Universidad de Barcelona Facultad de Geograf?a Historia y Filosof?a Departamento de Historia del Arte RECEPCI?N Y ACEPTACI?N DEL ARTE PRECOLOMBINO EN CATALU?A EN EL SIGLO XX Jos? M?rcio Carmo Pl?cido Santos Barcelona, Septiembre de 2013. RECEPCI?N Y ACEPTACI?N DEL ARTE PRECOLOMBINO EN CATALU?A EN EL SIGLO XX Comisi?n de lectura: Tutor: _______________________________________________________________ Prof? Dr? Estela Ocampo Siquier Departamento de Humanidades Universidad Pompeu Fabra - UPF Co-tutor: _____________________________________________________________ Prof. Dr. Jacobo Vidal Departamento de Historia del Arte Universidad de Barcelona - UB Miembro: ____________________________________________________________ Prof? Dr?. Victoria Solanilla Departamento de Arte y Musicolog?a Universidad Aut?noma de Barcelona - UB Universidad de Barcelona Facultad de Geograf?a Historia y Filosof?a Departamento de Historia del Arte RECEPCI?N Y ACEPTACI?N DEL ARTE PRECOLOMBINO EN CATALU?A EN EL SIGLO XX Jos? M?rcio Carmo Pl?cido Santos Tesina presentada al Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Barcelona para la obtenci?n del t?tulo de M?ster en Estudios Avanzados en Historia del Arte Directores: Dr? Estela Ocampo Siquier y Dr. Jacobo Vidal Barcelona, Septiembre de 2013. Sumario Dedicatoria iii Agradecimientos iv Resumen v I - Introducci?n 01 II - Europa y las Dichas Sociedades Primitivas Americanas: Ant?podas Culturales. 03 III - Arte y la Producci?n Cultural del Otro (El Coleccionismo de objetos precolombinos en Espa?a; Arte Prehisp?nico: Permanencia de los Equ?vocos.) 17 IV - La Constancia de Objetos Precolombinos en Catalu?a en el Siglo XX. 39 V - Arte Precolombino en Instituciones Muse?sticas Catalanas 48 VI - Consideraciones Finales 79 VII ? Referencias Bibliogr?ficas 94 VIII ? Anexos I iii Dedicatoria Dedico la realizaci?n del presente trabajo, primeramente a Dios que me brind?, a lo largo de estos a?os, sabidur?a, fortaleza y ense?anzas para enfrentar los momentos de mayor dificultad, y seguir a delante con este proyecto. A m? madre que creyendo en la trasformaci?n de la educaci?n en la vida del hombre, la proporcion? a todos sus hijos. A mi familia por el apoyo incondicional y a mi hijo, que pese a su poca edad, supo comprender y suportar mi ausencia a lo largo de estos a?os con mucha madurez. iv Agradecimientos Agradezco la realizaci?n de este trabajo primeramente a Dios, a mi hermano Fabio Carmo, que mi dio apoyo total. A mis profesores, que en estos a?os del M?ster me proporcionaron conocimientos fundamentales para el estudio de la Historia del Arte. A los museos, archivos y bibliotecas que tan sol?citos fueron en la disponibilidad sus dependencias para consultas de los documentos tan importantes para llevar a cabo el presente trabajo. De manera especial quiero agradecer a la Dr? Estela Ocampo, profesora de la Universidad Pompeu Fabra, que mismo no perteneciendo al departamento de Historia del Arte de la Universidad de Barcelona, se dispuso a dirigir este trabajo de investigaci?n. v Resumen A finales del siglo XIX y principios del XX, los objetos producidos por culturas extra- europeas (africanas, oce?nicas, DPHULQGLDV HWF?  GHILQLGRV FRPR SULPLWLYRV HUDQ puestos a luz del inter?s est?tico occidental. Mientras eso, Catalu?a, zona espa?ola que tuvo importante participaci?n en el inicio del proceso de descubrimiento de Am?rica, apenas empezaba a interesarse por los objetos oriundos de la antig?edad americana. Objetos tra?dos a Catalu?a por los llamados indianos. El presente trabajo, preocupado con la actual situaci?n del hoy conocido Arte precolombino, toma como referencia primordial la publicaci?n de la Dr? Victoria Solanilla Col?leccions Pre-colombines als Museus de Catalunya de 1993, y pretende describir y explicar el proceso de recepci?n de objetos de la antig?edad americana en Catalu?a durante el siglo XX. (Palabras Clave: Arte precolombino; Colonialismo; Recepci?n; Catalu?a) Abstract In the late nineteenth and early twentieth centuries, the objects produced by non-European cultures (African, Oceanic, Native American etc....) were defined as primitive. In parallel, these objects was on the focus of the Western aesthetic interest. While that, Catalonia, important Spanish area that had significant involvement in the beginning of the process of discovery of America, was just beginning to be interested in these curious objects of ancient American natives, which were brought to Catalonia by the so-called Indians. This dissertation worried with the current situation of the now known pre-Columbian art, used as main referential the Dr?. Victoria 6RODQLOOD?VSXEOLFDWLRQRI 1993, Col?leccions Pre- colombines als Museus de Catalunya, to achieve its objective of describe and explain the process of receiving objects of antiquity American in Catalonia during the cited period. (Key words: Pre-Columbian art; Colonialism; Reception; Catalonia) 1 INTRODUCCI?N El presente trabajo es fruto de un inter?s por las producciones art?sticas pre- colombinas, surgido en los a?os de la graduaci?n en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Federal de Bah?a. Como objetivo principal el presente trabajo pretende describir el desarrollo del coleccionismo precolombino en Catalu?a en el siglo XX. Para as? informar: c?mo llegaron y los inter?s envueltos que posibilitaron la entrada de estos objetos en Catalu?a. Al mismo tiempo, se tiene como objetivos secundarios, actualizar la informaci?n de las colecciones precolombinas de acceso p?blico en Catalu?a, bien como informar la actual condici?n de esas colecciones en museos catalanes. La elecci?n de realizar tal estudio en Catalu?a parti? de la curiosidad de entender, por qu? hizo que esa zona espa?ola se interesase tan tard?amente por objetos de la antig?edad americana. Lo intrigante es que Catalu?a fue la primera zona en Espa?a que contempl? las primeras evidencias del Nuevo Continente. Cuando en ocasi?n del regreso de su primer viaje, Col?n se las present? a los Reyes Cat?licos, que se encontraban en la comarca de Barcelona. Para alcanzar los objetivos pretendidos, el presente trabajo se basa en el marco te?rico construido a partir de las teor?as colonialistas y de la conceptualizaci?n de ?ORSULPLWLYR?GHQWURGHOFRQWH[WRFRORQLDO\VXVUHPLQLVFHQFLDVHQHOVLJOR;;'HHVD manera, el primer cap?tulo del presente trabajo trata de las ideolog?as y los procedimientos del europeo para con el Otro (salvaje, b?rbaro, pecador, inmoral, hereje HWF  6HJXLGR GHO FDStWXOR TXH GLVHUWD DFHUFD GH ?OR SULPLWLYR? DSOLFDGR SRU HO entendimiento occidental, a todos los productos y culturas no-occidentales dominadas por las naciones europeas. 2 El seg?n cap?tulo de forma muy breve comienza presentando un recorrido del coleccionismo prehisp?nico en Espa?a, presentando una visi?n panor?mica de la relaci?n espa?ola con el legado material de las culturas antiguas de Am?rica. 6REUH HO FRQFHSWR?SULPLWLYRV? VH SODQWHDQ SXQWRV GH VX HTXLYRFDci?n e imprecisi?n, cuando este pretende definir todas las culturas aut?ctonas de las colonias europeas. En este mismo raciocinio se presentan distinciones entre las producciones art?sticas precolombina y de sociedades menos complejas. Tras plantear brevemente las cuestiones relacionadas con el colonialismo y HOFRQFHSWR?SULPLWLYR?HOWHUFHUFDStWXORDGHQWUDHQODHVSHFLILFLGDGGHOWUDEDMR7UDWD este cap?tulo del inicio del coleccionismo precolombino en Catalu?a presentando, nombres, intenciones, objetivos y divulgaci?n de las primeras colecciones precolombinas en Catalu?a y medios por los cuales fueron adquiridas. El cuarto cap?tulo es un listado de las instituciones muse?sticas catalanas que a lo largo del siglo XX albergaron piezas precolombinas. A fin de tener una mejor noci?n de la evoluci?n cronol?gica del coleccionismo precolombino en Catalu?a, las instituciones fueron ordenadas de acuerdo con la fecha de entrada de los objetos precolombinos. De cada instituci?n se presentan sus creadores, objetivos, a?o que recibieron objetos precolombinos y el inter?s de estas instituciones por estas piezas. Para la realizaci?n de tal trabajo fueron revisadas y analizadas publicaciones que a los largo del siglo XX trataron de las colecciones precolombinas existentes en Catalu?a. Las informaciones de estas publicaciones fueron cotejadas con documentos referentes a las piezas de origen precolombino que se encuentran en instituciones muse?sticas catalanas, para as? alcanzar los objetivos pretendidos. 3 EUROPA Y LAS DICHAS SOCIEDADES PRIMITIVAS AMERICANAS: ANT?PODAS CULTURALES. ?La mayor cosa, despu?s de la creaci?n del mundo, sacando la encarnaci?n y muerte del que lo cre?, es el descubrimiento de las Indias; y as? las llaman Nuevo Mundo. Y no tanto te dicen nuevo por ser nuevamente hallado?Tambi?n se puede llamar por ser todas sus cosas diferent?simas de las del nuestro.?1 Dijo Francisco L?pez de G?mara, historiador y cronista de la ?poca del descubrimiento y conquista de Am?rica, al referirse al resultado de las grandes navegaciones promovidas por la pen?nsula ib?rica. Este proceso, m?s que de conquista y colonizaci?n de Am?rica SRUSDUWHGH ORVHVSDxROHV\SRUWXJXHVHV IXHHO LQLFLRGHXQD?LQWHUDFFLyQ?HQWUHGRV mundos distintos y mutuamente desconocidos.2 A finales del siglo XV, la configuraci?n intelectual y cultural se encontraba de forma muy heterog?nea en el territorio europeo. En el ?mbito espa?ol m?s concretamente, hab?a un ambiente ambiguo que oscilaba entre el momento en que se generalizaban los pensamientos de la modernidad cultural, y el periodo anterior a ?ste, de ra?z medieval3. Pese a tal ambig?edad, la naci?n espa?ola se encontraba con su esp?ritu embebido en orgullo y deseoso de sobresalir frente a otras naciones. El encuentro entre Europa y Am?rica fue para ambos continentes un acontecimiento fant?stico y de doble naturaleza. Los espa?oles ten?an en su imaginario ODH[LVWHQFLDGHODQWtSRGDGHVXFXOWXUDPLHQWUDVTXHORV?LQGLRV?FUHtDQHQXQUHWRUQR GHFDUiFWHU?PHVLiQLFR?)XHGHHVWHPRGRTXHODrealidad se convirti? al mismo tiempo 1G?MARA, Francisco L?pez: (2004) [1552]: Historia General de las Indias. Ed. Linkgua. Barcelona. pp.18 2Aunque el camino de la ideolog?a colonialista ha sido el de la universalizaci?n de la cultura occidental, no se puede decir que la introducci?n de h?bitos de las culturas aut?ctonas de Am?rica a la Occidental haya sido nula. 3HOFFNER, Joseph (1957): La ?tica Colonial Espa?ola del Siglo de Oro: Cristianismo y Dignidad Humana. Ed. Cultura hisp?nica. Madrid. 4 en producto de la imaginaci?n. El conflicto de im?genes existentes en dos dimensiones distintas, la real y la imaginativa, que se fragmentaron en m?ltiples interpretaciones, SURGXMRDODYH]?UHDOLGDGHV?FRQIXVDVHLQWencionadas por parte de los conquistadores y constructores de la historia. La acci?n espa?ola en el territorio americano se estableci? por medio de la dominaci?n cultural, pol?tica, econ?mica y religiosa regida por la aculturaci?n de los nativos mediante los h?bitos y valores occidentales, los cuales, entendidos como universales, fueron impuestos de forma cruel a los ind?genas y desconsiderando cualquier procedimiento ?tico que exige los problemas que se generan ante la diversidad cultural. Para llevar a cabo la universalizaci?n de las costumbres europeas, se crey? necesario que los aspectos de la cultura del otro deb?an ser constantemente menospreciados, de ah? la raz?n de apuntar a menudo la inferioridad del otro. Por ello el proceso de conquista y colonizaci?n de Am?rica fue tanto un largo proceso de remodelaci?n, no solo en los aspectos morales y culturales de los nativos americanos y su tierra, como tambi?n un proceso de redefinici?n de lo que ser?a occidente, con el fin de apartar las confusiones que la nueva configuraci?n geogr?fica pudiera causar. En general, el discurso m?tico-l?gico de cada cultura, basada en su propia visi?n, contempla la explicaci?n del universo. Al mismo tiempo esa visi?n, circundada por el etnocentrismo, tiende a negar tal explicaci?n originada de culturas ajenas. Por ello la consecuencia de la idea moral vigente en occidente, frente al comportamiento del nativo americano, fue la generalizaci?n de ideas equivocadas y prejuiciosas. Equ?vocos que, tanto en el aspecto f?sico como moral, se originaron en la antig?edad cl?sica occidental y se perpetuaron durante la Edad Media, per?odo hist?rico en que se cre?a que los lugares desconocidos, eran habitados por pueblos que se encontraban en el polo 5 opuesto de las reglas sociales y morales de Europa4 (Anexos I y II). De este modo ante tales prejuicios que dominaron la opini?n acerca del otro hasta el siglo XVII y que dej? resquicios en los siglos subsecuentes, XVIII y XIX, un peque?o grupo de humanistas logr? comprender, o al menos, respetar la diversidad cultural que se erigi? de forma abrupta a fines del siglo XV. Uno de los nombres claves de las ideas contrarias a la colonizaci?n violenta y por consiguiente de una considerable legitimaci?n del otro americano fue Bartolom? de las Casas. El etnocentrismo puede considerarse la raz?n central de las equivocaciones acerca de la interpretaci?n de las culturas precolombinas, pues es a partir de este sentimiento que el europeo se auto-consider? superior frente al indio. De igual forma se buscaban interpretaciones que reforzaran esa superioridad. As? que evitaban referencias que pusiera a los indios en condici?n de igualdad con los europeos, dado que en la visi?n europea, aquellos individuos todav?a se encontraban en estado animal. Interpretaci?n que se perpetu? con la ideolog?a dominante del per?odo colonial. En la concepci?n europea, por medio de los espa?oles, una serie de evidencias materiales permit?an que los europeos defendieran los argumentos de superioridad. El justificante para esa percepci?n, era la interpretaci?n derivada de la WHFQRORJtDODFXDOUHIOHMDEDODFDSDFLGDGPHQWDOGHORVSXHEORV(VD?LQFDSDFLGDG?HUD tambi?n la raz?n por la cual los nativos no lograron evitar la conquista espa?ola, mismo con un contingente militar superior5. En un principio el desarrollo tecnol?gico era el baremo por el que se defin?a la posici?n evolutiva de los grupos humanos. Tal afirmaci?n cre? un juicio de orden intelectual sobre los pueblos nativos americanos. En la relaci?n entre Espa?a y Am?rica, esa primera interpretaci?n fue la que defini? todos los dem?s aspectos; de esta forma, 4SAUNDERS, Nicholas J. (2005): Am?ricas Antigas: As Grandes Civiliza??es. Trad. Ana Paula Trindade B. Silva. Ed. Madras. S?o Paulo. 5GIBSON, Charles (1976): Espa?a en Am?rica. Ed. Grijalo. Barcelona. 6 los pueblos nativos americanos fueron v?ctimas de interpretaciones tendenciosas ?y todo esto SDUDMXVWLILFDUODYROXQWDGGHH[SDQVLyQGHODFRURQDHVSDxROD?HQGHWULPHQWR al an?lisis emp?rico. ?Empero los hombres son como nosotros, fuera del color, que de otra manera bestias y monstruos ser?an y no vendr?an, como vienen de Ad?n. Mas no tienen letras, ni moneda, ni bestias de carga; cosas principal?simas para la polic?a y vivienda del hombre...?6. La dicotom?a civilizaci?n y barbarie, fue uno de los puntos clave en la relaci?n entre europeos y amerindios. SH?HQWHQGtD?TXHORVSULPHros representaban la cumbre del desarrollo de la humanidad. En este sentido, la fe cristiana era no solo un medio contra el culto nativo, sino un rasgo indicativo del estado de superioridad del hombre civilizado. Por el hecho del salvaje personificar los fen?menos naturales e idolatrarlo como dioses. Dioses que para los occidentales HUDQ?GLDEORV?7 (Anexo III). Reclamada la herencia antig?edad cl?sica, el occidente determin? una nueva mentalidad y el inicio de la edad moderna. La autonom?a, la capacidad y la voluntad del hombre europeo de explorar partes rec?nditas del mundo, hicieron con que Europa mirase a ella misma en la cumbre de la evoluci?n humana. As? que, el mostrarse superior - actitud corriente de las altas culturas -, ocurrir?a ante cualquier civilizaci?n. La civilizaci?n Azteca, por ejemplo, tuvo una actitud semejante a la de los espa?oles, cuando emprendi? la dominaci?n de los otros grupos culturales que habitaban la Mesoam?rica8. Seg?n Jacques Soustelle, hubo un semejante rescate de or?genes en los antepasados, imposici?n de costumbres etc. En estos t?rminos, el concepto de 6G?MARA, Francisco L?pez [1552] (2004): Historia General de las Indias. Ed. Linkgua. Barcelona. pp.18 7S?JOURN?, Laurette (1983): Am?rica Latina: Antiguas Culturas Precolombinas. Ed. Siglo XXI. Madrid. 8SOUSTELLE, Jacques (1970): La Vida Cotidiana de los Aztecas en la V?spera de la Conquista. Trad. Carlos Villegas. Fondo de Cultura Econ?mica. M?xico. 7 civilizaci?n se torna vol?til, pues su consideraci?n se dar?a siempre a partir de una comparaci?n con otro grupo social. Paralelamente, el t?rmino b?rbaro, no dejar?a de ser la forma de denominar aquellos pueblos ajenos a la cultura dominante. Tras el reconocimiento de que el supuesto extremo oriente encontrado por Col?n, en realidad se trataba de una parte del mundo desconocida, los hombres que enfrentaban el problema de la colonizaci?n americana ten?an dos opciones: relatar lo que ve?an en aquellas tierras de manera fidedigna, sin influencia del producto de la imaginaci?n ? lo que por consiguiente les llevar?a a reconocer una cierta invalidez del conocimiento que produc?an y que supuestamente contemplaba aquello que ser?a el mundo ? R ELHQ EXVFDU DGDSWDU DTXHOOD ?H[WUDxD? UHDOLGDG D VX LPDJLQDULR \ D VX concepci?n del mundo. Al contrario que los nativos, los espa?oles af?nales del siglo XV e inicio del XVI viv?an un momento de gloria. Y as? a lo desconocido partieron cargados de ideolog?as e imaginario fabuloso que impidieron la compresi?n de la realidad que se herej?a en el encuentro con el nuevo continente. Ellos pod?an creer que hab?an llegado al jard?n del Ed?n o que estaban a camino de El Dorado, pero jam?s podr?an admitir que aquellos pueblos eran como ellos en calidad de esp?ritu y de cultura. ?C?mo una cultura como la espa?ola de finales del siglo XV y principios del XVI - aunque de base cristiana, pero viviendo el momento m?s glorioso de su historia pol?tica ? podr?a admitir que pueblos desconocidos de su construcci?n intelecto- cultural, eran, as? como sus integrantes, descendientes del hombre primordial cristiano? Desde la perspectiva occidental, las razones que justifican el juzgamiento de los nativos que habitaban el Nuevo Mundo como: los caribes y los ta?nos, parecen innumerables. Sin embargo, al comprobar la existencia de las altas culturas, las supuestas razones disminuyen, considerablemente. Aun as?, los argumentos a favor del 8 menosprecio del otro permanecieron en mayor grado que las declaraciones de admiraci?n y sorpresa occidental ante los logros de las altas civilizaciones americanas. ?La gente de esta ciudad es de m?s manera y primor en su vestir y servicio que no la otra de estas provincias y ciudades, porque como all? estaba siempre este se?or Moctezuma, y todos los se?ores sus vasallos ocurr?an siempre a la ciudad, hab?a en ella m?s manera y polic?a en todas las cosas. Y por no ser m?s prolijo en la relaci?n de las cosas de esta gran ciudad, aunque no acabar?a tan aina, no quiero decir m?s, sino que en su servicio y trato de la gente de ella hay la manera casi de vivir que en Espa?a; y con tanto concierto y orden como all?, y que considerando est? gente ser b?rbara y tan apartada del conocimiento de Dios y de la comunicaci?n de otras naciones de raz?n, es cosa admirable ver la que tienen en todas las cosas.?9 Es entonces, cuando grupos humanos nativos ? antes desconocidos ? presentan una estructura y una organizaci?n social muy cercanas a las de las sociedades occidentales, los argumentos de supervaloraci?n de la cultura occidental se a?adieron ideol?gicamente al sentimiento etnoc?ntrico. Al fin y al cabo, las empresas ultramarinas de finales del siglo XV e inicio del XVI, favorecieron una serie de creencias construidas por el imaginario occidental (Anexo IV). Si por un lado, las leyendas que llevaron las galeras de Col?n, se PDWHULDOL]DURQHQ$PpULFDSRURWURPiVTXH?GHVFXELHUWDV,? fueron las culturas nativas ?UHVLJQLILFDGDV?SRUHO este imaginario de origen medieval presente en Espa?a. La vida colectiva del Otro, donde no figuraba la existencia de dinero ni la valoraci?n de riqueza, era taxativa contra el individualismo que predicaba el Renacimiento y sus nuevas ideas. Desde luego, resaltar los buenos aspectos del Otro, ser?a, negar toda una trayectoria evolutiva construida por el hombre europeo civilizado, 9CORT?S, Hern?n [1519-1526] (2003): Carta de Relaciones sobre la Conquista de M?xico. Ed. 94. Espa?a. pp. 87. 9 justo en un momento en que el individuo era alabado por su capacidad de crear y transformar la naturaleza de su alrededor. Adem?s de eso, la cultura europea de la ?poca de la colonizaci?n, se caracteriz? por su extrema centralidad e ideolog?a basaba en la fuerza y la sumisi?n. E as? lo fue en las colonias espa?olas en Am?rica.10 (Anexo V) Este discurso despreciativo llevado a cabo, en su mayor?a, por las instituciones que determinaban las directrices de la sociedad europea, se enfatiz? y exageraron las fabulaciones. Construyeron as?, la imagen de la cultura nativa americana como el opuesto de la cultura europea. De esta forma, al identificar, mejor dicho, al UHFRQRFHUHQORVQDWLYRVDPHULFDQRVHVWRVYDORUHVTXHODVRFLHGDGHXURSHDUHFKD]DED? YDORUHV WDQWRV UHOLJLRVRV FRPR SROtWLFRV \ FRPHUFLDOHV ? OD LPDJHQ GHO QDWLYR americano fue siendo despreciada cada vez m?s. Pues era la conducta del hombre natural americano una amenaza al sistema de valoraci?n de la propiedad particular, del acumulo de riquezas, la creencia de una religi?n universal etc. Frente a la cultura nativa americana, Europa adopt? la estrategia de amancillar la imagen inocente e inofensiva ? pretendidas por algunos intelectuales europeos -, y mostrarlos como monstruos e infractores de la moral Occidental. As?: ?El descubrimiento del nuevo mundo estaba hecho...Y es en aquellos remotos parajes donde unas veces empezaron a ver cosas maravillosas, otras a imaginarlas y siempre a dejar constancia de ellas; para envidia de pr?ximos, admiraci?n de extra?os y acicate de protectores. Las exageraciones empezaron a nacer por generaci?n espont?nea.? 11 En realidad, al salir de la Pen?nsula Ib?rica en direcci?n al temido oc?ano Atl?ntico, los europeos llevaron en la imaginaci?n a su propio salvaje. Y aquellos que 10BRAY, Warwick (1993) :<< Crop Plants and Cannibals: Early European Impressions of the New World>> in The Meeting of two Worlds; Europe and the Americas. Oxford University Press. Oxford. 289-326. 11ARMAS, F. Julio (2003); Jirones de un Sue?o. Belacqva. Barcelona. p. 44-45. 1 0 afrontaban la cuesti?n pr?ctica de la conquista y de la colonizaci?n, por los intereses que les conven?an, identificaban a los nativos como riesgo a la moral a la sociedad occidental. Mientras que intelectuales europeos, como: Tomas Moro, Campanela, Montaigne, Bacon y otros, que apenas recibieron noticias del Nuevo Mundo, ve?an en aquellas sociedades una alternativa a los modelos pol?ticos y sociales, injustos, inmorales y violentos adoptados en Europa. En la contracorriente de las ideas predominantes acerca del otro americano, hubo ideas contrarias que mayormente estuvieron marginalizadas. Historiadores apuntan como unos de los precursores de estas ideas Bartolom? las Casas. Religioso y defensor de los indios, opinaba contrariamente a la idea predominante de la conquista y explotaci?n. Repudiaba cualquier idea de imposici?n y sumisi?n. Otro nombre importante, Francisco Vitoria, combat?a las invocaciones de la soberan?a de la nobleza e incluso del clero sobre aquellos pueblos. Francisco Vitoria siempre argument? a favor del derecho pol?tico y religioso de los indios.12. El pensamiento iniciada por Las Casas, defend?a una manera de colonizaci?n pac?fica que deber?a mostrar que la acci?n espa?ola era beneficiosa a los ind?genas13. En suma, una forma de dominaci?n que se camuflar?a por una aparente buena acci?n espa?ola. El choque de ideas entre evangelizadores y conquistadores ? diferenciemos as? los agentes de la conquista y colonizaci?n del Nuevo Mundo que utilizaron la palabra, de los que usaban la espada, para alcanzar sus ? radicaba en que los ?ltimos justificaban sus medios con los fines de los primeros. Pese a los medios utilizados por los conquistadores, diferentes del m?todo de los evangelizadores, ambos en un sentido cultural, actuaban semejantemente, llevando a cabo la empresa de la aculturaci?n. Los religiosos, a pesar de no utilizar la espada, cre?an en la universalidad de 12MESA, Roberto (1976): La Idea Colonial en Espa?a. Ed. Fernando Torres. Valencia. 13TODOROV, Tzvetan (2009): La Conquista de Am?rica: El problema del Otro. Ed. Siglo XXI. Madrid. 1 1 la fe cristiana. La diferencia en Las Casas, era que la premisa de la universalizaci?n del cristianismo no superaba su propia religiosidad. La posici?n de Las Casas frente al indio era de una alteridad en la cual el proyectaba en el OWUR?HOLQGLR?ODSRVLELOLGDGGHVXSURSLDLPDJHQ3DUDpOHOQDWLYR americano se encontraba en un tiempo distinto del de los espa?oles ? es en este sentido en el que se considera que el choque fue tambi?n de dos edades distintas de la humanidad ? y reconoc?a que sin la interferencia del hombre europeo, llegar?an por sus propios medios a un estado de evoluci?n semejante al Occidental. De la misma forma DUJX\H TXH ORV LQGLRV QR SRGUtDQ VHU ?FRQGHQDGRV? SRU GHVFRQRFHU HO HYDQJHOLR Coloc?ndose en la posici?n del indio, Las Casas hace el siguiente cuestionamiento: ??Con qu? razones, testimonios, o con cu?les milagros les probaban que el Dios de los espa?oles era m?s Dios que los suyos, o que hobiese m?s criado en el mundo y a los hombres que los que ellos ten?an por Dioses??14 El opositor intelectual de Las Casas fue Juan Gin?s de Sep?lveda, militante fervoroso de la conquista espa?ola, us? argumentos como: de los sacrificios humanos y otros, que her?an la moral occidental, SDUD?DXWRUL]DU?DODFRURQDHVSDxROa intervenir en aquella cultura y extinguir las atrocidades y herej?as. Sep?lveda observ? a los nativos juzgando sus actos como atroces e inmorales, en el mismo momento que en tierras espa?olas la inquisici?n comet?a atrocidades no menos horrorosas. Reconociendo la religiosidad del nativos Las Casas contra-argumenta a Sep?lveda de la siguiente forma: ?La manera m?s alta de adorar a Dios es ofrecerle sacrificios?la naturaleza tambi?n nos ense?a que es justo ofrecer a Dios?las cosas preciosas y excelentes, a causa de la excelencia de su Majestad?seg?n el juicio humano y seg?n la verdad, nada hay en la naturaleza m?s grande ni m?s precioso que la vida del hombre o el hombre 14CASAS, Bartolom? de las, [1875] (1965): Historia de las Indias. Tomo III. Fondo de Cultura Econ?mica. M?xico-Buenos Aires. Cap. LVIII. p. 29. 1 2 mismo. Es por ello que la naturaleza misma ense?a a aquellos que no tienen fe, la gracia o la doctrina, a aquellos que viven dirigidos por la sola luz natural, que, a despecho de toda ley positiva que vaya en sentido contrario, ellos deben sacrificar v?ctimas humanas al verdadero, de manera que ofreci?ndole una cosa supremamente preciosa le pueden manifestar su gratitud por los m?ltiples favores que han recibido??15 La comunicaci?n, fue uno de los mayores problemas entre americanos y espa?oles. La falta de esta, origin? equivocaciones e interpretaci?n tendenciosa convenientes al inter?s de la conquista.16. Esta falta tambi?n fue un refuerzo en la definici?n de los espa?oles sobre los indios, dado que para la cultura cl?sica, b?rbaros HUDQDTXHOORVTXHQRKDEODEDQJULHJR(QXQDSHUVSHFWLYD HWQRFpQWULFD?EiUEDUR?HUD aquel que carec?a de una forma ling??stica correspondiente para expresarse.17 En La Pol?tica, Arist?teles arguye que unos seres fueron hechos para gobernar y otros para ser gobernados. Aquellos primeros solo eran considerados cuando alcanzaban el m?s alto grado de perfecci?n y los ?ltimos cuando viv?an sin leyes y sin justicia. Vinculado a este grado de perfecci?n estaba el cristianismo. ?No es, pues, la sola infidelidad la causa de guerra just?sima contra los b?rbaros, sino sus nefandas liviandades, sus prodigiosos sacrificios de v?ctimas humanas, las extremas injurias que hac?an a muchos inocentes, los horribles banquetes de cuerpos humanos, el culto imp?o de los ?dolos. Pero como la ley nueva y evang?lica es m?s perfecta y suave que la ley antigua y mosaica, porque aquella era ley de temor y ?sta es de gracia, mansedumbre y caridad, las guerras se han de hacer tambi?n con 15Citado por: VENT?S, Xavier Rubert de, en El Laberinto de la Hispanidad. Ed. Planeta. Barcelona, 1992. p. 30. 16SAUNDERS, Nicholas J. (2005): Am?ricas Antigas: As Grandes Civiliza??es. Trad. Ana Paula Trindade B, da Silva. Ed. Madras. S?o Paulo. 17SEPULVEDA, Juan Gin?s; DE LAS CASAS, Bartolom? (1975): Apolog?a: [de Juan Gin?s de Sep?lveda contra Fray Bartolom? de las Casas y de Fray Bartolom? de las Casas contra Juan Gin?s de Sep?lveda]. Trad. y Notas. ?ngel Losada. Ed. Nacional. Madrid, 1975. 1 3 mansedumbre y clemencia, y no tanto para castigo como para enmienda de los malos, si es verdad, como ciertamente lo es, lo que San Agust?n dice: ?Es muy ?til para el pecador quitarle la licencia de pecar, y nada hay m?s infeliz que la felicidad de los pecadores.? ?Qu? cosa pudo suceder mejor a estos b?rbaros m?s conveniente ni m?s saludable que el quedar sometidos al imperio de aquellos cuya prudencia, virtud y religi?n los han de convertir de b?rbaros, tales que apenas merec?an el nombre de seres humanos, en hombres civilizados en cuando pueden serlo; de torpes y libidinosos, en probos y honrados; de imp?os y siervos de los demonios, en cristianos y adoradores del verdadero Dios??18 Para Sep?lveda, el Dios cristiano creador de todas las cosas, incluso de las directrices morales de occidente, no podr?a estar de acuerdo con la conducta viciosa de los indios. Y ni la proximidad de aquellos al estado humano natural podr?a exentarlos de los pecados. Por esta raz?n los nativos se encontraban condenados al infierno19, del cual s?lo se librar?an con la conversi?n al cristianismo. La superioridad de las convenciones occidentales sobre las costumbres nativas se disuelve en la defensa de Las Casas. ?l observa m?s all? de la religi?n del ind?gena y percibe la religiosidad de ellos. Una religiosidad que probaba la humanidad del indio. El discurso y la actitud de Las Casas, ganaron fortuna y seguidores en el ambiente europeo a lo largo de los a?os de colonizaci?n. M?s tarde, en plena ilustraci?n de vertiente rom?ntica, y estas ideas fueron retomadas por hombres que se interesaron por la Am?rica ?VDOYDMH? La querella entre las ideas de los conquistadores y evangelizadores coexisti? a lo largo de los siglos, siendo que la ?ltima, hasta el siglo XVIII ocup? una condici?n 18SEPULVEDA, Juan Gin?s [1550] (1996): Tratado Sobre las Justas Causas de la Guerra contra los Indios, con una Advertencia de Marcelino Men?ndez y Pelayo y un Estudio por Manuel Garc?a-Pelayo, 3? reimpresi?n, M?xico, FCE. p. 331-332. 19S?JOUN?, Laurette (1983): Am?rica Latina: Antiguas Culturas Precolombinas. Ed. Siglo XXI. Madrid. 1 4 marginal en el escenario europeo. Tales ideas de modo general implicaba una relaci?n de igualdad y superioridad entre nativos y europeos, siendo que los conquistadores impon?an, mientras que los evangelizadores segu?an el m?todo pac?fico y educativo20 por medio de la religi?n, donde el pagano se convert?a en bautizado y el b?rbaro en civilizado. Una ascensi?n del indio que solo pod?a ser posible por la existencia de unas capacidades humanas que compart?an espa?oles e indios (Anexo VI). Capacidades ?stas que vienen de un orden divino, mediante las cuales se puede admitir que todos los hombres son iguales delante Dios. En los siglos que se sucedieron, ambas ideas acerca de los grupos humanos del Nuevo Mundo, coexistieron. Pero como ha sido apuntado anteriormente, la ideolog?a colonial dominante prevaleci? como discurso oficial, mientras que la idea opuesta, en favor a los indios, continuaba teniendo defensores en un plano secundario. Desde Tomas Moro (1478-1535) con su Utop?a y creador de este g?nero literario21, pasando por Tommaso Campanella (1568-1639), con Ciudad del Sol, los que se levantaron a favor de las culturas oprimidas por el etnocentrismo europeo fueron muchos. Michel de Montaigne (1533-1592) por ejemplo, produjo ensayos en los que repudiaba el prejuicio occidental al interpretar aquellas culturas ajenas. ?Esas naciones par?ceme b?rbaras, por lo tanto b?rbaras porque la mente humana las ha moldeado muy poco y est?n a?n muy cerca de la inocencia original. 20Vale recordar que es con Emilio de 1762, que la idea del buen salvaje de Jean Jacques Rousseau se generaliza, y la educaci?n es un punto fundamental en la construcci?n de esta imagen del salvaje. 21La Rep?blica de Plat?n, la cual trata de la creaci?n de una rep?blica ideal, tambi?n se encuentra en esta categor?a de la literatura ut?pica, pero la denominaci?n de la literatura de esta naturaleza s?lo ocurre en la ?poca moderna y si se considera moderno no en l?nea temporal, sino en la forma de pensar, estas obras: de la antig?edad cl?sica y moderna, permiten que la distancia temporal entre Plat?n y Moro sea obliterada. Por tanto, ambas obras fueron concebidas por un modo de pensar moderno, de modo que la antecedencia de la Rep?blica de Plat?n permite decir que ?l fue el creador de este g?nero literario, aunque haya sido Moro el primero dentro del per?odo que pas? a llamarse moderno y el primero que plante? por la v?a de la imaginaci?n una rep?blica perfecta. 1 5 R?gense todav?a seg?n las leyes naturales, apenas adulteradas por las nuestra.?22 Despu?s vinieron otros como Francis Bacon (1561-1621) que condenaba las ideas preconcebidas como obst?culos para alcanzar la verdad, gran problema en la verdadera compresi?n del nativo americano, que con Nueva Atl?ntida hace parte de pensadores que idealizaron rep?blicas. En el siglo XVII el nombre en la defensa de las ideas favorables al salvaje fue John Locke (1632-1704). En su tesis los hombres eran iguales, libres e independientes. Nadie podr?a abusar de la propia libertad para limitar la del otro. Pero fue con Jean Jacques Rousseau (1712-1778), que el concepto de salvaje, identificado en cierto grado con los hombres aut?ctonos de Am?rica, super? los rechazos y desprecios. Rousseau desnud? la mirada occidental, deshaciendo las ideas petrificadas surgidas en siglos anteriores. El motiv? en Europa el inter?s por aquel mundo que a mucho hab?a sido conocido, entendido e interpretado por la imaginaci?n y prejuicios. En el mismo memento de las ideas de Rousseau, el discurso depreciativo por am?rica es retomado, reiterando as? las interpretaciones despreciativas hicieron fortuna y habitaron el imaginario popular por varios siglos. Estos discursos volvieron con voz activa en las personas de Cornelius De Pauw, Hegel y Kant y otros que compartieron de las ideas de Buffon que miraba a Am?rica como un territorio degradado y en una condici?n de marginalidad irredimible.23 En raz?n de tal depreciaci?n, Am?rica fue objetos de la b?squeda motivada por la curiosidad en contempla lo ex?tico. El relativo cambio que proporcion? el Romanticismo en la mirada europea hacia Am?rica, denudada de tantos prejuicios, mostr? sus frutos a finales del siglo 22MONTAIGNE, Michel de (2013) :<> en Ensayos Completos, Libro I, Cap. XXXI. Ed. C?tedra. Madrid. p. 234 23RIVERA, Jorge B. (1993): <>. En 1492-1992: A los 500 a?os del Choque de dos Mundo. Ed. Del Sol. Buenos Aires. pp. 163-170. 1 6 XVIII. Cuando la intelectualidad europea se interes? en conocer aquel continente de manera m?s profunda. Sin embargo, el inter?s mayor se dirigi? al aspecto de la fauna y de la flora y solo de manera ligera, toc? las producciones humanas aut?ctonas. Los prejuicios e ideolog?as coloniales fueron penumbras que evitaron la correcta compresi?n y respectos para con la antig?edad americana. Los cuales permanecieron mismo tras las nuevas formas de pensamiento que desearon reinventar la imagen del salvaje. Querella entre dos posiciones pol?ticas, contrarias, que coexistieron a lo largo de cuatro siglos. Pero que la m?s difundida, ha sido aquella que mejor conven?a a los objetivos coloniales y que ocup? el imaginario colectivo occidental. En definitiva, la predominancia de la idea de superioridad de la civilizaci?n occidental se perpetu? debido al hecho de que fue el occidente, el agente promotor del encuentro. HHFKRTXHDODLQYHUVDKXELHUDFDPELDGRODJORULDGHO?GHVFXEULPLHQWR?HQ el fin apocal?ptico cristiano. 1 7 ARTE Y LA PRODUCCI?N CULTURAL DEL ?OTRO? En el momento en el que Am?rica y Europa se descubren, parte de la sociedad europea se encuentra en la efervescencia de la vida cultural que promueve el cambio de la mentalidad medieval al pensamiento moderno. Aunque Espa?a no estuviera en el ojo de este volc?n cultural, los conceptos, ideas y comportamientos posteriormente incorporados, fueron aquellos originados en los pa?ses donde se adhirieron las transformaciones modernas m?s tempranamente. La condici?n de superioridad del hombre, su supervaloraci?n frente a la naturaleza y a la religi?n, se refleja en el campo de las artes mediante el cambio conceptual del artista y de sus realizaciones. El trabajo del artista se eleva a la de intelectualidad provocando consecuentemente la distinci?n entre arte y artesan?a. El artista que antes era instrumento que materializaba las inspiraciones divinas, pasa a ser considerado como el ?nico responsable de sus producciones, tanto en la dimensi?n de la idea, como en su materializaci?n. Fue a ra?z del cambio conceptual del productor de objetos cargado de contenidos est?ticos en Europa, que los productos provenientes del continente americano ? cuando eran comparados con el producto art?stico occidental ? quedaban relegados a un plano inferior, ya que ?stos productos ? seg?n la interpretaci?n europea ? eran producidos por hombres carentes de ciertas capacidades intelectivas. As? que la constancia de estos objetos en Europa era apenas la de curiosidad; ejemplares que comprobaban la existencia de grupos humanos inferiores a la occidental. 1 8 El Coleccionismo de objetos precolombinos en Espa?a. La introducci?n de evidencias del continente americano en Europa empez? con el retorno del primer viaje de Col?n. Sobre esta primera remesa, ciertos autores reh?san considerarlos como colecci?n de car?cter est?tico. En su mayor?a eran de origen natural. De tal manera, la reuni?n de objetos desarrollados por la actividad humana de contenido est?tico, empieza con la llegada a Espa?a del regalo de Moctezuma24, en 1519. A pesar de haber sido los primeros testimonios de la actividad humana del nuevo continente, Antonio Urqu?zar Herrera, informa que enseguida hubo inter?s por parte de otros miembros de la nobleza en coleccionar estos objetos. El mismo autor cita los nombres de I?igo L?pez de Mendoza (el II Conde de Tendilla) y de Juan de Guzm?n (III Duque de Medina Sidonia), como unos de los primeros coleccionistas de la antig?edad americana.25 El contexto europeo y el espec?fico de Espa?a eran ambos desfavorables a la aceptaci?n de aquellos objetos cuyos dibujos no consideran la perspectiva geom?trica, el claro-oscuro, ni las proporciones humanas, tan apreciadas por el gusto europeo. Por no obedecer a los c?nones occidentales y estar involucrados en el contexto de dominaci?n y aculturaci?n occidental, estos objetos llegaron al colectivo occidental como indignos de apreciaci?n y valoraci?n est?tica. En los diversos relatos sobre Am?rica, incluyendo aquellos donde predominaba la ideolog?a dominante, se identifica sentimiento de sorpresa y admiraci?n europea por la producci?n humana de Am?rica. Aun as?, el etnocentrismo como estrategia colonial y anulaci?n de la alteridad, trataron de encubrir su apreciaci?n. Sin embargo, tales argumentos no fueron los ?nico, tampoco los determinantes para 24Alfons Maseres en el art?culo: Una Colecci?n Particular G?$UW3UHFRORPEt a Barcelona, publicado en la UHYLVWD'? DFt'?DOOj en el a?o de 1929, afirma que dos piezas del regalo de Moctezuma se encuentran un museos de Italia e Inglaterra. 25HERRERA, Antonio Urqu?zar (2011): <>. En Historia y Genealog?a, n? 1. C?rdoba. p 205-221. 1 9 despreciar y destruir la producci?n humana americana. Muchas de las evidencias de aquella antig?edad llegadas a Espa?a, hab?an sido realizadas en materiales que para la cultura europea ten?an valor monetario, por lo cual fueron fundidas. Las que llegaron integras a Espa?a, y que demostraban las habilidades art?sticas del hombre americano tuvieron poca apreciaci?n est?tica26. En desacuerdo con esa actitud dijo Pedro Mart?r de Angler?a en 1511: ??es cosa conocida que ellos no estiman mucho el oro en cuanto es oro, sino que en tanto lo aprecian en cuanto la mano del art?fice supo batirlo o fundirlo en la figura que le agrade a cada uno.? ??Qui?n paga caro el rudo m?rmol o el marfil inculto? Nadie, ciertamente; pero si, trabajado por la mano de Gilias o Prax?steles, se convierte en cabelluda Nereide o en hermosa Amadr?ada, no faltar?n compradores?27 El concepto de coleccionismo durante el siglo XVI era el de Wunderkammer, el cual se dedicaba a recoger objetos que suscitasen curiosidad y que guardaran aspectos fabulosos, ex?ticos, raros, preciosos etc. Se a?ade a este inter?s la fascinaci?n que trajo el ambiente del Nuevo Mundo relatado en las inn?meras cr?nicas sobre Am?rica. Debido a las interpretaciones fant?sticas sobre el Nuevo Mundo, el coleccionismo americanista de este momento estaba vinculado a este inter?s sobre lo raro y lo ex?tico. A esta concepci?n de coleccionismo fueron incorporados los objetos del cotidiano amerindio tra?dos a Europa en el siglo XVI. Clasificados como piezas de coleccionismo, estos objetos no ilustraban m?s que la rareza de aquellas culturas ajenas. Tal consideraci?n fue el inicio de la petrificaci?n conceptual de estos objetos con caracter?sticas est?ticas distintas a las occidentales pero, sorprendentes. Paz Cabello informa en Coleccionismo Americano Ind?gena en la Espa?a 26MORAN, Miguel; CHECA, Fernando (1985): El Coleccionismo en Espa?a: de la C?mara de Maravillas a la Galer?a de Pinturas. Ed. C?tedra. Madrid. 27M?RTIR DE ANGLER?A, Pedro (1944) [1511]: D?cadas del Nuevo Mundo. Ed. Bajel. Buenos Aires. p. 31. 2 0 del siglo XVIII, que hasta 1528, hab?a llegado en Espa?a, en distintas remesas, aproximadamente 318 objetos de origen Americano, dos de estas fueron: el Regalo de Moctezuma y otra fechada de 1526. Teniendo en cuenta el tiempo de conquista y de reconocimiento del continente Americano, es probable que a cada llegada de embarcaciones provenientes de Am?rica, ?stas trajeran en su carga objetos que daban a conocer las culturas existentes en el nuevo continente. Adem?s se registran en la primera mitad del siglo XVI objetos de espl?ndida manufactura procedentes de Per?28. Cierto es que en 1572, hubo un pedido del virrey de Per?, Francisco de Toledo, a Felipe II, de que fuera creado un recinto para albergar los objetos procedentes de Am?rica.29 El Gabinete de Curiosidades de Felipe II, muestra el inter?s y la curiosidad FLHQWtILFD ?VREUH WRGR SRU ORV DVSHFWRV GH OD QDWXUDOH]D? PRWLYDGR SRU HO ?GHVFXEULPLHQWR?GH$PpULFD30. Fue de esta manera que el Gabinete de Curiosidades, abarcando las categor?as coleccionistas de naturalia y artificialia ?cuyo inter?s por los aspectos ex?ticos, curiosos y fant?sticRVHUDSDWHQWH?FRQWULEX\yD ratificar la primera clasificaci?n occidental para los productos humanos amerindios. Los llamados Gabinetes de Curiosidades, donde se amontonaban objetos raros tuvieron su apogeo en el siglo XVI (anexo VII). En el mismo per?odo, el inter?s por las Ciencias Naturales, hizo Felipe II encaminar a Francisco Hern?ndez, en la segunda mitad del siglo XVI, a una expedici?n a las Indias Occidentales con inter?s naturalista. Estas c?maras, precursores de los actuales museos etnol?gicos31, fortalecieron las antiguas afirmaciones legendarias sobre Am?rica y sus habitantes. 28CABELLO CARRO, Paz (1992): <> En Anales del Museo de Am?rica, Madrid. p 33-61. 29CABELLO CARRO, Paz (1989): Coleccionismo Americano Ind?gena en la Espa?a del Siglo XVIII. Ed. Cultura Hisp?nica. Madrid. 30MORAN, Miguel; CHECA, Fernando (1985): El Coleccionismo en Espa?a: de la C?mara de Maravillas a la Galer?a de Pinturas. Ed. C?tedra. Madrid. 31SCHLOSSER, Julius Von (1988) [1978]: Las C?maras Art?sticas y Maravillosas del Renacimiento Tard?o. Akal. Madrid. 2 1 Durante el siglo XVII fue creada por Felipe V, hijo de Felipe II, la Real Biblioteca de Madrid, instituci?n que adem?s de libros, pretend?a conservar los objetos que otrora se encontraban en los Gabinetes de Curiosidades, entre ellos los de origen americano. Paz Cabello, investigadora que dedica gran esfuerzo en reconstruir la trayectoria de objetos prehisp?nicos en Espa?a, sobre todo del Museo de Am?rica en Madrid, asegura que durante el siglo XVII no hay constancia de documentos que comprueben la llegada de objetos precolombinos a Espa?a32. Pero Fernando Checa y Miguel Mor?n, indican la constancia de objetos procedentes de la Am?rica precolombina reunidos por el pr?ncipe de Esquilache (1581-1658)33 y Vincencio Juan de Lastanosa (1607-1684). Objetos que seg?n los referidos autores se trataban de ?dolos realizados en oro.34 En 1752, bajo el reinado de Felipe V y a sugerencia de Antonio Ulloa, se cre? el Gabinete de Historia Natural, donde probablemente hab?a piezas de Am?rica antigua, dado el notable conocimiento e inter?s del Sr. Ulloa por esos objetos. Ulloa particip? en 1735, de la expedici?n geod?sica franco-espa?ola, junto con Jorge Juan. Este primer gabinete dio lugar a un segundo creado en el reinado de Carlos III, momento en que la ilustraci?n ya se encontraba incorporada en el ambiente Espa?ol, aunque restringida a una minor?a selecta de la cual participaba Ulloa35. La organizaci?n de las salas del nuevo gabinete, donde se encuentran materiales zool?gicos, arqueol?gicos, etnol?gicos, f?seles etc., coincidi? con el pensamiento enciclop?dico ilustrado existente en otras partes de Europa36. 32CABELLO CARRO, Paz (2001): <>. En Anales del Museo de Museo de Am?rica. Madrid. pp. 303 - 318. 33 Francisco de Borja y Arag?n, el pr?ncipe de Esquilache, fue virrey de Per? entre los a?os 1612-1621, 34MORAN, Miguel; CHECA, Fernando (1985): El Coleccionismo en Espa?a: de la C?mara de Maravillas a la Galer?a de Pinturas. Ed. C?tedra. Madrid. 35SANCHEZ-BLANCO, Francisco (1997): La Ilustraci?n en Espa?a. Ed. Akal. Madrid. 36Aunque de discuta la existencia de la Ilustraci?n en Espa?a, Francisco S?nchez-Blanco afirma que en lo que se refiere al campo cient?fico y educacional las ideas Ilustradas en Espa?a es un hecho que no se 2 2 A ra?z del valor material de los objetos precolombinos, como tambi?n los sucesivos incendios ocurridos en los palacios reales, la costumbre de regalos entre la nobleza y hasta llevarlas a venta37, hubo una gran p?rdida y dispersi?n de esas piezas que entraron en Espa?a en los primeros tiempos del contacto con las diversas culturas aut?nomas americanas. Por ello Paz Cabello afirma que una de las caracter?sticas del coleccionismo americanista de este siglo es la destrucci?n de las primeras colecciones de objetos precolombinos38. Con el esp?ritu ilustrado de vertiente rom?ntica en la segunda mitad del siglo XVIII, en que el las ideas de Rousseau se ponen de moda, Am?rica deja de ser para el intelectual europeo exenta de reconocimiento elogioso y vista como aberraci?n de la naturaleza39. Se a?ade a eso el cambio intelectual el de la pol?tica colonial en que se intensifica el comercio(VSDxDHQWRQFHV?UHGHVFXEUH?$PpULFDHQWUDQGRHQDFXHUGR as? con las expediciones cient?ficas francesas e inglesas. En este momento diversas expediciones fueron enviadas a Am?rica con el inter?s de conocer, lo que las leyendas y prejuicios de siglos anteriores hab?an ocultado. A causa de este inter?s la colecci?n de objetos precolombinos sufri? un notable crecimiento. Mayoritariamente las expediciones ten?an un car?cter de explotaci?n desde la perspectiva de las ciencias naturales y de reconocimiento de las colonias, sin embargo los objetivos primeros de las expediciones no impidieron que ejemplares de la cultura material de Am?rica antigua fueran recogidos. SXHGHUHFKD]DUDVtGLFHTXH??ODVPLVPDVLGHDV que se discuten en Londres, Paris y la Haya llegan a 0DGULG\DRWUDVFLXGDGHVHVSDxRODV ? 37 Paz Cabello Carro informa en su art?culo La Formaci?n de las Colecciones Americanas en Espa?a que el Rey Carlos V, probablemente, vendi? objetos precolombinos y objetos personales para pagar deudas. 38CABELLO CARRO, Paz (2001): <>. En Anales del Museo de Museo de Am?rica. Madrid. pp. 303 - 318. 39DUPAIX, Guillermo (1978) [1834]: Atlas de las Antig?edades Mexicanas halladas en el curso de los tres viajes de la Real Expedici?n de Antig?edades de la Nueva Espa?a emprendidos en 1805, 1806 y 1807: contiene la reproducci?n facsimilar de las litograf?as ejecutadas a partir de los dibujos de Jos? Luciano Casta?eda e impresas en Paris, en 1834, por Jules Didot, la relaci?n de dichos viajes por el capit?n Guillermo Dupaix, jefe de la expedici?n. Ed. San ?ngel. M?xico, 1978. 2 3 Las expediciones espa?olas del siglo XVIII fueron diecisiete. Tuvieron inicio en 1709, con la expedici?n de Louis Feuill?e y la ?ltima con Alexander Humboldt en 1799. De este total, algunas fueron m?s importantes que otras para el coleccionismo de objetos precolombinos. En este siglo las principales expediciones fueron las de 1735, una de ellas fue la llamada La Condamine, donde se encontraba Jorge Juan, Antonio Ulloa y Pedro Vicente Maldonado y la de 1754, cuyo objetivo era averiguar los l?mites territoriales de Espa?a y Portugal en Am?rica. Es en la segunda mitad del siglo donde se ubican las expediciones que tuvieron mayor importancia para el coleccionismo americanista en Espa?a. La primera expedici?n que sigui? una metodolog?a m?s rigurosa fue la de 1785, en la que el Arquitecto Real de Guatemala Bernasconi sigui? las instrucciones de como recorrer y analizar las ruinas de Palenque descubierta en 177340. Sigui? a esta primera expedici?n la de Antonio del R?o en 1787. En su actuaci?n, Antonio R?o fue m?s all? de la especulaci?n ocular y ejecut? excavaciones de las cuales se produjo informes, acompa?ados de dibujos de ruinas prehisp?nicas. La mejor preparada de las expediciones ocurri? entre 1789 y 1794. Dirigida por el italiano Alejandro Malaspina, contaba con astr?logos, bot?nicos, ge?grafos, hidr?grafos, naturalistas como Antonio Pineda y artistas que produjeron cerca de 800 reproducciones entre grabados y dibujos de la fauna, de la flora y de las evidencias materiales de las altas culturas americanas. Antonio Pineda aunque viaj? como naturalista no dej? de interesarse por los aspectos de las culturas ind?genas. Dedic? inter?s a los estudios de las lenguas y costumbres nativas. Su inter?s le llev? a recoger objetos para el Gabinete de Historia 40Seg?n Roberto Villase?or Espinosa en la introducci?n de la reimpresi?n de 1978 del Atlas de $QWLJ?HGDGHV 0H[LFDQDV? GH *XLOOHUPR 'XSDL[ 3DOHQTXH FRQ VXV SDUWLFXODULGDGHV XUEDQtVWLFDV arquitect?nicas y escult?ricas podr?a haber sido erigido por escultores y arquitectos romanos, dado que no podr?an los europeos todav?a concebir que el antepasado del otro fuera capaz de erigir y crear tama?as maravillas. 2 4 Natural. Pero su inter?s por objetos antiguos del nuevo continente parece haber sido de orden personal. Tal afirmaci?n, justifica la problem?tica documental de los objetos prehisp?nicos que llegaron a Espa?a por medio de Pineda. Fueron objetos enviados en in?meras remesas junto a evidencias de otras ?reas de conocimiento, lo que afortunadamente gener? insuficiencia de pruebas del origen de estos objetos. Entre 1777 y 1788 los naturalistas Hip?lito Ruiz y Jos? Pav?n, partieron al Per? con el objetivo de realizar estudios bot?nicos. A partir de estos estudios se produzco la obra Flora Peruviana y Flora Chilensis, publicada en 1798. En su diario, Hip?lito Ruiz hace descripciones de tipo etnogr?ficas y de algunas excavaciones arqueol?gicas. En un antiguo inventario del Museo de Am?rica figuran piezas vinculadas a los env?os de Ruiz y Pav?n41. Otras contribuciones al coleccionismo americanista en Espa?a partieron de religiosos como: Baltazar Jaime Compa??n y Francisco Antonio de Lorenzana, entre 1778 y 1791. Vale acordar que al mismo tiempo en que estos hombres se dedicaban y divulgaban los productos de la antig?edad americana, en el mundo occidental se realizaban las excavaciones de Pompeya. Motivados por ese descubrimiento, Winkelmann (1717-1768) y Lessing (1729-1781), elevaron el arte antiguo occidental al m?s alto rango de perfecci?n y de valoraci?n est?tica, lo que conllev? al crecimiento de la importancia de las academias, de la hegemon?a del gusto occidental y de la universalizaci?n de los c?nones art?sticos occidentales. Guillermo Dupaix, a finales del siglo XVIII realiz? un extraordinario trabajo arqueol?gico y fundamental para el inicio de la aceptaci?n del arte precolombino42. ??advertir? con placer que mis descubrimientos suministran un estimable acopio 41CABELLO CARRO, Paz (1989): Coleccionismo Americano Ind?gena en la Espa?a del Siglo XVIII. Ed. Cultura Hisp?nica. Madrid. 42Beatriz de la Fuente destaca en Acerca del Coleccionismo de Objetos del Arte Prehisp?nico: en M?xico y en el Mundo de las Colecciones de Arte, el pionerismo de Dupaix en utilizar t?rminos del mundo del arte europeo para referirse a la producci?n humana prehisp?nica. 2 5 de materiales para la historia de los progresos que hicieron en las artes los antiguos habitantes de estos pa?ses en el tiempo de la gentilidad, historia digna ciertamente de la grandeza de la naci?n espa?ola, pues a proporci?n que se aumenta el concepto de los antiguos indios, crece la gloria de sus inmortales conquistadores y se desvanece la opini?n de aquellos que en menoscabo de los triunfos de Cort?s, representan al imperio de Moctezuma bajo el degradante aspecto de una tribu de salvajes est?pidos y groseros.?43 Guillermo Dupaix particip? en la expedici?n encargada por la corona espa?ola entre 1805 y 1809. Con ?l estaba Jos? Casta?eda, dibujante. Juntos produjeron el Atlas de Antig?edades Mexicanas?SULPHUestudio que enfatiza el valor del arte de los objetos precolombinos. ??tal vez habr? pasado los l?mites debidos ? esta cr?tica relaci?n anticuaria, y con buena voluntad, su regular acierto, y que sirva de auxilio y de ilustraci?n ? la historia general de las bellas artes de estas antiguas y celeb?rrimas naciones??44 En el siglo XIX hubo gran inter?s en documentar y organizar las piezas de origen precolombino existentes en Espa?a, pero por otro lado Felipe Sol?s, informa que no hubo gran inter?s en coleccionar estas piezas45. La raz?n ser?a las revueltas independentistas en Am?rica y las invasiones napole?nicas. Acontecimientos que imposibilitaron el crecimiento del coleccionismo americanista en Espa?a. 43Carta de Guillermo Dupaix virrey de Apodaca. Citada por Roberto Villase?or Espinosa Atlas de las Antig?edades Mexicanas halladas en el curso de los tres viajes de la Real Expedici?n de Antig?edades de la Nueva Espa?a emprendidos en 1805, 1806 y 1807: contiene la reproducci?n facsimilar de las litograf?as ejecutadas a partir de los dibujos de Jos? Luciano Casta?eda e impresas en Paris, en 1834, por Jules Didot, la relaci?n de dichos viajes por el capit?n Guillermo Dupaix, jefe de la expedici?n. Ed. San ?ngel. M?xico, 1978. p. 23. 44DUPAIX, Guillermo (1978)[1834]:Atlas de las Antig?edades Mexicanas... Ed. San ?ngel. M?xico. p 309. 45SOL?S, Felipe (2005): <> en Arte Precolombino en la Colecci?n de la Fundaci?n Crist?bal Gabarr?n. Cuadernos del Museo FCG. Valladolid. 2 6 En la segunda mitad de este siglo el ambiente cambia y poco a poco se retoman las relaciones entre Am?rica y Espa?a. En 1862, parte la expedici?n dirigida por el Museo de Ciencias Naturales, de la cual llegaron algunos objetos de la ?poca precolombina a Espa?a. En 1867, se crea en Madrid el Museo Arqueol?gico Nacional, donde se reunieron las piezas los objetos prehisp?nicos. En las d?cadas siguientes del siglo XIX, hubo una cierta estabilizaci?n de adquisici?n de objetos americanistas tanto de categor?a etnogr?fica como arqueol?gica. El inter?s por piezas de la antig?edad americana aumenta, al punto de ser replicadas y falsificadas, para satisfacer el inter?s europeo (anexo VIII)46. Los regalos de estado a Espa?a, tras algunas muestras de pa?ses americanos como la Exposici?n que celebr? el Congreso Internacional Americanista en 1881 y la Exposici?n General de las Islas Filipinas en la que se encontraban piezas Incas47, fueron responsables por algunas entradas de objetos precolombina en este periodo. Con la c?lebre exposici?n en conmemoraci?n al IV Centenario del encuentro entre Am?rica y Europa hubo un considerable aumento de la presencia de estas piezas. Tras la exposici?n los estados de Am?rica regalaron algunas de sus antig?edades al Estado Espa?ol48. Es interesante notar el cambio del papel del estado en este contexto del coleccionismo americanista. El Estado deja de ser financiador de expediciones, las cuales tra?an objetos del pasado americano a Espa?a, para ofrecer la estructura para acomodar estas piezas. En el ?mbito del coleccionismo privado el inter?s por objetos precolombinos permaneci? en niveles bajos mismo despu?s del IV Centenario del 46FANE, Diana (1993) :<< Reproducing the pre-Columbian past: casts and models in exhibitions of ancient America, 1824-1935>> in Collecting pre-Columbian Past: A Symposium at Dumbarton Oaks, 6th and 7th, October, 1990. Washington DC. 141-146. 47CABELLO CARRO, Paz (2001): <>. En Anales del Museo de Museo de Am?rica. Madrid. pp. 303 ? 318. 48Ib?dem. 2 7 ?'HVFXEULPLHQWR?GH$PpULFD49. Al inicio del siglo XX se identifica en Espa?a cierto desinter?s por Am?rica, la atenci?n es retomada cuando Juan Larrea en 1930, viaja al Per? y en su vuelta a Europa expone objetos de aquella cultura: en Paris en 1932 y en Madrid en 1935. Esta exposici?n en Madrid parece haber motivado el inter?s en nivel acad?mico. Larrea tambi?n enfoc? el inter?s art?stico de estos objetos, siguiendo la tendencia de otras partes de Europa que pasaba a interesar por formas est?ticas otrora desvaloradas por el gusto occidental. A ra?z de la guerra civil, el inter?s por la antig?edad americana tu una ca?da, el cual fue retomado con el fin de la guerra civil en 1941. En este mismo a?o se decreta la fundaci?n del Museo de Am?rica en Madrid; y a?os m?s tarde, en 1948, fue creado el Museo Etnol?gico y Colonial de Barcelona50. El inter?s Americanista de vertiente etnol?gica y arqueol?gica, de los colaboradores del museo barcelon?s hizo con que la secci?n Hisp?nica tuviera gran destaque51. En su totalidad los objetos procedentes de Am?rica no podr?an considerarse como colecci?n de arte, aunque hubieran despertado gran inter?s est?tico; la raz?n fue que la habilidad t?cnica y el car?cter est?tico, fueron sometidos al inter?s cultural, arqueol?gico, etnol?gico y antropol?gico. Durante estos cinco siglos de coleccionismo americanista en Espa?a, los objetos producidos por las antiguas culturas estaban vinculados a un inter?s que apenas rozaba el campo del arte, mientras que los campos de la etnolog?a y de la arqueolog?a absorbieron case la totalidad del inter?s por estos objetos. 49SOL?S, Felipe (2005): <> en Arte Precolombino en la Colecci?n de la Fundaci?n Crist?bal Gabarr?n. Cuadernos del Museo FCG. Valladolid. pp. 7-8. 50En 1910, es creado en Par?s el Mus?e de la France d'Outre-Mer, y en 1950 el Museum f?r Volkerkunde en Berl?n. 51HUERA CABEZA, Carmen (1993): <> en Revista etnolog?a de Catalunya. Generalitat de Catalunya n? 3. Barcelona. pp. 160-164 2 8 Sin embargo, todo el esfuerzo que la arqueolog?a americana hizo para elevar la consideraci?n de las sociedades antiguas de Am?rica y su producci?n material, no fueron suficientes para que la masa intelectual europea valorara satisfactoriamente estos productos humanos con interesantes caracter?sticas est?ticas. Coincidentemente en los momentos m?s oportunos en los que pudiera suceder una mayor valoraci?n de los productos de Am?rica antigua como objetos de arte, ocurrieron descubrimientos de la antig?edad occidental que alargaron la distancia de una posible aceptaci?n del arte precolombino. Todav?a en el siglo XIX estos objetos segu?an siendo v?ctimas de los resquicios prejuiciosos, que coexistieron con su valoraci?n est?tica en el siglo XX. Arte Prehisp?nico: Permanencia de los Equ?vocos. A principios del siglo XIX la transformaci?n de la econom?a occidental, posibilit? la revoluci?n industrial y la evoluci?n del proceso mercantilista. Europa entraba en una nueva fase de colonizaci?n. Los cambios sufridos en la producci?n y en la relaci?n comercial, no llegaron a modificar la conducta colonialista, de manera que los prejuicios sobre las culturas dominadas permanecieron. El otro, interpretado como inferior, continuaba bajo la denominaci?n de b?rbaro, can?bal, aborigen, primitivo, etc. En la nueva configuraci?n de la pol?tica colonial, el concepto de primitivo, como ant?tesis de civilizaci?n, gan? nuevas fuerzas. Este t?rmino acab? entonces por englobar todas aquellas culturas que no participaban de los rasgos culturales europeos. Sobre todo las culturas que carec?an de escritura, necesaria ?sta para registrar su propia historia. El inter?s en comprender lo diferente; africano, oce?nico, prehisp?nico etc., coincidi? con la idea evolucionista de Charles Darwin, difundida a mediados del siglo XIX. Result? entonces en la clasificaci?n de esos grupos culturales ajenos, bajo una 2 9 ?nica categor?a: primitivo52. Esta denominaci?n comprend?a todos los aspectos y manifestaciones propias de las culturas carentes de escritura. Seg?n la antinomia: civilizaci?n?primitivismo (construcci?n occidental), los productos humanos de las referidas culturas, al no haber alcanzado el grado de habilidad art?stica y t?cnica, ni tampoco el uso de materiales, exigidos por el concepto moderno de arte53, fue denominado primitivo. El entendimiento del ?VHUDUWLVWD?HQHOFRQWH[WR2FFLGHQWDOPRGHUQRSXHGH diferenciarse de las actividades art?sticas de Am?rica en la medida en que su actividad se eleva a la pr?ctica intelectual. Pero en lo que se refiere a la maestr?a de ejecuci?n de estos objetos, parece no haber diferencia, si se eliminan los filtros prejuiciosos. Maestr?a que impresionaron a los primeros espa?oles que llegaron al Nuevo Mundo. ??los grandes oficiales que ten?a de cada g?nero de oficio que entre ellos se usaba; y comencemos por los lapidarios y plateros de oro y plata y todo vaciadizo, que en nuestra Espa?a los grandes plateros tienen que mirar en ello; y destos ten?a tantos y tan primos en un pueblo que se dice Escapulzalco, una legua de M?xico; pues labrar piedras finas y chalchihuites, que son como esmeraldas, otros muchos grandes maestros?a los grandes oficiales de asentar de pluma y pintores y talladores muy sublimados, que por lo que ahora visto la obra que hacen, tendremos consideraci?n en lo que labraban; que tres indios hay en la ciudad de M?xico, tan primos en su oficio de entalladores y pintores, que se dicen Marcos de Aquino y Juan de la Cruz y el Crespillo, que si fueran en tiempo de aquel antiguo e afamado Apeles, y de Miguel 52OCAMPO, Estela (2011): El Fetiche en el Museo: Aproximaci?n al Arte Primitivo. Ed. Alianza. Madrid. 53Los primeros objetos prehisp?nicos que llegaron a Europa fueron objetos que no contemplaban los pilares del arte occidental (arquitectura, pintura y escultura). En su mayor?a llegaron otros como textil, de material de valor, artesan?a, objetos PiV ELHQ GHQWUR GH OD FDWHJRUtD GH?DUWHV PHQRUHV? $GHPiV ODV formas escult?ricas y arquitect?nicas prehisp?nicas estaban asociadas a los cultos y rituales amerindios, hecho que hizo que sufrieran rechazo por parte de los europeos: formal e ideol?gico. 3 0 ?ngel o Berruguete, que son de nuestros tiempos, les pusieran en el n?mero de ellos.?54 El arte producido en Am?rica antigua, como en ?frica y Ocean?a, no conceb?an la creaci?n art?stica de car?cter est?tico con fin en ella misma, como lo hace la cultura occidental. Para aquellos grupos humanos, la necesidad de estas expresiones, estaba vinculada a los actos rituales, no en los objetos en s?. Aunque con notables caracter?sticas est?ticas, eran apenas parte integrante de un complejo ritualista, a partir del cual es posible comprender la totalidad de su significado. ??el arte primitivo se sit?a al extremo opuesto del arte sabio o acad?mico. Este ?ltimo interioriza la ejecuci?n? y la destinaci?n?el arte primitivo, interioriza la ocasi?n (puesto que los seres sobrenaturales que se complace en representar tienen una realidad independiente de las circunstancias, e intemporal) y exteriorizar la ejecuci?n y la destinaci?n que se convierten, por tanto en una parte de lo significante.?55 El arte por el arte, caracter?stica principal de los objetos de inter?s est?tico occidentales, es el rasgo m?s evidente que promueve la polaridad entre las producciones de car?cter est?tico occidental y no-occidental. Estela Ocampo en Apolo y la M?scara plantea las caracter?sticas en que estas dos formas de expresi?n se diferencian. Diferencia el papel del artista, la relaci?n de este con el objeto, la relaci?n del objeto con el contexto, en fin, identifica los aspectos fundamentales de distinci?n de estas pr?cticas est?ticas (anexo IX). Estela Ocampo nombra estas pr?cticas art?sticas extra-europeas, imbricadas. La raz?n del uso de este concepto se debe a que las pr?cticas est?ticas no- occidentales se manifiestan en la asociaci?n con otras manifestaciones que se completan en el ritual, dando sentido as? a su significado. En palabras de la autora: ?? el origen de las pr?cticas est?ticas imbricadas existe siempre la mano de 54D?AZ DEL CASTILLO, Bernal (2009) [1632]: Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva Espa?a. Tomo I. Ed. Dastin. Madrid. p. 259-260. 55LEVI-STRAUSS, Claude (1970): El Pensamiento Salvaje. Fondo de Cultura Econ?mica. M?xico. p 53. 3 1 alguna divinidad forjadora de la forma en que se canalizar? la actividad est?tica (? seg?n las formas fundamentales de la cultura en cuesti?n)56. Las diferencias expuestas hasta aqu?, solo son suficientes en la medida en que se pretende traer a la luz del conocimiento las diferencias entre las pr?cticas occidentales y no-occidentales. Sin embargo, estas manifestaciones integradas guardan muchas diferencias entre si. Las pr?cticas art?sticas de ?frica, Ocean?a, antigua, de los ind?genas actuales y de los precolombinos son muy distintas. Las semejanzas radican tan s?lo en la medida de que estas pr?cticas no forman parte del hall de la tradici?n occidental y que conciben la autonom?a de la actividad est?tica57. Los productos prehisp?nicos que llegaron hasta nuestros d?as, como ya he apuntado, englobados en la imprecisa clasificaci?n de primitivo, no fueron producidos exentos de pr?ctica ritualista. Sin embargo, es necesario que se haga una distinci?n entre las pr?cticas de los grupos humanos de ?frica, Ocean?a y de los que en la actualidad viven aislados del mundo civilizado, de la producci?n precolombina. Estas guardan entre s? muchas diferencias, incluso en las influencias y reconocimiento occidental. Por ejemplo aunque puntual HODUWH?SUHFRORPELQR?WXYRUHFRQRFLPLHQWRHVWpWLFRGHVGHVX entrada en el continente europeo, mientras que la influencia y el reconocimiento del arte primitivo s?lo se dio a principios del XX.58 Rotuladas de forma prejuiciosa y bajo la voluntad de distinguir occidente del resto del mundo, es necesario plantear las diferencias entre el arte prehisp?nico con el de otras culturas consideradas primitivas. Para as? se desvincular el arte antiguo de Am?rica de este concepto europeo generalizado, impreciso y segregador. 56OCAMPO, Estela (1985): Apolo y la M?scara: La est?tica Occidental Frente a las Pr?cticas de otras culturas. Ed. Icario. Barcelona. p 90. 57Hasta el t?rmino precolombino es insuficiente para determinar todas las culturas existentes en Am?rica. (Q HO PRPHQWR GHO ?GHVFXEULPLHQWR? ORV KiELWRV \ OD ?WHPSRUDOLGDG? GH ORV JUXSRV KXPDQRV TXH habitaban el tejido territorial del continente americano eran muy heterog?neos. 58SCHNECKENBURGER, Manfred (1972): <> in World Cultures and Modern Art. Ed. F. Bruckmann. M?nich. 3 2 La falta de un an?lisis m?s detallado de las producciones art?sticas precolombinas permiti?, desafortunadamente, la acepci?n del concepto de primitivo sobre ellas hasta la primera mitad del siglo XX59. En el a?o 1941, Henry Moore publicaba el art?culo Primitive Art, en el cual inclu?a en el concepto de primitivo el arte precolombino60. Arte que influyo la obra del mismo escultor TXH?nunca hubiera tenido la osad?a de servirse de una cavidad como elemento de la forma?que s?lo despu?s de haber visto esculturas mexicanas?se atrevi? a hacerlo?61. El t?rmino primitivo evoca la idea de temporalidad. Indica, en la l?nea del tiempo, el origen, en nuestro caso la raza humana, o actividad por ella desarrollada, que se perfecciona a lo largo del tiempo. Las grandes civilizaciones americanas no encajan, ni en la idea de temporalidad, ni en la de progreso. En una perspectiva evolucionista lineal, las civilizaciones precolombinas se encontrar?an a caballo entre el primitivismo y la civilizaci?n. Pese a la supuesta ubicaci?n de las civilizaciones precolombinas en una evoluci?n lineal, por debajo del nivel de civilizaci?n, el grado de complejidad social que alcanzaron las civilizaciones Inca, Maya y Azteca, permite verificar y comprobar la distinci?n que guardan de las propiamente primitivas, cuyas estructuras sociales son mucho m?s simples62. 59La consideraci?n del arte precolombino, como arte primitivo tendr? aun al final del siglo XX, evidencias de su incorporaci?n en esta definici?n; verificable en el 'LFFLRQDULG?DUW Oxford impreso en Barcelona, 1996, cuya edici?n iQJOHVDHVGHODxRGHGLFH?Terme emprat amb diversos significats GLQVODKLVWzULDGHO?DUWLGHODFUtWLFD(QVHQWLWPpVDPSOLV?DSOLFDDO?DUWGHODFXOWXUHVTXHQRSHUWDQ\HQ D OHV JUDQV FLYLOLW]DFLRQV RFFLGHQWDOV L RULHQWDOV $L[t O?DUW SUHFROomb? ?s designat amb aquest terme, HQFDUDTXHKDJLHVWDWSURGXwWHQJUDQSDUWSHUSREOHVVXPPDPHQWGHVHQYROXSDWV?En el mismo ambiente se publica en el a?o 1988, por Estela Ocampo el Diccionario de T?rminos Art?sticos y Arqueol?gicos en el que se diferencLDSULPLWLYRGHOSUHFRORPELQRGLFLHQGRGHHVWH~OWLPR?$UWHSURGXFLGRSRUGLVWLQWDV FXOWXUDV GHVGH OD SUHKLVWRULD KDVWD OD OOHJDGD GH &ROyQ HQ OD $PpULFD 1XFOHDU? \ GH DTXHO ??DUWH producido por culturas tribales, actuales y pasadas, de ?frica negra, Ocean?a y por algunos pueblos DPHULFDQRV? /D FRPSDUDFLyQ GH HVWRV GRV WpUPLQRV GHQWUR GHO PLVPR DPELHQWH (VSDxRO UHYHOD OD desincronizaci?n de pensamiento del mundo del arte occidental y de los estudiosos dedicados a las pr?cticas est?ticas no-occidentales. 60OCAMPO, Estela (2011): El Fetiche en el Museo: Aproximaci?n al Arte Primitivo. Ed. Alianza. Madrid. 2011. 61ANTON, Ferdinand y DOCKSTADER, Frederick j. (1972): Am?rica Precolombina. Ed. Argos. Barcelona. p 6. 62 Ver Cita de las Cartas de Relaciones sobre la Conquista de M?xico de Hern?n Cort?s en la p?gina 08. 3 3 Refiri?ndose a la temporalidad de la existencia de la raza humana, primitivo coincide con prehist?rico lo que tampoco designa aquellas civilizaciones complejas de Am?rica. Por lo tanto, es pertinente categorizarlas como culturas antiguas, que existieron hasta un determinado momento con sistemas pol?ticos y sociales complejos. Las altas culturas amerindias desarrollaron gobiernos olig?rquicos con ?rganos pol?ticos, sacerdotales y militares; dominaron t?cnicas agr?colas de irrigaci?n y domesticaci?n de animales que permitieron excedente de la producci?n alimenticia, posibilitando as?, la existencia de mano de obra dedicada al urbanismo templario y a la creaci?n de talleres de artesan?a63. Los g?neros pl?sticos producidos por las culturas amerindias surgieron de una condici?n evolutiva distinta a la primitiva. G?neros pl?sticos que los sistemas de castas simplificados no re?nen condiciones para ser producidos64. Adem?s los productos prehisp?nicos solo existieron en su forma pura, mientras que los productos primitivos, contin?an siendo producidos mismo despu?s del contacto con el occidente65. Otro aspecto importante en la diferenciaci?n entre el arte primitivo y precolombino es la cuesti?n del estilo, el cual Jos? Alcina Franch determina algunos aspectos que lo compone: expresi?n, emoci?n, ritmo, armon?a etc. El espacio no permite que profundicemos en el tema, pero es importante decir que el estilo en las sociedades de mayor complejidad va cambiando a trav?s de los tiempos, mientras que en las comunidades primitivas, si no est?ticas, permanecen bastantes invariables.66 Es tambi?n necesario anotar que las altas culturas americanas, en el 63SONDERENGUER, C?sar (2003): Manual de Est?tica Precolombina. Tesis Hermen?utica. Ed. Nokubo. Buenos Aires. 64El arte primitivo actual no es el mismo que el de los grupos humanos pasados que nunca tuvieron contacto con la civilizaci?n. Los elementos incorporados tras los contactos con la cultura occidental promovieron cambios en el arte primitivo. Por esta raz?n, el producto primitivo se diferencia del prehist?rico, guardando semejanzas tan s?lo en el eVWDGRGH?SUHFDULHGDG?HQHOTXHVRQSURGXFLGRV 65OCAMPO, Estela (2011): El Fetiche en el Museo: Aproximaci?n al Arte Primitivo. Ed. Alianza. Madrid. 66Ib?dem. 3 4 momento del encuentro, se cimentaban en una tradici?n y en un mosaico de culturas, con formas y c?nones establecidos por la cultura dominante. A ra?z de la equivocada y prejuiciosa clasificaci?n del arte precolombino, sus estudios fueron acogidos por la arqueolog?a en el siglo XIX, mientras que la historia del arte, miraba exclusivamente a la producci?n art?stica occidental. As? en la mayor parte los objetos precolombinos ? PLVPRORVTXH?FRQYLGDEDQ?DORVRMRVRFFLGHQWDOHVD una experiencia est?tica ? serv?an en grande medida de ilustraciones de estudios arqueol?gicos. El desinter?s est?tico que tuvieron los productos precolombinos para la historia del arte, fue desde el principio del siglo XX una gran preocupaci?n de los estudiosos de la arqueolog?a. Ellos que en los hallazgos y ruinas de la antig?edad americana reconocieron gran valor est?tico, raramente considerado por los historiadores del arte de finales del siglo XIX e inicio del XX. En 1919, F?lix Faustino Outes, antrop?logo, arque?logo y fil?logo de formaci?n europea, dedicado a los estudios prehisp?nicos, dej? registrado en una conferencia a la comunidad cient?fica argentina su preocupaci?n en los objetos precolombinos sirvieren mayormente como ilustraciones de estudios arqueol?gico, antropol?gicos y etnogr?ficos67. Con la misma preocupaci?n, Alan Lapiner publican en 1976, Pre-Columbian Art of South America. Lapiner realiz? para esa publicaci?n una criteriosa selecci?n de objetos prehisp?nicos de Am?rica de Sur. El mismo declaraba en la introducci?n de su libro que las piezas, muchas in?ditas en publicaciones, hab?an sido seleccionadas por un criterio puramente est?tico. Lapiner hab?a evitado presentar objetos de mayor inter?s para la arqueolog?a, dado que su trabajo estaba dedicado 67OUTES, F?lix Faustino (1920): <> En Anales de la Sociedad Cient?fica Argentina. Casa Editorial Coni. Buenos Aires. Pp.55-104. 3 5 exclusivamente a los aspectos est?ticos del arte precolombino68. Por lo tanto, el concepto primitivo creado en la mitad siglo XIX, empleado por la etnolog?a para definir las sociedades no-occidentales y sus producciones, siempre fue insuficiente e inservible para el arte prehisp?nico69. El coleccionismo y el relativo inter?s est?tico de objetos de culturas no- occidentales iniciado a mediados del siglo XIX y vinculado al inter?s de orden econ?mico, comercial y pol?tico estaban involucrados en la propuesta neo-colonial emprendida por las potencias mundiales70. Ya en el siglo XX, los cambios en el arte occidental, permitieron que estas producciones humanas, err?neamente definidas como: primitivas IXHUDQ?DEVRUELGDV? SRU Hl discurso del arte occidental, a medida en que estas formas est?ticas serv?an de fuente de inspiraci?n para los artistas europeos, que en aquel entonces VH?GHVQXGDEDQ?GH la tradici?n academicista. Desde que el mundo europeo los conoci?, los objetos de los grupos humanos de Am?rica fueron considerados como artefactos que reflejaban un tipo de vida distinta de la occidental. Ilustraciones de una civilizaci?n antigua ajena y de gusto bizarro. Pero con un car?cter est?tico reconocido en los escritos de Col?n, Cort?s, Pedro Mart?r y Alberto Durero71. ?En todos los d?as de mi vida no hab?a visto nada que alegrara mi coraz?n como estos objetos. Porque vi entre ellos, maravillosas obras de arte y me maravill? anti la sutil ingenuidad de la gente de tierras extra?as. No s? c?mo expresar todo lo que experiment??72 68LAPINER, Alan (1976): Pre-Columbian Art of South America. Ed Harry N. Abrams. New York 69ALCINA FRANCH, Jos? (1982): Arte y Antropolog?a. Ed. Alianza. Madrid. 70DE LA FUENTE, Beatriz (1996): Acerca del Coleccionismo de Objetos de Arte Prehisp?nico; en M?xico en el Mundo de las Colecciones de Arte. Ed. UCOL. M?xico. 71KLUBER, George (1996): <> in Collecting the Pre- Columbian Past. Washington D.C. pp. 35-48. 72 Fragmento del Diario de Viaje de Alberto Durero a los Pa?ses Bajos Citado Beatriz de la Fuente en Acerca del Coleccionismo de Objetos de Arte Prehisp?nico; en M?xico en el Mundo de las Colecciones de Arte. Ed. UCOL. M?xico. 3 6 ?No hay cuadr?pedo, ni ave, ni pez que una vez hayan visto sus art?fices, que no saquen al vivo la imagen: nos parec?a que ve?amos vivas las caras, vasillos pendientes de las orejas, collares, brazaletes, todo de oro, que nos causaba maravilla, en lo cual el trabajo aventajaba con mucho a la materia; penachos, cimeras, escudos y yelmos, labrados a trozos con tal arte y puntas tan menudas, que de puro delgadas enga?aban la vista.?73 A partir de 1850, es posible hablar de un reconocimiento est?tico m?s efectivo de los objetos precolombinos. La gran la frecuencia de estos objetos en territorio europeo, a?adido a los estudios en los campos de la arqueolog?a permiti? an?lisis m?s precisos acerca de las culturas precolombinas74. Adem?s, la propuesta neo- colonial reiter? la idea de la europea como centro cultural del mundo, de modo que tomaba para s? la responsabilidad del rescate del pasado amerindio. Un dato concreto de este inter?s es el gran n?mero de museos antropol?gicos creados en Europa en este periodo de finales del siglo XIX y a principios del XX75. Coincide tambi?n, seg?n George Kluber, con la primera afirmaci?n explicita que consideraba los productos art?sticos precolombinos como objetos de arte. El autor de la afirmaci?n fue Franz Kugler (1800-1858) historiador del arte de origen alemana, que en 1840, al preparar la primera historia general del arte universal, escrita para el rey de Prusia76. A?os m?s tarde, en este mismo siglo, Julius Lange hac?a referencia al arte Azteca al analizar la ley de frontalidad en el arte.77 Estos parecen haber sido casos raros en el siglo XIX, pues s?lo en el siglo siguiente la fuerza expresiva de las formas art?sticas no-occidentales inspiraron a artistas europeos como Gauguin, Munch, Braque, 73ANGLER?A, Pedro M?rtir de [1530] (1944): D?cadas del Nuevo Mundo. Trad. D. Joaqu?n Torres Asensio. Ed. Bajel. Buenos Aires. p. 463 74KLUBER, George (1986): Arte y Arquitectura en la Am?rica Pre-colonial. Ed. Catedra. Madrid. 75BOONE, Elizabeth Hill (1996) : <> in Collecting the Pre- Columbian Past. Washington D.C. 76KLUBER, George (1986): Arte y Arquitectura en la Am?rica Pre colonial. Ed. Catedra. Madrid. p 19. 77OCAMPO, Estela (2011): El Fetiche en el Museo: Aproximaci?n al Arte Primitivo. Ed. Alianza. Madrid. 3 7 Picasso etc., y abre espacio definitivamente en el mundo del arte occidental para ser discutidas. En este contexto de ruptura con la tradici?n cl?sica y el academicismo, las formas est?ticas occidentales dejan de ser comprendidas como atributos universales. Dado que estos atributos son producidos por las sociedades y sus contextos, y concuerdan con los c?nones y creencias, correspondientes a cada momento y adaptados a las t?cnicas, instrumentos y materiales que se tienen a mano. Pese a los cambios ocurridos en el mundo del arte, estos objetos fueron mayormente vinculados a los museos etnogr?ficos, antropol?gicos y arqueol?gicos, dejando sus aspectos est?ticos casi qXH?LQYLVLELOL]DGRV.? En contra partida, los museos de arte exhib?an obras individuales que reflejaban los c?nones, modelos y prevalencias de los gustos occidentales. Entendiendo las formas est?ticas como estrato de ideas, modelos y gustos que comparten los individuos de cierto grupo humano y rasgos culturales propios, se puede decir que estas formas apenas tendr?n validez, de car?cter est?tico, cuando la forma del objeto art?stico se afine al modelo ideal, existente en el imaginario colectivo; si no es de esta manera, el rechazo es inevitable78. Esta es una afirmaci?n que puede en parte explicar la raz?n del reconocimiento tard?o de los productos art?sticos de culturas extra-europeas. Es un hecho que la producci?n del arte precolombino no se encuentra motivada por lo que occidente entiende como arte o belleza. Afirmaci?n que se sustenta no solo en los motivos por los cuales eran producidos, sino tambi?n por la falta de referencia a estos conceptos en las lenguas de los grupos amerindios79. Diferenciar las producciones art?sticas de estos estados de la existencia 78ALCINA FRANCH, Jos? (1982): Arte y Antropolog?a. Ed. Alianza. Madrid. p.74 79SONDERENGUER, C?sar (2003): Manual de Est?tica Precolombina. Tesis Hermen?utica. Ed. Nokubo. Buenos Aires. 3 8 humana, no implica en juzgar estos objetos sean v?ctimas de juicio de valor, sino que se pretende desvelar diferencias, sobre todo, entre el arte primitivo y precolombino que permitan tener mayor precisi?n sobre ellas. Pues las formas de expresi?n que existieron en tiempos y lugares distintos no pueden ser confrontadas, dado sus diferencias ? motivaci?n, destinaci?n, t?cnicas etc. ?, para ser definidas bajo un ?nico concepto. Cabe entonces, considerando que estos objetos son productos humanos desarrollados por hombres con visiones y comportamientos distintos al Occidental, desnudarse de la mirada europeizante, que valora estos objetos como prueba concreta del triunfo occidental sobre las culturas ajenas. Para analizarlos en los aspectos en que el arte: precolombino, africano, oce?nico y occidental coinciden, en su relaci?n con el espectador. As?, si no es posible entender los objetos no-occidentales, en nuestro caso: precolombinos, en raz?n de su producci?n, lo ser? en la medida en que el mundo del arte les reconoce valor est?tico. Pues cuando estos objetos llamaron la atenci?n de los artistas occidentales ellos no lo hicieron a trav?s del entendimiento, del ?c?mo? Y ?para qu?? sino por su aspecto visual y fuerza expresiva de estos objetos. 3 9 LA CONSTANCIA DE OBJETOS PRECOLOMBINOS EN CATALU?A EN EL SIGLO XX. Hasta aqu?, de forma muy breve, fueron planteados aspectos sobre la relaci?n establecida por la cultura occidental frente al hombre aut?ctono de Am?rica; sobre los principios del coleccionismo americanista en Espa?a; las equivocaciones rectificadas en relaci?n a las culturas precolombinas y su el legado art?stico-material. Adem?s de c?mo a principios del siglo XX, los objetos de culturas no-occidentales, rotuladas como primitivas, recibieron dignidad est?tica. Tras este recorrido cuya intenci?n fue realizar una visi?n panor?mica de la relaci?n Europa-Am?rica, en el ?mbito espa?ol, cabe explicar en este cap?tulo, ?cu?ndo? y ?de qu? forma? objetos precolombinos llegaron al territorio catal?n. As? como, entender el inter?s catal?n sobre ellas, instituciones que se encargaron de su conservaci?n y los objetivos de estas instituciones para con estos objetos. En fin, respuestas que permitan comprender su recepci?n en Catalu?a. Como punto de partida, ser? tomado como referencia primordial el estudio de catalogaci?n de las colecciones precolombinas, en Catalu?a, realizado por la Dr?. Victoria Solanilla, publicado en 1993. Al mismo tiempo, se pretende actualizar la informaci?n sobre estas colecciones tan frecuentes en esta zona espa?ola en el siglo XX. El extraordinario estudio de la Dr? Solanilla ten?a como objetivo: listar, catalogar y divulgar las colecciones precolombinas p?blicas en Catalu?a. Este estudio vinculado a las celebraciones de V centenario del encuentro entre Am?rica y Europa80, fue el resultado de una exhaustiva investigaci?n emprendida por la Dr? Solanilla desde principios de los 80. 80SOLANILLA, Victoria (1993): Col?leccions Pre-colombines als Museus de Catalunya. Comissi? Americ? i Catalunya. Barcelona. 4 0 La publicaci?n de la Dr? Solanilla se dio en un momento muy pertinente. El escenario catal?n que aun gozaba de una evidencia internacional otorgada por la realizaci?n de las Olimpiadas, mismo a?o de la celebraci?n del V centenario. Hizo el momento oportuno para divulgar el inter?s catal?n por la antig?edad americana. Es sabido que tras esa publicaci?n ocurrieron cambios significativos en las instituciones catalanas que albergan objetos precolombinos; Se cre? un museo dedicado al arte precolombino, otros buscaron estrategias para ampliar la divulgaci?n de este legado art?stico material y algunas fueron cerradas. En fin, hechos importantes e indispensables para ser planteados en este espacio. Hechos que proporcionar?n una comprensi?n concreta de la actual condici?n del coleccionismo precolombino dentro del marco temporal y geogr?fico propuesto. La primera embarcaci?n llegada de Am?rica, comandada por Col?n, atrac? en un puerto de la comarca de Barcelona en abril de 1493. En el monasterio de Sant Jeroni de la Murtra (Badalona), anunci? el descubrimiento de las Indias Occidentales a los Reyes Cat?licos. All? present? Col?n las primeras evidencias americanas. Tiempo despu?s, en el segundo viaje al nuevo continente, salieron de Catalu?a una docena de monjes del Monasterio de Montserrat y cerca de 200 hombres para actuar en las primeras relaciones entre Europa y Am?rica81. Historiadores catalanes afirman que la importancia de Catalu?a en el descubrimiento fue de primera l?nea. ?Catalu?a tuvo un papel de primera l?nea en el Descubrimiento, ya mediante la participaci?n de catalanes supuestos (Col?n, Juan Caboto) o ciertos (Padre Boil), ya mediante su apoyo financiero (Luis de Sant?ngel)?82 Lo que es incontestable, es la importancia del ciudadano catal?n Fray 81RAHOLA, Frederic (1931): Comercio de Catalu?a con Am?rica en el Siglo XVIII. Ed. Artes Gr?ficas S.A. sucesores de Herinch Y. C. Barcelona. 82DELGADO RIBAS, Jos? Mar?a (1978): <> Bolet?n Americanista, n?m. 28 pp. 179-187. p 181. 4 1 Ram?n Pan?. Religioso de la orden de San Jer?nimo que tuvo una participaci?n fundamental en el conocimiento de las costumbres de los ind?genas americanos. El fray Ram?n Pan? sali? de Catalu?a en el segundo viaje de Col?n, para all? cambiar H[SHULHQFLDV FRQHO?RWUR?GXUDQWH FXDWURV DxRV -1498). Al final de este per?odo UHODWy FRQ PLUDGD GH ?HWQyJUDIR? ODV FRVWXPEUHV FUHHQFLDV y religiosidad de aquel pueblo. En raz?n de esta actitud este religioso es considerado el primer cronista y ?HWQyJUDIR?GHO1XHYR0XQGR83. (Q ORV DxRV SRVWHULRUHV DO ?GHVFXEULPLHQWR? OD DFtuaci?n catalana en Am?rica se restringi? a un n?mero relativamente peque?o de religiosos. La raz?n de la relativa ausencia catalana, se explica en el privilegio que se le dio a Castilla sobre Am?rica. ?Otros?, por cuanto las Islas e Tierra Firme del mar Oc?ano e Islas de Canaria fueron descubiertas y conquistadas a costa de estos mis reinos e con los naturales de ellos, y por esto es raz?n que el trato e provecho dellas se haga, e trate e negocie destos mis reinos de Castilla y Le?n, y en ellos y a ellos venga todo lo que de ellas se trajere?84 El cronista Francisco de G?mara, ratifica tal afirmaci?n diciendo: ?De donde sospecho que la reina favoreci? m?s que no el rey el descubrimiento de las Indias; y tambi?n porque no consent?a pasar a ellas sino castellanos; y si alg?n aragon?s all? iba, era con su licencia y expreso mandamiento.85 Estos argumentos son m?s que suficientes para explicar, en parte, tanto la poca actuaci?n catalana en las colonias occidentales, como la destinaci?n, casi exclusiva, de los objetos precolombinos a la capital espa?ola, en los momentos m?s 83AA.VV (2008): El Caribe Precolombino. Fray Ram?n Pan? y el Universo Ta?no. Cat?logo de Exposici?n realizada en el Museo Barbier-Mueller de Arte precolombino de junio a octubre de 2009. Ayuntamiento de Barcelona. Barcelona. 84Testamento de Isabel la Cat?lica Citado por Carlos Mart?nez Shaw: Catalu?a y el Comercio con Am?rica: El Fin de un Debate. En Bolet?n Americanista, n?m. 30. pp. 223-236. p 224. 85G?MARA, Francisco L?pez: (2004) [1552]: Historia General de las Indias. Ed. Linkgua. Barcelona.p.49 4 2 tempranos de la colonizaci?n americana. La relaci?n entre Catalu?a y el Nuevo Mundo abandon? este receso s?lo en la segunda mitad del XVIII, cuando comerciantes catalanes pudieron negociar sus productos con algunas islas del continente americano. Pero aun con el gerenciamiento de los puertos de C?diz o Sevilla86. En el cap?tulo anterior, se se?al? que en el siglo XVIII la actitud europea, y en especial, la espa?ola, sobre Am?rica, hab?a cambiado. La colonizaci?n guiada por la conquista y el dominio militar declin? y permiti? que se estableciera la colonizaci?n mercantil. Fue en esta nueva configuraci?n de las relaciones coloniales que Catalu?a restableci? su comercio y sus acciones mar?timas, que en a?os anteriores hab?a vivido momentos de gran recesi?n. En 1756, fue creada la Compa??a Mercantil de Barcelona, cuyo fin era establecer relaciones comerciales con Am?rica. En los primeros momentos la relaci?n comercial se restringi? a las islas de Santo Domingo, Puerto Rico y la Margarita, donde hab?a una fuerte presencia de misioneros catalanes. En los a?os siguientes las relaciones se extendieron al continente, pero el libre comercio con Am?rica no se consolid? hasta el fin del siglo XVIII, cuando se concedi? el permiso a varios puertos espa?oles87. El libre comercio con Am?rica permitido a finales del siglo XVIII, hizo posible las tan necesarias y esperadas mejor?as en el comercio y las actividades mar?timas de Catalu?a. Estabilizada la crisis comercial catalana, fue posible el despertar en los a?os posteriores otros intereses por Am?rica. Es en la segunda mitad del siglo XVIII, d?nde se ubica el ?pice de las grandes expediciones europeas en Am?rica. ?poca en que entra en Espa?a un grande n?mero de piezas de la antig?edad americana. Es interesante notar que en este mismo 86RAHOLA, Frederic (1931): Comercio de Catalu?a con Am?rica en el Siglo XVIII. Ed. Artes Gr?ficas S.A. sucesores de Herinch Y. C. Barcelona. 87Ib?dem. 4 3 periodo se empiezan a estrechar las relaciones entre Catalu?a y Am?rica. Pero, pese esta buena relaci?n de Catalu?a con Am?rica, no se encuentra constancia, documentada, de objetos de ?ndole precolombina, en este mismo per?odo, Catalu?a. Esa ausencia puede haber ocurrido debido al exclusivo inter?s comercial de Catalu?a con Am?rica, una vez que esta relaci?n fue tomada como la soluci?n a la crisis comercial vivida por Catalu?a en el siglo XVIII. Adem?s, como la entrada de objetos precolombinos en Espa?a estaba vinculada a las expediciones cient?ficas, subvencionadas por el estado espa?ol, el destino de ?stas era la capital espa?ola. En siglo XIX, con la ca?da del antiguo r?gimen, sucedido por las revueltas liberales, ocurridas paralelamente a la independencia de las colonias, impidi? que piezas precolombinas entrasen en Espa?a con la frecuencia del siglo anterior. La situaci?n que cambi? en la segunda mitad del siglo con los regalos de Estado88. Mientras los medios que permitieron la entrada de la antig?edad americana en Espa?a estuvieron vinculados al estado, la capital detuvo el privilegio de coleccionar el pasado americano, imposibilitando as?, que objetos de esta ?ndole se difundieran por otras partes del Pa?s. Como las relaciones comerciales entre Catalu?a y Am?rica empezaron en la segunda mitad del siglo XVIII, pasando en este mismo siglo a prescindir de las autorizaciones de los puertos castellanos, ser?a pertinente cogitar la posibilidad del ingreso de piezas precolombinas en Catalu?a en este periodo. Sin embargo, ni los documentos, ni la literatura acerca del coleccionismo precolombino da informaciones de la constancia de ?stas en la Catalu?a en el siglo XVIII. Con eso, se puede afirmar as?, sobre base documental, que el coleccionismo precolombino en Catalu?a, s?lo empez? a finales del siglo XIX. Cuando en este per?odo 88CARRO CABELLO, Mar?a Paz (2001): <>. Anales del Museo de Am?rica. Madrid. PP. 303-318. 4 4 se registran la entrada de los primeros objetos de las culturas precolombinas en el territorio catal?n (Anexo X). Carlos Cid Priego en el Bolet?n de la Biblioteca?Museo Balaguer en 1955, habla de donaciones de piezas precolombinas a esa instituci?n realizadas por Don Ferm?n Clavet?n, Bar?n de la Barre, Don Emilio de Ojeda y el Se?or Carlos Sunyer, entre los a?os 1887 y 189489. Se tiene conocimiento tambi?n del inter?s por la etnolog?a de los Capuchinos catalanes en Am?rica y sus recolecciones, a finales del siglo XIX de piezas de culturas precolombinas90. Por lo tanto, el coleccionismo precolombino, empeza en Catalu?a a finales del siglo XIX. Es interesante notar que el coleccionismo americanista en Catalu?a empez? en un momento en el que en otras partes de Europa los objetos precolombinos, apenas de manera puntual, ten?an un inter?s est?tico. Sin embargo, en las asignaturas dedicadas al estudio del hombre, como la arqueolog?a, la etnolog?a y la antropolog?a, estos objetos ya eran declarados por dignidad est?tica. El arque?logo Arthur Baessler por ejemplo, public? en 1902, un extraordinario trabajo de car?cter est?tico dedicado al arte antiguo del Per?. Sin embargo, como ya dicho, la mayor?a de los trabajos dedicados a los objetos de la antig?edad americana, estaban vinculados a los intereses arqueol?gicos y etnogr?ficos. Actualmente, el n?mero de instituciones que albergan objetos precolombinos en Espa?a gira en torno de veinte. La mayor?a de los objetos se encuentran en Madrid y en Catalu?a, importantes zonas espa?olas y de mayor demanda 89 CID PRIEGO, Carlos (1955): <> en Bolet?n de la Biblioteca Museo-Balaguer. Quinta ?poca. N?m. III. Villanueva y Geltru. 3-16. 90SERRA DE MANRESA, Valent? (2006): Tres segles de Vida Missionera: La Projecci? 3DVWRUDO?$G JHQWHV ? dels Framenors Caputxins de Catalunya (1680-1989) Facultat de teolog?a de Catalunya. Barcelona. 4 5 cultural.91 De estas colecciones con objetos de tem?tica americanista, listada por Jos? Juan Pano Garc?a92, Victoria Solanilla informa que al menos 18 est?n en Catalu?a93. Adem?s de las instituciones p?blicas que re?nen objetos precolombinos en Catalu?a, hay un importante n?mero de coleccionistas que se interesaron por estos objetos, desde finales del siglo XIX. Los cuales luego eran vendidos o donados a instituciones interesadas, que pudieran albergarlas y conservarlas94. El sobre el coleccionismo de objetos prehisp?nico en Catalu?a, el nombre de Ignacio Brugueras es imprescindible. El Sr. Brugueras, a principios del siglo XX, fue el mayor entusiasta del arte precolombino en todo el territorio espa?ol. El Sr Brugueras, arquitecto que ejerci? la profesi?n en Am?rica central, defendi? en la primera mitad del siglo XX, el uso de aspectos decorativos precolombinos para corregir lo que ?l entend?a como: defecto del estilo funcional contempor?neo.95 En 1929, el Sr. Brugueras ya era due?o de una importante colecci?n precolombina. De acuerdo con el art?culo de sr. Alfons Maseres publicado en D?ac? D?all? en mayo del mismo a?o, exist?a una voluntad de que esta colecci?n participara de la Exposici?n Internacional de Barcelona, pero desafortunadamente este deseo no pudo ser concretado. ?Ara que l?Exposici? Internacional est? a punt d?inaugurar-se, i que la nostra ciutat fa un vai-i-tot a fi de deixar ben alt el seu pavell? art?stic i arqueol?gic, ?no hi hauria un lloc per aquesta bella manifestaci? d?art precolombi?? No sols la hi podr?an admirar els barcelonins, sin? els molts forasters que pensen visitar-nos. La col?lecci? 91GARCIA, Jos? Juan Pano (2009): <> en Religi?n y Sociedad en el ?rea Maya. Madrid. Ed. Sociedad de Estudios Maya. 1995. Pp. 71-82. 94 Anexo X. 95BRUGUERAS, Ignacio (1946): <>en Cuadernos de Arquitectura. Colegio Oficial de Arquitectos de Catalu?a y Baleares. A?o III. N?m. 6.p 3-16. 4 6 Brugueres hi reclama, doncs, una vitrina, i la hi reclamen per a ella els amateurs de tot arreu.?96 El se?or Brugueras adem?s de coleccionador y gran propagandista, fue un gran conocedor del arte precolombino. ?l mismo, deseoso de dar a conocer su colecci?n al mayor n?mero de personas, anunciaba la disponibilidad de visita de su colecci?n. ??la colecci?n de cer?mica precolombina Maya, Nahuate y Azteca que posee el arquitecto Ignacio Brugueras; quien ofreci? mostrarla a todas las entidades y escuelas a quienes interesen dichos estudios; especialmente a los del arte aplicado a la ornamentaci?n y decoraci?n modernas.?97 Vale citar que en 1939, se public? en la capital catalana, la Historia del Arte Precolombiano del Profesor de la Escuela Nacional de Buenos Artes, Miguel Sol?. Por entonces, los estudios acerca de los objetos precolombinos desde la perspectiva de la Historia del Arte eran muy escasos. As? que la publicaci?n citada puede ser entendida como resultado de la necesidad de conocer este tipo de producci?n art?stica, que tan recientemente hab?a despertado el inter?s de los catalanes. Es de fundamental importancia tambi?n citar la colecci?n de la bailarina T?rtola Valencia. Alrededor de este mismo per?odo, la bailarina pose?a una excelente colecci?n de objetos precolombinos, la cual empez? a formar a principios del siglo XX en sus giras por la Am?rica Latina. Tras jubilarse de los palcos, T?rtola vivi? en su residencia en Sarri?-Barcelona, dedicada al coleccionismo hasta su muerte en 195598. En la d?cadas de los 80, ya hab?a en Catalu?a, un n?mero muy significativo de coleccionistas del arte precolombino que motiv? en 1985, a dos especialistas en arte no-occidental ? Dr? Victoria Solanilla y la Dr? Estela Ocampo ? a realizar, la 96MASERES, Alfons (1929): <> en '?$Ft'?DOOj. Vol. 18, n?m. 137, maig. Barcelona. p. 158-159. 97La Vanguardia. 12 de marzo de 1936. P?gina 9. 98AA.VV (2009): Arte Funerario Precolombino. La Pasi?n de T?rtola Valencia. Museu Egipci de Barcelona ? Fundaci? Cl?s. [Cat?logo de Exposici?n. Diciembre de 2009 ? a mayo de 2010.] Barcelona. 4 7 exposici?n: Art Pre-colomb? en Col?leccions Privades Catalanes99. En la actualidad hay un n?mero importante de museos y de coleccionistas de arte precolombino en Catalu?a. Sin embargo, las colecciones particulares, los coleccionistas prefieren mantenerse en el anonimato. Nombres de coleccionistas de arte precolombino activos y que es de conocimiento p?blico son: Jordi Cl?s, due?o del Museo Egipcio e Ignacio de Lassaleta propietario de la Galer?a Lassaleta100. Ambos promovieron en fechas recientes, importantes exposiciones de arte precolombino. El volumen de colecciones precolombinas, en Catalu?a, llama la atenci?n debido al inter?s tard?o por este tipo de producci?n art?stica en esta zona de Espa?a. Al mismo tiempo, tomando la importancia cultural que tiene la capital catalana, es comprensible el crecimiento del n?mero de colecciones de esta ?ndole en Catalu?a, debido al progresivo inter?s que tuvo la producci?n art?stica precolombina en occidente. La presencia de estas instituciones e inter?s de coleccionistas por objetos precolombinos, hicieron de Catalu?a un importante centro para el estudio de los objetos precolombinos. De manera que, Catalu?a reuniendo un importante acervo se convirti? en un centro para el estudio de objetos art?sticos de las culturas amerindias antiguas. 99En esta Exposici?n fueron presentadas piezas de las colecciones: Dur?n/Vall-llosera, Alberto Folch Rusi?ol, Miguel Gaspar, Ignacio de Lassaleta, Montserrat Mombr? Piulachs, Jos? Ram?n Pons Oliveras, Emilio Sala Gim?nez, Eudald Serra y Manuel Vargas-Machuca de Morales. 100En la Galer?a Lassaletta ya fueron realizadas exposici?n de arte precolombina en 2003, 2004 y 2006. La colecci?n Lassaletta de Arte precolombino tambi?n recorri? otros espacios expositivo de Catalu?a, como la realizada en 2006 en la CaixaForum de Girona. 4 8 ARTE PRECOLOMBINO EN INSTITUCIONES MUSE?STICAS CATALANAS En las p?ginas siguientes ser?n presentadas las instituciones muse?sticas catalanas que durante el siglo XX albergaron objetos de origen precolombinas. Las instituciones ser?n presentadas de acuerdo con la cronolog?a de entrada de los objetos precolombinos en sus respectivos acervos. Con tal ordenaci?n, se pretende una dimensi?n cronol?gica, del citado coleccionismo en los museos catalanes. Las informaciones aqu? expuestas fueron obtenidas en los sectores de documentaci?n de las instituciones que albergan los referidos objetos101. Cuando de la carec?a de documentos, o imposibilidad de consultar los archivos de los museos catalanes, que interesan al presente trabajo, las informaciones fueron obtenidas de cat?logos, art?culos y peri?dicos etc. En los casos en los que se presentaron total escasez de documentaci?n, fueron tomadas informaciones de entrevistas concedidas por los responsables de la colecciones. El objetivo a ser alcanzado con dicho procedimiento, es el de poder contestar de manera satisfactoria, preguntas como: ?Cu?ndo fue creada la instituci?n? ?Cu?l su objetivo y metodolog?a muse?stica? ?Cu?ndo adquirieron piezas precolombinas? ?De qu? manera las adquirieron? ?Con qu? objetivo? ?C?mo est?n expuestas? ?De qu? manera se integran las piezas al objetivo del museo? ?Cu?l es la procedencia de las piezas? En fin, respuestas que permitan construir una idea s?lida del coleccionismo prehisp?nico en Catalu?a, la manera de la recepci?n y sus formas de estimas. 101Es pertinente acordar que las documentaciones acerca de estos objetos son escasos y la mayor?a de los que poseen alg?n registro de entrada dona pocas informaciones acerca de las piezas. 4 9 Biblioteca-Museo V?ctor Balaguer La Biblioteca?museo de Vilanova i Geltr?, es una de las instituciones muse?sticas m?s antiguas de Catalu?a. Fue creada por el pol?tico V?ctor Balaguer i Cirera en el a?o 1884. Su primer fondo estaba formado por, obras de arte y libros que pertenec?an a su fundador. Tras su fundaci?n el museo fue agraciado con donaci?n de libros y objetos art?sticos, occidentales y no-occidentales. Jeroni Granell entre los a?os 1882-1884, proyect? el edificio destinado a la biblioteca-museo. En 1900, la instituci?n pas? a manos de la ciudad, y seis a?os m?s tarde a la gerencia del estado. Antes de la guerra civil espa?ola, la instituci?n se qued? a cargo de la Generalitat. Durante la Guerra Civil la instituci?n permaneci? cerrada, reabriendo en 1940. La concepci?n muse?stica de esta instituci?n, sigui? el esp?ritu ecl?tico de su mentor y fundador. La biblioteca-museo alberga en sus fondos: obras de arte, libros, objetos decorativos, arqueol?gicos y etnol?gicos de diversas culturas. No se sabe si el sr. Balaguer pose?a en su colecci?n objetos precolombinos, pero se identifica que en fechas tempranas a la creaci?n de la biblioteca-museo, donaciones de piezas prehisp?nica. La colecci?n precolombina de la Biblioteca-Museo V?ctor Balaguer, contempla las principales culturas precolombinas y variadas ?pocas. Los objetos son en su mayor?a de cer?micas, pero incluye piezas de otros materiales102. La colecci?n de esta instituci?n fue construy?ndose a lo largo de los a?os por los llamados indianos103. Diferente de otros museos que recibieron de una sola vez o por manos de un mismo personaje que ten?a relaci?n m?s estrecha con una zona espec?fica de Am?rica, la colecci?n precolombina del Museo V?ctor-Balaguer fue se 102 SOLANILLA, Victoria (1988): Cat?leg del Museu Balaguer. Col?lecci? pre-colombina. Generalitat de Catalunya. Departament de Cultura. Vilanova i la Geltr? 103 As? son definidos los comerciantes y marineros catalanes en su retorno de Am?rica. 5 0 formando a lo largo de su existencia y por medio de diferentes donaciones104. Estas distintas donaciones permitieron que esa colecci?n contemplara una parte significante de las principales civilizaciones de Am?rica. El total de piezas precolombinas en este museo, en 1993, era de 325 objetos, los cuales llegaron en distintos momentos, por diversos donadores, como: el Diputado Ferm?n Calvet?n105; el Diplom?tico, Bar?n de la Barre106; el Dr. D. S. Manegat107, El Ministro Plenipotenciario de Espa?a en Per?, el Sr. Emilio Ojeda108, este ?ltimo responsable por grande parte de las piezas peruanas en el museo. Tambi?n son de finales del siglo XIX algunas donaciones de la escritora - muy interesada en Am?rica - Emilia Serrano o la Baronesa de Wilson, como era conocida. Ella don? al museo importantes piezas de origen americano ? en las cuales se inclu?an piezas precolombinas. Las piezas fueron colectadas en sus recorridos por aquel continente109. A principios del siglo XX, se registran donaciones de piezas precolombinas realizadas por el Dr. Carles Sunyer y el Dr. Sala. Otra parte de la colecci?n precolombina de la Biblioteca Museo V?ctor Balaguer es de procedencia desconocida, pero entraron al museo a lo largo de los a?os110. La colecci?n est? compuesta por muchos fragmentos, lo que desde una perspectiva est?tica no se trata de una colecci?n impresionante, pero se consta la presencia de verdaderas obras maestras. 104 Ib?dem. 105<> en Bolet?n de la Biblioteca-Museo Balaguer. N?m. 33. Ano IV. 26 de Junio de 1887. Villanueva y Geltr?. p. 7 106<> en Bolet?n de la Biblioteca-Museo Balaguer. N?m. 73. Ano VII. 26 de Octubre del 1890. p. 6. 107<> en Bolet?n de la Biblioteca-Museo Balaguer. II ?poca. N?m. 6 Octubre, Noviembre y Diciembre de 1893. p. 6-7. 108 <> en Bolet?n de la Biblioteca-Museo Balaguer. N?m. 73. Ano VII. 26 de Octubre del 1890. p. 6. 109An?nimos (2009): << ?Sabies que la Baronessa de Wilson va donar objectes de les cultures precolombines al Museu Balaguer?>>En Quaderns de Patrimoni del Garraf. N?m. 11. noviembre de 2009. p. 33-34 110SOLANILLA, Victoria (1988): Cat?leg del Museu Balaguer. Col?lecci? Pre-colombina. Generalitat de Catalunya. Departament de Cultura. Vilanova i la Geltr?. 5 1 En 1999, la Biblioteca-Museo recibi? donaciones de objetos precolombinos de la Sr. ? Teresa M? campos y del Sr. Josep M? Torres111. Actualmente, parte de la colecci?n precolombina componen la exposici?n permanente de la secci?n etnogr?fica. El metodismo de esta instituci?n, hace que su colecci?n precolombina sea una de las mejores documentadas de Catalu?a. Museo Etnogr?fico Andino-Amaz?nico La creaci?n del Museo Etnogr?fico Andino-Amaz?nico ocurri? en 1918, en Sarri?, Barcelona. El objetivo de esta instituci?n era el de divulgar la actividad misionera de los capuchinos catalanes. Mientras estos religiosos usaban como estrategia pedag?gica conocer los nativos, para luego evangelizarlos, fueron recogiendo evidencias materiales, presentes y pasadas, de los grupos humanos donde actuaban. El inter?s cient?fico-etnol?gico de los capuchinos por estos grupos se intensific? con el pasar del tiempo. Por ese motivo recogieron con m?s frecuencia aquellas evidencias etnogr?ficas. Este inter?s les llev? a publicar estudios espec?ficos y participar de exposiciones, como: la Exposici?n Misional preparatoria de Bogot? en 1924, en la Exposici?n Universal Misional de Roma en 1925, y en 1929 en la Exposici?n Universal de Barcelona (Anexo XI)112. El Museo de 1918, fue ideado por el padre Andr?s de Palma de Mallorca, fue tambi?n el primero de la orden de los capuchinos catalanes. En este espacio muse?stico se encontraban objetos de ?ndole etnol?gica y arqueol?gica, oriundos de las localidades donde actuaban los religiosos capuchinos catalanes: Colombia, Ecuador, Venezuela, Guatemala, El Salvador, Nicaragua Costa Rica, Panam? y M?xico. 111Archivo de la Biblioteca-Museo Victor Balaguer. 1126(55$'(0$15(6$9DOHQWt  7UHV6HJOHVGH9LGD0LVVLRQHUD/DSURMHFFLy3DVWRUDO?$G JHQWHV? GHOV )UDPHQRU &DSXW[LQV GH &DWDOXQ\D -1989) Facultat de Teologia de Catalunya. Barcelona 5 2 As? como otras instituciones muse?sticas, el Museo de las Misiones sufri? la consecuencia de la violencia de la Guerra Civil. Por este entonces sufri? un incendio que provoc? la dispersi?n y p?rdida de un grupo de piezas de origen americano, siendo encontradas en los escombros apenas algunas piezas l?ticas113. Pocos a?os antes de eclosionar la Guerra Civil en Espa?a, el capuchino Marcel?l? de Castellv? hab?a fundado en Colombina, el CILEAC (Centro de Investigaci?n Ling??stica y Etnogr?fica de la Amazonia Colombiana). Este era un centro de inter?s cient?fico en el ?mbito arqueol?gico, antropol?gico, etnogr?fico, folcl?rico etc., y que pose?a una importante biblioteca especializada. Tras la muerte de su creador en 1951, el centro del CILEAC se traslad? de Sibundoy-Puntamayo, a la capital colombiana, Bogot?. En este traslado, un grupo de piezas fue encaminado a Barcelona, con la intenci?n de reconstruir el anterior Museo de las Misiones. En este mismo a?o de 1951, el convento de los padres capuchinos de Sarri?, realiz? una exposici?n misional en la que hab?a piezas precolombinas. Esta exposici?n tuvo en aquel momento mucho destaque en la ciudad condal114. Pese a que esta exposici?n haya ocurrido en 1951, el deseo de reconstrucci?n del museo s?lo se consolid? en 1975, a?o de celebraci?n de la restauraci?n de la provincia mon?stica de los capuchinos catalanes. As?, el actual Museo fundado en 1975, fue creado para fines cient?ficos de orientaci?n a la etnograf?a, as? con fue el CILEAC de Colombia. En la actualidad el Museo Etnogr?fico Andino-Amaz?nico posee en torno de 300 piezas de las ?reas de Mesoam?rica (M?jico), Am?rica Central (Costa Rica) y regi?n Andina (Colombia, Ecuador, Per?). Siendo las m?s representativas las de la 113Informaci?n obtenida por medio de entrevista con el actual guarda voz del museo, Fray Valent? Serra de Manresa. La Entrevista fue realizada el 21/05/2013, en el convento de Sarri? en las dependencias del Museo Etnogr?fico Andino-Amaz?nico. 114 La Vanguardia Espa?ola de Mi?rcoles, 2 de mayo del 1951. p 11. 5 3 regi?n de Puntamayo115. En su mayor?a la colecci?n est? vinculada a las regiones donde hubo actividad de capuchinos catalanes. Las piezas fueron enviadas desde el centro creado por Castellv?, cuyos miembros se dedicaban a la etnograf?a y la arqueolog?a. As? como otras colecciones precolombinas, ?sta padece de una enorme carencia documental. Pero es sabido que los capuchinos, desde el a?o 1886, recog?an y describ?an en sus misiones estos testimonios culturales, presentes y pasados116. Desde el trabajo de catalogaci?n de las colecciones precolombinas en Catalu?a realizado por la Dr? Victoria Solanilla, no hubo alteraciones significantes en la colecci?n precolombina de este museo. Las modificaciones que ocurrieron fueron tan solamente de car?cter museogr?fico, donde las piezas hoy en d?a se encuentran agrupadas en una vitrina independiente. Museo Episcopal de Vic La propuesta del Museo es del a?o 1868, surgida tras la Exposici?n Arqueol?gica Art?stica de Arte Retrospectiva en la Casa de Caridades. En 1877, el Circulo Literario de Vic realiz? en su sede una exposici?n permanente con obras expuestas en 1868. Un a?o despu?s, acogi? a esta idea el obispo Josep Morgades i Gili (1929-1901), que agreg? la colecci?n diocesana a la propuesta de creaci?n del museo. El fondo art?stico creado por la voluntad de los ciudadanos de VIC, fue reunido en 1891, en el Palacio Episcopal, cuando se inaugur? el Museo Arqueol?gico Art?stico de VIC. Como es sabido, la Guerra Civil trajo muchas amenazas al patrimonio cultural, as? que por precauci?n, parte de la colecci?n del MEV, en este per?odo, fue 115 La misi?n evangelizadora en la zona colombiana fue la m?s importancia de los Capuchinos catalanes. En esta zona actuaron por casi ochenta a?os. Raz?n por la cual la colecci?n del Museo Etnogr?fico Andino-Amaz?nico est? formada por objetos oriundos de esta regi?n. 116 SERRA DE MANRESA, Valent? (2006): Tres Segles de Vida Missionera: La projecci? 3DVWRUDO?$G JHQWHV ? dels Framenor Caputxins de Catalunya (1968-1989) Facultad de Teologia de Catalunya. Barcelona 5 4 trasladada a Ginebra, retornando al MEV tras el fin de la guerra. Con el fin de la guerra civil y bajo la direcci?n del sacerdote Eduard Junyent y Subir? (1901-1978), el Museo se traslad? al antiguo colegio de San Jos?. En 1949, el MEV ocup? definitivamente Colegio de San Jos?, espacio que no tuvo los acondicionamientos finalizados en 1967. Los objetivos del MEV est?n orientados a la producci?n art?stica catalana medieval, lo que hace de esta instituci?n una de las m?s importantes en el estudio del arte rom?nico y g?tico catal?n. La colecci?n precolombina del MEV es modesta, pero no menos importante. La colecci?n, exceptuando una pieza de cer?mica, est? formada por textiles. La totalidad de estos objetos, en 1993, era de 13 piezas. De todas las piezas precolombinas, doce entraron en la pen?ltima d?cada del siglo XX, y una tiene entrada documentada en 1934117. La pieza precolombina que entra en el MEV en la d?cada de los 30 del siglo XX, fue fruto de la adquisici?n de una importante colecci?n textil que pertenec?a al Sr. Gaspar Homar. La pieza estaba en pose de este se?or desde 1932118. De acuerdo con el art?culo La col?lecci? de t?xtils precolombins del Museu Episcopal de Vic de la Dr? Solanilla de 2008, nueve piezas textiles fueron donadas por an?nimos entre 1980 y 1984. La misma autora informa que hasta 1989, dieron entrada en el museo objetos precolombinos. Cotejando esta informaci?n con la documentaci?n del al archivo del MEV, fue posible concluir que la cer?mica donada por el sr. del Josep Puig Collell (Rector G?$LJXDIUHGD)119, fue el ?ltimo ingreso de origen precolombina. La colecci?n precolombina del MEV de hecho, es menor que el total antes descrito. Dos de los textiles y la cer?mica son de producci?n moderna. Solamente los diez textiles de la zona Andina son originalmente precolombinos120. 117Sector de Documentaci?n del Museo Episcopal de Vic. 118Solanilla, Victoria (2008): <> en Quaderns del Museu Episcopal de Vic. Ed. MEV. Vic. 151-163. 119Sector de Documentaci?n del Museo Episcopal de Vic. 120 SOLANILLA, Victoria (1999): T?xtils Precolombins de Col?leccions P?bliques Catalanes. Institut G?(VWXGLV&DWDODQV. Barcelona. 5 5 Vale observar que algunas piezas est?n divididas, en especial la pieza textil con n?mero de registro 15919, la cual tiene una extensi?n significativa. Esta pieza est? considerada por la Dr? Solanilla como dos piezas121, por ello la afirmaci?n de que la colecci?n del MEV est? formada por once piezas. Sin embargo, en el registro del museo estos dos fragmentos est?n documentados como pieza ?nica. En la consulta de los registros de las piezas no consta informaci?n de que hayan participado de exposiciones, con lo cual las piezas se restringen al inter?s de un peque?o n?mero de estudiosos del arte precolombino o textil. Actualmente las piezas siguen en el dep?sito bien acondicionadas para preservarse para generaciones futuras. Museo Municipal Cau de la Costa Brava En el a?o 1920, un grupo de moradores de Palam?s aficionados por el arte decidieron crear una asociaci?n cuyo objetivo era coleccionar objetos de inter?s hist?rico, folcl?rico, art?stico y productos naturales. En fin, todo lo que hiciera referencia a la cultura y al arte. La vida cultural en esta ciudad a inicio del siglo XX era muy intensa. La uni?n de los entusiastas Hug Sanner (industrial alem?n) y del se?or J. Triad? de Barcelona, posibilit? la creaci?n del Museo de Palam?s, cuyo primer director fue Francesc Vidal i Palmada. En los primeros a?os el museo se sustentaba por 45 voluntarios pero luego el museo pas? a recibir subvenci?n del Ayuntamiento122. El primero cat?logo que produjo el Museo de Palam?s fue en 1933, en el cual ya se registran piezas de origen precolombino. En el a?o 1935, el n?mero de socios del museo no eran tan grande, pero las sucesivas donaciones permitieron que su fondo fuera constantemente enriquecido. Durante la Guerra Civil, as? como otras instituciones 121 Solanilla, Victoria (2008): <> en Quaderns del Museu Episcopal de Vic. Ed. MEV. Vic 1511-163. 122 Cat?logo Museu de Palam?s, Cau de la Costa Brava. Ed. C Barn?s, 1933. 5 6 muse?sticas, padeci? de las condiciones del momento. Tras la guerra la instituci?n pasa por un momento de debilidad. En la d?cada de los ochenta se da la municipalizaci?n del Museo de Palam?s. En la d?cada siguiente, sufri? cambios su propuesta, pasando entonces a ser un museo monogr?fico de la vida mar?tima. La colecci?n precolombina del Museo Municipal de Cau de Costa Brava es muy modesta, todas ellas provienen de Am?rica del Sur (Per?, Bolivia y Argentina). De las catorce piezas de la colecci?n, la mayor?a es l?tica. Nueve de ellas entraron por medio del entusiasta de la primera fase del museo el Sr. Hug Sanner, otras dos por medio del Sr. J. Ayesta i Boix. Las dem?s piezas carecen de registro de entrada123. En el cat?logo del museo publicado en 1933, consta informaci?n sobre un grupo de piezas oriundas de Bolivia cedidas por el se?or Armand Cam?s124. En los boletines del museo publicados en 1935 y 1936125, no consta en la lista de donaciones, piezas de origen precolombino, de manera que todas las piezas precolombinas entran en el museo antes de 1933. Aunque no se aproximen de la actual propuesta del Museo, las piezas precolombinas ocupan la secci?n etnogr?fica que el museo posee desde su creaci?n. Centro de Documentaci?n y Museo Textil de Terrassa Creado en 1946, el Museo Textil Biosca, como se nombr? esta instituci?n al principio, estaba ubicado en una f?brica situada en el ?FDUUHU de Sant Isidre? HQ Barcelona. Diez a?os m?s tarde el museo cambia de direcci?n, pasando a la calle de ?6DQW 3DX? Las primeras piezas del acervo del museo pertenec?a al Sr. Josep Biosca ? motivo del primer nombre del museo ? que don? a la ciudad de Barcelona su colecci?n 123 SOLANILLA, Victoria (1993): Col?leccions Pre-colombines als Museus de Catalunya. Generalitat de Catalunya. Comisi?n Am?rica i Catalunya. Barcelona. 124 Catalogo Museo de Palam?s, Cau de la Costa Brava. Ed. C Barn?s, 1933. 125 Este bolet?n tuvo apenas tres publicaciones 5 7 de tejidos hist?ricos en 1959, a?o que el museo pasa a la gerencia del municipio llam?ndose: Museo Municipal Textil Biosca. Una de las propuestas del ayuntamiento era enriquecer la colecci?n, As? que en 1957, la Diputaci?n de Barcelona efectu? la compra de la colecci?n vi?as. En la d?cada de los sesenta gobiernos locales, Ayuntamiento y Diputaci?n se unieron en el patronato del museo. El objetivo era crear un museo de mayor dimensi?n que comportara textiles hist?ricos. En actual museo fue inaugurado en 1971. A partir de este momento otras donaciones fueron ocurriendo e incrementando la colecci?n especializada en textil. En los ochenta, el antiguo patronato es deshecho, pasado el museo a llamarse, Museo Textil, para luego en los noventa ser denominado Centro de Documentaci?n y Museo Textil126. Las piezas precolombinas que posee el museo proceden de M?xico, Guatemala y Per?. El total de piezas gira en torno a ochenta, siendo que algunas de ellas no se encuentran en buen estado. Desde la instauraci?n del museo hay constancia de piezas precolombinas. Siete de las piezas son del primer fondo del Sr. Biosca. A principios de los cincuenta hubo una segunda donaci?n de diez piezas de la misma persona. En 1957, entran otras 11 por medio del sr. Vi?as. En los setenta, la colecci?n precolombina sufre un importante incremento, cuando pasan a formar parte de la colecci?n textiles precolombinos de Per? y M?xico, que pertenec?an a la bailarina T?rtola Valencia, comprados por el Ayuntamiento de Barcelona127. El registro de todos los textiles del museo est?n actualmente disponibles en la rede mundial de computadoras128, desde donde es posible consultar informaciones sobre las piezas. De acuerdo con estos registros de CDMT, son entorno de 70 piezas de 126 Guia de Museus de Catalunya. Generalitat de Catalunya, Departament de Cultura. Ed. 62. Barcelona, 1999. 127 Consulta al http://imatex.cdmt.es el d?a 12 de Junio de 2013. 128 www.imatex.cdmt.es 5 8 origen precolombino, la mayor?a de ellas de la zona Andina. El n?mero total coincide con la publicaci?n que fue tomada como base para realizaci?n de este trabajo, con la diferencia de las culturas pertenecientes. Los registros indican que 36 piezas son de la cultura Chancay, 18 de la cultura Azteca, 05 de la cultura Chim?, 03 de la Cultura Nazca, 02 de la Cultura de Tiahuanaco, 01 de la cultura inca129 y 06 de ellas se registran como cultura no especificada, las cuales son probablemente de la cultura de Paracas, como indica la Dr? Solanilla.130 A diferencia de la estagnaci?n de algunas colecciones precolombinas en Catalu?a, en esta contin?an ocurriendo incorporaciones, Las piezas 11263, 11264, por ejemplo fueron incorporadas a la colecci?n en el a?o 2000. Adem?s, las piezas precolombinas cuyo n?mero de registro son subsecuentes a los informados anteriormente, hace suponer integraci?n en fechas m?s recientes131. De acuerdo con la visita hecha al museo y en conversaci?n con la responsable del sector Sr? Silvia Saladrigas, ninguno de los textiles precolombinos est?n expuestos, todas las piezas precolombinas se encuentran en almac?n, en condiciones adecuadas de conservaci?n. Museo del Perfume Creado en 1961, el objetivo del Museo del Perfume siempre ha sido el de recoger, conservar y divulgar los recipientes usados por diversas culturas y ?pocas para guardar esencias y aromas. El Museo del Perfume se encuentra en el interior de las instalaciones de la 129 La pieza de n?mero de registro 8033 est? clasificada en el cat?logo online del CDMT como ?3UHFRORPELQD-,QFD?SHURODFURQRORJtDHVGHOVLJOR;9,,, 130 En la publicaci?n de la Dr? Solanilla Col?leccions pre-colombines als Museus de Catalunya, son: 39 de la cultura Chancay, 18 de la Cultura Azteca, 06 de la cultura de Paracas, 04 de la cultura Chim?, 02 de la cultura Nazca, 01 de la cultura de Tiahuanaco y 01 de la Cultura Inca. 131 Son las piezas de n?mero de registro 11266, 14925, 14926, 14927, 14928. 5 9 perfumar?a Regia, fundada por el Se?or Josep Giralt, suegro de uno los hermanos Planas, creadores del Museo del Perfume. La reuni?n de piezas obtenidas por los hermanos Ram?n Planas i Buera y Francisco Planas i Bueras es anterior a la creaci?n del Museo, el cual fue creado cuando en el a?o 1961, la perfumer?a Regia cambi? de la calle Caspe de Barcelona al n?mero 39 del Passeig de Gr?cia en la misma ciudad. Fue en el interior de la nueva direcci?n del establecimiento en el que se adecu? un espacio que permitiera el acceso p?blico a la colecci?n de estos recipientes de esencias de varias partes del mundo. A causa de su ubicaci?n y contexto, esta instituci?n muse?stica acab? por describir la evoluci?n de estos recipientes, de manera m?s completa, en el marco europeo. La colecci?n precolombina del Museo del Perfume es muy ?poEUH ,? las piezas proceden de zonas importantes en la antig?edad americana. La colecci?n est? formada por trece objetos los cuales est?n realizados en plata (pinza), y cer?mica (pinzas, pintaderas y braserillo). Estas piezas proceden de M?xico (7 objetos), Per? (3 objetos), y Ecuador (3 objetos)132. Los objetos precolombinos en este museo llaman la atenci?n por su antig?edad y aspecto art?stico, no son contemplados como aspecto est?tico dentro de la consideraci?n de la producci?n art?stica, sino por su caracter?stica funcional que ejemplifica el h?bito de que culturas precolombinas usaban recipientes de esta categor?a. El Museo cuenta con un total de 5000 piezas, de las cuales menos de 0,5 % son de origen precolombino. La carencia de documentaci?n sobre estas piezas no permite precisar el momento de su adquisici?n, pero de acuerdo con el vocal del Museo del perfume, el Sr. Ram?n Mar?a Planas, hijo del fundador del museo, las piezas fueron 132La informaci?n de procedencia de estas piezas est? de acuerdo con las informaciones que ofrecen el cat?logo del Museo del Perfume publicado en 1985 ? 907, 910 y 912 (Per?); 908, 913, 918 (Ecuador): 911, 914, 915, 916, 917, 919, 920 (M?xico), pero de acuerdo con la publicaci?n de la Dr? Solanilla de 1993, 10 proceden de M?xico, 2 de Ecuador y 1 de Per?. 6 0 obtenidas por los hermanos Planas en los a?os 50 del siglo pasado, las cuales se encuentran expuestas junto a piezas de otras culturas, y sin nuevas incorporaciones. Museo Arqueol?gico de Barcelona El Museo Arqueol?gico de Barcelona instalado actualmente en el n?mero 39 del Pasaje de Santa Madrona, pas? a ocupar esta direcci?n en 1939, pero sus antecedentes remiten a 1915 con la creaci?n del servicio de Investigaci?n Arqueol?gica. A principios del siglo XX ciudadanos catalanes pretendieron la proyecci?n de la arqueolog?a catalana133. As? que en el mismo a?o de Exposici?n Internacional de Barcelona de 1929, fue realizado el Congreso de Arqueolog?a de Barcelona, cuando el museo estaba instalado en el edificio construido a raz?n de la Exposici?n, destinado primeramente a ser el Palau de les Arts Gr?fiques. A pesar de su origen est? involucrado en un momento de rescate de la identidad nacional, el Museo de Arqueolog?a, por adquisiciones de muchos colaboradores y del per?odo de la dictadura espa?ola, incorpor? una propuesta universalista, contemplando as? la antig?edad occidental, pero sin perder de vista la arqueolog?a local. Entre los a?os 60 y 70 el museo arqueol?gico adquiri? piezas de la antig?edad americana. No se sabe bien la raz?n de esta adquisici?n, pero coincide con el momento en que muchos objetos de esta naturaleza entraban en Catalu?a. En su mayor?a, las piezas son de origen peruano, es decir, de las antiguas culturas que habitaban la costa occidental de Am?rica del Sur. Las 16 piezas con n?meros de registro 27.214 al 27.229, fueron adquiridas por medio de compra de un anticuario de nombre Ambrosio en 1963. En total son 17 piezas siendo apenas una de 133 MESTRE, Joan Santacana (2012): <> En Revista G?$UTXHRORgia de Ponent. N?m. 22. pp. 187-209. 6 1 ellas donaci?n, hecha por el Sr. Josep Mar?a Badia en 1978134. Pese a la informaci?n de la Dr? Solanilla sobre la donaci?n, en la catalogaci?n realizada por el Sr. M. Berenguer Padrones en 1986, no figura informaci?n del objeto que entra en el museo en el a?o 1963. En la informaci?n sobre la pieza, donada por el Sr. Badia (n?mero de registro 27.230), s?lo figura en la actualizaci?n documental de 2009. Desde el momento en que fueron adquiridas hasta la actualidad, estas piezas, una mesoamericana (M?xico) y las otras de la zona Andina, (Moche, Chim? y Chancay) nunca fueron expuestas, y tampoco hay intenci?n de exponerlas. En consulta a los fundos del Museo Arqueol?gico las piezas de n?mero de registro 27.227 y 27.229, no fueron encontradas. La propia propuesta del museo puede explicar la inutilizaci?n de estas piezas en este espacio muse?stico, especializado en la arqueolog?a catalana y occidental. Pero la pregunta a respecto del inter?s del museo de adquirir estas piezas en aquel momento sigue siendo una inc?gnita. Museo Etnol?gico de Barcelona Los antecedentes del Museo Etnogr?fico remontan a principios del siglo XX con la Exposici?n Universal de 1929, siendo retomada y materializada la propuesta de creaci?n en los a?os 40. El actual Museo Etnol?gico es resultado de la fusi?n en 1999, de dos instituciones creadas en los 40. El Museo de Industrias y Artes Populares, creado en 1942, dedicado a la etnograf?a catalana y espa?ola, y del Museo Etnol?gico y Colonial, creado en 1948, reservado a los pueblos colonizados por Espa?a. La ubicaci?n de objetos de estudio etnol?gico espa?oles y catalanes en instituciones distintas de la de otros pueblos, fue fruto del embate intelectual entre el Dr. 134SOLANILLA, Victoria (1986-1989) :<> En Emp?ries: Revista del M?n Cl?ssic i Antiguitat Tardana. N?m. 48-50. Vol. II. PP. 282- 291. 6 2 Josep Mar?a Batista i Roca y Tom?s Carrera de Artau, mutuos colaboradores en el trabajo en el Arxiu G?(WQRJUDItDL)RONORUHGH&DWDOXQ\D&XDQGRIXHron retomados los estudios etnogr?ficos, tras el fin de la Guerra Civil y bajo la dictadura franquista, el sentimiento nacionalista de Batista i Roca choc? con la perspectiva universalista de Carreras i Artau. Fue este embate intelectual determinante para la separaci?n de los objetos etnol?gicos locales, de los de pueblos no-occidentales135. El Museo Etnol?gico Colonial, surgi? con una propuesta concordante con la tendencia en el resto de Europa de la primera mitad del siglo XX que objetivaba exhibir objetos de las antiguas colonias. As?, el MEC adem?s de unirse a propuesta imperialista franquista136, coincidi? con la ideas de museos como: Mus?e de la France G?2XWUH Mer en Par?s y el Museum f?r V?lkerkunde en Berl?n. Desde del inicio, el Museo Etnogr?fico Colonial albergab? en sus fondos un importante acervo de objetos arqueol?gicos y etnol?gicos americanos. Piezas adquiridas por el Dr. Carreras, en el a?o de la creaci?n del MEC posibilit? la creaci?n de la secci?n hispanoamericana137. Esta secci?n r?pidamente se torn? una de las m?s importantes del museo. Visibilizando as? la vocaci?n americanista de Catalu?a. Los nombres de August Panyella y Eudald Serra i G?ell, fueron de primordial importancia para el inicio del museo. La aproximaci?n entre Serra y Panyella junto con Albert Folch Rusi?ol y Zeferina Amil, result? fruct?fera para el MEC. Juntos fueron responsables por adquisici?n de muchas piezas del MEC. Las expediciones realizadas por el MEC, que tuvieron como destino Am?rica, fueron las del a?o 1963 (a la zona andina), 1965 (Am?rica Central) y la de 1971 (M?xico), a trav?s de las cuales llegaron al museo cerca de 1474 de car?cter 135HUERA CABEZA, Carmen (1993): <> en Revista G?(WQRORJLD de Catalu?a, n?m. 3. Generalitat de Catalu?a. Barcelona. p 160-164. 136Ib?dem. 137GARCIA, Jos? Juan Pano (2009): <> en Revista G?(WQRORJLD de Catalu?a, n?m. 3. Generalitat de Catalu?a. Barcelona. p 160-164. 140 Cat?logo de Exposici?n El Juego de Pelota en el M?xico Precolombino y su Pervivencia en la Actualidad: Museu Etnol?gic, del 16 de julio al 31 de octubre de 1992. Barcelona: Fundaci? Folch [etc.], DL 1992 6 4 importancia est?tica evidenciada, el inter?s del museo tuvo m?s bien de cara a las ciencias antropol?gica y etnol?gica, cuyo objetivo era: ?El mateix objectiu de fer con?ixer al p?blic interessat?todo all? que compon la rica i diversa pluralitat de les cultures humane??141 La creaci?n del Museo Etnol?gico vino a llenar un hueco en la configuraci?n muse?stica de Catalu?a: Desde entonces el campo del estudio americanista gan? espacio dentro de la Universidad y medios por donde estos estudios pudieron ser divulgados.142 Actualmente la colecci?n precolombina del museo etnol?gico de Barcelona no est? accesible al p?blico debido a los cambios de acomodaci?n y reforma del museo. Debido a la importante colecci?n precolombina que posee, estos objetos tendr?n un espacio reservado en la reapertura programada para el a?o de 2014. Museo de la M?sica . A principios del XX el Museo de la M?sica en Barcelona empez? a ser proyectado por el se?or Marc Jes?s Beltr?n, cuando ?l inici? la adquisici?n de objetos relacionados a las artes de la danza, m?sica. La obtenci?n de los objetos se extendi? de 1912 a 1921. En 1921 los acervos del se?or Beltr?n y de otros miembros de la sociedad barcelonesa fueron aceptados por la comisi?n de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, para crear el Museo del Teatro, la M?sica y la Danza. En 1932, los instrumentos musicales fueron trasladados al Museo de Instrumentos Antiguos. En el per?odo de la Guerra Civil la idea del museo es olvidada, resultando en la dispersi?n de las piezas. En 1943, la idea del Museo de la M?sica fue recuperada por el Josep Ricart i Matos, entonces conservador de instrumentos 141HUERA CABEZA, Carmen (1993): <> en Revista d?(WQRORJLD de Catalu?a, n?m. 3. Generalitat de Catalu?a. Barcelona. pp. 160-164. 142PANYELLA, Augusto (1959): <> en Bolet?n Americanista, n?m. 1. p. 65-69. 6 5 musicales. Tres a?os m?s tardes, inaugurado el museo en el Conservatorio Municipal de M?sica de Barcelona fue el mismo Sr. Josep Ricart i Matos elegido director.143 Este museo apenas visitado por alumnos del conservatorio, carec?a de espacio y condiciones m?nimas para la acomodaci?n de los instrumentos antiguos. En 1980, el museo sufre un nuevo cambio de direcci?n y pasa a ocupar su espacio en el Palacio Cuadras, en la Avenida Diagonal, donde permaneci? hasta 2001. En este nuevo espacio tampoco se permiti? que las actividades deseadas fueran desarrolladas, ?stas solo fueron posibles realizarse satisfactoriamente en 2006, cuando el museo pas? a las instalaciones de /?$XGLWRUL. Los objetos precolombinos entraron al museo en tres momentos, cuando todav?a el Sr. Ricart i Matos era director. En 1966 fueron siete, adquiridas por el museo, en manos de Sr. Augusto Panyella que en 1965 hab?a recurrido, la Am?rica Central (Guatemala, Honduras Panam? Nicaragua y Costa Rica)144. En 1971, la pieza 1033, procedente de M?xico, lleg? al museo por donaci?n del Sr. Salvador Moreno. La piezas mejicana, est? catalogada en los registros como precolombina, pero una carta enviada por la Dr? Solanilla al museo en 1992, cuyo el contenido se refiere fecha y origen de las piezas, no hace referencia a ?sta. En 1976, el museo adquiri? la pieza 1078, ?ltima precolombina. Se trata de una pieza con forma antropomorfa procedente de Ecuador. De acuerdo con la propuesta del Museo estas piezas formaron parte de su acervo no por el aspecto est?tico sino por su car?cter funcional, que dentro del espacio muse?stico de la referida instituci?n induce a una lectura de la funci?n de los objetos. Museo Darder de Historia Natural El Museo Darder de Historia Natural, ubicado en el municipio de Banyoles 143ESCALAS, Rom? (2010): <> en Un Sol M?n, Musiques Diverses. Guia del Museu de la Musica de Barcelona. Barcelona. 144 Los objetos precolombinos est?n registrados con los n?mero de 922 al 928. 6 6 fue creado en 1916, con el objetivo de conservar y posibilitar la visita p?blica a objetos de la colecci?n del se?or Francesc Darder, mentor del museo. A la primera colecci?n fueron agregadas otras por medio de compras y donaciones de otros ciudadanos. Las piezas que compone el acervo del Museo Darder es fruto de diversas donaciones, pero espec?ficamente la colecci?n precolombina, fue resultado de una ?nica donaci?n. Don Esteban Puig Farrats misionero en tierras peruanas, fue quien obsequi? los objetos de diversas culturas de la antig?edad peruana en septiembre de 1968.145. Victoria Solanilla en la publicaci?n Col?leccions Pre-Colombines als Museos de Catalu?a, indica que dos vasos de la colecci?n donada por el Sr. Puig son imitaciones de ?poca reciente. Poseen caracter?sticas de la cultura Moche, pero el tipo de cer?mica y las caracter?sticas formales usada no corresponde146, lo que reduce el n?mero de piezas precolombinas a veintiuna. Componen la colecci?n precolombina objetos de piedra, cer?mica, algod?n, lana etc. Son objetos cotidianos, ?dolos, algunos policromados, con intenci?n realista y dibujos de car?cter geom?trico. Adem?s, forman parte de la colecci?n precolombina dos momias de origen andina ? una de ellas estuvo durante muchos a?os catalogada como PHMLFDQD?Estas fueron adquiridas con anterioridad a la donaci?n del se?or Puig. Las cuales en 1959, eran mencionadas en un art?culo de Jos? M. Corominas Planellas147. Actualmente todas las piezas precolombinas se encuentran en la reserva. Museu T?xtil i d?Indument?ria El Museo textil i de la Indumentaria fue creado en 1883 cuando el Ayuntamiento de Barcelona adquiri? una colecci?n de esta naturaleza y la instal? en el 145 Sector de Documentaci?n del Museo Darder de Historia Natural. 146 SOLANILLA, Victoria (1993): Col?leccions Pre-colombines als museus de Catalunya. Comissi? Americ? i Catalunya. Barcelona. 147 COROMINAS PLANELLAS, Jos? Mar?a (1959): <> en Annals de /?,QVWLWXWG?(VWXGLV*LURnins. Vol. 13. Universidad de Girona. Girona. pp.391-394. 6 7 Museo de Artes Decorativas y Arqueol?gico. En 1932, se crea el Museo de Arte Decorativa, pasando al colecci?n textil pas? a formar parte de su acervo. En 1949 el Museo de Arte Decorativa se trasladado al Palacio de la Virreina. Veinte a?os m?s tarde, se funden los fondos de las colecciones del Museo Textil del antiguo Hospital Santa Creu y del Museo de la Punta, en el Museo de la Indumentaria del Palacio del Marqu?s de Lli? que conservaba la colecci?n de Manuel Rocamora. El antiguo Museo textil pose?a en sus fondos 20 fragmentos textiles precolombinos de la zona andina de distintas ?pocas. Las otras piezas precolombinas llegaron al museo en 1969, por medio del entonces director del Museo de Arte de Catalu?a Sr. Joan Ainaud. En 1982, los museos citados se unificaron en el Museo Textil y de Indumentaria establecido en el Palacio del Marqu?s de Lli?. Actualmente, el acervo del Museo Textil de la Indumentaria se encuentra inaccesible al p?blico dado que se est? preparando su traslado al nuevo edificio, ubicado en la Plaza de las Glorias. La reapertura del museo est? prevista para el a?o de 2014. Museo Maricel de Mar El origen del Museo Maricel remonta a principios del siglo XX, cuando el ciudadano estadounidense, Charles Deering (1852-1927) construy? un palacio (residencia y museo) a partir de las ruinas del antiguo hospital del siglo XVI, en la ciudad de Sitges. El conjunto arquitect?nico fue po?ticamente bautizado de Mar i Cel148. Cuando en 1921 el industrial estadounidense deja la ciudad para retorna a su pa?s lleva consigo gran parte de su colecci?n, la cual estaba expuesta en el Sal?n Maricel en 1912. De 1936 al 1981, el museo alberg? diversas colecciones procedentes del Museo de Reproducciones Art?sticas de Barcelona, las cuales estaban gestionadas 6 8 por la Junta de Museos de Catalu?a. Es en el a?o 1969 intervino en la historia del Maricel, el Dr. Jes?s P?rez- Rosales, el cual pretendi? hacer de aquel espacio un museo din?mico. Entonces, la Diputaci?n de Catalu?a compr? parte del antiguo edificio para albergar las donaciones del Sr. P?rez-Rosales. Inaugurado en 1970, este espacio pasa a ser denominado Museo Maricel. Tres a?os m?s tarde la diputaci?n adquiri? la otra parte del edificio para acomodar las constantes donaciones del Sr. P?rez-Rosales. Las donaciones del Sr. P?rez-Rosales fueron realizadas en distintos momentos. Los primeros vestigios precolombinos que llegaron a esta instituci?n aparecen en el a?o 1970, a?o de la inauguraci?n del actual museo. La segunda donaci?n de piezas precolombinas, por el Sr. P?rez-Rosales ocurri? en 1975. Pasados otros cinco a?os, en 1980, se realiz? la ?ltima donaci?n. La mayor?a de las piezas precolombinas proceden de Guatemala (civilizaci?n Maya) las otras son de M?xico y El Salvador. No se tiene mucha informaci?n de c?mo llegaron estos objetos a la mano del Sr. P?rez, excepto las precedentes de Guatemala que llegaron a manos del sr. P?rez-Rosales a trav?s del contacto que ?ste ten?a con el cardenal guatemalense Samaniego. De acuerdo con los trabajos de la Dr? Solanilla y el cat?logo del Museo Maricel dedicados a la colecci?n precolombina consta que la colecci?n est? formada por 232 piezas, de las cuales una peque?a parte es de ?poca posterior a la llegada de los espa?oles a Am?rica, siendo la colecci?n, originalmente, precolombina formada por 220 objetos149. Actualmente el Museo Maricel se encuentra, por motivo de readaptaci?n de su estructura, cerrado. De manera que las obras est?n imposibilitadas de visita p?blica y 149 En el art?culo Colecciones Mayas P?blicas y Privadas en Catalu?a de 1993, dice que de estas piezas de per?odo posterior al encuentro son: 2 de ?poca colonial y 10 de producci?n moderna. 6 9 ser? retomada a su reapertura en 2014. Museo del C?ntir El Museu del C?ntir de Argentona fue creado en el a?o 1975 por motivaci?n de sus ciudadanos. El principal motivador de su creaci?n fue el se?or Jaume Clavell i Nogueras, historiador y profundo conocedor de cer?micas, ten?a una gran colecci?n de objetos en cer?mica que fue la base del acervo al inicio del museo. En su inicio el museo estaba ubicado en un edificio del siglo XVI de dise?o g?tico tard?o localizado en la plaza de la iglesia de la ciudad de Argentona, donaci?n del Sr. Joan Rectoret i Rigola y familia al ayuntamiento de la ciudad. El Museo del C?ntir qued? instalado en esta casa, hoy direcci?n del archivo hist?rico de la ciudad, hasta 1997. Aprovechando el cierre en 1997 para la realizaci?n de reformas se busc? una nueva ubicaci?n que pudiera albergar m?s c?modamente las piezas del museo. En el a?o 2000 un nuevo edificio fue inaugurado como nueva sede del Museo. La presencia de objetos precolombinos en el Museo del C?ntir es pr?xima a la creaci?n del museo. Las primeras piezas fueron donadas por el se?or Leopoldo Benguerel, que las adquiri? en la galer?a 6RWKHE\?VGH/RQGUHV en el a?o de la creaci?n del museo. La primera donaci?n del Sr. Benguerel fue de cinco piezas. Otras fueron realizadas por el mismo se?or, en las cuales constan piezas de elaboraci?n moderna150. Tras la primera incorporaci?n precolombina en el Museo del C?ntir, solo en la d?cada de los 90 se identifican nuevas incorporaciones, m?s precisamente de tres piezas, de las cuales, dos fueron adquisiciones del museo y otra donaci?n del se?or Pannon de Argentona que viaj? dos veces al Per? y permaneci? all? una temporada de seis meses adquiriendo objetos de las antiguas culturas andinas. 150 Por las semejanza de estas piezas con piezas originales puede ser que el se?or Benguerel las hayan adquiridas como originales, lo que las figura como falsificaci?n. 7 0 Actualmente est?n a?adidas sobre condici?n de pr?stamo, realizado ya en el a?o de 2004, piezas sorprendentes oriundas de Colombia, pertenecientes al se?or J.R.T, que hace algunos a?os est?n sobre los cuidados del Museu de C?ntir de Argentona151. El museo de Argentona actualmente tiene sobre tutela diecisiete piezas precolombinas - todas ellas coherentes con la tem?tica del museo. Hay gran representatividad de la est?tica precolombina en este museo, son piezas con decoraciones zoom?rficas y antropom?rficas producidas en distintas t?cnicas. Actualmente algunas de estas piezas representan Am?rica en la exposici?n permanente. Museo Comarcal de la Conca de Barbera El museo est? ubicado en una antigua casa de una noble familia de la ciudad ? Casa del Josa ? la cual, Luis Alfonso Andreu, hijo de los due?os, don? al municipio tras la muerte de sus padres para que fuera instalado el Archivo-Museo. Esta instituci?n fue inaugurada en 1958, con el nombre de Museo-Archivo de Montblanc y Comarca. Este primer espacio estaba dividido en: archivo, museo, biblioteca y las secciones de Prehistoria y Arqueolog?a.152 La primera intervenci?n para mejor?a del espacio ocurri? en 1962. Al pasar dos d?cadas de su creaci?n el Museo sufre cambios de acondicionamiento de los objetos en posesi?n del Museo cuyos sectores se dividen en: etnol?gico comarcal y arqueol?gico, adem?s de espacio para el arte occidental y para la expresi?n popular local. En 1982, se firma un convenio con la Generalitat de Catalu?a, en el cual el museo pasa a denominarse Museo Comarcal de la Conca de Barber?. El objetivo primero del museo es el de salvaguardar las evidencias, material, documental y art?stica de Montblanc, sobretodo de su antig?edad. Actualmente el Museo tiene una sede central en 151 Sector de Documentaci?n del Museu del C?ntir. 152 Circular del Museo-Arxivo de Montblanc i Comarca. N?mero 1. Ed. Requences. Montblanc, 1959. 7 1 Montblanc y cuatro secciones monogr?ficas (Museu G?$UW )UHGHULF0DUqV, Museu de Hist?ria Natural, Museu Molins de la Vila y Museu del Vidre). La colecci?n precolombina del Museo de Montblanc, formada por nueve piezas, todas procedentes de Chile, est?n vinculadas al sector de etnolog?a del museo. Las piezas, todas de arcilla, fueron donadas al museo en tres momentos por el sr. Joan Mart? i Figuerola153. En 1980, don? al museo seis piezas de la cultura diaguita (dos jarras tronco-c?nica, dos platos con decoraci?n geom?trica, un c?ntaro con decoraci?n pintada y un plato con decoraci?n en el borde). Cuatro a?os despu?s, don? una pieza de la misma procedencia (un recipiente en forma de felino con decoraci?n geom?trica pintada). Por ?ltimo, en 1991, se donaron dos piezas precolombinas: un recipiente decorado con una cara en relieve y un plato con decoraci?n antropomorfa pintada154. Museo de Torredembarra El Museo de Torredembarra fue creado en 1986, efectivamente abri? sus puertas el 14 de julio de 1986. La idea de crear el museo es posterior a la compra de la colecci?n de objetos precolombinos, a la que, tras la creaci?n del museo se juntar?an piezas procedentes de la propia villa. Pero la intenci?n era tener la colecci?n de piezas precolombinas como estrella del museo155. En una nota destacada en el cuaderno cultural de la Vanguardia de 5 de mayo de 1985, llama la atenci?n del p?blico para la importancia de la peque?a Villa de Torredembarra, en la exposici?n realizada en celebraci?n del V centenario del encuentro entre los dos continentes. La nota se refiere a la colecci?n precolombina, adquirida por el Ayuntamiento de Torredembarra, compuesta por 386 piezas la cual representaba casi 153 SOLANILLA, Victoria (1992) :<> en Aplec de treballs 10, del Centre de Estudis de Conca Barber?. Montblanc. p. 151-168. 154 SOLANILLA, Victoria (1993): Col?leccions Pre-colombines als Museus de Catalunya. Generalitat de Catalunya. Comisi?n Am?rica i Catalunya. Barcelona. 155 Municipal Noticies. Torre de la Vila. Julio-Agosta de 1986. 7 2 ODPLWDGGHODVSLH]DVH[SXHVWDVHQODH[SRVLFLyQ?9&HQWHQDULR?156. Las piezas precolombinas adquiridas por el ayuntamiento de Torredembarra en 1985, eran de un coleccionista local que las ofreci? en venta, por motivos de problemas financieros, al Ayuntamiento de la ciudad157. El inter?s del ayuntamiento en hacer con que la colecci?n permaneciera en la villa, estaba relacionado con la propuesta de crear un museo que fuera a contracorriente de la mayor?a de los museos comarcales. El n?mero de objetos de esta colecci?n coincide con el cat?logo publicado en 1986, Culturas Ind?genas de los Andes Septentrionales158. La colecci?n de Torredembarra conten?a, tambi?n, una colecci?n de 33 collares159. La colecci?n originalmente precolombina est? formada por piezas procedentes de Colombia (Cultura Quimbaya) y Ecuador (Culturas: Tumaco-Tolita, Jama-Coaque, Bah?a y Nari?o- Carchi). En algunas figuras las representaciones son indefinidas, pero se encuentran formas antropomorfas, zoomorfas, instrumentos musicales, etc.160. Esta colecci?n que tuvo en los a?os 80 importante notabilidad en los medios de comunicaci?n de todo el pa?s, se encuentra hoy bajo la tutela del Archivo Municipal de Torredembarra. El traslado de las piezas al archivo ocurri? en 1994 tras el cierre del Museo Municipal, bajo la supervisi?n de la Sr?. Carmen Fauria, directora del Museo Municipal de Torredembarra161. Recientemente se ha hecho una revisi?n de las piezas 15638-2/ (OtDV   8Q 7HUFLR GH ODV 3LH]DV GH OD ([SRVLFLyQ ?9 &HQWHQDULR? 3Hrtenece a Torredembarra>> en La Vanguardia, Cuaderno Cultura, p.57. 157 Ib?dem. 158 La exposici?n estaba formada por piezas del Museo de Am?rica de Madrid, del Museo Etnol?gico de Barcelona, las de Torredembarra y de otros lugares de Espa?a. Esa misma exposici?n pas? por Madrid, Sevilla, C?diz, Santander y Barcelona. 159 159Cat?logo del Museo de Torredembarra: Col?lecci? Precolombina. Ajuntament de Torredembarra. 1986. Los collares no son originariamente precolombinos, pero las piezas que los componen s? lo son. /RVFROODUHVVRQGHFRQILJXUDFLyQ?FRQWHPSRUiQHD?PRQWDGRVHQVRSRUWHGHDODPEUHDFWXDO(QHOWUDEDMR de la Dr? Solanilla ella no computa estos collares como piezas precolombinas, por el hecho de que la combinaci?n de estos collares no es original la Dr? Solanilla ella no computa estos collares como piezas precolombinas, por el hecho de que la combinaci?n de estos collares no es original. 160 SOLANILLA, Victoria (1993): Col?leccions Pre-colombines als Museus de Catalunya. Generalitat de Catalunya. Comisi?n Am?rica i Catalunya. Barcelona. 161 Archivo Municipal de Torredembarra. Informe sobre la re-ubicaci? de la col?lecci? de cer?mica pre- colombina realizado en 1994, por la Sr. Carmen Fauria. Caja 763. Expediente: C1221994000199. 7 3 precolombinas por la se?ora N?ria Canyelles Vilar ? archivera ? del Archivo Municipal de Torredembarra, en este ha declarado que el estado de las piezas es bueno, pero siguen encajonadas a espera de mejores condiciones de conservaci?n. Museo Arqueol?gico del Instituto de Estudios Ilerdenses Localizado en el antiguo Hospital de Santa Mar?a, la instituci?n muse?stica de Lleida que tambi?n alberga piezas precolombinas, remonta su creaci?n al a?o 1864, con el nombre de Museo de Antig?edades de Lleida. En 1900, cambia el nombre a Museo Arqueol?gico. El edificio g?tico del siglo XV, en el cual est? ubicado el museo, fue donado en 1942 por la Diputaci?n de Lleida al Instituto de Estudios Ilerdenses. El Museo Arqueol?gico del Instituto de Estudios Ilerdenses posee en sus fondos evidencias materiales prehist?ricas y arqueol?gicas, en su gran mayor?a de la propia comarca, pero dentro de su acervo se localizan objetos de origen precolombino, los cuales entraron en el museo por medio del Sr. Manel Surroca i Massot, que fue incorporada a la exposici?n permanente hasta 1987. La colecci?n procede de Argentina es de fecha anterior al siglo XII, son piezas l?ticas, fragmentos de cer?micas, puntas de lanza etc. En su mayor?a son piezas de uso cotidiano, destacadas mucho m?s por su aspecto arqueol?gico. Actualmente todas las piezas se encuentran en la reserva. Para las fechas futuras, se pretende incorporar la otra parte de la colecci?n del Sr. Surroca i Massot. La efectuaci?n de este acuerdo aumentar?a considerablemente la colecci?n precolombina. Sin embargo la negociaci?n para adquisici?n de las piezas, seg?n el sector de comunicaci?n del museo se encuentra, en fase inicial162. 162 Sector de Comunicaci?n del Museo Arqueol?gico del Instituto de Estudios Ilerdenses. Consulta realizada el 9 de julio de 2013. 7 4 Museo Diocesano El Museo Diocesano es una instituci?n cuyo objetivo, tiene preocupaci?n con el patrimonio local, y con esta responsabilidad fue creado 1916. ?sta instituci?n barcelonesa, pese poseer solamente una pieza precolombina, fruto de una donaci?n efectuada por la familia Puigrafagut-Vilaplana, es tambi?n considerada como protectora del legado material precolombino en Catalu?a. La pieza precolombina que se encuentra en el Museo Diocesano de Barcelona es un recipiente globular de la cultura Lambayeque (Per?), de per?odo pos- cl?sico cuya parte superior presenta decoraci?n antropomorfa. El ?nico objeto precolombino, dentro del contexto muse?stico espec?fico, se encuentra en el almac?n. Su particularidad, dificulta su exposici?n p?blica. De manera que, con relaci?n a esta pieza, el Museo Diocesano cumple tan solamente su deber de conservaci?n del patrimonio. Museo del Agua Iniciativa particular del se?or R?mul Gavarr? Castellfort, el Museo del Agua ocup? espacio en un antiguo molino en la ciudad de Vilanova del Cam?. La propuesta del museo era la de adquirir objetos que tuvieran relaci?n con el agua. Las piezas de origen precolombino que pose?a el Sr. Gavarr? eran cuatro, todas adquiridas por sus funciones de almacenar agua. Fueron adquiridas por el creador del museo en ?poca desconocida. El Museo del Agua finaliz? sus actividades en el a?o 2006, cuando la empresa Aigua de Rigat, pas? a las manos de la empresa Aigua de Barcelona163. En marzo 2013, falleci? en sr. Gavarr? creador del Museo del Agua164. 163Consulta hecha el 19 de junio de 2013, al departamento t?cnico de Aigua de Barcelona. 164Se emple? un gran esfuerzo hasta la conclusi?n de este trabajo para obtener informaci?n actual sobre la colecci?n del antiguo Museo del Agua pero desafortunadamente, no fue posible lograr ninguna informaci?n acerca de la actualidad de la colecci?n. 7 5 Museo Barbier-Mueller de Arte Precolombino La creaci?n del Museo de arte precolombino en Barcelona fue una propuesta precursora en el viejo continente. Fue el primero museo dedicado especialmente a la producci?n art?stica precolombina y con un enfoque prioritariamente est?tico, como declar? coleccionista Jean-Paul Barbier en la inauguraci?n del museo165. El Museo de Arte Precolombino de Barcelona fue inaugurado en mayo de 1997 en el Palau Nadal en la calle Montcada, en frente del tan visitado Museo Picasso. Pese a la creaci?n en 1997, la idea de la creaci?n del museo surgi? en 1992, cuando en este mismo a?o fue promovida por la Fundaci?n La Caixa junto con el Museo Barbier- Mueller de Ginebra, la Exposici?n: El Cuarto Continente. El Arte Precolombino. Esta exposici?n estaba forma por 148 piezas, pertenecientes a los coleccionistas Josef Mueller y Jean-Paul Barbier. El inter?s por la producci?n art?stica no-occidental por parte del se?or Josef Mueller surgi? en la primera mitad del siglo XX, siendo que en 1957, present? su colecci?n africana al p?blico suizo en el Museo Solothrun. Preocupado con el bajo inter?s y estLPDS~EOLFDSRUHO?DUWHSULPLWLYR?-RVHI0XHOOHU\-HDQ3DXO%DUELHU- este ?ltimo casado con la hija del primero ? decidieron crear un museo que albergara este tipo de producci?n art?stica, as? que en 1977, se cre? el museo de arte primitivo166. Del inter?s por lo no-occidental surgi? el inter?s por el arte precolombino que por mucho tiempo fue equivocadamente clasificado como arte primitivo. La colecci?n precolombina de Josef Mueller y su yerno, tambi?n empez? a ser construida a principios del siglo XX, precisamente en los a?os 20, con algunas piezas de la isla de Maraj?. Pero fue un a?o despu?s de la creaci?n del museo Barbier-Mueller dedicado al arte primitivo que el Sr. Jean Paul Barbier adquiri? una importante colecci?n 165 La Vanguardia del 27 de mayo de 1997. P 45. 166GILBERGA, Anna Casas y RICART, Mar?a P?rez (2009): <> en Artigrama, n?m. 24. Zaragoza. p. 165-186. 7 6 precolombina comprada a un anticuario. La exposici?n El Cuarto Continente en Barcelona en 1992, fue la primera en que la colecci?n precolombina de los Se?ores Mueller y Barbier se expusieron integralmente, donde muchas de ellas eran in?ditas167. Esa colecci?n formada de 148 piezas, se destin? a la ciudad Condal para celebrar el V centenario del encuentro entre $PpULFD \ (XURSD 'XUDQWH OD  H[SRVLFLyQ ?El cuarto Continente? VH SHQVy HQ OD posibilidad de que la colecci?n permaneciera en Barcelona. As?, el Ayuntamiento y la familia Mueller-Barbier iniciaron las conversaciones para crear en Barcelona un museo dedicado al arte precolombino. Por razones obvias el se?or Josep Mueller deseaba que su colecci?n precolombina fuera expuesta en una ciudad espa?ola, entre las dos ciudades con mayor demanda cultural, una de ellas, durante siglos, tuvo el privilegio de albergar evidencias de las antiguas civilizaciones americanas, de ah? y con el fin de descentralizar la colecci?n precolombina de la capital espa?ola, se eligi? a Barcelona. Entonces el coleccionista cedi? por medio de pr?stamos las piezas al Ayuntamiento de Barcelona, por cinco a?os, pero con la posibilidad de renovaci?n del acuerdo por m?s a?os. Entonces en 27 de Mayo de 1997, fue inaugurado en Barcelona el Museo Barbier- Mueller de Arte Precolombino,con una colecci?n compuesta de 190 objetos168. El Museo de arte precolombino en Catalu?a, primero dedicado exclusivamente al arte precolombino en Europa, fue cerrado en septiembre de 2012, despu?s que el Ayuntamiento de Barcelona no lleg? a un acuerdo con la familia Barbier-Mueller, interesada en vender la colecci?n169. 167SPIEGEL, Olga (1992) :<< El cuarto Continente exhibe 148 piezas de antiguas civilizaciones americanas>> en el cuaderno cultural de La Vanguardia. p. 45. 168 SPIEGEL, Olga (1997): <> en La Vanguardia del 27 de mayo de 1997. P 45. 169 Seg?n informa La Vanguardia del 01 de abril de 1995, en la p?gina 42, el Ayuntamiento de Barcelona estaba interesado en comprar la colecci?n tras el fin del contrato de pr?stamo. 7 7 Todas las piezas del antiguo museo fueron a subasta a principios de 2013, HQ OD FDVD GH VXEDVWD 6RWKHE\?V HQ 3DUtV. Las 300 piezas de las ?reas de Am?rica Central, Andina y Amaz?nica reunidas en d?cadas de trabajo por los coleccionadores fue desfragmentada nuevamente. Mientras estaba en actividad, el Museo Barbier-Mueller de Barcelona fue un centro de estudios de arte precolombino din?mico, promoviendo investigaciones, ponencias y otras actividades relacionadas con el arte precolombino, que pon?a en evidencia no s?lo este legado art?stico precolombino perteneciente al coleccionista suizo, sino tambi?n a la vocaci?n catalana para el coleccionismo del arte precolombino. Fundaci?n Arqueol?gica Cl?s La creaci?n de la Fundaci?n Cl?s fecha del a?o 1993, cuando por iniciativa particular el Sr. Jordi Cl?s decidi? regalar a la ciudad condal un centro dedicado al estudio, la investigaci?n y la difusi?n de las antiguas culturas, precisamente la egipcia. A esta fundaci?n est? vinculado el Museo Egipcio, que empez? sus actividades con 300 piezas egipcias, r?pidamente incrementada. Pese a que la especialidad de la Fundaci?n Cl?s sea la civilizaci?n egipcia, su fundador cultiva una gran estima por otras civilizaciones antiguas. Por ello en los a?os 80 del siglo XX, empez? a coleccionar objetos de las antiguas culturas precolombinas170. Los objetos precolombinos fueron adquiridos por medio de compra en casas de subastas, anticuarios y colecciones privadas171. Con la adquisici?n de la colecci?n T?rtola Valencia ? una de las primeras de 170 AA.VV (2009): Arte Funerario Precolombino. La Pasi?n de T?rtola Valencia. Museu Egipci de Barcelona ? Fundaci? Cl?s. [Cat?logo de Exposici?n. Diciembre de 2009 ? a mayo de 2010.] Barcelona 171 Hay piezas que pertenecieron a Ned L. Pines, ciudadano neoyorquino; al anticuario Andr? Emmerich, etc. Algunas de las piezas de la Colecci?n T?rtola Valencia (ex. 54, 55, 56 y 57), participaron en la ([SRVLFLyQ ?$UW Precolomb? en Col?leccions Privades &DWDODQHV? HQ  OR TXH LQGLFD TXH HVWD Colecci?n adquiri? la Fundaci?n Cl?s en manos de otros Coleccionistas catalanes. 7 8 arte precolombino en Catalu?a ?, en inicio del siglo XXI, la fundaci?n Cl?s promovi? una importante exposici?n: Arte Funerario Precolombino. La pasi?n de T?rtola Valencia. Fue la exposici?n precolombina m?s importante realizada por la Fundaci?n. Fue tambi?n la primera con un cat?logo informativo detallado sobre las piezas. Una exposici?n anterior fue promovida por la fundaci?n, titulada Mirando a los Dioses, en el a?o 2003, que hasta 2005, hab?a recorrido algunas ciudades espa?olas. Pero fue con la incorporaci?n de la colecci?n que perteneci? a la bailarina de pies desnudos, que tras deja los palcos vivi? en Barcelona hasta su muerte, que esta fundaci?n se hizo evidente en el coleccionismo precolombino. En la actualidad los objetos precolombinos de las culturas: mesoamericana, central y andinas se encuentran expuestos en el Hotel Clar?s de Barcelona, cuyo propietario es el Sr. Jordi Cl?s. Para los pr?ximos a?os la Fundaci?n Cl?s tiene algunos proyectos para su colecci?n precolombina, de los cuales uno es realizar una exposici?n junto con la colecci?n del Sr. Roberto P?rez Trespalacios172, que posee piezas precolombinas extraordinarias. Juntas las colecciones alcanzan un total de m?s de 400 objetos173. La LQWHQFLyQ HV TXH OD H[SRVLFLyQ FX\R XQR GH ORV WtWXORV SHQVDGRV HV ?Arte Para los Dioses?VHDUHDOL]DGDDQWHVGHOWUDVODGRSRUSUpVWDPRGHODFROHFFLyQGHOD)XQGDFLyQ Cl?s al Museo de la Cultura del Mundo174, que ocupar? los Palacios Nadal y Marques de Lli? en la calle Montcada, d?nde estaban ubicados respectivamente, hasta mediados de 2012, los Museos Mueller-Barbier de Arte precolombina y el Museo Textil i de Indumentaria. 172 http://www.flickr.com/photos/pereztrespalacios. En la direcci?n electr?nica indicada es posible visualizar las fotograf?as y las fichas t?cnicas de las piezas que componen la colecci?n Trespalacios. 173 P?gina Web de El Pa?s Consultada en d?a 04 de julio de 2013. http://www.estudiantes.elpais.com/periodico-digital/ver/equipo/96/articulo/fudacion-clos 174 De acuerdo con la Mesura de Governo de la Creaci?n del Museu de Cultures del M?n, disponible en l?nea a trav?s del Cat?logo Colectivo de las Bibliotecas del Ayuntamiento de Barcelona, las colecciones Folch, que se encuentra en manos del ayuntamiento de Barcelona en condici?n de comodato, y la de culturas no occidentales del MEB, completar? el fondo del museo colecciones particulares nacionales e internacionales. 7 9 CONSIDERACIONES FINALES Ernesto Grosse afirmaba a finales del siglo XIX en Los Comienzo del Arte - publicaci?n alemana de 1894, y la espa?ola de 1906 - que el arte se encuentra donde se encuentra el inicio de la civilizaci?n, considerando como arte, las manifestaciones de todos los pueblos, sin discriminaci?n geogr?fica o cronol?gica175. Sin embargo, la posici?n europea de visi?n etnoc?ntrica, consider? a los pueblos no-occidentales, exceptuando las antiguas culturas civilizadas, con t?rminos despreciativos que adem?s de prejuiciosos eran insuficientes e imprecisos para designar las culturas extra- occidentales176. En raz?n de la falta de un criterio m?s riguroso de las ciencias sociol?gica, antropol?gica y etnol?gica, las culturas precolombinas fueron designadas bajo la misma clasificaci?n de otros pueblos con estructura social menos compleja. Equivocaci?n que determin? la interpretaci?n y el entendimiento acerca de los pueblos DQWLJXRVGH$PpULFD\VXSURGXFFLyQDUWtVWLFDFODVLILFDGDFRPR?arte primitivo? &RPRHVVDELGRIXHDSULQFLSLRVGHOVLJOR;;TXHHO?DUWHSULPLWLYR?WXYR lugar de destaque dentro del ?mbito cultural europeo, sobre todo en Francia, con los movimientos art?sticos de vanguardia. Pero pese a las influencias de los productos de las civilizaciones precolombinas en artistas como Gauguin, Henri Moore, V?ctor Brauner y Paul Klee177, fueron los de origen africano y oce?nico los que mayor impacto tuvieron sobre las vanguardias europeas (Anexo XII). El arte precolombino descubierto a finales del siglo XV y principios del XVI, excepto aisladas opiniones, no tuvo destacable valoraci?n est?tica hasta su ?UHGHVFXEULPLHQWR?178 - se as? se puede decir -, entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, por estudiosos de la arqueolog?a como: Manuel G. Revilla, George 175GROSSE, Ernesto (1906): Los Comienzos del Arte. Tomo I. Ed. Heinrich y C?a. Barcelona. 176Ib?dem. 177Ocampo, Estela (2011) E Fetiche en el Museo. Aproximaci?n al Arte Primitivo. ED. Alianza. Madrid. 178ALCINA FRANCH, Jos? (1991): Arte Precolombino. Ed. Akal. Madrid. 8 0 Kubler, Salvador Toscano, Henri Lehmann, para citar algunos179. Nombres que permitieron el conocimiento de los c?nones y objetivos de las producciones art?sticas prehisp?nicas, cuya belleza inherente es distinta de la apreciada en occidente180. A mediados del siglo XX, el antrop?logo franc?s Levi Strauss cuestion? las afirmaciones occidentales acerca de las pr?cticas y t?cnicas desarrolladas por los pueblos considerados arcaicos. En su tesis Levi-Strauss admit?a dos formas de atacar la naturaleza con el conocimiento: uno ajustado a la percepci?n y a la imaginaci?n y el otro desplazado181. Dos formas de actividad intelectual, respectivamente, del hombre salvaje y domesticado, que recorren caminos distintos. ??cada una de estas t?cnicas [cer?mica, tejido, agricultura] supone siglos de observaci?n activa y met?dica, hip?tesis atrevidas y controladas, para rechazar o para comprobarlas por intermedio de experiencias incansablemente repetidas.182 L?vi-Strauss entonces refutaba la idea de que el conocimiento y la t?cnica de los pueblos salvajes se hubieran obtenido por la pura casualidad de acontecimientos. Puesto que sus conocimientos proven?an de una tradici?n de observaci?n, que les permiti? el dominio sobre la naturaleza. Entonces, la diferencia entre las dos actividades intelectuales radica en que el pensamiento salvaje es m?s cercano a la sensibilidad, donde los conceptos se 179 Ib?dem. 180Benedetto Croce en su obra que trata de la est?tica, habla del bello libre y del bello no libre, refiri?ndose respectivamente a los objetos puramente est?ticos y los que cuya el aspecto est?tico est? VRPHWLGRDXQDIXQFLyQSULPHUDSHURDILUPDTXHQRVHHQFXHQWUDQHQFRQWUDGLFFLyQ\TXH?La misi?n del artista debe de consistir en que no se manifieste tal contradicci?n.? <VHJ~Q6WUDXVV??Wodas las artes llamadas primitiva poseen?el car?cter de aplicada? (VWH PLVPR DXWRU FLWD XQ FRPR HMHPSOR HQ OD edici?n mejicana de 2001, de El Pensamiento Salvaje, p?gina 49, la elaboraci?n de un bast?n para pescar (Masa tlingit) que funde esa doble caracter?stica del est?tico y funcional. As? que el hecho del aspecto funcional suplantar el est?tico en las producciones art?sticas no occidentales no quiere decir que estas no produc?an objetos de artes como suelen interpretar los m?s desavisados. 181 LEVI-STRAUSS, Claude (2009): El Pensamiento Salvaje. Fondo de Cultura Econ?mica, M?xico. p 33 182Ib?dem. P 31. 8 1 encuentran sumergidos en im?genes, mientras que en el pensamiento domesticado las im?genes est?n subordinadas a los conceptos.183 Benedetto Croce, nombre de mucha influencia en la est?tica del siglo XX, postulaba en un momento anterior a Levi-Strauss acerca del conocimiento intuitivo, contraponi?ndolo al conocimiento l?gico. Para el segundo autor, el conocimiento intuitivo era muy cercano a la intuici?n sensible y el segundo lejano.184 Croce antes de Levi-Strauss dec?a que ?el conocimiento intuitivo no necesita se?ores185. Tambi?n apuntaba que, aunque en estas intuiciones se encontrara conceptos, no se las podr?a as? llamar, dado que en esta mezcla los conceptos pierden su autoridad y autonom?a. Estar?an los conceptos subordinados D?elementos de la intuici?n?.186 Para el mismo autor, una obra de arte es resultado de la intuici?n mismo que rebose conceptos. De esa manera, la intuici?n, seg?n Croce, es expresi?n, pues ?lo que no se objetiva en una expresi?n no es intuici?n?, sino sensaci?n??187 y concluye, ?Intuir es expresar, no otra cosa; nada m?s nada menos que expresar.?188 Por lo tanto, en el proceso cognoscitivo ?VDOYDMH,? la intuici?n objetiva la realidad aprendida por las impresiones, que son a la vez percepci?n de lo real y unidad estrat?gica que permite conocer la naturaleza189. Llegado a este punto de diferenciaci?n entre estos dos tipos de conocimiento, y concluyendo que son modos distintos desarrollados por hombres de culturas anacr?nicas para relacionarse con la naturaleza, y que la producci?n art?stica es 183CANCILINI, N?stor Garcia (1982): Las Culturas Populares en el Capitalismo. Ed. Casa de las Am?ricas. Rep. De Cuba. 184LEVI-STRAUSS, Claude (2009): El Pensamiento Salvaje. Fondo de Cultura Econ?mica, M?xico. p 33. 185CROCE, Benedetto (1912): Est?tica. Como Ciencia de la Expresi?n y Ling??stica General. Librer?a de Francisco Beltr?n. Madrid. p.48. 186Ib?dem. p 48. 187Ib?dem. p 55. 188Ib?dem. p 58. 189 LEVI-STRAUSS, Claude (2009): El Pensamiento Salvaje. Fondo de Cultura Econ?mica, M?xico 8 2 fruto de la intuici?n independiente del grado de civilizaci?n del hombre, es posible acercarse a la cuesti?n de las producciones art?sticas precolombinas y el arte. En el siglo XVI la actividad artista occidental ya hab?a alcanzado el rango de producci?n intelectual. Fundamentada en conceptos las sociedades europeas plantearon la definici?n de arte y los gustos fueron dictados por el ciclo cultural europeo hasta inicios del siglo XX190. As? que fue oportuno y natural el reproche de las DFWLYLGDGHV GH ORV SXHEORV FRQVLGHUDGRV VDOYDMHV XQD YH] TXH HVWDV DFWLYLGDGHV?QR HUDQ? IUXWRV GHO LQWHOHFWR. De manera que no pasaban de ser un trabajo manual vinculados a ritos b?rbaros, formas toscas, repugnantes y abominables. La permanencia de esta idea, fue primordial para que el estudio del producto art?stico, no-occidental, se quedara en la obscuridad del desinter?s por m?s de cuatro siglos, siendo hasta fecha reciente desinteresada por la historia del arte. ?Verdad es que podr?a reprocharse ? la historia del arte de nuestra ?poca su tendencia ? limitar excesivamente el dominio de sus investigaciones insistiendo demasiado sobre el arte de Occidente ? expensas de otras provincias art?sticas...?191 Por otro lado, la contestaci?n de la prevalencia de los c?nones art?sticos acad?micos, en el siglo XX, fue la oportunidad de plantear que los criterios est?ticos no eran universales, sino culturales. ?El estilo es la fisionom?a, la forma la cual expresa una cultura su expresi?n psicol?gica peculiar; no existe, por lo mismo un criterio de validez universal que nos permita juzgar el arte de los diversos pueblos?No existen artes b?rbaras e inferiores, pues los estilos art?sticos no son mejores ni peores, sino diferentes: son el resultado?de una voluntad art?stica.?192 190OCAMPO, Estela (1985): Apolo y la M?scara. Icaria. Barcelona. 191GROSSE, Ernesto (1906): Los Comienzos del Arte. Tomo I. Ed. Henrich y Cia. Barcelona. p 8/9. 192TOSCANO, Salvador (1952): Arte precolombino de M?xico y de la Am?rica Central. Instituto de Investigaciones Est?ticas. Universidad Nacional Aut?noma de M?xico. p 3. 8 3 La iGHDGH?YROXQWDGDUWtVWLFD?difundida por Alois Riegl (1858-1905) en el siglo XIX, contrapon?a las ideas de Lessing (1729-1781) y Winckelmann (1717-1768) que afirmaban que el arte griego hab?a sido la cumbre de la producci?n art?stica humana. Riegl defend?a que las formas art?sticas eran reflejo de una voluntad colectiva, que las formas existen de acuerdo con la voluntad de cada pueblo y no con la capacidad art?stica. As? que, si para los griegos el objetivo a ser alcanzado era la representaci?n fiel de la naturaleza, para los pueblos precolombinos este modelo era dado y oriundo de otra dimensi?n ? raz?n de las formas repetidas ?, pero que por esa raz?n no dejaron de producir obras con alto grado de dificultad de producci?n193. Cuando el roce entre los ideales cl?sicos y el rescate de un tiempo pasado por los rom?nticos, posibilitaron la revaloraci?n del estilo g?tico, se deshizo tambi?n la hegemon?a del gusto cl?sico, permitiendo que otros estilos occidentales pasados fueran revisados. Al mismo tiempo que una mirada occidental soslayada fue echada a los pueblos no-occidentales, promoviendo el inicio de una historia de rescates de estas culturas. Una vez ca?dos los paradigmas acad?micos, rest? a la historia del arte, defensora de la superioridad de la capacidad t?cnica en la producci?n art?stica, admitir que lo primordial en la obra de arte era la intensi?n194. ?El impulso no proviene de la t?cnica, sino m?s bien de la decidida volici?n art?stica.195, Por lo tanto la pr?ctica art?stica no-occidental, ser?a fruto de una voluntad art?stica, ajena a las promulgadas por los gustos occidentales. Y a diferencia de lo que se hab?a dicho, no ten?a nada que ver con la capacidad t?cnica. 193 Vale anotar el espanto que hasta hoy causa las calaveras de cristal Aztecas que tanto espanto causa a las persona que se le s acerca e intriga a los investigadores el modo de su elaboraci?n. 194RIEGL, Alois (1980): Problemas de Estilo. Fundamentos para una Historia de la Ornamentaci?n. Ed. Gustavo Gili. Barcelona. 195 Ib?dem. P 20. 8 4 Alois Riegl, en su tesis, no trata las culturas precolombinas, pero sus argumentos son satisfactoriamente aplicables al an?lisis de esta producci?n art?stica que durante tiempos se qued? relegada a objetos curiosos. ?La voluntad de arte de cada per?odo ha de dar respuestas supraindividual a los interrogantes planteados desde la realidad social, religiosa y cultural? 196 ??todo estilo debe considerarse seg?n su propio deseo y no seg?n su capacidad t?cnica para alcanzar un ideal inamovible.?197 Analizado por la visi?n occidental, el arte precolombino, producido y destinado al culto, fue relegado a la incomprensi?n europea hasta fechas recientes. As? que compartiendo Catalu?a esta mentalidad, su posici?n frente al arte precolombino no fue diferente. En el inicio del coleccionismo prehisp?nico en Catalu?a, a finales del siglo XIX se publicaba la siguiente cr?tica sobre una escultura azteca (Anexo XIII). Excelent?simo Sr Bar?n de la Barre,?nos ha hecho merced de un precios?simo ?dolo azteca, de singular valor hist?rico y material.... Es de piedra y representa una de las divinidades aztecas espantosas y repugnantes que dar?an una triste idea de los artistas que las labraron, si no supi?ramos que lo que ofrec?an a las vistas de los creyentes eran solo las muestras de un arte hier?tico que consagra por siempre las formas m?s raras, primeros esbozos de un pueblo que procuraba fabricarse un dios. 198 Esa opini?n tomada como retrato de la visi?n acerca de estos objetos de arte fichados como repugnantes, de formas raras y en estado embrionario, revela la permanencia de una idea originada siglos atr?s. Sin embargo, esa impresi?n del arte precolombino, en Catalu?a, empieza, a desgastarse de manera p?blica, en las primeras d?cadas del siglo XX con las acciones positivas del arquitecto, coleccionista y 196OCAMPO, Estela; PERAN, Mart? (1998): Teor?as del Arte. Ed. Icaria. Barcelona. p 107. 197Ib?dem. p 109/110. 198An?nimos (1890): <> en Bolet?n de la Biblioteca Museo V?ctor Balaguer, n?m. 73. A?o VII. Vilanova i Geltr?. 8 5 conocedor del arte precolombino, Ignacio Brugueras. En 1918, declaraba en el Anuario de la Asociaci?n de Arquitectos de Catalu?a su admiraci?n por la vigorosidad y expresividad de estas obras maestras199. En 1926, solicitado para hablar sobre el arte precolombino, dec?a que todav?a se estaba creando una atm?sfera para la aceptaci?n del arte precolombino. En este mismo art?culo reivindicaba la creaci?n de un museo etnogr?fico en Catalu?a, dedicado al estudio de los grupos humanos antiguos de Am?rica200. En ocasi?n de la Exposici?n Internacional de Barcelona de 1929, el Sr. Brugueras ya pose?a una importante colecci?n precolombina, que lleg? a ser cogitada en participar de esta muestra201, pero la representaci?n precolombina qued? por parte del pabell?n de misiones, donde los capuchinos catalanes expon?an, entre otras, piezas de origen precolombino. El pabell?n de misiones hab?a entonces recibido visita de mill?n y medio de personas que visitaban el pabell?n para registrar ocularmente el exotismo y el salvajismo de aquellas culturas extra-europeas, a trav?s de objetos que no hab?a, hasta aquel entonces, estado a la disposici?n del grande p?blico.202 En 1945, Ignacio Brugueras, hab?a presentado nuevamente en Cuadernos de Arquitectura, un art?culo sobre arte precolombino. En este resaltaba los aspectos de la decoraci?n precolombina, la frecuencia de sus ornamentos y su expresividad. Ilustraba el art?culo piezas de origen precolombino de su colecci?n particular. En 1948, era acordada la creaci?n del Museo Etnol?gico y Colonial, y el Sr. Brugueras fue invitado para gestionar la reproducci?n de objetos importantes del Museo de Am?rica en Madrid, que se juntar?an a las cer?micas Mayas, Azteca y Pipil que estaban en los 199Citado por Ignacio Brugueras Llobet en el art?culo de 1949, El Arte Precolombino en el Museo de Montjuich publicado en el Cuadernos de Arquitectura. N?m.10. 200La Vanguardia, 26 de marzo de 1926. p.10. 201MASERES, Alfons (1929): <> En '?DFt i '?DOOj. Barcelona. pp. 148-149. 20208f2= 7255(%/$1&$ 0DULQD   /D 5HFHSFLyQ GH ?OR 3ULPLWLYR? HQ ODV ([SRVLFLRQHV Celebradas en Espa?a hasta 1929. Institut Universitari de Cultura de la Universidad Pompeu Fabra. Tesis Doctoral. Barcelona. 8 6 s?tanos del Museo Arqueol?gico de Barcelona. En el momento de la inauguraci?n del MEC en 1949, a estas piezas, se a?adi? la colecci?n Maya del Sr. Brugueras203. Sin lugar a dudas, el destaque que tuvieron los objetos precolombinos en Catalu?a en la primera mitad del siglo XX, se dio por medio del Sr. Brugueras y de la Exposici?n Internacional, con la diferencia de que en la exposici?n de 1929, los objetos, aunque ya con una relativa consideraci?n est?tica, fueron visibilizados en condici?n de objetos de uso cotidiano y ritual, en detrimento de su valor art?stico. Ratificando la idea del Otro como b?rbaro, salvaje, primitivo etc.204. En la segunda mitad del siglo XX se identifican grandes trasformaciones con respecto a la aceptaci?n del arte precolombino en Catalu?a. Del mismo modo, ocurre un importante incremento en las colecciones precolombinas catalanas. Pese al notable crecimiento del coleccionismo precolombino en Catalu?a, ser?a irresponsable hablar en este inicio de una colecci?n de inter?s prioritariamente est?tico. Dado que las primeras colecciones precolombinas catalanas, estaban en su mayor?a vinculadas a los intereses de las ciencias etnol?gicas o arqueol?gicas205. Formadas a veces por fragmentos de piezas mayores o por objetos que el inter?s por su utilidad cotidiana superaba el valor est?tico. El gran paso en busca de una mayor valoraci?n e inter?s, en Catalu?a, acerca de la producci?n art?stica de los pueblos precolombinos fue la creaci?n del Museo Etnol?gico y Colonial de Barcelona en 1949206, una instituci?n reclamada desde los a?os veinte. Aunque no hab?a sido una instituci?n exclusivamente 203BRUGUERAS, Ignacio (1949): <> en Cuadernos de Arquitectura. A?o VI. N?mero 10. Colegio Oficial de Arquitectos de Catalu?a y Baleares. p. 46-47 204MU?OZ TORREBLANCA, Marina (  /D 5HFHSFLyQ GH ?OR 3ULPLWLYR? HQ ODV ([SRVLFLRQHV Celebradas en Espa?a hasta 1929. Institut Universitari de Cultura de la Universidad Pompeu Fabra. Tesis Doctoral. Barcelona. 205Se except?a aqu? la colecci?n particular del se?or Brugueras que m?s bien se interesaba por los aspectos formales y decorativos de estos objetos de arte. 206Este museo despu?s se convertir? en el Museo Etnol?gico de Barcelona, cuando se funde con el Museo de Industria y Artes Populares. 8 7 precolombina, empez? con una colecci?n precolombina como estrella ? los objetos proced?an de Ecuador, Per? y del Pabell?n Misional de la Exposici?n de 1929 ?, la que permiti? plantar, en tierras catalanas, las ra?ces del inter?s por el estudio de los pueblos, otrora conquistados por los espa?oles. As? se inici?, en este mismo flujo, el inter?s de otras instituciones muse?stica catalanas en obtener objetos precolombinos207. El impulso que dio la creaci?n del Museo Colonial y Etnogr?fico influy? no solo en las apariciones p?blicas de colecciones privadas, sino tambi?n en el estudio de aquellas culturas todav?a en fase de descubrimiento cient?fico. El compromiso cient?fico de MEC, permiti? la realizaci?n de expediciones a pa?ses latino- americanos en 1963 y 1965 y 1970, de las cuales objetos americanistas fueron agreg?ndose a la colecci?n del MEV208. En los a?os setenta, con la nueva sede del Museo Etnol?gico, que permiti? mejor acomodaci?n de su colecci?n, la creaci?n del Museo Etnogr?fico Andino- Amaz?nico de los Capuchinos junto al inter?s cient?fico por antig?edad americana, el ambiente catal?n parece haber pasado por una cierta euforia por estas evidencias precolombinas. Sin embargo tal euforia tuvo una ca?da progresiva hasta la mitad de los a?os 80, cuando empezaron los eventos en conmemoraci?n al V centenario del encuentro entre Am?rica y Europa. Fruto de la celebraci?n fue una serie de exposiciones dedicadas a las civilizaciones precolombinas. Por primera vez de forma general, los cat?logos y notas period?sticas, evidenciaban el aspecto est?tico de estos materiales prehisp?nicos. En una de estas exposiciones el nombre de una peque?a ciudad catalana, Torredembarra, gana destaque debido a la adquisici?n de una importante colecci?n precolombina 207Los museos comarcales fueron instituciones que recibieron significativas donaciones de objetos precolombinos de los llamados indianos (catalanes que tuvieron pasaje por Am?rica que en su retorno tra?an en su equipaje piezas de la antig?edad americana.) 208Los frutos de estas expediciones encabezada por el MEC permiti? que piezas de origen prehisp?nica llegasen al Museo de la M?sica en Barcelona. 8 8 hecha por el ayuntamiento de la misma ciudad. En este ?nterin, dos especialistas en arte no-occidental, Dr? Solanilla y la Dr? Ocampo, dedicaron esfuerzos para la realizaci?n de una interesante exposici?n sobre las colecciones precolombinas particulares en Catalu?a. Esta exposici?n de 1985, adem?s de objetivar la divulgaci?n las colecciones precolombinas privadas en Catalu?a, ten?a una preocupaci?n est?tica, a modo de evidenciar aquellas piezas como objetos de arte. Al mismo tiempo pon?a en evidencia el inter?s de catalanes por este mercado de arte. La proximidad del V centenario hizo con que estudiosos y especialistas alrededor del mundo publicaran de forma m?s intensa, en los 80 y 90, trabajos dedicados al arte precolombino. Dentro de Catalu?a se destac? la Dr? Victoria Solanilla con un trabajo in?dito de catalogaci?n de las colecciones precolombinas en los museos de Catalu?a. A la medida que el a?o de 1992, se acercaba exposiciones dedicadas al arte precolombina m?s emblem?ticas eran realizadas en toda Europa. En Catalu?a, regi?n que tuvo parada muchas exposiciones itinerantes del arte precolombino relacionadas como parte de la celebraci?n el V centenario. El punto alto de la evidencia est?tica de las piezas precolombinas dentro del marco de la celebraci?n del V centenario en Catalu?a, fue la exposici?n EL Cuarto Continente, promovida por la Fundaci?n CaixaF?rum en conjunto con el Museo Barbier-Mueller de Ginebra. La colecci?n precolombina de la exposici?n pertenec?a a la colecci?n Barbier-Mueller de arte no occidental, y hasta aquel momento, era in?dita209. Alcanzaba all? el arte precolombino, dentro de Catalu?a la cumbre del inter?s est?tico, que desde su recepci?n hab?a sufrido diversas variaciones. 209Esta colecci?n fue iniciada en 1918, y a las tres generaciones que form? est? colecci?n nada m?s interesaba que el aspecto est?tico de estos objetos. 8 9 El impacto de la calidad est?tica de la exposici?n El Cuarto Continente, despert? la voluntad de la ciudad Condal en albergar la colecci?n precolombina Barbier-Mueller, que desde de la perspectiva est?tica era, tanto cuantitativa como cualitativamente, impresionante. ?Los objetos s?lo alcanzan su <> art?sticos cuando han sido despojados de toda utilidad, cuando yacen en un museo dedicados a ser contemplados en un puro ejercicio de formas? [Ejemplo de una m?scara] se la ha sustra?do de su conjunto? Se le ha desprendido por ?ltimo de su significaci?n cosmol?gica, o sea, de su fuerza. Nos queda entonces un objeto que no cumple ninguna de las funciones para las cuales fue concebido?? 210 Sin lugar a dudas que un espectador que se ponga delante de un objeto de una cultura ajena y se desnude de sus filtros, no tendr? para dialogar, nada m?s que las formas que se le presentan delante, restado apenas el di?logo est?tico, ?nico recurso que permitir? el aprecio de formas art?sticas ajenas y su fuerza expresiva. La cuesti?n es que el receptor delante de un objeto est?tico no ocupa una posici?n virginal, su di?logo se funda en las aserciones establecidas por las valoraciones hist?ricas211, que interfieren de forma contundente en la estimaci?n del objeto. ??las categor?as involucradas en la percepci?n y en la valoraci?n de la obra de arte est?n vinculadas al contexto hist?rico por partida doble: asociadas a un universo social situado y fechado??212 Por ello, ante objetos art?sticos producidos fuera de las exigencias formales de occidente se debe priorizar la est?tica vivencial en detrimento de la aprior?stica213. 210OCAMPO, Estela (1985): Apolo y la M?scara. Icaria. Barcelona. 211FURI?, Vicen? (2012): Arte y Reputaci?n. Estudio sobre el Reconocimiento Art?stico. Memoria Atrium. Barcelona. 212BOURDIEU, Pierre (1995): Las Reglas del Arte. G?nesis y Estructura del Campo Literario. Ed. Anagrama. Barcelona. 213AZNAR, Jos? Cam?n (1968): El Arte desde su Esencia. Ed. Espasa-Calpe. Madrid. 9 0 Siendo la recepci?n la consideraci?n, socialmente construida, del prestigio y estima de algo214, se puede decir que la estima de objetos precolombinos dentro del contexto catal?n se dio en raz?n del inter?s etnogr?fico por culturas extra-europeas. Objetos que no pasaban de parte integrante de rituales salvajes, cuya estima se construy? en la dimensi?n de la curiosidad sobre el Otro perpetuado como salvaje. As?, ser?a pertinente hablar, dentro del campo del arte, no de un reconocimiento art?stico, sino de la aceptaci?n del arte precolombino, una vez que, pese a su funci?n ritual, no eran exentos de aspectos est?ticos. Esto hizo que estos objetos, a lo largo del siglo XX, ocuparan doble inter?s, aunque el est?tico fuera de forma menos intensa. Observando los museos catalanes que albergaron piezas precolombinas a lo largo del siglo XX, se percibe que en la mayor?a de ellos una propuestas muse?stica direccionada a los campos de la arqueolog?a o de la etnolog?a. Cuando as? no sucede, estas piezas ocupan sectores y/o vitrinas destinadas a objetos de estas categor?as. Mientras esto los aspectos est?tico contin?an relegados a un seg?n plano. El proceso de aceptaci?n de los objetos precolombinos en el campo del arte, en Catalu?a s?lo comienza a consolidarse en la d?cada de los ochenta, cuando la aproximaci?n al a?o 1992, llama la atenci?n del mundo para el continente americano. Por ese motivo, en Catalu?a, estudiosos del arte empezaron de forma m?s frecuente a disertar sobre los caracteres est?ticos de estos objetos y a preocuparse con la presencia de estos objetos en Catalu?a. Al mismo tiempo las exposiciones que llegaban a las ciudades catalanas se preocupaban, no solamente de exponer evidencias de las culturas que cinco siglos atr?s hab?an sido descubiertas por los espa?oles, sino tambi?n de evidenciar las caracter?sticas art?sticas que durante siglos fueron obliteradas por los filtros est?ticos occidentales. 214FURI?, Vicen? (2012): Arte y Reputaci?n. Estudio sobre el Reconocimiento Art?stico. Memoria Atrium. Barcelona 9 1 En el a?o de 1992, una decena de exposiciones fueron realizadas en Europa para celebrar el quinto centenario del encuentro, con lo cual fueron quitados de las bodegas de los museos objetos precolombinos que supervivieron a una serie de amenazas de conservaci?n, muchas de ellas carentes de documentaci?n215. Y de manera distinta no ocurri? en Catalu?a. El resultado de esta euforia europea por las culturas antiguas de Am?rica fue la creaci?n del museo de Arte Precolombino de Barcelona que prioriz? los aspectos est?ticos de esta producci?n. La ubicaci?n de estas piezas en un museo de Arte, comprobaba la aserci?n de la Dr? Estela Ocampo sobre el alcance del status art?sticos de un objeto; condici?n que no pueden ofrecer en su totalidad los museos arqueol?gicos y etnol?gicos, a los cuales, estos objetos, estuvieron mayormente vinculados. Considerando que en el campo art?stico occidental, objetos y artistas dependen de unas estructuras externas (publicaciones, opiniones influentes, exposiciones etc.) imprescindibles, para lograr la estima y la valoraci?n art?stica. Se observa que s?lo de manera parcial, el arte precolombino en Catalu?a alcanz? estos niveles de evidencia art?stica. Y en lo referente al gran p?blico el arte prehisp?nico atrajo el inter?s y la estima tan solamente de un p?blico restricto y selecto. Dado el relativo grado de inter?s art?stico que alcanz? el arte precolombino no s?lo en Catalu?a sino en todo el mundo occidental, no hay m?s duda de la relevancia y la valoraci?n art?sticas de estos objetos. Sin embargo, la actual realidad del arte precolombino en Catalu?a no se presenta tan favorable como en los ?ltimos a?os del siglo XX y primeros del XXI, Pues, estas piezas, ocupan los almacenes de los museos. En otros casos, s?lo ocupan un discreto espacio en las vitrinas de categor?as ex?ticas. 215L?PEZ LUJ?N, Leonardo (1993): <> en Journal de la Soci?t? des Am?ricanistes. N?mero 79. Par?s. p. 335-345. 9 2 La situaci?n del arte precolombino en Catalu?a se hizo m?s cr?tica con el cierre del Museo Barbier-Mueller de Arte Precolombino. Desde 1995, el ayuntamiento de Barcelona deseaba comprar la colecci?n precolombina Barbier-Mueller216, pero el ayuntamiento no satisfizo la ?ltima propuesta de venta de los propietarios de la colecci?n por la "imposibilidad en el contexto econ?mico actual de hacer frente a esa importante inversi?n"217. Tampoco la cifra de visitantes de los principales museos en Catalu?a con tem?tica precolombina demuestra gran satisfacci?n en relaci?n al retorno financiero218, con lo cual no pudo el Ayuntamiento pagar los veinte millones de euros219 propuestos por los due?os de la colecci?n de arte precolombino Barbier-Mueller. Por lo tanto, si dentro del mundo del arte, no existe ninguna duda de la consideraci?n est?tica de los objetos precolombinos, no se puede decir lo mismo del trato y del inter?s, sobre todo, del gran p?blico para con las mismas. Situaci?n que sit?a al arte precolombino en la posici?n de un arte de cuarta fila, que probablemente encontrar? nueva apoteosis en la pr?xima celebraci?n del descubrimiento de Am?rica. 216La Vanguardia, 01 de abril de 1995, p?gina 45. 217El Pa?s, 14 de agosto de 2012, edici?n digital. 218 Datos esta d ? stico s de Mus eo s con su lta d o s en sitio del D ep a rta men to de Cultu ra de Cat al u ? a htt p ://ww w20. gen cat .cat /p o r ta l/site/ Cult u ra Dep ar ta m en t/ men uite m.011 21f 9326 561a0 75a2a63a 7b 0c 0e1a0/ ? vgnext oid= 761 e596 9 2e415 310V gn VCM 2000 009b0 c1e0aR CRD&vgnext ch an n el=7 61e59 692 e415 310Vgn V CM20 0000 9b 0c1 e0a RCRD&vgnext fmt =d efau lt 219 El Pa?s 15 de septiembre de 2012, edici?n digital. 9 3 REFERENCIAS BIBLIOGR?FICAS AA.VV (2000): Am?rica Precolombina. El Despertar de los Testigos Mudos. Ed. Edimat. Madrid ALCINA FRANCH, Jos? (1982): Arte y Antropolog?a. Madrid: Ed. Alianza. - (1991): Arte Precolombino. Madrid: Ed. Akal. 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La referida obra de 1599 se encue ntra disponible en versi?n digitalizada en: http://www.digital collections.de/index.html?c=autoren_ index&l=en&ab=Hulsius%2C+Levinus) . Anexo II - Imagen tomada de Americae Tertia Pars, de Hans Staden, 1592. Ed. Theodore de Bray . Francofurti. P?gina 179 . El grabado es atribuido a Theodore de Bry. (Libro en versi?n digitalizada disponible en: http://uvadoc.uva.es/handle/10324/7 5 3). II Anexo III - Imagen tomada del libro Americae pars Cuarta? GH *LURODPR Benzoni, 1594. Ed. Theodore Bry. Francofurti. Lamina XXIV . EL grabado es atribuido a Theodore de Bry. (Libro en versi?n digitalizada disponible en: http://uvadoc.uva.es/handle/10324/7 54) . Anexo IV - Imagen tomada de Americae Pars Cuarta? de Girolamo Benzoni, 1594. Ed. Theodore de Bray. Francofurti. Lamina VI. E l grabado es atribuido a Theodore de Bry. (Libro en versi?n digitalizada disponible en: http://uvadoc.uva.es/handle/10324/7 54) . L a referida imagen representa el enfrentamiento del europeo, en la figura de Crist?bal Col?n, al temido mar Atl?ntico. La representaci?n sintetiza satisfactoriamente el contexto heterog?neo de Europa en un tiempo antes del descubrimiento del continente americano. Componen la representaci?n personajes mitol?gicos de la antig?edad cl?sica. Guiando la galera de Col?n est? la diosa Diana. En el centro visual de la composici?n se encuentra la imagen del cristo crucificado. En medio de la representaci?n de estas dos mentalidades de origen cl?sico y medieval, est? Col?n, representando el esp?ritu aventurero del hombre europeo determinado a enfrentar lo desconocido ocupado por monstruos legendarios. (Libro en versi?n digitalizada disponible en: http:/ /uvadoc.uva.es/handle/10324/7 5 III Anexo V ? Imagen tomada del libro Historia de la Leyenda Negra Hispano-Americana de R?mulo D. Carbia, Ilustraci?n XVIII. Atribuido a Theodore de Bry. Este grabado ilustra el siguiente texto de Bartolom? de las Casas dedicado al reino de Yucat?n en Brev?sima Relaci?n de Destruici?n de las Indias?&RPR andaban los tristes espa?oles con perros bravos, buscando y aperreando los indios mujeres y hombres, una india enferma, viendo que no pod?a huir de los perros que no la hiciesen pedazos como hac?an a los otros, tom? una soga y at?se al pie un ni?o que tenia de un a?o, y ahorc?se de una viga, y no hizo tan presto que no llegaron los perros y despedazaron el ni?o, DXQTXHDQWHVTXHDFDEDVHGHPRULUOREDXWL]yXQIUDLOH? Anexo VI ? Imagen tomada del libro Reading Columbus de Margarita Zamora. Grabado de Theodor G alle y dibujo de Jan van der Straet, 1575. Seg?n Margarita Zamora, esta es una escena emblem?tica del encuentro entre el europeo y el nativo americano. Europa, representada en la imagen de un hombre, viril, con sus vestes portentosas. Trae consigo, la religi?n cristiana, el conocimiento y la oculta voluntad de violencia, representadas respectivamente por un bast?n encimado por una cruz que sujeta una bandera, en la que se identifica una cruz representada, en la mano derecha; un astrolabio en la mano izquierda; y por la espada, que discretamente se ense?a bajo la t?nica. Mientras Am?rica est? representada en la figura femenina sentada y desnuda, que se mueve en direcci?n al hombre, con las manos vac?as que no teniendo nada que ofrecer, extiende la mano como quien ans?a las cosas que trae el hombre, como si fuera ?l el camino para abandonar aquel estado de salvajismo que se presenta en la escena de canibalismo situada al fondo, entre los dos personajes principales. IV Anexo VII ? Ejemplo de un Gabinete de Cur iosidades. Imagen tomada de http://www.sil.si.edu/exhibitions /wonderbound/images/full - size/SIL21 -05 -001.jpg. Grabado de Ferrante Imperato, siglo XVI. Anexo VIII ? Imagen tomada del articulo Reproducing the pre- Columbian past: casts and models in exhibitions of ancient America, 1824- 1935, de Diana Fane publicado en Collecting the pre-Columbian Past: A symposium at Oaks (1993). El Grabado es autor?a de Willian Bullock, 1823. Representa la Exposi ci?n Ancient Mexico, de Londres, 1823. V Anexo IX ? Aspectos deliminatadores entre las pr?cticas art?sticas occidentales y las praticas art?sticas imbricadas. Tabla tomada del libro Apolo y la M?scara. de la Dr?. Estela Ocampo publicado en 1985 , pp. 195 -197. ASPECTOS FUNDAMENTALES ARTE PR?CTICAS EST?TICAS IMBRICADAS Actitud General antropoc?ntrica. cosmoc?ntrica. Relaci?n con las actividades humanas (econ?micas, sociales, religiosas, religiosas culturales en general) aut?noma. imbricada Estructura de la actividad (organizada seg?n los siguientes elementos) art?sta. generalmente no hay rol especializado. obra de arte. no hay concepci?n de objeto especial (obra de arte) sino de un objeto de funci?n precisa que adem?s es ?est?tico .? marchants, mercado, cr?tica, etc. no existe p? blico. generalmente est? indiferenciado de los productores Econom?a de la actividad doble esencia, bien econ?mico, valor de uso. objetos que s?lo poseen valor de uso cotidiano o cerimonial. Actitud econ?mica inversi?n. derroche. objetos perennes. objetos ef?meros. Din?mica interna cambio, estilos perdurabilidad formal. Categorizaci?n de espacio cuantitativa cualitativa Categorizaci?n del Tiempo cuantitativa cualitativa Actitud representaci?n. encarnaci?n. ?mbito verosimilitud verdad Forma espet?culo. acontecimiento. Acci?n sobre el arte sobre la vida Materiales que s?lo sirven para la practica est?tica que conservan su esencia de elementos naturales a la vez que sirven para la pr?ctica est?tica Lenguaje formal con arreglo a las leyes de la pr?ctica est?tica, desustancializado s?mbolo, dependiente de valores cosmol?gicos. Color psicol?gico, de simibologia individual. simb?lico, dependiente de valores cosmol?gicos. Relaciones entre las distintas practicas est?ticas (arquitectura, pintura, m?sica, danza, teatro, etc.) independiente, cada una con ?mbito diferenciado imbricada. VI Anexo X ? Fotografia de la vitrina de objetos precolombinos. Biblioteca-Museo V?ctor Balaguer. Vilanova i la Geltr? . Finales del siglo XIX. Arxiu de la Biblioteca-Museo V?ctor Balaguer. Anexo XI ? Imagen tomada del libro Tres Segles de Vida Missionera: La projecci? Pastoral ?Ad gentes? dels Framenor Caputxins de Catalunya (1968-1989) de Valent? Serra de Manresa.P. 699 . En la vitrina al centro de la imagen, es posible identificar algunas piezas l?ticas y cer?micas que todav?a podemos contemplar en el Museo Etnogr?fico Andino Amaz?nico. vii Anexo XII ? Imagen tomada del Libro Sculptures: Afrique, Asie, Oc?anie, Am?riques.2000 p. 370. Andr? Breton en el taller de la Calle Fontaine en 1961, acompa?ado por objetos art?sticos de culturas extra-europeas. L a m?scara en primer plano es de Teotihuac?n-M?xico. Esta obra se encuentra en el Mus?e du quai Branly. Fotograf?a de Henri Cartier Bresson. Anexo XIII ? Imagen tomada del Libro Col?leccions Pre- Colombines als Museus de Catalunya de Victoria Solanilla p. 107. La escultura en granito que representa a l dios Eh?catl- Quetzalc?atl forma parte del acervo de la Biblioteca-Museo V?ctor Balaguer. N?mero de inventario 23 23.