Bueno i Torrens, David, 1965-2022-06-092022-06-092022-06-082201-5639https://hdl.handle.net/2445/186524Hace ya bastantes años que el manacorí Rafa Nadal se ganó un merecido puesto en la historia del tenis, y a pesar del paso del tiempo su leyenda no ha hecho más que crecer. Considerado como uno de los mejores tenistas de todos los tiempos (y sin lugar a duda el mejor de toda la historia en pistas de tierra batida), ostenta el récord masculino de victorias de Grand Slam, con 22 a sus espaldas. Hace tan solo unos días ganó el torneo de Roland Garros por decimocuarta vez, siendo el tenista que más veces lo ha conseguido. Cada vez que llega a una final, e incluso antes, cuando se acercan las semifinales, miles de manacoríes, centenares de miles de baleares y millones de españoles vibran de emoción. Y se reúnen frente a pantallas para celebrar como suya la victoria. Pero ¿por qué nos emocionamos así con los triunfos de los deportistas o de los equipos deportivos de nuestro entorno? Sin duda, el contagio social es importante. Pero también hay unas raíces cerebrales muy profundas detrás de este fenómeno.3 p.application/pdfspacc-by-nd (c) Asociación The Conversation España, 2022https://creativecommons.org/licenses/by-nd/4.0/TestosteronaAndrògensEstrèsSerotoninaTribusEsportistes d'elitAfeccionatsTestosteroneAndrogensStressSerotoninTribesTop athletesFans (Persons)¿Por qué los triunfos de los deportistas también son nuestros triunfos?info:eu-repo/semantics/contributionToPeriodical7237292022-06-09info:eu-repo/semantics/openAccess