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cc by-nc-nd (c) Curiel López-Cepero, Martín-Andrés, 2009
Si us plau utilitzeu sempre aquest identificador per citar o enllaçar aquest document: https://hdl.handle.net/2445/224668

La fertilidad de la imagen en Merleau-Ponty

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Resum

[spa] La fragmentación de la imagen por el análisis matemático, la «imagen digital», convierte a la imagen en un medio de composición, de reproducción, pero inevitablemente la aleja del gesto perceptivo, de su continuidad. Atomizar la imagen significa desgajarla del acto perceptivo, y esto es sinónimo de muerte por cuanto supone separar la imagen de su génesis. La mediación de la máquina digital -sea ésta de la índole que sea- hace que poseamos una capacidad de sintetizar imágenes como nunca antes, pero corre el riesgo de que esta imagen pierda su “fertilidad” cognitiva, o que si la conserva lo haga de una manera inercial; a la manera en que lo hace un cuadro reproducido en una lámina. La lámina conserva algo de la riqueza original, no en ella misma, sino a través de cierto poder evocador que todavía se conserva entre sus líneas; esto es, por una cierta reminiscencia de la frescura del acto creador, -cuando el sentido se buscaba y se hacía simultáneamente-, y que ahora se conserva marchita en su conjunto, con el sabor de la palabra ya conquistada, dicha y superada. Es por este motivo que surge la pregunta acerca de la capacidad artística de la imagen digital, ¿es posible el arte digital?, y la respuesta a mí me parece clara: sí en cuanto es el modo adecuado -natural- de expresar nuestro contacto "originario" con el mundo-interfaz (nuestro ser-en-el-interfaz, ser-en-la-web), pero desde luego este arte corre el riesgo de alejarse de aquella percepción originaria -tanto en el tiempo personal como en el histórico cultural-del mundo primero de nuestra relación corporal con el Ser. El hombre no puede dejar de expresar, como no puede dejar de percibir… ¿Es equivalente mi ser-en-el-mundo de mi ser-en-la-máquina?, ¿es esta nueva dimensión un paradigma de la primera y original el tiempo? ¿Podemos aprender en el artificio lo que pretendidamente es el orden natural y primario de la realidad? ¿Se puede llegar a perder del todo el contacto con el primer mundo?... Según me parece la respuesta a estas cuestiones, por más complejas que parezcan, están implícitas en las respuestas de Merleau-Ponty al intelectualismo -al mundo de las construcciones segundas-, y a la mentalidad analítica. El mundo digital es un constructo, remedo del original; y si guarda en sí cierta potencia creativa, toda ella nace de la riqueza del ser original. Como hasta ahora, la era digital, como la era del vapor, la era de la electricidad… no agota la inexplicable riqueza del Ser, ni, por tanto, la sempiterna necesidad del arte. La “muerte de la imagen”, como la muerte de la metáfora en sentido nietzscheano, no se produce, pues, por falta o carencia de imágenes, sino por el olvido de la referencialidad de la imagen, que en Merleau-Ponty no es otra que la percepción, nuestro modo originario de estar en el mundo, de habérnosla con él. La metáfora «gastada», la imagen «muerta», son aquellas que han olvidado su origen, su enigma; por eso no son “fértiles”. No hay “fertilidad” sin enigma, porque enigmático es el Ser, y su enigma es solo “presentable”, no resoluble; una génesis continua de sentido. La filosofía merleau-pontiana tendrá mucho de no callar ante el enigma, de hablar de él, de expresarlo, precisamente para que no nos acostumbremos, para que no muera. Me propongo investigar esta génesis continua de sentido –esta “fertilidad”- en la imagen pictórica tal y como la configura Merleau-Ponty. ¿Por qué en la imagen pictórica y no en otra? Porque la imagen pictórica es la que ha merecido más atención por parte de Merleau-Ponty, y de su configuración – mutatis mutandis- podemos hablar de todo el resto del imaginario. En nuestro trabajo, como en la obra de Merleau-Ponty, será inevitable encontrarnos con otras imágenes, pero son encuentros que ayudan a resaltar aspectos de la consideración de la imagen pictórica. En esta introducción merecen sin embargo una mención especial tanto la imagen cinematográfica como la imagen de la imaginación. La primera porque a través de Amedée Ayfre y Henri Agel, y buscando en otra dirección, constituyó nuestro primer contacto con la obra de Merleau-Ponty. La segunda, la imagen de la imaginación, porque pretendiendo escapar de ella, -dada la naturaleza eminentemente expresiva de la imagen pictórica que planteaba nuestro trabajo- se nos impuso de forma irrenunciable; tal es el «entrecruzamiento», el «encabalgamiento», la «invasión» entre percepción-imaginación-pintura en Merleau-Ponty, que no se pueden tratar de forma aislada ninguna de ellas.

Citació

Citació

CURIEL LÓPEZ-CEPERO, Martín-andrés. La fertilidad de la imagen en Merleau-Ponty. [consulta: 25 de gener de 2026]. [Disponible a: https://hdl.handle.net/2445/224668]

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