Pla Vargas, Lluís2023-03-222023-03-222019-09-101699-7549https://hdl.handle.net/2445/195820Se atribuye a Aristóteles la idea de que la polis es la asociación genuinamente humana. Más allá de ella, podrían vivir los dioses y las bestias, pero no, o muy difícilmente, los hombres. Aristóteles también señaló que la participación constituía el significado central de la ciudadanía. Sostuvo que, a diferencia de la mera residencia, que podían compartir extranjeros, esclavos, mujeres, niños y hombres que no ostentaran cargos públicos, la ciudadanía en un sentido absoluto se predicaba únicamente de varones de entre 30 y 60 años, que no hubieran sido condenados por ningún delito, y que ejercieran funciones públicas. 1El punto de vista de Aristóteles marca así una doble delimitación del concepto de ciudadanía: por un lado, la ciudadanía queda separada de un exterior donde prolifera una naturaleza no humana; por el otro, se distingue como una esfera interna a la polis, un ámbito específico de desempeño público, opuesto a una humanidad que vive en la ciudad, pero que no puede -ni debe- ejercer la ciudadanía.9 p.application/pdfspacc-by (c) Pla Vargas, Lluís, 2019https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/Ressenyes (Documents)Reviews (Documents)Sue Donaldson i Will Kymlicka. Zoópolis, una revolución animalistaPolítica para animales. Sue Donaldson y Will Kymlicka (2018). Zoópolis, una revolución animalista, Madrid:Errata naturae, 548 páginas.info:eu-repo/semantics/article7031622023-03-22info:eu-repo/semantics/openAccess