Margarita Nelken (Madrid 1894, M?xico D.F.1968) Compromiso pol?tico, social y est?tico Trinidad Barbero Reviejo ADVERTIMENT. La consulta d?aquesta tesi queda condicionada a l?acceptaci? de les seg?ents condicions d'?s: La difusi? d?aquesta tesi per mitj? del servei TDX (www.tdx.cat) i a trav?s del Dip?sit Digital de la UB (diposit.ub.edu) ha estat autoritzada pels titulars dels drets de propietat intel?lectual ?nicament per a usos privats emmarcats en activitats d?investigaci? i doc?ncia. No s?autoritza la seva reproducci? amb finalitats de lucre ni la seva difusi? i posada a disposici? des d?un lloc ali? al servei TDX ni al Dip?sit Digital de la UB. No s?autoritza la presentaci? del seu contingut en una finestra o marc ali? a TDX o al Dip?sit Digital de la UB (framing). Aquesta reserva de drets afecta tant al resum de presentaci? de la tesi com als seus continguts. En la utilitzaci? o cita de parts de la tesi ?s obligat indicar el nom de la persona autora. ADVERTENCIA. 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Tutora de la Tesis : ANA RODR?GUE FERN?NDEZ Realizada por TRINIDAD BARBERO REVIEJO UNIVERSIDAD DE BARCELONA FACULTAD DE FILOLOG?A PROGRAMA DE DOCTORADO: PO?TICA DEL VERSO Y DE LA PROSA DEPARTAMENTO DE FILOLOG?A HISP?NICA BARCELONA 2014 ii i INTRODUCCI?N El objetivo de de esta tesis doctoral lo constituye la figura de Margarita Lea Nelken Manserberg , personalidad relevante de la intelectualidad espa?ola de las tres primeras d?cadas del siglo XX En ciertos c?rculos restringidos se sab?a que ejerci? el periodismo, la cr?tica de arte, que public? en revistas extranjeras y dictaba conferencias cada domingo en el Museo del Prado y poco m?s, puesto que una pesada losa de silencio ningune? la extraordinaria vida y obra de esta mujer. Por fortuna, entre los estudios sobre Nelken que se han realizado hasta hoy cabe destacar el del hispanista Paul Preston (2001) que recoge su compromiso pol?tico. Otros hacen acopio de datos biogr?ficos y obras sin profundizar en el aut?ntico sentido que Margarita quer?a transmitirnos. Algunos, menos afortunados, se limitan a una recopilaci?n de datos repetidos que con frecuencia se enquistan en el mismo error. Tomemos como ejemplo la afirmaci?n sobre Margarita de que public? su primer art?culo a los quince a?os. Ello es debido a una confusi?n creada por la misma autora y que se ha venido repitiendo. En 1919 , tal como se ha podido constatar, publica en The Studio un estudio sobre los frescos de ?San Antonio de la Florida? de Francisco de Goya. Ahora bien el primer art?culo que public? en The Studio fue en el a?o 1912, cuando contaba diecisiete a?os,y estaba dedicado a su maestro Eduardo Chicharro. Pensamos que este estudio puede contribuir a dar una visi?n m?s amplia de Nelken, de educaci?n cosmopolita, adelantada intelectual y socialmente a su ?poca y entorno, en una Espa?a atrasada y anclada en un oscurantismo religioso. Es posible que no nos podamos imaginar, desde nuestra visi?n actual, la enorme fuerza de voluntad , decisi?n y coraje que desarroll? para combatir todos los impedimentos que se le opon?an para poder encauzar su trayectoria vital .?sta la llev? a cabo con una coherencia, valent?a y esfuerzo, digna de encomio. Tengamos en cuenta que el ser mujer fue el primer obst?culo con el que tuvo que enfrentarse, despu?s de tener que abandonar su primera vocaci?n de pintora por motivo de su grave miop?a. Al intentar encontrar una salida profesional por otros derroteros y como dominaba ii tres idiomas, alem?n franc?s e ingl?s, adem?s de un perfecto castellano, y, como en Espa?a era complicado poder publicar, empez? a enviar colaboraciones a revistas extranjeras. Por ello, sus primeros art?culos sobre cr?tica de arte aparecen con las iniciales M.N o con M.Nelken, que encubr?an su condici?n femenina. Pues, es bien sabido, que tanto en Europa y, m?s en Espa?a, durante las dos primeras d?cadas del siglo XX , la mujer estaba relegada a un segundo plano y no pod?a acceder a ciertas actividades intelectuales, se supone, propias de sesudo var?n. Un ejemplo bastante indicativo de lo que acabamos de comentar se da en el hecho de que Margarita publica en 1913, evidentemente bajo la inicial de su nombre y su apellido, en Gazette de Beaux Arts, Correspondence d?Espagne: ?Une reposition de pintures espagnoles de la premi?re moiti? du s, XIX?. Y vemos c?mo un a?o despu?s del magn?fico an?lisis de la mencionada Exposici?n la revista Arte Espa?ol se interesa por este trabajo y lo reproduce ?ntegro. Se?alemos que este relevante dato, nos conduce a reconocer que tanto en Europa en 1915, como en Espa?a, el trabajo de cr?tica de arte , con la formaci?n cultural y est?tica que requer?a, era impensable para una joven que se abr?a camino en el arduo mundo del Arte. Otra faceta importante que le imprimi? car?cter fue ser de origen jud?o, en una Espa?a fatalmente antisemita. Esto plante? dos vertientes contrapuestas. La primera, real y efectiva, la dedicaci?n de su familia acomodada y liberal, a su esmerada educaci?n que le permiti? estudiar m?sica y composici?n, as? como pintura. Con una vitalidad ya muy marcada en su joven personalidad, expuso en el Sal?n de Oto?o de Par?s (1913); Seccesi?n de Viena (1914) y una exposici?n individual en la Sala Par?s de Barcelona (1915) La segunda vertiente, oscurecida con el sello indeleble de la xenofobia, la marc? al inicio de su trayectoria pol?tica en la que eran frecuentes las aviesas alusiones a su ascendencia judeo- alemana. Si observamos con atenci?n la obra de Nelken publicada en las tres primeras d?cadas del siglo XX se nos dibuja una l?nea clara y concisa: la elevaci?n de la mujer a una educaci?n de la que carec?a, para poder integrarla en una sociedad con igualdad de derechos con el hombre. Y, despu?s dar a conocer y rescatar del olvido a unas autoras que, tanto en el mundo de la literatura, como en diversas artes ten?an una categor?a en la cerrada esfera de la jerarqu?a patriarcal. La obra La condici?n social de la mujer en Espa?a (1920) supuso una esclarecedora denuncia de los problemas que envolv?an a las mujeres, ya fuesen obreras, clase media o hasta arist?cratas con su sempiterno sentido de la beneficencia y la caridad que anulaba cualquier intento de rescate social de la clase iii La segunda vertiente, oscurecida con el sello indeleble de la xenofobia, la marc? al inicio de su trayectoria pol?tica en la que eran frecuentes las aviesas alusiones a su ascendencia judeo- alemana. Si observamos con atenci?n la obra de Nelken publicada en las primeras d?cadas del siglo XX se nos dibuja una l?nea clara y concisa: la elevaci?n de la mujer a una educaci?n de que carec?a, para poder integrarla en una sociedad con igualdad de derechos con el hombre. Y, despu?s el empe?o de dar a conocer y rescatar del olvido a unas autoras que tanto en el mundo de la literatura como en diversas artes ten?an una categor?a en la cerrada esfera de la jerarqu?a patriarcal. Su obra La condici?n social de la mujer en Espa?a (1920) supuso una esclarecedora denuncia de los problemas que envolv?an a las mujeres, ya fuesen obreras, clase media o hasta arist?cratas con su sempiterno sentido de la beneficencia y la caridad que anulaba cualquier intento de rescate social de la clase trabajadora. A medida que se va desarrollando el texto con sus claros cap?tulos y reveladores ep?grafes observamos la clara l?nea social y pol?tica de Margarita Nelken. En primer lugar la b?sica influencia de la socialdemocracia alemana que difundida por August Bebel con su obra La mujer y el socialismo escrito en 1883 pronto se convirti? en la obra de referencia de todos los socialista alemanes. El perfil ideol?gico que Nelken acepta es que la aparici?n de la propiedad privada representa el comienzo de la humillaci?n y hasta del desprecio por la mujer. De ah? que la emancipaci?n de la mujer que Margarita siempre apoy?, tuviese como objetivo prioritario la instrucci?n y formaci?n como medio de poner fin a la explotaci?n y a la opresi?n social. Claro que, ante esta situaci?n se erige, como fiel defensora Margarita que recomienda la organizaci?n de los primeros sindicados femeninos ya que en Madrid, Sevilla y Galicia tuvieron gran repercusi?n porque acog?an las grandes instalaciones de la Compa??a Arrendataria de Tabacos en donde trabajaban cientos de obreras : las cigarreras. Margarita tuvo el valiente y arriesgado impulso de proyectar una huelga de las cigarreras madrile?as de la f?brica de Embajadores, pero no pudo llevarse a t?rmino porque diversos y ajenos intereses se lo impidieron. Ella era una mujer sola frente a una sociedad atrasada y hostil. Ten?a, no obstante, la fuerza implacable de su pluma con la que intentaba concienciar a una sociedad para que respetase los m?s fundamentales derechos de las obreras .?stas como mujeres, madres y trabajadoras a destajo ten?an las desventajas propias de su sexo. De su jornal de nueve a diez reales diarios ten?an que separar una parte para pagar a una vecina o allegada que cuidase de su peque?o. Claro que, Nelken, adelantada a estas previsiones de atenci?n a los ni?os fund? en el barrio de Ventas de Madrid una Casa Cuna en la que pod?an ser acogidos unos ochenta iv ni?os. El establecimiento, precursor en su ?poca, tuvo que cerrar al no lograr suficientes subvenciones, tanto privadas como p?blicas puesto que al no ser de car?cter religioso recelaban de una direcci?n laica. Pero queremos se?alar que estas obreras, cuya situaci?n no era muy aceptable, con este escaso jornal, no ten?an derecho en caso de enfermedad a ninguna clase de socorros o de seguros. Bajo esta nueva visi?n del problema, el asociacionismo de estas asalariadas formando las Sociedades de Socorros Mutuo es la propuesta m?s atrevida con una clara visi?n de futuro. La condici?n social de la mujer en Espa?a fue un libro pol?mico cuando la profesora Josefa Uriz de la escuela Normal de L?rida recomend? su lectura a sus alumnas y el obispo de la mencionada ciudad lo denunci?. Margarita con su caracter?stica iron?a coment? al respecto que le estaba muy agradecida al se?or obispo Miralles por aumentar las ventas de la obra, al haberla hecho ?un reclamo a la americana?. Es el tiempo de la plena toma de conciencia de los problemas sociales y pol?ticos de una sociedad como la espa?ola encerrada en s? misma, atrasada y hostil a cualquier renovaci?n y de ah? su denuncia n?tida, brillante del manso feminismo hispano que coloca a la mujer como peso muerto en la problem?tica futura del pa?s. Como Flora Trist?n, a la cual cita como ejemplo jam?s igualado, entiende que no existe feminismo v?lido si no se inserta en la revoluci?n social, y que no es viable ninguna revoluci?n social, sino asume las reivindicaciones feministas. Es as?, pues que teniendo que renunciar a su primera vocaci?n de pintora que la ocup? plenamente la segunda d?cada del siglo XX deriva todo su vigor natural en actividades que requer?an de ella la plena entrega de su energ?a. En 1920 se compromete por mediaci?n de Domingo Barn?s y Luis de Tapia, personalidades del Ateneo madrile?o, a llevar ayuda al pueblo alem?n, que padec?a la m?s terrible depauperaci?n despu?s del Tratado de Versalles. Estos socorros iban dirigidos, sobre todo, a mujeres y ni?os, v?ctimas inocentes de un expansionismo imperialista Tenemos un testimonio period?stico que recoge la referencia de que Nelken no se desvincul? del auxilio a Alemania pues en 1923 figura como delegada junto a otras personalidades en el Comit? Internacional de Socorro al pueblo alem?n cuyo presidente depositario era Adolfo A. Buylla. Margarita que viv?a sin congruo sueldo oficial, como donosamente se defin?a desarroll? una sucesi?n conjunta de actividades durante la tercera d?cada del siglo XX. Escrib?a en en el diario El D?a junto a la novelista Carmen de Burgos Segu? (Colombine) e Isabel Oyarz?bal (Beatriz Galindo). v Sus art?culos se publican en El D?a bajo el significativo t?tulo La vida y las mujeres y en ellos recoge desde las primeras actividades pioneras de la mujer moderna hasta plantear como referente a las mujeres excepcionales que sobresal?an como forjadoras de su propia vocaci?n: as? vemos a Zenobia Camprub?, la novelista francesa Margarita Andoux, la actriz Margarita Xirg? o la compositora catalana Narcisa Freixas. La vocaci?n de M.N hacia las humanidades con su cultura cosmopolita, la curiosidad inagotable hacia los eventos , obras y autores la conducen a una labor para la que estaba perfectamente preparada, de dar a conocer una aproximaci?n de la literatura por medio de un periodismo divulgativo. Margarita tradujo la obra del alem?n ?De profundis? con el t?tulo ?La tragedia de mi vida? junto con un pr?logo que se public? despu?s en La Esfera , ?La tragedia de la vida de Oscar Wilde? No menos enjundioso es el art?culo sobre la revisi?n del caso Charles Baudelaire. Entre estas colaboraciones,, se puede observar como dato a tener en cuenta, puesto que Nelken no suele repetir sus trabajos en diversas publicaciones, que el art?culo aparecido en 1925 ?Goethe en Leipzig: a?os de estudiante? ser? la base de un cap?tulo de la biograf?a sobre el Maestro de Weimar. Este periodismo divulgativo que Nelken ejerci? en Blanco y Negro entre 1926 y1931 se extienden a casi un centenar de cr?nicas que se inician con el ep?grafe ?La mujer en el arte". Tratados bajo dos aspectos: primero, el compromiso de revalorizar a pintoras femeninas o el an?lisis delicadamente cr?tico de c?mo los grandes artistas pict?ricos han tratado la figura de la mujer en sus composiciones. Posteriormente los temas se ampl?an bajo el t?tulo "La vida y nosotras. Periodistas, escritoras, compositoras, pintoras, artistas de la escena, junto con noticias de la actualidad mundial se van proyectando en sus cr?nicas. Pero lo que no olvid? Margarita como periodista y gran profesional fue mantener el pacto impl?cito que se establece entre el escritor y sus lectores hasta lograr dar a su estilo: el tono elegante, aristocratizante, simuladamente superficial, que es la moda del tiempo que llevan a su m?xima ejemplaridad un Eugenio d`Ors- tambi?n colaborador de Blanco y Negro con el pseud?nimo de ?Un ingenio en esta Corte" -y en otro sentido, pero absolutamente dentro de la l?nea de elegante charla, de don Jos? Ortega y Gasset 1 . Interesante en este per?odo de intensa labor de escritora y periodista es un trabajo que aunque parece ajeno a estas actividades, no es menos importante y solicitado: las traducciones del 1 Capmany,Mar?a Aurelia .Pr?logo a la obra de Margarita Nelken La condici?n social de la mujer en Espa?a . Madrid :Ediciones CVS, 1975. p. 23. vi alem?n al castellano. Jos? Ortega y Gasset funda en 1923 la Revista de Occidente Publicaci?n centrada en las corrientes m?s innovadoras del pensamiento y de la creaci?n art?stica y literaria. Manuel Garc?a Morente traductor de obras de fil?sofos alemanes, y colaborador de Jos? Ortega Gasset en su reciente revista pide a Nelken que realice unas traducciones de Frank Kafka. La primera traducci?n al espa?ol de La metamorfosis apareci? en la mencionada revista sin nombre expreso del traductor. Este trabajo no represent? para Margarita ning?n beneficio econ?mico ya que al no aparecer la firma alg?n escritor falaz se apoder? posteriormente de esta versi?n. Si constatamos las fechas de publicaci?n de las narraciones cortas de Margarita Nelken podemos observar que esta actividad novel?stica fue circunstancialmente espor?dica, pues solamente contribuy? con ocho narraciones en las colecciones de novela corta: La aventura de Roma, (1923) en ?La Novela de Hoy ; La trampa del arenal (1923); El milagro, (1924) en ?Los Contempor?neos?, Una historia de adulterio? (1924); Pitimin? "Etoile" (1924), Mi suicidio" (1924) El viaje a Par?s (1925) estas cuatro ?ltimas en "La Novela Corta"; La ex?tica en ?La Novela Femenina?(sf); El orden en ?La Novela Roja? Las cuatro novelas cortas Mi suicidio Historia de un adulterio, Pitimin? "Etoile" y Viaje a Par?s representan un neto producto comercial integrado en el fecundo campo de las narraciones humor?stico er?ticas. En la actualidad, interesantes y esclarecedores estudios sobre la situaci?n laboral de los escritores y periodistas ponen de manifiesto la penuria econ?mica que ten?an que sobrellevar hasta poder formar, no muy a menudo, parte de una plantilla fija de redacci?n. Por tanto, uno de los factores que impulsaban a muchos de estos escritores a cultivar con cierta asiduidad este g?nero era sin lugar a dudas la raz?n econ?mica. La aventura de Roma podr?a clasificarse como literatura galante. Atendiendo a esta modalidad determina el juego previo de relaci?n de una pareja, pero tambi?n en el doble sentido de la acepci?n del t?rmino, puede ser la atenci?n, cortes?a y obsequio del var?n con las damas como de la mujer que gusta especialmente de galanteos. La visi?n o pintura costumbrista, pues como tal se la puede considerar a El milagro marca otra notable diferencia con las restantes obras. Una mayor elaboraci?n literaria en cuanto ambientes y personajes de un peque?o pueblo cercano a Brihuega se?ala la maestr?a de Margarita al describirnos las costumbres de una comunidad aldeana. Y por ?ltimo dos novelas con un claro componente autobiogr?fico. La ex?tica publicada en ?La novela femenina? es una dram?tica pincelada del mundo de los talleres de pintura . Y El orden es el m?s puro relato autobiogr?fico que recoge las an?cdotas y vivencias de las conferencias y visitas a los mineros de la cuenca asturiana bajo la represi?n de la dictadura de Primo de Rivera. vii La trampa del arenal (1923) ?se puede hablar de una novela de tendencia social a inicios de los a?os veinte? Dos mujeres ,antagonistas se presentan en la novela: Salud personaje del bajo pueblo cuyo ?nico fin es atrapar un marido que la eleve de su rango social y Libertad, refinada y liberal que proclama el derecho al hijo pese a todas las trabas sociales. Vemos as? que el personaje masculino es el tipo de se?orito- aqu? el joven Luis, estudiante e ingenuo- del que tanto us? y abus? la novela social, es tratado por la autora bajo una perspectiva bifocal: por una parte es presentado bajo el aspecto humano, ?ntimo, psicol?gico, v?ctima de su propio juego amoroso. Por otra es portador de todos los valores que una sociedad patriarcal le confiere. Consideremos que cuando Margarita se plantea la redacci?n del libro Las escritoras espa?olas, el material bibliogr?fico existente sobre figuras femeninas que dejaron alguna huella en la literatura era de dif?cil acceso. Durante casi tres a?os que tard? en recopilar y clasificar los datos visit? archivos como el de Simancas y la casi inaccesible biblioteca de El Escorial. Ingente trabajo ya que un gran n?mero de las obras eran simples enumeraciones de nombres de mujeres de escasa relevancia literaria. La publicaci?n de este libro, ambiciosos en su proyecto por ser uno de los primeros que abordaba en conjunto una visi?n de la literatura femenina, aparece en Barcelona en 1930. Editado por la "Colecci?n Labor" en Biblioteca de Iniciaci?n Cultural, se ajustaba a los principios b?sicos de la empresa, cuyo inter?s ?era pretender divulgar de todas las ciencias y artes y con la m?xima amplitud, el conocimiento de los tesoros naturales, el fruto del trabajo de los sabios y los grandes ideales de los pueblos" . Cuando aparece el libro en Barcelona el periodista L?pez Prudencio, se?ala acertadamente que con anterioridad no se hab?a llevado a cabo una obra en que se ofreciera un cuadro de conjunto donde la labor femenina en literatura apareciera ?como un todo org?nico? Digamos que la labor cr?tica de arte de Margarita se inicia adelantada a su edad y tiempo en las publicaciones de revistas extrajeras. Suyo es el art?culo en L?Art Decoratif sobre la obra de Julio Romero de Torres en 1911 y sobre Les fr?res Zubiaurre en 1913. En The Studio (1912)dedica un an?lisis a la obra de Eduardo Chicharro el que fue su maestro en el estudio de pintura de Madrid. M?s valioso y significativo es L?esprit du Greco aparecido en Mercure de France en 1913. Es interesante constatar que Nelken publica el libro Glosario (1917) que abarca un amplio panorama de obras y artistas, nacionales y extranjeros. Como indica en su ?Prefacio?: ??ste no es un libro de cr?tica; es un libro de intimidad con algunas intimidades que supieron ser escogidas y exaltadas? Objetivo que marcar? en la mayor?a de casos su labor cr?tica posterior. viii Un a?o m?s tarde la labor cr?tica de M.N. se ofrece con una complejidad de recursos y resultados que la prensa de la ?poca elogia sin ning?n tipo de reserva El a?o 1918 va a ser un a?o crucial en el conjunto de sucesos de la vanguardia art?stica. La inquietud sobre el planteamiento de las nuevas corrientes del arte contempor?neo, que tantas exposiciones hab?a promovido ese a?o, se abordar? en un ciclo de conferencias en el Ateneo de Madrid. En la conferencia dictada por Nelken en el Ateneo de Madrid el 21 de marzo de 1918 aparece en el original con el t?tulo Arte decorativo y Arte actual y dedicada al maestro Felipe Pedrell. Esta conferencia tuvo una gran repercusi?n en los medios period?sticos. El nuevo planteamiento sobre el arte actual que expone en su disertaci?n estuvo apoyado por un novedoso procedimiento did?ctico: placas de positivos en cristal. Ya a finales del siglo XIX los intelectuales empezaron a valerse de im?genes que sirvieran de apoyo a sus discursos, conferencias y lecciones. En las instituciones m?s avanzadas en el campo del saber se pod?an organizar proyecciones que dieran mayor contenido a lo que all? se expon?a con placas de cristal, antecedente inmediato de nuestras actuales diapositivas.. Transcurre casi una d?cada y Margarita, ya reconocida cr?tica de arte dicta una conferencia el 30 de mayo de 1925 en la Exposici?n de la Sociedad de Amigos del Arte. Sobre Retratos de Ni?os en Espa?a. El texto, publicado en la revista Arte Espa?ol tiene la gracia y la soltura de una conferencia con sus comentarios y disquisiciones sobre datos y peculiaridades de algunos retratos. De forma pl?stica, como unos visitantes virtuales nos hace recorrer sus dependencias: ?Entremos- dice- . Recorramos estas salas, primero las de la izquierda. El Carlos II de Carre?o, es la primera obra maestra que nos detiene ? largo rato- ante el enigma de su expresi?n complicada, retorcida, pudi?rase decir. Desde luego, no de ni?o, o de un ni?o que encarna cosas demasiado tortuosas para un ni?o. Podemos dejar aqu? constancia de su claridad de juicios acerca de la evoluci?n de escuelas y artistas. Y guiada por su fino olfato cr?tico -seg?n la cataloga Gaya Nu?o- se erige en sistem?tica detractora de unos imitadores que lo ?nico que prueban es que no saben crear. De estas obras- dice contundentemente- nada puede ni debe decirse: son hechas con la misma aplicaci?n y la misma sensibilidad con que sus autores podr?an copiar expedientes en una oficina, y hasta con la misma y sana ambici?n de puchero asegurado 2 . Volvemos a incidir en que era acogida en Ateneos y Casas del Pueblo, en el tiempo de Primo de Rivera, con gran expectaci?n por su fama de brillante oradora, su conocimiento de las grandes 2 M.N. ?La Exposici?n Nacional de Bellas Artes?. Hermes, junio 1922. p.244. ix corrientes pict?ricas y tambi?n su fama se deb?a, en parte, a su agudeza e ingenio, tan del gusto en ?poca de discursos y banquetes, para intercalar referencias pol?ticas, que los asistentes esperaban y captaban de inmediato. Adem?s se adaptaba perfectamente al p?blico que formaba su auditorio, desde los intelectuales de relevantes ateneos a los humildes mineros de las cuencas mineras de Sama y Tur?n. La elecci?n de Margarita Nelken como diputada para las Cortes Constituyentes de la nueva Rep?blica se debi? a una serie de circunstancias no exentas de pol?mica. La decisi?n de proponer a una mujer como candidata fue tomada por la jerarqu?a socialista de Madrid como una soluci?n de compromiso que limar?a todas las confrontaciones de un debate largo y encrespado Es verdad que su carrera parlamentaria fue controvertida aun antes de que ocupara su esca?o puesto que serias dificultades se le plantearon para la aprobaci?n de su acta de diputada. Margarita no era una diputada al uso tradicional de los pol?ticos de la ?poca: sentada en su esca?o y asistiendo a las largas e interminables comparecencias de otras se?or?as. Ella era pura acci?n: viaj? hasta Badajoz para calibrar in situ la situaci?n de sus habitantes y qued? horrorizada ante la miseria y penuria de aquellas olvidadas gentes. La responsabilidad de la defensa de los campesinos extreme?os hizo que se volcase de lleno en la obligaci?n de defenderlos en las Cortes y su actitud batalladora para con los opositores, supuso su elecci?n de diputada en las dos siguientes legislaturas. En diciembre de 1931 se produjeron una serie de acontecimientos en la circunscripci?n extreme?a de la que era diputada Margarita Nelken. En Castilblanco, pueblo remoto y empobrecido ocurrieron unos hechos que, por ser la primera gran tragedia del enfrentamiento entre campesinos y Guardia Civil tuvo una especial relevancia en la sesi?n de apertura de las Cortes Constituyentes el d?a 5 de enero de 1932. En las elecciones de noviembre de 1933 obtuvieron la victoria las derechas. La derrota afect? a Margarita Nelken especialmente, convenci?ndose de que la causa principal fue el voto de un gran n?mero de mujeres de tendencia conservadora. La indignaci?n que sent?a por las injusticias que denunciaba sistem?ticamente en la C?mara iba aumentando paulatinamente, cuando la respond?an con ataques personales virulentos Sus sentimientos de impotencia como diputada parlamentaria y su indignaci?n se acentuaron cuando sus denuncias sinceras sobre la situaci?n campesina de Extremadura se encontraron con las respuestas despectivas del ministro de la Gobernaci?n Rafael Salazar Alonso. Tal como vemos, los discursos y art?culos de Margarita se iban radicalizando progresivamente hacia un compromiso revolucionario de las izquierdas x En este ambiente de crispaci?n en el que se la censuran art?culos period?sticos y parece ser que hasta las rese?as de las Cortes, la diputada socialista inicia una serie de colaboraciones en el peri?dico La Rambla 3 . Su estilo dar? un giro importante: del ataque directo, incisivo e hiriente que tantos problemas la estaba ocasionando, dar? paso a la denuncia con elementos m?s sutiles como la iron?a y el sarcasmo. Lo cierto es, que debido a la tensa situaci?n gubernamental solamente este Diari catalaniste de les esquerres pudo publicar en lengua catalana sin previa censura del poder central, los art?culos subversivos y hasta hirientes de Margarita Nelken. Dada la disposici?n con que algunos grupos radicales de Falange estaban empezando a funcionar, fue sin duda un acto de osad?a las repetidas acusaciones contra esta organizaci?n 4 . Posiblemente, en la ?ltima colaboraci?n del peri?dico barcelon?s titulada Com en els melodrames , denuncia c?mo los miembros de esta organizaci?n repart?an folletos para invitar a un acto de la toma del Ayuntamiento de Madrid. Lo cierto es, que Nelken no era consciente de hasta qu? punto hab?an ca?do ella y sus compa?eros radicales o bolchevizantes en la trampa que les hab?a tendido la derecha. Tanto el ministro de la Gobernaci?n, Rafael Salazar Alonso, como el dirigente de la CEDA, Jos? Mar?a Gil Robles, deseaban ver un levantamiento revolucionario para aplastarlo y poner barreras contrarrevolucionarias fuertes contra la izquierda A ra?z de los hechos de Asturias se declar? el estado de guerra y, en consecuencia, se dieron ?rdenes judiciales de arrestar a Margarita por "delito de rebeli?n militar en la plaza de Badajoz" 5 . Todo esto nos hace comprender que optara por refugiarse en la embajada de Cuba bajo la protecci?n del embajador Alfonso Hern?ndez Cat?. Permaneci? escondida dos meses. Logr? llegar a Par?s haci?ndose pasar por la mujer del novio de su hija , Adalberto Salas. Ya en a capital francesa continua la lucha incansable contra la guerra y el fascismo lo que la conduce a colaborar con Henri Barbusse, director de la revista Monde en donde coopera con su equipo de redacci?n 6 . Se supone tambi?n que a trav?s de Barbusse, vicepresidente de la secci?n francesa de Socorro Rojo Internacional, conociera a H?len? Stasova, que presidia la organizaci?n desde su fundaci?n en 1922. 3 La Rambla. subtitulado Diari catalaniste de les esquerres, fue el ?ltimo diario en lengua catalana que apareci? antes de la guerra. Era propiedad de Sunyol y Garriga y estaba dirigido por Joaquim Ventall?. Continuador del semanario del mismo nombre, fundado en febrero de 1930, se transform? en diario en febrero de 1936. Una vez comenzada la guerra se transforma en portavoz de PSUC y dej? de publicarse en enero de 1939. 4 Preston, Paul , Palomas de guerra. p. 296. 5 Ibid...p.297. 6 M.N ? L?Espagne a la vielle d?une nouvelle crisi? Monde n? 323, Par?s 1935.- La ?Legende Noir?:Prisi?n Central de Madrid. N? 325, Par?s 1935. xi Mientras estuvo en el exilio, Margarita Nelken inici? una gira por varios pa?ses europeos para recaudar fondos a favor de las v?ctimas de la dura represi?n de octubre. Tambi?n se uni? a varios partidos comunistas del norte de Europa en las denuncias de la falta de apoyo de los partidos socialdem?cratas a la acci?n revolucionaria de octubre de 1934. Sin lugar a dudas se pueda establecer la definitiva aproximaci?n de Nelken al comunismo a partir de su contacto y amistad con H?len? Stassova en Mosc?. La personalidad de esta mujer que fue secretaria de Lenin y dirigente de la Tch?kha hacia 1918, la atrajo hacia los caminos de la socializaci?n de un pa?s que promet?a ser la Patria de los Trabajadores. Y all? pudo visitar diverso lugares emblem?ticos donde vio lo que quer?an que viera Su actitud cambi? dando un profundo giro hacia un romanticismo revolucionario que la hizo militar, a su vuelta a Espa?a, en el partido comunista. La visita a Ucrania, Georgia y Armenia representan los dos grandes ejes de sus intereses m?s inmediatos: los campesinos y la ciencia y cultura en su m?s amplia gama de expresi?n. Todo lo dicho llevan a Margarita hacia un sincero convencimiento de las bondades que la Uni?n Sovi?tica pod?a conceder a todos los trabajadores Por tanto y, en consecuencia, la conducir?n a ser una fervorosa propagandista del gobierno sovi?tico Claro que este giro ideol?gico hacia la izquierda m?s radical implica un cambio en las publicaciones de car?cter pol?tico donde colaboraba desde los inicios de los a?os veinte. Lo cierto es que pasa de colaborar en el peri?dico El Socialista a publicar art?culos en la revista Claridad en donde aparecen sucesivos trabajos divulgadores de sus experiencias sovi?ticas Durante el exilio en Rusia Margarita escribi? Por qu? hicimos la revoluci?n,(1935) un libro apasionado y vivo sobre las experiencias de la izquierda en la Segunda Rep?blica. Cuando en el oto?o de 1934 Nelken se march? de Espa?a era la mujer m?s destacada en los medios pol?ticos, cuando volvi?, despu?s de su exilio, era Dolores Ib?rruri, La Pasionaria, la que hab?a adquirido un enorme prestigio ampliamente reconocido y explotado por el Comintern. En la primavera de 1936 Margarita Nelken apoy? a Dolores Ib?rruri en las Cortes en un duro enfrentamiento con el dirigente mon?rquico Jos? Calvo Sotelo. El suceso de amplia repercusi?n, posteriormente dio origen al mito franquista de que La Pasionaria hab?a amenazado a Calvo Sotelo y, por lo tanto, hab?a instigado a su asesinato. El 18 de julio, cuando lleg? a Madrid la noticia de que el golpe militar se hab?a extendido desde el norte de ?frica hasta el sur de la pen?nsula, el gobierno dud? en tomar el terrible paso de armar a los trabajadores. Margarita cre?a firmemente en el argumento de Largo Caballero de xii que el alzamiento fascista ser?a derrotado por los trabajadores y de que abrir?a camino a una revoluci?n. 7 A principios de noviembre las columnas africanas del general Varela se acercaban a Madrid. Los rumores de que el gobierno estaba a punto de abandonar la capital a su suerte y de huir a Valencia estaba provocando el p?nico. A Margarita se le pidi? que fuera a infundir ?nimo a los defensores de la ciudad en el entonces pueblo de Carabanchel. Se dirigi? a la multitud llamando a la resistencia hasta quedarse ronca. Cuando el gobierno se traslad? a Valencia, se dej? al general Miaja la decisi?n de organizar la Junta de Defensa de Madrid y la defensa de la ciudad. Margarita Nelken se convirti? en una de sus colaboradoras m?s en?rgicas Comprometida con la infancia desde los a?os veinte en que funda la primera Casa del Ni?o en Madrid, su experiencia la lleva a poner en marcha el Hogar Infantil de V Regimiento. Reorganiza el Asilo de Convalecientes Adultos, incautado por los milicianos de la UGT y despu?s de modernizar sus instalaciones se convirti? en una fundaci?n mod?lica que alojaba a 300 ni?os de mujeres y hombres que prestaban un servicio activo en el frente. Para el director del peri?dico gubernamental Margarita Nelken era en la actividad pol?tica una mujer turbulenta, acostumbrada desde su elecci?n como diputada socialista a edificar cismas y cuando se los daban creados a subdividirlos. Su actitud claramente revolucionaria molestaba al moderado Zugazagoitia, que admiraba de La Pasionaria el curso heroico y rectil?neo de su vida desde que se adscribi? a las ideas que defend?a. 8 Para una mujer de su capacidad e inteligencia, el que el partido socialista no le diera un cargo de mayor responsabilidad fue en gran parte frustrante. No obstante,hay que tener en cuenta que para la vieja guardia estructurada de forma patriarcal, Margarita Nelken era un estorbo embarazoso. Atr?s quedaban acontecimientos dolorosos como el suceso de Castilblanco al poco tiempo de tomar posesi?n de su acta de diputada, sus discursos incendiarios a los campesinos extreme?os y en las elecciones de febrero de 1936 el haber desplazado a Narciso V?zquez socialista hist?rico de Badajoz. Margarita Nelken fue entre las diputadas la que se enfrent? con m?s problemas. Dolores Ib?rruri ten?a cualidades excepcionales, pero hab?a llegado a lo m?s alto del partido comunista cuando hab?a poca competitividad y contando con el apoyo crucial del Comintern. El movimiento anarcosindicalista, no carente de una actitud de superioridad respecto a las mujeres, era lo bastante liberal para absorber el protagonismo de Federica Montseny. El partido socialista, 7 8 Zugazagoitia, Juli?n; Guerra y vicisitudes , Barcelona, Tusquet 2001, p.p. 186-188. xiii por el contrario, nunca encontr? un puesto de importancia para ninguna de sus mujeres veteranas, ya fuera Margarita Nelken, Mar?a Lej?rraga de Mart?nez Sierra, Isabel de Palencia o Matilde de la Torre No hab?a gran simpat?a entre ella y La Pasionaria que la consideraba gratuitamente corrosiva y ambiciosa. Sin embargo, fue la secretaria de Dolores Ib?rruri, Irene Falc?n, una admiradora de Margarita Nelken desde la ?poca de sus debates pol?micos sobre feminismo en el Ateneo de Madrid, quien encontr? la soluci?n. Tuvo la idea de poner las considerables habilidades period?sticas de Margarita al servicio del partido comunista, nombr?ndola directora de AIMA (Agencia de Informaci?n Mundial Antifascista) dependiente de Mosc?. La labor que acomete ahora es el de una incansable propagandista en los principales peri?dicos comunistas Treball y Frente Rojo. Las consignas de su partido del que es fiel defensora, no admiten actitudes derrotistas. Nelken no desfallece en la propaganda exaltada y victoriosa del pueblo espa?ol frente al levantamiento militar. Despu?s de unos primeros art?culos, ?stos aparecer?n bajo el significativo t?tulo Del front i de la reraguardia .De la pasi?n m?s exaltada a la cr?nica m?s humana y sentimental dar? cuenta en sus innumerables cr?nicas de estos ?ltimos meses de la guerra. El tono de su discurso pasa de la violencia y del sarcasmo m?s duro a un tipo de cr?nica centrada en la vida cotidiana de una ciudad que padece los rigores de una contienda civil. Barcelona cay? el 26 de enero. Miles de personas iniciaron un doloroso ?xodo huyendo de las tropas franquistas que hab?an tomado la ciudad. Margarita Nelken y su hija cruzaron la frontera hacia el 5 de febrero en una fr?a ma?ana de invierno, Los ?ltimos en cruzar la frontera francesa fueron militantes comunistas del Alto Mando republicano, Santiago ?lvarez, Enrique L?ster, Manuel Tag?e?a y Juan Modesto. Estos mandos militares se alojaron en un primer momento en el consulado espa?ol de Perpi??n en donde exhaustos recibieron una primera ayuda por parte de Margarita, su hija Magda y la colaboradora Marta Huysman. Por mediaci?n del presidente L?zaro C?rdenas, le concedieron asilo pol?tico en la embajada mexicana de Par?s. Y a finales del a?o 1939 consigui? llevar a su madre, a su hija Magda y a su nieta), a M?xico en el barco Normandie. La personalidad de Nelken, acerada y cr?tica con lo que ella cre?a justo molestaba a algunos mediocres componentes del partido comunista del exilio. Ella era demasiado inteligente y culta para aceptar consignas con las que no estaba de acuerdo. En el exilio, despu?s de haber desarrollado una intensa labor de propaganda favor de la II Rep?blica fue expulsada del partido comunista en octubre de 1942. xiv Con el paso del tiempo y la decepci?n pol?tica que supuso la consolidaci?n internacional del franquismo, increment? su trabajo como cr?tica de arte .La utilizaci?n del marxismo como m?todo de an?lisis de los fen?menos culturales y art?sticos era una de sus caracter?sticas. De hecho, ocho a?os despu?s de su llegada a M?xico realiza un viaje a Europa con unos determinados fines: asistir en Roma al Congreso Interparlamentario en calidad de diputada por Extremadura y participar en la Asociaci?n Internacional de Cr?ticos de Arte en Par?s 9 . A finales de 1947 lleg? a Par?s acompa?ada de su madre, de su hija Magda y su nieta de once a?os. No perd?a la esperanza al realizar este largo viaje de poder establecerse de nuevo en Europa. Para ello iba acreditada como miembro del I Congreso International des Critiques d?Art celebrado en Par?s del 21 al 28 de Junio de 1948. Tambi?n, ten?a una idea insistente que la acuciaba desde a?os atr?s: poder visitar la tumba de Santiago y poder rendirle un postrero recuerdo a su hijo, joven h?roe del Ej?rcito Rojo. Desde su llegada a Par?s se dedica intensamente a su trabajo de corresponsal. Fueron numerosas la cr?nicas y entrevistas que escribi? para las diversas publicaciones de Am?rica latina y ello es una muestra evidente de la enorme responsabilidad que reca?a sobre sus hombros. En 1957 aparece en el Bolet?n de Informaci?n de la Uni?n de Intelectuales Espa?oles una rese?a muy elogiosa de su obra Eleg?a para Magda, escrita en memoria de su hija Magdalena de Pa?l Nelken, muerta en 1956, v?ctima de c?ncer. La rese?a en s? era tambi?n un homenaje puesto que la Uni?n de Intelectuales Espa?oles que editaba el bolet?n contaba en la junta directiva con varios miembros del partido comunista. O simpatizantes del mismo como el presidente Le?n Felipe y el vicepresidente Max Aub. Pero al mismo tiempo que se sinti? identificada e intent? promover las artes pl?sticas mexicanas desde los primeros a?os de su exilio, tambi?n expon?a en sus art?culos con plena autoridad opiniones sobre Degas, el grupo de ?Los Nabis? en la Exposici?n de Par?s, Buffet, Van Dyck, Rembrant, los dibujos de Garc?a Lorca, Foujita. Chagall o el arte oriental de Wu- Tao- Tse. La dedicaci?n a la cr?tica de arte en estos ?ltimos a?os de su vida pasa de una primera necesidad econ?mica para subsistir, a una necesidad vital y, hasta casi puede decirse, existencial. Sus palabras testimonian el refugio que supuso la actividad cr?tica ante la tragedia familiar de haber perdido a sus dos hijos, e intentar asumir la angustia insufrible que le produc?a la inminente ceguera. 9 Entre la documentaci?n en AHN de Madrid se halla su Credencial, fechada en Par?s el 28- VI-1948, como miembro del I Congr?s International des Critiques d??rt, celebrado en Par?s del 21 al 28 de junio de 1948. (AHN, Diversos/5 Leg.3243. doc.n? 23) xv Num?ricamente son muchos los escritos que se circunscriben al ?mbito de la condici?n de la mujer. A trav?s de su cr?tica y de su participaci?n en pol?micas podemos conocer el genuino movimiento feminista que se debat?a en Espa?a en la d?cada de los a?os veinte. La faceta literaria y period?stica de nuestra autora se convierte, pues, en un medio valioso para conocer la realidad cultural, social y pol?tica de una ?poca. Su producci?n period?stica se convierte en un instrumento que ayuda a completar la visi?n de la sociedad espa?ola anterior a la guerra civil. Y posteriormente, en el exilio, el amplio y fecundo panorama de las artes mexicanas. En M?xico no se sinti? nunca desvinculada de los avatares de otros exiliados que como ella ten?an que luchar duro para ganarse la vida. Sus reflexiones sobre la p?rdida de ra?ces con sus angustiosas consecuencias queda reflejado en el art?culo The tragedy of the intellectuals. (1940) 10 un firme alegato contra el drama que supone para el pensador la separaci?n de su medio y de su patria. Y en ?msterdan pronuncia una conferencia: La cultura espagnole au exil (1948) 11 documentado trabajo sobre todas las grandes personalidades que sufrieron el profundo desarraigo al abandonar forzosamente su patria. 10 M.N.?The tragedy of the intellectuals?. M?xico, septembre 1940. (Traducci?n de M? Jes?s Fortes Fortes). 11 M.N. La cultura espagnole au exil .Conf?rence pronoc?e par Margerit Nelken, a Amsterdam le 6 Novembre 1948 AHN, Leg. 3246, doc.13 xvi METODOLOG?A Y DESARROLLO DEL TRABAJO Es ?sta una tesis de autora: hemos recurrido por tanto al m?todo tradicional de an?lisis de la obra literaria y period?stica Como punto de partida sab?amos que Margarita Nelken hab?a colaborado en diversas revistas de arte. Sin embargo, ella misma en estos art?culos y en su obra literaria nos fue informando en qu? otras publicaciones hab?a colaborado. El resultado de este paso en nuestra investigaci?n, fue el vaciado de una serie de revistas de arte y de peri?dicos. No en todas las publicaciones la b?squeda fue fruct?fera, en muchas ocasiones por la imposibilidad de encontrar completas las colecciones, en otras porque no hallamos algunas revistas de arte extranjeras de dif?cil acceso. Detallar la cronolog?a de las publicaciones peri?dicas de Margarita Nelken pensamos que es una peque?a contribuci?n en este trabajo de investigaci?n, en la medida en que estaba a?n sin realizar y en que pueda servir adem?s para completar los estudios sobre arte, o sobre una visi?n socio-pol?tica de la ?poca. Con todos los datos recogidos, en lugar de operar con una muestra, hemos procedido a trabajar con el universo de datos, clasific?ndolos y analiz?ndolos en un nivel meramente descriptivo. Hemos dividido esta investigaci?n en cuatro partes claramente diferenciadas. En la primera de ella abordamos la biograf?a junto con los acontecimientos significantes que fueron marcando en gran medida su trayectoria vital. A continuaci?n su temprano compromiso social con la mujer trabajadora y en la d?cada de los a?os treinta la militancia en el Partido Socialista y despu?s en el Partido Comunista. Toda la producci?n literaria se engloba en el cap?tulo tercero. En ?l se lleva a cabo el an?lisis de la novela social , narraciones breves y cuentos La aproximaci?n hacia la obra m?s enjundiosa ?Las escritoras espa?olas se ha intentado, no por cierto exhaustivamente, para no caer en el error de las simples enumeraciones, sino en una visi?n de los actuales estudios de investigaci?n sobre ciertas escritoras. El cuarto y ?ltimo es el dedicado a la producci?n de cr?tica de arte y periodista claramente diferenciadas en dos importantes etapas: la anterior a la guerra civil espa?ola y la del exilio. xvii ?NDICE Introducci?n. 1.- Aproximaci?n biogr?fica a la figura de Margarita Nelken (Madrid 1864- M?xico D.F.1968). Librepensadora e intelectual del siglo XX..............................1 1.1.- Etapa de formaci?n y madurez intelectual: Una personalidad abierta a las tendencias de la ?poca: culturales , art?sticas sociol?gicas y pol?ticas................1 2.- Defensa de la condici?n social de la mujer en Espa?a........................................37 2.1.- La lucha por una aut?ntica justicia social para la mujer trabajadora . ..........37 2.2.- Debates en el Ateneo madrile?o: El feminismo de proximidad.......................38 2.3.- Margarita Nelken en la Casa del Pueblo..........................................................52 2.4- Los derechos de las trabajadoras: primeros sindicatos obreros femeninos......57 3.- Per?odo de 1918- 1930. Abandono de la pintura y dedicaci?n plena a actividades intelectuales comprometidas .............................................................62 3.1.- Labor de divulgaci?n cultural y pol?tica en Ateneos y Casas del Pueblo.......62 3.2.- Los intelectuales espa?oles en la sociedad liberal...........................................66 4.- Obra literaria.........................................................................................................70 4.1- La novela social en Espa?a en la d?cada de los a?os veinte.............................70 4.2.- La novela: La trampa del arenal (1923)..........................................................72 4.3.- Una visi?n cinematogr?fica de la sociedad madrile?a: Una excursi?n al Jarama..............................................................................................................85 5.- El fen?meno literario y sociol?gico de la novela corta y el cuento: algunas aportaciones de Margarita Nelken........................................................................94 5-1.- La promoci?n de El cuento semanal................................................................94 5-2.- La Novela Corta: La literatura con fin cremat?stico: Una historia de adulterio (1924), Mi suicidio (1924); Un viaje a Par?s (1925), Pitimin? etoile(1924)....99 5.3.- La Novela de Hoy : La aventura de Roma (1923)........................................106 5.4.- Los Contempor?neos: El milagro (1924); un drama de supervivencia en una sociedad rural..................................................................................................110 5.5.- La Novela Femenina: La ex?tica (s.f), entramado de amor, celos y odio en un taller de pintura...............................................................................................114 5.6.- La Novela Roja; El orden (1931) una muestra de la censura en la ?poca de Primo de Rivera..............................................................................................116 xviii 5.7.- El cuento: El ansia de otra cosa. (La Esfera ,1923).......................................120 6.- Margarita Nelken traductora 6.1.- La metamorfosis de Frank Kafka................................................................124 6.2.- Goethe : ?Traducci?n o biograf?a?.................................................................126 6.3.- Otras traducciones..........................................................................................131 7.- Revistas gr?ficas en las tres primeras d?cadas del siglo XX . El esfuerzo editorial por divulgar la cultura (art?culos de Margarita Nelken).................136 7.1.- Revistas gr?ficas de informaci?n general.......................................................136 7.2.- La Ilustraci?n Espa?ola y Americana............................................................136 7.3.- La Esfera........................................................................................................138 7.4.- Blanco y Negro...............................................................................................141 7.5.- Hermes...........................................................................................................159 7.6.- Los Lunes de El Imparcial.............................................................................162 8.- Las Escritoras espa?olas (1930) .......................................................................166 8.1.- Una selecci?n de figuras femeninas relevantes..............................................166 8.2.- De las cartas familiares de Juana La Loca, a los escritos de Oliva de Sabuco. .........................................................................................................................170 8.3.- Una erudita jud?a: Isabel Rebeca Correa........................................................174 8.4.- La insigne doctora Teresa de ?vila................................................................177 8.5.- Las rom?nticas: Gertrudis G?mez de Avellaneda y Carolina Coronado.. .183 8.6.- Optimismo y naturalismo; Fern?n Caballero y D? Emilia Pardo Baz?n........187 9.- Vocaci?n hacia la difusi?n de las Artes y modernidad.....................................192 9.1.- Una novedosa conferencia en el Ateneo madrile?o: proyecci?n de im?genes por medio de placas en positivos de cristal.....................................................192 9.2.- El descubrimiento de un pintor cretense: L?esprit du Greco..........................197 9.3- Arte y teorizaciones cr?ticas. Visi?n del arte espa?ol ....................................198 9.3.1.- Pintura :Francisco de Goya, Dar?o de Regoyos Valent?n y Ram?n Zubiaurre, Gustavo de Maeztu, Ignacio Zuloaga, Daniel Zuloaga ...........198 9.3.2.- Escultura: Julio Antonio, Mateo Inurria, Victorio Macho......................202 9.4.- Visi?n del arte extranjero...............................................................................205 9.4.1.- Pintura. Henry Le Sidanier.- Escultura (Rodin. Meunier, Mestrovic) -Grabado Kathe Kollw?tz y Angelina Beloff............................................205 9.5.- Cr?tica a Exposiciones....................................................................................207 10.- M?sica: una aproximaci?n a obras y compositores........................................211 11.- Margarita Nelken y la pol?tica activa xix 11.1.- El acceso a las Cortes, problemas y vicisitudes..........................................225 11.2.- El sufragio femenino. Un paso adelante sobre el reconocimiento jur?dico de la mujer...........................................................................................................227 11.3.- Margarita Nelken , diputada por Badajoz en las tres legislaturas .Defensa brava y encendida en las Cortes de los braceros extreme?os.........................233 11.4.- La dura represi?n de la huelga de octubre (1934): primer exilio hacia la antigua URSS..................................................................................................246 11.5.- La presencia de las mujeres en la Guerra civil: labor de apoyo y propaganda a favor del gobierno republicano en el asedio de Madrid...............................253 11.6.- Final de la guerra: salida de Espa?a.............................................................267 12.- Exilio hacia tierras mexicanas. La esperanza del incierto retorno..............268 13.- La expresi?n l?rica del dolor: Desgarros..........................................................278 14.- Necesidad vital en el exilio : dos d?cadas colaborando en Exc?lsior. 14.1.- Exc?lsior .Diorama de la cultura..................................................................283 14.2.- Pintoras surrealistas......................................................................................287 14.3.- Pintoras mexicanas.......................................................................................294 14.4.- Pintores vanguardistas espa?oles: Pablo Picasso, Salvador Dal?, Antonio Tapies, Gabriel Mir?.......................................................................................296 15.- Reconstrucci?n intelectual desde el exilio. Presencias y evocaciones (In?dito) 15.1.- Don Benito P?rez Gald?s.............................................................................302 15.2.- Don Miguel de Unamuno.............................................................................303 15.3.- Pau Casals....................................................................................................305 15.4.- Jos? Guti?rrez Solana...................................................................................306 16.- Cine y teatro. 16.1.- La aventura del cine mexicano.....................................................................309 16.2.- Adaptaciones teatrales: del teatro comercial al ? Teatro de masas?............317 17.- Conclusiones.......................................................................................................321 18.- Bibliograf?a.........................................................................................................327 19.- Hemerograf?a .....................................................................................................346 20.- Anexo...................................................................................................................372 xx xxi 1.- Aproximaci?n biogr?fica a la figura de Margarita Nelken (Madrid, 1894-M?xico,1968)* 1.1- Etapa de formaci?n y madurez intelectual: una personalidad abierta a las tendencias de la ?poca: culturales, art?sticas, sociol?gicas y pol?ticas ?porque crear arte es acto de fe. En s? mismo, en la vida proyectada en la expresi?n de la obra; en el sentido de su comunicaci?n y su prolongaci?n?. Margarita Nelken. A manera de propileo. La figura de esta mujer ?librepensadora e intelectual?-en palabras de Elena Soriano 12 - se nos presenta con tal variedad de facetas que sorprender?a y en cierto modo nos inquietar?a un posible olvido de su vida y obra, y por ello, nos permitimos cierta exhaustividad en la exposici?n de sus avatares biogr?ficos. Nacida en Madrid el 5 de julio de 1894, fue la primog?nita de un relojero- joyero de ascendencia jud?a. El domicilio familiar, estaba situado en la calle de Barrionuevo (hoy calle del conde de Romanones), n? 3 y 5, en donde vivieron sus padres entre 1893 y 1895. Por la rama materna proced?a de jud?os h?ngaros y sefard?es de Bayona. Su padre, Julio Nelken Waldberg era natural de Breslau, llegado a Madrid en 1889 procedente de Berl?n; era joyero y con Enrique Mansberger abri? un negocio de joyer?a-relojer?a en la Puerta del Sol n? 15. Julio N. se cas? con la hija de su socio, Juana Esther, en la sinagoga de Bayona en julio de 1893 13 . ?Qu? supuso esta ascendencia cosmopolita en/de Margarita Nelken? ?C?mo logr? integrarse en una sociedad en la que la mujer estaba generalmente supeditada al poder patriarcal establecido?; y ?qu? supuso de lucha y de ruptura poder alcanzar un reconocimiento profesional como escritora, cr?tica de arte y como diputada en las Cortes Constituyentes? Fue la suya una poli?drica personalidad. 12 Soriano, Elena, ?Una combativa intelectual librepensadora?, El Mundo 7 de enero de 1995.p.4 13 Su abuelo, Enrique Mansberger Klein, hab?a llegado a Madrid en 1866 como relojero del Palacio Real, continuando durante los reinados de Alfonso XII y la Regencia de Mar?a Cristina. En 1898 naci? Carmen Eva Nelken, Magda Donato, ?nica hermana de M.N. V?ase sobre los or?genes jud?os de la familia y otras cuestiones biogr: Garz?n, Jacobo Israel y Javier Mordejay de la. Puerta: ?Margarita Nelken, una mujer espa?ola en la encrucijada del siglo XX?, Ra?ces, n? 20, Madrid, Oto?o 1994, 31-46. * El nombre de la autora, Margarita Lea Nelken Mansberger aparecer? con las siglas M.N. en el presente estudio. 1 Todo ello nos lleva a analizar qu? factores influyeron en su trayectoria vital y c?mo logr? hacer frente al c?mulo de impedimentos que se interpusieron en su camino hacia el pleno desarrollo de sus aspiraciones. Aspiraciones marcadas por la fuerte personalidad de la autora en la que se combinaba una clara inteligencia, una sensibilidad excepcional hacia las bellas artes y un af?n combativo hacia las causas sociales o pol?ticas del momento. En primer lugar influy? el origen familiar: la ascendencia jud?a procedente de diversos pa?ses europeos y que ensalzaba la figura de la mujer como exponente de un poder matriarcal que, aunque se manten?a en la sombra del hogar, era decisivo. La madre, Juana Esther Mansberger ser? esencial en las aspiraciones de su hija y Margarita correspondi? a este amor filiar permaneciendo unida a ella hasta que falleci?, ya muy anciana, all? en el exilio mexicano. Pero, adem?s, cuando en la Espa?a de comienzos del siglo XX la educaci?n de la mujer, no de la clase obrera, por supuesto, sino de las clases medias y altas, era insuficiente y pazguata, Margarita Nelken* consigui? el raro privilegio de romper todos los c?nones y adquirir una formaci?n que la encauz?, bajo la direcci?n de profesores particulares, hacia estudios relacionados con las bellas artes, la m?sica y la composici?n. No todas las mujeres, a?n pertenecientes a familias burguesas de pintores y escritores obtuvieron este llam?mosle privilegio. Valga el ejemplo de Carmen Baroja que, a pesar del ambiente cultural que le rode? no pudo romper el modelo patriarcal y as? qued? marginada del mundo art?stico y liberal de sus hermanos 14 . La familia de Margarita Nelken, tan poco tradicional en lo que respecta a la formaci?n femenina, propici? la expansi?n art?stica y cultural que la sensibilidad de la autora precisaba. As?, tras estudiar el bachillerato franc?s en Madrid, march? a Par?s a realizar estudios de m?sica, pintura y dibujo. Asisti? a las clases del pintor Eduardo Chicharro 15 , en cuyo taller coincidi? con Mar?a Blanchard y Diego Rivera 16 con quien andando el tiempo se habr?a de reencontrar en M?xico. La joven curiosa que parec?a se formaba para ser pintora, otea y convive con los representantes de los modernos horizontes art?sticos, recoge postulados y fundamentos est?ticos 14 Baroja,Nesi, Carmen, Recuerdos de una mujer de la generaci?n del 98. Pr?logo, edici?n y notas de Amparo Hurtado. Barcelona: Tusquets , 1998,18-19. Amparo Hurtado, con este estudio, logra la recuperaci?n de esta mujer an?nima de familia reconocida. 15 La admiraci?n y el respeto de Margarita Nelken por el que fue director de la escuela de San Fernando y de la Academia de Espa?a en Roma, queda patente en la dedicatoria de su libro Glosario: ?A mi maestro y amigo Eduardo Chicharro?. 16 La primera estancia de Diego Rivera en Madrid se sit?a durante los a?os 1907- 1909, frecuentando el taller de Eduardo Chicharro. Fue copista en el Prado, asisti? a las tertulias del Caf? Levante e hizo amistad con Margarita Nelken, Ceferino Palencia, Guti?rrez Solana, Mar?a Blanchard, Ram?n G?mez de la Serna, Juli?n Tealleche, etc . Al respecto v?ase,. MIGUEL CABA?AS BRAVO ?Margarita Nelken, una mujer ante el arte? en AA.VV. :?La mujer en el arte espa?ol?, VIII Jornadas de Arte, Departamento de Historia del Arte ?Diego Vel?zquez?, Centro de Estudios Hist?ricos, C.S.I.C. Madrid: Alpuerto,1996,p..464. 2 y con este bagaje se dispondr? para lo que ser? su pr?xima proyecci?n vital: ser cr?tica de arte. Con esta formaci?n se atreve a publicar, en 1911, a los diecisiete su primer ensayo de cr?tica en la revista francesa L?Art Decoratif . En estos a?os iniciales de su labor cr?tica env?a colaboraciones a conocidas revistas extranjeras, eso s?, firmadas con su inicial M. Nelken que encubr?an su condici?n femenina. De esta manera aparece el art?culo sobre Eduardo Chicharro su maestro y gran amigo en la revista The Studio. La colaboraci?n aparece dos veces en el a?o 1912. La primera escrita en lengua inglesa en octubre, y la segunda en versi?n francesa- secci?n Correspondences- en diciembre. Tambi?n colabor? en la revista Arte Espa?ol desde sus primeros tiempos, - se inicia su primera edici?n en 1912 hasta los a?os de la II Rep?blica, en que se llam? Revista Espa?ola de Arte 17 . Gracias a la liberalidad familiar en 1913 viaj? a Par?s para exponer su obra pict?rica en el Sal?n de Oto?o. Con apenas diecinueve a?os sab?a desenvolverse en el ambiente bohemio de la Ciudad Luz, llamada por algunos foco de vicio y corrupci?n...Como pintora se integr? en el c?rculo de artistas espa?oles que frecuentaban el estudio de Jos? Clar? entonces dedicado a los bocetos de la bailarina Isadora Duncan. Pero lo que m?s expectativas provocaba entre el grupo de artistas espa?oles era poder contemplar el retrato de la condesa de Noailles realizado por Zuloaga y guardado celosamente en el estudio de ?ste. Y, por fin, una tarde, y ante unos cuantos espectadores privilegiados, Zuloaga les descubri? su obra plena de color y sensualidad que tanto impact? a la joven pintora. Entre los asistentes, Margarita no repar? en un personaje t?mido y retra?do, que se mantuvo al margen ante tan espl?ndido cuadro. Sin embargo, se sorprendi? gratamente cuando ya en las escaleras, al despedirse, el que fuera gran compositor le dijo que iba a la ?pera C?mica en donde le estaban ensayando una obra. Meses despu?s el hombrecito estrenaba La vida breve. Creemos que esta an?cdota es un buen ejemplo del ambiente cultural cotidiano que rode? a la joven Margarita. La proyecci?n de Nelken como pintora fue tan tenaz como ambiciosa. Al a?o siguiente, expuso en la Secesi?n de Viena. Este edificio pensado y dise?ado, en parte, por Gustav Klimt fue proyectado bajo las exigencias de un lugar de exposici?n, libre de car?cter comercial. Su fin era poner punto final al aislamiento cultural de Viena, invitar a artistas extranjeros y dar a conocer trabajos de sus propios miembros en otros pa?ses, Pero, sobre todo, la Secesi?n de Viena surgi? como contracorriente estil?stica contra el academicismo oficial y el conservadurismo burgu?s y 17 Revista editada entre 1912 y 1969 por la Sociedad Espa?ola de Amigos del Arte. Su t?tulo cambia entre 1932 y 1936 por el de Revista Espa?ola de Arte. 3 desempe?? un papel central en el desarrollo y divulgaci?n del modernismo, tanto en la pintura como en el campo de las artes aplicadas, como ya es sabido. La experiencia parisina y vienesa de Margarita es, sin lugar a dudas, un punto central en la formaci?n y, posterior, consolidaci?n de su moderna visi?n del arte 18 . Como puede verse su condici?n de artista le da opci?n a viajar por determinadas capitales de Europa, focos culturales y art?sticos en la segunda d?cada del siglo XX. Vinculada desde tan temprana edad a todas las manifestaciones art?sticas de su ?poca, rese?a una Exposici?n, celebrada en el Museo de Arte Moderno de Madrid. Seg?n comenta Margarita Nelken en el citado art?culo, ?Las mujeres de Julio Romero que rezan y piensan en la muerte y sus ojos no conocen la sonrisa?, lo mismo pod?a aplicarse a un peque?o retrato al ?leo en el que el artista cordob?s reflej? su visi?n de una parte de la sensibilidad melanc?lica de Margarita Nelken 19 (Anexo n? 1) Es curioso observar que el retrato de Margarita rompe los c?nones del pintor Romero de Torres que reflejaba en su obra la belleza femenina, morena y plena de sensualidad que convierte en arquetipo de la mujer andaluza. Por la fecha de su realizaci?n, 1915, coincide con el nacimiento de su hija Magda (Magdalena Rebeca Nelken Mansberger), con toda posibilidad, fruto de su relaci?n con el escultor Julio Antonio. Margarita ten?a 21 a?os y decidi?, independiente y libre ser madre soltera. Son los a?os en los que Europa se ve devastada por la primera conflagraci?n a nivel mundial: horror en las trincheras enlodadas, miles de soldados abatidos y experimentos con modernas armas de combate. La actividad social, cultural y art?stica europea queda paralizada en algunos casos pero, sobre todo marcada y mediatizada entre el caos y destrucci?n. Espa?a, neutral en la contienda, organiza algunos cert?menes y exposiciones a nivel nacional, dando apariencia de normalidad. De esta manera, Nelken en los a?os 1915-1916 presenta sus trabajos en la Asociaci?n Artistas Vascos de Bilbao y en la Sala Par?s de Barcelona 20 . En esta ?ltima presenta treinta obras. Tres estudios al carb?n, pinturas al ?leo representado figuras humanas y las dem?s algunos paisajes y dos desnudos hechos con mucho arte. La artista cuya inspiraci?n y manera de reproducir es completamente moderna se ha dedicado con mucho esfuerzo y constancia al 18 N?ret, Pilles, Klimt Colonia: Taschen, 1999, p.17. Esta revuelta de la generaci?n joven que quiere liberarse de la presi?n ejercida por un conservadurismo social, pol?tico y est?tico sobre el arte se abre camino con tal poder, que es coronada con un ?xito casi inmediato y, finalmente, desemboca en una empresa ut?pica: la transformaci?n de la sociedad con ayuda del arte. 19 Romero De Torres, Julio, h 1915, ?leo s/ lienzo, 29x29 Museo Julio Romero de Torres, Ayuntamiento de C?rdoba. 20 .Maragall, Joan. Hist?ria de la Sala Par?s Barcelona :Editorial Selecta, ?El mes de juny, (1916) una primera exposici? de Margarida Nelken?. p.121. 4 estudio de la luz sobre los cuerpos y vestidos y de la delicada tarea de encontrar la relaci?n en el claro-oscuro. 21 Una rese?a de la p?gina Exposicions de la revista Vell i Nou de Barcelona elogia algunas cualidades excepcionales de esta joven artista que: ha buscat efectes de llum que?s reflexin sobre la carn amb irisacions, amb mati?os, per? volguent donar, m?s que una impressi? de pintura, una nota de descripci?, d?estats an?mics o ambients misteriosos: En algunes notes hi troben emoci? i intensitat. I aqueix f?ra el cami a seguir ? despullada de prejuduci- resoltament per a fer obra perdurable 22 . Pero su camino para hacer obra perdurable -seg?n Alfons Maseras 23 - se vio tempranamente truncado por la debilidad de su vista que la obliga a partir de 1917 a renunciar a la pintura 24 . En 1916 Ram?n G?mez Ram?n G?mez publica un art?culo Margarita Nelken pintora y escritora en el que elogia la labor art?stica de la joven artista: Los ojos azules de Margarita son miopes por eso y por todo est?n llenos de s? mismos. Se han acercado mucho a las cosas, han tocado m?s que visto su relieve, su l?nea m?s segura y despu?s rompiendo esa baja relaci6n de dependencia que sigue existiendo entre la cosa y la visi?n, se han recobrado en la concentraci6n, en la independencia; de aqu? esa pintura tan original, tan depurada, tan cernida, tan seleccionada tan espiritada, tan digerida de Margarita 25 . Ahora bien, de su producci?n pict?rica (no conocida ni estudiada) que a menudo ha quedado un poco al margen de la posterior labor de cr?tica, Margarita incide en que a comienzos del siglo XX Madrid ten?a un santuario para escritores y artistas aut?ctonos e importados: el famos?simo Caf? de Pombo, en la calle Carretas, en el que Ram?n G?mez de la Serna presid?a su tertulia, como ha sido ampliamente reconocido y estudiado. All? se discut?an las cuestiones est?ticas y literarias de todo el orbe- apunta Margarita Nelken- bajo un cuadro obsequiado por la firmante de estas l?neas, a la saz?n aprendiz de pintura y compa?era de Diego Rivera en el estudio de Eduardo Chicharro. Dicho cuadro, en 21 Exposici?n Sala Par?s Barcelona La Vanguardia, 10 de junio 1916. A partir d e 1890, la Sala Par?s se convirti? en la base de operaciones de los grandes pintores modernistas, como Santiago Rusi?ol y Ram?n Casas. Un decenio despu?s sirvi? igualmente de plataforma a los mejores pintores postmodernistes: Isidre Nonell, Joaquim Mir, Mari? Pidelaserra. Aun as? su propietario, J.B. Par?s, manten?a una posici?n absolutamente ecl?ctica, lo que a la larga ocasion? una notable decadencia de su galer?a, rebasada por la competencia con otras salas barcelonesas con ideas m?s claras, como la Faian? Catal?, las Galer?as Laietanas o las Galer?as Dalmau. 22 Vell i Nou Exposicions, 30 juny 1916. n?28. 23 Maseras Alfons ?La trayectoria? La Veu de Catalunya 19 de juny 1916 . 24 Ya en 1923, en el pr?logo-entrevista que le hizo Artemio Precioso a la novela La aventura de Roma hace referencia a su p?rdida de vista tambi?n en su obra Goethe. Las vidas y las obras, en la contraportada de dicha edici?n. 25 G?mez de la Serna, Ram?n.? Margarita Nelken pintora y escritora?. La Semana, 8 de julio 1916 p.15. 5 unas tonalidades verde esmeralda, ocre y cromos que Jos? Bergam?n aseguraba ser muy wagneriana se titulaba enf?ticamente Nuestra Se?ora de los Pombianos 26 . Ram?n G?mez de la Serna, expone que M.N. , despu?s de m?s de ocho a?os de ?mprobo trabajo acaba de presentar una exposici?n en Barcelona, una exposici?n de veintitantos cuadros, entre los que figuraba uno que ella llamaba Nuestra Se?ora de los Pombianos Y con ese efecto sorpresivo de las Greguer?s en las que se combina la asociaci?n visual de dos im?genes, Ram?n concluye que bajo esa imagen, nosotros los que asistimos a la sagrada cripta de Pombo; nosotros los puros Pombianos, colgaremos como ex votos nuestros libros futuros que quedar?n a su lado como las gu?as de los tel?fonos, junto al tel?fono 27 . La ?cripta de Pombo? permite a Margarita contactar, hacia el a?o 1916, con el mundo bohemio y art?stico madrile?o, ese mundo en el que pocas mujeres se atrev?an a entrar y mucho menos a formar parte de ?l. Quiz? la osad?a o singularidad de Margarita que aunque no reconocida como pintora consagrada s? pod?a tener un trato directo con los adelantados del momento madrile?o como con el dibujante Salvador Bartolozzi, uno de los primeros en situarse en torno a Ram?n G?mez de la Serna; con Guti?rrez Solana que inmortalizara la famosa tertulia en su cuadro El caf? de Pombo 28 . De su temprana actividad como colaboradora en peri?dicos y revistas de arte surgir? el libro Glosario (1917) 29 que abarca un amplio panorama de obras y artistas, nacionales y extranjeros. Como indica en su ?Prefacio?: ??ste no es un libro de cr?tica; es un libro de intimidad con algunas intimidades que supieron ser escogidas y exaltadas? 30 . Objetivo que marcar? en la mayor?a de casos su labor cr?tica posterior. Una relaci?n ?ntima uni? a Margarita con el escultor tarraconense Julio Antonio 31 (1890- 1919). Hay pocas dudas de que Julio Antonio fuera el padre de Magda. 26 . M.N. Ignacio As?nsulo, Universidad Nacional Aut?noma de M?xico: Direcci?n General de Publicaciones 1962, p. 25 27 G?mez de la Serna, Ram?n.? Margarita Nelken pintora y escritora?. La Semana, 8 de julio 1916. p.16. 28 G?mez de la Serna, Ram?n.? Margarita Nelken pintora y escritora?. La Semana, 8 de julio 1916. p.16. 29 M.N.. Glosario Obras y artistas, Madrid: Librer?a Fernando Fe, 1917. 30 M.N.. Ib., En el Prefacio se?ala la autora: ?Algunos cap?tulos estudian una escuela entera: la escultura contempor?nea. El arte ruso. La pintura castellana; otros aislaron unas obras de todas las dem?s: El ?Balzac? de Rodin, los ?Apaches de Picasso, ?Los ca?dos? de Gutierrez Solana; uno asocia algo arbitrariamente dos artistas: El arte misterioso de Whistler y de Cariere; otros hacen de ciertas figuras el tipo representativo de una escuela o de un autor: Perfiles florentinos, las mujeres de Julio Romero de Torres, las mujeres de Antonio Moro, las mujeres de Guti?rrez de la Vega; otros hacen de un solo artista el valor o la negaci?n de un grupo: Gauguin y el Primitivismo. La Pintura Vienesa (Gustav Klimt); otros, por fin, estudian lo que la sensibilidad de un artista ha aportado a la sensibilidad del arte?. 31 Preston, Paul: Palomas de guerra. Barcelona: Plaza Jan?s, 2001. p.267. El 26 de marzo de 1915, Margarita dio a luz a su hija, Magda. Hay pocas dudas de que Julio Antonio fuera el padre. 6 En el libro Glosario 32 recoge bajo el ep?grafe ?Las obras fervorosas? a tres creadores: Salvador Bartolozzi, Julio Antonio y Henri le Sidaner. De los estudios dedicados al joven escultor, cuando no era reconocido oficialmente, pues no concurr?a a ninguna exposici?n, se erige en la m?s decidida defensora de este sirviente del arte fervoroso. A la muerte prematura del mismo, en la revista Museum, publica el art?culo ?Julio Antonio?, que a modo de contenida desolaci?n recoge unas notas personales que no pretenden ser la pompa hueca de un retrato oficial y enlevitado. * Julio Antonio, que a menudo no ten?a para comprarse un par de botas, y, que en verano gustaba de andar descalzo por el taller, no soportar?a la pompa hueca de un retrato oficial y enlevitado.[...] Nadie m?s silencioso a veces y durante horas y horas. Tambi?n le?a poco, pues no creemos que haya le?do nunca para pasar el tiempo, el cual sab?a ?l llenar siempre con el pensamiento de sus creaciones. No hay que imaginarse que viviese inmutablemente sereno; en la vida, amaba apasionadamente la acci?n y su libro preferido era El rojo y el negro de Sthendal. Consigo llevaba siempre As? habl? Zarathustra; quer?a ser, ante todo y plenamente ?l mismo. [...] No ten?a disc?pulos seg?n la f?rmula de los artistas modernos que venden su ense?anza en horas, como los farmac?uticos venden sus medicamentos en p?ldoras; pero hab?a renovado el milagro del entusiasmo renacentista y viv?a rodeado de unos cuantos muchachos que se hab?an entregado enteramente a su devoci?n, que com?an con ?l, trabajaban con ?l, con ?l sufr?an los azares de su pobre bohemia, y , sin recibir ninguna ense?anza precisa se iban formando con su ejemplo.[...] Tuvo entre sus amigos buenos: el pintor Viladrich, su hermano de miseria de los primeros a?os de trabajo; Bagar?a; Tom?s Borr?s; los hijos de los condes de Ag?era, que supieron, estos ?ltimos a?os, proporcionarle la satisfacci?n de un estudio recogido y sereno, a salvo de las vicisitudes del hoy y del ma?ana; P?rez de Ayala, el doctor Mara??n que, desde a?os luchaba por su vida desesperadamente, y sobre todo, ese Enrique Lorenzo Salazar que lo dej? todo por vivir con ?l, por ayudarle, y servirle, y procurarle, en sus m?s hondos desconsuelos, la esperanza de una fe y una admiraci?n siempre viva 33 *. La desaparici?n del artista la sinti? Margarita con toda la fuerza y vehemencia de su juventud, ten?a 25 a?os y la admiraci?n y el estudio de su obra escult?rica, sobre todo, de los bustos titulados La Raza evidencian un conocimiento profundo del alma mediterr?nea y, a la vez, castellana del joven creador y compa?ero de Margarita. Su dedicaci?n y proximidad en todos los sentidos al Arte la llevan a la difusi?n en conferencias. La solicitud para que hable sobre temas de arte es cada vez m?s frecuente. Se conserva en el legado del maestro Felipe Pedrell una conferencia Arte decorativo, arte actual pronunciada en el Ateneo de Madrid el 21 de marzo de 1918, en la que diserta con erudici?n sobre Mestrovic, Gauguin, Van Gogh y C?zanne. Y su charla se expone con un novedoso 32 M.N. Glosario. Obras y artistas.. p.159. 33 M.N.?Julio Antonio? La obra de Julio Antonio?, Museum, Barcelona, t. V, 1916- 17,..415 - .426. El primer apartado de este estudio lleva fecha de 2 de febrero de 1919 cuando Julio Antonio ya hab?a muerto. *Reproducimos por extenso la cita por no ser de circulaci?n habitual en los trabajos de M. N. 7 m?todo did?ctico: proyecci?n por medio de cristales de las obras m?s representativas de las tendencias europeas. Su formaci?n, evoluci?n y expansi?n en el terreno del arte, su contacto con artistas destacados, su fina perspicacia hacia el mundo que le circundaba y, entre otros acontecimientos los ecos de la primera guerra mundial, la aproximan progresivamente a una l?nea de pensamiento, que con un fuerte sentimiento de lucha recorre las actuaciones y escritos de Margarita Nelken: sacar a las mujeres del ostracismo secular marginadas por unas leyes injustas y obtener para ellas una entidad jur?dica que las emancipase del poder patriarcal que las coartaba en el desarrollo de su educaci?n y posterior independencia. Fund? 1918 en el barrio madrile?o de Ventas (calle Boc?ngel n? 9) la primera Casa de Ni?os, a imitaci?n de algunos establecimientos alemanes, y destinado a acoger a unos ochenta hijos de obreras que eran atendidos durante la jornada laboral de sus madres. A pesar de todos los esfuerzos Margarita tuvo que clausurarlo ante la imposibilidad de obtener subvenciones para una obra que era regida s?lo por personal laico. En tiempos, en Espa?a, s?lo prevalec?a, tanto en instituciones educativas, ben?ficas o sociales, la mano alargada de la Iglesia. Tambi?n present? una moci?n al Consejo Superior de Protecci?n a la Infancia, para la implantaci?n, no s?lo de guarder?as infantiles en las f?bricas que empleaban personal femenino, sino tambi?n guarder?as o Casas de Ni?os, a imitaci?n de la que ya ten?a funcionando en el barrio de Ventas, puesto que muchas madres, en particular madres solteras, podr?an trabajar para s? y para sus hijos, si estos estuvieran convenientemente atendidos 34 . Pero en numerosas ocasiones su actividad individual qued? frenada. Si su exaltada personalidad luch? para abrir una brecha en la muralla bien fortificada de los prejuicios sociales y religiosos, le falt?, en esos momentos, el apoyo y colaboraci?n de otras personalidades libres e independientes para poder consolidar una reforma. (Cabe recordar que tan solo siete a?os despu?s se fund? el Lyceum Club Femenino creado por Mar?a de Maeztu e Isabel de Olarz?bal y en el que se integraron reconocidas mujeres de la sociedad madrile?a llamadas las maridas por el prestigio que disfrutaban de sus respectivos c?nyuges. Margarita no perteneci? a este selecto club porque le faltaba el respaldo de un marido que avalase su rango social. Entre algunas de sus actividades sociales el Lyceum Club Femenino cre? una Casa de Ni?os para acoger a ni?os de obreras, atendido por la enfermera Consuelo Bastos, esposa del doctor Manuel Bastos 35 . 34 M.N. La mujer ante las Cortes Constituyentes. Madrid,: Editorial Castro, 1931, p. 87. 35 Marina, Jos? Antonio ,y Mar?a Teresa Rodr?guez de Castro La conspiraci?n de las lectoras. Barcelona: Anagrama, 2009. .p. 59. 8 En 1919, luch? con empe?o en la defensa de los derechos de la mujer obrera. Suya es la referencia de haber apoyado y dirigido la primera huelga de cigarreras en Madrid 36 . Este colectivo de obreras era muy numeroso en las f?bricas de tabaco. Trabajaban a destajo en un ambiente poco saludable y aceptaban unos sueldos m?nimos sin plantearse la clara situaci?n discriminatoria de sus salarios. Sin embargo, en las siguientes huelgas que se convocaron y que derivaron en un duro enfrentamiento entre asociacionistas y obreras esquiroles o amarillas no produjo ninguna resonancia en el esp?ritu mismo del movimiento feminista espa?ol. Tal vez, opina Nelken, ?esta indiferencia hacia la misi?n redentora de la mujer espa?ola sin preocuparse de los medios de su redenci?n, s?lo lo esperan estas feministas para cuando obtengan el derecho a gritar en el Congreso 37 . Su activismo social se completa este mismo a?o 1919 con el periodismo y la cr?tica de arte. Escribe en el peri?dico El D?a junto a la novelista Carmen de Burgos Segu? (Colombine) e Isabel Oyarz?bal (Beatriz Galindo). Sus art?culos se publican bajo el significativo t?tulo La vida y las mujeres y en ellos recoge desde las primeras actividades pioneras de la mujer moderna hasta plantear como referente a las mujeres excepcionales que sobresal?an como forjadoras de su propia vocaci?n: as? vemos a Zenobia Camprub?, la novelista francesa Margarita Andoux, la actriz Margarita Xirg? o la compositora catalana Narcisa Freixas. La firma del Tratado de Versalles (1919) impuso duras condiciones a Alemania, entre ellas la merma de un 15% de su territorio, la p?rdida de sus colonias y el pago de una indemnizaci?n de guerra que supuso una inflaci?n tan brutal que la poblaci?n apenas pod?a alimentarse. Ante esta dram?tica situaci?n un grupo de profesores, intelectuales y escritores que frecuentaban el Ateneo madrile?o, entre ellos el profesor don Francisco Barn?s y el poeta Lu?s de Tapia, firmaron un Comit? de Ayuda para los ni?os germanos y austriacos. Margarita Nelken, ante el sufrimiento de estos peque?os ?cuya depauperaci?n nos encog?a el alma desde los carteles de la genial grabadora K?the Kollwit ? decidi? prestar su ayuda en esta misi?n humanitaria. El citado Comit? me comision?- comenta Margarita- para llevar a aquellos ni?os de los llamados todav?a Imperios Centrales, la ayuda fraterna de unos intelectuales espa?oles que, desde luego, en nada comulgaban con la Alemania de la agresi?n del Catorce 38 . 36 M.N-Carta resumen curricular dirigida a Juana Maillo. M?xico, 23 de abril de 1964. AHN. (V?ase en Mart?nez Guti?rrez, Josebe: Margarita Nelken?(1896-1968). Biblioteca de Mujeres, Madrid :Ediciones del Orto, 1997. p.40. 37 M.N. La condici?n social de la mujer en Espa?a. 2? edici?n deMar?a Aurelia Capmany Madrid: CVS, 1975. 9 Este viaje fue decisivo para la toma de conciencia de la autora de la barbarie sin l?mites de una guerra con especial atenci?n a los ni?os y a las mujeres. El impacto de esta visi?n tan desoladora la describe as? Margarita: Atravesar la Alemania en ruinas es una odisea llena de dificultades, con situaciones dantescas en las que una humanidad lamentable que ocupa la sala inmensa del buffet de Magdeburgo, duerme ca?da encima de las mesas, esperando, embrutecida de hambre, de miedo y de cansancio a que salga un tren, el que sea y para donde sea 39 . La visi?n de esta poblaci?n sometida y anonadada es para Margarita una constataci?n dura y cruel de la ruina y miseria en que hab?a quedado el territorio alem?n. El testimonio que recoge en ?Apuntes de un viaje reciente (De Par?s a Francfort a trav?s de las regiones ocupadas? es para la periodista comisionada un trayecto de pesadilla, en trenes ocupados por contingentes b?licos y donde s?lo es posible un angustioso espacio en el vag?n correo 40 . A pesar del dantesco escenario de un pa?s vencido y humillado el inter?s de Nelken hacia los grandes artistas la induce, pese a los problemas de transporte, a visitar a K?the Kollwit en uno de los humildes suburbios de Berl?n. Y fue,-comenta Margarita- precisamente por recomendaci?n de esta entra?able artista, cuyos dibujos y grabados aparec?an como un s?mbolo de las miserias que la guerra acarreaba a los seres m?s inocentes; que asisti? a la representaci?n de El Redentor blanco de Gerhart Haupmann 41 . Claro que, ante este per?odo de tiempo en el que Europa intentaba resurgir de sus cenizas y en el que el dominio de los zares se desmorona ante el empuje de la Revoluci?n de Octubre ser? decisivo para la toma de conciencia, no solo individual sino de una nueva sociedad que deber?a rehacerse. No de otra forma puede entenderse el Congreso Internacional de Intelectuales (Berna 1920). Los organizadores del Congreso ?Rom?n Rolland, Henri Barbusse, George Duhamel- hacen una llamada a todos los hombres de pensamiento, sabios, artistas, fil?sofos, escritores, que, penetrados del car?cter, ante todo humano, es decir, internacional, de su misi?n, est?n de acuerdo en reprobar el papel que la guerra acaba de imponer al esp?ritu, y quieren una Liga Internacional de Intelectuales 42 . 38 M.N ?En la desaparici?n de Gerhart Haupmann? Presencias y evocaciones, (Texto in?dito) Leg.3244. Doc.4 . 126. 39 M.N. ?Alemania: Apuntes de un viaje reciente?. La Internacional,, 23 de julio de 1920 .p. 7. 40 Ibid. p.4 . 41 M.N. ?En la desaparici?n de Gerhart Haupmann?. Presencias y evocaciones, (Texto in?dito) Leg.3244. Doc.4 . 126. 42 Rolland, Rom?n; Barbusse Henri, y Georges. Duhamel. ?Un manifiesto de la Internacional del Pensamiento? La Internacional ,13 de febrero de 1920. p.6. 10 Estos intelectuales pensaban que el viejo orden social, dentro del cual son fatales la paz armada y la diplomacia nacionalista, es impotente e inadecuado para la realizaci?n del ideal pacifista. Los g?rmenes de la guerra est?n alojados en el organismo de la sociedad capitalista. Para vencerlos es necesario, por consiguiente, destruir este r?gimen cuya misi?n hist?rica, de otro lado, est? ya agotada. El n?cleo central de esta tendencia es el grupo clartista que, represent? Henri Barbusse. Parece que Margarita Nelken, cuyo viaje por parte de Europa coincide con el Congreso de Intelectuales en Berna, no entr? en contacto directo con el grupo Clart?, ni asisti? al Congreso, aunque s? sinti? un profundo inter?s por los intelectuales Henri Barbusse y Roman Rolland con el que intercambi? cartas de ayuda moral para el pueblo espa?ol en tiempos de la guerra civil. No se trata, ciertamente, de agotar todas las influencias que marcaron a Margarita en la segunda d?cada de los a?os veinte, pero s? se?alar y recordar que no son s?lo estas personalidades europeas las que dejaron huella en Nelken, sino se?alar el trato con personalidades clave de la Instituci?n Libre de Ense?anza. Tambi?n fue relevante la afinidad con el segundo presidente de la ILE, don Manuel Bartolom? Coss?o reconocido maestro en Arte, cuya huella en otro momento deseamos investigar, aunque ya apuntamos que los disc?pulos de Francisco Giner, inspirador de la Instituci?n, imbuidos por la filosof?a del alem?n Krause seguir?n tres l?neas ideol?gicas: una espiritualidad libre, no vinculada a ninguna confesi?n religiosa que se define como panente?sta 43 , una acci?n pedag?gica radical que pretende llevar al hombre a su perfecci?n y un ideal social y pol?tico universalista y cosmopolita que se articula en la idea de una "Alianza de la Humanidad" llamada a institucionalizar una conciencia unitaria del ser humano en la Tierra 44 . No lejanas al temperamento y acci?n de M.N. vemos su reflejo en su dedicaci?n a la lucha por causas que cre?a justas: educativas, pol?ticas y sociales. En esta l?nea la idea de que la emancipaci?n moral de la mujer depende de una acci?n pedag?gica y que ?sta sepa defender sus derechos en una sociedad que secularmente se los negaba, queda patente en la denuncia brava y comprometida de su libro: La condici?n social de la mujer en Espa?a publicado a inicios de 1920 45 Cabe recordar que la situaci?n jur?dica y social de la mujer en la segunda d?cada del siglo XX estaba dominada por un r?gimen patriarcal. ?sta depend?a del padre, del marido o tutor y en cuanto a los asuntos pecuniarios el C?digo Civil era terminante: la mujer no pod?a sin licencia de 43 El krausismo se basa en una conciliaci?n entre el te?smo y el pante?smo, seg?n el cual Dios, sin ser el mundo, ni estar fuera de ?l, lo contiene en s? y de ?l trasciende. Dicha concepci?n se denomina Panente?smo 44 Otaola, Javier. Resonancias mas?nicas en el pensamiento de Fernando de los R?os. Cfr. Fundaci?n Fernando de los R?os. http:// www.f-fernandodelosrios.com. (Consultado el 18 de diciembre de 2012). 45 M.N. La condici?n social de la mujer en Espa?a . Madrid: Minerva, 1920. 11 su marido adquirir propiedades a t?tulo oneroso ni lucrativo, ni enajenar sus bienes; se designaba al marido administrador ?nico de los bienes del matrimonio tanto en los bienes parafernales, como se denominaba a los bienes propios de la mujer, as? como los dotales inestimables. Este estado de derecho coartaba las actividades de Margarita que no encajaba en los c?nones de conducta de su ?poca. Hab?a abandonado el hogar paterno, ten?a una hija natural de la cual se hac?a cargo y trabajaba en redacciones de peri?dicos y revistas, espacio exclusivo del sector masculino. Por ello, en determinadas circunstancias, cuando la situaci?n legal era ineludible recurr?a a alguna treta como usar el papel timbrado de Mart?n de Pa?l, comerciante sevillano descendiente de una familia burguesa conservadora, casado, con el cual conviv?a desde 1920 y con el que tuvo un hijo, Santiago de Pa?l Nelken en 1921, pero con el que no se pudo casar hasta unos a?os despu?s (1933) de aprobarse la ley del divorcio. Mart?n de Pa?l de Mart?n Barbadillo reconoci? a Magda, primera hija de Margarita como hija suya. Si en la condici?n legal de las mujeres de Espa?a ocurr?a lo citado, resulta coherente que Margarita lo denuncie desde cualquier espacio, as? en 1923 escribe una novela social en clave feminista La trampa del arenal? 46 , una l?cida visi?n de que los problemas end?micos de la mujer en Espa?a debidos a la falta de formaci?n que las conduc?a a ?stas al matrimonio como ?nica v?a de subsistencia puesto que s?lo el matrimonio conced?a cierto ?status legal?. La novela no queda encerrada en un simple argumento manique?sta, sino que se expande hacia una cr?tica social, reflejada de una forma admirable en el cap?tulo ?Una excursi?n al Jarama?, antecedente de la visi?n social del pueblo madrile?o expuesta en la novela de Rafael S?nchez Ferlosio. As? pues, viv?a del oficio de escritora, sin congruo sueldo oficial, como ella misma afirma, combinaba eficazmente su labor de cr?tica de arte con el periodismo y con algunas aportaciones a la novela breve La aventura de Roma (1923), El milagro (1924) y La ex?tica. Y, adem?s cuatro relatos netamente comerciales, en un tono sarc?stico, mordaz y ligeramente sical?ptico. 47 No obstante, y a pesar de esta brevedad en su producci?n cuent?stica, estaba dotada para la narraci?n, tal como queda patente en un bello cuento Al fuego de los pastores, in?dito en la actualidad 48 (Anexo, N? 2) 46 M.N. La trampa del arenal .Madrid: .Editorial Hernando, 1923. 47 M.N. La aventura de Roma .La Novela de Hoy, Madrid, 1926.Segunda edici?n en Novelas breves de escritoras espa?olas 1900-1936. Madrid: Editorial Castalia, 1990. El milagro ?Los Contempor?neos? Madrid, 1924.;Una historia de adulterio, La Novela Corta Madrid, 1924. Pitimin?, etoile, La Novela Corta, Madrid ,1924. Mi suicidio, La Novela Corta., Madrid 1924. ?El viaje a Par?s? ?La Novela Corta? Madrid 1925. 48 M.N. Al fuego de los pastores (In?dito)AHN, Leg. 3244. doc.1 12 Estos son los a?os, 1923-1927, de fren?tica actividad p?blica, en que es requerida en Ateneos y Casas del Pueblo con gran expectaci?n por su fama de brillante oradora, su conocimiento de las grandes corrientes pict?ricas aunque tambi?n su fama se deb?a a su agudeza e ingenio- tan del gusto en ?poca de discursos y banquetes, para intercalar referencias pol?ticas, que los asistentes esperaban y captaban de inmediato; y que las fuerzas del orden de Primo de Rivera, en el poder desde septiembre de 1923, vigilaban de cerca, propensas a suspenderlas ante cualquier altercado real o imaginario. Adem?s ten?a la autora la cualidad oratoria de adaptarse perfectamente al p?blico que formaba su auditorio, desde los intelectuales de relevantes ateneos a los humildes mineros o las cigarreras. La labor de divulgaci?n de M.N. incluso la m?s especializada es constante. En 1924 es encargada de dar unas conferencias sobre pintura en el museo del Prado por las que cobra 100 pesetas ?cach? considerable para la ?poca. En 1927 Margarita publica En torno a nosotras 49 , ensayo dialogado entre dos hermanas, Elena e Isabel sobre la condici?n femenina. El escritor Luis Bello en rese?a se?ala que la diferencia esencial en la controversia entre las dos hermanas es fisiol?gica, y por consecuencia, psicol?gica y social 50 . Comentario ?ste m?s fr?volamente anat?mico que intelectual del periodista y pedagogo y al que haremos referencia m?s adelante. En la editorial Biblos de Madrid edita una biograf?a sobre Goethe. 51 Era el momento propicio para estas obras que reclamaban los intelectuales y que las editoriales se avinieron pronto a complacer. Posteriormente, en el exilio mexicano y por razones obviamente econ?micas cuando Nelken trabajaba en la Secretar?a de Educaci?n P?blica se volvi? a editar en el a?o 1943 52 . A?adamos que en el ?ltimo tercio de los a?os veinte, per?odo fruct?fero de la etapa literaria y de ensayos sobre Arte, M.N. publica Tres tipos de v?rgenes 53 .El libro estaba basado en las conferencia que hab?a dado en el Museo del Prado. Analiz? las representaciones de la Virgen Mar?a en distintas anunciaciones desde fray ?ngelico, Rafael y los lienzos del pintor andaluz del siglo XVII Alonso Cano. 49 M.N.. En torno a nosotras. Madrid: Edit. P?ez, 1927. 50 Bello, Luis.?El rom?ntico ante la mujer? Nuevo Mundo , 6 de enero de 1928 En la rese?a period?stica ?acerca del libro de M. Nelken el autor comenta: ? La diferencia reconocida como esencial en el libro ?En torno a nosotras? es fisiol?gica, y, por consecuencia psicol?gica y social. Su estudio pide genio y no ingenio. Acaso uno de los grandes motores del progreso humano, lo que ?ha hecho hombre? al hombre, sea la diferenciaci?n. 51 .M.N. Johann Wolfgang Goethe Historia del hombre que tuvo el mundo en sus manos.Madrid: Biblos ( 19??) 52 M.N. Johan Wolfgang von Goethe. M?xico D.F: Ediciones de la Secretar?a de Educaci?n P?blica, 1943. 53 M.N. Tres tipos de v?rgenes. Madrid: Imprenta de la Ciudad Lineal, 1929. 13 Despu?s de ardua investigaci?n literaria, Margarita publica en 1930, Las escritoras espa?olas. 54 La obra ten?a como objetivo dar a conocer las figuras m?s relevantes de las, a veces, desconocidas escritoras espa?olas. Este estudio sobre la presencia de la mujer como autora literaria desde la Edad Media hasta Emilia Pardo Baz?n representa una verdadera joya bibliogr?fica para la recuperaci?n de la memoria de algunas escritoras olvidadas. Tengamos en cuenta que en estos a?os Margarita es una asidua investigadora de los fondos bibliogr?ficos que se conservaban celosamente en la Biblioteca Nacional de Espa?a, la Biblioteca del Monasterio de El Escorial o el Archivo de Simancas. Es interesante esta labor destinada a recuperar incunables y joyas bibliogr?ficas para la Exposici?n Internacional de Barcelona (1929) y por la que se intent? imputarla (18 de enero de 1928) por su relaci?n con el dictador Primo de Rivera. un telegrama dirigido por do?a Margarita Nelken al excelent?simo se?or alcalde de Barcelona en que personal y vivamente se requiere que aclare, en mi calidad de secretario de la Exposici?n Internacional, las circunstancias y alcance de su nombramiento para colaborar en la secci?n de Arte (Museo del Palacio Nacional),as? como de los servicios que en ella realiz?. Con la debida autorizaci?n de mis superiores, y a la vista del expediente de do?a Margarita Nelken, que obra en la secretar?a del Certamen, y sin necesidad de que se apele a mi palabra de honor para ello, creo de mi deber hacer constar los siguientes extremos: Primero. Que la se?ora Nelken, a propuesta, no del secretario de la Exposici?n, sino del director de la secci?n de Arte, fu? nombrada colaborador especial para los fines que en su telegrama indica por el Comit? 55 Cada vez m?s Margarita se define ideol?gicamente en sus actividades p?blicas y literarias al tiempo que una mayor?a del pa?s vota y logra el triunfo de la II Rep?blica. A pesar de su simpat?a claramente socialista, Nelken no milit? en el partido socialista hasta proclamarse la Rep?blica. Cuando se convoc? el Gobierno provisional de la Rep?blica, ?ste hab?a elaborado algunas disposiciones favorables a la mujer como el decreto electoral en el que se declaraban elegibles a todas las mujeres mayores de veintitr?s a?os. (Se daba el parad?jico caso de que las mujeres pod?an ser elegibles pero no pod?an todav?a ejercer su derecho a voto). En las elecciones de 1931 es propuesta su candidatura por el partido socialista como diputada. Sali? elegida por la provincia de Badajoz, en segunda vuelta celebrada en el mes de octubre con el 65% de los votos. En un principio, al no haber solicitado la nacionalidad espa?ola por medio del requisito de la petici?n de la carta de naturaleza, tuvo problemas para ser admitida 54 M.N. Las escritoras espa?olas. Barcelona: Labor (Biblioteca de Iniciaci?n Cultural. Ciencias Literarias n? 262), 1930. 55 ?Margarita Nelken defiende sus dignidades? (sic) El Heraldo de Madrid 18 de enero de 1928. p.8. 14 por la C?mara. 56 . As? pues, ante las dificultades presentadas a su candidatura por los diputados se?ores Hidalgo y Alonso que pusieron en duda su nacionalidad espa?ola, y para despejar susceptibilidades sobre su origen extranjero niega p?blicamente su conocimiento de la lengua alemana (Anexo N?4). A pesar de esta omisi?n debemos tener en cuenta que la entrevista que recogemos en el Anexo precitado se realiza en las Cortes, unos d?as despu?s de su pol?mico nombramiento como diputada. De ah? los esfuerzos por alejar cualquier suspicacia sobre sus or?genes germano-jud?os. El cuatro de octubre de 1931 fue elegida diputada pero hasta el 19 de noviembre no fue aprobada el acta que le daba derecho a pertenecer a la C?mara de las Cortes Constituyentes. Sin lugar a duda su entrada oficial en la vida pol?tica estuvo llena de controversias, aunque como hemos comentado no militaba en el partido socialista, sus miembros m?s conspicuos la consideraban una arribista. Es sabido que en el primer bienio hubo tres diputadas: Clara Campoamor, Victoria Kent y Margarita Nelken. As? vemos como la presencia de la mujer en la vida cultural y, sobre todo, pol?tica, comienza a tener una cierta visibilidad. Es el momento, en que puede hablarse de una naciente mujer pol?tica, aunque cabe puntualizar al respecto, que estas f?minas combativas, con una s?lida formaci?n cultural que dejaban o?r su voz en las Cortes se las intentaba condenar al ostracismo, por los miembros de la misma C?mara. Por su actividad de periodista comprometida con el socialismo Juli?n Zugazoitia le encarg? la redacci?n de una cr?nica denominada ?Desde el esca?o? publicado en El Socialista. La actividad como diputada socialista la centrar? en dos l?neas de actuaci?n que reclamaban prioridad al ser proclamada la Rep?blica: la marginaci?n secular del campesinado espa?ol y la defensa de los derechos de la mujer realizadas ya no s?lo desde su condici?n de ciudadana comprometida, sino desde la legitimidad de su nombramiento como diputada. La actuaci?n de la combativa intelectual a favor de los derechos de la mujer parece, en un principio, en supuesta contradicci?n con la l?nea pol?tica que tuvo que adoptar durante el per?odo de las Cortes Constituyentes. Anteriormente, en su libro La condici?n social de la mujer en Espa?a, publicado a inicios de 1920-ya hab?a expuesto su opini?n sobre la no conveniencia de conceder inmediatamente el voto a las mujeres: 56 En las elecciones parciales de octubre de 1931, los grupos socialistas de Badajoz presentaron su candidatura frente a la del ex ministro Pedregal, que apoyaban los dem?s partidos, saliendo vencedora Margarita Nelken por 61.000 votos. En el Congreso se impugn? su acto a causa de la ascendencia alemana de su padre, pero la legalidad de su candidatura fue defendida por Victoria Kent Siano y el diputado se?or Casanueva, lleg?ndose al acuerdo de que antes de jurar su cargo, el Presidente de las Cortes Constituyentes hiciera solicitar expresamente a M.Nelken el reconocimiento de su nacionalidad como espa?ola. 15 ? puesto que antes se deb?a imponer una educaci?n femenina, una preparaci?n feminista que haga posible, dentro de unos a?os una participaci?n liberal y enterada de la mujer en la vida p?blica [?] Por consiguiente, es cuesti?n vital para el liberalismo espa?ol guardarse, lo mismo de aquellos que pretenden servirse del feminismo para mantenimiento de un atraso espiritual que les conviene, que de aquellos que, en su deseo de r?pido progreso, abogan en pro de un feminismo integral inmediato, sin reparar en lo contraproducente de sus consecuencias 57 . Bajo este ideario que manten?a firmemente antes de la proclamaci?n de la Rep?blica, se tuvo que enfrentar, por una parte, como diputada socialista a una obediencia al partido y por otra, como intelectual consecuente con sus ideas, a defender con la fuerza de su pluma la toma de posici?n personal, en el pol?mico tema de la concesi?n para ella, prematura, del voto a la mujer 58 . Su presencia en las Cortes republicanas signific? un an?lisis cr?tico a la acci?n pol?tica, opiniones que sal?an regularmente a la luz p?blica en las p?ginas de El Socialista 59 . Fue relevante su actuaci?n en el Parlamento en dif?ciles cuestiones como en la Ley de divorcio aprobada en febrero de 1932 60 y en la defensa al Proyecto de Ley de Congregaciones Religiosas con lo que se pretend?a separar al personal religioso de los centros de Beneficencia. Porque, como consecuencia de un proselitismo religioso mal entendido, censura la opresi?n impuesta por las religiosas que atend?an a los enfermos de asilos y hospitales. Su atrevido discurso discurre con acerbas cr?ticas a las damas de la clase burguesa y alta, educadas casi siempre en centros religiosos y faltas de preparaci?n. Y para evidenciar este panorama, a trav?s de eruditas citas, ensalza el papel de algunas mujeres de origen jud?o, con las que se siente claramente identificada, pues supieron destacar en diversos campos del saber como Oliva de Sabuco, Isabel Rebeca Correa o la m?stica castellana Santa Teresa de Jes?s 61 . 57 M.N. La condici?n social de la mujer. p. 189. 58 Respecto al sufragio femenino tanto Victoria Kent como Margarita Nelken se situaban en contra de la concesi?n inmediata del voto a la mujer. En una entrevista publicada en El Socialista? Margarita Nelken reafirm? sus ideas con estas palabras: ? Ya s? que esta poci?n m?a ser? tachada por algunos de reaccionaria y de antidemocr?tica, pero no veo lo que habr?an de ganar ni la Democracia ni el Socialismo con una medida que, aunque liberal en su esencia, habr?a de retrasar nuestro avance?. El Socialista?4 de septiembre de 1931. .6. 59 Los art?culos , sin firma, se recog?an en la p?gina titulada Desde el esca?o. (V?ase al respecto la confusi?n que se produjo a ra?z de unas declaraciones de Santiago Carrillo a R?ger Debroy y Max Gallo, al afirmar que ?l hizo la tribuna parlamentaria de ?El Socialista? entre 1931 y 1933, cuando el autor asegura que la hizo Margarita Nelken. (En Claud?n, Fernando: Santiago Carrillo, Cr?nica de un Secretario General, Madrid: Planeta, 1983.p. 13 60 M.N.. La mujer ante las Cortes Constituyentes. Madrid: Editorial Castro, 1931. La diputada socialista se?ala al respecto que si la nueva Constituci?n no ha de establecer diferencias legales entre ambos sexos, es materialmente imposible que reconozca, a favor de la mujer, una diferencia que s?lo puede justificarse desde el punto de vista de la inferioridad en cuanto a posibilidades econ?micas; ?porque a la mujer ciudadana, en igual grado que el hombre es ciudadano, y cuya posibilidad de recursos econ?micos s?lo se halla condicionada a sus capacidades de trabajo, ser?a absurdo y denigrante ofrecerle una protecci?n que habr?a de situarla en condiciones de notoria inferioridad frente al hombre?.p.51-52. 61 M.N.. Ley de congregaciones religiosas? Discurso le?do ante la C?mara el 28 de febrero de 1933. 16 Los ataques a Margarita exceden lo pol?tico y pasan a un plano personal. En la defensa de los campesinos extreme?os y su situaci?n de aut?ntica penuria los diputados del sector agrario le contestaban que eran los jornaleros que ten?an el salario m?s alto; y cuando se dirig?an a la diputada le tildaban de extranjera y que no era legalmente espa?ola para ocupar un esca?o en las Cortes. Entre 1931 y finales de 1938, el per?odo pol?ticamente m?s activo de Margarita Nelken, ?sta no olvid? su vinculaci?n art?stica y desempe?? el cargo de vocal de la junta del Patronato del Museo de Arte Moderno de Madrid. En 1934 ante el panorama desalentador de la pol?tica llevada a cabo por el gobierno y ante la censura y las cr?ticas contra sus art?culos period?sticos, Margarita decide publicarlos en lengua catalana. Muestra de ellos son una decena de art?culos del peri?dico barcelon?s La Rambla, en los que denuncia las arbitrariedades de la justicia, las dilaciones de la reforma Agraria y las aproximaciones cada vez m?s evidentes de algunos sectores hacia el fascismo italiano y alem?n 62 Contin?a colaborando en la Revista Espa?ola de Arte, pero sus art?culos derivan hacia temas m?s cercanos a los intereses de la Rep?blica como La transformaci?n del Museo de Arte Moderno instalado en las exiguas dependencias, cedidas por la Biblioteca Nacional 63 .Margarita elogia la transformaci?n llevada a cabo por su director Ricardo Guti?rrez Abascal 64 -. Y prev?, pese a los escasos fondos p?blicos, la futura sala dedicada a Guti?rrez Solana, pintor al que en sus pol?micos inicios resalt? como figura significativa en el panorama de la pintura espa?ola del siglo XX. 65 . En plena revoluci?n de Asturias intervino pol?ticamente en la tarea de llevar las instrucciones del comit? revolucionario de Largo Caballero a los campesinos de Badajoz para preparar la huelga de los jornaleros que con su profundo descontento estaban dispuestos a unirse a la huelga general. 62 Art?culos aparecidos en el peri?dico barcelon?s La Rambla entre el 19 de marzo de 1934 y 24 de setiembre de 1934 .En el primero,?Amb un peu a l?estrep? 24- III- 1934, Margarita Nelken se presenta a sus futuros lectores catalanes de La Rambla. Compara la vida de la Rep?blica con un tren que marcha vacilante por unas v?as llenas de posibles riesgos y temores, sin ?nimo de emprender un camino seguro y valiente. 63 M.N. La transformaci?n del Museo de Arte Moderno?. Revista Espa?ola de Arte, t. I-II, Madrid, 1932-1933,p. 191. (Cfr, Caba?as Bravo, Miguel ?Margarita Nelken, una mujer ante el arte? Por otro lado, confirman el hecho de las carencias y la modificaci?n y mejora de este Museo durante la Rep?blica, bajo la direcci?n de Juan de la Encina, las referencias posteriores de otros cr?ticos , como Jos? Moreno Villa (Vida en claro, M?xico D.F.. F.C.E., 1944, 162-163) 64 A Juan de la Encina, seud?nimo de Ricardo Guti?rrez Abascal, dedica Nelken un enjundioso art?culo: .?Apostillas a ?La trama del arte vasco? de ?Juan de la Encina?, Hermes, Abril, 1921. P. 272-275. 65 M.N. ?De c?mo surgi? Guti?rrez Solana? Presencias y evocaciones . Texto in?dito AHN, Leg. 3244, doc. ----- ?Los ca?dos, de Guti?rrez Solana? Glosario, obra cit. 217- 223. ------.?Guti?rrez Solana, el exasperado? Los Lunes de EL IMPARCIAL, 27 de marzo de 1921. 17 La Revoluci?n de Octubre de 1934 fracasa y M.N. se exili? a Par?s donde comenzaron sus contactos con los comunistas. Entabla una entra?able amistad con Henri Barbusse, escritor y director de Monde, semanario trascendental en la vida pol?tica e intelectual de Francia. Despu?s march? a la antigua U.R.S.S donde permaneci? un a?o, interes?ndose por la aportaci?n de la mujer al mundo del trabajo. En Mosc? donde se hab?a instalado, se cas? su hija Magda con Adalberto Salas en 1935 y naci? su nieta Margarita (1936) all? conoci? a la destacada figura del Partido H?l?ne Stassova 66 , la que fue, bajo el seud?nimo de Absolut, secretaria y camarada de lucha de Lenin, adem?s de redactora-jefe de la edici?n francesa de Litt?rature Internationel . Casi veinte a?os despu?s todav?a manten?an correspondencia como dos viejas amigas que recuerdan su pasado 67 . (Anexo, N? 3) A H?l?ne Stassova dedic? su libro sobre los sucesos de Octubre de 1934 Por qu? hicimos la Revoluci?n escrito en Rusia en 1935 Seg?n el historiador brit?nico Paul Preston, este libro apasionado y vivo relata las experiencias de la izquierda en la Segunda Rep?blica: Todo lo que ten?a que decir sobre los preliminares del conflicto social de 1934, la huelga de campesinos, la insurrecci?n de Octubre y los sucesos de Asturias, lo recoge en este libro bien documentado, perspicaz y escrito en su habitual claridad y pasi?n. En el an?lisis del fracaso de la revoluci?n de 1934 y la defensa de un nuevo compromiso con la lucha armada, representaba un triunfo de una l?nea pol?tica sobre su propia experiencia.[...] Ir?nicamente, cuando se public? Por qu? hicimos la revoluci?n en la primavera de 1936, el partido comunista ya hab?a abandonado la l?nea revolucionaria y estaba comprometido con la pol?tica del Frente Popular de colaborar con los socialdem?cratas reformistas y los liberales burgueses 68 . As? su estancia en la URSS contribuy? a un giro ideol?gico hacia el comunismo que acab? consolid?ndose durante la guerra civil espa?ola. Al estallar la contienda civil, Margarita permanece en Madrid, cuando el gobierno republicano marcha a Valencia. En la capital realizar? una intensa labor de apoyo y propaganda junto al general Miaja. En los primeros meses de la guerra civil se fue radicalizando su ideolog?a pol?tica y desde finales de 1936, comenz? a escribir para Mundo Obrero y peri?dicos como Estampa, Ahora y unas decenas de art?culos en el peri?dico comunista Treball. El mes de febrero de este mismo 66 . Presencias y evocaciones texto in?dito AHN, Leg. 3244, n? 14. A H?l?ne Stassova dirigi? Lenin la famosa carta sobre la actitud que ha de observar un revolucionario frente a la justicia burguesa. Es posible que la personalidad de esta mujer pudiera haber influido en el giro de la diputada exiliada hacia un romanticismo revolucionario. 67 STASSOVA, H. Moscou? le 10 janvier 1940 AHN,T?tulos y Familias. Leg. 3241-60 ---- Moscou 1? octobre 1940 AHN leg. 3241- 61 -----Barvcka ?le 13 avril 1962 AHN leg 3241-66 68 Preston Paul, Palomas de guerra Barcelona ,Plaza Jan?s 2001. p.301 18 a?o publica el que ser?a uno se sus ?ltimos libro en Espa?a: Por qu? hicimos la Revoluci?n en que explica el origen y final de la Revoluci?n de Octubre 69 . Rechazados los primeros ataques de las tropas fascistas en el mes de noviembre, a principios de 1937 acometi? la dolorosa tarea de convencer a las madres que sus hijos fueran evacuados de la capital. Lo hizo con su vehemencia habitual, aunque su experiencia materna se apreciaba en sus palabras: ?Con qu? derecho, vamos a ver, con qu? derecho dispon?is de la suerte, del riesgo y de la vida de vuestros peque?os, vosotras que sois de ellos, y que al echarlos al mundo contrajisteis el sagrado deber de ser siempre, ante todo y por encima de todo, su amparo, su resguardo, su seguridad? 70 En este mismo a?o 37 ingresa en el Partido Comunista y con Santiago Carrillo y ?lvarez del Vayo favorece la creaci?n de las Juventudes Socialistas Unificadas de Espa?a (uni?n de juventudes socialistas y comunistas). Tampoco en esta acci?n fue bien interpretada. De todos los aires revolucionarios que se respiraban en Espa?a, ?qu? cambios sedujeron con m?s fuerza a Nelken, adem?s de la experiencia rusa, para sentirse atra?da hacia el movimiento comunista? Indudablemente el cambio pol?tico ya se hab?a producido con el advenimiento de la Rep?blica. Sin embargo, los profundos cambios econ?micos esperados con la reforma agraria no se hab?an llevado a cabo m?s que con peque?as propuestas, insuficientes ante la fuerte presi?n de los terratenientes; y el cambio social que ella so?aba al estilo sovi?tico en el que la mujer pod?a desenvolverse en la sociedad, libre e independiente, quedaba lejano. Apoy? junto a otras mujeres la Agrupaci?n de Mujeres Antifascistas presidida por Dolores Ib?rruri, y cuyo fin era unir a las mujeres de ideolog?as afines contra el fascismo. Destacamos a la secretaria Emilia El?as Herrando, pedagoga y maestra normalista, con quien Margarita tuvo un estrecho contacto durante la guerra y m?s tarde en el exilio mexicano. Escribe en la revista Mujeres (1936) en encendido tono propagand?stico, junto a las comunistas Dolores Ib?rruri, Emilia El?as, Encarnaci?n Fuyola. Lina Odena, Aurora Arn?iz, Carmen Manzana, y con las socialistas Matilde Cantos, y Matilde Huici. Su labor traspas? nuestras fronteras en misiones oficiales de defensa de la Rep?blica en Dinamarca, Holanda, Suiza, B?lgica, M?xico. Viaj? en plena guerra civil a Ginebra para asistir a 69 M.N. Por qu? hicimos la revoluci?n, Barcelona, Par?s, New York: Ediciones Sociales Internacionales, febrero de 1936. ?Los episodios de la lucha revolucionaria, aun limit?ndolos a los m?s se?alados entre ellos, y condensados en su m?s concreta expresi?n, exigir?an varios tomos. Nos ha parecido que el prop?sito del presente libro no requerir?a una narraci?n detallada, y, sin embargo fatalmente incompleta de los hechos aislados de las jornadas de octubre, y, que, en cambio, ser?a tal vez ?til ofrecer al lector la g?nesis de esos hechos, que algunos no han vacilado, con imperdonable ligereza, en tomar por la explosi?n repentina e irreflexiva de un extremismo incompatible con el normal desenvolvimiento de la evoluci?n obrera?. 70 M..N.?In memorian?, Mundo Obrero, 13 de enero de 1937. 19 ?Rassemblament Universal pour la Paix? en donde se intent? defender la paz y la libertad amenazadas. Particip? en la Conferencia de Marsella resaltando la figura de varias mujeres: Frantiska Plaminkova, senadora checoeslovaca y de la Presidenta de la Conferencia Madame Malaterre- Sellier, que defendi? la paz desde el sector cat?lico. Adem?s apoy? y particip? en las tareas de defensa y salvamento del patrimonio art?stico espa?ol, tema sobre el que escribi? un acusador art?culo en el peri?dico barcelon?s Treball 71 indignada ante la p?rdida y salida al extranjero de las grandes obras patrimoniales y riquezas art?sticas de nuestro pa?s vendidas por los nacionalistas con destino a Hamburgo, G?nova o N?poles. (Anexo N ?5) Durante la contienda civil, salvo en los breves viajes que hubo de realizar por Europa con misiones pol?ticas, permaneci? en Espa?a y frecuent? los frentes de guerra, ya que pudo circular libremente por toda la zona republicana, mediante las autorizaciones y salvoconductos sucesivos que le expidieron los ministerios de Gobernaci?n y Defensa, lo que le permiti? hacer una gran labor de reportera publicando en Ahora varios reportajes sobre los frentes de guerra de Brihuega y Trijueque 72 . Su dilatada experiencia como periodista, traductora, cr?tica de arte, y en la d?cada de los a?os treinta su intensa actividad como diputada en las tres legislaturas le abrir?n contactos con artistas e intelectuales tanto nacionales como extranjeros. Con Romain Rolland,, antes citado, mantuvo una interesante correspondencia. En sus recuerdos se lamenta por la p?rdida de una carta aut?grafa del escritor franc?s en la que exhortaba al pueblo espa?ol a la resistencia 73 .Las relaciones con los intelectuales y artistas de su tiempo no cesaron ni en los m?s dram?ticos y dif?ciles momentos de la guerra. En una r?pida visita a Copenhague a finales de 1938 para asistir al ?Comit? de Vigilancia de los Intelectuales Daneses?, cuyo fin era reforzar su fraternal ayuda a la Espa?a republicana, se 71 M.N. ?Del front i de la reraguarda. El Tresort de Tost?, Treball , Barcelona, 12- VIII-1938,.3; donde denuncia la hipoteca de Espa?a al ?fascismo internacional? que est?n haciendo los nacionales. 72 V?ase la autorizaci?n para circular libremente, expedida por el Ministerio de la Gobernaci?n con fecha 12- X- 1936; el salvoconducto, a favor de la Diputada Comunista M. Nelken, para que pueda circular por todas las zonas de guerra, expedido por el General Miaja con fecha 18-V-1937, y el salvoconducto tambi?n a su favor para que pueda circular por toda la zona leal y la zona de guerra, expedido por el Ministerio de Defensa en Barcelona el 3- X- 1938 (AHN, Diversos/5, Leg.3243, doc.n? 28, 29,30, 37 y 38) 73 M.N.?Romain, Rolland o la conciencia de Europa? Presencias y evocaciones Texto in?dito. AHN T?tulos y familias 3244/ 4 El escritor, enfermo, envi?. escrito por entero de su pu?o y letra Mensaje al heroico pueblo espa?ol? documento destruido en el saqueo de la casa madrile?a de la diputada, durante la contienda civil . Algunos datos confirman que durante su estancia en la antigua Uni?n Sovi?tica viaj? por algunas Rep?blicas para conocer los m?todos de producci?n agr?cola. Comenta acerca de la popularidad de las obras de Romain Rolland: ?Recuerdo haber vistos ?stas [las Obras Completas del escritor franc?s) en las m?s remotas aldeas del Azerbeidjan; y recuerdo el ingenuo orgullo con que una koljosiana de Echmid- Azis, ya en las lindes del Ir?n, al pie del legendario Monte Ararat, en el que los textos b?blicos hacen ?aterrizar? el Arca de No?, me mostr? una magn?fica edici?n de Juan Crist?bal, con que sus compa?eros de trabajo acababan de premiar sus aciertos en la intensificaci?n de las cosechas. 20 encontr? con Mart?n Anderson Nexo, el Gorki de las letras escandinavas, como ella lo denominaba, s?mbolo del escritor comprometido 74 . Este mismo a?o publica La mujer en la URSS y en la Constituci?n Sovi?tica, 75 basado en la conferencia pronunciada en Valencia el 4 de junio de 1937.Fue su ?ltimo libro en Espa?a. En los momentos m?s cr?ticos del desarrollo de la guerra ya en la ciudad de Barcelona no perdi? el entusiasmo en la labor propagandista y apadrin? la bandera del Batall? de Reraguardia n? 17 76 y el Ministerio le nombr? en julio de 1938, miembro de la comisi?n de Auxilio Femenino 77 . Margarita, a?n en las postrimer?as de la guerra, cuando las tropas rebeldes avanzaban hacia Barcelona, donde permaneci? hasta el final de la contienda, sigui? escribiendo sus art?culos y dictando conferencia. Destacamos por su simbolismo la conferencia en el Ateneo Period?stico de dicha ciudad ante un numeroso p?blico de combatientes y trabajadores 78 . El motivo era rendir homenaje a Pablo Picasso que denunciara con su obra ?Gernika? el dolor y horror de un pueblo castigado por la guerra. Ya lejanos se difuminan en el tiempo y en el espacio los viejos amigos que enriquecieron y llenaron de luz y, a veces de sombras, la vida de Margarita Nelken. Una contienda civil, una guerra mundial la llevan, como a tantos otros vencidos, a un forzoso y doloroso exilio Comienza una nueva vida para la mujer combativa, en el pleno significado de la palabra, que hasta el ?ltimo momento permaneci? activamente al lado del Gobierno de la Rep?blica Despu?s fue el exilio, el paso de la frontera francesa en una fr?a ma?ana de febrero. En el todav?a republicano consulado espa?ol del fronterizo Perpign?n se funde en un abrazo con Pau Casals que, superada la emoci?n del momento, se interesa de inmediato por la suerte del hijo Santiago de Pa?l. ?ste estaba recluido en Sant Cyprien, uno de los campos de concentraci?n del sur de Francia, en donde vivi? durante unos d?as las duras condiciones del internamiento, como 74 .M.N. Se ha salvado el Gorki escandinavo (Martin Andersen Nexo) en Presencias y evocaciones. AHN Leg.3244. doc.4 ,p.p 120- 124.?Por ello, o sea por aquello de que no tienen idea los que creen en la creaci?n literaria, como labor ajena a las vicisitudes de los dem?s mortales, al igual que Gorki, cuyo nombre siempre se asocia al suyo, el?vase a la doble categor?a de pintor y medida de una ?poca?. 75 M.N..La mujer en la U.R.S.S y en la Constituci?n Sovi?tica. Valencia: A.U.S ( Amigos de la Uni?n Sovi?tica) 1938. 76 Treball, Dimarts,31 maig 1938, ?La camarada Nelken lliur? una bandera al Batall? de Reraguarda n? 17.Abrandats discursos de la padrina del Batall?, del tinent Coronel Marenco i del comissari camarada Almendros. 77 V?ase oficio fechado Barcelona, 7- VII-1938, por el que el Ministerio de Defensa Nacional comunica a M. Nelken que ha sido nombrada miembro de la Comisi?n de Auxilio Femenino (AHN: Diversos/5, leg.3243, doc. N? 35 y 36) 78 21 casi todos los miles de combatientes republicanos que traspasaron la frontera en estos fat?dicos momentos 79 . Margarita, logra liberar a Santiago de inmediato y ?ste marcha a ?msterdam con su padre, Mart?n de Pa?l. Ante el forzoso exilio, a nuestra diputada se le plantea la disyuntiva de tener que decidir el pa?s donde iniciar una nueva vida. Por afinidad al Partido Comunista, al cual pertenec?a desde 937 pod?a optar por Mosc?, donde se instal? buena parte de la c?pula comunista espa?ola. No obstante, ya casi rotas sus relaciones matrimoniales con Mart?n de Pa?l, XXX diplom?tico del gobierno republicano en ?msterdam, decide su traslado a M?xico, ante la generosa acogida a los exiliados espa?oles por parte del presidente L?zaro C?rdenas 80 . De hecho, M.N. ya hab?a solicitado ayuda para el pueblo espa?ol en los ?ltimos d?as de la guerra. En los archivos de la CTARE (Comit? T?cnico de Ayuda a los Refugiados Espa?oles) aparece su ficha de identificaci?n pidiendo, esta vez para s? misma y su familia, un subsidio como exiliada el 6 de diciembre de 1939 .Petici?n que se someti? al Consejo el 7 del mismo mes, si?ndole concedido el d?a 9 de diciembre una subvenci?n de 266 pesos mensuales. . Se embarcaron en Marsella rumbo a Nueva York en el buque Normandie. Desde Nueva York tomar?an un tren hasta M?xico. Esta decisi?n que no beneficiaba a la diputada comunista, alejada del foco de poder, fue tomada por motivos familiares, ya que era m?s grato a su familia el clima y la lengua com?n que la inh?spita capital moscovita. En diciembre del mismo a?o 1939 llega a M?xico acompa?ada por su madre, su hija Magda y la peque?a nieta Margarita. Se instal? el compacto grupo generacional en la capital mexicana primero en la calle Dinamarca, n?mero 25 y posteriormente en Ezequiel Montes 14. Margarita comienza colaborando en los peri?dicos y revistas de la ciudad y escribe art?culos pol?ticos en la prensa del exilio. Adem?s de esta parte de su familia, tambi?n se exili? a M?xico su hermana, Magda Donato, seud?nimo de Carmen Eva Nelken 81 con la que hab?a roto sus relaciones fraternas, ya en Espa?a, 79 .S?nchez Ram?rez ,A. et al.. Relatos de un crimen (Los de Collioure) Pr?logo de M. Nelken .. M?xico: Morelos, 1940. En este pr?logo la autora realiza una ardiente denuncia del trato infrahumano dado a los refugiados espa?oles recluidos en el castillo de Collioure. ?Fue tal el esc?ndalo que se produjo en la opini?n horrorizada, que el capit?n Rollet fue destituido, sus guardias m?viles y senegaleses sustituidos, por otras tropas, y, por fin, Collioure, suprimido en tanto que prisi?n? .15. 80 Mart?nez Guti?rrez, Josebe. Margarita Nelken (1896-1968) Biblioteca de Mujeres,Madrid :Ediciones del Orto, 1997. p.40 81 Nelken Eva que escrib?a con el seud?nimo de Magda Donato fue tambi?n una relevante escritora. Tal vez eclipsada por la fuerte personalidad de su hermana no est? tan difundida su figura. Adapt? teatro: como Aquella noche, comedia dram?tica de Lajos Zilahy, dibujos de Antonio Merlo, Madrid: Rivadeneyra 1936, La Farsa, n? 437.; Maldita sea mi cara Farsa c?mica en tres actos. Madrid :Rivadeneneyra, 1929, ?La Farsa, n?115; ?Pipo, Pipa y el lobo tragalotodo, Comedia infantil en dos actos , dividido en 12 cuadros. Dibujos Antonio Merlo, Madrid: Rivadeneyra, 1936. (precede al t?tulo, Eva Nelken y Salvador Bartolozzi) 22 y nunca las restablecidas. Carmen lleg? a M?xico en 1940 con su esposo, el pintor y escen?grafo Salvador Bartolozzi al que Margarita hab?a dedicado en su juventud amplios trabajos llenos de admiraci?n. En esta ?poca se pone en contacto, por mediaci?n de H?l?ne Stassova, con el director de la revista Literatura Internacional. En la correspondencia intercambiada con el director Tomofei Rokotof, se observa que, sobre todo, colaboraba como asesora literaria, aconsejando sobre traducciones e informando de la vida intelectual de M?xico. As? aconseja traducir Paseo de Mentiras de Juan de la Cabada; Fiebre, del venezolano Miguel Otero Silva y Los muros del agua de Revueltas. 82 . La precariedad econ?mica en que viv?an los exiliados les pon?a en el compromiso de solicitar favores y mecenazgos. Margarita Nelken recurre tambi?n a Tomofei Rokotov para sugerirle la posible traducci?n al ruso de su libro Las escritoras espa?olas. Necesita seguir publicando aunque sean reediciones como la selecci?n de las opiniones de Ram?n y Cajal: La mujer. Conversaciones e ideario, publicadas en 1933 y 1938 en Madrid y en ahora, 1941, en Buenos Aires Tambi?n ocup? un puesto burocr?tico en la Secretar?a de Educaci?n P?blica (equivalente a nuestro Ministerio de Educaci?n). Este organismo le encargaba, cuando ya su prestigio como conocedora del arte mexicano estaba consolidado, obras de cr?tica sobre artistas aut?ctonos o auspiciaba algunas reediciones suyas como la biograf?a de Goethe y la obra Tres tipos de v?rgenes, aparecida en 1942, redondeando y matizando la edici?n madrile?a de 1929. Estos ensayos ? apunta Caba?as Bravo- Conceden gran importancia al pensamiento y al entorno socio-cultural en que desarrollaron su obra los artistas. Este hecho, al igual que la comprometida tem?tica de sus primeros ensayos mexicanos, hay que entenderlos dentro del marcado tono social que adjetiv? los escritos de Margarita Nelken durante la mayor parte de los a?os cuarenta. Es decir, es el momento en que, la madrile?a, impulsada por el ambiente de guerra internacional y por las peculiaridades socioculturales mexicanas, aplica m?s claramente una metodolog?a marxista, como un modo honorable de dar a la vida su m?s fecundo contenido y para descubrir su m?s alto destino 83 . 82 .M.N. ?Cher camarade Rokotov? (El original en franc?s) 4-1 1941, AHN, legajo 3240/16. La existencia de los intelectuales exiliados dedicados a la traducci?n de cualquier cosa, o intentando reeditar antiguas obras o la b?squeda de alg?n empleo que les permita vivir. La relaci?n con Tomofei Rokorof era de franca cooperaci?n, puesto que act?a de intermediaria para hacer llegar a Rafael Alberti un n?mero de Litterature Internationale con un extracto de Ferm?n Gal?n. 83 En estos libros muestra Margarita una enorme capacidad anal?tica. En ellos aborda los problemas no desde el punto de vista puramente est?tico, ni desde el punto de vista estrictamente hist?rico, sino desde el punto de vista de la conciencia social de la ?poca. ?sta es una de las m?s profundas y trascendentales conquistas del mundo marxista: introducirse en el mundo de la cultura, no para mirar los valores aislados, puestos sobre el pecho del artista o bajados, por obra y gracia de la inspiraci?n, hasta el marco, hasta el altar, hasta el pentagrama, o hasta el papel, sino para mirarlos como un todo que se ensambla, fatalmente, al sistema de la sociedad al cual pertenece. 23 Su labor en la prensa reflejar?a, por supuesto esta din?mica, aunque paulatinamente, y sin dejar el campo pol?tico, incrementar? su dedicaci?n a la cr?tica de arte, hasta hacerla, en las d?cadas siguientes, su medio de vida. Pero volviendo a su compromiso con la lucha antifascista, el 15 de septiembre de 1942, d?a de la conmemoraci?n de la independencia mexicana, Nelken pronuncia un discurso en el Teatro Hidalgo, organizado por el sindicato de las Artes Gr?ficas de la Naci?n en que insta a su audiencia, a mantener una pol?tica mexicana contra el fascismo y en apoyo a la lucha del proletariado, todo ello en la mejor l?nea comunista 84 . Sin embargo, y de forma sorprendente ese mismo a?o, el PCE la expulsa de sus filas. En los meses anteriores a este hecho la ex diputada ostentaba la secretar?a general del Patronato Pro- presos de Franco, entre cuyos miembros estaban Ram?n Lamoneda, Amaro del Rosal y Jos? Bergam?n. Las razones de fondo de su forzosa separaci?n del PCE ?siguiendo a Mart?nez Guti?rrez- no se pudieron precisar de inmediato. Pero s? apareci? con grandes titulares, en el peri?dico Espa?a Popular (23 de octubre) la exclusi?n de la ?enemiga del pueblo? junto con una retah?la de dicterios que Jos? Bergam?n calific? como propios de los dirigentes comunistas en el exilo mexicano. La ?traici?n? cometida por Nelken, desencadenante de su expulsi?n fue, de acuerdo con las partes, la ausencia de apoyo a la pol?tica de Uni?n Nacional que propon?a el partido, en la l?nea planteada por La Pasionaria. Esta pol?tica ten?a graves riesgos pues supon?a la unidad con fuerzas conservadoras franquistas, tan pronto como abandonaran su posici?n fascista y se comprometieran a una din?mica dem?crata.[...]. Ahora bien, la raz?n inmediata y efectiva para la expulsi?n, fue ni m?s ni menos, el apoyo ofrecido por M.N., tras la muerte de Jos? D?az, a la candidatura de Jes?s Hern?ndez, contrincante de Dolores Ib?rruri en la sucesi?n de la Secretar?a General del partido. A Margarita le costar?a cara su insumisi?n. En el r?gimen absolutamente acaparador e implacable del partido comunista, se le bloquear?an publicaciones, trabajos e intervenciones pol?ticas. No obstante, su expulsi?n no supuso en estos momentos la renuncia a su firme ideario de lo que representaba el sistema sovi?tico. La devoci?n y la fidelidad hacia la URSS se plasmar?n en su libro Las Torres del Klemlin, de 1943 cuando ya no pertenec?a al partido. Este libro es una loa al sistema de Lenin y Stalin, que ciertamente, en aquellos a?os, ante la avanzada nazi en la segunda Guerra Mundial, supon?a la esperanza de las naciones libres 85 . M.N. analiza la 84 85 Mart?nez Guti?rrez, Josebe.,Margarita Nelken ( 1896-196 ediciones Orto Margarita rinde homenaje a Stalin y al aparato sovi?tico, .45 24 situaci?n europea, la ascensi?n del nazismo y la salvaguardia de todas las fuerzas aliadas. El libro termina alabando a las madres de los soldados combatientes, reconociendo el sacrificio que hab?an ofrecido con sus hijos. Y ella sab?a de qu? hablaba? Santiago de Pa?l Nelken, hijo de Margarita, el oficial m?s joven del ej?rcito republicano, marcha a Holanda terminada la guerra civil, pero permanece por poco tiempo junto a su padre pues tiene la ilusi?n de trasladarse a la Uni?n Sovi?tica para completar su formaci?n como ingeniero. Su antiguo jefe del ej?rcito Republicano, el camarada Jos? D?az, le anima para que prosiga sus estudios. En una residencia pr?xima a Mosc? se prepar? para entrar en el Polit?cnico. Cuando estalla la Segunda Guerra mundial, Santiago de Pa?l se alista en el Ej?rcito Rojo y combate con valent?a en el cerco de Mosc?. Cuando los esfuerzos b?licos lo requieren su divisi?n es trasladada a la zona de Ucrania. Y all?, seg?n testimonios de los que estuvieron junto a ?l en aquellas postreras horas (testimonio certificado por el jefe de la 50 Divisi?n de Tiradores Zaporizshie ?Kirovogrado, Mayor General de la Guardia Vasiliev) cay? junto con sus hombres frente a los tanques alemanes en la aldea Mitrofanovka en la regi?n de Dnepropetrovsk (Ucran?a) el 5 de enero de 1944. Muri? quedando para siempre bajo esa tierra sovi?tica a la que tanto amaba. Ten?a s?lo 22 a?os 86 . Las autoridades sovi?ticas tardaron casi veinte meses en notificar oficialmente a Margarita la muerte de su hijo. Es ?ste un caso oscuro y lleno de interrogantes, si tenemos en cuenta que cuando muere Rub?n, el hijo de La Pasionaria, en el asedio a Stalingrado, fue el mismo Nikita Kruschev a comunic?rselo a la dacha donde ?sta resid?a. En un documento secreto en clave y liberado recientemente, sabemos que el general Fitin con fecha 8 de agosto de 1945 concede la medalla de honor a Santiago de Pa?l Nelken. 87 Su prematura muerte sumi? a su madre en un profundo dolor del que tardar?a en sobreponerse. Una idea obsesiva se iba apoderando de ella en su desesperaci?n: el riesgo al que hab?a dejado expuesto a su hijo al alistarse al Ej?rcito Rojo despu?s de haber sobrevivido a la terrible experiencia de la guerra de Espa?a. Su vida familiar se fue haciendo cada vez m?s desventurada ya que tensiones diversas del exilio reactivaron los sentimientos de culpa por haber involucrado a sus familiares en un destino tan duro. Adem?s, el intenso sufrimiento se proyect? sobre la pareja dando lugar a mutuas acusaciones de haber desprotegido al hijo exponi?ndolo a un futuro que lo llev? a la muerte 86 M.N.: Acerca de la evocaci?n de su hijo Santiago v?ase ?Un h?roe espa?ol del Ej?rcito Rojo: Santiago de Pa?l Nelken ?.AHN T?tulos y familias, Leg. 3245, doc. 64 87 El documento encabezado por Novia Alto secreto, referencia n?mero 216 se dirige a AMOR (Margarita Nelken) para hacerla entrega de la Orden de la Guerra Patri?tica, Primera clase, por la defensa de Moscou a SANT?YAGO ( Santiago de Paul) y firmado por VIKTOR ( Lt.Gen. P.M. FITIN 25 .Margarita no encontr? apoyo en el padre de Santiago, asentado en ?msterdan, con el que manten?a buenas relaciones a pesar de que su matrimonio se hab?a roto cuando Margarita se exil? a M?xico. No fue el ?nico fracaso matrimonial, tambi?n Magda y Adalberto Salas se separaron a los pocos meses de la llegada a M?xico. La fuerza moral de Nelken era inquebrantable ante tanta aflicci?n: no obstante, la lucha, por la supervivencia del resto de su familia, la manten?a viva y a ello se dedicaba con el m?s enconado prop?sito. Comenz? a colaborar en instituciones del exilio como Asociaci?n de mujeres espa?olas en M?xico Ateneo Espa?ol de M?xico y ejerci? la Secretar?a Pro- Presos de Franco Nunca m?s volvi? a militar en ning?n partido pol?tico. Pero no olvidaba la muerte del hijo. En 1947 recibe la nacionalidad mejicana y a f?nales de a?o viaja a Europa con fines laborables y familiares: asistir en Roma al Congreso Interparlamentario en calidad de exdiputada por Extremadura y participar en la Asociaci?n Internacional de Cr?ticos de Arte en Par?s 88 . Tambi?n buscaba nuevos apoyos para un trabajo m?s estable en el continente europeo e interesarse por la suerte de sus parientes m?s cercanos residentes en Bayona 89 . Cierto, que todos estos motivos eran prioritarios, sin embargo, ?ntimamente la impulsaba el deseo de poder pasar a tierras sovi?ticas para visitar la tierra donde estaba enterrado su hijo. La asolada Europa de la posguerra, escindida en los dos poderosos bloques de poder, no representar? para una exiliada comunista una tierra de acogida. Apremiada por la delicada situaci?n econ?mica en que viv?a prosigue su constante labor period?stica figurando como corresponsal de los diarios Relator de Cali de Colombia, y Hoy, de M?xico. Reconocida, por sus entrevistas a personalidades de la vida pol?tica, el d?a 2 de junio de 1948 publica ?Un documento sensacionalista, Entrevista exclusiva con el representante del Estado de Israel en Par?s, el se?or Marcos Jarblum?, que comentaremos posteriormente. Las cr?nicas enviadas para los peri?dicos Hoy y Relator aparecen bajo el ep?grafe ?Desde el Viejo Mundo? y siguen la l?nea din?mica y amena del mejor periodismo informativo actual. En una de sus cr?nicas Una tarde de casi primavera en Par?s describe la descolorida celebraci?n de las carnestolendas en el Barrio Latino o pone en conocimiento del lector el paso hacia ?la orilla izquierda? para acudir a la invitaci?n del Centro de Estudios de Pol?tica 88 Entre la documentaci?n en AHN de Madrid se halla su Credencial, fechada en Par?s el 28- VI-1948, como miembro del I Congr?s International des Critiques d??rt, celebrado en Par?s del 21 al 28 de junio de 1948. (AHN, Diversos/5 Leg.3243. doc.n? 23) 89 Israel Garz?n Jacobo y Javier: Mordejay la Puerta, ?Margarita Nelken, una mujer en la encrucijada espa?ola del siglo XX?, Ra?ces, Oto?o de1994, n? 20, p.40.?En esta estancia europea indag? sobre la suerte de sus familiares: trece de ellos fueron quemados en la iglesia de Oradour sur Glaine, y otros familiares rumanos fueron conducidos en 1943 por los nazis a Auschwitz, entre ellos su t?a Pepita.? 41 26 Extranjera en donde un grupo de escritores, va a hablar sobre el tema de El escritor ante la alternativa internacional 90 . En suma, son interesantes cr?nicas de la sociedad parisina que vive las penurias de la posguerra, art?culos y entrevistas -como la realizada a la reconocida actriz espa?ola Mar?a Casares 91 ?que dejan entrever la vida art?stica de una ciudad que lucha por olvidar los estragos de una guerra.( Anexo,N? 6) Adem?s env?a el art?culo ?Pol?tica y Literatura? para la revista del exilio Las Espa?as 92 . Y dicta, asimismo dos conferencias en ?msterdam La Culture espagnole au exil 93 y L?Art et la societ? actuelle. En la primera, como ya veremos m?s adelante, rememora a poetas, escritores, pintores, m?sicos, m?dicos y cient?ficos que tuvieron que arrancar sus ra?ces e iniciar una nueva vida en otras tierras. Siempre alerta sobre el concepto del arte y la posici?n comprometida de los creadores la hacen reflexionar sobre la perspectiva esc?ptica y desenga?ada que adopta el artista a consecuencia de la crueldad sin l?mites de una conflagraci?n a escala mundial ( L?Art et la 90 M.N..?Desde el Viejo Mundo? ?Una tarde de casi primavera en Par?s? Hoy, 6 de marzo de 1948; Relator, 8 de marzo de 1948; Otros art?culos: ?Parisinas? (En el Teatro de las Artes la obra El Maestre de Santiago de Henry de Montherlant) , Relator de Cali, 15 de julio de 1948, ?Par?s veraniego? Par?s y Agosto, AHN leg.3245-85; ?Al socaire de la pantalla? (De la nueva Europa) AHN, Leg.3246/6; ?El ciudadano del mundo? Relator, 16 de diciembre de 1948; ?La casa de V?ctor Hugo? Cr?nica, La Habana, 18- 2- 1949; Este mismo art?culo vuelve a publicarlo bajo el ep?grafe: ?En el 150 aniversario de V?ctor Hugo: su casa de Par?s? 3- 3- 1952; ?El cincuentenario de Yo acuso Par?s y enero de 1948 (Interesante trabajo del famoso art?culo de Emile Zola); Entrevistas: ?Isabel Blume, Miembro de la C?mara de Representantes de B?lgica, una de las personalidades se?eras de la Europa de la post- guerra?, Relator, 17-11- 1948; ?Lin Yutan en Par?s?7 de octubre de 1948; ?El d?a de la esposa de un Ministro?(Clara Mayer la esposa del Ministro de Trabajo) 6-2- 1948; ?Con la primera dama de Francia? (Michele Auriol)?La Hija Mayor de la Iglesia? El Tiempo, Par?s y mayo; 91 .M.N ?La Espa?ola que ha conquistado Par?s? Desde el Viejo Mundo, Par?s, febrero, AHN,Leg. 3245, doc. 37 .El primer encuentro entre Margarita y Mar?a Victoria Casares fue un 26 de julio de 1936 en un despachito de la Casa del Pueblo de Madrid. Hija de D. Santiago Casares Quiroga, ex Presidente del Consejo de Ministros, se ofreci? como voluntaria para ayudar en aquellos duros momentos. Mar?a Casares debut? en el ?Theatre des Mathurins?, a los diecinueve a?os. Esto, en Par?s es casi la primera infancia. Actu? en obras como ?Solness el Constructor? de Ibsen,; otra obra de Singe; otra de Tourguenief, La Juana de Arco de P?guy, y la B?r?nice de Racine, estas dos ?ltimas para concursar en el breve per?odo del Conservatorio...?El malentendido? de Camus, con las manifestaciones a que daba lugar, noche tras noche, bajo la ?Ocupaci?n?, ante un p?blico que no desaprovechaba los p?rrafos de rebeld?a para explayar la que no le era posible expresar de otro modo...De los ?Mathurins? a ?L?Atelier: aqu?, ?Los Karammanzof? le valen a Mar?a Casares un triunfo, si cabe aun mayor que los anteriores[...] El cine, con su difusi?n, le otorga enseguida, a Mar?a Casares, una fama mundial 92 M.N. ?En Francia? Pol?tica y Literatura. Las Espa?as, Abril, 1948, p. 7. Acerca del Premio Goncourt a J. L Curtis por su obra ?Les f?rest de la Nuit?, cr?nica de la Resistencia o mejor dicho de la no resistencia en una peque?a ciudad de provincias, Nelken critica la falta de un lance, la descripci?n de un personaje que den idea siquiera de la inmensa ola de hero?smo que por encima, o por debajo de todas las vilezas, sacudi? al pueblo de Francia. Y de los dos Goncourt intocables, Sacha Guitry y Ren? Benjam?n analiza a los dos grandes escritores de izquierdas: Paulhan y Sartre, este ?ltimo con su obra Putain respectueuse constituye inequ?vocamente la requisitoria m?s cruda e inexorable contra el racismo y la vida pol?tica de Norteam?rica, y que, con sus Muertos sin sepultura lleva el horror del p?blico a su paroxismo ante las atrocidades- f?sicas y morales- de la ?Ocupaci?n?. 93 M.N . La cultura espagnole au exil Conf?rence pronoc?e par Margerit Nelken, a Amsterdam le 6 Novembre 1948. AHN, Leg. 3246, d 27 societ? actuelle 94 ).En esta conferencia se muestra Nelken defensora del arte pl?stico comprometido, pues el arte disociado de la sociedad no tiene raz?n de ser. La creaci?n art?stica debe encontrar un lugar donde el artista pueda hacer de portavoz colectivo. Y reitera el acontecimiento de la ?ltima conferencia pronunciada en el Ateneo Period?stico barcelon?s sobre la personalidad, la obra y compromiso de Picasso ante los hechos dram?ticos que viv?a el pueblo espa?ol y se?alaba con su voz de resonancia mundial que estaba con ?l y hablaba para ?l. Unos meses m?s tarde -enero,1949- publica en la revista Las Espa?as un significativo art?culo ?El arte y la sociedad? en el que resume su alegato: ?tr?tase pues de encontrarle a la creaci?n art?stica el lugar que l?gicamente le corresponde, en una sociedad en la que el artista al expresar su propia sensibilidad, pueda desempe?ar el papel de heraldo colectivo? 95 . Mauricio Fresco se?alaba que la escritora ten?a en prensa, encargado por la Direcci?n Superior de Ense?anza e Investigaciones Cient?ficas, una obra colosal sobre Seis pintores de M?xico, que seg?n comentarios anticipados, causar?an verdadera sensaci?n 96 . Por encargo de la Secretar?a de Educaci?n P?blica, redact? un ensayo, Pintores de M?xico, con el que pretend?a, dice en su ?Advertencia preliminar? la presentaci?n simple y llana de algunas de las figuras m?s representativas de la pintura mexicana. Dedic? a cada uno de de los pintores m?s sobresalientes un cap?tulo del libro ? sistema de presentaci?n que se har? habitual en la autora ? la de Rodr?guez Lozano, Orozco Romero, Carlos M?rida, Rufino Tamayo, Mar?a Izquierdo y Ra?l Anguiano. No obstante, como ella misma afirma, la obra tard? cuatro a?os m?s en publicarse, puesto que se hab?a negado a modificar sus juicios y aceptar imposiciones que hubieran significado el reconocimiento de un arte oficial con el que no estaba de acuerdo. Porque el conformar sumisamente nuestra opini?n a dictamen extra?o, adem?s de ser una imposici?n re?ida con el esp?ritu y la letra de la Constituci?n Mexicana, que asienta la norma de la libertad de expresi?n, nos hubiera parecido, en lo personal, intolerable abdicaci?n de dignidad, ya que hubiera significado t?cito reconocimiento de un arte oficial, hecho que por 94 Communication de Margarita Nelken sur L?Art et la societ? actuelle AHN, Leg.3245, doc. 9, Amsterdam, 6-7- 1948. 95 M.N..?El arte y la sociedad?, Las Espa?as, n? 11 enero de 1949 96 Fresco, Mauricio .La emigraci?n republicana espa?ola , Una victoria de M?xico. M?xico DF: Editores Asociados. 1950. Para Margarita Nelken significaba un dif?cil equilibrio mantener en sus juicios cr?ticos una ecuanimidad fiel a sus convicciones ideol?gicas frente a la l?nea pol?tica de los sucesores de C?rdenas. Tal como recordamos, a partir de 1942 no pudo contar con el apoyo de un organismo que como el PC le pod?a haber impulsado en su carrera pol?tica y period?stica. Esta falta de ayuda -comenta al respecto Josebe Mart?nez Guti?rrez ?tuvo repercusiones econ?micas inmediatas que la empujaron a buscar otros apoyos. En la documentaci?n privada que existe al respecto en los archivos de ?vila Camacho y Miguel Alem?n, presidentes mexicanos de 1940 a 1946, y de 1947 a 1952 muestra que el car?cter de la relaci?n era de mecenazgo: los telegramas y misivas enviados por Margarita son para solicitar ayuda o agradecer la dispensada. 28 fortuna no cabe en el marco de respeto a todas las ideas que es el de la vida cultural mexicana 97 . En consecuencia, la insobornable y enjundiosa cr?tica de arte se neg? a considerar, en los comienzos de la d?cada de los cincuenta, como perteneciente a la Escuela Mexicana, toda obra, cuyo ?nico valor positivo era una expresi?n popular 98 . Se puede deducir al respecto que, por motivos de incompatibilidad ideol?gica, a Margarita se le encargaban obras que despu?s se pospon?an unos a?os hasta quedar, a veces, completamente obsoletas o no llegaban a publicarse. En la correspondencia con el socialista Jim?nez de As?a, con el que continu? su amistad en el exilio mexicano 99 , deja patente esta hostilidad de origen pol?tico: En Educaci?n est? lleno de mis ex-camaradas. Me hacen la vida de cuadritos siempre que pueden y siempre he de temer alguna pu?alada que demore o invalide los mejores prop?sitos 100 . La lealtad de Margarita hacia s? misma a no modificar sus juicios cr?ticos aunque ello le acarreara en dicha ?poca la inmediata consecuencia de padecer el bloqueo en las publicaciones oficiales, no impiden el reconocimiento de gran experta en el arte pl?stico mexicano, expuesto en las decenas de colaboraciones en la revista Excelsior en el suplemento Diorama de la cultura la consolidar? como uno de los valores cr?ticos m?s respetados 101 . 97 En una nota de la citada? Advertencia Preliminar , firmada en M?xico, en diciembre de 1949, Margarita Nelken dice: ?Por razones ajenas a la voluntad de la autora, la aparici?n de este libro se ha demorado hasta el punto de restar actualidad a muchos de sus conceptos. De habernos avenido algunos juicios expuestos en sus p?ginas, pod?a desde luego, este trabajo, haber sido dado a la estampa en la hora se?alada, o sea conforme al encargo que de ?l fue hecho, y por el cual patentizamos aqu? nuestra gratitud al Sr.Lic. Miguel Alem?n, a la saz?n Presidente de la Rep?blica de los Estados Unidos Mexicanos, y a las autoridades de la Secretar?a de Educaci?n. Este retraso explica no se examinen aqu? algunas obras recientes y trascendentales de los artistas estudiados: obras inexistentes cuando fueron escritas estas p?ginas, y cuya inclusi?n en ellas requerir?a una ampliaci?n excesiva de las mismas. Explica, a la vez, la falta de medida con que pueden aparecer ahora, al cabo de casi cuatro a?os, algunos comentarios, y, en particular, no quede m?s acusado el relieve internacional extraordinario adquirido en este tiempo por la obra de un Rufino Tamayo./ Confiamos en que el lector sabr?, de por s?, dar a nuestro trabajo el marchamo de la fecha que le corresponde? (AHN, Diversos/5 Leg. 3244, doc. n? 33) (Cf M. Caba?as Bravo .p. 482. 98 M.N. Gustavo Montoya (Breve semblanza) AHN Leg. 3245 / 63. Expone al respecto: ?Estamos en 1950. Y en M?xico. Apogeo de la llamada Escuela mexicana, de la que algunos creen ser ?nica expresi?n posible del arte mexicanos. Esto es un ?populismo? que poco o nada tiene que ver con expresiones vern?culas hondas y permanentes, ya que, salvo en contad?simas excepciones, se limita a fijaciones de un tipismo ad usum turistae. 99 M.N. Jim?nez de As?a acad?mico mexicano , 10-2-1943, AHN, leg, 3245-69.En la lectura de su admisi?n en la Academia de Ciencias Penales de M?xico, Jim?nez de As?a presenta la figura estoica y amable del penalista salmantino don Pedro Dorado Montero. 100 Carta de Nelken a Jim?nez de As?a, 21 de diciembre de 1952, FPI,ALJA- 418-418 (Cfs, Paul Preston, Palomas de guerra op, cit p.340 101 (V?ase en Caba?as Bravo Miguel. 480) los art?culos clasificados por orden cronol?gico sobre Tamayo, Ignacio As?snsulo y Ra?l Anguiano? 29 De toda la labor cr?tica citada que dio fama a Margarita Nelken de implacable e insobornable, pronto se vio completada con otra obra que dedic? la autora a los escultores: Escultura mexicana contempor?nea 102 , publicada en 1951 con muy buena acogida en la prensa. En su conciso an?lisis, centraba su atenci?n en un peque?o y representativo n?mero de creadores actuales, los escultores Ignacio As?nsulo, Francisco Zu?iga, Ortiz Monasterio, Germ?n Cueto, Arenas Betancourt y Geles Cabrera, sobre quienes, previamente al an?lisis individualizado, encontraba comunes antecedentes e influencias, que enlazaban con el presente, en las culturas orientales, prehisp?nicas y europeas. En sus ensayos cr?ticos sobre arte intent? promover las artes pl?sticas mexicanas desde los primeros a?os de su exilio, pero tambi?n pod?a exponer con plena autoridad opiniones sobre Degas, el grupo de Los Nabis en la Exposici?n de Par?s, Buffet, Van Dyck, Rembrant, los dibujos de Garc?a Lorca, Foujita, Chagall o el arte oriental de Wu- Tao- Tse.... El Ateneo Espa?ol de M?xico fue inaugurado solemnemente el 16 de marzo de 1949. Lo presid?a el Dr, Joaqu?n D?Harcourt, quien en carta abierta al Secretario de la Asamblea General de las Naciones Unidas ped?a en nombre del Ateneo Espa?ol al Organismo que acababa de aprobar la Carta de los Derechos del Hombre para que hiciese honor a su acuerdo, adoptando en el caso de Espa?a, la resoluci?n congruente con esa declaraci?n, y dando as? la satisfacci?n debida, a la conciencia democr?tica del mundo entero. ?Pese a las dificultades que se presentaron para lograr inaugurar el Ateneo Espa?ol de M?xico, lo cierto es que hoy ya tenemos ?dice M. Nelken- los republicanos espa?oles refugiados en M?xico y preferentemente dados a labores intelectuales, un hogar nuestro. Una casa que puede ser, sin menoscabo ni menosprecio de ninguna inclinaci?n pol?tica particular, denominador com?n de nuestros afanes y, hacia fuera, testimonio de nuestra voluntad de permanencia- subsistencia y progreso -de nuestra Cultura?. 102 M.N. Escultura mexicana contempor?nea, M?xico D.F.: Ediciones Mexicanas (Col.?Enciclopedia mexicana de arte??, II), 1951. En la prensa recibi? una amplia, elogiosa y pormenorizada rese?a de Ceferino Palencia, quien suscrib?a, casi en su totalidad, los juicios de esta ?juez implacable, considerando, adem?s, que el libro constitu?a ?una amplia y s?lida base en la que poder cimentar un an?lisis de considerables proporciones por todo lo que en s? encierra esta s?ntesis de la escultura mexicana contempor?nea tan henchida de sugestiones y certeros aspectos?( C.Palencia ?Artes pl?sticas. Escultura mexicana contempor?nea?, M?xico D.F.. :Novedades, 23- 3 1951) (Cf. Caba?as Bravo Miguel. 482. 30 Margarita colabor? estrechamente con la asociaci?n, vinculada a los cargos directivos del Ateneo Espa?ol de M?xico, del que fue miembro fundador en 1949 103 y miembro del Comit? Directivo de la secci?n de Literatura 104 y del Comit? de Artes Pl?sticas 105 . En Las Espa?as publica ?Bajo el signo de la permanencia de la Cultura? (El Ateneo Espa?ol de M?xico) que, es a la vez, reflexi?n de la situaci?n de los emigrados espa?oles y tambi?n una llamada a los intelectuales de proseguir una labor cultural ?que realmente entronque con la que, hasta el 1936, representaba la aportaci?n de Espa?a a la ciencia, a las letras y las artes contempor?nea? 106 . En esta misma l?nea de pensamiento se pronunciaron las conferencias de inauguraci?n a cargo del Dr. Joaqu?n d?Harcourt, el vicepresidente Ceferino Palencia y el escritor mexicano Alfonso Reyes que pronostic?: Ofrezco mis mejores votos y augurios a esta casa que abre hoy sus puertas. Que viva y prospere y que ella venga a ser en centro activo en que se aten las tradiciones y cobren impulso los intentos hacia el porvenir. No se?alar?n estos muros una frontera de separaci?n, sino una zona de amalgama en que se confundan y busquen su nuevo equilibrio los climas de la Espa?a Americana y la de Am?rica Espa?ola. 107 El c?nsul y escritor mexicano Mauricio Fresco 108 , al dar cuenta de la actividad del Ateneo en sus primeros meses de vida (de marzo a diciembre de 1949), cita, por ejemplo, el ciclo de conferencias de homenaje a Goethe, en el que intervinieron Ceferino Palencia, Eduardo Nicol, Alfonso Reyes y Margarita Nelken con su conferencia Goethe y las mujeres 109 (tema que hab?a tratado ampliamente en la biograf?a de Goethe que volvi? a reeditar en M?xico 110 ). 103 M.N . ?Bajo el signo de la permanencia de la cultura El ateneo Espa?ol de M?xico? Las Espa?as? 23 de marzo de 1949, 104 En carta oficial ( M?xico 4 de febrero de 1950) el secretario Jos? Luis de Loma , le notifica su nombramiento junto a los siguiente miembros: Secretario, don Daniel Tapia; Antonio Espina, don Manuel Andujar, don Tom?s Segovia y don Luis Rius.AHN , leg,3230-191 105 Carta oficial del Secretario de Artes Pl?sticas (M?xico 15 de febrero de 1951) Notificaci?n del nombramiento que qued? integrado de la siguiente forma: Secretario: Antonio Rodr?guez Luna; Vocales: Pintura. Jos? Moreno Villa, Escultura: Jos? Mar?a Jim?nez Botey; Arquitectura: Tom?s Bilbao, Dibujo y Grabado: Alma Tapia, Cr?tica de Arte: Margarita Nelken, Representaci?n de los socios en general: Ignacio Zugadi. AHN, leg, 3233-193 106 .M.N. ?Bajo el signo de la permanencia de la cultura? (El Ateneo Espa?ol de M?xico) Las Espa?as, 23 de marzo de 1949. 107 Ateneo Espa?ol de M?xico? Inauguraci?n del Ateneo Las Espa?as 3 de abril 1949 108 Fresco, Mauricio .La emigraci?n republicana espa?ola , Una victoria de M?xico. M?xico DF: Editores Asociados. 1950. 109 Carta ( M?xico 14 de septiembre de 1949) de Jos? Luis de la Loma, del Secretario General del Ateneo Espa?ol de M?xico a Margarita Nelken, felicit?ndola por su brillante conferencia:?Su documentada disertaci?n vino a contribuir en alto grado al prestigio de nuestra instituci?n y al cumplimiento de sus fines primordiales, y estos hechos hacen a?n m?s grande nuestro reconocimiento?. AHN leg, 3233-190 110 M.N.: Historia del hombre que tuvo el mundo en sus manos. Johan Wolfgang von Goethe,1927 2? edic. M?xico D.F.: Ediciones de la Secretar?a de Educaci?n P?blica, 1943, 118 31 Mujer de inquebrantable firmeza ante la adversidad, honesta en sus juicios cr?ticos y firme para defenderlos ante ataques innobles fue objeto de sinceras adhesiones como la convocada por el Ateneo Espa?ol de M?xico que en nombre de su presidente Joaqu?n D?Harcout se suma al homenaje: Admira el Ateneo su indiscutible competencia en el campo del arte y reprueba firmemente la conducta de quienes por no compartir sus opiniones, no s?lo no saben respetarlas, sino que se permiten desencadenar ataques difamatorios, tan falsos como venenosos, ignorando y pretendiendo desvirtuar in?tilmente la magn?fica labor cultural de toda una vida de trabajo y estudio y muy especialmente, sus loables esfuerzos para difundir y exaltar la obra meritoria de los Artistas de M?xico en los medios culturales del extranjero. . En el plano familiar dedic? cuidados y energ?as a su hija Magda que manten?a relaciones con el m?sico y compositor Lan Adomian, de origen jud?o ucraniano. ?ste intervino en la guerra civil espa?ola como Brigadista Internacional pero a la vuelta a Estados Unidos se vio obligado a exiliarse a M?xico ante la sospecha de su vinculaci?n con el comunismo. Margarita, con un tacto exquisito escribe a Josep Carner (5-III-1953) pidi?ndole un favor para su futuro yerno, pero nada de recomendaciones: Sabe que Carner y su esposa viven en Bruselas y que pueden informarle sobre las doce obras finalistas para el concurso musical Reine Elisabeth. Y el hecho es -comenta Margarita- ?que me intereso mucho por uno de los compositores, claro que no se trata de recomendaci?n ni de nada por el estilo, simplemente, si ello es correctamente factible, y no supone mayor molestia, me digan los lemas de esos finalistas, as? sabr? que el compositor que me interesa est? siquiera entre ellos. En la misma carta comenta con orgullo que su hija Magda trabaja de secretaria en la Embajada de Jap?n. 111 . En junio de 1954 mor?a de c?ncer su hija Magda, que le hab?a dado una nieta Cuqui, nacida en Mosc? y de qui?n se ocup? hasta su matrimonio con Ram?n Rivas, hijo de Cipriano Rivas Cherif y sobrino de Aza?a. En su correspondencia de estos a?os insiste en la falta de sentido en la que qued? su vida. Ante estas circunstancias familiares que produjeron tan intenso dolor en el ?nimo de Margarita, no sucumbi? sino que se impuso con una f?rrea voluntad seguir escribiendo como si de una cura an?mica se tratara, pero, adem?s deb?a seguir velando por el resto de su familia. La vida de los transterrados: poetas, periodistas, cient?ficos e intelectuales, tiene que acomodarse a nuevas actividades que les abriesen nuevos caminos profesionales. El peregrinaje vital y art?stico no fue precisamente un camino de rosas ya que la impopularidad del cardenismo 111 Carta de Margarita Nelken a los Sres de Carner, Bruxelles 5-3-53. 32 en sus ?ltimos a?os sirvi? a un sector de la sociedad mexicana para atacar la pol?tica presidencial, a trav?s de la cr?tica al exiliado espa?ol. M. N. se vio abocada a una nueva actividad: la de guionista de cine para poder redondear unos ingresos que le permitiesen cierta estabilidad econ?mica. El primer dato del que tenemos constancia de su acercamiento a la industria del cine es una carta del productor cinematogr?fico Guillermo Calderon Stell, en la que le informa que ha adaptado el gui?n de Margarita, basado en la novela breve Margot de Alfredo de Musset, para un argumento cinematogr?fico que titular? provisionalmente Isabel. A partir de la muerte de su hija, la escritora fue apart?ndose de la pol?tica, de las actividades p?blicas y fue centr?ndose en la cr?tica de arte. A ello hay que sumar su preocupaci?n e inter?s por la sociedad y cultura jud?a, de las que proven?a por ascendencia. Aunque no fue nunca sionista s? que se interes? por la cultura de este pueblo y muy especialmente por la relevancia e intervenci?n de la mujer jud?a en determinadas etapas hist?ricas Colabor?, tal como vemos en su correspondencia, en varias instituciones jud?as, como el Consistorio de Mujeres Israelitas, el Centro Deportivo Israelita de M?xico o el Instituto Cultural Mexicano- Israel? 112 . Como asidua colaboradora del peri?dico Exc?lsior, tiene ocasi?n de rese?ar la exposici?n de artistas de M?xico para el Museo de Arte Moderno de Israel. No se trata, por supuesto de todos los artistas destacados de la Escuela Mexicana contempor?nea, sino que por sus caracter?sticas idiosincr?sicas como lo que significa de progreso dentro de la producci?n art?stica mundial de hoy en d?a para sus obras, el conjunto m?s representativas de todas las tendencias integrantes de su Escuela[...] pero todas ellas obras hechas con especial fervor y donadas con especial dedicaci?n para representar en Israel a la vez que el auge del arte mexicano, los estratos profundos que unen a los dos pueblos: voluntad de progresar en todos los ?rdenes de superaci?n cultural y de respeto a la dignidad humana 113 . En 1958 muere su madre. El mismo a?o se cumpl?a un decenio de la creaci?n del Estado Israel? y se le encarg? reunir la serie de obras de los m?s destacados artistas mexicanos que 112 Correspondencia con el Ministerio de Educaci?n y Cultura de Israel, (1959) Leg 3239, n? 69; con The Bezalel National Museum (Jerusalem), (1961), Leg. 3244, ? 94; con The Israel Museum (Jerusalem), (1967), Leg. 3237 n? 54; con el Centro Deportivo Israelita de M?xico, (1966) Leg. 3235 n? 44; con los pintores israelitas Rimona Kedem (Leg. 3237 n? 133-136) y Mane Katz (1965) Leg. 3238, n? 97; con Busia Kostov, presidenta de la Sociedad de Mujeres Israelitas de M?xico (1967), Leg. 3237 n? 143, o con las ediciones Tribuna Israelita ( 1967) , Leg, 3241, n? 124. ( Cf. Caba?as Bravo Miguel ?La mujer en el arte? ) 113 M.N ?De M?xico a Israel? Excelsior, Diorama de la Cultura, 12 de enero de 1958, n? 14981. 33 deb?an constituir el presente art?stico de M?xico a Israel. ?stas se enviaron al Museo de Jerusalen 114 . Otro prop?sito, m?s did?cticos y compendiosos, tuvo la Historia Gr?fica del Arte Occidental 115 redactado por encargo de la Secretar?a de Educaci?n de M?xico y destinado principalmente a los estudiantes mexicanos Publica por estos a?os -1959-1960- art?culos sobre artistas espa?oles exiliados en M?xico (Rodr?guez Luna, Fern?ndez, Fern?ndez Balbuena, Mart?nez Feduchi?) en el Bolet?n de Informaci?n de la Uni?n de Intelectuales Espa?oles de M?xico. Es en este mismo Bolet?n (n? 11,1960) en el que su nieta Cuqui (Margarita Salas de Pa?l, aunque aparece como Margarita Salas Nelken en clara reivindicaci?n de su abuela) firm? el manifiesto antifranquista ?Movimiento Espa?ol 1959? de las segundas generaciones del exilio espa?ol. En los ?ltimos a?os de su vida, menguada si cabe a?n m?s su vista, que se resinti? con los sufrimientos, se la ve?a visitar, en compa??a de su fiel secretario Mateo Papaiconomos, las exposiciones de arte 116 . ?Qu? impulso mov?a a esta mujer ?librepensadora y liberal? tras la tragedia de un forzado exilio y la p?rdida de sus dos hijos, a seguir dedicando parte de su vida a la cr?tica de arte? El amor a la belleza es la salvaci?n de Margarita, ? porque crear arte es acto de fe. En s? mismo, en la vida proyectada en la expresi?n de la obra; en el sentido de su comunicaci?n y de su prolongaci?n. Una galer?a de arte es -debe ser- por sobre todo, veh?culo de los actos de fe de la creaci?n art?stica?. En el art?culo A manera de propileo, defin?a Nelken dos meses antes de morir ( 8 de marzo de 1968) la emoci?n casi m?stica de adentrarse en una galer?a de arte ya que ?sta ?conduce a un templo cuyo fervor se respira desde la entrada. Y que imprime car?cter de renovado acto de fe a cada una de sus manifestaciones (?) No olvidemos que los propileos conducen a quien por ellos se adentran, en sentido inevitablemente ascendente 117 . 114 (V?ase su correspondencia con Eugenia S. De Hoffs, secretaria general del Instituto Cultural Mexicano Israel?, donde se adjunta la lista de las obras donadas por los artistas (1961) AHN, Diversos/5Leg./3237, doc. 25-27. 115 M.N. Historia Gr?fica del Arte Occidental. M?xico: Poseid?n, 1953. 116 Preston, Paul, Palomas de guerra Barcelona: Plaza Jan?s, 2001, Su amistad con el arque?logo exiliado espa?ol Mateo Papaiconomos era una fuente de consuelo. Completamente dedicado a ella hac?a de amanuense, viv?a con frecuencia con la familia y m?s tarde fue un t?o muy querido para los biznietos de Margarita. Discut?an sobre arte y pol?tica y su relaci?n, aunque plat?nica, era profunda y cari?osa. En el AHN , legado de Margarita Nelken, se encuentran varias poes?as de Mateo Papaiconomos, como Canto de un beduino solitario ,leg, 3247; Meteorol?gica leg, 3247-20; Sonata truncada a la luna y dem?s sat?lites yermos? leg,3247-21 117 M.N.. A manera de propileo ,enero de 1968, AHN , leg, 3245-1.Con el nombre de ?Galerias Mer- Kup , artistas de la Pl?stica Mexicana? fue inaugurada oficialmente la galer?a en abril de 1962, con una exposici?n colectiva en que hacia su presentaci?n el grupo llamado ?Nueva Presencia?, el cual comprend?a un n?mero bastante crecido de j?venes pintores que all?, y entonces s?lo all?, hallaban terreno abonado para manifestar con entera libertad 34 La que fue llamada ?serpiente con faldas? (Juan Pujol), ?elemento intrigante y enemigo? (informe del PCE), ?ambicios?sima? (M.Aza?a) , denostada por unos y otros, vigilada por todos fue, en palabras de Federica Montseny: ?una mujer valiente en todos los tiempos y en todas las situaciones. Quiz? por eso, porque fue una mujer excepcional, el silencio ha ca?do sobre ella como una pesad?sima losa 118 . sus afanes renovadores, 118 Cfr. Antonina Rodrigo. Mujeres de Espa?a. Las silenciadas Barcelona: Plaza y Janes, 1979. 35 36 2.- Defensa de la condici?n social de la mujer en Espa?a. 2.1.-La lucha por una aut?ntica justicia social para la mujer trabajadora. Ya en la primera d?cada del siglo XX, confluir?n las grandes convulsiones sociales y pol?ticas que desembocar?n definitivamente en la Gran Guerra que asolar? Europa. En Espa?a se vive este per?odo, agitado y controvertido, con no menos desasosiego y expectativa. Es tambi?n, inicialmente, un per?odo de formaci?n para la cr?tica de arte y periodista Margarita Nelken que adquirir? un paulatino afianzamiento de su trayectoria literaria y una toma de conciencia del compromiso social con la mujer. Ahora bien, tengamos en cuenta que para poder delimitar su trayectoria ideol?gica esta mujer autodidacta, abierta a todas las corrientes ya fuesen culturales, sociales o pol?ticas vivi? y particip? con intensidad los grandes cambios que se producir?n en Espa?a en el per?odo de entreguerras. Para poder contemplar en su conjunto la l?nea ideol?gica de Nelken y sus crecientes compromisos sociales, es necesario recurrir a su temprana obra La condici?n social de la mujer en Espa?a 119 , y a sus art?culos period?sticos, cuentos o novelas cortas. En ellos dejar? testimonios fehacientes sobre el entorno social, pol?tico y cultural de su ?poca y lo que es muy importante, su participaci?n activa en esa lucha. Abierta a todas las corrientes innovadoras procedentes de Europa, intent? unas reformas sociales para las trabajadoras espa?olas que en la gran mayor?a de las veces se frustraron. Fue la lucha denonada de una mujer frente al poder establecido, Sin embargo, mostraba una gran 119 M.N.., La condici?n social de la mujer en Espa?a. Madrid (1921? ) Segunda edici?n con pr?logo de Mar?a Aurelia Capmany Madrid: CVS Ediciones, 1975. Libro pol?mico, sin pol?mica, tal como lo define Mar?a Aurelia Capmany, fue sin duda una obra de rara fortuna. Su publicaci?n origin? un gran esc?ndalo y una violenta campa?a de prensa, a trav?s de la cual fue defendido por muchos escritores de significaci?n liberal. El panfleto reivindicativo de la libertad de c?tedra recog?a la siguiente denuncia: ?El profesorado espa?ol no ha permanecido impasible ante los ataques insistentes de que en estos d?as viene siendo objeto la libertad de la c?tedra, por parte de quienes, en primer t?rmino, estaban obligados a velar por ella. Una dign?sima profesora de la Escuela Normal de L?rida, la Srta Uriz, se halla bajo el peso de un expediente administrativo, formado por el rector de la Universidad de Barcelona, ante una denuncia del obispo de aquella di?cesis.[...] la denuncia se basa en las ideas detestables disolventes y perniciosas que contienen tres libros cuya lectura recomend? a sus alumnas la Srta Uriz, y que son los siguientes: Valor social de leyes y autoridades de D. Pedro Dorado Montero; Los or?genes del conocimiento del Sr Turr? y La condici?n social de la mujer en Espa?a de do?a Margarita Nelken. En ?El profesorado espa?ol y la libertad de la c?tedra? Espa?a 1 de abril , 1922 n? 314. p.18. 37 valent?a al proponer en una sociedad conservadora y reaccionaria la creaci?n de una obra ben?fica para atender y ense?ar un oficio a las madre solteras que se comprometieran a criar a sus hijos, poniendo como ejemplo la obra llevada a cabo en Par?s por Madame Avril de Sainte Croix," la cual acoge en su misma casa a muchas de estas mujeres necesitadas". Tal como observamos, la base ideol?gica de Nelken se destaca desde un primer momento en una propuesta socialista y feminista, en la mejor l?nea de Flora Tristan. Su actividad en defensa de los derechos de la mujer trabajadora y su inicial compromiso social tendr?n como escenario dos entidades madrile?as, emblem?ticas en la vida social, cultural y pol?tica de la ?poca: el Ateneo y la Casa del Pueblo de Madrid. 2.2.- Debates en El Ateneo madrile?o: Un feminismo de proximidad. Querella feminista en forma de di?logo socr?tico entre dos hermanas ( (En torno a nosotras). Se puede afirmar, no sin raz?n, que de todas las instituciones de este per?odo el Ateneo madrile?o fue el que mayor significado adquiri? para Nelken en la consolidaci?n de sus inquietudes intelectuales. En la Docta Casa se puso en contacto con las grandes personalidades del momento. Las relaciones personales que establece se ampl?an en este abigarrado mundo cultural y pol?tico de la sociedad madrile?a, sobre todo, a medida que se afirma su labor como periodista y cr?tica de arte y, se convierten en amistad que perdurar? a trav?s de los a?os 120 . La vida atene?sta se decanta hacia el ?mbito cultural y se ofrecen las m?s variadas actividades, como lecturas po?ticas, discusiones, conferencias, conciertos. Tal vez, se produjo en aquellos a?os "una seria, pintoresca, humana y erudita, vitalmente desorganizada curiosidad universal 121 . Claro que esta apertura ven?a marcada por el creciente inter?s por parte de un p?blico que intentaba mantenerse informado de las nuevas corrientes europeas. Son los a?os comprendidos entre 1913 y 1920, fechas en las que Manuel Aza?a ocupa la Secretar?a primera, cuando el que ser? posteriormente figura relevante de la vida pol?tica espa?ola propone una " receptiva voluntad de apertura hacia todas las corrientes de expresi?n, en donde el que tenga algo que decir encuentre en el Ateneo las puertas abiertas" 122 . Consecuentemente, se promueven desde 1916 120 As? lo demuestra la relaci?n de amistad que la uni? con Felipe Pedrell , catedr?tico de Est?tica de la m?sica. Muy elocuente es la dedicatoria de Nelken "A mi amigo Felipe Pedrelll "en la portada de su conferencia Arte decorativo, arte actual, pronunciada en el Ateneo el 21 de marzo de 1918. 121 Villacorta Ba?os, Francisco. Burgues?a y cultura. Los intelectuales espa?oles en la sociedad liberal, 1808-1931. Madrid: Siglo XXI 1980. p. 129. En "Memoria le?da en el Ateneo de Madrid por el secretario primero Manuel Aza?a " 11 de noviembre de 1913, p.13. 122 Ib. p.129 38 un gran n?mero de actividades -se llegan a contabilizar unas doscientas- que aumentar?n progresivamente en sucesivos a?os. En este ambiente de expansi?n cultural y renovaci?n de ideas Margarita Nelken pronuncia el 21 de diciembre de 1918 una pol?mica conferencia Feminismo, sentido social y beneficencia. Anteriormente, el acceso de las mujeres a la vida cultural de este centro estaba restringida al simple derecho de ser socio, siendo la primera propuesta para la escritora do?a Emilia de Pardo Baz?n, que luego hab?a de ocupar varias veces la Presidencia de Literatura. Sin embargo, tal como se?ala Gonz?lez Blanco, aproximadamente desde 1918, las mujeres intervienen de un modo directo en la vida del Ateneo: pronuncian discursos, intervienen en las discusiones, se acaloran y polemizan entre s? o con los socios, lanzan invectivas y claman ap?strofes" 123 (Anexo N? 7) La falta de preparaci?n, no ya cultural, sino mental de la mujer para la pol?mica, ese saber discutir, ese saber comprender, y tener la capacidad de dar a una discusi?n su sentido hel?nico de exposici?n y juego de las ideas es, en resumen, lo que Nelken pone en entredicho de los famosos debates atene?sticos sobre el feminismo 124 . Al inicio de su conferencia pone de manifiesto que en ning?n pa?s las ideas feministas han recibido de la mayor?a, es decir, de lo que constituye la opini?n media, tan ben?vola y alentadora acogida como en Espa?a. Se deb?a, ante todo,-seg?n Scanlom- a la adhesi?n de esa gran masa de mujeres que se integraron en un feminismo conservador cat?lico. ?ste consist?a, esencialmente, en un adorno del ideal tradicional puesto que las concesiones hechas en el terreno del trabajo y de la educaci?n estaban condicionadas por tantas reservas que no significaban pr?cticamente nada. Este feminismo hispano apoyaba, eso s?, el sufragio femenino, no obstante, se opone a la participaci?n de la mujer en pol?tica, sobre la base de que dar?a ocasi?n de avergonzarse a su marido 125 . Margarita denuncia sin ning?n tipo de reserva este manso feminismo el cual colocaba a la mujer como peso muerto en el futuro avance democr?tico y liberal del pa?s. Con una clara visi?n de futuro, adelant?ndose a unos c?lculos previsibles sobre las consecuencias m?s tangibles e inmediatas del feminismo integral en Espa?a que dar?a el derecho a voto, opina que ?ste ser?a prematuro y constituir?a con su implantaci?n inmediata una calamidad, un desastre social 123 Gonz?lez Blanco, Andr?s.?La Docta casa? Nuevo Mundo, 31 de marzo de 1922. ?El Ateneo es hoy la ciudadela del feminismo pr?ctico en Espa?a..?.Si no es siempre el sal?n de Madame Recamier,? c?lpese a los hombres y no a ellas! 124 M.N. ?El imposible juego de las ideas?. Nuevo Mundo, 5 de mayo de 1922. 125 Scanlon, Geraldine.. La pol?mica feminista en la Espa?a contempor?nea, (1868-1974). Madrid: siglo XXI, 1976. p.221. 39 La exposici?n de estas ideas, tan escuetas y desnudas de todo retoricismo, entra?aban, sin lugar a dudas un rechazo frontal de la gran mayor?a del p?blico asistente, sobre todo el de las mujeres; pero Margarita es consciente de este riesgo, porque: ?no olvidemos que en ?ste como en cualquier otro orden de ideas, el germen del ma?ana, de lo que habr? de ser el ma?ana, lo constituye el otro bando: el de la minor?a, al que corresponde el honor, harto peligroso, de la impopularidad moment?nea 126 . No cuestiona, por supuesto, el valor moral e intelectual de la mujer espa?ola que poco a poco se va formando culturalmente con una energ?a que puede calificarse de heroica en una lucha tenaz contra prejuicios y ambiente, sino que cuestiona la falta de sentido social que aplicaba por medio de la beneficencia el estamento de la aristocracia y alta burgues?a contra los derechos naturales de la mujer trabajadora. Margarita de educaci?n agn?stica y liberal rechaza con vehemencia la constante injerencia de todo tipo de centros ben?ficos regidos por Comit?s de se?oras, Juntas de Damas, Patronatos femeninos que recaban derechos de autoridad en nombre de la amorosa protecci?n que dispensan a los humildes .Y se pregunta: ?Cu?l es el esp?ritu general que se desprende de la beneficencia en Espa?a? La respuesta se presenta clara y rotunda: "el sentido m?s antisocial que pueda darse. Las obras ben?ficas en Espa?a no s?lo carecen de cuanto requiere el sentido social moderno, sino que le son contrarias en absoluto". Por tanto, incide en que ciertos Patronato hacen una caridad sin sentido social, una caridad humillante para el necesitado que recibe la limosna y ?sta en vez de aliviar, irrita. "Y cada vez irritar? m?s; porque el sentido social, el sentido natural de la vida, ya muy fuerte, reina en otros pa?ses, y qui?rase o no, se filtrar? poco a poco en el nuestro". 127 En consecuencia, el camino a seguir para poner en marcha una aut?ntica obra social es declarar una lucha abierta a aquellas mujeres que, por ignorancia o ego?smo, la disfrazan con un sentido caritativo que no responde a su aut?ntica esencia No obstante, la conferenciante puntualiza que en toda Espa?a existen contad?simas obras ben?ficas verdaderamente hechas por el amor a los necesitados y verdaderamente sociales." Existe quiz? s?lo una, y es obra ?sta de una humilde maestra: es el ?Desayuno Escolar?, fundado por do?a Benita Asas Monterola? 128 . 126 M.N.. La condici?n social de la mujer. p.148. 127 Ib. p..152. 128 ,M.N. La condici?n social de la mujer. p.151-152. El ?Desayuno Escolar proporciona desayuno a los ni?os de las escuelas municipales; a todos esos ni?os que van a la escuela en el rigor del invierno, sin haber tomado ning?n alimento caliente ni fr?o. Pues bien, como el Desayuno Escolar no se preocupa m?s que de impedir que haya ni?os que se sientan en la escuela con el est?mago vac?o, sin preocuparse si los padres de estos son cat?licos o ateos, conservadores o socialistas, no ha conseguido el incremento a que tiene derecho. El sentido neto y 40 Tal vez sea ?ste uno de los alegatos m?s duros e incisivos de Margarita reclamando una aut?ntica justicia social de la mujer trabajadora como derecho propio y no la caridad mal entendida. Y pone como ejemplo el que ciertas damas de un Patronato, por muchas medallas que se cuelguen y en nombre de la religi?n de Cristo, pueden castigar sin comer a quien no reza. Seg?n comenta Maria Aurelia Capmany en el pr?logo La condici?n social de la mujer en Espa?a, edici?n de 1975, cuando Margarita expuso estas ideas en el Ateneo de Madrid, varias se?oras se levantaron y se retiraron escandalizadas. La conferencia se desarrolla con la t?cnica del contrapunto en donde compara los establecimientos ben?ficos de B?lgica, uno de los pa?ses m?s profundamente cat?licos, con un personal de religiosas diplomadas, con otras instituciones de Madrid, como por ejemplo el Asilo de Vallehermoso, "cuyos ni?os internos est?n enfermizos, embrutecidos por reglas imb?ciles, por prejuicios antinaturales, conducidos por la ignorancia y recogidos por caridad, de limosna" 129 . Los informes de la degradaci?n de este Asilo proced?an de personas tan autorizadas como la doctora M?rquez 130 que durante varios meses tuvo la abnegaci?n de ir a cuidar ? pues gracias a la hostilidad ambiente ello fue imposible- a los ni?os atacados de tracoma. Margarita junto con la directora de la Escuela Normal Central de Maestras, Mar?a de la Encarnaci?n de la Rigada, intentaron una reforma estructural y sanitaria pero las monjas que dirig?an el Asilo por toda disculpa, dijeron "que deb?amos ser enviados por los masones. Y esto ser?a risible si no fuera tan tr?gico". Pero frente a estos abusos y a estas calamidades- se?ala Margarita- felizmente tenemos una minor?a, cada d?a m?s numerosa, de mujeres inteligentes, cultas, activamente buenas, que aspiran al feminismo como a una condici?n m?s noble y m?s justa y est?n dispuestas a luchar con toda su fuerza y toda su bondad para conseguir la victoria de su ideal; "ellas han de percatarse de que les incumbe una acci?n social inmensa: deben hacer que la beneficencia pueda llamarse ?nicamente derecho y la manera m?s directa de remediar la miseria de las obreras es elevar y dignificar su trabajo" 131 . A imitaci?n de los establecimientos sociales de otros pa?ses, Nelken, la futura diputada socialista, se sentir? directamente comprometida en la creaci?n de Casas Cuna. Con este fin present? una moci?n al Consejo Superior de Protecci?n a la Infancia para la implantaci?n, no s?lo de guarder?as en las f?bricas que empleaban personal femenino, sino tambi?n guarder?as o ?nicamente social de esta obra es lo que la hace incomprensible para el esp?ritu ben?fico imperante. 129 .ib. p. 156. 130 Trinidad Arroyo de M?rquez estaba casada con el tambi?n afamado m?dico M?rquez. Eran un matrimonio de oftalm?logos dedicados a su profesi?n con entera abnegaci?n Viajaron a Am?rica y despu?s de la guerra civil se exiliaron como esa gran mayor?a de cient?ficos e intelectuales espa?oles. 131 M.N. La condici?n social de la mujer. p.159. 41 Casas de Ni?os, ya que infinidad de madres, en particular de madres solteras, podr?an trabajar para s? y para sus hijos si estos estuvieran convenientemente atendidos. Impulsada por este fin fund? en 1919, en el barrio madrile?o de Ventas (calle Boc?ngel n? 9) la primera Casa de Ni?os, a imitaci?n de algunos establecimientos alemanes. Apoyada en su iniciativa por el peri?dico El Figaro 132 fue destinado a acoger a unos ochenta hijos de obreras que eran atendidos durante la jornada laboral de sus madres, sin embargo, tuvo que cerrarlo por falta de medios econ?micos ya que al ser un centro laico no pudo obtener las debidas subvenciones de benefactores que recelaban de la direcci?n de Margarita Nelken. Intentar una aproximaci?n a los movimientos feministas que, desde mediados del siglo XIX, se han venido desarrollando, es una tarea ardua y controvertida. Estos siempre han ido unidos a movimientos sociales, pol?ticos o econ?micos cuando no a grupos que bajo la bandera de un feminismo radical defienden postulados extremistas y contradictorios. Ahora bien, si se define como doctrina o creencia social a favor de la igualdad de derechos entre mujeres y hombres y situamos este postulado en una sociedad patriarcal, vemos c?mo las feministas liberales consideran que la manera de conquistar la igualdad en relaci?n con los hombres es imit?ndolos mientras que el feminismo de la diferencia propone incorporar los rasgos distintivos propios de su sexo. Ya hemos visto con anterioridad la lucha de Margarita Nelken por los derechos de la mujer expuestos en su libro de sociolog?a La condici?n de la mujer en Espa?a. Ahora bien, quedan algunos aspectos o matices que expl?citamente aparecen en algunos art?culos period?sticos y en su libro En torno a nosotras 133 que la acercan a las m?s modernas concepciones de un feminismo que ella denomina racional. Para poder valorar esta parte tenemos que situarnos al inicio de los a?os veinte cuando terminada la primera Guerra Mundial las mujeres europeas que se hab?an visto llamadas a trabajar en sustituci?n de los hombres que luchaban en el frente, comenzaron una campa?a reivindicativa. Ped?an que se les reservase los puestos de trabajo que tan eficazmente hab?an desempe?ado y desde aqu? reclamar el derecho al voto que finalmente las igualase al hombre. Esta corriente feminista lleg? a nuestro pa?s como una novedad ex?tica y ajena a la general consideraci?n del mundo femenino espa?ol que no hab?a tenido la experiencia de la gran guerra. 132 Seoane ,Mar?a Cruz y Mar?a Dolores Saiz. Historia del periodismo en Espa?a El siglo XX, 1898-1936. Madrid,: Alianza Editorial, 1998, p. 253. Figuraban como fundadores propietarios Manuel Allende y Jos? Mar?a Boet, como director Andr?s Boet y como gerente Miguel de Maeztu. El redactor jefe era el poeta, dramaturgo y periodista Enrique L?pez Alarc?n que hab?a ocupado el mismo cargo en La Tribuna. Uno de sus propietarios era, seg?n Indalecio Prieto, que colabor? en el peri?dico presentado por Luis Araquistain, "un joven uruguayo enriquecido s?bitamente con negocios mar?timos en la guerra mundial. 133 M.N. En torno a nosotras. Madrid:: P?ez ,1927. 42 Ahora bien, pronto tom? un cariz inusitado dando lugar a exaltados debates, sobre todo en el Ateneo madrile?o en los que Margarita intervino activamente. Un reportaje del peri?dico Nuevo Mundo nos revela la difusi?n de las controversias sobre la igualdad para ambos sexos sin tener en cuenta sus diferencias fisiol?gicas por las que abogaba Nelken . Parece ser que nuestra periodista, de ideas liberales bien definidas y con visi?n cosmopolita, difer?a en algunos aspectos de las damas burguesas con las que ten?a que enfrentarse en las discusiones. De ingenio vivo y mordaz se deb?a ver envuelta, a menudo, en controversias sin ning?n sentido l?gico en donde el apasionamiento en las teor?as suelen llevar demasiado lejos. Aunque Margarita sab?a atraerse al sector masculino del Ateneo con su gracia natural y su fina inteligencia 134 (Vid. Anexo, n? 7 foto?) Como recuerda en aquellas famosas y jocosas discusiones feministas, una de las m?s conspicuas sufragistas no vacil? en declarar que ?la evoluci?n biol?gica no hab?a, sin duda, dicho la ?ltima palabra?. Las feministas -contin?a Margarita- que piden que la ley sea igual para ambos sexos se quedan cortas: no se trata s?lo de abolir cierto vergonzoso art?culo del C?digo,-el art?culo 438 por el que un hombre que sorprende a su mujer en adulterio puede matarla impunemente- ni de conceder a la mujer una personalidad jur?dica del que absurdamente carece; se trata de que sean tenidos en cuenta los trastornos y accidentes de su naturaleza. Los cuales, por otra parte, conviene evitar lo m?s posible, civilizando racionalmente (nosotros dir?amos moralizando) su vida fisiol?gica 135 . Al finalizar en el Ateneo estos debates, las conclusiones del se?or Lillo que recogi? en la Memoria correspondiente, dejan una amarga sensaci?n de impotencia en la joven periodista. Lo mismo en los grupos que ped?an la emancipaci?n legal e intelectual, pero no sufragio, que para las feministas integrales, las conclusiones adoptadas no conduc?an a otro fin que ser el primer paso hacia la realizaci?n de su ideal, o sea la igualdad con los hombres y el derecho al voto Para Nelken, firme defensora de la no concesi?n inmediata del voto a las mujeres, el feminismo denominado integral segu?a siendo en Espa?a lo que era: un problema de preparaci?n, entendiendo por feminismo la aceptaci?n vulgar de la palabra la que encierra todas las posibilidades de colaboraci?n de la mujer en conquistas de igualdad y ascenso social y econ?mico, sin tener en cuenta, claro est?, la verdadera acepci?n, que para Margarita era su valor ?tico y fisiol?gico de la naturaleza femenina. 134 Gonz?lez Blanco, Andr?s. ?La Docta Casa?. Nuevo Mundo, 31 marzo 1922. 135 M.N. Feminismo racional.? Tres ensayos sobre la vida sexual del doctor Mara??n?.Nuevo Mundo, 1 de julio 1927 n? 1745. 43 En esas tardes del Ateneo- expone Margarita: ?en esos momentos de franca hilaridad que saludaban el ingenio excesivamente plazuelo, frecuentemente confundido por las mujeres con el humorismo, nos sent?amos a pesar de nuestro regocijo exterior abrumados por la amargura de esta certidumbre: la que de todos los ejemplos que pudieran oponerse a nuestra convicci?n- hotel de Rambouillet, profesoras de Bolonia, amigas de los Enciclopedista- son ejemplos de minor?as, de seres excepcionales, de mujeres que no tuvieron su esp?ritu preparado como el de las mujeres, sino como el de los hombres 136 . Ahora bien, esta declaraci?n que podr?a interpretarse en sentido peyorativo contra la capacidad femenina se refiere ?nicamente a esa carencia de saber dar a una discusi?n su sentido hel?nico de exposici?n y juego de las ideas del que desgraciadamente carec?an, por educaci?n, la gran mayor?a de las mujeres espa?olas. Pues bien- expone Margarita-esto que no se puede definir pero se percibe infaliblemente, es lo que no tienen la inmensa mayor?a de las mujeres, entre las cuales se encuentran todas las sufragistas en general, y las nuestras en particular. Y de aqu? el achabacanamiento de las discusiones sobre feminismo. En 1922 Nelken publica el art?culo Di?logos antifeministas 137 en el que vali?ndose de un di?logo ficticio con un oponente expone con la iron?a y gracejo todos los contratiempos que tuvo que soportar en las intervenciones del Ateneo madrile?o. Por lo visto se la lleg? a tildar de antifeminista perniciosa a la par que aviesa e ignorante. Y es que por falta de l?gica en estos debates se llegaba a confundir sufragismo y feminismo ? t?rminos que Margarita intentaba deslindar sin ning?n resultado-. Margarita que alegaba, tal como hab?a declarado repetidamente que para conceder el voto a la mujer primero hab?a que educarla y que, efectivamente, faltaba una preparaci?n b?sica e insustituible para comenzar a elevar a las mujeres a otro rango. Y de todas esas Pankhurstesas- como ir?nicamente llamaba a las sufragista estilo ingl?s- ?si en lugar de fundar asociaciones absurdas se ocuparan de asistir a las Conferencias del Trabajo y, si en lugar de hablarnos de una esclavitud en la que nadie cree, nos hablaran de la verdadera esclavitud de la obrera cuyo trabajo tiene que luchar con competencias il?citas y, si las mujeres, precisamente ellas, no confundieran las obras ben?ficas con las obras sociales, otro panorama m?s esperanzador se propagar?a por el pa?s 138 . 136 M.N..?El imposible juego de las ideas. Nuevo Mundo ,5 de mayo 1922. 137 M.N. ? Di?logos antifeministas?. Nuevo Mundo, 31 de marzo 1922 .p.4 138 Ib.p.4. 44 En 1927 cuando aparece el libro del doctor Gregorio Mara??n Tres ensayos sobre la vida sexual 139 , Nelken se felicita de la oportunidad de este trabajo que bajo la autoridad indiscutible de su autor fija definitivamente lo que antes pod?a parecer dudoso o fluctuante, porque viene a recordar a los paladines de la intercambiabilidad de los sexos que la base de su actuaci?n es inmodificable. Hoy el feminismo- dice el doctor Mara??n-, pese a quien pese, s?lo puede admitirse, y s?lo puede tener una estructura estable, cotej?ndola con esa estructura que nos da la Historia Natural. Margarita Nelken de pleno acuerdo con estas opiniones corrobora que hac?a ya cinco a?os que en su libro La condici?n de la mujer en Espa?a denunci? el peligro de una igualdad que hiciera caso omiso de las leyes naturales, a la par que abog? por una desigualdad necesaria en el trabajo y ante la ley. En el trabajo para evitar que la mujer, al trabajar como el hombre, en realidad trabaje m?s ya que su naturaleza le impone unas fatigas de que el hombre est? exento, y adem?s el hogar la obliga a unos trabajos que no incumben tampoco al var?n, y que en la clase media y menesterosa se traduce por unos quehaceres, a menudo, tan cansados como los de la oficina o el taller. Y ante la ley reconociendo unos derechos conformes a su fisiolog?a que definitivamente la amparasen sobre todo en el per?odo m?s cr?tico de su vida: la maternidad La exposici?n de En torno a nosotras 140 estructurado dial?gicamente, va a proporcionar a la autora de la obra la oportunidad de poder enfrentar dos visiones historicistas: por una parte la que gira en torno al pol?mico tema de la opresi?n de la mujer que reclama sus derechos de igualdad .Y, por otra, un an?lisis del llamado feminismo de la diferencia en el que la mujer debe ir poco a poco desarrollando su formaci?n, hasta llegar a adquirir una conciencia activa sobre su vida sexual y poder alcanzar una maternidad consciente 141 . El planteamiento de la joven Elena 142 estar? basado en un feminismo a ultranza. Ser? la airada abanderada de la constante lucha por unos derechos que transformar?n la tradicional condici?n social de la mujer. Ser?, adem?s, la defensora dentro de un radicalismo ut?pico de 139 Mara??n, Gregorio. Tres ensayos sobre la vida sexual , Madrid : Biblioteca Nueva ,1926. 140 M.N. En torno a nosotras. Madrid: P?ez ,1927. 141 Mara??n, Gregorio. Tres ensayos sobre la vida sexual, Madrid: Biblioteca Nueva, 1927, .p. 92-94. Mara??n abog? por la diferenciaci?n entre los sexos. El conocido doctor parti? de la premisa de que la mujer no es inferior sino diferente. La mujer puede en casos excepcionales, como la solter?a o la viudez, realizar funciones similares a las que desempe?an los hombres, pero su funci?n primordial es ser esposa y madre.[...] En 1935, Luc?a S?nchez Soarnil, un a?o m?s tarde cofundadora de Mujeres libres reconoce la enorme influencia de esta tesis de ?la diferenciaci?n sexual? e intenta desenmascarar las implicaciones de esta teor?a para la mujer. En Mary Nash. Mujer, familia y trabajo en Espa?a , Barcelona :Anthropos, , 1983, p.13.. 142 Nash, Mary (edit). Aspectos de la historia de la mujer..VVAA ?Nuevas dimensiones en la historia de la mujer? ?Presencia y protagonismo?. Barcelona :,Ediciones Serbal, 1984. p.12. ?La tradici?n liberal, incluso entre personas dedicadas a elevar la condici?n de la mujer como Mary Wollostonecraft, Harriet Taylor Mill o John Stuart Mill, interpreta la historia de la mujer mediante una perspectiva de progreso constante que va desde su esclavitud original hasta su emancipaci?n, con la concesi?n del sufragio y la equiparaci?n de sus derechos con el hombre. 45 esas v?ctimas pasivas de un poder secular establecido. Frente a ello, expone Isabel, con una clara intuici?n, que se tiene que imponer el lento desarrollo del proceso de integraci?n del sector femenino en la cultura y, como consecuencia, en el mundo profesional. En la introducci?n ?A manera de pr?logo? ya se plantean los primeros interrogantes que marcar?n las l?neas directrices de la obra: ?La mujer es igual al hombre- asinti? Elena- ?Igual? - dud? Isabel. Igual en capacidad y en derechos- contin?a Elena. S?lo un esp?ritu de barbarie, una civilizaci?n hija de la fuerza bruta, puede postergarla. Confinarla en la esclavitud. [..] ? El hombre es un d?spota, y la mujer una esclava, Isabel 143 . Bajo estas premisas se ir? desplegando el di?logo entre las dos interlocutoras las cuales ponen de manifiesto los inquietantes temas sociol?gicos, biol?gicos y pol?ticos que afectaban de manera directa a esa enorme masa de mujeres envejecidas antes de tiempo que viv?an, sobre todo, en las grandes zonas rurales de Espa?a. La mujer, que pod?a optar a la doble alternativa de ingresar en una orden religiosa o contraer matrimonio, ten?a que mantenerse inc?lume en su castidad. La r?gida moralidad establecida, el anteponer la llamada virtud f?sica frente a una aut?ntica virtud moral, junto con la hipocres?a reinante en la sociedad, son expuestas por la hermana mayor Isabel para quien la virtud - enti?ndase castidad- es una mera contingencia. Para Margarita Nelken que vivi? directamente el rechazo de la sociedad por tener una hija natural, defendi? en este peque?o libro la tesis filos?fica de los escol?sticos para los que la virtud es un h?bito para el bien, a diferencia del h?bito para el mal o vicio. La virtud es, en suma, una buena cualidad del alma, una disposici?n firme y s?lida de la parte racional del hombre que no tendr?a forzosamente que confundirse con la virtud de la mujer piadosa, recatada y casta. Y as? lo expone por boca de Isabel: Y ?no te parece, tambi?n, que es la m?s grave de las confusiones el confundir el honor con la integridad f?sica, y el limitar a ?sta la virtud? Porque hay una Virtud, as? con may?scula, superior a la de la mujer virtuosa, f?sicamente virtuosa, que es la integridad de ?nimo y bondad de vida, la inclinaci?n del alma hacia el bien? 144 . El planteamiento decididamente valiente y revolucionario, opuesto a las normas de conducta que dictaba la sociedad conservadora ten?a que haber supuesto una previa censura para la 143 M.S.. Carles. ?Unes paraules de Margarida Nelken?. La Rambla. 12 d?octubre de 1931. En esta entrevista, despu?s de su controvertida admisi?n a formar parte como diputada a las Cortes Constituyentes declara rotundamente que no actuar? como ?feminista? en el sentido usual de este adjetivo porque : ?jo no admeto, en absolut, la igualtat jur?dica ni social entre el home i la dona. La Naturaleza ha fet la dona no pas igual a l?home. Per aix? combatre les lleis d igualtat. Perqu? el que cal- per equilibra l?obra de la Naturalesa- ?s que les lleis que dicte la Rep?blica, respecte al treball i a la situaci? de la dona, siguin de protecci?, de veritable i efica? protecci?. 144 M.N. En torno a nosotras. p. 12. 46 publicaci?n de este libro. Sin embargo, tal como expone Gonzalo Santonja, en la ?poca del dictador Primo de Rivera la censura f?rrea s?lo se impon?a a las publicaciones peri?dicas. As? nuestra autora demuestra la gran habilidad, que a menudo la caracteriza, de imbricar ideas reaccionarias en una obra aparentemente inofensiva 145 Otras mujeres liberales como la escritora y periodista Anna Muri? tambi?n plantearon el tema de la virtud y la castidad, aunque la autora catalana lo expone de manera m?s clara y contundente, puesto que los tiempos ya lo permit?an La periodista se plantea en su obra: La revoluci? moral ?Virtud ?s tot el que fa b? i ?s profit?s [...] Quin b? fa la castedad? Cap. La castedad, dons, no es virtut. ?s indiferent a la moral 146 . Tengamos en cuenta, sin embargo, aunque parezca parad?jico, que para Margarita Nelken la defensa de la causa feminista se centra, sobre todo, en el papel de la mujer como madre. Para ella la esencia femenina es una mezcla de componentes sociales y de naturaleza. Luch? por los derechos de la mujer, pero anteponiendo siempre la defensa de la maternidad; y, revisa las ideas tradicionales sobre la relaci?n de la mujer con su cuerpo pero no niega que exista dicha relaci?n, y esa caracter?stica fisiol?gica es perfectamente compatible con su emancipaci?n. Y as? puede exponer que a las feministas, voto en ristre, lo que mas les molesta es que se esgrima, en contra de la igualdad de sexos, el argumento del hijo. La figura de la mujer como madre ser? una representaci?n clave en el pensamiento de Margarita Nelken. Se puede rastrear en sus escritos, tanto de arte como de literatura y a ella dedic? sus desvelos cuando fund? la primera Casa de los Ni?os para acoger a los hijos de mujeres trabajadoras que no pod?an atenderlos adecuadamente. Nelken ser? la defensora de la figura materna llena de abnegaci?n y sacrificio entregada de lleno a hacer m?s placentera la vida dom?stica. En ella permanece enraizada la idea de origen jud?o de que la mujer es la llama del hogar que realiza sus labores en el sentido ecum?nico de rito sagrado. 145 Santonja, Gonzalo.La Rep?blica de los libros El nuevo libro popular de II Rep?blica. Barcelona: Anthropos, 1989. Parece ser que otros motivos cuestionaban la previa censura en el per?odo de la dictadura del general Primo de Rivera. Porque m?s preocupado por la honda penetraci?n de ?ideas peligrosas? en los ambientes populares a trav?s de peri?dicos, revistas, colecciones de novelas o folletos de muy diversa ?ndole, el general Primo de Rivera se apresur? a imponer un r?gido sistema de censura previa para las publicaciones peri?dicas, haciendo, sin embargo, caso omiso de todos aquellos libros que alcanzasen un m?nimo de doscientas p?ginas .El dictador estaba persuadido de que su precio ( cinco pesetas frente a los escasos c?ntimos de la prensa), m?s el car?cter cultural y socialmente elitista de las librer?as, les convert?a en objeto de lujo y, en cuanto tales, inaccesibles para los segmentos mayoritarios de la poblaci?n, que era donde ?l buscaba atajar la propagaci?n del mal.. p. 10 146 Muri?, Anna. La revoluci? moral. 1935.La periodista se plantea en su obra: ?Virtud ?s tot el que fa b? i ?s profit?s [...] Qin b? fa la castedad? Cap. La castedad, dons, no es virtut. ?s indiferent a la moral .p.2. 47 Facilitar la vida es un medio de profunda sabidur?a para poder vivir 147 . La dignidad de la labor humilde y callada que pod?a asociarse con el t?pico de la mujer relegada a las tareas poco importantes del cuidado del hogar y de los hijos, sin otra perspectiva de desarrollo que la monoton?a de su trabajo cotidiano, queda explicada por Margarita cuando afirma que ?los m?sticos, psic?logos agudos, no se equivocaban: darlo todo para poseerlo todo?. Las sucesivas reflexiones que va desgranando la autora por medio del di?logo de las dos hermanas, Isabel y Elena, presentan la finura de un an?lisis psicol?gico y social propio de quien conoce en hondura el alma femenina. Ya no es el estilo ligeramente panfletario de algunas de sus obras escritas intencionalmente como denuncia social, sino el acercamiento amoroso a ese sector femenino marginado en diversos aspectos. Se la ha tildado de feminista avant la lettre; creo que nada est? m?s lejos que este encasillamiento. Que fue mujer que rompi? las normas sociales establecidas en lo que se cre?a el decoro femenino, que fue independiente, culta, que se gan? la vida desde muy joven como conferenciante , que escrib?a asiduamente en revistas de arte. que practic? la actividad period?stica, que fue diputada a las Cortes en las tres legislaturas republicanas y que escribi? obras denunciando la deplorable condici?n femenina, s? que es cierto. Pero no se puede asociar al tipo de feminista a ultranza, cuando ella misma con el sentido ir?nico que siempre la caracteriz? evidenciaba el lado rid?culo de las sufragistas inglesas tipo Pankhurst y que ella llamar?a descentradas o desencajadas. Aunque respecto a ?stas, s?lo cabe compadecer a quienes hayan de sufrir las consecuencias de su falta de ra?ces. Cuando la mujer iniciaba su carrera profesional un tema de capital importancia que se planteaba en su conciencia era la posibilidad de contraer matrimonio. Porque ese v?nculo pod?a suponer una renuncia a un trabajo, que en la mayor?a de los casos, la hab?a supuesto un considerable esfuerzo. Aunque, por regla general, para muchas mujeres, el matrimonio era ya en s? la cumbre suprema, sin m?s complicaci?n que la seguridad econ?mica, y la meta final a la que aspiraban en su vida. Elena que es m?s joven y m?s radical en sus ideas expone lo que ella cree la total emancipaci?n de la protecci?n masculina. Gracias a Dios- comenta- ya demostramos, como en los pa?ses m?s avanzados, poder caminar sin andaderas. 147 Karr de Lasarte C. ?De la misi?n social de la mujer en la vida moderna?. Educaci?n femenina Barcelona: Parera, 1916 . Para esta periodista de origen burgu?s exist?a un modelo de mujer: Entre la sufragista violenta, hombruna, revolucionaria y la beata ignorante, fan?tica e intransigente, hay la mujer fuerte de que nos hablan los santos Proverbios. Hay la mujer que es reina de su hogar, donde ama los quehaceres dom?sticos sin ser de ellos la esclava.[...] La que siempre busca en torno suyo a qu? desamparo dar algo del inagotable tesoro que guarda su alma?. En Mary Nash ?Mujer, familia y trabajo en Espa?a? (1875- 1936) Barcelona: Anthropos, 1986. 48 Pero para Isabel, comedida conservadora hay que tener en cuenta un factor importante: la naturaleza especial femenina. 148 Pero m?s adelante se atreve a afirmar que pese a todas las injusticias cometidas con las mujeres lo m?s humano ser?a que antes que reivindicar para la mujer apartada de la vida el derecho a intervenir en ella, ser?a el reivindicar, para toda mujer, el derecho a vivir como mujer; como ser plenamente dotado, en lo f?sico y en lo moral, de todas las facultades necesarias a la vida. Por tanto, ?stas tienen que superar ante todo el desenvolvimiento espiritual y moral, en el sentido de una feminidad m?s completa. No es menester ?asegura- sacar a colaci?n ning?n tratado de medicina para afirmar que la mujer se halla, de por s?, en la imposibilidad de vivir sexualmente independiente. Cabe dentro de todas las posibilidades que M.N. tuviese que atravesar la penosa experiencia de ser juzgada socialmente por tener una hija natural. Respecto a ello ratifica la necesidad social de esa sombra indispensable del marido que exige el instinto de las dem?s personas. Y se refiere, naturalmente a la opini?n ajena, resultado de f?rmulas y conveniencias sociales, de moralidad establecida como moneda de ida y vuelta, que conforman ese instinto oscuro que levanta, en torno a la mujer aislada, una como sorda desconfianza. El hecho mortificante que tuvo que sufrir fue la negaci?n a tomar parte como socia en el Lyceum Club Femenino. Fundado en 1926 el Lyceum se convirti? pronto en un centro de discusi?n literaria y cient?fica. A pesar de su car?cter aparentemente subversivo las mujeres que lo integraban fueron llamadas las maridas porque casi todas ellas ten?an la sombra del marido que las respaldaba. Sin embargo este club, que intimidaba a los varones liberales, era demasiado fino para aceptar a Margarita Nelken. Algunas socias la consideraban inapropiada por su presunta promiscuidad, mientras que otras se ofend?an por su versi?n profundamente en?rgica del feminismo. Su ingenio agudo tambi?n caus? algunos problemas en un c?rculo tan fragante y educado 149 . 148 Una de las nociones m?s extendidas en el siglo XIX era, que debido a su constituci?n f?sica, la mujer pasaba enferma la mayor parte de su vida. Se consideraba que los ?rganos sexuales de la mujer determinaban su vida mental, f?sica y moral; si el hombre se guiaba por su cerebro, la mujer se guiaba por su ?tero. Seg?n el Dr. Mariscal y Garc?a, la idea de emancipar a una inv?lida permanente que estaba sometida a peri?dicas p?rdidas de sus facultades mentales, propensa a los actos m?s extravagantes y descabellados y regularmente incapaz de controlar sus instintos de apareamiento, era, obviamente rid?cula. Dice al respecto: ?Conjet?rese ahora el efecto que este estado mental podr?a determinar en el ?nimo de una mujer que actuase de abogado, de juez, de legislador o de ministro, y de los terribles resultados de que podr?a ser causa, y d?gaseme si se comprende que pongamos en manos de quien tiene una salud tan fr?gil y una raz?n tan expuesta a claudicar intereses morales y materiales tan respetables?. En Geraldine Scalon, . p. 170. 149 Preston, Paul, Palomas de guerra Barcelona: Plaza Jan?s , 2001. p 274. 49 El divorcio, objeto de numerosos escritos, estudios y controversias en los plenos de las Cortes Constituyentes, es tratado por Nelken en esta peque?a obra bajo el aspecto moral de la dignidad y del pudor femenino y, sobre todo, como un derecho femenino frente al hombre. Ya sabemos que desde los a?os en que ve la luz esta obra y en los criterios sociales actuales a menudo se ha esgrimido como argumento contrario al divorcio el da?o moral que se puede infligir a los hijos. La autora, no obstante, ve mayor contrasentido en una relaci?n cuando los padres, a fuerza de rencor ? ese rencor que s?lo la fuerza cotidiana puede alimentar a tan alta tensi?n -, se olvidan de todas las consideraciones, prescinden de todos los respetos hacia los hijos. Una ?ltima consideraci?n sobre este asunto es planteado bajo una nueva visi?n: la sumisi?n econ?mica al marido. Comenta Isabel- Os parece la humillaci?n suprema y os dec?s esclavas. Pero quer?is imponerle a?n m?s estrechamente el deber de protecci?n, y olvid?is que el oprobio que hizo cesar la esclavitud fue que el esclavo no pudiera disponer de su cuerpo .Y el ?nfasis de una exclamaci?n cierra la diatriba: - ?Ah, naturalmente! El hecho de que a las que laboran por lo que llaman la total emancipaci?n de la mujer, les parezca primordial la cuesti?n de la independencia econ?mica, prueba de que la independencia f?sica les parece secundaria. A menos que... no hayan ca?do en ello. El m?s profundo amor maternal siempre estuvo presente en su vida y su obra como algo consustancial a su propia naturaleza. Se puede observar a trav?s de su obra c?mo las p?ginas m?s apasionadas y hasta po?ticas son las dedicadas a exaltar este sentimiento que podr?amos denominar primario pero que ella llega a como uno de las m?s altos impulsos de la vida, ?el m?s fuerte y noble de los sentimientos humanos?. Sobre el aspecto legislativo de la investigaci?n de la paternidad con sus consecuencias m?s inmediatas, Margarita es tajante en cuanto a las obligaciones proteccionista del padre: si econ?micamente el padre no quiere dispensarlas, siempre hallar? medio de eludirlas; y acerca de las obligaciones morales, siendo ?stas forzadas, no tendr?an ning?n valor. Ello le lleva a proponer una cuesti?n, libre de prejuicios, ?c?mo hacer de la maternidad un algo absoluto, que se baste a s? mismo. Exigir el derecho a llevar siempre al hijo adelante, independientemente del padre. Apostillando finalmente: he aqu? la ?nica y verdadera significaci?n de la maternidad 150 . Un nuevo planteamiento dial?ctico plantea la autora en el cap?tulo ?Cultura, desinter?s?. La opci?n que dominaba el pensamiento de la ?poca marcada por condicionamientos sociales o 150 Muri? , Anna,?La revoluci? moral? La escritora catalana declara expl?citamente su adhesi?n al derecho de la mujer que se consideraba soltera a ser madre, frente a la moralidad establecida que reclamaba el rechazo social para la ? mujer ca?da?: Honor i lloan?a a la mare soltera, la dona no caiguda, sin? elevada per sobre les altres? honorem- la perqu? ?s mare. Lloen-la per la seva valentia d`esser per al seu fill mare i pare alhora. Honorem-la i lloen-la, avui, er l?heroisme de plantar cara a les idees est?pidas d?una societat que mira la gl?ria d ?ella com una vergonya?. 50 fisiol?gicos de que la mujer era inferior, desemboca en la propuesta de los m?s actuales estudios feministas en los que se propone la base principal de la diferencia entre los dos sexos. ?Por qu? comparar siempre lo que no guarda relaci?n entre s?? pregunta Isabel, la hermana sensata y comedida. ?Por qu? situar dos cosas en el mismo plano, aun reconociendo su diferencia? Cr?eme, Elena: m?s rebajan a la mujer los que pretenden equipararla al hombre en todas sus condiciones, que los que aspiran a establecer serenamente las diferencias que existen entre ambos 151 . Lo primero es el mejor medio para separarlos. Lo segundo, s?lo puede llevar a un conocimiento m?s perfecto, y el conocimiento no divide, sino aproxima. Aqu? no se plantea la mayor o menor capacidad intelectual de la mujer 152 , sino su implicaci?n en la cultura, pero no la cultura que se puede adquirir en los textos de institutos y en las universidades, sino la b?squeda de una Verdad como la pudo presentir un Pascal. Porque para Margarita ?el conocimiento en s?, la busca del conocimiento sin aplicaci?n pr?ctica inmediata, parece estarle vedado a la mujer?. No obstante, no hay mengua ni inferioridad, porque la mujer reserva siempre un sentido adquisitivo, conservador, necesario para sostener lo que se va creando. No se puede crear sobre ruinas, y, en sustancia, lo m?s decisivo, lo verdaderamente revolucionario, no es la revoluci?n, sino la evoluci?n. Es necesario que haya quien investigue y descubra; y necesario es que haya quien conserve 153 . Nelken, pone de manifiesto en la obra En torno a nosotras un aspecto importante a tener en cuenta por las tendencias feministas m?s avanzadas: que el verdadero avance de la dignidad en la 151 Civera i Somarn?. ?El veritable feminisme?, Catalunya Social, 18 de enero de 1930, .p 51-52. En Mary Nash , op. cit. .El autor, despu?s de una comparaci?n inflamada de buenos deseos al comparar a la mujer con la m?s excelsa de todas, la Virgen Mar?a, ,dice lo siguiente:?Nadie puede negar que el hombre es m?s acto para la creaci?n mental. Generalmente en la mujer el sentimiento predomina por encima del pensamiento. Tiene una sensibilidad muy aguda, pero le falta fuerza creadora 152 La cuesti?n de la inferioridad intelectual de la mujer con respecto al hombre fue muy debatida en la Europa y Estados Unidos del siglo XIX. Esta pol?mica lleg? a tener cierto eco en Espa?a, y los argumentos provenientes inicialmente de las disciplinas de la fisiolog?a, la biolog?a y la anatom?a, fundamentados b?sicamente en los escritos de T. Bischof, P.J. Moebius y Herbert Spencer entre otros, se complementaron m?s adelante con las nuevas ciencias de la psicolog?a, el psicoan?lisis y la sociolog?a, para aducir la inferior capacidad mental de la mujer.[...] Aun en los a?os treinta de este siglo, concretamente durante el per?odo de la Segunda Rep?blica, encontramos una continua adhesi?n a esta idea en diversos sectores de la sociedad espa?ola. En Mary Nash. op. cit. p.13. 153 Esta idea que parece en un principio reaccionaria era mantenida por Francisco Ferrer Guardia el creador e impulsor de la Escuela Moderna. En el segundo n?mero del Bolet?n de la Escuela Moderna , Ferrer acepta todav?a la tradicional divisi?n entre los atributos masculinos y femeninos: el hombre tipifica el dominio del pensamiento y el esp?ritu progresista; la mujer la intensidad de sentimientos y el esp?ritu conservador; pero en su opini?n esto no significaba apoyar las ideas de los reaccionarios. Conservar era simplemente retener, y si la mujer estaba bien instruida en cuestiones filos?ficas y cient?ficas, su poder conservador redundar?a en beneficio del pensamiento progresista. En Geraldine Scalon. op. cit. p.51. 51 mujer tiene que basarse no en los logros materiales de su equiparaci?n al hombre sino en un aut?ntico y progresivo desarrollo personal. Y para ejemplificarlo expone el problema de la dualidad de Oriente y Occidente:? al principio de nuestra intromisi?n en Oriente, nos enorgullec?amos de llevar all? la m?quina, los progresos materiales de nuestra civilizaci?n; ahora ya vamos comprendiendo que nuestra misi?n en Oriente no consist?a en llevar all? los frutos del utilitarismo moderno, sino ir en busca de una mayor profundidad espiritual?. Pues bien, las aportaciones feministas son como la influencia occidental en Oriente: al principio nos hemos embriagado con la m?quina; ahora, ya vamos comprendiendo que lo que importa es dilatar el esp?ritu. En consecuencia, Margarita Nelken es una defensora de un feminismo basado en la diferencia, seg?n sus propias palabras: ?no crees que el d?a en que nosotras mismas acept?semos nuestra diferencia, habr?amos conseguido remediar las m?s flagrantes injusticias que hoy padecemos? 2.3- Margarita Nelken en la Casa del Pueblo. La participaci?n de la Casa del Pueblo madrile?a en la vida pol?tica del pa?s estuvo acompa?ada siempre de una labor constante de adoctrinamiento y formaci?n ideol?gico- pol?tica de sus militantes, de una obra de civilidad de plausible y conveniente orientaci?n social. La educaci?n del obrero estuvo cargada de significaci?n ideol?gica. No se trata s?lo de una apetencia de saber o de superar la desigualdad intelectual con respecto a otras clases sociales- lo cual ya era de por s? sumamente importante, sino de que tambi?n los trabajadores tomaran plena conciencia de su problem?tica, asumieran racionalmente los postulados socialistas del momento y conocieran- para luego transformar seg?n esos mismos postulados- el mundo que les rodeaba. La educaci?n y la cultura se convert?an as? en instancias preparatorias y coadyuvantes de la futura revoluci?n social. El socialismo confiaba en la educaci?n de las masas y de sus militantes su consolidaci?n y crecimiento. El ejemplo del laborismo ingl?s, receptor de un extenso apoyo social que le hab?a incluso permitido acceder al poder, estaba presente, sin duda, en la mente de muchos dirigentes. La victoria del ideal socialista no pasaba ya necesariamente, como en el caso del laborismo parec?a indicar, por la v?a de la violencia, sino por un lento pero seguro proceso de transformaci?n social apoyado en la educaci?n de las masas trabajadoras 154. 154 Franco Fern?ndez, Nuria con un estudio de Mart?n F. Luis y Arias Gonz?lez L- Cat?logo de la Biblioteca de la Casa del Pueblo de Madrid (1908-1939) Fundaci?n Largo Caballero, Madrid: Consejer?a de Educaci?n y Cultura, 1998, p.27. 52 Ante estas premisas que acabamos exponer, no cabe la menor duda la importancia que adquirieron las Casa del Pueblo. La de Madrid, al igual que otras muchas organizaba diversos actos, como charlas, m?tines y conferencias. De este modo, se convirtieron en un centro de formaci?n ciudadana y de educaci?n sindical y pol?tica, en un Ateneo popular por cuya tribuna pasaron personalidades relevantes de la vida nacional y extranjera, fueran o no socialistas 155 . M. Nelken pronunciar? en la de Madrid, el d?a 2 de enero de 1919, la conferencia El trabajo de la mujer y las asociaciones, recogido despu?s en el libro de sociolog?a La condici?n social de la mujer en Espa?a 156 .Es muy probable que esta intervenci?n frente a un p?blico favorable y dado el car?cter vehemente de la oradora, se transformase en un aut?ntico mitin en reivindicaci?n del trabajo femenino y defensa de la asociaci?n sindical de la mujer trabajadora . Seg?n nos indica el t?tulo de la conferencia ?sta se centra en torno a un tema capital: la dignificaci?n del trabajo femenino. La nueva propuesta es que por encima de las distribuciones de ayudas caritativas la mujer aprenda a reclamar sus derechos laborales para que su trabajo sea en lugar de esclavitud, libertad. En cuanto al trabajo de la mujer, Nelken en otro cap?tulo muy significativo de su libro de sociolog?a 157 distingue dos grupos sociales: el de las empleadas ? la baja clase media- y el de las obreras de talleres y f?bricas; a este ?ltimo se suma el de las trabajadoras a domicilio. Y en la clasificaci?n se?ala el grupo m?s marginal: el colectivo de mujeres acogidas en centros de beneficencia que realizan trabajos casi sin remuneraci?n y que suponen, por consiguiente, una clara competencia desleal con el trabajo de sus compa?eras. Los problemas que se planteaban a la mujer espa?ola de clase media para integrarse por necesidad en el mundo laboral se deb?an, sobre todo, a la superficial educaci?n recibida 158 . 155 Muy extensa ser?a la lista de los conferenciantes espa?oles que pasaron por la Casa del Pueblo.Entre ellos, los principales l?deres obreros con Pablo Iglesias a la cabeza; Quejido, Morato, Vera, Besteiro, N??ez de Arenas, Meli?, Torralba Beci, Francisco Dom?nech, Largo Caballero, Fernado de los R?os, Prieto, Saborit, Trif?n G?mez, Llopis, Mui?o, Llaneza, Vigil, Ovejero,Lamoneda, Araquistain, Zugazagoitia. Y personalidades pol?ticas e intelectuales de talla como Leopoldo Palacios, Adolfo A. Buylla, Ortega y Gasset, Mar?a de Maeztu, Manuel B. Coss?o, Leopoldo Alas,Castillejos,Rafael Altamira, Lorenzo Luzuriaga, Max Nordau, El vizconde de Eza, el general Marv?. Muchas de estas conferencias fueron organizadas por iniciativa de algunas Sociedades y otras directamente por el Consejo de Administraci?n de la Casa del Pueblo. V?ase: N. Franco Fern?ndez, con un estudio de F. Luis Mart?n y L. Arias Gonz?lez.?Cat?logo de la Biblioteca de la Casa del Pueblo de Madrid (1908- 1939) Fundaci?n F. Largo Caballero: Consejer?a de Educaci?n y Cultura, 1998. 156 M.N. La condici?n social de la mujer , p.159. 157 M.N. La condici?n social de la mujer Cap?tulo V , "El trabajo en f?brica y el trabajo a domicilio " p..85. 158 Garc?a M?ndez, Esperanza, ?La actuaci?n de la mujer en las Cortes de la II Rep?blica, Madrid: Ministerio de Cultura 1979 .p. 17. ?En t?rminos generales el nivel cultural de la mujer espa?ola existente por entonces era muy bajo. El grado de analfabetismo era muy elevado sobre todo entre las mujeres obreras y campesinas. La educaci?n que por el contrario, recib?a la mujer de clase media y alta no llegaba a proporcionarle una s?lida cultura, ya que por lo general se trataba de una instrucci?n muy superficial e impregnada de un fuerte conservadurismo. As? podemos constatar como en el cap?tulo ?Recuerdos de Conchita? ?sta comenta: ?Pasaron los a?os. Lu?s con sus estudios y nosotras con nuestra in?til educaci?n de se?oritas de buena familia, apenas nos ve?amos?. V?ase en Bu?uel, Luis: Mi ?ltimo suspiro Barcelona: Plaza Jan?s, 1982, p.142. 53 En otro orden de cosas hay que se?alar la actitud social frente a la minor?a de mujeres que t?midamente iniciaba unos estudios universitarios. Esta actitud no era de claro rechazo por parte del sector masculino sino que manifestaba m?s bien una morbosa curiosidad hacia esas recatadas jovencitas a las que se les impon?a una compa??a adulta para poder asistir a escuelas o universidades. Pero uno de los factores determinantes del escaso n?mero de estudiantes femeninos era la escasa preparaci?n que recib?an desde temprana edad y la lenta aplicaci?n de mejoras en la educaci?n, que hac?a todav?a m?s pesimista el panorama de su posible integraci?n en las aulas universitarias 159 . No obstante, y a pesar de las dificultades inherentes, dos de las carreras a las que empezaba a acceder la mujer espa?ola en los a?os veinte eran principalmente Filosof?a y Letras y Magisterio. En Barcelona se crea ?nicamente para mujeres la Escuela de Bibliotecarias. Y como datos excepcionales Margarita comenta que en Espa?a hab?a ya unas cuantas muchachas estudiantes de Derecho. Ahora bien,, las dificultades se cern?an sobre las j?venes que con grandes sacrificios econ?micos lograban terminar los estudios de Magisterio. Sus grandes ilusiones de poder ejercer su profesi?n, pese al escaso sueldo asignado, se truncaban ante la desidia del Estado para adjudicarles una plaza. En 1925 Nelken escribe en Nuevo Mundo una rese?a en la que informa que una Comisi?n de maestras interinas se encuentra en Madrid gestionando la colocaci?n de las que tienen derecho a plaza. Y al comprobar lo despiadado de esta realidad nuestra periodista exclama:?verdad Gabriela Mistral que nos alabaste por perdedores? 160 . Como podemos apreciar la sociedad establecida sobre una base patriarcal manifestaba indudables recelos de la mujer que estudiaba y pod?a obtener una cierta independencia pues para su mentalidad el sector femenino ten?a que continuar con sus roles de esposa y madre amant?sima de sus hijos, sin otra ocupaci?n que la plena dedicaci?n a su prole. Preparada estrictamente- y en la gran mayor?a de los casos ?nicamente para el matrimonio- conduce irremediablemente este sistema "no s?lo a hacer de la mujer un ser perfectamente in?til para s? mismo y para los dem?s, sino que se ha eliminado en ella hasta las m?s elementales 159 M.N .La condici?n de la mujer p. Acerca de las carreras a las que empezaba a acceder la mujer espa?ola en los a?os veinte eran principalmente Filosof?a y Letras y Magisterio. En Barcelona se crea ?nicamente para mujeres la Escuela de Bibliotecarias .Como datos excepcionales Margarita comenta que en Espa?a hab?a ya unas cuantas muchachas estudiantas de Derecho. Scanlon, Geraldin La pol?mica feminista en la Espa?a contempor?nea (1868-1974) Siglo XXI .Dicha autora comenta que en Espa?a hab?a muy pocas alumnas en la Universidad. Julio Burrell, ministro de Instrucci?n P?blica, favoreci? el ingreso de las mujeres en la Universidad a partir del a?o 1910, al permitir que se matricularan sin el consentimiento previo de las autoridades. A pesar de todo en el curso de 1919-1920 s?lo hubo 439 mujeres estudiantes en la Universidad, esto es, el 2 por 100 de la poblaci?n universitaria. p.56. 160 M.N, ?Ilusas! ?ilusas! Nuevo Mundo 11 de diciembre de 1925 , N?1664 54 nociones de dignidad". Porque si por avatares de la vida esta mujer que lleg? al matrimonio como ?nica soluci?n se queda viuda y tiene que trabajar para ganar su sustento y el de sus hijos, se recatar? como de una verg?enza, como de una ca?da irremisible, de los esfuerzos por bastarse a s? misma. Y de este modo se encubre la mujer que hace trabajo de bordado en casa, o trabajos de manualidades como bolsos o carpetas, por no decir de las mujeres que ense?an piano o franc?s, pero que lo hacen s?lo para distraerse, por afici?n y se conforman con un sueldo m?nimo 161 . Ante esta situaci?n Margarita se?ala todo el da?o que esta clase de trabajadoras hace inconscientemente, abaratando inicuamente los salarios e impidiendo, con sus disimulos y tapujos que la producci?n del trabajo llamado a domicilio pueda nunca regularizarse y reglamentarse conforme lo deber?an exigir leyes protectoras 162 . Sin embargo, no es ?nicamente desde el punto de vista cremat?stico como debe considerarse la educaci?n de las mujeres de la clase media. En su estudio sociol?gico nuestra autora eleva su pensamiento a una visi?n, entonces casi ut?pica, de que a trav?s de una educaci?n integral se llegase a una plena formaci?n espiritual de la mujer. Ello, a largo plazo, tendr?a sus repercusiones positivas en el ambiente de la misma naci?n. Esta misma idea es ya recogida desde comienzo de siglo por sectores liberales que intu?an la gran fuerza de progreso que significar?a la aplicaci?n de leyes justas a la explotaci?n sistem?tica del trabajo femenino, puesto que ?de buenas madres salen hombres en toda la extensi?n de la palabra y con hombres buenos se reconstituye una sociedad. 163 Y, sobre todo, implica directamente en esta misi?n al cambio de mentalidad del hombre de la clase media que consideraba indigna de su respeto a la mujer que trabaja y trata de elevarse: Pues, mientras la mayor?a de los hombres no hayan aprendido con el ejemplo y el recuerdo materno, a respetar el esp?ritu de la mujer, la dignificaci?n de la mujer espa?ola ser? fatalmente una lucha en la que se paralizar?n o, por lo menos, se menguar?n no pocos esfuerzos. 164 161 M.N, La condici?n social de la mujer , p.94. 162 Ibid, p.158. Una mujer de esp?ritu muy elevado, do?a Regina Lamo de O?Neill indignada por la explotaci?n de las obreras a domicilio, organiz? en Barcelona un Congreso del Trabajo a domicilio cuyo resultado fue la formaci?n de una Liga de compradoras que declar? el boycottage a los industriales que no retribu?an convenientemente a sus obreras. 163 Soler, Joseph: ?La mujer? El Trabajo n? 86, 15 de enero de 1904, p.5. Citado por Rafael Luque i Fern?ndez ?Les condicions de vida i de treball de les dones sabadellenques del primer quart del segle XX? en ?Dona i treball t?xtil? Sabadell,:Museu de la Ind?stria T?xtil Llanera. 164 M.N. La condici?n social de la mujer , p.54. 55 La consideraci?n general de la inferioridad femenina se aplicaba de manera discriminatoria en la remuneraci?n m?s baja de sus salarios. Esta pr?ctica no se llegaba a cuestionar en ning?n momento en la estructura patriarcal establecida ya que la desigualdad ya estaba impl?cita en la misma organizaci?n social que no reconoc?a los m?s elementales derechos jur?dicos de la mujer. No obstante, las disposiciones legislativas del trabajo femenino que reg?an en la ?poca eran supuestamente razonables si se cumplieran, Una obrera pod?a solicitar el cese por causa de alumbramiento y que se le reservar? el puesto de trabajo y conceder? tres semanas despu?s del parto, as? como una hora, dividida en dos per?odos de treinta minutos para que pudiera atender las necesidades alimenticias del peque?o lactante. Pero, ?de qu? sirven estas leyes protectoras ?se pregunta Nelken-cuando son anuladas por los reglamentos internos de muchas f?bricas. Y en donde, adem?s, son despedidas las obreras solteras en cuanto aparecen en estado y no son admitidas las obreras casadas? 165 . En nuestro pa?s -comenta Nelken- "las condiciones del trabajo femenino se mantiene a un nivel del que no se enorgullecer?a ninguna naci?n que se precie de civilizada". Y de las aspiraciones que deben recabar las obreras de f?brica y de taller, una de las que m?s en?rgicamente habr?a que reivindicar como ?derecho natural? es la llamada semana inglesa. ?sta favorece a todos los trabajadores, pero es necesaria, absolutamente necesaria, para las trabajadoras, tanto para su salud f?sica que para su equilibrio moral. En realidad, la ideolog?a, la cultura y la pol?tica de la ?poca afirmaban que el verdadero lugar de la mujer era el hogar, dedicada al cuidado del marido y de los hijos, en suma, de toda la familia. Por eso en Espa?a hab?a m?ltiples partidarios, a pesar de la recomendaci?n de soci?logos de otros pa?ses, del trabajo femenino a domicilio, en donde la mujer pudiera desarrollar un trabajo sin salir de su hogar Pero la realidad de este trabajo realizado en el propio domicilio, tan alabado por los escritores sentimentales, es que las obreras trabajaban durante diecis?is a dieciocho horas diarias para ganar un m?sero jornal en unas condiciones infrahumanas en tabucos inmundos, pues la higiene de la casa est?, naturalmente, en relaci?n directa con la posici?n econ?mica 166 . 165 Seg?n una estad?stica de la COSIS de 1923, entre mayo de 1920 y finales de septiembre de 1923 entre un total de unas cinco mil obreras del sector textil de Sabadell se pudieron beneficiar del subsidio de alumbramiento solamente doscientas sesenta y tres obreras.(En Rafael Luque i Fern?ndez. Las condiciones de vida i de treball de les dones sabadellenques del primer quart del sigle XX . 166 M.N. La condici?n social de la mujer,. p..94. En la ?Preparaci?n de un proyecto de ley sobre el trabajo a domicilio?, publicado en 1918 por el Instituto de Reformas Sociales, se afirma que seg?n datos dignos a tenerse en cuenta, el n?mero de obreras t?sicas excede en Barcelona de dos mil quinientas, de las cuales mil quinientas son costureras.; asimismo se afirma que s?lo en Madrid sucumben anualmente novecientas mujeres t?sicas y que entre las obreras la tuberculosis pulmonar se desarrolla de un modo espantoso a consecuencia de los procedimientos malsanos y de las condiciones antihigi?nicas del trabajo a domicilio 56 2.4.- Toma de conciencia de los derechos de las trabajadoras. Los primeros sindicatos obreros femeninos. A inicios de 1921, cuando Margarita pronuncia la citada conferencia en Madrid, una oleada de conflictos sacud?a la vida laboral de las f?bricas de tabacos y colocaba en graves aprietos a la Compa??a Arrendataria que cerr? varias de ellas como represalia contra los graves disturbios que alteraban la vida laboral. No es f?cil deducir, debido a las escasas referencias que nos han quedado, qu? implicaci?n pudo tener Nelken en los momentos en los que se ver? surgir por primera vez la conciencia asociacionista de las obreras de la manufactura del tabaco. Estas trabajadoras, por su considerable n?mero, contaban con un importante peso espec?fico en las f?bricas repartidas por Espa?a. As? pues, parte del principio de la igualdad de derechos laborales entre el hombre y la mujer, basado en la propuesta ideol?gica del escritor franc?s Henri Barbusse. Puesto que si las necesidades de la vida moderna obligan a trabajar cada d?a a mayor n?mero de mujeres, el ejercicio de esta actividad, como medio de complementar con otro jornal los ingresos econ?micos de una familia, constituye una garant?a de bienestar. La justa igualdad laboral, no obstante, era completamente ignorada por los patronos que consideraban a la mujer como un obrero de segunda clase, por tanto, con un salario m?nimo. 167 Esta situaci?n creaba un claro enfrentamiento entre la masa de obreros y los grupos de mujeres que se iban incorporando progresivamente al trabajo fuera del hogar. La raz?n obvia, tal como comentamos, era que el trabajo de la mujer representaba el salario m?s barato y, por lo tanto, una terrible competencia al trabajo de los hombres 168 , sumado todo ello a la pasividad de las mujeres ante los abusos y las injusticias y su no ejercitada posibilidad para agruparse en organizaciones 167 Id. p.162. Seg?n se puede constatar, la integraci?n de la mano de obra femenina al mundo del trabajo implicaba el problema de la pasividad pues: "mientras la mujer no tenga conciencia de la dignidad de su trabajo y se contente con ganar, a veces la cuarta parte de un jornal, promover?, de hecho, una dura competencia al trabajo masculino. De ah? ha surgido la inmensa injusticia de las diferencias de salarios como, por ejemplo, que una oficiala sastra gane menos que un oficial sastre, o que una operaria de f?brica gane menos que un operario que realiza absolutamente el mismo trabajo?. 168 Id. p.104. Comenta Margarita que ante la competencia del trabajo m?s barato de la mujer, en Zaragoza se dio el bochornoso espect?culo de todos los obreros de una f?brica de curtidos exigiendo el despido de las obreras de Madrid. Ya en 1872 en un Congreso celebrado en Zaragoza por organismos sindicales y pol?ticos de izquierdas, se se?al? la hostilidad de los obreros con respecto a la incorporaci?n de la mujer al trabajo asalariado. Aunque en este Congreso se advirti? que la causa de estos males no est? en el trabajo de la mujer, sino en el monopolio que ejerce la clase explotadora, cabe se?alar que entre los obreros espa?oles existi? un gran temor a la competencia de la mano de obra femenina, en cuanto pod?a repercutir en una baja de sus salarios o en la p?rdida de puestos de trabajo? Lorenzo, A, El proletariado militante?, Barcelona, Imp. Salvador Duch y Ferr?. 1923, p.18-19., en Mary Nash ?Mujer, familia y trabajo en Espa?a?(1875-1936) Barcelona : Anthropos, 1983. 57 que defendieran sus derechos laborables. Pero ante esta actitud, que parec?a insostenible, Margarita propone regular el trabajo femenino mediante asociaciones o sindicatos de modo que estos fueran una verdadera libertad para las mujeres y no un claro perjuicio para los hombres. Partiendo de que el sistema de asociaci?n es la mejor defensa de los intereses de las mujeres y que ?stas deber?an estar tan s?lidamente organizadas como los hombres; se justificar?a entonces que el obrero dejar?a de mirarla como una fuente potencial de competencia barata. Ahora bien, si la mayor?a de los patrones admiten las asociaciones de sus operarios, por el contrario, cuando se trata de mujeres, estos fomentan de inmediato la organizaci?n de un segundo sindicato destinado a servir de contrapeso al primero. Ante estas coacciones sistem?ticas, Nelken denuncia con vehemencia la situaci?n: ?pues ?de qu? sirve una asociaci?n obrera que tiene frente a ella a otro grupo destinado precisamente a no secundarla y a hacerla fracasar? ?Y c?mo extra?arse luego de cualquier violencia, de cualquier exceso por parte de las primeras asociadas? Y sin aconsejar el empleo de medios violentos, harto disculpables a veces, es preciso que las obreras espa?olas, todas ellas, se convenzan de que nadie tiene derecho a hacer de trabajadoras libres y dignas, criadas de casa grande 169 . Es posible que este segundo grupo de tendencia cat?lica conservadora estuviera inspirado por un deseo sincero de ayudar a las obreras, pero, a pesar de todo, consciente o inconscientemente, defend?an los intereses de la clase patronal y ayudaban a mantener la jerarqu?a establecida 170 . Y esto es precisamente -expone Nelken- lo que han comprendido y temen los que est?n interesados en mantener a toda costa lo que llaman el orden y la autoridad- la autoridad de ellos, se entiende- y c?mo estos defensores del orden, que a ellos les conviene, tienen en la mano esa influencia tan c?moda de la religi?n, influencia capital respecto a la mujer espa?ola. Para Margarita el aut?ntico feminismo era que la mujer trabajadora tomara conciencia de que pose?a unos derechos laborales en paridad con los hombres. Y como ejemplo la figura de Flora Trist?n, la primera soci?loga que comprendi? la indisoluble uni?n del feminismo y de la causa obrera, puesto que Cuando ning?n jefe socialista se hab?a a?n cuidado de comprender que el feminismo es, ante todo, una cuesti?n econ?mica, una cuesti?n de libertad y de dignificaci?n del trabajo y que por ello entra de lleno en las reivindicaciones obreras, Flora Trist?n dec?a ya la parte que 169 M.N. La condici?n social de la mujer. .p 108-109 170 Se crea para este fin la Acci?n Cat?lica de la Mujer en Espa?a. La Junta Central estaba en Madrid, pero se crearon juntas locales en todo el pa?s. B?sicamente era poco m?s que una reorganizaci?n de las antiguas asociaciones caritativas de clase alta, guiada por los principios evangelizadores y sociales de Acci?n Cat?lica en general. La presidenta era la condesa de Gavia, ayudada por la marquesa de Rafal (miembro del Instituto de Reformas Sociales), Mar?a de Echarri (organizadora de los sindicatos cat?licos femeninos), la marquesa de Castromonte (miembro de la Junta de Protecci?n de la Infancia) y algunas m?s. 58 le correspond?a al feminismo en la emancipaci?n del proletariado [..] cuando aconsej? a todos los trabajadores, hombres y mujeres, el sistema de asociaci?n como la mejor defensa de sus intereses" 171 . En consecuencia, mientras el trabajo de la mujer no se dignifique, mientras su trabajo represente el abaratamiento y el desprecio de la mano de obra y la pasividad ante todos los abusos y todas las injusticias, no se lograr? un aut?ntico esp?ritu de lucha feminista 172 . Esta llamada a la integraci?n de la mujer trabajadora en una asociaci?n, se lleva a cabo, tal como observamos por la fecha de la conferencia a inicios del a?o 1919. Con anterioridad y seg?n los datos del documentado libro de Candela Soto 173 sobre trabajo y vida de las cigarreras de nuestro pa?s, podemos comprobar que la oleada de conflictos protagonizados por estas obrera en los primeros a?os del siglo XX contribuy? a reforzar la solidaridad de grupo y, probablemente, favoreci? el surgimiento de las primeras asociaciones obreras del sector 174 que ya despuntaban hacia 1915 en varios puntos de la geograf?a espa?ola con un incipiente esp?ritu de lucha. De hecho hay que esperar hasta 1918 para que cristalicen las aspiraciones asociativas de las cigarreras al tomar conciencia de la justicia de sus reivindicaciones. Por esta causa Margarita propone que si los obreros, ellos solos, no han podido iniciar sus actividades, han tenido consejeros, ha habido hombres que han sabido luchar por los derechos de los dem?s; las obreras necesitan tambi?n que se las gu?e, y se les aconseje. En este punto de la disertaci?n incide en la necesidad perentoria de integrarse en unos sindicatos "de manera que puedan hacer valer sus derechos". Con estas palabras, Margarita incita a las mujeres a que con valor y decisi?n se unan a la Federaci?n puesto que gran parte de las obreras permanec?an todav?a neutrales a las continuas llamadas que se les dirig?an para asociarlas 175 . Veamos el ejemplo de las cigarreras. Tengamos en cuenta que se ha conservado un testimonio de la propia autora en el que comenta que ella lider? la primera huelga de cigarreras en Madrid. 171 Trist?n Flora. Feminismo y socialismo (Antolog?a) edic. Miguel ,Ana de y Rosal?a Romero Madrid :Los Libros de la Catarata, 2003. 172 .M.N.,La condici?n social de la mujer , ,p.160 El d?a que se consiga que la modistas tengan una jornada que no sobrepase las ocho o nueve horas y que una maestra de taller no pueda despedir a una oficiala por mero capricho, el feminismo espa?ol habr? progresado m?s que con todos los escritos y todas las proclamas. 173 Candela Soto, Paloma. Cigarreras madrile?as: trabajo y vida (1888-1927). Madrid: Tecnos, 1997. 174 As?, durante la segunda d?cada del siglo conocemos las primeras agrupaciones obreras con car?cter reivindicativo en diversas f?bricas de tabaco. De todas ellas, la m?s sobresaliente fue ?Uni?n Tabacalera? que surgi? de la f?brica de la Coru?a en torno a 1915. En los a?os siguientes una representaci?n de las cigarreras coru?esas, encabezada por Severino Chac?n, llev? a cabo una campa?a de propaganda por los distintos centros de la pen?nsula animando a las trabajadoras a unirse a un proyecto de asociaci?n nacional de obreras y obreros del tabaco. 175 V?ase, Capel Mart?nez, Rosa Mar?a: El trabajo y la educaci?n de la mujer en Espa?a (1900-1930) Madrid, :Ministerio de Cultura, .p.254-255. 59 Sin embargo, cabe puntualizar- como se?ala Picar Moch- que no fue secundada por diversas circunstancias. En varias ocasiones nos hemos referido a la ?indolencia? de las obreras. Las razones de esta indolencia hay que buscarlas en varios frentes. Por un lado, en la falta de una pr?ctica asociativa continuada que superara el marco de las asociaciones moment?neas para solucionar problemas concretos, por otro, en las reticencias, susceptibilidades y temores que generar?a el matiz ideol?gico del sindicato. De otra parte, el hecho de ser el sector con mejores salarios dejaba a los l?deres obreros sin uno de sus principales pilares de apoyo, favoreciendo el conformismo ( ...) Junto a todo ello, exist?a el miedo a perder el empleo generado por el apremio de unas necesidades materiales cada vez mayores y por la actitud de la propia Arrendataria que estaba decidida a cortar de ra?z el proceso asociativo a?n contra las recomendaciones del propio gobierno que le pide respeto por la libre sindicaci?n. 176 . La fuerza de un sindicato que reivindicase mejoras salariales ?se?ala Nelken? ser?a beneficioso para estas mujeres, que, ?hoy por hoy, ganan dos pesetas o catorce reales a lo sumo de jornal, de los cuales han de reservar ochenta c?ntimos diarios para la custodia de sus hijos?. Este salario m?nimo-denuncia Margarita- no estaba en consonancia con la prosperidad de la Compa??a Arrendataria, "una de las sociedades que m?s fuertes dividendos reparte (pero que) es, por lo visto demasiado pobre para ofrecer a sus operarias una posici?n que se parezca siquiera un poco a la de cualquier obrera extranjera?. 177 Sin lugar a dudas, debido a la coyuntura econ?mica del momento, los salarios de estas obreras se devaluaban tan progresivamente que la reciente Asamblea redact? unas resoluciones que fueron presentadas ante el Ministro de Hacienda por una comisi?n, a la que acompa?? Largo Caballero. Entre las demandas expuestas se prioriz? que las subvenciones salariales concedidas por la Direcci?n para paliar el aumento del coste de la vida se decretaran permanentes. El Ministro se comprometi? a transmitir a la Direcci?n de la Compa??a la totalidad de las demandas entre las que figuraba la readmisi?n de tres cigarreras despedidas de la f?brica. Unos meses m?s tarde, conseguida la consolidaci?n de las subvenciones, la Federaci?n emprendi? una campa?a de propaganda entre el personal de todos los centros para que apoyaran las reivindicaciones pendientes. La actividad huelgu?stica registrada en el sector en los ?ltimos 176 No fue hasta el 19 de mayo de 1920, cuando se aprueba en asamblea local, celebrada en el Coliseo de Lavapi?s, el reglamento para la constituci?n de la secci?n madrile?a de la FTE .En la Asamblea General de Cigarreras y Tabaquera Espa?ola (FTE), que naci? como un Sindicato Nacional Afiliado a la UGT y dividido en once secciones distribuidas por las f?bricas existentes en el pa?s, se acord? que el Comit? residiera en la Coru?a y que estuviera presidido por el dirigente gallego Severino Chac?n . Otras propuestas aprobadas fueron la publicaci?n de un bolet?n mensual como ?rgano oficial de la Federaci?n denominado Uni?n Tabacalera, y la reiteraci?n de las reivindicaciones pendientes a las que se a?adi? la liberaci?n de los presos por delitos sociales y pol?ticos. 177 M.N. La condici?n social..de la mujer p.109. 60 meses de 1919 puso de manifiesto el avance del sindicato en la construcci?n de una trama de actuaci?n nacional 178 Por otro lado, durante esta etapa la CAT se opuso radicalmente al reconocimiento de la Federaci?n y utiliz? todos los medios a su alcance para impedir el desarrollo de la marcha asociativa. De este modo, las operarias federadas sufrieron una persecuci?n sistem?tica por parte de las Jefaturas de los centros, ?desde las amenazas verbales al despido de las asociadas por la menor falta, pasando por las m?ltiples coacciones directas que pod?an imponer los directores y maestras, primeros e incondicionales aliados de la empresa? 179 . Tal como vemos en el texto anterior, la conflictividad en la f?brica de Embajadores de Madrid tom? un especial encono, debido fundamentalmente al enfrentamiento de intereses asociativos opuestos entre el personal obrero. Por un lado, las obreras federadas defend?an su derecho a la libre asociaci?n y la mejora de sus condiciones laborales. Por otro, las trabajadoras independientes o amarillas, capitaneadas por el sindicato cat?lico, se opon?an radicalmente al desarrollo de la actividad de la Federaci?n Tabaquera en el interior de las f?bricas. El significativo enfrentamiento entre los dos grupos se conoce como el conflicto entre ?Chaconeras y Amarillas? 180 y en la f?brica A Palloza de la Coru?a como ?La cuesti?n de las cigarreras? 181 . Observamos, por tanto, c?mo la l?nea de actuaci?n de Nelken se ha ido forjando de manera coherente en un compromiso radical de defensa de los derechos de las trabajadoras a trav?s de unos sindicatos que velasen por sus intereses. 178 Soto Candela, Paloma. Cigarreras madrile?as: trabajo y vida (1888-1927. p.175. Durante el mes de noviembre la representaci?n sindical reclam? insistentemente a la Compa??a y al Estado una compensaci?n por quebranto sufrido en los haberes del personal obrero (casi un 50 por ciento de p?rdidas) desde la implantaci?n de la jornada legal de ocho horas. La negaci?n de la Direcci?n al aumento de los premios y jornales obreros provoc? la declaraci?n de una huelga general en todos los centros tabaqueros Las estad?sticas oficiales s?lo recogieron la participaci?n de las cigarreras madrile?as (desde el 23 de diciembre), las ?ltimas en adherirse a la huelga. Y, apenas, unos meses despu?s, las cigarreras apoyaron el paro general convocado por la direcci?n de la Federaci?n en protesta por los perjuicios ocasionados tras la aplicaci?n de la jornada de ocho horas. La huelga, secundada en la pr?ctica totalidad de los centros, se prolong? hasta el 19 de enero de 1920 en que la Compa??a resolvi? conceder el 25 % de aumento en primas y jornales del personal obrero. 179 El Debate, 23 de julio de 1920. 180 V?ase en Amarillas y Chaconeras en 1920: un conflicto significativo en Madrid?. En Candela Soto, Paloma, Cigarreras madrile?as, op. cit. .p.179 y siguientes. 181 Pontevedra R. Silvia: Promesas hechas humo. Entrevista ?Un siglo li?ndola? Dolores Temprano Mari?as. Decana de las cigarreras coru?esas.. ?El Domingo? www.laopini?ncoru?a. N? 222.domingo 16 de enero 2005 p.8. En 1917 las cigarreras se hab?an afiliado a varios colectivos sindicales. La Uni?n Tabaquera fue el primer grupo. Estaba federada a la UGT y la lideraba el citado Severino Chac?n, la bestia negra de la Compa??a Arrendataria de Tabacos. Otra de las formaciones era La Laboriosa, un sindicato amarillo, alentado por la patronal .El tercer grupo con gran presencia en la f?brica tabaquera de A Palloza en A Coru?a era La Nueva Aurora, una formaci?n anarcosindicalista vinculada a la CNT y mayoritaria en la ciudad. Los enfrentamientos entre los tres grupos de 1918 a 1923 fueron bautizados como? La Cuesti?n de las cigarreras? y llegaron a paralizar la actividad de la f?brica durante seis meses. El problema de fondo fue la negativa de la Uni?n Tabacalera a secundar la pol?tica de acercamiento promovida desde Madrid por la UGT y la CNT. 61 3.- Per?odo de 1918- 1930. Abandono de la pintura y dedicaci?n plena a actividades intelectuales comprometidas 3.1.- Labor de divulgaci?n cultural y pol?tica en A. y Casas del Pueblo Tras su vuelta de Alemania en 1921 el Ateneo de Salamanca invita a M. Nelken a pronunciar una conferencia: Para evitar cualquier pretexto de rechazo, se le pidi? a don Miguel de Unamuno hiciera suya la invitaci?n; y, en efecto, la carta lleg? con una apostilla de pu?o y letra de Unamuno, inst?ndola a que se?alara la fecha para el acto. Pero la conferenciante no se encontraba entonces en condiciones ?f?sicas? de salir a un estrado a hablar en p?blico: ?Contest?, esgrimiendo una disculpa cualquiera. A don Miguel, por deferencia, le escrib? aparte, exponi?ndole la verdad, que en breve tiempo esperaba el nacimiento de mi hijo" Cuando, m?s adelante, fue Margarita a pronunciar la conferencia propuesta, don Miguel, visiblemente molesto le expet?: "Me est? usted contando cosas que nada tienen que ver con el asunto. Pero...?Qu? don Miguel ni que zarandajas! Me ha defraudado usted. Yo la ten?a por persona ajena a frivolidades y ahora resulta que por lo visto, confunde una conferencia con una exhibici?n de cupletista [...] Y a?ade Margarita ?Estuvimos porfiando m?s de una hora: puesto que la maternidad era cosa natural, no hab?a por qu?- dec?a ?l- convertirla en algo particular" 182 . No era precisamente la autora un personaje que mereciera tal comentario ya que nunca utiliz? artima?as-ni maternales ni de otro tipo- para eludir compromisos. La intensa actividad de Margarita en estos a?os queda patente en las m?ltiples referencias que nos han quedado en peri?dicos, revistas y tambi?n en los detalles biogr?ficos aportados en el texto in?dito Presencias y evocaciones. En el verano de 1923 dicta una conferencia en el Ateneo Obrero de Gij?n. 183 Las conferencias que se pronunciaron en este Centro gijon?s demuestran el af?n de cultura del p?blico que asist?a regularmente a sus actos. Se?alemos al respecto que Margarita su art?culo 182 M.N. Presencias y evocaciones . "Y siempre, por siempre, Unamuno " Texto in?dito, AHN, p.15. 183 Continuador ?ste de la filosof?a regeneracionista nace en 1881 con la vocaci?n de atender a la educaci?n de las clases humildes en una ciudad que se industrializaba r?pidamente, pero que carec?a de las infraestructuras m?s fundamentales para poder llevarlas a cabo. Las ense?anzas del Ateneo Obrero de Gij?n prestaron tanta atenci?n a la infancia que estaba falta de escolarizaci?n como a los trabajadores adultos que no hab?an tenido oportunidad de adquirir la formaci?n m?s elemental. Su labor educativa adquiri? tal reputaci?n que antes de la Guerra Civil. se llegaron a crear setenta y nueve ateneos en Asturias. Este centro, emblema del deseo regeneracionista de la incipiente poblaci?n industrial redact? su Art?culo 1? del Estatuto de constituci?n con el esp?ritu de noble altruismo que guiaba a sus fundadores? 62 aparecido en el peri?dico Nuevo Mundo en donde deja patente el respeto y la admiraci?n por este foco de cultura. El edificio que alberga el hogar de la vida intelectual asturiana "se levanta frente al mar, frente a la maravillosa playa gijonesa, en el cual dejan o?r la autoridad de sus palabras conferenciantes elegidos entre las m?s relevantes figuras de nuestra letras, nuestra ciencia y nuestra pol?tica.[...] . Lecturas de poes?as y exposiciones de arte completan la misi?n de este Centro cuya labor merece todos los pl?cemes de todos los partidos, de todas las opiniones" 184 . Entre las variadas actividades organizada por el Ateneo Popular de Gij?n,-se?ala Nelken- "me toc? pronunciar la conferencia posterior a la de Unamuno. El esc?ndalo producido a ra?z de ?sta todav?a no se hab?a apagado el d?a de mi llegada" ( Se cuenta que Don Miguel, en medio de la conferencia, abri? un inciso para clamar contra la estupidez del football y de los futbolistas y, sin parar en barras, declar? que un pueblo capaz de recrearse con eso no ten?a por qu? invitarle a ?l, Unamuno, ni a nadie con dos dedos de frente, a molestarse en hablar sobre temas que tuvieran algo que ver con la cabeza y no con los pies.) Esta personalidad rigurosamente sobria, malhumorada con la chatura mental, de don Miguel provocaba lo que algunos llamaban "las rarezas" de Unamuno. Y Margarita tuvo que actuar como muro de contenci?n, puesto que los dirigentes del Ateneo, consternados, le advirtieron que procurase no hacer alusi?n al lance para que no se exaltasen m?s los ?nimos. En cuanto a la conferencia de Nelken no nos ha quedado referencia alguna. Sin embargo, es posible deducir que su tema era sobre arte, campo en el que la autora se hab?a consolidado desde varios a?os atr?s. Margarita contin?a con un ciclo de conferencias por Asturias . Como ya comentamos anteriormente, en muchas ocasiones hay que recurrir a cr?nicas period?sticas o escritos, como en el caso de su novela biogr?fica El orden 185 en el que relata sus experiencias como conferenciante en Oviedo y en las cuencas mineras de Sama y Langreo. En la capital se re?ne con un grupo de catedr?ticos y periodistas- entre ellos Buylla, Alas Arguelles, Teodomiro Men?ndez, Loredo, Aparicio- que la han invitado a hablar sobre el arte 184 M.N. ?El Ateneo Obrero de Gij?n?, Nuevo Mundo, 29 de junio de 1923 .?All? hablaron D. Alejandro Pidal y D? Rosario de Acu?a, Unamuno y el obispo de Plasencia, Labra, Moret, Hauser, Azc?rate,Edmundo Gonz?lez Blanco, Canella, Sala, Torner, Adella .... 185 M.N. El orden Las Novelas Rojas. Estudio y antolog?a de Gonzalo Santonja .Madrid.: De la Torre, 1994.Todas las citas referentes a esta novela se realizan por la mencionada edici?n. En cuanto a las realizaciones de "La Novela Roja" se concret? en siete obras. Una serie de circunstancias adversas tanto pol?ticas como econ?micas redujo su organizaci?n a la ef?mera vida de dos meses, los de junio y julio de 1931. As? pues su cat?logo se limita a los siguientes siete t?tulos: Historia ver?dica de la revoluci?n espa?ola de Ricardo Baroja(9 de junio de 1931); Estampas de la revoluci?n de Victorio Macho( 16 de junio); El Quinto Evangelio de Ceferino R. Avecilla (23 de junio); La f?brica de Alicio Garcitoral (30 de junio);El orden de Margarita Nelken (8 de julio); Lumpenproletariado de Joaquin Arderius (15 de julio) y Un franco diez de R. Pinillos (22 de julio). En Santonja, Gonzalo.? La novela corta revolucionaria" Cuadernos Hispanoamericanos n? 449, 1987. p 81. 63 de Goya en la Universidad. Pero justa casualidad en el mismo hotel Regina de la capital ovetense se hospeda el Excelent?simo Se?or Gobernador de la Provincia y su secretario. Esta alta autoridad que esperaba enfrentarse a una f?mina virago y propagandista subversiva queda seducido por la gracia y elegancia de Margarita y comenta la autora: " tras besarme galantemente la mano, me anunci? que tendr?a el gusto de asistir, ?qu? digo asistir?, de presidir mi conferencia 186 . Pero la mordaza era por dem?s ingenua -comenta la autora-. Cuando al hablar de Godoy- la conferencia versaba sobre el arte y la ?poca de Goya-, dijimos: ?que los ?xitos de los soldados de fortuna duran siempre poco y acaban siempre mal, los estudiantes rompieron en una ovaci?n que le prob?, a ese fiel secuaz del dictador/[ Primo de Rivera] que su presencia en el estrado no cohib?a absolutamente a nadie ni imped?a absolutamente nada 187 Margarita, animada por el eco subversivo que se hab?a tenido su conferencia y por el encono que le provocaba el galante Se?or Gobernador (que se permiti?-incluso- censurar su correspondencia privada), prosigue su gira, ?sta vez por las Casas del Pueblo de la cuenca minera: Sama de Langreo y Tur?n. Esta ?ltima localidad queda fijada en su retina con un monocromatismo pat?tico: ?todo gris plomizo, hasta el cielo que aqu?, por no ser nunca azul, no parece nunca cielo, sino techo del infierno?. Aunque la experiencia m?s angustiosa la vive cuando en un arranque de coraje decide bajar a la mina El Fond?n, a ochocientos metros de profundidad. La visi?n seg?n descienden es dantesca: "Galer?as de tinieblas, cuya profundidad surcan en c?rculos reducid?simos las lamparitas individuales. Pegados a las paredes, agazapados en las posturas m?s violentas, m?s imprevistas, los mineros hacen su trabajo" 188 - El relato autobiogr?fico salpicado de an?cdotas, se desarrolla en dos estilos diferentes. Por un lado el sentido cr?tico combinado con doloroso sarcasmo con el que la autora pretende marcar el claroscuro de la terrible experiencia: "L?stima no haberlo pensado antes: me pod?a haber retratado vestida de minero, con un ?mono? hecho a la medida y una lamparita que no pringara, y haber mandado la foto a los peri?dicos, con lo cual hubiera luego adquirido categor?a de escritora social, y haberme ahorrado ese descenso en el que -la primera vez- suelen marearse los m?s templados". 186 M.N. El orden , p.341. 187 M.N El orden Las Novelas Rojas. Estudio y antolog?a de Gonzalo Santonja. Madrid.: De la Torre, 1994 188 Ibid , p. 349. 64 Y junto a ello, la compasi?n airada hacia las mujeres y los ni?os de la cuenca minera que viven en un postrado ambiente de miseria y abandono: Ni?os con las piernas delgad?simas, descarnadas, cuyos tobillos parecen a punto de quebrarse y mujeres de rostros vencidos. En el fondo y a los lados del barrac?n donde se desarrolla la conferencia, la expresi?n resuelta de los hombres que sacan su vida de un trabajo que es muerte 189 . Podemos dejar aqu? constancia de un aspecto bastante significativo de la experiencia vivida en la zona minera. Hay un momento en que expresa con plena conciencia las profundas diferencias sociales en que estaba sumida la sociedad espa?ola y ella misma: Compara su situaci?n de mujer culta, elegante e independiente que pod?a vivir de su trabajo holgadamente, con el desamparo de las familias de los mineros. La solidaridad brota de lo m?s profundo y la voz se quiebra: No traigo la conferencia embotellada. Vine fiada en la inspiraci?n del momento. Pero no pod?a figurarme que este momento me agarrotar?a las l?grimas en la garganta, y que todo mi impulso ser?a para pedir perd?n a este p?blico m?o, m?o como ninguno, para pedirle perd?n por todo cuanto, desde que nac?, desde que pod?a haber tenido una infancia como estas infancias, desde que pude ser una mujer como estas mujeres, perd?n por cuanto me ha diferenciado de ?l 190 . El sentimiento de solidaridad y compasi?n que Nelken siente por estos seres condenados a vivir en unas condiciones infrahumanas no impide que sienta a la vez un cierto orgullo de oponerse a la dictadura de Primo de Rivera predicando y exigiendo un cambio de r?gimen. La fama de revolucionaria subversiva comienza a acrecentarse cuando la prensa reaccionaria ovetense la califica de "peligros?sima comunista", enviada, f?cil es comprender, por quien, con el fin de sublevar a los mineros y de preparar d?as de luto a nuestra hermosa regi?n 191 . Las dos bestias negras con las que se enfrentaba el poder establecido para que sus privilegios de casta, seculares e inamovibles, no se vieran mermados, eran el comunismo y la masoner?a. El socialismo, partido fundado por Pablo Iglesias, de car?cter dialogante cuyo fin principal era la lucha por los derechos de los obreros, fue tolerado, m?s o menos abiertamente, durante el per?odo de la dictadura. De hecho, se da el caso de que Margarita Nelken pod?a hacer propaganda contra el gobierno y, al mismo tiempo, cooperar en un cargo p?blico en la Exposici?n Internacional de Barcelona de 1929. No obstante, se podr?a objetar que era ya en las postrimer?as del mandato de Primo de Rivera, cuando ?ste estaba desacreditado y ya no resultaba v?lido ni para la Iglesia, ni para la Banca, sus valedores de anta?o. 189 Ib?d,,,,,.p. 351. 190 Id. .p.351-352. 191 M.N. El orden, p.353. Todos estos hechos se produjeron el a?o 1923, aunque Nelken no los recoge hasta 1931en la novela El orden editado en Novela Roja 65 La pol?mica sigue acompa?ando a Nelken: la oposici?n de la ?peligros?sima comunista? continuaba en entredicho: "Margarita estuvo arreglando la Exposici?n de Barcelona y cobrando muy buenos sueldos con la Dictadura." 192 , en conspicuas palabras de Carmen Baroja. 3.2- Los intelectuales espa?oles en la sociedad liberal Los comentarios adversos no arredran a Margarita que sigue incansable en su labor period?stica, en cursos de arte en el Museo del Prado, en densas publicaciones sobre cr?tica de arte y actividades reivindicativas sobre los derechos de la mujer. 1914-1918 son a?os clave para toda sociedad que tiene que enfrentarse con la casi aniquilaci?n de pa?ses fuertes y orgullosos, con el inmenso precio de miles de vidas humanas. Se pod?a ser neutral como pa?s pero no como intelectual, la situaci?n ped?a respuestas y posicionamientos. Margarita comienza a plantearse el sentido de los llamados intelectuales. Pues tal como indica Francisco Villacorta ?era intelectual aquel que se sent?a como tal (?) lo que implicaba el efecto multiplicador de las propuestas y en virtud de cierta solidaridad corporativa y la comparecencia de nombres repetidamente agrupados en torno a unos objetivos comunes, generalmente lo bastante abstractos y universalistas para ser asumidos por personas de trayectoria civil muy contrapuesta 193 . Es en el Ateneo donde un grupo de escritores e/- intelectuales, entre ellos Lu?s de Tapia y Domingo Barn?s, crearon una comisi?n para llevar ayuda a los ni?os de Alemania y Austria de la posguerra. Por su dominio del alem?n, Margarita fue designada por el comit? para viajar hacia estos pa?ses desbastados por la guerra. Consecuencia de esta misi?n filantr?pica, pues recordemos que fue comisionada para llevar ayuda, sobre todo a mujeres y ni?os necesitados, son una serie de art?culos en la revista La Internacional y el testimonio directo en su obra in?dita Presencias y evocaciones. En la cr?nica ?Apuntes de un viaje reciente? describe el trayecto desde Par?s a Francfort, Leipzig, la Alemania roja y Colonia. 194 192 Baroja Nesi, Carmen ,Recuerdos de una mujer de la generaci?n del 98. Pr?logo, edici?n y notas de Amparo Hurtado. Barcelona: Tusquet 1999. p.105 193 Villacorta Ba?os, Francisco ..Burgues?a y cultura. Los intelectuales espa?oles en la sociedad liberal, 1808- 1931.M?xico, Espa?a ,Argentina, Colombia: siglo veintiuno editores. 1980. p112. 194 Ser?a conveniente se?alar, en este punto, la importancia que adquiri? el viaje de Margarita en 1920, auspiciado por este grupo de intelectuales del Ateneo madrile?o. Este viaje a la Alemania vencida, con una poblaci?n abatida por los desastres de la guerra y con ni?os hambrientos, dej? una profunda huella en su concepto de humanidad . M.N.:"Apuntes de un viaje reciente", La Internacional ,23 de julio de 1920 p.4. 66 En Leipzig tiene como objetivo visitar la Volkhaus, la Casa del Pueblo. Situada en el centro del barrio obrero, "una muchedumbre, silenciosamente, contempla de lejos el cad?ver de la que fue su casa y su hogar colectivo".Y Margarita reflexiona c?mo la devastaci?n de la guerra no respet? tampoco estos centros de reuni?n de la clase obrera en donde en comunidad de ideales pon?an en pr?ctica una labor cultural y de mutua ayuda. No s?lo fue voluntarismo y ayuda humanitaria de emergencia, siendo ambas fundamentales. Voces de intelectuales progresistas se levantan y denuncian urbi et orbi tanta barbarie. El manifiesto del grupo Clart?, se revel? como una denuncia decisiva. Fue publicado en el peri?dico Populaire el 4 de enero de 1919 y firmado entre otros, por Henri Barbusse y Anatole France. Los l?deres franceses en este manifiesto renuevan la denuncia del capitalismo internacional y de sus consecuencias: las devastadoras guerras y llamaban la atenci?n sobre el papel de los intelectuales en ese movimiento. Estos hombres hacen votos por un nuevo y estable r?gimen de la inteligencia humana, un r?gimen capaz de asegurar la independencia esencial y los medios de defenderla, un r?gimen que d? al esp?ritu la fuerza para resistir las fuerzas de la violencia. Desean una Internacional del Pensamiento, que no sea incompatible con un sano amor a la tierra natal, sino que cree y conserve para la atm?sfera moral necesaria para la inteligencia de la verdad, objeto el m?s alto de los hombres de pensamiento, base indispensable de todo progreso individual o social y prenda de la so?ada uni?n entre los pueblos 195 . Esta l?nea ideol?gica de car?cter socialista impregna el lenguaje ret?rico de Margarita cuando en el art?culo La insensibilidad femenina surge la cr?tica impl?cita de la c?moda posici?n de las mujeres espa?olas por no sentirse solidarias. Ni comprometerse con los acontecimientos pol?ticos- sociales europeos: Porque ante todo ? exige Nelken- tiene que existir una sensibilidad colectiva, una fraternidad, no ya de raza sino de humanidad. La impresi?n de que el mundo es uno y uno s?lo, m?s a?n que sin fronteras, sin ant?podas; todo igual [...] y de que, por lo tanto, es de necesidad absoluta sentirse metido dentro, pero de pies a cabeza, en cualquier acontecimiento que ocurra en cualquier punto del Globo 196 . En estos momentos, la autora tiene la aguda y dolorosa certeza "de la insensibilidad de nosotras, mujeres de Espa?a," para defender unos derechos a trav?s del socialismo femenino que se intentaba establecer en nuestro pa?s. Su compromiso profundo y doloroso y la impotencia 195 Rolland, Rom?n, Henri Barbusse, y, Georges: Duhamel ?Un manifiesto de la Internacional del pensamiento?, La Internacional, 13 de febrero de 1920. 196 M.N "La insensibilidad femenina" La Internacional 25 de junio de 1920, .p 4 67 para implicar a todas estas mujeres en una labor conjunta era como una desesperaci?n anticipada opuesta a las aspiraciones Y, as? se pregunta: Pero ?cu?ntas somos entre las mujeres de Espa?a las que sentimos esto? El mismo incremento del movimiento feminista, con sus bases internacionales, no ha sabido aqu? guardarse de la patrioter?a (...) S?, ?cu?ntas son a?n en aquellas de nuestras mismas mujeres que de buena fe se creen socialistas, las que saben, mejor dicho, las que sienten, las que entienden por humanidad, el deber de sentirse solidarias de todas las mujeres del mundo? 197 . En el citado art?culo, Margarita se permite un peque?o inciso, al socaire de su argumentaci?n, para hablarnos de Alice Salom?n, fundadora de la Escuela Social femenina, referencia constante como modelo de las casas- cuna alemanas .Sin embargo, al trazar la semblanza de esta mujer de origen jud?o surge una reflexi?n pol?tica anticipadora de una de las grandes tragedias de la II Guerra mundial: el antisemitismo. Lo que es incuestionable es que si Margarita Nelken no milit? directamente en el Partido Socialista hasta a?os m?s tarde (1931) su ideolog?a est?, a inicios de los a?os veinte, en la m?s pura l?nea de los intelectuales comprometidos europeos 198 . Basta contrastar el manifiesto de la Internacional del Pensamiento publicado en La Internacional citado para comprobar la adhesi?n de Nelken a unos ideales que tend?an a la "cooperaci?n de todos los pensamientos libres del Universo". Pero tendr? que transcurrir poco m?s de una d?cada, desde el viaje comisionado a Alemania para que la posici?n pol?tica de Nelken se consolide como diputada socialista de la II Rep?blica. De esta ?poca s? que nos queda el testimonio- que veremos m?s adelante- de su amistad con Henry Barbusse, director del peri?dico Monde y de las largas y fruct?feras conversaciones con el intelectual Rom?n Rolland. Su compromiso social y pol?tico puede manifestarse sin ning?n tipo de reserva en los art?culos del semanario La Internacional. Cuatro son los puntos en los que Margarita incidir?: los latifundios sin cultivar; los m?seros jornales de los campesinos, el trabajo escasamente remunerado de la mujer y la actitud desde?osa de los j?venes burgueses ante el desamparo de los jornaleros de la tierra. 197 Loc.cit .p.4. 198 Al parecer , y a pesar de que escrib?a con regularidad la cr?nica "Desde la tribuna" de "El Socialista" no se afili? al Partido Socialista hasta la proclamaci?n de la Rep?blica cuando inicia su andadura de diputada por la provincia de Badajoz. Curiosamente se producen otros casos como el de la escritora Mar?a Mart?nez Sierra que se afilia al Partido Socialista por recomendaci?n de Fernando de los R?os cuando inicia su trabajo propagand?stico al ser elegida diputada por Granada. 68 En el art?culo Madrid- Miraflores o filosof?a de un viaje corto 199 traza a trav?s del recorrido desde los barrios perif?ricos de Cuatro Caminos y Tetu?n, pasando por Fuencarral, El Pardo y Colmenar hasta llegar a Miraflores, una visi?n de campos yermos, sin cultivar, dedicados exclusivamente a cotos privados de caza. La penuria de los campesinos del mencionado pueblo, cuyo jornal diario no les alcanza casi para comer, se contrasta con la vida ociosa de los ?se?oritos? veraneantes. Y como punto central de denuncia, la condici?n de la mujer campesina, encorvada y envejecida ya a los treinta a?os, trabajando de sol a sol en las eras, donde apenas ganaba cinco o seis reales cuando el salario de un hombre era aproximadamente de cuatro pesetas. 199 M.N, ?Madrid- Miraflores o filosof?a de un viaje corto".La Internacional . 1 de octubre de 1920, p.3 69 4.- Obra literaria 4.1- La novela social en Espa?a en la d?cada de los a?os veinte El primer lustro de los a?os veinte en la narrativa espa?ola es, en cuanto a novela y novelistas, una etapa un tanto difusa. Los postulados orteguianos de la deshumanizaci?n, el arte puro - t?rmino que por su f?cil asimilaci?n con la ?poes?a pura?- de clara influencia francesa en su doble vertiente- orientar?n a los j?venes escritores hacia una literatura desligada de la realidad circundante, desvinculada, sobre todo, del ser humano en sus complejas redes existenciales, tanto a nivel social, econ?mico o pol?tico. Ello desembocar? en la llamada novela idealista o intelectual que dar? sus frutos hasta agotarse en angosto c?rculo en ?un af?n de dotarla de un desmedido valor trascendente y de misi?n social educativa? 200 . Ahora bien, como las vigencias est?ticas no se expanden y desarrollan en un orden lineal ininterrumpido, porque en cada corte -caducidad o fin- no tiende a emerger un nuevo modelo, sino que al contrario, estas sucesiones se imbrican en sucesivas oleadas, superponiendo o estratificando postulados, a menudo, antin?micos, tendr?, por tanto, que pasar un cierto tiempo para que se eleve a categor?a esencial, en la novel?stica, la conciencia comprometida con la sociedad. Adem?s, y pese a ciertas posturas contrarias que Eugenio G. de Nora 201 rechaza, la corriente realista, desde los m?s destacados escritores decimon?nicos, no se hab?a perdido, m?s bien s?lo se hallaba soterrada ante la pujante fuerza novedosa de los vanguardismos. Y ?sta estaba preparada para resurgir, en sus primeros intentos, hacia un nuevo realismo social que las circunstancias pol?ticas e ideol?gicas del momento hist?rico reclamaban. Estos novelistas optaban por un tipo de novela de acuerdo a sus presupuestos est?ticos e ideol?gicos. Las posiciones pod?an ser variadas: desde el enfoque humor?stico, con intenci?n renovadora en lo formal, aun a costa de cierta incongruencia del discurso, a un "realismo moderado" independiente y de transici?n "en una variada gama que va de la literatura amable y amena al encarnizamiento cr?tico". En ?ltimo t?rmino los llamados "nuevos realistas cr?ticos" "saturados con frecuencia hasta el exceso de ideas o de sentimientos social- revolucionarios" 202 200 Nora, Eugenio de. La novela espa?ola contempor?nea. Madrid,: Editorial Gredos, 1979, p. 41. 201 Ib?d p.52. 202 Ib?d. p.294. 70 irrumpen en el panorama novel?stico, sobre todo, al final de la d?cada cuando las grandes convulsiones econ?micas despertaban al aletargado mundo del ef?mero sue?o dorado. Aparecen entonces novelas sociales, narraciones vivas, duras y directas, no fabulaciones y divertimento, en las que predomina el tema m?s candente: el mundo del proletariado en su aspecto m?s reivindicativo, la denuncia de un sector de poblaci?n marginado. Sin embargo, ?se puede hablar de una novela de tendencia social a inicios de los a?os veinte? 203 Tengamos en cuenta que la novela a la cual intentamos una aproximaci?n La trampa del arenal se edita en 1923. M. Nelken, por fecha de nacimiento 1894, se acerca al grupo de los novelistas intelectuales -que no escrib?an regularmente novela sino que ejerc?an como pol?ticos, profesores, cr?ticos de arte, ensayistas, periodistas o fil?sofos- y que tomaban ?sta por imperativos intelectuales, morales o pol?ticos con una clara conciencia de la finalidad de cada obra 204 . La actitud ideol?gica de Margarita Nelken se constata y evidencia en esta novela como la reivindicaci?n social de la mujer. Reclama para su compresi?n una lectura paralela de otra obra suya, injustamente olvidada La condici?n social de la mujer en Espa?a 205 que Mar?a Aurelia Capmany 206 fecha, por un hecho hist?rico significativo, hacia 1920. Nuestra autora pone de manifiesto en este trabajo y en posteriores publicaciones la condiciones sociales de la mujer espa?ola, cuestionando inquietudes propias sobre la situaci?n de la mujer de clase media, las empleadas, las trabajadoras de f?brica, el trabajo a domicilio tan com?n en la ?poca, y aspectos problem?ticos, de car?cter pr?ctico, arraigados en la retrasada sociedad espa?ola, como la situaci?n de la "maternolog?a y puericultura" 207 , aventur?ndose en 203 Gil Casado . La novela social en Espa?a (1920- 1971). Barcelona: Seix Barral, 1968 p.19. Frente a la imprecisi?n del t?rmino "social" el cual se presta a interpretaciones err?neas, el autor puntualiza "que una novela es social ?nicamente cuando se?ala la injusticia, la desigualdad o el anquilosamiento que existe en la sociedad, y, con prop?sito de cr?tica muestra c?mo se manifiestan en la realidad, en un sector o en la totalidad de la vida nacional. En todo caso la novela social versa sobre problemas fundamentales que afecta a las relaciones humanas, su contenido siempre tiene car?cter colectivo" y su intenci?n (seg?n Jean - Paul Sartre en ?Qu? es la literatura? Buenos Aires: Losada 5? edici?n, 1969, p.12) es contribuir a que se produzcan ciertos cambios en la sociedad que nos rodea" Fuentes, V?ctor". De la literatura de vanguardia a la de avanzada: en torno a Jos? D?az Fern?ndez Papeles de Son Armadans CLXII, septiembre de 1969. En La venus mec?nica intensifica D?az Fern?ndez su intento de reintegrar la novela al terreno hist?rico, a la realidad pol?tico- social de la cual hab?a sido sacada por los vanguardistas" p.249. 204 Cansinos ?Assens, Rafael . La nueva literatura Tomo II, 2? edici?n Madrid: P?ez, 1925." Me refiero a Manuel Bueno, Cristobal de Castro, Dionisio P?rez, Roberto Castrovido, escritores que no se han llamado a s? mismo intelectuales; que se han formado en las libres aulas del periodismo popular y conservan benignos rescoldos del fuego democr?tico.(...) Creen todav?a en la eficacia del r?gimen democr?tico, en los derechos del hombre, en la virtud de los evangelios laicos y en la perfectibilidad de las masas" p. 95- 96. 205 M.N. La condici?n social de la mujer en Espa?a ,Su estado actual: su posible desarrollo. Barcelona :Editorial Minerva, (s. e.) 206 Hay una segunda edici?n de La condici?n social de la mujer en Espa?a Pr?logo de Mar?a Aurelia Capmany, Madrid :Ediciones CVS, 1975. 207 M.N Maternolog?a y puericultura .Valencia: Biblioteca Editorial Generaci?n Consciente, ,s f. 71 la ruptura del "acuerdo de silencio", t?cito en tantas sociedades de doble moral, como es el tema tan proscrito de la prostituci?n 208 . 4.2.- La novela: La trampa del arenal (1923). El tratamiento de la realidad en literatura,- asunto complejo y de m?ltiples aristas que impide un acercamiento c?modo - si es honesto y consecuente, tiende a minimizar las disidencias originadas por los puntos de vista particulares, las ideas previas o los postulados a priori . Bajo esta visi?n, el tratamiento de los personajes de esta novela, desde el complejo mundo femenino, multiforme, variado y estructurado h?bilmente en dicotom?as femeninas, -aunque, a veces, algunas de ellas en su escueta y limitada existencia novel?stica caen irremediablemente en el personaje tipo -, hasta el joven burgu?s h?bilmente enga?ado, queda resuelto en una categor?a veros?mil, que nos acerca m?s a una lectura actual. Vemos as? que el tipo de se?orito- aqu? el joven Luis, estudiante e ingenuo- del que tanto us? y abus? la novela social, es tratado por la autora bajo una perspectiva bifocal: por una parte es presentado bajo el aspecto humano, ?ntimo, psicol?gico; personaje que est? condenado a vivir una frustrante experiencia que le condenar?, a nivel simb?lico, a perecer entre las fangosas y opresoras arenas movedizas, v?ctima de su propio juego amoroso. Por otra, es el representante gen?rico del var?n portador de todos los valores que una sociedad patriarcal le confiere -pues al morir el padre de Luis - ?l asume el patriarcado de la familia y su madre y dos hermanas quedan a su cargo; adem?s, en ?l est?n patentes estos ideales patrilineales pues cuando espera un hijo desea que sea var?n. Enfrente dos mujeres: protagonistas y al mismo tiempo antagonistas. Dos mujeres diferentes, tanto por su condici?n social como por su visi?n particular del mundo que les rodea. Salud, representa la mujer de clase baja que habita en una importante ciudad. El anonimato de la gran urbe, menos controladora que una comunidad campesina, le permite el inicio de una relaci?n que desembocar?, premeditada y conscientemente, en una boda r?pidamente concertada. Libertad, f?mina m?s refinada, tanto f?sica como intelectualmente, aparece envuelta en un halo 208 M.N. La mujer ante las Cortes Constituyentes Madrid: Castro S.A, 1931. En un breve cap?tulo "La Rep?blica y el abolicismo" plantea la necesidad de una legislaci?n que ha de reconocer realmente la identidad ciudadana de ambos sexos (en la cual) no se puede tolerar ni un solo d?a la subsistencia de la prostituci?n reglamentada" p. 103."Nada se lograr?, de nada servir?n cuantas mejoras se instauren, si la nueva legislaci?n no parte, en cuanto a la prostituci?n se refiere, de las bases siguientes: 1? Es preciso no corregir sino "evitar", 2? La prostituci?n de un pa?s se halla directamente relacionada con las condiciones del trabajo de la mujer en este pa?s, y con la protecci?n legal dispensada a la madre soltera. 3? La prostituci?n de un pa?s, ante que para las mismas que la practican es verg?enza para todo el pa?s socialmente culpable y responsable" p. 106. 72 nebuloso de misterio. No sabemos si es la joven entretenida de un se?or maduro o si su vivir solitario obedece a una ambigua situaci?n pol?tica que roza la clandestinidad. La obra parece entroncada, en una primera lectura , con la corriente novel?stica de primero de siglo por el tema sentimental, entre er?tico y galante que tanto ?xito tuvo durante casi un cuarto de siglo. El promotor, Eduardo Zamacois, con una visi?n arriesgada y moderna de la divulgaci?n literaria a nivel de masas funda El cuento semanal en 1907 209 y dos a?os despu?s Los contempor?neos. "Ello es explicable porque la novela breve en lo que tiene de empe?o divulgador de la literatura de ficci?n, surge ligada a una concreta estructura social" 210 . S?lo el cambio que sobreviene al iniciarse los a?os treinta pudo hacer decaer la popularidad con que durante casi un cuarto de siglo contaron las colecciones de novelas cortas 211 . El objetivo de estas publicaciones peri?dicas, de las que se han llegado a contabilizar unas veinticuatro, eran presentarlas con unas caracter?sticas atractivas para la captaci?n de futuros lectores: portada con un retrato o dibujo llamativo, brevedad del relato, y un tema er?tico o sentimental, sin ahondar excesivamente en ning?n tipo de problem?tica. Adem?s, por el fen?meno de la oferta y la demanda pod?an ofrecer la publicaci?n a un m?dico precio - en 1916 La Novela Corta tuvo que reducir el precio de la publicaci?n a diez c?ntimos en los n?meros ordinarios por la competencia de mercado - asequible a la mayor?a de los ciudadanos debido a las grandes tiradas - hasta unos cuarenta mil ejemplares - que se lograron distribuir en el mercado nacional. Dentro de esta trayectoria de relatos breves, amenos un poco sical?pticos una producci?n para la gran masa de lectores y que Benito P?rez Gald?s califica "como el milagro de que el pueblo se apasione por las novelas" 212 tuvo M.M. su participaci?n con t?tulos tan sugerentes como : La aventura de Roma (1923), Una historia de adulterio (1924), Pitimin? `Etoile?(1924), Mi suicidio 209 Franc?s, Jos?. ?Eduardo Zamacois funda "El cuento Semanal? Nuevo Mundo, n? 1971 , diciembre de 1931. 210 Granjel, Luis ?La novela corta en Espa?a"( 1907- 1936)? Cuadernos Hispanoamericanos, LXXV, 1968. P.14 211 Franc?s, Jos? . "Eduardo Zamacois funda "El cuento semanal", "Nuevo Mundo" N? 1971, diciembre de 1931."Gracias a El cuento semanal resurgi? en Espa?a el fecundo amor a la novela, se enriqueci? el sentido creador de muchos escritores, disciplinado su estilo y acostumbr?ndole a la flexibilidad y amenidad necesarias para la estimaci?n de las masas [...] y tambi?n difundi?, divulg? los prestigios de generaciones anteriores, atrayendo hacia s? otras firmas que hasta entonces permanec?an en el libro". Existe incluso en la historia de nuestra letras una generaci?n concreta de incuestionables valores, definida como la del "Cuento Semanal" - escribe J. Franc?s- y que veinte a?os despu?s Federico Carlos S?inz de Robles pone de manifiesto como una injusticia el olvido a que est? destinada. S?inz de Robles, Federico ."La promoci?n de "El cuento semanal" Signo, valor y trascendencia de una ?poca de la novela espa?ola. (1901- 1920). Conferencia le?da en el C?rculo de Bellas Artes en Madrid el d?a 20 de junio de 1951. 212 "Poco muy poco le?an los espa?oles de mi tiempo. Una edici?n de dos mil ejemplares tardaba en venderse ?qu? se yo el tiempo!. Y el precio de los libros mejores era irrisorio: dos, tres pesetas..."Citado por Sa?nz de Robles,Federico "La promoci?n de "El Cuento Semanal" op.cit. p. 39. 73 (1924), El viaje a Par?s (1925) 213 . Adem?s, una inquietante narraci?n publicada en ?La novela femenina? titulada La ex?tica. Pero volviendo a la novela que nos ocupa, notemos que ?sta plantea una ruptura m?s o menos efectiva y consciente con el mundo burgu?s, por tanto se hace portadora, de uno de los postulados o premisas de la novela de tendencia social. No obstante, el membrete de social no nos puede conducir a catalogar sistem?ticamente la novela como una muestra del af?n de testimonio objetivo o una sistem?tica denuncia de hechos, porque todo ello es sustituido por una "visi?n dial?ctica de la realidad espa?ola basada en la contraposici?n de diversos estratos (ideol?gicos, sociales) del pa?s que se refleja en la estructura misma de la novela" 214 , sustanciada, principalmente, en femeninas dicotom?as. Obs?rvese, adem?s, que la novela se desarrolla estructuralmente a un nivel dial?ctico entre dos estratos sociales que se van entrelazando e imbricando con lazos propios individualizados o puramente formales, representado mayoritariamente por un abigarrado mundo femenino- el uno formado por la burgues?a como do?a Rosario, la madre de Luis,"con su exterior a lo S?nchez Coello, parec?a recordar siempre la nobleza de su linaje" 215 , opuesta a do?a Encarna, mujer de la mesocracia que malvive de su oficio de prendera, oficio que enmascaraba ser la protegida de un polic?a y que ahora "recordaba los tiempos en que un padrino generoso pagaba todas las cuentas" 216 , o Celes, mujer aperreada y cargada de hijos, espejo deformado de la mujer casada que sufre en silencio su miseria, contrastada con Encarna, la comprometida de un pr?spero abastecedor que viste lujosamente y como signo de m?ximo esplendor econ?mico tiene a su disposici?n un auto 217 esper?ndola a la puerta de su casa. 213 Granjel, Luis ."La Novela Corta en Espa?a" p. 506 . Expone Granjel: " De Tom?s Borr?s la "Novela Corta" public? una narraci?n y de Margarita Nelken tres colaboraciones en 1924 y un relato m?s al a?o siguiente. Borr?s y Margarita son los dos ?nicos miembros de la promoci?n literaria de los a?os veinte que escriben para La Novela Corta 214 Bucklcrey Ram?n. Problemas formales de la novela espa?ola contempor?nea Barcelona: Ediciones Pen?nsula, 1976, p.11. 215 M.N. La trampa del arenal p. 90-91. 216 Ib?d . 34. 217 M.N. La aventura de Roma, "La novela de hoy" 1923. Artemio Precioso, director de la colecci?n acostumbraba a iniciar cada n?mero con una entrevista al autor del relato publicado. Entre las preguntas finales: ?Es usted rica? ?De qu? vive? Sobresale la fina iron?a de la autora: - Riqu?sima; compro todos los d?as patatas a O?30 el Kilo, y no tengo un Rolls Royce porque mis aficiones democr?ticas me hacen preferir el Sol- Ventas". En igual entrevista de Artemio Preciosos a Carmen Eva Nelken (Magda Donato) en "A manera de pr?logo" de su relato "La carabina" ?sta responde con id?ntica mordacidad: " Por lo dem?s me costeo todos mis gastos con mi trabajo, desde las medias suelas de los zapatos hasta el "Ford"....que me pienso comprar, tan pronto como lo despachen en el "Todo a O?65", que dicen que ya no falta mucho. En "Novelas breves de escritoras espa?olas" 1900- 1936 Edici?n, introducci?n y notas de ?ngela Ena Bordonada, Madrid Castalia, Instituto de la Mujer, 1989. 320. Milla, Fernando de la .?Nuestros dibujantes, Salvador Bartolozzi" La Esfera n? 705, 9 de julio de 1927, En el momento de finalizar la entrevista entra la doncella "con un cuadernillo que hojea y ojea Salvador. -?Una licencia de autom?vil? Bartolozzi sonr?e, ?oh, sonrisa inefable! ?Vanidad? No, pero...?Una peque?a sonrisa de hombre superior?". 74 As? pues, este enfrentamiento social no es la reiterada oposici?n tensi?n sociedad dominante frente al proletariado, sino que el relato va m?s all?, ampl?a sus horizontes en una amplia perspectiva a trav?s de una lectura diferente de lo femenino, planteado el discurso en una nueva dial?ctica: sociedad patriarcal -vista a la luz de la teor?a filos?fica feminista- frente a condici?n social de la mujer. Dado que la novela se estructura en dos planos paralelos, el masculino y el femenino que se entrecruzan en m?ltiples lazos pero siempre present?ndonos el universo de la mujer m?s rico y proteico, sin embargo, nos es necesario se?alar una ruptura, un cap?tulo- del que m?s adelante nos ocuparemos -, microcosmos de la llamada t?cnica del realismo social en el que la burgues?a, portadora de los altos ideales del amor, se opone en marcada contraposici?n est?tica al sentir del bajo pueblo que no sabe de amor ni de libertad. Dos mundos antag?nicos, dos clases opuestas en un espacio abierto: las riberas del r?o Jarama, Consecuentemente, la primera visi?n de este discurso dial?ctico es enfocarlo bajo el postulado de sociedad patriarcal, entendida ?sta bajo la definici?n que nos da Amelia Valc?rcel: "El patriarcado es el sistema de dominaci?n gen?rico en el cual las mujeres permanecen gen?ricamente bajo la autoridad a su vez gen?rica de los varones; sistema que dispone de sus propios elementos pol?ticos, econ?micos, ideol?gicos y simb?licos de legitimaci?n" 218 Ahora bien, si la verdadera pol?mica en torno al patriarcado se inicia en los a?os sesenta de nuestro siglo y Kate Millet 219 llega al t?rmino pol?tica como el conjunto de relaciones y compromisos estructurados de acuerdo con el poder, en virtud del cual un grupo de personas queda bajo el control de otro grupo, nada tiene de extra?o que la presentaci?n del dominio masculino como pol?tica, esto es, sujeto a discusi?n, pacto y cambio, levantara voces adversas contra el advenimiento de cualquier igualitarismo. Despu?s de muchas vueltas y revueltas, el retorno a la antropolog?a permite, por una parte, situar la discusi?n en torno al concepto mismo de naturaleza o especie humana y, por otra, nos acerca a una modulaci?n del t?rmino poder menos agresivo de lo que fuera anta?o."Cambia la idea contracultural y un?voca de poder, inmanejable, si no enemiga, por la mucho m?s concreta de rango." 220 Seg?n la acertada imagen de Amelia Valc?rcel "las mujeres que se libran al poder de Hestia, la celosa protectora del fuego del clan, de la llama imperecedera del hogar, tienen su espacio pero como es sabido conforman el espacio simb?lico de todas las dem?s". ?Qu? lo caracteriza?, 218 Valc?rcel, Amelia:.Sexo y filosof?a Sobre `mujer y poder . Barcelona: Editorial Anthropos, Biblioteca A , 1994. p.129 219 Millet, Kate. Pol?tica sexual .M?xico:Aguilar, 1973, "Aun cuando hoy d?a resulte casi imperceptible, el dominio sexual es, tal vez, la ideolog?a que m?s profundamente arraigada se halla en nuestra cultura, por cristalizar en ella el concepto m?s elemental de poder" p.33. 220 Valc?rcel, Amelia : op. cit. p.132. 75 pues la ausencia de rango en su sistema individualista moderno. Este estado de cosas llev? a las teorizantes feministas de los a?os setenta al concepto de cosificaci?n, m?s imaginativo a menudo que real, pues es indudable que "una mujer real y concreta es el rango andante de su marido, de su familia". Este universo simb?lico no ha variado, tal vez se han modificado los par?metros valorativos en la sociedad: desde la mujer s?mbolo, met?fora social disputada por banqueros y financieros como signo, imagen e icono de la riqueza, al concepto un tanto simple e ingenuo de Salud, para quien el rango era la representaci?n de todo un universo ideal, en donde ella, consagrada y legitimizada, caminaba del brazo de su marido - para envidia de transe?ntes -y detr?s una criada, transformada en virtud de sus abundantes puntillas almidonadas de cofias y delantales, en el paradigma de la elevada y envidiada escala social alcanzada. Los personajes toman vida, la autora los deja en libertad, sin ning?n tipo de coerci?n y atadura, para que se expresen tal como son 221 en un esquema veraz y aut?ntico, ya que "el estilo literario debe de ir de acuerdo con las formas vitales que constituyen la ?rbita social donde nos movemos" 222 para que de esta forma se logre plenamente que la novela tome vida en unos seres vivos, bullentes, con sus miserias, deseos y contradicciones alej?ndose de un convencionalismo maniqueo, encorsetado de toda obra de arte 223 . Si, como hemos visto con anterioridad la novela se estructura con dos protagonistas Salud y Libertad que se ven abocadas, pero con contrarios fines, a establecer una relaci?n con Luis, el se?orito seductor y un poco inconsciente. As? pues, Salud, paradigma de las mujeres de clase baja era, no obstante por su aspecto exterior "una de esas muchachas madrile?as, ni francamente artesanas ni burguesas, que dan, a quien las ve por la calle, la ilusi?n de una posible y f?cil elevaci?n en la escala social". 224 221 Gil y Casado. La novela social en Espa?a" (1920- 1971). Barcelona: Editorial Seix Barral 1968, p. 33."Por medio de la s?ntesis l?rico realista y subjetivo objetiva, el rom?ntico ( en la nueva novela social) debe buscar establecer un contacto directo con el mundo de la representaci?n art?stica.[...] como se trata de una novela de masas para las masas ha de reflejar valores populares. Por eso es frecuent?sima la trascripci?n del habla popular? El personaje femenino Salud expresa toda su baja condici?n y chulaper?a en situaciones de ira y violencia: -" ?Una se?ora? ?Ja ja! Lo dir?s por las de tu familia: se?oras de "pan pringao" que no tienen donde caerse muertas" M.N. La trampa del arenal. p.57-58. 222 D?az Fern?ndez, Jos?. El nuevo romanticismo. Madrid: Editorial Zeus, 1930, p. 81. 223 M.N. "La vida y nosotras" "Blanco y Negro" n? 2024, 1930. A trav?s de sus art?culos period?sticos Margarita nos ha ido dejando retazos de cr?tica literaria. Acerca de David Golder de Irene Nemirowsky dice: "esta novela sensacional, sensacionalmente pregonada y discutida,, no llega a obra maestra por la entereza en un solo aspecto de sus personajes. Todo bueno o todo malo como en los buenos tiempos de Echegaray" 224 -- La trampa del arenal Madrid Librer?a de los Sucesores de Hernando, 1923. .22 76 Trabajadora en un comercio de papeler?a, con cuyo sueldo puede apenas vivir 225 , tiene que decidir ante la disyuntiva de aceptar una enmascarada prostituci?n -bajo la amenazante propuesta de su madre 226 - de ser la protegida de un polic?a o buscar "con toda su fuerza de deseo de una vida distinta" a un hombre lo suficientemente acomodado con quien casarse 227 , pues sent?a una "aversi?n inquebrantable por todo lo que ol?a a pueblo". Esta profunda repulsi?n le proven?a de la imagen continuada de su prima Celes, modistilla muy guapa y pizpireta, pero que ahora, "casada con un ebanista, era, antes de los treinta a?os, una mujer sin edad y casi sin sexo, aperreada con un enjambre de chicos siempre sucios y enfermos, y con un marido que le daba lo justo para ir malcomiendo" 228 El testimonio de la novela social ha de ser fehaciente - y ello es lo que m?s nos aproxima a considerar La trampa del arenal dentro del grupo- porque al exigir unos conocimientos de la realidad cotidiana por parte del escritor y una cierta sensibilidad ante la problem?tica de los asuntos que plantea en todos sus entramados sociales o econ?micos 229 , requiere una honesta 225 -- La condici?n social de la mujer en Espa?a . op. cit. p.72-73, Dentro del cap?tulo "La empleadas" la autora denuncia la situaci?n de injusticia laboral que sufre la mujer en Espa?a. "Volviendo a las empleadas, en competencia forzosa con sus compa?eros, tenemos a las dependientas de comercio, y a las mecan?grafas, tenedoras de libros etc [...] ; esta clase de empleadas, naturalmente la m?s numerosa, tiene en Madrid unos sueldos que rechazar?a con indignaci?n cualquier "treintarrealera" que viene a servir y llega del pueblo, pues ?sta, por escaso que sea su sueldo, recibe adem?s alojamiento y manutenci?n" 226 Ib?d 138- 139. Otro de los graves problemas de la sociedad espa?ola de estos a?os es la "peregrina ley de la patria potestad que reserva a los padres todos sus derechos, a?n en los casos m?s repugnantes". Margarita descalifica un caso en el que interviene personalmente y cuya veracidad, por lo tanto, garantiza: "Una portera de una casa de lenocinio de Madrid tiene una hija de dieciocho a?os; quiere venderla a un se?or - polic?a, por cierto- que les ofrece "ponerles un cuarto"; la muchacha, honrada por milagro, se resiste y la madre la hecha de casa" Despu?s la reclama por medio de la Junta de Damas para la represi?n de la Trata de Blancas, pues alega quiere prostituirse y la muchacha debe permanecer en un centro de acogida cinco a?os hasta su mayor?a de edad en que pueda casarse.. Capel Mart?nez, Rosa Mar?a. La prostituci?n en Espa?a:.(V?ase en? Mar?a ?ngeles Dur?n .Mujer y sociedad en Espa?a (1700- 1975) Ministerio de Cultura, VVAA. Respecto al Patronato Real para la Represi?n de la Trata de Blancas, ?ste nace a propuesta del Ministro de Gracia y Justicia D .Juan Montilla Ad?n, por Real Orden del 11 de julio de 1902.Este Patronato termina el 1 de junio de 1931 por Decreto firmado por el Presidente de la Rep?blica. p.295 M..N "La mujer ante las Cortes Constituyentes Madrid: Editorial Castro, 1931 Un mes m?s tarde nuestra autora publica un peque?o ideario pol?tico, en el que recoge la personalidad de la mujer espa?ola ante la nueva Constituci?n. Vuelve a insistir sobre el car?cter negativo de esta instituci?n que lleva el "doble sello de un esp?ritu medioeval de represi?n y de una superficialidad de Junta de Damas que conduce a un esp?ritu falto de eficacia y contrario a la dignidad de la personalidad femenina".103. L?pez Cord?n, Cortezo, Mar?a Victoria. La situaci?n de la mujer a finales del antiguo r?gimen (1760-1860) Esta legislaci?n, por dem?s injusta e inhumana, estaba vigente desde 1803 cuando "Carlos IV decidi? volver a establecer nuevas reglas sobre el consentimiento paterno y orden? que `ni los hijos menores de veinticinco a?os, ni las hijas menores de veintitr?s, a cualquier clase de estado a que pertenezcan, puedan contraer matrimonio sin licencia de su padre" 83. 227 D?az Fern?ndez, Jos? El nuevo romanticismo op. cit Respecto a los sentimientos que pod?an impulsar a la mujer hacia el matrimonio, el autor comenta: "Me imagino que el cambio de circunstancias vitales de la mujer influir? en la situaci?n de ?sta, incluso en sus sentimientos elementales. En la vida actual, la mujer est? preparada ?nica y exclusivamente para el matrimonio". p.50. 228 M.N. La trampa del arenal , Madrid : Sucesores de Hernando, 1923, p. 27. 229 La condici?n social de la mujer en Espa?a obra citada p.170. Desde las p?ginas de este libro Margarita denuncia el estado econ?mico de las mujeres espa?olas de clase media y su precaria situaci?n por los recortados sueldos que perciben en igualdad de trabajo con los hombres. Analiza entonces el porqu? de la opci?n del matrimonio 77 experiencia, potenciada de modo que al presentarla "la s?ntesis resultante pruebe la esencia y el sentido del testimonio, y d?, a la vez, la impresi?n de veracidad, convenza de que es la realidad" 230 .No obstante, el argumento o s?ntesis referencial que configura la novela se percibe a trav?s de la acci?n, ya que Margarita la despoja de tesis innecesarias y enojosas, de exhaustivos discursos morales y la ofrece como el espejo donde se ven los hilos testimoniales a trav?s "de un espejo deformante. Su objetivo no consiste en reproducir la realidad..., sino en moldearla, en re- crearla" 231 . As? vamos viendo c?mo Luis, el protagonista, inmerso en la sociedad patriarcal asume lo que ?l cree sus m?s altos valores, pero paralelamente y como contrapartida tendr? que aceptar el lado m?s oscuro y sacrificado de esta opci?n. Mientras vive su padre - un hombre de la alta burgues?a, terrateniente de unos dominios improductivos por la poca fe dada a la explotaci?n mec?nica y la buena fe en atender las necesidades perentorias de los braceros - vive bajo la obediencia que lo vincula al padre. Muerto ?ste, asume los poderes patriarcales correspondientes: velar por el destino de las tres mujeres que quedan bajo su cargo, su madre y dos hermanas 232 . Arruinada la familia y sin posibilidad de recuperar las hipotecas que gravan su patrimonio, Luis propone una moderna soluci?n: que sus dos hermanas estudien una carrera corta como medio de independencia econ?mica. Y la propuesta reviste tintes de tragedia, es el eterno tema de la Espa?a sumida en sus ra?ces m?s profundas: cualquier cosa, el hambre y la miseria antes que perder la dignidad del rango social, deshonrado y mancillado con el sello humillante del trabajo 233 . La reacci?n ante la insensata propuesta de trabajar no se hace esperar, con aires galdosianos : Las ni?as se pusieron como dos reinas de teatro, a quienes un villano quisiese despojar. Rosarito ten?a relaciones con un hijo de los condes de Villacamblas, un petimetre que como ?nica salida para la inmensa mayor?a de estas mujeres, ante la falta de liberaci?n moral que tienen todav?a y la elecci?n de las condiciones del matrimonio como lo m?s importante de su situaci?n ante la ley. As? mismo (V?ase M.F. Vilches de Frutos Mar?a en La generaci?n del nuevo romanticismo, Universidad Complutense de Madrid, 1984, se?ala la novela de Luisa Carn?s "Rea Room. Mujeres obreras" la vida cotidiana de las trabajadoras de un sal?n de te de una ciudad , la falta de condiciones higi?nicas de sus lugares de asueto, la jornada de diez horas de pie, el jornal de tres pesetas, la discriminaci?n laboral por su condici?n de mujeres", p. 34 230 Gil y Casado. La novela social en Espa?a - op. cit. p.59. 231 Goytisolo, Juan. Problemas de la novela. Barcelona: Seix Barral, 1959 .p.52. 232 M.N. La condici?n social de la mujer en Espa?a op.cit. p.52. "A todo el mundo le parece natural la posici?n de una mujer dependiendo por completo del trabajo, no ya del trabajo de un padre o de un marido, sino de un hermano, un t?o o de cualquier deudo masculino" Para denunciar esta situaci?n, Margarita "re- crea" un personaje desmesurado y esperp?ntico," Jardines era un hombre maduro, abrumado por una interminable parentela, de la cual era el ?nico sost?n: dos cu?adas, la suegra, unas hermanas y por la proliferaci?n de su mujer, que le obsequiaba invariablemente cada a?o con otro reto?o" p.124. 233 Ib?d. p.52."Pero es tan fuerte el prejuicio que condena el trabajo femenino, que la mujer que no se recat? de buscar un comprador "leg?timo" a quien venderse , se recata, como de una verg?enza, como de una "ca?da irremisible, de sus esfuerzos de valerse por s? misma" 78 aceleraba con su amor a las cartas la ruina, ya harto diligente, de su casa, pero que era "lo mejor del pueblo"; y Lupe que se sab?a muy guapa, cre?ase con derecho a esperar, por lo menos, a que un grande de Espa?a se prendase de su gentileza 234 . Lo cierto es que Salud, tras participar en un hecho -el avieso c?lculo de su boda ante el inminente nacimiento de un hijo 235 - debe de proceder a la conquista de un punto de referencia para que se vea el significado de sus acciones, el sentido ?ltimo de su paso de "muchacha prudente y avisada, muy percatada de lo que le cumpl?a (...) a casada muy percatada de lo que le correspond?a". Por tanto, la correspondencia de derechos, que asume y valora, son los de la legitimidad, los del orden establecido en una sociedad que llamamos actualmente patriarcal y en la que el hombre ten?a que asumir el cuidado y amparo de su familia. Esta posici?n le confer?a un estadio en la escala social que marcar?n y se?alizar?n lo que por influjo de su madre, do?a Ascensi?n, llamaba su rango, postulado indescifrable y absurdo enfocado en una normalizadora perspectiva ?tica plenamente subjetiva. Mostraba, por ejemplo, un desprecio tremendo, no s?lo por todo lo que ol?a a pueblo, sino por todo lo irregular ; desprecio que la hab?a hecho despedir violentamente a una costurera que cont? una triste historia de seducci?n y abandono(...) con un "no quiero golfas en mi casa" y por el contrario admit?a en su casa a "Encarnita, la aspirante a cupletista de la calle de Juanelo, que hab?a abandonado sus veleidades de arte barato para aceptar el piso lujoso y la renta crecida ofrecidos, sin necesidad de la ep?stola de San Pablo, por la mano cargada de sortijas de un abastecedor millonario" 236 . Las categor?as que definen el concepto de mujer - seg?n se plantea Simone de Beauvoir 237 - equivale a estar integrada en uno de los tres ?rdenes establecidos: ramera, casta esposa o santa madre. No hay escapatoria posible, tal vez optar como ella por ser un bicho raro, hacer cosas raras, huir hacia arriba, en un impulso suicida para intentar ser sujeto entre los sujetos. Y vemos c?mo esta triple clasificaci?n, herencia inmemorial en la conciencia social, se sustancia en torno a la situaci?n socio econ?mica de Libertad, la apenas entrevista vecina. Luis recurrir? a uno signos externos para valorar el posible estamento social al cual Libertad pertenece: " No parec?a una golfa, como aseguraba impunemente Salud, pero tampoco una se?orita - por la austeridad de sus medias negras y vestido sencillo- tampoco era una artesana" 238 .?Qu? la caracterizar?, pues? 234 M.N. La trampa del arenal " op.cit.p.58. 235 La condici?n social de la mujer en Espa?a p.51. "La mujer sin fortuna y sin medios de ganarse la vida conforme a sus necesidades, ha de considerar fatalmente el matrimonio como una salvaci?n, como un refugio contra la implacable lucha por el sustento; (...) aqu?, por lo general, el matrimonio burgu?s se envilece desde un principio por culpa de la mujer que se vende leg?timamente con no menos astucia, y a veces hasta con no mayor hipocres?a, que cualquier ramera". 236 M.N. La condici?n social de la mujer p.56. 237 Beauvoir, Simone de. Memorias de una joven formal. Barcelona: Edhasa, 1980. 238 M.N. La condici?n social de la mujer p. 109 79 Al final, los personajes que la juzgan, miden y tasan llegan a una conclusi?n: la ausencia de rango en su significado individualista moderno. Las preguntas que cercan los determinantes de ese ser en apariencia carente de identidad propia suelen sucederse, m?s o menos, por este orden: ?hija de...? respuesta que no aparece expl?cita ante el misterio y anonimato de esta mujer que llega a vivir sola a una casa de vecinos. Los interrogantes: ?casada o no...? ?madre de...? quedan igualmente sin respuesta . S?lo se puede adivinar que un var?n de edad avanzada la visita a veces. Sin embargo, la pregunta m?s inquietante: ?joven o vieja? servir? para poder establecer su rango "a posteriori" si se decide a llevar a cabo el juego galante de la conquista del var?n. Y Libertad - que "no lleva ni nombre cristiano" 239 - "con una carnaci?n apetitosa de fruta madura, y una cabellera corta y dorada que le daba cierto aire de andr?gino" es la figura femenina a la cual Margarita incardina los resplandores de la mujer libre e independiente. Lejos est?, por precursora en el tiempo, de otra hom?nima Libertad "novia alevosa de un anarquista" 240 . Rotas las ataduras del poder de Hestia, Libertad re?ne en s? todas las contradicciones -"porque toda identidad es una alienaci?n" 241 - que la inducen a la b?squeda del ser como sujeto, a la reafirmaci?n de una individualidad que le niega el sistema de valores establecido, puesto que el colectivo de las mujeres ha soportado y soporta el peso de una identidad que se resuelve en figuras finitas y estereotipadas 242 . Ahora bien, tengamos en cuenta que la conceptualizaci?n de la mujer como naturaleza y g?nero opondr? aqu? un papel fundamental "por su articulaci?n org?nica con la oposici?n entre naturaleza y cultura". Al ser la mujer naturaleza, en ?ltimo t?rmino, ?sta no accede al estatuto de la individualidad, estatuto cultural por excelencia 243 .. 239 Moreu- Rey, Enric .Introducci? a l?estudi del nom propi a la literatura , Sabadell: Societat d?Onom?stica, septiembre de 1987 p.3 "El creador es decanta- conscientment o inconscient- cap als NP(quan s?n triats i no imposats) per quantitat de motius (....) el NP servir? aix? per a delatar els sentimens, la personalitat de l?autor, les sevess tend?ncies visibles e inconfesables (...) amb una capacitat catalitzadora, o condensadora que permet instant?niament una "coloratura", negada als noms "gen?rics", comuns i difuminats". 240 Nora, Eugenio de. La novela espa?ola contempor?nea Madrid, Gredos, 1979. Dicho autor comenta que los personajes mejor retratados de P?rez de la Ossa Obreros, z?nganos y reinas Madrid, Editorial Mundo Latino, 1928. pertenecen "al mundo de la burgues?a media; los obreros o son personajes de follet?n ( as? Agust?n, el "anarquista puro" fatalmente condenado a ser v?ctima de la m?s negra y traidora alevos?a por parte de su amante Libertad, "musa de la revoluci?n, pronto convertida en oscura fuerza destructora, delatora de los suyos y entendida con uno de los jefes del "sindicato amarillo". p.307. 241 Ib??ez, Jes?s. Por una sociolog?a de la vida cotidiana .Madrid : Siglo Veintiuno. 1994, p.77. 242 M.N..La condici?n social de la mujer en Espa?a op.cit. p. 54. " Una educaci?n absurda, estrecha e intolerante; una ignorancia que lo abarca todo; y a pesar de ese esp?ritu general, ejemplos a?n escasos, pero cada d?a m?s numerosos, de mujeres individuos que muestran que la mujer espa?ola de la clase media tiene un fondo innato de virtudes..." 243 Wolf, Virginia. Una habitaci?n propia. Barcelona :Editorial Seix Barral, 1992. Virginia Woolf en el sutil y famoso ensayo feminista antes de llegar a la soluci?n final del porqu? las mujeres no escriben buenas novela ha tenido que adentrar y analizar repliegues psicol?gicos y sociales. Casi al inicio del ensayo se replantea la 80 Reafirmar, pues, la idiosincrasia y el acceso a la cultura van parejos. As? el planteamiento posicional de la mujer enmarcado en el c?rculo argumentativo de naturaleza igual a ser gen?rico y, en consecuencia, la negaci?n al acceso del estatuto cultural enriquece, en ?ltimo t?rmino, la nueva visi?n de la figura independiente de Libertad . El saber, no la sabidur?a, asociado al t?rmino instrucci?n, parcela negada a las mujeres 244 , ya por decisi?n externa a ellas, ya por mentalidad educacional que s?lo pretende un ?mbito reducido de actividades ser? la clave de la redenci?n e independencia de esta mujer? Por ella nos enteramos que se dedica a traducir - actividad liberal - y sus noches de mujer emancipada las dedica en el Ateneo a estudiar. Ante esta perspectiva nos ser?a v?lido afirmar que Libertad aunque figura literaria, trasluce de manera inquietante el "alter ego" de la autora en su comprometida y ardua labor de poner de manifiesto, de despertar las adormecidas conciencias sobre "la condici?n social de la mujer"; m?s, si tenemos en cuenta que era admitido desde la antig?edad y avalado por conspicuos pensadores como Schopenhauer- aunque con marcados acentos mis?ginos, claro est? - el determinismo de la mujer como naturaleza y g?nero; lo cual conlleva de inmediato al concepto de la mujer como " la depositaria de los derechos de la especie" 245 . An?lisis ideol?gico de la mujer "en t?rminos metaf?sicos de esencia como g?nero" - seg?n ve acertadamente Celia Amor?s- pero que cede aqu? su lugar a un "an?lisis sociol?gico c?nicamente perspicaz acompa?ado de juicios de valores contradictorios" 246 . Continuando en la misma l?nea de an?lisis ?qu? le queda, pues, a la mujer depositaria de unos deberes infinitamente superiores y dignos, si en realidad esos "deberes no los viven como sujetos de forma consciente, sino como instrumentos no conscientes de la astucia de la especie"? Parece ser que s?lo y exclusivamente la administraci?n de ese patrimonio ?nico y com?n de las relaciones sexuales. Triste sino, por tanto, el planteado para algunas de estas mujeres que transitan por la novela de Margarita Nelken ya que, aunque condicionadas, forjan impunemente diferencia entre los dos sexos para el acceso al poder y la cultura."Si Mrs Seton hubiera montado un negocio, si se hubiera convertido en fabricante de seda o magnate de la Bolsa, si hubiera dejado dos o trescientas mil libras a Fernhan (su hija) aquella noche hubi?ramos podido estar confortablemente sentadas y el tema de nuestra charla quiz?s hubiera sido arqueolog?a, bot?nica, antropolog?a, f?sica, la naturaleza del ?tomo...[...] Pero hacer una fortuna y tener trece hijos, ning?n ser humano hubiera podido aguantarlo. Adem?s no hubiese sido posible porque la ley les denegaba el derecho de poseer el dinero que hubieran ganado p.32-34. 244 D?az Fern?ndez, Jos?. El nuevo romanticismo, Madrid: Zeus, 1930 " El analfabetismo de las mujeres rurales es tan evidente como el analfabetismo ilustrado de la "se?orita" cuyos conocimientos no van m?s all? del franc?s y de la costura" p.137. 245 Amor?s, Celia Hacia una cr?tica de la raz?n patriarcal. Madrid,: Anthropos, 1985.Dicha autora comenta que para Arhtur, Schopenhauer en. " El amor, las mujeres y la muerte",. Madrid,:Edaf, 1976,.p 67 y s.s . "las mujeres no se interesan de ning?n modo in abstracto por ese principio superior; solamente lo comprenden in concreto, expres?ndolo en su manera de obrar".Porque - se plantea aqu? la autora- ?c?mo iban a ser sensibles a los derechos del individuo, si no son, en realidad, individuos? Al no tener todas ellas sino "un mismo oficio y un mismo negocio"- su posici?n social viene determinada exclusivamente por el hombre al que han sabido agradar- 246 Hacia una cr?tica de la raz?n patriarcal. Madrid: l Anthropos, 1985, p.49-50. 81 su destino al ofrecer, en despliegue colorista y sensual - al mismo tiempo que sutilmente escondidos tras el velo de la seducci?n- sus m?s apreciados atributos femeninos. As? Margarita nos da a conocer a Salud, a trav?s de unas certeras pinceladas, en una ostentosa marcha callejera: "Y Salud iba y ven?a a su trabajo, paseando con distante altivez sus patillas pelinegras, el gris verdoso de sus ojos, y una boca ancha, glotona, desde?osa y sombreada por sutil?simo vello, que electrizaba la mirada de los hombres m?s todav?a que el suave contoneo del cuerpo" 247 . Y Salud ofrece, se ofrece, no como un reto, la mirada altiva y desafiante sino sumisa, inmersa en el juego seductor de las apariencias puras. Ella esperaba una liberaci?n definitiva de todo lo que la rodeaba "un ascenso definitivo hacia las regiones so?adas y vislumbradas en el rastro de lujo de la clientela" a la que intentaba imitar en un barniz externo de elegantes y superficiales gestos. Ten?a, consecuentemente, un ?nico proyecto, meta o fin: la calculada quimera de un decoroso, brillante y opulento proyecto de vida junto a un hombre a quien conceder?a sus favores solamente a cambio del contrato matrimonial. Subrayemos que el concepto de una profunda transformaci?n social emerge como idea subyacente en la caracterizaci?n externa de Salud que, vestida a la nueva moda, impon?a nuevos aires en los arraigados modelos decimon?nicos, de marcada tendencia a la separaci?n de clases sociales. Esta confusi?n proven?a de las graves y fecundas crisis sociales del per?odo de entreguerras que modificaron los h?bitos de la sociedad, lo cual afect?, sobre todo, a una parte importante de la poblaci?n femenina. La primera gran guerra hab?a impuesto a las mujeres , por motivos econ?micos, una libertad de usos y costumbres a los cuales fue, posteriormente, muy dif?cil de renunciar. Adem?s el acceso al trabajo en una incipiente sociedad industrializada, nivelaba y acortaba diferencias entre las clase medias. Por tanto, en estos a?os se fomenta una expansi?n econ?mica cuyo resultado es una naciente nivelaci?n social -principalmente en sus aspectos externos- en el que la mesocracia femenina inicia t?midamente una peque?a escalada ascendente, alcanzada sobre todo en la imitaci?n de usos y maneras de la clase m?s elevada que le serv?a de modelo. Y lo primero que se empez? a imitar fueron los modos de vestir, ya que la moda representa un importante papel en las variaciones de las costumbres 248 . 247 M.N. La trampa del arenal . Madrid: Librer?a de los Sucesores de Hernando, 1923, p,26, 248 D?az Fern?ndez, Jos?. El nuevo romanticismo Madrid, Zeus, 1930. "Puede que alguien crea - comenta el autor- exagerado prurito de an?lisis esta insistencia en hacer de la moda un eco de las inclinaciones ?ntimas del hombre[...] pero sobre la importancia de la moda como reflejo del esp?ritu de las sociedades, no tengo necesidad de repetir ahora opiniones de investigadores tan solvente como Simmel y Ortega y Gasset" p.12. 82 Cada ciclo evolutivo de la humanidad lanza hacia nuevos horizontes los diversos modos de comportamiento parejo con la correspondiente indumentaria. Y ya el escritor Anatole France 249 hab?a comentado que le bastar?a al cabo de cien a?os hojear una revista de moda femenina para conocer la fisonom?a de la existencia: la moda al uso de las mujeres le revelar?a la marcha del tiempo. Sin ser tan tajantes como el escritor franc?s s? que podemos afirmar que el vestido, la indumentaria ser? uno de los principales niveladores - y a la vez veladores- del "status" social; a nivel de signo externo, se entiende "pues imponen al espectador el dif?cil equilibrio entre la idea de hija de familia acomodada y la frecuentadora de soupers tangos y cabarets". Salud "hace todav?a pocos a?os, hubiera llevado en invierno, el mant?n de lana, y, en verano, el pa?ol?n de flecos" pero ahora parec?a " una de esas se?oritas vestidas a la moda y calzadas con elegancia" 250 . Artificio de la forma, mixtificaci?n de la representaci?n, f?cil es entrar en el juego de la seducci?n, porque implica un fondo de reto, crueldad y dureza puesto que "en el fondo de toda seducci?n siempre est? la cuesti?n del enga?o". Pero, ?qui?n es el seductor y qui?n el seducido? ?Salud, f?mina calculadora que en un principio no esperaba "perder el tiempo con un mozalbete al que deb?an de faltar por lo menos sus tres o cuatro a?os de carrera hasta pensar en bodas"? ? o Luis, que "enardecido por su resistencia" necesitaba dominar la mirada de desprecio y la risita ir?nica con que le acog?a siempre"? 251 Para Salud el juego era claro, sab?a lo que jugaba y lo que pod?a ganar; para Luis, excesivamente ingenuo, el c?digo del juego era ambiguo: lanzado a la aventura, la falta de claridad sobre lo que ofrec?a y lo que arriesgaba aumentaba su encanto. ?El cazador, cazado? ?el seductor preso en su propia trampa? Como la seducci?n es ef?mera, pasada ?sta aparece "la sorpresa , la conciencia de vulnerabilidad del seducido, atrapado en una red inesperada (...) indefenso, pose?do en el temor y en el temblor" 252 ante la perspectiva de una vida mon?tona, sin inter?s, como "una noria a la que hab?a que dar vueltas para conseguir un pasar sin comodidades materiales ni satisfacciones morales" 253 Y en el personaje surge un conato de rebeld?a, de lucha frente a la adversa situaci?n, estudiar?a, terminar?a la carrera, optar?a a unas oposiciones...impulso irremisiblemente asfixiado por los lazos de la cotidianidad : el mermado espacio del piso, el menguado salario de oficinista 254 , la falta de apoyo moral de Salud en la que no hab?an tardado en aflorar todo lo vulgar y zafio de su bajo estrato social. 249 M.N "La vida y nosotras? Blanco y Negro n? 1980 , abril 1929. 250 La trampa del arenal" p.cit p.26. 251 Ib?d p.32- 33. 252 Rodr?guez Magda, Rosa Mar?a .Femenino fin de siglo, Barcelona: Editorial Anthopos, 1994, p.192. 253 M.N.. La trampa del arenal , p.78. 254 ------- La trampa del arenal?p..100. Imaz, joven vasco y antiguo compa?ero de estudios de Luis, reflexiona en torno al desarrollo intelectual del individuo: "El hombre de estudio necesita medios. Eso de que el escritor ha de ser un bohemio enteco y comido de mugre es una idea castellana, que proviene del mismo zurr?n que los p?caros , el ascetismo, los hidalgos muertos de hambre y el paisaje sin ?rboles. El intelectual necesita m?s que nadie sentirse desligado de preocupaciones materiales, y, para ello, no hay m?s que un medio, tenerlas resueltas". 83 Desde una perspectiva estructural vemos c?mo la novela La trampa del arenal se articula en una serie de personajes opuestos: Salud, a la cual Margarita configura con unos trazos h?bilmente manejados para darnos una visi?n coherente de la mujer de clase baja que aspira a una mejor situaci?n, opuesta a Libertad, independiente, segura, apenas esbozada como "una muchacha con tipo intermedio entre obrera y estudiante rusa " 255 .Ser? necesario, por tanto, que Luis, eje vertebrado de la novela inicie un acercamiento hacia la solitaria muchacha para que ?sta se desarrolle ante nuestros ojos, tome la plena consistencia del ser humano que tiene que sentir la renuncia y el sacrificio. El lenguaje masculino en los encuentros previos a la seducci?n hace uso de palabras marcadas y fijadas como referentes que son patrimonio de los individuos de la sociedad que los maneja. El lenguaje metaf?rico, d?ctil y envolvente, sustituye al lenguaje agresivo y directo en el que quedan patentes las marcas de posibles intenciones. "Usted perdone si la llam? se?orita - inici? Luis en un encuentro con Libertad, forzado por ?l -. Tal vez deb? decir "se?ora"; giro ret?rico que esconde el referente articulado en la pregunta: ?casada o soltera? ?Pertenece ya a otro hombre seg?n el orden establecido en una sociedad definida como patriarcal? o ?est? "disponible" accesible a una posible relaci?n? Pre?mbulo discursivo que no tiene continuidad ante la actitud ir?nica y distante de la vecina. A partir de este incidente y, en una cierta medida, ha variado lo que Buckley 256 denomina an?cdota de la narraci?n: el cautivante y seductor Luis, casado y con una hija peque?a, ante la insatisfacci?n y fracaso de su vida conyugal inicia un persuasivo juego de acercamiento y atracci?n con la distante Libertad. Sin embargo, tengamos en cuenta que la variante anecd?tica de la narraci?n nos desvela un nivel m?s profundo, un nuevo valor y sentido de la misma: lo que es permisivo para el var?n ser? para la mujer el adulterio. Este "atentado contra el realismo de los universales" -que Celia Amor?s 257 analiza a partir de ciertos postulados hegelianos - son los que determinan "la justificaci?n del doble c?digo moral seg?n se aplique al hombre o a la mujer". 255 M.N. La trampa del arenal ?..p.108. 256 Buclkey, Ram?n .Problemas formales de la novela espa?ola contempor?nea", Barcelona :Destino, , 1973. p.24- 25."La an?cdota es el estrato de la superficie. Son los acontecimientos que el autor nos cuenta y cuya sucesi?n forman la historia de la novela.[...] La estructura de una novela est? compuesta de tres estratos: la an?cdota, el tema y la ideolog?a del autor".Ahora bien, dependen entre s? para una comprensi?n total de la novela. 257 Amor?s, Celia. Hacia una cr?tica de la raz?n patriarcal Madrid: Anthropos, 1985, p.48. Comenta la autora que "para Hegel la diferencia entre la eticidad de la mujer y la del hombre consiste precisamente en que la mujer, en su determinaci?n por la singularidad y en su placer permanece de un modo inmediato como universal y ajena a la singularidad de la apetencia; por el contrario, en el hombre estos dos lados se bifurcan y, al poseer como ciudadano la fuerza autoconsciente de la universalidad, adquiere con ello el derecho a la apetencia y conserva, al mismo tiempo, la libertad con respecto a ella". 84 Y lo que se inicia bajo el signo del aburrimiento y del hast?o, deseo de afirmaci?n y posesi?n que corr?a parejo con el impulso motriz de su curiosidad por constatar qu? resto de poder persuasivo le quedaba, llevar? a Luis -sutilmente atrapado en una compleja relaci?n de amistad- ternura 258 -hacia el m?s desolador sentimiento de abandono y fracaso. 4.4.- Una visi?n cinematogr?fica de la sociedad madrile?a: ?Una excursi?n al Jarama?. El cap?tulo "Una excursi?n", como ya comentamos anteriormente, configura en s? mismo un microcosmos de t?cnica narrativa. Condicionado por su brevedad y pese a las limitaciones que ello implica, desarrolla las unidades de lugar y tiempo casi en la m?s pura ortodoxia de los c?nones tradicionales: el lugar, el vasto espacio de la orilla del r?o Jarama 259 , en la localidad de san Fernando de Henares adonde llegaban f?cilmente en tren los habitantes de Madrid, en busca de esparcimiento durante los calurosos meses de verano; el tiempo se desarrolla en el per?odo de un d?a , una jornada entera al aire libre que se proponen disfrutar Luis y Libertad, como dos buenos camaradas; la acci?n se bifurca en dos polos opuestos, dos mundos antag?nicos. Uno representado por Luis, imagen s?mbolo del burgu?s que comete la imprudencia de admitir y demostrar la convivencia espont?nea con una mujer independiente, en aut?ntica confrontaci?n con el pueblo bajo, dominadores de un espacio abierto que saben suyo y que, como conciencia colectiva, defienden inconscientemente con un rechazo obstinado y cerril contra todo lo que pueda significar libertad y amor. La doble acci?n, representada en los dos mundos antag?nicos, reclama para una correcta perspectiva 260 unos procedimientos genuinos: el personaje masculino, Luis, ha ido adquiriendo en la narraci?n a trav?s de sus frustradas experiencias amorosas unos rasgos de car?cter que nos 258 Rodr?guez Magda, Rosa Mar?a .Feminismo fin de siglo Barcelona ;Antrhopos, , 1994. p.167. Intentar la amistad amorosa perfecta, como todo paradigma, s?lo se logra a costa de crear un tipo de relaci?n falso, que no sirve porque no nos incluye, que nos convierte en seres distintos y ficticios para poder estar a su altura. 259 Resulta pr?cticamente inevitable la asociaci?n de este nombre con la famosa novela de S?nchez Ferlosio El Jarama. Arriesgada e in?til es toda comparaci?n por razones obvias: una novela rica y compacta que Riley no duda en calificar como "la mejor novela escrita en Espa?a en lo que va de siglo" (Edward C. Riley, "Sobre el arte de S?nchez Ferlosio: Aspectos de El Jarama" "Filolog?a" IX 1963 p. 201) y a la que Ricardo Gull?n "se?ala una calidad de revelaci?n desmitificadora" (Ricardo Gull?n "La novela espa?ola contempor?nea" Alianza, Madrid, 1994) frente a un sucinto y escueto cap?tulo. Sin embargo, y pese a todas las salvedades que se pueden interponer, como la gran distancia temporal que los separa con los consecuentes nuevos enfoques, principalmente t?cnicos y est?ticos, de los que Ferlosio se hace maestro acreedor, una peque?a serie de coincidencias los acerca en lejana atracci?n. La presencia de un r?o emblem?tico, el Jarama; el desarrollo de la acci?n en un d?a; el merendero; la alusi?n o la presencia de la guardia civil .Sin embargo, nos permitiremos la comparaci?n cuando la coincidencia de personaje y hechos sea evidente. 260 Goytisolo, Juan .Problemas de la novela". Barcelona; Seix Barral, 1959. Por perspectiva entiende el autor la posici?n que toma el escritor para captar el sentido y la esencia de la realidad."Narrar es tomar una posici?n - un ?ngulo de enfoque si se quiere- sobre lo que se narra". P.22. 85 acercan, por identificaci?n y compasi?n hacia ?l, como un ser real en su angustiosa desorientaci?n. Por el contrario, Libertad queda sin perfilar, esbozada aqu? y all? por peque?as referencias, en su apariencia anecd?ticas, que no aportan casi ning?n rasgo caracterizador. El descubrimiento de este personaje femenino sus ideas, sentimientos, emociones, en fin, toda su riqueza ps?quica lo tiene que desvelar Luis- a s? mismo y a nosotros los lectores- a trav?s de un proteico di?logo 261 mantenido con ella, interrumpido, tensionado sucesivamente por las intromisiones de la masa popular que desinhibidas en su propio espacio abierto no se abstienen de mostrar sus reacciones m?s elementales. Im?genes pl?sticas y confidencial emoci?n se a?nan para conocer a Libertad .Medio tumbado en la hierba pod?a Luis verla en escorzo "con la plenitud de su busto, la redondez de su garganta blanqu?sima, la mancha ancha y viva de sus labios, y ese color de miel de la corta cabellera crespa". Y en la quietud del ambiente cuando los sauces se agitaban levemente se da paso a la ?ntima confidencia y al descubrimiento de una valerosa personalidad que desvela el ?ntimo deseo de haber tenido un hijo sin las ataduras de un contrato matrimonial. 262 Luis recuerda entonces la extorsi?n de que fue objeto hasta quedar atrapado en los indisolubles lazos matrimoniales y reflexiona sobre sus ingenuas convicciones en la que "el inter?s era el m?vil inicial del cari?o y de la fidelidad femenina" . Y un universo de esperanza se abr?a ante ?l cuando quedaron "un rato frente a frente, unidos por la confidencia, y separados por toda la timidez de su emoci?n" 263 Pero ?y ese otro mundo multitudinario, variado y cambiante, qu? t?cnica de acercamiento exige? 264 Parece ser, en un principio, que los novelistas americanos de la llamada "generaci?n perdida" hab?an adoptado inconscientemente la visi?n behaviorista del hombre, particular posici?n que " consiste en considerar como real en la vida psicol?gica de un hombre o de un 261 .Castellet ,Jos? Mar?a. La hora del lector . Barcelona :Seix Barral, 1957, " El di?logo es el medio m?s efectivo que tiene el escritor "behaviorista" de presentar al lector la forma de ser de sus personajes, para que el lector pueda conjeturar sobre su "psiquismo" p. 50. No obstante, este di?logo por el directo valor testimonial se aleja de la m?s pura t?cnica objetiva que la escuela filos?fica llamada "behoviorismo" hab?a impuesto y que algunos escritores al adoptarlo redujeron a la estenograf?a del discurso. 262 M.N. La trampa del arenal .obra citada. Libertad defiende con valent?a la libre decisi?n de la maternidad frente a la gente "que vuelve la espalda a la madre sola, y admite toda vileza con tal que haya un pabell?n legal para cubrir el contrabando." p.171 .Margarita puntualiza igualmente en esta obra la falsa moral para rechazar a la madre que "tuvo un hijo fuera de las conveniencias establecidas" (...) pues "?c?mo vamos a hablar de protecci?n a los ni?os cuando infinidad de madres se ven "obligadas" a abandonar a sus hijos? 123-124. 263 M.N. La trampa del arenal p. 179. 264 Goytisolo, Juan op. cit., "Las formas que los autores imponen a la narraci?n deben llevar en s? mismas su propia exigencia. O en otras palabras, el tema debe determinar la t?cnica. Pues un prcedimiento narrativo, desde que es perfecto, es decir ajustado al tema, deja de de ser un procedimiento para convertirse en una visi?n in?dita del hombre y del mundo"p. 32-33. 86 animal, ?nicamente lo que podr?a percibir un observador puramente exterior, representado en una situaci?n por el objetivo de un aparato fotogr?fico" 265 . Y este acercamiento a la realidad viviente no percibida como masa indiferenciada sino aislada, seleccionada y abstra?da en unidades independientes act?a de forma diferente sobre lo percibido y, por tanto, sobre la conciencia, la emoci?n, el entendimiento. Esta t?cnica objetiva que tiene su antecedente en los conocidos "encuadres" del ojo- c?mara de Vertozv Dziga 266 es el utilizado por M.N para mostrarnos en sucesivos enfoques o secuencias una realidad sensible que -aunque parad?jicamente real y objetiva- no se convierte sino en una facultad de abstracci?n bajo una apariencia concreta .Porque como dice Jos? Mar?a Castellet ?en las narraciones objetivas, la psicolog?a ya est? contenida en la descripci?n" 267 . Naturalmente el t?rmino "objetivismo" 268 , confundido a menudo con "realismo" no es, al fin de cuentas m?s que una "interpretaci?n" de la realidad, un mito que nos ofrecen los narradores al interpretar un sector de la realidad y darnos, de este modo, su punto de vista desde el cual un objeto es mirado. El arte narrativo del cap?tulo consiste, pues, en "encuadrar" unas tomas, en ordenarlas sucesivamente para que adquieran nuevo significado los hechos "que captados en vivo eran orientados , transformados, en raz?n del papel que se les hiciese jugar en la continuidad". 269 . Bajo esta nueva visi?n, el cap?tulo adquiere una mayor amplitud al aproximarnos a ?l por medio de una t?cnica cinematogr?fica; no obstante, si este medio permite a un director de cine situar su c?mara donde mejor le parece y variar continuamente su posici?n para mostrarnos la vida de sus personaje, a nosotros, en el nivel narrativo, nos proporciona una visi?n simb?lica plena de significados. 265 Magny Claude- Edmonde La era de la novela norteamericana" Buenos Aires: Juan Goyanarte, 1972. p. 47. 266 Mitry, Jean . Est?tica y psicolog?a del cine .M?xico :Siglo Veintiuno, 1978."Rechazando todo lo que para ?l eran artificios derivados del teatro( estudios, decorados, actores ,puesta en escena) neg?ndose a cualquier composici?n frente a la c?mara, Dziga Vertov constituy? con sus amigos Kopalin y Belakov y su hermano Miguel Kaufman, documentalistas como ?l, el "kino glaz" (cine -ojo) el 21 de mayo de 1922. p.331. 267 Castellet, Jos? Mar?. La hora del lector. Barcelona: Seix Barral , 1957. p 39. 268 Buckley, Ram?n..Problemas formales de la novela espa?ola contempor?nea. Barcelona :Pen?nsula, , 1973.p.45. Si por objetividad entendemos la aprente ausencia de "mito" en una novela (...) es evidente que "objetividad" es una cualidad deseable solamente en una parte de la novel?stica actual ( aquella parte que se acerca al "testimonio objetivo, a la sociolog?a" 269 Mitry, Jean op.cit. p. 331."Era principalmente un arte de estructura".Ahora bien, una imagen ajena al hecho concreto, es irreducible a ?ste. 87 El primer plano de este particular encuadre" ?es el due?o del merendero, un tuerto 270 inenarrablemente sucio, con boina y delantal verde y negro de tabernero que los miraba sonriendo procazmente dentro de sus barbas de quince d?as". La autora sit?a su objetivo hacia los personajes, "reifica" 271 unos objetos, la boina y el delantal y sincr?nicamente crea un inquietante "extra?amiento" ante el tuerto- visi?n de la realidad a nivel simb?lico fragmentada- que observa con impudicia a la pareja con la mitad de su mirada truncada, mutilada e incompleta 272 . La pareja avanza hacia la peque?a explanada entre el merendero y el r?o. El plano largo se aquieta en un cuadro impresionista en el que una "muchedumbre dominguera, distribuida en peque?os corros, cubr?a la hierba con las manchas claras de los trajes estivales" 273 . Ahora bien, este aparente escorzo buc?lico es roto por la algarab?a del gent?o que cruzaba "interjecciones soeces, bromas procaces insultos." 274 toda la abigarrada muestra de conductas y comportamientos en los cuales las palabras y los gritos tienen tanta importancia como los gestos y los juegos de fisonom?a. Sin embargo, esta objetividad no depende de la verosimilitud del relato, depende de la reacci?n de cada lector al enfrentarse con el mundo novel?stico que el autor le propone: puede aceptarlo como real o rechazarlo como artificial. Y es de suponer que la actitud de esta masa liberada en sus "cuchipandas tradicionales con gritos ri?as y borracheras" fuese completamente veros?mil para un lector de los a?os veinte en que se public? la novela. Pero en rigor, "toda novela es m?tica, es decir, ofrece al lector una interpretaci?n del mundo" 275 , y as? va actuando M.N en su novela: selecciona unas im?genes y unos registros ling??sticos para ofrecernos el relato del comportamiento degradado del bajo pueblo. Y cuando su mirada "objetiva" se acerca al grupo enfoca a un viejo esperp?ntico que "con un sombrero marinero de ni?o puesto de medio lado, y un delantal de mujer anudado al cuello, 270 S?nchez Ferlosio ,Rafael . El Jarama .Barcelona :Destino, 1984. Es indicador de un cierto realismo social la aparici?n de personajes mutilados y deformes como "el tuerto" y Coca- Co?a en la novela de S?nchez Ferlosio: "Aqu? el que no se consuela es porque no quiere"- dijo el tuerto", personaje que departe con Oca?a y Coca-Co?a en la venta de Mauricio. As? mismo queda registrado de manera insuperable las despiadadas burlas que se dirigen: "no s? que otro consuelo es el que tienes, con ese ojo hervido, que tan siquiera, si pudieras sac?rtelo te valdr?a cuando menos para jugar al gu?" O la afirmaci?n soez del tuerto:"Me cagu? en su padre". p. 196. 271 .Castellet ,Jos? Mar?a ." De la objetividad al objeto" Papeles de Son Armadans, n? XV 272 S?nchez Vidal, Agust?n .Extra?amiento e identidad de `su majestad el yo? al `mundo de los objetos "en "El surrealismo" edici?n de V?ctor G. de la Concha, , Madrid,: Taurus 1982. " p. 66. "Es, pues, el extra?amiento lo que interesa como pelda?o de acceso a la superrealidad. Y entonces comprendemos que la m?s s?lida manera de lograrlo consiste en unir lo que es dispar ("collage") o separar lo que est? unido y es af?n (mutilaci?n). "Collage" y mutilaci?n no son, por tanto, sino el haz y el env?s de una misma actitud a la b?squeda del "extra?amiento" que rompa con la neutralidad opaca y gris que ha llegado a adquirir lo cotidiano 273 M. N.La trampa del arenal . p.165. 274 -------. La trampa del arenal ?p.165. 275 Buckley , Ram?n . Problemas formales de la novela .Barcelona,:Pen?nsula, 1973. p.44. 88 cantaba grotescamente `te quierooo...?" y deja o?r los gritos de una madre que llamaba a una ni?a "cochina, marrana" amenaz?ndola con "saltarle las muela la otra vez". Podemos, sin gran esfuerzo seguir visualmente los pasos de la pareja en su agreste deambular "cruzaron por entre los corros. A su paso la gente se daba con el codo cuchicheaban .Cuando vieron que se aislaban dieron rienda suelta a la zumba" 276 . El di?logo se adensa entre Luis y Libertad, tal como comentamos anteriormente, y el mutuo descubrimiento de sus afinidades- que revelaba un inesperado proyecto de buenos camaradas- se desliza simult?neamente con el transcurrir del d?a. A continuaci?n, en lo que podemos llamar segunda secuencia, la voz narrativa traduce las referencias al paisaje a trav?s de unas im?genes expresivas que nos transmiten todas las sensaciones que configuran el mundo exterior de los personajes "Iba avanzando la tarde. El calor era ya soportable. El espaciado agitar de las mimbreras hab?ase convertido en una reverencia interrumpida que inclinaba cadenciosamente las ramas sobre el agua en que ba?aba su desmesurado reflejo. De pronto, surgieron en la orilla opuesta, una veintena de hombres que se chapuzaron en el r?o completamente desnudos" 277 . Luis y Libertad quedan sorprendidos ante este espect?culo impensado "cuando uno de los cangrejitas, advirtiendo la presencia de una mujer, comunic? a los otros tan fausta nueva. "Todos se apresuraron a acercarse, y, dando brincos para sacar fuera del agua la mayor parte posible de sus desnudeces, comenzaron a hacer gestos obscenos acompa?ados de chistes a tenor". 278 Tal vez deber?amos puntualizar algo m?s sobre la t?cnica "behaviorista" que aunque no aplicada directamente a este cap?tulo de "La trampa del arenal se nos entrecruza aqu? y all? como uno de los avances m?s importantes de la actual narrativa. Juan Goytisolo considera el m?todo "behaviorista" como el m?s id?neo para establecer una nueva relaci?n entre el autor y el lector activo, pues "?ste conserva la libertad de emitir un juicio moral respecto a la realidad presentada por el escritor- novelista" 279 , pero cabe preguntarnos hasta qu? l?mite las conductas de estos personajes responden directamente a los est?mulos para poder acercarnos, aunque sea oblicuamente, a esta t?cnica. 276 M.N "La vida y nosotras" "Blanco y Negro" n? 1995, agosto de 1929.En este art?culo Margarita pone de manifiesto la groser?a que acompa?a el paso de una mujer; "siempre ofender? el comentario grosero en voz alta, y siempre ser? prueba de escasa civilizaci?n el que surja este comentario (...) la procacidad no tiene sexo. Y el hecho es que en Espa?a, y muy principalmente en Madrid, el comentario grosero que subraya el paso de una mujer, con frecuencia sale de labios femeninos. Y, con frecuencia tambi?n, el hombre soez da rienda suelta a su innata groser?a alentado por las que empezaron. 277 M.N. La trampa del arenal. p.172. 278 M.N. La trampa del arenal. .p.173 y s.s. 279 Goytisolo, Juan . Problemas de la novela Barcelona :Seix Barral, 1959. p.39. 89 Quiz? bastar?a decir- como puntualiza acertadamente Ricardo Gull?n 280 respecto a los personajes de El Jarama "- que "el pensamiento y la actuaci?n de ?stos se producen en un marco que al condicionarlos socialmente limita sus reacciones, y en la mayor?a de los casos las hace previsibles". Ser?a, por tanto, admisible en la presentaci?n del comportamiento de un grupo social de clase baja la reacci?n de estos hombres que "pasada la primera algazara , emprendieron la caza en serio, o sea, renegando alternativamente de Cristo, de la Hostia y de la madre de los cangrejos" acentuando con ello el impacto est?tico que la autora intenta transmitirnos. 281 Las secuencias sobre espacios diversos se suceden: ahora es el dominio de los pescadores de ca?a, "lo cual quiere decir que era imperio del m?s absoluto silencio. "Cada pescador aislado de los dem?s, sentado en un peque?o mont?culo, con las piernas colgantes, parec?a, con su ca?a en ristre, su inmovilidad y lo absorto de su fisonom?a, la severa divinidad de un culto desconocido". Los ni?os que los observaban en semic?rculo semejaban un coro de fieles. Y la quietud y tranquilidad de la conversaci?n ?ntima y confesional que busca Luis para terminar de trazarse la imagen de Libertad, a la cual intuye diferente, es de nuevo interrumpida por los chiquillos que con" su infalible instinto de hijos de un pueblo que odia por igual todas las manifestaciones de la Naturaleza, sean p?jaros o enamorados, indicoles la conveniencia de estorbar un coloquio que, seg?n todos los indicios, promet?a ser sabroso" 282 . Casi cerc?ndolos empezaron a proferir a voz en grito cuantas ocurrencias se les antojaban jocosas 283 "en relaci?n con las circunstancias".Tal situaci?n an?mala para un burgu?s que no ha convivido directamente con el pueblo provoca una serie de improperios:"? Salvajes! ?Brutos! ?Animales" y educado en las normas de la ley y el orden hablaba de buscar a la Guardia civil 284 . Contrariamente, la hero?na Libertad se nos perfila como la nueva f?mina que mantiene unos ideales, tal vez inalcanzables entonces, de libertad individual y de conciencia social, a nivel humanitario. Su posici?n no es revolucionaria, es la inquietud social de una mujer que sabe que 280 Gull?n ,Ricardo. La recapitulaci?n de "El Jarama" en "La novela espa?ola contempor?nea" Madrid :,Alianza, 1994 p.112. 281 Buckley Ram?n op. cit. "la descarga est?tica producida en el ?nimo del lector se debe a m?todos ling??sticos exclusivamente, y es uno de los grandes aciertos de la t?cnica objetivista", 67. 282 Nelken M. La trampa del arenal p 174. 283 S?nchez Ferlosio, Rafael "El Jarama" obra citada."Dos ni?os y una ni?a machacaban alguna cosa sobre el petril. Miraron a Mely con descaro. Luego sal?an corriendo, bailones, hacia la casa y le zumbaban alguna burla indescifrable" p.153. La presencia de otros ni?os - los hijos de Oca?a-se apropian del triciclo de Coca- Co?a para jugar con ?l. Esos ni?os dejan de ver este objeto como una cosa triste para descubrir todas sus posibilidades de diversi?n. Ellos contemplan la realidad con una mirada nueva frente a los ni?os de "Una excursi?n" que se enfrentan a la pareja que pasea libremente con una mirada llena de prejuicios . 284 La reacci?n de Luis ante la agresi?n verbal de los chiquillos es buscar el apoyo del poder .La reacci?n individual frente al poder de Mely y Fernando son semejantes, pero no id?nticas .La escena en que Mely y Fernando topan con la benem?rita y sufren la admonici?n de uno de los guardias sobre el decoro en el vestir, en la chica provoca una protesta, una rebeld?a 153- 154. 90 la educaci?n del pueblo ser? camino largo y arduo pero finalmente alcanzable. De todas formas la autora no va m?s all? de la exposici?n de los hechos, no busca culpables ni busca referencias hist?ricas sobre el comportamiento c?vico de las masas; su actitud es semejante a la de la protagonista que "agitaba melanc?licamente la cabeza con inconmensurable piedad" Por ?ltimo "como en una parada de humorismo, los tipos sempiternos de las excursiones domingueras: las familias artesana cargadas de cestas y de chicos, los hombres algo achispados y las mujeres despeinadas"(...) el alem?n ataviado como para escalar el Tirol con sus polainas y su mochila; los humildes comerciantes que se hac?an visiblemente la ilusi?n con sus guardapolvos , de haber ido de veraneo" conforman el compacto y confuso cuadro costumbrista del regreso en tren. Ca?as y escopetas, un conejo que cuelga de la canana de un cazador o la codorniz que sobresale de la mochila con "un cuajar?n de sangre junto al ojo" son los nuevos enfoques del ojo anal?tico de la autora. "No hay m?s que o?rle. Hablando se retrata la gente" exclama un personaje de El Jarama. Esta afirmaci?n en modo alguno gratuita es f?cilmente aplicable a la conversaci?n de dos cazadores en el tren. Uno de ellos "aspirante a culto" contest? muy alto, para ser o?do de los circunstantes y que todos pudiesen percatarse de la enjundia de su discurso: "Es que hay que distinguir entre las cosas sujetibles y las ojetibles; todo est? ah?, y aqu? la gente no sabe distinguir" 285 .Los gritos y los insultos, las palabras soeces, dejan paso a un peculiar registro del habla popular en una tentativa, siquiera inconsciente de refinamiento ling??stico . Si hasta este momento hemos ido viendo el transcurrir de escenas - a veces aut?nticas secuencias cinematogr?ficas- en las que los dos protagonistas en su periplo dominical toman contacto con una realidad social ajena a ellos, tambi?n hemos ido observando que la narraci?n toma tonos de realismo cr?tico social. ?Se puede plantear entonces, tal como hac?amos al comienzo de este an?lisis hablar de una novela social a comienzos de los a?os veinte en Espa?a? Para V?ctor Fuentes la novela social espa?ola tendr?a como fecha m?xima la de 1936 y como fecha inicial la de 1928. Son novelas de "compromiso pol?tico -social, cuyo tema central es la denuncia del orden clasista establecido y la exaltaci?n de las aspiraciones del pueblo, de sus reivindicaciones de clase". 286 Ahora bien, existen en la esfera del realismo social - seg?n Gil y Casado 287 - varias maneras de entender la plasmaci?n art?stica." Las m?s importantes son: la del profesor h?ngaro Gy?rgy Luk?cs (realismo cr?tico de corte neocl?sico), la del dramaturgo alem?n Bertolt Brecht (nuevo 285 M.N. La trampa del arenal p.181. 286 Fuentes, V?ctor .?La novela social espa?ola en los a?os 1928- 193?1 ?nsula n? 278 , enero de 1970.Elige la fecha de 1928 como inicio porque en este a?o la editorial Historia Nueva comienza su colecci?n La novela social 287 Gil. Casado .La novela social en Espa?a 1920- 1931, Barcelona: Seix Barral, 1968. p.29. 91 realismo) y la del romanticismo revolucionario (nuevo romanticismo) 288 . ?sta ?ltima la m?s pr?xima a la realidad espa?ola del final de la Dictadura y la Monarqu?a toma su nombre de El nuevo romanticismo de D?az Fern?ndez, intelectual plenamente comprometido con la causa revolucionaria. La importancia de este libro que se subtitula Pol?mica de arte, pol?tica y literatura es comparable, en los primeros a?os del decenio de los a?os treinta, a La deshumanizaci?n del arte de Ortega y Gasset o Literaturas europeas de vanguardia de Guillermo de Torre. 289 Los postulados ideol?gicos de D?az Fern?ndez se acercan bajo variadas vertientes a los de Margarita. Pensemos que son intelectuales de la misma generaci?n, comprometidos con unas causas "revolucionarias", conscientes de que forman parte de una ?poca que est? naciendo con ideas y sentimientos distintos a los que hab?an regido hasta el momento las estructuras sociales y culturales del pa?s. Por tanto, el verdadero artista de su tiempo debe recoger en sus novelas los grandes problemas que afectan al hombre de cada ?poca en la que escribe. "Esta vuelta a lo humano es la distinci?n fundamental de la literatura de avanzada, que agrega a su pensamiento y a su estilo las cualidades espec?ficas del tiempo presente. 290 " Pero mientras llega este nuevo orden de cosas el sacrificio del h?roe es necesario como inmolaci?n: ser? encarcelado, desterrado por sus ideas, o simplemente como el protagonista Luis que atrapado en las redes sutiles de la seducci?n ser? irremisiblemente condenado a una oscura y alienante vida matrimonial. 288 Vilches de Frutos, Mar?a Francisca. El compromiso en la literatura: la narrativa de los escritores de la generaci?n del nuevo romanticismo" (1926- 1936) A.L.E.C. 7 ,1, 1982. p.31- 58. V?ase tambi?n de la misma autora La generaci?n del nuevo romanticismo Departamento de Bibliograf?a, Facultad de Filolog?a, Universidad Complutense de Madrid, 1984. en donde plantea el t?rmino de "nuevo romanticismo". 289 Fuentes, V?ctor. "De la literatura de vanguardia a la de avanzada: en torno a Jos? D?az Fern?ndez" Papeles de son Armadans, CLXII, septiembre de 1969 p. 242-260. 290 D?az Fern?ndez ,Jos? . El nuevo romanticismo. Madrid: Zeus, 1930 p.47. 92 93 5.-El fen?meno literario y sociol?gico de la novela corta y el cuento: algunas aportaciones de Margarita Nelken 5.1.- La promoci?n de El cuento semanal Para llevar a t?rmino un primer enfoque en el estudio de la manifestaci?n literaria que Federico Sa?nz de Robles denomina promoci?n de ?El cuento semanal? y a la que califica, no sin cierto ?nfasis, una de las m?s fecundas, varias, victoriosas y netamente espa?olas promociones de novelistas 291 cabe puntualizar, en primer lugar, una cierta distinci?n entre novela corta y cuento. Como breve apunte recordamos que en la cr?tica literaria espa?ola actual se utiliza el t?rmino novela corta para definir un tipo de relato que, en extensi?n y estructura narrativa, se diferencia del cuento y de la novela extensa. No obstante, la expresi?n novela, procedente del italiano novella, al incorporarse al espa?ol mantuvo inicialmente el sentido que manten?a en su lengua de origen: un relato breve, en relaci?n con la narraci?n larga del romanzo, t?rmino del que carece el espa?ol . Y en este sentido lo utiliza Cervantes en su pr?logo a las Novelas ejemplares, en el que se muestra convencido de haber sido el primero en escribir obras de este tipo en castellano. Por otra parte, el t?rmino cuento no aparece en nuestra literatura con su moderna acepci?n hasta mediados del siglo XVI con la obra de Juan de Timoneda Sobremesa y alivio de caminantes cuando habla de cuentos heroycos y de mucha sentencia y doctrina. Sin embargo, la cuesti?n terminol?gica sigue planteado dudas para poder deslindar en algunos casos la frontera no perfectamente definida entre cuento y novela corta 292 . Por lo tanto, vemos c?mo a inicios de siglo se continuaba manteniendo la ambig?edad en el uso de los t?rminos "cuento" o "novela corta" en la masiva producci?n editorial que usar?a esta terminolog?a para definir indistintamente unas colecciones de relatos cuya nota m?s relevante era la brevedad 293 . 291 Sa?nz De Robles, Federico Carlos .La promoci?n de "El cuento semanal (1901- 1920) Madrid: Aguilar, 1959 . 292 Ezama Gil, ?ngeles. Revista de Filolog?a Espa?ola, LXVII, 1987. p.157. En "Formas breves del relato" (Coloquio Casa de Vel?zquez. Departamento de Literatura Espa?ola de la Universidad de Zaragoza, Madrid, febrero de 1985), estudios coordinados por Yves Ren? Fonquerne y Aurora Egido, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Zaragoza. 1986. 293 En menos de veinte a?os se publicaron exclusivamente en Madrid, con inmenso ?xito, la gran mayor?a de las revistas siguientes cuya extensi?n oscilaba entre las veinte p?ginas a las ciento veinte la m?s extensas: Los 94 El primer y decisivo impulso del lanzamiento comercial de las colecciones de relatos breves se debe a Eduardo Zamacois. Este periodista, con un claro objetivo de las m?ltiples posibilidades que se abr?an al nuevo campo editorial, e impulsado por una fe inquebrantable en el proyecto, funda en 1907 El Cuento Semanal 294 . Las causas que apuntan al auge de la primera colecci?n de El cuento Semanal se deben a diversos factores. Por un lado, un fen?meno sociol?gico que abarcaba a un nutrido p?blico ?vido de relatos y que abr?a, consecuentemente, un nuevo mercado editorial de desconocidas proporciones. Y por otro lado, el paso del mercado literario de la Restauraci?n, una vez superado el naturalismo, a un nuevo modo de concebir la pr?ctica novel?stica. Adem?s, su ?xito se ampl?a considerablemente debido a una moda en auge que pon?a en relaci?n, m?s o menos expl?cita, el relato breve con un tipo de literatura er?tica 295 . La fama de la colecci?n de El Cuento Semanal, aunque no la fortuna puesto que en poco tiempo Eduardo Zamacois se vio obligado a renunciar a la empresa que con tanto empe?o fund? 296 , dio origen al impresionante aluvi?n de novelas cortas de autores espa?oles, que a bajo Contempor?neos, El Cuento Azul, el Cuento Galante, El Cuento Literario, El Cuento Nuevo, el Cuento Popular ,El cuento Decenal, El Cuento Semanal, Cuentos Extreme?os, Cuentos Galantes, Cuentos del S?bado, El Libro para Todos, La Novela de Bolsillo, La Novela Corta, La Novela de Hoy, La Novela del Jueves, La Novela Mundial, La Novela de la Noche, La Novela Nocturna, La Novela del Domingo, La Novela para Todos, La Novela Popular, La Novela Selecta, La Novela Qincenal, La Novela con Regalo, La Novela Semanal, La Novela de una Hora, La Novela Moderna, Los Novelistas, Nuestra Novela, Los 13, Biblioteca Patria. 294 Franc?s, Jos?."Eduardo Zamacois funda El cuento Semanal (Hace veinticinco a?os) Nuevo Mundo, 18 de diciembre de 1931. Comenta el periodista y escritor: "Existe incluso en la historia de nuestras letras, una generaci?n concreta, definida, de incuestionables valores, que no pocos nombran la de El Cuento Semanal y que adviene despu?s de la del 98, harto placeada [...] Gracias a "El Cuento Semanal" resurgi? en Espa?a el fecundo amor a la novela; se enriqueci? el sentido creador de muchos escritores,disciplinando su estilo y acostumbr?ndole a la flexibilidad y amenidad necesarias para la estimaci?n de las masas. Granjel Luis. Eduardo Zamacois y la novela corta Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 1980. 295 Garc?a de Nora, Eugenio. La novela espa?ola contempor?nea , Madrid: Gredos, 1968. El caso de Eduardo Zamacois y Felipe Trigo son indispensables algunas aclaraciones: de tal modo resultan, no ya precursores, sino maestros indiscutibles de los numerosos cultivadores de la "novela er?tica" (incluso en el repliegue y la superaci?n final de ?sta en un realismo cr?tico orientado hacia el an?lisis psicol?gico o imbuido de preocupaci?n social) [...] Descartados los maestros que imprimen car?cter a la escuela (Zamacois y Trigo); citados en el cap?tulo anterior autores como Isaac Mu?oz o Jos? Franc?s, que en parte cabr?a tambi?n se?alar aqu?; y excluidos por su nacionalidad, aunque residieran largamente en Espa?a, el cubano Alfonso Hern?ndez Cat? y el peruano Felipe Sassone, quedan a?n cuatro novelistas "er?ticos" dignos de consideraci?n ( por orden de nacimiento, Pedro Mata, R. L?pez de Haro, Alberto Ins?a y Antonio de Hoyos y Vinent), y al menos otros tres de popularidad tambi?n grande en su tiempo, pero evidentemente inferiores en calidad (sobre todo los dos menos j?venes): Joaqu?n Belda, Jos? Mar?a Carretero , m?s conocido bajo el seud?nimo de El Caballero Audaz y ?lvaro Retana, p.387. 296 Granjel ,Luis .?La novela corta en Espa?a" (1907-1936) Cuadernos Hispanoamericanos, n?222, junio de 1968 p7. Un inesperado suceso vino a enturbiar la vida del semanario y acab? arrebatando a Zamacois la parte que le correspond?a en la propiedad de "El Cuento Semanal". Antonio Galiardo, un sic?pata que con anterioridad ya hab?a atentado contra su vida, dominado por una reactiva depresi?n, se suicid? el 30 de mayo de 1908. El enfrentamiento de Zamacois con Rita Segret , viuda de Galiardo, no se hizo esperar, y en el transcurso de aquel a?o se inici? un pleito sobre la propiedad de la revista, resuelto a favor de Rita Segret por sentencia de 23 de noviembre de 1909. 95 precio y distribuidas a trav?s de los quioscos de prensa constituy? el fen?meno editorial y literario m?s relevante de aquellos a?os. Y como era de prever - seg?n expone Gonzalo Santonja- la fortuna de su colecci?n despert? de inmediato insospechados afanes de emulaci?n entre la gente del libro. Y recordemos el exultante optimismo, visto en el apartado anterior, en donde Federico Sa?nz de Robles 297 se?ala que en el per?odo comprendido entre 1909 y 1936 surgieron casi un centenar de series inspiradas en el modelo de la de Zamacois y que entre todas ellas llegaron a publicarse "m?s de diez mil novelas". Los a?os de esplendor del g?nero de la novela corta estaban ya bien vencidos a la altura del tr?nsito entre las d?cadas de los veinte y los treinta. Y la tentativa de una nueva aventura del mercado editorial, pues ya los tiempos ped?an un cambio hacia una literatura de m?s amplio compromiso social aparece en el a?o 1930, en plena etapa Berenguer y a ra?z de la ca?da de Primo de Rivera. La poderosa empresa Prensa Gr?fica, editora de revistas de gran difusi?n como Nuevo Mundo, Mundo Gr?fico, La Esfera ( en la que Margarita Nelken ser?a una asidua colaboradora) 298 o Cr?nica, emprender?a la publicaci?n de una serie, La Novela Pol?tica, dedicada seg?n reza su expl?cita declaraci?n program?tica, a difundir, novel?ndolos para conferir amenidad a la lectura,? los episodios salientes de la vida espa?ola: las luchas de ideas, los movimientos revolucionarios, las grandes figuras pol?ticas, las inquietudes populares, cuantos sucesos y cuantas figuras tuvieron un eco en la vida nacional?. Si Prensa Gr?fica opt? por el se?uelo del t?tulo La Novela Pol?tica fue sin lugar a dudas por el fino instinto comercial de sus rectores que habr?an detectado un cambio de orientaci?n en las lecturas. Tal como sigue exponiendo Gonzalo Santonja, Prensa Gr?fica con s?lidos intereses econ?micos que defender, tampoco se mostraba dispuesta a arriesgar demasiado. Lo suyo, por tanto, consisti? en un simple gesto. En definitiva, el inter?s de La Novela Pol?tica consiste en su condici?n de s?ntoma. Su importancia descansa en el hecho de que representa una etapa intermedia entre los ya t?picos y triviales relatos propios de la novel?stica tradicional de quiosco y los de intencionalidad revolucionaria, restauradores de la l?nea en Espa?a iniciada por aquella 297 Sa?nz de Robles, Federico. "La promoci?n de "El Cuento Semanal" (1901- 1920) Conferencia le?da en el C?rculo de Bellas Artes de Madrid el d?a 20 de junio de 1951 .p.39. 298 Margarita Nelken colabor? en la revista La Esfera con veinte art?culos sobre arte y literatura entre los a?os 1923 y 1928. Puede verse el anexo n?mero II sobre dichos art?culos. 96 Novela Roja 299 condenada a la desaparici?n por la Dictadura, pero que de inmediato volver?a a salir. Seg?n comenta Federico Sa?nz de Robles, su amigo Emiliano Ram?rez ?ngel, incondicional admirador y disc?pulo de don Benito P?rez Gald?s le llev? a visitar al genial creador literario al hotelito de la calle de Hilari?n Eslava .Don Benito ya estaba ciego por completo pero habl? as?: Poco, muy poco le?an los espa?oles de mi tiempo, una edici?n de dos mil ejemplares tardaba en venderse ? qu? se yo el tiempo! Y el precio de los libros mejores era irrisorio: dos, tres pesetas...Ahora estos j?venes (se refer?a a los novelistas de "El Cuento Semanal") hacen tiradas de cuatro mil, de cinco mil ejemplares y las agotan en menos de un a?o. Han logrado el milagro de que el pueblo se apasione por las novelas. De rechazo nos han beneficiado a los escritores de mi tiempo, que ya tambi?n vendemos bastante m?s...? Yo les estoy muy agradecido, muy agradecido! 300 Esta ?poca que venimos acotando hasta aqu? son los a?os de entreguerras, los cuales se abr?an por un impulso natural de recuperaci?n hacia una prometedora expansi?n econ?mica. Las grandes esperanza se centraban, por otro lado, en los nuevos campos de investigaci?n, tanto a nivel t?cnico como cient?fico, que auguraban un gran estado de bienestar a una sociedad surgida a ra?z de la Gran Guerra.. En este panorama de aparente vitalidad econ?mica, la mujer, que desde tiempos pasados hab?a estado relegada a la representaci?n de madre y esposa, toma protagonismo como consecuencia de los efectos de la Primera Guerra Mundial, al ser reclamada a actuar en trabajos fuera del reducido ?mbito familiar. La consecuencia inmediata es su reinserci?n en la actividad social: transforma su aspecto externo y liberaliza sus costumbres. Es la denominada belle ?poque en la que las gentes viven el encanto ficticio y la loca alegr?a de una sociedad que ha sabido, supuestamente, romper todos los tab?es finiseculares. Estas circunstancias ejercer?n, tambi?n, un influjo sobre la sociedad espa?ola de entreguerras. Adem?s otro factor actuar? decisivamente sobre el ?xito de estas colecciones: el quehacer de unos escritores en los que la raz?n econ?mica fue siempre objeto de cuidada valoraci?n. No resulta, por tanto, esta circunstancia ajena a la vigencia que mantendr?n en Espa?a las 299 Las Novelas Rojas. Estudio y antolog?a de Gonzalo Santonja Madrid Ediciones de la Torre, 1994,Dice G. Santonja: " Resumiendo, la trayectoria de La Novela Roja ofrece un perfil literario por supuesto zigzagueante, sometido a criterios pol?ticos propagand?sticos, pero repleto de inter?s y tambi?n de pistas. Obviamente, se trat? de una adecuaci?n con fines revolucionarios del modelo editorial introducido en Espa?a por Eduardo Zamacois con "El Cuento Semanal". De ah? su especial trascendencia. Que yo sepa, esta "Novela Roja" de Fernando Pintado, hoy olvidada y de muy dif?cil localizaci?n, represent? el primer hito con entidad apreciable en la historia del aprovechamiento en tal direcci?n de aquella tan acreditada f?rmula editorial.. 300 Sa?nz de Robles, Federico Carlos ."La promoci?n de "El Cuento Semanal" Signo, valor y trascendencia de una ?poca de la novela espa?ola, (1901-1920) Conferencia le?da en el C?rculo de Bellas Artes de Madrid el d?a 20 de junio de 1951, p.39 97 colecciones de novela corta en los casi veinticinco a?os que separan la aparici?n de El Cuento Semanal y la desaparici?n de La novela de Hoy 301 . Si constatamos las fechas de publicaci?n de las narraciones cortas de Margarita Nelken podemos observar que esta actividad novel?stica fue circunstancialmente espor?dica, pues solamente contribuy? con ocho narraciones en las colecciones de novela corta: La aventura de Roma, (1923) en ?La Novela de Hoy ; El milagro, (1924) en ?Los Contempor?neos?, Una historia de adulterio? (1924); Pitimin? "Etoile" (1924), Mi suicidio" (1924) El viaje a Par?s (1925) estas cuatro ?ltimas en "La Novela Corta"; La ex?tica en ?La Novela Femenina?(sf); El orden en ?La Novela Roja? Algunos autores como Luis S. Granjel clasifican a los novelistas de la promoci?n de El Cuento Semanal en er?ticos y nuevos realistas; y el novelista y cr?tico Rafael Cansinos-Assens, en madrile?istas y costumbristas. No obstante, las l?neas directrices que marca van desde la llamada literatura galante ampliada desmesuradamente en la novela er?tica ? per?odo que estamos comentando - hasta desembocar coherentemente en el compromiso de la novela social. Nosotros, si extrapolamos las opiniones de estos autores a la producci?n de Margarita nos ser?a permitido plantear lo siguiente: Las cuatro novelas cortas Mi suicidio Historia de un adulterio, Pitimin? "Etoile" y Viaje a Par?s representan un neto producto comercial integrado en el fecundo campo de las narraciones humor?sticas er?ticas. En la actualidad, interesantes y esclarecedores estudios sobre la situaci?n laboral de los escritores y periodistas ponen de manifiesto la penuria econ?mica que ten?an que sobrellevar hasta poder formar, no muy a menudo, parte de una plantilla fija de redacci?n. Por tanto, uno de los factores que impulsaban a muchos de estos escritores a cultivar con cierta asiduidad este g?nero era sin lugar a dudas una apremiante raz?n econ?mica. Una aventura en Roma que podr?a clasificarse en literatura galante. Atendiendo a esta modalidad determina el juego previo de relaci?n de una pareja, pero tambi?n en el doble sentido de la acepci?n del t?rmino, puede ser la atenci?n, cortes?a y obsequio del var?n con las damas como de la mujer que gusta especialmente de galanteos. La visi?n o pintura costumbrista, pues como tal se la puede considerar a la novela corta El milagro marca otra notable diferencia con las restantes obras. Una mayor elaboraci?n literaria en 301 S. Granjel Luis ?La novela corta en Espa?a" Cuadernos Hispanoamericanos, LXXV, 1968, p. 43.El grupo de novelistas er?ticos o "galantes" de la promoci?n de "El Cuento Semanal re?ne en total a catorce escritores, pudiendo cifrarse su aportaci?n a la novela corta en medio millar de t?tulos; si a esta colaboraci?n sumamos la de Felipe Trigo y Zamacois y la ofrecida por quienes, miembros de una generaci?n ulterior, durante los a?os veinte, tambi?n cultivaron dicho g?nero literario el n?mero de este tipo de narraciones publicadas en las m?s populares series de novela breve se incrementan en casi doscientos t?tulos; expresado en otros t?rminos, corresponde casi al veinte por ciento de l labor editorial. desarrollada en el cuarto de siglo XX. 98 cuanto ambientes y personajes de un peque?o pueblo cercano a Brihuega se?ala la maestr?a de Margarita al describirnos las costumbres de una comunidad aldeana. Narraci?n corta de f?cil y amena lectura si no fuera por el desgarrado drama interior de la protagonista femenina. Y por ?ltimo dos novelas con un claro componente autobiogr?fico. La ex?tica publicada en ?La novela femenina? es una dram?tica pincelada del mundo de los talleres de pintura en donde se ciernen envidias y celos en torno al maestro. Y El orden es el m?s puro relato autobiogr?fico que recoge las an?cdotas y vivencias de las conferencias y visitas a los mineros de la cuenca asturiana bajo la represi?n de la dictadura de Primo de Rivera. 5.2.- La Novela Corta: La creaci?n literaria con fin cremat?stico: Una historia de adulterio; Mi suicidio; Un viaje a Par?s, Pitimin? etoile. Los tiempos se presentaban propicios para determinados acontecimientos divulgadores de la literatura de ficci?n 302 , cuyos componentes eran una mezcla de erotismo, enredo, situaciones equ?vocas y el despliegue de mundos que sin ser ex?ticos, marcaban un distanciamiento refinado y elegante. El p?blico ?vido lector de estos relatos eran obreros, estudiantes, modistillas, oficinistas...Sus tiradas igualaban o superaban a las de los principales diarios: El Cuento Semanal lleg? a tirar 75.000 ejemplares, La Novela Corta 40.000. De algunos n?meros se hicieron varias ediciones. Este fervor lector que produc?a tan grandes tiradas editoriales favorec?a tanto a los escritores ya consagrados que ve?an aumentar sus ventas 303 como a los escritores noveles que se sumaban a la corriente de esta "nueva literatura" de los a?os veinte en Espa?a. Una nueva etapa en la historia de las colecciones de novela breve se inicia en 1916 con la aparici?n de La Novela Corta, dirigida por Jos? de Urqu?a, quien la gobern? hasta la publicaci?n de su ?ltimo n?mero en 1925. En esta serie publica Margarita cuatro de sus novelas breves: Una historia de adulterio, Pitimin?, Etoile, Mi suicidio y El viaje a Par?s. Su director quiso conferir una finalidad social que fuese m?s all? del producto netamente comercial y que se orientase a "elevar el nivel cultural de un pa?s", "a dignificar al obrero?. As? en la contraportada de "La Novela Corta" aparece la siguiente rese?a editorial:" 302 Granjel .Luis. "La Novela Corta en Espa?a" (1907- 1936) "la novela corta durante los a?os veinte" Cuadernos Hispanoamericanos, LXXV, 1968, p. 14. Ello es debido - seg?n rememora Luis S. Granjel- porque la novela breve en lo que tiene de empe?o divulgador de la literatura de ficci?n, surge ligada a una determinada estructura social, circunstancia ?sta que en Espa?a se mantiene invariable en lo fundamental hasta dar comienzo la cuarta d?cada del siglo XX. 303 Sa?nz de Robles Federico Carlos " La promoci?n de "El Cuento Semanal" Signo, valor y trascendencia de una ?poca de la novela espa?ola, (1901-1920) Conferencia le?da en el C?rculo de Bellas Artes de Madrid el d?a 20 de junio de 1951." p.39. 99 Si esta Revista no tuviera otro fin que el mercenario de un negocio editorial, se limitar?a a publicar semanalmente una novela in?dita. Pero "La Novela Corta" atenta exclusivamente a su apostolado de divulgaci?n literaria, ha rendido un homenaje por igual, tanto al talento de nuestros m?s ilustres escritores contempor?neos, como a la Memoria imperecedera de los novelistas espa?oles del siglo XIX, injustamente preteridos, publicando simult?neamente con estos trabajos, Los Cantos Populares y Los Refranes Espa?oles, y en breve "El Romancero, cumbre de la literatura universal. Al publicar hoy El Quijote, rinde un tributo al genio del primero de los prosistas castellanos de nuestro siglo de oro, Cervantes, cuya obra inmortal personifica todo el car?cter hidalgo y so?ador, heroico y aventurero de nuestra raza. El caso es que como apunta Luis Granjel, la revista, impresa en papel de ?nfima calidad, careciendo de ilustraciones, y con un formato de treinta y cuatro p?ginas pod?a ofrecerse al reducido precio de cinco c?ntimos, elevado dos a?os despu?s a diez c?ntimos y de nuevo duplicado en 1922. La preferencia de temas "sical?pticos- mundanos" aparecen patentes en la edici?n de narraciones in?ditas que ya ten?an que competir con el cine como nuevo medio de consumo de masas. Ante todo se pretend?a como reclamo para los lectores unos t?tulos sugestivos y atrayentes, ilustrados con grabados evocadores de fant?sticas aventuras galantes que excitasen la imaginaci?n del futuro lector. El audaz t?tulo de la novela de Margarita "Una historia de adulterio? editado en La Novela Corta, pese a la expectativa de historias truculentas y pasionales se limita a una situaci?n de falsa interpretaci?n. Un becario espa?ol que intenta estudiar canto en la ciudad de Mil?n junto con un matrimonio, Diego y Lolita y un amigo valenciano, estructuran el cuadro de personajes de la narraci?n, con los cuales Pepe Rubio, el protagonista, va tejiendo paulatinamente la situaci?n de equ?voco amoroso. La peque?a intriga que compone la labor investigadora de Pepe es motivo para que la autora desarrolle un amplio panorama de la ciudad milanesa con su concurrido "Caff?-Ristorante" o el "Campari" el restaurante de moda cuyo escaparate con los visillos descorridos descubriendo el lujoso y muy brit?nico interior que alejaba al "popolare". Las nerviosas correr?as de Pepe Rubio en busca de sus desaparecidos amigos ante el falso presentimiento de una funesta tragedia pasional nos van acercando a la ciudad italiana: La Piazza del Duomo, casi desierta, prolongaba y acentuaba la sensaci?n provinciana de la Galer?a. Para que nada faltase unas ni?as jugaban al corro en los jardincillos cantando con voces frescas y destempladas. La Via Torino tan bullanguera de d?a, hab?a sustituido su tr?fago de horas antes por la melancol?a de sus comercios con el cierre echado, y la tortuosa Via Cappelari abr?a rom?nticamente las sombras profundas de su asim?trica perspectiva. [...]Y, en el centro la oscura silueta de V?ctor Emmanuele II sobre su encabritado corcel de 100 bronce parec?a completamente negra por contraste con la mole blancuzca- merengue apabullado- de la catedral. La novela breve "Mi suicidio" tiene la agilidad propia del relato en primera persona. El presunto suicida, que no tiene mayor problema que un miedo cerval a los coches, despierta un d?a en la lujosa habitaci?n de un sanatorio. Todo es consecuencia del pavor que siente al cruzar una amplia calle, lo que origina la ca?da accidental debajo de las ruedas del auto del Excmo Duque de las Siete Partidas, ilustre pr?cer que se hace cargo de su recuperaci?n. Roma, la ciudad cl?sica monumental y la cosmopolita Mil?n dan paso ahora a la Corte, el Madrid tantas veces recreado en los relatos novelescos y que Cansino- Assens clasifica como novelas madrile?istas. La ciudad es vista con el criterio c?nico del protagonista que arrib? a la Corte para escalar el Parnaso de las musas patrias y se desarrolla al ritmo vertiginoso que impon?a la moda de la "belle ?poque": "Aquella visi?n horrible, pesadilla y tormento de mis delirios y de la agitaci?n de mi sue?o: la plaza de Castelar a las seis de la tarde. La hora bruja del Madrid de las postrimer?as invernales, con su ininterrumpido desfile de carruajes retorno del paseo, su cruzar veloz de autom?viles, su "jazz band" natural y callejero de "clak-sons", timbres y bocinazos, su atm?sfera europea de vida lujosa e intensa, y su sello inconfundible, tan castizo y tan suyo del pisar leve e indolente de las mujeres, que pasan, pasan, sin ir a ning?n lado. La leve trama galante consiste en el ardiente deseo del "suicida" de romper con su antigua novia, pero como los dos han alcanzado fama y reconocimiento por la divulgaci?n del presunto suicidio, Celes, "La Bella Mediterr?nea" deja al protagonista fuera de todo razonamiento y discusi?n cuando afirma rotundamente : -"Porque tu vida es m?a, ?lo oyes? m?a. Y, en teni?ndome a m?, no tienes derecho a atentar contra ella". Debajo de la simplicidad del relato subyace una inquietante idea: el gran poder de la prensa escrita, el reclamo publicitario de unos hechos que pueden hacer surgir a un ser an?nimo hacia la celebridad, la fama y la fortuna. Con un lenguaje deliberadamente altisonante y enf?tico propio de la prensa, parodia la noticia del suceso: "Uno de nuestros j?venes poetas de mayor y m?s justo prestigio entre la "?lite" de nuestra intelectualidad, en un acceso de s?bita desesperaci?n que nada pod?a hacer prevenir, ha intentado poner fin a su vida arroj?ndose al paso de un autom?vil. S?, Juan L?pez y Garc?a, cuyo seud?nimo "Juan de la Cumbre" brilla con tan claro fulgor en nuestra literatura, ha intentado suicidarse ayer tarde en este Madrid que no sabe bastante orgullecerse de sus hijos m?s preclaros, en este Madrid que debiera ser un padre para quienes lo hacen glorioso, pero que es a menudo un padrastro incomprensivo e implacable. 101 Difundir una noticia, sea o no exacta confiere unos signos de credibilidad que el gran p?blico lector, vagamente acomodado a no analizar los hechos, suele aceptar sin el menor reparo. As? el excelso poeta Juan de la Cumbre ve favorecida su carrera literaria al divulgarse su fracasado suicidio. Los peri?dicos d?a a d?a van dando la noticia del estado de salud del desesperado personaje que adquiere paulatinamente fama y popularidad. Y todo el d?a de ayer, el desgraciado incidente de Juan de la Cumbre fue en el Ateneo, redacciones y tertulias literarias objeto de apasionado comentario, siendo un?nimes los comentarios en deplorar que la falta de ambiente que aqu? aflige a las m?s altas manifestaciones del esp?ritu, impulsa a una de la m?s radiantes esperanzas de nuestras Letras a tan fatal resoluci?n. Nelken era muy consciente del aut?ntico poder de lanzamiento hacia la notoriedad que daba la publicidad. El reclamo a la americana, como donosamente lo llama, tambi?n la favoreci? cuando el obispo de L?rida prohibi? su libro La condici?n social de la mujer en Espa?a, lo que supuso, sin lugar a dudas, un aumento de ventas. "Melquiades ?lvarez dijo en el Congreso (que el libro se hab?a prohibido) porque yo denunciaba all? los manejos de cierto sindicatos. Pero yo creo que se equivoc?; la verdad es que aquel buen obispo quiso favorecerme. Pens? sin duda: "He aqu? a una mujer que se ha pasado varios meses trabajando en un libro de sociolog?a, total para vender seis ejemplares, cifra media alcanzada en Espa?a en esta clase de libros; pobrecilla, vamos a ayudarla un poco." Y con una nobleza y un desinter?s que yo nunca agradecer? bastante, me hizo ese "reclamo a la americana". ? Dios se lo pague! Y "Juan de la Cumbre" jocosamente comenta para s?: ?mi nombre oscuro, an?nimo, a pesar de todo mi empe?o, todas mis luchas y todas mis fatigas, helo aqu? favorecido de verdad por obra y gracia de mi "suicidio", yo que para poder pagar el abono de dos pesetas diarias a "La cocina de los gourmets" (? qu? mejunjes, santo Dios!) ten?a que elucubrar anuncios en verso para estufas de petr?leo y pasta dent?frica [...] ?no he visto ahora acaso reproducir dos sonetos m?os, cuatro cr?nicas y un cuento en los principales peri?dicos de Madrid? Llama la atenci?n que las ilustraciones de esta novela son de Mansberger, apellido materno de Margarita Nelken. Si tenemos en cuenta que la primera vocaci?n de esta mujer fue la pintura, abandonada por motivos graves de la visi?n, no resulta extra?o que ella misma pudiese firmar 102 con su segundo apellido estos dibujos ilustrativos de su novela, o partiendo de otra hip?tesis perteneciesen a alguno de los cinco t?os maternos que constan en su ?rbol geneal?gico 304 . Lo que s? es indudable, es que junto a la promoci?n de escritores consagrados o que iniciaban su andadura literaria, se desarrollaba paralelamente un importante grupo de dibujantes y pintores, algunos no debidamente reconocidos, que encontraban su medio de expresi?n en la gran proliferaci?n de colecciones de novelas breves 305 . Tales empe?os editoriales se ve?an impulsados por el importante factor econ?mico 306 y entraban de lleno en una din?mica de mercado que condicionaba, sin lugar a dudas, su formato, calidad de papel y de las ilustraciones y la preferencia por unos temas que en ellas resultan patentes. Tampoco eran desde?ables los beneficios econ?micos; en El Cuento Semanal (1907- 1912) se pagaban los originales a doscientas y trescientas pesetas, y en los a?os veinte Artemio Precioso, director de La Novela de Hoy lleg? a abonar las colaboraciones a mil quinientas y dos mil pesetas, cantidades que tambi?n lleg? a abonar a sus autores por las mismas fechas, La Novela Mundial. Si tenemos en cuenta, los precios realmente ?nfimos, a que se vend?an los ejemplares de la novela breve, nunca superiores a los treinta c?ntimos, y no se olvida el decoro tipogr?fico con que se presentaron casi todas las colecciones y el esfuerzo que debi? de suponer contar con dibujantes de nombre conocido para ilustrar sus textos, se supone que aquellos empe?os editoriales s?lo pudieran sobrevivir alcanzando cifras elevadas de venta, atrayendo a muy amplios y dispares sectores de la sociedad de la ?poca, datos ?stos que ser?n precisos recordar cuando se juzgue la orientaci?n ideol?gica que presidi? casi la totalidad de las colecciones de novela corta y la preferencia por ciertos temas que en ellas resulta patentes Par?s, la Ciudad Luz de los modernista, la ciudad por la que suspira Max Estrella, el ciego bohemio y decadentista, es la ciudad de los sue?os, ensue?os y desvelos de dos provincianos espa?oles, Faustino y Agapito. 304 Israel Garz?n, Jacobo y Javier Mordejay de la Puerta, "Margarita Nelken, una mujer espa?ola en la encrucijada del siglo XX" Revista Ra?ces Madrid, 1994, n? 20.Seg?n consta en el ?rbol geneal?gico realizado por los mencionados autores, la madre Juana Mansberger tuvo cinco hermanos: Germaine, Pepita, Roberto, C?sar y Jorge. 305 En "Los Contempor?neos" el escritor Hoyos y Vinen edita entre 1915 y 1919 ocho nuevos relatos. Su narraci?n La zarpa de la esfinge dedicada a T?rtola Valencia se enriquecen con unos excepcionales dibujos, exaltaci?n del arte de aquella ex?tica artista que firman Zubiaurre, Nieto Berely, Penagos, Moya del Pino, Jos? Zamora, Torres Isunza,y Fresno. El relato, tambi?n de Hoyos y Vinent Mientras en Europa mueren .incluye, asimismo, una interesante colecci?n de ilustraciones obra de Ignacio Zuloaga, Romero de Torres, Inurria, Julio Antonio, Federico Beltr?n, Bartolozzi, Bettina Jacometti, Dur?, Zamora, Fresno y Masit. 306 . 103 Para Faustinito de Villamarcial una de las im?genes perversas que encerraba para ?l el solo nombre de Par?s, ?era la de una mujer muy descocada y muy rubia como las que se ven en las postales, o una morena opulenta y con camisa de encajes, como aquella que hab?a visto bailar la rumba en un viaje a la corte.? El caso es que la ocasi?n deseada de realizar El viaje a Par?s se les brinda en forma de invitaci?n "a lo europeo, a lo americano" del proveedor de sus comercios. Ya pasada la frontera por Hendaya y en el tren que les conducir? a Par?s, todo les parece magnificado, una vida de exquisitos lujos, producto de su imaginaci?n desatada por el innovador arte del cinemat?grafo, que ofrec?a inveros?miles situaciones cercanas al follet?n 307 . "El vag?n- restaurante a nuestros dos h?roes los ha deslumbrado como una pel?cula de esas en que los protagonistas aparecen rodeados de todos los lujos de una existencia ultra-refinada [...] y se encuentran con una doncellita como las que salen en las revistas sical?ptico- mundanas, pero que no es tal doncellita, sino hija de un lord y entrada a servir por amor al hjjo del rey de los gusanos de seda" La narraci?n hace gala de todos los t?picos de las aventuras er?ticas hasta alcanzar el climax final en donde una guardiana de los lavabos, gendarme de erizados bigotes y dientes de bruja, insulta despiadadamente al fracasado don Juan, alias Faustinito, que ha tenido la desdicha de confundirla de noche con la opulenta dama oxigenada del vecino vag?n. Situaci?n equ?voca entre grotesca e ir?nica, lenguaje popular y poco cuidado que incluye los exabruptos m?s duros del pa?s vecino, hacen de esta peque?a novela una obra sin otro valor que el netamente comercial. Sin embargo, Margarita Nelken intu?a que para publicar una novela er?tica de baja calidad literaria y que el asiduo lector lo asociase de inmediato con estos relatos, ten?a que situarla dentro del remedo de esta clase de producciones. Y nada mejor para un relato er?tico, simulacro par?dico del g?nero, que uno de los protagonistas, el joven Agapito, sea un constante lector de 307 Fern?ndez Cifuentes Luis. Teor?a y mercado de la novela en Espa?a: Del 98 a la Rep?blica, Madrid, Gredos, 1982 p.240 .Para algunos autores- seg?n recoge Fern?ndez Cifuentes- el cine era una forma de follet?n. Cansinos- Assens escribi?: En una ?poca en que prospera el culto de la voluntad y proclama el pragmatismo su evangelio, persiguiendo como un vellocinio el motor m?s r?pido, es natural que el follet?n en su moderna edici?n cinematogr?fica, vuelva a gozar de unos honores que ya parec?an abolidos" "Los temas literarios y su interpretaci?n"(Madrid, Calleja, s.a [antes de 1925], p.143. Salaverr?a repite a Luis Bello: "Despu?s se ha apoderado del cinematogr?fico el follet?n. Ya no existe aquel candor de cosa cinematogr?fica reci?n descubierta. La industria ha pedido su parte de dinero, y la literatura de pan llevar, la misma que imprime montones de novelas detectivescas o pornogr?ficas, toma a su cargo la explotaci?n de ese nuevo negocio" "La intimidad literaria" Madrid: Calleja, 1919 p. 190. Emilia Pardo Baz?n y P?o Baroja despreciaron el cine. La primera porque consideraba los folletines rom?nticos muy superiores como nivel a ese burdo cinemat?grafo (Obras completas III, p.1547) ; el segundo porque impresiona la vista pero no el esp?ritu, no hay necesidad de razonar ni discutir, con ?l todo es cortical. ("Las horas solitarias" p.333) 104 novelas de Joaqu?n Belda el escritor que "sabe urdir f?bulas completamente inveros?miles, cuya ?nica finalidad parece ser provocar la carcajada grosera, el reg?eldo sexual" 308 . Otra sencilla trama configura esta novelita, Pitimin? ?etoile?: Luis, un modesto oficinista quiere estrenar unos cupl?s. Acude con este fin a una artista de segunda categor?a, a la que con infinita paciencia ir? ense?ando en su casa las canciones. Todos los t?picos propios del follet?n desencadenan el final: Lu?s, se arruina por comprarle el vestuario a Pitimin?, la cual obtiene un cierto ?xito. Su padre, Eulogio P?rez y Garc?a por cierto etiquetado con el mismo nombre del gal?n estafador de La ex?tica, escribe una ret?rica carta al pobre oficinista para comunicarle que no vuelva a acercarse a su hija , bella cupletista que aspira a m?s alto gal?n. El peque?o inter?s que puede presentar esta novela corta es la conciencia clara de la autora de que estaba escribiendo una obra, producto de consumo de baja calidad literaria, con unos t?picos previamente establecidos. Ning?n autor pon?a barreras al abonado campo de las novelas breves; todos, desde los autores consagrados que adaptaban sus obras al gusto del p?blico o realizaban extractos de cap?tulos significativos de sus mejores realizaciones, a los autores que se abrieron un camino y llegaron a conseguir renombre en el g?nero, apareciendo verdaderos escritores de dilatada obra, todos, o casi todos 309 , probaron fortuna en la gran aventura de La novela corta en Espa?a. Margarita Nelken que viv?a del oficio de escritora sin congruo sueldo oficial, combinaba sabiamente su magn?fica labor de cr?tica de arte con el periodismo y con estas aportaciones de relatos que sin duda no la elevar?n al Parnaso espa?ol, pero con toda posibilidad la sirvieron para redondear los medianos ingresos que aportaba el oficio de escritor. 308 Garc?a de Nora Eugenio .La novela espa?ola contempor?nea Madrid, Gredos Fecha. "Joaqu?n Belda es ante todo un escritor festivo, pero de una comicidad tan grosera y pornogr?fica que generalmente es esto ?ltimo - la pornograf?a- lo que se sustantivara en sus libros. Aprovechando con el mismo despreocupado cinismo y la m?s total indiferencia por los valores ?ticos y art?sticos como por los hist?ricos, bien carnavalescas evocaciones del mundo antiguo "greco-romano",bien recargad?simos cuadros del hampa burdelaria o teatralera contempor?nea[...] Apenas pueden recordarse, en el f?cil amontonamiento de sus libros(pues fue escritor de cierta fecundidad) alg?n rasgo aislado de gracia, alg?n fragmento informado de un sentido aceptable del humor, alguna obra cuyo peso espec?fico literario sobrenade en el agua de borrajas de la pornograf?a mercantil".p. 421. Sin embargo, otros juicios de autores recogidos por Eugenio G. de la Nora en La novela espa?ola contempor?nea no son tan demoledores:"Belda, este formidable humorista, ha escrito con La suegra de Tarquino y con La Coquito, el Don Quijote exterminador de esos otros libros de caballer?as er?ticos...con dedos ungidos de ?leo b?quico ha escrito su epitafio burlesco" Cansinos Asens Rafael "La nueva literatura II, 1925, p.213. 309 Lu?s S. Granjel "la Novela Corta en Espa?a" (1907-1936) Cuadernos Hispanoamericanos LXXV, 1968 p.49El grupo renovador en la promoci?n de escritores que ingresa en la vida literaria a partir de 1920, y en los que ejerci? notable influjo la obra de Ram?n G?mez de la Serna y el magisterio de Jos? Ortega y Gasset, hizo patente su desinter?s por la novela corta como lo confirma la ausencia en las n?minas de colaboradores de las publicaciones de novela breve de nombres tan representativos como los de Benjam?n Jarn?s y Enrique Jardiel Poncela y la m?nima colaboraci?n que a tales colecciones ofrecieron escritores como Mauricio Bacarisse, Esteban Salazar Chapela y Jos? D?az Fern?ndez. 105 Estas cuatro novelas cortas se incluyen sin lugar a dudas en esas producciones de literatura cremat?stica con unas caracter?sticas propias que no son extrapolables a las otras narraciones de Margarita Nelken como La aventura de Roma o El Milagro. Son ejercicios hechos a vuelapluma con una sencilla trama argumental y recargados de una fina iron?a en los que describe a unos personajes tipo, sin ning?n valor psicol?gico. Unos desmesurados t?picos eran los que conformaban la estructura del follet?n. Nelken entrev? con certeza que lo que est? escribiendo es de la misma categor?a y se atiene a ello: : ?Diremos como en los folletines, que ha pasado determinado lapso de tiempo. En los folletines, entre el pen?ltimo y ?ltimo cap?tulo, pasan siempre varios a?os?. No obstante, soslaya las escenas dram?ticas y teatrales en que desembocaba inevitablemente el follet?n. Lu?s, su h?roe, ?acosado a tan amargo trance, hubier?se sin duda suicidado o hubiera jurado vengarse fieramente de la hija, del padre y hasta de la madre...pero esto no es un follet?n. Lu?s se ha consolado y hasta bastante r?pidamente?. El tono del lenguaje, burl?n y desenfadado, con aires de amplia cultura, no caen dentro de la pura pedanter?a, porque Margarita establece una cierta complicidad de las dudas y reservas ling??sticas con los ?vido lectores de estos peque?os relatos 310 . As? vemos en alg?n apartado: ?(Luis) sigui? absorbiendo pl?cidamente por una pajita, un refresco de color indefinido ? pongamos que multipolicromado- y cuyo nombre sentimos, ya que lo ignoramos, no poder indicar al lector.? 5.3.- ?La Novela de Hoy?: La aventura de Roma Margarita Nelken publica en 1923 la novela La trampa del arenal y la novela corta La aventura de Roma, ?sta ?ltima en la colecci?n "La Novela de Hoy" 311 . Cada n?mero de "La Novela de Hoy" se iniciaba, a modo de pr?logo, con el texto de una entrevista informal, a modo de conversaci?n, mantenida por Artemio Precioso y el escritor de turno. La bater?a de preguntas del director versaban siempre sobre unos temas fijos: los inicios 310 Nelken M. ?Pitimin? etoile? La Novela Corta, 1924. El amigo del protagonista Lu?s, llamado Antonio Carranza no era un pe?asco, al fin y a la postre capaz tal vez de ablandarse si as? lo determinase de pronto alg?n fen?meno geol?gico o biol?gico.(1) En la nota a pie de p?gina comenta Margarita: No pare mientes el lector en la abundancia de esta enumeraci?n y elija el t?rmino que crea m?s oportuno. Nosotros en la duda... 311 S. Granjel Luis?La novela corta en Espa?a" (1907-1936) Cuadernos Hispanoamericanos, LXXV, 1968, p. 20."La Novela de Hoy que publicaba fasc?culos semanales de sesenta y dos p?ginas, con formato semejante al adoptado ya por La Novela Semanal , se edit? en Madrid desde el 19 de mayo de 1922 hasta el 24 de junio de 1932, fecha en que aparece el n?mero 525 de la colecci?n. Su precio de venta nunca variado era de treinta c?ntimos. Ayudaba a hacer atrayente al lector los breves vol?menes de la revista, su cuidada presentaci?n tipogr?fica, las excelentes ilustraciones con que enriquec?a el texto de los relatos publicados y unas sugestivas portadas a color, muchas de acusado signo er?tico". 106 del escritor a la vida literaria y su opini?n personal sobre el divorcio, el sufragio femenino y el adulterio. Por ?ltimo, cerrando la entrevista, la pregunta obligatoria versaba sobre las aspiraciones econ?micas de estos escritores y los medios con que contaban para lograr un reconocimiento relativamente estable a su labor literaria 312 . La respuestas de Margarita a este ?ltimo apartado conllevan una dosis de iron?a que reflejan el talante mordaz de la escritora. Estas declaraciones, que parecen en un primer momento de car?cter intrascendente, nos proporcionan una visi?n del reconocimiento social y, sobre todo econ?mico, de los escritores de este per?odo. Ante las preguntas: - ?Y qu? profesi?n tiene? - Adem?s de escritora, mis labores, seg?n reza mi c?dula. - ?Es usted rica? ?De qu? vive? - Riqu?sima; compro todos los d?as patatas a 0?30 el kilo, y no tengo un Rolls Royce porque mis aficiones democr?ticas me hacen preferir el Sol- Ventas; vivo como todo el mundo de comer, beber y dormir. Econ?micamente hablando de mi trabajo; respuesta moral para uso y ejemplo de j?venes y ni?os. Aunque de mal ejemplo en este pa?s, en donde los escritores vienen inmediatamente detr?s de los barrenderos en la consideraci?n p?blica. Pero es as?, y es mi mayor orgullo: soy uno de los pocos contad?simos escritores espa?oles que viven ?nicamente de su pluma, sin congruo sueldo oficial 313 . ?No me negar? que es una originalidad. El car?cter de Margarita Nelken temperamental y excesivamente apasionado la hacia actuar con prudencia y moderaci?n en las declaraciones p?blicas, recubriendo la acerante iron?a que le surg?a espont?neamente con un tono humor?stico y festivo que confer?a ligereza y hasta cierta intrascendencia a sus ideas. 312 .Art .cit 21,Como hicieron otras colecciones de novela corta, tambi?n "La Novela de Hoy" organiz? un concurso de narraciones; de acuerdo con las bases establecidas un jurado seleccionar?a diez t?tulos de los originales presentados, los cuales se publicar?an en la colecci?n, abon?ndose a sus autores la cantidad de trescientas pesetas; luego los propios lectores de la revista discernir?an con sus votos los premios de mil quinientas, mil y quinientas pesetas ofrecidas por el editor .El tribunal calificador, del que eran miembros Alberto Ins?a, Wenceslao Fern?ndez Fl?rez y Rafael L?pez de Haro dio su veredicto el 20 de julio de 1924: el poco inter?s puesto por el director de "La Novela de Hoy" en el concurso lo prueba que de las diez novelas seleccionadas s?lo una lleg? a editarse. No extra?a esta actitud de Artemio Precioso tiene en cuenta que fue su prop?sito mantener la revista con la colaboraci?n de un corto n?mero de escritores, cuya producci?n como autores de novelas cortas adquiri? en exclusiva" 313 Desvois Jean Michele La prensa en Espa?a"(1910-1931) Madrid Siglo XXI, , 1977.p. 7. La labor literaria de Margarita Nelken se centr? principalmente en el periodismo como columnista de cr?tica literaria y art?stica. El periodismo, tal como expone Jean Michel Desvois era desde comienzo de siglo una de la profesiones peor pagadas. "Por eso muchos periodistas andaban cerca de la miseria y ten?an que recurrir a toda clase de expedientes. El principal consist?a en figurar en la n?mina de alg?n ministerio o centro oficial de Madrid" En Pedro G?mez Aparicio, "Historia del periodismo espa?ol".De las guerras coloniales a la Dictadura. Madrid, 1974 p. 108-109. 107 El efecto que produce en el lector actual esta conversaci?n con Artemio Precioso es el de no querer contemporizar con unas normas marcadas por el editor, que pretend?a, en una corta entrevista, unas declaraciones comprometidas social y pol?ticamente 314 . Es precisamente la comparaci?n de la entrevista del editor de La Novela de Hoy con la autora Magda Donato, seud?nimo de Eva Nelken, hermana de Margarita, la que provoca estas conclusiones 315 . En ella se perciben unas respuestas sopesadas y elaboradas sobre un moderado feminismo o sobre el divorcio. En la novel La aventura de Roma puede observarse unos rasgos constantes en la configuraci?n de sus personajes femeninos. Por un lado traza el retrato de la mujer culta, independiente y liberal que adopta la conducta del seductor, considerada tradicionalmente como masculina; y por otro, la entra?able figura femenina independiente, humilde y delicada que vive la absurda tragedia de un amor infructuoso. No obstante, cabe puntualizar que el tipo de mujer emancipada no alcanza nunca el rasgo fuerte de virago, pues a pesar de todo conserva su feminidad, salvaguardada por el instinto m?s hondo y arraigado de las mujeres, su maternidad, tal como se desvela en Libertad que reclama frete al hombre la decisi?n unilateral del derecho a los hijos. Esta constante preocupaci?n o desvelo de la autora por los ni?os nos lo transmite durante toda su vida en sus trabajos literarios, cr?ticos y sociales y es, juntamente con algunos perfiles biogr?ficos, otra de las caracter?sticas de su narrativa. Ya vimos en un apartado anterior c?mo Libertad, la hero?na de la novela La trampa del arenal, decide abandonar libre y dolorosamente al posible amante, padre de dos criaturas, atrapado irremisiblemente en los lazos de un matrimonio fraguado en la ignominia. Y vemos otro dato relevante autobiogr?fico cuando Kate, la estudiosa norteamericana, protagonista de Una aventura en Roma realiza una visita cultural y art?stica a la llamada Ciudad 314 Nelken ,M. La aventura de Roma La Novela de Hoy 1923. En "A manera de pr?logo" la conversaci?n de la autora de la novela con en director de la publicaci?n Artemio Precioso, a pesar de que se desarrolla en un tono ligero y festivo se puede entresacar referencias m?s o menos expl?citas de la cautela con que Margarita Nelken expon?a sus opiniones .acerca de las mujeres europeas todas le parecen preciosas, inteligentes y elegantes, pues como comenta se le ha tachado a menudo de antifeminista Ello era debido a que en sus art?culos period?sticos, muy a menudo, hab?a puesto en evidencia a los grupos feministas radicales europeos , sobre todo a las sufragistas inglesas. Sobre el derecho de voto de la mujer espa?ola Margarita mantuvo siempre la controvertida y discutida opini?n de que las mujeres no ejerciesen este derecho hasta que pudiesen liberalizarse de las influencias conyugales y desligarse del influjo de la Iglesia cat?lica. La respuesta sobre el voto femenino negando por un per?odo de tiempo este derecho obedece a los criterios expuestos: "Claro que hay gente que asegura que ello obedece a no haber vislumbrado todav?a la posibilidad de ser elegida concejala o diputada".Estas declaraciones se?alan sobradamente la lealtad acerca de los inquebrantables criterios que mantuvo siempre en su labor period?stica y de escritora comprometida. 315 .Como dato significativo de la colaboraci?n femenina en "La Novela de Hoy," anterior a 1926 en que se hace cargo de la colecci?n Pedro Sainz Rodr?guez, citaremos los relatos de Concha Espina, la narraci?n de Margarita, dos novelas de Magda Donato y cinco relatos de Sara Ins?a. 108 Eterna, recordando, sin lugar a dudas, la s?lida formaci?n cl?sica de la prematura pintora y posterior reconocida cr?tica de arte que fue Margarita Nelken. Y por ?ltimo podemos se?alar unos ciertos paralelismos entre la autora y las protagonistas. A Libertad la podemos asociar con Margarita en sus juveniles a?os de formaci?n de f?mina independiente que se refugia solitaria en la Biblioteca del Ateneo. No son propias de su g?nero, seg?n la ?poca, las actividades de trabajos literarios y traducciones que realiza para subsistir y por ello crea una cierta inquietud en la sociedad que la rodea. Y la comparaci?n del retrato f?sico de la norteamericana Kate, la libre y desenvuelta protagonista de La aventura de Roma parece un fiel trasunto de la casi adolescente Margarita. La descripci?n f?sica de la norteamericana Kate se acerca al juvenil retrato de Margarita realizado en 1915 por Julio Romero De Torres: ?su pelo pajizo cortado a media melena [...] Pero ten?a unos ojos dorados bastante hermosos, y, bajo la nariz, algo grande, una boca carnosa y sensual. El cuello largo, y el escote con esa veladura roja que el sol pone en las carnes muy blancas y muy finas? 316 . Se ha tachado, a menudo, a Margarita Nelken de adoptar una actitud anticlerical. Ser mujer y librepensadora al mismo tiempo no era, ciertamente, una presentaci?n muy recomendable en los a?os veinte en Espa?a. A pesar de ello, en su obra no se percibe una clara animosidad contra los dogmas y creencia de la Iglesia cat?lica, sino que mantiene una actitud de respeto hacia otras creencias. No obstante, su cr?tica se torna acerba y toma un cariz de plena denuncia cuando trata temas econ?micos y sociales en los que intervienen instituciones y congregaciones religiosas . As? vemos en el cuadro costumbrista abigarrado y colorista de la novela corta La aventura de Roma algunas notas contra el mercantilismo instaurado por la iglesia cat?lica: "El quiosco de los billetes dej? maravillada a la norteamericana, que no se habituaba a ver la tranquilidad con que se halla establecido en Roma el negocio de la religi?n". El esp?ritu selecto y aristocr?tico que adquiri? Margarita se rebela frente al espect?culo de los grupos de gente vocingleros, sin control ni respeto, que se manifiestan en el m?s puro sentido de masa zafia y descontrolada. Un gent?o enorme, imponente; muchedumbre de barricada, que parec?a haberse tragado la barrera viviente puesta en la plaza desde las tres de la madrugada por los soldados que la acordonan. De vez en cuando alg?n (chiquillo) cae, resbal?ndose sobre las mondas de frutas, los pellejos de salchich?n y los papeles grasientos, que llenan el suelo cual vestigios patentes de las interminables horas de espera en la ceremonia de la ma?ana. 316 Nelken, M."La aventura de Roma" "La Novela de Hoy" Madrid, 1923. Cito por la segunda edici?n Novelas breves de escritoras espa?olas"(1900- 1936) Edici?n, introducci?n y notas de ?ngela Ena Bordonada, Madrid: Castalia 1990. 274. 109 La escena que se desarrolla ante nosotros alcanza ahora un alto nivel auditivo con un impactante polis?ndeton: ? Y son gritos, y risas, y llantos, y llamadas,? La aguda sensibilidad art?stica de Nelken siente el implacable rechazo de esta animaci?n de ?romer?a al aire libre, populachera y brutal? por la carencia de respeto y amor a la obra de arte, puesto que la ceremonia religiosa de m?s pompa del mundo ten?a como eje central la m?s bella manifestaci?n art?stica: las magn?ficas b?vedas pintadas por Miguel ?ngel 5.4.- Los contempor?neos ( 1924). El milagro: Un drama de supervivencia en una sociedad rural. La orientaci?n literaria de las colecciones de novelas breves siguieron, consecuentemente, la pauta marcada por El Cuento Semanal, prototipo de la serie, cuyo fundador, Eduardo Zamacois, impulsado por una fe inquebrantable en el proyecto luch? por hacerla realidad 317 . Sin embargo, cuando dos a?os despu?s se vio separado primero de la direcci?n y posteriormente de la empresa editorial instituida por ?l, funda, siguiendo las l?neas b?sicas de la primera, una nueva colecci?n Los Contempor?neos. Las innumerables colecciones que surgir?n posteriormente como producto de este expansivo campo comercial son pr?cticamente la herencia de una literatura ya en decadencia, los folletines decimon?nicos por entregas. Las gentes sencillas de un pueblo rural ser?n las que enmarquen la novela breve El milagro editada en "Los Contempor?neos" 318 . El cuadro costumbrista se ti?e de pinceladas de color y ternura. Aqu? Margarita despliega descripciones crom?ticas que hablan por s? solas de su maestr?a pict?rica: Ya mediaba la ma?ana. La luz cruda de septiembre recortaba una a una todas las manchas de color: el verde de la hierba, ora agrio como zumo de uva temprana, ora blandamente dorado, como vegetaci?n de collado sin ?rboles; los morados, rosas, a?iles y amarillos de las 317 Granjer Luis .?La novela corta en Espa?a? (1907-1936) "El Cuento Semanal" Cuadernos Hispanoamericanos n?222, junio de 1968. "En Barcelona, Eduardo Zamacois ofreci? su idea al editor Ram?n Sopena, quien la rechaz? por considerar econ?micamente ruinosa la empresa; su opini?n fue posteriormente ratificada por el editor y librero madrile?o Gregorio Pueyo; una tercera tentativa en esta b?squeda de apoyo financiero para su revista, en la que tambi?n obtuvo respuesta negativa, la realiz? Zamacois con Jos? del Perojo, fundador del semanario "Nuevo Mundo". Meses m?s tarde a finales de 1906 Eduardo Zamacois reanuda su relaci?n con Antonio Galiardo cuando ?ste se propon?a invertir el dinero de una herencia en alg?n negocio editorial, lo que depar? a Zamacois la oportunidad que ya desesperaba conseguir, su uni?n dar?a vida a "El Cuento Semanal" p. 481. 318 "Los Contempor?neos" Madrid, 1909-1926. Publicaci?n semanal, 20 p?ginas, 230 x 149 mm dos columnas con grabados en negro y color. Cubierta en color. Imprenta Jos? Blass y C?a, San Mateo 1. Comenz? a publicarse el 1 de enero de 1909. desde 1918 se imprimi? en 24 p?ginas de 185 x 120 mm. a dos columnas, en la Imprenta Alrededor del Mundo, Mart?n de los Heros, 65. el ?ltimo n?mero apareci? el 28 de marzo de 1926, 30 c?ntimos el ejemplar. Fundador Eduardo Zamacois. La dirigieron Zamacois, Manuel de Mendivil y Augusto Mart?nez Olmedilla. 110 blusas y faldas aldeanas; las tapias tostadas de la ermita, engalanada con los reposteros de sus desconchaduras; y, all? abajo, en los ?ltimos t?rminos de un horizonte inmenso de tabla primitiva, el serpentear del camino encajonado entre las pe?as grises, ten?a fulgores de cinta de metal. A lo lejos, m?s en lo hondo a?n, una l?nea de cal viva: el Tajo 319 Sinda, una peque?a muchacha del pueblo pide a su madre ir a la romer?a de la Virgen del Campo. La Sinda, tan enclenque siempre, tan recom?a, con ese cuerpecito de ni?a que ha crecido de pronto y esa carita de hostia en que s?lo se ve?an las ojeras amoratadas y las cavidades profundas de los ojos?, en un acto de fe, sencillo y piadoso quiere visitar la ermita de la Virgen milagrera para pedir que la quite ese velo que parece se le pone en los ojos, como si viniese siempre de mirar el sol. 320 Seg?n una tradici?n en ciertos pueblos se conserva todav?a la costumbre de que el d?a de la festividad de la Virgen se lleva la imagen al atrio del santuario para subastarla. La descripci?n de la fiesta, la algazara de las gentes contrasta con el fervor casi m?stico de Sinda que logra por fin el privilegio de poder llevar sobre su menudo hombro un anda de la imagen de la Virgen del Campo. La Virgen, la se?ora lejana y familiar, est? en ella pegada a su espalda y dentro de su alma. Puede pedirle lo que quiera, lo que haya de ser- puesto que est? segura de obtenerlo- el mayor bien de su vida?. Puede pedirla el mayor bien y ya poco importa el don de la vista junto a ese gozo que le canta por dentro. Porque por encima de todo est? su amor por Pascual el mozo ausente que presta servicio al rey .?Y as? musita en el jadear de su fatiga, la plegaria de su querer: "Los ojos con que te miro, / te ofrendo yo, Virgen m?a; /pa que no miren a otros/ los ojos con que ?l me mira. 321 Escena costumbrista por excelencia es la descripci?n del ambiente de la corrida de toros del pueblo: La plaza, grande, de traza irregular, ha sido cerrada con carros y palos transversales, y, las dos boca-calles m?s anchas, con andamios que hacen las veces de tribunas palcos.[...] En uno de los andamios est?n los m?sicos: tres guitarras y dos bandurrias. En los descansos tocan jotas y cantan, acompa?ados por las palmas de los circundantes, m?s enardecidos a medida que avanza la tarde, circula la bota y se hace m?s peligroso el juego?. No obstante, la fatalidad se cierne sobre la joven Sinda cuando al cruzar la plaza camino de la casa de unos familiares, cuyo balc?n era la mejor presidencia para el espect?culo, los mozos,? ya prevenidos en medio de la plaza para proseguir la lidia, sudorosos, con los ojos brillantes y todos los instintos a flote por las tres horas que llevaban de gritos, de toreo y de 319 M.N. El milagro. Los contempor?neos. A?o XVI.-N? 816 11 septiembre 1924. Indicamos al respecto que esta peque?a novela no est? paginada. Indicaremos las citas por el cap?tulo. 320 M.N. El milagro. Cap?tulo I, s.p. 321 M.N..El milagro Cap?tulo III, s.p. 111 vino, rompieron en un griter?o salvaje: -?Que os coge! ? Que os coge! Cuando volvi? en s? despu?s de una ca?da convulsiva, sus ojos, aunque abiertos, no la pudieron enterar de en d?nde se hallaba: se hab?an apagado para siempre. La ceguera ser? el inexorable obst?culo, la terrible traba que impedir? a esta muchacha campesina llegar a cerrar un compromiso matrimonial que era la m?xima dicha a la que pod?a aspirar en su cerrada y sacrificada existencia. Y aqu? en este punto nos es posible comentar la identificaci?n, aunque en otro plano, de Margarita cuando siente la frustraci?n de tener que renunciar a su vocaci?n de pintora por la amenaza de ceguera que se cern?a sobre ella. Este drama rural en el que Nelken deja que vibren los sentimientos m?s tiernos y humanos hacia la joven ciega podr?a compararse con la carga de tragedia humana que encierra el impactante cuento Sustituci?n de V?ctor Catal? 322 . Aqu? es la renuncia revestida de tragedia del "hereu" de una mas?a que ante su repentina enfermedad y el compromiso inminente de su boda tiene que acceder a que su prometida se case con el segund?n de la casa. Pero volviendo al cuento que comentamos El milagro la insidiosa raz?n que expone la madre de Pascual, el presunto novio de Sinda, para que se case r?pidamente con otra moza es la de librar del servicio militar al hijo segundo de la casa. La argumentaci?n solamente v?lidas en una sociedad rural donde prevalecen los impulsos de la supervivencia por encima de cualquier otro sentimiento, son explicadas de este modo en el cuento : Si casarte con la Sinda no te has de casar, ?a qu? seguir en ?stas?...?Qu? remedio les queda ya que hacerse a la idea de que una ciega no sirve para casada?...Y si te has de casar t? en cuanto cumplas, ?por qu? no apalabrarte ya con otra de tu gusto, y as? estar tranquilos todos? 323 Los escasos recursos econ?micos de que dispon?an las sociedades rurales hac?a que se rigiesen por unas normas que beneficiasen a la entidad familiar, sin tener en cuenta los sentimientos individuales o como en el caso de las extensas zonas rurales de Catalunya se aten?an a un consenso jur?dico por el cual los bienes patrimoniales no se repart?an entre los hijos, sino que eran heredados por el hijo mayor el hereu o la hija mayor la pubilla. Nuestras casas de pay?s, desde la m?s poderosa hasta la m?s humilde, vienen a ser en realidad peque?as monarqu?as rurales, gobernadas por un jefe supremo ?nico, el cabeza de familia que es un verdadero patriarca o monarca familiar. Tambi?n encontrar?is en ellas al futuro monarca, el heredero (el hereu) o heredera (pubilla), que, como si dij?ramos el pr?ncipe sucesor de la monarqu?a familiar. Conociendo, pues, las circunstancias del 322 V?ctor Catal? Sustituci?n en Antolog?a de Cuentos contempor?neos Estudio preliminar, selecci?n y notas de Baquero Goyanes,, Mariano Barcelona: Editorial Labor, 1964. .p 76-81. 323 M.N. El milagro. Cap?tlo V, s.p. 112 casamiento de un heredero o heredera, conoceremos uno de los casos m?s generales y el m?s importante de todos, porque es el fundamento b?sico, el punto central podr?a decirse, en torno al cual gira todo el mecanismo de nuestra organizaci?n familiar.[...]Es por esto que el casamiento del heredero viene casi siempre determinado por la raz?n de familia, por altas razones de conveniencia o utilidad familiar, por el inter?s supremo y sagrado de la comunidad dom?stica 324 . Y en Sustituci?n es el padre del hereu quien le informa en su lecho de enfermo de las poderosas razones de familia 325 que determinan esta r?pida decisi?n, ante la conveniencia de una ama joven en la casa. Nosotros, ?Sabes... como la palabra ya est? dada... y ellos ya han hecho todos los gastos...y...[...] Nosotros pens?bamos si a ti te parece bien...que puesto que conviene una mujer en casa... mujer por mujer...ahora que la conocemos...lo mismo dar?a que...[...] Que se casase con el segundo y as? no se habr?a perdido nada. Y finalmente la dolorosa renuncia de Sinda al amor y a la ternura emerge al tomar conciencia de que es una pobre impedida: ?La ni?a con un grito terrible, un grito que hubo de traspasar el pueblo todo, y el campo, y de llegar de seguro hasta el cielo sordo, hab?ase llevado las manos a los ojos. Luego cay? de hinojos y, elevando los brazos hacia donde sab?a que estaba la imagen de la Virgen, solloz?, desgarradoramente, la desgracia a la cual nac?a en aquel momento. -?Virgen Sant?sima! ?Que me he quedado ciega! 326 La cruel consciencia de su ceguera est? narrada con un claro patetismo en el mon?logo interior de la desvalida Sinda que no alcanza a asumir que ?la Virgen, la Se?ora lejana y familiar, que estuvo pegada a sus espaldas en la procesi?n la haya abandonado?. La protagonista quedar? marcada con un doble duelo: la p?rdida definitiva de la visi?n y la p?rdida de una fe inquebrantable en obtener el milagro con el que pudiese conseguir, junto a su novio Pascual ese gozo, casi m?stico, que le canta por dentro. 324 Nash, Mary Mujer, Familia y Trabajo en Espa?a"1875- 1936, Barcelona: Anthropos 1983. p.114, Recoge de Faus i Condamines, Josef "Els cap?tols matrinonials a la comarca de Guiissona (Catalunya segriana), Revista Jur?dica de Catalunya, XIII, 1907, .p 204-207. (Traducido del catal?n) 325 326 Nelken ,M. El milagro Los Contempor?neos A?o XVI N?816, 11 de septiembre 1924 113 5.5.- La Novela femenina: Entramado de amor, celos y odio en un taller femenino de pintura: La ex?tica Los editores, a manera de pr?logo, inician la colecci?n con ?Dos palabras? en la que manifiestan que aunque es una publicaci?n escrita y dibujada ?nicamente por mujeres, no por ello no pueda tambi?n ser le?da por hombres. Como cada una de las escritoras que ir?n integrando la serie de novelas, tiene ya su personalidad literaria definida, y por tanto su manera particular de analizar la vida, la variedad ser? notoria: sentimentales, tr?gicas, amorosas, fr?volas, o de misterio, seg?n sea el temperamento de la autora que las firme. La colecci?n se inicia con novelas de autoras de reconocida firma como Mar?a Luz Morales, Maestrita rural; V?ctor Catal?, Carnaval; Carmen de Burgos La prueba ;Antonia Opisso El premio gordo; Blanca de los R?os Cuentos andaluces; Federica Montseny Vida nueva; Carlota O?Neill Historia de un beso y de Margarita Nelken La ex?tica . Ahora bien, pasado este primer per?odo y tal como los editores apuntan en su peque?o pr?logo, dos deseos les ha guiado al admitir solamente firmas femeninas: ?el de hacer una nueva y curiosa colecci?n en que se re?nan todos los valores literarios del bello sexo, que son muchos, y el de facilitar al mismo tiempo el acceso de las nuevas escritoras al palenque de las letras, hoy para ellas muy dif?cil, por el completo que le han puesto los hombres usando de su mayor libertad de acci?n en la vida social 327 . Un leve tono feminista se trasluce en la presentaci?n de las autoras al inicio de su obra. O son f?minas ya consagradas por su trabajo como periodistas o cr?ticas, o son mujeres que se inician en el mundo de la narraci?n, muchas veces con m?s vocaci?n y deseos de superaci?n que por aut?nticos m?ritos literarios. Sin embargo, es loable el indudable esfuerzo de editores y autoras para que sus obras puedan figurar en esta colecci?n donde se rinde homenaje a las mujeres escritoras espa?olas. La presentaci?n de la novela de Margarita la lleva a cabo la tambi?n periodista y escritora Regina Opisso de Llorens. Pr?diga en elogios y ditirambos, reitera un dato sobre la precocidad de la autora que escribe su primer trabajo literario a la edad de quince a?os, enjoyando con su firma prestigiosa las p?ginas de conocidas revistas espa?olas y extranjeras. 327 Opisso, Regina.?Al que leyere? Pr?logo presentaci?n para ?Mar adentro? La Novela Femenina, mayo 1925.?En casa aprend? idiomas y m?sica, pero mi estudio predilecto fue siempre la Historia. Mi primer ensayo musical con el inolvidable maestro Jos? Rododera le dej? tan convencido de mi incapacidad que no me permiti? repetirlo y con la amargura de la primera contrariedad renunci? a mis ilusiones filarm?nicas. Sin embargo, busqu? una compensaci?n y escrib? algunos versos, que reunidos en un cuaderno me propon?a ofrecer a mi padre el d?a de su santo. Pero descubierto por mi hermano Alfredo, que escribi? en su blanca portada el siguiente pareado: ?D?jate de hacer versos, criatura /y pon m?s atenci?n a la costura?. 114 Como el argumento de la peque?a novela se desarrolla ?ntegramente en un taller de pintura, Regina Opisso cree conveniente remarcar no s?lo el arte literario de Margarita, sino su dedicaci?n a este arte ?que se manifiesta en lienzos primorosamente pintados por esa gentil disc?pula del genial Chicharro. As? la autora de La trampa del arenal sabe fijar sobre burdas telas el azul intenso de nuestro cielo, bajo el que se perfilan figuras y paisajes, en los cuales dir?ase que Margarita ha puesto algo de su alma de mujer?. 328 La sencilla trama gira alrededor de un nutrido grupo de mujeres, disc?pulas del maestro del estudio, cincuent?n bien conservado ?que segu?a con una sonrisa complacida la algazara de todas esas mujeres, sobre las cuales reinaba con ese indiscutible prestigio de semidi?s, que ejercen sobre el sexo d?bil los artistas, los tenores y los toreros?. 329 Los perfiles de las diversas disc?pulas queda fijado con unas precisas pinceladas: La alegre viudita era larga, larga, inveros?milmente esbelta, con una extra?a ondulaci?n de bicho de lujo, envuelta de pies a cabeza en unas gasas negras, que a pesar de su tono enlutado, suger?an la idea de velos de bayadera, con pasitos muy cortos, los ojos bajos y los labios, fin?simos, herm?ticamente unidos en una hip?crita expresi?n de ingenuidad, desmentida por los movimientos del busto lanzado hacia delante a cada paso como si se ofreciera... El contrapunto ante tanta sensualidad es la figura de una yanqui ?la ex?tica?, ya entrada en a?os, que recorre sucesivamente todos los estudios c?lebres de Europa, ?dominada por la idea fija, vaga, abstracta e indefinida del ?Arte?; un arte fabuloso e imposible de divinidad piel roja, que la hizo arribar un d?a desde el fondo de su lejana Am?rica, sugestionada con todo el ardor de su solter?a inexorablemente casta. Margarita plantea en el personaje de Ruth, la ex?tica, la postura de la mujer ante la vocaci?n art?stica, la decisi?n de ser una aut?ntica ?mujer tras sus largos a?os de vac?o sentimental, de esos largos a?os en que, desde?osa de hombres y amor?os, engolf?base por entero en el arte; ese arte vago y fabuloso que practicaba como quien cumple una condena, sin que siquiera la hiciera so?ar?. Y como antagonista de Ruth que en busca de un amor sincero cae en las redes de un gal?n estafador, aparece la figura de ?la cateta?, luciendo la extravagancia de un peinado de compa?era comunista en torno a un rostro de jovencita mesurada y discreta. Ahora, que a pesar de sus aires de artista, nunca ?la cateta? sabr?a pintar?. 328 Opisso de Llorens Regina, La ex?tica de Margarita Nelken La Novela Femenina, A?o I /N?m.26. 329 Nelken, M. La ex?tica La Novela Femenina, A?o I, Num,26, p. 5 115 Para ella estos amores tienen una ?nica significaci?n: el que, por un hombre-? por un hombre, santo Dios! ? se va a perder una vocaci?n. Y ella, tan buena e inofensiva, siente, al pensar en esto, unas ganas de pisotearle su aventura a ?la ex?tica?, que nunca se atrever?an a tener ninguna de sus condisc?pulas por muy envidiosas o inconscientes que fuesen. Otros impulsos menos nobles impulsan a ?la cateta? a desvelar a Ruth el enga?o de Eulogio L?pez y Garc?a, con cuatro hijos y ?que entre quince y quincena, se dedica al timo del matrimonio?... Amor, celos, odio y resentimiento se entrecruzan en esta peque?a narraci?n cuyo dram?tico final nos pone al descubierto los sentimientos escarnecidos y humillados de un personaje femenino que s?lo sab?a de frases de amor por las novelas y las ?peras. Ruth, al leer el informe estaba l?vida, con ese color terroso que toman, al palidecer, los cutis demasiados rojos. Pase? en derredor una mirada extraviada, de idiota o de son?mbula. En ese instante entraba el maestro. La viudita, con su paso danzante de felino, avanz? para saludarle, pas?ndole mimosamente la mano por la boca, en un gesto m?s descarado que de costumbre, sonriendo, a su vez con su sonrisa de sensualidad y de triunfo. Ruth cogi? su cuchillo de raspar, y antes de que nadie se diese cuenta de su movimiento, lo lanz? con todas sus fuerzas en direcci?n de Amparo. Creemos que merece la pena hacer observar el hecho de que en algunas novelas de M.N. aparecen ciertos rasgos o posibles pinceladas autobiogr?ficas como en La trampa del arenal cuya protagonista, Libertad, es una mujer independiente que dedica su tiempo y esfuerzos a traducir y a estudiar en el Ateneo. En la novela presentada por ?ltimo La ex?tica el otro yo de Margarita ser?a Ruth f?mina extranjera y cosmopolita que dedica su vida al Arte y desde muy joven se ha entregado a esta absorbente vocaci?n, sin tregua para poder vivir una experiencia sentimental. Sin embargo, el desenga?o de un compromiso amoroso desvelado por una condisc?pula envidiosa hace que surja de su frustraci?n todo el odio y la ira contra la mujer sensual que acapara los favores del maestro. Un destello de c?lera incontrolada le hace lanzar un objeto cortante sobre la viudita, icono de seducci?n perversa libre de trabas sociales. 5.6.- La Novela Roja . Una muestra de la censura en ?poca de Primo de Rivera: El orden. La nueva empresa la inici? un oscuro hombre de letras: Ceferino Rodr?guez Avecilla, que desde Madrid y en junio de 1931 lanz?, haciendo gala de un manifiesto sentido de la 116 continuidad, una serie tambi?n denominada "La Novela roja", de periodicidad semanal, veinte c?ntimos de precio y diecis?is p?ginas con ilustraciones del dibujante Chech?. Seg?n consta en su propaganda, en torno a la serie, al lado de Avecilla se congregaron Joaqu?n Arderius, Basilio ?lvarez, Ricardo Baroja, Victorio Macho, J.A. Balbont?n, Antonio Espina, Jos? D?az Fern?ndez, Alicio Garcitoral, Adelardo Fern?ndez Arias, Margarita Nelken, C?sar Falc?n, Juan Guix?, R. L. de Pinillos, Enrique L?pez de Alarc?n y Artemio Precioso, cualificado conjunto de autores en buena parte ideol?gicamente adscritos al abigarrado campo del republicanismo radical, por aquellos a?os en plena y confusa ebullici?n. En cuanto a las realizaciones, La Novela Roja se concret? en siete obras. Una serie de circunstancias adversas tanto pol?ticas como econ?micas redujo su organizaci?n a la ef?mera vida de dos meses, los de junio y julio de 1931. As? pues, su cat?logo se limita a los siguientes siete t?tulos: Historia ver?dica de la revoluci?n espa?ola de Ricardo Baroja ( 9 de junio de 1931), Estampas de la revoluci?n de Victorio Macho (16 de junio), El Quinto Evangelio de Ceferino R. Avecilla (23 de junio), La f?brica de Alicio Garcitoral (30 de junio) El orden de Margarita Nelken (8 de julio), Lumpenproletariado de Joaqu?n Arder?us (15 de julio) y Un franco diez de R. Pinillos (22 de julio). 330 La Rep?blica ni siquiera llegaba a los dos meses de vida cuando sali? el primer n?mero de La Novela Roja. Pero lo cierto es que en aquel breve margen de d?as ya hab?an pasado suficientes cosas. La soluci?n aplicada al siempre crucial problema del orden p?blico, resuelto de nuevo mediante el expeditivo recurso de la Guardia Civil y los nada gloriosos sucesos de mayo constituyeron los hechos claves. 331 Lo cierto es que desde una perspectiva pol?tica, La Novela Roja, refleja el acusado sentimiento de decepci?n que pronto se extendi? entre los intelectuales vinculados a las vanguardias sindicales, a causa de las disposiciones que presidieron la actuaci?n del Gobierno Provisional. Sin embargo este sentimiento no est? claramente patente en la novela El orden de Margarita Nelken. Vali?ndose de unos hechos biogr?ficos va exponiendo unos acontecimientos que un lector medianamente avisado ten?a forzosamente que comparar con los sucesos de represi?n social de las fuerzas del orden que se viv?an en los primeros meses de la Rep?blica. Expuesto en una estructura altamente original que parece romper las obligatorias premisas de la novela revolucionaria, el relato se articula en torno a un n?mero de an?cdotas, hirientemente graciosas y de rotundo significado. 332 330 Santoja Gonzalo . "La novela corta revolucionaria" Cuadernos Hispanoamericanos n?449, 1987, p.91. 331 ----------------. Las Novelas Rojas Estudio y antolog?a de Gonzalo Santonja, Madrid: Ediciones de la Torre, 1994, p.32. 332 ------------Las Novelas Rojas Estudio y antolog?a de Gonzalo Santonja, Madrid :Ediciones de la Torre 1994, p.32. 117 Con un lenguaje ?gil y din?mico de experimentada periodista- no olvidemos que durante tres a?os, de 1928 a 1930 publica un art?culo semanal en la revista Blanco Y Negro comienza la novela: En los primeros a?os de la dictadura. Precisemos: la de Primo de Rivera. Tourn?e de conferencias por Asturias. La primera conferencia la preside el excelent?simo se?or gobernador un pollo bien que responde, hidr?ulica y pintorescamente, al nombre de Fontana Pil?n. Cuando va junto a su secretario, tan atildaditos, tan modositos, tan distinguiditos...? Qu? diferencia entre estos pollitos y esos "empollones" de la Instituci?n, de pinta tan poco elegante! Con raz?n le apestan al dictador los intelectuales. Tema principal de estas conferencias que se inician en la Universidad de Oviedo, ser? el arte de Goya. Sin embargo, como dice en uno de los cap?tulos, En lo que queda demostrado que en el arte, como en botica, cabe todo cuando el asunto se desv?a con alusiones al soldado de fortuna Godoy, los estudiante que asisten al acontecimiento irrumpen en una gran ovaci?n .Al ver aplaudir a los asistentes el excelent?simo gobernador se levanta airado y llegado al umbral hizo girar los faldones de su chaquet y aterroriz? a la conferencianta y al auditorio con una mirada de esas que Luis de Val y Ponson du Terrail 333 califican de escalofriantes. Margarita, mordaz y sarc?stica, pone en pr?ctica un lenguaje lleno de juegos de palabras, aliteraciones, abundantes diminutivos, galicismos, giros populares as? como comentarios profundamente ir?nicos que proporcionan una amena lectura. Y la reacci?n de la autoridad es inmediata y contundente: la prohibici?n de actos tan inauditos, tan vergonzosos, tan antipatri?ticos. Ahora bien, una reacci?n desencadena tambi?n otra, lo que Margarita Nelken llama el reclamo a la americana, o sea la publicidad, el dar a conocer a una persona por el simple hecho de prohibirse su obra. Por tanto, y como consecuencia de este acontecimiento, sin la colaboraci?n del gobernador, la conferencia de la Universidad de Oviedo no habr?a provocado las invitaciones de los dem?s Ateneos. Y nuestra periodista comenta: Yo no pod?a decentemente, marcharme de Oviedo sin demostrar de alg?n modo mi gratitud al se?or gobernador. Es en m? principio invulnerable, regla de conducta absoluta, el patentizar siempre mi reconocimiento a quienes me ayudan y favorecen en mis trabajos. Y la forma m?s elegante de darle las gracias al Gobernador por esa publicidad gratuita es enviarle un pastel de almendras, especialidad del restaurante en el cual Margarita Nelken es 333 Escritor franc?s muerto en 1871. Escritor de folletines para los peri?dicos tuvo un resonante ?xito con la inmensa novela Las haza?as de Rocambole. En Espa?a en el a?o 1924 publicaron en El Follet?n La soga del ahorcad" y Las sombras de Londres. 118 homenajeada, a pesar de la expl?cita prohibici?n gubernamental y en donde se brinda por Ella ( La Rep?blica). Pero antes tienen lugar las otras dos conferencias que revisten tintes distintos. En Sama, nada m?s bajar del coche la recibe un sargento de la guardia civil modelo de amabilidad y cortes?a que asiste a la conferencia sobre la pintura de Goya para vigilar que no haga propaganda contra el gobierno porque le han dado ?rdenes y claro... Margarita Nelken se revel? como una experta cr?tica sobre el arte de este genial pintor al que dedic? l?cidos y atrevidos art?culos publicados a lo largo de diversos a?os. Estudia a Goya 334 , sobre todo, como el pintor de la rebeld?a frente a los c?nones art?sticos y frente a la vida 335 . El auditorio del Ateneo de Sama cogi? al vuelo todas las insinuaciones de la disertaci?n pict?rica. Y yo - cuenta Margarita ir?nicamente en la novela "El orden"- hablaba solamente de la pintura de Goya, de esa pintura que ?l (el sargento), hombre culto al fin y al cabo, no iba a demostrar que no sab?a apreciar. Nos separamos tan amigos. En Tur?n la escena tuvo tintes menos id?licos. All? el sargento era un cabo que se sienta a la izquierda de la conferenciante y la anuncia imperativamente: -Ya o? lo que dijo usted antes de salir de la mina. Y le advierto que, como vuelva a decir algo subversivo, la hago callar y me la llevo detenida. El presidente de la asociaci?n que la ha invitado y que est? sentado a su derecha responde entonces: - Pues como se interrumpa la conferencia y la lleven a usted detenida, ?aqu? hay tiros! Era el mal end?mico de una Espa?a coaccionada y reprimida por sucesivos gobiernos absolutistas y que siempre tend?a a manifestarse violentamente en las regiones donde el trabajo era m?s peligroso y precario. Por eso desde hace unos d?as, de Oviedo a Madrid y de Madrid a la cuenca minera, pasando por Oviedo, botan y rebotan, con sonido destemplado las palabras tradicionales: 334 M.N. public? en The Studio un art?culo sobre los frescos de Goya de la ermita de San Antonio de la Florida de Madrid. 335 ------ "Apuntes frente a Goya" , Arte Espa?ol 1928- 1929 Tomo IX p. 312- 314."Goya siempre por encima de la lucha. No serenamente como un Romain Rolland, sino apasionadamente, lo cual tiene harto m?s valor. No por no entregarse, sino por entregarse con exceso a todo lo que hacia vibrar su genio excepcional: lo mismo las formas del desnudo de la maja, que la transparencia de la mantilla sobre la carne mustia de Mar?a Luisa; igual el dinamismo de los desastres de la guerra que el de la fiesta de los toros. Culminaci?n de esta rebeld?a primera: el "humour" de los Caprichos. 119 Necesidad de imponer un ejemplo..., los fueros sagrado de la autoridad..., del orden...el orden...El orden...El ORDEN... El orden es ese ente fant?stico que crece, que se agiganta poco a poco hasta tomar forma de fantasm?n pavoroso. Una especie de Moloch tragagentes, de apisonadora que lo ha de arrollar todo a su paso.. Nada m?s en orden, m?s absolutamente en orden que un erial y un cementerio. Y el orden es la represi?n indiscriminada o la violaci?n de la correspondencia privada, art?culo de la constituci?n al que ante el respeto omiso de que era objeto , Margarita lo define con la frase popular: Con esos art?culos me hago yo lo que las gaditanas con las balas de los fanfarrones: tirabuzones. No obstante, y a pesar de la sarc?stica denuncia de la situaci?n pol?tica y social de Espa?a, en la ?poca de la dictadura de Primo de Rivera, puesta, eso s?, en confrontaci?n paralela a los primeros meses de vida de la Rep?blica, no faltan en el relato la mirada sensible y delicada hacia los seres m?s indefensos de la sociedad: las mujeres y los ni?os. Las caritas de los ni?os se apelotonan a mis pies. Algunas me rozan casi el borde de la falda. M?s all? los rostros vencidos de las madres. En primera fila, justo frente a m?, una de ellas, cuyos rasgos acusa todav?a huellas de juventud, tiene sentado en su falda a su peque?o, que se ha dormido. No puedo verle el rostro, pero s? las piernas desnudas: piernas delgad?simas, descarnadas, cuyos tobillos parecen a apunto de quebrarse. En el fondo, y a los lados, la expresi?n resuelta de los hombres que sacan su vida de un trabajo que es muerte. 336 5.7.- El cuento.: El ansia de otra cosa. (La Esfera ,1923) El mundo editorial espa?ol a partir aproximadamente de la tercera d?cada de siglo se comienza a estructurar en grandes compa??as editoras, los trush de la industria papelera, que pueden competir entre ellas lanzando al mercado grandes tiradas editoriales y superando el grave problema del precio del papel. Conviene destacar ? seg?n se?ala Luis S. Granjel 337 -c?mo desde 1916 las m?s importantes colecciones de novelas breves pertenecieron a compa??as editoras 336 M.N. El orden en "las Novelas Rojas" Pr?logo y antolog?a a cargo de Gonzalo Santonja p.351. 337 Granjel G. Luis ."La novela corta en Espa?a", Cuadernos Hispanoamericanos, n? 222, junio de 1968 500. De Prensa Popular eran "La Novela Teatral"(1917), una colecci?n de novelas rom?nticas "El Libro Azul" (1925) y otra de novelas er?ticas "Biblioteca Galante"(1925); la revista para la mujer "Frin?" (1918) , la revista "galante" Flirt", los semanarios infantiles "Beb?"(1918) y "Caperucita" (cuya publicaci?n se anuncia en 1924); la revista deportiva "?Goal!"(1924), la revista c?mica "La Gracia" (1923) y "El Follet?n"(1923) 120 propietarias de diversas publicaciones de car?cter popular y de revistas, lo que les proporcionaba superiores posibilidades econ?micas y m?s seguros medios de difusi?n. 338 En el sector de la revistas gr?ficas dominaban las empresas Prensa Espa?ola con Blanco y Negro y la empresa Prensa Gr?fica, que editaba Mundo Gr?fico ?sta public? de 1914 a 1930 La Esfera, la mejor revista gr?fica de su tiempo 339 . En ella Luis Bello, G?mez de Baquero y Salaverr?a ocuparon puestos de colaboradores de plantilla. Cristobal de Castro escrib?a la cr?tica literaria con art?culos tan prometedores como "Un poema in?dito de B?cquer","La evoluci?n de la novela y los novelistas espa?oles", "Valle Incl?n y sus esperpentos" y en fecha muy temprana, 1926, un revelador articulo "Otro fen?meno literario: Joyce". Entre 1915 y 1926 se editan los poemas de don Ram?n del Valle- Incl?n "Mientras hilan las parcas" y "El circo de lona" ilustrados con unos magn?ficos dibujos de Salvador Bartolozzi. En 1918 aparecen "Poemas" de Juan Ram?n Jim?nez. De don Miguel de Unamuno "La despedida final". Del popular poeta uruguayo Rub?n Dar?o se intentaba ofrecer la novedad publicando los poemas "Env?o a Atalanta", poes?a in?dita- seg?n constaba en 1917-para el ?lbum de la se?orita Regina Alcalde de Zafra, "Eleg?a pagana" y "A Bolivia". Numerosos poemas se encuentran entre 1916 y 1917 de Francisco Villaespesa. "Los nocturnos del Generalife" re?ne diez sonetos sobre temas varios pero en los que predomina el amor y el sentido ef?mero de la vida. De otro poeta modernista, Manuel Machado se pueden leer, "Otra", asimismo con dibujos de Salvador Bartolozzi, "Paisaje de invierno", "Velada sevillana" y "Regreso". Un peque?o poema de Moreno Villa "Canci?n" y de la poeta Pilar de Valderrama "Hora Santa vivida junto al Cristo de Victorio Macho" y "Ma?anas de los jardines". De Charles Baudelaire "Los beneficios de la luna" y de Paul Verlain "Serenata" traducidos respectivamente por Fortunio y Emilio Carrere. No obstante, se consideraba un apartado importante los relatos o cuentos que ir?n viendo cambiar los nombres de sus autores seg?n avancen las d?cadas de vida de la revista. .As? entre los a?os 1916 y 1919 la autora que aparece con m?s frecuencia firmando los cuentos es do?a 338 Entre las diversas publicaciones que Luis S. Granjel cita pertenecientes a Prensa Espa?ola cabe destacar algunos aspectos relevantes: La Novela Teatra" debe su t?tulo, sin lugar a dudas; por el auge que adquirieron las publicaciones con el gen?rico nombre de "Novela.."pero la realidad es que editan desde una adaptaci?n de "Gloria de antigua de don Benito P?rez Gald?s ( N? 344, Madrid 24 de junio de 1923) a un tomo dedicado a Tonadillas y tonadilleras Antolog?a de los m?s c?lebres cupl?s de Pastora Imperio, Luisita Esteso, Ninon, Chelito...(n? 350, agosto de 1925)Aunque hay que tener en cuenta que en el sumario de obras publicadas figuran los nombres de Gald?s, Benavente, Quintero, Zorrilla, Dicenta, Arniches, Echegaray, Villaespesa, Marquina, Ram?n Carri?n, Vital Aza... En El Follet?n y pese a su nombre se editaron novelas de Alejandro Dumas,V?ctor Hugo,Carlos Dickens, E. Allan Poe, E. Sienkiewitz, Walter Scott, Abate Prevost , Le?n Tolstoi y E. Sue entre otros autores 339 Desvois Jean Michel .La prensa en Espa?a (1900-1931) , Madrid, : Siglo XXI1977. "Prensa Gr?fica desde su fundaci?n en 1913, form? parte del grupo de prensa de la Papelera Espa?ola, del que fue el primer eslab?n. En efecto, al querer absorber sus rivales Nuevo Mundo y Por esos mundos, los fundadores de Mundo Gr?fico, Mariano Zavala y Verdugo Landi, buscaron una aportaci?n financiera que les proporcion? Urgoiti, que en marco de esta operaci?n adquiri? la futura sede de "El Sol", en Larra, 8. p.74. 121 Emilia de Pardo Baz?n que llega a editar unas diez narraciones. Carmen de Burgos, Colombine, alterna la cr?tica literaria con las narraciones. Aparecen sucesivamente cuentos de Concha Espina, V?ctor Catal?, Pilar Mill?n Astray, Nieves Pi y Margall, hasta treinta se pueden contabilizar de Ram?n G?mez de la Serna, y colaboran con un cuento entre otros autores Sara Ins?a, Ernestina de Champourcin, su marido Juan Jos? Domenchina, Mar?a Teresa Le?n, Juan Gil- Albert, Eva Nelken , hermana de Margarita que firmaba bajo el seud?nimo de Magda Donato y por ?ltimo nuestra autora Margarita Nelken. El ansia de otra cosa es el cuento de Margarita Nelken editado en 1923 en la revista "La Esfera". Ahora bien, si bajo un aspecto se puede considerar La trampa del arenal como novela social en clave feminista, esta peque?a narraci?n podr?a considerarse como una cr?tica a la mujer de la alta burgues?a. En un viaje a la ciudad de Budapest , en un ambiente pleno de lujo y refinamiento el tedio, fastidio o splen de la ?poca hace mella en la joven reci?n casada, Nena que? pasea una mirada de desencanto por el panorama extendido a sus pies en aquella mesita de ventana del comedor del Gellert Szall??. Ella desea algo m?s h?ngaro, alg?n acontecimiento rom?ntico y apasionado, ese algo misterioso que sue?an los viajeros en los pa?ses con fecunda tradici?n cultural, apasionantes leyendas y folklore colorista. De este modo, permanece hosca frente a la ancha cinta reluciente del Danubio que es de ?un color verde y profundo como una esmeralda tornasolada o desde lo m?s alto del monte Sv?bhegz el paisaje del valle de Budapest, atravesado por el esplendor sereno del Danubio y coronado por las negras cimas de sus frondosas monta?as? 340 . Ahora bien, el anhelado acontecimiento tr?gico se presenta cuando una mujer, que sale inesperadamente de una curva de la carretera se lanza desesperada bajo las ruedas del "auto". El coche frena bruscamente y la mujer se incorpora y desaparece entre las frondas arrastrada por el hombre que ha gritado... "?No quer?as tragedias ?" le dijo luego sarc?sticamente su marido. ?Qu? pudo ser aquello? Sin duda, una mujer traicionada, desenga?ada en su amor... Pero eso era de todas partes. Como todo lo tr?gico y todo lo ?ntimo, dice una voz interior. ?Qu? puerilidad buscar emociones fuera de s?, como un espect?culo indicado en las gu?as! Cuento tal vez moralista en el que no faltan los animados cuadros del folklore h?ngaro: las parejas de j?venes vendimiadores que bailan alegremente al son de la czarda de unos violines o los singaros que hacen gemir o gritar sus violines y sus balalaikas, acompa?ados por el canto a media voz de unas muchachas de la aristocracia ind?gena, rom?nticamente refugiadas en la penumbra del comedor. Margarita sabe recrear el ambiente elegante y cosmopolita de un hotel de 340 M.N..,? El ansia se otra cosa?, La Esfera, A?o X N? 487, Madrid 5 de mayo 1923 122 lujo en donde conviven unos levant?neos con smoking y gorros de astrac?n y unas inglesas inveros?milmente escotadas y enjoyadas con el encanto rom?ntico de las tradiciones vivas y pintorescas de Hungr?a. En el mismo a?o y con una diferencia de un mes Margarita publica en Nuevo Mundo el cuento ?Un acto de honradez? 341 . Es un peque?o relato en donde la picaresca m?s desvergonzada se autojustifica con el convencimiento personal de la justicia y la honradez. Y c?mo no de lo listo que es el personaje que encuentra la cartera con el dinero para cambiar el contenido de la misma y poder burlar al aut?ntico due?o. 341 Nelken M., ?Un acto de honradez? , Nuevo Mundo 12 de junio 1923 123 6.- Nelken Traductora 6.1.- La metamorfosis de Frank Kafka 1925 fue el a?o en el que Margarita trabaj? incansablemente en el mundo de la traducci?n. Dos factores determinaron este hecho: primero la relaci?n de amistad con Garc?a Morente y segundo la direcci?n de Ortega y Gasset de la Revista de Occidente que, como ya sabemos, estaba abierta a todas las novedades europeas, sobre todo a los escritores que escrib?an en lengua alemana. De las anteriores traducciones citadas, sin quitarlas el m?rito del gran esfuerzo de difundirlas a otra lengua, hay que se?alar una peque?a obra que si al principio de su publicaci?n pas? casi inadvertida, con los a?os fue mundialmente conocida: se trata de la Metamorfosis de Frank Kafka. Esta traducci?n aparece por primera vez en la Revista de Occidente, sin firma expresa del autor en el a?o 1925. Este hecho dejar? esta peque?a narraci?n, en cuanto a la autor?a de su traductor, un poco a la deriva hasta que aparece una traducci?n del escritor Jorge Luis Borges que se adjudica esta primac?a. Pero veamos c?mo al cabo de los a?os surgen datos que parec?an inaccesibles o se realizan estudios esclarecedores que intentan situar ordenadamente unos hechos hasta llegar a una conclusi?n certera. Unos cuatro a?os antes de fallecer, Margarita Nelken env?a una carta dirigida a Juana Ma?llo, estudiante de Salamanca. En este breve resumen curricular dice. ?Traducciones varias del franc?s y del alem?n al espa?ol (Primera publicaci?n de Kafka en la Revista de Occidente) 342 . En efecto, se puede comprobar que se public? en la Revista de Occidente, sin menci?n expresa del traductor la Metamorfosis de Frank Kafka en el tomo VIII y tomo IX de 1925.Y cabe tambi?n dentro de lo posible que realizase en la mencionada revista las traducciones del mismo autor Un artista del hambre (1927) y Un artista del trapecio (1932). 342 Biograf?a compuesta por Margarita Nelken en M?xico, 1964. ?Traducciones varias: del franc?s y del alem?n al espa?ol ( primera publicaci?n de Kafka en la Revista de Occidente(V?ase Mart?nez,, Josebe. Margarita Nelken, ,Madrid; Orto, 1997, p.15) Se puede comprobar que de Franz Kafka se public? en ?Revista de Occidente?, sin notificaci?n expresa del traductor : La metamorfosis T.VIII, p. 273, y T. IX, p.33. a?o 1925; Un artista del hambre? T. XVI, p.204 a?o 1927; Un artista del trapecio T.XXXVIII, p.209, a?o 1932. 124 En cuanto a la duda que se planteaba si fue Jorge Luis Borges el primero en traducir La metamorfosis se puede despejar con el estudio comparativo realizado por Cristina Pesta?a. (Vid. Anexo n?20) ?sta afirma, casi al inicio de su art?culo que, efectivamente Borges no pod?a ser en modo alguno el traductor de Die Verwandlung. 343 La autora del citado art?culo coteja las tres primeras traducciones: la primera editada en Revista de Occidente en dos partes, en 1925; la segunda editada por Editorial Revista de Occidente en 1945 y la tercera de Jorge Luis Borges publicada en la bonaerense Editorial Losada en 1938. Seg?n Cristina Pesta?a al cotejar las traducciones se comprueba la absoluta coincidencia de los textos excepto unas peque?as variaciones en la traducci?n firmada por Borges, cuando ?ste opta por utilizar un sin?nimo del verbo coger, utilizado por la Revista, sustituy?ndolo por alcanzar. Los datos que aporta Pesta?a para avalar la tesis de que Jorge Luis Borges no fue el primer traductor de la Metamorfosis de Frank Kafka son los siguientes: en primer lugar Borges s?lo colabor? en 1924 en la Revista de Occidente con el art?culo Grandeza y menoscabo de Quevedo .Por otra parte si ?ste hubiera sido el traductor de estos textos, esto ser?a sabido universalmente. En cuanto al nombre de Galo S?ez que aparece en Editorial Revista de Occidente y que en algunas bibliograf?as se alude como un seud?nimo del traductor es, seg?n don Jos? Ortega, hijo de Ortega y Gasset el nombre de la imprenta madrile?a donde se imprim?an los libros y la misma revista. Borges, en un art?culo period?stico declaraba: ?Yo traduje el libro de cuentos (sic) cuyo primer t?tulo es La Transformaci?n, y nunca supe por qu? a todos les dio por ponerle La Metamorfosis. Es un disparate, yo no s? a quien se le ocurri? traducir as? esa palabra del m?s sencillo alem?n? 344 . ?Libro de cuentos? ?a qu? se refer?a?. 343 La teor?a de Cristina Pesta?a Castro es que Jorge Lu?s Borges no fue el primero en traducir ?La Metamorfosis de Franz Kafka sino que se vali? de la primera traducci?n en 1925 de Margarita Nelken .Ver en Cristina Pesta?a ??Qui?n tradujo por primera vez ?La metamorfosis? al castellano? http://www.ucm.es/info/especulo/n?mero11/verwandl.html 344 Borges Jorge Luis. ?Un sue?o eterno?. El Pa?s, 3 de julio de 1983. 125 6.2.- Goethe : ?Traducci?n o biograf?a? Entre los enfoque que pueden ser v?lidos para llegar a una interpretaci?n de la obra Goethe de Margarita Nelken partimos de un primer acceso a los originales en lengua alemana del maestro de Weimar y as? poder obtener la informaci?n original para el trazado de su biograf?a. Parte de las obras Poes?a y realidad 345 publicadas un a?o despu?s de Las afinidades electivas en 1810 y que forman, junto con Viaje por Italia , el Viaje por Suiza y La campa?a de Francia una biograf?a casi completa. La vida ?ntima de Goethe, sus juicios sobre la historia y la cultura de su tiempo proceden de la inestimable fuente de informaci?n que supuso la labor recopilatoria de Eckermann en Conversaciones con Goethe en los ?ltimos a?os de su vida realizada en el tiempo que particip? en la edici?n de las obras de su maestro (1823-1832). Esta obra ser? una constante referencia para Margarita cuando procede a escribir la mencionada biograf?a Aparece Goethe de la autora editado por Juan Pueyo, en ediciones Biblos, Madrid, sf. Es el primer n?mero de la colecci?n Las Vidas y las Obras y su precio alcanzaba 4?50 pesetas. El libro que se subtitula Historia del hombre que tuvo el mundo en la mano, bellamente editado se abre con una nota biogr?fica de M. Nelken. El panorama general que ofrec?a Espa?a en este momento era la ausencia de biograf?as. La generaci?n de intelectuales trat? en varias ocasiones, seg?n expone Luis Fern?ndez Cifuentes 346 , de llenar el vac?o de obras biogr?ficas que presentaba la historia de la cultura espa?ola, en comparaci?n con otros pa?ses europeos. A partir de 1915, comenta dicho autor, una ef?mera colecci?n publicada por la editorial de la Residencia de Estudiantes, divulg? unos modelos m?s o menos cl?sicos del g?nero 347 . En Inglaterra, por aquellas mismas fechas, Lytton Strachey trabajaba sobre la vida de cuatro Eminents victorians y llevaba a cabo, con enorme ?xito, una renovaci?n de los procedimientos de la biograf?a. Inmediatamente despu?s, Andr? Maurois, adopt? los m?todos de Strachey e inaugur? en Francia la moda de las biograf?as novelescas con Ariel ou la vie de Shelley. En 345 Margarita Nelken cita en la mencionada biograf?a de Goethe esta obra como Poes?a y realidad. Bajo este t?tulo existen las obras Memorias de Goethe: Poes?a y realidad Madrid. La Espa?a Moderna, Imprenta Felipe M?rquez 1898 y Mis memorias Poes?a y realidad Buenos Aires,: Ediciones Dipylon, 1946. En Bauer y Landauer Goethe: ensayo bio- bibliogr?fico, Madrid, 1932 se cita la misma obra como ?Memorias de mi vida. Poes?a y verdad?, traducida del alem?n por Jos? P?rez Bances. Madrid: Calpe, 1922 de la ?Colecci?n Universal?, n?ms 692-4; 703-;727-30 346 Fern?dez Cifuente Luis,:Teor?a y mercado de la novela en Espa?a: del 98 a la Rep?blica?,Madrid,:Gredos, 1982 347 Ib?dem. Juan Ram?n Jim?nez tradujo para la mencionada colecci?n de la Residencia de Estudiantes: Beethoven Miguel ?ngel y Tolstoi de Romain Rolland; D?az Canedo, la Vida de Carlos XII, de Voltaire; Ram?n M. Tenreiro, Ficci?n y realidad? de Goethe, p..343.. 126 Espa?a tuvo un r?pido ?xito Ariel y compartieron la expectaci?n de los franceses por la biograf?a de Disrael? que su autor, Andr? Maurois, no public? hasta 1927. Un cierto inter?s por las biograf?as comienza a despertar en nuestro pa?s de la mano de Ricardo Baeza. Profesor en el oto?o de 1921 en la universidad de Cambridge, a su vuelta inicia en el diario El Sol, en 1927, un detenido examen de la nueva modalidad de las biograf?as, desde sus or?genes griegos y romanos, hasta las ?ltimas transformaciones que hab?an realizado los ingleses, de Boswell a Strachey 348 . Unos meses despu?s, Antonio Marichalar, desde la Revista de Occidente informaba de las novedades del vecino pa?s y en un tono pesimista comentaba la falta de impulso renovador, tanto de los nuevos autores como de las traducciones que se realizaban 349 . Ciertamente, en este per?odo se critica ya abiertamente la ausencia de unas obras biogr?ficas renovadas, de acuerdo con las corrientes europeas. Autores como P?rez de Ayala lo achaca al individualismo y el pudor espiritual de los escritores hispanos, remisos a dar a la luz p?blica las vivencias m?s ?ntimas o datos comprometedores de sus personajes. Asimismo la novela en este per?odo, bajo la influencia deshumanizadora de Ortega y Gasset adolec?a de la savia vivificadora del personaje comprometido con los conflictos sociales y hasta pol?ticos de su ?poca. ?En la falta de h?roe se ha llegado hasta fundar categor?a est?tica? afirmaba D?ez- Canedo 350 ; por esto, la reiterada pr?ctica de la novela deshumanizada provocaba un cansancio que deriv? prontamente hacia la decadencia de la novela moderna, limitada a ?trazar la biograf?a de esos seres cuyos nombres no alcanzaron jam?s menci?n en las cr?nicas?. Sin embargo, con la aparici?n de Disrael? de Andr? Maurois, prototipo de biograf?a, se llegaron a plantear los factores b?sicos para recuperar la vitalidad de la novela biogr?fica. Maurois se hab?a propuesto presentar la ?psicolog?a interesante? de una persona cuya vida era una carrera de obst?culos hacia el poder. Adem?s, el autor franc?s menos ir?nico y cr?tico que Strachey prefer?a registrar las relaciones imprevisibles entre los menores detalles de la vida de un hombre importante y los grandes acontecimientos de la historia? 351 . 348 Ricardo Baeza traduce de Emil Ludwig: Goethe, historia de un hombre . Barcelona: Editorial Juventud, 1932. El autor alem?n destac? por sus numerosas biograf?as noveladas como Goethe (1920), Napole?n? (1925)?El Kaiser Guillermo II? (1926), ?Tres titanes (Rembrant, Miguel ?ngel, Beethoven) (1930). De ideas pacifistas abandon? la Alemania nacionalsocialista y obtuvo la nacionalidad suiza. 349 Marichalar Antonio.?Revista de Occidente?, septiembre 1927, p. 387.Marichalar inform? con detalle sobre lo publicado en la ?Nouveau Reviste Fran?aise? y en Plon y apuntaba que mientras en Espa?a se convocaban premios para recompensar una vida de G?ngora o una vida de santo espa?ol , en consecuencia, no se traduc?a otra cosa para el mercado nacional que Santa Teresa de Bertrand, Santa Teresa de Cunninghan Graham, Carlos de Foucault de Bazin y Santa Catalina de Siena de Joergensen. 350 D?ez ?Canedo, Enrique. El Sol , 18 de octubre de 1928. 351 Fern?ndez Cifuentes, Luis. p. 347. 127 Como una corriente que fluye lenta se va introduciendo en nuestro pa?s un cierto inter?s por los relatos biogr?ficos. Desde 1928 , la p?gina literaria de El Sol incluy? un apartado titulado Biograf?a en el que se rese?aron libros de memorias y biograf?as extranjeras, algunas traducidas, otras, en su gran mayor?a, a la espera de la labor minuciosa y poco gratificante de las traducciones. A partir de 1925 se acrecienta el inter?s por el maestro de Weimar con la consecuente publicaci?n de numerosas obras suyas 352 . Este hecho coincide con un resurgir del mundo editorial propiciado por la intensa labor po?tica y literaria del grupo de brillantes escritores que conformar?n, lo que posteriormente se denomin?, generaci?n del 27 353 . Un hecho significativo para el acercamiento de la obra goetheniana en Espa?a ? seg?n comenta Robert Pageard 354 - es la aparici?n de la peque?a Colecci?n Universal editada por Espasa Calpe que no tarda en tener una acogida muy favorable entre el p?blico culto La aceptaci?n por parte de los lectores era debida a la c?moda presentaci?n del volumen y la fidelidad de sus textos vertidos al espa?ol por la experta pluma de don Ram?n Mar?a Tenreiro 355 . No obstante, se?ala Robert Pageart, ?hay que exceptuar el Goethe de Margarita Nelken aparecido en 1928. La obra bastante breve, pretende dar a conocer las ideas m?s comunes sobre la vida y la obra de Goethe, o seg?n expresa la autora es ?una presentaci?n grosso modo del maestro de Weimar?. Lo cierto es que la pretensi?n divulgadora de Ediciones Biblos, tal como se?ala en contraportada, es presentar al p?blico lector esta ?llana y deliciosa vida de Goethe?, volumen primero de una nueva serie Las Vidas y las Obras, donde sucesivamente saldr?n a luz, ?entre famas universales, no pocos nombres espa?oles tapados de est?ril olvido entre desde?oso y apocado?. 352 Ruskser Udo: ?Goethe en el mundo hisp?nico?, M?xico- Madrid- Buenos Aires: Fondo de Cultura Econ?mica 1977.Esta recepci?n ( De la obra de Goethe) se engarza en un proceso profundo de significado general, como muestran, de la mejor manera, las cifras escuetas del negocio de librer?a. A partir de los a?os noventa (sic)sube constantemente el n?mero de las publicaciones cuyo t?tulo se refiere a Goethe y alcanza en los decenios de 1920 a 1950 un punto culminante.[...] En todo esto, sin embargo, s?lo hemos valorado las traducciones. Junto a ellas tenemos adem?s una cantidad cada vez mayor de literatura general acerca de Goethe, en forma de libros, estudios, art?culos, antolog?as, op?sculos biogr?ficos y escritos populares . p.70 353 Rozas ,Juan Manuel y Gregorio Torres Nebrera. El grupo po?tico del 27 Cuaderno de Estudios, n?24, , Madrid:Cincel 1986.?Desde el lado de los libros, la eclosi?n se produce tambi?n a partir de 1926. Una estad?stica tomada de una cronolog?a( Gonz?lez Muelas y Rozas? La generaci?n po?tica del 27? Madrid 1974 ) hecha sin fines pol?micos ni te?ricos, nos dar?n la idea r?pidamente de la importancia de estos a?os en relaci?n con los anteriores. Esta cronolog?a menciona entre 1921 y 1925, respectivamente, 6, 4, 11 y 9 obras de la literatura del ?27?. En 1926 suben a 20; en 1927 a 21; en 1928 a 25 y en 1929 a 26. Luego descienden las publicaciones. p13 354 Pageard Robert:.Goethe en Espa?a .Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Cient?ficas, 1958, 355 Bauer y Landauer ,Ignacio. Goethe. Ensayo bio-bibliogr?fico. Madrid: Fernando Fe 1932.En la peque?a rese?a bibliogr?fica aparecen las traducciones de Ram?n Mar?a Tenreiro para la editorial Espasa Calpe. 128 La biograf?a de Goethe, del autor alem?n Emil Ludving, traza una obra concienzuda y panor?mica, real y detallista de los hechos que marcaron la vida del poeta, a trav?s de una estructura paralel?stica con dioses m?ticos. Menos ambiciosa en datos y fechas pero sin faltar a las fuentes originales, la biograf?a de Goethe 356 . realizada por M. Nelken se fundamenta en la propia obra del autor: No obstante, si en los dos primeros cap?tulos del Goethe podemos observar un desarrollo del relato con inclusi?n de an?cdotas y algunas pinceladas psicol?gicas, estas caracter?sticas se van diluyendo paulatinamente hasta perder toda relevancia. Queda, de esta manera, la biograf?a trazada en una narraci?n del desarrollo de una vida entramada con su ingente obra, pero sin el atractivo de una biograf?a novelada. Benjam?n Jarn?s en su art?culo Nueva quimera del oro 357 se?ala que ?s?lo un equilibrio inteligente puede salvar una biograf?a. La historia y la novela pudieran ser las dos alas de la biograf?a: la historia por lo que tiene de materiales, la novela, por lo que tiene de arquitectura?. Constatamos c?mo la estructura del trabajo dedicado a Goethe queda sin cuajar en el novedoso intento de realizar una biograf?a novelada. Despojada en su composici?n de elementos novel?sticos, adquiere finalmente la distribuci?n tradicional: vida, car?cter y obra, claramente diferenciados en sus respectivos cap?tulos. El primer indicio que tenemos del conocimiento e inter?s de la autora por la trayectoria vital y art?stica del gran poeta alem?n es el art?culo period?stico Goethe en Lepzig: a?os de estudiante. Las colaboraciones que Nelken aportaba a La Esfera eran trabajos ampliamente documentados como ?ste que recoge los a?os de estudiante y conforman uno de los cap?tulos m?s amenos e interesantes de la biograf?a, lo cual, nos hace suponer que pudo ser el germen de la futura obra. Y as? como no es posible comprender su obra separ?ndola de las fases sucesivas de su existencia, es tambi?n preciso, "para alcanzar plenamente el sentido imperturbablemente ascensional de ?sta, no olvidar que Goethe escritor es, totalmente, inseparable de Goethe hombre 358 . Y para trazar este panorama, el testimonio del propio Goethe de los ?ltimos treinta a?os de su vida. Las confesiones del genial poeta recogidas en Mis conversaciones con Eckermann se convirtieron en la principal fuente de informaci?n, adem?s de uno de los mejores libros de prosa 356 M.N. Johann Wolfgang von Goethe .Madrid,:.Editor Juan Pueyo, sf .,p.217 Las citas sucesivas de la obra se har?n por esta edici?n 357 Jarn?s Benjam?n?:?Nueva quimera del oro? Revista de Occidente, enero de 1929. Jarn?s especifica: ?La biograf?a antigua es esclava del dato; la moderna es polic?a de un esp?ritu, de una personalidad. La diferencia entre los dos bi?grafos es la diferencia que va del hombre que colecciona al hombre que vibra. Tal vez el bi?grafo moderno sea peor historiador de una etapa, pero siempre ser? mejor reconstructor de un individuo? p.120. 358 M.N. Goethe ,p. 149. 129 del siglo diecinueve 359 . De los diversos vol?menes que completan esta obra va extrayendo Margarita los rasgos m?s sobresalientes que trazan su perfil humano. La serenidad y energ?a de que da muestras le impulsan a admirar fervorosamente a aquellos hombres que son, ante todo, una afirmaci?n.?Estos hombres superiores son los que forman lo que yo llamo una patria a la que siempre se torna, complacido? (Conversaciones con Eckermann, 1823). Asimismo, los lazos m?s estrechos son para el de Weimar los del esp?ritu 360 .?Mis relaciones con Schiller han sido ?nicas, porque nuestro lazo de uni?n m?s fuerte estaba en nuestra comunidad de aspiraciones y no precis?bamos que nos uniese nada de eso que llaman amistad" (Conversaciones con Eckermann, 1827) Wilhelm Meister (A?os de aprendizaje y de viaje, 1796-1821) Goethe, reconciliado con Schiller, o sea en comuni?n con el esp?ritu que hab?a, seg?n su propia expresi?n de infundirle ?una segunda juventud? publica la primera parte de esta novela. El protagonista es una vez m?s el autor, pero el autor que ha alcanzado la cumbre desde la cual hace el balance de su existencia. Por lo dem?s, todos los pensamientos socioecon?micos que defiende aqu? Goethe concuerdan con la ideolog?a de la filantrop?a burguesa en su forma m?s ut?pica. De los episodios que conforman esta obra, el m?s importante es- seg?n Walter Benjamin- Provincia Pedag?gica, una conformaci?n h?brida, muy extra?a, en la que se puede observar el contacto de Goethe con las grandes obras socialistas de Sismondi, Fourier, Saint- Simon, Owen, Bentham. Produce una cierta extra?eza la omisi?n de nuestra autora sobre este aspecto, cuando de autores como Saint- Simon se sab?a fragmentos de memoria. Ahora bien, la lectura detallada de la obra debi? sobrepasar la paciencia de Margarita cuando escribe como colof?n: (Wilhelm Meister) "es una obra tan pre?ada de pensamiento, que su lectura aturde un poco, como una presi?n atmosf?rica excesiva" 361 . A pesar de que la opini?n de la propia autora acerca de esta biograf?a a pesar de su aparente brevedad, es un serio estudio sobre Goethe que Margarita Nelken entreteji? de la obra 359 Benjam?n ,Walter,. ?Dos ensayos sobre Goethe? Barcelona: Gedisa, , 1996.Lo que ataba al poeta a Eckermann era tal vez m?s que nada su incondicional tendencia a lo positivo, en una forma que no se da nunca en esp?ritus superiores, y en otros que no lo son tanto, s?lo muy raramente. Goethe no tuvo relaci?n alguna con la cr?tica en sentido estricto. La estrategia de la actividad art?stica, que tambi?n lo atrap? en ocasiones, toma en ?l formas dictatoriales: manifiestos, como los concibi? con Herder y Schiller, reglamentos, como los redact? para actores y artistas. 360 Ib?dem. p164.. Se deb?a al temperamento de ambos hombres que el influjo de Schiller se manifestara esencialmente en la formaci?n, motivaci?n de la producci?n goetheana sin influir en principio en la direcci?n de la creaci?n goetheniana. Que Goethe se dedicara a la composici?n de baladas, que continuara los ?A?os de aprendizaje de Wilhelm Meister? el fragmento de ?Fausto, quiz?s haya sido gracias a Schiller. Pero casi siempre el verdadero intercambio de ideas acerca de estas obras giraba en torno de lo artesanal y lo t?cnico. La inspiraci?n de Goethe no era desviada. Era una amistad con el hombre y con el autor Schiller. Pero no era la amistad de poetas que muchas veces se crey? ver. No por ello el encanto extraordinario y la fuerza de la persona de Schiller se desplegaron en menor medida frente a Goethe. 361 M.N. Goethe. p..207. 130 autobiogr?fica Poes?a y Verdad y que traduce del alem?n a t?tulo personal como Poes?a y realidad. Extra?do de sus aut?nticas fuentes queda como un testimonio de la toma de conciencia del hombre sobre s? mismo y su relaci?n con el mundo. Y adem?s, cuando Los ensayos cr?ticos sobre Goethe de Gonz?lez Serrano, cuya ?ltima edici?n data de 1900, carecen en Espa?a de continuaci?n y s?lo se realizan traducciones de biograf?as extranjeras," 362 hay que exceptuar el Goethe de Nelken aparecido en 1928 como un hito que marcar? el camino hacia el moderno estudio biogr?fico. 6.3.- Otras traducciones No es necesario insistir en el admirable don de lenguas que lleg? a adquirir Margarita desde su temprana juventud. Domin? el alem?n- aunque ella llegase a negarlo por motivos pol?ticos. La lengua francesa por su madre Juana de Mansberger. El conocimiento del ingl?s era lo suficientemente elevado como para poder escribir sustanciosos art?culos de arte en la prestigiosa revista The Studio. Y el espa?ol lo hablaba con un encantador acento castizo propio de los m?s representativos barrios madrile?os. Pero, sobre todo, queremos resaltar la actividad de traductora que realiz? en dos etapas se?aladas de su vida y que, sin lugar a dudas, enriquecieron sus conocimientos y, tal vez, marcaron algunas pautas en las l?neas directrices de su visi?n del mundo art?stico y literario de su ?poca. Tengamos en cuenta que en a?o 1924 inicia la traducci?n del volumen Arte antiguo de la Historia del Arte de Elie Faure. Se ir?n sucediendo, Arte medioeval y Arte del Renacimiento, hasta culminar en el a?o 1928 con la traducci?n de El Arte moderno. As? mismo traducir? de Elie Faure la obra Cervantes en Retratos Literarios (1926) con la novedad de incorporar un retrato del autor pintado por Picasso. Margarita Nelken que era culta, inteligente y exquisita en el trato con personalidades del mundo art?stico y literario pronto se granje? la amistad estrecha y duradera, con el autor de la famosa Historia del Arte Pasaba algunas temporadas en la casa solariega de los Faure y recuerda una peque?a discusi?n que hab?a tenido con el acreditado autor a orillas de la Dordogne, al discrepar acerca de la adecuaci?n de un adjetivo. 362 Pageard Robert: Goethe en Espa?a , Madrid:.Consejo Superior de Investigaciones Cient?ficas ,1958. Se traducen las biografias extranjeras particularmente la de Jean Marie Carr? (1928) y de Emil Ludwid (1932) .p 77 131 Era un atardecer en que este r?o por la proximidad de una tormenta veraniega, hab?a tornado su verde plata ordinario en un verde algo m?s oscuro. Elie Faure declar? que aquel r?o ?etait vraiment sinistre?. Y , como yo me re?a- expone Margarita- y objetaba que el calificativo me parec?a desproporcionado para tan apacible linfa, hab?a insistido ? Qu?est ?ce qu?il vous faut alors. 363 Existe una traducci?n poco conocida del escritor vasco P?o Baroja realizada del espa?ol al franc?s por Margarita Nelken: Essais amoreux d?un homme ing?nu 364 . Como hemos visto anteriormente Margarita era capaz de establecer una relaci?n amistosa con los autores que traduc?a aunque no parece ser que hubiese prosperado con el introvertido novelista, al que dedica, sin embargo, un magn?fico ensayo sobre su obra en la revista Hermes de Bilbao. Si revisamos con atenci?n las traducciones de Margarita Nelken podemos se?alar unos datos muy significativos: la gran mayor?a de ellas giran en torno al a?o 1925 y de los libros traducidos este a?o, y que fueron dados a la imprenta, los realiz? directamente del alem?n. No obstante, puntualicemos que uno de ellos no fue traducido directamente de su lengua original sino de una trascripci?n al alem?n. En efecto, en 1925 tuvieron lugar en Espa?a las ?ltimas pol?micas importantes sobre Oscar Wilde. En Inglaterra acababa de abrirse la obra sellada de Wilde que se conoce como De profundis y parece ser que se public? primero en Alemania donde este escritor ten?a un enorme prestigio. , Margarita Nelken se apresur? a traducir la obra del alem?n con el t?tulo La tragedia de mi vida 365 junto con un pr?logo que se public? despu?s en La Esfera con el t?tulo ?La tragedia de la vida de Oscar Wilde? 366 . El conocido traductor Ricardo Baeza que ya ten?a en prensa en la editorial Atenea su traducci?n del original ingl?s, expuso en la primera p?gina del peri?dico El Sol , 21 de agosto de 1925, todos los errores e imprecisiones de la traducci?n de Margarita Nelken. Especifiquemos, tal como hemos comentado, que la traducci?n que Margarita realiz? fue a partir de una versi?n al alem?n de la obra de Oscar Wilde. Por supuesto, podemos considerar que ?sta comparada con el original deb?a de contener algunas incorrecciones, debidas, sobre todo, a los diversos matices interpretativos de las dos lengua y a lo que se llama ?el sello del traductor? o sea la impronta que cada persona da a los diferentes registros ling??sticos; este hecho, en consecuencia, que marc? la obra lo aprovech? Ricardo Baeza para desprestigiar esta traducci?n que se hab?a adelantado a la suya. 363 M.N Presencias y evocaciones?El franc?s que muri? del dolor de Espa?a? (Elie Faure,) AHN T?tulos y familia , p.76 364 Baroja ,P?o . Essais amoreux d?un homme ing?nu . Par?s : F. Rieder et Cie 1924. 365 Wilde, Oscar: La tragedia de mi vida. Madrid : Biblioteca Nueva, 1925. 366 M.N. ?La tragedia de la vida de Oscar Wilde?. La Esfera, 12 de diciembre de 1925. 132 Por cierto, -explica Margarita- que La prodigiosa isla de las damas de Gerhart Hauptmann, la hube de verter al espa?ol para complacer a Garc?a Morente cuando ?ste dirig?a las publicaciones de La Revista de Occidente, de Ortega y Gasset. 367 El peri?dico La Vanguardia en la secci?n Libros y Revistas rese?a la novela de Hauptamann y la traducci?n de Nelken. Comenta el periodista: ?Por eso al final de la odisea fant?stica, calada de sentimientos id?licos, el h?roe,? sin explicarse muchas cosas con mano firme empu?? el tim?n, y un soplo de libertad infl? la vela?. Esta peque?a cita ? contin?a el periodista- nos da el tono del estilo y del acendramiento con que Margarita Nelken lo ha traducido, pues encierra el raro sentido entre humorista y filos?fico que se ampara en una forma lindante con lo po?tico? 368 Otra de las novelas traducida del alem?n en 1925 fue La reencarnada de Franz Spunda. 369 La editorial Biblioteca Nueva debi? de valorar la demanda de obras de car?cter teos?fico y ocultista que se extend?an por Europa desde mediados del siglo XIX para ofrecer a sus lectores una novela ya atrayente por su mismo t?tulo. Este autor adquiri? cierta fama junto con otro novelista Gustav Meyrink ambos pertenecientes a los Illuminati de Engel, orden que no tuvo nunca un particular poder Ahora bien, se puede admitir que el novelista Franz Spunda refleja en su obra una influencia cultural limitada, en gran parte, a la corriente esot?rica que dominaba en el c?rculo de los Illuminati En la Colecci?n Historia Breve perteneciente a la Revista de Occidente que dirig?a en 1925 Garc?a Morente public? Margarita dos traducciones de autores versados en el mundo cl?sico. De Moritz Hartmann, poeta y escritor nacido en Bohemia de padres de origen jud?o hizo la traducci?n La decadencia del Mundo Antiguo 370 . Y de Arthur Rosenberg, Historia de la Rep?blica Romana 371 . Este autor fue profesor de historia en la Universidad de Berl?n pero cuando los nazis llegaron al poder se exili? a Suiza, Inglaterra hasta recabar en Estado Unidos. Tambi?n en 1925 Nelken traduce del franc?s una novela Domenique de Eug?ne Fromentin y de Jean Jacques Brousson,. Anatole France en zapatillas, Biblioteca Nueva. 367 Hauptmann Geharrt: La prodigiosa isla de las damas. Historia de un archipi?lago imaginario? Madrid: Revista de Occidente, 1925,p. 356. La traducci?n la realiza Margarita Nelken a petici?n de Garc?a Morente, cuando ?ste dirig?a Revista de Occidente. (M.N.. Presencias y evocaciones. Texto in?dito AHN ,Legajo 3244/4 p.126-129. 368 La Vanguardia Libros y Revistas 15 de mayo de 1926 369 Spunda, Franz: La reencarnada. Traducci?n del alem?n por Margarita Nelken, Madrid: Biblioteca Nueva, 1925. 370 Hartmann ,Moritz Ludo: La decadencia del Mundo Antiguo. Seis conferencias, Madrid, Revista de Occidente (Col. ?Historia Breve?), 1925,p. 179. 371 Rosemberg Arturo: Historia de la Rep?blica Romana. Madrid:,Revista de Occidente, (Col.?Historia Breve?), 1926, p.213. 133 Sobresale la traducci?n de un cuento El improvisador de Andr?s Geiger publicado en La Esfera en 1927 372 Tal como se desprende de los datos anteriores Margarita se dedic? en estos a?os con apasionamiento y entrega total al trabajo de traductora. El motivo pudo ser de car?cter puramente econ?mico pues era una fuente de ingresos fija sin tener que padecer las oscilaciones de las colaboraciones period?sticas. Pero el caso es que a partir de estas fechas su labor de escritora y cr?tica de arte deriva hacia otros intereses m?s a largo plazo. En los a?os treinta se interesa por la obra teatral de Bertolt Brecht Mutter courage un ihre k?nder (Madre coraje y sus hijos, 1939) que traduce del alem?n al franc?s con el t?tulo M?re courage. Recordemos que Nelken padec?a desde su juventud una aguda miop?a que la impidi?, sobre todo, dedicarse a la pintura. ?sta se agrav? con el paso del tiempo hasta casi impedirle las visitas regulares a las salas de exposiciones. Se supone que son estos a?os en el exilio mexicano cuando vuelve a su trabajo de traductora. Se han podido constatar las siguientes traducciones de biograf?as: de Fred B?rence, Leonardo da Vinci: Obrero de la inteligencia, M?xico D. F Biograf?as Gandesa , 1954 El t?tulo original viene completado posiblemente por la misma traductora pues no se repite en la editorial C?rculo de Lectores del a?o 1972. Del escritor Omer Englebert traduce ?Fray Jun?pero Serra, el ?ltimo de los conquistadores: ap?stol y fundador de California 1713- 1784. Segunda edici?n en M?xico D. F Biograf?as Gandesa 1957 Del autor dram?tico H R Lenormand traduce en 1950 Confesiones de un autor dram?tico en la Editorial Sudamericana. Fiel al autor y a la editorial bonaerense se la encarg? traducir la siguiente obra de Lenormand Nuevas confesiones de un autor dram?tico (1957). Para la editorial mexicana Fondo de Cultura traduce de Gustave Cohen La vida literaria en la Edad Media: la literatura francesa del siglo IX al XV (1958) La misma traducci?n se volver? a publicar en Madrid por el Fondo de Cultura Econ?mica en 1977. Siguiendo con la l?nea biogr?fica traduce de Le?n Thoorens , Vida y pasi?n creadora de Moli?re para la Editorial Renacimiento ,M?xico, 1964. ?tienne Souriau publica en 1947 en la editorial Flammarion La correspondance des arts: ?l?ments d?esth?tique compar?e .La traducci?n de esta obra dedicada sobre todo a relaci?n de la m?sica con la literatura la realiz? unos tres a?os antes de morir con el mismo t?tulo La 372 .Geiger Andr?s: ?El improvisador?, Traducci?n de Margarita Nelken. La Esfera, Madrid 11 junio 1927, N? 701 134 correspondencia de las artes: elementos de est?tica comparada, en la editorial Fondo de Cultura Econ?mica 1965. Una figura clave en el mandato de Hitler fue Joseph Goebbels. Debido a sus dotes de orador fue nombrado jefe de propaganda de la NSDAP y cuando el Hitler asumi? el gobierno en 1933 fue declarado ministro de propaganda e ilustraci?n popular. Mediante la propaganda, Goebbels diviniz? a Hitler, promovi? el odio a lo extranjero, al comunismo y al juda?smo. Tres a?os despu?s de la ca?da del III Reich y de la muerte de Goebbels junto a toda su familia el autor Curt Riess escribe una biograf?a sobre este inquietante personaje pol?tico. Se edita en Ballantine libros, Nueva York, 1948. El ?xito debi? de ser considerable y Margarita Nelken realiza la traducci?n con el t?tulo Goebbels: Mefist?feles moderno .Hay que se?alar que esta versi?n al castellano considerada como la m?s correcta se haya mantenido en varias editoriales como Grijalbo, 1970 y Mail Ib?rica de Barcelona, 1973. Del historiador y diplom?tico brit?nico Edgard Hallet Carr traduce ?Los derechos del hombre?. La segunda edici?n se puede consultar actualmente en Publicaci?n Barcelona, Laia 1973. Como excepci?n aparece una traducci?n de car?cter t?cnico Radiaci?n y radioactividad de Jack Schubert en Mario Muchnik Edi, Compa??a General Fabial, 1959. Y por ?ltimo traduce el libro La U.R.S.S. con los ojos abiertos de Jules Moch. En el pr?logo a la edici?n mexicana el que fue ministro franc?s elogia a M. Nelken a la que conoci? en un viaje que realiz? el matrimonio Moch a la naciente Espa?a republicana. Tal es la confianza que el autor tiene de sus dotes de traductora que no duda en afirmar que deja en sus manos todas las notas aclaratorias que crea pertinentes. Ahora bien, cuando el libro estaba para imprimir se produjo la insurrecci?n de los trabajadores h?ngaros que fue ahogada en sangre por los soldados rusos. Jules Moch decide, sin embargo, no cambiar nada de su obra, lo que debi? de aliviar la responsabilidad de Nelken como traductora. Pues, aunque expulsada del Partido Comunista espa?ol en 1942 ella segu?a manteniendo una relaci?n de respeto hacia el pa?s que hab?a ayudado a Espa?a durante la Guerra civil. 135 7.- Revistas gr?ficas en las tres primeras d?cadas del siglo XX .El esfuerzo editorial por divulgar la cultura (art?culos period?sticos literarios de Margarita Nelken) 7.1.- Revistas gr?ficas de informaci?n general En estos tiempos de avance tecnol?gico en el que ya es cotidiano ver a escala planetaria los acontecimientos que se producen y tener acceso informativo con im?genes en directo y comentarios, resulta casi imposible imaginarnos la voluntad del lector para acercarse a este mundo informativo con escasas fotograf?as. Habr?a que hacer un esfuerzo para situarnos dos siglos antes y comprender la importante innovaci?n que supuso la prensa gr?fica. Fue el ?nico medio de ver el mundo, la ventana para asomarse al espacio p?blico 373 En enero de 1915 se rindi? un homenaje a los periodistas, pioneros gr?ficos, Francisco Verdugo y Mariano Zavala, con motivo del primer aniversario de la fundaci?n de La Esfera. Hubo ocasi?n para reflexiones diversas sobre el valor de la imagen. El anciano Gald?s ya casi ciego, escribi? un discurso en el que refiri?ndose a su experiencia dec?a: ?En un pa?s donde la proporci?n de analfabetos es desconsoladora, constituye el grabado un important?simo elemento cultural y pedag?gico de incuestionable valor?. 7.2.- La Ilustraci?n Espa?ola y Americana. La gran revista decimon?nica, que ven?a desempe?ando esa funci?n de mostrar la imagen del mundo desde 1868, es hoy, con sus magn?ficos grabados, testimonio inestimable de la ?poca que va del per?odo revolucionario a la regencia, Sin embargo, ya cuando se inicia el siglo le es muy dif?cil competir contra las revistas modernas y ?giles como Blanco y Negro y Nuevo Mundo, a 373 Ayala,Francisco Recuerdos y olvidos. Madrid: Alianza Editorial 1982. ? Los Lunes de El Imparcial, 26 de diciembre de 1920.-En Seoane Mari Cruz y Mar?a dolores Sa?z Historia del periodismo en Espa?a. El siglo XX, 1898- 1936. Madrid,: Alianza Editorial, 1998.? Madrid era para m?, [...]sobre todo [...] el mundo que me revelaban las ilustraciones de los semanarios gr?ficos encuadernados que desde chico hab?an constituido mi entretenimiento favorito, cuando el mal tiempo me reten?a paredes adentro. Colecciones de Blanco y Negro, empastadas en gruesos vol?menes anuales, desde fecha anterior a mi nacimiento, me hab?an asomado, a la vez que deletreaba los nombres y me familiarizaba con las facciones de pol?ticos, criminales famosos, toreros y actores a tales o cuales personajes de la villa y corte. 136 las que se sumar?n luego Mundo Gr?fico y La Esfera. Pero a?n resistir? hasta diciembre de 1921, tras varios cambios de empresa que no logran sacarla de su postraci?n. 374 Al publicarse La aventura de Roma, novela corta de Margarita que se publica en 1923, aparece ?A manera de pr?logo? una entrevista realizada por Artemio Precioso director de La Novela de Hoy. El tono marcadamente jocoso, con algunos datos inexactos, nos dan fe de esa faceta de la periodista tremendamente sarc?stica e ir?nica. En la entrevista cuenta la an?cdota de su primer contacto con el mundo period?stico. Al llevar el primer art?culo al entonces redactor- jefe de La Ilustraci?n Espa?ola y Americana, el que ser?a su ilustre amigo Fern?ndez Fl?rez, cuenta con gracejo: Yo no hab?a pisado jam?s una redacci?n ni visto nunca a un director de peri?dico. En las revistas extranjeras en donde colaboraba ya hacia algunos a?os, cre?an que yo era un hombre. Pues bien: el ir aqu? a ofrecer un art?culo me caus? tal emoci?n, que le entregu? mis cuartillas a Fl?rez, con la vista baja, azorad?sima, y sal? escapada, sin pronunciar palabra. Luego supe que Fl?rez hab?a dicho: ?Esa chica debe de ser tonta; una ni?a cursi que le hace versos al canario, como si lo viera? pero ley? el art?culo y, con gran asombro suyo y m?o me encarg? enseguida otro?. De hecho, la calidad de estos primeros art?culos que firma M. Nelken, no desvelan, todav?a, su condici?n femenina. En las redacciones eran aceptados por su calidad de juicio, la exposici?n de los hechos narrados objetivamente sin caer en falsos sentimentalismos y expresados en una prosa elegante y po?tica . En una de sus primeras colaboraciones plantea como fondo el tema de la guerra y el conflicto emocional de Juli?n Viand, en literatura Pierre Loti. La personalidad de este oficial de marina que se debat?a entre el amor por la ex?tica Turqu?a y la gloria de una acci?n militar, queda reflejada en el art?culo El alma turca de Pierre Loti. 375 ( Anexo, n? 41) Su gesto al aceptar un oscuro puesto en Par?s fue extraordinario e inveros?mil, ? pero muy natural en un autor que pone su dignidad de artista por encima de los movimientos de la muchedumbre?. 374 Seoane , Mar?a Cruz Y Mar?a Dolores Sa?z op. cit..173. ?Desde la muerte de su fundador, Abelardo de Carlos, la dirigi? su hijo Jos? Abelardo hasta 1898. La empresa era propiedad de La Moda elegante Ilustrada y de la imprenta Sucesores de Rivadeneyra en la que se imprim?a .En enero de 1915 empieza una ?segunda ?poca, en que es propiedad del industrial vasco Rafael Picavea, propietario de El Pueblo Vasco de San Sebati?n. 375 Nelken M: ?El alma turca de Pierre Loti?, La Ilustraci?n Espa?ola y Americana?, Madrid 15 de diciembre de 1915, n? 46.?Cuando el comandante Juli?n Viand fue designado para formar parte de la expedici?n a los Dardanelos, el escritor Pierre Loti record?. Record? que la mitad de su alma estaba en Turqu?a, en donde hab?a nacido. Que a Turqu?a le deb?a la mitad de su sensibilidad de artista, las m?s grandes alegr?as de sus ojos y de su mente; record? todas sus amistades, todos sus afectos, todos los ensue?os y todos los deseos, de los cuales poco a poco hab?a salido la imagen deliciosa de Azyad?; record? todos los momentos donde hab?an sido recogidas las l?grimas de oro de Las desencantada?, y retrocedi? ante la idea de combatirlos como hubiera retrocedido ante un combate contra su madre y sus hermanos: no pudo 137 7. 3.- La Esfera La Esfera, subtitulada ?Ilustraci?n Mundial?, era la revista de lujo de Prensa Gr?fica. En mayo de 1917 aument? su precio de 50 a 60 c?ntimos ( el doble que Nuevo Mundo y Blanco y Negro) y en 1925 costaba una peseta. La revista que ten?a alrededor de 50 p?ginas, algunas dedicadas a publicidad, era una publicaci?n de excelente calidad ? papel couch?, magn?ficas fotograf?as y excelentes reproducciones de cuadros en color- Dedicaba especial atenci?n a la literatura, sin olvidar los temas de actualidad, sobre los que informa cumplidamente, aunque presta escasa atenci?n a la pol?tica 376 . Entre sus secciones de actualidad destaca la titulada ?De la vida que pasa?, por la que desfilan firmas importantes como Cristobal de Castro que escribe sobre ?Valle- Incl?n y sus esperpentos? o de James Joyce como fen?meno literario y las entrevistas firmadas por Jos? Mar?a Carretero, con su seud?nimo habitual El Caballero Audaz. Merece especial atenci?n una importante secci?n dedicada a los cuentos. La publicaci?n de los mencionados relatos era muy cuidada y aparecen las m?s destacadas firmas de la literatura. Entre 1916 y 1919 encuadrados bajo el ep?grafe de ?Cuentos espa?oles? aparecen diez cuentos de la Condesa de Pardo Baz?n con ilustraciones de dibujantes como Salvador Bartolozzi, Ribas o Penagos. En la secci?n de ?Cuentos extranjeros? aparecen en 1919 dos cuentos de George Rodenbach, uno de Gabriel D? Annunzio y otro de Guy de Maupassant. Diversos cuentos de Carmen de Burgos, Concha Espina y uno de Mar?a Teresa Le?n. El escritor y cr?tico literario Cristobal de Castro se encargaba de la secci?n ?La vida literaria?. En un interesante art?culo de 1926 ?La evoluci?n de la novela y los novelistas espa?oles? analiza la evoluci?n de P?o Baroja en su obra El gran torbellino del mundo obra densa de ideas y emociones. En 1924, Margarita Nelken rese?a del escritor vasco su obra Divagaciones apasionadas ( Anexo n?.39) que condensa toda la experiencia de ese salto mortal que no vacil? en dar desde su primera obra y que ha seguido repitiendo en aquellas como La leyenda de Ja?n de Alzate y El laberinto de las sirenas . En Divagaciones apasionadas resalta Margarita los t?rminos "Esperanza y evasi?n" : esperanza en la ciencia. En la ciencia que es, si no flor suprema, al menos consecuencia suprema de la cultura; viendo en ?sta como fin, la liberaci?n de las mentiras tradicionales, el libre vuelo hacia la luz que cada uno debe tener la norma y la posibilidad de buscar en sus tinieblas.[...] Baroja nos habla aqu? del cura de Santa Cruz y no tanto para pintar con tonos sombr?os su 376 Seoane Mar?a Cruz y Mar?a Dolores Sa?z Historia del periodismo? op. cit 309 138 fan?tica crueldad, como ? en lo m?s ?ntimo, en lo m?s rec?ndito de su af?n- para dibujar con trazo firme la fuerza de su car?cter 377 . Si del intelectual, introvertido, y consagrado escritor P?o Baroja, se hab?a ocupado en anteriores trabajos y traducciones, Margarita entrar? en contacto con la poetisa ni?a, Josefina Torres Millares ( Anexo, n? 38) a trav?s de un original escrito con la gruesa y torpe letra infantil. La poeta adolescente, ser? junto con Ernestina de Champourcin las dos ?nicas mujeres de la llamada ?generaci?n de 1927? que ver?n publicados sus poemas en la Antolog?a de Gerardo Diego 378 . La precocidad de la poeta canaria la exalta Margarita como uno de los dones divinos que los dioses derraman, a veces, en una sola familia Analiza la cr?tica un emocionado romance por su estructura, y casi una eleg?a por su contenido dram?tico de la muerte. Y a?ade que re?ne toda la fuerza de la copla popular, de lamento de pla?idera; una fuerza directa, brotada instintivamente de las fuentes m?s ?ntimas de la emoci?n. Y brotada con un ritmo que no se puede pensar ni aprender, porque es propiamente don divino. En estos poemas se acusa ya la cualidad tal vez m?s caracter?stica de la obra de Josefina de la Torre: ?un pudor espiritual exquisito, refinadamente ?ntimo, de sensibilidad excelsa, aquellos que en lugar de entregarse, se contiene, y en lugar de estallar toda en la superficie, aflora suavemente, delicadamente, sugiriendo con gestos apenas esbozados, ?Aristocratismo supremo de los gestos que no son nunca gesticulaciones!? 379 . Extra?a y, al mismo tiempo conmueve, las palabras finales que Margarita dirige directamente a la poeta ni?a: ? Te deseo- dice- ya que empezaste a cantar como los p?jaros, sin saber de la belleza de tu canto, que todos tus versos de mujer, los que digan de alegr?as y los que digan de dolores, tengan en la intensidad de su paz o de su desgarro, la misma transparencia? 380 . Hemos comentado con anterioridad la intensa labor desarrollada por Nelken como traductora. Ya en 1925 tuvieron lugar en Espa?a las ?ltimas pol?micas importantes sobre Oscar Wilde. En 377 Nelken, M. ? Las divagaciones apasionadas de Baroja? La Esfera, Madrid, 11 de octubre de 1924 . 378 Diego Gerardo : Poes?a espa?ola contempor?nea Madrid:, Taurus 1979. 379 Nelken M. ?Josefina de la Torre Millares?, La Esfera Madrid, 14 de junio de 1924. n? 545.Pocos ejemplos hay de los dones tan abundantemente derramados en tan menguado espacio en una sola familia: Josefina de la Torre, prima de N?stor, pintor embriagado de tonos ,sobrina de Luis y Agust?n Millares, los autores de ese ?Compa?erito? que andando el tiempo, habr? de contar entre las obras mejores del teatro de hoy, es hermana de Claudio de la Torre, uno de nuestros temperamentos m?s sensibles, y que En la vida del se?or Alegre, la novela premiada en el Concurso Nacional de literatura, afirm?se tambi?n como uno de nuestros novelistas m?s enjundiosos y depurados. 380 Nelken M ?Josefina de la Torre Millares? La Esfera , Madrid, 14 de junio de 1924. n? 544 139 Inglaterra acababa de abrirse la obra sellada de Wilde que se conoce como De Profundis y parece ser que se public? primero en Alemania, donde Wilde ten?a un enorme prestigio. Margarita tradujo la obra del alem?n con el t?tulo ?La tragedia de mi vida? 381 junto con un pr?logo que se public? despu?s en La Esfera , ?La tragedia de la vida de Oscar Wilde? 382 . (Anexo, n. 35) Ya no hay im?genes literarias ni agudezas- comenta Margarita- despu?s del oprobio del juicio por inmoralidad. Durante un a?o, todos los d?as el autor de Salom? ha llorado a la hora y durante el tiempo en que en la estaci?n de Clapham Junction tuvo, esposado y con traje de presidio que aguantar las mofas e insultos de la muchedumbre. Despu?s de esto s?lo es posible la amargura suprema o la aceptaci?n total 383 . Wilde acept?. Mas no por sumisi?n, sino por el contrario, porque las contingencias exteriores dejaron de existir para ?l. ?El mayor de los vicios es la ligereza- dice Wilde en sus confesiones- ?Todo lo que llega hasta la conciencia es justo?. En la c?rcel, Wilde pens? mucho en Dante; ?l tambi?n, desde el Infierno, vislumbr? las m?s inefables claridades. No menos enjundioso es el art?culo sobre Charles Baudelaire.( Anexo, n?36) .A ra?z de una subasta de un ejemplar de lujo de Las flores del mal en el Hotel Drouot que conten?a las seis famosas poes?as condenadas hacia tres cuarto de siglo, Margarita plantea por qu? el Ministerio P?blico franc?s lo hace retirar del mercado. ?Af?n de reclamo de los editores? O m?s bien el deseo de ver liquidado el affaire Baudelaire con una revisi?n definitiva del contenido de esta obra. La revisi?n servir? siquiera para una cosa- dice Margarita-: ?para que la justicia se convenza una vez m?s de que nada tiene que ver con el Arte: y que ?ste, a su vez nada tiene que ver con la Moral. Al menos con la Moral que por tal entienden las gentes morales? 384 . El t?tulo de "Boileau hist?rico", que le aplicaban con fruici?n los que se desmayaban al oir hablar del club de los hachischianos, es ver?dico precisamente en la parte en que no lo cre?an los que lo inventaros. En la dedicatoria de Las flores del mal ll?male con reverencia a Gautier poeta impecable, mago perfecto en letras francesas?. Ning?n delirio h?zole olvidar nunca al autor de La carro?a , de cincelar amorosamente la forma. Asonancias imprevistas, ep?tetos raros, sea; pero que al verso no le sobrase ni le faltase ning?n pie. Que la frase se desarrollase con la amplitud de las olas, y que el delirio m?s imposible se apoyase en la cadencia m?s noble. El ritmo due?o y se?or. Y esto, si bien fue s?lo Racine quien lo 381 Nelken, M. La tragedia de mi vida?, Madrid : Biblioteca Nueva 1925. 382 Nelken, M.. ?La tragedia de la vida de Oscar Wilde?, ?La Esfera, 12 de diciembre de 1925 383 Ib?d .Y concluye Nelken su art?culo- pr?logo: Y ahora sale a la luz en otros idiomas, esta tragedia. : La madre de Wilde, la escritora que firmaba Esperanza , y que, en su af?n de tener una hija a quien emperifollar, no advirti? lo que estaba haciendo de su hijo; Constanza, la esposa de nombre simb?lico, a quien Douglas desagrad? desde el primer momento, pero de la cual ?ste se val?a para hacer las paces con el escritor, las dos figuras de mujer por quienes tanto llora de pena y de remordimientos Wilde en la c?rcel, no habr?n de leer nunca las frases que ?l les dedica en premio a su calvario[...] Todo lo que llega a la conciencia es justo. La tragedia de la vida de Oscar Wilde, es la justificaci?n de su existencia toda y la redenci?n de toda su obra por encima del arte 384 Nelken M: ?La revisi?n del proceso Baudelaire? La Esfera, Madrid, 26 de julio de 1926, n? 603 140 consigui? en franc?s antes que Baudelaire, fue lo que Boileau se?al? como canon incontrovertible, en el siglo y medio m?s antirrom?nticos de la Historia. 385 . Revisi?n, revisi?n- clama Margarita- ?no de un proceso ha tiempo fallado en contra de la decisi?n de la Justicia, sino de valores. De valores iniciales, que la creaci?n consiste en empezar, y s?lo merecen llamarse navegantes los que atracaron en orillas desconocidas conquistando continentes?. Desde luego, estos art?culos de Margarita, publicados en La Esfera, principalmente entre los a?os 1924 y 1926 presentan unas caracter?sticas propias La calidad del papel, las fotograf?as en huecograbado y la tendencia de la revista a abordar temas literarios, art?sticos, arqueol?gicos o simplemente conmemorativos de la actualidad, hac?an de La Esfera una publicaci?n amena, elegante, y de m?s elevado tono intelectual que otras de su ?poca. Entre estas colaboraciones, en mayor medida de temas literarios, se puede observar como dato a tener en cuenta, puesto que Nelken no suele repetir sus trabajos en diversas publicaciones, que el art?culo aparecido en 1925 ?Goethe en Leipzig: a?os de estudiante? (Anexo, n? 37) ser? la base de un cap?tulo de la biograf?a sobre el Maestro de Weimar 386 . 7.4.- Blanco y Negro El periodista de fondo, del enjundioso art?culo de opini?n que emite un juicio clave y certero, la mayor?a de las veces sereno en la ecuanimidad de la exposici?n, ha sido y es, en la actualidad, una clara personalidad unida al mundo cultural en una sociedad sobre la cual, obviamente, ha reflexionado en profundidad. Pero y ? el cronista que glosa la vida cotidiana? Suele cometerse el error de considerar a este cronista con una corta visi?n que raya en el m?s puro relato anecd?tico. Sin embargo, la fuerte personalidad, la elevaci?n espiritual, la cultura, han dado, y dan en la actualidad magn?ficos art?culos que en la perspectiva de un tiempo futuro son, y ser?n, aut?nticos retazos de historia, de esa historia que no se escribe muchas veces con grandes 385 Id, 386 Nelken M. ?Goethe en Leipzig: a?os de estudiante? La Esfera, Madrid, 21 de noviembre de 1925, n? 620.De este art?culo se puede destacar la referencia de una primera obra de Goethe , escrita a la edad de trece a?os, una ?novela de viajes?, en que intervienen siete hermanos que se cartean para exponerse unos a otros sus distintas ocupaciones.; uno viaja de continuo y cuenta en alem?n sus aventuras; otro es estudiante de teolog?a y escribe en lat?n y, alguna vez que otra en griego; El tercero es comerciante y se expresa en ingl?s; el cuarto que reside en Marsella, en franc?s; el quinto es m?sico y est? en Italia, y naturalmente escribe en italiano; el ?ltimo, a falta de otros idiomas conocidos del autor, escribe en el dialecto de los jud?os alemanes, tan abundantes en Francfort; y el n?mero siete que es hembra, tiene por misi?n exponer los sentimientos de las mujeres en los asuntos del coraz?n y sus quehaceres en la vida dom?stica. La adquisici?n del caudal de conocimientos necesarios a esta obra, entreti?nenle apenas unos meses. Luego viene el escabroso episodio de Gretchen, aquella moza de taberna que andando el tiempo hab?a de ser la Margarita de ?Fausto?. 141 acontecimientos, sino con la peque?a an?cdota humana, con el leve comentario a la rese?a art?stica y literaria. Por tanto, y lo aplicamos ya aqu? directamente al trabajo period?stico de Margarita Nelken, lo que realmente importa es que un buen cronista interprete los hechos con un sentido de universalidad, ?sentido que ha de estar en la hondura de los conceptos sin que aflore a la superficie, a no ser como leve sugesti?n que el lector inteligente se encargar? de penetrar? 387 . Estas cr?nicas son el resultado de la labor period?stica de Nelken en las dos facetas del art?culo 388 y la entrevista 389 . Son unos trabajos inteligentes y al mismo tiempo amenos que reflejan la visi?n personal de la autora en el an?lisis de los acontecimientos cotidianos. No obstante, al mostrarse bajo un aspecto adquieren por esta circunstancia el sello de acontecimientos representativos y universales. En los a?os 1929 -1931 cuando Margarita Nelken escribe en Blanco y Negro, su estilo literario ya se ha formado La adquisici?n de un amplio l?xico art?stico, los giros, formas de expresi?n y los recursos t?cnicos se concentran y toman forma, remodelando, en fin, su estilo para conectar con un especial lector: la mujer. Porque tengamos en cuenta que el p?blico a quien prioritariamente se dirig?a era femenino. Los art?culos de Blanco y Negro se inician con el ep?grafe ?La mujer en el arte" bajo dos aspectos: primero, el compromiso de revalorizar a pintoras femeninas que gozaron sus momentos de gloria como ?ng?lica Kaufmann, o el an?lisis delicadamente cr?tico de c?mo los grandes artistas pict?ricos han tratado la figura de la mujer en sus composiciones. Posteriormente los temas se ampl?an bajo el t?tulo La vida y nosotras: Mujeres periodistas, escritoras, compositoras, pintoras, artistas de la escena, junto con noticias de la actualidad mundial se van proyectando en sus trabajos de columnista. Dos personajes, a los cuales Margarita define como reconocidas Soberanas, se cruzan en esta cr?nica: la condesa de Montijo, posterior emperatriz de los franceses y Gertrudis G?mez de Avellaneda, soberana por sus personales gracias. En aquellos d?as de un romanticismo rezagado en que la "gentil?sima condesita" se aprestaba a ser Emperatriz de los franceses, y a lanzar la m?s cosmopolita de las playas, Gertrudis G?mez de Avellaneda era seg?n el "clich?" consagrado due?a absoluta de la escena espa?ola, y la poetisa m?s encumbrada de las tertulias del Liceo, del Ateneo y del Marqu?s de Molins". Esta escritora, novelista, poetisa, tr?gica, casada cuatro veces y 387 Marsillach ,Luis Teor?a y pr?ctica de la cr?nica local" en Enciclopedia del periodismo"V.V.A.A , Barcelona: Editorial Noguer 1966, p.385. 388 Nelken M "La triste y gloriosa vida de Modesto Moussorgsky" La Esfera n? 474, Madrid, febrero de 1923. 389 Nelken M.: "La vida y las mujeres. La obra de do?a Narcisa Freixas" El D?a Madrid 17 de marzo de 1917. 142 aclamada mil, la Avellaneda, es una rara conjunci?n del talento y la hermosura, del m?rito y de la gloria. Exuberante y deslumbradora s?ntesis de un siglo rom?ntico 390 De sensibilidad militante "era mucho hombre" - seg?n la frase de los que prefer?an a la dulce Carolina Coronado- y era, asimismo, esforzada como "Jorge Sand", cuyos br?os intelectuales y amatorios iguala, cuando no supera. Y llegar?n los d?as de oro en que se reconocer? y consagrar? definitivamente su talento. Cuando el peri?dico "La Discusi?n" abre un par?ntesis a las recias acometidas de Rivero y La Iberia a los humorismos de Sagasta para engalanarse con trabajos de la Avellaneda. Cuando Mar?a Bushental la invita y ?ngela de Medinaceli la recibe en su palacio. Cuando, en fin, la propia Reina Isabel, por instigaci?n de Quintana, llama a la famosa poetisa a su palco del Real", en fin, este conjunto de acontecimientos fueron los que afianzaron su fama, obtenida con la continua producci?n, siempre en la misma l?nea de espl?ndida exuberancia juvenil. 391 Un intervalo de tres a?os separa los dos art?culos de Margarita dedicados a Marie- Chantal, Marquesa de S?vign?. El primero, dedicado ?ntegro a esta excepcional mujer, lleva por t?tulo El ?nico amor de la `Divina" marquesa 392 . Este ep?grafe ambiguo nos promete introducirnos en los refinados salones dieciochescos y en las galantes aventuras de las "preciosas" de la corte versallesca de Lu?s XIV. sin embargo, tras una detallada enumeraci?n de sus pretendientes 393 - atra?dos por su belleza, gracia, ingenio y cuantiosa fortuna- y de su desdichada etapa conyugal, nos revela el que parece ser el aut?ntico impulso amoroso de su vida: el amor maternal llevado, sin duda, a extremos desusados en su ?poca. 394 Su hija cas? pronto y hubo de marcharse a Provenza, en donde el marido, el conde de Grignan era gobernador. Madame de S?vign? entend?a la amistad como el amor maternal: sin reservas. A Fouquet, desterrado y tal como se dec?a pensando en la Bastilla "ca?do en desgracia"; a los solitarios de Fort- Royal, igualmente perseguidos y condenados, sigue fiel aun con riesgo de disgustar en Versalles. Y a esta firmeza en su amistad y este 390 391 V?ase en Nelken, M Las escritoras espa?olas , Madrid,:Labor, 1930 189- 199, las interesantes p?ginas dedicadas a esta gran poetisa. 392 Nelken M "El ?nico amor de la Divina marqusa?" Blanco y Negro n? 1913, 15 de enero de 1928. 393 Loc. Cit. Todas las "Memorias y Correspondenciasde la ?poca hablan de sus cortejadores: Fouquet, el opulent?simo superintendente de Hacienda, due?o de castillos de ensue?o; M?nage, el literato "inflexible en gram?tica"; el caballero de M?re, pretendiente un tiempo de madame de Maintenon, y a quien la marquesa prefiri? un poquito". 394 Freixas Laura "La divina marquesa" La Vanguardia 16 de abril de 1996. "Las cartas m?s privadas dirigidas a su hija- por la que sent?a un amor que ella misma consideraba extraordinario y que algunos han tildado de anormal - , ser?an un d?a le?das por miles de persona" y de las cuales se espera una edici?n espa?ola (de pr?xima publicaci?n en Muchnik Editores.La autora de art?culo, Laura Freixas, editora del libro colectivo Madres e hijas, Anagrama, recoge en este amplio reportaje, conmemorativo del tercer centenario de "la divina marquesa", la especial visi?n que de ella ten?an algunos de sus contempor?neos que se rindieron ante su encanto e ingenio. Lamartine, Marcel Proust y Virginia Woolf, entre otros escritores y personajes ilustres, admiraron su epistolario 143 apasionamiento en su amor de madre, d?bese esa "Correspondencia" que le ha valido el t?tulo de "divina" y que nos vale a nosotros uno de los cuadros m?s completos, sinceros y animados de aquella Corte" 395 . El segundo art?culo Madame de S?vign? o el retorno imposible 396 , es una reflexi?n ?gil e ir?nica caracter?stica de una columna period?stica sobre la evoluci?n de las costumbres sociales. Bastante m?s de medio siglo ha pasado desde la cr?nica que Margarita dedica a Marie- Chantal de Rabutin y sin embargo todav?a mantiene ese aire fresco y natural el an?lisis que realiza de los usos ya obsoletos de la ?poca. Se ha revelado hace poco como escritora -comenta Margarita acerca de Kikon Yamato - y su revelaci?n tiene algo del rito misterioso que alzaba un punto el velo de Isis. La diosa aqu? es toda el alma- y muy antigua y muy moderna- de la mujer japonesa. Al parecer la revelaci?n ha sido como novelista, como escritora francesa y lo confirma la noticia de que "Paul Val?ry avala con una introducci?n la primera obra de Kikon Yamato publicada en franc?s". Y pese a las apariencias de exotismo que envuelve la figura de esta japonesa, la realidad es una madre francesa, la educaci?n en el Sagrado coraz?n de Tokio, los ocho a?os de secretaria en la Associated Press americana y la licenciatura en Letras en la Sorbona. Sin embargo, lo esencial es "pertenecer a la clase hereditaria de los samourais "cultivadores de las Letras" y el anteponer a todos sus diplomas de japonesita muy europeizada el t?tulo "Enshin" de disposici?n de las flores, obtenido tras cuatro a?os de estudios pacientes y amorosos" En una carta adorable de Kikon ?sta celebra el talento de escritor como uno de los principios del sinto?smo, "religi?n de la raza" de la que Margarita se permite reproducir un apartado importante: "Nuestros antepasados imperiales fundaron este Imperio, el nuestro, sobre una base eterna, implantando en ?l, profunda e inmutablemente las Letras. Perseguid el saber y cultivad las artes. Y as?, desarrollando vuestras facultades y vuestra potencia moral, cumplir?is el deseo del emperador y de los dioses. Sinto?sta por la misma naturaleza de tu inteligencia, tendr?s capacidad para realizar en ti el orden y la unificaci?n de las cosas. Tu coraz?n sentir?s f?cilmente emocionado, y ser? pr?ctico y estar? alerta. Tu esp?ritu, dispuesto a crecer y a expansionarse. Del Sinto brota el talento de escribir, y los poemas ser?n innatos en ti 397 395 Nelken M: "El ?nico amor de la divina marquesa" "Blanco y Negro" n? 1931 396 Nelken M.: "Madame de S?vign? o el retorno imposible""Blanco y Negro", n?2086, 10 de mayo de 1931.En otro art?culo "Subjetivismo, reuma y otras cosas" ( Blanco y Negro"n? 2051, 7 de septiembre de 1930) la figura de la marquesa de S?vign? vuelve a aparecer como reclamo de los balnearios de Auvernia. Vichy no ha tenido nunca apologista m?s entusiasta, si bien no podemos callar que ella buscaba all? remedio a una dolencia distinta de la que hoy suelen curar aquellos manantiales. "Le conjuro - escribiale a su hija- , le conjuro respete con temblor eso que llaman reuma" 397 Nelken M: "La se?orita Kikon Yamato, Novelista y `Licenciada en Ramos?, "La mujer en el arte" Blanco y Negro, n? 1939. 144 Kikon Yamato 398 adquiere a trav?s del tiempo que ya nos aleja de ella, ese aspecto misterioso y ex?tico de autora que se atreve a desvelar los m?s arcaicos saberes de una cultura milenaria, guardada celosamente por el supremo orgullo de casta sagrada Y resulta a la vez parad?jico y altamente significativo que una mujer japonesa -encerrada en el inviolable c?rculo de unos c?nones de conducta anclados m?s all? de la edad media- levante una protesta, aunque sea leve, en el trabajo "La vida en familia en el Jap?n". Que la esposa pueda ser repudiada por est?ril, por habladora, por desobediente o por celosa le parece muy natural. En cambio, con qu? complacencia no se extiende hacia una devoci?n desmedida hacia el marido. Con qu? tranquila energ?a afirma usted- comenta Margarita acerca de la actitud de Kikon Yamato- que dentro de ese sistema, la mujer se considera con orgullo, con valor y con ternura, la sirvienta y la ayuda del hombre para todo cuanto ?ste pueda llevar a cabo, porque por ?l sirve ella a su Patria, a su raza, y a sus dioses. Su amor es un amor patri?tico. Y sigue comentando las costumbres de las japonesas que, a pesar de su exterior, a su regreso de Europa "hacen la ceremonia del t? con la misma serenidad de siempre, e inclinadas ante el esposo pronuncian las f?rmulas de siempre tiernas y sumisas". Y por usted conocemos- concluye- a la se?ora de Kiko Yosano, la "gran feminista" para quien el feminismo debe ser un aumento del valor femenino dentro del hogar. El setenta aniversario de Selma Lagerl?f es el art?culo en el que rememora Margarita Nelken la personalidad de la escritora sueca, premio Nobel en 1909. La mujer al escribir no se describe sino a s? misma, comenta Margarita, tal vez de una manera excesivamente tajante. No obstante, debe tenerse en cuenta, ante lo que parece una excesiva generalizaci?n, que en la segunda d?cada del siglo pasado, el horizonte literario femenino en Espa?a se compon?a mayoritariamente de poetas. ?stas no pose?an el soporte de una arraigada tradici?n de poes?a femenina que no fuese de car?cter exclusivamente religioso; y las que iniciaban su andadura po?tica pod?an caer irremisiblemente por la pendiente facilona y c?moda de crear un corpus po?tico casi ?ntegramente confesional, en base a expresar unos tr?gicos sentimientos amorosos e inefables anhelos de amor m?stico. No por ello nos enga?emos, Selma Lagerl?f no ha escrito una sola l?nea en que hable de ella misma en el sentido confesional anteriormente expuesto, sin embargo, no deja de pertenecer a esa clase de escritores, dir?amos "humanos", porque sus obras se basan siempre en espirituales 398 Yamato, antiguo nombre del Jap?n se usa para referirse a la cultura japonesa aut?ctona, relacionada con el sinto?smo, en contraposici?n a la de influencia china, como es el caso de la pintura Yamato-e. Por tanto, tenemos que situar la figura de Kikon Yamato, nieta de un alcalde de Nagasaki que se hizo el hara-kiri el d?a que comprendi? que el Gobierno no compart?a todas sus opiniones, como perteneciente a la m?s altas castas tradicionales del Jap?n. 145 necesidades, y obedecen al crearlas a un signo superior. As? se la ver? evolucionar, de sus recuerdos y evocaciones campesinas, a una significaci?n religiosa m?s trascendental. "Porque Selma Lagerl?f no ha escrito una sola l?nea en que hable de ella misma. Ni directamente como la condesa Noailles 399 , que en sus versos luminosos desde " El coraz?n innumerable" hasta "El honor de sufrir" clama al cielo y a los cuatro vientos sus desazones y sus angustias pasionales - primaverales aqu?llas, harto oto?ales ?stas- , ni indirectamente, como cuando Colette, genialmente desprovista de preocupaciones, cuenta, tras el sutil?simo velo de un nombre que no oculta el suyo, todos los "escondrijos" de un coraz?n insaciable e intranquilizable" 400 . La obra de Selma, su obra, con esa mezcla de lo real y lo fant?stico, ese confusionismo po?tico, de un intenso expresionismo, que los ni?os encuentran tan natural, parece ser creado para ellos. Una obra en que cada personaje o cosa tiene voz y vida, hablan, por consiguiente, ?rboles y piedras y dialogan con los personajes humanos, expres?ndose en un lenguaje de extra?a belleza Leyendas, sagas, cuentos maravillosos de hero?smos incomparables, de fidelidad, de tenacidad infinitas como los desiertos de hielo, y de amores c?ndidos y brutales como los desiertos de nieve: por muy impersonales, muy colectivos que parezc?is, quien os recogi? y dio nueva vida en un ritmo que os magnifica, no hubo de hacerlo sino porque encontraba en vuestras voces an?nimas y seculares el eco de su propia voz. Se contentar?, pues, con decir lo que todos en torno suyo sienten, y que nadie, hasta ella, supo definir y concretar. Y su obra, lenta, segura, no ser? una confesi?n, cual suelen ser las obras de las escritoras, sino una obra nacional 401 . La escritora Selma Lagerl?f, la narradora de palabra inspirada en los g?lidos y misteriosos bosques de su infancia, nos ha transmitido con la vieja sabidur?a de las sagas n?rdicas los relatos encantados de su mundo misterioso. De ella dijo Margarita que en sus escritos no hab?a nada personal y "nada nos ha dicho nunca que pueda hacer exclamar al lector: ?? ?sta es ella! ?.Perteneciente a una minor?a excepcional porque "escritoras en prosa y de primera fila pocas pueden contarse a lo largo de los siglos y de las escuelas", impulsada por su prodigiosa imaginaci?n, vol? a lomos del ?nsar en El maravillosos viajes de Nils Holgersson a trav?s de 399 Nelken M: "La vida y nosotras" "La altura de `la Divina?" Blanco y Negro" 26 de mayo de 1929 n? 1984."Su genio indiscutible, la calidad apasionada, vehemente, desbordante de este genio, impusieron la admiraci?n. Y el sello de una elegancia personal?sima, el alto rango que permite y aureola de gracia cualquier extravagancia, impusieron el respeto a esa masa an?nima - mitad snobs y mitad ignorantes- que no se hubieran dejado convencer por el ?nico vuelo de las alas de la Poes?a. El libro Sous l`oeil en fleur de madame de Noailles de Ren? Benjamin .El libro, mitad s?tira, mitad reverencia, que revela su intimidad con indiscreci?n pasmosa, a los devotos, a los enemigos y a los indiferentes y logra con ello ?xitos de p?blico s?lo prueba que en el pa?s vecino el p?blico siente el valor de estas figuras" 400 Nelken M."El LXX aniversario de Selma Lagerl?f" "La mujer en el arte" Blanco y Negro" 2 de diciembre de 1928, n? 1959. 401 Loc. Cit. 146 Suecia, para abarcar en una sola mirada los infinitos espacios abiertos que ella rememoraba desde su despacho en Marbocka, la casa donde naci? y donde vivi? gran parte de su vida. Sed de volar y certidumbre de poder volar muy alto, hasta aquella regi?n donde las palabras, los sentimientos, tienen resonancia universal..." (...) "Y entonces la humilde maestra en lugar de interrogarse a s? misma, interroga todo cuanto sabe que, en ella, viene desde muy lejos 402 Entre tantas escritoras de reconocido m?rito a las que Margarita dedica cr?nicas, reportajes, entrevistas y art?culos, habr?a que se?alar un conjunto de personalidades femeninas a las que re?ne bajo el significativo t?tulo de Mujeres de Catalu?a Aqu? se vislumbra claramente lo que es la labor period?stica divulgadora de Nelken que intenta realzar a una serie de personajes femeninos: a la pintora Lola Anglada, la compositoras Genoveva Puig, la novelista Mar?a Teresa Vernet o la erudita Adela Mar?a Trepat Lola Anglada o la fantas?a reconocida".La fantas?a de Lola Anglada, ese mundo extrahumano de las hadas y de los gnomos, de las flores con rostro de persona y de los animales que hablan, son comparados por Margarita con los mejores Cuentos azules de Perrault o con las inquietantes im?genes de un (sic) Dulac 403 y Rackam, los grandes artistas imaginativos de nuestro tiempo? 404 . La precocidad genial: Mar?a Teresa Vernet. Toda una mujer descrita por una mujer, dijo Puig y Ferrater al aparecer Eulalia 405 , la novela grande de esta ni?a que apenas puede llamarse mujer. Y es su tercera novela publicada. ? Y junto con ella ha publicado un libro de versos que la ha consagrado como uno de los primeros l?ricos de la Catalu?a de hoy!. ?Intuici?n? ?Acierto? Pero la profundidad de pensamiento no puede ser nunca acierto causal. Ni la agudeza psicol?gica. Ni la perfecci?n- claridad y ritmo- de la forma. No nos d? miedo la palabra; firmemente estampemos el calificativo genial ante el nombre - por precoz a?n no universalmente conocido- de Mar?a Teresa Vernet" 406 . 402 Nelken, M. "La mujer en el arte" "El LXX aniversario de Selma Lagerl?f" Blanco y Negro, n? 1959, 2 de diciembre de 1928. 403 Dulac Germaine directora de cine franc?s, fue la primera mujer realizadora de pel?culas de largometraje. Procedente de la literatura y el periodismo se dedic? al cine desde 1915 y particip? de las corrientes vanguardistas que penetraron en el cine franc?s despu?s de la primera guerra mundial.La concha y el cl?rigo con gui?n de Antonin Artaud fue la primera experiencia de cine surrealista. En sus escritos te?ricos defendi? la noci?n de cine puro basado en el ritmo de las im?genes. 404 Nelken, M."El reconocimiento quiere aqu? decir los dos grandes centros del arte: Par?s, en donde la casa Hachette ha hecho ediciones especiales de los cuentos de madame D`Aulnoy, para publicar sus ilustraciones, y Berl?n, capital del pa?s de la industria y arte del libro, en donde una reciente Exposici?n de sus dibujos alcanz? honores de acontecimiento". 405 Vernet y Real Mar?a Teresa.: Eulalia .Como en una premonici?n la protagonista saborea la dulce conciencia de su futura maternidad: "A mesura que el vespre arrib?, la dona es calmava. Tan aviat seguia el vol esborrajat de la seva imaginaci? que li feia sentir per endavant les joies de la primera rialleta, la dent que tot just blanqueja, i ja mossega el pit, els passos vacil.lants i la veu exultant de vida inexpressada; com s`abaltia en una tendr?ssima lassitud com una religiosa contemplaci?", 147 La sonrisa de la erudici?n: Adela Mar?a Trepat. "A los veintid?s a?os presenta su tesis doctoral sobre Lucrecio. Luego, la publicaci?n, en colaboraci?n con Mar?a de Saavedra, y en esa fundaci?n, "Bernat Metge" de la cultura catalana, de una edici?n cr?tica de las Heroidas de Virgilio, y la preparaci?n para la traducci?n al catal?n, con comentarios cr?ticos de las Metamorfosis de Ovidio 407 . No hemos hablado ?apunta Nelken- de las "hermanas mayores", una Clementina Arder?u 408 , cuyos versos serenos parecen querer acompa?ar el ritmo cl?sico de la obra del esposo, el ilustre humanista Carlos Riba, o una Ana Mar?a de Saavedra, integrada a la intelectualidad catalana gracias al hechizo heleno; una Concepci?n Casanova 409 , una Mar?a Perpinya 410 , notabil?simas poetisas.... La primera novela "c?lebre" de Suzanne Normand Cinq femmes sur une gal?re escribiose- seg?n declaraciones de la propia autora- contra la independencia de la mujer. Esta ?ltima parece haberse escrito para demostrar lo imposible de esta independencia. Libre frente a la sociedad, frente al hombre, la mujer seguir? esclavizada por s? misma. Y concluye Margarita: ?las novelistas m?s justamente famosas del pa?s en que la mujer se encuentra m?s liberada de trabas morales, una Colette, una Suzanne Normand, consideran con pavor el desconcierto, la inquietud de esta "falta de base". 406 Vernet i Real Mar?a Antonia se encuentran las siguientes publicaciones: Maria Dolors La novel.la d`Ara, A. IV n? 145, Barcelona, 1926 Amor silenciosa Barcelona,: Central Catalana de Publicacions, 1927. Eul?lia" Badalona :Biblioteca "A tot vent", 1928.El cam? repr?s Badalona, :Biblioteca "A tot vent"n? 26, 1930. El perill Desil.lusi? Les dues germanes Badalona, :A tot vent" "Hist?ries curtes" 1930. Pres? oberta " Badalona A tot vent" n?36, , 1931."Po?mes", Barcelona,:Publicacions La Revista"n? 65, 1933.Final i Preludi Badalona: Biblioteca A tot vent, , 1933."Les algues roges" Badalona: Edi. Proa, Biblioteca "A tot vent" n?72, , 1934.Elisend" Barcelona :Quaders Literaris, Any II n? 85, , 1935."Espampes de Par?s" Quadens Literaris 171, Barcelona: Biblioteca "Rosa del Vent"n? 24, , 1937. 407 Trepat Adela Mar?a :es tambi?n autora de una Historia Universal (Nov?simo Estudio de la Humanidad) Barcelona.:Publicaciones del Instituto Gallach de Librer?a y Ediciones, 408 Arderiu i Voltes, Clementina publica en 1916 Can?ons i elegies Barcelona :Editorial "La Revista" 1916, posteriormente "L`altra Llibertat" Barcelona :Editorial Catalana, , 1916. Nuevas obras y antolog?as se suceden:Antolog?a Pr?leg de J.M. Capdevila, Barcelona,: Ediciones Lira, 1923."Poemes, can?ons i elegias" "L`altra Llibertat" "Cant i paraules",, Barcelona: Ediciones Proa, 1936.Poesies Pr?leg i selecci? per Maurici Serrahima, Barcelona,:Editorial "la Rosa del Vents", 1938. Sempre i ara Poemes amb cin litografies en color per Olga Sacharoff, Barcelona: S.A.D.A.G., 1946.."Poesies completes" Pr?leg de Salvador Espriu, Barcelona: Editorial Selecta, , 1952 Salvador Espriu diu de ella: "Posse?dora de la ci?ncia del clarobscur i del contrast, agermana l`austeritat d`Ausi?s March am el sonriure de Carner i incorpora al seu espiritual paisatge, tan divers, dins L`altre Llibertat el seu segon llibre, en cuatro maravelloses interpretacions,, l`ex?tic accent de Rabindranth Tagore" p.12.."Es a dir" Pr?leg de Joan Fuster, Barcelona :Edici?n Ossa Menor, ,1959."L`esperan?a encara", Pr?leg de Joaquin Molas, Barcelona: Edicions 62, , 1969. "La fulla" Variaci? sobre un tema de Josep Carner,en "L`obra de Josep Carner" Volum d`homenatge, p.p 325- 326."Noces d`Eulalia" Homentge a Carles Ribas 409 Casanova, Concepci?n Luis de Le?n como traductor de los cl?sicos Barcelona Imprenta N.A.G.S.A, 1936 Poemes en el temps; Boixos de Montserrat . Barcelona: Editorial Alt?s, 1930 410 Perpinya i Sais Mar?a"Poemes Publicacions de La Revista, Barcelona, 1931,"Terra de vent" Barcelona :Publicacions de La Revista, , 1936. 148 Como ejemplo opuesto una sencilla mujer de comienzos de siglo escribe historias para entretener sus obligatorios ocios en una buhardilla parisina. Margarita Andoux una pobre mujer, humilde y discreta que por azares del destino es descubierta por el pol?mico cr?tico Octavio Mirbeau. 411 Gracias a ?l su novela Marie- Claire es uno de los libros con m?s ?xito de inicios de siglo. En un solo a?o, en 1911 alcanz? sesenta ediciones, tanto como una obra de su introductor. Comenta Margarita Nelken acerca de la novela: No es que Marie- Claire sea una obra profunda y trascendental: en ella no hay ning?n problema y casi dir?a ninguna idea. Pero hay algo que en el arte vale m?s que todos los problemas del mundo: una sinceridad absoluta, ?nica, la sinceridad de alguien que hace arte sin saber que lo hace, de un escritor que no sabe lo que es la literatura.(...)Es quiz?s el ?nico libro del mundo, sencillo e ingenuo,"verdadero", en una palabra como la historia escrita por un ni?o. 412 Y es que se quiera o no, siempre se tiende a mirar hacia atr?s, a recobrar lo que parec?an abandonadas costumbres e idearios. "El camino sin trabas, abierto a todos los empujes de la igualdad de sexos", conduce, por lo visto, a esto, a volver de cuando en cuando la cabeza.. "Colette mira hacia atr?s" titula Margarita Nelken un art?culo donde analiza la novela La Seconde : Colette, la Colette de todas las audacias, la que por s? misma es como una invitaci?n a recorrer la vida a 130 km por hora, esa Colette es quien en su ?ltimo libro, entona el himno de la existencia resignada; del amor cuya inicial, antes que goce dice resignaci?n. "La Seconde" ha levantado entre los "defensores del progreso de la mujer" una polvareda de indignaci?n. hay quien habla incluso del concepto oriental de la vida.. Ya no es s?lo Nietzsche, el mis?geno, quien ve en la mujer el descanso del guerrero. Es una de las mujeres m?s emancipadas del mundo, quiz? de trabas familiares y prejuicios sociales; la m?s "hija del d?a" quien al escribir la obra que condensa su experiencia vivida, la obra de la "segunda vertiente", habla de una dicha hallada en la renunciaci?n" 413 . En Francia se hab?a planteado la posible entrada de Colette como miembro de la Academia Goncourt. Como en otros pa?ses, la pol?mica estaba servida. Los partidarios, curiosamente, se disculpaban t?midamente al apoyar su candidatura manifestando que ya anteriormente otra mujer, Judith Gauthier, hab?a logrado alcanzar este honor..."Como si fuera necesario una disculpa para que Colette, uno de los mejores escritores franceses de hoy, formase parte de una agrupaci?n de escritores" 411 Nelken M.:"La vida y las mujeres " "Margarita Andoux" El D?a 22 de febrero de 1917.En la vida activa y batalladora del "Abate Julio" hubo cuatro grandes campa?as: la del impresionismo, la de l?afaire Dreyfus", la de Rodin y la de Margarita Andoux. Las tres primeras fueron campa?as de justicia (...) pero la ?ltima fue campa?a de paz y de dulzura, aqu? se trataba de presentar la obra de una mujer a la que nadie conoc?a". 412 Art. Cit. 413 Nelken M.: "La vida y nosotras" "Colette mira hacia atr?s" Blanco y Negro 28 de abril 1929, n? 1980 149 Eso en Francia...Aqu? ya no se plantea ni la cuesti?n. La pobre Pardo Baz?n se fue al otro mundo con todo su talento y la amargura de no haber entrado en la Academia. En esa Academia de la que formaban entonces parte muchos se?ores cuya obra era y queda perfectamente desconocida. Hoy tenemos una escritora, una erudita cuyo valor no pueden dejar de reconocer los se?ores acad?micos....como no pueden dejar de reconocer que do?a Blanca de los R?os 414 ha hecho por nuestras letras bastante m?s que muchos de ellos. Ya en tiempos de Carlos III, ?ste hizo doctora y acad?mica a Mar?a Isidra, la hija de su amigo el conde de O?ate. Y nuestros acad?micos no se acuerdan que do?a Blanca de los R?os ha demostrado conocer como pocos nuestros cl?sicos y nuestra lengua. Que al fin y al cabo es lo primero que se debe de exigir a quien quiere entrar en la Academia 415 . Ins?lita singularidad la de Selma Lagerl?f porque - como comenta Margarita en el art?culo Tres poetisas 416 - la mujer no sabe viajar sino en torno a s? misma. El viaje alrededor de mi cuarto es aqu? siempre el viaje alrededor de mi coraz?n. Ning?n autor tiene l?mites m?s visibles como las autoras. Pero l?mite no es necesariamente limitaci?n: verbigracia, en poes?a"; la poes?a l?rica es, en cierto modo, confesi?n subjetiva del "yo", este concepto ya ampliamente generalizado hasta l?mites insospechados, con la decisiva influencia del centenario del romanticismo franc?s se ve?a representado bajo el radiante nombre de la "divine comtesse" el de esa condesa de Noailles que "lleg? de Oriente para clamar, en las tierras de Ronsard y de la mesura, sus apasionamientos desenfrenados". Entre nosotras, las poetisas son quiz? lo m?s interesante de la m?s joven literatura .?Conjuro de Berta Singerman?- se interroga Margarita- Indudablemente mucho se deb?a al embrujo que envolv?a la figura de Berta, rapsoda argentina, cuando sub?a a un escenario y acallaba a las multitudes que s?lo esperaban el m?gico sonido de su voz, " esos momentos de exaltaci?n callada con que prepara cada pieza"," esos instantes en que se apodera silenciosamente de sus fieles para el hechizo total" todo ello pudo influir en incipientes vocaciones po?ticas. Significativamente, Margarita comenta entre l?neas que no quisiera que nadie viera en su escrito el m?s leve esbozo de ensayo cr?tico. Tal vez no pretend?a entrometerse en el dominio de la cr?tica literaria que ya otros compa?eros de la revista, como Cristobal de Castro, ejerc?an con m?s veteran?a, o tal vez le resultase comprometido comentar a las tres poetas: Fernanda de Castro, Elisabeet Mulder y Pilar de Valderrama, sin que se hubiese producido un distanciamiento 414 De los R?os Lamp?rez Blanca , poeta y novelista se dedic? posteriormente al estudio de los cl?sicos espa?oles de los siglos XVI y XVII, sobre todo de Tirso de Molina de quien public? las "Obras Completas" (2 vol?menes en 1947 y 1952) , y otros trabajos. Divulg? sus ideas feministas a trav?s de diversos art?culos period?sticos en Espa?a e Hispanoam?rica, especialmente en la revista "La raza espa?ola". Margarita Nelken en su libro Las escritoras espa?olas Edit Labor 1930 recoge en la bibliograf?a un estudio de do?a Blanca de los R?os sobre Santa Teresa "Influjo de la m?stica de Santa Teresa, singularmente sobre nuestro grande arte nacional" Madrid, 1913. Conocedora de los cl?sicos como acabamos de rese?ar, dedic? una conferencia a la Doctora abulense Santa Teresa de Jes?s y su apostolado de amor" Conferencias en el cuarto centenario de su nacimiento. Barcelona: Librer?a La Hormiga de Oro 1916. 415 Nelken, M.:"La vida y nosotras" "El asunto de las acad?micas" Blanco y Negro1929, n? 1994. 416 Nelken M. L?rica femenina "Tres poetisas" Blanco y Negro" n? 1950. 150 temporal necesario para poder juzgar objetivamente su obra l?rica. El resultado es que? se limita a glosar estos nombres surgidos al azar para ilustrar una impresi?n y cuya vitalidad l?rica nos es grato agradecer aqu?" con una breve noticia que da pie a peque?as citas de sus versos. Fernanda de Castro, "la lusitana que Berta Singerman verti? al castellano, cuyos Pregones de Lisboa cantan ya cada amanecer radiante y los Versos de amor esparcidos por las primaveras." Sin embargo, tal como se esperaba por el prestigio de la autora, vuelve a recuperar esta breve noticia y en el oto?o de 1930 Margarita dedica un evocador recuerdo a Portugal, a su rom?ntica sierra de Cintra y a su poeta nacional: Y Fernanda de Castro ser? ante todo, `la mujer de Letras seg?n la insustituible expresi?n francesa. Ser? la novelista de "Veneno do sol" que sabe de los ambientes de ?frica ecuatorial, o la periodista cuya sensibilidad alerta es como antena agud?simamente receptora, o la poetisa que Berta Sigerman nos revel? con aquel "Domingo en Lisboa", que tiene color y olor de tarde marinera. Podr? ser incluso todo eso a un tiempo en su casa, una casa que fue del marqu?s de Pombal, y que ella ha rejuvenecido sin restarle un ?pice de su car?cter; en uno de esos d?as en que la mujer de Antonio Ferro re?ne en torno a ?ste cuanto en Lisboa tiene significaci?n en las modernas corrientes art?sticas y literarias" 417 Pilar de Valderrama tan recoleta, tan replegada sobre sus sue?os y dentro de su intimidad, lanza, de cuando en cuando, como una saeta, el grito de sus penas o de sus alegr?as. Grito que se basta a s? mismo, que no aspira sino a exaltarse: "Como buscan a Dios los que en ?l creen / para abrirle sus almas / y un ?tomo de fe buscan ansiosos / los que no creen en nada" 418 . 417 Nelken, M.:"La vida y nosotras" "Fernanda de Castro la introductora" Blanco y Negro",n? 2054,28 de setiembre de 1930. 418 Ru?z De Conde Justina. "Un art?culo de Machado sobre Pilar de Valderrama" "?nsula", enero 1960, n? 158 p.p 4- 5. El art?culo, tal como lo cita Justina Ruiz apareci? en "El Imparcial", a?o LXV, n?m.21.963, domingo 5 de octubre de 1930, p?g.7 ("Los lunes del Imparcial") "Los trabajos y los d?as" "Esencias". Poes?as de Pilar de Valderrama. Notas marginales por Antonio Machado. Dicho trabajo se separa en dos apartados: uno, las notas cr?ticas de Machado, transcritas ?ntegramente y una breve biograf?a de Pilar de Valderrama con datos concretos cedidos por la propia poeta. No aparece ninguna referencia de la relaci?n que pudieron iniciar en Segovia, el maduro poeta y la poetisa con anhelos de gloria. Todav?a la enigm?tica "Guiomar dorm?a su sue?o an?nimo en los versos del ensimismado poeta. Varios son los puntos esenciales que toca don Antonio de la poes?a de Pilar de Valderrama y que abstra?dos de la cr?tica personal a la obra personal de dicha autora pod?an marcar las claves del ideario est?tico de sus ?ltimos a?os: "Y hoy que la poes?a se inclina al puro deporte del intelecto, tal vez sea obra de mujer su necesario complemento en una l?rica del alma..." Las notas triviales de la poes?a son: "la excesiva docilidad a la moda y af?n de vestir el l?rico instrumento al uso. Otra" la autovaloraci?n del sexo, en forma m?s o menos directa del reclamo er?tico".No profesar en la orden barroca, "que rinde culto a la dificultad, creada artificiosamente por ingenua ignorancia de lo realmente dif?cil". Esta mujer de "obra sincera y algo extempor?nea" que no sigue las normas al uso de la moda literaria desahoga sus penas en bellos cantares. Machado analiza con sabidur?a una "solear": "? Tema rom?ntico? Desconf?o de las palabras usadas en demas?a; ellas comienzan se?alando realidades y acaban por quedarse solas, quiero decir, por no significar casi nada, en su justo castigo a su pretensi?n de significar demasiado. Sin embargo, porque lo rom?ntico es, entre muchas cosas, lo esencialmente fecundo en motivos de insatisfacci?n, podemos llamar rom?ntico a ese amor que se define a s? mismo como ser insaciable, como sed de ese agua que nunca mojar? nuestros labios. La Iseo wagneriana - amor bajo el signo de Schopenhauer- y tambi?n, ?por qu? no?- la ardiente poetisa de Mitilene hubieran hecho suyos los tres sencillos versos de esta preciosa "solear":" "Amor es un- siempre ?siempre!, / la sed que nunca se acaba / del agua que no se bebe". 151 Elisabeth Mulder de Dauner la catalanizada, no sabe sino de alegr?as. Alegr?as habladas fuera de s? misma": "A las fuentes / a las aguas rientes"... dedica sus versos. ?stas se los dieron. "La fuente me dec?a: / canta tu melod?a / cada d?a / sin miedo y sin rubor..." y la fuente le dijo bien; porque al creer cantar la melod?a de fuera, la poetisa canta como todas y como siempre, la de su coraz?n? 419 . Y de Am?rica latina llegan Alfonsina Storni y Blanca de la Vega 420 ."Aqu?lla la argentina crea im?genes y es, con sus versos, manantial de belleza para comprensiones sutiles; ?sta, la boliviana, inspiraci?n de belleza por s? misma, da alas con su voz y con sus gestos, por los ritmos creados por los poetas. Ambas son catedr?ticas del Conservatorio de Buenos Aires; consagran lo mejor de su esp?ritu, en otros esp?ritus m?s juveniles, la facultad de gozar el arte. Y Alfonsina es c?lebre por toda el habla castellana 421 "Creamos en los dones divinos" porque una ni?a rosa, rubia de diecis?is a?os es una gran poetisa. "Los dioses se complacen en fecundar los terrenos propicios y en hacer de algunos de ?stos sus jardines de elecci?n" como son los dones repartidos en una sola familia la de Josefina de la Torre ?prima de N?stor, el pintor embriagado de tonos, sobrina de Luis y Agust?n Millares los autores de ese Compa?erito que, andando el tiempo, habr? de contar entre las obras mejores del teatro de hoy, es hermana de Claudio de la Torre uno de nuestros temperamentos po?ticos m?s sensibles, y que en La vida del se?or Alegre la novela premiada en el Concurso Nacional de Literatura, afirm?se tambi?n uno de nuestros novelistas m?s enjundiosos y depurados? 422 . Hemos tenido en la mano el original- comenta nuestra periodista- de un romance espont?neamente emotivo de una ni?a que jugaba a ser poeta pero lleno de una fuerza de copla 419 Mulder De Dauner Elisabeth .Esta escritora de origen dan?s se dio a conocer como poeta pero su trayectoria literaria alcanz? mayor renombre en la novel?stica. Sus obras:"Paisajes y meditaciones", Barcelona : Taller de "Atenas" A. G, 1933."La historia de Java", Barcelona: Editorial Juventud S. A., , 1935. Una china en casa y otras historias, Barcelona: Editorial Surco, , 1941. El hombre que acab? en las islas Barcelona: Editorial Apolo, 1944.Alba Grey Jos? Jan?s, 1947. Hay una nueva edici?n, con introducci?n y notas de Mar?a del Mar Ma?as. Castalia Instituto de la Mujer, Madrid..Preludio a la muerte , Barcelona :Editorial Apolo, 1946. El vendedor de vidas Barcelona: Editorial Juventud, , 1953.Luna de las m?scaras Barcelona:,Editorial A. H.R. Colecci?n Pigmali?n, 1958.Antolog?a po?tica, Caracas L?rica Hisp?nica", 1962.A Eugenio Nadal, ido a destiempo. Homenaje."El autor enjuicia su obra".Autocr?tica, p.p 189- 198.Homenaje a..."Esquema de Eugenio d`Ors en la misi?n de la serenidad". 420 Nelken, M."La vida y nosotras" "Y de Am?rica latina nos llegan...Blanco y Negro" 2 de febrero de 1930 .n? 2029. 421 Storni,Alfonsina, realiz? dos viajes a Europa: en 1930 y 1934 respectivamente. En el primero al cual alude Margarita ya era ampliamente conocida en el mundo literario y hab?a publicado: "La inquietud y el rosal" (1916); "El dulce da?o" ( 1918)," Irremediablemente" (1919), "Languidez ( 1920) y "Ocre" (1925) en el que abandona el romanticismo latente en el primero para dejar paso a influencias posmodernistas. Posteriormente publica "Mundo de siete pozos" (1934) y "Mascarilla y tr?bol" (1938) en el que culmina toda su evoluci?n: del lirismo espont?neo de sus primeros versos al hermetismo barroco de los ?ltimos. 422 Nelken M.. "Josefina de la Torre Millares" La Esfera n?545, junio de 1924. El art?culo reproduce de las poes?as primerizas el citado romance.; un poema en memoria a la muerte de don Benito P?rez Gald?s y un peque?o poema paisaj?stico "que la guarda con la inconsciente difusi?n de su pante?smo del subjetivismo excesivo". 152 popular, de lamento de pla?idera; de una fuerza directa brotada instintivamente de las fuentes m?s ?ntimas de la emoci?n. Y brotada con un ritmo que no se puede pensar ni aprender, porque es propiamente don divino". En los comentarios cr?ticos literarios - y m?s siendo de mujeres j?venes, casi ni?as- Margarita se deja llevar de una exaltaci?n emocional hacia los incipientes frutos que ya han brotado y tiembla alerta en la esperanza de la obra madura, depurada y completa de la autora 423 . Tal vez no se han le?do en art?culo period?stico palabras m?s sencillas, emocionadas y sinceras, plenas de fervientes deseos para alcanzar la armon?a y belleza total de la obra, que ?stas de Margarita a "la poetisa ni?a": Josefina, la cr?tica es una cosa demasiado densa y desalmada para que sea posible siquiera pensar en ella al respirar la fragancia de un ramo reci?n cortado. (...) He querido tan s?lo al glosar tus versos dar a respirar su aroma a quienes habr?n, como yo, de recrearse en ellos. Son los versos los versos de tu ni?ez y apenas de tu adolescencia; en gracia a su perfume te deseo, ya que empezaste a cantar como los p?jaros, sin saber de la belleza de tu canto, , que todos ttus versos de mujer, los que digan de alegr?as y los que digan de dolores, tengan, en la intensidad de su paz o de su desgarro, la misma transparencia. La celebraci?n del centenario del romanticismo le sirve a nuestra autora de punto de partida para ciertas reflexiones breves y con cierto aire de intrascendencia, aunque con notorio, evidente y profundo sentido cr?tico del momento que viv?a, no s?lo la sociedad espa?ola, sino tambi?n la europea. El romanticismo nos obliga a mirar hacia atr?s 424 . Es decir, no sabemos si celebramos con tanto calor este centenario porque anhelamos retornar a los tiempos de Larra o si la conmemoraci?n de estas fechas nos trae el anhelo de revivirlas. Reacci?n natural, inevitable, al "masculinismo" inmediato a la guerra: todo m?s blando 425 . Como en los a?os de la Avellaneda y de Carolina Coronado: hoy ninguna ni?a se averg?enza de gustar de los versos; se habla de los poetas, se aprenden y se recitan poes?as y se dice con la mayor naturalidad que Carmen Conde y Ernestina de Champourcin son poetisas" 426 . 423 Diego Gerardo En la "Nueva Antolog?a po?tica" 1935, incluye s?lo a dos mujeres : Josefina de laTorre y Ernestina de Champourcin. 424 Nelken M.: "La vida y nosotras" "Romanticismo, mirada hacia atr?s" Blanco y Negro 9 de febrero de 1930, n? 2021. 425 G?mez De Baquero E."De la vida que pasa" "Las hip?tesis, La guerra y el feminismo" "La Esfera" Tomo II 1915. 426 Del Villar Arturo: " Ernestina de Champourcin" Madrid, La Estafeta Literaria, n? 556, 15 de enero de 1975. En esta entrevista Arturo del Villar recuerda una cuesti?n que en la distancia de los a?os parece trivial: la simple acomodaci?n l?xica de un t?rmino para definir a la mujer que escrib?a poes?as. No obstante, parece ser que en la ?poca en que las f?minas luchaban por un reconocimiento en el campo de la literatura las reticencias masculinas eran constantes."?Aceptas la palabra poetisa? - pregunta a Ernestina- "No me gusta nada y luch? mucho en aquella ?poca para que no se empleara..Entonces ten?a unas resonancias extra?as desde que Unamuno dijo de algunos poetas j?venes: "Poetas, no, poetisos, poetisos". Pero tampoco me gusta que se diga la poeta, como suele hacerse".p. 12. 153 No obstante, se va a celebrar este a?o de 1927 el centenario del romanticismo, pero no deja de ser "el m?s arbitrario de todos. ?Cierto es que har? justo un siglo que V?ctor Hugo arroj? a la cabeza del neoclasicismo dram?tico la bomba del pr?logo de Cromwell, pero los poemas de Ossiam datan de 1760 y Werther de 1774. "Las fronteras del romanticismo son, pues, harto inciertas. Empero nadie se equivoca. "F?garo" pese a la distancia de tiempo y espacio, es contempor?neo del amante de Carlota Buff" 427 . Y los visitantes de la Exposici?n del Romanticismo de Par?s tienen motivo cuando al contemplar la famosa carta de Musset a Jorge Sand, con su famoso encabezamiento "mi ?ngel adorado", "anatematicen a la hero?na de los amores de Venecia. ?Romanticismo! Su m?s rotunda encarnaci?n hab?a por fuerza de vivir sin traba alguna la ?poca que pretend?a derribarlas todas. Los que le reprochan su exuberancia afectiva no piensan que la autora de "Indiana", de haber sido compa?era perfecta para Chopin o para Musset, no hubiera sido su atormentada inspiradora. (...) ?Desventurado Musset! ? Infortunado Chopin! ? Desdichados todos estos pr?ncipes rom?nticos que pusieron su amor en la terrible Aurora! 428 "Las noches" de Musset; el Chopin de Guy de Pourtal?s, son requisitorias inapelables contra "la bonne dame de Nohant" 429 El centenario de 1830 somos nosotros- se dirige Margarita a Carmen Conde-. ?Hay un "ser- 1830"? una actitud que recoja el esp?ritu de lo que se dio en llamar romanticismo? El interrogante estaba abierto a m?ltiples interpretaciones. Jos? D?az Fern?ndez 430 en su l?cida cr?tica sobre "El nuevo romanticismo", nueva mentalidad pol?mica sobre arte, pol?tica y 427 Nelken M. "Centenarios" La Esfera n? 687, marzo de Margarita nos expone una visi?n, -discutible tal vez en algunos aspectos- r?pida y certera del romanticismo europeo. Y no faltan las pinceladas cr?ticas del arte pict?rico del que siempre demostr? ser una avezada comentarista: "Romanticismo anglosaj?n: Ossiam, Byron y la aventura que le arrebat? la vida en Missolonghi, la gesta de los estudiantes de Jena (?Qu? bien plantado en epopeya el lienzo de Hodler!); la dulce evocaci?n de la reina Luisa, los "lieder" y Novalis. Romanticismo franc?s: el tempestuoso Ren? (...) las barricadas callejeras de 1830 y 1848; el chaleco rojo de la batalla de Hernani. Jorge Sand y el M?tala de Dumas. Romanticismo italiano: Los novios de Manzoni, las Prisiones de Silvio Pellico y la aventura garibaldina .Romanticismo espa?ol: el canto a Teresa, el arpa de B?cquer, el pistoletazo de Larra y, sobre todo, la lucha en pro o en contra, desde la francesada, hasta la segunda guerra carlista, pasando por Riego, do?a Mariquita Pineda, la muestra del caf? de Leonardo Alenza y, por ?ltimo,- eco postrero pero no anacr?nico- , la arrogancia - figura y obra- de D. Ram?n Mar?a del Valle- Incl?n". 428 Nelken M."La huella mallorquina de Jorge Sand" "Blanco y Negro" n? 2048, 17 de agosto de 1930. "?Se restaurar? por fin la celda de Chopin y de Jorge Sand en la Cartuja de Valdemosa? De Chopin solo. Para los mallorquines la gloria de aquella celda es s?lo Chopin ? Pobre Jorge Sand! Las baladas de amor, las fugas a dos no le resultaban. Por lo menos no le sentaban al "paternaire" que inevitablemente ca?a enfermo. Venecia o Valdemosa, los lugares m?s rom?nticos convert?an a nuestra apasionada en enfermera. ?Pobre Jorge Sand! Toda su desgracia provino, sin duda, de ser la mujer m?s varonil de su tiempo y de tropezar precisamente con los hombres de sensibilidad m?s femenina. Junto a la hiperestesia de Musset o de Chopin "las genialidades" de la duquesa Dudevant parec?an manifestaciones del m?s perfecto equilibrio. Y lo que son las cosas, por una vez que fue real y ?nicamente mujer, aqu?, en Valdemosa, en donde su traje masculino s?lo le sirvi? para correr de un lado a otro con potingues y tisanas, la posterioridad se olvida de ella" 429 Nelken, M. " La vida y nosotras" "Jorge, la calumniada" Blanco y Negro" n? 2025, 9 de marzo de 1930. 430 D?az Fern?ndez Jos?: El nuevo romanticismo (Pol?mica de arte, pol?tica y literatura) Madrid, Edit. Zeus, 1930. 21-22. 154 literatura no intenta, siquiera, una definici?n del romanticismo. Se permite, eso s?, expresar un juicio que " el romanticismo no ha sido tanto la exaltaci?n de lo individual como de lo humano. Es decir, colocan lo humano en primera l?nea. Deja que en el hombre hablen las voces m?s sinceras, las voces del alma y del instinto". As? pues, para Margarita Nelken "ser- 1830" es la respuesta sensible, vivencial , hacia aquello que nos conmueve en lo m?s ?ntimo de nuestro ser y nos trasciende m?s all? de nuestra cotidianidad" porque a pesar de los profundos cambios operados en la sociedad: Por dentro, por debajo de los aeroplanos y de la exteriorizaci?n a lo Juan Ram?n Jim?nez, la misma pena, la misma alegr?a y, al alzar los ojos, el mismo cielo con las mismas estrellas. Esas estrellas de siempre que usted sabe mirar con ojos claros de hoy: " La campanas se besan antes del sue?o/ y todas las esquinas de las casas de campo / huelen a cielo/ porque dejan asomar de cuando en cuando, un lucero". 431 Heterog?neas corrientes est?ticas - muchas de esp?ritu for?neo-viven, conviven y se anulan en un af?n de permanecer. Influencias ef?meras cual d?biles ondas que no se suceden sino que se imbrican a menudo, confusamente, son las que colorean la vida literaria del momento y otorgan la creencia de profundos cambios. Pero en el fondo..."este siglo no ha transcurrido sino por fuera" porque despu?s de lo que se llam? vanguardismo literario "postrera etapa de una sensibilidad en liquidaci?n, un nuevo esp?ritu comenzaba a aflorar?. Jos? D?az Fern?ndez saluda entusiasmado un nuevo romanticismo, renovada vanguardia " que ajuste sus formas nuevas de expresi?n a las nuevas inquietudes del pensamiento. Saludemos al nuevo romanticismo del hombre y la m?quina que har?n un arte para la vida, no una vida para el arte". Salga el poeta de su torre de marfil y la mujer l?rica abandone su excesivo subjetivismo, su eterno viaje circular en torno a s? misma- comenta Margarita- 432 .Y Jos? D?az incide en el mismo punto de vista cuando pide que la mujer "dada a las tareas de la pluma deje de confundir la participaci?n en la vida social, comentada, o simplemente transcrita, con la labor - meditada, aquilatada - de la inteligencia Y que por lo tanto deje los juegos po?ticos como simple y mero desahogo subjetivo porque "la poes?a es la suprema clarividencia y sus cultivadores sus m?ximos representantes." 433 431 Nelken M."La vida y nosotras""1830- 1930,? Carmen Conde en Cartagena" Blanco y Negro 20 de abril 1930, n? 2031. 432 Nelken M.: "La vida y nosotras" "Sin torres de marfil" Blanco y Negro n? 2083, 19 de abril de 1931. 433 D?az Fern?ndez Jos?: El nuevo romanticismo Madrid Zeus, 1930 93. De manera m?s extensa expone D?az Fern?ndez esta misma idea." El arte se desarrolla por ciclos de creaci?n homog?nea, ser? saludable fijarnos en que los artistas atisban antes que nadie las formas vitales del porvenir. Por algo los antiguos llamaron vate al artista m?s puro, al poeta l?rico. Vate, es decir, adivino. La intuici?n es el atributo del genio, y genio, espec?ficamente considerado, es el creador, el artista que por la gracia de su obra es semejante a un dios". 155 Y como ejemplo del nuevo quehacer literario femenino cita dos libros, "dos libritos breves por su tama?o, grandes por su densidad que nos aportan por esto d?as nueva confirmaci?n de este fondo enjundioso de la m?s alada de las compa?eras de Apolo. Son estos "Por la escuela renovada de Carmen Conde y una traducci?n de unas poes?as de Alejandro Pushkin hecha correctamente por Elisabeth Mulder". 434 A la poeta Carmen Conde comprometida con el problema social de la educaci?n infantil se dirige Margarita: Carmen Conde desde su atalaya de Cartagena otea las luces y el aire de mar afuera y de pen?nsula adentro y nos lo env?a en el crisol diamantino de su sensibilidad. No es la primera vez que estas columnas hablan de ella. Pero s? es hoy la primera en que hemos de hablar de una Carmen Conde que ha abierto de par en par las puertas de su torre l?rica marfile?a para dejar penetrar hasta su coraz?n las inquietudes m?s ampliamente humanas: las que sobrecogen junto la floraci?n de un esp?ritu de ni?o" 435 . El frecuente trabajo de un cronista que se ve obligado a poner en marcha camino de las rotativas unos art?culos, no digamos ya diarios sino solamente semanales, es dar a estos escritos un sentido de noticias de actualidad, temas que abarquen amplios sectores de inter?s y, al mismo tiempo, dotados de ese toque anecd?tico , ameno, en apariencia intrascendental, pero que con el tiempo adquieren la p?tina de memoria del tiempo perdido. La an?cdota de "La historia de un retrato" viene aqu? a confirmar que lo aparentemente trivial guarda en su seno matices profundamente humanos. Cuenta Margarita que gracias a la infanta Mar?a Luisa Fernanda sabemos c?mo era, en la ?poca de su mayor gloria literaria la autora de La gaviota y La familia de Alvareda. El padre Coloma refiere donosamente el lance en sus Recuerdos de Fern?n Caballero 436 . Y explica nuestra autora: Exquisitamente tan femenina, esta escritora tan varonil no quer?a dejar a la posterioridad testimonio ninguno "des ans l?irreparable outrage". Los duques de Montpesier, que la adoraban, no se conformaban con la idea de que no hab?a que quedar ning?n retrato de ella. E idearon invitarla a almorzar varias veces en San Telmo. Y despu?s de almorzar llevarla de tertulia a una galer?a de la planta baja, tras cuyas celos?as Madrazo, en acecho en el jard?n, tomaba apuntes sin ser visto por su modelo". 437 Que Fern?n Caballero se enoj? parece evidente, pero ante los hechos consumados no le qued? m?s remedio que reconocer la prueba de cari?o de sus anfitriones, no sin antes quejarse como santa Teresa se hab?a quejado ante fray Juan de la Miseria que la hab?a hecho "vieja y 434 Sin torres de marfil....Blanco y Negro 435 Nelken M.: "Sin torres de marfil" Blanco y Negro n? 2083, 19 de abril de 1931. 436 Padre Lus De Coloma "Recuerdos de Fern?n Caballero", Bilbao. 437 Nelken M.:"La vida y nosotras" "Historia de un retrato" Blanco y Negro 1929 156 lega?osa". La novelista ante su retrato se encontr? aire de "Safo aburrida". Lo cual- explica Margarita- no es sino suave protesta de coqueter?a de anciana, pues este retrato es una de las figuras m?s agradables y naturales salida del pincel de Madrazo". El premio belga de "La Renaissance du Livre" es otorgado este a?o por primera vez a una mujer: a mademoiselle France Adine por su obra La ciudad del Arno. El libro, obra de erudici?n, de reconstrucci?n hist?rica recrea el "quattrocento" florentino y sien?s. Y la pregunta que se plantea Margarita, extensible en general a toda la literatura femenina de la ?poca es: ?"Habr? hecho con ?l France Adine algo m?s que obra de rebusca paciente en archivos y bibliotecas? porque reconstituir, evocar, no es crear" 438 . Y a otra "gentil francesita" Marthe Ouli?, conferenciante del Instituto Franc?s de Madrid, ha sido agraciada con el Gran Premio de la Academia de la Marina de Francia por su libro Cuando yo era marinero. Pero es sabido que: ?En compa??a de otras tres mujeres, hab?a marchado a Creta, a bordo de su yate "Bonita" para llevar a cabo investigaciones arqueol?gicas. Y esto es lo esencial, lo importante, lo que nimba el rasgo de Marthe Ouli? con una aureola de la que carecen las haza?as estrictamente deportivas: Marthe Ouli? pone el deporte al servicio de la ciencia". 439 Y entre las j?venes debutantes en la literatura la obra de una mujer de apenas veinte a?os con una novela sensacional, y sensacionalmente pregonada y, adem?s, ayudada en sus inicios por la pol?mica. Con su obra David Golder la autora Irene Nemirowky no llega a obra maestra por la defectuosa caracterizaci?n de sus personajes: Todo bueno o todo malo, como en los viejos tiempos de Echegaray. Aqu? es todo malo. Si es cierto que una novela de mujer tiene siempre algo de autobiogr?fico, estremece pensar el clima moral habitado por los familiares y amigos de la joven novelista. Pero ?tica aparte "David Golder fuerza un poco la nota. Y esta nota forzada, revela la edad de la autora. Tan joven que no ha tenido tiempo de enterarse de lo viejo que resulta ser invariable 440 . En septiembre de 1930 Irene Nemirowky reaparece con otro libro El baile del cual toda la cr?tica se ha apresurado a decir que es "m?s humano" de una humanidad m?s tranquilizadora. Pero hay en ?l, para nosotros, algo m?s envilecido que todos los envilecimientos del David: La 438 Nelken,M."La vida y nosotras" "Subjetivismo, re?ma y otras cosas" Blanco y Negro"n? 2051, 7 de setiembre de 1930. 439 Nelken ,M."La vida y nosotras" "Marthe Ouli?, o la superaci?n del deporte", Blanco y Negro n? 2079, 22 de marzo de 1931. 440 Nelken M."La vida y nostras""Variaci?n o modernidad" Blanco y Negro, n? 2024, 2 de marzo de 1930. 157 frialdad con la cual una madre declara a su hija de quince a?os su af?n de ocultarla para que su juventud no la ensombrezca en los salones" 441 . Margarita torna a criticar el David Golder como la obra "m?s descarnada, m?s despiadada" al estar escrita con la tinta excesivamente recargada, que hace de un solo tono l?brego los personajes de melodrama. ?Ni un detalle de ternura, ni un asomo de bondad para respirar! En 1917 la periodista intenta hacer una entrevista a la mujer del poeta : Zenobia Camprub? El resultado es absurdo, tal como manifiesta pues, "?C?mo hablar de apariencias donde todo es profundo? ?C?mo hacer preguntas sobre lo que s?lo se puede sugerir??De esta mujer no se pueden decir esas apariencias que se dicen de las que se ofrecen enteramente en su aspecto, porque su aspecto - siendo ?nico y tan sencillo- es la figura de toda una manera de vivir y de entender la vida" 442 . Comenta Margarita como elogio final de Zenobia "traductora de Tagore" que "traducir es solamente obra vulgar; pero traducir con tanta devoci?n que la obra traducida en vez de disminuirse, reciba una emoci?n nueva, es crear belleza"(...) la comprensi?n sola es fr?a: es necesario sentir completamente los mismos sentimientos de Rabindranath, es necesario ser tambi?n poeta . Y puesto que la emoci?n de estas traducciones vibra con la emotividad de los sue?os de Juan Ram?n, puesta que juntos deben formar una sola realidad" Margarita concede el privilegio de ofrecer a los lectores unos versos vibrantes, entonces in?ditos de Eternidades 443 . La historia de Las desencantadas de Pierre Loti es una tentaci?n en que caen con pasmosa creencia las turistas" y tambi?n, c?mo no, algunos escritores que se dejan llevar por la visi?n ex?tica y r?pida de las culturas de los pa?ses que visitan. El caso es, que dos francesas residentes en Constantinopla gastaron al novelista la broma de hacerse pasar por turcas aut?nticas y le revelaron el secreto de los harenes 444 : Secretos ap?crifos, por supuesto, pero con los cuales Loti describi? luego maravillosos y mentirosamente el sufrimiento moral de una reclusas sin resignaci?n. La broma ha sido descubierta, empero no hay turista de tierras del feminismo agudo que no considere con indigna compasi?n esos bultos blancos, fardos movientes de telas blancas que son las moras por la calle". 445 441 Nelken M.:"La rival" Blanco y Negro , n? 2051, 7 de septiembre de 1930. 442 Nelken M. "La vida y las mujeres" "La mujer del poeta: Zenobia de Camprub? Jim?nez" El D?a febrero de 1917. 443 Nelken M.:, La mujer del poeta: Zenobia Camprub? .De los cinco breves poemas del art?culo aparecen en la "Segunda Antoloj?a Po?tica" "Plenitud de hoy, es","?El lucero del alba? , "?No corras, ve despacio" y "Cierra, cierra la puerta". 444 Viaud Julien conocido como Pierre Loti escritor franc?s y oficial de la marina viaj? por Ocean?a, Senegal, Jap?n y Tonkin. En Ocean?a las damas de la reina Pomar? le bautizaron con el nombre de Loti Considerado como un escritor impresionista, casi toda su producci?n narrativa se inspira en acontecimientos autobiogr?ficos. 445 Nelken,M."La vida y nosotras" "El eterno tema de la reclusa" Blanco y Negro n? 2084, 26 de abril de 1931. 158 "Sobre el ritmo profundo de la soledad" 446 de las tres hermanas Br?nte se demora compasivamente Margarita pues nada le conmueve tanto como el fatal signo desolador de la "infancia negra, privada de toda dulzura como en los viejos cuentos de brujas y madrastas". Nadie discute el balance de estas tres vidas an?nimas y opacas casi perfectamente desconocidas en el siglo que les toc? vivir, sumidas en el silencio que s?lo Carlota, "la de la vida menos desesperada" 447 , logr? romper "cuando el an?nimo de la autora de Jane Eyre ya no era posible"."Ahora- puntualiza Margarita- se ha publicado una biograf?a que parece ser definitiva 448 , en donde se explica el ambiente opresivo y s?rdido de la existencia de estas mujeres con un padre tan "puritano que Maeterlinck ha calificado como el m?s ego?sta de los hombres". 7.5.-Hermes La mejor revista cultural de estos a?os -apuntan las autoras Seoane y Cruz- se publica en el pr?spero Bilbao de los a?os de la Primera Guerra Mundial, ante la que se inscribe decididamente en el campo aliad?filo. Financiada por grandes capitalistas (el naviero Ram?n de la Sota entre ellos) pertenecientes al Partido Nacionalista Vasco, representa una postura moderada dentro del nacionalismo, partidaria de ?la autonom?a integral? de Euskadi dentro de Espa?a y abierta a todas las corrientes culturales. En el primer n?mero aparecen unas ?Palabras preliminares? explicando la raz?n de su nombre: ?Nuestra revista invoca a Hermes que para los romanos era Mercurio que decora y protege las c?pulas de tantas Bolsas y Centros Comerciales y de los Grandes Gimnasios, es tambi?n el mensajero alado de las ideas y patr?n de la elocuencia.?. En sus p?ginas colaboraron los m?s destacados intelectuales espa?oles: Baroja con narraciones, Unamuno y Ram?n y Cajal con sendos art?culos en recuerdo de Nicol?s Ach?carro, Eugenio d?Ors con partes de Glosario. Entre los poetas destaca la colaboraci?n de Rafael 446 Nelken, M."La vida y nosotras" "Sobre un ritmo profundo" Blanco y Negro n? 2041, 29 de junio de 1930. 447 Loc. Cit. "Carlota, la de la vida menos desesperada puesto que iluminada por un amor, amor sin esperanza, eso s?, acabar? por casarse con un pobre mentecato que la prohibir? escribir y, al punto de obtener la ?nica caricia que hab?a de departirle la vida, la de un hijo, morir?", 448 Wolf Virginia? la mujer en la literatura" Camp de l`arpa n? 47, febrero 1978.Publicado originalmente en "The Forum" (mayo 1929). Editado por Editorial Lumen, Barcelona 1977, en el libro "La torre inclinada", traducci?n de Andr?s Boch."Cuando la mujer estaba casada sin haber consentido, con un hombre que se hab?a convertido en su amo y se?or, al menos en cuanto "a las leyes y las costumbres mandan", cual ocurr?a en tiempo de los Estuardo, lo m?s probable es que poco tiempo tuviera para escribir, y menos est?mulos a?n".(...) La personalidad literaria de Jane Austen y de Emily Br?nte adquiere especial fuerza de convicci?n gracias a la capacidad que estas autoras ten?an de hacer caso omiso de semejantes reivindicaciones y agravios y seguir imperturbables su camino, prescindiendo de censuras y burlas". 159 S?nchez Mazas con un poema ?A Ramiro de Maeztu en sus bodas? y diez sonetos dedicados a la condesa de Noailles ante el cuadro pintado por Zuloaga. El escritor y cr?tico Rafael Cansino- Assens, en la segunda edici?n de su obra La Nueva Literatura?, clasifica como ?Los Hermes? de 1898 a Miguel de Unamuno, P?o Baroja y Mart?nez Ruiz (Azor?n). Son los intelectuales, la juventud rebelde de 1898, que tiene su padre espiritual en D. Miguel de Unamuno, y en la cual se cuentan, aparte de los citados anteriormente, Ortega y Gasset, Ramiro de Maeztu, D?ez Canedo, Luis Bello, Ram?n P?rez de Ayala desde el primer instante 449 , Colaboraron adem?s dos personalidades dedicadas a la cr?tica de arte: Margarita Nelken y Juan de la Encina. Si Ricardo Guti?rrez Abascal, que escrib?a bajo el seud?nimo de Juan de la Encina, hecho que para Gaya Nu?o carec?a de sentido frente a un nombre propio tan sonoro, escribe art?culos cr?ticos sobre el arte vasco, Margarita Nelken, en estas colaboraciones, abre un amplio abanico de temas: desde la cr?tica literaria, musical, teatral, social, arte del extranjero y exposiciones. La primera colaboraci?n publicada bajo el ep?grafe de ?Cartas de Madrid? lo dedica a la Publicaci?n completa de las obras de Juan Ram?n Jim?nez y la traducci?n de las obras de Rabindranath Tagore por Zenobia Camprub?. El respeto hacia lo que representa el mundo femenino la hace resaltar la labor callada de la mujer del poeta y su valor como traductora del m?stico poeta hind?. As? pues, se plantea ante la segunda publicaci?n de la poes?a juanramoniana, disminuida y estrujada casi al l?mite que no hay en ?l, no puede haber obra definitiva. Su obra no puede as? nunca tener esa dureza, esa inmovilidad de las obras cerradas para siempre en su forma como en un sepulcro. El an?lisis denso y sutil, como sol?a realizar Margarita cuando hac?a surgir de su interior toda la fuerza y emoci?n est?tica que la embargaba, recorre la creaci?n del poeta moguere?o sincera y 2 realista, puesto que toda su emoci?n nace de realidades ? sublimes o vulgares- pero es como si para ?l la realidad se depurase hasta ser, en todos sus accidentes, perenne. De ah?, s?lo de ah?, su elevaci?n que le lleva siempre hasta el cielo y que es natural como la de los ?rboles con ra?ces en tierra y copa entre la nubes?. Aparte de detenerse en diversos aspectos y matices como Nocturno de Diario de un poeta reci?n casado o las emociones de un paisaje en Septiembre de Sonetos espirituales?, Margarita 449 Cansino- Assens Rafael, La Nueva literatura , Madrid Editorial Pez 1925. Y Los Hermes de 1900 : Ram?n Mar?a del Valle- Incl?n, Francisco Villaespesa, Antonio Machado, Juan Ram?n Jim?nez, Gregorio Mart?nez Sierra, Manuel Machado, Ram?n P?rez de Ayala y Emilio Carr?re. 160 ensalza a un Juan Ram?n Jim?nez que no hace poes?a, sino que siente en poeta, que es cosa muy distinta. En consecuencia, como es ?ntimamente poeta, ?recibiendo la vida en manantial de poes?a fresca y pura ? tiene la grandiosa sencillez de pensar en no ser po?tico; as? sus versos tan perfectos de armon?a, su prosa, tan perfecta de ritmo, no nos parecen hechos; y, efectivamente no lo son; son as?, como aparecen, como han nacido, como ten?an fatalmente que nacer para libertar el alma de Juan Ram?n Jim?nez? 450 . Pero por qu? citar unos fragmentos, se pregunta Margarita en su evocaci?n. La obra en s? misma es inseparable y el pante?smo sentimental de Diario y de Est?o, como la sensibilidad exaltada de Platero y yo son una sola emoci?n siempre distinta y siempre id?ntica.[...] As? de ?l no diremos nunca que es un gran poeta; dir?amos que es el poeta. La revista Hermes abierta a todas las tendencias, pues en sus p?ginas se recogen cr?nicas de escritores locales de las distintas tendencias del nacionalismo y ?espa?olistas?, suscit? algunos recelos. Su director, ya en el segundo n?mero de la publicaci?n tiene que aclarar:: ?Hay quien se empe?a a atribuirle a Hermes una filiaci?n, o en suponer que por lo menos hay secretamente en nuestra obra una orientaci?n no confesada. Empe?o vano: Hermes no es m?s que lo que en nuestros n?meros repite al pie de la letra de colaboradores: ?Tribuna de convivencia respetuosa y cordial para la afirmaci?n y defensa de nuestros valores, tradiciones e intereses?. Lo que resulta indudable es que para Margarita, el acceso a la publicaci?n en Hermes represent? una oportunidad de poder disertar sobre variados temas con toda la libertad y amplitud de su saber. La limitaci?n de las exiguas columnas de un peri?dico quedaban atr?s frente al denso trabajo cr?tico sobre la obra de P?o Baroja. La libertad que hemos mencionada anteriormente era imprescindible para poder exponer sin trabas y abiertamente la significaci?n de P?o Baroja, es decir el resultado de los aspectos que animaban su obra. A modo de aforismos traza unas semblanzas de algunos de estos aspectos: No es pagano; siente amor hacia lo miserable y no desprecia nada; pero es violentamente anticristiano por lo que el cristianismo implica de negaci?n y de renunciaci?n, y para Baroja es m?s valiosa la lucha que la resignaci?n. Algunos creen que Baroja tiene la idolatr?a de la ciencia, lo que tiene es la esperanza de la ciencia. De ah? su antisemitismo, su anti- cristianismo, su lucha contra todo esp?ritu que niega la fuerza ?ntegra de la vida y la posibilidad de desarrollar esta fuerza. Voluntad; acci?n; nada de mojigater?as, de renunciaciones cobardes, ni de bellezas huecas: y, sin embargo, la ciencia engendra el mayor dolor de ?darse cuenta? pero es el dolor aceptado humano, y aunque desgarrado, sereno; el dolor de conciencia. Su realismo se diferencia netamente del naturalismo, del verismo franc?s; no es tampoco el realismo t?trico de los escultores que tallaron los Cristos de Sangre. Es un realismo que no busca el horror ni 450 Nelken M. ?Publicaci?n completa de las obras de Juan Ram?n Jim?nez. Traducci?n de las obras de Rabindranath Tagore por Zenobia Camprub?, ?Hermes, noviembre 1917 161 pretende el car?cter, pero que se abre a todo; un realismo nacido de la aceptaci?n ?ntegra de la vida. No hay aqu? esas oposiciones de la indiferencia de la naturaleza prosiguiendo imp?vida su vida frente a todas las miserias y a todos los dolores; nada de estoicismos amargos a lo Vigny. Lo mismo que nos cuenta c?mo se ir? pudriendo el cuerpo del obispo y se complace en pensar c?mo se purificar? dentro de la tierra hasta llegar a ?la senda del misterio donde todo se pierde?, lo mismo en ?Aurora Roja? nos dir? despu?s de la muerte del pobre acr?bata que ?el muerto qued? despatarrado mostrando sus pobres desnudeces ante la mirada azul, clara y serena del cielo?. Y es que para Baroja el mismo valor tiene el cielo que el cad?ver: los dos son verdad, son sensaci?n y est?n dentro de la vida 451 . Es Baroja el m?s moderno de los autores espa?oles y quiz? el m?s moderno de los autores del mundo entero: para comprobarlo hay que salirse de la literatura y pensar en ciertos pintores, Van Gogh, Picasso ( el Picasso de la primera ?poca) cuya obra es m?s literaria que pict?rica, en el sentido exterior de esta palabra; por un exceso de intelectualismo Van Gogh Y Picasso llegaron a pintar exaltadamente, alrededor de una figura toda la vida; por un exceso de simplificaci?n, Baroja llega a ampliar cada visi?n suya hasta una visi?n ?nica de toda la vida. Ni pintura ni literatura: palpitaci?n de la vida , y de la vida en lo que tiene de m?s hondo y dentro de todas las variaciones, de lo m?s invariable. 452 Algunos creen que Baroja tiene la idolatr?a de la ciencia; lo que tiene es la esperanza de la ciencia. De ah? su antisemitismo, su anti- cristianismo, su lucha contra todo esp?ritu que niega la fuerza ?ntegra de la vida y la posibilidad de desarrollar esta fuerza.[...] voluntad, acci?n; nada de mojigater?as, de renunciaciones cobardes, ni de bellezas huecas. Y, sin embargo, la ciencia engendra el mayor dolor, el dolor de darse cuenta, pero es el dolor aceptado, humano, y, aunque desgarrado, sereno; el dolor de conciencia. Esta cr?nica merece una especial atenci?n por el detallado an?lisis de la producci?n barojiana. Las p?ginas de cr?tica literaria que por su claridad y, al mismo tiempo, certero ahondamiento, merecen calificarse como excepcionales, denotan una maestr?a cr?tica de gran modernidad. ( Anexo, n. 40) 7.6.- Los Lunes de El Imparcial Dos mujeres ocupan ahora sus p?ginas. Una, Colette, no es una escritora, es una mujer que escribe. Esto se ha dicho mucho desde El retiro sentimental y La vagabunda, desde que salieron a luz esas p?ginas que parecen como el m?s all? de todas las sinceridades y de todos los pudores. La otra es Carmen de Burgos Segu?, nuestra Colombine?, m?s respetada y olvidada. La inquietante y siempre renovada Colette y su inapelable sinceridad es el t?tulo de su art?culo. De todas las escritoras del mundo entero, Colette Willy, mejor dicho, como firma ella misma desde su divorcio, ?Colette? a secas, ?es seguramente la m?s querida. Esa es la palabra justa. Otras como Selma Lagerlof, como Rachilde pueden ser m?s admiradas, m?s 451 Nelken , M.. Sobre P?o Baroja, Hermes, Octubre 1918, A?o, II N?XXV 452 162 intelectualmente consideradas o, como S?verine m?s piadosamente respetadas; pero con Colette el lector se siente m?s confiado? 453 . Para Nelken, la escritora francesa Colette era La poetisa libertada de la esclavitud de la poes?a compresiva, libertada de los juicios ?a priori?; sensible, ahondando en todos los sentimentalismos y en todos los matices, Colettes es, en su obra, la escritora refinada por excelencia, que sabe quedarse por encima de todos los refinamientos? 454 . En 1921 se publica la biograf?a de ? F?garo de Carmen de Burgos Segu?. Cuando Nelken publica el art?culo ya pone en entredicho la falta de inter?s en Espa?a del g?nero biogr?fico. Parodiando a ?F?garo?, podr?amos decir: ?No se escriben m?s biograf?as en Espa?a porque no se leen, o no se leen porque no se escriben? La cosa- concluye- es que nos faltan. En la biograf?a de F?garo, expone Nelken- su autora Carmen de Burgos, crea de nuevo a su personaje realizando una de las mejores biograf?as que tenemos en Espa?a de un autor espa?ol. Y poco a poco- dice la periodista- ?de las p?ginas de ?Colombine? lev?ntase no s?lo la figura de F?garo sino su formidable car?cter de europeizaci?n? que le hizo ser m?gico adivinador de lo porvenir, genial profeta de nuestras m?s modernas ideas. Es como si ?l mismo por todos los actos de su vida, nos fuese afirmando a cada l?nea la frase de ?Azor?n? que ve?a horizontes que sus contempor?neos no columbraban siquiera. Y ahora, no s?lo por sus art?culos, sino por todo su modo de ser y de pensar, queremos a Larra porque es, a?n hoy entre nosotros, ?avidinadoramente avanzado?. 455 Frente a la imputaci?n de afrancesado, Colombine sabe decir sin miedos ni remilgos la mala fe manifiesta que se necesita para afirmar que Larra no era un buen patriota. 456 Ahora bien, puntualiza Margarita, no es este F?garo de Carmen de Burgos obra que pueda llamarse de erudici?n, su calor de vida la pone a salvo de tan helado y desalmado (sin alma y sin entra?as); -- calificativo. Sin embargo, repasando en idea lo le?do se repara en la erudici?n, en la minuciosa investigaci?n de ciertos cap?tulos- el de las poes?as de F?garo verbigracia y en el minucioso examen que ha tamizado cada una de las aseveraciones de la autora. Y una obra 453 Nelken, M.: ?La sinceridad de Colette? Los Lunes de El Imparcial, 11 de septiembre de 1921. 454 La sinceridad de Colette..Los Lunes del Imparcial. De un salto- en su primera p?gina- col?case m?s arriba que todo- capaz de sentirlo todo y de describirlo todo con ese ?je m?enfichisme? tan grande como la m?s estoica filosof?a. Una mancha, la de ?Esas horas largas?, su obra de guerra que hizo temer un momento que el distintivo psicol?gico de su feminidad, ocultase tan s?lo la pobreza femenina de su personalidad sugestionada por la personalidad dominante del cerebro masculino que piensa junto a ella. 455 Nelken M.: ?El ?F?garo de Carmen de Burgos? Los Lunes de El Imparcial , 30 de enero 1921. 456 163 formidablemente erudita que no aparece como tal, ?no es esto lo mejor y lo m?s que puede esperarse de un estudio de ?resucitaci?n? Carmen de Burgos ha tenido la suerte , la inmensa suerte de entrar en contacto con cuanto de F?garo existe por el mundo: familia, recuerdos, objetos y papeles [...] y con todo esto, con el apasionamiento de aquella muchachita reci?n llegada de su provincia ? de las p?ginas de Colombine lev?ntase, no s?lo la figura de F?garo sino su formidable car?cter de europeizaci?n, que le hizo ser m?gico adivinador de lo porvenir, genial profeta de nuestras m?s modernas ideas. [...] Era patriota, pero no patriotero. Patriota, sobre todo, porque su extraordinaria adivinaci?n y el extraordinario adelanto que ?sta le daba sobre su ?poca, hac?anle sentir como ninguno de sus contempor?neos- ? diremos tambi?n que como ninguno de los que han venido despu?s? ?los males de que sufr?a Espa?a. Y pensamos que un Heine y un Musset que, a pesar de su lirismo, o a causa de ?l, quiz? no alcanzaron tal intensidad en su amargura. 164 165 8.- Las Escritoras Espa?olas (1930). (Es un error creer que) nuestro siglo es el que ha visto elevarse la cultura femenina; ha visto la difusi?n de ?sta, que no es lo mismo. M.N. Las escritoras espa?olas. 8.1.- Una selecci?n de figuras femeninas relevantes Consideremos que cuando Margarita se plantea la redacci?n de este libro sobre las mujeres escritoras, el material bibliogr?fico existente sobre figuras femeninas que dejaron alguna huella en la literatura era de dif?cil acceso. Durante los casi tres a?os que tard? en recopilar y clasificar los datos visit? archivos tan importantes como el de Simancas y la casi inaccesible biblioteca de El Escorial. Un problema que se a?adi? a este ingente trabajo fue que un gran n?mero de las mencionadas obras eran simples enumeraciones de nombres de mujeres de escasa relevancia literaria. Acaso el trabajo m?s trascendental que se hab?a hecho-por su extensi?n y por el acopio de datos que contiene- se public? en 1903, en dos gruesos vol?menes por el erudito don Manuel Serrano y Sanz, bajo el t?tulo de Apuntes para una biblioteca de escritoras espa?olas,1903, en cuya Advertencia Preliminar, el autor revisa las tentativas que en el andar del tiempo se hab?an hecho para poner de manifiesto la labor literaria de la mujer en Espa?a. Parece como si en tal materia- se queja Margarita- lo esencial fuese la cantidad. Nosotros, aunque respetemos ese procedimiento, vemos m?s bien en ?l una labor de erudici?n, y deseando, por nuestra parte, exponer una s?ntesis de la literatura femenina espa?ola, una "vista de conjunto" de sus logros y consecuencias hemos preferido, en este trabajo atenernos a aquellos nombres que realmente alcanzaron una significaci?n 457 Cuando aparece el libro en Barcelona el periodista L?pez Prudencio, se?ala acertadamente que con anterioridad no se hab?a llevado a cabo una obra en que se ofreciera un cuadro de conjunto donde la labor femenina en literatura apareciera como? un todo org?nico? en el que esta labor presentara su esp?ritu y su gradual desenvolvimiento perfectamente enlazado con los pasos 457 M.N.. Las escritoras espa?olas. Barcelona, Buenos Aires: Labor S.A., 1930. p.lI 166 que va dando el conjunto literario del pa?s y unida cada manifestaci?n con sus antecedentes y con sus derivaciones. La publicaci?n de este libro, ambiciosos en su proyecto por ser uno de los primeros que abordaba en conjunto una visi?n de la literatura femenina, aparece en Barcelona en 1930. Editado por la "Colecci?n Labor" en Biblioteca de Iniciaci?n Cultural y se ajustaba a los principios b?sicos de la empresa, cuyo inter?s ?era pretender divulgar de todas las ciencias y artes y con la m?xima amplitud, el conocimiento de los tesoros naturales, el fruto del trabajo de los sabios y los grandes ideales de los pueblos" . La colecci?n, destinada a una gran mayor?a de p?blico, y por tanto a un alto porcentaje de ventas, se edita tem?ticamente en un solo manual "siendo un verdadero maestro que en cualquier momento puede ofrecer una lecci?n breve, agradable y provechosa" 458 . Veamos el sumario: La inspiraci?n divina y el impulso m?stico ocupa el cap?tulo II. El misticismo como potencia l?rica.- M?sticas y visionarias.- procesos y condenas.- Lucrecia de Le?n, escritora pol?tica y la Monja de Carri?n.- Las endemoniadas. ? Relatos de vidas. Sor Teresa de Jes?s Mar?a.- Las m?sticas puras: misticismo franciscano y misticismo dominicano.- Teresa de Cartagena.- El misticismo popular y las fundadoras: Sor jer?nima de la Asunci?n y do?a Luisa de Carvajal.-Las postrimer?as: Sor Marcela de San F?lix y sor Gregoria Francisca de Santa Teresa. El af?n de escribir y la sed de erudici?n completa el cap?tulo IV con cultura aristocr?tica y lisonjas que dan fama.- Sabias, catedr?ticas y traductoras.-Beatriz Galindo y Luisa.- Clara Chitera y do?a Mar?a Pacheco.-Do?a Luisa de Padilla.- Las jud?as espa?olas: Isabel Correa.-la fiebre po?tica: eleg?as f?nebres, do?a Cristobalina Enr?quez, conceptismo, s?tira y picard?a.-Do?a Justa S?nchez del Castillo. La novela, el teatro y la licencia de la pluma Desarrollo de la imaginaci?n.- El Palmer?n de Oliva y El Primali?n.- El Don Cristali?n de Espa?a de Beatriz Bernal.- Feliciana Enr?quez de Guzm?n.- Leonor de la Cueva.- Loa Sacramental de do?a Ana de Caro Mall?n.- Las novelas amorosas y exemplares de do?a Mar?a de Zayas y Sotomayor, y la escuela c?nica. 458 Editorial de ?Colecci?n Labor? Biblioteca de Iniciaci?n Cultural, Secci?n III , Ciencias Literarias, n? 262 167 La consejera de un rey La anarqu?a religiosa y el objetivismo de Sor Mar?a de Jes?s de Agreda.- la m?stica y su ?olor de santidad?.-su ciencia infusa.- La M?stica Ciudad de Dios y La vida de la Virgen.- La correspondencia con Felipe IV.-Las acusaciones de Nicandro.- La voz del pueblo. Las cultas, las cultalatiniparlas El aire de Versalles.-La doctora de Alcal?.- Cient?ficas y feministas.- Las traductoras.-las poetisas. La Hija del Sol.- La ?Pensadora gaditana?.- Las dramaturgas: Mar?a Rosa de Galvez, Carmen Lanzarote y Mar?a Laborda. Como anticipamos, la obra que pudo servir de referencia a M.N., y sin duda revisada, fue la de Serrano Sanz pero la diferencia con ?sta, no en vano hab?an pasado m?s de 25 a?os, era que la autora quer?a se?alar la trayectoria del numen femenino en Espa?a, con todos los accidentes de su desenvolvimiento, las culminaciones, los descensos, las desviaciones, los aciertos, y, creemos que lo hizo con viva imaginaci?n, con trazos seguros y firmes al punto que el panorama se presenta con diafanidad y atractivo para cualquier curioso lector ( y para posible orgullo de lectoras, que as? ve?an completado, mejor explicado, su linaje literario.) Por tanto, partiendo de la idiosincrasia del volumen uno de los primeros criterios de selecci?n de Nelken ser? el de elegir escritoras con cierta relevancia y, en consecuencia, no se limitar? a las largas, tediosas y pretenciosas listas de otros autores sino que en lugar de seguir el plan de sucesi?n cronol?gica: ?hemos preferido seguir el de agrupamiento ideol?gico, estudiando no ?poca tras ?poca rigurosamente, sino cuando su importancia y unidad lo requer?a, un grupo en su completa evoluci?n, a trav?s de todas las ?pocas que ?sta abarca? 459 . Brota de manera perturbadora, tal vez sediciosa, el concepto agrupamiento ideol?gico en un contexto literario, pero tengamos en cuenta que los vientos revolucionarios agitaban la conciencia de los intelectuales europeos y Espa?a se preparaba para una transformaci?n social y pol?tica trascendental Ahora bien, si ideolog?a es el conjunto de ideas que caracterizan a una persona, grupo, ?poca, movimiento cultural, religioso o pol?tico, al intentar realizar- comenta la autora- un estudio sobre mujeres escritoras de unos siglos marcados principalmente por un fondo religioso, tan esencial en nuestra sensibilidad femenina toda la actividad intelectual, toda la capacidad de la mujer espa?ola se encuentra impulsada o contenida por ese fondo inicial. Por tanto, y en consecuencia, se manifiesta una clara contradicci?n con el proyecto inicial de "agrupamiento ideol?gico" en el 459 Editorial de Colecci?n Labor p. 11 168 cual no se atender? a la "mentalidad femenina espa?ola" sino que se atender? "a la sensibilidad, ya que en las manifestaciones de la actividad femenina ?sta tiene siempre m?s fuerza que aquella" 460 . Se?ala la autora que es la singular sensibilidad femenina, la determinante de ese mundo interior, impresionable o sentimental de la mujer, el que fija y delimita un movimiento literario, como el misticismo, cuyas manifestaciones en Espa?a se desarrollaron durante casi tres siglos. As? pues, la autora ajust?ndose a este postulado, puede agrupar a diversas autoras de diferentes ?pocas, ya que incluir?, junto a las m?sticas del siglo XVI, a las que en pleno siglo XVIlI prolongaban la calidad de inspiraci?n de aquellas. Tengamos en cuenta que la importancia de Las escritoras espa?olas como recopilaci?n ideol?gica y como legitimaci?n de la literatura femenina marcar? un hito como la obra en que ?toda ella en apretada sustancia, colocada la autora bien detr?s del tel?n en generosa y suave objetividad, anima los densos cap?tulos con esa fina sensibilidad, que precisamente encubre con suprema gracia y con una rara elegancia de estilo que consiste en borrar toda huella de esfuerzo? 461 . La edici?n que ha llegado a nosotros, a pesar de presentar como fecha de publicaci?n el a?o 1930, presenta unas particularidades especiales: La sobrecubierta, en tonos marrones y sepias, presenta una atractiva imagen de Carolina Coronado reproducci?n del conocido cuadro de Federico Madrazo. Sin embargo, no aparece ni en sobrecubierta, cubierta y primera p?gina el nombre de la autora. As? mismo en el ?ndice se ha silenciado el nombre de Margarita Nelken y s?lo aparece sus iniciales M.N. El caso es que el mencionado libro se edit? posteriormente en la Espa?a franquista, del que se elimin? todas las referencias expl?citas de la autora, suprimiendo adem?s la p?gina que mencionaba las anteriores publicaciones de la escritora y la dedicatoria a su hija Magda. Este hecho lo denuncia Margarita Nelken en un art?culo publicado en Cr?tica de Buenos Aires y que se conserva en su legado 462 . (Vid. Anexo n? 12) Consecuentemente, y siguiendo el anteriormente citado plan de selecci?n, s?lo mencionar? a aquellas escritoras que ofrecen: ?si no indudable inter?s literario -lo cual reducir?a este trabajo al estudio de las "excepcionales"- siquiera marcado inter?s hist?rico, o cuya personalidad, por uno u otro motivo, pres?ntase con inter?s de curiosidad 463 . 460 M.N. Las escritoras espa?olas .. p.11 461 M.L.M. (Mari Luz Morales) ?Las escritoras espa?olas ? El Sol, (( Madrid) 8 de febrero, 1931. 462 M.N. ?Los can?bales de la cultura? Cr?tica, Buenos Aires AHN Leg. 3245, n? 14. 463 M.N. Las escritoras espa?olas .p. 90 169 Reconozcamos que la ingente acumulaci?n de datos hace dif?cil el estudio detallado de estas escritoras , por ello hemos optado por realizar una peque?a selecci?n que son el fiel reflejo de la personalidad de Margarita 8.2.- De las cartas familiares de Juana La Loca, a los escritos de Oliva de Sabuco En primer lugar cito la carta, de la reina Juana, no por entrar en un debate hist?rico al intentar esclarecer intrigas y luchas internas por alcanzar el poder de Castilla, sino por la empat?a o afinidad hacia una mujer que, en el siglo XVI y en carta abierta dirigida a Mr. Vere, por entonces embajador del Archiduque cerca del Rey Cat?lico, desnuda sus sentimientos y sin aparente recato hace p?blico el incontrolado amor que sent?a por su esposo, causa y desdicha de sus tormentosa existencia. A Oliva de Sabuco, que clasifica entre ?las fingidas?, expone - adelant?ndose casi seis d?cadas a estudios posteriores- que todo parece apuntar a una treta de su padre, Miguel de Sabuco, que transfiri? la creaci?n del libro a su hija ya que es de suponer que un libro salido de pluma de mujer obtuviese mayor reconocimiento, m?ximo si se trataba de una obra cient?fica 464 . La escritora admira en santa Teresa el hecho de haber podido dar cima a una de las obras m?s importantes de todas las literaturas; haber hallado palabras susceptibles de interpretar los sentimientos m?s inefables; haber logrado expresar estos con la l?gica m?s rigurosa y el m?s absoluto dominio del equilibrio del pensamiento, ello lo remite a esa firmeza de car?cter, capaz de llevar empresa tan ardua como la reforma de una de las ?rdenes religiosas m?s potentes y m?s relajadas. De la erudita jud?a Isabel Rebeca Correa es quien nos ofrece el doble car?cter de la mujer ilustrada del tiempo de los Austrias: la sed de erudici?n que la impulsaba a estudiar las lenguas cl?sicas y a dedicarse a las m?s dif?ciles disciplinas, y el af?n de escribir, que la hac?a verter en verso los pensamientos y sensaciones refinados por la cultura". 465 . En la poetisa de Puerto Pr?ncipe, ve?a M.N., una flexibilidad en el ritmo que ning?n poeta espa?ol de su tiempo posey? en igual grado. De aqu? que algunas de sus composiciones sean el 464 Rodr?guez de la Torre,, Fernando. "El autor y la autor?a en la obra de Sabuco" Al- Basit. Revista de Estudios Albacetenses, Segunda ?poca, Afio XI, Diciembre de 1987, se recogen diversas explicaciones desde la del fil?sofo Abell?n que relaciona dicho endosamiento con el amor y la vanagloria paterno, hasta el enjuiciamiento del profesor Rodr?guez Pascual que ante la imposibilidad de probar la influencia que pudo ejercer la segunda esposa de Miguel de Sabuco dice: "Es posible que la raz?n r esida - aunque lo dudo mucho- en el miedo al Santo Oficio y a los m?dicos y fil?sofos m?s cotizados, a quienes ataca a veces duramente". p. 206 465 M.N. Las escritoras espa?olas p.130. 170 manantial del cual hab?a de brotar la musa versallesca y ?balanceante? de ciertos poemas de Rub?n. Si Fern?n Caballero hab?a plantado la novela espa?ola en terreno adecuado, Emilia Pardo Baz?n, segura ya de no perderse, se atrever? a integrar a esta novela los aires de fuera que creer? m?s propicios para orearla. El subjetivismo, del cual Fern?n Caballero hu?a como de m?s temible enemigo, la robusta escritora gallega le dar? rienda suelta, acogi?ndolo bajo la bandera del naturalismo y de la cr?tica 466 . Sin embargo, deliberadamente prescindir? del g?nero literario epistolar cuando s?lo a los archivos interesa como la famosa carta que do?a Isabel de Guevara, desde Asunci?n del Paraguay, y con fecha del 2 de julio de 1556, dirigi? a la princesa gobernadora do?a Juana, para contarle la ayuda que las mujeres prestaron a los hombres en el descubrimiento y conquista del R?o de la Plata 467 . Y as? mismo, lamenta no incluir, ya que ten?a que ser fiel a su proyecto, ?entre los m?s emocionantes ejemplares de la correspondencia amorosa la ep?stola de do?a Juana la Loca en que la desventurada esposa de Felipe el Hermoso expone" el lamentable estado de su esp?ritu desgarrado por los celos". 468 Es indudable que si Margarita cita esta carta, no es por entrar en un debate hist?rico al intentar esclarecer intrigas y luchas internas por alcanzar el poder de Castilla, sino por la empat?a o afinidad hacia una mujer que, en el siglo XVI y en carta abierta dirigida a Mr. Vere, por entonces embajador del Archiduque cerca del Rey Cat?lico, desnuda sus sentimientos y sin aparente recato hace publico el incontrolado amor que sent?a por su esposo, causa y desdicha de sus tormentosa existencia: 466 M.N. Las escritoras espa?olas p.220. 467 La referencia de esta ep?stola est? tomada del libro de Serrano y Sanz, Escritoras espa?olas, Madrid,1903. Seg?n dicho autor Isabel de Guevara pide un repartimiento de indios para su marido, como reconocimiento por los esfuerzos y m?ritos de esta campa?a. "Hase publicado - dicha carta- en las Cartas de Indias y en el volumen III de la Peque?a Biblioteca hist?rica del Paraguay", Asunci?n del Paraguay, 1885, p.p. 91,97. 468 Rodr?guez Villa, Antonio..Revista de Archivos Bibliotecas y Museos 1873 .p 322 - 323. Cita el autor: "Nuestra buena suerte ha querido que clasificando, pocos meses ha, los papeles hist?ricos del Archivo del Excmo. Sr. Duque de Alburquerque, encontr?semos entre ellos la siguiente carta aut?grafa de la Reina Do?a Juana, , inserta ya en la colecci?n de documentos in?ditos. Esta carta aut?grafa sali? a la luz de la mano de Don Antonio Rodr?guez Villa a ra?z de una pol?mica suscitada por diversos historiadores, entre ellos Bergenroth, quien afirm? que Do?a Juana no fue loca sino hereje; que la locura de la que se la acus? fue s?lo una invenci?n dirigida a justificar el encarcelamiento a que durante la mayor parte de su vida estuvo sometida en castigo de su herej?a. "Demostraron lo contrario Mignet, Pichot, La Fuente, C?novas del Castillo y principalmente Gachard que analizando los documentos en cuesti?n y presentando otros nuevos en apoyo de su idea, consigui? esclarecer notablemente la vida de la infortunada Princesa" . Historia de Espa?a y en Ap?ndices del tomo X de la Historia del se?or Lafuente; carta de la que no quiso valerse Mr.Bergenroth .p. 322.. 171 "byen s? quel Rey mi se?or escrivi? all? por justificarse quex?ndose de mi en alguna manera, pero esto no devyera salir dentre padres e hijos, quanto m?s que si en algo yo hus? de pasyon y dex? de tener el estado que convenia ? mi dignidad, notorio es que no fue otra la cavsa sino ?elos; y no s?lo se halla en mi esta pasyon, sino la Reyna mi se?ora, a quyen de dyos gloria, que fue tan he?elente y escogyda persona en e/ mundo fue asy mismo ?elosa, mas el tiempo sane? a su alteza, como plazer? a Dios que har? ? mi 469 Una nueva dificultad pone de manifiesto la autora en la introducci?n de la obra: el problema de los ap?crifos y seud?nimos. Sobre todo en la ?poca anterior al siglo XV aparecieron ciertas obras como las Sentencias de Mar?a de Cervell?n que fueron publicadas cinco siglos despu?s por Esteban de Corbera. ?ste aseguraba que" todas sus palabras eran sentencias divinas y todos las estimavan y celebravan como tales" aunque no falt? quien estimase los escritos completamente ap?crifos. M?s tarde, di?se gran abundancia de literatas ficticias o sea, de autores que publicaban sus obras con nombre de mujer 470 ,. La m?s famosa de esta "fingidas" fue Oliva de Sabuco de Nantes 471 , hija del bachiller Miguel Sabuco y supuesta autora de Nueva Filosofia de la naturaleza del hombre 472 pieza importante en la literatura filos?fico - m?dica, la cual despert? tan gran entusiasmo en nuestro "F?nix de los ingenios", que, en su Representaci?n moral del viaje del alma, califica a do?a Oliva de "musa d?cima". Su gloria y fama trascendi? en el tiempo y cuando los escritores ingleses, Eucio, Warton, Cole, Charleton y otros dieron a conocer el sistema de do?a Oliva como concepci?n propia no faltaron defensores de esta afirmaci?n de autor?a, entre ellos el padre Feijo? y el doctor Mart?n Mart?nez,. Probablemente exist?a una cierta duda sobre la formaci?n de esta mujer que hab?a vislumbrado muchos fen?menos fisiol?gicos debidos a la lectura de obras de Hip?crates, Plat?n, Eliano y otros m?dicos antiguos y que reconoc?a "no acordarse de medicina por no haberla estudiado nunca" pero esta sospecha se soslayaba expresando que no hab?a seguido un curso escol?stico de medicina sino solamente un estudio privado. Quien emiti? la m?s seria duda sobre la autor?a de Oliva de Sabuco fue el m?dico e historiador de medicina Anastasio Chinchilla. Sin embargo, las razones aducidas son de poco peso: 469 M.N Las escritoras espa?olas... p.323. 470 .Ibid p.17 471 La diversidad de nombres en sucesivas ediciones pone ya de manifiesto la confusi?n o el deseo impl?cito de encubrir la autor?a. As? aparecen: Oliva Sabuco, Oliva Sabuco de Nantes, Oliva Sabuco Barrera, Oliva Sabuco de Nantes Barrera. Fernando Rodr?guez de la Torre. "El autor y la autor?a en la obra de Sabuco" en AI- Basit" Revista de Estudios Albacetenses., Segunda ?poca. Afio XIII N?mero 22. Diciembre de 1987. p.194. 472 Nueva Filosofia de la naturaleza del hombre, no conocida ni alcanzada de los grandes fil?sofos antiguos: la cual mejora la vida y la salud humana Compuesta por do?a Oliva de Sabuco. Con privilegio. En Madrid, por P..Madrigal. MDLXXXVII. 172 el estar dirigida (la obra) a un monarca tan respetable como Felipe II por la misma que se declara la autora, lo que la hubiera expuesto ? consecuencias desagradables, caso de ser ap?crifa" y si esta obra hubiera sido parto leg?timo del ingenio de una muger, hubiera llamado mucho la atenci?n de m?dicos y literatos de aquella ?poca, y algo deb?an haber dicho de la vida de esta muger 473 . La autor?a de Oliva de Sabuco se mantuvo en obras cient?ficas y literarias hasta mediados del siglo XX y as? encontramos sin revisar ni hacer referencia de la noticia salvadora en una nueva edici?n 474 Sin embargo, Margarita NeIken expone en su libro - adelant?ndose casi seis d?cadas a estudios posteriores- que todo parece apuntar a una treta de su padre, Miguel de Sabuco, que transfiri? la creaci?n del libro a su hija ya que es de suponer que un libro salido de pluma de mujer obtuviese mayor reconocimiento, m?ximo si se trataba de una obra cient?fica 475 . De todas maneras, para poder determinar definitivamente qui?n fue el aut?ntico creador, hay que esperar a comienzos del siglo XX para que un registrador de la propiedad con afanes investigadores, Jos? Marco Hidalgo, diera a conocer unos documentos que pon?an en entredicho dicha autor?a 476 . Los hechos familiares que desencadenan estos documentos son los siguientes: el bachiller Sabuco se casa en segundas nupcias con Ana Garc?a y tiene un hijo var?n. Ya sea por instancias de su segunda esposa que quisiera recabar para su hijo los beneficios de futuras ediciones, ya porque crey? conveniente no dejar al margen de los frutos y ganancias a su otro hijo var?n, del primer matrimonio, el caso es que se ve en la necesidad de registrar una escritura de obligaci?n, por valor de ciento veinte ducados, otorgada el 10 de septiembre de 1587, ante el escribano Francisco Gonz?lez de Villarreal por Alonso Sabuco (hijo del bachiller Sabuco) y Ana de Espinosa, su mujer, a favor del bachiller Sabuco, su padre, mediante la cual adquiere el derecho de poder publicar la Nueva Filosof?a en el vecino reino de Portugal. Dicha escritura dice as?: 473 Chinchilla, A. Anales hist?ricos de la medicina en general y biogr?fico - bibliogr?fico de la espa?ola en particular Tomo 1, Valencia, 1841 .p 303- 304. 474 Juan de Dios Rada y Delgado. Mujeres c?lebres de Espa?a y Portugal ,.Barcelona, 1868.Se mantiene como v?lida la autor?a de la Nueva Filosof?a de Oliva de Sabuco en la segunda selecci?n de Mujeres c?lebres de Espa?a y Portugal, . Espasa Calpe Argentina S.A., Buenos Aires:, 1954. 475 Rodr?guez de la Torre,, Fernando: "El autor y la autor?a en la obra de Sabuco" Al- Basit. Revista de Estudios Albacetenses, Segunda ?poca, Afio XI, Diciembre de 1987, se recogen diversas explicaciones desde la del fil?sofo Abell?n que relaciona dicho endosamiento con el amor y la vanagloria paterno, hasta el enjuiciamiento del profesor Rodr?guez Pascual que ante la imposibilidad de probar la influencia que pudo ejercer la segunda esposa de Miguel de Sabuco dice: "Es posible que la raz?n resida - aunque lo dudo mucho- en el miedo al Santo Oficio y a los m?dicos y fil?sofos m?s cotizados, a quienes ataca a veces duramente". p. 206 476 Hidalgo, Jos? Marco."Do?a Oliva de Sabuco no fue escritora". Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos , 3? ?poca, Afio VII, Tomo IX, Julio a Diciembre, Madrid 1903. 173 Poder otorgado por el bachiller Sabuco a favor de su hijo Alonso de Sabuco: A once d?as del mes de septiembre de mill quinientos e ochenta y siete."Sepan cuantos esta carta de poder vieren como yo el bachiller Miguel Sabuco vecino desta ciudad de Alcaraz autor del libro intitulado "Nueva filosof?a", padre que soy de do?a Oliva mi hija a quien puse como autora solo para darle la honra y no el probecho ni inter?s, otorgo y conozco por esta presente carta que doy y otorgo todo mi poder complido cuan bastante de derecho se requiere y mas pueda y deba valer a vos Alonso Sabuco mi hijo vecino desta ciudad de Alcaraz, especialmente que por mi y en my nombre representando mi propia persona podais ir al reino de Portugal y hacer imprimir el dicho libro llamado Nueva Filosof?a por espacio de tiempo de dos a?os' 477 . No es menos certero y firme el tino con que va siguiendo y calificando todas las direcciones que adopta el ingenio femenino, se?alando siempre la causa determinante de cada una y marcando las culminaciones y descensos que encuentran en su camino. Y es admirable- comenta el periodista L?pez Prudencio: -que jam?s se advierta en estas bellas p?ginas una sola arritmia en la serena y elegante ecuanimidad con que va describiendo paso a paso el peregrinaje de la mentalidad femenina por las v?as de la literatura .S?lo un fino matiz de suave iron?a, modula la entonaci?n cuando aparecen en escena ?las cultas latiniparlas, y una noble vibraci?n de entusiasmo, que jam?s invade las esferas de la hip?rbole declamatoria se advierte cuando se enfrenta con las grandes figuras 478 . 8.3.- Una erudita jud?a: Isabel Rebeca Correa El estudio de escritoras se van sucediendo en el libro; algunas referencias de forma casi superficial cuando el m?rito de figurar entre las grandes literatas es muy remoto, otras, como el caso de la erudita jud?a Isabel Rebeca Correa es tratado con especial inter?s por tratarse de una poeta del siglo XVII casi desconocida 479 . En los siglos XVI y XVII toda la Europa civilizada apuntando, cual arco tendido hacia lo alto hacia la superaci?n espiritual. Y Espa?a en estas centurias, con su incomparable desarrollo cultural, era para sus hijos, y pese a las trabas impuestas por el temor a las heterodoxias, a la penetraci?n de la Reforma, y a la afloraci?n de la inspiraci?n judaica, uno de los terrenos mejor abonados para esta elevaci?n espiritual. Posiblemente es un grave error considerar- expone Nelken- ?que nuestro siglo es el que ha visto elevarse la cultura femenina; ha visto la difusi?n de ?sta, que no es lo mismo?. Pero en el 477 Hidalgo, Jos? Marco. Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 3? ' ?poca A?o VII, Tomo IX Julio a Diciembre, Madrid 1903. .p. 1-13. 478 L?pez, Prudencio, J ..Escritoras espa?olas, de Margarita Nelken, ABC, 3 de enero de 1931.s.p 479 M.N."Una erudita jud?a del siglo XVII: Isabel Rebeca Correa? Revista Judaica Buenos Aires, 1947. p. 405. 174 Renacimiento, especialmente, las mujeres en Espa?a intervinieron progresivamente en las ideas literarias y a?n cient?ficas: Nada corto era el n?mero de "las sabias", que, a imitaci?n de ?ngela Mercader, com?nmente llamada por sus contempor?neos, "monstruo de su siglo y raro ornamento de su sexo y ditir?mbicamente elogiada nada menos que por Luis Vives; o tambi?n de Luisa Sigea, que redactaba cartas en lat?n, griego, ?rabe, hebreo o sir?aco; o en fin, de Francisca de Nebrija, la catedr?tica de gram?tica de la Universidad de Salamanca, expand?an por toda Europa, la gloria del numen de sus compatriotas 480 . Y entre estas eruditas, dignas de nombrarse por lo impropio de su florecer en comunidades judaicas, nos encontramos con las mujeres sefard?es; muchas de ?stas escrib?an en hebreo; otras, perteneciendo al reino lusitano, en portugu?s. "Entre las que escribieron en castellano, la m?s famosa fue Isabel Rebeca Correa 481 . Pocas son las noticias biogr?ficas -dice Jos? Parada y Sant?n 482 -que podemos dar de esta jud?a espa?ola, sabi?ndose solamente que viv?a en Amberes a finales del siglo XVII. Nacida en Lisboa, seg?n extensa nota a pie de p?gina de Las escritoras espa?olas ?ste es el ?nico dato que no corrobora el alem?n Kayserling 483 y s? coinciden en el resto de datos biogr?ficos- bibliogr?ficos sobre la autora: v?cut a Bruxelles, a Anvers et plus tard a Amsterdam, ?pouse de D. Nicol?s de Oliver y Fullana et amie du po?te de Barrios dont elle orna d'un sonnet le Coro de las Musas. Instruida na intellligencia das linguas mais polidas da Europa como versada en todas as artes liberales 484 elle ?tait membre de l? Acad?mie po?tique fonde? ? Amsterdan por don Manuel de Belmonte ? qui elle d?die sa traduction espagnola du " Pastor Fido" ?crit en italien par Guarini. De Barrios assure qu'elle avait compos? aussi un livre de "Varias Poes?as? 485 . "Cultivaba las letras -seg?n opini?n Parada y Sent?n- con singular provecho y principalmente la poes?a, mereciendo ocupar un preeminente lugar entre nuestras poetisas". No obstante, ha quedado m?s en el recuerdo por su traducci?n en verso castellano del drama pastoril o tragicomedia de Guarini El pastor Fido- dedicado al conde palatino Don Manuel del 480 M.N.: Las escritoras espa?olas, p. 406. 481 Ibid,, p.129. 482 Parada y Sant?n, Jos?. ?Mujeres jud?as escritoras castellanas". La Ilustraci?n Espa?ola y Americana" LXXX, 30 de Julio de 1905, p.55. 483 Kayserling Dictionnaire bibliographique deIs autors iuifs. de leurs ouvrages espagnols et portugais. Et des ouvres sur et contre les iuifs et le iudaisme Strasbourg, 1900. 484 En Kayserling Dictionnaire bibliographique. Ba- Barbosa Machado. Bibliotheca Lusitana, 4 Vol. Lisboa, 1747. 485 El pastor Fido dedicado por Isabel a Manuel de Belmonte, Conde Palatino y Regente de su Magestad cath?lica. En Amsterdan por Juan Ravenstein A?o MDXCIV. 149 p?ginas. 175 Belmonte 486 - el cual ya hab?a sido traducido con anterioridad al castellano por Crist?bal Su?rez de Figueroa . El m?rito de esta traducci?n, dice Parada y Sent?n 487 , y lo corrobora Margarita Nelken, supera en parte al original, por haberlo ilustrado con algunas reflexiones, indicando, al propio tiempo, que uno de los motivos que la impulsaron a su trabajo fue el notar en la traducci?n de Figueroa (....) muchas quiebras de valor por carecer de lo dulce y grave del ritmo y del esmalte que dice ella misma haber dado a su traducci?n. M?s extensamente trata Margarita la relaci?n familiar y cultural de la erudita hebrea que su labor literaria: pero Isabel Correa no se contentaba con estudiar y dar a la imprenta los frutos de sus investigaciones: era, quer?a ser, ante todo, poetisa, y a ello no poco le ayudar?a su estrecha amistad con Manuel de Belmonte" Regente de su Magestad Catholica", y con Miguel- o Daniel- Lev? de Barrios 488 , gran poeta y gran heterodoxo" 489 . Casada con Nicol?s de Oliver, militar de profesi?n, ?ste se convirti? al juda?smo con el nombre de Daniel Jud? y bajo este nombre logr? fama mundial en calidad de ge?grafo, pues fue uno de los principales colaboradores del Atlas del Mundo, obra celeb?rrima en su tiempo y como dato curioso explica Margarita - dedic? sus trabajos de ge?grafo al rey Carlos II El Hechizado, quien se mostraba su constante y generoso defensor 490 . 486 El pastor Fido dedicado por Isabel a Manuel de Belmonte, Conde Palatino y Regente de su Magestad cath?lica. En Amsterdan por Juan Ravenstein A?o MDXCIV. 149 p?ginas. Citado por Kayserling en Dictionnaire Bibliographique.. (2) Bs, Rd,Pe 59 Daniel Lev? de Barrios Relaci?n de los Poetas y Escritores Espa?oles de la Naci?n Judaica Amstelodama", reimprime?- en :RV J , XVIII, 281- 289 Revue des ?tudes juives Tomo I XVII. Par?s 1880, 1889.Seph 246 et suiv. "Sephamdeu Romanische Poesien des Juden in Spaniem" Vom M. Kayserling. EI Pastor Fido Poema de Bapt. Guarini traduzido de Italiano en metro Espa?ol y ilustrado con reflexiones". Anvers,Verdussen 1694, 8; Y en 2? edici?n: Anvers, 1694, 12; une autre edit. Amsterdam,: Ravestein, 1694.p.,8. 487 Parada y Sentin, Jos?.Mujeres jud?as escritoras castellanas. p. 55. 488 Acerca de Miguel de Barrios: sus obras en prosa son de car?cter hist?rico- pol?tico o doctrinal: Triunfo del gobierno popular y de la antig?edad holandesa"( 1683), Luces y flores divinas en los caminos de la salvaci?n con interesantes noticias sobre escritores jud?os en lengua castellana; Historia universal judaica ,Imperio de Dios en la armon?a del mundo, Atlas ?nglico de la Gran Breta?a. De influencia culterana son sus obras La flor de Apolo (1665) , vol?menes donde se incluye tambi?n sus comedias El canto junto al encanto, El espa?ol de Or?n, Pedir favor al contrario. . Schlberg , K.R.. La poes?a religiosa de Miguel de Barrios" Columbus (Ohio, State University Press) 1962. Men?ndez Pelayo. Historia de los Heterodoxos espa?oles 8 II .p. 617-618. 489 M.N. Las escritoras espa?olas , Barcelona :Editorial Labor, 1930, p.130. 490 M.N."Una erudita jud?a del siglo XVII: Isabel Rebeca Correa?, Judaica,Buenos Aires 1947. p. 407. Serrano y Sanz .En Escritoras espa?olas cita que Daniel Jud? protegido del rey Carlos de Espa?a ofrec?a todos los a?os un op?sculo de los que escrib?a sobre aspectos muy diversos. II p. en 4?, Biblioteca Nacional, Secci?n de Varios, C. 364, n? 51. 176 A pesar de que nuestra autora no considere la obra po?tica de la erudita jud?a como significativa en el mundo de las letras, la figura de Isabel toma una relevancia en el p?rrafo final tanto en Las escritoras espa?olas como en el art?culo de la revista Judaica . Siendo as? Isabel Correa quien mejor nos ofrece el doble car?cter de la mujer ilustrada del tiempo de los Austrias la sed de erudici?n que la impulsaba a estudiar las lenguas cl?sicas y a dedicarse a las m?s dif?ciles disciplinas, y el af?n de escribir, que la hac?a verter en verso los pensamientos y sensaciones refinados por la cultura". 491 8.4.- La insigne doctora Teresa de ?vila El estudio y an?lisis de santa Teresa de Jes?s llevar? a Margarita NeIken a realizar un cap?tulo de su libro Las escritoras espa?olas con una profundidad llena de admiraci?n hacia la figura de la hidalga castellana, inquieta y andariega 492 . Ninguna figura podr?a presentarse tan acabada, tan m?ltiple y tan entera en sus diversas facetas, como la de la Doctora de ?vila; y si se tratara de condensar en una figura el car?cter genuino del misticismo hispano, en lo que esta manifestaci?n tuvo de representativo de un pueblo y de un esp?ritu, a Santa Teresa es a quien habr?amos de recurrir para ello" 493 . ?Qu? impuls? a Margarita Nelken, de origen jud?o a dedicar tan extenso estudio a la Doctora M?stica? Tal vez la intensa admiraci?n que sent?a por su lucha f?rrea por alcanzar un grado de desarrollo espiritual en el seno de la Iglesia cat?lica, siempre recelosa de cualquier indicio de heterodoxia y, adem?s, ser fundadora y reformadora de una Orden, las Carmelitas Descalzas, llevada a cabo bajo las m?s adversas posturas de ciertos sectores tanto civiles 494 como eclesi?sticos. M?s de cuatrocientos a?os han transcurrido desde que La Santa como familiarmente se la denomina en ?vila, su tierra natal, realiz? su andadura fundadora y, sobre todo, dej? por escrito sus experiencias vitales y m?sticas. Mucho se ha escrito sobre Santa Teresa en este dilatado per?odo de tiempo, variadas y cuantiosas han sido, y son, las investigaciones y an?lisis de su 491 M.N. Las escritoras espa?olas p. 130. 492 Navarro, Ana. edic, Antolog?a po?tica de escritoras de los siglos XVI y XVII Madrid: Castalia, Instituto de la Mujer. 1989 . p.62 La autora, en la Bibliograf?a rese?a el libro Las escritoras espa?olas de Margarita NeIken, y pone de manifiesto que "el cap?tulo m?s importante del Siglo de Oro es el dedicado a Santa Teresa de Jes?s". 493 M.N. Las escritoras espa?olas p.83. 494 Ibid, , p.93- 94."La Reforma de la Orden del Carmen, que pretend?a echar toda la carga de los nuevos conventos sobre los particulares, hab?a forzosamente que indignar a quienes vislumbraban en el incremento mon?stico la ruina segura de la naci?n". El corregidor de ?vila, furioso oponente a la reforma exclamaba: " Esto es imponemos una contribuci?n, es quitamos el dinero de nuestro bolsillo y el pan de nuestra boca. Es imposible dejar a unas pobres siervas de Dios morir de hambre". 177 obra, pero su esencia, el n?cleo de luz que irradia desde lo m?s profundo de su escritura y la "fuerza de su verbo seguir? siendo inasible" As? cuando Margarita se enfrenta a la se?era figura de esta mujer, escritora y santa, tiene como referencia una copiosa y considerable bibliograf?a para consultar. Ya no son los libros referenciales de largas y mon?tonas listas clasificados por orden alfab?tico, o en el mejor de los casos con un modelo de tratamiento de las figuras femeninas - tal como vimos anteriormente ? en donde cab?a todo tipo de haza?as y virtudes femeniles. A t?tulo informativo podemos se?alar que de las sesenta y seis referencias bibliogr?ficas que da Margarita en el libro que tratamos- teniendo en cuenta que abarca un ambicioso y amplio panorama que se desarrolla desde que se forma el idioma hasta las novelistas Fern?n Caballero y Emilia Pardo Baz?n - veintis?is son estudios sobre Santa Teresa o tangencialmente tratados de m?stica. Sin embargo, es necesaria una aclaraci?n en este apartado. En nuestro trabajo no tratamos de volver a exponer un estudio de la escritora castellana, sino que comprobamos , que la visi?n que nos ofrece de la escritora abulense se acerca a las m?s modernas investigaciones actuales, lo que demuestra la finura y adecuaci?n de lectura de M.N. puesto que, muy poco hay que a?adir a pesar de que hayan transcurrido casi ochenta a?os. Veamos: El misticismo cristiano ofrece dos aspectos netamente distintos, y hasta antag?nicos: el misticismo a lo Kempis, que sigue al Eclesiast?s en su consideraci?n de la vanidad absoluta del mundo, y se complace, para despreciar la vida en la contemplaci?n de la calavera como ?nica verdad, y aquel del cual es Santa Teresa la m?s alta expresi?n, y que, viendo asimismo en la vida tan solo la espera de la muerte, al contemplar la muerte la considera como vida que ha de colmar todos sus afanes, darle con intensidad inaudita cuanto la vida no podr?a darle, pero que la vida ha de preparar 495 . Misticismo pasivo, misticismo activo. El primero corr?a el grave peligro, salvado en?rgicamente por la Santa, de caer en el quietismo 496 . Y en el misticismo activo ninguna preparaci?n mejor que el procurar la asociaci?n espiritual y carnal con Cristo: carnal en sus padecimientos; espiritual, en su glorificaci?n. De aqu?, a la vez que a la renunciaci?n total al mundo, la actividad dentro del mismo. Contrarios al parecer pr?cticamente irreconciliables, la renuncia frente a la actividad, ser? la superaci?n m?stica, "encarnada en su m?s alto grado por Santa Teresa" quien creer? en la exaltaci?n de la acci?n para alcanzar lo ?nico que no ha de ser vanidad. Por tanto, -seg?n palabras de Margarita- se sobrepasa el fatalismo musulm?n . 497 495 M..N. Las escritoras espa?olas . p.86. 496 Sainz Rodr?guez ,Pedro..Introducci?n a la Literatura m?stica espa?ola. Madrid : Voluntad, 1927 p.p 242- 243. "Jam?s cay? Santa Teresa en aquella contemplaci?n pasiva producida por el propio aniquilamiento y la absorci?n en Dios, que llegan a hacer in?tiles la plegaria, la fe y la caridad, y que niega como consecuencia natural el valor de las obras para nuestra redenci?n". 178 Muy dif?cil es, por lo tanto, separar la personalidad de la fundadora y de la escritora, ?nica que ha de ocupar aqu? nuestra atenci?n. Tengamos siquiera presente que la fuerza de voluntad y de car?cter verdaderamente pasmosa, desplegada durante una existencia dedicada a los m?s formidables empe?os, y que aproxima a ambas mujeres, incluso apuntar?amos que MN ve en la monja ?empe?os? transferibles a su actualidad. La escritora admira en santa Teresa el hecho de haber podido dar cima a una de las obras m?s importantes de todas las literaturas; haber hallado palabras susceptibles de interpretar los sentimientos m?s inefables; haber logrado expresar estos con la l?gica m?s rigurosa y el m?s absoluto dominio del equilibrio del pensamiento, y ello lo remite a esa firmeza de car?cter, capaz de llevar empresa tan ardua como la reforma de una de las ?rdenes religiosas m?s potentes y m?s relajadas. Sus trances m?sticos los describi? con una concisi?n sin menoscabo de la claridad rasgo distintivo de las inteligencias privilegiadas 498 . Y en cuanto a la opini?n de algunos autores que manten?an la influencia del factor histerismo 499 , habr?a que agregar indisolublemente el factor genio. Su histerismo, si tal era, se mostraba en todo caso, singularmente equilibrado 500 497 Roussellot, Pablo. Les Mystiques espagnols Malon de Chaide, Jean d'Avila, Louis de Grenade, Louis de L?on, Ste. Th?r?se, S. Jean de la Croix .Par?s : Didier et Cie, 1867. La historia nos confirma que la herencia filos?fica de los ?rabes pas? directamente a los jud?os. Entre estos, se ha rescatado del olvido la filosof?a de Ibn- Gebirol que explica que no tuviese en vida de su autor sino una acci?n restringida. T?mido en demas?a para los libre- pensadores, excesivamente. atrevido para los ortodoxos, corri? la suerte de aquellos que procuraron conciliar los contrarios o cuando menos los extremos, la Biblia y las En?adas, la doctrina de la emanaci?n y la de un Dios personal, el pante?smo y el libre albedr?o tiene el alma en la pendiente de la fatalidad y del no ser ,imponi?ndole la necesidad de la acci?n unida a la meditaci?n, de la virtud pr?ctica unida a la ciencia, y para ?l, el punto de partida de la ciencia consiste en el conocimiento de s? mismo Estos ?ltimos preceptos los oiremos en boca de los m?sticos espa?oles; pero semejante coincidencia no nos autoriza para deducir que sea uno de sus antecesores. La doctrina cristiana se basta para explicar que hablasen de este modo, y es seguro que Santa Teresa no hab?a le?do a Ibn- Gebirol" .p 48- 49. 498 P. Francisco de Ribera.Vida de Santa Teresa de Jes?s, estudio Preliminar por el RP, Luis Martin, S. J.,p. 19,) "el que en menos ideas abarque m?s, el que en menos palabras m?s diga, ese tal se acerca m?s a Dios Ved ah? lo que es el genio: ved ah? porqu? os dec?a que la concisi?n, cuando no cede en menoscabo de la claridad, es el car?cter distintivo de las inteligencias privilegiadas". 499 Sainz Rodr?guez, ,Pedro. Introducci?n a la Historia de la Literatura M?stica en Espa?a Madrid :Editorial Voluntad, 1927 p..p. 60- 61 "En el estado que los te?logos denominan "rapto o ?xtasis", la respiraci?n y la circulaci?n son tan d?biles que algunos de ellos ha llegado a pensar en la moment?nea separaci?n del alma y del cuerpo. Los psiquiatras modernos no ven en estos fen?menos m?s que estados hipnoides producidos por sugesti?n o por imitaci?n, teniendo como condici?n moral la superstici?n y como condiciones f?sicas la degeneraci?n y la histeria; pero para el psic?logo, aunque se admita que en la mayor parte de los m?sticos se den estas condiciones patol?gicas, no modifican en nada el valor intr?nseco de la revelaci?n, y ?ste, como ya dijimos, se determina por sus efectos." [ El mismo autor recomienda como fundamental la doctrina contenida en la obra: Willians James. The varieties of religious experience New York, 1902. As? mismo recomienda en Wernicke Grundriss der Psychiatrie" (Teil 11, Leipzig 1806) en donde puede verse la explicaci?n t?cnica y minuciosa del ?xtasis por la atrofia de los centros correspondientes a la asociaci?n de ideas. y de Th. Ribot., Psychologie de l'attention, Par?s 1897, p.p 4-7 , estudio fundamental para determinar la caracterizaci?n del ?xtasis m?stico. ] 500 M.N. Las escritoras espa?olas. p. 88. 179 No es posible separarla de su ciudad natal ?ltimamente se ha levantado la pol?mica sobre el lugar de nacimiento de la monja escritora, que no habr?a nacido en ?vila sino en un pueblo cercano, Gotarrendura 501 , de "donde radicaban los bienes dotales de Do?a Beatriz Ahumada, entre ellos la cerca y el palomar que vino a heredar Teresa de Ahumada y que a?n llaman los vecinos de aquel pueblo "el palomar de la "Santa" 502 "Si no se la puede separar de ?vila, tampoco se la puede separar del medio donde se ir? formando; el que le infundir? a ella y a sus hermanos las virtudes m?s genuinas de su raza y su tiempo. Hidalga y castellana lo fue en toda su obra, y en toda su existencia. En las postrimer?as de su vida, y bien a pesar suyo, se encuentra ocupada en la fundaci?n de un convento en Sevilla. All? exhalar? una queja que revelar? cuan apegada se hallaba al car?cter de su tierra: "porque no me entiendo con la gente de Andaluc?a" dir? textualmente en una carta fechada en la capital andaluza, en 1576 503 El ambiente de la ciudad castellana, con el misterio de sus herm?ticas casas solariegas, levantadas con duro granito, con sus torreones impasibles ante el paso inexorable del tiempo lo recrea Larreta en su novela rom?ntica La gloria de Don Ramiro. Son personajes apegados a su hidalgu?a, de firmes creencias que transmiten con orgullo de linaje. As? los intenta perfilar Margarita Nelken cuando dice que los padres (de Santa Teresa) pod?an servir de modelo a un Larreta. El padre, hombre justo y bondadoso destaca por una virtud: la piedad. Piedad significa tambi?n misericordia y, para los cristianos, es un aspecto de la caridad. "Piadad 504 era lo que mov?a a su padre a favor de los enfermos y, sobre todo, a los que padec?an y sufr?an la falta de libertad 505 501 Aranguren, Jos? Luis.: ?vila de santa Teresa de Jes?s y de san Juan de la Cruz. Barcelona : Planeta, 1993)"Claro que yo no voy "a intervenir en la pol?mica" y de este modo el profesor Aranguren concluye: "?vila se convirti? - y as? vemos la ciudad - como la proyecci?n f?sica, geogr?fica, arquitectural y social de su vida en el mundo, en la medida en que ella vivi? aquende y no allende la realidad mundana..?vila es, vista desde Santa Teresa, como el Castillo con sus diferentes moradas, a la vez en el tiempo y fuera del tiempo. ?vila es de Santa Teresa y Santa Teresa fue y es de ?vila" 502 Lamp?rez, Blanca de Los. R?os Influjo de la m?stica de Santa Teresa sobre todo sobre nuestro grande arte nacional, Madrid, 1913. 503 Mir, Don Miguel. Esp?ritu de Santa Teresa, Madrid :Imprenta de los Sucesores de Cuesta, 1898. Tabla cronol?gica, XXXVII, En este a?o Santa Teresa reside en Sevilla hasta el 4 de junio que sale hacia Malag?n. Escribe al Padre general Rossi sincerando su conducta y la de Graci?n y Mariano, inform?ndole de las calumnias con que se les principiaba a perseguir, y tambi?n a ella .Del?tala a la Inquisici?n una religiosa salida del convento". 504 505 Lamp?rez , Blanca de los R?os. obra citada, "Nuevos documentos publicados por el P. Fita evidencian la caritativa intervenci?n de D. Alonso S?nchez de Cepeda en favor de los presos de la c?rcel de ?vila y en el sost?n de la alh?ndiga de los pobres labriegos de la misma ciudad y su t?rmino" p. 24. En P..Fita .Boletin de la Real Academia de la Historia.- Julio y Agosto de 1914. 180 Como ejemplo del rigor informativo que animaba el trabajo de investigaci?n de M.N. podemos se?alar que en la descripci?n del padre aparece tres veces la palabra piadad por "piedad". La alteraci?n de este vocablo debi? de extra?ar a Margarita que cita, en nota a pie de p?gina, haber comprobado esta palabra en el original de El Escorial, en donde se confirma esta graf?a. La necesidad de Santa Teresa de hablar coloquialmente, pues se dirig?a principalmente a mujeres, las monjas de sus conventos, mucho menos cultas que ella hace que la graf?a de sus escritos corresponda a la prosodia usual en su medio social .De ah? la aparici?n de "ilesia" por iglesia o de "monesterio" por monasterio. La trascripci?n de la madre, seg?n comenta Margarita es "una de las p?ginas m?s tiernas - con ternura sin ablandamiento - salidas de su pluma y uno de los retratos de mujer m?s finos, m?s se?oriles de ninguna literatura". No resulta extra?o que nuestra autora se sintiera conmovida ante una existencia tan oscura y, a la vez, tan plena y sabia. Pues, ?qui?n puede sustraerse al enternecimiento de una vida recogida y sacrificada por una familia? Nueve hijos, posiblemente de delicada salud pues fueron grandes "los trabajos que pasaron mientras vivi?" hacen de esta mujer "apacible y de harto entendimiento" un modelo de ?ntegra dignidad 506 Hu?rfana de ella a los doce a?os, o poco m?s, nos dice: ?Como yo empec? a entender lo que hab?a perdido aflijida fu?me a una im?jen de Nuestra Se?ora y supl?quele que fuese mi madre, con muchas l?grimas". La muerte de la madre a tan temprana edad marc? un hondo sentimiento de orfandad y desamparo en el coraz?n de Santa Teresa. Tan gran amor sent?a por ella que quiso retenerlo en la memoria al adoptar el apellido materno, "siempre se firm? en el siglo: Do?a Teresa de Ahumada" 507 "Mucho m?s importante que el lugar de nacimiento- comenta el profesor Aranguren - tiene otro hecho descubierto por la historiograf?a moderna: que por sus venas corr?a sangre jud?a. En efecto, su abuelo, vecino y mercader de Toledo, declar? en 1485 ante la Inquisici?n haber cometido "delictos de herej?a y apostas?a", por lo que ?l y sus hijos, excepto el mayor que no accedi? a reconciliarse, fueron perdonados" 508 . 506 Como puede observarse Margarita, de origen jud?o, dedica una atenci?n especial a la madre de Teresa, pues la figura de la madre cobra una especial importancia en su comunidad. . V?ase el art?culo de Carlos Benarroch, "Las excelencias de la mujer en el juda?smo", en Ra?ces, n"20, oto?o de 1994. p. 18 507 R?os Lamp?rez , Blanca de los .Influjo de la m?stica de Santa Teresa sobre todo sobre nuestro grande arte nacional, Madrid,:1913. 508 Aranguren. Jos? Luis: ?vila de santa Teresa de Jes?s y de san Juan de la Cruz , Barcelona :Editorial Planeta 1993 . Acerca del problema de la honra que tanto preocup? a la Santa puede verse la bibliograf?a al respecto en: Santa Teresa de Jes?s, La Vida y Las Moradas, Introducci?n y notas de Rosa Navarro Dur?n, Editorial Planeta 1984, p. XX. 181 Los rasgos sobresalientes que configuran el car?cter de la monja reformadora son: una nobleza consubstancial que permite la mayor sencillez. Una ternura 509 voluntariamente encastillada dentro de una dureza exterior 510 .Por tanto, su admirable psicolog?a, su fama de santidad, su determinaci?n para afrontar riesgos y persecuciones admiraron a sus contempor?neos 511 y a las siguientes generaciones 512 . En el esbozo de la personalidad de santa Teresa, Margarita insiste en los trazos de car?cter fuerte al manifestar "desprecio por la cultura femenina, que le hac?a enojarse con las novicias que pretend?an estudiar los textos sagrados". Parece ser que alguna vez trat? con visible despego a alguna novicia que alardeaba de traer y donar al convento una Biblia latina 513 Actitud que bien pudiera calificarse de prevenci?n de todo lo que pod?a relacionarse con la Vulgata 514 por el recelo que despertaba en las autoridades eclesi?sticas la posible libre interpretaci?n de los Textos Sagrados. No obstante, en el libro de las "Constituciones" recomendar?, muy especialmente, la necesidad de tener buenos libros en los conventos,"porque es en parte este mandamiento tan necesario para el alma como el comer para el cuerpo" 515 mas la misma lista que establece de estas lecturas sobreentiende la poca confianza que ten?a, a este respecto, en el discernimiento de las prioras. Que Teresa de Jes?s ley?, y mucho, nos lo confiesa en su libro de La vida: ?Era tan en estremo lo que en esto me embeb?a, que si no ten?a libro nuevo, no me parec?a ten?a contento? 516 . Y cabe preguntarse si un h?bito y afici?n tan grande puede apagarse o, por el contrario, 509 Ribera, P. Francisco de:.Vida de Santa Teresa de Jes?s. Barcelona: Gustavo Gili,, 38 edici?n, con un estudio preliminar por el Rmo. P. Luis Mart?n. En este estudio el P. Mart?n dice. "p?ginas hay en sus escritos de tan fina y conmovedora suavidad que, para escribirlas, no basta ser literato, ni genio, ni Doctor m?stico; es preciso ser mujer" p.55. 510 M.N., "lo que hoy llamar?amos "self- control" si no nos repugnase el t?rmino ex?tico para una de las caracter?sticas m?s pronunciadas y permanentes de la raza" .p. 92. Sin que rayase en dureza e insensibilidad, su coraz?n, a veces, no era excesivamente afectuoso. Confi?salo ella misma:"No soy nada tierna, antes tengo un coraz?n tan recio que algunas veces me da pena", Las Moradas VI, 6. 511 "C?st une femme inquete et poss?d?e d'un esprit ambulatif' , dec?a con indignaci?n M. Felipe Sega , Nuncio del Papa. citado por Abbe Rodolfe Hoornaert, T. Sainte T?rers ?crivain; Son milieu, Ses facult?s. Son oeuvre, Par?s: Descl?e, De Brouwer & ea 1922. p.167. 512 Huysman, J. K.:En route Par?s: Plon- Nourrit, , 1913, Comenta Durtal : " mais quel singulier m?langeelle montre aussi, d'une mystique ard?nte et d'une femme d'affaires toide. Car enfin elle esta double font;elle est une contemplative hors le monde et elle est ?galement un homme d'?tat" p. 113, 513 D. Miguel S. Oliver.:Santa Teresa de Jes?s en el IV Centenario de su nacimiento, Santa Teresa de Jes?s: la mujer y la espa?ola. Barcelona:, Librer?a La Hormiga de Oro, 1916. El autor se?.ala el p?rrafo que dedic? en respuesta a una carta de la priora de Sevilla: "Muy buena ven?a- dice- si no trajera aquel lat?n. Dios libre a mis hijas de presumir de latinas. Nunca m?s le acaezca ni lo consienta. Harto m?s quiero que presuman de parecer simples, que es muy de santas, que no tan ret?ricas..p.13 514 Ib?d "En sus cartas confirma la propia Santa que nunca lleg? a descifrar una l?nea de la Vulgata" p.13 515 Saiz Rodr?guez op. cit. p. 240. "Tenga en cuenta la Priora con que haya buenos libros; en especial, Cartuxanos Flors Sanctorum ,Contemptus mundi, Oratorio de religiosos, los de Fray Luis de Granada y los del Padre Fray Pedro de Alc?ntara?. 516 .Teresa de Jes?s :La vida , Introducci?n y notas de Rosa Navarro Dur?n, Barcelona: Planeta, 1984, p.8. 182 acrecentarse con el paso del tiempo. Dilatadas y silenciosas transcurren las horas en el claustro de la Encarnaci?n; el medio es propicio para el recogimiento interior y la lectura religiosa. Es perturbador comprobar el per?odo de tiempo que se necesita para deshacer un mito establecido que pretend?a justificar a la mujer iletrada y al mismo tiempo genial. Ahora bien, a ello contribuy? la misma Santa al reiterar su desconocimiento del lat?n y en su aversi?n hacia las "latinas" - con m?s prevenci?n y cautela que aut?ntica oposici?n. Su estilo ? expone Margarita- ?que el transcurso del tiempo, y la evoluci?n del lenguaje, relegan hoy, casi absolutamente, a un sector propio de eruditos, era entonces el estilo m?s llano de nuestra literatura, el habla popular transcrita palpitante, con sus giros, sus modismos, por todos usados y por todos comprendidos. La que hab?a de remontarse hasta las abstractas concepciones de la fusi?n con la Divinidad, no se apart? nunca en la expresi?n, de la savia del m?s puro casticismo. 517 Y concluye nuestra autora acerca del estilo de la m?stica castellana: Esta naturalidad que en la vida hab?a de hacerle f?ciles las m?s arduas empresas, y de asentar sobre una base inquebrantable y firme el dinamismo que la impulsaba a la acci?n, y, que, en sus escritos, hab?a de hacerle tambi?n f?cil la expresi?n de las sensaciones m?s inauditas, es lo que salva su obra del car?cter puramente hist?rico y religioso que pudiera tener, y la imprime, con huella imborrable en la admiraci?n del lector m?s alejado de su medio y de sus ideales 518 8.5.- Las rom?nticas: Gertrudis G?mez de Avellaneda y Carolina Coronado Lo primero al tratar de la literatura rom?ntica - apunta Margarita- de una rama cualquiera del arte rom?ntico, es precisar qu? es lo que se entiende por romanticismo. La definici?n es harto nebulosa: El romanticismo es una fase de la historia o, al menos de una parte de la historia del esp?ritu o, mejor a?n, de la sensibilidad, manifestada con id?ntico, o muy semejante car?cter, en su proceso y en sus conclusiones, en todos los pueblos de cultura occidental. M?s conviene a?adir, y a?adir subrayando: manifestaci?n cuyas fronteras, en el tiempo, fluctuaron hasta oscilar en un espacio de casi una centuria 519 . 517 ,M.N. Las escritoras espa?olas . p.108. 518 Ibid. p.108 519 M.N. Las escritoras espa?olas . p.185 64 Ibid,. p.189 183 La mujer, eterna incomprendida, cuyas aspiraciones no se hallan nunca a tono con la vida cotidiana, se elevan sobre el romanticismo como sobre un pedestal natural. Es el tiempo en que florecen, con cierta abundancia, las escritoras. ?Libertad del impulso sentimental! ? En qu? forma literaria- se interroga Margarita?, mejor que en la poes?a, podr?a una mujer dar rienda suelta a sus m?s ?ntimos anhelos, a sus afanes, a sus melancol?as? Gertrudis G?mez de Avellaneda y Carolina Coronado, aunque brillando ambas en otras disciplinas- principalmente en la dram?tica-, pasaron a la posterioridad como dos de los m?s esclarecidos poetas l?ricos de la lengua castellana. M?s diestra en la forma, y de acentos en?rgicos la primera; m?s tierna, m?s esencialmente femenina,s e suele decir, la segunda constituyen dos facetas del esp?ritu rom?ntico, lo que pudi?ramos llamar dos ejes en torno a los cuales gira su desarrollo.: la desesperaci?n ante la ingratitud de la vida, y la noble protesta ante las injusticias y opresiones. Y, contrariamente a lo que pudiera suponerse, la poetisa de los acentos varoniles, al decir de M.N., fue la que m?s desgarradoramente exhal? su tristeza, y la de car?cter m?s dulce, la que m?s ?ntimamente responde a las reacciones esperadas de su sexo, la que empu?? la lira en defensa de la libertad. 520 : Las heridas por las que gimi? Gertrudis fueron hechas a su coraz?n de enamorada; las que hicieron clamar a Carolina fueron, con frecuencia, sentidas en su coraz?n de patriota. La estampa de Gertrudis G?mez de Avellaneda se esboza con toques amargos: orfandad prematura, intrusi?n aborrecida de un padrastro, amores contrariados, en todos los sentido, pues unos impuestos por la familia y otros porque prohibidos....No faltar? siquiera a la llegada a la madre patria, la incomprensi?n mezquina de un ambiente hostil, en el cual los talentos de la mujer hab?an de reducirse a habilidades dom?sticas y, por ?ltimo, ya en la luminosidad de Andaluc?a, la pasi?n, la gran pasi?n de una vida, ante cuya vehemencia el mismo objeto que la inspira vacila y retrocede. Ya hemos visto que la atm?sfera era propicia a las expansiones literarias femeninas, y m?s si estas, con su lirismo, reflejaban el que por entonces flotaba a modo de velo sutil por la Europa civilizada. Ante los efluvios sentimentales de Gertrudis hubo alg?n apologista como Juan Nicasio Gallego que crey? de buena fe ver en la desesperaci?n de nuestra poetisa un t?pico literario, o, por lo menos una sumisi?n a una moda del momento 521 . 520 521 Nicasio Gallego,Juan. Pr?logo a la edici?n de las poes?as de 1811. P. 193.Posible es que la se?orita Avellaneda tenga fundadas razones para estar disgustada hasta el punto de pintarse consumida de tedio (tal es el asunto de 184 Sin embargo, sus lamentos no eran solamente una moda fin de siglo, eran espont?neamente los sentimientos no correspondidos de una pasi?n desbordada. En el poema ??l? el temor del desbordamiento de su coraz?n se justific?: El amor de ??l? no hablaba el mismo lenguaje que el de ella. Ya fuese que su natural comedimiento de hombre de mundo se asustara de la vehemencia de la criolla; bien ?cual ella pens? sin que se pueda por esto tachar de inmodesta- que le contrariase la idea de ir a la zaga de mujer tan c?lebre y ensalzada, el hecho es que ??l ? aparece aqu? como la ant?tesis de los delirios rom?nticos, y que su amor que nunca perdi?, como vulgarmente se dice, la cabeza, oblig? a la cuitada Gertrudis a convertir sus extremados suspiros en pl?ticas de tranquila amistad 522 . Pasi?n. Pasi?n amorosa y pasi?n religiosa -apunta Margarita- ello bastar?a para definir el genio po?tico de la Avellaneda, si no hubiera que a?adir a este factor, tal vez no lo suficientemente estudiado hasta ahora: su modernismo. Gertrudis se hallaba admirablemente familiarizada con las nuevas cadencias francesas. Aun en aquel tiempo, en que la emigraci?n tra?a y llevaba de continuo los aires del pa?s vecino, y en que los soplos de libertad, m?s o menos desarrollados y punzantes, torn?banse como a la tierra de promisi?n, hacia el pa?s que les brindaba natural asilo, despu?s de haberles brindado su chispa primera; aun entre esos escritores que conoc?an las letras galas tan bien como las suyas propias, descollaba Gertrudis por su estrecho comercio con la poes?a francesa; Imitaci?n de Parny; imitaci?n de una oda de Lamartine; traducci?n de V?ctor Hugo; he aqu? que con versos de uno u otro de estos autores, adornaba sus composiciones . Y, poemas hay, por ejemplo la ?Serenata de Cuba? cuya divisi?n en ?voces? se asocia a la divisi?n de la ?Noches? de Musset. 523 En la poetisa de Puerto Pr?ncipe, ve?a M.N., una flexibilidad en el ritmo que ning?n poeta espa?ol de su tiempo posey? en igual grado. De aqu? que algunas de sus composiciones sean el manantial del cual hab?a de brotar la musa versallesca y ?balanceante? de ciertos poemas de Rub?n. A la poeta ni?a saludaba Jos? de Espronceda con un poema que hab?a de hacerse famoso as? como a su autora Carolina Coronado .Ya a los trece a?os escrib?a una carta en verso a una amiga en la que confesaba : Un concierto suave/ escucho en mis sentidos/ cual si dentro de m? hubiera sonidos? una de sus m?s bien torneados sonetos), cuando su condici?n social, sus pocos a?os y sus dotes personales deber?an lisonjearla infinito; pero es harto m?s probable que est? alg?n tanto contagiada de la man?a del siglo, y sea m?s ficticio que real el desaliento que nos pinta en algunas de sus composiciones 522 Ibid, p.193 523 Ibid,. p.196 185 Y nuestra autora se vuelve a interrogar acerca de esta poeta precoz en su producci?n: ?cu?les eran estos sonidos, cuyo peso oprim?a el alma todav?a infantil de Carolina Coronado? Ante todo ? responde nuestra autora-la emoci?n patri?tica. Si no resultase algo enf?tico el calificativo aplicado a composiciones po?ticas, dir?amos que la emoci?n liberal. El genio de Gertrudis G?mez de Avellaneda despert? con las primeras llamadas del amor; el de Carolina brot? sublevado por el atropello de que era v?ctima el padre de la futura autora de ?El amor de mis amores?. La prisi?n de don Nicol?s Coronado, perseguido por la represi?n fernandina, las penalidades sufridas por su esposa y su hija para lograr abrazarle en su calabozo, fueron impresiones que determinaron para siempre el car?cter de ?sta ?ltima. El batall?n de voluntarios, creado en Badajoz en 1838 para luchar contra el carlismo, llevaba una bandera bordada por nuestra poeta, a quien por lo visto, el recuerdo de Mariana Pineda, serv?a antes de acicate que de amedrentamiento. Al fracasar la revoluci?n de 1866, el hogar madrile?o de Carolina fue el asilo en que se ocultaron Castelar, Becerra, Martos y Carlos Rubio. Su dilatada carrera literaria (puede decirse que no dej? de escribir hasta su ?ltimo d?a) ostent? siempre un fondo generoso y vibrante. Ci??ndonos a los a?os en que Margarita Nelken dio a la imprenta su libro Las escritoras espa?olas el tratamiento que da a la figura de Carolina Coronado se centra, tal como el car?cter del libro lo requer?a, a su aspecto puramente literario. Sin embargo, unas d?cadas despu?s, ya en el exilio mexicano, es invitada a pronunciar una conferencia organizada por el Centro de Extremadura en M?xico. Sus dos escritores clave: Jos? de Espronceda y Carolina Coronado. Es el per?odo comprometido pol?ticamente para Margarita, en el cual Literatura y Arte van ligados de ?lo que hoy se llama la emoci?n pol?tica; porque nadie ignora que a?n el momento literario o art?stico cuyas interpretaciones aparecen m?s subjetivas, siempre, en todo pa?s y en todas las ?pocas, fue una expresi?n paralela de los impulsos de la vida nacional 524 . Claro que ante este singular aspecto de la tendencia liberal y, hasta cierto punto revolucionaria, lo cierto es que la poes?a de Carolina Coronado se manifestaba ? tal como se?al? Juan Varela- en la espontaneidad. Tan espont?neo y f?cil era su numen ? dice Margarita- que la llev? con frecuencia por la senda peligrosa de las poes?as ?de circunstancias?: la construcci?n del 524 M.N.. Conferencia organizada por el Centro de Extrermadura en M?xico. AHN T?tulos Familias Leg. 3246 doc. 18. Y as? ? contin?a la autora- a lo que ata?e a la creaci?n literaria fruto de la ?poca rom?ntica, se nos presenta, en la mayor?a de los pa?ses, en todos aquellos, incluso, en que se impuso el romanticismo asociado a la gesta que, en casi todos ellos, se?ala, en impulso popular, el lustro, o los lustros, a que corresponde. Gesta, huelga decirlo, en defensa de la Libertad o de la Independencia Patria. 186 ferrocarril de Extremadura, o la de nuevas plazas de toros, la inspiras del mismo modo que las hojas blancas de un ?lbum o el nacimiento de la princesa de Asturias 525 . No deja de mencionar la producci?n dram?tica de Carolina Coronado: el drama en tres actos Alfonso IV se represent? con aplauso extraordinario, y el Liceo madrile?o organiz? una funci?n de honor para representarla ante la Real Familia . Con todo- concluye Margarita Nelken ? y a?n para sus contempor?neos, el m?rito principal de Carolina resid?a en sus versos. Pese a sus triunfos en otros ?rdenes, ella era siempre la autora de aquel poema: ?A la palma?, que hab?a merecido el homenaje de Espronceda y hab?a sido alabado por el exigente Donoso Cort?s, y, era sobre todo, cantora de ?El amor de mis amores?. 526 8.6.- Optimismo y naturalismo: Fern?n Caballero y Emilia Pardo Baz?n Con este cap?tulo Margarita Nelken dar? por finalizado el libro. En ?l - expone- vamos a encontrar dos de los nombres m?s esclarecidos de nuestras letras femeninas: aquellos que ? junto con el de Teresa de ?vila-, constituyen, no s?lo un valor de producci?n, sino de irradiaci?n. No s?lo por lo que supone en s? su significado, sino con relaci?n al rumbo de toda la literatura patria. 527 Como ante Teresa de Jes?s- contin?a la autora- henos aqu? de nuevo ante ?obras punto de partida?, lo cual no quiere naturalmente decir que ante obras iniciadoras: ni Teresa invent? el misticismo cristiano, ni estas dos escritoras del siglo XIX sus modalidades caracter?sticas 528 . Mas -sin que esto, naturalmente, suponga una comparaci?n cualitativa ? as? como Teresa recre?, a impulso de su genio, las doctrinas m?sticas llegadas hasta ella, y les imprimi? un sello tan personal que todo el misticismo posterior toma el suyo por base, as? Fern?n Caballero y la Pardo Baz?n cuajaron en su propia personalidad manifestaciones nacionales y ex?ticas (m?s nacionales para la primera; m?s ex?ticas para la segunda, y les lograron una fuerza que pudi?rase llamar de est?tica afirmada, que hab?a de permitir su irradiaci?n Elevaci?n del costumbrismo, floreciente desde principios de siglo (Larra, Est?banez Calder?n, Mesonero Romanos) a la dignidad del relato sujeto a un plan determinado; Enlace del credo naturalista, triunfante en ese momento en la literatura universal, con el realismo 525 ------ Las escritoras espa?olas .... p.204. 526 Ibid... p.205. 527 Ibid .p.208. Fern?n Caballero; Emilia Pardo Baz?n: ya no se trata de obras de m?s o menos enjundia y m?rito; se trata de eslabones; de etapas decisivas. Tanto como la obra que a ella va aneja, ambos nombres alcanzar?n el nivel en que hayan colocadas por las consecuencias de esta obra: influencia sobre las letras contempor?neas e inmediatamente posteriores, e influencia, m?s difusa, pero no menos sensible, en la atm?sfera de estas letras. 528 Ibid ...p.209. 187 que constituye el armaz?n que sostiene nuestra imaginaci?n, as? en el arte como en literatura: he aqu? el significado de las obras de estas dos escritoras, una de las cuales es indiscutiblemente ?la madre? de la novela espa?ola moderna, y la otra merece, sin hip?rbole ninguna, ser colocada junto a sus m?s altos ingenios 529 . Por su ?poca, por el ambiente en que transcurrieron los a?os de su formaci?n, hasta por su belleza, en una palabra, por todo lo que no es propiamente su obra, Fern?n Caballero es una rom?ntica; pertenece al romanticismo 530 . Pero, como a la postre- subraya Margarita- lo ?nico que aqu? cabe ocuparnos es el car?cter de su obra y no el de su persona, fuerza no ser? ver a Fern?n Caballero m?s pr?xima a los escritores post- rom?nticos que a aquellos con quienes su exterior parece a lo primero querer emparentarla. Para Fern?n Caballero la producci?n literaria ser? un medio de conocer mejor lo que la rodea, y de expresar cuanto en ella exist?a del exterior de su intimidad. El fin que persigue la obra de Fern?n Caballero, no puede presentarse m?s di?fano: era un fin did?ctico y moralizador. Varela ? se?ala la autora- para quien la novela era substancialmente invenci?n po?tica, creaci?n, y que declaraba abiertamente su derecho a doblegar la realidad a su capricho de creador, revu?lvese airado contra ese fin puramente ?tico. 531 La acerba cr?tica de Juan Varela del fin ?tico y moralizador novel?stico iba mucho m?s all?: juzgaba el lenguaje de la novelista, creado con im?genes disfrazadas con colores ex?ticos de sentimentalismo transpirenaico. Ahora bien, el lenguaje ser?a el propio. Los tipos, antes que descritos o en un verdadero calco, los retratados, calcados sobre el natural. Lo que suceder?a ? a?ade Margarita- es? que cual realidad presentar?a s?lo uno de sus aspectos. As? el costumbrismo de Fern?n Caballero viene a ser ascendiente directo del de los hermanos Quintero: su Andaluc?a no miente; lo que pasa es que calla parte de la verdad, o prefiere ignorarla. Al romper con el gusto del p?blico por las novelas extranjeras (principalmente francesas e inglesas) ; al distraer la atenci?n imperante hacia esas novelas, para inclinarlas hacia los relatos de sabor netamente castizo, Fern?n Caballero no hizo quiz? sino obra de perspectiva y de amor: 529 Ibid. .p.209 530 Ibid ..p.210. Al romanticismo espa?ol, en lo que ?ste tuvo de m?s refinado y m?s genuino: el C?diz del sitio napole?nico y de las Cortes; de las bombas con que? se hac?an las gaditanas tirabuzones?; y de los saraos aristocr?ticos de car?cter marcadamente pol?tico (?Aquel famoso baile en honor de lord Wellington, en que luci? Cecilia su chapines de encaje!) y la Sevilla de San Telmo de los Duques de Montpensier. Y tambi?n al romanticismo germ?nico de los a?os infantiles y adolescentes, y al franc?s, respirado en la doble atm?sfera que envolv?a al autor de ?El genio del Cristianismo?: la del celeb?rrimo sal?n de Madame R?camier en l?Abbaye au Bois, y la de las visitas piadosas de Madame Chateubriand, aqu?l frecuentado, y ?stas acompa?adas varias veces por nuestra autora. 531 ?Las lecciones y documentos que se ponen en un libro de amena literatura aburren a los fr?volos, que buscan estos libros no para instruirse, sino para entretenerse; y fastidian a los hombres serios e instruidos, porque si ven buena intenci?n no ven ciencia bastante en aquellos sermones? dir? Juan Valera puestos los ojos en las novelas de Cecilia. (V?sase en, Juan Valera ?De la naturaleza y car?cter de la novela? Revista de Madrid 1856) 188 de comprensi?n. Lo ex?tico hubiera estado precisamente en la vena rom?ntica. Cuantos se ocupan de este per?odo literario, recalcan que La gaviota ha sido tambi?n la novela del siglo XIX m?s trascendental dentro de su patria: Gracias a ella, la novela espa?ola ha sacudido el yugo de una guardarrop?a a lo Walter Scott, que amenazaba con hundirnos en las extravagancias de nuevos libros de caballer?as. Una vez m?s el realismo- aun dulcificado por una visi?n empe?adamente optimista- salvaba, autoriz?ndolo, el vuelo de nuestra imaginaci?n. 532 Si Fern?n Caballero hab?a plantado la novela espa?ola en terreno adecuado, Emilia Pardo Baz?n, segura ya de no perderse, se atrever? a integrar a esta novela los aires de fuera que creer? m?s propicios para orearla. El subjetivismo, del cual Fern?n Caballero hu?a como de m?s temible enemigo, la robusta escritora gallega le dar? rienda suelta, acogi?ndolo bajo la bandera del naturalismo y de la cr?tica. 533 La potencia del esp?ritu creador de la autora de Los Pazos de Ulloa ocioso es subrayarlo, estaba sometido a unas influencias que no pod?an ser meras modalidades del momento. Emilia Pardo Baz?n, cuya personalidad se afirm? desde un principio lo bastante en?rgica para sacudir las normas tediosas y fr?volas de un ambiente aristocr?tico, no iba a dejarse arrastrar por unos grupos y otros. Sin embargo ella fue alternativamente solicitada por varias corrientes. En la novela, se alej? s?bitamente, del g?nero en que parec?a deberse afianzar y, sin apartarse de ella completamente, fue relegando la interpretaci?n naturalista a un plano secundario. Bien fuese porque su posici?n de cat?lica y de ?se?ora?-, pues aunque nunca demostr? arredrarse ante los prejuicios de la sociedad, nunca demostr? ser despreocupada cuanto al prestigio de su ?rango? ?no dejar?an de constituir un obst?culo para el camino emprendido, en el cual no era ya posible detenerse en semitonos. Bien que su curiosidad, siempre alerta, y, m?s a?n que alerta, inquieta, la impulsara a buscar nuevos horizontes, el hecho es que ?La Quimera! Que cr?tico tal sutil y autorizado como el Sr. G?mez de Baquero parece preferir a Los Pazos de Ulloa y a La Madre Naturaleza y La Sirena Negra ostentan un anhelo de profundidad, una aspiraci?n a sobrepasar ?los resultados? del naturalismo. Sin embargo, su insaciable curiosidad tropez? con Zola, y nada menos que con el Zola de L ?Assommoir. El choque fue decisivo ? apunta Margarita- y m?s que nuestra autora carec?a entonces en absoluto de una cultura nacional. 532 M.N Las escritoras espa?olas....p 219 533 ------ p. 220. 189 Los cuadros rurales son el ?punto fuerte? de la novela espa?ola del pasado siglo: desde Fern?n Caballero al ?Sombrero de tres picos? de Pedro Antonio de Alarc?n, constituyen la verdadera aportaci?n idiosincr?sica de la ?poca a la literatura universal. Ahora bien, do?a Emilia Pardo Baz?n, que no admit?a seg?n su propia declaraci?n, ?el yugo del naturalismo franc?s, y que siempre quiso sentar plaza de casticista, en sus primeras novelas: Un viaje de novios y La Tribuna, antes se acuerda de Zola que de los maestros representativos de la novela espa?ola de entonces. Y no es- subraya Nelken- el naturalismo de sus novelas el mismo naturalismo del autor de los Rougon Macquart . Pese a los reproches que algunos sectores, excesivamente timoratos, le han dirigido, do?a Emilia, aun arriesg?ndose cuanto es preciso al borde de la realidad descarnada, no resbala hasta ciertas crudezas, y mucho menos se complace jam?s en ellas. Pero no es ya -pero no es tampoco- el realismo, revestido de elegancia en la expresi?n, de un Pereda. Los Pazos de Ulloa y La Madre Naturaleza, las dos m?s representativas de la Pardo Baz?n, a no ser por el medio descrito, y por un visible rebuscamiento del lenguaje, destinado, desde luego a reforzar el alcance del mismo, podr?an pertenecer a una rama naturalista de cualquier otro pa?s que no fuese el suyo. Son, en todo caso, la manifestaci?n m?s acabada y m?s lograda, del naturalismo en nuestra literatura 534 . M?s, la inquietud en la mujer, y por grande que sea su talento, y aun su genio, se halla f?cilmente en las lides del desasosiego. No nos atrever?amos a decir ? expone Nelken- que la obra cr?tica de la Pardo Baz?n obedece a falta de firmeza, pero s? a dispersi?n excesiva de su facultad creadora. Porque la Pardo Baz?n, como cr?tico, no fue ?un sabio?, cual cr?a fervorosamente Clar?n. Era, si, alguien que le?a mucho, y mucho nuevo, y que sab?a aplicar a tiempo lo que hab?a le?do. Un genial vulgarizador 535 En conclusi?n,-seg?n expone Marisa Sotelo- ? la cr?tica literaria de Emilia Pardo Baz?n es deudora del modelo de cr?tica propuesto por Taine, y se apoya en el comparatismo como metodolog?a fundamental -partidaria de aprovechar los pr?stamos est?ticos de otras culturas e incorporarlos a la propia-, siguiendo en la primera etapa la horma de los realistas y naturalistas franceses: Balzac, Zola, Goncourt.... vigentes en un amplio segmento de su producci?n cr?tica, sobre todo Zola, para sin abandonar el andamiaje te?rico tainiano acentuar una inflexi?n espiritualista a partir de 1887, con la incorporaci?n de los novelistas rusos as? como el acentuado inter?s por Paul Bourget desde finales de los a?os ochenta, que le permite calibrar mejor el modernismo y decadentismo o neorromanticismo de fin de siglo? 536 . 534 M.N. Las escritoras espa?olas p.223 535 ------ p.p.224-225. 536 Sotelo, V?zquez, Marisa. Fundamentos est?ticos de la cr?tica literaria de Emilia Pardo Baz?n . Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2002. 190 Ante lo expuesto con anterioridad , podemos delimitar algunos puntos: En primer lugar el encabezamiento del presente cap?tulo con la cita de Nelken creemos que encierra el doble prop?sito de su libro: por un lado la indagaci?n hist?rica- literaria para la construcci?n de una obra literaria femenina agrupada por ideolog?a; por otro lado la difusi?n de dicha producci?n con un criterio selectivo agudizado por la autora: ?No creemos que baste con ver el nombre de una mujer encabezando un escrito cualquiera para incluirlo entre las escritoras; dir? para dolerse posteriormente de los estudios sobre literatura femenina en que cuenta m?s la cantidad que la calidad? Y una observaci?n paralela es que su estudio tampoco se dedica a la hagiograf?a femenina, sino que muestra una lectura en profundidad de las autoras rese?adas. Sirva como ejemplo su admiraci?n por do?a Emilia Pardo Baz?n que Hoy, aun reconociendo el valor y la belleza de muchas de sus p?ginas, la falta de originalidad de muchos de sus conceptos, sit?alo muy por debajo de las novelas de su autora.? En cuanto a aquella famosa La cuesti?n palpitante que tama?o revuelo arm? a fines de la pasada centuria, fuerza es reconocer que su m?rito m?s grande estribaba en agitar la apacibilidad de nuestros cotarros literarios con aires recogidos en lecturas recientes? 537 Volvemos a encontrar, pues, a Margarita Nelken como atenta lectora, restauradora personal de una tradici?n literaria no revisada y como soci?loga del hecho literario. 537 M.N :.Las escritoras espa?olas. p.225. 191 9.- La pasi?n por la belleza est?tica: La coherencia de una vida dedicada a la cr?tica de arte y a su difusi?n period?stica. S?lo algunas mujeres cultas, que se fueron formando en la dura y tenaz tarea de la labor literaria y que compaginaron con el periodismo, lograron sobrevivir en el mundo masculino de las oficinas de redacci?n. El nombre de algunas de estas mujeres se ha olvidado con el inexorable paso del tiempo y de otras queda, como en un daguerrotipo color sepia la imagen fija y lejana, casi inaccesible a nuestra De unas pocas se ha conservado m?s su memoria por su labor como novelistas o por su presencia en la vida pol?tica al proclamarse la II Rep?blica espa?ola que por la labor desarrollada en el ?mbito period?stico. A Carmen de Burgos Segu? se la reconoce principalmente por su trabajo literario m?s que por la proeza de haber sido la primera mujer nombrada en 1909 por el peri?dico El Heraldo de Madrid como corresponsal de guerra en la Campa?a de Marruecos. O a Sof?a Casanova, que enviaba desde Varsovia numerosas e interesantes ?Cr?nicas de Guerra? en el transcurso de la I Guerra Mundial y Revoluci?n Rusa. Y otra escritora como Clara Campoamor por la implicaci?n que tuvo en la defensa del derecho al voto femenino durante el per?odo de las Cortes Constituyentes y quedar? difuminada su labor period?stica 538 De igual modo la figura de Margarita Nelken quedar? algo olvidada su faceta period?stica. 9.1.- Una novedosa conferencia en el Ateneo madrile?o: proyecci?n de im?genes por medio de placas en positivos de cristal. El a?o 1918 va a ser un a?o crucial en el conjunto de sucesos de la vanguardia art?stica 539 . La inquietud sobre el planteamiento de las nuevas corrientes del arte contempor?neo, que tantas exposiciones hab?a promovido ese a?o, se abordar? en un ciclo de conferencias en el Ateneo de Madrid. As? J.P. Alterman tratar? El arte moderno en Francia, Margarita Nelken Arte 538 Roig Castellanos M. La mujer y la prensa Desde el siglo XVII a nuestros d?as , Madrid, 1977. Fue Secretaria de Redacci?n en La Tribuna (1917), redactora de El Sol y Hoy, colaborando en El Tiempo, La Voz de la mujer, La Libertad, con una secci?n titulada ?Mujeres de hoy?. 539 Ver al respecto, Brihuega Jaime. Manifiestos, proclamas, panfletos y textos doctrinales. Las vanguardias art?sticas en Espa?a, 1910- 1931, Madrid :C?tedra, 1982. 192 decorativo y pintura actual 540 , Juan de la Encina Escultura francesa moderna en la Escuela Nueva y Marjan Paszkiewicz Pintura tradicional y pintura nueva 541 . El t?rmino arte decorativo ya daba lugar a confusi?n en las referencias cr?ticas de los a?os veinte en Espa?a. En la conferencia dictada en el Ateneo de Madrid el 21 de marzo de 1918 aparece en el original con el t?tulo Arte decorativo y Arte actual (Vid, Anexo n? 21), modificado por su ambig?edad, para las rese?as period?sticas por el de Arte actual y pintura decorativa 542 Esta conferencia, que por fortuna ha llegado hasta nosotros, est? conservada en el legado del maestro Felipe Pedrell, con una cari?osa dedicatoria de la autora en la primera p?gina. Por considerarla de gran inter?s por la fecha en que la expone en el Ateneo madrile?o y por lo novedoso de su presentaci?n a trav?s de cristales que pod?an proyectar los cuadros de los artistas creo interesante la reproducci?n de los cristales en un Anexo (Vid Anexo n? 22) En la mencionada conferencia, traza las l?neas directrices de lo que la cr?tica entiende por pintura actual e intenta al mismo tiempo deslindar del t?rmino pintura decorativa. En nuestro arte, la confusi?n proviene ?nicamente de la pintura llamada decorativa que, estos ?ltimos a?os, trata de imponerse como ?nica representaci?n del arte actual Sin embargo.La pintura decorativa moderna- que m?s bien deber?a llamarse pintura exterior pues no tiende a decoraci?n alguna- se beneficia porque es cre?da por muchos, la ?nica pintura posible entre el academicismo y las extravagancias cubistas y futuristas 543 . 540 M.N..Arte decorativo, arte actual. en el original de la conferencia le?da en el Ateneo de Madrid el 18 de marzo de 1918. Conferencia conservada en el legado personal de Felipe Pedrell . 541 Brihuega, Jaime. Manifiestos, proclamas?..p.38 542 La Vanguardia , Barcelona 14 de junio de 1918 (sic): ?En el Ateneo de Madrid: Arte actual y pintura decorativa? En el Ateneo de Madrid ha desarrollad este tema la se?orita Nelken; El Sol, Madrid, viernes 22 de marzo 1918. La vida art?stica. En el Ateneo. Arte actual y pintura decorativa por Margarta Nelken. Margarita Nelken dio en el Ateneo una conferencia sobre el arte actual y la pintura decorativa ?en la que se?al? conceptos como arte de apariencias, arte cerebral. Trat? el estilo de Van Gogh, cita a Gaguin, Steinlen, Toulouse- Lautrec, Tintoretto( sic). El arte espa?ol lo ejemplificar? con Goya y el Greco; La Correspondencia de Espa?a Madrid, s?bado 23 de marzo de 1918, Arte actual y pintura decorativa?: Sobre este tema dio anteayer en el Ateneo una interesante conferencia la distinguida escritora y redactora de El D?a, Margarita Nelken. Comenz? se?alando el vac?o en la obra de arte cuando se produce alejada de la vida o a espaldas de ella. Margarita Nelken obtuvo un merecido triunfo siendo muy aplaudida; La ?poca, Madrid, lunes 25 de marzo de 1918: ?Arte actual y pintura decorativa. Margarita Nelken ya conocida como cr?tico de arte por su libro Glosario y por muchos excelentes art?culos ha dado en el Ateneo de Madrid, invitada por la Secci?n de Artes Pl?sticas, una conferencia. 543 M.N.. Glosario,(Obras y artistas) Madrid: Librer?a de Fernando F? 1916.?La pintura vienesa de Gustav Klimt?. p.101.En este cap?tulo de su libro, Nelken intenta dar a conocer al p?blico de Espa?a la obra de Klimt. ? Todas las obras de Gustav Klimt son simb?licas; en todas la idea se impone y domina; y en todas el simbolismo puede quedar aparte, pues la fisonom?a exterior basta para imponerse por s? sola, y es que, de la misma fuerza de su significaci?n, esta obra saca su fuerza de expresarse. El arte austro-alem?n es, en todas sus manifestaciones, esencialmente simb?lico; en las Secesiones de Viena, de Berl?n o de Munich, el simbolismo, y hasta la alegor?a aplastan muchas veces el car?cter original de la obra, y la interpretaci?n de este simbolismo o de esta alegor?a impide la completa realizaci?n de este car?cter. Por otra parte, el car?cter propiamente decorativo, que en otros pa?ses se detiene en aciertos de detalle, conserva en Austria y en Alemania toda su unidad. Gustav Klimt pintando decorativamente, es decir haciendo una obra que por su esencia de clase y su esencia nacional ten?a que ser ante todo cerebral, y que por su destino y la tradici?n de este destino ten?a que corresponder ante todo a un principio de unidad decorativa, crea una obra reflexionada como ninguna y m?s que ninguna visual. Es verdaderamente la pintura de Klimt, la s?ntesis del ideal art?stico de su patria. 193 Ya a finales del siglo XIX los intelectuales empezaron a valerse de im?genes que sirvieran de apoyo a sus discursos, conferencias y lecciones. En las instituciones m?s avanzadas en el campo del saber se pod?an organizar proyecciones que dieran mayor contenido a lo que all? se expon?a con placas de cristal, antecedente inmediato de nuestras actuales diapositivas. El Ateneo de Madrid fue uno de los centros culturales primeros en advertir los valores de la fotograf?a y sus variantes, incorpor?ndola a su actividad intelectual 544 .De este modo, Margarita Nelken pudo disponer de unos medios que ponen de manifiesto la gran modernidad de su metodolog?a expositiva. En el texto original puede leerse a pie de p?gina una nota aclaratoria acerca de unos signos numerados que indican las proyecciones correspondientes. Hace relativamente poco tiempo que el Ateneo de Madrid ha recuperado y catalogado un fondo fotogr?fico de 3600 unidades de positivos en cristal. De dicho fondo se ha recobrado una caja con el nombre de Margarita Nelken. Resulta apasionante que por un hecho casual pueda reconstruirse-aunque parcialmente porque faltan algunos positivos de cristal- la estructura completa de la mencionada conferencia. M.N. plantea la paradoja de que las pinturas decorativas, que no han de decorar nada, se justifican por su armon?a exterior. Y los verdaderos pintores que decoran, estos buscan siempre la intensidad de expresi?n o de car?cter. Y he aqu? ? apunta en su los retratos decorativos de Gustavo Klimt (X) en ellos el gran artista vien?s buscaba, no s?lo, la expresi?n individual sino la expresi?n nacional 545 .Otra composici?n, que simboliza la Ley, una de las obras m?s c?lebres de Klimt, pierde mucho en la proyecci?n sin el colorido original, pero a?n y as?- comenta la conferenciante- ?se percibe todo su simbolismo fuerte y meditado? 546 . El arte que se contenta con apariencias-sintetiza MN- podr? alcanzar un grado m?s o menos elevado de belleza, pero no podr? en ning?n modo, ser la expresi?n que corresponde a nuestro tiempo. Y Maurice Denis lo sabe cuando apoya siempre sus composiciones decorativas en un sentimiento profundo. En este sentido la Virgen con el Ni?o 547 es una de sus obras m?s significativas; sin contar que para Denis ??l mismo lo ha confesado en infinidad de escritos- el 544 El Ateneo de Madrid tiene entre sus fondos un archivo fotogr?fico de positivos en cristal. La colecci?n consta de 3600 unidades y los principales temas que representan son la arqueolog?a, las distintas facetas del arte ( pintura, escultura y arquitectura) cartograf?a, numism?tica y museolog?a. Los fot?grafos que presentan un mayor n?mero de obras son Levy, Laurent, Lacosta y M. Moreno. Se trata de una colecci?n de un enorme valor, tanto por su antig?edad como por su rareza. 545 Klimt, Gustave. Retrato de Emilie Floge (1902) Historisches Museum des Stadt Wien Sig. 1388. Retrato de Margaret Stonborough Wittgenstein (1905) Munich 546 Klimt Gustave Jurisprudencia (1900-1907) Pintura destruida por el fuego en Scholoss Immendorf en 1945. Sig. 418 547 Denis, Maurice La Virgen y el Ni?o. Iglesia de Saint Germaine en Laiye 194 aspecto decorativo no es m?s que un medio de realizar, m?s ordenada y completamente, la emoci?n religiosa. Es un error bastante divulgado- expone Nelken en su conferencia- el creer que el arte moderno, cuando no es decorativo, se complace en la fealdad: se complace s?lo en la expresi?n que raras veces proviene de una belleza perfecta seg?n los c?nones cl?sicos. Pero esto no es una invenci?n moderna y, menos a?n, una invenci?n decadente. En todas las ?pocas ha habido siempre obras para expresar, sin preocupaci?n alguna de f?rmulas o de armon?a exterior, los sentimientos m?s hondos y desgarrados. Y las obras m?s pat?ticas del arte moderno como El patio del presidio 548 de Van Gogh, que algunos cr?ticos llaman obra de pesadilla, tiene la belleza pl?stica que corresponde estrechamente, obligadamente, a una belleza interior, a una emoci?n 549 . Despu?s de a?os de un encorsetado academicismo, de arte sistem?ticamente alejado de la impresi?n de la vida, se olvida que otras ?pocas, todas ellas tuvieron un arte libre y expresivo. Pensemos que para realizar su emoci?n, el Ang?lico sab?a m?s de su arte que todos los profesores de hoy d?a y ateng?monos pues, al significado moral de la palabra: primitivo por su joven y ardiente entusiasmo, por la piedad, por la entrega completa de su esp?ritu a su obra:??No es de un fervor de primitivo, esta Madre 550 pintada con toda la ternura y una dulzura infinitas por Cezanne, en quien algunos quieren ver una especie de b?rbaro incapaz de sentir y de emocionar?" 551 Hoy el oficio de pintor casi no existe. Pues el m?s an?nimo, el m?s mediocre de los pintores de otros tiempos, sab?an construir como no lo saben hoy muchos que pasan por grandes maestros [?]y frente a los que reprochan a Van Gogh su falta de oficio, basta con examinar su producci?n y ver que antes de los dibujos esquem?ticos de Arl?s, hizo por ejemplo esta aldeana 552 tan estrictamente realista en su emoci?n o ese retrato 553 en que la expresi?n est? tan rigurosamente estudiada como en uno de sus antepasados: aquellos maestros holandeses que a fuerza de arte en la aplicaci?n, hac?an algo muy grande con cosas muy peque?as 554 . El cuadro de Gauguin que representa un grupo de mujeres en actitudes de una sencillez que pudiera llamarse ritual 555 es, indudablemente, una de las p?ginas m?s decorativas, en el sentido ideal de la palabra de la pintura moderna, y es una de las m?s profundas en cuanto a car?cter y 548 Van Gogh. Patio del presidio ( Ronda de presos, 1890) Museo Puskhin, Sig.2653 549 M.N. Arte decorativo y arte actual. Conferencia pronunciada el 21 de marzo de 1918 en el Ateneo de Madrid. p.8. 550 Cezanne Paul.Retrato de Madame Cezanne en rojo (1890) Sao Paulo Museo. Sig 1782 551 M.N. Arte decorativo y arte actual. p.12 552 Van Gogh,V. Campesina recogiendo patatas(1885) Van Gogh Museum, Amsterdan. Sig 3033 553 ------------- ?Autorretrato de comienzos de 1888 ante el caballete?, Rijksmuseum Vicent van Gogh, Amsterdan. Sig. 2655 554 M.N. Arte decorativo y arte actual. p.14 555 Gauguin Paul . Nave, nave mahana (1890) Museo de Bellas Artes, Lyon. Sig.1392 195 expresi?n. Y esta otra composici?n, llamada Cuentos b?rbaros 556 , es sin transposici?n literaria de ning?n g?nero, sin refinamientos buscados, de una fuerza simb?lica incomparable. Es curiosos el ver- comenta Margarita- que sea precisamente en Barcelona, en la ciudad art?stica m?s agitada por los intentos de asimilaci?n exterior, en donde est? uno de nuestros pintores profundos, m?s sencillos: Joaquin Sunyer. El cuadro Maternidad? 557 puede parangonarse con las m?s fuertes obras de la pintura moderna, como ese otro titulado La madre joven 558 . Y de Picasso, el pintor universalmente admirado sabe plasmar en un simple dibujo toda la intensa belleza de una escultura 559 .Uno de sus cuadros Los titiriteros 560 al que Margarita hace frecuentes referencias, muestra todo el deseo que pudi?ramos llamar de expresi?n seca del artista. La joven cr?tica tambi?n comenta aspectos cremat?sticos as? que Las tres holandesa 561 pintada sobre cart?n fue adquirida en el Hotel Dronot en 1914 por 5.200 francos. Se pueden citar algunas referencias personales, entresacadas de sus trabajos y art?culos period?sticos en los que Nelken manifiesta un orgullo ser una de los primeros cr?ticos que descubrieron y dieron a conocer figuras relevantes de la pintura. Tal es el caso de Salvador Dal? cuando expuso el cuadro ?Mujer ante la ventana?(1925) ,la cr?tica se apresur? a escribir un art?culo para la revista alemana Uber Land alabando este lienzo en un prodigio de maestr?a que emana de una l?mpida serenidad. Y, cuando todo el mundo academicista daba la espalda a La ca?da, la obra maldita de Guti?rrez Solana presentada en la Exposici?n Nacional de 1915, Margarita sinti? que bajo toda aquella escena de personajes terriblemente degradados se escond?a la fuerza exasperada de un gran creador. As? pues, casi seis a?os despu?s, pudo ratificar con orgullo su avanzado y sagaz sentido cr?tico a la hora de valorar a un aut?ntico creador que realiza brutalmente, con un ?mpetu que a todo se entrega, la acuidad, la exasperada comprensi?n de su visi?n baja y fea 562 . 556 -----------------. Cuentos b?rbaros (1902) Museum Folkwwang Essen 557 Sunyer Joaquin. Maternidad. (1908-1909) Museo Municipal Maricel Sitges , Barcelona 558 ------------------- Maternidad. (En la playa) 1908. Museo de Arte Moderno, Barcelona 559 Picasso , Pablo Mujer desnuda recostada. 560 ------------------------ ?Los saltimbanquis(1905) National Gallery 561 -----------------------?Las tres holandesas?. Museo Nacional de Arte Moderno de Par?s.Sig 2261 562 ?Guti?rrez Solana, el exasperado?... En La Espa?a negra, en ese libro capital entre la literatura espa?ola contempor?nea, Solana resume su visi?n castellana asoci?ndola a las visiones impuestas por Zuloaga. Visi?n del campo, seres, paisajes y cosas. Para todos los que se han estremecido con la emoci?n intensa, insuperable de los cuadros del pintor monta??s, ciertas visiones ciudadanas quedan indefectiblemente unidas a esos cuadros tan desgarradores y despiadadamente apasionados, feos y grandiosamente bellos, con la figura de un asesino de Shakespeare. 196 9.2.- El redescubrimiento de un pintor cretense: L?esprit du Greco.(1913). Tal vez se deba a Margarita Nelken el m?rito indiscutible de ser una de las primeras cr?ticas que inici? la difusi?n del arte espa?ol ?allende sus fronteras?. En el art?culo ?L?oeuvre de Julio Romero de Torres? (Anexo n? 25) publicado en la parisina L?Art Decoratif? en 1911, cuando contaba diecisiete a?os, ya se muestra como una acertada cr?tica. En 1913 Margarita Nelken publica ?L?esprit du Greco? en la prestigiosa revista Mercure de France 563 (Anexo n? 30). Ya no se trata de ensayos sobre pintores contempor?neos con los que se sent?a unida por amistad o afinidad art?stica, sino que es fruto de una pausada reflexi?n sobre el esp?ritu que animaba la pintura del Greco. Tambi?n la oportunidad-oportunismo del pr?ximo centenario del nacimiento del cretense. Tomemos como referencia unas fechas clave para el descubrimiento del genial pintor en la primera d?cada del siglo XX. En Espa?a aparece el libro El Greco (1908) del erudito Manuel B. Coss?o. Para Manuel B. Coss?o entre el romanticismo y la generaci?n del 98 hay un per?odo en el cual la pintura del Greco es incomprendida. Su estudio sobre El Greco sacar? a la luz su biograf?a con un estudio art?stico y datos nuevos que intentan una interpretaci?n renovada del pintor, fundamental en la nueva visi?n del siglo XX. Gracias a Coss?o pocos maestros antiguos han conocido un estrellato moderno tan fulgurante y pol?mico como el del Greco. Ca?do casi en el olvido despu?s de su muerte, durante mucho tiempo denigrado por extravagante e incluso calificado de loco. Durante varios decenios el autor de El entierro del conde de Orgaz sirvi? de bandera com?n a credos est?ticos e ideol?gicos de distinto signo. Sin embargo, como bien muestra Eric Storm en su ensayo El descubrimiento del Greco : nacionalismo y arte moderno (1860-1914) 564 ,el pintor fue entendido de muy diversas maneras por sus nuevos y entusiastas defensores. El Greco, el t?cnico m?s formidable de la pintura, el que se permiti? razonadamente las mayores libertades, ?no es grande por sus escorzos, ni por sus reflejos, sino por la emoci?n de su t?cnica; emoci?n nacida del esp?ritu de esta t?cnica y paralela a ?ste.? 565 , seg?n M.N. 563 M.N. " L?sprit du Greco "Mercure de France mai-juin 1913 t. CIII, p.p 302-310 564 Storm Eric El descubrimiento del Greco : nacionalismo y arte moderno (1860-1914) Madrid Centro de Estudios Europa Hisp?nica Marcial Pons 2011 565 M.N. Glosario (Obra y artistas) p.70-71. 197 9.3.- Arte y teorizaciones cr?ticas. Visi?n del arte espa?ol. 9.3.1.- Pintura: Francisco Goya, Dar?o de Regoyos y Joaqu?n Mir Valent?n y Ram?n Zubiaurre, Gustavo de Maeztu, Ignacio Zuloaga, Daniel Zuloaga El genio de don Francisco de Goya hab?a calado hondo en el alma de Margarita. La cr?tica madrile?a, conocedora de las grandes obras pict?ricas se aproxima al pintor de Fuendetodos en una de sus creaciones m?s atrevidas e ignoradas por esa ?poca: los frescos de la ermita de san Antonio de la Florida. En octubre de 1919 publica en The Studio un conmovedor an?lisis de estas pinturas ante las cuales ?the visitor at once conscious of that indefinable feeling which stirs our being to its core in the presence of true beauty. 566 (Anexo n?26) Las dificultades para realizar este ensayo de los frescos de San Antonio de la Florida debieron ser m?ltiples; primero, el impedimento de la miop?a que la afectaba y sobre todo,?la luz artificial y el humo del incienso? . No es simple casualidad que este primer estudio coincidiese con el traslado de los restos mortales de Francisco de Goya a Espa?a. El homenaje de la cr?tica Nelken al pintor se hab?a anticipado, pues el 29 de noviembre de 1919 recibieron solemne sepultura al pie del altar de dicha capilla. En la actualidad estas pinturas est?n siendo restauradas y devueltas a su primitivo color original. Afortunadamente, las nuevas tecnolog?as permiten apreciarlas en su totalidad y los minuciosos detalles revelan las sucesivas t?cnicas y retoques del genio. Este hecho, que no fue posible para la cr?tica madrile?a la hace incurrir en un error en la apreciaci?n del tema al afirmar que el santo erguido sobre una peque?a roca lleva en su mano la palma del martirio. Sobre la fecha de este art?culo conviene puntualizar al respecto el error que se ha mantenido, originado por la propia autora, cuando en una peque?a autobiograf?a enviada a una estudiante de Salamanca, puntualiza que escribi? para The Studio sobre los frescos de Goya cuando ten?a quince a?os 567 . Es posible que la confusi?n se produjese por un c?lculo err?neo de fechas; efectivamente, en el a?o 1909 Margarita ten?a quince a?os, no obstante el art?culo se public?, como hemos indicado anteriormente en el a?o 1919. Ahora bien, el an?lisis m?s enjundioso sobre el pintor aragon?s nos lo ofrece en Apuntes frente a Goya 568 ( Anexo, n?29) y El modernismo de Goya 569 . 566 ------ Madrid: ?Los frescos de Goya de San Antonio de la Florida?, The Studio , octubre 1919, n? 319, .p. 81-85. 567 Mart?nez Guti?rrez, Josebe: Margarita Nelken (1896-1968) Madrid, Orto, 1997 19 568 M.N. ?Apuntes frente a Goya? Arte Espa?ol, 1928 1929, Tomo IX, p.312-314. 569 ------- El modernismo de Goya? Arag?n? 1928 148-149 198 Estos art?culos escritos en torno al 1928, a?o goyesco en el que se conmemora su centenario y a partir del cual se intenta una moderna aproximaci?n al pintor despoj?ndole de oscuras leyendas, e intentando trazar con l?mites m?s precisos su trayectoria vital y est?tica. La idiosincrasia de Goya reside en la rebeld?a de la forma de la expresi?n. Como en La pradera de San Isidro; no hay sensaci?n de movimiento como en los cuadritos goyescos de escenas carnavalescas. 570 La rebeld?a signo de la idiosincrasia del car?cter espa?ol en el arte, porque el arte es todo ?l un grito de liberaci?n, por encima de las contingencias que de ?l tiran hacia la tierra; pero la escuela espa?ola ?especialmente? es un grito de rebeld?a. En las dem?s, lo rebelde es obra aislada de una ?poca, y hasta de una individualidad; aqu? lo rebelde es precisamente lo tradicional. Lo esencial de la tradici?n. Pintor de una gesta nacional la exaltar?, no entre los dorados y pomposos uniformes, sino entre descamisados 571 . Creemos que merece la pena hacer observar el hecho de que las colaboraciones de Nelken en la revista inglesa The Studio son las m?s prolongadas en el tiempo. Se inician en el a?o 1912 con el art?culo sobre Eduardo Chicharro. En 1919, publica el estudio sobre los frescos de Goya. A los hermanos vascos Valent?n y Ram?n Zubiaurre dedica un extenso estudio aparecido en diciembre de 1920 y se completan con la rese?a sobre Julio Antonio y Eugenio Hermoso hasta alcanzar el a?o 1931 con una precisa referencia sobre pintores de la actualidad espa?ola. La distancia que se aprecia desde el primer estudio de los hermanos Zubiaurre publicado en la revista L?Art Decoratif hasta el aparecido en The Studio es bastante notable. La cr?tica ampl?a sus puntos de referencia compar?ndolos con los pintores m?s notables de la ?poca como Sorolla y Zuloaga. Despu?s se?ala a seis artistas que se destacan con una autoridad inconfundible: Dar?o de Regoyos, Gustavo de Maeztu, Juan de Echevarr?a y Francisco Iturrino,- estos dos ?ltimos demasiado afrancesados para conservar su originalidad. 570 ?Apuntes frente a Goya? Arte Espa?ol .313. Adem?s Goya, a?n el Goya m?s dieciochesco, el de la marquesa de Pontejos, el del duque de Alba, antes que final de una escuela, es principio de otra. Es como una cumbre cuya segunda vertiente, en lugar de descender, continuase arbitrariamente la ascensi?n. Veamos en qu? improvisaciones del pincel convierte la sujeci?n de los que le preceden. Veamos c?mo las muselinas tan cuerdas de la escuela inglesa, conviert?nse en las faldas a grandes brochazos de la ?de Laz?n?. Los negros metidos en plena pasta, en plena carne ( y carne lozana entre todas ) de la Condesita de Haro, y que son precisamente los que desautorizan los negros de un Matisse; y, en fin, ese Duque de Alba- Wheter, porque todos sabemos que Wherter no fue hijo del XVIII, sino padre del XIX. 571 Ib?d 314.?Qu? el ambiente se lo daba? ? prosigue Margarita en una nueva interrogaci?n ret?rica- ?Qu? la personalidad de la de Alba est? en su majeza, y la grandeza del Dos de Mayo en que lo hicieron las turbas del pueblo, y m?s a?n del populacho? Conformes. Pero esto era preciso saberlo ver y saberlo sentir. O sea, no aspirar sino a eso y a su exaltaci?n. Gesta individual: romanticismo. Romanticismo: en Espa?a sabor nacional. ?Goya o Vel?squez, dec?s? Yo dir?a: Vel?squez, nuestra realidad buscada, nuestra apariencia impuesta. Goya nuestra realidad broada, nuestra apariencia desenmascarada. Vel?squez t?cnicamente, la superaci?n de cuanto lleg? hasta ?l y, despu?s la puerta abierta de par en par. Goya el salto, no por encima de un siglo. Sino ?de cu?ntos siglos todav?a? 199 Aunque no fuera m?s que por la presentaci?n de las veintitr?s obras de Dar?o de Regoyos, uno de los artistas m?s potentes de Espa?a, la Asociaci?n de Artistas Vascos pudo ufanarse de su exposici?n. De este malogrado artista bilba?no es de esperar que llegue el d?a en que se le reconozca como un gran paisajista moderno. Regoyos que estudi? a Monet, adquiere la divisi?n de los tonos como hija del puntillismo franc?s; pero Regoyos aparece como una personalidad que, por encima de los aprovechamientos de su t?cnica, se basta con su propia sensibilidad [...] Regoyos no s?lo siente el paisaje, sino que se entrega a ?l por completo. Absorbe su visi?n y se anula en ella. Tiene para ella el amor infinito y humilde de un primitivo, y as? el menor detalle de una de sus obras, m?s que un alarde de t?cnica es una prueba de sinceridad y una efusi?n. 572 A los hermanos Zubiaurre los califica como los productos m?s arraigados al ideal de su raza, los que m?s fielmente siguen la severa y honda tradici?n espa?ola. Sin dejarse arrastrar por corrientes ex?ticas. 573 De Ram?n se ven otra vez los Remeros vencedores de Ondarroa, esta obra que tantas discusiones levant? al ser expuesta por primera vez, obtuvo finalmente el rango de obra maestra de la moderna escuela espa?ola Al artista vasco Gustavo de Maeztu le dedicar? una serie de art?culos. En la revista bilba?na Hermes publicar? en junio de 1919 ?El color de Vasconia? y en las p?ginas de El F?garo rese?ar? su consagraci?n en la exposici?n de octubre de 1919 celebrada en Inglaterra. Los art?culos publicados en Los Lunes de El Imparcial, aparecidos con una periodicidad de uno o dos por mes son temas ya tratados con anterioridad, recogidos en otros art?culos o trabajos, f?ciles, anecd?ticos y de m?s f?cil lectura. Cuando publica el art?culo sobre la adquisici?n del cuadro de Ignacio Zuloaga, La condesa de Noailles por el Museo de Arte de Bilbao, se remonta en sus recuerdos a su estancia en Par?s, en los ?ltimos meses de 1913, cuando visitaba asiduamente el estudio de Jos? Clar? y del artista vasco. El cuadro, estridente y armonioso: ?traje amarillo, cabellera ex?ticamente negra sobre el azul verde de los ojos y ese algo oliendo a perfume espeso que domina toda la figura, su actitud, su indumentaria y los 572 Ibid p.329. ??l, que fue virtuoso como muy pocos, se salva as? del virtuosismo, y ante esta interpretaci?n magn?fica de los cielos, de los campos, de las luces - ?aquel camino de las neveras, aquella torre mud?jar de Sahagun! ? se tiene la sensaci?n vibrante de la misma naturaleza.? 573 Sus Versolaris, tienen ya la serenidad de las obras de museo. Este lienzo, con sus m?ltiples figuras y su fondo maravilloso, es una prueba decisiva del arte de su autor. Junto a este cuadro, los Tipos Segovianos son tambi?n muy representativos, con su paisaje iluminado y las peque?as figuras del segundo plano, que parecen sacadas de una miniatura de misal, y por fin, en primer plano, la figura del viejo y la muchacha con sencillez admirable. Ib?dem p. 332. 200 accesorios. Porque es ?ste un retrato, no s?lo de visi?n imborrable, sino- sobre todo- de inolvidable sabor 574 . Resulta obvio, que la apertura de opiniones que ofrec?a la revista Hermes, le permiti? escribir sin restricciones y con independencia sobre las antiguas y tristes directrices del academicismo oficial. Conocedora de los grandes artistas que se forjaban entonces en Espa?a se felicita que muchos de ellos se retiren de esas luchas mezquinas presididas por comit?s ineptos que constituyen las Exposiciones Nacionales. As?, Rusi?ol y Mir ?se?ala la cr?tica madrile?a- son los pintores de la naturaleza triunfante del sur, los cantores de los paisajes de luz y de violencia, de los jardines c?lidos y de los cielos que ?estallan?. Ante un paisaje, ante su paisaje, Mir se prosterna y se anula, se confunde con ?l en el pante?smo m?s grandioso y sincero que haya conocido el arte. Ninguna pintura de ninguna ?poca, de ning?n cuadro que quiera decir el mismo deslumbrar del sol, se recibe una impresi?n tan c?lida y tan deslumbrante como de la obra de Joaqu?n Mir. 575 Analiza la luz que se adivina en estos paisajistas, influidos por el medio en el cual llevan a cabo sus creaciones art?sticas. Porque- contin?a en su art?culo- si Rusi?ol y Mir no pueden ser m?s que del Sur ; Fjaestadt y Le Sidanier son los poetas de los pa?ses de reflejos en que el sol, atenuado, tamizado, reina a veces, pero no se impone jam?s 576 . Y guiada por su fino olfato cr?tico -seg?n la cataloga Gaya Nu?o- se erige en sistem?tica detractora de unos imitadores que lo ?nico que prueban es que no saben crear. Estas obras- dice contundentemente-: ?son hechas con la misma aplicaci?n y la misma sensibilidad con que sus 574 Nelken,,M.: ?La gran poetisa y el excelso pintor? (Una obra excepcional de Zuloaga) Los Lunes de El Imparcial , 27 de febrero de 1921. Pero a la condesa de Noailles se la ha pintado multitud de veces: la G?ndara que llam? su escurrido retrato ?La dame a l?hortensia?; Jacques Em?le Blanche, que la represent? meditabunda junto a su hijo igualmente meditabundo; y siempre fueron retratos de mundana, una mundana algo ?orientalista?, y nada m?s. ?nicamente Zuloaga ha hecho su efigie verdadera. Ten?a que ser Zuloaga su pintor, porque ?nicamente Zuloaga es lo bastante intenso para la intensidad del sabor de la modelo. Aun en los retratos m?s cosmopolitas, Zuloaga aparece rotundamente nacional; es decir, del pa?s de los retratistas m?s sobrios y m?s fuertes, por eso puede, como aqu?, complicar la decoraci?n. El car?cter, el ?nico car?cter verdadero, saldr? siempre concentrado e ?nt 575 M.N. ?La org?a del paisaje, Joaqu?n Mir.?..Glosario p.89. Son los tonos de siempre, los bermellones, los cadmiuns, y los verdes de siempre; para Joaquin Mir no puede haber m?s tonos que los que cre? el espectro, pero Joaqu?n Mir ha descompuesto el espectro con un ?mpetu tan fuerte, tan avasallador, que el espectro se ha recreado para ?l. 576 Henry le Sidanyer ..p.43 Y todav?a Fjaestadt , con su visi?n escandinava de nieves brillantes, de nieves irisadas, de nieves blancas como el cielo puede ser azul. Fjaestadt con la obsesi?n inevitable de su paisaje un?nime puede sentir su visi?n ampliamente abierta y esparcida; pero Le Sidanier se repliega sobre s? mismo, se deja llevar por la imposici?n de los cielos de plomo y de la atmosfera apagada. 201 autores podr?an copiar expedientes en una oficina, y hasta con la misma y sana ambici?n de puchero asegurado? 577 . Eso s?, rescata el trabajo silencioso y artesanal del ceramista Daniel de Zuloaga, ese trabajo en colaboraci?n con el fuego sabio y m?ltiple. 578 . La sinceridad y honradez de los juicios los pone de manifiesto en varias ocasiones. Terminado de publicar la cr?nica sobre Daniel de Zuloaga se entera de su muerte. Sobre el artista-artesano no quiere modificar ni ampliar nada que suene a paneg?rico falso. Eso s?, en 1945 en Presencias y evocaciones, escribe una evocaci?n de la familia Zuloaga en su taller de Segovia. 9.3.2.- Escultura: Julio Antonio, Mateo Inurria, Victorio Macho. El ?ltimo estudio de la pluma de Nelken dedicado al escultor Julio Antonio sea el aparecido en 1923 en Gazette des Beaux Arts. Un a?o antes hab?a publicado en The Studio una rese?a sobre la inauguraci?n de una sala dedicada al artista en el Museo de Arte Moderno de Madrid. El art?culo aparecido en la revista de arte francesa es un trabajo m?s l?cido y sereno, trazado en perspectiva, cuando ya hab?an transcurrido unos tres a?os de la muerte del artista. La desaparici?n prematura del escultor, con el que hab?a mantenido una relaci?n sentimental, afect? profundamente a la joven cr?tica. 579 Julio Antonio era un hombre dedicado por entero a su arte, por encima de cert?menes y reconocimientos populares. Seg?n una rese?a, a modo de oraci?n f?nebre que publica Margarita en la revista Museum era un hombre silencioso y ensimismado que hasta carec?a de los recursos b?sicos para sobrevivir. 580 (Vid. Anexo, n?27) Muri? muy joven, a la edad de veintinueve a?os, sin ser todav?a reconocido oficialmente, ? payant de sa vie, au milieu de cette incomparable 577 M.N. ?La Exposici?n Nacional de Bellas Artes?, Hermes, junio 1922. P.244. 578 ------ ?De la Exposici?n de los Artista de Madrid? ?Las cer?micas de Daniel de Zuloaga? , Hermes, febrero, 1922, p.75 579 Preston Paul Palomas de guerra El 26 de marzo de 1915, Margarita dio a luz una hija , Magda: Hay pocas dudas de que Julio Antonio fuera el padre. Aunque no se sabe por qu? no decidieron vivir juntos, la raz?n m?s probable es que, al ser un artista sin dinero, el egocentrismo le hiciera estar bastante obsesionado con su trabajo como para estar dispuesto a acostumbrarse a las distracciones de la vida familiar. Margarita m?s tarde escribi? en The Studio- seg?n el reconocido historiador brit?nico- sobre los a?os de lucha dura y pobreza?, y ?las incesantes dificultades y privaciones de Julio Antonio durante aquellos a?os? p. 267. 580 M.N ?Julio Antonio?, Museum, Volumen V 1916- 1917 p.p 417-424. ?A modo de oraci?n f?nebre (en el sentido literal de la palabra), unas notas, pues, como esas colecciones de ?instant?neas? hechas por amigos aficionados y que m?s torpes e impensadas que un retrato de fot?grafo profesional, dicen, sin embargo, m?s de lo cotidiano del retratado 202 apoth?ose, ses ann?es de lutte, de faim et de mis?re, laissant derri?re lui l?une des oeuvres les plus essentialles de l?art espagnol 581 . La ciudad de Madrid le absorbe moment?neamente; le inyecta literaturitas, le da aventuras galantes y tertulias de caf? que agostan y desvirt?an si no se las abandona a tiempo. Julio Antonio dibuja rabiosamente, tozudamente ocho y diez horas diarias frente al modelo con una tenacidad aguda e inquieta del cuerpo humano. Dibuja tambi?n ilustraciones de obras literarias: Alma santa de Eugenio Noel; El huerto del pecado de Antonio de Hoyos; los dramas de Ram?n G?mez de la Serna 582 . Los bustos son en la obra de Julio Antonio la partie la plus pure et la plus absolue, car en eaux l?artiste s?est manifest? en sa totalit?. Los bustos de Julio Antonio, siempre enmarcados con el t?tulo general de La Raza, se muestran como si el artista quisiera suprimir todo lo que, dependiendo de la armon?a corporal no sea esencial al esp?ritu 583 . Y Nelken recrea el cat?logo de seres, adjetiv?ndolo m?s literaria que pict?ricamente: He aqu? El novicio, con su misticismo ingenuo; El ventero de Pe?alsordo, con su testa socarrona de labios l?bricos y frente desconfiada; La minera, enjuta, un poco asexual que olvid? en el dolor y la sombra el gesto sano de la sonrisa; El hombre de la Mancha y La mujer de Castilla que hablan con el gesto austero, sobrio y en?rgico de las gentes de la llanura; La mujer de la mantilla, suntuosa como un icono bizantino, o como una virgen sevillana, pero adem?s sensual, l?gubremente sensual como una esclava de gineceo que leyera a Lorrain. Rosa Mar?a y Moza de Aldea del Rey, con una virginidad primitiva, con una castidad ext?tica que es la m?s bella floraci?n de los pueblos espa?oles; ?vila de los Caballeros, simbolizada en este mozo que quiz? a?lle epil?ptico en las procesiones de La Santa y luego blasfeme en una taberna. Lagartijo, de una m?cula belleza de gladiador, moldeado con la misma tierra que el fil?sofo S?neca 584 . As?, en Espa?a, junto a la obra de Julio Antonio (1890-1919), meta genial de reiterados intentos por reanudar la gran tradici?n de la escultura renacentista hispana, surgen magn?ficos escultores. Entre los principales, Mateo Inurria (1869-1924) destaca con sus desnudos femenino de tendencia cl?sica; Pablo Gargallo (1881-1934), cuyo naturalismo vigoroso se impuso desde 581 ----- ?l?oeuvre du sculpteur espagnol Julio Antonio? (1890- 1919) Gazette des Beaux Arts , juillet- aout, 1923 , .p 99- 106 582 -----.?Julio Antonio (Artistas contempor?neos) La Esfera, 15 de febrero de 1919. 583 ------. L?oeuvre du sculte,ur espagnole Julio Antonio?. Gazzette de le Beaux Arts... 584 M.N. ?Julio Antonio? (Artistas contempor?neos) La Esfera, 15 de febrero de 1919. 203 Par?s, y Emiliano Barral 585 que patentiza c?mo le era posible a la escultura hispana adherirse a las m?s modernas modalidades sin alejarse de sus propias fuentes 586 . Las obras expuestas en la Exposici?n Nacional de Arte, en 1915 de Mateo Inurria eran, ciertamente, muy bellas. 587 No ser?n las grandes esculturas como la estatua ecuestre del Gran Capit?n, ni las gigantescas figuras de la puerta de la Necr?polis madrile?a las que har?n m?s famoso el nombre de su creador, sino estos peque?os desnudos Son siempre, estas peque?as figuras de Mateo Inurria, desnudos, y siempre desnudos de mujer. No necesitan nombre: ??dolo eterno? t?tulo de una de las obras de su autor que conviene a todas ellas. Y un calificativo les conviene m?s que todos: modernas. En todas ellas, lo que Inurria busca e interpreta, es la vibraci?n de los nervios debajo de la piel, la nerviosidad que hace tenderse los miembros como arcos y cimbrearse las cinturas. Dentro de su aparente inmovilidad y de la quietud exterior de sus gestos, estos cuerpos palpitantes, alargados, esbelt?simos, parece, a?n cuando no est?n en pie, - como el ?ltimo no concluido todav?a, - alzarse de puntillas y estirarse cual serpientes. Tienen, a pesar de todo, y por el mismo aplomo con que se ofrecen, la tranquila seguridad de las obras bien asentadas. 588 En cuanto al arte escult?rico de Victorio Macho ?ste hunde sus profundas ra?ces en la tradicional imaginer?a espa?ola, sobre todo el bajorrelieve de la Fuente de la Muerte en el Monumento a Cajal, valientemente moderno, rotundamente simplificado, m?s decisivo que Bourdelle en su retorno a la simetr?a, es, simplemente, nada m?s y nada menos que una Piet? hispana: esa Virgen de las Angustias, que nadie posee sino nosotros, en esa contemplaci?n de la muerte cara a cara, con el pecho atravesado de pu?ales y l?grimas calladas 589 . 585 Emiliano Barral (1896-1936) naci? en el seno de una familia de canteros y se form? art?sticamente en el taller de cer?mica de Daniel de Zuloaga, en Segovia, su ciudad natal. Su estancia en Par?s le puso en contacto con los maestros de la escultura contempor?nea. Todas sus obras acusan, a la vez que su interpretaci?n directa de la naturaleza, una voluntad de trasponer ?sta en s?ntesis que refuerce su expresividad. Sin asomo de prop?sito arcaizante, toda su obra, en la amplitud de sus planos, acusa el mismo sentido decorativo y arquitect?nico de las grandes figuras anteriores a las ?pocas cl?sicas y, dentro de la tradici?n hispana, enlazan directamente con las formas monumentales rom?nicas. Estrechamente ligado a las luchas sociales de su pueblo, una de sus obras m?s importantes fue el grandioso Monumento a Pablo Iglesias (fundador del movimiento obrero en Espa?a), destruido al instaurarse el r?gimen franquista. Combatiente voluntario desde el primer momento de la guerra de Espa?a, muri? en el frente en 1936. En Historia Gr?fica del Arte Occidental ? p.232-233. 586 M.N.. Historia Gr?fica del Arte occidental Buenos Aires: Edit. Poseidon, 1953 .p.119 587 M.N.?La obra de Mateo Inurria? Museum, A?o 1918-1920, Vol. VI 588 Ib?d . .408 589 M.N..?En torno al monumento a Cajal? Arte espa?ol 1926 51 204 9.4.- Visi?n del arte extranjero 9.4.1.- Pintura. Henry Le Sidanier Despu?s de colaboraci?n ?oficial? en la ?Exposici?n de retratos de mujeres espa?olas? (1918- 1920) Nelken publica en la revista ?Museum? un estudio sobre Henry Le Sidaner, uno de los artistas m?s significativos de su ?poca, y, sobre todo, uno de los paisajistas modernos que crean su obra m?s profundamente, con mayor sensibilidad y emoci?n. 590 Aqu? en estas p?ginas es donde se expresa con m?s fuerza la fina sensibilidad que siente la cr?tica Nelken ante la obra de arte. Y como intentando espantar fuera de s? el prejuicio que le crean los paisajes venecianos, de esa Venecia tan luminosa y de luz tan cruda, se concentra en la visi?n pensativa y callada del pintor franc?s. Le Sidanier busca su paisaje, por tanto, de las tierras sin sol, los rincones m?s muertos. ?l necesita ser el artista de Brujas como Rodenbach fue su cantor. Por ello, ?En Brujas se encontr? por completo reconocido, como deseo completo de su arte, los canales verdosos, las piedras negras que reciben la transparencia verdosa de las aguas, y los cisnes; esos maravillosos cisnes de Brujas, aristocr?ticos, despreciativos y tristes, que llevan tambi?n en su blancura los reflejos verdosos de los canales? 591 . Desde hace unos a?os- expone Nelken- se nota en el arte del grabado un renacimiento importante y cada d?a m?s pronunciado. Como en la pintura y en la m?sica, Rusia siempre original, fuerte y apasionada, ha impreso a este movimiento art?stico su sello nacional. Y ? contin?a ? uno de los creadores que m?s fuerza, m?s pasi?n y m?s originalidad han dado al aguafuerte ruso contempor?neo es una mujer: Angelina Beloff, que con el ingl?s Brangwyn y la alemana Kate Kollwitz forma el tr?o principal del grabado moderno. 592 590 Le Sidaner, Henry Museum, 1918- 1920 n? 2 Vol. VI. Se puede decir que ,desde el impresionismo, la emoci?n y la sensibilidad son dos factores que hab?an desaparecido de la pintura del paisaje.[...] De t?cnica, Le Sidanier es impresionista. Sus obras est?n todas compuestas seg?n la f?rmula de la divisi?n del tono, y su exterior presenta muchas veces el m?s riguroso puntillismo. Pero desde Claude Monet, - salvo contad?simas excepciones- la pintura de paisaje es ?nicamente pintura de habilidad: pintura de manos y de retina; y he aqu? la mayor fuerza de Le Sidanier : haber adaptado a una visi?n puramente idealista e ?ntimamente personal, una t?cnica que parec?a destinada al realismo m?s pobre y vulgar . .42. 591 Ib?d ..p.44 El alma de la ciudad- muerta que el escritor buscaba hasta en el aire sin vida que se respira en ella, el pintor la encuentra hasta en su m?s ?nfimo detalle. Y las figuras que los cisnes blancos y verdosos dejan tras de s? en los canales verdes, y las im?genes que dan a estos canales los reflejos puntiagudos de las casas tan viejas de los muelles du temps des espagnols, y las luces que dejan las horas en todas estas piedras y en toda esta agua, - un agua sola, siempre la misma, que parece ser la sangre descolorida de la ciudad- muerta, - todas estas emociones de poeta y de artista son las que componen los cuadros m?s selectos de Le Sidanier. 592 M.N. ?Una aguafortista rusa: Angelina Beloff ? Museum, a?o 1918- 1920 Vol. VI. La obra de estos tres artistas, si bien tienen grandes puntos de contacto, se distinguen netamente, tanto por su esp?ritu como por su forma. El realismo, a veces algo estrecho de Brangwyn, el naturalismo vehemente socialista de Kate Kollwitz, y la visi?n que por relatividad podr?amos calificar de m?s so?adora de Angelina Beloff, se separan unos de otros. Y una vez puesta la obra de esta artista se nos aparece en ella el car?cter completamente especial que la cre?. 205 Hay en el arte ruso contempor?neo un gran movimiento estilista y, para lo quien lo estudia detenidamente, este movimiento se manifiesta id?ntico, con la misma libertad y la misma conciencia en los sue?os hacia el antiguo Oriente, de las decoraciones de Le?n Bakst, en el arca?smo sabio y casi cerebral de las ilustraciones de Bilibine, o en las aguafuertes apasionadas de Angelina Beloff. (Anexo, n? 32) Son las obras de Angelina Beloff, en su forma severa y muy trabajada, vibrantes hasta la alucinaci?n. La Visi?n de Santa Teresa es mucho m?s que la reproducci?n de un episodio o la representaci?n de una vida: es la materializaci?n m?s absoluta, la m?s desenfrenada y la m?s estrecha de una hiperestesia 593 . El grabado La procesi?n se mueve; y no se mueve s?lo por sus figuras, por sus grupos, se mueve por sus formas generales. En esta Procesi?n al parecer tan complicada, y en realidad tan sencilla, porque es sentida, comprendemos el equilibrio que preside todas las composiciones de Angelina Beloff y que hacen tan enteras y tan ordenadas todas sus creaciones, lo mismo Los alfareros, La visi?n de santa Teresa, La procesi?n que La mujeres, La calle? 594 o el Interior 595 De la pintora y grabadora alemana K?the Kollwitz, 596 Margarita nos transmite un esbozo de su vida y obra pleno de reflexiones sociales y humanas: mujer de un m?dico, su vida familiar transcurre en un suburbio berlin?s "plena miseria del Norte, tan irremediable, tan implacablemente pobre, dura y hostil". Esta artista que opta por el realismo social y su obra se caracteriza por la expresi?n del dolor, esta dibujante de la miseria no quiere vivir a costa de ?sta. Estas gentes con las que vive y a las que su marido atiende "le han dado lo que ella, a su vez, nos ha dado en p?ginas que cuentan algo palpitante, algo que grita y estremece; un pedazo de vida, de la vida desnuda, descarnada, despiadada (?) pero que es la verdad ?ntima de toda esa luz". Obras hay a trav?s de los siglos, el goce de vivir de una ?poca; ?sta habr? de patentizar los remordimientos de la nuestra. Y es que la firma de esta mujer es una dignificaci?n espiritual para todas las mujeres 597 . 593 Ibid. p.3 594 Ib?d:.. 318 Este grabado ?La calle? aparent?ndolo con menos brillo, es quiz? aun m?s sabia y m?s entendida que ?El interior? Es ingenua, primitiva, directa e instintiva insuperablemente, esta interpretaci?n de un paisaje en el que la visi?n eslava del artista debi? divinamente encontrarse y esparcirse. Aqu? tambi?n las sombras y las luces se acordan e intensifican mutuamente con una justeza y una ostentaci?n que llaman al virtuosismo. Y tambi?n aqu?- y aqu? m?s todav?a- la fuerza material se olvida, relegada a t?rmino secundario por la fuerza espiritual que la domina. Y es que Argelina Beloff ? la obrera la que trabaja ella misma sus ?cidos y sus planchas- conoce tan admirablemente los recursos de su arte que se olvida de qu? manera, con qu? aprendizaje ingrato y pacienzudo los conoci?. 595 Ibid..p.318 ?El interior? es junto con el grabado ?La calle? las de m?s trabajo de oficio, las m?s aguafuertes. Se ve aqu? la delectaci?n del artista muy larga, muy ?ntima, llena de amor y devoci?n por la materialidad de su arte. En ?El interior?, el espesor de los negros, el recorte aparatoso del perfil, no son el alarde superficial y fr?o del ejecutante que hace gala de su maestr?a. Los artistas sinceros que verdaderamente sienten, no son habilidosos; y Angelina Beloff no caer?a nunca en la pobreza de querer la t?cnica por ella misma. 596 M.N. "La mujer en el arte" "La obra de amor de K?the Kollw?tz" "Blanco y Negro" N? 1910, 25 de diciembre de 1927. 206 Representante del esp?ritu del pueblo ruso es la aguafortisa Angelina Beloff 598 , a la que dedica un entra?able cap?tulo de ?Presencias y evocaciones? 599 , una evocaci?n en Diorama de la Cultura 600 y un art?culo en Blanco y Negro 601 . 9.5.- Cr?tica a Exposiciones Como ya hemos se?alado anteriormente, resultaba bastante dif?cil de superar las dificultades que presentaba ser una mujer joven, que intenta situarse en un puesto relevante en la cr?tica de arte internacional. Exist?a una actitud consuetudinaria de rechazo hacia los valores femeninos, no solamente en la sociedad espa?ola, sino tambi?n en otros pa?ses europeos. Por ello, sorprende la fuerza de voluntad de Margarita en la lucha por alcanzar el dif?cil reconocimiento en una profesi?n que entonces estaba vedada a las mujeres. Sus trabajos siguen apareciendo firmados como M. Nelken y bajo este encubrimiento aparece en Espa?a su primera colaboraci?n en la prestigiosa revista Arte Espa?ol. Los trabajos que publica Nelken sobre Exposiciones, no se limitan a un mero exponente reiterativo de cat?logo. Por el contrario, son l?cidos estudios de la evoluci?n, escuelas e influencias de la pintura espa?ola, en este caso compar?ndola con otras corrientes europeas. As?, apunta que la fuerza principal de la pintura espa?ola le viene del realismo, ?de ese realismo, a veces algo r?gido, pero que despu?s de los vuelos de un sue?o rom?ntico, ha sabido hacer volver la pintura a la observaci?n de la verdad. Este realismo ha salvado la escuela espa?ola de la decadencia; sus obras sirven de lazo entre la epopeya de Goya y la magia de Rosales; ella ha preparado el actual renacimiento idealista, dando al 597 ----- La obra de amor de K?the Kollw?tz ... El art?culo comprende unas significativas reproducciones fotogr?ficas de sus dibujos: "La ni?a enferma","? Pan!","Madre e hijo", "Una obrera" y un "Autorretrato". 598 M.N. ? Una aguafortista rusa: Angelina Beloff?, Museum, T. VI, Barcelona, 1918- 20, p. 315. V?ase tambi?n ?La aguafortista Angelina Beloff?, Los Lunes de El Imparcial? 19 de junio 1921 .?La tendencia hacia los antiguos grabados en madera es una de las caracter?sticas fundamentales del grabado ruso. La mayor?a de los artistas rusos del ?negro y blanco? se sujetan a ella y podemos ver que esa brillante pl?yade que comprende a Bilbine, Doboujinskf, Somof, Soude?kine, Benols y sus respectivos disc?pulos aun cuando dibujan en papel, tiende siempre a dar la impresi?n fuerte y dura del grabado en madera. Muy avanzados en esp?ritu conservan un cari?o fervoroso a los ideales del pasado, el culto de la l?nea trabajada y potente, y para quien lo considera atentamente ese movimiento estil?stico manifi?stase id?ntico en libertad y en conciencia, en los sue?os hacia el antiguo Oriente de Le?n Bakst, en el arca?smo sabio y casi cerebral de Bilbine y en el apasionamiento de Angelina Beloff. 599 M.N. ?Los dibujos que claman (K?the Kollwitz) ?Presencias y evocaciones? Texto in?dito AHN, n 24 600 .----- ?En la pl?stica? ?La madre? de K?the Kollwizt Excelsior, Diorama de la cultura, 30 de noviembre 1958, n? 15299. 601 ------.?La obra de amor de K?the Kollwitz? Blanco y Negro, Madrid, n? 1910, 25 diciembre de 1927. De la pintora y grabadora alemana , Margarita nos transmite un esbozo de su vida y obra, pleno de reflexiones humanas. Su obra que opta por el realismo social, se caracteriza por la expresi?n del dolor y sus dibujos son la propuesta m?s fuerte de los que no saben protestar: los ni?os desheredados de todo, los vencidos?. 207 mismo tiempo un lugar excepcional a la pintura del retrato del otro lado de los Pirineos desde 1800 a 1850. 602 Por medio de pinceladas maestras la cr?tica nos va describiendo la emoci?n que suscitan los sucesivos retratos. En la sala dedicada a Francisco de Goya se detiene largamente. Son cuadros conocidos unos y casi desconocidos otros que proceden de colecciones particulares. La devoci?n por el pintor aragon?s queda patente en algunas agudas observaciones. Lo que los grandes artistas japoneses han conseguido hacer sint?ticamente en el dibujo, Goya lleg? a realizarlo con el color. 603 Pero es ante el retrato de una mujer donde Margarita se siente cautivada: ?Algunas veces Goya parece subyugado por el color: por color no debe entenderse el colorido brillante, sino los recursos que se pueden utilizar de los diferentes valores de un mismo tono, sobre todo del negro. As? ejecuta el caracter?stico Retrato de la se?orita Silvela, o La lechera de Burdeos que se?ala una fase en su carrera. El personaje se destaca en un fondo verdoso; obra la m?s vibrante de Goya, una de las ?ltimas que pint? en la ciudad donde ten?a que morir, una de esas donde, llegado a la completa posesi?n de su arte, pintaba sin darse cuenta, y sin darse cuenta hac?a instintivamente de cualquier asunto una obra maestra? 604 . Ahora bien, el continuador directo de Goya, Leonardo Alenza y Nieto desperdici? su talento en dibujos de revistas, peri?dicos y en acuarelas, 605 Jos? Guti?rrez de la Vega es uno de los pintores m?s atrayentes de esta ?poca al que podr?a llam?rsele el pintor del alma. Vivi? en Sevilla y ha dejado en lienzos de un encanto enso?ador y melanc?lico la imagen de una Andaluc?a grave y recogida, muy diferente de la Andaluc?a de casta?uelas. 606 De la dinast?a de los Madrazo, que tanto tiempo rigi? la Escuela de Bellas Artes en Espa?a, sobresale Federico de Madrazo. 602 Ib?d: p. 19 603 Ib?d. .p. 20 604 Ib?d : p.21 Sobre el gran maestro de la pintura, Francisco de Goya, se demora con acertados an?lisis. Los cuadritos denominados ?su manera negra?, la cual es, seguramente su manera tr?gica y una de las m?s atrevidas de la pintura, sirven para mostrar la profundidad de la alegr?a de Goya, o m?s bien el pesimismo que hab?a escondido detr?s de la alegr?a, algunas veces exagerada, de los tonos. Peque?os bosquejos en los cuales una linterna rojiza, la carne de una figura, iluminan s?lo las densas tinieblas. Goya se revela como el m?s grande pintor del claro- oscuro que la Historia ha conocido, incluso Rambrant. En todos se manifiesta un lirismo incomparable, no derramado brillantemente, como en los Rubens y en los venecianos, sino concentrado, guardando toda su fuerza. Asesinatos, violencias, org?as, horrores de la guerra, antros sin aire y sin luz, atm?sferas sofocantes y pesadas, y, en contraste sorprendente, peque?as escenas deliciosas llenas de claridad y de frescura, idilios de manolas y de majos en paisajes llenos de luz. Tambi?n es a veces un poema de luz, un desnudo de mujer maravillosamente modelado, con el brillo de la carne y siempre la misma transparencia y la misma sencillez en los tonos. 605 .Ib?d p.23 Los retratos constituyen su mejor t?tulo de gloria. Se le deben soberbias im?genes; generalmente se le atribuye la del Empecinado, que parece pertenecerle si nos fijamos en la audaz rudeza del rostro, de un realismo extraordinario, y en la veraz y sencilla manera en que est?n hechas las manos 606 .Ib?d .24 208 La sequedad que hizo su trabajo frecuentemente superficial, hasta llegar a no dejar brillar en algunos cuadros m?s que partes secundarias ? vestidos de seda, muebles, se transforma en varios retratos en una firmeza real. Los m?s bellos son los de ?La poetisa Carolina Coronado y de Don Jos? del Madrazo. El primero, con las sombras ligeramente verdosas, elegante, es, ciertamente, la m?s personal de sus obras. Entre los paisajistas, destaca al gallego Jenaro P. Villamil. 607 Conjunto de lirismo y de escenas del natural son los cuadros de Eugenio Lucas, que adquiri? una s?lida reputaci?n. Fue como Villamil, un precursor del impresionismo, y, con el mismo talento de este pintor, hizo obra menos personal por la influencia art?stica de alguna gran personalidad individual, de Goya, sobre todo. Citemos de Lucas una extra?a figura, El garrochista, que destaca la obscura silueta sobre la claridad del cielo tormentoso y la armon?a del fondo. 608 Con motivo de una exposici?n conjunta del artista Daniel V?zquez D?az y de su mujer la escultora Eva Aggerholm, M. Nelken publicar? un a?o despu?s en la revista Cosm?polis un l?cido comentario sobre la obra expuesta de ambos artistas. Esta ef?mera revista fundada por Manuel Allende y dirigida por Enrique G?mez Carrillo, trataba temas literarios, art?sticos y, a veces, temas de actualidad. En la secci?n titulada Artistas Modernos, Nelken analizar? la figura de dos artistas: Daniel V?zquez D?az y de su mujer la escultora Eva Aggerholm.(Vid. Anexo n? 31).El motivo, la exposici?n com?n realizada en Madrid con pr?logo para el cat?logo escrito por Juan Ram?n Jim?nez. Al igual que en otras ocasiones, ante una exposici?n y para no incurrir en parcialidades, ya que es punto menos que imposible establecer contempor?neamente los valores, la cr?tica Nelken m?s que realizar una cr?tica compuesta y ordenada, se demora en las impresiones, redactadas sin orden ni esp?ritu preconcebido, con los comentarios espont?neos que le surgieron frente a las obras expuestas. A V?zquez D?az, comenta Margarita- le perjudica su celebridad antigua, la de aquellas obras por ?l hoy abandonadas para renacer totalmente en las actuales. Ahora bien, el ex?tico V?zquez D?az tiende a establecer cada vez m?s geom?tricamente sus formas, y as? las sutilidades de su color, asi?ntase siempre en una armaz?n de s?lida arquitectura. 607 Estas iglesias de Villamil, ya desiertas, y tan s?lo llenas de una luz parecida al fuego, otras cubiertas de gente medio disimulada en la penumbra, con todo el movimiento de las ceremonias, muestran la extraordinaria percusi?n de la pintura espa?ola, que desde las sublimes evocaciones del Greco hasta estos interiores resplandecientes, anuncia, por su real e inteligente penetraci?n de la luz, todas las conquistas del impresionismo. 608 Ib?d 26 209 ?La forma, en?rgica y estable; los tonos fundidos en una emoci?n muy fina y muy trabajada de gamas devotamente estudiadas: claridad limpia de esp?ritu y de realizaci?n: Luces cristalizadas. Irradiaciones transparentes como vidrios? 609 . El gran valor de este pintor ser? sembrar en torno a su realizaci?n, posibilidades para un modernismo convenientemente educado, que hace exclamar a Juan Ram?n Jim?nez en el Cat?logo; ?? Pie en la patria casual o elegida; coraz?n, cabeza, en el aire del mundo!? Todo cuanto en su marido se irradia hacia afuera, en Eva Aggerholm se proyecta hacia dentro. De haber hecho sola su exposici?n, la escultora se habr?a manifestado como una de los artistas m?s importantes llegados a Espa?a en los ?ltimos a?os; pero raros son los que puedan percibir la modernidad palpable de sus esculturas. As? cada obra suya es como una s?ntesis de su emoci?n y de todas sus emociones. 610 Y por ?ltimo la fuerte personalidad de Solana. Ya no estamos ante un ensue?o- apunta la cr?tica ? a pesar de que muchos se encuentran ante una pesadilla. Nosotros no; a no ser que sea pesadilla la realidad disecada. Las mesas de disecci?n no huelen nunca bien; los cuadros de Solana, tampoco; pero dicen m?s verdad que la vida. S?ntesis cruel y despiadada; pero la emoci?n de Solana no pretende ser compasiva .La fuerza que as? se impone, tiene que ser tremenda, y no hay quiz?s m?s que ciertas producciones de Picasso ? Los Apaches- que puedan rivalizar en absoluto, en totalidad con estas Peinadoras estos Clowns o esta Tertulia del Caf? de Pombo. 609 Loc.cit. p. 500. 610 Artistas modernos... p.p. 502-503 210 211 10.- M?sica: una aproximaci?n a obras y compositores Desde el punto de vista de la actividad como cr?tica musical podemos comentar que Margarita no era una advenediza en este campo. Su fina y exquisita sensibilidad art?stica se hab?a desarrollado, consolid?ndose a temprana edad, no s?lo con estudios de m?sica y composici?n, sino tambi?n con la asidua asistencia a los m?s reconocidos talleres de grandes pintores. Varios de estos art?culos primerizos sobre m?sica son simples rese?as o comentarios ir?nicos sobre los variados personajes que asisten a un concierto en un circo. S?lo salva de este abigarrado cuadro costumbrista ?al joven p?lido de larga melena iluminado y vidente como un ap?stol de la Santa Rusia que abraza, que vive con todas sus fuerzas la vida de su instrumento . ?Oh violocelo, tuyo y s?lo tuyo es el concierto! 611 Los estudios de Bellas artes, piano y composici?n, realizados desde su infancia, abri? nuevos horizontes a sus actividades period?sticas. Su prosa d?ctil y elegante unida al don inigualable de comunicar con sencillez y, al mismo tiempo, erudici?n sus conocimientos, formaban la firme base de sus fruct?feros trabajos. La labor period?stica signific?, como es de suponer, la relaci?n con personajes relevantes del mundo de la pol?tica, la literatura, el arte, la m?sica y el espect?culo. Cuando no pod?a contactar directamente con la personalidad deseada, se val?a de cartas, g?nero que dominaba con un estilo persuasivo y convincente. Tomamos como ejemplo las cartas enviadas al maestro Amadeo Vives. En ellas le pide una foto dedicada y un peque?o resumen biogr?fico para unos art?culos sobre m?sicos espa?oles que piensa publicar en Hojas selectas 612 . Ahora bien, la relaci?n con el compositor catal?n se hab?a iniciado unos meses antes cuando Margarita publica en El D?a una desenfadada entrevista que pone de manifiesto el car?cter ingenioso de Vives 613 . Sin embargo, la periodista se siente como una intrusa en la vida del compositor, agobiado por un intenso trabajo, ya que faltaban pocos d?as para el estreno de El tesoro y todav?a estaba instrumentando el tercer acto. 611 , p.14 NELKEN. M.:??PERA ESPA?OLA EN NUEVA YORK, (Goyescas de Enrique Granados), Espa?a, 1916, n? 57, p.13 612 NELKEN, M..:Cartas al Sr D? Amadeo Vives, Madrid 13-12- 1917.Col. Vives-caja II,142 / 7-1 1918 Col. Vives , Caja II, 142 613 NELKEN, M, .: Una visita al maestro Vives, El D?a, 6 de abril de 1917 212 Comentan la evoluci?n de la m?sica y el tambi?n cambiante gusto del p?blico. Recuerdo -dice Vives- "que hace veinte a?os , en el Pr?ncipe Alfonso, Mancinelli ten?a los mismos ?xitos que hoy P?rez Casas en el Price". Y prosigue: Yo creo en el arte cada vez m?s amplio; en el arte m?s amplio posible. Y a mi me hubiera gustado trabajar en la Edad Media; hubiera creado cantos para los cruzados; hecho una obra "general". Me gustar?a componer para uno de esos teatros antiguos en los que cab?an unas 90.000 personas. Siempre la mayor amplitud 614 . En 1923 Margarita escribe a Amadeo Vives: Adjunto tengo el gusto de remitirle la carta y el proyecto de contrato que recibo del editor de ?La triunfadora?. Como ver? el contrato est? a nombre de mi marido (sic) Mart?n de Pa?l el cual a su vez har?a otro contrato con Vd. Nelken que est? actuando como agente literaria al proporcionar al compositor un libreto llamado La triunfadora obtenido por mediaci?n de la se?ora Zenckerkandel de Viena tiene que recurrir a la sombra de un marido para dar cierto aire de legalidad a los asuntos econ?micos. Y para dar mayor fuerza al requerimiento de una r?pida contestaci?n sobre el contrato le escribe con papel de carta en donde consta el membrete de Mart?n de Pa?l En otros momentos comunica al maestro ?que no ha sido posible obtener los derechos para la Argentina; en cambio he conseguido como usted deseaba, que dejasen un plazo de un a?o para estrenar?. En este per?odo de tiempo la relaci?n con el compositor adquiere un tono netamente cremat?stico y, por lo tanto, prosaico y apremiante en cuanto liquidaciones de cl?usulas contractuales. Tal como hemos comprobado con anterioridad el trabajo del maestro Amadeo Vives era tan apremiante que no puede extra?ar que las insistentes cartas de Nelken pidi?ndole un retrato y unas l?neas biogr?ficas quedasen sin contestaci?n. Prueba de ello es que en el citado trabajo publicado en Hojas Selectas aparezcan Felipe Pedrell, Tom?s Bret?n, Emilio Serrano, Bartolom? P?rez Casas, Vicente Arregui, Enrique Morera, Joaqu?n Turina, Ricardo Villa, Juan Man?n, Julio G?mez, Padre Jos? Antonio San Sebasti?n, Claudio Mart?nez Imbert Rogelio Villar, Jes?s Guridi, Juan de Teller?a, Jaime Pahisa, Manuel de Falla, Lu?s Millet, Antonio Nicolau y no se haga referencia a Amadeo Vives.(Vid. Anexo, n? 44) Ahora bien, sus art?culos sobre historiograf?a musical no aparecen en gran n?mero. Posiblemente los primeros aparecen en la revista Hojas Selectas en 1919 sobre Franz Liszt y Ricardo Wagrner. Adem?s Nelken publica en la citada revista una ambiciosa antolog?a que recoge veinte estudios biogr?ficos. Estos abordan la personalidad art?stica de los maestros y compositores que compon?an el elenco de la m?sica espa?ola moderna. 614 NELKEN M. : "Una visita al maestro Vives" El D?a 16 de abril de 1917. 213 Por otra parte se ha podido constatar dos en la revista La Esfera; el primero sobre Modesto Moussorgsky 615 y el segundo como recordatorio del primer aniversario de la muerte del maestro Arregui 616 . Con anterioridad hab?a escrito en la revista Hermes ? que veremos a continuaci?n- sobre cuatro maestros vascos: Padre Jos? Antonio de San Sebastian, Usandizaga, Juan Teller?a y Andr?s Isasi. En El artista ap?stol la autora plantea la dedicaci?n generosa de Franz Liszt a los artistas con los que estuvo en contacto y c?mo algunos de ellos le devolvieron su bondad con insultos y sarcasmos. Toda su vida podr?a resumirse ?expone Margarita- en la palabra de la Kundry, de Parsifal,: Servir. Sirvi? con sus conciertos que rara veces daba para ?l mismo, pues destinaba casi siempre los fondos para una obra piadosa: la terminaci?n de la c?pula de Colonia, o el monumento de Beethowen , en Bonn, sirvi? con sus escritos, pues sus cr?ticas todas y su correspondencia fueron un verdadero apostolado a favor de Beethowen, de Sch?mann, de Berliot, de Franck. Y, por fin sirvi? con toda su fe, toda su alma puesta en ello, al triunfo de la Idea de otro, a la Idea que ?l hizo con sus luchas, con sus consejos y con sus entusiasmos, levantarse en la obra de otro: y sirvi? a Wagner e hizo el wagnerismo. 617 El art?culo ?La triste y gloriosa vida de Modesto Moussorgsky? se publica en La Esfera en 1923. La vida y obra del compositor ruso es tratada por Margarita con esa ternura y afinidad que siente hacia los elegidos del destino que deciden una vida m?sera y desdichada. En pro de su ideal, su ?nico fin es la b?squeda desesperada de plasmar en formas externas la verdad m?s honda y desgarrada de su vida interior. El elegante y apuesto oficial que decide abandonar su brillante carrera militar por la m?sica como no sabe de formas arm?nicas bastantes- apunta Margarita- tiene que inventarlas. Menos ignorante, no hubiera sido, tal vez, tan prodigiosamente genial. La t?cnica, el aprendizaje de las formas arm?nicas que no lleg? a adquirir acad?micamente le fallan. "No sab?a y creyendo con toda ingenuidad en la supremac?a de la ciencia aprendida, solicitaba consejos de sus amigos m?s sabios, m?s t?cnicos que ?l". As? Rimsky ayud? a la instrumentaci?n de Boris Godounov, poniendo todo su empe?o en suprimir lo que el muy acad?mico de Tchaikowsky llamaba ?las porquer?as de Moussorsky?. Felizmente, el empe?o sobrepasaba sus fuerzas, y a pesar de esas limaduras la obra ha quedado 615 NELKEN, M.: ?La triste y gloriosa vida de Modesto Moussorgsky? La Esfera , 3 de febrero de 1923, Madrid n? 474 616 NELKEN, M.; ?En el primer aniversario de la muerte del maestro Arregui? La Esfera , 19 de Enero de 1926, n? 682.En este sencillo paneg?rico, Margarita levanta su voz contra la indiferencia del tedio y la pereza de comprensi?n que demuestra Espa?a frente a la obra de los m?sicos. Arregui si hubiera sido franc?s, no hubiera habido peri?dico del mundo civilizado que no hubiera publicado reverente su paneg?rico, ni instituci?n francesa en el extranjero que no hubiera celebrado devota sesi?n necrol?gica 617 NELKEN, M.: ?El artista ap?stol? Franz Liszt y Ricardo Wagner , Hojas Selectas, 1919, p.p519-520 214 lo que era en su origen, genial: ?una exaltaci?n fren?tica y maravillosa del car?cter m?stico, pueril, violento, alegre y caprichoso del pueblo ruso? 618 El c?lebre retrato de Modesto Moussorgsky pintado por R?pin nos muestra al c?lebre compositor de edad no muy avanzada - pues sobrepasaba apenas los cuarenta a?os- mas "convertido en un anciano deforme, arruinado por la bebida" 619 . En 1867, Moussorgsky, ya desequilibrado por una enfermedad nerviosa, compone su primera obra de importancia "La noche en el Monte Calvo", fant?stico cuadro sinf?nico que hab?a de incluir m?s tarde en aquella "Mlada" que el director de la ?pera de San Patersburgo tuvo la ocurrencia de encargar conjuntamente a Moussorgsky, a Rimsky, a Borodin y a C?sar Cui. Cuando realiza los art?culos sobre compositores vascos para la revista Hermes, Margarita demuestra una mayor madurez cr?tica. Basta comparar los anteriores de la revista Espa?a un par de a?os antes con estos. Publica en la revista Hermes ?El triunfo de los vascos? con una aclaraci?n previa que pod?a sugerir un cierto partidismo. ?Es pues, natural el decir ?el triunfo de los vascos? del triunfo del Padre Jos? Antonio de San Sebasti?n, de Usandizaga y de Juan de Teller?a. El t?tulo se impone por s? mismo, sin contar que apareciendo en una revista vasca, la cr?nica as? titulada, lleva firma de alguien que no tiene absolutamente nada de vasco, y no puede, por consiguiente, tener el menor prejuicio de vanagloria regional. ?Y he aqu?, comenta Margarita - que de pronto- y casi seguidamente, o?mos tres obras emotivas, personales de fondo y de forma y nacionales: los Preludios Vascos del Padre Jos? Antonio de S. Sebasti?n; la fantas?a- danza Hassaham y Mellhach, del malogrado Usandizaga, y el poema sinf?nico en dos cuadros La dama de Aitzgorry de Juan Teller?a?.Porque por encima de la m?sica seudo- espa?ola, se impone poco a poco, la m?sica vasca o m?sica de los vascos. ?Los tres? Preludios Vascos?, no son, seg?n palabra de la cr?tica, obras trascendentales seg?n la f?rmula corriente; de ellas no ha de nacer ninguna ideolog?a nueva; pero son, en su sencillez voluntaria e instintiva, obras muy grandes, porque tienen la grandiosidad inconsciente de los 618 ? NELKEN, M.: ?La triste y gloriosa vida de Modesto Moussorgsky? La Esfera , 3 de febrero de 1923, Madrid n? 474. La El ?xito, la noche del estreno, el 24 de Enero de 1874, fue formidable: toda Rusia, por medio del p?blico de la ?pera, puesto en pie, aclamaba su m?sico nacional. Inmediato a este triunfo viene el tiempo glorioso de Moussorgsky, la tourn?e de conciertos por la Rusia Meridional ; Liszt transcribiendo para piano El cuarto de los ni?os?; la divulgaci?n de ?El olvidado, el emocionante lied inspirado en el tr?gico cuadro de Vereschtchaguin; y, luego en plena embriaguez de gloria la composici?n de los maravillosos Cantos y danzas de la Muerte; las danzas de Khovantchina, la ?pera p?stuma instrumentada en entero por Rymsky; y todas esas composiciones impresionistas que hacen del gran m?sico ruso el precursor directo de Debussy: ?En el agua?, ?El jefe del ej?rcito?, ?Cuadritos de una Exposici?n?, inspirados en la exposici?n p?stuma de su amigo el pintor Hartmann. 619 215 juegos de ni?os, de los cantos de las madres junto a las cunas y los sentimientos que se perpet?an sin haberse meditado? 620 . La composici?n Hassahan y Melihach de Usadinzaga la compara con Petrouscka de Strawinsky. ?Record?is la feria de Petrouscka, con sus danzas al son de sus cajas de m?sica, con su oso y con el bullicio indescriptible, y, sin embargo, tan bien descrito de su muchedumbre? No comparemos los resultados, pero en su manera de tratar el asunto Usandizaga aparece indudablemente como el compositor m?s cercano a Strawinsky . Sin embargo, aunque hubiera habido imitaci?n, tema que abord? al comienzo de la cr?nica, sin que se pudiera demostrar que el compositor vasco conoc?a la obra de Strawinsky, no hab?a copia, por tanto, la significaci?n de la obra de Usandizaga es inmensa, no ya en la escuela espa?ola, sino en la escuela universal, y pocas son las obras puramente descriptivas que llegan a tan gran fuerza espiritual? Por ?ltimo, todos los aspectos de la sensibilidad popular se ofrecen en La Dama de Aitzgorri , Y o?mos en ella el fervor de una plegaria, y la rudeza primitiva de una lucha y la dulzura de un momento amoroso y la fuerte sencillez de una danza. Todo ello fuerte, viril, grande. Tenemos derecho a esperar todo de un temperamento musical como el de Juan Teller?a; por eso esperamos que quiz? sea ?l el llamado, en la escuela modernista espa?ola, a fundir definitivamente las influencias exteriores ex?ticas con el sentimiento popular nacional.[...] En su primera obra Juan Teller?a ha sabido clasificar exactamente la parte t?cnica y la del esp?ritu, y lo ha hacho por intuici?n, es decir, por genio. Aunque no fuese m?s que por este acierto, por la ingenua sencillez del Padre Jos? Antonio de San Sebasti?n y por la extraordinaria manifestaci?n de Hasshsan y Melihach?, la m?sica vasca puede con orgullo recabar su t?tulo regional. Con motivo del estreno de esta segunda sinfon?a en el teatro Ode?n de Madrid, Margarita hace un recorrido por la todav?a corta carrera de este compositor, estudiante en el conservatorio de Berl?n , siendo su principal profesor Engelbert Humperdinck. Traza una biograf?a y realiza un estudio pormenorizado de la sinfon?a, partiendo del programa , que analiza detalladamente. E incide en la influencia que ejerci? su maestro para acercarle hacia temas straussianos como los de ?Sinfon?a Dom?stica? con sus motivos del amor conyugal, del hijo y de a felicidad. [ ...] ?En Espa?a no tenemos sinfonistas; la Segunda Sinfon?a de Andr?s Isasi, es por consiguiente, en nuestra escuela musical, algo inaudito, tanto m?s que entra resueltamente en la composici?n 620 NELKEN , M.: Cartas desde Madrid ?El triunfo de los vascos? Hermes, febreo 1918 El primero de los Preludios, ?Urruti- jaya? (Ecos de romer?a lejana) desarrolla un de los ritmos m?s poulares del Bazt?n; el segundo ?Irul?a? (La hilandera), est? basado en una antigua melod?a del Labourd franc?s; el tercero, por fin,?Aur Dantza? (Baile infantil) reproduce temas caracter?sticos de bailes regionales. Pero ?l, el artista que se siente creador ha dejado a un lado esta f?cil y lucida labor de recopilar para entregarse a la tarea elevada y pura de dar a luz sus propios sentimientos. 216 cl?sica de los tiempos tocados separadamente, oponi?ndose as? al modo adoptado por Ricardo Straus. Pero, la Sinfon?a de Isasi aclamada ha poco en el Ode?n, lleva ya el n?mero 2; su triunfo entre el p?blico en general y entre los inteligentes de este arte, no ha podido ser m?s rotundo. Pero, no es cosa de discutir m?s tiempo si la riqueza exterior de este compositor le resta o no originalidad. Dejemos estas discusiones a aquellos que, imitando servilmente a otra escuela, encuentran mal que, sin servilismo alguno, por el contrario, con plena y magn?fica independencia, un artista joven, extraordinariamente joven, haya realizado, apoy?ndose en una de las bases m?s grandiosas de la m?sica desde Wagner, una obra amplia, fuerte y bellamente sugestionadora. 621 Bajo el ep?grafe? El alma pura de Narcisa Freixas evoca Margarita Nelken en un art?culo de Blanco y Negro 622 la memoria de esta mujer sencilla y excepcional que, ?habiendo renunciado al lucro y no buscando siquiera el aplauso?, realizaba una obra discreta y generosa. Sin embargo, ? qu? destino uni? a estas dos mujeres supuestamente desconocidas entre s?? Narcisa Freixas nacida en Sabadell en 1859 fue, sobre todo, una entra?able compositora de canciones populares; Margarita Nelken nacida en Madrid en 1894 era una activa periodista y cr?tica de arte. El encuentro 623 de estas dos mujeres tuvo lugar en uno de los salones de la Biblioteca Nacional de Madrid en donde Narcisa Freixas ense?aba a un centenar de ni?os y ni?as de las escuelas p?blicas madrile?as a despertar su sensibilidad art?stica con delicadas canciones infantiles. Por tanto, es all?, en la secci?n de estudios hist?ricos, donde se desarrolla la conversaci?n en la que se establece de inmediato una significativa complicidad, un v?nculo de afecto y de mutuo entendimiento. Porque estas dos mujeres, aunque separadas por la distancia y la edad, ten?an un lazo com?n que establec?a entre ellas una estrecha relaci?n de comprensi?n y afinidad: el de la dedicaci?n amorosa y desinteresada a los ni?os que por, circunstancias familiares o sociales, necesitaban de una solicitud especial. 624 Pero cabe preguntarnos, ?que impulso hab?a movido a esta dama de la burgues?a catalana a instalarse por unos meses en Madrid para llevar a cabo este trabajo educativo completamente altruista? 621 NELKEN, M.: ?Cartas de Madrid? ?Andr?s Isasi y su Segunda Sinfon?a?, Hermes , Abril 1918. 622 NELKEN, M:.?La vida y nosotras.? ?El alma pura de Narcisa Freixas? Blanco y Negro 1929 , n? 1977 623 NELKEN, M.: ?La vida y la mujeres,? La obra de do?a Narcisa Freixas,? El D?a, Madrid 17 de marzo de 1917. 624 FREIXAS Narcisa, funda y dirige desde 1909 la "Asociaci?n de Cultura Musical Popular" que ten?a como uno de los principales fines ense?ar m?sica a los ni?os de las escuelas. Prosiguiendo su labor educativa funda en 1910 una "Biblioteca para ni?os" y en el mismo a?o trabaja activamente en la organizaci?n de otra obra aneja a la mencionada: se trata de fundar en Barcelona un concurso para premiar obras originales de teatro para ni?os. en 1914 aparece una peque?a revista informativa "Biblioteca Jovenil de Cultura Musical Popular". NELKEN, M.., La condici?n social de la mujer en Espa?a", Pr?logo de Mar?a Aurelia Capmany, Ediciones CVS, 1975. MAR?A AURELIA CAPMANY hace referencia en el citado pr?logo d 217 Como ya hemos se?alado anteriormente, los Ateneos tanto el de Barcelona como el de Madrid, actuaban, desde su fundaci?n, como focos de una ?lite cultural que se encargaba de presentar y, consecuentemente, difundir las novedades que en materia de creaci?n personal, tarea investigadora o m?todo pedag?gico se llevaban a cabo 625 . Y al Ateneo de Madrid llega un d?a Narcisa Freixas invitada por el acad?mico y ex primer ministro doctor Cortezo que desarrolla la conferencia La m?sica y el canto en las escuelas" Nuestra compositora era la encargada de demostrar c?mo un coro de ni?os- en este caso de la Capilla Isidoriana, los del Colegio Alem?n y los de la Escuela Manj?n- pod?an aprender con su m?todo de canto infantil una t?cnica depurada capaz para expresar adem?s todo el sentimiento y la emoci?n de sus propias composiciones. El resultado final de esta experiencia fue el compromiso de la compositora catalana con el entonces Ministro de Instrucci?n P?blica, Sr. Burell, que estaba presente en la conferencia del Ateneo, de dar un curso sobre educaci?n musical a los maestros y alumnos de las escuelas nacionales de Madrid 626 . La personalidad de esta compositora y pedagoga preocupada por los modernos m?todos did?cticos que se llevaban a cabo, sobre todo en Alemania, queda esbozada aunque sea a grandes l?neas, en la entrevista que mantiene con Margarita Nelken en una fr?a ma?ana madrile?a en la Biblioteca Nacional 627 625 Entre 1913 y 1920, fechas en las que Aza?a ocupa la secretar?a primera se vive en el Ateneo una ferviente actividad: en el curso 1913-1914 se realizaron en el Ateneo 216 actividades de muy diverso tipo: lecturas po?ticas, discusiones, conferencias, conciertos.[...] Un tema ven?a de bastante atr?s en el inter?s de los atene?stas: el de la educaci?n y la ense?anza. En los cursos 1913- 1914 veintinueve profesores pronunciaron conferencias sobre diversos problemas relacionados con el tema. En el primero, adem?s, se discuti? una memoria de Luis Mendiz?bal de la Pe?a sobre Educaci?n Villacorta Ba?os, ?Burgues?a y cultura. p. 129 626 627 NELKEN ,M."La vida y las mujeres?. ?La obra de Do?a Narcisa Freixas" El D?a Madrid, 17 de marzo de 1917."En la planta baja de la Biblioteca Nacional, secci?n de estudios hist?ricos, en torno de un piano unos 80 ni?os y ni?as cantan, siguiendo atentamente las indicaciones de la batuta de una se?ora de cierta edad.(...) Porque esto que parece una fiesta es una lecci?n; es el curso que gratuitamente, la ilustre compositora catalana Narcisa Freixas ha venido a dar a los ni?os de las escuelas p?blicas de Madrid.(...) Este curso - nos dice- se debe al doctor Cortezo , que conoci? mi obra en Barcelona, y quiso que se iniciara una semejante en Madrid. A instancias suyas vine a dar una conferencia en el Ateneo, y el ministro me rog? que diese durante dos meses un curso en el que se ense?ara aqu? mi m?todo de canto infantil" 1. "He compuesto cinco obras teatrales - cuadros l?ricos- representadas con gran ?xito. Pero para m?, lo principal son mis "Canciones infantiles", y mis "Cantoa" y mis "Danzas populares". Mi libro de "Canciones infantiles que fue premiado en los Juegos Florales del Orfe? Catal? , se ha traducido a varios idiomas y lleva ya diez ediciones. Ahora preparo un ?lbum de "Danzas art?sticas". Pero para m? lo importante es lo que se refiere a los ni?os". 2. Entre sus obras cabe destacar: a. "Can?ons catalanes" "Les campanes del convent" , Dedicat al mestre Enric Granados, lletra de Angel Montanya. Barcelona, Uni?n Musical Espa?ola ("Les nostres can?ons XXX) b. "Can?ons d`infans" "La filla del carmes?" lletra de Josep Carner. c. "Can?ons catalanes" "El filador d`or" per Jacinto Verdaguer. d. "Can?ons amoroses" cant i piano , Barcelona 1916, dedicat al mestre F. Pedrell.. e. "Piano infantil" Petites recreacions per infants. Ilustracions de Torn? Esquius. Poemes de Francesc Sitj?. 218 En la citada entrevista Narcisa Freixas expone los logros y esperanzas de su labor como compositora. Dice: He compuesto cinco obras teatrales- ?peras, cuadros l?ricos- representadas con gran ?xito. Pero para m?, lo principal son mis Canciones infantiles, Cantos y Danzas populares" Mi libro de Canciones infantiles que fue premiado en los Juegos del Orfe? Catal?, se ha traducido a varios idiomas y llevan ya diez ediciones. La Reina me felicit? por ?l y me envi? un retrato de los infantitos dici?ndome que les har?a aprender mis Can?ons. preparo un ?lbum de Danzas art?sticas pero para m? lo importante es lo que se refiere a los ni?os [ ...] he hecho un concurso para premiar obras de teatro para ni?os que yo he fundado. El jurado de este ?ltimo lo formaban Benavente, Rusi?oll, Maragall y Torrendell. Y para la ?ltima Exposici?n Internacional del arte del libro en Leipzig me nombraron delegada para la Secci?n espa?ola de la mujer" 628 . El inter?s por el incansable y desinteresado trabajo de la compositora catalana y su trayectoria cultural como delegada para la secci?n espa?ola de la mujer, en la Exposici?n Internacional del arte del libro en Leipzig, se pone de manifiesto cuando Margarita propone un p?blico homenaje y solicita se otorgue a esta ilustre bienhechora la cruz de Alfonso XII. Unos a?os despu?s, cuando fallece, los amigos de Narcisa Freixas dedican un libro a su memoria, en un "homenaje sencillo, prueba de cari?o y adhesi?n, sin estr?pito, como ella las gustaba: una recopilaci?n de sus obras y, al frente, como corona de imperecedera amistad, los nombres de los suscriptores". Y en el recuerdo no muy lejano, Margarita define a esta inimitable mujer como El alma pura de Narcisa Freixas 629 , puesto que: Para el p?blico "de fuera" era una buena se?ora que se dedicaba a difundir la m?sica popular, que organizaba hermosas fiestas para los olvidados de la dicha y que, de vez en cuando, aparec?a como hada de la alegr?a en las escuelas. Para "los entendidos" era una de las personas que m?s hac?an en Espa?a por la buena m?sica y a quien m?s deb?a la resurrecci?n de la m?sica popular. Para los amigos era la amiga dilecta entre todas, la de la acogida siempre fraterna y el coraz?n siempre abierto a la cordialidad. Y para unos cuantos - muy pocos- era la mujer admirable que hab?a convertido el mayor dolor, la p?rdida de su hija, en fuente de alegr?a para los hijos de los dem?s". En un breve pero denso comentario al baile flamenco de dignidad casi sacerdotal de Antonia Merc?, La Argentina, quiere Nelken alejarse de los t?picos que rodean a la admirada bailarina. Ilustrado con apuntes del natural realizados por su admirado amigo Salvador Bartolozzi, se?ala: ?ya sea vestida al estilo maja, como salida de un tapiz del genial Goya, o en se?oril atav?o, acompa?ada por una m?sica que es casi una gavota, es cuando m?s se afirma la fuerza ? bien plantada, como dir?a nuestro amigo ?Xenius?- de la refinada espiritualidad de estas danzas? 630 . 628 Loc.cit. 629 loc.cit 630 NELKEN, M.. ?Antonia Merc? La Argentina? Nuevo Mundo, 19 de mayo de 1922. 219 La amistad que la un?a con Antonia Merc? la pone en contacto con la bailarina rusa Thamara Swirskaya cuando llega a Espa?a para realizar unas actuaciones 631 . Sent?a- dice ?expl?citamente- la danza como complemento- mero complemento- de la m?sica. Al arrancar del teclado el alma de sus m?sicos favoritos, la danza, instintiva, intuitivamente, vibraba a un tiempo en su propia alma y le recorr?a magn?ticamente todos sus miembros? 632 . As? inicia Nelken el art?culo sobre otra inquietante bailarina espa?ola: Carmen T?rtola Valencia. Fue en un tiempo la gran ventana abierta sobre el aire puro, la r?faga que barri? de un golpe todos los miasmas de las m?s irrespirables de las lobregueces: la de los espect?culos de varietes de unos a?os atr?s. Su gesto, al llegar, tuvo por ello la grandeza inapelable de la sacudida de los primeros pintores impresionistas, abriendo de par en par, sobre el aire libre de fuera, las herm?ticas ventanas de las Academias. Con anterioridad, la escritora Carmen de Burgos hab?a publicado un art?culo en La Esfera, tratando de analizar el af?n casi narcisista de T?rtola de perpetuar de alguna manera posible los movimientos de sus danzas en autorretratos y fotograf?as. Son sus palabras las que mejor han sabido describir este hecho: ?De tal modo encuentra la actitud que la perpet?a y que representa en un solo momento toda la din?mica de la danza, que parecen las suyas fotograf?as de m?rmoles, en la que, por un milagro de arte, se constri?e la inmovilidad de la imagen en una aparente movilidad ? 633 . Para Margarita el arte de la danza de T?rtola no puede reducirse ni a un cuadro ni a una imagen estatuaria: Aplicadle cualquier definici?n, salvo la que huela a museo. Una estatua no es sino la inmovilidad de una expresi?n, es decir, su negaci?n, su muerte, y T?rtola no quiere saber ni decir de la muerte sino lo que vive: el dolor que es fuente de vida. 634 631 Comenta la periodista: Ha llegado usted a m? enviada por Antonia Merc? La Argentina, quien en su ciencia insuperable del baile, sabe dar, como ninguna, toda la exaltaci?n de nuestra raza; y viene usted a demostrar al p?blico espa?ol que, a trav?s de todo el espacio que las separa, su raza de usted y la nuestra son hermanas, ya que son en Europa- mitad en Asia la suya, ?frica a medias en la nuestra,- las dos ?nicas que han sabido exaltar su pasi?n hasta depurarla en el estilo genuinamente idiosincr?sico. Y que se entrega a ella como a una llama de la cual saldr?n, cada d?a, consumidas y resucitadas. NELKEN,M.. ?Thamara Swirskaya ?El alma de la m?sica? Nuevo Mundo, 16 de enero de 1925. 632 Loc.cit, Un d?a, F?lix Moltt , palpitante de emoci?n despu?s de oirla, grit?le que aquello lo deb?a bailar. Otro d?a, Grieg- reflejo escandinavo de Chopin llam?le Macular en su ?Histoire de la Musique Eurep?enne-, despu?s de oirla interpretar la Suite del Peer Gyent, le pidi?, sin haberla visto bailar nunca, que la bailase. Y Thamara Swirskaya, la gr?cil muchachita de opulenta familia burguesa, entregada a la m?sica con pasi?n de creadora, quiso prestar atenci?n al entusiasmo de sus maestros. 633 DE BURGOS SEGU?, Carmen: ?Los retratos de T?rtola Valencia?, La Esfera, 1918, n? 223. 634 No se la puede comparar ni criticar. Hay que aceptarla como se acepta una fuerza de la naturaleza, un paisaje apocal?ptico; por ejemplo la armon?a de una piel de tigre, o un ritmo que sea acaso perfecto de la Naturaleza y el hombre: el patio de los Arrayanes en la Alambra o la Victoria de Samotracia tal como la queremos ver: agitando sus pliegues de piedra sobre el a?il de un cielo y el a?il de un mar meridionales. Hay que aceptarla as?, como se aceptan los milagros - ?qu? mayor milagro que el ritmo?- o apartarse humildemente, sin comprender como el ciego se aparta de la luz. Y todo lo dem?s es literatura. NELKEN,M. : ?T?rtola danza? Nuevo Mundo, 23 de abril de 1926, n? 1683 220 El arte fin de siglo trataba de expresar ciertas fuerza elementales con sus formas curvas de contornos ondulantes que traduc?a vida y movimiento. La tendencia de los prerrafaelistas no fueron ajenas a esta propensi?n y, naturalmente, una artista como T?rtola Valencia, muestra este impulso hacia la expresi?n pl?stica finisecular, no s?lo en vestuario y decorados, sino en una serie de temas representativos como La serpiente?, ?Salom?? y ?El cisne?, s?mbolo emblem?tico de los modernistas. Esta est?tica decadentista dejar? una profunda huella no s?lo en su arte, sino tambi?n en una actitud vital que trascender? m?s all? de los escenarios y que marcar? su existencia en los largos a?os del voluntario retiro en su casa barcelonesa de Sarri?. Desde muy joven era conocida su afici?n a coleccionar todo tipo de objetos. Su abigarrado camerino, el piso de la calle Mallorca y posteriormente la casa definitiva de Sarri?, guardaron lo que T?rtola Valencia durante varias d?cadas recog?a, ordenaba y guardaba celosamente. En una entrevista concedida a Margarita Nelken , siendo ?sta asidua colaboradora de la revista gr?fica ?Blanco y Negro? la muestra y deja fotografiar su casa, santuario cerrado para curiosos.(Vid n?.45) La periodista realiza una minuciosa descripci?n de los salones, no muy iluminados y, sobre todo, de las colecciones de joyas de todas las ?pocas, de todas las partes del mundo, para todas las indumentarias. Y c?mo no de su ?sal?n religioso? con todos sus crucifijos de marfil- hieratismo de Bizancio, tosca pureza rom?nica, exaltaci?n g?tica- y las urnas que guardan el gesto inefable de las virgencitas enfaldonadas. 635 Y otro recuerdo tierno, humano y po?tico a una joven mujer pianista y compositora: Genoveva Puig. En el art?culo titulado Romance de la ni?a m?sica 636 narra Margarita la triste historia de una muchacha de Barcelona que trabajando m?s de ocho horas diarias cosiendo con una m?quina pudo aprender a tocar el piano y el dif?cil arte, reservado a los privilegiados de "transformar sus sensaciones que impresionaban su sensibilidad en sonidos armoniosos". Y tras el esfuerzo de la labor diaria, mon?tona y cansada, el ensayo y el continuo estudio con el piano. Genoveva Puig ha estado en Madrid, ha dado un recital en el Lyceum y otro en el C?rculo de Bellas Artes pero, no obstante, el reconocimiento de sus m?ritos cuando "los maestros hablan de ella con entusiasmo, los cr?ticos la ensalzan despu?s de los recitales de sus canciones, y as? el gran Pau Casals cuando le pidi? su ?rea para violonchelo para incorporarla al repertorio de sus conciertos", no son suficientes pues "junto al hada buena que le dio su talento debi? de aparecer, junto a su cuna, otra hada mala que la conden? a la servidumbre de la creaci?n sin aliento ni ayuda de nadie". 635 NELKEN, M,:?La casa maravillosa de T?rtola Valencia? Blanco y Negro, 1927, n? 840. 636 MARGARITA NELKEN "La vida y nosotras" "Romance de la ni?a m?sica" Blanco y Negro n? 2037, junio de 1930. 221 El templo de Saint- Leu- la For?t, a las puertas de Par?s "pero muy lejos del Par?s que conocen los viajeros, all? mismo donde Rousseau y Gr?rty ven?an desde Motmorency a pasear la dulce raz?n" y donde Camille Maucler autor de La religi?n de la m?sica refugia su desenga?ada serenidad, All? mismo Wanda Landoswska 637 ha levantado el "Templo de la m?sica antigua", academia para ense?ar no s?lo a los que ya saben sino a los que ya sienten. Apenas inaugurada esta "Casa de la M?sica Antigua" se la llam? el Bayreuth franc?s. Un Bayreuth ?ntimo cual cumple al esp?ritu musical de c?mara que en ?l se ha de ensalzar .Pero la comparaci?n se justifica, no s?lo por el fervor que sostiene la obra, sino por la energ?a que permiti? iniciarla. Wagner era un coloso. Wanda no es sino un mujer con un esp?ritu maravillosamente alado y unas manos que Robert Dezarnaux ha calificado de "obra maestra de relojer?a carnal". Este templo est? dedicado al culto de los viejos maestros: Couperin, Bach, Rameau, Mozart, Scarlatti. No interpreta a los modernos, es verdad, pero no porque los ignore o los desprecie, pues nadie mejor que ella ha sabido, en una reciente y espl?ndida excepci?n a su programa, hacer vibrar la m?sica de Falla. "?Qui?n dir? nunca de la alegr?a ?ntima del artista que supo labrarse un templo para celebraci?n del culto de su arte?" Pero cada invierno Wanda Landowska da unos conciertos en Madrid en la Sociedad Filarm?nica y alg?n que otro recital en alg?n punto privilegiado de la Pen?nsula y "desaparece r?pida, alada a preparar el culto del verano a su templo, "un templo con varios altares, algunos tan valiosos en su materia como el Ruckers, para tocar el cual Wanda Landowska troca sus sempiternas t?nicas de terciopelo por unos trajes de ahuecado raso claro.? 638 . Conoc?amos - dice Margarita- las orquestas femeninas por las operetas y tambi?n conoc?amos las que amenizaban en la frivolidad de la "avant- guerre" las tardes y noches del Prater y de los balnearios centroeuropeos. Todo esto ya pas?, entre otros muchos ritmos el "jazz" ha aniquilado el de esas orquestas l?nguidas. "Y he aqu? que la actualidad nos presenta con honores de innovadora a una directora de orquesta en serio, la de madame Jane Evrad la mujer del reputado director franc?s Gaston Poulet, que no ha vacilado en uno de los ?ltimos conciertos de la temporada parisina, en sustituir a su marido "au pupitre" 639 . 637 NELKEN, M. "La mujer en el arte" "El templo de la m?sica de Wanda Landoswska" Blanco y Negro " n?1895, septiembre de 1927. 638 NELKEN M. "La vida y nosotras" "Wanda Landowska o el retorno invariable" Blanco y Negro n? 2086, mayo de 1931. 639 NELKEN ,M"La vida y nosotras" Blanco y Negro" n? 2045 junio de 1930. 222 La imagen del cine mudo, trepidante o sentimental, se acompa?aba de alegres o pat?ticos fragmentos musicales para envolver al ingenuo espectador en la magia del nuevo arte. Y parece ser que las adaptaciones de una pel?cula reciente han sido confiadas a una mujer. Esta pel?cula Le voile sacr? que por lo visto tiene o aspira a tener cierta calidad cient?fica o art?stica ha sido presentada por primea vez en el anfiteatro de la Sorbonne y su orquestadora madame Blanche Dil?- Constand empu?? la batuta para dirigir unas huestes compuestas indistintamente por m?sicos de ambos sexos. Madame Blanche Dil?- Constand ha triunfado por igual como adaptadora de los fragmentos musicales a la acci?n desarrollada en la pantalla y como directora de orquesta. 640 Sin embargo, la dedicaci?n de una mujer preparada para triunfar como concertista pero que abandona su vocaci?n por amor al marido la define Margarita como "La m?sica en la sombra" 641 . Tal es el caso de Ela que ya s?lo anhela ser la compa?era de su ilustre marido el gran maestro Fern?ndez Arb?s. ?ste ha regresado a Espa?a despu?s de cosechar para su Patria los laureles supremos del triunfo art?stico. "Alb?niz, Manuel de Falla: glorias nuestras que nos devuelve el extranjero para que las reconozcamos" sin embargo, los que aqu? quedaron se ver?n recompensados por "la muralla de hielo, el encogimiento de hombros, la ignorancia y frialdad colectiva"."Y los que aqu? quedaron tienen todos, por muy pante?sta que sea su arte, hecho el triple voto franciscano Pero no vale enga?arse, ese p?blico que parece enardecerse hasta la locura cuando ovaciona a un Arb?s o a un P?rez Casas, ese p?blico es insensible. O es ingrato.?C?mo, si no, no ha acompa?ado en masa la ?ltima andanza por este Madrid que le aclam?, del autor de la "Historia de una madre?" (..)En esto Vicente Arregui fue culpable. No debi? resignarse. Ese "Barba Azul" por ?l tan querido, debi? pasearlo por el mundo, para que el mundo alg?n d?a nos lo tornara jugoso de gloria y alcanz?semos a disfrutarlo"" 642 . 640 NELKEN ,M."La vida y nosotras""La m?sica en la luz" Blanco y Negro n? 2082, abril de 1931. 641 NELKEN ,M."La vida y nosotras" "La m?sica en la sombra" Blanco y Negro n?2082, abril de 1931. 642 MELKEN,M.: "En el primer aniversario de la muerte del maestro Arregui" "La Esfera", n? 682 enero de 1926.Explica Margarita el estreno de una obra del maestro Arregui "?Record?is el estreno en Price, de "Historia de una madre? Toda la sala se estremeci? con el dolor de la hero?na de Andersen. ?Musica sabia? ?M?sica llana e ingenua? No lo s?, ni quise saberlo. Durante unos momentos, todos, los del alma sencilla y los del esp?ritu complicado, sentimos pasar entre los ?rboles negros y alt?simos del bosque norte?o la angustia de la madre en busca del coraz?n de su hijo" 223 224 11. Margarita Nelken y la pol?tica activa. 11.1. El acceso a las Cortes: problemas y vicisitudes. Mi sorpresa fe grande cuando vi a M.N. candidato por Badajoz. [ ?] se necesita vanidad y ambici?n para pasar por todo lo que ha pasado hasta conseguir sentarse en el Congreso. Manuel Aza?a Diarios Poco despu?s del establecimiento de la II Rep?blica, Juli?n Zugazagoitia, el director de El Socialista, invit? a Nelken a escribir la secci?n del peri?dico ?Tribuna Parlamentaria?, de la que se ocup? desde 1931 a 1933. Le encarg? los art?culos con la impresi?n equivocada de que, en ese momento, era militante del partido socialista, cuando en realidad ella y su compa?ero Mart?n de Pa?l solo eran simpatizantes. La elecci?n de Margarita Nelken como diputada para las Cortes Constituyentes de la nueva Rep?blica se debi? a una serie de circunstancias no exentas de pol?mica. La propuesta era por la provincia de Badajoz cuyo candidato Juan Mor?n y Bayo hab?a renunciado a su esca?o porque tambi?n hab?a sido elegido por C?rdoba, donde era catedr?tico en la Universidad. Hab?a muchas asperezas en la Agrupaci?n Socialista por Badajoz. La agrupaci?n local apoyaba la candidatura de Juan Miranda Flores, un jornalero radical sin tierra que estaba en la c?rcel por un delito com?n. La elecci?n de Miranda reflejaba la radicalizaci?n en la base local ante la brutalidad de los terratenientes de Extremadura. No obstante, los otros diputados socialistas, todos militantes veteranos de la agrupaci?n del partido de Badajoz, se alarmaron ante esta elecci?n. As? pues, vali?ndose de la excusa de que, aunque fuera elegido, no se le permitir?a salir de la c?rcel para ocupar su esca?o, consiguieron que su nombre fuese retirado. Despu?s para evitar un debate divisorio sobre una sustituci?n, se propuso como candidato a una mujer. 643 La decisi?n ins?lita de proponer a una mujer como candidata fue tomada por la jerarqu?a socialista de Madrid como una soluci?n de compromiso que limar?a todas las confrontaciones de un debate largo y encrespado. Adem?s, urg?a la propuesta de la candidatura para el acta de elecci?n. El que era diputado por Badajoz y despu?s primer secretario de las Cortes Constituyente, Juan Sime?n Vidarte, consult? al subsecretario de Trabajo Antonio Fabra Ribas que le aconsej? que: 643 Preston, Paul:, Palomas de guerra. Barcelona: Plaza Jan?s, 2001, p. 279. 225 si fuera un compa?ero ,?cu?ntos con m?ritos sobrad?simos se han quedado sin acta?, pero una mujer...Creo que la que m?s les conviene a ustedes es Margarita Nelken, la que diariamente escribe la cr?nica de las Cortes Constituyentes en El Socialista. Es una mujer culta, batalladora , y les ser? muy ?til 644 La propia Margarita parec?a no haber ca?do en la cuenta de que, al no haber solicitado oportunamente la nacionalidad espa?ola era todav?a t?cnicamente alemana. Fue s?lo despu?s de que V?zquez y Vidarte hubiesen anunciado su candidatura cuando se descubri? este obst?culo a su elecci?n y cuando la agrupaci?n de Badajoz se vio sometida a sarc?sticos comentarios dentro de su partido. Al conocerse este hecho por nuestros compa?eros de minor?a- comenta Vidarte- fuimos objeto de las m?s sangrientas burlas. (Luis) Araquistain, a punto de congestionarse de risa le dec?a a Fabra: -?Buen incordio le ha metido usted a esta buena gente! 645 . El hecho de que fuera mujer y tambi?n una reci?n incorporada al partido- pues se afilia en 1931- fueron causas a?adidas de fricciones importantes. Es verdad que su carrera parlamentaria fue controvertida aun antes de que ocupara su esca?o puesto que serias dificultades se le plantearon para la aprobaci?n de su acta de diputada. Una semana despu?s de la elecci?n parcial, el secretario de las Cortes, Juan Sime?n Vidarte, present? los resultados de la aprobaci?n parlamentaria. El 16 de octubre el diputado radical Diego Hidalgo Dur?n present? una protesta oficial, bas?ndose en que la candidata, no era espa?ola. Margarita defendi? en?rgicamente que hab?a obtenido de la Direcci?n de Seguridad el pasaporte espa?ol y hab?a desempe?ado el cargo de auxiliar honorario del Consejo Superior de Protecci?n a la Infancia y Represi?n a la Mendicidad por nombramiento del gobierno. Adem?s aleg? haber sido nombrada vocal del Patronato para el Museo Nacional de Arte Moderno por decreto del Gobierno provisional de la Republica del 27 de mayo de 1931. A pesar de haber presenciado la declaraci?n, Hidalgo, que contaba con el apoyo de una serie de diputados de derechas, no cej? en sus esfuerzos por anular la elecci?n. Ante el hecho de que era un voto particular el que pretend?a invalidar el acta de Nelken porque no reun?a los requisitos formales que se exigen para ser proclamada espa?ola, se levant? 644 Ibid p.279 645 Vidarte, Juan Sime?n .Las Cortes constituyentes de 1931 1933: testimonio del primer secretario del Congreso de Diputados,..Barcelona: Grijalbo, 1976. p. 83. 226 en su defensa la diputada radical- socialista, Victoria Kent, que aleg? no se pod?a aceptar el voto particular porque condicionar?a la soberan?a de la C?mara. El 18 de noviembre de 1931 hubo un debate parlamentario crispado, que reflejaba las relaciones resentidas entre los parlamentarios del partido Radical y los socialistas por la provincia de Badajoz. Al final del grave enfrentamiento la candidatura de Margarita fue aprobada ( a las diez de la noche) y se le concedi? la nacionalidad espa?ola, bas?ndose en que hab?a residido 37 a?os en Espa?a. A trav?s de una entrevista Nelken declara unos d?as despu?s a un periodista: Dicen que no me ha defendido en este momento el partido socialista; pero es que ellos han tenido la delicadeza de dejar que sean los de otros partidos los que me defiendan. Ha hablado a favor m?o Castrillo, progresista; Quintan de Le?n de ?La Esquerra?; Victoria Kent, radical socialista, y los radicales socialistas Villar, P?rez Madrigal...Yo he sentido la honda amargura de que se discuta mi nacionalidad espa?ola en el Parlamento 646 . Manuel Aza?a ante estos hechos anota en su diario ?ntimo " grande es el orgullo y la ambici?n de la Nelken para pasar por todo esto". Para ?l era inveros?mil que una mujer que se hab?a dedicado al periodismo y a la cr?tica de arte que era lo suyo pudiera, en la C?mara de diputados, enfrentarse con valent?a contra unos adversarios pol?ticos. El acontecimiento en s? puede quedar como una de las m?ltiples controversias, tensiones y recelos que se fueron produciendo entre los diversos y, a menudo, hostiles grupos parlamentarios. Pero, a ra?z de esta oposici?n que pudo costarle su acta de diputada, Margarita puso de manifiesto desde un principio que era una mujer combativa y que su ambici?n pol?tica precisaba de las armas legales que a otros ?quiz? m?s vanidosos que ella, - nunca se les puso en cuesti?n. 11.2.- El sufragio femenino. Un paso en el reconocimiento jur?dico de la mujer Tras la proclamaci?n de la Rep?blica el Gobierno provisional design? una Comisi?n jur?dica para el proyecto de Constituci?n. Finalmente las Cortes se constituyeron definitivamente el 27 de julio y ese mismo d?a Victoria Kent y Clara Campoamor prometieron ante la C?mara sus cargos de diputadas. Margarita Nelken no obtendr?a su esca?o de diputada hasta el 19 de noviembre, casi cuatro meses m?s tarde que sus otras dos compa?eras de C?mara, ya que su candidatura fue aplazada por los motivos expuestos. 646 En unas declaraciones al periodista Romano alega su desconocimiento de la lengua alemana (V?ase Romano, Julio. ?Margarita Nelken dice que la han combatido con argucias de leguleyo.? Nuevo Mundo 28 de noviembre de 1931. 227 En Espa?a, al igual que en otros muchos pa?ses, el derecho de la mujer al sufragio tard? en legislarse. Durante la dictadura de Primo de Rivera, ?ste para atraerse el consenso del sector femenino prometi? unas leyes proteccionistas y el posible derecho al voto, pero qued?, como se vio m?s tarde, en simples promesas. No obstante, el esperado derecho que se basaba principalmente en el reconocimiento absoluto de los derechos individuales para ambos sexos se empez? a vislumbrar con la proclamaci?n de la II Rep?blica. Una Comisi?n jur?dica, presidida por Ossorio y Gallardo empez? a trabajar sobre un anteproyecto de Constituci?n para iniciar los debates sobre el derecho al voto femenino. El Gobierno provisional, en un decreto del 8 de mayo de 1931, hab?a concedido el voto a todos los hombres mayores de veintitr?s a?os y declar? que las mujeres y los sacerdotes pod?an ser elegidos para ser diputados. Se daba aqu? el caso parad?jico de que las mujeres pod?an ser votadas pero ellas no pod?an ejercer ese derecho. Hubo diversas opiniones al tratar el tema del sufragio femenino y, seg?n coment? el diario El Sol, el 19 de junio de 1931, en portada, parece ser que se lleg? hasta el acaloramiento o al l?mite de situaciones rid?culas y humillantes como que s?lo se concediese el derecho a votar a las mujeres mayores de cuarenta y cinco a?os. Al final de este primer debate hubo mayor?a de votos a favor de la no concesi?n del voto a la mujer. Los republicanos de izquierda, radicales y radical- socialistas fueron los que, de forma m?s denodada, se opusieron. Los radicales-socialistas presentaron una enmienda el 1 de septiembre de 1931 para restringir los derechos electorales exclusivamente a los hombres. Los argumentos que hoy pueden parecer rid?culos se basaban en el concepto generalizado de la deficiencia biol?gica de la mujer. El doctor Novoa Santos expon?a, para dar fuerza a los argumentos de conveniencia pol?tica, que a la mujer no la domina la reflexi?n y el esp?ritu cr?tico, sino que se dejaba llevar siempre de la emoci?n, de todo aquello que se refer?a a sus sentimientos; el histerismo no era una enfermedad "sino la propia estructura de la mujer" 647 . Ya en 1919 los argumentos que expon?a Margarita Nelken sobre la no conveniencia de conceder inmediatamente el voto a las mujeres ten?an mayor fuste que los esgrimidos en el 31. No era precisamente la histeria la que desaconsejaba el voto femenino, antes bien: ?se deb?a imponer una educaci?n femenina, una preparaci?n feminista que haga posible, dentro de unos a?os una participaci?n liberal y enterada de la mujer en la vida p?blica.[...] Por consiguiente, es vital para el liberalismo espa?ol, guardarse lo mismo de aquellos que pretenden servirse del feminismo para mantenimiento de un atraso espiritual que les 647 Scalon,, Geraldine. ?La pol?mica feminista en la Espa?a contempor?nea? (1868-1974). M?xico, Espa?a, Argentina : Siglo veintiuno editores , 1977. p.275. 228 conviene, que de aquellos que en su deseo de r?pido progreso, abogan en pro de un feminismo integral inmediato, sin reparar en lo contraproducente de sus consecuencias 648 . Estas ideas expuestas en una carta abierta dirigida a Jos? Francos Rodr?guez, desde las columnas de El F?garo insisten en sus convicciones de no otorgar el voto femenino por el momento, sin que por ello se ponga en duda su dedicaci?n a los problemas sociales de la mujer, puesto que: Creo que nadie pone en duda mis convicciones feministas; el haberme dedicado preferentemente al estudio de las cuestiones obreras femeninas [...], me ha hecho ser, y cada d?a m?s, una ardiente defensora de los principios feministas [...] Una reforma ?humana? de nuestro C?digo, perfectamente; el considerar legalmente a la mujer como una perpetua menor o una perpetua demente es un absurdo sencillamente grotesco, y una crueldad que nada justifica; ?pero el voto? ?El voto que hace que las mujeres influyan directamente en la marcha de un pa?s? ?Ha pensado usted cu?l es el estado espiritual de la mayor?a, de la casi totalidad de las mujeres espa?olas? ?Ha pensado usted bien en las influencias ?que directamente? gu?an a casi todas nuestras mujeres y, en regiones enteras ?a todas? nuestras mujeres? ?Ha pensado usted bien en el arma que el voto femenino dar?a a estas influencias? 649 . Si las mujeres interviniesen en la vida espa?ola se inclinar?an inevitablemente del lado de la reacci?n, pues la mayor?a de ellas est?n sometidas a sus confesores. Por consiguiente, el inter?s del progreso exige que se les niegue el voto por el momento: el socialismo por su mismo fin de equidad, tiene que defenderse contra aquello que finalmente resultar?a perjudicial contra la Rep?blica e incluso contra la misma mujer (idea que ya hemos comentado al respecto al referirnos al asociacionismo femenino). En las enmiendas previas que se debatieron en la C?mara ya se ve?a reflejado el sentir de una parte de los diputados claramente diferenciados de la otra parte que quer?a la concesi?n del voto femenino. Se origin? un dif?cil y largo proceso que seg?n P?rez Serrano 650 en su libro sobre las Cortes Constituyentes pocos preceptos hab?an motivado m?s enconados antagonismos. Ocurri? que en un principio todos los sectores de la C?mara reconoc?an la justicia de otorgar el voto a la mujer, como criterio democr?tico y liberal; pero, ateni?ndose a consideraciones de ?ndole pr?ctica, y por ello prefer?an un aplazamiento del voto femenino. 648 M.N.. Carta abierta a Jos? Francos Rodr?guez. El F?garo. 26 de mayo de 1919. 649 Ib. Carta abierta a Jos? Francos Rodr?guez. Contin?a la autora: ?Est? usted seguro al pedir el voto femenino, de que este voto no ser? luego una r?mora para su ideal mismo? Y no me refiero aqu? al ideal de un partido determinado, sino al ideal de todo esp?ritu abierto tiene relacionado con la universalidade los ideales. Si no fuese demasiado atrevimiento, yo me permitir?a rogar a usted que, antes de volver a pedir el voto femenino, viajase por varias regiones de Espa?a, por todas, para ver, como cuanto en Espa?a significa atraso, estrechez de miras y cortedad espiritual es- como en muchos pa?ses- obra de las mujeres. [....] Y esto no va en contra de ellas, no es su culpa. 650 P?rez Serrano, Nicol?s: ?La Constituci?n Espa?ola. Antecedentes. Texto. Comentarios.?. Madrid: Ed. Revista de Derecho Privado, 1932. p.160. 229 Algunos autores se?alan equivocadamente que Margarita Nelken durante las controvertidas votaciones sobre el sufragio femenino se levant? y se march? de la C?mara. Sin embargo, tal como podemos deducir por las fechas, dado que su elecci?n como diputada no se confirm? hasta el 19 de noviembre, no le fue posible participar en el debate constitucional sobre la concesi?n del voto a la mujer. Por lo tanto tampoco pudo intervenir en las sesiones de las cortes como diputada del 30 de septiembre y del 1 de octubre de 1931, en la que se aprob? el sufragio femenino. La atenta mirada que manten?a Nelken frente a todos los grandes debates pol?ticos del momento la hacen publicar en 1931 -obviamente antes de su nombramiento como diputada- un peque?o libro La mujer ante las Cortes Constituyentes 651 . En el cap?tulo "La negaci?n del voto a la mujer" reitera las convicciones mantenidas a lo largo de una d?cada sobre las consecuencias funestas de un sufragismo integral. La diputada intuye con claridad que el sufragio de la mujer en el momento pol?tico que se viv?a en Espa?a ?significar?a un seguro o un posible retroceso en el pleno disfrute de la ciudadan?a para ambos sexos porque el sufragio no es cuesti?n de calidad sino de ?cantidad?. La minor?a debidamente preparada nada habr?a de poder, en una votaci?n, contra la mayor?a manejada?. Y argumenta al respecto, comparando el estado de ignorancia pol?tica, de miseria moral en que se hallaba la inmensa mayor?a del pueblo espa?ol cuando le fue concedido el derecho al sufragio. Y se pregunta: Pero ?es que el ejemplo de lo que ha sucedido con los hombres no ha de servirnos, precisamente, para no repetir la misma lamentable experiencia con las mujeres? Este panorama pol?tico espa?ol de a?os atr?s, con sus pueblos, con sus regiones enteras entregadas mansamente al m?s desaforado caciquismo. Porque ? a?ade m?s adelante en su alegato de la negaci?n del voto a la mujer- ?a?adir a una masa por fin organizada y consciente el peso muerto de una masa de iguales o mayores proporciones, y rezagada respecto a la primera, en muchos a?os, no puede justificarse por ning?n af?n de equidad 652 - M.N., fiel a sus ideas, defend?a sus pol?micas opiniones en los medios period?sticos. Preguntada sobre lo que pensaba en una entrevista publicada por El Socialista hizo las siguientes declaraciones: 651 M.N. La mujer ante las Cortes Constituyentes. Madrid.: Castro, 1931. .p. 32-33. 652 M.N. La mujer ante las Cortes Constituyentes. Madrid.: Castro, 1931. p.p. 32-33. 230 Ya s? que esta posici?n m?a ser? tachada por algunos de reaccionaria y de antidemocr?tica, pero no veo lo que habr?an de ganar ni la Democracia ni el Socialismo, con una medida que, aunque liberal en su esencia, habr?a de retrasar nuestro avance? [...] Y si no, f?jese que son precisamente los elementos reaccionarios los que con m?s ah?nco abogan por la concesi?n inmediata del voto femenino. No olvidemos que no se trata del voto de la mujer obrera, campesina o intelectual, sino del voto de la mujer en general 653 . Ahora bien, se produce aqu? una situaci?n parad?jica: los trascendentales acontecimientos pol?ticos de este a?o, envuelven y sobrepasan a Margarita Nelken cuando es nombrada diputada a Cortes por el Partido Socialista. El hecho es que en el mismo momento, el PSOE hab?a celebrado el Congreso Nacional para fijar las normas a seguir en las Constituyentes y en el cual se hab?a decidido el apoyo a la concesi?n del voto femenino 654 . Durante la votaci?n hist?rica y re?id?sima- expone Vidarte- por 160 votos contra 121 le fue concedido el voto a la mujer. Votaron a favor de la concesi?n los socialistas, la extrema derecha y la Agrupaci?n al Servicio de la Rep?blica. Las dem?s minor?as votaron en contra 655 . S?lo pensemos hipot?ticamente cu?l habr?a sido su decisi?n de voto si hubiera tenido resuelto el problema de la nacionalidad espa?ola que le imped?a el nombramiento a su acta de diputada. Por una parte, su pensamiento y compromiso ya reiterado algunos a?os antes, era de un razonable aplazamiento durante el cual tuviese lugar la educaci?n de la mujer. Y por otro, la obediencia al partido se le impon?a como una obligaci?n ineludible. El hecho de que Clara Campoamor defendiera el sufragio femenino y de que Victoria Kent se opusiera, provoc? muchas burlas. Manuel Aza?a describi? la sesi?n como muy divertida y un titular del peri?dico Informaciones comentaba: ?Dos mujeres solamente en la C?mara y ni por casualidad est?n de acuerdo? 656 El peri?dico El Socialista titulaba a primera p?gina: ?Interesante debate sobre la concesi?n del voto a la mujer?. Margarita Nelken que hac?a habitualmente el comentario de la sesi?n del Parlamento con el t?tulo ?Desde el esca?o? coment? en tercera p?gina: Un espect?culo cuyo pintoresquismo inusitado ser?a imperdonable no subrayar: la representante de la minor?a Radical en la Comisi?n de la Constituci?n mantiene con br?o una 653 El Socialista 4 de septiembre de 1931. p. 3. 654 Capel, Rosa Mar?a. El sufragio femenino en la II Rep?blica espa?ola? Universidad de Granada, 1975, p.119. ?El socialismo predicaba al mismo tiempo que la liberaci?n del obrero, el de la mujer, sometida a una explotaci?n continua desde tiempo inmemorial en virtud de su dependencia econ?mica del hombre.[...] Por ello, el socialismo enarbol? siempre la bandera feminista, defendi? todos los derechos de la mujer, incluido el del voto pol?tico y para demostrar que esa igualdad entre los sexos por la que abogaba no era una simple teor?a, sino una pr?ctica, admitieron en sus partidos el ingreso de la mujer en las mismas condiciones que el hombre y sus sindicatos se extend?an por toda la clase laboral sin distinci?n de sexos? 655 Vidarte, Juan Sime?n. Las Cortes Constituyentes 1931- 1933. M?xico. Grijalbo, 1976, p.172. 656 ?Dos mujeres solamente en la C?mara y ni por casualidad est?n de acuerdo? Informaciones, 1 de octubre de 1931 .p. 6. 231 posici?n totalmente contraria a la opini?n de su partido [...] En contra de los suyos, y con los nuestros, la se?orita Campoamor gana la votaci?n...? 657 El car?cter pol?mico e independiente de la diputada Clara Campoamor no la arredr? a enfrentarse a su mismo partido. En contestaci?n a una intervenci?n de ?lvarez Buylla en la que hab?a hecho una defensa del aplazamiento del voto femenino por miedo a los resultados negativos que para el nuevo r?gimen podr?a traer, pide que dejen a la mujer que se manifieste como es ?para conocerla y para juzgarla : respetad su derecho como ser humano?...?Dejad a la mujer que act?e en Derecho, que ser? la ?nica forma que se eduque en ?l, fueren cuales fueren los tropiezos y vacilaciones que en principio tuviese? 658 Por el contrario, Victoria Kent diputada por Madrid como radical- socialista y posteriormente integrada en Izquierda Republicana, era partidaria de este aplazamiento y en la sesi?n del 1 de octubre expuso: Al expresarme as? hago renuncia de mi ideal femenino, pero as? lo requiere la salud de la Rep?blica. Porque me he comprometido a servir a la Rep?blica de por vida me levanto para rogar a la C?mara que avive la conciencia republicana, que aplace la concesi?n del voto femenino. Lo pido porque no es que con ello merme en lo m?s m?nimo la capacidad de la mujer; no se?ores Diputados, no es cuesti?n de capacidad de la mujer, es cuesti?n de oportunidad para la Rep?blica.. 659 Por fin, el d?a 1 de octubre se hizo la votaci?n nominal del tan controvertido art?culo. El resultado de la votaci?n fue acogido con vivos comentarios, que durante algunos minutos tuvieron interrumpida la sesi?n. Desde las tribunas las mujeres asistentes al debate dieron un aplauso un?nime: la C?mara hab?a concedido, con el voto, la plenitud de los derechos pol?ticos de la mujer espa?ola. Como declaraci?n de principios, en el primer aniversario de la proclamaci?n de la Rep?blica, Margarita Nelken publica en Nuevo Mundo un expresivo art?culo ?Una gran conquista femenina en Espa?a. El socialismo frente al sufragio de la mujer ?(Anexo N? 8 ) Con valent?a declara haber sido una de los adversarios m?s decididos contra la concesi?n inmediata del voto femenino y por no haber regateado ni disimulado nunca esta posici?n contraria incluso a las normas del partido socialista, pero en la cual se manten?a pensando en posibles entorpecimientos, declara ahora, sin pecar de parcialidad, el juicio optimista que le merece. Se?ala, en primer lugar, la separaci?n entre socialismo y feminismo. 657 M.N. El Socialista del 2 de octubre de 1931 p. 3. 658 Garc?a M?ndez, Esperanza.. La actuaci?n de la mujer en las Cortes de la II Rep?blica Madrid: Ministerio de Cultura. Subdirecci?n General de la condici?n femenina.1997, p.60. 659 Ibi, p.60. 232 Porque el llamado feminismo, el feminismo puro, para el cual los derechos de la mujer son primordiales ha de parecernos forzosamente algo superficial (...) a los socialistas para quienes la igualdad de sexos es postulado simplemente- simplemente y nada menos- de la lucha de clases, para la cual el proletariado sin distinci?n de sexos, ha de estar unido frente al capital. Y he aqu? la raz?n de que los socialistas no le teman al voto de la mujer. La mujer proletaria, que siente las mismas necesidades econ?micas que el hombre de su clase; que sufre las mismas ansias de rebeld?a que ?l, y por las mismas causas, tiene fatalmente frente a las urnas que obedecer a las mismas reacciones ideol?gicas y sentimentales 660 . 11.3- Margarita Nelken diputada por Badajoz en las tres legislaturas. Defensa en las Cortes de los braceros extreme?os. En las elecciones de 1933,el PSOE obtuvo s?lo los tres esca?os del bloque minoritario de la provincia-Margarita Nelken, junto con sus compa?eros socialistas radicales, Pedro Rubio Heredia y Nicol?s de Pablo- No obstante, debido a un error en el recuento, el moderado Juan Sime?n Vidarte result? reelegido a la cabeza de la lista socialista de Badajoz y Nicol?s de Pablo excluido. Y en las elecciones de 1936 lleg? a desbancar del esca?o a Narciso V?zquez, una de las grandes figuras del socialismo extreme?o. 661 ?Cu?l fue la causa de la ascensi?n pol?tica de esta mujer que hasta esas fechas no hab?a militado en ning?n partido pol?tico en una Espa?a que en el m?s concesivo de los casos sonre?a con displicencia ante determinadas actividades femeninas?. Sencillamente, Nelken era una mujer belicosa que desde un principio se comprometi? con la causa de los campesinos extreme?os y que pod?a resultar ?til pol?ticamente. Como diputada por una provincia agraria conflictiva r?pidamente empez? a involucrarse en la lucha por unas mejores condiciones para los campesinos sin tierra. Estos, sumidos bajo la f?rula del m?s contumaz caciquismo, sujetos a las decisiones de los due?os de las tierras que trabajaban y que decid?an sobre su trabajo y, en consecuencia, sobre el pan de su familia, vislumbraron por primera vez alguna esperanza con el advenimiento de la Rep?blica. Casi inmediatamente despu?s de obtener su acta de diputada, viaj? a varios pueblos de Badajoz en los que se presentaba la m?s deprimida situaci?n econ?mica. En jamugas sobre una caballer?a, a trav?s de los olivares, lleg? hasta Monterrubio de la Serena, peque?o n?cleo de poblaci?n al que poco despu?s se pudo ir c?modamente en coche, tuvo su escuela, su cantina escolar y hasta unas m?quinas de escribir para los cursos nocturnos de adultos. 660 M.N.?Una gran conquista femenina en Espa?a. El socialismo frente al sufragio de la mujer?. Nuevo Mundo , 14 de abril de 1932. 661 Vidarte, Juan Sime?n. Las Cortes Constituyentes de 1931-1933. Barcelona, Buenos Aires, M?xico DF,: Grijalbo, 1976. p.85. 233 Ahora bien, estos logros aunque importantes bajo el punto de vista social, no paliaban las grandes expectativas de una esperada reforma agraria que dignificase la situaci?n de los campesinos. Estas esperanzas sobre la Reforma Agraria, sin embargo, se fueron poco a poco desvaneciendo con la tibieza del primer gobierno de Manuel Aza?a para llevar a cabo una soluci?n dr?stica y por lo tanto comprometida. Y, posteriormente, por la obstrucci?n sistem?tica en las Cortes de los diputados de la Minor?a Agraria que se opon?an a cualquier intento de reforma. El panorama social y pol?tico de la ?poca, sin embargo, no era el m?s apropiado para llevar a cabo una reforma agraria que no fuera excesivamente traum?tica para la mayor parte de los sectores implicados. La visi?n de conjunto de la pol?tica econ?mica era correcta en lo fiscal y algo menos en lo monetario por el escr?pulo que imped?a la ca?da de la peseta .En todo lo dem?s el juego pol?tico de fuerzas ten?a la palabra. En esta dif?cil coyuntura, las partidas econ?micas jugaron un papel pol?tico. La reforma agraria (que no se hizo hasta los repartos de tierras de marzo de 1936) agudiz? la frustraci?n de los jornaleros y los lanzaron a gran n?mero de huelgas, m?s pol?ticas que econ?micas. Habitualmente las protestas campesinas giran en torno a reivindicaciones salariales, a condiciones de trabajo o al reparto de la tierra. En otras ocasiones las huelgas y los conflictos tienen una finalidad ?nicamente pol?tica como la llamada ?huelga de los 50 duros. La huelga (en el estado actual de la investigaci6n del movimiento obrero en la provincia de Badajoz) parece que se dirig?a contra el Gobernador Civil, ?lvarez Ugena, sin estar avalada por los dirigentes socialistas y de la UGT de Madrid 662 . Los actos de violencia en los feudos socialistas se debieron, no obstante, a que la Federaci?n Nacional de Trabajadores de Tierra hab?a absorbido a tantos miembros nuevos que no pod?a controlar a sus afiliados. Su ignorancia era demasiado grande, su odio demasiado intenso y sus esperanzas demasiado ilimitadas. No obstante,-tal como expone Malefakis- esta ignorancia y este resentimiento fueron suficientes para conducir el (sic) campesinado a los excesos m?s horribles 663 . En diciembre de 1931 se produjeron una serie de acontecimientos en la circunscripci?n extreme?a de la que era diputada Margarita Nelken. En Castilblanco, pueblo remoto y empobrecido ocurrieron unos hechos que, por ser la primera gran tragedia del enfrentamiento entre campesinos y Guardia Civil tuvo una especial relevancia en la sesi?n de apertura de las 662 Rosique Navarro, Francisca. La reforma agraria en Badajoz durante la II Rep?blica, Excelent?sima Diputaci?n Provincial de Badajoz , 1988. p.231. 663 Malekafis, Edgard. Reforma agraria y revoluci?n campesina en la Espa?a del siglo XX. Barcelona: Ariel p.358. 234 Cortes Constituyentes el d?a 5 de enero de 1932. La tragedia se produjo cuando la Guardia civil abri? fuego contra una manifestaci?n pac?fica de huelguistas. Un hombre muri? y otros dos resultaron heridos. Los habitantes del pueblo, indignados, atacaron a los cuatro guardias civiles y los mataron a golpes 664 . La sesi?n de las Cortes se inici? con el debate sobre la tragedia de Castilblanco. Manuel Aza?a estaba furioso por el tr?gico acontecimiento que le pon?a las cosas m?s dif?ciles. En la C?mara pronunci? un discurso de hombre de Estado el 5 de enero de 1932, aunque en su Memorias manifiesta su encono hacia la diputada socialista: Esto de que la Nelken opine en cosas de pol?tica me saca de quicio. Es la indiscreci?n en persona. Se ha pasado la vida escribiendo sobre pintura y nunca me pude imaginar que tuviera ambiciones pol?ticas. Mi sorpresa fue grande cuando la vi de candidato por Badajoz. Ha salido con los votos socialistas derrotando a Pedregal pero el Partido Socialista ha tardado en admitirla como diputado. 665 . En la sesi?n intervino el diputado por Navarra, Joaqu?n Be?nza, quien se limit? a glosar los art?culos de la prensa reaccionaria y a llamar a los socialistas agitadores y promotores de huelgas. Manuel Mui?o- diputado por la provincia de Badajoz en la primera legislatura- estimaba como un deber de conciencia atribuir los sucesos de Castilblanco a la responsabilidad de unos dirigentes obreros que se hab?an cre?do que la Rep?blica ten?a que realizar de una sola vez las m?ximas aspiraciones e, incluso a la responsabilidad de Margarita Nelken, dedicada a predicar excesos para exaltar peligrosamente a los trabajadores de la provincia de Badajoz 666 . Era tal la violencia verbal de este hist?rico debate que el moderado Andr?s Saborit, de suyo contendiente, tuvo que moverse con gran timidez en el duro enfrentamiento . No vamos a enumerar aqu? todas las referencias sobre las intervenciones de esta tempestuosa sesi?n. Se ped?a, sobre todo, la necesidad de modificar el C?digo de Justicia para que en los posibles choques entre el pueblo y la Guardia Civil no intervinieran los Consejos de Guerra. Lo que s? podemos se?alar es que Margarita Nelken en el virulento debate del 5 de enero en el que se la acus? de ser la causante del incidente de Castilblanco, no se justific? en aquel momento, pero s? pidi? que se examinaran las causas a fin de poder aplicar un d?a la recta justicia. Cuando unos meses m?s tarde Margarita interviene en Las Cortes sobre Bases de trabajo y pol?tica social del campo defiende en?rgicamente que el credo de los socialistas y los 664 Preston, Paul. Palomas de guerra. Barcelona: Plaza Jan?s 2001 .p 283-284. 665 Aza?a ,Manuel. Memorias Pol?ticas y de Guerra. Tomo IV de las "Obras Completas" M?xico: Oasis, 1968. p.295. 666 Mor?n, Gabriel. El Fracaso de una revoluci?n: en el camino de la historia. Madrid: Gr?fica Socialista, 1935. 235 h?bitos de la Casas del Pueblo son contrarios a la exaltaci?n de los campesinos a la violencia. Y protegi?ndose del plan de difamaci?n que se hab?a levantado contra ella comenta: ?si una vez call? cuando una campa?a tan rid?cula, tan rastrera, como la que se hizo tomando como pretexto la tragedia de Castilblanco, (que) pretend?a difamarme, pude callar entonces, porque jam?s sabr?n los que entonces quer?an calumniarme la cantidad de desprecio que me inspiraban; pero esta vez no se trata de m? solo, sino de echar un bald?n sobre aquellas gentes, para desorientar m?s a la opini?n p?blica. No obstante, puedo asegurar "que eso lo he hecho una vez (callar) y que no volver? a hacerlo; no volver? a decir a una muchedumbre hambrienta que tiene que seguir muri?ndose de hambre" 667 . Pero el hecho era que ante los graves problemas de paro y los continuos altercados entre obreros, patronos y fuerza p?blica, la diputada socialista Margarita Nelken se gan? con su vibrante oratoria a los campesinos extreme?os, proponiendo soluciones radicales.. Se hab?a llegado a un estado de pobreza e inanici?n entre estos campesinos que el robo de bellotas fue uno de los m?s comunes, pues la abundancia del encinar en los campos pacenses, la posibilidad de venta y la utilizaci?n para paliar el hambre, hicieron de ella uno de los frutos m?s apetecidos por las familias necesitadas. Los comunicados de prensa y las denuncias de robos se cuentan por cientos; muchos de ellos dieron lugar a graves enfrentamientos con las fuerzas del orden. 668 Por desgracia, el tr?gico acontecimiento de Castilblanco fue el primero pero no el ?nico de una serie de sucesos en los cuales los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden provocaran v?ctimas inocentes. En Mula, en Salvale?n y, sobre todo, en Arnedo fueron mujeres y ni?os los que sufrieron la represi?n. Y cuando en junio de 1933 se aprueba la disposici?n seg?n la cual ser?n considerados como hechos de guerra todos aquellos en que la fuerza p?blica haya tenido v?ctimas, Nelken en una intervenci?n en la C?mara pide hacer extensibles esos beneficios "a la poblaci?n civil, v?ctimas , por lo menos, tan inocentes como los otros" 669 Si los republicanos- como declara Miguel Maura en sus Memorias concentraron sus esfuerzos en las capitales de provincia, los socialistas ten?an el mejor caldo de cultivo en la desesperaci?n de los braceros hambrientos y en la oportuna creaci?n de la Federaci?n Nacional de Trabajadores de la Tierra que con tanta fuerza arraigar?a en Badajoz. 670 Margarita pronunci? una serie de discursos parlamentarios dram?ticos y conmovedores, denunciando el cierre patronal que estaba condenando a los campesinos a morir de hambre. Y, 667 DIARIO DE LAS CORTES CONSTITUYENTES. 20 de octubre de 1932 p. 9006 668 Guti?rrez Casal?, Jos? Luis. La segunda rep?blica en Badajoz. Universitas Editorial, 1988. p.149. 669 DIARIO DE SESIONES DE LAS CORTES,. 30 de junio de 1933. p.13.763. 670 Maura, Miguel: As? cay? Alfonso XIII. Barcelona: Ariel, 1966, p. 141. 236 sobre todo, los abusos y prepotencia de los terratenientes extreme?os, documentados en las Memorias de los pueblos pacenses de Valverde del Fresno, Fregenal y Fuente del Maestre. Estas memorias recogen insistentemente sus proposiciones en el cumplimiento de las leyes sociales y los contratos de trabajo. Ante los continuos casos de omisi?n de patrones que se niegan a un mutuo acuerdo la diputada propone que: ?con el mayor empe?o y con la m?s viva energ?a, se aplique la ley de la Defensa de la Rep?blica y que se aplique esta ley a la ex condesa de la Corte y a su hijo, que en Fuentecantos hubieran producido una verdadera tragedia a no ser que la propia Guardia Civil se sinti? mucho m?s humana y no quiso hacer lo que se la mandaba que hiciera, y que se aplique a esa otra se?ora viuda de Gironza, de Castuera, y a su hijo, que descaradamente, c?nicamente, dice hoy que admitir? a los obreros que quiera, porque en sus fincas manda ?l 671 . Ciertamente, la realidad social y econ?mica de Extremadura que se debat?a en la C?mara no era una simple cuesti?n demag?gica. El diputado aragon?s Manuel Albar capt? con realismo extraordinario la tr?gica situaci?n del campo extreme?o, donde los propietarios, (...) ?una vez pasado el chubasco, emprendieron la t?ctica de sitiar por hambre a sus antiguos siervos; se negaban a darles trabajo prefiriendo dejar improductivas sus tierras, y cuando los obreros reclamaban, sus palabras eran siempre las mismas: "Que os d? de comer la Rep?blica" 672 . Por otra parte, la patronal califica los pactos de trabajo de verdaderos alojamientos, viejo sistema por medio del cual la autoridad distribu?a entre los propietarios del T?rmino Municipal a los obreros cuando no hab?a trabajo para todos. Estos obreros alojados cobraban un sueldo inferior a los que el Gobierno quer?a establecer con car?cter legal. Si el trabajo se repart?a en relaci?n con el censo de parados, confeccionados por las Sociedades Obreras -constituidas legalmente, tal como reclama Nelken 673 - de inmediato los propietarios denunciaban que estos censos estaban hinchados "con gentes de cualquier oficio, o mejor con los que hab?an fracasado 671 DIARIO DE SESIONES DE LAS CORTES CONSTITUYENTES 20 de octubre de 1932 p.9006.. Margarita Nelken denuncia a otros propietarios que tambi?n incumpl?an las leyes sociales: En Villagarc?a de las Torres, la se?ora viuda de Gironza, propietaria riqu?sima de Castuera adeuda a los obreros desde el a?o pasado 7000 pts .Al ex conde de Puebla del Maestre sus fincas est?n abandonadas. En Oliva de M?rida los propietarios se niegan a arrendar las tierras. En Peraleda de Zaucejo hab?a una finca del se?or Castillejo que estaba arrendada y subarrendada ?stos en virtud del decreto de 31 de octubre siguiente continuaban haciendo los barbechos y al ir a sembrarse les present? el administrador del se?or Castillejo con un procurador. En Fuente de Cantos, la ex condesa de Corte - tienen 1038 has..- tom? miedo cuando vio que algunos obreros que llevaban cinco d?as sin comer se hab?an apoderado de algunos cerdos 191 672 Vidarte Franco Romero, Juan Sime?n. Todos fuimos culpable: testimonio de un socialista espa?ol. M?xico: Fondo de Cultura Econ?mica, 1973. 673 M.N. ?Formaci?n del Censo de campesinos? Revista de Servicios- Sociales- Agrarios, n? 6 octubre de 1932. 237 en todos los oficios". Los socialistas califican la actitud de la patronal de cerril, causante de la exaltaci?n y el odio de los obreros, y abogan a toda costa por un turno riguroso en el trabajo. 674 La situaci?n social, intensamente conflictiva, era aprovechada por grupos extremistas para promover protestas violentas y conducir a campesinos y obreros hacia actitudes levantiscas, a veces fuera de control. Sin embargo, dada la situaci?n, en otras ocasiones se convocaban huelgas organizadas con un gran poder efectivo. La huelga provincial que m?s cerca estuvo de resultar un ?xito- y la huelga campesina que m?s apoyo recibi? de la CNT nacional, as? como de las secciones urbanas anarcosindicalistas andaluzas- fue la declarada por la Federaci?n de Sevilla para el d?a 19 de mayo de 1932. La huelga ten?a formalmente como objetivo oponerse a los jurados mixtos establecidos por el gobierno provisional a petici?n de los socialistas. Como las dem?s ?medidas corporativas? con las que los socialistas pretend?an institucionalizar las luchas obreras, las juntas aumentaban el poder del Estado. Adem?s dichas juntas (en parte porque los propios anarcosindicalistas se hab?an negado a elegir delegados) hab?an ca?do bajo el control de los socialistas- "estos castradores de la voluntad y el temple de los trabajadores" 675 . En este ambiente enrarecido por la continua pugna por un control m?s efectivo entre los dos grandes sindicatos, Nelken tiene la osad?a de viajar hasta Sevilla, el feudo de los anarcosindicalistas, para celebrar un mitin. Los ataques y la violencia se desatan contra la diputada y sus acompa?antes hasta llegar al extremo de ser agredida por un ni?o. El incidente, que tuvo gran difusi?n en los medios period?sticos no lo us? Margarita para fines propagand?sticos personales sino que unos d?as despu?s realiza un ruego al Sr. Presidente de la C?mara: ?para que vea si es posible averiguar qui?n era aquel ni?o, para que se haga cargo de ?l la Junta de Protecci?n a la Infancia; los padres que dejan que un ni?o de diez a?os vaya de esa forma a un acto de esa clase, no merecen tener la patria potestad. Se ha dicho en la Prensa y se ha querido, sin duda, alabar con ello nuestra serenidad, que hab?amos permanecido impasibles durante aquellos ataques y aquellas violencias; impasibles no, aseguro a la C?mara que yo, que en aquel momento me acordaba de que tengo hijos, afortunadamente sanos de cuerpo y de alma, no pod?a permanecer impasible ante aquella criaturita (?) con todos los estigmas de la miseria, un ni?o flacucho, enclenque, vomitando insultos, los m?s soeces y arroj?ndome piedras: la herida que me ha hecho ese ni?o es muy leve y no merece la pena hablar de ella; el dolor de los que sensatamente est?bamos all?, ese dolor ha de tardar mucho en cicatrizarse 676 . 674 Rosique Navarro ,Francisca:. La reforma agraria en Badajoz durante la II Rep?blica.. .p.113. 675 Solidaridad Obrera 16 de junio de 1932, (En Malefakis Erwardv, p. 346). 676 DIARIO DE SESIONES DE LAS CORTES, 1 de abril de 1932, .p. 4949-4950. 238 La campa?a electoral previa a las elecciones de noviembre de 1933 estuvo marcada por una violencia considerable. Los discursos de Nelken en los m?tines en Badajoz eran apasionados y obten?an grandes aplausos cuando no eran suspendidos por las autoridades locales o interrumpidas por grupos contrarios. No obstante, y a pesar de que el PSOE obtuvo s?lo los tres esca?os del bloque minoritario de la provincia, Margarita sali? reelegida junto con sus compa?eros socialistas-radicales Pedro Rubio Heredia y Nicol?s de Pablo. La cr?nica de estos momentos previos a las elecciones, queda reflejada, seg?n Rosique Navarro, en los documentos telegr?ficos enviados al Ministerio que en la mayor parte de los casos son una fuente escueta pero suficientemente rica de informaci?n. Ahora bien, tengamos en cuenta que en ocasiones llegan a ofrecer tres versiones contradictorias de un mismo hecho. Por un lado, las quejas de los patronos; por otro, la oposici?n de los campesinos y braceros a trav?s de sus organizaciones como sindicatos y Casas del Pueblo y, por ?ltimo, las del Gobernador Civil que intenta situarse como poder arbitral en una situaci?n que a menudo le desborda 677 . Los enfrentamientos entre los diversos grupos se saldaban, a veces, con una violencia inusitada, como podemos comprobar en las elecciones del 19 de noviembre. El gobernador manda su telegr?fico informe al Ministerio en el que reconoce que ?en pueblo Aljucen ha habido una colisi?n entre elementos socialistas y republicanos, resultando un muerto y tres heridos graves, d?ndose el caso que entre heridos se encuentra el alcalde republicano. Este alcalde que en d?as pasados denunci? a Margarita Nelken por graves insultos a mi Autoridad 678 . La versi?n de la diputada, naturalmente, no coincide con el informe del gobernador: Ayer durante elecci?n que hubo que suspenderse ? Alcalde Radical de Aljucen con varios matones agredi? grupos obreros a tiros, resultado un muerto. La jornada electoral con la coacci?n de la fuerza p?blica atemorizando al pueblo y favoreciendo con su presencia delitos electorales (que) comet?an beatas, se?oritos y matones alardeando su impunidad, constituye una gran verg?enza para la Rep?blica. La democracia espa?ola ha hecho quiebra definitivamente 679 . En las elecciones de noviembre de 1933 obtuvo la victoria la CEDA. La derrota afect? a Margarita Nelken especialmente, convenci?ndose de que la causa principal fue el voto de un 677 Rosique Navarro ,Francisca. La reforma agraria en Badajoz. p.243. 678 Ib. p.242, 679 Telegrama enviado por Nelken el 20 del 11 de 1933. En el AHN Fondos Modernos. Ministerio de la Gobernaci?n. Legajos 6? 7?. 239 gran n?mero de mujeres de tendencia conservadora. La indignaci?n que sent?a por las injusticias que denunciaba sistem?ticamente en la C?mara iba aumentando paulatinamente, cuando la respond?an con ataques personales virulentos El arma que usaban los diputados de derechas para su reprobaci?n era, nuevamente, su origen extranjero y la ilegalidad de su nombramiento como diputada. En las intervenciones del diputado Be?nza los ?nimos se encrespan y comenta "que los extranjeros de la C?mara no tienen ni voz ni voto?. Y reitera que se puede invalidar su acta de diputada porque la nacionalidad espa?ola se tiene que ganar por un procedimiento legal (y) que el Parlamento no puede derogar por s? mismo, sino por otro procedimiento tambi?n legal y a?n cuando a la se?ora Nelken la admiti? como diputado espa?ola la C?mara, ?yo entiendo que legalmente ese acto no tiene validez y por consiguiente, en este sentido, sin injuria ninguna porque los extranjeros no son menos que los espa?oles, puedo opinar que no ha ganado v?lidamente la Sra.Nelken la nacionalidad espa?ola? 680 . Sus sentimientos de impotencia como diputada parlamentaria y su indignaci?n se acentuaron cuando sus denuncias sinceras sobre la situaci?n campesina de Extremadura se encontraron con las respuestas despectivas del ministro de la Gobernaci?n Rafael Salazar Alonso En cierto modo la imputaba la corta militancia pol?tica y su escaso compromiso de lucha contra la monarqu?a durante la dictadura de Primo de Rivera se?alando el se?or Salazar Alonso: Su se?or?a entiende de diversos matices pero lo cierto es que yo iba a combatir a la monarqu?a en ?poca en que su se?or?a no pertenec?a a ning?n partido revolucionario, ni siquiera al partido socialista, porque ten?a la comodidad de ciertas publicaciones que no se compadecen mucho con la actitud extremista que su se?or?a adopta en estos momentos 681 . Los alegatos de Nelken denunciando los excesos de los propietarios que teniendo miles de hect?reas sin cultivar acud?an a la Cortes a decir que dan mucha pena los obreros parados, eran interrumpidas continuamente por diputados como Rodr?guez Jurado que sistem?ticamente cortaban su discurso. La actitud serena pero ir?nica que adopta Margarita en estos momentos, contrasta con el ambiente de poca seriedad de ciertos diputados. Ante una interrupci?n con risas y rumores comenta: "Celebro mucho despertar esta euforia en la C?mara, porque, verdaderamente, hace mucho tiempo, desde que estoy en contacto directo con la miseria de Badajoz, tengo muy pocas ocasiones de re?r tanto" 682 . 680 DIARIO DE SESIONES DE LAS CORTES, 9 de noviembre de 1932. p.9396. 681 Ib. 6 de febrero de 1934. p.918. 682 Ib, 6 de febrero de 1934, p. 924. 240 Su frustraci?n, la induc?a a disputas rencorosas, a medida que los ?nimos se iban crispando. Sus art?culos y discursos la llevaron a los tribunales acusada de incitar disturbios. En un art?culo exaltado en Socorro Obrero Espa?ol hablaba de que" la tiran?a de los putrefactos sinverg?enzas burgueses quieren tirar por tierra a todos nosotros con apresamientos e injusticias intolerables" 683 . Tal car?cter explosivo y corrosivo la llev? a un continuo enfrentamiento, casi a nivel personal, con el ministro de la Gobernaci?n Salazar Alonso, "aquel malvado, si los hubo, que desde la poltrona de Gobernaci?n pudo dar rienda suelta a sus instintos de tiran?a y de sadismo" 684 Tal como vemos, los discursos y art?culos de Margarita se iban radicalizando progresivamente hacia un compromiso revolucionario de las izquierdas En este ambiente de crispaci?n en el que se le censuran art?culos period?sticos y parece ser que hasta las rese?as de las Cortes, la diputada socialista inicia una serie de colaboraciones en el peri?dico La Rambla 685 . Su estilo pasa, por tanto, del ataque directo e incisivo que tantos problemas le estaba ocasionando, a la denuncia con elementos m?s sutiles como la iron?a. Debido a la tensa situaci?n gubernamental solamente este Diari Catalaniste de les Esquerres, como se subtitulaba, pudo publicar en lengua catalana sin previa censura del poder central, los textos subversivos de Margarita Nelken Con su primer art?culo Amb un peu a l?estrep 686 la periodista se presenta a sus futuros lectores catalanes de La Rambla. Compara la vida de la Rep?blica con un tren que marcha vacilante por unas v?as llenas de posibles riesgos y temores sin ?nimo de emprender un camino seguro y valiente. En esta segunda legislatura la Rep?blica estaba en manos de la plana mayor del partido radical y entraba en el llamado bienio negro. Gil Robles no hab?a exigido para s? ni para los suyos ninguna cartera ministerial. Sencillamente se inhibi?. As? Lerroux, el viejo amigo de Juan March, form? gobierno con hombres de su propio partido sin contar con la CEDA. Ante este hecho consumado Nelken se dirige a sus lectores catalanes y les hace reflexionar, sin enga?os, sobre el entorno del veterano ex emperador del Paralelo: ??s que hi ha alg? que s?atreveixi a sostenir de bona fe que en tota la seva ja dilatada existencia pol?tica no ha fet altra cosa que all? que fa ara? S? ja s? que em respondreu: all? de 683 M.N. ,Socorro Obrero Espa?ol , 1 de mayo de 1934. 684 M.N.?Hace cuatro a?os?, Frente Rojo, 7 de junio de 1938. 685 La Rambla. subtitulado Diari catalaniste de les esquerres, fue el ?ltimo diario en lengua catalana que apareci? antes de la guerra. Era propiedad de Sunyol y Garriga y estaba dirigido por Joaquim Ventall?. Continuador del semanario del mismo nombre, fundado en febrero de 1930, se transform? en diario en febrero de 1936. Una vez comenzada la guerra se transforma en portavoz de PSUC y dej? de publicarse en enero de 1939. 686 M.N. ?Amb un peu a l?estre?, La Rambla, Barcelona, 19 mars 1934. 241 les monges, que calia elevar a la categor?a de mares. pero jo et demano, lector, un xic de formalitat: all?, tu mateix reconeixer?s que no era la?cisme, ni tan sols anticlericalisme, sin? all? que la gent simplista anomena graciosament ?demogogia?. I b? ?qu? ?s la demagogia, vejam, sin? la m?s conservadora de les qualitats?" 687 Como ha se?alado el historiador Paul Preston, Gil Robles hab?a dejado fuera del gobierno al liberal Mart?nez Barrio. Su sustituto Salazar Alonso era un viejo enemigo de los socialistas. En t?rminos inmediatos, la reorganizaci?n ministerial anunciaba un paso firme hacia las derechas. En esos d?as de crisis gubernamental "els pares i mares de la P?tria" pasan el d?a cotilleando y maniobrando y como propio del Siglo de Oro en que se pon?an todos los acontecimientos pol?ticos en sonetos, ahora en las escaleras de acceso al Congreso se oye con la m?sica de El relicario una cancioncilla sat?rica. Margarita intenta denunciar ? de forma ingeniosa y atrevida - esta encubierta tendencia de acuerdos que intentaban ya aproximaciones con el fascismo europeo. La canci?n, dedicada al se?or Pita Romero, ministro de Estado que hab?a ido a Roma a entrevistarse con Mussolini y con el Vaticano, dice as?: ?Pita Romero/ pita con gracia/ que un relicario,/ que un relicario,/ te vas a hacer, / con los trocitos/ del Concordato...etc ? 688 . Otro motivo de pol?mica fue el homenaje a los capitanes Gal?n y Garc?a Hern?ndez ? los sublevados de Jaca ? homenaje convocado en las Cortes por Mart?nez Barrio y su grupo. Gil Robles y los suyos, a trav?s del diputado Salmer?n se unieron al homenaje lo que provoc? la c?lera de los mon?rquicos. Evidentemente, la Reforma Agraria no hab?a logrado ninguna soluci?n espectacular a los problemas planteados, pero segu?a siendo una esperanza para los miles de campesinos sin tierra que viv?an en la miseria. La Ley de T?rminos Municipales 689 qued? en suspenso hasta su derogaci?n. Quedaba as? abierta la puerta a los manipuladores de la miseria del campesinado. En febrero de 1934 se anularon los decretos de intensificaci?n de cultivos, decretos que hab?an dado trabajo a unos veintiocho mil yunteros. Estos tendr?an, pues, que abandonar los campos que les hab?a confiado la coalici?n republicano- socialista. Se estaba produciendo ? para decirlo con palabras de Ricardo de la Cierva- el festival reaccionario del campo espa?ol. La Reforma Agraria qued? paralizada. En otro orden de cosas, el nuevo gobierno releg? a la nada los efectos de la Ley de Congregaciones religiosas que tan valientemente hab?a defendido Nelken en la C?mara en febrero de 1933. 687 M.N..?Conductes rectil?neas? , La Rambla ,Barcelona 2 de abril de 1934. 688 -----?Ambient d?euf?ria ,La Rambla ,Barcelona, 30 d`abril 1934. 689 Con Ley de T?rminos Municipales se intentaba paliar la vesania de terratenientes en el contrato de los braceros. Ahora bien, con su derogaci?n , al no verse obligados a dar trabajo a los campesinos de un municipio antes de contratar a los de otros, los grandes propietarios agr?colas pod?an ejercer represalias pol?ticas y econ?micas. 242 Durante su intervenci?n pronunci? un largo discurso a favor del dictamen. Al d?a siguiente El Socialista titul? en su ?ltima p?gina a toda plana: La Ley de Congregaciones: magn?fico discurso de Margarita Nelken .y el diario El Sol coment? que la C?mara prest? m?xima atenci?n a su intervenci?n. ( Anexo, n?23) No obstante, las nuevas Cortes no tardar?an en aprobar que el Estado pagase ? en contra de lo previsto- al menos los dos tercios de su paga al clero secular, adem?s de devolver a las ?rdenes religiosas los bienes que hab?an sido objeto de confiscaci?n. ?Qu? representaba, pues, el nuevo Parlamento para las agrupaciones de izquierdas que luchaban por una reforma social y econ?mica de Espa?a?: Desencanto, y en el caso de Nelken rabia e impotencia ante el bloqueo constante de sus intervenciones en el Parlamento por la defensa de los campesinos. Pide, por tanto, una reflexi?n sobre el momento pol?tico que est?n viviendo: Reflexionem, doncs, en quina ?s l?obra revolucion?ria, rigorosament demolidora d?aquets Parlament, N`hi ha feina ni dels metal.l?rgics en vaga ni dels obrers en atur for??s, just ?s distribuir 16 millions entre els capellans.[...] Des del punt de vista social, la tasca del Parlament no pot, aix? mateix, ?sser m?s important. 690 . A trav?s de la siguiente cr?nica, con un tono coloquial se dirige a un hipot?tico lector y va dejando constancia de los asuntos pendientes de reforma de la Rep?blica que se alargaban indefinidamente, sin soluci?n... No vaig a parlar-te per suposat, d?aquesta Reforma Agr?ria c?ndida il.lusi? aportada per els socialistes al Comit? Revolucionari...Per? quedaven encara para turment de republicans tan purs com els d?Acci? Popular i els Agraris , sense contar els seus fidels servidors els lerrouxistes, alguns detalls que la Rep?blica, a aquestes altures en que estem, no podia ja dignamente tolerar. En primer lloc els jutges d?elecci? popular; en segon lloc, l?autonomia de Catalunya? 691 . Es necesario haber conocido de cerca la horrenda miseria de los braceros del campo andaluz y extreme?o- se?ala Nelken- para darse cuenta de la grandeza de aquella huelga de campesinos convocada en junio de 1934. De momento se supo poco de este acontecimiento ?ya que por primera vez en los anales parlamentarios, la rese?a de Cortes fue censurada por el ministro de la Gobernaci?n para que la Espa?a de conciencia libre no se enterara de las denuncias realizadas en la C?mara". En medio de la huelga de campesinos en junio de 1934, denunci? con valent?a la acci?n del falangista Alfonso Merry del Vall, part?cipe en el asesinato de la joven socialista Juanita Rico. A 690 M.N.. ?La tasca magna del Parlament.? La Rambla. Barcelona 4 juny de 1934. 691 M.N. ?De Catalu?a vengo de servir al Rey?. ( Canto popular) La Rambla, 11 juny de 1934. 243 pesar de que la censura de derechas impidi? la publicaci?n del art?culo en que hacia sus acusaciones, su contenido fue objeto de comentarios generalizados en Madrid. 692 No obstante, cuando el caso fue resuelto en el mes de septiembre, Nelken reitera la corrupci?n y la arbitrariedad de la justicia ante este atentado que cost? la vida a una joven y dej? inv?lido al hermano de ?sta . Como contrapunto se?ala la detenci?n de un campesino de la FNTT. A ?ste se le retiene en el Tribunal de Urgencia y al no encontrar cargos legales contra ?l se intenta ponerlo en libertad; sin embargo, un fiscal, impulsado por la malevolencia de alg?n cacique recurre al Supremo y as? indefinidamente 693 . Despu?s de que la huelga campesina fuese reprimida con dureza, Margarita habl? con vehemencia en el parlamento sobre el gran n?mero de campesinos sin tierra detenidos en condiciones inhumanas. R?pidamente, sin embargo, se difundi? la noticia y a ello contribuyeron la Casa del Pueblo y el Ateneo madrile?o, que cada uno por su parte, editaron hojas informativas que repartieron a millares. Y as?, cuando poco antes de octubre, los campesinos liberados de la c?rcel de Burgos y del penal de Oca?a cruzaron la capital de Espa?a para tomar los trenes que hab?an de devolverles a sus pueblos, "el p?blico de la Granja el Henar- intelectuales y hombres de profesiones liberales que simpatizaban abiertamente con los trabajadores- pon?anse en pie para aplaudir a los grupos de hombres del campo que sub?an por la calle de Alcal?" 694 . M.N. expres? su indignaci?n en una serie de art?culos en?rgicos y en discursos que constituyeron los hitos de su camino hacia el radicalismo revolucionario. El 15 de julio, intervino en un mitin en Asturias, tachando la conducta del ministro de la Gobernaci?n de inmoral y dando ejemplos de la represi?n ejercidos en Extremadura 695 . Ahora bien, cuatro meses despu?s la huelga de octubre en Asturias hab?a de relegar a un plano secundario el hero?smo de los que obedecieron las consignas de sus organizaciones sin arredrarse, ante una de las represiones m?s cruentas que representa la historia de la emancipaci?n del campo. Sistem?ticamente denuncia otras arbitrariedades partidistas como la de ciertas personas que a pesar de vivir en el per?odo de la Rep?blica tienen que padecer, o han padecido los rigores de la persecuci?n por sus ideas republicanas De ah? el caso de un obrero catal?n que habiendo recibido ayuda del asilo asistencial La Gota de Llet, al pasar ?ste otra vez a ser regido por una orden religiosa se le niega la asistencia a su peque?o hijo. Adem?s, la depuraci?n de maestros 692 Preston, Paul , Palomas de guerra,. p.296. 693 M.N. ?Dels fruits que cauen sols.? La Rambla.. 10 setembre de 1934. 694 M.N. ?Hace cuatro a?os?. Frente Rojo. Barcelona, 7 mars 1938. 695 Preston, Paul: Palomas de guerra. p. 295. 244 republicanos, la censura de la prensa denunciada por un ciudadano asturiano que estaba suscrito a Avance, etc. Y cierra la cr?nica con un sutil lema revolucionario: ?I de Catalunya us portar? alguna cosa: potser un cartell d?aquests que a la cru?lles indiquen el bon cam?; potser un ramell d?aquestas flors que en els temps rom?ntics anomenaven ?No m?oblidis?; potser un aparell que serveixi per a donar el ?la? en comen?ar a cantar a plena veu i tot cor, de cap a cap de la Pen?nsula,?Els Segadors? 696 . Ante un despliegue de las fuerzas del orden en las calles de Madrid, convocado por el ministro de Gobernaci?n, se impone una histeria en la poblaci?n que conduce irremediablemente al miedo." Pero como el senyor ministre en fa eleganment cas omis quan parla de la tranquilitat absoluta que impera en tot el regne- perd?!- en tota la Rep?blica," las arbitrariedades contin?an en Espa?a como la detenci?n de campesinos extreme?os en Villanueva de la Serena o catorce chicos detenidos en el pueblo de La Haba 697 . Dada la disposici?n con que algunos grupos radicales de Falange estaban empezando a funcionar, fue sin duda un acto de osad?a las repetidas acusaciones contra esta organizaci?n 698 . Posiblemente, en la ?ltima colaboraci?n del peri?dico barcelon?s titulada Com en els melodrames , denuncia c?mo los miembros de esta organizaci?n repart?an folletos para invitar a la toma del Ayuntamiento de Madrid. S?, aix? com ho sents lector: no a cremar-lo, no que aix? no es fa amb invitaci? pr?via, almenys amb invitaci? p?blica; a assaltar-lo perqu? aprenguin d?un cop tots aquels regidors republicans i socialistes el que es la veritable civilitzaci?, la que el senyor Hitler ha implantat tan victoriosament en terres germaniques" 699 . En muchas ocasiones los duros ataques dial?cticos entre Nelken y algunos miembros destacados del Gobierno derivaron a un enfrentamiento que roz? los l?mites de la injuria personal. En septiembre de 1934, Margarita insinu? p?blicamente que Salazar Alonso era un fascista; y con motivo del asesinato de otro socialista, acus? al ministro de su odio a la clase trabajadora, en su gozoso sadismo. El ministro trat? de procesarla por las dos acusaciones, pero el Tribunal Supremo desestim? los cargos. La situaci?n se hac?a insostenible d?a tras d?a, a medida que el clima de subversi?n y violencia se iba enrareciendo El 29 de agosto de 1934, Madrid fue testigo de una manifestaci?n obrera, cuando las juventudes socialistas y comunistas escoltaban el ata?d de Joaqu?n de Grado, un militante del partido comunista asesinado por los falangistas. Antes de dar tierra al cad?ver, 696 M.N ?Davant d?un viatge breu. La Rambla,. 30 juliol de 1934. 697 M.N. ? L?histerisme engendra la por i viceversa? La Rambla, 6 d?agost de 1934. any V. n? 263. 698 Preston, Paul , Palomas de guerra.. p. 296. 699 M.N. ?Com en els melodrames.? La Rambla,.24 setembre de 1934 245 tomaron la palabra representantes de las Juventudes de ambos partidos, as? como La Pasionaria, en nombre de las mujeres comunistas y Margarita Nelken en nombre de las socialistas 700 . Lo cierto es, que Nelken no era consciente de hasta qu? punto hab?an ca?do ella y sus compa?eros radicales o bolchevizantes en la trampa que les hab?a tendido la derecha. Tanto el ministro de la Gobernaci?n, Rafael Salazar Alonso, como el dirigente de la CEDA, Jos? Mar?a Gil Robles, deseaban ver un levantamiento revolucionario para aplastarlo y poner barreras contrarrevolucionarias fuertes contra la izquierda 701 . En el proceso revolucionario de octubre la actividad de Margarita se limit? a llevar las instrucciones del comit? revolucionario de Largo Caballero a los campesinos de Badajoz. Eso s?, intent? previamente la adhesi?n del dirigente moderado Narciso V?zquez, de la Agrupaci?n Socialista de Badajoz, que opinaba demasiado prematuro el levantamiento despu?s de la represi?n de la huelga campesina del mes de junio. Sus esfuerzos revolucionarios no condujeron a nada. 11.4 .- La dura represi?n de la huelga de octubre (1934): primer exilio hacia la antigua URSS. A ra?z de los hechos de Asturias se declar? el estado de guerra y, en consecuencia, se dieron ?rdenes judiciales de arrestar a Margarita por "delito de rebeli?n militar en la plaza de Badajoz" 702 . Todo esto nos hace comprender que optara por refugiarse en la embajada de Cuba bajo la protecci?n del embajador Alfonso Hern?ndez Cat?. Las conjeturas sobre la manera de poder pasar la frontera y evadir la condena de veinte a?os de c?rcel a los que se la hab?a condenado, provoc? comentarios malevolentes. Permaneci? escondida dos meses y estableci? una gran amistad con las hijas del embajador, Uvaldina y Sara que, junto a su amiga Margarita Xirg? la disfrazaron y le proporcionaron un pasaporte cubano. Logr? llegar a Par?s haci?ndose pasar por la mujer del novio de su hija, Adalberto Salas. Ya en la capital francesa continua la lucha incansable contra la guerra y el fascismo lo que la conduce a colaborar con Henri Barbusse, director de la revista Monde en donde coopera con su equipo de redacci?n 703 . Asiste en Par?s a la inauguraci?n de los nuevos locales de la revista "en 700 M.N.. ?Por qu? hicimos la revoluci?n" Ediciones Sociales Internacionales, 1936. 701 Preston, Paul." Palomas de guerra.. p.296. 702 Ibib..p.297. 246 una pl?cida tarde abrile?a, con la alegr?a que proclamaba la marcha ascendente de nuestra revista" 704 . El autor de la novela Clart? y posteriormente el fundador del grupo pacifista del mismo nombre, manifiesta admiraci?n y respeto hacia la combatiente escritora. Su influencia pudo ser decisiva en el giro ideol?gico de Nelken que sin abandonar la l?nea del socialismo tiende a un cierto compromiso con la III Internacional 705 . De hecho es posible que su adhesi?n al comunismo fuera ya evidente cuando "des organes fran?aises la d?peignaient alors como une dangereuse agitatrice communiste" 706 .Se supone tambi?n que a trav?s de Barbusse, vicepresidente de la secci?n francesa de Socorro Rojo Internacional, conociera a H?len? Stasova, que presidia la organizaci?n desde su fundaci?n en 1922. Mientras estuvo en el exilio, Margarita Nelken inici? una gira por varios pa?ses europeos para recaudar fondos a favor de las v?ctimas de la dura represi?n de octubre. Tambi?n se uni? a varios partidos comunistas del norte de Europa en las denuncias de la falta de apoyo de los partidos socialdem?cratas a la acci?n revolucionaria de octubre de 1934. El peri?dico comunista dan?s Arbejderbladet anunciaba un miting del Socorro Rojo Internacional en el que Margarita Nelken iba a intervenir. Ante la protesta de Alsing Andersen, secretario del Partido Socialdem?crata de Dinamarca, Margarita se entrevista con ?l y, supuestamente, afirm? no estar al tanto de que el Socorro Rojo era una organizaci?n comunista. No obstante, Margarita habl? (en alem?n) en el mitin anunciado. 707 A su llegada a Mosc? en setiembre, de 1935 con sus hijos y Adalberto Salas, se instalan en el mismo hotel donde resid?a Henri Barbusse, ya gravemente enfermo. En la que ser?a su ?ltima entrevista con Barbusse, ?ste se interes? por la situaci?n de los campesinos en Espa?a. Pero en una conversaci?n que parec?a en un principio intrascendental se lleg? por la v?a comparativa del folklore ruso y espa?ol a identificar a las dos naciones. Y- se?ala Margarita- sigui? la charla sin cuidarse de la hora, "haciendo un intercambio de descubrimientos, tejiendo sobre esa trama de fondo de las aproximaciones folkl?ricas, una ilusi?n y una fe en otras aproximaciones" 708 . Sin lugar a dudas se pueda establecer la definitiva aproximaci?n de Nelken al comunismo a partir de su contacto y amistad con H?len? Stassova en Mosc?. La personalidad de esta mujer 703 M.N ? L?Espagne a la vielle d?une nouvelle crisi?. Monde n? 323, Par?s 1935.- La ?Legende Noir?:Prisi?n Central de Madrid. N? 325, Par?s 1935. 704 M.N ."Mis ?ltimos encuentros con Barbusse." Claridad, Mosc?, septiembre de 1935. 705 Cuando el Partido Socialista franc?s se niega a entrar en la III Internacional, Henri Barbusse deja de escribir en Le Popular que era su portavoz y con el que hab?a colaborado. Entonces comienza a escribir en L?Humanit?", el viejo diario fundado por Jaur?s, convertido en ?rgano de los comunistas. En 1923 ingresa en el Partido Comunista Finalmente la revista Clart? ser? el ?rgano de expresi?n de los estudiantes comunistas 706 Picart , Moch. "L?oeuvre d?une revolution, L?Espagne Republicaine, Par?s :. Rieder, 1933 p.84. 707 Preston , Paul Palomas de guerra op. cit. p.298. 708 M.N.. "Mis ?ltimos encuentros con Barbusse? Claridad ,septiembre de 1935. 247 que fue secretaria de Lenin y dirigente de la Tch?kha hacia 1918, la atrajo hacia los caminos de la socializaci?n de un pa?s que promet?a ser la Patria de los Trabajadores. Durante su estancia en "el Para?so de la Uni?n Sovi?tica" fue tratada con especial deferencia como escritora y cr?tica de arte. Como ex diputada y defensora de los campesinos extreme?os se la invit? a visitar las zonas de Ucrania, la zona por excelencia de las explotaciones agr?colas colectivas. H?bilmente se la llev? a visitar las tierras m?s productivas de esta inmensa regi?n donde comenzaban a funcionar con regularidad las granjas colectivas o koljos. Se la inform? de su funcionamiento, desde la estructura dirigente, la distribuci?n del trabajo y los logros econ?micos obtenidos. Continu? su viaje por la costa georgiana, tan parecida a trechos de la costa malague?a, en donde la producci?n de mandarinas, naranjas y limones "que antes s?lo serv?a para enriquecimiento de unos pocos, es ahora fuente poderosa de riqueza para todos" 709 . Asisti? tambi?n en Erivan, la antigua capital de Armenia, a la profunda transformaci?n social y cultural de la nueva Rep?blica sovi?tica de Transcaucasia. El proyecto del Barrio de la Cultura con escuelas, residencias, teatros, la Casa del Pueblo la impresionan hondamente y la emociona hablar con los ingenieros, arquitectos y artistas que han abandonado otros pa?ses para volver a su patria para transformarla y hacer de ella una de las m?s ricas y avanzadas de la nueva civilizaci?n. La visita a Ucrania, Georgia y Armenia representan los grandes ejes de sus intereses m?s inmediatos: los campesinos y la ciencia y cultura en su m?s amplia gama de expresi?n. Todo lo dicho llevan a Margarita hacia un sincero convencimiento de las bondades que la Uni?n Sovi?tica pod?a conceder a todos los trabajadores. Por tanto y, en consecuencia, la conducir?n a ser una fervorosa y deslumbrada propagandista del gobierno sovi?tico Claro que este giro ideol?gico hacia la izquierda m?s radical implica un cambio en las publicaciones de car?cter pol?tico donde colaboraba desde los inicios de los a?os veinte. Lo cierto es que pasa de colaborar en el peri?dico El Socialista a publicar art?culos en la revista Claridad en donde aparecen sucesivos trabajos divulgadores de sus experiencias sovi?ticas 710 . 709 M.N..?El para?so de la Uni?n Sovi?tica?, Claridad , diciembre de 1935. 710 A partir del 15 de julio de 1935, la izquierda socialista cuenta adem?s con el semanario Claridad. Dirigido por Carlos Baraibar, en su lanzamiento interviene Araquistain, que ser? su director cuando el 16 de abril de 1936 se convierta en diario. Esta publicaci?n adopta posturas sumamente radicales, entre ellas el fin de la colaboraci?n con la Rep?blica y la unidad proletaria. Margarita Nelken publica en Claridad los siguientes art?culos, muy significativos bajo el punto de vista propagand?stico. ?Conmemorando la victoria? ( 1 mayo de 1936); Como se vive en la Uni?n Sovi?tica ?Hablando con la hermana de Lenin? (16 de abril de 1936); "La existencia de las campesina rusas"(30 de abril de 1936);Como se vive en la Uni?n Sovi?tica ?Un koljos en Ucrania? (6 de mayo de 1936); Como se vive en la Uni?n Sovi?tica" La hermana de Lenin nos habla de su hermano? (20 de abril de 1936); Como se vive en la Uni?n Sovi?tica" El funcionamiento de un koljos (13 de mayo de 1936); Como se vive en la Uni?n Sovi?tica " Con los koljosianos del Sur (25 de abril de 1936);?El para?so de la Uni?n sovi?tica? ( enero de 1936). 248 Mientras estuvo en Mosc?, fue una de las firmantes, junto con un grupo perteneciente al ala extremista del socialismo, de una carta que fue enviada el 16 de mayo de 1935 a la ejecutiva del PSOE. La carta repet?a la interpretaci?n comunista de forjar las Alianzas Obreras "que ha de ser los instrumentos de nuevas empresas revolucionarias, y en el caso de que ?stas triunfasen, transformarse en los ?rganos de Poder del Estado obrero". Tal como se?ala Com?n Colomer: aquella carta respald? fuertemente la actitud bolchevizante de los j?venes socialistas [...] y fij? los t?rminos del pr?ximo pacto electoral con los republicanos, en relaci?n con los principales slogans utilizados a favor de la amnist?a, de las readmisiones al trabajo y la vuelta de los huidos 711 . En junio, Margarita, mand? una carta abierta a los trabajadores socialistas de Badajoz Fue fruto de sus reflexiones sobre lo que hab?a ocurrido a escala nacional y particularmente en Extremadura durante los acontecimientos revolucionarios de octubre. Se publicaron extractos sustanciales en el peri?dico comunista Frente Rojo.La carta completa que circul? clandestinamente por Badajoz explica de alg?n modo la trayectoria ideol?gica de Margarita en ese momento. 712 . Durante el exilio en Rusia Margarita escribi? Por qu? hicimos la revoluci?n, un libro apasionado y vivo sobre las experiencias de la izquierda en la Segunda Rep?blica. Se lo dedic? a sus camaradas socialistas, comunistas y sindicalistas v?ctimas de la represi?n del Movimiento Revolucionario de octubre de 1934. Por causas ajenas a la voluntad de su autora, esta obra, fechada en julio de 1935, se publica con varios meses de retraso. En el tiempo transcurrido se han producido cambios importantes en la pol?tica espa?ola y, en particular en los partidos obreros, por este motivo se introduce una advertencia preliminar en la que" la autora decide dejar el libro tal como fue escrito, por considerar, de una parte, que sus conclusiones han de quedar las mismas, y de la otra que cada etapa de la evoluci?n hacia la unificaci?n proletaria ha de quedar en la forma en que se produjo" 713 . En el an?lisis de la derrota de la revoluci?n parec?a ignorar la batalla desigual con la que se encontrar?an los que propon?an enfrentarse al aparato del Estado. Cre?a que exist?a un plan revolucionario perfectamente establecido cuando la realidad era que la revoluci?n estaba planeada p?simamente y se llev? a cabo con indecisi?n en la mayor?a de los lugares. Como consecuencia acus? de la derrota a la traici?n catalana y la falta de una aut?ntica direcci?n revolucionaria. 711 Com?n Colomer, Eduardo. Historia del Partido Comunista de Espa?a. 3 vols., Madrid: Editora Nacional, 1967, II .p.477-478. 712 Preston ,Paul, Palomas de guerra. p.300. 713 M.N. Por qu? hicimos la revoluci?n. Advertencia preliminar Madrid: Ediciones Sociales Irternacionales,.1936. 249 De hecho, los revolucionarios en potencia y Largo Caballero a la cabeza, operaban con la certeza de que las amenazas de la insurrecci?n que tan insistentemente se proclamaba desde las p?ginas de El Socialista no pasasen de un amago de acci?n, con la intenci?n de infundir seriamente miedo a la reacci?n. As? pues, los socialistas comunicaban a la Alianza Obrera una decisi?n tomada por ellos y se negaron a decir nada concreto en cuanto al plan insurreccional a seguir. Reserva que s?lo puede explicarse por una intenci?n premeditada de dar al movimiento un car?cter limitado de tumulto alarmista 714 . El d?a 4 de octubre era el d?a fijado para la huelga general que dar?a paso a la insurrecci?n armada. Ahora bien, la falta de un programa general para la movilizaci?n, sin unidades organizadas, sin jefes, sin Estado Mayor, sin armas, sin objetivos t?cticos dio como resultado el fracaso de una revoluci?n que, excepto en Asturias, qued? anulada desde su comienzo 715 . En su libro Margarita Nelken se plantea por qu? se desaprovech? esa fuerza revolucionaria de las masas campesinas desesperadas que en su odio hacia sus explotadores deber?a haber llevado a los braceros sin tierra hacia la victoria. En general, estaba criticando el reformismo socialdem?crata, aunque m?s concretamente censuraba duramente a los que hab?an acometido tareas revolucionarias y hab?an fallado," puesto que no hay m?s remedio que reconocer que, al lado de negligencias e incapacidades inexcusables la perduraci?n del esp?ritu socialdem?crata en el seno de un partido revolucionario hab?a de acarrear responsabilidades que hace que sus autores [...] merezcan un calificativo que todo trabajador tiene el derecho de arrojarles a la cara" 716 . La influencia de su estancia sovi?tica se aprecia tambi?n en los ataques al trotskismo y los esfuerzos por buscar paralelismos entre la revoluci?n espa?ola y la rusa 717 . Este cambio ideol?gico dio lugar a un duro enfrentamiento con Julian Gorkin del m?s o menos trotskista Bloc Obrer i Camperol. El hecho se produjo a inicios de 1935 en Par?s, en un comit? formado por el partido socialista, su sindicato la UGT, el Partido Comunista de Espa?a y el BOC para ayudar a los refugiados pol?ticos espa?oles En el panorama pol?tico espa?ol previo a la guerra civil dos fuerzas comenzaron a destacar y a enfrentarse en la lucha por una parte del poder. Seg?n se?ala V?ctor Alba las Juventudes Socialistas y Comunistas pugnaban por esa hegemon?a aunque parad?jicamente coincid?an en algunos puntos como la implantaci?n de la dictadura del proletariado para derribar al capitalismo moribundo y la lucha contra el reformismo. Este inter?s hacia las Juventudes Comunistas se 714 Munis Grandizo. Jalones de derrota, promesa de victoria..M?xico D.F.: Lucha Obrera, 1948, p 134. 715 Castro Delgado, Ernrique. Hombres made in Mosc?. Barcelona: Luis de Caralt, 1965, p 178. 716 M.N.. Por qu? hicimos la revoluci?n"..p..148 717 Ib..p 270. 250 acentu? despu?s del s?ptimo congreso de la Internacional Comunista, porque cada uno vio en ?l lo que le conven?a y los j?venes socialistas espa?oles notaron m?s las consignas del frente obrero que las del frente popular. Eso se demostr? en una carta que Justo Amunio redactor- jefe de Adelante- Verdad de Valencia dirigi? a Dimitrov y que ?ste contest?. En su respuesta Dimitrov dice que el camino de la victoria sobre el fascismo (?) est? en la Unificaci?n de las Juventudes Socialistas y Comunistas. La idea no era nueva. Hab?a en las Juventudes Socialistas algunos que la han lanzado y muchos, acaso comunistas infiltrados, que la propagan. La situaci?n pol?tica se enrarec?a con mutuos recelos y enconos. As?, Juli?n Gorkin, del BOC, denuncia las maniobras de Margarita Nelken ayudando a los j?venes comunistas a penetrar en las Juventudes Socialistas y afirma que la diputada socialista ha sido desde hace a?os agente al servicio de la Internacional Comunista. A ra?z de estas declaraciones el cuarto congreso de las Juventudes Socialistas de Valencia en septiembre de 1935, declara "la incompatibilidad del socialismo juvenil con Juli?n Gorkin, por su campa?a contra Margarita Nelken 718 .Este suceso ser? el comienzo de una hostilidad que perseguir? a Margarita Nelken durante a?os y Gorkin, un hombre con cierta malicia, finalmente se cobrar?a una venganza mezquina. La apertura del per?odo electoral abri? el camino para la vuelta de Margarita a Espa?a a principios de 1936. En Madrid a la vuelta de Mosc?, Margarita daba la impresi?n -como hab?a alegado Gorkin- de que estaba actuando en nombre del Comintern. Es igualmente probable de que se dejara llevar por su propio entusiasmo por lo que hab?a visto en Rusia. El 25 de marzo pronunci? un discurso sumamente revolucionario en el cine Europa de Madrid Durante la campa?a electoral el vehemente compromiso de Margarita con los campesinos extreme?os le trajo problemas con su propio partido. Durante un discurso virulento en Badajoz el 17 de mayo, acus? a los reformistas de haber hecho fracasar la revoluci?n de octubre La agrupaci?n de Badajoz formul? una queja oficial contra ella en el comit? ejecutivo del PSOE. Con el partido nacional sumido en una amarga divisi?n interna, no se hizo nada. Cuando en el oto?o de 1934 Nelken se march? de Espa?a era la mujer m?s destacada en los medios pol?ticos, cuando volvi?, despu?s de su exilio, era Dolores Ib?rruri, La Pasionaria, la que hab?a adquirido un enorme prestigio ampliamente reconocido y explotado por el Comintern. ?sta de origen humilde, valiente luchadora, pronto se consolid? su carism?tica figura hasta formar parte de la ejecutiva del PC. Su figura encajaba a la perfecci?n en los cuadros de mando que impon?a el partido: 718 Alba, V?ctor. El Partido Comunista en Espa?a .Barcelona: Planeta, 1979 . p.171. 251 Pues los comunistas eran muy sectarios contra los peque?os burgueses metidos a reivindicadores de la clase obrera. Se eleg?an cuadros de direcci?n, altos medios y bajos, en primer lugar por su procedencia obrera (extracci?n obrera se dec?a, que no se trataba de "desclasados") apelativo que manejaban contra las gentes procedentes de la clase media, muy particularmente contra los acad?micos, profesores e intelectuales. En segundo lugar por su lealtad a la causa. Es decir por la defensa incondicional de la l?nea del partido. Y se dejaba para el final a la gente de origen socialista. 719 En la primavera de 1936 Margarita Nelken apoy? a Dolores Ib?rruri en las Cortes en un duro enfrentamiento con el dirigente mon?rquico Jos? Calvo Sotelo. El suceso de amplia repercusi?n, posteriormente dio origen al mito franquista de que La Pasionaria hab?a amenazado a Calvo Sotelo y, por lo tanto, hab?a instigado a su asesinato. De hecho, Calvo Sotelo fue asesinado como represalia por el atentado a manos de pistoleros falangistas, el 12 de julio, de un oficial de izquierdas de la Guardia de Asalto republicana, el teniente Jos? del Castillo .En las primeras horas del 13 de julio en una situaci?n descontrolada de guerra abierta, los compa?eros del Castillo decidieron vengar su muerte, por lo que secuestraron y mataron a Calvo Sotelo 720 . El grupo de guardias de asalto (la polic?a armada de la Rep?blica) responsable del asesinato de Calvo Sotelo fue dirigido por el amigo de Margarita Nelken, Fernando Cond?s Romero, por aquel entonces capit?n de la Guardia Civil. Despu?s del suceso, bastante abatido, el capit?n Cond?s visit? a Indalecio Prieto, el l?der socialista moderado, y le habl? del asesinato. Descorazonado, le confes? que estaba pensando en suicidarse. Insisti? que su misi?n hab?a sido un acto de honor pues bajo sus ?rdenes se realiz? el secuestro y posterior asesinato de Calvo Sotelo. Aunque el autor material fue Victoriano Cuenca, de todas maneras ?l no pod?a vivir con el pensamiento de que hab?a contribuido a matar a alguien a sangre fr?a. Sobresaltado, Prieto manifest? que el crimen era inexcusable. Pero como era pr?ctico a?adi?: "No se preocupe, no pasar? mucho tiempo en que no tenga que arriesgar su vida en defensa de sus ideales". 721 Como una premonici?n Cond?s muri? el 30 de julio de 1936, "detenint a la Serra, al cap de les milicies de treballadors, l?avan? feixiste". 722 En su entierro Margarita pronunci? unas emocionadas palabras de elogio y en el segundo aniversario de su muerte rememora, casi con id?nticas palabras, el gesto heroico del capit?n Fernando Cond?s en la sublevaci?n de octubre y su intervenci?n en la muerte de Calvo Sotelo 723 : 719 Arna?z, Aurora. Retrato hablado de Luisa Juli?n,.Madrid: Compa??a Literaria, 1996, p.42. 720 Preston Paul. Palomas de guerra. .p.306. 721 Kuzman ,Dan. El asedio de Madrid , Madrid : Planeta, 2006. p. 62. 722 M.N. Treball, Diumenge 31 juliol 1938. 723 Preston, Paul Palomas de guerra?, Barcelona: Plaza Jan?s Plaza Jan?s, 2001, p.p 306-307 ?El grupo de guardias de asalto (la polic?a armada de la Rep?blica) responsable del asesinato de Calvo Sotelo fue dirigido por el amigo de Margarita Nelken, Fernando Cond?s Romero, por aquel entonces capit?n de la Guardia Civil.[...] Condes fue muerto el 30 de julio de 1936, poco despu?s del comienzo de la guerra civil, y en su entierro Margarita pronunci? 252 El gesto idealizado, envuelto en la aureola rom?ntica de la entrega total, sin trabas, a la defensa del proletariado, lo describe Margarita en un apartado del art?culo "I quan conegu? la sentencia, ens va escriure una carta agra?n- nos l?haver- li proporcionat ocasi? de fer quelcom per la Causa del proletariat.. 724 . 11.5.- La presencia de las mujeres en la Guerra Civil: labor de apoyo y propaganda a favor del gobierno republicano en el asedio de Madrid. "A m? cuando entr? en el primer Consejo de Ministros, me miraban de reojo. Despu?s creo que poco a poco fui venciendo esa desconfianza y hasta hostilidad, pero en la mentalidad de los hombres de la ?poca exist?a mucha reserva y rechazo total a la intervenci?n de la mujer y, como M.N., la Pasionaria o yo misma, aparec?amos tanto en primera fila, eso creaba una especie de clima especial enrarecido" Federica Montseny, cit. en Mujeres de Espa?a El 18 de julio, cuando lleg? a Madrid la noticia de que el golpe militar se hab?a extendido desde el norte de ?frica hasta el sur de la pen?nsula, el gobierno dud? en tomar el terrible paso de armar a los trabajadores. Margarita cre?a firmemente en el argumento de Largo Caballero de que el alzamiento fascista ser?a derrotado por los trabajadores y de que abrir?a camino a una revoluci?n. 725 En estos momentos cruciales Margarita decidi? actuar. Desde la Casa del Pueblo dirigi? una delegaci?n al arsenal de artiller?a, "donde convenci? al teniente coronel, Rodrigo Gil, militante del PSOE de que entregara 5.000 fusiles". El sentido solidario de la poblaci?n madrile?a se intensific? frente a la amenaza de las columnas rebeldes que se dirig?an a Madrid. A principios de noviembre las columnas africanas del general Varela se acercaban a Madrid. Los rumores de que el gobierno estaba a punto de abandonar la capital a su suerte y de huir a Valencia estaba provocando el p?nico. A Margarita se le pidi? que fuera a infundir ?nimo a los defensores de la ciudad en el entonces pueblo de Carabanchel. Se dirigi? a la multitud llamando a la resistencia hasta quedarse ronca. 726 Cuando el gobierno se traslad? a Valencia, se dej? al general Miaja la decisi?n de organizar la Junta de Defensa de Madrid y la defensa de la ciudad. M.N. se convirti? en una de sus colaboradoras m?s en?rgicas en esta campa?a del esp?ritu ciudadano puesto que visitando los unas palabras de elogio. A?os m?s tarde, escribi? record?ndole con emocionado e imperecedero cari?o. En su piso de M?xico guardaba una fotograf?a de ?l, de pie delante de una bandera republicana. 724 M.N. Treball , 30de junio de 1936. 725 Preston, Paul:. Palomas de guerra, p.307. 726 Ibid. p.31. 253 frentes de batalla y recorriendo el casco urbano de Madrid, arengando a militares y civiles, en contacto permanente con el Estado Mayor de la Defensa, prest? eficaces servicios e inapreciable ayuda 727 . El esfuerzo real por evitar que triunfaran los militares no estaba en los despachos del gobierno, sino en las calles de Madrid y Barcelona, as? como en las sierras del norte de la capital. La actividad de Margarita era incansable, tratando de poner los asuntos en marcha, acosando a los ministros, arengando a grupos de trabajadores y aconsejando sobre la formaci?n de comit?s revolucionarios 728 . Otra suerte sufri? la provincia de Extremadura. M?rida cay? el 10 de agosto y fue testigo de la represi?n m?s feroz. En un intento vano aunque heroico de detener las columnas de la Legi?n Extranjera y los mercenarios moros de los Regulares Ind?genas se formaron milicias Sin embargo, eran imprescindibles las armas pues no se pod?a suplir el valor de los campesinos sin tierra con sus rudimentarios aperos de labranza enfrentados a un ej?rcito bien pertrechado. Poco despu?s uno de los batallones formado en aquel momento en Extremadura llevaba el nombre de M.N.; otro que tambi?n tom? su nombre, de cuyos voluntarios el setenta por ciento eran universitarios, desempe?ar?a un papel heroico en la defensa de Madrid y, en Barcelona en los ?ltimos meses de la guerra otro batall?n, esta vez de retaguardia asumi? su nombre en gratitud por los desvelos que dedic? a la poblaci?n civil En un esfuerzo por alentar a las milicias Margarita pronunci? un conmovedor discurso desde el Ministerio de la Guerra el 27 de agosto. El discurso fue publicado por la FNTT y, a la manera de pr?logo llevaba un elogio por parte del comit? ejecutivo por la identificaci?n de Margarita con las desgracias de los trabajadores de Extremadura (Vid Anexo N? 24 ) En la presentaci?n del discurso, Manuel M?rquez S?nchez, tesorero de la Federaci?n Nacional de Trabajadores exalt? la entrega de Nelken a la causa de los oprimidos campesinos: Habl? del gran coraz?n de mujer que ha llegado a asimilarse la causa de los campesinos tan perfectamente que cual madre amorosa siente las injusticias, las miserias y calamidades de ?stos. Precisamente porque Margarita se acerc? con amor y ternura sin l?mites a los medios rurales y convivi? con ellos con los trabajadores de la tierra, pudo advertir las tragedias de sus vidas llenas de hambre, miseria y esclavitud. 729 . En los primeros d?as de la guerra Margarita se convirti? en una defensora entusiasta del reci?n creado V Regimiento, una de las formaciones milicianas m?s profesionales y eficaces 727 L?pez Fern?ndez, Antonio. El General Miaja, defensor de Madrid. Madrid : G. Del Toro. p.94. 728 Preston, Paul: Palomas de guerra , op. cit. 307-308. 729 M.N.. La epopeya campesina Texto ?ntegro del discurso pronunciado ante el micr?fono del Ministerio de la Guerra. Madrid: Aldus, 1936. 254 instalado en el convento de los agustinos en el barrio madrile?o de Tetu?n. All? habl? Nelken, en nombre del PSOE a petici?n de Vittorio Vidali, y un representante del Comintern conocido tambi?n como Carlos Contreras. A partir de ese momento defendi? la creaci?n de un ej?rcito republicano completamente profesional en la l?nea del V Regimiento. Hacia finales de agosto fue tambi?n a Toledo para levantar la moral de los milicianos que luchaban en un asedio obstinado contra los militares rebeldes que se hab?an refugiado en el Alc?zar, la gran fortaleza que dominaba la ciudad. Visit? las Milicias populares que llevaba el nombre de Compa??a del Teniente Castillo, "en homenaje a la memoria de una de las primeras v?ctimas de ese esfuerzo desesperado de los privilegiados por conservar sus privilegios". Convers? amigablemente con Jos? del Rey, el que fuera su guardaespaldas y ahora capit?n, "uno de esos magn?ficos jefes y organizadores que la gesta del pueblo espa?ol ha revelado a Espa?a" 730 . Cuando a?os m?s tarde se inici? la campa?a de desprestigio de M.N., se lleg? a afirmar que fue ella la que propuso que se utilizara a los mineros de Asturias para dinamitar el Alc?zar de Toledo. Se hizo llegar a la ciudad dos grupos de mineros asturianos que no depend?an del mando militar sino solo pol?tico: UGT y la CNT. A los primeros los visitaba la diputada socialista M.N. Aunque m?s tarde nadie acept? ser el autor de la feliz ocurrencia- volar en el centro de una ciudad un monumento art?stico, antiguo palacio imperial con un grupo de rebeldes y varios centenares de mujeres y ni?os dentro-, lo cierto es que la decisi?n, aunque no se lleg? a realizar, fue adoptada por el consejo de ministros. 731 En la correspondencia con el profesor Holman Hamilton 732 neg? con vehemencia aprobar semejante medida. De hecho estaba preocupada por salvaguardar los importantes tesoros art?sticos de Toledo, entre ellos los cuadros de El Greco, de los que era una fiel admiradora desde su temprana juventud. 733 El prestigioso historiador de arte Elie Faure, con el que le un?a una estrecha amistad ya que fue la fiel traductora al espa?ol de su ingente obra, la acompa?? en una visita a Toledo. En la ?ltima semana de septiembre Largo Caballero le encarg? una delicada misi?n: ten?a que organizar el traslado de las obras de arte de la catedral de Toledo a los s?tanos del Banco de Espa?a. Si hemos de creer a uno de sus admiradores, la situaci?n extrema del asedio de Madrid hab?a visto surgir a una persona combativa y madura frente al caos de los primeros momentos .La 730 Ibid.. p .8. 731 Jato Mirenda, David:. Madrid , capital republicana.. Barcelona: Acervo, 1976, p.178. 732 Carta de Nelken a Holman Hamilton, 10 de febrero de 1966, AHN ,legajo 3237-2 733 M.N., L?esprit du Greco , Mercure de France, mai-juin, T.CIII, 1913, p.302. 255 remembranza de Somoza Silva, ya en el exilio mexicano nos proporciona la imagen m?s v?vida de esos momentos en los que Margarita se presenta con toda la fuerza de una hero?na: ?Qui?n es esta mujer que est? en todas partes? De pronto se la ve en Guadarrama y en Somosierra, en el antedespacho del general Miaja o en los puestos avanzados de las l?neas de defensa. Pregunta, indaga, aconseja, se indigna y sonr?e a los muchachos que salen para el frente. Manda telegramas apremiantes a Valencia y Albacete. Inflama el coraz?n de las mujeres para llegado el caso, sean feroces combatientes contra los moros o los "caballeros" del Tercio, las invita a que estimulen, exijan o maltraten de palabra a los reacios, a los dudosos, a los que no est?n a la altura de las circunstancias. Cuando fustiga a los ineptos o a los cobardes, lo hace con frases en las que el sarcasmo y la iron?a taladran las reputaciones m?s falsamente labradas" 734 . Esta mujer no es otra que M.N. la cual vive en lo m?s hondo de su esp?ritu culto, de su sensibilidad vibrante de mujer valiente, lo que puede ser la gesta de Madrid. En los meses de agosto y septiembre Margarita desarroll? una actividad inagotable: Visitaba casi a diario los frentes de la Sierra de Guadarrama; pronunci? innumerables discursos y escrib?a con regularidad en la revista gr?fica Estampa. Asiduamente aparece su nombre en reportajes de actualidad. En los frentes de Brihuega y Trijueque, recorriendo las trincheras en pleno frente de la batalla de Guadalajara, la primera ganada al fascismo, al lado de los comunistas Enrique L?ster y Manuel Rodr?guez, jefes de la 11 Divisi?n Republicana, y de Cipriano Mera, libertario, jefe de la 14 Divisi?n, h?roes de aquellas jornadas. A finales de noviembre de 1936, el ataque de las tropas de Franco sobre Madrid hab?a sido rechazado con un coste inmenso de vidas humanas. Tengamos en cuenta que si la situaci?n ya era en s? misma desesperada a ello se a?ad?a la llegada masiva de mujeres y ni?os que hu?an de las zonas ocupadas por los nacionales. Alimentar y alojar a estos miles de indefensos refugiados era un trabajo prioritario al que Margarita dedic? esfuerzos y energ?a inagotables. Comprometida con la infancia desde los a?os veinte en que funda la primera Casa del Ni?o en Madrid, su experiencia la lleva a poner en marcha el Hogar Infantil de V Regimiento. Reorganiza el Asilo de Convalecientes Adultos, incautado por los milicianos de la UGT y despu?s de modernizar sus instalaciones se convirti? en una fundaci?n mod?lica que alojaba a 300 ni?os de mujeres y hombres que prestaban un servicio activo en el frente. Este Hogar Infantil se puso bajo la direcci?n del gran pedagogo y antifascista Werner Heilbrun, junto a el general Luckas, de la responsable de Cultura Mimi Arbale y diversos maestros e inspectores de la FETE y la FUE. "Ellos fueron los encargados de dar vida a este Hogar Infantil del Socorro Rojo que fue el punto de partida para construir instituciones an?logas 734 Somoza Silva, L?zaro: El general Miaja, Biograf?a de un h?roe M?xico DF.: Tyris 1944 p. 168. 256 que la guerra de liberaci?n ha hecho surgir de la entra?a viva del pueblo espa?ol." 735 ( Anexo N? 9) La actividad inagotable de la que hizo gala la convirti? en una autoridad en el palacio de Buenavista, donde pasaba horas y horas ordenando y disponiendo, en un tono menos cordial de sus educadas maneras. En estos momentos cruciales de la guerra su car?cter se fue tornando intransigente y hasta agresivo. Censuraba acremente la conducta de Largo Caballero, en cuya l?nea pol?tica se hab?a mantenido, reproch?ndole torpezas y apresuramientos culpables. Santiago Carrillo narra que en los primeros d?as de noviembre la socialista de izquierda M.N. le visitaba constantemente. Ven?a siempre acompa?ada por un guardia de asalto que actuaba como su escolta y que daba origen- estoy convencido injustificadamente- a salaces comentarios. M.N. incitaba entonces a crear, sobre la base de la junta, un nuevo Gobierno nacional, disparate que supon?a dar un golpe de Estado. La diputada me daba la impresi?n de hallarse dolida por el hecho de que Largo Caballero no la hubiera integrado en su Gobierno y probablemente pensaba que la p?rdida de prestigio de ?ste por la forma como evacu? Madrid permit?a cualquier aventura 736 . En esos momentos dif?cilmente escapaba alguna persona a su juicio cr?tico. Sus v?ctimas dec?an de ella que estaba indignada por no haber sido designada embajadora en Mosc?. En cierta manera se sent?a marginada en un partido con una jerarqu?a casi inamovible en donde a la mujer no se le conced?an puestos relevantes. Y en cierto modo ve?a insatisfecha c?mo otra mujer en el PC hab?a alcanzado el m?s alto grado de poder cuando ella, que gozaba de amplia popularidad y sobre la que, por inteligencia y hero?smo se consideraba a mucha altura, se la privaba de un puesto oficial. En una visita que realiz? a Juli?n Zugazagoitia en la redacci?n de El Socialista puso en orden de revista todas sus indignaciones. Con tono mordaz coment? que cumplido su deber- hablar en Valencia con Largo Caballero de sus quejas sobre la defensa de Madrid- se volver?a de nuevo a la capital "a correr la suerte de los milicianos, que yo no soy de las que se retratan mucho....y para subrayar la alusi?n hizo un moh?n inequ?voco, claro referente a Pasionaria 737 . Para el director del peri?dico gubernamental M.N. era en la actividad pol?tica una mujer turbulenta, acostumbrada desde su elecci?n como diputada socialista a edificar cismas y cuando se los daban creados a subdividirlos. Su actitud claramente revolucionaria molestaba al 735 M.N. Ni?os de hoy, hombres del ma?ana , Madrid,: Ediciones Socorro Rojo Internacional, n.d.( 1937) (sin paginar pero p.4 del texto) 736 Carrillo, Santiago: Memorias, Barcelona,:Planeta, 1993. p.222. 737 Foto de Pasionaria, comandante del 5? Regimiento, trabajando con un pico en la fortificaci?n de Madrid, en MILICIA POPULAR, Diario del 5? Regimiento de las Milicias Populares, 29 de octubre de 1938 257 moderado Zugazagoitia, que admiraba de La Pasionaria el curso heroico y rectil?neo de su vida desde que se adscribi? a las ideas que defend?a. 738 La defensa de Madrid fue, tal como expone L?pez Fern?ndez el momento m?s espl?ndido de M.N. "desde aquel noviembre en que nos fue dado sentir, en el contacto directo de cada segundo, la fuerza m?s alta y m?s pura que existe: el hero?smo de un pueblo, en su voluntad de dignidad e independencia 739 . Nadie la oblig? a quedarse y se qued? en el Madrid cercado y en los momentos m?s dif?ciles de la defensa de la ciudad, el general Miaja recurr?a a M. N. y a Federica Montseny para transmitir serenidad y ?nimos a la poblaci?n aterrorizada. Cuando se propag? la noticia por medio de radios enemigas que en muchas casas enarbolaban banderas blancas, Margarita difundi? asimismo por radio que "s?lo se ve?an por Madrid banderas tricolores, que son el emblema nacional, banderas rojas y banderas rojinegras que dicen de la esperanza del proletariado del mundo en un porvenir de mayor justicia y mayor bondad" 740 . En efecto, propagado por la quinta columna que los moros hab?an entrado hasta el paseo de Rosales, ambas mujeres salieron inmediatamente para el lugar donde se dec?a hab?a sido rota la l?nea de resistencia. Y a su regreso al Cuartel General informaron de que los combatientes derrochando hero?smo hab?an logrado cerrar el paso abierto en Rosales. Por radio dieron la noticia al pueblo: "Madrile?os, bajo palabra de honor podemos asegurar, pues hemos estado all?, que el enemigo no se encuentra en Rosales. Solamente los cad?veres de los que han logrado filtrarse por aquella brecha hemos visto en aquel lugar, tendidos. ?Viva Madrid!" 741 Trabaj? duramente, pronunciando arengas en el frente, en los puestos de defensa del Puente de los Franceses, visita en El Escorial el Hospital de Sangre Miliciano y se dedica en cuerpo y alma al Ministerio del Estado. En una ocasi?n fue la encargada de recibir e informar a los delegados parlamentarios ingleses sobre la horrible situaci?n que viv?a el pueblo madrile?o Por los micr?fonos de Uni?n Radio fueron radiados a todo el mundo unas breves impresiones de mister Grenwell y McNamara , diputados laborista y conservador, respectivamente, del Parlamento ingl?s. En la alocuci?n el diputado conservador condena el bombardeo de los barrios m?s densamente poblados, hecho que no admite ninguna justificaci?n por su intr?nseca crueldad 742 . 738 Zugazagoitia, Juli?n; Guerra y vicisitudes , Barcelona: Tusquet, 2001, .p.186-188. 739 L?pez Fern?ndez ,Antonio. Defensa de Madrid. Mexico D:F : Edit A:P Marquez S.A. 1945. Carta preliminar de M.N., p.10. 740 Milicia Popular, n? 102 , 17 de noviembre de 1936. 741 L?pez Fern?ndez, Antonio. Defensa de Madrid op. cit. p.178. 742 Milicia Popular, n? 122, 7 de diciembre de 1936. 258 Para una mujer de su capacidad, acci?n e inteligencia, que el partido socialista no le diera un cargo de mayor responsabilidad fue frustrante. No obstante, seg?n Paul Preston, tal vez no deber?a haberse sorprendido. Para la vieja guardia estructurada de forma patriarcal, M.N. era un estorbo embarazoso. Atr?s quedaban acontecimientos dolorosos como el suceso de Castilblanco al poco tiempo de tomar posesi?n de su acta de diputada, sus discursos incendiarios a los campesinos extreme?os y en las elecciones de febrero de 1936 el haber desplazado a Narciso V?zquez socialista hist?rico de Badajoz. El hecho era muy simple: nunca se hab?an previsto en el PSOE altos cargos para las mujeres. Federica Montseny que se uni? al gobierno de Largo Caballero el 4 de noviembre de 1936 como representante de la anarcosindicalista Confederaci?n Nacional del Trabajo, entend?a el problema bastante bien. Se refiri? a los que como Largo Caballero se opon?an tajantemente a la intervenci?n de la mujer en la vida pol?tica A m? cuando entr? en el primer Consejo de Ministros, me miraban de reojo. Despu?s creo que poco a poco fui venciendo esa desconfianza y hasta hostilidad, pero en la mentalidad de los hombres de la ?poca exist?a mucha reserva y rechazo total a la intervenci?n de la mujer y, como M.N., la Pasionaria o yo misma, aparec?amos tanto en primera fila, eso creaba una especie de clima especial enrarecido" 743 . M.N. fue entre las tres mujeres la que se enfrent? con mayores problemas e incomprensiones. Dolores Ib?rruri ten?a cualidades excepcionales, pero hab?a llegado a lo m?s alto del partido comunista cuando hab?a poca competitividad y contando con el apoyo crucial del Comintern. El movimiento anarcosindicalista, no carente de una actitud de superioridad respecto a las mujeres, era lo bastante liberal para absorber el protagonismo de Federica Montseny. El partido socialista, por el contrario, nunca encontr? un puesto de importancia para ninguna de sus mujeres veteranas, ya fuera M.N., Mar?a Lej?rraga de Mart?nez Sierra, Isabel de Palencia o Matilde de la Torre 744 . En un relato retrospectivo bastante agrio, el periodista ingl?s Henry Buckley escribi? que el partido socialista se sinti? aliviado cuando se fue y al partido comunista le pareci? una nueva recluta turbulenta. 745 . En efecto, el paso al partido comunista no fue muy afortunado en el momento de producirse puesto que el Comintern hab?a dado la orden por medio de Dimitrov "de abstenerse en el momento actual de tomar en nuestro partido dirigentes socialistas como por ejemplo Nelken porque Caballero puede creer que [los] comunistas maniobran contra ?l" 746 . 743 Rodrigo, Antonina. Mujeres de Espa?a, Barcelona: Plaza Jan?s, 1979, p.170. 744 Preston, Paul: Palomas de guerra,. p.316. 745 Elorza, Antonio y Marta Bizcarrondo Queridos camaradas, Barcelona:Planeta 1999, p. 338. 746 Preston Paul, Palomas de guerra. op.. cit . p.319. 259 El 4 de junio de 1937, Margarita dict? una conferencia en Valencia a los Amigos de la Uni?n Sovi?tica, que se public? m?s tarde en un folleto. El tema fue la mujer en la URSS y en la Constituci?n Sovi?tica. Se entusiasmaba sin reservas con la URSS mientras recordaba su estancia all? hacia dos a?os: Aqu? en Occidente, la situaci?n econ?mica, el relieve social, son los que dan facilidades, son los que hacen que una persona tenga mayor o menor independencia .En la URSS, eso no se comprender?a. Cada uno es hijo de sus propias obras.(?) Cada mujer tiene la vida conforme a sus aptitudes, conforme a sus propias necesidades y a su propia inteligencia, conforme a su propia contribuci?n al bienestar de la colectividad. 747 Quiz? no se haya hecho muy a menudo una propaganda tan entusiasta de las bondades del para?so sovi?tico respecto a las mujeres como llev? a cabo Nelken. La guiaba un ferviente deseo de que sus excelencias se viesen pronto implantadas en Espa?a. Frente al analfabetismo del campesinado espa?ol recordaba con emoci?n el ingenuo orgullo con que una koljosiana de Echmid- Azis, ya en las lindes de Ir?n, le mostr? una magn?fica edici?n de Juan Cristobal de Romand Rolland, con que sus compa?eras de trabajo acababan de premiar sus aciertos en la intensificaci?n de la cosecha. 748 Alab?, sobre todo, la libertad de la mujer sovi?tica que gracias al Estado en materia m?dica y de puericultura pod?a tener una vida sexual m?s libre y optar por una maternidad sin prejuicios ni trabas. Sin lugar a duda, aqu? se ve?a reflejada la frustraci?n que una sociedad timorata hab?a impuesto a Margarita por su estilo de vida libre e independiente. M.N. reflexiona comparando la situaci?n de las mujeres en la Uni?n Sovi?tica, con la triste situaci?n social de la mujer obrera en Espa?a: Madres abandonadas con un hijo en brazos o en las entra?as, y desamparadas m?s aun que por el abandono del padre por la repulsa e indiferencia de una sociedad vaciada de todo sentido humano, por la dureza de la lucha diaria por el pan; mujeres ansiosas por cumplir con su funci?n maternal y a quienes los prejuicios de una sociedad vuelta, en su hipocres?a, de espaldas a la naturaleza, impide ser madres porque no pudieron ser esposas; mujeres necesitadas de ganarse la vida, y que s?lo pueden, a fuerza de un trabajo ?mprobo, lograr mal vivir, porque sus esfuerzos se estrellan contra la desigualdad de salarios y sueldos impuesta por la codicia capitalista entre la mujer y el hombre; mujeres con ansia de cultura , y cuya inteligencia queda yerma porque viven en una sociedad en la cual la cultura es un privilegio inasequible para la mayor?a; ?C?mo he pensado en vosotras? ?C?mo he llorado por vosotras! a pesar de la distancia, en esa emoci?n que empa?aban mis ojos al ver desfilar, certeras, inconmovibles en su triunfo, a nuestras hermanas libertadas, las mujeres de la Uni?n sovi?tica, que pueden ser ellas, en s? mismas, en sus hijos, en sus actividades, en sus alegr?as, en su vida de fuera de casa y en la intimidad de su hogar 749 . 747 Ibi. .p 322-323. 748 M.N. Presencia y evocaciones, (Texto in?dito) ?Romain Rolland o la conciencia de Europa?.AHN , T?tulos y familias, p.68. 260 A pesar de su protagonismo en la Uni?n de Mujeres Antifascistas en donde escrib?a con cierta regularidad en la publicaci?n Mujeres, 750 segu?a siendo dif?cil para Nelken obtener un cargo pol?tico adecuado a sus notables habilidades y energ?as. No obstante, ella fue la encargada de recibir a la delegaci?n de la Liga Mundial de Mujeres contra la guerra y el fascismo. Por la radio de UGT pronunci? un discurso junto a la diputada y presidenta de las Mujeres Socialistas de B?lgica Isabel Blume y de Bernardette Cattaneo, secretaria general de la mencionada Liga. La prioridad que les hab?a tra?do a Espa?a en los primeros meses de guerra era organizar la ayuda en v?veres y ropa al pueblo espa?ol. As? mismo intervino Marta Huysmann, hija del presidente de la C?mara belga, burgomaestre de Amberes y ex presidente de la II Internacional 751 En el organigrama que impon?a la Comintern desde Mosc? no encajaba la fuerte personalidad de Margarita. Tampoco hab?a gran simpat?a entre ella y La Pasionaria que la consideraba gratuitamente corrosiva y ambiciosa. Sin embargo, fue la secretaria de Dolores Ib?rruri, Irene Falc?n, admiradora de M.N. desde la ?poca de sus debates pol?micos sobre feminismo en el Ateneo de Madrid, quien encontr? la soluci?n. Tuvo la idea de poner las considerables habilidades period?sticas de Margarita al servicio del partido comunista, nombr?ndola directora de AIMA (Agencia de Informaci?n Mundial Antifascista) dependiente de Mosc?. A partir de entonces proporcionar?a noticias, en su mayor?a de fuentes sovi?ticas, a todos los peri?dicos de zona republicana. Sin embargo, ese car?cter indomable del que siempre dio muestras tropezaba constantemente con problemas originados por la obediencia disciplinada que exig?a la organizaci?n comunista. Ante cualquier desacuerdo de car?cter informativo ped?a hablar directamente con Dimitrov, lo que por supuesto no sentaba bien en la c?pula provinciana del partido, que sent?a un temor reverencial hacia los que representaban la autoridad de Mosc?. Desde la defensa de Madrid, en la que toma parte activamente, cuando la guerra va cambiando de rumbo se traslada junto con miembros del gobierno republicano a la ciudad de Barcelona. La labor que acomete ahora es el de propagandista en los principales peri?dicos comunistas: Treball y Frente Rojo. Las consignas de su partido del que es fiel defensora, no admiten 749 M.N, Mujeres ?Del primero de mayo triunfante! 1 de mayo de 1936.? Primero de mayo en Mosc?: Demostraci?n y parada militar en la Plaza Roja?. 750 Mujeres, (Portavoz de las Mujeres Antifascistas" Madrid . Colaboradoras: Lina Odena, Dolores Ib?rruri, M.N., Emilia Pagnon, Margarita Andiano, Yveline Kahn, Encarnaci?n Fuyola, Aurora Arn?iz, Pilar Mar?n y Emilia El?as. Mujeres, Revista mensual del Comit? Nacional de Mujeres Antifascistas, Valencia. Colaboradoras :Emil?a El?as, Matilde Huici, Pura Verd?, Dolores Ib?rruri, Matilde de la Torre, Matilde Cantos, M.N., Encarnaci?n Fuyola, Margarita Andiano y Matilde Mu?oz. 751 M.N.. Claridad , Madrid, 29 de septiembre de 1936.p.7. 261 actitudes derrotistas. Nelken no desfallece en la propaganda exaltada y victoriosa del pueblo espa?ol frente al levantamiento militar. Despu?s de unos primeros art?culos, ?stos aparecer?n bajo el significativo t?tulo Del front i de la reraguardia .De la pasi?n m?s exaltada a la cr?nica m?s humana y sentimental dar? cuenta en sus innumerables cr?nicas de estos ?ltimos meses de la guerra. El tono de su discurso pasa de la violencia y del sarcasmo m?s duro a un tipo de cr?nica centrada en la vida cotidiana de una ciudad que padece los rigores de una contienda civil. El 31 mayo de 1938 la camarada Nelken, seg?n la prensa, librar? una bandera al Batall? de Reraguarda n?17. A toda p?gina el peri?dico Treball se hace eco del significativo acontecimiento: ?Encendidos discursos de la madrina del Batall? del Bruc, del Teniente Coronel Marenco y del Comisario camarada Almendros. En su intervenci?n Margarita manifiesta el sacrificio heroico que como madre supone tener un hijo en el frente de batalla, porque enemiga de la guerra y de las armas, ya que no consinti? ni las de juguete para sus hijos, ? avui he agut de consentir que el meu fill formi part del nostre glori?s Ex?rcit, perqu? reconec que, dissortadament, cal fer la guerra, aquesta guerra que ens han imposat, per a guanyar la pau" 752 . Durante la ceremonia de la entrega de la bandera en el Teatro Principal Palace su discurso hace referencia a sus recientes viajes al extranjero, en donde pudo comprobar la admiraci?n y respeto que se siente por Espa?a y c?mo Romain Rolland, uno de las m?s autorizados intelectuales de Europa le dice que. ? que tots els homes lliures del m?n senten una gran admiraci? per l?Ex?rcit i per el poble espa?ol?.. El car?cter de sus cr?nicas adquieren los tonos panfletarios de la Uni?n Sovietica. Su emoci?n se exalta cuando asiste a una proyecci?n de cine en Barcelona. En la pantalla surge de pronto el Desfile de la Juventud, en el Mosc? inundado de luz del mes de julio. La fiesta se despliega por la grandiosa Plaza Roja con el espect?culo de miles y miles de j?venes " radians de for?a i d ?alegria, de salut f?sica i moral, la realitzaci? espl?ndidament aconseguida ja, de l?emancipaci? d ?un Poble. O sia (sic) de les seves possibilitats de desenvolupament, progr?s i- per qu? no dir la paraula, de felicitat." 753 752 ?Els Batallons de Reraguardia?. Treball 29 maig 1938. p.3. S?n d?una gran importancia-comenta el Tenent Coronel Marenco- i s?han creat per emplenar une necessitat urgent. En disolvre la Gu?rdia Nacional Republicana que no comptava amb la simpatia del poble degut a la seva antiga hist?ria, era necessari organitzar unes noves forces que fossin del poble i para el poble.Calia crear l?organisme adequat que realiz?s las missions de policia i de disciplina de la reraguardia en el aspect militar[...]Col.loraran tamb? ambs el C:R:I:M en les tasques de policia que resulten adequades per a obtenir m?s eficacment el reclutament, la mobilitzaci?, el voluntariat,la recuperaci? d?efectius i material, l?adquisici? de dades per formar les estad?stiques de personal, bestiar, material i acarsenaments que permitin la mobilitzaci? del tres primers i la requisa dels ?ltims quan sigui necessari. 753 M.N. Treball, Del Front i de la Reraguarda, divendres 6 maig 1938, p. 8. 262 Ante las constantes oleadas de refugiados que hu?an de las zonas m?s castigadas por los frentes de batalla, la ciudad se ve?a desbordada por la escasez de alimentos y art?culos de primera necesidad. Las autoridades manten?an un control sobre los precios y muchas veces se impon?an fuertes multas cuando se comprobaba la desproporci?n del precio de la venta del art?culo. En uno de estos art?culos Margarita se pregunta si las mencionadas autoridades se han dado un vuelta por la Ronda de Sant Antoni por las tiendas de ropa que est?n expuestas al aire libre. All?, "las batas de percal que usan las mujeres trabajadoras, o sea de las que no disponen de grandes recursos, se venden a unas setenta y cinco pesetas" 754 .. Asiste al Rassemblament Universal pour la Paix en Ginebra. Este Organismo no tiene la facultad de la Sociedad de Naciones ya que sus decisiones no tienen fuerza de ley, sin embargo, se re?nen pa?ses de todo el mundo en defensa por la paz. Delegados de Austria, que ya s?lo existe ?en esp?ritu?, de China, de la amenazada Checoeslovaquia.. Se producen manifestaciones de un fervor emocionado cuando el representante de Espa?a lee los famosos trece puntos del doctor Negr?n en los que se afirma la voluntad del pueblo espa?ol de luchar hasta el final por la independencia patria y por el mantenimiento de los principios democr?ticos 755 . La Conferencia de Solidaridad no fue simplemente, cual pod?a haberse cre?do, - comenta Nelken- una Asamblea del Socorro Rojo Internacional. Sus consecuencias inmediatas y en perspectiva tendr?n forzosamente que sobrepasar con mucho la letra y aplicaci?n estricta de las resoluciones adoptadas. Los que a ella vinieron y precisamente a Madrid a principios de noviembre, desde los m?s distantes puntos de la Espa?a leal, y desde allende las fronteras, llegaban, no s?lo a participar en unas deliberaciones, no s?lo a mejorar el aparato y el trabajo de una Organizaci?n, sino a hacer patente ante el invasor la resistencia estoica de la ciudad de Madrid, que le ha dado su imperecedera aureola 756 . Continuando su labor propagandista a favor del PC en el Teatro Nacional de la Comedia de Barcelona, escenario de tantos encendidos discursos, se celebr? un homenaje nacional de Espa?a a M?xico. Asistieron representantes de todos los partidos pol?ticos y organizaciones sindicales. En representaci?n de M?xico asisti? el embajador Tejeda. Margarita que hab?a buscado el apoyo de M?xico para la rep?blica espa?ola comienza diciendo que la palabra clave que une los dos pa?ses es la solidaridad: "perqu? Espanya no pot oblidar mai el gest del President Cardenas i del poble mexic? que des de primera hora no vacillaren en tirar en cara als pobles que s?anomenaven democr?tics llur manca de solidaritat" 754 M.N. Treball Del Front i de la Reraguarda. diumenge 5 juin 1938 p.12. 755 M.N. Treball ?Apunts de viatge?, 22 maig 1938, p.1. 756 M.N.. ?Lo que ha que ha sido la Conferencia de Solidaridad ?Frente Rojo, 9 ,noviembre 1938. 263 Un periodista de AIMA entrevista a M.N. a su regreso de M?xico en donde, en representaci?n del Partido Comunista espa?ol, asisti? al Congreso Mundial Antifascista y Sindical Latinoamericano convocado por iniciativa del presidente L?zaro C?rdenas. Entre sus declaraciones pone de relieve el creciente n?mero de mujeres pertenecientes al movimiento intelectual que luchan y trabajan en obras sociales y orientaciones progresistas Un hecho fundamental para entender el exilio casi masivo de espa?oles a M?xico fue el compromiso adoptado al finalizar el Congreso Mundial Antifascista. Al finalizar se celebr? un banquete al que asistieron todas las organizaciones femeninas mexicanas desde las comunistas hasta las cat?licas, pasando por todos los sectores intelectuales, obreros y campesinos. Se reunieron unas mil comensales y tras el discurso de Nelken se propuso la iniciativa de la unidad de todas estas organizaciones, la cual comenzar?a a funcionar sobre la base de la ayuda a Espa?a. 757 Ahora bien, hay que tener en cuenta un hecho significativo que se produjo en el desarrollo de estos dos Congresos: el ataque sistem?tico en prensa de Diego Rivera a la cabeza de los dirigentes trotskistas mexicanos. A su regreso a Espa?a Margarita publica un art?culo en Frente Rojo en el que arremete contra Trotski con los m?s divulgados t?picos del comunismo sovi?tico:"enemigo del pueblo espa?ol y de todos los trabajadores en general, el cual es para todo esp?ritu ecu?nime el m?s conocido de los servidores del capitalismo en el m?s repugnante de sus aspectos" 758 . Es ?sta una etapa confusa en la l?nea ideol?gica de Margarita. Sigue las directrices que la impone el Partido Comunista Espa?ol bajo la f?rrea voluntad de las ?rdenes procedentes de Mosc? pero era bastante inteligente para vislumbrar, no en este momento, sino unos a?os m?s tarde el lado oscuro que escond?a una solapada lucha de poder. El virulento antitrotskismo nac?a, pues, de una orden de Stalin y ello pasar? a contaminar todos los aspectos de la pol?tica sovi?tica, as? como a sus m?s valiosos peones. De acuerdo con su fabulaci?n de Stalin, desde 1931,Trotski habr?a decidido pasar a la lucha violenta contra el Estado sovi?tico y el PCUS.[...] Sus cr?menes contra la patria del socialismo son "sacr?legos"- se dec?a- y en un momento que avanza agresivamente la reacci?n fascista en Europa, responden de modo inequ?voco a los intereses del fascismo 759 . Fue Togliatti el encargado de difundir que el trotskismo era un agente del fascismo en el seno de la clase obrera y la guerra civil espa?ola fue el campo de aplicaci?n de esa consigna. 757 M.N.. ? M.N. habla de las actividades de las mujeres mejicanas y de su adhesi?n a nuestra causa.? Frente Rojo, 25 de octubre de 1938. 758 M.N..? Los manejos fascistas en M?xico,? Frente Rojo, Barcelona 27 setiembre 1938 759 Elorza, Antonio y Marta:Bizcarrondo. Queridos camaradas. ,Barcelona: Planeta 1999, p.345. 264 M.N. fue fiel al PCE hasta los ?ltimos momentos de la Guerra Civil. Sus art?culos en el peri?dico Treball no dejan vislumbrar el m?s leve signo de derrota. Por el contrario, recoge continuamente todas las llamadas que los altos mandos militares y cargos sindicales tratan de transmitir a la poblaci?n. Cuando se re?ne el Comit? de enlace de la UGT-CNT de Catalunya acordando el incremento de voluntarios de Batallones especiales, la aceleraci?n de la producci?n y la incorporaci?n de la mujer al trabajo, todas ellas medidas de emergencia para frenar el avance del ej?rcito fascista, nuestra periodista insiste de nuevo en que "cal ?sser m?s r?gids, m?s durs amb nosaltres mateixos i amb els que ens volten" 760 . El esp?ritu luchador de Nelken no desfallece ante la inminente derrota del frente de Catalu?a. Es f?cil de constatar la doble vertiente que impulsaba su acci?n en la vida: por una parte el compromiso pol?tico adquirido en el que no regatea esfuerzos y, por otra su amor al Arte. - Podemos remontarnos al a?o 1934 en plena campa?a de huelga de los campesinos extreme?os cuando al volver a Madrid pronuncia una conferencia en el C?rculo de Bellas Artes "La ascensi?n de color" cuyo tema era "La introducci?n al paganismo en Venecia" 761 . Transcurre el a?o 1938 y la periodista sigue lanzando sus art?culos a la manera de soflamas desde el peri?dico comunista Treball: nada de rendiciones, nada de debilidades, hay que seguir luchando contra el enemigo fascista hasta el final. Nelken, no obstante, intuye, aunque no pueda expresarlo p?blicamente, que el final de la guerra est? cercano y que no hay marcha atr?s para una diputada comunista comprometida con su partido Es el ?ntimo momento en que recapitula sobre lo que vivi? y ha quedado felizmente fijado en su memoria. La evocaci?n de Federico Garc?a Lorca, el poeta del jazm?n, la luna y el olivo negro, sentado al piano en su acogedor piso de la Castellana y rodeado de amigos- entre ellos Antonia Merc? La Argentinita y Luis Bagaria- que jaleaban las granadinas lanzadas al aire, entrecortadas por jipies, laceraba su coraz?n por el amigo muerto y por la plenitud de unos momentos irrecuperables. 760 M.N.? Tots poden servir?. Treball , 15 gener, 1938. L?enemic vol avan?ar per terres catalanes. L?enemicno ?s solament el que pret?n anihilar les libertats, la personalitat mateixa de Catalunya, sin? l?extranger, l?invasor. Resistir-lo, tancar- le el pas ?s, doncs,no solament q?esti? de seguir caminant cap endavant o de retornar a ?poque pret?rites d?esclavitud sin? defensar l?exist?ncia teva i de tots, com a catalans, com a espanyols. V?ncer en aquesta lluita decisiva vol no salament dir progresar com a ciutadans lliures, sota un r?gin democr?tic, sin? com a ciutadans d?una naci? independent. [...] Pensa, company que en aquest mateixos moments els teus fills, els teus germans, els fills millors del poble espanyol estan escrivint al front de Catalunya i d?Extremadura una epopeya juntament a la qual tot queda petit al m?n. Ajurdar- los ?s deure elemental de tot aquel home o dona , que tenga posades les seves esperances en aquesta epopeya.?. 761 M.N.. "La ascensi?n del color". El Socialista. 5 de abril de 1934. 265 Es, pues la evocaci?n del poeta granadino asesinado dos a?os antes en Fuente Vaqueros el lazo que anudar? los hilos m?gicos de un tiempo desvanecido con un presente lleno de nostalgia y confusi?n (Vid Anexo n? 19) Margarita, en la Barcelona bombardeada y maltrecha del a?o 1938, desgrana la obra imborrable de Federico: Marianita Pineda y la luna de plata / y aquella casada que se dijo mozuela/ y los Torres Heredia, nietos de Camborio? En el duelo por su muerte llorar? el entorno de su tierra: la fascinante puesta de sol sobre el Generalife, o el sult?n enterrado en Sierra Nevada, fantas?as de nostalgias de siglos? A pesar de casi todas las previsiones, los restos del poeta no se han recuperado, no se han levantado estatuas para ser redenciones ni se ha podido cubrir de flores abrile?as una fosa com?n todav?a sin exhumar. Nelken, ya en su exilio mexicano, se preguntaba el porqu? de esa muerte ominosa e in?til: Nadie entre los que los conocimos entre los que fuimos sus amigos y, por a?os, le tratamos asiduamente, podr?a decir que tuvo la menor intervenci?n en ninguna actividad pol?tica. Que era amigo de gente de izquierda, desde luego: igual en Espa?a que en los dem?s pa?ses los intelectuales, conscientes de su responsabilidad al frente y para con las muchedumbres que han de avanzar hacia un ma?ana menos injusto, eran como todas las personas medianamente cultivadas, partidarios de lo que va hacia adelante, y no a regresi?n de ?pocas de oscurantismo. Que su ?ntima compenetraci?n con el pueblo, del cual sacaba la savia que hace vibrar sus versos con las m?s hondas esencias de su tierra, hubo de llevar a Federico, con toda naturalidad, a compartir las reacciones sentimentales de ese pueblo? La culpa fue de esa Espa?a honda, negra y profunda de rencores guardados durante generaciones, odios at?vicos transmitidos por familias que se desatan en momentos incontrolados donde todo est? permitido. En estos ?ltimos d?as de enero de 1939 dio una charla en el viejo caser?n del Ateneo Profesional de Periodistas situado en el casco antiguo de la ciudad, la zona m?s castigada por los continuos bombardeos. La finalidad era reivindicar a Pablo Picasso como gran pintor y ciudadano espa?ol que mantuvo una posici?n de denuncia antibelicista a trav?s del famoso Gernica 762 . Expone Nelken: Aquella conferencia sobre Picasso que tuvimos la emoci?n imborrable de pronunciar en la Barcelona en trance de agon?a ante un p?blico de combatientes y de trabajadores,[....] estos hab?an ido expresamente aquel d?a a o?r hablar de Picasso. Su atenci?n en seguir aquella disertaci?n en aquellos momentos y en el Ateneo situado en el casco viejo de la ciudad, o sea en uno de los lugares m?s castigados por la aviaci?n, era una atenci?n con riesgo de la vida. 762 M.N.. Presencias y evocaciones (Texto in?dito) AHN p. 115. 266 Mejor que ning?n comentario, y en contra de todos los comentarios, ello bien claro dice que Picasso, por encima de su hermetismo, a pesar de ?ste, es una voz que expresa en forma individualizada lo que su momento siente colectivamente 763 . 11.6.- Final de la guerra: salida de Espa?a Barcelona cay? el 26 de enero. Miles de personas iniciaron un doloroso ?xodo huyendo de las tropas franquistas que hab?an tomado la ciudad. En las carreteras y caminos que conduc?an hacia la frontera de Francia se agolpaban todo tipo de veh?culos, puesto que todo era v?lido para huir. Los menos afortunados, familias enteras llevando a cuestas sus peque?os pertrechos, caminaban entre el miedo y el intenso fr?o hacia un incierto futuro. Margarita Nelken y su hija cruzaron la frontera hacia el 5 de febrero en una fr?a ma?ana de invierno, ?henchida de miserias infrahumanas, que iniciaba, entre blasfemias de gendarmes y culatazos de senegaleses semi-salvajes, las incomprensiones inveros?miles y furias de una inmisericordia peor que la imaginada por todas las mitolog?as que idearon los Avernos, el ?xodo del pueblo que hab?a sido el primero en alzar, ante las agresiones nazi-fascista, la heroica barrera de sus pechos 764 . A lo largo de la primera semana de febrero, asolado por el hambre y el fr?o, el derrotado ej?rcito republicano empez? a cruzar a una Francia hostil y poco acogedora. Hombres, mujeres y ni?os fueron conducidos hasta campos de concentraci?n que se hab?an improvisado en Argel?s- sur- Mer, Saint Cyprien, Barcar?s y en otras peque?as zonas de confinamiento en dunas de arena. Mucho se ha escrito y muchos testimonios han quedado de los horrores de estos internamientos. El escritor Jos? Bergam?n escribe a su amigo Josep Carner: Ahora ando de cabeza por salvar a nuestros amigos de la amistad francesa. Algo espantoso. Los campos de concentraci?n son campos de semilla de muerte y odio. Unas ochenta v?ctimas diarias de enfermedad o heridas. Hombres viejos y j?venes, mujeres, ni?os. Casos de violaci?n por senegaleses. Malos tratos, hambre. Carencia absoluta de asistencia m?dica. Un espanto. Y sobre todo ello el silencio m?s o menos responsable de toda la intelectualidad francesa 765 . Los ?ltimos en cruzar la frontera francesa fueron militantes comunistas del alto mando republicano, Santiago ?lvarez, Enrique L?ster, Manuel Tag?e?a y Juan Modesto. Al grueso de 763 .M.N.,Presencias y Evocaciones.?La voz colectiva de Picasso? Texto in?dito, AHN, n? 3244/4(.Margarita recuerda la ?ltima conferencia que se pronunci? en el Ateneo Profesional de Periodistas republicana sobre Picasso, estuvo a su cargo). 764 M.N.?. Casals, o el arte como imperativo heroico?, Presencias y evocaciones, AHN p.26. 765 Carta de Jos? Bergam?n a Josep Carner. Par?s, lunes 13 de febrero 1939 .Archivo de Josep Carner, Biblioteca de Catalunya 267 sus hombres se les confin? a la fuerza en los campos de concentraci?n, incluido Santiago de Pa?l. Estos mandos militares se alojaron en un primer momento en el consulado espa?ol de Perpi??n en donde exhaustos recibieron una primera ayuda por parte de Margarita, su hija Magda y la colaboradora Marta Huysman. El 12 de febrero el gran violonchelista Pau Casals se acerc? al consulado de Perpi??n. Margarita recuerda en sus memorias in?ditas y en la correspondencia con el gran maestro, al que profesaba una profunda admiraci?n, el momento del encuentro en el que el m?sico comprometido con la causa republicana la abraz? emocionado, e inmediatamente pregunt? por la situaci?n de su hijo, Santiago de Pa?l . ?Y su hijo ha podido salir? S? -responde Margarita- ha logrado pasar la frontera al frente de sus hombres, y con ellos se fue- voluntariamente - al campo de Saint Cyprien, de donde logr? sacarle. Jam?s logr? olvidar la emoci?n espont?nea de Casals, cuando le dijo que su hijo estaba vivo 766 . El mundo vital de Margarita qued? roto. En Espa?a, a la que nunca volver?a, quedaba su hogar y gran parte de su vida y de su familia. Los falangistas, al final de la guerra, requisaron el confortable piso de la avenida de la Castellana que compart?an Margarita Nelken y Mart?n de Pa?l. Su biblioteca, sus cuadros y su correspondencia con escritores y artistas, espa?oles y europeos fueron saqueados. Su colecci?n ten?a primeras ediciones firmadas de la ?lite literaria, cartas de Unamuno, Auguste Rodin y Gabriela Mistral entre otros.Margarita deja como testimonio de una p?rdida irreparable la carta-manifiesto que Romain Rolland dirigi? a los espa?oles y que ella conservaba como una reliquia. 12.- Exilio hacia tierras mexicanas. La esperanza del incierto retorno. Si algo no habr? de perdonar el pueblo espa?ol, en el d?a del examen y ajuste de conductas en la emigraci?n, ser? ese triste privilegio que se ha atribuido la irresponsabilidad de algunos, de creer que crec?a su propia estatura al cavar alrededor hoyos para sepultar famas y prestigios ajenos. M.N. en Defensa de Madrid de L?pez Fern?ndez*. Por mediaci?n del presidente L?zaro C?rdenas, le concedieron asilo pol?tico en la embajada mexicana de Par?s. Y a finales del a?o 1939 consigui? salir de Espa?a con su madre, su hija Magda y a su nieta de tres a?os y medio, hacia M?xico en el barco Normandie. 766 M.N .Presencias y evocaciones. .p.30-32. 268 Al llegar a M?xico D.F se instal? con su familia en la calle Ezequiel. Al separarse su hija de Adalberto Salas, Margarita segu?a siendo la ?nica que se hizo cargo de la manutenci?n de su madre, su hija y su nieta. Despu?s de la invasi?n alemana en junio de 1941, junto con otros j?venes comunistas espa?oles, su hijo Santiago se alist? en el Ej?rcito Rojo .Se ha sugerido -seg?n se?ala Paul Preston-que Margarita tem?a que utilizaran a su hijo como reh?n a cambio del buen comportamiento de su madre. Si este es el caso, resulta sorprendente que se mostrara tan osada y cr?tica con los dirigentes del PCE en M?xico, sobre todo con su dirigente el mediocre y servil estalinista Vicente Uribe. Resulta obvio que desde el exilio cualquier dirigente comunista pudiese tergiversar con apreciaciones personales ciertas actitudes que le eran adversas. No manten?a en secreto sus desacuerdos con las medidas pol?ticas que consideraba equivocadas y no hac?a nada por esconder su desprecio hacia los bur?cratas del partido que consideraba intelectualmente inferiores. Como pr?ctica habitual se manten?a informada a la Comintern de actitudes y opiniones de sus afiliados a trav?s de una sutil red de comunicados, cartas y telegramas. Esto se reflej? en un informe interno de partido sobre los dirigentes exiliados en M?xico que se envi? a Mosc? en diciembre de 1941: Se tienen grandes dificultades con Margarita Nelken. Sus relaciones cr?ticas para con todos y con todos dentro del Partido y de la emigraci?n se ha reforzado por el hecho de que ahora no tiene un campo de acci?n suficiente y se siente relegada porque no se la atrae al trabajo de la direcci?n. Est? muy amargada. Su cr?tica no se refiere a las cuestiones pol?ticas generales de nuestro movimiento, con las cuales ella est? de acuerdo, pero en cambio est? en contra de lo que el Partido hace en esta l?nea. Trata de despertar el descontento entre los camaradas de la direcci?n, etc. Se la encarg? que elaborara proposiciones para el trabajo entre los intelectuales, pero estas fueron rechazadas porque en cierto modo supon?an la creaci?n de una nueva direcci?n del Partido, bajo pretexto de que los obreros no entienden nada del trabajo entre los intelectuales. El haber rechazado sus proposiciones ha agudizado m?s la actitud de Margarita frente al Partido. A pesar de estas dificultades los camaradas opinan que no ser?a bueno separar a Margarita de la direcci?n. Pero no se la utiliza (s?lo habla alguna vez en actos p?blicos en nombre del Partido) y se tiene gran desconfianza de ella 767 . El d?a 15 de septiembre de 1942, d?a de la conmemoraci?n de la independencia mexicana data un discurso de Nelken en el Teatro Hidalgo, organizado por el Sindicato de Artes Gr?ficas de la Naci?n. En su intervenci?n comenta la pol?tica internacional e insta a los asistentes a mantener una firme posici?n frente al fascismo y un firme apoyo a la lucha del proletariado. 767 Preston ,Paul. Palomas de guerra. pp. 329-330. Informe Marta, documento sobre el trabajo y la situaci?n de la Direcci?n del Partido Comunista Espa?ol en M?xico, 3 de diciembre de 1941. Archivo del Comit? Central del Partido Comunista de Espa?a, caja 102, carpeta 6.5. 269 Claro que, si Margarita Nelken era la m?s fiel partidaria de la l?nea ortodoxa comunista, sin embargo, dentro del PCE en el exilio mexicano, discrepaba de los medios utilizados por los bur?cratas del partido en la lucha antifranquista. Ellos recelaban de esa se?orita que pod?a contradecir ?rdenes con toda autoridad y no acataba la autocr?tica que impon?a la disciplina del partido. Cuando los alemanes invadieron Rusia en junio de 1941, el PCE empez? a formular un compromiso interclasista denominado Uni?n Nacional que intentaba remediar la situaci?n sombr?a que viv?a el partido dentro de Espa?a. La opci?n era una reconciliaci?n con muchos de los que hab?an luchado en el bando nacional en la guerra civil para que Espa?a permaneciera neutral en la contienda mundial. El proyecto no interesar?a s?lo a las izquierdas sino tambi?n a sectores conservadores y cat?licos, a militares y a importantes grupos capitalistas espa?oles ligados al capital anglo-americano. El punto esencial y al que tend?a como finalidad el programa era crear un gobierno de Unidad Nacional que, una vez derrocada la dictadura y restablecidas las libertades pol?ticas se llevara a cabo unas elecciones para que el pueblo libre y democr?ticamente decidiera el futuro r?gimen del pa?s. A Margarita Nelken esta propuesta la pareci? ingenua e imposible y as? lo expres? entre los camaradas .El resultado inevitable fue que se la separ? del partido en octubre de 1942 acusada de oponerse a la pol?tica de Uni?n Nacional. Estaba claro que hab?a comentado sus recelos con otras personas y, por ello, dijeron que "ha recurrido a los m?s sucios procedimientos de corrupci?n, propios solamente de un enemigo" As? pues, el compa?ero de Vicente Uribe, el igualmente estalinista Antonio Mije afirmar?a que "era un elemento intrigante y enemigo que no tiene nada en com?n con nuestra ideolog?a y nuestra clase", que s?lo sent?a "odio por la clase obrera"."Ante su desmedida ambici?n personal no existe nada respetable, ni la historia revolucionaria, ni la capacidad, ni la honradez, ni la decencia" 768 . Adem?s, lo que contribuy? finalmente a su expulsi?n fue que, al oponerse a la Uni?n Nacional, realmente estaba siguiendo los pasos de Jes?s Hern?ndez, un dirigente del partido que estaba en una abierta lucha de poder con Dolores Ib?rruri por el derecho a suceder a Jos? D?az como secretario general del PCE. Los comentarios privados de los camaradas veteranos del partido fueron m?s vitri?licos que las denuncias p?blicas- lo que el novelista Max Aub llamaba "la acostumbrada retah?la de baldones y dicterios"- Pocos salieron en su defensa. Uno de los que lo hicieron, el escritor Jos? Bergam?n, fue acusado de traidor. Despu?s de los sufrimientos personales y de las privaciones del exilio, no es dif?cil hacerse una idea del dolor que causaron a Margarita estas acusaciones. La expulsi?n del partido tuvo 768 Preston, Paul Palomas de guerra. p..331. 270 consecuencias econ?micas inmediatas para la familia en el exilio. Se le cerraron la colaboraci?n en publicaciones y se le vet? la ayuda econ?mica de la Junta de Auxilio a los Republicanos Espa?oles. Importantes muralistas, como David Alfaro Siqueiros y Diego Rivera que acogi? en su casa a Le?n Troski, al ser militantes del Partido Comunista de M?xico le dieron la espalda. El golpe fue muy duro para una cr?tica de arte; pero ella con su natural coraje y valent?a no se arredr?, continu? abri?ndose paso en el complejo y politizado mundo art?stico mexicano. A?os m?s tarde, en 1951, la Sociedad de Cr?ticos de Arte de M?xico le ofreci? una cena de reconocimiento reparador como reconocimiento por su labor de difusi?n del arte mexicano por Europa. En esta ocasi?n-se?ala Jorge Juan Crespo-honramos asimismo en ella, el apostolado ejercido toda su vida para hacer conocer y valorar las grandes obras de arte y la literatura universal. Pero, sobre todo, hay que se?alar la intensa y ahincada labor de Margarita Nelken como" una maestra de su alto esp?ritu y de su gran sentido humano, pues ella nunca ha dejado de tener presente el bien y el mejoramiento cultural de la sociedad en que vive y ha vivido hasta ahora" 769 . A pesar de su expulsi?n del PCE Margarita nunca critic? la pol?tica del partido en p?blico. De hecho, hasta cierto punto, segu?a actuando como si nada adverso hubiera sucedido. En privado, cuando hablaba con dirigentes del campo pol?tico, su tono era de mitin ."Gustaba mientras lo hac?a, levantar la cabeza, clavar su miope mirada en quien la escuchaba, a la vez que levantaba el brazo derecho y, dejando caer la mano con los dedos abiertos, engolaba la voz? 770 . As? pues, continu? demostrando su adhesi?n a la Uni?n Sovi?tica y testimonio fehaciente de ello- creemos que con total sinceridad- fue la publicaci?n del libro Las torres del Kremlin (1943) sobre la Segunda Guerra Mundial que era pr?digo en alabanzas al esfuerzo b?lico ruso contra la invasi?n nazi, dedicado a "mi hijo Santiago combatiente por la libertad" 771 . Como todos sus libros, era vivo, ameno y estaba extraordinariamente documentado. Empezaba con un elogio entusiasta a Stalin, con cr?ticas a los trotskistas en general y a Juli?n Gorkin en particular. Seg?n comenta Paul Preston quiz? fue escrito con la vana esperanza de la readmisi?n. Lo que s? es indudable es que Margarita sent?a gratitud por la ayuda rusa a la Rep?blica espa?ola durante la guerra civil y sent?a un leg?timo orgullo, no exento de temor, de que su hijo combatiese en el Ej?rcito Rojo en una guerra que cre?a de leg?tima defensa. 769 Jorge Juan Crespo De la Serna, Palabras en el homenaje a Margarita Nelken. Asociaci?n Mexicana de Periodistas. Asociaci?n de Cr?ticos e Investigadores de las Artes Pl?ticas .AHN, leg .3243-6 770 Arna?z, Aurora Retrato hablado de Luisa Juli?n : memorias de una guerra. Madrid: Compa??a Literaria 1996, p.258. 771 M.N. Las torres del Kremlin , M?xico: Industrial y Distribuidora. 1943. Su hijo Santiago Tagu?n estudiante en Mosc? se alist? en el Ej?rcito Rojo con el grado de teniente. 271 Seg?n avanzaba la ofensiva de los ej?rcitos nazis en el frente del Este hasta llegar a sitiar la capital moscovita alarmaba a Margarita con sobrecogedora angustia. Pero Santiago sobrevivi? entonces en heroica lucha frente a los invasores. Sobrepasado este peligro las divisiones del Ej?rcito Rojo fueron trasladadas a Ucrania y seg?n testimonios de los que estuvieron junto a Tangui (como le llamaba cari?osamente su madre) en aquellos postreras horas cay? junto con sus hombres frente a los tanques alemanes en la aldea Mitrofanovka en la regi?n de Dnepropetrovsk el 5 de enero de 1944. Cuando muri? quedando para siempre bajo esa tierra sovi?tica, ten?a s?lo 22 a?os 772 . Su muerte sumi? a su madre en un profundo dolor del que tardar?a en sobreponerse. Una idea obsesiva se iba apoderando de ella en su desesperaci?n: el riesgo al que hab?a dejado expuesto a su hijo al alistarse en el Ej?rcito Rojo despu?s de haber sobrevivido a la terrible experiencia de la guerra de Espa?a Es posible, aunque se puede poner en duda que - como afirm? Juli?n Gorkin- Margarita estuviera siendo chantajeada con la presencia de su hijo Santiago de Pa?l Nelken en Rusia como teniente del Ej?rcito Rojo. Tambi?n, al hacer referencia a la muerte de su hijo quedaba el poso amargo de un hecho ciertamente incomprensible, puesto que, sin saber el motivo exacto, las autoridades sovi?ticas tardaron m?s de un a?o en notificar oficialmente a Margarita la muerte de Santiago de Pa?l. Ya algunos autores hab?an sugerido la actividad de Margarita Nelken al servicio de la KGB en M?xico. Este pa?s era un punto clave por su situaci?n fronteriza con los Estados Unidos y fue durante la d?cada de los a?os cuarenta escenario de numerosos episodios de espionaje y contraespionaje, conspiraciones y complots, protagonizados por agentes sovi?ticos y norteamericanos. Ahora bien, hasta que el proyecto Venona, la documentaci?n desclasificada en 1995 por la Agencia de Seguridad estadounidense no se pudo consultar todo quedaba en simples conjeturas. Pocos documentos aparecen con el alias de Amor que los rusos dieron a Margarita Nelken. Uno de ellos, fechado en marzo de 1944, indica que la actividad de Margarita se limitaba a contactar con otras personas para prestar ayuda en los pasos de frontera. 773 En un documento secreto en clave y liberado recientemente, el general Fitin con fecha 8 de agosto de 1945 concede la medalla de honor a Santiago de Paul Nelken. 774 ( Anexo N?.10) 772 M.N. ?Casals o el arte como imperativo heroico? Presencias y evocaciones Texto in?dito AHN p.26. Acerca de la evocaci?n de su hijo Santiago v?sase ?Un h?roe espa?ol del Ej?rcito Rojo:Santiago de Pa?l Nelken ? AHN T?tulos y familias, Leg. 3245, doc. 64. 773 www.nsa.gov/venona/venon 00017.cfm, Agencia de Seguridad Nacional: Radiotrasmisiones de la residencia de la KGB desde la ciudad de M?xico a Mosc?, marzo de 1944, documentos del proyecto Venona, ref.: 3/NBF/T712 774 El documento encabezado por Novia Alto secreto, referencia n?mero 216 se dirige a AMOR (Margarita Nelken) para hacerla entrega de la Orden de la Guerra Patri?tica, Primera clase, por la defensa de Moscou a 272 El documento encabezado por ?Novia? Alto secreto, referencia n?mero 216 se dirige a AMOR (Margarita Nelken) para hacerla entrega de la Orden de la Guerra Patri?tica, Primera clase, por la defensa de Moscou a SANT?YAGO ( Santiago de Pa?l) y firmado por VIKTOR ( Lt.Gen. P.M. FITIN). Su vida transcurr?a en el exilio mexicano con el pensamiento dirigido hacia el viejo continente, centro de antiguas expectativas y vivencias que llenaron su existencia. Se le present? la oportunidad cuando ocho a?os despu?s de su llegada a M?xico pudo realizar un viaje a Europa con unos determinados fines profesionales : asistir en Roma al Congreso Interparlamentario en calidad de diputada por Extremadura y participar en la Asociaci?n Internacional de Cr?ticos de Arte en Par?s 775 . Y un fin personal la idea insistente que la acuciaba desde a?os atr?s: poder visitar la tumba de Santiago y poder rendirle un postrero recuerdo a su hijo. A finales de 1947 lleg? a Par?s acompa?ada de su madre, de su hija Magda y su nieta de once a?os. No perd?a la esperanza al realizar este largo viaje de poder establecerse de nuevo en Europa. Para ello iba acreditada como miembro del I Congreso International des Critiques d?Art celebrado en Par?s del 21 al 28 de Junio de 1948. La idea obsesiva de visitar la tumba de su hijo en Mitrafanovka se present? llena de dificultades, pues en 1948 los viajes de Par?s a la Uni?n Sovi?tica eran casi imposibles bajo ning?n concepto. Adem?s tal como escribe a su amigo Pau Casals, comprende que ser?a en esos momentos una locura pues "si fuera all?, nadie me creer?a que era s?lo para eso y despu?s no podr?a ya dar cursos en Am?rica" 776 . Intent?, al mismo tiempo, averiguar la suerte de sus parientes m?s cercanos residentes en Bayona durante la ocupaci?n nazi 777 . En general, la aventura europea no hab?a salido muy bien seg?n se deja entrever por su correspondencia. La austeridad de la posguerra dificultaba un trabajo que no estaba en esos momentos bien remunerado. Adem?s, en el ambiente paranoide de la guerra fr?a las cosas eran m?s dif?ciles para una comunista c?lebre. Otra preocupaci?n era que su familia se viese atrapada en otro conflicto b?lico. As? se lo comunic? a Pau Casal:"Nos volvemos a M?xico; las cuatro SANT?YAGO ( Santiago de Paul) y firmado por VIKTOR ( Lt.Gen. P.M. FITIN 775 Entre la documentaci?n en AHN de Madrid se halla su Credencial, fechada en Par?s el 28- VI-1948, como miembro del I Congr?s International des Critiques d??rt, celebrado en Par?s del 21 al 28 de junio de 1948. (AHN, Diversos/5 Leg.3243. doc.n? 23) 776 Carta de Margarita Nelken a Pau Casals. 31 de diciembre de 1951. Fundaci?n Pau Casals . 777 Mordejai de la Puerta, Javier y Jacobo Israel Garz?n ?Margarita Nelken , una mujer en la encrucijada espa?ola del siglo XX?, Ra?ces, Oto?o de1994, n? 20, p.41.?En esta estancia europea indag? sobre la suerte de sus familiares: trece de ellos fueron quemados en la iglesia de Oradour sur Glaine, y otros familiares rumanos fueron conducidos en 1943 por los nazis a Auschwitz, entre ellos su t?a Pepita.? 273 generaciones, mi madre, mi hija y mi nieta conmigo; familia ya sin hombres, un tanto a la deriva, viviendo de mi pluma, lo cual ya le dice bastante 778 . Desde su llegada a Par?s se dedica intensamente a su trabajo de corresponsal. Fueron numerosas la cr?nicas y entrevistas que escribi? para las diversas publicaciones de Am?rica latina ; y ello es una muestra evidente de la enorme responsabilidad que reca?a sobre sus hombros. Al mismo tiempo, el amplio abanico de temas que pod?a cubrir con su pluma gracias a los m?ltiples contactos con personalidades pol?ticas, literarias y del mundo art?stico. . Consumada periodista tanto en cr?nicas como en art?culos de opini?n, no es menos brillante en las entrevistas, tal como hab?a dejado patente en 1930 en una de sus ?ltimas colaboraciones en Blanco y Negro, la publicaci?n de la conversaci?n privada y ?nica como mujer periodista con el jalifa de la zona espa?ola de protectorado ( Anexo n? 13). La asolada Europa de la posguerra, escindida en los dos poderosos bloques de influencia, no representar? para una exiliada pol?tica y escritora una tierra de acogida. Apremiada por la delicada situaci?n econ?mica en que viv?a prosigue su constante labor period?stica figurando como corresponsal de los diarios Relator de Cali de Colombia, y Hoy,de M?xico. Reconocida tambi?n por sus entrevistas a personalidades de la vida pol?tica, el d?a 2 de junio de 1948 publica: ?Un documento sensacionalista, Entrevista exclusiva con el representante del Estado de Israel en Par?s, Marcos Jarblum ( Anexo n?14). Le pregunta sobre el tema m?s candente de esos momentos: ?Cu?l es en su opini?n el hecho que m?s conviene destacar en la actualidad de los sucesos de Palestina?. Y responde el se?or Jarblum: -?El que por primera vez desde la constituci?n de la ONU, los Estados Unidos y la URSS han obrado absolutamente de acuerdo en la apreciaci?n de un problema. Ello s?lo bastar?a para decir la raz?n que nos asiste. En la entrevista la muestra inn?meros documentos, ratificaciones, el discurso del duque de Wewoshire, discurso del presidente Wilson, del general Smits en que predice la formaci?n de un gran Estado jud?o 779 . Nelken se sent?a comprometida en su condici?n de jud?a antifascista con el establecimiento oficial del Estado de Israel. Durante su estancia en Par?s como corresponsal logra una entrevista con Marcos Jarblum desde hacia poco Presidente de la Asociaci?n Sionista en Francia y desde el establecimiento oficial del Estado de Israel su embajador en Par?s. Jarblum declara que legalmente el reconocimiento del Estado de Israel se remonta a la Declaraci?n Balfour firmada en 1917 en la que Inglaterra se compromet?a a establecer en Palestina un hogar nacional para el 778 M.N.. Carta a Pau Casals, 31 de diciembre de 1951, Fundaci?n Pau Casals. 779 M.N. ?Un documento sensacional, entrevista exclusiva con el representante del Estado de Israel en Par?s? Para los peri?dicos Hoy de M?xico y Relator, 1948, AHN Leg.3245/ 43. 274 pueblo jud?o y denuncia, con acento de indecible amargura, la monstruosidad de una guerra entre ?rabes y jud?os que beneficia en el Pr?ximo Oriente unos intereses ajenos. Cabe se?alar que la comunidad jud?a brind? ayuda a Margarita al instalarse en M?xico y la acogi? como a uno de los suyos, aunque con excepci?n de las colaboraciones literarias en la revista mensual Tribuna Israelita y la asistencia a exposiciones no guard? mayor relaci?n con ella, aunque s? apoy? la pol?tica del estado de Israel en los a?os cincuenta. Las cr?nicas enviadas para los peri?dicos Hoy y Relator aparecen bajo el ep?grafe ?Desde el Viejo Mundo? y siguen la l?nea del mejor periodismo informativo actual. Margarita reflexiona sobre la guerra y el valor intr?nseco que aport? la poblaci?n civil en la formaci?n de la Resistencia. Y siempre atenta al valor que demostraron las mujeres en esta contingencia era ,por consiguiente, de especial inter?s, lograr que fuera la propia esposa del Presidente de la Rep?blica francesa quien, ?por nuestro conducto enviara a las mujeres del nuevo mundo el mensaje de aquellas de sus hermanas que con su hero?smo, han salvado ese algo, imponderable, indefinible casi, que es, desde la alta Edad Media la misi?n de la Francia eterna? (Anexo, n?.15) 780 . Env?a el art?culo ?Pol?tica y Literatura? para la revista del exilio Las Espa?as. 781 Y dicta, asimismo dos conferencias en ?msterdam ?La Culture espagnole au exil? 782 y ?L?Art et la societ? actuelle? La lealtad del intelectual, cuesti?n debatida casi permanentemente por los exiliados espa?oles, en la que se planteaba la actitud y la funci?n de influencia frente a la posguerra espa?ola y a la coet?nea Segunda Guerra Mundial ser? una constante en la actitud de Margarita Nelken. De hecho, en el primer a?o de su exilio mexicano escribe para International Literature ?The tragedy of the intellectuals? (Anexo n?43.) que como su t?tulo indica es un firme alegato contra el drama que supone para el pensador la separaci?n de su medio y de su patria, porque: En la gran tragedia de la actual guerra imperialista, hay un cap?tulo dram?tico, a cuyas consecuencias, inmediatas y futuras, todav?a se le ha prestado poca atenci?n. Se trata de un cap?tulo que aborda la crisis que ha sorprendido a la intelligentsia. La intelligentsia puede 780 M.N..?Con la primera Dama de Francia?AHN TItulos y familias . Par?s y enero 781 M.N. ?En Francia? Pol?tica y Literatura. Las Espa?as, Abril, 1948, p.7. Acerca del Premio Goncourt a J. L Curtis por su obra Les f?rest de la Nuit cr?nica de la Resistencia o mejor dicho de la no resistencia en una peque?a ciudad de provincias, Nelken critica la falta de un lance, la descripci?n de un personaje que den idea siquiera de la inmensa ola de hero?smo que por encima, o por debajo de todas las vilezas, sacudi? al pueblo de Francia. Y de los dos Goncourt intocables, Sacha Guitry y Ren? Benjam?n analiza a los dos grandes escritores de izquierdas: Paulhan y Sartre, este ?ltimo con su obra Putain respectueuse constituye inequ?vocamente , la requisitoria m?s cruda e inexorable contra el racismo y la vida pol?tica de Norteam?rica, y que, con sus ?Muertos sin sepultura? lleva el horror del p?blico a su paroxismo ante las atrocidades- f?sicas y morales- de la ?Ocupaci?n?. 782 M.N..?La cultura espagnole au exil? Conf?rence pronoc?e par Margerit Nelken, a ?msterdam le 6 Novembre 1948? AHN, Leg. 3246, 275 dividirse en dos categor?as distintas: los intelectuales cuya cobard?a ?m?s moral que f?sica? hacen que se sometan a cualquier tipo de castraci?n y la de aquellos a los que ni la amenaza de los campos de concentraci?n, ni las torturas, ni las ejecuciones, pueden obligar a traicionar su misi?n directa como portadores de la luz, la salvaguardia del avance del progreso y la liberaci?n del pueblo? 783 . En ?msterdan pronuncia una interesante y densa conferencia sobre " La cultura espagnole en l?exil" (Anexo n?. 25) en la que rememora a poetas, escritores, pintores, m?sicos, m?dicos, cient?ficos. Inicia la conferencia sobre el exilio, comparando el momento que vive Espa?a bajo la dominaci?n del r?gimen franquista con los a?os de la llamada ?leyenda negra? en la que sufr?an despiadada persecuciones los heterodoxos de la fe. En una minuciosa enumeraci?n, tan valiosa por los que cita como por los que olvida, va recordando a exiliados espa?oles que hubieron de rehacer su vida lejos de su patria: Escultores como Victorio Macho, refugiado en Per?; Manolo Domingo, director de la Escuela de Bellas Artes en Santo Domingo. Blasco Ferrer, aragon?s, que no pudo asistir a su primera exposici?n parisina porque todav?a no hab?a sido liberado. L?pez Rey, Crist?bal Ruiz, el pintor de las almas infantiles que tiene que enfrentarse a la violencia del paisaje de Puerto Rico. Ceferino Palencia, Renau, al que se debe algunos de los carteles m?s impresionantes de la guerra. Ricardo Mar?n, ya mayor, tenido por hombre de derechas, se exilia porque no pod?a respirar en ese cementerio que era Espa?a. Los poetas son numerosos. Se puede decir que toda la poes?a espa?ola, tan rica, est? en la actualidad fuera de Espa?a. Rafael Alberti en una villa en el interior de la Argentina. Serrano Plaja despu?s de vivir en Chile pas? a Par?s. En M?xico viven y trabajan duramente traduciendo, colaborando en revistas para ganarse su vida poetas como Emilio Prados, Manuel Altolaguirre, representante magn?fico de la poes?a andaluza, Concha M?ndez, Ernestina de Champourcin, Juan Jos? Domenchina y, en fin, Pedro Garfias que fue Comisario en nuestra Armada. D?az- Canedo, el gran poeta y cr?tico literario, Alejandro Casona, dramaturgo; Jos? Bergam?n, escritor cat?lico y universalmente reconocido. Entre los intelectuales Gallego Rocafull, Larrea, Bosch Gimpera, Decano de la Universidad de Barcelona; Rafael Altamira, destinado a la Corte de Justicia Internacional de La Haya. Fil?logos como Am?rico Castro y Navarro Tom?s, novelistas como Herrera Petere, Leonardo Echevarr?a o el cr?tico de Arte Juan de la Encina. En Medicina, el doctor M?rquez gran oftalm?logo, Carlos D?ez el doctor Bejarano y el doctor D?Harcourt. (?) Y se puede decir con raz?n que se trata de una nueva conquista de Am?rica por Espa?a. Pero esta vez de una conquista, no por las armas, sino por el esp?ritu?. Siempre alerta sobre el concepto del arte y la posici?n comprometida de los creadores la hacen reflexionar sobre la posici?n esc?ptica y desenga?ada que adopta un artista ante la crueldad sin l?mites de una conflagraci?n a escala mundial. Referencia de esta postura es la conferencia L?Art et la societ? actuelle? 784 celebrada en ?msterdan. 783 M.N.. ?The tragedy of the intellectuals? M?xico, setiembre 1940. (Traducci?n de M? Jes?s Fortes Fortes) 784 Communication de Margarita Nelken sur ?L?Art et la societ? actuelle? AHN, Leg.3245, doc. 9, Amsterdam, 6- 7-1948. 276 Al final de la disertaci?n son de destacar sus palabras de agradecimiento a Holanda, el ?nico pa?s que acogi? libremente a cientos de jud?os que hu?an de los horrores nazis y quedan ?stas como un emotivo colof?n de su conferencia: ?Intellectuals de la Hollande que tire un des plus hautes titres de gloire d?avoir ?t?, aux les hores noires de l?Histoire, un refuge pour la libert? de l?Esprit, je veux apport? le message d ?espoir -espoir en vous- des intellectuels de mon pays en exili" 785 . En esta conferencia se muestra Nelken una gran defensora del arte pl?stico comprometido.. La creaci?n art?stica debe encontrar un lugar donde el artista pueda ser portavoz colectivo. Reitera el acontecimiento de la ?ltima conferencia pronunciada en el Ateneo barcelon?s, sobre la personalidad y la obra de Picasso. Y expone que el inter?s de aquel numeroso grupo que compon?a el auditorio se basaba en la personalidad y en la actitud del pintor, en el hecho de que Picasso estaba con ellos, y que era una voz de resonancia mundial que hablaba para ellos. Consecuente en su l?nea de pensamiento unos meses m?s tarde publica en la revista Las Espa?as un significativo art?culo ?El arte y la sociedad? en el que resume su alegato: Una cosa se afirma indiscutible: el arte disociado de la Sociedad ya no puede ser, por no tener raz?n primordial de ser. La f?rmula individualista, que perduraba desde el Renacimiento, ha muerto: un pintor, un escultor, ya no le pueden pedir, a una sociedad en la que no cabe el mecenazgo privado, que acepte como interpretaci?n suya, la expresi?n puramente objetiva de una inquietud, ni siquiera la expresi?n subjetiva de una certidumbre. Tr?tese, pues, y he aqu? una cuesti?n de vida, o de extinci?n por falta de raz?n para vivir, tr?tase, pues de encontrarle a la creaci?n art?stica el lugar que l?gicamente le cuadra, en una sociedad en la que el artista al expresar su propia sensibilidad, pueda desempe?ar el papel de heraldo colectivo 786 . En 1957 aparece en el Bolet?n de Informaci?n de la Uni?n de Intelectuales Espa?oles una rese?a muy elogiosa de su obra Eleg?a para Magda, escrita en memoria de su hija Magdalena de Pa?l Nelken, muerta en 1956, v?ctima de c?ncer. La rese?a en s? era tambi?n un homenaje puesto que la Uni?n de Intelectuales Espa?oles que editaba el Bolet?n contaba en la junta directiva con varios miembros del partido comunista. O simpatizantes del mismo como el presidente Le?n Felipe y el vicepresidente Max Aub. Esto quiere decir que se hab?a vuelto a restablecer la relaci?n entre Nelken y el partido comunista, y aunque no volver? como militante, existe constancia de comunicaci?n y colaboraci?n conjunta al ser ella miembro de la direcci?n del Comit? de Ayuda al Pueblo Espa?ol, organizaci?n creada para socorrer a disidentes del gobierno franquista. 785 M.N.."La cultura espagnole au exil" Conferencia pronunciada en Amsterdan, 6 de noviembre de 1948. AHN, Leg.3243, doc.13 786 M.N..?El arte y la sociedad, Las Espa?as, n? 11, enero de 1949. 277 Ahora bien, si la enorme actividad que desarroll? en estos a?os fue la cr?tica de arte, no por ello se deslig? de la lucha que hab?a mostrado en d?cadas anteriores: su contacto, intercesi?n y participaci?n en organismos pol?ticos nacionales se acrecienta si cabe en solidaridad con la disidencia, los huelguistas, los presos, los curas rojos y toda serie de elementos contestatarios que estaban pujando desde el interior de la dictadura espa?ola por un estado democr?tico. 787 El pensamiento de la vuelta a la pen?nsula -seg?n se?ala Mart?nez Guti?rrez- era cotidiano, y las vidas en el destierro se desenvolv?an de acuerdo con esta directriz: la ca?da inminente del franquismo y la restauraci?n democr?tica, a la que ellos, los exiliados, hab?an consagrado gran parte de su vida. En el exilio los intelectuales espa?oles segu?an haciendo esfuerzos por una futura reconstrucci?n de su pa?s. La revista Las Espa?as se planteaba definir de manera coherente en qu? deb?a consistir el compromiso pol?tico cultural de los intelectuales exiliados, cu?les deb?an ser sus funciones, de qu? modo y manera deb?an actuar, cu?l deb?a ser su relaci?n con los espa?oles del interior, que deb?a esperarse, pues, de los exiliados 788 . Nelken se manten?a pol?tica y profesionalmente en esta l?nea, el combate y la militancia absorbieron sus primeros a?os en M?xico, su labor en la prensa reflejar?a, por supuesto esta din?mica, aunque paulatinamente, y sin dejar el campo pol?tico, incrementar? su dedicaci?n a la cr?tica de arte, hasta hacerla, en las d?cadas siguientes, su medio de vida 789 13.- La expresi?n l?rica del dolor: Desgarros ?escrito con la sangre/ agolpada en la impotencia de mi coraz?n/ era un Mensaje que ven?a escribiendo desde a?os y a?os, / -a?n antes de so?ar que as?, lo pensar?a -,/ y tras el cual ya todo en m? ha de ser vacuo, o se repetir?,/ o se despe?ar? por pendientes inferiores a la certidumbre / que en ti cerr? -c?rculo herm?tico- soldada con fuego y sangre de deseos 790 . Transcurre el a?o 1938 y la periodista sigue lanzando sus art?culos a la manera de soflamas desde el peri?dico comunista Treball: nada de rendiciones, nada de debilidades, hay que seguir luchando contra el enemigo fascista. No obstante, intuye, aunque no pueda expresarlo 787 Mart?nez Guti?rrez, Josebe, Margarita Nelken (1896(sic)-1968) Madrid: Ediciones del Orto, 1997, p.52. 788 Caudet, Francisco:.El exilio republicano en M?xico. Las revistas literarias 1939-1971. Roca, 1997 .p.273. 789 Mart?nez Guti?rrez, Josebe, Margarita Nelken (1896(sic)-1968) Madrid: Ediciones del Orto, 1997, p.54. 790 M.N... Para los camaradas de mi hijo A.H.N,.16-4 1944 278 p?blicamente, que el final de la guerra est? cercano y que no hay marcha atr?s para una diputada comunista. Es el ?ntimo momento en que recapitula sobre lo que vivi? y ha quedado felizmente fijado en su memoria. La evocaci?n de Federico, el poeta del jazm?n, la luna y el olivo negro, sentado al piano en su piso de la Castellana y rodeado de amigos- entre ellos Antonia Merc?, La Argentinita y Luis Bagaria? Es, pues la advocaci?n del poeta granadino asesinado dos a?os antes en Fuente Vaqueros el lazo que anudar? los hilos m?gicos de un tiempo desvanecido con un presente lleno de nostalgia y confusi?n (Vid Anexo n? 19) Margarita, en la Barcelona bombardeada y maltrecha del a?o 1938, desgrana la obra imborrable de Federico: Marianita Pineda y la luna de plata / y aquella casada que se dijo mozuela/ y los Torres Heredia, nietos de Camborio? En el duelo por su muerte llorar? el entorno de su tierra: la fascinante puesta de sol sobre el Generalife, o el sult?n enterrado en Sierra Nevada, fantas?as de nostalgias de siglos? Ya en su exilio mexicano vuelve a preguntaba el porqu? de esa muerte ominosa e in?til: Nadie entre los que los conocimos entre los que fuimos sus amigos y, por a?os, le tratamos asiduamente, podr?a decir que tuvo la menor intervenci?n en ninguna actividad pol?tica. Que era amigo de gente de izquierda, desde luego: igual en Espa?a que en los dem?s pa?ses los intelectuales, conscientes de su responsabilidad al frente y para con las muchedumbres que han de avanzar hacia un ma?ana menos injusto, eran como todas las personas medianamente cultivadas, partidarios de lo que va hacia adelante, y no a regresi?n de ?pocas de oscurantismo 791 . Que su ?ntima compenetraci?n con el pueblo, del cual sacaba la savia que hace vibrar sus versos con las m?s hondas esencias de su tierra, hubo de llevar a Federico, con toda naturalidad, a compartir las reacciones sentimentales de ese pueblo? La poes?a de M.N. es una faceta que recogemos no tanto por su importancia como por ser testimonio y respuesta a su circunstancia vital, son poemas bien intencionados de una calidad relativa. En su legado se conservan dos poemas en letra impresa y con fechas manuscritas ?Por eso te quisimos! (Vid n? 16) y ?Para los camarada de mi hijo? (Vid n? 17) El primero es un poema de exaltaci?n hacia el pueblo sovi?tico, escrito en 1943, a?o en el que estaba ocupada gran parte de Europa por las tropas hitlerianas, en lo que parec?a un avance imparable .Margarita pone todas sus esperanzas en el Ej?rcito Rojo como baluarte defensivo frente al invasor nazi. Y el poema es, asimismo, el enaltecimiento de dicho pueblo, que hab?a 791 M.N. ?Federico en la Universidad de M?xico? Presencias y evocaciones, Texto in?dito AHN, leg. 32444 279 luchado anteriormente en una sangrienta revoluci?n, para intentar obtener una sociedad m?s justa bajo los ideales comunistas. ?Por eso te quisimos, ?oh gran pueblo sovi?tico! con tus m?quinas y tus campos libres, tus ni?os seguros del Ma?ana, y la fecundidad sin miedo de tus mujeres. y la alegr?a, sin poso amargo de tus alegr?a? 792 . En el exilio, Margarita sigue sin poder obtener noticias ciertas de su hijo. La desesperaci?n de Margarita sobre la suerte de ?ste, iba en aumento. De 1943 data el telegrama enviado desde el Palacio Nacional mexicano a la Embajada de M?xico en Chile para que se investigue si Santiago de Pa?l se hallaba en ese pa?s. La respuesta del embajador es concluyente: no se hab?a localizado ning?n rastro del teniente Santiago de Paul en Chile.Su hijo hab?a muerto el 5 de enero de 1944 pero el bur? pol?tico sovi?tico ocultaba su muerte enviando falsas noticias. Los meses de zozobra, incertidumbre y dolor que vivi? Margarita ante la sospecha de la muerte de su hijo, quedan plasmados en el poema elegiaco ?Para los camaradas de mi hijo?. El Mensaje que la madre env?a al hijo ausente: Fue para ti ,el Mensaje que ven?a escribiendo desde a?os y a?os, -a?n antes de so?ar que as?, lo pensar?a-, y tras el cual ya todo en m? ha de ser vacuo, o se repetir?, o se despe?ar? por pendientes inferiores a la certidumbre que en ti cerr? - c?rculo herm?tico- 792 M.N. Poema de Margarita Nelken: ?Por eso te quisimos! 28 de noviembre 1943. 280 soldada con fuego y sangre de deseos. 793 Se calcula que en 1940, terminada la guerra civil, estaban recluidos en campos de concentraci?n y c?rceles franquistas unos doscientos treinta mil presos pol?ticos. El control de esta ingente poblaci?n reclusa, cre? una situaci?n insostenible, sobre todo, agravada por la escasez de alimentos que padec?a Espa?a despu?s de tres a?os de lucha. La estabilidad del r?gimen franquista depend?a, al inicio de la segunda Guerra Mundial, de un factor b?sico: el pacto pol?tico con los nazis a los que Franco deb?a la ayuda de la Legi?n C?ndor con la que pudo obtener el control del norte de Espa?a. Por ello, despu?s de la fracasada reuni?n con Hitler en Hendaya, plane? enviar tropas de ayuda para el frente sovi?tico como un gesto de reciprocidad. Se cre? la Divisi?n Azul llamada as? porque la gran mayor?a de voluntarios falangistas al vestir el uniforme alem?n conservaron como emblema la camisa azul. Desde su llegada al frente, en octubre de 1941, la Divisi?n Azul sufri? fuertes p?rdidas en el sitio de Stalingrado, debido tanto a la encarnizada lucha del frente como a las rigurosas temperaturas bajo cero. Hasta cuarenta y seis mil combatientes espa?oles sirvieron en el frente del Este, de los cuales unos veinte y cuatro mil eran reclutas. ?De d?nde proced?a este contingente de hombres reclutados que en la Espa?a desangrada por la guerra eran tan necesarios para la reconstrucci?n del pa?s? M.N., en contacto directo con el Patronato Pro-Presos de Franco nos lo dice: ??Muchachos sacados de campos de concentraci?n y c?rceles franquistas y llevados a fuerza, a los frentes de Rusia?Y con ellos, todos los que han ca?do antes de poder ser ellos mismos?. Convendr?a aclarar que en la historia de la Divisi?n Azul, seg?n estudios actuales cuales y a pesar de la propaganda falangista, casi la mitad de la tropa sali? de los cuarteles del ej?rcito, y, sobre todo no olvidar que la otra mitad estuvo compuesta en buena parte por voluntarios. Una vez que se tuvo noticia del horrible invierno ruso y de los muertos y mutilados por efecto de la congelaci?n, el n?mero de voluntarios disminuy? de forma dr?stica. Entonces, miles de espa?oles fueron obligados a alistarse, otros, se obligaron a s? mismos con la esperanza mejorar la situaci?n de alg?n familiar encarcelado por rojo. A muchos de ellos el Estado Mayor los catalog? de indeseables, por sus antecedentes y su deseo de pasarse a las filas sovi?ticas. A estos muchachos dedica Eleg?a por un combatiente de la Divisi?n Azul y Las madres. 793 M.N. Para los camaradas de mi hijo 16 de abril 1944. 281 Otro grave infortunio vino a sumarse a la muerte de Santiago: la muerte de Magda (febrero, 1954) a quien en 1956, dedic? una eleg?a. Esta Eleg?a para Magda en forma de di?logo entre varios personajes: la Madre, la Amiga, el Novio, El Ni?o, El que la ve?a pasar, La voz del Hermano (Recitador) y est? compuesta para seis voces y orquesta y un coro mixto.(vid Anexo n? 18) La voz de la Madre toma la tonalidad desgarradora de dolor contenido, al que se une la voz del Novio, que llora a la compa?era a la ?Esposa m?a que no fuiste!. Desesperaci?n y ternura se funden en ant?tesis en la Canci?n de Cuna que canta la Madre a la ni?a que se fue: ?A lo rorro mi ni?a/ a lo rorro mi Bien./ du?rmete chiquitina, / con romero y clavel / A lo rorro mi ni?a / a lo rorro mi Bien?. Entre el texto, que es encabezado por un fragmento musical del compositor Lan Adomian , compa?ero-viudo de la hija, se intercalan dibujos ilustrativos de un nutrido grupo de destacados pintores mexicanos y exiliados que manten?an amistad con la autora. Se consigue as? integrar varias artes en el doloroso lamento. Algunas personalidades femeninas coinciden en afirmar que fue la excepcionalidad de Margarita Nelken como periodista, escritora, oradora pol?tica lo que finalmente la condujo al anonimato. No obstante, lo que ocurri? fue que sus energ?as y su talento se dispersaron prodigiosamente en tantos campos y causas que nunca alcanz? una posici?n de primera fila en ninguno de ellos. Tambi?n su temperamento la hizo incompatible con las cargas administrativas y la duplicidad que requer?a el ?xito en los partidos pol?ticos. 794 Fue Max Aub quien mejor resumi? su extraordinaria vida: ?Pobre Margarita, de veras siento que hayas muerto! Hab?a algo derecho en ti que te salv? siempre: amor a los humildes y a la belleza 795 . La prematura muerte de sus dos hijos marc? la vida de M.N. Solo tuvo coraje para seguir adelante en el cuidado y protecci?n de su nieta y la plena dedicaci?n a la cr?tica de arte que era la aut?ntica raz?n de ser de su existencia. 794 Preston, Paul , Palomas de guerra Barcelona: Plaza Jan?s,, 2001, p.351. 795 Aub,, Max Diarios (1939-1972) ed. Aznar Soler Manuel, 1951 Barcelona: Alba cop. 1988 p. 410. 282 14.-Necesidad vital desde el exilio : dos d?cadas colaborando en Excelsior 14.1.- Exc?lsior. Diorama de la cultura La d?cada de los a?os cincuenta fue para Margarita Nelken un per?odo de tiempo lleno de acontecimientos tr?gicos y dolorosos Militante activa y plenamente comprometida del Partido comunista espa?ol, manten?a los necesarios contactos con la c?pula que permanec?a en la Uni?n Sovi?tica Ya hab?a demostrado con suficiente dedicaci?n y entusiasmo su adhesi?n al Partido desde su ingreso en 1938 aunque queda la duda de que no se le perdon? su paso del Partido Socialista. Para este grupo fue una deserci?n, para los comunistas, una oportunista que aprovech? los momentos de caos que viv?a Espa?a en los ?ltimos meses de la guerra civil. Por motivos de r?gimen interno del partido 796 , en una notificaci?n p?blica, se la expulsa del Partido comunista en octubre de 1942. El hecho, al parecer ins?lito e injusto, supuso para Margarita Nelken, ya en el exilio mexicano, un duro golpe moral y econ?mico. A partir de ese momento sin el apoyo del aparato pol?tico al cual hab?a dedicado esfuerzos y desvelos, se la vetan conferencias y publicaciones y tiene que recurrir a la influencia pol?tica de los sucesivos presidentes mexicanos para poder tener una continuidad en su labor period?stica y de cr?tica de arte. El m?s patente ejemplo de esta dedicaci?n period?stica ser? su permanencia durante casi dos d?cadas en la redacci?n del peri?dico mexicano Exc?lsior, con sus rese?as de exposiciones locales y los art?culos semanales publicados en Diorama de la Cultura, suplemento dominical del mencionado diario. Pero al mismo tiempo que se sinti? identificada e intent? promover las artes pl?sticas mexicanas desde los primeros a?os de su exilio, tambi?n expon?a en sus art?culos con plena autoridad opiniones sobre Degas, el grupo de ?Los Nabis? en la Exposici?n de 796 PRESTON, Paul : Palomas de guerra p. 333 283 Par?s, Buffet, Van Dyck, Rembrant, los dibujos de Garc?a Lorca 797 , Foujita 798 , Chagall 799 , o el arte oriental de Wu- Tao- Tse.... La integridad ?tica en sus referencias a la obra art?stica producida, sin condicionamientos de ning?n tipo y menos a?n venal, la proporciona un respeto y consideraci?n de los propios artistas y de los lectores asiduos que siguen sus columnas semanales. La dedicaci?n a la cr?tica de arte en estos ?ltimos a?os de su vida pasa de una primera necesidad econ?mica para subsistir, a una necesidad vital y, hasta casi puede decirse, existencial. Sus palabras testimonian el refugio que supuso la actividad cr?tica ante la tragedia familiar de haber perdido a sus dos hijos, e intentar asumir la angustia insufrible que la produc?a la inminente ceguera. Al Arte, as? con may?scula, dedic? casi por entero su vida, exceptuando la d?cada de los a?os treinta, en que sus actividades como diputada la lig? al discurso pol?tico. Este hecho la lleva ineludiblemente a un tipo de periodismo partidario y propagand?stico. Al Arte, a la cr?tica de nuevas tendencias y autores, se entrega con su certero ojo de avisada cr?tica. Ante la creaci?n art?stica nunca adopta una visi?n radical, sino que se deja guiar por su diestra intuici?n. Y en su juventud, ante determinadas dudas de car?cter est?tico, no tiene empacho en admitir que no 797 .M.N.. ?Los dibujos de Garc?a Lorca? Exc?lsior, (Peri?dico de la vida nacional) Diorama de la cultura, 6 de enero de 1957, n? 14335. ?Mas a la manera del artista que en la hoja de papel, el lienzo o el muro fija lo que saca de sus entra?as en parto gozoso- y ese artista puede ser por igual el Rembrant de los bocetos a tinta, que el Goya de los ?Caprichos, o de las pinturas de ?la manera negra? de su ?Casa del Sordo?, que El Aduanero, o Chagall o Modigliani, a esa manera, indiscutiblemente s?. Porque la expresi?n, la fuerza del impacto es la misma.[...] ?Los dibujos de Garc?a Lorca son muy otra cosa. Ni deshago rom?ntico (? tan intencionado, tan minuciosamente reflexivo en su aparente, irreprimible brote!) ni trasposici?n adrede despojada de vibraci?n de vida activa. El hecho es que Federico Garc?a Lorca, que no tomaba en serio sus dibujos, nos ha dejado unos cuantos que, en punto a emotividad directa, espont?neamente surgida de la gracia fina de la l?nea del arabesco y de la asociaci?n de manchas y contornos, tienen una calidad infinitamente m?s superior a la de muchos que creen , en una desproporci?n, apresar la divina garza. 798 M.N. ?El pago de Occidente?,Excelsior Diorama de la cultura? 24 febrero 1957 .Las ?Series? y ?Albums? de Foujita proceden de una ascendencia directa: aquellas famosas ?Treinta y seis vistas del Fujiyama?en que Hokusaie, medio siglo antes que el Claude Monet de los ? Puentes de Londres? y ?Las catedrales de Ruan? estableci? seg?n las mutaciones de la luz en el decurso del d?a, lo que se ha podido llamar la cr?nica de una atm?sfera.[...] La precisi?n rigurosa del trazo que , en su sutileza, se?ala la corporeidad del volumen, dice de una tradici?n ancestral en que el pintor, a un tiempo laqueador, ce??a sus inspiraciones a la justeza de la materia a priori dominadora, la expresi?n dice del sello, sobre la contenci?n oriental y la interpretaci?n a base de contorno estilizado, de esa efusi?n, cual ya apunt?bamos, rom?ntica de reacciones personales, efusi?n que el pago de la pl?stica occidental, de aquella renovaci?n de factura que el descubrimiento del arte japon?s le hab?a proporcionado a los anhelos antiacademicistas del Impresionismo. V?ase tambi?n ?Muri? Foujita? ?Existi? Foujita? Presencias y Evocaciones AHN, Leg. 3244, doc. 4 799 M.N..?Folklore e imaginaci?n? Excelsior :Diorama de la cultura,7 de abril 1957, n? 14425. El propio Chagal dijo un d?a a una persona amiga que prefer?a, ante todas las apelaciones que los comentaristas le hab?an dado a su estilo, la de arte sobrenatural. Subrayemos que le parec?a m?s justo que la de surrealista. Y es que para ?l lo tangible no puede nuca separarse de lo sentimental, lo visible, de lo que se siente sin necesidad de definici?n . ?Afloraci?n, por ello, y precisamente, de ese folklore que es, por origen, el suyo, y en el cual lo ancestral se envuelve tan a menudo en ropajes de alucinaciones, y la leyenda -?b?blica y talm?dica- se confunde en su ex?gesis con sus imperativos en la vida diaria? Puede ser. El hecho es que esta obra de Chagal, siempre presentada como representaci?n por excelencia de un folklore determinado que, en efecto, es m?s que ninguna expresi?n de ?ste, le debe por lo menos tanto a la imaginaci?n po?tica de su autor, como a la realidad cuya evocaci?n le acucia.? 284 emite un juicio de valor sobre determinado movimiento porque en ese preciso momento no lo entiende. Desde su punto de vista, Margarita da una explicaci?n de su actitud frente al arte: precisamente, quienes procuramos, en toda circunstancia, acercarnos a las creaciones pl?sticas m?s atrevidamente innovadoras, con sincero y limpio af?n de comprensi?n, nos obliga a procurar establecer siempre, como fundamento aprior?stico de todo juicio, la diferencia existente entre la obra de libertad al parecer m?s d?cil y aqu?lla que s?lo es facilidad 800 . Ante todo se exige a s? misma y al p?blico, un aut?ntico respeto por la obra de arte. Por encima de toda eventualidad su voz cr?tica se levanta contra ciertos montajes publicitarios para atacar en este caso, la monograf?a cr?tica sobre el seudo pintor Jusep (sic) Torres Campalans, realizada por Max Aub. En la obra de Max Aub se pretende desmitificar la obra maestra de los grandes pintores de la Escuela de Par?s, algo ya muy trasnochado. Puesto que- como apunta Nelken - las carcajadas ante los maestros queda como s?mbolo de un farise?smo peque?o burgu?s, al que nadie medianamente culto se atreviera a tomar a chacota. Copiar, deform?ndola un poco la obra de un pintor de vanguardia, es cosa f?cil, al alcance de cualquiera; lo que ya no es tan f?cil, es el haber creado esa obra. El agudo sentido cr?tico de Margarita Nelken la conduce a denunciar esta broma de p?simo gusto a la que una editorial tan seria como Fondo de Cultura Econ?mica se aviene a seguir. Y no duda en afirmar que este affaire del invento de un Torres Campalans, imitador o deformador de los maestros que en su d?a fueron los de un Diego Rivera, no tendr?a m?s consecuencias que la de demostrar la escasa o ninguna seriedad de una Editorial. Y de no patentizar tambi?n, y esto s? que es triste, hasta qu? extremo se puede entre nosotros pretender burlar a un p?blico al que, por lo visto, unos cuantos no tienen empacho en tener por totalmente ignorante de la evoluci?n mundial del arte. 801 El affaire de Torres Campalans trajo entonces bastantes pol?micas. Por primera vez no est?n de acuerdo la madura cr?tica y el reconocido pintor Alfaro Siqueiros. En la misma p?gina del mencionado suplemento aparece una columna titulada ?Correo Menor?. 800 M.N. .?El oficio b?sico? Exc?lsior, Diorama de la Cultura, 5 de octubre de 1958, n? 15 244. Expone como ejemplo las figuras de un Carlos M?rida, un Mathias Goertz, un Rufino Tamayo, que en sus formas menos apegadas a la realidad externa, ponen de manifiesto siempre su previo dominio del traslado de esta realidad. Continuando: aqu? de este lado del Atl?ntico, el contagio, desde luego procede de Allende el Bravo. Mecenajes con raras excepcione frutos carentes de tradici?n cultural o, peor a?n de la simple conveniencia de sustraer cuantiosas sumas al fisco, y por otra parte de los mismos artistas de ir al remolque de innovaciones europeas, adoptadas y adaptadas como ?ultimo alarido? de las m?s modernas sensaciones, han dado origen a esa boga casi total de una pintura abstracta en que s?lo dos o tres nombres merecen respeto. 801 M.N. ?Respeto al Arte?, Exc?lsior, Suplento, Diorama de la Cultura, junio de 1958. 285 El periodista se?ala que David Alfaro Siqueiros dice haber conocido en Par?s a Jusep Torres Campalans, el pintor fracasado, cuya biograf?a ha escrito Max Aub 802 . Y en otra columna , esta vez sin t?tulo ni firma expresa, un periodista asegura que Siqueiros dijo a Chucho Lozano:? El Jusep Torres Campalans de Max Aub, conducido inevitablemente al ostracismo chimpaneco y ante el suicidio inevitable de todo esteta moderno y anarquista, es precisamente el ejemplo vivo de lo que no deben ser, ni en la teor?a ni en la pr?ctica, los pintores del M?xico realista, heroico, monumental, ligado a los problemas del hombre anhelante de una artesan?a superior, y los pintores de cualquier otra parte del mundo08 En junio del 2003 en el Museo Nacional de Arte Reina Sof?a de Madrid, se ha recogido una muestra de la pintura del seudo pintor Jusep Torres Campalans .Los comisarios encargados de la Exposici?n han querido rodear el evento del mismo misterio y duda que en su d?a provoc? la aparici?n de la biograf?a del pol?mico pintor afincado, supuestamente, en Par?s y exiliado voluntario a la regi?n de Chiapas. En la amplia perspectiva de las cr?ticas dedicadas a las Exposiciones de la Galer?a Exc?lsior ir?n apareciendo los m?s significativos artistas adscritos a los grandes movimientos pict?ricos del per?odo de entreguerras. Sus art?culos y temas en el peri?dico Exc?lsior podr?an contarse por decenas 803 , no obstante, entre ellos he cre?do conveniente extraer los juicios cr?ticos de Margarita sobre los pintores espa?oles contempor?neos, que por su trayectoria art?stica se les reconoce como grandes creadores; Salvador Dal?, Pablo Picasso, Joan Mir?, Antoni Tapies. Entre la mujeres dedicadas al arte de la pintura Margarita Nelken dedic? especial atenci?n a Remedios Varo, Alice Rah?n, Marysole Wornez, Leonora Carrigton , Lillia Carrillo, Mar?a Izquierdo. Y entre los impresionsitas a Edgar Deg?s o al pintor jud?o Marc Chagall. No obstante, esta peque?a referencia, no es ni con mucho significativa de la inmensa labor cr?tica y period?stica llevada a cabo durante dos d?cadas. Por ello me limito a unos cuantos art?culos de lo que a criterio propio puedan representar el buen hacer de nuestra autora. 802 Alvarado,, Jos?,: Correo Menor, (El caso de Jusep Torres Campalans, Diorama de la Cultura, 25 de junio de 1958. Lo cierto es que la pintura de Torres Campalans supera por lo menos al ochenta por ciento de lo expuesto en la Bienal. Dicho sea esto con perd?n de la cr?tica. Y en este ochenta por ciento cabe, en buena proporci?n la pintura mexicana. Quiz? por ello algunos literatos de la pintura y ciertos pintores de la literatura se han lanzado contra Torres Campalans y su bi?grafo Max Aub. En cierto modo el libro de Aub descubre los secretos de la mala pintura y demuestra la irresponsabilidad de quienes se hacen pintores, no por el impulso de la expresi?n, sino por obtener conquistas diferentes y hasta opuestas, a las proporcionadas por la tarea art?stica. 803 V?ase ?Arte colonial nuestro en Estados Unidos?, 17-II- 1952; ?El premio ejemplar de Raul Dufy? 14- IX 1952; ?Mario Medina, pintor religioso?21-IX- 1952; ?El auge? del grabado en lin?leo? 28- IX- 1952; ?El patetismo pl?stico de hoy? 1-II- 1953; ?La expresi?n y el expresionismo en Blasco Ferrer? 2-I- 1955; ?S?ntesis; volumen y expresi?n; Mathias Goerit? 24- IV- 1955; ?La lecci?n del arte peruano?22- IV- 1955 ; ?Del car?cter y de la expresi?n? 5-VI- 1955... 286 14.2.-Pintoras surrealistas Como una primera muestra de lo que represent? la labor did?ctica y divulgadora de Margarita Nelken acerca de las vanguardias lo tenemos en un art?culo ?Acerca del surrealismo? 804 . Con motivo de la? Exposici?n de los Ocho?, en las Galer?as Excelsior de M?xico DF, acontecimiento que no se presentaba espec?ficamente bajo el signo del surrealismo, pero que, sin embargo, la gran mayor?a de las obras expuestas se brindaban como manifestaci?n surrealista , o al menos de acento surrealista dominante. De las composiciones expuestas sobresalen las de Remedio Varo y Leonora Carrington, ambas estrechamente conectadas con el surrealismo pl?stico y literario que alcanz? su mayor auge y expansi?n a trav?s de los postulados de Andr? Breton en sus dos famosos manifiestos. Corriente es tener- apunta Nelken- al surrealismo por continuador de dada?smo, si bien es cierto que varios de los iniciadores del surrealismo pict?rico antes se hab?an adherido al movimiento Dad? en cuanto ?ste ten?a de rebeld?a con causa contra la estulticia b?lica. No menos cierta es su entrega a unos lemas est?ticos que a priori implicaban una destrucci?n de la forma, significaba precisamente la contraposici?n a toda la est?tica dada Y en una bien documentada visi?n la cr?tica Nelken, traza el punto de partida desde el sentido de rebeld?a con causa del dada?smo hasta los manifiestos de Andr? Breton, que asienta los postulados del surrealismo literario y pl?stico 805 , hasta llegar a la teor?a del sue?o y del ensue?o de Freud Sin embargo, los surrealistas hacen profesi?n de utilizar totalmente y sin restricciones el material que proporciona la realidad. Construyen, eso s?, sobre las tesis y los logros de los dada?stas pero se plantean el delicado problema de eliminar las zonas del inconsciente, vali?ndose precisamente de la conciencia. Nada de com?n, pues, apunta Nelken- entre este deseo del artista de fijar en asociaciones heterog?neas, la heterogeneidad de sus visiones y sensaciones menos l?gicas, con el deseo primario o convencional de una representaci?n autom?tica de la realidad directa. Pero s?, en estas composiciones surrealistas adscritas a la representaci?n figurativa, el af?n positivo y concreto de hacer aflorar de modo directamente perceptible las asociaciones establecidas en los estratos profundos del inconsciente, imprimi?ndolos en su realizaci?n pl?stica una l?gica regida por la imaginaci?n. 804 M.N.. Acerca del Surrealismo" Excelsior, Diorama de la Cultura , 22 de noviembre de 1959, n? 15650 805 Bret?n Andr?:.Manifiesto Surrealista?. En M.N. ?Acerca del Surrealismo?, Diorama de la Cultura......?No son los contenidos en apariencia los que constituyen la realidad, sino los contenidos latentes en que se fundan los mitos colectivos, repertorios que condensan toda la experiencia que tiene el hombre de lo fant?stico, los cuales viene a representar en la teor?a surrealista el mismo papel de objetividad que desempe?a la naturaleza en la pintura figurativa o la geometr?a en ciertas direcciones del arte abstracto. 287 Sin embargo- comenta Nelken al respecto- ?no es dif?cil establecer un paralelo entre el af?n de destrucci?n de lo establecido que supon?a el dada?smo y el anhelo de supresi?n de toda forma reconocible de las geometrizaciones de un Mondrian y de los ?manchismos? o yuxtaposiciones de manchas y de trazos deliberadamente extra?os a toda representaci?n figurativa? 806 . Las teor?as de Sigmun Freud del sue?o y del ensue?o se impusieron desde el Manifiesto surrealista de 1928. Mas Freud ? agrega la cr?tica-en nada se ha alejado sino que por el contrario su proximidad se ha ido haciendo m?s notoria en todas las especulaciones encaminadas a ahondar en lo que el propio Bret?n llam? ?el conocimiento por el desconocimiento?.Y se?ala al respecto: Cualquier invento de Klee ilustra m?s cabalmente al Novalis que ya dijo como premonici?n ?que todo lo visible reposa sobre un fondo invisible? lo que significa sobre un fondo que no se puede entender, lo que es tangible sobre un fondo impalpable. De hecho, el surrealismo se convirti? en el movimiento est?tico m?s controvertido entre el per?odo de entreguerras. Su amplia difusi?n por toda Europa, alcanza el a?o 1936 con la importante exposici?n surrealista inaugurada por Andr? Breton en Londres Sin embargo, debido a la nueva reorganizaci?n pol?tica y econ?mica de muchos pa?ses que se produjo a ra?z de la segunda guerra mundial, durante este per?odo hubo un desplazamiento de la capitalidad art?stica, que dej? de centrarse en Par?s, o de manera general en Europa, para dar a Estados Unidos un protagonismo que se manifest? con la aparici?n de la primera vanguardia americana Ahora bien, para la cr?tica Nelken, que adopt? desde un principio la nacionalidad mexicana y fiel defensora de los valores art?sticos manifestados en su pa?s de acogida, trascend?a en significado el ?xito de la Exposici?n colectiva: M?xico pod?a exponer con orgullo las obras de unas artistas de categor?a internacional. Entre las obras expuestas destaca como principal punto de atracci?n Conciencia (sic) de Remedios Varo. En estas composiciones surrealistas adscritas a la representaci?n figurativa, Remedios Varo es guiada por un af?n positivo y concreto de hacer aflorar de modo directamente perceptible las asociaciones establecidas en los estratos profundos de lo inconsciente, imprimi?ndoles en su realizaci?n pl?stica una l?gica regida por la imaginaci?n. En suma- determina Nelken- ?Una vez m?s el sentimiento priva en la creaci?n art?stica sobre la especulaci?n intelectual; y de la conjunci?n de este impulso creador con la transposici?n pl?stica de lo inconsciente, brota, a manera de afirmaci?n ?ntimamente correspondiente a las reacciones emocionales de su momento, la obra susceptible de ser a su vez fuente de emotividad y ensanchamiento de sensibilidad? 807 .Este elemento primero del saber hacer de una artista como 806 M.N. ?Acerca del Surrealismo.?.. 807 Acerca del Surrealismo...Diorama. 288 Remedios Varo queda patente en el dominio de una t?cnica perfecta para explayar el sentimiento y la fuerza de la unidad de cada una de sus composiciones. Despu?s habr?a que desglosar lo que en cada una de sus creaciones se impone a la sensibilidad del espectador por encima de toda consecuci?n t?cnica. Y aqu?- prosigue Nelken- ?topamos de lleno con los fueros de la imaginaci?n que el arte, representaci?n de una realidad directa aspiraba a relegar a la literatura y en ?sta m?s limitadamente a?n a la poes?a, torna a un imperio m?s absoluto que el que jam?s tuvo desde los ?ltimos fulgores g?ticos, en el marco de una vida apuntalada por toda suerte de imposiciones y exigencias funcionales y ?uniformistas? 808 . Ser?a conveniente en este punto retornar al Par?s de los a?os inmediatamente anteriores a la Segunda Guerra Mundial, en donde la pintora Remedios Varo, acogida en el grupo de Andr? Breton, sabe trasladar esa conjugaci?n pict?rica del freudismo, en estampas de libros de horas. ?La imaginaci?n en ella, en vez de desbordarse, se serena en una inspiraci?n cada vez m?s henchida de espiritualidad y m?s atenida a trasuntos de formas- entre las que se pueden incluir la inmensidad de sus perspectivas bajo techado o en pleno bosque-que se nos aparecen en su resoluci?n pl?stica perfecta, como nuevas, ins?litas dimensiones de una proyecci?n l?rica brotada inconteniblemente de muy hondo? 809 . El caso es- apunta la cr?tica- que en polo opuesto de las refinadas simplificaciones de un Paalen (nuestro honorario mexicano) de un Mir? y de los refinamientos en aparente simplificaci?n de un Rufino Tamayo, la pintora Remedios Varo, a comp?s, no se olvide de la gran Leonora Carrington, asimismo laborando en M?xico y asimismo en el universo personal de sus invenciones, pero con un intelectualismo a veces desenfadado, a ratos de indulgencia ir?nica, que el subconciente de Remedios Varo, menos atormentado no deja traslucir; el hecho es que, por imperativo de un oficio en nuestros d?as excepcional, les son devueltos sus fueros totales, a la atenci?n pl?stica, a esa imaginaci?n que los privados de ella quer?an hacer creer que ya no exist?a 810 ?Y Leonora Carrington en todo esto? Se pregunta Nelken plante?ndonos una trayectoria art?stica que desembocar? en M?xico, el pa?s acogedor de tantos exiliados europeos. Leonora Carrington huida de una Inglaterra en que la cima de la escuela es, en pintura, las afectadas elegancias dieciochescas, hacia una Florencia que se desprendi? del todav?a bizantino atiesamiento sien?s a fuerza de ahondar en los problemas del oficio y de hallarles soluciones que le devolvieran a la representaci?n de la figura humana, y a su equilibrio dentro de su atm?sfera, su naturalidad. Leonora Carrington, en contacto m?s tarde con los que llegados a Par?s de todos los ?mbitos de una Europa que ya se hab?a extraviado en arte, por todos los caminos a la desesperada procuraban sacar de s? mismos una visi?n que se pudiera traducir, efectivamente en la pl?stica, en interpretaci?n de una realidad por ellos 808 M.N. "Remedios Varo o los fueros de la imaginaci?n "Diorama de la Cultura, 20 de mayo de 1956 809 Loc.cit 810 Loc.cit.. 289 descubierta- o inventada- Leonora Carrington nos trajo a M?xico no s?lo sus inquietudes sino sus certidumbres 811 . Sus logros o certidumbres son en primer lugar una t?cnica que va m?s all? de todos los virtuosismos y que en el m?s m?nimo detalle de cada una de sus obras, da la impresi?n de que ese detalle no podr?a aparecer de otro modo, ni dar de s? mayor intensidad de vida. La segunda certidumbre, la del aplomo, gracias a esa libertad absoluta de interpretaci?n y transposici?n de cualquier desbordamiento imaginativo. Un universo brotado por entero de la fantas?a de la artista y en ese universo lo m?s misterioso, lo m?s extraordinariamente fantasmag?rico, ofreci?ndosenos en tan perfecto equilibrio, con tal aplomo de realidad, que adquiere, en efecto, sentido de realidad. Cuando en Visita a la hija del Minotauro las dos figuras centrales son, apegadas a la realidad m?s directa y concreta, la de los dos hijitos de la pintora, cuanto las rodea cobra autom?ticamente visos de realidad incontrastable. Y esa mano humana, y maravillosamente dibujada de la hija del monstruo y esas deliciosas manos humanas del monstruo mismo ni siquiera sorprenden dentro de un marco en que tan l?gicas resultan las dos figuritas de ni?os, de una ternura en que nada se aparta de la realidad asequible a todos, como la irrealidad para los ojos humanos de seres m?ticos 812 . ?Ser? que al cabo, es decir a la vuelta de todas las b?squedas y todos los experimentos, la creaci?n art?stica, cuando se eleva por encima de contingencias cotidianas, incluyendo en ?stas el af?n de agradar y ser moneda de cambio, consiste espec?ficamente en una explayaci?n de la conciencia de su autor? Comprendiendo, por supuesto en las reacciones de ?sta, los impulsos irreprimibles de lo menos definitivamente consciente.. Y cifrando la expresi?n total de la obra en su poder de irradiaci?n l?rica. O sea, de prolongaci?n en resonancias po?ticas, despertadas, en quien al aproximarse, logre penetrar en su fondo. ?Herm?tico este hontanar del numen de Leonora Carrington?- se pregunta la cr?tica- Quiz?. S?, quiz? y pese a la intencionada y tan perfecta realidad de cada detalle en s? y no obstante, el efluvio de fantas?a que se apodera frente a ella, a?n del m?s profano, a?n al m?s impermeable a ese g?nero de goces espirituales, quiz? nadie, excepto la propia Leonora logre descifrar por entero el mensaje de evasi?n de sus composiciones. ?No le hace! Aunque nos quedemos en el umbral, algo mucho del mensaje nos llega. Y es de tal calidad (inclusive dentro del universo propiamente pict?rico) que s?lo cabe al recibirlo permanecer en silencio, como al o?r ciertas m?sicas o ciertos poemas, que nos embrujan por la sola magia de ser lo que son 813 . 811 M.N "La imaginaci?n aplomada" Diorama de la Cultura, 4 de marzo de 1956. 812 Loc.cit. 813 Loc.cit. 290 En otro orden de cosas, acabada la guerra, algunos artistas consideraron in?til seguir distinguiendo entre bellas artes y artes decorativas, mientras que los artistas decoradores, por su parte, intentaba definir una nueva claridad en sus conjuntos. De todos modos, el hecho m?s sorprendente resulta ser la importancia nueva que tomaron algunas artes como la tapicer?a, la vidriera y la cer?mica. Como una corriente de esta tendencia muchos artistas, entre ellos Leonora Carrington realizar? una serie de tapices que ser?n expuestos en la Galer?a Souza de la ciudad de M?xico. La cr?tica Nelken ya pone sobre aviso sobre aquellos personajes de mentalidad muy pedestre que suponen que el arte para el pueblo a de limitarse a temas de la vida popular o que en 1957, rigurosamente a mediados de un siglo en que, cuando no siempre lo pr?ctico, siquiera lo funcional parece deber privar sobre cualquier otra contingencia. ?El caso es que los tapices de Leonora Carrington nos transmiten un mundo fabuloso de formas so?adas de animales de expresi?n humana, inquietantes en sus sugerencias, realzados por detalles que vienen a ser como una transposici?n de la fantasmagor?a de los cuentos de hadas m?s opulentos?. Este universo salido del numen, excepcional en la diversidad de sus facetas de una de las artista m?s singulares de nuestro tiempo, quiz? a la postre, en su punto de arranque y en su esencia, no sea sino una revancha de la imaginaci?n. De ah? que este universo de los tapices de Leonora Carrington, en su aspecto de cuento de hadas para adultos, vengan a cumplir una misi?n que nos atrever?amos a tildar de necesaria: la de trampol?n de sue?o y ensue?os. Combinaciones imprevistas de tonos, formas y signos; dibujos de cer?mica en cuellos inmensamente alargados hacia un ojo egipcio de frente, en una cara, animal o humana, de perfil; detalles sumados en sutil?simo juego de despertar de sugestiones sucesoriamente po?ticas; y todo ello danzando su ronda dentro de un c?rculo de absoluto dominio de las combinaciones formales y crom?ticas 814 . No se trata de admirar ni de acatar m?ritos, sino de algo mucho m?s hondo: de agradecer lo que significan en el tr?fago de una vida moderna, absurda, en los m?s de sus imperativos, las presencias- estos tapices-, que permiten creer todav?a que es posible so?ar con los ojos abiertos. En la Galeria Souza presenta Alice Rahon una personal exposici?n, representaci?n de formas naturales de un universo, rigurosamente privativo de la pintora .Y Nelken acierta a se?alar el empleo, ya por dem?s vulgarizado, de la clasificaci?n de surrealistas como distintivo de la representaci?n pl?stica de inquietudes e imprecisiones emocionales inherentes a la vida moderna. 815 ?Quiere decir esto- interroga la cr?tica- que el impulso l?rico, en la pintura se ha de 814 M.N. "Sue?o y ensue?o" Excelsior, Diorama de la Cultura, 19 de mayo de 1957, n? 14566 815 M.N. ?Poes?a pict?rica? (Di?logo de la soledad y el silencio), Exc?lsior, Diorama de la Cultura, 15 de febrero de 1959, n? 15374. Este axioma (las inquietudes e imprecisiones emocionales) no s?lo resulta demasiado el?stico, sino a todas luces impropia en lo que a escala de tiempo se refiere, si se tiene en cuenta que no hay pintura surrealista, ni escultura surrealista contempor?nea, que sobrepasen en impacto subjetivo las lucubraciones de un 291 imponer en un grado superior al de la representaci?n directa? ?Ser?a absurdo el pretenderlo, pues hay en esta operaci?n un riesgo mortal: el del desvanecimiento en las imprecisiones de lo herm?tico de los puntos de apoyo b?sicos? 816 . Tan imposible es de definir con precisi?n las causas de los aciertos de los efectos de esta pintura- apunta Margarita- que equivaldr?a a enmarcar en definiciones rigurosas los aciertos de los imponderables de la l?rica escrita. Y con su magn?fico sentido cr?tico, ampl?a el campo de la correspondencia de las artes y apela a las sensaciones musicales: el arte de por s? desligado de toda contingencia concretamente limitada. Porque cuando Alice Rahon yuxtapone sobre un fondo de oro de estampa china, o de iluminaci?n de libro de horas, los cromatismos que fijan una reacci?n de su sensibilidad personal frente a formas naturales, no hace, al cabo, sino explayar de modo asequible a los dem?s un momento de sus personales resonancias l?ricas.[...] Es un mundo aparte, el de estos di?logos entre la soledad y el silencio, para emplear precisamente como definici?n gen?rica el t?tulo de uno de sus cuadros. Es el mundo tan viejo como la humanidad de los poemas que en todo tiempo y en todas las culturas han procurado dar salida a lo que la vida cotidiana manten?a cerrado bajo las inn?meras llaves de los convencionalismos sociales e interpretativos.La dificultad para definir el arte personal de Alice Rahon, hermanado con los refinamientos chinos o hind?s, quiz? lo m?s discreto sea ver en el hechizo po?tico de estas sugerencias de P?jaros el eslab?n de una ininterrumpida cadena de trasposiciones po?ticas pict?ricas, todas ellas delicad?sima salida a luz de privilegiadas sensibilidades. Por tanto, cuando la pintora Alice Rahon expone al p?blico unos cuadros en los que predominan apariencias felinas y las convierte en sugerencias de un mundo ajeno- m?s all? o m?s adentro de la realidad directamente asequible- apunta que ni siquiera record? al maestro de la escurialense Carreta del heno?, de un realismo tan sobrecogedor como impresionante es la inventiva de la transposici?n de su par?bola. Y contin?a: Jer?nimo Bosch o las fijadas en ciertos capitels g?ticos.[...] Este ?atar su carro a una estrella? del aforismo emersoniano, antes que para vuelos imaginativos de un siglo a esta parte, vale, en la figuraci?n art?stica para cuantos, a impulsos de un misticismo que conjugaba con toda naturalidad el mundo real tangible y el espiritual ,asociaban, exaltaban o distorsionaban formas, conform?ndolas a los mandatos a un equilibrio ordenado en los arcanos de su propia mente.. Y si a este surrealismo paralelo a los esfuerzos por lograr, por medio de la consecuci?n de las reglas de la perspectiva y del fingimiento de la tercera dimensi?n, una impresi?n m?s justa de la realidad, sumamos las estilizaciones extremo-orientales, advertiremos de seguida hasta qu? punto resulta imperdonablemente superficial y ligero el suponer brotados de inquietudes de hoy los afanes de incorporar, en la representaci?n pl?stica, al mundo sensible, el mundo secreto de los sentimientos definidos o indefinidos 816 Poes?a pict?rica...: Es el escollo contra el que se han estrellado muchos creadores pl?sticos olvidados de las exigencias de la pl?stica, tambi?n en poes?a escrita, el peligro de artificio, que frente a las sutiles correspondencias de un G?ngora, sit?a en la categor?a secundaria de los trabajos ayunos de savia, o sea exentos de la animaci?n de la vida, a los gongorinos. 292 M?s igual que no es posible comentar al Bosco, disociando su desbordante imaginaci?n de las resonancias de su tiempo de la obra El elogio de la locura de Erasmo, lo cual nadie ignora y de La nave de los locos de Brand, de la cual muchos se olvidan; as? no es posible disociar dentro del movimiento surrealista contempor?neo y su irradiaci?n universal esta faceta de trasponer el mundo visible en combinaciones de formas y tonos madurados en el invisible e indefinible de las reacciones subjetivas 817 Pero tengamos en cuenta que hay obras pict?ricas, musicales o de talla en las cuales las pausas tienen id?ntica o mayor significaci?n que los sonidos o las formas entre los cuales forman puentes. Obras hay en pintura, desde los Beatus hasta las m?s modernas innovaciones en que el espacio, complemento del tema, o sea constitutivo de su atm?sfera, tiene tanta importancia como el tema mismo. As? vemos como los paisajes irreales en que viven estas sugerencias de p?jaros de Alice Rahon, son con frecuencia los determinantes de la obra: resaltan la elocuencia de las pausas que acompa?an y subrayan sus frases. Es por tanto, un mundo aparte ?ste el de Los di?logos entre la soledad y el silencio, para emplear precisamente como definici?n gen?rica el t?tulo de uno de sus cuadros. Un mundo ? se?ala la cr?tica- ?que en sus transparencias nos llega de hermetismos tan distantes de la realidad ambiente, cual los de las efusiones m?sticas o, en el polo opuesto de la reflexi?n, la l?gica matem?tica. Es el mundo de los poemas, tan viejo como la humanidad que en todo tiempo y en todas las culturas han procurado dar salida a lo que la vida cotidiana manten?a cerrado bajo las innumerables llaves de los convencionalismos sociales e interpretativos. Es el mundo ?ste de Los P?jaros de Alice Rahon el mundo de los poemas evocadores de horizontes inc?gnitos, a los cuales se ha asomado en son de revelaci?n la ciencia freudiana, pero cuyas invenciones ya bull?an en los grafismos de las cuevas prehist?ricas y en la ornamentaci?n an?nima de letras iniciales fervorosamente miniadas tras los impenetrables muros de los monasterios 818 . A trav?s de estos art?culos podemos observar c?mo el an?lisis de la obra pict?rica de estas autoras se impregna de un dulce misterio que la cr?tica parece querer ahondar desde el arcano mundo del subconsciente hasta hacer aflorar sue?os y ensue?os escondidos. La maestr?a de M.N. queda patente en estos trabajos en donde el arte es analizado a trav?s de una riqueza cultural que en esos momentos llega a su m?xima madurez. 817 Poes?a pict?rica....Diorama 818 Poes?a pict?rica.... Diorama... 293 14.3.- Pintoras mexicanas El arte de Frida Kahlo es un arte amorosamente reflejado. Cuando el sufrimiento personal de la autora deviene insoportable, durante los largos meses de encierro en su casa de Coyoacan, surgen esas pinturas, inconfundibles en la expresi?n de su tragedia y que llevar?n fuera de su pa?s el mensaje de firmeza y de lirismo de una de las artistas m?s significativas de la Escuela mexicana de todos los tiempos. Claro es, que su t?cnica est? bajo las influencias europeas en todo lo que representa soluci?n de problemas t?cnicos de perspectivas y claroscuros. Pero el fondo de donde nacen estas composiciones se lo debe solamente a la realidad m?s profunda de la artista, una realidad con las estratificaciones m?s bien orientales que europeas y, sobre todo, formadas por unos dones imaginativos y de poes?a, de la m?s rara cualidad 819 . El objeto central del cuadro es siempre la misma Frida, representada en la veracidad de sus rasgos fison?micos, pero a la vez dentro del trazo general de la composici?n del cuadro, en el car?cter determinante de su momento. No ha faltado, por supuesto, quien encontrara excesivamente limitada una inspiraci?n ce?ida invariablemente al mismo personaje. No obstante- se?ala Nelken-?esta insistencia en la reiteraci?n del autorretrato hace asociar las m?ltiples figuras de Frida Kahlo, escalonadas a todo lo largo de su producci?n a aquellas obras literarias cuyo protagonista es la angustia o la desesperanza de su autor?. Por el contrario Frida Kahlo jam?s se ci?? a la representaci?n de las apariencias sino que por el contrario utiliz? ?stas para cantar unas veces con sordina y otras a pleno pulm?n el poema inconfundible de su propio ser. En ello no reconoci? barreras ni cortapisas de ninguna clase. Ni siquiera las que pod?an haberse interpuesto naturalmente entre el constante rumiar de sus frustraciones y el constante af?n de una presentaci?n de las mismas que dejara en sombra los perfiles desgarrados. S?lo otro ejemplo conocemos- cita Nelken- de este masoquismo pict?rico: el del autorretrato de Susanne Valadan. Ahora bien, este sobrecogedor autorretrato que parece querer exhibir adrede su decadencia, cual pordiosero exhibiendo sus lacras a trav?s de los agujeros de sus harapos, fue un grito aislado en la producci?n de la artista francesa. Sin embargo, en las obras de Frida Kahlo estos autorretratos recalcan el calvario de una existencia al margen de las existencias f?sicamente normales y de hecho se alternan con aquellos que nos ofrecen a una Frida Kahlo de apariencia placentera como el retrato de su rostro con la aureola de encaje del traje tehuano. 819 M.N.? El surrealismo de Frida" Exc?lsior , Dioramade la Cultura 21 de diciembre de 1958 n? 15 320 294 Pero siempre en toda su producci?n se sobrepone al realismo de cada una de sus obras un sentimiento esot?rico que ninguna relaci?n guarda, ni puede tener con el simple traslado de la realidad directa. Quien viera por ejemplo en el cuadro Abrazo de amor, que proclama la savia aut?ctona de la inspiraci?n de Frida, una composici?n ce?ida a lo inmediato, no alcanzar?a a penetrar ni de lejos, es decir, ni siquiera a asomarse a su verdad en el car?cter distintivamente idiosincr?sico de la pintura de Frida Kahlo. No por encima de los aspectos a todos asequibles, sino por debajo, fluye este lirismo que reviste toda la obra de Frida Kahlo de una emotividad a ratos imposible de resistir. No tiene par en la pintura de ninguna escuela como no tuvo igual el forzoso hermetismo de la vida de su autora. Aunque eso s?, siempre el mismo poema expresado de m?ltiples maneras, pero en un poema que procura en su tr?gica crudeza, antes que fijar una realidad ambiente, explayar lo que la autora sent?a bullir y rebullir en sus muy personales reacciones. Menos conocida, o tal vez menos valorada en su creaci?n pict?rica es la figura de la pintora de pura raigambre ind?gena Mar?a Izquierdo. Nacida en Atahuac, nunca viaj? a Europa y cuantas nociones tuvo de pintura europea le llegaron indirectamente a trav?s de reproducciones y comentarios y en raras y breves visitas a museos de Estados Unidos. As?, de este modo, surge la pintura de Mar?a Izquierdo como una paradoja que no es tal sino en apariencia: esta pintura creada por una artista ind?gena y que al espectador se le ofrece como expresi?n de un sentimiento vern?culo, punto menos que absoluto se inspira directamente en una manifestaci?n, que es a todas luces de mestizaje. Entre sus obras pod?a citarse Las Alacenas tan ingenuas en la heterogeneidad de sus asociaciones de objetos y en aparente, o real espontaneidad de unos valores espec?ficamente pict?ricos tan perfectamente logrados. No se trata entend?monos bien del car?cter de los objetos representados, sino del car?cter con que la artista quiso y supo representarlos. Mejor a?n de la corriente emocional subterr?nea, instintiva que impuls? a la pintora a esta selecci?n, y a su enfervorizado traslado al lienzo. Son estas Alacenas, estos Altares estas Naturalezas vivas de Mar?a Izquierdo, todas ellas obras de singular ternura. De efusi?n fraterna y en ocasiones de reverencia m?stica, como en el Altar del Trigo Nacido que se hermana naturalmente con algunas realizaciones de un sentimiento religioso popular que conserva dentro de sus perfiles implantados por el proselitismo del nuevo culto de los cimientos de Nueva Espa?a, las adoraciones y los terrores de las primitivas teogon?as. Por ejemplo esos Altares de Dolores en que al pie de la sublimaci?n de la m?xima 295 tragedia, se extienden vasijas con productos del suelo en una ofrenda que es inconsciente af?n de aplacar potencias ignotas. S?, de esta obra toda de Mar?a Izquierdo, incluyendo la jugosidad de sus Naturalezas Muertas y el din?mico encanto de sus caballitos y escenas circenses, las Naturalezas Vivas con Alacenas son todas ellas el aspecto que mejor proclama la sinceridad y rigor de su aportaci?n. 820 14.4.-Pintores vanguardistas espa?oles: Pablo Picasso, Salvador Dal?, Antonio T?pies, Gabriel Mir? En los primeros a?os en los que Salvador Dal? frecuentaba todav?a la Academia de San Fernando ?ste expuso en el Sal?n de Oto?o de Madrid. Entre las docenas de cuadros que se presentaban al p?blico, uno de ellos llam? la atenci?n de la joven cr?tica. Era un lienzo que representaba una figura femenina a contraluz frente a una ventana. De inmediato public? un art?culo con la reproducci?n del cuadro y despu?s envi? esa misma reproducci?n a varias revistas de arte del extranjero y a la revista alemana entonces difundida por toda Europa Uber Land Und Meer. As? nos cabe la satisfacci?n- se?ala Margarita- de haber dado a conocer en primer lugar a quien andando el tiempo ser?a una de las personalidades preeminentes del movimiento surrealista 821 La proyecci?n que el artista da posteriormente a su obra, al desprenderse de la sujeci?n de la realidad visible, de seguida dio rienda suelta a una de las inspiraciones m?s originales del arte contempor?neo.[...] ?Para el que procura desentra?ar los m?viles de una creaci?n art?stica y establecer su categor?a, el surrealismo de Dal? es, ante todo fruto de un dominio sin fallas de su oficio de pintor; y ello autoriza sus m?s ins?litas libertades y obliga a respetar su raz?n de ser? Y determina con este acertado juicio: ?De aquellos estratos de impenetrable profundidad de que surgen los efluvios l?ricos y en que se ajustan los en apariencia desajustados impactos del subconsciente, afloran las inquietudes, pesadillas y ensue?os de un Dal? que los doblega y ci?e con la l?gica inexorable de su genio 822 . Todo lo anterior nos hace comprender que entre los artistas fieles a los postulados de Andr? Breton, el teorizante por antonomasia del surrealismo, es Salvador Dal? - apunta Nelken-, el pintor surrealista por excelencia. Ya en aquellos ?Relojes desmayados en la playa? que lustros atr?s impusieron el movimiento en Nueva York todav?a adocenado en remedos rutinarios de academismos, que en su trilog?a reciente ?Desert flowers? en ambos se muestra 820 M.N."El sentimiento popular de Mar?a Izquierdo" Exc?lsior Diorama de la Cultura, 14 de diciembre de 1958, n? 15313 821 M.N." El surrealismo de Dal?" Exc?lsior, Diorama de la Cultura, 12 de abril de 1959, n?15429 822 Loc.cit. 296 sin excepci?n al artista genial. Y si por imaginativas y a?n fantasmag?ricas que aparezcan sus formas y, en consecuencia, desprendidas de la densidad de la realidad de inmediato perceptible, ello no es ?bice para que el pintor deje de basar su obra en una justeza rigurosa del volumen y de las proporciones, en esa fijaci?n exterior del campo psicof?sico total, del cual el campo de la consciencia, seg?n la definici?n de Andr? Bret?n es s?lo una peque?a parte 823 . Los procesos de ensue?o y fantas?a, generalmente sombr?os y cifrados literariamente, que constituyen el tema central del ala verista de los surrealistas, se plasman en magn?ficas producciones como el cuadro de Salvador Dal? Los relojes desmayados en la playa. No obstante, por encima de prop?sitos innovadores, muchas veces los creadores dan paso a otras producciones, quiz? con el af?n de compensar con equilibrios pl?sticos que se saben infaliblemente seguros, las desazones de un arte cuyas concordancias con las reacciones y los impulsos de esta hora no logran todav?a ajustarse en forma plena y plenamente satisfactoria.. Tal es el hecho de la obra Virgen con el Ni?o de Salvador Dal? expuesto en la Cartairs Gallery de Nueva York. La cr?tica Nelken, que descalifica el montaje histri?nico para subir la cotizaci?n de sus cuadros en las galer?as internacionales, no duda en ponderar la obra del pintor catal?n como de alt?sima categor?a. 824 Pues bien, y pese a esos reclamos propagand?sticos aqu? tenemos, como exponente de su m?s reciente manera, esta ?Virgen con el Ni?o?, visiblemente inspirada en la c?lebre Madona de San Sixto de Rafael, y que, al igual que la recreaci?n de Las Meninas por Picasso, dicen del anhelo de aplomo cl?sico de los dos pintores m?s subversivos de todas las Escuelas contempor?neas. Por tanto -concluye la cr?tica,- el Salvador Dal?, hoy rafaelesco, al darse a trasposiciones modernas de un equilibrio renacentista en la composici?n, no se vuelve de espaldas al Dal? de las desorbitaciones ?super-surrealistas?, sino que por el contrario, afirma la l?gica de cada una de sus fases Un a?o antes hab?a dedicado la cr?tica Nelken un art?culo al pintor catal?n afincado en Nueva York , el cual, pese a todos los afanes y trucos publicitarios como utilizar las formas y tama?o de sus bigotes a manera de reclamo para snobs bobalicones, a pesar de ello, el talento y dominio t?cnico explayado en todas y cada una de sus obras, hacen que su renombre a escala universal, sea de buena laya. Y pone de relieve acerca de su ?ltima producci?n Santiago el Menor ? que en el rigor arquitect?nico de su fondo, en su dinamismo y en la originalidad total de su composici?n, refrenda una vez m?s la categor?a se?era de su autor en el arte contempor?neo? 825 . 823 Loc.cit. 824 M.N. ?Las sorpresas de Dal?? Exc?lsior, Suplemento Diorama de la Cultura. 27 de diciembre de 1959, n? 15684, p.2. 825 M.N.?.Dal?: ?Presentaci?n y ditirambo?, Exc?lsior, Diorama de la Cultura, 20 de abril de 1958, n? 15078. 297 El que un artista moderno tome como punto de arranque imaginativo una obra anterior en varias generaciones, no es cosa nueva en ninguna rama del arte. Aparecida en Par?s la edici?n limitada de Las Meninas de Picasso, recreaci?n en esp?ritu picassiano y en angustia contempor?nea de la composici?n m?s serena de toda la pintura. Al querer recrear en distorsiones caracter?sticamente picassianas el equilibrio de la famosa composici?n velazque?a, se pregunta la cr?tica, ?pretendi? acaso, el autor del ?Guernica? ?nicamente asentar sobre la base de un equilibrio formal incomparable una inquietud ya imposible de apaciguar? Fuere por dem?s arriesgado definir de este modo el m?vil que a Picasso le ha llevado a la vuelta de un ciclo incomparablemente opulento en la diversidad de sus etapas sucesivas y en la resonancia mundial de las mismas, a mirar hacia unas fuentes situadas, en apariencia, en el polo opuesto de estilo y emotividad, de sus propias inquietudes. 826 Y Nelken se propone una reflexi?n acerca del hecho tan ins?lito como notorio en la pintura de hoy. Las conclusiones, sin entrar ya en lo estrictamente formal, presentan un an?lisis aplomado y profundo de la proyecci?n del artista en su obra: ?Lo trascendente aqu? es, y precisamente por firmar el cuadro el pintor por excelencia, representativo del arte contempor?neo y el que mayor acci?n ha ejercido sobre este arte, esa necesidad que revelan ?Las Meninas? de Picasso de hallar, por fin, un punto de apoyo firme para la interpretaci?n pl?stica de la zozobra en que hoy se debate, no s?lo el arte, sino la Humanidad toda 827 . En el cuadro de Vel?zquez la figura del pintor tiene en su continente una seguridad que lleva a manera de invisible envoltura la de todo un ambiente, aplomado incluso en sus miserias y rebeld?as esa misma parte izquierda de la obra de Picasso, con lo intrincado de sus formas en gama de grises, es reflejo genial y genialmente significativo de la confusi?n de valores que al artista de hoy le impide avanzar tranquilo por un camino trazado desde los primeros pasos de su aprendizaje. Puestas ambas composiciones una junta a otra (siquiera en reproducci?n) el corte rotundo se opone por s? solo: de Vel?zquez a manera de s?mbolo m?ximo de serenidad espiritual y t?cnica; la de Picasso a manera de explayaci?n pavorosa de angustia 828 . La obra pict?rica picasiana se concreta para la cr?tica en un equilibrio rector que integra toda su producci?n. Del Picasso realista al ingrista; de la ?poca azul al cubista, del expresionista que aflora en la mayor?a de los lienzos y dibujos de esa ?poca azul, al que por un tiempo se recre? en 826 M.N.:"Las meninas de Picasso" Exc?lsior, Diorama de la Cultura 18 de enero de 1959, n? 15346 827 Loc. cit. 828 Loc. cit. Como conclusi?n apunta la cr?tica: Y el que en el momento cumbre de su gloria universal, Picasso- As? como Dal?, al parecer tan demoledor- simplemente se vuelva hacia Vel?zquez, aunque sea para hacer obra antivelazque?a es lo mejor que afirma esa necesidad de que hablamos antes de equilibrio rector, y el vac?o que su ausencia produce en cuantos anhelan fijar en sus creaciones la imagen de su tiempo. 298 los ?collages? y al que se inspir? en las cer?micas y c?dices precortesianos, poseen primero en su grado sumo, y por encima de t?cnicas y modalidades, los recursos del oficio. Picasso, tanto en la obra Tragedia como en su intelectualizada Gernica o la Mentira y Pesadilla de Franco para clamar sus acusaciones contra injusticias, vesanias y miserias, s?lo necesita elevar a categor?a de expresi?n colectiva un sentimiento personal. Ahora bien, esta transmutaci?n no alcanzar?a su meta, es decir, su prop?sito, si no dispusiera el artista para ello de una preparaci?n inicial, que autoriza dentro de un equilibrio inquebrantable, todas las desorbitaciones 829 . ?El genio es una larga paciencia? es el viejo aforismo que plantea la cr?tica Nelken frente a la falta de profesionalismo de ciertos pintores carentes de personalidad, y, que por ignorancia, no aciertan ni siquiera a vislumbrar el sentimiento de profundo lirismo que proyecta en sus geometrizaciones o en sus abreviaciones el arte de un Mondrian y de un Mir?. 830 El primer premio de pintura de la Exposici?n Internacional de pintura y escultura organizada por el Instituto Carnegie en Pittsburgh fue concedido al joven artista catal?n Antonio Tapies, ya triunfador en la ?ltima Bienal de Sao Paulo. La obra de Tapies es abstracta- plantea Nelken- completamente ajena a todo asomo de representaci?n figurativa.. O sea, justo lo contrario de lo que en observaci?n superficial se entiende por escuela espa?ola o, m?s exacto, escuelas espa?olas.[...] El fen?meno contempor?neo del arte abstracto, dejando a un lado lo que pueda significar desde el punto de vista espec?ficamente pict?rico, e independientemente del escaso valor original de la mayor?a, de la inmensa mayor?a de sus ejemplares, impone de nuevo, a manera de verdad trascendental, la imagen de un arte al margen de partidismos de fronteras. Dicho de otra suerte, del sentido aprior?sticamente ecum?nico del arte 831 . Y Margarita puede en estos ?ltimos a?os de su labor cr?tica levantar su voz en contra de los mal entendidas tendencias pict?ricas nacionalistas de la escuela mexicana que abogaba por representaciones de tipismo folkl?rico 832 . 829 NELKEN, M.: ?Equilibrio como base, o la lecci?n de Picasso? Exc?lsior, Diorama de la Cultura, 28 de junio de 1959, n? 15505.Finalizando con esta aseveraci?n: De ah? la homogeneidad de lo polifac?tico en la obra de Picasso. De ah? tambi?n la fuerza de continuo renovada de sus impactos m?s contrapuestos y hasta llanamente m?s opuestos, en la sucesi?n de sus expresiones. De ah?, en fin la constante lecci?n dada por Picasso a quienes creen poder prescindir, en una realizaci?n abstracta o una exaltaci?n expresionista de esa base sobre la cual apuntala Picasso por igual las m?s objetivas y las m?s subjetivas de sus lucubraciones. 830 M.N. ?Improvisar no es crear? Exc?lsior, Diorama de la Cultura, 8 de febrero de 1959, n? 15386. No falta, por supuesto, quien le cargue el sambenito al arte abstracto, cual si un Modrian o un Mir? tuviesen la culpa de las elucubraciones de sus inconscientes ep?gonos. Y adrede mencionamos a Mondrian y a Mir? por ser sus respectivas obras, aparentemente las m?s f?ciles. Enti?ndase bien: aparentemente. Siendo por lo contrario el prurito de la representaci?n pl?stica desligada de las normas representativas el que exige mayor reflexi?n y hasta mayor refinamiento en sus conceptos visuales. 831 M.N.?Sentido ecum?nico del arte? Exc?lsior, Diorama de la Cultura, 22 de febrero 1959, n? 15381. 832 Ib?dem. Y es que no hay nada m?s falaz, nada m?s mezquino que, y por tanto opuesto al libre vuelo de la inspiraci?n del artista que, que el pretender encerrar ?sta dentro de los l?mites de apariencias distintivamente 299 En cuanto a Antonio T?pies determina que es a?n pronto para predecir la autoridad que en adelante habr? de cobrar o no su obra. Quiz?- dictamina- llegue a situarse al frente de su tendencia, destacando en ella como cima, o quiz? no pase de ser una de las mejores entre las de esa tendencia. Ahora bien, a trav?s de ella, y por el predicamento que ya ha alcanzado, refr?ndase en su tendencia, o sea en la representaci?n ayuna de objetivos concretamente figurativos, ese sentido ecum?nico de la creaci?n art?stica que en todo tiempo ha sido marchamo de las expresiones que de veras han aportado algo al concepto de la est?tica de cada ?poca 833 . Ahora es el galard?n concedido a Joan Mir?, en Nueva York, y que algunos con imperdonable frivolidad tienen por completamente desligado de la representaci?n figurativa, sin advertir el impacto po?tico, o sea, el impulso l?rico inicial de su obra. La significaci?n del arte abstracto se realiza unas veces como proyecci?n ?ntimamente subjetiva frente al arte abstracto elaborado en simple acierto de arabescos, o de yuxtaposiciones coloristas. El primero con un Klee o un Mir? a manera de exponentes m?ximos, comunic?ndole al espectador el mensaje de las reacciones emocionales que lo animan; el segundo, pidi?ndole por el contrario al espectador, renuncie de antemano a toda demanda de emoci?n fundamental para contentarse con lo grato de unas transmisiones sensoriales fijadas en lo externo de sus combinaciones. 834 . nacionales. Muchas veces tuvimos oportunidad de lamentar hubiera quien creyera que la escuela mexicana de hoy hab?a de consistir en representaciones de tipismo mexicano en lugar de estribar en la afloraci?n de reacciones emocionales permanentes o, cuando menos, independientes de las mutaciones del aspecto exterior Y hace a?os cuando ese prurito estrechamente nacionalista llevaba a disparates como el de vedar determinadas posibilidades de exhibici?n o ayuda oficial al artista motejado de ?extranjerizante se formulaba autom?ticamente la paradoja de una pintura mexicana iniciada en su t?cnica moderna por maestros llegados de allende el Atl?ntico y de un Tols? justamente considerado como gloria de la ornamentaci?n monumental de M?xico.. 833 Del sentido ecum?nico del arte...Diorama 834 M.N. ?Del lirismo de Mir? a la l?gica decorativa? Exc?lsior, Diorama de la Cultura, 7 de junio de 1959, n? 15484, 300 15. Reconstrucci?n intelectual desde el exilio. Presencias y evocaciones (1947) (Selecci?n). Margarita Nelken, por sus antecedentes pol?ticos y la implicaci?n que mantuvo con el Komiten sovi?tico durante la guerra civil espa?ola estaba en el punto de mira de todo el aparato propagand?stico de las dos grandes potencias. De hecho, toda su correspondencia de car?cter pol?tico o cualquier escrito que pudiera comprometerla fue destruido por temor a represalias. Por tanto, no se pod?a siquiera imaginar en estos momentos la redacci?n de una biograf?a libre e independiente en la cual pudiese expresar sus afectos ideol?gicos. Apresada por estas circunstancias la escritora y cr?tica de arte no se resigna a dejar en el olvido toda la riqueza de su memoria personal, recuerdos de personajes con los que convivi? y el vasto mundo cultural que comparti? con ellos. Sin duda ? tal como apunta Caba?as Bravo- la obra que de haberse llegado a publicar, nos resultar?a, m?s interesante y atractiva por su galer?a de retratos y remembranzas, ser?a Presencia y evocaciones 835 , escrita en 1947. 835 Nelken M. Presencias, evocaciones. El ?ndice de la obra, puede darnos una idea de la amplia galer?a de personajes que la pueblan y de los interesantes temas recordados y evocados .Es el siguiente: PRESENCIAS: 1- Una vida espa?ola: Don Benito P?rez Gald?s/ 2- Y siempre , y por siempre ?Unamuno! / 3- De Zozaya y de Dorado Montero/ 4- Casals, o el Arte como imperativo heroico/ 5- Picasso es espa?ol/ 6- La voz colectiva de Picasso/ 7- Los escultores que labraron su propia vida: Barral y P?rez Mateo/ 8- Federico en la Universidad de M?xico/ 9-Estampa quinteriana/ 10- Claro manantial...(Barbusse)/ 11- Romain Rolland, o la Conciencia de Europa/ 12- el franc?s que muri? del dolor de Espa?a (Elie Faure)/ 13-Charles Vildrac, o el preso inapresable/ 14- Jean Richard Bloch, bardo de la Liberaci?n./ 15- Max Jacob, el judio que muri? por cat?lico./ 16-Gustave Cohen, israelita franc?s./ 17- Irene Nemirovsky o la Fatalidad./ 18- La muerta en vida: Vera Figner./ 19- La aurora de un fusilamiento ( Los vizcondes de Vog?e)./20- Vera Mujina la escultora de su momento./ 21- Oulanova, la bailarina- s?mbolo./ 22-Se ha salvado el Gorki escandinavo ( Martin Andersen Nexo)./ 23-En la desaparici?n de Gerard Hauptmann./ 24- Los dibujos que claman (Kate K?llwitz)./ 25- Toulouse- Lautrec en Berl?n y en Par?s./ 26- La lecci?n de Renoir./ 27- ?Soy un obrero del arte...?(Rodin)./ 28-De c?mo surgi? Guti?rrez Solana./ 29- Radiguet, el de las dos post- guerras./ 30- Epitafio para Jacques Roumain./ 31-?Muri? Foujita? ?Existi? Foujita?/ 32- La amarga dulzura de Gabriela Mistral./ 33- Junto a la tumba de Ramos Mart?nez./ 34- Mi amistad con Falla./ 35- El tr?gico destino de Manuel Machado. EVOCACIONES:1- EL Manrique mexicano:Netzajualcoyotl/ 2- Diego Jos? Abad, o el Humanismo en Nueva Espa?a./ 3- Humbold en Guanajuato/ 4-?Serva Italia de Dolore Ostello? (El Dante hoy)/ 5- Retorno de Petrarca/ 6-De Ticiano y de su paradoja/ 7-Bajo el signo de Juan Sebasti?n Bach/ 8-La fuerza de Pulgarcito/ 9- Rousseau a contrapelo/ 10- Winckelman, o la pasi?n y necesidad de Roma/ 11- Espronceda en las Barricadas/ 12- Delacroix en el Luxemburgo/ 13-Actualidad de un poeta rom?ntico (Alfred de Vigny)/ 14-Mickiewicz y Chopin y su Mensaje/15-En el aniversario de Dickens/ 16- En el aniversario de Flaubert/ 17- Los ?ngeles de Coubet/ 18-En torno a Zola y a documentaci?n/19-Actualidad de Turguenev/ 20-Glorificaci?n gloriosa de Maupassant/ 21-De la Guerra y la Paz al General Dourakine/ 22- ?El hombre entre los hombres? (Timiriasev)/ 23- Nietzche interpretado, Nietzche deformado/ 24- Mistral, Mallarm? y la Rep?blica./ 25- B?lgica y su excelso cantor (Verharen) / 26- De Ruskin a los ?existencialistas?/ 27- La profec?a de Rimbaud.// (M:NELKEN: ?Presencias y evocaciones?, original mecanografiado, 1947,p. 308 AHN, Diversos / 5 Leg.3244, doc. N? 4). 301 El texto que consta de 308 p?gina mecanografiadas se abre con una peque?a Introducci?n en la que la propia autora nos cuenta lo que pretend?a al legarnos estas entra?ables p?ginas personales:? ?Retratos? Tal vez. Pero, no ciertamente lo que por tal suele entenderse en literatura. M?s bien la necesidad de dejar constancia- para nosotros- de unos momentos. De no dejar perderse unos perfiles, acusados, o apenas esfumados, de vidas cuyos pormenores hasta ? en apariencia- el menos interesante, enriquece, o en determinada ocasi?n enriquecieron nuestra propia vida./ Muchas sombras en esta galer?a. Algunas ? las de la segunda parte del libro- que no pasaron nunca, para esta hora, de ser evocaciones. Pero la perspectiva, o sea el balance m?s cercano a la equidad, no se ajusta sino cuando sus hitos se se?alan hacia atr?s. De otra suerte, la emoci?n corre el riesgo de empa?arlo todo./ Y el atr?s, en el tiempo, siempre los se?alan las tumbas de quien nos acompa?aron y cuya compa??a no adquiri? su densidad plena hasta que la perdimos../ Al cabo, en estas p?ginas, el deseo, por dem?s acuciante, de volver a o?r voces que ya no oiremos sino en el eco en que nosotros despierten. O el de sentir de nuevo la embriaguez, ya imposible, de ciertos descubrimientos, que otros quiz? ya ten?an por suyos, pero que, un d?a siquiera, nuestra emoci?n nos hizo creer nuestros. / Y el lector, un amigo m?s, al que, suavemente, introducimos en el corro de nuestros amigos./ M?xico, Abril de 1947 836 . Como podemos observar en el ?ndice de la p?gina primera, la galer?a de personalidades es rica y variada. De entre todas ellas, nosotros se?alaremos cuatro como representaci?n de la trayectoria vital de Margarita Nelken: don Benito P?rez Gald?s, don Miguel de Unamuno, el m?sico y compositor Pau Casals y , por ?ltimo, Guti?rrez Solana, el pintor maldito que la cr?tica acad?mica rechazaba. 15.1.- DON BENITO P?REZ GALD?S ( Anexo N?.48) En los ?ltimos a?os de la vida de P?rez Gald?s Margarita mantuvo un sincera y paternal relaci?n. Ella se iniciaba en ese mundo literario en el que luchaba por abrirse un camino, pues debemos recordar que en 1915 gan? un concurso de cuentos en el peri?dico La Tribuna. Ahora bien, un factor que estrechaba el trato es que al nacer su hija Magda don Benito, gran amante de los ni?os, las invitaba a San Quint?n, a su casa de Santander, a pasar algunos veranos. Margarita recuerda, con emoci?n, la foto de su hijita que presid?a la gran mesa del escritor. Nelken, noble y leal, acompa?aba al dramaturgo al saloncillo del Teatro Espa?ol, cuando ya casi ciego necesitaba de una sol?cita ayuda para bajar al escenario a recibir los aplausos. La noche del estreno de Electra fue a aun tiempo apoteosis y batalla campal. El caballo del coche de don Benito fue desenganchado y el carruaje arrastrado, llevado casi en volandas, por un p?blico que convert?a un triunfo dram?tico en v?lvula de escape de su indignaci?n contra ciertos 836 Ibid , p.1 302 estamentos..Y por espacio de semanas la frase del protagonista de Electra, en el colmo de la desesperaci?n en el que le han sumido ciertas maquinaciones clericales, habla de prenderle fuego al convento, ve?a de inmediato el escenario llenarse de cajas de cerillas arrojadas por el p?blico del gallinero, enardecido que promet?a su ayuda y alentaba a actuar sin demora. P?rez Gald?s se arropaba en su vejez con dos grandes amigas, sus dos Margaritas como ?l dec?a: Margarita Nelken y Margarita Xirg?. 15.2.- MIGUEL DE UNAMUNO (Anexo n? 49) De Miguel de Unanumo, el reconocido rector de la Universidad de Salamanca, el que tuvo que o?r en su mismo espacio el grito pretoriano de ?? Muera la Inteligencia! El grito que clamaba por la muerte de la Inteligencia, como eco del que, en la Espa?a fernandina, anatematizaba ?la funesta man?a de pensar?, profiriese, a modo de reg?eldo de pat?n, a dos pasos del aula en que Fray Luis de Le?n sent? su inmortal ?Dec?amos ayer... ?, c?tedra ejemplar de continuidad en la obra del esp?ritu, ante unos disc?pulos que as? hubieron de comprender como, llegado el caso, les era dado sentirse libres, pese a todos los barrotes de todos los Santos Oficios. Visto est? que lo que sigue diciendo, bajo cualquier cielo que no sea de Libertad duramente conquistada y m?s duramente a?n mantenida, es lo que ya dijeron, a trav?s de centurias de servidumbre, unas f?sica y moral y otras en apariencia solo moral, que es peor que f?sica, y de interrumpidos esfuerzos por sobrepon?rsele, todos cuantos han cre?do desde los aprehensores de un Fray Lu?s, hasta los que deportaron a Unamuno, que el esp?ritu puede encarcelarse a comp?s del cuerpo aherrojado. En aquella primera pasi?n y vida, o super-vida, de Unamuno, a las pocas semanas de aparecer en Buenos Aires la noticia de su exilio que tocaba a rebato contra la instauraci?n, el P.E.N. Club madrile?o, en ?gape mensual, reservaba el asiento de la presidencia el exiliado, y adornaba su cubierto simb?lico con la ofrenda de un manojo de flores. Unamuno, a la saz?n en un islote de las Canarias, se hallaba presente aquel d?a en Madrid. Como reguero de p?lvora, se extend?a por todo el orbe civilizado, la protesta por el destierro, impuesto a quien, en aquella ocasi?n, Romain Rolland calificaba de ?h?roe del pensamiento, y la gloria m?s alta, no ya solo de Espa?a, s?lo de Espa?a, sino de todos los pa?ses de lengua espa?ola; cuya ardiente y sombr?a luz ilumina las pesadas tinieblas en que se asfixia el pueblo espa?ol?. 303 Don Miguel, bilba?no, y en quien el sitio de Bilbao a sus diez a?os hab?a, de imprimir huellas indelebles de repulsa de cuanto le pusiera barreras al libre juego de las ideas (de ah? esa ?tradici?n cancerosa? y esa ?lepra carlista? aplicadas al carlismo)-era castellano hasta el tu?tano. Su ?Cristo de Vel?zquez?, que Jean Cassou hab?a de verter admirablemente al franc?s, tiene, al respecto, acentos que no enga?an. Sin temor a aventurarnos demasiado en la informaci?n, bien podemos decir que, para ser plenamente ?l, Unamuno necesitaba proyectarse sobre un horizonte salmantino; y, sin que se nos pueda tachar de parad?jicos, podemos completar el aserto, diciendo que, para devolver en pensamiento hasta sus m?s extremadas consecuencias, era preciso que, en esas correr?as por las afueras de Salamanca, que le suministraban regularmente ?su t?nica?, el di?logo, con palabras o con silencios, se lo mantuviera Jos? S?nchez Rojas, a quien pocos conocieron en su verdad, de quien, seguramente, pocos se acuerdan, pero cuyo recuerdo, para quienes bien conocimos a Unamuno, es inseparable de la evocaci?n de este ?ltimo. El Ateneo de Salamanca, a principios del Veintiuno, me escribi? invit?ndome a sustentar all? una conferencia. Para evitar cualquier pretexto de rechazo, se le pidi? a don Miguel hiciera suya la invitaci?n; en efecto, la carta me lleg? con una apostilla de pu?o y letra de Unamuno, inst?ndome a que se?alara la fecha para la conferencia. Mas, yo no me hallaba entonces en condiciones ?f?sicas? de salir a un estrado a hablar en p?blico. Contest?, esgrimiendo una disculpa cualquiera. A don Miguel por deferencia, le escrib? aparte, exponi?ndole la verdad, que era que en breve tiempo esperaba el nacimiento de mi hijo. Cuando, m?s adelante, fui a Salamanca a pronunciar la conferencia propuesta, me desconcert? la actitud de Don Miguel, quien, si bien presidi? el acto, no me demostr? la efusiva cordialidad, a que me ten?a habituada. Como siempre en tales ocasiones, hubo banquete. Apenas terminado este, Unamuno se puso en pi? y declar? terminante: ?El caf?, Margarita lo tomar? en m? casa. Tenemos que hablar.? ?Qui?n se resist?a?. A solas en su cuarto de trabajo, literalmente asfixiados por libros y papeles, me espet? a bocajarro: ? Se puede saber porqu? no vino usted cuando yo mismo le ped? que viniera?? Pens? que mi carta no le hab?a llegado. Alud? a ella. El, entonces, me fulmin? de esta suerte: ?Me est? usted contando cosas QUE NADA TIENEN QUE VER CON EL ASUNTO. Pero don Miguel..... -? Qu? don Miguel ni que zarandajas!. Me ha defraudado usted. Yo la ten?a por persona ajena a frivolidades; y ahora me resulta que por lo visto, confunde, una conferencia con una exhibici?n de cupletista... 304 Y no hubo medio de hacerle comprender que no era una ?frivolidad?, en una futura madre, dejar de presentarse en p?blico. Estuvimos porfiando m?s de una hora: puesto que la maternidad era cosa natural, no hab?a por qu? ? dec?a ?l ? convertirla en algo particular. Como ?ltimo argumento, apel? a la risa que mi aparici?n hubiera provocado. ?Nunca lo hubiera dicho!. As? es qu? ?a usted le preocupa la risa de los necios?. Pues por ese camino, amiga m?a, no ir? a ninguna parte. Regres? a Madrid sin haber logrado desarrugarle el ce?o. 15.3- PAU CASALS (Anexo n? 50) Sus recuerdos se remontan a una tarde primaveral pasada en la casa del Vendrell, a orilla del mar Mediterr?neo. All? ? seg?n palabras textuales de la autora- una peque?a orquesta integrada por intelectuales y trabajadores ? trabajadores de esa Catalu?a que el sentido reverencial del Trabajo y del Arte fund?anse con naturalidad- hab?a venido a brindarle a Pau Casals la primicia de sus actuaciones: Bach...Despu?s del aliento de los parabienes, el Maestro para subrayar de manera m?s duradera y tangible esta cordial felicitaci?n suya al organismo incipiente, le obsequi? al joven director, obrero de una f?brica vecina, una de sus propias batutas. Ya noche ? una noche de mar violeta, playa inmarcesiblemente blanca bajo el reverberar de las estrellas y el fondo albo de la casa que impon?a la armon?a partenaica de sus proporciones, el Maestro ejecut? una promesa: tocar para Margarita un ?Kol Nidre? la vieja y maravillosa melod?a hebrea. Otro recuerdo, esta vez doloroso y triste se remonta a una fr?a ma?ana de febrero de 1939, ma?ana henchida de miserias infrahumanas en que se iniciaba el ?xodo del pueblo que hab?a sido el primero en alzar ante la agresi?n nazi- fascista la heroica barrera de sus pechos. ?S?, me acordaba del improvisado concierto de la casita del Vendrell, aquella ma?ana de inenarrables penas y vilezas, cuando inesperadamente, entre la avalancha de refugiados, me encontr? de pronto con Casals, en el todav?a republicano Consulado Espa?ol del fronterizo Perpi??n. ?D?nde est? su hijo? ?Qu? sabe de su hijo? Fue su primera frase tan pronto como me vio. (Sab?a que mi hijo el oficial m?s joven del Ej?rcito Republicano, compart?a en primera l?nea el calvario de sus hermanos de lucha) Me abraz? con un respiro de alivio al saber que acababa de entrar en un campo de concentraci?n franc?s. 305 Despu?s llev? a Casals a una habitaci?n interior de aquel consulado de la peque?a ciudad fronteriza en que estaban descansando algunos de los m?s prestigioso defensores de la integridad de Espa?a y de la libertad y dignidad de todos los pueblos: Modesto L?ster, Bobadilla, Tague?a...Tambi?n entre otros Santiago ?lvarez. El Maestro los fue abrazando uno a uno y con voz entrecortada por las l?grimas les dio las gracias por cuanto hab?an hecho...Por lo que han sabido ser para Espa?a y para el mundo. En el art?culo "Pasando la vida" M?xico, enero de 1959 , Margarita evoca la figura del catal?n universal Pau Casals. Han pasado veinte a?os "desde que abandon? su patria en exilio voluntario para compartir las vicisitudes de quienes hab?an luchado por la independencia y por la libertad hizo el prop?sito de no poner su arte al servicio de ning?n pa?s que sufriera el oprobio de una dictadura o que ayudara a mantenerla". El fondo del art?culo es la deuda de Pau Casals con M?xico, al acoger este pa?s a tantos y tantos espa?oles exiliados que "han podido rehacer una existencia ayuna de las trabas que le impiden al hombre vivir con dignidad y seleccionar para el Festival de M?sica y concurso mundial de violoncelo, la ciudad de Jalapa. Poco antes, toc? desde la sede de la O. N. U "en ese concierto que a la misma hora y en todos los pa?ses civilizados del orbe, unidos por las ondas de las transmisiones radiof?nicas, el Himno a la Alegr?a que con los versos inmortales de Schiller y las p?ginas inmortales de la Novena Sinfon?a beethoveniana han de llevar a todos los hombres de buena voluntad un mensaje de solidaridad y de paz. 15.4.- JOS? GUTI?RREZ SOLANA (Anexo n ?51) Va para un cuarto de siglo. o algo m?s .Cada primavera, la Exposici?n Nacional de Bellas Artes, en aquel Madrid, todo amodorrado en su mayor parte, y lleno de ilusiones en su parte que pudiera decir ?actuante?, y que ?(pero no se sab?a)- iba a ser el Madrid de los m?ximos sacrificios y de los supremos hero?smos; cada primavera, la Exposici?n Nacional estaba en el antiguo Palacio de Ultramar del parque del Retiro, una muchedumbre heter?clita, pero por igual embargada por las c?balas y los pron?sticos, peque?as intrigas y los grandes desenga?os. Muchedumbre cuya confusi?n se agitaba en torno a los ?xitos que, tras aureolar a un corto n?mero de artistas, traducido no solo en medallas acompa?adas de premios relativamente crecidos en met?lico, todo en una obligada secuela de adquisiciones y encargos, oficiales y particulares. 306 Esa atm?sfera, caldeada de antemano, la cr?tica en letra de molde, jugaba igualmente, un papel prominente, y los primeros pasos dados por un pintor o un escultor, se revest?an de una importancia, en el mundillo peculiar de los afanes art?sticos. Guti?rrez Solana, expuso su primera obra presentada en p?blico, y era con toda crudeza, algo en consonancia con su estilo. Y por si poco fuere, aparec?an en ella, con toda la acentuaci?n de sus descarnado realismo, figuras de las que, ni en el aspecto exterior, o sea la vestimenta, se sab?a exactamente el sexo. El esc?ndalo adquiri? proporciones de ?affaire? pol?tico. La llamada ?gente bien?, ni que decir tiene que hizo sus habituales aspavientos de falso puritanismo. A la familia real, el d?a de la inauguraci?n del certamen, se les pas? como sobre ascuas por delante del cuadro nefando, inexplicablemente ?escapado? a la vigilancia del jurado de admisi?n. Las dem?s familias no eran reales, y que no se hubieran percatado del significado de la obra de Guti?rrez Solana, puestas en guardia por el tole-tole, como qui?n no quiere la cosa, se dirig?an lo primero a ver el cuadro de Guti?rrez Solana. El hecho es que la indignaci?n ?as?: la indignaci?n ? culmin? en la conferencia de un pobre se?or llamado Jos? Franc?s, que confundi? la cr?tica de arte con las avalanchas de adjetivos laudatorios a favor de sus amigos, y cre?a de buena fe, que para hablar de arte basta con tener ojos y darse cuenta del ?asunto del cuadro?; con una conferencia decimos, que ese pobre se?or se empe?? en pronunciar, en la misma ?Exposici?n, en denuesto de Guti?rrez Solana, y en defensa de ?la moral ofendida?. ?Ni siquiera se daba cuenta de que, aparte el tema de un cuadro, este ofrec?a un modo de resolverlo en que consist?a, precisamente el valor de la obra!. (Bueno, parece ser que, hoy, el tal se?or Franc?s, acad?mico ?de la de Franco?, con sus mismos calificativos de siempre a Solana, es algo as? como el turiferario oficial de la Espa?a que todav?a no ha vuelto a ser Espa?a). Esc?ndalo...... Como en la plaza: divisi?n de opiniones. Las gentes se preguntaban unas a otras si estaban en pro, o en contra de Solana. Y aqu? mi satisfacci?n, ?por qu? no decirlo? Mi orgullo, de haber sido qui?n primero escribi?, en forma de estudio razonado y objetivo, sobre Guti?rrez Solana; qui?n primero le present? como pintor de primer?simo rango, en fin, qui?n primero le dio a conocer fuera de Espa?a. Solana, entonces, ni pareci? enterarse de esta lanza a favor de su obra. M?s, al cabo de unos a?os, recib? un d?a una carta suya, en que dec?a que ?ahora que sus pinturas realmente ten?an un valor reconocido, quer?a darme las gracias, por haber sido la primera en defenderle y alentarle?. 307 A la carta, acompa?aba un cuadro: Carnaval de pueblo, por sus dimensiones y estilo, ?pendant? del que acababa de serle premiado, con el m?s alto galard?n, en Londres, y adquirido para el Museo de aquella capital. El mencionado cuadro junto con primeras ediciones de libros firmados por su autor, como la carta dirigida al heroico pueblo espa?ol por Roman Rollaind fueron expoliados de su piso de la Castellana al terminar la guerra civil. 308 16.- Cine y teatro 16.1.- La aventura del cine mexicano Tomada Barcelona por las tropas franquistas Margarita Nelken, junto con los miembros del Gobierno pasa a Francia por la frontera de Porbou. Llega al todav?a consulado de Espa?a en Perpignan y desde este momento el resto de su vida lo pasar? en el exilio en M?xico. As? el motivo de la elecci?n de M?xico sobre la URRS como pa?s que les acogiese en el exilio se debe con toda posibilidad y coincidiendo con el criterio de Josebe Mart?nez "a la circunstancia de que al ser varios miembros de la familia los que deb?an trasladarse, pareciese m?s atractivo como lugar de residencia la naci?n mexicana, por la lengua, el clima, la forma de vida, y sobre todo por la generosa oferta de acogida que le brindaba su presidente L?zaro C?rdenas" 837 ,. Aunque los intereses pol?ticos de Margarita Nelken, como miembro del Partido comunista y cercana a la c?pula del mismo, estuviesen m?s pr?ximos a Mosc? que a M?xico, el hecho es que el compacto n?cleo generacional se instala a vivir en la calle Dinamarca 25 de la ciudad de M?xico, vecindario popular entre los exiliados. La vida de estos exiliados, poetas, periodistas, cient?ficos e intelectuales en el pleno sentido de la palabra, tiene que acomodarse a veces a nuevas actividades. En el art?culo "Los refugiados espa?oles y la cultura mexicana" el profesor Aznar Soler recoge la visi?n de Jos? Lu?s Abell?n en "M?xico y el exilio espa?ol" en donde analiza la aportaci?n de nuestro exilio republicano a la cultura del pa?s que les acoge. Bajo este panorama, en el que se rompe el mito del "transterrado", Margarita Nelken, que se hab?a entregado y comprometido por entero a la lucha pol?tica durante el transcurso de la Guerra civil, tiene que vivir los momentos amargos de su expulsi?n del partido comunista en marzo de 1942 A ra?z de esta delicada situaci?n personal tender? a readaptarse a su anterior actividad de cr?tica de arte y periodista, teniendo en cuenta que se le bloquearon publicaciones, trabajos e intervenciones pol?ticas. Consecuentemente, a partir de 1942 esta falta de apoyo del partido tuvo 837 Mart?nez Guti?rrez, Josebe., Margarita Nelken (1896- 1968). , Madrid,: Orto. 1997, p. 39-40. 309 repercusiones econ?micas inmediatas que la decidieron a buscar otras v?as alternativas de trabajo. El primer dato del que tenemos constancia de su acercamiento a la industria del cine es una carta del productor cinematogr?fico Guillermo Calder?n Stell en la que le informa que ha adaptado el gui?n cinematogr?fico de Margarita, basado en la novela breve Margot de Alfredo de Musset. para un argumento cinematogr?fico que titular? provisionalmente Isabel. Por consiguiente, acude a ella en solicitud de la reserva de derechos de autor para la publicaci?n y reproducci?n en cualquier forma del citado argumento Este hecho surge en un contexto hist?rico favorable al auge del nuevo cine mexicano. En los a?os de mandato del general C?rdenas se consolida una importante base industrial que impulsa la maltrecha econom?a mexicana e incide de forma directa en el mundo del cine. Como primera medida se suprimen los impuestos sobre las pel?culas nacionales y se crea un Banco Cinematogr?fico para la concesi?n de cr?ditos, lo que har? posible, en un primer momento, la prosperidad de la industria cinematogr?fica. En este per?odo no se realizan grandes obras pero la producci?n alcanza un aceptable nivel medio. Se realizan -o quedan en simple proyecto como el gui?n de Margarita Nelken -un elevado n?mero de adaptaciones de obras cl?sicas de la literatura mundial como Do?a B?rbara (1943) del escritor venezolano R?mulo Gallegos, en adaptaci?n de Fernando de Fuentes. La llegada del nutrido grupo de exiliados espa?oles que con desigual fortuna comienzan a trabajar para la industria cinematogr?fica mexicana marcar?, aunque no de una manera definitiva, el impulso creador de esta d?cada Unos a?os m?s tarde Calder?n Stell cede a Margarita los derechos sobre dicho gui?n y ?sta puede registrarlo bajo el t?tulo de La arqueta de los recuerdos, el d?a 30 de septiembre de 1950. Ahora la protagonista ya no ser? Isabel sino Chabela, nombre que nos sugiere de inmediato el contexto social de la historia. Bas?ndose, tal como vimos, en la novela titulada Margot de Alfredo de Musset, Margarita escribe un acertado gui?n cinematogr?fico. El t?tulo aparecer? proyectado sobre un fondo que representa un cofrecillo abierto, del cual salen a medias un pa?uelito bordado, unas florecillas secas, un abanico, una cajita de rap?, aunque en realidad estos dos ?ltimos son un prendedor de corbata y un sencillo anillo, objetos que por su peque?o tama?o ser?an dif?ciles de captar por las c?maras. Es a mediados del siglo XIX y se supone un alzamiento contra la tiran?a establecida. Pero ni la revoluci?n ni el establecido y t?pico manique?smo entre hacendados y campesinos marca esta tierna y humana historia de amor no correspondido. La "chamaca" es llevada desde la hacienda donde sus padres trabajan como colonos asalariados al palacio de la due?a que la adopta como 310 "se?orita de compa??a". He inmediatamente surge el amor por Poncho, el hijo de la casa y teniente de dragones que pasa algunas temporadas en compa??a de su madre. La historia se inicia, sin embargo, cuando Poncho extraviado en una noche lluviosa pide ayuda a una familia de campesinos que no son otros que la dulce Chabela y su marido Manol?n. ?ste marcha a llevar un mensaje a Campoflorido y mientras tanto Chabela, cuando el teniente se duerme exhausto al lado del fuego, saca la peque?a arqueta y va evocando en sucesivos "flashbacks", con los objetos que toma, los ingenuos y tiernos episodios del nacimiento de su amor. Ahora bien,, la desolada decepci?n llegar? cuando se entera que Poncho se casa con Gloria, una elegante y fr?vola mujer. De hecho, no existe en la narraci?n ni resentimiento ni cr?tica acerba hacia la clase elevada a la que por su condici?n Chabela no puede acceder, s?lo el testimonio de la "buena esposa y madre" que confiesa al final emocionada que: "Amor...amor, s?lo se ama de veras una vez en la vida". El gui?n reun?a, por consiguiente, todos los componentes necesarios para una pel?cula de ?xito comercial, con sus suaves pinceladas folkl?ricas. Aparecen secuencias en donde Chabela acompa?ada de su guitarra canta una canci?n popular o la pelea de gallos a la que asisten los hermanos de la misma. Hay que se?alar al mismo tiempo la perfecta adecuaci?n del lenguaje y las costumbres al marco social en que se desarrolla la trama: ninguna disonancia marca el ritmo sereno de la narraci?n en donde los personajes se perfilan en su vertiente humana m?s profunda. Si tenemos en cuenta las fechas de registro de los guiones cinematogr?ficos que Margarita lleva a t?rmino, enseguida comprobamos que se realizan entre los a?os 1950- 52. Estas fechas que no son en modo alguno gratuitas coinciden con la cima de la industria cinematogr?fica mexicana "una industria que hab?a llegado a ser una de las primeras del pa?s, que logr? obtener el 70% de sus ingresos en los mercados extranjeros y que alcanza su cima en 1950 al producirse 122 largometrajes? 838 Pero tal como expone Jos? Agust?n Mahieu desde 1952, cuando se acent?a el control de la distribuci?n norteamericana de films mexicanos, muchos estudios estaban asimismo en manos de las empresas de Hollywood. Por fin la banca mexicana nacionaliz? la producci?n que financiaba, pero los impulsos variados y generosos que animaron la cinematograf?a hasta 1950 se sofocaron en un sistema de bajo costo y rapidez de factura (dos o tres semanas de rodaje) y un esquema de trabajo industrializado y en serie, con pel?culas de baj?simo nivel" 839 . 838 Mart?nez Torres A. y P?rez Estremera, M., Nuevo cine latinoamericano.Barcelona :Anagrama, , 1973, p.168 839 - 4.-Mahieu ,Jos? Agust?n Panorama del cine iberoamericano, Madrid :Cultura Hisp?nica, 1990. p.71. 311 Por consiguiente, el gui?n El Santo Duque, realizado por Margarita en el que se intenta un amplio friso de la corte espa?ola del siglo XVI a trav?s de un personaje emblem?tico como es Francisco de Borja, es de suponer que no tuviese demasiadas posibilidades de encontrar un productor que se arriesgase en la aventura de un largo y costoso rodaje .El gui?n se inicia con un mapa antiguo de Espa?a y sur de Francia. Se se?alan los puntos en que se ha deslizado la vida de Francisco de Borja, hasta su entrada en la Compa??a: Gandia, Pe??scola, Zaragoza, Tordesillas, Valladolid, Alcal? de Henares, Toledo, Granada, Barcelona, Niza. En el castillo de Gandia, Francisco todav?a ni?o queda conmocionado profundamente por la muerte prematura de su madre. Su melancol?a le lleva a refugiarse en la oraci?n y el sacrificio. La rebeli?n de los campesinos contra el duque es el pretexto para la pintoresca huida a punta de caballo de Francisco acompa?ado solamente por su hayo y el viaje en una peque?a barca de pescadores hasta Denia, en donde se deja entrever la maestr?a pict?rica de Margarita al describir el ambiente profundo y sereno del mar Mediterr?neo. Los ambientes se van deslizando, contrastadamente, desde la austeridad castellana de las puertas recias de cuarterones del castillo de Tordesillas en donde habita ensimismada la madre del Emperador, Juana la Loca, hasta la corte imperial de Toledo en donde reina en los salones refinados y elegantes de corte renacentista, Isabel de Portugal. El gran pintor Tiziano la retrat? tal como era: rodeada de su corte en la plenitud de su gracia y belleza. El protagonista Francisco de Borja, destinado a la corte como servidor del emperador queda inmediatamente enamorado de tan gentil se?ora. El episodio de la conducci?n del cad?ver de la emperatriz hasta la Capilla Real de Granada, aunque sobradamente conocido y aprovechado para fines de proselitismo religioso, no por ello quita grandeza humana y emoci?n a la secuencia. El per?odo de Barcelona, cuando es nombrado virrey tiene el encanto de la tragedia interior del personaje que se debate entre la obediencia al emperador al intentar reprimir el osado orgullo de la nobleza y su voz interior que le pide humildad y amor. Certeras pinceladas de hechos y situaciones van perfilando esta historia que se realiz? con el fin de gui?n cinematogr?fico y que pese a su frustrada realizaci?n nos ha llegado como una magn?fica narraci?n hist?rica Por otra parte hay que tener en cuenta el valor innegable de esta obra a la que se la puede clasificar, seg?n la teor?a de Pudovkin y que Rotha confirma como un gui?n de hierro o sea, "la exposici?n literaria del tema en t?rminos cinematogr?ficos, considerada con precisi?n definitiva de todos los medios ( materiales y expresivos) necesarios para la filmaci?n, a fin de conseguir el efecto deseado y previsto con antelaci?n" 840 . 840 Aristarco G. Historia de las teor?as cinematogr?ficas. Barcelona: Lumen, 1968, p. 257. El valor de El Santo Duque es la doble funci?n de su autora de narrar y "pintar" escenas secuenciales perfectas que dan una estructura 312 El profesor S?nchez Vidal ha abordado la suerte del cine de los exiliados espa?oles en M?xico y pone de relieve en su art?culo que Le?n Felipe no fue el ?nico poeta del exilio espa?ol que intent? buscar un camino 841 Tambi?n Manuel Altolaguirre, "lleg? un poco tarde a la fiesta del cine mexicano". Claro que no es v?lido extrapolar deducciones particulares a la mayor?a de los escritores exiliados en M?xico 842 , pero lo que s? es indudable es que arriesgarse a probar fortuna en la "aventura del cine mexicano" supuso para muchos de ellos un nuevo ejercicio de creaci?n por el que antes no hab?an sentido especial atracci?n. No puede decirse que Margarita Nelken desistiese de su intento. Dos nuevos guiones vienen a sumarse a los anteriores y, adem?s, estos ?ltimos en la m?s pura tradici?n del cine aut?ctono. La fecha de registro de Cada quien su vida es de septiembre de 1950 y el otro gui?n aparece en el legado sin t?tulo y como tal se clasifica. No obstante, consta un registro con fecha de junio de 1952 de un gui?n titulado Leoncia que no coincide con el nombre de ning?n personaje. El nuevo intento de Cada quien su vida re?ne dos de los componentes b?sicos de la larga y tipificada tradici?n del cine mexicano: la canci?n que sirve como asunto del desarrollo de la historia 843 y el tema de la familia en donde se incluye la figura femenina de la madre abnegada 844 . Este gui?n es el ?nico que presenta despu?s del sello de la autorizaci?n de registro una sipnosis original de Margarita Nelken. La trascripci?n completa es la siguiente: "?poca actual. En una mansi?n elegante, el d?a de la boda de la hija de la casa. La madre- Mar?a Luisa- queda sola despu?s de marchar los novios, los invitados y tambi?n el hijo, que es cantante y acude a pasar su programa por la radio. Mar?a Luisa rememora su propia vida: su boda llena de ilusiones, pronto defraudadas, pues el esposo la ten?a de continuo abandonada, ?l no pensaba sino en divertirse y derrochar. Episodios de la continua ruina del hogar, de las humillaciones sufridas con los amores del marido: calvario que Mar?a Luisa procura disimular a los ojos de sus hijos para que estos no le perdieran al padre, ni el cari?o ni el respeto. unitaria al relato. La fina sensibilidad art?stica de Margarita Nelken recrea un aut?ntico gui?n de hierro seg?n la teor?a de Rotha cuando expone que el gui?n precisa no s?lo ser escrito sino tambi?n dibujado 841 S?nchez Vidal, Agust?n., ?La generaci?n del 27 y el cine?. Cuadernos Hispanoamericano s n? 514- 515. p. 138. 842 Gubern Rom?n. Cine espa?ol en el exilio 1936- 1939. Barcelona :Lumen 1976 p. 47-70. En el cap?tulo "Escritores, guionistas y cr?ticos", el autor hace un detallado estudio de escritores cinematogr?ficos y del grupo de int?rpretes que gozaron de mayor prestigio. 843 Lozoya, J. A.. Cine mexicano. M?xico: Instituto Mexicano de Cinematograf?a Lunwerg, 1992, p.14..Otra caracter?stica singular del filme es su brillante incorporaci?n de una extensa banda musical debida al compositor Agust?n Lara. A partir de entonces se da el punto de arranque para la uni?n indisoluble entre el melodrama pasional y la canci?n [...] La vinculaci?n de los estereotipos nacionales con g?neros musicales y melod?as espec?ficas, es un fen?meno que ha interesado a los soci?logos y los analistas pol?ticos. 844 Garc?a Riera, E. Historia documental del cine mexicano. ?poca sonora T.II 1941/1944M?xico: , Era, 1970."Cuatro pel?culas se hab?a hecho en el a?o (1944) comenta Garc?a Riera, y las cuatro eran melodramas que trataba de las mujeres abnegadas, calumniadas, sacrificadas, v?ctimas de sus errores o acometidas por incontrolables vehemencias maternales. El t?tulo de la cuarta de esas cintas, "Como todas las madres" m?s bien parece una cr?tica peyorativa. 313 Muere el padre en la casa "de la otra". La familia ha de vivir modest?simamente, pero siquiera Mar?a Luisa vive tranquila. Se sacrifica por educar a sus hijos. Envejece antes de tiempo. Una amiga le aconseja piense algo en s? misma. Le hace caso, y vuelve a arreglarse, a sentirse relativamente joven. Tiene un pretendiente, pero los hijos le dan a elegir entre ese nuevo esposo y ellos; no pueden soporta la idea de que nadie ocupara el puesto del padre, a quien la propia madre les acostumbr? a profesar verdadero culto. Mar?a Luisa les sacrifica esta ?ltima oportunidad de ser feliz. Y ahora los hijos la dejan sola..." Las pel?culas mexicanas que trataban el tema de la familia eran el reflejo de una sociedad integrada por una clase media que se form? a comienzos de siglo la cual "cree en su propio juego de respetabilidad y esfuerzo laboral". "La familia como sagrada instituci?n est? ah? salvaguardada de todos los embates del mundo exterior. Es el universo limpio y honesto. La familia mexicana, monog?mica, cat?lica, numerosa, se mueve en situaciones tiernamente anacr?nicas. Poco importa que todo cambie alrededor y esa evoluci?n descalifique al pasado. La familia en el cine mexicano tiene un tiempo exclusivo, al margen hist?rico. 845 El ?ltimo gui?n que aparece sin t?tulo es una comedia de enredo en donde se dan cita el p?caro que quiere cobrar una deuda y que consigue finalmente que contraiga matrimonio el despreocupado y c?nico Fernando con una joven cursi pero rica; la cantante de variedades Cholita, amante del anterior pero que se sacrificar? por el t?o Epifanio, sordo, grotesco y millonario. Situaciones c?micas de toda ?ndole al estilo de los famosos "gags" de los c?micos de fama: el novio que se viste apresuradamente dentro del coche camino de la iglesia, bailarinas de can- can que quedan con una pierna alzada al interrumpirse la m?sica o situaciones equ?vocas al sorprender a Cholita en el local "El perico verde" sentada en las rodillas del rico t?o. Sin embargo, no parece ciertamente que Margarita Nelken dedicase demasiada atenci?n y desvelos a esta comedia de enredo. En ciertos momentos del desarrollo del tema lo concluye con dos l?neas de resumen que luego retoma hasta finalmente concluirlo. 845 Ayala Blanco J. La aventura del cine mexicano (1931-1967), Posada, M?xico 1985, p 53-54. "El masoquismo glorioso de Sara Garc?a ( "La gallina clueca" de Fernando de Fuentes, "Mi madrecita" de Francisco El?as, "Madre adorada" de Ren? Cardona, "Mam? In?s" de Fernando Soler , etc.., emblema de las "cabecitas blancas y del dos de mayo, d?a del complejo de Edipo nacional, no es una culminaci?n gen?rica. A pesar de sus cualidades de melodrama com?n y t?pico, inofensivo y psicoanalizable, es s?lo un elemento. Sirve para marcar una pauta". Bajo otro aspecto se puede marcar una limitaci?n en la pel?cula "Una familia de tantas" de Alejandro Galindo en donde la madre es, por supuesto, una figura melodram?tica que prefiere terminar las croquetas, ya vestida de gala a participar en la sat?rica fiesta con que se agasaja a su hija..Y Ayala Blanco se pregunta : ?No es, por otra parte, la actitud de la esposa- madre un se?uelo, un intento solapado de justificaci?n, una protesta inconfesa? ?No encubre su pasividad una conciencia rastrera que se abstiene y se disgrega en tareas m?nimas para crear sentimientos de culpa- y culpas tangibles- en maridos e hijos, socav?ndolos moralmente? p.68 314 La aventura del cine mexicano que parec?a abocada para nuestra autora a un penoso ostracismo parece tomar un nuevo rumbo. Seg?n una carta conservada, el general Juan F. Azc?rate 846 la invita en junio de 1952 a participar con "scrips"(sic) para historias miniaturas de unos dos minutos de duraci?n. Seg?n manifiesta el productor y distribuidor de EMA (Espa?a, M?xico, Argentina) cinco de estos cortos forman un n?mero de la revista Cine- Selecciones y si son admitidos pagar?an doscientos pesos 847 por cada scrips (sic) que usen. "Si nos honra con su contribuci?n- sugiere- le rogamos presentar sus scrips (sic) en la forma de los del primer n?mero de la revista. En cuanto a asuntos usted es due?a y se?ora de seleccionar los de su predilecci?n". La propuesta de temas o "Sugestiones de asuntos para historias miniatura de Cine- Selecciones" pod?a realizarse entre una variada propuesta: "Reportajes, El deporte de la semana, M?xico desconocido, Hombres de M?xico, Sabidur?a de la vida, Indumentarias y modas antiguas, Consejos para la seguridad. Todav?a nos queda por determinar cu?ntas de estas peque?as historias fueron filmadas y proyectadas en el cine junto con El Noticiero Mexicano del que Juan F. Azc?rate era productor y distribuidor .La labor de investigaci?n de la Filmoteca de la UNAM ha sido esencial para recobrar la memoria del cine y rescatar obras perdidas u olvidadas. El trabajo lento y minucioso no ha terminado despu?s de cuarenta a?os de iniciarse y todav?a cabe la posibilidad de interesantes hallazgos. 848 . Cuatro de estos "scrips" se conservan en papel con el membrete de la productora EMA: Psicolog?a f?cil es una propuesta de an?lisis de lo que actualmente denominamos "el lenguaje no verbal ?.Las diversas formas de llevar una mujer un bolso denotar? su car?cter; pero tras el an?lisis la pincelada humor?stica de la mujer que lleva el bolso abierto y un carterista le extrae de all? lo que quiere. El comentario simult?neo a esta acci?n: "Queda todav?a una manera de llevar el bolso...Esta mujer cree realmente en las estrellas porque est? en la luna". 846 .-El general Juan F. Azc?rate produjo con notable ?xito en 1941 La isla de la pasi?n (Clipperton) dirigida por Emilio Fern?ndez. Despu?s, en 1944 ,realiz? la producci?n Rosa de las nieves que a pesar de su alto coste, sobrepas? el mill?n de pesos, result? un rotundo fracaso. La EMA se especializ? en El Noticiero Mexicano y en cortos de toda ?ndole; para ello contaba con un equipo de filmaci?n que recorr?an grutas, volcanes y paisajes ex?ticos para suministrar im?genes ins?litas a sus documentales informativos o culturales. 847 .-La propuesta econ?mica era ciertamente interesante si tenemos en cuenta que en diciembre de 1939 cuando llega con toda su familia a M?xico se la asigna un subsidio como exiliada de 266 pesos mensuales. ( En Mart?nez Guti?rrez, Josebe. Margarita Nelken (1896-1968) , Madrid: Orto 1997, p.40. 848 Mahieu, J.A., Panorama del cine Iberoamericano. , Madrid: Cultura Hisp?nica, 1990. p.87, "Bajo la direcci?n del maestro Manuel Gonz?lez Casanova se ha establecido un valioso archivo de films, libros, fichas, revistas y material gr?fico. El maestro Jorge de la Rosa[...] ha buceado en la documentaci?n iconogr?fica y en la b?squeda de aparatos antiguos, haciendo del archivo de la Filmoteca uno de los m?s completos de M?xico. Otro equipo encabezado por el historiador y cr?tico Emilio Garc?a Riera, se aplica a la tarea paciente de recopilar todos los datos existentes acerca de la historia del cine mexicano desde sus or?genes y a su interpretaci?n", 315 La Leyenda de la Tzar?racua es una bella combinaci?n entre la imagen del r?o Cupatitzio o r?o que canta y la narraci?n l?rica de la leyenda de los amores entre la hermosa princesa y el guerrero. Por otra parte, Mano a mano de oro presenta un montaje ideal de la ?poca ?urea del toreo mexicano en la cual se enfrentan Lorenzo Garza y Alejandro Silverio. Faenas por gaoneras, pases naturales, chicuelinas y ver?nicas, pues no falta de nada en la esplendorosa tarde de toros para que el p?blico enfervorecido grite desde las gradas: ?Ol? torerazos! La ?ltima de esta serie Biograf?a en cera es una acercamiento a la personalidad de Luis Hidalgo, cerista y pintor de la tradici?n folkl?rica mexicana. La figura femenina de una boshita con expresi?n de alegr?a o de una yucateca con los vestidos y escarpines ricamente bordados nos van acercando hasta llegar a la gran figura de Carmen Miranda. Los tres restantes "scrips" titulados El abanico, La peineta espa?ola y Caracoles y caracolas (Anexo n? 47) que no aparecen impresas en el papel de la productora son de una mayor complejidad y riqueza. En ellas se funden sabiamente la imagen, la m?sica y la narraci?n. En El abanico (Anexo n? 46) por ejemplo traza una visi?n desde antiguas civilizaciones hind?s o griegas sin olvidar el M?xico anterior a la conquista espa?ola cuando el rey Netzahualcoyotl obsequi? a Axayacatl un abanico maravilloso, obra incomparable de plumer?a. O desde la imagen de la princesa Mar?a Luisa de Turn y Taxis inmortalizada con un desmesurado abanico por el pincel del pintor flamenco Van Dyck al acontecimiento hist?rico, causa de una guerra, cuando en 1827 el rey de Argel irritado por las exigencias del enviado del rey de Francia, le roz? insultantemente el rostro con su abanico. La amplia cultura y extensa labor cr?tica de Margarita Nelken se ponen de manifiesto en estas tres historias que casi ya no se pueden llamar miniaturas por su rico contenido tem?tico tanto a nivel art?stico como hist?rico. En definitiva, la gran mayor?a de estos guiones quedaron anclados sin poder continuar su andadura, pues como dice Garc?a Espinosa "?Qu? es el gui?n sino el punto de partida de un largo camino hacia la luz? Hacia esa luz que no es otra que la que refleja el proyector sobre la pantalla blanca del cine. 849 849 Garc?a Espinosa, Julio. Por un cine imperfecto .Madrid. Castellote D L, 1976. 316 16.2.-Adaptaciones teatrales : del tetro comercial al Teatro de masas. La primera noticia que nos consta sobre la actividad teatral de Margarita Nelken aparece en noviembre de 1931. Son los meses finales de a?o en los que se plantean tensos debates sobre el voto femenino y los primeros pasos hacia una reforma agraria en la que se enfrentaban las dos Espa?as. Y son los meses tambi?n en que se debat?a agriamente la admisi?n de Nelken como diputada por la provincia de Badajoz alegando que era alemana y no constaba su nacionalidad espa?ola. Finalizados estos tensos d?as por los que tuvo que pasar Margarita, el periodista Julio Romano la hace una entrevista en los salones de la C?mara de Diputados. El tema central era informar a los lectores sobre el debate que se hab?a debatido en la C?mara Despu?s de intentar paliar un poco la pol?mica sobre su origen alem?n pasan al sector literario y teatral. El periodista comenta:?Margarita acaba de estrenar con ?xito Una aventura diplom?tica? y ?sta benevolente realiza un encendido elogio de los ilustres artistas Irene L?pez Heredia y Mariano Asquerino. En colaboraci?n con Eduardo Foertsch adapt? la obra original del autor Ludwig Bauer y se estren? en el teatro Mu?oz Seca el d?a 21 de noviembre, unos pocos d?as antes de la entrevista. En el mismo a?o se estren? Un drama ruso de Vera Mitrzeva, obra adaptada del ruso por Margarita Nelken y realizada expresamente para Camila Quiroga 850 . Las ideas de Piscator sobre Teatro pol?tico eran bien conocidas en Espa?a tras la traducci?n publicada en 1930 por la editorial C?nit y de ellas se hallan ecos tempranos en el teatro de masas de Ram?n J. Sender. As? mismo Max Aub opinaba que el teatro pol?tico del momento se ha de parecer en su esencia al teatro griego cl?sico, coincidiendo en ello con Antonio de Obreg?n quien en 1930 escrib?a:?Cultivemos a las masas y que el teatro vuelva a ser para ellas como en Esquilo y Arist?fenes?. Una rese?a teatral en el peri?dico La Vanguardia comenta: Despu?s del estreno de La guerra estalla ma?ana de Gorkin el Teatro de Masas prepara activamente los ensayos de la adaptaci?n dram?tica Cuervos en tres actos y en prosa de la diputada socialista Margarita Nelken que se estrenar? el pr?ximo s?bado en el Teatro Victoria 851 . Efectivamente, en e1 Teatro Victoria, y presentada por el ?Teatro de Masas? se estren? el pasado s?bado la obra dram?tica portuguesa titulada Cuervos que Margarita Nelken hab?a traducido al castellano. Antes de la representaci?n, y con el t?tulo de ?El teatro y la pol?tica? la 850 La Vanguardia, 20 de marzo de 1931. 851 La Vanguardia, 18 de julio 1934. 317 diputada socialista pronunci? una extensa conferencia, en la que, naturalmente, habl? m?s de pol?tica que de teatro. Ci??ndonos nosotros a lo estrictamente teatral,-comenta Mar?a Luz Morales- que es lo ?nico que desde esta secci?n nos interesa, se?alaremos lo que dijo la diputas socialista: ?En el momento actual no hay actividad alguna que pueda desinteresarse de la inquietud que a todos nos embarga; c?mo el teatro ha sido siempre acicate de rebeld?a, y ya los cl?sicos hac?an obra revolucionaria?. Cit? ? por cierto, incompletas ? frases de Calder?n y Lope, que ten?an virtud para levantar en peso al p?blico, y se lament? del actual servilismo en que los autores s?lo se preocupan de halagar al p?blico. Luego, bajo e1 pabell?n del ?Teatro de Masas? se present? la obra Cuervos cuyas tendencias no analizaremos, porque solamente de arte hemos de tratar. Y desde el punto de vista art?stico estos pobres Cuervos portugueses, quedan muy mal parados. Reproducimos por extenso la larga cr?tica que la periodista catalana realiza del estreno de Cuervos que fin que ella juzga y analiza desde el punto de vista est?tico sin tener en cuenta el aut?ntico fin propagand?stico revolucionario de la puesta en escena. Obra que data, sin duda, de fecha, y que, en el pacato Portugal de 1860, debi? parecer tremenda, es, por su factura como por su tema, algo rancio, anacr?nico, en un escenario de hoy. Algo as? como una horda y grosera caricatura de Los malhechores del bien, de Benavente, y Electra de Gald?s (obras que tampoco ya a nadie interesar?an ali?adas con lo peor de Fola Ig?rbide. Sensibler?as inadmisibles junt? a desplantes chocarreros, parrafadas interminables, nula entra?a dram?tica... en algunos momentos, entre lo pat?tico, buscado, surge lo inesperado c?mico, y, sin que el autor lo haya querido, el drama hace re?r. Nada m?s lejos, ciertamente, que este dram?n cursi y anacr?nico, de la idea que evoca la frase ?teatro revolucionario? Y eso es lo incomprensible: ?por qu? se ha unido esta obra al repertorio del ?teatro de masas? Nada m?s lejos, por ejemplo, del cine de masas, que nos ha dado a admirar obras maestras como Octubre o El acorazado Potemkin Aqu? todo pasa entre cuatro gatos encerrados en cuatro paredes. El pan y el trabajo, la paz o la guerra, los resplandores del futuro y las sombras dejadas por la ?ltima conflagraci?n mundial, ni por asomo son aludidas en estos Cuervos del viejo y detonante autor portugu?s. Es verdaderamente rid?culo ? y triste, que es peor ? pretender dirigirse al alma del pueblo por medio de obra art?stica, y empezar por hacerle la ofensa de juzgar su mentalidad primaria, su gusto rebajado, eligiendo, en consecuencia, para d?rsela, la mercader?a m?s inferior. Un pueblo, una masa, como la de Catalu?a, anhelante de cultura, y depurada por la labor de ateneos y bibliotecas debiera comprenderlo as?. y rechazar engendros semejantes. 318 Bien est? el ?teatro para el pueblo? pero a condici?n siempre de que tienda a elevarle y, sobre todo, que sea lo m?s moderno, lo m?s puro, lo mejor. Algunas obras de Shakespeare, son un ?teatro de masas? pintiparado. ?Por qu? no resucitarlas? ?Por qu? no crear un verdaderamente moderno Teatro del Pueblo, Teatro de Masas, de gran calidad? Los artistas ? bien alejados tambi?n, ciertamente, de lo que debe ser la interpretaci?n en el Teatro de Masas ? hubieron de acomodarse a la t?nica detonante, anticuada y melodram?tica que la obra les marcaba. Gesticularon de lo lindo, vociferaron a su gusto... No pod?an hacer otra cosa, hay que reconocerlo. La traductora sali? a recibir los aplausos del p?blico al final de los tres actos y dirigi? de nuevo la palabra al auditorio al terminarse la representaci?n. Parte del p?blico sali? del teatro cantando La Internacional. final de Cuervos tan distante de la obra y su tendencia que de fijo hubiese sorprendido de veras al viejo autor portugu?s. 852 852 MORALES, Mar?a Luz. ?Teatro de masas?, La Vanguardia, 24 de julio 1934, p.17 319 320 17.- Conclusiones Los datos aportados en esta tesis doctoral sobre Margarita Nelken y su obra literaria, cr?tica y period?stica, han logrado acercarnos a los objetivos que nos propon?amos al inicio de la misma: llegar al conocimiento de una mujer excepcional, combativa y especialmente dotada para la difusi?n cultural. Tras sus inicios en la pintura, la escritora desarroll? una destacad?sima e inestimable producci?n de cr?tica art?stica, paralela a su trabajo period?stico. No obstante, a pesar de su importante papel pol?tico, la relevancia que pudo adquirir en las esferas del poder, por avatares de la vida pol?tica, qued? sometida al ostracismo. Ostracismo que con este trabajo hemos querido paliar. Queremos ahora recapitular brevemente las conclusiones m?s importantes a las que hemos llegado. En primer lugar destacamos el criterio elegido para abordar el objeto material propuesto en esta tesis doctoral: la obra literaria, cr?tica y period?stica. Hemos establecido dos etapas en su actividad pol?tica y profesional: Los inicios, etapa de formaci?n y madurez (1911-1938) y el exilio mexicano (1940-1968).Por las fechas se puede deducir que la historia vital e intelectual de la escritora estuvo subordinada a la Historia de nuestro pa?s, se podr?a aducir que como la de cualquier espa?ol coet?neo, y as? es en rasgos generales con la salvedad de que la de Margarita Nelken fue una subordinaci?n activa e incluso generadora de muchos de los acontecimientos sociales y pol?ticos del momento. As? en el caso de nuestra autora, hemos podido mostrar una equivalencia entre su trayectoria vital y su trayectoria profesional a lo largo de esas dos grandes etapas. La reconstrucci?n de su trayectoria vital a trav?s de su producci?n literaria, cr?tica, period?stica y pol?tica nos han servido para establecer, a posteriori, ese doble enfoque de vida y obra. 1?.- En su primera etapa, casi una adolescente, simultane? su actividad art?stica y literaria, exponiendo en el Sal?n de Oto?o de Par?s (1913), en el de la Seccesi?n de Viena (1914) o en el de los Artistas Vascos de Bilbao, incluso expuso individualmente en junio de 1916 en la Sala Par?s de Barcelona. Hoy en d?a nos resulta dif?cil indagar sobre su obra art?stica y nos tenemos que conformar con una peque?a auto-referencia en la que comenta que en el Caf? Pombo 321 colgaba un cuadro suyo en tonos verdosos, ocres y dorados titulado enf?ticamente ?Nuestra Se?ora de los Pombianos?. De familia de clase media acomodada le permiti? recibir clases del pintor Eduardo Chicharro. Entr? en contacto, asimismo, con el pintor cordob?s Julio Romero de Torres, sobre quien escribe un temprano art?culo en 1911 en la revista L?Art D?coratif. Su amistad, que perdudar? hasta la muerte del pintor, queda testificada por un peque?o retrato hecho a Margarita y que se conserva en el Museo Provincial de C?rdoba. En la segunda d?cada del siglo XX es cuando colabora m?s intensamente en revistas de arte extranjeras: L?Art D?coratif, The Studio, Mercure de France, Gazette des Beaux Arts, Beaux Arts. El motivo: el dominio desde temprana edad, de la lengua francesa, alemana e inglesa y la posibilidad de no desvelar su condici?n femenina al aparecer los art?culos bajo la r?brica M. Nelken. En esta primera etapa dar? a conocer en diversas revistas las obras de Eduardo Chicharro, los hermanos Zubiaurre, Eugenio Hermoso y, sobre todo, incide reiteradas veces en la obra de Julio Antonio, escultor tarraconense. Dos art?culos de esta ?poca toman una especial relevancia. Uno, en 1913, el dedicado al Greco en la revista Mercure de France. Y el otro, en 1919, en la revista The Studio sobre Francisco de Goya, en el que analiza los frescos de de la ermita de san Antonio de la Florida. A Margarita Nelken se la debe el prestigio, no reconocido, de ser una de la primeras cr?ticas de arte que dar?n a conocer fuera de nuestras fronteras el arte espa?ol, que desde Goya hab?a quedado ignorado en los c?rculos art?sticos europeos.Hemos de se?alar que con diecinueve a?os, en la secci?n Correspondence d?Espagne de la parisina Gazette de Beaux Arts, da a conocer a los amantes del arte del pa?s vecino la pintura espa?ola de la primera mitad del siglo XIX. Sus trabajos siguen apareciendo firmados como M. Nelken y bajo este encubrimiento aparece en Espa?a su primera colaboraci?n en la prestigiosa revista Arte Espa?ol. No necesitar? mucho tiempo para abrirse un s?lido y firme camino en las m?s reconocidas revistas de arte de nuestro pa?s como Arte Espa?ol y Museum. En la primera, bajo el nuevo t?tulo de Revista Espa?ola de Arte seguir? colaborando hasta 1932, poniendo fin a sus publicaciones cuando el nombramiento de diputada a Cortes reoriente sus escritos hacia temas espec?ficamente sociales y pol?ticos. b) Su actividad literaria, exclusiva de esta primera etapa, tuvo una peculiar manifestaci?n. Cultiv? diversos g?neros y aunque no profundiz? en algunos de ellos. Son obras marcadas por circunstancias casi extraliterarias : Econom?a, cierta voluntad de reconocimiento?y la moda del 322 momento: La celebridad alcanzada por cierto tipo de publicaciones que se hicieron muy populares. Margarita, que se sent?a orgullosa de vivir ?nicamente de su pluma, sin congruo sueldo oficial, escribi? novelas cortas y cuentos para varias publicaciones. En ellos pone de manifiesto su capacidad para la literatura, alcanzando cotas de estimable de calidad en descripciones de paisajes y costumbres. Hasta en los cuentos como producto marcadamente comercial, sobresale su divertida pincelada llena de gracia e iron?a. A finales de la d?cada de los a?os veinte, en Espa?a aparece la denominada novela social, narraciones vivas, duras y directas en las que predomina el tema del mundo del proletariado en su aspecto reivindicativo y panfletario. Margarita Nelken, adelant?ndose como intelectual comprometida quiere clarificar el papel que le correspond?a a la mujer en la sociedad y publica la novela La trampa del arenal, 1923, en que a trav?s de una realidad recreada denuncia de la marginaci?n social de la mujer. La novela La trampa del arenal reclama para su comprensi?n una lectura paralela de otra obra suya, hasta ahora injustamente olvidada, La condici?n social de la mujer en Espa?a, que Mar?a Aurelia Capmany calific? como libro de aluvi?n, pues recoge diversas conferencias de la Casa del Pueblo y del Ateneo de Madrid. La obra es una expl?cita denuncia de las ?nfimas condiciones de trabajo de la mujer obrera y de la situaci?n social del sector femenino, olvidado en sus derechos m?s fundamentales. El libro tuvo una gran repercusi?n por la violenta campa?a de prensa, en la que la defendieron todos los escritores de significaci?n liberal, culminando la pol?mica en unos interesantes debates parlamentarios. Realiz? un excelente estudio sobre el papel de la mujer como autora literaria desde la Edad Media hasta Emilia Pardo Baz?n en la obra Las escritoras espa?olas (1930). Resulta muy interesante la atenci?n que dedica a dos figuras de mujer: Isabel Rebeca Correa, erudita jud?a del siglo XVI y de Teresa de Jes?s, con las que creemos se identificaba.Ya en el exilio mexicano se dol?a en su art?culo ?Los can?bales de la cultura?, de que el libro, en las nuevas ediciones de la Espa?a franquista, apareciera publicado sin su nombre alguno en las cubiertas y simplemente firmado M. N. en el ?ndice. En su actividad como bi?grafa destacamos Goethe en da a conocer las ideas m?s comunes sobre la vida y la obra del maestro de Weimar. Menos ambiciosa en datos y fechas que la biograf?a del autor alem?n Emil Ludving, pero sin faltar a las fuentes originales. La vida ?ntima de Goethe, sus juicios sobre la historia y la cultura de su tiempo proceden de Eckermann en Conversaciones con Goethe en los ?ltimos a?os de su vida. Estas obras, a las que Margarita Nelken pudo tener acceso en su lengua original, pues recordemos que hizo varias traducciones 323 del alem?n, entre la que se cuenta la Metamorfosis de Kafka, ser?n una constante referencia en su biograf?a. Hacia 1919 se inicia definitivamente en el periodismo activo en el diario El D?a compartiendo columnas junto con Carmen de Burgos Segu? y Beatriz Galindo. Sus art?culos aparecer?n siempre bajo una misma constante: el tema de la mujer. Cr?nicas, reportajes y art?culos de opini?n se reparten en las colaboraciones de Los Lunes de El Imparcial y Nuevo Mundo. En el peri?dico El F?garo llevar? a cabo una meritoria labor de cr?tica de arte m?s acorde con el car?cter del peri?dico que las publicadas en las revistas de arte especializadas.. Su horizonte tem?tico se ampl?a hacia la literatura, la m?sica y el arte en la revista vasca Hermes. Aqu? nos deja un l?cido estudio sobre P?o Baroja, a quien anteriormente hab?a traducido del espa?ol al franc?s y se atreve en un art?culo ?Apostillas al Arte Vasco? de Juan de la Encina a puntualizar peque?as diferencias con el ya consagrado escritor y cr?tico. La revista gr?fica La Esfera publicar? de nuestra periodista unos art?culos literarios sobre Oscar Wilde, Baudelaire, Goethe o P?o Baroja y un peque?o cuento El ansia de otra cosa. Una de sus m?s largas y prol?ficas colaboraciones las llevar? cabo con un art?culo semanal desde 1927 a 1931 en la revista Blanco y Negro. El tema es, indiscutiblemente, la mujer bajo el ep?grafe ?La mujer en el arte? y posteriormente ?La vida y nosotras?. Estos casi cien art?culos recogen un friso viviente de los acontecimientos art?sticos, sociales, literarios, musicales de nuestro pa?s y de m?s all? de nuestras fronteras. Dirigido a la mujer de la clase media de la capital, o capitales de provincia, exponen en un estilo ?gil y ameno ciertas cuestiones feministas que pudieran ser asimiladas por lectoras de ese status social-cultural. La continua inquietud por defender los derechos de la mujer, injustamente negados, hasta la proclamaci?n de la II Rep?blica, la llev? a afiliarse al partido socialista y a reivindicar los derechos femeninos en la vida p?blica del pa?s. De hecho, ya en esta l?nea ser?a conveniente se?alar la importancia que adquiri? su viaje, auspiciado por un grupo de profesores del Ateneo madrile?o, a Alemania en 1920. Fruto de esta experiencia son una serie de art?culos en la revista La Internacional. Y nos cabe puntualizar que, a pesar de que se haya olvidado y mantenido un poco al margen el compromiso pol?tico y social de la joven Margarita, solapado, tal vez, por esas otras actividades de escritora, periodista y cr?tica de arte, es indudable que si no milit? directamente en el Partido Socialista hasta a?os m?s tarde, su pensamiento est?, a inicios de los a?os veinte, en la m?s pura l?nea de los intelectuales socialistas europeos. El compromiso pol?tico lo analizamos a partir de su entrada activa en la pol?tica como diputada a Cortes por Badajoz, cargo que ocupar? en las tres legislaturas. Mujer apasionada y vehemente, se dedicar? plenamente a la defensa del campesinado extreme?o que sobreviv?a en 324 ?nfimas condiciones. Es en el llamado ?bienio negro? cuando se agravan sus sentimientos de impotencia como diputada parlamentaria. Sus art?culos y discursos la condujeron a los tribunales, acusada de incitar disturbios, Tal como veremos, sus art?culos se iban radicalizando hacia un compromiso revolucionario de izquierdas. Censurados muchos de sus escritos y en un ambiente de crispaci?n, inicia una serie de colaboraciones, escritas en lengua catalana, en la revista barcelonesa La Rambla.. A ra?z del fracaso de la Revoluci?n de Octubre, Nelken acusada de incitar y promover las huelgas campesinas de Badajoz, marcha primero a Francia, en donde contacta con Henry Barbusse. Viaja posteriormente a la Uni?n Sovi?tica en donde su ideolog?a se impregna de un romanticismo revolucionario y desde donde escribe para el semanario socialista Claridad encendidos paneg?ricos de los avances tecnol?gicos, agrarios y arquitect?nicos de la nueva sociedad socialista. La intensa actividad pol?tica de este per?odo resta dedicaci?n y fuerza a sus trabajos, no digamos ya literarios, sino simplemente period?sticos. Publica algunos art?culos en Hora de Espa?a, Nueva Cultura, Mirador y Mujeres. Sin embargo, es en el peri?dico Treball, diario de proletariado, donde publicar? desde primero de mayo de 1938 hasta la ca?da de Barcelona una serie de cr?nicas de los dif?ciles momentos de la resistencia armada .De la defensa de Madrid, en la que toma parte activamente, se encuentra ahora, junto con los miembros del gobierno republicano, en la ciudad de Barcelona. La consignas del Partido Comunista, al cual pertenece ahora nuestra periodista, no admiten actitudes derrotistas. No desfallece en la propaganda exaltada y victoriosa del pueblo espa?ol frente al levantamiento militar. 2?. -En esta segunda etapa de la trayectoria vital se dar? por necesidad una dedicaci?n plena y casi exclusiva a la labor period?stica y de cr?tica de arte. En febrero de 1939 se daba por terminada la contienda y comenzaba el exilio, la salida desde Figueras hasta la frontera, el paso a Francia. Es el paso ya indefectible hacia el exilio definitivo al M?xico de L?zaro C?rdenas. Las colaboraciones de Margarita Nelken se encuentran difundidas en gran n?mero de publicaciones mexicanas. Una de ellas Tribuna Israelita, la revista editada mensualmente por la comunidad jud?a de M?xico, trata de temas pol?ticos y culturales. Desde 1946 hasta 1966 Nelken publicar? con regularidad art?culos sobre arte de pintores jud?os, o sobre el arte en relaci?n con la cultura hebrea. Exc?lsior es el peri?dico en el que public? semanalmente un art?culo sobre arte desde principios de los a?os cuarenta, hasta final de los sesenta. En 1959 su art?culo desapareci? de la secci?n 3 del peri?dico, y se pas? a un nuevo suplemento dominical denominado Diorama de la 325 cultura. Durante casi treinta a?os se ocup? sin interrupci?n (excepto la impuesta por su viaje a Europa en 1948) del arte mexicano.. Analiz? en su justa medida la pintura femenina que adquiere en esos a?os un notable valor, con figuras como Remedios Varo, Frida Kahlo, Alice Rah?n, Marysole Wornez, Leonora Carrigton, Lillia Carrillo y Mar?a Izquierdo. Ante lo expuesto, vemos que Margarita Nelken desarroll? en M?xico una actividad muy importante, especialmente en cuanto a la cr?tica de arte, que acaso incluso debamos considerar m?s importante que la realizada en Espa?a, aunque ciertamente, una y otra obedecieron a dos realidades y circunstancias muy diferentes. La respuesta de la escritora a estas realidades, consisti? en una gran actividad en varios frentes, especialmente en el de cr?tica de arte, en el que trabaj? hasta el momento de su muerte producida en Ciudad de M?xico el 8 de marzo de 1968. A lo largo de su trayectoria vital nos dej? tras de s? una intensa labor literaria, period?stica y de cr?tica de arte, en la que no luch? menos que en el campo de la pol?tica o el reconocimiento de la mujer. Este trabajo ha intentado que se reconozca su legado en tantos y diversos frentes. En suma, recuperar la memoria de una mujer combativa: Margarita Nelken. 326 18.- Bibliograf?a 18.1.- Obras de Margarita Nelken 18.1.1.-Novela y cuentos. ? La trampa del arenal. Madrid: Editorial Hernando, 1923. ? ?Un acto de honradez .? Nuevo Mundo, 12 de junio de 1923. ? El milagro. Los Contempor?neos. Madrid, 1924. ? El viaje a Par?s .La Novela Corta. Madrid ,1925. ? La aventura de Roma La Novela de Hoy?, Madrid, 1926. Segunda edici?n en Novelas breves de escritoras espa?olas.1900-1936. Madrid: Editorial Castalia, 1990. ? Pitimin? Etoile La Novela Corta, Madrid, 1924. ? Mi suicidio.. La Novela Corta, Madrid, 1924. ? La ex?tica. La Novela Femenina. (s f). ? Al fuego de los pastores (In?dito) AHN, Leg. 3244. doc.1. ? El orden, En Las Novelas Rojas. Gonzalo Santonja (ant.) Madrid: De la Torre, 1994. 327 18.1.2.- Ensayos. ? La condici?n social de la mujer en Espa?a . Madrid: Minerva,1920. ? 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Despu?s he respetado los apartados donde se van agrupando los diversos peri?dicos y revistas, seg?n unas caracter?sticas intr?nsecas. Casi todos los art?culos est?n firmados Margarita Nelken, por lo que hemos optado por suprimirlo. En el caso de que un art?culo aparezca con las iniciales lo hemos se?alado entre par?ntesis al final del art?culo correspondiente. Por ?ltimo queremos se?alar que (s.p). sin paginar ? t?cnica bastante frecuente en la prensa de la ?poca-, en los dem?s casos se ha indicado la p?gina correspondiente. Cuando la referencia hemerogr?fica proceda directamente del legado personal de Margarita Nelken conservado en el Archivo Hist?rico Nacional, ?sta se marcar? con la abreviatura AHN, legajo y n?mero de documento. L?Art D?coratif Paris : [Bureaux de l'Art D?coratif], 1898-1914 (1911) L?oeuvre de Julio Romero de Torres?, Par?s, p.p 53-57 (1913) Les fr?res Zubiaurre?, Par?s, p.p 241-250 (1923) Le Mouvement artistique a l??tranger .Espagne.Lletre de Madrid.n?36 p.290(M.N) Le Mouvement artistique a L?Etranger. .Lletre d?Espagne. N? 40, p.38(M.N) Le peintre espagnol Juan de Echevarria. n? 42, p.p 107-111 (1924) Le Mouvement artistique a L?Etranger.Lletre d?Espagne,n? 47,p.326 (M.N) (1925) Le Mouvement artistique a L?Etranger.Lletre d?Espagne,n?53,p.144(M.N) Le Mouvement artistique a L?Etranger. Lletre d?Espagne, n? 56. p254 (M.N) Le Mouvement artistique a l?Etranger. Lletre d?Espagne, n?58, p.325 (M.N) 346 The Studio London : The Studio Ltd., 1893-1964 (1912) Eduardo Chicharro n?235, octubre , p.258- 261. Eduardo Chicharro II ?, L Studio C. Decembre, Correspodences, p.241-242 (1919) STUDIO - TALK [?Los frescos de Goya de San Antonio de la Florida]?n? 319 vl., LXXVIII (M.N.) (1920) ?Moderd Spanich painting : Valentin and Ramon Zubiaurre., n? 332, vol .XXX, decembre, p.p 167-175 (1922) ?Julio Antonio?, n? 352, july Vol.LXXXIV, p.225-228 (1924) ?Eugenio Hermoso?, n?376, vol.LXXXVIII July ,pp140-144. (1931) ?Spanish Painters of to- day,? n?460 July, p.p 336-337 Mercure de France Paris : [s.n.], 1890-1965 (1913) ?L?esprit du Greco?. (16-V-1913) T. III, mai- juin , p 302-310 Gazette de Beaux Arts Gazette des Beaux Arts: Courrier europ?en de l?art et de la curiosit? Paris : [s.n.], 1859-2002 (1913) Correspondence d?Espagne: une reposition de pintures espagnoles de la premi?re moiti? du s, XIX", Par?s, Volum II, .p 328-340. (1923) L?ouvre du sculteur espagnol Julio Antonio, Julio ? agosto, T II.p 99-106 L?Art et les Artistes (1914) Julio Romero de Torres? julio p.p 219-224. (1923) Le mouvement artistique a l??tranger. Espagne.Lletre de Madrid.N? 36, avril .Lletre d?Espagne.N? 40, octobre. Le peintre espagnol Juan de Echevarr?a.N? 42 Decembre. (1924) Le mouvement artistique a l?etranger.Lletre d?Espagne. N? 47, mai. 347 (1925) Le mouvement artistique a l?etranger.Lletre d?Espagne. N? 53, janvier. Lletre d?Espagne.N? 57 Mai. Lletre d?Espagne. N? 58, juin. Summa Revista Selecta Ilustrada (1915) La poes?a en la pintura. Emile-Ren? M?nard,1 de enero, a?o II, n? 6, p-19-34. El pintor de los jardines de Espa?a. Santiago Rusi?ol, 15 de abril,A?o I, n? 14 p.20-26. El arte balk?nico Ivan Mestrovic 1 de diciembre A?o I n?4, p11-15(M.Nelken) La pintura vienesa: La obra de Gustav Klimt,15 diciembre A?o I n? 5,p.13-16 (M.Nelken) (1916) El artista de la muerte Albert Bartolom? 15 de enero A?o II, n?7 (M.Nelken) El alma cautiva de la C?rdoba oculta, Julio Romero de Torres, 1 de mayo, A?o II n? 14, pp.22-28(M.Nelken) El Arte negro de Breta?a, Charles Cottet, 15 de febrero A?o II, n? 9, p.17-20 (M.Nelken. El camino tranquilo, Eugenio Hermoso,1 de abril, A?o II n? 12 p.23-28(M.Nelken). Desde la Grecia Arcaica, Emile Bourdelle 15 de marzo A?o II, n? 11 .p.25-30 (M.Nelken) Renovaci?n espa?ola Revista Semanal Ilustrada, Madrid (1918) La Vida Art?stica . Los carteles del C?rculo de Bellas Artes. 24 enero p.5 Un retrato de Zuloaga.5 de febrero .p.6 La Exposici?n del C?rculo de Bellas Artes.12 de febrero. P.7.8 La muerte de Gustav Klimt.12 de marzo. 348 Beaux Arts Revue d?information artistiques paraissant deux fois par mois. Directeur Th?odore Reinach. Correspondence d??tranger, Espagne. (1923) ?Une Exposition d?orf?vrerie civile espagnole a Madrid? Premier anne .p 251-252 (1924) ?Les Agrandissements du Mus?e du Prado.1 de junio. n? 11 .p.171-173 L?Exposition nationale de Beaux- Arts de Madrid (Zubiaurre, Solana y V?zquez D?az) n? 17, 15 de octubre , p.267. Arte Espa?ol Revista de la Sociedad Espa?ola de Amigos del Arte. (1914) Exposici?n de pintura espa?ola del siglo XIX. p.p 19-26 (1925) El car?cter y el estilo en los retratos de ni?o (Conferencia pronunciada el 30 de mayo de 1925 en la Exposici?n de retratos de Ni?o en Espa?a, (Sociedad de Amigos del Arte) (1927) En torno a la Exposici?n de pinturas de j?venes mexicanos A?o XVI, ?TomoVIII, n?5, Madrid , Tomo VIII, p.p 200-202 (1926-1927) En torno al monumento a Cajal , Madrid, p.p 50- 60 (1928-1929) Apuntes frente a Goya Tomo IX, Madrid, 312-314 (1932) La transformaci?n del museo de Arte Moderno, Revista Espa?ola de Arte, A?o I , diciembre, n? 4, .p191-199 La casa de Sorolla, Revista Espa?ola de Arte, A?o I , n? 4 .p 114-120 Archivo de Arte Espa?ol Arqueolog?a, Pintura, Arte Industrial, rutas art?sticas. (1916) Exposici?n de Humoristas, Blas y C?a , Madrid, p.p 253-265 349 Hojas Selectas Revista para todos. (1918) El enriquecimiento del Museo del Prado. (La Colecci?n Pablo Bosch) Retratistas espa?oles de 1800 a 1850. (1919) (Informaci?n art?stica) La Exposici?n Alenza. p.p 65-67 El Artista Ap?stol. ( Franz Liszt y Ricardo Wagner) p.p. 518-520. M?sicos espa?oles.( Pedrell, Bret?n, Serrano, P?rez Casas, Arregui, Morera Turina, Villa, Man?n, Julio G?mez, P.San Sebasti?n, Mart?nez Imbert, Villar, Guridi,, Teller?a, Pahisa, Falla, Millet, Nicolau. Gaseta de les Arts Barcelona : Imp. A. L?pez Llausas, 1924-1930 (Barcelona : Arts Gr?fiques. Successors d'Henrich i Cia.) (1926) Les Exposicions: Santiago Bonome, Galeries Laietanes, n? 41 , Barcelona Sociedad Econ?mica de Amigos del Pa?s (1928) Pedro de Mena escultor. Homenaje en su tercer centenario 1628-1928, M?laga Revista Museum (1916-1917) La pintura espa?ola en la primera mitad del siglo XX. Revista de Arte Volumen V, p.p 103-126 Julio Antonio Revista de Arte. Volumen V , p.p 415-454. (1918-1920) Henri le Sidaner, Revista de Arte, Volumen VI ,.p 41-54. Sal?n de oto?o, Volumen VI ,.p 141-151. 350 La obra de Mateo Inurria, Volumen V, p.p 400-409 La Exposici?n de retratos de mujeres espa?olas y El arte en la tauromaquia Revista de Arte, Volumen VI ,.p 1- 40. Una aguafortista rusa: Angelina Beloff , Volumen VI , .p 315-31 El D?a Era un diario de lujosa presentaci?n, con 16 p?ginas con abundante material gr?fico. Desapareci? el 31 de diciembre de 1918. (1916) ?La vida y las mujeres??Una gran obra de caridad: el sanatorio de Santa Clara en Chipiona. 30 de diciembre. p.3. Las compositoras: Mar?a Rodrigo,3 de diciembre A prop?sito de dos artistas: Carmen Baroja Nesi y Pilar de Zubiaurre, 7 de diciembre. Las modelos,14 de diciembre El teatro de arte: Margarita Xirg?, 20 de diciembre. La danza y las bailarinas, 24 de diciembre. (1917 ) ?La vida y las mujeres?,Las primas de Zuloaga S?bado,15 de enero. Las enfermeras. 23 de enero. La se?ora viuda de F? nos dice c?mo sucedi? a su marido. 7 de enero. Aspectos de dos artistas: Actrices de teatro,. 31 de enero La mujer del poeta: Zenobia Camprub? de Jim?nez. 9 de febrero. Las mujeres y la paz, 10 de febrero. Las artistas espa?olas: Entrevista con Gloria Keller, 12 febrero. Margarita Andoux? 21 de febrero. La Condesa de Romanones,24 de febrero La Instituci?n de Marie Laurent, 2 de febrero. (1917) Arte decorativo en Espa?a: Aurora Guti?rrez Larraya,5 de marzo. La obra de do?a Narcisa Freixas? 22 de marzo Una conversaci?n con Loreta Prado,2 de abril. Una visita al maestro Vives? 6 de abril Exposici?n Nacional de Bellas Artes,19 de abril. Las bohemias, 30 de abril. Josefina Blanco de Valle- Incl?n,23 abril Una educadora: la Condesa de Segura, 26 de abril 351 A prop?sito de un anuncio.28 de marzo. Una conversaci?n con la B?rcena 2 de mayo Una conversaci?n con Amalia Isaura,5 de mayo Una conversaci?n con Pastora Imperio, 20 de mayo. Angelita Romero de Torres y su patio de C?rdoba, 21 de mayo Una conversaci?n con Nijinsky, 30 de mayo La nueva educaci?n, 3 de junio. Las bailarinas rusas, 13 de junio. Las huelgas, 17 de junio. El libro de una mujer francesa: Marcelle Capy I, 24 de junio El libro de una mujer francesa: Marcelle Capy, II, 28 de junio. A prop?sito de Luisa Charpentier y las modistillas de Par?s, 2 de julio. Una entrevista con la Magondia, 6 de julio Una conversaci?n con Mar?a de los ?ngeles Mansicidor, 8 de julio. La Exposici?n de la Escuela del Hogar,12 de julio. Feminismo, feminidad, espa?olismo por Gregorio Mart?nez Sierra, 16 de julio. Feminismo, feminidad, espa?olismo por Gregorio Mart?nez Sierra, 19 de julio. Feminismo, feminidad, espa?olismo?por Gregorio Mart?nez Sierra,26 de julio. Una conversaci?n con la Argentinita,29 de julio. Dos muertas ilustres: Ranavalo, reina de Madagascar y la pianista Teresa Carreno,1 de agosto. Ense?anza necesaria y necesaria in?til, 7 de agosto. Feminismo sentimental, 14 de abril de 1917 Las enfermeras , 18 de agosto. La mujer y las huelgas, 29 de agosto. Los trajes regionales, 31 de agosto. Una poetisa de ocho a?os: Josefina de la Torre Millares,2 de septiembre. Para las madres: leyes protectoras para las madres obreras, 8 de septiembre. Por el doctor Alegre 17 de Septiembre. Una conversaci?n con Rosario Pino, 20 de Septiembre. Una conversaci?n con Carmen Andr?s, 26 de septiembre. Concierto Cases en la Comedia, 29 de septiembre. Al margen de un juicio, de octubre. La renuncia de una defensa,12 de octubre. 352 Comisionistas y viajantes, 14 de octubre. El F?garo (1919) El renacimiento art?stico en Europa. Las ?ltimas obras de Mestrovic, viernes 16 de enero. El monumento de Julio Antonio. jueves, 6 de febrero ,p.2 En el Sal?n del C?rculo de Bellas Artes. La Exposici?n de carteles? jueves, 13 El arte catal?n. jueves 27 de febrero p.2 Lo que puede dar la pr?xima ?Exposici?n de Bellos Oficios?. jueves ,27 de marzo, p.2 Guti?rrez Solana y la Exposici?n de Par?s. Exposici?n de Gregorio Prieto en el Ateneo. jueves 10 de abril ,p.5 . Cristos modernos. jueves 17 de abril, p.12 Las influencias dominantes. La actualidad. Exposici?n Aguirre y Ochoa en el Ateneo. Exposiciones Sanch?s Yago y Pablo B?jar. Jueves, 8 de mayo, p.6 Courbet y el modernismo. jueves, 15 de mayo,p.6 Eugenio Hermoso y la exposici?n de Sevilla. jueves, 22 de mayo, p. 6 Exposici?n Iturrino. jueves, 5 de junio, p.6 Los precursores: Chasseriau. jueves, 12 de junio, p.4 La fuerza serena de Emile Claus. jueves 10 de julio, p.6 El idealismo de Maurice Denis. jueves 21 de agosto, p.5 El pr?ximo sal?n de Oto?o. 11 de septiembre , p.5 Gustavo de Maeztu triunfa en Inglaterra. jueves 2 de octubre, p.5 Las pr?ximas influencias. jueves, 23 de octubre, p.2 Los precursores: George Seurat , jueves 30 de octubre, p.6. De arte, el peligro del car?cter. viernes 28 de noviembre, p.4 El Renacimiento art?stico de Europa. mi?rcoles 31 de diciembre, p.4 (1921) Una conmemoraci?n justiciera: las obras de Dar?o de Regoyos 24 de abril. 353 Los Lunes de El Imparcial (s.p.) (1920) La desconocida del museo Poldi - Pezzoli, 30 de octubre. Impresiones de viajes: detalles romanos?, 14 de noviembre. Los Zuloaga en Segovia, 20 de diciembre. (1920) ?La historia maravillosa de Gustavo de Maeztu., 5 de diciembre. (1921) La gran poetisa y el excelso pintor, 27 de febrero. (1922) El feminismo escandinavo , 19 de marzo. El arte rutilante de Le?n Bakst. 22 de mayo. Las mujeres de Madrazo, 10 de abril. Una visita a Max Liebermann?, 13 de marzo. Meunier en Bruselas, 9 de enero. Las ?ltimas obras de Bourdelle,25 de diciembre. La pintura m?s moderna ( Teodoro Chasseriau) ,30 de octubre. Las mujeres de Romero de Torres y el patio del museo de C?rdoba , 20 de octubre. La sinceridad de Colette?, 11 de septiembre. Guti?rrez Solana el exasperado?, 27 de marzo. El F?garo de Carmen de Burgos, 30 de enero. La aguafortista Angelina Beloff?, 19 de junio La ?ltima obra de Mateo Inurria ,5 de junio. Nuevo Mundo (1922) Di?logos antifeministas, 31 de marzo. (s. P?g.) Exposici?n de Eugenio Hermoso?21 de abril Julio Romero de Torres, 5 de mayo El imposible juego de las ideas, 5 de mayo. Exposici?n de obras p?stumas de Daniel de Zuloaga, 12 de mayo. La Argentinita? p?ginas centrales con dibujos de Salvador Bartolozzi, 19 de marzo. La actualidad art?stica: Romero de Torres se va a Am?rica.,5 de mayo. Exposici?n de hierros de Lu?s Barrera, 26 de mayo. Un soberbio libro de Antonio de Hoyos y Vinent, 16 de junio. Exposici?n de libros originales. La actualidad art?stica, 30 de junio. 354 (1923) Cuento Un acto de honradez, 12 de enero. El Ateneo obrero de Gij?n?, 29 de junio. (1924) La vida y la mujer( Acerca del voto. Y a prop?sito de Pirandello, Y a prop?sito de un homicidio. , 2 de mayo. La escuela maternal de Granada? 29 de agosto. (1925) ?Nosotras(A prop?sito de una santa que no lo parece, ?Ilusas! ?Ilusas!: el acceso dif?cil.11 de diciembre. Tamara Swirskaya,, el alma de la m?sica.16 de enero. (1926) T?rtola Valencia danza23 de abril. (1927) Feminismo racional: Los tres ensayos sobre la vida sexual, del docto Mara??n, 1 de julio n? 1745 a?o XXXIV (1929) Las t?picas procesiones primaverales en Hungr?a .5 de abril, n? 1837. (1932) Una gran conquista femenina en Espa?a; El socialismo frente al sufragio de la mujer ,14 de abril de 1932. La Ilustraci?n Espa?ola y Americana (1915) El alma turca de Pierre Loti.15 de diciembre n? 46 a?o LIX. Navidades ex?ticas.30 de diciembre, n? 48 a?o LIX. Espa?a (1916) ?pera espa?ola en Nueva York Goyescas de Enrique Granados, n?57, p.13 En el Museo, n?79, p.10 Teatros( Teatro aristocr?tico, Teatro de buenos usos y costumbres, Teatro picar?n, n?77, p.13 Blanco y Negro (1926) ?La mujer en el arte? ?La Argentina y el triunfo de ?El amor brujo? en Par?s, Madrid 24 de enero . El retrato de la Condesa de Noailles por Zuloaga? 28 de febrero. Las flores de invernadero de Kees van Dongen? 4 de abril La inquietud de Margarita Xirg?? 18 de abril. 355 Las dos nuevas hu?spedes del Prado? (la entrada de dos nuevos retratos de Goya) 30 de mayo. Mim? Aguglia o el triunfo del instinto, 27 de junio. El claro manantial de Crist?bal Ruiz? 11 de agosto. La Inmortal Amada de Beethoven, 12 de septiembre. El patio de Angelita Romero de Torres?14 de noviembre. Uniformidad y tradici?n? 5 de diciembre. La lecci?n de Atenea? 19 de diciembre. (1927) ?La mujer en el arte? Realismo y estilizaci?n? 30 de enero. ?Belleza? ?Car?cter? 20 de marzo. El Romanticismo rezagado de Berta Morizot, 17 abril. La refinada elegancia de unas efigies harto plebeyas (retratos de mujeres pintados por Reynolds) 24 de mayo. La gloria de Ang?lica Kauffmann, 29 de mayo. La casa maravillosa de T?rtola Valencia, 10 de julio. La colocaci?n de Pastora Imperio frente al mar de M?laga, 31 de julio. El arte feliz de Madame Vig?e Lebrun? 14 de agosto. El templo de la M?sica de Wanda Landoswska? 11 setiembre. De la escena francesa, 23 de octubre. La sonrisa espiritual de los modelos de La Tour, 20 de noviembre. La obra de amor de Kathe Kollwitz, 25 de diciembre. (1927) ?La vida y nosotras? (Eugenia de Montijo y Gertrudis G?mez de Avellaneda) 15 de diciembre. (1928) ?El ?nico amor de la divina marquesa? ( de Sevigne) 15 de enero. Romanticismo pr?ctico ? La poetizaci?n de lo prosaico, 12 de febrero. La emoci?n milenaria? Berta Singermann, 19 de febrero. (1928) ?La mujer en el arte? El car?cter permanente de Irene L?pez Heredia?22 de abril. Estampas espa?olas? Valencia, 6 de mayo. El palacete de la Moncloa joya goyesca, 17 de junio. El LXX aniversrio de Selma Lagerlof? 2 de diciembre. La casa de las musas rom?nticas? La casa de V?ctor Hugo 23 de diciembre. (1929) ?La mujer en el arte? La compa?era Mar?a Kalf Lenormand, 13 de enero. Gracia quieta y callada, 27 de enero. Modas que halagan y traicionan, 3 de marzo. 356 Actrices? ? Tonadilleras? 14 de abril. (1929) ?La vida y nosotras? Mujer de anta?o, mujer de siempre, 7 de abril. ( Bahl, juez en un Tribunal de ni?os) 21 de abril. (1929) La vida y nosotras, 28 de abril. La conserge del Museo del Prado 12 mayo. Madame de Girardin) 19 de mayo. La condesa de Noailles, 26 de mayo. (1929) Temas femeninos: Mujeres de Catalu?a, 2 de junio. (1929) ?La vida y nosotras? Sarah Bernhardt 16 de junio. Isadora Dunca 23 de junio. La mujeres diputados inglesas 30 de junio. Conchita Superv?a , 7 de julio. Madame Curie 28 de julio. Elena Miropolski, la primera abogada 11 de agosto. La mujer fatal. 18 de agosto. La actriz rumana Elvira Popesco .25 de agosto. Espejo de las costumbres, 22 de septiembre. Mar?a de Maeztu y su hermano Gustavo. 18 de octubre. Bajo el signo de Minerva.10 de noviembre. Mar?a Kalff, inm?vil y callada. 24 de noviembre. Suzanne Norman, la novelista. 1 de diciembre. Retratos de mujeres, 8 de diciembre. Natividad bella 22 de diciembre. Gabriela Robinne 29 de diciembre. (1929) ?El a?o femenino? El sombrero 30 de diciembre. (1930) ?La vida y nosotras? (12-I); (19-I ); (26-I); (1-II ); (2-II ); (9-II);(16-II); (23-II); (2-III); (9-III); (16-III); (23-III); (30- III); (6-IV) La Doctora do?a Trinidad Arroyo, 30 de marzo. Goya, la Marquesa de Espeja, 6 de abril. Las V?rgenes ante la Crucifixi?n 13 de abril. La poetisa Carmen Conde, 20 de abril. Noticias varias sobre artistas 4 de mayo. Feminismo, pacifismo, 11 de mayo. Cosima Wagner, 27 de abril. 357 La lecci?n de Sevilla, 18 de mayo. Genoveva Puig, 1 de junio. Entrevista al jalifa de Tetu?n, 22 de junio. El retrato femenino en la pintura?8 de junio. Visi?n de Marruecos, 15 de junio. La hermanas Bronte, 29 de junio. Erna Foertsch, arquitecto, 6 de julio. Actrices, 13 de julio. Miss Elinor Smith aviadora, 20 de julio. Formulario de belleza, 10 de agosto. Ecos de Cinelandia. El club de la Moderaci?n?, 3 de agosto. Donjuanismo literario,17 de agosto. Moda nueva, vida nueva, 24 de agosto. ?Modernismo? 31 de agosto. Concurso de madelons, 7 de setiembre. Mademoiselle Jacob campeona de atletismo 14 de setiembre. Fernanda de Castro, 28 de setiembre. (1931) ?La vida y nosotras?. Triunfo feminista, triunfo femenino, 11 de enero. Matildita Fern?ndez 18 de enero. Sor Mar?a de la Encarnaci?n Heredero.25 de enero. Mar?a L?pez Alonso, piloto, 8 de febrero. Marcelle Capy escritora, 15 de febrero. Conchita Superv?a? 22 de febrero. Teresa Cabarr?s 1 de marzo. Los bordados femeninos.8 de marzo. Eugenia de Montijo, 15 de marzo. Marthe Ouli?, 22 de marzo. La mujer en el teatro moderno 29 de marzo. Fern?ndez Arb?s, 12 de abril. (1931) ?Un tema de siempre? La moda rom?ntica 12 de abril. (1931) ?La vida y nosotras? La pintora Anna van Cronenbuch, 19 de abril Visi?n de Rabat? 26 de abril. Irene L?pez Heredia en ?La carroza del Sant?simo? 3 de mayo. 358 Madame de Sevign?, - Victoria Kent , 10 de mayo. La Esfera (1923) ?La triste y gloriosa vida de Modesto Moussorgsky? a?o X n? 474, Madrid 3 de febrero El ansia de otra cosa. Cuento. A?o X, n?487, Madrid 5 de mayo. La casa natal de Beethoven. a?o X n? 509 Madrid 6 de octubre. (1924) ?El retrato de Mrs. Graham, por Gainsborough?a?o XI n? 573, Madrid 27 de diciembre Josefina de la Torre Millares? a?o XII, n? 545 Madrid 14 de junio. Las divagaciones apasionadas de Baroja a?o XI, n?562 Madrid 11 de octubre (1925) El museo rom?ntico y nuestra escuela rom?ntica ,a?o XII, n?584, 14 de marzo. La revisi?n del proceso Baudelaire? a?o XII, n? 603 Madrid 25 de julio. Javier de Winthuysen y el alma de nuestros jardines , a?o XII n? 589, Madrid abril La miseria de las ruinas holladas, a?o XII n? 575, Madrid 10 de enero. Goethe en Leipzig: a?os de estudiante, a?o XII, n? 620 Madrid 21 de noviembre. La tragedia de la vida de Oscar Wilde? a?o XII, n? 623, Madrid 12 de diciembre (1926) Guiados por la estrella (la Virgen del canciller Rolling) a?o XII, n? 626 (1927) ?Centenarios? ( El de Petrarca, el de Beethoven y el del romanticismo. A?o XIV n? 687, 29 de enero. (1928) La que cre? las mujeres de Goya. a?o XV, n? 757 Madrid 7 de julio Hermes (1917) Cartas de Madrid Publicaci?n completa de las obras de Juan Ram?n Jim?nez (Traducci?n de las obras de Rabindrnth Tagore por Zenobia Camprubi), Noviembre. (1918) Cartas de Madrid, El triunfo de los vascos (Cr?nica de las actuaciones de los m?sicos vascos: Padre Jos? Antonio de San Sebasti?n, Lisandizada y Juan de Teller?a.Febrero, A?o II, N? XIV Andr?s Isasi y su segunda sinfon?a?. Abril A?o II, N? XVI 359 (1918) Sobre P?o Baroja .Octubre. 15 , A?o II, N? XXV, p.p.142-143 (1919) Cartas de Madrid. Del teatro: problemas del feminismo. Marzo 30, A?o III, N? XXXVI El color de Vasconia, Gustavo de Maeztu, Junio, A?o III, N? XLII, .p 224-227 Las estudiantas. Julio. A?o III, N? XLIV, p.p 264-268 (1920) ?De Arte extranjero.?Renoir ha muerto. Enero, A?o IV, N? LV, p.26-27 El esp?ritu dieciochesco en el Museo de Dresde..Julio,A?o IV, N? LXI, p.p 403- 405 (1920) El arte por Europa Ludwig Hoffmann y la moderna pintura alemana. Septiembre A?o IV, N? LXIII, p.p 553-556 Apostillas a ?La trama del arte vasco de Juan de la Encina?. Abril.A?o V, N?LXX, p.271-274 (1921) El arte por Europa ?La Maternidad de Carri?re en el Museo Bruselas. Agosto, A?o V, N? LXXIV, p.p 86-88 La Exposici?n Nacional de Bellas Artes. Junio, A?o VI, N? LXXXIV, p.p 241- 245 (1922) De la Exposici?n de artistas de Madrid. Las cer?micas de Daniel de Zuloaga. Febrero, A?o VI, N?LXXX, .p 75-76 Cosm?polis (1921). V?zque D?az y Eva Aggerhlon. Madrid, n? 31 julio,p. 501-503 La Internacional (1920) ?Hombres, letras, arte, ideas?La insensibilidad femenina.,25 de junio. Hombres, letras, arte. Ideas??Existe un arte mediterr?neo? 9 de julio, p.4 Alemania? Apuntes de un viaje reciente 23 de julio, p.4 Madrid- Miraflores o filosof?a natural de un viaje corto? 1 de octubre 360 El Socialista (1921) De arte Arquitectura castellana,31 de enero (1931) Caza mayor. 24 de diciembre Carta abierta al Ministro de la Gobernaci?n,26 de diciembre (1932) Despu?s de la huelga de Badajoz, 3 de enero. (1933) Con el fango hasta la boca 30 de noviembre (1934) Para la Espa?a obrera y campesina, cuando se dice que no pasa nada, 27,28,29,30 de junio. La Rambla (1934) Amb un peu a l?estrep, 19 de mar?. Conductes rectil?nies 2 d?abril. Festes 16 d?abril Ambient d?euf?ria, 30 d?abril. Honres f?nebres i deshonres...f?nebres tamb?, 14 maig. La tasca magna del Parlament, 4 de juny. De Catalu?a vengo de servir al Rey...(Canto popular) 11 juin. Davant d?un viatge breu, 30 de juliol. L?histerisme engendra la por i viceversa 6 d?agost. Com en els melodrames, 24 setembre. Claridad (1935) Mis ?ltimos encuentros con Barbusse.Mosc? septiembre . Conmemorando la victoria. Mosc? octubre. (1936) El para?so de la Uni?n Sovi?tica, Erivan, enero. Como se vive en la Uni?n Sovi?tica: Hablando con la hermana de Lenin 16 de abril. La hermana de Lenin nos habla de su hermano.20 de abril Con los koljosianos del sur. 25 de abril. La existencia de las campesinas.30 de abril. 361 Un koljos en Ucrania.6 de mayo. El funcionamiento de un koljos. 13 de mayo. Las hembras de los se?oritos.28 de agosto. De los fr?volos y los neutros. 10 septiembre Treball (1938) En aquest Primer de Maig. Diumenge, 1 de maig p.12 (1938) Del front i de la reraguardia, (Commemoraci? del Dos de Maig) Dimecres 4 maig, p.6 Desfilada a Moscou, divendres 6 maig, p.8 (1938) Apunts de viatge, (Rassemblement Universal pour la Paix), Diumenge 22 maig (1938) Apunts de la Confer?ncia de Marsella, 27 maig ,p.p (1938) Apunts de la Confer?ncia de Marsella, Dissabte 28 maig. (1938) Apunts de la Confer?ncia de Marsella, Diumenge 29 maig, p.3 (1938) Del Front i de la Reraguadia, Castelao Dimarts 31 maig, p.12 Batall? n?mero 17 Dimecres 1 juin, p.5 Les nens v?ctimes Dijous 2 juin. P. 3 Un ascens que ?s tot un s?mbol, divendres 3 juny, p.P El mercat de San Antoni Diumenge 5 juny, p.12 La taca d?aquell corpus de sang, Dimarts 7 juny,p.8 Aniversari de Mateotti 10 juny diumenge, p. P Diada del Llibre 12 juny, p.P Problemes per sopar dimarts,14 juny p.P L?hero?sme Dimecres 15 juny, p.3 Resid?ncies de l?Ayut Infantil 22 juny, p.3- El Congr?s de Francfort 23 juny p.P L?esperit d?abnegaci? Dissabte 25 juin, p.8 Ja tornen els de la 45 2 de juliol, p.3 Llegeixes els anuncis dels diaris? 7 juliol, p.P (Solidaritat internacional) 9 juliol, p.3 La no Intervenci?. 10 juliol. p.5 De l?enemic: el consell .12 juliol p. 12 362 El feixisme disfrazat.15 juliol, p.8 Inauguraci? de la catedral de Reims.17 juliol Camarades, (Entierro de fernando Cond?s y el capit?n Benito)31 juliol, p.12 Per qu? lluitem, 2 agost, p.3 La mateixa torxa, 3 agost, p. 3 A desemmascarar els enemics de la unitat! 3 agost p.3 La veritable llibertat de crear, 10 agost, p.8 Ingenuitat i paciencia exemplars, 11 agost, p. 3 El treso de tots, 12 agost, p.3 No volieu feixisme? 16 agost, p.3 L?aval d?una causa, 15 agost, p. 8 Davant la consci?ncia universal, 19 agost, p.3 (1938) Els millors dels espanyols, 29 octubre, p.3 (1938) Al pa, pa; I al tra?dor, tra?dor, 31 desembre, p.5 (1939) Tots poden servir, 15 gener, p.6 (1939) Ens ho juguen tot! 17 gener p. 6 (1939) M?adre?o a tu, companya,19 gener, p.4 (1939) Dos m?ns, cara a cara, 20 gener, p.6 Frente Rojo (1938) Al marcharse los internacionales...Barcelona, 12 de octubre Aquellos guerrilleros....! 31 de mayo. De una vez para siempre....18 de junio. A pesar de todo....26 de junio. Diferencias necesarias, 5 de julio Mujeres de Espa?a, 17 de julio. Carta abierta a Mar?a Ib??ez Baeza, campesina de Levante.24 de julio Hacia aquellos amigos...., 3 agosto Nuestra Agn?s Dumay. 17 de noviembre. La ?ltima lecci?n de Morato.23 de noviembre Lo que fue y siempre ser?- don Juan de Madinaveitia. 30 de noviembre. 363 Diario Hoy Ecuador (1948) Arte La lecci?n de una Exposici?n (Exposici?n de Amigos del Louvre, Par?s) 17 de febrero (1958) Arte ,Pl?stica femenina , 15 de noviembre Revista Judaica (1947) Una erudita jud?a del siglo XVII: Isabel Rebeca Correa .Buenos Aires. Las Espa?as (1947) En torno a la meta velazque?a enero , p.8 (1948) En Francia, Pol?tica y literatura, abril, p.7 (1949) El arte y la sociedad, enero (1950) Contribuci?n de la pintura espa?ola a la pintura universal. M?xico, 29 de agosto (1951) El Arte en la emigraci?n, M?xico, n?s 19-20 Exposici?n de arte mexicano, antiguo y moderno En el Museo Nacional de Arte Moderno, Par?s (1952) Orozco Romero, L?inassouvi, Bulletin n? ,48, Primavera Tribuna Israelita (1958) Amadeo Modigliani, Exposici?n retrospectiva en la Galeria Champertier, Par?s, agosto, .p 9-11. La obra judaica de Elaine Menasse, noviembre, p.p28-29 Los setenta a?os de Chagall, enero (1959) Las fotograf?as de Berenice Kolko, enero, p.p. 4-5 La silueta de Amalia del Castillo Led?n, abril, p.p13-15 364 La pintura de Michael Baxte, julio p.p 21-23 La est?tica de Bernard Berenson, setiembre, p.p 10-12 Camille Pisarro, octubre, p.p.6-7 Relator (Kali, Bogot?) (1948) Al socaire de la pantalla (De la nueva Europa), julioAHN, doc.3246/ 6 (1948) Carta desde Par?s El Sal?n de los Independientes, AHN. doc.3245/16 El ciudadano del mundo AHN, doc.3245/18 Desde Bruselas, AHN, doc3245/25 (1948) Desde el Viejo Mundo, Mar?a Casares la espa?ola que ha conquistado Par?s, AHN, doc. 3245/ 27 (1948) Desde Par?s, Fr?o por doquier AHN, 3245/ 28 Desde Par?s, Nubarrones AHN, doc.3245/ 29 Psicosis, AHN, doc. 3245/31 Rehabilitados, AHN, doc.3245/32 El cincuentenario de "Yo acuso", enero, AHN, doc.3245/33 Con el ex conde Karolyi, Embajador de la nueva Rep?blica h?ngara, AHNdoc. 3245/ 34 Michele Auriol . Con la primera dama de Francia,AHN, 3245/ 35 Clara Mayer, el d?a de la esposa de un ministro, AHN, do.3245/ 36 Alejandro Casona, un estreno en Par?s, AHN doc.3245/38 La lecci?n de una exposici?n , diciembre, AHN,doc.3245/39 La moda, religi?n de Par?s, AHN doc.3245/ 40 Par?s impresi?n primera, diciembre, AHN, doc 3245/41 Una tarde de primavera, Par?s, AHN, doc.3245/42 Un documento excepcional. Entrevista exclusiva con el representante del Estado de Israel en Par?s, AHN. doc.3245/ 43 La gran piedad de los estudiantes franceses, AHN, doc.3245/60 Isabel Blume, miembro de la C?mara de Representantes de B?lgica , una de las personalidades se?eras de la Europa de post -guerra, AHN, doc. 3245/67 Par?s veraniego AHN, doc. 3245/85 (1948) Desde Par?s Parisinas, AHN, doc.3245/ 86 365 (1948) La juventud de Par?s (Colette, Rachilde), AHN,doc.3245/72 Cr?nica (La Habana) (1949) La casa de V?ctor Hugo , AHN, doc, 3245/ 17 Summa (1915) La pintura vienesa, La obra de Gustav Klimt, 15 diciembre . A?o I N? 5 El pintor de los jardines de Espa?a. Santiago Rusi?ol. 15 abril , A?o I N?4 (1916) El alma cautiva de la C?rdoba oculta. Julio Romero de Torres, 1 de mayo, A?o I,N? 14 Un gran retratista espa?ol, L?pez Mezquita. 1 de noviembre, A?o I, n?14 Tiempo (1948) Lin Yutan en Par?s, 7 de octubre, AHN, doc.3452/ 73 La hija mayor de la Iglesia, mayo, AHN, doc,3245/63 Filosof?a f?cil en torno a una civilizaci?n multisecular, AHN, doc.3245/50 En torno al universo concentracionario, AHN, doc, 3245/50 En torno a las resonancias parisinas de Am?rica, AHN, doc.3245/49 Francia eterna, Euskadi eterna, AHN,doc.3245/58 Exc?lsior Peri?dico de la vida nacional. Diorama de Cultura. (1951) En torno del mecenaje? (la Virgen con dos santos y dos ?ngeles?, 10 de junio de 1951. 366 (1952) Arte colonial nuestro en EEUU, San Gabriel? (escultura estofada del museo de Churubusco, presentado en la Exposici?n de Arte Colonial mexicano de Estados Unidos?, 17 de febrero de 1952. El premio ejemplar de Raul Dufy?(El gran premio de la Biennale de Venecia?14 de septiembre. Mario Medina pintor religioso? (Boceto para un Cristo) 21 de septiembre. El auge del grabado en lin?leo? ?Bolerito? (Grabado en lin?leo de Ram?n Pablo Loreto?, 28 de septiembre. (1953) El patetismo pl?stico de hoy??La v?ctima? de Jena Fain, 1 de febrero. (1955) La Expresi?n y el Expresionismo en Blasco Ferrer? (El ?ltimo suspiro de don Quijote) 2 de enero. S?ntesis, volumen y expresi?n? Mathias Goeritz, ( Mois?s, en caoba)?El Salvador, en madera) 24 de abril. Decoraci?n funcional?(Mural sobre fondo negro) Giulia Cardinali, mayo. El acento ancestral en la escultura? mayo. La lecci?n del arte peruano? 21 de febrero. Del car?cter y de la expresi?n?(La Celestina de Vlady) 5 de junio. La irradiaci?n de Versalles? (Mar?a Antonieta y sus hijos por Wertm?ller) 3 de julio. Embrujo del brujo Goya? (Desastres de la guerra, galer?a Exc?lsior 17 de julio. Climent, el resucitado? 24 de julio. ?Hacia un expresionismo mexicano?? Enrique de Echevarria.31 de julio. Castillo Orama o la idiosincrasia? ( La danza de la mora) 7 de agosto. Deg?s o la disoluci?n del arte? 14 de agosto. Del dibujo y la ilustraci?n? ( Una p?gina de ?Di?logo de carmelitas? de Bernanos, ilustrada por Raymond Gid) 4 de septiembre. En el quinto aniversario de fray Ang?lico? 11 de septiembre. En la desaparici?n de Fernand L?quer? 25 de septiembre. Erasmo como signo? 2 de octubre. Presencia de ?Los Nabis?9 de octubre. El neoclasicismo de As?nsulo? 30 de octubre. La pintura que ha dado la vuelta? 30 de octubre.- ( 1955) Del car?cter y de la expresi?n?, 5 de junio ?Hacia un expresionismo mexicano? 31 de julio 367 El neoclasicismo de As?nsulo, 30 de octubre. Utrillo o el equilibrio instintivo? 13 de noviembre. La luz como elemento 19 de noviembre. Bustos o el neoprimitivismo mexicano , 4 de diciembre Tamayo, pintor poeta de M?xico 11 de siembre Utrillo o el equilibrio instintivo? 13 de noviembre. La luz como elemento? 19 de noviembre. Bustos o el neoprimitimismo mexicano?4 de diciembre. Tamayo, pintor poeta de M?xico? 11 de diciembre. (1955) El mensaje de los etruscos?, 24 de diciembre. (1956) Lo mexicano en el arte?, 8 de enero. La pl?stica como expresi?n dram?tica? 15 de enero. El exotismo como trama? (Alice Rah?n) 22 de enero. Humanizaci?n de lo abstracto, 29 de enero, Paalen o el cedazo mexicano?, 5 de febrero. Proyecci?n decorativa de lo mexicano? 12 de febrero. Del dinamismo escult?rico?, 19 de febrero. La imaginaci?n aplomada? (Leonora Carrington) 4 de marzo. El color como expresi?n vern?cula?,18 de marzo. La representaci?n moderna de Cristo?, 25 de marzo. La unidad interna en la pintura?, 1 de abril. Buffet y su circo?, 8 de abril. Lurcat y el marco moderno? 22 de abril. Tamayo, el renovador? 6 de mayo. Del ritmo y del volumen? (Geles Cabrera) 13 de mayo. Remedios Varo, o la fuerza de la imaginaci?n? 20 de mayo. La originalidad como creaci?n art?stica (Van Dyck, Retrato de Juan Bruegel) Carlos M?rida o la inquietud constructiva 3 de junio. La fuerza pl?stica de Stilliben 10 de junio. Imagen representativa Antonio Pel?ez 17 de junio. Orozco Romero o la t?cnica sensible , 24 de junio. Arte reflejo Maka, 1 de julio. Murales en potencia Ricardo Mart?nez, 8 de julio. ?Pintar por pintar? Vlaminck, 15 de julio. 368 De la maduraci?n y la madurez de Tamayo?, 9 de septiembre. Rembrant Pintor? 21 de octubre n? 14518. (1957) Los dibujos de Garc?a Lorca?,6 de enero, n? 14335. Folklore e imaginaci?n, Chagall? (En torno a ella) 7 de abril n? 14525. Don Paco el de los toros?, grabados de ?La Tauromaquia?. 14 de abril, n? 14532 Al dictado de la hora? (Proyecto Goeritz- Barrag?n para la entrada a la ciudad Sat?lite de M?xico.28 de abril, n? 14546. El Museo Brancusi?, 5 de mayo, n?14552. Remontando las fuentes? (Ortiz Monasterio ?Bailarina?,27 de mayo, n?14559. Sue?o y ensue?o? So?ar con los ojos abiertos ?Ridlle, Tapiz de Leonora Carrington ,19 de mayo Mensaje de poes?a? Chagall (Figura de la exposici?n de Arte Judio de Par?s?26 de mayo n?14573. Derechos de la pintura? (Amsterdan de Bartol?),9 de junio n?14587. El retrato s?ntesis? Maka Retrato de Antonio Quin?, 16 de junio n?15594. Realismo oriental??La serpiente y la tortuga de Wu-Tao- Tse, 23 de junio ?14601. Prolongaci?n de Dufy?, 30 de junio, Calidad y calidades??El Cristo del brazo roto de Alberto Gironella?18 de agosto n? 14657. Ritmos crom?ticos? Juan Soriano ?Espejos?, 1 de setiembre, n? 14671. De lo decorativo y de lo permanente? Braque ante uno de sus cuadros? 8 de setiembre, n?14678. De lo permanente y de lo actual? Capilla de las Misiones del Esp?ritu Santo en Coyoacan D:F, de los arquitectos Enrique de la Mora y F. Candelas. 15 setiembre n? 14865. De la decoraci?n y de la ilustraci?n? Rufino Tamayo ante su mural ?Prometeo? para la Universidad., 29 de septiembre n? 14878 Del fervor y de la estilizaci?n? Mois?s de Mathias Goeritz, (propiedad del museo de Tel- Aviv Israel, 6 de octubre, n? 14 885 Trascendencia de un mural, Vela Zanetti, parte central del mural ?Los Significaci?n de Gustavo Montoya, 13 de abril, n? 15071. Dal?, Presentaci?n y ditirambo, 20 de abril, n? 15078 Realismo con ra?ces, 4 de mayo n? 15091 Rigaud el individualista, 18 de mayo, n? 15105, 11 mayo, n? 15098 369 Portinari el angustiado, 8 de junio, n? 15126. Expresionismo abstracto, Adjo Junkers, 15 de junio, n?15133. El apunte expresionista, Mathias Goeritz, 22 de junio n?15140. (1958) Arte nuevo, arte muerto Vela Zanetti, 29. de junio, n?15147. Transformaci?n de formas, Carlos M?rida, 6 de julio, n?15154 La expresi?n decorativa, Carlos Orozco Romero13 de julio, n?15161 Respeto al arte, (Sobre Jusep Torres Campalans)20 de julio,n? 15168 Composici?n pura, Maka, 27 de julio , n?15175 El volumen pict?rico, Amadeo Modigliani,3 de agosto, n?15182 Goya en M?xico, Francisco de Icaza, 10 de agosto, n? 15189 Proyecci?n decorativa, Paul Klee, 17 de agosto,n?15196 El Par?s de Marisole Worner Baz, 22 de agosto, n? 15203 Realismo imaginativo; Julio Castellanos, 11 de enero, n? 15339 ?Las meninas? de Picasso, 18 de enero, n?13346 Pintura constructivista; Fernando L?ger, n? 15353 (1959) La s?ntesis como cima decorativa, Jen Yagomuchi, 10 de febrero, n?15360 Improvisar no es crear; Toulouse Lautrec, 8 de febrero, n? 15 367 Poes?a pict?rica, Alice Rah?n, 15 de febrero, n?15374 Sentido ecum?nico del arte, Antonio Tapies, 22 de febrero, n?15381 La forma escult?rica de hoy, Henry Moore, 1 de marzo, n?15388 Humanismo de Modigliani, 8 de marzo, n?15395 Neoclasicismo de hoy, Ignacio As?nsulo,15 de marzo, n? 15402 Academicismo sobre el nuevo Afro, 22 de marzo, n? 15408 Sentido nacional, sentido universal, 29 de marzo, n?15415 De la decoraci?n y del car?cter, Alberto Gironella,5 de abril, n?15422 El surrealismo de Dal?, 12 de abril, n? 15429 Del ritmo y del movimiento, Jos? Clemente Orozco 19 de abril, n? 15436 R?plica a un antidaliniano 26 de abril, n?15443 Expresi?n en la decoraci?n ( escenograf?a de R. Montenegro)3 de marzo, n?15449 Acerca de lo decorativo, 10 de mayo, n? 15456 Revoluci?n de la euritmia (Dumoves de Segonzac)17 de mayo n? 15 463 Eggerton, padre del paisaje mexicano, 24 de mayo, n?15470 Explicaci?n escult?rica de Modigliani,31 de mayo, n?15477 Del lirismo de Mir? a la l?gica decorativa, 7 de junio, n? 15483 370 Mirador (1937) Les arts i els artistes , ?Art nou del mon nou?, 29 de febrero n?405 Mujeres (1936) ??Del primero de mayo triunfante!? 1 de mayo Nueva Cultura (1936) ?Arte nuevo del nuevo mundo? Valencia, enero, n? 10 Cuadernos Americanos (1950) Arte abstracto- Arte figurativo- Arte funcional? A?o IX Vol. LIV ,noviembre- Diciembre. (1951) La expresi?n de M?xico en la expresi?n art?stica norteamericana ,noviembre- diciembre. (1952) De la expresi?n mexicana en el Arte A?o XI, Vol, LXVI, noviembre diciembre. Anverso y reverso de la medalla de Espa?a, A?o XI, Vol.LXII, Marzo ?abril. (1955) Ensayo de ex?gesis de Rufino Tamayo Vol.LXXXIV, noviembre- diciembre. Revista de Compostela (1967) Nelken Margarita. Adi?s a Souto .p .756-758 371 20.- Anexos ?NDICE ANEXO N?. 1 RETRATO DE MARGARITA NELKEN por Julio Romero de Torres, h.1915, ?leo s/ lienzo, 29x29 Museo Julio Romero de Torres, Ayuntamiento de C?rdoba. OBRAS DE CREACI?N CUENTO (In?dito) N?. 2 M.N. Al fuego de los pastores AHN, Leg. 3244. doc. p.10 p.1 EP?STOLAS N?. 3 STASSOVA, H. Moscou? le 10 janvier 1940 AHN,T?tulos y Familias. Leg. 3241-60 -------------, Moscou 1? octobre 1940 AHN leg. 3241- 61 -------------. Barvcka ?le 13 avril 1962 AHN leg 3241-66 p.18. p.10 DOCUMENTOS VARIOS N?.4 N?. 5 V?ase JULIO ROMANO ?Margarita Nelken dice que la han combatido con argucias de leguleyo? Nuevo Mundo 28 de noviembre de 1931 p.14 M.N. ?Del front i de la reraguarda. El Tresort de Tost, Treball , Barcelona, 12- agost -1938, p.3; donde denuncia la hipoteca de Espa?a al ?fascismo internacional? que est?n haciendo los nacionalistas con su venta de obras de arte y la salida de riquezas de nuestro pa?s con destino a Hamburgo, G?nova o N?poles. p.15 p.16 372 N?. 6 M.N. La espa?ola que ha conquistado Par?s (Mar?a Casares) ?Desde el Viejo Mundo? Par?s, febrero, AHN,Leg. 3245, doc. 37 p.17 N?. 7 GONZ?LEZ BLANCO, Andr?s:?La Docta casa? Nuevo Mundo, 31 de marzo de 1922 p.22 N?. 8 M.N.?El socialismo frente al sufragio de la mujer? (Una gran conquista femenina) Nuevo Mundo 14 de abril 1932. p.26 N?. 9 N?. 10 N?.11 N?.12 M.N.?Ni?os de hoy hombres del ma?ana.?1936-1939. Socorro Rojo Internacional. Pr?logo de El Comit? Ejecutivo del Socorro Rojo de Espa?a. El documento encabezado por ?Novia? Alto secreto, referencia n?mero 216 se dirige a AMOR (Margarita Nelken) para hacerla entrega de la Orden de la Guerra Patri?tica, Primera clase, por la defensa de Moscou a SANT?YAGO ( Santiago de Paul) y firmado por VIKTOR ( Lt.Gen. P.M. MITIN Himno de la Rep?blica Espa?ola. A.H.N. T?tulos y familias, leg.3242-2 M.N. ?Los can?bales de la cultura? Cr?tica, Buenos Aires AHN Leg. 3245, n? 14 ENTREVISTAS p.27 p.36 p.37 p.38 N?.13 M.N. ?La vida y nosotras? Entrevista con el jalifa de la zona espa?ola del protectorado?, Blanco y Negro, 22 de junio de 1930 p.40 N?.14 N?.15 M.N.?Un documento sensacional, entrevista exclusiva con el representante del Estado de Israel en Par?s Para los peri?dicos Hoy de M?xico y Relator, 1948, AHN ,Leg.3245/ 43. M.N. Con la primera Dama de Francia .AHN TItulos y familias . Par?s y enero . p.44 p.48 373 EXPRESI?N L?RICA DEL DOLOR N?.16 Poemas de Margarita Nelken.-? Por eso te quisimos! 28 11-1943 p.54 N?.17 Para los camaradas de mi hijo 16- 4- 1944 p.56 N?.18 N?.19 Eleg?a para Magda, Texto de Margarita Nelken y M?sica de Lan Adomian Dibujos de Rufino Tamayo,Carlos M?rida, Lilia Carrillo, Souto,Gustavo Montoya,Valetta, Rodr?guez Luna, Juan Soriano,Felipe Orlando, Alice Rah?n, Cordelia Urueta, Antonio Pelaez, Nefero,Jes?s Reyes Ferreira, Ricardo Mart?nez,Gloria Calero,Angelina Beloff, Giulia Cardinali, Ra?l Anguiano, H?ctor Xavier, Leonora Carrington ,Carlos Orozco Romero, Alfonso Michel, Mathias Goeritz. El poeta asesinado . Poema a Federico Garc?a Lorca , Barcelona 1938,AHN, T?tulos y familias, leg. 3247 p.58 p.77 TRADUCCIONES N.20 La Metamorfosis de Franz Kafka Art?culo de Cristina Pesta?a Castro, ?Qui?n tradujo por primera vez La Metamorfosis de Franz Kafka? p.78 DISCURSOS Y CONFERENCIAS. N?.21 N? 22 M.N Arte decorativo y arte actual (Conferencia pronunciada el 22 de marzo de 1918 en el Ateneo de Madrid) Cristales de proyecci?n que uso Margarita Nelken en la conferencia Arte decorativo y arte actual (Conferencia pronunciada el 22 de marzo de 1918 en el Ateneo de Madrid) Colecci?n especial de cristales. Gustav Klimt?????? Pablo Ruiz Picasso???.. Joaquim Sunyer????.. p.83 p.11 0 p.11 374 Vincent Van Gogh???.. 1 p.11 2 p.11 3 N?.23 Discurso pronunciado por Margarita Nelken en las Cortes Constituyentes de la Rep?blica Espa?ola. Sesi?n celebrada el d?a 28 de febrero de 1933. p.11 4 N?.24 M.N. La epopeya campesina (Texto ?ntegro del discurso pronunciado ante el micr?fono del Ministerio de la Guerra, el d?a 27 de agosto de 1936) Federaci?n de Trabajadores de la Tierra, Madrid, septiembre de 1936 p.12 2 N?25 M.N. La cultura espagnole au exil Conf?rence pronoc?e par Margerit Nelken, a Amsterdam le 6 Novembre 1948 AHN, Leg. 3246, doc.13 p.13 2 ART?CULOS DE ARTE. N?.26 M.N.? L?euvre de Julio Romero de Torres,? L?rt Decoratif, Par?s 1911 p.14 1 N?.27 N?.28 N?.29 N?.30 N?.31 N?.32 N?.33 M.N.?The church of San Antonio de la Florida? The Studio , n? 319, octubre 1919 M.N. ?Julio Antonio?, Museum Volumen v 1916-1917 M.N. ?Artistas Modernos, Daniel V?zquez D?az y Eva Aggerholm,? Cosm?polis , n?31 julio 1921 M.N. ?Apuntes frente a Goya? Arte Espa?ol, Tomo x 1928-1929 M.N.? L??sprit du Greco. Mercure de France Tomo CIII, mai, juin 1913 M.N. ?Exposici?n de humoristas?. Archivo de Arte Espa?ol, Blass y Cia. Madrid 1916 M.N. ?Una aguafortista rusa: Angelina Beloff?. Museum volumen VI 1918-1920 p.14 5 p.15 0 p.15 5 p.15 7 p.16 0 p.16 5 375 p.17 1 ART?CULOS SOBRE LITERATURA N?.34 N?.35 N?.36 N?.37 N?.38 M.N. ?Una erudita jud?a del siglo XVII , Isabel Rebeca Correa? Revista Judaica Buenos Aires 1947 p. 405 M.N.?La Tragedia de la vida de Oscar Wilde?, La Esfera, n?623, Madrid 12 diciembre 1925. M.N.?La revisi?n del ?proceso Baudelaire? La Esfera, n?603, Madrid 25 julio 1925 M.N.? Goethe en Leipzig?, La Esfera, n?620, Madrid, 21 de noviembre 1925 M.N ?Josefina de la Torre y Millares?, La Esfera, n?545, Madrid 14 de junio 1924- p.17 5 p.17 9 p.18 0 p.18 1 p.18 2 N?.39 N?.40 N?.41 M.N. ?Las Divagaciones apasionadas de P?o Baroja?, La Esfera, n? 562, Madrid 11 de octubre de 1924 M.N. ?Sobre P?o Baroja? Hermes, ,Octubre 15,Bilbao,1918 M.N.?El alma turca de Pierre Loti? La Ilustraci?n Espa?ola y americana?15 de diciembre 1915, n?46 p.18 3 p.18 4 p.19 5 ART?CULOS DE CAR?CTER POL?TICO N?.42 M.N.?Del front i de la retaguardia? Ingenuitat i paciencia exemplars, Treball, 11 agost 1938 (Censurado) p.19 6 N?.43 M.N.?The tragedy of the intellectuals? M?xico, septembre 1940. (Traducci?n de M? Jes?s Fortes Fortes) p.19 7 376 M?SICA Y DANZA N?.44 N?.45 M.N. Hojas Selectas 1918 .M?sicos espa?oles (Pedrel, Bret?n, P?rez Casas, Aguerri, Morera, Turina, Villa, Man?n, Julio G?mez, P. San Sebasti?n, Mart?nez Imbert, Villar, Guridi, Teller?a, Pahissa, Falla, Mollet, Nicolau) M.N. La casa maravillosa de T?rtola Valencia?, Blanco y Negro 10 de julio 1927 p.20 2 p.21 0 CINE (scrips) N?.46 El abanico p.21 5 N?.47 Caracoles y caracolas p.21 8 PRESENCIAS Y EVOCACIONES( IN?DITO) N?.48 N?.49 N?.50 N?.51 Don Benito P?rez Gald?s Don Miguel de Unamuno Pau Casals Jos? Guti?rrez Solana p.22 0 p.22 8 p.23 6 p.24 5 377 378