobsbawm, Historia del siglo XX (Buenos Aires: Crítica, 1998), 409, 441. 13 de los disensos entre organizaciones y en el papel de los derechos humanos como elemento que permeó a parte de las acciones de solidaridad.12 En específico, para las izquierdas españolas (socialista y comunista), el 11 de septiembre influyó en que la cautela de sus acciones fuese central en sus análisis por sobre la ruptura, evitando el enfrentamiento en una sociedad dividida para impedir un retorno autoritario en un futuro contexto democrático, de freno hacia posturas radicales y de crítica al salto de etapas, central a ojos del PCE.13 Por lo tanto, el golpe de Estado de 1973 se puede entender como una fecha global14 y de carga simbólica como acontecimiento que explica el inicio de las acciones de solidaridad y de las reflexiones políticas sobre la experiencia popular chilena. Mientras, el año de cierre investigativo posee sus propias particularidades. Podríamos haberlo planteado desde la temporalidad histórica chilena, considerando 1988 como fin (el plebiscito que significó la salida de Pinochet de la presidencia) o 1990 con la llegada al poder por la vía electoral de Patricio Aylwin. Sin embargo, creemos necesario considerar el contexto comunista español como eje del cierre, otorgado para 1982. En primer lugar, porque las elecciones generales de octubre de ese año dieron como vencedor al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) e implicó la llegada a la presidencia de gobierno de Felipe González. Este hito es contemporáneo a los procesos de crisis internas en las organizaciones comunistas en España. En el caso del PSUC, el fraccionamiento interno se manifestó en el V Congreso de 1981, con la configuración de tres bloques (eurocomunistas, prosoviéticos o afganos, y leninistas) que derivó en la salida de la dirección eurocomunista de Antoni Gutiérrez Díaz y Gregorio López Raimundo, siendo sus cargos ocupados por militantes identificados con las líneas prosoviéticas y leninistas. Posteriormente, en el VI Congreso de 1982, los sectores eurocomunistas retomaron el 12 Jan Eckel, «“Under a magnifying glass”. The international Human Rights campaigns against Chile in the Seventies», en Human Rights in the Twentieth Century, ed. por Stefan-Ludwig Hoffmann (Cambridge: Cambridge University Press, 2012), 327, https://doi.org/10.1017/CBO9780511921667.021; Darren Hawkins, «Human Rights Norms and Networks in Authoritarian Chile», en Restructuring World Politics: Transnational Social Movements, Networks, and Norms, ed. por Sanjeev Khagram, James V. Riker y Kathryn Sikkink (Minneapolis: University of Minnesota Press, 2002), 48-49; Chris Moores, «Solidarity for Chile, Transnational Activism and the Evolution of Human Rights», Moving the Social 57 (2017): 117, https://doi.org/10.13154/mts.57.2017.115-136. 13 Cristina Luz García Gutiérrez, «La reacción de España ante el golpe militar en Chile», Naveg@mérica. Revista electrónica de la Asociación Española de Americanistas, n.º 11 (2011): 18-19, http://hdl.handle.net/10201/36715. 14 Olivier Compagnon y Caroline Moine, «Pour une histoire globale du 11 septembre 1973», Monde(s) 2, n.º 8 (2015): 20, https://doi.org./10.3917/mond1.152.0009. 14 control del partido gracias a los apoyos leninistas, generando el éxodo de los prosoviéticos, quienes formaron el Partit dels Comunistes de Catalunya (PCC).15 Asimismo, el PCE, también en un contexto de tensiones internas y su pérdida de penetración social, sufrió una fuerte derrota electoral en 1982, perdiendo más de un millón de votos respecto a la anterior elección parlamentaria, lo que posibilitó la renuncia de Santiago Carrillo como secretario general, que tuvo como corolario su expulsión en 1985.16 Entender este marco temporal nos permite indagar un contexto variado a nivel interno del comunismo español, en su tránsito desde la clandestinidad a la legalidad, sus disensos internos, interpretaciones y motivaciones ideológicas, tensionadas respecto a las visiones sobre el eurocomunismo. Todos estos criterios incidieron en la manera en que se desarrolló la solidaridad con Chile en este período desde el PCE y el PSUC, en especial en sus apoyos a la oposición chilena y especialmente con el PCCh. Esta organización estaba en un tránsito de complejidad interna, desde las posiciones de la línea del Frente Antifascista de las fuerzas democráticas17 hasta el paso por la discusión del vacío histórico.18 Esto derivó en el planteamiento de la Política de Rebelión Popular de Masas (PRPM) en 1980 basada en la validez de todas las formas de lucha como «legítimo derecho a la rebelión contra la tiranía».19 Pero el comunismo chileno no fue el único depositario de estas relaciones: socialistas, otras expresiones de la oposición en el exilio también fueron parte de la solidaridad, lo que le otorga un sentido amplio a estas acciones hacia el pueblo chileno en su conjunto, superando una realidad partidista restringida. Tomando en consideración los elementos generales planteados, es necesario que establezcamos los ejes de esta investigación, que radican en dos preguntas a responder. La primera es ¿Por qué Chile fue un foco de importancia política y en las expresiones de 15 Juan Andrade Blanco, El PCE y el PSOE en (la) Transición. La evolución ideológica de la izquierda durante el proceso de cambio político, 2.ª ed. (Madrid: Siglo XXI de España Editores, 2015), 384. 16 Andrade Blanco, El PCE y el PSOE, 401. 17 Rolando Álvarez, Desde las sombras. Una historia de la clandestinidad comunista (1973-1980) (Santiago de Chile: LOM Ediciones, 2003), 116; Claudio Pérez Silva, «El Frente Antifascista y la Política Militar del Partido Comunista de Chile bajo dictadura, 1973-1980», Revista Tempo e Argumento 7, n.º 16 (2015): 158, https://www.redalyc.org/pdf/3381/338144734008.pdf. 18 Pérez Silva, «El Frente Antifascista», 84-88. Concepto relacionado a los problemas de la línea militar del PCCh antes el golpe de Estado y la defensa de la Unidad Popular. Fue acuñado en el pleno de agosto de 1977 en Moscú y dio paso a la profundización de la tarea militar dentro del PCCh. 19 Álvarez, Desde las sombras, 215. 15 solidaridad política del comunismo español entre 1970 y 1982? Esto implica apuntar a las motivaciones, tanto políticas como de otro orden, respecto al país sudamericano durante el contexto antes señalado. Asimismo, en esta investigación buscamos responder lo siguiente: ¿De qué manera las posturas políticas del comunismo español influyeron en las formas de solidaridad con Chile tras el golpe de Estado de 1973? Así, buscamos entender las influencias del comunismo español en los repertorios de solidaridad con este país, dados los elementos contextuales y políticos internos, además de cómo se usó la situación del pueblo chileno para fortalecer discursos y prácticas en los contextos de fines del franquismo y la transición política. Finalmente, para desarrollar esta investigación, la centralidad de análisis estuvo en la recopilación de fuentes secundarias, contextuales, estudios de caso sobre solidaridad, teoría y conceptualización, testimonios orales y fuentes primarias a nivel documental, especialmente relacionadas con el PCE y el PSUC, que serán detallados en la metodología. Objetivos e hipótesis A partir de las dos preguntas de investigación es necesario que establezcamos los objetivos de trabajo para abordar estos cuestionamientos, y aportar a la construcción de nuevo conocimiento sobre la temática del comunismo español y los apoyos hacia el país sudamericano. Para esto, el objetivo general será analizar las relaciones y formas de solidaridad política del comunismo español con Chile entre 1970 y 1982, desde la influencia de las posturas internas y contextuales en el seno del PCE y del PSUC y otras organizaciones relacionadas. Dado el carácter amplio y general de este planteamiento, el desglose en objetivos específicos es el siguiente: - Contextualizar el inicio de la solidaridad comunista española con Chile desde una postura internacionalista y transnacional en el concierto europeo occidental, en la primera mitad de la década de 1970. 16 - Analizar la experiencia de la Unidad Popular y del golpe de Estado de 1973 desde el comunismo español: discusiones teóricas, posturas políticas y repertorios de acción. - Explicar las relaciones políticas entre el comunismo español y la oposición chilena entre 1973 y 1976. - Analizar los cambios en los mecanismos de solidaridad comunista con Chile entre 1977 y 1982, desde las influencias teóricas internas y contextuales del período transicional. - Establecer críticamente los roles de género en la militancia comunista en los repertorios de solidaridad política con Chile. - Determinar el papel que jugó el exilio chileno en la acción solidaria del comunismo español durante los años de la transición política. - Evaluar las posturas internas del comunismo español entre 1976 y 1982 en relación con las visiones políticas del PCCh en esta etapa. - Comprender el papel del eurocomunismo en las expresiones de solidaridad con Chile en el período 1973-1982. - Determinar los elementos críticos que marcaron el descenso de solidaridad desde el comunismo español hacia Chile en los primeros años de la década de 1980. De las preguntas de investigación y los objetivos presentados se desprende la hipótesis que plantea que Chile fue un foco de importancia en las expresiones de solidaridad debido al impacto de la UP y del golpe de Estado en el comunismo español, principalmente en el análisis político sobre el devenir de una posible vía socialista en España. Posteriormente, el eurocomunismo; las tensiones internas dentro de las organizaciones comunistas; los contextos del tardofranquismo y la Transición, con los consiguientes cambios políticos de la clandestinidad a la legalidad; el papel del exilio chileno; entre otros, influyeron en los diferentes repertorios de acción, discursos y posturas políticas en solidaridad con la oposición democrática chilena. Por ende, más que hablar de un proceso lineal, es una etapa de repertorios cambiantes pero que a su vez permanecen hacia la realidad chilena. Esta experiencia se transformó en un elemento paradigmático no solo en el campo de las relaciones con otros sujetos 17 oprimidos, sino como una forma de analizar y entender la realidad interna de oposición a una dictadura y de la transición hacia una democracia, con las vicisitudes, dificultades y esperanzas ante esta situación, en función del intento de pensar e idear una posible vía socialista y democrática para España tras la muerte de Franco. Si bien la respuesta a esta salida fue negativa, los mecanismos de solidaridad con Chile clarifican una expresión transnacional del comunismo español, dando un espacio a la forma en que se desarrollaron los apoyos, y en comprender que el apoyo al país del Cono Sur era también una forma de oponerse a la dictadura franquista y discutir qué España construir durante la transición democrática. Metodología Dado el carácter trasnacional y relacional de la solidaridad del comunismo español con Chile, es necesario que expliquemos el uso de una metodología de investigación que aborde esta dinámica y que sea adaptable a la disponibilidad de recursos para llevarla a cabo. Así, los focos están ligados a la revisión exhaustiva de fuentes primarias que nos permiten el trabajo de conceptos centrales para el desarrollo de esta propuesta, y que se relacionan con los objetivos planteados previamente. La solidaridad, los repertorios de acción y el papel del comunismo español en sus posturas y acciones ante el escenario chileno son nucleares para abordar la revisión documental y potenciar la idea transnacional expresada desde las relaciones de solidaridad política, con fuentes centradas en España, pero que sus lecturas son hacia Chile. En este sentido, la propuesta de revisión documental radica en una de naturaleza partidista dentro del ámbito comunista español, a la par de los enfoques heurísticos propios de la disciplina histórica. Tanto el PCE como el PSUC en España poseen una red documental de archivos que nos permitió adquirir informaciones relevantes, desde un análisis crítico de las fuentes, considerando que son interpretaciones subjetivas hacia Chile, con aciertos, errores y elementos propagandísticos. Para esto, y desde las revisiones que explicaremos en el estado de la cuestión, podemos afirmar que los fondos relacionados con la temática de esta investigación no han sido abordados previamente de manera sistemática, lo que 18 permite sacar a la luz estas lecturas específicas que no han sido tratadas, siendo un aporte que posibilita que en fututos trabajos se puedan dar nuevas revisiones analíticas sobre esta problemática. Uno de los primeros focos son los documentos presentes en el Arxiu Nacional de Catalunya ubicado en Sant Cugat del Vallès. En específico, los fondos del PSUC, junto al de la Assemblea de Catalunya y el del dirigente comunista Antoni Gutiérrez Díaz nos presentaron una amplitud de fuentes que detallan especialmente la forma en que el comunismo catalán configuró la solidaridad desde diversas aristas: fiestas, relaciones políticas, proclamas de condena a la dictadura chilena y la manera en que establecieron sus relaciones internacionales. La amplitud del archivo catalán nos permitió generar una cobertura temporal entre 1973 y 1982, considerando las trayectorias existentes durante este período en torno a la solidaridad con Chile. También es necesario que destaquemos las informaciones recolectadas y sistematizadas desde el Archivo Histórico del Partido Comunista de España. Si bien existieron ciertas complicaciones de acceso, especialmente por las vicisitudes de la pandemia del COVID- 19 que estuvieron presentes durante el desarrollo de la investigación, los apoyos de la encargada del archivo posibilitaron acceder en diversos momentos a los documentos necesarios para esta tesis. Los principales fondos revisados fueron el de emigración política en América, fundamental para comprender las visiones de militantes españoles presentes en Chile, en especial en sus interpretaciones sobre el proceso de la UP, que dieron una lectura separada a la más oficial del PCE. Además, desde el fondo de nacionalidades y regiones se revisaron los intercambios epistolares entre Santiago Carrillo y otros dirigentes en España en que se abordó cómo analizar el golpe de Estado chileno, con críticas políticas a la experiencia de la UP y a la importancia de la solidaridad con la nueva oposición antidictatorial chilena. Similar fue el caso del fondo documental de relaciones internacionales, que nos dio a entender las visiones partidistas, pero también respecto a la visita de dirigentes hispanos a Chile en la temporalidad previa al golpe de Estado. En este sentido, el documento inédito de Pedro, pseudónimo de un militante del PCE es una de las lecturas más interesantes desde un sujeto presente en la temporalidad más compleja de la democracia chilena. 19 Otros fondos de importancia en este archivo son el sonoro, con acceso a alocuciones de Dolores Ibárruri en condena al golpe de Estado chileno. Pero el otro gran aporte son las transcripciones de Radio España Independiente, emisión radial clandestina del PCE proveniente desde Bucarest, que hizo un recorrido detallado de la UP y del 11 de septiembre y sus consecuencias. Este fondo fue fundamental para comprender la manera en que la militancia comunista en España, además de simpatizantes con sus ideas, se informaron respecto a los hechos de Chile, permitiendo difundir noticias, posturas, proclamas, acciones y música, como elementos que configuraron tanto los análisis políticos sobre la vía chilena al socialismo como las primeras formas de solidaridad en territorio español. Sin embargo, a la fecha de finalización de recopilación de esta investigación, la temporalidad de los fondos de este archivo estaba restringida hasta el tardofranquismo y sin una ampliación a los años de la transición. Por lo mismo, el fondo del PSUC en el Arxiu Nacional de Catalunya nos permitió complementar estos vacíos cronológicos. Otros fondos trabajados fueron los del Archivo de Comisiones Obreras en Catalunya. Las recopilaciones en este lugar fueron respecto a fuentes de Cipriano García y de Antoni Lucchetti Farré centrado en las relaciones internacionales del PSUC. Sin embargo, la documentación en algunos casos se reiteró con la encontrada en el Arxiu Nacional de Catalunya, generando una saturación sobre ciertas temáticas de solidaridad. Situación similar fue en el Archivo de la Biblioteca del Pavelló de la República de la Universidad de Barcelona, en que su fondo de Partidos Políticos generó esta misma problemática, aunque si hubo aportes desde el fondo Fulls Volants a nivel de proclamas de apoyo hacia Chile. Además, es necesario que destaquemos y agradezcamos el acceso a parte del archivo personal de Domènec Martínez, exsecretario general de la Unión de Juventudes Comunistas, quien facilitó parte de sus documentos y compartió información de importancia para esta investigación. En el país sudamericano y centrada en la ciudad de Santiago, la principal revisión fue en el Archivo Histórico General del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile. El fondo dedicado a España nos permitió acceder a una vasta amplitud de fuentes desde la diplomacia chilena, tanto en Madrid como Barcelona, que posibilitó entender los mecanismos de presión, intentos de censura y flujos informativos sobre las acciones de 20 solidaridad desarrolladas en territorio hispano. Junto a esto, también se revisaron las memorias anuales del Ministerio de Relaciones Exteriores. En este sentido, es necesario que valoremos positivamente las gestiones de las funcionarias y funcionarios del archivo, por facilitar el acceso pese las restricciones sanitarias en Chile, además permitir la lectura de fuentes que no estaban clasificadas relacionadas a las legaciones chilenas en España, en especial en el período de 1976 a 1982. Otros aportes documentales fueron las visitas al Archivo del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. En su centro de investigación hubo acceso al fondo de Testimonios de la Memoria. Sin embargo, otros fondos no pudieron ser revisados in situ ya que estaban en proceso de digitalización, destacando la revisión online de la Colección Sergio Insunza Barrios, relacionada con las acciones de solidaridad desarrolladas en el contexto europeo hacia Chile, centrales para comprender la presencia del comunismo español en los eventos y reuniones de apoyo tras el 11 de septiembre de 1973. La búsqueda documental en Chile a fines de 2021 tuvo algunas dificultades por las restricciones sanitarias. Esta situación fue la ocurrida con el Archivo del Museo de la Solidaridad Salvador Allende, que estaba cerrado dada la contingencia de la pandemia. Sin embargo, hubo acceso a su archivo digital, que nos permitió el análisis de documentos relacionados a la presencia de la muestra itinerante del museo en España, presente en el fondo del Museo de la Resistencia Salvador Allende, para comprender sus actos entre 1977 y 1978. Las problemáticas no fueron solo por cuestiones sanitarias, sino también por restricciones organizativas. El Archivo de Coordinación Exterior del Partido Comunista de Chile no pudo ser consultado por la denegación de autorización por parte de la dirigencia del partido chileno. Pese a las gestiones directas con el recientemente fallecido presidente del PCCh, Guillermo Teillier, no fue posible revisar estas fuentes. Igualmente, es necesario agradecer las informaciones entregadas por el historiador Rolando Álvarez respecto a la posibilidad de investigar estos documentos. Por lo mismo, el complemento de documentación del comunismo chileno fue a partir del trabajo de otros archivos, como el del expresidente chileno y militante democratacristiano Patricio Aylwin, especialmente en la formación del Frente Antifascista y los llamados a una alianza con el Partido Demócrata Cristiano. 21 Otros fondos chilenos fueron revisados a partir de su disponibilidad digital. En este sentido, la documentación existente en la Biblioteca Clodomiro Almeyda, parte de la colección del socialismo chileno, nos fue de ayuda para entender la coordinación del exilio en Europa, especialmente desde la organización Chile Democrático. Los fondos del archivo cronológico y de Sergio Morales Sáenz fueron fundamentales en estos análisis, para comprender las dinámicas contextuales y relacionales de la solidaridad, especialmente en un marco transnacional. En esta misma senda estuvieron algunas revisiones específicas en la Biblioteca Nacional Digital de Chile y discursos en Congreso Nacional de Chile, tanto en la Cámara de Diputados como el Senado. La búsqueda en compilaciones digitales también estuvo en el Archivo de la Democracia de la Universidad de Alicante, el Archivo Histórico de Comisiones Obreras de Andalucía y el Arxiu Municipal de Sants-Montjuïc para el caso español, además de los diarios de sesiones del Congreso de los Diputados en torno a las mociones respecto a la situación chilena durante la transición hispana. Otros focos estuvieron en la Biblioteca Digital de la Organización de Naciones Unidas para la recopilación de las votaciones en la Asamblea General en condena a Chile o las preocupaciones de Estados Unidos respecto al desarrollo de los movimientos de solidaridad en Europa, parte del Freedom of Information Act Electronic Reading Room, en su fondo general de la CIA. Otra parte de la revisión estuvo en el trabajo en hemerotecas. El uso de la prensa como fuente fue central para comprender las dinámicas informativas, especialmente en torno a las publicaciones periódicas relacionadas al comunismo español. La lectura, al igual que con la documentación primaria, la realizamos a partir de los criterios analíticos de esta investigación y con las salvedades de cómo enfrentarse a los medios informativos: crítica al documento, el posicionamiento e incluso los silencios. Uno de los retos fue justamente comprender estos escritos no desde la veracidad absoluta, sino desde la interpretación de quienes escribían. En especial, en aquella prensa partidista, los criterios propagandísticos representaron tanto un desafío como un aporte en el análisis historiográfico. Uno de los principales aportes desde las hemerotecas españolas es la conservación de diversas publicaciones en formatos físicos y digitales. En este sentido, la prensa del PCE y el PSUC están en estos registros y permiten un acceso para su revisión y sistematización 22 que nos resultó adecuada para esta investigación y que, a su vez, es extrapolable a otras temáticas. En este sentido, los principales medios escritos de los partidos antes señalados fueron Mundo Obrero y Treball, cuyas colecciones están disponibles en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica del Ministerio de Cultura y Deporte de España, en su colección de prensa clandestina y en el Arxiu Treball dependiente de la Fundació Nous Horitzons de Cataluña. El complemento de números en formato físico estuvo en la colección de prensa disponible en la Biblioteca del Pavelló de la República, en especial en las ediciones diarias de Mundo Obrero publicadas entre 1978 y 1980, además de otras publicaciones relacionadas con órganos locales del PSUC y el PCE, junto a revistas ligadas al mundo eurocomunista como Arreu y La Calle. La colección de prensa clandestina de Biblioteca Virtual de Prensa Histórica también nos permitió el acceso a otros documentos, destacando Información Española, revista ligada al PCE y publicada en Bruselas, que fue central para seguir el rastro de las acciones de solidaridad con Chile desarrolladas en Europa, junto a prensa comunista de otros rincones en la península, especialmente para el caso aragonés, gallego, andaluz y valenciano. Este complemento nos fue de ayuda para entender cómo desde diversos territorios regionales se comprendió la solidaridad con el país sudamericano, especialmente durante el período de 1973 y 1974, saliendo de los marcos de los órganos oficiales del PCE y el PSUC. Lo mismo sucedió con la recolección hecha en las hemerotecas de la Universidad Autónoma de Barcelona para analizar publicaciones locales del comunismo catalán, junto a las de la Joventut Comunista de Catalunya (Jove Guardia y Jovent). Además de la prensa partidista, fue necesaria la revisión de otras ediciones para dar una amplitud temporal y de hechos en la reconfiguración contextual y de solidaridad en España. Destacamos en este ámbito las hemerotecas de La Vanguardia, El País, Avui y ABC. Junto a ellas, destacamos a Triunfo como una de las publicaciones de la oposición democrática española que hizo una cobertura pormenorizada a Chile desde la UP en adelante, de consumo masivo dentro de las militancias de izquierdas españolas (incluida la comunista). Este marco amplio nos permitió delimitar y complementar vacíos informativos sobre las dinámicas estudiadas en esta investigación. 23 Para el caso chileno, también queremos destacar la presencia en la Biblioteca Clodomiro Almeyda de diversos números del Boletín Exterior del Partido Comunista de Chile, que nos permitió adentrarnos a los vacíos documentales por la falta de acceso a los archivos del partido chileno. En especial, las lecturas respecto al posicionamiento internacional de la organización liderada por Luis Corvalán y las revisiones respecto a la solidaridad que emergieron desde su acabada revisión y fueron valorables para entender sus dinámicas internas. Además, hubo revisiones de testimonios relacionados con las dinámicas de solidaridad. Estas fuentes fueron utilizadas a partir de revisión de memorias, destacando las de Luis Corvalán, Santiago Carrillo, Dolores Ibárruri a nivel de dirigentes comunistas de Chile y España. También fue importante para nuestro trabajo el escrito de Eulogio Dávalos, una de las principales figuras de la coordinación del exilio chileno en Barcelona. Otros testimonios fueron recogidos de archivos españoles, en especial a Cristina Almeida, dirigenta del PCE que estuvo en Chile en 1977, la colección del Archivo del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, junto al Banc de la Memòria Democràtica de Cataluña en su sección audiovisual de testimonios. Esta última permitió que revisáramos una entrevista a Salvador Goya, exdirigente del PCCh en Barcelona y posteriormente militante del PSUC e Iniciativa per Catalunya, que falleció en 2015. A estos elementos se suma una entrevista realizada a Mónica Goya, chilena exiliada en Barcelona desde mediados de los años setenta, hija de Salvador y que fue parte de las organizaciones comunistas chilenas y catalanas a su llegada a la ciudad condal, quien accedió a dar su testimonio como parte de la comprensión de una mirada de las acciones de los chilenos recién arribados a España. El desarrollo de este dialogo estuvo bajo los parámetros de aceptación de la Comisión de Bioética de la Universidad de Barcelona. Y si bien hubo una intención de trabajar más testimonios orales en Chile, las muertes de algunos exmilitantes comunistas como Antonio Leal o la condición de salud de Luis Guastavino en 2021 no permitieron profundizar en estos elementos. En recuerdo de su papel desde el exilio chileno a las redes de solidaridad también va esta investigación. Por último, es importante que destaquemos las revisiones de fuentes secundarias que permitieron complementar esta investigación. A nivel contextual, las obras de Carme Molinero y Pere Ysàs respecto al comunismo catalán y español sirvieron como referencia 24 central para entender las dinámicas del PSUC y el PCE, junto a los trabajos de Francisco Erice, Giamie Pala, Jesús Sánchez Rodríguez y Juan Andrade Blanco, entre otros. Del mismo modo, los trabajos sobre las izquierdas chilenas desde el comunismo, como los desarrollados ampliamente por Rolando Álvarez, junto a otros aportes de la historiografía desde (y del) país sudamericano relacionados a la solidaridad han servido para ir viendo aquellos elementos necesarios para nuestra investigación. Debemos destacar en especial las labores desarrolladas por Mariana Perry, Marcelo Casals, Eugénia Palieraki, Alessandro Santoni, la fallecida Olga Ulianova, Tanya Harmer, Alfredo Riquelme, Marcy Campos y Javier Rodríguez Aedo, entre tantos otros que han aportado a una reflexión transnacional de Chile desde la cooperación, los contextos de Guerra Fría, dinámicas culturales y otras dimensiones de importancia para estos temas de trabajo. Todos ellos, junto a otras autoras y autores, fueron fundamentales en el desarrollo del estado de la cuestión, el marco teórico y los capítulos de esta tesis. Del mismo modo, los análisis del caso español con Chile efectuados por Cristina García Gutiérrez, las tesis doctorales de Mario Olguín sobre el exilio chileno en Aragón y la de María José Henríquez Uzal basado en las relaciones entre el gobierno de Allende y el franquismo, además publicaciones académicas que han servido para enmarcar nuestro trabajo y complementar desde nuestros objetivos aquello que no ha sido estudiado, pero que permite abarcar las lecturas historiográficas de manera más amplia respecto a cómo se desarrolló la solidaridad con Chile desde España, en la óptica del PCE y el PSUC. Estructura de la tesis La exposición de esta investigación será presentada en tres grandes ejes. En primer lugar, está la introducción general seguida de una revisión detallada del estado de la cuestión y del marco teórico. En esta sección destacaremos analíticamente los abordajes sobre las dinámicas generales de la solidaridad con Chile durante la dictadura, con una especificidad territorial en Europa, lo que a su vez permitirá valorar los trabajos que han apuntado hacia la relación entre España y el país sudamericano desde las fuerzas antifranquistas. Junto a esto, analizaremos los vacíos existentes sobre el caso del 25 comunismo español y catalán, que justifican desde estas dinámicas el tema de estudio y la opción de estas organizaciones como un aporte al debate historiográfico. En este mismo apartado, desarrollaremos el marco teórico adoptado para esta tesis, a partir de tres ejes. El primero, sobre el concepto de solidaridad en sus diferentes dinámicas, sus nexos con otras posturas como la fraternidad y la ampliación a una dimensión política que guiará esta investigación. Posteriormente, explicaremos la focalización en la historia desde un punto de vista político, remarcando las posturas sobre esta opción, desde las críticas a lo tradicional pasando por las nuevas revisiones dentro de la historiografía chilena. Además, se agregará la importancia y explicación del estudio de los partidos comunistas para justificar el objeto de estudio de esta tesis. Y finalmente, realizaremos una revisión analítica sobre el enfoque transnacional y su aplicabilidad desde la disciplina histórica, en especial en los marcos de cómo la solidaridad se desarrolló para el caso chileno, su carácter relacional, de múltiples direccionalidades y el impacto de las historias cruzadas, que se plasmaron en el caso investigado en este trabajo. Después de esta revisión teórica e historiográfica, esta tesis se dividirá en dos partes. La primera sección consistirá en tres capítulos. En el primero de estos abordaremos de manera sucinta los orígenes de las relaciones de solidaridad entre 1930 y 1970, destacando especialmente el impacto de la Segunda República española y la Guerra Civil en Chile a nivel político y social, como configuración de una direccionalidad de apoyos desde el país sudamericano a España, con hitos como el viaje del Winnipeg desde Francia con refugiados hispanos gracias a las gestiones del gobierno del Frente Popular chileno y Pablo Neruda. Dentro de este mismo apartado explicaremos cómo se conformaron las relaciones durante la posguerra, con los cambios hacia la aceptación del régimen franquista y la posterior coordinación durante la década de los sesenta de nuevas formas de solidaridad con la oposición democrática española desde las izquierdas de Chile, hasta los inicios de la UP y expresiones de apoyo que se desarrollaron para 1970. El segundo capítulo estará destinado a un análisis general de los marcos políticos del PCE y el PSUC durante gran parte de la dictadura franquista, en especial sobre las estrategias políticas que definieron este período, además de las formas de acción desarrolladas y la adopción de la vía democrática al socialismo. Del mismo modo, se explicarán las 26 dinámicas que llevaron a la formación de la UP, en especial desde las posturas del PCCh sobre este conglomerado. El último apartado destacará elementos centrales: las visiones, lecturas y análisis de las organizaciones comunistas hispanas sobre la vía chilena al socialismo, incluso con presencia de dirigente y militantes en Chile, que fueron definiendo qué elementos eran aplicables en sus políticas internas, con una revisión en la temporalidad del gobierno de Allende hasta los días previos al golpe de Estado. Finalmente, esta primera parte tendrá un capítulo centrado en el 11 de septiembre de 1973 y la formación de los nuevos marcos de solidaridad desde el PCE y el PSUC. Para esto, revisaremos las reacciones generales que hubo en España sobre el quiebre democrático para centrarnos después en el caso de las organizaciones comunistas estudiadas, a nivel de análisis, las condenas iniciales y otras lecciones sobre la factibilidad de la vía democrática al socialismo para sus proyectos políticos. Desde estas lecturas se configurarán las bases para los inicios de la solidaridad del PCE y el PSUC con Chile, que analizaremos desde la especificidad territorial hispana, con las definidas expresiones dentro de las restricciones dictatoriales y la conformación de una discursividad personalizada en figuras chilenas como Pablo Neruda, Salvador Allende y Luis Corvalán. En el cierre, explicaremos los repertorios del comunismo fuera de España, en su inserción en las redes de solidaridad existentes en Europa y su participación activa en la temporalidad que provino inmediatamente después del golpe de Estado chileno. La segunda parte de la tesis se enmarca temporalmente en el período entre 1974 y 1982. En el cuarto capítulo abordaremos, de manera general, una contextualización política de las acciones políticas del PCE y el PSUC entre 1974 y 1978, en específico respecto a su política interna, las influencias del eurocomunismo y su relación con el nuevo enfoque de su política exterior respecto a la solidaridad y el internacionalismo, junto a la legalización de las organizaciones comunistas en 1977. Después de estas explicaciones, nos centraremos en las izquierdas chilena, dando preponderancia a las revisiones políticas del PCCh, aunque sin dejar de lado las tensiones en el seno del socialismo chileno, con una proyección hasta 1979. Tras esta presentación general de los lineamientos políticos de las organizaciones trabajadas, los siguientes apartados los enfocaremos en las dinámicas de solidaridad. Para 27 esto, en el quinto apartado detallaremos comprensivamente las acciones realizadas desde el comunismo español y catalán durante los últimos años del franquismo, entre 1974 y 1976, destacando los auges en la conmemoración del primer año del fin de la UP, los repliegues en el territorio español y las mantenciones en acciones coordinadas en otros países de Europa. A continuación, explicaremos otros repertorios que surgieron en este período y que impactaron en las militancias comunistas, en especial las expresiones culturales de la Nueva Canción Chilena durante estos años, sus principales hitos y la censura que existió a partir de las presiones de la diplomacia de la dictadura cívico-militar. En el capítulo seis analizaremos la solidaridad desarrollada a partir de la legalización del PCE y del PSUC en 1977, destacando en primer lugar las tensiones tras la liberación de Luis Corvalán a fines de 1976, para posteriormente revisar el papel del exilio como un nuevo factor de canalización de las acciones de apoyo a Chile. Seguido, en esta sección explicaremos la masificación de la cooperación en torno a los nuevos espacios públicos de las organizaciones comunistas: las fiestas, actos culturales, la presencia del Museo de la Resistencia Salvador Allende, junto a los eventos donde el PCE y el PSUC tuvieron un rol preponderante y aquellos en que compartieron con otras fuerzas políticas españolas, además de las relaciones políticas con partidos chilenos. Finalmente, analizaremos el principal hito desarrollado en España respecto a la centralidad del caso chileno, que fue la Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile realizada en Madrid en noviembre de 1978. Su conformación, las problemáticas organizativas, el papel desempeñado por el PCE y el PSUC, su desarrollo y conclusiones respecto a cómo se enfocaron los repertorios y los actores preponderantes que se fueron configurando tras este evento serán parte de esta revisión. El último capítulo de la tesis lo enfocaremos en la etapa comprendida entre 1979 y 1982. Iniciaremos analizando la mantención de la solidaridad a fines de los años setenta, en especial desde el papel del mundo sindical y los apoyos comunistas las acciones desarrolladas desde este ámbito. Otro foco serán los nexos desarrollados a nivel partidista durante el cambio de década, centrado en la paulatina hegemonía del PCCh. Posteriormente, revisaremos la mantención de repertorios como las fiestas y otras demostraciones culturales. La parte final será una evaluación respecto a cómo se configuró la solidaridad con Chile durante la crisis organizativa del PSUC (1981-1982) y 28 del PCE (1982), a partir de una revisión de las disputas internas en los partidos comunistas españoles, las distinciones con los cambios internos del PCCh y las expresiones de apoyo hacia 1982, junto al fortalecimiento de nuevos actores. De esta manera, junto a las consideraciones finales, se configura la estructura de esta tesis. La invitación a nuestros lectores va en una doble dimensión. La primera es netamente académica y disciplinar, para comprender la fuerza de la solidaridad con Chile dentro del marco político y militante del PCE y el PSUC, siendo un aporte a nuevas formas de comprender las lógicas transnacionales de apoyos, en diálogo, tensión y desde el entrecruce de experiencias y lecciones políticas para las realidades específicas de las y los actores involucrados. Por otro lado, nos interesa ofrecer un espacio de reflexión desde un marco mayor del interés por la solidaridad y dar un sentido a la mantención en una memoria de las izquierdas de la Unidad Popular y el impacto de la dictadura. 29 II. ESTADO DE LA CUESTIÓN Y MARCO TEÓRICO La delimitación de las bases de esta investigación, explicadas ya en la introducción, se basa en una revisión exhaustiva sobre dos aristas fundamentales para comprender el fenómeno de la solidaridad política del PCE y el PSUC hacia Chile. En primer orden, el estado de la cuestión sobre las diversas aristas de estas acciones, especialmente tras 1973, así como las influencias durante la UP, nos permiten delimitar los avances en los estudios que abordan este tema. La literatura es extensa y tuvo un gran auge a partir de la conmemoración de los 40 años del golpe de Estado, situando novedosos énfasis en la forma de la solidaridad, las motivaciones y análisis políticos, en un marco territorial extenso que destacó su carácter transnacional, del mismo modo de las transferencias políticas del proyecto chileno al socialismo. Además, en un contexto global marcado por la Guerra Fría, la problemática chilena fue influida por este escenario, pero que a su vez rompió la rigidez de los bloques, generando una transversalidad particular respecto a los apoyos a la causa del país andino en diversas instancias. Del mismo modo, la revisión sobre este tema nos permite definir los vacíos y especificidades del caso español. Las vicisitudes de una solidaridad en contextos autoritarios marcaron una distinción respecto al resto de la territorialidad europea occidental. La España del tardofranquismo tuvo un papel dentro de los marcos cooperativos hacia Chile, sin embargo las acciones del PCE y el PSUC no han sido trabajadas en profundidad, sobre todo en su centralidad en la oposición democrática y su rol durante el proceso de transición política tras la muerte de Franco. Estas conclusiones son primordiales y surgen desde la puesta a punto de las investigaciones sobre esta problemática. El otro apartado destacado de esta tesis es el marco teórico. Son tres los principales focos que se presentan. En primer lugar, el concepto de solidaridad desde todos sus abordajes, los diálogos con otras ideas relacionadas, como la fraternidad, y las dimensiones que permiten comprender por qué hablaremos de su vertiente política como base de este trabajo. En segundo orden, en torno a la historia política como una revisión sobre su importancia y novedades teóricas sobre cómo trabajar a actores partidistas, especialmente comunistas, junto a la revaloración de esta área de trabajo. Por último, delimitar los 30 alcances del enfoque transnacional, dadas sus implicancias que impactan en la comprensión del fenómeno de la solidaridad con Chile desde un prisma amplio, con actores nacionales que desarrollaron acciones incluso fuera de sus marcos territoriales, junto a la adopción de causas ajenas, pero que dieron un sentido político a sus posturas interna. Solidaridad: enfoques sobre el estudio del tema Abordar las relaciones de solidaridad con Chile desde el comunismo español implica entender una serie de aristas historiográficas, y de otras disciplinas, que han trabajado temas relacionados con el impacto del golpe de Estado y la articulación de movimientos de solidaridad contrarios al autoritarismo cívico-militar implementado tras el 11 de septiembre de 1973. Entender estas expresiones, en otros contextos y ópticas, nos permite complejizar y justificar el tema de estudio, aclarando los posibles vacíos que esta investigación pretende complementar. En este sentido, es necesario que establezcamos una revisión de los estudios de caso sobre el tema, basado en los siguientes parámetros: una visión general respecto a revisiones transversales sobre el caso chileno, considerando las movilizaciones y sus distinciones; el rol del exilio en la forma de entender la solidaridad; la configuración de los apoyos en el contexto europeo y el factor de la Guerra Fría; establecer qué sucede con la solidaridad fuera de los espacios de europeos occidental y oriental, con un enfoque en los casos de países de Europa del Sur bajo dictaduras para el golpe de Estado chileno; y analizar los estudios desde España respecto al país del Cono Sur para el período 1970-1982, destacando sus aportes, abordajes y espacios para potenciar la continuidad de esta investigación. Las bases de la solidaridad: temporalidad, hitos y distinciones iniciales Para comprender la solidaridad con la causa democrática chilena, es necesario iniciar desde los años UP. Esta opción se basa en comprender la agencia propia del proceso 31 chileno y no como un actor pasivo dentro del escenario bipolar de la Guerra Fría.20 Como lo destaca Tanya Harmer, la vía chilena al socialismo fue un foco de contribución de ideas con un carácter transnacional.21 Esa transferencia política de ideas tuvo una adopción en el caso del comunismo español, que recogió las ideas de la UP como parte de las diversas lecturas para justificar sus líneas políticas en la oposición al franquismo, como será desarrollado en páginas posteriores de esta tesis. Los grados de influencia provenientes desde el gobierno de Allende incidieron en que el fin de la UP se transformara en un movimiento internacional de apoyo y de críticas militantes al autoritarismo chileno, en especial por parte del progresismo en Europa occidental.22 El hito del golpe de Estado conformó el 11 de septiembre de 1973 como una fecha de impacto global. En este sentido, Olivier Compagnon y Caroline Moine destacan elementos que explican esta repercusión en las izquierdas europeas. En primer lugar, resaltan que la UP fue recibida pasionalmente por sectores socialistas y comunistas, por lo que el derrocamiento del gobierno y la muerte de Allende removieron las emociones de una generación que veía con grandes simpatías la vía chilena al socialismo.23 Además, enmarcan cómo este hecho se enlazó a la Guerra Fría y las acciones imperialistas estadounidenses.24 Otro elemento central para los autores, también destacado por Alan Angell,25 es la mediatización del golpe, especialmente de los discursos de Allende, las imágenes del bombardeo al Palacio de La Moneda y de los presos políticos en lugares como el Estadio Nacional, y consideran del mismo modo el peso de la cultura chilena a nivel cinematográfico, la música de protesta y el rol de los exiliados en la difusión de la situación política en su país.26 De esta manera, Compagnon y Moine establecen una idea fuerza respecto a esta fecha, como un día que es parte de la «persistencia de la memoria con la dimensión 20 Tanya Harmer, «Towards a global history of the Unidad Popular», Radical Americas 6, n.º 1 (2021): 3, https://doi.org/10.14324/111.444.ra.2021.v6.1.004. 21 Harmer, «Towards a global », 8. 22 Jan Eckel, «Allende’s Shadow, Leftist Furor, and Human Rights: The Pinochet Dictatorship in International Politics», en European Solidarity with Chile. 1970s-1980s, ed. por Kim Christiaens, Idesbald Goddeeris y Magaly Rodríguez García (Fráncfort del Meno: Peter Lang Edition, 2014), 72-75. 23 Compagnon y Moine, «Pour une histoire», 12-15. 24 Compagnon y Moine, «Pour une histoire», 18. 25 Angell, «Las Dimensiones» ,59 26 Compagnon y Moine, «Pour une histoire», 20-23. 32 decididamente internacional de las celebraciones del décimo, vigésimo, trigésimo y cuadragésimo aniversario del golpe, incluso si los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York tendieron a ocultar lo que a veces se comenzó a nombrar como “el otro 11 de septiembre”».27 Plazas y calles con el nombre de Salvador Allende lo ratifican, así como los actos que se desarrollan en diversas ciudades en su memoria el día en que ocurrió el golpe de Estado. El inicio de la dictadura en Chile configuró el inicio de amplias expresiones de solidaridad. Jan Eckel señala esta excepcionalidad, ya que «Fue más intensa, más extensa a nivel geográfico y más prolongada que cualquier otra protesta internacional desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, eclipsando incluso los movimientos transnacionales masivos contra la Guerra de Vietnam».28 Estas particularidades se demostraron en diversas latitudes, desde partidos políticos de izquierdas, militantes radicales y moderados, activistas por los derechos humanos, sectores de la sociedad civil, movimientos de solidaridad por el Tercer Mundo, organizaciones antimperialistas, instituciones de apoyo a los refugiados, sectores de iglesias cristianas y gobiernos de izquierda. Todos en sus particularidades, pero con una transversalidad común, que planteaban múltiples formas de apoyo solidario, en sus espacios territoriales y en un diálogo transnacional en la forma de acción, tanto por lo que ocurría en el lejano país como en sus dinámicas internas.29 27 Compagnon y Moine, «Pour une histoire», 24. 28 Eckel, «Allende’s Shadow», 67. 29 Angell, «Las Dimensiones», 57-68; Kim Christiaens, Magaly Rodríguez García e Idesbald Goddeeris, «A Global Perspective on the European Mobilization for Chile (1970s-1980s)», en European Solidarity with Chile. 1970s-1980s, ed. por Kim Christiaens, Idesbald Goddeeris y Magaly Rodríguez García (Fráncfort del Meno: Peter Lang Edition, 2014), 4-46; Kim Christiaens, «The Difficult Quest for Chilean Allies: International Labor Solidarity Campaigns for Chile in the 1970s and 1980s», en European Solidarity with Chile. 1970s-1980s, ed. por Kim Christiaens, Idesbald Goddeeris y Magaly Rodríguez García (Fráncfort del Meno: Peter Lang Edition, 2014), 93-124; Kim Christiaens, «Belgium: The Chilean Factor and the Changing Dimensions of Solidarity Activism», en European Solidarity with Chile. 1970s-1980s, ed. por Kim Christiaens, Idesbald Goddeeris y Magaly Rodríguez García (Fráncfort del Meno: Peter Lang Edition, 2014), 207-238; Christiaens, «European Reconfigurations», 413-448; Georg Dufner, «West Germany: Professions of Political Faith, the Solidarity Movement and New Left Imaginaries», en European Solidarity with Chile. 1970s-1980s, ed. por Kim Christiaens, Idesbald Goddeeris y Magaly Rodríguez García (Fráncfort del Meno: Peter Lang Edition, 2014), 163-186; Eckel, «“Under a magnifying glass”», 321-342; Eckel, «Allende’s Shadow», 67-93; David Featherstone, Solidarity. Hidden histories and geographies of internationalism (Londres: Zed Books, 2012); García Gutiérrez, «La reacción de España», 1-21; Linda Heinonen, «Finland: Popularizing Chile», en European Solidarity with Chile. 1970s-1980s, ed. por Kim Christiaens, Idesbald Goddeeris y Magaly Rodríguez García (Fráncfort del Meno: Peter Lang Edition, 2014), 257-274; María José Henríquez Uzal, «El antifranquismo y la vía chilena al socialismo, 33 Esta multiplicidad de expresiones y estudios demuestra el interés investigativo existente respecto a la solidaridad con Chile. Pero esta diversidad también es evidencia de una serie de especificidades de análisis, enfoques e interpretaciones, por lo que es necesario remarcar los elementos generales que derivaron en las redes de cooperación con el país andino. En primer lugar, en un contexto general sobre las causas del golpe, existen perspectivas que plantean el caso chileno desde una óptica ligada a los avatares de la Guerra Fría, especialmente con foco en el papel de Estados Unidos. Hobsbawm, en su Historia del Siglo XX destaca el apoyo y organización dado por la potencia capitalista al golpe de Estado, provocando la llegada al poder de Pinochet bajo características similares a otros regímenes militares de la década de 1970: represión, exilio y violaciones sistemáticas de derechos humanos.30 Otros autores plantean, dentro de la Guerra Fría interamericana, la influencia de los actores externos en la política chilena, específicamente Estados Unidos y Cuba, aunque proponiendo un enfoque en que destaca la agencia propia de los actores latinoamericanos.31 Desde las causas internas, el estudio politológico de Arturo 1970-1973», Ayer. Revista de Historia Contemporánea 166, n.º 4 (2019): 243-275, https://doi.org/10.55509/ayer/116-2019-10; Shirin Hirsch, «The United Kingdom: Competing Conceptions of Internationalism», en European Solidarity with Chile. 1970s-1980s, ed. por Kim Christiaens, Idesbald Goddeeris y Magaly Rodríguez García (Fráncfort del Meno: Peter Lang Edition, 2014), 145-162; Patrick William Kelly, «The 1973 Chilean coup and the origins of transnational human rights activism», Journal of Global History 8, n.º 1 (2013): 165-186, https://doi.org/10.1017/S1740022813000090; James Mark y Bálnit Tolmár, «Hungary: Connecting the ‘Responsible Roads to Socialism’? The Rise and Fall of a Cultures of Chilean Solidarity, 1965-1989», en European Solidarity with Chile. 1970s-1980s, ed. por Kim Christiaens, Idesbald Goddeeris y Magaly Rodríguez García (Fráncfort del Meno: Peter Lang Edition, 2014), 301-328; Moores, «Solidarity for Chile», 115-136; Nuno Pereira, «Switzerland: A Second Wave or the Decline of the ’68 Movement», en European Solidarity with Chile. 1970s-1980s, ed. por Kim Christiaens, Idesbald Goddeeris y Magaly Rodríguez García (Fráncfort del Meno: Peter Lang Edition, 2014), 125-144; Mariana Perry, «'With a Little Help from My Friends': The Dutch Solidarity Movement and the Chilean Struggle for Democracy», European Review of Latin American and Caribbean Studies n.º 101 (2016): 75-96, https://doi.org/10.18352/erlacs.10114; Margaret Power, «The U.S. Movement in Solidarity with Chile in the 1970s», Latin American Perspectives 36, n.º 6 (2009: 46-66, https://doi.org/10.1177%2F0094582X09350763; Nicolas Prognon, «France: Welcoming Chilean Exiles, a Mark of the Resonance of the Unidad Popular in French Society», en European Solidarity with Chile. 1970s-1980s, ed. por Kim Christiaens, Idesbald Goddeeris y Magaly Rodríguez García (Fráncfort del Meno: Peter Lang Edition, 2014), 187-206; Monica Quirico y Valentune Lomellini, «Italy: The ‘Chilean lesson’ between the Legacy ot th Struggle against Fascism ant the Threat of New Authoritarian Shifts», en European Solidarity with Chile. 1970s-1980s, ed. por Kim Christiaens, Idesbald Goddeeris y Magaly Rodríguez García (Fráncfort del Meno: Peter Lang Edition, 2014), 239-256; Rojas Mira y Santoni, «Geografía política», 123-142; Alessandro Santoni, «El Partido Comunista Italiano y el otro “compromesso storico”: los significados políticos de la solidaridad con Chile (1973-1977)», Historia 2. n.º 43 (2010): 523- 546, http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942010000200006. 30 Hobsbawm, Historia del siglo, 441. 31 Tanya Harmer, Allende’s Chile and the Inter-American Cold War (Chapel Hill: The University of North Carolina Press, 2011), 4-6, https://doi.org/10.5149/9780807869246_harmer. 34 Valenzuela sobre el quiebre democrático en Chile afirma, basado en los ejes teóricos de Juan Linz, que este hito tiene su causalidad múltiple en los problemas generados por el sistema político chileno: la polarización de la sociedad civil en su conjunto, elecciones que tendían a juegos de suma cero potenciando la existencia de fuerzas centrífugas, la erosión del centro político dominado por el Partido Demócrata Cristiano de Chile (PDC) y la incapacidad de detener el espiral de polarización de los sectores moderados.32 También se agregan otros factores internos, como la crispación social formada desde un odio a los desclasados por parte de la «gente de orden», ya que eran considerados culpables de dar espacio a los sectores populares a creer en sí mismos y en mostrar la posibilidad de modificar la tenencia de la propiedad, en contraposición a una izquierda temerosa ante la «fascistización» social desde 1972 y la exacerbación de los discursos, lo que derivó en la generación de un clima contrarrevolucionario como opción histórica y elección intencional de los militares y sus simpatizantes.33 Desde estas visiones, se demuestra un elemento central de lo sucedido en Chile: fue un hecho multicausal, desencadenado por fuerzas internas y externas, potenciado por la polarización y que no solamente rompió un sistema democrático, sino que posibilitó una dictadura de derechas que instauró una violencia política masiva por parte del Estado, desconocida en el país sudamericano. Este contexto de crisis, que derivó en el quiebre democrático, dio paso al surgimiento de las expresiones de solidaridad con Chile. Si los factores bipolares de la Guerra Fría fuesen capaces de simplificar el análisis, las respuestas deberían ser igual de binarias: la órbita socialista a favor del depuesto gobierno de Allende y los países occidentales sin una crítica general ante esta situación. Sin embargo, la situación fue mucho más compleja y diversa, en especial porque los actores (estatales, de la sociedad civil, partidistas) que llevaron a cabo las acciones de apoyo fueron variados en sus planteamientos, formaciones, orígenes y posturas. Un ejemplo destacado es el estadounidense, donde hubo un movimiento de solidaridad que posibilitó educar a sectores de la población de Estados Unidos sobre las políticas imperialistas de su gobierno, la determinación por construir mejores sociedades en América Latina, el conocimiento sobre las violaciones de derechos humanos, la capacidad de unirse a congresistas norteamericanos en 32 Arturo Valenzuela, El quiebre de la democracia en Chile (Santiago de Chile: FLACSO, 1989), 27-29. 33 Moulian, Chile actual, 169-170. 35 investigaciones que forzaron a reconocer la existencia de prisioneros políticos en Chile por parte del gobierno e incluso la llegada de refugiados.34 El estudio de Margaret Power sobre Estados Unidos es una forma de ejemplificar un elemento central tras el golpe de Estado en Chile, que es el surgimiento de los que algunos historiadores definen como una sociedad civil global enfocada en la solidaridad y los derechos humanos,35 a veces de manera conjunta, otras veces por separado y con tensiones. En específico, la situación de los derechos humanos en el país sudamericano se relacionó con el fortalecimiento de Organizaciones No Gubernamentales como Amnistía Internacional centradas en el eje de los derechos fundamentales,36 lo que refleja el origen del activismo transnacional sobre este tema, entendido como una interacción de experiencias, ideas y realimentaciones entre diversos actores, especialmente entre los latinoamericanos y quienes sufrieron o conocieron situaciones de violaciones de derechos humanos, y los europeos, más allá de los límites de la Guerra Fría.37 En este ámbito, los actores destacados, además de las ONG, fueron la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización de Estados Americanos (OEA) mediante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos,38 del mismo modo que diversos Estados generaron posturas, a favor y en contra, por la situación en Chile, determinadas por las visiones de sus gobiernos hacia la dictadura chilena: la crítica política desde el mundo socialista, países de Asia y África con un rol mediador en la conformación de comisiones de trabajo de la ONU o las visiones desde Europa occidental y Canadá centrada en la situación humanitaria.39 Sin embargo, el activismo por los derechos humanos en sí mismo presentó dificultades ante la situación chilena y en su configuración organizacional. Uno de ellos es el límite tensionado entre estos activistas y las militancias partidistas que se centraron en la solidaridad política como eje. Para las ONG que respaldaron la protección de los derechos fundamentales, estos fueron un fin político en sí mismo, siendo el concepto central a defender. Mientras que los militantes por la solidaridad política, entre los que destacaron 34 Power, «The U.S. Movement», 48. 35 Christiaens, «European Reconfigurations», 415. 36 Christiaens, Rodriguez García, Goddeeris, «A Global Perspective», 10. 37 Kelly, «The 1973 Chilean coup», 167-168. 38 Eckel, «“Under a magnifying glass”», 324-325. 39 Eckel, «“Under a magnifying glass”», 325-328. 36 antimperialistas, marxistas o de otros orígenes, utilizaron el discurso contra la represión como un medio para denunciar las situaciones de injusticia. Considerando que las posiciones de organizaciones como Amnistía se sostenían en mensajes despolitizados,40 el eje de los derechos humanos demostró una falencia rescatada por Jan Eckel, en función que los discursos enfocados en ellos no implicaron, para el caso chileno, una crítica a la estructura del régimen, situándose neutrales hacia las políticas económicas y sociales, sin ir hacia el corazón ideológico de la dictadura.41 Por ende, esta crítica reflejó un elemento central sobre las diferencias entre los discursos de los activistas por los derechos humanos y de otros actores movilizados por la solidaridad: los cambios debían ser por completo, siendo el restablecimiento de la democracia el objetivo para el retorno al respeto de los derechos fundamentales y de un Estado de Derecho protector, por sobre un sistema autoritario que no podía, ni pretendía asegurarlo y que supeditaba su poder al control y violación de los derechos humanos, respaldado en el origen no democrático y violento del ejercicio de su poder. Lo planteado por Patrick W. Kelly y Jan Eckel nos permite abrir un abanico más allá de los derechos humanos, evidenciando que las formas de solidaridad con Chile usaron este elemento discursivo como uno más de las diversas formas de acción que utilizaron. Por lo tanto, se configuró una movilización solidaria que fue diversa en métodos, objetivos y espacialidad. En este sentido, una de las primeras relaciones que explicaron el rol europeo se enmarcaron en una de las tantas dinámicas represivas aplicadas por el régimen de Pinochet: el exilio. Solidaridad en los focos del exilio La diáspora chilena posterior al golpe de Estado tuvo un origen netamente político. Afectó a militantes de los partidos de la UP, del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) y de otras organizaciones políticas. Se puede considerar como un fenómeno «amplio, en su magnitud y en su composición. Hay intelectuales, técnicos, directivos de gobierno, políticos, pero la mayoría de los exiliados son de origen popular, dirigentes de la base 40 Kelly, «The 1973 Chilean coup», 168, 181. 41 Eckel, «“Under a magnifying glass”», 340-341. 37 popular de la izquierda».42 Los abordajes teóricos sobre este tema, para el caso chileno, han sido trabajados desde las ciencias sociales. Destaca lo investigado por Claudio Bolzman, quien caracteriza al exilio como un fenómeno social que expresó una forma específica de emigración causada por situaciones de violencia política generalizada o enfocada a actores políticos específicos, forzando la salida de los sujetos desde sus países a otros lugares, sin certezas de duración y retorno.43 La diáspora chilena, geográficamente se estableció en una diversidad de destinos de acogida, definidos por la militancia política o por las oportunidades y facilidades para emigrar a un determinado país. Uno de los primeros focos de exilio fue América Latina, específicamente en cuatro países: México, Argentina, Venezuela y Cuba. Los motivos de cada uno de estos Estados fueron distintos, influidos por las visiones internas de sus respectivos gobiernos. El país azteca posibilitó un exilio basado en el discurso antimperialista y latinoamericanista fundado en las posturas del hegemónico Partido Revolucionario Institucional (PRI), apoyado en una historia previa de políticas de asilo, ejemplificado en el caso del destierro republicano español, y las cercanías del gobierno mexicano y el PRI con el Partido Radical de Chile (PRCh),44 junto a los intentos de legitimación del gobierno de Luis Echeverría a partir de un modelo propio de diplomacia exterior y de posturas tercermundistas como camino propio en un contexto de Guerra Fría.45 Por su parte, el caso argentino se basó en otros ejes: la cercanía geográfica con Chile, la condena al golpe de Estado, las simpatías hacia la UP por parte del peronismo de izquierda y la instrumentalización del sector de derecha peronista respecto a los elementos nacionalistas y antimperialistas del gobierno de Allende. Sin embargo, el exilio a este país se vio quebrado por el atentado y asesinato del ex comandante en jefe del Ejército de 42 Jorge Arrate y Eduardo Rojas, Memoria de la Izquierda Chilena. Tomo II (1970-2000) (Santiago de Chile: Javier Vergara Editor, 2003), 264. 43 Claudio Bolzman, «Elementos para una aproximación teórica al exilio», Revista Andaluza de Antropología, n.º 3 (2012): 10, https://doi.org/10.12795/raa.2012.i03.02. 44 Rojas Mira y Santoni, «Geografía política», 129-130. 45 Andrea Torrealba Torre, «Afirmando la legitimidad revolucionaria. La solidaridad de Luis Echeverría y el PRI con la izquierda chilena tras el golpe de Estado de 1973», Contemporánea 17, n.º 1 (2023): 32, 35- 36, 39-40, https://doi.org/10.54344/contemporanea.v17i1.1994. 38 Chile, General Carlos Prats y su esposa Sofía Cuthbert en Buenos Aires en 1974,46 el fortalecimiento de la represión contra las izquierdas por parte de organizaciones como la Triple A y el consiguiente golpe de Estado de 1976, que implicó la salida de militantes de izquierdas chilenos desde este país.47 En Venezuela, quienes sufrieron el extrañamiento tuvieron apoyos por parte de los dos grandes partidos: «el Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI), de tendencia democratacristiana, y Acción Democrática (AD), que tenía vinculaciones con la Internacional Socialista»,48 que eran parte de las mayores vinculaciones que desarrollaron de forma posterior los sectores socialdemócratas y democratacristianos con sus pares europeos.49 Mientras, el caso cubano presentó sus propias dinámicas, ya que a diferencia de los casos previos, el gobierno de Fidel Castro potenció la acogida masiva de militantes de partidos de la UP y del MIR, que traían tras de sí el amargor de la derrota tras el golpe y que generaron una de las tantas revisiones en el seno de la izquierda respecto a las causas del fracaso de la vía chilena al socialismo y las responsabilidades correspondientes.50 Cuba ofreció al exilio chileno apoyos económicos, logísticos y de comunicación para potenciar la coordinación internacional a nivel diplomático, desde una óptica particular de relacionarse con la izquierda chilena en la diáspora como un todo, sin favorecer necesariamente a un partido por sobre otro.51 La principal organización fue el Comité Chileno en La Habana, liderado por Beatriz Allende, hija del depuesto Presidente de Chile. La existencia de un foco latinoamericano de expatriaciones nos muestra la presencia de una red transnacional de acogida al exilio chileno. Para el caso europeo, la literatura destaca las distinciones propias del contexto de la Guerra Fría. Thomas Wright y Rudy Oñate se refieren a tres países paradigmáticos en Europa occidental respecto a la llegada de desterrados: Suecia, Francia e Italia, dada la relación de sus legaciones diplomáticas 46 Thomas Wright y Rody Oñate, «Chilean political exile», Latin American Perspectives 34, n.º 4 (2007): 35-36, https://www.jstor.org/stable/27648032. 47 Rojas Mira y Santoni, «Geografía política», 130-131. 48 Rojas Mira y Santoni, «Geografía política», 132. 49 Rojas Mira y Santoni, «Geografía política», 132. 50 Tanya Harmer, «The view from Havana: Chilean exiles in Cuba and early resistance to Chile’s dictatorship, 1973-1977», Hispanic American Historical Review 96, n.º 1 (2016): 109, http://doi.org/10.1215/00182168-3423904. 51 Harmer, «The view from Havana», 113. 39 en Santiago, siendo secundados por otros como la República Federal Alemana (RFA), Países Bajos y Bélgica.52 El impacto del exilio en Europa fue marcado por la forma en que se configuraron nuevas visiones en los cuadros políticos de las izquierdas chilenas, especialmente desde la influencia de la socialdemocracia y el eurocomunismo.53 Mientras tanto, al este de la cortina de hierro, la diáspora estuvo ligada principalmente al aparato político de alto nivel del PSCh y PCCh. Los socialistas tuvieron como ciudad base a Berlín Oriental en la República Democrática Alemana (RDA) y los comunistas a Moscú.54 En especial, la militancia comunista se apoyó en la presencia inicial de Volodia Teitelboim, miembro de la comisión política del PCCh, que se encontraba en Moscú para el golpe de Estado, lo que permitió articular en esta ciudad al partido y a la coordinación de mecanismos de solidaridad bajo el alero de la URSS.55 La extensión del exilio tuvo un impacto en la conformación de redes de solidaridad con Chile. Sin embargo, al igual que los derechos humanos, presenta una dimensión ligada, principalmente, a lógicas de acogida o impacto de esta experiencia en los militantes de izquierda. Es necesario, en este sentido, profundizar en cómo la solidaridad se manifestó en el espacio europeo, incluyendo las variables de los derechos humanos y el destierro, además del papel de las militancias políticas y las interpretaciones. La solidaridad en el contexto europeo occidental En el sentido de la movilización y el activismo en Europa es central la forma de identificación respecto a la solidaridad con Chile planteada por autores como Kim Christiaens, Magaly Rodríguez García e Idesbald Goddeeris. Destacan, dentro de la diversidad que implica para distintos grupos la idea de solidaridad, que los «activistas 52 Wright y Oñate, «Chilean political», 36. 53 Alan Angell y Susan Carstairs, «The Exile Question in Chilean Politics», Third World Quarterly 9, n.º 1 (1989): 160, https://www.jstor.org/stable/3991851; Rojas Mira y Santoni, «Geografía política», 133; Mauricio Rojas Casimiro, «La evolución de la izquierda chilena durante la dictadura militar (1973-1990)» (tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid, 2014), 151-152, https://eprints.ucm.es/24656/. 54 Arrate y Rojas, Memoria de la izquierda, 202; Rojas Mira y Santoni, «Geografía política», 135; Thomas C. Wright, «Chilean Polítical Exile en Western Europe», en European Solidarity with Chile. 1970s-1980s, ed. por Kim Christiaens, Idesbald Goddeeris y Magaly Rodríguez García (Fráncfort del Meno: Peter Lang Edition, 2014), 49. 55 Olga Ulianova, «El exilio comunista chileno 1973-1989», Estudos Ibero-Americanos 39, n.º 2 (2013): 218, http://revistaseletronicas.pucrs.br/ojs/index.php/iberoamericana/article/viewFile/12265/11071. 40 construyeron conexiones mentales e ideológicas que tendieron puentes entre la realidad chilena y las sociedades europeas […] Lo que hizo que la crisis chilena fuese tan efectiva en movilizar grupos allende los mares fue que podría unirse a temas de actualidad identificables para los activistas».56 Esto se dio en diversas expresiones, como el impacto en los partidos comunistas de Francia e Italia debido a la influencia de las primeras revisiones que derivaron en el eurocomunismo, las críticas desde la nueva izquierda a la experiencia de la UP o el papel del sindicalismo internacional.57 Estas posturas se refuerzan en una serie de estudios de caso, que se enmarcaron en las respuestas europeas en su globalidad. En el marco geográfico de Europa occidental, existen diversas investigaciones por país sobre los mecanismos de solidaridad con Chile. En el caso suizo, se destaca la presencia de visiones ligadas a una izquierda tradicional como a una nueva izquierda depositaria de los influjos del mayo francés de 1968, de raíz revolucionaria, antimperialista y antifascista que a su vez fue crítica de la experiencia de la UP, pero que usaron este caso para su politización desde la militancia y en configurar nexos emocionales con la nación sudamericana.58 También respecto a las izquierdas radicales, la situación en la RFA es estudiada por Dufner, quien analiza una trayectoria simular desde la continuidad de los movimiento del ‘68, destacando la retórica a favor del Tercer Mundo desde un exotismo indigenista sobre América Latina, el antimperialismo y la presencia de grupos radicales (K-Gruppen) como una de las expresiones solidara, además de las tensiones y vinculaciones existentes en otros grupos izquierdistas con la RDA y la formación heterogénea de otros colectivos solidarios, como socialdemócratas o grupos eclesiásticos.59 La aparición de las ópticas de solidaridad con el Tercer Mundo, incluyendo a Chile, también surgió en Finlandia. El estudio de Linda Heinonen destaca la mantención de acciones de solidaridad que emergieron en las críticas antimperialistas a EE.UU. por la Guerra de Vietnam y que posteriormente impactaron en la movilización de apoyos. Pese a esto, hubo otras variantes que la autora profundiza, destacando que la atención con el 56 Christiaens, Rodriguez García, Goddeeris, «A Global Perspective», 20. 57 Christiaens, Rodriguez García, Goddeeris, «A Global Perspective», 20-21. 58 Pereira, «Switzerland: A Second», 126. 59 Dufner, «West Germany: Professions», 164-173. 41 país sudamericano es previa al golpe de Estado, mediante la Sociedad Finlandia-Chile creada en 1972, enfocada inicialmente en dinámicas de cooperación con el gobierno de la UP y que posteriormente fue el centro de la solidaridad con el exilio, con una fuerte influencia del comunismo finlandés.60 Otro hito central en el caso finlandés, y de implicancias transnacionales, fue la Conferencia de Helsinki de 1973, coordinada por el Consejo Mundial por la Paz, donde el tema chileno centralizó este evento e impactó en las estructuras organizativas existentes en ese país .61 En la experiencia británica confluyeron diversas aristas, como su sindicalismo y el paradigmático caso de boicot de los obreros escoces de la fábrica de Rolls Royce al arreglo de los motores de los aviones Hawker Hunter que bombardearon el Palacio de La Moneda,62 las campañas de solidaridad ligadas al laborismo y el comunismo, los derechos humanos, el actuar de los académicos para acoger a refugiados en universidades del Reino Unido y otras formas de apoyo al exilio.63 En países como Francia, la situación de solidaridad estuvo ligada principalmente a acciones con la diáspora, en especial por los nexos entre el Partido Socialista (PSF) y el Partido Comunista Francés (PCF) mediante el programme commun y sus vinculaciones con Chile durante la UP.64 Por otro lado, otros organismos como el Secour Populaire Français cooperaron mediante colectas, apoyos monetarios y el viaje de un cargamento de ayuda en 1976.65 Se suman otros estudios más específicos sobre temas del exilio, especialmente en los mecanismos de resistencia desde diversas expresiones artísticas y 60 Heinonen, «Finland», 263. 61 Heinonen, «Finland», 266-268. 62 Ann Jones, No Truck with the Chilean Junta!: Trade Union Internationalism, Australia and Britain, 1973–1980 (Canberra: ANU Press, 2014), 117-152, https://www.jstor.org/stable/j.ctt13www2d. 63 Featherstone, Solidarity, 131-157; Hirsch, «The United Kingdom», 145-162; Moores, «Solidarity for Chile», 115-118. 64 Nicolas Prognon, «L’exil chilien en France entre mobilités transnationales et échanges», Amnis - Revue de civilisation contemporaine, Europe/Amériques, n.º 12 (2014): 2-4, https://hal.science/hal-00940711; Prognon, «France», 188-190. 65 Paola Becerra Canío, La Solidaridad Internacional en la Dictadura chilena: El Secours Populaire Français como embajador de la amistad entre pueblos en ayuda a las víctimas de la represión (Santiago de Chile: CEDOC-Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, 2013), 27-55, http://www.cedocmuseodelamemoria.cl/la-solidaridad-internacional-en-la-dictadura-chilena-el- secourspopulaire-francais-como-embajador-de-la-amistad-entre-pueblos-en-ayuda-a-las-victimas-de-la- represion/. 42 culturales (medios escritos, música, literatura);66 respecto a acciones ligadas al mundo de la prensa en el destierro, como la revista Araucaria de Chile cuyo centro de operaciones fue Paris entre 1978 y 1984, con contenido político y cultural, siendo una amalgama de las diversas sensibilidades de la oposición chilena en el exterior67 y en torno a la expatriación, la militancia y la producción de prensa opositora.68 En Países Bajos, los estudios de Mariana Perry enmarcan el desarrollo de la solidaridad desde lo general y específico, respectivamente. En una primera instancia, remarca la forma en la que la agenda política neerlandesa se chilenizó, debido al rol de los refugiados en la organización de una oposición democrática en el exilio y en el liderazgo de campañas internacionales.69 De este modo, los nexos con Chile no surgieron tras el derrocamiento de Allende, sino que hubo raíces durante la UP, especialmente en el Chili Komitee.70 El caso chileno generó el desarrollo de sentimientos antimperialistas en sectores de la sociedad neerlandesa contra EE.UU. y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), además de apoyarse en una estructura crítica proveniente de los movimientos contrarios a la Guerra de Vietnam.71 El desarrollo de la solidaridad se chilenizó a partir de la creación de organizaciones de apoyo en Países Bajos formadas por expatriados . Destacó el Instituto Nuevo Chile, creado en Rotterdam por Orlando Letelier, exministro de Allende,72 organización que permitió afianzar para la diáspora chilena una plataforma ligada al trabajo intelectual, la condena a las violaciones de derechos humanos en Chile y a la renovación de la izquierda, por influencia de la socialdemocracia, que derivó en los quiebres internos del PSCh.73 66 Nicolas Prognon, «La culture chilienne en exil en France: Une forme de résistance à la junte (1973- 1994)», Pandora: revue d'etudes hispaniques, n.º 8 (2008): 205-220, https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2925983. 67 Melina Cariz, «La presse de l’exil chilien: l’exemple de la revue Araucaria de Chile (1978-1989)», Çédille, revista de estudios franceses, n.º 16 (2019): 131-152, https://cedille.webs.ull.es/16/9cariz.pdf. 68 Yvette Marcela García, «El trabajo militante del exilio chileno en Francia: Contextualización, descripción, micro-medios de comunicación y sus impactos», Izquierdas, n.º 17 (2013): 81-92, https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=360133459004. 69 Perry, «‘With a little’», 76. 70 Perry, «‘With a little’», 80. 71 Perry, «‘With a little’», 83. 72 Perry, «‘With a little’», 87-88; Mariana Perry, «Transferencia política en el exilio chileno en los Países Bajos, 1973-1989. El caso del Instituto para el Nuevo Chile», Historia 50, n.º 1 (2017): 191, http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942017000100007. 73 Perry, «Transferencia política», 195-197. 43 Dentro de los países de Europa occidental, Suecia fue el foco de mayor generación de apoyos solidarios con Chile. Las relaciones entre ambos países se potenciaron a partir de la llegada de Allende al poder, por impulso de Olof Palme, primer ministro sueco, quien junto a su equipo fomentaron acuerdos de cooperación.74 Del mismo modo, durante el gobierno de la UP se creó en el país escandinavo «el Comité Internacional de Solidaridad por el gobierno de la Unidad Popular de Chile, el cual pasaría a llamarse posteriormente el “Chilekommittén”».75 Estas conexiones previas, mostraron sus más profundas raíces tras el golpe de Estado. La embajada sueca en Santiago fue uno de los epicentros en solicitudes de asilos, con las dificultades correspondientes para el embajador Harald Edelstam en este proceso.76 La aceptación de asilados políticos y la llegada de exiliados chilenos a Suecia a partir de octubre de 1973 permitió formar una red de comités de expatriados77 y acercar a la sociedad sueca a la realidad chilena mediante el Chilekommittén.78 Así, el país escandinavo se convirtió en la nación con la agrupación de desterrados más grande en Europa, residiendo 3.947 chilenos para 1977,79 hecho que potenció la solidaridad manera amplia y en diversos mecanismos, tanto desde el Chilekommittén , con mayor fuerza de la izquierda comunista, como del Chile-insamling, de carácter socialdemócrata, ambas con formas propias de organización, composición y financiamiento, con nexos con el PCCh, y la renovación del PSCh y el PRCh, respectivamente,80 además de otras formas de acción en el seno de la sociedad civil sueca. 74 Fernando Camacho Padilla, «Solidaridad y diplomacia. Las relaciones entre Chile y Suecia durante tres experiencias revolucionarias» (tesis doctoral, Universidad Autónoma de Madrid, Pontificia Universidad Católica de Chile, 2013), 172, http://hdl.handle.net/10486/660322. 75 Fernando Camacho Padilla, «Las relaciones entre Chile y Suecia durante el primer gobierno de Olof Palme», Iberoamericana, América Latina - España – Portugal 7, n.º 25 (2007): 73, http://dx.doi.org/10.18441/ibam.7.2007.25.65-85. 76 Fernando Camacho Padilla, «Los asilados de las Embajadas de Europa occidental en Chile tras el golpe militar y sus consecuencias diplomáticas: El caso de Suecia», European Review of Latin American and Caribbean Studies, n.º 81 (2006): 31-32, https://www.jstor.org/stable/25676230. 77 Camacho Padilla, «Los asilados». 32. 78 Fernando Camacho Padilla, «El movimiento de solidaridad sueco con Chile durante la Guerra Fría», en Chile y la Guerra Fría global, coord. por Tanya Harmer y Alfredo Riquelme Segovia (Santiago de Chile: RIL Editores, 2014), 243. 79 Camacho Padilla, «Solidaridad y diplomacia», 498. 80 Camacho Padilla, «El movimiento de solidaridad», 244-246. 44 Los marcos de solidaridad en Europa oriental El bloque soviético europeo generó sus dinámicas de cooperación respondiendo a sus criterios internos. A diferencia del mundo occidental, la presencia de gobiernos socialistas influyó en un amplio desarrollo de acciones de apoyo hacia Chile, dadas las simpatías ideológicas hacia la UP. Sin embargo, estas políticas estuvieron cruzadas por los intereses propios de los países de la órbita socialista en utilizar este fenómeno como un mecanismo de propaganda y reafirmación internacionalista y antifascista, que transversalmente se demostró en las campañas a favor de la liberación de Luis Corvalán como mártir comunista de la lucha contra el fascismo.81 Corvalán fue encarcelado al inicio de la dictadura y prisionero junto a otros dirigentes de la UP en la austral Isla Dawson,82 bajo control de la Armada de Chile. A nivel de países, Pieper Mooney señala en su estudio sobre la RDA y Chile, centrado en el exilio y las políticas de cooperación, que la solidaridad con el país andino representó una herramienta de utilidad para los líderes socialistas, ya que los apoyos al Tercer Mundo y las críticas al imperialismo estadounidense eran centrales en su política exterior, así como una forma de afirmar sus distancias con la RFA.83 Estas acciones se evidenciaron en la creación de comités locales y nacionales de solidaridad, la amplia difusión de elementos culturales chilenos y en el nombramiento de calles, plazas, escuelas y hospitales como Salvador Allende.84 Sobre el exilio, la postura de la RDA fue de selectividad, priorizando a líderes comunistas y socialistas para evitar presencia de disidencia o de militancias de izquierda críticas al modelo alemán.85 A los expatriados se les apoyó desde elementos humanitarios, en el acceso a salud, vivienda y educación;86 mientras otros estuvieron bajo un proceso de inserción laboral conocido como proletarización, de fuertes críticas por parte de los desterrados por las duras condiciones 81 Mark y Tolmár, «Hungary», 315-316; Michal Zourek, Checoslovaquia y el Cono Sur 1945-1989. Relaciones políticas, económicas y culturales durante la Guerra Fría (Praga: Universidad Carolina de Praga, Editorial Karolinum, 2014), 181. 82 Arrate y Rojas, Memoria de la izquierda, 192-193. 83 Jadwiga E. Pieper Mooney, «East Germany: Chilean Exile and the Politics of Solidarity in the Cold War», en European Solidarity with Chile. 1970s-1980s, ed. por Kim Christiaens, Idesbald Goddeeris y Magaly Rodríguez García (Fráncfort del Meno: Peter Lang Edition, 2014), 276. 84 Pieper Mooney, «East Germany», 279-280. 85 Pieper Mooney, «East Germany», 281. 86 Pieper Mooney, «East Germany», 280. 45 de trabajo.87 También hubo espacios generados por los chilenos, que aprovecharon a la instancia alemana para discutir sobre temas políticos y de profundización del marxismo, como el Grupo de Leipzig del PCCh. Mientras, en el interior del del PSCh se fueron configurando tensiones que definieron el quiebre entre la ortodoxia y la renovación, ejemplificado con la salida del secretario general de este partido, Carlos Altamirano, desde Berlín con destino a París.88 En Hungría, la reacción ante el golpe implicó un uso político por parte de las élites gobernantes. El caso chileno fue criticado desde las líneas más duras y prosoviéticas por la relación entre socialismo y democracia, del mismo modo que consideraron el papel de la izquierda radical como negativo e influyente en la sublevación militar, junto a otras lecturas respecto a las falencias de la UP. El sentido de estas posturas del gobierno húngaro fue reforzar la viabilidad del modelo soviético por sobre experiencias como la chilena, que tenían más similitudes con el caso checoslovaco de 1968. Pese a esto, igualmente dieron un uso partidista de la solidaridad, mediante una discursividad antifascista contra la dictadura como medio para potenciar el interés sobre Chile, para así educar política a la juventud que no vivió directamente la sombra de la extrema derecha.89 A diferencia de otros casos, esta solidaridad fue una política gubernamental más que de un surgimiento desde las bases sociales, tanto para justificar líneas propias como para evitar elementos de desvío de la comprensión del socialismo, tanto del reformismo como para frenar el avance de ideas radicales de izquierda por la creciente admiración por la lucha guerrillera en los apoyos a Vietnam.90 A la par, en Checoslovaquia los conocimientos sobre Chile fueron mayores después del golpe de Estado, incluso más que durante el gobierno de la UP. Y por sobre todo, el enfoque gubernamental checoslovaco fue distinto al del oeste, ya que: Mientras que la prensa occidental comparaba acontecimientos en Chile con la situación en Checoslovaquia en 1968, tan como sus protagonistas principales Allende y Dubček, en el Bloque Soviético surgieron comparaciones del otro tipo. El diario checoslovaco Rudé právo el 19 de septiembre de 1973 publicó las palabras 87 Pieper Mooney, «East Germany», 284; Ulianova, «El exilio comunista», 219. 88 Pieper Mooney, «East Germany», 287-289. 89 Pieper Mooney, «East Germany», 279-280. 90 Mark y Tolmár, «Hungary», 313-314. 46 de los obreros de la fábrica Tesla Pardubice: “Del sufrimiento parecido al pueblo chileno nos salvó hace cinco años sólo el apoyo decidido y oportuno de nuestros aliados más cercanos.”. El 26 de septiembre en la Radio Checoslovaca fue comparada la acción de los generales con “la actividad de las fuerzas antisocialistas y sus aliados oportunistas checoslovacos”.91 El énfasis propagandístico de la situación chilena, como doble forma de justificar al régimen y de criticar las acciones de la Primavera de Praga, estuvo acompañada por acciones de solidaridad específicas. En 1974 se fundó el Comité Checoslovaco de Defensa de los Derechos del Pueblo Chileno, bajo el alero oficial del Comité Central del Frente Nacional y del Parlamento Federal, cuyo objetivo fue canalizar el apoyo checoslovaco al país andino, reconocida como una causa justa ante la opresión contra los presos políticos y perseguidos, además de la creación de centros de solidaridad en universidades.92 Por otro lado, se potenció una política internacional de presión mediante la diplomacia en la Asamblea General de la ONU, votando sistemáticamente en contra de la dictadura chilena. Además, apoyaron al exilio comunista chileno, permitiendo reuniones del Comité Central en Praga y celebrando la liberación de Luis Corvalán en 1976, con una recepción al máximo dirigente del PCCh en 1977.93 Respecto a la diáspora, la postura checoslovaca fue minúscula en cantidad y selectiva en elección. Las solicitudes de asilo en su embajada en Santiago fueron otorgadas a pocas personas, específicamente a quienes tuvieron una recomendación directa del Comité Central del PCCh, revisado posteriormente por su par checoslovaco. Esto acarreó críticas de Carlos Altamirano y el PSCh, evidenciando que los apoyos fueron verbales más que en hechos.94 Por ende, Checoslovaquia fue un destino reducido para el exilio y de una solidaridad condicionada por el gobierno. El peso de la Primavera de Praga, y las simpatías que despertó en sectores de la izquierda, lo hacían un destino poco atractivo, especialmente ante los ojos influyentes del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS).95 91 Zourek, Checoslovaquia y el Cono Sur, 180. 92 Zourek, Checoslovaquia y el Cono Sur, 181-182. 93 Zourek, Checoslovaquia y el Cono Sur, 182-183. 94 Zourek, Checoslovaquia y el Cono Sur, 185. 95 Zourek, Checoslovaquia y el Cono Sur, 185-186. 47 Por último, el caso más paradigmático de Europa oriental fue el soviético. Como ya mencionamos anteriormente, Moscú fue el centro de operaciones extranjeras del PCCh, acogiendo un número restringido de militantes, específicamente comunistas y dedicados a tareas dirigenciales del partido, además de configurar redes internacionales en organizaciones o mediante expresiones de propaganda, culturales y de educación.96 A la par, el análisis político de la URSS sobre el golpe de Estado y el fracaso de la experiencia chilena fue masivo. Se plantearon diversas posturas ante las causas: las responsabilidades de la ultraizquierda por el fracaso de la UP, la democratización de las Fuerzas Armadas, la ausencia de decisión del PCCh y la falta de preparación en todas las formas de lucha de la clase obrera chilena, lo que les permitió reafirmar que solamente el socialismo soviético y el de sus países aliados era la única opción viable, en oposición a las nacientes simpatías eurocomunistas a la vía chilena al socialismo.97 Pese a estas críticas teóricas y políticas, la URSS fue uno de los primeros países condenar el golpe de Estado y en montar una estructura estatal de solidaridad con Chile, la que se basó en elementos propagandísticos, justificando sus acciones en el internacionalismo proletario como elemento de guía y apoyo a los partidos comunistas que siguieran la línea soviética.98 Así se configuraron mecanismos similares al caso de la RDA y otros países del Este: calles y plazas con nombres de personalidades chilenas y creación de comités de solidaridad, agregando como elemento diferenciador la emisión del programa radial Escucha Chile99 por Radio Moscú. El desarrollo de estas variadas formas de solidaridad en el contexto europeo en general nos demuestra dos dinámicas. La primera, respecto a cómo desde una visión de casos, en distintos Estados se produjeron múltiples acciones basadas desde intencionalidades particulares: rol de los gobiernos, partidos políticos, activistas por la solidaridad, movilización por los derechos humanos, exiliados, interpretaciones diversas de las izquierdas, entre otros. Por otro lado, el contexto particular de la Guerra Fría (Détente) 96 Ulianova, «El exilio comunista», 219. 97 Olga Ulianova, «La Unidad Popular y el golpe militar en Chile: Percepciones y análisis soviéticos», Estudios Públicos, n.º 79 (2000): 116-121, https://www.cepchile.cl/cep/estudios-publicos/n-61-a-la- 90/estudios-publicos-n-79/la-unidad-popular-y-el-golpe-militar-en-chile-percepciones-y-analisis. 98 Yulia Gradskova, «The Soviet Union: ‘Chile is in Our Hearts’. Practices of Solidarity between Propaganda, Curiosity, and Subversion», en European Solidarity with Chile. 1970s-1980s, ed. por Kim Christiaens, Idesbald Goddeeris y Magaly Rodríguez García (Fráncfort del Meno: Peter Lang Edition, 2014), 329. 99 Gradskova, «The Soviet Union», 333-335 48 generó en Europa occidental una mayor atención hacia las experiencias de izquierda como la chilena. Desde la crítica de la izquierda radical al reformismo de la UP y la relación entre Chile y la URSS como un actuar del imperialismo de la potencia del Este en el Tercer Mundo100 a las simpatías en los sectores comunistas críticos al sovietismo, especialmente en países donde posteriormente se potenció el eurocomunismo, en que la vía chilena al socialismo fue un modelo de interés y tan paradigmático como la Primavera de Praga.101 Así, la profundidad de la experiencia del país andino en la izquierda europea occidental, ya que: [N]o solo representó un desafío a la lógica de los bloques —que terminó aplastando al gobierno de Allende— sino que también sirvió de punto de agregación de alianzas transversales. En particular, fue el foco de procesos de desalineación que interesaron a los dos componentes históricos del movimiento obrero del Viejo Continente, la socialdemócrata y la marxista-leninista, en su versión eurocomunista: empujando a la primera hacia la reactivación de un vocabulario antiimperialista, y favoreciendo en la segunda la tendencia preexistente a desarrollar un camino y una identidad que la alejaran gradualmente del control de Moscú.102 Lo destacable es que las relaciones de solidaridad con Chile lograron ir más allá de la bipolaridad Este/Oeste, generando una lógica de redes transnacionales de diverso orden. Autores como Kelly lo destacan desde el rol del activismo por los derechos humanos que logró trascender las barreras de la Guerra Fría.103 También se suman, fuera de esta órbita, expresiones de coordinación variadas, como la Conferencia Internacional de Solidaridad con el pueblo de Chile de 1973 que integró a diversos actores, de Este a Oeste, en función de condenar el golpe de Estado y asegurar el respeto de los derechos fundamentales.104 Esto demuestra que la movilización generada por el fin de la democracia chilena y la instauración del autoritarismo cívico-militar evidenció que las barreras entre las dos Europas no eran tan rígidas, que las interacciones eran diversas, siendo confirmanda esta idea por la cooperación surgida tras el 11 de septiembre. Las connotaciones bipolares 100 Christiaens, «European Reconfigurations», 417-418. 101 Christiaens, «European Reconfigurations», 418. 102 Alessandro Santoni, «El Partido Comunista Italiano, la lección de Chile y la lógica de bloques», en Chile y la Guerra Fría global, coord. por Tanya Harmer y Alfredo Riquelme Segovia (Santiago de Chile: RIL Editores, 2014), 135. 103 Kelly, «The 1973 Chilean coup», 185. 104 Santoni, «El Partido Comunista Italiano», 536. 49 quedan bajo las redes transnacionales de solidaridad con Chile, como pasó con Vietnam y sucedió posteriormente con Sudáfrica. Pero, no solo fue la Détente, ya que a pesar del incremento de la Guerra Fría durante la década de 1980 se mantuvieron estos nexos.105 Por ende, los estudios de casos demuestran realidades y contextos determinados, pero bajo el marco de un fenómeno transnacional más amplio, transversal, con las convergencias y disensos existentes. El sur de Europa: otro foco de solidaridades La revisión presentada hasta el momento nos muestra algunos elementos no profundizados. Los países del sur europeo tuvieron acciones delimitadas a contextos propios que escaparon, en cierta medida, de las dinámicas Este/Oeste. Un ejemplo es lo planteado por Kornetis, en un estudio sobre la influencia del Tercer Mundo en las militancias de izquierda en Grecia y España, quien señala que la contribución de su artículo es cambiar la atención, desde las democracias europeas occidentales a las culturas radicales que emergieron en el norte del Mediterráneo, en contextos represivos.106 Independiente de los focos de los distintos alcances de sus objetos de estudio (solidaridad y comunismo/izquierda radical), su propuesta de modificar la atención a otros espacios es de importancia para esta investigación, ya que las consideraciones geográficas europeas estudiadas se centran en las democracias liberales occidentales y los socialismos reales orientales, haciendo necesario profundizar en los países del sur: Italia, Portugal, Grecia y España. Cada uno con características propias necesarias de definir en este ámbito. Italia, tras el golpe de Estado, tuvo la excepción de poseer un sistema democrático y fue uno de los grandes focos de la solidaridad y de oposición a la dictadura en Europa, siendo el centro de organizaciones como Chile Democrático y la Izquierda Chilena en el Exterior, ideadas en las discusiones políticas del exilio en La Habana como organismos transversales, cuyos objetivos fueron la coordinación política opositora y de actividades 105 Christiaens, Rodríguez García, Goddeeris, «A Global Perspective», 32-33. 106 Kostis Kornetis, «‘Cuban Europe?’ Greek and Iberian tiersmondisme in the 'Long 1960s’», Journal of Contemporary History 50, n.º 3 (2015): 488, https://doi.org/10.1177/0022009414556663. 50 de solidaridad en Europa, apoyándose de la centralidad otorgada por Roma.107 En el caso de Chile Democrático, junto al liderazgo del socialista Jorge Arrate, se crearon sedes en Argelia, México y Budapest.108 La presencia de esta organización en Italia y la publicación por parte de expatriados socialistas, democratacristianos y de la Izquierda Cristiana de la revista Chile-América109 fueron la demostración de la importancia de este país y sus apoyos al exilio chileno. Del mismo modo, la política interna italiana se configuró de diversas formas ante el golpe de Estado y los mecanismos de solidaridad. La respuesta primaria fue la de condenar transversalmente el quiebre democrático en Chile, con la excepción del Movimento Sociale Italiano, heredero del fascismo.110 Ante esto, los movimientos y partidos políticos italianos tomaron distintos focos. En el caso de la Democracia Cristiana Italiana (DCI), Raffaele Nocera111 destaca las tensiones entre este partido y su par chileno ante el golpe de Estado, en especial por la actitud sobre los militares y el apoyo de la dirección nacional del PDC a los hechos del 11 de septiembre de 1973.112 Del mismo modo, hace referencia a la misma falta de acuerdos internos de la DCI, entre sectores de derecha que apoyaron las posturas del PDC y los de izquierda que se plegaron a la disidencia democratacristiana chilena, específicamente a los firmantes de la Carta de los 13.113 Además, analiza las dificultades por conciliar posiciones entre la directiva del PDC y de la DCI, por la influencia de Renán Fuentealba, uno de los signatarios del documento antes indicado, ante la Unión Mundial Demócrata Cristiana respecto a la débil defensa de la institucionalidad por parte de la directiva del PDC114 y la visión de Eduardo Frei 107 Arrate y Rojas, Memoria de la izquierda, 262; Harmer, «The view from Havana», 118; Quirico y Lomellini, «Italy», 248; Alessandro Santoni, «Comunistas y socialistas italianos frente a la causa chilena: solidaridad y renovación (1973-1989)», Izquierdas n.º 19 (2014): 115, https://www.redalyc.org/pdf/3601/360133460007.pdf. 108 Quirico y Lomellini, «Italy», 248; Paula Zaldívar, «Tracce e frammenti: la vita política in Cile e i suoi rapporti con l’Italia, 1960-1990», en Settantatré. Cile e Italia, destini incrociati, ed. por Raffaele Nocera y Claudio Rolle Cruz (Nápoles: Think Thanks edizioni, 2010), 98. 109 Danny Gonzalo Monsálvez Araneda y Nicolett Andrea Gómez Rojas, «Chile-América, 1974-1983: Una revista del exilio chileno», Estudios, n.º 39 (2018): 53-55, https://revistas.unc.edu.ar/index.php/restudios/article/view/19496. 110 Raffaele Nocera, «11 de septiembre de 1973: incomprensiones y ambigüedades entre la DC chilena y la italiana», Izquierdas, n.º 24 (2015): 152, http://dx.doi.org/10.4067/S0718-50492015000300003. 111 Rafaelle Nocera, «Le ripercussioni del golpe sulle relazioni italo-cilene, 1973-1975», en Settantatré. Cile e Italia, destini incrociati, ed. por Raffaele Nocera y Claudio Rolle Cruz (Nápoles: Think Thanks edizioni, 2010), 55-78; Nocera, «11 de septiembre de 1973», 150-172. 112 Nocera, «11 de septiembre de 1973», 153-154. 113 Nocera, «11 de septiembre de 1973», 159. 114 Nocera, «11 de septiembre de 1973», 166-167. 51 Montalva, ex presidente de Chile y líder de la Democracia Cristiana chilena, respecto a sus pares italianos y las acusaciones en su contra por su papel en el golpe de Estado y la falta de defensa de la democracia chilena.115 Esta situación solamente se reconfiguró a partir de 1975, tanto por la reconciliación interna del PDC como por la postura de ambos partidos por fortalecer la Internacional Democratacristiana.116 Mientras, otros autores recalcan los roles de otras militancias y organizaciones. En el caso del socialismo italiano, Andrea Mulas destaca el rol del político Lelio Basso, tanto en su relación con Chile durante la UP como sus acciones posteriores al golpe de Estado, especialmente ante la convocatoria al Segundo Tribunal Russell para analizar y juzgar simbólicamente los hechos ocurridos tras el quiebre democrático. El dirigente italiano también criticó a la dirigencia del PDC y al rol del imperialismo estadounidense, junto con generar redes de apoyo mediante la fundación de la Asociación Italia-Chile como centro de denuncias ante las violaciones de los derechos humanos.117 Por otra parte, Alessandro Santoni enfatiza en el Partido Socialista Italiano (PSI) y la configuración de sus apoyos durante la década de 1980, desde su pragmatismo interno, el acercamiento en alianzas con la DCI y su impacto en la renovación socialista chilena.118 Sin embargo, quien jugó un papel predominante en la configuración de la solidaridad con Chile fue el Partido Comunista Italiano. Las aristas de esta relación se basan en nexos provenientes desde la década de 1960 entre esta organización y el PCCh,119 que se desarrollaron con mayor fuerza durante la UP. El golpe de Estado de 1973 marcó al comunismo italiano, en específico respecto a cómo situarse ante la amenaza de una regresión autoritaria. Ante esto, Enrico Berlinguer, secretario general del PCI, hizo un análisis del caso chileno desde una analogía con la situación de su país, en cómo enfrentar un proceso de transformación democrática y socialista, que generó la propuesta de un compromiso histórico entre las fuerzas democráticas italianas, que pusiera como centro 115 Nocera, «Le ripercussioni», 66-67. 116 Nocera, «11 de septiembre de 1973», 169-170. 117 Andrea Mulas, «Lelio Basso, la transizione democrática cilena al socialismo e il ruolo dell’Issoco», en Settantatré. Cile e Italia, destini incrociati, ed. por Raffaele Nocera y Claudio Rolle Cruz (Nápoles: Think Thanks edizioni, 2010), 204-206. 118 Santoni, «Comunistas y socialistas», 123. 119 Alessandro Santoni, «Il Cile e il travaglio identitario del comunismo italiano», en Settantatré. Cile e Italia, destini incrociati, ed. por Raffaele Nocera y Claudio Rolle Cruz (Nápoles: Think Thanks edizioni, 2010), 170-171. 52 el bien del Italia y la institucionalidad republicana.120 La conformación del compromesso storico por parte del PCI, además de la llegada de exiliados y el peso de las organizaciones que funcionaron en este país, configuraron el actuar solidario con el país sudamericano. Lo más destacable es que estos esfuerzos estaban inspirados por las prioridades y programas políticos internos del PCI.121 De esta forma, el PCI estableció sus lógicas de apoyo a Chile desde diversos ejes. Además de los apoyos a Chile Democrático y a la Izquierda Chilena en el Exterior, el comunismo italiano ayudó en diversas instancias: movilizaciones, encuentros internacionales, boicot al cobre chileno y a la final de la Copa Davis de 1976 que enfrentó a ambos países. Todas estas acciones fueron durante un período de crecimiento electoral del PCI, demostrado en el referéndum por la ley de divorcio, las altas votaciones en las elecciones de 1975 y 1976, además de las complejidades del secuestro y asesinato del líder democratacristiano Aldo Moro en 1978, criticado por el comunismo italiano.122 Del mismo modo, el partido tuvo que convivir con las críticas de la izquierda radical italiana, las acusaciones de reformismo y la llegada de exiliados chilenos adeptos a estas posturas.123 Pese a las dificultades, el papel del PCI se configuró de manera hegemónica en la solidaridad, marcado por la influencia del eurocomunismo, especialmente en la renovación socialista chilena y en el Movimiento de Acción Popular Unitaria-Obrero Campesino (MAPU-OC) y algunos militantes comunistas.124 Además, fue parte activa de campañas internacionales como la Conferencia de Helsinki de 1973, generando acercamientos con la socialdemocracia europea mediante el problema chileno como elemento compartido,125 truncados a fines de la década de los setenta e inicios de los ochenta por el avance de la socialdemocracia más moderada, que buscó dejar fuera al comunismo y apoyar la renovación socialista del país sudamericano.126 Además de este debilitamiento, el alejamiento entre el PCI y el PCCh se enmarcó en los cambios político- estratégicos del partido chileno, que implicó el quiebre entre el comunismo y la 120 Alessandro Santoni, El comunismo italiano y la vía chilena. Los orígenes de un mito político. (Santiago de Chile: RIL editores, 2011), 15. 121 Santoni, «El Partido Comunista Italiano», 530. 122 Santoni, «El Partido Comunista Italiano», 531-532. 123 Santoni, «El Partido Comunista Italiano», 533. 124 Santoni, «Comunistas y socialistas», 118-120. 125 Santoni, «El Partido Comunista Italiano», 536. 126 Santoni, «El Partido Comunista Italiano», 539. 53 democracia cristiana chilena, a la par de la debilidad interna del PCI en influir en el panorama chileno como en las alianzas que quería promover, influido por el fortalecimiento del socialismo en Italia y su peso en la renovación chilena.127 Es interesante destacar que los estudios sobre Italia generan una doble ampliación del foco de estudio. En primer lugar, lo establecido respecto a un contexto geográfico del sur de Europa. Pero lo más importante es cómo se establecen relaciones desde el papel de los partidos políticos, especialmente en la esfera comunista. El peso del eurocomunismo y la revisión política de la vía chilena al socialismo planteada por Berlinguer nos muestran un carácter novedoso, ya que nos permite entender las relaciones de solidaridad a partir del partidismo comunista y desde un prisma distinto a la maquinaria estatal de los países del bloque socialista, con planteamientos novedosos a los métodos del comunismo que superen el internacionalismo proletario y al Movimiento Comunista Internacional (MCI). De esta manera, la solidaridad del PCI fue guiada por un uso interno (compromesso storico), por las lecciones internas respecto a la moderación y el alejamiento del extremismo, y como una forma de cooperación con Chile, el exilio y la oposición democrática. No se centró en una relación exclusiva con el PCCh ni con un enfoque de interacción partidista de orgánicas que comulgaron con ideas similares, sino que se planteó de forma más amplia, en torno a comprender el carácter transnacional de la solidaridad y sus organizaciones. Este aporte historiográfico, en específico en los estudios de Santoni, nos posibilita ampliar visiones para otros países de Europa del Sur, aunque salvaguardando en la comparación un elemento que Italia no tenía: gobiernos dictatoriales y posteriores transiciones democráticas. Esta diferencia se ilustra en los casos de Portugal, Grecia y España para 1973 y años posteriores, lo que marca un criterio a resolver respecto a cómo se desarrollaron estas redes de solidaridad, transnacionales y partidistas, en contextos de dictaduras, donde las libertades democráticas estaban ausentes. Junto a esto, también es necesario comprender la cooperación desde estos países durante sus procesos de transición, las dificultades de estos fenómenos y en cómo se entrelazaron los apoyos 127 Santoni, «El Partido Comunista Italiano», 543-545; Santoni, «Comunistas y socialistas», 129. 54 internacionales hacia Chile con los contextos sociopolíticos de estos territorios, especialmente en aquellos provenientes desde Europa occidental.128 La literatura en estos casos es variada. Para las fuerzas democráticas de Portugal, la relación con Chile estuvo centrada en el exilio chileno;129 en la comparativa de estudios sobre la memoria en el país luso y Chile;130 en la visión estadounidense a la salida política en Portugal tras la Revolución de los Claveles, para evitar un camino similar a la vía chilena al socialismo;131 y en la forma en la que la movilización europea por los derechos humanos y la democracia englobó el caso chileno junto al portugués.132 Mientras, los estudios sobre la Grecia de la dictadura de los Coroneles y Chile son más específicos y novedosos, especialmente respecto a las visiones teórico-políticas predominantes en la izquierda griega. En este ámbito, el peso de las interpretaciones tercermundistas y antimperialistas fueron fundamentales en la conformación política interna así como en la solidaridad con Chile133 y con proyecciones al caso chipriota.134 Andreas Papandréu, líder del Movimiento de Liberación Panhelénico (PAK) y futura figura central del Movimiento Socialista Panhelénico (PASOK), encarnó parte de estas posturas al analizar que el golpe de Estado chileno, junto a la situación en Indochina, demostraba el curso violento del capitalismo moderno liderado por EE.UU.135 Fue particular que la revisión del quiebre democrático del 11 de septiembre por parte de otros sectores de las izquierdas helenas (comunistas prosoviéticos e izquierda radical) no fue particularmente crítica del reformismo planteado por la UP, sino que los focos estuvieron en la condena al putsch como una reafirmación de los alcances del imperialismo estadounidense, ante lo cual la 128 Christiaens, «European Reconfigurations», 425-431. 129 Paula Larrea Sáez y João Filipe Marques, «“Vivir tres vidas diferentes”. Trayectorias e identidades de exiliados chilenos en Portugal», Atenea, n.º 512 (2015): 113-136, https://dx.doi.org/10.4067/S0718- 04622015000200007. 130 Sónia Vespeira de Almeida y Sónia Ferreira, «Dictatorships and Revolutions in Portugal and Chile: Ethnography, Memory and Invisibilities», History and Anthropology 26, n.º 5 (2015): 597-618, http://dx.doi.org/10.1080/02757206.2015.1066371. 131 Mario Del Pero, «‘Which Chile, Allende?’ Henry Kissinger and the Portuguese revolution», Cold War History 11, n.º 4 (2011): 625-657, https://doi.org/10.1080/14682745.2010.494301. 132 Christiaens, «European Reconfigurations», 425-431. 133 Kornetis, «‘Cuban Europe?’», 509-510; Eugénia Palieraki, «‘Le Chili est proche’: Les mouvements antidictatoriaux grecs et les septembres chiliens», Monde(s) 8, n.º 2 (2013): 45-64, https://doi.org/10.3917/mond1.152.0045. 134 Eugénia Palieraki, «Patriots and Internationalists: The Greek Left, the Cyprus Question, and Latin America», en Cypriot Nationalisms in Context, ed. por Thekla Kyritsi y Nikos Christofis (Londres: Palgrave Macmillan, 2018), 307-328. 135 Kornetis, «‘Cuban Europe?’», 505. 55 solidaridad con Chile se transformó en un medio para intensificar la propia lucha interna contra un enemigo común.136 Esta postura de usar los hechos sudamericanos como parte de las demandas opositoras contra la dictadura se plasmó con claridad en las declaraciones en la prensa clandestina tras el 11 de septiembre. La imagen de la experiencia chilena se transformó en un drama nacional propio y los apoyos a Chile en una forma de demostrar las pugnas contra la dictadura griega.137 Además, fue una forma de plantear la constitución de una izquierda patriótica ante el imperialismo estadounidense, usando como mecanismo de crítica a la situación de Chipre tras el golpe de Estado de 1974 y la posterior invasión turca y división de la isla, planteándose algunos sectores como los legítimos protectores de la comunidad nacional y de la lucha antimperialista. En especial, el Partido Comunista de Grecia (KKE) buscó alzarse mediante la doble solidaridad con Chile y Chipre como un foco de resistencia, rememorando los hechos contra el nazismo en la Segunda Guerra Mundial para fortalecer el discurso antimperialista contra EE.UU. en 1974.138 A la par, el caso griego fue utilizado por su contraparte chilena para evidenciar la situación del golpe de Estado. En el contexto de la Conferencia de Helsinki de 1973, Volodia Teitelboim destacó que su país se transformó en una nueva Grecia tras el golpe de Estado, dada la injerencia estadounidense. Estas redes transnacionales, que salieron del margen de las fronteras griegas, también se evidenciaron en reuniones entre Hortensia Bussi y Beatriz Allende, viuda e hija de Salvador Allende respectivamente, con Andreas Papandréu. Grecia es la demostración de que, en casos de dictaduras, los elementos de solidaridad con otros países tienen una doble intencionalidad. La primera es con los sujetos afectados por situaciones que pueden ser consideradas similares a las experiencias propias, definidas por las militancias y las simpatías por causas comunes. Por otro lado, tiene una variable interna, en el uso de estas luchas como formas propias de movilización contra los regímenes autoritarios y permitir, en paralelo, a las múltiples expresiones opositoras plantearse como fuerzas que apoyan la democratización. Esto se puede extrapolar, con 136 Kornetis, «‘Cuban Europe?’», 509. 137 Palieraki, «‘Le Chili est proche’», 46-47. 138 Palieraki, «Patriots and Internationalists», 319. 56 las diferencias correspondientes, al eje central de la solidaridad con Chile en esta investigación: España y el comunismo. La solidaridad desde el ámbito español La relación de solidaridad entre España y Chile está enraizada en los momentos de crisis de las democracias de ambos países durante el siglo XX. La direccionalidad de esta cooperación e interés fue variando en la defensa de los intereses políticos propios, las lógicas humanitarias y de derechos humanos en diversos contextos. El primer gran episodio de solidaridad se generó a partir de la Guerra Civil española, en la presencia de chilenos en las brigadas internacionales139 y las gestiones del gobierno chileno del Frente Popular tras la derrota republicana, encabezadas por el presidente Pedro Aguirre Cerda, el Partido Comunista de Chile y Pablo Neruda, que fueron centrales para coordinar la salida de exiliados republicanos en el barco Winnipeg.140 El gobierno de la UP y el posterior golpe de Estado marcaron los otros hitos centrales en los procesos de solidaridad entre organizaciones políticas y movimientos de ambos países. En general, la literatura historiográfica ha enfatizado diversos elementos, destacando la tesis doctoral de María José Henríquez sobre las relaciones exteriores entre los gobiernos de Franco y el de la UP entre 1970 y 1973, marcadas por el pragmatismo por sobre las evidentes diferencias políticas entre los gobiernos de ambos países.141 En esta misma investigación, se genera una segunda línea sobre los estudios entre Chile y España, ligados a la visión de la izquierda respecto a la UP y el golpe de Estado, basada en dos grandes ideas. La primera establece que la experiencia chilena fue más una vía para escribir sobre democracia y socialismo, especialmente desde la prensa opositora al 139 Olga Ulianova, «A sesenta años de la Guerra Civil española. Combatientes chilenos en las Brigadas Internacionales», Estudios Avanzados Interactivos 5, n.º 7 (2006): 1-37, https://docplayer.es/13097536-A- sesenta-anos-de-la-guerra-civil-espanola-combatientes-chilenos-en-las-brigadas-internacionales.html. 140 Carmen Norambuena Carrasco, «El exilio español en Chile (1936-1945)», en Emigración y relaciones bilaterales España-Chile (1810-2015), dir. por José Manuel Azcona Pastor (Madrid: Dykinson, 2016), 146- 149. 141 María José Henríquez Uzal, «Los mil días hispano-chilenos. 1970-1973» (tesis doctoral, Universidad Autónoma de Madrid, 2008), 8-9, https://repositorio.uam.es/handle/10486/1352. 57 franquismo.142 La segunda plantea el impacto del golpe de Estado en el antifranquismo, trazando el cuestionamiento sobre si este hecho fue el fin de la ilusión para las izquierdas desde interpretaciones iniciales143 hasta aquellas que se concentraron en los análisis sobre la UP y las responsabilidades del golpe de Estado, enfocadas en el actuar de EE.UU. y la derecha chilena como focos hegemónicos, dejando en segundo orden el desempeño del gobierno de Allende.144 Estos elementos son profundizados por la misma investigadora en un artículo relacionado al antifranquismo y la experiencia socialista del país sudamericano entre 1970 y 1973, a partir de la trasferencia política de la experiencia chilena en la prensa opositora al régimen.145 Otros elementos sobre la reacción ante el golpe de Estado los desarrolla Cristina Luz García Gutiérrez. Además de destacar la relación pragmática entre la UP y la España franquista146 y el fin del gobierno de Allende como un quiebre de paradigma para sectores de la izquierda española,147 este estudio aborda algunas de las primeras acciones de solidaridad política en España con Chile, como los atentados contra sedes de la International Telephone & Telegraph (ITT) en Barcelona o el ataque contra las oficinas de la aerolínea LAN Chile.148 Por otro lado, la autora reflexiona sobre el impacto de la vía chilena al socialismo en el eurocomunismo español, a partir de la moderación del PCCh y su función cohesionadora de la alianza de izquierdas durante los mil días de Allende, que inspiró los esfuerzos de unidad de la oposición democrática hispana plasmada en la Junta Democrática de España (JDE) y la Coordinación Democrática.149 En otro estudio, García Gutiérrez profundiza en las acciones de solidaridad a partir de la arista de la situación de los derechos humanos en Chile, centrándose en casos paradigmáticos de ciudadanos españoles asesinados en la dictadura chilena como Carmelo Soria o Joan Alsina, la respuesta española a partir de políticas de gobierno durante la década de 1980 y el actuar de la sociedad civil durante los años de la Transición 142 Henríquez Uzal, «Los mil días», 536. 143 Henríquez Uzal, «Los mil días», 555. 144 Henríquez Uzal, «Los mil días», 577. 145 María José Henríquez Uzal, «El antifranquismo y la vía chilena al socialismo, 1970-1973», Ayer. Revista de Historia Contemporánea 166, n.º 4 (2019): 243-275, https://doi.org/10.55509/ayer/116-2019-10. 146 García Gutiérrez, «La reacción de España», 3-4. 147 García Gutiérrez, «La reacción de España», 15. 148 García Gutiérrez, «La reacción de España», 18. 149 García Gutiérrez, «La reacción de España», 18. 58 correspondientes a la década de 1970.150 Por último, en un capítulo sobre el mismo tema, la autora detalla los distintos mecanismos de solidaridad desplegados en España en favor de Chile, especialmente a nivel de manifestaciones, boicots y el uso de elementos culturales de la UP como soft power dentro de las acciones contra la dictadura.151 Las aproximaciones de Henríquez Uzal y García Gutiérrez presentan aportes específicos para la relación entre España y Chile. En primer lugar, permiten comprender las dinámicas generales provenientes desde 1970 en adelante, tanto a nivel diplomático como en la oposición al franquismo. Por otro lado, analizan las primeras formas de solidaridad y el impacto de la UP dentro de los marcos de las organizaciones democráticas hispanas. Sin embargo, su proyección temporal es limitada y parcial para los componentes de esta investigación, por lo que generan aproximaciones que son necesarias de profundizar respecto al papel más amplio de las redes de solidaridad. Son un punto basal para estos enfoques, y más porque la cobertura existente se ha enfocado en diversas dimensiones sobre la solidaridad, especialmente tras 1973. Uno de los estudios que se enfocó en los temas de la cooperación entre Chile y España es la tesis doctoral de Héctor Opazo Romero sobre los actores no gubernamentales españoles ante la dictadura chilena. Esta investigación, centrada en partidos políticos y ONG de derechos humanos, sus acciones e incidencia en la recuperación de la democracia chilena152 presenta un marco general sobre acciones de solidaridad, aunque adolece de ser descriptiva por sobre la profundización analítica, en especial en lo que respecta al actuar del PCE. Sin embargo, la amplitud de su narración permite conocer elementos ligados al funcionamiento de la solidaridad comunista a nivel de la militancia y los participantes en las acciones de apoyo hacia Chile.153 150 Cristina Luz García Gutiérrez, «Las relaciones de España con la dictadura militar», en Emigración y relaciones bilaterales España-Chile (1810-2015), dir. por José Manuel Azcona Pastor, (Madrid: Dykinson, 2016), 223-227. 151 Cristina García Gutiérrez, «Las calles españolas contra las dictaduras del Cono Sur: protestas, manifestaciones y conciertos», en Exiliados y desterrados del Cono Sur de América. 1970 – 1990, coord. por María Eugenia Horvitz y Carla Peñaloza (Santiago de Chile: Erdosain Ediciones, 2017), 15-34. 152 Héctor Gustavo Opazo Romero, «Los actores no gubernamentales españoles ante el régimen militar de Augusto Pinochet (1973-1990): apoyo a la democratización y defensa de los derechos humanos» (tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid, 2009), XXVII-XXVIII, https://eprints.ucm.es/8798/. 153 Opazo Romero, «Los actores no gubernamentales», 250-256. 59 Sin embargo, han existido otras aproximaciones actuales que han rescatado este tema. Destaca el artículo de Pedro Feria Vásquez sobre las relaciones hispano-chilenas durante la transición española, enfocada en el papel de la sociedad civil en la solidaridad con Chile, sobre todo desde la óptica de sus acciones para influir en decisiones gubernamentales, especialmente respecto a las violaciones de derechos humanos en Chile y el cambio del gobierno de Adolfo Suárez en las votaciones de condena en la Asamblea General de la ONU.154 Estos mecanismos se expresaron de diversas formas, destacando entre ellos la Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile de 1978, trabajada en profundidad en su conformación, impacto y contexto por el autor de esta tesis en un artículo publicado en 2022, bajo un prisma de un estudio de caso inserto dentro de la experiencia de cooperación con Chile durante la transición hispana.155 Otros registros apuntan al rol del exilio o la especificidad en territorios determinados como elementos de análisis. La investigación doctoral de Carolina Espinoza Cartes se centra principalmente en la situación de aquellos chilenos y chilenas que migraron a España, destacando en su temporalidad desde su llegada a mediados de la década de 1970 hasta sus acciones políticas durante la democracia chilena en hitos como el derecho a voto en el extranjero.156 Es interesante el aporte efectuado por la autora en la inserción en las redes políticas existentes en España a su arribo, en particular desde el comunismo español, aunque su focalización está en los vínculos políticos de los chilenos, donde la solidaridad es una parte de su análisis y no un tronco central de trabajo. A su vez, los avances presentados por Mario Olguín para la relación de solidaridad y exilio en el caso de Zaragoza muestran enfoques similares,157 que son mayormente 154 Pedro Feria Vázquez, «Relaciones Hispano-Chilenas Durante La Transición española (1975-1982): Sociedad Civil Y Mecanismos De Solidaridad», Ayer. Revista De Historia Contemporánea 126, n.º 2 (2022):274, https://doi.org/10.55509/ayer/818. 155 Pedro Marchant Veloz, «La Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile (Madrid, 1978). Relaciones solidarias entre España y Chile en clave nacional y transnacional», Segle XX: Revista Catalana d’història 1, n.º 15 (2022): 128–149, https://revistes.ub.edu/index.php/segleXX/article/view/41862. 156 Carolina Espinoza Cartes, «Vínculo político con el lugar de origen en la inmigración chilena en España: el constante aquí y allá en los exiliados» (tesis doctoral, UNED, 2019), 80-81, http://e- spacio.uned.es/fez/view/tesisuned:ED-Pg-DivSubSoc-Cespinoza. 157 Mario Olguín, «Latinoamérica en la Zaragoza de los 70, 80 y 90. El caso de Chile: Exilio y solidaridad política», No Tan Nuevos Mundos. Revista de Estudios Latinoamericanos, n.º 1 (2017): 109-128, https://celazaragoza.wixsite.com/inicio/no-tan-nuevos-mundos; Mario Olguín, «Exilio político chileno en España (1973-1990/1994). El caso de Zaragoza. Acercamiento al estudio, avances y discusiones de la investigación», en Veinte años de congresos de Historia Contemporánea (1997-2016), coord. por Carlos 60 desarrollados en su tesis doctoral y las relaciones de la diáspora chilena en la capital aragonesa con los contextos de España y Europa, además de su proyección temporal desde 1973 hasta 1998, ya en años de la transición democrática en Chile.158 Sin embargo, la focalización en los chilenos refugiados en una espacialidad restringida permite el reconocimiento de una forma de acción determinada, de gran interés, pero que no admite una ampliación mayor sobre estas redes en el contexto español general, aunque si genera una reflexión necesaria en torno a los tejidos de asociatividad solidaria y la influencia de lo latinoamericano en las militancias aragonesas.159 Similar caso de una territorialidad especifica ocurre en investigaciones como las del autor de esta tesis. En estas, la solidaridad se analiza esencialmente desde la realidad de Barcelona y Cataluña, a partir de diversos actores. Unos son los jóvenes como representantes de estas acciones de solidaridad, especialmente ligados militancias políticas de izquierdas, con un fuerte peso del comunismo durante los años setenta y una mayor fragmentación en la década de 1980 hasta el fin de la dictadura chilena.160 En el otro caso, centrado en la solidaridad partidista del comunismo catalán (PSUC y JCC) entre 1973 y 1980, con focos ligados de manera general a las relaciones de solidaridad desde la especificidad catalana,161 como una primera aproximación al trabajo de esta investigación. Otras escalas relacionales se han analizado desde Euskadi, centrado más en el ámbito de la solidaridad cultural como fueron los apoyos de artistas vascos y navarros al Museo de la Solidaridad Salvador Allende y su etapa como Museo de la Resistencia en itinerancia por España y el resto de Europa.162 Forcadell Álvarez y Carmen Frías Corredor (Zaragoza: Institución Fernando el Católico, 2017), 401-412, https://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/36/12/29olguin.pdf. 158 Mario Olguín Kemp, «“Chile Vencerá”: Exilio político chileno en Zaragoza. Historia y memoria de exiliados y activistas políticos por el retorno a la democracia, el fin del exilio y la reclamación por los derechos humanos en Chile (1970-1998)» (tesis doctoral, Universidad de Zaragoza, 2021), 15-16, https://zaguan.unizar.es/record/106280. 159 Olguín, «Latinoamérica en la Zaragoza», 111. 160 Pedro Marchant Veloz, «Solidaridad política juvenil barcelonesa por la democracia en Chile (1976- 1990)» (trabajo final de máster, Universitat de Barcelona, 2018). 161 Pedro Marchant Veloz, «Solidaridad política con Chile desde el comunismo catalán: Partit Socialista Unificat de Catalunya y Joventut Comunista de Catalunya (1973-1980)», Izquierdas 49, n.º 70 (2020): 1310-1329, https://dx.doi.org/10.4067/s0718-50492020000100270. 162 Daniel Palacios González, «Euskadi con el pueblo chileno: donaciones de artistas vascos y navarros al Museo de la Solidaridad Salvador Allende», Ars Bilduma, n.º 6 (2016): 121-129, https://doi.org/10.1387/ars-bilduma.13040. 61 También destacan otras formas de interacción en el campo político. En este sentido, la relación entre Euskadi Ta Askatasuna (ETA) y el MIR chileno estudiada por Matteo Re y Cristina Luz García Gutiérrez ilustra las conexiones entre ambos movimientos desde la óptica de la violencia política y clandestinidad, basadas en sus similitudes ideológicas, métodos y cooperación en logística, incluso de participación en secuestros, aunque más como una acción individual de militantes del MIR que como una política abierta de su cúpula dirigencial.163 En el caso del comunismo español y su relación con Chile, salvo los estudios antes citados de Marchant Veloz, las aproximaciones de Opazo Romero, Feria Vásquez y García Gutiérrez, además de menciones de algunas acciones en el caso de la juventud comunista catalana,164 más que la solidaridad, los focos han estado en el análisis de la experiencia chilena desde las visiones internas y el peso del eurocomunismo en estas discusiones. En este ámbito, destacan diversas investigaciones sobre el PCE y el PSUC que rescatan la revisión comunista española sobre la UP y el golpe de Estado. Jesús Sánchez Rodríguez profundiza en este elemento a partir de la postura de Santiago Carrillo sobre Chile a partir de su visita al país sudamericano en 1972, sus reflexiones sobre el acceso al poder de fuerzas socialistas sin destruir el aparataje estatal burgués, su cautela ante las posibilidades de éxito de la vía chilena y que entiende la derrota de la UP no como un fracaso de los métodos democráticos de construcción del socialismo, si no desde las particularidades y dificultades internas chilenas, como la llegada al poder con un porcentaje bajo de votaciones y ser minoría en el Congreso, lo que impedía grandes cambios institucionales.165 En la misma línea, Andrade Blanco destaca las interpretaciones de Carrillo, agregando el factor de los apoyos sociales mayoritarios, no solamente electorales, como problema central de la UP.166 Estas distinciones también son parte de la investigación de Elías Álvarez Justo, que destaca la lección chilena en las líneas eurocomunistas, desde el compromesso storico del PCI, aunque sin hacer 163 Matteo Re y Cristina Luz García Gutiérrez, «La colaboración violenta: las conexiones entre ETA y MIR», en Emigración y relaciones bilaterales España-Chile (1810-2015), dir. por José Manuel Azcona Pastor, (Madrid: Dykinson, 2016), 244-246. 164 Cristian Ferrer González, «Bastint l’antifranquisme de masses. La JCC més enllà de la Gran Barcelona, 1962–1976», Franquisme & Transició. Revista d’Història i de Cultura, n.º 4 (2016): 184, http://dx.doi.org/10.7238/fit.v0i4.3055. 165 Jesús Sánchez Rodríguez, Teoría y práctica democrática en el PCE (1956-1982) (Madrid: Fundación de Investigaciones Marxistas, 2004), 173-182. 166 Andrade Blanco, El PCE y el PSOE, 110-111. 62 referencia a las influencias directa de la experiencia chilena en el comunismo catalán, objetivo de estudio de su tesis doctoral,167 lo que sí es profundizado en su trabajo final de máster respecto al eurocomunismo en el PCE y el PSUC sobre las lecciones de Chile aplicadas al caso hispano.168 Lo central de estas visiones es que permiten entender la importancia del quiebre democrático en Chile como parte central del análisis del PCE, en función de cómo entender la relación entre socialismo y democracia, el pluralismo y las conquistas sociales en sus respectivos países,169 que a su vez son ampliadas por el autor de esta tesis en una reflexión amplia respecto a los análisis del PCE y el PSUC respecto a la UP chilena, junto a las lecciones de esta experiencia para el trabajo político de las organizaciones comunistas hispanas y la delimitación de las primeras formas de solidaridad hacia la oposición chilena tras el golpe de Estado.170 Sin embargo, a diferencia del caso italiano, la situación española no era la de temer a una regresión autoritaria. Por el contrario, como afirman Molinero e Ysàs, la extrema derecha ya estaba instalada en el gobierno, siendo el reto central el retorno a la democracia, especialmente desde una perspectiva eurocomunista en el caso español.171 Esta particularidad implicó que la influencia posterior del caso chileno se viera reflejado en dos mecanismos. El primero, desde el análisis de Berlinguer y la conformación de la idea del compromesso storico por parte del PCI y su influencia en sectores del comunismo español, siendo los Pactos de La Moncloa «la concreción en España del compromiso histórico, siguiendo la línea del eurocomunismo».172 Y segundo, la importancia de la moderación y del control de la polarización política aprendida de lo sucedido en Chile.173 167 Elías Álvarez Justo, «El Eurocomunismo y su influencia en el PSUC» (tesis doctoral, Universitat de Barcelona, 2021), 210-215, http://hdl.handle.net/10803/671841. 168 Elías Álvarez Justo, «El Eurocomunismo y su influencia en el PCE y en el PSUC» (trabajo final de máster, Universitat de Barcelona, 2018), 50-54, http://hdl.handle.net/2445/126727. 169 Andrea Donofrio, «El Eurocomunismo, ¿producto de la crisis económica y política de los setenta?», Revista de Estudios Políticos, n.º 163 (2014): 26, https://recyt.fecyt.es/index.php/RevEsPol/article/view/36273. 170 Pedro Marchant Veloz, «La Unidad Popular chilena y el comunismo español: análisis, solidaridad y lecciones políticas (1970-1973)», Historia Crítica, n.º 90 (2023): 51-73, https://doi.org/10.7440/histcrit90.2023.03. 171 Carme Molinero y Pere Ysàs, Els anys del PSUC. El partit de l’antifranquisme (1956-1981) (Barcelona: L’Avenç, 2010), 142. 172 Álvarez Justo, «El Eurocomunismo y su influencia», 53. 173 Álvarez Justo, «El Eurocomunismo y su influencia», 104. 63 En este sentido, el principal impacto de la UP en el comunismo español y en especial en las posturas eurocomunistas fue entender la importancia del gradualismo, las alianzas amplias de clase, el papel del Estado democrático y su mediación entre movimientos sociales y la institucionalidad.174 En síntesis, los estudios sobre las relaciones entre España y Chile han tratado diversos temas, tanto a nivel de relaciones gubernamentales, expresiones de solidaridad con el exilio o en lugares determinados y en cómo desde la izquierda comunista se analizó la situación chilena. Por tanto, esta investigación permite la interacción de estos criterios en un contexto amplio de solidaridad, ya que posibilita entender las relaciones de cooperación desde la militancia comunista española y catalana, profundizando desde el análisis político y de acciones concretas hacia la causa chilena por la democracia, así como sus motivaciones y el peso de los contextos. Implica dar una mayor cobertura analítica a estas expresiones de solidaridad con Chile en la clandestinidad y la legalidad, rescatando algunos de los aportes planteados por otros autores y autoras en los casos de apoyos de Italia y Grecia como mecanismos de acción interna en pos de la democracia, tanto en su recuperación como en su mantención. Por lo mismo, esta investigación no tiene como finalización temporal el fin del franquismo, sino que también abarca el período transicional para entender las acciones del PCE y el PSUC hacia Chile en este contexto de fortalecimiento de la democracia hispana. Como planteamos anteriormente desde otros estudios de caso, es primordial el entendimiento de la solidaridad a partir de una revisión desde la lógica transnacional de relaciones, que no se reduce exclusivamente a un intercambio entre partidos, sino en el peso de las experiencias de opresión para ser usadas como un mecanismo de compromiso político y democrático. Por ende, es central que comprendamos cómo la solidaridad en dos instancias políticas distintas españolas (dictadura y transición) permitió profundizar en las continuidades y cambios los apoyos hacia Chile en lo interno y en los marcos transnacionales. Esto permitió insertar al comunismo hispano en las redes existentes y tomando un papel destacado desde las experiencias cruzadas de dictaduras como en el proceso de democratización a partir de 1976 y la legalización del PCE y el PSUC en 1977. 174 Sánchez Rodríguez, Teoría y práctica, 247-248. 64 Teorización desde la política (historia/solidaridad) y lo transnacional Historia política y las comprensiones sobre el comunismo Hablar de historia política suele evocar a una visión tradicionalista, clásica y decimonónica. Los objetos de estudios estaban centrados en grandes personajes, el funcionamiento de los Estados, sus líderes y las relaciones con otros países a través de medios oficiales (diplomacia o guerras) y con una fuerte influencia positivista, en que el eje metodológico se enfocaba en un investigador separado de sus preconcepciones para usar los hechos como unidad de análisis175 y cuyas fuentes solían estar ligadas a la documentación oficial. Esta forma de hacer historia fue abiertamente criticada por otras escuelas historiográficas en el siglo XX. Una de las de mayor importancia se elaboró desde la Escuela de los Annales francesa. Desde su origen, a partir de las figuras de Marc Bloch y Lucien Fevbre, desarrolló una crítica hacia las formas tradicionales de hacer historia centrada en la política. Esta distancia epistémica se basó en que esta escuela «detestaba el trinomio formado por la historia política, la historia narrativa y la crónica o historia de episodios o acontecimientos. Todo eso era para esa escuela sencillamente seudohistoria, historia barata, algo superficial que prefería la sombra a la sustancia».176 Ya en sus inicios, Febvre manifestó críticas metodológicas al tratamiento de los documentos oficiales por parte de los historiadores tradicionales177 y a la relación entre la historia y política centrada solamente en la diplomacia interestatal.178 En la segunda generación de esta escuela, Fernand Braudel profundizó en los juicios de sus antecesores, considerando a la historia política como aquella de los acontecimientos, episódica, de los tiempos cortos, centrada en los grandes sucesos y con una metodología rigurosa que tenía una debilidad al dar un criterio de autenticidad al documento oficial como fuente de verdad.179 Lo fundamental para Braudel era dar paso a una historia económica y social, de la mediana y larga 175 Nélida López de Ferrari, «Positivismo e historia», Cuyo 9 (1973): 79-114, https://bdigital.uncu.edu.ar/4465. 176 Jacques Le Goff, Lo maravilloso y lo cotidiano en el occidente medieval, 2.ª ed. (Barcelona: Editorial Gedisa, 2002), 167. 177 Lucien Febvre, Combates por la Historia (Barcelona: Ariel, 2017), 15-33. 178 Febvre, Combates, 87-96. 179 Fernand Braudel, La Historia y las Ciencias Sociales (Barcelona: Alianza Editorial, 1970), 66. 65 temporalidad, por sobre el acontecimiento.180 Desde este reproche es indudable que la forma tradicional de la historia política poseía estas falencias. Además de tener como objeto a manifestaciones estatales y gubernamentales del poder político, y a la administración de la institucionalidad, el considerar que la validez de los hechos radica en los actos del Estado es cuestionable y más la búsqueda de objetividad en los documentos que producen. Sin embargo, la política no se puede reducir solamente al rol de la administración pública y la burocracia. Presenta una complejidad teórica y práctica más allá de las reglas del juego del alto poder político. En otras palabras, la política posee otras dimensiones sociales en las que se manifiesta. Diversos autores han tratado estos abordajes. Desde las visiones de Hannah Arendt respecto a la política construida en un espacio relacional de los seres humanos en su diversidad,181 las posturas respecto a quién ejerce el poder, sus mecanismos y a quiénes se les aplican estas acciones182 o las distinciones entre la política y lo político, donde Chantal Mouffe expresa que: Concibo "lo político" como la dimensión de antagonismo que considero constitutiva de las sociedades humanas, mientras que entiendo a "la política" como el conjunto de prácticas e instituciones a través de las cuales se crea un determinado orden, organizando la coexistencia humana en el contexto de la conflictividad derivada de lo político.183 Por ende, la superación del conocimiento tradicional viene desde la comprensión de estos aportes críticos y en cómo el entendimiento de la política se ha modificado, situado desde una esfera donde «lo político [es] re-percibido como algo fundamental en la vida cotidiana de los sujetos, y no sólo vinculable a las altas esferas de la administración del Estado».184 Así como hay aportes teóricos desde fuera de la historia, dentro de la disciplina también se generaron lineamientos respecto a los enfoques sobre la política. Autores como Le Goff hicieron un llamado explícito a una nueva historia política, basada en las estructuras, 180 Braudel, La Historia, 67-68. 181 Hannah Arendt, ¿Qué es la política? (Barcelona: Paidós, 1997), 45. 182 Michel Foucault, Microfísica del poder (Barcelona: Planeta Agostini, 1992). 183 Chantal Mouffe, En torno a lo político (Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2007), 16. 184 Cristina Moyano Barahona, «La Historia Política en el Bicentenario: Entre la Historia del Presente y la Historia Conceptual. Reflexiones sobre la Nueva Historia Política», Revista de Historia Social y de las Mentalidades 15, n.º 1 (2011): 28, http://www.revistas.usach.cl/ojs/index.php/historiasocial/article/download/702/662/. 66 el estudio del poder y el análisis social, entendiendo que el antiguo enfoque seguirá siendo necesario y útil.185 Es interesante hacer patente que surge, en este sentido, una separación generacional de lo viejo y lo nuevo en torno a historia y política. Así como lo planteó Le Goff para el seno de la historiografía francesa, en otros territorios se ha discutido bajo la misma lógica de levantar una visión nueva que supere los elementos tradicionales de los estudios históricos de la política. Tomando la experiencia chilena como la más cercana desde la formación investigativa, la discusión también se ha enfocado en cómo constituir algo nuevo. La degradación de la historia política ha ido por un camino similar a las críticas de la Escuela de los Annales, pero se suman factores contemporáneos. El surgimiento en la década de 1980, y su fortalecimiento a fines del siglo XX e inicios del XXI, de la Nueva Historia Social como movimiento historiográfico aportó en centrarse en «los sujetos de carne y hueso, en la reconstrucción cultural de la sociedad civil y en los movimientos sociales que tendían a desprenderse de todo eso [lo tradicional y oficial]»,186 en palabras del Premio Nacional de Historia, Gabriel Salazar. Sin embargo, las divergencias han estado en el nivel del análisis de la política en estos estudios, fundamentalmente por la separación arbitraria entre lo social y lo político. En este sentido, Sergio Grez criticó de forma vehemente esta bifurcación conceptual en el estudio de la historia social-popular. Mientras la historia social salazariana se quedaba en los sujetos y sus relaciones de manera natural, tendiendo a lo espontáneo,187 Grez apuntaba a la politización de los actores sociales, entendida como en un ethos colectivo desde la asociatividad, la creación de diversos modos de organización, la participación política en diversos niveles y las influencias ideológicas que sustentaron las estructuras de reunión, demandas, presión y de pensar una sociedad distinta, especialmente a fines del siglo XIX188 y con una proyección para las primeras tres décadas del siglo XX. 185 Le Goff, Lo maravilloso, 177. 186 Gabriel Salazar, «Historiografía y dictadura en Chile: búsqueda, dispersión, identidad», en La Historia desde abajo y desde dentro, de Gabriel Salazar (Santiago de Chile: Facultad de Artes, Universidad de Chile, 2003), 105. 187 Sergio Grez Toso, «Escribir la historia de los sectores populares. ¿Con o sin la política incluida? A propósito de dos miradas a la historia social (Chile, siglo XIX)», Política. Revista de Ciencia Política 44 (2005): 21, https://revistapolitica.uchile.cl/index.php/RP/article/view/25600. 188 Grez Toso, «Escribir la historia», 25-26. 67 Estas disputas teóricas evidencian una problemática de fondo, que apunta a lo estéril de forzar la separación entre los elementos sociales y políticos, en especial desde consideraciones en la que la idea del conflicto y el adversario en lo político son parte de cómo se construyen los movimientos sociales, las identidades políticas y las formas de acción ante un otro.189 Esto es lo que Salazar tiende a dejar de lado, especialmente por su insistencia en separar la política entre una oficial, ligada al poder gubernamental y otra ligada a los sectores populares,190 ambas en vías separadas que no dialogan, que es justamente el sustento de la crítica de Grez. Con el espacio de estas disputas, en Chile se ha vivido una revitalización de la historia política. Esta ha apostado a la profundización historiográfica en distintos aspectos. Uno, respecto a la confluencia entre las teorías de la Nueva Historia Social con quienes trabajan los elementos políticos, más allá de los meros márgenes de la historia gubernamental y de los análisis marxistas clásicos militantes,191 rescatando el «diálogo y conexión entre las diversas tendencias historiográficas. De ahí que esta historia política no busque una confrontación con la historia social o cultural, sino que incorpora aquellos enfoques a sus análisis».192 Por otro lado, destaca el peso de la historia del tiempo presente como elemento cronológico, que en el caso chileno se ha centrado en la UP, la dictadura, la transición política y los gobiernos de la Concertación.193 En este sentido, se ha planteado la idea de una Nueva Historia Política en Chile, caracterizada por tener un carácter holístico entre la política, lo político y otras dimensiones, especialmente en la profundidad social que poseen los fenómenos histórico- políticos, tanto a nivel de corta como de larga duración, mentalidades, ideologías y otros ámbitos culturales.194 Así, se concluye que: 189 Mouffe, En torno, 37. 190 Salazar, «Historiografía y dictadura», 193. 191 José Ignacio Ponce López y Aníbal Pérez Contreras, «La revitalización de la historiografía política chilena», Polis. Revista latinoamericana 12, n.º 36 (2013): 454-455, http://doi.org/10.4067/s0718- 65682013000300020. 192 Danny Monsálvez Araneda, «La historia reciente en Chile. Un balance desde la nueva historia política», Historia 396 6, n.º 1 (2016): 117-118, http://www.historia396.cl/index.php/historia396/article/view/73/72. 193 Ponce López y Pérez Contreras, «La revitalización», 455; Danny Monsálvez Araneda, «La dictadura militar de Augusto Pinochet como Nueva Historia Política: Perspectiva historiográfica y algunos temas para su indagación», Revista Austral de Ciencias Sociales, n.º 23 (2012): 61-82, http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=45928389004; Monsálvez Araneda, «La historia reciente», 120- 130. 194 Monsálvez Araneda, «La historia reciente», 117-118. 68 Esta naciente comunidad de historiadores con una sensibilidad política, posición ideológica y mirada crítica de la sociedad, asumen que la historia se construye tanto con datos como con interpretación de los procesos sociales y políticos, sobre la base de una rigurosidad intelectual y el respectivo aporte teórico y metodológico; es decir, sus contribuciones pasan —entre otros aspectos— por la innovación y calidad de sus investigaciones en las cuales se busca rescatar el accionar y vivencias de los sujetos, ya sean individuales o colectivos que, con el tiempo y a través de su experiencia social, de su cultura, de su actividad más inmediata, se han ido transformando en forjadores u orientadores de diversos procesos políticos, sociales y culturales.195 Ahora bien, la conformación de una Nueva Historia Política debe ser tomada con precauciones. Rolando Álvarez, si bien destaca el auge de la historiografía política, especialmente sobre la izquierda, pone atención de manera crítica a que esta revitalización: [N]o conforma un programa de investigación común o tampoco se refugia en un paradigma historiográfico genérico que lo aglutine. Por el contrario, la caracteriza la fragmentación temática y epistemológica. Solo es posible detectar ciertos hilos conductores generados por algunas líneas de investigación de algunos de los más importantes historiadores chilenos. Con todo, esto no alcanza a constituir una escuela o matrices orgánicas comunes de proyectos historiográficos.196 Junto a esta necesaria advertencia, Álvarez se sumó a la idea ya desarrollada por Grez respecto a no separar de manera taxativa la historia política respecto a la historia social, en especial por la integración teórica que se ha logrado en el campo de la historiografía política de las izquierdas en Chile, superando la idea de Nueva Historia Política por la de una historia político-social, más adecuada respecto a la unificación de los objetos de estudio197 que en la creación de un nuevo movimiento historiográfico. Por ende, la historia política debe considerar los elementos novedosos que han enriquecido el trabajo de historiadoras e historiadores, los diálogos entre la disciplina y con otras ciencias sociales. Esta idea, planteada en la presentación del primer número de la revista española Historia y Política en 1999, refleja el sentido de «que la política —la 195 Monsálvez Araneda, «La dictadura militar», 65. 196 Rolando Álvarez Vallejos, «La historiografía sobre las izquierdas en Chile: un campo en expansión», Archivos De Historia Del Movimiento Obrero Y La Izquierda, n.º 14 (2019): 122, https://doi.org/10.46688/ahmoi.n14.69. 197 Álvarez Vallejos, «La historiografía», 125-126. 69 historia política— menospreciada, al menos teóricamente, por quienes se sentían portavoces de la historia científica, ha recuperado con todos los honores y desde muy diversas perspectivas, el lugar central que le corresponde».198 Todo lo que implique romper los viejos paradigmas del estudio del poder y acontecimientos son avances para construir una mejor base historiográfica sobre las dinámicas políticas. Del mismo modo, es imperativo advertir que quedarse bajo un paraguas teórico fijo genera riesgos de inmovilismo o ausencia de crítica. Es necesario valorar la fragmentación en tanto la capacidad de relaciones que se establecen entre las partes y no en sus separaciones estancas. Por eso, y en función de esta investigación, no es solamente un estudio del comunismo español como tal, sino de mecanismos de solidaridad política con la oposición a la dictadura en Chile que inciden tanto en una cultura, en un rol identitario y en cómo se articuló la movilización antifranquista con la situación chilena. Esto, en un contexto compartido bajo regímenes autoritarios, en el que la noción de tiempo presente es un elemento compartido. Por ende, permite generar un puente historiográfico desde la solidaridad y el comunismo, entre lo chileno y lo español, en el diálogo transnacional del fenómeno. Al centrarnos en el comunismo como objeto de estudio, esta focalización ha tenido un rol preponderante en las investigaciones relacionadas con la renovación de la historia política desde las izquierdas. Sin embargo, es una tarea que necesita un posicionamiento crítico y analítico que permita desarrollar una comprensión adecuada como objeto de estudio. En este sentido, Hobsbawm plantea que las grandes dificultades que presenta estudiar a las organizaciones comunistas son los desafíos de entender cómo se desarrolla la identificación militante, en especial dentro de la cultura y la educación comunistas, en el sentido de las lealtades al partido, y en situarse en los contextos nacionales de cada partido comunista y en cómo se relacionan con la línea internacional, no tanto de la obligación hacia las posturas del PCUS (y del Komintern en su momento) sino en los acuerdos independientes con la misma.199 198 Comité editorial, «Presentación. La Política de la Historia», Historia y política, n.º 1 (1999): 5-6, https://recyt.fecyt.es/index.php/Hyp/article/view/44943/26478. 199 Eric Hobsbawm, Revolucionarios. Ensayos contemporáneos (Barcelona: Crítica, 2010), 17-18. 70 Justamente, las dificultades de las investigaciones sobre el comunismo giran en torno a los enfoques desde lo organizacional y lo doctrinario. Si se toma desde un punto de vista netamente politológico, el estudio de los partidos comunistas suele ir en dos sentidos. Uno, respecto a su conformación como partidos únicos, con rasgos totalitarios200 que apunta a su relación con los mecanismos de control y poder estatal en sistemas no competitivos. Por otro, el entendimiento de estas organizaciones como parte de una tipología general ya sean como orgánicas revolucionarias, de masas o de integración social totalitaria, con una conclusión negativa de ser más partidos de fieles que de masas.201 Sin embargo, es necesario profundizar más allá de estas clasificaciones, desde un punto de vista teórico e histórico. Si bien estas visiones clásicas permiten entender en parte el funcionamiento interno de estos partidos, muestran vacíos respecto a los elementos planteados previamente por Hobsbawm. Del mismo modo, en lo doctrinario, existen interpretaciones históricas que centran sus análisis desde cierta demonización. Los juicios al anticomunismo durante la Guerra Fría inscribieron estas nociones a la vertiente comunista soviética como una categoría ligada a los totalitarismos, en oposición a la idea del mundo libre occidental.202 En esta misma línea, Álvarez destaca que durante la década de 1990: «[L]a tesis criminalizadora sobre la experiencia comunista adquirió canon académico. […] En general, este tipo de historiografía tiene el problema común que, en su afán de evaluar en conjunto los 70 años del comunismo, caen en una mirada unidimensional, que los aproxima peligrosamente a la historia militante de raigambre anticomunista».203 Ejemplo de esto son artículos como el de Froilán Ramos Rodríguez, que establece a los estudios sobre el comunismo dentro del campo del revisionismo histórico igualándolo de 200 Maurice Duverger, Los partidos políticos (Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica, 2012), 290- 306; Giovanni Sartori, Partidos y sistemas de partidos. Marco para un análisis, 2.ª ed. (Barcelona: Alianza Editorial, 2012), 275. 201 Duverger, Los partidos, 100. 202 Horacio Crespo, «Para una historiografía del comunismo. Algunas observaciones de método», en El comunismo: otras miradas desde América Latina, coord. por Elvira Concheiro, Massimo Modonesi y Horacio Crespo (Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2007), 75, http://www.sociales.uba.ar/wp-content/uploads/5.-Para-una-historiograf%C3%ADa-del-comunismo- N%C2%BA-26.pdf. 203 Rolando Álvarez, «Historia e historiografía del comunismo: debates y nuevos enfoques», Revista de Historia Social y de las Mentalidades 21, n.º 2 (2017): 14, http://www.revistas.usach.cl/ojs/index.php/historiasocial/article/view/3202. 71 manera reduccionista con el nazismo y considerando que «el comunismo se cierne como cantos de sirena, sobre algunos puntos de América Latina, autoproclamándose como verdades absolutas con discursos mesiánicos y populistas (ya advertidos por Voegelin desde hacía decenios), que venden cuerdas de salvación».204 La contracara del anticomunismo es el desarrollo de posturas partidistas y acríticas desde una historia oficial de los partidos comunistas. En el caso chileno, fueron los aportes desde el marxismo clásico respecto al estudio del PCCh en que se destacaron estas problemáticas de los juicios de valor excesivamente ideologizados, especialmente en la obra de Hernán Ramírez Necochea, principal historiador y a la vez militante del partido chileno.205 El problema para solucionar desde la teoría y en la práctica es entender la importancia de un análisis crítico del comunismo. Es evitar tanto los discursos panegíricos y justificadores de las acciones oficiales como desde las posturas opositoras,206 que se centran en un carácter militante del anticomunismo.207 En el fondo, las visiones del comunismo oficial y del anticomunismo son dos caras de una misma moneda que se deben tener en consideración, ya que ambos enarbolan discursos totalizantes, binarios y que no permiten dilucidar las particularidades partidistas, identitarias y organizacionales. Más que admitir una ambivalencia, es reconocer los elementos necesarios para analizar y estudiar en profundidad las dinámicas comunistas. Así como en el caso chileno se ha hecho esta revisión teórica de manera clara desde autores como Grez y Álvarez, la historiografía española también ha planteado esta dinámica. Desde lo planteado por David Ginard, en el I Congreso de Historia del PCE de 2004,208 se estableció la idea de la «normalización historiográfica» en lógicas relacionadas con los enfoques de profundización sobre el PCE, más allá de las historias consideradas militantes y oficiales, en directa relación con un proceso de maduración intelectual y de aportación de las 204 Froilán Ramos Rodríguez, «Ideología e historiografía. Reflexiones sobre el comunismo en el siglo XX», Tiempo y espacio 27, n.º 68 (2017): 46, http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1315- 94962017000200003&lng=es&tlng=es. 205 Sergio Grez Toso, Historia del Comunismo chileno. La era de Recabarren (1912-1924) (Santiago de Chile: LOM Ediciones, 2011), 10-12. 206 Sergio Grez Toso, «Prefacio. Comunismo chileno e Historiografía: un par de observaciones», en 1912- 2012. El siglo de los comunistas chilenos, ed. por Olga Ulianova, Manuel Loyola y Rolando Álvarez (Santiago de Chile: Ariadna Ediciones, 2012), 21. 207 Molinero e Ysàs, Els anys del PSUC, 11. 208 David Ginard i Féron, «La investigación histórica sobre el PCE: desde sus inicios a la normalización historiográfica», en Historia del PCE: I Congreso, 1920-1977, vol. 1, ed. por Manuel Bueno, José Hinojosa y Carmen García (Madrid: Fundación de Investigaciones Marxistas, 2007), 19-48. 72 metodologías y prácticas,209 superando del mismo modo las tergiversaciones y descalificaciones hacia el comunismo.210 Por lo tanto, es ir más allá solamente de las necesarias dinámicas ideológico-partidistas y apuntar a investigar «la cultura política comunista como nueva perspectiva en el análisis de los movimientos socio-políticos enfrentados al franquismo»211 entre otros temas. Un ejemplo de esta relación entre comunismo y movimientos sociales antifranquistas lo plantean Molinero e Ysàs para el caso del PSUC, quienes destacan que el foco «en la relación que va a ser capaz de establecer con las personas y colectivos con mayor disponibilidad para movilizarse por las reivindicaciones sociales o directamente contra la dictadura».212 Esta cita muestra un trasfondo central, que es poner a las organizaciones comunistas en un plano contextual y relacional para profundizar el entendimiento de los partidos comunistas en el caso español, en la relación con los movimientos sociales y su rol en las luchas a las que adhirieron en la movilización por la democratización durante el tardofranquismo,213 además de los nudos complejos en la relación con diversas luchas.214 Por lo tanto, al estudiar el comunismo español, justamente en el contexto tardofranquista y transicional, implica tener en consideración teórica una ampliación más allá de la exclusiva dinámica partidista, estableciendo de qué manera la solidaridad política con Chile fue una arista dentro de las pugnas contra la dictadura como herramienta, discurso y medio de movilización. Por otro lado, el estudio del comunismo también plantea una faceta global. Más allá de entender el carácter de la derrota de los proyectos comunistas durante el siglo XX o el peso de la URSS en las decisiones nacionales de los partidos comunistas, es centrarse en las semillas transnacionales que el comunismo logró establecer en sus relaciones, en los 209 Manuel Bueno y Sergio Gálvez, «Un paso más en el proceso de “normalización historiográfica” de la historia del PCE», Cuadernos de Historia Contemporánea, n.º 27 (2005): 318-319, https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2294439. 210 Carmen González Martínez, «Presentación», Revista de Historia Actual, n.º 6 (2008): 12, https://historia- actual.org/Publicaciones/index.php/rha/article/view/395/789. 211 González Martínez, «Presentación», 12. 212 Molinero e Ysàs, Els anys del PSUC, 8. 213 Carme Molinero y Pere Ysàs, De la hegemonía a la autodestrucción. El Partido Comunista de España (1956-1982) (Barcelona: Crítica, 2017), 10. 214 Enrique González de Andrés, ¿Reforma o ruptura? Una aproximación crítica a las políticas del Partido Comunista de España entre 1973 y 1977. Programa, discurso y acción sociopolítica (Barcelona: El Viejo Topo, 2017), 14-15. 73 elementos de unión desde el internacionalismo y la diversidad cosmopolita existente,215 ya que «es preciso cruzar la dimensión nacional con la internacional, sobre todo tratándose de una ideología y de un movimiento autodefinido como “internacionalista”».216 Además, es necesario tener en cuenta los impactos del llamado 1968 global respecto a las nuevas formas de acciones transnacionales de actividades políticas y las tensiones ante los discursos internacionalistas antimperialistas, el eurocomunismo y el reformismo en el lenguaje de la Europa occidental.217 En específico, en las relaciones de solidaridad, tomando el caso italiano, es demostrar esta faceta territorial sobre los focos en América Latina y el peso de esta experiencia en el contexto europeo como mito e influencia en las prácticas particulares internas del PCI,218 buscando extrapolarlo para el caso español con Chile, desde sus propias dinámicas internas, a la par de la constitución de las redes transnacionales. El fenómeno comunista queda, por ende, en la doble dimensión nacional e internacional, lo que permite entender que el PCE, el PSUC y otras organizaciones afines actuaron en esta dualidad, donde Chile y el PCCh fueron parte de este marco relacional. Solidaridad: diversidad conceptual y fenómeno histórico-político ¿Cómo entender la solidaridad? Como concepto, especialmente en el ámbito normativo, surge ante momentos donde la unidad es necesaria y en que cómo colectivamente los seres humanos desarrollan apoyos mutuos. Es, a su vez, uno de los pilares de la Unión Europea, que la establece como un espíritu entre sus Estados miembros en ámbitos diversos, especialmente en la cláusula de solidaridad ante ataques terroristas, catástrofes naturales o humana.219 Del mismo modo, ha tenido alcances respecto a mecanismos de emancipación social e igualdad política, como lo expresó el sindicato Solidarność contra 215 Silvio Pons, «General Introduction. The History of Communism and the Global History of the Twentieth Century», en The Cambridge History of Communism. Volume I. World Revolution and Socialism in One Country, 1917-1991, ed. por Silvio Pons y Stephen A. Smith (Cambrigde: Cambridge University Press, 2017), 7. 216 Grez Toso, «Prefacio», 21. 217 Pons, «General Introduction», 19-20. 218 Santoni, El comunismo italiano, 18. 219 «Versión Consolidada del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, Boletín Oficial del Estado, Eur-LEX», Diario Oficial de la Unión Europea, 26 de octubre 2012, 148, https://doi.org/10.3000/19770928.C_2012.326.spa. 74 el régimen socialista polaco220 o como solidaridad internacional entre los pueblos y de los proletariados, siendo la base ideológica del internacionalismo proletario comunista.221 Estos tres ejemplos son una pequeña muestra de las diversas interpretaciones conceptuales de la solidaridad. Cada una de ellas responde a las construcciones políticas previas y a cómo usar esta idea como justificación para sus propias acciones, del mismo modo que las visiones desde el discurso político difieren de las provenientes desde la teoría social.222 En este sentido, el abordaje del concepto de la solidaridad presenta tres elementos que son centrales para su estudio: uno, como idea y noción en sí misma ―en su contenido difuso, sus usos diversos y equivalentes―, otro como término en sí mismo ―en tanto epitomizar la idea y descartar usos de equivalentes― y un tercero con relación al contexto en que se plantean.223 En este sentido, es central dar a conocer de manera general las interpretaciones y cambios históricos del concepto, las tensiones entre posturas esenciales y contingentes y su aplicación política relacionada los movimientos de solidaridad. Las definiciones teóricas del concepto de solidaridad son diversas. Su origen proviene del ámbito normativo del derecho, en el contexto legal romano, entendido desde la idea de in solidum u obligación de todas las partes ante una deuda común.224 Su foco es la noción de cómo las partes respondían ante la imposibilidad de uno de sus componentes por responder ante sus deberes económicos. Esta idea de la obligación para la asistencia recíproca ha sido fundante en las comprensiones sobre la solidaridad, expresada en la ampliación de individuos con un nexo legal hacia la identidad común o las expresiones de un nosotros/otros en similitudes y diferencias.225 220 Hauke Brunkhorst, Solidarity: from civic friendship to a global legal community (Boston: MIT Press, 2005), 3. 221 Iván T. Frolov, Diccionario de filosofía (Moscú: Editorial Progreso, 1984), 232-233. 222 Steinar Stjernø, Solidarity in Europe. The History of an Idea (Cambridge: Cambridge University Press, 2004), 2. 223 Stjernø, Solidarity in Europe, 11-12. 224 Brunkhorst, Solidarity: from civic, 2; Javier de Lucas, El Concepto de Solidaridad (Ciudad de México: Distribuciones Fontanamara, 1998), 14; Carlos Miguel Herrera, «El concepto de solidaridad y sus problemas político-constitucionales. Una perspectiva iusfilosófica», Revista de Estudios Sociales, n.º 46 (2013): 64, http://dx.doi.org/10.7440/res46.2013.07. 225 Stjernø, Solidarity in Europe, 25. 75 Las primeras interpretaciones de las relaciones fuera del marco legal de cooperación se corresponden con otros conceptos propios de las relaciones sociales, destacando inicialmente el de fraternidad. Esta noción emerge en el contexto europeo occidental desde los eventos sociales y políticos de la Revolución Francesa, en específico de la defensa de Robespierre a la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano ante las nociones censitarias para la conformación de la Guardia Nacional Francesa.226 La tradición republicana jacobina levantó la idea fraterna desde dos puntos. El primero, más claro, respecto a la necesidad de hermanarse en una comunidad política;227 el otro, sobre la necesidad de la emancipación, ya que «emancipado de la tutela de mi señor no sólo podré ser hermano de todos los ‘menores’ que compartían ya la cotidianidad conmigo bajo la tutela señorial; podré ser, además, hermano emancipado de todos aquellos que estaban bajo la tutela y la dominación […] de otros patriarcas».228 El carácter de fraternidad que expresa Domènech se define desde la lucha histórica contra el Antiguo Régimen. Esta tradición es netamente europea e iberoamericana, mas no anglosajona ―en específico, estadounidense― en su conformación republicana, que recibió una lógica distinta respecto al proceso de colonización y la herencia de una sociedad civil que no implicó elevar a clases subalternas y de no tomar en consideración la esclavitud por parte de los founding fathers.229 Esta raíz europea se explica en la importancia republicana jacobina de romper con la sociedad civil del absolutismo, basada en la dependencia, y avanzar hacia criterios de libertad e igualdad dentro de los márgenes de la fraternidad y la emancipación, no solo de la burguesía, sino de los pobres, con un carácter horizontal de comprensión de la sociedad.230 El paso de la fraternidad a la solidaridad como concepto político se establece durante el siglo XIX, siendo parte de la construcción de la modernidad europea.231 Stjernø lo establece a mediados de la centuria, a partir de las posturas de Fourier, basadas en apoyos 226 Antoni Domènech, El eclipse de la fraternidad. Una revisión republicana de la tradición socialista (Barcelona: Crítica, 2004), 12. 227 Stjernø, Solidarity in Europe, 27. 228 Domènech, El eclipse, 14. 229 Domènech, El eclipse, 15, 73. 230 Domènech, El eclipse, 81-85. 231 Ulrich K. Preuss, «National, Supranational, and International Solidarity», en Solidarity, ed. por Kurt Bayertz (Dordrecht: Springer Netherlands, 1999), 283. 76 económicos a las familias, en el sentido de comunidad y de responsabilidades comunes ante deudas,232 mientras que Bertomeu configura el cambio a fines de siglo en la tradición del solidarismo francés encabezado por Léon Bourgeois, ligando la solidaridad nuevamente a deberes y entendida como un lazo social,233 que tuvo un impacto en la conformación de la Tercera República francesa, y en la forma cómo el solidarismo buscó «superar los antagonismos de clase mediante la propuesta de un programa social para todos, en que el individualismo pudiera reconciliarse con un sentido de responsabilidad colectiva».234 La postura de Bourgeois es una aspiración para superar al marxismo, que a su vez también desarrolló su propia comprensión de solidaridad. Marx planteó inicialmente la idea desde los nexos internos de clase, ligada a hermandad y los sentimientos fraternos. Domenèch, desde la idea de fraternidad, profundiza esta idea, señalando que desde Marx y el movimiento obrero: [La] aspiración a una sociedad civilizada democrática de libres e iguales no sostenida ya en la universalización de la apropiación privada de las “fuentes de la vida”, sino en la «apropiación común» de las mismas […] [fraternidad] significa ahora, para el grueso de los socialistas de la I Internacional, esto: unión, hermanamiento, de los distintos pueblos trabajadores de la tierra en vías de emanciparse de sus “patronos” y de sus “gobernantes”. Fraternidad es ahora, por encima de todo, “internacionalismo proletario”, es decir, cancelación de toda loi de famille (el yugo del despotismo patronal) y de toda loi politique (el yugo del despotismo monárquico) segmentantes de las poblaciones trabajadoras del planeta, civilización de las relaciones entre los pueblos: República cosmopolita en la era de la industrialización avanzada. Y como embrión de esa República, como “federación fraternal” de las clases trabajadoras se presenta explícitamente la I Internacional trabajadora.235 Además de las posturas fraternas, la solidaridad en Marx varió finalmente hacia la unidad del proletariado, creada a partir de la noción misma de lucha de clases.236 En la trayectoria de su trabajo, su visión de la solidaridad finalmente abordó dos posturas, una ligada a la solidaridad restringida a la clase trabajadora bajo un régimen capitalista, basada en los 232 Stjernø, Solidarity in Europe, 28. 233 María Julia Bertomeu, «El concepto de solidaridad y su multiplicidad semántica. A la memoria de Toni Domènech», Endoxa: Series filosóficas, n.º 41 (2018): 216-217, https://doi.org/10.5944/endoxa.41.2018.21813. 234 Lawrence Wilde, «The Concept of Solidarity: Emerging from the Theoretical Shadows?», The British Journal of Politics and International Relations 9, n.º 1 (2007): 173, https://doi.org/10.1111/j.1467- 856X.2007.00275.x. 235 Domènech, El eclipse, 128-129. 236 Stjernø, Solidarity in Europe, 43-44. 77 nexos de unidad. La otra, como un tipo ideal, enmarcada en cómo debería ser la solidaridad en una sociedad comunista, fundada en la noción de una comunidad genuina desde la abolición de la propiedad privada.237 Por otro lado, la tradición socialdemócrata la estableció en los intereses de las mayorías y la aceptación de la diferencia, desde una óptica moral, con la creación de un sentido de comunidad y en defensa de la libertad individual, mientras que el marxismo-leninismo apuntó a una orientación colectiva, inhibidora de la libertad individual y basado en la conciencia de clase como un carácter que trasciende a las fronteras.238 En este sentido, las nociones de solidaridad desde las izquierdas plantean como eje la importancia de la comunidad. Este comunitarismo toma como central la idea de una pertenencia social, que dona identidad y coaliga intereses o identidades colectivas.239 Sin embargo, esto también ha generado críticas a los nexos entre solidaridad y los individuos, especialmente desde posturas liberales. En este ámbito, se considera que la solidaridad no se entiende como una construcción de deberes positivos, sino en su negatividad ―por generar un margen de obligaciones y restricciones― respecto a las decisiones personales. Eso implica que la solidaridad se constituye como un opuesto a la individualidad desde la cultura liberal,240 por lo que se critica la noción de universalidad de la solidaridad ―en tanto esencia humana―, por ser contraria al criterio básico universalista del paradigma liberal que es la libertad del individual, que ha sido el pilar de la construcción de la civilización occidental.241 A la par, esta postura crítica a la solidaridad por representar un comunitarismo patológico, en tanto su fomento al asistencialismo, la falta de noción de autoayuda y superación de los individuos y en la creación de una cultura de la pobreza.242 Otras posturas liberales, en un tenor distinto, destacan la ausencia en la raíz liberal de la idea de solidaridad por el peso de la noción de justicia en el marco de las sociedades liberales modernas, especialmente desde la influencia teórica de Rawls y rescatando que los derechos individuales son el centro de estas posturas, más que los lazos sociales y las 237 Stjernø, Solidarity in Europe, 47. 238 Stjernø, Solidarity in Europe, 58. 239 Julio Luis Martínez, «El sujeto de la solidaridad: Una contribución desde la ética social cristiana», en Pensar la solidaridad, ed. por Alicia Villar y Miguel García-Baró (Madrid: Universidad Pontificia Comillas, 2004): 64. 240 Nicholas Capaldi, «What’s Wrong with Solidarity?», en Solidarity, ed. por Kurt Bayertz (Dordrecht: Springer Netherlands, 1999), 39. 241 Capaldi, «What’s Wrong», 40-41. 242 Capaldi, «What’s Wrong», 52. 78 obligaciones mutuas.243 Por tanto, y tomando en consideración que una sociedad liberal no se basa exclusivamente en relaciones e interacciones comerciales, sino también en virtudes cívicas, estas se construyen sobre la base de una moralidad liberal que se centra en los principios de justicia.244 Las problemáticas del liberalismo ante la solidaridad descansan, por ende, en dos ejes. Uno es la crítica basada en la ecuación solidaridad=comunitarismo, que impacta en obligaciones que inciden negativamente en la capacidad humana ―occidental― de tomar sus decisiones, de carácter racional, en función de maximizar sus propios beneficios. El tomar decisiones de apoyo a otro y que estas no impliquen necesariamente algún tipo de ganancia entra en conflicto con el paradigma liberal. Además, como planteaba Rippe, el motivo es que el eje que mueve a una comunidad liberal se basa en la justicia, no en la solidaridad. El mismo Rawls, como principal referente de esta noción, plantea que una comunidad de intereses compartidos «es suficiente, siempre que en la vida pública los ciudadanos respeten entre sí sus correspondientes objetivos y ejerzan sus derechos políticos de modo que también apoyen su autoestimación. Es precisamente esta condición fundamental la que los principios de la justicia sostienen»,245 lo que trae como consecuencia que el sentido de justicia compartido por los miembros de una comunidad es el papel central en su estructura básica y de estabilidad.246 Como planteaba previamente Domènech, la visión anglosajona no reconoce como propia la idea de trasfondo de fraternidad/solidaridad, como un patrón distinto en la emancipación humana. La demostración de las tensiones del concepto de solidaridad en el eje individuo/comunidad también se reflejan en las posiciones filosóficas sobre su naturaleza. Al plantearse desde un ámbito normativo, la solidaridad se comprende como una visión moral que impacta en la esfera social. Así, se interpreta desde la generación de cohesión positiva entre los individuos y su comunidad, en función de la unidad de los miembros del colectivo.247 Otras posturas apuntan en lógicas similares, en entender lo moral de la solidaridad para comprender la relación entre la sociedad y los individuos en un contexto 243 Klaus Peter Rippe, «Dimishing Solidarity», Ethical Theory and Moral Practice 1 (1998): 355-356, https://doi.org/10.1023/A:1009965816147. 244 Rippe, «Dimishing», 366. 245 John Rawls, Teoría de la Justicia, 2.ª ed. (Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica, 2006), 400. 246 Rawls, Teoría, 414. 247 Sally J. Scholz, Political Solidarity (Filadelfia: Penn. State University Press, 2008), 5. 79 de influencia de la división social del trabajo.248 Del mismo modo, otros autores reflexionan que la solidaridad tiene esta raigambre moral, pero que no implica que sea buena per se, sino que posee un valor positivo en instancias que permiten potenciar la inclusión, metas e implicaciones para los individuos, siendo bajo estos preceptos moralmente aceptable,249 mientras, visiones como la cristiana destacan a la solidaridad como un deber moral y un imperativo ético en función de la pertenencia social a una comunidad, construida desde el altruismo y el amor entre pares.250 Estas posturas delimitan una lógica fundamental en las nociones inmediatas de la solidaridad y recaen todas ―con excepción de Stjernø― en poseer un carácter universalista, ya sea desde la hermandad cristiana por ser hijos de Dios o la consideración metafísica de la solidaridad como parte de la esencia del ser humano.251 Sin embargo, existen visiones críticas al esencialismo de la solidaridad. En este sentido destacan las posturas de Rorty, quien plantea que la solidaridad no es parte de la naturaleza humana, por lo que no es universalista, sino una meta por alcanzar, desde una lógica imaginativa de ver a los otros/extraños como compañeros en el sufrimiento, por lo que se va creando desde la deliberación y la sensibilidad ante el dolor y la humillación de otros seres humanos distintos al sujeto que reflexiona.252 Esta construcción implica que la solidaridad como una serie de sentimientos «dependen necesariamente de las similitudes y las diferencias que nos causen la impresión de ser las más notorias, y tal condición de notorio es función de un léxico último históricamente contingente».253 Sin embargo, la posición de Rorty ha sido criticada por establecer criterios en la idea de lo similar con los otros, que genera una idea binaria de solidaridad entre nosotros/otros,254 que mantiene diferencias y crea que solamente la identificación del sufrimiento compartido es la que genera los nexos solidarios. Por otro lado, el mayor cuestionamiento viene de la mano con lo que se considera el etnocentrismo de Rorty, debido a que su postura sobre la solidaridad descansa en que esta es una deliberación privada dada desde 248 Emile Durkheim, La división del trabajo social, vol. 1. (Barcelona: Planeta-Agostini, 1985), 279. 249 Stjernø, Solidarity in Europe, 2. 250 Martínez, «El sujeto», 69, 78-83. 251 Kurt Bayertz, «Four Uses of “Solidarity”», en Solidarity, ed. por Kurt Bayertz (Dordrecht: Springer Netherlands, 1999), 5, 7. 252 Richard Rorty, Contingencia, ironía y solidaridad (Barcelona: Paidós, 2018), 18. 253 Rorty, Contingencia, 210. 254 Featherstone, Solidarity, 23. 80 la contingencia.255 Esto implica pensar la solidaridad solamente desde la experiencia propia y los contenidos contextuales en ellas, que entra en conflicto con una solidaridad entendida como forma de reconocimiento, de normatividad, de apoyo mutuo colectivo y en formas sociales que permitan avanzar hacia nuevos vínculos y reglas de convivencia, bajo la lógica habermasiana de solidaridad ciudadana.256 La demostración de estas tensiones permite entender la diversidad que circunda la comprensión de la solidaridad. Inclusive, enmarca una paradoja en sí misma respecto a cómo entenderla. Descartando la noción contingente de Rorty, y acercándose al carácter universalista que posee, las contraposiciones del concepto se dan en torno a la idea del otros/nosotros, en el sentido que el apoyo solidario o identificación con un grupo determinado apunta a las responsabilidades con este colectivo, generando a su vez un antagonismo con otras comunidades.257 La respuesta a esta paradoja implica entender la solidaridad en relación con el conflicto. Más que ser considerada como un valor o sentimiento universal previo ―ligada a una esencia―, la solidaridad se entiende como una serie de prácticas que poseen una fuerza productiva que inciden en moldear acciones universales, mediante discursos y prácticas. No son procesos acabados, sino que están en articulación y son generados de diversas formas.258 Esto implica entender la solidaridad como una construcción situada, con conflictividad interna y con un carácter político. Esta relación entre solidaridad y política ha sido trabajada por los estudios teóricos de Sally Scholz. La autora reflexiona la solidaridad como mediación entre lo individual y lo colectivo, como una forma de unidad y de obligaciones morales positivas,259 desarrollando una clasificación en tres niveles. Una, ligada a la social, entendida en la cohesión entre el individuo y el grupo mediante diversas obligaciones260 ―en línea a las ideas de solidaridad mecánica y orgánica de Durkheim―. Por otro lado, expresa la 255 Jovino Pizzi, «Hacia un concepto posconvencional de solidaridad», Recerca. Revista de pensament i anàlisi, n.º 4 (2004): 51, http://www.e-revistes.uji.es/index.php/recerca/article/view/253. 256 Pizzi, «Hacia un concepto», 55-56. 257 Wilde, «The Concept of», 173. 258 Featherstone, Solidarity, 37-38. 259 Scholz, Political, 19. 260 Scholz, Political, 21. 81 dimensión cívica o civil de la solidaridad, comprendida en la relación entre los ciudadanos y el Estado, en una lógica de derechos y deberes.261 Finalmente, destaca un tercer nivel como solidaridad política, definida como aquella que: Surge en respuesta a una situación de injusticia u opresión. Los individuos hacen un compromiso consciente de unirse a otros en la lucha por desafiar una injusticia percibida. Un colectivo se forma pero no se unifica por atributos compartidos, ubicación o intereses compartidos. La unidad se basa en un compromiso compartido con una causa. Hay, en otras palabras, una naturaleza inherentemente opositora en la solidaridad política, así como una visión mutuamente compartida. La experiencia de los oprimidos (o un grupo social oprimido particular, o incluso una instancia particular de injusticia) proporciona el contenido para el movimiento de solidaridad política. Por esta razón, muchos de los que usan el término han combinado el grupo oprimido con el grupo solidario. Sin embargo, compartir una historia común de opresión no es suficiente para la solidaridad; cada individuo en el grupo solidario debe valorar una interpretación del pasado y el presente y compartir una visión para el futuro, independientemente de si cada individuo realmente experimentó la historia relevante.262 Una visión similar propone Chandra Talpade Mohanty, desde posturas feministas y decoloniales, al plantear la solidaridad desde la mutualidad y el reconocimiento de intereses comunes como base de las relaciones entre comunidades. Más que centrarse en la situación de opresión, destaca que la importancia está en quienes deciden trabajar y pelear juntos, en torno a las diferencias y diversidades de los colectivos.263 Por otro lado, también destacan visiones respecto a que la solidaridad no puede estar solamente ligada a los apoyos a los oprimidos, sino a configurar mecanismos de cambio social, a las visiones distintas sobre los objetivos y las expresiones diversas de solidaridad.264 Inclusive, para Jürgen Habermas la solidaridad política tiene una centralidad en ser la expresión que liga con los ideales de fraternidad, desde términos afectivos, aunque 261 Scholz, Political, 27. 262 Scholz, Political, 34. 263 Chandra Talpade Mohanty, Feminism without borders: decolonizing theory, practicing solidarity (Durham: Duke University Press, 2003), 7. 264 Margaret Power y Julie. A. Charlip, «Introduction: On Solidarity», Latin American Perspectives 36, n.º 6 (2009): 4, https://www.jstor.org/stable/20684682. 82 insuficiente en la racionalidad que se expresa en la institucionalidad de los sistemas democráticos.265 También se entiende la solidaridad desde la lucha, como la que «requiere un antagonismo, un enemigo —quizás un opresor. El núcleo de esta solidaridad es la idea de luchar juntos contra injusticias, por ejemplo, yendo a una huelga. La solidaridad intra-grupal es esencial en esta solidaridad, pero otra característica es el apoyo moral de forasteros».266 En este mismo ámbito, Featherstone expone la importancia de la solidaridad para la izquierda, en tanto que genera relaciones forjadas en la lucha política contra la opresión y que se expresa en relaciones transformativas entre colectivos, como una práctica social desde abajo, rechazando la actividad política restringida al Estado-Nación, por lo que se constituyen a través de las desigualdades geográficas y de poder, generando un sentido inventivo en las formas de relacionarse, siendo, por lo tanto, un proceso de politización que desafía la opresión y las desigualdades y que no se debe centrar solamente en la victoria de las expresiones, sino en los efectos de moldear relaciones sociales y generar discursos políticos.267 Es necesario notar que pese a que Mohanty, Featherstone, Laitinen/Pessi, y Power/Charlip no establecen explícitamente la solidaridad como una acción política de manera abierta como lo hace Scholz, inherentemente la comprenden en esta dimensión en tanto construcción de relaciones, la diversidad y el rol de la opresión ante los sujetos. Por ende, es cierto que la solidaridad es paradójica en las tensiones entre grupos porque posee una expresión en lo político que se enfoca en una matriz de contraposición. Reconociendo que esto implica el desarrollo de antagonismos, se reconoce teóricamente que la solidaridad política debe poseer también un carácter agonístico, con relación a entender esta contraposición desde los adversarios dentro del juego democrático.268 Ahora, cuando las reglas democráticas no existen ―que son las dan el marco universalista 265 Max Pensky, «Solidarity», en The Cambrigde Habermas Lexicon, ed. por Amy Allen y Eduardo Mendieta (Cambridge: Cambridge University Press, 2019), 428, https://doi.org/10.1017/9781316771303.111. 266 Arto Laitinen y Anne Birgitta Pessi, «Solidarity: Theory and Practice. An Introduction», en Solidarity: Theory and Practice, ed. por Arto Laitinen y Anne Brigitta Pessi (Lanham, Lexington Books, 2015), 10. 267 Featherstone, Solidarity, 5-8, 32-34. 268 Chantal Mouffe, Agonística. Pensar el mundo políticamente (Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2014), 25-26. 83 junto a los derechos humanos―, el antagonismo se hace más presente en función de la lucha contra la opresión y las injusticias. La matriz política de la solidaridad es, por ende, la que tiene un mayor impacto en los movimientos sociales que se agrupan en torno al apoyo cooperativo con colectivos y comunidades en situaciones opresivas. Es una solidaridad que trasciende lo cívico y social, incluso los límites fronterizos. En el fondo, es la que permite entender el porqué de la movilización por otros desde diversas espacialidades y en función de la recuperación democrática o la denuncia por las violaciones de derechos humanos. En este sentido, los puntos ya analizados sobre las reflexiones de Christiaens sobre el caso griego y chileno, de Eckel desde el rol de los derechos humanos como catalizador de la movilización por Chile, al igual que Moores y Kelly sobre esta temática, así como sobre los orígenes del activismo transnacional y las tensiones entre activistas por los DD.HH. y los militantes políticos, además de las ya detalladas en el estado de la cuestión sobre estudios de casos, demuestran la pertinencia de reconocer la solidaridad política como un elemento clave en las formas y expresiones de los colectivos de apoyo a otros colectivos. Del mismo modo, el carácter emocional también impacta en la configuración de estos apoyos, especialmente al unificar lo colectivo con lo internacional y generar una base política identitaria, muchas veces de tipo universalista, con los vaivenes propios de la movilización transnacional a nivel de magnitudes de las acciones correspondientes.269 Y, en específico, para esta investigación, la solidaridad política en su diversidad nos otorga un marco comprensivo que permita entender de manera profunda las motivaciones y expresiones de la solidaridad con Chile desde el comunismo español, en sus criterios contextuales y en la generación de redes que fueron parte de un proceso político nacional, pero que a su vez implicó forjar una dinámica transnacional de relaciones, en función de las demandas chilenas en un marco general de movimientos solidarios. 269 Caroline Moine, «Feeling Political across Borders: International Solidarity Movements, 1820s-1980s», en Feeling Political. Emotions and Institutions since 1789, ed. por Ute Frevert et al. (Cham: Palgrave Macmillan, 2022), 308-309, https://doi.org/10.1007/978-3-030-89858-8. 84 Lo transnacional como trasfondo de las relaciones de solidaridad El enfoque teórico del estudio de lo transnacional tiene su origen en los fundamentos de las relaciones internacionales. Este campo de estudio aborda el fenómeno de lo transnacional entendido ―desde su ámbito relacional― como una especificidad distinta a las interrelaciones entre Estados, estableciendo que son todos «aquellos contactos, coaliciones e interacciones a través de fronteras estatales que no son controladas por los órganos centrales de gobierno dedicados a la política exterior».270 La finalidad de estas es potenciar orientaciones basadas en la cooperación y son llevadas a cabo por actores transnacionales, que suelen ser clasificados como individuos o grupos que no son parte de las estructuras de gobierno, como lo son las organizaciones no gubernamentales, los movimientos sociales, corporaciones multinacionales y otro tipo de organismos dedicados a temas humanitarios y de trabajo cooperativo.271 Las decisiones y prácticas de estos actores pueden incluir a los gobiernos en función de la influencia en ellos, pero bajo circunstancia alguna se entiende como una relación entre Estados.272 En este sentido, este tipo de relaciones y su influencia generan consecuencias en los actores y sus prácticas como cambios actitudinales, el desarrollo de un pluralismo internacional, el incremento de restricciones a los Estados mediante la dependencia e interdependencia, el aumento en la capacidad de los gobiernos por influir en otros, y la aparición de actores autónomos a los gobiernos que poseen una agenda exterior propia y que pueden oponerse o incidir en las políticas estatales.273 Estas posturas generan un aporte en función de entender las dinámicas de los movimientos sociales que tienen como foco la cooperación y solidaridad con otros. Esto, ya que permite entender sus mecánicas como actores trasnacionales, sus relaciones con otras organizaciones y sus presiones ante diversos gobiernos (el propio u otros) para influir en las agendas. Por lo mismo, desde las relaciones internacionales, la teoría de movimientos sociales ha recogido la idea de lo transnacional para clarificar y profundizar en sus mecanismos y repertorios. Así, Sanjeev Khagram, James V. Riker y Kathryn Sikkink 270 Joseph S. Nye, Jr. y Robert O. Keohane, «Transnational Relations and World Politics: An Introduction», International Organization 23, n.º 3 (1971): 331, https://www.jstor.org/stable/2706043. 271 James N. Rosenau, Along the Domestic-Foreign Frontier. Exploring Governance in a Turbulent World (Cambridge: Cambridge University Press, 1997), 50-51. 272 Nye, Jr. y Keohane, «Transnational Relations», 332. 273 Nye, Jr. y Keohane, «Transnational Relations», 337. 85 plantean la existencia de actores no gubernamentales y movimientos sociales que son parte de las acciones colectivas transnacionales, influyendo estas en las metas y efectividad de los actores.274 Otra propuesta es la presentada por Sidney Tarrow respecto al activismo transnacional, quien establece la existencia de dos mecanismos clásicos utilizados por estas acciones, uno relacionado a la difusión de movimientos a través de las fronteras y otro respecto a la movilización internacional.275 Ante estas visiones, el autor aporta nuevos elementos de comprensión respecto a estas formas de acción de los movimientos sociales, relacionado con la influencia de la globalización, el peso de la internacionalización y el internacionalismo en la generación de oportunidades para el activismo y la disponibilidad de recursos para los movimientos.276 Del mismo modo, otros autores refuerzan la idea de Tarrow sobre los movimientos transnacionales y su potenciación a partir del fortalecimiento de la globalización y su impacto en la acción colectiva transnacional.277 Por otro lado, Waterman ofrece un planteamiento desde la óptica del internacionalismo como concepto eje de los movimientos sociales, utilizando el caso del activismo feminista como elemento de análisis para plantear un nuevo modelo de movimiento social centrado no en relaciones transnacionales sino como una expresión global de solidaridad, que supere las lógicas de pensamiento binario, apunte al reconocimiento del otro y que implique una visión universal que parta desde una posición subjetiva.278 En este mismo sentido, David Featherstone se sitúa desde el internacionalismo, dejando de lado la visión transnacional que considera «directamente menor asociada con proyectos políticos explícitos».279 Así, plantea al internacionalismo como: a) La articulación de diferentes trayectorias políticas. 274 Sanjeev Khagram, James V. Riker y Kathryn Sikkink, «From Santiago to Seattle: Transnational Advocacy Groups Restructuring World Politics», en Restructuring World Politics: Transnational Social Movements, Networks, and Norms, ed. por Sanjeev Khagram, James V. Riker y Kathryn Sikkink (Minneapolis: University of Minnesota Press, 2002), 6. 275 Sidney Tarrow, The New Transnational Activism (Cambridge: Cambridge University Press, 2005), 3-4. 276 Tarrow, The New Transnational, 5-11. 277 María Glenda López Wui, «Transnational Social Movement: Examining its Emergence, Organizational Form and Strategies, and Collective Identity», Philippine Sociological Review 58 (2010): 5, http://www.jstor.org/stable/43486330. 278 Peter Waterman, Globalization, Social Movements and the New Internationalism (Londres: Mansell Publishing, 1998), 153-155, 240. 279 Featherstone, Solidarity, 8. 86 b) Las articulaciones son el producto del montaje continuo de relaciones entre y dentro de distintos lugares con sus respectivos actores. c) La generación de conexiones y lazos entre las diversas trayectorias. d) Proceso inventivo que trabaja sobre las identificaciones políticas, creándolas o repensando las existentes.280 Sin entrar en la disputa teórica entre transnacionalismo e internacionalismo, es necesario clarificar que, para efectos prácticos, el primer concepto será utilizado para analizar las relaciones de solidaridad con Chile, en tanto que gran parte de la literatura considera este concepto como el más apropiado y masificado en su comprensión para los movimientos sociales. Esto, porque la variante transnacional, en situaciones de opresión, permite entender que actores de distintos países actúan de manera coordinada con efectos cooperativos para alcanzar una meta o propósito común281 y permite dar un enfoque en la diversidad de actores involucrados.282 En una línea similar, respecto a los movimientos feministas, Mohanty plantea la lógica transnacional del feminismo como expresión que cruce las fronteras, en relación con los objetivos emancipatorios de este movimiento283 y como crítica al feminismo internacional ―entendido como sororidad― que apela a Occidente y que excluye a las posturas feministas del Tercer Mundo.284 Para el caso chileno, la literatura recoge, por sobre todo, la idea de transnacionalismo desde las actividades planteadas por los movimientos de derechos humanos y la formación de redes transnacionales de diversos actores,285 el papel de la oposición chilena en el concierto europeo para influir en el activismo extranjero, que refuerza la importancia del enfoque transnacional para entender estas dinámicas,286 el rol preponderante del exilio como forma de establecer relaciones transfronterizas entre Chile y los países de 280 Featherstone, Solidarity, 61-62. 281 Héctor Perla, Jr., «Si Nicaragua Venció, El Salvador Vencerá: Central American Agency in the Creation of the U.S.–Central American Peace and Solidarity Movement», Latin American Research Review 43, n.º 2 (2008): 138, https://doi.org/10.1353/lar.0.0011. 282 Perla, Jr., «Si Nicaragua Venció», 155. 283 Mohanty, Feminism without borders, 2. 284 M. Jacqui Alexander y Chandra Tapalde Mohanty, «Genealogías, legados, movimientos», en Otras inapropliables. Feminismos desde las fronteras, bell hooks et al. (Madrid: Traficante de Sueños, 2004), 147. 285 Christiaens, «European Reconfigurations», 414, 435; Eckel, «“Under a magnifying glass”», 337; Hawkins, «Human Rights», 55; Moores, «Solidarity for Chile», 117, 123. 286 Christiaens, Rodriguez García, Goddeeris, «A Global Perspective», 13. 87 acogida.287 En conclusión, es la caracterización de una lógica transnacional en red, donde el caso chileno y la movilización solidaria internacional es un fenómeno de esta naturaleza, como objeto de preocupación global.288 Inclusive Featherstone, que destaca la idea del internacionalismo por sobre las redes transnacionales, hace un exhaustivo uso de la categoría transnacional al analizar el caso chileno.289 Sin embargo, hay elementos críticos que surgen desde esta revisión. Uno, hacia la teoría de los movimientos sociales, es respecto al nexo que se tiende a hacer entre globalización y las acciones colectivas transnacionales. En este ámbito, la solidaridad política con Chile no se puede enmarcar temporalmente en estas condiciones, especialmente cuando se toma la masificación de este fenómeno a partir de la década de 1990, por su impacto en los movimientos sociales.290 Por otro lado, al dar un enfoque de la solidaridad desde los partidos comunistas españoles, se genera la tensión entre movimientos sociales y las organizaciones partidistas como categorías distintas, de objetivos que son políticos, pero cuyas expresiones son diferentes en la representatividad y formas de acción (organización y militancia versus la importancia de la actividad cotidiana, respectivamente).291 Entonces, ¿cómo se pueden enfrentar estas tensiones? La primera implica entender al carácter novedoso de la movilización transnacional por Chile en Europa. Desde los enfoques de derechos humanos o como parte de expresiones contextuales ligadas al espíritu del 68, y otras movilizaciones solidarias, el caso chileno se comprende dentro del margen de los nuevos movimientos sociales, pero con elementos del activismo más clásico, siendo un anticipo de otros movimientos en un contexto de quiebre global del Estado de Bienestar al neoliberalismo.292 No responde al transnacionalismo enmarcado dentro del fortalecimiento de la globalización, pero si como un nuevo marco de comprensión en la mezcla entre expresiones ligadas al activismo por los derechos humanos y el peso de las militancias políticas. En tanto, respecto a los partidos, si estos 287 Wright, «Chilean Polítical Exile en Western Europe», 47. 288 Christiaens, «Belgium», 208. 289 Featherstone, Solidarity, 131-157. 290 Tarrow, The New Transnational, 6. 291 María Fernanda Somuano Ventura, «Movimientos sociales y partidos políticos en América Latina: una relación cambiante y compleja», Política y cultura, n.º 27 (2007): 40, http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188- 77422007000100003&lng=es&tlng=es. 292 Moores, «Solidarity for Chile», 117. 88 se toman bajo una caracterización exclusivamente politológica, las tensiones con los movimientos sociales son claras. Pero tomando la idea de articular lo social y lo político, las acciones del comunismo español son parte de un marco de movilización, una nacional/interna, relacionada con el antifranquismo, y otra en su dinámica transnacional respecto a la solidaridad con Chile. Es, por lo tanto, evitar caer en las disputas de lo social y lo político, buscando los criterios de relaciones más que una separación entre ambas dimensiones. En el foco comunista se presentan dinámicas que se engarzan con las lógicas movimentales que trascienden fronteras. Especialmente desde el internacionalismo como elemento central en su conformación, entendido tanto como una precondición para considerarse comunista a nivel de identidad293 y como una expresión política que tiene correspondencia con realidades variadas. Ejemplo de esto, durante el siglo XX, fue el rol de la URSS y el PCUS en la toma de decisiones, a la par de cómo los partidos comunistas establecieron sus estrategias internacionales en relación con las domésticas.294 Perry Anderson destaca la presencia de esta lógica desde la configuración de la Primera Internacional en su conformación dialógica entre el nacionalismo de la primera mitad del siglo XIX con la movilidad territorial que permitía sentir la solidaridad entre los pueblos.295 El quiebre entre las categorías nacionales e internacionales se vivió en el seno del desarrollo de los chauvinismos burgueses decimonónicos y la vocación internacionalista de la Segunda Internacional hasta su quiebre causado por la Primera Guerra Mundial.296 Por último, el bolchevismo y su peso en la formación de la Tercera Internacional muestran una expresión de un nuevo internacionalismo,297 aunque si tomamos en cuenta las visiones de las relaciones internacionales, se puede dudar si el actuar del Komintern se movió más por un carácter transnacional o bajo el prisma gubernamental soviético como agente estatal. Otros autores también han rescatado el carácter internacionalista del comunismo para el siglo XX. Pons, por ejemplo, destaca el impacto de la Revolución Bolchevique en entender el internacionalismo de una nueva 293 Maud Bracke, Which socialism, whose détente? West European Communism and the Czechoslovak crisis, 1968 (Budapest, Central European University Press, 2007), 17. 294 Bracke, Which socialism, 18-19. 295 Perry Anderson, «Internacionalismo: un breviario», New Left Review, n.º 14 (2002): 10, https://newleftreview.es/issues/14/articles/perry-anderson-internacionalismo-un-breviario.pdf. 296 Anderson, «Internacionalismo», 11-13. 297 Anderson, «Internacionalismo», 13-15. 89 forma, desde el foco transnacional que implicó el establecimiento del primer Estado socialista.298 De esta manera, el comunismo se constituye más allá de los márgenes nacionales, pero en una relación dialógica entre lo internacional y lo doméstico. Por ende, si se consideran a los partidos comunistas ―en donde no tienen la hegemonía del control estatal― como actores transnacionales, el nexo nacional/internacional apunta a este mismo sentido, de relaciones más allá de las fronteras y de entendimiento interno, de diálogo —organizacional, solidario o de otro tipo— con otros para comprender las dinámicas propia. Considerando las aproximaciones desde la teoría de relaciones internacionales, de movimientos sociales y la lógica internacionalista del comunismo, queda una ausencia analítica y conceptual. ¿Dónde queda la Historia ante este escenario? La respuesta es que está presente a partir de diversas lecturas desde el uso disciplinar del enfoque transnacional. Además, la visión renovadora de la historia política permite la confluencia de elementos de otras áreas del conocimiento social para aportar y ampliar la dimensión de los objetos de estudio. Para nuestro caso, las relaciones de solidaridad política son una expresión transnacional de un análisis político e histórico, de actores delimitados en acciones de este tipo y que trascienden las fronteras nacionales. En este sentido, las complejidades para delimitar el campo de estudio de la historia transnacional son variadas. En primer lugar en la relación existente entre esta teorización y la historia global, que es entendida desde el desafío de la globalización como aquella que supera las dinámicas del Estado-Nación y el eurocentrismo conceptual para comprender la historia global,299 pero que a su vez que no aspira a una historia mundial sino a la suma de diversidades, a las conexiones, los intercambios y la influencia de acontecimientos locales en el contexto global.300 Sin embargo, los enfoques centrados en las historias de la globalización no explican las dinámicas de los intercambios entre comunidades políticas y sociedades, los patrones y tendencias generadas por los diversos actores, así como su importancia a nivel de investigaciones.301 Por lo mismo, desde la 298 Pons, «General Introduction», 5. 299 Sebastian Conrad, Historia global. Una nueva visión para el mundo actual (Barcelona: Crítica, 2017), 3-4. Google Play Book Reader. 300 Conrad, Historia global, 9-12. 301 Pierre-Yves Saunier, The Palgrave Macmillan Transnational History (Basingstoke: Palgrave Macmillan, 2013), 3. 90 historia transnacional se establecen elementos que permiten el análisis de «movimientos contemporáneos de grupos, bienes, tecnologías o gente a través de fronteras nacionales y el tránsito de similares o relacionados objetos o personas en tiempos anteriores».302 Con esta lógica busca diferenciarse de la idea de una historia global centrada ―desde lo positivo o el antagonismo― en la globalización, mientras lo transnacional permite abrir límites analíticos para comprender redes, actores y uniones, y destacar la influencia de los movimientos por la justicia social (feminismo, derechos civiles, movimientos LGTB+) y su influencia en el mundo académico para entender los diálogos y análisis transnacionales.303 Estas posturas muestran un camino más apropiado a entender el peso de las relaciones transnacionales entre diversos actores no gubernamentales, movimientos sociales y partidos políticos, y su aplicabilidad en diversos contextos, no como una nueva narrativa maestra de la historia, sino en función de las interconexiones existentes y las demandas y revisiones a larga escala sobre posturas de cambio social.304 Ahora bien, existen críticas a este enfoque. Omar Acha la sitúa dentro del marco de una historia posnacional junto a otras historias ―global, conectada, mundial― que evidencian el desplazamiento del eje nacional, pero que es necesario abarcar dentro de un margen teórico acabado.305 Para esto, detalla que el desarrollo de una historia posnacional ―incluida la transnacional― «carece de una crítica adecuada, básicamente porque, al consolidarse en tiempos del triunfo capitalista, se inhibe de poner en cuestión su fundamento histórico».306 Esta unidad de lo transnacional, como fruto de la victoria capitalista ―entendido desde el fin de los socialismos reales―, es similar a la relación entre movimientos transnacionales y globalización ¿Solamente la victoria capitalista provee de la difuminación de las fronteras nacionales para el estudio de la historia? La respuesta tentativa es no, más cuando existen experiencias históricas no capitalistas que han usado mecanismos distintos para alcanzar un marco global/transnacional. Si fuese en este 302 Christopher Alan Bayly et. al, «AHR conversation: On transnational history», American Historical Review 111, n.º 5 (2006): 1443, https://doi.org/10.1086/ahr.111.5.1441. 303 Bayly et. al, «AHR conversation», 1443-1445. 304 Bayly et. al, «AHR conversation», 1460. 305 Omar Acha, «Transnacional y global: la crítica del concepto de historia ante la emergencia de la historiografía posnacional», Ayer. Revista de Historia Contemporánea 94, n.º 2 (2014): 122, https://www.revistasmarcialpons.es/revistaayer/article/view/transnacional-y-global. 306 Acha, «Transnacional y global», 129. 91 sentido, la proyección de los nuevos movimientos sociales transnacionales no se habría dado en contextos previos a 1990. El exceso de presentismo parece hacer olvidar experiencias previas ―sin ser lejanas― donde actores desarrollaron lógicas diversas, con un fundamento histórico propio —desde la teoría o las proyecciones ideológicas propias—. También se reconoce que lo transnacional que no es necesariamente una idea novedosa en la historia, ya que los proyectos historiográficos del siglo XX con vocación de globalidad y universalidad consideraron la importancia de sujetos y espacios de análisis novedosos que no dieran por supuestos elementos como periodificaciones y temporalidades. Sin embargo, las proyecciones contemporáneas de transformación identitaria y de una cultura internacional dan nuevos espacios de comprensión de lo transnacional, ligado a la par con elementos teóricos y epistemológicos de la historia ―el conocimiento histórico y la superación del proyecto moderno de la historia como metarrelato nacional del progreso―. Esto, en perspectiva, pone en una nueva óptica el trabajo más allá de las fronteras nacionales, donde lo transnacional es central para un trabajo con escalas y actores diversos.307 Por lo tanto, la historia transnacional se puede entender, operacionalmente, como aquella donde las acciones de diversos actores no gubernamentales se establecen en un marco de dinámicas transfronterizas, en diálogo y apoyo con otros sujetos. Estas formas de acción, por lo tanto, tienen como finalidad crear y potenciar nexos, además de incidir en otros actores ante demandas específicas. Y posee un carácter histórico político ya que va más allá de las relaciones de poder clásicas como la relación entre Estados.308 En este sentido, se reconoce que la importancia de los movimientos y circulaciones es un foco para tener en consideración en esta historia, además de la superación de las nacionales como eje de la «alta política», en casos como los de la izquierda chilena309 y de otros países, especialmente en aquellas organizaciones cuyos focos internacionalistas y de solidaridad 307 Carmen De la Guardia y Juan Pan-Montojo, «Reflexiones sobre una historia transicional», Studia Historica. Historia Contemporánea 16 (2010): 26-28, https://revistas.usal.es/index.php/0213- 2087/article/view/5865. 308 Moyano Barahona, «La Historia Política», 228. 309 Claudio Pérez Silva, «Hacía una historia de la izquierda chilena desde una perspectiva transnacional: La vía chilena al socialismo y los procesos políticos latinoamericanos, 1952-1970», Izquierdas, n.º 48 (2019): 25-26, https://dx.doi.org/10.4067/S0718-50492019000400022. 92 son centrales en su entendimiento con otras realidades y de influencia en la forma en que establecen sus políticas internas de legitimación política.310 Por lo tanto, desde actores transnacionales como fueron las organizaciones comunistas en países en donde no tuvieron acceso a puestos gubernamentales, como España, las redes de solidaridad política con Chile fueron un mecanismo en que se demostró las dimensiones espaciales internacionales y nacionales, la difuminación fronteriza en los apoyos, el peso interno de los repertorios y acciones en los contextos domésticos, el diálogo con el exilio y con otras organizaciones partidistas y el foco antidictatorial como discurso común entre experiencias nacionales distintas. Esta dinámica se enmarca no solamente en la circulación y conexiones, sino en el campo de las relaciones, que también son centrales desde la concepción transnacional al configurar la base de elementos tales como la movilización.311 Además, se genera una lógica particular de experiencias compartidas, de historias entrecruzadas recíprocas312 que se enmarcan en los elementos comunes y explican la pertinencia de la solidaridad como discurso y actividad. Por ende, no es un sentido de historia diplomática o de teoría de las relaciones internacionales sobre actores no gubernamentales, es entender el peso de la solidaridad y cómo se manifestó una expresión de la lucha antifranquista. Es desde el actuar del PCE y el PSUC, de los nexos con la experiencia chilena y en cómo estas relaciones transnacionales respondieron a lógicas que van más allá de las aperturas y facilidades de un sistema global que se pueden dar con mayor fuerza, incluso en contextos autoritarios de restricciones, en función de los objetivos compartidos por las organizaciones comunistas. 310 Bracke, Which socialism, 21. 311 Saunier, The Palgrave, 80. 312 Jürgen Kocka, «Comparison and beyond», History and Theory 42 (2003): 42, https://dl1.cuni.cz/pluginfile.php/1075801/mod_resource/content/1/Kocka%20J%C3%BCrgen%20- %20C omparison%20and%20Beyond.pdf. 93 PRIMERA PARTE 94 CAPÍTULO 1. ORÍGENES DE LAS RELACIONES DE SOLIDARIDAD ENTRE CHILE Y ESPAÑA (1930-1970) Las dinámicas de solidaridad política existentes entre Chile y España, especialmente desde las izquierdas comunistas, son necesarias que las expliquemos y analicemos desde una perspectiva procesual. El motivo central de esta opción es entender que el fermento de la cooperación, que comenzó a inicios de la década de 1970 en el seno del PCE y el PSUC, no surgió solamente desde una excepcionalidad. Por el contrario, se cimentó en una temporalidad proveniente desde la década de 1930, abarcando por lo menos 40 años del siglo XX. Junto a esta permanencia, las direccionalidades fueron cambiando, demostrando el marco relacional de las acciones de apoyo ante causas que generaron empatías y compromisos políticos mutuos de identificación. Si tras el 11 de septiembre de 1973 Chile fue el foco solidario, después del golpe de Estado de 1936 y la consiguiente guerra civil, España lo fue para las militancias y orgánicas izquierdistas chilenas. Estas lógicas nos evidencian el sentido de reciprocidad existente en torno a elementos centrales dentro de las culturas políticas partidistas, a las reflexiones sobre la defensa de la democracia y a las visiones sobre justicia social desde proyectos alternativos, los que fueron segados desde sectores privilegiados ligados al mundo conservador. La deriva autoritaria, con un signo abiertamente de derechas en la España franquista y el Chile de Pinochet, fueron la contraposición a las políticas de izquierdas y dieron pie a la generación de redes de apoyo mutuo en los momentos más álgidos de cada uno de estos países. Por tanto, en este capítulo abordaremos los antecedentes de la solidaridad entre Chile y España, centrándonos en aquella proveniente desde el país sudamericano hacia la causa republicana hispana. Es primordial explicar desde un prisma de mayor temporalidad los inicios de este fenómeno, generando un marco que nos permita clarificar el relato existente desde la cooperación y que, posteriormente, se hizo patente desde las acciones realizadas por el PCE y el PSUC en sus actividades a favor del pueblo chileno tras el golpe de Estado cívico-militar de 1973. 95 1.1. A modo de apresto: los inicios de la década de 1930 y sincronía en el fin de dictaduras Chile y España, a la luz de la década de 1930, se encontraron en contextos complejos en su vida política, social, económica y política. Las dificultades dadas en un marco global marcado por la Gran Depresión de 1929 y la crisis del liberalismo se hizo patente en ambos países, de diversas maneras, pero demostrando la fragilidad democrática y un escenario desafiante para los movimientos de izquierdas. Partiendo por el caso chileno, el inicio de la década estuvo marcado por el paso de una dictadura a un proceso de inestabilidad política, que desembocó en una posterior estabilidad institucional que fue parte del sistema político hasta 1973. Así, desde 1927 a 1931, Chile estuvo gobernado por el general Carlos Ibáñez del Campo, cuyo mandato se caracterizó por elementos propios de un régimen dictatorial. Ganó la elección presidencial del 22 de mayo de 1927, con el 96,7% de los votos emitidos, equivalente al 76,6% del padrón de inscritos.313 La particularidad antidemocrática de su victoria fue el ser la única candidatura oficial en los comicios. Sectores de la derecha conservadora, centro (Partido Radical de Chile [PRCh]) e izquierda (PCCh) levantaron candidaturas, pero todas ellas fueron testimoniales y críticas de la situación política que llevó al poder al militar chileno. Su gobierno se caracterizó por fundarse en el ideario del orden público y la salvación nacional, enfocada principalmente en la persecución contra el comunismo y el anarquismo, además del fortalecimiento de nuevos mecanismos de control policial, como el cuerpo de Carabineros de Chile (creado antes de las elecciones presidenciales y del que fue general director) y la censura de la prensa.314 Del mismo modo, sus políticas estuvieron enmarcadas en principios corporativistas, utilizando la nueva Constitución de 1925 hacia un eje centralista, con intervención en ciertos sectores de la economía, en función de su particular interpretación del Estado, dotando a la par una nueva legislación en el ámbito laboral y una administración local dependiente del Ministerio del Interior.315 313 Jorge Rojas Flores, La dictadura de Ibáñez y los sindicatos (1927-1931) (Santiago de Chile: DIBAM, 1993), 18-19. 314 Rojas Flores, La dictadura de Ibáñez, 23-45. Respecto a los mecanismos de represión, el autor los aborda detalladamente cuando fueron en contra de sindicatos, organizaciones sociales y otros actores opositores al ibañismo, mediante campos de detención y relegaciones. 315 Gabriel Salazar y Julio Pinto, Historia Contemporánea de Chile I. Estado, legitimidad y ciudadanía (Santiago de Chile: LOM Ediciones, 1999), 48-49. 96 Justamente, el desarrollo de una legalidad en torno a los derechos sociales por parte Ibáñez le otorgaron un carácter especial a su mandato, ya que generó condiciones de apoyo social relacionadas a las simpatías de partidos que estaban en el eje de la izquierda —Partido Democrático— y desde un «ibañismo obrero», con organizaciones como la Unión Social Republicana de Asalariados de Chile, al igual que en entidades obreras enraizadas en el mutualismo surgido a fines del siglo XIX, como mecanismo de acción de los trabajadores.316 Sin embargo, los graves efectos de la Gran Depresión en Chile junto al aumento de la movilización social marcaron el declive y el fin de la dictadura ibañista. La crisis económica golpeó con fuerza al país andino, evidenciado en el hecho que su economía fue la más afectada en el hemisferio occidental.317 Así, entre 1929 y 1933, los datos demostraron la crítica situación interior: el valor total de las exportaciones cayó en un 84%, mientras que las importaciones se redujeron al 87%. Esta debacle fue acompañada por el acceso a financiamiento internacional, disminuido por la situación externa, lo que tuvo un efecto interno a nivel de la contracción de la actividad, con el consiguiente aumento de la cesantía y la deflación de precios.318 En este sentido, el sector productivo más afectado fue el minero, columna vertebral de la economía chilena. Tanto el salitre como el cobre, principales fuentes de exportaciones de materias primas, sufrieron caídas estrepitosas en sus números. Especialmente, en el caso del nitrato, sus exportaciones en toneladas cayeron un 88% entre el período 1920-27 a 1933 versus al 38% de contracción del cobre319. Este brusco descenso implicó que sus valores combinados bajaran en un 89% para 1932, al ser comparado con el trienio 1927-1929.320 Los efectos sociales y políticos de la crisis en Chile fueron inmediatos. La movilización contra Ibáñez, especialmente desde las organizaciones estudiantiles universitarias, empleados públicos y profesionales,321 fue masiva. Además, los trabajadores reunidos en 316 Julio Pinto Vallejos «¡La cuestión social debe terminar! La dictadura de Ibáñez en clave populista», Historia 53, n.º 2 (2020): 621-622, http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942020000200591. 317 Drake «Chile», 224. 318 José Díaz-Bahamonde, «De la Gran Depresión hasta la Segunda Guerra Mundial (c. 1930-1947)», en Historia económica de Chile desde la Independencia, ed. por Manuel Llorca-Jaña y Rory Miller (Santiago de Chile: RIL editores, 2021), 154-155. 319 Díaz-Bahamonde, «De la Gran Depresión», 155. 320 Drake, «Chile», 225. 321 Drake, «Chile», 225. 97 organizaciones no ibañistas se plegaron a las manifestaciones a partir del 1 de mayo de 1931, posibilitando cierta liberalización del régimen, permitiendo que los dirigentes relegados retornaran sus lugares de origen.322 Finalmente, tras la jornada de protestas llevada a cabo en las principales ciudades de Chile, Ibáñez del Campo renunció a la presidencia el 26 de julio. En palabras de Jorge Rojas, el fin de la dictadura ibañista no responde solamente a la movilización social, que actuó como detonante, sino que: «ciertamente, el principal factor condicionante fue la crisis económica, con su secuela de cesantía, agudizada por la política económica (sobre todo monetaria) del gobierno, incapaz de paliar la falta de recursos. A esto último había ayudado la actividad conspirativa del grupo encabezado por Alessandri en Francia».323 Por su parte, España a inicios de la década de 1930 también estaba en un proceso de crisis de su propio régimen autoritario. La dictadura de Primo de Rivera para fines de 1929 e inicios de 1930 estaba en una etapa crítica, a partir de la falta de apoyos internos de grupos que le fueron cercanos, como las organizaciones católicas a nivel social y político, además de las patronales, sumado a su incapacidad de lograr consensos generados por la crisis interna a nivel político y constitucional,324 y la abierta la falta de apoyo del rey Alfonso XIII. Este escenario posibilitó su dimisión el 28 de enero de 1930, siendo su cargo ocupado por el general Dámaso Berenguer.325 El período de la llamada «dictablanda», caracterizado por el aumento de sentimiento republicano, incluso en sectores de derecha y antiguos monárquicos, tuvo como demostración el Pacto de San Sebastián de las fuerzas republicanas, así como el fallido levantamiento de Jaca de diciembre de 1930.326 Ante esta situación y la pérdida de apoyos monárquicos, Berenguer dimitió el 14 de febrero de 1931, dando paso al gobierno del almirante Aznar, quien convocó a elecciones municipales para el 12 de abril de 1931.327 322 Rojas Flores, La dictadura de Ibáñez, 167. 323 Rojas Flores, La dictadura de Ibáñez, 170-171. 324 Carmen González Martínez, «La dictadura de Primo de Rivera: una propuesta de análisis», Anales de Historia Contemporánea 16 (2000): 404-407, https://revistas.um.es/analeshc/article/view/57381. 325 Miguel Ángel Giménez Martínez, «La representación política en España durante la dictadura de Primo de Rivera», Estudos Históricos 31, n.º 64 (2018): 146, https://doi.org/10.1590/S2178-14942018000200002. 326 José Manuel Vera Santos, Primo de Rivera: de la monarquía decadente a la «deseada» república (Madrid: Dykinson, 2018), 85-86. 327 Vera Santos, Primo de Rivera, 87-89. 98 Los resultados de las votaciones de abril marcaron un quiebre en la historia política española. Los positivos resultados para los republicanos en las capitales de provincia levantaron un fuerte movimiento por el reemplazo a la monarquía como forma de Estado. Ante esta situación, y el fracaso de las negociaciones de los monárquicos, se creó un gobierno provisional. Pese a intentar aplacar las movilizaciones, las manifestaciones republicanas se multiplicaron. Finalmente, el rey optó por la vía del exilio, sin renunciar a su derecho a la corona y la Segunda República quedó instaurada el 14 de abril de 1931.328 Durante el contexto previo a la crisis de las dictaduras, podemos establecer que la relación entre los gobiernos de Ibáñez del Campo y Primo de Rivera fue de acercamiento entre ambos países, especialmente evidenciado por diversos acuerdos alcanzados. Desde lo diplomático, hubo un ascenso de las legaciones al rango de embajadas, demostrando la sintonía entre los dos regímenes, que también se hizo patente en apoyos militares. Otro eje fue el económico, focalizado en el interés español por las exportaciones de salitre chileno a España como elemento fundamental para su desarrollo agrícola.329 Por lo tanto, se conformó una cordialidad particular, que se vio frenada por los procesos internos de cada uno de los países, con nuevos escenarios políticos de movilización y democratización. 1.2. La Segunda República y su impacto en Chile A partir del advenimiento de la Segunda República y los posteriores hechos de España, se conformó en el mundo de las izquierdas europea y americana un gran impacto, que marcó a una generación de militantes y simpatizantes en la importancia esencial de la democracia, la revolución social330 y el antifascismo. Específicamente, en el caso chileno, la reacción de las izquierdas ante los hechos peninsulares fue a nivel de participación, 328 Julio Gil Pechorromán, Historia de la Segunda República Española (Madrid: Editorial Biblioteca Nueva, 2014), 44-45. 329 Juan Luis Carrellán Ruiz, «Las relaciones de dos regímenes autoritarios: España y Chile durante los gobiernos de Primo de Rivera e Ibáñez del Campo», Revista de Historia Social y de las Mentalidades 14, n.º 1 (2010): 62-63, https://www.revistas.usach.cl/ojs/index.php/historiasocial/article/view/81. 330 Hobsbawm, Historia del siglo, 162. 99 discusiones, acciones y en la conflictividad política que se generó en sus márgenes territoriales, en especial contra los sectores conservadores, que se evidenció a partir del inicio de la Segunda República. Las noticias sobre el cambio de forma de Estado en España tuvieron un impacto inmediato. Como mencionamos anteriormente, las relaciones con Chile durante el período de sus dictaduras estuvieron marcadas por las cercanías, especialmente por el intercambio comercial y la generación de acuerdos bilaterales, con eje en la exportación desde la región sudamericana de salitre.331 Sin embargo, la caída de la dictadura de Primo de Rivera y la etapa previa a la proclamación de la Segunda República, puso en pausa las relaciones comerciales, además de la necesidad de observar los cambios políticos en el país peninsular. Pese al descontento de Ibáñez por los cambios en la nación hispánica, hubo un rápido reconocimiento a la Segunda República por parte de su gobierno.332 A la par, las visiones en el territorio chileno ante una república en la península tuvieron un fuerte impacto tanto en las fuerzas políticas chilenas como en la colonia española residente. 1.2.1 La colonia española en Chile ante la Segunda República Respecto a los inmigrantes españoles, su presencia en Chile comenzó a ser notoria a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Sin embargo, no fue un destino masivo, a diferencia del caso argentino o en el Caribe. La situación geográfica chilena, que obligaba el paso por el Estrecho de Magallanes, el escaso peso económico del país del Cono Sur en las relaciones con la antigua metrópoli, y las diferencias políticas evidenciadas en el conflicto de 1866 que enfrentó a Chile y Perú contra España, con el consiguiente rompimiento de relaciones diplomáticas entre los países estudiados hasta 1883, incidieron inicialmente en la poca presencia hispana.333 Una vez superadas las diferencias políticas entre ambas 331 Juan Luis Carrellán Ruiz, «Las relaciones entre Chile y España durante la era del salitre (1883-1936)», en Emigración y relaciones bilaterales España-Chile (1810-2015), dir. por José Manuel Azcona Pastor (Madrid: Dykinson, 2016), 123. 332 Carrellán Ruiz, «Las relaciones entre Chile y España», 125. 333 Pablo Sapag, Chile, frente de combate de la Guerra Civil española (Valencia: Centro Francisco Tomás y Valiente, UNED Alzira-Valencia, 2003), 23. 100 naciones, la migración española aumentó a inicios del siglo XX. Si bien su número siguió siendo limitado en cantidad —entre 35.000 y 60.000 personas según diversas estadísticas— su papel estuvo ligado especialmente a la creación de diversas organizaciones con distinciones propias de sus diversos orígenes regionales y nacionales dentro de España.334 Con la instauración de la Segunda República, la colonia española en Chile se posicionó políticamente ante estos cambios en su país de origen. Además de la relación con España, su accionar también estuvo definido por la situación política interna del país sudamericano a inicios de la década de 1930, tras el fin de la dictadura de Ibáñez. La caída del gobernante chileno no supuso el restablecimiento institucional en el territorio, sino un período de inestabilidad de más de un año, que derivó en gobiernos cortos y sucesivos, destacando hitos como el gobierno de Juan Esteban Montero, la efímera República Socialista de junio de 1932 encabezada por el oficial de la Fuerza Aérea, Marmaduke Grove, el gobierno de los 100 días de Carlos Dávila, un golpe de Estado en su contra y el llamado a elecciones para fines de 1932.335 La victoria del derechista Arturo Alessandri Palma, quien ya había sido presidente en el ciclo 1920-1925, supuso el inicio de un nuevo espacio de estabilidad institucional, que permitió a la colonia española, influida por las condicionantes internas chilenas, fortalecer su posicionamiento ante la República desde las veredas opuestas del conservadurismo y el progresismo.336 En este sentido, la mayoría de la colonia hispana en Chile reaccionó contra la Segunda República, mientras una minoría celebró este cambio. En general, esta división tuvo un fuerte componente de clase, en tanto que los españoles más ricos se posicionaron antagónicamente, mientras que los apoyos provinieron desde los sectores populares de la comunidad hispana.337 De esta manera, durante 1931, el antirrepublicanismo se expresó utilizando como caja de resonancia a la prensa conservadora chilena de la época. Personajes como José Navasal y Mendiri encabezaron las proclamas contra la República, especialmente contra el gobierno de Manuel Azaña y su política religiosa. En oposición, 334 Sapag, Chile, frente de combate, 24-26. 335 Drake, «Chile», 225-226. 336 Fabián Almonacid Zapata, «Españoles en Chile: reacciones de la colectividad frente a la República, Guerra Civil y Franquismo (1931-1940)», Revista Complutense de Historia de América 30 (2004): 153. https://revistas.ucm.es/index.php/RCHA/article/view/RCHA0404110149A. 337 Almonacid Zapata, «Españoles en Chile», 159. 101 Eutiquio del Barrio y Miguel Albornoz, presidentes del Centro Familiar Español y del Ateneo Pablo Iglesias, respectivamente, fueron las principales voces del republicanismo progresista. Un rol particular jugó el embajador español Ricardo Baeza, quien tuvo que hacer frente a las presiones clericales y conservadoras de los sectores contrarios a la República, además de evidenciar su preocupación respecto a que Chile se transformase en un foco internacional de la oposición más reaccionaria. Con este fin, tuvo fuertes apoyos de los sectores progresistas y de izquierdas de la colectividad española en Chile.338 Tras la llegada al poder de Alessandri, la conflictividad entre los bandos de la colonia hispana disminuyó. Si bien el nuevo gobierno chileno tuvo mayor cercanía con los sectores conservadores, permitiendo una tolerancia hacia ellos, la visión española en Chile fue de pragmatismo: había que ser o parecer republicano, especialmente a nivel de negocios.339 Estas posturas coincidieron con la llegada al gobierno español de Alejandro Lerroux, en alianza con la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), lo que apaciguó los ánimos peninsulares en Chile, con una paulatina aceptación del sistema republicano.340 1.2.2 La sociedad chilena ante la Segunda República Mientras tanto, la sociedad chilena también se posicionó ante la Segunda República. Desde la derecha conservadora, los periódicos El Diario Ilustrado y El Mercurio cumplieron un rol clave no solo para el antirrepublicanismo español, sino en cómo la derecha chilena se alineó con esta postura, a la par de la Iglesia Católica, que veía el caso hispano como un avance del comunismo y la destrucción del orden tradicional, con un riesgo de ser replicado en Chile.341 En contrapartida, el mundo laico y de izquierdas chileno optó por plegarse en apoyar a la Segunda República. Sectores radicales chilenos lo demostraron en el contexto de las pugnas clericales de 1931-1932, mediante la Liga de Acción Anticlerical y la solidaridad 338 Almonacid Zapata, «Españoles en Chile», 161-164. 339 Almonacid Zapata, «Españoles en Chile», 167. 340 Carrellán Ruiz, «Las relaciones entre Chile y España», 126. 341 Almonacid Zapata, «Españoles en Chile», 161. 102 con el embajador español contra los ataques de Jesús Navasal en la publicación Acción Española.342 Por su parte, el feminismo chileno también se posicionó a favor de los cambios de las izquierdas hispanas. En este sentido, el movimiento feminista tomó los argumentos surgidos en la España republicana como elementos centrales para la discursividad interna.343 Componentes propios de la ampliación de derechos de la mujer en España como el derecho a voto, su participación en puestos de poder, los logros sociales y económicos, además de la construcción de una nueva imagen de femineidad, tuvieron un eco directo en Chile.344 En las diversas expresiones del feminismo del país andino, figuras como Clara Campoamor y otras mujeres destacadas se transformaron en ejes centrales del actuar político. Desde sectores moderados se resaltaron a estas figuras desde un ideal tradicional de la mujer, mientras que el feminismo de izquierda, encarnado en el Movimiento Pro-Emancipación de la Mujeres de Chile (MEMCh), destacó a la comunista Dolores Ibárruri tanto en su importancia dentro del discurso de clase, ampliándolo a elementos como la participación política y la constitución de la mujer como sujetos con opinión.345 Desde estos elementos de relaciones ya existentes entre Chile y España, uno de los hitos que marcó un mayor acercamiento y atención a nivel de análisis fue la constitución de la política de los frentes populares. El avance del fascismo y el nacionalsocialismo en Europa tuvo un efecto directo en las políticas del comunismo, expresadas desde la Internacional Comunista (Komintern) y el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS). En 1935, en el VII Congreso del Komintern, se decidió una modificación en la política de los partidos comunistas, desde la noción de «clase contra clase» hacia las alianzas en los frentes populares.346 Esta postura, según las conclusiones del congreso, se debía basar en la formación de frentes de unidad de la clase obrera que liderasen la formación de los frentes populares antifascistas, que a su vez permitiesen la posibilidad abierta de alianzas y cooperaciones electorales con partidos políticos progresistas y el 342 Almonacid Zapata, «Españoles en Chile», 164-165. 343 Claudia Montero, «El discurso feminista en Chile y las imágenes de la mujer en la República», Estudos Feministas 25, n.º 2 (mayo-agosto, 2017): 778, https://doi.org/10.1590/1806-9584.2017v25n2p777. 344 Montero, «El discurso feminista», 782-784. 345 Montero, «El discurso feminista», 784-785. 346 Sergio Grez Toso, «El Partido Comunista de Chile y la génesis del Frente Popular (1934-1937)», en Izquierdas, n.º 49, (2020): 4522, http://www.izquierdas.cl/images/pdf/2020/n49/art212_4505_4563.pdf. 103 ingreso de comunistas a gobiernos considerados burgueses.347 Pese a la promoción dada desde Moscú, los frentes populares no fueron una política masificada a nivel mundial, sino más bien una expresión restringida a algunas experiencias nacionales, destacando los casos de Francia, España y Chile. En cada una de ellas se manifestaron sus propios bemoles en la formación de alianzas, las dificultades y en el papel jugado por los partidos comunistas, que en la práctica implicaron dejar de lado la idea de los frentes de las clases trabajadoras y centrarse en la retórica antifascista, a la par del enfrentamiento electoral contra las fuerzas de derecha.348 Pese a las dificultades y el análisis crítico a la formación de los frentes populares, es necesario que relevemos el efecto que tuvieron en las experiencias solidarias entre Chile y España. La victoria en este último país del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936 causó un particular interés en las filas de las izquierdas chilenas. Este enfoque no estuvo tanto en la lectura antifascista, porque las diferencias contextuales entre la Europa de la década de 1930 y Chile349 evidenciaron estos escenarios disímiles, debido a que en el país andino las fuerzas de extrema derecha fueron residuales y a nivel electoral solamente tuvieron presencia en el Movimiento Nacional Socialista, encabezado por Jorge González von Marees. Pese a estas distinciones, la formación y consolidación del Frente Popular chileno en la primera mitad de 1936 fue efectiva, estableciendo al PRCh, Partido Socialista de Chile (PSCh) y al PCCh como sus principales agentes partidistas, en conjunto con organizaciones como la Confederación de Trabajadores de Chile (CTCh), el Frente Araucano y el MEMCh.350 En este sentido, las victorias en Francia y España fueron esenciales en una euforia popular que llegó a Chile y posibilitó esta alianza,351 tal como lo destacaron los mismos comunistas. En un informe sobre los avances de la constitución del Frente Popular, el secretario general del PCCh, Carlos Contreras Labarca, indicó que: 347 Tim Rees, «The Popular Fronts and the Civil War in Spain», en The Cambridge History of Communism. Volume I. World Revolution and Socialism in One Country, 1917-1991, ed. por Silvio Pons y Stephen A. Smith (Cambridge: Cambridge University Press, 2017), 260-261. 348 Rees, «The Popular Fronts», 262. 349 Rodrigo Henríquez Vásquez, «Estatismo y politización en el frentepopulismo chileno: 1932-1948» (tesis doctoral, Universitat Autònoma de Barcelona, 2012), 33-34, https://hdl.handle.net/10803/117446. 350 Grez Toso, «El Partido Comunista», 4554. 351 Grez Toso, «El Partido Comunista», 4552. 104 Bajo la presión enorme de las masas populares que anhelan ardientemente la unidad, ante los triunfos del Frente Popular en España, Francia y México, etc., y como consecuencia también de nuestro trabajo de propaganda y agitación, el movimiento nacional libertador ha tomado un gran impulso. La última huelga ferroviaria y las luchas posteriores, reforzaron y aceleraron este impulso. El Estado de sitio no ha podido detenerlo. La amenaza de facultades extraordinarias, ha ayudado a darle más fuerzas. Se han declarado ya a favor del Frente Popular: a) los partidos Socialista, Radical Socialista, Democrático y las asambleas más importantes del P[artido] Radical, que es el más grande del país; b) algunas asambleas del Partido Demócrata, que forma parte del Gobierno; c) numerosas organizaciones sindicales y populares; d) algunas personalidades notables.352 De esta manera, la configuración de esta nueva alianza se conformaba a partir del ejemplo, entre otros, de España. Sin embargo, la conflictividad hispana abrió nuevas aristas hacia la solidaridad con las izquierdas, dado los nuevos desafíos que comenzaron por el intento de finalización de la Segunda República, mediante el complot militar, por parte de las fuerzas reaccionarias en la península. 1.2.3 Golpe de Estado de julio de 1936 y Guerra Civil: nuevos espacios relacionales entre las izquierdas chilenas y españolas Pese al entusiasmo por la victoria del Frente Popular español, el golpe de Estado de julio de 1936 generó un desconcierto que se transformó en apoyo por sus pares chilenos. La sublevación militar que derivó, desde su fracaso, en la Guerra Civil, caló hondo en los sectores progresistas chilenos que se abanderaron con la causa republicana, a la par de las fuerzas conservadoras que plegaron sus apoyos a los sectores golpistas. En este sentido, las posturas políticas chilenas se constituyeron bajo dos ejes: las izquierdas que vieron en el golpe de Estado contra el gobierno republicano una expresión del avance del fascismo, mientras que la derecha conservadora consideró que los hechos de julio de 1936 y el posterior conflicto interno español era una forma de frenar al expansionismo comunista.353 Así, la prensa de derecha chilena se posicionó abiertamente contra el Frente Popular español, considerando que: 352 Olga Ulianova y Alfredo Riquelme Segovia, ed., Chile en los archivos soviéticos 1922-1991. Tomo 3. Komintern y Chile 1935-1941 (Santiago de Chile: Centro de Investigaciones Diego Barros Arana, 2017), 307. 353 Matías Barchino Pérez y Jesús Cano Reyes, Chile y la guerra civil española. La voz de los intelectuales (Madrid: Calambur Editorial, 2013), 26. 105 La gran masa de la población española quiere orden; es posible que el sector mayoritario apeteciera un «nuevo orden», pero en todo caso un orden. La llegada al poder supremo del «frente popular» no le dado ese orden. Al contrario, esa victoria política ha sido el punto de partida de desórdenes y perturbaciones tanto en el orden social como en el orden económico […]. Las críticas y las interpelaciones de las derechas resultaban, en este ambiente, de una dura eficacia política. Entonces se acalló la prensa. Y después del asesinato de Calvo Sotelo se llevó ese amordazamiento de opiniones a las propias Cortes, decretando su temporal clausura. En este ambiente caótico sobre el cual no gravita ninguna autoridad unánimemente respetada y donde las masas embriagadas de odios y rencores dominan a sus conductores de ayer, se ha producido el movimiento armado que partiendo desde la periferia de la Península se adentra, entre éxitos y resistencias sangrientas, en el corazón del territorio de la República.354 El carácter del orden necesario frente al caos provocado por las políticas de izquierdas, la lucha de clases y el odio eran elementos que justificaban el apoyo a la reacción en España. Del mismo modo, era una advertencia interna respecto al papel de un frente popular en el gobierno. El Mercurio fue uno de los elementos de la prensa que sirvió como portavoz de la causa sublevada dentro de los medios de comunicación más tradicionales de Chile355 y de oposición interna a la confluencia de los sectores progresistas. A su vez, las fuerzas políticas de derecha redujeron sus apoyos a nivel público hacia los sectores militares hispanos, especialmente por la situación política interna,356 aunque el gobierno de Alessandri —formado por los partidos Conservador y Liberal—, mostró su favoritismo por los sublevados.357 Del mismo modo, se desarrollaron apoyos de otros sectores representativos del sentir conservador chileno, como las simpatías desde el minoritario sector filofalangista chileno representado en el Movimiento Nacional Socialista, mientras, la Iglesia Católica chilena se plegó a sus pares españoles, apoyando a los sublevados desde los púlpitos, otorgando espacio en los colegios de élite bajo su control para actos, entre otras medidas de abierto posicionamiento desde el inicio de la Guerra Civil.358 354 Barchino Pérez y Cano Reyes, Chile y la guerra civil española, 246. 355 Sapag, Chile, frente de combate, 105-106. El autor detallas las posturas de El Mercurio y otras publicaciones de la prensa conservadora respecto a la guerra civil española. 356 Sapag, Chile, frente de combate, 103-105. 357 Almonacid Zapata, «Españoles en Chile», 170. 358 Sapag, Chile, frente de combate, 106-108. 106 Por su parte, la izquierda chilena condenó inmediatamente el golpe de Estado y el papel de los sublevados. Desde la prensa ligada a los partidos y organizaciones del Frente Popular, como La Hora, La Opinión y Frente Popular,359 se multiplicaron los mensajes de apoyo a la causa republicana y del Frente Popular español. Del mismo modo, emergieron diversas instancias de solidaridad con la causa republicana, algunas impulsadas desde la Embajada hispana en Chile, representada por el republicano Rodrigo Soriano. Destacaron el caso del Comité Pro España Republicana o la Alianza Libertadora de la Juventud, que en su papel de sección juvenil del Frente Popular chileno prestó apoyo a campañas de envío de víveres a la península, campañas de solidaridad e incluso como escolta miliciana del embajador español. También tuvieron un papel importante el Comité Pro Cruz Roja Española, la Liga de los Derechos del Hombre de Valparaíso, la Asociación de Amigos de España de Valparaíso, el MEMCh, entre otras organizaciones.360 La intelectualidad chilena, en gran parte, se expresó a favor del republicanismo español. La mayor organización en este ámbito fue la Alianza de Intelectuales de Chile. Esta formación, fundada en 1937, fue constituida como la sección chilena de la Alianza de Intelectuales en Defensa de la Cultura —o Congreso de Escritores Antifascistas—. En su creación destacó la figura de Pablo Neruda, retornado desde España en 1937 después de su trabajo diplomático, al igual que otros intelectuales como el socialista Julio Barrenechea y Lucila Durán. La Alianza tuvo como medio de difusión la revista literaria Aurora de Chile, que funcionó entre 1938 y 1940, cuyo manifiesto central fue la denuncia contra el avance del fascismo en España y en el mundo, además de promover la necesidad de frenarlo en el contexto chileno.361 Además de las posturas internas, hubo otras tensiones fuera de las fronteras chilenas respecto a los hechos españoles. Más allá del posicionamiento del gobierno de Alessandri 359 Almonacid Zapata, «Españoles en Chile»,192; Barchino Pérez y Cano Reyes, Chile y la guerra civil española, 35-36; Sapag, Chile, frente de combate, 93-94. Los autores detallan los nexos partidistas, que respectivamente fueron con el radicalismo chileno, sectores socialistas y comunistas, destacando el apoyo económico que recibió el frente popular chileno desde la Embajada de España en Chile. 360 Sapag, Chile, frente de combate, 95-103. 361 Fabio Moraga Valle y Carla Peñaloza Palma, «España en el corazón de los chilenos. La alianza de intelectuales y la revista Aurora de Chile», Anuario colombiano de Historia social y de la cultura 38, n.º 2 (julio-diciembre, 2011): 55-81, http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0120- 24562011000200004&lng=en&tlng=es. 107 sobre el golpe de Estado y la Guerra Civil, la situación más delicada se vivió en torno a la Embajada de Chile en España. La representación diplomática estaba liderada por el embajador Aurelio Núñez Morgado, quien tras el estallido de la guerra asumió una política de recepción de asilados en las instalaciones chilenas en Madrid. Esta política, tomada de manera individual y sin instrucciones desde el gobierno de Alessandri, permitió la protección de simpatizantes del levantamiento de julio de 1936, entre ellos sacerdotes, falangistas, nobles y militantes de derechas.362 La crisis de los refugiados alimentó tensiones entre los gobiernos de Alessandri y Francisco Largo Caballero, aunque Chile no se posicionó abiertamente contra el republicanismo ni reconoció al bando sublevado en el poder, manteniendo una tenue neutralidad. Sin embargo, la alta diplomacia chilena, cercana al conservadurismo, no ocultaba sus simpatías hacia las derechas españolas. Uno de los casos paradigmáticos fue el de Agustín Edwards Mac- Clure, representante chileno en Londres y fundador de El Mercurio de Santiago, quien no dudo en dar su preferencia pública en contra de los republicanos363 y en adherir a la política de asilo de Núñez Morgado. El embajador chileno tuvo un nivel de protección que influyó en su decisión de mantener la sede diplomática del país andino en Madrid durante el conflicto, siendo el decano del cuerpo diplomático y asumiendo los intereses de los países que habían reconocido al bando sublevado en el gobierno español.364 Pese a su rol activo en el asilo, Núñez Morgado finalizó su rol como embajador tras el incidente de Manises de 1937, que implicó su expulsión de España.365 Sin embajador formal, el mando de la legación chilena recayó en el encargado de negocios, Carlos Morla Lynch, que mantuvo la política de asilo centrada en simpatizantes de la sublevación. De 362 Cristián Garay Vera, «Las relaciones internacionales bilaterales España-Chile (1936-1990)», en Emigración y relaciones bilaterales España-Chile (1810-2015), dir. por José Manuel Azcona Pastor (Madrid: Dykinson, 2016), 155-156. 363 Moraga Valle y Peñaloza Palma, «España en el corazón», 66-67. 364 Garay Vera, «Las relaciones internacionales», 158. 365 Juan Eduardo Vargas, Juan Ricardo Couyoumdjian y Carmen Gloria Duhart, España a través de los informes diplomáticos chilenos. 1929-1939 (Santiago de Chile: Ministerio de Relaciones Exteriores, 1994), XXXII-XXXIII. Los autores explican este hecho, el que fue originado por la revisión de las valijas de Núñez Morgado por parte de las autoridades republicanas, que implicó la pérdida de un avión que lo trasladaría a París. Ante esta situación, el embajador chileno protestó ante el Ministerio de Estado republicano, a través de una Comisión del Cuerpo Diplomático. Como respuesta, las autoridades republicanas acusaron a Núñez Morgado de llevar 24 millones de pesetas y documentos comprometedores. El diplomático presentó nuevamente una queja como decano del cuerpo diplomático e informó de esta situación a Agustín Edwards. Finalmente, fue expulsado de España, generando indignación en el gobierno chileno, que igualmente siguió en su postura neutral y de no reconocimiento al gobierno de Burgos. 108 esta forma, entre 1936 y 1939, pasaron más de 2.000 refugiados por la embajada chilena en Madrid.366 De ellos, solamente 17 fueron asilados republicanos, protegidos durante los últimos días de la guerra.367 Así como se tendió a responsabilizar al bando republicano por considerar a los refugiados en la embajada chilena como elementos fascistas, Franco también optó por negar el derecho a asilo de los republicanos, aunque el nuevo gobierno chileno del Frente Popular, encabezado por el radical Pedro Aguirre Cerda desde fines de 1938, logró el reconocimiento de este estatus y una rápida evacuación desde la legación sudamericana en la capital española.368 Pese a la postura diplomática chilena en España, hubo acciones a favor del bando republicano que fueron significativas en la conformación de una solidaridad dentro de las izquierdas entre ambos países. Una de las más destacables fue la presencia de chilenos como parte de las Brigadas Internacionales. En cantidad, la participación directa en el conflicto armado español fue de 25 combatientes chilenos, según el archivo del Komintern en Moscú, sumados a otras 36 personas recopiladas a través de entrevistas, fuentes periodísticas e historiográficas.369 Más de la mitad de los brigadistas eran castrenses profesionales en activo o en retiro, con militancia comunista o socialista. Otro porcentaje son hijos de españoles nacidos en Chile o chilenos que vivían en el extranjero al inicio del conflicto.370 A la par, las actividades durante la Guerra Civil se mantuvieron en el seno de las izquierdas chilenas, en especial por el cambio de gobierno tras la elección de Pedro Aguirre Cerda.371 El gobierno de frente popular en Chile modificó las políticas ante el conflicto español en diversas aristas. Una, a nivel interno y conectada con las relaciones internaciones republicanas, fue la visita de Indalecio Prieto, dirigente del Partido 366 Almonacid Zapata, «Españoles en Chile», 171. 367 Norambuena Carrasco, «El exilio español» 141. 368 Barchino Pérez y Cano Reyes, Chile y la guerra civil española, 29. 369 Ulianova, «A sesenta años», 3-31. El desglose de información por nombre, además de las militancias y oficios es destacado por la autora. 370 Ulianova, «A sesenta años», 24. 371 Drake, «Chile», 235. Pedro Aguirre Cerda, líder del PRCh, fue el candidato del Frente Popular. En la elección presidencial de 1938 derrotó por estrecho margen al candidato de derecha y exministro de Hacienda de Arturo Alessandri, Gustavo Ross Santa María. Esta victoria estuvo marcada por el apoyo circunstancial de Carlos Ibáñez del Campo, candidato de sectores nacionalsocialistas chilenos, al Frente Popular tras la Matanza del Seguro Obrero, hecho que implicó la muerte de jóvenes militantes del Movimiento Nacionalsocialista chileno por las fuerzas de orden chilenas durante el mandato de Alessandri. 109 Socialista Obrero Español (PSOE) y exministro de diversas carteras durante la Segunda República. Su presencia en Chile, a fines de 1938, fue un mandato de representación gubernamental del presidente del Consejo de Ministros de la República Española, Juan Negrín, como gesto ante el Frente Popular chileno en el acto de toma de posesión de la presidencia de Pedro Aguirre Cerda,372 quien recibió apoyos masivos a la causa republicana española. Las fuentes diplomáticas hispanas destacaron la recepción a Prieto, describiendo que, tras el arribo a Santiago, la multitud los acompañó hasta la embajada, donde el delegado hispano se disculpó por no hablar ante las personas que los escoltaron.373 El 28 de diciembre de 1938 se llevó a cabo uno de los mayores eventos de solidaridad con la causa republicana en el Estadio Nacional de Santiago de Chile. Con presencia de dirigentes del recién asumido gobierno, Prieto fue el principal orador de la jornada.374 Su discurso tuvo como eje explicar la situación de España, desde la Segunda República, la sublevación militar y la Guerra Civil. Además, sobre el acto, manifestó que: Para corresponder a este magnífico, soberbio, conmovedor homenaje que el pueblo de Chile, representado por tan inmensa multitud, tributa a la España leal, no encuentro más que una sola manera. Son celosas las palabras de gratitud; son celosas porque, por fervorosísimas que fuesen, no llegarían a expresar justamente la emoción que domina nuestras almas al contemplar el entusiasmo conque aquí habéis venido a hacer votos de solidaridad y de comunidad con lo que nosotros, los emisarios de España, representamos.375 La comitiva española encabezada por Prieto estuvo en Chile durante 17 días. Su visita reafirmó la causa española en Chile, especialmente a nivel económico, como también fue un espaldarazo público al recién asumido gobierno de Aguirre Cerda. Estos apoyos, destaca Pablo Sapag, tuvieron un nexo con el desarrollo posterior de políticas de asilo a 372 Francisco Caudet, «Estudio preliminar», en España 1939: los frutos de la memoria. Disconformes y exiliados: Artistas e intelectuales españoles en Chile 1939 – 2000, ed. por Carmen Norambuena y Cristián Garay (Santiago de Chile: Instituto de Estudios Avanzados, Universidad de Santiago de Chile, 2002), 22. 373 Sapag, Chile, frente de combate, 226. 374 Sapag, Chile, frente de combate, 227. 375 Indalecio Prieto, Ángel Ossorio y Gallardo y Luis Galdames, Dos discursos en el Estadio Nacional el 28 de diciembre de 1938: Indalecio Prieto y Ángel Ossorio y Gallardo seguidos de un breve discurso de Luis Galdames (Santiago de Chile: Publicaciones del comité chileno de ayuda a España leal, 1938), 3, https://www.cervantesvirtual.com/nd/ark:/59851/bmc3z097. 110 refugiados en Chile, en donde el viaje del barco Winnipeg376 fue primordial en la cooperación con el exilio republicano tras la guerra. 1.2.4 Neruda y el Winnipeg En el desarrollo de la guerra civil española y la posterior victoria franquista, una de las figuras más relevantes respecto al apoyo a los republicanos hispanos fue Pablo Neruda. El poeta chileno fue parte del cuerpo diplomático chileno en España entre 1934 hasta 1936, primero como cónsul en Barcelona y posteriormente en Madrid, en reemplazo de Gabriela Mistral. Durante su estancia en la capital española entró en contacto con sectores de la intelectualidad, especialmente con Rafael Alberti, Federico García Lorca y Miguel Hernández, convirtiendo su hogar en Madrid, la Casa de las Flores, en un centro de encuentros literarios.377 Tras el estallido de la guerra, Neruda se vio directamente afectado a nivel material y emocional. Así, su hogar en la capital hispana sufrió las consecuencias de los ataques iniciales, obligándolo a cambiar su domicilio. Pero la pérdida de sus amistades fue el principal golpe para el poeta, especialmente el fusilamiento de Federico García Lorca en Granada. Del mismo modo, las abiertas tensiones con el cuerpo diplomático encabezado por Núñez Morgado derivaron en su salida como cónsul en Madrid.378 Tras esto, el poeta viajó a París, donde se integró a los círculos de apoyo republicano, destacando sus nexos con la Alianza de Intelectuales en Defensa de la Cultura y el Comité Iberoamericano para la Defensa de la República Española. Además, junto al vate peruano César Vallejo, fundó el Grupo Hispanoamericano de Ayuda a España. Dada estas actividades, sus credenciales diplomáticas fueron totalmente retiradas 376 Sapag, Chile, frente de combate, 230. 377 Julio Gálvez Barraza, Neruda y España (Santiago de Chile: RIL Editores, 2003), 56-59. 378 Volodia Teitelboim, Neruda (Santiago de Chile: Editorial Sudamericana, 1996), 224; Garay Vera, «Las relaciones internacionales», 162. Sobre este punto, los autores presentan posturas disímiles. Según el poeta y militante comunista Volodia Teitelboim, su decreto de destitución fue por las diferencias con Núñez Morgado, mientras que el historiador Cristián Garay señala que los motivos de su salida fueron por los bombardeos y supuestos problemas amorosos. 111 por parte del gobierno chileno a inicios de 1937, tras lo cual visitó nuevamente España para retornar a Chile en octubre del mismo año.379 Con la publicación de «España en el Corazón», donde confirmó su compromiso con la causa republicana, el cambio de gobierno en 1938 en Chile y la derrota del bando republicano en la Guerra Civil, Neruda tomó un papel activo para dar apoyo a los refugiados españoles que se desplazaron a Francia por el conflicto armado. Gracias a la intervención del PCCh —del que aún no era militante para la fecha—, el poeta fue nombrado «cónsul especial en Francia para atender la migración española» por el presidente Pedro Aguirre Cerda. Pese a las simpatías del gobierno del Frente Popular, se pusieron una serie de condiciones para quienes desearan viajar a Chile. Algunas de carácter nacionalista, como ser vascos o catalanes. Otras respecto a las labores de los refugiados, que idealmente debían ser trabajadores, productores, campesinos y obreros por sobre intelectuales y periodistas, en sentido de ser un aporte directo al desarrollo económico y técnico del país.380 Además, hubo decisiones basadas en cuotas partidistas en relación con quienes pudieron acceder al viaje. Comisarios políticos de diversas organizaciones políticas españolas daban su parecer, ante lo que Neruda actuaba como dirimente de las selecciones hechas por estos. A nivel de militancia, hubo presencia de comunistas, socialistas, miembros de Acción Republicana, Unión Republicana, Izquierda Republicana, Juventud Libertaria y de la Federación Anarquista Ibérica. Las exclusiones más claras fueron contra el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) y los trotskistas, además de los no militantes, aunque en este caso hubo excepciones para ser incluidos en la nómina de pasajeros.381 Los números respecto a la cantidad de pasajeros del Winnipeg suelen rondar las 2.000 personas. Según los datos recogidos por la prensa, a partir de información otorgada por el mismo Neruda, fueron 2.004 personas, entre hombres mayores de 14 años (1.297), mujeres mayores de 14 años (397) y niñas y niños (310). A nivel de profesiones y oficios, 379 Rebecca Jowers López-Guerra, «Neruda en España: Caballo verde para la poesía» (tesis doctoral, Michigan State University, 1981), 83-86. http://www.memoriachilena.gob.cl/archivos2/pdfs/MC0015101.pdf. 380 Norambuena Carrasco, «El exilio español», 147-148. 381 Carmen Norambuena y Cristián Garay, España 1939: los frutos de la memoria. Disconformes y exiliados: Artistas e intelectuales españoles en Chile 1939 – 2000 (Santiago de Chile: Instituto de Estudios Avanzados, Universidad de Santiago de Chile, 2002), 33. 112 se cumplió el requisito exigido de dar preferencia a trabajadores manuales, obreros y agricultores. El sector agrícola aportó la mayor cantidad de mano de obra (253) seguido de trabajadores pesqueros (208) y metalúrgicos (176).382 Entre los recién llegados, destacaron futuros aportes a la intelectualidad y las artes chilenas, como los premios nacionales de Artes Plásticas, Roser Bru y José Balmes, o el historiador Leopoldo Castedo.383 La recepción del Winnipeg evidenció la sintonía solidaria del Frente Popular chileno con la causa republicana, además de demostrar la divergencia con las nuevas autoridades españolas. Si bien el gobierno de Aguirre Cerda reconoció al gobierno español en abril de 1939, tanto la señalada presencia de asilados republicanos en la embajada chilena en Madrid384 como el viaje del Winnipeg mostraron las distancias existentes. El gobierno de Franco tuvo abiertos resquemores ante la postura chilena desde 1939, muchas de ellas fundadas, especialmente a nivel diplomático. Estas dudas se evidenciaron a partir de 1940, con el rompimiento de relaciones entre ambos países. El hecho que causó esta decisión por parte de España fue la abierta crítica del dirigente de la CTCh, Carlos Céspedes contra Franco, en un acto público realizado el 14 de junio frente al Palacio de La Moneda, donde estuvieron presentes el presidente de la República y el ministro de Relaciones Exteriores de Chile. Ante esta situación, la embajada española levantó notas de protestas que derivaron en el cese unilateral de relaciones el 16 de julio de 1940. La respuesta chilena se basó en dos tópicos propios de un sistema democrático y republicano: la continuidad institucional y la legitimidad del gobierno. Además, consideró que el reclamo español era una abierta intromisión en la política interna chilena y defendió la política de asilo de Chile, que la tuvo durante la guerra con personas ligadas a la sublevación y con los pocos republicanos que aún estaban en sus dependencias diplomáticas en Madrid.385 Así, el cese de relaciones por parte de España fue, en síntesis, la expresión de la molestia por la presencia de refugiados españoles en la legación chilena Madrid, utilizando las palabras de Céspedes como excusa para enfriar los vínculos. El 382 Jaime Ferrer Mir, Los españoles del Winnipeg. El barco de la esperanza (Santiago de Chile: Ediciones Cal Sogas, 1989), 178-180. 383 Norambuena Carrasco, «El exilio español», 150. 384 Almonacid Zapata, «Españoles en Chile», 182. 385 Cristián Garay Vera e Isabel Margarita González Morandé, «La ruptura entre España y Chile el año 40», Notas históricas y geográficas, n.º 5 y n.º 6 (1994-1995): 103-104, https://revistanotashistoricasygeograficas.cl/carga/wp-content/uploads/2021/01/n5-6-4.pdf. 113 rechazo a la política de asilo chileno incluso llevó a un intento de ingreso de las fuerzas de gobierno a las dependencias del país andino el 20 de julio de 1940. Sin embargo, las tensiones entre ambos gobiernos amainaron a partir de las negociaciones para recomponer las relaciones diplomáticas mediadas por Brasil, que permitió el reconocimiento español al derecho a asilo de los republicanos en la embajada chilena y el otorgamiento de salvoconductos para permitir su salida del territorio español.386 1.3. La posguerra: dispersión de la solidaridad y nuevas expresiones 1.3.1 Nuevos escenarios de solidaridad hacia la España republicana La normalización de las relaciones entre España y Chile, a fines de 1940, dio paso a una nueva etapa de solidaridad tras el fin de la guerra y la consolidación en el poder de Franco. Pese al retorno de los cauces formales, las posturas en Chile respecto a España siguieron en pos de los apoyos a la república por parte de los sectores de izquierda y el apoyo al franquismo desde el conservadurismo de derechas. En el marco de las políticas de izquierdas, los vaivenes internos dentro de la política chilena influyeron en el posicionamiento respecto a la nueva realidad política española. Esta situación se explica porque la década de 1940 fue de fuertes tensiones entre el comunismo chileno y sus pares socialistas y radicales. Estas disputas ya se manifestaron en 1941 con la disolución del Frente Popular chileno, que se encontraba desde antes en un proceso de descomposición interna por motivos endógenos —las rencillas entre comunistas y socialistas, las presiones conservadoras y liberales— y exógenos —el fin de los frentes populares en España y Francia y el pacto germano-soviético de 1939—.387 Pese a esta fractura, hubo instancias de solidaridad durante los años de la Segunda Guerra 386 Blanca Esther Buldain Jaca, «Las difíciles relaciones con Chile en la inmediata posguerra civil», Espacio, Tiempo y Forma, n.º 2 (1989): 89-111, http://e-spacio.uned.es/fez/eserv/bibliuned:ETFSerie5- BD11027E-65E4-5DF5-2597-D24D958E4A33/Documento.pdf; Garay Vera y González Morandé, «La ruptura», 99-112; Garay Vera, «Las relaciones internacionales», 166-167; Raffaele Nocera, Chile y la guerra. 1933-1943 (Santiago de Chile: DIBAM, 2006), 41-42. Los autores detallan sobre este tema y las tensiones entre Chile y España sobre la situación de los refugiados republicanos. 387 Carmelo Furci, El Partido Comunista de Chile y la vía al socialismo (Santiago de Chile: Ariadna Ediciones, Santiago de Chile, 2008), 70. 114 Mundial, destacando el ámbito cultural y periodístico. Entre los años 1940 y 1945 se masificaron publicaciones chilenas de apoyo a la causa española, de la mano con los sectores españoles republicanos presentes en el país, como «República Popular (1940), España Libre (1942), Iberia, Mundo Ibérico (1943) o La Libertad de España (1945), que actuaban […] como organismos de resistencia antifascista en el exilio».388 Por otra parte, los partidos de izquierdas también mantuvieron una posición crítica. En 1946, el XI Congreso general ordinario del PSCh destacó que su línea política internacional reafirmaba su abierta solidaridad con el pueblo español en contra de la tiranía franquista.389 Pero el caso más paradigmático de solidaridad y conflictividad interna en este período fue el del PRCh. Tras la muerte en el cargo Pedro Aguirre Cerda, asumió como presidente de la República el también radical Juan Antonio Ríos. Durante 1944, tuvo un enfrentamiento directo con su partido, quien exigió romper relaciones con la España franquista, entre otras medidas. Dada la oposición del gobierno, el PRCh decidió sacar a todos sus militantes de cargos gubernamentales, dejando en una situación delicada a Ríos, como un presidente sin partido en el poder.390 Con el fin del gobierno de Ríos, muerto también antes del fin de su mandato, una nueva elección presidencial permitió la llegada del tercer presidente radical consecutivo: Gabriel González Videla. El contexto de su asunción fue distinto al de sus predecesores, ya que la Segunda Guerra Mundial había finalizado, pero se estaba fraguando el inicio de la Guerra Fría como un nuevo contexto de relaciones políticas internacionales y de fuerte influencia en el margen interno de los países. Este escenario se evidenció en Chile de manera clara. González Videla fue electo, entre otras causas, gracias al fuerte apoyo del PCCh, lo que les permitió a los comunistas tener por primera vez en su historia presencia en un gabinete ministerial, con tres cargos.391 Sin embargo, la Guerra Fría posibilitó un 388 Yasmina Yousfi López, «La resistencia desde el exilio: Chile y la revista España Libre», Revista de Filología Románica 33 (2017): 306, https://doi.org/10.5209/RFRM.55882. 389 Julio César Jobet, El Partido Socialista de Chile, tomo I (Santiago de Chile: Ediciones Prensa Latinoamericana S.A, 1971): 199. 390 Henríquez Uzal, «Los mil días», 18-19. 391 Andrew Barnard, El Partido Comunista de Chile, 1922-1947 (Santiago de Chile: Ariadna Ediciones, 2017), 234; Furci, El Partido Comunista, 73. Los autores indican que estos ministerios fueron Comunicaciones y Obras Públicas, Tierra y colonización y Agricultura, durando solo cinco meses en sus cargos. Dentro de los motivos, se destacan las presiones de Estados Unidos dada la aplicación de la Doctrina Truman. 115 cambio drástico en la política de González Videla hacia el comunismo, que se manifestó en la aplicación de la Ley de Defensa Permanente de la Democracia —Ley Maldita— de abril 1948, proscribiendo al PCCh.392 Asimismo, la influencia de Estados Unidos en Chile y la postura acomodaticia de González Videla también fueron parte de los cambios de relación con España. Durante los primeros años de su gobierno, donde destacó su postura más cercana a la izquierda, Chile sostuvo una política abiertamente crítica al país hispano tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. El gobierno radical chileno manifestó su oposición al régimen franquista ante la recién conformada Naciones Unidas y estuvo de acuerdo con el aislamiento internacional de España dada sus cercanías con las fuerzas del Eje. El cambio diplomático chileno comenzó a fraguarse en 1947, con el ingreso al gabinete de militantes liberales y conservadores, que permitió a la diplomacia española usarlos de interlocutores ante el gobierno. Pese a las resistencias iniciales, González Videla finalmente designó un nuevo embajador en España en 1951, tras la salida de Núñez Morgado en 1937, poniendo fin a los 14 años con diversos encargados de negocios como jefes de la legación. El motivo de esta nombramiento no fue solamente la presión española, sino el cambio de postura de Estados Unidos ante Franco, ya que esta designación fue posterior a que la potencia capitalista reanudara sus relaciones diplomáticas con España.393 La Guerra Fría se hizo notar en la política interna y externa, provocando una modificación clave en las relaciones entre España y Chile tras el fin de la Guerra Civil y la aceptación de España como aliado anticomunista en el tablero internacional contra la Unión Soviética. En este nuevo contexto, la solidaridad de Chile con la España antifranquista se enfrentó a un descenso de manifestaciones. La clandestinidad comunista, los quiebres en el seno del socialismo chileno y el retorno a la presidencia de Chile de Carlos Ibáñez del Campo, en 1952, generaron una nueva etapa con mayores dificultades respecto a las expresiones de apoyo desde una izquierda fragmentada y perseguida. La victoria del «general de la esperanza» tuvo un impacto positivo dentro del ámbito hispano, destacándolo como un símil de Miguel Primo de Rivera, debido a su pasado militar, la figura de orden y 392 Barnard, El Partido Comunista, 242. Además de la proscripción del PCCh, otras medidas fueron no permitir a los comunistas participar de elecciones de ningún tipo, la eliminación de los registros electorales de sus militantes y la pérdida de derechos políticos. 393 Garay Vera, «Las relaciones internacionales», 173-176. 116 autoridad, además de dar buenas sensaciones dado los apoyos otorgados por sectores socialcristianos a su candidatura.394 Durante su mandato, las relaciones hispanas con Chile se basaron en profundizar el reconocimiento y legitimidad del gobierno de Franco, dados los acuerdos entre EE.UU. y España de 1953. Por esto, Ibáñez del Campo consideró innecesario reconocer al gobierno republicano en el exilio395 e incluso su gobierno votó a favor del ingreso hispano a la ONU en 1955. A la par, se desarrolló una solidaridad con la España franquista desde sectores de la intelectualidad conservadora de raíz hispanista chilena. Así, pensadores como el historiador Jaime Eyzaguirre fueron centrales en la promoción del rescate de la influencia española en Chile, proveniente desde la época colonial, en paralelo con la promoción y defensa del franquismo.396 Este impulso, liderado por Eyzaguirre, fue parte de la conformación de posturas conservadoras que se basaron en la comprensión de la sociedad desde un orden jerárquico influido en el catolicismo, con el peso de grupo intermedios en la acción política en contra de las visiones políticas liberales y la lucha de clases marxista, que fue la base del movimiento gremialista surgido en la Pontificia Universidad Católica de Chile, a partir del actuar de uno de los más destacados discípulos del historiador de derechas durante la década de 1960: Jaime Guzmán. Crítico del republicanismo español, adherente del ideario franquista y uno de los principales intelectuales durante la dictadura chilena, Guzmán sentó las bases ideológicas del gremialismo de derechas: antipolítica (contra la representatividad de los partidos políticos en las democracias occidentales), antimarxismo, orden social y críticas al sistema liberal.397 Mientras la derecha conservadora y admiradora del franquismo avanzaba, en este período el repliegue político partidista de las izquierdas chilenas fue claro e incidió en la merma de la solidaridad hacia las fuerzas republicanas hispanas. Sin embargo, permitió potenciar el movimiento sindical como expresión orgánica del movimiento obrero. La creación de la Central Única de Trabajadores (CUT) fue un espacio de convergencia para las izquierdas chilenas y los trabajadores. Constituida en febrero de 1953, la nueva central 394 Henríquez Uzal, «Los mil días», 45. 395 Garay Vera, «Las relaciones internacionales», 176. 396 Garay Vera, «Las relaciones internacionales», 177-178. 397 Kirsten Wald, «The Spanish Civil War and the Construction of a Reactionary Historical Consciousness in Augusto Pinochet’s Chile», Hispanic American Historical Review 98, n.º 1 (2018): 92-95, https://doi.org/10.1215/00182168-4294468. 117 sindical tuvo un carácter marcadamente de clase, de reconocimiento de las diversas sensibilidades políticas en su seno y la huelga como mecanismo de lucha y movilización.398 Especialmente para los comunistas, el frente sindical fue el eje de: [A]ctividades del PCCh durante el período 1948-58. Aunque el Partido era ilegal, todavía podía actuar en política a través de las organizaciones de masas. Así, aunque hubo períodos en los que el PC fue abiertamente perseguido, hubo también períodos de semi-legalidad, un hecho que le permitió tener influencia en la sociedad chilena.399 Esta política permitió que comunistas y socialistas convergieran en la creación del Frente de Acción Popular (FRAP) en 1956, dejando de lado los debates entre ambos sectores durante la primera mitad de la década de 1950.400 La alianza partidista permitió levantar la segunda candidatura del político socialista Salvador Allende en 1958. Pese a su gran votación, fue el segundo más sufragado tras Jorge Alessandri, candidato independiente apoyado por las derechas chilenas.401 Por otro lado, la movilización contra Ibáñez por parte del mundo obrero y de la izquierda posibilitó que se derogara la Ley de Defensa Permanente de la Democracia a fines de su mandato.402 Era un nuevo tiempo para las organizaciones partidistas de izquierda, a la luz del inicio de una década de grandes cambios como fue la de 1960. 1.3.2 Los años sesenta y la nueva oleada de solidaridad chilena con España El reforzamiento de las izquierdas chilenas tras el retorno del comunismo a la legalidad permitió también un nuevo auge solidario hacia la España antifranquista. La década de 1960 evidenció este hecho a partir de los cambios generales a nivel mundial, como la influencia de la Revolución Cubana, que fuera el principal hito a fines de los años cincuenta. En Chile, los partidos del FRAP tomaron una postura más clara respecto a la 398 Mario Garcés y Pedro Milos, FOCH, CTCH, CUT. Las Centrales Unitarias en la historia del sindicalismo chileno (Santiago de Chile: ECO, educación y comunicaciones, 1988), 101-103. 399 Furci, El Partido Comunista, 103. 400 Marcelo Casals y Mariana Perry, «De la democracia revolucionaria a la democracia posible. Trayectorias políticas y conceptuales de la democracia en la izquierda marxista chilena, c.1950-c.1990», Historia 1, n.º 53 (2020): 17, http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942020000100011. 401 Drake, «Chile», 253. 402 Furci, El Partido Comunista, 126. 118 posibilidad de llegar al poder, especialmente dentro de una política de alianzas y con presencia activa en el Congreso, utilizado con fines legislativos y como tribuna necesaria para expresar sus demandas. En paralelo, apostaron por potenciar el frente de masas y sindical. En este ámbito, la solidaridad con España volvió a ser un elemento de demostración del compromiso democrático y de una historia marcada por la experiencia de la Guerra Civil. Así, la militancia partidista de izquierdas chilenas fue parte de las redes de solidaridad internacional que se mantenían con España durante la década de 1960, apoyando abiertamente a las fuerzas progresistas españolas en el exilio. Un hito que demuestra la recomposición solidaria fue el Encuentro Internacional por la Libertad del Pueblo Español realizado en Roma y Génova en abril de 1962. A esta instancia internacional, asistieron diversos representantes políticos chilenos. Así, el comité de apoyo al encuentro estuvo formado por Federico Klein del PSCh y Carlos Rosales del PCCh. A ellos se sumaron otros militantes, como el radical Alejandro Ríos Valdivia, Rafael Agustín Gumucio del Partido Demócrata Cristiano de Chile (PDC) y Guillermo del Pedregal, exministro de Carlos Ibáñez del Campo. Este comité tuvo apoyos de diversas organizaciones, como la CUT, la Unión de Mujeres y el FRAP.403 El comité apoyó la asistencia de dos representantes al encuentro en Italia: el senador Luis Bossay (PRCh) y Pablo Neruda (PCCh).404 En este mismo año, el aumento de la movilización contra el franquismo en España también generó apoyos en Chile. En este sentido, la huelga de Asturias permitió a los comunistas chilenos dar su apoyo al movimiento obrero español. La comisión política del PCCh, en un comunicado, indicó: [S]u más amplia solidaridad con el justo movimiento reivindicativo de los trabajadores de España, que se han visto arrastrados a esta gigantesca lucha por las miserables condiciones de vida que le han impuesto la dictadura franquista y los monopolios. La amplia solidaridad de nuestro pueblo […] para que la causa de España, que en tantas ocasiones se ha manifestado, se hace hoy más necesaria que nunca en 403 «La Conferencia de Roma. Por la libertad para el pueblo español», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 15 de marzo de 1962, 4. 404 «¡Por la libertad del pueblo español! La gran conferencia de Roma», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 1 de mayo de 1962, 3. 119 los momentos que la clase obrera y el pueblo español se encuentran en lucha frontal contra la tiranía y los monopolios, solidaridad esta que debe servir para elevar a un nivel nuevo el combate emprendido por la libertad y la amnistía de los perseguidos por la dictadura y por el restablecimiento de las libertades y de la democracia en tierra española.405 Posteriormente, el Comité Hispano-Chileno por la Amnistía —oficialmente Comité Hispano-Chileno por la Libertad de España—, encabezado por Alejandro Ríos Valdivia, Federico Klein y Guillermo del Pedregal, organizó una reunión de apoyo al movimiento obrero antifranquista. En esta instancia participaron representantes sindicales chilenos y españoles, como Salvador Allende, el secretario general del PCCh, Luis Corvalán, Dolores Mullerens por la Unión de Mujeres Españolas Práxedes Urrutia, José Morales por los núcleos del PCE y el PSUC en Chile, entre otros. A esta actividad se sumaron manifestaciones públicas encabezadas por trabajadores y estudiantes universitarios en Santiago.406 De esta forma, se demostró cómo la situación española seguía siendo un elemento de apoyo dentro de la política de las izquierdas chilenas, en sintonía con un compromiso independiente de los vaivenes políticos internos. Esta solidaridad, como mecanismo de acción política y discursiva, era una forma de mantener los nexos con el contexto de la Segunda República y la Guerra Civil, convirtiéndolos en hitos definitorios para las izquierdas chilenas, tanto a nivel partidista como en organizaciones feministas, estudiantiles y sindicales. Justamente, en el ámbito sindical, el movimiento obrero chileno incidió directamente en la cooperación internacional con la España antifranquista. En el marco del III Congreso Nacional Ordinario de la CUT realizado en agosto de 1962, se hizo un llamado a unas jornadas internacionales de solidaridad con los trabajadores y los pueblos de España, bajo el amparo de la Conferencia Sindical Latinoamericana de Trabajadores y con el apoyo de la Federación Sindical Mundial (FSM). Para estas jornadas, se levantó un petitorio por parte de la FSM, basado en el apoyo a las luchas sindicales, la derogación de las leyes existentes en España, apoyando la democratización y libertad sindical, la liberación de los presos por huelgas, la amnistía a los presos políticos, el reintegro de los obreros deportados por participar en huelgas, y el fin de la tortura, la represión y los Consejos de 405 «Solidaridad internacional con los huelguistas de España», España Popular, 15 de junio de 1962, 6. 406 «En todo el mundo: Solidaridad con las huelgas», España Popular, 15 de julio de 1962, 2. 120 guerra.407 Este llamado a las jornadas tuvo eco y se llevó a cabo del 7 al 15 de junio de 1963, con un apoyo transversal del movimiento sindical ligado a la FSM. Hubo manifestaciones en países del bloque socialista, así como en Francia, América Latina y otros países del mundo.408 Uno de los elementos que marcaron estas jornadas de solidaridad fue la ejecución de Julián Grimau, militante comunista español, por parte del franquismo el 20 de abril de 1963. Desde su detención en 1962 hasta su muerte, el PCE generó una fuerte campaña internacional basada en la situación de los presos políticos en las cárceles españolas y la ausencia del debido proceso en los juicios. Pese a la presión internacional, el gobierno de Franco optó por demostrar la dureza de sus decisiones y optó por el fusilamiento de Grimau.409 Esta situación generó una fuerte respuesta a nivel internacional de solidaridad con España, de las que Chile también fue parte a nivel político partidista y en otras instancias. Además de protestas callejeras tras su ejecución,410 el Congreso Nacional de Chile fue el centro del debate ante este hecho. En la sesión del Senado del 24 de abril de 1963, se realizó un homenaje a la memoria de Julián Grimau, con discursos efectuados por políticos de centro e izquierda, como Aniceto Rodríguez (PSCh), Jaime Barros (PCCh), Jonás Gómez (PRCh), Radomiro Tomic (PDC) y Baltazar Castro (Vanguardia Nacional del Pueblo, VNP). En sus alocuciones, destacaron las fuertes críticas a la situación represiva en España. Así, Rodríguez destacó que: Sin embargo, para Franco y su camarilla no bastaron el millón de muertos en la cruenta guerra civil ni los centenares de miles de españoles, hombres, mujeres y niños, que debieron salir a probar la amarga sal del destierro forzoso a numerosos países y tierras lejanas. Para afirmarse en el poder espurio, necesitó montar un gigantesco aparato de represión, de tortura, un sistema que nada tiene que envidiar a la época de la Inquisición, la del auto de fe, aquélla en que "al acto de quemar un hombre -moro mal convertido, judío bautizado inclusive, protestante secreto o 407 «Durante la semana del 7 al 15 de junio de 1963. Jornada internacional de solidaridad con los trabajadores y el pueblo españoles. Llamamiento de la Federación Sindical Mundial», Lucha Obrera, abril de 1993, 2; «Jornada internacional de solidaridad con los trabajadores y el pueblo de España», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 2ª quincena de junio de 1963, 4. 408 Rafael Gómez, «El mundo está con España», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, n.º 12, 2ª quincena de junio de 1963, 3. 409 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 30-31. 410 Garay Vera, «Las relaciones internacionales», 180. 121 espíritu esclarecido- se le llamaba auto de fe". El Torquemada de la pira humeante y liberticida de ayer resurge ahora, en la segunda mitad del siglo veinte, en las personas de Franco y sus verdugos, que continúan regando la tierra, del Cid y de Cervantes con la sangre de los mejores hijos de España.411 En el mismo tenor fueron las intervenciones del resto de los senadores, ensalzando la figura de Grimau como víctima de la represión fascista, expresando su pesar hacia los comunistas españoles y republicanos exiliados en Chile, además de la condena desde sectores del catolicismo a su fusilamiento,412 destacando cómo las fuerzas políticas de izquierda y los sectores más progresistas de la Democracia Cristiana chilena establecieron abiertamente una crítica a la situación en España. Mientras, en la Cámara de los Diputados, los sectores conservadores chilenos aprovecharon su tribuna para justificar la muerte de Grimau, en línea con el discurso oficial del franquismo. El diputado Jorge Iván Hübner declaró que el militante comunista fue juzgado por su rol como parte de las checas, además de destacar que las intervenciones en el Senado fueron parte de los compromisos internacionales del marxismo chileno con Moscú, en línea con la falta de consecuencia en la defensa de los derechos humanos y la democracia, además de criticar la condena del PDC, que se alejaba de la línea de la Iglesia Católica chilena que condenó al gobierno de la Segunda República. Ante esto, el diputado democratacristiano Hugo Ballesteros indicó la postura de Juan XXIII de interceder por Grimau ante Franco, de manera de pedir mayor precisión al congresista conservador. La postura de Hübner levantó los ánimos en el hemiciclo, con críticas de los parlamentarios comunistas Galvarino Melo y Jorge Montes por su retórica anticomunista.413 Lo sucedido en el Congreso chileno demostró no solamente el impacto de la muerte de Grimau en la sociedad chilena, sino cómo se mantenían las mismas posturas desde la década de 1930 sobre los hechos en España. En este sentido, las izquierdas mantuvieron sus apoyos solidarios hacia la oposición al franquismo como antes fueron los sectores 411 Senado de Chile, «Homenaje a la memoria de Julián Grimau», sesión ordinaria 54ª, Santiago de Chile, 24 de abril de 1963, 3664, https://obtienearchivo.bcn.cl/obtienearchivo?id=recursoslegales/10221.3/63184/3/S19630424_54.pdf. 412 Senado de Chile, «Homenaje a la memoria», 3369-3370. 413 Cámara de Diputados de Chile, «El señor Hübner hace un alcance a observaciones formuladas con motivo del fusilamiento en España del líder comunista Julián Grimau», sesión 83ª, legislatura extraordinaria, Santiago de Chile, 14 de mayo de 1963, 6024-6029, https://www.bcn.cl/obtienearchivo?id=recursoslegales/10221.3/62720/1/C19630514_83.pdf. 122 republicanos durante la Guerra Civil, mientras que el ala progresista del PDC se alineaba con el aggiornamento de la Iglesia Católica del Concilio Vaticano II en la crítica a la represión en España. Este sentir frente a estos nuevos tiempos lo resumió, desde el mundo de la cultura, la cantautora chilena Violeta Parra. En su canción de 1965, ¿Qué dirá en Santo Padre?, dedicada a la situación de violencia contra los sectores oprimidos a nivel mundial, la artista hizo referencia directa al caso de Julián Grimau, expresando que: El que oficia la muerte como un verdugo, tranquilo está tomando, su desayuno. Lindo segar el trigo por lo sembrao, regado con tu sangre, Júlian Grimao [sic].414 El Comité Hispano-Chileno por la Libertad de España mantuvo un papel clave en la canalización de la solidaridad. En el ámbito cultural, este organismo publicó mediante la Editorial Nueva España de Santiago de Chile, un libro de poesías de Marcos Ana, dirigente comunista español liberado en 1961. En 1966, en el marco de los 30 años del asesinato de Federico García Lorca, organizaron un homenaje que contó con la participación de los poetas Pablo Neruda, Jorge Tellier y Waldo Rojas, además de los actores, y militantes comunistas, María Maluenda y Roberto Parada.415 También en la línea cultural y política, artistas que fueron parte de la Nueva Canción Chilena (NCCh), movimiento musical con impronta de izquierda, basal en la renovación del folklore chileno y latinoamericano, recogieron a España como parte de sus interpretaciones. En este sentido, destacó Rolando Alarcón, cantautor que en 1968 publicó el disco Canciones de la Guerra Civil española. Esta obra rescató parte del cancionero republicano durante el conflicto español, con temas como No Pasarán, Los Cuatro Generales y El Tururururú, entre otras.416 Las motivaciones para grabar este disco estuvieron ligadas por contactos con el cantautor estadounidense Pete Seeger, que ya 414 Violeta Parra, ¿Qué dirá el Santo Padre?, en Recordando a Chile (una chilena en París) (Santiago de Chile: EMI Odeón, 1965). 415 Alejandro Ríos Valdivia, Guillermo del Pedregal y Federico Klein, «Comité hispano-chileno por la libertad de España», Santiago de Chile, 24 de septiembre de 1966, Biblioteca Nacional Digital de Chile (BNDCh), Santiago de Chile, fondo Archivo del escritor / Pablo Neruda, f. 1. http://www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl/bnd/623/w3-article-336045.html. 416 Marco Antonio De la Ossa Martínez, «Rolando Alarcón y las Canciones de la Guerra Civil Española», Artseduca, n.º 12 (2015): 71, https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5443248.pdf. 123 había regrabado canciones de la guerra civil española como parte de su repertorio.417 Por otro lado, fue fundamental la influencia del exilio republicano en Chile, que permitió que estas canciones fueran «asimiladas por ciertos segmentos de la sociedad chilena, sobre todo pertenecientes a círculos relacionados con la izquierda, que las fueron tomando como propias y las entonaron en manifestaciones, reuniones, mítines y en otro tipo de encuentros».418 Otro caso de grabaciones de canciones españolas fue el del grupo Quilapayún. Durante la segunda mitad de los años sesenta, este conjunto tuvo contacto con los exiliados republicanos en Chile, lo que les permitió interpretar obras de la guerra civil española como forma de tributarlos. Así, en algunos de sus discos, incluyeron grabaciones como Que la tortilla se vuelva, El Tururururú y una nueva versión de ¿Qué dirá el Santo Padre? de Violeta Parra, todas en el disco X Vietnam de 1968. Posteriormente, otras melodías aparecieron en su disco Quilapayún 3 de 1969.419 De esta forma, hacia la finalización de la década de 1960 se regeneraron espacios de solidaridad con España, en un contexto de efervescencia social y política en Chile, que derivó en la elección de Salvador Allende en 1970. 1.3.3 Los inicios de la Unidad Popular y la solidaridad con España Tras el gobierno del democratacristiano Eduardo Frei Montalva (1964-1970), se llevó a cabo una nueva elección presidencial en Chile. Las tres principales candidaturas fueron representativas de los tres tercios políticos de mayor importancia en el escenario electoral del país. Por una parte, la derecha, tras la debacle electoral de 1964 y en una posición defensiva ante los avances de la reforma agraria profundizada por el gobierno de Frei Montalva, se unificó en una sola organización, el Partido Nacional (PN)420y levantando 417 De la Ossa Martínez, «Rolando Alarcón», 72. 418 De la Ossa Martínez, «Rolando Alarcón», 73. 419 Marco Antonio De la Ossa Martínez, «Recuerdo, transmisión y homenaje: Cancionero de la guerra civil española y la Nueva Canción Chilena», en Palimpsestos sonoros. Reflexiones sobre la Nueva Canción Chilena, coord. por Eileen Karmy y Martín Farías (Santiago de Chile: Ceibo Ediciones, 2014), 72-73. 420 Tomás Moulian, Fracturas: de Pedro Aguirre Cerda a Salvador Allende (Santiago de Chile: LOM ediciones, 2006), 229-230. Ideológicamente, el Partido Nacional aunó sensibilidades provenientes de los principales partidos de derecha hasta mediados del siglo XX: el Partido Liberal y el Partido Conservador. 124 como candidato al expresidente Jorge Alessandri. Por el centro político, el PDC tuvo como abanderado a Radomiro Tomic, representante del ala moderada de un partido desgastado, especialmente por la pérdida de lo que Tomás Moulian definió como el monopolio del cristianismo avanzado, a partir de la salida de jóvenes militantes que crearon el Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU), que aunó elementos del marxismo con el cristianismo.421 La candidatura que logró concitar la mayor cantidad de apoyos en la elección fue la de Salvador Allende, por la Unidad Popular. Esta alianza de partidos, heredera del FRAP, estuvo constituida por los dos principales partidos de las izquierdas chilenas: el PSCh y el PCCh. Ambas fuerzas confluyeron, con sus divergencias, en la formación de este nuevo bloque articulado con el movimiento popular chileno.422 Se sumaron otros partidos, como el PRCh, el Partido Socialdemócrata, el MAPU y la Acción Popular Independiente, quienes lanzaron en 1969 el llamado Pacto de la Unidad Popular.423 Dentro de los movimientos de izquierda, el gran ausente dentro de la UP fue el MIR, cuya estrategia era cercana a las tesis cubanas y a la vía revolucionaria. Los resultados electorales del 4 de septiembre de 1970 fueron sumamente estrechos y marcaron una clara división en los tres tercios políticos dominantes en el escenario político y electoral chileno. La diferencia de menos de 40.000 votos entre Allende y Alessandri eran la demostración de una votación con fuerzas centrífugas, que dejaron a la candidatura del PDC en tercer lugar, a más de 200.000 sufragios de distancia. A estos, sumó a movimientos nacionalistas y una discursividad abiertamente antidemocrática, crítica al sistema de partidos y defensora del principio de autoridad. 421 Moulian, Fracturas, 227. 422 Pablo Garrido González, «La contribución teórica de la Unidad Popular. Revolución y democracia en el programa de la Vía Chilena al Socialismo», Izquierdas, n.º 21 (2014): 132. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=360133462007. En referencia a las divergencias, el PSCh planteaba que la construcción del socialismo se debía basar en un tema «único de la clase obrero-campesina y de enfrentamiento directo con la clase burguesa y feudo-burguesa, [mientras que] para el PC la cuestión de la revolución pasada por la realización de alianzas interclasistas, capaces de dar el sustento de masas a los cambios revolucionarios que se pretendían». 423 Garrido González, «La contribución teórica», 141. La formación de alianzas de partidos y movimientos interclasistas se acerca más a la postura comunista que socialista. 125 Tabla 1. Resultado de las elecciones presidenciales de 1970 Candidato Votos Porcentaje Alessandri, Jorge (PN) 1.031.159 34,9% Allende, Salvador (UP) 1.070.334 36,2% Tomic, Radomiro (PDC) 821.801 27,8% Blancos y nulos 31.505 1,1% Total de votos 2.954.799 100% Total de inscritos 3.539.747 Abstención 16,5% Fuente: Arturo Valenzuela, El quiebre de la democracia en Chile (Santiago de Chile, FLACSO, 1989), 118. Sin embargo, la victoria de Allende presentó dinámicas complejas, ya que a nivel institucional y dado el resultado con menos del 50% de los votos, se requería que el Congreso Nacional refrendara lo expresado en las urnas. Ante este escenario, Allende aceptó el Estatuto de Garantías Constitucionales, reforma que incluía el respeto por las libertades civiles, de expresión y el derecho a elecciones, propuesto por el PDC como condicionante para dar su apoyo en el parlamento a su ratificación como candidato ganador de las elecciones.424 A esto se sumaron las presiones de grupos de ultraderecha, con apoyo estadounidense, para tensar la situación interna. Esto derivó en el intento de secuestro y asesinato del comandante en jefe del Ejército, general René Schneider, días antes la sesión de corroboración.425 Pese a lo anterior, los resultados permanecieron invariables y el órgano legislativo mantuvo el designio popular en la sesión del 24 de octubre de 1970. En el plano de la solidaridad con España, es necesario que establezcamos previamente un criterio en relación a las relaciones internacionales entre el gobierno de Allende y la dictadura franquista. Si bien una interpretación primaria nos llevaría a concluir que dadas las distancias ideológicas marcadas entre ambos ejecutivos, en especial por el papel jugado por las izquierdas chilenas desde la Segunda República y la presencia de exiliados en Chile, las relaciones serían tensas y distantes, sin embargo esto no fue así. En este sentido, es preciso que destaquemos la investigación doctoral de María José Henríquez 424 Valenzuela, El quiebre, 140-141. 425 Alan Angell, «Chile, 1958-c.1990», en Historia de América Latina. 15. El Cono sur desde 1930, ed. por Leslie Bethell (Barcelona: Crítica, 2002), 278. 126 Urzal, quien analizó las relaciones durante el gobierno de la UP, basadas en el pragmatismo como interés de Estado desde el país peninsular, el apoyo tecnológico y económico del régimen hispano y la recepción desde la nación del Cono Sur también desde el realismo, especialmente en torno a las visiones del no alineamiento y el pluralismo ideológico del gobierno de la UP.426 Así, las relaciones entre Estados no fueron complejas, pero la solidaridad con España siguió siendo un tema central dentro de las izquierdas chilenas. Esto se evidenció con el Proceso de Burgos contra militantes de ETA en diciembre de 1970. Militantes de las juventudes políticas de los partidos de la UP, del PDC, dirigentes de las federaciones estudiantiles de la Universidad de Chile, Universidad Técnica del Estado, además de estudiantes secundarios, normalistas y miembros de la CUT, entregaron una carta al embajador español en Chile, Miguel Sainz de Llanos, protestando contra el juicio y manifestándose en las afueras de la legación contra Franco.427 Del mismo modo, el PCE buscó el apoyo de Allende ante la situación de los militantes de ETA. Dolores Ibárruri envió una carta a Luis Corvalán en la que, además de felicitar la victoria de la UP, solicitó su intervención ante el presidente chileno para que hiciese gestiones con el fin de salvar la vida de los presos, en pos de su lucha por la libertad de Euskadi y España.428 La decisión del gobierno de Allende fue el envío de una nota diplomática a su par español, solicitando el indulto a los prisioneros, pero en un tono conciliador y dejando en claro que el afán de Chile no era interferir en los asuntos internos de España. El tenor de la nota chilena fue destacado por la prensa española oficialista de forma positiva.429 No fue un llamado condenatorio, sino acorde al nuevo foco de relaciones entre ambos países, en una línea que permitió, como se mencionó anteriormente, construir formas basadas en el pragmatismo. 426 Henríquez Uzal, «Los mil días», 7-11. 427 Henríquez Uzal, «Los mil días», 220-221. 428 Dolores Ibárruri, «A Luis Corvalán, Secretario General del Partido Comunista de Chile», s.l., 3 de noviembre de 1970, Archivo Histórico del Partido Comunista de España (AHPCE), Madrid, España, sección Relaciones Internacionales del PCE, subsección Comité central, serie correspondencia, caja 141/18, f. 1. 429 Henríquez Uzal, «Los mil días», 222. 127 Pese a estas relaciones cordiales, la UP fue un hito que generó interés en el marco político español opositor al franquismo, especialmente desde el comunismo español y catalán, representados por el PCE y el PSUC, donde la experiencia chilena permitió un nuevo marco de atención respecto a la construcción del socialismo mediante una vía democrática. En este sentido, el foco solidario con España fue cambiando paulatinamente, siendo Chile un caso a seguir para entender nuevas formas de relación del comunismo ante el acceso al poder, en un contexto de inicios de la década de 1970, influido por las tensiones dentro del Movimiento Comunista Internacional (MCI) tras la Primavera de Praga y el peso de los análisis de sectores del comunismo occidental en la realidad nacional de cada país, como elemento central de la construcción de políticas internas. 128 CAPÍTULO 2. LA UNIDAD POPULAR Y EL COMUNISMO ESPAÑOL: PROYECTOS POLÍTICOS, RELACIONES Y ANÁLISIS DE LA VÍA CHILENA AL SOCIALISMO La construcción de redes de solidaridad política hacia pueblos o países se suele manifestar en dos vías: una, en situaciones de opresión y otra cuando existe una concordancia ideológica con la que organizaciones, colectivos y movimientos adhieren en función de sus intereses diversos. Lo fundamental de estas acciones radica en la superación de los márgenes nacionales, bajo una dinámica transnacional que se plasma no solamente en la superación de las fronteras y Estados como unidades de análisis, sino en la presencia de diversos participantes que se insertan en estos mecanismos de activismo y apoyo. En el caso latinoamericano, la conformación de estas redes implicó elementos novedosos y que alejaron en cierta medida a la solidaridad de los criterios paternalistas y asistencialistas, en pos de una sintonía común de la cooperación. Esta comprensión implicó explicar estas acciones como una construcción mutua, sin elementos de jerarquía y unidireccionalidad desde el llamado Norte Global.430 En este sentido, la relación entre las izquierdas chilenas y españolas, como se explicó anteriormente, tuvo una data proveniente desde la década de 1930, yendo más allá de los márgenes temporales de la misma Guerra Fría como proceso histórico y político. Estas raíces previas, en cuanto a elementos de solidaridad, dieron una característica propia a esta direccionalidad mutua y relacional entre ambos países. Sin embargo, los focos de cooperación se modificaron de manera paulatina. No fue un cambio inmediato, sino que Chile comenzó a ser un eje de atención a partir de la victoria de la UP en la elección presidencial del 4 de septiembre de 1970. Este inicio del giro solidario estuvo basado en el impacto que generó en la izquierda europea la llegada al poder de un gobierno formado por una alianza entre socialistas y comunistas, con un programa de transformaciones profundas, junto a la transferencia política desde las izquierdas chilenas a partir de su construcción de una nueva vía al socialismo. En este sentido, el comunismo español, encarnado en el PCE y el PSUC, se sumó a la atención 430 Christina Hatzky y Jessica Stites Mor, «Latin Américan Transnational Solidarities: Contexts and Critical Research Paradigms», Journal of Iberian and Latin American Research 20, n.º 2 (2014): 131, http://dx.doi.org/10.1080/13260219.2014.939121. 129 generada por experiencia chilena, a la par del desarrollo de su propia línea política interna respecto a la dictadura franquista y el funcionamiento de sus acciones a fines de la década de 1960 e inicios de la de 1970. Estas nuevas dinámicas se explican desde una consideración teórica apropiada que debemos tener en cuenta: la UP y la vía chilena no fueron como elementos pasivos, sino que su ideario tuvo agencia política propia, lo que permitió contribuir a los análisis que buscaban la confluencia de socialismo y democracia. Esta noción nos aporta no solamente a evitar los paternalismos y las direccionalidades desde Europa como centro histórico, sino también en darle una jerarquía a las izquierdas chilenas en un proyecto que generó transferencias políticas transnacionales,431 y de las que el PCE y el PSUC tomaron elementos de aprendizajes y lecciones para su propia discusión. Por tanto, es necesario que consideremos diversos aspectos relacionados a este ámbito durante este capítulo. En primer lugar, contextualizaremos la política interna del PCE desde la Reconciliación Nacional hasta el Pacto por la Libertad. Del mismo modo, analizaremos las posturas del comunismo chileno respecto a la UP. Y por último, delimitaremos la forma en que el comunismo español comprendió el desarrollo del proyecto chileno y sus posturas respecto a este proceso, en especial en los marcos de sus políticas a nivel interno y externo, además de los márgenes relacionales que se establecieron con la UP, tanto a nivel de cobertura mediante la prensa y los medios de comunicación comunistas como en las acciones de dirigentes y militantes ante el proyecto político chileno. 2.1. La política del comunismo español: líneas de acción y prácticas (1956- 1973) 2.1.1 Reconciliación nacional y acciones políticas en la década de 1950 Tras los cambios a nivel global después de la victoria de los aliados en la Segunda Guerra Mundial y el posterior inicio de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, durante la década de 1950 se consolidó un nuevo contexto internacional en que el régimen 431 Harmer, «Towards a global», 8. 130 franquista logró romper el cerco internacional en que se encontraba debido a sus antiguas cercanías con las fuerzas del Eje. Hubo diversas instancias que demostraron esta reinserción y reconocimiento del Estado español en el escenario externo. En primer lugar, el Concordato de 1953 firmado en agosto de este año con la Santa Sede fue la primera evidencia del fin del aislamiento español y apoyado directamente por el papa Pío XII.432 Además, las relaciones con Estados Unidos se recompusieron dado el contexto de Guerra Fría y la postura anticomunista compartida por Eisenhower y Franco. Si bien España no fue parte del Plan Marshall, el interés estadounidense por instalar bases militares en territorio hispano y ampliar su marco de aliados tuvo respuesta en el régimen franquista, con graves problemas financieros, que hacían necesaria la ayuda material y monetaria para intentar paliar esta situación. Finalmente, en septiembre de 1953 se firmaron los Pactos de Madrid, cuyos puntos centrales fueron el apoyo económico de EE.UU., la defensa mutua y la instalación de bases estadounidenses en España.433 Esta apertura tuvo como punto más destacado el ingreso del Estado español a la ONU, junto a otros quince países, aprobada por la Asamblea General el 14 de diciembre de 1955.434 El reconocimiento internacional de la dictadura de Franco impactó fundamentalmente en el seno de la oposición española. La vía de mantener un gobierno republicano paralelo dejó de tener apoyo internacional y, en especial, que el objetivo de la democratización próxima del país quedó en tela de juicio ante el fortalecimiento diplomático del régimen. Ante este escenario, el PCE tuvo que revisar y definir políticamente sus posturas políticas, sobre todo para que esta tuviese una expresión práctica para el retorno de la democracia al país. Así, las dificultades para los comunistas fueron organizativas, además de contextuales. La dirección estaba dividida geográficamente entre la secretaría general de Dolores 432 Antonio Marquina Barrio, «El Concordato de 1953 entre España y la Santa Sede, cincuenta años después», UNISCI Discussion Papers, n.º 3 (2003): 5, http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=76711279002. 433 Ángel Viñas, «La negociación y renegociación de los acuerdos hispano-norteamericanos, 1953-1988: Una visión estructural», Cuadernos de Historia Contemporánea 25 (2003): 88-92, https://revistas.ucm.es/index.php/CHCO/article/view/CHCO0303120083A; Faustino Acosta Ortega, «Los Pactos de Madrid. Génesis de una negociación», Historia Digital 22, n.º 39 (2022): 195, https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/8248022.pdf. 434 Alberto José Lleonart Amsélem, «El ingreso de España en la ONU: obstáculos e impulsos», Cuadernos de Historia Contemporánea 17 (1995): 116, https://revistas.ucm.es/index.php/CHCO/article/view/CHCO9595110101A. 131 Ibárruri en la URSS y la dirigencia de París encabezada por Fernando Claudín y Santiago Carrillo. Junto a esto, en el seno del comunismo internacional se estaban viviendo cambios profundos a partir de 1953 con la muerte de Stalin, lo que para el PCE generó las bases para delimitar las modificaciones que permitieron posteriormente al partido tener un papel clave dentro del antifranquismo y su visión respecto a la construcción del socialismo, las que no estuvieron exentas de dificultades. El año que marcó uno de los mayores remezones dentro del Movimiento Comunista Internacional (MCI) fue 1956. En febrero se llevó a cabo el XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) y en esta instancia se hizo público el informe secreto de Nikita Jrushchov, en donde denunció el liderazgo de Stalin desde dos puntos principales: el culto a la personalidad y el terror despótico durante su régimen. La centralidad de la crítica de Jrushchov estuvo en separar a Stalin como personificación del modelo soviético para proteger el sistema socialista de la URSS ante las acciones realizadas por el fallecido líder durante su mandato.435 Además, fue la forma en que se simbolizó el renacimiento ante el oscuro pasado represivo, frente a los traumas de una sociedad que vivió bajo el terror como política estatal de control.436 Así, la desestalinización en el seno del PCUS fue, en palabras de Hobsbawm, el momento en que «el monolito soviético se había roto».437 Aunque no solamente esta revisión demostró las grietas en el MCI, sino las acciones en Polonia y Hungría. En el caso magiar, los intentos de una vía neutral fuera del Pacto de Varsovia derivaron en la intervención militar soviética como defensa de los territorios liberados durante la Segunda Guerra Mundial en Europa, en un contexto de Guerra Fría donde el realismo político era fundamental en la toma de decisiones estatales.438 Otro elemento crítico que surgió de este período fue la política de coexistencia pacífica (formalizada en 1961), que impactó en el entendimiento sobre las vías de construcción del socialismo, así como en el contexto relacional de la Guerra Fría. En el marco 435 Silvio Pons, The Global Revolution. A History of International Communism. 1917 – 1991 (Oxford: Oxford University Press, 2014), 210. 436 Jörg Baberowski, «Nikita Khrushchev and De-Stalinization in the Soviet Union 1853-1964», en The Cambridge History of Communism. Volume II. The Socialist Camp and World Power 1941-1960s, ed. por Norman Naimark, Silvio Pons y Sophie Quinn-Judge (Cambridge: Cambridge University Press, 2017), 121. 437 Hobsbawm, Historia del siglo, 396. 438 Pons, The Global Revolution, 214-215. 132 netamente de los partidos comunistas, se asumió que las decisiones y acuerdos entre organizaciones nacionales no pasaría por la mera ratificación de las políticas del PCUS, como en tiempos del Komintern, sino como partidos hermanos.439 Esta postura dio pie a nuevas concepciones dentro del comunismo internacional, especialmente para cimentar las vías nacionales como opción particular de construcción del socialismo.440 Del mismo modo, motivó reflexiones políticas sobre la relación entre los partidos comunistas, destacando principalmente la desarrollada por el secretario general del PCI, Palmiro Togliatti, respecto al «policentrismo» como mecanismo de unidad del MCI en torno a una visión flexible y unitaria de trabajo, en contraposición al antiguo centralismo soviético y el burocratismo en la toma de decisiones, que también fue un aporte para las vías nacionales y la posibilidad de diversos modelos de socialismo.441 Además de estas revisiones organizativas y aprendizajes, para los partidos comunistas europeos occidentales las críticas de Jrushchov y el nuevo escenario dentro del MCI implicaron un gran golpe para la militancia, no solamente respecto la figura de Stalin, que representó hasta este momento la personalización de la derrota del fascismo durante la Segunda Guerra, sino a la URSS como ideal de justicia.442 Pese a este sismo, los partidos comunistas occidentales, de diversa manera, realizaron un aprendizaje en torno a la crisis del MCI y el internacionalismo proletario, como lo hizo el ya citado Togliatti, y en cómo comprender los contextos nacionales para proponer vías de construcción del socialismo. En este ámbito, el PCE no fue la excepción. Las consecuencias de la desestalinización se hicieron sentir en el cambio del equilibrio de poder interno del partido. En febrero y marzo de 1956 se reunió el Buró Político en Moscú, con presencia del bloque dirigente de Europa oriental encabezado por Dolores Ibárruri y la dirección de París, representada por Fernando Claudín, dada la ausencia puntual de Santiago Carrillo. En un panorama interno basado en el conflicto de las posturas de Claudín y Carrillo ante el aparato dirigencial, se realizó una nueva reunión del Buró en Bucarest entre abril y mayo del mismo año. La influencia del XX Congreso del PCUS posibilitó el fortalecimiento de la dirección de 439 Pons, The Global Revolution, 212. 440 Pavel Kolàř, «Post-Stalinist Reformism and the Prague Spring», en The Cambridge History of Communism. Volume II. The Socialist Camp and World Power 1941-1960s, ed. por Norman Naimark, Silvio Pons y Sophie Quinn-Judge (Cambridge: Cambridge University Press, 2017), 172. 441 Pons, The Global Revolution, 211-212. 442 Molinero e Ysàs, Els anys del PSUC, 15-16. 133 París, a partir del posicionamiento de Pasionaria contra la vieja guardia, personalizada en la figura de Vicente Uribe.443 Así, la secretaria general del PCE «aceptó traspasar el liderazgo a la generación de las Juventudes Socialistas Unificada, con lo que se consolidó definitivamente el núcleo de París, que conocía mucho mejor que los dirigentes residentes en la Europa del Este la situación en España y estaba mucho mejor preparado para incidir sobre ella».444A la par, la cita de Bucarest permitió al Buró Político del PCE situarse en línea con los resultados del congreso del PCUS, lo que era favorable especialmente para Carrillo y sus postulados,445 en sintonía con los cambios políticos vividos dentro del MCI. Junto a estas modificaciones, el Comité Central del PCE, dominado ahora por la nueva guardia de «jóvenes» dirigentes, ratificó en agosto de 1956 la declaración «Por la reconciliación nacional, por una solución democrática y pacífica del problema español» o Política de Reconciliación Nacional (PRN), publicada en junio del mismo año. Este documento político fue considerado como un giro táctico por parte del PCE, a partir de los cambios en torno a la situación española. Si bien se podría considerar a la PRN como fruto de las conclusiones e influencia del XX Congreso, así como a la desestalinización del PCUS, sus elementos estuvieron enraizados previamente en torno al análisis político del PCE sobre diversos temas, como la relación entre la URSS y Yugoslavia o la postura de Carrillo en defensa de la superpotencia del este en el voto a favor del ingreso de España a la ONU,446 las declaraciones de Ibárruri respecto a atraer a los sectores que se estaban alejando del franquismo en 1955 o la superación de las divisiones internas de la guerra civil planteadas por Carrillo en 1956.447 Todo esto en línea con un proceso de cambios internos, en especial, sobre cómo fomentar el enlace con otros colectivos opositores al régimen, la convivencia interna entre españoles y la apertura hacia los desencantados de la dictadura franquista.448 443 Gregorio Morán, Grandeza, miseria y agonía del PCE: 1939-1985 (Madrid: Ediciones Akal, 2017), 458, https://elibro-net.sire.ub.edu/es/ereader/craiub/116460?page=458. 444 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 21. 445 Francisco Erice, «El Partido Comunista de España, el giro de 1956 y la lectura selectiva del XX Congreso», Nuestra Historia, n.º 2 (2016): 70-71. https://revistanuestrahistoria.files.wordpress.com/2019/03/nh2_b5_imprimir.pdf. 446 Erice, «El Partido Comunista de España», 69-70. 447 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 21-22. 448 Fernando Erice, Evolución histórica del PCE (II). De la reconciliación nacional a la crisis de la transición (Madrid: Partido Comunista de España. Secretaría de Formación, 2013), 6-7, https://2001- 2018.pce.es/descarga/formacionpce2.pdf. 134 El giro táctico de la PRN implicó dar un nuevo impulso al actuar del PCE respecto a la situación interna y externa de España. El aislamiento del franquismo ya no era una postura a mantener desde su aceptación en las Naciones Unidas, por lo que se hizo necesario potenciar las nuevas condiciones de oposición y organización. Del mismo modo, el escenario interno de la dictadura posibilitó la presencia nuevos actores sociales como el mundo estudiantil que se movilizó durante este año o el movimiento obrero. Además, las tensiones entre el falangismo y otros sectores del franquismo por la situación económica449 demostraron la necesidad de esta nueva postura. Ante esto, la PRN se basó en la superación de las divisiones de la guerra civil y las trincheras que dejó el conflicto, junto al desarrollo de un programa mínimo de construcción de un régimen democrático con diversos sectores políticos y sociales.450 En esta línea, el PCE planteó que: Si las fuerzas sociales que retiran su apoyo a Franco se pronunciasen por la reconciliación nacional, el entendimiento que no pudo lograrse entre los españoles durante la guerra civil podría hacerse hoy […]. El Partido Comunista de España, al aproximarse el aniversario del 18 de julio, llama a todos los españoles, desde los monárquicos, democristianos y liberales, hasta los republicanos, nacionalistas vascos, catalanes y gallegos, cenetistas y socialista a proclamar, como un objetivo común a todos, la reconciliación nacional.451 La influencia de la PRN en el actuar político comunista marcó la segunda mitad de la década de 1950 y parte de los sesenta. La adopción de una vía nacional en las acciones del PCE, enfocadas en la situación interna como fuente de análisis y praxis, se comenzó a configurar en elementos tales como la noción de «jornadismo», entendida desde la forma de confluir a diversos procesos opositores en un día específico para dañar los cimientos del régimen.452 Esta práctica surgió a partir del impacto de diversas formas de movilización vividas durante el decenio de 1950, tuvieron nuevas expresiones en la 449 Carme Molinero, «La política de reconciliación nacional. Su contenido durante el franquismo, su lectura en la Transición», Ayer. Revista de Historia Contemporánea 66, n.º 2 (2007): 203-204, https://revistaayer.com/sites/default/files/articulos/66-7- ayer66_PoderesPrivadosRecursosPublicos_PanMontojo.pdf. 450 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 21-22. 451 Comité Central del Partido Comunista de España, Declaración del Partido Comunista de España por la reconciliación nacional, por una solución democrática y pacífica del problema español, (s.l.: Partido Comunista de España, 1956), 6. 452 Emanuele Treglia, «El PCE y la huelga general (1958-1967)», Espacio, tiempo y forma. Serie V, Historia contemporánea 20 (2008): 252, https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2936143&orden=208933&info=link. 135 huelga de los tranvías de Barcelona de 1957, convocada por distintas fuerzas políticas catalanas y en las que el PSUC tuvo un rol destacado, en línea con la postura de unidad interclasista planteada en su primer congreso de 1956. Se sumaron otras convocatorias desarrolladas en Madrid y las movilizaciones de los mineros asturianos de La Camocha.453 La maduración del «jornadismo» se evidenció en la Jornada de Reconciliación Nacional convocada por el PCE para el 5 de mayo de 1958, que fue un intento de generar puentes con otras fuerzas opositoras para potenciar una movilización general contra el régimen. Sin embargo, esta actividad fue un fracaso, ya que otras organizaciones antifranquistas no se sumaron, dejando al PCE solo en esta iniciativa.454 Pese al bajo impacto de esta acción, el partido convocó al 18 de junio de 1959 a una Huelga Nacional Pacífica. Francisco Erice explica de la siguiente manera: [No] era considerada como un instrumento mediante el cual poner en marcha un cambio global, un vuelco de la sociedad capitalista en su conjunto, dado que una tal concepción habría alejado las capas medias e impedido la formación de cualquiera alianza amplia: en cambio era concebida como un medio de acción para acelerar y llevar hasta las consecuencias más extremas la crisis del régimen franquista, provocando pacíficamente su caída y empezando así la transición hacia una democracia parlamentaria de tipo occidental. La elección del nombre, en este sentido, no era casual: con esto, en efecto, se ponía en evidencia que la movilización, además que pacífica, tenía que ser nacional, o sea contar con el apoyo y con la participación no solo del proletariado, sino de los españoles de todas las capas sociales que, sobrepasando las líneas divisorias de la guerra civil, tenían que unirse en la oposición a la dictadura.455 La Huelga Nacional Pacífica, al igual que la jornada del año 1958, no tuvo éxito. Aunque se plegaron elementos de algunos grupos opositores como el Frente de Liberación Popular (FLP) y el Moviment Socialista de Catalunya (MSC),456 el intento de mostrar unidad por parte del PCE nuevamente mostró sus debilidades. Pese a estos fracasos, los comunistas optaron por mostrar los elementos positivos de las jornadas a nivel de retórico, aunque internamente hicieron una revisión crítica a los 453 Francisco Erice, «El cambio de rumbo. El partido de la reconciliación nacional (1954-1965)», en Un siglo de comunismo en España I: historia de una lucha, dir. por Francisco Erice (Madrid: Ediciones Akal, 2021), 162. https://elibro-net.sire.ub.edu/es/ereader/craiub/205212?page=162 454 Erice, «El cambio de rumbo», 252. 455 Erice, «El cambio de rumbo», 254-255. 456 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 27. 136 problemas de estas convocatorias.457 Desde cierto voluntarismo, el PCE se expresó que estaba en condiciones de actuar contra el régimen, utilizando estas acciones como mecanismo de propaganda y contacto con otras fuerzas opositoras, además de obligar a la dictadura a desplegar sus aparatos represivos.458 Por otro lado, fue una herramienta para atraer a militantes y simpatizantes.459 A la par de los análisis respecto a la huelga y las experiencias de 1958 y 1959, los cambios organizativos a nivel interno del PCE se consolidaron en su VI Congreso, realizado a fines de 1959 e inicios de 1960. Esta instancia tuvo como principal particularidad la asunción de Dolores Ibárruri como presidenta del partido y el ascenso de Santiago Carrillo al cargo de secretario general, reforzando la presencia del bloque de militantes emergentes en la dirección y la consolidación de la PRN como política rectora, en torno a la unidad antifranquista, la amnistía general, la mejora de las condiciones de vida y, nuevamente, la presencia de la huelga general como mecanismo de demostración de la unidad para derrocar al régimen.460 Así, la nueva directiva hizo frente a los desafíos crecientes ante el régimen y con foco en la democratización de España. Desafíos que implicaron enfrentar la represión estatal, así como profundizar las lógicas organizativas a nivel social y dar nuevos análisis respecto a los cambios políticos ocurridos dentro del país como en el contexto internacional. 2.1.2 Comunismo y movimientos antifranquistas en los años sesenta: movimientos obrero y estudiantil universitario En el ámbito de la organización contra la dictadura durante los años sesenta, uno de los principales frentes fue el obrero y el posicionamiento ante el Plan de Estabilización establecido por el régimen en 1959.461 El ámbito de la estructura sindical, controlado por 457 Treglia, «El PCE y la huelga», 255. 458 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 27-28. 459 Erice, Evolución histórica del PCE, 11-12. 460 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 29. 461 Rocío Sánchez Lissen y María Teresa Sanz Díaz, «El Plan de Estabilización español de 1959: Juan Sardá Dexeus y la economía social de mercado», Investigaciones de Historia Económica – Economic History Research 11, n.º 1 (2015): 15-16, 18, http://dx.doi.org/10.1016/j.ihe.2013.11.014. Desde su reinserción internacional, España comenzó a revisar su política económica para modificar las regulaciones existentes durante el período de la autarquía. Para esto, gracias a su adhesión a organismos como el Fondo Monetario 137 la Organización Sindical Española (OSE), comenzó a ser permeado por las acciones opositoras, especialmente comunistas, durante el cambio de década. La postura del PCE, considerada como «entrismo», apuntó a la formación de candidaturas unitarias en las elecciones sindicales y de presencia de sus militantes garantizada en estas elecciones.462 Las consecuencias de estos avances se cristalizaron en las huelgas de 1962, originada en Asturias, demostrando las debilidades de la OSE ante la presencia de enlaces comunistas en sindicatos y el impacto de las comisiones de obreros como mecanismo organizativo de lucha contra la dictadura desde la clase obrera.463 La situación de 1962 impactó en ciertos análisis dentro del PCE. En especial, desde el fracaso del «jornadismo», el partido estableció la importancia de la movilización obrera en la lucha contra el franquismo, pero por otro lado, en la mantención de una posible Huelga General Política y la consiguiente Huelga Nacional como posibilidad de acción. Esta postura estuvo en consonancia con la renuncia a la vía violenta como opción para poner fin al régimen, apostando hacia un proyecto democratizador de hegemonía obrera (y no inmediatamente socialista) para sustituir al franquismo y como contraposición a otras propuestas de salida tachadas como oligárquicas y continuistas.464 Otro punto fue el análisis sobre las nuevas comisiones de obreros y su papel durante la década de 1960. Planteada por Santiago Carrillo durante el decenio anterior, como mecanismo reivindicativo y opción organizativa,465 su maduración durante los años sesenta se transformó en la creación e institucionalización de Comisiones Obreras (CCOO) como referente sindical. Según Nicolás Sartorius, dirigente del PCE y teórico de esta orgánica, el año de inicio fue 1962, dada las nuevas condiciones políticas y la actitud de la militancia clandestina a nivel de enlaces.466 Este paso implicó reconocer en CCOO Internacional en 1958, el régimen optó por modificaciones de su política monetaria a través del Banco de España, la política comercial y reformas estructurales tendientes a ciertos grados de liberalización. 462 José Gómez Alén y Víctor Santidrián Arias, «El PCE y el movimiento obrero», en Un siglo de comunismo en España II: presencia social y experiencias militantes, dir. por Francisco Erice (Madrid: Ediciones Akal, 2022), 102, https://elibro-net.sire.ub.edu/es/ereader/craiub/219744?page=102. 463 Gómez Alén y Santidrián Arias, «El PCE y el movimiento», 103-106. 464 Francisco Erice, «Política de alianzas y movilización de masas de los comunistas españoles (1954- 1977)», en Les mans del PSUC: militància, ed. por Josep Puigsech Farràs y Giaime Pala (Barcelona: Memorial Democràtic, 2017), 127. 465 Miguel Muñoz Rubio, «“Tierpenec”. La construcción táctica del “infiltracionismo” del PCE», Investigaciones Históricas, época moderna y contemporánea 39 (2019): 676, https://doi.org/10.24197/ihemc.39.2019.645-702. 466 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 40. 138 la hegemonía —mas no el control total — del PCE a nivel interno, dada la presencia de su militancia, además del desarrollo de relaciones con obreros de otras tendencias políticas, lo que permitió generar un marco amplio a nivel reivindicativo y sin generar la idea de ser una organización sindical dependiente ni representativa del partido.467 La maduración de CCOO y del movimiento sindical tuvo su expresión en las elecciones de 1966. En esta instancia, las candidaturas de CCOO fueron formadas tanto por comunistas como por sectores católicos ligados a la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), la Juventud Obrera Cristiana (JOC), independientes, más algunos militantes socialistas y anarquistas. Si bien hubo cierto aperturismo de la OSE en los comicios, existieron trabas a las candidaturas de CCOO y al acceso a los centros de votación.468 Los resultados fueron ampliamente favorables para la oposición antifranquista, tanto a nivel de participación como a los candidatos que entraron a puestos dirigenciales en sus secciones.469 Sin embargo, la respuesta del régimen fue la represión y la persecución. El 16 de marzo de 1967, el Tribunal Supremo de Justicia declaró ilegales a CCOO, al ser considerada una filial del PCE.470 Pese a esta sentencia, el movimiento obrero siguió en pos de la organización471 y la movilización, elemento clave para el PCE dada su comprensión sobre CCOO como una de las principales vías en la lucha contra la dictadura y para trazar el avance hacia una Huelga Nacional General.472 Esto se demostró en la jornada del 27 de octubre de 1967, actividad que fue preparada de manera organizada a partir de los cambios en la estructura sindical, especialmente en Madrid. Con un apoyo en torno a las 150.000 personas, la movilización fue un éxito que el PCE asumió como la demostración 467 Treglia, «El PCE y la huelga», 256. 468 Gómez Alén y Santidrián Arias, «El PCE y el movimiento», 109. 469 Gómez Alén y Santidrián Arias, «El PCE y el movimiento», 110. 470 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 54. 471 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 43-47. Los autores detallan esta postura en torno a que una de las discusiones en el seno del PCE fue sobre cómo mantener la organización sindical tras la ilegalización del PCE y el posible paso a un actuar desde la clandestinidad. La postura de la dirigencia y la militancia comunista apuntó a oponerse a esta opción y promover la lucha sindical abierta y pública, pese a los peligros represivos. 472 Gómez Alén y Santidrián Arias, «El PCE y el movimiento», 111. 139 del fortalecimiento y legitimación de CCOO, además de confirmar la huelga general como una posibilidad concreta de acción473 para potenciar el fin del régimen. Otro sector preponderante en la movilización antifranquista fue el frente estudiantil universitario, en que el PCE y el PSUC tuvieron un papel destacado. Ya en la década de 1950 se configuró en el mundo estudiantil un cambio generacional, en que «no están presentes […] los estudiantes vestidos con uniformes militares o con los correajes falangistas […] Ahora tienen el protagonismo sus hermanos menores e incluso los que nacieron después de la guerra o eran niños pequeños durante su desarrollo».474 Dentro del estudiantado crítico al franquismo, uno de los principales flancos fue el ataque al Sindicato Español Universitario (SEU) como organización del régimen que se arrogaba la representación del estudiantado. Esto se demostró en las movilizaciones de 1956 en Madrid mediante la publicación del «Manifiesto a los universitarios madrileños del 1 de febrero de 1956», documento redactado por estudiantes comunistas que, además de criticar implícitamente al SEU, convocó a un Congreso Nacional de Estudiantes exigiendo elecciones libres, a lo que se sumó la difusión del escrito en el extranjero, logrando cerca de 3.000 firmas de apoyo a su causa.475 A la par, en Barcelona, segundo gran eje de vida universitaria en España, también se establecieron redes estudiantiles contra el SEU y en nexos con las movilizaciones antifranquistas de mediados de la década de 1950. Así, a partir de los hechos de Madrid, estudiantes ligados al PSUC junto a miembros del MSC constituyeron la plataforma conjunta Solidaridad Universitaria, en apoyo a sus pares madrileños, plegándose al manifiesto de febrero y añadiendo elementos nacionales como la cooficialidad del catalán en la Universitat de Barcelona, entre otras demandas. Posteriormente, también hubo una participación activa en la huelga del tranvía de 1957, con acciones en la universidad mediante la destrucción de retratos de Franco y José Antonio Primo de Rivera, así como 473 Treglia, «El PCE y la huelga», 259. 474 Elena Hernández Sandioca, Marc Baldó Lacomba y Miguel Ángel Ruiz Carnicer, Estudiantes contra Franco (1939-1975). Oposición política y movilización juvenil (Madrid: La Esfera de los libros, 2007), 99. 475 Hernández Sandioca, Baldó Lacomba y Ruiz Carnicer, Estudiantes contra, 125; Eduardo González, Rebelión en las aulas. Movilización y protestas estudiantil en la España Contemporánea (1865-2008) (Madrid: Alianza Editorial, 2009), 241. 140 consignas contra el SEU y la Falange.476 Posteriormente, nuevas manifestaciones se realizaron en la Universitat de Barcelona tras la visita de Torcuato Fernández-Miranda, director de enseñanza universitaria. Ante la presencia del dirigente franquista, el estudiantado barcelonés convocó a una asamblea en el paraninfo del Edificio histórico de la Universitat de Barcelona.477 Esta reunión libre demostró la fuerza del movimiento estudiantil antifranquista y reafirmó las demandas contra el SEU y a favor del uso el catalán, además de pedir la destitución del ministro de educación y el rector, posicionándose a favor de un Congreso Nacional de Estudiantes,478 en línea con lo ya planteado en la jornada de Madrid del año anterior. El papel del comunismo dentro de la movilización y activismo estudiantil tuvo sus raíces en el trabajo de ingreso de militantes juveniles a las filas de las orgánicas del partido, tanto del PCE en Madrid como del PSUC en Barcelona. En el caso de la ciudad condal, la militancia era reducida en un pequeño núcleo formado en 1955, pero que se amplió tras las protestas del paraninfo de la Universidad de Barcelona, creciendo la cantidad de militantes de ocho al medio centenar, mientras que en Madrid las protestas de 1956 también impactaron positivamente en el ingreso de nuevos cuadros estudiantiles a la organización.479 A partir de la década de 1960, el movimiento estudiantil comenzó a configurarse como un actor más definido y con mayor impacto público. En este sentido, la primera mitad de los sesenta derivó en la desaparición del SEU a raíz de las presiones y diversas expresiones organizativas desde el estudiantado antifranquista. La creación de las Asociaciones Profesionales de Estudiantes (APE), en reemplazo del SEU por parte del régimen,480 fue un intento ineficaz por mantener el control de las organizaciones estudiantiles universitarias, ya que la respuesta fue la creación del proyecto opositor de Sindicato Democrático de Estudiantes Universitarios (SDEU), ideado bajo el alero del 476 Hernández Sandioca, Baldó Lacomba y Ruiz Carnicer, Estudiantes contra, 130; González, Rebelión en las aulas, 249; Josep María Colomer, Els estudiants de Barcelona sota el franquisme. Vol. 1 (Barcelona: Curial, 1978), 120-123. 477 Colomer, Els estudiants, 126; María Coll, Al Paranimf! La primera revolta estudiantil (Barcelona: Editorial Base, 2017), 17, 36. 478 González, Rebelión en las aulas, 249-250. 479 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 49. 480 Hernández Sandioca, Baldó Lacomba y Ruiz Carnicer, Estudiantes contra, 216. 141 PCE y el PSUC como mecanismo para centralizar las acciones estudiantiles en pos de mejorar la eficacia organizativa.481 La principal demostración de este formato de sindicatos democráticos fue el desarrollado en Barcelona mediante el Sindicat Democràtic d’Estudiants de la Universitat de Barcelona (SDEUB). El principal hito de esta organización fue el 9 de marzo de 1966, cuando se llevó a cabo la asamblea constituyente del SDEUB en el convento de los Capuchinos de Sarriá. Esta reunión, conocida como «La Caputxinada», fue una de las principales expresiones antifranquistas a nivel universitario, tanto estudiantil como de otros estamentos. A esta jornada asistieron 480 delegados, en su mayoría militantes del PSUC, además de profesores como Manuel Sacristán y Agustín García Calvo,482 intelectuales y representantes de la cultura catalana, así como estudiantes de otras ciudades como Madrid, Sevilla y Valencia.483 El impacto de «La Caputxinada» fue de importancia. A nivel directo, se generó una declaración de principios, estatutos y el «Manifiesto por una Universidad Democrática», destacando la crítica situación de la universidad española, el modelo de administración universitaria, la perspectiva democrática necesaria en el modelo educativo superior y la importancia de las libertades a todo nivel en el mundo universitario (asociación, enseñanza, investigación, organización).484 Pero la mayor influencia social de «La Caputxinada» fue la organización de la sociedad civil catalana en la Taula Rodona, con presencia destacada de la militancia del PSUC en una actividad abiertamente transversal y democrática, que fue base para la posterior Assemblea de Catalunya. Así, la formación del SDEUB fue un espaldarazo para el movimiento estudiantil y sus alcances como parte de las organizaciones antifranquistas. Su impacto, tanto a nivel nacional como por los 481 Hernández Sandioca, Baldó Lacomba y Ruiz Carnicer, Estudiantes contra, 222. 482 Colomer, Els Estudiants, 192, 206, 210. Agustín García Calvo fue expulsado de su plaza como profesor de la Universidad de Madrid junto a Enrique Tierno Galván, José Luis López Aranguren, Santiago Montero Díaz y Roberto García de Vercher. Ante esta medida, el docente José María Valverde renunció a su cargo en solidaridad con los represaliados. Mientras tanto, Manuel Sacristán, militante del PSUC y profesor en la Universitat de Barcelona, fue despedido por el rector Francisco García-Valdecasas. Todas estas medidas fueron aplicadas en 1965. 483 González, Rebelión en las aulas, 293. 484 Colomer, Els estudiants, 219-229. 142 apoyos internacionales alcanzados485 caló como hito, por su replicación al ir «disipando desde la clandestinidad del movimiento por la democracia de la universidad».486 En este sentido, el papel de la militancia del PSUC fue fundamental en esta acción. Especialmente, dado un nuevo tipo de militante estudiantil con una nueva cultura política, en torno a su comprensión del socialismo y a la par de la importancia de la libertad como elemento primordial. Lo anterior queda en evidencia en el manifiesto de «La Caputxinada», (escrito en gran parte por el filósofo y militante del PSUC Manuel Sacristán) que iba en línea con el proyecto democratizador y el sentido de libertades y derechos colectivos que mostraba un sector de la militancia del PCE y el PSUC.487 A partir de esto, los nuevos miembros de los partidos comunistas tuvieron una mayor disposición a tomar riesgos en sus acciones, amparados en la confianza del cuerpo académico, sobre las bases de sus acciones claras y respetuosas en las asambleas, y por ser mayoritariamente estudiantes destacados a nivel académico en sus facultades.488 Sin embargo, la experiencia tuvo una corta duración por dos motivos. En primer lugar, la respuesta represiva del Estado contra el SDEUB. Debido al rol del rector Francisco García-Valdecasas, quien no reconoció al sindicato, lo que incidió en la pérdida de matrícula de los estudiantes del SDEUB y de aquellos que apoyaron las huelgas489, además de permitir el ingreso de fuerzas policiales a las facultades. Por otro lado, hubo una contraofensiva desde las APE contra el SDEUB y en 1967 la junta de delegados del sindicato fue requerida ante el Tribunal de Orden Público (TOP), que determinó su ilegalidad.490 El segundo elemento que incidió en el sindicato y su posibilidad de ampliación nacional fue la radicalización política, además de la fragmentación partidista. La fuerza organizativa del SDEUB descansaba, como se indicó antes, en una lógica ideada desde el PCE/PSUC. De hecho, gran parte de los delegados eran militantes comunistas. Sin 485 González, Rebelión en las aulas, 294-295. 486 Hernández Sandioca, Baldó Lacomba y Ruiz Carnicer, Estudiantes contra, 251. 487 Molinero e Ysàs, Els anys del PSUC, 64. 488 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 52-53. 489 Colomer, Els estudiants, 276-277. 490 Colomer, Els estudiants, 286-287; Francisco Fernández Buey, Por una universidad democrática: escritos sobe la universidad y los movimientos universitarios (1965-2009) (Barcelona: El Viejo Topo, 2009), 38. 143 embargo, en 1967 esta unidad se quebró ante la escisión del Partido Comunista de España (internacional) (PCE[i]), del PCE y el PSUC. Este hecho marcó el fin del peso hegemónico comunista dentro del SDEUB y provocó que los grupos que se separaron tomaran banderas de crítica contra el sindicato y el partido.491 Del mismo modo, sectores no provenientes desde el PSUC, específicamente de la Força Socialista Federal- Universidad Popular (FSF-UP) y del Front Obrer de Catalunya (FOC), levantaron las efímeras Comisiones de Estudiantes Socialistas (CES) para agrupar a los escindidos del PSUC.492 De esta forma, una variedad de grupos de izquierda comenzó a actuar por fuera del sindicato, de los consejos de curso y facultad, especialmente durante la primera parte de 1968.493 Así, la liquidación interna del SDEUB fue alimentada también por la influencia del mayo francés en parte del estudiantado, que acrecentó la fragmentación y radicalización de los discursos. «La influencia del maoísmo, del guevarismo y del situacionismo reemplazó […] la tradicional hegemonía de los estudiantes vinculados al partido comunista, al que en estos años se solía acusar de reformista»,494 lo que incidió en las críticas a los grandes relatos surgidas del mayo francés.495 También se modificaron los repertorios de acción: por sobre la representatividad se puso al asambleísmo como expresión de la participación horizontal en la democracia directa. Prácticas como la ocupación de espacios y la clausura de cátedras se hicieron cotidianas en contra de profesores considerados reaccionarios,496 justificadas porque su significado era «conquistar un pedazo de libertad en la universidad […] Una base desde la cual proseguir el movimiento, ampliarlo a toda la Universidad, a toda la ciudad».497 Ejemplo de esto fue el asalto del rectorado en Barcelona realizado por la Unión de Estudiantes Revolucionarios (UER) el 17 de enero de 1969, en un intento por 491 Enrique Palazuelos, Movimiento estudiantil y democratización de la Universidad (Madrid: Manifiesto Editorial, 1978), 50. 492 Colomer, Els estudiants, 293. 493 Colomer, Els estudiants, 303. 494 Francisco Fernández Buey, «Estudiantes y profesores universitarios contra Franco. De los sindicatos democráticos estudiantiles al movimiento de profesores no numerarios (1966-1975)», en La universidad española bajo el régimen de Franco: actas del Congreso celebrado en Zaragoza entre el 8 y el 11 de noviembre de 1989, ed. por Juan José Carreras Ares y Miguel Ángel Ruiz Carnicer (Zaragoza: Institución Fernando El Católico, 1991), 485. 495 González, Rebelión en las aulas, 336. 496 Fernández Buey, «Estudiantes y profesores», 482-483. 497 UER – Unión de Estudiantes Revolucionarios, «Ocupaciones, clausura de cátedras», en Documentos del movimiento universitario bajo el franquismo, s.a. (Barcelona: Materiales, S.A. de Estudios y Publicaciones, 1977), 95. 144 sacar al nuevo rector Manuel Albaladejo y generar una universidad popular,498 que no tuvo éxito en ninguna de las dos exigencias e implicó el cierre temporal de la casa de estudios superior.499 De esta forma, el radicalismo de los nuevos movimientos políticos estudiantiles se mostró público y regenerador ante el fin del SDEUB. 2.1.3 Nuevas perspectivas: Pacto para la Libertad y cambios contextuales para el comunismo español Así como 1956 marcó un punto de quiebre dentro del comunismo español, a partir del desarrollo de la PRN, durante la década de 1960 se generaron dinámicas propias de las relaciones internacionalistas del comunismo que incidieron en las posturas del PCE y en la configuración de políticas internas sobre la situación española, junto a la visión sobre la construcción del socialismo. Uno de estos elementos fue el cisma sino-soviético. La ruptura entre la URSS y China tuvo sus antecedentes en 1956, como consecuencia del informe secreto de Jrushchov y del XX Congreso del PCUS y se confirmó en 1960 con el quiebre de relaciones entre ambos países comunistas.500 Ante esta polémica, el PCE se alineó con su par soviético, en defensa de la coexistencia pacífica y las vías nacionales en la construcción del socialismo, resaltando la postura no armada en su proyecto. Por otro lado, criticó los argumentos chinos que iban contra las bases de la desestalinización: el culto a la personalidad y las simpatías por el estalinismo en que se basaban las autoridades chinas en su comprensión del socialismo.501 Si bien la ruptura entre chinos y soviéticos posibilitó un posicionamiento del PCE en política internacional y de fortalecimiento interno de la PRN, no implicó un cambio de fondo. Sin embargo, 1968 fue el año que marcó una coyuntura crítica al nivel de 1956, aunque con efectos de gran alcance para las organizaciones estudiadas. Los antecedentes 498 Francina Espuny, El moviment estudiantil a Barcelona (1965-1975) (Barcelona: Malhivern, 2010), 48. 499 Josep María Colomer, Els estudiants de Barcelona sota el franquisme. Vol 2 (Barcelona: Curial, 1978), 32. 500 Hobsbawm, Historia del siglo, 464. 501 Sánchez Rodríguez, Teoría y práctica, 73-77. 145 fueron variados: los movimientos estudiantiles, la situación en Vietnam y cambios en la política exterior de algunos países europeos en el contexto de la Guerra Fría.502 Este año pivote también evidenció las tensiones entre la democratización y un nuevo giro del socialismo, por un lado, y la perpetuación del actuar rector, dominante e imperialista de la URSS por otro. Estas divergencias se manifestaron a partir de los hechos de la Primavera de Praga. El intento del secretario general del Partido Comunista de Checoslovaquia, Alexander Dubček, por realizar reformas y dotar de un rostro humano al socialismo de su país tuvo como respuesta una reacción inmediata desde Moscú, que buscó evitar cualquier tipo de divisiones en el seno de los países del bloque oriental. Esta reacción implicó el aplastamiento del reformismo checoslovaco y a su vez un quiebre dentro del MCI, ya debilitado desde 1956. La decisión soviética resquebrajó las confianzas y la posibilidad de un escenario de unidad ideológica en diversidad en el mundo socialista.503 Esta situación impactó no solamente a los partidos comunistas que eran parte del Pacto de Varsovia, sino a gran parte de estas organizaciones a escala planetaria. El intervencionismo de una potencia sobre un país independiente y la defensa de las vías nacionales al socialismo marcaron las lecturas políticas, junto a la relación con la URSS tras su respuesta militar. Si bien en el mundo occidental no cabía la posibilidad de una medida de este tipo por parte de la potencia soviética, lo preponderante era la defensa de la democracia y la autodeterminación de los pueblos. En este sentido, el PCE tuvo una postura específica desde su propia teoría y praxis política. La PRN era una demostración de las vías nacionales y de la desestalinización, que habían sido confirmadas por Santiago Carrillo en su escrito de 1967 Nuevos enfoques a problemas de hoy. Los comunistas españoles habían optado por una cultura política alejada de las interpretaciones más estalinistas del marxismo-leninismo.504 Por lo mismo, la Primavera de Praga dio espacios a reflexiones que fueron fundamentales en los marcos 502 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 64-65. Los autores desarrollan analíticamente esta confluencia de elementos. 503 Hobsbawm, Historia del siglo, 398. 504 Giaime Pala y Tommaso Nencioni, «La nueva orientación de 1968. El PCE-PSUC ante la primavera de Praga», en El inicio del fin del mito soviético. Los comunistas occidentales ante la Primavera de Praga, ed. por Giamie Pala y Tommaso Nencioni (Barcelona: El Viejo Topo, 2008), 140. 146 del internacionalismo y las prácticas internas del PCE. El posicionamiento a favor de la unidad en la diversidad de los partidos comunistas, las vías nacionales o la confluencia de socialismo y democracia que emergieron con los hechos checoslovacos, tuvieron resonancia dentro del PCE y vieron en Dubček un referente internacional.505 La intervención de las tropas del Pacto de Varsovia rompió no solamente la aventura de cambios y reformas checoslovacas, también la admiración del comunismo occidental, impactando en el desarrollo de posturas críticas hacia la Unión Soviética. Ante esta situación, Santiago Carrillo y Dolores Ibárruri enviaron una carta al Politburó del PCUS. Esta misiva demostró una abierta crítica hacia el papel jugado por la URSS en Checoslovaquia, en especial por la negación de las vías nacionales al socialismo, lamentando la existencia explícita de divergencias hacia el papel intervencionista soviético.506 La línea del partido fue profundizada en Mundo Obrero, en una reflexión sobre los hechos checoslovacos. Si bien se mantuvo la idea de mantener los lazos de amistad con la URSS, se planteó que, respecto a la existencia de un solo socialismo como modelo que: Esa verdad deja de serlo ― y por eso es relativa ― si se esgrime para negar la realidad de diversas vías de marcha hacia el socialismo; de diversos modelos de socialismo, adaptados a las características y al desarrollo de cada país. La diversidad de las formas del socialismo ― del que existe ya y del que puede triunfar mañana en otros países ― es un hecho real, una realidad objetiva. La unidad del movimiento obrero y comunista mundial se reforzará si se admite y comprende esa diversidad y se parte de ella; del mismo modo que la unidad seguirá deteriorándose si nos empeñásemos en negar, en palabras o en hechos, tal diversidad.507 La postura de defender la diversidad de modelos socialistas comenzó a ser, por ende, un elemento central para el PCE y también un flanco de críticas hacia la URSS. En este sentido, se destacó en el mismo documento que: La intervención soviética en Checoslovaquia choca con estas concepciones nuestras, como ha chocado con las de otros partidos comunistas. ¿Podríamos 505 Emanuele Treglia, «La elección de la vía nacional. La Primavera de Praga y la evolución política del PCE». Historia del presente, n.º 16 (2010): 85-86, https://historiadelpresente.com/wp- content/uploads/2023/08/Historia-del-Presente-16.pdf. 506 Pala y Nencioni, «La nueva orientación», 144-145. 507 «La cuestión checoslovaca», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, septiembre de 1968, 4. 147 callarnos? Hay quienes piensan que sí. Es la tesis del apoyo incondicional. Si esa tesis era admisible cuando la Unión Soviética era el único país socialista, hoy está superada. Fue el XX Congreso, fueron los propios camaradas soviéticos quienes la demolieron. Y no se trata de enterrar el XX Congreso, sino de desarrollarle y de completarle.508 Las críticas del Comité Central del PCE causaron un efecto interno en la organización. Algunos dirigentes optaron por defender las acciones soviéticas, lo que derivó en la presencia de dos disidencias. Una, encabezada por Eduardo García y Agustín Gómez, la que fue expulsada del partido en 1969. Y otra, liderada por Enrique Líster, que apuntó a criticar el giro antisoviético de la dirección del PCE, lo que determinó su salida en 1970.509 A nivel externo, el PCE tuvo que enfrentar un nuevo intercambio de diferencias en la Conferencia de Partidos Comunistas de junio de 1969 en Moscú. En el contexto de esta reunión, se llevó a cabo un encuentro entre Santiago Carrillo y Dolores Ibárruri con Leonid Brézhnev, secretario general del PCUS, y otros dirigentes soviéticos. En esta conversación, se desarrollaron dos posturas. Una, por parte del PCUS, solicitando que el PCE detuviera sus críticas por la invasión a Checoslovaquia y atraerlo a una postura prosoviética en la conferencia. Ante la negativa de Carrillo, Brézhnev optó por poner en tela de juicio la amistad entre partidos y el apoyo de la URSS al comunismo español. El secretario general del PCE respondió que entendía que eran un partido pequeño y clandestino, pero que no olvidase que España era el país del Quijote.510 Las distancias entre ambos partidos se atenuaron, en cierta medida, por la aprobación de Carrillo ―junto al dirigente italiano Enrico Berlinguer― de la totalidad del documento de cierre de la conferencia. Sin embargo, ambos dirigentes postularon de manera defensiva el modelo propio como opción, no como imposición universal, en pos de defender la unidad de la diversidad, la adecuación de las posturas políticas y los consiguientes análisis a los cambios sociales de cada país, especialmente por la presencia de nuevos actores democráticos, además de la importancia de defender el pluripartidismo y un proyecto de socialismo en libertad.511 Este alejamiento del PCUS implicó, a la par, una inserción mayor del PCE en el marco del comunismo occidental, en especial por el 508 «La cuestión», 4. 509 Treglia, «La elección», 90; Pala y Nencioni, «La nueva orientación», 150-171. 510 Emanuele Treglia, «El PCE y el movimiento comunista internacional (1969-1977)», Cuadernos de Historia Contemporánea 37, (2015): 228, https://doi.org/10.5209/rev_CHCO.2015.v37.50993. 511 Pala y Nencioni, «La nueva orientación», 180-181. 148 acercamiento hacia el Partido Comunista italiano (PCI) y la visión de ser interlocutores válidos respecto a las posturas sobre el sistema soviético.512 Esto se evidenció tanto en el encuentro de Moscú, donde españoles e italianos fueron los únicos que hablaron explícitamente sobre los hechos checoslovacos513 y en la reunión de 1970 entre delegados del PCE y PCI en Roma, que puso en común las posturas sobre la independencia e igualdad de los estados socialistas, la autonomía de los partidos comunistas y la no injerencia como postura rectora, además de apuntar a la unión del movimiento comunista en la diversidad.514 En la práctica, fue la consolidación de un proyecto de nacionalización del propósito de construcción del socialismo por parte de los partidos comunistas occidentales, traducido en que «los datos y problemas de sus respectivos países pasan a tener un peso mayor en sus políticas y estrategias que los derivados de la situación internacional, y sobre todo, de las necesidades de la Unión Soviética».515 Los hechos de 1968 y sus consecuencias se evidenciaron también en la política interna del PCE. No solamente respecto a las escisiones, sino en dar un nuevo entendimiento a la situación nacional, a partir de los cambios contextuales de la década de 1960 y de la dictadura franquista. La movilización social obrera y estudiantil de los años 1965-67 trajo consigo nuevas condicionantes en España, especialmente en la oposición y las relaciones con el comunismo. En este sentido, la potenciación de los discursos unitarios por parte del PCE estuvo de la mano con los nuevos actores sociales que paulatinamente dejaron sus resquemores en participar en conjunto con los comunistas, como sucedió con los grupos católicos progresistas influidos por el Concilio Vaticano II.516 Sin embargo, también hubo una respuesta represiva por parte del aparataje estatal del régimen franquista ante el aumento de las movilizaciones. La dictadura optó por esta vía como una forma de frenar la radicalización de 1968. Hubo diversos hechos, especialmente en el mundo estudiantil, que mostraron esta conflictividad, como la ocupación del rectorado de Barcelona el 17 de junio de 1969 y el lanzamiento a la calle de un busto de 512 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 68. 513 Pala y Nencioni, «La nueva orientación», 179. 514 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 68-69. 515 Sánchez Rodríguez, Teoría y práctica, 146. 516 Carme Molinero y Pere Ysàs, «Antifranquismo, democracia y socialismo (1965-1977)», en Un siglo de comunismo en España I: historia de una lucha, dir. por Francisco Erice (Madrid: Ediciones Akal, 2021), 233, https://elibro-net.sire.ub.edu/es/ereader/craiub/205212?page=233. 149 Franco517 o las protestas en Madrid por el asesinato del estudiante y militantes del FLP, Enrique Ruano, por parte de la Brigada Político Social (BPS), que derivó en que el 24 de enero el Consejo de Ministros determinase la declaración de estado de excepción en toda España por tres meses.518 La supresión de libertades implicó una persecución abierta contra la oposición. Para marzo de 1969, se contabilizaron en detención o arresto domiciliario «729 personas, de las cuales solamente 301 eran estudiantes. Del total de 729, aparecían como “domiciliados” 156 individuos, 180 estaban a disposición de la autoridad militar, de la civil 185 y de la gobernativa 308».519 Dentro de esta oleada represiva, el comunismo catalán fue uno de los más perjudicados, con más de 60 militantes detenidos y otra cincuentena que tuvo que dejar sus domicilios y trabajos.520 En paralelo, en el seno del régimen, 1969 fue el año que en que se solucionó uno de los temas pendientes respecto al tema sucesorio. Esta problemática legalmente se había acordado en 1947 mediante la Ley de Sucesión de la Jefatura de Estado, que no solamente reconoció a Franco como jefe de Estado, sino que delimitó a España como un estado social, católico y representativo, constituido como un reino,521 aunque no necesariamente como una monarquía que siguiese la línea borbónica previa a la Segunda República, representada en la figura de Juan de Borbón. La tensión sobre quien asumiría la jefatura de Estado, dado que Juan Carlos, hijo de Juan, fue educado en España bajo la tutela del franquismo y los principios del Movimiento, comenzó a ser zanjada durante la década de 1960 a partir de la Ley Orgánica del Estado de 1967 y, posteriormente, mediante el nombramiento de Juan Carlos como sucesor de Franco en el cargo de jefe de Estado. Esta designación fue de importancia, ya que Juan Carlos manifestó su compromiso con los principios del Movimiento, lo que implicó un quiebre con su padre y con la línea de sucesión. No solo porque asumiría como rey una vez que Franco dejase el cargo, sino porque fue investido como príncipe de España y no de Asturias, lo que rompía la línea dinástica legítima de los Borbones.522 517 Molinero e Ysàs, Els anys del PSUC, 79. 518 Hernández Sandioca, Baldó Lacomba y Ruiz Carnicer, Estudiantes contra, 264. 519 Molinero e Ysàs, El ansy del PSUC, 80. 520 Molinero e Ysàs, El ansy del PSUC, 80. 521 Paul Preston, «Franco i els Borbons», en La dictadura franquista. La institucionalització d’un règim, dir. por Antoni Segura, Andreu Mayayo y Teresa Abelló (Barcelona: Edicions de la Universitat de Barcelona, 2012), 33. 522 Preston, «Franco», 39. 150 La confirmación de la sucesión también trajo un impacto en el seno del antifranquismo, a la par del contexto represivo desplegado por el régimen. Para el caso del comunismo, la reacción fue no solamente de crítica, sino de desarrollo de una declaración que dio la base del conocido como Pacto para la Libertad. En Mundo Obrero de septiembre de 1969, el PCE presentó su posición desarrollada el 24 de julio, destacando que la instauración de Juan Carlos como sucesor implicaba un quiebre al interior del régimen, considerando que esta propuesta era la victoria de los sectores del Opus Dei por sobre los falangistas y los carlistas.523 Del mismo modo, señalaba que: La monarquía que Franco «instaura» es una monarquía reaccionaria y fascista, frente a la cual los comunistas levantamos más que nunca la bandera de la libertad y la República. Al proclamar sucesor y rey a Juan Carlos, Franco ha destruido toda posibilidad monárquica en España, arruinando las ilusiones en las que habían caído ciertos sectores sobre la posibilidad de una monarquía democrática.524 De esta manera, el PCE asumió su posición respecto al sistema monárquico aspirado por el franquismo, en tanto consecución de los ideales del Movimiento y de una concepción de España que perpetuaba las divisiones y posturas nacidas desde la victoria de los sublevados tras la Guerra Civil. En este sentido, la respuesta de los comunistas fue, reconociendo el papel del pueblo soberano y de la movilización de masas, que: Frente al nuevo acto de poder personal de Franco, la solución está en la convergencia de todas las fuerzas lesionadas por la tiranía, en un pacto para la libertad que ponga en manos del pueblo el poder de decisión. El Partido Comunista invita a todas esas fuerzas, sin discriminación alguna, a entrar en contacto, a examinar en común las posibilidades de establecer un pacto para la libertad. Al mismo tiempo, el Partido Comunista de España se dirige a la clase obrera, los campesinos, los estudiantes y los intelectuales, invitándoles a incrementar la lucha de masas por la libertad, punto de partido [sic] de la marcha hacia la democracia antifeudal y antimonopolista y al socialismo.525 Esta primera instancia pública respecto al Pacto para la Libertad fue el inicio de la maduración de esta postura en el seno del PCE. Fue, en primer lugar, una reformulación 523 Comité Ejecutivo del Partido Comunista de España, «Declaración del Partido Comunista de España. Un pacto para la libertad que ponga en manos del pueblo el poder de decisión», Mundo Obrero. Órgano central del Partido Comunista de España, 2 de septiembre de 1969, 1. 524 Comité Ejecutivo del Partido Comunista de España, «Declaración del Partido», 1. 525 Comité Ejecutivo del Partido Comunista de España, «Declaración del Partido», 1. 151 de la PRN que contó con especificidades novedosas. No solamente ante el escenario de un próximo posfranquismo, sino en la consolidación de nuevos ejes programáticos de acción. En este sentido, en la conferencia del Comité Central de 1970, Santiago Carrillo destacó nuevos elementos, centrados en el uso del concepto de libertad como parte de la política comunista, en línea con las críticas hacia la URSS a partir de las divergencias de 1968. A esto se sumó que la forma de conseguir los objetivos democráticos implicaba la suma de todas las fuerzas antifranquistas, en pos de la generación de alianzas y el papel central del comunismo, para no quedar fuera de este marco de pactos.526 Esto implicó la defensa de la unidad democrática, reconociendo la trayectoria del PCE en torno al fomento de este mecanismo de organización, además de pasar de la clandestinidad a potenciar el ámbito público como método de trabajo político, junto a la apuesta por elementos que venían desde el VI Congreso del PCE de 1960: un gobierno provisional de coalición, la amnistía general, el retorno de las libertades políticas y elecciones libres para conformar las Cortes Constituyentes como medio para establecer un nuevo régimen político.527 De esta manera, el Pacto para la Libertad pasó a ser el mecanismo mediante el cual el PCE enfrentó las nuevas situaciones internas y que se manifestó en instancias inmediatas, de manera directa e indirecta. Uno de los puntos, como demostración de la represión franquista, fue el Proceso de Burgos contra militantes de ETA. Este hito, que implicó tanto una movilización interna como un apoyo internacional ―señalado en el capítulo anterior en el caso chileno― se cristalizó en la masividad de las movilizaciones, concentradas en el País Vasco, además de los quiebres entre sectores de la Iglesia Católica española con el régimen o instancias unitarias como el encierro efectuado por la Asamblea de Intelectuales catalanes en Montserrat el 12 de diciembre de 1970. De esta manera, el régimen, que en una primera instancia condenó a muerte seis de los detenidos, optó por la conmutación de las penas capitales. Ante esto, el PCE se posicionó en destacar la derrota del régimen, a la par de demostrar el actuar por parte de su militancia en las manifestaciones contra este juicio.528 526 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 114. 527 Sánchez Rodríguez, Teoría y práctica, 160-161. 528 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 75-76. 152 Si el Proceso de Burgos, junto a la expansión del movimiento obrero y el papel de CCOO, implicaron la visibilización pública del comunismo español, las instancias de confluencia en alianzas comenzaron a ser parte de la política nacional antifranquista. Concretamente, Cataluña fue el territorio donde maduró de forma más clara, debido a la permanencia de instancias que convocaron de manera transversal a las diversas expresiones del antifranquismo, como la Taula Rodona o el encierro en Montserrat. Fue bajo el alero del PSUC, a inicios de la década de 1970, que la formación de actividades conjuntas confluyó en medios organizativos más claros. La formación de la Comissió Coordinadora de Forçes Polítiques de Catalunya (CCFPC) en 1969 demostró la vocación de alianzas por parte del PSUC. Esta plataforma unitaria, conformada además de los comunistas catalanes por el MSC, la Unió Democrática de Catalunya (UDC), Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Front Nacional de Catalunya (FNC) y otras organizaciones, estableció criterios comunes en el seno del antifranquismo catalán, especialmente sobre el retorno a las libertades democráticas, la amnistía general y el llamado a la convocatoria de las Cortes Constituyentes ―en línea con las posturas del PCE― además de la libertad sindical, el derecho a huelga, la importancia de establecer políticas económicas y sociales para resolver los problemas internos del país, así como el restablecimiento del Estatuto de Autonomía catalán de 1932.529 Pero a la luz del Proceso de Burgos comenzó a madurar una nueva instancia de coordinación transversal de la oposición catalana. Con la experiencia del encierro de Montserrat, el 7 de noviembre de 1971 se constituyó la Assemblea de Catalunya en la Iglesia de San Agustín el viejo.530 Uno de los principales impulsores de esta nueva organización unitaria fue Antoni Gutiérrez Díaz, miembro de la directiva del PSUC. Sus argumentos para conformar la asamblea radicaron en la necesidad de ampliar el marco organizativo del antifranquismo más allá de los partidos políticos y organizaciones sindicales, incluyendo a otras plataformas, en busca de la convergencia de fuerzas.531 Así, el caso catalán demostró y dio una justificación práctica a las posturas nacidas desde la presentación de las primeras ideas del Pacto para la Libertad, dando un papel fundamental 529 Molinero e Ysàs, Els anys del PSUC, 98. 530 Molinero e Ysàs, Els anys del PSUC, 101. 531 Molinero e Ysàs, Els anys del PSUC, 99-100. 153 al PSUC en el marco de la confluencia de la unidad y de la construcción de un amplio movimiento ciudadano.532 Ya en 1972, se llevó a cabo el VIII Congreso del PCE. Celebrado en julio en París, consolidó las posturas desarrolladas por el partido en el campo internacional, con la reafirmación de la condena a la invasión checoslovaca. En el terreno interno, confirmó la propuesta del Pacto para la Libertad.533 Así, en torno a los hechos unitarios en Cataluña, se destacó que: El caso de la Comisión Coordinadora y de la Asamblea de Cataluña es la cota más alta lograda en la unidad. En este movimiento, cuyos objetivos democráticos están claramente definidos, se encuentran hoy las fuerzas vitales de esa nacionalidad, que atraen diariamente con su dinámica nuevos elementos. Políticamente participan todos los grupos y partidos de la oposición tradicional y de la nueva oposición, desde los carlistas y los demócratas-cristianos, pasando por las fuerzas nacionalistas burguesas, hasta comunistas y socialistas. Pero, además, en ese movimiento, en formas muy flexibles, se insertan también sectores profesionales estructurados y con gran peso social; otros grupos sociales organizados sin una caracterización política definida pero activos e influyentes; empresarios, funcionarios, hombres de Iglesia […]. Cataluña está hoy en cabeza del movimiento para afirmar una alternativa democrática a la dictadura. Esto se explica por el peso de su clase obrera sobre la que tiene gran influencia el PSU, por la amplia actividad de profesionales e intelectuales y por la existencia de una burguesía más dinámica y más emprendedora, más europea que la de otras zonas de España. Impulsa ese movimiento también toda la problemática nacional de Cataluña que las fuerzas catalanas integran en una solución de conjunto pare el Estado español, privando a la dictadura del argumento del separatismo.534 Si bien la conformación de plataformas unitarias no se replicó con la misma fuerza por el resto de España, dado que las redes antifranquistas no estaban tan desarrolladas como en el ámbito catalán,535 sí dio a entender que para el Pacto para la Libertad la vía de la confluencia era primordial para la política del PCE. Por ende, Carrillo destacó que la libertad era necesaria, más allá de las voces críticas en torno al aburguesamiento del 532 Erice, «Política de alianzas», 133. 533 Sánchez Rodríguez, Teoría y práctica, 161. 534 Santiago Carrillo, Hacia la libertad. Informe del Comité Central presentado al octavo congreso del P.C. de España (París: Editions Sociales, 1972), 37-38, http://biblioteca.andalucia.ccoo.es:8080/intranet- tmpl/prog/local_repository/documents/14637_6381.pdf. 535 Erice, «Política de alianzas», 133-134. 154 partido al dejar de lado el socialismo como eje en pos de la democracia. En este sentido, reafirmó que: Porque hoy las libertades interesan ante todo a la clase obrera, a las masas trabajadoras del campo, a los universitarios y profesionales, a los intelectuales creadores y artistas, a las capas medias esquilmadas por el capital monopolista y por su Estado dictatorial. Son esas clases y esas capas las que sin libertad se encuentran privadas de voz, de organización, de información, de todo cuanto es necesario para la defensa de sus intereses y la conquista de sus objetivos.536 Así, el análisis del secretario general del PCE apuntó a entender que el partido debía tener un papel claro en las condiciones de crear lazos y compromisos con diversas fuerzas políticas, dado que el fin inmediato era el enfrentamiento con la dictadura y el mecanismo de confrontación era un movimiento de masas convocante.537 Por lo mismo, se entendió la importancia de una ruptura democrática contra el régimen, en tanto que: [L]a revolución política que acabe con la dictadura no será todavía la revolución socialista. Aunque la clase obrera actúe en ella decisivamente junto con los trabajadores del campo, los estudiantes e intelectuales progresistas, en ese cambio deben participar el máximo posible de las fuerzas que aspiren a las libertades políticas, comprendidos amplios sectores burgueses. Se trata de un cambio político, democrático, nacional. Sin ese cambio, sin esa revolución, no hay democracia posible. Tenemos que hacer comprender esta necesidad a todos nuestros posibles aliados. Tenemos que desarraigar en ellos el miedo a una revolución politice. Es curioso que hoy, cuando hasta los mismos falangistas hablan da revolución, de socialismo, en un alarde de demagogia, tantos sesudos varones partidarios de la democracia se asusten de la palabra. Si en algún país está archijustificada la necesidad de un cambio político revolucionario es en España; si en algún país no hay más camino que ése, para ponerlo simplemente a la hora del mundo, es España.538 La confirmación de las ideas centrales del Pacto para la Libertad en el VII Congreso implicó el fortalecimiento de la postura del PCE ante el régimen y la consolidación de su actuar opositor desde la PRN en 1956. Fue la manera en que se conformó un modo de lucha que apuntó a la unidad de fuerzas, a la organización de masas, a la participación en diversas instancias de movilización y en la centralidad del partido en el desarrollo del 536 Carrillo, Hacia la libertad, 41. 537 Carrillo, Hacia la libertad, 43. 538 Carrillo, Hacia la libertad, 50. 155 movimiento antifranquista. Del mismo modo, fue la forma en que la vía nacional se fortaleció y se alineó con el actuar de los partidos comunistas occidentales, especialmente con el italiano. Pero además, el Pacto para la Libertad contextualizó a grandes rasgos cómo se relacionó el comunismo español con la experiencia política que se estaba viviendo en Chile. La UP representaba, con las diferencias propias de cada país, un mecanismo novedoso de la construcción del socialismo en una realidad distinta, pero con elementos que para el PCE daban un sentido a sus posturas internas: una vía democrática, con respeto a las libertades políticas y en un sentido programático de alianza en torno a un proyecto común. Estos tres ejes levantaron una lógica particular para comprender el caso chileno entre 1970 y 1973, tanto para justificar la política interna como para poner acento en las problemáticas a tener en consideración en el proyecto levantado por el PCE y respaldado por el PSUC. 2.2. La Unidad Popular chilena 2.2.1 La trayectoria del Partido Comunista de Chile (décadas de 1950 y 1960) Dada la centralidad en los partidos comunistas por la que hemos optado, es necesario comprender dentro de las izquierdas chilenas la trayectoria del PCCh como uno de los principales referentes partidistas junto al PSCh, que se cristalizó en la formación de la UP. Al igual que lo sucedido con los partidos comunistas ligados al MCI, las vías nacionales que se comenzaron a constituir tras el XX Congreso del PCUS y la posterior reafirmación de la coexistencia pacífica, impactaron en la forma en que el PCCh conformó sus acciones políticas a partir del inicio de la segunda parte del siglo 20. Sin embargo, es necesario que establezcamos que el actuar del partido chileno no es equiparable con el PCE, el PSUC ni cualquier otra organización comunista, dado que las experiencias nacionales y los contextos internos delimitaron las particularidades de las decisiones y tácticas. Aunque, lo que sí es plausible, fueron los grados de influencia y lecturas políticas que se generaron en el seno de los partidos comunistas, especialmente en un diálogo entre el sur europeo 156 con el Sur Global. Por ende, lo particular es cómo la comprensión de la vía al socialismo en Chile pudo tener algún grado de análisis y atención por parte de sus pares españoles y catalanes. En este sentido, el proyecto de la UP y el papel desarrollado por el PCCh como formación integrante, tuvo elementos propios e innovadores en su contexto que generaron estos alcances. El PCCh tuvo una trayectoria política particular en la reconstrucción de la unidad de las izquierdas chilenas. Recordando que durante gran parte de la década de 1950 estuvo proscrito por la Ley de Defensa Permanente de la Democracia, esto no implicó la ausencia de un trabajo político, tanto porque su labor en clandestinidad hizo que algunos militantes ingresaran a otros partidos como a la facción de Allende en el Partido Socialista de Chile o al Partido del Trabajo —organización fachada del PCCh—, además de las actividades bajo el alero de la CUT y estamentos estudiantiles universitarios.539 Uno de los principales marcos de acción fue la adopción por parte del PCCh de la política de Frente de Liberación Nacional (FLN), instancia posterior al Frente del Pueblo, que fue la política de alianzas con el sector allendista del PSCh para las elecciones de 1952. El FLN se constituyó, tras estas elecciones, como un movimiento de liberación nacional y social que fuese más allá de una coalición partidista, abarcando las luchas de las clases populares y progresistas de Chile a partir de cuatro puntos: la lucha anti oligárquica y antimperialista por la paz, la democracia, el pan y la independencia nacional. Esto se expresó mediante objetivos, como el fin de las políticas de alzas y escasez de alimentos; la paz en contra de la postura a favor de Estados Unidos y por el restablecimiento de relaciones con la Unión Soviética y la China comunista; el fin de la Ley de Defensa Permanente de la Democracia; y la independencia económica mediante el fin de toda relación con EE.UU., además de la nacionalización de la minería del cobre y las empresas controladas por capitales estadounidenses.540 539 Camilo Fernández Carrozza, «El discurso del Partido Comunista de Chile sobre la democracia, 1956- 1964», Autoctonía. Revista de Ciencias Sociales e Historia 2, n.º 2 (2018): 205, http://dx.doi.org/10.23854/autoc.v2i2.88. 540 Alonso Daire, «La política del Partido Comunista desde la post-guerra a la Unidad Popular», en El Partido Comunista de Chile: estudio multidisciplinario, comp. por Augusto Varas (Santiago de Chile: CESOC-FLACSO, 1988), 150-151. 157 El FLN fue central en la comprensión de democratización en el seno del PCCh para 1956. Configuró un análisis en torno al papel de la clase obrera, de mayor peso respecto a proyectos más centristas como el Frente Popular, pero sin dejar de lado la relación con sectores de la burguesía y otras esferas sociales no pertenecientes a los movimientos obreros.541 Pero por sobre todo, fue la base del entendimiento de una nueva forma de desarrollar la vía al socialismo, legitimada a partir del X Congreso del PCCh de 1956 y los efectos posteriores del XX Congreso del PCUS.542 Esta postura descansó en el reconocimiento de aceptar los métodos electorales u otros que no implicaran el desarrollo de una guerra civil, en busca de un distanciamiento respecto a las posturas izquierdistas en el seno del partido.543 A su vez, significó adherirse a una estrategia en torno a introducir cambios democráticos en el Estado burgués, pero sin destruirlo como tal, sino apuntando a la democratización mediante cambios graduales con la inserción del movimiento popular en el aparato estatal.544 En la práctica, era la disposición de etapas para la conformación de una vía al socialismo.545 Como lo plantea Camilo Fernández Carrozza respecto a la constitución de esta política, uno de sus ejes fue que: La vía pacífica podía entenderse, entonces, como la concreción y reevaluación del trabajo de masas realizado por el PC, la lucha de masas, pero ampliándose con mayor decisión al campo electoral, algo que en realidad venía ocurriendo desde años antes. La justificación, sin embargo, no terminaba ahí. Los motivos para impulsar un camino socialista y revolucionario por medios pacíficos se encontraban en el análisis de las condiciones locales que en el caso chileno no recomendarían una estrategia armada o insurreccional.546 541 Fernández Carrozza, «El discurso», 206. 542 Alfredo Riquelme Segovia, Rojo atardecer. El comunismo chileno entre dictadura y democracia (Santiago de Chile: DIBAM, 2009), 71. Si bien el PCCh no criticó los hechos de 1956 en Hungría, las conclusiones del XX Congreso del PCUS y la desestalinización permitieron el establecimiento de una valoración a la institucionalidad democrática y sus marcos para el desarrollo del tránsito al socialismo. 543 Tomás Moulian e Isabel Torres, «¿Continuidad o cambio en la línea política del Partido Comunista de Chile?», en El Partido Comunista de Chile: estudio multidisciplinario, comp. por Augusto Varas (Santiago de Chile: CESOC-FLACSO, 1988), 455-456. 544 Luis Corvalán Márquez, «Las tensiones entre la teoría y la práctica en el Partido Comunista en los años 60 y 70», en Por un rojo amanecer. Hacia una historia de los comunistas chilenos, comp. por Manuel Loyola y Jorge Rojas (Santiago de Chile: Impresora Valus, 2000), 230. 545 Marcelo Casals y Mariana Perry, «De la democracia revolucionaria a la democracia posible. Trayectorias políticas y conceptuales de la democracia en la izquierda marxista chilena, c.1950-c.1990», Historia 1, n.º 53 (2020): 11-44. http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942020000100011. 546 Fernández Carrozza, «El discurso», 208. 158 Del mismo modo, estas posturas confluyeron en el fortalecimiento de una política activa de alianzas por parte de sectores de las izquierdas, tanto el PCCh como los sectores socialistas allendistas. Tras los magros resultados electorales de la candidatura de Salvador Allende en 1952 y la revisión crítica de estos, la estrategia aliancista apuntó a ser un mecanismo de intersección de las diversas fuerzas políticas de izquierdas y progresistas. Esta opción decantó que en 1956 se constituyera el Frente de Acción Popular (FRAP), surgido desde el Frente Nacional del Pueblo formado por el PCCh y el PSCh, como sucesor del Frente del Pueblo, y el Bloque Democrático Socialista constituido por el Partido Socialista Popular (PSP) y otros movimientos menores, con el fin de fortalecer la unidad de los partidos populares y promover una política progresista, democrática y nacional.547 Sin embargo, el FRAP se enfrentó a tensiones internas, especialmente entre el PCCh y el PSP por las divergencias de sus líneas de acción. Los socialistas populares establecieron la política del Frente de Trabajadores como línea oficial en 1955 y tras la rearticulación con el PSCh, fue la política del partido a partir de 1957. Esta postura, de corte clasista, conflictuaba con el FLN del PCCh, ya que negaba un rol activo a la burguesía en su capacidad de establecer cambios y transformaciones de tipo progresista, rechazando así toda posibilidad de alianzas con partidos de centro, como el Partido Demócrata Cristiano (PDC) o el Partido Radical (PRCh). Además, criticaba el potencial de lucha revolucionaria de la participación política en los marcos del sistema democrático burgués.548 Estas diferencias, que se mantuvieron presentes entre la radicalización del socialismo chileno durante la década de 1960 y el gobierno de la UP frente a las posturas del PCCh, igualmente no condicionaron el funcionamiento del FRAP, que se presentó a elecciones de regidores en 1956 y que tuvo su mayor expresión en los comicios presidenciales de 1958, con un programa sostenido sobre las transformaciones necesarias para Chile en un marco de independencia nacional y de democratización, entendida como una mayor igualdad al acceso al poder y el papel de las masas en su ejercicio.549 Las elecciones de 1958, con un PCCh nuevamente legalizado, implicaron una derrota para el 547 Camilo Fernández Carrozza y Pablo Garrido González, «Progresistas y revolucionarios: el Frente de Acción Popular y la Vía Chilena al Socialismo, 1956-1967», Izquierdas, n.º 31 (2016): 75-76, https://dx.doi.org/10.4067/S0718-50492016000600071. 548 Fernández Carrozza, «El discurso», 209. 549 Fernández Carrozza y Garrido González, «Progresistas y revolucionarios», 77. 159 FRAP ante la candidatura de derecha de Jorge Alessandri, pero no significó el fin de esta alianza. Durante la década de los sesenta, el PCCh se enfrentó a nuevas condicionantes para su actuar político y que se evidenciaron por la presencia de tres posturas. Por un lado, la victoria de la Revolución Cubana en 1959 dio paso a la adhesión de sectores de izquierda a la vía armada como método más factible para alcanzar el poder. Por otro, las tensiones en el MCI, especialmente tras el quiebre sino-soviético, abrió paso a la idea de las «dos piernas» del comunismo chino que conjugaba la vía pacífica y armada como elementos centrales de la política de los partidos revolucionarios. Por último, la postura soviética se mantenía por el papel leninista de los partidos comunistas y la factibilidad de la vía pacífica como método, especialmente tras 1956.550 Ante este escenario, el PCCh optó por consolidar su cercanía con la URSS y sus posiciones provenientes del XX Congreso, especialmente al escoger por los medios pacíficos y su abierto rechazo a las tesis chinas.551 En el caso cubano, accedió a los apoyos solidarios propios de las experiencias antimperialistas, pero no simpatizó con las tesis del foquismo y guerrilleras desarrolladas en el contexto revolucionario caribeño. Sin embargo, en un contexto de críticas internas, nuevamente desarrolladas en el FRAP552 y tras la nueva derrota electoral de 1964, el PCCh hizo un doble viraje, dejando de lado el concepto de «vía pacífica» por el de «vía no armada», pero por sobre todo, en la conformación de la postura de la lucha de masas, entendida como un mecanismo estratégico basado en acentuar y expandir los vínculos entre el partido y las masas populares, además de potenciar el papel de los militantes a nivel participativo en el cumplimiento de las tareas diseñadas por el PCCh, en una lógica de insertar a la 550 Furci, El Partido Comunista, 136. 551 Daire, «La política del Partido», 181. 552 Daire, «La política del Partido» 190-199. En este sentido, destaca la pugna entre el PCCh y el PSCh desarrollada en 1962 en torno a la comprensión de la vía pacífica, el papel de vanguardia del PCUS en el MCI y el electoralismo. Todos estos criterios fueron abiertamente criticados por la Comisión Política del PSCh respecto a sus pares comunistas, tanto por la distancia histórica del socialismo chileno respecto al PCUS y la influencia de la Revolución Cubana en sus posturas, entre otras diferencias respecto a la política de bloques del PCCh en el marco de la Guerra Fría. 160 organización en todo espacio social posible: industrias, poblaciones, centros de estudiantes o cualquier otra orgánica representativa y participativa.553 De esta forma: Lo anterior explica por qué, para la militancia comunista de esa época, su participación en cualquier tipo de organización social, incluso las aparentemente menos politizadas como las deportivas, tenía un carácter revolucionario. La esencia del recabarrenismo era estar siempre inserto en las masas, y desde dentro de ellas, intentar asumir su conducción por el “camino correcto” que “el proletariado” (o sea el partido) había definido. Por este motivo, la inserción en la base social era vital para el éxito de la línea política comunista.554 Así, a mediados de la década de 1960, el PCCh generó una intersección en sus políticas. Tanto la lucha de masas, por un lado, como la validación de métodos considerados «violentos» tales como ocupaciones, huelgas ilegales y luchas callejeras, demostraron un viraje a la izquierda por parte del comunismo chileno. La mezcla del reformismo en la participación electoral y lo revolucionario de repertorios fuera del margen legal, expuso el amplio abanico de acciones de lucha, pero que excluía la vía del enfrentamiento armado directo organizado por milicias o guerrillas como mecanismo. En este sentido, la política militar del PCCh era de autodefensa, pero no de creación de un brazo armado del partido como lo propugnaban quienes estaban a favor de estas posturas, tanto en sectores del PSCh —tras el congreso de Chillán de 1967— como el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), uno de los principales adversarios del PCCh555 en la época, dentro de los marcos de las izquierdas chilenas. 2.2.2 El Partido Comunista de Chile ante la Unidad Popular El FRAP como alianza de izquierdas había demostrado electoralmente que no fue capaz de establecer un proyecto atractivo para la ciudadanía chilena. Las derrotas de 1958 y 1964 evidenciaron el agotamiento de esta coalición y la necesidad de repensar un proyecto de unidad ante las próximas elecciones presidenciales de 1970. Además, el escenario 553 Rolando Álvarez Vallejos, Arriba los pobres del mundo. Cultura e identidad política del Partido Comunista de Chile entre democracia y dictadura. 1965-1990 (Santiago de Chile: LOM Ediciones, 2011), ePub. 90-92. 554 Álvarez Vallejos, Arriba los pobres, 94. 555 Álvarez Vallejos, Arriba los pobres, 95. 161 político de las izquierdas chilenas se había modificado sustancialmente durante la segunda mitad de la década de 1960. Los dos partidos hegemónicos del FRAP (PSCh y PCCh) dejaron de ser las únicas opciones. Destacó el surgimiento del MIR en 1965, convergencia de diversos sectores de izquierdas: socialistas, comunistas escindidos del PCCh y trotskistas, entre otras organizaciones. Este movimiento puso de relieve la presencia de sectores que propusieron disputar a la izquierda tradicional la conducción del movimiento popular, mediante una estructura de vanguardia marxista-leninista, la crítica al considerado reformismo burgués desarrollado por la izquierda chilena y con una táctica política basada en la insurrección popular armada como única vía para poner fin al régimen capitalista, en directo enfrentamiento contra el Estado y las clases dominantes.556 Del mismo modo, la influencia china y especialmente cubana fue primordial en su fundación, aunque con consideraciones respecto a la independencia del movimiento para conformar sus respuestas ante la política nacional.557 Además de la vía insurreccional del MIR, otro partido que sufrió escisiones hacia la izquierda fue el PDC, en especial por las tensiones de la Reforma Universitaria chilena de 1967 y la situación interna del gobierno de Eduardo Frei Montalva. A partir de este contexto surgió el MAPU, organización que tuvo como base a los sectores rupturistas y de izquierda del PDC, especialmente de militantes de la Juventud Demócrata Cristiana (JDC), críticos del gobierno de Frei y de hechos como la represión ocurrida en 1969 durante la matanza de Pampa Irigoin (Puerto Montt) contra pobladores por parte Carabineros de Chile.558 El MAPU, fundado el 18 de mayo de 1969, se basó en la presencia de cristianos, siendo muchos de ellos adherentes del marxismo, conjugando dos almas que parecían irreconciliables, lo que posibilitó nuevos acercamientos e incidió en el quiebre del monopolio del PDC como único referente cristiano de signo progresista en sectores populares y sindicales.559 556 Igor Goicovic, «Pueblo, conciencia y fusil. El Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y la irrupción de la lucha armada en Chile», en Por el camino del Che. Las guerrillas latinoamericanas. 1959- 1990, ed. por Pablo Pozzi y Claudio Pérez (Buenos Aires: Ediciones Imago Mundi, 2011), 207-209. 557 Eugénia Palieraki, «¿Bajo el signo de Fidel? La Revolución Cubana y la “nueva izquierda revolucionaria” chilena en los años 1960», en Chile y la Guerra Fría global, ed. por Tanya Harmer y Alfredo Riquelme Segovia (Santiago de Chile: RIL Editores, 2014), 171. 558 Cristina Moyano Barahona, MAPU o la seducción del poder y la juventud (Santiago de Chile: Ediciones Universidad Alberto Hurtado, 2009), 103-104, https://elibro-net.sire.ub.edu/es/ereader/craiub/85243. 559 Moulian, Fracturas, 227. 162 Estos nuevos focos políticos, uno más radical (MIR) y otro dispuesto a tender puentes hacia la izquierda tradicional (MAPU) configuraron este nuevo escenario hacia 1969. En octubre del mismo año se creó la UP, formada por socialistas, comunistas, MAPU, radicales, socialdemócratas y militantes de la Acción Popular Independiente (API). En este sentido, el PCCh tuvo un rol preponderante en la superación del FRAP como coalición de izquierdas y en la ampliación de una nueva estructura de alianzas partidistas de izquierdas y partidos progresistas, además de entender que una nueva derrota del FRAP en 1970 hubiese significado no solamente su fin, sino que las tesis insurreccionales del PSCh, tomadas en 1967, se fortalecieran en desmedro de las posturas del PCCh.560 Esta aspiración de ampliar las bases de la coalición, proveniente desde el X Congreso de 1956 pero consolidada en el XII Congreso de 1962 del PCCh, sentó las bases de atracción a sectores de la burguesía hacia un pacto hegemonizado por partidos obreros. En especial, el foco fue hacia el PRCh como eje de interés en esta alianza,561 pero la aparición de nuevos movimientos permitió abrir el marco de organizaciones en su seno. Del mismo modo, fue la forma en que el comunismo chileno pudo consolidar su idea de mancomunidades transversales a las posturas socialistas del Frente de los Trabajadores, dando una mayor proyección hacia la construcción de un proyecto que incluyese a todas las fuerzas antimperialistas y antioligárquicas. Esta lógica aliancista también le permitió al PCCh consolidar internamente la vía no armada y promover una praxis reformista respecto al uso del aparataje estatal-burgués en proyección de una revolución democrático-burguesa como etapa previa para la construcción del socialismo en Chile.562 En noviembre de 1969 se llevó a cabo el XIV Congreso del PCCh. Tras la formación del nuevo referente de izquierdas, esta actividad partidista fue utilizada para consolidar los apoyos a la nueva alianza y fortalecer sus posturas respecto al PSCh. Una de las principales líneas de acuerdo fue el carácter de un futuro gobierno popular y la lógica de construcción del socialismo. Una de las conclusiones fue la necesidad de generar un 560 Furci, El Partido Comunista, 166. 561 Daire, «La política del Partido», 217. 562 Daire, «La política del Partido», 217. 163 comité coordinador de la UP y la creación de una plataforma común para las elecciones de 1970.563 De esta manera, Luis Corvalán, secretario general del PCCh planteó que: La clave para resolver la cuestión del poder en favor del pueblo está en la unión de sus fuerzas, en la construcción de la unidad popular. La actitud en relación a este problema se va convirtiendo en la piedra de toque para el triunfo del pueblo. La lucha por la unidad popular ha sido y es una actitud revolucionaria permanente de los comunistas, dentro y fuera de las contiendas electorales. Bregamos por una unidad combativa, que se exprese en todas las batallas, grandes y pequeñas; se forje en torno a un programa común, al margen de caudillos mesiánicos, alrededor de la clase obrera, asegurando al mismo tiempo que las demás clases y capas sociales progresistas y sus expresiones políticas tengan y asuman las responsabilidades correspondientes.564 La postura de Corvalán no solamente trataba temas críticos dentro de las dinámicas comunistas, como el culto a la personalidad. Era, en el marco del Congreso, la revalidación de la unidad amplia como único mecanismo de construcción del triunfo del pueblo y como política partidista. Sobre la vía al socialismo adecuada para la realidad nacional, el análisis del secretario general comunista fue enfático en el desarrollo de una idea de construcción paulatina y no inmediata de la revolución socialista. Manifestó que: En virtud de ello, el poder popular que queremos generar y la revolución que necesitamos hacer son, por su esencia y objetivos, antimperialistas y antioligárquicos con la perspectiva del socialismo. De ahí que, dicho sea de paso, no nos parezcan serios y sí carentes de rigor científico, aquellos planteamientos que suelen hacerse en el sentido de darle ya un carácter socialista a todo el proceso revolucionario que hoy debemos operar.565 Esta idea evidencia la idea de que un futuro gobierno de la UP no debía ser considerado socialista como tal. La noción de la perspectiva era la conformación de una lógica de etapas que permitieran un avance hacia el objetivo de una sociedad socialista, mediante 563 Hernán Venegas Valdebenito, «El Partido Comunista de Chile: Antecedentes ideológicos de su estrategia hacia la Unidad Popular (1961-1970)», Revista de Historia Social y de las Mentalidades 2, n.º 7 (2003): 47, https://www.revistas.usach.cl/ojs/index.php/historiasocial/article/view/342. 564 Luis Corvalán Lepe, El poder popular, única alternativa patriótica y revolucionaria (informe al XIV Congreso Nacional del Partido) (Santiago de Chile: Partido Comunista de Chile, 1969), 38-39, https://www.marxists.org/espanol/corvalan/1969-el-poder-popular.pdf. 565 Corvalán Lepe, El poder popular, 41. 164 las transformaciones contra el imperialismo y las oligarquías que permitiesen generar esta proyección. Del mismo modo, otro elemento ya presente en el desarrollo político del comunismo chileno, como era el marco democrático-burgués, fue abordado al expresar que «concebimos la existencia de la oposición, dentro de los marcos de las leyes del país, las que estarán inspiradas, por supuesto, en los intereses del pueblo y no de los privilegiados».566 Corvalán resaltó que esto no era una desviación hacia posturas liberales, sino que: Tampoco se trata de que nosotros olvidemos el carácter de clase que debe tener el gobierno popular. Esto lo tenemos presente. Estimamos que el gobierno popular que propiciamos será el más democrático de cuantos haya tenido el país, pero también sabrá emplear su fuerza y autoridad para imponer, a través de las leyes que se dé el pueblo, la voluntad de la mayoría nacional para vencer la resistencia de la minoría. El proletariado —por ser la clase más organizada, por su conciencia política y nivel de combatividad, por el lugar que ocupa en la producción social, porque no tiene nada que perder sino sus cadenas y sí un mundo que ganar, porque su causa se confunde con la causa general del pueblo y de la nación— es la única fuerza social que puede garantizar las mejores soluciones frente a las dificultades que han de surgir y, por tanto, puede asegurar la marcha victoriosa del proceso revolucionario.567 De esta manera, el PCCh configuró tanto su postura ante la alianza como su relación ante el proyecto socialista que comenzó a germinar en Chile. El llamado a formar una plataforma común para coordinar la UP efectuada en el mismo Congreso, especialmente al PSCh,568 fue el siguiente paso para conformar un programa de gobierno a ofrecer al país ante las elecciones de 1970. 2.2.3 Programa de gobierno de la Unidad Popular En la preparación de las elecciones de 1970, la coordinación de la UP, formada inicialmente por el PCCh, PSCh, Partido Radical, Partido Socialdemócrata, MAPU y API, publicaron el Pacto por la Unidad Popular, además del Programa Básico de 566 Corvalán Lepe, El poder popular, 46. 567 Corvalán Lepe, El poder popular, 46-47. 568 Venegas Valdebenito, «El Partido Comunista», 46. 165 Gobierno. Este último, aprobado por las directivas de los partidos y movimientos antes indicados el 17 de diciembre de 1969, evidenció los elementos centrales del proyecto de la alianza de izquierdas. El primer elemento del programa fue el diagnóstico sobre la situación chilena a fines de la década de 1960, considerada de crisis. Esta problemática impactó directamente, según la UP, en el estancamiento de la economía chilena, con injerencia directa en una sociedad en que la pobreza se manifestaba en las condiciones de vida del mundo obrero, campesino, juvenil, femenino y de las clases medias. Así, la responsabilidad de este escenario se ligó al fracaso del sistema capitalista en Chile, «dependiente del imperialismo, dominado por sectores de la burguesía estructuralmente ligados al capital extranjero, que no pueden resolver los problemas fundamentales del país, los que se derivan precisamente de sus privilegios de clase a los que jamás renunciarán voluntariamente».569 El gobierno de Frei y los postulados considerados reformistas y desarrollistas (basados en la Alianza para el Progreso) solamente exacerbaron el carácter monopolista e imperialista del capital en Chile, bajo los márgenes de un gobierno calificado burgués e incapaz de generar cambios sociales, tanto por el estancamiento de la economía chilena como por el actuar represivo contra los sectores populares.570 Ante este diagnóstico, la UP planteó como respuesta un programa centrado en la formación de un gobierno popular, cuya finalidad era una acción en unidad de las grandes mayorías para romper las estructuras existentes en Chile y avanzar hacia la liberación del pueblo. Así, se establecieron como ejes centrales de gobierno diversos elementos, tales como la democratización y la transformación del Estado basado en la idea del poder popular, la presencia del pluripartidismo en el gobierno y el respeto a la oposición dentro de los márgenes legales de acción. Los dos últimos puntos son especialmente demostrativos en evidenciar que no sería un camino hacia la construcción de una dictadura de partido único y del respeto al Estado de derecho mediante la existencia de diversas expresiones políticas a nivel interno. 569 Unidad Popular, Programa básico de gobierno de la Unidad Popular: candidatura presidencial de Salvador Allende (Santiago de Chile: s.e., 1970), 4, https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article- 7738.html. 570 Unidad Popular, Programa básico, 4. 166 Los cambios políticos prometidos por la UP en su programa se demostraron en la propuesta de un cambio constitucional basado en una nueva estructura organizativa legislativa y unicameral (Asamblea del Pueblo)571 a la par de un Tribunal Supremo, afianzamiento del carácter nacional de las Fuerzas Armadas, entre otros elementos. Mientras, en el escenario económico se plantearon modificaciones profundas hacia el papel del Estado en la planificación económica, mediante la creación de un área de propiedad social basada en la nacionalización de diversas áreas: gran minería del cobre, salitre y otros productos minerales, junto al sistema financiero chileno (bancos y seguros), grandes empresas y monopolios de industrias estratégicas y de distribución, además de otras actividades (energía, transporte, siderurgia, entre otras). Paralelamente, se planteó la existencia de un área de propiedad privada con apoyo desde las políticas de planificación estatal y otra área de propiedad mixta entre el Estado y el sector privado.572 Otro de los elementos centrales del programa de gobierno a nivel de propiedad fue la Reforma Agraria. Esta política, originada bajo el gobierno del derechista Jorge Alessandri y profundizada durante el mandato de Eduardo Frei, fue enfatizada por la UP como un eje en su política ante el mundo rural chileno, en pos de la aceleración del proceso mediante la expropiación de tierras a grandes terratenientes y parte de los activos de estos terrenos confiscados para ser entregados en forma de cooperativas de propiedad campesina.573 Así, la finalidad era dual: aumentar la producción agrícola y disminuir aún más la asimetría en la tenencia y propiedad de la tierra campesina por parte de los sectores de la oligarquía rural chilena. A nivel de políticas sociales y culturales, el programa planteó tareas ligadas a una nueva política de salarios respecto a la inflación, el sueldo mínimo igualitario según trabajo, la mejora de la seguridad social, la protección y perfeccionamiento de la salud pública, vivienda, la plena capacidad civil de la mujer casada ante su marido, la igualdad jurídica de los hijos y el fin de la división legal entre obreros y empleados. Del mismo modo, planteó asegurar el acceso democrático a la cultura y la educación, mediante un sistema nacional unificado, campañas de alfabetización y la ampliación de salas cuna para las 571 Unidad Popular, Programa básico, 15. 572 Unidad Popular, Programa básico, 19-21. 573 Unidad Popular, Programa básico, 22-23. 167 mujeres trabajadoras, un sistema universitario basado en el respaldo a la Reforma Universitaria vivida en Chile a fines de la década de 1960, democratizando la estructura interna de la educación superior.574 Por último, el programa de la UP hizo referencia a una nueva política exterior, basada en la defensa de la autonomía política y económica de Chile, asegurando mantener relaciones internacionales con todos los países, independiente de su posicionamiento ideológico, sobre la base del respeto a la autodeterminación de los pueblos. Sin embargo, el principal eje se centró en las relaciones de amistad y solidaridad con países independientes o colonizados en luchas de liberación — especialmente el caso de Cuba y Vietnam—, la centralidad del sentido latinoamericanista y antimperialista de la política diplomática, el reforzamiento de los nexos con los países socialistas y la denuncia activa de la Organización de Estados Americanos (OEA) como mecanismo político de Estados Unidos en América, poco representativo de los países latinoamericanos.575 Este programa fue la base programática, pero que dejaba aún por definir la candidatura representativa para las elecciones. El panorama para principios de 1970 era que «cada partido tenía su propio candidato: Alberto Baltra por los Radicales; Jacques Chonchol por el MAPU; Rafael Tarud por la API y los Social-Demócratas; el poeta Pablo Neruda por el PCCh, y Salvador Allende por el PSCh».576 La conformación de la candidatura común presentó ciertas complejidades. En el caso de los socialistas, no existió unanimidad respecto a levantar a Allende como candidato por cuarta vez. Algunos sectores consideraban necesario presentarlo, ya que su postura más moderada podía acercar a los sectores socialdemócratas en el seno de su partido. Esto fue confirmado por la militancia a nivel nacional, que aprobó su candidatura por sobre la de Aniceto Rodríguez por 33 votos contra dos en los órganos regionales del partido, aunque su triunfo en la mesa directiva fue de 14 votos a favor y 13 abstenciones.577 574 Unidad Popular, Programa básico, 25-31. 575 Unidad Popular, Programa básico, 32-34. 576 Furci, El Partido Comunista, 175. 577 Isabel Torres Dujisin, «La “Vía Chilena al Socialismo”. El largo recorrido desde el Frente de Acción Popular a la Unidad Popular», en La vía chilena al socialismo. 50 años después. Vol. 1, ed. por Robert Austin Henry, Joana Salém Vasconcelos y Viviana Canibilo Ramírez (Buenos Aires: CLACSO, 2020), 330-332, http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20201201031842/La-via-chilena-al-socialismo-Tomo- I.pdf 168 Pese a las reticencias internas ante Allende, su candidatura fue defendida por parte del PSCh. A la par, los partidos y movimientos menores dentro de la UP no tuvieron problemas en bajar sus postulaciones por el candidato socialista o por Neruda. Sin embargo, la intransigencia de los socialistas llevó a que Jacques Chonchol (MAPU) apareciera como una figura de acuerdo, mientras que los comunistas veían con buenos ojos la candidatura del radical Alberto Baltra. La situación de pugna interna llevó a una posibilidad de suma cero: Allende o la disolución de la UP. Ante este panorama, los comunistas bajaron la candidatura de Neruda, optando por apoyar a Allende en pos de tener un candidato común.578 Así, Allende fue declarado candidato de la UP el 20 de enero de 1970, iniciando la campaña presidencial del mismo año.579 Como se explicó en el capítulo anterior, el triunfo en minoría permitido por el sistema electoral chileno además de la firma del Acuerdo de Garantías Constitucionales, puso freno a parte del programa, especialmente respecto a la posibilidad de cambiar la Carta Magna. La victoria de Allende tuvo importancia en un marco regional y global. En un contexto de Guerra Fría, el gobierno de Richard Nixon en Estados Unidos comprendió la situación chilena como un desafío hemisférico ante sus relaciones con Sudamérica, transformándose en una problemática interamericana en defensa de sus intereses.580 Del mismo modo, la naciente vía chilena al socialismo se enmarcó en un contexto global de la distensión del conflicto bipolar, con influencias e imágenes en los diversos actores nacionales e internacionales, en un marco multipolar.581 Mientras tanto, para la URSS, la UP fue un foco de atención en el contexto de la distensión, especialmente centrado en el actuar del PCCh.582 El partido chileno tenía fuertes nexos con sus pares soviéticos, sobre todo en las vinculaciones internacionales,583 578 Furci, El Partido Comunista, 175-176. 579 Torres Dujisin, «La “Vía Chilena al Socialismo”», 332. 580 Tanya Harmer, «Chile y la Guerra Fría interamericana, 1970-1973», en Chile y la Guerra Fría global, ed. por Tanya Harmer y Alfredo Riquelme Segovia (Santiago de Chile: RIL Editores, 2014), 195. 581 Alfredo Riquelme Segovia, «La Guerra Fría en Chile: los intrincados nexos entre lo nacional y lo global», en Chile y la Guerra Fría global, ed. por Tanya Harmer y Alfredo Riquelme Segovia (Santiago de Chile: RIL Editores, 2014), 29. 582 Riquelme Segovia, «La Guerra Fría en Chile», 24. 583 Mariana Perry Fauré, Exilio y renovación. Transferencia política del socialismo chileno en Europa Occidental, 1973-1988 (Santiago: Ariadna Ediciones, 2020), 76. 169 además de los apoyos económicos brindados directamente desde Moscú a Santiago.584 En este contexto, el historiador Joaquín Fermandois reflexiona sobre el PCCh al establecer que: [L]os soviéticos tenían escasa influencia en el curso de los acontecimientos en Chile, y es probable que su grado de persuasión sobre los comunistas, en políticas concretas, no fuera alto. El asunto era más bien al revés. Los comunistas criollos desarrollaron un alto grado de fidelidad a Moscú, y la fijación en el modelo soviético y en el marxismo ortodoxo operó como un pesado lastre en el juego político nacional.585 Así, el PCCh se vio imbuido en una lógica particular, de respeto a la democracia, el pluralismo, el peso de la institucionalización y los derechos humanos al interior, pero de compromiso exterior con el proceso gradual de transición del capitalismo al socialismo, cuya finalidad era la dictadura del proletariado. De esta forma, la vía nacional dio referencia a los ejes centrales del partido y su papel en la UP, mientras que las adhesiones a la URSS fueron un foco externo que tuvieron en consideración586 en la conjunción de matices propios que desarrolló la organización chilena desde sus cercanías al modelo soviético.587 Lo primordial de este contexto diverso es que establezcamos un punto central: Chile tuvo una presencia dentro de un escenario global complejo, como parte activa y no desde la pasividad en el gran tablero de relaciones internacionales y en el choque antagónico de la Guerra Fría. Esto se explica, en parte, porque el país en lo político y en lo cultural «desarrolló su identidad en sincronía y analogía casi instantáneas con las fuerzas que definían la política mundial. Incluso, la idea de representar una posición diferente al mero polo comunismo/anticomunismo era una respuesta a este desenvolvimiento global».588 Y este desarrollo tuvo su expresión específica en el caso de la UP y la vía chilena al socialismo, cuya transferencia desde el Sur global a movimientos y organizaciones de 584 Olga Ulianova y Evguenia Fediakova, «Algunos aspectos de la ayuda financiera del PC de la URSS al comunismo chileno durante la Guerra Fría», Estudios Públicos, n.º 72 (1998): 135, https://www.estudiospublicos.cl/index.php/cep/article/view/999. 585 Joaquín Fermandois, «¿Peón o actor? Chile en la Guerra Fría», Estudios Públicos, n. º 72 (1998): 168, https://www.estudiospublicos.cl/index.php/cep/article/view/1000. 586 Riquelme Segovia, «La Guerra Fría en Chile», 26. 587 Marcelo Casals Araya, El alba de una revolución. La izquierda y el proceso de construcción de la «vía chilena al socialismo». 1956-1970 (Santiago: LOM Ediciones, 2010), 434, Google Play Book Reader. 588 Joaquín Fermandois, «¿Peón o actor?», 154. 170 izquierdas, especialmente en Europa occidental, tuvo ramificaciones e influencias en algunos partidos comunistas, como el italiano junto al posterior desarrollo del eurocomunismo.589 En este ámbito, el PCE y el PSUC no fueron la excepción, posicionándose ante el caso chileno en un contexto interno marcado por el Pacto para la Libertad y las propuestas unitarias contra el franquismo. 2.3. El comunismo español ante la Unidad Popular 2.3.1 La victoria de la Unidad Popular y las interpretaciones comunistas desde España En sus memorias, Santiago Carrillo destacó lo siguiente sobre el proyecto de izquierdas chileno: «La experiencia de la Unidad Popular en Chile fue seguida por nosotros con apasionante expectación. Era un intento de socialismo democrático, el primero de este tipo que había comenzado con resultados positivos. El doctor Allende se convirtió en un símbolo de algo que estaba muy próximo a nuestras concepciones».590 Las palabras del secretario general del PCE evidenciaban el sentir del comunismo español tras la victoria de Allende. Expectación por la experiencia chilena, pero al mismo tiempo la valoración sobre la posibilidad de una vía democrática al socialismo como praxis política. Esta postura fue la que estuvo presente en los marcos de lecturas en el PCE y el PSUC tras la victoria de la UP. Chile era un caso para justificar el proyecto político comunista para España. Las informaciones sobre la victoria de Salvador Allende fueron diversas en la España franquista. La prensa fue el primer foco de difusión y opinión respecto a los resultados electorales, con una mixtura de visiones en su cobertura. Desde los sectores proclives al régimen, la reacción inicial fue de estupor y críticas frente a los resultados en Chile. Así, ABC tituló en su edición de Madrid del 6 de septiembre con los resultados y posteriormente destacó la nueva etapa que se abría en el contexto político chileno, con la 589 Riquelme Segovia, «La Guerra Fría en Chile», 27. 590 Santiago Carrillo, Memorias. Una vida política larga y azarosa marcada por responsabilidades importantes (Barcelona: Planeta, 1993), 563-564. 171 llegada al poder de «la extrema izquierda [que] ha logrado dar la victoria a un presidente marxista».591 Del mismo modo, el diario monárquico analizó la situación chilena a partir de la falta de unidad de la derecha y aprovechada por la UP, con un principal foco crítico en la carencia de voluntad de la Democracia Cristiana por aunar posiciones y levantar una candidatura única contra Allende, lo que facilitó el resultado electoral.592 Por otro lado, la prensa de extrema derecha representada en Fuerza Nueva puso el foco en la victoria de Allende y el papel aleccionador de una situación similar en un contexto democrático en España. En este sentido, las reglas del juego democráticas permitirían que partidos marxistas llegasen al poder. Lo primordial para España, por lo tanto, era evitar la democratización interna593. Mientras, en Cataluña, la prensa establecida fue menos áspera en sus informaciones, respetando la voluntad democrática del proceso eleccionario y su legitimidad, pero igualmente con un marcado signo de preocupación por los resultados. La Vanguardia Española señaló en un editorial que: El doctor Allende, personalmente inclinado a los extremismos de un socialismo muy avanzado que bordea la doctrina marxista, habrá de arbitrar, sin embargo, las impaciencias de unos, los sueños impracticables de otros; hasta conjuntarlos en un instrumento de gobierno responsable. Porque una cosa es teorizar desde la oposición y otra muy distinta la realidad cotidiana de gobernar. El doctor Salvador Allende, cosa curiosa, va a ser el primer presidente de nación filiado como socialista extremo y seudo comunista elegido popularmente, si nuestra memoria histórica nos es fiel. Quizá por ello, tendrá que a justar más su conducta de gobernante al equilibrio político de lo posible, como lo espera el país, cuyas instituciones constitucionales, públicas y privadas, continúan pareciendo firmes, capaces de funcionar y de sortear o frenar arrebatos improcedentes, siquiera hayan de sancionar afirmativamente el curso inevitable del «progresismo» normativamente aceptado.594 Mientras tanto, Triunfo, medio afín a las posturas democráticas y progresistas en el contexto del franquismo de los años sesenta y setenta,595 puso atención al proceso chileno 591 Veritas, «Allende triunfa por escasa mayoría», ABC Madrid, 6 de septiembre de 1970, 13. 592 Luis María Anson, «Lecciones a la derecha», ABC Madrid, 6 de septiembre de 1970, 15. 593 Henríquez Uzal, «Los mil días», 139-140. 594 «Chile, ante la nueva coyuntura», La Vanguardia Española, 6 de septiembre de 1970, 3. 595 Anne-Claire Sanz-Gavillon, «Chile como referente político y cultural de la España antifranquista: procesos de identificación, ecos y paralelismos en la revista Triunfo», Revista de Historia Social y de las 172 a partir de la victoria de la UP. En especial, porque desde las noticias internacionales daba espacio para analizar la política española. Si Chile dio alas a una forma de construcción novedosa del socialismo, fue también una expresión del sueño democrático de la izquierda española con visos de una realidad más tangible.596 Así, las primeras informaciones tras los resultados se enfocaron en explicar el caso chileno a partir de un elemento contextual, como una prueba para América como alternativa. Enrique Haro Tecglen explicó la situación chilena a partir de lenguajes propios para los españoles que se conectaban con los sucesos del país sudamericano. En primer lugar, calificó a la UP como un Frente Popular que regresó a Chile, estableciendo los principales adversarios para el proyecto de izquierdas: Estados Unidos, los sectores más conservadores de la derecha rural y el papel que podían jugar algunos sectores de las Fuerzas Armadas, aunque salvaguardando las tradiciones democráticas chilenas tendientes al equilibrio por sobre las salidas tiránicas.597 Además, destacó el papel del PDC en la ratificación de Allende y profundizó en el papel del PCCh, como un partido partidario de la coexistencia pacífica en línea con la URSS, separado de la vía revolucionaria cubana y adherente de los procesos electorales y democráticos, con el cuidado de advertir que un golpe contra el «Frente Popular» [sic] daría razón a las posturas revolucionarias por sobre las pacíficas.598 Otros medios ligados a la oposición franquista, como Cuadernos para el Dialogo, El Ciervo e Índice, destacaron la novedad de una vía democrática al socialismo, como un hecho histórico de expresión política de la voluntad popular electoral. Además, cuestionaron la factibilidad de esta vía por el posible intervencionismo externo y el respeto a la legalidad —expresado en El Ciervo— destacando el papel del PCCh desde su ortodoxia hacia la URSS y sus suspicacias hacia Cuba, para afianzar una vía nacional Mentalidades 22, n.º 1 (2018): 49, https://www.revistas.usach.cl/ojs/index.php/historiasocial/article/view/3291/26002632. La autora explica cómo Triunfo fue publicada en un contexto dictatorial, desde el impacto de la Ley de Prensa española de 1966 (Ley Fraga) que finalizó la censura previa a los medios, aunque no el control respecto a las publicaciones, además de la autonomía empresarial de la revista a partir de 1971, que logró establecer el fundador de la revista, José Ángel Ezcurra. Sin embargo, esto no exime a la revista de haber sufrido una serie de dificultades en el período del tardofranquismo a partir de las sanciones que recibió del régimen. 596 Sanz-Gavillon, «Chile como referente», 49. 597 Enrique Haro Tecglen, «Chile: una prueba decisiva para América», Triunfo, 12 de septiembre de 1970, 4. 598 Haro Tecglen, «Chile: una prueba», 5. 173 que podía ser una lección para otros partidos comunistas occidentales, especialmente para el PCE, catalogado en una crisis ideológica y táctica para este período en Índice.599 Centrándonos en el PCE, la visión sobre el triunfo de la UP se estableció en diversos ámbitos de proyección, pero destacando la relación de la vía chilena con el Pacto para la Libertad, justificando su línea de acción política. Sus posturas se desarrollaron principalmente a partir de la prensa y medios de difusión dependientes del partido. Así, publicaciones clandestinas como Mundo Obrero y emisiones como Radio España Independiente (La Pirenaica),600 fueron plataformas difusoras para la militancia comunista española. En el caso de La Pirenaica, dada su periodicidad y su acceso clandestino, informó de manera continua sobre la victoria de la UP. En la sección «Páginas Internacionales» de la emisión del 5 de septiembre de 1970, Virgilio Fernández, encargado de estas informaciones, relató los resultados con entusiasmo, al plantear que: Por primera vez en la historia, una candidatura para la más alta representación nacional, apoyada por dos partidos de la clase obrera [PCCh y PSCh], obtiene el triunfo en unas elecciones democráticas en un país capitalista. Se trata, por tanto, del triunfo de la unidad de las fuerzas obreras y progresistas; de una gran victoria para la clase obrera, los campesinos y las masas populares de Chile que están celebrando ya en las calles de la capital y de otras ciudades.601 Fernández destacó la excepcionalidad del caso chileno como una expresión novedosa de los avances de la clase obrera y sectores democráticos en contextos capitalistas. Así, el proyecto chileno aparecía como un nuevo mecanismo de acción política desde las 599 Henríquez Uzal, «El antifranquismo», 247-255. 600 Miguel Vásquez Liñán, «Radio España Independiente: propaganda clandestina en las ondas», en La comunicación social durante el franquismo, ed. por Juan Antonio García Galindo, Juan Francisco Gutiérrez Lozano e Inmaculada Sánchez Alarcón (Málaga: Centro de Ediciones de la Diputación Provincial de Málaga, 2002), 741-759, https://idus.us.es/handle/11441/64440. El autor explica que La Pirenaica comenzó sus transmisiones en 1941 en Moscú. En 1955 se trasladó su sede a Bucarest, Rumanía y posteriormente tendría otro centro de redacción en París, siendo el puente entre Madrid y la capital rumana. Durante su existencia, sufrió constantes restricciones e interceptaciones de su señal por parte del régimen franquista, aunque pudieron evitar de diversas maneras estos bloqueos para transmitir su programación en España. 601 Virgilio Fernández, «Páginas internacionales. Virgilio Fernández comenta el triunfo del candidato de Unión Popular, Salvador Allende, en las elecciones presidenciales de Chile», Bucarest, 5 de septiembre de 1970, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 554. f.1. 174 izquierdas en torno a la idea de un programa común de alianzas, en línea con las posturas del PCE en este período. El uso de lenguajes propios por parte del comunismo español para analizar los hechos en Chile también se vio reflejado en Mundo Obrero. Tras celebrar los resultados electorales, destacó la preocupación ante una posible reacción desde la derecha y de Estados Unidos. Más desde el prisma particular que desde una comprensión acabada de la situación chilena, el diario del PCE planteó que la UP «responderá con la huelga general política y la huelga nacional en sus formas más elevadas a todo intento de cortar por la fuerza el proceso democrático-revolucionario que está en marcha en Chile».602 Las huelgas, como explicamos anteriormente en este capítulo, eran parte de los repertorios de movilización del partido español, por lo que fue una forma de justificación de su viabilidad más que de explicar el contexto chileno. Además de estas posturas iniciales y el entrecruce de lenguajes particulares para explicar los hechos chilenos, hubo espacio para saludar y destacar la victoria de la UP. Los estudiantes universitarios comunistas de Valencia señalaron que: La inteligente coalición de partidos de izquierda en Chile ha llevado al poder al candidato presentado por todos ellos, el socialista Salvador Allende. En el gobierno formado, el mayor número de carteras lo ostentan los socialistas, los comunistas y los radicales. Se abre, pues, una nueva etapa en Chile, que puede tener una gran importancia para el futuro de las revoluciones en Sudamérica y el mundo entero. Su programa de características muy similares al frente antifeudal y antimonopolista que nosotros propugnamos para España, va a conducir a Chile irreversiblemente al socialismo. Los estudiantes valencianos, saludamos este triunfo de las fuerzas progresistas y revolucionarias de Chile y auguramos toda clase de éxitos al Frente Antifeudal, Antimonopolista y Antiimperialista de la Unidad Popular.603 Por su parte, los estudiantes catalanes expresaron un saludo directo al Comité Central del PCCh. Así, indicaron que: 602 Juan Gómez, «La victoria electoral en Chile. Un momento de la lucha antimperialista», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 30 de septiembre de 1970, 7. 603 «Chile: victoria de la Unidad Popular», Lluita. Organización universitaria en Valencia del Partido Comunista de España, octubre de 1970, 8. 175 Ante el triunfo de la candidatura “Unidad Popular” conseguido en las pasadas elecciones presidenciales, os dirigimos nuestra más entrañable felicitación revolucionaria. Esta notable victoria de las fuerzas progresistas chilenas que representa el inicio del proceso de transformación revolucionaria de vuestro país, nos llena a nosotros, estudiantes comunistas catalanes, de una gran satisfacción, que es compartida indudablemente por las masas estudiantiles de nuestra Universidad, las cuales, junto a la lucha más inmediata contra la dictadura franquista, han sabido enarbolar en todo momento la bandera de la solidaridad revolucionaria internacional, y ven como propios los triunfos de las fuerzas populares en cualquier parte del mundo. Vuestra victoria, que es la de la clase obrera, la de los campesinos, la de los estudiantes intelectuales, la de todas las clases y capas oprimidas por la oligarquía terrateniente y monopolista chilena, al servicio del imperialismo yanqui, es una lección de múltiples aspectos para todos los pueblos del mundo que tienen puestos sus ojos en el avance victorioso del pueblo de Chile.604 El tenor de los saludos y las primeras impresiones respecto a la victoria de la UP mostraron la forma en que parte de la militancia comunista española valoró el proyecto unitario chileno como mecanismo central para la victoria. Del mismo modo, la reiteración sobre las similitudes con España y la atención respecto a los avances en Chile fueron formas para establecer confluencias entre los proyectos políticos y la aplicabilidad de algunos elementos en territorio hispano, justificando la línea antifranquista del PCE y el PSUC. De esta forma, se estableció que la sociedad española movilizada «ve en Chile un ejemplo a seguir y la prueba de la justeza de una política de convergencia nacional de todos los sectores sociales y tendencias políticas para poner fin a la dictadura franquista».605 En paralelo a la prensa, dentro de las orgánicas políticas del PCE hubo reflexiones sobre la victoria de la UP. Un militante del PCE afincado en Chile, de pseudónimo «Magallanes», en una carta enviada el 21 de septiembre de 1970 desde Santiago de Chile y cuyo posible destinatario fue Marcos Ana, reflexionó sobre la situación interna tras la elección de Allende. Uno de los acentos de su misiva fue sobre la posibilidad de la ratificación de la victoria ante el Congreso Pleno. Pero el punto más importante para el militante español fue su postura sobre la legalidad y sus medios para afianzar el poder 604 Comité universitario del PSU de Catalunya, «Mensaje del Comité Universitario del PSU de Cataluña al Comité Central del Partido Comunista y al pueblo de Chile», Universitat. Òrgan del comité d’estudiants del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 15 de septiembre de 1970, 5-6. 605 Virgilio Fernández, «Nota internacional. Una victoria histórica en Chile, por Virgilio Fernández», Bucarest, 8 de septiembre de 1970, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 554, f.3. 176 gubernamental desde una alianza de izquierdas en Chile, lo que daba sentido práctico a los planteamientos teóricos del PCE.606 En este sentido, destacó especialmente que: Por un lado la amplitud que alcanzó el bloque de la unidad popular. Amplitud que parte de un compromiso serio entre los partidos de la clase obrera socialista y comunista. Que se integra con otros partidos de una base social heterogénea, pero que cada vez se colocan en una actitud crítica hacia las estructuras clásicas del capitalismo. Despuse del triunfo electoral se observa todavía más acelerada la acentuación de esta amplitud, ya que se logra una clarificación con la democracia cristiana, que a estas alturas está ya discutiendo la posibilidad de dar sus votos a Allende, o la de abstenerse.607 La validación de los medios políticos del Pacto para la Libertad a partir de los hechos chilenos se transformó en un elemento central en la visión del PCE sobre la UP. Que mediante las reglas del juego democrático liberal y burgués se alcanzara la victoria justificó las acciones internas del comunismo español contra el franquismo. La experiencia chilena, nacional y propia de su contexto, dio elementos de aprendizaje para el comunismo español e inicialmente demostró que un proyecto socialista de un tipo distinto a las vías insurreccionales era factible como alternativa. Del mismo modo, la solidaridad con la UP se transformó en un elemento considerado en estas primeras reacciones. En especial, la posibilidad que dirigentes del PCE estuviesen presentes en el cambio de mando del 4 de noviembre de 1970. Esta petición, proveniente desde Chile, consistió en: [C]ontar en la transmisión del mando con delegación de amigos españoles. Esto lo harán compatible con la presencia de la representación “oficial”. Desean invitar a algunas personalidades de relieve —por ejemplo, sin que esto esté determinado, Rafael Alberti, Casals, y así por el estilo—. A los amigos le dijimos la posibilidad de que Santiago o Dolores estuvieran en la ocasión. Está claro que esto es todavía un decir.608 Si bien esta propuesta no fructificó, sí se hizo de manifiesto la importancia de crear puentes entre el PCE y la UP. En este sentido, «Magallanes» destacó la necesidad de 606 Magallanes, «Queridos amigos», Santiago de Chile, 21 de septiembre de 1970, AHPCE, fondo Emigración Política (América), caja 102, carpeta 5/2, f.10. 607 Magallanes, «Queridos», f.10. 608 Magallanes, «Queridos», f.10. 177 apoyar la experiencia chilena a partir de mensajes de solidaridad y felicitaciones de personalidades españolas ligadas al mundo de la cultura, artes y ciencias. Pero sobre todo, remarcó que «Este país se vive una doble primavera muy esperanzadora y no es física, pues en este orden la primavera se repite cada año, sino en lo político-social. Es realmente formidable».609 Este ánimo inicial fue seguido hasta la ratificación de Allende como presidente de Chile. La revista teórica y política del PCE, Nuestra Bandera, publicó parte del programa de gobierno de la UP como referencia a los elementos más destacables del proyecto de izquierdas chileno. Además, informaron sobre los intentos de desestabilización de la derecha chilena para descartar el proceso eleccionario y el rechazo del PDC por considerar esta posibilidad un suicidio político, lo que decantó en apoyar la confirmación de Allende mediante la firma del estatuto de garantías democráticas.610 Durante este período inicial de la UP, Santiago Álvarez, miembro del Comité Ejecutivo del PCE, realizó una visita a Chile y Perú. Sobre el caso chileno, el dirigente hizo un análisis pormenorizado de la victoria de Allende, como: [R]esultado de la capacidad de las fuerzas revolucionarias y progresivas de Chile para profundizar en la problemática de su país y elaborar una alternativa capaz de ofrecer solución a esta problemática. El camarada Luis Corbalán [sic], después de explicar el triunfo, recuerda justamente que «esto viene a demostrar que los caminos y las formas del proceso revolucionario tienen sus propias originalidades en cada país» […]. Ahora bien, esos factores de la realidad objetiva [nota del autor: monopolios, imperialismo estadounidense, pobreza] no hubiesen ejercido su influencia si no hubiese partidos o agrupamientos políticos capaces de comprender esa realidad y de ver que en la unidad es dónde se halla su solución.611 Así, explicitó la centralidad de las alianzas de izquierdas y fuerzas progresistas como mecanismo de acción exitoso y la importancia de la vía nacional. Además de esta 609 Magallanes, «Querido M», Santiago de Chile, 30 de septiembre de 1970, AHPCE, fondo Emigración Política (América), caja 102, carpeta 5/2, f.9. 610 Juan Gómez, «Chile: victoria popular», Nuestra Bandera. Revista teórica y política del Partido Comunista de España, tercer trimestre de 1970, 52-53. 611 «Tras un viaje a Chile y Perú. Impresiones de un dirigente comunista español sobre la situación en estos países», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 30 de octubre de 1970, 4. 178 reafirmación de ideas, destacó el papel del PDC en la ratificación de Salvador Allende en un contexto previo al 24 de octubre, en función de su apoyo a cambio del estatuto de garantías constitucionales.612 Posteriormente, hizo referencia a las provocaciones vividas en el período posterior a las elecciones, como el asesinato del comandante en jefe del Ejército, René Schneider y otros intentos de desestabilización que no fueron capaces de frenar, hasta días previos a la ratificación, la convocatoria al Congreso Pleno.613 Por otra parte, el dirigente español se refirió positivamente al PCCh, como un partido de profundo carácter marxista-leninista, pero sin dogmatismos, enraizado en la clase obrera, y con influencias en el mundo intelectual y profesional. Esta visión sobre sus pares chilenos fue profundizada al destacar su importancia en la política de alianzas dentro de la UP. Así, en ojos del dirigente español, es que el partido chileno poseía varios puntos de vista coincidentes con el PCE.614 De esta forma es que se caracterizó nuevamente las visiones sobre la realidad chilena como medio de reforzamiento de las posturas internas, elemento que se transformó en una constante del PCE al establecer sus análisis sobre la UP, desde las coincidencias con el Pacto para la Libertad así como posteriormente durante el trascurso del gobierno de Allende. Chile, paulatinamente, se abrió paso como un caso a seguir dentro de su desarrollo político y por la novedad de su vía al socialismo, además del posible impacto en América Latina. En otro documento, posiblemente escrito por Santiago Álvarez, se destacó que: Cabe decir que la victoria de la U.P. en Chile, la subida a la presidencia de Allende y la constitución de un Gobierno popular, de coalición, como el que empezará a ejercer dentro de unos días, pone de relieve hasta qué punto han madurado las condiciones objetivas y subjetivas de grandes transformaciones revolucionarias con perspectiva socialista en dicho país. Pero también hasta qué punto madura la revolución en esa parte de América Latina. Pues de lo de Chile no hay que verlo desligado políticamente, (aunque no exista una relación orgánica) de lo que está 612 Joaquín Fermandois, La Revolución inconclusa. La izquierda chilena y el gobierno de la Unidad Popular (Santiago de Chile: Centro de Estudios Públicos, 2013), 341 – 345. El autor explica el proceso de firma del pacto de garantías entre la UP y el PDC, en torno al respeto a la Constitución de 1925, en especial sobre el estado de derecho y el pluralismo político. 613 «Tras un viaje», 4-5. 614 «Tras un viaje», 5. 179 ocurriendo en el Perú y en Bolivia y del fracaso general del imperialismo yanqui para esa zona.615 Esta presencia, sumada a las felicitaciones a Allende y a la UP expresada en algunas tribunas de prensa comunista, como en A voz do Pobo del Partido Comunista de Galicia,616 se reafirmó en un discurso efectuado por Santiago Carrillo en Bruselas el 1 de noviembre de 1970, en un mitin organizado por el Partido Comunista de Bélgica. En esta alocución, el secretario general del PCE abordó, entre diversos temas, el papel del imperialismo estadounidense, tanto sobre Vietnam como en América Latina. En este ámbito, el foco más extenso estuvo centrado en Chile. Las palabras de Carrillo no solamente destacaron el triunfo de Allende —ya ratificado por el Congreso— sino el carácter de su gobierno como una política de alianzas exitosa y como proyecto de inicio de la construcción del socialismo. Lo central fue destacar que: Es la primera vez que en un país capitalista, una coalición que se propone ir al socialismo llega al poder por vías electorales constitucionales. Yo querría subrayar cuán cierto es, camaradas, que la diversidad de vías y modelos socialistas será cada día mayor, y cuán absurda es la actitud dogmática incapaz de captar esta realidad. ¿Quién podría imaginar esta victoria hace unos años, quizá unos meses? ¿Cuántas gentes habían profetizando que el imperialismo no permitiría -como si el imperialismo fuera todopoderoso, como si fuese Dios- la consagración del triunfo de Allende por el Parlamento?617 Así, Carrillo apoyó el carácter unitario del proyecto chileno, a la par de establecer una crítica a quienes dudaban de la posibilidad de asumir el cargo por parte de Allende, elemento que los mismos comunistas habían destacado previamente como escenario. Independiente de las diferencias, el máximo dirigente comunista prosiguió su discurso señalando que: [L]o que el pueblo chileno ha impuesto en las urnas, nosotros tenemos confianza que sabrá defenderlo incluso por las armas, si el imperialismo obliga a ello. 615 Santiago Álvarez, «Referencias a un viaje. La victoria de Unidad Popular en Chile», s.l., 31 de octubre de 1970, AHPCE, fondo Nacionalidades y regiones, subsección Galicia / León, microfilm jacq. 288, f.5. 616 «¡¡Chile, sí!!», A voz do pobo. Órgano do Partido Comunista de Galicia, 30 de octubre de 1970, 1. 617 «Gran mitin con Santiago Carrillo en Bruselas», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 14 de noviembre de 1970, 8. 180 En todo caso el Partido Comunista de España, la clase obrera y los intelectuales de nuestro país afirman su solidaridad completa con Unidad Popular de Chile y responderán siempre a la llamada de ayuda del pueblo chileno.618 De esta forma, se configuraron inicialmente las visiones del comunismo español sobre la victoria de la UP. La transferencia política de la experiencia chilena tuvo eco en las posturas políticas del PCE y sirvió como trampolín de ratificación y validez de su proyecto interno, lo que se fue delimitando durante la temporalidad del gobierno chileno en el poder. El foco fue reafirmar el trabajo interno comunista en el contexto dictatorial español y en torno a cómo entender las lógicas de una experiencia novedosa en la construcción del socialismo, como la desarrollada por la UP. 2.3.2 El comunismo español y la primera etapa de la Unidad Popular (1970-1971) A partir de fines de 1970, la atención al desarrollo de la experiencia chilena por parte del comunismo español fue primordial. La victoria de la UP debía transformarse en la consolidación de la práctica política y la aplicación de un ambicioso programa de gobierno, pero que tenía las taras de una administración en minoría. En este sentido, cabe remarcar que el sistema político chileno concebido en la Constitución de 1925 se basó en un presidencialismo, por lo que las mayorías parlamentarias no tenían correlación con la jefatura de gobierno Del mismo modo, a diferencia de los sistemas parlamentarios, el presidente de la república concentra el poder ejecutivo, y es la cabeza del Estado y del gobierno. A esto hay que sumar, como se destacó previamente, que Allende en la práctica fue un presidente electo por una minoría y ratificado por el Congreso, dado que las segundas vueltas electorales no estaban contempladas en el marco constitucional vigente en esa época y proveniente de 1925. Esta especificidad del sistema chileno es necesaria clarificarla, para entender las condicionantes institucionales de un gobierno minoritario y en un contexto de tres tercios políticos —derecha, centro e izquierda— marcados, y de fuerzas electorales relativamente similares. 618 «Gran mitin», 8. 181 El gobierno de la UP, entre 1970 y 1973, se enfrentó a una serie de desafíos internos, pero del mismo modo desarrolló políticas públicas de gran impacto. El primer año suele ser considerado como el más exitoso del proyecto socialista chileno, especialmente a partir de tres elementos. Inicialmente, desde lo político, las elecciones municipales de abril de 1971 configuraron un nuevo panorama, con el PDC como partido mayoritario a nivel de alcaldías, pero con las organizaciones de la UP alcanzando más del 50% de la votación nacional.619 Esto supuso un fuerte incremento de apoyos comparado con el porcentaje obtenido por Allende en las elecciones presidenciales de año anterior. Del mismo modo, desde la politología se han analizado estos resultados como la demostración de la polarización interna de Chile, ya que los partidos que más incrementaron los votos fueron el PSCh, que aumentó de un 13,9 a un 22,3 por ciento en comparación a los comicios municipales de 1967, y el Partido Nacional, que subió de un 14,3 a un 18,1%. Ambas formaciones estaban situadas en los extremos dentro del panorama político del oficialismo y la oposición durante el período.620 En segundo lugar, 1971 fue un año de buenos resultados económicos y de aplicación de medidas de cambio estructural. Especialmente, los datos relacionados al empleo fueron positivos, aumentó la producción y se incrementaron los salarios de los sectores populares. Además, fue el año de la Nacionalización del Cobre y de la conformación del Área de Propiedad Social de la Economía,621 ambos elementos presentes en el programa de la UP y que dieron sentido no solamente a la vía chilena al socialismo, sino a la independencia económica promovida desde el gobierno. En el caso de la nacionalización, aprobada por el voto unánime del Congreso chileno, Allende hizo referencia en el discurso de celebración de este hecho con las siguientes palabras: Hoy culmina la larga lucha de las fuerzas populares por recuperar para Chile su riqueza esencial: el Cobre, pero al mismo tiempo -y hay que repetirlo- queremos terminar con el latifundio, hacer de todas las riquezas mineras y no sólo el cobre sean nuestras, estatizar los bancos y nacionalizar las empresas industriales monopólicas estratégicas. 619 Pedro Milos, «Introducción», en Memoria a 40 años. Chile 1971. Primer año de Gobierno de la Unidad Popular, ed. por Pedro Milos (Santiago de Chile: Ediciones Universidad Alberto Hurtado, 2013), 17-18; Valenzuela, El quiebre, 153. Según los datos de Valenzuela, el porcentaje fue de un 48,6%, ya que separa en el conteo los votos blancos y nulos. 620 Valenzuela, El quiebre, 153-154. 621 Milos, «Introducción», 18. 182 Es por eso que cada hombre y cada mujer debe entender que queremos colocar la economía al servicio de los chilenos, y que los bienes esenciales de producción deben estar en el área de la economía social para que, de esta manera, podamos aprovechar sus excedentes y elevar las condiciones materiales de existencia del pueblo, abriéndole horizontes espirituales distintos.622 En tercer lugar, el año ya mencionado fue el de la profundización del proceso de reforma agraria desarrollada en la década anterior de manera minoritaria por el gobierno de Jorge Alessandri e incrementada bajo la presidencia de Eduardo Frei Montalva. Además, en el plano social, se extendieron políticas en salud, vivienda y educación. Mientras que en el mundo cultural también se potenció la idea del “hombre nuevo” como creador de la nueva sociedad en construcción.623 Este panorama favorable para la UP fue recogido y destacado por parte del comunismo español. Uno de los ausentes durante los primeros meses del gobierno de Allende fue el órgano de prensa del PSUC, Treball, pero que tras los resultados de las elecciones municipales de 1971 comenzó a informar sobre Chile.624 Una mayor profundización fue la realizada por la revista teórica y política de los comunistas catalanes: Nous Horitzons. En sus páginas del número correspondiente a la primera mitad de 1971, retomó una de las ideas centrales planteadas por otros órganos del PCE durante 1970 sobre la UP: el papel de las ideas socialistas como fuerza de atracción de diversos sectores sociales y la transición al socialismo mediante el aprovechamiento de la vía parlamentaria. Para Josep Montoliu, autor del escrito, Chile era la demostración fáctica del triunfo por las urnas de las fuerzas populares a partir de un proceso unitario, el mismo que debía ser tomando en consideración por los partidos, tendencias y movimientos antifranquistas en España.625 Nuevamente se hacía presente la idea fuerza de la unidad como elemento central del comunismo catalán y español, con Chile como referencia de la posibilidad de éxito de esta estrategia unitaria, reforzado bajo la noción que: 622 Salvador Allende, El cobre chileno ahora es de Chile. Discurso del presidente Allende en el día de la dignidad nacional. Rancagua, 11 de julio de 1973 (Santiago de Chile: Consejería de difusión de la presidencia de la República, 1971), 9. http://archivomuseodelamemoria.cl/uploads/3/2/323412/00001596000008000007.pdf. 623 Milos, «Introducción», 18. 624 Comitè Executiu del P.S.U. de Catalunya, «Crida del Comitè Executiu del P.S.U. de Catalunya», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, abril de 1971, 2. 625 Josep Montoliu, «Xile. Confirmació i esperança», Nous Horitzons, primer y segundo trimestre de 1971, 49-50. 183 Ensenyament valuós per tal com ens diu que les forces revolucionàries i democràtiques de Xile palesen a ver llençat per la borda clixés dogmàtics i burocràtics que en molts partits i països obstaculitzen encara el diàleg polític amb les masses. La inexperiència revolucionària, el manteniment d'idees i creences diferents a les nostres i altres possibles prejudicis, no poden ésser mai una justificació per no entaular el diàleg i treballar conjuntament. El que ha assolit suara el poble xilè, no és fruit de l’espontaneïtat, sinó d'una perseverant educació ideològica i política.626 Posteriormente, el autor remarcó otra idea central para las lógicas internas del comunismo catalán y español, respecto a que las enseñanzas del caso chileno otorga la esperanza de la instauración en España de un socialismo por una vía propia, a partir del análisis de las diversas experiencias latinoamericanas y las distintas formas de construcción de proyectos socialistas.627 Si bien el autor no asumió una postura clara a favor de un proyecto en específico entre el chileno y el cubano, la adopción de una vía unitaria y en respeto a las libertades que había adoptado el PCE tuvo un efecto marcado de mayor simpatía por la UP, además de confirmar la importancia del desarrollo de proyectos nacionales como mecanismo propio para contexto nacional. Así es como la experiencia chilena se fue conformando en el ejemplo internacional para reafirmar la política interna del PCE y PSUC. En especial, lo relacionado con la importancia de las vías nacionales fue reafirmado por Gregorio López Raimundo en una presentación tras su asistencia al XXVI Congreso del PCUS. En esta, el secretario general del PSUC destacó la importancia de defender la aplicación del marxismo-leninismo según las condiciones nacionales de cada territorio. Para argumentar este punto, utilizó parte de la exposición del secretario general del PCCh, Luis Corvalán, quien destacó que los comunistas chilenos, sin negar un sistema de partido único, comprendían que para Chile lo necesario era la colaboración entre comunistas, socialistas y el resto de los partidos de la UP, como camino apropiado para el contexto interno.628 626 Montoliu, «Xile», 50. 627 Montoliu, «Xile», 53. 628 Gregorio López Raimundo, «En el XXIV Congrés del P.C.U.S.», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, mayo de 1971, 7. 184 Los medios comunistas también abordaron las elecciones de abril bajo la misma lógica que Montoliu. No solamente respecto a lo exitoso de los resultados, sino a las consecuencias e impacto del proyecto chileno. Así, se destacó que: Tras las elecciones municipales, el Gobierno de U.P. sale robustecido para avanzar por su camino socialista. La experiencia chilena de marcha hacia el socialismo - aunque ninguna pueda reproducirse con calco de un país a otro- verá su autoridad y su influencia acrecidas en muchos países de América, y no sólo de América, puedes de ella pueden extraerse útiles enseñanzas. Y al escribir esto, pensamos en las analogías que esta experiencia presenta con las perspectivas de acceso al socialismo que los comunistas españoles prevemos para nuestro país y que se sintetizan, principalmente, en la obra de nuestro Secretario General: «NUEVOS ENFOQUES A PROBLEMAS DE HOY».629 Nuevamente, la reafirmación de los nexos, analogías y enseñanzas entre los lineamientos del Pacto para la Libertad y Chile pasó a ser una constante en el tratamiento del caso del país sudamericano. Además, en un contexto de reafirmación del proyecto político del PCE (vía nacional, unidad de fuerzas democráticas y cambios sociales para la construcción del socialismo por una vía democrática), la UP era la referencia. Del mismo modo, Chile fue uno de los focos de los llamados solidarios internacionalistas como forma de acción de la política exterior del PCE, especialmente fuera de España. Tanto en mítines como el realizado en París en el marco de la semana de solidaridad organizada por el PCE y el Partido Comunista Francés (PCF) o reuniones del PCE con el Partido Comunista Rumano (PCR), Chile estuvo presente en los apoyos.630 Del mismo modo, la presencia de comunistas españoles en Chile también marcó las dinámicas relacionales, con saludos al PCE tras el mitin de París, centrados en Santiago Carrillo, Dolores Ibárruri y las políticas aprobadas por el partido.631 La conformación de estas redes de apoyo entre el PCE y el Chile de la UP maduró durante la segunda parte de 1971. Los elementos que destacaron en este contexto fue el Premio Nobel de Literatura otorgado a Pablo Neruda, que fue saludado por el comunismo 629 Jesús Izcaray, «Las elecciones municipales en Chile. Una victoria en la marcha hacia el socialismo», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 17 de abril de 1971, 7. 630 «El discurso de Santiago Carrillo», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 26 de junio de 1971, 4; «Comunicado Conjunto del P.C. Rumano y del P.C de España», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 17 de septiembre de 1971, 7. 631 «Los mensajes de adhesión al mitin», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 15 de julio de 1971, 9. 185 español. En Nous Horitzons se destacó este galardón al poeta chileno como una gran alegría por ser un hecho de justicia a la calidad lírica de su obra; por su impronta militante y comunista, ligando su obra al servicio por la liberación de la humanidad y las causas de la clase obrera; por las repercusiones favorables para el pueblo chileno, la UP y el proyecto democrático y socialista; y por los nexos entre Neruda y España, especialmente en los apoyos en el marco de la dictadura franquista, tanto en acciones como en su obra.632 A esto se sumaron los saludos del Comité Ejecutivo del PCE a sus pares chilenos tras la conmemoración del primer año del gobierno de la UP. Dando a entender la importancia de las alianzas en la construcción de proyecto chileno, destacaron que «Estáis dando un ejemplo de trascendencia histórica en la lucha antiimperialista y en el avance hacia el socialismo unidos a socialistas, católicos progresistas y otras fuerzas democráticas. Los trabajadores, todo el pueblo español siguen vuestros esfuerzos, saludan vuestros éxitos como cosa propia, con solidaridad entrañable».633 Por otro lado, la presencia de miembros del PCE en Chile se hizo patente con la visita de Marcos Ana en 1971. Tras su estancia, el poeta español y dirigente comunista reflexionó sobre la UP como una opción distinta y valorable de construcción al socialismo, comparada con el caso cubano. Esta comparación la hizo desde una referencia a América Latina y otros pueblos: [C]uentan con una vía nueva, asentada en la libertad y el pluralismo que si antes se podía conjeturar o establecer teóricamente, carecía de precedente histórico y no había pasado la prueba definitiva de la práctica. Hoy esa vía se desarrolla victoriosamente en Chile. Victoriosamente, aunque de forma complejísima y en medio de feroces resistencias de clase que tienen que ser vencidas, no con la dictadura del proletariado, sino mediante el ejercicio democrático y la voluntad popular, pluralmente expresada, y dentro de la ley constitucional que respeta el derecho de los mismos opositores.634 632 Ramon Roig, «Pablo Neruda. Premi Nobel 1971», Nous Horitzons, tercer y cuarto trimestre de 1971, 66. 633 Comité Ejecutivo del Partido Comunista de España, «Al CC del PC de Chile del PCE felicitando por aniversario de Unidad Popular», s.l., 4 de noviembre de 1971, AHPCE, fondo Relaciones Internacionales, microfilm jacq. 518, f.1. 634 Marcos Ana, «Chile. Su vía hacia el socialismo. Un año de afirmación», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 24 de diciembre de 1971, 7. 186 Posterior a destacar estos elementos, Ana se enfocó en la situación interna de Chile, en especial ante el aumento de movilizaciones contra el gobierno de Allende, enfocadas en la desestabilización, descontento y la defensa de intereses de diversos sectores de la sociedad chilena. Para el dirigente español, los avances de la UP en torno a la nacionalización de la banca privada, el aumento del área social de la economía como forma de control de empresas estratégicas y monopolistas, el incremento de la reforma agraria, así como la nacionalización del cobre y otros minerales, generaron la agudización de la lucha de clases, mediante los cacerolazos que se realizaban en contra el desabastecimiento, catalogado como expresión del mundo acomodado y reaccionario.635 Ana consideró que la situación era compleja y generaba incertidumbres respecto a la progresión del gobierno popular, pero que la afirmación de la vía al socialismo mediante la profundización de los cambios era un hecho de la causa innegable. Tras catalogar a las expresiones opositores de fascistas y sediciosas, destacó que: En definitiva, la madre del cordero está en la unidad y en la acción de masas, en su combatividad política y física si es necesario. Una unidad que después de la experiencia del primero de diciembre [n.e.: protestas opositoras] tiende a reactualizar sus formas básicas, populares. Una unidad que no sólo debe sostenerse sino ampliarse, sin sectarismo (ganando a las clases medias, facilitando las actividades productivas de los medianos y pequeños industriales) aislando cada vez más a la derecha antinacional y reaccionaria.636 El diagnóstico de Marcos Ana, especialmente en torno a la defensa del gobierno y la ampliación de apoyos, se transformó en un nuevo foco para el PCE y su postura ante la experiencia chilena. Esta visión se consolidó tras la visita de Santiago Carrillo a Chile, a fines de 1971 e inicios de 1972, en el marco de una invitación efectuada por Luis Corvalán a las celebraciones del 50º aniversario del PCCh.637 Para los comunistas chilenos, esta instancia era el reforzamiento de sus posiciones, la demostración de su antigüedad y un 635 Ana, «Chile», 7. 636 Ana, «Chile», 7. 637 «Entrevistas de la delegación española», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 30 de abril de 1971, 6. 187 medio para repensar su narrativa histórica,638 por lo que la presencia de invitados internacionales profundizaba esta visión sobre la conmemoración. El secretario general del PCE rememoró su estancia en Chile en sus memorias, planteando que fue con ánimos altos para aprender de la experiencia chilena. Aunque tras su visita reconoció que su postura fue pesimista, considerando que: En aquel momento ya tuve la intuición de que aquello no iba a tener un final feliz. En una reunión con delegados extranjeros asistentes a su congreso, Corvalán utilizó una fórmula para definir lo que sucedía que me puso los pelos de punta: «La situación es grave pero no desesperada». Era la misma que utilizábamos nosotros en España para definir situaciones prácticamente sin salida, durante la guerra.639 El pesimismo de Carrillo sobre Chile expresado en sus memorias contrasta con la postura analítica que desarrolló en una entrevista hecha en Nuestra Bandera en 1972. En una publicación bastante particular, ya que las preguntas fueron omitidas y solamente aparecen las respuestas del máximo dirigente del comunismo español, Carrillo desglosó sus impresiones y deslizó las primeras críticas sobre la vía chilena. En la primera parte de la entrevista, destacó el papel del PCCh dentro de la realidad política chilena y sus posturas, como un partido marxista-leninista pero sin una actitud dogmática, coincidente con la postura del PCE.640 Posterior a esta idea, Carrillo destacó el peso del PCCh en el escenario político chileno y en especial de sus dirigentes principales, como el mismo Luis Corvalán, Volodia Teitelboim y Luis Figueroa, secretario general de la CUT, además de la movilización de masas durante la celebración del aniversario del PCCh.641 Al analizar la situación política interna del país sudamericano, profundizó sobre las libertades existentes en Chile, especialmente en el respeto a la oposición y cómo estos espacios han sido utilizados por la reacción, señalando que: Y no se trata sólo de libertades más o menos formales, como las que puede tener la clase obrera y la oposición en esos países burgueses, sino de libertades plenamente 638 Ariel Mamani, «Aproximación crítica al Cincuentenario del Partido Comunista en tiempos de la Unidad Popular, 1972», en 1912-2012. El siglo de los comunistas chilenos, ed. por Olga Ulianova, Manuel Loyola y Rolando Álvarez (Santiago: Instituto de Estudios Avanzados, 2012), 317-318. 639 Carrillo, Memorias, 564. 640 «La experiencia de Unidad Popular en Chile. Una interviú con Santiago Carrillo», Nuestra Bandera. Revista teórica y política del Partido Comunista de España, primer trimestre de 1972, 27. 641 «La experiencia de Unidad Popular», 28. 188 reales. Pues están sostenidas en posiciones de poder económico, que les dan una substancia y una efectividad muy serias. La oposición derechista posee en Chile, de hecho, canales de televisión, estaciones de radio y la prensa más poderosa. No ha perdido la posesión y el control de medios de comunicación e información de masa extraordinariamente importantes. Cierto que chillan como condenados proclamando que no tienen bastante libertad, pero lo que quieren decir con eso es que no tienen ya el monopolio de aquellos medios, monopolio al que estaban acostumbrados. Para ellos libertad equivale a ese monopolio. Los medios propagandísticos de que dispone la derecha son aún tan grandes y tan desproporcionados que, a pesar de su derrota, resulta verdaderamente privilegiada en ese terreno.642 A partir de esta idea, Carrillo aseveró que la derecha generó sus mecanismos de acción opositora basado en el desabastecimiento de alimentos, aprovechando los espacios de respeto a la disidencia política promovidos por la UP. Más allá del papel de la oposición, el secretario general del PCE destacó desde la protección a las libertades la novedad del proyecto chileno, pluripartidista en todo el arco político institucional. Esta característica era considerada por el dirigente como un peligro para el imperialismo, ya que los argumentos usados contra los países socialistas no eran aplicables para Chile.643 Pese a destacar estos puntos, Carrillo alertó sobre algunos ejes centrales a ser considerados. Una de sus preocupaciones era la relación del gobierno de Allende con las clases medias y cómo evitar que se alejaran del proyecto de construcción al socialismo. Haciendo gala de las lógicas gradualistas de los comunistas españoles, el secretario general del PCE consideró fundamental garantizar el respeto a los intereses económicos de estos sectores, especialmente de su propiedad privada.644 Mediante estas decisiones, se evitaría que la pequeña y mediana burguesía apoyaran a la oposición y se construyera un apoyo social amplio junto a las clases populares y los sectores de la intelectualidad.645 En este mismo punto, Carrillo hizo hincapié en la importancia de la formación de una base social amplia de apoyos dada la correlación electoral de fuerzas existentes en Chile, especialmente al tomar en consideración los comicios presidenciales de 1970. Pese a los avances en las elecciones municipales de 1971, hubo retrocesos en las votaciones 642 «La experiencia de Unidad Popular», 29. 643 «La experiencia de Unidad Popular», 30. 644 «La experiencia de Unidad Popular», 30. 645 «La experiencia de Unidad Popular», 31. 189 parlamentarias parciales de la zona centro-sur de Chile que dieron la victoria al PDC y al PN. Por esto, el dirigente español señaló sobre los apoyos amplios que: Ello muestra lo tensa y disputada que es la lucha por la influencia entre las masas. En esas condiciones la habilidad táctica de la dirección de Unidad Popular, la unidad interna de esta alianza, la propaganda política e ideológica inteligente, la capacidad para corregir errores, para ganar nuevos aliados, para impedir la formación de un bloque de todas las fuerzas que están fuera de Unidad Popular, son elementos de una importancia extraordinaria.646 Especial inquietud para Carrillo era la postura de la Democracia Cristiana chilena y el obstruccionismo liderado por expresidente Eduardo Frei. Un PDC que para Carrillo encarnaba gran parte del sentir de las capas medias y que se estaba alejando del sentir cristiano con políticas abiertamente de apoyo a la reacción. En este sentido, la preocupación también iba en torno a lo que podía ocurrir con el futuro de la UP. Su aprensión no iba por una salida mediante una guerra civil o un golpe de Estado, sino por el retorno al poder de la derecha por medios legales y que, de esta forma, generasen un cambio institucional tendiente al autoritarismo contra las fuerzas de izquierdas para evitar su retorno al poder.647 Más allá de que los hechos posteriores en Chile demostraron que lo planteado por Carrillo no sucedió como lo tenía considerado, una parte de sus temores se ligaron a una problemática respecto a control del poder en el contexto de la UP. Esta idea, que profundizó tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, giraba en torno a que el gobierno socialista chileno estaba enmarcado en las reglas del juego de un estado burgués. Sin embargo, para el secretario general del PCE, la tranquilidad ante este panorama radicaba en el papel de las Fuerzas Armadas y su, hasta el momento, ausencia de tradición golpista —desconociendo en parte las actitudes ya desarrolladas por sectores del Ejército para evitar que Allende asumiera el poder — alejaba una salida armada. Por ende, el foco debía plantearse que, ante la falta de control sobre el Poder Legislativo y el Judicial, la 646 «La experiencia de Unidad Popular», 32. 647 «La experiencia de Unidad Popular», 33. 190 opción era la consolidación de una base amplia de apoyo para dar soporte a las transformaciones impulsadas desde el Ejecutivo.648 Por ende, la actividad de las masas en apoyo al gobierno socialista se enmarcaba en un contexto de fortalecimiento de su papel, especialmente en dificultades dadas porque: [U]n peligro puede efectivamente consistir en que las masas populares piensen que ahora toda la labor corresponde al Gobierno y a los órganos dirigentes y se limiten a dar un apoyo pasivo; o, por el contrario, en que los dirigentes no promuevan bastante activamente la participación directa de las masas. A este respecto, Unidad Popular hereda un sistema institucional de democracia formal, que como todos estos sistemas limita al máximo la iniciativa directa de las masas y su participación. 649 En este sentido, era necesario dar una actividad participativa real en la institucionalidad existente, para así lograr: [Q]ue las instituciones democráticas actúen bajo un control permanente de las masas, en discusión y consulta con éstas; que la calle sea un ágora política y pese constantemente en las decisiones de arriba. Tengo la impresión de que los dirigentes de Unidad Popular son conscientes de esta necesidad imperiosa. Y que éste es uno de los caminos para transformar la democracia formal en democracia real, popular...650 Sin embargo, Carrillo destacó que no había que apresurar los procesos. Tácitamente, desdeñó el izquierdismo para evitar la atracción de las clases medias hacia la reacción, lo que debilitaría a la UP.651 Así, la conformación de la lógica de masas, ampliada hacia las capas medias de la sociedad chilena, era central para la consolidación del gobierno socialista en Chile, pero del mismo modo era una reafirmación de la política interna del PCE, en referencia al bloque de alianzas democráticas y la ampliación de las bases de apoyo al ideario progresista y democrático. Mientras las capas medias apoyaran a la reacción en Chile, o al régimen en España, los proyectos de izquierdas y socialistas no tendrían la suficiente fuerza para ampliar y lograr sus objetivos. 648 «La experiencia de Unidad Popular», 33. 649 «La experiencia de Unidad Popular», 34. 650 «La experiencia de Unidad Popular», 34. 651 «La experiencia de Unidad Popular», 34. 191 Finalmente, Carrillo retorna a una idea previa, respecto a la institucionalidad burguesa en el marco de la UP. En este sentido, marcó la originalidad, pero a su vez la principal diferencia del caso chileno con otras experiencias socialistas. Así, expresó que: La diferencia principal entre el proceso chileno y otros procesos revolucionarios socialistas, consiste en que éstos últimos resolvieron, en primer término el problema del aparato del Estado. Es decir, derribaron, por la violencia, el aparato de Estado burgués, le reemplazaron por un aparato de Estado revolucionario, y utilizando éste como palanca, comenzaron a realizar, después, las transformaciones económicas, culturales y sociales. En este caso, dominando el aparato del Estado, la victoria posterior la deciden el acierto de las transformaciones económicas, culturales y sociales.652 Empero, en Chile la UP solamente tenía el control del gobierno y no del Estado. El aparato institucional burgués seguía existiendo como tal. El único mecanismo de transformación, reiteró, era el apoyo en las masas populares para lograr los objetivos y poder realizar los cambios necesarios dentro de un Estado heredado y no modificado por la forma de acceso al poder gubernamental. El problema del análisis de Carrillo era obviar que la UP tenía las manos atadas para la realización de cambios institucionales, por los acuerdos con el PDC en torno a las garantías constitucionales del gobierno alcanzadas en 1970. Esta imposibilidad de cambios legales, de la superestructura administrativa, no permitía potenciar cambios, incluso con los apoyos masivos de las clases populares y medias. De esta forma, independiente de los éxitos o fracasos posibles de la vía chilena al socialismo, destacó que: Incluso si esa experiencia concreta fallase eso no significaría definitivamente que la concepción de base sea errónea. ¿Cuántos movimientos revolucionarios armados, que se proponían seguir el camino clásico de destruir previamente el aparato del Estado, han fallado? ¿Cuántos de esos movimientos han sido aplastados por la fuerza contrarrevolucionaria? Y a causa de eso, ¿podría concluirse que esa vía, en general, ha fracasado? Es evidente que no.653 En conclusión, Santiago Carrillo estableció una visión completa, con distinciones analíticas, sobre la experiencia chilena. Es destacable que los apoyos y análisis del PCE 652 «La experiencia de Unidad Popular», 34. 653 «La experiencia de Unidad Popular», 35. 192 respecto a la UP eran necesarios para reforzar las líneas políticas internas y establecer las dificultades para desarrollar una vía democrática al socialismo, en contextos donde los marcos estatales son propios de las democracias liberales. Los avances del gobierno de Allende en 1971 dieron un aliento a estas posturas, pero el crecimiento de la movilización opositora demostró que las dificultades estaban presentes. Los siguientes años de la UP demostraron las conflictividades internas del proceso chileno, al que el PCE y el PSUC estuvieron atentos. 2.3.3 Problemáticas de la Unidad Popular y nexos entre el comunismo español y el chileno (1972-1973) El año en que las condiciones internas más complejas de la Unidad Popular y su gobierno se hicieron patentes fue en 1972. En lo económico, fue un período de abiertos contrastes con los avances de la anualidad anterior. Un ejemplo fue el costo de la vida, que en el año calendario correspondiente entre diciembre de 1971 y el mismo mes de 1972 se elevó al 163,4%, en comparación al anterior, donde la inflación fue de un 22,1%.654 Además, las reservas chilenas tuvieron una marcada tendencia a la pérdida, a la par del aumento deficitario de la balanza comercial, que se incrementó en cuatro veces su monto total respecto a 1971, con pérdidas en torno a los 538 millones de dólares estadounidenses de la época, acompañado del acrecentamiento del mercado negro, el desabastecimiento y el acaparamiento de productos, sumado a una baja productiva en un contexto de crecida de la demanda interna.655 Ante esta situación, los créditos extranjeros se vieron restringidos, especialmente por las presiones estadounidenses y las desconfianzas a partir de la nacionalización del cobre.656 Esta situación implicó que Chile tuviera que renegociar su deuda externa con el Club de París en 1972, pese a las exigencias estadounidenses respecto al pago de indemnizaciones a las empresas cupríferas de capitales norteamericanos.657 654 Valenzuela, El quiebre, 157. 655 Valenzuela, El quiebre, 157-158. 656 Valenzuela, El quiebre, 158. 657 Jorge Magasich Ariola, «La política internacional chilena del gobierno de la Unidad Popular 1970-1973: Un intento de pluralismo en las relaciones internacionales», Tiempo Histórico, n.º 7 (2013): 26, https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5159100.pdf. 193 En paralelo, hubo una pérdida de apoyos en organizaciones donde la UP había sido hegemónica o tenía intereses en poseer representantes. Un caso paradigmático fueron las elecciones de rectorado de la Universidad de Chile de abril de 1972. El rector de la principal casa de estudios superiores chilena, el democratacristiano Edgardo Boeninger, apoyado por su partido y el Partido Nacional (PN), derrotó al candidato oficialista, Felipe Herrera. En el frente sindical, en las elecciones de la CUT, pese a la victoria del candidato comunista, el PDC vio acrecentada su representación, especialmente por la victoria en uno de los sindicatos mineros del cobre tradicionalmente de izquierda.658 A la par, las acciones opositoras se multiplicaron en diversos ámbitos. A nivel político institucional, el bloqueo al gobierno fue una constante en el trascurso de 1972, especialmente desde el Congreso. Un ejemplo fue respecto a los cambios de gabinete ministerial. En 1971 se realizó solo una modificación, pero por ajustes propios dada algunas disputas internas de la UP, mientras que durante 1972 hubo dos cambios generales y seis parciales, en los que 17 ministros dejaron sus cargos, especialmente por acusaciones constitucionales generadas por la oposición, como método de presión contra el gobierno.659 El juicio político más destacado fue el llevado a cabo contra el ministro del Interior, José Tohá, en enero de 1972. Este hecho fue destacado por parte de los medios informativos comunistas españoles, que recalcaron la maniobra de censura contra el militante socialista, como parte del hostigamiento de la oposición al proceso pluripartidista y parlamentario del socialismo en Chile.660 Ante esto, la opción era la unidad del pueblo, en los marcos del respeto constitucional, con el apoyo de masas en favor del ministro Tohá, pero contextualizando la situación chilena como «dramáticas confrontaciones entre los deseos y las conquistas del pueblo, y la ofensiva torva de las fuerzas reaccionarias con ayuda e instigación exterior».661 Las dificultades de la UP tuvieron un impacto en el PCE. En agosto de 1972, un militante comunista español afincado en Chile advirtió en una carta sobre la delicada situación interna, señalando que: 658 Joaquín Fermandois, La Revolución inconclusa, 494. 659 Valenzuela, El quiebre, 164. 660 Gonzalo Calvo, «Nota Internacional de Gonzalo Calvo. Confrontaciones en Chile», Bucarest, 7 de enero de 1972, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 603, f.1. 661 Calvo, «Nota Internacional», f.3. 194 El asunto es que la movilización de la UP no se realiza en el nivel necesario, que al parecer los obstáculos y sobre todo económicos aumentan por el boicot y el sabotaje interno y la falta de créditos afuera. La producción agrícola se estanca o retrocede y las gentes, con el disparo del costo de la vida se asustan o nos asustamos, para ser más reales. Las medidas económicas que se han tomado dicen que cambiará la cosa y todo es esperar unos meses para hacer que la imagen vuelva a aparecer, pues hoy es más nublada que cuando estuvistes [sic] con nosotros.662 Ante las dificultades del gobierno de Allende, se generó un vacío en los medios de comunicación sobre los hechos en el país andino. La demostración de los flancos más débiles y el progresivo empoderamiento de las fuerzas opositoras evidenciaron las complejidades organizativas del proyecto socialista para 1972. En este sentido, Chile dejó de ser, en ciertos ámbitos, un elemento a seguir de manera internacional, para no demostrar las posibles falencias de un proyecto de socialismo en democracia. Pese a este paréntesis durante la complejidad chilena, hubo menciones esporádicas en torno a la situación interna, enfocada en catalogar a la oposición como sediciosa. Si para el año anterior la posibilidad de una salida violenta no era tan plausible, en 1972 se volvió un escenario probable. En La Hora de Madrid, publicada como un extra dentro de Mundo Obrero, se destacó que, a la par del boicot económico internacional, la UP: Tiene además que enfrentarse a poderosos enemigos chilenos como son las fuerzas reaccionarias y fascistas del país. Estas han venido movilizando sus huestes, han puesto en tensión sus medios, que no son pocos, en la prensa, la radio y la televisión para sembrar la alarma en el pueblo, provocar el descontento del pueblo, preparando un clima favorable a los choques violentos, organizando bandas armadas, llegando a asesinar a trabajadores.663 Así, las movilizaciones opositoras fueron enmarcadas dentro de la desestabilización interna, para demostrar que estos mecanismos eran la forma que en se buscaba poner fin al gobierno socialista. De esta manera, se indicó que: Toda esta acción sediciosa ha ido encaminada a provocar el derrocamiento del Gobierno de la Unidad Popular. Con este propósito, las fuerzas fascistas que se encubren con el título de «Patria y Libertad» han preparado un complot que el 662 Pepe, «Querido amigo», Santiago, 24 de agosto de 1972, AHPCE, fondo Emigración Política (América), caja 102, carpeta 5/2, f.16. 663 «Al lado de la Unidad Popular chilena», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 28 de septiembre de 1972, 7. 195 Presidente Allende ha desenmascarado recientemente ante la opinión pública nacional e internacional. El objetivo principal de este complot no es sólo derrocar al Gobierno sino cortar los avances revolucionarios, devolver sus antiguos privilegios a los monopolios norteamericanos, que vuelvan los latifundios a poder de los grandes terratenientes y que nuevamente los Bancos pasen a poder de los tiburones de las finanzas, y sumir al pueblo trabajador en una redoblada explotación y en la miseria.664 La preocupación fue mayor a partir del paro del gremio de los camioneros de octubre de 1972. El retorno a la cobertura sobre Chile en Mundo Obrero fue por el impacto de este acto de desestabilización, catalogado como un nuevo mecanismo de intentar un golpe de Estado, atacando el aparato productivo del país. En este sentido, se destacó el papel de la UP en evitar el uso de una respuesta violenta desde sus adherentes para eludir un conflicto mayor a nivel interno y la necesidad de generar apoyos solidarios con Chile, además de reafirmar el papel antidemocrático de la derecha y sectores de la Democracia Cristiana, en concordancia con las fuerzas oligárquicas chilenas.665 Similar difusión se realizó en otras publicaciones comunistas, como el caso de La Hora de Madrid que informó sobre la permanencia de las movilizaciones, la violencia política de la derecha y el desabastecimiento de productos de primera necesidad como un panorama cotidiano en Chile, difundido y conformado por las fuerzas opositoras.666 Contemporáneamente al retorno de una mayor cobertura informativa sobre Chile en los medios del PCE, se generó en la capital del país sudamericano una situación que demostró las cercanías entre el PCCh y el PCE, a partir de la visión crítica a las escisiones y aventuras personalistas dentro de sus organizaciones. En octubre de 1972 se llevó a cabo en Santiago de Chile una cita del Congreso Mundial de la Paz.667 Uno de los asistentes a esta instancia, que tuvo como principal objetivo apoyar al gobierno de la Unidad Popular y otorgar a Salvador Allende la medalla Joliot-Curie, fue Enrique Líster, dirigente 664 «Al lado», 7. 665 Jesús Izcaray, «Experiencias chilenas», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 27 de octubre de 1972, 7. 666 «Todos los días, a mediodía…», La Hora de Madrid, diciembre de 1972, 2. 667 Christiaens, «European Reconfigurations», 421. El Consejo Mundial de la Paz es una organización fundada a fines de la década de 1940. Constituida por movimientos por la paz liderados especialmente por comunistas, su sede central estuvo ubicada en Helsinki, Finlandia. Entre sus principales focos de interés estuvo la promoción de la paz, en contextos como la Guerra de Vietnam y los movimientos anticoloniales de la década de 1960. 196 comunista y militar que participó activamente en el frente durante la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial. Para 1972, Líster estaba en una abierta crítica al rol de Carrillo y el giro del PCE, pero además era uno de los representantes ante el Consejo Mundial de la Paz. Ante esta situación, un militante del PCE en Chile, señalado como Morales (que firmaba como Pepe), puso en alerta sobre la presencia de Líster en el marco de este encuentro. Ya en agosto de 1972 indicó que «Siempre esperaré lo del general [Líster] que es para el 4 de octubre. Sé que desde aquí le escribieron planteándole que se limitara a su especialidad y que no tratase de hacer otra cosa».668 Por ende, la preocupación sobre el dirigente comunista era compartida tanto por el PCE como por el PCCh respecto a sus posibles actuaciones en el contexto de la reunión del Consejo Mundial de la Paz a realizarse en octubre. Esto se fue acrecentando en la medida que era más cercana la fecha de la presencia de Líster, ya que nuevamente hubo referencias críticas a su actuar y posturas, al indicar el sindicado Morales que: Lo del general de las romerías no se trata tan sólo de que se atenga a la específica misión del Consejo de la Paz. En ese entierro él no tiene ninguna vela; está usurpando un puesto que la opinión española en general condena; su palabra sobre quién debe representarle. Entonces no es cuestión de que se atenga a lo específico, sino de impedir que ni en este terreno ni ninguno pueda abrir el pico que, además, encuentra el vacío por doquier. En cuanto a los españoles, deben expresar su condena ante quien ha desertado de las filas que defienden los intereses del pueblo y de la paz.669 La abierta crítica a la presencia de Enrique Líster, así como la advertencia al PCCh sobre el papel del dirigente comunista en una posición contraria a la línea de Carrillo, fue parte de la demostración de los nexos entre ambas organizaciones. Así lo hizo sentir el mismo general al reflexionar sobre su estancia en Chile, en una carta enviada a Luis Corvalán. En esta misiva indicó que: Camarada Corvalán: Dentro de unas horas tomaré el avión para abandonar Chile, pero antes de hacerlo quisiera expresarte la profunda tristeza que me ha causado la actitud hacia mí de la dirección de tu Partido y de ti personalmente. Llegué a tu país lleno de ilusión de encontrarme entre vosotros como entre verdaderos camaradas, y en muchos casos amigos desde hacía muchos años. Nada más llegar comencé a 668 Pepe, «Querido amigo», f.16. 669 Pepe, «Querido amigo», Santiago de Chile, 4 de septiembre de 1972, AHPCE, fondo Emigración Política (América), caja 102, carpeta 5/2, f.17. 197 darme cuenta de la triste realidad. Si entre los militantes de vuestro partido y los militantes y dirigentes de otros partidos de la coalición popular encontré cordialidad y amistad, por parte de los responsables comunistas no encontré más que hostilidad. Esta hostilidad llegó hasta el extremo de enviar, por vuestra parte, al local donde tenían lugar las sesiones de la presidencia del Consejo Mundial de la Paz, a un tal Morales, responsable del grupo carrillista en Chile y que se presentó como miembro del CC de vuestro Partido, y se dedicó a verdaderas provocaciones contra mí.670 La crítica de Líster a Corvalán respecto a su recibimiento hostil, además de la presencia de Morales en las sesiones del Consejo Mundial de la Paz, demostró la sintonía entre el partido español y el chileno respecto a figuras disidentes en el interior de las organizaciones comunistas. El dirigente ortodoxo español incluso llegó a señalar de manera airada que «¿A base de qué regla, camarada Corvalán, me excluyes de las filas del movimiento comunista mundial? Yo no veo más regla que la favorable al revisionismo».671 Ese revisionismo, encarnado en Carrillo, era a lo que el general Líster atacaba y que el PCE buscaba frenar en concordancia con sus pares chilenos. Por su parte, Morales informó sobre la actitud de Líster durante su visita a Chile, quien buscó aprovechar el espacio del Consejo Mundial de la Paz para esparcir sus ideas mediante su «puerca literatura», pero que pese a sus esfuerzos, los dirigentes chilenos: [E]stuvieron correctos tratando en todo momento que no aprovechara el nombre legendario que para estos pueblos, y sobre todo porque la propaganda de su caso no se ha difundido por aquí, su nombre sigue teniendo siempre auditoría. En esto han tenido importancia el hecho de que sus publicaciones no han registrado ni su presencia en ésta, a pesar de los grandes esfuerzos que él ha hecho a través de sus ayudantes en romper el tácito silencio al respecto.672 Así mismo, Morales destacó en otra carta, del 13 de octubre de 1972, la forma en que Enrique Líster y sus ayudantes intentaron influir dentro de los dirigentes comunistas chilenos y la respuesta al mismo, destacando que: Como hasta el momento de marcharse no sabía con exactitud el alcance de lo realizado por EL [Enrique Líster], sólo te anunciaba lo que por distintas vías había 670 Enrique Líster, Así destruyó Carrillo el PCE (Barcelona: Planeta, 1983), 244-245. 671 Líster, Así destruyó, 245. 672 Pepe, «Querido amigo», Santiago de Chile, 10 de octubre de 1972, AHPCE, fondo Emigración Política (América), caja 102, carpeta 5/2, f.21. 198 podido reunir. Los vaticinios que te hacían se han confirmado y el fracaso más absoluto rubricó sus intentos. El niñito que vino de allí, Angelito, parecía que venía adiestrado. Se empeñó en la realización de una reunión, movilizándose hacia compañeros alejados y que viven también lejos. O sea quiso hacer un trabajo de relojería. Ayer mismo tuvimos un grandioso acto con asistencia de más de quinientas personas, entre españoles y chilenos, reunidos en la paella de la Confraternidad y se le venía hablar con uno u otro y después venían todos a decirme con indignación los planteamientos del ciudadano. Incluso hasta algunos amigos que todavía no comparten ciento por ciento nuestras posiciones le dieron con la puerta en las narices.673 La polémica con Líster no pasó solamente por el campo de lo anecdótico. Fue una demostración de los mecanismos de acción del PCE en su campo internacional, en especial en los nexos con sus pares chilenos. En una lógica de relaciones partidistas, las expresiones de apoyo en el campo político son fundamentales para comprender cómo se configuraron los vínculos entre organizaciones. El aventurismo y personalismo, en el campo del comunismo, suele ser un criterio de crítica y vigilancia, que en el caso de comunistas españoles y chilenos se enmarcó en el aislamiento común hacia Líster. Así, la UP, y especialmente el PCCh, fueron parte de estas redes de apoyo mutuas y bidireccionales por parte del comunismo español. Posterior a la visita Enrique Líster, el comunismo español se focalizó nuevamente en la situación de Chile a partir de las elecciones parlamentarias de marzo de 1973 en el país andino. El contexto de crispación política interna y el aumento de la movilización por parte de la oposición hizo que estos comicios fueran claves para el futuro desarrollo del gobierno de la UP. Por el oficialismo, se presentó como lista la Federación de la Unidad Popular y por la oposición la Confederación Democrática (CODE) formada por el derechista PN, PDC y otras organizaciones menores. El clima de confrontación para esta elección fue complejo, desde las posturas de la derecha del PN y la ultraderecha organizada en el Movimiento Patria y Libertad, que apuntaban a la votación como un mecanismo para frenar el avance del marxismo, mientras que los sectores de la izquierda como el PSCh, encabezados por su secretario general, Carlos Altamirano, propugnaban profundizar la lucha de clases. En 673 Pepe, «sin título», Santiago de Chile, 13 de octubre de 1972, AHPCE, fondo Emigración Política (América), caja 102, carpeta 5/2, f.23. 199 este ámbito, el PCCh apuntó en la campaña por una línea moderada, de consolidar los logros de la UP llamando a evitar un clima de guerra civil e intentar tender puentes con los sectores progresistas del PDC.674 Los resultados electorales le dieron a la CODE el 54,2% y a la UP el 43,9% de los votos. Pese a la ventaja de la coalición electoral de centro y derecha, el porcentaje de escaños era insuficiente al necesario —dos tercios— para activar un juicio político que permitiese el fin del gobierno de Allende mediante una vía constitucional, por lo que el camino no democrático se transformó en una opción clara, especialmente para el PN y los sectores conservadores del PDC. Para el gobierno, el resultado fue analizado como una victoria, tanto por el freno a la acusación contra el presidente como por considerar que el desgaste electoral fue aceptable y menor al esperado.675 A la par, la UP vio acrecentado los votos destinados al Partido Socialista, lo que impulsó las posturas más radicales de este partido676 por sobre el PCCh. En la práctica, los resultados confirmaron la situación de polarización interna y la presencia de fuerzas centrífugas tendientes a posturas no democráticas como solución a la conflictividad interna, refrendadas con los llamados socialistas para instaurar a corto plazo una democracia popular.677 La excepción era el PCCh, cuya idea contraria a la guerra civil, principal temor en sus filas, y su proximidad al programa de gobierno, había quedado en un segundo lugar dentro de la UP. Tras los comicios en Chile, el Comité Ejecutivo del PCE envió dos telegramas celebrando lo que consideraron una victoria de la UP. En el primero, dirigido a Salvador Allende, destacaron que «Solidarios con los demócratas chilenos, los comunistas españoles saludamos jubilosamente la importante victoria de UNIDAD POPULAR en las elecciones. Expresamos a usted nuestra sincera felicitación. Hacemos votos por nuevos avances de UNIDAD POPULAR».678 Mientras, en el destinado a Luis Corvalán, indicaron que: 674 Valenzuela, El quiebre, 227-229. 675 Fermandois, La revolución inconclusa, 611-612. 676 Valenzuela, El quiebre, 231-233. 677 Fermandois, La revolución inconclusa, 622. 678 «Victoria de Unidad Popular en Chile. Dos telegramas del P.C.E.», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 15 de marzo de 1973, 7. 200 Seguros de interpretar los sentimientos de las masas populares de nuestro país, los comunistas españoles saludamos con júbilo la victoria de UNIDAD POPULAR en las elecciones. Expresados al Partido Comunista Chileno nuestra solidaridad activa. Hacemos fervientemente votos pos nuevos y potentes éxitos de las fuerzas de UNIDAD POPULAR. Con nuestra felicitación, saludos fraternales.679 Esta reacción se masificó en los medios comunistas españoles. En La Pirenaica, la cobertura fue más calma respecto a la idea de victoria expresada en los telegramas anteriormente citados. Se destacó que los resultados fueron positivos en comparación a los presidenciales de 1970, pero que representaron una baja respecto a los comicios municipales de 1971. Del mismo modo, se hizo hincapié en que pese al contexto de guerra civil instalado por la oposición, el proceso electoral se pudo llevar a cabo y significó que la coalición opositora no alcanzara los dos tercios necesarios para la destitución. Pero lo central fue considerar que estos resultados implicaron un respiro para la UP y la posibilidad de seguir construyendo la experiencia democrática socialista.680 Este ambiente de cautela fue cambiando con el paso de los días, al constatar que las elecciones fueron una derrota para el conglomerado de derechas y que, por primera vez en la historia chilena, los resultados parlamentarios conllevaron un aumento de votación para el partido o coalición gobernante. Además se destacaron las celebraciones de masas como afirmación del proyecto de la UP.681 Posteriormente, en una crítica a las reacciones desde Estados Unidos, que tildaron a los chilenos como idiotas por los resultados, La Pirenaica señaló que: Los trabajadores han votado en mayor número por los candidatos de Unidad Popular, porque saben que las dificultades de abastecimiento y otras, no son obras de incapacidad ni mala fe, sino producto de maniobras de la reacción interior y exterior, que quisiera retrotraer el país a la vieja situación de sometimiento económico a la oligarquía indígena y a los grandes monopolios norteamericanos.682 Mientras, a nivel de prensa, la cobertura a los resultados fue escueta. Además de los telegramas del Comité Ejecutivo del PCE publicados en Mundo Obrero, las menciones 679 «Victoria de Unidad Popular», 7. 680 «Nota internacional: Las elecciones en Francia y en Chile», Bucarest, 5 de marzo de 1973, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 644, f.3. 681 «Nota internacional: Las elecciones en Francia y Chile, importantes acontecimientos de estos días», Bucarest, 6 de marzo de 1963, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 644, ff. 1-2. 682 Gonzalo Calvo, «Nota internacional: Insistiendo sobre las elecciones en Chile», Bucarest, 7 de marzo de 1973, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 644, f.2. 201 fueron menores. Así, en un comunicado conjunto del PCE con su par rumano, se señaló brevemente la satisfacción por los resultados del PCCh y el PSCh y otras fuerzas de la UP en las elecciones.683 Por su parte, Treball, que había dado poca cobertura a la experiencia de la UP, destacó que: A XILE la Unitat Popular ha destruït, amb el seu important avenç, les il·lusions de la dreta de paralitzar la marxa al socialisme des del Parlament, per "via constitucional". Les masses treballadores, malgrat els moviments sediciosos, els intents de la dreta de desprestigiar el govern creant artificialment la penúria de certs productes, reconeixen en la UNITAT POPULAR el seu govern.684 La breve reflexión de Treball se enmarca en la postura ya señalada por parte del comunismo español, respecto a destacar las elecciones como un resultado que permitió frenar el intento de destitución de Allende por parte de la derecha chilena. A la par, la prensa comunista catalana a nivel local indicó que: Las recientes elecciones chilenas han supuesto una gran victoria del Frente Popular, siendo el único gobierno, que estando en el poder se ha consolidado, superando la votación por la cual había subido al poder. Pese a los esfuerzos realizados por la ITT, CIA y otras compañías monopolistas para hacer fracasar la subida de Allende al poder.685 Este texto, proveniente de Delta del Llobregat, informativo del PSUC de El Prat de Llobregat, recurre a la idea ya señalada en La Pirenaica respecto al aumento de la votación y el fracaso de los intentos del imperialismo estadounidense por debilitar a la UP. Tras esto, esta publicación reflexionó sobre los resultados en Chile como una demostración de los avances de las izquierdas a nivel internacional para sacar lecciones y aprendizajes a ser aplicados en España, en relación con la unidad de los sectores de oposición a la dictadura para dar una salida democrática al régimen. Junto a esto, se 683 «Comunicado conjunto», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 11 de abril de 1973, 7. 684 «França i Xile. El socialisme avança!», Treball, Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 14 de marzo de 1973, 8. 685 «El avance de las izquierdas», Delta del Llobregat. Portavoz del C.L. del PSUC – El Prat de Llobregat, 10 de abril de 1973, 4. 202 destacó la necesidad del Pacto para la Libertad como único instrumento válido para dar fin a la dictadura mediante la recuperación de las libertades políticas.686 El impulso dado por los resultados de la elección de marzo de 1973 fue breve. Como se indicó anteriormente, la polarización incrementó en el seno de las derechas la opción de una salida fuera de los márgenes constitucionales para poner fin al gobierno de la UP, además del aumento de la radicalidad del PSCh dentro del conglomerado de izquierdas y del MIR desde los márgenes de la insurrección revolucionaria. Además, tras los comicios parlamentarios, las protestas opositoras aumentaron, especialmente en las críticas al programa de la Escuela Nacional Unificada (ENU) planteada por el gobierno socialista, por parte de la Iglesia Católica, sectores de derecha e incluso por parte de algunos miembros de las Fuerzas Armadas. Ante estas presiones, Allende declinó a instaurar esta política educacional, con un efecto negativo para el gobierno tras el bálsamo de marzo de 1973.687 El papel de sectores de las Fuerzas Armadas en el intento de golpe de Estado del 29 de junio de 1973 implicó el ingreso de un actor preponderante en las acciones sediciosas contra el gobierno. Si bien el «Tanquetazo» fue sofocado por el actuar constitucionalista del comandante en jefe del Ejército, Carlos Prats, demostró la debilidad de la UP ante el papel militar, que dejó de ser un garante neutral del orden gubernamental.688 Ante este intento de quiebre democrático, la reacción comunista española fue de abierta condena. En La Pirenaica se explicó detalladamente cómo se desarrolló esta asonada militar y el papel de la oposición en el mismo. En línea con su postura de apoyo a la UP, señaló que: Pero nuestra seguridad en el triunfo del pueblo chileno se afianza después del triunfo obtenido ayer. Bien lo sabemos, la reacción no cejará en sus esfuerzos. No ceja nunca, mientras disponga de recursos, de atentar contra los intereses de la clase obrera y del pueblo. Pero la unidad de las fuerzas revolucionarias sale reforzada. Y también los medios legales de que puede disponer el gobierno de Allende para liquidar nuevas maniobras futuras. De todas maneras, estaremos alerta.689 686 «El avance», 4. 687 Valenzuela, El quiebre, 239-240. 688 Valenzuela, El quiebre, 248-249. 689 «Nota internacional: El fracasado intento de golpe militar en Chile», Bucarest, 30 de junio de 1973, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 655, f.4. 203 Claramente esta mención evita referirse a las dificultades internas vividas en Chile y que la salida golpista pasó a ser una opción viable contra la UP. Desde la propaganda, y la cercanía con las posturas de la izquierda chilena, no se puede establecer un derrotismo a nivel informativo, pero demostraba un grado de desconocimiento sobre la situación en el país andino y las falencias del gobierno de Allende. Del mismo modo, en otros medios comunistas, la situación chilena tras el intento de golpe fue una mínima cobertura. Solo en Mundo Obrero hubo un breve de cierre de edición en la portada del número del 1 de julio.690 El resto de la prensa comunista a nivel local y regional no hizo eco a este hecho, y tampoco fue profundizado en el número siguiente de Mundo Obrero, ya que cerró sus publicaciones por el período estival. Solamente en su siguiente número, publicado a inicios de septiembre de 1973, hubo una única referencia en una alocución de Dolores Ibárruri, en que saludó a Chile, apoyó al gobierno y destacó la derrota infringida a las fuerzas golpistas por el intento de quiebre democrático.691 Si bien la prensa generó estos vacíos, otros documentos del PCE trataron la situación posterior al «Tanquetazo» más allá de los apoyos propagandísticos. Un militante comunista hispano, bajo el pseudónimo de Pedro, realizó un viaje por Chile y Argentina durante agosto de 1973. El reporte realizado tras su estadía en ambos países dio un análisis más adecuado sobre la situación política interna chilena, en un contexto donde los intentos de diálogo entre la UP con la Democracia Cristiana fueron uno de los últimos intentos de lograr un consenso democrático. El PDC, representado por el senador Patricio Aylwin, estaba en un giro opositor conservador hacia el gobierno, con posturas rígidas en la negociación, que implicaron el quiebre de las mismas el 9 de agosto de 1973 y el ingreso de militares al gabinete ministerial, medida que Allende tomó pese a los resquemores de la izquierda.692 Pedro destacó desde un inicio las dificultades con las que se encontró, la que [S]e puede comprobar en cuanto se llega al aeropuerto, ya que no hay medios de transporte para llegar a la ciudad. La huelga de los transportistas es la segunda fase 690 «Al cerrar», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 1 de julio de 1973, 1. 691 «Discurso de clausura de la reunión del Comité Central», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 5 de septiembre de 1973, 5-6. 692 Valenzuela, El quiebre, 259-260. 204 después del “tancazo” del 29 de Junio, de la operación que han puesto en marcha las fuerzas más reaccionarias, para derribar al Gobierno de la Unidad Popular, y cortar así el proceso revolucionario que puede culminar en la conquista, y la construcción del socialismo en Chile.693 La situación de violencia era evidente. Los grupos movilizados, especialmente de derecha, lograban llevar a cabo sus objetivos con cierta impunidad, ya que «las fuerzas de Carabineros y del Ejército, según mi observación personal, se mueven en un plano que va: desde la lealtad pasiva a la legalidad constitucional; hasta la complicidad activa con los grupos fascistas desesperados de “Patria y Libertad”».694 Así, el militante comunista detalló la delicada situación interna en Chile, que profundizo tras una serie de entrevistas con dirigentes del PCCh, en los que expresó sus resquemores respecto a lo observado desde su llegada, buscando alguna respuesta desde su desconocimiento sobre esta situación. Ante estos cuestionamientos, lo expresado por sus pares chilenos fue: [Q]ue la situación es seria, pero que el momento realmente grave ellos creen que ha sido superado. Ese momento, explican, coincide con la crisis parcial de Gobierno que ha tenido lugar en los primeros días de Agosto. En ese momento, el Ministro del Interior hizo unas declaraciones a la prensa, diciendo que todos los Ministros del Gobierno habían ofrecido sus cargos al Presidente Allende. Eso no era verdad, ningún Ministro había ofrecido su cargo. El presidente Allende desmintió por la tarde de ese mismo día dicha declaración. La opinión de estos camaradas era, que esa declaración no la pudo hacer el Ministro del Interior sin el conocimiento previo de Allende. Esto me lo confirma más tarde Corvalán. Y los camaradas llegaron a la conclusión de que Allende había pasado por un momento difícil, en el que había perdido la confianza casi en todo; porque su Partido estuvo a punto de romper con él y de retirarse de la Unidad Popular. Se oponían a la entrada de los militares en el Gobierno; no comprendían la política del diálogo y estaban contra esa política, etc.695 Así, el PCCh consideró que el ingreso de los militares fue una forma de calmar el clima de tensión institucional, ya que «entraron a formar parte del Gobierno como personalidades; en esta ocasión lo hacen como representantes de las instituciones a que pertenecen».696 La creación del llamado Gabinete de Seguridad Nacional era un intento de apaciguar la polarización interna, necesaria para el PCCh, quien seguía defendiendo 693 Pedro, «Informe sobre mi viaje a Chile y Argentina», s.l., septiembre de 1973, AHPCE, fondo Relaciones Internacionales, microfilm, jacq. 588-589, f.1. 694 Pedro, «Informe», f.1. 695 Pedro, «Informe», ff.1-2. 696 Pedro, «Informe», f.2. 205 sus llamados a respetar la legalidad, evitar la posibilidad de la guerra civil y posicionarse junto al gobierno. Uno de los principales encuentros de Pedro fue con Luis Corvalán. Esta conversación fue clarificadora respecto al análisis del PCCh sobre la situación interna. Sobre la relación con otros grupos sociales, el secretario general del partido chileno aseveró en su conversación con el militante español que: La correlación de fuerzas nos es desfavorable, y no logramos modificarla suficientemente a nuestro favor. Es un hecho real que nuestro Gobierno defiende los intereses de los obreros, de los campesinos, de los empleados, de las capas medias. Pero también es un hecho, que hay obreros, más campesinos, muchos más empleados, y muchísimos más sectores de las capas medias, que no están al lado del proceso revolucionario.697 La idea de las fuerzas, que ya había sido planteada por Santiago Carrillo en 1972, mostraba las falencias de la atracción popular al gobierno. Esta pérdida de apoyos potenció a las voces opositoras y la finalización a cualquier costo de la UP. Corvalán reconoció los errores hacia las clases medias debido a las indefiniciones oficialistas sobre la pequeña y mediana propiedad, que permitió el paso de estos grupos a la oposición, influidos por el imperialismo estadounidense y la oligarquía chilena.698 Otro tema central para Corvalán en su diálogo con Pedro fue el papel de la izquierda dentro del gobierno. La postura comunista, crítica del izquierdismo, se centró especialmente contra el PSCh y el MIR. Sobre el partido de Allende, Corvalán destacó que incidió en la deformación del gobierno y la misma UP, haciendo que el extremismo potenciara a la reacción. Al referirse al MIR, organización con la que el PCCh tenía profundas diferencias de forma y fondo, la postura del dirigente comunista chileno fue de una crítica abierta: A cada paso se puede ver la coincidencia de las posiciones de la derecha y la ultraizquierda, para comprender el carácter contrarrevolucionario que el extremismo pequeño burgués tiene en definitiva. La saña con que los reaccionarios se oponían a la entrada de los militares al Gobierno, es la misma que opone el MIR, aunque con argumentos distintos. 697 Pedro, «Informe», f.4. 698 Pedro, «Informe», f.5. 206 En este momento, todo el esfuerzo de la derecha sediciosa se centra en derrocar al Gobierno. El MIR, también se plantea la lucha contra el Gobierno. El éxito del proceso revolucionario que estamos impulsando, exige la derrota de las fuerzas ultraizquierdistas.699 La charla entre Corvalán y Pedro siguió en la profundización de temas sobre el papel de los cordones industriales como organizaciones necesarias en conformación de base de los obreros, pero que no debían ser paralelas ni opuestas al gobierno, además de la importancia del nuevo gabinete con militares para frenar las intentonas golpistas y dar garantías de legalidad al gobierno. Lo fundamental, en este sentido, era: [A]fianzar este Gabinete. Limitar el área social. Establecer un plan económico global que nos permita aumentar la producción y la productividad. Frenar y hacerle retroceder a la inflación. Mejorar el nivel de vida de las masas aprovechando la subida del precio del cobre. Poner el transporte de combustible en manos del Estado, para lo que ya hay un proyecto de ley elaborado, para sacarlo en cuanto esto se enderece un poco.700 En otra instancia de dialogo con sus pares chilenos, Pedro fue consultado respecto a las similitudes que encontraba entre la situación chilena con la española durante la sublevación de Franco. Estas preguntas fueron por los resquemores del PCCh ante la posibilidad de una guerra civil. Pedro hizo un paralelismo destacando los siguientes puntos: 1. Las diferencias contextuales entre el proceso republicano de 1931 con 1973, especialmente a nivel de ideas y el panorama internacional. 2. El gobierno republicano socialista no era comparable con la UP, especialmente por el rol del PCCh. 3. Consideraba que el Ejército chileno, pese a las presiones, resistía a la opción golpista, mientras que el español deseó sublevarse por inspiración propia. 4. Encontró similitudes en la situación del mercado negro y la exportación de capitales, aunque destacando que la situación del empleo en Chile y del mundo rural era mucho mejor que la española antes del golpe de 1936. 699 Pedro, «Informe», f.5. 700 Pedro, «Informe», f.6. 207 5. Comparó el levantamiento del 29 de junio con la Sanjurjada. Sin embargo, destacó la necesidad de juzgar a los implicados en el «Tanquetazo», ya que la falta de penas era una incitación a los golpistas. 6. El asesinato del edecán presidencial, Arturo Araya, lo comparó con la muerte de Calvo Sotelo, en tanto cómo la reacción y la prensa opositora han culpado al gobierno por este hecho.701 Posterior a esta comparativa, el comunista español destacó la sinceridad de sus pares chilenos sobre los problemas en las relaciones de fuerzas y confiaba en su postura para recuperar el apoyo de la clase obrera para la movilización de masas. Sin embargo, el tema de la inacción del gobierno ante la oposición, que en la práctica se traducía en la falta el uso del monopolio legal de la fuerza por parte del aparato estatal, era lo que más preocupaba a Pedro. Como manifestó en sus primeras impresiones al llegar a Chile, resaltó en la conversación con los dirigentes, que: Por todo lo que se ve en la superficie, que es lo que yo veo, se tiene la impresión que los militares que se consideran leales, los carabineros que se consideran leales; tienen una actitud pasiva frente al chantaje, la coacción y frente a la violencia fascista. Por el contrario, los militares o carabineros reaccionarios son hombres de acción. Ahí está el general Torres con su célebre operativo de Magallanes; matan a un obrero y destrozan una fábrica. Ahí está el ejemplo de la marina, que están torturando salvajemente a los marinos. Y al mismo tiempo las señoras de la ciudad alta se manifiestan cuando quieren, piden firmas pidiendo la destitución del Presidente y nadie las molesta. ¿Y si se le echara encima la clase obrera?702 De esta forma, se creaba y potenciaba un panorama que dificultaba la concreción de los mayores apoyos populares. Pedro, posteriormente, viajó a Argentina pero hizo referencia a una serie de hechos que demostraron la situación delicada del gobierno chileno. En este sentido, destacó la renuncia del general Prats al cargo de comandante en jefe del Ejército, la declaración de ilegalidad del gobierno por parte del Congreso y la postura de intransigencia del PDC. Una vez que retornó a Chile, para preparar su vuelta a Europa, el militante español hizo una última reflexión, previa a los hechos del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973: 701 Pedro, «Informe», ff.7-8. 702 Pedro, «Informe», f.8. 208 Me despiden varios camaradas, entre ellos Víctor Díaz, que me dice entre otras cosas: te habrás dado cuenta que esta gente está aflojando, se están ablandando; parece que entran en la fase en que empiezan a perder velocidad […]. Bueno camarada Pedro, te deseamos un buen viaje o como dijo el camarada Lomonosov en la comida de despedida que nos hicieron los amigos argentinos «que llegue bien el avión a dónde vas». Y esperamos veros en nuestro Congreso que estamos preparando. Le digo que por lo que los camaradas me han dicho, tendrán en su Congreso una buena representación de nuestro Partido. Muy bien y os lo agradecemos por anticipado; ya sabéis que para el 50 aniversario, lo teníamos preparado todo para recibir a Dolores como se merece. Si la camarada Dolores viene a nuestro congreso, le reservaremos el mejor sitio que tengamos en el mismo. Así nos despedimos.703 Víctor Díaz, dirigente del PCCh, fue apresado en 1976 por la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA), ente persecutor de la oposición política durante la dictadura cívico- militar chilena, y trasladado hasta el campo de detención y tortura de Villa Grimaldi, en Santiago. Hasta el momento de esta tesis, sigue siendo uno más de la larga lista de detenidos desaparecidos cuyo paradero sigue en la mayor incógnita. La despedida de Pedro y las esperanzas de los dirigentes chilenos fueron las últimas expresiones dentro de las complejidades finales del gobierno de la UP. Los acercamientos entre ambas organizaciones, en función de una solidaridad política propia del mundo comunista, así como en torno al interés de la vía chilena al socialismo por parte del PCE, se vieron cercenados por el quiebre democrático del 11 de septiembre de 1973, pero dieron paso a nuevas expresiones de cooperación. El comunismo español, que había cimentado estas relaciones, pasaría a tener un rol claro en cómo generar las redes de apoyo a la oposición democrática chilena. Así se configuró el inicio de una nueva etapa en que la solidaridad y los análisis políticos por parte del comunismo español pasaron a ser centrales. Estos nuevos marcos apuntaron a la defensa de los proyectos del socialismo en libertad junto a la situación de opresión que se configuró a partir del golpe de Estado, elementos que abordaremos en el siguiente capítulo como ejes matrices de análisis. 703 Pedro, «Informe», f.3. 209 CAPÍTULO 3. EL GOLPE DE ESTADO CHILENO Y NUEVO MARCO DE LA SOLIDARIDAD COMUNISTA ESPAÑOLA CON CHILE El golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 impactó profundamente en el comunismo español. La transferencia política de la UP y la vía chilena al socialismo, con las consonancias existentes con el proyecto del Pacto para la Libertad, transformó al gobierno de Allende en un referente inmediato para el PCE y el PSUC, en línea con los ocurrido en gran parte de las izquierdas europeas. Las referencias del comunismo español a Chile tras el quiebre democrático se evidenciaron en dos elementos claves que ratificaron la relación ya existente. En primer término, desde una proyección política, los aprendizajes y lecciones de la Unidad Popular en su desarrollo y término fueron la base analítica para reconducir las posturas relacionadas con la construcción de un proyecto socialista en libertad, bajo los parámetros del pluripartidismo y la democracia. Por otro lado, el golpe de Estado chileno fue el hito clave que marcó el cambio de la direccionalidad de las solidaridades. El inicio paulatino de apoyos y simpatías durante los mil días de Allende en el poder se acentuó con el fin de la experiencia chilena. Ya no era defender al gobierno, era la condena contra la dictadura, frente a la idea de un fascismo antidemocrático que encarnó la rememoración de los hechos españoles de 1936.704 La crítica al autoritarismo, por ende, pasó a ser parte de una expresión de política exterior, pero también la forma en que el PCE y el PSUC reafirmaron su compromiso y oposición a los elementos antidemocráticos, tanto en España como con el país del Cono Sur. Del mismo modo, esta solidaridad comenzó a insertarse progresivamente en una red amplia de cooperación a escala mundial. En Europa, las dos zonas fragmentadas ideológicamente tuvieron un rol fundamental en la conformación de una de las mayores movilizaciones de respaldo con un país, con nexos que superaron las barreras de la Guerra Fría bajo un carácter transnacional de cooperación hacia Chile, dentro de un marco global de la Détente hasta los inicios de la segunda Guerra Fría a comienzos de la década de 704 Christiaens, «European Reconfigurations», 427. 210 1980.705 De manera paulatina, dado su contexto interno y los focos en la oposición contra el franquismo, el comunismo español se fue insertando en estas dinámicas con la nación sudamericana, que fueron tomando importancia en nivel de participación y visibilización, como parte de la condena a la dictadura cívico-militar chilena, mediante acciones desde las organizaciones comunistas españolas o con apoyo o participación en aquellos movimientos coordinados por otras agrupaciones. Por ende, en este capítulo abordaremos tres procesos analíticos respecto a la problemática chilena. En primer lugar, tras una revisión general de las reacciones hispanas ante el golpe de Estado, estableceremos las lecciones y visiones críticas del PCE, el PSUC y otras orgánicas regionales respecto a la experiencia de la Unidad Popular. En segundo orden, analizaremos los mecanismos discursivos de solidaridad política dentro de la territorialidad española desarrollada por la militancia comunista y el foco en la personalización en figuras como Salvador Allende, Pablo Neruda y Luis Corvalán. Por último, dimensionaremos las características trasnacionales de solidaridad y el rol del comunismo español en estas primeras labores de apoyo. 3.1. El golpe de Estado chileno: lecturas y reacciones desde España Previo al análisis de las visiones del comunismo español respecto al golpe de Estado es necesario que comprendamos, de manera sucinta pero amplia, las diversidades de reacciones que hubo en España ante el violento fin del gobierno de la Unidad Popular el 11 de septiembre de 1973. En este sentido, existen dos dimensiones de revisión: una, dada por la prensa de la época, tanto la antifranquista como las posturas más proclives al régimen; otra respecto a la respuesta gubernamental ante los hechos chilenos, especialmente por el estado de las relaciones diplomáticas entre Chile y España durante los mil días de Allende en el poder. Esta panorámica nos permitirá enmarcar posteriormente las posturas comunistas hispanas en este contexto dentro de su territorialidad. 705 Christiaens, Rodríguez García y Goddeeris, «A Global Perspective», 32-33. 211 3.1.1 Los primeros momentos: una revisión general de las posturas de la prensa española sobre el golpe de Estado en Chile En su diversidad y restricciones, la prensa hispana tuvo una amplia cobertura respecto a los hechos del 11 de septiembre en Chile. A nivel de los medios existentes en el contexto del franquismo y bajo los criterios de la Ley de Prensa de 1966,706 la literatura sobre este tema tuvo diversos análisis. Así, desde visiones basadas en una dualidad, se estableció que las reacciones se dividieron entre aquellos que estuvieron a favor de la acción militar y otra, sin necesariamente tener una sintonía ideológica con el socialismo chileno, que condenó el quiebre democrático.707 Mientras, otras lecturas ampliaron el binarismo interpretativo al establecer categorías un poco más amplias. La primera, desde quienes criticaron al golpe de Estado. Otra, desde el oficialismo, que justificó el derrocamiento de Allende tanto por la falta de legitimidad de su gobierno y la importancia del retorno a las libertades tras un mandato marxista, y aquellos más proclives a los sectores ortodoxos del régimen español que destacaron los peligros de la democracia y con foco de que España no regresara a un sistema de estas características.708 Tomando la última clasificación propuesta por Cristina Gutiérrez, dentro de la prensa oficialista cohabitaron estas dos interpretaciones. En el primer grupo se encuadraron medios como ABC o Ya. En el caso de ABC fue particular cierta dualidad en su cobertura. Por una parte, destacaron de manera enérgica su apoyo al golpe de Estado como respuesta a un gobierno ilegítimo, marxista y que tenía al país en condiciones de desastre interno en todos los niveles.709 Esta línea de crítica al caos fue desarrollada por Torcuato Luca de Tena en el editorial del 13 de septiembre. Si bien recalcó la figura de Allende en función de su carácter personal y de respeto, tildándolo como un político de buena fe, pero que 706 Elisa Chuliá, «La Ley de Prensa de 1966. La explicación de un cambio institucional arriesgado y de sus efectos virtuosos», Historia y política: Ideas, procesos y movimientos sociales, n.º 2 (1999): 197-220, https://recyt.fecyt.es/index.php/Hyp/article/view/44935. 707 Rogelio Núñez Castellano, «La prensa española y el golpe de Estado chileno del 73», Bicentenario. Revista de Historia de Chile y América 2, n.º 2 (2003): 185-198, https://www.proquest.com/docview/201580585. 708 García Gutiérrez, «La reacción de España»: 11-12. La autora es quien propone estas categorías. 709 Alfonso Díaz Aguad y Raúl Bustos González, «11 de septiembre de 1973: La prensa española y el golpe de Estado en Chile», Páginas. Revista digital de la Escuela de Historia de la Universidad de Rosario 14, n.º 35 (2022): 7, https://doi.org/10.35305/rp.v14i35.639. 212 estuvo al servicio de un mandato anárquico, en que «El fracaso de su política es uno de los más espectaculares que se hayan producido en país alguno en tiempos de paz. Y, no obstante, era un hombre bueno, instruido y profundamente respetado, incluso por sus rivales políticos, cuando alcanzó la más alta magistratura de la nación. ¿Cómo pudo ser esto?».710 Si bien hay autores que aseguran que el texto de Luca de Tena destacó a Allende con aprecio y como una figura superada por las circunstancias y las ideas revolucionarias de su gobierno,711 el miembro de la Real Academia de la Lengua destacó de manera mucho más crítica al expresidente chileno: Salvador Allende, incapaz de reducir a la legalidad a las fuerzas de izquierda que le dieron el triunfo; impotente para imponerse a la oposición del centro y la derecha, que dominaba el Parlamento; burgués por nacimiento y modo y medios de vida, demagogo hasta el paroxismo (malévola y elegante, culta y mordaz); cortés y educado con las personas; tribuno de la plebe con las masas, sin hombres de su talla al lado de los que echar mano, imbuido por utopías marxistas, frenado por candores demoliberales, jamás gobernó. No le ha dejado la oposición, habilísima en su labor obstructora, no le han dejado sus correligionarios, torpísimos y zafios en las responsabilidades del mando. Antes bien, ha sido víctima de un hado cruel que le ha utilizado como juguete en el momento justo y el lugar propicio para acabar con su vida. ¡Triste sino para un hombre honesto que amaba fervientemente a su patria y equivocó el camino para servirla!712 Por su parte, Ya hizo referencias en sus editoriales al golpe de Estado como resultado de la crisis causada por la Unidad Popular. Mientras que en un artículo del 12 de septiembre se personalizó en Allende las responsabilidades de los problemas del gobierno y el país, especialmente por no respetar las voces de las mayorías políticas —sobre todo por la falta de compromisos con la Democracia Cristiana chilena—. Posteriormente, el 14 de septiembre, los focos en Ya apuntaron a profundizar en la idea de la mala situación interna durante el gobierno de la Unidad Popular a nivel económico y por los enfrentamientos 710 Torcuato Luca de Tena, «Caos y buena fe», ABC Madrid, 13 de septiembre de 1973, 3. 711 García Gutiérrez, «La reacción de España», 12. 712 Luca de Tena, «Caos y», 5. 213 entre sectores polarizados de la sociedad, en pos de insistir en el concepto del caos,713 también utilizado por ABC. Por parte de la prensa de la ortodoxia derechista española, ligada a sectores del Falangismo y de los sectores más intransigentes del franquismo, la postura sobre el golpe de Estado fue de abierto apoyo a los militares chilenos. Una de las proyecciones más particulares fue la desarrollada por Fuerza Nueva, representativa de la extrema derecha española y dirigida por personalidades como Blas Piñar y José Luis Gómez Tello, entre otros.714 Esta revista sostuvo durante el tardofranquismo la importancia de defender al régimen y evitar las desviaciones reformistas y aperturistas de sectores de gobierno, transformándose en una de las principales voces del «búnker franquista», considerado como la expresión del inmovilismo, la ortodoxia y el conservadurismo, el que era especialmente temeroso del comunismo y su posible retorno como agente político en el escenario español.715 La postura intransigente y antidemocrática de Fuerza Nueva determinó la forma en que informó sobre la situación tras el golpe de Estado en Chile. La revista informó el 22 de septiembre de 1973 sobre los acontecimientos chilenos, destacando que la sublevación militar no fue un golpe, sino un alzamiento. Esta distinción, similar a la idea de sectores golpistas chilenos al usar el concepto de pronunciamiento para evitar el sentido ilegal e inconstitucional del derrocamiento de un gobierno electo democráticamente, era la forma de justificar y avalar la salvación que hubo en Chile contra el marxismo, según la publicación. Bajo este aval conceptual, Fuerza Nueva estableció un paralelismo histórico con la situación española de fines de la Segunda República. La UP era el reflejo del Frente Popular hispano y las fuerzas armadas chilenas derrotaron al comunismo como lo hicieron los sublevados tras la victoria en la Guerra Civil.716 Esta argumentación fue la base para justificar el golpe de Estado como una acción antimarxista y valorar su sentido 713 Díaz Aguad y Bustos González, «11 de septiembre», 12. 714 Francisco Javier Morales Aguilera, «“No fue un golpe, fue un alzamiento”. Análisis y perspectivas sobre la vía chilena al socialismo desde las páginas de la revista Fuerza Nueva (1970-1973)», Revista Historia Social y de las Mentalidades 24, n.º 1 (2020): 251, https://doi.org/10.35588/rhsm.v24i1.4107. 715 Morales Aguilera, «“No fue un golpe”», 253. 716 Morales Aguilera, «“No fue un golpe”», 275. 214 refundacional en oposición a las democracias liberales, ambos elementos centrales para el proyecto político de la extrema derecha y como una posibilidad para España una vez que Franco no estuviese en el poder.717 Así, Fuerza Nueva fue el espacio de prensa política y propaganda que defendió de manera más vehemente a los militares chilenos, lo que hizo que las nuevas autoridades diplomáticas del país sudamericano realzaran a este medio como principal referente de la defensa del proyecto golpista desde España. El nuevo embajador chileno, Francisco Gorigoitía, destacó uno de los artículos en apoyo a Chile publicados en el medio escrito de extrema derecha, destacando a las autoridades de la Cancillería chilena que «Su autor analiza con abundancia de antecedentes el drama que vivía Chile con anterioridad al 11 de septiembre, cuyo recorte acompaño al presente Oficio. Esta revista viene sosteniendo una campaña permanente en favor de nuestra Junta de Gobierno, por lo que he hecho un deber de agradecerla a su Director».718 Esta línea de cordialidad y defensa de los militares y civiles golpistas fue seguida por otras publicaciones. El periódico oficial del régimen, Arriba, dependiente de la Falange Española Tradicionalista, destacó que la intervención militar en Chile fue un medio justificado para evitar la influencia marxista en este país, además de demostrar el fracaso de la vía chilena y los métodos democráticos para la construcción del comunismo.719 Si bien estas posturas eran las hegemónicas en los sectores profranquistas, hubo prensa no identificada con ideas de izquierdas, pero tampoco adherente en su totalidad al régimen, que tuvo un seguimiento menos crítico hacia la UP y que puso en tela de juicio la salida golpista. Uno de los casos que reflejó estas lógicas fue La Vanguardia Española —actualmente La Vanguardia—, periódico publicado en Cataluña, cuya propiedad está 717 Camillo Robertini y Gilberto Aranda, «“La lección chilena”. El golpe de Pinochet como tipo ideal para las ultraderechas italianas y españolas», Segle XX. Revista catalana d’història 1, n.º 15 (2022): 191, https://revistes.ub.edu/index.php/segleXX/article/view/41864. 718 Francisco Gorigoitía Herrera, «Oficio nº 1695/560. Envía recortes de “Fuerza Nueva” con carta enviada por un español desde Chile», Madrid, 11 de diciembre de 1973, Archivo General Histórico del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile (AGHMRECh), Santiago de Chile, fondo países: España, Embajada de Chile en España, oficios ordinarios, caja 6, f.1. 719 Francisco Javier Morales Aguilera, «Miradas interiores y exteriores sobre la violencia política durante la Unidad Popular. Análisis de la documentación oficial y la prensa en Chile, España y Portugal (1970- 1973)» (tesis doctoral, Universidad Autónoma de Madrid, 2022), 699-700, http://hdl.handle.net/10486/702461. 215 en manos hasta hoy de la familia Godó, representativo de la burguesía catalana. Este medio tuvo una amplia cobertura del golpe de Estado chileno, a partir de su edición del 12 de septiembre de 1973. Ante estos hechos, una columna de opinión titulada «El fin de una experiencia» reflexionó sobre las causas internas que derivaron en la salida insurreccional de las fuerzas armadas. En especial, respecto a la vía chilena, constató que: Algo fundamental parecía olvidarse a menudo a la hora de analizar cuanto ha sucedido, en el terreno político, en el país chileno en los tres últimos años: la cuestión de fondo. Dos maneras radicalmente diferentes de concebir la vida desde el punto de vista socio-económico-político, capitalismo y socialismo, pugnaban por imperar en la organización del futuro sistema que habría de regir a Chile. La segunda de ellas ha quedado eliminada por el golpe militar surgido en Valparaíso y extendido después al resto del territorio nacional. Ya puede contestarse a la precinta tantas veces formulada: ¿Es posible la «vía chilena» hacia el socialismo? Por ahora, no. La repercusión que el brusco final de la experiencia chilena va a tener en toda Iberoamérica, y en el Tercer Mundo, no va a ser menos que la que pueda registrarse en el propio Chile.720 En este sentido, el periódico catalán tomó una perspectiva más analítica respecto al golpe de Estado, a diferencia de los medios conservadores que justificaron desde sus frentes la pertinencia del fin de la UP.721 Las visiones más críticas contra el quiebre democrático en Chile provinieron desde la prensa ligada a la oposición. Entre ellas, destacaron medios ligados a posturas católicas progresistas, como Cuadernos para el Diálogo, fundada por el exministro de educación del régimen franquista, Joaquín Ruiz-Giménez,722 quien posteriormente tuvo un rol relevante dentro de las dinámicas de solidaridad con Chile. La posición de esta revista fue especialmente demoledora respecto a las causas del golpe de Estado. En su número dedicado a Chile, el editorial individualizó la responsabilidad en tres actores: Estados Unidos, las Fuerzas Armadas y la Democracia Cristiana, acusada de no estar a la altura 720 «El fin de una experiencia», La Vanguardia Española, 12 de septiembre de 1973, 3. 721 Díaz Aguad y Bustos González, «11 de septiembre», 9. 722 Henríquez Uzal, «El antifranquismo», 248. 216 de las circunstancias y responder a sus propios intereses723 en especial ante el bloqueo constante contra el gobierno de Allende.724 Es interesante destacar que la publicación de Cuadernos para el Diálogo generó, en lo referido al PDC, una fuerte discusión interna entre los sectores democratacristiano de la revista. Muchos de ellos, como José María Gil-Robles, miembro de la redacción, no fueron parte de las discusiones internas del medio sobre Chile y consideraron que el editorial era un pretexto para denostar a toda forma de democracia cristiana existente. Estas diferencias implicaron tensiones entre estas posturas y las socialistas respecto a las responsabilidades sobre el golpe chileno, además de las proyecciones de una futura posibilidad de alianzas en el marco de la recuperación democrática española.725 Cambio 16, otra de las revistas políticas opositoras españolas en el período, hizo referencia a otros puntos de análisis. Inicialmente, abordó el golpe de Estado desde los problemas económicos de la UP, dada la ausencia de planificación en la aplicación de políticas públicas de esta área, aunque destacó positivamente la reforma agraria por su marco legal.726 Posteriormente, en una mesa redonda junto a economistas y politólogos, puso acento en otros antecedentes. En un ámbito económico, subrayó el papel Estados Unidos como principal actor del quiebre democrático, por su injerencia material y las dinámicas de la teoría de la dependencia. A nivel interno, se retornó a las dificultades estructurales de Chile, respecto a si poseía las relaciones de producción necesarias para llevar a cabo un cambio socialista. Mientras que en lo político, tanto EE.UU. como el PDC fueron sindicados como los principales responsables, uno por la desestabilización interna y el segundo por no querer establecer puentes de diálogo por temer a las dificultades de una futura alternancia del poder en los marcos de una democracia liberal.727 723 Henríquez Uzal, «El antifranquismo», 268; García Gutiérrez, «La reacción de España», 14. 724 Cabe destacar que la postura conservadora de parte de la dirigencia del PDC, ya evidenciada en el capítulo anterior ante las críticas hechas desde el comunismo español en las semanas previas al golpe de Estado, fue un elemento de discusión en el seno de esta organización. En este ámbito, destaca la carta firmada por el Grupo de los 13, militantes democratacristianos que criticaron el golpe de Estado, la situación interna del país y llamaron a la recuperación pronta de la democracia en Chile. 725 García Gutiérrez, «La reacción de España», 15. 726 García Gutiérrez, «La reacción de España», 12-13. 727 Henríquez Uzal, «Los mil días», 555-556. 217 Dentro de los elementos expuestos por Cambio 16 también se destacó la factibilidad de la construcción del socialismo por una vía pacífica. En este sentido, se planteó que la derrota chilena no implicaba el fin de esta opción y que no debía descartarse que el camino a una sociedad socialista se hiciera mediante cambios legales donde la oposición podía estar presente. En este sentido, los entrevistados por Cambio 16 criticaron los argumentos de las derechas chilenas sobre la construcción de las bases para el comunismo en Chile como recurso para justificar su oposición al gobierno y endurecer sus posturas para tensionar la vía chilena, desconociendo el reformismo en parte de la UP.728 Otras revistas como Ciervo, Índice y Mundo Social también abordaron el golpe de Estado desde una óptica opositora al franquismo, destacando la figura de Allende como símil de la defensa de la democracia.729 Pero una de las coberturas más importantes, especialmente por su visión sobre los hechos internacionales como reflejo de la situación española y por tener un fuerte ascendente en los sectores de izquierda españoles, fue el caso de Triunfo. En la edición posterior al golpe de Estado, se puso en consideración el impacto mundial de la experiencia chilena, pero desde un prisma de marcado pesimismo en el análisis, sobre todo respecto a la aplicabilidad en Europa del modelo de la UP y en cómo se entendió el fracaso de la vía al socialismo impulsada por las izquierdas del país sudamericano.730 En la cobertura hecha en Triunfo, en su edición número 573 del 22 de septiembre de 1973, se trataron diversas aristas de la situación interna chilena, el impacto internacional de la UP en Francia y otros artículos relacionados con un orden cronológico de los hechos del golpe de Estado.731 Dentro de estos, el escrito más representativo a nivel analítico fue la columna realizada por Enrique Haro Tecglen, titulada «Fascismo en Chile». En el inicio de su mensaje, el autor no mostró su sorpresa ante lo sucedido en el país del Cono Sur, destacando que: La caída en sí del régimen de Allende no hubiese levantado mayor sorpresa. Se esperaba. Más aún, era un régimen muerto, un Presidente caído, desde hacía meses. La sorpresa en la opinión mundial —me refiero a la prensa civilizada— es la de 728 Henríquez Uzal, «Los mil días», 557. 729 García Gutiérrez, «La reacción de España», 13. 730 Sanz-Gavillon, «Chile como referente», 64. 731 Sanz-Gavillon, «Chile como referente», 64-65. 218 este exceso de medios para acabar con un cadáver. […] La terminología que se emplea para describir este suceso está también desplazada. Golpe de estado, golpe militar, tiene desde hace años otras acepciones y están referidos a una cierta asepsia, a una cierta cirugía, como profesional, que tiene poca relación con esta carnicería. […] Es una gran tragedia. En busca de nombres hay que rechazar el de golpe militar (también hay militares entre las víctimas) y acudir a uno más simple, más explícito, más acostumbrado: fascismo.732 El uso del término fascismo para referirse a lo sucedido en Chile fue una forma de potenciar la consternación ante estos hechos. Fue tanto una terminología propia para clasificar —y condenar— el andar de la dictadura de Franco, pero también fue utilizado masivamente por las organizaciones de izquierda para referirse a la naturaleza golpista desarrollada en Chile. Pero el horror y la violencia de la reacción no fue la única explicación del fracaso del régimen chileno, sino las propias falencias desarrolladas durante el gobierno de la UP. El principal cuestionamiento recayó en la relación entre la institucionalidad y la posibilidad de cambios estructurales, en función del legalismo de Allende.733 En este sentido, Haro Tecglen consideró que la legalidad chilena era una creación propia de las clases privilegiadas, como mecanismo de perpetuación de la dominación a partir de la superestructura política y administrativa del Estado, por lo que establecer cambios bajo ese marco se presenta como una ilusión para los objetivos de modificaciones profundas.734 Por ende: La doctrina democrática más estricta autoriza esos cambios de legalidad, cuando están basados en un consenso popular: es decir, cuando se ha cambiado la clase en el poder, o la dosificación de la clase en el poder, y siempre que no se atente contra la libertad de las clases convertidas en minoritarias. Salvador Allende no utilizó esa legalidad del cambio de legalidad. Tenía una imagen que mantener, y en esa imagen estaba el respeto de un pacto con un partido opuesto —la democracia cristiana— y la existencia de un parlamento en que no tenía la mayoría. Quizá en ese principio estaba su fin. Es decir, que al querer jugar menos cartas que las que realmente tenía en la mano, estaba haciendo inviable la doctrina de cambiar las estructuras de la legalidad de otras estructuras.735 732 Enrique Haro Tecglen, «Fascismo en Chile», Triunfo, 22 de septiembre de 1973, 6. 733 Joan del Alcázar Garrido, «La lógica internacional de la vía chilena al socialismo, cincuenta años después», América Latina Hoy, n.º 88 (2021): 36, https://doi.org/10.14201/alh.25631. 734 Haro Tecglen, «Fascismo en Chile», 6. 735 Haro Tecglen, «Fascismo en Chile», 6. 219 En este sentido, el autor destacó la falta de cambios institucionales y la postura del mismo Allende en proteger su figura, en una crítica abierta a cierto personalismo demostrado en una muerte en defensa de la legalidad de otros. Del mismo modo, consideró que el gobierno de la UP nunca fue marxista, sino que fue un mecanismo propagandístico de sus opositores para defender su libertad (o privilegios), aunque los hechos demostraron que este concepto tampoco les importaba en cabalidad.736 De esta manera, Haro Tecglen destacó que las consecuencias del fin de la UP revestían una gravedad para los movimientos progresistas. En especial, al considerar que la vía legalista quedaba vista como inútil para realizar cambios estructurales. En ese sentido, consideró primordial entender la experiencia chilena más allá de la simplificación y comprender el contexto interno de Chile y el papel de Estados Unidos, más que descartar per se la vía legal al socialismo. Por lo tanto, a nivel de los aprendizajes para las izquierdas europeas occidentales, era de importancia evitar la radicalización, en especial en países donde el riesgo contrarrevolucionario era mayor, como el caso italiano,737 aunque esta advertencia también era aplicable para la situación española. Así, la preocupación final de Haro Tecglen era justamente el surgimiento de nuevas expresiones fascistas. En este sentido profundizó que: La irrupción del fascismo [en Chile] con toda su carga brutal es algo que importa mucho para el futuro y para sus vecinos; para la débil y maltrecha Argentina, para el poderoso y regocijado Brasil, tan próximo. Esta irrupción puede llegar a sorprender, no sólo, como antes decíamos, a los aprendices de brujos que lo han provocado, sino quizá a los propios Estados Unidos. Es de temer que se convierta también en un patrón. Y su desarrollo es algo que no es previsible.738 El miedo al fascismo era el eje de mayor importancia. No solo por la expansión indicada por el autor, sino porque podía impactar negativamente en el seno de la política española y potenciar a los sectores más ortodoxos del franquismo. El fin de la UP era central por los errores de su trayectoria, pero especialmente por la apertura a expresiones autoritarias 736 Haro Tecglen, «Fascismo en Chile», 6. 737 Haro Tecglen, «Fascismo en Chile», 6-7. 738 Haro Tecglen, «Fascismo en Chile», 7. 220 contrarias a las libertades y derechos, como opción revitalizadora de la reacción más extrema en el seno de las derechas. 3.1.2 Las reacciones desde la institucionalidad española Desde el marco político e institucional, las reacciones españolas ante el golpe de Estado se basaron en la atención al cambio de régimen. A nivel diplomático, las primeras informaciones en España provinieron desde su legación en Washington, en que se informó sobre el suicidio de Allende y la presentación de la Junta militar al mando de la conducción del país.739 Las comunicaciones formales entre ambos países se reafirmaron mediante el envío mutuo de notas diplomáticas. El 12 de septiembre de 1973, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile informó a sus pares españoles sobre el control del gobierno por parte de la Junta y su composición. Junto a esto, confirmaron el control del territorio total tras el golpe de Estado y la restauración del orden público, además del respeto del país del Cono Sur por su política exterior y sus obligaciones internacionales.740 El acuso de recibo por parte de la embajada española en la nación sudamericana, en una respuesta propia del lenguaje diplomático, fue la de tomar conocimiento de la Junta en su rol de control del país y destacó la postura del nuevo gobierno en respetar los acuerdos suscritos a nivel de política exterior.741 Respecto al reconocimiento de España de la Junta militar chilena, su postura se basó en la Doctrina Estrada, que se funda en la no intervención ni calificación de la legalidad de un nuevo gobierno, ya que las relaciones diplomáticas no quedan interrumpidas ante una modificación gubernamental.742 Así, la nota de la embajada española destacó que: La Embajada de España al agradecer las manifestaciones de amistad hacia el Gobierno Español que contiene la Nota de referencia, pone en conocimiento de ese 739 García Gutiérrez, «La reacción de España», 5. 740 Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, «Nota diplomática del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile», Santiago de Chile, 12 de septiembre de 1973, AGHMRECh, fondo países: España, notas, caja 66, f.1. 741 Embajada de España en Chile, «Nota diplomática de la Embajada de España en Chile, n.º 96», Santiago de Chile, 14 de septiembre de 1973, AGHMRECh, fondo países: España, notas, caja 66, f.1. 742 García Gutiérrez, «La reacción de España», 8. 221 Ministerio de Relaciones Exteriores que es práctica inveterada del mismo en casos como el presente, de cambio de Régimen, no formular reconocimiento explícito alguno por considerar que las relaciones no queda interrumpidas.743 La mantención de relaciones diplomáticas bajo la Doctrina Estrada se enmarcó en las dinámicas propias de este campo y dieron a entender cierto grado de tranquilidad entre nuevo gobierno chileno y las autoridades hispanas. Sin embargo, otras dimensiones políticas tuvieron un tenor distinto. En el caso económico, el régimen franquista tenía particular interés en la mantención de los contratos y convenios acordados con la UP, en especial sobre las inversiones españolas de la fábrica de camiones PEGASO. Si bien el Ministerio de Asuntos Exteriores de España consideraba que iba a existir un respeto de los compromisos adquiridos, hubo un accionar rápido para confirmarlos, con sendas reuniones con las autoridades del Ministerio de Economía chileno para clarificar que la fábrica de PEGASO en la ciudad chilena de Casablanca se iba mantener en su construcción y puesta en marcha. Pese a estas conversaciones, hubo resquemores respecto a ciertos comentarios sobre a la mala calidad de los vehículos españoles a nivel militar por parte de miembros del Ejército. Ante esto, para dar a entender la postura española ante la Junta militar, es que se aceleró el reconocimiento de Francisco Gorigoitía como nuevo embajador de Chile en España, siendo el primero acreditado en el extranjero.744 Además de estas dinámicas en el campo económico, la reacción en España fue seguida a la par por la diplomacia chilena. Hubo un interés marcado por las autoridades del país sudamericano respecto a la visión de la administración hispana, especialmente por la sintonía ideológica existente. Sin embargo, tras el golpe se destacaron las buenas relaciones con la UP desde el régimen franquista. El encargado de negocios de la embajada chilena, Mariano Fontecilla, informó en este sentido que desde el gobierno español: [C]abía esperar ideológicamente lo contrario, se encontraba en cambio una actitud abierta y de gran colaboración. Ello se explicaba por los españoles diciendo que no era en pro de un Gobierno o ideología determinada, sino en favor de Chile. De ello daba fé la ayuda prestada directamente a nuestro país ya sea a través de créditos, de becas, etc., como también la postura pro chilena demostrada en las reuniones del Club de París. Cuando el Gobierno español se reestructuró a mediados de este año 743 Embajada de España en Chile, «Nota diplomática», f.1. 744 Henríquez Uzal, «Los mil días», 466-467. 222 y adopta una postura que es mucho más dura que la anterior y fundadamente se teme que este endurecimiento alcance a las cosas chilenas, son los propios responsables de la política exterior española los que se adelantan a expresar que la actitud hacia Chile no variará en lo más mínimo.745 Ante esta situación, el diplomático chileno destacó que igualmente la embajada estaba cumpliendo un papel de difusión sobre la situación interna en su país, especialmente intercediendo ante los medios de comunicación españoles. Destacó que las primeras informaciones emanaron de la misma legación, en correspondencia con la declaración de principios de la Junta, sobre todo a través de contactos con la agencia de noticias EFE, además de informar sobre las publicaciones opositoras y críticas a la situación chilena, destacando el caso de Triunfo y el artículo de Eduardo Haro Tecglen.746 A partir de esta visión inicial, el cuerpo diplomático chileno mantuvo un flujo informativo con el Ministerio de Relaciones Exteriores encabezado por el Almirante Merino. El embajador Gorigoitía informó sobre la rápida aceptación por parte del Consejo de Ministros español del nuevo gobierno chileno, independiente de la Doctrina Estrada. El acercamiento de relaciones se demostró en el envió por parte del régimen franquista de un avión con 20 toneladas de insumos a Chile como demostración del apoyo español ante las posibles dificultades que podía tener la Junta para consolidar el poder, junto a su predisposición en ayudar en cualquier solución.747 Sin embargo, también hubo tensiones. Tras el golpe de Estado, ciudadanos españoles que apoyaron a la UP vieron en peligro su vida. Uno de los casos más destacados fue el de Joan Garcés, cercano colaborador de Allende. El embajador español en Chile, Enrique Pérez Hernández, le concedió asilo junto su hermano, Vicente Manuel Garcés, el español Luis Ángel Fernández y el chileno Manuel Ernesto Torrealba.748 La reacción de la prensa de derechas chilenas ante esta decisión fue de una abierta crítica contra el embajador, 745 Mariano Fontecilla, «Confidencial RIE-DC nº 1319/177. Reacción en España ante nueva situación política en Chile», Madrid, 20 de septiembre de 1973, AGMRECh, fondo países: España, Embajada de Chile en España, oficios ordinarios, caja 65, f.1. 746 Fontecilla, «Confidencial RIE-DC», 1-2. 747 Francisco Gorigoitía Herrera, «Confidencial RIE nº 1479/193. Contesta Circular Confidencial 28. Repercusiones en España de sucesos chilenos», Madrid, 14 de octubre de 1973, AGHMRECh, fondo países: España, Embajada de Chile en España, oficios confidenciales y ordinarios, caja 64, f.1. 748 Embajada de España en Chile, «Nota diplomática de la Embajada de España en Chile, n.º 100», Santiago de Chile, 20 de septiembre de 1973, AGHMRECh, fondo países: España, notas, caja 66, f.1. 223 especialmente por el caso de Garcés, considerado como parte responsable de la destrucción de la constitucionalidad en Chile por parte de las fuerzas de izquierda.749 Lo particular del caso de Garcés y sus acompañantes fue su salida. Como se indicó anteriormente, el gobierno franquista envió a Chile un cargamento de ayuda humanitaria, dentro de las negociaciones para aprobar las cartas de Gorigoitía como embajador en Madrid.750 Sin embargo, en la información sobre el asilo por parte de la representación española a la Cancillería chilena, se indicó que: La EMBAJADA DE ESPAÑA, siguiendo las instrucciones de su Gobierno, agradecería vivamente a las autoridades competentes de la República tuvieran a bien conceder salvoconducto para viajar a España a las cuatro personas citadas, quienes se trasladarían en el avión español, propiedad de la Compañía SPANTAX, matrícula EC-NCF o, en su lugar el EC-CCG que, en vuelo especial y trayendo una importantes ayuda en alimentos para niños, medicamentes y plasma sanguíneo, donativo del Gobierno español, llegará a Santiago pasado mañana día 22 para regresar a España la tarde del mismo día.751 La ayuda a Chile fue la forma por la cual los asilados pudieron salir rumbo a España. La postura del embajador hispano, que también se amplió a otros españoles que fueron detenidos tras el golpe y posteriormente puestos en libertad, evidenció una visión particularmente crítica hacia las nuevas autoridades chilenas, lo que levantó resquemores dentro del oficialismo así como en parte del Ministerio de Asuntos Exteriores.752 Pese a estos conflictos puntuales, en general el flujo de asilados en la embajada española tras el golpe de Estado hasta fines de 1973 fue bastante bajo. Solamente se otorgó protección a ocho personas, otorgando cinco salvoconductos y dejando tres pendientes durante este período. A esto se sumaron otros 25 salvoconductos de expulsión a ciudadanos españoles y cinco de cortesía durante el tiempo indicado.753 Además de estas dificultades, el análisis en el gobierno español sobre Chile tuvo otras preocupaciones que finalmente no ocurrieron. Una de ellas fue la visión de que el fracaso 749 García Gutiérrez, «Las relaciones de España», 209. 750 Henríquez Uzal, «Los mil días», 462. 751 «Nota diplomática de la Embajada, n.º 100», f.1. 752 Henríquez Uzal, «Los mil días», 465. 753 Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Chile, «Memoria del Ministerio de Relaciones Exteriores correspondiente al año 1973, de septiembre a diciembre», Santiago de Chile, 1973, AGHMRECh, fondo memorias anuales del Ministerio de Relaciones Exteriores, 45. 224 de la vía chilena podría alimentar la recuperación de una opción guevarista y revolucionaria tanto en Chile como en el resto de América Latina.754 Por otro lado, consideraban que la dictadura sería de corta duración por los niveles de institucionalización y penetración social de los partidos políticos en Chile, junto con sospechar que el PDC y el PN no aceptarían una prolongación amplia sin un llamado a elecciones.755 De esta manera, se configuraron las primeras posturas sobre el golpe de Estado chileno en España. Es destacable, a nivel de prensa, la diversidad sobre la situación del país andino y la abierta crítica desde los sectores opositores al régimen franquista en sus análisis, mientras que la prensa oficialista defendió, desde los paralelismos, la importancia del quiebre democrático como expresión contra el marxismo. Sin embargo, el pragmatismo en las relaciones políticas y diplomáticas por parte de España demostró que no había necesariamente una sintonía respecto a lo informado por la prensa afín al régimen. El reconocimiento por la Doctrina Estrada, la situación de los asilados y los intereses económicos demostraron un realismo que evidenció que dos dictaduras, de un campo ideológico similar, no necesariamente sintonizaron de forma inmediata. En este contexto, el comunismo español comenzó a desarrollar su propia línea interpretativa sobre los hechos en Chile, tanto en lo político como en acciones solidarias, de importancia ante la situación de represión y de sintonía con el derrocado gobierno de la UP. 3.2. El golpe de Estado chileno y el comunismo español: reacciones y análisis 3.2.1 Las reacciones iniciales tras el 11 de septiembre chileno Cuando Pedro, el militante comunista español al que se hicimos referencia en el capítulo anterior, escribió las últimas páginas de su informe tras la visita a Chile y Argentina, una vez ya ocurridos los hechos del 11 de septiembre de 1973, se preguntó: 754 García Gutiérrez, «Las relaciones de España», 211. 755 García Gutiérrez, «La reacción de España», 9. 225 ¿Y ahora, qué es de Víctor [Díaz], de [Luis] Corvalán, de Zamorano, de Orlando [Millas], de [Luis] Figueroa, de Tesier, de Julieta [Campusano], de María Marchan[t], de “Visagra”, de nuestros militantes del partido? Y de las decenas de miles de obreros que pese a todas las dificultades acudían puntuales al trabajo. Y de decenas de miles de campesinos y obreros agrícolas que saltando por encima de todo, han cumplido el programa de las siembras en invierno. Y de decenas de miles de jóvenes; chicos, y chicas que hacían el trabajo voluntario de carga y descarga y distribución de los alimentos del combustible, etc., a la población. Y esos Comandos Comunales, en los que participaban cientos de miles de personas, que ayudaban a la población a resolver todos los problemas; desde asegurar la leche a los niños, la escuela, la vivienda, el abastecimiento, la ayuda a las familias, etc.756 La preocupación genuina, tras su estancia en Chile, mostró dos elementos fundamentales en su postura como militante comunista. En primer lugar, los nexos con sus pares chilenos, propio de las relaciones de estas orgánicas y desde el interés humano ante un escenario represivo. Por otro lado, el destacar a los sectores populares que apoyaron al gobierno socialista de Salvador Allende y su situación tras el golpe de Estado así como a aquellos anónimos que representaron el trabajo cotidiano de base para sustentar a la UP, desde la militancia político-partidista o la identificación con un gobierno del cual se sentían parte. Por ende, la configuración de los apoyos por parte del comunismo español con Chile se efectuó a partir de 1973 no solamente en los márgenes de la cooperación internacionalista entre partidos comunistas, sino en una ampliación hacia el pueblo chileno en situación de opresión. La postura de Pedro, claramente, no es una determinación de estas formas de solidaridad, pero sí es una evidencia de esta dualidad en las acciones políticas internacionales del comunismo español. El 11 de septiembre de 1973 se transformó para los comunistas españoles en un hito, al igual que sucedió con gran parte de la militancia de izquierdas a nivel peninsular, europeo y global. Esta importancia no es casual, ya que diversas interpretaciones consideran esta fecha como un acontecimiento mundial. Como indican Compagnon y Moine desde la historiografía francesa, la UP fue considerada como una pasión política para las izquierdas europeas por el carácter innovador de su proyecto. Las influencias en alianzas como el programa común de la izquierda en Francia en 1972, así como en los partidos socialistas y comunistas de Italia o la España tardofranquista, demostraban que la vía 756 Pedro, «Informe», f.13. 226 democrática al socialismo era una posibilidad cierta de acceder al poder.757 Cuando la pasión se transformó en el fracaso y el consiguiente horror, el 11 de septiembre pasó a ser un elemento de la memoria mundial que continúa hasta la actualidad, a niveles conmemorativos y como expresión del desarrollo de redes de solidaridad a partir del impacto de la violencia estatal contra las izquierdas chilenas, sus militantes y simpatizantes.758 Este marco referencial es de importancia para que comprendamos al comunismo español en este contexto. Chile pasó a ser parte del análisis interno y de las reacciones que se transformaron, posteriormente, en dinámicas explícitas de respaldo desde las filas del PCE y el PSUC. Fue el momento crítico que inició una nueva etapa relacional, junto al peso de la transferencia política de la UP para las organizaciones estudiadas, especialmente para su proyecto político en los márgenes autoritarios del franquismo. Las primeras reacciones fueron informativas. Fue La Pirenaica quien aprovechó la inmediatez del espacio radiofónico para dar a conocer los hechos de Chile a quienes la escuchaban en las señales clandestinas dentro de España. En su programación del 12 de septiembre, el golpe de Estado monopolizó la sección internacional de su emisión, siendo las primeras noticias a las que tuvieron acceso los y las militantes comunistas dentro de España desde sus medios de comunicación. Así, se destacó que: Dolorosas noticias, que nos llenan de congoja y de preocupación por la suerte de un hombre bueno y digno [Allende] y por el destino de un pueblo hermano. Una experiencia tan rica en promesas para las fuerzas democráticas y revolucionarias de todo el mundo, y en primer lugar para las de Chile, sufre ahora el más serio golpe, de los muchos que se han montado para hacer fracasar. Y unos hechos llenos de semblanza con la experiencia que vivió el pueblo español en 1936. La reacción, temerosa de que las fuerzas populares consolidaran el triunfo conseguido en unas elecciones impecables, se alza contra el poder legítimamente constituido, sirviéndose para ello de un grupo de militares felones, algunos de los cuales habían prometido, no más lejos de viernes pasado, una absoluta fidelidad al régimen emanado de la voluntad popular.759 757 Compagnon y Moine, «Pour une histoire», 12-15. 758 Compagnon y Moine. «Pour une histoire», 24-26. 759 Virgilio Fernández, «Nota internacional. Los trágicos acontecimientos de Chile, comentados por Virgilio Fernández.», Bucarest, 12 de septiembre de 1970, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 662, f.1. 227 La nota inicial de Virgilio Fernández abordó uno de los cuestionamientos basales sobre el golpe en las filas comunistas: su carácter ilegítimo y antidemocrático como único mecanismo de respuesta de los sectores conservadores y opositores a un gobierno electo. Esta reflexión fue acompañada por el uso de los paralelismos entre Chile y España como forma de realizar un ejercicio empático: 1936 se estaba repitiendo en 1973. Tras hacer una cronología del golpe de Estado, Fernández analizó la situación de preocupación previa al quiebre democrático por el actuar opositor, militar y partidista, así como las responsabilidades del gobierno de la UP. El encargado de las noticias internacionales de La Pirenaica señaló que: Teníamos miedo. Nos parecía que el gobierno de Allende no reaccionaba con la necesaria firmeza ante la inminencia de un putsch fascista y que las renuncias de algunos mandos militares —entre ellas la del general Prats— eran un mal síntoma. Pero también sabíamos que la situación era extremadamente difícil. El gobierno se aferró hasta el último momento a las normas constitucionales, como la mejor garantía de su legitimidad y de su fuerza, aun consciente de la actitud intransigente de la mayoría parlamentaria., que hacía fracasar, invariablemente, todos sus proyectos de ley. Trató, en todo momento de ganar, al menos para el mantenimiento de los principios democráticos, a una parte de dicho Partido [PDC], a un sector de la población que, aun no coincidiendo con el programa de la Unidad Popular, rechazaba el golpe militar. Pero esos intentos, lo mismo que los planes para un plebiscito enunciado hace unos días por el presidente, no pudieron llevarse a cabo. La violencia reaccionaria les ha echado por tierra.760 Virgilio Fernández reconoce en sus palabras críticas al ambiente previo al 11 de septiembre. Su postura fue más cercana a la expresada por Pedro tras su estancia en Chile sobre la inacción del gobierno contra la oposición. Era la primera vez que desde las informaciones del PCE y el PSUC se reconocían los problemas de la UP en este ámbito, sin los elementos de condescendencia que hubo durante los años 1972 y 1973, donde las responsabilidades se enfocaron exclusivamente en la oposición. Tras estas primeras informaciones, el programa del 13 de septiembre de La Pirenaica fue dedicado exclusivamente a Chile. Uno de los primeros elementos fue atacar directamente al gobierno español por su silencio cómplice como un equivalente a la aprobación del 760 Fernández, «Nota internacional», f.4. 228 quiebre democrático chileno, a la par de criticar a la prensa derechista española por su postura exultante ante este hecho. Sin embargo, el principal foco fue considerar como central el papel jugado por el imperialismo norteamericano en la situación chilena, tanto del gobierno de Nixon como de las multinacionales con intereses en Chile y que se habían visto afectadas por las políticas de nacionalización de la UP, como la International Telephone & Telegraph (ITT) y la minera Kennecott.761 Posteriormente, se destacó la oleada de manifestaciones solidarias con Chile tras el golpe de Estado, en diversos países como Uruguay, Venezuela, Perú, Cuba, Argentina, Colombia y México. También fue central la manifestación efectuada en París convocada por los partidos de izquierda y los sindicatos franceses, además de las reacciones de organizaciones ligadas al mundo de las izquierdas y la esfera socialista: Declaraciones de la Federación Mundial Sindical, del Consejo Mundial de la Paz, de la Federación Democrática Internacional de Mujeres, del secretario general de la Internacional Socialista, del secretario general de la Confederación Internacional de Sindicatos libres. Suecia y Dinamarca deciden congelar empréstitos que habían concedido a Chile durante el gobierno constitucional […]. La dirección del Partido Socialista italiano subraya que el putsch ha golpeado a la democracia chilena cuando el gobierno Allende y la Unidad Popular buscaban un diálogo y un plebiscito para ofrecer al pueblo una nueva oportunidad de expresar su opinión.762 Los flujos informativos en La Pirenaica se mantuvieron durante los días siguientes. Y esto también fue una constante en la prensa comunista, que abordó la situación chilena en tono de condena al golpe y apoyo a la UP en las diversas publicaciones existentes en los órganos del partido a nivel nacional, regional y local. El principal medio escrito del PCE, Mundo Obrero, informó en portada sobre el golpe de Estado, publicando de forma íntegra un comunicado de su Comité Ejecutivo. Además, informaron sobre situación de resistencia en Chile en contra de las fuerzas militares, señalando que: Cerramos este número en la mañana del 17 de septiembre. Se combate y se muere en Santiago de Chile, en las calles y en los campos del fraterno país andino. Como en las calles y en los campos de España en 1936. Se muere en los escombros de las factorías arrasadas por los aviones y los tanques de la Junta de mercenarios que el fascismo y la I.T.T. yanqui, se muere 761 «El imperialismo norteamericano y el golpe militar-fascista», Bucarest, 13 de septiembre de 1973, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 662, f.1. 762 «El imperialismo norteamericano», 5-6. 229 colgado a los árboles de las fincas recuperadas por los latifundistas, en las calles y en los tejados de las ciudades […] Pero se combate heroicamente en Chile. UNIDAD POPULAR, sus organizaciones militantes, comunistas, socialistas, cristianos de izquierda, revolucionarios de todas las tendencias organizan la resistencia. «Se señalan aún combates en las fábricas, universidades y barriadas obreras de Santiago», cablegrafiaba en la noche del 16 un corresponsal europeo desde la capital chilena. Los aviones de la Junta seguían volando amenazadoramente sobre los núcleos de resistencia, mientras los helicópteros arrojaban hojas intimando a los trabajadores a rendirse.763 El tenor de la información brindada por Mundo Obrero presenta ciertas particularidades. En primer lugar, los paralelismos con España están presentes, al igual que en La Pirenaica, además de destacar el papel del imperialismo estadounidense personificado en la ITT. Un segundo punto fue el ánimo propagandístico acentuando la resistencia armada chilena contra el golpe de Estado. Si bien los flujos de información en el momento eran reducidos sobre lo que estaba sucediendo en Chile, los hechos apuntan a que la idea de una oposición masiva y popular no fueron tales.764 Esto también fue a nivel radiofónico, donde se insistió sobre la misma idea de los focos de oposición al golpe, al destacar que: Grupos de obreros armados continuaban oponiendo tesonera resistencia en Santiago a las tropas golpistas. Los combates, que fueron incesantes toda la noche anterior, se desarrollaban fundamentalmente en las zonas periféricas de Melipilla, Puente Alto y Maipú, al sureste de la capital. Las tropas seguían empeñadas en desalojar a los atrincherados trabajadores de grandes factorías industriales, pero encontraban enérgica oposición […] La resistencia, dirigida desde la clandestinidad por las organizaciones y partidos de la Unidad Popular, parece extenderse gradualmente a las zonas rurales. Las radioemisoras controladas por los militares, únicas autorizadas a funcionar, están, entre tanto, siendo interferidas por “misteriosas” estaciones desde el interior chileno.765 763 «Resistencia encarnizada de Unidad Popular y el pueblo hermano de Chile. Movilización mundial contra los golpistas», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 17 de septiembre de 1973, 2. 764 Mario Garcés y Sebastián Leiva, El golpe en La Legua: Los caminos de la historia y la memoria (Santiago de Chile: LOM Ediciones, 2005), 28. Los focos de resistencia existieron, pero no en la masividad explicada. El principal fue en los cordones industriales de la zona de San Joaquín y en la población La Legua, con presencia del MIR. 765 «Programa especial sobre los acontecimientos en Chile», Bucarest, 14 de septiembre de 1973, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 662, ff.1, 3-4. 230 En parte, esta idea fue levantada por los mismos sectores militares para justificar el accionar represivo contra los adeptos a la UP, a la par de cierta discursividad de algunas organizaciones de izquierda —especialmente de sectores radicales— sobre su posible capacidad de oposición, que no era tal. El PCE optó por evidenciar la existencia de estos focos desde el derecho a resistencia y no como un aval de la lucha armada, aunque como ya indicamos, esta masividad opositora no fue de esta manera. El golpe de Estado también tuvo un impacto directo en la cantidad de informaciones y menciones relacionadas con Chile. Como se indicó en el capítulo anterior, la presencia del gobierno de la UP en la prensa comunista estuvo marcada por la intermitencia, pero el 11 de septiembre cambió esta tendencia. Solamente en Mundo Obrero, entre septiembre y diciembre de 1973, las noticias y menciones relacionadas con la situación chilena fueron levemente superiores a todas las acumuladas entre la victoria de la candidatura de Allende en 1970 hasta el quiebre democrático. Tabla 2. Menciones a Chile (Unidad Popular y solidaridad) en Mundo Obrero (1970-1974) Fuente: Elaboración propia a partir de cobertura de noticias de Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España entre 1970 y 1974. En el caso catalán, las noticias sobre Chile también tuvieron un salto cuantitativo a partir del 11 de septiembre de 1973. Debido a que el cierre de edición fue cercano a la fecha del 4 8 4 5 22 10 0 5 10 15 20 25 1970 1971 1972 1973 (ene-sep) 1973 (sep-dic) 1974 231 golpe en el país andino, el primer número de Treball tras la caída del gobierno de la UP, del 18 de septiembre, solamente hizo referencia a este hecho mediante un comunicado del Comité Ejecutivo del PSUC en la última página. Fue en la publicación de 2 de octubre donde se trató de forma extensa sobre la nación del Cono Sur, titulando con esta temática. El editorial se centró en la situación interna y las medidas tomadas por la Junta militar en torno a la disolución del Congreso y de los partidos políticos y sindicatos, entre otras acciones que configuraban las características fascistas con que se clasificó al movimiento militar.766 Posteriormente, se indicó que: I el que és més greu encara: en comptes d'apaivagar-se a mida que passen els dies; el terror i l'arbitrarietat adopten a Xile formes de masses típicament feixistes que recorden les utilitzades a Espanya pels franquistes en 1936-39. La premsa i la televisió han informat darrerament que unitats de l'Exèrcit i la Policia, amb uns efectius superiors als tres mil homes, han registrat casa per casa un barri populós de Santiago, han penetrat violentament a les vivendes i s'han endut —amb les mans lligades al clatell— centenars de "sospitosos". Els elements feixistes, armats per Pinochet, insulten la gent pels carrers, tallen el cabell als joves i els pantalons llargs a les noies, agredeixen els estrangers — enmig d'una onada de xenofòbia fomentada des del poder— i fan fogueres amb els llibres i revistes "comunistes" incautats a les llibreries i en el curs de les perquisicions domiciliàries.767 A diferencia de lo informado por Mundo Obrero, y también por tener mayor acceso a información dado el paso de los días, el editorial de Treball destacó las dinámicas represivas del régimen por sobre la idea de la resistencia armada al interior de Chile. Nuevamente haciendo el paralelismo con la España de la Guerra Civil, el órgano de prensa del PSUC potenció la idea del terror fascista como una característica del nuevo ciclo político en Chile y evidenció las formas de organización opositoras ligadas a la UP, en su trabajo desde la clandestinidad para generar algún tipo de respuesta. Así, el foco final del editorial fue destacar la idea de solidaridad con Chile como un mecanismo de acción necesario para apoyar a su pueblo, insistiendo que «Ajudar Xile és un deure internacionalista indefugible i és, també, ajudar-nos nosaltres mateixos».768 De esta manera se configuraba una doble dimensión de la cooperación, tanto desde el trabajo 766 «Editorial. Aturar el terror feixista a Xile», Treball. Órgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 2 de octubre de 1973, 1. 767 «Editorial», 1. 768 «Editorial», 2. 232 internacional como en la conformación de la política interna, en que la solidaridad pasó a ser un mecanismo de oposición al franquismo y de la lucha democrática. Lo planteado por Treball fue desarrollado de diversas formas por otros medios comunistas catalanes. En especial, en torno a la cooperación, se destacaron elementos tales como: Nosotros, que hemos vivido y que todavía padecemos la terrible represión del fascismo comprendemos mejor que nadie la necesidad de la masa activa solidaridad con los trabajadores y pueblo de Chile. Su causa es la nuestra y la de todos los pueblos oprimidos del mundo. La solidaridad material y moral con Chile en estos momentos difíciles, debe ser inmediata y profunda. No podemos perder tiempo y regatear esfuerzos para con nuestros hermanos chilenos. ¡FUERA LA DICTADURA MILITAR! ¡POR LA LIBERTAD Y EL SOCIALISMO EN CHILE! ¡¡¡SOLIDARIDAD!!!769 De esta forma, la similitud de experiencias fue un elemento propio de las consignas iniciales tras el 11 de septiembre. La lógica de lo compartido fue la forma de expresar los nexos de simpatías. Además, se confirmó la idea de que la reacción contra las demandas populares, los intentos de avanzar en la construcción de ideas progresistas y de justicia social eran parte de la historia común de ambos países, lo que posteriormente tuvo una permanencia discursiva y política en las acciones de solidaridad desde el comunismo español y catalán hacia Chile. Pero esta temática no fue un elemento exclusivo del espacio catalán. La Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE), en su sección aragonesa destacó que «Como en 1.936 en España, Chile ha sido objeto hoy de un levantamiento fascista, encubierto en las Fuerzas Armadas o instigado por el imperialismo yanki».770 Por ende, se reafirmó que el ámbito de paralelismos fue un recurso utilizado para generar una retórica de apoyo a la situación de los demócratas chilenos, pero al mismo tiempo como una herramienta discursiva para generar empatía y profundizar la lucha antifranquista. Fue, en la práctica, una solidaridad con un otro lejano que, asimismo, fue el propio medio del comunismo 769 «¡Solidaridad inmediata con el Pueblo de Chile!», Endavant. Òrgan del Comité del Camp de l’Arpa del P.S.U. de Catalunya, 13 de septiembre de 1973, 4. 770 «Chile», Cierzo. Órgano de las Unión de Juventudes Comunistas de Aragón, octubre de 1973, 8. 233 español para manifestar el sentido político de la oposición contra el franquismo, en situaciones que ameritasen una defensa de la democracia y las libertades. Junto a los compromisos democráticos comunistas, la idea de la necesidad imperiosa de la solidaridad con Chile fue utilizada por las organizaciones locales del PSUC, aprovechando el amplio tejido social a nivel asociativo. Este fue el caso del Comité Local de Santa Coloma de Gramenet, que reforzó esta postura al señalar que: Es preciso que despertemos a partir de ahora un amplio movimiento solidario por el pueblo chileno. Desde aquí los comunistas de Santa Coloma llamamos a todas las fuerzas revolucionarias, demócratas, a las masas trabajadoras y al pueblo en general para que manifiesten su repulsa en contra de la agresión al pueblo de Chile. LA ENORME FUERZA DE LA CAUSA REVOLUCIONARIA Y SOCIALISTA VENCERÁ NO DEMOS DESCANSO A LA REACCIÓN ¡AVANCEMOS!771 Una línea similar fue la adoptada por el Comité de Barcelona del PSUC. Junto a la correspondiente denuncia contra el golpe de Estado, destacaron la importancia de los apoyos hacia Chile. Para esto, explicitaron que «Los comunistas barceloneses nos esforzaremos porque la clase obrera y el pueblo de Barcelona ocupen un puesto de primera línea en el combate solidario internacional para poner fin a los crímenes de la junta fascista y porque el pueblo chileno recupere su libertad».772 La respuesta del comunismo catalán al fin de la UP tuvo ramificaciones en otras expresiones orgánicas. Este fue el caso de Jove Guardia, órgano central informativo de la Joventut Comunista de Catalunya (JCC), que dedicó una edición especial a la situación en Chile. Al igual que otras publicaciones, el foco inicial fue respecto a las causas del golpe, centrada en la oligarquía interna y el imperialismo estadounidense, utilizando al fascismo como forma de represión contra el gobierno de Allende.773 771 «Chile», Libertad. Órgano del Comité Local de Santa Coloma de Gramenet del PSUC, s.f. [1973], 2. 772 Comité de Barcelona, «Resolución», Barcelona, 10 de octubre de 1973, ABPR, serie Fulls Volants, carpeta Partit Socialista Unificat de Catalunya, FV.1973/3, f.1. 773 «Solidaridad con Chile», Jove Guardia. Òrgan central de la Joventut Comunista de Catalunya, septiembre de 1973, 1 234 Pero la centralidad del llamado de la JCC fue en torno a la solidaridad hacia Chile. Esta visión se constató al plantear que: La JOVENTUT COMUNISTA DE CATALUNYA se une a la expresión mundial contra el golpe militar fascista, y llama a todos sus militantes y simpatizantes, a toda la juventud combatiente y revolucionaria a tomar en sus manos la defensa del pueblo y de la juventud chilena. A manifestar por todos los medios: pintadas, octavillas, manifestaciones, actos públicos, escritos, conferencias, etc, etc. nuestro apoyo y solidaridad con Chile. Todas las acciones y actividades que se realicen — por pequeñas e insignificantes que nos parezcan— son importantes para impedir nuevos crímenes, mayores matanzas.774 La postura de la JCC se condice con el enfoque e impacto de Chile en la militancia. La solidaridad era parte de una expresión ineludible, por sobre las discusiones teóricas, de apoyo a la Unidad Popular, a la resistencia y al internacionalismo.775 La difusión de la prensa comunista estuvo íntimamente relacionada con las posturas oficiales del PCE y el PSUC. Inmediatamente después del golpe de Estado, ambas organizaciones publicaron sendas declaraciones sobre la situación en Chile. Por parte del PCE se expresó «un homenaje emocionado al compañero Salvador Allende, asesinado por los militares traidores cuando defendía con firmeza y valentía la causa democrática y socialista. Su recuerdo, su sacrificio, serán estímulo e inspiración para todos los revolucionarios».776 El sentido de destacar la figura de Allende, que posteriormente fue canalizada como un motor de las acciones solidarias, fue parte de la discursividad propia de los nexos del PCE con la UP. Esto se confirmó en la misma declaración al indicar que: En estas horas dramáticas, el Partido Comunista de España reafirma su solidaridad fraterna, entrañable con el Partido Comunista de Chile, y asimismo con el Partido Socialista y con los otros partidos de la Unidad Popular, con la clase obrera y el pueblo chilenos. Llamamos al pueblo español a desplegar por todos los medios posibles en nuestras condiciones, una campaña de solidaridad con la Unidad Popular de Chile. ¡Que se exprese la repulsa, la condena más implacable, de las masas españolas contra los generales traidores que están disparando contra el 774 «Solidaridad con», 2. 775 «Solidaridad con», 2. 776 Partido Comunista de España, «¡Solidaridad con los obreros y demócratas chilenos! ¡Denunciemos el criminal golpe militar fascista contra la Unidad Popular! Llamamiento del Comité Ejecutivo del Partido Comunista de España», s.l., 13 de septiembre de 1973, Arxiu Nacional de Catalunya (ANC), Sant Cugat del Vallès, España, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, Partido Comunista de España (PCE), Comitè Executiu, caja 7, f.1. 235 pueblo; y contra la burguesía reaccionaria que les ha estimulado y ayudado en su criminal empresa!777 Otro elemento destacable del documento del Comité Ejecutivo del PCE fue el uso de la situación chilena para reafirmar su línea política interna, expresada en las demandas de apoyo a los sectores católicos opositores al régimen franquista para condenar a la dictadura chilena y también a la española. Además, apuntaron las responsabilidades del golpe a los actores ya señalados anteriormente en los medios comunistas: el PDC, el imperialismo estadounidense y las Fuerzas Armadas, que se opusieron al proyecto de izquierdas chileno, al que el PCE consideraba central para su experiencia política.778 Por su parte, el Comité Ejecutivo del PSUC también publicó una declaración de condena al golpe chileno. En este escrito, los comunistas catalanes pusieron acento en la UP como una experiencia de transformaciones democráticas de las estructuras, en pos de abrir una vía novedosa al socialismo y que generó un marco de confianzas hacia los sectores populares y las fuerzas progresistas, además del temor de la reacción chilena e internacional.779 Además, puntualizaron, en una mención a la militancia, que: El Comité Ejecutivo del P.S.U. de C. une su voz al clamor general que se ha levantado todo el mundo contra el golpe dictatorial y llama a sus militantes, a todas las fuerzas políticas y sociales, al pueblo de Cataluña, a movilizarse activamente en favor del pueblo chileno, en defensa de su libertad, contra la represión desencadenada por los sediciosos, en solidaridad con las formas de combate y resistencia que adopte el pueblo de Chile. Ningún militante, ningún demócrata puede permanecer inactivo. La causa debatida es una causa que nos concierne a todos, forma parte de la lucha de la humanidad por su liberación.780 La noción de unidad de las fuerzas políticas, al igual que en el caso del PCE, era la confirmación de la acción conjunta de las fuerzas democráticas a nivel interno y respecto a Chile. Es necesario que profundicemos en este punto, considerando que en Cataluña las labores unitarias eran las más desarrolladas dentro del marco español, y que el PSUC 777 Comité Ejecutivo del Partido Comunista de España, «¡Solidaridad con!», f.1. 778 Partido Comunista de España, «¡Solidaridad con!», ff.1-2. 779 Partit Socialista Unificat de Catalunya, «Comunicado del Comité Ejecutivo del Partit Socialista Unificat de Catalunya. Con el pueblo de Chile», s.l., 12 de septiembre de 1973, Arxiu de la Biblioteca del Pavelló de la República (ABPR), Barcelona, España, serie Fulls Volants, carpeta Partit Socialista Unificat de Catalunya, FV.1973/3, f.1. 780 Partit Socialista Unificat de Catalunya, «Comunicado del Comité», f.1. 236 tenía un papel destacado en este punto, demostrado en la Assemblea de Catalunya, principal plataforma opositora en el territorio catalán, que también condenó el golpe chileno, indicando en una línea similar al comunismo español y catalán que: El Secretariat de la Comissió Permanent de la Assemblea de Catalunya denuncia i condemna enèrgicament l'atac, basat tan sols en la força militar dels sectors reaccionaris, contra un Govern i unes institucions democràtiques establertes, amb el suport dels sectors obrers, populars i progressistes del país. Al mateix temps la nostra presa de posició va urgida pel claríssim paral·lelisme existent entre els fets de Xile i el “18 de juliol” d'aquí. Llavors, a més de ser el mateix instrument utilitzat (l'exèrcit), també és idèntic el mètode pel qual intenten imposar el seu poder: el terror criminal contra les forces de la Unitat Popular i en general, contra tot el que representa Llibertat i avanç progressista.781 A su vez, la Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya (CCFPC) de la que el PSUC era parte, publicó un manifiesto por petición de la Unión Democrática de Cataluña, organización de raíz democratacristiana, condenando el golpe de Estado y que estaba dirigido al pueblo catalán.782 En este recurrió a los paralelismos, tanto en la fecha coincidente con la historia catalana (el 11 de septiembre es la Diada de Catalunya), además de las emociones y recuerdos que los hechos en Chile despertaron. En este sentido, la CCFPC planteó la idea de la solidaridad con Chile, el respeto ante la figura de Allende y todas las víctimas del fascismo, la condena al golpe militar y la necesidad de luchar por las libertades democráticas como forma de combatir la opresión, siendo garantía única para una sociedad solidaria y justa.783 Otras expresiones provinieron de diversos ámbitos territoriales hispanos. El Comité de Aragón del PCE destacó ante el golpe de Estado que: Los comunistas aragoneses sentimos como cosa propia lo que está pasando en Chile. Independientemente del resultado, y tenemos confianza en que antes o 781 Secretariado de la comisión permanente de la Assemblea de Catalunya, «Se siente, se siente, Allende está presente», s.l. 14 de septiembre de 1973, ANC, fondo Assemblea de Catalunya (Josep Maria Colomer i Colsina), caja 1, f.1. 782 «Los acontecimientos en Chile. Una declaración hecha pública en Madrid por la dirección de la democracia cristiana condenando el golpe. Otros temas», s.l. 2 de octubre de 1973, AHPCE, fondo Nacionalidades y Regiones, subsección Asturias/Cantabria, microfilm jacq 405, f.4. 783 Comissió Coordinadora de Forçes Polítiques de Catalunya, «Manifest contra el cop d’Estat de Chile», Barcelona, 15 de septiembre de 1973, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya (CCFPC), caja 3, 15 de septiembre de 1973, f. 1. 237 después el pueblo chileno triunfará, reiteramos nuestra posición en cuanto la validez de la vía revolucionaria que la Unidad Popular de Chile ha incorporado al acervo de los pueblos del mundo en su marcha al socialismo.784 A la par de estas declaraciones públicas, la cúpula política del PCE, representada en sus máximos dirigentes, también tuvieron palabras respecto al golpe de Estado en Chile. Una de las voces más importantes, a nivel moral y como figura histórica del comunismo español, fue la de Dolores Ibárruri. Pasionaria hizo referencia a la situación chilena de manera extensa en un discurso contra la represión, señalando que: Las fuerzas reaccionarias chilenas, estimuladas y apoyadas desde fuera, violando todas las normas constitucionales y democráticas como vulgares salteadores de caminos, iniciaron un golpe militar fascista semejante al organizado por Franco y sus secuaces en 1936. Nosotros creímos un día que era difícil superar la perfidia y sangrienta bestialidad conque el fascismo español destruyó la república española y se ensañó después con los heroicos defensores del régimen republicano. Pero en dónde el fascismo no es sangriento y brutal. Hoy, los militares fascistas de Chile encierran en los estadios chilenos a millares de demócratas, hombres y mujeres, como lo hacían los franquistas en las plazas de toros de nuestro país y ametrallan y asesinan a los hombres y mujeres encerrados sin poder defenderse.785 Nuevamente, el carácter de las semejanzas de las historias volvió a ser parte de la discursividad como mecanismo para potenciar la comprensión de los hechos chilenos. La empatía como recurso, en tanto lo propio y lo ajeno dentro de un cauce común, se transformó en justificación ética e internacionalista, no solamente como relaciones entre partidos comunistas, sino en el apoyo a los pueblos bajo la opresión y más en un caso como el chileno, donde la propuesta de una vía al socialismo fue derrotada mediante el uso de la fuerza. Por ende, lo central era el apoyo al pueblo chileno y al proyecto político de la UP. Ante esta situación, la dirigenta comunista hizo un llamado a la solidaridad con Chile, manifestando que: Debemos hacer todo lo posible porque de un extremo a otro de la Tierra, la voz y la acción de los demócratas, de los socialistas, de los comunistas, de todos los hombres progresivos, se levante con firmeza y decisión en defensa del pueblo y de 784 «Solidaridad con Chile», Bucarest, 29 de septiembre de 1973, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 663, f.1. 785 Dolores Ibárruri, «Sobre la represión en Chile (inicio)», s.l., s.f. [1973], AHPCE, fondo sonoro, subsección Dolores Ibárruri, DVD-17. 238 la democracia chilena, a los que tan próximos nos sentimos por la comunidad de ideas, por la sangre y por el idioma. Nosotros españoles sentimos a Chile como algo entrañablemente nuestro y nos alegramos de sus progresos y nos duelen en nuestra propia carne las heridas conque la reacción militar fascista chilena desgarra el cuerpo nacional de Chile. La causa por la que hoy lucha el pueblo chileno y por la que ha muerto el presidente Salvador Allende es la causa de la democracia, es la causa del derecho de los pueblos a vivir en una patria libre y democrática, es la causa por la que nuestro pueblo luchó durante tres años, es la causa de toda la humanidad avanzada y progresiva.786 La postura sobre la solidaridad planteada por Pasionaria era justamente la del internacionalismo y las lógicas de historias cruzadas basadas en las experiencias compartidas. La defensa del proyecto de la UP y de las causas de izquierdas se hizo latente como parte de las estrategias de política interna del PCE y el PSUC. En este sentido, las separaciones entre lo internacional y lo nacional se difuminaron cuando las acciones de apoyo y cooperación se hicieron presentes como repertorios, en este caso discursivos, en torno a la causa chilena. Así, el golpe de Estado en Chile y las reacciones desde el PCE y el PSUC iniciaron una nueva etapa de solidaridad. Ya no fue el seguimiento informativo y el análisis del período de los mil días de Allende, sino la profundización de la adhesión con las fuerzas de izquierdas chilenas y la crítica a la dictadura como forma de demostrar el compromiso democrático por cambios estructurales y paulatinos. Pero esta nueva etapa también implicó la revisión crítica de la Unidad Popular, en tanto las lecciones de ella y los aprendizajes necesarios para el proceso español y las posturas comunistas desde 1973 en adelante. 3.2.2 El fin de la Unidad Popular ante los ojos del comunismo español: lecciones sobre la experiencia chilena Como indicamos en la teorización de esta investigación, una de las dinámicas desarrolladas por los partidos comunistas como parte de su trabajo político e ideológico, y que las historiadoras e historiadores debemos tener como elemento clave al momento de investigar el quehacer de estas organizaciones, es la revisión y análisis que se realizan 786 Ibárruri, «Sobre la represión». 239 de diversas experiencias políticas, de las cuales efectúan la elaboración de criterios que les permiten la evaluación del éxito o no de las prácticas desarrolladas en otras territorialidades, sean para su aplicabilidad en el ámbito internacional como para el trabajo nacional.787 En especial, el desarrollo de las vías nacionales, que se potenció a partir del XX Congreso del PCUS, implicó que las prácticas de la construcción de proyectos socialistas fuesen un elemento del radar analítico. Para el PCE, que con el Pacto para la Libertad actualizó su postura política contra el franquismo y reafirmó su vía al socialismo con la inclusión de elementos como el respeto a las libertades y las alianzas con otros grupos y organizaciones democráticas y progresistas, la experiencia de la UP pasó a ser de importancia por las similitudes en las posturas, el papel del PCCh en esta alianza y sobre cómo desarrollar una vía al socialismo dentro de los márgenes democráticos y legales. El fin violento del proyecto chileno abrió una nueva etapa de lecciones respecto a cómo entender la vía democrática al socialismo, desde los errores y aciertos de los partidos chilenos en su desarrollo y en la forma en que había de enfrentar paradojas, tales como tener una victoria electoral en minoría y las tensiones entre tener en control del gobierno pero no el poder del aparato estatal existente. Para los comunistas españoles, esta evaluación implicó desarrollar críticas hacia el caso chileno, sin desatender el ámbito de la solidaridad y la defensa de los compromisos democráticos a nivel interno. Las primeras revisiones sobre el caso chileno fueron prácticamente inmediatas en el seno de la militancia comunista y respondieron a una dinámica temporal que permitió su abordaje político: primero en la discusión interna sobre las proyecciones de la situación de la UP y, posteriormente, mediante la postura pública respecto a los aprendizajes de la experiencia socialista sudamericana, publicada en prensa y revistas de discusión ideológica. Los primeros espacios de reflexión que se expresaron en el seno del PCE fueron en la correspondencia entre dirigentes sobre la situación chilena. Un elemento común en estos intercambios epistolares fue poner en consideración que las posturas más críticas no debían hacerse inmediatamente públicas, dada la cercanía del golpe y el foco en la solidaridad. Sin embargo, el paso de los días forzó a generar las primeras ideas sobre 787 Hobsbawm, Revolucionarios, 18. 240 este tema. Pedro, el militante comunista español que vio personalmente los últimos días del gobierno de Allende, al finalizar su informe sobre su visita a Chile y Argentina, destacó sobre el caso chileno que: Comprendo el peso que tenía o podía tener la legalidad, comprendo que ese era el marco en el que se había establecido el compromiso de realizar los cambios, las transformaciones revolucionarias. Pero la legalidad, la institucionalidad, llega un momento en que se convierte en un obstáculo y que hay que modificarlo, y elevarlo a un plano superior. Y si no se modifica porque lo impide la oposición […] Esa oposición viola la institucionalidad, viola la constitucionalidad, y acaba rompiendo como lo ha hecho los marcos de la Ley, por la fuerza más brutal, a cañonazos, a bombazos; por mucha voluntad que pongan las fuerzas de la Unidad Popular, de ir al socialismo en las condiciones del más amplio pluripartidismo; a través de la legalidad; y en la “libertad”.788 La visión de Pedro sobre la legalidad es un factor que se repetiría en los análisis comunistas. ¿Cómo hacer cambios profundos, proyectados como socialistas, con una superestructura legal que no lo permite? Y sobre todo ¿cómo actuar legalmente cuando existe una oposición que no es capaz de respetar las reglas del juego existentes? En este sentido, la importancia de los apoyos de masa y el seguir un proceso mediante etapas se volvió central para vislumbrar respuestas ante estos cuestionamientos. Así, para los comunistas españoles fue difícil dar, de forma tan inmediata, una mayor profundidad a los análisis. La falta de información y la situación interna de Chile no daba espacio para hacer críticas abiertas a la UP, más cuando los mismos partidos de la alianza chilena no habían efectuado aún estas revisiones. Pese a esto, se hicieron latentes las primeras observaciones sobre esta experiencia. Un dirigente español residente en Chile, en una carta dirigida a Santiago Carrillo, dio indicios de la falta de optimismo ante el desenlace de la UP, aunque no se esperaba ni justificaba el uso masivo de la violencia tras el golpe. En este sentido, pese a destacar que «Tal vez no sea todavía momento de hacer un análisis de las experiencias, sobre todo porque hoy lo central es desarrollar la solidaridad con el pueblo de Chile»789 a nivel público, hizo referencia a la situación chilena desde la influencia del imperialismo y puntualizó los errores cometidos por el 788 Pedro, «Informe», f.14. 789 «Los acontecimientos de Chile», s.l., 25 de septiembre de 1973, AHPCE, fondo Emigración política, subsección Chile, microfilm jaqc. 567. f.2. 241 gobierno de Allende que incidieron en la pérdida de apoyos por parte de sectores medios, además de las presiones desde la ultraizquierda personificada en el MIR y en sectores del PSCh. Pero sobre todo, en un escenario de gobierno en minoría, se centró justamente en el problema de las etapas, considerando que este fue la principal falencia de la UP, cuestionando si: ¿[E]ra lógico abordar la tarea de transformaciones socialistas? ¿No hubiera sido lo correcto aceptar abierta y públicamente que la mayoría del pueblo chileno no respaldaba el programa socialista de la Unidad Popular y que por tanto, solo correspondía una tal de rescate de recursos naturales, de honradez administrativa, de difusión de la cultura y de medidas en favor de las capas más humildes de la población? Eso hubiera sido lo correcto, evitando hablar tanto de socialismo y de marxismo-leninismo y evitando sobre todo la adopción de medidas que no correspondían al nivel de conciencia del pueblo y a las condiciones existentes.790 La ausencia de gradualismo propuesto por los comunistas, presente tanto en el PCE y el PSUC como en el PCCh, fue un error desde sus lecturas. Estas críticas a las aventuras izquierdistas, que impidieron acrecentar las bases de apoyo social por al avance desmedido de ciertas políticas y discursividades, se transformó en un problema a la luz de las decisiones tomadas en Chile. Esta tendencia al izquierdismo fue criticada por el dirigente al plantear que: [E]n condiciones extraordinariamente adversas, fuimos al socialismo con las banderas desplegadas, sin la necesaria solidez unitaria y sin el grado de conciencia suficiente […] Desgraciadamente en Chile no habían [sic] esas condiciones. Y en la práctica era imposible frenar las demandas de aumentos o las acciones de ocupaciones de tierras y de apartamentos.791 Desde esta postura se desliza una crítica más profunda. La referencia a ir al socialismo es un ataque a la aceleración de los procesos y está en línea con la defensa a las etapas comunistas. Sectores de la UP dejaron de lado la comprensión de que la vía chilena era un proceso de construcción al socialismo y no un sistema terminado. Para los comunistas españoles, este fue un error que permitió acrecentar las tensiones internas y demostró la falta de lectura de parte de las izquierdas chilenas. A partir de esta visión, el dirigente español en Chile defendió el fortalecimiento de las tesis sobre el desarrollo de etapas 790 «Los acontecimientos», f.4. 791 «Los acontecimientos», ff.4-5. 242 históricas, que era más adecuado para permitir apoyos mayoritarios en caso de que las condiciones objetivas no fuesen favorables.792 El mismo Santiago Carrillo, en una serie de misivas enviadas a distintos comités comunistas de España tras el 11 de septiembre, profundizó inicialmente sobre el caso chileno. En primer lugar, indicó que se podía considerar como una postura utópica por parte de la Unidad Popular el haber emprendido una vía socialista con el uso del aparato estatal burgués y más en un contexto de minoría parlamentaria. A diferencia de lo citado anteriormente, la postura del secretario general del PCE era más un ataque al legalismo y el reformismo por sobre el izquierdismo. Sin embargo, retornando a los análisis sobre las etapas, señaló que en Chile se quemaron de forma acelerada, especialmente al proponer un proyecto socialista en condiciones estructurales que no lo permitían, siendo más importante haber avanzado en cambios nacionales y antimperialistas, para así no generar rechazo de sectores que habrían sido aliados en esta etapa, potenciando las fuerzas de masa y apoyo para profundizar las modificaciones necesarias en el ideario programático de la UP.793 Ya a inicios de octubre de 1973, el secretario general del PCE en una carta enviada a un dirigente comunista de Andalucía, profundizó en sus ideas a partir de diversos tópicos de importancia. Así, consideró necesario plantear al debate político la realidad de la vía democrática al socialismo desde el prisma del ejemplo chileno y sus defectos. En este sentido, planteó como idea central una doble complejidad, que era la profundización de lo ya planteado por Pedro y que se infirió desde su primer escrito. La UP pecó de un utopismo de izquierdas y creyó demasiado en el reformismo legalista durante su gobierno.794 Respecto a la primera crítica, el secretario general del PCE retomó la idea de las etapas en la revolución, independiente si es por una vía armada o democrática. A partir de esto, ejemplificó que la UP: 792 «Los acontecimientos», ff.4-5. 793 Santiago Carrillo, «Análisis de lo ocurrido en Chile», s.l., 18 de septiembre de 1973, AHPCE, fondo Nacionalidades y Regiones, subsección Asturias/Cantabria, microfilm jacq. 405, f.3. 794 Santiago Carrillo, «Sobre el problema de Chile», s.l., 4 de octubre de 1974, AHPCE, fondo Nacionalidades y Regiones, subsección Andalucía/Extremadura, microfilm, jacq. 840, f.1. 243 [A]poyándose en las propias leyes, constitución de la burguesía, sube al poder con 36%, cuando en la primera etapa actúan en el sentido de una revolución nacional antimonopolista y agraria tiene el apoyo mayoritario de la adversa Asamblea Nacional y de la inmensa mayoría de la población. Esto fue así porque las medidas tomadas correspondían a la fase de la Revolución Nacional antimonopolista.795 Esta referencia, hecha sobre los éxitos del primer año del gobierno chileno, a partir de medidas como la nacionalización del cobre, apuntó a demostrar que si este camino se hubiera seguido durante el resto del período presidencial, los apoyos sociales se habrían mantenido. Sin embargo, el problema radicó en el rápido avance de cambios, insertados en su propio programa de gobierno, que generó contradicciones internas graves y el salto de etapas necesarias en la construcción del socialismo, obviando que no tenía el poder estatal y no contaba con el Ejército como base de apoyo estructural. Esto implicó dejar de lado a la pequeña y mediana burguesía chilena e incluso enfrentarla. Esta lógica implicó que: Este carácter de Gobierno, que no correspondía a la etapa de la revolución se quedó sin el apoyo de fuerzas políticas como los Radicales y la Democracia Cristiana que eran las fuerzas de la gran masa de la pequeña y media burguesía. Sin olvidar la influencia que tenía la D.C. en ciertos sectores de la clase obrera. Es cierto que ha habido presiones de las corrientes izquierdistas, del MIR, pero eso no ha sido lo decisivo. La causa principal era lo que hemos dicho antes que la U.P. mantenía un infantil utopismo de izquierda que no correspondía. En vez de ganar a las masas, se enfrentaban a ellas. Enseñanza principal: en la lucha ideológica hay que rechazar la concepción izquierdista que niega las fases de la revolución.796 De esta forma, a ojos hispanos, el izquierdismo fue una de las falencias internas de la UP. Es necesario destacar que Carrillo no responsabilizó a alguno de los partidos chilenos en este sentido, aunque en general se tiende a destacar al PSCh en esta lógica voluntarista del «avanzar sin transar» más que al PCCh, que era más gradualista en sus posturas. Tras esta revisión, el siguiente nudo crítico fue el reformismo chileno y el exceso de legalismo en la toma de decisiones, siendo el Estado y su institucionalidad el tema que el gobierno de Allende no fue capaz de resolver en la forma en que ejecutó sus políticas y llevó a cabo su trabajo cotidiano. Por lo mismo, el dirigente español destacó que ante el 795 «Sobre el problema», f.1. 796 «Sobre el problema», f.2. 244 aparato estatal, se otorgó demasiada importancia a un apego normativo «en aras de mantener la legalidad y luchaban contra la guerra civil. Mientras los fascistas se armaban, se preparaban para romper la legalidad, U.P. no preparaba su fuerza para hacer frente a ese choque que el adversario preparaba».797 Posteriormente, hizo referencia al carácter democrático del proyecto chileno y la conclusión para España sobre la importancia de la alternancia en el poder, evitando la perpetuación en el gobierno, ya que: [S]i queremos ir al socialismo por la vía democrática tenemos que ser consecuentes con lo que implica la democracia, de lo contrario nos engañamos nosotros mismos y en definitiva los perjudicados a largo plazo somos nosotros, los revolucionarios. No hay que olvidar que hoy en los países desarrollados para ir al socialismo hay que contar con el apoyo de la inmensa mayoría de la población. Hay, pues, que ganarla para el socialismo.798 Esto implicaba que las mayorías, ausentes en Chile, son centrales en el proyecto democrático y más en el contexto europeo. La permanencia en el poder con minorías y sin apoyo de masas fue lo que debilitó a la UP, pero también la falta de una política clara de defensa del gobierno. Es interesante en este punto la distinción que hace Carrillo, al considerar que: Otra lección que nos da Chile es que no hay que confundir la vía democrática con lo que también solemos llamar la vía pacífica hacia el socialismo. Hubo un tiempo en que por razones peculiares que se daban en España hizo falta que el P. subrayara con fuerza los planteamientos del XX Congreso del PCUS y acentuó lo de la vía pacífica. La vía democrática no niega que haya momentos de exacerbación de la lucha de clases y que como ya decimos en otros materiales la revolución social, aunque sea por la vía democrática forzosamente tiene que haber rasgos de violencia aunque los revolucionarios sean capaces de acumular fuerzas decisivas. Si esto se da, se tiene que dar por la propia naturaleza de la lucha de clases, mantener el principio de la vía pacífica a ultranza es hacerle el juego al adversario. La U.P. ha caído un poco en esto.799 El factor de la violencia fue clave en este sentido. El obviar las tensiones de la lucha de clases, y más aún cuando la oposición hizo uso de ella como mecanismo de acción en defensa de sus privilegios, debilitó a la UP y fue un elemento clave a ser considerado. Por 797 «Sobre el problema», f.2. 798 «Sobre el problema», f.2. 799 «Sobre el problema», f.3. 245 lo tanto, es destacable la distinción de Carrillo en torno a que no son equiparables las concepciones de vía pacífica con la democrática como elemento analítico cuando se tiene el control gubernamental y el uso del monopolio legal de la fuerza. Esta idea ya había sido planteada por Pedro tras su visita a Chile, en torno a la inacción ante las fuerzas opositoras. Sin embargo, Carrillo también planteó elementos a considerar desde la experiencia chilena. En especial, puso coto en el peligro que representaba el fascismo como expresión política de la reacción. En este sentido, puntualizó que este ideario y su praxis en el golpe de Estado fue una visión potenciada tanto por la Democracia Cristiana chilena en su alianza con la derecha y los sectores militares que se alzaron contra el gobierno democrático de Allende. Por lo tanto, el Estado de Derecho y la legalidad fue atropellada por ellos y no por las fuerzas marxistas, en demostración que el poder fue respetado por parte del PCCh, echando por tierra las posturas respecto al aprovechamiento del comunismo para generar un control absoluto y monopólico, en torno a una dictadura de partido único. Así, la libertad como ideal y práctica fue respetada por socialistas y comunistas, no por quienes se aliaron contra un gobierno democrático.800 De esta manera, la formalización de las posturas públicas se desarrolló en los medios de prensa del PCE y el PSUC, tanto a nivel general como local. El abordaje respecto a Chile fue una forma de defender los elementos centrales de la política comunista, dejando en claro, del mismo modo, las falencias y errores de los que era necesario un aprendizaje para su realidad nacional. El principal documento sobre este tema fue publicado en Nuestra Bandera, en un artículo titulado «Tras la experiencia de Chile» escrito por Santiago Carrillo. En este artículo profundizó sobre las ideas planteadas en su intercambio epistolar y algunos de los elementos que había desarrollado en la entrevista realizada en la misma revista comunista en 1972, tras el retorno de su viaje a Chile. Pero más importante fue la confirmación de la línea política del PCE, desde su dirigencia, sobre la experiencia chilena y la aplicabilidad de una vía democrática al socialismo. Carrillo partió problematizando la experiencia chilena, especialmente respecto a su perspectiva ante la factibilidad de un fin militar al gobierno. La falta de previsión aparente 800 «Sobre el problema», f.3. 246 de la UP se hizo sentir en la ausencia de claridad de generar algún tipo de preparativo ante esta situación o poner en juego la táctica democrática de la derrota electoral. Aunque el foco del alto dirigente comunista fue más allá, al centrarse en la defensa del socialismo construido con bases democráticas y plurales, que era parte central de la táctica del PCE. En este sentido, la crítica fue en contra quienes consideraron que tras lo sucedido en Chile esta opción quedaba descartada dentro del repertorio de acciones políticas. La validez seguía en pie, pero no mediante el camino de errores llevado a cabo por las izquierdas chilenas. En este sentido, reiteró que el problema basal de la UP fue que: [L]legó al Gobierno en condiciones que es difícil que se repitan en otros países, tras una elección presidencial triangular, con sólo el 36% de los votos, gracias a la especificidad de la Constitución chilena. Así la Presidencia y el Gobierno se encontraron contrariados por un Parlamento en el que la mayoría les era opuesta. […] Sus posibilidades de legislar, de transformar las superestructuras políticas, de profundizar la democracia política y social, quedaban así frenadas, maniatadas.801 El gobernar en minoría y con la incapacidad de generar cambios estructurales demostró la primera debilidad de la que era necesario sacar conclusiones: la vía democrática al socialismo debía tener, bajo cualquier circunstancia, una base de apoyo mayoritario, no solamente electoral, sino con una movilización activa de la población. Por lo mismo, Carrillo afirmó que la posibilidad de perder el poder en minoría es muy fácil y, al contrario, lo difícil es la consolidación del triunfo, ante lo cual surgen dos ejes analíticos a considerar. El primero, ya tratado en sus cartas, era respecto a las fases de la revolución y a evitar la tendencia al avance innecesario de políticas que posibiliten la pérdida de apoyos sociales. El segundo, que se volvió central y que demostró una mayor densidad política, fue respecto a la concepción del poder, que no recae en el gobierno o en el parlamento, sino en el Estado como tal.802 Por lo tanto, la vía democrática al socialismo debía tener estos dos elementos como preocupaciones centrales, que se profundizaron en el caso chileno, ya que: 801 Santiago Carrillo, «Tras la experiencia de Chile, la vía democrática y pluralista al socialismo sigue siendo tan válida como antes», Nuestra Bandera. Revista teórica y política del Partido Comunista de España, cuarto trimestre de 1973, 6. 802 Carrillo, «Tras la experiencia», 6. 247 El punto más débil fue el bloqueo del Parlamento que en un momento dado paralizó la acción del Gobierno y le impidió tomar medidas efectivas para resolver los problemas que creaba el boicot económico imperialista y la resistencia política, económica y social interna. Bloqueo que determinó en un momento, de hecho, un vacío de dirección en el país.803 La falta de eficacia, dada las restricciones legales y del reparto de escaños en el Congreso, impactó en la forma en que el poder se llevó a cabo en Chile. La preocupación que había planteado Carrillo en 1972 respecto a las distinciones entre poder gubernamental y estatal volvieron a estar presentes, considerando que toda senda democrática debía tener en cuenta que lo que se obtenía en primer lugar era el gobierno y desde ahí se modificaba el aparato estatal. Por lo mismo, la vía democrática necesitaba focalizarse en torno a las dinámicas del poder en mayoría, de cambios legales desde el espacio gubernamental y considerar el uso de la fuerza como recurso en caso de que la oposición plantee un escenario de lucha de clases agudizado. Ante esto es que el secretario general del PCE reafirmó una idea ya planteada en sus cartas: no se debe confundir vía pacífica con democrática, ya que la violencia es un método de defensa de los intereses democráticos y revolucionarios ante los ataques de la reacción.804 Tras esta primera parte, Carrillo planteó la defensa del actuar del comunismo a partir de la experiencia chilena, especialmente ante las críticas del mundo burgués respecto a la esencia totalitaria de los partidos obreros. Como ya lo había desarrollado previamente, argumentó que el PCCh dentro de la UP no tuvo un papel de dominio hegemónico ante las otras organizaciones de izquierdas y que demostró que la defensa por la libertad fue central en el actuar de comunistas y socialistas en alianza con la clase obrera. Por lo mismo, quienes pregonaron que el gobierno de Allende llevaría a la construcción de una dictadura se transformaron en los principales victimarios de la democracia. Así, en el sentido de las responsabilidades internas, planteó que: La oposición burguesa en Chile gozaba de todos los derechos políticos, y no de manera formal, pues poseía los mejores periódicos y disponía de cadenas de radio y televisión; y se manifestaba sin obstáculos. Hay que decir que de estas libertades han usado y abusado los elementos facciosos declarados. 803 Carrillo, «Tras la experiencia», 6. 804 Carrillo, «Tras la experiencia», 7. 248 ¿Quiénes han suprimido las libertades, la democracia, y disuelto incluso a los mismos partidos de la oposición burguesa que no permitieron gobernar a Unidad Popular y prepararon el terreno al golpe fascista? ¿Quiénes han implantado una dictadura fascista, totalitaria, salvajemente terrorista? Los militares felones y las fuerzas sociales reaccionarias que les respaldan. ¿Quiénes han resultado ser «compañeros de ruta», cornudos, apaleados y consentidos; quiénes han preparado la cama a la dictadura totalitaria? Los Frei, los mismos dirigentes de derecha de la democracia cristiana, que traicionaron los intereses del pueblo, la fe de muchos cristianos, combatiendo a muerte la experiencia de Unidad Popular, y que ahora hipócritamente se plañen y dicen «que no era eso lo que querían».805 Es destacable no solo la crítica a la inconsecuencia de la libertad por parte de la oposición a Allende, que aprovechó todas las actividades disponibles para llevar a cabo sus cometidos, sino la personalización en el PDC sobre las responsabilidades. Estos reparos fueron una forma de destacar que cuando los sectores cristianos se alejan de posturas democráticas posibilitan el fortalecimiento de expresiones dictatoriales. El sentido de este argumento era no solamente evidenciar lo sucedido en Chile, sino poner en consideración la importancia de acercar el mundo comunista al cristianismo progresista en función de las alianzas propuestas desde el Pacto para la Libertad en contra del franquismo y validar la vía democrática al socialismo como proyecto político. Finalmente, el retorno a la defensa del proyecto de socialismo y democracia lo centró en considerar que lo sucedido en Chile no es el fin de esta propuesta, ya que «Nos enseña, nos arma para seguirla con más eficacia y acierto. Lo mismo que la derrota de la Comuna no enterró la Revolución. Nos muestra que la libertad hay que defenderla, cuando es menester, con la fuerza. Y que esa fuerza tiene que ser, fundamentalmente, el pueblo mismo».806 La postura del PCE y el PSUC ante las lecciones de Chile, como señalamos anteriormente, se estableció desde la óptica de la defensa de la vía democrática. Si bien la derecha la descartaba como tal, el comunismo español desarrolló la consolidación de esta visión especialmente contra los sectores radicales de izquierda con quienes disputaba algunos de los espacios del antifranquismo y cuyo posicionamiento crítico hacia las 805 Carrillo, «Tras la experiencia», 7. 806 Carrillo, «Tras la experiencia», 8. 249 políticas comunistas era habitual en sus medios escritos de difusión. La relación entre el comunismo y organizaciones a su izquierda ha tenido históricamente estos rasgos de tensión, desde los dogmatismos teóricos y la variabilidad de tácticas políticas. En este sentido, la diversidad de movimientos de izquierda más extrema evidenció en el debate un eje vertebral ante la Unidad Popular y directamente contra el Pacto para la Libertad, donde la vía democrática se transformó en el elemento crucial por antonomasia, etiquetado como pacífico, reformista y contrarrevolucionario. Así, juzgar los errores de la UP se transformó en una forma de desacreditar las posturas del PCE y el PSUC, especialmente en la comprensión del socialismo en democracia. Y además es necesario que destaquemos que este fenómeno de la crítica de la extrema izquierda a la UP no fue patrimonio exclusivo de España, sino una expresión habitual dentro de los movimientos integrados en la Nueva Izquierda emergida desde los años sesenta en Europa occidental y América. Como indica Kim Christiaens, estas organizaciones atacaron de manera transversal la táctica de las alianzas entre comunistas y la socialdemocracia como una falsa estrategia de la revolución, servicial al capitalismo, demostrada en el golpe de Estado y la derrota de la vía chilena al socialismo.807 Un ejemplo de esto fueron las organizaciones trotskistas españolas, que desarrollaron posturas de abierta oposición a la experiencia chilena. En Combate, medio de prensa de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) se destacaron las debilidades del proceso chileno en una evidente contraposición a las visiones del comunismo español. Donde el PCE criticó el salto de etapas claras en el avance hacia el socialismo, los trotskistas vieron la responsabilidad en el reformismo como expresión de la derrota. Cuando los comunistas españoles se explayaron en la importancia de los puentes hacia los sectores de la burguesía, las visiones radicales plantearon que fue la falta de acción de la UP en el marco de cambios profundos de la economía lo que posibilitó que la derecha levantara a las clases medias contra los obreros.808 Asimismo, la vía planteada por el proyecto chileno fue derrotada porque: Los hechos han dado la razón al marxismo mostrando que el “camino pacífico” no era sino el camino hacia la matanza para las masas que creyeron que el gobierno de 807 Christiaens, «European Reconfigurations», 418. 808 Rafael Sánchez, «Lecciones de la derrota chilena», Combate. Órgano de la Liga Comunista, 1 de octubre de 1973, 24. 250 Allende era un gobierno obrero y socialista; demostrado que el gobierno de Allende era un instrumento en manos de la burguesía, para dividir a las masas trabajadoras, exaspera a la pequeña burguesía, aislando al movimiento obrero y preparando el terreno para su aplastamiento.809 Y esto se evidenció, para los trotskistas, en la política de alianzas. Equiparado con los frentes populares, establecieron de manera clara que esta postura táctica era tanto un mecanismo de freno respecto a las luchas de las clases obreras y que el actuar del PCCh y el PSCh, en función de las etapas de la revolución y el desarrollo de un programa antiimperialista, fue contrarrevolucionario en sus efectos, ya que permitió la defensa de los intereses de la burguesía.810 Por lo mismo, las conclusiones respecto a lo que falló en Chile iban por la vereda contraria a lo planteado desde el comunismo español. Lo central debió ser armar a los obreros, ya que consideraban tenían un papel de fuerza revolucionaria para haber frenado el golpe, además de una política centralizada de un partido como vanguardia, que organizase a las masas trabajadoras y que tuviera la capacidad de dirigir el poder político y económico en el país andino, que habría frenado al Ejército en sus avances, y no una resistencia estéril de un gobierno condenado a muerte y sin un carácter revolucionario.811 Por su parte, sectores maoístas también ocuparon el caso chileno para dar su parecer ante la vía chilena y criticar al PCE. En Lucha, medio de la Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT) destacó que, a partir del caso chileno y la situación española, la vía pacífica no sirve como tal, ya que solamente lleva a la derrota.812 Y respecto al PCE, lo identificó como una organización revisionista y que el Pacto para la Libertad era la expresión de un acercamiento con la oligarquía, además del fracaso de cualquier mecanismo de acercamiento a la pequeña burguesía, como lo demostró el caso chileno, por lo que lo central —en cierta línea similar a lo planteado por la LCR— era un partido marxista-leninista como expresión de la dirección de la clase obrera y en un Frente Único de Trabajadores.813 809 Sánchez, «Lecciones», 26. 810 Sánchez, «Lecciones», 26. 811 Sánchez, «Lecciones», 27. 812 «España: a la luz de Chile», En Lucha. Órgano central de la Organización Revolucionaria de Trabajadores (O.R.T.), octubre de 1973, 3. 813 «España: a la», 2-3. 251 Un último caso de estas críticas vino desde la ortodoxia, expresada en el Partido Comunista de España (marxista-leninista) (PCE [m-l]). Tras la publicación de Santiago Carrillo en Nuestra Bandera, esta organización se sumó a las posturas del fracaso de la vía pacífica, siendo una expresión del revisionismo que desnaturalizó los cimientos de los movimientos revolucionarios, considerando que: La llamada por nuestros revisionistas “experiencia chilena” hacia el socialismo por vía pacífica y parlamentaria, todos los revisionistas la pusieron como ejemplo, como prueba irrefutable de que la realidad probaba sus tesis. Sin embargo, esta realidad ha probado todo lo contrario, como asegurábamos los marxistas-leninistas. La sangrienta realidad que está sufriendo ahora el pueblo chileno demuestra que sólo destrozando a la reacción por la violencia es posible marchar hacia el socialismo, y que para ello hay que tener las armas. El Poder nace del fusil y un pueblo que no tiene su propio ejército, no tiene nada. Ya hemos visto en Chile como actúan los llamados “militares profesionales”, en los que el renegado Carrillo pone sus esperanzas para realizar “cambios de estructura” en España. Terminan siendo siempre los asesinos del pueblo. Y los españoles tenemos una amarga experiencia de esto. Después de la enseñanza trágica de Chile, no es posible que haya nadie ya, a no ser que sea retardado mental o traidor, que pueda creer en el ejército fascista para que desempeñe papel alguno en favor del pueblo y la libertad.814 Considerando la conformación de actitudes abiertamente críticas a la UP y a la política de alianzas, tanto el PCE como el PSUC reafirmaron las posturas de Carrillo para ir en contra de la extrema izquierda y defender la vía democrática así como lo planteado desde el Pacto para la Libertad. La promoción de la defensa argumentativa de la línea política comunista fue la forma de atacar al izquierdismo y demostrar la validez organizativa y teórica del comunismo español. Desde este punto, diversas expresiones de la militancia comenzaron a generar sus respectivos análisis sobre la UP, partiendo algunas de ellas en la contraposición a las posturas radicales. En Zaragoza, la militancia estudiantil universitaria del PCE estableció que, a partir de los aprendizajes de la experiencia chilena para ser aplicados en la realidad española, se debe entender que: 814 «Las elucubraciones de Carrillo y compañía sobre la vía pacífica y parlamentaria hacia el socialismo en Chile», Vanguardia Obrera. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España (M-L), noviembre de 1973, 7. 252 Creemos que se equivocan quienes —por la derecha o por la “izquierda”— de lo sucedido en Chile sacan la conclusión de que queda demostrada la invalidez de la vía democrática al socialismo, e incluso importan en “fracaso” a nuestro país. Nosotros, universitarios comunistas, reafirmamos la validez de la vía democrática y pluripartidista al socialismo y propugnamos, para nuestro país, la alternativa al actual régimen franquista que recogen los cuatro puntos del Pacto para la Libertad: Gobierno Provisional de amplia coalición, Amnistía total para presos y exiliados políticos, Libertades democráticas, elecciones libres a Cortes Constituyentes que decidirán el futuro régimen político de España.815 Esta postura fue reafirmada transversalmente por diversos medios de prensa comunista. En el caso catalán, Treball desarrolló una reflexión sobre la experiencia chilena en la que defendió el proyecto de la UP, destacando que: Allende, tot enarborant fins a la mort la bandera de la llibertat, de l'avenç cap al socialisme per una via democràtica, ha desmentit de manera rotunda i heroica. La falsedat reaccionària segons la qual el socialisme i la llibertat son incompatibles. La mort tràgica del President Xilè ha mostrat al món que els enemics de la llibertat són als grans oligarques capitalistes, que no dubten a vendre la independència del país a l'imperialisme, violar la legalitat establerta per ells mateixos i ofegar en un doll de sang els treballadors i les masses, a fi de conservar els seus privilegis de classe i el seu monopoli del poder.816 En contraparte a la defensa de esta vía, la reflexión estableció los puntos críticos del caso chileno, que iban en la misma línea presentada por Carrillo en sus cartas y en Nuestra Bandera. Los problemas radicaron en el control del gobierno pero no del poder como tal —entendido como el Estado—, la ausencia de una forma de dictadura del proletariado y, ante este escenario, la factibilidad de desarrollar un gobierno de transformaciones socialistas en minoría, destacando la noción de las etapas de la revolución explicadas anteriormente, como mecanismo necesario para obtener apoyos mayoritarios, no alejar a las capas medias y tener en consideración el contexto electoral. Esta correlación de fuerzas, que para el PSUC estaba comenzando a ser favorable tras las elecciones parlamentarias de marzo de 1973, no alcanzaron a desarrollarse ya que el golpe fue la 815 «Chile: el fascismo contra un pueblo», Crítica. Organización universitaria de Zaragoza del Partido Comunista de España, noviembre de 1973, 1. 816 «Reflexions sobre l’experiència Allende», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 2 de octubre de 1973, 7. 253 demostración desesperada de reacción para frenar los cambios y por la incapacidad legal de poner fin a la UP.817 Del mismo modo, otras expresiones dentro del campo comunistas también abordaron el caso chileno, sumando más discusiones en torno a esta experiencia y los aprendizajes correspondientes del mismo. Los estudiantes universitarios del PSUC también usaron los ataques a las posturas izquierdistas para defender a la UP, poniendo en tela de juicio las opiniones de los trotskistas y maoístas, quienes consideraron a Allende un traidor o como un político romántico y noble pero cuya muerte fue revolucionariamente inútil, respectivamente.818 Pero por sobre todo, desarrollaron una continuidad respecto a los problemas internos del gobierno allendista. Además de rescatar la idea de alianzas con los grupos medios, que no fueron desarrolladas en Chile, criticaron abiertamente los errores izquierdistas que se presentaron en el país sudamericano, relacionados de forma directa con la minoría parlamentaria y el voluntarismo por avanzar en un proyecto socialista saltando etapas. Esta idea de la dualidad de vicios y errores, en clara referencia a Carrillo, la destacaron al referirse al reformismo y los problemas analíticos asociados a este dilema, en tanto la relación entre el control gubernamental, poder estatal y la equiparación de ambos como objetivo político, puntualizando que «No en la teoría, pero en la práctica la Unidad Popular cayó en el espejismo reformista que confunde Gobierno y Poder».819 Así es como se replicó la postura del PCE y el PSUC sobre Chile, centralizando la importancia de considerar el error táctico, y derechista, de no neutralizar a las Fuerzas Armadas y la importancia de los movimientos de masas para lograr este cometido, junto a la falta de penetración en los grupos militares para evitar el golpe de Estado.820 Estos errores fueron destacados por las juventudes comunistas gallegas, al establecer que: El Estado está integrado por el Ejército y fuerzas policiales, los tribunales y aparato judicial, burocracia administrativa…, y todo él está organizado y estructurado para servir de gendarme de los intereses generales de la burguesía, por ello, el hecho de que un gobierno esté dispuesto a defender los intereses del pueblo, no significa que 817 «Reflexions sobre», 7. 818 Lluis Altisench, «CHILE y la lucha por el socialismo», Universitat. Òrgan del comité d’estudiants del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 7 de noviembre de 1973, 4. 819 Altisench, «CHILE y la lucha», 6. 820 Altisench, «CHILE y la lucha», 6. 254 el pueblo haya logrado el poder, pues la maquinaria antes mencionada sigue intacta. El poder solo lo tienen las masas cuando el Estado capitalista ha sido sustituido por un Estado formado por las propias masas organizadas […] A nuestro juicio la utilización de las elecciones no debe hacer nunca olvidar el problema fundamental de toda revolución: la toma del poder, sino que debe ser concebido tan solo como un medio para realizar labor propagandística, de movilizar a las masas por la causa del socialismo y por tanto de conducir a la situación revolucionaria. Tengamos en cuenta que mediante esta táctica U.P. pasó de un 36% de adeptos a un 44% en menos de 3 años.821 Un elemento particular dentro de los análisis fue el rol del Ejército. Este tema ya había sido planteado como parte de las políticas del PCE, especialmente por Santiago Carrillo en obras como Nuevos enfoques a problemas de hoy y La lucha por el socialismo hoy, dando a entender la importancia de una joven oficialidad en el Ejército, con mayor conciencia social, separada del mundo conservador y falangista, lo que en la práctica era realizar la ruptura democrática con y dentro del mundo militar y no contra él, potenciando el progresismo y la democracia en sus filas.822 Con la publicación del Manifiesto- Programa de 1973, esta postura se profundizó y, de paso, fue tratada en alguno de sus aspectos en Mundo Obrero a fines de noviembre de 1973. En el artículo Después del golpe militar en Chile, la cuestión del trabajo en el ejército, se hace referencia a algunos ejes importantes para el PCE. Ya inicialmente se propuso que tras los hechos en Chile, pese a una supuesta falta de antecedentes, que: Probablemente en ésta ha habido, junto a un cierto utopismo de izquierda, un exceso de ilusiones en cuanto a la legalidad constitucional, que ha conducido a la Unidad Popular a un callejón sin salida. A veces en la historia no basta con querer evitar una guerra civil. Sucede que si no se desarma al adversario y no se hacen los preparativos para enfrentarse con él en todos los terrenos, incluido el de la guerra civil, las cosas concluyen en una cruel cacería contrarrevolucionaria. Pero ésta es una opinión formada desde lejos y sujeta a revisión, que seguro no abarca todo el complejo de incógnitas.823 821 «Chile, una trágica experiencia», Revolución. Portavoz de la Juventud Comunista de El Ferrol, 20 de octubre de 1973, 8. 822 Giaime Pala, «Contra el ruido de sables. La política militar del PSUC en la etapa final del franquismo», en Actes del Congrés. La Transició de la dictadura franquista a la democracia (Barcelona: Centre d’Estudis sobre les Èpoques Franquista i Democràtica - Universitat Autònoma de Barcelona, 2005), 194-195. 823 «Después del golpe militar en Chile, la cuestión del trabajo en el ejército», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 28 de noviembre de 1973, 4. 255 Lo particular de esta afirmación, más allá de la condicionante final del autor, no es solamente la reiteración de la crítica a la dualidad legalista/izquierdista efectuada anteriormente en otros momentos, sino la centralidad en la falta de una política militar por parte de los partidos de la UP, especialmente por el inmovilismo generado por la oposición a una guerra civil, que fue concretamente la postura del PCCh durante los años de Allende en el poder. Posteriormente, el comunismo chileno hizo eco de estas falencias con el desarrollo de la tesis del Vacío Histórico824 en 1977, sobre los errores de la política militar durante el gobierno de Allende. A partir de estos hechos es que se planteó un entendimiento para dar luces del trabajo a realizar en el Ejército para el caso español, en la búsqueda de aliados en sus filas, especialmente en los soldados de origen popular, en pos de una concientización de la tropa y de manera clandestina, por temas de seguridad, mediante la presencia de jóvenes militantes comunistas en los cuarteles y el servicio militar, para aprender tácticas militares y así evitar que, nuevamente, el Ejército utilice a sus tropas en caso de actuar por la fuerza. Todas estas medidas necesarias y aprendidas tras la lección que dejó Chile.825 De esta manera, desde los análisis del comunismo español se establecieron estos ejes críticos y analíticos sobre la Unidad Popular. Aunque desde hechos individuales de militantes también hubo reflexiones particulares sobre la experiencia chilena. La más destacada fue realizada por el dirigente del PSUC, escritor y periodista Manuel Vázquez Montalbán en su obra La vía chilena al golpe de Estado publicada en diciembre de 1973. Si bien el grueso de su obra es presentar el proceso político de la UP, dejó un espacio de cierre para realizar su análisis personal sobre la nación andina. Uno de los criterios que utilizó fue recalcar que parte de los problemas gubernamentales fue la instauración de un proceso prerrevolucionario activado desde la extrema izquierda, que derivó en el quiebre de la circunstancial alianza entre proletariado y pequeña burguesía, la que había permitido la victoria de Allende. Este criterio izquierdista fue el que posibilitó no solamente la decantación mesocrática hacia el golpismo, sino que dejó a la izquierda ante un escenario 824 Claudio Pérez Silva, «Del "vacío histórico" al desarrollo de la política militar del Partido Comunista de Chile. Itinerario y producción política de oficiales comunistas chilenos en las Fuerzas Armadas revolucionarias de Cuba, 1975-1980», Trocadero. Revista Del Departamento De Historia Moderna, Contemporánea, De América Y Del Arte, n.º 29 (2017): 81–115, https://doi.org/10.25267/Trocadero.2017.i29.05. 825 «Después del golpe», 4. 256 irremediable.826 Pero del mismo modo evidenció otra complejidad de la experiencia chilena, respecto a la posible evitabilidad del golpe de Estado. Sobre este punto, su reflexión fue respecto a un tema ya tratado a nivel organizativo: gobierno y poder. Y bajo este dilema, planteó que «Chile sólo ha demostrado que desde el gobierno y sin el poder se puede poner en marcha una revolución, pero no se puede hacer frente a un golpe militar exterminador».827 Y ante este panorama de inevitabilidad del golpe de Estado, Vázquez Montalbán se opuso a la solución de las masas armadas. Este punto no lo ligó a la falta de política militar, sino a una reflexión más práctica: un pueblo en armas no estaría al nivel de un ejército y este escenario ocurre cuando el mundo militar está en crisis, con su base social en oposición a su oficialidad o bajo situaciones históricas de excepcionalidad.828 Era el peso y aprendizajes de la Guerra Civil el que tácitamente aparecía en sus palabras. El riesgo de un conflicto interno y con ausencia de apoyo militar no daba espacio a una resistencia apropiada. De esta manera, las organizaciones estudiadas y su militancia plantearon sus focos analíticos sobre la Unidad Popular. Sin embargo, estas posturas también pecaron de algunas falencias. En algunos casos, el PCE y el PSUC pecaron de un etnocentrismo político en función de justificar su modelo más que en dar un análisis más amplio sobre Chile. El desconocimiento de elementos contextuales como la relación entre la UP y el PDC en torno a la imposibilidad de cambios a nivel institucional, o la falta de definición respecto a que el sistema político chileno recae en un presidencialismo que no era habitual en el panorama europeo, resta de profundidad a algunas consideraciones. Pero la mayor debilidad fue en torno a las críticas sobre el reformismo de la UP. Los comunistas españoles tendieron a enjuiciar esta postura legalista del gobierno de Allende y argumentaron elementos que tendieron a parecer izquierdistas, en especial en torno a una esperanza poco clara respecto a que las soluciones recaían en la movilización de masas como mecanismo para avanzar en el control estatal. La contradicción era que esta lectura generaría una aceleración de las etapas, contraviniendo las lecturas gradualistas y de 826 Manuel Vázquez Montalbán, La vía chilena al golpe de Estado (Barcelona: Ediciones Saturno, 1973), 185-186. 827 Vázquez Montalbán, La vía chilena, 182. 828 Vázquez Montalbán, La vía chilena, 182. 257 respeto de las «leyes históricas» defendidas por el PCE y el PSUC. En la práctica, esta comprensión parcial sobre el país sudamericano generó incoherencias y vacíos porque la importancia era refrendar la defensa de la vía democrática en España.829 Salvo el caso de Vázquez Montalbán o de los militantes comunistas españoles en la nación del Cono Sur, que hablaron de manera clara sobre la UP y el golpe de Estado, las voces de Carrillo y de los órganos partidistas cayeron más en una lectura para España que en un análisis sobre la experiencia de izquierdas chilena. 3.2.3 Otras revisiones sobre la experiencia chilena El caso chileno marcó para el PCE y el PSUC la defensa a la factibilidad de la vía democrática para España. En un contexto de una fuerte movilización contra el franquismo y con la relevancia comunista en las expresiones opositoras democráticas, el análisis de Chile explicó los puntos necesarios de atención para el posible éxito de la política del Pacto para la Libertad y la posibilidad de acceder al poder dentro de los márgenes del juego democrático tras la dictadura. Las vías nacionales, ya presentes en el lenguaje del comunismo español y de los grandes referentes del comunismo europeo occidental, como Francia e Italia, demostró el peso del país sudamericano en torno al entendimiento de los proyectos propios y la justificación de estos. En estos dos países, las lecturas sobre Chile fueron particulares. En el caso francés, las referencias a la Unidad Popular estuvieron presentes en la formación de la Union de la Gauche y el desarrollo del Programme Commun en 1972 entre socialistas y comunistas, tras las visitas por separado a la nación del Cono Sur del líder socialista, François Mitterrand y del secretario general del Partido Comunista Francés (PCF), Jacques Duclos. El gobierno de Allende fue, antes de su fin, el modelo potencial para la unidad de las izquierdas en Francia, en tanto el ejercicio del poder democrático en conjunto a los ideales socialista.830 Pero tras el golpe de Estado, la UP fue la fuente de críticas internas para justificar un modelo socialista a la europea, como lo expresó el mismo Mitterrand en 1973, al indicar que «no hay ninguna comparación posible entre el socialismo de la 829 Marchant Veloz, «La Unidad popular chilena», 67. 830 Prognon, «France: Welcoming», 188-190. 258 penuria y el socialismo de la abundancia».831 En la práctica, el modelo chileno les demostró la importancia de las etapas de transición al socialismo y cómo el ejército actúa cuando no hay una maduración económica ni estructural.832 Pero la lectura tenía un carácter eurocéntrico: los partidos eran similares, pero Chile y América Latina no eran Francia ni Europa occidental. El socialismo, por ende, parecía más un proyecto adecuado a una modernidad que a contextos de subdesarrollo. Pero donde el análisis del desarrollo político tuvo un gran calado, no solamente teórico, sino en la praxis, fue el caso italiano. El PCI, encabezado por su secretario general, Enrico Berlinguer, desarrolló una revisión detallada de la UP entre 1970 y 1973, que se amplificó tras el 11 de septiembre de 1973. Las dinámicas internas italianas no eran similares a las españolas, partiendo por ser países cuya forma de gobierno era distinta desde la base, un sistema democrático y republicano en el caso de Italia y una dictadura con una jefatura de Estado encabezada por el Caudillo en España. Por lo mismo, la preocupación del PCI no era cómo salir de un régimen autoritario, sino la defensa en sí de la democracia, que en el caso italiano estaba en riesgo, en especial por el aumento de las posturas antidemocráticas desarrolladas a fines de los sesenta y principios de los setenta. Por lo tanto, para los comunistas italianos, era necesario el desarrollo de un compromesso storico, entendido como la unión de las principales posiciones democráticas del país: comunistas, socialistas y democratacristianos. La finalidad de este acuerdo fue neutralizar los avances autoritarios por un lado, además de generar las bases de un cambio estructural en Italia, a nivel de una renovación socioeconómica y democratizando el país, como forma de salir de la inestabilidad existente a nivel institucional.833 Este compromiso fue potenciado como postura por Berlinguer tras el 11 de septiembre chileno. En la revista teórica del PCI, Rinascita, se abordó el tema del país andino durante tres números consecutivos, bajo el título de «Reflexiones sobre la situación italiana tras los acontecimientos de Chile». Las principales conclusiones que emergieron de estos escritos se basaron en la mantención de la defensa de la libertad y el progreso, la creación de un programa centrado en la lucha por el restablecimiento y la renovación de la 831 «Les déclarations des hommes politiques», Le Monde, 14 de septiembre de 1973, 4. 832 Vázquez Montalbán, La vía chilena, 178. 833 Santoni, «El Partido Comunista Italiano», 529. 259 democracia, que debía ser apoyado por una mayoría de la población, no solamente la clase obrera, por lo que era necesaria la presencia de la pequeña y mediana burguesía, además del mundo católico representado en la DC italiana y el Partido Socialista Italiano (PSI), otorgando un carácter unitario amplio y descartando una alianza de izquierdas.834 Las lecciones aprendidas por el PCI difirieron en algunos elementos respecto a las reflexiones del PCE. El peso de las superestructuras políticas en ambos países marcó sus lógicas de manera distinta, ya que la centralidad para Carrillo fue la problemática de la transformación del Estado, elemento ausente el análisis planteado por Berlinguer.835 Otro punto, señalado anteriormente, fue la distinción entre ambas realidades, la española centrada en la lucha por la recuperación de las libertades y la superación de la dictadura, mientras que la italiana se enfocó en la defensa transversal de la institucionalidad democrática ante el avance de la amenaza autoritaria, por lo que Chile fue usado, a nivel de lecciones y en la solidaridad, como un medio para salvaguardar la democracia y las libertades en Italia.836 Sin embargo, también hubo elementos comunes, en función de la ampliación de la base social de apoyo para la democratización, el nexo con el mundo católico y el progresismo, además de potenciar que las realidades nacionales eran la base analítica. En consonancia con sus pares españoles, el PCI buscó defender la vía democrática al socialismo, estableciendo críticas similares a las de Carrillo y otros militantes: exceso de ambición (adelanto de las etapas), intento de cambios estructurales en poco tiempo (izquierdismo), falta de defensa de la democracia por defender el orden legal y confiando en su neutralidad ante el conflicto (reformismo) y la visión de usar la presidencia para hacer el socialismo, pero sin representar una vía democrática como tal (problema del gobierno y el poder estatal).837 En base a estas similitudes, parte de los elementos expuestos por Berlinguer fueron publicados en Nuestra Bandera, reforzando la idea de la vía democrática no como pacífica, tampoco como netamente parlamentarista ni legalista, sino como medio de 834 Santoni, El comunismo italiano, 196-197. 835 José Miguel Insulza, «Eurocomunismo y socialismo europeo en la situación chilena», Foro Internacional 21, n.º 3 (1981): 295, https://forointernacional.colmex.mx/index.php/fi/article/view/875. 836 Quirico y Lomellini, «Italy: The ‘Chilean Lesson’», 244. 837 Santoni, El comunismo italiano, 199. 260 desarrollo de transformaciones democráticas de las superestructuras institucionales, además de justificar la importancia de las alianzas sociales en torno al consenso y la fuerza como base de un proyecto, más allá de los resultados electorales o la victoria por mayoría en el parlamento, en función de una alternativa que se enmarcase en el compromiso histórico de las fuerzas democráticas.838 De esta forma, tanto para italianos como españoles, las lecciones de la UP y el golpe de Estado en Chile proveyeron de un bagaje teórico respecto a cómo desarrollar su línea política y reforzar sus posturas internas. El Pacto para la Libertad mantuvo su vigencia y la construcción del socialismo en democracia siguió teniendo la centralidad del proyecto del PCE y el PSUC, mientras que el compromesso storico tuvo un impacto en la realidad política italiana durante la década de 1970. La situación chilena también influyó en la separación paulatina del comunismo europeo occidental —Italia, España y Francia— ante las propuestas comunistas soviéticas y que desembocaron en la conformación del Eurocomunismo a mediados de la década de 1970.839 Fue, por ende, el momento de evitar y proponer una alternativa de transformación social al camino de la supresión de las libertades como opción, para establecer la dictadura del proletariado desde la «cientificidad» del socialismo propugnado por el PCUS.840 Dentro del mundo de izquierda español también hubo un análisis en torno a la discusión del poder del Estado. Una de las más destacadas fue la realizada por el académico y político español Joan Garcés, asesor político de Salvador Allende durante el gobierno de la Unidad Popular. En El Estado y los problemas tácticos en el Gobierno de Salvador Allende, Garcés reflexionó, previo al golpe, sobre estas tensiones teóricas respecto al control del poder estatal para llevar a cabo un proceso de transformaciones, las que se volvieron prácticas en Chile tras la victoria de la UP. Para Garcés, las limitaciones de las fuerzas revolucionarias en el caso chileno fueron centrales para explicar las dificultades en la generación de los cambios sociales, económicos y estatales proyectados. Estas falencias fueron numéricas, dado que el apoyo dominante a la UP en las clases 838 Enrico Berlinguer, «Extractos de dos artículos», Nuestra Bandera. Revista teórica y política del Partido Comunista de España, enero-febrero de 1974, 57-62. 839 Christiaens, «European Reconfigurations» 418. 840 Álvarez Justo, «El Eurocomunismo», 212. 261 trabajadoras no se reflejó en el resto de la sociedad, además del dominio económico ejercido desde la burguesía nacional y el imperialismo estadounidense.841 En torno a la discusión sobre el Estado, Garcés puntualizó en un elemento que las posturas comunistas no tomaron en consideración en la relación gobierno-Estado, que es que en Chile, por ser un sistema presidencialista, el poder político estatal está concentrado en el Poder Ejecutivo y no en el Parlamento. Ante esto, la posibilidad de utilizar esta plataforma para realizar cambios hacia el socialismo, dada la falta de fuerzas mayoritarias de apoyo y de poder económico, era desde el Poder Ejecutivo la aplicación de la coerción legal.842 Pero independiente de esta distinción, la problemática central era respecto a la necesidad de la desaparición del Estado burgués como elemento clave para la construcción del socialismo. Y para el autor español, este escenario se estaba produciendo durante el desarrollo de la UP, en tanto el acceso paulatino a transformaciones por parte de las clases populares y como medio de legitimación de estos cambios revolucionarios.843 Sin embargo, dado que su análisis fue previo al 11 de septiembre de 1973, la respuesta reaccionaria vino a ser la demostración de las debilidades expuestas posteriormente por los comunistas españoles respecto al poder estatal. Para Garcés, por el contrario, el golpe de Estado confirmó la fortaleza y consistencia de la UP, lo que llevó a la derecha a utilizar la insurrección como único mecanismo para detener los cambios sociales planteados por el gobierno de Allende. Esto no eliminó, bajo su análisis, que la vía chilena se haya agotado como el instrumento más adecuado para la lucha por los cambios sociales y materiales.844 Las distancias entre las ideas de Garcés con las del PCE y el PSUC son claras en torno a la experiencia de la Unidad Popular. El comunismo español, centrado en las falencias de los cambios, control y aplicación de la institucionalidad estatal, concentró sus críticas y lecciones respecto al trabajo político con el Ejército y la necesidad de amplios apoyos, además de la importancia de no acelerar los procesos. Para el asesor de Allende, el proceso iba bien encaminado y fue la respuesta reaccionaria la que no solamente puso 841 Joan Garcés, El Estado y los problemas tácticos en el Gobierno de Salvador Allende (Madrid: Siglo XXI de España Editores, 2018), 92-93, https://elibro-net.sire.ub.edu/es/ereader/craiub/123460. 842 Garcés, El Estado, 93-97. 843 Garcés, El Estado, 103-105. 844 Garcés, El Estado, 254. 262 freno al gobierno, sino a las mismas reglas del juego creadas bajo el alero de un Estado burgués. Independiente de estas diferencias, el eje central era comprender que la situación en Chile fue generando un proceso de lecciones necesarios para explicar tanto la caída de la UP como la factibilidad de la vía democrática al socialismo, piedra central de la defensa de posturas por parte de las fuerzas comunistas españolas. Por lo tanto, el aprendizaje sobre Chile fue la base para consolidar estas ideas, pero también dio paso a nuevas expresiones que implicaron defender el compromiso democrático, mediante la solidaridad. En la práctica, las dimensiones relacionales se transformaron en una diversidad de aristas, tanto en la discusión interna como en acciones de apoyo y colaboración hacia el pueblo de Chile y la nueva oposición a la dictadura cívico-militar encabezada por la Junta presidida por Augusto Pinochet. Y justamente, esta solidaridad se fue desarrollando en torno a lo nacional y la integración del comunismo español a las redes de cooperación con Chile, que se fueron generando a partir de 1973. 3.3. Solidaridad con Chile desde el comunismo español a partir de 1973 3.3.1 La personalización del caso chileno: Salvador Allende, Pablo Neruda y Luis Corvalán La reacción inicial desde el PCE y el PSUC, tras el golpe de Estado, estuvo marcada por las condenas políticas y las lecciones para reafirmar la vía democrática al socialismo. Sin embargo, las acciones de apoyo pasaron a constituirse en una nueva herramienta para consolidar los llamados solidarios. Estos repertorios fueron diversos durante los últimos años del franquismo, y en gran medida estuvieron condicionados por la represión imperante, los escasos espacios de libertad bajo tensa vigilancia por los aparatos policiales del Estado, además de la configuración de otras dinámicas de interés y preocupación interna. Así, la solidaridad con Chile se transformó en un foco de la política internacional y de la valoración de la democracia a nivel interno, expresada en actuaciones públicas que permitieron dar una voz a los hechos del país sudamericano y reafirmar los compromisos internacionalistas con los partidos de la UP y el pueblo chileno. 263 Los mecanismos utilizados fueron variados. Algunos de ellos se centraron en un ámbito discursivo, donde las publicaciones comunistas dieron voz a las informaciones sobre lo que estaba ocurriendo en Chile y al levantamiento de figuras claves como personalidades centrales tras el fin de la UP, para sensibilizar a la militancia y simpatizantes. Por otro lado, en el ámbito público se convocaron a manifestaciones y otras formas de protesta en condena a la dictadura chilena, algunas de ellas organizadas por la militancia comunista y otras a las que se plegaron o informaron como forma de apoyo. Así, el comunismo español desarrolló las primeras fases de solidaridad mediante la particularidad de destacar el papel de personeros y dirigentes claves de la UP, transformándolos o consolidándolos como referentes políticos. Pablo Neruda y Salvador Allende fueron para la militancia, como lo indicó el dirigente de la JCC, Domènec Martínez, ejemplos éticos para una generación de comunistas.845 A estos hizo referencia Pasionaria en su alocución de condena al golpe de Estado, destacando que: La terrible represión que la reacción militar fascista chilena ha desencadenado contra la clase obrera y fuerzas progresistas y democráticas de Chile, encabezadas por el presidente Salvador Allende, primera víctima del odio salvaje de los sublevados, estremece la conciencia de todos los hombres que no han perdido el sentido de la dignidad humana. Y no es posible callar ante lo horrible, ante lo monstruoso, porque callar es hacerse cómplice del crimen. Hay que gritar, hay que actuar hasta detener la mano de los asesinos del presidente Salvador Allende, de los verdugos del pueblo chileno, de las bestias uniformadas que dejan morir al gran poeta Neruda, al gran amigo de nuestro pueblo, que arrojan su cadáver sobre las ruinas de lo que fue vivienda del más grande poeta de nuestra época.846 Lo planteado por Dolores Ibárruri sobre Allende, y tangencialmente sobre Neruda, fue demostrativo de la denuncia contra la violencia y la represión. La imagen del líder socialista se volvió en un elemento de identificación del proyecto chileno y su abrupto fin. Santiago Carrillo destacó al expresidente de Chile de manera recurrente en sus misivas a los dirigentes comunistas en España, relevando su estatura política, quien «al morir luchando por la libertad constituye un símbolo digno de la mejor admiración y 845 Domènec Martínez, «Intervencions de diferents protagonistes de la JCC», en 35è aniversari de la constitució del Comitè Nacional de la Joventut Comunista de Catalunya, ed. por Fundació Nous Horitzons (Barcelona: Fundació Nous Horitzons, 2005), 14. 846 Ibárruri, «Sobre la represión». 264 respeto en todo el mundo».847 Además, señaló que «el fin heroico de Salvador Allende le convierte en una de las más nobles banderas de la lucha por la libertad y el socialismo. Y no es posible dejar de rendir homenaje al valor y a la dignidad con que ha caído defendiendo sus ideas»848 y que «El Presidente Allende se ha portado a la altura de su nivel de líder revolucionario, preferiendo [sic] morir luchando antes de rendirse. Será un símbolo para las masas democráticas no sólo de Chile sino del mundo entero».849 Ilustración 1. Portada de Mundo Obrero en solidaridad con Chile Fuente: Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de Chile, 17 de septiembre de 1973, 1. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica – Prensa Clandestina. 847 Carrillo, «Sobre el problema», f.1. 848 Carillo, «Análisis de lo ocurrido», f.3. 849 Santiago Carrillo, «Los trágicos sucesos de Chile», s.l., 19 de septiembre de 1973, AHPCE, fondo Nacionalidades y Regiones, subsección Andalucía/Extremadura, microfilm jacq. 839, f.1. 265 Los argumentos del secretario general del PCE se plasmaron en la prensa, como fue en la primera portada de Mundo Obrero tras el golpe de Estado. Su discurso final también fue parte de la evocación a su estatura moral desde los medios comunistas.850 Además, las causas de su muerte se transformaron en parte de la mítica, mística y heroicidad de su figura. El PCE destacó que el líder de la UP fue asesinado por los militares chilenos, dada las primeras informaciones conocidas, en contraposición a la información militar sobre su suicidio, relevando su valentía y compromiso con el proyecto socialista y democrático, signo de inspiración para todos los revolucionarios del mundo. Por su parte, La Pirenaica, destacó en su emisión del 16 de septiembre a Allende. Primero, en un reportaje sobre las últimas horas que se vivieron en La Moneda, escrito por el corresponsal jefe de Prensa Latina en Chile, Jorge Timossi, que hizo referencia a la muerte del expresidente a partir de las diversas opiniones existentes, una respecto a su suicidio y otras sobre su asesinato por parte de un capitán de Ejército, además de destacar sus últimos discursos y la voluntad de no rendirse ante el ultimátum de las Fuerzas Armadas.851 La segunda fue una entrevista realizada a Hortensia Bussi, viuda de Allende, que relató cómo supo sobre la muerte de su marido, el funeral privado que tuvo y las restricciones de los militares para ver el cuerpo del presidente chileno.852 Los diversos homenajes a Allende fueron constantes en los primeros días de dictadura por parte de la militancia comunista, como evocación de la solidaridad con Chile. De esta manera, se llevaron a cabo diversas acciones, algunas de ellas de carácter transversal y dentro de las organizaciones obreras y sindicales, como las realizadas por los trabajadores de la planta térmica de Sant Adrià del Besòs, en las cercanías de Barcelona, que escucharon en conjunto las informaciones de La Pirenaica sobre la muerte de Allende o la presencia de un retrato en honor al presidente chileno en el comedor de las Fuerzas Eléctricas de Cataluña (FECSA). Además, la aparición de esquelas mortuorias de Allende en diversos medios de prensa escrita, por parte de ciudadanos anónimos o de asociaciones 850 «Últimas palabras de Allende a su pueblo», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 17 de octubre de 1973, 1. 851 «Documentos de la tragedia chilena. Las últimas horas de “La Moneda”», Bucarest, 16 de septiembre de 1973, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 662, ff.1-8. 852 «El relato de la viuda del presidente Allende», Bucarest, 16 de septiembre de 1973, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 662, ff.1-3. 266 de ingenieros y arquitectos853 fueron la manera de evidenciar la transversalidad ante la figura del líder socialista. En paralelo, diversas publicaciones comunistas destacaron a Allende al momento de condenar el quiebre democrático. Desde las que referenciaron su figura como defensor de la legalidad constitucional854 hasta las que lo homenajearon junto a todos los dirigentes de la UP muertos y perseguidos tras el golpe de Estado.855 Un caso fue el de las juventudes comunistas de Aragón, quienes plantearon «El compañero Allende ha preferido morir antes que abandonar el puesto que el pueblo le había confiado en la lucha; otros dirigentes y militantes de los partidos de la Unidad Popular que no han sido asesinados, son ahora buscados y cazados como si fueran bestias».856 También en Aragón, el comité regional del partido homenajeó a expresidente, exponiendo que «Rendimos desde aquí un homenaje póstumo a Salvador Allende, ejemplo de hombre y revolucionario, cuya vida ha de inspirar continuamente nuestra actividad y a cuantos en defensa de las conquistas populares están perdiendo la vida en Chile».857 El impacto del líder de la UP fue más allá de los ámbitos solidarios, ya que se trasformó en un referente dentro de las orgánicas comunistas. En este sentido, un ejemplo particular, fue el uso de su nombre para una campaña de promoción por parte de los comunistas alicantinos para incentivar el ingreso de militantes al partido y de adherentes a nivel de simpatizantes, junto con quienes usaron su nombre como seudónimo en las campañas de financiamiento partidistas.858 La figura de Allende fue, por lo tanto, una expresión de la cooperación, pero también de su adopción como referente incluso en las dinámicas organizativas del partido. Rafael Alberti, poeta español y militante comunista, desde su exilio en Roma le dedicó unos versos en homenaje a su figura: 853 «Solidarios con Chile y la Unidad Popular», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 3 de octubre de 1973, 10. 854 «El fascismo invade Chile», Senda. Órgano del Comité Provincial de Sevilla del Partido Comunista de España, agosto-septiembre de 1973, 9. 855 «Ditadura feixista en Chile», A voz do pobo. Órgano do Partido Comunista de Galicia, 5 de octubre de 1973, 6. 856 «Chile», 9. 857 «Solidaridad con Chile», Bucarest, 29 de septiembre de 1973, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 663, f.1. 858 «Vida del partido. Promoción Salvador Allende», Viento del pueblo. Órgano del Comité Provincial de Alicante del Partido Comunista de España, noviembre de 1973, 5. 267 No los creáis, cubría su rostro la misma máscara. La lealtad en la boca, pero en la mano una bala. Al fin, los mismos en Chile que en España. Ya se acabó. Mas la muerte, la muerte no acaba nada. ¡Mirad! Han matado a un hombre. Ciega la mano que mata. Cayó ayer. Pero su sangre hoy ya mismo se levanta.859 Junto a Allende, otra figura destacada fue la de Pablo Neruda. A diferencia del político socialista, el poeta chileno tuvo una relación sumamente estrecha con España desde los años de la Segunda República, el golpe de Estado de 1936 y la consiguiente Guerra Civil, en los marcos de sus acciones y decisiones políticas respecto a los refugiados y exiliados republicanos como en el uso de la poesía como una herramienta de solidaridad y denuncia. Además, Neruda para 1973 era un tótem de impacto mundial a nivel intelectual dado el otorgamiento del Premio Nobel de Literatura y, para la militancia comunista, un referente por ser parte del PCCh. La muerte de Neruda, el 23 de septiembre de 1973, se transformó en nuevo hito de solidaridad hacia las fuerzas de izquierdas chilenas desde España. La relevancia de su figura y su importancia en el mundo democrático hispano hizo que la prensa comunista fuese parte de las informaciones sobre su deceso, enlazadas directamente con la situación política de Chile. Desde diversos rincones de España se hizo eco a las informaciones, destacando, por ejemplo, lo siguiente: En un momento de luto para nuestro país hermano, ahora que la bestia fascista ha sembrado la muerte como lo hiciera hace 37 años en España, un camarada, activo militante del Partido Comunista Chileno, PABLO NERUDA, ha dejado de existir. Con él, toda una vida al servicio del pueblo, el sacrificio de un hombre que estaba levantando, junto a Salvador Allende, un socialismo en el seno de las masas. Neruda 859 «Especial sobre Chile», Bucarest, 24 de septiembre de 1973, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 663, f.1. 268 apoyó siempre la UNIDAD POPULAR; su compromiso comunista le lanzó a la incesante lucha, que, en incontables ocasiones, salió del campo literario.860 Otros medios comunistas a nivel local también expresaron su tributo ante la muerte del poeta chileno, lo enlazaron con la solidaridad y destacaron la represión tras el 11 de septiembre, equiparando su muerte por cáncer con el fascismo como una enfermedad que ahogó las esperanzas populares, además de poner el primer lugar su militancia comunista como elemento indisoluble a su obra.861 Una de las más importantes reflexiones tras el deceso de Neruda fue la del escritor Marcos Ana, quien tras el fallecimiento del poeta chileno, realizó una publicación en Mundo Obrero y que fue replicada por Acción de Salamanca. Para Ana, que tuvo contactos directos con su colega chileno, quien fue parte de los movimientos de apoyo para su liberación en 1961, Neruda era la demostración de los nexos entre Chile y España en sus historias comunes —como elemento de solidaridad—. Por lo mismo, reflexionó que: Las noticias negras corren como el viento, ésta se abalanzó sobre nosotros, sobre el mundo: Pablo Neruda ha muerto, Lo asesinaron, murió de fascismo, como en otras horas idénticas “murieron” Federico García Lorca, en Granada; Miguel Hernández en la prisión de Alicante, y Antonio Machado, al otro lado de España, en el pueblecito pesquero de Colliure… Sí, Pablo Neruda ha sido asesinado. No pudo soportar el peso de tantos muertos, la sangre que saltaba del pueblo a borbotones, las noches erizadas de horror contra las puertas… el fascismo […] Para nosotros, españoles, Pablo fue un hermano entrañable. Para él, España una luz trasparente y luminosa que, al teñirse de sangre por la guerra marcó definitivamente su vida y su obra combatiente y de poeta. No se cansaba de repetirlo. Entre los resplandores de la sangre y el heroísmo del pueblo español, Neruda reconoció su destino revolucionario y desde entonces vivió siempre con “España en el corazón”.862 Además de los paralelismos propios y la relación entre ambos países, Marcos Ana destacó la importancia de Neruda para la militancia, reflexionando también sobre su muerte como un símbolo de victoria para la resistencia chilena, señalando que: 860 «Pablo Neruda ha muerto», Crítica. Organización universitaria de Zaragoza del Partido Comunista de España, noviembre de 1973, 2. 861 «Solidaridad con Chile. Pablo Neruda», Viento del pueblo. Órgano del Comité Provincial de Alicante del Partido Comunista de España, noviembre de 1973, 9. 862 Marcos Ana, «Chile y España en el corazón», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 3 de octubre de 1973, 3. 269 Los comunistas españoles, la juventud, nuestros pueblos, con el corazón abierto y los puños cerrados, rendimos homenaje a este hermano de España, a este hijo del mundo, a su voz invencible. Ayer, Pablo, cuando te enterraron, cercado de fusiles vigilantes, ganaste tu primera batalla después de muerto, renaciste en “la internacional” que entonaron tus camaradas y aquellos gritos que hicieron temblar a tus verdugos: “¡Aquí estamos, Pablo!”. Con ese grupo que te dio el último adiós, con tu pueblo que sigue luchando, con los que cayeron y los que permanecen, en pie, los comunistas españoles también gritamos ¡Presente! Y te despedimos con las manos clavadas como garfios en las banderas que ni aquí y allá dejaremos caer nunca. PORQUE, COMO TÚ ESCRIBISTE, NOSOTROS TAMBIÉN HEMOS ENCONTRADO “NO EL LLANTO, SINO LAS ARMAS INEXORABLES”.863 Así, las palabras de Marcos Ana se enmarcaron en el recuerdo y el homenaje a Neruda, que se propagaron en otros medios comunistas. Carrillo, en su análisis sobre la experiencia chilena, dedicó palabras breves al fallecido Premio Nobel, en una línea similar a la de Ana y con ideas similares sobre la figura de Allende como referente revolucionario, reflexionando que: La muerte de Pablo Neruda, voz inmortal de la revolución latinoamericana, cantor de todas las luchas liberadoras —y particularmente de la de España—, muerte acelerada por el golpe fascista, tiene el simbolismo de la de un García Lorca o un Miguel Hernández. Esa muerte pone el verbo y la llamada del gran poeta en los labios de millones de hombres que los convertirán en una inmensa fuerza revolucionaria.864 Aunque dentro de la dirigencia, las palabras de Dolores Ibárruri fueron las más sentidas. La presidenta del PCE destacó en sus memorias la amistad que los unía desde la Guerra Civil, estableciendo los nexos personales entre ambos.865 Además, expresó su sentir al conocer sobre su muerte, con el mismo recurso de Marcos Ana y Santiago Carrillo sobre las historias comunes, indicando que: Tu pueblo te reconoce como suyo para siempre. Y nosotros también, los que te conocimos, los que te vimos a nuestro lado en los días de luto y de sangre. Tu nombre estará vivo y presente en nuestra lucha, en nuestro recuerdo y en nuestra futura victoria. Y al decir ¡España! diremos ¡Chile!, y al decir ¡García Lorca! diremos ¡Pablo Neruda! Tú vives, camarada y amigo, y vivirás por siempre en el 863 Ana, «Chile y España», 3. 864 Carrillo, «Tras la experiencia», 5. 865 Dolores Ibárruri, Memorias de Pasionaria. 1939-1937. Me faltaba España, 2.ª ed (Barcelona: Planeta, 1984), 190. 270 recuerdo de nuestro pueblo, en el recuerdo de tu Chile, que hoy sangra herido, pero al que los monstruosos Pinochet, viles agentes de los enemigos de tu patria, no pondrán de rodillas.866 Mientras, en el ámbito catalán, la muerte del poeta chileno fue acogida con el mismo pesar que en el resto de España, adhiriendo al marco represivo existente en Chile como contexto de influencia en su muerte. Si bien se destacó su importancia y nexos con España durante su presencia como cónsul en Madrid y Barcelona en la década de 1930, el principal foco de condolencias fue destacar que: Els comunistes catalans ens unim al dolor universal. per la mort del gran poeta i estimat camarada Pablo Neruda, destacat militant del Partit Comunista de Xile, premi Lenin de la Pau i premi Nobel de Literatura. Neruda ha mort als pocs dies del cop feixista a Xile. El dolor pel drama de la seva pàtria ha precipitat la fi d'aquest gegant de la poesia que va dedicar la seva vida i la seva inspiració, alta i profunda com la seva terra americana, a la lluita per la llibertat dels homes i els pobles. […] Neruda ha mort. Però el seu cant, arma i pa dels oprimits, esperança d'un món nou, sonarà sempre.867 El pésame en Treball, en directa relación con el peso de la figura de Neruda y el impacto de su obra como referente de los sectores progresistas de las izquierdas, fue ampliado en Nous Horitzons, que destacó los hechos chilenos como catalizadores de su muerte, indicando que la implantación de la dictadura y la represión existente profundizaron su enfermedad.868 Del mismo modo que condenaron el uso político por parte de los golpistas, al cuestionar que: A què venen, doncs, els voltors, sinó a profanar el seu cadàver? Encara que la Junta usurpadora tingui el cinisme de proclamar tres dies de dol nacional i que Neruda era “un hombre que ha dignificado a nuestro país en el mundo literario”, encara que el diari madrileny “ABC” deixi astorats els seus lectors amb un aparatós servei necrològic i l’anomeni “gloria de la literatura hispánica” (tretze dies després d’haver aplaudit amb entusiasme delirant el cop d’estat), no ens enganyem. Feia molts anys que Neruda sabia on eren els seus enemics, els enemics de les classes populars: els oligarques capitalistes, els lacais de l’imperialisme, els ideòlegs de sistemes caducs. 866 Ibárruri, Memorias, 192. 867 «En la mort de Pablo Neruda», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 2 de octubre de 1973, 1. 868 Ramon Roig, «Rèquiem per Pablo Neruda», Nous Horitzons, tercer y cuarto trimestre de 1983, 74-75. 271 Tanmateix, precisament per això, per haver sabut escollir la via correcta, molts anys enrere, Neruda, lluitador comunista i poeta universal, no ha mort […] Per ell Pablo Neruda viurà sempre entre els qui lluiten per l’alliberament de l’home, per la democràcia y pel socialisme.869 Por su parte, Radio España Independiente también hizo eco de la muerte de Neruda. Utilizando la ya referida discursividad de las comparaciones con España, destacó que: La muerte de Federico García Lorca marca el estallido de la sublevación fascista en España. La desaparición de Pablo Neruda ocurre en momentos en que sobre la nación chilena se abaten también las sombras negras del fascismo, llenando hogares, calles y pueblos de sangre y de luto. Lorca cayó asesinado por el odio y las balas de los que se alzaron contra la voluntad del pueblo. Neruda, enfermo de cáncer desde hacía tiempo, no ha tenido fuerzas suficientes para poder superar la inmensa tristeza de ver a su país sumido en las tinieblas de la reacción.870 Posteriormente, destacó el funeral como un acto de oposición a la dictadura, por parte de la militancia y simpatizantes, en ausencia de los dirigentes de la UP perseguidos por la represión política: “El pueblo unido jamás será vencido”, “Neruda – Allende, un solo combatiente”, “Viva Chile libre” gritaron centenares de voces en el cementerio. “Pablo; tú te levantarás y nosotros galopearemos de nuevo en la primavera reencontrada”, profirió un joven, antes de que todos juntos entonaran de nuevo “La Internacional”, en el momento en que el ataúd era depositado en la tumba. Así nos dejó ayer Pablo Neruda, el amigo, el camarada, el poeta inmortal. Y el mejor homenaje que podemos rendirle, en estas horas amargas —terriblemente amargas, ante el golpe que todos los demócratas y revolucionarios hemos sufrido— es unir nuestras voces al grito de renovada esperanza que ayer se dejó oír en el cementerio de Santiago: “Viva Chile libre”.871 Así, la muerte de Neruda se transformó para el comunismo español en una nueva expresión de la solidaridad con Chile, dada la importancia de su figura y como un personaje de carácter internacional. El sentir el golpe chileno como propio, como un ataque contra la democracia y los ideales comunistas, fue una forma de conformar una discursividad de apoyo a partir de figuras representativas en su muerte, tanto en el caso 869 Roig, «Rèquiem», 75. 870 «En la muerte de Pablo Neruda», Bucarest, 25 de septiembre de 1973, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 663, f.1. 871 «Especial sobre Neruda: entierro y versos del poeta», Bucarest, 26 de septiembre de 1973, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 663, f.3. 272 de Neruda como en el de Allende y de la represión existente en Chile. En este sentido, el poeta Rafael Alberti, cercano a Neruda desde sus años en España y por compartir militancia comunista, destacó en la misma línea de sus pares del PCE que: Neruda era nuestro hermano, el que siempre llevó España en el corazón desde los días igualmente sangrientos de la guerra civil española. El nombre de Pablo Neruda estará unido para toda la vida a los nombres de los grandes poetas españoles sacrificados, como Federico García Lorca y Miguel Hernández, sus grandes amigos. Para Neruda […] toda nuestra inmensa admiración, todo nuestro dolor y todo nuestro sollozo y nuestra promesa de luchar y de hacer algo a fin de que esto no se repita.872 Si bien la importancia y la personalización del expresidente chileno y el poeta fueron fundamentales para dar a entender el horror de la persecución y el fin del proyecto de la UP, también hubo la necesidad de hacer presente a quienes estaban con vida sufriendo la represión por parte de la Junta militar. Y quien representó una forma de solidaridad en función de la petición de su libertad fue el secretario general del PCCh, Luis Corvalán. El dirigente chileno fue apresado el 27 de septiembre de 1973 en una casa de seguridad en Santiago, en sus palabras, por sus propias desaprensiones y desidia ante la situación de persecución en su contra.873 Cabe señalar que el líder del PCCh estaba en búsqueda desde el golpe de Estado, junto a otros máximos dirigentes de la UP, tras la publicación del bando militar número 10 del 11 de septiembre de 1973, solicitando la presentación voluntaria en el Ministerio de Defensa.874 Pese al carácter del bando, el trasfondo era claro, ya que en la práctica fue un ultimátum, una amenaza clara a que no ponerse ante las nuevas autoridades iba a traer consecuencias fáciles de prever.875 Corvalán, como gran parte de los dirigentes de izquierdas, optó por pasar a la clandestinidad para evitar su detención, la que finalmente ocurrió, 16 días después del golpe de Estado. 872 «Desde Roma, Rafael Alberti», Bucarest, 29 de septiembre de 1973, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 663, f.1. 873 Luis Corvalán Lepe, De lo vivido y lo peleado. Memorias (Santiago de Chile: LOM Ediciones, 1997), 185. 874 Junta Militar, Bando nº10. Orden a lista de dirigentes políticos a presentarse ante las autoridades militares para ser detenidos, Santiago de Chile, 11 de septiembre de 1973, 1. https://www.archivochile.com/Dictadura_militar/doc_jm_gob_pino8/DMdocjm0022.pdf. 875 Danny Gonzalo Monsálvez Araneda, «Legitimación e institucionalización. El poder militar disciplinario en Chile: bandos y decretos ley (1973-74)», Estudios Digital, n.º 44 (2020): 193, https://doi.org/10.31050/re.vi44.30173. 273 Tras su captura, el secretario general del PCCh fue trasladado a dependencias de la Escuela Militar en Santiago, donde permaneció detenido e incomunicado durante 65 días y posteriormente fue reubicado en el campo de concentración de Isla Dawson, ubicada en el archipiélago de Tierra del Fuego, junto a otros ex altos cargos de la UP.876 Pese a las condiciones de su detención, la noticia sobre su prisión tuvo un rápido conocimiento a nivel internacional. En el caso español, la edición de La Vanguardia Española del 29 de septiembre de 1973 recogió esta información, destacando que las fuentes oficiales chilenas no dieron detalles sobre los antecedentes de su captura.877 Por su parte, la edición de Sevilla de ABC hizo referencia a página completa sobre la detención de Corvalán, haciendo una particular semblanza respecto a su figura y el comunismo chileno. Luis Calvo, redactor de la nota, destacó que el líder del PCCh no era el principal objetivo de los militares chilenos, ya que Carlos Altamirano del PSCh era quien generaba mayores preocupaciones y que su detención habría sido por una delación de un rival dentro del campo del socialismo chileno. Además, calificó a Corvalán como una figura propia del comunismo soviético, doctrinario y ortodoxo, y que al ser detenido se le acusó de posesión de armas, dólares y drogas destinadas a financiar actividades subversivas.878 Lo que para los sectores monárquicos de la prensa fue un éxito, para el comunismo español fue un golpe duro, pero que a su vez fue resignificado como un nuevo elemento de solidaridad hacia Chile. Tras conocerse de su detención, las primeras informaciones fueron publicadas de manera escueta en Treball, dado el poco conocimiento de su arresto, señalando el llamado a su liberación junto a la de todos los presos políticos por parte de la dictadura.879 Por su parte, Mundo Obrero destacó que la movilización internacional en su apoyo frenó que se llevase a cabo la revisión de su caso, destacando que el deber esencial era salvar no solo su vida, sino la de todos los revolucionarios chilenos.880 876 Corvalán Lepe, De lo vivido, 185. 877 «Chile: prosiguen las ejecuciones de elementos ultraizquierdistas», La Vanguardia Española, 29 de septiembre de 1973, 42. 878 Luis Calvo, «Detención del Secretario General del Partido Comunista», ABC de Sevilla, 30 de septiembre de 1973, 16. 879 «Llibertat per a Luís Corvalán!», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 2 de octubre de 1973, 2. 880 «Chile en el corazón de España», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 17 de octubre de 1973, 1. 274 Por su parte, La Pirenaica también cubrió la detención del secretario general del PCCh. Las primeras informaciones del medio radiofónico del comunismo español fueron de preocupación, tanto por el desconocimiento inicial sobre su paradero como por la posibilidad cierta de ser asesinado por la represión militar chilena. Ante esta situación, se reiteró la personalización de Corvalán como elemento de solidaridad, indicando sobre el dirigente comunista que «es hoy uno de los representantes más destacados de la resistencia popular chilena. Salvar su vida es ayudar al pueblo chileno en su heroica lucha por el restablecimiento de la democracia en Chile».881 Dolores Ibárruri también dio declaraciones respecto a la detención del secretario general del PCCh, en la misma línea de ampliar la solidaridad con Chile: Amigos, demócratas del mundo y América, hay que detener la mano de los verdugos chilenos. Nosotros, españoles, no olvidamos el gran movimiento de solidaridad internacional que en 1936 ayudó al pueblo español a resistir frente a la agresión fascista. No olvidamos el calor y la ayuda que nos prestaron los demócratas chilenos […] Luis Corvalán, hombre íntegro, el noble camarada que al frente del Partido Comunistas de Chile mantenía, junto a los socialistas y demócratas, la resistencia nacional frente al bandidismo de los generales facciosos, ha sido detenido. Sobre Luis Corvalán, sobre nuestro entrañable camarada y amigo, tan querido por las masas trabajadoras de Chile y de toda América Latina, pesa la amenaza de muerte.882 Junto a la cobertura noticiosa de la prensa comunista, sendas declaraciones fueron escritas para exigir la libertad de Corvalán. El Comité Ejecutivo del PSUC detalló en un documento público de condena que: Los asesinos de Allende, con Pinochet a la cabeza, tienen medio del pueblo chileno, tienen miedo por su heroica lucha que continua en las terribles condiciones del terror fascista. Temían y temen a Corvalán y a los otros dirigentes de la Unidad Popular en libertad, al lado de su pueblo, organizando y dirigiendo el combate antifascista. Pero también temen a Corvalán preso. Por esto se han apresurado a llevarlo ante un consejo de guerra y pretenden condenarlo a muerte y ejecutarlo. SALVAR LA VIDA DE CORVALÁN, IMPONER SU LIBERTAD, se han convertido por esto en el centro de la movilización solidaria que se extiende por 881 «La situación actual en Chile; Consejo de guerra contra Luis Corvalán», Bucarest, 2 de octubre de 1973, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 664, f.2. 882 «Llamamiento de Dolores Ibárruri en favor de Luis Corvalán, secretario general del Partido Comunista de Chile», Bucarest, 1 de octubre de 1973, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 664, f.1. 275 todo el mundo. Solidaridad anti-imperialista (contra el imperialismo yanqui como primer responsable) y antifascista.883 La focalización en la figura de Corvalán fue la forma de otorgar nuevos bríos a la cooperación. El llamado a la libertad y a salvar su vida, dado el consejo de guerra que lo iba a juzgar, dio pie a fomentar estas posturas a nivel interno, por lo que se insistió que: La causa de la libertad de Corvalán, de todos los luchadores antifascistas chilenos, es LA CAUSA DE LA LIBERTAD EN TODO EL MUNDO. CHILE HA DE SER HOY EL CENTRO DE LA MOVILIZACIÓN SOLIDARIA INTERNACIONALISTA. Que la clase obrera de Cataluña, que todo el pueblo de Cataluña, en conjunto con los pueblos de España, ocupen el lugar que les corresponde en este gran combate.884 De esta manera, Corvalán se convirtió en un símbolo de la resistencia chilena y en ejemplo de la situación de la prisión política y la represión dentro del marco del país sudamericano. Cuando fue trasladado a Isla Dawson, los comunistas españoles lo catalogaron como la antesala de su muerte por las condiciones climáticas de este campo de concentración.885 A la par, el caso del secretario general del PCCh tuvo un alcance transversal en los intereses de los sectores democráticos españoles. Tras su detención, el abogado y exministro franquista, Joaquín Ruiz-Giménez, dio su parecer para ser parte de la defensa de Corvalán. En declaraciones recogidas en Radio España Independiente tras una entrevista en Sábado Grafico, el jurista español indicó que: La iniciativa de que me haga cargo de la defensa de Corvalán no salió de mí, aunque es esta una causa humana de las que me provocan una tremenda querencia. Se me hizo la petición por la Federación Sindical Mundial, a través de la CGT francesa y de la Comisión Internacional de Juristas de la Liga de los Derechos del hombre, además de una gestión que se me hizo desde París en nombre de la viuda del presidente Allende.886 883 Partit Socialista Unificat de Catalunya, «¡Libertad para Corvalán! Declaración del C.E. del P.S.U.C.», Barcelona, 5 de octubre de 1973, ABPR, serie Fulls Volants, carpeta Partit Socialista Unificat de Catalunya, FV.1973/3, f.1. 884 Partit Socialista Unificat de Catalunya, «¡Libertad para Corvalán!», f.1. 885 «¡Salvemos del tribunal fascista a CORVALÁN, deportado en la isla Dawson! ¡Alto al terror de la junta Pinochet!», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 12 de diciembre de 1973, 8. 886 «Nota internacional: Una política de terror contra el pueblo», Bucarest, 3 de noviembre de 1973, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 667, ff.3-4. 276 De esta forma, ante Corvalán, Neruda y Allende, el comunismo hispano constituyó el levantamiento de sus figuras como la personalización de la represión golpista, de la conformación de los llamados de la solidaridad y de los elementos compartidos entre ambos países, en pos de las luchas y el peso de las acciones militares en contra de proyectos populares. Pero también fueron expresiones de solidaridad que se desarrollaron a la par de otros mecanismos para poner el problema chileno en el tapete organizativo del PCE y del PSUC, junto a promover en sectores de la sociedad española lo que estaba sucediendo en el país sudamericano. 3.3.2 Solidaridad en nuevos espacios: de las proclamas a las acciones de movilización A la par de los llamados solidarios, los medios comunistas españoles también informaron sobre diversos documentos de los partidos chilenos de izquierda en la clandestinidad. En un primer momento, y en especial por las cercanías políticas e ideológicas, en Treball y Mundo Obrero se editaron fragmentos de la proclamación del PCCh tras el golpe de Estado publicado en el periódico francés L’Humanité. En este escrito, los comunistas chilenos informaron a la opinión pública internacional sobre el carácter fascista de la Junta militar, los avances de la UP y las críticas a la ultraizquierda y al reformismo durante el gobierno. Posteriormente, destacaron a Corvalán como un revolucionario y la importancia de la movilización para permitir su liberación, terminando con un llamado a la lucha de masas contra la dictadura para asegurar una victoria del pueblo.887 A fines de noviembre, Mundo Obrero publicó fragmentos de un documento de la comisión política del PSCh. En ellos, los socialistas chilenos destacaron la unidad existente entre los partidos chilenos de la UP en torno a la resistencia contra la dictadura. Por otro lado, pidieron la solidaridad internacional con el pueblo chileno para ayudar a la 887 «“La terra no para de voltar, ni de nits”. Crida del P.C. de Xile», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 30 de octubre de 1973, 3; «Desde la clandestinidad. Habla el Partido Comunista de Chile», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 1 de noviembre de 1973, 7. 277 libertad de los presos políticos y, especialmente, de Luis Corvalán y los dirigentes detenidos, por el riesgo a ser condenados a muerte por los tribunales militares.888 Los elementos de discursividad solidaria en las publicaciones y documentos comunistas hispanos nos dan a entender la permanencia de los nexos con las organizaciones que formaron la UP y especialmente con el PCCh tras el golpe de Estado. El marco de relaciones que se había desarrollado temporalmente, tanto desde el partidismo como en la solidaridad política, marcaron las direccionalidades de la cooperación tras el 11 de septiembre de 1973. La difusión de la situación chilena además de la obtención, por parte de la militancia comunista y de simpatizantes con la causa democrática, de un conocimiento sobre los hechos ocurridos tras el golpe de Estado y en la formación de un ideario de apoyo al pueblo chileno marcaron este nuevo período. Pero no fueron las únicas formas en que los apoyos se canalizaron, ya que las orgánicas y militancias del PCE y el PSUC también se hicieron presente dentro de diversas escalas, expresiones de movilizaciones y otros repertorios en España. El sentido de la demostración pública caló en la causa chilena y fue promovida desde el PCE. Ya en las primeras intervenciones del Comité Ejecutivo se planteó que «Hoy la tarea apremiante para los comunistas, para todos los demócratas y revolucionarios, es levantar una ola de denuncias y condenas contra el golpe militar fascista, una ola de solidaridad, lo más amplia y potente, con la causa de la Unidad Popular de Chile».889 Pero era importante dar un sentido a la movilización, no solamente por el pueblo chileno como un otro, sino en función de la situación interna. Era la importancia de que «nuestra solidaridad con Chile está en precipitar la quiebra del sistema franquista»890 y en insistir en la idea que «Lo que está sucediendo en Chile es algo que a todos nos concierne directamente. Su combate es el nuestro».891 De la misma forma, era la necesidad de actuar 888 «¡Chile! ¡Solidaridad! El Partido Socialista de Chile fraternalmente unido al Partido Comunista ¡El pueblo unido vencerá!», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 28 de noviembre de 1973, 3, 5. 889 Comité Ejecutivo del Partido Comunista de España, «¡Solidaridad con los obreros y demócratas chilenos! ¡Denunciemos el criminal golpe militar fascista contra la Unidad Popular! Llamamiento del Comité Ejecutivo del Partido Comunista de España», s.l., 13 de septiembre de 1973, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, Partido Comunista de España (PCE), Comitè Executiu, caja 7, f.2. 890 «La actualidad», Bucarest, 19 de septiembre de 1973, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 662, f.2. 891 «La actualidad», f.2. 278 con mayor fuerza en el ámbito público, en salir a la superficie para superar el trabajo de la clandestinidad como mecanismo organizativo y de trabajo político, como lo expresaban las nuevas lecturas desde el Pacto para la Libertad. Por lo mismo, la ayuda con Chile era también una forma de posibilitar la unidad con diversos sectores democráticos en España, entendiendo las dificultades del contexto dictatorial y usando el clima interno de carestía como un potenciador de la movilización.892 Bajo esta situación es que se desarrollaron las primeras acciones públicas en apoyo a Chile. Cabe destacar que algunas de estas protestas fueron organizadas por el PCE y el PSUC, aunque en otros casos la participación de su militancia fue en base a plataformas unitarias. La que se considera como la primera demostración masiva tras el golpe de Estado fue la realizada en Barcelona el 13 de septiembre de 1973. Esta manifestación fue convocada por el PSUC893 y tuvo una participación mayoritariamente juvenil, al ser coordinada por diversas organizaciones de oposición al franquismo, apoyadas por la «mesa de partidos» de la Universitat de Barcelona.894 Se congregaron entre 200 y 300 personas en las esquinas de las calles Balmes y Consell de Cent, las que se desplazaron hasta la Gran Vía con Rambla de Catalunya con pancartas en apoyo a Chile y la UP.895 El cierre de la protesta fue en el frontis del consulado chileno en Barcelona.896 Este hecho que se generó tras dos días del golpe, y que fuese una de las primeras respuestas públicas de condena, demostró la coordinación de la militancia comunista en Barcelona en pos de la causa chilena y dio inicio a una seguidilla de manifestaciones, especialmente en Cataluña. Uno de los siguientes hitos fue el atentado con bombas incendiarias contras las oficinas de la ITT en la Travessera de Gràcia, Barcelona. La autoría de este hecho es incierta, más allá del carácter de solidaridad con la causa chilena. Existen posturas que indican que fue 892 «La actualidad», Bucarest, 15 de septiembre de 1973, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 662, f.1. 893 «Solidaridad y emoción en Barna por Chile», Bucarest, 27d e septiembre de 1973, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 663, f.1. 894 «Actualidades españolas», Bucarest, 24 de septiembre de 1973, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 663, f.1. 895 «Manifestacions a Barcelona», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 18 de septiembre de 1973, 10. 896 «Relación de las manifestaciones habidas en el mundo entero en solidaridad con el pueblo chileno», Libertad. Órgano del comité local de Santa Coloma de Gramenet del PSUC, s.f. [1973], 4. 279 llevado a cabo por las juventudes del PSUC —sin hacer referencia a que ya eran las JCC para la época— pero sin respaldo alguno de fuentes.897 Pero igualmente esta acción directa fue destacada por medios comunistas, señalando tanto que «Els autors van deixar banderes xilenes en signe de solidaritat amb Xile i contra el gran capital norteamericà còmplice i instigador del cop d’estat»898 y que «[G]rupos de jóvenes han salido a la calle con pancartas y banderas chilenas. Certeramente tomaron como blanco de su ira un local de la I.T.T., el trust yanqui que, pasando sobre los cadáveres de obreros, campesinos e intelectuales se dispone a entrar de nuevo en posesión de sus “bienes” en Chile».899 En el mismo tenor, hubo otras acciones directas contra objetivos chilenos. En Madrid, las oficinas de LAN Chile, línea aérea del país sudamericano, fueron atacadas.900 La diplomacia chilena en la capital española informó que: Oficinas de LAN Chile en esta ciudad ubicadas en la Plaza de España han sufrido un atentado con bombas Molotov que fueron arrojadas contra el local, causándose distintos daños de consideración aunque no hay que lamentar desgracias personales. Por no ser hora laborable española ha señalado que la acción contra LAN habría sido llevada a cabo por grupo extremista español de filiación comunista.901 Las protestas y manifestaciones en apoyo a Chile se mantuvieron en días posteriores, especialmente en la zona metropolitana de Barcelona y ayuntamientos aledaños. El 18 de septiembre, coincidente con las fiestas patrias chilenas, hubo una convocatoria realizada por el Comité unitario de Santa Coloma de Gramenet, Badalona y Sant Adrià del Besòs, que juntó a 400 personas en apoyo a Chile con llamados explícitos a la solidaridad y contra la Junta militar. El día 26 de septiembre, en Mataró, también se realizó una concentración de 200 personas en solidaridad con Chile.902 Otras acciones fueron desarrolladas en asambleas de trabajadores. En Manresa, el 14 de septiembre, una reunión de enlaces del sindicato vertical estableció una nota de protesta contra el golpe de Estado 897 García Gutiérrez, «La reacción de España», 18. 898 «Manifestacions a», 10. 899 «Resistencia encarnizada de Unidad Popular y el pueblo hermano de Chile. Movilización mundial contra los golpistas», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 17 de septiembre de 1973, 2. 900 García Gutiérrez, «La reacción de España», 18. 901 Óscar Agüero, «Télex Nº152», Madrid, 15 de septiembre de 1973, AGHMRECh, fondo países: España, Embajada de Chile en España, Aerogramas, cables, caja 64-A, f.1. 902 «Chile en el corazón», 2. 280 y un minuto de silencio en homenaje a Salvador Allende. El 22 del mismo mes, los trabajadores de la fábrica textil Medir de Barcelona también realizaron un acto de silencio en honor a Allende y las víctimas de la represión, además de una hora de paralizaciones.903 A estas también se plegaron los obreros de las fábricas de Siemens y Condiesel, para discutir sobre los hechos en Chile, la UP y el golpe de Estado.904 Todas estas acciones fueron informadas por la prensa comunista catalana y, especialmente, en los casos de plataformas unitarias donde hubo participación de su militancia. Ilustración 2. Manifestación en Barcelona en solidaridad con Chile. Septiembre de 1973 Fuente: ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz. ANC1-116-N-515 Las convocatorias más masivas de Cataluña y España fueron en Barcelona durante la tercera semana de septiembre. El día 20, en la confluencia de la Avinguda del Paral·lel con la Ronda de Sant Pau se congregaron alrededor de 1.500 personas, según la 903 «Solidaritat amb Xile», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 2 de octubre de 1973, 2. 904 «Con el pueblo de Chile», Endavant. Òrgan del cte. del Camp de l’arpa del P.S.U. de Catalunya, s.f. [1973], 3. 281 información entregada por Treball.905 Una particularidad de esta protesta fue que «Los manifestantes ondeaban banderas chilenas y rojas y repartieron miles de octavillas. La mayoría de ellas llevaban las siglas de CCOO y del PSUC»,906 evidenciando la presencia de la militancia comunista en estas concentraciones de apoyo a Chile y su compromiso unitario y democrático. Posteriormente, el día 25, otra concentración de 1.000 asistentes se reunió en las inmediaciones de consulado chileno en la ciudad condal, con la lectura de un documento de condena al golpe de Estado y en solidaridad con el pueblo chileno.907 Este documento dirigido al cónsul chileno en Barcelona expresó, en un carácter transversal y unitario, que: Els sotasignants, ciutadans de Barcelona i pertanyents a diferents capes i estaments socials, volem fer arribar al poble de Xile la nostra profunda indignació per la forma brutal com la Junta Militar, traint la Constitució que havia jurat respectar, ha utilitzat la força de les armes per intentar deturar un procés històric que a Xile s'anava concretant amb les reformes iniciades pel govern d'Unitat Popular. Al mateix temps expressem la nostra solidaritat amb el poble xilè en aquest moments de lluita contra la imposició d'una dictadura militar d'estil feixista, i fem vots perquè la voluntat popular, expressada repetidament en les votacions i manifestacions de masses al carrer, acabi imposant-se enfront de la minoria reaccionària. Finalment dediquem un record emocionat a la persona del president Salvador Allende el qual amb la seva actuació digna i conseqüent fins a la fi, dona, apart d'un exemple d'integritat política i humana, un motiu més per esperar que la raó acabarà triomfant sobre la injustícia. "Se siente, se siente, Allende está presente".908 Otro mecanismo utilizado fue la recolección de firmas en condena al golpe de Estado, como el desarrollado por los cargos sindicales del metal de Cornellá de Llobregat ligados a CCOO, en las cercanías de Barcelona, que solicitaron adhesión a una carta destinada al cónsul chileno en la capital catalana.909 Este documento, apoyado por diversos sectores 905 «Solidaritat amb», 2. 906 «La actualidad», Bucarest, 21 de septiembre de 1983, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 663, f.1. 907 «Relación de las manifestaciones», 4. 908 «Al Consul xilè a Barcelona», Jove Guardia. Òrgan Central de la Joventut Comunista de Catalunya, agosto-septiembre de 1973, 9. 909 «La actualidad», Bucarest, 17 de octubre de 1973, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 665, f.5. 282 de trabajadores catalanes, enfatizó el rechazo al quiebre democrático, la solidaridad con el pueblo de Chile, el reconocimiento a Salvador Allende y los apoyos hacia: [L]a Central Única de Trabajadores de Chile y saludamos en ella al compañero Luis Figueroa, Presidente de la misma. Exigimos de la junta militar la inmediata puesta en libertad de los dirigentes de la Unidad Popular compañeros LUIS CORVALÁN, CLODOMIRO ALMEYDA, ORLANDO LETELIER, y todos aquellos que se hallan perseguidos, detenidos y procesados.910 Estas diversas expresiones encauzaron la movilización solidaria con Chile. En muchos casos, visibilizaron las posturas del comunismo hispano y de los sectores democráticos ante el golpe chileno, valorando a la Unidad Popular como referente y como el peso de las armas se impuso ante el proyecto socialista en democracia. Aunque también hubo espacios para denunciar las restricciones internas por parte del gobierno de Carrero Blanco contra algunas actividades de discusión política, como la ocurrida contra la convocatoria a una mesa redonda sobre el país sudamericano organizada por el Club de Amigos de la UNESCO en Madrid, catalogada por los comunistas como la demostración de la postura del franquismo contra las manifestaciones de solidaridad con la nación andina.911 La última gran expresión de movilización contra la dictadura desarrollada en 1973 fue en Madrid, en los primeros días de diciembre. El gobierno de la Junta militar, en pos de dar una explicación internacional sobre el golpe de Estado y de justificar su acción como respuesta a los tres años de la Unidad Popular, mandató a una delegación de juristas para realizar una gira por Europa. Esta comitiva, liderada por Sergio Diez, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad Católica de Chile y exsenador del PN, incluyó a diversos académicos que eran parte de la Comisión de Reforma Constitucional impulsada por la Junta, al que se sumó José María Eyzaguirre, ministro de la Corte Suprema de Chile, que estuvo a cargo de explicar la situación del Poder Judicial ante sus pares europeos.912 910 «A los trabajadores, a la opinión pública nacional e internacional», Cataluña, octubre de 1973, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, Moviment obrer. Activitat sindical al sector del Metall, caja 12, f.1. 911 «La actualidad», Bucarest, 8 de octubre de 1973, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 664, f.1. 912 Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Chile, «Memoria del Ministerio», 69-70. 283 El inicio del periplo europeo de los juristas fue Madrid, elegida como único destino de sus actividades en suelo español entre el 2 y 7 de diciembre. La planificación era desarrollar reuniones con miembros del Tribunal Supremo de Justicia, el Colegio de Abogados, las Cortes, el Ministerio de Justicia y un encuentro en la facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, entre otras instituciones.913 Esta noticia fue recibida con rechazo dentro del mundo comunista español. La crítica a la presencia de los abogados se basó en ser considerada como un lavado de imagen internacional. Esta idea la justificaron con la anterior presencia en España de Pablo Rodríguez Grez, uno de los líderes de Patria y Libertad, en cuya visita destacó la idea de que la acción militar fue la salvación ante el supuesto caos marxista existente en Chile durante la UP.914 El 4 de diciembre, la comitiva se presentó en las dependencias de la Universidad Complutense de Madrid para exponer los documentos y justificaciones de la Junta. La recepción por parte de sectores del estudiantado y del cuerpo docente fue contraria, lo que derivó en la salida anticipada de los delegados chilenos, sin terminar su alocución. Esta protesta fue replicada por los medios comunistas, como una forma de demostración de la solidaridad con Chile y de la oposición de los sectores democráticos españoles a la dictadura chilena. Mundo Obrero destacó que: El pasado día 4, siete supuestos Juristas chilenos, enviados por la Junta de Pinochet para “estudiar” el sistema fascista de Franco, fueron expulsados por estudiantes y profesores de la Facultad de Derecho (de la Complutense), a los gritos de: ¡UNIDAD POPULAR! ¡FUERA LOS FASCISTAS! ¡ALLENDE ESTÁ PRESENTE! y otros de solidaridad con el pueblo de Chile. En el vestíbulo y anexos de la Facultad habían sido fijadas fotografías de Allende, con crespones negros, y pancartas de acusación a la Junta fascista. Los emisarios de Pinochet y las autoridades “académicas” franquistas que les acompañaban tuvieron que salir de la Facultad protegidos por los “grises”. Los estudiantes se manifestaron seguidamente y hubo refriegas con la fuerza represiva.915 913 Juan José Fernández, «Cable RIE Nº152, EMBACHILE, MADRID», Madrid, 23 de noviembre de 1973, AGHMRECh, fondo países: España, Embajada de Chile en España, Aerogramas, cables, caja 64-A, f.1. 914 Gonzalo Calvo, «En nota internacional: El nuevo cuartelazo en Grecia y una de las últimas fechorías de los golpistas en Chile. Escribe Gonzalo Calvo», Bucarest, 26 de noviembre de 1976, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 669, f.4. 915 «Los “Juristas” de Pinochet arrojados de la Facultad de Derecho de Madrid», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 12 de diciembre de 1973, 1. 284 La visión del órgano de prensa principal del comunismo español, publicada en la portada de la edición del 12 de diciembre, destacó la acción directa contra los representantes de la dictadura, considerándolos enemigos de la causa solidaria con Chile junto a equipararlos con el franquismo. El simbolismo de la expulsión fue valorado en Radio España Independiente, que indicó sobre estos hechos que «La repulsa vigorosamente expresada ayer por estudiantes y profesores de la Universidad de Madrid al grupo de juristas chilenos que se personaron en nuestro primer centro docente a cantar las “excelencias” del régimen del general Pinochet representa, a la vez un acto de dignidad y un acto de solidaridad con el pueblo de Chile».916 Esta última expresión de solidaridad desarrollada durante 1973 y rescatada por los medios comunistas cerró gran parte de las movilizaciones en apoyo con la causa chilena tras el golpe de Estado. Podemos considerar que el período entre septiembre y diciembre fue uno de los más álgidos en torno a las diversas formas de cooperación sobre Chile, tanto a nivel político activo, en declaraciones como en el análisis de la Unidad Popular y la vía democrática al socialismo. En este sentido, el comunismo español configuró mecanismos internos que dieron a entender que la causa chilena era parte de sus dinámicas de acción, desarrolladas a la par con otras movilizaciones e intereses propios, como el proceso 1.001 contra los dirigentes de CCOO. Pero es necesario destacar que desde el PCE y el PSUC, la solidaridad con el país del Cono Sur no se restringió a sus fronteras nacionales, sino que paulatinamente fueron insertándose en las redes transnacionales que se comenzaron a generar en Europa, tanto en el ámbito occidental como socialista. La dinámica de la emigración política y económica hispana posibilitó esta lógica de apoyo, que se fue configurando en paralelo al trabajo cooperativo interno con Chile. 916 «Alternando tres temas internacionales: Chile, Perú, Grecia», Bucarest, 5 de diciembre de 1973, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 670, f.1. 285 3.4. Solidaridad fuera de las fronteras españolas: redes de solidaridad y acciones del comunismo español 3.4.1 El origen de las redes de solidaridad transnacional con Chile El hito político del 11 de septiembre de 1973 generó un impacto general en la opinión pública a nivel global. Las aristas fueron diversas, desde el fin de un gobierno electo democráticamente, el fracaso de la vía chilena al socialismo, la presencia del exilio como expresión de la de opresión o el inicio de los horrores de la represión por parte de la dictadura cívico-militar. La mixtura de abordajes ante la situación chilena marcó también las múltiples posturas de los movimientos de solidaridad, pero especialmente en el caso europeo, hubo un piso común de participantes y nexos que muchas veces superaron las barreras de la Guerra Fría, que posibilitó la permanencia de la situación chilena y potenció las relaciones entre las izquierdas y los sectores moderados. Esto fue evidenciado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, que al informar sobre esta situación para 1974 concluyó que: La cuestión de Chile es un tema periodístico popular en toda Europa y es bastante cierto decir que ha reemplazado a Vietnam como un medio conveniente para enfocar el sentimiento antiestadounidense. Ofrece un terreno común para que comunistas, socialistas, cristianos moderados y de izquierda y liberales se reúnan en un tema, cuando pueden estar de acuerdo en un poco más.917 La existencia de movimientos de solidaridad basado en las militancias políticas en Europa no fue la única expresión. La conformación de una sociedad civil movilizada a nivel de grupos confesionales, asociaciones ciudadanas, federaciones sindicales, en complemento a los partidos políticos, fue parte de esta estructuración. Así, en el este europeo, los ejes estuvieron en los márgenes del poder estatal de solidaridad, mientras que en el oeste, los focos estuvieron en el mundo civil y partidos de izquierdas, estableciendo críticas a sus propias instituciones gobernantes.918 En paralelo, a escala mundial, se comenzó a generar 917 CIA, «Importance of the Chilean Solidarity Movement in Europe», Washington D.C., 13 de diciembre de 1974, Freedom of Information Act Electronic Reading Room (FOIA), Washington D.C., Estados Unidos, fondo General CIA Records, f.1, https://www.cia.gov/readingroom/docs/CIA- RDP79R01099A002000080001-7.pdf. 918 Caroline Moine, «“Votre combat est le nôtre”. Les mouvements de solidarité internationale avec le Chili dans l’Europe de la Guerre froide», Monde(s) 2, n.º 8 (2015): 90, https://doi.org/10.3917/mond1.152.0083. 286 un nuevo tipo de activismo solidario a partir de los hechos de Chile, basado en la defensa de los derechos humanos, lo que potenció la amplitud de la movilización, pero también mostró las fracturas entre estas posturas, dadas las diferencias estratégicas y las prioridades diversas entre quienes organizaban estas acciones.919 Independiente de estas tensiones ante cómo entender la solidaridad, no podemos desconocer que tras la instauración de la dictadura encabezada por Augusto Pinochet, estas redes se generaron en una respuesta casi inmediata como condena, siendo Europa uno de los principales escenarios.920 El activismo transnacional de solidaridad, en su diversidad, logró unir distintas posturas e ideologías, especialmente desde las visiones antimperialistas que hizo que sus integrantes acuñaran con cercanía las posturas marxistas que responsabilizaron a EE.UU. del fin de la UP.921 El primer evento de solidaridad con Chile fue realizado en Helsinki los días 29 y 30 de septiembre de 1973, bajo el nombre de Conferencia Internacional de Solidaridad con Chile. Uno de los principales motivos de optar por la capital finlandesa fue en que ella se encontraba la sede central del Consejo Mundial de la Paz, organización de influencia soviética,922 que tuvo un papel destacado en la organización de actividades de cooperación y coordinación con la causa chilena. Este encuentro, auspiciado por el ministro de educación de Finlandia y dirigente del Partido Socialdemócrata del país, Ulf 919 Jan Eckel, «The Rebirth of Politics from the Spirit of Morality: Explaining the Human Right Revolution of the 1970s», en The Breakthrough. Human Rights in the 1970s, ed. por Jan Eckel y Samuel Moyn (Filadelfia: University of Pennsylvania Press, 2014) 236, 238, https://doi.org/10.9783/9780812208719.226. 920 Harmer, «The View from Havana», 111; Rojas Mira y Santoni, «Geografía política», 129-132; Power, «The U.S. Movement», 52-54. Harmer destaca a Cuba como un foco central en el inicio de la coordinación de las organizaciones chilenas en el exilio en América Latina, mediante la creación del Comité Chileno de Solidaridad de Resistencia Antifascista en La Habana, fundado el 8 de octubre de 1973 por Beatriz Allende, hija del expresidente de Chile. Posteriormente, se creó el Comité Chileno, uno de los principales pilares de solidaridad junto a sus pares existentes en Europa. Rojas Mira y Santoni hacen referencia a las movilizaciones de apoyo en México, con la creación en 1974 de la Casa de Chile, bajo el apoyo del gobierno del PRI liderado por Luis Echeverría, con un papel hegemónico de los militantes del PRCh exiliados en ese país; la recepción inicial en Argentina de algunos emigrados chilenos previo al fortalecimiento de los movimientos anticomunistas como la Triple A y la instauración de la dictadura argentina en 1976; y el papel de Venezuela en la recepción de exiliados dados los nexos de sus dos principales partidos, el Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI) y la Acción Democrática (AD) con la Democracia Cristiana y la Internacional Socialista respectivamente. Margaret Power analiza las acciones de solidaridad en Estados Unidos, tanto a nivel de movilizaciones, pero especialmente a nivel parlamentario, con denuncias tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, que derivó en la Comisión Church de investigación sobre el papel del gobierno de Richard Nixon en la desestabilización de la Unidad Popular. 921 Kelly, «The 1973 Chilean coup», 178. 922 Christiaens, «Europeans Reconfigurations», 421. 287 Sundqvist,923 tuvo un carácter primordial, no solamente por ser el primer hito de este tipo tras el golpe de Estado, sino en la confluencia masiva de distintas sensibilidades políticas. Se estima que participaron 200 delegados, representativos de 17 organizaciones internacionales y 57 países.924 Entre los presentes en este encuentro hubo dirigentes de la UP en el exilio y familiares del expresidente chileno, como su hija Isabel, el representante chileno ante la Internacional Socialista, Carlos Parra, diplomáticos del derrocado gobierno socialista925 junto a personalidades como Hortensia Bussi, viuda de Allende, Volodia Teitelboim y Sergio Insunza del PCCh, Jorge Arrate del PSCh, José Miguel Insulza del MAPU, entre otros.926 Por parte de los invitados internacionales hubo delegados de diversos partidos comunistas, movimientos de liberación nacional, gobiernos, representantes de ONG como Amnistía Internacional y organizaciones católicas, gran parte de ellos provenientes de Europa occidental.927 El encuentro de Helsinki en septiembre de 1973 tuvo importantes consecuencias además de su inmediatez y peso simbólico tras el golpe de Estado, en especial en sus conclusiones. Sobre los acuerdos, se generó una lista de 21 recomendaciones para desarrollar una amplia movilización internacional de apoyo, centradas en la creación de comités nacionales de apoyo, campañas de denuncia contra la dictadura y los crímenes desarrollados contra el pueblo chileno, la organización de campañas para aislar al régimen, el desarrollo de protestas y la búsqueda de sanciones económicas, políticas y morales contra el gobierno de la Junta, además del boicot contra representantes chilenos, la promoción de los dirigentes de la UP en actividades internacionales y el desarrollo de actividades a favor de la resistencia, entre otras medidas.928 Así es como declararon en su llamado final que «La humanidad exige: ¡Basta, al derramamiento de sangre! ¡Basta, a los asesinatos y a las detenciones! ¡Que se abran las prisiones! ¡Que cesen las torturas y 923 Elizabeth Orrego y Gonzalo Zúñiga, La solidaridad internacional con Chile: Una aproximación a la Comisión Internacional Investigadora de los crímenes de la Junta Militar en Chile (Santiago de Chile: CIDOC-Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, 2011), 4, https://cedocmuseodelamemoria.cl/la- solidaridad-internacional-con-chile-una-aproximacion-a-la-comision-internacional-investigadora-de-los- crimenes-de-la-junta-militar-en-chile/. 924 Camacho Padilla, «Solidaridad y diplomacia», 473. 925 Heinonen, «Finland», 266. 926 Orrego y Zúñiga, La solidaridad internacional, 4. 927 Christiaens, «Europeans Reconfigurations», 9. 928 Perry Fauré, Exilio y renovación, 124. 288 se clausuren los campos de concentración! ¡Respeto por la dignidad del hombre, por las ideas y los valores culturales! ¡LIBERTAD PARA EL PUEBLO DE CHILE!».929 La reunión de Helsinki dio el inicio a una nueva dinámica de redes trasnacionales en el marco europeo como mundial, superando los límites ideológicos entre bloques y tendiendo puentes que posibilitaron una confluencia más amplia hacia la situación chilena. Este escenario, en el campo europeo, permitió el acercamiento de las diversas almas de las izquierdas, encarnadas en el mundo socialista y socialdemócrata por una parte, a la vez del comunismo occidental representado especialmente en Italia, Francia y España con los socialismos reales del bloque oriental. En palabras de Alessandro Santoni, esta conferencia posibilitó: [Q]ue Chile se transformara en la única gran causa política compartida por los dos principales filones de la izquierda europea en la posguerra, produciendo, por lo menos entre 1973 y el giro al escenario internacional producido en los años del mandato de Jimmy Carter, una parcial ruptura de lealtad de la socialdemocracia y de muchos gobiernos europeos hacia EE.UU. Si bien en cierta medida la situación remitía a un proceso más general de progresiva emancipación económica y política de la Europa comunitaria respecto a Washington […] también tenía relación con una tendencia general de muchos partidos socialistas y socialdemócratas a vivir una suerte de vuelta hacia la izquierda.930 En el campo estrictamente socialista, también hubo acciones destinadas a coordinar la solidaridad con Chile. Entre los días 25 y 31 octubre de 1973 se reunió en el palacio de congresos del Kremlin en Moscú, el Congreso Mundial de las Fuerzas de Paz, con una asistencia de más de 3.000 delegados que representaron a 1.100 organizaciones de 143 países, además de 117 organizaciones internacionales.931 Este encuentro, destinado a la discusión sobre la paz, la seguridad, el antimperialismo y la cooperación entre los pueblos, tuvo una nueva importancia al ser el primer evento en la órbita soviética que trató abiertamente la situación chilena, especialmente enfocado la izquierda comunista.932 929 «Xile. Martiritzat ens crida», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 16 de octubre de 1973, 4. 930 Santoni, «El Partido Comunista Italiano», 536. 931 «El Congreso Mundial de Fuerzas de la Paz: documentos», Bucarest, 1 de noviembre de 1973, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 667, f.1. 932 Michelle D. Paranzino, «From détente to Revolution: Soviet Solidarity with Chile after Allende, 1973- 79», The International History Review 44, n.º 1 (2022): 162, https://doi.org/10.1080/07075332.2021.1893788. 289 Esta preocupación se ejemplificó en la invitación y asistencia de Hortensia Bussi, quien fue central en este foro, haciendo un llamado abierto a los delegados presentes a plegarse a la solidaridad con Chile tras el golpe militar.933 Esto también llevó a algunas tensiones internas, especialmente por la presencia de activistas occidentales que quisieron utilizar los sucesos de Chile para denunciar las violaciones a los derechos humanos en el bloque oriental contra la disidencia.934 Pese a estas disputas, demostrativas de las tensiones respecto a cómo entender la solidaridad desde las organizaciones pro derechos humanos y quienes la planteaban desde un orden partidista, el Congreso mantuvo su postura de apoyo a Chile. Al cierre de sus sesiones, concordaron que «Las Fuerzas de Paz han sido invitadas a prestar el más extenso apoyo a la lucha del pueblo chileno y crear en todos los países comités nacionales de solidaridad, hacer campaña por la libertad de los patriotas. Es necesario iniciar inmediatamente la organización de un Tribunal Internacional que juzgue los crímenes de la Junta».935 Este llamado tuvo un eco efectivo en la coordinación de la solidaridad mundial con Chile, ya que se considera que esta actividad sentó las raíces de la creación de la Comisión Internacional Investigadora de los Crímenes de la Junta Militar, que posibilitó un nuevo escenario de cooperación internacional en la campaña contra la dictadura chilena.936 Quienes organizaron esta comisión fueron los encargados de la Conferencia de Helsinki de 1973, encabezados por Ulf Sundqvist y formada por políticos socialdemócratas finlandeses y suecos, además de personalidades de la República Democrática Alemana, Venezuela, la Unión Soviética, Argentina y Noruega.937 933 Gustavo Martin Montenegro, «La campaña de solidaridad con Chile en Australia. 1973 – 1990. Memoria histórica sobre el movimiento de solidaridad australiano con Chile durante la dictadura militar» (Disertación de Máster, University of New South Wales, 1994), 29, http://www.memoriachilena.gob.cl/602/articles-122388_recurso_2.pdf. 934 Kim Christiaens, «Europe at the crossroads of three worlds: alternative histories and connections of European solidarity with the Third World, 1950s–80s», European Review of History: Revue européenne d'histoire 24, n.º 6 (2017): 947, https://doi.org/10.1080/13507486.2017.1345867. 935 «El Congreso Mundial: documentos», ff. 6-7. 936 Christiaens, «European Reconfigurations», 422. 937 Orrego y Zúñiga, La solidaridad internacional, 4-6. 290 De este modo, los espacios de solidaridad transnacional se mantuvieron en el contexto europeo y aprovecharon la simpatía generalizada de las izquierdas ante la situación del Tercer Mundo. Ejemplo de esto fue el Segundo Tribunal Russell, formado en 1971, para condenar las violaciones de derechos humanos en la dictadura brasileña, que tras el golpe de Estado en Chile cambió su foco al país andino, basado en el liderazgo del político socialista italiano Lelio Basso e inspirado en el Primer Tribunal Russell, creado por Bertrand Russell y Jean-Paul Sartre, en torno al rol de Estados Unidos en Vietnam.938 También destacó la Conferencia Paneuropea de Solidaridad con Chile de julio de 1974, llevada a cabo en París y organizada por las asociaciones solidarias de Italia (Assocciazione Italia-Cile) y Francia (Collectif National Solidarité-Chili), cuyos objetivos estuvieron influidos por la Conferencia de Helsinki, ya que sus ejes fueron la denuncia de la represión efectuada por la dictadura de Pinochet.939 Además, por la presencia del PCF como parte de la organización de esta Conferencia, se buscó generar la idea de un frente antifascista940 en confluencia de los movimientos socialistas y comunistas, aunque esta postura se agotó al corto tiempo, especialmente por el alejamiento del socialismo y la socialdemocracia europea respecto al comunismo.941 Por su parte, el mundo comunista europeo occidental también desarrolló actividades de solidaridad. En el marco de las juventudes, el 22 de septiembre de 1973 hubo una reunión de la Federación Mundial de Juventudes Democráticas (FMJD) y la Unión Internacional de Estudiantes (UIE) en París. Las delegaciones de 15 países de Europa occidental y de siete Estados del bloque oriental concluyeron llevar a cabo una serie de movilizaciones en favor de Chile, mediante campañas, protestas, ayuda económica a la resistencia y solicitar el establecimiento de comités de solidaridad.942 Posteriormente, los partidos comunistas de Europa occidental también usaron sus reuniones para manifestar su solidaridad con el país andino tras el golpe de Estado. Antes del encuentro de Helsinki, se realizó en Estocolmo una reunión consultiva y preparatoria para Conferencia de los Partidos Comunistas de los países capitalistas de Europa. En este encuentro, llevado a 938 Christiaens, Rodríguez García y Godderis, «A Global Perspective», 28. 939 Santoni, «El Partido Comunista Italiano», 537. 940 Christiaens, «Europe at the crossroads», 946. 941 Santoni, «El Partido Comunista Italiano», 539. 942 Christiaens, «European Reconfigurations», 421. 291 cabo los días 27 y 28 de septiembre, se estableció una resolución en apoyo, en la que se remarcó que: Los representantes de los Partidos Comunistas de Europa capitalista saludan a los comunistas, los socialistas, los radicales, los católicos, todos los demócratas chilenos que juntos se alzan contra la tentativa de imponer a Chile un régimen fascista, por la recuperación de los derechos soberanos de su propio pueblo, la defensa de sus conquistas.943 Además de este saludo a las fuerzas integrantes de la UP en la resistencia, otro de los elementos fue el desarrollo de políticas y acciones de solidaridad con Chile como parte de una postura común y en oposición a las fuerzas reaccionarias, estableciendo que: Aseguran al Partido Comunista hermano de Chile, a las otras organizaciones democráticas y a todo el pueblo chileno el compromiso de sus partidos a dar la mayor amplitud a esta solidaridad en sus respectivos países y de luchar por el aislamiento internacional de la Junta fascista. Se declaran dispuestos a apoyar toda iniciativa unitaria susceptible de ampliar esta acción solidaria, tanto, a nivel nacional como internacional.944 En la práctica, los partidos comunistas de los países capitalistas, en su declaración, deslizaron elementos que después fueron parte de los acuerdos de Helsinki, en especial sobre plegarse a las movilizaciones en todos los territorios en solidaridad con Chile, así como establecer algunos mecanismos de acción como el aislamiento internacional de la dictadura chilena. Sobre todo, el marco unitario de este llamado también fue parte de la transversalidad existente en el seno del comunismo europeo, al comprender que los repertorios de apoyo con Chile no estaban enfocados en las posturas de relaciones internacionalistas exclusivas con el PCCh, sino a todas las fuerzas democráticas en su lucha contra la Junta militar. Una nueva actividad se desarrolló entre el 26 y el 28 de enero 1974, en la Conferencia de los Partidos Comunistas y Obreros de los países capitalistas realizada en Bruselas. Chile, junto a Vietnam, tuvo una centralidad en la discusión respecto a la situación mundial. Por lo mismo, los partidos que estuvieron en este encuentro destacaron en un documento que: 943 «Junto al pueblo chileno», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 17 de octubre de 1973, 7. 944 «Junto al pueblo», 7. 292 [Los partidos comunistas] llaman a los trabajadores, los demócratas, los antifascistas, a hacer cuanto sea preciso para salvar a Luis Corvalán, secretario general del P.C. de Chile, y a todos los militantes comunistas, socialistas y otros demócratas cuya vida está amenazada por la Junta… Intensificar y unir los esfuerzos, reforzar más aún el gran movimiento de fuerzas populares y democráticas en nuestros países con el fin de aislar a la junta fascista y sus cómplices y detener la brutal represión.945 Otras acciones se mantuvieron con el tiempo. Las más relevantes fueron las Conferencias Mundiales de Solidaridad con Chile que se desarrollaron a partir de 1973, lideradas por el Consejo Mundial de la Paz y Chile Democrático, una de las principales organizaciones coordinadoras de la solidaridad por parte de exiliados y con sede central en Roma, gracias a los apoyos económicos de los partidos de izquierdas y sindicatos italianos.946 Estas actividades estuvieron localizadas geográficamente en el sur europeo con una historia propia de nexos con dictaduras de derechas: Portugal, Grecia y Madrid. Así, respectivamente, en 1974 se realizó la primera de estas reuniones en Lisboa, seguida por una nueva reunión en 1975 en Atenas.947 El último de estos eventos fue realizado en Madrid, en 1978.948 De esta manera se fueron tejiendo las redes de solidaridad con Chile en el marco europeo, dentro de las fronteras nacionales con un carácter transnacional, junto a participantes interesados en la situación chilena que configuraron este escenario de cooperación tras el golpe de Estado de 1973. Fue Italia quien tuvo la centralidad de coordinación,949 tanto por la presencia en Roma de Chile Democrático, la Assocciazione Italia-Cile y por ser el primer espacio en que los dirigentes en el exilio de la Unidad Popular hicieron sus 945 «De las resoluciones de la Conferencia de Bruselas: Chile», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 13 de febrero de 1974, 7. 946 Santoni, «Comunistas y socialistas», 115. 947 Christiaens, «European Reconfigurations», 429. 948 Pedro Salvador Marchant Veloz, «La Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile (Madrid, 1978). Relaciones solidarias entre España y Chile en clave nacional y transnacional», Segle XX: Revista Catalana d’història 1, n.º 15 (2022): 128–149, https://revistes.ub.edu/index.php/segleXX/article/view/41862. 949 Olga Ulianova, «La nueva inserción internacional del comunismo chileno tras el golpe militar», en Chile y la Guerra Fría Global, ed. por Tanya Harmer y Alfredo Riquelme Segovia (Santiago de Chile: RIL Editores, 2014), 296, https://elibro-net.sire.ub.edu/es/ereader/craiub/67341. Respecto a las capitalidades de la solidaridad con Chile, el PCCh estableció en Moscú la figura del Coordinador Exterior. Si bien su sede central estuvo en la capital de la Unión Soviética, destacó otras ciudades como fundamentales en la coordinación de la solidaridad. Estas fueron La Habana; Roma, por ser el centro de Chile Democrático y de la Unidad Popular en el exilio; París como centro diplomático y político; Berlín como difusión radiofónica y de análisis político; y Praga, por la presencia de organismos internacionales ligados a la órbita soviética. 293 apariciones públicas,950 demostrando el carácter de la cooperación y foco chileno en una configuración novedosa y amplia de la solidaridad, desde múltiples organizaciones y aristas.951 Y en este contexto, el comunismo español no solamente se insertó en sus acciones a nivel nacional, sino que se integró a estas redes mediante una participación activa en alguna de estas actividades desarrolladas. 3.4.2 El comunismo español en las redes de solidaridad: dinámicas de participación activa en Europa El exilio y la emigración fueron elementos presentes en parte de la militancia comunista española durante el franquismo. La permanencia por fines políticos, y muchas veces económicos, en otros países europeos implicó dinámicas propias del interés sobre lo nacional entremezclado con las necesidades organizativas y materiales de la vida en el exterior. Esta dualidad se reflejó incluso en la dirigencia, que se dividía entre el secretariado general de Carrillo en Francia y la figura de Dolores Ibárruri en Moscú, a veces distante de la militancia interna que resintió la falta de sintonía de las decisiones cupulares. Pese a estas tensiones, la argumentación partidista fue que estas dificultades eran responsabilidad de la represión de la dictadura más que de la misma organización.952 Independiente de estos roces, esta particularidad contextual sobre las redes exteriores del exilio y la emigración comunista española permitió que, en Europa, la causa democrática hispana estuviese presente en los nexos con los apoyos políticos de las izquierdas de los países de acogida. Y justamente, la existencia de estas relaciones se conjugó con la solidaridad tras el golpe de Estado chileno, integrándose dentro de los repertorios de acción por las militancias del PCE y el PSUC fuera de España. Su presencia en protestas y mítines en contra del golpe de Estado del 11 de septiembre y la participación en foros internacionales, junto a otras actividades, configuró en la práctica la dimensión transnacional de la cooperación con Chile, de la que el comunismo español fue parte. 950 Quirico y Lomellini, «Italy: The ‘Chilean Lesson’», 247. 951 Eckel, «Allende’s Shadow», 75-79. 952 Wenceslao Roces, «El Partido y la revolución. A la luz del 8º Congreso del P.C. de España», Nuestra Bandera. Revista teórica y política del Partido Comunista de España, cuarto trimestre de 1973, 72-73. 294 Estas dinámicas se evidenciaron de forma inmediata tras el quiebre democrático chileno. Un caso que lo ejemplifica fue en Países Bajos. La militancia del PCE fue parte de las primeras manifestaciones organizadas por las fuerzas políticas neerlandesas en condena contra la Junta. En su preparación, los comunistas junto a miembros del PSOE, CCOO, UGT y HOAC, realizaron un llamado conjunto a la emigración española para sumarse a estas acciones y a otras demostraciones de solidaridad con el pueblo de Chile.953 En parte de esta declaración, señalaron que: Las organizaciones obreras españolas en Holanda, abajo firmantes, profundamente afectadas por la barbarie cometida contra el pueblo chileno y su gobierno democrático, protestan enérgicamente contra el golpe de estado de la junta militar que, como instrumento de las fuerzas capitalistas y reaccionarias, ha puesto fin, de forma sangrienta, a la revolución marxista que se intentaba efectuar en Chile por vía pacífica y democrática. La sangre derramada del Presidente Salvador Allende y la del pueblo chileno es nuestra sangre, no sólo por los lazos históricos que nos unen, sino también porque su lucha es la misma que la que el pueblo español sostiene hace más de treinta años. Víctimas nosotros también de la dictadura militar, fascista y neo-capitalista, nos declaramos firmemente solidarios con la lucha del pueblo obrero chileno y condenamos una vez más con toda nuestra contundencia la intervención militar al servicio del capitalismo.954 La presencia del exilio español solicitada en este documento se amplió a otras movilizaciones realizadas en favor de la democracia chilena en diversas ciudades de los Países Bajos como Den Bosch, Nijmegen y Utrecht, que reunieron en total a unas 18.000 personas. Los manifestantes hispanos dedicaron en estos espacios a gritar consignas en castellano, para demostrar sus cercanías culturales con el caso chileno y también como forma de llamar la atención dentro del resto de los participantes.955 Dado que las oleadas de solidaridad hacia Chile se replicaron por diversas ciudades europeas, en aquellas donde había militancia del PCE y del PSUC, su presencia fue habitual. Así sucedió en Zúrich, Suiza, con la manifestación realizada el 14 de septiembre de 1973 en la Helvetiaplatz, que congregó a 2.500 personas. Tanto el PCE como el UJCE 953 «¡Se siente, se siente! ¡Allende está presente!», Mundo Obrero, suplemento emigración, 3 de octubre de 1973, 2. 954 «Holanda. Manifestaciones contra la junta en Chile», Información Española, 16 de octubre de 1973, 27. 955 «Holanda. Manifestaciones», 27. 295 en el país helvético se sumaron a la convocatoria de las organizaciones políticas suizas que realizaron esta actividad.956 Similar situación se replicó en Italia, donde la UJCE se plegó a un encuentro realizado en Turín, que congregó a 150.000 personas en la plaza San Carlos, coordinada por las juventudes progresistas europeas y con presencia destacada de Luis Badilla, dirigente de la Izquierda Cristiana chilena.957 Los medios comunistas difundieron estas acciones de solidaridad por parte de su militancia y otros emigrados. Mundo Obrero recogió las informaciones de un mitin realizado el 20 de septiembre en París, organizado por el Amical des Anciens Volontaires Français en Espagne, donde se congregaron españoles residentes en la capital francesa a dar su apoyo a la UP y en que un represente hispano dedicó palabras a las tres figuras claves para el comunismo español: Allende, Neruda y Corvalán, como ejemplos del sacrificio tanto por Chile como por todos los pueblos del mundo.958 Por su parte, Información Española, medio con funcionamiento en Bruselas y de nexos con el PCE, abordó este encuentro como parte de una acción concertada de la emigración española en Francia, destacando la masividad y presencia de emigrados provenientes de diversos puntos del país galo. En este sentido, esta revista destacó que: Y de que recibiremos más golpes, y los encajaremos, son la prueba [d]el acto de la Mutualité, los miles de actos, reuniones, asambleas, marchas, manifestaciones, donde no hay escepticismo, ni retirada, donde se concibe “el desarrollo de la solidaridad más activa y enérgica ante todo como un movimiento de masas” (Luis Corvalán, 9-XI-1966). Movimiento de masas que afirma su presencia ante la barbarie fascista, ante la satisfacción reaccionaria, que grita directamente al pueblo chileno: ¡No estáis solos! ¡AHORA VAMOS NOSOTROS! ¡VENCEREMOS!959 Entre los mensajes de apoyo a esta convocatoria, destacaron los enviados por la Casa de España en París, la Assemblea de Catalunya, el PC de Euskadi, la UJCE y los estudiantes españoles en París.960 El sentido de transversalidad y de presencia comunista fue parte de 956 «Tribuna del lector. Especial Chile», Información Española, 1 de noviembre de 1973, 26. 957 «En Turín estuvo presente la Unión de Juventudes Comunistas de España», Información Española, 16 de diciembre de 1973, 19. 958«Mitin en París. ¡Chile en el corazón de España! ¡Allende, Neruda, Corvalán!», Mundo Obrero, suplemento emigración, 17 de octubre de 1973, 1. 959 «La emigración española con Chile. Gran acto en París», Información Española, 1 de noviembre de 1973, 3. 960 «Mensajes y telegramas. Recibidos en la Presidencia del Acto de París en solidaridad con Chile», Información Española, 16 de noviembre de 1973, 20. 296 esta acción de solidaridad, junto al entrecruce con la experiencia del exilio y los compromisos democráticos presentes en contra de los autoritarismos. Los mismos jóvenes españoles, que estaban organizados en las Comisiones de Estudiantes Demócratas Españoles, realizaron un mitin solidario el 31 de octubre en París, en que publicaron un documento condenatorio contra el golpe de Estado, exigiendo el fin de la represión, la libertad de los presos políticos y evidenciando que estas técnicas se inspiraron en los métodos usados por el franquismo en los últimos 35 años.961 Lo sucedido en Países Bajos, Suiza, Italia y Francia configuraron el aprovechamiento de los escenarios de libertad que permitieron en estos países que los comunistas españoles desarrollaran repertorios mucho más masivos que los que pudieron realizar públicamente dentro de España. Y, por otro lado, no fueron casos aislados, sino que se replicaron en otros territorios, como sucedió en Bélgica, donde el Club Federico García Lorca, las Peñas de Solidaridad españolas, el PCE y la UJCE enviaron un telegrama conjunto a las autoridades chilenas, demandando la libertad de Luis Corvalán. Por su parte, una asamblea de comunistas y trabajadores españoles en Heemswerk, Países Bajos, aprobó una resolución donde expresó su solidaridad con la Unidad Popular y realizó un aporte económico de 125 florines neerlandeses para el fondo de cooperación con Chile. Contemporáneamente, en Luxemburgo, la sección del PCE en este país se sumó a los llamados en solidaridad con el pueblo chileno y el 14 de octubre se realizó una asamblea de españoles donde se realizó una colecta que reunión 3.500 francos y una nueva resolución en apoyo a Chile.962 Por su parte, en Kessel, República Federal Alemana, se realizó un acto unitario de solidaridad el 27 de octubre, organizado por UGT, HOAC, UJCE, las Juventudes Socialistas de España (JSE), CCOO, PSOE y el PCE. Su desarrollo fue destacado en Información Española: La Sala estaba presidida por una foto enlutada de Salvador Allende, en cuyo honor y en el de todos los asesinados en Chile por el fascismo, los asistentes guardaron un minuto de silencio. El lugar destacado, figuraba la efigie de Luis Corvalán, Secretario General del Partido Comunista de Chile, por cuya liberación de las garras 961 «Estudiantes españoles en París», Información Española, 16 de noviembre de 1973, 20. 962 «¡Chile, Chile, Chile! ¡Solidaridad!», Mundo Obrero, suplemento emigración, 17 de octubre de 1973, 1. 297 de la junta fascista y la de todos los presos y represaliados se pronunció la Asamblea. En un gran espíritu de unidad obrera, se puso de manifiesto la repulsa a los métodos de represión de la burguesía y del imperialismo norteamericano, pero también el firme propósito de los pueblos de España de llegar en nuestro país a la Libertad y al Socialismo, por la vía democrática a través de una amplia conjunción de fuerzas.963 Las actividades que hemos indicado ilustran la postura del PCE y su sintonía en torno a los criterios utilizados a nivel interno. La unidad, la defensa de la vía democrática al socialismo, las condenas al imperialismo y el fascismo, entre otros, estuvieron presentes con un mayor grado de visibilidad gracias a los contextos de los países de Europa occidental. La particularidad fue la ampliación de las dinámicas transnacionales de la solidaridad con Chile y cómo se fueron entrecruzando con las demandas del comunismo español contra el franquismo y por la recuperación de la democracia. Ahora bien, estas expresiones de apoyo no fueron exclusivas de la Europa occidental. En la órbita socialista, los españoles en el exilio también generaron eventos diversos de participación activa en favor de la causa chilena, en algunos casos como parte de las luchas internas de la oposición española. El 12 de diciembre de 1973, el PCE realizó un acto en el marco de las jornadas de CCOO por la libertad de los diez militantes por el proceso 1.001 Pese la centralidad de este tema, hubo espacios para reivindicar la situación chilena en conjunto a la uruguaya.964 En términos más específicos, el 18 del mismo mes, la organización del PCE en la URSS realizó un acto de solidaridad con Chile. Entre las intervenciones realizadas en la capital soviética, destacó la de la militante española Elena Bernal, secretaria de organización del PCE en Moscú, quien: [C]ondenó las arbitrariedades y violencias de la Junta militar fascista, exigiendo la liberación de todos los presos y detenidos, la anulación de las sentencias dictadas por los Consejos de guerra y del proceso contra Luis Corvalán, Clodomiro Almeyda, Anselmo Sule y otros dirigentes de Unidad Popular. Reafirmó la solidaridad combativa de los españoles residentes en la URSS con los Partidos Comunista y Socialista de Chile, con todas las fuerzas de Unidad Popular, con la clase obrera y todos los demócratas chilenos.965 963 «Alemania, Kassel. Acto unitario de solidaridad», Información Española, 16 de noviembre de 1973, 20. 964 «Actualidades españolas», Bucarest, 13 de diciembre de 1973, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol., 671, f.13. 965 «Solidaridad con Chile de los comunistas españoles residentes en la URSS», Mundo Obrero, suplemento emigración, 15 de enero de 1974, 2. 298 También hubo intervenciones por parte de un representante de la UJCE en solidaridad con Chile y de Pablo Fernández, miembro del Comité Central del PCCh, quien agradeció a los comunistas españoles por el acto, además de explicar la situación bajo la dictadura de Pinochet y remarcar la simpatía con España y su historia ante el avance del fascismo.966 De esta manera, las expresiones de solidaridad europea con Chile utilizaron, mediante sus redes, los repertorios diversos de la movilización pública, en los que el comunismo español fue parte fuera de sus límites territoriales. Pero no fue la única forma en que la militancia se plegó a las campañas de condena a la dictadura. La ya narrada presencia de actividades de reuniones y conferencias en apoyo a Chile fue parte de la coordinación inicial de solidaridad, en la que los comunistas españoles estuvieron presentes en la discusión sobre la situación tras el golpe de Estado y en la construcción de estas expresiones transnacionales de apoyo. Una de las primeras participaciones ocurrió en la reunión de París del 22 de septiembre de 1973, convocada por las organizaciones políticas juveniles francesas y con apoyo de las juventudes democráticas adheridas a la FMJD y a la UIE. La UJCE fue parte de las delegaciones de 23 países europeos que adhirieron a este evento coordinador de acciones de solidaridad con Chile.967 Lo relevante de esta acción fue su carácter unitario, ya que si bien la FMJD y la UIE estaban estrechamente ligadas al mundo socialista, hubo presencia de juventudes democratacristianas, socialistas y comunistas de ambos lados de la Cortina de Hierro. Por otro lado, fue la primera actividad exclusivamente europea y masiva de coordinación solidaria con Chile y a la que las juventudes comunistas españolas se plegaron a nivel organizativo y también como parte de las acciones ya indicadas, tanto en España como en otras partes de Europa. Esto se reiteró, a nivel de militancia adulta, en la participación del PCE en la reunión consultiva de Estocolmo de los partidos comunistas de países capitalistas.968 Como ya se indicó, este evento coordinador del comunismo europeo occidental potenció los apoyos a Chile mediante una declaración común. 966 «Solidaridad con Chile de los comunistas», 2. 967 «Especial sobre Chile», 8. 968 «Conferencia de los partidos comunistas de los países capitalistas de Europa», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 17 de octubre de 1973, 7. 299 Fue el encuentro de Helsinki, de fines de septiembre de 1973, la mayor asamblea coordinadora de solidaridad con Chile. La asistencia española fue variada, ejemplificado por la presencia de delegados de los sectores ortodoxos del marxismo español como Enrique Líster,969 quien estuvo presente ya que aún era parte del Consejo Mundial de la Paz. A la par, asistieron representantes del PCE y de la Assemblea de Catalunya a la conferencia en Finlandia,970 considerados por La Pirenaica como parte de la voz mayoritaria que buscó ser silenciada por el fascismo similar a los hechos en el país sudamericano,971 usando nuevamente el recurso de las historias compartidas entre ambos casos como elemento puente de la solidaridad. Pasionaria, en su papel de presidenta del PCE, envió al secretario general del Consejo Mundial de la Paz, Romesh Chandra, un documento de apoyo a la conferencia de Helsinki, en que señaló que «Reciban mi más decidido apoyo a la Conferencia de solidaridad con el pueblo chileno. Uno mi voz a la exigencia de libertad de los demócratas. Es urgente salvar la vida y exigir la inmediata libertad de Luis Corvalán».972 El siguiente espacio de participación fue en el Congreso Internacional de las Fuerzas de la Paz de Moscú de octubre de 1973. La presencia española en este foro fue de una delegación de 30 miembros, liderados por Dolores Ibárruri, quien también fue parte la mesa que presidió el encuentro.973 El principal momento de solidaridad, entre los diversos temas globales tratados, fue el discurso de Hortensia Bussi, que fue respondido por gritos de apoyo a la figura de Allende y al pueblo chileno por parte de la delegación española y seguido por el resto de los asistentes.974 La intervención de Bussi terminó en un abrazo con Pasionaria, símbolo de los nexos existentes y como parte del trabajo central de la delegación española, según Manuel Azcárate, responsable de la política internacional del PCE.975 Similar fue la presencia de Santiago Carrillo en la Conferencia de los Partidos 969 Líster, Así destruyó, 245. 970 «Chile en el corazón», 1. 971 «La actualidad», Bucarest, 1 de octubre de 1973, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 664, f.1. 972 «Resumen político de la semana», Bucarest, 30 de septiembre de 1973, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 663, f.1. 973 «El Congreso Mundial: documentos», f.5. 974 «Los españoles en el Congreso de Fuerzas de la paz», Bucarest, 30 de octubre de 1973, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 666, f.1. 975 Manuel Azcárate, «La lucha contra el fascismo y por la paz», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 15 de noviembre de 1973, 8. 300 Comunistas de la Europa Capitalista de Bruselas en enero de 1974, que se plegó al documento de apoyo a Chile que se firmó en este evento.976 Estos nexos también se evidenciaron en la Primera Conferencia Europea de las organizaciones del PCE, en la emigración realizada en octubre de 1973. Si bien este encuentro fue exclusivo del comunismo español, la convocatoria a diversas delegaciones europeas del partido le dio un carácter amplio y fuera de los márgenes españoles. Las referencias a Chile estuvieron en la denuncia al golpe de Estado y la responsabilidad de Estados Unidos y el simbolismo de nombrar presidente de honor de esta reunión a Luis Corvalán, junto a Dolores Ibárruri y Santiago Carrillo.977 La conformación de estas actividades de solidaridad en Europa, en que participó la militancia comunista, reafirmó la integración de estos en las redes de apoyo a la causa chilena. Este rol situado en la unión con otros movimientos, manifestaciones o por acciones propias fueron parte de los mecanismos que se complementaron a los realizados dentro del marco territorial español. Sin embargo, no fueron las únicas formas de trabajo en red, ya que hubo otras expresiones de la militancia directamente en Chile. Este fue el caso de la visita de Mercedes Álvarez, militante del PCE, como miembro de una delegación de la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM), entre el 9 y 15 de enero de 1974 a la capital chilena. Tras su estancia en la nación andina, presentó un informe a la Comisión de Asuntos Internacionales en que detalló los objetivos de esta visita. Además de dar a conocer que hubo contactos con la resistencia chilena en la clandestinidad, que no detalló por temas de seguridad, resaltó que la misión consistió en: Obtener el mayor número posible de informaciones, testimonios y datos sobre la situación de las mujeres y los niños, de los presos políticos, entre ellos de los dirigentes como Corvalán y los ministros de la Unidad Popular, de dirigentes femeninas, como Julieta Campusano, Gladis Marín, etc., la situación de las familias de los presos y las formas de ayuda más adecuada a hacer llegar a unos y otros.978 976 «La conferencia de los PP.CC. de los países capitalistas de Europa. Una respuesta común a la política de los monopolios es posible», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 13 de febrero de 1974, 6-7. 977 «1ª Conferencia Europea de las organizaciones del P.C. de España en la emigración», Mundo Obrero, suplemento emigración, 15 de noviembre de 1973, 1. 978 Mercedes Álvarez, «Información de la camarada Mercedes Álvarez, después del viaje que hizo a Chile con una delegación de la Federación Democrática Internacional de Mujeres», s.l., 15 de marzo de 1974, AHPCE, fondo Relaciones Internacionales del PCE, microfilm jacq. 601, ff.1-2. 301 Una vez detallado estos objetivos, la militante española relató las actividades desarrolladas en Chile. Entre ellas destacaron las entrevistas que la comitiva de la FDIM tuvo con los abogados de los presos políticos, miembros de la Iglesia Católica como el copresidente del Comité Pro Paz —organismo de las iglesias católicas, evangélicas y judías en defensa de los derechos humanos— obispo Fernando Ariztía, además de los representantes del Comisionado para los Refugiados de la ONU y de la Cruz Roja. También hubo reuniones con familiares de detenidos en los campos de prisioneros de Chacabuco, esposas de fusilados y mujeres que sufrieron la violencia estatal en todo ámbito, desde la privación de libertad, torturas y violencia sexual. A nivel político, se reunieron con representantes clandestinos del PCCh y organizaciones de mujeres de la UP, para posteriormente visitar la embajada de Países Bajos en Santiago, donde estaban asiladas Julieta Campusano y Gladys Marín, dirigentas del PCCh, y Orlando Millas, de la dirección política del partido. Finalmente, la comitiva se entrevistó con el ministro subrogante del Interior, coronel Juan Henríquez, solicitando visitar alguno de los recintos de presos políticos, lo que fue denegado por las autoridades militares.979 Tras esta ronda de conversaciones por parte de las mujeres de la FDIM, Mercedes Álvarez puntualizó sobre la información obtenida respecto a la situación de las víctimas de la represión en Chile y la situación general del país. En el plano de la violencia política ejercida por la dictadura, indicó que se consideraban (según estadísticas no oficiales) que los asesinados eran, a la fecha, unos 80.000 y detenidos entre 15.000 y 18.000 personas,980 además de 150.000 personas sin trabajo por su militancia y/o simpatías políticas.981 Sobre la situación de los detenidos en el campo de concentración de Chacabuco, destacó que en este lugar se encontraban, según lo recabado, unos «800 presos, entre ellos 200 profesores, 80 niños entre 14 y 16 años. Los presos están desde hace cuatro meses sin saber de qué se les culpa, sin poder hablar con abogados, sin visitas de los familiares».982 979 Álvarez, «Información de la camarada», f.2. 980 Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, vol. 1, tomo 2, Santiago de Chile, 1991, 1.364. http://bibliotecadigital.indh.cl/handle/123456789/170. Estos datos no son representativos de las informaciones oficiales emanadas de los informes de verdad y reconciliación elaborados tras el retorno a la democracia en Chile, que indican 2.298 víctimas, siendo 2.130 correspondientes a violencia estatal. 981 Álvarez, «Información de la camarada», f.2. 982 Álvarez, «Información de la camarada», f.2. 302 Las conclusiones del viaje de la militante comunista a Chile apuntaron fortalecer la denuncia por la situación de la represión, indicando que: De todas formas la impresión que sacamos de nuestro viaje es que la principal ayuda, por el momento, es la ayuda político-moral, es decir la ayuda que consiste en desenmascarar los crímenes de la Junta, en hacer presión sobre gobiernos, organismos internacionales, O.N.U., etc. para lograr que la Junta respete derechos humanos tan elementales como son: el derecho de los presos a que se define su delito o se le ponga en libertad (después de 4 meses!); a tener un abogado, a recibir visitas; a no ser juzgados según la ley marcial, ya que la junta decretó el Estado de guerra el 11 de septiembre pero los actos de los que se les culpa son anteriores a esa fecha; a la reincorporación a los lugares de trabajo de los miles y miles de despedidos arbitrariamente; el respeto del derecho de asilo para los chilenos que se encuentran en las embajadas y la concesión de los salvoconductos con todas las garantías, sobre todo para los cuadros dirigentes de la UP asilados. Al mismo tiempo ir organizando y perfeccionando la ayuda material de los países llegue a las verdaderas víctimas que tanto lo necesitan.983 La visita de la delegación de la FDIM comunicó sus conclusiones en diversas actividades en 1974, tanto en Buenos Aires, como en Berlín y en la sede de Nueva York de la ONU,984 donde fue recibida por el subsecretario general de las Naciones Unidas, Frank Bradford Morse y, posteriormente, se llevó a cabo una conferencia de prensa ante los medios acreditados en el organismo internacional.985 Lo central de la presencia de la FDIM y de Mercedes Álvarez fue un cariz que no estaba presente dentro de la solidaridad comunista con Chile hasta el momento: la importancia del mundo de la mujer en estos hechos y la politización de sus acciones. Es interesante que destaquemos, desde los trabajos sobre memoria pero aplicables a la labor solidaria femenina, que las mujeres socializaron en temas ligados a sus experiencias e identidades, focalizadas tanto al recuerdo en actividades relacionadas a lo familiar y en la militancia con una mayor profundidad de detalles. Es la idea planteada por Elizabeth Jelin de un «vivir paras los otros», centrada en una identidad del atender/cuidar,986 que demuestra 983 Álvarez, «Información de la camarada», f.3. 984 Francisca de Haan, «La Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM) y América Latina, de 1945 a los años setenta», en Queridas camaradas. Historias iberoamericanas de mujeres comunistas Queridas camaradas. Historias iberoamericanas de mujeres comunistas, ed. por Adriana Valobra y Mercedes Yusta (Buenos Aires: Miño y Dávila Editores, 2017), 38, https://elibro- net.sire.ub.edu/es/ereader/craiub/44177. 985 Álvarez, «Información de la camarada», f.4. 986 Elizabeth Jelin, Los trabajos de la memoria (Madrid: Siglo XXI de España Editores, 2002), 107-108. 303 que el foco de la comitiva de la FDIM fue en el trabajo sobre derechos humanos, pero también en los nexos con las mujeres familiares de detenidos políticos, marcando un eje que amplió la solidaridad hacia quienes también eran víctimas de la represión, de manera indirecta pero con igual peso, además del acompañamiento a quienes sufrieron la violencia dictatorial, desde formas de represión sexual como un mecanismo de expresión de elementos patriarcales en las acciones contra las mujeres militantes y/o simpatizantes de la Unidad Popular. Por otro lado, lo expresado por Mercedes Álvarez también nos denota un llamado de atención respecto a cómo focalizar la solidaridad con Chile desde la denuncia de las vulneraciones a los derechos humanos. Esto es primordial al entender que pese a ser parte de una organización política, y las ya nombradas desavenencias entre los activistas por los derechos humanos y los colectivos con una raigambre ideológica de izquierdas en el contexto de la Guerra Fría, los elementos represivos se comenzaron a transformar en un arma de denuncia contra el régimen de Pinochet, un mecanismo necesario para potenciar el aislamiento de la dictadura y la condena internacional. Fue la forma en que, tras la primera gran oleada solidaria tras el 11 de septiembre de 1973, se configuraron las nuevas formas de acción hacia Chile a partir de 1974. En este sentido, el PCE, el PSUC y el comunismo español en general mantuvieron, con bemoles, los ámbitos cooperativos con el país andino. Era el momento de intentar mantener la causa chilena a flote, tanto dentro de España como en los nexos con el resto de Europa, además de enfrentar en el flanco interno los últimos años de vida de Franco y la posibilidad de finalización de la dictadura española. 304 SEGUNDA PARTE 305 CAPÍTULO 4. CONTEXTUALIZACIÓN POLÍTICA DEL COMUNISMO ESPAÑOL Y LAS IZQUIERDAS CHILENAS (1974-1979) El golpe de Estado de 1973 configuró el inicio de una etapa de solidaridad con Chile para el PCE y el PSUC, junto a las revisión y pertinencia de la vía democrática al socialismo. El apoyo hispano a la causa democrática del exilio y la oposición chilena se fue conformando en un contexto político de cambios internos. El régimen estaba viviendo sus últimos años dada la condición de salud del dictador, con disputas internas entre aperturistas y el búnker, mientras en paralelo los partidos contrarios al franquismo organizaban sus estrategias respecto a qué tipo de sistema político sería el necesario durante un proceso de transición a la democracia. Para el caso de los comunistas, la revisión contextual se movió entre el escenario interno y externo. Por un lado, la lógica de alianzas en Cataluña y España siguió siendo un elemento central en las estrategias del PCE y del PSUC, intentando potenciar conglomerados que permitiesen la confluencia de las fuerzas antifranquista. Hechos claves como la Junta Democrática de España o la Coordinación Democrática fueron centrales en la forma de relación para posicionarse ante la posibilidad de una ruptura con el régimen o en un proceso de reforma política, que derivaron posteriormente en una normalización del sistema democrático a partir del inicio de la Transición, junto con la legalización del PCE y del PSUC en 1977, seguido de los primeros hitos de elecciones libres que fueron conformando al nuevo Congreso de los Diputados y la jefatura de gobierno de Adolfo Suárez. A nivel externo, el surgimiento y consolidación del eurocomunismo se transformó en otro eje de lectura política en el comunismo europeo occidental, en que el PCE y el PSUC fueron parte de los nexos con el PCI y el PCF, delimitadores sobre cómo aplicar las vías democráticas y nacionales en sus países, junto al alejamiento de la centralidad soviética, influyente incluso en la forma en que la solidaridad se debía entender más allá del internacionalismo proletario. Por lo mismo, este capítulo que abre la segunda parte de esta investigación asume el campo relacional de esta tesis, desde lo central, que es que expliquemos la influencia de este contexto en la manera en que el comunismo español y catalán fueron configurando sus repertorios de solidaridad con Chile. Del mismo modo, se acompaña la variante 306 chilena, sobre cómo el PCCh principalmente fue revisando su desempeño político durante el gobierno de Allende y en su manera de enfrentar la dictadura, desde la estrategia del frente antifascista hasta el paso por la discusión del Vacío Histórico sobre la ausencia de política militar, a la par de otras reconfiguraciones en el seno del socialismo chileno. Esta panorámica general nos permitirá comprender las bases que fueron influyendo en cómo la solidaridad se fue desarrollando a partir de 1974 en España y las relaciones con el escenario en el país del Cono Sur, explicadas en los posteriores capítulos. 4.1. Las estrategias del comunismo español, eurocomunismo y legalización (1974-1978) Desde el golpe de Estado chileno, la revisión exhaustiva y crítica de la experiencia de la UP por parte del PCE y el PSUC fue central en la justificación de su línea política. El planteamiento de una vía democrática al socialismo aplicable a España era un elemento fundamental y su defensa tras el fin de la experiencia chilena fue capital para mantener a flote esta postura táctica y de orientación para su proyecto de país. A partir de 1974, la estrategia comunista se estableció en un ámbito nacional, acrecentando la lógica de la unidad con otras fuerzas políticas, que derivó en la creación de la Junta Democrática de España (JDE) y en la configuración de su actuar hacia el fin de la dictadura franquista. Del mismo modo, los contactos con otros partidos comunistas europeos occidentales, especialmente el PCI y el PCF, potenció la posterior adopción del eurocomunismo como nueva interpretación para las sociedades capitalistas en su proyección para el acceso al poder, con un impacto en las relaciones con el PCUS y el MCI. Desde esta premisa, analizaremos esta trayectoria política del PCE y el PSUC a la luz de sus lógicas de trabajo en torno a la unidad y cómo enfrentaron el tardofranquismo y la Transición. Además, estableceremos los ejes centrales del eurocomunismo y su impacto en la línea de trabajo internacional de las organizaciones comunistas hispanas. Por último, trataremos en específico el proceso de legalización de ambos partidos en 1977, como configurador de un nuevo escenario desde lo público para su desarrollo político y que posteriormente incidió en las acciones de solidaridad con Chile. 307 4.1.1 Estrategias del comunismo español en el tardofranquismo y el inicio de la Transición Tanto el PCE como el PSUC, a inicios de la década de 1970, consolidaron las ideas del Pacto para la Libertad en sus respectivos congresos de julio de 1972 y febrero de 1973. Ambas organizaciones, bajo un parámetro común, potenciaron en sus territorialidades una acción clara en doble nivel. Una, respecto a la movilización social y, otra, en torno a la idea de unidad, ambos elementos claves en la oposición al franquismo. En el caso del PSUC, el tema de la relación con los movimientos sociales fue primordial. El énfasis fue que todos los espacios de movilización eran preponderantes para que la militancia, así como para acrecentar el tejido social y potenciar esta línea de acción central para el partido.987 Del mismo modo, la idea de unidad se había plasmado tanto en la CCFPC como en la Assemblea de Catalunya, donde la dirigencia catalana remarcó que el carácter hegemónico del PSUC debía estar en los acuerdos internos y unitarios, en función de su concepción de lucha por la democracia más que el protagonismo del partido como tal.988 A la par, la experiencia de la Unidad Popular y el golpe de Estado no solamente influyó en las filas comunistas respecto al fortalecimiento de las alianzas antifranquistas. Otras estructuras también tomaron estos hitos en revisión, considerando la importancia de la unidad. Uno de los más destacables es el caso de la Organización Comunista de España- Bandera Roja (OCE-BR). Este movimiento político, con raíces territoriales amplias en Cataluña y con una conformación ideológica diversa, basada en una mezcla de «maoísmo, althusserismo, poulantzismo y elementos de socialismo libertario»,989 además de sectores ligados a Cristianos por el Socialismo, asumió el fin de la UP como una señal de alerta para potenciar la unidad de las fuerzas antifranquistas.990 Y si bien su ámbito estaba centrado especialmente en Cataluña, desde 1973 tuvieron una ampliación territorial al resto de España. 987 Molinero e Ysàs, Els anys del PSUC, 108. 988 Molinero e Ysàs, Els anys del PSUC, 132. 989 Giaime Pala, «Una semilla de discordia. La entrada de Bandera Roja al PSUC», Revista HMiC: història moderna i contemporània, n.º 9 (2011): 141, https://raco.cat/index.php/HMiC/article/view/245035. 990 Josep Maria Solé Soldevilla, «Bandera Roja (1968-1974)» (tesis doctoral, Universitat de Barcelona, 2018), 584, http://hdl.handle.net/2445/133154. 308 A partir del caso chileno y la Revolución de los Claveles en Portugal, junto al contexto interno por la muerte de Carrero Blanco y la ejecución de Salvador Puig Antich, sectores de la OCE-BR afianzaron la posibilidad de confluir con el PSUC, ingresando a sus filas, postura defendida por el dirigente Jordi Solé Tura.991 Tras una serie de negociaciones entre ambas organizaciones, el 26 de noviembre se anunció la adhesión colectiva de la militancia de la OCE-BR a la organización comunista catalana.992 Este hecho clave demostró el peso del carácter unitario en Cataluña para enfrentar al franquismo, aunque no estuvo exento de tensiones, especialmente por las críticas de sectores de la militancia del PSUC a las negociaciones y la falta de debate interno sobre esta decisión.993 Independiente de estos reproches, lo cierto es que las implicancias de este hito marcaron al PSUC no solamente en el crecimiento numérico de la militancia, sino en el aporte de OCE-BR por su trabajo político a nivel local, universitario y, especialmente, sindical por su influencia dentro de CCOO de la zona del Baix Llobregat.994 Junto a esto, el ingreso de sectores cristianos de OCE-BR al PSUC también potenció los puentes entre marxismo y cristianismo, en una lógica de amplitud y transversalidad entre dos mundos que parecían distantes y sin posibilidad de nexos, destacando especialmente la figura de Alfonso Carlos Comín como conjugador de ambas posturas.995 La experiencia del PSUC y la formación de espacios unitarios tuvo una buena recepción por parte del PCE, validando la importancia de estos puentes entre las fuerzas democráticas.996 La dirigencia comunista destacó profusamente el caso catalán como ejemplo valioso para todo el resto del territorio español, como se hizo referencia en la reunión extraordinaria del Comité Central de abril de 1974.997 El objetivo era intentar transferir estas experiencias al resto de España, como sucedió en Madrid con un intento de generar una Asamblea Democrática como reflejo de la catalana, planteando una Mesa Democrática enfocada en profundizar las relaciones entre partidos de oposición y 991 Pala, «Una semilla», 145-146. 992 Solé Soldevila, «Bandera Roja», 611-612. 993 Pala, «Una semilla», 156. 994 Solé Soldevila, «Bandera Roja», 443-446. 995 Solé Soldevila, «Bandera Roja», 610. 996 Giaime Pala, El PSUC. L’antifranquisme i la política d’aliances a Catalunya (1956-1977) (Barcelona: Editorial Base, 2011), 137-162. En el capítulo IV, el autor analiza esta influencia. 997 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 119. 309 coordinar a diversas fuerzas políticas.998 Sin embargo, la aplicabilidad de este modelo al resto de España representó una dificultad para el PCE. Como destacan Carme Molinero y Pere Ysàs, las condicionantes territoriales y organizativas catalanas no eran replicables territorialmente, dificultando una política unitaria. La posibilidad de acuerdos del PCE con sectores de derecha más democrática o con un PSOE abiertamente contrario al comunismo eran difíciles, además del abierto rechazo de la izquierda radical contra el tildado revisionismo comunista.999 Pese a estas dificultades, el PCE insistió en los contactos con otras fuerzas opositoras, especialmente por el impulso dado por la Revolución de los Claveles de Portugal en 1974.1000 Aunque los avances no fueron significativos en un inicio, se logró conformar un nuevo espacio de convergencia opositora. El 30 de julio de 1974, Santiago Carrillo y Rafael Calvo Serer, representante de los sectores monárquicos cercanos a Juan de Borbón, hicieron pública la declaración de constitución de la JDE.1001 Esta organización reunió al PCE con el Partido del Trabajo, el Partido Socialista Popular de España (PSP [España]), el Partido Carlista, CCOO y otras organizaciones representativas a nivel regional, además de asociaciones sociales de vecinos, profesionales e independientes.1002 En su declaración inicial, la JDE planteó que: Este hecho es la formalización de la unidad democrática, como proceso abierto desde más de un año, en el que participan personalidades representativas de fuerzas democráticas, a nivel regional, junto con organizaciones y hombres que representan legítimamente las aspiraciones democráticas a nivel nacional. A este proceso de unidad democrática se han incorporado además cualificadas personalidades representativas del movimiento obrero, de los profesionales, de los funcionarios públicos y del patronato empresarial.1003 La conformación de la JDE dio pie al desarrollo de la idea de «Ruptura democrática» contra el franquismo. La base de esta postura era gestar, desde los espacios de libertad, el desgaste del régimen y sus bases de apoyo para realizar acciones nacionales tendientes a 998 «Hacia la asamblea democrática de Madrid», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 22 de mayo de 1974, 4. 999 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 119-120. 1000 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 120. 1001 Sánchez Rodríguez, Teoría y práctica, 189-190. 1002 Andrade Blanco, El PCE y el PSOE, 74-75. 1003 «Declaración al pueblo español», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 31 de julio de 1974, 2. 310 crear un gobierno provisional que llevara a cabo un proceso constituyente, para así evitar el vacío de poder una vez cayera la dictadura.1004 Desde el impulso del PCE, fue la forma de aglutinar a diversos sectores políticos en torno a la centralidad unitaria como requisito para la ruptura, siendo a su vez una herramienta que permitiese evitar el aislamiento del partido sobre los posibles acuerdos posteriores al franquismo entre otras organizaciones y los sectores aperturistas del régimen. 1005 Estos temores estuvieron fundados por las ausencias notorias de partidos opositores en la JDE. Si bien el socialismo estuvo representado en el PSP (España) de Enrique Tierno Galván, el PSOE declinó a ser parte de esta organización. Lo mismo sucedió con los sectores democratacristianos liderados por Joaquín Ruiz-Giménez y el Partido Nacionalista Vasco (PNV).1006 La posterior creación en 1975 de la Plataforma de Convergencia Democrática fue la cristalización de estas dos vertientes opositoras y a su vez una respuesta a la JDE. La Plataforma se centró en una alianza separada de la movilización de masas y en plantear un desgaste parcial y progresivo del régimen. Para el PSOE, esta estrategia era la forma de evitar la hegemonía del PCE en los espacios unitarios, dado su peso en el tejido social, y de defender su propio proyecto político.1007 La respuesta vino directamente desde Santiago Carrillo, quien tildó a la Plataforma de romper las posibilidades de un acuerdo nacional entre las fuerzas políticas democráticas y en ser funcional a los sectores aperturistas del régimen.1008 En este escenario de divergencias de bloques opositores, la JDE mantuvo sus estrategias durante 1975. En abril publicaron el «Manifiesto de la Reconciliación». En un simbolismo particular, dado que fue puesto en conocimiento público el mismo día en que el franquismo conmemoraba el Día de la Victoria,1009 la Junta efectuó un llamado a los sectores de la población que no se habían sumado a las movilizaciones activas contra el régimen a plegarse a estas acciones de rechazo contra la dictadura.1010 Además, 1004 Gustavo Muñoz Barrutia, «Una derrota dulce: el intento de la oposición antifranquista de lograr su unidad y la ruptura democrática (1975-1977)», Gerónimo de Ustáriz, n.º 23-24 (2008): 104, https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/3264017.pdf. 1005 Andrade Blanco, El PCE y el PSOE, 75. 1006 Sánchez Rodríguez, Teoría y práctica, 189-190. 1007 Muñoz Barrutia, «Una derrota dulce», 105. 1008 Molinero e Ysàs, El anys del PSUC, 173. 1009 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 258. 1010 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 125. 311 consideraron la inviabilidad de la reforma como salida del franquismo, posicionando la ruptura como la opción factible a una apertura a un proceso constituyente de un Estado democrático.1011 Además, potenciaron la movilización de masas, especialmente desde el PCE y la táctica de la Huelga Nacional1012 mediante las protestas del 3, 4 y 5 de junio de 1975 en Madrid. El resultado de estas manifestaciones, a nivel sindical, estudiantil universitario y de otros colectivos, fue considerado un éxito desde el PCE, que destacó una participación de más de 100.000 personas en los tres días de movilizaciones.1013 Por su parte, en el seno del comunismo español, este escenario posibilitó la revisión del Manifiesto-Programa de julio de 1975. Este documento ratificó las posturas del PCE. En palabras de Molinero y Ysàs: «Democracia, unidad antifranquista y huelga nacional eran las piezas esenciales de la política comunista: democracia como objetivo, amplia unidad antifranquista como condición para hacerla posible, huelga nacional como instrumento para alcanzarla».1014 Además, desarrolló una serie de criterios respecto a la reafirmación del Pacto para la Libertad. Uno de los elementos destacables fue la ratificación del socialismo en democracia como opción política del comunismo español. En este punto, hubo una reflexión sobre las dificultades y errores de otras experiencias, especialmente en sociedades cuyos contextos y condiciones objetivas eran de un atraso en el punto de partida, junto al peso del imperialismo y la persistencia de ideas y tradiciones previas.1015 Si bien no se indica ningún caso en específico, se deja entrever al gobierno de la UP como parte de esta crítica, en especial por ser el único caso de aplicación de la vía democrática a la fecha. Además, el PCE reafirmó que la aplicabilidad de un modelo socialista era factible en países con fuerzas productivas maduras y alejados las presiones imperialistas.1016 Esta idea, similar a lo citado en el capítulo anterior respecto a la idea del socialismo en la penuria y en la abundancia de François Mitterrand para Francia, es la 1011 Junta Democrática de España, Manifiesto de la Reconciliación de la Junta Democrática de España, (Madrid: s.e., 1975), 3-4. 1012 Sánchez Rodríguez, Teoría y práctica, 190-191. 1013 «Las 3 Jornadas por la libertad de la Junta Democrática de Madrid», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, segunda semana de junio de 1975, 1. 1014 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 133. 1015 Santiago Carrillo, «Informe central», en Manifiesto-Programa del Partido Comunista de España, Partido Comunista de España (París: Colección Ebro, 1975), 16. 1016 Carrillo, «Informe», 18. 312 ratificación que la lectura europea sobre la vía al socialismo era más viable en las condiciones propias de países desarrollados que en el subdesarrollo. Posterior a las movilizaciones de junio y los análisis políticos del PCE, la situación interna para la segunda mitad de 1975 fue convulsa para las fuerzas opositoras. El aumento de las políticas represivas se plasmó en un decreto-ley contra las actividades terroristas, publicado el 27 de agosto, que incluyó a todos los partidos opositores y que tuvo como principal expresión el fusilamiento de militantes del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP) y ETA. Estos hechos generaron sendas críticas al aperturismo del régimen, potenciando los puentes entre la JDE y la Plataforma de Convergencia Democrática en comunicados conjuntos criticando la ilusión del aperturismo.1017 La muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975 implicó un hito dentro de la lucha contra la dictadura. Sin el Caudillo, con la jefatura de Estado recayendo en Juan Carlos y el gobierno encabezado por Carlos Arias Navarro y secundado por Manuel Fraga, la posibilidad de un proyecto continuista no aseguraba como tal la permanencia del régimen, pese a sus intentos por determinar esta opción1018 y más en un contexto de crisis profunda que ponía en tela de juicio cualquier forma de mantención del statu quo político.1019 Las presiones de los sectores democráticos respecto a los caminos a seguir, que se contraponía a la idea del franquismo sin Franco del oficialismo, se plasmaron en la potenciación de las alianzas, siendo significativa la formación de la Coordinación Democrática por parte de la JDE y la Plataforma de Convergencia Democrática. Presentada el 29 de marzo de 1976, la conocida coloquialmente como «Platajunta» se sentó sobre la acción de los representantes de los partidos opositores y con objetivos centrados en la caída del régimen mediante la presión popular pacífica, para posibilitar la convocatoria a elecciones generales y un órgano ejecutivo formado por una amplia coalición que garantizara los derechos ante la apertura a un proceso constituyente.1020 Del mismo modo, en su declaración inicial, puntualizó la importancia de objetivos como la amnistía general, el 1017 Molinero e Ysàs, «Antifranquismo», 249-250. 1018 Carme Molinero y Pere Ysàs, La transición. Historia y relatos (Barcelona: Siglo XXI de España Editores, 2018), 34, https://elibro-net.sire.ub.edu/es/ereader/craiub/116604. 1019 Molinero e Ysàs, La transición, 50. 1020 Muñoz Barrutia, «Una derrota dulce», 108. 313 respeto por los derechos humanos y las libertades políticas, el reconocimiento de la libertad sindical, entre otros ejes en pos de la democratización de España.1021 El funcionamiento de la Coordinación Democrática no estuvo exento de problemáticas. La indecisión de los sectores de la democracia cristiana representada en Izquierda Democrática (ID) de Joaquín Ruiz-Giménez y el papel de los sectores moderados para regular las movilizaciones como fruto de acuerdos transversales, evitando la estrategia del PCE-PSUC sobre la Huelga Nacional, fueron parte de estas tensiones.1022 Pese a este escenario, el comunismo español vio en la Coordinación la confirmación de sus estrategias ligadas al Pacto para la Libertad,1023 manteniendo la política de alianzas y la postura de la ruptura democrática como base de sus posturas.1024 Del mismo modo, el PCE tuvo la dualidad de ser parte de estos espacios, integrado como un actor relevante y con un reconocimiento a su importancia opositora, pero a su vez aceptando que esta participación era central para evitar la exclusión y marginación en un posible escenario de legalización, en especial porque su propia fuerza no podía hacer caer al régimen e imponer la ruptura deseada.1025 Así, el comunismo español vio cristalizado su papel en la lucha contra el franquismo, pero también tuvo que asumir un nuevo escenario donde la ruptura democrática se debilitó como posibilidad, acrecentada tras la asunción de Adolfo Suárez como presidente de gobierno en julio de 1976. Referente de los sectores moderados del régimen, solidificó la vía reformista en el referéndum de la Ley para la Reforma Política del 15 de diciembre de 1976. El PCE, que propuso la abstención por la falta de garantías en estas elecciones, vio fracasada esta postura y se sumó al proceso de acuerdos para evitar su aislamiento e intentar desbordar políticamente la reforma.1026 1021 «Junta y plataforma unidas. A los pueblos de España. Declaración de Coordinación Democrática», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 31 de marzo de 1976, 3. 1022 Muñoz Barrutia, «Una derrota dulce», 109. 1023 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 162. 1024 Andrade Blanco, El PCE y el PSOE, 79. 1025 Andrade Blanco, El PCE y el PSOE, 78. 1026 Juan Andrade Blanco, «El PCE en (la) transición», en Un siglo de comunismo en España I: historia de una lucha, dir. por Francisco Erice (Madrid: Ediciones Akal, 2021), 278, https://elibro- net.sire.ub.edu/es/ereader/craiub/205212?page=278. 314 De este modo, la práctica del PCE de influir en el proceso de aperturas democráticas tuvo como consecución consolidar la salida de la clandestinidad hacia la arena pública. En la reunión del Comité Central, realizada en Roma en julio de 1976, se visó esta acción mediante la entrega de un carnet identificativo a toda la militancia y la puesta en conocimiento público de todos los dirigentes del PCE, además de un cambio organizativo en agrupaciones territoriales de base en línea a una acción de partido de masas.1027 Esta postura se informó el 10 de diciembre en una conferencia de prensa realizada en Madrid, encabezada por Santiago Carrillo y otros dirigentes como Gregorio López Raimundo del PSUC, así como figuras públicas como Ramón Tamames y Manuel Azcárate.1028 Tras este punto informativo, el 22 de diciembre fueron detenidos Carrillo y otros dirigentes comunistas. Ante las posibilidades de salir voluntariamente de España o la prisión, el secretario general del PCE optó por su detención, aunque fue liberado provisionalmente, permitiendo su residencia legal en España. Este hito fue celebrado como una victoria por el comunismo español, como demostración del fin de la ilicitud y por la proyección a una posible legalización por parte del gobierno de Suárez, 1029 demanda que se cristalizó en el primer semestre de 1977. 4.1.2 El eurocomunismo y la influencia en las líneas internacionales del comunismo español Dentro de las adecuaciones y cambios políticos vividos por el PCE y PSUC a nivel interno, la concepción del comunismo en países capitalistas como modelos nacionales fue uno de los puntos más importantes en sus revisiones. El impacto de la Primavera de Praga y el consiguiente descrédito de la URSS como ejemplo de revolución para las militancias comunistas,1030 la influencia de la experiencia chilena al socialismo y la relación entre los partidos europeos occidentales (PCI, PCF, PCE-PSUC), sentaron las bases para la 1027 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 179-180. 1028 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 189-190. 1029 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 190-191. 1030 Emanuele Treglia, «Las vías eurocomunistas. Introducción», Historia del presente, n.º 18 (2011): 5, https://historiadelpresente.com/revistas/numero-18-2011-2-eurocomunismo/. 315 formación del eurocomunismo como estrategia y política, tanto a nivel interno como en una dimensión internacional. El concepto del eurocomunismo tuvo su origen en la prensa italiana para hacer referencia a la forma en que las organizaciones antes indicadas establecieron un ideario socialista basado en principios de pluripartidismo, democracia, la aceptación de los derechos humanos y la división de poderes, todas ellas en un marco de autonomía respecto al PCUS.1031 El surgimiento del eurocomunismo en la segunda mitad de la década de 1970 fue, en parte, una forma de presionar a la URSS respecto a los disensos sobre las vías nacionales, proponiendo a la par una alternativa ante la socialdemocracia y respecto a las posturas soviéticas, respetando los principios democráticos como elemento clave para la construcción del socialismo occidental.1032 Es importante que remarquemos que este proyecto era de construcción, o más adecuadamente, de transición al socialismo y no un fin en sí mismo, como una vía europea en que la dimensión democrática era un eje de importancia en este inicio de ruta de construcción socialista.1033 Además, esta postura tuvo eco en un contexto de crisis económica en Europa occidental tras el auge de la posguerra, junto con la evidencia de las debilidades materiales de la Unión Soviética, que se ligó con un escenario crítico al marxismo-leninismo que posibilitó la respuesta eurocomunista ante la URSS,1034 en el que el eje fue generar una alternativa a las exigencias de las clases trabajadoras sin agotar la opción de las vías parlamentarias en contextos democráticos.1035 Determinar de manera clara el inicio del eurocomunismo es una tarea que presenta complejidades. En general, el foco está puesto en el papel del PCI en la primera mitad de los años setenta, a partir de la Conferencia de los Partidos Comunistas de la Europa 1031 Giaime Pala, «Madrid-Barcelona-Roma-Moscou. El PCE, l’eurocomunisme i la crisi del PSUC (1968- 1978)», Recerques: història, economia, cultura, n.º 62 (2011): 152, https://raco.cat/index.php/Recerques/article/view/326121. 1032 Mark Philip Bradley, «Human Rights and Communism», en The Cambridge History of Communism. Volume 3. Endgames? Late Communism in Global Perspective, 1968 to the Present, ed, por Juliane Fürst, Silvio Pons y Mark Selden (Cambridge: Cambridge University Press, 2017), 162. 1033 Andrea Donofrio, «El fracaso del eurocomunismo: razones y reflexiones sobre el giro del movimiento comunista en occidente (1975-1982)» (tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid, 2012), 22, https://eprints.ucm.es/id/eprint/16986/. 1034 Donofrio, «El Eurocomunismo», 15-18. 1035 Andrea Donofrio, «El final del eurocomunismo y el Partido Comunista de España (PCE)», Studia Historica. Historia Contemporánea 31 (2013): 170, https://revistas.usal.es/uno/index.php/0213- 2087/article/view/14597. 316 Capitalista de Bruselas en enero de 1974, en que Enrico Berlinguer planteó el rol autónomo del escenario europeo en la política mundial, sin ser antisoviético ni antiestadounidense, apoyado por el PCF.1036 El desarrollo de las posturas italianas, influidas por la intervención en Praga de 1968 y el compromesso storico, marcaron el fortalecimiento de las vías nacionales y la postulación de que la détente permitiría evitar la hegemonía estadounidense y los vetos existentes a los partidos comunistas en Europa Occidental.1037 Ante esto, tanto en EE.UU. como en la URSS hubo preocupación por la posibilidad de fortalecimiento de esta estrategia como una nueva alternativa que debilitara sus proyectos hegemónico.1038 Si bien las posturas italianas no se cristalizaron en un bloque estructurado dentro de los partidos europeos occidentales, sí generaron un impacto en las relaciones con el PCF y el PCE. La cercanía española con sus pares del PCI se realzó en una serie de reuniones entre dirigentes italianos y del PCE-PSUC entre el 9 y el 11 de julio de 1975, que formalizaron sus acuerdos con la Declaración de Livorno. En sus conclusiones, destacaron el objetivo del socialismo en libertad y la reconciliación con la democracia, además de la cooperación entre ambas organizaciones,1039 defendiendo la autonomía en la construcción de la vía democrática al socialismo.1040 Este hito, tanto para España como para el resto de Europa, fue la presentación en sociedad del eurocomunismo y, por ende, la podemos considerar el hito fundacional de esta postura, aún sin nombre, pero con un sentido de novedad política, social y de entendimiento del comunismo para Europa occidental.1041 El impacto del eurocomunismo en el PCE y el PSUC fue primordial en su línea política en los meses previos a la muerte de Franco y en el inicio de la transición democrática española. Junto a la vía democrática al socialismo, se consolidó una nueva postura respecto a las relaciones exteriores, alejada de los planteamientos del internacionalismo proletario. En el Manifiesto-Programa de 1975 se dio a entender una nueva concepción, 1036 Silvio Pons, «The rise and fall of Eurocommunism», en The Cambridge History of the Cold War. Volume 3. Endings, ed. por Melvin P. Leffler y Odd Arne Westad (Cambridge: Cambridge University Press, 2010), 48. 1037 Pons, «The rise», 49. 1038 Pons, «The rise», 51-52. 1039 Álvarez Justo, «El Eurocomunismo», 121-122. 1040 Treglia, «El PCE y el movimiento», 243. 1041 Donofrio, «El fracaso del eurocomunismo», 212. 317 basada más en criterios de solidaridad internacionalista, indispensable en el contexto de los años setenta, pero que: Éste ya no puede manifestarse en las nuevas condiciones como en tiempos de la Internacional Comunista que era de hecho un Partido Internacional, o como se pretendía en la práctica con la creación del Cominform; que su política ya no puede estar determinada por la necesidad de la defensa de un país socialista como sucedía cuando la Unión Soviética era el único que existía con ese régimen social.1042 Esta línea fue consolidada por Santiago Carrillo en la Conferencia de Partidos Comunistas y obreros de Europa realizada en Berlín en 1976, enfatizando que: Por eso es indudable que hoy los comunistas no tenemos ningún centro dirigente, ninguna disciplina internacional que nos obligue; que los que nos une son los lazos de afinidad sobre la base de las teorías del socialismo científico. Y que no aceptaríamos ningún retorno a las estructuras y concepciones del internacionalismo propias del período anterior.1043 La propuesta del secretario general del PCE, relacionada con la comprensión de las vías nacionales y la autonomía ante la injerencia soviética, fue seguida por una reflexión sobre la realidad española desde la defensa del pluripartidismo, planteando que el comunismo español no quería plantearse como un referente único y monolítico, sino en unidad y entendimiento con las otras fuerzas políticas existentes en el país.1044 Así, defendió la particularidad del contexto europeo occidental para los partidos comunistas y la factibilidad de la vía democrática, estableciendo que: La hegemonía de las fuerzas del trabajo y de la cultura que protagonizan hoy la lucha por el socialismo en nuestros países no se hará con formas dictatoriales, sino en el respeto del pluralismo político e ideológico, sin partido único y con pleno acatamiento en todo momento a los resultados del sufragio universal. Nuestro deseo es que ese proceso se realice por cauces pacíficos, con la participación intensa y constante de las masas populares. Pero no descartamos que haya que defender con la fuerza las libertades democráticas si minorías reaccionarias derrotadas por el sufragio amenazan con un golpe de Estado.1045 1042 Carrillo, «Informe», 20. 1043 Santiago Carrillo, «Discurso del jefe de la delegación del Partido Comunista de España. Camarada Santiago Carrillo, Secretario General del Partido», Berlín, junio de 1976, ANC, fondo Partit Socialista Unificat de Catalunya, Conferències internacionals de partits comunistes i obrers, caja 1327, f. 3. 1044 Carrillo, «Discurso del jefe», f.3. 1045 Carrillo, «Discurso del jefe», ff.6-7. 318 De esta manera, la conformación de las posturas eurocomunistas en el PCE y en PSUC comenzaron a tener una predominancia a partir del bienio 1976-1977. Por un lado, la publicación de Eurocomunismo y Estado de Santiago Carrillo fue uno de los principales hitos en la teorización del eurocomunismo por parte del PCE, generando un quiebre con elementos del leninismo y con fuertes críticas al comunismo soviético, que tuvo como respuesta una serie de réplicas desde los medios de prensa del PCUS contra el revisionismo que se interpretaba desde las posturas de Carrillo.1046 Los ejes más complejos planteados por el dirigente español fueron la equiparación de las condiciones de las libertades en el Estado soviético con rasgos similares a las dictaduras fascistas, además del burocratismo y la fusión entre el partido, las élites dirigentes y el aparato estatal, por sobre la sociedad en su conjunto, poniendo en duda el carácter socialista de la URSS en su sistema sociopolítico, que necesitaba cambios de fondo para realmente serlo.1047 Por otro lado, defendió el europeísmo del PCE en función de la integración y el Mercado Común1048 y evidenció el papel del Estado a partir de la UP, en especial por la importancia de las transformaciones del aparato estatal como base fundamental de la vía democrática al socialismo,1049 profundizando así los criterios ya desarrollados tras el golpe de Estado de 1973 al establecer que: La experiencia chilena muestra que bajo el régimen de Unidad Popular, comprometido en una experiencia socialista, el aparato del Estado continuaba siendo un instrumento de dominación de los capitalistas, penetrado además profundamente por el imperialismo norteamericano, sus servicios y sus multinacionales. Este aparato dio la vuelta a la tortilla, abolió la constitución democrática y estableció una feroz dictadura militar en cuanto surgió una coyuntura favorable.1050 Y a reglón seguido, evidenció que el problema del Estado se puede solucionar por las concepciones de la vía al socialismo compartidas en el seno de los partidos ligados al eurocomunismo, planteando que «El Estado capitalista se halla ahí como una realidad. 1046 José M. Faraldo, «Entangled Eurocommunism: Santiago Carrillo, the Spanish Communist Party and the Eastern Bloc during the Spanish Transition to Democracy, 1968-1982», Contemporary European History 26, n.º 4 (2017): 665, https://doi.org/10.1017/S0960777317000339. 1047 Emanuele Treglia, «Un partido en busca de identidad. La difícil trayectoria del eurocomunismo español (1975-1982)», Historia del presente, n.º 18 (2011): 27, https://historiadelpresente.com/revistas/numero-18- 2011-2-eurocomunismo/. 1048 Álvarez Justo, «El Eurocomunismo», 88. 1049 Donofrio, «El fracaso del eurocomunismo», 345. 1050 Santiago Carrillo, Eurocomunismo y Estado (Barcelona: Editorial Crítica, 1977), 18. 319 ¿Cuáles son sus características actuales? ¿Cómo transformarle? Este es el problema de toda revolución. Y también de aquella que nos proponemos realizar por vía democrática, pluripartidista, parlamentaria. No es posible ignorarlo».1051 Fue, nuevamente, la defensa del socialismo y la democracia como opción la que surgió desde sus teorizaciones en torno a la concepción de Estado. Por parte del PSUC, también hubo revisiones respecto a las posturas eurocomunistas, coincidentes con el cambio entre 1976 y 1977. Como destaca Elías Álvarez Justo, la profundización de estas concepciones fueron expuestas en el Proyecto de Programa de 1976, las que nuevamente tomaron como referencia al compromesso storico italiano y con la experiencia socialista chilena. Desde esta base, los comunistas catalanes destacaron la importancia de potenciar las movilizaciones amplias y conscientes en torno a la acumulación de fuerzas como mecanismo para frenar las aventuras izquierdistas de vanguardias radicales y en pos de la gradualidad en el paso de las etapas revolucionarias,1052 en una continuidad de los planteamientos realizados desde el comunismo español en la revisión crítica del golpe de Estado chileno de 1973. Junto a esto, también deslizaron sus resquemores a la comprensión estatal de la órbita soviética, destacando que era necesario evitar la burocratización del partido, centrada más en el fortalecimiento del movimiento de masas.1053 De esta manera, la conformación de una nueva escena política en el período 1974-1976, y con proyecciones hacia 1977, incidió tanto en la consolidación de las posturas comunistas en las lógicas de alianzas, unidad, movilización y en cómo entender la vía al socialismo desde la democracia, especialmente mediante los nexos desarrollados con el PCI, y la Declaración de Livorno de 1975 como hito fundacional de las concepciones eurocomunistas a nivel de formalidades relacionales. Además, era un nuevo marco para enfrentar las relaciones internacionales, que son explicativas de la forma en que el PCE y el PSUC fueron conformando su actuar solidario con el caso chileno mientras reconfiguraban sus posturas políticas. Pero a la par, mientras se daban estas discusiones y apreciaciones políticas en las organizaciones hispanas, la realidad de sus pares chilenos 1051 Carrillo, Eurocomunismo, 18. 1052 Álvarez Justo, «El Eurocomunismo», 215-216. 1053 Álvarez Justo, «El Eurocomunismo», 219-220. 320 era distinta, enfrentando un panorama más complejo ante el advenimiento de la dictadura y la revisión de sus estrategias políticas a partir del 11 de septiembre de 1973. 4.1.3 El comunismo español y su política internacional: el posicionamiento ante la solidaridad (1977-1978) En el estudio de los partidos comunistas, las lógicas internacionalistas suelen ser uno de los elementos distintivos de las formas de relación entre estas organizaciones, tornándose en algo especialmente importante a partir del peso central de la URSS en el estilo de relación durante la primera mitad del siglo XX. Sin embargo, desde el XX Congreso del PCUS de 1956, con la consiguiente aceptación de las vías nacionales, el peso de los hechos de Hungría y Polonia del mismo año y sobre todo tras la Primavera de Praga, en 1968, la divergencia entre algunos partidos occidentales con la centralidad soviética se magnificó, como ha sido explicado en páginas anteriores. El internacionalismo proletario desde la hegemonía soviética fue paulatinamente criticado por parte de los partidos comunistas occidentales de Italia, Francia y España. En especial, como antecedentes de la conformación del eurocomunismo, la cooperación de estas organizaciones dentro del MCI en la búsqueda de confluencias, con cierto grado de autonomía ante la ortodoxia y a partir de 1968, desde la potenciación de la idea del policentrismo proveniente desde el PCI1054 y Palmiro Togliatti.1055 Para el caso del PCE, este distanciamiento se evidenció en las primeras revisiones desarrolladas en el Manifiesto-Programa de 1975 y en la postura de Santiago Carrillo en el Congreso de los Partidos Comunistas de Berlín de 19761056 y que se vio acrecentada 1054 Bracke, Which Socialism, 342. 1055 Bracke, Which Socialism, 64-65; Silvio Pons y Michele Di Donato, «Reform Communism», en The Cambridge History of Communism. Volume III. Endgames? Late Communism in Global Perspective, 1968 to the Present, ed, por Juliane Fürst, Silvio Pons y Mark Selden, 178-202. (Cambridge: Cambridge University Press, 2017), 187. Los autores hacen referencia a Palmiro Togliatti, secretario general del PCI hasta su muerte en 1964, quien desarrolló la idea del policentrismo tras el XX Congreso del PCUS de 1956. Esta idea, de manera resumida, apuntó a que los partidos comunistas desarrollasen relaciones en contextos geopolíticos afines para reformar lazos y sus estrategias nacionales, rompiendo las lógicas de la tradición internacionalista del estalinismo. Del mismo modo, fue la base de defender la autonomía de los partidos comunistas en su toma de decisiones y un elemento clave para la crítica al PCUS a fines de la década de 1960 y potenciada por el eurocomunismo tras 1975. 1056 Sobre estos puntos, revisar el subtítulo 5.1.2 del capítulo V. 321 en otras actividades durante ese mismo año. Como señala Elías Álvarez Justo en su tesis doctoral, uno de estos elementos se plasmó en el debate entre Manuel Azcárate y Fernando Claudín en Triunfo sobre el eurocomunismo.1057 En esta discusión, Azcárate, como dirigente comunista frente a las visiones de Claudín, indicó respecto al internacionalismo proletario que: Sobre el “internacionalismo proletario”, no creo que sea un abandono del término. Lo que decimos es que hay que abandonar el viejo internacionalismo y crear otro. Porque el “viejo”, que es en el que hemos sido educados, ha sido la concepción de que el deber de los partidos comunistas era colocar en primer plano la defensa de la URSS como el primer país, ejemplo del socialismo revolucionario. Incluso después del XX Congreso, mucho de esto queda en los partidos comunistas. En lo que respecta al PCE, esto es lo que ha sido radicalmente modificado: la independencia del partido se convierte en una necesidad y en la única actitud que permite a los partidos desempeñar el papel progresivo en su país respectivo.1058 Ante la necesidad de una nueva concepción, Azcárate profundizó que esta revisión era necesaria, en especial ante la aparición de nuevas fuerzas progresistas a nivel mundial. Así, el dirigente comunista español indicó que: Nos parece entonces necesario hablar del internacionalismo antiimperialista, del internacionalismo democrático, del internacionalismo de las fuerzas que en todo el mundo luchan contra el imperialismo y, en todo caso, del internacionalismo totalmente liberado de la hipoteca del sometimiento a los intereses de un Estado socialista cualquiera.1059 Por lo tanto, lo planteado por Azcárate no era dejar de lado el concepto del internacionalismo. El problema radicaba en la concepción proletaria del mismo, que revestía un carácter ligado a una obediencia hacia la URSS. La necesidad de un aggiornamento era para comprender las nuevas dinámicas de luchas y fuerzas políticas progresistas existentes, de romper con la centralidad única en la forma, defender las vías nacionales y actualizar las posturas del PCE sobre independencia de las organizaciones. Esta contraposición entre lo antiguo y los cambios por una nueva postura fueron tratados por Santiago Carrillo en Eurocomunismo y Estado, en que explicitó que 1057 Álvarez Justo, «El Eurocomunismo», 334-337. 1058 Diego Galá, «Azcárate y Claudín discuten sobre el eurocomunismo». Triunfo, 3 de julio de 1976, 30. 1059 Galá, «Azcárate y Claudín», 30. 322 «Checoeslovaquia fue la gota que desbordó el vaso y que llevó a nuestros partidos a decir ¡no! Ese “internacionalismo” se acabó para nosotros. Precisamente a eso es a lo que hemos llamado el “viejo internacionalismo” que, estamos convencidos, hay que terminar. El internacionalismo verdadero es otra cosa, tiene que ser otra cosa».1060 Era mantener la misma postura de Azcárate y potenciar una nueva visión, destacando que: Y en nombre de ello se intenta mantener lo que nosotros llamamos el viejo internacionalismo, es decir, el que calificaba a los partidos comunistas y obreros por su defensa incondicional de la Unión Soviética: «la piedra de toque del internacionalismo proletario es la actitud ante la Unión Soviética». Pero los partidos comunistas que actuamos en los países capitalistas no podemos aceptar la idea de que la victoria del socialismo se resuelva en la confrontación entre los países en los que ya no hay capitalistas y los que aún mantienen ese régimen. El mundo de hoy es otro.1061 En este sentido, para Carrillo era central el desarrollo de una posición independiente a nivel internacional desde el eurocomunismo. En una charla efectuada en el Club Siglo XXI de Madrid en octubre de 1977 profundizó en esta idea al señalar que: Lo que se ha dado en llamar “eurocomunismo” se caracteriza también por una posición independiente. Nosotros no nos consideramos comprometidos con la política de ningún Estado extranjero, sea el que sea, incluso con los gobernados por un Partido Comunista. Nos consideramos comprometidos con nuestro pueblo, con nuestro país. Y si los derechos humanos son conculcados en Santiago de Chile lo denunciamos; pero tampoco nos callamos cuando se conculcan en Praga.1062 Es importante que destaquemos dos ideas novedosas en estas líneas. En primer lugar, la centralidad de los derechos humanos en las palabras de Carrillo y la universalidad de la condena de sus violaciones, equiparando en cierta medida los hechos en Chile con el tema de la disidencia en la esfera socialista. Por otro lado, el carácter nacional del eurocomunismo como posición propia de la realidad interna respecto a cómo enfrentar el tema internacional. 1060 Carrillo, Eurocomunismo, 153. 1061 Carrillo, Eurocomunismo, 197. 1062 «El “Eurocomunismo”. Una opción de socialismo democrático e independiente», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España,3 al 9 de noviembre de 1977, 8. 323 Por su parte, desde el PSUC también se desarrolló este debate. Desde la adopción del eurocomunismo es que se comprendió al internacionalismo como una nueva forma de relaciones entre los partidos comunistas, en autonomía de sus políticas nacionales y el rechazo de un centro que dirigiera los designios internos de estas organizaciones.1063 La conformación de una nueva teorización de la política exterior del comunismo español y catalán se vio consolidada en los congresos de partido desarrollados a partir de 1977. A fines de noviembre de 1977 se llevó a cabo en Barcelona el IV Congreso del PSUC. Esta primera actividad en un marco de legalización trató diversos temas, entre ellos la discusión sobre la postura del partido respecto a la política exterior. En este sentido, se declaró la importancia de la «solidaridad entre los pueblos» por sobre el internacionalismo proletario.1064 El nuevo secretario general del PSUC, Antoni Gutiérrez Díaz, lo destacó en el acta de clausura del congreso, reforzando este cambio y explicando que esta forma de entender a solidaridad involucra «El respecto a la independencia hacia los planteamientos específicos de las fuerzas revolucionarias de todos los países; sin injerencias, sin pretensiones hegemónicas».1065 Y esto implicaba, entre otros puntos, la solidaridad con los países bajo dictaduras en Sudamérica, entre ellos Chile.1066 Por su parte, la JCC, en su I Congreso del 11 de noviembre del mismo año, también hizo referencia a su línea internacional. Aunque, a diferencia del PSUC, no trabajó la conceptualización sobre el internacionalismo, sí destacó la importancia en el desarrollo de una línea solidaria a este nivel,1067 destacando en este nuevo contexto que: Hasta hace unos meses nuestro internacionalismo se reflejaba en la necesidad de solidaridad de las organizaciones juveniles y del conjunto de los países democráticos y progresistas con la lucha antifascista del pueblo español. Esta ayuda ha sido importantísima y sin duda, sin esta solidaridad difícilmente hubiéramos ganado la batalla. Ahora las cosas han cambiado. En estos momentos estamos en una situación más favorable para expresar nuestra solidaridad efectiva con el resto de los pueblos del mundo.1068 1063 Sánchez Rodríguez, Teoría y práctica, 332. 1064 Marchant, «Solidaridad política con Chile», 1316. 1065 Antoni Gutiérrez Díaz, «Acte de clausura del IV Congrès del PSUC», Barcelona, 1 de noviembre de 1977, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, Congressos: IV Congrès, caja 32, f.5. 1066 Gutiérrez Díaz, «Acte de clausura», f.5. 1067 Marchant, «Solidaridad política con Chile», 1317. 1068 Joventut Comunista de Catalunya, I Congrès: Informe general (Barcelona: JCC, 1977), 31. 324 El abandono del internacionalismo proletario se cristalizó en 1978 en el IX Congreso del PCE. En este evento, consideraron que su política internacional era fruto de las divergencias con los partidos comunistas en el poder1069 y establecieron que: Ello exige, en el movimiento comunista, aplicar consecuentemente el principio de que no existe centro dirigente, de que no hay partido ni estado guía, de que todos los partidos son independientes e iguales en derechos. El PCE no pertenece a ninguna Internacional que condicione nuestra política. Hace falta eliminar el método de las calumnias, los anatemas, las excomuniones; reconocer el derecho a una crítica política y teórica; promover un libre debate marxista sobre las realidades contemporáneas.1070 A partir de esta idea, la postura del partido fue establecer que la línea internacionalista era solidaria en su base, con todas las formas de lucha de liberación y resistencia. Esta idea se vio reflejada en el segundo artículo de los estatutos, que definió que el partido «[p]ractica la solidaridad internacionalista con todos los pueblos, movimientos y partidos que luchan por la liberación nacional, la democracia y el socialismo».1071 Desde esta lógica, podemos destacar cómo desde 1977 el PCE y el PSUC conformaron de manera clara una línea internacional que fue en sintonía con el eurocomunismo. Fue central la constitución de una dinámica solidaria en su conjunto durante este período, de abandono de las viejas prácticas soviéticas en pos de una visión sin un centro dirigente. Más que evitar un determinismo sobre la forma de construir las relaciones internacionales desde una potencia, era la forma de respetar los proyectos nacionales que cada una de las fuerzas progresistas desarrollaban en sus propios contextos según sus propios análisis. Ante estas, el PCE y el PSUC desarrollarían sus acciones de solidaridad y cooperación, en función de la libertad y en sintonía con el compromiso democrático que se estaba gestando dentro de la territorialidad española. Las nuevas dinámicas a las que se enfrentaron las organizaciones comunistas fueron centrales en la forma en que maduraron la idea del nuevo internacionalismo con los pueblos y que impactó en las políticas expresadas en apoyo hacia Chile en la segunda parte de la década de 1970. 1069 Partido Comunista de España, Noveno Congreso del Partido Comunista de España (Barcelona: Crítica, 1978), 47. 1070 Partido Comunista de España, Noveno, 162. 1071 Partido Comunista de España, Noveno, 196. 325 4.1.4 La legalización comunista y el camino a las elecciones generales de junio de 1977 Los contextos de revisión generaron para los comunistas españoles y catalanes la discusión respecto a qué hacer después del régimen y cómo enfrentar las novedosas dinámicas internas. La influencia eurocomunista y los cambios a su línea internacional se fueron desarrollando en conjunto a la principal pugna que quedaba por librar para los objetivos democráticos y el proyecto comunista para España: la legalización. El objetivo de reconocimiento legal se volvió central para el PCE y el PSUC. Además, el contexto político generó nuevas condiciones para que esta posibilidad se concretara, pese a la oposición de los sectores del búnker y parte de las Fuerzas Armadas. En este sentido, como destaca Roberto Muñoz Bolaños, hubo cinco acontecimientos que generaron los escenarios para este paso. El primero, los resultados del referéndum aprobatorio de la Ley para la Reforma Política, que potenció a los sectores reformistas de Suárez por sobre la ortodoxia franquista y la transformación por sobre la ruptura. En segundo lugar, la respuesta moderada del PCE ante los asesinatos de los abogados de Atocha. En tercer orden, el impacto de la victoria de Jimmy Carter en Estados Unidos, que implicó la salida de Henry Kissinger como Secretario de Estado y el fin de la abierta posición estadounidense a la legalización del PCE. Un cuarto punto fue la creciente aprobación pública a una posible legalización del PCE a nivel de encuestas. Por último, las reuniones entre Suárez y Carrillo a inicios de 1977 y la renuncia de la ruptura por parte del PCE.1072 A estos habría que sumar un sexto eje: el papel negociador de la «Comisión de los nueve» ante el gobierno1073 y la presentación de elementos centrales para la oposición: Reconocimiento de todos los partidos políticos y organizaciones sindicales. Reconocimiento, protección y garantías de las libertades políticas y sindicales. Urgente disolución del aparato político del Movimiento Nacional y efectiva neutralidad de la Administración pública. La verdadera amnistía política que el país 1072 Roberto Muñoz Bolaños, «Las Fuerzas Armadas y la legalización del PCE», Rúbrica Contemporánea 2, n.º 4 (2013): 109, https://doi.org/10.5565/rev/rubrica.46. 1073 «Comisión negociadora de la oposición», Ya, 8 de diciembre de 1976, s.p., https://www.march.es/es/coleccion/archivo-linz-transicion-espanola/ficha/comision-negociadora- oposicion--linz%3AR-13844. Esta comisión fue integrada por personalidades masculinas de los principales partidos de la oposición, siendo ellos Francisco Fernández Ordóñez (Federación de Partidos Socialdemócratas), Antón Canyellas (Democracia Cristiana), Felipe González (PSOE), Enrique Tierno Galván (PSP [España]), Joaquín Satrúrstegui (liberales), Simón Sánchez Montero (PCE), Jordi Puyol (Cataluña), Valentín Paz Andrade (Galicia) y Julio de Jáuregui (País Vasco). 326 necesita. Utilización equitativa de los medios de comunicación de masas propiedad del Estado y, por lo tanto, de la comunidad, hoy monopolizados por el gobierno. Negociación de las normar de procedimiento en las cuales se han de ajustar ambas consultas [referéndum, ya celebrado, y elecciones en las Cortes]. Reconocimiento de la necesidad de institucionalizar políticamente los países y regiones que integran el Estado español y que los órganos de control de los procesos electorales se refieran también a cada uno de sus ámbitos territoriales.1074 El desarrollo de estos factores se evidenció a fines de 1976. Juan Andrade señala que el comunismo español se abocó sobre este punto a partir de tres ejes. El primero, respecto a la legitimidad de las primeras elecciones a realizarse en junio de 1977, en las que todos los partidos debían estar presentes como opción para otorgar credibilidad al proceso. En segundo lugar, en el sentido propio de responsabilidad del PCE para seguir el camino establecido y evitar el conflicto, especialmente tras el asesinato de los abogados laboralistas de CCOO y militantes comunistas en Atocha, Madrid. Por último, demostrar que en países como Francia e Italia, la presencia de partidos comunistas legales no incidía en la estabilidad institucional.1075 El proceso de legalización se enmarcó en negociaciones con el gobierno de Suárez, para quien el tema comunista era de alta complejidad, en especial por el papel del PCE como principal fuerza del antifranquismo, así como la amplia y diversa red de su militancia, siendo un tema democrático la inclusión del comunismo como parte del juego electoral y legal.1076 Por otra parte, también representó una dificultad para el gobierno, ya que Suárez tuvo que modificar la postura inicial que tuvo hacia el PCE frente a las Fuerzas Armadas españolas, ante las que definió que no estaba entre sus planes incluir al PCE dentro de los partidos legales en España.1077 Por su parte, el PCE mostró su fuerza movilizadora a inicios de 1977. Tras los asesinatos de Atocha, el 26 de enero se realizó un acto multitudinario en honor a los muertos a manos de la ultraderecha hispana. En la previa, Carrillo indicó, además de la condena directa por las acciones del fascismo, que: 1074 Molinero e Ysàs, Els anys del PSUC, 245-246. 1075 Andrade, El PCE y el PSOE, 85. 1076 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 202-203. 1077 Muñoz Bolaños, «Las Fuerzas Armadas», 105-107. 327 Lo importante hoy es dar un paso más hacia la reconciliación nacional y conseguir que la inmensa mayoría se una, por encima de otras diferencias, para lograr, con calma y serenidad, unas elecciones en las que libremente sea elegida una Cámara que sea realmente Constituyente. Lo importante es que esa amplia unión de fuerzas político-sociales e instituciones impulse al Gobierno a tomar medidas efectivas contra los grupos terroristas, atacando el mal en la raíz […]. Al intento de desestabilizar el país hay que responder igualmente con un paso decidido hacia su estabilización: hay que legalizar a todos los partidos políticos, a las organizaciones sindicales; hay que sacar de las cárceles a los presos políticos. Cuanto más auténticas libertades existan, más fácil será a los partidos democráticos y a las organizaciones sindicales contribuir a que el proceso de cambio se realice en un clima de orden, de auténtico orden ciudadano, de calma y serenidad, como desean inequívocamente la casi totalidad de los españoles.1078 La postura de Santiago Carrillo evidenció la postura del partido: orden democrático, legalización y libertades. Estaba estipulada la visión del PCE en su respuesta a los hechos de Atocha y que se plasmó en la ya indicada moderación organizativa del partido respecto al sentido de la movilización, con una marcha disciplinada, silente en luto, en paz y sin acciones de violencia callejera. Fue la forma en que el PCE le demostró al gobierno de Adolfo Suárez su madurez y templanza, en especial tras las negociaciones efectuadas con Carrillo para la mantención del tono pacífico del acto. A su vez, fue el momento en que el secretario general de los comunistas supo que debía negociar directamente con Suárez respecto a la legalización del partido.1079 Así, el 27 de febrero de 1977 se realizó una reunión entre ambos para discutir los puntos centrales con el fin de aceptar al PCE como organización legalizada. Para el secretario general del PCE, cualquier propuesta que no implicara ser parte directa del juego democrático era inaceptable y cualquier tipo de exclusión tendría como respuesta acciones tendientes a hacer fracasar las elecciones generales de junio de 1977.1080 Por lo tanto, el éxito del proceso pasaba directamente por la participación comunista, del mismo modo que Carrillo no manifestó reparos respecto a la discusión entre monarquía y república como un elemento clave y consideró central la unidad de España como Estado. 1078 Santiago Carrillo, «Reconciliación para la democracia», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 27 de enero de 1977, 3. 1079 Alfonso Pinilla García, «La legalización del PCE. Intrahistoria del consenso», Norba. Revista de Historia 32 (2019): 71, http://hdl.handle.net/10662/13558. 1080 Carrillo, Memorias, 653. 328 Mientras, para el presidente de gobierno, las principales tensiones iban respecto a la reacción del Ejército, pero mostró su disposición a apoyar esta medida una vez que el Tribunal Supremo diera su parecer sobre la aceptación de los requerimientos de la legalización,1081 dado que la Ley de Asociaciones Políticas, modificada el 8 de febrero de 1977, establecía que el gobierno no intervendría en las decisiones sobre la legalidad de los partidos políticos.1082 Mientras tanto, un espaldarazo internacional del comunismo europeo fue la realización en marzo de 1977 de una reunión tripartita entre Carrillo, Marchais y Berlinguer en Madrid para apoyar la legalización del PCE. Este evento fue considerado una cumbre eurocomunista y permitida por Suárez en su encuentro con Carrillo.1083 En ésta, se reafirmaron los programas de los tres partidos respecto a la defensa del socialismo en democracia y libertad en la «Declaración de Madrid», en que se concluyó que: En la construcción de una nueva sociedad, los comunistas españoles, franceses e italianos están resueltos a actuar en el pluralismo de las fuerzas políticas y sociales y en el respeto, garantía y desarrollo de todas las libertades individuales y colectivas […]. Esta voluntad de construir socialismo en la democracia y en la libertad inspira a las concepciones elaboradas con plena independencia de cada uno de los tres partidos.1084 Finalmente, fue la Junta de Fiscales Generales la que, en la mañana del 9 de abril, emitió un informe señalando que no habían elementos que determinaran que el PCE fuese una asociación de carácter ilícito. Ante esta decisión, el gobierno de Suárez en conjunto al apoyo de dos jueces del Tribunal Supremo, redactó el documento que legalizaba al PCE, que fue anunciado a las seis de la tarde por Radio Nacional de España.1085 Así, el sábado santo se transformó en el día de oficialización del regreso del comunismo a la arena política institucional hispana, generando un elemento de ruptura respecto a una de las bases fundamentales del franquismo: el anticomunismo.1086 1081 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 203. 1082 Pinilla García, «La legalización», 72 1083 Carrillo, Memorias, 653-654. 1084 «Comunicado conjunto de los PP.CC. de Italia, Francia y España», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 7 de marzo de 1977, 2. 1085 Muñoz Bolaños, «Las Fuerzas Armadas», 111-112. 1086 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 206. 329 La legalización del PCE fue un espaldarazo para las fuerzas progresistas y, por razones que son evidentes, para el mismo comunismo. Era el retorno al juego democrático en un nuevo escenario de la Transición, de compromiso con las libertades en el proyecto de construcción del socialismo y de la posibilidad cierta de tener injerencia en las decisiones políticas del país. Carrillo señaló que: La decisión de legalizarnos es una decisión de justicia que ya estaba retrasándose demasiado. Es conocido que en nuestro país, es el Partido Comunista quien ha lanzado en el año 56 ya, la política de reconciliación de los españoles, que ahora comenzar a ser una realidad. Por eso, si alguien merecía, y a mi juicio lo merecen todos los partidos políticos, si alguien merecía la legalidad, la posibilidad de actuar abiertamente, somos los que hemos indicado como pioneros, cuál era la solución de los problemas de nuestro país.1087 Además, como gesto a la legalización y de compromiso institucional, el Comité Central del PCE, reunido los días 14 y 15 de abril en Madrid, tomó decisiones que causaron cierto estupor en sectores de la militancia. Estas fueron la aprobación de la bandera rojigualda como símbolo de España y la aceptación de la monarquía como régimen constitucional, medidas que Carrillo asumió como parte de sus compromisos personales con Suárez.1088 En el fondo, para el máximo dirigente comunista, el dilema central no era el tipo de Estado, sino el debate entre democracia y dictadura.1089 Las reacciones ante la legalización del PCE no se dejaron esperar. Especialmente duras fueron las provenientes desde los sectores ultras, que calificaron como traición la decisión, y por parte de las Fuerzas Armadas, que se plasmó en la renuncia del ministro de Marina al criticar que se enteró por la prensa del hecho.1090 Del mismo modo, los mandos de la I Región Militar se reunieron para manifestar su oposición a la medida, mientras que el Consejo Superior del Ejército (CSE), reunido el 12 de abril, emitió un comunicado considerando la legalización como un hecho consumado que se admite por parte del Ejercito de manera disciplinaria, pero que era repudiado por ser una decisión unilateral del gobierno y por el impacto político de esta resolución. Ante esto, Suárez 1087 Santiago Carrillo, «Legalización del P.C.E. Victoria de la democracia. Declaración del camarada Santiago Carrillo», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 11 al 17 de abril de 1977, 1. 1088 Molinero e Ysàs, Els anys del PSUC, 266. 1089 Andreu Mayayo, La ruptura catalana (Barcelona: Editorial Afers, 2002), 65. 1090 Pinilla García, «La legalización», 73. 330 habló con los mandos militares para criticar su comunicado, que tuvo efecto en un segundo escrito del 14 de abril en que el ministro de Ejército, Félix Álvarez-Arenas, descalificó el documento del CSE y asumió su responsabilidad por no informar a las unidades militares sobre la medida tomada por el gobierno.1091 Desde las fuerzas políticas chilenas también hubo consideraciones sobre este hito, en el marco de la contraposición del eje dictadura-oposición. La diplomacia chilena estaba desde 1976 en un seguimiento de la posibilidad de este hecho, y ya en días previos a la legalización informaron que ante esta posibilidad: No se esperan grandes reacciones ante esta eventualidad. La clase política, por moda izquierdizante o por simple ingenuidad, ha dicho que la legalización del PCE es indispensable para completar la fachada democrática de España. Las fuerzas que se oponen a la legalización -Alianza Popular y Fuerza Nueva- no desean convertir al Comunismo en una víctima, lanzándose a la calle a manifestarse contra él. Y las Fuerzas Armadas están resueltas a no intervenir en las resoluciones del Ejecutivo. De manera que no es improbable que el PCE pueda ser legalizado después de Semana Santa.1092 Y tras la decisión del gobierno, las críticas fueron enfocadas a esta medida, resaltando que «Suárez ha completado sus etapas. Ahora sólo le resta esperar las elecciones. Pero es evidente que ya no será solamente “el hombre que hizo la Reforma en España”. Será, también “el hombre que legalizó al Partido Comunista". Y este nuevo apelativo envuelve una seria incógnita electoral».1093 Por su parte, desde los partidos de izquierdas chilenos hubo saludos solidarios ante este hecho. Luis Corvalán envió indirectamente sus felicitaciones por la legalización a través del Partido Comunista de Israel, considerando que el pueblo chileno sentía como propia esta victoria. Del mismo modo, el MAPU mostró su satisfacción por esta medida.1094 1091 Muñoz Bolaños, «Las Fuerzas Armadas», 116-118. 1092 Horacio Arce Fernández, «Situación política española. Preparación electoral. Legalización del PCE. Disolución del Movimiento», Madrid, 5 de abril de 1977, AGHMRECh, fondo países: España. Embajada de Chile en España, Oficios secretos, reservados y ordinarios 1, 1977, caja s.n., f.3. 1093 Horacio Arce Fernández, «Legalización del Partido Comunista Español: Reacción de la opinión pública. Reacción de los partidos. Reacción de las Fuerzas Armadas», Madrid, 14 de abril de 1977, AGHMRECh., fondo países: España. Embajada de Chile en España, Oficios reservados 1, 1977, caja s.n., f.4. 1094 «Mensajes solidarios de todo el mundo», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 25 de abril de 1977, 8. 331 Si bien el PCE ya había logrado la legalización, quedaba aún pendiente el PSUC. La situación de los comunistas catalanes presentó complejidades dado el calendario existente para el proceso electoral. La fecha de los comicios, formalizada para el 15 de junio, tenía una agenda fija según la convocatoria publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE): el 3 de mayo debían estar formalizadas las coaliciones y el 9 del mismo mes oficializadas las candidaturas.1095 Pese al contexto de ilicitud, el PSUC venía desarrollando previamente su estrategia de diseño de listas, con la decisión del Comité Central de participar en las elecciones tras su reunión de los días 5 y 6 de marzo.1096 Posterior a la legalización del PCE, el PSUC tuvo claro, a partir de un informe de Gregori López Raimundo, que la tardanza en la aprobación de su participación legal era una desventaja electoral respecto a los partidos con derecho a actuar públicamente como organizaciones reconocidas.1097 El 3 de mayo, el BOE publicó la legalización del PSUC. Justo a tiempo respecto al calendario oficial, los comunistas catalanes movilizaron su maquinaria electoral que, como señala Andreu Mayayo, fue propia de una salida espectacular, con sendas acciones públicas en la Fiesta de la Libertad del 8 de mayo y en el mitin del Palau d’Esports.1098 Así, en Treball se remarcó de manera clara, propia del principal medio del PSUC, esta decisión, manifestando que: La força del PSUC és per aconseguir la llibertat de tots els presos i l'amnistia total, la legalització dels partits sense exclusions, per consolidar la democràcia, per convertir les Corts en constituents, per guanyar l'autonomia' i l'autogovern de Catalunya i, al capdavall, perquè els treballadors i les forces més progressistes de la societat tinguin al poder el ressò real que el seu pes i protagonisme en la societat exigeixen […]. Fa només uns dies que som legals, tenim el goig del començament i el capital incalculable de la continuació d'una història que els comunistes catalans hem fet viva i enriquidora. Però, sobretot, tenim la batalla pel futur. Com digué López Raimundo en el míting central, ara anem eles eleccions, i anem a guanyar- les.1099 1095 Mayayo, La ruptura, 73. 1096 Molinero e Ysàs, Els anys del PSUC, 259-260. 1097 Molinero e Ysàs, Els anys del PSUC, 269. 1098 Mayayo, La ruptura, 86. 1099 «La força del PSUC», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 10 de mayo de 1977, 1. 332 El objetivo eran las elecciones de junio. Especialmente en Cataluña, la campaña del PSUC fue icónica y masiva. El afiche principal fue un hito para la activación de votos, demostrando el peso de los comunistas catalanes en la anterior movilización antifranquista y en las fuerzas asociativas de su territorio. Ilustración 3. Afiche de campaña del PSUC para las elecciones generales de 1977 Fuente: «Mis manos: mi capital: PSUC mi partido», Barcelona, 1977. Biblioteca de Comunicació i Hemeroteca General. CEDOC. Universitat Autònoma de Barcelona, Col·lecció de cartells polítics, http://ddd.uab.cat/record/41859. Los resultados electorales dieron al PCE, agregando los votos del PSUC, 1.711.906 votos, que representaron el 9,3% de los sufragios, aunque dada la ley electoral se tradujo en veinte parlamentarios o un 5,7% de escaños en la Cámara de los Diputados.1100 Estos resultados, en el seno del PCE, fueron analizados con cierta decepción, tanto por la fuerza demostrada en los actos de campaña como por el elevado porcentaje obtenido por el 1100 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 217. 333 PSOE.1101 Mientras, en Cataluña el análisis fue distinto, en especial por las buenas sensaciones hacia un proceso propio de ruptura, en función de los objetivos provenientes desde el antifranquismo: la amnistía y el restablecimiento de la Generalitat.1102 El PSUC obtuvo 564.547 votos, correspondiente al 18,2% de los sufragios proporcionales para Cataluña, con ocho diputados nacionales electos y siendo el partido con más preferencias de manera individual, aunque no la lista más votada (formada por los socialistas catalanes). Del mismo modo, tuvo sus mejores resultados en las zonas industriales alrededor de Barcelona y Tarragona, así como en los barrios obreros de la capital catalana, demostrando el peso de clase en el voto. Por otra parte, 12 de los 16 senadores electos en Cataluña fueron de la lista «Entesa dels Catalans», alianza unitaria de las fuerzas de izquierdas socialistas, comunistas, Esquerra Republicana (ERC) e independientes.1103 Para las fuerzas opositoras chilenas, las elecciones fueron saludadas como demostración de la contraposición entre democracia y dictadura. En Chile-América, revista del exilio chileno en Roma, además se enfatizó en las lecciones para los militares chilenos de este hecho, y la presencia de socialistas y comunistas en las elecciones, que: Parecía increíble, sin embargo el pueblo volvió a votar en España. Nada, salvo el derrumbe de la dictadura chilena, podía darnos más felicidad política que eso. España rompe su largo cautiverio fascista. Eso significa mucho para nosotros y para todos los pueblos de la tierra. La muerte del régimen franquista es la muerte del último de los grandes fascismos. ¡Honor y gloria al pueblo español! España de nuevo en el corazón. Pero esta vez no bajo el signo del dolor y la muerte sino de la resurrección y la esperanza.1104 Los saludos chilenos nos demuestran el peso de este nuevo escenario, de legalidad y participación activa en la arena institucional para el PCE y el PSUC, que se confirmó con la participación de Carrillo en los Pactos de la Moncloa de 1977 y el posterior apoyo a la Constitución de 1978.1105 Este contexto de reposición de las libertades democráticas 1101 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 219. 1102 Andreu Mayayo, «Militants a la transició: “Mis manos: mi capital. PSUC: mi partido”», en Les mans del PSUC: militància, ed. por Josep Puigsech Farràs y Giaime Pala (Barcelona: Memorial Democràtic, 2017), 229. 1103 Molinero e Ysàs, Els anys del PSUC, 271-272. 1104 «Lo que no logró Franco, jamás lo logrará Pinochet», Chile-América, mayo-junio de 1977, 79. 1105 Andrade, El PCE y el PSOE, 92-101. El autor señala que en un contexto de crisis económica, el PCE fue parte de los Pactos de la Moncloa para consolidar la Transición. Sin embargo, la falta de realización de 334 coartadas por la Guerra Civil y el franquismo dio un impulso a la reafirmación de los compromisos por las demandas internas, pero también en la focalización de su postura exterior. El caso chileno, por ende, se mantuvo en la esfera de acción internacional y solidaria de los comunistas hispanos. La diferencia era que las acciones ya no serían clandestinas como en los años previos, sino que pasarían a ser parte del aparataje público y de movilización existente. Así, este nuevo contexto permitió dar un segundo aire a la solidaridad con Chile y hacer de España, en gran medida por el actuar del PCE y el PSUC, un nuevo foco de revitalización de las movilizaciones por la causa democrática chilena. 4.2. La revisión política de las izquierdas chilenas (1974-1979) Mientras las dinámicas del comunismo hispano se centraron en cómo enfocar sus políticas en una España sin Franco, las problemáticas chilenas estaban en la forma de enfrentar la naciente dictadura cívico-militar. La revisión de las políticas durante los mil días de Allende por parte del PCCh fue fundamental para definir estrategias amplias de oposición, pero también respecto a las falencias desarrolladas durante la experiencia socialista. Por lo mismo, es necesario que analicemos sus mecánicas para comprender sus acciones y lecturas estratégicas desde 1974, pero sin dejar de lado otras revisiones como las efectuadas en el seno del PSCh. Esta es una forma de dar contexto a que las solidaridades que se desarrollaron desde España a partir de este período tuvieron una recepción organizativa particular que estuvo definida por estas discusiones dentro de las izquierdas chilenas. 4.2.1 Estrategias políticas ante el nuevo escenario autoritario: PCCh entre 1974 y 1976 El violento tránsito de pasar a ser un partido de masas, público y de trabajo cotidiano a la clandestinidad tras el golpe de Estado impactó profundamente en el seno del comunismo los compromisos y el malestar de las bases fueron cruciales para el debilitamiento del partido tras participar en esta resolución. 335 chileno. El fin de la UP implicó un proceso de revisión y delimitación de nuevas estrategias para enfrentar una resistencia contra la dictadura e intentar contrarrestar la férrea represión y persecución contra sus dirigentes y militantes. El aparato estatal consiguió, en los primeros años de dictadura, atacar a las estructuras políticas del PCCh (y de las otras fuerzas políticas de la UP y el MIR) utilizando el asesinato y la desaparición como mecanismos para intentar desarticular el frente interno, mientras Luis Corvalán vivió la prisión política y parte de la dirigencia logró establecerse en el exilio. La respuesta inmediata tras los hechos de septiembre por parte del PCCh fue de reflexión y acción ante el nuevo escenario. El mismo 11 de septiembre, la Comisión Política del partido decidió tres puntos: no llamar a una resistencia armada; un repliegue organizado del partido ante el golpe; y la formación de un equipo especial de dirección política.1106 Este repliegue organizativo implicó algunos cambios en la organización, con Corvalán pasando a la clandestinidad dada la orden de búsqueda y captura, asumiendo la dirección interna el dirigente Víctor Díaz, además de generar redes para asilar a militantes de renombre en la embajada de Países Bajos tras la detención del secretario general.1107 En la posterioridad del quiebre democrático, la dirección exterior del PCCh se instaló en Moscú, bajo el apoyo de las autoridades soviéticas.1108 El desarrollo de las redes de clandestinidad fue en paralelo a las primeras discusiones sobre cómo actuar ante la naciente dictadura. Un elemento inicial en esta revisión, que destaca Rolando Álvarez, fue un documento titulado «Manifiesto de Octubre» y una carta de Luis Corvalán que fueron entregados a Patricio Aylwin, presidente del PDC, en que reflexionó sobre la importancia de la lucha de masas como medio de acción, que implicaba una amplia unidad contra el fascismo, manteniendo a la UP como formación, sin incluir al MIR y haciendo un llamado tácito a la Democracia Cristiana a revisar su papel en el golpe de Estado y su posición hacia la dictadura.1109 Las ideas de Corvalán reflejaban las estrategias centrales dentro del comunismo chileno, en torno a mantener las dinámicas frentepopulistas de unidad por un lado, potenciar la unidad de bases1110 y la 1106 Álvarez, Desde las sombras, 70. 1107 Álvarez, Desde las sombras, 73-74. 1108 Riquelme Segovia, Rojo atardecer, 113. 1109 Álvarez, Desde las sombras, 78-79. 1110 Álvarez, Desde las sombras, 79. 336 importancia de la lucha de masas como método de oposición, reafirmando evitar la vía armada, en distinción respecto a las posturas del MIR.1111 Posteriormente, en un documento del 31 de diciembre de 1973, el PCCh comenzó a profundizar en sus estrategias de unidad y acción. En un diagnóstico crítico sobre los primeros meses de dictadura, el comunismo chileno enfatizó que: El tiempo transcurrido deja en evidencia la acentuación de estas tendencias [totalitarias] y pone al desnudo el propósito siniestro de destruir toda estructura democrática, de impedir el retorno a la generación del poder de la voluntad popular. La orden de quemar los registros electorales, es el último paso dado por los fascistas para evidenciar su desprecio por la democracia y, a la vez, su temor a cualquier expresión del pensamiento del pueblo de Chile.1112 Ante esta situación, el PCCh, junto con hacer un llamado al retorno de las libertades y a la democracia, planteó desde el campo político y organizativo que: Esta situación reafirma la vigencia de la Unidad Popular como expresión unitaria del pueblo, pero, al mismo tiempo, impone ir más allá, a la acción común y la unidad con sectores del pueblo que no estuvieron con el Gobierno Popular. La línea divisoria entre el pueblo y sus enemigos no ha de trazarse mirando el pasado sino vista al futuro. La divisoria esencial no es la que dividía a Gobierno y Oposición antes del golpe sino es aquella que separa a los fascistas y golpistas usurpadores del Gobierno de los que sufren las consecuencias de su política reaccionaria […]. Esta unidad incluye el trabajo, por ejemplo, con amplios sectores demócrata-cristianos que se han pronunciado contra el golpe, con sectores independientes que han comprobado con horror lo que es el fascismo. Tales fuerzas deben ser consideradas en pie de igualdad.1113 En la práctica, el PCCh comenzó a configurar en la clandestinidad una nueva estrategia opositora, conocida como el Frente Antifascista, basada en «la necesidad de conformar una alianza amplia para enfrentar unidos al enemigo común. Este Frente significaba intentar lograr lo que nunca se pudo hacer durante la UP: un acuerdo con la Democracia 1111 Pérez Silva, «El Frente Antifascista», 158-159. 1112 Partido Comunista de Chile, «Declaración "Llamamiento al pueblo chileno a la lucha por la libertad y la democracia"», Roma, 31 de diciembre de 1973, Repositorio Digital Archivo Patricio Aylwin Azócar (APA), Santiago de Chile, fondo Luchando en el Abismo (Marzo 1974 - Octubre 1976), colección declaraciones, referencia apa_4263, f.2, http://www.archivopatricioaylwin.cl/xmlui/handle/123456789/11463. 1113 Partido Comunista de Chile, «Declaración “llamamiento”», ff.8-9. 337 Cristiana».1114 De manera indirecta, era la intención de generar un compromiso histórico de lucha contra la dictadura y tender la mano hacia el PDC para esperar una posible respuesta y adhesión a esta proposición. Posteriormente, en mayo de 1974, los partidos de la UP hicieron un llamado amplio a la formación del Frente Antifascista. Reconociendo que parte de los errores propios recayeron en las tendencias ultraizquierdistas y en el aislamiento de la clase obrera, por la incapacidad para atraer a otros sectores de la sociedad a plegarse al proyecto político popular lo que hubiera permitido cercar a los sectores opositores,1115 plantearon que: La derrota de la dictadura, la destrucción del estado totalitario y policial que ésta ha establecido, la construcción de un nuevo Estado democrático, nacional, pluralista y popular, que desarrolle todas las conquistas que nuestro país y su pueblo han alcanzado, que liquide el poder del imperialismo y la gran burguesía monopólica y agraria y resguarde los intereses de las grandes mayorías nacionales.1116 Para esto, los partidos y organizaciones de la UP plantearon la necesidad de avanzar a un nuevo momento institucional: Nuestro objetivo no es la simple restauración de la institucionalidad democrática que se derrumbó el 11 de Septiembre ni la reproducción mecánica de la experiencia del Gobierno Popular. La vieja institucionalidad demostró ser incapaz de defenderse con éxito de la agresión fascista y canalizar adecuadamente la voluntad de la inmensa mayoría del país que exigía profundas transformaciones sociales. Por ello de la lucha antifascista debe surgir un nuevo Estado.1117 Y a partir de esta propuesta, nuevamente invitaron al PDC a ser parte de este frente, en función de plegarse en una lucha contra un enemigo común y para el desarrollo conjunto de un proyecto de país.1118 De esta manera, se configuró el intento de fomentar esta 1114 Álvarez, Arriba los pobres, 122. 1115 «Documento político “Llamamiento al pueblo de Chile a formar un Frente Antifascista para derrotar la dictadura”». Santiago, 1 de mayo de 1974, APA, fondo Luchando en el Abismo (Marzo 1974 - Octubre 1976), colección documento político, referencia APA_3000, f.3. http://www.archivopatricioaylwin.cl/xmlui/handle/123456789/8034. 1116 «Documento político», f.8. 1117 «Documento político», f.8. 1118 «Documento político», f.8. 338 política de alianzas amplias, de construcción de una nueva institucionalidad y de conformar un intento de bloque común opositor. La discusión interna del PCCh se acrecentó durante 1974, a partir del documento «Los acontecimientos en Chile: Visión de los comunistas». Este texto fue uno de los análisis más profundos sobre el actuar de los comunistas y la UP. Los ejes centrales de este escrito radicaron en sostener la política gradualista del partido, en defensa de la idea de unidad de las izquierdas. Las falencias de la UP las enmarcaron en la influencia de elementos exógenos como el imperialismo estadounidense, el papel interno de los intereses de los grupos privilegiados, la oposición de la derecha, el rol de la ultraizquierda (MIR en específico) que alejó a las clases medias y al PDC para lograr grandes acuerdos. Y a nivel institucional, hubo un reconocimiento explícito a que el aparato legal existente fue sobrestimado para poner frenos a los avances de la oposición y al papel de las Fuerzas Armadas en el avance golpista. Por ende, la derrota fue sobre todo política por el aislamiento de las clases populares más que militar, defendiendo de esta manera la opción de evitar la resistencia armada y destacando una vez más que parte de los errores recayeron en elementos políticos propios, aparte del papel de la oposición.1119 Además de estas reflexiones, el PCCh tuvo que enfrentar en el interior la opresión política. A partir de 1975 el cerco contra los dirigentes internos por parte de los organismos persecutores, especialmente de la Dirección de Inteligencia de la Fuerza Aérea de Chile (DIFA) y el Comando Conjunto,1120 se fue estrechando. Ejemplos claros fue la represión contra el Comité Regional Sur del PCCh, que implicó el asesinato de tres dirigentes comunistas en la Base Aérea de Peldehue y las graves torturas contra los sobrevivientes.1121 1119 Álvarez, Desde las sombras, 113-114. 1120 Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, Informe de la Comisión, 458-459. El Comando Conjunto nació bajo el alero de la DIFA con el objetivo específico de la persecución contra el PCCh en clandestinidad. Si bien hubo presencia en su interior de miembros de otras ramas de las Fuerzas Armadas y civiles de extrema derecha, la hegemonía organizativa estuvo en los servicios de inteligencia de la Fuerza Aérea de Chile. Otro elemento de importancia es su actuar de facto fuera de las orgánicas oficiales de persecución, lideradas por la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), lo que implicó roces entre ambos entes represores. 1121 Álvarez, Desde las sombras, 125-126. 339 Pero 1976 fue el año de la mayor violencia contra los comunistas chilenos. La persecución contra los miembros del Comité Central del PCCh dejó una serie de militantes torturados, asesinados y desaparecidos a inicios de año. En este contexto, el hecho más significativo contra la dirección clandestina fue el de Calle Conferencia. El 5 de mayo de 1976, los dirigentes internos concordaron reunirse en una casa de seguridad ubicada en la calle Conferencia, cerca del centro de la capital chilena. Sin embargo, la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) estaba al tanto de este encuentro y ocuparon el inmueble, deteniendo a los militantes de los que fueron llegando, desde el 4 al 6 del mismo mes, permitiendo la captura de Víctor Díaz. El rastro de los apresados fue conocido hasta que fueron trasladados al centro de torturas y exterminio de Villa Grimaldi,1122 donde se perdió conocimiento hasta el día de hoy del paradero de sus restos. La caída de la dirección del partido fue un golpe duro para el PCCh en el interior y en el exilio, que se vio acrecentado con la aprehensión de una nueva orgánica clandestina en diciembre del mismo año, encabezada por Fernando Ortiz y Waldo Pizarro,1123 también asesinados y desaparecidos por parte de los organismos represores de la dictadura.1124 Pese a este complejo panorama, el período entre 1973 y 1976 fue una época de cierto optimismo por parte del PCCh. Especialmente por la lectura interna respecto a la pronta caída de la Junta militar dada la inevitabilidad del socialismo como proyecto social. Del mismo modo, optaron por generar una visión de menosprecio al poder real de la dictadura y de magnificación de las expresiones de resistencia interna.1125 Luis Corvalán, en un documento escrito desde prisión en 1976, instó a mantener la unidad antifascista e insistió en la superación de la dictadura a través de un gobierno democrático que estuviese constituido por los partidos de la UP y la Democracia Cristiana, junto a todas las fuerzas antifascistas, en una lógica de alianzas amplias.1126 Por lo mismo, el Frente Antifascista como política, desde algunas posturas, fue la consolidación de una línea continuista en 1122 Álvarez, Desde las sombras, 137-139. 1123 Álvarez, Desde las sombras,144. 1124 Memoria y archivo de detenidos desaparecidos, «Fernando Ortiz Letelier», Arqueología de la Ausencia. Memoria y archivo de detenidos desaparecidos, 15 de mayo de 2023, http://arqueologiadelaausencia.cl/archivos/fernando-ortiz/. Cabe destacar que en el caso de Fernando Ortiz, restos de su cuerpo fueron identificados en 2012 tras el descubrimiento de una fosa común en las cercanías de Santiago, lo que permitió a su familia tener la certeza de su paradero mortal y realizar un funeral. 1125 Álvarez, Arriba los pobres, 128-129. 1126 Luis Corvalán, «Patriotas: ¡Sólo unidos derrotaremos al fascismo!», en Tres períodos en nuestra línea revolucionaria, Luis Corvalán (Dresde: Verlag zeit im Bild, 1982), 194. 340 las lógicas de alianzas, del gradualismo y la importancia del movimiento de masas vinculada a la lucha contra la dictadura.1127 Sin embargo, la represión de 1976 y los nulos avances del Frente Antifascista, especialmente por la contumaz negativa del PDC a formar alianzas, debido a las influencias anticomunistas de las democracias cristianas de la RFA e Italia,1128 influyó en el seno del PCCh y en la revisión de sus posturas, especialmente fuera de Chile. El llamado «Coordinador del exterior», ubicado en Moscú y liderado por Volodia Teitelboim fue abierto al reconocer los errores del partido, especialmente ante las presiones e influencias soviéticas respecto a las tendencias desviacionistas que se evidenciaron en la UP. Esto se expresó en el desarrollo de grupos de estudio y análisis del marxismo formados por chilenos, que hicieron una revisión acabada de las causas del fracaso de la vía chilena, destacando el «Equipo de Leipzig», que se abocó al análisis de la política militar del partido,1129 y que dio parte de las bases teóricas para los cambios que se vislumbraron a partir de 1977 y consolidados en 1980, respecto a un cambio de política hacia la rebelión popular de masas como medio de acción.1130 Mientras, en 1976, Leonid Brézhnev, hizo referencia directa a las falencias del caso chileno en tanto que toda revolución debía saber defenderse.1131 De esta manera, hacia fines de 1976, el panorama de incertidumbre y crítica se fue manifestando en el seno del PCCh. La relación con la URSS del exilio comunista, la represión contra la clandestinidad en Chile y el desarrollo de los análisis críticos sobre la UP comenzaron a ser parte del ambiente. Mientras en España el PCE se abría hacia la democratización desde la ruptura a ópticas más reformistas, el PCCh paulatinamente comenzó un cambio de eje. La liberación de Luis Corvalán a fines de 1976 fue el inicio de una nueva etapa para las estrategias del comunismo chileno, las que derivaron en un 1127 Pérez Silva, «El Frente Antifascista»,. 162-163. 1128 Riquelme Segovia, Rojo atardecer, 115. 1129 Álvarez, Arriba los pobres, 133-134. 1130 Rolando Álvarez, «¿La noche del exilio? Los orígenes de la rebelión popular en el Partido Comunista de Chile», en Su revolución contra nuestra revolución. Izquierdas y derechas en el Chile de Pinochet (1973- 1981), ed. por Verónica Valdivia Ortiz de Zárate, Rolando Álvarez Vallejos y Julio Pinto Vallejos (Santiago de Chile: LOM Ediciones, 2006), 111-121. El autor detalla el proceso de discusiones y tensiones desarrollados en este equipo. 1131 Isabel Torres Dujisin, «De la vía reformista al socialismo, a la política de la Rebelión Popular: El Partido Comunista chileno 1973-1981», Norba. Revista de Historia 32 (2019): 53, http://hdl.handle.net/10662/13556. 341 acercamiento hacia el PCUS, en especial ante el eurocomunismo que se consolidaba en Europa occidental. Este era el contexto político en que se fue insertando la solidaridad hacia Chile, de complejidades y relecturas, que en cierta medida incidieron en las formas en que los apoyos se configuraron durante el tardofranquismo hispano. 4.2.2 Las discusiones internas en el seno de las izquierdas chilenas. Los casos del PCCh y el PSCh (1977-1979) La mantención temporal de la dictadura chilena, la revisión política de la experiencia de la UP y las diversas interpretaciones por parte de los partidos de izquierda respecto a cómo enfrentar desde el interior y el exilio al régimen de Pinochet fueron elementos que maduraron y mostraron divergencias durante los años posteriores al golpe de Estado. Desde los roles jugados durante los mil días del gobierno de Allende hasta el estudio en relación a cómo entender la teoría y práctica de izquierda tras la derrota de 1973, las discusiones marcaron este período, acrecentándose entre los años 1977 y 1979, especialmente en las filas del comunismo y socialismo chileno. Para el PCCh, 1977 implicó cambios respecto a su actuar contra la dictadura. El asesinato de las dos direcciones políticas en 1976 y la liberación de Luis Corvalán generaron un nuevo escenario de discusión interna. Además, como indica Alfredo Riquelme, la estrategia del frente antifascista, especialmente en lo relacionado a la posibilidad de alianzas con el PDC, se vio debilitada por el abierto rechazo de los democratacristianos a esta táctica, en especial por el anticomunismo presente en la influencia de sus símiles italianos y alemanes.1132 Este escenario impactó en la revisión de la línea política comunista. En general, hay un consenso respecto al papel preponderante del Pleno del Comité Central del PCCh realizado en Moscú en agosto de 1977.1133 En este encuentro, el partido chileno hizo la 1132 Riquelme Segovia, Rojo atardecer, 115. 1133 Álvarez, Arriba los pobres, 152, 187; Álvarez, Desde las sombras, 158-168; Furci, El Partido Comunista, 247-248; Corvalán Márquez, «Las tensiones entre», 241; Moulian y Torres, «¿Continuidad o cambio?», 463-468; Pérez Silva, «Del “vacío histórico”», 81-115; Riquelme Segovia, rojo atardecer, 116- 117; Torres Dujisin, «De la vía reformista», 53-57; Hernán Venegas Valdebenito, «Trayectoria del Partido Comunista de Chile. De la crisis de la Unidad Popular a la Política de Rebelión Popular de Masas», Revista 342 más importante revisión respecto a los factores que influyeron en la derrota del proyecto socialista chileno. Además de las causas externas, el papel de Estados Unidos o internamente sobre el rol de la derecha y la oligarquía, hubo un espacio a la crítica de la estrategia. Desde elementos reformistas, el PCCh asumió que: El principal error de derecha fue nuestra debilidad en cuanto a tolerar y no impedir las actividades sediciosas del enemigo y el abuso que hacía de las libertades consagradas en Constitución. En este aspecto prevalecieron en el Gobierno criterios reformistas y no revolucionarios. Los contrarrevolucionarios usaban descaradamente la prensa, la radio y la televisión para preparar el derribamiento del Gobierno.1134 Esta debilidad, considerada como un error capital por parte de Corvalán, tuvo otro punto de crítica sobre la política militar desarrollada durante el gobierno de la UP, en torno al deterioro de la correlación de fuerzas y a la falta de un plan operativo con militares leales. Esta tuvo efecto en cómo el golpe de Estado los tomó desprevenidos respecto al desarrollo de una defensa y respuesta militar.1135 Desde los errores de izquierdas, los esenciales para el secretario general del PCCh se enfocaron en el sectarismo que no potenció a la clase obrera como fuerza central para la generación de alianzas con las clases medias. Esto se evidenció en el papel izquierdizante del MIR y otros grupos de ultraizquierda, que mediante sus acciones incidieron en la ocupación de propiedad privada de la mediana y pequeña burguesía, que impactó en la desafección de estos grupos respecto al proyecto socialista, además de una política económica que potenció esta separación. Pero, por sobre todo, una de las principales críticas fue sobre qué etapa de la revolución era la UP y la falta de acuerdo interno sobre ésta, especialmente por los grupos más de izquierda que consideraban que ya se estaba en una revolución socialista, que repercutió en las falencias de las correlaciones de fuerzas internas y en comprender que no era todo el poder el que se había alcanzado.1136 En parte, Universum 2, n.º 24 (2009): 262-293, http://dx.doi.org/10.4067/S0718-23762009000200013. La bibliografía citada destaca de manera profusa el hito de la discusión del Vacío Histórico. 1134 Luis Corvalán, La revolución chilena, la dictadura fascista y la lucha por derribarla y crear una nueva democracia. Informe al pleno, de agosto de 1977 del Comité Central del Partido Comunista de Chile, rendido por su secretario general, compañero Luis Corvalán (Santiago de Chile: Comité Central del Partido Comunista de Chile, 1977), 26. 1135 Corvalán, La revolución chilena, 31. 1136 Corvalán, La revolución chilena, 38-40. 343 algunas de las conclusiones del PCCh son similares a las críticas elaboradas por Santiago Carrillo tras el golpe de Estado, así como por otros militantes, respecto a los factores izquierdistas que posibilitaron en fin del gobierno de la UP. Las posturas sobre el Pleno de 1977 son disímiles. En línea con lo que nos plantea Mauricio Rojas Casimiro,1137 hay autores que consideran las conclusiones de esta reunión como una involución teórica, en tanto la separación del diálogo entre socialismo y democracia, que influyó en el posterior giro táctico de 1980 con la Política de Rebelión Popular de Masas (PRPM).1138 Del mismo modo, Mariana Perry indica que el proceso interno del PCCh fue de redefinición de su línea estratégica a nivel institucional y pacífica, en sintonía con las posturas de la URSS y la visión expresada por Brezhnev respecto a que los revolucionarios deben saber defenderse ante los ataques de la reacción.1139 Otros autores también insistieron en que el pleno fue un viraje hacia la ortodoxia y una separación de la vía chilena al socialismo,1140 aunque esta postura es cuestionada, ya que sus conclusiones no representaron un quiebre con el gradualismo ni el realismo político previo a 1973, sino en la mantención de criterios de larga data en el análisis del PCCh como el frentismo, el papel de las masas y las formas de lucha en un análisis de leyes objetivas del comunismo chileno.1141 Más allá de estos debates historiográficos necesarios, una de las principales conclusiones que emergió de este pleno fue la del llamado Vacío Histórico. Este concepto es entendido específicamente por la ausencia de una política militar clara por parte del PCCh1142 y fue rector en los cambios posteriores de la estrategia comunista. Así, el PCCh paulatinamente comenzó un giro interno, aparentemente más cercano a Moscú, en plena efervescencia eurocomunistas, que enmarcó su proyección política futura respecto a las formas de lucha contra la dictadura y en el derecho a resistencia contra un gobierno que oprime a la población. 1137 Rojas Casimiro, «La evolución de la izquierda», 177. 1138 Riquelme Segovia, Rojo atardecer, 116-117. 1139 Perry, Exilio y renovación, 147. 1140 Corvalán Márquez, «Las tensiones entre», 242. 1141 Álvarez, Desde las sombras, 161-162. 1142 Venegas Valdebenito, «Trayectoria del Partido», 277-278. 344 Mientras esto sucedía en el comunismo chileno, los otros partidos de la UP estaban en un proceso de complejidades no solamente teóricas sino organizativas. Esto lo evidenció el PSCh, que vivió un proceso de revisión de su actuar durante la UP, pero no de manera única como el PCCh, sino desde la diversidad de su militancia en el exilio y en la construcción interna de un partido. Era la reiteración de una trayectoria en que el fraccionalismo y la coexistencia de distintas almas ha sido un elemento central en su funcionamiento. Estas divergencias ya se comenzaron a generar a partir del mismo exilio. Mientras Moscú fue el centro de operaciones del PCCh a nivel organizativo, Berlín Oriental fue el lugar de acogida para el PSCh y su secretario general, Carlos Altamirano. Los motivos de esta decisión fueron variados: generar diversos polos de solidaridad con Chile en la esfera soviética, los nexos con América Latina de la República Democrática Alemana (RDA), las relaciones entre el PSCh y el Partido Socialista Unificado de Alemania y la centralidad para la movilidad de cuadros políticos que ofrecía la capital de la RDA en su cercanía con Europa Occidental.1143 La presencia inicial en Alemania del Este respondió a las lógicas del exilio en su experiencia política, pero también de vivencias ante las dinámicas de los socialismos reales y en cómo los países del bloque oriental usaron la causa chilena como un elemento propio para dar un empuje a las causas por el socialismo.1144 En especial para la militancia que estaba fuera de los marcos de los cargos dirigenciales, la vida en la RDA se transformó en una inserción a la cotidianeidad de este país y con dificultades para quienes eran profesionales y se enfrentaron a la «proletarización» que implicó ingresar a trabajar como obreros industriales, en un desapego a ciertos privilegios que tenían las capas dirigenciales de los partidos.1145 Además de las dinámicas iniciales del exilio, el socialismo chileno vivió tras el golpe de Estado un proceso de fraccionamiento que se comprende «por sus altos grados de autonomía, entendiendo que deseaban institucionalizarse como un ‘otro partidista’ y no un mero subgrupo o tendencia difusa en la histórica orgánica».1146 Esto, desde una abierta 1143 Olga Ulianova, «Relaciones internacionales y redefiniciones en el socialismo chileno, 1973-1977», Izquierdas 3, n.º 4 (2009): 2-3, http://www.izquierdas.cl/images/pdf/2011/07/ulianova.pdf. 1144 Rojas Mira y Santoni, «Geografía política», 135. 1145 Ulianova, «Relaciones internacionales», 5. 1146 Mauricio Rojas Casimiro, «El faccionalismo en el Partido Socialista de Chile durante los años ochenta», Izquierdas, n.º 49 (2020): 4762, http://www.izquierdas.cl/images/pdf/2020/n49/art222_4759_4792.pdf. 345 pugna de las corrientes ideológicas internas que marcaron este proceso durante la década de 1970.1147 Estas diferencias se vieron marcadas por el surgimiento de la Dirección Interior (DI) con miembros del Comité Central, mientras que en Berlín se formó el Secretariado Exterior, pero que tuvieron su contraparte divergente en la Coordinadora Nacional de Regionales (CNR) con dos grupos internos: el Movimiento Revolucionario Manuel Rodríguez y la Dirección para el Consenso. Ante este panorama, las principales tensiones dieron entre la DI y la CNR, que desembocó en la aparición de nuevas tendencias y facciones internas tras 1974.1148 Sin entrar en los detalles de las pugnas entre las corrientes internas del socialismo, es importante que señalemos que las primeras críticas respecto al papel del PSCh durante la UP surgieron desde el llamado Documento de marzo elaborado por la DI en 1974, que criticó abiertamente el papel jugado por Altamirano y la dirección del partido durante el gobierno de Allende, y estableció la disputa respecto a las discusiones sobre la legitimidad del poder dentro del PSCh, incidiendo en el panorama de las facciones.1149 Sumado a estos conflictos, en el marco del exilio se comenzaron a evidenciar las separaciones entre las interpretaciones del socialismo, siendo la más evidente la desarrollada en Europa occidental por sectores que impulsaron la llamada renovación socialista, que tuvo como bases la relación entre socialismo y democracia, además del cuestionamiento al leninismo dentro del PSCh y el distanciamiento del bloque socialista, en contraposición al PSCh de corte ortodoxo liderado por Clodomiro Almeyda desde Berlín.1150 En este escenario, la figura de Altamirano se fue configurando como la más compleja en la estructura socialista. El secretario general no solamente era criticado desde la DI, también de la CNR1151 y comenzó a tener un paulatino giro desde las posturas izquierdistas durante la UP hacia las tendencias de la renovación. Ante este panorama 1147 Mauricio Rojas Casimiro, «La evolución política del Partido Socialista de Chile durante la primera parte de la dictadura (1973-1979)», Revista Divergencias 3, n.º 5 (2014): 10, https://www.revistadivergencia.cl/articulos/la-evolucion-politica-del-partido-socialista-de-chile-durante- la-primera-parte-de-la-dictadura-1973-1979/. 1148 Rojas Casimiro, «El faccionalismo», 4763. 1149 Perry, Exilio y renovación, 163. 1150 Víctor Muñoz Tamayo, «El Partido Socialista de Chile y la presente cultura de facciones. Un enfoque histórico generacional (1973-2015)», Izquierdas, n.º 26 (2016): 228, http://dx.doi.org/10.4067/S0718- 50492016000100009. 1151 Perry, Exilio y renovación, 165. 346 complejo de facciones, legitimidades, disputas ideológicas y liderazgos en conflicto, 1978 fue el año que marcó el quiebre más importante en las filas socialistas. El Pleno de Argel (desarrollado en Leipzig, por motivos de seguridad) evidenció la crisis entre dos grandes grupos, encabezados por Almeyda y Altamirano. El aún secretario general apostó por una abierta crítica al leninismo, de cercanías con postulados socialdemócratas y en evidenciar las falencias del concepto de democracia desarrollado durante la UP, optando por un intento de formar una Dirección Única.1152 A esto se sumó el peso de las nuevas posturas del socialismo europeo liderado por figuras como Felipe González y François Mitterrand, las intenciones de acercarse hacia la Internacional Socialista, además de las dinámicas de alianzas que manifestó Altamirano en este pleno.1153 En este contexto de disputas, el tema de la secretaría general era uno de los principales focos de debate. Esta última problemática fue resuelta por el III Pleno clandestino desarrollado en Chile en 1979. La decisión fue compleja, ya que determinó la expulsión de Altamirano del PSCh, bajo acusaciones de derechización y de tendencias divisorias del movimiento popular.1154 Por otra parte, su oposición respecto a que Almeyda asumiera el cargo también influyó en esta decisión.1155 Altamirano concluyó que era la victoria de los sectores opositores que se evidenciaron al Documento de marzo de 1974, lo que ponía en riesgo la vigencia del PSCh a nivel histórico e identitario.1156 De esta forma, el llamado PS-Almeyda mantuvo su centralidad en Berlín, mientras que la disidencia expulsada formó la Convergencia Socialista como principal corriente de la renovación y como plataforma de unidad de las diversas posturas del socialismo reformista,1157 no solo del PSCh si no de otros partidos que fueron parte de la UP, como el MAPU en sus dos facciones (Garretón y OC), la Izquierda Cristiana y otros movimientos afines, que tuvo como inicio la reunión en Ariccia, Italia, en 1979, bajo el alero del dirigente Raúl Ampuero y el político italiano Lelio Basso.1158 1152 Rojas Casimiro, «La evolución política», 24-25. 1153 Perry, Exilio y renovación, 168-169. 1154 Muñoz Tamayo, «El Partido Socialista», 229. 1155 Perry, Exilio y renovación, 171. 1156 Rojas Casimiro, «La evolución política», 27. 1157 Perry, Exilio y renovación, 227. 1158 Rojas Casimiro, «La evolución de la izquierda», 177. 347 Las divisiones socialistas y la revisión comunista del vacío histórico caracterizaron el fin de la década de 1970. En la práctica, el proyecto de la UP en el exilio estaba en una abierta crisis y la proyección hacia los años 80 se evidenció con la formación de dos corrientes opositoras a la dictadura: la Alianza Democrática (AD), basada en el pacto histórico entre el PDC y los sectores renovados del PSCh1159 y el Movimiento Democrático Popular (MDP) formado por el PCCh y el PSCh-Almeyda. Ambos, en sus propios proyectos y estrategias, fueron los bloques que se disputarían la hegemonía en el marco de la movilización social antidictatorial y la forma en cómo finalizar la dictadura y generar una propuesta democrática futura.1160 A partir de esta revisión y contextualización hemos establecido las vigas maestras en que se fundó el proceso de solidaridad con Chile a partir de 1974. Las dinámicas de comunismo español y catalán, junto las revisiones políticas chilenas, entrecruzaron la manera en que se desarrollaron las acciones en favor de la causa chilena durante la segunda mitad de la década de 1970. Es necesario comprender estas referencias para encuadrar las formas de los repertorios en los cambios políticos de España desde el fin del franquismo al inicio de la Transición, además de la influencia política proveniente desde Chile, con la agenda propia de sus organizaciones en la manera en que revisaron la experiencia de la UP y delimitaron críticamente sus estrategias durante los primeros años de la dictadura. 1159 Eugenio Ortega Frei, Historia de una alianza. El Partido Socialista de Chile y el Partido Demócrata Cristiano. 1973-1988 (Santiago de Chile: LOM Ediciones, 1992). El autor detalla el proceso de alianzas entre los sectores de la renovación socialista con el PDC. 1160 Casals y Perry, «De la democracia», 39. 348 CAPÍTULO 5. ARTICULACIÓN DE LA SOLIDARIDAD COMUNISTA ESPAÑOLA CON CHILE HACIA EL FIN DEL FRANQUISMO (1974-1976) Como tratamos anteriormente, las acciones de cooperación por parte del PCE y el PSUC tras el 11 de septiembre de 1973 marcaron el sentir solidario desde estas organizaciones respecto a Chile. A su vez, se configuraron los aprendizajes de la experiencia de la UP en línea con la pertinencia de la vía democrática al socialismo en España, a la par del desarrollo de las primeras expresiones públicas de solidaridad en territorio hispano como en las militancias en la emigración europea. Sin embargo, este auge inicial se vio modificado a partir de 1974. Los motivos fueron múltiples. Algunos ligados a la contingencia española, por el deterioro de salud de Franco, que comenzó a configurar la posibilidad de un cambio de régimen. Por otro lado, la situación de los presos políticos en cárceles españolas y la aparición de otros focos de interés a nivel de relaciones internacionales para el comunismo español influyeron en este trienio. Aunque este escenario impactó en la focalización hacia la situación de la oposición democrática chilena, no implicó que la solidaridad como tal desapareciera, sino que sus magnitudes cambiaron, pasando a tener expresiones diversas y menos masificadas en los marcos internos y externos de trabajo del PCE y el PSUC. Las reivindicaciones siguieron mediante nuevos repertorios. La cultura y otras formas de acción se transformaron en nuevas vías de canalización de la cooperación hacia Chile, así como mecanismos de reafirmación de los compromisos políticos de las orgánicas y militancias comunistas españolas. Por lo tanto, en este capítulo analizaremos estas actividades durante este período, en conjunto con las dinámicas desarrolladas durante la etapa final del tardofranquismo, destacando los nuevos repertorios y en cómo estos potenciaron las redes de solidaridad existentes desde la militancia comunista, para finalizar con el papel de otras expresiones de apoyo, desde el mundo de la cultura, como parte de las acciones políticas hacia la causa chilena y como factor propio de identificación por parte de la militancia comunista española y catalana. 349 5.1. La solidaridad comunista con Chile en el tardofranquismo: repliegue y nuevos repertorios (1974-1976) El contexto español durante los últimos años de vida de Franco y la posibilidad del fin del régimen, acompañada de la movilización antifranquista y las dinámicas de alianzas potenciadas por el PCE y el PSUC, decantaron en un cambio respecto a la magnitud de la solidaridad con Chile. El auge de declaraciones, manifestaciones y apoyos tanto en España como en el resto de Europa por parte de la dirigencia y militancia comunista expresada durante 1973, sufrió un freno a partir de 1974 a nivel de masividad. Esto no quiere decir que el drama chileno haya desaparecido de la escena comunista española, sino que mutó hacia acciones más episódicas y en repertorios en que hubo una participación activa, aunque sin ser parte activa a nivel organizativo. Así, nuevas expresiones se manifestaron en esta época, en línea con el contexto de posibilidad de cambio de régimen que se vivía en España. Los nexos entre la lucha por la democracia en ambos países se hicieron presente en esta etapa, desbordando los márgenes de la actividad política tradicional, mediante la aparición de nuevos hechos de solidaridad, de los que haremos referencia en este marco temporal entre 1974 y 1976. 5.1.1 La denuncia a la represión dictatorial: apoyos desde el comunismo español en 1974 Con la permanencia inicial de la dictadura chilena, las lecturas sobre el caso chileno desde el comunismo español fueron cambiando paulatinamente. La revisión crítica efectuada a fines de 1973 sobre la Unidad Popular se consolidó en los postulados hispanos, respecto a la vía democrática al socialismo y las lecciones aprendidas tras la experiencia chilena. Esto marcó un cambio de rumbo en cómo la cooperación se fue expresando, especialmente en los medios de comunicación y las acciones cotidianas comunistas. Transversalmente, la defensa a la vía democrática se mantuvo presente como idea general, pero las expresiones específicas fueron mutando desde el apoyo a la resistencia hacia un marco de denuncia a la persecución existente en Chile, siendo el principal registro de solidaridad política a partir de 1974. 350 El sentido de la represión dictatorial como arma de denuncia no fue casual. La bidireccionalidad entre las experiencias compartidas entre Chile y España en el ámbito de la violencia autoritaria se potenció tras los primeros meses del régimen chileno. En especial, porque en territorio hispano, el franquismo desarrolló un fuerte ciclo represivo en paralelo al ejercido por el gobierno sudamericano, que tuvo como principal expresión en 1974 con la aplicación de la pena capital contra el anarquista Salvador Puig Antich. La presencia de esta violencia, no sólo frente a la militancia comunista sino hacia cualquier expresión del antifranquismo, fue parte de la revisión cotidiana y de interés del PCE y el PSUC, especialmente en sus medios de comunicación. A su vez, en Chile se comenzó a ir en la misma senda de vulneración sistemática de derechos, focalizada contra las militancias de izquierdas que fueron parte de la UP y el MIR. Este escenario generó una nueva veta de discusión desde el comunismo hispano, respecto a la situación de los Derechos Humanos, elemento de complejidad para los movimientos cercanos a la URSS debido a la ausencia de libertades públicas en su seno y la propia persecución contra opositores. Pero dado el proceso de alejamiento del comunismo español respecto a la centralidad soviética, hubo una mayor autonomía para ser parte de esta postura de denuncia y acercamiento hacia los valores universales expresados en estos derechos, independiente del lugar donde fuesen vulnerados. De esta manera, el poner en conocimiento a su militancia respecto a la situación represiva chilena fue uno de los principales focos para motivar la solidaridad en espacios restringidos. A partir de declaraciones efectuadas por Hortensia Bussi, el comunismo hispano informó sobre la situación de los derechos humanos en Chile, destacando que: Los barcos “Legu” [Lebu] y “Angamos” han sido convertidos en prisiones flotantes. Se han instalado campos de concentración del Dawson, Pisagua, Chacabuco, Quirina [Quiriquina] y las islas de Santa María. Se han practicado ejecuciones sumarias. Un número de ex ministros del Gobierno de Allende se encuentran en el campo de concentración de la isla de Dawson, cerca del círculo polar antártico. “Todo esto -subraya la viuda del presidente- requiere la intervención oficial de las Naciones Unidas para defender los derechos humanos en Chile”.1161 1161 Guillermo Calvo, «Nota internacional: Por G. Calvo. Panorámica de América Latina», Bucarest, 25 de enero de 1974, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 675, f.1. 351 Otro caso que ejemplifica este sentir fue el entregado desde la militancia juvenil catalana, al señalar que «La bestia fascista ha anulado las mínimas libertades democráticas, pisotea los derechos fundamentales de la persona humana. La cultura arde en las calles entre montañas de libros. La persecución, la caza implacable del hombre es la máxima preocupación de la Junta Militar fascista».1162 El reforzamiento de la denuncia a la represión por parte del comunismo español se masificó en diversos espacios. En algunas facultades universitarias en Madrid se publicaron diversos folletos informativos clandestinos del PCE contra la Junta chilena.1163 Sin embargo, estas actividades públicas fueron más bien esporádicas durante este año, por lo que hubo otros espacios de difusión por parte de las orgánicas comunistas que fueron reforzando la discursividad de la denuncia contra la dictadura liderada por Pinochet. Mediante sus medios, el PCE difundió clandestinamente la situación en Chile, destacando las acciones de solidaridad que se estaban desarrollando transnacionalmente. Uno caso referencial fue la Comisión Internacional Investigadora de los Crímenes de la Junta Militar, con sede en Helsinki, que fue resultado de la conferencia de 1973 realizada en la capital finlandesa.1164 Tras su primera reunión en marzo de 1974, La Pirenaica informó sobre sus primeras conclusiones: La Declaración subraya que la Junta ha destruido por completo las estructuras democráticas y los derechos y libertades inherentes. La Junta ha prohibido toda actividad política y declarado ilegales a todas las organizaciones ligadas al gobierno Allende. La libertad de información ha sido suprimida por completo mediante el cierre de periódicos y la introducción de severa censura. El derecho de los trabajadores a organizarse ha desaparecido con la supresión de todo sindicato libre. El derecho mismo de trabajar les ha sido retirado por la práctica de despidos masivos únicamente por razones políticas.1165 La situación sobre la represión y las violaciones de los derechos humanos siguieron como una constante durante el primer semestre de 1974, especialmente por las condiciones de 1162 «Chile bajo el terror nazi», Jove Guardia. Òrgan Central de la Joventut Comunista de Catalunya, 15 de enero de 1974, 8. 1163 Francisco Gorigoitía Herrera, «Supuesto movimiento solidaridad causa pueblo de Chile», Madrid, 6 de marzo de 1971, AGHMRECh, fondo países: España, Confidenciales, aerogramas y télex, caja 70, f.1. 1164 Orrego y Zúñiga, La solidaridad internacional, 4-5. 1165 «Los crímenes de la junta chilena. Llamamiento de la comisión internacional de encuesta reunida en Helsinki», Bucarest, 25 de marzo de 1974, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 681, f.2. 352 detención de parte de la dirigencia de la UP, además de los apremios derivados en torturas y asesinatos de algunos destacados políticos y militares ligados al gobierno de Salvador Allende. El exilio chileno, organizado en Chile Democrático, destacó los consejos de guerra y la prisión política como parte del exterminio propiciado por la dictadura, así como las múltiples denuncias sobre la situación interna.1166 Ante este panorama, el PCE mantuvo sus referencias a la opresión dictatorial. Dos casos que simbolizaron estos hechos fueron los del exministro de Interior, José Tohá y el general de la Fuerza Aérea de Chile, Alberto Bachelet. Ante la muerte de ambos, se informó que «La Junta fascista de Pinochet sigue golpeando ferozmente. El antiguo ministro de Defensa, el socialista José Tohá, y el general Bachelet han sido asesinados en sus celdas para impedirles que, desde el propio tribunal represivo, lanzaran la implacable acusación de complot, del crimen de que han sido testigos y víctimas».1167 De esta manera, expresaron cómo se estaba configurando el actuar solidario en España en denuncia a la situación represiva en Chile, destacando que: En nuestro país, merced a la iniciativa de escritores, periodistas, miembros de las fuerzas de la oposición, asociaciones y revistas católicas, también la prensa clandestina, la denuncia de la Junta fascista de Pinochet ha conocido notable difusión. ¡NO BASTA! Debemos decírnoslo una y otra vez. Y muy concretamente ahora, cuando se anuncia el Consejo de Guerra contra los militares leales para el mes de abril; cuando se teme por la suerte de Clodomiro Almeyda, cuando Luis Corvalán y otros dirigentes de UNIDAD POPULAR pueden ser juzgados, si no asesinados, en cualquier momento.1168 En esta línea, los consejos de guerra informados por Mundo Obrero se convirtieron en otro eje de la denuncia. Estas instancias fueron parte de la aplicación del Código de Justicia Militar en Chile dado el estado de guerra declarado el 12 de septiembre de 1973, como mecanismo de aplicación de la justicia, parcial y formado exclusivamente por militares, con la permisividad de la Corte Suprema en el ejercicio de la jurisdicción.1169 1166 Chile Democrático, «¡Salvar a los prisioneros de Dawson!», Roma, s.f. (1974), Biblioteca Clodomiro Almeyda (ABCA), Santiago de Chile, archivo Sergio Morales Saenz, ff.1-2, https://socialismo- chileno.org/PS/Chile_democratico/Ch_d_declaracion_1974.pdf . 1167 «Una llamada apremiante: ¡Alto al terror fascista en Chile!», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 28 de marzo de 1974, 10. 1168 «Una llamada», 10. 1169 Boris Hau, «Consejos de guerra y justicia transicional», Anuario de Derechos Humanos 17, n.º 2 (2021): 358, https://doi.org/10.5354/0718-2279.2021.59425. 353 Para los medios comunistas españoles, los consejos fueron la demostración de la represión y la ausencia de imparcialidad, al informar que: Ciento diez patriotas, entre civiles y militares, van a desfilar en esta primera hornada ante la «justicia militar». Los primeros -una sesentena, casi todos militares-, comenzaron a ser «juzgados» el 17 de abril. Petición fiscal: SEIS PENAS DE MUERTE: comandante Ernesto Galas Guzmán, capitanes Patricio Carbacho y Raúl Vergara, sargentos Bernardino Constanzo y Mario Ryan; la misma pena pedida para un estudiante de apellido Jara.1170 El uso irónico de las comillas fue una forma de ejemplificar la represión y la falta de libertades en Chile. Del mismo modo que asumieron que: Como en 1936 el general Franco, su émulo chileno, Pinochet, afirmó que el ejército de alzada para salvar a la patria. Como Pinochet, Franco asesinó a decenas de generales leales a las instituciones constitucionales. ¿El ejército? La facción fascista de los militares, recurriendo a los mismos métodos: el terror desenfrenado para paralizar cualquier reflejo de resistencia en el adversario y vencer vacilaciones.1171 Nuevamente, el uso de las historias compartidas entre España y Chile se expresó como forma de evidenciar la situación en ambos países y tender los puentes de la empatía como elemento de la solidaridad. Este recurso fue replicado en los informes de Mercedes Álvarez tras su visita a Chile que se indicó en páginas anteriores. La militante española, además de informar sobre la situación de la represión en Chile y las dificultades materiales que afectaban los niveles de vida,1172 destacó que: Hay una frase que nos decían las compañeras chilenas al despedirnos que, tal vez a mí, como española, tenía que llegar más a lo hondo. Al abrazarnos nos repetían: ¡NO NOS OLVIDÉIS! Y yo pensaba, y pienso en el significado de esas palabras para los pueblos en lucha, pueblos como el de Vietnam, el nuestro, otros. No nos debemos olvidar de nuestras hermanas y hermanos de Chile que luchan en tan difíciles condiciones, a los que siguen en cárceles y campos de concentración, a los que comparecen ate los «tribunales» fascistas, a los familiares que lloran al padre, al hijo, al marido asesinado.1173 1170 «Chile. Contra los consejos de guerra, acción antes de que sea demasiado tarde», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 25 de abril de 1974, 8. 1171 «Chile. Contra los consejos», 8. 1172 «“No nos olvidéis”. Misión informativa en Chile», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 8 de mayo de 1974, 8. 1173 «“No nos olvidéis”», 8. 354 La situación de los dirigentes apresados también estuvo presente en la denuncia comunista hispana. El caso de Luis Corvalán fue de mayor preocupación para el PCE y el PSUC, especialmente por la militancia del dirigente chileno y su consolidación como figura central de la canalización de la solidaridad. Las condiciones de su presidio en Isla Dawson fueron destacadas como la representación de la represión, en una situación que el mismo dirigente del PCCh subrayó como duras, por el clima propio del extremo sur de Chile y el rigor de la prisión política.1174 Los sectores universitarios del PSUC hicieron eco de su detención, destacando que «Luís Corvalán és un de tants als quals la Junta feixista vol exterminar. Salvem el company Corvalán! Salven tots els revolucionaris i demòcrates xilens empresonats!».1175 En conjunto, medios comunistas o con nexos con esta militancia destacaron la prisión del personero chileno, mediante la publicación de un poema del dramaturgo alemán Peter Weiss que exigía su libertad y criticaba las condiciones de vida en Chile.1176 Ilustración 4. Poema a Luis Corvalán por Peter Weiss Fuente: Jove Guardia, 18 de junio de 1974, 8. 1174 «Chile… Cinco meses después», Información Española, primera quincena de marzo de 1974, 11. 1175 «Tots amb Xile!», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 9 de abril de 1974, 8. 1176 «Luis Corvalán (Llamamiento en forma de poema)», Información Española, primera quincena de abril de 1974, 34; «En el extremo sur de Chile. Un campo de concentración: La Isla Dawson», Jove Guardia. Òrgan Central de la Joventut Comunista de Catalunya, 18 de junio de 1974, 8. 355 En mayo de 1974 los dirigentes detenidos en Isla Dawson fueron trasladados a diversas cárceles de Santiago.1177 Corvalán siguió arrestado en diversas prisiones, esperando su juicio ante los consejos de guerra, manteniendo la atención del comunismo español sobre su condición y la de los otros presos políticos, informando que: Por crueldad y por sus métodos, la política represiva de la Junta fascista ha evidenciado el fin que persigue: la aniquilación física de los dirigentes obreros y demócratas chilenos más representativos. Hemos de temer, pues, y así lo prevén los comentaristas más diversos, que estos veintinueve dirigentes de U.P. sean víctimas de penas tan pesadas como inicuas, sin exceptuar, en ciertos casos, la de muerte. No se les hace comparecer ante este Consejo de Guerra para «juzgarlos» -¿de qué se les podría juzgar legítimamente?- sino para eliminarlos, por un procedimiento otro, de la vida chilena.1178 A partir de esta reflexión, el objetivo era mantener a flote el interés político con Chile para evitar el olvido ante la represión, lo que era fundamental en las informaciones comunistas para canalizar los apoyos y reflejar el tenor de la opresión. De esta manera, usando las mismas referencias hechas previamente en las declaraciones de Mercedes Álvarez sobre las peticiones de las mujeres chilenas para la permanencia de la solidaridad, establecieron que: Nosotros, nuestro pueblo español, les repite a ella: ¡No, no os olvidamos! Estamos con vosotros, con vuestros presos, con vuestros hombres y mujeres amenazados. En este momento concreto, procurando hacer cuanto nos sea posible por los veintinueve dirigentes de U.P. que corres tan graves peligros. ¡No, no os olvidamos! Luchamos sin desmayo por nuestra libertad y por la vuestra.1179 Junto a estos criterios sobre el foco en la situación de los presos políticos chilenos y la represión, los medios locales comunistas en clandestinidad destacaron la persecución contra los dirigentes de la UP, aunque a veces mediante datos erróneos o abultados, explicados por temas contextuales y la falta de fuentes necesariamente fidedignas sobre la situación interna. Un caso fue el de Cierzo, medio de difusión de la UJCE de Aragón, que hizo un llamado de solidaridad con Chile destacando una cantidad de 80.000 muertos 1177 «Página zero. Últimas noticias», Información Española, primera quincena de mayo de 1974, 4. 1178 «Chile. Un permanente S.O.S.», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 22 de mayo de 1974, 7. 1179 «Chile. Un permanente», 7. 356 por parte de los órganos represivos del Estado chileno, además de criticar abiertamente los juicios militares contra Corvalán y otros dirigentes de izquierdas,1180 en línea con los planteamientos anteriores de la militancia comunista. Ante esta situación, destacaron que: Con este “juicio” lo que se intenta es acabar con la vida de estos defensores de la justicia y la paz. ¡No podemos olvidarlos! Debemos estar solidarizados con ellos y aportar con lo que uno pueda. ¡Difundamos este hecho! ¡Que todo el mundo conozca y desapruebe el juicio fascista chileno! Desde estas líneas de CIERZO queremos rendir un homenaje a estos camaradas y demócratas que se encuentran entre la vida y la muerte.1181 El foco en la represión expresado por la publicación juvenil comunista aragonesa es demostrativo de elementos que fueron configurando la solidaridad durante 1974. En primer lugar, evitar la lógica del olvido sobre la situación chilena, por lo que debía ser un tema permanente en la militancia. Por otro lado, la difusión de la represión como un tema de mantención de los intereses comunistas y como catalizador de acciones y permanencia de los hechos de Chile dentro del panorama político e informativo del PCE y el PSUC, siendo a su vez un vehículo para generar una concienciación en un contexto en que las acciones públicas en España estaban restringidas por el actuar de la dictadura franquista. Precisamente, si bien el conocimiento e interés se mantuvo, la represión interna incidió en que repertorios masivos por parte del comunismo español contra la dictadura chilena fuesen reducidos en ciertos momentos de esta temporalidad. Además, otros hechos internacionales también generaron interés dirigencial y militante, como el fin de la dictadura en Portugal. No obstante, las menciones hacia la solidaridad con Chile se siguieron estableciendo en diversos llamados y acciones puntuales dentro de España. Un caso a destacar fue el llamado de CCOO y el PSUC para la conmemoración del Primero de mayo de 1974, en que dentro de las demandas y apoyos propios hacia el movimiento obrero, destacaron que «En aquest PRIMER DE MAIG els treballadors situarem el nostre esperit d’internacionalisme proletari: Fora els ianquis del Viet Nam! Solidaritat activa 1180 «¡Solidaridad con Chile!», Cierzo. Órgano de la Unión de Juventudes Comunistas de Aragón, julio de 1974, 6. 1181 «¡Solidaridad!», 6. 357 amb el poble germà de Xile que pateix captiu a las presons de l’illa de Dawson, a les fàbriques, a les Universitats…!».1182 Sin embargo, más allá de las fronteras españolas fue donde las militancias comunistas desarrollaron acciones públicas a mayor escala, aprovechando los contextos abiertos y democráticos en los países de Europa occidental que concentraron la emigración hispana. La realización de actos y manifestaciones a favor de la oposición chilena encontró espacios de participación activa por parte de militantes comunistas, como ocurrió en los actos culturales de la migración española realizados en Metz, donde las actuaciones musicales fueron de agrupaciones chilenas, en pos de entrelazar la situación de España con la de Chile en el exilio.1183 Incluso en otros rincones del planeta se evidenciaron estas acciones, como sucedió el 5 de mayo en Sídney, Australia, en el marco de las manifestaciones por el Día del Trabajador. El evento con un carácter antifascista, organizado por obreros australianos, tuvo como centralidad a Chile y España, con un diálogo directo entre militantes en este encuentro y como parte de la lucha contra las dictaduras en ambos países.1184 Mientras, en Bélgica se realizó el 2 de junio la fiesta de la revista Información Española, de fuerte influencia del comunismo español en Europa, que tuvo presencia activa de representantes del PCCh y del Comité de refugiados chilenos.1185 Por su parte, en la órbita socialista, la comunidad comunista española en la URSS realizó el 18 de mayo un acto de solidaridad con Chile, exigiendo el fin de los consejos de guerra y la liberación de los dirigentes de la UP.1186 Además de su militancia, destacó la presencia de Pablo Fernández, miembro del Comité Central del PCCh, quien: En nombre de los Partidos Comunista y Socialista de Chile saludó a los comunistas españoles, y tras agradecerles su solidaridad, hizo una exposición del golpe militar fascista y de la situación actual en su país, denunciado la política de la Junta al 1182 «Visca el 1er de Maig!», Treball. Órgan Central del Partit Socialista Unificat de Catalunya (suplemento), 23 de abril de 1974, 1. 1183 «Fiesta de la emigración española en la Mosela (Francia)», Información Española, primera quincena de mayo de 1974, 24. 1184 «La manifestación del Primero de Mayo», Información Española, primera quincena de julio de 1974, 18. 1185 «La presidencia del acto», Información Española, primera quincena de junio, 15. 1186 «Solidaridad con Chile de los comunistas españoles residentes en la URSS», Mundo Obrero, suplemento emigración, 4 de junio de 1974, 2. 358 servicio de la “Anaconda”, de los clanes económicos yanquis y la oligarquía chilena. Fundamentó la inmensa importancia de la unidad de todas las fuerzas democráticas chilenas contra la Junta militar y subrayó el valor de la movilización solidaria que se extiende por todo el mundo. Tuvo frases de gran simpatía para España, “el primer país del mundo que hizo frente al fascismo”.1187 Este marco transnacional de solidaridad con el país sudamericano desarrollado en Europa permitió a las militancias del PCE y el PSUC insertarse en estas dinámicas de manera particular o en la unidad de las experiencias represivas. Pero no fueron casos esporádicos, sino que se consolidaron con presencias de miembros de estas organizaciones, junto al mundo sindical de CCOO y UGT, en otras actividades de cooperación con los chilenos. Esta participación activa se demostró en la Conferencia Paneuropea de Solidaridad con Chile realizada en París los días 6 y 7 de julio de 1974. Los dirigentes comunistas españoles invitados a este evento fueron Ignacio Gallego, Manuel Azcárate y Juan Gómez, además de miembros de CCOO y militantes de la UJCE.1188 Como parte de este encuentro, los personeros comunistas adhirieron al documento de clausura, que destacó en el campo solidario que: Desde entonces, los trabajadores, los demócratas, el pueblo chileno completo, incluyendo muchos de aquellos que se habían sido opositores al gobierno de la Unidad Popular, sufren la ley de la arbitrariedad, del terror y de la miseria. Desde entonces, arrestos arbitrarios, torturas, parodias de juicios, ejecuciones sumarias se configuran como un sistema. Durante casi un año, han sido burlados los principios y garantías de la Declaración universal de los derechos humanos, bajo cubierta de una monstruosidad jurídica: “el estado de guerra interna”. El pueblo chileno lucha heroicamente por reconquistar sus libertades elementales, cívicas, democráticas y sindicales […]. Llamamos a la opinión pública internacional completa, a todos los hombres y mujeres amantes de la justicia y de la libertad, cualquiera que sea su opinión política, su convicción filosófica o su creencia religiosa, a actuar por todos los medios para imponer estas exigencias.1189 1187 «Solidaridad con Chile de los», 2. 1188 «Liste provisoire de participants», París, s.f., Archivo del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos (AMMDH), Santiago de Chile, fondo Sergio Insunza Barrios, colección Conferencia Paneuropea de solidaridad con Chile, 000048, f.4. 1189 «Appel a l’opinion publique internationale», París, 7 de julio de 1974, AMMDH, fondo Sergio Insunza Barrios, colección Conferencia Paneuropea de solidaridad con Chile, 000048, ff.1-2. 359 Pese a la importancia de esta reunión, las informaciones de la prensa comunista dentro de España sobre este tema fueron escasas. La única mención a la conferencia fue por parte de Treball, que destacó la masividad de la jornada a nivel de delegaciones y la transversalidad de las militancias presentes. Junto a esto, hicieron referencia a las palabras del dirigente comunista chileno Orlando Millas. Así, en el sentido de solidaridad, los comunistas catalanes señalaron que: Ara es tracta de fer tot el possible per aconseguir que la classe obrera, els camperols, els estudiants, professionals i intel·lectuals, tot el poble de Catalunya, es faci seus els acords de París s'intensifiqui la solidaritat amb el poble germà de Xile. En primer lloc per impedir el judici i execució dels dirigents de la Unidad Popular, entre els quals se troba el Secretari General del Partit Comunista de Xile, company Luís Corvalán.1190 Por lo tanto, la participación en diversas actividades fuera de España fue uno de los repertorios de importancia en las lógicas transnacionales de solidaridad con Chile junto a la denuncia de los medios a la situación de represión interna en la prensa comunista, aunque con una discontinuidad hacia la mediados de 1974. Sin embargo, la cercanía hacia el primer aniversario del golpe de Estado fue un elemento central que incidió en una mayor cobertura y el retorno informativo de los apoyos, ya que actuó como un revulsivo dentro del comunismo español para, nuevamente, poner los focos en la experiencia chilena tras un año de dictadura. El elemento del hito como referencia fue central, no solamente como una acción interna por parte del PCE y el PSUC, sino en coordinación con los núcleos de apoyo expresados por los dirigentes chilenos de izquierdas presentes en Europa. El exilio chileno, a mediados de 1974, comenzó a coordinar una serie de acciones internacionales para la conmemoración del primer año del golpe de Estado. La presencia de las redes de cooperación y expatriados chilenos en Europa canalizaron las informaciones para adherir a la semana de solidaridad mundial con Chile entre el 4 y 11 de septiembre. Centrados en el recuerdo de la figura de Allende y los aportes del gobierno de la UP a partir de la victoria del 4 de septiembre de 1970, plantearon que: 1190 «La Conferéncia Paneuropea de Solidaritat amb Xile», (1974, 16 de julio). Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 16 de julio de 1974, 6. 360 El día 4 será celebrado como el 4º aniversario de su triunfo en las urnas en 1970, el día 11 como el aniversario de su heroica muerte bajo la furia fascista. Estos días deben marcarse como los días en que el pueblo chileno reciba las mayores muestras de amistad, fraternidad y solidaridad mundial. A organizar, pues, actos de todo tipo que den a conocer al mundo los verdaderos valores del pueblo chileno y la lección que entrega Chile a la humanidad. ¡El fascismo no puede mantenerse en Chile! ¡El Pueblo vencerá! La solidaridad internacional, de tanta significación para el pueblo de Chile, mostrará toda su potencia en estos días.1191 Posteriormente, en agosto del mismo año, los partidos de la UP en el exilio reunidos en Budapest, presentaron una declaración preparatoria del primer aniversario del quiebre democrático. En este documento destacaron temas centrales dentro de las acciones y discursos contra la dictadura chilena: la mala situación económica, las denuncias contra la represión, el papel de EE.UU. y la gran burguesía chilena en la permanencia de estas condiciones, entre otros puntos. Como contraparte, ensalzaron el papel de la resistencia interna y una concienciación del movimiento popular chileno contra la dictadura.1192 A partir de este contexto es que señalaron que «la solidaridad mundial con el Chile antifascista debe también dar un gran paso adelante»,1193 considerando que: Es la hora de emprender una gran ofensiva. Las fuerzas revolucionarias y progresistas chilenas solidifican su unidad y amplían su campo de acción. Para los pueblos del mundo, es la hora de concretar una nueva y superior adhesión y apoyo solidario, aislando a la dictadura, sometiéndola a un verdadero cerco de repudio, impidiendo todo tipo de apoyo por parte de las fuerzas reaccionarias y de los monopolios imperialistas.1194 El 4 de septiembre de 1974, la militancia comunista chilena en Barcelona emitió un comunicado en la senda de la conmemoración de los cuatro años de la victoria electoral de la UP y en denuncia ante la situación bajo el control la dictadura, bajo los parámetros establecidos por las fuerzas chilenas en el exilio. Del mismo modo, destacaron que el 11 1191 Consejo Mundial de la Paz, «A organizar una gran semana de solidaridad con Chile entre el 4 y el 11 de septiembre». Solidaridad con Chile, junio-julio de 1974, 13. 1192 «Declaración de los representantes en el exterior de la izquierda chilena», Budapest, 26 de agosto de 1974, ABCA, archivo cronológico, ff.1-4, http://www.socialismo- chileno.org/PS/Chile_democratico/Budapest_agosto_1974.pdf. 1193 «Declaración de los representantes», f. 6. 1194 «Declaración de los representantes», f. 6. 361 de septiembre sería una fecha de recuerdo del fin del gobierno democrático chileno y de la muerte de Allende como figura central de conmemoración: Evocando su sacrificio y en nombre del pueblo de Chile solicitamos la adhesión efectiva y concreta de todos los demócratas y hombres libres del mundo para los compañeros detenidos en los campos de concentración de nuestro país, sometidos a los tratos más inhumanos y crueles, pero de cuya entereza nos enorgullecemos. Pedimos el apoyo fraterno de todos los que repudian el fascismo como la más bárbara y subhumana expresión de nuestro tiempo, para los compañeros dirigentes obreros, campesinos, estudiantes, artistas e intelectuales privados de libertad y, muy especialmente, para los compañeros que también soportan con un coraje admirable la represión y la tortura.1195 Este llamado concluyó con el llamado amplio a la solidaridad con Chile y su pueblo, solicitando que: Por último, y con especial emoción, pedimos que se unan las voces de todos los hombres democráticos y honestos de Europa y el mundo en defensa del Pueblo Chileno todo, de las humildes e ignoradas mujeres y compañeros de nuestra patria cuyos nombres a lo mejor no recogerá la historia, pero quienes en su anónima y valerosa lucha hacen vislumbrar todos nuestros esfuerzos, convencidos de una manera absoluta de que pronto, VENCEREMOS.1196 Los llamados efectuados por el exilio chileno en España y Europa tuvieron respuesta por parte del PCE y el PSUC. Los medios comunistas aumentaron los flujos informativos sobre la situación en Chile desde los primeros días de septiembre. En La Pirenaica se destacó el hito del primer año de dictadura a partir de relatos de personas que en su paso por el país del Cono Sur pudieron observar las condiciones internas a nivel económico y represivo, ejemplificados en los consejos de guerra y los asesinatos de militantes del MIR.1197 Estas narraciones expuestas en La Pirenaica fueron proporcionando los primeros elementos conmemorativos para las militancias comunistas y otros 1195 «Partido Comunista de Chile», Barcelona, 4 de septiembre de 1974, Arxiu Històric de Comissions Obreres de Catalunya (AHCOC), Barcelona, España, fondos especiales y otras colecciones facticias, subfondo de organizaciones políticas, caja C39-7, f.3. 1196 «Partido Comunista de Chile», f.5. 1197 «Chile: un año de represión», Bucarest, 1 de septiembre de 1974, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 697, ff.1-6. 362 consumidores de sus informaciones en España, dando pie a la réplica en los días siguientes de septiembre a más noticias y relatos relacionados con Chile. Para la conmemoración del cuarto aniversario de la victoria electoral de la UP, y siguiendo en la lógica de los hitos, el espacio radiofónico del comunismo español informó que «El mundo se apresta a manifestar, una vez más, su solidaridad con el pueblo chileno, víctima del sangriento terror desatado por la Junta Militar fascista, en esta semana de actos y manifestaciones que culminará el día 11 de septiembre, primer aniversario del asalto al palacio de la Moneda y del asesinato del presidente Salvador Allende».1198 La Pirenaica, de esta manera, consolidó desde el ámbito informativo a detallar las acciones y manifestaciones de solidaridad tanto en Europa como en países americanos, al recalcar la situación represiva interna en Chile, especialmente desde lo vivido por Luis Corvalán, para destacar que: Su voz, y la de todos los perseguidos en Chile, llega hasta nosotros, como un aldabonazo en nuestras conciencias, que nos pide intensificar nuestra solidaridad con los demócratas y patriotas chilenos. Por ellos, claro, y por nosotros también, para que esas escenas horrorosas que se desarrollan todos los días en Chile y que también se desarrollaron en España, no vuelvan a reproducirse jamás.1199 Este escenario de difusión se extendió a otros medios comunistas españoles. Desde la prensa clandestina, el uso del recuerdo conmemorativo fue el elemento más desarrollado para retomar la situación chilena y potenciar la solidaridad desde estos espacios, junto a las condiciones represivas como parte de la dinámica de control por parte de la dictadura. En Mundo Obrero, Jesús Izcaray explicó el primer año de la Junta en el poder a partir de la represión de los detenidos, torturados y asesinados, además de otras formas de persecución política, las malas condiciones económicas y del mundo de la cultura. El foco en los llamados a la formación del Frente Antifascistas al PDC también fue parte de su análisis, como demostración de los intentos de la izquierda chilena por conformar un conglomerado amplio de oposición contra el régimen.1200 Finalmente, concluyó que 1198 Virgilio Fernández, «Nota internacional: por Virgilio Fernández. Las Jornadas Mundiales de solidaridad con el pueblo chileno», Bucarest, 4 de septiembre de 1974, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 697, f.1. 1199 Fernández, «Nota internacional», ff.3-4. 1200 Jesús Izcaray, «Chile. Un año de infierno», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 4 de septiembre de 1974, 7. 363 «Como puede verse, las fuerzas democráticas y revolucionarias del pueblo chileno no han sido exterminadas. ¡Venceremos! Nos dicen. A todos los pueblos y al nuestro muy particularmente corresponde e interesa contribuir a esa nueva victoria sobre el fascismo con una solidaridad redoblada».1201 En esta línea, otros medios comunistas se plegaron a la conmemoración del primer año del golpe de Estado. El PCE de Sevilla hizo referencia a este día desde el fin de la UP, la muerte de Allende y la represión, sumándose a los llamados de solidaridad en pos de la lucha contra el régimen.1202 Pero fue la prensa relacionada a la UJCE y a la militancia universitaria del PCE y el PSUC quienes dieron una mayor cobertura a este hito. En Cataluña, Jove Guardia tituló en recuerdo del aniversario y enfocó la fecha desde la violencia política contra los seguidores de la UP, individualizada en la figura de Víctor Jara y su asesinato tras el golpe de Estado, indicando que: Ese Chile hermano, ese pueblo, esos jóvenes que aún hoy, un año después, son asesinados por la mano fascista de la junta militar. Siguen los consejos de guerra; el de Luis Corvalán, secretario general del Partido Comunista, está pronto a celebrarse; la prensa nos informa estos días que en un solo barrio de Santiago han sido detenidas 500 personas… para que seguir. TE RECORDAMOS CHILE. Y estamos a tu lado. La solidaridad con Chile es hoy un deber fundamental de todo joven revolucionario.1203 Por su parte, la UJCE, en su órgano de prensa, Horizonte, también trató la situación chilena, a partir de la situación de la secretaria general de las JJCC chilenas, Gladys Marín, el juicio contra Corvalán y otros dirigentes de la UP, expresando que «Llamamos a los jóvenes comunistas, a la juventud española para que actúen allí donde se encuentren, y hagan todo para salvar la vida y obtener la libertad de los patriotas chilenos sometidos a juicios ilegales».1204 Similar postura fue hecha desde Aragón, donde la UJCE hizo referencia al carácter represivo y fascista de la dictadura chilena para llamar a la movilización y la solidaridad.1205 Mientras, a nivel estudiantil universitario, el PSUC 1201 Izcaray, «Chile. Un año», 7. 1202 «Chile: Un año después», Senda. Órgano del Comité Provincial del P.C.E., agosto y septiembre de 1974, 4. 1203 «Chile: un año ya», Jove Guardia. Òrgan Central de la Joventut Comunista de Catalunya, 4 de septiembre de 1974, 8. 1204 «Chile, presente», Horizonte. Portavoz de la Unión de Juventudes Comunistas de España, septiembre de 1974, 10. 1205 «Chile», Cierzo. Órgano de la Unión de Juventudes Comunistas de Aragón, septiembre de 1974, 8. 364 publicó la carta de los partidos chilenos de izquierdas en Budapest de agosto de 1974 para demostrar su compromiso y evidenciar la situación represiva en Chile, tildando de fascistas a Pinochet, los miembros de la Junta y su gobierno.1206 Ilustración 5. Fotomontaje de Augusto Pinochet con el reflejo de Mussolini y Hitler en sus gafas Fuente: Universitat: Revista universitaria del Partit Socialista Unificat de Catalunya, septiembre de 1974, 29. En este mismo contexto, La Pirenaica también amplió las informaciones sobre Chile tras el inicio de la semana de solidaridad mundial. En la emisión del 10 de septiembre hizo referencia al llamado de los partidos de la UP en el exilio a favor de los apoyos internacionales, por las condiciones de detención de los presos políticos y con el llamado al deber de todas las fuerzas democráticas del mundo en incrementar los esfuerzos para el fin de la dictadura, especialmente ante los hechos de Portugal y Grecia, que dieron esperanzas para el fin de los regímenes autoritarios.1207 Posteriormente, el 11 del mismo 1206 «Internacional», Universitat: Revista universitaria del Partit Socialista Unificat de Catalunya, octubre de 1974, 29-31. 1207 «Dramática denuncia de la represión fascista en Chile, al año del golpe de Pinochet», Bucarest, 10 de septiembre de 1974, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 697, ff.1-3. 365 mes, comunicaron parte de las declaraciones de las organizaciones de la UP, además de un saludo de Pasionaria en la conmemoración del primer año del régimen chileno.1208 De esta manera, la solidaridad española en el primer año se configuró en torno a la denuncia más que a las acciones directas de movilización contra la dictadura. En la práctica, fue el uso de los mecanismos más próximo para evidenciar el caso chileno desde el ámbito informativo, como forma de concienciación a la militancia más que en el llamado de la protesta pública o del desarrollo de orgánicas que circunscribieran la solidaridad de manera coordinada dentro de la territorialidad española, a diferencia de las que sí se desarrollaban, dado el contexto, en las actividades transnacionales europeas a las que se plegaron. Sin embargo, existieron acciones concretas contra objetivos chilenos durante el 11 de septiembre de 1974, aunque no fueron organizados o declarados por parte de la militancia comunista. Los casos fueron los atentados que sufrieron las oficinas de LAN Chile en Barcelona con artefactos incendiarios por parte de manifestantes a favor de la UP y la explosión de una bomba en el consulado chileno en la capital catalana.1209 La Pirenaica recogió esta información, destacando que «Los manifestantes marcaron así el aniversario del golpe militar en Chile y la muerte del presidente Allende. Los jóvenes, que gritaban “Allende, Allende”, se dispersaron antes de que interviniese la policía».1210 Ante estos hechos, el cónsul chileno en Barcelona, Guillermo Malagarriga, informó a la Cancillería sudamericana sobre los atentados y las amenazas recibidas a diario contra el régimen de Pinochet,1211 además de criticar la falta de cobertura de estos actos por parte de la prensa española, indicando que era contraria en su mayoría al gobierno chileno. Ante esta situación, se optó por la suspensión de las celebraciones relacionadas con las Fiestas 1208 «Lo que dice la prensa», Bucarest, 11 de septiembre de 1974, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 698, ff.2-5. 1209 «Explosión de un artefacto en el Consulado de Chile», La Vanguardia Española, 12 de septiembre de 1974, 28. 1210 «Actualidades españolas», Bucarest, 12 de septiembre de 1974, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 698, f.1. 1211 Guillermo Malagarriga, «Amplía comunicado atentado terrorista en Consulado Chile en Barcelona – España», Barcelona, 14 de septiembre de 1974, AGHMRECh, fondo países: España, Consulado de Chile en Barcelona, Confidencial, resoluciones, ordinarios, caja 73, ff.1-2. 366 Patrias el 18 de septiembre.1212 Esta última medida fue destacada como una victoria puntual contra la dictadura desde los medios comunistas, indicando que esta cancelación fue fruto del «ambiente de total repulsa que existe en Barcelona hacia los golpistas y asesinos que hoy gobiernan Chile».1213 También hubo informaciones sobre otras manifestaciones de solidaridad con la oposición chilena, como en la Universidad de Valladolid y en la Universidad Complutense de Madrid, siendo esta última de carácter cultural y prohibida por las autoridades universitarias.1214 Y en eventos sindicales, destacó el caso de los obreros de la fábrica Pegaso, que se plegaron al recuerdo de la UP, con una paralización de actividades por 10 minutos, recalcando la consigna: «para que el pueblo chileno no tenga que sufrir el fascismo tantos años como nosotros».1215 Por otra parte, un grupo de periodistas españoles envió una carta a la embajada de Chile en Madrid, denunciando a la dictadura chilena, en específico respecto a la represión, destacando que: Los periodistas abajo firmantes, que hemos seguido con especial interés la situación de nuestros compañeros de profesión en Chile desde el 11 de septiembre de 1973, no podemos por menos que expresar nuestro temor y preocupación ante la gravedad de las informaciones recibidas: Desde el 11 de septiembre del año pasado, cuatro periodistas han sido muertos […], más de cincuenta se encuentran actualmente en cárceles y campos de concentración, cinco han desaparecido, setenta se encuentran exiliados y alrededor de setecientos se encuentran en paro […]. Por todo esto, y en el ejercicio de un inexcusable deber de solidaridad con nuestros compañeros chilenos, represaliados, exigimos la más completa información sobre la situación de los periodistas que se encuentran detenidos, su inmediata puesta en libertad, así como la restitución al pueblo chileno de la libertad de expresión y demás libertades democráticas.1216 1212 Guillermo Malagarriga, «Felicita Fiesta patria», Barcelona, 18 de septiembre de 1974, AGHMRECh., fondo países: España, Consulado de Chile en Barcelona, Confidencial, resoluciones, ordinarios, caja 73, ff.2-3. 1213 «Como muestra en: Solo 3 días de télex-noticias», Información Española, primera quincena de octubre de 1974, 4. 1214 «Actualidades españolas», Bucarest, 12 de septiembre de 1974, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 698, f.1. 1215 Jaime Montoliu, «Pegaso ¡vota!», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 11 de junio de 1975, 6. 1216 Francisco Gorigoitía, «Envía memorial entregado a la Embajada por un grupo de periodistas madrileños», Madrid, 17 de septiembre de 1974, AGHMRECh, fondo países: España, Embajada de Chile en España, Confidenciales, aerogramas y télex, caja 70. ff.2-3. 367 La embajada chilena destacó que el contenido de esta carta era parte del lenguaje conocido de ataque contra el régimen, destacando que algunos de los firmantes eran reconocidos marxistas, en referencia a los periodistas de TVE Vicente Romero y Vicente Luis Botín, además de Ángel de la Cruz, militante del PCE, y que eran un grupo minoritario dentro del gremio periodístico español.1217 De esta manera, se configuraron diversas acciones por parte de la militancia y los medios comunistas respecto a Chile durante el primer año de dictadura. La represión y el recuerdo del primer año fueron centrales en esta temporalidad, que comenzó a cambiar desde la cobertura y los repertorios a partir de los vaivenes internos en España y la paulatina perpetuación del régimen chileno en el poder. 5.1.2 ¿Repliegue de la solidaridad? Cambios en las acciones hacia Chile tras el primer año de dictadura Hacia fines de 1974, tras el aniversario del golpe de Estado, Chile lentamente comenzó a pasar al segundo plano dentro de las posturas de solidaridad del comunismo español. La aparición de nuevos focos internos y externos, como el caso del Frente Polisario en el Sahara Occidental, hizo mella en el interés sobre país andino, aunque no necesariamente un olvido sobre su situación interna. Los últimos meses de 1974 estuvieron destinados al recuerdo de figuras chilenas de importancia para la militancia comunista, como la conmemoración de las muertes de Pablo Neruda y Víctor Jara, ambos claves en el desarrollo de la cultura chilena ligada a las izquierdas.1218 Por otro lado, se destacaron nuevos casos de represión como el asesinato del excomandante en jefe del Ejército de Chile, Carlos Prats y su esposa, Sofía Cuthbert, el 30 de septiembre de 1974 en Buenos Aires, como demostración del clima de 1217 Gorigoitía, «Envía memorial», f. 1. 1218 Virgilio Fernández, «En la muerte de Pablo Neruda: espacio compuesto por Virgilio Fernández», Bucarest, 23 de septiembre de 1974, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 699, ff.1-7; «Chile, hace un año. Muerte de Víctor Jara», Bucarest, 29 de septiembre de 1974, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 699, ff.1-6. 368 violencia del régimen contra sus opositores y personeros prodemocráticos.1219 Además, el 5 de octubre fue asesinado el líder del MIR, Miguel Enríquez, en una acción efectuada por los organismos de seguridad de la dictadura. Ante esta situación, desde Cataluña se indicó que: Des de la terrible clandestinitat del Xile martiritzat, Enríquez mantenia alçada la senyera del combat i havia cridat, juntament amb les forces més conseqüents de la democràcia a Xile, a la creació del FRONT UNITARI ANTIFEIXISTA per tal d'abatre la sanguinària Junta Militar feixista d'en Pinochet. Dies abans, els esbirros d'en Pinochet assassinaven en terra argentina el general Prats, militar honest, fidel al seu poble, fidel al president Allende al qual el lligava una entranyable amistat. La Junta, d'en Pinochet ha tingut el cinisme de reclamar el seu cadàver per enterrar-lo a Xile. Però les llàgrimes del cocodril Pinochet no enganyen ningú. [...] Multipliquem les accions de solidaritat amb el poble germà de Xile!1220 La muerte de Prats y Enríquez ilustraron la mantención de las políticas represivas y la necesidad de la denuncia como vía de solidaridad. Estas expresiones se mantuvieron con la focalización en la prisión de Luis Corvalán, otro de los principales ejes en la individualización de las acciones del régimen chileno. Además de la preocupación ya expresada por los comunistas españoles por su detención y juicio ante una corte marcial, el contexto de su defensa siguió estando presente. Joaquín Ruiz-Giménez, quien asumió desde España como uno de los abogados del dirigente chileno, fue entrevistado por la revista Mundo tras un viaje realizado a Chile en agosto de 1974 y sus respuestas fueron reproducidas tanto por La Pirenaica como por Información Española. El meollo de esta entrevista, y de los extractos recogidos por ambos medios, fue comprender el motivo de su defensa. Si bien en otra entrevista en 1973 explicó que fue bajo solicitud de diversas organizaciones sindicales y de juristas, amplió sus razones más allá de las diferentes militancias con Corvalán, expresando que: Porque para mí un comunista es una persona humana que tiene derecho a elegir quien le defienda y, por mi parte, el abogado que soy, no sólo tiene ese derecho, sino también el deber de conciencia de hacerlo. Máximo si, como ocurre en este caso, las informaciones recogidas acreditan que el senador Corvalán es, como diría 1219 «Chile, Vietnam, solidaridad: activa, permanente», Universidad. Órgano del Comité Universitario de Sevilla del Partido Comunista de España, octubre de 1974, 5. 1220 «Xile. Assassinats pel feixisme», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 15 de octubre de 1974, 3. 369 don Miguel de Unamuno, todo un hombre, un hombre intachable en todos los aspectos de su vida.1221 A partir de las palabras de Ruiz-Giménez, podemos concluir la construcción de una justificación sobre la noción humana del derecho a una legítima defensa y en la calidad misma de Corvalán en tanto sus acciones. Esto nos demuestra algunos ámbitos de la transversalidad de la solidaridad con Chile más allá de las militancias, pero del mismo modo cómo para el comunismo español, que un político de oposición al régimen con una militancia distinta se plegara a este llamado conjunto por Corvalán y por los represaliados bajo la dictadura pinochetista, era también una forma de sintonía respecto a los ámbitos democráticos contra el franquismo. Pese a que el motivo de su visita fue coordinar con los defensores chilenos de Corvalán las estrategias y seguimiento del caso, el abogado español no pudo entrevistarse con el político comunista dada la negativa de las autoridades militares para tener acceso a una visita. Sin embargo, destacó el conocimiento de su situación a partir de reuniones con familiares. Del mismo modo, evitó dar sus impresiones personales de Chile para evitar conflictos con la defensa jurídica de Corvalán,1222 no obstante estableció sobre el papel del PDC tras el primer año de dictadura que «La inmensa mayoría de los dirigentes máximos de la democracia cristiana chilena están hoy en una actitud de oposición al actual sistema. Aunque no preconizan ningún choque violento, sino que confían en un cambio pacífico, por la fuerza misma de las circunstancias que concurren en la vida chilena».1223 La conformación de la defensa de Corvalán, las informaciones sobre esta y los asesinatos de la dictadura chilena nos muestran cómo la solidaridad comunista se configuró para el período final de 1974 en la permanencia del ámbito de la denuncia, en una continuidad respecto a lo sucedido durante la primera parte del año. Pero a partir de 1975 y las condiciones de la situación interna hispana modificaron en parte la cantidad de cobertura sobre Chile. En este sentido, los apoyos dentro del territorio español se redujeron. Estas 1221 «Interviú al profesor Ruiz Jiménez, defensor de Luis Corvalán, a su regreso de Chile», Bucarest, 2 de septiembre de 1974, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 697, f.1. 1222 «Testimonio», Información Española, primera quincena de septiembre, 11. 1223 «Interviú al profesor Ruiz Jiménez», f.4. 370 expresiones se dieron, de manera fragmentada, a partir de actividades políticas, declaraciones, contra la represión y en ámbitos conmemorativos. Uno de los casos fue la revisión de la situación política planteada por el PCCh en Chile, seguido particularmente por parte del PCE y el PSUC, en especial por la línea del Frente Antifascista y la necesidad de conjurar puentes de una amplia oposición democrática contra Pinochet, similar a la postura del comunismo hispano. Esto quedó patente en la publicación de un documento interno del PCCh de diciembre de 1974 en Nuestra Bandera. De este escrito, el medio español destacó la segunda parte, dedicada a la creación de un movimiento de unidad antifascista contra la dictadura, que puntualizó sobre la importancia del movimiento de masas como elemento decisivo para lograr los objetivos democráticos, las condiciones existentes para conseguir un amplio consenso entre las fuerzas opositoras y la comprensión del PCCh como partido de masas.1224 Aunque fueron las reuniones de las orgánicas comunistas españolas, sus resoluciones y proclamas las que, en cierta medida, mantuvieron a flote el tema de Chile, especialmente desde las organizaciones juveniles. En la III Conferencia de la UJCE realizada en París en 1975, las juventudes comunistas hispanas analizaron los problemas internacionales a partir de la situación general de Indochina, pero dieron un espacio para indicar que «La U.J.C.E. reitera su solidaridad con los movimientos de liberación nacional, con todas las fuerzas revolucionarias y progresistas del mundo, particularmente con la juventud y el pueblo de Chile, que hoy luchan en las difíciles condiciones que sabemos».1225 De esta forma, la individualización del caso chileno en un contexto reducido fue para mantener a flote la idea de solidaridad y mantener en actividades oficiales estas dinámicas presentes. Fue la misma juventud comunista la que, en otros eventos, prosiguió con estos criterios. En la IV Conferencia de la UJCE desarrollada en Barcelona los días 10 y 11 de octubre de 1976 estuvo presente Antonio Fernández, dirigente de las JJCC chilenas y miembro de la FMJD, como parte de las delegaciones invitadas. Tras las discusiones políticas de la militancia juvenil comunista, el tema de la solidaridad reflotó: 1224 «Un reciente documento del Partido Comunista de Chile», Nuestra Bandera. Revista teórica y política del Partido Comunista de España, enero-febrero de 1975, 50-56. 1225 «Resolución de la IIIª Conferencia de la U.J.C.E.», Horizonte. Portavoz de la Unión de Juventudes Comunistas de España, abril de 1975, 6. 371 L'acte de clausura, al qual va assistir la premsa de Barcelona, va resultar particularment emotiu quan intervingueren Antonio Fernández, de la JC xilena, el representant del Polisario i un jove comunista portuguès. En sentirem, malgrat la clandestinitat en que es celebrava l’acte, els crits de “el pueblo unido jamás será vencido” i “Polisario vencerá”.1226 Estas menciones también se manifestaron en otros espacios. Fue lo ocurrido en la I Conferencia de la Unión de Juventudes Comunistas de Aragón de 1976, donde los llamados de apoyo fueron tanto los movimientos juveniles chilenos como a los de Angola, Vietnam y el Sahara.1227 De la misma forma, en un mitin de la UJCE en Valencia también hubo saludos solidarios para la juventud chilena, vietnamita y saharaui, que cerraron con gritos de ¡Chile vencerá! en favor de la causa democrática del país sudamericano.1228 Ilustración 6. Reunión de la IV Conferencia de la UJCE Fuente: «Fotografía de la IV Conferencia de la UJCE», Barcelona, 11 de octubre de 1976. Archivo Personal Domènec Martínez (APDM), Terrassa, España. En el caso de las orgánicas generales del PCE y el PSUC, la situación fue de menor presencia. Solamente destacaron en este período menciones esporádicas en escenarios 1226 «IV Conferéncia de la UJCE, a Barcelona. Cap als 100.000 militants», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 18 de octubre de 1976, 8. 1227 «1ª Conferencia de la Unión de Juventudes Comunistas de Aragón», Cierzo. Órgano de la Unión de Juventudes Comunistas de Aragón, junio de 1976, 3. 1228 «Valencia. Juventud Comunista», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 8 de noviembre de 1976, 10. 372 específicos, como la condena a la represión en Chile por parte del Comité Ejecutivo del PSUC en una declaración hecha en el marco de la conmemoración del 1 de mayo de 1975.1229 Posteriormente, el mismo partido catalán, en el marco de su cuadragésimo aniversario, hizo mención a su carácter internacionalista, pero ampliado al sentido de la solidaridad como una acción permanente de su política internacional, «i pràctica, amb tots els pobles que, com el xilè, lluiten contra el feixisme. I com a defensa constant de la lluita per la pau, per la coexistència pacífica, sense la qual la revolució deixaria d’ésser un fet nacional y la lluita de classes a cada país ja no seria el motor d’una història abocada a la barbàrie i a la destrucció».1230 Así, la mención a Chile se enmarcó en cambio de paradigma de la política exterior y la comprensión del internacionalismo con solidaridad como motor de estas acciones. Otro caso fue, en torno a las relaciones internacionales, la reunión en París de dirigentes del PCE con militantes del MAPU-OC, que fue «un interesante intercambio de informaciones y experiencias sobre la lucha de los pueblos de España y Chile contra el fascismo. Los representantes de ambos partidos ratificaron su disposición de fortalecer sus vínculos fraternales sobre la base de la solidaridad y del respeto mutuo».1231 La baja en cantidad de las acciones solidarias durante los últimos años del franquismo solamente se vio distendida por algunos llamados esporádicos de apoyo con Chile respecto a la represión. Mundo Obrero publicó una carta de presos políticos españoles detenidos en la cárcel de Segovia, que indicó que: Los presos políticos de las distintas nacionalidades del Estado Español, en la prisión central de Segovia, como vosotros torturados y castigados a durísimas penas, os enviamos un saludo en prueba de solidaridad y apoyo a vuestra heroica lucha contra el sangriento fascismo de Pinochet, en la que estamos convencidos que venceréis. Los 88 presos políticos de la cárcel de Segovia.1232 1229 «Davant del Primer de Maig. Declaració del Comitè Executiu del PSUC», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 15 de abril de 1975, 1. 1230 «Una revolución universal», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, extraordinario, julio de 1976, 6. 1231 «Entrevista PCE – MAPU de Chile», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 22 de octubre de 1975, 6. 1232 «A Chile desde la prisión de Segovia», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 20 de agosto de 1975, 6. 373 Sin embargo, para las conmemoraciones del golpe de Estado chileno hubo un mayor interés en torno a la solidaridad. Así como en 1974 fue un elemento de cobertura y menciones amplias, para 1975 y 1976 la tendencia tuvo continuidades, aunque con una menor magnitud en comparación al primer año. El comunismo español recogió los llamados de solidaridad y movilización para el 11 de septiembre de 1975 que emanaron de una sesión de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra en julio de 1975, especialmente en torno a la figura de Corvalán, indicando que «El llamamiento aprobado en la OIT será escuchado por los trabajadores y demócratas españoles. La cuestión de Chile, el apoyo a quienes allí combaten contra la dictadura fascista de Pinochet han de seguir con toda fuerza en el centro de nuestra preocupación y actividad».1233 Posteriormente, en agosto del mismo año, el exilio chileno hizo un nuevo llamado a jornadas de solidaridad a partir de un documento firmado por Jorge Arrate, militante socialista y secretario ejecutivo de la Coordinadora de la Izquierda en el Exterior, donde se solicitó una vez más plegarse a diversos eventos de denuncia contra la dictadura en el marco del segundo aniversario del golpe de Estado, estableciendo que: Es específicamente sobre este último punto [el aniversario del golpe de Estado] que queremos solicitarles, nuevamente, la colaboración. Al igual que el año pasado, debemos iniciar con tiempo la organización de estas actividades. Por este motivo, les enviamos las sugerencias que siguen, confiando en que Uds. los desarrollarán en correspondencia con sus posibilidades y con las características propias del trabajo solidario en cada país.1234 La respuesta organizativa de los comunistas fue desde sus medios de prensa más que en acciones públicas, especialmente por la ausencia de comités de solidaridad que pudiesen coordinar de mejor manera estas actividades y por el contexto político interno. Desde los diversos eventos, generales y juveniles, nacionales y locales, hubo menciones al segundo aniversario del golpe chileno. La UJCE, en su medio Horizonte, informó sobre este hito, de acuerdo con la represión existente en Chile, insistiendo en el posible juicio a Luis 1233 «Con el pueblo chileno. Intensificar la solidaridad», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 16 de julio de 1975, 8. 1234 «A los comités y organizaciones de solidaridad con Chile», Roma, 13 de agosto de 1975, ABCA, b, archivo Sergio Morales Saenz, ff.1, http://www.socialismo-chileno.org/PS/Chile_democratico/13-junio- 1975.pdf. 374 Corvalán, que se mantenía en suspenso, y la situación de otros militantes ligados al PSCh. Ante esto, indicaron que: Levantamos nuestra voz para llamar a toda la juventud de España a levantarse y unir sus esfuerzos con los de las demás fuerzas progresistas de nuestro país y del mundo entero. ¡No más muertos en Chile! Franco, Pinochet, cómplices, fascistas y asesinos. Viva la resistencia chilena. EL PUEBLO UNIDO VENCERÁ.1235 En esta misma lógica, las juventudes comunistas aragonesas también expresaron su solidaridad ante la situación chilena, al señalar que: Dos años de sufrimientos, de torturas, asesinatos y violaciones contra la totalidad del pueblo chileno son muchas horas seguidas de dolor en el corazón de todos los chilenos y de los demócratas del mundo. Pinochet retrasó el reloj de la historia de Chile. El pueblo, su valeroso pueblo, encabezado por el P.C. Chileno lo ha vuelto a poner en marcha. El reloj está andando, el futuro -están en pos de ello- será del pueblo chileno.1236 Tanto las declaraciones de la UJCE como de su sección de Aragón nos demuestran el mantenimiento de la discursividad solidaria en torno al campo común de represión de las dictaduras chilena y española, además de fortalecer que la solidaridad es una expresión universalista como deber de las fuerzas de izquierdas a nivel hispano y global. Esta lógica compartida también fue señalada en Mundo Obrero, al hacer mención a los dos años de dictadura y enfatizar, desde la unidad y la cooperación, que: Recordando la frase de Dante, y refiriéndonos al Chile de hoy, ¿habrá que decir: “LOS QUE AQUÍ MORÁIS, ABANDONAD TODA ESPERANZA” ¡NO! Bajo las cenizas del incendio fascista, prende la semilla en la tierra siempre fértil. Comunistas, socialistas, cristianos, demócratas y revolucionarios prosiguen el combate. Un combate difícil, que reclama nuestra solidaridad permanente y viva.1237 1235 «Chile, Chile, Chile. Solidaridad», Horizonte. Portavoz de la Unión de Juventudes Comunistas de España, 15 de octubre dde 1975, 8. 1236 «Una llamada: todos con Chile», Cierzo. Órgano de la Unión de Juventudes Comunistas de Aragón, septiembre-octubre de 1975, 3. 1237 «Chile 1973-1975», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 17 de septiembre de 1975, 8. 375 A nivel radial, La Pirenaica también se plegó a las informaciones relacionadas con este hito, desde la historia compartida represión dictatorial entre ambos países. Al referirse al 11 de septiembre de 1973 establecieron que: Todo eso parece que fue ayer. Como nos parece, a los que vivimos aquellas trágicas horas, que fue también el alzamiento fascista del 18 de julio en España. ¿Por qué esta sensación de que el tiempo no ha transcurrido desde 1936 0 1973? El hombre guarda siempre en su recuerdo los hechos más importantes de la historia que le ha tocado vivir, que arrinconan otras vivencias menos significativas. Pero hay algo más: 1936 y 1973 son, en verdad, fechas en que la historia parece como si se hubiera detenido para dos pueblos, el español y el chileno; como si después se hubiera producido un vacío, como si desde entonces las cosas hubieran quedado donde quedaron. Es lo que ocurre con los regímenes que interrumpen el curso de la historia, que pretender imponer una marcha atrás.1238 La conformación de las dictaduras como espacios de freno de la historia, similar a lo planteado por los jóvenes comunistas aragoneses, nos muestra la postura lineal y progresiva de los avances populares presentes en la militancia. Pero, sobre todo, los aspectos similares nos llevan a comprender las vivencias comunes como un elemento aún presente en la discursividad solidaria, como forma de empatía con las experiencias compartidas y herramienta para dar espacios a la mantención del tema chileno en el mundo comunistas dentro del territorio español. Una situación particular fue la del PSUC, que no hizo referencias en sus medios respecto al aniversario del golpe de Estado en 1975 y tampoco en 1976. Sin embargo, desarrolló un análisis detallado respecto a la dictadura en Chile en los dos primeros años en el poder, también desde la lógica de ser un régimen contra la historia. En este documento interno de tres partes, se analizaron las condiciones en Chile desde diversos aspectos, como el exilio, la represión en los campos de concentración, el aislamiento internacional, la formación paulatina de un nuevo sistema político con tendencia a un largo plazo desde una ideología fascista tildada de carente de entusiasmo, la política económica de choque, el papel de las Fuerzas Armadas, la Doctrina de Seguridad Nacional y el papel de la 1238 Virgilio Fernández, «Nota internacional: por Virgilio Fernández. A los dos años del golpe militar fascista contra el régimen de Unidad Popular en Chile», Budapest, 11 de septiembre de 1975, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 739, f.1. 376 Iglesia Católica como opositora al régimen.1239 Sin embargo, más que en la lógica de la solidaridad, el foco estuvo puesto en dar a conocer la situación interna chilena, para mantener el conocimiento en las militancias y en desarrollar diagnósticos respecto a la dictadura encabezada por Augusto Pinochet. Para la conmemoración de los tres años del quiebre democrático en Chile, las tendencias siguieron siendo de menor cobertura respecto a los años anteriores. Especialmente dado el nuevo contexto tras la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975, la designación de Adolfo Suárez como jefe de gobierno y el inicio del desmembramiento de la institucionalidad franquista a partir de la discusión de la Ley para la Reforma Política presentada en septiembre de 1976.1240 Así, la focalización del PCE y el PSUC estuvo en estas especificidades fundamentales para el desarrollo de la política hispana. Los espacios conmemorativos, nuevamente, aparecieron a nivel de llamados políticos en la prensa con menciones esporádicas que hicieron referencia a este hito, como en el caso de las juventudes comunistas aragonesas que destacaron que: La U.J.C.E. en Aragón recuerda en el corazón al pueblo chileno y sobre todo a su juventud. Traicionados por unas camarillas militares, sus mejores hombres y mujeres han sido asesinados o sufren el destierro o se ven en campos de concentración. Y, sin embargo, ni Pinochet, ni la CIA, ni nadie podrán impedir que este pueblo en lucha levante nuevamente su bandera de la libertad. En nuestra memoria quedaron para siempre los nombres de Allende, Neruda, Jara, Corvalán y tantos y tantos otros que hicieron un día posible el asalto al socialismo por una vía pacífica.1241 La idea del recuerdo y la denuncia de la represión ante un pueblo en oposición de las juventudes aragonesas contrastó con lo expresado en Mundo Obrero, que centró su análisis en la situación interna de Chile y la posibilidad del avance en la recuperación de las fuerzas democráticas, además de destacar la situación de los presos políticos y las 1239 J. Borja Sebastiá, «Chile: dos años contra la historia», Barcelona, s.f. [1975], ANC, fondo Partit Socialista Unificat de Catalunya, caja 4227, ff.1-11. 1240 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 180-181. El eje de esta ley era generar que las cámaras tuviesen una legitimidad democrática para continuar con las reformas, con un Parlamento representativo y sin las dinámicas de la democracia orgánica pregonada por el régimen y los sectores más duros de las derechas españolas. 1241 «Chile, año tercero», Cierzo. Órgano de la Unión de Juventudes Comunistas de España en Aragón, septiembre de 1976, 8. 377 políticas de persecución de la dictadura.1242 Ante esto, la conclusión, en referencia a la política interna española, fue: La actual situación chilena es comprobable a nuestros ojos por las fuerzas que apoyan y las que combaten en nuestro país la dictadura de Pinochet. ¿Además del búnker, quién echa una lanza por defender hoy a la denostada y sangrienta barbarie chilena? Del otro lado un importante conjunto de fuerzas, como lo han demostrado los actos promovidos por los socialistas en favor del pueblo chileno, apoya la recuperación de las fuerzas que legal y democráticamente dirigían el país hasta un sangriento 11 de septiembre de 1973.1243 De esta manera, la causa chilena se comenzó a configurar como parte del debate interno español. La crítica al búnker, en referencia a los sectores más comprometidos con mantener la institucionalidad y valores del franquismo, como única expresión de los apoyos a la dictadura chilena, era el contraste ante las expresiones democráticas de otros sectores políticos españoles. Por ende, las referencias a la dictadura chilena eran equiparables a quienes buscaban la permanencia del régimen. Durante este tercer aniversario, las expresiones de solidaridad fueron en diversos ámbitos, desde actos en la capital española el 17 de septiembre o parte de la militancia comunista que se plegó a manifestaciones, como las ocurridas en la Universidad Complutense de Madrid en un mitin solidario1244 organizado por sectores socialistas. En Cataluña, el PSUC en conjunto con otras fuerzas de la Coordinación Democrática, en el contexto de la Diada, hicieron mención al tema chileno, al establecer que «El recuerdo al 11 de septiembre de hace tres años en Chile, dio también contenido a la gran asamblea. Unidad y solidaridad fueron dos temas centrales».1245 Además de la conmemoración del golpe de Estado, otro hito durante este período fue la presencia de Augusto Pinochet en España para asistir a los funerales de Franco a fines de 1975. La Pirenaica fue el medio que dio mayor cobertura a este hecho, criticando 1242 David Hierro, «Chile. Tres años y un día», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 23 de septiembre de 1976, 12. 1243 Hierro, «Chile. Tres años», 12. 1244 «Fotografía de mitin de solidaridad con el pueblo de Chile en la Universidad de Madrid», Mundo Obrero. Especial emigración, 1ª semana de octubre de 1976, VI. 1245 «11 de septiembre. La Diada, explosión popular», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 15 de septiembre de 1976, 5. 378 abiertamente su visita, reflejo a su vez de la dictadura española, del franquismo y la jefatura de Estado de Juan Carlos. Además, destacaron las declaraciones de Pinochet, quien negó la existencia de presos políticos y resaltó los criterios de la nueva democracia que se estaba creando en Chile, sin la infiltración del marxismo-leninismo y deslizando que los partidos políticos no eran parte del poder constituido en este nuevo modelo.1246 Por otro lado, se refirieron a sus palabras de admiración hacia Franco, en especial por su lucha contra el comunismo y la reunión que sostuvo con Juan Carlos tras los funerales del dictador español.1247 Así, la presencia de los apoyos hacia Chile durante 1975 y 1976 a nivel de repertorios de movilización dentro de España demostraron la baja de intensidad en el comunismo español. Sin embargo, nuevamente las lógicas transnacionales propiciaron que durante este período la solidaridad con Chile fuese mucho más amplia fuera de las fronteras hispanas. Del mismo modo, las dinámicas de la cooperación, relacionales y bidireccionales, aparecieron nuevamente en este contexto, en la unidad dada por la situación represiva en ambos países. Para inicios de 1975, los marcos internacionales se hicieron patentes cuando la JCC destacó, tras una visita de una delegación de la FMJD a Barcelona, los acuerdos de esta organización juvenil en su asamblea desarrollada en Berna en noviembre de 1974, en que se hizo referencia a la situación chilena, considerando la «Solidaridad con la juventud y el pueblo de Chile y denuncia de los crímenes de la Junta fascista (se lanza una campaña con el lema “la juventud del mundo junto a Chile”)».1248 El rol de la FMJD fue nuevamente expresado por medios comunistas desde la denuncia a la represión, cuando en el contexto del Congreso Mundial de Mujeres Democráticas desarrollado en México en junio de 1975, Antonio Fernández de las JJCC chilenas y vicepresidente de la FMJD 1246 «Actualidades españolas», Bucarest, 24 de noviembre de 1975, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 750, f.1. 1247 «Actualidades», f.2. 1248 «Visita de una delegación de la F.M.J.D.», Jove Guardia. Òrgan de la Joventut Comunista de Catalunya, marzo de 1975, 5. 379 describió la situación interna de persecución en Chile, informado por Radio España Independiente.1249 Además de estos llamados solidarios por parte de organizaciones representativas de las juventudes comunistas internacionales, el foco de la cooperación con Chile se demostró en actividades coordinadas fuera de España. Un caso fue la reunión llevada a cabo en el Club García Lorca en Lieja, organizado por agrupaciones de mujeres belgas en asociación con el espacio español, donde se realizó una conferencia dictada por Julieta Campusano, dirigente del PCCh y senadora al momento del golpe de Estado, que culminó con un acto cultural de grupos folklóricos chilenos.1250 Del mismo modo, la presencia del exilio chileno, especialmente comunista, en eventos del PCE en la emigración se hizo patente en otros actos, como las fiestas de Mundo Obrero realizadas en Francia durante la primavera de 1975, con actuación del grupo Canto General o las intervenciones en Aviñón de un militante chileno.1251 Esto evidenció la particularidad respecto a cómo se estaban tejiendo las redes de solidaridad a nivel de acciones entre españoles y chilenos en Europa: los elementos compartidos no estaban solamente en la discursividad del recuerdo y la experiencia común, sino también en los repertorios de acción desarrollados en un carácter transnacional, como ocurrió en la manifestación de Milán del 27 de abril de 1975 en solidaridad con la juventud antifranquista, donde estuvo presente una delegación chilena.1252 Pero el hito que marcó un auge de lo compartido entre ambos países y las militancias comunistas fue el fusilamiento de tres militantes del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP) y dos de ETA el 27 de septiembre de 1975. Este hecho generó una amplia oleada de solidaridad hacia España en Europa1253 y la presencia chilena fue parte de las expresiones fraternales entre las militancias democráticas de ambos países. Si tomamos lo planteado por Kim Christiaens, respecto a la existencia de redes de solidaridad del exilio español que confluyeron hacia los apoyos con Chile en diversos 1249 «Nota internacional: Chile, el terror fascista», Bucarest, 1 de julio de 1975, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 731, f.1. 1250 «De todo un poco», Mundo Obrero. Especial emigración, cuarta semana de marzo de 1975, II. 1251 «Primavera 75», Mundo Obrero. Especial emigración, segunda semana de junio de 1975, IV-V. 1252 «Jóvenes de toda Europa se manifiestan en Milán en defensa del pueblo español», Bucarest, 6 de mayo de 1975, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 724, f.1. 1253 Molinero e Ysàs, La transición, 48. 380 países de Europa dada la historia compartida y las bases de la solidaridad antifranquista existentes,1254 los hechos de 1975 consolidaron no solamente estas redes, sino dieron un mayor impulso a los apoyos mutuos. La oleada de manifestaciones en Europa en repudio a la represión franquista tuvo, por lo tanto, una presencia de parte del exilio y de los grupos de solidaridad correspondientes. Las protestas en Noruega organizadas por los comunistas de este país fueron acompañadas, entre otros grupos políticos, por el Comité de Solidaridad con Chile.1255 A su vez, un colectivo de refugiados del país sudamericano en la nación nórdica presentó un documento condenatorio contra el régimen franquista, en que señalaron: Cinco españoles en la madrugada de hoy han sido ejecutados. Han muerto por luchar contra la opresión y la barbarie institucionalizada que ha puesto de rodillas a todo un pueblo durante cuarenta años […] Es el FASCISMO, pero un fascismo que se cae a pedazos, estragado y decrépito como la sombría figura de su caudillo y verdugo. Es el FASCISMO que el pueblo noruego no ha olvidado. El mismo que ayer oprimía a Portugal y que hoy azota a nuestro pueblo en Chile. ES EL IMPERIALISMO que se bate esta derrota y destruye y lleva al exterminio a pueblos entero para mantenerse… Pero los pueblos del mundo han dicho ¡BASTA! Y está cercano el día en que España volverá a ser de los españoles. A derrotar el FASCISMO en todos sus frentes. A derrotar al IMPERIALISMO. A responder como por Chile, con la fuerza del INTERNACIONALISMO PROLETARIO, ¡AHORA! ¡Y a llenar las calles de consignas, de estandartes, de banderas en defensa de ESPAÑA!1256 Esta declaración nos muestra la crítica común a las dictaduras y al imperialismo como responsable. La represión y la lucha compartida se exacerbó en otros territorios, como lo sucedido en un mitin de solidaridad con España realizado en Múnich el 25 de octubre de 1975, y en que pese a la centralidad en la situación hispana, un dirigente del PCE en la RFA hizo extensivo a Chile la expresión de apoyo concitada en esta manifestación,1257 en consonancia con la simultánea situación entre ambos pueblos. 1254 Christiaens, «European Reconfigurations», 16. 1255 «Más informaciones de nuestros corresponsales. Noruega», Mundo Obrero. Especial emigración, cuarta semana de octubre de 1975, II. 1256 «Como por Chile, por España ¡Ahora!» Mundo Obrero. Especial emigración, cuarta semana de octubre de 1975, IV. 1257 «Múnich. Mitin de solidaridad», Mundo Obrero. Especial emigración, primera semana de noviembre de 1975, III. 381 Tras la muerte de Franco, estas acciones se siguieron replicando. En un encuentro de solidaridad con España y por la libertad de los presos políticos, realizado en Grenoble, Francia, hubo participación de una delegación de la UP en el exilio, que saludó la actividad, indicando que: En esta hora de lucha y esperanza para el pueblo español, permítannos expresarles nuestros saludos fraternales y nuestra solidaridad militante. 40 años de fascismo, 40 años de lucha heroica del Partido Comunista de España, lucha que hoy adquiere nueva amplitud y fuerza y cuyo resultado deberá ser el éxito de la democracia y el respeto de la voluntad del pueblo. ¡Nuestras luchas son comunes! ¡España y Chile, Venceremos!1258 Una acción similar fue la realizada por el PCCh en una manifestación realizada en Bruselas el 14 de diciembre, en que los comunistas chilenos destacaron que «El Partido Comunista de Chile está presente en esta manifestación para expresar su solidaridad y decisión inquebrantable de avanzar, con todas las fuerzas patrióticas, para que en Chile y en España alumbren las luces de la paz y se restablezcan las más plenas libertades democráticas».1259 Así, las dinámicas compartidas en el nuevo escenario español tras la muerte de Franco, y la fuerza de las redes existentes en Europa, fueron marcando estas expresiones mucho más amplias fuera de las fronteras de España, pero con actores y un sentido cruzado en la lucha antidictatorial. Esta presencia chilena se mantuvo durante otras manifestaciones a favor de la España democrática que se replicaron en diversas partes de Europa. En Países Bajos se realizaron dos semanas de eventos de solidaridad con la democracia hispana en Utrecht. En este contexto, uno de los días fue dedicado específicamente a la cooperación con Chile, con una fiesta al país sudamericano y con presencia de la militancia española en apoyo a esta actividad.1260 Posteriormente, a fines de marzo de 1976, se realizó un acto solidario con Chile y España organizado por la Federazione Giovanile Comunista Italliana en Civitavecchia, enfocado a expresiones artísticas y culturales centradas en la situación de 1258 «Amnistía. Mítines y manifestaciones en Europa», Mundo Obrero. Especial emigración, tercera semana de diciembre de 1975, III. 1259 «El P.C. de Chile representado en la manifestación del día 14 en Bruselas», Mundo Obrero. Especial emigración, primera semana de enero de 1976, II. 1260 «Utrecht. 15 días para España», Mundo Obrero. Especial emigración, segunda semana de enero de 1976, III. 382 ambos países.1261 Mientras, a fines de abril del mismo año, se realizó una jornada de dos días contra el fascismo en la provincia belga de Limburgo, en que las organizaciones comunistas y socialistas de este país encauzaron sus apoyos a España y Chile. Un militante del PCE presente en estos actos destacó que «el fascismo no ha sido liquidado totalmente, está no sólo en Chile y otros puntos del mundo, sino que permanece en España, dentro de esta vieja Europa…».1262 De esta manera, las acciones compartidas de solidaridad se fueron manifestando fuera del espacio español. La experiencia y los elementos comunes pasaron a ser el principal mecanismo desarrollado por el exilio hispano, y con fuerte presencia organizativa de la militancia comunista de ambos países en estos eventos. Lo que dentro de España no ocurría, tanto por la clandestinidad y la represión, tuvo su réplica en otros territorios. En la preparación de una nueva conferencia de los partidos comunistas europeos a realizarse en Berlín en 1976, se adoptaron dos resoluciones de solidaridad: una con España y otra con Chile. Mientras la dedicada a los españoles se centró en el PCE y los demócratas contra el franquismo, el documento en apoyo al país sudamericano se enfocó en la represión y la petición de libertad a Corvalán y los presos políticos, destacando que: Los representantes de los 27 partidos comunistas y obreros de Europa, reunidos en Berlín, condenamos los asesinatos el terror sangriento, la arbitrariedad y la violación de los derechos humanos en Chile. Expresamos nuestra profunda solidaridad con Luis Corvalán y sus compañeros, con la lucha de los comunistas, los socialistas, de todos los demócratas y antifascistas chilenos contra la Junta.1263 Pese a estos avances y expresiones destacables de la militancia comunista española, hubo algunos repliegues y ausencias notorias, especialmente a nivel informativo y participativo, como fue el caso de la nula presencia en medios y documentos sobre la Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile desarrollada en Atenas entre el 13 y 16 de noviembre de 1975. Es entendible, dado que las noticias sobre el estado de salud de Franco eran primordiales, pero no nos deja de extrañar que ante este evento el comunismo 1261 «Italia. Manifestaciones solidarias», Mundo Obrero. Especial emigración, quinta semana de abril de 1976, V. 1262 «Dos días contra el fascismo», Mundo Obrero. Especial emigración, cuarta semana de mayo de 1976, VII. 1263 «Resolución sobre Chile. ¡Libertad para Corvalán y todos los patriotas presos!», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 22 de octubre de 1975, 8. 383 español no haya hecho referencia alguna. Sin embargo, esto fue subsanado posteriormente, con la Conferencia de Solidaridad realizada en Madrid en 1978. La conformación de estas acciones tuvo expresiones focalizadas a nivel interno hacia fines de 1976, que en parte dieron a entender un giro hacia la misma territorialidad española dados los cambios políticos internos y, pese a la ilegalidad del PCE, con el retorno de la dirigencia a España. En septiembre de 1976 se realizó la Conferencia Interparlamentaria en Madrid y entre los delegados invitados estuvieron presentes los exdiputados chilenos, Alejandro Giliberto (PSCh) y Luis Guastavino (PCCh). Ambos fueron entrevistados por Mundo Obrero, donde destacaron la situación de la oposición dentro de Chile en torno a la unidad entre comunistas y socialistas. Guastavino, además, destacó la importancia de la solidaridad, al señalar que: Compañeros, déjenme decirles que la solidaridad internacional es extraordinariamente importante para nosotros. La pedimos y llega para un pueblo que está en lucha. El pueblo chileno no está arrodillado ante el fascismo. Por eso la Junta recurre al terror día tras día […] No estamos esperando que la solidaridad internacional derroque a Pinochet. Nuestro pueblo sabe que es él quien ha de hacerlo. Pero la solidaridad internacional es una ayuda extraordinaria para fortalecer ese combate. Y en esa ayuda valoramos enormemente la misa oficiada por el obispo Iniesta en Madrid, el 11 de septiembre. Y el acto del 17 de septiembre, aquí en Madrid, no en Moscú, en La Habana, en Estocolmo o en Roma.1264 Este ámbito de trabajo interno, que destacó el dirigente comunista chileno, se comenzó a materializar en octubre de 1976. A diferencia del resto de los países de Europa occidental, en España no se había conformado un comité de solidaridad con Chile que coordinara las acciones relacionadas con este tema. Sin embargo, el 12 de octubre de ese año, esta situación cambió al crearse el Comité de Solidaridad Español con el Pueblo Chileno. En su declaración inicial, el comité señaló que: El pueblo español en lucha por la democracia siente como propia la tragedia del pueblo chileno. Y si Pablo Neruda, en momentos dramáticos de nuestra historia contemporánea, pudo exclamar que llevaba a España en el corazón, los demócratas 1264 «Chile. A tres años del golpe», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 10 de octubre de 1976, 11. 384 españoles podemos hoy corresponderle al proclamar que nada de cuanto afecta a Chile nos es ajeno.1265 El retorno a la solidaridad e historias compartidas como motivación política y moral se expresó en estas líneas. No fue, por ende, una construcción inmediata y episódica, sino que en parte recogió el camino de las expresiones de apoyo con Chile provenientes desde el 11 de septiembre de 1973 e incluso desde el interés previo por la UP. Esta motivación fue central para coordinar el comité, que asumió a nivel de participación que: [El comité] se propone adoptar y encauzar las iniciativas que se orientan a la denuncia de los hechos que revelan la real identidad del régimen imperante en Chile y las que tiendan a prestar ayuda y asistencia a los demócratas chilenos perseguidos. Al comparecer, por primera vez, ante la opinión pública, este Comité recaba la adhesión y la colaboración de todas las fuerzas democráticas españolas.1266 La idea de unidad, presente en las organizaciones de centro e izquierdas hispanas tras la formación de Coordinación Democrática, fue el elemento central del comité. Entre las diversas personalidades que firmaron el documento destacaron Santiago Carrillo, el director de cine y militante comunistas Juan Antonio Bardem, Nicolás Redondo de UGT, además de otras figuras como Joaquín Ruiz-Giménez, Joan Miró, el socialista Enrique Tierno Galván y el escritor Camilo José Cela, entre otros nombres y hombres,1267 siendo notoria la ausencia femenina en este escrito. De esta manera, hacia fines de 1976 la realidad de la solidaridad dentro de los márgenes territoriales hispanos comenzó a cambiar. La atención sobre el país sudamericano empezó a traslaparse dentro del compromiso democrático de las fuerzas opositoras al franquismo que estaban pugnando internamente por el proceso de restablecimiento de las libertades en su territorio. En la práctica, apoyar a Chile era la demostración fáctica del soporte a un cambio en la estructura política española, en la que el PCE y el PSUC tenían una postura clara y habían jugado un papel determinante en la conformación de la oposición, a la par de la solidaridad con las fuerzas democráticas chilenas. Esto dio pie a modificaciones a 1265 «Chile, solidaridad», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 25 de octubre de 1976, 4. 1266 «Chile, solidaridad», 4. 1267 «Comité Español de Solidaridad con el Pueblo Chileno», El País, 13 de octubre de 1976, https://elpais.com/diario/1976/10/13/espana/214009205_850215.html. 385 partir de 1977, con la extensión organizativa con el país andino, que se complementó con otros repertorios durante el período estudiado. 5.2. El papel político de la cultura: La Nueva Canción Chilena y actos masivos en Europa en el escenario compartido de la solidaridad Separar política y cultura, especialmente cuando esta última se expresa desde la militancia y el compromiso, es infructuoso. Son dinámicas que viven en un conjunto de dimensiones entrecruzadas y que definen, muchas veces, objetivos comunes. En este sentido es que el ámbito cultural se transformó en una forma de visibilizar y manifestar la solidaridad con Chile desde repertorios más allá del ámbito político-organizativo. Fue la forma en que lo político y solidario surgió como una voz común en las luchas propias del comunismo español y en las referencias hacia el país andino. En este marco, fue la Nueva Canción Chilena (NCCh) una de las principales vías de expresión de estas acciones. Y lo particular es que encauzó y permitió unificar la realidad hispana del tardofranquismo con la situación chilena tras el golpe de Estado de 1973. De esta manera, la cristalización de estos espacios culturales fue central en otros mecanismos de cooperación política compartida, donde la NCCh fue la banda sonora de las resistencias comunes contra las dictaduras en España y Chile. En la práctica, fue la música de la NCCh como proceso cultural la que, como objeto de estudio y en la comprensión para su análisis, se debe entender como un: Sistema de significados, actitudes y valores compartidos, junto a las formas simbólicas a través de las cuales éstos se expresan y traducen, que nos es próxima y lejana a la vez. Se trata de expresiones que nacieron en épocas con sensibilidades distintas a las nuestras y que no buscaron documentar un determinado momento para los investigadores del futuro, sino más ben comunicar, seducir y emocionar.1268 Pero al abordarla también es necesario comprenderla como expresión histórica y representativa. En este sentido, es importante destacar la postura planteada por César 1268 Juan Pablo González y Claudio Rolle, Historia Social de la Música Popular en Chile, 1890-1950 (Santiago de Chile: Ediciones Universidad Católica de Chile, 2005), 18. 386 Albornoz, al establecer que la música es texto, soporte y contexto, desde la visión de Roger Chartier sobre la historia del libro.1269 Así, si la música también es contexto, se inserta como expresión y manifestación de lo social y lo político de su tiempo. En este sentido, la NCCh estuvo dentro de una temporalidad definida, tanto en Chile como en las ramificaciones internacionales de los hechos sociales y políticos de las décadas de 1960 y 1970. A partir del quiebre democrático chileno, la NCCh se transformó en un motor de movilización con Chile dentro de las izquierdas y el progresismo de Europa occidental, en parte como un mecanismo de soft power en la constitución de redes de solidaridad.1270 España no fue la excepción y tuvo la particularidad contextual de asumirla como una expresión propia y presente, respecto a su lucha democrática, y de destacar a los representantes chilenos como parte de las acciones solidarias. 5.2.1 Breves apuntes sobre el origen de la Nueva Canción Chilena Al delimitar a la NCCh debemos establecer criterios de su génesis y acción. Si bien hay tensiones respecto a si su origen proviene desde una expresión de lo «espontáneo, orgánico, parte del movimiento social y producto de la pasión de los jóvenes por la música; no fue una decisión consciente de los músicos usar la música para organizar a la gente»1271 o si bien desde la ausencia de planificación, como el producto de una diversidad de factores individuales y de lento desarrollo,1272 lo fundamental es que es una expresión de su tiempo en el Chile de mediados del siglo XX. La NCCh surgió desde tres elementos centrales: el trabajo de recopilación e investigación sobre el folklore chileno a fines de la década de 1950, que estimuló las primeras formas de difusión; la contribución específica de Violeta Parra desde su trabajo de búsqueda y grabación de composiciones anónimas 1269 César Albornoz, «Cultura en Transición, música en Continuación (1989-2005)», Sur y Tiempo: Revista de Historia de América 1, n.º 2 (2020): 20, https://doi.org/10.22370/syt.2020.2.2365. 1270 García Gutiérrez, «Las calles españolas», 31. 1271 J. Patrice McSherry, «El movimiento de la Nueva Canción Chilena: cultura y contrahegemonía», Kamchatka. Revista de análisis cultural, n.º 17 (2021): 157, https://doi.org/10.7203/KAM.17.18142. 1272 Luis Advis, «La Nueva Canción Chilena. Memoria de una música comprometida», Cuadernos de Música Iberoamericana 1 (1996): 245, https://revistas.ucm.es/index.php/CMIB/article/view/61318. 387 del campo chileno, además de sus primigenias composiciones; y la influencia, pese a las distancias políticas, del Neofolklore.1273 Desde esta base, el contexto de cambio social de la década de 1960 influyó en las creaciones de una serie de artistas. Además de Violeta Parra, intérpretes como Rolando Alarcón, Héctor Pavez y Víctor Jara propusieron nuevos elementos de integración al incorporar lo latinoamericano dentro de los ritmos chilenos, con un sentido estético pero también político, especialmente dentro de las lógicas de cambio, superación de la pobreza y la creación del «hombre nuevo».1274 Es, por lo tanto, expresar mediante el folklore una lógica alejada de lo identitario nacional, como «el reflejo cultural del actuar concreto del sujeto popular a lo largo de la historia […] La canción folclórica tendrá ahora una agenda política específica que satisfacer».1275 La NCCh comenzó a sentar sus bases a partir de 1965. A nivel de actuaciones, la Peña de los Parra, ubicada en Santiago de Chile, fue el espacio originario de presentaciones y difusión de música comprometida desde las militancias de izquierda, convirtiéndose en un sitio emblemático a nivel cultural y político.1276 También se fundaron dos de los principales conjuntos de este movimiento, que posteriormente tuvieron una de las transcendentales proyecciones durante la dictadura y la solidaridad en el exilio. Quilapayún, dirigido musicalmente por Víctor Jara, en 1965 e Inti-Illimani en 1967, ambos ligados a las JJCC. Posteriormente, la fundación de la Discoteca del Cantar Popular (DICAP) en 1969, como continuador del sello discográfico de las JJCC, fue la base de la distribución de la música ligada a la NCCh.1277 Del mismo modo, la adopción 1273 Advis, «La Nueva Canción», 245-246. 1274 César Albornoz, «La cultura en la Unidad Popular: Porque esta vez no se trata de cambiar un presidente», en Cuando hicimos historia. La experiencia de la Unidad Popular, coord. por Julio Pinto (Santiago de Chile: LOM Ediciones, 2005), 149. 1275 Javier Rodríguez Aedo, «La Nueva Canción Chilena: un ejemplo de circulación musical internacional (1968-1973)», Resonancias: Revista de investigación musical 20, n.º 39 (2016): 66, https://doi.org/10.7764/res.2016.39.4. 1276 Ariel Mamani Cotonat, «El equipaje del desierto. Exilio, diáspora y resistencia de la Nueva Canción Chilena (1973-1981)», Revista Divergencia 2, n.º 3 (2013): 16-17, https://www.revistadivergencia.cl/articulos/el-equpaje-del-destierro-exilio-diaspora-y-resistenciade-la- nueva-cancion-chilena-1973-1981/. 1277 Albornoz, «La cultura», 160. 388 del nombre se configuró en este mismo año tras el Primer Festival de la Nueva Canción Chilena realizado en la Pontifica Universidad Católica de Chile.1278 La NCCh tuvo un rol activo durante la campaña presidencial de Salvador Allende. Artistas como Víctor Jara, Isabel y Ángel Parra, además de Quilapayún e Inti-Illimani, fueron parte de este proceso de apoyo, enmarcado tanto en el ámbito cultural como de la expresión juvenil de las izquierdas en conformar una base de apoyo hacia el proyecto socialista chileno. Ejemplos son variados, como el encuentro de la canción popular de abril de 1970 en el Teatro Caupolicán de Santiago,1279 que demostró la configuración de una campaña de concienciación de los sectores populares, a la par de criticar la contingencia del período.1280 A esto se sumó que el himno de la campaña de la UP, Venceremos, fue interpretado por Quilapayún. Mientras, Inti-Illimani publicó en 1970 el disco Canto al Programa para difundir los elementos centrales del proyecto de la UP. A partir de la victoria de la Unidad Popular, el ámbito cultural expresado en la NCCh se mantuvo, con bemoles, como parte de una política gubernamental. Mediante el Departamento de Cultura de la Presidencia se desarrollaron actividades como el «Tren de la Cultura» en 1971, una gira de artistas que recorrieron Chile, actuando en lugares alejados y sin acceso a la cultura masiva.1281 Si bien hubo un apoyo al desarrollo cultural, el financiamiento directo por parte del gobierno fue escaso. En muchos casos, los artistas pasaron a ser funcionarios universitarios para tener recursos. Fue el caso de Inti-Illimani con la Universidad Técnica del Estado (UTE), convirtiéndose en cierta manera en representantes ad-honorem del gobierno, pero sin recibir aportes directos, especialmente por la ausencia de desarrollo de políticas prometidas, como el Instituto Nacional de Cultura y las dificultades económicas que enfrentó la UP.1282 Pese a estos inconvenientes, los artistas de la NCCh cumplieron un rol interno e internacional, como mecanismo de difusión del gobierno de la Unidad Popular y siendo 1278 Advis, «La Nueva Canción», 243; Albornoz, «La cultura», 149. 1279 Mamani Cotonat, «El equipaje», 12. 1280 Víctor Vergara Campos, «La Nueva Canción Chilena: Un análisis panorámico desde la perspectiva de la historia cultural», REVUELTAS. Revista Chilena de Historia Social Popular, n.º 5 (2022): 11-12, https://revistarevueltas.cl/ojs/index.php/revueltas/article/view/71. 1281 Albornoz, «La cultura», 152. 1282 McSherry, «El movimiento», 174-175. 389 parte de una diplomacia cultural. Hubo diversas giras, como las de Quilapayún e Isabel Parra entre 1970 y 1971 por países europeos de la órbita socialista y occidental.1283 Del mismo modo, la gira de Inti-Illimani con su presentación en el Festival Mundial de la Juventud de Berlín en 1973 o de Quilapayún por Finlandia, Suecia y Argelia1284 demostraron esta presencia en el extranjero. Y, circunstancialmente, implicó que los miembros de estos grupos no sufrieran la represión directa tras el golpe de Estado, pero sí el exilio: el 11 de septiembre de 1973 los sorprendió fuera del país. 5.2.2 La Nueva Canción Chilena y actos culturales: presencias en España y en solidaridad en Europa Como indicamos en el capítulo inicial de la primera parte de esta investigación, la presencia de España en la NCCh fue una de las vías de canalización de la solidaridad proveniente desde Chile durante la década de 1960. Las diversas composiciones, que hicieron patente el rescate del cancionero republicano de la Guerra Civil y destacadas en páginas anteriores, también tuvieron expresión en actuaciones de cantantes y grupos chilenos durante los años del franquismo. En 1967, Quilapayún, Héctor Pavez y Patricio Manns fueron los primeros artistas en actuar en España. Mientras que en julio de 1972 la intérprete Charo Cofré también se presentó en tierras hispanas.1285 Una de las presencias iniciales fue la de Quilapayún. A inicios de la década de 1970, el conocimiento de la banda musical en el público español era limitado, en círculos politizados de oposición. En 1971, EMI-Odeón publicó una primera grabación del grupo, un trabajo de corta duración titulado El canto del cuculí,1286 con dos temas, Dos palomitas, canción del folklore peruano y la homónima del disco, de tipo instrumental. Por lo tanto, el período previo a 1973 no generó una comprensión general respecto al peso político de la NCCh a nivel amplio dentro del público español y la elección de estas canciones fue para evitar distribuir de manera amplia las composiciones de mayor 1283 Rodríguez Aedo, «La Nueva Canción Chilena», 75. 1284 Mamani Cotonat, «El equipaje», 17-18. 1285 Rodríguez Aedo, «La Nueva Canción Chilena», 89, 91. 1286 Ángel Medina, y Toya Solís, «Primeras presencias de Quilapayún en la España de mediados de los 70: cantos de compromiso y esperanza», Cuadernos de Etnomusicología, n.º 13 (2019): 119, https://digibuo.uniovi.es/dspace/handle/10651/57050. 390 compromiso político de Quilapayún. Sin embargo, el quiebre democrático en Chile cambió esta tendencia hacia el seguimiento, especialmente en el ámbito comunista, de estos artistas como parte de la generación de apoyos solidarios. Así, esta militancia asumió como propia la música de la NCCh, del mismo modo que destacó a sus intérpretes como símbolo de la resistencia, en consonancia con la repulsa contra la violencia ejercida desde los sectores golpistas contra el proyecto de la UP y sus expresiones culturales. En este sentido, la principal figura que alineó un respeto y adhesión solidaria fue Víctor Jara. El cantautor chileno, asesinado en el Estadio Chile el 16 de septiembre de 1973 tras ser detenido en la UTE, fue referido de manera constante como víctima de la represión, además de ser el reflejo de la tragedia de los artistas ante el peso de las dictaduras.1287 Ya en las publicaciones comunistas tras el golpe de Estado se destacó, ante la falta de informaciones sobre este hecho, que: Si a esa misma gente se le pusiera ante la imagen de Víctor Jara, cantor de los pueblos de América Latina y miembro del Comité Central del Partido Comunista chileno, cantado “La Internacional” frente a sus torturadores, que le habían arrojado como un desafío, tras destrozarle las manos, “y ahora canta”; la imagen de Víctor Jara machacado, hasta la muerte, a culatazos.1288 Si bien existen errores en estas líneas, como el rol dentro de la orgánica del PCCh de Víctor Jara, ya que era parte del Comité Central de las JJCC, su presencia era la forma de destacar la situación interna y el horror de la represión en Chile. Esto fue replicado en páginas de prensa cercana al PCE en el exterior, que extendieron los relatos respecto a la muerte del cantautor chileno y la violencia ejercida en su contra por parte de los militares.1289 A su vez, La Pirenaica dedicó una sección en torno a la vida y obra de Jara, donde resaltó que «Una coherencia total de pensamiento, actuación y conducta habían llevado a Víctor Jara al ligar de su postrero combate, al lugar del sacrificio supremo. Toda una vida de músico, revolucionario, de hijo de campesinos, actor y partícipe de las luchas, 1287 Javier Rodríguez Aedo y Marcy Campos Pérez, «La muerte de Víctor Jara: mediaciones y lecturas políticas de un acontecimiento transnacional (1973-1975)», El oído Pensante 10, n.º 1 (2022): 6, https://doi.org/10.34096/oidopensante.v10n1.11336. 1288 Federico Melchor, «Tiempo de nazis en Chile», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 12 de diciembre de 1973, 8. 1289 «Víctor y su guitarra cantaban al pueblo, luchaban a su lado…», Información Española, segunda quincena de febrero de 1974, 26. 391 las esperanzas, los sufrimientos de su pueblo».1290 De esta forma, la figura de Jara fue una constante. La JCC le dedicó un espacio junto a la conmemoración del primer año del golpe militar, reproduciendo una nota de Información Española y destacando el contenido social de su obra y su muerte.1291 En la práctica, la expresión desde la militancia comunista hispana fue la evidencia de la trama transnacional sobre la figura del cantautor chileno.1292 Sin embargo, el principal impacto de la NCCh chilena en España y en las militancias comunista fue la del grupo Quilapayún, exiliado en Francia. Como destacan Medina y Solís, el rol inicial de esta agrupación en el contexto europeo y en relación con España se vio en el marco de acciones de solidaridad internas coordinadas por las redes hispanas existentes en Europa occidental las ligadas principalmente al PCE. Esto impactó en su influencia musical en las militancias, no solo comunistas sino de otros sectores políticos peninsulares, tras los primeros meses posteriores al golpe de Estado en Chile.1293 El cambio de territorialidad se vivió en 1974. Días después de la conmemoración del primer año del quiebre democrático chileno, e inserto en este contexto, Quilapayún realizó una pequeña gira por España, con fechas programadas para Barcelona y Madrid. Estas funciones fueron organizadas por Agermanament, colectivo de raíz católica, que agendó dos fechas en el Palau Blaugrana de la capital catalana, los días 20 y 21 de septiembre de 1974. Estas jornadas congregaron aproximadamente a más de 10.000 personas, con una audiencia diversa, especialmente desde el mundo de izquierdas y progresista,1294 además de la presencia de elementos de la Brigada Político Social como parte de la vigilancia del régimen ante estas actuaciones.1295 El impacto de estas presentaciones fue amplio. Medina y Solís destacan en su análisis que la presencia de Quilapayún «formó parte muy activa en la propia construcción de ambos 1290 «La voz de Víctor Jara: evocación del artista asesinado por el fascismo chileno», Bucarest, 27 de enero de 1974, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 675, f.2. 1291 «Víctor Jara», Jove Guardia. Òrgan central de la Joventut Comunista de Catalunya, 4 de septiembre de 1974, 8. 1292 Rodríguez Aedo y Campos Pérez, «La muerte de Víctor Jara», 26. 1293 Medina y Solís, «Primeras presencias», 120-122. 1294 Medina y Solís, «Primeras presencias», 125. 1295 «1er aniversari del cop feixista. Manifestació pro-Xile», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 1 de octubre de 1974, 4. 392 procesos [como espacio de encuentro para los diversos sentimientos sociales democráticos y en la confluencia de las izquierdas], tanto en los tiempos difíciles del tardofranquismo como en los años optimistas de eclosión de la libertad».1296 De esta manera, se configuró desde este prisma la identificación de la música de protesta chilena como parte de la conformación de una postura prodemocrática en los contextos finales del franquismo, ya que la forma en que se manifestó la movilización social y partidista con la cultura del exilio chileno fue el medio para trasparentar una voz y conciliar los sentimientos y voluntades en torno a la libertad. Sin embargo, esta lógica de direccionalidad hacia España deja de lado la vertiente de la solidaridad con Chile. En este sentido, y en su propio contexto, el comunismo español destacó y rescató estos actos en torno a esta postura. Treball hizo referencia a estas actuaciones, destacando que el 20 y 21 de septiembre «es produïa a Barcelona la més massiva manifestació de solidaritat democràtica amb el poble xilè… amb tots els requisits legals i al Palau Blaugrana!»,1297 para concluir que el éxito de Quilapayún en Barcelona fue la representación del pueblo chileno, derrotado momentáneamente pero con confianza en su futuro, destacando el concierto como un gran acto de solidaridad internacionalista.1298 La misma información fue replicada en La Pirenaica, acompañado por la canción Por Vietnam del grupo chileno.1299 Por su parte, Manuel Vázquez Montalbán, intelectual y militante del PSUC, hizo referencia a estas actuaciones en la revista política Triunfo, de amplia difusión en los sectores democráticos españoles. Además de explicar la fusión musical de Quilapayún y del papel político de su arte en relación con la UP, destacó que: Sobre sus voces y sus músicas ha caído la responsabilidad de mantener perenne memoria sobre la cuestión chilena. En un mundo en que los teóricos de los “mass media” se atreven a hablar de “opulencia comunicacional”, la voz auténtica de la mayoría de un pueblo es una frágil ave traumatizada, pero justiciera, que reúne y comunica mediante el más primitivo de los mensajes: 1296 Medina y Solís, «Primeras presencias», 127. 1297 «1er aniversari», 4. 1298 «1er aniversari», 4. 1299 «Quilapayún. Masiva manifestación solidaria en Barcelona con el pueblo chileno», Bucarest, 19 de octubre de 1974, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 700, ff.1-2. 393 “Aquí, sobre la tierra, el alma se nos llena de banderas que avanzan contra el miedo, avanzan contra el miedo, venceremos”.1300 Tras las presentaciones en Barcelona, Quilapayún se trasladó a Madrid. El domingo 22 de septiembre actuaron en el programa de Televisión Española Todo es posible en domingo.1301 Sin embargo, como recogió la prensa comunista, esta actuación se destacó por cierto grado de manipulación, ya que no hubo referencias a que fuesen un grupo chileno, siendo introducidos como una agrupación latinoamericana, y las condiciones de la presentación adolecieron de diversas fallas técnicas por parte del programa televisivo.1302 Del mismo modo, el 23 de septiembre estaba planificada una actuación en el teatro Alcalá-Palace de la capital española, el que no recibió la autorización por parte del régimen.1303 Quienes impulsaron el freno a las actuaciones de Quilapayún fueron las autoridades diplomáticas chilenas en España. Su reacción fue a partir del éxito de las presentaciones en Barcelona y el reconocimiento a que esta actividad fue un acto político de ataque contra la dictadura chilena. Ante esta situación es que: En vista del carácter marcadamente político que tuvieron sus interpretaciones en Barcelona, esta Embajada representó al Ministerio de Asuntos Exteriores de España la inconveniencia de que se autorizara en Madrid un programa de similares características, lo que movió a las autoridades españolas a suspender el recital en referencia.1304 La presencia de Quilapayún en un contexto tan particular como el tardofranquismo nos demuestra otra forma de establecer repertorios de solidaridad más allá de la protesta pública. A partir de la reacción de la dictadura chilena, pero especialmente con el foco en la militancia comunista y la presencia de Chile, la música fue un mecanismo que permitió establecer de manera novedosa nuevas acciones, no necesariamente organizadas desde el comunismo español, pero con presencia de su militancia y con el impacto de las composiciones de la NCCh en su politización. Del mismo modo, tanto Quilapayún como 1300 Manuel Vázquez Montalbán, «Y el alma llena de banderas…», Triunfo, 28 de septiembre de 1974, 70- 71. 1301 Medina y Solís, «Primeras presencias», 127. 1302«1er aniversari», 4. 1303 Medina y Solís, «Primeras presencias», 129. 1304 Francisco Gorigoitía, «Informa sobre actuaciones del Conjunto Quilapayún», Madrid, 28 de octubre de 1974, AGHMRECh, fondo países: España, Embajada de Chile en España, Oficios ordinarios, caja 71, f.1. 394 otros artistas de la NCCh eran parte aún del PCCh, por lo que la expresión cultural ligada al comunismo estaba presente en sus composiciones y actuaciones. En el período que comprende entre 1975 y 1976, la presencia de artistas chilenos fue reducida, dado el contexto de represión e intervención de los últimos estertores del régimen. La actuación más destacada fue la de Isabel Parra, hija de Violeta, y Patricio Castillo en el Palacio de los Congresos de Barcelona, en el marco de una invitación efectuada por el diario La Vanguardia.1305 Si bien el medio catalán enfocó su presentación desde el valor artístico y despolitizado, el comunismo español lo resignificó hacia la solidaridad con Chile y la situación latinoamericana, donde su recital «reflejó la realidad de un continente, y al mismo tiempo lleno de esperanzas, de los cantores chilenos».1306 Del mismo modo, rescataron declaraciones de la artista chilena respecto al sentir del folklore de su país en el alma del pueblo, la situación del exilio y el sentido artístico de la NCCh como una mezcla entre la música folklórica y el espíritu revolucionario, enfocado para 1975 en ser un aporte hacia el retorno a la situación previa al golpe de Estado.1307 Por su parte, el consulado chileno en España intentó bajar el perfil de este concierto, destacando que: [C]omo un acto más se llevó a cabo un programa folklórico al cual fueron invitados los cantantes chilenos Isabel Parra y Patricio del Castillo, actuación que motivó gran desagrado para el numeroso público asistente, ya que Isabel Parra se dedicó a las canciones de protesta, siendo aplaudida sólo por pequeños grupos aislados dentro del auditórium […]. No hubo ataques ni a Chile ni a su Gobierno.1308 Tras la muerte de Franco, otras actuaciones de artistas chilenos, en el marco de festivales de la canción, fueron prohibidos por las autoridades del régimen. Esto ocurrió con el concierto Cançons del Mon per a un Poble organizado por el Congrés de la Cultura Catalana a desarrollarse en el estadio del F.C. Barcelona y que iba a contar con Ángel e Isabel Parra entre sus invitados, pero que fue vetado por el Ministerio de la 1305Ángeles Maso, «La Nueva Canción Chilena, en el Palacio de Congresos. Isabel Parra trae a Barcelona los cantos populares de Sudamérica», La Vanguardia Española, 2 de julio de 1975, 48. 1306 «Chile en el corazón. Isabel Parra en Barcelona», Bucarest, 10 de julio de 1975, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol, 731, f.1. 1307 «Chile en el corazón. Isabel Parra», f.1. 1308 Francisco Gorigoitía, «Conmemoración zarpe carabelas de C.Colón – La Rabida», Madrid, 11 de agosto de 1975, AGHMRECh, fondo países: España, Embajada de Chile en España, Oficios ordinarios, caja 78, f.1. 395 Gobernación.1309 Similar situación ocurrió con el Festival de los Pueblos del Mundo y la Semana de Solidaridad de las Universidades Europeas con la Universidad Española, organizado por el SDEU y las ramas juveniles e ilegalizadas del Movimiento Comunista de España, ORT y la Joven Guardia Roja del Partido de los Trabajadores de España. A este encuentro, a realizarse en agosto de 1976 en Santander, estaban invitados artistas chilenos como Ángel e Isabel Parra, Quilapayún e Inti-Illimani1310 La diplomacia chilena alertó sobre este encuentro al gobierno español, indicando que: [A] dicho Festival asistirán los artistas chilenos Isabel y Ángel Parra y los grupos folklóricos también chileno Quilapayún e Inti Illimani, todos de conocida filiación comunista. Según el documento convocatorio del Festival, la concurrencia de estos grupos obedece al deseo de manifestar “la solidaridad de la juventud europea por un proceso democrático”. La Embajada está en conocimiento que los artistas y grupos chilenos antedichos utilizarán esta semana para continuar la violenta campaña de injurias y desprestigio contra el Gobierno de Chile que ha ordenado el Partido Comunista Internacional. Por lo que viene en solicitar del Ministerio de Asuntos Exteriores, Dirección General de Asuntos Culturales, tenga a bien interponer sus buenos oficios a fin de impedir, en lo posible, la participación de dichos artistas y, en el caso de que ello se considerara inoportuno, obtener de ellos una garantía seria de que durante su actuación no se emitirían conceptos o términos injuriosos para Chile, su pueblo, y su actual gobierno.1311 Si bien las informaciones de prensa señalaron que este festival fue prohibido por las autoridades españolas por la falta de garantías de los organizadores y por la presencia de organizaciones sin reconocimiento legal por parte del gobierno de Adolfo Suárez,1312 las presiones chilenas también fueron consideradas. El Ministerio de Asuntos Exteriores respondió a los requerimientos de sus pares sudamericanos, copiando la decisión del director general de seguridad respecto a las medidas oportunas, como la suspensión del festival, en respuesta a los requerimientos de la nota verbal de la embajada en Madrid.1313 1309 Xavier Folch, «El Congreso de Cultura Catalana, vieja aspiración de la oposición democrática», El País, 7 de julio de 1976, https://elpais.com/diario/1976/07/07/cultura/205538408_850215.html. 1310 «Santander: Del 9 1l 16 de agosto se celebrará la “Semana de los Pueblos Europeos”, organizada por el S.D.E.U.», La Vanguardia Española, 15 de julio de 1976, 6. 1311 Embajada de Chile en España, «Nota n.º 876/177», Madrid, 21 de julio de 1976, AGHMRECh, fondo países: España, Embajada de Chile en España, Notas verbales 1976, caja s.n., ff.1-2. 1312 «El "Festival de los pueblos de Europa" no será autorizado por el gobernador de Santander», El País, 23 de julio de 1976, https://elpais.com/diario/1976/07/23/portada/206920804_850215.html. 1313 Ministerio de Asuntos Exteriores de España, «Nota verbal n.º 74», Madrid, 7 de agosto de 1976, AGHMRECh, fondo países: España, Embajada de Chile en España, Notas verbales 1976, caja s.n., f.2. 396 En otros casos, las actuaciones fueron suspendidas por la intervención directa de las autoridades, como ocurrió con la Trobada dels Pobles de Valencia por la presencia de la Ikurriña, bandera de la nación vasca, que estaba prohibida por la gobernación del País Valenciano como parte de sus exigencias para el desarrollo de este encuentro.1314 Quienes se vieron afectados por esta decisión fueron los artistas chilenos Isabel y Ángel Parra. Los medios comunistas, ante esta cesación, fueron enfáticos respecto a la represión existente en España, al destacar que el recién conformado gobierno de Adolfo Suárez «demostró su saña fascista suspendiéndolo a mitad y expulsando violentamente a los casi 30.000 espectadores, precisamente cuando los organizadores habían logrado controlar algunos brotes de provocación seudorevolucionaria».1315 Pese a estas restricciones, hubo espacios puntuales de presentaciones de artistas de la NCCh durante 1976. Fue el caso del ya nombrado Ángel Parra, hermano de Isabel e hijo de Violeta Parra. Parte del movimiento chileno, exiliado y militante comunista, el artista realizó una gira por el País Valenciano, en que pudo actuar en eventos como el Festival de la Canción del País Valenciano», en Xàtiva, en agosto de 1976.1316 Posteriormente, el 27 de noviembre fue uno de los cantautores que se presentó en la Trobada de Cançó Catalunya- Amèrica Llatina, organizada por Agermanament en el Palau d’Esports de Barcelona.1317 Los encuentros musicales realizados en España por parte de artistas de la NCCh se replicaron en Europa, en muchos casos como parte de las conexiones entre la militancia comunista española y el exilio chileno. Ya desde 1974, los medios ligados al comunismo hispano en Europa tuvieron presentes a la NCCh como elemento representativo de la cultura de la UP, que pasó a ser la voz de la denuncia contra la dictadura de Pinochet, representada por Quilapayún, Inti-Illimani, Sergio Ortega y los hermanos Parra.1318 La puesta en conocimiento de los artistas chilenos y los nexos existentes generaron también que la solidaridad se demostrara en su bidireccionalidad. En el contexto de los últimos asesinados por las autoridades franquistas en 1975, Quilapayún tuvo palabras de condena 1314 López-Torrent, «La “Trobada dels Pobles”, a mitges», Avui, 21 de septiembre de 1976, 11. 1315 «Valencia. El otoño se va templando», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 18 de octubre de 1976, 4. 1316 Emili Piera, «Nova reunió de les forces de la Taula», Avui, 20 de agosto de 1976, 7. 1317 «Festival de la Canción de Cataluña y América Latina, en el Palacio de Deportes», La Vanguardia Española, 26 de noviembre de 1976, 61. 1318 J.V.A., «Canción popular chilena», Información Española, segunda quincena de diciembre de 1974, 22. 397 en una actuación realizada en Londres, con un público chileno, latinoamericano y español, interpretando la canción Pido castigo, en crítica al régimen.1319 Las actuaciones de Quilapayún también se trasladaron a actos partidistas del comunismo español, en consonancia con la solidaridad. Fue el caso de la presentación en París del grupo chileno en el festival europeo de la juventud española en la emigración, Juventud 76, organizado por la UJCE, 1320 en que también hubo presencia de militancia chilena que destacó la historia común entre Chile y España,1321 al igual que en las Fiestas de Mundo Obrero realizadas en junio del mismo año, con miembros del PCCh de invitados.1322 De esta manera, los actos de grupos de la NCCh tanto en España como fuera de ella fueron conformando y reafirmando las redes de solidaridad entre el comunismo español con la causa chilena, al mismo tiempo de recibir apoyos desde el exilio chileno en la causa contra el régimen y las acciones posteriores a la muerte de Franco por parte de las autoridades gubernamentales. Por ende, podemos establecer que se fueron configurando estos nuevos espacios, de manera paulatina debido a las restricciones autoritarias, las que eclosionaron en 1977 con la legalización del PCE y el PSUC, en un nuevo espacio político y con la ampliación de expresiones de solidaridad con Chile. 5.2.3 La Nueva Canción Chilena como banda sonora de la resistencia dictatorial: discos y presencia musical en el comunismo español Las expresiones artísticas a nivel masivo no fueron la única forma de establecer el papel de la NCCh en el tardofranquismo. La música en sí misma, como consumo y herramienta de politización, fue otro de los mecanismos en que Chile estuvo presente en las militancias comunistas. Un elemento particular para nuestro estudio es comprender cómo la música jugó este papel mediante la publicación de obras de artistas chilenos en el contexto del 1319 «La emigración por España y contra los asesinos franquistas», Mundo Obrero. Especial emigración, tercera semana de octubre de 1975, V. 1320 «Juventud 76. Organizado por la U.J.C.E. Programa», Mundo Obrero. Especial emigración, primera semana de abril de 1976, IV-V. 1321 «Primer festival europeo de la juventud española en la emigración», Mundo Obrero. Especial emigración, cuarta semana de abril de 1976, IV. 1322 «Fiestas en Europa con Mundo Obrero», Mundo Obrero. Especial emigración, cuarta semana de junio de 1976, I. 398 tardofranquismo, que gracias a diversas decisiones tuvo una alta presencia dentro de los contextos de revisión y censura de la España de la época. Los acuerdos de publicación permitieron que la NCCh estuviera presente en el mercado musical español a partir de 1974. Quien tuvo un papel primordial en esta decisión fue la DICAP, discográfica chilena dueña de los derechos de reproducción, que tras el golpe de Estado trasladó su sede central del exilio a París y, para el caso francés, tenía un acuerdo de difusión con la multinacional EMI-Odeón. En España, el encargado fue Eulogio Dávalos, destacado músico chileno exiliado en Barcelona.1323 Así, la DICAP logró concordar la venta de discos de la NCCh en España a partir de las negociaciones establecidas con Gonzalo García-Pelayo, representante de la empresa española Movieplay, que permitió la venta de discos de artistas de la NCCh que formaron parte del catálogo del naciente sello Gong, cuya primera publicación fue el LP Te recuerdo Amanda de Víctor Jara.1324 La presencia de la obra del asesinado cantautor chileno fue replicada desde el comunismo español que siguió con atención esta producción. Jove Guardia hizo una reseña al disco, considerando a Jara central «por su interés en recuperar y difundir, en oposición a la moda alienante y a los modelos impuestos por la penetración imperialista, la cultura latino-americana que el mismo vivía», 1325 y en una obra que es «útil para conocer la problemática latino-americana, ya que las canciones recogen toda clase de problemas: de la tierra, de la industria, la represión… en esencia, de los problemas políticos y sociales de Sudamérica».1326 Por su parte, otros medios comunistas destacaron esta publicación, nuevamente desde la figura y obra de Víctor Jara, como por las composiciones presentes en el disco, recopilatorio de diversas canciones del mismo chileno como de versiones de otros cantautores latinoamericanos.1327 Además, Víctor Jara tuvo una presencia dentro de la 1323 Mario Olguín Kemp, «“Chile Vencerá”: Exilio político chileno en Zaragoza. Historia y memoria de exiliados y activistas políticos por el retorno a la democracia, el fin del exilio y la reclamación por los derechos humanos en Chile (1970-1998)» (tesis doctoral, Universidad de Zaragoza, 2021), 244, https://zaguan.unizar.es/record/106280. 1324 Medina y Solís, «Primeras presencias», 133. 1325 «Jove Guardia recomienda», Jove Guardia. Òrgan central de la Joventut Comunista de Catalunya, mayo de 1975, 10. 1326 «Jove Guardia», 10. 1327 «Víctor Jara en España», Bucarest, 2 de marzo de 1975, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 717, f 1. 399 canción popular española. Fue el caso de Raimon, cantautor valenciano, que dedicó al asesinado artista chileno el disco A Víctor en 1974,1328 con una versión en catalán del tema Te recuerdo Amanda. Tabla 3. Discos publicados de artistas de la NCCh en España entre 1974 y 1976 Artista Disco Año Víctor Jara Te recuerdo Amanda 1974 Isabel y Ángel Parra Violeta por Isabel y Ángel Parra 1974 Quilapayún Basta 1974 Violeta Parra Canciones inéditas 1975 Inti-Illimani La Nueva Canción Chilena 1975 Tito Fernández El Temucano 1975 Quilapayún Cantata Popular Santa María de Iquique 1975 Illapu Música Andina 1975 Víctor Jara Canciones póstumas - Chile Septiembre 1973 1975 Patricio Manns Entre mar y cordillera 1975 Charo Cofré El canto de Chile 1975 Isabel y Ángel Parra La Peña de los Parra 1976 Víctor Jara La Población 1976 Violeta Parra Canciones inéditas. Vol. 2 1976 Inti-Illimani Hacia la libertad 1976 Ángel Parra Ángel Parra de Chile 1976 Isabel Parra Y en la calle codo a codo, somos mucho más que dos 1976 Quilapayún El pueblo unido jamás será vencido 1976 Isabel Parra y Patricio Castillo Recital Club Vanguarda, Barcelona 1976 Fuente: Elaboración propia a partir de base de datos de discos del sello Gong en página web https://www.discogs.com/es/ La publicación de discos chilenos fue de importancia durante el período final del franquismo, siendo algunos de ellos replicados de diversas maneras por los medios comunistas o afines. Desde el caso de la publicidad, se destacó la divulgación de El pueblo unido jamás será vencido de Quilapayún en su salida al mercado, como una obra con canciones dedicadas a Salvador Allende y Luis Corvalán,1329 en línea con la solidaridad 1328 «Programa musical especial, en compañía de Raimon, Amancio Prada y Ovidi Montllor», Bucarest, 3 de agosto de 1975, AHPCE, fondo Radio España Independiente, vol. 734, f.1. 1329 «Un nuevo disco del grupo Quilapayún», Mundo Obrero. Especial emigración, tercera semana de abril de 1975, VIII. 400 individualizada en ambas figuras. Por el lado de los comentarios, la militancia universitaria del PSUC destacó el disco Basta de Quilapayún: Hem tingut ocasió de sentir directament al grup Quilapayún, hem pogut comprovar com un bons texts, senzill en la construcció sintàctica -per les pròpies possibilitats d’un país amb llibertat de premsa i d’expressió com era el Xile d’Allende-, sintètics sobre realitats quotidians, són base per a una música arrelada en el folklore popular, però amb construcció pròpia i llimada adequadament, i amb una cuitadíssima instrumentació. El disc Basta, encara que substancialment diferent però raons de censura a la seva edició original -i manquen cançons-, és una bona mostra d’aquesta cançó autènticament popular, en oposició al que fins ara qui més qui menys s’havia cregut que era autèntic, i que, amb l’aparició a la nostra realitat d’aquests cantants i grups, s’han demostrat només com mals intèrprets o, les més vegades, com a alambicaments des-lligats de la realitat.1330 Lo señalado por los comunistas catalanes nos muestra dos ejes primordiales. En un primer lugar, la defensa de la vía democrática al socialismo aún presente en las referencias hacia Chile, reflejados en la idea de la libertad de expresión durante la UP. Por otro lado, la publicación del disco de Quilapayún como representación de nuevos estilos musicales en el contexto hispano, destacando su raíz folclórica y popular. Por ende, esto se enmarca dentro de la doble dimensionalidad de la NCCh dentro de la solidaridad: expresión cultural adoptada por las militancias comunistas desde el sentido político de las composiciones, con implicancias en los compromisos democráticos en el contexto tardofranquista. Otra ponderación fue hecha en la revista Arreu, publicación cercana a los sectores eurocomunistas del PSUC, aunque no era un órgano de difusión del partido. Sobre el disco El pueblo unido jamás será vencido, reflexionó sobre el papel de Quilapayún durante la UP, situándolo al mismo nivel de Víctor Jara. Y destacó también otra forma de divulgación más allá de los discos oficiales, en relación con la presencia de grabaciones clandestinas de los grupos de la NCCh que se transmitían por la militancia, por lo que gran parte de las canciones publicadas en este disco eran de conocimiento generalizado mediante esta forma subterránea de difusión de las obras chilenas.1331 A la par, también hizo publicidad de este disco, como parte de la difusión de las grabaciones de la NCCh. 1330 «Víctor Jara. Te recuerdo Amanda. Quilapayún. Basta», Universitat. Revista Universitària del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 15 de febrero de 1975, 26. 1331 «Arreu recomana», Arreu, 29 de noviembre al 5 de diciembre de 1976, 43. 401 Ilustración 7. Publicidad de disco de Quilapayún Fuente: Arreu, 13 al 19 de diciembre de 1976, 7. La presencia de la música de la NCCh implicó que sus obras fuesen un cotidiano en la transmisión y su adopción por parte de las militancias comunistas hispanas. En algunas publicaciones locales, las líricas de Quilapayún fueron parte de la proyección de la cultura de izquierdas chilenas como un elemento de consignas adoptada y adaptada al contexto español. ¿Qué dirá el Santo Padre?1332 o El pueblo unido jamás será vencido1333 eran reconocidas en la prensa juvenil comunista como parte primordial de estos nexos culturares. Tal impacto tuvo una respuesta gubernamental, cuando al inicio del mandato de Adolfo Suárez en 1976, las autoridades definieron una lista de composiciones que no podían ser difundidas en las radios españolas, entre las que destacaron Levántese, compañero de Ángel Parra y El pueblo unido jamás será vencido de Quilapayún, así como otras grabaciones como los poemas La tierra se llama Juan de Pablo Neruda o Al presidente de Chile: Salvador Allende de Rafael Alberti.1334 1332 «Qué dirá el Santo Padre», L’Alba. Òrgan de la Joventut Comunista de les Illes, junio de 1976, 8. 1333 «Quilapayún, la voz del pueblo de Chile», Jove Guardia Òrgan Central de la Joventut Comunista de Catalunya, 8 de noviembre de 1974, 8; «Canción. El Pueblo unido jamás será vencido», L’Alba. Òrgan de la Joventut Comunista de les Illes, noviembre de 1976, 9. 1334 «Los discos “no radiables”», El País, 29 de octubre de 1976, https://elpais.com/diario/1976/10/29/cultura/215391606_850215.html. 402 Esta censura fue acompañada por la alerta que despertó en las autoridades diplomáticas chilenas la presencia de discos de la NCCh en el mercado hispano. La edición de obras sonoras de artistas chilenos fue considerada como una maniobra del PCCh, la que debía ser contrarrestada dado que demandaban que la propiedad de estas obras recaía en el fisco chileno y no en DICAP.1335 En la práctica, el temor al uso de la música como herramienta difamatoria, que era la manera de tildar a las acciones de solidaridad a favor de la oposición en Chile, fue el modo de reaccionar ante este nuevo escenario y forma de canalización de las críticas hacia la dictadura. Si bien la embajada no pudo poner freno a la publicación de estos discos, insistió ante las autoridades españolas respecto a esta situación, incluso demandando una mayor acción por parte del gobierno de Arias Navarro en 1975. En una nota diplomática indicaron que: [E]n relación con la información aparecida en la edición del día 5 de octubre en curso del diario “ABC”, que adjunto, conforme la cual se señala la próxima aparición en España de discos pertenecientes a intérpretes chilenos, tales como Víctor Jara, Quilapayún, Inti Illimani, Isabel Parra, etc., caracterizados todos ellos por sus abiertos ataques al actual gobierno de Chile, tiene el honor de solicitar de ese Ministerio la interposición de sus buenos oficios ante las autoridades correspondientes para evitar la aparición en España de estas obras y hacerles ver que este tipo de promoción no coopera en nada a la buena amistad y comprensión que debe existir entre los pueblos y sus manifestaciones artísticas.1336 Por su parte, el cónsul chileno en Barcelona destacó sobre los discos de la NCCh que: Motivo de especial preocupación es la abundancia de discos de izquierda y con Chile como inspiración. Esto lo observé a principios de año en Andorra y lo comuniqué al Ministerio -pero ahora han proliferado en Barcelona y Madrid. Así mismo un 80/90% de los artistas del canto, entran en la vida nocturna y en la juventud con las canciones protesta subvencionadas por PC.1337 La reacción de la diplomacia chilena ante la presencia de la música de la NCCh demostró la importancia de esta como un mecanismo de trascendencia en la solidaridad con Chile. 1335 Francisco Gorigoitía, «Discos propaganda política sobre Chile», Madrid, 22 de mayo de 1975, AGHMRECh, fondo países: España, Embajada de Chile en España, Oficios, secretos, resoluciones, caja 76, f.1. 1336 Embajada de Chile en España, «Nota nº 1599/281», Madrid, 6 de octubre de 1975, AGHMRECh, fondo países: España, Embajada de Chile en España, Notas, caja 79, f.1. 1337 Guillermo Malagarriga, «Incluye impresos campaña pro y anti chilena», Barcelona, 21 de junio de 1975, AGHMRECh, fondo países: España. Consulado de Chile en Barcelona, Oficios, caja 81, f.1. 403 Independiente de los calificativos propios de las autoridades respecto a la propaganda marxista contra la dictadura, es relevante que evidenciemos la forma en que la NCCh se configuró como una herramienta de apoyo a la causa chilena, especialmente en el mundo juvenil y en la militancia comunista. Tanto en la territorialidad interna como externa, la presencia de Quilapayún, la memoria y reconocimiento a Víctor Jara y las reminiscencias respecto al proyecto de la UP, se entrecruzaron con el aprendizaje político y cultural que tuvo esta música en la militancia hispana y en las relaciones de cooperación entre las izquierdas chilenas con sus pares españoles, especialmente en el contexto del exilio. Del mismo modo, fue otra forma de potenciar nuevos repertorios de acción que complementaron los ya existentes. De esta manera, hacia fines de 1976 el panorama de los apoyos hacia Chile comenzó a ampliarse. Elementos como la creación del Comité de Solidaridad en Madrid, la situación interna del PCE y el PSUC, el nuevo contexto político y la presencia de la causa del país sudamericano en la militancia comunista, configuraron las bases de una nueva etapa. El tema chileno, desde la denuncia, comenzó a tener un tenor relacionado con los compromisos políticos del comunismo español. Para el PCE y el PSUC, la nación del Cono Sur pasó a ser un eje de demostración solidaria y de la valoración democrática en el naciente escenario de la transición política española. Defender la democracia en Chile era hacer lo mismo en España, idea central en las expresiones de solidaridad que se comenzaron a gestar a partir de 1977. 404 CAPÍTULO 6. LA SOLIDARIDAD COMUNISTA HISPANA CON CHILE EN TIEMPOS DE LEGALIZACIÓN (1977-1979) El período comprendido entre 1977 y 1978 fue el más fructífero en acciones solidarias hacia Chile desde el comunismo español. Tras la muerte de Franco en 1975 y la aprobación, vía referéndum, del proyecto de Ley para la Reforma Política de fines de 1976, el contexto hispano comenzó a dar pasos hacia la consolidación del proceso de transición política, junto a una etapa turbulenta de violencia política desde la extrema derecha y ETA. Ante este panorama, el PCE y el PSUC se enfrentaron a un nuevo escenario en que la legalización de sus orgánicas por parte del gobierno de Adolfo Suárez pasó de ser una posibilidad a una certeza. Estos cambios institucionales les permitieron a los partidos comunistas insertarse en el sistema institucional y ofrecer su proyecto partidista como una opción válida ante la ciudadanía, a partir de la construcción del socialismo desde la democracia, el pluralismo y la libertad. En estos nuevos tiempos, la causa chilena fue un aliciente en la validación del discurso democrático comunista. Los apoyos al exilio y a la oposición contra la dictadura de Pinochet fueron elementos compartidos en pos de la defensa de los valores propuestos por el PCE y el PSUC. El uso de repertorios públicos comenzó a ser parte de las expresiones de solidaridad e insertó de manera plena a España en las redes existentes en Europa. Cuando el desgaste del paso del tiempo y la permanencia autoritaria en Chile se comenzó a sentir en otros territorios, las organizaciones comunistas hispanas junto a otras fuerzas de izquierdas posibilitaron un segundo aire, especialmente con el creciente exilio político chileno en la península. Desde estas aristas es que abordaremos este capítulo, centrado en el período anteriormente señalado. Los focos que trabajaremos recaerán en la presencia de Chile en la nueva condición legal y pública del comunismo español, especialmente en torno al exilio, sus fiestas, actividades y reuniones políticas durante este ciclo. En segundo orden, analizaremos la Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile de Madrid (1978) como el principal hito de cooperación de esta etapa, destacando el contexto de su realización y en específico el papel jugado por los comunistas españoles en su desarrollo y conclusiones, desde las diversas particularidades desarrolladas en este evento. 405 6.1. Un nuevo escenario de solidaridad a partir de 1977 Las legalizaciones del PCE y del PSUC en abril y mayo de 1977 generaron condiciones para que la solidaridad hacia Chile se convirtiera en una más de los repertorios públicos de estas organizaciones. En un contexto influido por las luchas electorales, el nuevo escenario político y la revisión del internacionalismo como acción con otros pueblos, las dinámicas se reconfiguraron. Sin embargo, también hubo espacios para tensiones, como lo demostró la liberación de Luis Corvalán a fines de 1976, con la consiguiente recepción de este hecho desde las fuerzas hispanas y el posicionamiento que tuvo el secretario general del PCCh ante los cambios políticos y teóricos que se estaban viviendo en el seno del comunismo español y catalán. Además, nuevos elementos influyeron en este escenario. El aumento y presencia activa del exilio chileno fue parte de la configuración de actividades y relaciones intrapartidistas en el panorama político. De esta forma, tanto el PCE como el PSUC recogieron la causa chilena en conjunto con otras fuerzas políticas y también en sus propios marcos masivos, como lo reflejaron sus fiestas, actos y relaciones políticas a nivel de congresos y reuniones directas con miembros en el exilio de la oposición chilena. La Transición profundizó en que los compromisos solidarios y democráticos se transformaran en parte de la política cotidiana del PCE y el PSUC. 6.1.1 La liberación de Corvalán y las tensiones político-teóricas Como hemos explicado en páginas anteriores, la figura de Corvalán movilizó los apoyos hacia Chile y las críticas a la represión dictatorial, siendo un activo en la solidaridad comunista en España y el resto del mundo. El interés por la condición de su detención, las exigencias por su liberación e incluso la transversalidad de acciones, con el papel que jugó el democratacristiano Joaquín Ruiz-Giménez en su defensa, demostraron el peso de su figura en el seno del antifranquismo y en los primeros años de la Transición. Tras una serie de negociaciones, el 18 de diciembre de 1976 se llevó a cabo un intercambio de prisioneros en Zúrich. Luis Corvalán fue liberado a cambio del disidente soviético Vladimir Bukovski. Este hecho generó una gran amplitud de reacciones, a favor o críticas respecto a esta decisión. Un caso que ejemplificó las adhesiones fue la 406 promoción de la prensa oficialista chilena que lo consideró una victoria diplomática del régimen, demostración del respeto a las condiciones de los presos políticos y la evidencia de la negatividad de los totalitarismos comunistas.1338 Incluso, mientras se desarrollaron las negociaciones, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile generó una campaña en países considerados afines como España. Mediante una nota diplomática fechada el 16 de noviembre de 1976, la Cancillería informó a su símil hispano sobre las gestiones del intercambio de prisioneros por el Comité Sakharov en Copenhague.1339 En el seno del PCCh, este canje generó ciertos resquemores. En sus memorias, Luis Corvalán hizo eco a las dificultades para tomar esta decisión. El dirigente consideró que no era la forma en la que pensaba que iba a lograr su libertad y que necesitó de la aprobación de la dirección del partido para aceptarla. La respuesta del PCCh fue afirmativa, salvo algunas dudas de Volodia Teitelboim, lo que permitió al secretario general visar el intercambio, aunque criticando que era una libertad a medias, ya que se vio obligado a salir al exilio.1340 Posteriormente, este canje fue saludado desde la organización chilena en una declaración pública, destacando que: La libertad del compañero Luis Corvalán ha sido recibida por los trabajadores chilenos y por todo nuestro pueblo con gran alegría. En la intimidad del hogar, en el interior de las fábricas, en las escuelas […] y en las distintas otras formas en que, bajo dictadura, puede expresarse el sentimiento del pueblo, la noticia de su liberación fue saludada como un gran triunfo sobre el fascismo.1341 La sensación de victoria por parte del comunismo chileno tuvo su contraparte en otros sectores del exilio. En su editorial sobre el canje del secretario general del PCCh, Chile- América deslizó críticas al mecanismo utilizado, en especial por el uso político dado por la dictadura que catalogó el intercambio como un triunfo sobre la URSS ante la opinión pública chilena.1342 Pero el principal foco fue sobre la situación de los derechos humanos: 1338 Álvarez, Desde las sombras, 147. 1339 Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, «Nota nº 19391», Santiago de Chile, 16 de noviembre de 1976, AGHMRECh, fondo países: España. Ministerio de Relaciones Exteriores, Notas verbales 1976, caja s.n., f.1. 1340 Corvalán, De lo vivido, 233. 1341 «Declaración del partido», Boletín del exterior. Partido Comunista de Chile, enero-febrero de 1977, III. 1342 «Editorial. La libertad de Luis Corvalán», Chile-América, noviembre-diciembre de 1976 y enero de 1977, 8. 407 Hay que desarrollar hasta el fin la línea consecuente de los derechos humanos y la democracia. Ningún poder estatal, sea de la burguesía o de la clase obrera, puede sentirse autorizado para desconocer los derechos humanos. Estos no pueden ser sacrificados ni ante el altar del capitalismo ni del socialismo. Del mismo modo, la democracia exige que sea el pueblo el que decida su forma de vida y de gobierno. […] Ninguna clase social, sea decadente o progresista, puede imponer al conjunto del pueblo un sistema que éste no quiera.1343 Por lo tanto, las diferencias de opiniones sobre el método para la liberación dieron paso a demostrar las divergencias respecto a los proyectos políticos entre las izquierdas chilenas, especialmente entre el PCCh y la renovación presente en Roma. Estos focos también se evidenciaron a nivel del comunismo internacional. La URSS acogió a Corvalán en Moscú y lo transformó en una figura central en sus dinámicas políticas, desde la recepción de Brezhnev a su par chileno hasta las acciones que destacaron internamente la figura del dirigente chileno como símbolo del compromiso soviético por la paz. Ilustración 8. Fotograma de la recepción de Brezhnev a Corvalán. Moscú, 25 de diciembre de 1977 Fuente: Associated Press, “SYND 25 12 76 BREZHNEV EMBRACING LUIS CORVALAN IN KREMLIN”, Associated Press Archive, 23 de julio de 2015, YouTube, https://www.youtube.com/watch?v=x7eQpdWHp0s El 14 de enero de 1977, Corvalán fue investido con la Orden de Lenin, la mayor condecoración soviética para un civil. En su discurso de entrega, Nikolái Podgorny, 1343 «Editorial», 9. 408 miembro del buró político del Comité Central del PCUS y Presidente del Consejo Supremo de la URSS, destacó especialmente que: Usted [Corvalán] ha sentido en toda su plenitud estos sentimientos desde el primer minuto de su llegada a tierra soviética, durante vuestro encuentro por el Secretario General de nuestro Partido Leonid Ilich Brezhnev y con otros dirigentes soviéticos. Auténtica demostración del internacionalismo proletario, de la solidaridad fraterna con el pueblo chileno han sido, el mitin en Moscú, otros encuentros y reuniones de los trabajadores realizados en distintos lugares de nuestro país.1344 Mientras Moscú acogía a Corvalán y destacaba la centralidad del internacionalismo proletario en una época de debates, la reacción desde el eurocomunismo fue crítica. Tanto el mismo secretario general del PCCh1345 como Rolando Álvarez1346 destacaron la respuesta negativa por parte de Georges Marchais, líder del PCF, por la negociación de la URSS con un régimen considerado fascista como el chileno, en especial por la situación de los derechos humanos. En este sentido, el dirigente francés indicó, según La Vanguardia, que «el PCF condena la presencia de presos políticos en Chile y en la Unión Soviética, ya que el socialismo tiene que ser plural y libre, por lo que se contradice con los presos políticos».1347 Estas declaraciones fueron informadas por los canales diplomáticos chilenos a la Cancillería en Santiago, como demostración de la visión crítica en sectores del comunismo europeo occidental.1348 La respuesta del PCCh ante las críticas de Marchais fueron la demostración de las divergencias en el seno del comunismo. Desde una defensa al internacionalismo proletario, indicaron que «lamentamos la incomprensión que revela las declaraciones del compañero Georges Marchais y del Buró Político del Partido Comunista Francés que han tenido profusa difusión en Chile. Sinceramente, creemos que no ayudan a combatir al fascismo».1349 1344 «Orden de Lenin a Luis Corvalán», Boletín del exterior. Partido Comunista de Chile, marzo-abril de 1977, 1. 1345 Corvalán, De lo vivido, 233-234. 1346 Álvarez, Desde las sombras, 147. 1347 «Georges Marchais reconoce que en España se está produciendo un cambio importante y rápido», La Vanguardia Española, 19 de diciembre de 1976, 9. 1348 Francisco Gorigoitía, «Recorte con declaraciones de G. Marchais sobre liberación de Corvalán», Madrid, 31 de diciembre de 1976, AGHMRECh, fondo países: España. Embajada de Chile en España, Oficios ordinarios 2, 1976, caja s.n., f.1. 1349 «Declaración del partido», Boletín del exterior. Partido Comunista de Chile, enero-febrero de 1977, IV. 409 Dentro de España, la recepción por parte de la militancia tampoco fue de apoyo y mantuvo una postura crítica respecto a la situación de los presos políticos tanto en Chile como en la URSS. Esto fue significativo a nivel de informaciones, ya que la prensa oficial comunista, que efectuó una cobertura constante de la situación de Corvalán durante su presidio, no hizo referencia alguna a su liberación, ni de alegría ni felicitaciones, demostrando desde la omisión las tensiones respecto a la política interna de sus pares soviéticos. Esta distancia se reflejó en una reflexión publicada en Mundo Obrero, donde se destacó, respecto a la disidencia en los países socialistas, que: Uno de los episodios de mayor espectacularidad -y que ha atraído la atención mundial- ha sido la expulsión de su país de Vladimir Bukovski, a cambio de que el fascista Pinochet pusiera en libertad -y expulsara también- al secretario general del Partido Comunista de Chile, Luis Corvalán. Con independencia de la alegría con que las fuerzas progresistas del mundo entero han acogido la liberación del líder chileno, han sido numerosas las voces de quienes han expresado su desacuerdo con el procedimiento utilizado contra el “disidente” soviético, que internado obligatoriamente en un hospital siquiátrico y sometido a tratamiento, ha recobrado su libertad a costa de perder su nacionalidad y ser condenado al exilio.1350 La postura comunista no era contraria hacia la liberación de Corvalán, sino crítica a la situación de los presos políticos en la URSS. Este marco era la forma de diferenciar la visión del socialismo en libertad respecto a las dictaduras de partido único, parte de las disputas de los partidos eurocomunistas con la centralidad soviética. En este mismo sentido, otras voces ligadas al comunismo catalán también reflexionaron sobre este tema. En Arreu, revista independiente pero con fuertes nexos con los sectores eurocomunistas, se desarrolló también una lectura en la misma senda, concluyendo que: Muy bien. En Chile hay presos políticos y en la URSS también. Me parece fantástico que Corvalán y Bukovsky estén en libertad, pero aunque el intercambio se repita hasta que no haya ningún preso político no se habrá solucionado aquello que es fundamental: los mecanismos y formas de represión que han llevado y continuarán llevando la gente a prisión queden en pie. Uno y otro se deben sentir felices por la libertad personal propia y la del otro, y nosotros también. En cuanto a nosotros, la exigencia continuará siendo obtener las garantías de democráticas para que no existan situaciones absurdas de este tipo. Dejemos a los especialistas discutir hasta que punto Chile y la URSS pueden ir del brazo. Digamos que el debate está 1350 Jorge Montoliu, «La “disidencia” en los países socialistas», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 19 de enero de 1977, 12. 410 abierto, pero para que esto sea constructivo habrían todos que participar. Corvalán en Chile y Bukovsky en la URSS. Cada cual en su casa.1351 Lo particular de este análisis es la equiparación condicional efectuada por Pere Vilanova. Chile y la URSS, en tanto dictaduras opresoras de la disidencia, tendrían similitudes por la presencia de presos políticos. La conclusión era directa desde las diferencias provenientes de las posturas eurocomunistas. Corvalán, en este caso, fue parte de un intercambio que evidenció las acciones de la represión contra la oposición. La solidaridad en torno a su figura se difuminó en las querellas existentes en el seno del comunismo, dejando de tener la centralidad que tuvo durante tres años en el comunismo español. Desde esta perspectiva, dado los nexos entre la URSS y el dirigente chileno, podríamos concluir que la postura de Corvalán fue de inmediata adhesión al sovietismo. Sin embargo, el secretario general del PCCh se tendió a mover entre diversas aguas y con ciertas dualidades en sus posturas, pese a sus evidentes cercanías con el PCUS. En una entrevista publicada en Triunfo, el liberado militante estimó preocupante la situación de división existente en el comunismo a partir de los ataques a la URSS, que debilitaban la solidaridad internacionalista y que le hacían el juego a los «Pinochets» del mundo.1352 Pero, a reglón seguido, evidenció su postura sobre los proyectos nacionales: Considero que cada Partido Comunista debe decidir sobre el contenido y la forma de su revolución. Nosotros, los cc [comunistas] chilenos, que teníamos, en proporción con el total de la población, el mayor número de militantes de toda la América Latina, tal vez hayamos sido los primeros en afirmar esto. Por ejemplo, la Unión Soviética o Cuba viven bajo un régimen de partido único. Seguramente será algo que le conviene a esos dos países. En Chile, por el contrario, el socialismo se hizo y se rehará según el principio de la pluralidad de partidos. Me parece bien que el camarada Carrillo haya elegido un camino para llevar a su país a la libertad y a la democracia. ¿No? Somos incondicionales, es cierto. Pero no incondicionales a Moscú. Somos incondicionales de nuestros principios.1353 Lo expresado por Corvalán nos evidencia esta dualidad. Por una parte, apoyó a la URSS, pero del mismo modo defendió los modelos nacionales y la viabilidad del socialismo bajo la pluralidad, como se estableció en la UP. Es destacable en la cita la referencia directa a 1351 Pere Vilanova, «Corvalán-Bukovsky. Penyores del totalitarisme», Arreu, 27 de diciembre de 1976 al 2 de enero de 1977, 14. 1352 Phillipe Ganier-Raymond, «Corvalán en Moscú: “soy el peor enemigo de la Junta”», Triunfo, 12 de febrero de 1977, 28. 1353 Ganier-Raymond, «Corvalán en Moscú», 28. 411 Carrillo y a la vía democrática al socialismo propuesta por el PCE, en el sentido del conocimiento de la realidad hispana y la aplicación de los proyectos nacionales. Lo que nos muestra Corvalán es que su centralidad está en la realidad chilena como tal y su lucha contra la dictadura. No es un eurocomunista que critica los ataques a la URSS, es un defensor de las ideas de 1956 sobre la revolución a partir de las realidades de cada país. Es el error del autor de la nota, considerarlo más cercano a Berlinguer que a Brezhnev. Corvalán era él, en su propia visión política. Sin embargo, en medio de su adaptación, la postura del dirigente chileno y de parte del PCCh se fue decantando hacia una cierta ortodoxia, especialmente por su defensa a la dictadura del proletariado efectuada el 4 de enero de 1977, ampliamente criticada por sectores de la renovación de izquierdas chilenas.1354 También lo fue su agradecimiento al PCUS y su valoración al internacionalismo proletario del URSS.1355 Del mismo modo, el partido chileno defendió la postura de las relaciones de las organizaciones comunistas, sobre la libertad de Corvalán y el papel soviético, considerando que: Este hecho trascendente, que marca un hito en el desarrollo del proceso solidario pone de manifiesto las potencialidades, las nuevas formas de expresión e incluso el nuevo contenido histórico del internacionalismo proletario en el actual periodo histórico, reiterando su validez teórica, política y práctica como condición y requisito decisivo en la actividad de las fuerzas revolucionarias y especialmente de los partidos marxistas-leninistas.1356 Pero el hecho que evidenció esta postura de manera más clara, y en especial divergencia con el PCE, fue la publicación en 1977 de Eurocomunismo y Estado de Santiago Carrillo. La publicación de esta obra tuvo una férrea respuesta desde la órbita soviética. En la publicación comunista Tiempos Nuevos se levantaron acusaciones contra el dirigente español sobre su campaña contra la URSS y el PCUS, la denigración de los socialismos reales, el fomento a la contraposición entre los partidos comunistas occidentales y socialistas y, por último, responder a los intereses del imperialismo al atacar a la 1354 Julio Silva Solar, «Corvalán y la dictadura del proletariado», Chile-América, noviembre-diciembre de 1976 y enero de 1977, 6. 1355 «Orden de Lenin», 4. 1356 Ernesto Becerra, «El internacionalismo proletario y la solidaridad con Chile», Boletín del exterior. Partido Comunista de Chile, julio-agosto de 1977, 43. 412 URSS.1357 La línea contraria al texto de Carrillo y al eurocomunismo fue potenciada por Corvalán. En el marco del 60º aniversario de la revolución de octubre, el secretario general del PCCh destacó que la postura de su símil español menoscababa al PCUS y estimulaba a los enemigos del comunismo a potenciar las escisiones. Lo central para el chileno era asimilar las experiencias del socialismo soviético, sin dogmatismos, para desarrollar proyectos revolucionarios y defender el leninismo como opción universal del comunismo y no en un fenómeno ruso, en especial ante los que consideró ataques oportunistas.1358 La postura pregonada por Corvalán era entendible en un doble contexto. Por una parte, dada su estancia en Moscú, las cercanías con el país que lo acogió y en donde se encontraba la Dirección Exterior del PCCh potenciaba las distancias de las posiciones eurocomunistas. A esto se suma el proceso de revisión interna, generado a partir del Pleno de 1977 en las filas comunistas chilenas, sobre el «Vacío histórico» y la dualidad entre la defensa de la dictadura del proletariado y el apoyo al respeto a los derechos humanos y a los sistemas democráticos con características liberales (división de poderes, elecciones, respeto a la oposición).1359 Sin embargo, el elemento de la crítica, parte central en las elaboraciones teóricas comunistas, no implicó un distanciamiento a nivel de relaciones de solidaridad, pero sí marcaron las divergencias entre los proyectos de la organización chilena con su contraparte española y catalana. 6.1.2 Exilio: una nueva variable en las relaciones Uno de los elementos centrales del desarrollo de la solidaridad en Europa con Chile fue el papel del exilio. Las dinámicas del destierro forzado, impulsado por las políticas represivas y la pérdida de nacionalidad por las leyes del régimen, generaron una diáspora a partir de 1973. Muchos destinos fueron elegidos por motivaciones políticas con un consiguiente impacto en sus lugares de acogida.1360 Para el caso estrictamente comunista, 1357 Treglia, «El PCE y el movimiento», 248-249. 1358 Ismael López Muñoz, «Duros ataques de Cunhal y Corvalán al eurocomunismo», El País, 2 de noviembre de 1977, https://elpais.com/diario/1977/11/02/internacional/247273209_850215.html. 1359 Rojas Casimiro, «La evolución de la izquierda», 160-161. 1360 Rojas Mira y Santoni, «Geografía política», 123-142. 413 Moscú fue el principal centro del exilio, con la presencia de la Dirección Exterior del PCCh, del mismo modo que otros países socialistas recibieron a parte de la militancia, al igual que Cuba en América Latina o en países con sistemas amplios de protección al refugiado en países occidentales como Canadá, Australia, Suecia, entre otros.1361 Tras el golpe de Estado, diversas legaciones diplomáticas en Chile otorgaron asilos y salvoconductos para los represaliados. Para el caso europeo, los flujos fueron diversos durante los primeros meses de dictadura. Tabla 4. Estadística de asilados y salvoconductos por embajadas de países europeos en Chile (1973) Emb. Países Asilos otorgados Salv. para asilados Salv. pendientes Salv. expulsados Salv. de cortesía Austria 40 11 29 1 23 Bélgica 75 47 28 1 12 Bulgaria - - - - 16 Checoslovaquia - - - - 1 Dinamarca 3 1 2 6 - España 8 5 3 25 5 Finlandia 92 12 80 - 1 Francia 140 64 76 8 29 Hungría - - - - 11 Italia 55 45 10 3 10 Noruega 12 3 9 - 6 Países Bajos 64 41 23 5 22 Polonia 3 1 2 - 10 RDA - - - - 16 RFA 1 - 1 7 7 Reino Unido - - - 1 - Rumania - - - - 3 Santa Sede 2 - 2 - - Suecia 153 73 80 64 61 Suiza 26 14 12 1 21 Unión Soviética - - - - 283 Yugoslavia - - - 1 4 Fuente: Elaboración propia a partir de datos en Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, Memoria del Ministerio de Relaciones Exteriores correspondiente al año 1973. De septiembre a diciembre, Santiago de Chile, 1973, AGHMRECh, Memorias anuales del Ministerio de Relaciones Exteriores, 45-46. 1361 Ulianova, «El exilio comunista», 219-220. 414 En lo concerniente al caso español, la cantidad de asilos y salvoconductos fue reducida. Especialmente, estos beneficios de protección fueron otorgados a ciudadanos hispanos afincados en Chile, a personas con doble nacionalidad o con algún tipo de relación legal con españoles. Por ejemplo, en la primera oleada de salvoconductos, de los cuatro entregados, tres fueron para españoles y uno para un chileno, destacando el caso del asesor de Salvador Allende, Joan Garcés.1362 Del mismo modo, el 8 de octubre de 1973, la embajada de España en Santiago solicitó permisos para cinco ciudadanos españoles, cuatro de ellos sacerdotes, que fueron apresados y posteriormente liberados por las autoridades militares chilenas.1363 España, entre el período 1973 y 1975, no fue un destino atractivo para el exilio político chileno. Algunas estimaciones consideran que para 1973 no más de 2.000 personas optaron por el territorio español como destino.1364 En especial, la situación política interna hispana explicaba esta decisión, debido a la mantención del franquismo en el poder, que era un elemento de preocupación para las militancias chilenas. Pese a esto, hubo casos en que comunistas se desplazaron a España, como fue la situación de Salvador Goya, miembro del PCCh, nieto de un militante del PSUC e hijo de una española. Goya, durante gran parte de la década de 1970 e inicios de 1980 fue el enlace del partido en las relaciones con el PSUC en Barcelona. Sobre su salida de Chile, explicó que: Salí a finales de octubre de 1973 […] Salgo yo solo por razones obvias, yo era gerente de una empresa nacionalizada, que era quien controlaba también todo el tinglado de camioneros y de repuestos. Y formaba parte de DIRINCO, que era la Dirección de Industria y Comercio del gobierno, y tenía no sé cuántos cargos. Entonces el partido me dijo que saliera lo más rápido posible porque iba a ir a por mí. Salí y llegué a Madrid un 29 de octubre del 73. Estuve quince días en Madrid, en casa de unos compañeros del Partido Comunista Español, que yo traía un teléfono y lo les llamé y ellos me atendieron estupendamente bien, pero yo quería venir a Cataluña.1365 1362 Embajada de España en Chile, «Nota n.º 100», Santiago de Chile, 20 de septiembre de 1973, AGHMRECh, fondo países: España. Embajada de España en Chile, Notas, caja 66, f.1. 1363 Embajada de España en Chile, «Nota n.º 109», Santiago de Chile, 8 de octubre de 1973, AGHMRECh, fondo países: España. Embajada de España en Chile, Notas, caja 66, f.1. 1364 Espinoza Cartes, «Vínculo político», 144. 1365 Salvador Goya Roset, entrevista por Banc Audiovisual de Testimonis s.f., Banc de la Memòria Democràtica, Barcelona, https://banc.memoria.gencat.cat/ca/results/interview/550. 415 La particularidad del caso de Goya radica en sus nexos familiares con Cataluña. Sin embargo, el fin de la dictadura franquista dio paso a una mayor llegada de chilenos a España. La prensa del PCE hizo eco a esta situación, considerando que los nacionales de Chile «le ha[n] tenido más prevención a España que el argentino; sólo se ha[n] decidido a venir muy recientemente, cuando la democracia aquí ha sido más clara».1366 A su vez, muchos chilenos y chilenas optaron por cambiar sus primeros países de acogida por temas culturales e incluso climáticos. Especialmente ocurrió en los casos de quienes vivían en países nórdicos o en la URSS. La familiaridad idiomática fue central en estas decisiones.1367 En un reportaje realizado por la revista española La Calle se recogió este hecho y el trasfondo político del exilio en España. Lo entendía, claro. Cómo no iba a hacerlo. En los últimos años, muchos chilenos habían llegado a España. Al principio fuimos pocos. Tres, cuatro mil. Eran los tiempos de Franco. Y no podíamos olvidar que en aquellas noches eufóricas, cuando creímos tener el poder, junto al “Venceremos” solíamos cantar: “Y si a Franco no le gusta la bandera tricolor, le daremos una roja con el martillo y la hoz”. Después llegaron los demás. Después… “Estar en España es maravilloso… Estoy contento, flaca. Parece que volvieras al hogar”. “Ya”. Claro que lo entiendo. Como él llegaron tantos. Estaban bien en los países nórdicos. Casa, comida, habitación confortable y trabajo Pero… “No te imaginas lo que es estar aquí. Que te digan hasta gilipollas suena a gloria. Que te miren, te pregunten, que griten y te hagan sentir vivo. ¿Sabes? Allí no llegué a conocer a mis vecinos, Y viví seis años junto a ellos.”.1368 A partir de la muerte de Franco, la tendencia de chilenos en España fue al alza, aunque sin ser necesariamente significativa en comparación a otras nacionalidades. Para 1976, hubo 3.168 chilenos, siendo el 8,9% de todo el éxodo latinoamericano en el país peninsular. Para 1980, la cifra subió levemente a 3.487 personas, debido a las restricciones existentes hacia la inmigración.1369 Esto se explicó por la ausencia de políticas migratorias claras respecto a la figura de los refugiados en España. En 1977 se 1366 «El exilio latinoamericano en España», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 10 al 16 de noviembre de 1977, 12. 1367 Espinoza Cartes, «Vínculo político», 151. 1368 Ana María Boudeguer, «Chilenos en España. Diálogo de exiliados», La Calle, 9 al 15 de septiembre de 1980, 42 [Las cursivas son de la fuente]. 1369 Alejandro Bustos Cortés, «Inmigrantes chilenos en España: entre la aceptación y el rechazo», en Actas del Segundo Congreso Chileno de Antropología. Tomo II, (Valdivia: Colegio de Antropólogos de Chile, 1995), 680, https://www.aacademica.org/ii.congreso.chileno.de.antropologia/86.pdf. 416 ratificaron los tratados internacionales sobre derechos humamos y el asilo político, como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos o el convenio Europeo de Derechos Humanos. En esta senda, el derecho al asilo fue incorporado a la Constitución de 1978. Posteriormente, en 1979, el gobierno de Suárez adhirió a la Convención de Ginebra de 1951, principal cuerpo de derecho internacional sobre este tema, además del Estatuto del Refugiado de Naciones Unidas. Para el caso específico de los refugiados latinoamericanos recién en 1984 se aprobó la ley de asilo, durante el primer gobierno de Felipe González.1370 Y justamente ante esta situación, el PCE fue crítico sobre la indefensión legal de los exiliados. En una resolución del Comité Central, se estableció que esta situación era atentatoria contra los expatriados demócratas latinoamericanos y de Guinea Ecuatorial, ante lo cual había que desarrollar una presión solidaria.1371 Por otra parte, se acordó: [S]eguir adelante las gestiones iniciadas por nuestro Partido y favorecer y compartir otras iniciativas, para exigir al gobierno que congele la aplicación de la Circular del 28 de abril y del Decreto de 2 de junio de este año, hasta que, según el espíritu mismo de la Constitución, se labore y promulgue el Estatuto del Refugiado que normalice y regule los derechos y deberes de los exiliados políticos en España.1372 Los chilenos llegados a España durante los años setenta se enfrentaron a estas dificultades, pero también a temas económicos respecto a su situación laboral, en especial quienes no tenían estudios previos.1373 La ausencia de políticas sobre refugiados hizo que el exilio tuviera que recurrir a los vacíos legales para permanecer en España y buscar trabajo, en especial tras el ingreso con visado de turista: Cada tres meses, prorrogables a nueve, tienen que salir por alguna frontera para que se les renueve el título de turistas, y, entre tanto, tienen que andar a la caza de un contrato de trabajo, requisito indispensable para obtener la residencia, o la nacionalidad, si se desea. Lo que ocurre es que para conseguir el contrato de trabajo deben presentar el permiso de residencia. La paradoja suele resolverse con tiempo 1370 Olguín Kemp, «“Chile Vencerá”», 236-237. 1371 «Otras resoluciones del Comité Central del PCE», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 26 de octubre al 1 de noviembre de 1978, 6. 1372 «Otras resoluciones», 6. 1373 Espinoza Cartes, «Vínculo político», 161. 417 y paciencia […]. Todo ello, a pesar de los tratados existentes, en los que se afirma que España dispensará a los latinoamericanos el mismo trato que a los españoles.1374 Manuel Gastón López González, exiliado en Barcelona, indicó que a su llegada a la capital catalana: La gente que me acogió me hicieron vislumbrar claramente que lo que tenía que hacer era empezar a trabajar por autosolventar mi supervivencia. Trabajé como peón en una empresa textil […] trabajé en lo que pude, a veces clandestinamente también porque como no tenía la documentación adecuada me significaba hacer horarios de cinco de la mañana a ocho de la tarde por ejemplo. Y simultáneamente iba, cuando logré regularizar mi situación laboral un poco mejor, a la Universidad de Barcelona porque en ese tiempo empecé estudios de filología que finalmente no terminé porque pude convalidar el título de profesor de aquí.1375 Pero además del tema laboral, la militancia también fue un factor de peso. Quienes tenían redes previas tuvieron mayores facilidades respecto a su inserción en el territorio español, tanto por la receptividad que encontraron por parte de sus pares hispanos como por los nexos políticos existentes entre organizaciones.1376 Salvador Goya, ante esto, indicó que «Yo con bastante rapidez tomé contacto con la organización política aquí, con el PSUC y me empecé a mover con ellos, ya en el año 74. […] Yo entré a militar en el PSUC el año ‘81, con carnet. Pero desde el ‘74 comencé a colaborar con ellos».1377 Por su parte, Mónica Goya, hija de Salvador y que llegó a Barcelona en 1977, por temas de estudios pero que sigue viviendo hasta la actualidad en esta ciudad, señaló que a su llegada: Yo llegué y aquí ya estaban las Juventudes Comunistas chilenas organizadas, organizadas entre comillas. Y yo me incorporé, pero estuve un año, una cosa así. Porque de hecho, a mí no me gustó, cuando yo decido quedarme, yo odio los guetos. Yo no puedo pasarme la vida comiendo comida chilena […] Me tengo que integrar en la realidad de aquí, entonces dejé las juventudes, pero abrí mi mundo hacia aquí y después milité en el PSUC un tiempo, hasta que se separaron.1378 1374 «El exilio latinoamericano», 12. 1375 Manuel Gastón López González, entrevista por Red del Asilo en Chile, 2016, AMMDH, fondo Testimonio de la Memoria, Santiago de Chile. 1376 Espinoza Cartes, «Vínculo político», 159-160. 1377 Goya Roset, entrevista. 1378 Mónica Goya, entrevista con Pedro Marchant Veloz, 9 de junio de 2022. 418 Estos testimonios destacan la integración de las militancias como un mecanismo de pertenencia que se transformó en una forma de identificación con el territorio. En el caso de Salvador y Mónica Goya, ambos permanecieron en Barcelona, sin regresar a vivir a Chile, rompiendo con los nexos del deseo del retorno, que fue central en parte del exilio chileno durante la dictadura. Mientras, otras experiencias apuntaron a las relaciones con las izquierdas como elemento central de trabajo político. En palabras de Espinoza Cartes: Será esta vinculación a través de los sindicatos, y la empatía que generó la lucha en los últimos años del franquismo, lo que obligue a los exiliados militantes de partidos políticos chilenos a “abandonar” su reticencia a militar en organizaciones políticas españolas y a hacerlo, manteniendo eso sí, su militancia chilena. Será entonces, lo que haga que mientras mantienen su militancia con la causa chilena, comiencen a implicarse en las causas españolas.1379 A su vez, otros exiliados también fueron acogidos por las organizaciones de izquierdas en Barcelona. El músico Eulogio Dávalos destacó principalmente a la militancia del PSUC, al señalar que «En aquel tiempo muchas personas nos ayudaron a salir adelante, a nosotros y a otros exiliados del Cono Sur. Recuerdo por ejemplo al economista Roberto Blasco, militante del PSUC, quien fue muy solidario junto con toda su familia».1380 Así como la militancia abrió puertas, la ausencia de esta generó dificultades, especialmente en la relación entre exiliados, dada la situación política imperante en la dictadura chilena y los consiguientes miedos e inseguridades ante la persecución. Sobre esto reflexionó Manuel López, al señalar que en la relación con sus connacionales: El contacto personalmente fue esporádico y por situaciones puntuales. La fonda de un 18 de septiembre o una cosa así. Porque claro, los chilenos en el exilio, los que tenían militancia política sabían hacia donde tenían que dirigirse, a su organización y actividades, etc. Los que estábamos un poco náufragos nos encontrábamos con que nos controlaba todo el mundo porque no sabían quiénes éramos y eso se notaba y esto provocaba el hecho de que tú te retrajeras un poco, en encuentros íntimos con tus más cercanos en tu casa o etcétera, no tuve protagonismo pero sí organicé algunas actividades de concierto de ayuda y ahí yo lograba unificar a todo mi entorno para presentarse, para hacer actuaciones, pero al nivel de lo que era compromiso con grupos políticos, no, yo no.1381 1379 Espinoza Cartes, «Vínculo político», 168. 1380 Eulogio Dávalos, Una leyenda hecha guitarra. Memorias (Santiago de Chile: Ediciones B, 2016), 81, Google Play Book. 1381 López González, entrevista. 419 Por lo tanto, los mecanismos de acción política fueron variados para los chilenos exiliados en España. Para el foco de nuestro trabajo, es central aquel tipo de exilio político y militante, que bajo circunstancia alguna desacredita a aquellos que se desplazaron sin una lógica de politización de tipo organizativa. De esta forma, el aumento de exiliados, en el contexto de transición política y la legalización del PCE y el PSUC, dio paso a un escenario más estrecho. La solidaridad, desde lo público, comenzó a tejer redes de acciones mancomunadas que comenzaron a ser posibles a partir de 1977. Fue el inicio de una nueva etapa, en que comunistas españoles y catalanes desarrollaron actividades con parte del exilio. Chile estaba en la palestra de los compromisos democráticos. 6.1.3 Nuevas expresiones de solidaridad: los espacios conjuntos entre el comunismo y otras fuerzas sociales y políticas A partir de la legalización del comunismo español en 1977, las expresiones de solidaridad hacia Chile cambiaron de rumbo. El paso de lo clandestino a lo público marcó este período y acrecentó las formas de acción. Lo particular es que estos mecanismos se manifestaron en ámbitos diversos, desde acciones en solitario del comunismo como en espacios compartidos con otras fuerzas políticas, en especial por el panorama electoral tras las elecciones de junio de 1977. La primera concentración pública en apoyo a la causa chilena en territorio español fue en Barcelona. El 13 de mayo de 1977, días después de la legalización del PSUC, la agrupación católica Agermanament organizó un acto en honor a Pablo Neruda encabezado por el poeta comunista Rafael Alberti, en una de sus primeras intervenciones públicas tras su retorno a España. Este evento contó con la presencia de chilenos exiliados, que tuvieron un papel fundamental en secundar el discurso del vate. La figura de Neruda nuevamente se transformó en un canalizador de la solidaridad con Chile, lo que se manifestó en el fin de las palabras de Alberti: «En el “funeral verdugo” la voz le vibraba, contagiando su sentimiento al público: “No dormiréis, porque la muerte es vuestra victoria. No dormiréis, porque ya estáis muertos”. Los gritos de “Chile, Chile, 420 solidaridad”, y “Pinochet, asesino”, junto a unos aplausos interminables despidieron a Alberti».1382 Entre los participantes en el encuentro, destacaron las actuaciones de los catalanes Joan Isaac y Francesc Pi de la Serra. Posteriormente, el grupo chileno Aparcoa interpretó su versión del Canto General de Neruda, seguido por la presencia de Inti-Illimani. Mientras tanto, las brigadas Pablo Neruda pintaron un mural durante el desarrollo de los números musicales. El acto finalizó con la entonación del Venceremos y El pueblo unido jamás será vencido, representativas tanto del aporte cultural de la NCCh y la UP como de la canalización de los apoyos a Chile conjugado con las luchas propias de la sociedad catalana contra Franco. Junto a estas canciones, el himno catalán, Els Segadors, puso fin al acto, que contó con la asistencia de más de veinte mil personas.1383 Ilustración 9. Afiche de acto en homenaje a Pablo Neruda, Barcelona Fuente: Arxiu Municipal de Sants-Montjuïc, Col·lecció de cartells de l’AMDS. Barcelona, 1977. 1382 Julia Luzán, «Barcelona homenajeó a Neruda», Triunfo, 28 de mayo de 1977, 44. 1383 «Alberti, a Barcelona», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya,16 al 22 de mayo de 1977, 8. 421 Si bien el PSUC no fue parte de la organización del acto, lo difundió extensamente en sus medios, destacando a Alberti y la presencia de su militancia entre los asistentes. En un paralelismo con 1974, provocó un impacto similar a la actuación de Quilapayún. Esta positiva respuesta de las izquierdas fue destacada por la diplomacia chilena en su habitual lenguaje contrario a la solidaridad, tildando al poeta español como «“insigne” poeta de lo soez y de lo bajo […]. El señor Alberti no ha perdido su tiempo, y ha aprovechado una concentración en homenaje a Pablo Neruda para pronunciar un acalorado discurso en contra de nuestro país».1384 Mientras, el cónsul chileno en Barcelona destacó que: Fue importante: concurrencia total y el ambiente fue en realidad de fiesta y el entusiasmo desbordó toda previsión; amén de la parte artística, sobre la cual no me pronuncio, hubo derroche de términos anti junta de Gobierno y toda suerte de citas desagradables e insultantes para el Presidente Pinochet […]. Interesante es destacar que casi el 85/90% de los asistentes eran hispanoamericanos, y un alto porcentaje chilenos.1385 Otras de las expresiones iniciales y conjuntas con presencia comunista fue la presentación en España del Museo Internacional de la Resistencia Salvador Allende (MIRSA). La historia de esta exposición itinerante proviene desde los años de la UP, cuando fue creado como Museo de la Solidaridad a iniciativa del español José María Moreno Galván, basada en una curatoría a partir de donaciones de artistas de diversas nacionalidades. Este museo llegó a contar con más de 650 obras y tuvo el apoyo del Comité Internacional de Solidaridad con Chile (CISAC) para coordinar la muestra.1386 Tras el golpe de Estado, en 1975, se conformó en París el MIRSA. En sus primeros llamados, destacaron que: Ahora, que nuevamente sentimos esa extrañable [sic] solidaridad de los artistas y con el apoyo que ellos nos brindan, de acuerdo con todos los partidos políticos de izquierda chilena y con el auspicio de Casa de las Américas, de Cuba, hemos convertido el Museo de la Solidaridad en el Museo Internacional de la Resistencia “Salvador Allende”. Este Museo, solicita a todos los artistas solidarios con la causa del pueblo chileno la donación de obras, para con ello contribuir a los siguientes aspectos: 1384 Horacio Arce Fernández, «Remite panfleto ofensivo», Madrid, 20 de mayo de 1977, AGHMRECh, fondo países: España. Embajada de Chile en España, Oficios reservados 1, 1977, caja s.n., f.1. 1385 Guillermo Malagarriga, «Comunica Acto Homenaje NERUDA», Barcelona, 17 de mayo de 1977, AGHMRECh, fondo países: España. Consulado General de Chile en Barcelona, Oficios 1, 1977, caja s.n., f.1. 1386 Élodie Lebeau y Daniel Palacios González, «De la praxis a la memoria: derivas políticas en la solidaridad con Chile a través del museo (de la resistencia) Salvador Allende en España (1976-1991)», Diferents. Revista de museus, n.º 6 (2021): 8, http://dx.doi.org/10.6035/diferents.6162. 422 - Ayudar a la resistencia en Chile. - Ser un testimonio directo de solidaridad de los artistas e intelectuales. - Ser un instrumento político de agitación y propaganda.1387 El recorrido del MIRSA por Europa incluyo a España. El contexto transicional y las nuevas libertades que se estaban conculcando permitió que las diversas muestras itinerantes tuvieran espacio en los nuevos tiempos del país hispano.1388 Además, desde inicios de 1977 ya estaba establecido el comité español del museo en diversas ciudades, con presencia de personalidades como el ya citado José María Moreno Galván, Martín Chirino (futuro director del Círculo de Bellas Artes de Madrid entre 1982 y 1992), Luis Aragonés, Ester Boix, Antoni Tàpies, entre otros artistas.1389 La primera ciudad que recibió la muestra fue Barcelona, bajo el apoyo de la Fundación Joan Miró. Entre el 15 de julio y el 14 de agosto de 1977 se desarrolló la exposición, con obras de artistas españoles y latinoamericanos residentes.1390 Su inauguración se transformó en un acto de solemne solidaridad, según lo expresado por Treball. La sensación de congoja fue parte del ambiente, en que los comunistas catalanes reconocieron que «els xilens entren en el llarg túnel d’on tot just acabem de sortir».1391 Entre los presentes a la inauguración destacó la transversalidad política y de nacionalidades presentes. Los principales representantes chilenos fueron Miria Contreras, exasesora de Salvador Allende y el exministro de educación de la UP, el militante radical Aníbal Palma. Las fuerzas políticas españolas estuvieron representadas por el senador catalán Lluís Maria Xirinacs y el dirigente del Partit Socialista de Catalunya-Congrés (PSC-C), Joan Reventós. Por parte del PSUC asistió Alfonso Carlos Comín, quien en su discurso hizo referencia a la cultura como víctima de la represión de los regímenes 1387 «Un Museo Internacional para la Resistencia Chilena. Museo Internacional de la Resistencia “Salvador Allende”», s.l., s.f., Archivo Museo de la Solidaridad Salvador Allende (AMSSA), Santiago de Chile, fondo Museo Internacional de la Resistencia Salvador Allende (1975-1990), Comunicados e informes, serie B.SG.1.01., f.2. 1388 Lebeau y Palacios González, «De la praxis», 9. 1389 «Informe de actividades del Secretariado y Comités de Apoyo MIRSA», París, 21 de enero de 1977, AMSSA, fondo Museo Internacional de la Resistencia Salvador Allende (1975-1990), Comunicados e informes, serie B.SG.1.01., f.2. 1390 «Fundación Joan Miró, exposición del Museo Internacional de la Resistencia Salvador Allende», Barcelona, 15 de julio de 1977, AMSSA, fondo Museo Internacional de la Resistencia Salvador Allende (1975-1990), Catálogos e impresos, serie B.SG.2.06., f. 1. 1391 Miquel Alzu, «Un museu amb el nom d’Allende», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 18 al 24 de julio de 1977, 8. 423 fascistas y dio su apoyo, en nombre del partido, a la lucha por la democracia de la resistencia chilena.1392 Fue, en palabras de los organizadores del museo, el primer acto de solidaridad con Chile tras las elecciones de junio.1393 La presencia del MIRSA en suelo español catalizó la solidaridad desde un ámbito cultural y político. Fue un mecanismo que reinstaló como temática central la situación sobre el país sudamericano dentro de los sectores democráticos y progresistas españoles. Del mismo modo, se reconfiguró un elemento presente en las acciones de apoyo, como fueron las historias cruzadas entre España y Chile, respecto a sus proyectos políticos y la persistencia dictatorial, que fue resaltado por el exilio chileno, al hacer referencia a la comprensión de los demócratas hispanos sobre la dictadura militar, dada las experiencias compartidas.1394 Esto también se evidenció en los afiches del museo, específicamente en Valencia, donde la presencia de una mano, parte del Guernica de Pablo Picasso, retrataba el horror de la dictadura chilena desde el sufrimiento de la guerra civil. Ilustración 10. Afiche del MIRSA en Valencia. 1978 Fuente: AMSSA, fondo Museo Internacional de la Resistencia Salvador Allende (1975-1990). Catálogos e impresos, serie B.SG.2.06. Museu Internacional de la Resistència Salvador Allende. Chile-País Valencià. Valencia, 18 de octubre de 1978, f. 1. 1392 Alzu, «Un museu», 8. 1393 «Cuatro años de actividades», La Habana, octubre de 1979, AMSSA, fondo Museo Internacional de la Resistencia Salvador Allende (1975-1990), Museo de la solidaridad, serie B.MC.1.01., f.11. 1394 Lebeau y Palacios González, «De la praxis», 9. 424 Por su parte, el régimen sudamericano estuvo atento a las acciones del MIRSA tras la inauguración en Barcelona. El cónsul chileno en la capital catalana, Guillermo Malagarriga, en una carta enviada al Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, expresó que la inauguración contó con apoyo de intelectuales locales e importados y que tuvo una gran publicidad en la prensa. Pero en su idea fuerza, destacó que mientras existieron campañas internacionales contra el país del Cono Sur ante la situación de los derechos humanos, nadie en España hizo algún tipo de crítica respecto al lugar de la exposición, central para el diplomático chileno, ya que: Si enmardo [sin embargo] en el mismo recinto -MONTJUICH- donde se tuvo prisioneros en la guerra civil, y se ajusticiaron según reza la Defunción que anexo a la publicación, y NADIE LA LEVANTADO SU VOZ, se prestaría con los otros artículos para interesar a un diario en Chile, tipo REVISTA DEL DOMINGO, para que haga algo comparativo, que creo causaría su efecto, y a su vez se podría dar a conocer esto.1395 Desde una crítica más articulada, el embajador chileno, Horacio Arce, remitió un informe sobre el MIRSA en Barcelona. Además de destacar a los asistentes y el tono de las alocuciones, la principal conclusión del funcionario fue: El montaje y presentación del Museo Internacional de la Resistencia Salvador Allende ha significado la iniciativa más espectacular de la propaganda montada en España por las fuerzas marxistas en contra de nuestro Gobierno. Los organizadores han anunciado su propósito de mostrar esta exposición, no solo en Madrid sino también en cada una de las principales ciudades de la península.1396 Por ende, la preocupación manifestada por el diplomático demostró cómo España pasó a ser un foco de solidaridad en el panorama europeo. El MIRSA fue parte de estas acciones y tuvo una mantención temporal en territorio hispano que evidenció esta nueva centralidad. Madrid fue la segunda parada del MIRSA, con la inauguración en diversas galerías de arte el 12 de septiembre de 1977, en concordancia con los actos en 1395 Guillermo Malagarriga, «Incluye recortes prensa», Barcelona, 10 de agosto de 1977, AGHMRECh, fondo países: España. Consulado General de Chile en Barcelona, Oficios ordinarios y télex 2, 1977, caja s.n., f.1. 1396 Jaime Herrera, «Museo Internacional de la Resistencia Salvador Allende», Madrid, 26 de agosto de 1977, AGHMRECh, fondo países: España. Embajada de Chile en España, Oficios reservados 2, 1977, caja s.n., f.2. 425 conmemoración del golpe de Estado. Mundo Obrero destacó esta experiencia como un mecanismo para intentar potenciar la unidad antifascista desde el arte, indicando que: Para la exposición en Madrid, junto con las obras entregadas por los mejores pintores y escultores españoles del momento -Saura, Genovés, Miró, Alexanco, Viola, Tàpies, José Díaz, Pepe Ortega, Ángel Aragonés, etcétera-, se cuenta además con la solidaridad de la mayoría de los partidos de izquierdas: PSOE, PCE, PSP, LCR, etc. La exposición del museo viene avalada unitariamente por casi todos los partidos de oposición democrática chilena: PC, PS, MIR, etc. Si en el terreno político aún no han logrado las fuerzas chilenas la unidad antifascista, ésta es ya un hecho en el frente cultural y de propaganda.1397 Es remarcable cómo el medio oficial del PCE destacó la falta de unidad política de la oposición chilena en torno a la lucha antifascista, pero también la transversalidad de apoyos españoles a este evento, lo que fue una constante que ya se había vivido en Barcelona y que se fue replicando en otros momentos. De parte del exilio chileno, estuvo el dirigente radical Anselmo Sule, mientras que por España destacó la presencia del poeta comunista Rafael Alberti y el presidente del MIRSA, José María Moreno Galván.1398 Si bien el carácter transversal fue la tónica, hubo un caso en que el comunismo tuvo un rol marcado en la exposición. Fue el caso de Zaragoza, en que la militancia del PCE de Aragón gestionó directamente la llegada del museo a la ciudad a las orillas del Ebro, que fue el caso de Iñaki Rodríguez y José Luis París.1399 De esta manera, la itinerancia del museo por España se extendió hasta marzo de 1979 en Castellón de la Plana, con un total de once presencias en diversas ciudades españolas. 1397 «Museo de la Resistencia Salvador Allende. Un esfuerzo, a través del arte, de unidad antifascista», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 16 de agosto de 1977, 15. 1398 «Cuatro años de actividades», f.11. 1399 Olguín Kemp, «“Chile Vencerá”», 272. 426 Tabla 5. Ciudades que acogieron las exposiciones del MIRSA (1977-1979) Ciudad Fechas Lugar Barcelona 15 de julio al 15 de agosto de 1977. Fundación Joan Miró. Madrid 12 al 25 de septiembre de 1977. Galerías simultáneas: Multitud, Juana, Mordó, Rayuela, El Coleccionista y Aele. Zaragoza 25 de noviembre al 20 de diciembre de 1977. Museo Lanusse, Mercado Central de Zaragoza. Pamplona 25 de enero al 20 de febrero de 1978. Pabellones de Arte del fuerte La Ciudadela. Las Palmas de Gran Canaria 12 de abril de 1978 (sin fecha de finalización acreditada) Castillo de la Luz. Santa Cruz de Tenerife Mayo de 1978. Colegio de Arquitectos. Valencia 14 al 26 de septiembre de 1978. Museo Histórico Municipal. Madrid 8 al 11 de noviembre de 1978 Palacio de los Congresos. Murcia Enero de 1979. Museo de Murcia y Galería Yerba. Málaga Febrero a inicios de marzo de 1979. Museo Nacional de Málaga. Castellón de la Plana 10 de marzo de 1979 (colección quedó resguardada en el museo) Museo de Villafamés. Fuente: Elaboración propia a partir de información de AMSSA, fondo Museo Internacional de la Resistencia Salvador Allende (1975-1990). Museo de la solidaridad, serie B.MC.1.01. Cuatro años de actividades. La Habana, octubre de 1979, f. 11-13. Así como el arte y la cultura se expresaron como una propuesta conjunta en actividades organizativas y de mítines de solidaridad, también se manifestaron diversas acciones mancomunadas entre el comunismo español y otras fuerzas políticas. Uno de los principales casos fue el de la Esmeralda, el buque escuela de la Armada chilena y centro de detención y torturas durante la dictadura. Para julio de 1977, la embarcación tenía contemplada paradas en puertos españoles, como Barcelona, Palma de Mallorca, Las Palmas de Gran Canaria y Cádiz.1400 La presión ejercida por el exilio chileno, en conjunto a las fuerzas políticas y sindicales españolas, se transformó en un boicot a la presencia del barco en puertos españoles. Por ejemplo, los socialistas catalanes abiertamente condenaron esta posibilidad, solicitando que no recalara en ningún puerto del Estado 1400 Espinoza Cartes, «Vínculo político», 174. 427 español.1401 Así, Barcelona fue descartada como una opción, dada la mayor fuerza del exilio y la solidaridad antidictatorial, como fue recogido por recortes de prensa que envió el consulado de Chile en Barcelona al Ministerio de Relaciones Exteriores, destacando el ambiente adverso existente ante la visita del buque insignia en la capital catalana.1402 La preocupación de las autoridades chilenas era clara, responsabilizando a la prensa marxista española de difundir una campaña orquestada contra la Esmeralda, poniendo en peligro las reparaciones que necesitaba después de los desperfectos sufridos en su viaje de instrucción.1403 Así, fue en Cádiz donde el peso del rechazo a la embarcación chilena se hizo sentir con mayor fuerza. Las principales organizaciones sindicales españolas (UGT, CCOO y USO) publicaron una declaración conjunta negándose a realizar reparaciones en los astilleros de la Bazán porque el buque era un símbolo de la represión y las torturas de la dictadura chilena en contra de quienes han luchado por las libertades democráticas en ese país.1404 Las autoridades chilenas culparon, sobre todo, al PSOE como principal responsable de las presiones y temieron sobre su influencia ante el gobierno de Suárez: [El] tema preocupa seriamente gobierno a medida se intensifica campaña de sectores adversos a recepción buque. Acción está dirigida por Partido Socialista Obrero Español (PSOE), segunda fuerza política nacional y Unión General de Trabajadores (UGT) controlada por el mismo partido. Comunistas guardan silencio respecto tema. Existe temor PSOE pida formalmente gobierno no reciba la nave. UGT ha conseguido obreros astilleros Bazán boicoteen reparación buque en Cádiz.1405 Respecto al actuar de los comunistas españoles, este no fue de silencio como lo sostuvieron los cuerpos diplomáticos de la dictadura chilena. Si bien no fueron quienes movilizaron más fuerzas, ya que fueron los sindicatos los encargados, ni tampoco los que 1401 «Contra al vaixell xilè “Esmeralda”», Avui, 7 de julio de 1977, 5. 1402 Guillermo Malagarriga, «Ecos celebración 21 de Mayo en Santa Coloma», Barcelona, 30 de junio de 1977, AGHMRECh, fondo países: España. Consulado General de Chile en Barcelona, Oficios ordinarios y télex 2, 1977, caja s.n., ff.1-2. 1403 Embajada de Chile en España, «Referencia: no tiene», Madrid,4 de julio de 1977, AGHMRECh, fondo países: España. Embajada de Chile en España, Télex y aerogramas, 1977, caja s.n., f.1. 1404 «Boicot de las centrales sindicales al buque chileno “Esmeralda”», El País, 10 de julio de 1977, https://elpais.com/diario/1977/07/10/espana/237333614_850215.html. 1405 Embajada de Chile en España, «Referencia: Campaña de órganos de prensa en Madrid y Cádiz, de orientación marxista, fin impedir visita oficial Esmeralda», Madrid, 10 de julio de 1977, AGHMRECh, fondo países: España. Embajada de Chile en España, Télex y aerogramas, 1977, caja s.n., f.1. 428 presionaron más al gobierno español como lo hizo el PSOE, esto no resta el papel informativo y organizativo que desarrollaron sobre esta problemática. Por ejemplo, en uno de los titulares de portada de Mundo Obrero se señaló sobre la Esmeralda que: De embajador de la libertad, [Pinochet] lo transformó en un centro de tortura. A partir de septiembre del 73, en el Esmeralda fueron recluidos los máximos dirigentes de Unidad Popular. Entre los torturados, el alcalde de Valparaíso, Sergio Buskovic [sic]; el sacerdote español Francisco Puig y muchos más cristianos por el socialismo. A partir del 74, Pinochet le envió nuevamente por el mundo, pero ahora como embajador de la tortura […]. Ahora intenta visitar nuestras costas. Las organizaciones sindicales y partidos políticos, el PC entre ellos, ya han tomado posiciones expresando su repulsa a esta visita.1406 Además, durante el desarrollo del boicot, indicaron que «Los trabajadores de Bazán se han negado a reparar el navío de los fascistas de Pinochet en un gesto de solidaridad democrática, compartido con los trabajadores y ciudadanos de los puertos de Europa en los que se ha rechazado la presencia del “Esmeralda”».1407 Por su parte, Treball remarcó que «els treballadors del port de Cadis estan donant un exemple internacionalista en negar-se fer reparacions al vaixell de guerra xilè “Esmeralda”, on fou torturada i assassinada molta gent després del cop d’estat».1408 De esta forma, las acciones contra la Esmeralda se transformaron en una dinámica de acción solidaria sindical, de coordinación amplia y de distinta intensidad por parte de los partidos de izquierdas, en que el PCE y el PSUC prestaron apoyos. La conformación de estas formas de presión, a su vez, fueron las demostraciones de los nuevos espacios de libertad existentes para manifestar la adhesión con la causa chilena y el compromiso por los derechos y la democracia, desde las militancias comunistas y de izquierdas en general. En este sentido, el hito que reflejó estos principios y que dio espacio a una jornada de solidaridad conjunta por parte de las fuerzas progresistas españolas fue la conmemoración del cuarto aniversario del golpe de Estado chileno, el primero desde las legalizaciones del primer semestre de 1977. La particularidad de los actos estuvo en ser una mezcla de 1406 «Embajador de Pinochet. El navío de la vergüenza», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 6 de julio de 1977, 1. 1407 «Agregado a la “DINA”», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 20 de julio de 1977, 3. 1408 P. Vila, «Declaració de princips», Treball. Òrgan Central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 11 al 17 de julio de 1977, 7. 429 transversalidad y de actividades a cargo de una organización partidista, según las ciudades en que se desarrollaron. Para el caso comunista, el principal evento fue en Zaragoza. La UJCE de Aragón se encargó de gestionar este encuentro el domingo 11 de septiembre en el Stadium Las Fuentes, que tuvo una asistencia de 7.000 personas y que contó con discursos políticos a cargo de los dirigentes comunistas Enrique Gastón y Vicente Carranza, además de la alocución de Antonio Leal, militante de las JJCC chilenas y exiliado en Italia, como representante de las juventudes de la UP. Además, hubo presentaciones musicales, destacando especialmente la actuación de Víctor Manuel y Ana Belén, entre otros artistas.1409 Pese a ser organizado por la UJCE, entre los asistentes hubo dirigentes de los distintos sindicatos aragoneses, además de líderes políticos progresistas de diversas tendencias, quienes se plegaron a las demandas de condena al régimen chileno efectuadas por los oradores y al grito de no olvidar a la oposición chilena.1410 En la tarde del mismo día, y previo a los actos de la Diada de Catalunya, en Barcelona se desarrolló una manifestación de solidaridad con Chile y en homenaje a Salvador Allende. A diferencia de lo ocurrido en Zaragoza, fueron los socialistas los encargados de liderar este evento, con la asistencia de Joan Reventós, Luis Fuertes, secretario general de la UGT y de dirigentes del PSOE, el PSC-C y del PSP (España) de Cataluña. Es importante señalar que el PSC-C, a diferencia del PSOE, tenía una postura marxista mucho más clara y que permitió un mayor diálogo con otras fuerzas del espacio catalán, especialmente hacia su izquierda, para conformar espacios de convergencia en estas actividades. Además, por parte del exilio chileno, estuvieron presentes Daniel Vergara, exsubsecretario de Gobierno de la UP y Anselmo Sule, exsenador radical y vicepresidente de la Internacional Socialista. Hubo dirigentes chilenos que fueron invitados a esta convocatoria, pero que no tuvieron visa de ingreso a España, destacando el caso del líder del MIR (político), Nelson Gutiérrez. Esta actividad tuvo como base recordar la figura de Allende como mártir, siendo comparado con la figura del expresidente de la Generalitat de Catalunya, asesinado por la dictadura franquista en 1940, Lluís Companys. Por otro lado, se reveló la importancia de la solidaridad, la lucha democrática en Chile y las malas 1409 Olguín Kemp, «“Chile Vencerá”», 270-271. 1410 «Hermanos, no os olvidamos», Andalán, 16 al 23 de septiembre de 1977, 4. 430 condiciones económicas internas.1411 Pese al carácter socialista de esta convocatoria, el PSUC hizo un seguimiento a este acto, destacando las declaraciones de Daniel Vergara sobre el sentido de la solidaridad, quien expresó que: Si la lluita del poble de Xile és determinant per al recobrament de la llibertat, el gran moviment solidari de tots els pobles del món ens ajuda molt. Vosaltres, malgrat que teníeu prou feina amb la vostra lluita pròpia, no heu oblidat al poble de Xile. Us agraïm la vostra solidaritat i estem segurs que continuarà, perquè Xile la necessita. Avui a Barcelona […] hem viscut amb emoció mostres vies d’aquesta solidaritat combatent.1412 A su vez, la masividad de la manifestación de la Diada y el ambiente hostil hacia la dictadura chilena incidió en que el consulado en Barcelona optara por no izar la bandera para evitar ataques contra sus oficinas, además de no poder conseguir alguna iglesia para hacer una misa en acción de gracias en celebración del golpe militar.1413 Pero la ciudad que congregó el principal acto unitario fue Madrid. En esta convocatoria se citó a las fuerzas progresistas y a la sociedad civil madrileña a un encuentro en la Plaza de Toros de Vista Alegre, en el barrio de Carabanchel. En el llamado inicial, la prensa comunista destacó este sentido de unidad, señalado que en este acto de solidaridad: Hablarán Enrique Tierno Galván, Juan José Rodríguez Ugarte, Joaquín Ruiz- Giménez, Santiago Carrillo, Felipe González y Anselmo Sule, máximo dirigente del Partido Radical, en representación del pueblo chileno. Convoca al mismo un amplio abanico de fuerzas políticas y sindicales, y están especialmente invitados los partidos de la Unidad Popular, el MIR y la Central Única de Trabajadores de Chile.1414 La convocatoria se enmarcó en una serie de actividades ligadas a una semana de solidaridad con Chile en la capital española, en que se inauguró la muestra del MIRSA, además de encuentros ligados a la situación chilena en el Colegio Mayor San Juan 1411 «El “Once de Septiembre” chileno. Acto de homenaje a Allende y de resistencia a la Junta Militar», La Vanguardia Española, 13 de septiembre de 1977, 6. 1412 Enric Vives, «L’altre onze de septembre», Treball, òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 12 al 18 de septiembre de 1977, 13. 1413 Guillermo Malagarriga, «Informa conmemoración 11 y 18 de Septiembre 1977», Barcelona, 21 de septiembre de 1977, AGHMRECh, fondo países: España. Consulado General de Chile en Barcelona, Oficios ordinarios y télex 2, 1977, caja s.n., f.1. 1414 «Mítines en Madrid y Zaragoza», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 8 al 14 de septiembre de 1977, 23. 431 Evangelista, con actuaciones musicales. También se desarrollaron obras de teatro, poesía y exposición de películas, con eje en la denuncia a la represión dictatorial.1415 Ante este ambiente, la embajada del país sudamericano expresó sus resquemores ante estas reuniones, en especial por el papel de la prensa, individualizada en Triunfo y El País. En la información sobre estas actividades, el carácter de organizaciones marxistas en su desarrollo y las preocupaciones de seguridad, se solicitó a las autoridades españolas protección especial para la embajada y la residencia del emisario chileno.1416 El mitin congregó a 40.000 personas, según los organizadores del evento. Uno de los discursos más seguidos fue el de Santiago Carrillo, quien destacó a la figura de Allende como una presencia entre las fuerzas de izquierdas. Por otro lado, criticó los mitos creados durante la UP relacionados a la tenencia de la pequeña y mediana propiedad, la que fue realmente afectada por las reformas de la dictadura chilena.1417 Además, el secretario general del PCE hizo un llamado directo a la administración de Adolfo Suárez y su relación con la dictadura de Pinochet, señalando que «El Gobierno de España, si de verdad quiere representar la voz de España y no ser un eco débil de quienes apagaron la voz de los chilenos, tiene que mantener en la Asamblea General de la ONU una actitud resuelta de condena de la dictadura pinochetista».1418 Pese a ser un evento unitario, también hubo tensiones internas que demostraron las diferencias entre los partidos de izquierdas españoles. La diplomacia de la nación andina, con el fin de bajar el perfil al acto y demostrar estas grietas, profundizó en este punto. Uno de los asuntos que consideraron de importancia destacar fue que gran parte de los asistentes eran militantes comunistas, recalcando que esto: Generó un ambiente de hostilidad hacia Felipe González y permitió a los seguidores de Carrillo ganarse los dividendos políticos de la reunión. En efecto, ya sea en lo que respecta a la política interna española como en lo que se refiere a la posición hacia el Gobierno de Chile, los comunistas pudieron conseguir sus objetivos a través del acto, pues pidieron la unidad de la izquierda española, a la cual el Partido Socialista Obrero Español se opone, y solicitaron la ruptura de relaciones con Chile, 1415 «Actos. Madrid: “Chile en la resistencia”», Triunfo, 10 de septiembre de 1977, 58. 1416 Embajada de Chile en España, «Referencia: No tiene», Madrid, 9 de septiembre de 1977, AGHMRECh, fondo países: España. Embajada de Chile en España, Télex y aerogramas, 1977, caja s.n., f.1. 1417 «Contra el fascismo chileno», Triunfo, 17 de septiembre de 1977, 65. 1418 «Unidad popular española en torno a Chile», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 15 al 21 de septiembre de 1977, 9. 432 la condena a nuestro país en las Naciones Unidas y la iniciación de un bloqueo económico contra Chile.1419 Esta situación de tensiones incidió en la respuesta del público al discurso de Felipe González. La legación chilena puntualizó que su intervención «fue objeto de manifestaciones adversas, motivo por el cual se limitó a hacer un discurso corto y más moderado que los anteriores en su crítica hacia nuestro país, solicitando al final del mismo la solidaridad -sin apellidos- para “liberar a los presos políticos en Hispanoamérica”».1420 En contraposición, Triunfo también hizo referencia al discurso de González, a partir de su viaje a Chile en defensa de los políticos socialistas Erich Schnake y Carlos Lazo, además de los abucheos de algunos sectores del público por unas declaraciones respecto a la suavidad de la condición carcelaria en Chile en comparación a las prisiones españolas, pero que fueron puntuales y acallados por el resto de los asistentes.1421 Donde las autoridades chilenas querían ahondar en la ausencia de unidad, los medios afines a las izquierdas destacaron el peso unitario ante los intentos de quiebre durante el acto. Ilustración 11. Público asistente al mitin de solidaridad en Vista Alegre, Madrid, junto a pancartas en apoyo a la causa chilena Fuente: Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 15 al 21 de septiembre de 1977, 9. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica – Prensa Clandestina. 1419 Mario Barros Van Buren. «Informa sobre mitin contra el Gobierno», Madrid, 15 de septiembre de 1977, AGHMRECh, fondo países: España. Embajada de Chile en España, Oficios reservados 2, 1977, caja s.n., f.1. 1420 Barros Van Buren. «Informa sobre», f. 2. 1421 «Contra el fascismo», 65. 433 La masividad del acto fue un elemento primordial en la primera gran demostración pública de solidaridad con Chile en la capital española. A su vez, fue la canalización de los intereses a partir de actividades unitarias en que el PCE se sumó y jugó un papel primordial en su desarrollo. Esta situación fue replicada durante 1978 por la permanencia en España del MIRSA, las acciones coordinadas entre el comunismo y otras fuerzas. Un caso fue la UJCE de Aragón. Al igual que el año anterior, hicieron un acto amplio de solidaridad con Chile programado para el 16 de septiembre, al que adhirieron organizaciones como la Asamblea Permanente de Derechos Humanos y la Candidatura Aragonesa de Unidad Democrática, que reunía al PSOE, PSP (España), Partido Socialista de Aragón (PSA) y al PCE. El sentido del evento fue el desarrollo de un festival de canción popular, al que fueron invitados artistas uruguayos y españoles, además de los chilenos Osvaldo Rodríguez y Quilapayún.1422 Lo mismo ocurrió en el marco de la conmemoración del quinto aniversario del golpe de Estado, en que hubo una transversalidad en la condena por parte de las diversas fuerzas políticas. El comunismo español destacó la solidaridad compartida con Chile por este amplio espectro de posturas, informando que: Las fuerzas democráticas españolas, desde UCD hasta la extrema izquierda, convocan estos días distintos actos en apoyo y solidaridad a la resistencia chilena. Un gran acto de masas en la plaza de toros de Zaragoza, una rueda de prensa en Sevilla, convocada por fuerzas políticas que iban desde UCD a ORT, un vasto programa de actividades en la provincia de Murcia, los recitales del grupo Quilapayún en las principales ciudades españolas, los distintos actos convocados en Madrid, son la viva muestra de la gran solidaridad del pueblo español hacia un pueblo que sufre una brutal dictadura.1423 Pese a esto, y a diferencia del acto de Vista Alegre, el PCE y el PSOE realizaron sus mítines de manera separada en la capital española. Los socialistas hicieron un evento en la Casa del Pueblo, con presencia de exiliados chilenos ligados a su orgánica, junto al discurso central de Enrique Tierno Galván. Por su parte, los comunistas se reunieron en el cine Cristal de Madrid, con la particularidad de que su ceremonia tuvo apoyos escritos 1422 «Acto en solidaridad con Chile», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 7 al 13 de septiembre de 1977, 16. 1423 «Solidaridad del pueblo español», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 14 al 20 de septiembre de 1978, 2. 434 de otras fuerzas políticas, como la Unión de Centro Democrático (UCD) e incluso Joaquín Ruiz-Giménez fue uno de los oradores, junto a Luis Guastavino, dirigente del PCCh en representación de Chile Democrático.1424 Esto evidencia los intentos del PCE por mantener los espacios de solidaridad amplios dentro de los márgenes de la unidad, mientras que el PSOE optó por una vía en solitario, especialmente en un contexto de bifurcación de la opción de alianzas con el comunismo, apostando en la política nacional a la posibilidad de formar un gobierno en solitario, como finalmente ocurrió en 1982.1425 A pesar de la actitud puntual del PSOE, en Barcelona también se dio espacio a la convergencia transversal. El 6 de octubre, la Unidad Popular chilena en conjunto a las fuerzas políticas y sindicales catalanas hicieron un acto en homenaje a Salvador Allende en el Palau Blaugrana. La organización del evento estuvo a cargo de las fuerzas políticas del país sudamericano en el exilio, apoyadas especialmente por el PSUC. En las reuniones preparatorias entre chilenos y comunistas catalanes, se adoptaron decisiones tales como que los oradores fuesen los secretarios generales de las organizaciones que se sumaron a la iniciativa. El PSUC comprometió la presencia de Gregorio López Raimundo para el evento y tuvieron una cena de camaradería con Volodia Teitelboim del PCCh y su esposa. Además, se aseguraron apoyos monetarios y de difusión de afiches en el barrio del Eixample. Pese a los compromisos, los organizadores tuvieron una serie de dificultades económicas para poder conseguir el lugar del acto, en especial por la falta de apoyo monetario de algunos de los partidos y sindicatos españoles que se plegaron al hito, siendo finalmente ayudados por el PSUC y el recientemente formado Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), quienes cubrieron déficit que tuvo el homenaje.1426 Si bien estas dificultades estuvieron presentes, demostraron la forma en que el PSUC movió su estructura interna para gestionar estos espacios de solidaridad y la diversidad política en el contexto catalán. Finalmente, el evento se realizó, teniendo como principal invitada a la viuda de Salvador Allende, Hortensia Bussi, junto a Carlos Altamirano del 1424 René Rojas Galdames, «El 11 de septiembre en España», Madrid, 15 de septiembre de 1978, AGHMRECh, fondo países: España. Embajada de Chile en España, Oficios reservados 2, 1978, caja s.n., f.1-3. 1425 Andrade, EL PCE y El PSOE, 139. Esta idea ha sido definida como la «vía nórdica al poder», que era la aspiración del PSOE por ser un símil al PSD en Alemania. 1426 Comissió d'Afers Internacionals, «Informe CAI, Acte d’homenatge a S. Allende», Barcelona, semana del 1 al 7 de septiembre de 1978, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Diaz, Comissió d’Afers Intertacionals / Política internacional (1/4), caja 73, f.2. 435 PSCh y al ya citado Volodia Teitelboim. Desde el ámbito catalán, fueron oradores Montserrat Oliva, del Moviment Comunista, Manel Gràcia, del Partit del Treball y Joan Reventós del PSC, además del confirmado Gregorio López Raimundo, quienes en sus alocuciones destacaron la historia de larga data en la solidaridad con el exilio, desde los tiempos de los refugiados de la Guerra Civil, en contraposición a la falta de políticas de protección legal para los expatriados latinoamericanos, pidiéndole al gobierno de Suárez una acción decidida de condena contra la dictatura. En especial, López Raimundo remarcó el sentido de la solidaridad con Chile como una forma de apoyo para los mismos catalanes y españoles, rescatando una idea similar ya señalada por el PSUC tras el golpe de Estado de 1973.1427 Además, en la dinámica de los aprendizajes de la experiencia chilena para el comunismo español, destacó que: Espanya té una deute amb la democràcia xilena per moltes raons. La tràgica liquidació de l’experiència Allende ha estat i continua sent per a nosaltres una advertència permanent de la necessitat de la unitat, envers el perill feixista, de tots quants volen la democràcia; un recordatori que, per instaurar una democràcia sòlida, oberta a transformacions socialistes i capaç de fer front al contraatac dels monopolis, cal la unitat del poble, compreses les capes mitjanes, i això, en el terreny polític comporta l’acord sense exclusions entre tots els partits democràtics amb influencia popular.1428 Estos criterios, respecto a la unidad, fueron seguidos a las lecciones sobre el gobierno de la UP en relación con las precauciones sobre una regresión autoritaria en España. El dirigente comunista indicó en este sentido que: L’experiència de Xile ens adverteix també constantment que la construcció d’una democràcia sòlida requereix la compenetració entre el poble i l’Exèrcit, tal com Allende propugnava, de manera que ningú no es pugui servir de les forces armades per esclafar la democràcia i implantar règims feixistes. Aquestes ensenyances són presents en el nostre procés democràtic i contribueixen a fer-lo possible, a superar les temptacions i maniobres que podrien facilitar les coses als que somien amb un Pinochet espanyol que ens faci retrocedir a la situació de fa deu o vint anys.1429 1427 «Que Espanya condemni Pinochet», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 12 al 18 de octubre de 1978, 18. 1428 «Que Espanya», 18. 1429 «Que Espanya», 18. 436 Las palabras de López Raimundo nos demuestran la permanencia de la cooperación con Chile, de las luchas y compromisos democráticos del comunismo español y la mantención de la transferencia de ideas de la UP en parte de las lecturas efectuadas desde el PSUC para la defensa democrática en España. El aprovechar un espacio unitario de conmemoración de la figura de Allende, no solamente a nivel catalán sino con los dirigentes chilenos presentes, fue una forma discursiva de rescatar las ideas de la unidad y las alianzas sociales de las fuerzas progresistas. Aunque no hayan sido fructíferas, era un punto defendido y explicitado para 1978, en los marcos compartidos y transversales de solidaridad A la par de estas actividades unitarias, hubo otras de carácter exclusivo que se generaron a partir del PCE y el PSUC para consolidar sus apoyos a Chile y el compromiso democrático de su política tras la legalización. Las nuevas oportunidades permitieron generar esta apertura de repertorios hacia la militancia y los sectores sociales interesados en desarrollar la solidaridad. 6.1.4 La solidaridad en los espacios de apertura: las fiestas (1977-1978) La legalización de organizaciones partidistas, tras un largo período de clandestinidad y prohibiciones autoritarias, implicó un nuevo actuar en el espacio público. Como se ha indicado previamente, el PCE y el PSUC fueron fundamentales en el movimiento social antifranquista y sus respectivas legalizaciones incidieron en formas novedosas de acción ante el contexto de apertura español. Si bien es aplicable para el ciclo de las campañas de las elecciones de junio de 1977, la idea sobre el mitin político como una nueva liturgia democrática planteada por Andreu Mayayo y que fueron «l’espectacle central de la festa major democràtica i un bon gruix de ciutadans decidí anar a escoltar tothom independentment de les seves simpaties polítiques»,1430 es trasladable al espacio de las solidaridades con Chile. Oradores, asistentes, militancias, cada uno en su rol, fueron parte de estos momentos de reunión pública, de (re)encuentro con sus pares y con un sentido político apropiado que los convocaba. Durante el tardofranquismo fueron los actos culturales y musicales los que centralizaron estos espacios de convocatoria democrática 1430 Mayayo, La ruptura, 117. 437 y solidaria, pero con la Transición se les sumaron los mítines, en un complemento de los diversos intereses sobre Chile. Así, 1977 marcó vitalidad. Las fiestas de Treball organizadas por el PSUC, las del PCE en Madrid, las acciones de la JCC y la permanencia de la Nueva Canción Chilena no solo en los discos sino en los actos comunistas caracterizaron el período tras la legalización, siendo espacios de apoyo que tuvieron la presencia de Chile, en una continuidad de las actividades desarrolladas en Europa durante el tardofranquismo, donde confluyeron los intereses y causas hispanas con las chilenas. El 10 de abril, un día después de la legalización del PCE, se realizó en Bruselas el Festival Europeo de la Juventud Española. En la misma tónica de encuentros anteriores, en la diversidad de actividades organizadas por la UJCE, hubo estands chilenos levantados en el ámbito internacional. En un mitin realizado durante esta festividad, asistieron dirigentes de las juventudes políticas chilenas en el exilio, junto a militantes hispanos y catalanes como José Manuel Fernández, responsable de la UJCE en Europa y el secretario general de la organización juvenil hispana, Domènec Martínez.1431 Posteriormente, el 13 de noviembre del mismo año, se desarrolló en Lieja el Festival de Solidaridad Internacional organizado por la UJCE, la juventud del PCI, la Unión de Vietnamitas de Bélgica, la Juventud Comunista belga y las JJCC de Chile. El objetivo del encuentro fue diseminar la importancia de la solidaridad y aportar los beneficios a las causas de Chile, Palestina y el Sáhara Occidental.1432 Esta lógica de apoyos compartidos entre chilenos y españoles se trasladó a territorio español, en el primer acto público del comunismo catalán. La Festa de la Llibertat, organizada por el PSUC del Baix Llobregat (Barcelona) el 8 de mayo en Gavà, celebró la legalización del partido, además de demostrar el poder de convocatoria en el contexto previo a las elecciones generales, con una estimación de asistentes entre 100.000 a 120.000 personas. En este marco, hubo una serie de saludos partidistas por el encuentro y el reconocimiento institucional del comunismo catalán en el nuevo escenario político, entre los cuales destacó el del PCCh.1433 1431 «Festival Europeo de la Juventud Española», Mundo Obrero. Especial emigración, (8 de marzo al 3 de abril de 1977, III. 1432 «Festivales de la UJCE», Mundo Obrero. Especial emigración, 1 al 7 de diciembre de 1977, 4. 1433 «La capacitat política i organizativa del PSUC», Treball. Òrgan Central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 10 de mayo de 1977, 5. 438 Por su parte, el PCE realizó su primer encuentro masivo el 12 de junio de 1977 en Torrelodones, Madrid, que se desarrolló en el marco del cierre de campaña de las elecciones generales. Con una gran asistencia, de aproximadamente 300.000 personas y pese a la lluvia, además de las presiones de grupos de extrema derecha,1434 la masiva presencia de militantes y simpatizantes comunistas estuvo presente en el acto encabezado por Santiago Carrillo y con la ausencia de Dolores Ibárruri. Entre la amplia lista de actos musicales estaba Quilapayún,1435 en su primera presentación relacionada con el PCE en el nuevo contexto político español. Esta relación tuvo una permanencia temporal y con nexos principalmente ideológicos entre la agrupación chilena y las organizaciones comunistas hispanas, que se vieron replicadas con cierta regularidad. El 2 de julio de 1977, la JCC realizó la primera fiesta de Jovent en Mataró. Este encuentro tuvo como finalidad convocar a la juventud catalana en torno a la organización comunista, como un espacio de diversión y fomento de nuevas formas de relaciones a la par del trabajo político.1436 Al igual que en las fiestas ya reseñadas, los actos musicales estuvieron presentes y Quilapayún destacó entre los grupos invitados como uno de los números centrales para los organizadores. Esto se evidenció en las circulares internas del Comité Ejecutivo de la JCC que destacó a la agrupación chilena, siendo la actuación posterior al discurso central del secretario general de la JCC y diputado del PSUC, Josep María Riera.1437 Esto también se vio reflejado en la cobertura posterior a la actividad, en que destacaron los gritos contra Pinochet durante la presentación de Quilapayún, como parte de la solidaridad con Chile, además de la propia adopción de las principales canciones del grupo chileno, como El pueblo unido jamás será vencido y Venceremos.1438 También en el ámbito catalán, el primer gran encuentro festivo del PSUC, y que marcó la ritualización de las fiestas como espacio de sociabilidad, politización y propaganda, 1434 Andrés Manzano y José María Baviano, «Trescientas mil personas en la fiesta del PCE», El País, 14 de junio de 1977, https://elpais.com/diario/1977/06/14/espana/235087241_850215.html. 1435 «Doce horas con el PCE», La Hora de Madrid, 8 de junio de 1977, 4. 1436 Josep María Riera, «La joventut a les corts», Jovent. Portaveu de la Joventut Comunista de Catalunya, verano de 1977, 5. 1437 Comitè Executiu, Joventut Comunista de Catalunya, «Fiesta de Jovent», Barcelona, 30 de junio de 1977, ANC, fondo Partit Socialista Unificat de Catalunya, JCC, Actes, festes i homenatges, Festa de Jovent, caja 79, f.1-2. 1438 «Visca, visca, visca, Joventut Comunista», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 4 al 10 de julio de 1977, 9. 439 fue la Festa de Treball. En una tónica similar a las celebraciones de otros partidos comunistas europeos, como las de L’Unità del PCI y L’Humanité del PCF, el PSUC optó por llamar a este acto con el nombre de su principal órgano de prensa.1439 Los días 17 y 18 de septiembre de 1977, en el recinto del Montjuïc de Barcelona, se llevó a cabo el primero de estos eventos, en la que Chile tuvo presencia destacada, en especial por la decisión de la dirección de la fiesta en invitar a los exiliados del país del Cono Sur y al colectivo Pablo Neruda.1440 Por lo mismo, hubo diversos espacios culturales y políticos en los que la situación chilena estuvo presente. Desde la música, destacó la presencia del Dúo de Guitarra Clásica formado por el chileno Eulogio Dávalos, figura central de sus connacionales expatriados en Barcelona, junto al argentino Miguel Cherubito, quienes se presentaron el sábado 17 en auditorio y cine de la fiesta.1441 El mismo día se exhibió el documental El Corazón de Corvalán, dirigido por el cineasta soviético Roman Karmen1442 sobre la prisión del secretario general del PCCh. Otras presencias fueron los estands de exiliados. Hubo de diversos tipos, como en la llamada Ciudad del Libro, en que la organización dio carta blanca a los expatriados andinos respecto a las obras a la venta y sus ganancias, potenciando especialmente la oferta de un libro de memorias de Pablo Neruda.1443 Los sudamericanos también tuvieron un puesto propio en el sector de solidaridad,1444 mientras que el PSUC otorgó al PCCh parte de las ganancias de la venta de discos de la NCCh del sello Movieplay, con un total para el partido chileno de 13.485 pesetas de beneficio neto.1445 El apoyo directo a la causa chilena, tanto al exilio en general como al PCCh, demostró el cariz solidario que buscó desarrollar el PSUC durante su primera fiesta. Esta cooperación 1439 Pau Baraldés Ribas, «La Festa de Treball (1977-1982). Una aproximació històrica al PSUC y a les emocions polítiques», (trabajo final de máster. Universitat Autònoma de Barcelona, 2019), 36, https://arxiujosepserradell.cat/wp-content/uploads/2020/10/FestadeTreball.pdf. 1440 Baraldés Ribas, «La Festa de Treball», 37-38. 1441 «Qué hi trobareu a la Festa de Treball», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 12 al 18 de septiembre de 1977, 15. 1442 «Qué hi trobareu», 15. 1443 «Libreros», Barcelona, 15 de septiembre de 1977, ANC, fondo Partit Socialista Unificat de Catalunya, Festa de Treball ’77, Preparació, caja 406, f.22. 1444 «Memoria Festa Treball 1977, bars», Barcelona, octubre de 1977, ANC, fondo Partit Socialista Unificat de Catalunya, Festa de Treball ’77, Finances, Setembre-octubre, 1977, caja 406., f.2. 1445 «Memoria Festa Treball 1977, ventilación y venta de discos», Barcelona, octubre de 1977, ANC, fondo Partit Socialista Unificat de Catalunya, Festa de Treball ’77, Finances, Setembre-octubre, 1977, caja 406, f.7. 440 también tuvo su correlación con la JCC, que contó con un espacio propio e invitó al dirigente de las JJCC y de la juventud de la UP, Antonio Leal.1446 El dirigente juvenil intervino de manera improvisada con un discurso a los asistentes a la zona destinada a la JCC, indicando que: Compañeros catalanes: esta manifestación, este mitin improvisado, pero lleno de calor humano que aquí realizamos, en esta Festa de Treball del PSUC, como los que se han venido realizando en toda España para repudiar al fascismo de Pinochet, demuestran sobre todo una cosa, que la represión más feroz, que los crímenes más atroces del fascismo no pueden destruir a los comunistas ni a las ansias de libertad de los pueblos.1447 La presencia de Leal vino a demostrar las lógicas de solidaridad no solo del PSUC, sino de la JCC, pero también marcó ciertas tensiones entre ambas organizaciones. Los jóvenes catalanes se quejaron respecto a su ubicación en la fiesta, considerando que «Como es por todo conocidos el stand de la JCC en la fiesta del TREBALL adquirió caracteres penosos al quedar fuera del recinto y en una zona prácticamente intransitada».1448 A esto se añadió el problema de las condiciones otorgadas por el PSUC, donde la JCC criticó que «No se colocó la megafonía del “escenario” hasta el domingo por la mañana, pero al no haber corriente eléctrica no pudo funcionar nunca. El mitin de Antonio Leal, diputado chileno, se tuvo que celebrar con megáfono».1449 Estos problemas técnicos incidieron en que la Brigada Muralista Pablo Neruda, que iba a realizar una intervención artística, no pudiese llevarla a cabo por estos problemas de recursos otorgados a la JCC.1450 Independiente de las necesarias críticas organizativas, propias de la primera realización de una fiesta de la envergadura de la de Treball, la recepción general de la actividad fue de aprobación. El exilio comunista chileno expresó sus saludos ante la iniciativa, aunque 1446 «Qué hi trobareu»,15. 1447 Chupi González y Titus Montornes, «Chile vencerá!», Jovent. Portaveu de la Joventut Comunista de Catalunya, octubre de 1977, 11. 1448 «Algunes consideracions sobre la “2ª festa del Treball” i la participació de la Joventut Comunista de Catalunya», Barcelona, segunda quincena de septiembre de 1977, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Diaz, JCC, Comitè Executiu, caja 147, f.1. 1449 «Algunes consideracions sobre la “Festa del Treball” i la participació de la Joventut Comunista de Catalunya», Barcelona, 21 de septiembre de 1977, ANC, fondo Partit Socialista Unificat de Catalunya, Festa de Treball ’77, Valoracions, caja 406, f.2. 1450 «Algunes consideracions sobre la “2ª festa del Treball”», f.2. 441 sin hacer referencia directa a las actividades solidarias desarrolladas durante estos días de septiembre. Igualmente, destacaron que: Per el Partit Comunista de Xile, abocat en l’actualitat a una lluita frontal contra el feixisme implantat per mans alienes en la nostra pàtria, és reconfortant i alliçonador comprovar que els esforços i sacrificis del poble espanyol -i català en particular- han tingut l’èxit anhela, i el seu exemple ens empeny a redoblar el nostre treball per tal que a Xile es torni a respirar altre cop el clima de llibertat i dignitat que fou sempre patrimoni del nostre poble.1451 Posteriormente, el PCE organizó su fiesta en Casa de Campo, Madrid, los días 15 y 16 de octubre. La presencia chilena se evidenció en estands para la resistencia a la dictadura1452 y la exhibición de la película Septiembre chileno en el marco de un ciclo de cine latinoamericano.1453 Si se compara con el caso de Treball o la misma fiesta de Torrelodones, los focos sobre Chile fueron menores respecto a su distinción dentro de las informaciones relacionadas con su presencia o solidaridad. Incluso, la prensa comunista no hizo referencias a las delegaciones asistentes a ningún partido de la UP,1454 pese al estand destinado a los exiliados. En la fiesta de 1978 hubo una mayor cobertura informativa, destacando que las intervenciones chilenas y latinoamericanas, las que en general fueron de las más aplaudidas por el público, en un encuentro que finalizó con la actuación de Quilapayún.1455 Así como ocurrió con la fiesta del PCE, durante 1978 se reiteraron y ritualizaron estos eventos anuales como un mecanismo de demostración del peso y capacidad movilizadora del comunismo hispano, además de ser parte de una política de masas respecto a la difusión de sus ideas en un marco cultural y de esparcimiento. Pero no solamente en sus principales actos, sino en otras expresiones locales en que también se dio espacio a la solidaridad con Chile. 1451 «Cartes, La festa de Treball», Treball. Òrgan central del Partit Socialist Unificat de Catalunya, 28 de septiembre al 2 de octubre de 1977, 12. 1452 «Fiesta del Partido Comunista de España», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 29 de septiembre al 5 de octubre de 1977, 24. 1453 «Atracciones en la fiesta», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 6 al 12 de octubre de 1977, 12. 1454«Delegaciones extranjeras presentes», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 20 al 26 de octubre de 1977, 13. 1455 Gonzalo Goicochea, «PCE 78. Una fiesta sin caviar», Triunfo, 7 de octubre de 1978, 21. 442 El caso catalán ilustra justamente este escenario. En diversas zonas de su territorio, el PSUC desarrolló actividades en que hubo presencia de chilenos. Fue el caso de la fiesta local de Treball realizada en Sabadell en mayo de 1978. Ya en sus avisos previos, se informó sobre la presencia del dúo de guitarras de Eulogio Dávalos y Miguel Cherubito, de Tita Parra, nieta de Violeta Parra, y Patricio Castillo.1456 En su desarrollo, se destacó la reiteración de puestos informativos de chilenos y argentinos, con una buena acogida por parte de los asistentes al evento,1457 junto a la presencia de la Brigada Pablo Neruda, que pintó un mural, lo que fue destacado por la prensa como un acto de solidaridad en que todo lo político estaría presente,1458 unificando los apoyos como una dinámica de politización. Por su parte, la JCC realizó su segunda fiesta, en conmemoración del octavo aniversario de su fundación, el fin de semana del 15 y 16 de julio de 1978 en el recinto del Poble Espanyol de Montjuïc. En esta oportunidad, la organización juvenil catalana realizó una charla y exposiciones en el espacio de la Ciudad Internacional sobre la situación de las dictaduras en Chile, Argentina y Uruguay, además del apoyo al Frente Polisario.1459 Por su parte, intervino la Brigada Pablo Neruda durante el desarrollo de las iniciativas solidarias.1460 Las lógicas de solidaridad, por ende, seguían presentes en las orgánicas comunistas, aunque no solamente con Chile como depositario, sino en relación con otros pueblos, reafirmando la línea adoptada con las víctimas de la represión. La segunda Festa de Treball repitió su ubicación en el recinto de Montjuïc, desarrollándose los días 16 y 17 de septiembre. En su programa de principales actividades artísticas y culturales no hubo actuaciones de artistas chilenos ni muestras cinematográficas. Sin embargo, se mantuvo la presencia de un estand sobre Chile en el Palau de Victória Eugénia, en conjunto con otras organizaciones políticas internacionales, 1456 «Les festes de Treball», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 19 al 25 de mayo de 1978, 14. 1457 «Vallès: Festa de Treball», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 2 al 6 de junio de 1978, 17. 1458 Francesc Baltasar, «Grandes fiestas de Treball», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 18 al 24 de mayo de 1978, 19. 1459 Comitè Executiu de la Joventut Comunista de Catalunya, «II Festas de Jovent», Barcelona, 14 de junio de 1978, ANC, fondo Partit Socialista Unificat de Catalunya, JCC, Actes, festes i homenatges, caja 79, f.1. 1460 «Jovent: “Tot un día per fer de tot”», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 7 al 13 de julio de 1978, 13. 443 las representaciones nacionales y del comité central del PSUC.1461 Este espacio fue entregado directamente al PCCh a partir de una reunión de la comisión de asuntos internacionales del PSUC.1462 Cabe que destaquemos que, pese a la ausencia en el programa, en la zona de representantes internacionales se agendó una nueva actuación del Dúo de Guitarras de Dávalos y Cherubito,1463 siendo un número recurrente en los espacios de las fiestas en representación de la solidaridad con Chile y Argentina, respectivamente. Otra actividad desarrollada durante esta fiesta fue la presencia de la Brigada Pablo Neruda. Ausente en la edición anterior por los problemas logísticos en el espacio brindado a la JCC, en esta oportunidad tuvieron un espacio compartido con las delegaciones de Nicaragua, Argentina y Uruguay para desarrollar sus murales basado en la temática de la represión.1464 Al igual que en la edición de 1977, la representación del PCCh saludó la realización de la fiesta y al mismo diario comunista. Esto es entendible dado el espacio otorgado en las delegaciones internacionales, además de potenciar los nexos entre ambas organizaciones. Los chilenos destacaron el ejemplo de Treball como prensa comunista, además de valorar su historia y sacrificio durante la clandestinidad.1465 Por fuera del marco de las fiestas oficiales, pero en los márgenes de actividades de carácter artístico impulsadas por el PCE, uno de los hitos más complejos y ejemplificadores del clima de violencia que se vivía en España fue el ocurrido en un concierto de Quilapayún en Sevilla. El grupo chileno, en una gira presentando la Cantata Santa María de Iquique, actuó en el Parque María Luisa de la capital andaluza el 26 de septiembre de 1978. La organización y seguridad del evento estuvo a cargo de militantes del PCE andaluz, ya que la finalidad de este era juntar recursos para la campaña electoral 1461 «Una gran festa per a tothom», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 14 al 20 de septiembre de 1978, 13. 1462 Comissió d'Afers Internacionals, «Informe CAI, Festa de Treball», Barcelona, semana del 4 al 10 de septiembre de 1978, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Diaz, Comissió d’Afers Intertacionals/Política internacional (1/4), caja 73, f.1. 1463 «El Sisa a l’estand de Treball», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 14 al 20 de septiembre de 1978, 16. 1464 «Organitzacions que varen participar a la Festa de Treball 1978, solidaritat», Barcelona, s,f., ANC, fondo Partit Socialista Unificat de Catalunya, Festa de Treball ’78, Valoracions, caja 408, f.3. 1465 «Presència internacional a la Festa de Treball. Itàlia: la necessària entesa entre socialistes i comunistas», Treball. Órgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 21 al 27 de septiembre de 1978, 18. 444 de 1979.1466 Uno de los participantes en los equipos de apoyo fue Manuel Oyola Medina,1467 quien fue asesinado durante sus labores de control al ingreso del concierto. La respuesta de condena fue inmediata, aunque las informaciones iniciales fueron confusas. Medios afines a la línea eurocomunista deslizaron la responsabilidad de grupos de extrema izquierda, indicando que: Para algunos grupos, la gratuidad del espectáculo era sólo un pretexto. De los primeros gritos de “Cultura popular, entrada gratuita”, se pasó rápidamente a otros como “Aquí el PCE, en Chile Pinochet”, “Fascistas”, “Asesinos” e insultos personales a los integrantes del servicio de orden, cuya respuesta fue extremadamente moderada.1468 Mientras tanto, el PCE también dirigió sus dardos a las provocaciones de la izquierda radical junto a delincuentes y elementos fascistas. Sin embargo, existe hasta la actualidad una falta de certezas sobre la responsabilidad del hecho. Si bien se intentó culpar a las juventudes del Partido Comunista de España (Marxista-leninista) (PCE m-l), la misma organización negó su participación. Lo que sí fue claro fue la oleada de solidaridad con el obrero asesinado, que generó una conjunción de apoyos entre la causa chilena y la víctima. Esto lo refleja un cartel hecho por las CCOO sevillanas en honor de Manuel Oyola, en que se destacaron los nexos entre su muerte y los hechos de Chile.1469 El impacto también fue complejo para los miembros de Quilapayún, quienes se enteraron una vez terminado su recital sobre lo ocurrido con Oyola. Eduardo Carrasco, líder del grupo, reflexionó que «Cuando al día siguiente del asesinato, seguíamos tristemente la comitiva fúnebre en dirección al cementerio, pensamos amargamente que ese concierto era el único en la historia que hubiéramos deseado fervientemente no haber hecho jamás». 1466 Eduardo Carrasco, «Cosas que pasan», Quilapayún, acceso 20 de junio de 2023, https://www.quilapayun.com/docs/LRYLEcosas.php. 1467 Francisco Arellano Romero, «Análisis y estudio de la violencia en la provincia de Sevilla durante la Transición (1975-1982)» (trabajo final de máster. Universidad de Sevilla, 2021), 95, https://hdl.handle.net/11441/127036. 1468 «El crimen fue en Sevilla», La Calle, 3 al 9 de octubre de 1978, 10. 1469 Marino Viguera, «Romance de la muerte sevillana de Manuel Oyola», Sevilla, s.f., Archivo Histórico de CCOO de Andalucía (AHCO-A), Sevilla, serie Proyecto Carteles del cambio, f.1. http://biblioteca.andalucia.ccoo.es:8080/intranet-tmpl/prog/local_repository/documents/28428.pdf. Texto disponible como anexo 16. 445 En cierta medida, Oyola fue una víctima de la causa comunista española, pero indirectamente también lo fue de la lucha compartida de la solidaridad por Chile. Por lo tanto, la solidaridad con el país sudamericano tuvo un lugar dentro de las demostraciones de movilización desarrolladas por el PCE y el PSUC en sus fiestas. Como parte de una nueva etapa desde la legalidad, estos espacios se transformaron en un lugar de asistencia no sólo de la militancia comunista, sino del exilio, simpatizantes y la sociedad en general, que le dio un carácter político a estos encuentros. Dentro de las diversas temáticas, la presencia chilena en estands, actos musicales, documentales y otras expresiones culturales evidenciaron el fortalecimiento de los nexos existentes con las organizaciones comunistas en el territorio español, haciendo de la causa democrática de Chile un elemento propio de los compromisos democráticos. Si bien el contexto era nuevo y los repertorios distintos a los manifestados durante la clandestinidad, la continuidad de estas acciones bajo expresiones novedosas fue el reflejo de que el tema chileno estaba siendo parte de la esfera pública y cotidiana, como no lo pudo ser durante la clandestinidad, pero no por la falta de interés sino por las restricciones impuestas al comunismo por parte de la institucionalidad franquista. 6.1.5 La solidaridad en las relaciones políticas Así como las fiestas fueron espacios solidarios, las relaciones políticas en los marcos orgánicos de los partidos comunistas también fueron ámbitos de desarrollo de las líneas de concordancia con la causa chilena. Tanto por la militancia como por la dirigencia, las acciones ligadas a Chile tuvieron una mayor visibilidad dentro de estos márgenes, especialmente a partir de la normalización legal de 1977. Ya a inicios de este año, estuvo en el país andino la abogada comunista Cristina Almeida en una visita sobre la situación de las mujeres, niñas, niños y adolescentes desaparecidos, en un trabajo mandatado por la ONU. Ante este viaje, Almeida destacó que: Entonces me fui yo y todos, con Javier Sauquillo y Luis Ramos, tenían un horror a que me fuera: “¡Que te va a matar Pinochet!”. Porque era la plena época de Pinochet. Yo les dije: “Para una vez que podemos hacer nosotros un acto de 446 solidaridad, que siempre la hemos recibido de todos los países…Allí me voy”. Y me fui y como tenía que llamar todos los días para que me controlaran en el despacho, que estaba bien y que no me pasaba nada.1470 Las motivaciones de la presencia de Cristina Almeida en Chile fueron similares a la de la militante comunista española Mercedes Álvarez en 1974: derechos humanos y el impacto de la represión en mujeres, niñas, niños y adolescentes. Esta confluencia nos demuestra la presencia de un rol de género desde las militancias del PCE sobre este punto. La solidaridad hacia sujetos que no solían estar presentes en los discursos cotidianos de cooperación era relevante para las mujeres comunistas, que incluso corrieron el riesgo de viajar directamente a Chile para estar al tanto presencialmente de esta situación. Álvarez y Almeida, en temporalidades distintas, tuvieron la oportunidad de reunirse directamente con sus pares chilenas, con el objetivo de recopilar y denunciar las condiciones existentes en la dictadura de ese país, pese al abierto anticomunismo del gobierno. Para el caso de Cristina Almeida, los peligros y la valentía su viaje fueron remarcadas por Nabor García, miembro del equipo diplomático español en Chile para 1977, quien indicó que «lo notable de esa visita, venía también para ver lo que pasaba con los detenidos desaparecidos, quería información. Y tanto como representante […] no como comunista, porque no la habrían dejado entrar, pero venía con alguna cobertura».1471 La visita de Almeida se vio interrumpida por los asesinatos con móvil terrorista de los abogados laboralistas de Atocha, en los que tres de ellos eran sus compañeros de despacho. Su retorno a España a los funerales no puso fin a su labor con Chile, ya que retornó a terminar su misión en marzo del mismo año, continuando su trabajo en otros países sudamericanos.1472 Posteriormente, fue parte de la comitiva española que participó en la quinta sesión de la Comisión Internacional Investigadora de Crímenes de la Junta 1470 Cristina Almeida Castro, entrevista por Mar Esquembre, 31 de enero de 2013, transcripción Colección Haciendo Historia. Género y Transición en España, Archivo de la Democracia de la Universidad de Alicante (ADUA), Alicante, España, fondo Mujer y Género, Alicante, 9, https://archivodemocracia.ua.es/es/mujeres-transicion/documentos/entrevistas/cristina-almeida- transcripcion.pdf. 1471 Nabor García, entrevista por Red del Asilo en Chile, 2014, AMMDH, fondo Testimonio de la Memoria, Santiago de Chile. 1472 Cristina Almeida, entrevista por Ángel Font, 29 de noviembre de 2003, TH, 1r VOLUM. La transición política española, Testimonios para la historia editora, Madrid, https://www.testimoniosparalahistoria.com/entrevista/cristina-almeida-abogada/. 447 Militar en Argel en enero de 1978, junto a Felipe González y el obispo auxiliar de Madrid, Alberto Iniesta.1473 Luis Corvalán, presente en esta cita, destacó a Almeida por su vitalidad y oratoria durante el desarrollo de la comisión.1474 La abogada estuvo a cargo de dar lectura a la declaración de los familiares de detenidos desaparecidos que fueron parte de las primeras huelgas de hambre desarrolladas en Chile entre el 14 y el 24 de junio de 1977,1475 manteniendo su compromiso con las actividades desarrolladas durante sus visitas en 1977 y en torno a la temática de las familias de los represaliados y desaparecidos en manos de las fuerzas represivas de la dictadura chilena. En su actuar personal, como mujer, abogada y comunista, demostró el peso del compromiso solidario como parte de las posturas de la militancia hispana. Mientras Almeida desarrolló sus acciones fuera de España, dentro de este territorio las orgánicas comunistas comenzaron a estrechar los lazos con el exilio chileno y las fuerzas opositoras a la dictadura. Uno de los puntos llamativos es la presencia del tema chileno en los espacios de los congresos y conferencias del PCE y el PSUC. Como ya se indicó al inicio de este capítulo, en la revisión de las líneas internacionales en la profundización eurocomunista del comunismo español la cuestión chilena apareció de manera constante. Fue el caso de la JCC, que desde 1977 estaba potenciado estas relaciones como ocurrió con la visita de Antonio Leal. Además de su presencia en la primera Festa de Treball, el dirigente chileno dio una entrevista en Jovent, el órgano de difusión de la JCC que reemplazó a Jove Guardia. En esta entrevista, los nexos con sus pares españoles y los agradecimientos por los apoyos, al indicar que: Quisiera enviar a través de vuestra revista un saludo a todos los jóvenes comunistas de Catalunya y también a la UJCE, haciéndolo extensible a todos los jóvenes demócratas y progresistas que combaten por desarrollar, extender y profundizar la democracia en España, señalando que el pueblo chileno que ha tenido en su corazón durante cuarenta años al pueblo español, está de vuestro lado. Y. al mismo tiempo, agradecer la gran solidaridad que, como decía Neruda: Tan amigo de España es para nosotros el pan y el agua, que nos permite desarrollar el combate por la liberación de Chile.1476 1473 Orrego y Zúñiga, La solidaridad internacional, 17. 1474 Corvalán, De lo vivido, 238-239. 1475 «Discursos de apertura de la sesión», Argel, enero de 1978, AMMDH, fondo Sergio Insunza Barrios, colección Comisión Internacional de Investigación de Crímenes de la Junta Militar en Chile, estante 17, caja 2, f.2. 1476 González y Montornes, «Chile», 13. 448 Estos acercamientos incluso se manifestaron fuera de las fronteras españolas. Entre el 2 y 8 de noviembre de 1977, el secretario general de la UJCE, Domènec Martínez viajó a la URSS invitado a las celebraciones del 60 aniversario de la revolución de octubre. En esta actividad fue recibido por Antonio Fernández, dirigente chileno que había estado presente en la IV Conferencia de la UJCE de Barcelona en 1976, quien le presentó a Luis Corvalán. Además de esta recepción, tuvo una reunión con Gladys Marín, secretaria general de las JJCC, con un interés por acrecentar los contactos políticos y acordando la posibilidad de una visita de la dirigenta chilena a España,1477 que finalmente no se concretó. Las dinámicas solidarias en la juventud comunista también se vieron reflejadas en sus reuniones, como fue el I Congreso de la JCC realizado en noviembre de 1977 en Barcelona. A este evento estuvieron invitados militantes de las JJCC chilenas,1478 siendo uno de estos delegados el representante de las juventudes de la UP, Claudio Reyes, quien tuvo derecho a la palabra en el congreso, destacando entre gritos de solidaridad provenientes desde los militantes presentes, que el apoyo hispano era indispensable para presionar al gobierno español sobre su relación diplomática con Chile y ayudar a la causa del país del Cono Sur desde estos espacios.1479 Entre las conclusiones realizadas por la JCC de este I Congreso, destacaron las referidas a las nuevas interpretaciones sobre el internacionalismo. En este sentido, se recalcó la importancia de la solidaridad activa con la lucha antifascista de los pueblos latinoamericanos, especialmente el chileno, dentro de actividades descentralizadas por colectivos y localidades, para aportar a la sensibilización sobre estas problemáticas a través de diversos medios.1480 1477 Domènec Martínez, «Resumen de las discusiones mantenidas con en Komsomol de la URSS. Visita mes de noviembre (2-8), 1.977», Barcelona, s.f. (1977), Archivo Personal Domènec Martínez (APDM), Terrassa, f.2. 1478 «Un congrés d’alternatives: cap al socialisme per viure lliure», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 18 al 24 de noviembre de 1977, 8. 1479 «Sessió d’obertura», Jovent. Portaveu de la Joventut Comunista de Catalunya, enero-febrero de 1978, 15. 1480 Marchant Veloz, «Solidaridad política juvenil», 44. 449 Estas lógicas se mantuvieron en la IV Conferencia nacional de la JCC de octubre de 1978, que reiteró la presencia de invitados de las juventudes de la UP chilena.1481 En el informe de la conferencia se recogieron las palabras del secretario general de la JCC, Josep María Riera, quien destacó al saludar a las delegaciones extranjeras que: Saludamos también a los compañeros de Chile y Uruguay, en esta lucha decidida, unitaria, por acabar con el fascismo en América Latina. Todavía suenan entre nosotros los cantos de Quilapayún hechos hace pocos días aquí y que todos juntos, ellos y nosotros, jóvenes en su inmensa mayoría, nos unimos con el grito de ¡Chile, Chile, Chile y solidaridad!1482 También a nivel juvenil, el I Congreso de la UJCE realizado en Madrid en mayo de 1978 dio espacio al tema de Chile. Destacaron en sus declaraciones que en torno a la política internacional: La juventud española siente como suya propia la lucha por la libertad de los pueblos latinoamericanos, y muy especialmente la lucha del pueblo chileno contra la Junta Fascista de Pinochet. Exigimos al Gobierno Español, se sume a la condena internacional por la violación de los derechos humanos en Chile y otros países y que ponga fin a la ayuda económica y a la renta de armas a estos países, con las que hoy convierte a España en cómplice del imperialismo.1483 Posteriormente, destacando la presencia de delegaciones internacionales diversas, siendo una de ellas chilena, establecieron que: La UJCE se solidariza con todos los movimientos antiimperialistas juveniles que en el mundo luchan por la paz, la democracia, el socialismo y la liberación de sus pueblos, y desarrolla activamente esta solidaridad; especialmente con la juventud latinoamericana; argentina, chilena y uruguaya, y con la juventud saharaui representada por la unión juvenil del Frente Polisario, cuya presencia, la de todos ellos, en nuestro congreso, saludamos fraternal y solidariamente.1484 1481 Comitè Executiu de la Joventut Comunista de Catalunya, «Amigo», Barcelona, octubre de 1978, ANC, fondo Partit Socialista Unificat de Catalunya, Joventut Comunista de Catalunya (JCC), Propaganda política 1971-1987, caja 80, f.1. 1482 Josep María Riera, «Un projecte revolucionari per a la joventut de Catalunya», Barcelona, 20 al 22 de octubre de 1978, ANC, fondo Partit Socialista Unificat de Catalunya, Joventut Comunista de Catalunya (JCC), IV Conferència Nacional, caja 76, f.1. 1483 Unión de Juventudes Comunistas de España, «Ponencias. Temas monográficos. 1er Congreso (mayo 78). Política internacional», Madrid, mayo de 1978, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, Partido Comunista de España (PCE), Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE), Congressos, conferències, seminaris, caja 172, f.45. 1484 Unión de Juventudes Comunistas de España, «Compañeros y compañeras, camaradas delegados al I Congreso de la Unión de Juventudes Comunistas de España», Madrid, mayo de 1978, ANC, fondo Antoni 450 Una situación similar se vivió en el IV Congreso del PSUC de fines de octubre e inicios de noviembre 1977, donde también se replicaron estas dinámicas de solidaridad. Las menciones a Chile, en conjunto con los otros países de latinoamericanos, fueron recurrentes. En el informe del comité central presentado por Gregorio López Raimundo, el dirigente comunista destacó la historia común de España en torno a la experiencia de una dictadura, al expresar que: En cuanto a nuestras relaciones con los países hermanos de América Latina, España, por su propia experiencia vivida, tiene una especial preocupación por Chile, Uruguay y Argentina. Estos pueblos, sometidos a terribles represiones fascistas, han de encontrar en España un claro amigo, que les defienda en la ONU, que manifiesta inequívocamente su solidaridad con las víctimas de la represión y les reconozca el derecho a asilo.1485 Las posturas de cooperación no iban solamente en los llamados generales, sino en la preocupación por la falta de políticas de España ante la ONU por las violaciones de derechos humanos y sobre la situación del creciente exilio en territorio hispano. En una línea similar, uniendo las nuevas posturas internacionalistas con la situación latinoamericana, Antoni Gutiérrez Díaz indicó que: El cuarto sí es un sí a la solidaridad internacional. Una solidaridad que, por tal de serla, exige el respeto a la independencia hacia los planteamientos específicos de las fuerzas revolucionarias de todos los países; Sin injerencias, sin pretensiones hegemónicas […]. Nuestra solidaridad con los pueblos en lucha contra el fascismo, las dictaduras militares y el imperialismo que hoy los oprimen, como son en Chile, Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay en América Latina.1486 En parte, estos elementos discursivos iban en línea con ciertas preocupaciones de la militancia. En especial, respecto a la discusión del informe del congreso, el militante de Badalona, Artur Ponsa, indicó que: Gutiérrez Díaz. Partido Comunista de España (PCE), Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE). Congressos, conferències, seminaris, caja 172, f.18. 1485 Gregorio López Raimundo, «Informe del Comité Central», Barcelona, 1 de noviembre de 1977, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, Congressos, IV Congrès (2/3), caja 33, f.16. 1486 Antoni Gutiérrez Díaz, «Acte de clausura del IV Congrès del PSUC. Intervenció d’Antoni Gutièrrez Dìaz», Barcelona, 1 de noviembre de 1977, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, Congressos, IV Congrès (2/3), caja 33, f.5. 451 [S]obre la política internacional, manifestamos nuestro acuerdo total con el Informe, aunque constatamos algunas ausencias. […] La segunda, una más amplia referencia a los restantes países de América Latina y la necesidad de que el Partido desarrolle actividades de información y solidaridad activa con los pueblos de Argentina, Uruguay y Chile.1487 Por lo tanto, la conformación de las posturas y acciones hacia América Latina, entre ellas a Chile, se fueron configurando en torno a potenciar más estas líneas por parte del PSUC, como su misma militancia lo consideraba. Esto era la evidencia de cómo entender el trabajo internacionalista desde elementos prácticos y no solamente discursivos, para no restar la importancia de la situación de los países bajo dominio de dictaduras, elemento que era primordial para la política exterior del PSUC. Esta óptica también fue patente en el IX Congreso del PCE realizado en abril de 1978, el primero en España tras la legalización en 1977. Hubo una invitación a una delegación chilena representativa de los partidos de la UP, con asistencia de Rodrigo Rojas, miembro del Comité Central del PCCh y de Jaime Gazmuri, secretario general del MAPU-OC.1488 Los comunistas chilenos agradecieron la consideración mediante una carta de su Comité Central, el que: [S]aluda calurosamente al IX Congreso del Partido Comunista de España. El pueblo de Chile, que lucha contra una brutal dictadura fascista, se siente alentado por cada uno de todos los avances de las fuerzas de la democracia, el socialismo, la paz y la independencia nacional. A este propósito, queremos expresarles a ustedes y a todas las fuerzas democráticas de España, nuestros más profundos sentimientos de gratitud. Consideramos altamente valiosa la solidaridad de todos los demócratas españoles con la lucha antifascista de nuestro pueblo. Les deseamos a vuestro Partido, a la clase obrera y al pueblo español, toda clase de éxitos.1489 Este congreso, como se indicó anteriormente en el capítulo introductorio a la segunda parte de esta tesis, fue uno de los puntos clave respecto a la nueva línea internacional del 1487 Artur Ponsa, «3º sessió plenària del IV congres del P.S.U.C. Intervencions de les delegacions sobre el primer punt de l'ordre del día», Barcelona, 30 de octubre de 1977, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, Congressos, IV Congrès (1/3), caja 32, f.36. 1488 Comisión de Asuntos Internacionales, «Delegaciones internacionales asistentes al IX Congreso del P.C.E.», Madrid, abril de 1978, ANC, fondo Partit Socialista Unificat de Catalunya, Comissió d’Afers Internacionals, Activitat internacional del Partido Comunista de España (PCE) (junio-diciembre, 1978), caja 368, ff.1-2. 1489 «Saludos internacionales a los comunistas españoles», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 23 de abril de 1978, 23. 452 PCE, separada de la URSS y en parte de las posturas del PCCh. Pero independiente de las divergencias existentes, hubo espacio para hacer mención a la situación chilena junto a las de otros países respecto a la opresión de las dictaduras, en pos de cómo esto afectaba al pueblo español, dentro de las dinámicas de la solidaridad, y sobre la necesidad de condena universal junto a la del gobierno español en relación a estas situaciones.1490 Además de estos eventos generales, especialmente durante 1978, las Comisiones de Asuntos Internacionales (CAI) del PCE y el PSUC mantuvieron de manera periódica contacto con miembros del exilio chileno y desarrollaron actividades relacionadas con la solidaridad. En especial, como se explicará posteriormente, uno de los principales focos estuvo en el proceso de preparación de la Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile de Madrid realizada en noviembre de 1978, pero no fue el único eje por parte de las organizaciones española y catalana durante el período ya indicado. En el caso del PSUC, la CAI fue constituida a inicios de 1978, mediante un programa de trabajo presentado al Comité Central del partido. Los miembros de esta comisión fueron Gregorio López Raimundo, Antoni Gutiérrez Díaz, Alfonso Carlos Comín y Leonor Bornao, como miembros del Comité Ejecutivo, además de Vicenç Ligüerre. Uno de sus objetivos fue la coordinación de relaciones con secciones de partidos presentes en Cataluña y regularizar el trabajo existente con el PCCh en Barcelona, entre otras organizaciones extranjeras,1491 recogiendo las posturas sobre este tema surgidas durante el IV Congreso. Por otro lado, consideraron necesario potenciar la presencia e iniciativas de la dirigencia y militancia comunistas en las labores asociadas a la solidaridad internacional, enfocada en los apoyos a los exiliados, en un trabajo conjunto con otras fuerzas democráticas. Los focos geográficos de preferencia fueron Palestina, el Sáhara Occidental y los países del Cono Sur americano.1492 La línea de trabajo de la CAI del PSUC se plasmó en algunas actividades ya analizadas, como el homenaje a Salvador Allende de octubre de 1978, que fue un evento unitario de 1490 Comissió d’Afers Internacionals, «IX Congrès del PCE», Madrid, 23 de abril de 1978, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, Comissió d’Afers Internacionals/Política internacional (1/4), caja 73, ff.11-12. 1491 Comissió d’Afers Internacionals, «Programa de treball presentat al Comité Central», Barcelona, 28 de enero de 1978, AHCOC, fondo Antoni Lucchetti Farré, PSUC, Comissió d'Afers Internacionals, caja C136, f.1. 1492 Comissió d’Afers Internacionals, «Programa de treball», f.2. 453 solidaridad, pero gestionada por el comunismo chileno con apoyo directo de sus pares catalanes. Además, durante 1978, la CAI ejecutó sus objetivos de nexos con las organizaciones extranjeras en Cataluña, llevando a cabo ocho reuniones entre enero y noviembre con la militancia del PCCh en Barcelona, además de dos reuniones con Volodia Teitelboim, una de ellas en el marco del homenaje a Allende, y apoyaron cuatro actividades de actos solidarios con Chile.1493 Por su parte, el PCE también formó su CAI, encabezado por Santiago Carrillo, Marcos Ana, Manuel Azcárate y Leonor Bornao. Durante 1978 llevaron a cabo diversos encuentros en la misma línea de potenciar las relaciones de solidaridad internacional, entre ellas con Chile. Así, hubo entrevistas con Hortensia Bussi en febrero de 1978, además de Volodia Teitelboim en Barcelona, paralela a la desarrollada por el PSUC.1494 Conjuntamente, recibieron a diversas delegaciones chilenas en reuniones específicas, teniendo una preponderancia el PCCh, como las conversaciones realizadas en octubre con Teitelboim y Luis Guastavino, como representantes del Comité Ejecutivo del partido chileno y con Arnaldo Andrade, del secretariado de los comunistas chilenos. La cita más importante fue el encuentro con Luis Corvalán en noviembre de 1978, encabezado por Carrillo en compañía de Leonor Bornao y Marcos Ana. También hubo recepción de otras delegaciones políticas chilenas, como con Jaime Gazmuri y Manuel Antonio Garretón, representantes del MAPU-OC y MAPU respectivamente (en momentos separados), con Alberto Jerez de la IC,1495 además de la asistencia de Miguel Jordá del PSUC a una conferencia de solidaridad con Chile desarrollada en Libia en abril de 1978.1496 De esta manera, el PCE y el PSUC conformaron una estructura organizativa que les permitió desarrollar su política internacional bajo los nuevos parámetros adoptados en sus congresos respecto a la solidaridad y con una transversalidad de focos, entre ellos Chile. La presencia de la oposición chilena en diversas entrevistas, delegaciones invitadas y menciones en los principales encuentros partidistas, además de los nexos con las CAI, 1493 Comissió d’Afers Internacionals, «Resum de les linies de treball, objectius i prioritats acordats en la reunió plenària de la CAI», Barcelona, 6 de noviembre de 1978, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Diaz, Comissió d’Afers Intertacionals/Política internacional (1/4), caja 73, f. 4. 1494 Partido Comunista de España, «Boletín de información del Comité Central», Madrid, 15 de junio de 1978, ANC, fondo Partit Socialista Unificar de Catalunya, Commisió d’Afers Internacionals, Activitat internacional del Partido Comunista de España (PCE) (junio-diciembre, 1978), caja 368, f.5. 1495 Partido Comunista de España, «Boletín de información», ff.9, 12. 1496 Partido Comunista de España, «Boletín de información», f.7. 454 evidenciaron el foco de apoyo y de fortalecimiento de los compromisos democráticos del comunismo hispano mediante la cooperación con las fuerzas democráticas chilenas y especialmente con el PCCh. Así, 1978 fue el año de la consolidación de la solidaridad, que se vio plasmada en noviembre, con el desarrollo de la Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile de Madrid, donde el PCE y el PSUC se hicieron parte del trabajo transversal con el exilio chileno y las fuerzas democráticas españolas para llevar a cabo esta actividad transnacional de apoyo hacia Chile. 6.2. La Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile (Madrid, 1978) El desarrollo de la conferencia mundial fue uno de los principales hitos de convergencia de las fuerzas opositoras a la dictadura de Pinochet, realizada en conjunto con organizaciones progresistas a nivel mundial. La transversalidad de este evento marcó la reseñada difuminación de los límites ideológicos de la bipolaridad de la Guerra Fría en torno a la causa chilena, aunque no estuvo ausente de tensiones que respondieron a estos criterios, así como a otras diferencias políticas. Pese a las entendibles divergencias, este hito fue de importancia por ser una de las últimas expresiones de la década en torno a la solidaridad. Del mismo modo, instaló a los partidos españoles democráticos en una centralidad puntual respecto a las redes transnacionales de apoyo con la oposición chilena, permitiendo un resurgimiento de esta problemática a escala continental y con nexos globales. En este contexto, el PCE y el PSUC fueron parte de las gestiones organizativas y movilizaron recursos para ser parte activa de este encuentro, en una mantención de la solidaridad como eje de sus políticas y en evidencia de una hegemonía que paulatinamente entró en disputa con otros exponentes políticos hispanos. 6.2.1 Los antecedentes de la conferencia: la movilización por los derechos humanos en Chile y su impacto en España El 22 de mayo de 1978, la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD) chilena comenzó una huelga de hambre en denuncia al desconocimiento del 455 paradero de los presos políticos de la dictadura, por la ausencia de respuestas de la justicia chilena y la condena a la represión sistemática del régimen de Pinochet. En Santiago, las y los familiares mantuvieron esta medida de fuerza durante 17 días en cuatro parroquias y la sede de la UNICEF, con más de 140 personas que se plegaron a esta medida de fuerza.1497 El impacto de la huelga de hambre fue transnacional y diseminó apoyos por diversos lugares del mundo. Las declaraciones de apoyo se multiplicaron, así como las réplicas a esta acción. España no fue la excepción e incluso este hito se convirtió en el germen de la ampliación del movimiento solidario con Chile en 1978. En diversas ciudades españolas, las huelgas de hambre se extendieron: Málaga, Valencia, San Sebastián, Madrid y Barcelona fueron los epicentros de esta protesta de denuncia.1498 En el caso de Barcelona y Madrid, las huelgas comenzaron el 30 de mayo. En la capital española, los manifestantes se congregaron en la sede de Justicia y Paz, donde nueve chilenos y tres españoles se plegaron al ayuno voluntario, con el apoyo directo de dirigentes de partidos de izquierdas como Marcos Ana y del mundo de la cultura, algunos de ellos ligados al PCE como Ana Belén y Rafael Alberti.1499 Mientras, en la ciudad condal la acción se realizó en la Iglesia Santa Cecilia en el barrio de Sarrià. En un inicio fue convocada por el autodenominado grupo de chilenos en huelga de hambre, quienes declararon ante la opinión pública catalana que: Desde Cataluña, por considerarlo un deber humanitario y patriótico, también queremos incorporarnos al espíritu de esta lucha por la paz, justicia y libertad. Nos sumamos plenamente a esos valerosos compatriotas. Con ellos decimos: somos amantes de la paz, por eso utilizamos medios pacíficos; somos amantes de la vida, por eso queremos encontrarlos; somos amantes de la libertad, por eso queremos verlos libres. Finalmente, hacemos un llamado a los hombres y mujeres chilenos, a los catalanes, a los latinoamericanos y a todos los pueblos del Estado español a incorporarse a estas huelgas de hambre y desarrollar cualquier otra forma de 1497 Felipe Sánchez, «Política y performance: La protesta por los derechos humanos en la dictadura chilena (1978-1987)», Economía y Política 6, n.º 2 (2019): 141, https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7444476. 1498 «Huelga de hambre por los desaparecidos de Chile», Tele/eXpres, 1 de junio de 1978, s.p., https://fundacionnemesioantunez.org/archivo/huelga-de-hambre-por-lo-desaparecidos-chilenos-tele- expres-barcelona-1-de-junio-de-1978/. 1499 «La huelga de hambre ha llegado a España», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 1 al 7 de junio de 1978, 4. 456 solidaridad activa, más allá de toda opinión política o religiosa, por tratarse de una causa justa, humanitaria y pacífica.1500 Entre los participantes de este grupo, posteriormente llamado comité de chilenos en huelga de hambre, destacaron exiliados como Eulogio Dávalos y el pintor Nemesio Antúnez. Mónica Goya también fue parte de esta acción, la que rememora como parte importante de la solidaridad desde Cataluña hacia Chile: Hicimos huelga de hambre. Yo estuve en huelga de hambre, yo debía tener 17 años. Estuvimos 15 días sin comer […] Nos vino a ver el [senador y sacerdote] Xirinacs. Queríamos que se paralizaran los puertos y no dejaran entrar las mercancías de Chile. Y estábamos en huelga por lo que estaba pasando en Chile. Fue el 78 si mal no recuerdo. De hecho, había bastante gente conocida […] Eran todos tíos, yo era la única mujer.1501 En una solicitud posterior al inicio de la reivindicación, este comité pidió abiertamente el apoyo de la sociedad civil para solidarizar con la situación de los detenidos desaparecidos en Chile. Junto a una misa en la iglesia donde estaban reunidos, convocaron a una manifestación que se realizó el 5 de junio en Plaça Sant Jaume, frente al ayuntamiento y el palacio de la Generalitat en Barcelona.1502 Ante esta solicitud, el comunismo catalán se movilizó inmediatamente. El Comité Ejecutivo de la JCC publicó un comunicado exigiendo a las autoridades chilenas el esclarecimiento del paradero de los detenidos desaparecidos, condenando las violaciones a los derechos humanos y solidarizando con los huelguistas mediante la adhesión al acto de Plaça Sant Jaume, junto al envío de un telegrama al gobierno chileno.1503 Mientras, diversos partidos políticos, organizaciones no gubernamentales y sindicatos se plegaron a las manifestaciones. PSUC, PSC, los movimientos trotskistas y maoístas, la Entesa dels Catalans, hasta Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), UGT, CCOO y Amnistía Internacional, Agermanament o la Associació d’ex presos polítics 1500 Grupo de chilenos en huelga de hambre, «A la opinión pública de Cataluña», Barcelona, 30 de mayo de 1978, ANC, fondo Partit Socialista Unificat de Catalunya, Xile, 1977-1980, caja 548, ff.1-2. 1501 Goya, entrevista. 1502 Comité de chilenos en huelga de hambre, «Estimado amigo», Barcelona, s.f., ANC, fondo Partit Socialista Unificat de Catalunya. Xile, 1977-1980, caja 548, f.1. 1503 Comité Executiu de la Joventut Comunista de Catalunya, «Comunicat de premsa», Barcelona, 3 de junio de 1978, ANC, fondo Partit Socialista Unificat de Catalunya, Joventut Comunista de Catalunya (JCC), Propaganda política, 1971-1987, caja 80, f.1. 457 fueron parte de la adhesión a un manifiesto a favor de las mujeres y familiares de detenidos desaparecidos en Chile, y a los huelguistas en Barcelona. En este ámbito, destacaron que, como signatarios: INVITAN a todos los catalanes y especialmente a sus militantes y asociados a multiplicar formas de solidaridad activa con los huelguistas de Chile y Barcelona, organizando huelgas de hambre a nivel local, enviando telegramas a los gobiernos chileno y español y utilizando cualquier otro medio que ayude a conocer la situación de los desaparecidos a las más amplias capas de la población.1504 La transversal repulsa por parte de la sociedad civil catalana y en otras partes de España levantó preocupaciones en el entorno diplomático del país sudamericano. Los hechos en Barcelona fueron destacados mediante telegramas enviados al consulado en la capital catalana. Por su parte, el embajador chileno solicitó protección policial para la delegación en Madrid,1505 la que fue necesaria dadas las protestas que se realizaron en el frontis de la legación en apoyo a la huelga, la que fue tildada como parte de una campaña internacional orquestada contra Chile.1506 La diversidad de apoyos a esta medida se extendió a las instituciones españolas. En el Congreso de los Diputados, gran parte de los grupos parlamentarios levantaron una moción de condena a la situación de los detenidos desaparecidos en Chile por iniciativa del grupo comunista.1507 Desde el PCE, el diputado Ramón Tamames indicó que: El Grupo Parlamentario Comunista apoyará cualquier iniciativa para la defensa de los derechos humanos, sea en el país que sea y venga de donde venga, porque solamente el principio de la solidaridad internacional puede ser un freno efectivo frente al despotismo y los planteamientos de los regímenes oligárquicos y fascistas.1508 1504 Varias organizaciones, «Por los 2.500 desaparecidos en Chile», Barcelona, 31 de mayo de 1978, ANC, fondo Partit Socialista Unificat de Catalunya, Xile, 1977-1980, caja 548, f.1. 1505 Embajada de Chile en España, «Referencia: no tiene», Madrid, 1 de junio de 1978, AGHMRECh, fondo países: España. Embajada de Chile en España. Télex y aerogramas, 1978, caja s.n., f.1. 1506 Embajada de Chile en España, «Referencia: no tiene», Madrid, 31 de mayo de 1978, AGHMRECh, fondo países: España. Embajada de Chile en España. Télex y aerogramas, 1978, caja s.n., f.1. 1507 Partido Comunista de España, «Boletín de información», f.2. 1508 Congreso de los Diputados de España, «Moción sobre la situación planteada por familiares de personas desaparecidas en Chile, entre las que se encuentran algunos españoles», Diario de sesiones del Congreso de los Diputados, sesión plenaria n.º. 26, Madrid, España, 7 de junio de 1978, 3017-3018, https://www.congreso.es/public_oficiales/L0/CONG/DS/C_1978_083.PDF. 458 Esta moción concluyó solicitar al gobierno español la realización de gestiones respecto a la situación de los desaparecidos en Chile, incluyendo la exigencia de información de ciudadanos españoles como el sacerdote Antoni Llidó e interceder ante la ONU y los organismos competentes para que el país andino cumpliese las resoluciones en materia de derechos humanos.1509 Del mismo modo, diversos partidos nacionales, organizaciones y sindicatos hicieron un llamado conjunto de solidaridad con la nación sudamericana, firmado por la gobernante Unión de Centro Democrático (UCD), PSOE, PCE, ID, Movimiento Comunista (MC), Organización de Izquierda Comunista (OIC), UGT, CCOO y otras asociaciones, como la Comisión Nacional Justicia y Paz, el Instituto de Estudios Político para América Latina y África, entre otros. En esta declaración, además de celebrar la moción parlamentaria, destacaron que: En estos momentos de espera y de esperanza, sin embargo, no puede interrumpirse la lucha solidaria. Los partidos políticos, las centrales sindicales y los organismos de solidaridad firmantes de este escrito hacen un llamamiento a todos para que se intensifiquen en esta hora las acciones de solidaridad con los familiares de los detenidos desaparecidos en Chile, hasta que el Gobierno de este país dé satisfacción cumplida a sus promesas, tantas veces defraudadas.1510 La petición por mantener estas iniciativas ya había tenido eco en Barcelona. Si bien en Madrid existía desde 1976 un comité de solidaridad, en la ciudad condal no se había desarrollado una organización de este tipo hasta la huelga de hambre. Una vez finalizado el ayuno, el 8 de junio se constituyó el Comité Catalán de Solidaridad con Chile, formado por el abad del Monasterio de Montserrat, Cassià Just; el presidente de Justicia y Paz, Joan Gomis; Joan Alemany, vicario del episcopado; el conseller de la Generalitat de Cataluña, Frederic Rahola; el pintor Antoni Tàpies y los senadores de la Entesa dels Catalans Josep Benet1511 y Felip Soler. Mientras, los representantes del exilio chileno 1509 Presidencia del Congreso de los Diputados, «Acuerdo del Pleno de la Cámara por el que se insta al Gobierno para que realice las gestiones oportunas al objeto de averiguar la situación de los desaparecidos en Chile», Boletín Oficial de las Cortes, Madrid, España, 12 de junio de 1978, 2341, https://www.congreso.es/public_oficiales/L0/CONG/BOCG/BOC_107.PDF. 1510 «Llamamiento de solidaridad con los detenidos desaparecidos en Chile», El País, 17 de junio de 1978, s.p., https://fundacionnemesioantunez.org/cms/wp-content/uploads/2022/08/E1304.pdf. 1511 El abogado Josep Benet fue senador representando al PSUC en la legislatura constituyente de 1977, aunque no era militante de este partido. 459 fueron Eulogio Dávalos, Nemesio Antúnez y Jaume Silva.1512 Días antes, el grupo promotor del comité indicó que el sentido de esta organización era: [S]er amplio y unitario y ha de tener como tarea fundamental informar y denunciar ante la opinión pública catalana la dramática situación que vive el pueblo chileno bajo la dictadura del General Pinochet, exigir el esclarecimiento de la situación de los dos mil quinientos desaparecidos y reclamar la libertad de los detenidos políticos. Además, en estos momentos, el Comité dará su más amplio apoyo a los familiares de los desaparecidos que realizan en Chile una huelga de hambre de carácter indefinida y velará para que no se tomen represalias contra ellos. Por todo esto pedimos a todas las organizaciones políticas, sindicales, religiosas, culturales y cívicas, en general a todos los hombres y mujeres de Catalunya su adhesión y participación activa en las tareas que se propone llevar a cabo el Comité.1513 De esta manera, la huelga de hambre generó la articulación de nuevas y transversales formas de acción en el marco español, en que el PCE y el PSUC se insertaron como parte de una nueva etapa de solidaridad que tuvo ramificaciones transnacionales. La demostración de este impacto se cristalizó el 9 de junio, tras el fin de las medidas de fuerza opositoras a la dictadura. Un grupo de diversas personalidades chilenas en el exilio firmaron una carta abierta a la comunidad internacional, en que se hizo hincapié en la extendida situación de la represión chilena. Bajo este contexto, los adherentes a la carta indicaron que: Por esto estimamos de urgente necesidad que representantes de gobiernos, parlamentos y partidos; instituciones internacionales e iglesias; organizaciones sindicales, femeninas y juveniles; artistas y hombres de la cultura, los demócratas de todos los continentes, se reúnan en una CONFERENCIA MUNDIAL DE SOLIDARIDAD CON CHILE, que sea expresión amplia de toda las fuerzas y corrientes del pensamiento político, ideológico y religioso que hasta ahora han entregado su aliento al combate de nuestro pueblo.1514 Ante este llamado, las fuerzas políticas españolas asumieron la posibilidad cierta de ser quienes darían el espacio para esta conferencia. El siguiente paso era la adhesión y 1512 Dávalos, Una leyenda, 92-93. 1513 Comité catalán de solidaridad con los detenidos y desaparecidos en Chile, «Declaración del grupo promotor de un comité catalán de solidaridad con los detenidos y desaparecidos en Chile» Barcelona, 5 de junio de 1978, ANC, fondo Partit Socialista Unificat de Catalunya, Xile, 1977-1980, caja 548, f.1. 1514 Varios autores, «Carta abierta a la comunidad internacional», Roma, 9 de junio de 1978, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Diaz, Solidaritat i Pau, caja 235, f.2. 460 organización de ella, a partir de las bases de contacto formadas tras la huelga de hambre y la ampliación transversal de la postura en defensa de los derechos humanos en los partidos hispanos. 6.2.2 La organización de la conferencia: tensiones y el rol del comunismo español Ante la carta de los exiliados, las fuerzas políticas españolas de todo signo, salvo la Alianza Popular y los grupos de extrema derecha, acogieron la solicitud de este encuentro internacional de solidaridad con Chile. El documento fue firmado por partidos como el PCE, PSOE, UCD y las sindicales UGT y CCOO, junto a apoyos individuales de figuras como los comunistas Marcelino Camacho, Santiago Carrillo, Dolores Ibárruri, Manuel Vázquez Montalbán y Rafael Alberti, entre otros. En esta declaración inicial se establecieron los criterios para asumir la organización de este evento y destacaron que: Conscientes de la gran deuda que las fuerzas democráticas españolas tenemos con el pueblo de Chile y con otros pueblos del mundo, que durante años nos ofrecieron su activa solidaridad, y estimulados por la postura adoptada el día 7 de junio por nuestro Congreso de los Diputados, declaramos nuestro decidido apoyo a la iniciativa de convocar una Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile, ofreciendo Madrid como sede de la misma.1515 Si bien la declaración fue en julio, desde junio se generaron los primeros acercamientos organizativos. Uno de los más importantes fue entre Chile Democrático y los comunistas españoles. Inserto en las actividades de la CAI del PCE, se concretó una reunión donde estuvieron los dirigentes hispanos José María González Jerez, Leonor Bornao, Luis Lucio Lobato, Miguel Jordá y Marcos Ana junto a Luis Guastavino (PCCh), Benjamín Teplizky (PRCh y secretario de Chile Democrático) y Erich Schnake (PSCh).1516 La finalidad por parte de los dirigentes chilenos fue informar a sus pares españoles sobre la realización de 1515 Varios autores, «Declaración de apoyo a la Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile», Madrid, julio de 1978, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Diaz, Solidaritat i Pau, caia 235, f.1. 1516 Partido Comunista de España, «Boletín de información», f.9. 461 la conferencia en España y generar las primeras coordinaciones previas a la adhesión formal.1517 El 19 de julio, en el Club Internacional de Prensa de Madrid, se efectuó un encuentro con medios de comunicación. Los representantes chilenos, Teplizky y Guastavino, informaron a la opinión pública la realización de la Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile entre el 9 y 12 de noviembre en la capital hispana, junto a una serie de dirigentes españoles como Manuel Azcárate por el PCE. La particularidad de este llamado fue la transversalidad política, ya que si bien los comunistas y el PSOE fueron parte fundamental de la adhesión dados sus nexos con el exilio, la presencia de UCD como patrocinador le dio un marco mayor a la convocatoria, por ser el partido del presidente de Gobierno, Adolfo Suárez, lo que daba a entender su apoyo tácito al encuentro.1518 La amplitud inicial generó tensiones en la diplomacia chilena. Que UCD fuese parte de las organizaciones implicaba debilitar la postura internacional de Chile ante un gobierno que había demostrado ciertos beneplácitos con la dictadura cívico-militar. Ante este escenario, los contactos desde la embajada sudamericana con el Ministerio de Asuntos Exteriores de España se hicieron presentes para criticar esta adhesión. En este sentido, indicaron que: [L]a Embajada de Chile se permite, también, expresar al Ministerio de Asuntos Exteriores y por su alto intermedio, al Gobierno español la preocupación profunda que significa para ella el hecho de que entre los invitantes y patrocinadores aparece incluido el Partido de Gobierno, hecho que podría inducir a numerosas personas y entidades a suponer que los sentimiento adversos a Chile que esa reunión significa podrían eventualmente ser compartidos por personalidades que ocupan cargos públicos de responsabilidad.1519 Además, acusaron que la conferencia era parte de las campañas marxistas internacionales, especialmente por el apoyo del Consejo Mundial de la Paz a la organización del evento, 1517 Marchant Veloz, «La Conferencia Mundial», 134. 1518 Marchant Veloz, «La Conferencia Mundial», 135. 1519 Embajada de Chile en España, «Nota nº 419/253», Madrid, 7 de agosto de 1978, AGHMRECh, fondo países: España. Ministerio de Relaciones Exteriores, Notas verbales 1978, caja s.n., f.1. 462 entidad considerada servicial a los objetivos soviéticos por parte del embajador chileno en España, René Rojas Galdames.1520 Mientras se llevaban a cabo estas presiones en los canales diplomáticos, la organización de la conferencia siguió su camino. En especial, el PCE y el PSUC dispusieron sus estructuras para apoyar el buen desarrollo de este evento, especialmente en contacto con dirigentes del PCCh. En un intercambio epistolar, los comunistas chilenos detallaron a sus pares españoles sobre las necesidades logísticas y la difusión del evento mediante informaciones en medios de comunicación e insertos en la prensa, además la realización de mítines de propaganda, especialmente en el marco del quinto aniversario del golpe de Estado. Todo esto, con un flujo de comunicaciones con la oficina en Roma de Chile Democrático.1521 Los comunistas españoles y catalanes respondieron a estas peticiones a partir de su trabajo cotidiano. Los encargados de asuntos internacionales del PCE registraron diversas reuniones preparativas con dirigentes chilenos durante en agosto y septiembre. Guastavino, Schnake, Teplizky y Enrique Correa del MAPU-OC fueron parte de estas conversaciones para revisar los detalles para el buen funcionamiento del encuentro.1522 Mientras que el PSUC también actuó en esta línea, con entrevistas de Gregorio López Raimundo, Josep Serradell y Vicenç Ligüerre con militantes comunistas chilenos para estar al día de la organización en Madrid.1523 Estas reuniones se reiteraron con la dirigencia barcelonesa del PCCh y otras organizaciones catalanas de coordinación de la difusión del encuentro, mediante carteles, citas con otros grupos políticos para integrarlos al trabajo directo, difusión en prensa y otros medios de propaganda.1524 Pese a esto, las capacidades logísticas no fueron suficientes y hubo críticas dentro de la misma militancia, 1520 Marchant Veloz, «La Conferencia Mundial», 135-136. 1521 Partido Comunista de Chile, «Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile», s.l., 26 de julio de 1978, ANC, fondo Partit Socialista Unificat de Catalunya, Xile, 1977-1980, caja 548, ff.2-3. 1522 Partido Comunista de España, «Actividad internacional del PCE», Madrid, diciembre de 1978, ANC, fondo Partit Socialista Unificat de Catalunya, Commisió d’Afers Internacionals, Activitat internacional del Partido Comunista de España (PCE) (junio-diciembre, 1978), caja 368, ff.3, 7. 1523 Commisió d’Afers Internacionals, «Informe CAI (VIII. 15 al 21 d’octubre de 1978). PC Xile», Barcelona, 15 al 21 de octubre de 1978, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, Comissió d’afers internacionals/Política internacional (1/4), caja 73, f.1. 1524 Commisió d’Afers Internacionals, «Informe CAI (VIII. 22 al 31 d’octubre de 1978). Conferéncia mundial sobre Xile», Barcelona, 22 al 31 de octubre de 1978, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, Comissió d’afers internacionals/Política internacional (1/4), caja 73, f.1. 463 como ocurrió en una reunión entre Serradell y Ligüerre con cuadros de Barcelona, quienes manifestaron la falta de tiempo para haber trabajado más en la difusión de la conferencia, además de la poca información en las bases.1525 Por su parte, la JCC también cooperó en la preparación del evento. En especial porque en el diseño de la conferencia estaba la realización de un foro mundial juvenil organizado por la UJCE con otras organizaciones juveniles hispanas, chilenas y de otros países. Esta particularidad influyó en que las juventudes comunistas catalanas potenciasen su difusión a partir de un acuerdo de la Comisión de Relaciones Exteriores. De esta forma, la JCC solicitó ayudas económicas, la petición de saludos públicos de adhesión y el intento de conformar un comité juvenil de solidaridad. Para estos fines, pusieron a disposición sus recursos materiales para concretar estos puntos, ofreciendo mesas de recolección de dinero, coloquios, fiestas o cualquier otro tipo de acción destinada a la propaganda de la conferencia.1526 Junto a las gestiones internas, la juventud comunista española tuvo acciones en Chile relacionadas a la preparación del encuentro de Madrid y como parte de su política internacional. A inicios de noviembre de 1978, en la antesala a la conferencia, Josep Palau, secretario general de la UJCE, viajó al país andino junto a su símil socialista, Juan Antonio Barragán. La embajada chilena envió una nota verbal al Ministerio de Asuntos Exteriores criticando la visita de los dirigentes juveniles. Según las autoridades sudamericanas, Palau y Barragán se presentaron como parte de una misión oficial, avalada por el agregado laboral de la embajada de España en Santiago y fueron entrevistados por medios chilenos los días 2 y 3 de noviembre. Ante esto, el gobierno chileno reclamó esta presencia como una intromisión en los asuntos internos de su país y como parte de la hostilidad conjunta con la conferencia de Madrid.1527 La respuesta del Ministerio de Asuntos Exteriores fue reconocer que ambos dirigentes no fueron parte de un viaje oficial, asegurando que ellos se enteraron de la visita una vez que estuvieron en 1525 Commisió d’Afers Internacionals, «Informe CAI (IX. 1 al 15 de novembre de 1978). Conferència Mundial de Solidaritat amb Xile», Barcelona, 3 de noviembre de 1978, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, Comissió d’afers internacionals / Política internacional (1/4), caja 73, f.1. 1526 Joventut Comunista de Catalunya, «Solidaritat amb Xile», Barcelona, octubre de 1978, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, JCC, Comité Executiu, caja 147, f.1. 1527 Embajada de Chile en España, «Nota nº 680/357», Madrid, 21 de noviembre de 1978, AGHMRECh, fondo países: España. Ministerio de Relaciones Exteriores, Notas verbales 1978, caja s.n., f.1. 464 la nación del Cono Sur, destacando que tomarían las medidas oportunas respecto a quienes hayan indicado el carácter representativo de esta misión y que solamente fue un recorrido con fines partidistas.1528 Pese a estas declaraciones oficiales, Palau destacó los apoyos recibidos por la embajada española y el Ministerio de Asuntos Exteriores para brindarles seguridad en el viaje y en ayudarlos a organizar reuniones con miembros de la oposición en Chile. Así, durante la estadía en el país sudamericano, los dirigentes juveniles se reunieron con sindicalistas, familiares de detenidos desaparecidos, Matilde Urrutia, viuda de Neruda y miembros de partidos en la clandestinidad, destacando especialmente un encuentro con sesenta jóvenes chilenos partícipes del movimiento juvenil y universitario. Por su parte, el secretario general de la UJCE también puso relevancia en el papel jugado por la Iglesia Católica chilena, su postura contraria a las violaciones de derechos humanos y el papel de la Vicaría de la Solidaridad en este ámbito, con quienes también hubo reuniones junto a la Pastoral Obrera.1529 Retornando al tema interno, la prensa comunista hizo eco a la difusión de la conferencia en los días previos a su realización. El Comité Central del PCE, en un llamado solidario en Mundo Obrero con los exiliados políticos residentes en España, destacó el acto chileno, recalcando que «El C.C. se suma a la celebración de la Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile, convocando a todos los demócratas españoles a manifestar su adhesión a la lucha del pueblo chileno por la libertad y la democracia».1530 Mientras que Treball dedicó una nota a página completa sobre el evento, donde subrayó las condiciones internas de la dictadura chilena y la importancia de la unidad opositora como un elemento central para apurar el fin del régimen, indicando que: Les forces polítiques xilenes adquireixen així una responsabilitat històrica que Xile espera amb impaciència. Si hom aconsegueix superar petits i estrets criteris sectaris i si la Democràcia Cristiana afronta amb responsabilitat el desig de la seva base, el sacrifici i la lluita permanent del poble xilè permetrà escurçar el termini perquè 1528 Embajada de Chile en España, «Nota nº 137/44», Madrid, 15 de diciembre de 1978, AGHMRECh, fondo países: España. Ministerio de Relaciones Exteriores, Notas verbales 1978, caja s.n., ff.1-2. 1529 «Los secretarios de las juventudes socialistas y comunistas estuvieron en Chile», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 9 al 15 de noviembre de 1978, 13. 1530 «Otras resoluciones del Comité Central del PCE», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 26 de octubre al 1 de noviembre de 1978, 6. 465 caigui la dictadura i s’implanti un govern democràtic de transició que estructuri les noves institucions.1531 El apoyo tácito entregado a la política de frente antifascista del PCCh por parte del PSUC enmarcaba también la propia idea de unidad, presente de manera clara desde fines de los años 60 en el comunismo hispano. Pero también fue una forma de otorgar responsabilidad directa a quienes eran los encargados de las luchas contra la dictadura para potenciar su fin, dejando en claro que la solidaridad era un mecanismo de apoyo, pero no la solución a la situación interna en Chile. Ilustración 12. Reunión de Antoni Gutiérrez Díaz y Gregorio López Raimundo con Hortensia Bussi Fuente: Treball. Òrgan Central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 26 de octubre al 1 de noviembre de 1978, 19. De esta manera, el ambiente preparativo y las esperanzas depositadas en la conferencia iban en aumento, especialmente para el exilio chileno. Luis Guastavino, como representante del PCCh en la organización del evento, resaltó el espíritu de esta actividad como representativa de la movilización solidaria con Chile y como un mecanismo de presión internacional contra la dictadura. Aunque el punto principal fue la transversalidad ideológica de las fuerzas políticas invitadas, en que destacó que: Podemos decir que la Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile cuenta con el respaldo concreto del movimiento comunista internacional, de socialdemócratas y socialistas y de los principales partidos demócratacristianos [sic] que animan la vida 1531 Vicenç Ligüere, «Conferència mundial de solidaritat amb el poble xilè», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 26 de octubre al 1 de noviembre de 1978, 19. 466 de la comunidad internacional. Significativas personalidades religiosas y prestigiosas fuerzas y figuras independientes, que ya han adherido, completan la gama inestimable de vertientes que garantizan la concurrencia virtual del conjunto de la conciencia democrática de la época al torneo de Madrid.1532 La movilización de recursos del PCE y el PSUC, en conjunto con las gestiones de Chile Democrático como exponente del exilio chileno, mostraron la conjugación de las voluntades solidarias con la causa chilena y su mantención temporal hacia 1978. Marcos Ana, como uno de los delegados del PCE, destacó sobre la realización de la conferencia en España que: Todos los demócratas, y en particular los comunistas españoles, nos sentimos orgullosos de que Madrid sea durante unos días la capital de la Solidaridad internacional con Chile. Una de las consecuencias del significado -complejísimo- de ello es que así contribuimos a pagar la gran deuda solidaria que tenemos con el mundo. Pero no se trata sólo de un valor simbólico o moral. Tiene sobre todo un gran significado político.1533 La idea de la devolución de apoyos recibidos por la oposición española durante el franquismo fue central dentro de las nociones del dirigente español, en especial sobre la transversalidad de las fuerzas progresistas hacia la conferencia. Esto se reafirmó en la una declaración conjunta de las minorías del Congreso de los Diputados, signada por el PSOE y PSC, comunistas, catalanes y vascos, quienes afirmaron su apoyo al indicar que: La negativa de la Junta Militar Chilena a informar de la situación de los desaparecidos, la persistencia de la represión política y de la violación de los derechos humanos en Chile justifica plenamente la acción que esa Conferencia representa y propone con el fin de extender y fortalecer la solidaridad internacional con el pueblo de Chile en su lucha por la recuperación de la libertad y la democracia. Las minorías parlamentarias firmantes harán cuanto esté a su alcance para corresponder a la ayuda recibida del pueblo de Chile en nuestra propia lucha por la libertad y para que los derechos humanos sean respetados en todo el mundo.1534 1532 Luis Guastavino, «Solidaridad. Hacia una gran conferencia mundial de solidaridad con Chile», Boletín del exterior. Partido Comunista de Chile, septiembre-octubre de 1978, 22. 1533 «Marcos Ana y la Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile “Tiene, sobre todo, un gran significado político”», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 2 al 8 de noviembre de 1978, 22. 1534 Minorías parlamentarias, «Sin título [apoyo de minorías parlamentarias a la Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile]», Madrid, 26 de octubre de 1978, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, Comissió d’afers internacionals/Política internacional (1/4), caja 73, f.1. 467 Sin embargo, que UCD no haya firmado esta declaración demostró que el deseo de transversalidad política para la conferencia se comenzó a resquebrajar, lo que fue confirmado el 7 de noviembre, cuando el partido de gobierno cedió a las presiones de la dictadura chilena y del PDC, y formalizó que no iba a participar tras una reunión de Adolfo Suárez con el comité ejecutivo de UCD. Los motivos esgrimidos fueron la ausencia de voluntad de los organizadores para dar apoyo solidario a personas de otros partidos que no eran parte de la UP, además de tener resquemores por la amplia presencia de delegaciones invitadas pertenecientes al bloque oriental y, en especial, por la ausencia de los democratacristianos chilenos entre los organizadores del evento.1535 Las respuestas fueron variadas. Mientras el PSOE atacó de manera frontal la decisión de UCD y su falta de compromiso por los derechos humanos, el PCE optó por una respuesta más moderada, lamentando su ausencia y más cuando la solidaridad y la defensa de los derechos fundamentales eran el eje de la conferencia, elementos superiores a cualquier riesgo político.1536 Esto debilitó la idea de la transversalidad del encuentro, pero no dio mayores espacios a modificaciones por parte de los organizadores. Solamente quedaba el desarrollo del evento por parte de las fuerzas de izquierdas chilenas, españolas e internacionales. 6.2.3 La conferencia de Madrid y sus consecuencias en la solidaridad con Chile Pese a la ausencia precipitada por parte de la UCD, la conferencia mantuvo su programa, dándose por inaugurada el 9 de noviembre en el Hotel Convención de la capital española. La asistencia de delegados fue masiva, aunque los datos son disímiles en su cantidad. Mientras algunas fuentes periodísticas hicieron referencia a 300 representantes,1537 otros datos partidistas indicaron más de 405 concurrentes.1538 Sin embargo, los datos oficiales otorgados por las invitaciones entregadas a través del comité coordinador en uno de sus 1535 Marchant Veloz, «La Conferencia Mundial», 136. 1536 Marchant Veloz, «La Conferencia Mundial», 137. 1537 Paloma Lagunero, «Chile en el corazón», La Calle, 14 al 20 de noviembre de 1978, 18. 1538 Manuel Valdés, «Solidaridad. La conferencia mundial de solidaridad con Chile de Madrid», Boletín del Exterior. Partido Comunista de Chile, enero-febrero de 1978, 84-85. Estos datos son respecto a los delegados de las organizaciones adultas, sin tomar en consideración los más de 100 representantes de partidos y movimientos juveniles. 468 boletines, establecieron la convocatoria a un total de 444 personas, pertenecientes a diversos partidos, movimientos y otras organizaciones. Tabla 6. Organizaciones y/o cargos y delegados que confirmaron asistencia a la Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile (Madrid, 1978) Organizaciones y/o cargos Delegados Organizaciones sindicales y gremiales 82 ONGs y organizaciones internacionales de solidaridad 67 Partidos y organizaciones socialistas, socialdemócratas y parte de la Internacional Socialista 60 Organizaciones de solidaridad con Chile 59 Partidos y organizaciones comunistas 45 Representantes gubernamentales y/o regionales 42 Otros partidos y movimientos de izquierda 27 Organizaciones de mujeres 17 DC, partidos de centro y liberales 9 Artistas y mundo cultural 9 Representantes universitarios 6 Iglesias cristianas (católicas, protestantes) 5 Familiares de políticos y víctimas de violaciones de DD.HH. 3 Otros y sin información 13 TOTAL: 444 Fuente: Marchant Veloz, «La Conferencia Mundial», 138. De estos delegados, más de la mitad fueron de origen europeo, mayoritariamente de países occidentales (200) y otros 41 del bloque oriental, junto a cuatro yugoslavos. El resto provino, en cantidad, de América, África, Asia y Oceanía. Por su parte, el país con mayor cantidad de representantes fue Italia, seguido por Francia. Para el caso español, hubo tres delegados por el PSOE, otros tres por el PCE-PSUC, y la misma cantidad para CCOO y la UGT, quienes sumaron un invitado respectivamente.1539 El comunismo español estuvo representado por Santiago Carrillo, Gregorio López Raimundo y Marcos Ana.1540 Además, la estructura de la conferencia se basó en grandes ejes: reuniones formales de comisiones de trabajo, destacando entre ellas la presencia de juristas y parlamentarios 1539 Marchant Veloz, «La Conferencia Mundial», 138-139. 1540 Comisión de Asuntos Internacionales, «Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile», Madrid, diciembre de 1978, ANC, fondo Partit Socialista Unificat de Catalunya, Comissió d'Afers Internacionals, Activitat internacional del Partido Comunista de España (PCE) (junio-diciembre, 1978), caja 368, f.14. 469 invitados a la cita; el encuentro de mujeres democráticas; el foro juvenil de solidaridad con Chile; los representantes del mundo de la cultural y el foro sindical.1541 Los discursos inaugurales estuvieron a cargo de Benjamín Teplizky, Enrique Tierno Galván y Joaquín Ruiz-Giménez, quien fue especialmente crítico con la ausencia de UCD y por la complicidad que otorgaba el silencio ante los hechos de Chile,1542 en parte como demostración del compromiso por algunos sectores ligados a la Democracia Cristiana en torno a la solidaridad. El trabajo de las sesiones estuvo enmarcado en los diversos focos sobre cómo abordar la solidaridad con Chile y el contexto interno, a la luz de la represión y permanencia de la dictadura en el poder. El primer plenario abordó las violaciones de derechos humanos en Chile a partir de la represión estatal, la situación de los detenidos desaparecidos, el papel de la Iglesia Católica y la AFDD en la búsqueda de justicia, y la presentación de un dossier por parte de la delegación estadounidense relacionado al atentado contra Orlando Letelier y Ronnie Moffitt en Washington. Posteriormente, el 10 de noviembre se trabajó sobre la lucha de la oposición en Chile desde el sindicalismo, la cultura y la educación. Finalmente, el 11 de noviembre se abordaron las temáticas de solidaridad internacional, en tanto los apoyos existentes, las sistemáticas denuncias y votaciones ante la asamblea general de la ONU, y la mantención del compromiso de cooperación con el país andino.1543 Por su parte, los foros específicos fueron definiendo sus propios ejes de conclusiones. Los juristas y parlamentarios reafirmaron como resolución la vulneración de derechos humanos en Chile, criticando la mantención de la dictadura mediante su institucionalización en el poder y la necesidad de solicitar ante la ONU la continuidad de la comisión ad-hoc sobre este país, además de generar mayores apoyos desde la Unión Interparlamentaria Mundial.1544 Así, finalizaron destacando que sus miembros: 1541 «Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile», Boletín n.º 5 de la Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile, 1978, 4-7. 1542 Andrés Olivares y Fernando González Dorner, «Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile», El Socialista, 19 de noviembre de 1978, 18. 1543 Marchant Veloz, «La Conferencia Mundial», 139. 1544 «Resolución de la mesa redonda. Juristas y parlamentarios», Boletín n.º 5 de la Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile, 1978, 4-5. 470 [S]e comprometen a informar a la opinión pública de sus respectivos países sobre la arbitrariedad y las violaciones de derechos humanos en Chile; quedan disponibles para intervenir en Comisiones de estudio y de acción en servicio del pueblo chileno; y simultáneamente reiteran su convicción de que Chile recuperará pronto su auto- gobierno democrático, por el impulso de sus hombres y de sus mujeres, cuyo vivo amor a la justicia, tantas veces testimoniado en la Historia, les hace superar todos los sufrimientos y les abre de nuevo el camino de la libertad.1545 Por su parte, el encuentro de mujeres estableció una cobertura con una línea de politización distinta. En un ámbito de masculinización de las prácticas políticas en la conferencia, con 82% de hombres como asistentes, su trabajo se encauzó en criterios ligados con el cuidado del otro, el foco en la niñez, la situación de los desaparecidos y el uso de otros reportorios de acción.1546 Desde las expresiones artísticas de denuncia, mediante el trabajo de las arpilleras presentes en el despacho del Hotel Convención y la presencia de las viudas de Allende y Letelier, el foro femenino tuvo un rol marcado por la influencia de la FDIM, que ya había jugado un papel desde el inicio de la dictadura en denunciar las violaciones de derechos humanos en Chile.1547 En su declaración de clausura, las participantes destacaron los apoyos a las acciones de las mujeres chilenas a nivel de huelgas y otras acciones en defensa de la niñez, la democracia y la libertad sindical. Por otra parte, recalcaron la importancia de mantener canales de comunicación con organizaciones internacionales para potenciar la solidaridad. Pero uno de los principales puntos fue mantener los apoyos a la AFDD, demandando conocer el paradero de las mujeres desaparecidas y criticando la inacción judicial del Estado país sudamericano ante esta situación.1548 A nivel sindical, las propuestas fueron en apoyo a la CUT como referente de las organizaciones de trabajadores chilenos, destacando la solidaridad con sus pares y criticando fuertemente la política económica impulsada por la dictadura, además de la represión contra la libertad sindical. Uno de los elementos centrales fue el llamado a configurar movimientos de boicot internacional contra Chile, a nivel económico y de hostigamiento al transporte y comercio, además de elevar las denuncias ante la 1545 «Resolución de la mesa redonda», 5. 1546 Marchant Veloz, «La Conferencia Mundial», 141. 1547 Marchant Veloz, «La Conferencia Mundial», 142. 1548 «Resolución. Encuentro de mujeres», Boletín n.º 5 de la Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile, 1978, 5. 471 Organización Internacional del Trabajo sobre la situación de los trabajadores.1549 Por su parte, las fuerzas de la cultura reforzaron la denuncia de la situación de las universidades y del mundo del arte en la nación andina, intensificando los llamados a la UNESCO sobre los derechos culturales y el llamado a campañas de apoyo solidario, especialmente en su campo de trabajo con sus pares chilenos.1550 Por último, el foro juvenil fue el encuentro que tuvo mayor diversidad de representantes en su desarrollo, marcando una mayor transversalidad en su conformación. La actividad fue presidida por Geraldine Chaplin, quien destaco que: Mi presencia en la Conferencia Mundial obedece a un claro compromiso con esta causa. Compromiso al que he estado siempre ligada, pero que tal vez ahora sea más público; pero aquellos que me conocen bien, saben que no es de ahora. Intentaré hacer lo posible para ayudar a todos aquellos países que viven bajo regímenes dictatoriales.1551 Además de la asistencia de miembros de la FMJD y la UIE, con nexos con el bloque europeo oriental, hubo presencia de la socialista Unión Internacional de la Juventud Socialista, la Federación Europea de Juventudes Liberales y Radicales y del obrerismo católico mediante la Juventud Obrera Católica Internacional. Por su parte, asistieron como observadores delegados de la Juventud Demócrata Cristiana de América Latina y la Unión Europea de la Juventud Demócrata Cristiana.1552 Esta mesa, según informes de prensa, fue una de las más radicales en torno a los temas discutidos, donde además hubo conflictos internos con la delegación marroquí, a la que se le denegó el ingreso inicialmente, aun cuando fueron aceptados pese a la posición de la UJCE y la Juventud del PSOE.1553 No obstante las tensiones, finalmente se llegó a un acuerdo, en que indicaron la condena a la dictadura chilena, la situación de la juventud en Chile dada las carestías económicas y educacionales, la denuncia sobre la represión política y la 1549 «Conclusiones del Foro Sindical», Boletín n.º 5 de la Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile, 1978, 7. 1550 «Conclusiones y recomendaciones. Intelectuales y representantes de la Cultura», Boletín n.º 5 de la Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile, 1978, 14. 1551 Olivares y González Dorner, «Conferencia Mundial», 18. 1552 Marchant Veloz, «La Conferencia Mundial», 142. 1553 Fernando González, «No es tan fácil ayudar a Chile», Triunfo, 18 de noviembre de 1978, 27. 472 exigencia sobre el paradero de diversos dirigentes juveniles de la UP, como el socialista Carlos Lorca o el comunista José Weibel, ambos desaparecidos hasta la actualidad.1554 El 11 de noviembre se clausuró la conferencia mediante la presentación del Acta de Madrid por la Libertad de Chile, cuya lectura estuvo a cargo del obispo auxiliar de la capital española, Alberto Iniesta. La síntesis de los resultados y de las discusiones generadas durante los últimos días fue la centralidad del escrito, que también destacó la situación interna de represión en el país sudamericano y la importancia de la solidaridad para apuntar, especialmente, a la denuncia sobre la situación de los derechos humanos y las presiones ante la ONU para mantener el tema chileno a flote a nivel de denuncias contra la dictadura,1555 indicando que, como eje de este hecho: La Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile hará llegar su voz con fuerza a todos los países, en todas las lenguas, a todas las tribunas y ámbitos del Mundo. La victoria en Chile de los que luchan por la democracia, la libertad y la justicia, será la victoria de todos nosotros, de los hombres, mujeres y jóvenes que cada hora, cada día, en los más diversos rincones del mundo, combaten por estos mismos y superiores objetivos.1556 Las actividades de cierre se realizaron el 12 de noviembre, con el desarrollo del acto Por Chile, en el Pabellón de Deportes del Real Madrid, en una doble jornada donde actuaron Ana Belén, Víctor Manuel, Quilapayún, Inti-Illimani y los hermanos Parra, que congregó a más de 10.000 asistentes.1557 Nuevamente, las expresiones musicales entrecruzadas entre España y la NCCh fueron parte de las expresiones de solidaridad. Si bien el desarrollo de la conferencia se efectuó en conformidad a la planificación inicial, esta no estuvo exenta de problemáticas. Además de la situación de UCD, las ausencias fueron una de las debilidades que mostró el encuentro. El caso de la cultura fue uno de los más notorios. Julio Cortázar no pudo llegar desde París por problemas con su vuelo, pero más compleja fue la inasistencia de personalidades como Nicolás Guillén, Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez, que tuvieron que ser borrados de las nóminas 1554 «Desde Madrid, la juventud del mundo contra el fascismo, por la Libertad de Chile», Boletín n.º 5 de la Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile, 1978, 6-7. 1555 «Acta de Madrid», Boletín n.º 5 de la Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile, 1978, 2-3. 1556 «Acta», 4. 1557 Rodrigo Villalba, «Una solidaridad particular», Triunfo, 18 de noviembre de 1978, 28. 473 iniciales y fueron las bajas más sensibles en este ámbito.1558 Pero esto también sucedió en los invitados de organizaciones políticas. Figuras como François Mitterrand o Edward Kennedy tampoco estuvieron, pese a las invitaciones cursadas.1559 Lo anterior fue aún más claro en el marco de la Internacional Socialista, ya que en las mismas fechas de la conferencia en Madrid realizó una reunión en Canadá, lo que impactó en la escasez de delegados de partidos adheridos a este conglomerado.1560 Estas debilidades organizativas también se manifestaron dentro de los partidos españoles. Felipe González, como líder del PSOE, no estuvo presente en la conferencia por un viaje a Venezuela programado en los mismos días, siendo reemplazado por el secretario general de Relaciones Exteriores del partido, Luis Yáñez, quien excusó su ausencia.1561 Pese a estas dificultades, las conclusiones del comité coordinador y las fuerzas políticas sobre la conferencia fueron positivas, reforzando la solidaridad con Chile. Para el caso español, el PCE resaltó el papel de coordinación junto al PCCh, Chile Democrático y dirigentes de la UP en el exilio, destacando a Ángel de Vicente como el encargado del partido.1562 En este sentido, concluyeron que: Pese a la retirada de UCD la Conferencia fue un éxito y sobre todo, por primera vez, amplia e independiente, aunque no faltaron los intentos de manipulación para capitalizarla. En este orden el comportamiento de nuestro Partido, colocando por encima de todo el interés de la Conferencia, contribuyó a resolver muchas dificultades y alcanzó reconocida autoridad con su conducta.1563 Esto también se evidenció en el ambiente de cordialidad entre el PCE y el PCCh, en especial tras las disputas teóricas entre Carrillo y Corvalán. El secretario general del partido chileno, quien fue uno de los asistentes a la cita, destacó en este sentido: La gente me ha preguntado cómo fue la entrevista con Santiago [Carrillo] porque es sabido que hay diferencias sobre algunos asuntos más o menos gordos. Hay gente que no se imagina que las diferencias no son un obstáculo para la amistad y la cordialidad. Yo quiero decir que nosotros tenemos un sentimiento de gratitud muy 1558 Villalba, «Una solidaridad»,28. 1559 Marchant Veloz, «La Conferencia Mundial», 143. 1560 García Gutiérrez, «Las calles españolas», 24. 1561 Olivares y González Dorner, «Conferencia Mundial», 18. 1562 «Conferencia Mundial», f.13. 1563 «Conferencia Mundial», f.14. 474 grande de por la actitud solidaria del partido español. Y le deseamos al PCE pleno éxito en su lucha por la unidad de todas las fuerzas democráticas y por impulsar de una manera más consecuente el proceso de democratización que se ha iniciado en España.1564 Por su parte, la prensa local de la JCC también reaccionó de manera positiva ante la conferencia, expresando la interpretación de la militancia sobre el evento. Además de destacar en el ámbito juvenil la presencia como oyente de delegaciones de las juventudes democratacristianas, resaltando la transversalidad de este foro, pusieron acento en que: Creemos que están importantes conclusiones de la Conferencia Internacional de Solidaridad con Chile han de llevarse a cabo e impulsarse por todos los demócratas y antifascistas del mundo. Más aún, esta expresión solidaria ha de materializarse en la XXXIII Asamblea de la Naciones Unidas a realizarse en Diciembre próximo, que debe condenar nuevamente las violaciones de los Derechos Humanos que comete Pinochet y exigir el esclarecimiento por parte de la Comisión Investigadora de los crímenes de la Junta, los casos de los prisioneros políticos desaparecidos.1565 Esta visión contrastaba con las informaciones otorgadas por la prensa de izquierdas hispana. Una de las voces destacadas fue la cobertura hecha por Paloma Lagunero para La Calle, quien hizo referencia al peso de la socialdemocracia europea en la organización del evento, especialmente a nivel de subvenciones económicas y que se expresó en el desarrollo de la conferencia. Así, la periodista indicó que «Luis Corvalán, secretario del PC chileno, presente en la Conferencia, no fue ni mencionado en la presentación; la asistencia de Dolores Ibárruri pasó inadvertida y, la misma mañana del viernes, delegados de la URSS y el PSOE protagonizaron polémica en una de las mesas redondas».1566 Por su parte, en Triunfo se enfatizó un cierto ambiente de desazón ante el desarrollo de la conferencia, en específico respecto al papel de la socialdemocracia y en contraposición a lo planteado por Lagunero sobre su papel. En este sentido, indicaron que: Pese a la presencia de representantes de la socialdemocracia europea, el compromiso con Chile ha quedado muy diluido. Hay una decisiva y peligrosa evolución en Europa respecto a Latinoamérica que afecta a sectores españoles. Chile ya no es “aquella causa justa” con la que cualquiera puede lavarse la cara. Es 1564 «Pinochet no puede consolidar su dictadura», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 6 al 22 de noviembre de 1978, 7. 1565 «Éxito de la conferencia de solidaridad con Chile», Automnibus. Joventut Comunista de Catalunya, s.f. [1978], 5. 1566 Lagunero, «Chile», 18. 475 indudable que, pese a todo, Pinochet se consolida. Una conferencia como la de Madrid no plantea problemas decisivos al régimen de Santiago…1567 Este ambiente crítico, distante de las visiones partidistas, también fue expresado en los conflictos desarrollados durante la conferencia entre socialistas y comunistas contra maoístas españoles o la poca asistencia de público a las actividades culturales paralelas al encuentro desarrolladas en diversos puntos de Madrid, al igual que a alguna de las mesas de trabajo, lo que se vio reflejado en que de los cuatro días iniciales de labor, esta finalmente se redujo a tres.1568 Por lo tanto, podemos concluir que la conferencia mostró cierto grado de dificultades organizativas y no tuvo el impacto amplio deseado por los convocantes, especialmente por las ausencias destacadas o las conflictividades propias de un espacio donde confluyeron diversas fuerzas políticas, muchas de ellas contrapuestas dentro del mundo de las izquierdas. Esto incidió en un grado de preocupación sobre la solidaridad y una posible pérdida de adhesión con la causa chilena en España y Europa, tanto en la transversalidad como en comparación a la gran oleada inicial tras el 11 de septiembre.1569 Pese a esto, hubo consecuencias positivas en el marco de la política internacional hispana respecto a Chile, que se evidenció en las votaciones sobre la situación de los derechos humanos durante la dictadura, con resoluciones adoptadas por la Asamblea General de la ONU. El recorrido entre 1974 y 1977 por parte del Estado español fue de abstenerse o rechazar las resoluciones. Tabla 7. Votaciones de España ante resoluciones sobre derechos humanos en Chile (1974-1977) Fecha Resolución A favor En contra Abstención Voto español 6/11/1974 A/RES /3219(XXIX) 90 8 26 Abstención 9/12/1975 A/RES /3448(XXX) 95 11 23 En contra 16/12/1976 A/RES/31/124 95 12 25 Abstención 16/12/1977 A/RES/32/188 96 14 25 Abstención Fuente: Elaboración propia a partir de datos de votaciones en Digital Library of United Nations, https://digitallibrary.un.org/ 1567 González, «No es tan fácil», 27. 1568 García Gutiérrez, «Las calles españolas», 24-25. 1569 Marchant Veloz, «La Conferencia Mundial»,144. 476 Una de las votaciones más criticadas por parte de las fuerzas políticas españolas fue la de 1977, con Adolfo Suárez en la presidencia de gobierno, lo que llevó a que parlamentarios de izquierda solicitaran un replanteamiento de la postura exterior de España.1570 Suárez se enfrentaba así a un escenario complejo para la nueva votación de diciembre de 1978. Su partido ya se había restado de la conferencia de solidaridad, abriendo un flanco de críticas a la posición de su gobierno respecto a los derechos humanos. Por lo tanto, la opción más factible fue la tomada: efectuar un giro que demostrara su compromiso sobre este tema. Así, la representación hispana en la ONU votó a favor de la resolución de condena contra Chile por las violaciones de los derechos fundamentales llevadas a cabo por la dictadura liderada por Pinochet. La primera reacción de la diplomacia chilena fue mediante un télex, en el que señaló que: Consejo ministros acordó, después intenso debate votar favor resolución que condena a Chile en NU. Posición cancillería española fue la de mantener abstención. Resolución final obededica [sic] presiones UCD de alinearse con socialdemocracia europea en esta materia y compensar ante izquierda abandono de la Conferencia Solidaridad con Chile.1571 Esto fue ratificado en la memoria anual de 1978 de la embajada chilena en Madrid, que profundizó en sus argumentos, indicando que el cambio de postura del gobierno de Suárez fue la respuesta al retiro de UCD de la conferencia, reafirmando que fue una concesión a las presiones de los partidos de izquierda y que impactaría en un deterioro de las relaciones entre ambos países, pero corroborando la solidaridad existente con la dictadura desde los sectores más conservadores de la sociedad española.1572 Además del cambio en política exterior de España, el encuentro marcó elementos necesarios de destacar más allá de la evaluación de la conferencia en sí misma. Por un lado, quedó patente cómo dentro de las fuerzas españolas más importantes, PSOE y PCE, el tema de Chile mantuvo una importancia central en sus políticas internacionales. 1570 «En puerta cerrada no entran moscas…», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 22 al 28 de diciembre de 1977, 3. 1571 Embajada de Chile en España, «Referencia: Derechos humanos en Chile», Madrid, 12 de diciembre de 1978, AGHMRECh, fondo países: España, Embajada de Chile en España, Télex y aerogramas, 1978, caja s.n., f.1. 1572 René Rojas Galdames, «Remite Memoria de la Embajada de Chile en España correspondiente al año 1978», Madrid, 5 de febrero de 1979, AGHMRECh, fondo países: España. Embajada de Chile en España, Oficios reservados 1, 1979, caja s.n., ff.29-30. 477 Especialmente para el comunismo hispano, el rol jugado en la organización, coordinación y desarrollo del evento fue una forma de demostrar su compromiso democrático y la mantención de los nexos con el PCCh y los otros partidos de la UP. Aunque también hubo un cambio discursivo con la conferencia, especialmente respecto a los focos de la solidaridad. Si bien durante los primeros años de la dictadura chilena la cooperación del PCE y el PSUC se evidenció en un ámbito político partidista o sobre la viabilidad de la vía democrática al socialismo; la influencia del eurocomunismo, las nuevas interpretaciones del internacionalismo y en especial el papel de los derechos humanos, cambiaron estos focos, como se demostró en la misma conferencia. Esto implicó para el PCE y el PSUC reafirmar su visión crítica a este tema, en la globalidad de la denuncia a cualquier tipo de represión, independiente del lugar y Estado que la desarrollara. Así, las organizaciones comunistas ocuparon este encuentro para reafirmar este punto de vista y comenzar a interpretar la situación chilena desde este prisma. Por otro lado, la conferencia también marcó el inicio de un cambio de eje en la hegemonía de la solidaridad. Si bien entre 1973 y 1978 fue el comunismo español, a partir de su fuerza organizativa proveniente desde la lucha contra el franquismo, quien tuvo el mayor peso en este ámbito, la organización del hito de Madrid y el papel del PSOE generó un auge del socialismo español en este sentido. Pese a la ausencia de Felipe González, el rol que jugó en la liberación de Erich Schnake y el exilio del dirigente chileno en España, generó mayores nexos entre el socialismo, potenciando a los sectores de la renovación y que se consolidaron durante la década de 1980.1573 A su vez, el comunismo español estaba en medio del distanciamiento teórico en relación a sus pares chilenos, más cercanos a la línea soviética tras la liberación de Corvalán, y que estaba fraguando cambios en su forma de acción contra la dictadura chilena mediante la futura adopción de la Política de Rebelión Popular de Masas y la vía insurreccional.1574 A esto se sumó que dentro de las redes del exilio comunista en Europa occidental, y pese a la existencia de coordinadores en el país hispano, el peso e incidencia en la toma de decisiones políticas no era comparable con lo que sucedía en Europa oriental.1575 Y ese papel, paulatinamente, lo fue 1573 Marchant Veloz, «La Conferencia Mundial», 144. 1574 Marchant Veloz, «La Conferencia Mundial», 144-145. 1575 Ulianova, «El exilio comunista», 221. 478 teniendo el socialismo chileno tras la conferencia, a la par del fortalecimiento electoral del PSOE que derivó en su victoria en las elecciones generales de 1982. Así, la cooperación desde el comunismo español a Chile entraba a una nueva etapa. Desde sus propias discusiones políticas, el cambiante escenario hispano y las distinciones en su política exterior respecto a la solidaridad, es que fueron emergiendo dificultades y tensiones cada vez más patentes. Este contexto influiría abiertamente en la relación con el país sudamericano para el cambio de década, con una dictadura que se estaba institucionalizando en el poder, donde los apoyos se tuvieron que adaptar a esta situación. 479 CAPÍTULO 7. COOPERACIÓN EN TIEMPOS TURBULENTOS: EL COMUNISMO ESPAÑOL Y LA SOLIDARIDAD CON CHILE HACIA EL FIN DE LA TRANSICIÓN (1979-1982) Para fines de la década de 1970, la solidaridad política hacia Chile por parte del comunismo español entró en un nuevo contexto de desarrollo de acciones y relaciones con las fuerzas democráticas chilenas. No sólo por el peso de las revisiones posteriores a la Conferencia Mundial de Madrid de 1978, sino por los cambios en el marco político hispano y catalán para el PCE y el PSUC. Desde un ámbito electoral, con los comicios generales de marzo de 1979 y los municipales de abril del mismo año, se dio paso a un proceso de discusión sobre la pertinencia del eurocomunismo, con voces críticas que evidenciaron una crisis en gestación en ambos partidos. Estas divergencias se evidenciaron a inicios de los años ochenta en los V y VI Congresos del PSUC de 1981 y 1982, así como en el X Congreso del PCE de 1981 y el posterior análisis de los magros resultados de las elecciones generales de 1982. El ambiente electoral y organizativo fue fundamental en las tensiones que derivaron en la renuncia de Santiago Carrillo a su cargo. Todo esto cruzado por acciones de la extrema derecha que pusieron en tela de juicio la transición democrática española, como los hechos del 23 de febrero de 1981. A la par, las izquierdas chilenas acentuaron sus discusiones estratégicas durante este período. Además del quiebre del PSCh, el cambio de política del PCCh que puso fin al frente antifascista por la Política de Rebelión Popular de Masas (PRPM) marcó un distanciamiento estratégico entre las fuerzas comunistas españolas con sus pares chilenos. En este contexto, la solidaridad hacia Chile vio una disminución en su importancia, con el fortalecimiento de nuevos focos de apoyo, como Nicaragua, aunque no implicó una desaparición de la cooperación, sino más bien expresiones distintas a las desarrolladas en etapas previas. Así, en este último capítulo, analizaremos estas nuevas lógicas, las mantenciones de la causa chilena con la permanencia de acciones provenientes desde la legalización del PCE y del PSUC, el impacto de las crisis internas de las organizaciones comunistas hispanas y las proyecciones de la solidaridad durante la nueva década. 480 7.1. La mantención de la solidaridad con Chile en los espacios comunistas españoles Para fines de los años setenta, la situación en Chile avizoraba la permanencia e institucionalización de la dictadura cívico-militar. Esto no era novedoso en sí, ya que un mes después del golpe de Estado, Pinochet había informado a la opinión pública que el régimen poseía metas y objetivos políticos, sociales, económicos y culturales para los cuales se necesitaban plazos duraderos que permitiesen depurar las bases políticas que llevaron al quiebre democrático de 1973 (partidos políticos, demagogia y otros elementos criticados por los militares acusándolos de ser responsables de la situación de la UP).1576 Estas intenciones no fueron solamente discursivas, ya que una de las primeras medidas de la Junta Militar fue poner fin de facto a la Constitución de 1925 y otorgarse la potestad constituyente,1577 clave para dar sentido al diseño de una nueva Carta Magna que demostrara e impusiera su visión sobre el sistema democrático y político para Chile. Los cambios impulsados por la dictadura no fueron solamente en las reglas del juego político, sino en lo que Tomás Moulian expresó como una revolución capitalista: los sectores cívico-militares en el poder llevaron a cabo políticas contrarrevolucionarias, mediadas por los militares y que generaron las condiciones para la confluencia de la antigua oposición política a la Unidad Popular con economistas monetaristas dispuestos a modificar las bases del país, en un ánimo refundacional y usando el terror como uno de los mecanismos de acción primordiales.1578 Es la raíz de lo que Naomi Klein trabajó en su obra La doctrina del shock, en la que explica la influencia de Milton Friedman en la liberalización económica e institucional chilena: el uso de medidas de choque a través de la eliminación de impuestos, reducción del gasto fiscal, privatizaciones, entre otras, las que fueron acompañadas con técnicas represivas y de violencia estatal por parte de los militares en el poder.1579 1576 Carlos Huneeus, El Régimen de Pinochet (Santiago de Chile: Editorial Sudamericana, 2000), 215-218. 1577 Rodrigo Obrador Castro, Karem Orrego Olmedo y Pablo Rubio Apiolaza, Constituciones chilenas de 1833, 1925 y 1980. Historia, instituciones y debate constituyente (Santiago de Chile: RIL editores, 2021), 165. 1578 Moulian, Chile actual, 24-27. 1579 Naomi Klein, La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre (Barcelona: Paidós, 2007), 28. 481 En este complejo contexto para Chile, el PCE y el PSUC no dejaron de lado sus acciones de solidaridad. La mantención de Pinochet en el poder dio pie a seguir exigiendo el retorno a la democracia en Chile, manteniendo repertorios de años anteriores y con presencia de nuevas formas de interceder a favor de las libertades y derechos fundamentales para la realidad chilena. Esta permanencia es demostrativa de cómo el discurso de los DD.HH. que se había levantado como el primordial durante la Conferencia de Madrid de 1978 permeó en discursos y acciones del mundo comunista, en línea con las posturas que ya habían destacado desde los reproches al mundo soviético y en la crítica transversal a toda forma de represión como parte de los objetivos democráticos adquiridos durante la transición española. 7.1.1 Las intersecciones del mundo sindical y el comunismo español en la solidaridad con Chile (1979) Durante 1979, el comunismo español y en especial el PSUC, estableció nuevas líneas de acción solidaria enmarcadas en el apoyo a la situación sindical en Chile.1580 Estas formas fueron en relación directa con CCOO. La presencia de sus delegados, que a su vez eran militantes comunistas, en espacios de cooperación era habitual. Ya había sucedido con la representación presente en el Foro Sindical de la Conferencia de Madrid de 1978 e incluso en la muerte de Manuel Oyola durante la presentación de Quilapayún en Sevilla del mismo año, pero estos compromisos se cristalizaron con mayor fuerza durante 1979. Uno de los casos más significativos fue el de Cipriano García, militante del PSUC, miembro de Comisiones Obreras de Catalunya y diputado por los comunistas catalanes desde 1977 por Barcelona. Tanto CCOO como la socialista UGT se plantearon mantener los apoyos hacia Chile mediante la visita de una delegación al país en solidaridad con el mundo sindical. Esta decisión fue parte de un clima de movilización de las trabajadoras y trabajadores chilenos, en reconfiguración interna de sus orgánicas, expresadas en los mineros del cobre o con la aparición de referentes como la Coordinadora Nacional Sindical (CNS) o el Grupo de los 1580 Marchant Veloz, «Solidaridad política con Chile», 1324. 482 Diez, con simpatías del sindicalismo estadounidense.1581 Su principal foco era la oposición a los profundos cambios deseados por la dictadura chilena a partir de la propuesta de Plan Laboral de 1979, impulsada por el ministro del trabajo de la época, el economista José Piñera, cuya finalidad era privatizar las relaciones laborales y socavar el poder que tuvieron los sindicatos chilenos antes del 11 de septiembre de 1973.1582 Desde España, las organizaciones sindicales apoyaron al movimiento generado en Chile. Desde UGT y CCOO se expresó la intención de que una delegación fuese parte de las manifestaciones del Primero de Mayo en Santiago para demostrar así la solidaridad internacionalista con las fuerzas chilenas. Este anuncio preocupó al cuerpo diplomático del país sudamericano en España, informando al Ministerio de Relaciones Exteriores del gobierno de Pinochet que: La delegación sería de dos personas y estaría compuesta por dirigentes sindicales de segundo orden, quienes viajarían como turistas para no tener problemas al ingresar a nuestro país. La invitación ha sido formulada por la Coordinadora Sindical, entidad ésta dirigida por la izquierda chilena, quien está en abierta oposición al actual Gobierno Militar.1583 A reglón seguido, el embajador René Rojas Galdames enmarcó este viaje en las campañas internacionales desarrolladas por la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) contra el régimen,1584 dentro de la discursividad habitual por la presencia de complots internacional ligados al comunismo y el socialismo. Pese a estas posturas, Rojas Galdames aceptó reunirse con las organizaciones sindicales españolas. En estos encuentros, dio a conocer a CCOO, UGT y USO (que también se sumó) que todos los actos públicos del Primero de Mayo organizados por la CNS estaban prohibidos por la orientación ideológica de los convocantes y el estado de emergencia 1581 Rolando Álvarez Vallejos, «El Plan Laboral y la negociación colectiva: ¿Origen de un nuevo sindicalismo en Chile? 1979-1985», Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana Dr. Emilio Ravignani, n.º 35-36 (2012): 94, https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=379444915004. 1582 Rodrigo Araya Gómez, «Cambios y continuidades en el movimiento sindical chileno en los años 80. El caso del Comando Nacional de Trabajadores», Historia 1, n.º 47 (2014): 16, https://doi.org/10.4067/S0717- 71942014000100001. 1583 René Rojas Galdames, «Delegación sindical marxista viaja a Chile», Madrid, 11 de abril de 1979, AGHMRECh, fondo países: España. Embajada de Chile en España, Oficios reservados 1, 1979, caja s.n., f.1. 1584 Rojas Galdames, «Delegación sindical», 2. 483 vigente en Chile, pero en caso alguno por la implantación del Plan Laboral.1585 La finalidad de las autoridades chilenas al plantear esta situación era evitar la presencia de los dirigentes españoles en los actos del Día del Trabajador, aunque la respuesta no fue la deseada. Como indicó el mismo embajador en un oficio al Ministerio de Relaciones Exteriores: El Jefe de Relaciones Internacionales de Comisiones Obreras, [Seferín] Aliaga, le manifestó al Agregado Laboral que cualquiera fuese la decisión del Gobierno chileno, la delegación nombrada por las organizaciones sindicales españolas, se harían presentes en nuestro país, gracias a la invitación que le ha formulado la Coordinadora sindical y que en virtud de ésta, el 1º de Mayo estarían en Santiago de Chile, todo lo cual demuestra el deseo de provocar problemas a la política de normalización en que está empeñado el Gobierno de Chile en el ámbito sindical.1586 La postura de las organizaciones españolas fue firme: mantener el viaje a Chile como forma de solidarizar con el movimiento sindical pese las presiones de la dictadura. Cipriano García resaltó la intervención diplomática chilena al indicar que «El gobierno de Pinochet tenía miedo a nuestra presencia en aquel país y utilizaba su embajada para presionarnos a fin de que desistiéramos».1587 Así se confirmó la delegación hispana. Por CCOO asistiría el ya citado García; por UGT, el secretario confederal de relaciones internacionales y miembro de la Comisión Ejecutiva de CIOSL, Manuel Simón Velasco, y Ángel Otero como secretario de relaciones internacionales de USO.1588 No era una delegación de segundo orden, como había expresado el embajador chileno, sino de altos dirigentes del mundo sindical hispano. Además, era la demostración de la mantención de las lógicas de unidad que habían estado presentes en la Conferencia de Madrid en el ámbito de las trabajadores y trabajadores, dada la transversalidad de las fuerzas presentes. Sobre esta visita, el comunismo catalán destacó, en vísperas del Primero de Mayo, que: 1585 René Rojas Galdames, «Informa viaje dirigentes marxistas a nuestro país», Madrid, 26 de abril de 1979, AGHMRECh, fondo países: España. Embajada de Chile en España, Oficios reservados 1, 1979, caja s.n., f.1. 1586 Rojas Galdames, «Informa viaje», f.2. 1587 Cipriano García, «Noticia de un viaje de ida y vuelta. Prohibido entrar a Chile», Treball. Òrgan Central del Partit Socialista Unificat de Catalunya (suplemento en castellano), 17 de mayo de 1979, 2. 1588 René Rojas Galdames, «Solicita información organización sindical», Madrid, 26 de abril de 1979, AGHMRECh, fondo países: España. Embajada de Chile en España, Télex y aerogramas, 1979, caja s.n., f.1. 484 En efecte, és ja una tradició la solidaritat internacionalista, en concret amb els països de Llatinoamèrica. Aquest any, i per primera vegada, Comissions Obreres enviarà un delegat, que serà el diputat Cipriano García, que viatjarà a Xile i Argentina. En aquest països mantindrà entrevistes amb els seus dirigents sindicals i participarà en primera fila a les manifestacions al carrer que s’ha previst realitzar.1589 El viaje de la delegación española finalmente no se llevó a cabo por la prohibición de ingreso dictada por el gobierno chileno contra los tres dirigentes. A cada uno de ellos se les aplicaron diversas medidas. El representante de USO fue expulsado de Chile y a Manuel Simón se le prohibió el ingreso en el aeropuerto de Santiago, solicitando que abordara un vuelo a La Paz. En el caso de García, se informó desde CCOO que las trabas comenzaron ya en Madrid, con la suspensión de su vuelo a la capital chilena. Tras llegar a destino vía Río de Janeiro y Buenos Aires, se le negó el ingreso por un decreto del Ministerio del Interior de Chile, siendo embarcado con destino a Guayaquil.1590 Ante esta decisión, CCOO condenó las medidas de la dictadura chilena, como lo informaron los medios de prensa del PCE. En un telegrama enviado directamente a Augusto Pinochet, la organización sindical enfatizó que «Esta actitud demuestra la ausencia de libertades políticas y sindicales en este país, por lo que reiteramos la petición de que restablezcan la democracia y el respeto a los derechos humanos».1591 El espacio dado en portada por parte de Mundo Obrero, en su edición diaria, demuestra la importancia que le dio el PCE a lo sucedido a García, incluso obviando la situación de los otros dos sindicalistas. Por su parte, Treball también dio espacio a este hecho en palabras del mismo Cipriano García. En un testimonio sobre esta situación,1592 afirmó que el motivo de su visita era: 1589 Albert Presas, «CCOO i UGT: Primer de Maig de lluita i unitat. Entrevista amb Josep Lluís López Bulla», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 26 de abril al 2 de mayo de 1979, 8. 1590 «Tres dirigentes sindicales españoles, expulsados de Chile», El País, 1 de mayo de 1979, https://elpais.com/diario/1979/05/01/economia/294357622_850215.html. 1591 «Detenidos el 1º de Mayo en Chile. CC.OO. exige su libertad», Mundo Obrero diario, 3 de mayo de 1979, 1. 1592 Fundació Cipriano García – Arxiu Històric de la CONC, Cipriano García. Una lluita permanent pels drets del treballadors, les llibertats nacionals i la democràcia. Miscel·lània d’homenatge i selección d’escrits (1970 – 1988) (Barcelona: Fundació Cipriano García, 1995), 67-68. Este mismo escrito fue recogido posteriormente como parte de la citada compilación de textos en homenaje a García por parte de CCOO de Cataluña. 485 Conocer sobre el terreno la trágica realidad en que viven los trabajadores y el pueblo hermano bajo la dictadura de Pinochet. De interesarnos por la situación de los presos y perseguidos. De obtener información acerca de los desaparecidos y participar en los actos del Primero de Mayo como expresión de nuestra solidaridad internacionalista con los que en Chile continúan el combate por recobrar la libertad. Pero los demócratas del mundo no pueden entrar a Chile.1593 Después de narrar su travesía tras su denegación de ingreso (llegar a Guayaquil y suspender las actividades previstas en Argentina y Uruguay), profundizó sus ataques a la dictadura encabezada por Pinochet, comparando su situación con lo vivido por el líder de la ultraderechista Fuerza Nueva, Blas Píñar, quien no tuvo restricciones de entrada a Chile. A razón de esta situación destacó que «Hoy, al informar a los trabajadores y a la opinión pública de las dificultades impuestas por el régimen chileno, invito a todos a redoblar la solidaridad con el pueblo chileno exigiendo la libertad de todos los detenidos y el cese de la represión, junto al reconocimiento de las garantías sindicales y las libertades políticas».1594 De esta forma, lo vivido por García y los otros dirigentes sindicales evidenció la profundización de intereses por parte de las fuerzas del trabajo respecto a Chile. El diputado español representaba, justamente, la dualidad de militancia en el PSUC y de dirigente de CCOO, que otorgaba un impacto significativo al cruce entre lo partidista y lo sindical en pos de la solidaridad con el país sudamericano, denunciando la situación de los DD.HH. y las restricciones a las libertades públicas que sufría la oposición democrática. Las acciones transnacionales en contra del régimen de Pinochet no cesaron tras esta prohibición. Es más, las fuerzas de izquierdas dentro del sindicalismo español profundizaron su participación en diversas actividades hacia Chile. A fines de julio de 1979, la CIOSL convocó a una semana de boicot contra la dictadura cívico-militar para la semana del 9 al 16 de septiembre, coincidente con la conmemoración de los seis años del golpe de Estado. Esta medida había sido planteada en el Foro Sindical de la 1593 García, «Noticia de un viaje», 2. 1594 García, «Noticia de un viaje», 2. 486 Conferencia de Madrid del año anterior y fue madurando durante el primer semestre de 1979, especialmente por el contexto interno chileno. Esta propuesta fue informada desde Caracas, en el marco de una reunión sindical con presencia de miembros de la Internacional Socialista. Felipe González fue uno de los patrocinadores junto al dirigente radical chileno Anselmo Sule en su cargo de vicepresidente de esta organización,1595 evidenciando su paulatino peso en torno a la solidaridad en desmedro de los sectores comunistas. Incluso, el PSUC destacó la asistencia de González a este encuentro, explicitando que América Latina era el caso evidente de la estrategia socialdemócrata para desarrollar sus planes en este territorio.1596 Dentro del ámbito sindical, se reforzó el papel de UGT dentro de CIOSL, dado el rol dirigencial de Manuel Simón en esta organización, que potenció diversas acciones entre 1977 y 1979 en pos de la solidaridad con Chile desde el frente de trabajadores ligado al mundo socialista.1597 Pese a este cambio en la balanza, el comunismo español y el sindicalismo ligado a sus posturas se sumaron a dichas acciones. Las formas en que participaron fueron diversas y cada una de ellas dentro de los marcos de sus organizaciones. CCOO adhirió al boicot mediante un documento de su confederación sindical en que explicitó la condena a la dictadura y el apoyo al pueblo chileno, solicitando a todos sus afiliados y trabajadores de España a participar en esta movilización.1598 Dado que el boicot era principalmente comercial, fueron los trabajadores portuarios quienes recogieron esta solicitud. Fue el caso de la declaración conjunta del Sindicato Libre de la Marina Mercante, la Coordinadora de Estibadores Portuarios y la representación de UGT y CCOO en estas ramas, quienes expresaron que: Los trabajadores y el pueblo de Chile siguen viviendo con la misma intensidad, desde el asalto al poder del 11 de septiembre de 1973, la represión del dictador Pinochet y su camarilla fascista. Los derechos fundamentales de los trabajadores de 1595 «Boicot sindical internacional contra el régimen chileno», El País, 29 de julio de 1979, https://elpais.com/diario/1979/07/29/internacional/302047212_850215.html. 1596 Vicenç Ligüerre, «Salut company Toni», Barcelona. 27 de agosto de 1979, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, Comissió d’Afers Internacionals/Política internacional (1/4), caja 73, f.5. 1597 Opazo Romero, «Los actores no gubernamentales», 317. 1598 Rodrigo Araya Gómez, «Del combate a la dictadura a la preservación de la democracia. Movimiento sindical y políticas de concertación social. Los casos de Chile y España» (tesis doctoral, Universitat Autònoma de Barcelona, 2012), 626, https://ddd.uab.cat/record/106845. 487 ese pueblo hermano son brutalmente pisoteados: el régimen prohíbe toda manifestación de lucha, pone fuera de la ley a las organizaciones sindicales, coloca en prisión a los dirigentes de los trabajadores y a los hombres y mujeres del pueblo que reclaman el respeto a sus justos derechos. Todo ello para impedir que los trabajadores luchen contra un Régimen impuesto por el terror y la fuerza, que favorece a una ínfima minoría que explota a todo un pueblo.1599 Tras este diagnóstico, dichas organizaciones indicaron su participación activa en la semana de boicot contra Chile y extendieron a todos los trabajadores portuarios y de tráfico exterior secundar a esta acción, junto a la paralización de actividades por quince minutos el 14 de septiembre.1600 Ilustración 13. Apoyo de los sectores obreros del Metal de CCOO a la semana de boicot contra Chile Fuente: Mundo Obrero diario, 11 de septiembre de 1979, 9. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica – Prensa Clandestina. 1599 Varias organizaciones, «A los estibadores, a los trabajadores de tráfico exterior, a los marinos. ¡Apoyemos el boicot internacional contra el régimen fascista de Pinochet!», s.l., s.f. [1979], ANC, fondo Partit Socialista Unificat de Catalunya, Comissió de Política Municipal i Moviment Popular, Documents generals de treball, caja 347, f.1. 1600 Varias organizaciones, «A los estibadores», f.1. 488 Pero no fue solo en este ámbito de trabajadores donde hubo adhesión, ya que otras expresiones se fueron generando en diversos sectores como los obreros metalúrgicos y de otras ramas. Durante la semana del boicot, la Federación de Construcción de CCOO en Barcelona envió una carta al cónsul de Chile en la ciudad condal, Diego Barros Ortiz, en que cuestionó la situación interna del sindicalismo y las trabajadores y trabajadores chilenos a partir de la aprobación del nuevo Plan Laboral. Además, presentaron su preocupación por los dirigentes encarcelados y desaparecidos, así como la pérdida de poder adquisitivo de la clase obrera en el país andino, para concluir que: Por todo ello planteamos a ese gobierno que el restablecimiento de las libertades democráticas, profundamente arraigadas en el pueblo de Chile, es algo que no sólo rechazan [sic] y defienden los trabajadores y el pueblo chileno, sino una causa que apoyamos todos los trabajadores de Construcción de Catalunya a los que representamos en nuestra federación Sindical, cuyos vínculos de solidaridad con los trabajadores y el pueblo de Chile, expresamos con la presente.1601 Por su parte, el PCE y el PSUC también apoyaron estas movilizaciones. Sobre todo en Cataluña, donde la atención al boicot fue mayor dado el papel de Barcelona como ciudad portuaria. El Comité Catalán de Solidaridad con Chile fue quien usó las páginas de Treball para destacar este hecho, mediante Eduard Sànchez, uno de sus miembros. Lo central fue evidenciar la política antisindical de Pinochet como parte de la represión sistemática de su régimen, presente tanto en el Plan Laboral como en las detenciones ocurridas en la conmemoración del Primero de mayo en Santiago. Así, es que hizo referencia a la semana de boicot, indicando que: Finalment, recordem també que la solidaritat internacional continua al costat dels treballadors xilens. Els propers dies, entre el 9 i el 16 de setembre, es farà una jornada mundial de boicot contra el règim de Pinochet. Totes les centrals sindicals mundials han convocat aquesta jornada i s’hi ha afegit organitzacions de desenes de països d’arreu del món, parlaments y ajuntaments. Aquest boicot forma part de la lluita dels demòcrates xilens per la llibertat i la plena vigència dels drets sindicals i socials a Xile. A l’aïllament intern, s’afegeix el cada cop més creixent aïllament internacional de Pinochet.1602 1601 Diego Barros Ortiz, «Remite notas llegadas a este Congechile s/ 11-9-79», Barcelona, 19 de septiembre de 1979, AGHMRECh, fondo países: España. Consulado de Chile en Barcelona, Oficios y télex. 1979, caja s.n., f.2. 1602 Eduard Sànchez, «Semana de boicot a la dictadura de Pinochet. Xile: les coses comencen a canviar», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 6 al 10 de septiembre de 1979, 14. 489 El PSUC fue parte de otras adhesiones al boicot. El 31 de agosto, el Comité Central dio su apoyo a las organizaciones democráticas chilenas y también a CCOO y UGT como convocantes a estas manifestaciones de repudio a la dictadura. Para esto, enfocaron sus esfuerzos desde espacios parlamentarios para sumarse a esta causa.1603 Este compromiso se reafirmó en los días previos a la Diada de Catalunya y a la conmemoración de los seis años de dictadura cívico-militar, cuando los comunistas catalanes firmaron una declaración conjunta con ERC, PSC y UCD-Centristes de Catalunya en apoyo a esta medida. Destacando que justamente en estas fechas estaba de visita en España el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Hernán Cubillos, estos partidos criticaron el manejo de la política internacional del gobierno de Suárez, en especial por la falta de compromiso democrático contra las dictaduras. Por lo mismo, señalaron que: El desenvolupament d'una política exterior democràtica i de defensa dels drets humans per part d'Espanya, i particularment en el cas d'Amèrica Llatina fa, si més no, inoportuna la presència d'aquests dies a Madrid, del Ministre de Relacions Exteriors de la Junta Militar de Xile. Esperem que el govern espanyol, s'interessa especialment per la sort dels desapareguts i detinguts xilens, alhora que li demandem que reconsideri amb urgència determinades relacions de cooperació econòmica i militar, a fi que responguin realment als principis democràtics i de respecte als drets humans consagrats per les Nacions Unides i per la Constitució espanyola.1604 Además, el PCE también criticó la visita de Cubillos en los días previos a la semana de boicot. En una declaración transversal firmada por Santiago Carrillo junto a José Federico de Carvajal del PSOE y los dos principales representantes de CCOO y UGT, Marcelino Camacho y Nicolás Redondo, indicaron que la visita del ministro de Relaciones Exteriores «no es grata para millones de españoles, ni para miles de chilenos que viven en el exilio, perseguidos por una dictadura que ha aplastado cruelmente la democracia».1605 Así, criticaron las violaciones de derechos humanos en Chile, exigiendo 1603 Solidaritat amb Xile (1979, 6 al 10 de septiembre). Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, p. 13. 1604 Varias organizaciones, «Declaración conjunta [sin título]», Barcelona, 8 de septiembre de 1979, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, Comissió d’Afers Internacionals/Política internacional (1/4), caja 73, f.1. 1605 «La izquierda española, contra la presencia de Hernán Cubillos», El País, 5 de septiembre de 1979, https://elpais.com/diario/1979/09/05/internacional/305330410_850215.html. 490 el restablecimiento de las libertades básicas y concluyendo que la presencia del canciller de ese país atentaba contra la libertad y democracia española.1606 La publicación del 6 de septiembre de la edición diaria de Mundo Obrero recogió en su portada los apoyos al boicot a la dictadura chilena1607 y extendieron las críticas a Cubillos en un editorial dirigido a Marcelino Oreja, ministro de Asuntos Exteriores de España. En el contexto del sexto año del golpe de Estado, profundizaron en el foco de condena a Chile: la situación de los derechos humanos. Esta interpelación destacó que: Hernán Cubillos no es persona grata en España. Hernán Cubillos tendría que informar del asesinato de su antecesor en el cargo de ministro de Asuntos Exteriores de Chile, Orlando Letelier, del intelectual español Carmelo Soria, del sacerdote español Juan Alsina, de los miles y miles de asesinados y desaparecidos. Marcelino Oreja, el Gobierno español, tendrían que explicar cómo se compatibilizan el respeto a los derechos humanos y la recepción al portavoz de los asesinos de Chile.1608 De esta manera, el comunismo español se plegó desde sus dos partidos al apoyo a la semana de boicot proveniente desde el mundo sindical y a la condena por la presencia del canciller chileno en España en la previa a esta actividad. En especial, para el PSUC fue un hito de importancia que incluso fue destacado como una de las principales acciones de solidaridad a nivel internacional, quedando plasmado en los informes de la CAI de octubre de 1979 como uno de los eventos desarrollados en el año.1609 Así, se reafirmaron los espacios de coincidencia con la cooperación en el marco de las luchas sindicales que se estaban desarrollando en Chile. Pero este no fue el único mecanismo realizado a partir de 1979. PCE y PSUC mantuvieron actividades desde la legalización de ambos partidos en 1977, además de las relaciones políticas efectuadas en el cambio de década. La causa chilena seguía presente, pero con ciertas especificidades dentro del proceso de cambio y revisión de las políticas comunistas en este período. Las articulaciones creadas siguieron funcionando, dentro de los nuevos contextos y actores presentes con la oposición democrática en Chile y el exilio arribado a España. 1606 «La izquierda española». 1607 «Boicot a la dictadura fascista», Mundo Obrero diario, 6 de septiembre de 1979, 1. 1608 «Interpelación a Marcelino Oreja», Mundo Obrero diario, 6 de septiembre de 1979, 5. 1609 Comissió d’Afers Internacionals, «III Reunió plenaria de la CAI. Resum d'activitats realitzades des del mes de juny a octubre», Barcelona, 30 de octubre de 1979, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, Comissió d’Afers Internacionals/Política internacional (1/4), caja 73, f.2. 491 Ilustración 14. Adhesivo del PSUC en apoyo a la semana mundial de boicot contra la dictadura chilena (1979) Fuente: ABPR, Adhesius polítics i històrics del Pavelló de la República, Barcelona, s.l., 1979. 7.1.2 Solidaridad del comunismo español a nivel partidista (1979-1980) Tras las revisiones de la Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile de 1978, el comunismo español comenzó una nueva etapa en sus acciones de solidaridad, marcadas por la creciente influencia del PSOE en estas dinámicas, en especial por la presencia de exiliados socialistas del sector renovado en España y con relaciones estrechas con Felipe González. Además, el peso de los socialistas en las instituciones a partir de 1979 evidenció su aumento de identificación con la causa chilena, tanto a nivel local y 492 estatal.1610 El apoyo fue diverso, especialmente organizativo y monetario, lo que permitió a la militancia heterodoxa del PSCh insertarse en España, con presencia de enlaces con el PSOE e incluso con representación de chilenos en la creación del Instituto de Estudios de la Administración, donde destacaron figuras como Erich Schnake y Ricardo Núñez, cuya finalidad fue la preparación de los candidatos a las elecciones municipales del 3 de abril de 1979.1611 Esto no implicó la salida del comunismo español de escena, sino un descenso de iniciativas en este período, evidenciando cierta pérdida de hegemonía respecto a lo desarrollado desde 1973.1612 Uno de los casos más sintomáticos fue el de la JCC, organización que a partir de 1978 comenzó un proceso de discusión interna que, como indica Xavier Doménech, mostró críticas en torno al desarrollo de sus propuestas, con una baja asistencia a actividades de debates, la dilación de su II Congreso que se celebró en 1980, la falta de dirigentes obreros en el mundo juvenil y a los cambios sociales durante la Transición que influyeron en una baja sistemática de militancia entre 1977 y 1979, en torno a un 78%.1613 Estas particularidades nos explican la falta de acciones de solidaridad con Chile por parte de la JCC a partir de 1979, además de la focalización en otras causas como la de Nicaragua, que fue expresado en el comité preparatorio del II Congreso, donde se planteó que: La Conferència de la JCC proposa al Comitè de solidaritat amb Nicaragua, a les forces juvenils, als partits polítics i a les centrals sindicals una campanya d’ajut a Nicaragua amb la participació de tota la població el proper mes de novembre. Campanya que podria durar una setmana amb el lema de: Què fas tu per Nicaragua?1614 Estas dificultades repercutieron en la aparición de nuevas organizaciones como la Joventut Socialista de Catalunya, que desarrolló actividades en favor de Chile y Argentina en febrero de este año, o el papel de otros referentes juveniles por fuera del ámbito 1610 Olguín Kemp, «“Chile Vencerá”», 378. 1611 Feria Vásquez, «Relaciones Hispano-Chilenas», 293-294. 1612 Marchant Veloz, «Solidaridad política con Chile», 1325. 1613 Xavier Domènech Sampere, Temps d’interseccions. La Joventut Comunista de Catalunya (1970-1980) (Barcelona: Fundació Francesc Ferrer i Guàrdia, 2008), 189-190, 200. 1614 «6 i 7 d’octubre. Conferència preparatòria del segon congres», El nou butlletí. Joventut Comunista de Catalunya, octubre de 1979, 1. 493 partidistas, como los desarrollados en 1980 por agrupaciones como el Movimiento de Objetores de Conciencia de Barcelona y el Grupo de Acción Directa No Violenta Anti- OTAN en contra del plebiscito constitucional chileno de 1980.1615 Por ende, fueron los partidos comunistas y no sus secciones juveniles los que mantuvieron las actividades de solidaridad con Chile. Mientras, algunas de las decisiones tomadas por el PCE y el PSUC fueron particulares respecto a la política de aislamiento de la dictadura chilena. Fue el caso del convenio de seguridad hispano-chileno discutido en el Congreso de los Diputados en julio de 1979. La postura comunista, expresada en el hemiciclo por Gregorio López Raimundo, fue la abstención en esta votación. En una introducción en la que hizo un recorrido sobre la postura del PCE y el PSUC con Chile, a partir de la denuncia de la represión, la solidaridad por la recuperación de la democracia y las críticas a las decisiones tomadas en materia de política exterior por parte del gobierno de Suárez,1616 el sentido de las palabras del presidente del PSUC fue evidenciar que la decisión de los comunistas no estaba relacionada con dejar de condenar a la dictadura. Por lo mismo, indicó que: En definitiva, si lo que se estuviera discutiendo aquí fuera la política del Gobierno español hacia la Junta chilena, nosotros seguramente hubiéramos votado de manera distinta, pero lo que se discutió en la Comisión primero y hoy se está discutiendo aquí, es un Convenio de Seguridad Social, en el que, aunque sea limitadamente, hay la posibilidad de que puede beneficiar a unos trabajadores españoles en Chile y a unos trabajadores chilenos que viven ocasionalmente en España. Por eso no hemos querido que nuestro voto negativo pudiera ejercer alguna influencia que retrasara o negara estos beneficios a esos trabajadores españoles residentes en Chile, o chilenos residentes en España. Esa es la causa por la que nos hemos abstenido.1617 La postura comunista distó de la tomada por el PSOE, que votó en contra de este convenio usando como argumento la crítica a la dictadura chilena. El diputado socialista José Acosta Cubero defendió esta decisión a partir de que cualquier acuerdo con Chile implicaba un acto de colaboración con el régimen de Pinochet. El PSOE defendía la imposibilidad de las relaciones con un gobierno de esta naturaleza, ya que era una forma 1615 Marchant Veloz, «Solidaridad política juvenil», 60-62. 1616 Presidencia del Congreso de los Diputados, «Convenio Hispano-Chileno de Seguridad Social entre el gobierno de la República de Chile y el gobierno de España», sesión plenaria n.º 26 (extraordinaria), 27 de julio de 1979, 1465, https://www.congreso.es/public_oficiales/L1/CONG/DS/PL/PL_026.PDF. 1617 Presidencia del Congreso de los Diputados, «Convenio Hispano-Chileno»,1465. 494 de contribuir a la mantención del autoritarismo. Además, indicó que el voto socialista era una manera de mantener las condenas por las violaciones de derechos humanos y la represión existente en Chile contra dirigentes que han sido asesinados en atentados y por la persecución interna contra el mundo sindical, lo que genera desconfianzas ante un convenio destinado a la protección de los trabajadores.1618 Las diferencias entre el PSOE y los comunistas mostraron las distancias entre ambas posturas respecto a cómo enfrentar la solidaridad hacia Chile en este período especifico y fueron demostrativas de cómo los socialistas estaban conformando una posición mucho más crítica contra la dictadura de Pinochet, en pos de tener un papel más activo al del PCE y el PSUC. Este cambio fue notorio incluso a ojos de la diplomacia chilena, vigilante de las expresiones contrarias a la dictadura de manera constante. En un informe sobre la apreciación anual de la política española de 1979, el embajador chileno indicó de manera sucinta que «Con respecto a nuestro país, el comunismo es un crítico pasivo. A diferencia del PSOE, mantiene una postura sin estridencias y prudente. Por ejemplo, no votó en contra de la ratificación del Convenio de Seguridad Social chileno-español».1619 Esta nueva apreciación de pasividad evidencia un cambio general de las apreciaciones de la embajada chilena, que había caracterizado constantemente al comunismo español desde la retórica propia de la dictadura sobre el marxismo, la influencia de la URSS y la idea del complot internacional contra el régimen de Pinochet. Este nuevo estatus era una manera de informar como el PSOE era la organización que estaba tomando el control sobre las críticas a Chile, dejando al PCE y al PSUC como actores secundarios. En parte, también fue una forma de bajar el perfil a los partidos comunistas en el escenario español, ya que obviaron las críticas por la visita de Cubillos en este escrito, así como las manifestaciones de apoyo a la semana de boicot. Ahora bien, pese a estas visiones diplomáticas y los cambios en las acciones de apoyo a Chile, el comunismo español mantuvo sus dinámicas de trabajo sobre la situación chilena, aunque con otros focos prioritarios. En la III reunión plenaria de la CAI del PSUC, realizada a fines de noviembre de 1979, se definieron las prioridades del trabajo de 1618 Presidencia del Congreso de los Diputados, «Convenio Hispano-Chileno», 1457-1458. 1619 René Rojas Galdames, «Remite apreciación Anual», Madrid, 23 de noviembre de 1979, AGHMRECh, fondo países: España. Embajada de Chile en España, Oficios reservados 2, 1979, caja s.n., f.16. 495 solidaridad, que estuvieron particularizadas en el Sáhara, Nicaragua y Palestina, junto al apoyo general a la resistencia latinoamericana, sin individualizar a Chile en este aspecto. Solamente en el campo de las relaciones partidistas es que se hizo referencia directa al PCCh en Barcelona, mediante la entrega de los informes políticos del partido,1620 en el marco de la regularización de los contactos de trabajo con las organizaciones más cercanas, planteada por la CAI en un mensaje previo del mismo año para fortalecer los intercambios políticos.1621 Por lo tanto, durante 1979 lo partidista fue el foco interno del comunismo español y esta dinámica fue fluida especialmente con el PCCh. Ya a inicios de este año, destacaron diversas reuniones entre los principales representantes comunistas en Barcelona con el PSUC, como la invitación al 57º aniversario del partido chileno1622 a la que asistió e intervino el diputado Jordi Solé Tura.1623 Los chilenos también invitaron al parlamentario a publicar un artículo en la revista chilena del exilio Araucaria de Chile mediante una reunión con Gregorio López Raimundo,1624 aunque esta no se llevó a cabo. También hubo espacio para las solidaridades desde los chilenos a los catalanes. El 30 de julio de 1979, el recién asumido alcalde de Abrera y militante del PSUC, Manuel López Lozano, recibió un disparo por parte de la Guardia Civil al intermediar en un intento de desalojo de trabajadores de una fábrica por parte de la fuerza policial.1625 El PCCh en Barcelona envió una carta al PSUC condenando el hecho y destacando la figura de López Lozano como demostración del compromiso comunista, indicando que: Junto con hacer votos por su pronta y total recuperación, quisiéramos aprovechar la pte. para renovar nuestra adhesión e inquebrantable amistad con todos y cada uno 1620 Comissió d’Afers Internacionals, «Informe de la III Reunió plenaria de la CAI», Barcelona, 30 de noviembre de 1979, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, Comissió d’Afers Internacionals/Política internacional (1/4), caja 73, f.2. 1621 Comissió d’Afers Internacionals, «Informe de la CAI per la reunió del Comitè Executiu sobre questions internacionals», Barcelona, 12 de julio de 1979, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, Comissió d’Afers Internacionals/Política internacional (1/4), caja 73, f.2. 1622 Comissió d’Afers Internacionals, «Informe CAI», Barcelona, enero de 1979, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, Comissió d’Afers Internacionals/Política internacional (1/4), caja 73, f.1. 1623 Comissió d’Afers Internacionals, «Informe CAI», Barcelona, febrero de 1979, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, Comissió d’Afers Internacionals/Política internacional (1/4), caja 73, f.1. 1624 Comissió d’Afers Internacionals, «Informe CAI», Barcelona, mayo de 1979, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, Comissió d’Afers Internacionals/Política internacional (1/4), caja 73, f.1. 1625 Alfons Quinta, «Alcalde comunista en grave estado por disparo de la Guardia Civil», El País, 1 de agosto de 1979, https://elpais.com/diario/1979/08/01/espana/302306402_850215.html. 496 de los camaradas del PSUC, por su incondicional disposición solidaria con nuestra causa; actitud solidaria que ha encontrado en el camarada Manuel uno de los más elocuentes ejemplos.1626 Las dinámicas entre el PSUC y el PCCh en Barcelona eran estrechas y propias de un actuar reducido a la ciudad, considerando que era el territorio de funcionamiento de los sudamericanos en Cataluña. Esto contrasta con lo efectuado por el PCE a nivel internacional, que desarrolló diversas entrevistas con distintas organizaciones chilenas. Durante 1979 hubo reuniones destacables, como la realizada en febrero en Francia, en que una delegación del sector almeydista del PSCh informó al representante comunista, Marcos Ana, sobre la escisión del socialismo del país del Cono Sur. Hubo otro encuentro con el líder del sector ortodoxo en que participó Manuel Azcárate en Irak, en julio, donde se identificó a Almeyda como secretario general del PSCh. En mayo, Leonor Bornao, José María González Jerez, Marcos Ana y Luis Lucio Lobato se reunieron con una delegación de la UP en Yugoslavia, mismo país donde delegados del PCE participaron en un acto de chilenos en septiembre.1627 Esto se explica porque las relaciones internacionales eran comunes entre el PCE y el PSUC, teniendo el primero las prerrogativas correspondientes para el desarrollo de entrevistas con diversas fuerzas, en este caso chilenas, no solo dentro de España sino en otros territorios. A partir de 1980, el diagnóstico general de la situación de América Latina fue cambiando en el seno de la CAI del PSUC. Destacaron que los visos de apertura en Brasil y Argentina, además de la visión de democracia sin pluralismo ni partidos propuesta por Pinochet, eran una demostración de la estrategia de democracias restringidas llevadas a cabo por estos regímenes autoritarios, pero que mejoraban las condiciones para la lucha democrática de la oposición de estos países.1628 Esta postura mostraba cierto grado de esperanza a la factibilidad del fin de las dictaduras cívico-militares, aunque representaba un análisis ligero sobre estas y las condiciones internas de estos países. Pero el foco de la 1626 Partido Comunista de Chile, «Carta al Comité Central del Partido Socialista Unificado de Cataluña», Barcelona, 2 de agosto de 1979, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, Comissió d’Afers Internacionals/Política internacional (1/4), caja 73, f.1. 1627 Comisión de Asuntos Internacionales, «Sobre la actividad del Partido Comunista de España, n.º 3. 1979», s.l. [Madrid], s.f. [1979], ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, Partido Comunista de España (PCE), Comissió Internacional, caja 161, ff.1-2. 1628 Comissió d’Afers Internacionals, «Sobre la situació internacional», Barcelona, 21 de abril de 1980, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz. Comissió d’Afers Internacionals/Política internacional (1/4), caja 73. f.2. 497 crítica iba hacia las fuerzas de izquierdas por parte del CAI. El problema de las salidas democráticas en las situaciones de autoritarismo respondía esencialmente a las divisiones de las izquierdas que no permitían aprovechar las debilidades de los gobiernos, ejemplificado con el caso del PSCh en Chile.1629 Otro flanco, además de la discusión política, era a nivel organizativo. En el seno del CAI se estaban generando críticas a su funcionamiento y finalidad dentro del PSUC. En la cuarta reunión de febrero de 1980, la subcomisión de solidaridad destacó que pese a las ganas de participación por parte de sus miembros hubo una serie de dificultades respecto a la indefinición del campo de actividades y las competencias, por la inexistencia de mecanismos claros por parte del partido, solicitando la restructuración de esta,1630 la que no tuvo respuesta en las reuniones de octubre del mismo año.1631 Por ende, las falencias existentes también repercutían en la forma en que las relaciones internacionales se llevaban a cabo en este espacio. En este contexto crítico, más que focos de solidaridad en su amplitud, el PSUC fue estrechando los nexos con el PCCh en Barcelona, dadas las cercanías existentes entre ambas organizaciones. Los comunistas chilenos se fueron transformando en los principales destinatarios de los intercambios y apoyos, ya que tenían recepción directa de sus demandas. En mayo de 1980, esta organización le hizo llegar al PSUC un documento sobre la solidaridad con el Chile antifascista, en que recalcaron las características de la dictadura y la situación de la oposición, explicitando que: Este cuadro, aunque todavía insuficiente en su desarrollo para asegurar la caída de la dictadura fascista, representa una nueva situación política que eleva objetivamente las demandas solidarias. Es imperativa poner al día la solidaridad internacional con el nuevo curso que asumen los acontecimientos en Chile. Hoy no basta con repudiar a Pinochet, es necesario apoyar la lucha concreta del pueblo chileno y ayudar al desarrollo de sus organizaciones. Este apoyo debe considerar las formas que asume esta lucha, cuya principal característica es la 1629 Comissió d’Afers Internacionals, «Anotacions a l’actualitat internacional», Barcelona, enero de 1980, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, Comissió d’Afers Internacionals/Política internacional (1/4), caja 73, f.2. 1630 Comissió d’Afers Internacionals, «Informe de la IV reuniò de la CAI», Barcelona, 4 de febrero de 1980, AHCOC, fondo Antoni Lucchetti Farré, PSUC, Comissió d'Afers Internacionals, caja C136, f.2. 1631 Comissió d’Afers Internacionals, «Informe de la VI reuniò de la CAI», Barcelona, octubre de 1980, AHCOC, fondo Antoni Lucchetti Farré, PSUC, Comissió d'Afers Internacionals, caja C136, f.1. 498 unidad. La solidaridad no puede transformarse en un instrumento de división; sino por el contrario, deber ser una contribución al fortalecimiento de la unidad.1632 Pese a este llamado a la unidad, en la práctica la situación tendía a la monopolización de actividades del PCCh más que a la transversalidad. En la misma carta, los chilenos destacaron cinco tareas generales, algunas desarrolladas en 1979 y otras a realizar. De ellas, dos eran directamente del partido: una campaña de finanzas a nivel internacional y otra para conseguir suscriptores a la revista Araucaria de Chile, de nexos con el comunismo chileno. Las otras, hacían referencia a la semana de boicot del año anterior, protestas a favor de los desaparecidos y de los exiliados para el retorno al país.1633 Esta relación se fue confirmando durante el trascurso de este año. El PSUC asistió a eventos que ya eran parte de la ritualización de las relaciones con el PCCh, como la celebración de su aniversario desarrollada en la sede del partido catalán o las dos reuniones realizadas en abril y junio con los representantes chilenos en Barcelona.1634 Cabe destacar que en la celebración del PCCh tuvo como invitado y principal orador a Volodia Teitelboim. En una entrevista realizada en Treball, el dirigente comunista destacó algunos elementos generales. En primer lugar, rechazó la idea de que la UP fuese una fórmula a ser repetida en caso del retorno a la democracia, por lo que convocó a todos los sectores antifascistas y no fascistas a ser parte de la construcción de mayorías en Chile, más considerando que ni las izquierdas ni el PDC estaban en condiciones para gobernar en solitario. Posteriormente destacó la victoria de la revolución nicaragüense como foco de las solidaridades.1635 Además, otros apoyos fueron dirigidos a lo logístico, con ayuda de recursos para la impresión de postales navideñas del PCCh con la finalidad de recolectar fondos para la organización chilena.1636 1632 Partido Comunista de Chile en Barcelona, «La solidaridad con el Chile antifascista», Barcelona, 6 de mayo de 1980, ANC, fondo Partit Socialista Unificat de Catalunya, Comité de Barcelona, Campanyes solidàries amb Nicaragua, Uruguay i Xile, caja 490, f.9. 1633 «La solidaridad con el Chile», f.9. 1634 Comissió d’Afers Internacionals, «Convocatòria de la VI reunió de la CAI», Barcelona, septiembre de 1980, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz. Comissió d’Afers Internacionals/Política internacional (2/4), caja 74, f.1. 1635 Antoni Batista, «El 58 aniversari del PC xilè. Teitelboim: el repte de la unitat», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 14 al 12 de febrero de 1980, 18. 1636 Vicenç Ligüerre, «Al secretariat del Comitè Central de la Comissió d’Afers Internacionals», Barcelona, 8 de mayo de 1980, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, Comissió d’Afers Internacionals/Política internacional (2/4), caja 74, f.1. 499 Sin embargo, el PSUC generó espacios que interpelaron a la dictadura chilena más allá de sus acercamientos al PCCh en Barcelona. En el marco del Primero de mayo de 1980, organizaciones del partido enviaron cartas al consulado de Chile en Barcelona. Fue el caso de la Federación Nordeste del PSUC de la ciudad condal, que criticó las prohibiciones de la dictadura al derecho a reunión como una agresión a la democracia y a los trabajadores.1637 Lo mismo hicieron los comités de Vilanova y Montcada, bajo el mismo tono de condena.1638 Por su parte, el secretario general del PSUC, Antoni Gutiérrez Díaz, hizo referencia a la solidaridad con Chile en un informe al Comité Central, destacando los apoyos en conjunto a Argentina y Uruguay, además del envío de tarjetas de apoyo a la AFDD.1639 Por su parte, el PCE también tuvo interacciones políticas con el PCCh, como los saludos que recibieron por sus sesenta años en una carta de felicitaciones de Luis Corvalán, dentro de los marcos de cordialidad entre ambas organizaciones, pese a las diferencias teóricas evidenciadas ante el eurocomunismo. El secretario general del PCCh indicó que: Les expresamos nuestra solidaridad en vuestra lucha por los intereses de la clase obrera y el pueblo español, contra los monopolios, por la democracia y el socialismo. Les agradecemos, una vez más, la generosa ayuda que nos han brindado en nuestra lucha contra la dictadura fascista. Hacemos votos por el creciente desarrollo de la amistad y cooperación por nuestros dos partidos.1640 Pero los mayores apoyos partidistas se dieron en forma de reacción y condena contra la institucionalización de la dictadura cívico-militar. Este fue el caso del referéndum constitucional realizado en Chile el 11 de septiembre de 1980, a siete años del golpe de Estado. Sin entrar en los detalles del recorrido de este proceso,1641 solamente es necesario 1637 Leopoldo Durán Valdés, «Aerograma RES n.º 02», Barcelona, 28 de abril de 1980, AGHMRECh, fondo países: España. Consulado de Chile en Barcelona, Oficios reservados, ordinarios y télex, 1980, caja s.n. f. 1. 1638 Leopoldo Durán Valdés, «Aerograma RES n.º 04», Barcelona, 6 de mayo de 1980, AGHMRECh, fondo países: España. Consulado de Chile en Barcelona, Oficios reservados, ordinarios y télex, 1980, caja s.n., f. 1. 1639 «Gutiérrez Díaz al Comitè Central del PSUC. Una alternativa des de l’esquerra», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 30 de abril al 7 de mayo, 5. 1640 «Nuevos mensajes de salido al PCE por su 60 aniversario», Mundo Obrero diario, 17 de abril de 1980, 2. 1641 Huneeus, El régimen; Ascanio Cavallo, Manuel Salazar y Óscar Sepúlveda, La historia oculta del régimen militar. Memoria de una época. 1973-1988 (Santiago de Chile: Uqbar editores, 2008), 351-375. El análisis más apropiado respecto al proceso de legitimación del golpe es el realizado por Huneeus en la 500 reiterar una idea ya planteada en este capítulo: la Junta militar se arrogó el poder constituyente desde el quiebre democrático, por lo que el origen de esta nueva carta magna no provenía desde la soberanía popular o nacional. Esta consideración dio sentido a las lógicas de institucionalización política verticalista y antidemocrática efectuadas por el régimen, al poner en votación la aprobación del nuevo reglamento de la república chilena. Las bases de esta constitución descansan en un concepto que los comunistas catalanes ya habían vislumbrado sobre Chile a inicios de año: la democracia sin partidos, que en la práctica era una democracia protegida, donde los militares se alzaron como garantes de la institucionalidad. Estas nociones estuvieron patentes en diversas áreas de este documento, en ideas tales como el presidencialismo reforzado; la presencia de senadores designados y el cargo vitalicio para los expresidentes; la facultad presidencial de disolución de la Cámara de Diputados; la inamovilidad de los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas y el director general de Carabineros; la aceptación implícita de la subsidiariedad del Estado; la despolitización de los grupos medios o el artículo 8 que prohibió al PCCh, al PSCh y al MIR, debido a que en su redacción declaraba inconstitucionales a toda organización cuyas doctrinas promovieran la lucha de clases o atacaran al Estado, la familia y promovieran la violencia.1642 Uno de los impactos que tuvo la campaña del referéndum fue que permitió a las figuras de la oposición democrática partidista resurgir a la arena pública con una masividad que no habían tenido previamente.1643 Fue el caso del llamado Caupolicanazo, en referencia al acto efectuado el 27 de agosto en el Teatro Caupolicán de Santiago y encabezado por la principal figura de la Democracia Cristiana chilena, el expresidente Eduardo Frei Montalva. Fue un acto que caló hondo. El PDC se planteaba abiertamente contrario al proyecto constitucional de la dictadura, lo que permitió que Frei emergiera como una figura democrática tras su cuestionado papel durante el golpe de Estado y que las diversas obra citada. Para una revisión de las discusiones internas sobre el proceso y la celebración del referéndum, ver los capítulos 30 y 31 de Cavallo, Salazar y Sepúlveda. 1642 Obrador Castro, Orrego Olmedo y Rubio Apiolaza, Constituciones chilenas, 168. 1643 Resaltamos que es partidista porque hubo otras actividades de articulación de la oposición desde fines de los años setenta. Desde el rol de la Vicaría de la Solidaridad y la AFDD en torno a los derechos humanos, las comunidades cristianas de bases en los barrios populares o las iniciativas culturales universitarias que derivaron en la Agrupación Cultural Universitaria (ACU) como antecedente de la democratización de la década posterior, entre otras formas de resistencia interna. 501 fuerzas opositoras comenzaron a tender puentes, especialmente en los sectores moderados. Además, fue un acto en que independientemente de la hegemonía democratacristiana, la militancia de la JJCC se hizo presente en el teatro,1644 copando sectores de asientos para hacer sentir la voz de los sectores de izquierdas. La prensa comunista española informó sobre este acto. Desde Treball, destacaron que: La convocatòria i el mateix míting són significatius. La convocatòria corria a càrrec de personalitats -puix que no hi ha partits- de la Democràcia Cristiana, i l’orador principal era Eduardo Frei. Abans de treure conclusions massa precipitades sobre la paradoxa de l’assistència de molts militants de la Unitat Popular a un míting de la DC, del partit de la dreta que va fer possible, per inhibició i per maniobres contra la UP, el cop del 1973, cal veure la trajectòria de Xile de llavors ençà.1645 Pero lo central para la reflexión del medio catalán fue el ambiente de unidad que estuvo presente en el acto, en especial por la ya nombrada presencia de militancia de izquierdas. Esta lógica implicó, para el medio comunista catalán, que las bases del PDC presionaran a sus dirigentes para generar una política de puentes entre las diversas aristas de la oposición y que, independiente del resultado, esta lógica de acercamientos debería estar presente en los espacios opositores, sobre todo a nivel de manifestaciones públicas.1646 Por su parte, Mundo Obrero presentó una postura más pesimista sobre el proceso electoral, más que del acto en el Teatro Caupolicán. Si bien destacó la masividad del evento, las consignas de los asistentes contra la dictadura y en apoyo a Salvador Allende, existía la certeza de que la votación no sería democrática, en especial porque «el único control de la votación correrá a cargo de los propios pinochetistas, con lo cual cabe esperar muy poco del resultado del referéndum».1647 Finalmente, el escenario previsto por el PCE fue el definitivo: los comicios dieron como vencedor a la opción a favor de la nueva constitución, con un 66%. Este proceso no tuvo los criterios básicos de unas votaciones abiertas y limpias, dada la ausencia de registros electorales y las restricciones existentes en la época, lo que cuestionó la legitimidad de 1644 Cavallo, Salazar y Sepúlveda, La historia oculta, 371. 1645 «Xile. Tots contra Pinochet», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 4 al 10 de septiembre de 1980, 15. 1646 «Xile. Tots», 15. 1647 «Mitin en Santiago contra Pinochet», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 5 al 11 de septiembre de 1980, 9. 502 los resultados y de la misma carta magna.1648 Así, estas condicionantes fueron el flanco utilizado por parte del PCE para criticar la situación impuesta por la dictadura chilena, al señalar que: En todo momento la oposición en su conjunto comprendía que sin censo electoral válido, con responsables-culpables de los centros de votación, nominados por el Gobierno de Pinochet; sin control alguno de la votación a ningún nivel, de abajo arriba; sin previo estudio a escala nacional del contenido de la amañada Constitución, el resultado no podría sino favorecer los designios del jefe de la Junta Militar.1649 Sin embargo, hubo espacio para resaltar el papel de la oposición y hacer un llamado a la unidad, que era el elemento crítico dentro de las filas comunistas hispanas sobre Chile. Así, indicaron que «La creciente, y cada vez más organizada, oposición interna constatará la necesidad, ahora imprescindible, de unificarse, de estrechar filas y acciones donde más cuenta, dentro del país, pero también fuera, entendiendo que la solidaridad a todos los niveles será el instrumento que devuelva la democracia y el progreso al largo país andino».1650 Idea similar destacó Antoni Gutiérrez Díaz ante el Comité Central del PSUC, al referirse respecto a la movilización unitaria que levantó el referéndum en la oposición democrática chilena.1651 En paralelo, en el Congreso de los Diputados de España, el grupo comunista se plegó a una moción conjunta con las bancadas socialista, socialista de Cataluña, socialista del País Vasco, andalucista, mixta y de minoría catalana, en que se condenó el plebiscito por «no reunir las garantías éticas y jurídico-políticas para ser considerado como una manifestación del libre sentir del pueblo chileno»1652 y tildándola como «una farsa, 1648 Obrador Castro, Orrego Olmedo y Rubio Apiolaza, Constituciones chilenas, 167. 1649 «Tras el reciente “plebiscito”. Más hambre y represión en Chile», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 9 al 15 de septiembre de 1980, 20. 1650 «Tras el reciente», 20. 1651 Vicenç Borrell, «Gutiérrez Díaz, al Comitè Central del PSUC. Una política clara davant un govern sense política», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 11 al 17 de septiembre de 1980, 3. 1652 Presidencia del Congreso de los Diputados, «Moción condenando el plebiscito que hoy habrá de celebrarse en Chile, convocado por el General Pinochet», sesión plenaria n. º 108, 11 de septiembre de 1980, 7052, https://www.congreso.es/public_oficiales/L1/CONG/DS/PL/PL_108.PDF. 503 uniéndonos a la protesta generalizada que sobre la misma se viene produciendo».1653 Esta moción fue aprobada por 237 votos a favor, tres en contra y nueve abstenciones.1654 La percepción de la embajada chilena en Madrid fue de preocupación ante la respuesta española al plebiscito. La legación sudamericana consignó ocupaciones parciales de consulados como el situado en Barcelona, al que ingresaron diez manifestantes de manera pacífica y que fueron desalojados por las fuerzas públicas, lo que implicó solicitar un refuerzo de protección en las afueras de sus oficinas.1655 Sin embargo, la mayor inquietud fue la moción del Congreso de los Diputados, en especial por el apoyo en votos que dio UCD en la tramitación de esta condena. Además, responsabilizaron directamente al PSOE por ser el partido que lideró esta iniciativa,1656 lo que evidenció nuevamente que el socialismo era el foco de la diplomacia chilena sobre el liderazgo de la solidaridad con la oposición, por sobre las otras fuerzas políticas de izquierdas, en especial el PCE. De esta manera, 1980 se enmarcó dentro de las criticas respecto a la situación interna de Chile. Sin embargo, también evidenció la disminución de acciones directas de solidaridad con el país sudamericano a ámbitos netamente partidistas. Manifestaciones y actos organizados con esta finalidad específica no estuvieron presentes, ni siquiera en los marcos del 11 de septiembre. Además, la prensa comunista fue foco de críticas por el olvido informativo sobre la situación chilena, como lo hicieron sentir exiliados en una carta en que señalaron que: Un grupo de chilenos exiliados, asiduos lectores de vuestro excelente periódico, nos permitimos haceros una crítica fraternal: las escasas o nulas noticias y crónicas relativas a la dictadura fascista imperante en nuestro país y la permanente lucha del pueblo chileno contra el “north american” Gobierno terrorista de Pinochet. Rogaríamos publicarais nuestra carta y comenzarais a dar noticias sobre este asunto que ha exterminado y sigue haciendo sufrir a miles de chilenos.1657 1653 Presidencia del Congreso de los Diputados, «Moción condenando»,7068. 1654 Feria Vásquez, «Relaciones Hispano-Chilenas», 296. 1655 Embajada de Chile en España, «Referencia: no tiene», Madrid, 10 de septiembre de 1980, AGHMRECh, fondo países: España. Embajada de Chile en España, Télex y aerogramas, 1980, caja s.n., f.1. 1656 Embajada de Chile en España, «Referencia: no tiene», Madrid, 12 de septiembre de 1980, AGHMRECh, fondo países: España. Embajada de Chile en España, Télex y aerogramas, 1980, caja s.n., f.1. 1657 «Mundo Obrero: Cartas. Chilenos quieren más información», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 27 de junio al 3 de julio de 1980, 4. 504 Por lo tanto, el foco de solidaridad se estaba volviendo difuso. Con un PSUC más cercano a las relaciones partidistas con el PCCh y un PCE que mantuvo contactos políticos solamente durante 1979, el caso de Chile estaba quedando en un segundo orden para la dirigencia. Ahora bien, estos puntos críticos tuvieron una contraparte, ya que fueron otros espacios partidistas los que recogieron el testigo en esta posta de apoyos. Así, nuevamente las fiestas y las actividades culturales fueron los que mantuvieron la permanencia de la tierra andina en la militancia y otros sectores de la sociedad civil española. 7.2. Fiestas y cultura: los repertorios de la mantención de la solidaridad comunista española con Chile (1979-1982) Mientras las actividades solidarias entraron en un estancamiento y reducción cuantitativa a nivel de repertorios clásicos, una cierta permanencia del interés sobre la situación del país sudamericano se manifestó en las fiestas. Estos eventos que se venían desarrollando desde 1977, siguieron la senda de la presencia chilena a nivel de presentaciones musicales y de estands de los exiliados y organizaciones políticas. Sin embargo, paulatinamente hubo cambios que evidenciaron su agotamiento, en especial en las fiestas de Treball, correspondiente con lo que sucedió con otros repertorios, aunque en los encuentros del PCE se tuvo más presente la causa de Chile. En este sentido, fueron un termómetro político de cómo estas acciones se fueron desarrollando durante el cambio de década. Una situación similar se vivió en el campo cultural. La presencia de grupos de la NCCh fue parte de este período, pero con menor peso que en los primeros años de la Transición, debido a la disminución del impulso solidario, junto a cambios generacionales y culturales que influyeron en la pérdida de interés en sectores de la sociedad que previamente tuvieron una atención mayor ante estas expresiones. Otros apoyos se dieron en el teatro o la recuperación desde el comunismo de figuras como Pablo Neruda, para demostrar la oposición a la dictadura, pero sin una significación mayor a los hechos ocurridos en años anteriores. Si bien es innegable este descenso, lo interesante son los intentos de persistencia de la causa chilena desde el comunismo español bajo esta variable, dentro de un contexto de crisis interna. Las complejidades influyeron en la baja 505 de expresiones de la solidaridad, mas no una desaparición, siendo sintomáticas a lo que estaba ocurriendo en las turbulentas aguas del comunismo para el cambio de década. 7.2.1 Las fiestas como espacio de mantención de la solidaridad Las fiestas del PCE, y en menor medida de Treball, fueron los espacios de socialización de la militancia y simpatizantes comunistas en que la situación de Chile tuvo una estabilidad más clara durante este último período de estudio de la solidaridad. Estos eventos demostraron que la permanencia de la causa chilena, junto a otros países, eran parte de las dinámicas comunistas en función de la cooperación como fundamento de sus relaciones exteriores. Esta forma de ritualizar los apoyos al exilio y a la resistencia chilena evidenció la proyección del PCE y el PSUC respecto a su compromiso democrático, incluso en los tiempos convulsos que comenzaron a vivir a nivel organizativo. El evento festivo del PCE de 1979 se calendarizó para el último fin de semana de septiembre, entre el 28 y 30, y repitió su ubicación en Casa de Campo en Madrid. Como solía ser habitual, los recitales musicales eran una de las principales actividades para atraer público al acto. Bajo este ámbito es que diversos artistas y conjuntos comenzaron a ser promocionados en la cartelera de invitados, destacando entre ellos a Inti-Illimani, programados para la tarde del sábado 29 de septiembre.1658 Sin embargo, hubo un cambio de programa y finalmente fue Quilapayún quien actuó en la fiesta el domingo 30 de septiembre.1659 La asistencia de los chilenos fue informada extensamente en la prensa comunista. Por una parte, destacaron la interpretación que harían de la Cantata Santa María de Iquique y la presentación de canciones de su nuevo disco Umbral.1660 Posteriormente, entrevistaron a sus integrantes, los que destacaron la importancia de participar en la fiesta desde una óptica no sólo artística sino política. En este sentido, señalaron que: 1658 «Fiesta del PCE. Una más y mejor», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 12 al 18 de julio de 1979, 30. 1659 «Canto libre de la América Latina», Mundo Obrero diario, 25 de septiembre de 1979, 21. 1660 «Fiesta del PCE, fiesta de los pueblos de España», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 20 al 26 de septiembre de 1979, 7. 506 Mira, el actuar en un acto de esta envergadura es algo muy importante para cualquier artista, ya que en estos actos queda patente la fuerza que tienen los movimientos revolucionarios de nuestros países, la conciencia existente entre el artista y el público y el apoyo que tenemos por parte de todos los pueblos del mundo. Sin este apoyo, sin esta solidaridad, nunca podríamos proseguir con nuestro arte, con la difusión de nuestra lucha.1661 La integración ya habitual entre política y arte era un elemento constituyente de estos actos y Quilapayún lo consideraba así. Además, porque entendían que pese a su exilio en Francia, España era uno de los principales destinos de sus actuaciones, lo que explica la reiteración de su presencia y la masividad de estas. En especial, las coincidencias idiomáticas y la receptividad eran los principales argumentos para comprender el éxito del grupo en tierras hispanas,1662 proveniente desde las presencias en Barcelona en 1974 en adelante. Pero además de las actuaciones, el estand de Chile también fue otra forma de canalizar informaciones y apoyos. Así, este puesto fue parte de los espacios de solidaridad junto a diversos países, como Uruguay, Argentina, Nicaragua y el Frente Polisario,1663 que marcaban una parte esencial de la fiesta en el ya señalado sentido democrático del PCE y su militancia. En el caso chileno, la figura central fue la de Salvador Allende como catalizador de las simpatías y referente político de la UP, junto a la venta de pegatinas para aportar materialmente a la oposición interior. Por su parte, la única delegación chilena invitada y que participó en este evento fue el PCCh.1664 1661 Jorge Arnaiz, «“Quilapayún”. La canción chilena en la fiesta del PCE», Mundo Obrero diario, 29 de septiembre de 1979, 9. 1662 Arnaiz, «“Quilapayún”», 9. 1663 «Mapa de actividades de la fiesta del PCE», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 27 de septiembre al 3 de octubre de 1979, 28. 1664 Comisión de Asuntos Internacionales, «Actividades internacionales del PCE. Resumen de actividades (1978-1981)», Madrid, s.f., ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, Partido Comunista de España (PCE), Comissió Internacional, caja 162., f.46. 507 Ilustración 15. Pabellón Chile, Fiesta del PCE, 1979 Fuente: AHPCE, fondo fotográfico, Madrid, 1979. Para la fiesta de 1980, la presencia chilena fue mucho menor en comparación al año anterior, solamente con la reiteración del habitual estand como parte de la zona de la Ciudad Internacional junto a otros países y movimientos políticos de solidaridad.1665 A nivel musical, no hubo artistas en la cartelera y hubo una delegación chilena general, sin detallar el origen de las organizaciones que representaban.1666 Este hecho se subsanó en 1981. La nueva década dio espacio a la mantención de las fiestas y de Chile en ellas. En general, sobre este período, algunos autores destacan al estand chileno con un foco protagónico en el que se vendían diversos artículos, tales como literatura, artesanías, revistas políticas e incluso comida típica como empanadas. El trabajo era realizado por las y los militantes del PCCh en España con el fin de recaudar fondos para la resistencia interna.1667 Sin embargo, no se puede establecer una hegemonía del comunismo chileno, ya que pese a la gestión del pabellón, la presencia de otras organizaciones ligadas a la UP también fue parte de este evento. Entre las delegaciones que el PCE invitó y asistieron, hubo representantes del PCCh, PSCh, MAPU y del PRCh 1665 «En la Fiesta hay de todo. Canguros y debates», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 26 de septiembre al 2 de octubre de 1980, 21. 1666 «Actividades internacionales del PCE», f.48. 1667 Espinoza Cartes, «Vínculo político», 175. 508 junto al comité de solidaridad con Chile de Madrid, siendo la comitiva más diversa a nivel de organizaciones en comparación a otros países invitados.1668 A nivel artístico, Inti-Illimani finalmente se presentó en las fiestas tras la deserción de 1979. Su actuación no generó una gran recepción, como lo evidencian las palabras de Mundo Obrero, que indicaron que «no tuvieron su mejor tarde, pero cumplieron, para eso estaba allí todo el público enfervorizado después del mitin, dispuestos a mostrarse solidarios con América Latina a fuerza de plasmas [palmas] y de lo que hiciese falta».1669 Así, lo demostrativo fue la voluntad de los asistentes para expresar la cooperación con Chile y las causas latinoamericanas por sobre las actuación de Inti-Illimani, evidenciando el ambiente existente en la fiesta sobre estas temáticas. El encuentro no tuvo el éxito de asistencia esperado por las condiciones meteorológicas, especialmente en la jornada inaugural. Pese a esto, casi un millón de personas se congregaron durante los tres días que duró la fiesta.1670 Sin embargo, un grave accidente enlutó este evento. Un bus con militantes del Partido Comunista de Murcia que se dirigían de regreso a su región desde Madrid fue impactado por un camión en la zona de Quintanar de la Orden, en las inmediaciones de Toledo. 23 personas murieron y 22 resultaron heridas.1671 Para el PCE fue un duro golpe y recibió condolencias y apoyo desde las organizaciones políticas españolas, autoridades y de gran parte de los representantes invitados a la fiesta, entre ellos el PCCh.1672 La fiesta de 1982 cambió de fecha de septiembre a julio. Los tres días dedicados al evento tuvieron un cariz diverso, con una primera jornada dedicada principalmente al rock y al heavy metal con bandas como los británicos Dr. Feelgood y los españoles Barón Rojo. Al igual que en 1979, Quilapayún fue una de las agrupaciones encargadas de finalizar el 1668 «Presencia internacional», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 2 al 8 de octubre de 1981, 27. 1669 «Tres días de música», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 2 al 8 de octubre de 1981, 29. 1670 Javier García, «El frío restó asistencia a la fiesta del partido comunista 1981», El País, 29 de septiembre de 1981, https://elpais.com/diario/1981/09/29/madrid/370614261_850215.html 1671 Fernando Granda, «23 muertos y 22 heridos tras la colisión entre un camión y un autobús, a la salida de una curva», El País, 29 de septiembre de 1981, https://elpais.com/diario/1981/09/29/espana/370566009_850215.html. 1672 «Desde todo el mundo. Dolor y solidaridad», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 2 al 8 de octubre de 1981, 9. 509 encuentro político y cultural del PCE el domingo 18 de julio.1673 A la par, la zona de la Ciudad Internacional congregó a diversos estands de solidaridad, entre ellos el chileno, en un espacio reducido pero privilegiado dentro de Casa de Campo, junto al ingreso principal al recinto.1674 La presencia de Chile también se destacó en la asistencia de delegaciones del PCCh y PSCh,1675 aunque los focos de solidaridad destacado por los medios del PCE se enfocaron en la solidaridad con la OLP o Nicaragua, salvo por la visita que realizó Santiago Carrillo al pabellón del país sudamericano durante los días de la fiesta.1676 Así, la trayectoria de la presencia chilena en el evento anual del PCE nos demuestra las variaciones existentes con la solidaridad. La permanencia de la dictadura hizo que dado el paso del tiempo, Chile se volviera un caso de rutinización en los espacios de cooperación y como un recordatorio, junto a la aparición de nuevos contextos de apoyo a otros pueblos. Una situación particular fueron las fiestas de Treball del PSUC. Para 1979, y similar a lo ocurrido previamente, Chile tuvo un estand de difusión que presentó imágenes sobre la UP y explicó la situación de la solidaridad. Junto a Uruguay y Nicaragua, el pabellón chileno fue de los más pequeños en la zona internacional (21 metros cuadrados) en comparación a los del Frente Polisario (72), Eslovenia (98) y el Piamonte (200),1677 lo que nos da a entender que las distribuciones eran distintas a partir de los focos y relaciones a destacar por parte del PSUC. Pese a esto, hubo diversas actividades durante el encuentro del comunismo catalán, como la recolección de más 18.000 firmas en demanda por el reconocimiento de los derechos humanos en Chile, informaciones sobre las consecuencias de la semana de boicot contra la dictadura y la promoción de actividades culturales de grupos chilenos en Barcelona.1678 Lo particular fue la ausencia de 1673 «Fiesta PCE 82 [publicidad]», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 2 al 8 de julio de 1982, 2. 1674 «Plano de la Fiesta PCE ’82», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 16 al 22 de julio de 1982, 26-27. 1675 «Partidos asistentes a la fiesta», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 23 al 29 de julio de 1982, 7. 1676 «Tres días de solidaridad», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 23 al 29 de julio de 1982, 25. 1677 «Estands», Barcelona, s.f., ANC. fondo Partit Socialista Unificat de Catalunya. Festa de Treball ’79, Estands, caja 409, ff.1-2. 1678 Albert Farràs, «Xile, Uruguai, Argentina, Nicaragua… La Festa de Treball, també solidària», Treball. Òrgan Central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 20 al 26 de septiembre de 1979, 14. 510 presentaciones artísticas por parte de agrupaciones en el exilio, contrario a lo ocurrido en las fiestas anteriores. El encuentro de 1980 tuvo características propias del contexto y de las nuevas miradas dentro del PSUC. Fue realizada tras las primeras elecciones de la Generalitat de Catalunya, que dieron como ganador a la lista de Convergència i Unió (CiU) de Jordi Pujol, quien asumió como presidente de la Generalitat gracias a los apoyos de ERC y Centristes de Catalunya-UCD. El PSUC quedó como la tercera fuerza electoral, con un resultado que no fue del agrado de la dirección del partido.1679 Además, en un giro llamativo respecto a la convocatoria al evento, el principal invitado fue The Ramones, grupo punk estadounidense liderado por el guitarrista Johnny Ramone, conservador y anticomunista. La presencia de los norteamericanos generó discusiones internas en el PSUC, en especial en la comprensión de la fiesta como un encuentro para los comunistas o en una apertura hacia un nuevo público, especialmente juvenil y urbano.1680 En este ambiente de tensiones, la presencia chilena demostró nuevamente los nexos entre el PSUC y el PCCh. Gregorio López Raimundo, presidente de los comunistas catalanes, expresó en su invitación a la fiesta que la comparecencia del país andino estaría representada exclusivamente por el PCCh con la finalidad de demostrar la solidaridad internacionalista de su organización.1681 Así, el estand de Chile se convirtió en la práctica en el sitio de difusión de los comunistas chilenos en Barcelona, gracias al fortalecimiento antes explicado de las relaciones partidistas.1682 Esta decisión fue por la solicitud misma de la militancia sudamericana, que pidió a Vicenç Ligüerre estar presentes en la fiesta,1683 como representantes únicos del exilio. Y al igual que en las fiestas del año anterior, el principal ausente fue la música y arte, sin actos ligados a este punto. La única mención 1679 Baraldés Ribas, «La Festa de Treball», 48. 1680 Baraldés Ribas, «La Festa de Treball», 49-50. 1681 Gregorio López Raimundo, «La Festa», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 18 al 24 de septiembre de 1980, 2. 1682 Comissión Festa de Treball, «Estands d’organitzacions internacionals presents en la Festa de Trebal- 1980», Barcelona, s.f., ANC, fondo Partit Socialista Unificat de Catalunya, Festa de Treball ’80, Organització, caja 411, f.1. 1683 Partido Comunista de Chile, «Carta del Partido Comunista de Chile a Vicenç Ligüerre», Barcelona, 12 de junio de 1980, ANC, fondo Partit Socialista Unificat de Catalunya, Festa de Treball ’80, Correspondència, caja 413, f.1. 511 fue durante la actuación de Pete Seeger, quien hizo referencia Víctor Jara durante su presentación.1684 La reiteración de la presencia solidaria en 1981 se expresó en los estands y sin actos culturales. La delegación chilena se ubicó junto a las de El Salvador, Bolivia, Nicaragua, Uruguay, la Comisión de Solidaridad con Familiares de Desaparecidos en Argentina, la OLP y Guatemala, en el marco de las representaciones internacionales.1685 Nuevamente, el PSUC optó por invitar al PCCh en Barcelona como organización a cargo del puesto informativo, lo que fue aceptado por Salvador Goya, quien explicó que en este lugar se expondrían temas sobre la realidad política chilena, se venderían escritos políticos y artesanías. Por otra parte, el PCCh se plegó a actividades deportivas, ingresando al torneo de fútbol sala con un equipo de chilenos exiliados.1686 Ilustración 16. Arpillera adquirida por Domènec Martínez en estand chileno en el marco de las fiestas de Treball Fuente: APDM, Terrassa, España. 1684 M. Pérez Oliva, «Amb Treball, la festa major de Catalunya», Treball. Òrgan del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 25 de septiembre al 1 de octubre de 1980, 9. 1685 «Per a no perdre’s a la Festa [Mapa]», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 17 al 23 de septiembre de 1981, s.p 1686 Salvador Goya, «Carta de Salvador Goya a la Comisión Fiesta de Treball», Barcelona, 13 de julio de 1981, ANC, fondo Partit Socialista Unificat de Catalunya, Festa de Treball ’81, Solidaritat internacional, Juliol 1981, caja 413, f.1. 512 Finalmente, la fiesta de 1982 mantuvo la tónica con el puesto organizado por el PCCh, que fue de las primeras organizaciones en confirmar su asistencia. Su ubicación fue junto a todas las delegaciones internacionales, salvo Nicaragua que contó con su propio espacio.1687 A diferencia de años anteriores, los invitados extranjeros pudieron vender comida en el desarrollo de la fiesta para recaudar fondos y los comunistas chilenos optaron por empanadas.1688 Las valoraciones del PSUC fueron reconocer el trabajo solidario expresado a nivel internacionalista durante el evento, mediante la presencia del PCCh y otros representantes invitados al encuentro.1689 De este modo, las fiestas del PCE y de Treball evidenciaron la permanencia del tema chileno en el período estudiado, pero con una importancia que iba en descenso en comparación a la solidaridad con otros países. Los eventos en Madrid tuvieron una mayor expresión de transversalidad en los apoyos hacia Chile, tanto en las presencias de las fuerzas políticas en el exilio de manera transversal como en las actuaciones de agrupaciones como Quilapayún e Inti-Illimani. Mientras, los eventos de los comunistas catalanes confirmaron lo expresado en páginas anteriores respecto a que las relaciones solidarias paulatinamente se transformaron en partidistas dada la hegemonía del PCCh en la participación en estas actividades, por los nexos directos entre el comité de Barcelona y la CAI del PSUC. La persistencia de la dictadura chilena mediante su institucionalización, los nuevos actores en las políticas internacionales de cooperación y los elementos contextuales explicarían este cambio paulatino. Pese a esta evaluación crítica, es necesario que destaquemos que las fiestas, más que otros repertorios, mantuvieron la causa del país sudamericano a flote en el nuevo escenario español y, en especial, dentro del comunismo, siendo una de las formas de mayor acercamiento tanto para la militancia como para los simpatizantes con las causas democráticas y de los derechos humanos durante los últimos años de la transición política española. 1687 Comissió Política y Organizativa de la Festa de Treball-82, «Per la reunió de la Comissiò Política i Organitzativa de la Festa», Barcelona, 3 de septiembre de 1982, ANC, fondo Partit Socialista Unificat de Catalunya, Festa de Treball 1982, Estands, caja 411, f.1. 1688 Comissió Política y Organizativa de la Festa de Treball-82, «Carta de planos que podrán encontrarse en internacional», Barcelona, s.f., ANC, fondo Partit Socialista Unificat de Catalunya, Festa de Treball 1982, Estands, caja 411, f.1. 1689 Pol Aymerich, «Del primer bocata de “txistorra” al miting», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 30 de septiembre al 12 de octubre de 1982, 15. 513 7.2.2 Otras expresiones culturales solidarias Si bien las fiestas permitieron mantener las dinámicas de apoyo hacia Chile en el cambio de década, no fueron las únicas vías que evidenciaron la permanencia de los focos sobre la oposición, resistencia y exilio chileno. El comunismo español y catalán, participando directamente de algunas actividades o informando sobre éstas, tuvieron un seguimiento sobre otras formas de acción que se desarrollaron entre 1979 y 1982 con una menor magnitud que en los años iniciales de la Transición. La cultura fue un elemento central de canalizar la situación chilena. La música siguió siendo el mecanismo de mayor cobertura, en especial la ligada a la NCCh. La presencia de grupos como Quilapayún e Inti-Illimani en actividades distintas a las fiestas eran parte habitual en la prensa comunista y en otros medios afines a sus posturas. Esto se demostró durante 1979 con las actuaciones realizadas separadamente por ambos grupos en tierras hispanas. Inti-Illimani se presentó en febrero de 1979 y Treball destacó en un breve su concierto del 9 de ese mes en Barcelona.1690 Por su parte, desde Mundo Obrero, en su edición diaria, realizaron una reseña a su actuación en Madrid, en que señalaron la menor asistencia a la esperada por la lluvia que afectó ese día a la capital y la presentación de su nuevo disco Canto de los pueblos andinos, que cambiaba las composiciones clásicas de la agrupación.1691 Del mismo modo, en algunas preguntas realizadas a Jorge Coulón, miembro de la agrupación, el músico hizo referencia a la situación política en Chile en una comparación con España al explicar que «Nosotros, como aquí pasó con Franco, estamos abriendo a Pinochet. A cada abertura -como los vendedores a domicilio-, metemos el pie y la rodilla si es necesario. Es un proceso irreversible. El poder de Pinochet empieza a disgregarse; lo que pasa es que no podemos decir cuánto tiempo va a durar. Esperemos que no sea de muerte natural».1692 Aprovechando esta actuación, en la misma edición se publicó un pequeño reportaje respecto al impacto de la música de la resistencia chilena como un mecanismo de oposición política y solidaridad. El autor, a partir del golpe de Estado, estableció cómo el 1690 «Recitals», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 8 al 14 de febrero de 1979, 15. 1691 «Inti-Illimani, de nuevo con nosotros. “Ningún artista puede ser indiferente a la realidad”», Mundo Obrero diario, 14 de febrero de 1979, 20. 1692 «Inti-Illimani, de nuevo», 20. 514 exilio y la represión interna generó un espacio de difusión musical que se expandió internacionalmente.1693 El impacto cultural y político lo definió de la siguiente manera: Frente a la nueva represión en el interior de Chile, la canción, más que nunca, se hace arma de lucha, de reivindicación, y de denuncia. Y una triple realidad nace con ella: La de los cantantes y autores que desde el exterior de Chile, obligados a vivir fuera de su patria pero entrañablemente unidos a ella, se plantean la llamada a la solidaridad internacional con su pueblo en el dolor y al mantenimiento de una cultura arraigada desde siglos.1694 Más allá de algunas exageraciones temporales del autor de la nota, lo que se refleja es justamente la mantención del peso de la solidaridad en las actuaciones de conjuntos desde el exilio, como Inti-Illimani, para que el interés por la causa chilena permanezca dentro de las visiones de quienes desde 1973 habían desarrollado apoyos hacia esta situación. Esto también fue reseñado en La Calle por Antoni Batista, quien en la misma tónica indicó que: En estos cinco años de exilio, la “Nueva Canción Chilena” ha repartido sus recitales y sus discos por todo el mundo, constituyendo el más importante foco de catarsis exterior del Chile que resiste. Sobre los escenarios, los artistas chilenos cuentan lo que sucede en su país, le dan dimensión universal a la lucha de su pueblo, y a la vez recogen el testimonio de los millones de persona que por todas partes corean “¡Pinochet, asesino!”, “¡Chile, Chile, Chile, solidaridad!”, o suman sus voces a los dos grandes himnos de los chilenos proscritos: “El pueblo unido jamás será vencido” y “Venceremos”.1695 Sobre el recital de Inti-Illimani, Batista destacó el cambio en su presentación en comparación a otras anteriores. El foco no era la canción protesta, sino las nuevas composiciones y el espectáculo artístico como tal, lo que se evidenció en la respuesta del público, que pese a algunos gritos de apoyo a Chile, se enfocaron en escuchar el recital en su conjunto.1696 Si bien podría considerarse como una pérdida del sentido de apoyos, el autor lo contrastó como otros mecanismos de demostración de la cooperación, indicando que «la solidaridad se manifestó de otras formas no menos significativas que 1693 Fernando González Lucini, «El canto y el grito del pueblo chileno», Mundo Obrero diario, 14 de febrero de 1979, 20. 1694 González Lucini, «El canto y el grito», 20. 1695 Antoni Batista, «Inti-Illimani. El concierto de Chile», La Calle, 27 de febrero al 5 de marzo de 1979, 56. 1696 Batista, «Inti-Illimani», 57. 515 las consignas: las cerillas puntuando los grandes recintos deportivos, la suma de pequeñas luces iluminando simbólicamente la oscuridad de lo que en Chile se llamó el “apagón cultural”».1697 Durante el mismo año, Quilapayún retornó una vez más a España para presentar su disco Umbral. Previo a su presentación en la Fiesta del PCE, el grupo chileno realizó una actuación en Barcelona para participar en el Festival Canto Libre, en el marco de las Fiestas de la Merced. Este festival congregó a diversos artistas como los hermanos Parra de Chile, Carlos Mejía Godoy de Nicaragua y Amparo Ochoa de México.1698 El acto realizado por Quilapayún fue destacado por la prensa del PCE, en especial por su ya nombrada presencia en las fiestas del partido. Recalcaron, en especial, el cierre del recital con El pueblo unido jamás será vencido y Venceremos, que evidenciaron la emoción del momento: «Uno se sentía enormemente pequeño ante la magnificencia de esta muestra de solidaridad, se sentía una gota más en este mar de voces potentes, se veía fuerte».1699 La importancia de la agrupación chilena era patente incluso en la publicidad dedicada en las páginas de Mundo Obrero, que subrayaban su nuevo disco a partir del éxito de sus presentaciones en España, con más de 150.000 asistentes en total durante su gira.1700 Otros artistas de la NCCh también fueron parte de la cobertura periodística comunista, para destacar la situación chilena y también el estado de los nuevos trabajos musicales. Ángel Parra fue entrevistado en Treball, donde reflexionó sobre las nuevas influencias en las composiciones de los artistas chilenos, desde lo andino hasta el peso de otras realidades internacionales a partir del exilio, junto a otros temas ligados al papel del cristianismo en sus letras, la relación con el marxismo y la idea del retorno a Chile.1701 1697 Batista, «Inti-Illimani», 57. 1698 José Manuel Costa, «Fiestas de la Merçe: Latinoamérica y Lluis Llach en el Liceo», El País, 25 de septiembre de 1979, https://elpais.com/diario/1979/09/25/cultura/307058413_850215.html. 1699 «El pasado fin de semana en Montjuich. Canto libre de la América Latina», Mundo Obrero diario, 25 de septiembre de 1979, 21. 1700 «Publicidad del último disco de Quilapayún», Mundo Obrero diario, 9 de octubre de 1979, 20. 1701 Antoni Batista, «Ángel parra, prop d’un mite anomenat Violeta. La cançó a Xile no ha mort», Treball. Òrgan del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 18 al 24 de octubre de 1979, 13. 516 Sin embargo, a diferencia de otras entrevista, el peso no estuvo puesto en la solidaridad como tal, sino en estas reflexiones culturales, políticas e ideológicas. A partir de 1980, las menciones de la NCCh dejaron de aparecer en la prensa comunista. Salvo en el caso de Mundo Obrero por las actuaciones de Inti-Illimani y Quilapayún en las fiestas del PCE de 1981 y 1982,1702 no hubo referencias a otras presentaciones, entrevistas ni publicidad respecto a las agrupaciones chilenas. Solamente la atención fue puesta por la embajada chilena, como en el caso de la presentación de Isabel y Ángel Parra en el décimo Festival de Folklore Latinoamericano efectuado en Huelva, en que nuevamente hicieron gala de la retórica contra la oposición, indicando los discursos antichilenos por parte de los artistas exiliados, en especial por sus peticiones contra la dictadura y su aislamiento internacional, además de interpelar al PCE, al señalar que: Cabe destacar que estas “giras” son preparadas por entidades musicales que están controladas por el partido comunista español, organizaciones que fueron empleadas también en la última gira realizada a España, por el conjunto de los Quilapayún. Estas acciones demuestran, una vez más, la sincronizada campaña que viene realizando “en el plano artístico” el partido comunista.1703 La vehemencia de las acusaciones contra el PCE no se condice con la falta de atención del partido respecto a este acto, ligado a la situación ya señalada sobre la ausencia de referencias a la NCCh. En parte, este silencio estaba en correlación con el paulatino descenso de la intensidad solidaria desde el PCE y el PSUC a partir del cambio de década. Pero lo sintomático es cómo una de las mayores expresiones respecto a la situación chilena, que también fue banda sonora de la oposición democrática española e influyó fuertemente a la militancia comunista, dejó de tener un eje de importancia salvo los encuentros anuales de Madrid. Los factores son diversos y explicativos a la vez. Algunas posturas destacan principalmente el giro estético de los grupos de la NCCh, especialmente en los casos de Quilapayún e Inti-Illimani, cuyos focos se fueron trasladando 1702 Diego García Peinazo, «La nueva canción latinoamericana en El Socialista y Mundo Obrero. Música y discurso político durante la Transición (1973-1982)», Cuadernos de Música Iberoamericana 24 (2012): 141-142, https://core.ac.uk/download/pdf/153338167.pdf. 1703 Jaime Pardo Huerta, «Décimo festival del Folklore Latinoamericano», Madrid, 5 de agosto de 1980, AGHMRECh, fondo países: España. Embajada de Chile en España, Oficios reservados 2, 1980, caja s.n., ff.1-2. 517 paulatinamente desde la motivación política a nuevas sonoridades.1704 Estos cambios, que ya eran nombrados en las publicaciones revisadas en 1979, se fueron consolidando a partir de la nueva década, pasando de ser espacios de solidaridad más activa a otros centrados en las obras como tal. Otras explicaciones analizan el caso de Quilapayún, quienes habrían vivido una prórroga temporal de mantención dentro de los cambios en el contexto transicional español en su totalidad, como herramienta del combate político con mayor permanencia.1705 Para nuestro estudio, esta propuesta es entendible para el período entre 1977 a 1979, pero la ausencia evidenciada en la prensa y otras fuentes, salvo los casos puntuales ya señalados, nos muestran que esta continuidad no fue tal desde una lectura cronológica. Por último, el aspecto generacional también incidió en estas dinámicas de cambios. Ya se había visto en los grupos que estaban asistiendo a las fiestas del PCE y Treball no respondían solamente a la canción política, sino a otras expresiones musicales que servían para atraer a sectores de la sociedad a estos eventos, en especial la juventud, dada la crisis que estaba patentizando a nivel de militancia en las orgánicas comunistas como la JCC. Lo anterior se dio en un contexto conocido como el «pasotismo» durante la Transición, donde sectores de la juventud eran caracterizados con intereses y consumos (culturales y de sustancias) diversos a la generación previa, renegando del pasado y con resquemores hacia el futuro.1706 Sus motivaciones incidieron en no interesarse por aquella música que marcó el tardofranquismo y parte de la Transición, en cierta medida por nuevos referentes culturales como la movida, que representaba «el rechazo de la cultura del compromiso y la utopía, que había caracterizado la oposición al franquismo».1707 Por ende, la intersección de estos tres elementos explica el porqué la NCCh estaba dejando de ser un referente del cambio social incluso dentro de la órbita comunista, 1704 Javier Rodríguez Aedo, «Trayectorias de la Nueva Canción Chilena en Europa (1968-1990)», en Palimpsestos sonoros. Reflexiones sobre la Nueva Canción Chilena, ed. por Eileen Karmy y Martín Farías (Santiago de Chile: Ceibo Ediciones, 2014), 237-238. 1705 Medina y Solís, «Primeras presencias», 139. 1706 Laura Gómez Vaquero, «De la reivindicación política a la industrial: la cultura en la Transición a través de tres documentales musicales», Kamchatka. Revisa de análisis cultural, n.º 4. (2014): 150, https://doi.org/10.7203/KAM.4.4344. 1707 Héctor Fouce Rodríguez, «“El futuro ya está aquí”. Música pop y cambio cultural en España. Madrid, 1979-1985» (tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid, 2002), 27, https://hdl.handle.net/20.500.14352/55031. 518 pasando a tener un rol secundario en el nuevo escenario musical y que impactó evidentemente en las formas de canalización de la solidaridad con Chile. La presencia acotada en las fiestas del PCE fue parte de un parámetro de rutinización y la ausencia en las de Treball la demostración más significativa de la disminución de su impacto, acompañada de la falta de cobertura de prensa ya indicada anteriormente. A su vez, hubo otras expresiones culturales que también buscaron mantener el tema chileno a flote. Un caso fue el teatro, donde se destacó la visita a España de los actores María Maluenda y Roberto Parada, ambos militantes del PCCh, en el marco de las presentaciones en la sala Olimpia de Madrid en junio de 1980 y una invitación efectuada por el ayuntamiento de San Fernando de Henares (Madrid) para presentarse en las fiestas del municipio,1708 encabezado por el comunista Ángel Fernández Lupión. Esto fue seguido por la embajada de Chile, que recalcó las informaciones sobre esta visita en Mundo Obrero y El País, además de indicar que San Fernando de Henares era parte del cinturón rojo de Madrid, con mayoría de ediles comunistas, lo que explicaría la presencia de los actores en este ayuntamiento.1709 Otros repertorios fueron mediante la figura de Pablo Neruda, que mantenía su estatus de referente político y ético para el comunismo español. De manera constante, a fines de la década de 1970, fue el medio a través del que se denunció la situación chilena. A veces, sin haber un hito en especial cerca, se recordaba su fallecimiento como parte de la desolación que encontró Chile tras el golpe de Estado.1710 En otras actividades, se conmemoraba el aniversario de su nacimiento, especialmente por el compromiso que demostró con los refugiados españoles, demostrando su actuar. Así, indicaron que: Este compromiso profundo y vital del poeta chileno con la lucha de los pueblos hace que hoy, a 75 años de su nacimiento, el nombre de Pablo Neruda esté más vivo que nunca en el corazón de los chilenos demócratas, y que su poesía sea una bandera 1708 «María Maluenda y Roberto Parada. Primeras figuras del teatro chileno, en Madrid», Mundo Obrero diario, 1 de junio de 1980, 20. 1709 Jaime Pardo Huerta, «Actuación en Madrid de artistas chilenos Roberto Parada y María Maluenda», Madrid, 10 de junio de 1980, AGHMRECh, fondo países: España. Embajada de Chile en España, Oficios reservados 2, 1980, caja s.n., ff.1-2. 1710 «Pablo Neruda. En el corazón de América», Mundo Obrero diario, 14 de enero de 1979, 15. 519 en el combate antifascista. En Chile, los jóvenes de hoy bailan con Travolta o con la música de cualquier ídolo prefabricado… pero leen y recitan a Pablo Neruda.1711 El poeta chileno también fue parte de reconocimientos en el espacio público. En el ya citado ayuntamiento de San Fernando de Henares se realizó un acto, con presencia de delegados de la UP en España junto al alcalde Fernández Lupión y el concejal de cultura del municipio, Enrique Guerra, para dar a conocer que el parque de la ciudad pasaba a ser llamado Pablo Neruda. La fecha elegida fue el 20 de abril, coincidente con la conmemoración de los 17 años del asesinato de Julián Grimau por las fuerzas represivas franquista. Como se solía hacer en los primeros años de la solidaridad con Chile, las experiencias cruzadas volvieron a salir a la luz, equiparando a los responsables de la muerte del militante comunista español con los responsables -indirectos- de la muerte de Neruda.1712 Otra forma de ligar a Neruda con la solidaridad fue la denuncia. Esto ocurrió por la Semana de Chile organizada en 1980 por la embajada de este país en Madrid. La legación utilizó a la poesía chilena en apoyo a la dictadura, en un homenaje a la figura del vate comunista junto a la primera Premio Nobel de Literatura de Hispanoamérica, Gabriela Mistral y Vicente Huidobro. Los comunistas acusaron esta apropiación como una forma de aprovechamiento de un régimen sin derecho a arrogarse estos nombres, por ser representativo del fascismo que es la muerte de la cultura. De la misma manera, expresaron que: Las manos manchadas de sangre no impiden, al parecer, que la sonrisa asome al rostro de los asesinos. Una cosa es sembrar de cadáveres el río Mapocho y otra diferente honrar al poeta que cantó como nadie lo hiciera el invierno de ese río. Los que ayudaron a Pablo Neruda a soportar el desastre de su pueblo de la única manera que podría soportarlo, con la muerte, le rinden hoy homenaje en el Ateneo de Madrid.1713 Al igual que con la música, estas expresiones decayeron a partir de 1980. La cultura como medio para crear lazos de solidaridad también fue parte del descenso de las menciones, 1711 «En el 75 aniversario de su nacimiento. Pablo Neruda sigue combatiendo en Chile», Mundo Obrero diario, 13 de julio de 1979, 21. 1712 «Pablo Neruda en San Fernando de Henares», Mundo Obrero diario, 22 de abril de 1980, 23. 1713 «Pablo Neruda, insultado», Mundo Obrero diario, 8 de mayo de 1980, 21. 520 apoyos y comprensión de la situación chilena. En la práctica, lo que pasaba en Chile se transformó más en un tema informativo que en una forma de mantener al tanto de sus hechos para motivar la cooperación entre la militancia. En parte, esto también se explica por los elementos internos del comunismo español y catalán, a quienes los últimos años de la Transición les implicaron una etapa compleja. Por lo tanto, es necesario analizar sus dinámicas en el período 1981 y 1982 para comprender cómo se articuló la solidaridad con Chile en este contexto, las diferencias internas y las visiones sobre la situación chilena y el fin de una etapa que emergió desde el seguimiento a la UP a inicios de la década de 1970. 7.3. La solidaridad con Chile ante la implosión del comunismo español: las crisis internas en el PSUC y el PCE y los estertores de la cooperación El inicio de la década marcó tiempos convulsos para el PCE y el PSUC. Los factores que incidieron en estas complejidades fueron variados y pueden ser entendidos desde un contexto de la política interna, en especial en la visión de algunos sectores respecto a la Transición y en un marco de crisis económica, pero sin desconocer la influencia de las dinámicas internacionales y cómo éstas delimitaron posicionamientos internos que entraron en conflicto en los congresos del PSUC y del PCE. Como bien analiza Jesús Sánchez Rodríguez sobre los acontecimientos externos, fueron tres los que marcaron al comunismo español. En primer lugar, la invasión soviética a Afganistán en 1979, que repercutió en nuevas críticas de Santiago Carrillo a la política exterior de la URSS, lo que implicó el conflicto dentro de los partidos españoles entre los sectores eurocomunistas y dogmáticos, conocidos como «afganos». En segundo orden, la conferencia de los partidos comunistas europeos por «la paz y el desarme», organizada en 1980 por el PCF, ya alineado con la URSS y el Partido Obrero Unificado de Polonia. En este encuentro se apoyó el despliegue de misiles soviéticos en países del bloque socialista. El PCE rechazó asistir a esta reunión, esgrimiendo la ausencia de circunstancias preparatorias y por replicar viejos esquemas basados en la relación entre un centro dirigentes y el alineamiento de los partidos comunistas a estas órdenes. Por otro 521 lado, consideró que una convocatoria por la paz formada solamente por organizaciones del mismo signo político dejaba de lado a otras tendencias que debían discutir sobre el tema, siendo más un apoyo a la URSS que una discusión transversal sobre esta problemática. Por último, el golpe de Estado polaco de 1981, que fue un freno a los avances democráticos en este país, fue criticado por el PCE, al considerar que no era una respuesta de masas y revolucionaria al contexto interno de Polonia, sino la imposición del modelo soviético, lo que permitió a sectores del PCE reforzar las posturas eurocomunistas.1714 Por ende, estos temas influyeron en las discusiones internas de los partidos comunistas españoles y fueron parte de los debates y posicionamientos que entraron en conflicto de manera clara a partir de 1981, así como la pérdida de conexión política desde arriba respecto a las lógicas de clase de las militancias de base, especialmente obreras.1715 Esta crisis no era exclusiva del PCE. El comunismo de Europa occidental entró en declive con el cambio de década. Hubo factores internos como la participación del PCF en el gobierno socialista de 1981 o el impacto en el PCI por el asesinato de Aldo Moro en 1979, principal interlocutor de la DC italiana con Berlinguer.1716 Por otra parte, las transformaciones socioeconómicas que pusieron freno a la industrialización, por la terciarización, incidieron negativamente en las bases de apoyo tradicionales de los partidos comunistas, junto al ascenso del neoconservadurismo al poder en EE.UU. y Reino Unido, que puso fin a la época de la détente, dando paso a una nueva carrera armamentista en una reactivación de la Guerra Fría.1717 1714 Sánchez Rodríguez, Teoría y práctica, 301-307; Donofrio, «El fracaso del eurocomunismo», 333-334; Elías Álvarez, «El eurocomunismo en los debates del V Congreso del PSUC», Segle XX. Revista catalana d’història 1, n.º 14, (2022): 104-105. https://revistes.ub.edu/index.php/segleXX/article/view/38257/36683. Tanto Sánchez Rodríguez como Donofrio destacan los posicionamientos internos en los partidos comunistas hispanos a partir de las coyunturas internacionales. Por su parte, Álvarez se enfoca en el impacto de la invasión a Afganistán y la conferencia de los partidos comunistas en el V Congreso del PSUC. 1715 Josep Fontana, «Los comunistas ante la transición», Mientras tanto 104-105 (2007): 23-37, https://mientrastanto.org/revista/104-105/. La crítica de Fontana es central en este punto, en especial en su búsqueda de explicar el proceso del PCE y el PSUC desde ser fuerzas de importancia social al inicio de la transición a organizaciones derrotadas, centrada en los errores de la dirigencia y la incapacidad de formar un programa acorde a la realidad hispana del período. 1716 Salvador Forner Muñoz y Heidy Senante Berendes, «La crisis del comunismo en Europa occidental: entre el eurocomunismo y el colapso del bloque soviético», Historia y Política n.º 33 (2015): 310, https://recyt.fecyt.es/index.php/Hyp/article/view/24740. 1717 Forner Muñoz y Senante Berendes, «La crisis del comunismo», 310-311. 522 En este contexto, y en especial en el comunismo español y las tensiones entre las tendencias presentes en su interior, paralelamente se generaron cambios en Chile tras la institucionalización de la dictadura en 1980, los que impactaron en la consolidación de nuevas líneas políticas, especialmente en el PCCh y la ortodoxia almeydista del PSCh. Estos elementos incidieron en un fenómeno ya evidenciado previamente: el decaimiento de las expresiones de apoyo hacia Chile entre 1981 y 1982. Si bien existieron durante este período, la importancia de las estrategias de cooperación internacionalista dejó de tener una relevancia dentro de las lecturas políticas de los partidos comunistas. Así, la solidaridad del comunismo español, central durante el tardofranquismo y los primeros años de la Transición, entraba en la misma crisis que los partidos. No fue el fin, pero sí la pérdida de hegemonía ante nuevas fuerzas de izquierda como el PSOE que centralizaron en su actuar esta nueva etapa hacia el país sudamericano, en especial tras su victoria en las elecciones de las Cortes Generales de 1982. 7.3.1 El comunismo catalán y los debates sobre el eurocomunismo: V y VI Congresos (1981-1982) En 1977, el PSUC había realizado su IV Congreso, que tuvo importantes avances en la reafirmación de una nueva identidad comunista basada en un proyecto en construcción de socialismo en democracia, de defensa en la participación en las nuevas instituciones democráticas y con una postura internacional basada en la solidaridad, independiente y que remarcaban la heterogeneidad dentro del MCI.1718 En la práctica, eran posturas fundadas en el eurocomunismo, aunque este concepto no fuese aprobado como tal durante este congreso, sino que se había conducido de facto hacia esta línea.1719 Tras la realización de este cónclave, el papel del PSUC se fue consolidando en Cataluña como una de las principales organizaciones del panorama partidista, además de ser una de las principales fuerzas comunistas en España. Sin embargo, la temporalidad entre 1977 hasta la realización del V Congreso en 1981 tuvo tensiones, especialmente en la relación con el PCE. Un caso fue el conato de conflicto entre ambos partidos tras el IX Congreso 1718 Molinero e Ysàs, Els anys del PSUC, 310-311. 1719 Álvarez, «El eurocomunismo en los debates», 98. 523 del PCE de 1978 y el abandono del leninismo, que generó resquemores en la directiva catalana.1720 Además, Carrillo comenzó a tener una postura mucho más vehemente hacia la estrategia del PSUC, plasmada tras las elecciones generales de 1979 en que el comunismo tuvo un alza en España, con excepción de Cataluña.1721 Desde esta coyuntura en adelante, el secretario general del PCE criticó los posicionamientos del PSUC sobre el proyecto catalán, las que consideraba influidas por el nacionalismo, renegando del uso de la autodeterminación como concepto al igual que el de Países Catalanes.1722 En sus memorias, Santiago Carrillo reflexionó sobre la intención del PSUC por generar una brecha organizativa. Así, indicó que: La plenitud de derechos del PSUC dentro del PCE estaba compensada por el acuerdo de actuar a nivel estatal como un solo partido; pero esta última parte ya no se respetaba. En vísperas de su V Congreso las tesis del PSUC entraban en oposición abierta con la línea del PCE; en una época en que en el movimiento comunista se hablaba de «vías nacionales al socialismo», en el PSUC se inventaba hasta una «vía catalana al socialismo», diferenciada de una eventual vía española.1723 A esto se sumaron otras fricciones por el malestar en el seno de la directiva del PCE al tono crítico desarrollado por el PSUC sobre las posturas adoptadas durante la Transición y en particular sobre el intento de aumentar la autonomía del partido catalán.1724 Entre las tensiones con Madrid, y también otros conflictos internos,1725 el PSUC fue articulando la realización de su V Congreso. Uno de los puntos principales en este encuentro fue la discusión respecto a las tesis programáticas del partido y el papel del eurocomunismo. El cómo enfrentar este punto fue el detonante de la crisis del PSUC, a partir de la formación de tres tendencias internas que entraron en conflicto. La primera fue conocida como eurocomunista, sin una matriz necesariamente heterogénea, liderada 1720 Sánchez Rodríguez, Teoría y práctica, 320. 1721 Molinero e Ysàs, Els anys del PSUC, 323. 1722 Jaume Valls Piulats y Jesús A. Vila, Jaume Valls: todo lo que pude (L’Hospitalet de Llobregat: Centre d’estudis de l’Hospitalet, 2020), 123. 1723 Carrillo, Memorias, 730. 1724 Andrade Blanco, El PCE y el PSOE, 380. 1725 Uno de los más notorios fue el intento de dimisión de Gregorio López Raimundo y Antoni Gutiérrez tras la Conferencia nacional de abril de 1978 que analizó las conclusiones del IX Congreso del PCE, por diferencias con el Comité Central. En Molinero e Ysàs, Els anys del PSUC, 320-321. 524 por López Raimundo y Gutiérrez Díaz, aunque internamente existió otro grupo proveniente de Bandera Roja conocido como «Bandera Blanca» con figuras como Joan Busquets y Jordi Solé Tura. La segunda tendencia era la «afgana» o prosoviética, crítica de la Transición, del eurocomunismo y del distanciamiento de la URSS, cuyas posturas eran más ortodoxas. Un tercer grupo era el leninista, menos virulento que los afganos, pero con justificaciones intelectuales para defender el retorno del leninismo como parte central del partido.1726 Los motivos de esta disputa respondieron a posturas estratégicas, pero hubo otros elementos centrales que explican la atmósfera presente. La situación económica en España golpeaba a las bases y la insatisfacción sobre la trayectoria política de la Transición y la actitud del partido se hizo más clara, creando un ambiente de inconformidad en la militancia,1727 que se fue evidenciando durante las discusiones preparativas por parte de las agrupaciones locales y comarcales del partido, tanto en el tenor de las posturas como en las tensiones para compaginar tiempos en un contexto de crisis económica.1728 Por ende, en el debate también se patentizaron las disputas sobre el eurocomunismo a partir del quiebre entre la directiva y las bases, sobre todo por la falta de claridad conceptual existente en las discusiones sobre el eurocomunismo como tal.1729 A esto se suma la pluralidad interna a nivel ideológico, «[que] hundía sus raíces en diferencias generacionales, formativas y socioprofesionales, así como en otras relativas a los diferentes momentos y cauces de acceso al partido y a los distintos espacios de militancia existentes».1730 El PSUC era un partido diverso, pero con una cohesión y coherencia interna quebrada. Al momento de votar las tesis programáticas del partido, en específico sobre el eurocomunismo, se articularon las tendencias. La suma de afganos y leninistas superaba a los eurocomunistas, lo que generó el rechazo de la propuesta presentada por la directiva del partido. Esta decisión tuvo como consecuencia la dimisión de la directiva del partido centrada en López Raimundo y Gutiérrez Díaz. El expresidente del PSUC señaló su 1726 Andrade Blanco, El PCE y el PSOE, 380-381. 1727 Gregorio López Raimundo, Antoni Gutiérrez Díaz y Manuel Campo Vidal, El PSUC y el eurocomunismo. Presentación, entrevista y selección de textos (Barcelona: Grijalbo, 1981), 64. 1728 Álvarez, «El eurocomunismo en los debates», 96. 1729 Álvarez, «El eurocomunismo en los debates», 113. 1730 Andrade, El PCE y el PSOE, 382. 525 disconformidad ante el rechazo a sus posturas, en especial porque a su vez era la negación a la vía democrática y pluralista al socialismo. Del mismo modo, la dimitida dirección consideraba que era un cuestionamiento a la política de los últimos años desarrollada por el partido.1731 Antoni Gutiérrez Díaz criticó a los grupos opositores, al indicar que: Creo que se optó por dirigir todos los tiros contra la palabra «eurocomunista» ante la imposibilidad de sustituir el concepto «marchan al socialismo en la libertad y la democracia» por la expresión «democracia socialista», lo que hubiese representado un grave deterioro de toda nuestra concepción. Al apuntarse como primer objetivo la supresión de la palabra «eurocomunista», con el pretexto de su falta de rigor o intentando atribuirle falsamente contenidos derechistas, en realidad se quería dar un paso importante contra su contenido, dada la significación que el término había adquirido.1732 Otras visiones externas apuntaron al quiebre entre dirección y militancia. En una columna escrita en El País, el exmilitante comunista Manuel Sacristán hizo un descarnado análisis sobre el V Congreso, en que destacó esta idea: La evolución del PSUC, cuyo resultado presente queda de manifiesto en el V Congreso, ha llevado a que el grupo de intelectuales (incluidos los políticos profesionales que lo representan en los parlamentos y otras instituciones) no sea orgánico en su base obrera, sino más bien en el dispositivo político de la clase dominante, y así en esta misma. (Ese no es un hecho sin precedentes: en la segunda internacional, ocurrió ya antes de la primera guerra mundial, causando en varias secciones nacionales choques entre las fracciones parlamentarias y otras instancias del partido.) De ahí que se exprese respecto de la base obrera con el mismo desprecio y la misma violencia que los intelectuales explícitamente orgánicos en la clase dominante, por ejemplo, los periodistas de la derecha social.1733 La crisis del eurocomunismo, la salida de la directiva y la llegada a la presidencia de Pere Ardiaca y a la secretaría general de Francisco Frutos configuró un nuevo escenario en el PSUC, pero no fue el fin de las tensiones. Los eurocomunistas mantuvieron la defensa de sus posturas y el PCE miraba con preocupación lo que consideraron un quiebre en la política común entre los dos partidos.1734 Por lo mismo, la directiva encabezada por 1731 Álvarez Justo, «El Eurocomunismo», 415-416. 1732 López Raimundo, Gutiérrez Díaz y Campo Vidal, El PSUC y el eurocomunismo, 67-68. 1733 Manuel Sacristán, «A propósito del V Congreso del PSUC», El País, 22 de enero de 1981, https://elpais.com/diario/1981/01/22/espana/348966003_850215.html. 1734 Molinero e Ysàs, Els anys del PSUC, 335. 526 Carrillo apoyó a los eurocomunistas para restablecer la situación del PSUC y buscar una solución en un nuevo congreso.1735 Entre la crisis del V Congreso y la realización del siguiente en marzo de 1982, la tendencia autodestructiva del PSUC fue al alza. Las tensiones se acrecentaron, en especial por la respuesta de los sectores eurocomunistas a la nueva directiva, presionando para la realización de un congreso extraordinario. Además, el Comité Central del partido aprobó un documento sobre la superación de la excepcionalidad, convocando a una Conferencia Nacional para discutir nuevamente sobre eurocomunismo. El rechazo de Pere Ardiaca, por considerar que esta declaración vulneraba los acuerdos del V Congreso, derivó en que el 4 de julio de 1981 el Comité Central decidiera destituirlo como presidente del partido, a partir de los votos eurocomunistas y leninistas. Esto prosiguió con la expulsión del partido de los miembros afganos del Comité Central en diciembre de 1981 y la suspensión de otros 14 militantes, así como la interrupción de funcionamiento de los comités comarcales más identificados con esta postura.1736 Así, el panorama demostraba las complejidades en el PSUC, con expulsiones y quiebres internos que apuntaban hacia la imposibilidad de generar acuerdos que salvaguardaran la cohesión partidista. Entre el 19 y el 21 de marzo, finalmente se realizó en esperado VI Congreso, en que retornaron a sus cargos Gregorio López Raimundo y Antoni Gutiérrez Díaz, en un regreso a la línea eurocomunista.1737 Sin embargo, esta aparente vuelta a la situación previa a enero de 1981 fue más bien una victoria pírrica de este sector, ya que la consecuencia directa fue el origen de un nuevo partido: El Partit dels Comunistes de Catalunya (PCC). Esta nueva organización fue oficializada en su propio VI Congreso, realizado en abril de 1982, y fue formado principalmente por los sectores afganos expulsados y defensores de las tradiciones comunistas.1738 El PCC logró conformar una militancia que varío entre 1735 Carrillo, Memorias, 730. 1736 Molinero e Ysàs, Els anys del PSUC, 340-342 1737 Álvarez Justo, «El Eurocomunismo», 681. 1738 Álvarez, «El eurocomunismo en los debates», 93. 527 5000 y 7000 personas, que se caracterizó por tener una fuerte presencia en los sectores de la clase obrera del tejido social catalán.1739 Así, las tensiones de 1981 y 1982 implicaron el debilitamiento del PSUC en el panorama político catalán. No solamente por la aparición de un nuevo partido comunista y las diferencias irreconciliables entre el eurocomunismo y los prosoviéticos, sino por el impacto electoral y social. En las elecciones generales de 1982, el PSUC obtuvo un 4,6% de los votos y solamente Gregorio López Raimundo tuvo un escaño en el Congreso de los Diputados.1740 El partido que lideró la lucha contra el franquismo, siendo el principal referente político y social de la oposición democrática, sucumbió ante las disputas internas. Pero no fue un fenómeno netamente catalán. En Madrid, la situación de tensión también se complejizó de manera paralela. El fin de la Transición fue la implosión del comunismo, que en parte explica por qué Chile y la solidaridad fue desapareciendo dentro de las aguas de la conflictividad. 7.3.2 Las disputas en el Partido Comunista de España y el nuevo escenario político español hacia 1982 La crisis del PSUC fue seguida con atención por el PCE. La referencia del partido catalán durante el tardofranquismo y el inicio de la Transición se había diluido en sus disputas internas, en paralelo a los resquemores que se habían levantado en el mismo PCE sobre el camino que estaban tomando las dinámicas organizativas del PSUC. Pero el ambiente de crisis no surgió tras los hechos catalanes, sino que era una carga previa dentro de la principal organización comunista. Desde 1980 se evidenciaron complejidades económicas, las que impactaron en el clima de inestabilidad política en España, con UCD virando a más la derecha y el PSOE mostrándose como la alternativa de poder ante los sectores más moderados de la sociedad hispana. Por su parte, el PCE 1739 Eduardo Abad García, «Guardianes de los principios. Breve historia de la disidencia ortodoxa en el comunismo español (1968-1989)», en Un siglo de comunismo en España II: presencia social y experiencias militantes, dir. por Francisco Erice (Madrid: Ediciones Akal, 2022), 785, https://elibro- net.sire.ub.edu/es/ereader/craiub/219744. 1740 Molinero e Ysàs, Els anys del PSUC, 342. 528 estaba revisando organizativamente al partido, en pos de homogeneizar las distintas sensibilidades internas, en una concepción unitaria y reconociendo la diversidad.1741 A esto se sumó la situación del Partido Comunista de Euskadi (EPK), que estaba en un proceso de fraccionamiento entre dos posturas, una de corte más tradicional y obrerista y otra de línea eurocomunista, pero influida por elementos nacionalista. Carrillo dio su apoyo al segundo grupo, encabezado por Roberto Lertxundi, que lideraba al EPK. Sin embargo, el partido vasco tomó una decisión que fue rechazada desde el PCE: la convergencia con Euskadiko Ezquerra en 1980 en pos de formar un referente político amplio de izquierdas en el contexto del País Vasco. Para Carrillo, esto significaba una amenaza a la unidad del PCE, por lo que presionó estérilmente para revertir esta situación, que derivó en la expulsión de Lertxundi del partido en noviembre de 1981 y la debacle de los sectores eurocomunistas.1742 El momento que cristalizó las problemáticas fue la realización del X Congreso del PCE a fines de julio de 1981. En un contexto complejo para los comunistas, tras lo sucedido en Cataluña, la situación vasca y con temores a nivel interno tras el intento de golpe de Estado del 23 de febrero, se iniciaron los preparativos del encuentro mediante la discusión de las tesis programáticas. En este marco, se presentaron las primeras deserciones, como la renuncia de Ramón Tamames al partido en desacuerdo con la dirección, reclamando la necesidad de renovar esta coyuntura.1743 A la par, en Nuestra Bandera se dio espacio a las críticas surgidas dentro del Comité Central, cuestionando la falta de respuesta en el contexto de crisis del país por parte del PCE, a su vez que militantes madrileños firmaron un documento en apoyo a la renovación del eurocomunismo, que fue vetada de publicarse en Mundo Obrero.1744 Todas estas acciones generaron en Carrillo la necesidad de fortalecer la disciplina interna y su figura como secretario general. Esto, en parte, fue lo que sucedió durante el X Congreso, en que se vivió un clima de tensión y enfrentamientos de todo tipo durante las discusiones, formándose a su vez tres referentes. Por un lado, los oficialistas o carrillistas, 1741 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 344-346. 1742 Andrade Blanco, El PCE y el PSOE, 385-386. 1743 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 367. 1744 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 369-370. 529 con presencia de militantes eurocomunistas; otro grupo de prosoviéticos y un tercero de eurorrenovadores.1745 Las principales disputas se generaron en la conformación del Comité Central, Secretariado y Comité Ejecutivo, en que los principales damnificados fueron los eurorrenovadores, excluidos primordialmente en las dos últimas, salvo la presencia de Manuel Azcárate como representante de este sector en el Comité Ejecutivo.1746 A diferencia de lo ocurrido en el V Congreso del PSUC, el problema no era el eurocomunismo, sino la democracia interna, la falta de renovación y la oposición carrillista a generar una estructura federal del PCE a nivel nacional.1747 Así como el VI Congreso evidenció una victoria mínima para los eurocomunistas del PSUC, el X Congreso lo fue para Carrillo. Las consecuencias del encuentro variaron entre el desencanto y la depuración.1748 Uno de los casos más paradigmáticos fue la de los concejales comunistas del ayuntamiento de Madrid que apoyaron Roberto Letxundi, tras su defenestración del partido. Cinco de los nueve ediles, entre los que estaba Carmen Almeida, fueron expulsados tras dar una conferencia en solidaridad con el dirigente vasco y apoyando la federalización del partido, por lo que tuvieron que renunciar a sus actas municipales. Además, diversos miembros eurorrenovadores del Comité Central fueron destituidos de sus cargos por el respaldo al acto, que también eran parte del equipo editorial de Nuestra Bandera, encabezados por Manuel Azcárate.1749 La imposición efectuada por Carrillo y sus aliados dentro del PCE demostró que las críticas a la democracia interna eran efectivas. La homogeneización en la práctica se estaba convirtiendo, de súbito, en un proceso monolítico dentro del partido y que estaba acallando las voces críticas al manejo organizativo. Las debilidades internas del PCE, las tensiones en Cataluña y otros territorios, junto al complejo escenario económico y el fortalecimiento del socialismo español, fueron caldo de cultivo para empeorar la situación política del comunismo español, en especial ante el próximo escenario electoral. 1745 Andrade Blanco, El PCE y el PSOE, 388. 1746 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 381-382. 1747 Sánchez Rodríguez, Teoría y práctica, 360. 1748 Donofrio, «El final del eurocomunismo», 177. 1749 Andrade Blanco, El PCE y el PSOE, 390. 530 Carme Molinero y Pere Ysàs calificaron de manera acertada lo que fue 1982 para el PCE: un annus horribilis.1750 El 23 de mayo se celebraron elecciones para el Parlamento andaluz, que implicaron la pérdida de casi 150.000 votos respecto a los últimos comicios realizados en Andalucía. La discusión sobre los resultados se dio en diversos momentos partidistas, siendo el principal crítico el dirigente Nicolás Sartorius, quien argumentó la delicada situación electoral del partido, así como el impacto de los conflictos internos, que habían decantado en una pérdida de credibilidad ante la opinión pública y de especial desazón en las bases.1751 Carrillo, se refirió a la actitud de Sartorius y la pérdida del discurso unitario, destacando que «En junio del 82, cuando ya era evidente la proximidad de elecciones generales, Sartorius vino a mi despacho a proponerme una «amnistía» para los «renovadores» sancionados […] Yo le anuncié a Sartorius que si planteaba tal proposición al Comité Ejecutivo yo dimitiría de todos mis cargos, incluido el de diputado».1752 La propuesta de Sartorius fue socializada junto a su análisis electoral. Marcelino Camacho, miembro del Comité Central y líder de CCOO, no sólo apoyó la moción de su camarada, sino que lo propuso para ser el nuevo secretario general del PCE, con Carrillo como presidente y Dolores Ibárruri como presidenta honoraria. Esta opción fue ampliamente debatida y rechazada, derivando en una retahíla de dimisiones. Santiago Carrillo renunció a su cargo, al igual que Sartorius y Camacho a los suyos como vicesecretario general y miembro del Comité Ejecutivo, respectivamente.1753 Finalmente, Carrillo aceptó volver a la secretaría general. Según él, los motivos fueron las solicitudes levantadas por miembros del Comité Central, que amenazaron con renunciar si hacía efectiva esta decisión. Sopesando la proximidad de las elecciones generales, junto a estas peticiones, es que puso marcha atrás a su dimisión.1754 Los comicios legislativos de 1982 fueron decisivos para evidenciar la crisis del PCE. La consolidación del PSOE como alternativa política hizo que parte de los votantes de izquierdas se decantaran por esta opción, junto a las dinámicas autodestructivas del PCE. 1750 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 392. 1751 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 393-394. 1752 Carrillo, Memorias, 732. 1753 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 394. 1754 Carrillo, Memorias, 733. 531 Los resultados fueron tajantes: el PCE, de haber obtenido un 10,77% de los votos en 1979, pasó al 4%, perdiendo más de un millón de sufragios en un poco más de tres años.1755 Las consecuencias políticas fueron inmediatas. Santiago Carrillo dimitió de manera irrevocable como secretario general, aunque mantuvo su acta de diputado y su puesto en el Comité Central del partido. En su reemplazo fue electo el dirigente Gerardo Iglesias,1756 quien asumió los nuevos desafíos para el PCE en lo restante de la década. Sobre él, Carrillo apuntó críticas respecto a sus decisiones, en especial por considerar que rompió todo atisbo del eurocomunismo en el partido.1757 En parte, esta disputa de poder se mantuvo con el correr de los años y tuvo como consecuencia la expulsión de Carrillo en 1985.1758 Los motivos de la crisis del PCE son variados. Algunos, autocomplacientes y críticos hacia el resto, como Santiago Carrillo, quien responsabilizó a la actitud de los sectores del partido la posibilidad de victoria de la derecha, encarnada en Manuel Fraga como líder de la Alianza Popular e incluso apuntando directamente como parte del debilitamiento electoral del PCE, indicando que: «Directa o indirectamente nuestros “renovadores” y “leninistas”, salvo honrosas excepciones, hicieron campaña por el PSOE; así lo habían aconsejado también los funcionarios de la embajada soviética. Hicieron campaña y muchos, estoy seguro, le votaron».1759 Las palabras de Carrillo muestran la sensación de revancha contra sus adversarios internos e internacionales, pero no asumen las responsabilidades propias ni estructurales de la debacle, dejándola netamente en un ámbito electoral. Desde la distancia analítica, Molinero e Ysàs resumen de manera acotada y certera esta situación: «Contrariamente a lo explicado a menudo, no fue el hundimiento electoral la causa del colapso del PCE, sino que su crisis interna fue la que llevó al derrumbe electoral».1760 Y esto tuvo un impacto mucho mayor a nivel social y político, al evidenciar lo que indica Juan Andrade: 1755 Andrade Blanco, «El PCE», 320. 1756 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 394. 1757 Carrillo, Memorias, 737. 1758 Andrade Blanco, «El PCE», 320. 1759 Carrillo, Memorias, 734. 1760 Molinero e Ysàs, De la hegemonía, 397. 532 Al desastre electoral se sumaba una hecatombe mayor: la desmotivación o huida de su numerosa, entregada y en su día cohesionada base militante; la pérdida de arraigo social y hegemonía sobre los otrora sectores más dinámicos del antifranquismo; y la dilapidación de un capital simbólico levantado con ilusión y grandes sacrificios personales.1761 Esto demuestra la falta de adaptación y lectura del PCE ante la desazón de su militancia, la pérdida del tejido social que lo había levantado como una opción plausible dentro de los marcos del comunismo occidental y el rol secundario en que fue puesto en un modelo de cambio en la Transición. Estos elementos, junto al anticomunismo, los discursos propios de la Guerra Fría y las debilidades orgánicas por la ausencia de democracia interna, se conjugaron en esta debacle.1762 Y, en torno a nuestra investigación, explican contextualmente el descenso simultáneo de la solidaridad con Chile en el mismo período. Una orgánica debilitada no podía conducir acciones cuando sus estructuras partidistas y de militancia estaban en crisis. Los espacios acotados en las fiestas y las pocas actividades hacia la causa chilena eran entendibles en un partido que había perdido la fuerza del impulso democrático que lo caracterizó durante el tardofranquismo y que brindó amplios apoyos, más allá de las urnas en esta etapa. No se puede dudar del compromiso solidario y democrático del PCE y el PSUC hacia Chile, solamente es explicar las motivaciones internas que causaron este descenso, las que también se vieron acompañadas por las revisiones políticas de la oposición chilena en el seno de las izquierdas, especialmente en el PCCh. 7.3.3 Los proyectos de izquierdas chilenos en el cambio de década y su impacto en la solidaridad Mientras las orgánicas comunistas vivían su proceso de crisis interna, los partidos opositores chilenos estaban en un proceso de revisión ideológico y estratégico. Como se ha explicado en capítulos anteriores, estos cambios fueron a partir de las lecciones de la experiencia de la UP y en cómo posicionarse desde el exilio y Chile contra una dictadura que se estaba asentando en el poder, sin posibilidades ciertas de un retorno democrático. 1761 Andrade Blanco, «El PCE», 320. 1762 Andrade Blanco, «El PCE», 325-327. 533 Si ponemos el foco desde el comunismo español, los principales nexos eran con el PCCh y, en menor medida, con el MAPU y los sectores de izquierda del PSCh. En este último caso, su secretario general, Clodomiro Almeyda, realizó una visita a España en 1979 con el fin de explicar la querella interna con la facción renovada, encabezada por Carlos Altamirano, tras el quiebre del Pleno de Argel el año anterior. Almeyda se reunió con diversos partidos del arco de izquierdas español, entre ellos el PCE1763 y se refirió a la postura que representaba el socialismo de izquierda, en especial sobre los puentes hacia el comunismo chileno: Se nos ataca en Occidente (en Cuba, por ejemplo, no dicen lo mismo) afirmando que estamos influidos por el comunismo internacional. Pero éste es un recurso muy viejo para unir en una fracción a todos los sectores, derechistas e izquierdistas, que sólo tienen en común su anticomunismo. El anticomunismo genera en Occidente muy buenos dividendos y apoyos políticos. Nosotros seguimos manteniendo nuestra autonomía, independencia, nuestra valoración de la crítica y nuestra perspectiva latinoamericanista. Todo ello nos distingue como partido y nos diferencia de nuestros hermanos comunistas. Esta acusación de cripto-comunismo no tiene sentido.1764 La postura de Almeyda refleja una voluntad por parte de los sectores de izquierda del PSCh respecto a los comunistas: tender a reconocer, en la diversidad de organizaciones, la posibilidad de generar acuerdos y entendimientos, sobre todo respecto a la clase obrera y a la lucha contra el fascismo en Chile.1765 Esta confluencia, que no fructificó en España, demostraba la mantención de las alianzas partidistas que habían formado la UP, aunque con un mayor grado de debilidad interna y en el exilio. Sin embargo, fue el socialismo renovado quien encontró mayor eco en España, tal cual lo hemos indicado previamente. El exilio de figuras de importancia de este sector en este país, junto a las cercanías con Felipe González, había levantado un frente de apoyos entre estas orgánicas. Del mismo modo, el crecimiento y la acción política del PSOE fue parte de los análisis de la renovación de la izquierda chilena, en especial durante la Transición, 1763 Blanca Torres, «Crisis del PS chileno. Almeyda: “Lo de Altamirano fue una rebelión”», La Calle, 31 de julio al 6 de agosto de 1979, 22. 1764 Torres, «Crisis del PS», 22. 1765 Clodomiro Almeyda, «Construir una fuerza política homogénea y representativa capaz de alcanzar la hegemonía ideológica y política de la sociedad», Chile-América, junio-julio de 1979, 89-90. 534 por ser capaz de movilizar la redemocratización, estabilizar la democracia parlamentaria, generar acuerdos y evitar pretensiones maximalistas, con una voluntad de gobierno.1766 Por otra parte, fue el comunismo chileno quien tuvo un cambio más profundo en este contexto, tanto en sus estrategias como análisis político, que en ciertos casos llevó a tener posturas opuestas a la hegemonía (en crisis) del eurocomunismo en el PCE y el PSUC para el cambio de década. Pero estos cambios también incluyeron nuevas perspectivas sobre la solidaridad. La más importante fue la desarrollada por Ernesto Ottone, miembro de las Juventudes Comunista que renunciase a su militancia en 1983. El dirigente, en un análisis realizado en 1979 e influido por el eurocomunismo, reflexionó sobre las implicancias de la solidaridad, en un contexto de distensión de la Guerra Fría en que debía existir una confluencia con otras fuerzas políticas e incluso utilizar el tema chileno en función de intereses generales.1767 También estableció la resignificación de la cooperación desde lo territorial, poniendo el foco en América Latina y la importancia de utilizar el impulso de la causa chilena para incidir en este espacio, desde los aprendizajes unitarios de la lucha antimperialista y antifascista. Aunque el punto central fue la idea de comprender la funcionalidad de la solidaridad para la situación interna de Chile, estableciendo que: El problema que tenemos por delante es reorientar en gran medida la actividad solidaria de acuerdo a la nueva fase de lucha en el interior del país, y a la realidad internacional actual. Se han defendido, con toda justeza, las tareas principales; referente a los desaparecidos, al boicot, a las tareas de apoyo al interior y al retorno al país. Me parece que la gran tarea a impulsar es la del retorno al país. Creo que debemos hacer esfuerzos para que ella sea más entendida como una tarea política indispensable en este momento, ligada a las perspectivas de la salida democrática en Chile. […] Debemos pensar en la perspectiva del retorno próximo de una gran cantidad de dirigentes y cómo mantener la mayor efectividad en el trabajo de solidaridad con la inversión mínima de recursos humanos y materiales.1768 1766 Perry, Exilio y renovación, 210-211. 1767 Ernesto Ottone, «Algunas reflexiones sobre la solidaridad», Boletín del Exterior. Partido Comunista de Chile, julio-agosto de 1979, 57. 1768 Ottone, «Algunas reflexiones», 59. 535 El foco de la lucha en el interior de Chile para fines de los años setenta se comenzaba a vislumbrar como un elemento central en la óptica comunista, incluyendo el ámbito solidario. Pero fueron los cambios provenientes desde el pleno de 1977 los que llevaron a nuevos escenarios respecto a la manera de enfrentar a la dictadura, que se cristalizaron en la Política de Rebelión Popular de Masas (PRPM). Debido a la falta de efectividad del Frente Antifascista promovido por el PCCh desde 1973, las posturas militantes al interior de Chile comenzaron a presionar para un giro táctico, especialmente ante la visión ya presente en 1979 de la institucionalización de la dictadura.1769 La respuesta desde el exterior vino en el discurso realizado por Luis Corvalán en Moscú, en el marco del décimo aniversario de la victoria de la UP (1980). En esta alocución, el secretario general del PCCh levantó dos ideas centrales: el llamado a la validez de todas las formas de lucha y la legitimidad del derecho a resistencia contra la tiranía, incluso mediante el uso de la violencia como método.1770 Para algunos autores, esto representó la victoria de posturas influidas por el triunfo de la revolución nicaragüense, haciendo que la dirección del PCCh se uniera a un discurso que articulaba la lucha armada a la democrática.1771 En una misma línea crítica, otros han indicado que la PRPM fue el fin del gradualismo que había caracterizado al PCCh durante su historia política, al ponerse fuera y en contra del sistema institucional, significando una involución que impactó en el partido chileno.1772 Sin embargo, estos argumentos son debatibles, ya que la PRPM no fue una demostración de ortodoxia, sino una expresión de la renovación comunista sobre los cambios de sus bases, que no rompió con la tradición de la lucha de masas.1773 Junto a esta nueva política, no se puede desconocer que el PCCh tenía nexos con la URSS que entraban en conflicto con las visiones eurocomunistas presentes en el PCE y PSUC. Si bien estas ya se habían expresado tras la liberación de Corvalán, se mantuvieron de maneras tácitas entre 1979 y 1982. El secretario general del PCCh mantuvo su línea de adhesión al sovietismo, en abierta contraposición a la independencia internacional 1769 Álvarez, Desde las sombras, 206. 1770 Álvarez, Desde las sombras, 215. 1771 Riquelme Segovia, Rojo atardecer, 122. 1772 Corvalán Márquez, «Las tensiones entre», 242-244. 1773 Álvarez, «¿La noche del exilio?», 143. 536 planteada desde los partidos comunistas españoles. Esto se hizo patente en la defensa a la dictadura del proletariado y a la libertad existente en la URSS por parte del líder comunista en un artículo de la revista Araucaria, en el que «se hacía evidente que el discurso del comunismo chileno se alineaba de modo absoluto con la ideología soviética en su lucha contra el eurocomunismo».1774 Estas distinciones no fueron tan claras en la postura entregada por Volodia Teitelboim en España, en la anteriormente citada visita por el aniversario del PCCh en 1980 a Barcelona. Al ser consultado sobre sus valoraciones respecto al eurocomunismo, indicó que: Mire, nosotros no somos eurocomunistas, entre otras cosas porque no somos europeos. Nosotros nos sentimos marxistas, nos sentimos leninistas, pero entendemos que nadie puede pensar por otro partido y que la aplicación de las leyes de la revolución fracasará si no pasa por una acertada interpretación de la realidad nacional y del contexto internacional. Nuestra gente, que ha visto en diversos países, no solo de Europa, del mundo, recoge vivencias que completan su visión de este mundo y fertilizan su propia apreciación de los problemas nacionales. Y nosotros estamos por un marxismo en pleno contacto con la vida, y esto constituye una aportación enriquecedora para nuestra línea política.1775 Tras esta primera parte sobre la importancia de las realidades nacionales, que era compartida por los comunistas españoles y catalanes, destacó que desde el contexto chileno: La realidad de Chile continúa siendo la cosa más importante, y la mayoría del partido trabaja dentro del país. Ahora, como usted ha dicho, tenemos comunistas chilenos alrededor, dispersos […] Están respirando el aire de otras realidades nacionales y esto no es un hecho lesivo sino una posibilidad de ver nuestro propio problema con ojos más universales y abiertos. No, no nos cerramos: no somos autárquicos. Estudiamos con atención las experiencias de diferentes partidos europeos y de otros continentes, conscientes que esto nos permitirá de ser mejores comunistas y hacer una aportación más rica a las soluciones del problema chileno.1776 Mientras Corvalán era abiertamente prosoviético, Teitelboim manejaba la diplomacia entre partidos para dar una valoración más positiva sobre los aprendizajes desde las 1774 Riquelme Segovia, Rojo atardecer, 118. 1775 Batista, «El 58 aniversari», 18. 1776 Batista, «El 58 aniversari», 18. 537 experiencias nacionales para potenciar la lucha en Chile. No hacía referencia directa a la URSS, pero marcaba las diferencias con el eurocomunismo de manera tácita. Sin embargo, el PCCh seguía evidenciando su postura cercana a la URSS. Este compromiso se basó a partir de algunos de los elementos internacionales que tensionaron la política interna del PCE y el PSUC. Sobre la invasión soviética a Afganistán, el partido chileno publicó un editorial de su periódico clandestino Unidad Antifascista y que fue replicada en el Boletín del Exterior del PCCh. En este documento, planteó que la situación en el país asiático fue la derrota de una conspiración imperialista a partir del actuar revolucionario del pueblo afgano. En este sentido, plantearon que: En Afganistán el modelo conspirativo adquirió además el carácter de intervención extranjera, pero pudo ser derrotado gracias a la lucha de su propio pueblo, dirigido por Babrak Karmal, y a la ayuda solidaria de la URSS. Esta se efectuó atendiendo al artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, que reconoce el derecho de los estados a la autodefensa individual o colectiva para rechazar una agresión y restablecer la paz; y en base al artículo 4 del Tratado Soviético-afgano de amistad, buena vecindad y cooperación. Conviene meditar sobre estos hechos. El pueblo chileno debe expresar su solidaridad con el pueblo afgano, alegrarse de su triunfo y saludar la oportunidad y decisión con que la Unión Soviética pudo llegar a aportar su cuota de solidaridad con el proceso revolucionario de Afganistán.1777 La defensa del PCCh al papel de la URSS en su invasión a Afganistán iba en contra de la revisión internacionalista del PCE y el PSUC. No solo por el centro dirigente, sino por la autodeterminación de los pueblos y la no intervención de fuerzas extranjeras en sus decisiones. Y esto se reiteró con el golpe de Jaruzelski en Polonia. Ya desde las movilizaciones del sindicato Solidarność, la organización chilena consideraba que éstas eran la demostración de acciones de enemigos del socialismo que tomaban los intereses de clase para desarrollar sus acciones. Por esto, consideraban que «El camino de la clase obrera polaca no es el camino de estos elementos, ya que estas fuerzas se proponen desmontar y abatir el sistema socialista de Polonia. Se trata de un objetivo antiobrero y contrarrevolucionario».1778 Así, mientras los partidos españoles condenaron esta medida, en su propio marco de disputas internas, el PCCh optó por defender la intervención 1777 «Afganistán: la conspiración derrotada», Boletín del Exterior. Partido Comunista de Chile, mayo-junio de 1980, 21. 1778 Rodrigo Rojas, «Algunas lecciones de Polonia», Boletín del Exterior. Partido Comunista de Chile, julio-agosto de 1981, 55 538 militar. La postura fue considerar que el Ejército actuó para detener el avance de los contrarrevolucionarios, impulsados por la influencia del presidente estadounidense Ronald Reagan.1779 Dadas las notorias diferencias sobre política exterior y la comprensión del internacionalismo, estos elementos fueron centrales para evidenciar las divergencias entre el PCCh y el PCE-PSUC. Lo que se venía desarrollando desde inicios de 1977 se fue concretando durante los años sucesivos. No fue un conflicto directo, más allá de las críticas al eurocomunismo desarrolladas en su momento por Corvalán, pero sí era la demostración de dos carriles distintos respecto a entender la relación hacia la URSS. A su vez, estas mismas distinciones fueron las que condujeron, en parte, a la crisis interna de los partidos comunistas españoles. Ahora bien, ni PCE ni PSUC levantaron pública ni documentalmente críticas abiertas a la PRPM del PCCh, aunque reconocían que para la realidad española de la Transición el uso de la lucha armada era inviable, sobre todo por las críticas hechas a acciones como las desarrolladas por ETA. Las únicas menciones al giro del PCCh fueron realizadas en 1982 mediante Mundo Obrero. En esta publicación, se destacó la revisión del triunfo de las revoluciones en América Latina y el casi nulo papel jugado por los partidos comunistas en estas acciones, ya que estas organizaciones han retardado o se han opuesto a esta táctica por motivos de política internacional. Ante este escenario, y la influencia de algunos documentos provenientes de organizaciones como el PC de El Salvador, es que los chilenos se habrían decantado «por la hipótesis de que en un supuesto de rebelión masiva del pueblo, se emplee la lucha armada».1780 Es interesante el uso de la condicionalidad de esta política, ya que simplifica los motivos de optar por esta táctica por parte del PCCh, lo que es interpretable como cierto distanciamiento hacia esta opción. Sin embargo, también se propuso destacar otras acciones por parte del partido chileno para equipararlo con la trayectoria del PCE durante el franquismo: 1779 Perry, Exilio y renovación, 206. 1780 Santiago Aroca, «La dictadura chilena pone el país en venta. Un talón de hierro para desarticular la sociedad», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 23 al 29 de julio de 1982, 33. 539 Los comunistas chilenos alientan un trabajo contra la dictadura que en alguna es similar al que vivió el PCE durante los últimos años de Franco. El PCCh lucha por la apertura de zonas “libres”, espacios nuevos de legalidad en el que se vayan imponiendo algunas organizaciones. Así van surgiendo, en forma unitaria, organizaciones pluralistas de combate por los derechos humanos o de coordinación sindical.1781 Este contexto de cambio político por parte del PCCh tuvo impacto en sus propias bases en el exilio. En general, la mantención de los nexos con el partido era difícil en algunos casos. Mónica Goya expresó sobre su militancia que «Pues tristemente, como casi todas las militancias, ya que mi última fue en Podemos, una frustración. Porque acabamos siendo la misma mierda de los demás. Además yo soy una persona muy libre, no creo en disciplinas de partidos […] Es muy sectario, de los partidos en que he estado».1782 Lo expresado por Mónica Goya es más por motivaciones personales respecto a las estructuras de partido que con relación a la crisis de la militancia. Pero ligada de manera directa a la organización y las decisiones políticas, fue la visión planteada por su padre, Salvador Goya, quien era el principal contacto entre el PCCh y el PSUC en Barcelona. Él destacó que: Yo empecé a militar en el PSUC con carnet en el año ’81. Pero desde el ’74 que me puse a colaborar con ellos. Con carnet del ’81 que fue cuando dejé el Partido Comunista de Chile. Lo dejé por desacuerdos de cómo estaban enfrentando la respuesta y por una decisión que era la experiencia de haber vivido y ser hijo de exiliados. No puedes vivir con las maletas hechas porque si alguien va a arreglar el país son los que están en el país, no lo vas a arreglar tú desde el exilio. Ese ejemplar de Mundo Obrero que llegaba allá contaba cosas que eran mentira y yo durante unos años fui el responsable de la organización del Partido Comunista de Chile aquí en Cataluña, hasta que llegó un momento en que dije que esto no tenía sentido, que lo que tenía sentido era participar de la vida política aquí y no lo entendieron todos con mucha claridad.1783 La postura de Salvador Goya evidencia algunas particularidades. En primer lugar, el desencanto hacia las políticas aplicadas por el PCCh, que llevó a su salida del partido. En segundo término, la visión de sectores del exilio a optar por una inserción en el entorno 1781 Aroca, «La dictadura chilena», 33. 1782 Goya, entrevista. 1783 Goya Roset, entrevista. 540 en que estaban viviendo, incluso a nivel organizativo. Ser parte del PSUC era más significativo que mantener los nexos con el PCCh. Y quizás la crítica más fuerte es al peso de la solidaridad, tanto en una visión crítica a las informaciones de la prensa como respecto al quehacer desde el exterior, lo que no tenía un impacto real en la organización de la oposición en el interior. Este desencanto se comenzó a generar a inicios de la década de 1980 fue contemporáneo al descenso de los apoyos hacia Chile. Las diferencias tácticas entre los partidos golpearon a la militancia exiliada, así como los puntos de unión entre organizaciones eran escasos. La solidaridad, por ende, nuevamente se vio entrampada en las dificultades contextuales junto a decisiones personales. Solamente quedaron las últimas expresiones de apoyo, cada vez más exiguas y menos significativas desde el comunismo español. 7.3.4 Las últimas expresiones de la solidaridad hacia Chile durante la crisis del comunismo español Si bien las fiestas fueron los espacios en que se evidenciaron cierta mantención de la solidaridad con Chile entre 1981 y 1982, hubo otras escasas actividades con el mismo objetivo durante el período de la crisis del PSUC y el PCE. Lo más distintivo fueron dos elementos. En primer lugar, la confirmación del descenso. Y en segundo término, que en general, las actividades más importantes fueron en cooperación en general con el PCCh, potenciando las relaciones partidistas por sobre las solidarias. Los encargados del partido chileno en Barcelona confirmaron los nexos existentes con el PSUC. En la previa del V Congreso, enviaron un ya acostumbrado saludo a esta actividad. Lo particular de esta carta fueron dos puntos. Primero, el tenor fue más acorde a posturas que se pueden considerar más ortodoxas que eurocomunistas, posicionándose de alguna forma con los sectores prosoviéticos. Así, se adhirió al internacionalismo proletario, concepto que desde el IV Congreso del PSUC estaba en desuso, indicando que la 541 solidaridad debía girar en torno a esta postura.1784 Pero además reforzaron la PRPM, al indicar que: Frente a esta situación los comunistas, proclamamos abiertamente el derecho a rebelión. Es decir, el derecho que le asiste al pueblo de responder a la violencia fascista utilizando todos los medios de lucha a su alcance que le ayuden a desarrollar el movimiento de masas, aislar a la dictadura, aunar fuerzas, abrir perspectivas de victoria. Esta es una hora crucial para el pueblo chileno. Si hasta ahora la solidaridad internacional ha jugado un papel decisivo en el desarrollo del movimiento democrático chileno; hoy su necesidad se vuelve imperativa. Y con ello el papel de las fuerzas más consecuentes, los comunistas en primer lugar, se hace más determinante.1785 Siguiendo en Cataluña, las expresiones hacia la presencia chilena se reiteraron en hitos definidos, como en el Primero de Mayo de 1981 y los saludos solidarios junto a otros países latinoamericanos.1786 La inserción de Chile en un contexto amplio y continental se replicó en una reunión del Comité Central, desarrollada el junio del mismo año, donde se trató su situación junto a la uruguaya, nicaragüense y salvadoreña.1787 En una actividad similar realizada el 3 y 4 de octubre, Francisco Frutos, como secretario general del PSUC, hizo referencia a la solidaridad internacionalista, enfocada especialmente en campañas hacia El Salvador, pero ligadas con Nicaragua, Uruguay y Chile.1788 Por ende, nuevamente se expresaba que el foco chileno no era individual, sino contextual con diferentes variantes de la cooperación y como parte de la política internacional del PSUC. Mientras, en el PCE se dio un panorama similar al PSUC durante este año. En el marco preparativo del X Congreso, el proyecto de tesis y estatutos planteó las nuevas relaciones con el Tercer Mundo, en un concepto que durante la década de 1970 no fue utilizada extensivamente en las políticas internacionales ni en la solidaridad. Bajo esta nueva perspectiva, se estableció que: 1784 Partido Comunista de Chile en Barcelona. «Queridos camaradas», Barcelona, enero de 1981, ANC, fondo Antoni Gutiérrez Díaz, Congressos, V Congrés (5/9), caja 36, f.2. 1785 Partido Comunista de Chile en Barcelona, «Queridos», f.2. 1786 Joan Ignasi Valdivieso, «1 de Maig», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 30 de abril al 6 de mayo de 1981, 2. 1787 Cipriano García, «Reunió del C.C. 12-6-81,» Barcelona, 12 de junio de 1981, AHCOC, fondo Cipriano García Sánchez. Manuscritos, caja C55, f.2. 1788 Francisco Frutos, «Informe presentat pel secretari general, Paco Frutos», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, octubre de 1981, 3. 542 Ante el recrudecimiento de las amenazas de imperialismo, es hoy más decisivo que nunca, para las fuerzas obreras y progresistas de Europa, lograr un entendimiento y acciones comunes con los movimientos de liberación del Tercer Mundo. Ello nos exige a los comunistas españoles elevar nuestra acción solidaria, en primer lugar, con el Frente Polisario y con la OLP; con los pueblos de El Salvador, Guatemala, Chile, Bolivia, Uruguay, Argentina, Paraguay y Puerto Rico; con los todos los pueblos golpeados por el imperialismo. Y, asimismo, con Nicaragua, sometida a permanentes amenazas.1789 Ya en el X Congreso de julio de 1981, el PCCh fue parte de las delegaciones invitadas a al principal evento del PCE1790 y envió saludos de felicitaciones por el desarrollo del encuentro. A diferencia del documento del V Congreso del PSUC, esta misiva fue enviada por Luis Corvalán. El secretario general del partido chileno aprovechó el momento para reafirmar su adhesión a la URSS. Leyendo bien el contexto, en que uno de los principales puntos del congreso fue la postura crítica del PCE a la OTAN y un posible ingreso de España, Corvalán indicó que «El eco que han suscitado en amplios sectores de la opinión mundial las nuevas proposiciones de paz de la Unión Soviética -y que respaldan los demás países de la comunidad socialista- demuestran que el camino de la paz es el que quieren los pueblos de todos los continentes».1791 De manera tácita, el posicionamiento de Corvalán era más cercano a los prosoviéticos, en detrimento de los sectores eurorrenovadores y carrillistas. Sin embargo, no profundizó en este tema y prefirió girar el tema a los agradecimientos, al indicar que: Tenemos muy viva la conciencia de la solidaridad prestada por vuestro Partido, la clase obrera y el pueblo español en la lucha del pueblo chileno contra el fascismo. Estamos ciertos de que esta actitud de apoyo a la liberación del pueblo chileno se mantendrá por el espíritu internacionalista profundamente arraigado en el corazón de los comunistas españoles y por el sentimiento antifascista del pueblo español. Estamos desplegando todos nuestros esfuerzos en el desarrollo de la lucha y la unidad con vistas a echar abajo la dictadura de Pinochet.1792 1789 «Inserto: proyecto de tesis y estatutos. X Congreso del Partido Comunista de España», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 15 al 21 de mayo de 1981, 9. 1790 «Delegaciones extranjeras presentes», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 23 al 29 de julio de 1981, 41. 1791 «Saludos internacionales al X Congreso», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 7 al 13 de agosto de 1981, 35. 1792 «Saludos internacionales», 35. 543 Los saludos al PSUC y al PCE por parte del PCCh nos evidencian ciertas particularidades. Por un lado, son acciones cuya direccionalidad va desde los chilenos a los españoles y catalanes, donde lo que se pone en tensión son las diferencias, sin dejar de lado el valor de la solidaridad prestada hacia Chile. En segundo lugar, manifiestan la reducción de los apoyos a las relaciones partidista. Otros repertorios dejaron de ser parte de estas expresiones, debilitando las muestras de compromiso de tiempos pretéritos. La tónica fue similar para 1982. El 60 aniversario del PCCh fue uno de los puntos álgidos de reforzamiento de las relaciones internacionales pese a las diferencias existentes. Tanto en Barcelona como Madrid, se desarrollaron sendas actividades conmemorativas sobre esta temática. En el caso de la capital catalana, el 29 de enero se realizó la celebración en el salón de actos de la Alianza del Poblenou. La delegación del PSUC estuvo encabezada por su secretario general, Francisco Frutos, junto a Cipriano García y el encargado de relaciones internacionales, Salvatore Lucchetti. También estuvieron presentes el senador Josep Benet, como presidente del comité de solidaridad con Chile. Por parte del PCCh, estuvo el responsable del partido en Barcelona, Ivaldo Mena y el dirigente Luis Guastavino, encargado de cerrar el acto.1793 Por su parte, el PCE publicitó la celebración del aniversario de la organización chilena en la semana previa. La actividad fue agendada para el 31 de enero en el Teatro Olimpia de la capital española, bajo el lema «El PCE rinde homenaje a la historia revolucionaria de este partido hermano y a su lucha actual contra la dictadura de Pinochet».1794 1793 «Solidaritat amb Xile», Treball. Òrgan central del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 4 al 10 de febrero de 1982, 14. 1794 «Publicidad. Acto Fraternal con el Partido Comunista de Chile en su LX aniversario», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 29 de enero al 4 de febrero, 38. 544 Ilustración 17. Publicidad de acto por los 60 años del PCCh en Madrid Fuente: Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 29 de enero al 4 de febrero de 1982, 38. Posterior al acto, en una breve nota que no se condijo con la publicidad previa, se destacó que: El Partido Comunista Chileno celebró su sesenta aniversario. El Partido Comunista de España se sumó a esta conmemoración, que se celebró en el teatro Olimpia madrileño. En él intervinieron Américo Zorrilla, miembro de la comisión política del PC de Chile, y Simón Sánchez Montero, del Secretariado del PCE. Hubo diversas actuaciones artísticas para cerrar el acto, en el que intervinieron César Isella, Indio Juan, Leo Rojas, Paulino Figueroa y Esperanza Alonso.1795 Las últimas expresiones entre el comunismo español y Chile se dieron en el marco catalán, durante el VI Congreso del PSUC. En una decisión habitual, pese a los cambios en su orgánica barcelonesa, el PCCh envió una delegación a este encuentro que implicó la restitución de la vertiente eurocomunista al partido y el quiebre que derivó en la fundación del PCC. La participación chilena estuvo destinada a explicar sus estrategias políticas en la oposición a la dictadura.1796 En el documento de agradecimiento por la invitación, los chilenos plantearon que: 1795 «Acto de solidaridad con el PC de Chile», Mundo Obrero. Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, 5 al 11 de febrero, 7. 1796 Pol Amerych, «Des dels passadissos del “Princesa Sofía”. Els tres diez veu a veu, racó a racó», Treball. Òrgan del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 25 al 31 de marzo de 1982, 8. 545 Per un encàrrec especial del Comitè Central del Partit Comunista de Xile, saludem aquest VI congrés (extraordinari) del Partit Socialista Unificat de Catalunya. Estem segurs que de la rica discussió que esteu tenint en sortiran les iniciatives i polítiques que facin possible en refermament de la democràcia, la disminució de l’atur i que garanteix la pau. Així mateix, sabedors de la vostra vocació solidària i de les múltiples jornades de solidaritat que s’estan plantejant pel que fa a l’Amèrica llatina i la resta de pobles que lluiten contra la dominació estrangera, l’explotació i la misèria, us desitgem molts èxits en la vostra tasca.1797 El encargo del Comité Central del PCCh era claro, ya que era una política interna la intolerancia ante cualquier tipo de fraccionalismo dentro de las organizaciones comunistas. Independiente de las divergencias políticas, el respeto por la unidad de los partidos comunistas era un foco indudable para los chilenos. Así, meses antes de la debacle electoral comunista de 1982 y de la victoria del PSOE, las actividades de solidaridad con Chile dejaban de estar en la palestra cotidiana del PCE y el PSUC. Los focos internos de crisis y la importancia de los comicios generales explican esta situación. Además, las expresiones de cooperación eran más partidistas que en la amplitud previa a todo el pueblo chileno. Las proyecciones para la década de 1980 plantearían nuevos desafíos, con el papel del PSOE dentro de la articulación de la renovación socialista chilena y la creación de Izquierda Unida como nuevo referente desde el PCE. Esto no implicó el fin de la solidaridad, sino un giro respecto a quiénes la estaban llevando a cabo. Chile seguía en dictadura, por lo que el interés por un país que había dado alas a la posibilidad de la vía democrática al socialismo, y que impactó fuertemente en el PCE y el PSUC desde la política, la cultura y sus principales figuras, aún estaba presente. La transferencia política de la UP, las historias cruzadas, las referencias estratégicas chilenas en el PCE y el PSUC y la huella solidaria proveniente desde la Guerra Civil fueron centrales en cómo se plasmó tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 la solidaridad con Chile. El comunismo español y catalán adoptaron la causa del país sudamericano como un elemento transversal que les permitió conjugar sus posturas internas durante el franquismo y la Transición con su política exterior, las reflexiones sobre el internacionalismo y las formas de ejercer sus relaciones con otros partidos y 1797 «Partit Comunista de Xile», Treball. Òrgan del Partit Socialista Unificat de Catalunya, 1 al 14 de abril de 1982, 9. 546 organizaciones bajo la influencia eurocomunista. Esta continuidad temporal durante el período estudiado demostró la conformación de la solidaridad como un motor de las luchas compartidas, del interés por un otro lejano que se fue acercando desde las informaciones y el exilio, junto con criterios comunes que permitieron que durante casi una década se sostuvieran estas dinámicas que influyeron en mantener el conocimiento español, y global, sobre la situación de la dictadura chilena. La denuncia por los derechos humanos, las presiones para el retorno a la democracia y otros factores fueron parte de la década de los setenta, aquella donde el Partido Comunista de España y el Partit Socialista Unificat de Catalunya se constituyeron como las dos organizaciones más predominantes en gran parte las acciones de apoyo con el país sudamericano, en una evidencia de su compromiso democrático. Por lo mismo, no podemos valorar la solidaridad desde un fin único (el término de la dictadura), sino en las diversas expresiones que hubo en su tiempo histórico y la permanencia hasta la actualidad. Por eso, retomando las líneas iniciales de esta tesis, los 11 de septiembre siguen siendo el momento para rememorar a Allende y a la Unidad Popular en Barcelona y otros lugares de España, donde aún las viejas y nuevas militancias comunistas son parte del amplio abanico que rinde tributo y mantiene en la memoria los hechos de Chile, tanto de su cercenada experiencia socialista como el recuerdo de las víctimas de la represión dictatorial. 547 CONCLUSIONES Han pasado cincuenta años del 11 de septiembre, y la permanencia de Chile sigue en actos y conmemoraciones. 50 años, y desde la disciplina histórica se mantienen dinámicas de investigación, con nuevos enfoques que se cruzan para analizar e interpretar la historia reciente del país sudamericano y los impactos transnacionales. Desde la UP como experiencia socialista y la configuración de la solidaridad con la oposición que sufrió los embates autoritarios de la dictadura chilena, se han abierto diversas líneas analíticas para abordar estos fenómenos, junto a la coordinación con las formas de resistencia y acción a diversos niveles, tanto en el frente interno como en las redes que se tejieron entre exiliados y adherentes por la causa de este país. Esta premisa la destacamos ya al inicio del presente trabajo, pero es necesario reiterarla porque delimita la intencionalidad para el desarrollo de esta investigación. Desde la persistencia identitaria política, memorística e histórica surgieron las motivaciones propias para habernos inmerso en las redes de solidaridad como tema de estudio desde las acciones desarrolladas por el PCE y el PSUC, junto a los análisis y transferencias de la UP en las lecturas políticas en torno a las vías democráticas al socialismo. Retomamos entonces las dos preguntas iniciales que planteamos para esta tesis. Una primera, respecto a por qué Chile fue un foco de importancia política y en las expresiones de solidaridad política del comunismo español entre 1970 y 1982. La segunda fue sobre cómo influyeron las posturas políticas del PCE y el PSUC en la manera que se desarrolló la solidaridad tras 1973. Para abordar estos cuestionamientos comprensivos y analíticos establecimos un objetivo general y una serie de específicos tendientes a abordar las respuestas a estos elementos, que a su vez generaron aportes disciplinares respecto al fenómeno estudiando. Así, al analizar las relaciones y formas de solidaridad política del comunismo español con Chile entre 1970 y 1982, desde la influencia de las posturas internas y contextuales en el seno del PCE y del PSUC y otras organizaciones relacionadas como premisa principal, generamos una revisión amplia respecto a los repertorios del comunismo español. Sin embargo, es necesario aclarar que para el período de la UP (1970-1973), más que acciones 548 de apoyo, las posturas del PCE y el PSUC fueron de atención ante la vía chilena al socialismo en línea con el Pacto para la Libertad como eje político en esta etapa, que influyó en el análisis del gobierno de Allende y su pertinencia. Posterior al golpe de Estado, las dinámicas variaron desde la denuncia inicial y la personalización en las figuras de Allende, Corvalán y Neruda, junto a acciones de la militancia comunista fuera de España en apoyo a Chile. Los procesos de repliegues y nuevos tipos de solidaridad en los últimos años del tardofranquismo estuvieron influidos por el contexto español y las estrategias del PCE y el PSUC. Solamente tras la legalización de las organizaciones comunistas en 1977, la masividad de actos relacionados con Chile tuvo un segundo impulso hasta la Conferencia Mundial de Solidaridad de Madrid de 1978. El último marco de la temporalidad estudiada evidenció un descenso solidario, acompañado por las tensiones internas del comunismo español y la aparición de nuevos focos de solidaridad, en conjunto con el fortalecimiento del socialismo español ante el tema del país sudamericano, especialmente en la influencia en los sectores de la renovación del PSCh. Si bien esto sintetiza de manera amplia el sentido del objetivo general de esta investigación y su pertinencia, fue desde las especificidades que nutrimos un abordaje más completo sobre el fenómeno estudiado. Un elemento que se volvió central fue el período entre 1970 y 1973. El foco en el gobierno de la UP implicó acercarse a cómo los comunistas españoles analizaron esta etapa, que generó dos dinámicas de importancia. En primer lugar, nos evidenció la agenda propia de la izquierda chilena, cuya transferencia política tuvo alcances en los márgenes de aquellos proyectos europeos que estaban revisando la factibilidad de la vía democrática al socialismo. Que Marcos Ana y Santiago Carrillo hayan viajado a Chile no fueron presencias reducibles a meras relaciones políticas, sino a sacar aprendizajes in situ respecto al desarrollo de la UP. Lo mismo fueron los intercambios epistolares de la militancia que vivía en el país sudamericano que fue indicando su devenir, lo que fue consolidado con la visita de Pedro en los días previos al golpe de Estado. Este aporte documental se complementó en cómo desde la prensa comunista se fue siguiendo el proceso chileno en detalle, destacando lo valorable, acusando las intervenciones opositoras y dejando en un relativo silencio los momentos complejos. Esta postura nos lleva a la segunda dinámica: potenciar la experiencia chilena fue para el comunismo español una forma de confirmar sus propias estrategias para España. Desde el Pacto para la Libertad no solamente surgió la visión del socialismo en 549 democracia y pluralidad, sino el reconocimiento de las alianzas amplias desde las izquierdas, la importancia del gradualismo y las etapas históricas en la construcción de su proyecto, así como fortalecer el peso de las realidades nacionales para la aplicabilidad de un modelo marxista. Estas dinámicas surgidas del segundo objetivo específico de la investigación se profundizaron tras el golpe de Estado. Las discusiones teóricas y políticas sobre la UP fueron definitorias en cómo el comunismo español tuvo que salir a defender la aplicabilidad del modelo socialista democrático para su realidad, enfocada en sus lógicas internas y en los apoyos hacia los sectores de la izquierda chilena. Los embates desde la derecha y la izquierda radical incidieron en que el PCE y el PSUC fortalecieran un discurso desde su revisión estratégica. Además, los planteamientos de Santiago Carrillo generaron un relato novedoso en los partidos comunistas de Europa occidental. El compromesso storico de Berlinguer ha sido un elemento de sistemática referencia a las lecturas tras el golpe de Estado, pero las ideas del secretario general del PCE sobre potenciar el socialismo en democracia, las discusiones sobre el tema del poder estatal y gubernamental y en cómo revisar los hechos de Chile a la luz de estar en una dictadura (y no en la posibilidad de regresiones autoritarias), marcaron otro punto de importancia que complementaron los lineamientos de su par italiano. Por contraparte, el quiebre democrático chileno también dio pie a la crítica propia de las organizaciones marxistas. Para Carrillo y otros militantes, la dualidad de problemas del gobierno allendista estuvieron en el reformismo y el izquierdismo a la par. La confusión del concepto de poder entre Estado y gobierno, el salto de etapas y el acelerar cambios de manera brusca, la falta de apoyos en las clases medias, la importancia decisiva de la movilización de masas, la ausencia de una política militar, entre otros elementos, se transformaron en argumentos recurrentes. Sin embargo, estas posturas cayeron en lo que podríamos considerar como etnocentrismo político. El contexto chileno fue visto con ojos hispanos, sin reconocer las particularidades del país sudamericano. Obviar las reglas del juego de sistemas presidencialistas o los acuerdos de garantías constitucionales con el PDC al establecer la falta de transformaciones a nivel institucional nos evidenciaron este punto permitiéndonos realizar dicha afirmación. ¿Fue la UP la forma en que no se debía generar la vía democrática al socialismo? Desde los análisis hispanos la respuesta parece 550 ser positiva. Pero con insistencia en lo ya planteado, esta es la proyección desde España, no desde las vicisitudes internas del contexto chileno. Junto a estas discusiones, el PCE y el PSUC llevaron a cabo sus primeras expresiones de solidaridad con Chile tras el 11 de septiembre de 1973. Los repertorios utilizados en el territorio español fueron reducidos, en especial por el contexto represivo imperante durante los últimos años del franquismo. Pero pese a estas restricciones, la causa chilena se transformó en un elemento de los compromisos democráticos de las organizaciones comunistas en España y Cataluña. Las militancias en todas sus aristas (trabajadoras y trabajadores, estudiantes) se plegaron a las declaraciones de condena y denuncia contra la dictadura en el país sudamericano, y a su vez contra el régimen franquista. Esta noción de las historias compartidas se transformó en un elemento central en la concienciación militante de la solidaridad, con los lazos existentes desde la Guerra Civil, evidenciado incluso por el papel de la cultura y los actos de Quilapayún en 1974, que unificaron estos criterios de oposición democrática. En este mismo sentido, el carácter de dichas acciones estuvo ligado al internacionalismo comunista, pero fue más allá respecto a las dinámicas transnacionales. Que el problema chileno pasase a ser parte de la cotidianeidad informativa, política y retórica dentro de las fronteras hispanas nos evidenció cómo se constituyeron estas redes primarias y episódicas tras el quiebre democrático de 1973. Pero el carácter transfronterizo también se manifestó en el contexto tardofranquista. La amplia presencia de emigración política y económica de españoles, muchos de ellas y ellos parte de la militancia comunista, permitió configurar en Europa occidental y, en menor medida, oriental, expresiones que complementaron los repertorios dentro de España. Compartir fiestas, manifestaciones y actos, fue recurrente entre 1973 y 1975, junto a la presencia de dirigentes en diversas actividades de solidaridad como las de Helsinki en 1973, París en 1974 o en los encuentros de los partidos comunistas europeos occidentales, en que la denuncia por la muerte de Allende y la represión enfocada en la situación de Luis Corvalán fueron parte de los apoyos constantes. Justamente, las relaciones políticas fueron otra arista tras el golpe de Estado. Para el PCE y el PSUC, los partidos de la UP se transformaron en un referente de intercambio de ideas desde el gobierno de Allende y esta atención se mantuvo, especialmente con el PCCh. 551 Estos nexos muchas veces fueron establecidos en los eventos internacionales en que confluyeron, junto con el interés de la situación represiva contra la dirigencia de estos partidos y en secundar los llamados hechos Chile Democrático en Roma a actos relacionados con la conmemoración de los aniversarios del fin de la UP. Además, la publicación de documentos emanados desde la clandestinidad y de Moscú, escritos por el comunismo chileno en la prensa de las organizaciones hispanas, demostraron estas dinámicas, junto a la valoración positiva del PCE respecto a la línea del Frente Antifascista chilena como representación de los criterios de unidad, centrales para el contexto español. La atención por el caso de Corvalán y de otros represaliados era la forma de canalizar estos intercambios políticos, que no fueron presenciales dentro de España durante los últimos años del franquismo, salvo la presencia puntual de miembros del PCCh en Barcelona, como fue el caso de Salvador Goya, o las invitaciones a miembros de la JJCC a reuniones de la UJCE, como sucedió en la ciudad condal en 1976. Pero fue a partir de 1977 cuando se dio paso a una nueva etapa en esta solidaridad. Como lo indicamos en el cuarto objetivo específico, los mecanismos de apoyo hacia Chile estuvieron influidos por lo contextual y las influencias teóricas en el seno del PCE y el PSUC. La adopción de la línea eurocomunista, desde los encuentros de Livorno de 1975, generó una nueva revisión política por parte del comunismo español. No solamente respecto al distanciamiento del eje soviético y la importancia de un proyecto propio para Europa occidental, sino en una reflexión en torno a su política exterior. Las críticas a la URSS se plasmaron en dejar atrás el internacionalismo proletario como propuesta relacional para centrarla en expresiones solidarias de apoyo no solo a los partidos comunistas, sino a los pueblos en situación de represión. El paulatino fortalecimiento de las condenas transversales a la situación de los derechos humanos impactó en estos cambios, como ocurrió con la fría recepción al intercambio de Luis Corvalán por Vladimir Bukovski. Justamente, el secretario general del PCCh fue uno de los principales críticos al eurocomunismo y a Carrillo tras la publicación de Eurocomunismo y Estado. Pese a esto, el PCE fortaleció esta nueva postura internacional en sus congresos tras la legalización de 1977, al igual que el PSUC, para demostrar las distancias con el proyecto soviético. Estas distancias también repercuten, como lo explicamos en el capítulo introductorio a la segunda parte de la tesis, en otro de los objetivos específicos sobre el peso del eurocomunismo respecto a la solidaridad. Esta influencia fue justamente en torno 552 a la política exterior y a las comprensiones sobre la vía democrática al socialismo, manteniendo los análisis críticos de la experiencia chilena como un camino a evitar para consolidar esta postura en Europa occidental. Así, fue la salida a lo público gracias a las negociaciones con el gobierno de Adolfo Suárez en 1977 lo que permitió desde el frente interno un nuevo espacio de apoyos hacia Chile. La ritualización de los encuentros masivos, las fiestas del PCE y Treball, junto a los eventos juveniles pusieron al tema chileno en la palestra como no sucedió durante la clandestinidad impuesta por el franquismo. Este contexto también estuvo entrecruzado por la competencia electoral democrática, para el comunismo español y catalán la solidaridad con el país andino fue parte de la consolidación de sus compromisos democráticos. La presencia en actos con otras fuerzas partidistas hispanas o la organización por cuenta propia de estos eventos fue parte del gran auge de movilización desde la legalización. Los 11 de septiembre se reiteraron como hito, pero ahora con una presencia activa de dirigentes chilenos, especialmente comunistas, socialistas, miristas y de las dos vertientes del MAPU que se plegaron a estas acciones. Estas expresiones de solidaridad también se cristalizaron en la presencia de la dirigencia del PCE y el PSUC en nuevas organizaciones. La creación en 1976 del Comité de Solidaridad con Chile en Madrid fue parte de estas formas de unificar los apoyos, al igual que sucedió con el comité catalán creado tras la huelga de hambre de la Iglesia Santa Cecilia de 1978. La amplitud de repertorios públicos tuvo justamente su mayor expresión en este año y como parte de esta medida de fuerza iniciada en el país del Cono Sur por los y las familiares de detenidos desaparecidos y replicada en España. Los llamados desde el exilio chileno a una conferencia mundial de solidaridad, apoyada desde Chile Democrático y el Consejo Mundial de la Paz, fue adoptada por las izquierdas españolas. La transversalidad organizativa entre las fuerzas de la UP y los partidos democráticos hispanos fue rotunda en un inicio, jugando el PCE y el PSUC un papel preponderante en las gestiones. El encuentro desarrollado en la capital hispana confirmó no solo un resurgir de la solidaridad en el concierto europeo, sino que centralizó a España y su naciente transición como parte de este escenario, pese a las dificultades dadas por la ausencia repentina de UCD a partir de las presiones de la diplomacia chilena. Además, este evento marcó un cambio de trayectoria en las hegemonías de apoyos hacia la nación andina. 553 Como lo dejamos plasmado en la presente investigación, el comunismo español tuvo un rol prácticamente hegemónico entre 1973 y 1978, pero que paulatinamente comenzó a decaer por la influencia del PSOE a nivel interno como en sus nexos con los sectores de la renovación socialista, con parte de su dirigencia que optó por España como lugar de exilio y potenciándola como un foco de importancia, a diferencia de lo sucedido para el PCCh. De esta forma, los cambios en la solidaridad fueron diversos, y no necesariamente una progresión lineal. A partir de 1979 la situación se modificó paulatinamente en las magnitudes desde el comunismo español y catalán. El contexto electoral y organizativo comenzó a pesar en sus filas, sin embargo, y a pesar de estas problemáticas, mantuvieron dinámicas de apoyo en sus fiestas u otras acciones, como las desarrolladas desde el mundo sindical en 1979. Siguiendo esta línea, y en relación con los dos últimos objetivos planteados, las distancias surgidas también fueron por las diferencias estratégicas entre comunistas españoles y catalanes respecto a sus pares chilenos. Las líneas eurocomunistas no tenían relación con un PCCh cuya organización en el exterior funcionaba en Moscú, cercana a los planteamientos del internacionalismo proletario y con una marcada influencia soviética. Pero, sobre todo, la ausencia de avances en la línea del Frente Antifascista, la revisión de la política militar y la adopción de la Política de Rebelión Popular de Masas generaron una bifurcación estratégica. Claramente, esto también lo podemos explicar desde dos realidades distintas, en una España en transición donde el PCE jugó un papel de importancia en las negociaciones y con un compromiso democrático dentro de las líneas aceptadas en la Constitución de 1978, que se contraponía con la permanencia de la dictadura chilena y su proceso de institucionalización, que implicó para el comunismo chileno optar por la viabilidad de todas las formas de lucha, incluyendo el derecho a resistencia armada. Estas diferencias y los elementos críticos en el seno del PCE y del PSUC a inicios de la década de 1980, marcaron los descensos en la solidaridad con Chile. El quiebre del partido catalán en sus congresos de 1981 y 1982, junto al descalabro electoral de 1982 y el posicionamiento de Carrillo que derivó en su salida como secretario general del PCE, fueron fundamentales en este período. El debilitamiento de las organizaciones hispanas incidió no solo en las magnitudes, sino en las formas de los apoyos. Es paradójico que 554 pese a las diferencias estratégicas, estos últimos años evidenciaron que las relaciones partidistas con el PCCh pasaron a tener un mayor protagonismo en los marcos relacionales, generando una atomización de los repertorios a nivel de destinatarios: si a los inicios de la dictadura chilena era la oposición en su conjunto, pasando por las víctimas y familiares de la represión, para inicios de los años ochenta las dinámicas fueron partidistas, salvaguardando las divergencias estratégicas existentes. Pero en el mismo período, también se vivieron casos específicos de traspasos de militancia como sucedió con Salvador Goya, quien renunció a su militancia en el PCCh ingresando de lleno al PSUC, en una decisión que fue tanto por las discrepancias con el comunismo chileno como por su instalación propia y definitiva en Barcelona. Además de este análisis, hubo dos elementos que se transversalizaron en diversas partes de la investigación. Respecto a los roles de género de la militancia comunista hispana en la solidaridad, es interesante que destaquemos dos dimensiones. Por un lado, la masculinización de los espacios en la toma de decisiones hizo que la presencia de mujeres a nivel de dirigencia fuese reducida. Salvo el caso de Pasionaria, sus discursos y participación en foros internacionales, la cantidad de dirigentas y militantes en estos espacios no fue significativo dentro de los marcos documentales. Pese a esto, y como segundo elemento, cualitativamente las acciones que desarrollaron demostraron particularidades respecto a la manera en que se plasmaron sus apoyos. Si tomamos en consideración los viajes de la militancia comunista a Chile durante el período estudiado tras el golpe de Estado, fueron mujeres quienes tuvieron un rol destacado. Mercedes Álvarez y Cristina Almeida estuvieron, pese a los resquemores de seguridad, para cerciorarse directamente de las condiciones de la represión en Chile y desarrollando una serie de actividades con familiares, detenidas y detenidos y organizaciones de la sociedad civil. Sus estancias, además, demostraron que la solidaridad la canalizaron justamente en estas dinámicas políticas respecto a cómo la violencia estatal impactaba en un conjunto de la población, generando reportes y denunciando la situación chilena de primera mano. Similar caso ocurrió en hitos como la Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile de 1978, donde la mesa de mujeres trabajó sobre las mismas dinámicas, desde las directrices potenciadas por la FDIM. En estos espacios, junto a los estands de las fiestas y la venta de obras como las arpilleras, fueron la forma de politizar la solidaridad desde una vereda 555 distinta a los repertorios ya explicados, sumando un elemento primordial a las formas de acción hacia Chile. El otro elemento presente fue el del exilio. Esta dinámica es particular, en tanto que la presencia chilena en España tuvo variaciones respecto al resto de Europa. La llegada de expatriados comenzó a ser significativa a partir de la Transición, en especial por las certezas políticas que no dio el franquismo. En este sentido, en los primeros años de la dictadura chilena, los flujos fueron reducidos y centrados especialmente en aquellas personas que tenían nacionalidad española. Pero pese a estas distinciones cuantitativas, los nexos entre la solidaridad comunista hispana con los exiliados fueron inmediatos tras el golpe, sobre todo fuera de España. Las acciones coordinadas en países de Europa occidental donde confluyeron los emigrados de ambos países, los vínculos con organizaciones como Chile Democrático para generar hitos de relevancia durante los aniversarios del 11 de septiembre, entre otras, nos evidenciaron que estas relaciones fueron cotidianas a partir de 1973. Junto a esto, las reuniones de las CAI del PCE y el PSUC con dirigentes chilenos, especialmente del PCCh, de manera sistemática durante los primeros años de la transición también fundamentaron estas conexiones. Que en las fiestas y actos hubiera personas de ambas nacionalidades, que el contenido cultural fuese común, que el MIRSA tuviera presencia destacada durante más de un año en España y la llegada de nuevas militancias exiliadas, especialmente de la renovación del PSCh, fomentaron que esta dimensión fuera parte importante y que se manifestara de maneras diversas dentro de la temporalidad trabajada, como un flujo más de los apoyos al país sudamericano. Esta investigación permitió adentrarnos en estas lógicas y responder las preguntas que guiaron la recopilación, análisis y valoraciones de la experiencia de la solidaridad política de las organizaciones comunistas españolas. Si retomamos la hipótesis general planteada, respecto a que Chile fue un foco de importancia en las expresiones de solidaridad debido al impacto de la UP y del golpe de Estado en el comunismo español, principalmente en el análisis político sobre el devenir de una posible vía socialista en España, podemos concluir lo siguiente. De entrada, que la importancia del caso chileno fue central justamente por las implicancias del gobierno de Allende, tanto en su transferencia política como por ser un mecanismo de reafirmación de la vía democrática al socialismo. Además, 556 el 11 de septiembre generó nuevas etapas de revisión y análisis político que fundamentaron las acciones internas del PCE y el PSUC. Respecto a la segunda sección de esta respuesta, en que consideramos que el eurocomunismo, las tensiones internas dentro de las organizaciones comunistas, los contextos del tardofranquismo y la Transición, con los consiguientes cambios políticos de la clandestinidad a la legalidad, el papel del exilio chileno, entre otros, influyeron en los diferentes repertorios de acción, discursos y posturas políticas con la oposición democrática chilena; por tanto, podemos señalar de manera clara que se cumplieron estas lógicas en que la solidaridad hacia Chile se vio entrecruzada por estos elementos contextuales desde el panorama del comunismo hispano. A su vez, se evidencia que este tipo de fenómenos no ocurren sin un marco histórico ni político en el que se inserten y dialoguen críticamente. Que justamente la trayectoria de las acciones haya sido variable, con avances y repliegues, se vio influida por estos factores, como lo detallamos previamente, desde el eurocomunismo y las comprensiones de las relaciones de solidaridad, los cambios políticos y la validación de los compromisos democráticos en la transición por parte del PCE y el PSUC, el exilio chileno en sus redes europeas y posteriormente presentes en España, entre otros focos. Asimismo, hubo elementos novedosos que surgieron durante el análisis documental y hemerográfico, y que no estaban presentes en las consideraciones iniciales. En primer lugar, el peso que tuvieron las relaciones partidistas en la última etapa estudiada como mecanismo hegemónico de la solidaridad comunista no había sido considerado, sobre todo al observar las distancias estratégicas entre los partidos españoles con el chileno. En segundo lugar, los cambios discursivos que se fueron generando entre 1973 y 1982 en torno a la solidaridad. Los primeros tiempos fueron de defensa a la vía democrática al socialismo, la personalización en figuras y en los apoyos al amplio concepto del pueblo chileno. Las referencias a la dictadura fueron a nivel de las historias cruzadas y las denuncias a la represión fueron centradas en la oposición y la magnitud de la violencia, pero sin usar de manera extensiva el concepto de defensa de los derechos humanos. Justamente, a partir de la adopción del eurocomunismo desde 1975 y a nivel organizativo en la conferencia de Madrid de 1978, el cambio de foco fueron los DD.HH. Los apoyos a las y los familiares de detenidos desaparecidos, las declaraciones en el Congreso de los 557 Diputados, entre otros hitos, reflejaron que la protección de los derechos fundamentales eran centrales y transversales a nivel interno y como parte de la política internacional del PCE y el PSUC, tal y como sucedió en las posturas tomadas por parte de los sectores comunistas hispanos respecto a la liberación de Corvalán en 1976 al denunciar la situación chilena junto a la soviética. De esta manera, la investigación nos ha permitido analizar críticamente las dinámicas solidarias, pero además aportar aristas novedosas en esta área de estudios. La variante nacional española respecto a los apoyos democráticos a Chile había sido trabajada de manera particular, con nuevas aproximaciones valiosas para delimitar las relaciones entre el antifranquismo con los apoyos al país sudamericano. Sin embargo, la ausencia directa o falta de profundidad específica de este tema respecto al PCE y al PSUC era una constante, y un aspecto que se necesitaba abordar. El papel hegemónico de estas organizaciones como parte fundamental del amplio movimiento antifranquista y sus lecturas particulares sobre las vías democráticas, nacionales y de influencia eurocomunista, se transformaron en elementos necesarios a ser analizados respecto a las aproximaciones hacia la UP y la solidaridad desarrollada a partir de 1973, entrecruzada con la historia común y el propio contexto político y social de la España y Cataluña del tardofranquismo y la Transición. Esta necesidad también se justifica a nivel documental desde las constantes lecturas sobre el papel del PCE y el PSUC en sus acciones desarrolladas en territorio hispano por parte de la diplomacia de la dictadura chilena, que constantemente tuvo una preocupación sobre este tema como parte de las denuncias contra el llamado complot internacional contra el régimen. Por otro lado, el enfoque transnacional no había sido profundizado respecto a la solidaridad desde el país peninsular de forma sistemática. En general, los análisis previos instalaban el foco en España, con pocas relaciones hacia sujetos chilenos, y cuando esto ocurría los enfoques se circunscribían al exilio como variable de estudios. La ausencia de una ampliación a otras territorialidades donde las militancias comunistas estuvieron presentes hizo que esta investigación entendiera el fenómeno solidario en una dinámica que abarcara a España, pero también a otros contextos europeos e incluso con acciones desarrolladas en Chile. Además, el territorio hispano, en la amplia historiografía sobre la solidaridad, no tenía un papel claro y delimitado, similar a otros casos como el portugués 558 o el griego. El enfoque en la Europa del sur permite entender nuevas y distintas formas a las planteadas por la dicotomía de la Europa occidental y oriental, dentro de las características de la Guerra Fría. Junto a esto, las referencias a los partidos comunistas de la Europa occidental en torno a la oposición chilena estaban concentrados en el papel significativo del PCI en esta materia. Es indudable comprender que la organización italiana tuvo un peso fundamental desde su poderío territorial y un impacto de las revisiones eurocomunistas, que influyeron incluso en sectores de las militancias comunistas y en menor medida socialistas. Por lo mismo, ampliar el panorama al caso español muestra otras vertientes de acción solidaria y de transferencias políticas en marcos transnacionales que implican un aporte particular a estas temáticas de estudio, que se compenetraron con los análisis eurocomunistas y el reconocimiento del peso de la agenda propia del caso chileno durante la UP en la influencia de las ideas políticas sobre la vía democrática al socialismo. Por lo tanto, nuestra investigación potenció estas revisiones y permitió aportes necesarios para generar respuestas a preguntas que no habían sido abordadas. Pero a su vez no es una aproximación cerrada, sino más bien, abre puertas a futuras líneas de investigación. En este sentido, la profundización de la solidaridad con Chile puede albergar nuevas dimensiones. Por un lado, relevar el papel del socialismo español, especialmente a partir de fines de la década de 1970 y durante gran parte de los años ochenta. La llegada de dirigentes chilenos como Erick Schnake o Ricardo Núñez tuvo un peso en los nexos entre la renovación del PSCh y sus puentes hacia el PSOE. A esto se pueden sumar otras aristas, como el exilio en Madrid del dirigente del PDC Andrés Zaldívar, que ocupó el cargo de presidente de la Internacional Demócrata Cristiana. Esto, además, puede ser complementado desde nuevos registros documentales dentro de España, Chile o en otras fuentes disponibles en el contexto europeo. Del mismo modo, desde el campo de la solidaridad, queda como una posible área para trabajar la ampliación temporal hasta el fin de la dictadura chilena. La mantención de nexos en las organizaciones como Izquierda Unida o Iniciativa per Catalunya puede ser una arista de importancia para comprender las dinámicas que emergieron tras la crisis del comunismo español y catalán, especialmente respecto a los novedosos contextos del país 559 sudamericano: la conformación de una creciente oposición interna, las jornadas nacionales de protesta, el atentando a Pinochet de 1986 y el plebiscito de 1988. Otras propuestas que podrían profundizar temas relacionados con la solidaridad: los nexos entre el exilio chileno y las organizaciones españolas como fenómeno específico es de importancia a nivel amplio, como lo demuestran los trabajos de Mario Olguín y Carolina Espinoza. Del mismo modo, enfoques relacionados con la historia oral o trabajos de la memoria también son dinámicas que pueden consolidar otras aproximaciones relevantes para estos temas, en especial al considerar la permanencia del tema chileno como parte de la cultura de las izquierdas españolas y catalanas. Por último, también consideramos necesario prestar atención al retorno en la direccionalidad planteada en los antecedentes de esta tesis. Así como la UP y el papel de la oposición chilena en la dictadura son parte de la formación política y los compromisos democráticos de las organizaciones hispanas, especialmente comunistas, el caso español fue parte de la formación política de los partidos y movimientos de izquierda en Chile. Pero esto no es ir hasta los años de la Guerra Civil y la victoria del franquismo, sino la posibilidad de estudiar con detención aquella solidaridad de los años sesenta con la oposición de España. Casos como la muerte de Julián Grimau y la liberación de Marcos Ana impactaron en la formación de una nueva oleada de apoyos desde Chile y que, en parte, se entroncan con lo planteado en esta tesis, como un fenómeno de duración más amplia y como parte de la historia compartida y la cultura política en lo relacional y solidario de la órbita comunista. Estos son algunos de los desafíos que emergen desde esta investigación y que podrán ser recogidos a futuro. También son parte de los aportes que nacen desde la disciplina histórica y la diversidad de elementos a trabajar. La voluntad desde la autoría de esta tesis es intentar completar los nuevos vacíos e interrogantes que han ido surgiendo durante esta investigación. Por el momento, consideramos que esta aproximación analítica hacia la solidaridad política del comunismo español con Chile resulta una expresión novedosa tanto para el estudio de los partidos comunistas hispanos como para el diálogo y debate con los trabajos sobre la causa chilena desde la Unidad Popular hasta la dictadura. Esta idea se centra en 560 que se permite generar un marco particular conecta con otras experiencias de la época, inserta a la vida política del comunismo español como parte de la solidaridad con Chile y remarca los entrecruces históricos y políticos entre las organizaciones de izquierdas de ambos países en torno a la lucha contra las dictaduras y los compromisos férreos con el sentido democrático por sobre las expresiones autoritarias. Los caminos a seguir son amplios junto a los desafíos disciplinares, pero que Chile estuvo en el corazón de España, en aquella paráfrasis del poema de Neruda, se hizo patente en las militancias del PCE y el PSUC en el periodo estudiado, como parte central de su trabajo organizativo y de su cultura política. 561 FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA Fuentes documentales de archivos • Arxiu de la Biblioteca del Pavelló de la República (ABPR). - Sèrie Fulls Volants. • Archivo de la Democracia de la Universidad de Alicante (ADUA). - Fondo Mujer y Género. • Archivo Histórico de Comisiones Obreras de Andalucía (AHCO-A). - Serie Proyecto Carteles del cambio. • Archivo Histórico de Comisiones Obreras de Cataluña (AHCOC). - Fondo Especiales y otras colecciones facticias. - Fondo Antoni Lucchetti Farré. - Fondo Cipriano García Sánchez. • Archivo Histórico del Partido Comunista de España (AHPCE). - Emigración política (América). - Nacionalidades y regiones. - Relaciones internacionales. - Radio España Independiente. - Fondo sonoro. • Archivo General Histórico del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile (AGHMRECh). - Fondo países: España. - Memorias anuales del Ministerio de Relaciones Exteriores. • Archivo del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos (AMMDH). - Colección Sergio Insunza Barrios. - Testimonio de la Memoria. 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Sobre el primer aniversario del golpe de Estado en Chile, por Jesús Izcaray. Mundo Obrero, 4 de septiembre de 1974, 7. 605 Anexo 6: Calendario de 1975 con fotografía de Salvador Allende. APDM. 606 Anexo 7: Tarjeta de solidaridad de la UJCE con el pueblo de Chile realizada por el pintor y militante del PCE Juan Genovés, 1977. APDM. 607 Anexo 8: Contrato entre la Joventut Comunista de Catalunya y Quilapayún para actuación en Festa de Jovent. 24 de junio de 1977. ANC. 608 609 610 611 612 613 614 Anexo 9: Portada de Jovent dedicada a Chile. Jovent, octubre de 1977. 615 Anexo 10: Acto conjunto de solidaridad con Chile. 4 de marzo de 1978. ANC. 616 617 Anexo 11: Carta abierta a la comunidad internacional. 9 de junio de 1978. ANC. 618 619 620 Anexo 12: Convocatoria de Chile Democrático a la Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile. 7 de julio de 1978. ABCA. 621 622 Anexo 13: Semana de solidaridad con el pueblo chileno en Tarragona. 15 al 18 de octubre de 1978. ANC. 623 624 Anexo 14: Afiche de gira de Quilapayún por España. 1978. AMMDH. Anexo 15: Acto de Quilapayún en apoyo a candidaturas del Partido Comunista de Euskadi. S.f. AMMDH. 625 Anexo 16: Romance de la muerte sevillana de Manuel Oyola por Marino Viguera. 1978. AHCO-A. 626 Anexo 17: Agenda temática de la Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile. 1978. ANC. 627 628 629 Anexo 18: Acta de Madrid por la libertad de Chile. 11 de noviembre de 1978. ANC. 630 631 632 Anexo 19: Carnet de delegado de Gregorio López Raimundo a la Conferencia Mundial de Solidaridad con Chile, 1978. ANC. Anexo 20: Pasaporte de Cipriano García sin el sello de ingreso a Chile, 1979. AHCO-C. 633 Anexo 21: Postal de difusión y denuncia sobre el paradero de los detenidos desaparecidos. 1979-1980. ANC. 634 Anexo 22: Bono campaña de finanzas del Partido Comunista de Chile. 1980. ANC. 635 Anexo 23: Invitación al Congreso Seccional del Partido Socialista de Chile en Barcelona. 1980. ANC 636 Anexo 24: Recado de Salvador Goya solicitando información sobre boletín. 4 de diciembre de 1981. AHCO-C. Anexo 25: Fotografía del estand chileno en la Fiesta del PCE, con Santiago Carrillo de fondo. Mundo Obrero, 23 al 29 de julio de 1982, 25. 637 Anexo 26: Recopilación de actuaciones de artistas de la Nueva Canción Chilena en España (1974-1982) Artista Lugar Fecha Motivo / organizador Otros Quilapayún Palau Blaugrana, Barcelona 20 y 21 de septiembre de 1974 Agermanament - Quilapayún Todo es posible en domingo, TVE, Madrid 22 de septiembre de 1974 Televisión Española - Quilapayún Teatro Alcalá-Palace, Madrid 23 de septiembre de 1974 S.D Cancelado Isabel Parra Palacio de los Congresos, Barcelona 3 de julio de 1975 La Vanguardia - Patricio Castillo Palacio de los Congresos, Barcelona 3 de julio de 1975 La Vanguardia - Isabel y Ángel Parra Estadio del F.C. Barcelona 11 de julio de 1976 Cançons del mon per a un poble. Congrés de Cultura Catalana Prohibido Quilapayún Santander 9 al 16 de agosto de 1976 Sindicato Democrático de Estudiantes Universitarios. Joven Guardia Roja, MCE y ORT Cancelado Isabel y Ángel Parra Santander 9 al 16 de agosto de 1976 Sindicato Democrático de Estudiantes Universitarios. Joven Guardia Roja, MCE y ORT Cancelado Inti-Illimani Santander 9 al 16 de agosto de 1976 Sindicato Democrático de Estudiantes Universitarios. Joven Guardia Roja, MCE y ORT Cancelado Ángel Parra Valencia Agosto 1976 (sin fechas exactas) - - Ángel Parra Xàtiva, País Valenciano 18 de agosto de 1976 Festival de la Canción del País Valenciano - Isabel y Ángel Parra Valencia. Estadio del Levante F.C 18 de septiembre de 1976 Trobada dels pobles Cancelado (estallido de bombas) 638 Ángel Parra Palau d'Esports de Barcelona 27 de noviembre de 1976 Jornades de Solidaritat. Trobada de canço Cataunya - América Latina. Agermanament - Quilapayún Pabellón del Real Madrid, Madrid 14 de marzo de 1977 - - Quilapayún Palau Blaugrana, Barcelona 23 de marzo de 1977 - - Inti-Illimani Carabanchel, Madrid Mayo de 1977 Festival de la unión de todas las músicas - Quilapayún San Sebastián Mayo de 1977 - Inti-Illimani Plaça de las Arenas, Barcelona 13 de mayo de 1977 Homenaje a Pablo Neruda, Agermanament. - Aparcoa Plaça de las Arenas, Barcelona 13 de mayo de 1977 Homenaje a Pablo Neruda, Agermanament. - Isabel y Ángel Parra Valencia Junio 1977 (s.f). Mitin del PCE - Isabel y Ángel Parra Valladolid s.f. (junio 1977) Gran Verbena de Mundo Obrero - Quilapayún Torrelodones, Madrid 12 de junio de 1977 Fiesta del PCE - Isabel y Ángel Parra Torrelodones, Madrid 12 de junio de 1977 Fiesta del PCE - Isabel, Ángel y Tita Parra Pavelló Municipal d'Esports de Granollers 17 de junio de 1977 Homenaje a Violeta Parra - Patricio Manns Pavelló Municipal d'Esports de Granollers 17 de junio de 1977 Homenaje a Violeta Parra - Eulogio Dávalos Pavelló Municipal d'Esports de Granollers 17 de junio de 1977 Homenaje a Violeta Parra - Osvaldo Rodríguez Pavelló Municipal d'Esports de Granollers 17 de junio de 1977 Homenaje a Violeta Parra - Isabel y Ángel Parra L’Hospitalet de Llobregat Junio 1977 (s.f). Homenaje a Violeta Parra Cancelado 639 Quilapayún Mataró 2 de julio de 1977 Festa "Jovent", Joventut Comunista de Catalunya - Isabel y Tita Parra Plaza de Toros, Puerto de Santa María (Cádiz) 5 de agosto de 1977 Encuentro del Arte y la Cultura con los Pueblos de España. PCE - Isabel y Tita Parra Carballera de los Mayzales, Gijón, Asturias 15 de agosto de 1977 VI Día de la cultura de Asturias - Quilapayún Sala Bony, Torrent (P. Valenciano) 11 de septiembre de 1977 - - Quilapayún Glorieta Aníbal González, Sevilla 19 y 20 de septiembre de 1977 XXII Festival Internacional de Sevilla - Quilapayún Pabellón del Real Madrid, Madrid 21 y 22 de septiembre de 1977 - - Tita Parra Casa de Campo, Madrid 15 y 16 de octubre de 1977 Fiesta del PCE - Patricio Castillo Casa de Campo, Madrid 15 y 16 de octubre de 1977 Fiesta del PCE - Isabel y Ángel Parra Casa de Campo, Madrid 16 de octubre de 1977 Fiesta del PCE - Inti-Illimani Palau Municipal d'esports, Barcelona 27 de enero de 1978 S.D ("Chile Vencerá") - Inti-Illimani Pabellón del Real Madrid, Madrid 31 de enero de 1978 - - Osvaldo Rodríguez Pabellón de Deportes. Madrid Febrero (¿4?) de 1978 Fiesta de UGT - Osvaldo Rodríguez Paracuellos del Jarama 13 de mayo de 1978 - - Inti-Illimani Polideportivo las Casetas, Zaragoza Febrero de 1978 (1 o 2) - - Tita Parra y Patricio Castillo Baix Llobregat 21 de mayo de 1978 - - Tita Parra y Patricio Castillo Camp del F.C. Comercio, Creu de Barberà, Sabadell 25 de mayo de 1978 Festa Treball del Vallès, PSUC - 640 Ángel Parra Palau d'esports de Montjuïc, Barcelona 25 de mayo de 1978 Campaña "Solidaritat amb els infants de Xile", Unidad Popular Chilena - Ayacucho Palau d'esports de Montjuïc, Barcelona 25 de mayo de 1978 Campaña "Solidaritat amb els infants de Xile", Unidad Popular Chilena - Patricio Manns Estadio Vallehermoso 28 de mayo de 1978 Acto "Cinco Horas con la Juventud Comunista". Clausura del I Congreso de la UJCE. - Osvaldo Rodríguez Sala Pequeña del Centro Cultural de la Villa 8 al 11 de junio Acto "Los Pájaros sin mar" - Quilapayún Plaza de Toros, Zaragoza 16 de septiembre de 1978 Festival de Canción Popular en Solidaridad con Chile. Juventud Comunista de Aragón. - Osvaldo Rodríguez Plaza de Toros, Zaragoza 16 de septiembre de 1978 Festival de Canción Popular en Solidaridad con Chile. Juventud Comunista de Aragón. - Quilapayún La Casilla, Bilbao 18 de septiembre de 1978 Interpretación de la Cantata Santa María de Iquique - Quilapayún Pamplona 20 de septiembre de 1978 Interpretación de la Cantata Santa María de Iquique - Quilapayún Polígono deportivo Anoeta, San Sebastián 21 de septiembre de 1978 Interpretación de la Cantata Santa María de Iquique - Quilapayún Pabellón del Real Madrid, Madrid 23 y 24 de septiembre de 1978 Interpretación de la Cantata Santa María de Iquique - Quilapayún Parque María Luisa, Sevilla 26 de septiembre de 1978 Interpretación de la Cantata Santa María de Iquique Asesinato de Manuel Oyola Quilapayún Pabellón Carranque, Málaga 29 de septiembre de 1978 Interpretación de la Cantata Santa María de Iquique - 641 Quilapayún Estadio de la Juventud, Granada 30 de septiembre de 1978 Interpretación de la Cantata Santa María de Iquique - Quilapayún Casa de Campo, Madrid 1 de octubre de 1978 Fiesta del PCE - Quilapayún Pavellò Marcol, Valencia 2 y 3 de octubre de 1978 Interpretación de la Cantata Santa María de Iquique - Quilapayún Pabellón deportivo de Reus 5 de octubre de 1978 Interpretación de la Cantata Santa María de Iquique - Quilapayún Palau d'esports de Montjuïc, Barcelona 7y 8 de octubre de 1978 Interpretación de la Cantata Santa María de Iquique - Quilapayún Pabellón del Real Madrid, Madrid 12 de noviembre de 1978 Concierto por Chile. Conferencia Mundial de la Solidaridad - Inti-Illimani Pabellón del Real Madrid, Madrid 12 de noviembre de 1978 Concierto por Chile. Conferencia Mundial de la Solidaridad - Isabel Parra Pabellón del Real Madrid, Madrid 12 de noviembre de 1978 Concierto por Chile. Conferencia Mundial de la Solidaridad - Osvaldo Rodríguez Colegio Mayor Isabel de España, Madrid 27 de enero de 1979 - - Inti-Illimani Pavelló Sferic, Terrasa 8 de febrero de 1979 - - Inti-Illimani Pabellón Municipal de Montjuïc, Barcelona 9 de febrero de 1979 - - Inti-Illimani Pabellón de Deportes. Madrid 10 de febrero de 1979 - Inti-Illimani Santander Febrero de 1979 - - Inti-Illimani Pabellón Municipal de Deportes de Bilbao 15 de febrero de 1979 - - Inti-Illimani Pabellón Anoeta de San Sebastián 16 de febrero de 1979 - - Inti-Illimani Pamplona Febrero de 1979 - - 642 Inti-Illimani Palacio de Deportes de La Romareda 18 de febrero de 1979 - - Quilapayún Palacio de los Deportes, Barcelona 21 de septiembre de 1979 Canto Libre de Latinoamérica. Ayuntamiento de Barcelona - Isabel y Ángel Parra Palacio de los Deportes, Barcelona 21 de septiembre de 1979 Canto Libre de Latinoamérica. Ayuntamiento de Barcelona - Quilapayún Casa de Campo, Madrid 30 de septiembre de 1979 Fiesta del PCE - Inti-Illimani Teatro Monumental 22 de octubre de 1979 - - Quilapayún Fuente Vaqueros, Granada 7 de junio de 1980 Homenaje a García Lorca - Quilapayún Auditorium Alameda, Jaén 8 de junio de 1980 Aniversario del PCA - Isabel y Ángel Parra Monumento a los Descubridores, Huelva 28, 29 o 30 de junio X Festival Iberoamericano de la Canción - Inti-Illimani Casa de Campo, Madrid 26 de septiembre de 1981 Fiesta del PCE - Inti-Illimani Teatro Salamanca, Madrid 15 y 16 de abril de 1982 Disco Palimsesto - Inti-Illimani Palacio de los Deportes, Madrid 12 de mayo de 1982 Fiesta de San Isidro. Ayuntamiento de Madrid - Inti-Illimani Jardín del Valle, Sevilla 15 de mayo de 1982 PCE/PCA - Quilapayún Casa de Campo, Madrid 18 de julio de 1982 Fiesta del PCE - Quilapayún Monumento a los Descubridores, Huelva 30 de julio de 1982 XII Festival Iberoamericano de la Canción -