Ramos Toledano, JoanLlamunao Vega, Carla2023-02-172023-02-172023-02-170210-8259https://hdl.handle.net/2445/193791El pasado 19 de diciembre fue un día histórico para Chile. En una segunda vuelta muy polarizada con dos candidatos radicalmente opuestos , Gabriel Boric se alzó con la victoria y, a sus recién cumplidos 36 años, será presidente del país. Su contrincante, José Antonio Kast, había ganado contra todo pronóstico las primarias en la derecha, y también logró el primer puesto en la primera vuelta de las elecciones chilenas. Algo que hacía augurar una segunda vuelta compleja, porque Kast se había erguido como el abanderado de la derecha más rancia, recalcitrante, violenta y fascista que este país ha visto probablemente desde tiempos de Pinochet. Los/as chilenos/as tenían, por tanto, dos opciones bien distintas. Una, la de un candidato joven, surgido de movimientos estudiantiles de una década atrás, fruto de una estrategia colaborativa entre movimientos novedosos en la izquierda, sumado a la izquierda más tradicional (algo así como lo que en España ha resultado ser Unidas Podemos). Una opción, por tanto, de poner límite por una vez a un Estado que, como el chileno, ha basado su estabilidad económica y su crecimiento en una insoportable desigualdad, en una negación de sus pueblos originarios, en una protección a ultranza de la propiedad y en un racismo y machismo institucionalizado que, en gran parte, provocaron el estallido social de 2019 (de aquellos polvos, estos lodos...).6 p.application/pdfspacc-by-nc (c) Ramos Toledano, Joan et al., 2023https://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/EleccionsCandidats electoralsXileElectionsPolitical candidatesChileGabriel Boric: un paso de esperanza colectivainfo:eu-repo/semantics/article7298462023-02-17info:eu-repo/semantics/openAccess