Caparrós, Antonio, 1938-20012018-04-062018-04-0619890066-5126https://hdl.handle.net/2445/121331Los estudiantes de primero de psicología acaban el curso convencidos de que el mejor modo de definir la psicología es hacerlo atribuyéndole sin más los cánones de la ciencia. La psicología es una ciencia, han oído una y otra vez. Y así se lo creen. Institucionalmente la academia psicológica parece necesitar este discurso. Seguramente, pasados los años, cuando ya ejerzan su profesión, aquellos viejos jóvenes repetirán no sin cierto orgullo que los conocimientos adquiridos en la facultad, indispensable bagaje de su ejercicio profesional, son científicos. No obstante, aunque sin atreverse a confesárselo o quizá sin sentir la necesidad de entrar en ello, no tendrán ya tan claro en y desde su propia práctica que la psicologia sea simplemente y sin más una ciencia. Y, desde luego, sus clientes sin negar que lo sea -entre otras cosas porque se negarían como tales- pero pasando mucho de ello habrán llegado a serlo no porque vean en la psicología sólo una actividad científica practicada por unos académicos iniciados relativamente accesibles y en cualquier caso útiles para la solución de posibles problemas de naturaleza psicosocial que de una forma u otra les afectan.10 p.application/pdfspa(c) Universitat de Barcelona, 1989Ensenyament de la psicologiaPsicologiaPsychology educationPsychologyNotas para una reflexión sobre las relaciones entre psicología académica y psicología profesionalinfo:eu-repo/semantics/article0195452018-04-06info:eu-repo/semantics/openAccess